Documento del Congreso haciendo balance de la responsabilidad de los revolucionarios de la Izquierda Comunista ante la situación histórica.
Este documento del 25 Congreso Internacional es el Informe sobre las Tensiones Imperialistas, fundamental para comprender la situación histórica actual y las perspectivas para las organizaciones revolucionarias.
Continuando con la publicación de los documentos de nuestro congreso internacional, le toca ahora el turno al Informe sobre la crisis económica. La crisis sin salida del capitalismo que se arrastra desde 1967 (¡más de medio siglo!) constituye el telón de fondo de la agravación de la guerra imperialista, el desastre ecológico, lo que llamamos la descomposición del capitalismo. Sin embargo, la crisis y los terribles ataques que conlleva contra la clase obrera empujan a esta a luchar y a comprender que la raíz de la pauperización y de toda la dinámica de destrucción que se cierne sobre el mundo está en el capitalismo y que solo destruyéndolo por medio de la revolución mundial nos podremos librar de este sistema bárbaro y destructivo.
Comenzamos a publicar los documentos adoptados por nuestro 25º Congreso Internacional celebrado en mayo de 2023. Empezamos por la Resolución sobre la Situación Internacional que trata de dar respuesta a la gravedad de una situación histórica dominada por dos polos antagónicos: el polo capitalista hacia la destrucción de la humanidad y el polo de la lucha de clases del proletariado que contiene la posibilidad de liberación de la humanidad del capitalismo.
Continuamos con la publicación de los documentos adoptados por nuestro 25º Congreso Internacional celebrado en mayo de 2023, en este caso publicamos el informe sobre la lucha de clases.
Continuando con la publicación de los documentos de nuestro último Congreso presentamos el Informe sobre la Descomposición -actualización de las Tesis sobre la Descomposición. Hoy, la CCI considera necesario actualizar los textos de 1990 y 2017, no un cuarto de siglo después de estos últimos, sino sólo 6 años después, porque durante el último periodo hemos asistido a una aceleración y amplificación espectaculares de las manifestaciones de esta descomposición general de la sociedad capitalista.
A finales de febrero de 2022, la CCI propuso a los demás grupos de la Izquierda Comunista una declaración internacionalista conjunta contra la guerra imperialista en Ucrania. Estos grupos son los descendientes actuales de la única corriente política proletaria que luchó contra los dos bandos imperialistas, tanto el fascista como el democrático, durante la Segunda Guerra Mundial. Son, por tanto, los únicos que pueden reivindicar una continuidad, en palabras y en hechos, con el internacionalismo proletario.
El sistema capitalista manifiesta su caducidad histórica mediante una dinámica guerrera que se extiende gradualmente por todas partes. La burguesía ya no encuentra en las guerras medio alguno de soliviantar su crisis. En su locura destructiva acaba por enfrentar a proletarios de diferentes países. Este no puede apoyar ningún bando burgués. La manera que tiene el proletariado para oponerse a las guerras es negarse a cualquier sacrificio.
Publicamos aquí un intercambio de opiniones con T, un contacto en Alemania, centrado en las movilizaciones en apoyo de "Libertad para Palestina".
La violencia organizada en Oriente Medio ha suscitado una profunda indignación en todo el mundo. A pesar de las ruidosas proclamas de su compromiso internacionalista de los bordiguistas, su defensa concreta del internacionalismo no es inequívoca. Para algunos, al apoyar la lucha contra la "opresión nacional" de los proletarios y las masas palestinas, para otros, al defender la idea de que estas masacres generarán un desarrollo de las luchas obreras en la región y en todo el mundo, estos grupos revelan ambigüedades peligrosas sobre cómo promover y defender el internacionalismo proletario en el actual período del capitalismo en descomposición.
Israel y Gaza desde el 7 de octubre del 2023: la guerra en toda su abominación, una explosión de barbarie. Ese día, en nombre de la "justa venganza" contra "los crímenes de la ocupación sionista", miles de "combatientes" fanáticos de Hamás y sus aliados se abalanzaron sobre las ciudades israelíes que rodean la Franja de Gaza, sembrando el terror y cometiendo crímenes de un salvajismo sin límites contra civiles indefensos.
La Guerra en Gaza, que es un paso más profundo en el hundimiento del capitalismo, exige una justificación más o menos fina por parte de los diferentes brazos de la burguesía, desde el brazo derecho a la punta del izquierdo: la defensa de la seguridad nacional, la autodeterminación y resistencia de los pueblos… hasta el pacifismo. La ideología putrefacta de la burguesía pinta un cuadro de naciones víctimas y verdugas con los papeles cambiados dependiendo del bando interesado. El objetivo es acaparar todas las vías posibles de reflexión sobre la guerra. En el siguiente artículo detallamos el papel de los diferentes actores en este cínico teatro y qué es lo que se esconde tras el telón.
Llamamiento de la Izquierda Comunista contra la barbarie imperialista de la guerra Israel - Gaza
El 7 de octubre, bajo una lluvia de cohetes, una horda de islamistas desató el terror en las ciudades israelíes que rodean la Franja de Gaza. En nombre de una "justa venganza" contra "los crímenes de la ocupación", en nombre de "los musulmanes de todo el mundo" contra el "régimen sionista", Hamás y sus aliados enviaron a miles de "combatientes" fanáticos a cometer las peores atrocidades contra civiles indefensos, mujeres, ancianos e incluso niños.
Como hemos denunciado en Ni Israel ni Palestina ¡Los obreros no tienen patria! [19]: “En todo el mundo, la burguesía nos llama a elegir bando. Por la resistencia palestina a la opresión israelí. O por la respuesta israelí al terrorismo palestino”. Elegir campo en las guerras imperialistas hace que el proletariado renuncie a su autonomía de clase, se convierta en carne de cañón de las matanzas y se vea atrapado en el engranaje que lleva a la destrucción de la humanidad. En esa empresa de hacernos esclavos de las guerras, las prédicas de los gobiernos o de los grandes partidos, de derecha o de izquierda, resultan poco convincentes para un buen número de trabajadores, de ahí que la burguesía necesite el concurso de grupos de extrema izquierda, sindicalistas “radicales” etc., para rematar nuestro alistamiento para la guerra.
A la guerra en Ucrania, a la de Nagorno-Karabaj, a las que proliferan en África, se une ahora otra explosión de barbarie imperialista: la guerra Israel – Gaza. Es un nuevo eslabón en la cadena hacia la destrucción de la humanidad con la que nos amenaza el capitalismo. El proletariado necesita rechazar a todos los bandos en conflicto, ni Israel ni Palestina, ni el Tsal ni Hamas, por la lucha autónoma de clase, LOS OBREROS NO TENEMOS PATRIA.
Publicamos una denuncia de la guerra Israel-Gaza por parte de un compañero muy próximo de Chile. Es vital que en todos los países -incluso en aquellos que parecen muy alejados del terreno bélico- se alcen voces internacionalistas que frente a la barbarie guerrera del capitalismo defiendan la LUCHA DE CLASES DEL PROLETARIADO EN LA PERSPECTIVA DE LA REVOLUCIÓN MUNDIAL contra lo que nos machacan de elegir bando entre Israel o Gaza, entre Ucrania o Rusia, o que nos encerremos en demandas pacifistas del tipo de “corredores humanitarios” o alto el fuego.
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Por una vez, damos las gracias al GIGC por darnos la oportunidad de recordar lo que es realmente.
Con este fin, reproducimos a continuación (íntegramente, incluidas las notas a pie de página) su pequeño artículo que supuestamente señala nuestro estancamiento y nuestras contradicciones sobre la cuestión del parasitismo, si hemos de dar crédito al título.
Y para beneficio de nuestros lectores, le respondemos justo después.
La actitud políticamente responsable y fraternal de la delegación de la CCI en la reunión del comité "No a la guerra, excepto a la guerra de clases" en París -que acogemos con satisfacción- resulta sorprendente. ¿No fue organizada la reunión por iniciativa del GIGC, al que denuncia como "grupo parásito" y "oficina del Estado burgués" (Revolución Internacional 446), y de la TCI, a la que critica por sus concesiones oportunistas al parasitismo? ¿Acaso la presidencia de esta reunión, compuesta por tres camaradas, no incluía a dos antiguos miembros, Olivier y Juan, que fueron expulsados y denunciados públicamente en su prensa y calificados de "nazis, estalinistas, ladrones, chantajistas, matones, lumpen, calumniadores, provocadores, policías" en 2002? Sin embargo, en la reunión pública, ninguna denuncia de los supuestos parásitos y policías. No se advirtió a los demás participantes de que iban a asistir a una reunión celebrada por una "agencia policial". Ningún ultimátum exigiendo la exclusión de la reunión... de sus propios organizadores.
O bien los miembros activos y simpatizantes que componen la delegación de la CCI no creen ni una palabra de las resoluciones y otros artículos públicos que denuncian al GIGC y a sus miembros - a los que, por lo demás, se prohíbe asistir a las reuniones públicas de la CCI -, o bien ha demostrado una concesión oportunista especialmente grave no sólo al llamado parasitismo, sino incluso a los llamados "agentes provocadores del Estado".
Dejamos que la CCI se enfrente a sus contradicciones cada vez más flagrantes y evidentes.
El GIGC, diciembre de 2022
El GIGC tiene razón, la CCI intervino en la primera reunión del comité No War But The Class War con una "actitud políticamente responsable". Y, de hecho, no denunciamos a los dos individuos que estaban en el presidium, Olivier y Juan, a pesar de que son unos chivatos.
¿Por qué?
El GIGC se regodea, creyendo que esta postura una prueba de nuestras supuestas dudas o de nuestro supuesto oportunismo.
La causa de nuestra "actitud políticamente responsable" sólo puede escapar por completo al GIGC: nuestra razón de ser no es el GIGC, sino la clase obrera.
Esta reunión fue convocada oficialmente por un "comité" y no por grupos políticos. Estábamos hablando en la reunión de un comité, un comité llamado No War But The Class War, un comité que anuncia enfrentar la guerra imperialista, un comité que despliega en su convocatoria auténticas posiciones internacionalistas, un comité que, en sí mismo, debe representar el raro, difícil y precioso esfuerzo de nuestra clase por organizarse para debatir y levantarse contra la barbarie de este sistema decadente.
Hoy en día, los trabajadores que buscan posiciones de clase son pocos y menos aun los que hacen el esfuerzo de reunirse. Esto es lo que debe ser para nosotros un comité, un precioso lugar de clarificación de nuestra clase, que hay que defender y dar vida. En este sentido, habíamos animado a todos nuestros contactos a venir y participar.
Temíamos que este comité condujera a sus participantes a un callejón sin salida. Porque hoy las luchas de la clase obrera no se dirigen contra la guerra sino contra la crisis económica, por lo tanto este comité corría el riesgo de ser una cáscara vacía, vacía de la vida real de la clase, un comité sin anclaje en la realidad, artificial, y por lo tanto empujando a sus pocos participantes a realizar acciones que no corresponden a la realidad de la dinámica de nuestra clase, un comité que finalmente debilita la defensa del internacionalismo, siembra la confusión y termina desperdiciando las escasas fuerzas que emergen.
Por ello, la CCI había optado conscientemente por intervenir de forma decidida para defender el internacionalismo, posición cardinal de la Izquierda Comunista, y advertir a los participantes sobre lo que para nosotros constituye desde el principio la fragilidad de los comités NWBCW, la dimensión artificial de estos comités "de lucha". Esta fue la postura que defendimos en dos intervenciones, lo que constituye de hecho una "actitud políticamente responsable".
En lugar de "comités de lucha", hoy podrían concebirse círculos de discusión y reflexión de minorías politizadas sobre el tema de la guerra. En cuanto a la formación de comités de lucha, podría efectivamente desempeñar un papel si está motivada por la necesidad de clarificación e intervención frente a los ataques económicos.
Esto es lo que nos parecía prioritario, el tema central de esta reunión y de nuestra intervención.
Intervenir sobre el hecho de que dos individuos presentes en la sala están efectivamente dispuestos a todo para destruir la CCI, que ésta es básicamente su razón de ser, que ya han cometido una increíble lista de fechorías, hasta el punto de actuar como delatores todo ello habría centrado el debate en esta cuestión y desviado así la discusión.
Pero ya que el GIGC lo pide, no querríamos decepcionarles. He aquí un pequeño recordatorio del pedigrí de estos dos caballeros.
Estos señores proceden de la llamada "Facción Interna de la CCI" (FICCI), que era una mini agrupación de antiguos miembros de la CCI expulsados por chivatazo en 2003 en nuestro 15º Congreso Internacional. No fue ésta la única infamia de la que fueron responsables estos elementos, ya que, negando los principios fundamentales del comportamiento comunista, también se distinguieron por actitudes típicamente destructivas, como la calumnia, el chantaje y el robo. Por estos otros comportamientos, aunque muy graves, la CCI no había pronunciado contra ellos una exclusión, sino una simple suspensión. Es decir, aún era posible que estos elementos regresaran algún día a la organización, siempre y cuando, por supuesto, devolvieran el material y el dinero que le habían robado y se comprometieran a renunciar a comportamientos que no tenían cabida en una organización comunista. Si la CCI decidió finalmente excluirlos, fue porque habían publicado en su página web (es decir, a la vista de todas las policías del mundo) información interna que facilitaba el trabajo de la policía1:
la fecha en la que se iba a celebrar la conferencia de nuestra sección en México con la presencia de militantes de otros países. Este acto repugnante de la FICCI, que consiste en facilitar la labor de represión del Estado burgués, es tanto más despreciable cuanto que sus miembros sabían perfectamente que algunos de nuestros camaradas de México ya habían sido, en el pasado, víctimas de la represión y que algunos se habían visto obligados a huir de su país de origen;
las iniciales reales de uno de nuestros camaradas presentado por ellos como "el jefe de la CCI", con la precisión de que era el autor de tal o cual texto dado su "estilo" (lo que constituye una indicación muy útil para los servicios de policía).
la información periódica en su boletín de los resultados del trabajo de espionaje de nuestra organización, incluida la información directamente relacionada con el trabajo de un informador de la policía.
Cabe señalar que antes de proceder a su expulsión, la CCI había enviado una carta individual a cada uno de los miembros de la FICCI preguntándoles si se solidarizaban con estos actos de delación. Finalmente, la FICCI respondió a esta carta reivindicando colectivamente su infame comportamiento. También hay que señalar que cada uno de estos elementos tuvo la oportunidad de presentar su defensa ante el Congreso de la CCI o ante una comisión de 5 miembros de nuestra organización, 3 de los cuales podían ser designados por los propios miembros de la FICCI. Estos valientes individuos, conscientes de que su comportamiento era indefendible, habían rechazado estas propuestas finales de la CCI.
En cambio, esta "FICCI" envió entonces un "Boletín Comunista" a los suscriptores de nuestra publicación en Francia (cuyo fichero de direcciones había sido robado por los miembros de la FICCI mucho antes de que abandonaran nuestra organización) para decirles una y otra vez que la CCI estaba en las garras de la degeneración oportunista y estalinista.
¡Y esto no es todo!
En 2005, antes de una de nuestras reuniones públicas, uno de los miembros de la FICCI amenazó de muerte a uno de nuestros militantes. Llevaba un cuchillo en el cinturón y le susurró al oído que le cortaría el cuello.
De hecho, podríamos seguir y seguir con esta lista, ya que cada "Boletín Comunista" contenía su ración de calumnias.
En 2013, el FICCI adoptó el nuevo nombre de "Grupo Internacional de la Izquierda Comunista" (GIGC). Más concretamente, este nuevo grupo es el resultado de la fusión entre una parte del grupo Klasbatalo de Montreal y la FICCI.
Pero fueron las formas matonescas y el odio de los miembros de la FICCI hacia la CCI lo que inmediatamente tiñó la política y la actividad de este “nuevo” grupo.
Así, nada más nacer, este GIGC empezó a gritar a los cuatro vientos que estaba en posesión de los Boletines internos del CCI. Al exhibir su trofeo de guerra y armar tanto alboroto, el mensaje que estos chivatos intentaban transmitir era muy claro: ¡hay un "topo" en el CCI que trabaja mano a mano con la ex FICCI! Se trataba claramente de un trabajo policial sin otro objetivo que sembrar la sospecha generalizada, el malestar y la discordia en el seno de nuestra organización. Estos son los mismos métodos utilizados por la policía política de Stalin, el GPU, para destruir el movimiento trotskista desde dentro en la década de 1930. Son los mismos métodos que utilizaron los miembros de la ex FICCI cuando hicieron viajes "especiales" a varias secciones de la CCI en 2001 para organizar reuniones secretas y difundir rumores de que una de nuestras camaradas (la "esposa del jefe de la CCI", como decían) era "policía". El mismo proceso para tratar de sembrar el pánico y destruir el CCI desde dentro en 2013 fue aún más despreciable: bajo el hipócrita pretexto de querer "tender la mano" a los militantes del CCI y salvarlos de la "desmoralización", estos provocadores profesionales enviaban en realidad el siguiente mensaje a todos los activistas del CCI: "¡Hay un traidor (o varios) entre vosotros que nos está dando vuestros Boletines internos, pero no os daremos su nombre porque sois vosotros mismos quienes debéis buscarlo!" Este es el objetivo real y permanente de este "grupo internacional": tratar de introducir el veneno de la sospecha y la desconfianza en el CCI para intentar destruirlo desde dentro. Es una verdadera empresa de destrucción, cuyo grado de perversión no tiene nada que envidiar a los métodos de la policía política de Stalin o de la Stasi alemana.
Hemos preguntado públicamente en repetidas ocasiones al GIGC cómo llegaron a sus manos nuestros boletines internos. ¿Había un cómplice dentro de nuestra organización? ¿Los obtuvo la propia policía pirateando nuestros ordenadores y pasándoselos después al GIGC por algún medio? Si el GIGC hubiera sido una organización responsable en lugar de una banda de granujas, se habría apresurado a resolver este misterio e informar al medio político proletario de los resultados de sus investigaciones. En cambio, ha evitado sistemáticamente esta pregunta, que seguiremos haciéndole públicamente.
Su último artículo, que reproducimos íntegramente más arriba, no es una excepción a estos métodos nauseabundos. Lo que sí podemos reconocerle al GIGC es su coherencia.
Sin embargo, a través de este artículo, no es dentro de la CCI donde el GIGC intenta sembrar la división, la sospecha y la desconfianza, sino dentro de toda la izquierda comunista. Al escribir "¿No se organizó la reunión por iniciativa del GIGC, al que [la CCI] denuncia como "grupo parásito" y "oficina del Estado burgués" (Revolución Internacional 446), y de la TCI, a la que critica por sus concesiones oportunistas al parasitismo?”.
El GIGC, digno heredero de la FICCI tiene la función de destruir los principios de la izquierda comunista, de sembrar la desconfianza y la división. El odio de los miembros de la ex-FICCI hacia la CCI prevalece y tiñe toda la política de este grupo, sea cual sea el nivel de conciencia de sus distintos miembros integrados posteriormente. Se trata, pues, de una lucha contra un grupo que, bajo la apariencia de defender las posiciones de la izquierda comunista, defiende objetivamente los intereses del campo burgués2, asumiendo su peor moral y sus peores actitudes.
La lucha contra el oportunismo tiene lugar dentro del propio campo proletario. Toda la historia del movimiento obrero demuestra que es una debilidad constante que gangrena el campo proletario. Se trata, pues, de combatir el oportunismo mediante la polémica más firme y fraternal posible, en el seno del medio político proletario. Esta lucha no sólo se libra entre organizaciones revolucionarias, sino también dentro de ellas. La historia de la CCI demuestra que lleva 50 años luchando contra esas derivas.
Por ello, esos métodos de amalgama, de confusión deliberada del GIGC para sembrar la confusión y la desconfianza, son abyectos.
Parafraseando a Rosa Luxemburgo: Mentir, delatar, embadurnar, cubrir de inmundicia: eso es el parasitismo, eso es lo que es. No es cuando sus protagonistas se dan a sí mismos la apariencia de respetabilidad y filosofía, moralidad y apertura, debate y fraternidad en la plataforma de un presidium de comité, es cuando el parasitismo se asemeja a una bestia salvaje, cuando baila el sabbat del matonismo, cuando sopla la desconfianza sobre la izquierda comunista y sus principios, cuando se muestra desnudo, tal como es en realidad.
CCI 15-1-23
1 El GIGC asume descaradamente su postura policial. De hecho, desde 2005, los documentos relativos a los debates internos de la CCI pueden encontrarse en su sitio web "GIGC / Boletín Comunista Internacional".
2 Esta defensa no se realiza mediante la defensa de un programa burgués. En efecto, como destacan nuestras tesis sobre el parasitismo: "Marx y Engels [...] ya caracterizaban como parásitos a los elementos politizados que, pretendiendo adherirse al programa y a las organizaciones del proletariado, concentran sus esfuerzos en la lucha, no contra la clase dominante, sino contra las organizaciones de la clase revolucionaria". Construcción de la organización revolucionaria - Tesis sobre el parasitismo | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [27]
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El mes de Septiembre en Chile estuvo marcado por la polarización política en la población respecto al plebiscito por una nueva constitución. Luego de un año de un proceso constituyente que se destacó por el “radicalismo” y la incompetencia de los representantes electos, luego de seis meses del gobierno Boric marcado por la crisis económica, la inflación, la continuación del conflicto armado en la Araucanía, entre otras miserias.
Como sabemos, el resultado del plebiscito fue una rotunda victoria del rechazo al proyecto de constitución que fue presentado por la convención. Este resultado ha sido interpretado por los medios burgueses de múltiples formas a través de diferentes mistificaciones ideológicas, atribuyendo este resultado a las acciones individuales de los representantes, el contenido “antipopular” del texto, las “campañas del terror” y la desinformación por parte de la derecha. Enfocarse en estos aspectos particulares solo lleva a la confusión, la clase obrera necesita claridad y para eso requiere de una visión general adquirida a través de la experiencia, la reflexión y el debate. Nosotros buscamos aportar a la discusión en el medio proletario con esta toma de posición, estamos abiertos a respuestas y debates sobre este texto.
Si el “Acuerdo por la Paz” del 12 de noviembre de 2019, organizado por la burguesía para dar fin a un mes de revuelta popular con la promesa de la nueva constitución1, le sirvió a la “nueva” izquierda para llevar a cabo una campaña con promesas de cambios que le permitiría llegar al gobierno, esta tuvo que arrastrar a un montón de elementos de extrema izquierda que apoyaban la revuelta para poder vencer a la derecha. Estas fuerzas “radicales” de la burguesía representaban diferentes ideologías: ultraizquierda, indigenismo, regionalismo, “movimientos sociales” varios como el feminismo, el ecologismo, el movimiento LGBT. Algunas de estas tendencias podían ser absorbidas por la izquierda, mientras que otras atentaban contra los intereses generales del Estado, pudiendo generar una ruptura en su unidad en un momento de crisis donde esta unidad se vuelve extremadamente necesaria para la burguesía.
Entre las propuestas más polémicas se encontraban:
- La proclamación de Chile como un estado “plurinacional”. Algo que se encuentra fuera de sintonía con el rumbo histórico del país, pero más aún, contra la necesidad del Estado de mantener su unidad frente a la descomposición social.
- La eliminación del estado de excepción, que tanto el gobierno de Piñera como el de Boric han empleado duramente. El primero durante la revuelta y ambos en la militarización de la Araucanía.
Cabe mencionar también la aparición de elementos “independientes”, provenientes del medio popular e intelectual que aprovecharon la situación para obtener dinero y fama, pero que eran políticamente ineptos para los intereses generales de la burguesía chilena. Estos se aglomeraron en la Lista del Pueblo, que representaba un populismo de izquierda sin pies ni cabeza, que sin embargo logró obtener 26 de los 155 puestos de la constituyente, ubicándose en tercer lugar después de Chile Vamos (coalición de los partidos de la derecha, 37 puestos) y Apruebo Dignidad (El Frente Amplio ahora sumado al PC, 28 puestos).
Es por estas razones que una vez que el Apruebo Dignidad llega al gobierno, su actitud se vuelve completamente diferente, se muestra ambivalente frente a la posibilidad de no aprobar la nueva constitución y presta cada vez menos apoyo oficial a la convención constitucional y el texto que esta genera. En un principio el presidente Boric revela que el gobierno se está “anticipando ante los escenarios” que podían resultar de la votación2, mientras que la ministra vocera de gobierno Camila Vallejo, ante la propuesta de Chile Vamos de formar una “vía alternativa”, se opone diciendo que “no hay más opciones” que Apruebo o Rechazo3. Mientras más se acercaba el plebiscito, se hacía cada vez más claro que el Gobierno estaba preparándose para la derrota, con el presidente declarando el 20 de agosto “yo me la voy a jugar por un Chile que se una por una nueva Constitución, ya sea que gane el Apruebo o el Rechazo”4.
Inmediatamente después de la aplastadora victoria del Rechazo con un 62% del total de los votos, el Gobierno realiza un cambio de gabinete, cambiando a varios de sus ministros de Apruebo Dignidad por figuras de la ex Concertación, a quienes siempre criticaron y llamaban “los mismos de siempre”. Al mismo tiempo, comienza un nuevo ciclo de teatro con la mesa de negociación entre los partidos políticos para decidir el mecanismo del próximo proceso constituyente. A mediados de diciembre se acordó que habrá una nueva convención constituyente, pero esta vez tendrá solo 50 representantes electos por sufragio y contará con 24 “expertos” designados por el congreso. Más allá de servir para golpear la conciencia con la exposición de las riñas internas por quiénes serán los expertos, esto muestra las dificultades del Estado por mantener los intereses del capital nacional contra dificultades económicas, políticas y sociales cada vez mayores. Para dar una respuesta al caos burgués, el proletariado debe aprender de estas experiencias, de lo contrario, seguiremos en una senda hacia la destrucción de la sociedad humana.
Con la “nueva constitución” que enterrara la de Pinochet ´1980 prometieron que habría una “verdadera democracia” y la realidad es que la dictadura del capital SIGUE. La cuestión no es “más o menos democracia” sino comprender que el Estado se disfrace de “demócrata” o actúe sin disfraz (como la dictadura abierta de Pinochet) es siempre la dictadura del capital.
Boric prometía un gobierno “a favor del pueblo” y no de la “oligarquía” (Piñera). La realidad es que Boric y Piñera son gobiernos del capital. Cambian los gestos y las promesas, pero sigue la miseria y la explotación y el beneficio de la minoría capitalista a costa de los trabajadores.
Los grupos de extrema izquierda y los defensores de todo tipo de “causas sociales” (feminismo, LGTB, mapuches etc.) son auxiliares radicales de los partidos o coaliciones que gobiernan Chile desde que “jubilaron” a Pinochet. Los usan para el Gran Teatro de la “nueva constitución” y después los apartan de un manotazo con el “triunfo del rechazo”.
El proletariado tiene que defender con uñas y dientes su AUTONOMIA POLITICA DE CLASE contra esas elecciones tramposas: Rechazo o Apruebo; Boric o Piñera; Democracia o Dictadura. Su fuerza está en su lucha como clase por sus intereses inmediatos e históricos buscando la unidad y la solidaridad con el conjunto del proletariado mundial.
Daniel
1 Para ver lo que pasa en Chile desde las revueltas de 2019 ver Chile: EL DILEMA NO ES DICTADURA – DEMOCRACIA SINO BARBARIE CAPITALISTA O LUCHA DE CLASES PROLETARIA https://es.internationalism.org/content/4615/chile-el-dilema-no-es-dictadura-democracia-sino-barbarie-capitalista-o-lucha-de-clases [31]
2 https://www.latercera.com/politica/noticia/declaraciones-de-boric-por-un-plan-b-ante-eventual-triunfo-del-rechazo-le-abren-flanco-con-el-oficialismo/RDTGTJD3XFBATDSCEDZ5TETYKQ/ [32]
3 https://www.emol.com/noticias/Nacional/2022/05/23/1061837/gobierno-propuesta-chilevamos-plebiscito-constitucion.html [33]
4 https://www.emol.com/noticias/Nacional/2022/08/20/1070441/presidente-expectativas-post-plebiscito.html [34]
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Querido compañero,
Saludamos que nos hayas enviado una carta expresando tus posiciones sobre la situación actual y sobre el combate de los revolucionarios. Es de vital importancia que los revolucionarios del medio político proletario entremos en una polémica de posiciones y principios que permita una clarificación profunda de cara a la formación del futuro Partido. Para responderte partimos primero de lo que compartimos contigo y continuamos con una crítica que esperamos anime la continuación de esta discusión.
Hemos de comenzar afirmando que hay dos polos en la situación histórica actual, el polo de la destrucción de la humanidad y el polo de la difícil recuperación de la identidad y combatividad de una clase obrera no derrotada. Es en este segundo polo donde nos alegramos de compartir la perspectiva que nos haces llegar: cuando afirmas el papel fundamental de los revolucionarios y tu convicción de contribuir al esfuerzo de la vanguardia política del proletariado; y cuando afirmas el papel fundamental del proletariado de los países centrales debido a su experiencia de lucha. Sobre lo primero, los revolucionarios seremos el acicate para la reconstrucción de la conciencia de la clase obrera y la recuperación de su identidad y la politización de sus luchas, tarea en la que la CCI está profundamente comprometida, por lo que saludamos calurosamente que comiences esta discusión con nosotros. Sobre lo segundo, tenemos hoy el ejemplo de las luchas de la clase obrera en Gran Bretaña, que ya representa por su combatividad y entrega en sus luchas un faro que ilumina el camino e influencia a las demás trabajadores de Europa, América y resto del mundo, aunque no sin verse enfrentado duramente a aquellos engaños y mistificaciones que mencionas, y a todo el poder de la institucionalidad burguesa donde está incluido el sindicalismo de toda índole, como dices, como su más traicionera herramienta y último baluarte del Estado.
Sin embargo, hay una serie de cuestiones que pensamos que planteas desde una base confusa, especialmente en referencia al polo de la tendencia capitalista a la destrucción de la humanidad. Eso sí, saludamos que las plantees abiertamente ya que el debate proletario es un combate a través de la búsqueda de claridad donde los revolucionarios debemos exponer las posiciones que defendemos claramente.
Como la revolución proletaria no es una cosa de fe ciega en el futuro ni un automatismo histórico, sino cuyo eje fundamental es el desarrollo de la consciencia de clase, por ello, la actividad de los revolucionarios debe estar basada en un análisis claro tanto de (1) la situación histórica como de (2) la relación de fuerzas entre proletariado y la burguesía. Pensamos que el texto que nos envías tiene confusiones importantes en el primer punto, los cuales a su vez pueden dificultar que comprendas la vital importancia del segundo punto.
Según dices “Con la guerra: asesinan la consciencia proletaria, crean mercado de venta de armamento y crean el mercado de la reconstrucción de la infraestructura destruida. Si lo lograsen, esto les permitirá respirar con una economía agónica unos años más, para luego volver al maquiavélico ciclo de crisis-guerra-reconstrucción.”
De ello entendemos que defiendes la posición de que las destrucciones que la guerra provoca crean las condiciones para una reconstrucción a través de nuevos mercados que representaría un nuevo ciclo de acumulación capitalista, y permitiría respirar unos años más al capitalismo. Además, aplicas la fórmula de “crisis-guerra-reconstrucción-crisis” que hemos empleado en nuestros textos, asimilándola a la idea de que la guerra produce nuevos mercados. Esta no es nuestra posición.
En 1994, en nuestra polémica con Battaglia Comunista que se puede ver en la Revista Internacional 79 [1] decíamos claramente que la expresión “ciclo crisis-guerra-reconstrucción” no tenía una naturaleza estrictamente económica y no era sinónimo de ciclos de acumulación de capital, sino más bien de las condiciones de una reestructuración del mercado mundial, no sin enormes destrucciones, y un estímulo artificial en la reconstrucción.
Es más, en 2001, el punto 9 de nuestra Resolución sobre la Situación Internacional[2] decíamos lo siguiente “En el período de decadencia, la guerra ha sido, cada vez más, un desastre económico, una pérdida completa. El mantenimiento de cada conflicto particular acarrea costes que sobrepasan con mucho los beneficios que se puedan sacar de él. Por ello, aunque hubo fuertes presiones económicas que sin duda desempeñaron un papel clave para empujar a Zimbabwe a invadir el Congo, o Irak a invadir Kuwait, las complicaciones militares habidas después precipitaron a esos países en una ruina todavía más profunda. Esto quiere decir, hablando ya en general, que se terminó el ciclo crisis-guerra-reconstrucción, que daba una especie de apariencia de racionalidad a la guerra mundial en el pasado, pues ninguna nueva guerra mundial vendría seguida de la menor reconstrucción. Pero ninguno de esos cálculos de ganancias o pérdidas no impedirá que los Estados imperialistas tengan que responder a la necesidad de defender su presencia imperialista en el mundo, de sabotear las ambiciones de sus rivales, o de incrementar sus presupuestos militares. Al contrario, están todos entrampados en una lógica que no pueden controlar, una "lógica" que cada vez lo es menos, incluso con un enfoque capitalista, y es eso precisamente lo que hace que la situación ante la que está enfrentada la humanidad sea tan peligrosa e inestable. Sobrestimar la racionalidad del capital equivale a subestimar la amenaza real de guerra en el período actual.”
Como decimos en una respuesta reciente a un contacto[3] “La guerra cumplió en la fase ascendente del capitalismo una función económica de conquista de nuevos mercados: bien en el sentido de la formación de nuevas naciones (guerra franco-prusiana), de derrotar a sectores más arcaicos del capital (guerra civil en los EEUU), o las guerras coloniales. Todas ellas participaban de la expansión del capitalismo, por ejemplo, destruyendo las relaciones de producción anteriores o aniquilando a la población autóctona para disponer de las fuerzas productivas de la tierra que habitaban. La guerra fue un arma esencial para conseguir esto. Ya que la guerra tuvo una finalidad progresista de expansión de las relaciones de producción capitalista (y con ello la fundación de las bases materiales para la revolución proletaria), el proletariado pudo apoyar en algunas de estas guerras a los sectores más progresistas de la burguesía. La pregunta que debemos hacernos aquí es, ¿cuál es la diferencia en la decadencia? En la decadencia la guerra: No tiene una racionalidad económica; Ni proporciona las bases para un impulso cíclico al desarrollo del capitalismo; Ni proporciona una salida real a la sobreproducción”.
Cuando el capital ha alcanzado ya sus límites de capacidad de expansión mundial, y los mercados que restan no ofrecen un campo suficiente para la acumulación de capital, la guerra imperialista no es expresión de la expansión real del capitalismo, sino de la explosión de este contra él mismo. Supone una tendencia a la autodestrucción. Porque constituye un gasto improductivo que participa de un proceso de esterilización y, peor aún, de destrucción de capital. Producir tomates se integra en el proceso de acumulación puesto que sirve a la reproducción de la fuerza de trabajo. Producir una máquina se integra igualmente en la acumulación pues sirve para producir diferentes mercancías, bien de consumo, bien de capital. En cambio, nada de eso sucede con las armas. Estas tienen como destino, bien destruir (destruyéndose ellas al emplearlas), bien quedarse obsoletas (obligando a ser finalmente destruidas). Por tanto, son un verdadero obstáculo improductivo para una acumulación real, que debilita el proceso en cada nuevo ciclo. Es decir, que el capitalismo no puede cíclicamente hacer retroceder las agujas del tiempo, sino que se hunde cada vez más como sistema en el endeudamiento y en un supuesto crecimiento ilusorio uno de cuyos rubros es la producción masiva de armamento: es decir el sacrificio del futuro en interés inmediato del presente, hasta el punto de que el futuro que se sacrifica es cada vez más próximo.
Como expresaron los camaradas de INTERNATIONALISME en 1945, de cuya continuidad nos reclamamos: “No existe oposición fundamental en el régimen capitalista entre guerra y paz, pero sí existe una diferencia entre las dos fases, ascendente y decadente, de la sociedad capitalista y por tanto una diferencia de la función de la guerra (en la relación entre la guerra y la paz), en las dos fases respectivas. Si en la primera fase la guerra tenía por función asegurar la ampliación del mercado, con vistas de una mayor producción de consumo, en la segunda fase es lo contrario, la producción está esencialmente centrada en la producción de medios de destrucción, es decir, es una producción para la guerra. La decadencia de la sociedad capitalista encuentra su expresión patente en el hecho de que las guerras cuya finalidad era el desarrollo económico -período ascendente- se convierten, al contrario, en finalidad de la actividad económica, la cual queda restringida esencialmente a la preparación de aquélla -período decadente-. Esto no significa que la guerra se haya convertido en el objetivo de la producción capitalista; el objetivo sigue siendo para el capitalismo la producción de plusvalía, pero sí que significa que la guerra, al haber tomado un carácter permanente se ha convertido en el modo de vida del capitalismo decadente” [4].
La guerra no tiene una racionalidad económica para el capitalismo decadente. Y pese a que algunos Estados podían tener cierto beneficio económico particular de la guerra (como el caso de Norteamérica en la Segunda Guerra Mundial), esto se ha hecho ya prácticamente obsoleto y en la fase de la descomposición la guerra está perdiendo incluso toda racionalidad de posicionamiento estratégico, y su única lógica es cada vez más solo la destrucción del rival imperialista.
En segundo lugar, expresas una idea que identificas con el maquiavelismo de la burguesía diciendo que “Con la guerra: asesinan la consciencia proletaria (…) el estado burgués mundial, luego de culminada la 2da guerra mundial, ha estado a la caza de reunir las condiciones psicosociales para converse y someter a la población, y sobre todo a la clase trabajadora del conjunto de naciones de la Europa occidental, para que permita y participe en una conflagración bélica. Y así conseguir su premio mayor nuevamente”
Pensamos que lo que expresas parte de un esquematismo según el cual la guerra sería un acuerdo de la burguesía mundial (y un supuesto “Estado mundial”) con dos fines (1) darse una inyección de nueva vida reanudando un nuevo ciclo de acumulación (ya hemos respondido a esto antes) y (2) aplastar al proletariado para que no oponga resistencia al capitalismo.
En nuestro Texto de Orientación sobre Militarismo y Descomposición (1991)[5] decíamos que “El que en el período venidero el mundo ya no esté dividido en bloques imperialistas, y que le incumba a una sola potencia mundial –los EEUU– ejercer el liderazgo mundial, no significa ni mucho menos que sea correcta la tesis del “súper imperialismo” (o “ultra imperialismo”) como la que desarrolló Kautsky en la 1ª Guerra mundial. Esta tesis había sido elaborada ya antes de la guerra por la corriente oportunista que se desarrollaba en la Socialdemocracia. Tenía sus raíces en la visión gradualista y reformista que consideraba que las contradicciones (entre clase y entre naciones) en la sociedad capitalista estaban destinadas a atenuarse hasta desaparecer. La tesis de Kautsky suponía que los diferentes sectores del capital financiero internacional podían llegar a unificarse para establecer una dominación estable y pacifica sobre el conjunto del mundo. Esta tesis, que se presentaba como “marxista” era evidentemente combatida por todos los revolucionarios, y, en particular, por Lenin (sobre todo en El imperialismo, fase superior del capitalismo), los cuales ponían de relieve que si al capitalismo se le resta la explotación y la competencia entre capitales ya no es capitalismo. Está muy claro que esa posición revolucionaria sigue siendo hoy totalmente válida”. La posición del renegado Kautsky también ignoraba el hecho de que el máximo nivel de unificación posible entre las diferentes fracciones nacionales de la burguesía mundial es precisamente el de la nación, lo que las hace incapaces de establecer una autoridad política y una organización de la sociedad realmente supranacionales. La conclusión de que el capital posee un gobierno mundial único (“Estado mundial”) es negar la continuidad de lo que siempre ha defendido el marxismo, la división del capital en Estados nacionales que se pelean a muerte en la arena internacional.
“Tampoco podría confundirse nuestro análisis con el desarrollado por Chaulieu (Castoriadis), el cual tenía al menos la ventaja de que rechazaba explícitamente el marxismo. En ese análisis, el mundo se encaminaba hacia un “tercer sistema” no en la armonía tan querida por los reformistas, sino a través, de convulsiones brutales. Cada guerra mundial llevaba a la eliminación de una gran potencia (la segunda había eliminado a Alemania). La 3ª Guerra mundial iba a dejar un único bloque que haría reinar su orden en un mundo en el que las crisis económicas desaparecían y en el que la explotación capitalista de la fuerza de trabajo sería sustituida por una especie de esclavitud, de un reino de “dominantes” sobre “dominados” (idem).
La idea de que el desarrollo de vínculos económicos, financieros y comerciales entre los países era un freno a sus antagonismos imperialistas y acabaría con el peligro de guerra parece tener una cara B pues, en la noción de que realmente desembocaría en un orden mundial unificado de explotación.
Pensamos que la visión que defiendes en tu carta, aunque se exprese en términos empleados por el marxismo, coquetea con estas visiones que revisan la terminología marxista para adaptarla a un supuesto mundo dominado por un poder homogéneo mundial. La diferencia con tu postura es que, en lo que tú expresas, la clase dominante no podría hacer reinar la explotación tranquila y apaciguadamente, sino que se vería obligada a converger en la guerra por una especie de necesidad de “ir reiniciando el sistema” en un ciclo malévolo y criminal.
Hemos de decir que nuestra posición no es identificar el maquiavelismo de la burguesía con una conspiración mundial ni con una comunidad de intereses de la burguesía mundial. Si bien, como bien dices, la burguesía es capaz de preparar el terreno para la guerra, provocar trampas maquiavélicas para conseguirlo, y expresar su duplicidad con las mentiras más enrevesadas, esto no es tampoco identificable a un plan coordinado por la burguesía mundial para aplastar al proletariado.
Debemos recordar que “es indiscutible que ‘la guerra destruye sobre todo enormes fuerzas de trabajo’, al provocar la muerte de grandes masas de proletarios. Pero esta frase da a entender que la guerra sería la solución adoptada por la burguesía para enfrentarse al peligro proletario, idea que nosotros no compartimos. Esta idea no marxista de que la guerra en el capitalismo sería, en realidad, “una guerra civil de la burguesía contra el proletariado” fue sobre todo defendida, en la Izquierda Italiana, por Vercesi”[6] Vercesi que, en su amalgama de desviaciones a partir de 1937, también teorizaba “la economía de guerra como superación de la crisis, guerras «localizadas» contra la clase obrera, y finalmente «desaparición social del proletariado».
Pensamos que el riesgo de esta posición que expresas está en cambiar el sentido a las posiciones históricas del proletariado sobre el totalitarismo estatal y el sentido de la guerra imperialista, y en no ver y analizar realmente la fuerza real del proletariado más que como una esperanza difusa. Nos parece que eso arriesga la convicción que sí mostrabas en cuanto al primer polo que hemos descrito sobre la lucha de la clase obrera. Y nos parece ver esta debilidad en la falta de un análisis claro de la fuerza real del proletariado, que expresas más bien como una esperanza que al carecer de auténticas bases materialistas sería puramente ilusoria.
Sin embargo, una de las adquisiciones fundamentales de la Izquierda Comunista es la necesidad de un análisis claro sobre la relación global de fuerzas entre las clases.
Como decíamos en 2001[7], “en el seno del medio político proletario, se mantienen los desacuerdos fundamentales sobre la relación de fuerzas entre las clases (…) Las condiciones del capitalismo ascendente no permitieron que evolucionara plenamente la idea de que la evolución ya sea hacia la guerra mundial ya hacia levantamientos revolucionarios depende de la relación de fuerzas global entre las clases” (…) “Al irse debilitando el ímpetu inicial de la oleada revolucionaria, el optimismo un tanto simplista de los primeros años apareció cada vez más fuera de lugar, y se hizo cada vez más urgente hacer una valoración sobria y realista de la verdadera relación de fuerzas entre las clases. A principios de los años 20, hubo particularmente una polémica muy fuerte entre la IC y la Izquierda alemana sobre esta cuestión”.
Si bien durante la mayoría de la fase de la decadencia el punto en que se encontraba la relación de fuerzas entre las clases determinaba una inclinación de la dinámica de la sociedad hacia enfrentamientos masivos de clase, o bien hacia la guerra imperialista mundial, en la fase de descomposición del capitalismo se comienza un periodo terminal producido por el bloqueo, donde la burguesía de los países centrales no ha logrado imponer su proyecto al proletariado arrastrándolo a una nueva guerra imperialista, ni el proletariado ha conseguido afirmar su alternativa histórica. Como producto de la descomposición se han exacerbado cualitativamente todas las tendencias de la sociedad al caos, incluido el cada uno a la suya de la burguesía. Las guerras del cada uno a la suya de la descomposición no son, ni mucho menos, menos peligrosas que la tendencia a una guerra mundial, más bien al contrario. Sin embargo, dejaremos esta cuestión para otra discusión, ya que no podemos abordarlo todo.
Como decíamos al principio, solo un análisis claro de la situación histórica y de la relación de fuerzas entre las clases nos llevará a comprender en profundidad nuestras tareas como revolucionarios. Esperamos que esta polémica que hemos iniciado prosiga, y así se muestren con claridad los acuerdos y desacuerdos que puedas tener en estas cuestiones cruciales para intervenir en la lucha de clases.
Fraternamente,
CCI, enero de 2023
LA GUERRA EN UCRANIA ES UN PLAN PRECONCEBIDO PARA LA GUERRA EN EUROPA OCCIDELTAL La guerra en Ucrania corresponde a un plan preconcebido mucho antes de que empezasen las declaraciones desde mediados del año 2021, por parte de los altos personeros de los estados burgueses “beligerantes”, anunciando las eminentes actividades bélicas en dicho territorio, lo cual se materializó en febrero de este año 2022. Sabemos de la permanencia de ciclo infernal de crisis-guerra-reconstrucción al que somos sometidos todos los habitantes del planeta, desde que se hizo patente la decadencia del sistema capitalista a comienzos del siglo pasado. Ciclo y círculo vicioso inherente al sistema capitalista. Por lo tanto, para los regentes del sistema (las burguesías y sus estados que incluye a todas las naciones del mundo sin excepción) les es inevitable transitar por el circuito malévolo del ciclo mencionado. En este sentido, el estado burgués mundial, luego de culminada la 2da guerra mundial, ha estado a la caza de reunir las condiciones psicosociales para converse y someter a la población, y sobre todo a la clase trabajadora del conjunto de naciones de la Europa occidental, para que permita y participe en una conflagración bélica. Y así conseguir su premio mayor nuevamente, tal como lo hicieron en la 1ra y 2da guerra mundial. Después de la 2da guerra mundial, la burguesía no ha podido convencer y someter, a pesar de la enorme crisis económica que ha venido asolando a todas las naciones del mundo desde mediados del siglo pasado e intensificándose en las últimas 4 décadas, al igual que los focos de conflagraciones bélicas, que no han dejado de ocurrir en todo este tiempo en diferentes partes del mundo, a pesar de todo lo mencionado, hasta ahora no han podido convencer y someter a la clase trabajadora de la Europa occidental para dejarse arrastrar a este tipo de eventos nuevamente. Lo de Ucrania se vislumbra como un esfuerzo mayúsculo por parte de la burguesía para conseguir este objetivo. No sólo por la dimensión geográfica e importancia geopolítica-económica que representa la nación ucraniana en pleno corazón de Europa, también porque las autoridades de los diferentes gobiernos de la Europa occidental estaban conscientes del malestar que causarían en sus poblaciones respectivas, cerrando (mediante imposición de sanciones) las fuentes de suministro energético provenientes de la nación rusa y en menor medida entorpeciendo las rutas del suministro de alimentos del granero europeo ucraniano. Se quiere hacer ver que este plan se elabora y empieza a ejecutarse a partir de que Rusia comenzó la invasión de algunos territorios del sur este ucraniano en febrero de este año, la verdad es que ni siquiera es un plan que se elabora a partir de que Rusia decide anexarse la península de Crimea en el Mar Negro por allá en el 2014 (territorio perteneciente a la nación ucraniana hasta ese entonces). Es un plan concebido con mayor antigüedad. Si echamos un vistazo a la política del bloque occidental hacia la nación ucraniana antes de la anexión de Crimea por parte de Rusia, podemos ver que un gobierno pro burguesía rusa fue derrocado y sustituido por un gobierno pro burguesía occidental y sabemos que las caídas de gobiernos en pro o en contra de equis facción burguesa, lleva incluso hasta años implementarla. Lo que nos indica que el plan ya llevaba años concibiéndose antes del 2014. Es claro que las burguesías europeas estaban y están conscientes del malestar que ocasionarían con las políticas de sanciones a la nación rusa (sería ingenuo pensar lo contrario), sobre todo durante el periodo invernal que se avecina, donde seguramente muchos perecerán por falta de calefacción por no poder pagar las altas tarifas de la energía y los que puedan pagar tendrán que sacrificar otras necesidades que quedaran insatisfechas. Las declaraciones de los altos voceros de los gobiernos de Francia y Alemania evidencian el maquiavélico plan: anunciando por el ejemplo que “el estado de bienestar ya se acabó”, anunciando planes de contingencia para el racionamiento eléctrico, diciendo que hay que apretarse el cinturón, etc., etc., etc. Todo ello dirigido a exacerbar el malestar, para luego tratar de canalizar la rabia hacia los intereses de la burguesía. A todas estas parece que la burguesía ha decidido apostar fuerte y pisan el acelerador a fondo en la consecución de su objetivo de continuar inevitablemente (condición del sistema capitalista) con su criminal ciclo de crisis-guerra-reconstrucción y en esta oportunidad en su región más apetecida, Europa occidental. La burguesía mientras mantiene encendido el foco bélico ucraniano (suministrando armamento), aplica la política de sanciones en contra del suministro energético desde Rusia, lo cual indica que la continuación del plan es tensar la cuerda lo máximo posible dentro del malestar social que creará la alta inflación y desempleo por la crisis económica que se está gestando al ponerle más palos a la rueda económica ya de por si maltrecha aun sin palos. Es una huida hacia delante de la burguesía que sabe lo imparable de la crisis y lo único que puede hacer y ofrecer como “solución” es la guerra. Con la guerra: asesinan la consciencia proletaria, crean mercado de venta de armamento y crean el mercado de la reconstrucción de la infraestructura destruida. Si lo lograsen, esto les permitirá respirar con una economía agónica unos años más, para luego volver al maquiavélico ciclo de crisisguerra-reconstrucción. La burguesía en su apuesta de tensar la cuerda, sabe que va a tener fuertes protestas de las masas descontentas e intentaran sabotearlas y reprimirlas de todas las formas posibles. Intentaran canalizar el malestar hacia el gran oso ruso culpándole de todos los males y del lado ruso harán lo mismo, todo con el objeto de que la población y sobre todo la clase trabajadora se trague el anzuelo de la “necesidad de la guerra”. Espero que en este trance los revolucionarios proletarios podamos contribuir efectivamente en el despertar de la consciencia de clase, podamos hacerles recordar que históricamente la clase trabajadora europea ha representado el bastión de la clase obrera mundial con mayor experiencia de lucha y logros ante los enfrentamientos contra la burguesía, sepamos exponerles a los engaños y mistificaciones que enfrentará contra todo el poder de la institucionalidad burguesa (lo que incluye a los sindicatos de toda índole), podamos decirle él porque de las derrotas del pasado y como evitarlas hoy. Finalmente espero que la clase trabajadora europea vuelva ser el ejemplo revolucionario para la clase trabajadora mundial y salga fortalecida de este trance, para que de alguna forma podamos iniciar una lucha de clases (proletariado vs burguesía) y no una guerra entre hermanos de clase. Termino con esta proclama: Trabajadores del mundo uníos y tomad el poder político-económico-social para llevadnos de la mano en la construcción de un humano ser con verdadera consciencia de empatía social positiva con nuestros semejantes y el resto de los seres vivos del planeta.
Tavo, desde Venezuela
1 https://es.internationalism.org/revista-internacional/200704/1836/polemica-con-prometeo-y-communist-review-la-concepcion-del-bipr-so [37]
2 https://es.internationalism.org/revista-internacional/200510/224/resolucion-sobre-la-situacion-internacional [38]
3 https://es.internationalism.org/content/4822/debate-proposito-de-la-guerra-en-ucrania-la-guerra-es-la-continuacion-de-la-competencia [39]
4 https://es.internationalism.org/revista-internacional/198910/2140/internationalisme-1945-las-verdaderas-causas-de-la-segunda-guerra- [40]
5 https://es.internationalism.org/revista-internacional/201410/4046/militarismo-y-descomposicion [41]
6 https://es.internationalism.org/revista-internacional/200602/760/bilan-n-11-1934-crisis-y-ciclos-en-la-economia-del-capitalismo-agon [42]
7 https://es.internationalism.org/revista-internacional/201111/3255/el-concepto-de-curso-historico-en-el-movimiento-revolucionario [43]
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Núñez Feijoo, jefe del PP, ha alabado calurosamente a Nicolás Redondo, afirmando que “fue un referente en la defensa de la libertad, de los derechos de los trabajadores y de la democracia". Antonio Garamendi, máximo pontífice de la patronal (CEOE), ha dicho que "su figura ayudó a impulsar un Diálogo Social que es fundamental para la estabilidad y prosperidad de nuestro país". La CEOE, en otro mensaje, se ha referido a Redondo como una "persona clave en la Transición y la modernización de los sindicatos".
Estos elogios al líder sindical recién fallecido muestran claramente los servicios imprescindibles que prestan los sindicatos al mantenimiento y reforzamiento de la explotación capitalista
Franz Mehring, revolucionario compañero de lucha de Rosa Luxemburgo decía que los obreros “solo tienen falsos amigos y enemigos declarados”. Aplastado al verse alistado en la guerra de 1936 entre el bando franquista y el bando republicano1, el proletariado estaba completamente derrotado lo que permitió al régimen franquista gobernar con un terror salvaje en nombre de los “enemigos declarados” de los trabajadores: la patronal, la iglesia, la derecha etc. En el terreno laboral, el sindicato vertical, fundado por el franquismo, era un nido de chivatos, pelotas y arribistas, que perseguía con saña cualquier lucha o reivindicación obrera.
Sin embargo, con la recuperación histórica del proletariado a partir de las huelgas de 1968 en Francia, el proletariado en España también levantó cabeza. En 1962 hubo grandes huelgas en Asturias que tuvieron un eco en algunas empresas de Barcelona, Madrid y Valencia. A partir de 1971 las huelgas se vuelven cada vez más masivas. Paralizan ciudades enteras como Vigo y Ferrol (1972), Pamplona (1973), Bajo Llobregat (1974). El régimen franquista es incapaz de frenar una lucha donde los trabajadores se autoorganizan en asambleas generales y comités elegidos y revocables, dando rienda suelta a la solidaridad y la unidad, solo tiene como armas una represión ciega y una propaganda estúpida sobre la “España eterna e imperial”. La burguesía necesita reemplazar esos verdugos de camisa azul por el Estado democrático donde la dominación capitalista se ejerce mediante la inteligente combinación entre los Enemigos Declarados (patronal, derecha y extrema derecha etc.) y los Falsos Amigos (sindicatos, izquierda y extrema izquierda, organizaciones “sociales” etc.).
En el terreno sindical, la burguesía española se encuentra con un problema. El sindicato “nuevo” más influyente es Comisiones Obreras, correa de transmisión del PCE, fiel servidor del capital, pero vinculado al bloque imperialista ruso rival de Estados Unidos. En cambio, el sindicato UGT, lacayo del PSOE, tradicional partidario del bloque USA, es muy minoritario, reducido a algunos núcleos en Asturias y País Vasco. Ahí Nicolás Redondo jugará un papel fundamental, al extender por toda España su red sindical, reclutando a antiguos servidores del sindicalismo franquista. Sin embargo, para darse una coloración “obrera” y “combativa” contará con el apoyo entusiasta de los grupos trotskistas que proporcionan la carne de cañón de muchos militantes obreros sinceros y honrados, movilizados por el espejismo de “reconquistar la UGT para la clase obrera”2.
A finales de los años 70 del siglo pasado, la UGT logra casi igualarse en peso e implantación con rivales de CCOO. Es un amasijo de trotskistas, antiguos franquistas del sindicato vertical y católicos “de izquierda” del recién absorbido sindicato USO (que tuvo cierta importancia como oposición sindical en los últimos tiempos del franquismo). Bajo el comando de Nicolás Redondo, nombrado secretario general en 1976, UGT se pone manos a la obra contra la clase obrera3.
Dentro del Estado capitalista, los sindicatos cumplen tres funciones:
Sabotear la lucha y la conciencia obrera, dividir y desorganizar a los trabajadores
Avalar con su firma de “representantes obreros” los ataques contra la condición obrera en salarios, jornada de trabajo, productividad etc.
Engatusar a los trabajadores con toda clase de “servicios y privilegios sociales”
De la mano de Nicolás Redondo y de sus sucesores (Méndez, Álvarez etc.) el sindicato UGT ha cumplido fielmente esas tareas.
La primera función es la más importante. Se trata de impedir que los trabajadores luchen POR SI MISMOS y encadenarlos a las manos “expertas” de los sindicatos que DECIDEN TODO, desde cuando hay que luchar, cuando hay que negociar, como movilizarse etc.
Se trata igualmente de aislar a los trabajadores en la empresa, el sector, la región, la corporación, ROMPIENDO LA UNIDAD DE LA CLASE OBRERA la cual solo puede conseguirse extendiendo la lucha LOS TRABAJADORES MISMOS mediante manifestaciones, delegaciones, piquetes, asambleas abiertas, afirmándose como CLASE OBRERA y no como obreros de la empresa X o del sector Z.
Se trata, en fin, de ilusionar a los trabajadores con el espejismo de que el capitalismo se puede reformar, se podría obtener una mejora de sus condiciones de trabajo, cuando la realidad de más de un siglo de decadencia capitalista demuestra TODO LO CONTRARIO: el sistema solo ofrece salarios cada vez más delgados, inflación, precariedad, imposibilidad de encontrar una vivienda. Al servicio de esa engañifa, los sindicatos plantean “luchas” totalmente estériles que solo conducen a la desmoralización y la división tales como “huelgas generales”, actos de presión, cortes de autopistas etc.
Armados con estos planteamientos, UGT y CCOO, auxiliados por sindicatos “más radicales” (CNT, CGT etc.) lograron debilitar y finalmente apagar la gran fuerza obrera que se expresó entre 1971 y 1976 y que aún tuvo manifestaciones combativas en 1977 y 1978. Sin embargo, su gran servicio al capital fue en los años 80 al sabotear las respuestas obreras a los despidos, el primer gran recorte de las pensiones y los primeros pasos hacia la precariedad generalizada. De esta política se encargó el gobierno PSOE que desde 1982 a 1996 con su famosa consigna del “cambio” despidió a más de UN MILLON DE TRABAJADORES, “reformó” las pensiones y con el pretexto de “luchar contra la propiedad privada del puesto de trabajo” (la cínica divisa “marxista” del ministro Almunia) comenzó a imponer la precariedad4. Hubo numerosas huelgas contra las reconversiones (Sagunto, Bilbao, Gijón, Reinosa etc.). Frente a ellas, CCOO se puso a “favor”, mientras que UGT en un primer momento, se puso en “contra”. Con esta división del trabajo lograron dispersar la combatividad obrera, encerrándola en luchas aisladas en el sector y haciéndolas impotentes frente a la dura represión del gobierno “socialista”: hubo 3 muertos por la acción policial contra las huelgas en Bilbao, Gijón y Reinosa.
Sin embargo, ante el ascenso de la lucha obrera, UGT cambió de táctica. Desde 1986 se une a CCOO en el patronazgo de “huelgas” estériles. Nicolás Redondo se distancia del PSOE y en 1987 renuncia a su acta de diputado. En 1988 la farsa de una “lucha unida” llega a su máxima cumbre con la seudo huelga general del 14 de diciembre contra el Plan de Empleo Juvenil que el gobierno, para dar lustre a los sindicatos, “retira” (lo sustituirá a los pocos meses con nuevas medidas de precarización con otro nombre).
Los sindicatos “de clase” (UGT y CCOO) combinan la “presión” con la “negociación”. La primera como acabamos de ver son sus simulacros de lucha que llevan a la desorganización, la división y la desmoralización de los trabajadores. La segunda consiste en aceptar todo lo que el gobierno y la patronal proponen, disimulado con migajas o con aquello de “la patronal proponía bajarnos 5 y nosotros hemos conseguido que solo nos baje 4”5.
Ya en 1977, CCOO firmó junto a los partidos políticos democráticos los Pactos de la Moncloa que supusieron una fuerte rebaja de salarios ante una inflación que en aquellos momentos alcanzó la cifra del 30%6. UGT necesitada de afiliación masiva y del concurso radical de los trotskistas, se opuso ruidosamente a esos pactos. Sin embargo, a partir de 1979 cambia de táctica y firma sin rechistar todo lo que la patronal y el gobierno ponen sobre la mesa: el Acuerdo Básico Inter confederal que prepara el Estatuto de los Trabajadores (CCOO se descuelga del acuerdo); el AMI (Acuerdo Marco Inter Confederal) en 1980 y que según la web de la CEOE “Con el AMI disminuyó un 60% la conflictividad laboral”7. En julio de 1981 CCOO, UGT, la CEOE y el gobierno Suarez firmaron el Acuerdo Nacional por el Empleo que según los Archivos de la Transición “volvería a generar una nueva pérdida de poder adquisitivo de la clase trabajadora. Los sindicatos firmantes recibieron, fuera del Acuerdo, 800 millones de pesetas a cuenta del anticipo del patrimonio sindical”8.
Después, ya bajo gobierno PSOE, UGT y CEOE firmaron junto con el gobierno, el AES, Acuerdo Económico y Social, que apoyó las reconversiones industriales y el “control” de los salarios. En 1985, UGT secundó la primera reforma de las pensiones dejando a CCOO la acción “radical”: convocó una “huelga general” que fue un fracaso pues ni la misma Comisiones se ocupó de impulsarla.
Podríamos seguir pasando revista a todos los “acuerdos” que los sindicatos, con UGT a la cabeza, han firmado con todos los gobiernos democráticos. Queda claro que tanto “pactando” como “luchando”, los sindicatos venden a los obreros al capital.
Pero hay una tercera pata de la acción sindical que le sirve de cebo para reclutar trabajadores: sus “servicios sociales”. Los sindicatos proporcionan a sus afiliados ventajas exclusivas: vacaciones en residencias o mediante agencias de viaje, abogados gratuitos, igualas médicas, viviendas a bajo precio etc. Estos privilegios se extienden a maniobras de puro clientelismo que siembran la DIVISION en las filas obreras: CCOO acaba de firmar una subida salarial en Ryan Air SOLO PARA SUS AFILIADOS; UGT, CSIF y CCOO favorecen, a veces a escondidas y otras abiertamente, a sus afiliados en las bolsas de trabajo de la función pública etc.
Estos “servicios sociales” tienen dos misiones: por un lado, sembrar la división y la competencia entre los obreros estableciendo toda clase de barreras entre sindicados y no sindicados. La segunda es construir un apéndice del Estado del Bienestar, la cara “amable” y “humana” del Capitalismo de Estado. Los obreros afiliados gozarían de “mejoras” tales como viviendas “dignas”, vacaciones en lugares turísticos, servicios médicos etc.
Una ilustración de que todo esto es un engaño vil que no remedia la fortísima degradación de la vida obrera a la que asistimos desde hace más de medio siglo, nos la da un escándalo protagonizado por la UGT y más directamente por Nicolás Redondo. Se trata de la estafa PSV (Promoción Social de Viviendas). Este organismo creado por la UGT en 1988 embaucó a miles de trabajadores con la promesa de tener viviendas “dignas” a un precio 30-40% más barato. Se hicieron 175 promociones en toda España para construir 22000 viviendas. La realidad es que gran parte del dinero adelantado por los trabajadores “desapareció” en un gran desfalco de unos 80.000 millones de las antiguas pesetas. Tras muchos procesos judiciales, ¡13 años después!, una parte de los afectados logró recuperar el 75% de su inversión, otros consiguieron tener finalmente una vivienda pagando como media un 7% más de lo previsto. UGT se lavó las manos recurriendo las sentencias que le obligaban a hacerse cargo de la deuda con los afectados. El tesorero de UGT y el jefe de la PSV, Sotos, fueron condenados a leves penas de cárcel. Nicolás Redondo fue finalmente exonerado.
El problema de la vivienda es, desde hace años, una pesadilla para los trabajadores, especialmente los jóvenes y los emigrantes, obligados a hacinarse en pisos compartidos disponiendo de apenas una habitación o incluso durmiendo en las “camas calientes”9. Las “grandes promesas” de UGT que acabaron en un gran timo evidencian la realidad que toda la clase dominante quiere tapar: el capitalismo nos condena a la miseria, la precariedad y la intemperie.
Es significativo que tanto Pedro Sánchez como Núñez Feijoo o Garamendi no mencionen nada sobre esta “hazaña” de Nicolás Redondo. En su obituario, el actual secretario de UGT, Álvarez, silencia completamente este episodio. Se trata de defender con uñas y dientes el engaño de los sindicatos “al servicio de los trabajadores”. La trayectoria de los sindicatos en los últimos 100 años y concretamente la “obra” de Nicolás Redondo, muestran todo lo contrario: las tres patas del sindicalismo (movilización, negociación y servicios) están siempre CONTRA LA CLASE OBRERA10.
C. Mir 11-1-23
1 Ver nuestro libro España 1936: FRANCO Y LA REPUBLICA MASACRAN A LOS TRABAJADORES https://es.internationalism.org/cci/200602/539/espana-1936-franco-y-la-republica-masacran-al-proletariado [46]
2 Los grupos izquierdistas (trotskistas, maoístas, estalinistas, anarquismo oficial, “nueva izquierda” …) son los auxiliares “radicales” de los partidos y sindicatos de la izquierda “oficial”. Ver Los sindicatos contra la clase obrera (V): la táctica de los izquierdistas para hacerlos tragar a los trabajadores https://es.internationalism.org/content/4645/los-sindicatos-contra-la-clase-obrera-v-la-tactica-de-los-izquierdistas-para-hacerlos [47]
3 Debe señalarse que la hoja de servicios de la UGT al capital español tiene una larga historia. Bajo la dictadura de Primo de Rivera (1923-30), la UGT ejerció de sindicato del régimen oponiéndose a cualquier reivindicaciones obrera y denunciando a obreros combativos, sobre todo militantes de la CNT (ver a este respecto el cuarto artículo de nuestra Serie sobre la CNT, https://es.internationalism.org/revista-internacional/200711/2068/historia-del-movimiento-obrero-la-contribucion-de-la-cnt-a-la-inst [48] ). Bajo la República, la UGT ejerció de rompehuelgas y en 1934 cuando los obreros en Asturias estaban en lucha los dejó solos evitando toda huelga de solidaridad en el resto de España. En fin, durante la guerra de 1936, la UGT formaba parte de la coalición que arrastró a los obreros a participar en la confrontación militar entre Franco y la República.
4 Ver dentro de nuestra serie Los gobiernos de izquierda al servicio de la explotación capitalista, el segundo artículo: Los gobiernos PSOE de la democracia, https://es.internationalism.org/content/4562/los-gobiernos-de-izquierda-en-defensa-de-la-explotacion-capitalista-ii-los-gobiernos [49]
5 La política sindical de “mejoras” en realidad se reduce a la filosofía de un macabro chiste: “Tuvo mucha suerte el reo, las 5 penas de muerte a las que había sido condenado fueron reducidas a una”.
6 Ver nuestro artículo ¿Nuevos Pactos de la Moncloa? Entonces y ahora Unión Nacional para empeorar nuestra vida https://es.internationalism.org/content/4564/nuevos-pactos-de-la-moncloa-entonces-y-ahora-union-nacional-para-empeorar-nuestra-vida [50]
7 Historia de CEOE|CEOE [51]
8 Los Pactos Sociales en la Transición española. Pactos y Leyes (archivodelatransicion.es) [52]
9 Ver Debate sobre el problema de la vivienda https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200601/410/debate-sobre-el-problema-de-la-vivienda [53]
10 Ver nuestro folleto LOS SINDICATOS CONTRA LA CLASE OBRERA publicado en nuestra Web en una serie de artículos: https://es.internationalism.org/content/4575/los-sindicatos-contra-la-clase-obrera-i [54] , https://es.internationalism.org/content/4586/los-sindicatos-contra-la-clase-obrera-en-la-decadencia-capitalista-ii [55] , https://es.internationalism.org/content/4603/los-sindicatos-en-el-periodo-ascendente-del-capitalismo-iii [56] , https://es.internationalism.org/content/4620/los-sindicatos-organos-del-estado-capitalista-iv [57] , https://es.internationalism.org/content/4645/los-sindicatos-contra-la-clase-obrera-v-la-tactica-de-los-izquierdistas-para-hacerlos [47] , https://es.internationalism.org/content/4667/los-sindicatos-contra-la-clase-obrera-vi-contenido-y-formas-de-la-lucha-obrera-en-el [58] y https://es.internationalism.org/content/4706/la-intervencion-de-los-revolucionarios-frente-los-sindicatos-vii [59]
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En Gran Bretaña un grito se propaga desde junio en las huelgas:
Enough is enough
¡Ya basta! ¡Es demasiado!
Este movimiento masivo, bautizado primero como el "Verano de la ira", se convirtió en el "Otoño de la ira" y luego en el "Invierno de la ira".
Esta oleada de huelgas en el Reino Unido es un símbolo de la combatividad obrera que se está desarrollando en todo el mundo:
- En España, los médicos y pediatras de la Comunidad de Madrid se declararon en huelga a finales de noviembre, al igual que los sectores aéreo y ferroviario en diciembre. Se anuncian nuevas huelgas en el sector sanitario para enero en muchas regiones
- En Alemania, donde la escalada de los precios hace temer a los empresarios las consecuencias de una crisis energética sin precedentes. El vasto sector metalúrgico y electro - industrial experimentó una serie de huelgas alternas en noviembre.
- En Italia, una huelga de controladores aéreos a mediados de octubre se sumó a la de los pilotos de EasyJet. El gobierno tuvo incluso que prohibir todas las huelgas en días festivos.
- En Bélgica, donde se convocó una huelga nacional los días 9 de noviembre y 16 de diciembre.
- En Grecia, una manifestación reunió en noviembre en Atenas a decenas de miles de trabajadores del sector privado al grito de "El coste de la vida es insoportable".
- En Francia, donde en los últimos meses se han sucedido las huelgas en el transporte público y los hospitales.
- En Portugal, donde los trabajadores exigen un salario mínimo de 800 euros, frente a los 705 actuales. El 18 de noviembre, la función pública estaba en huelga. En diciembre, el sector del transporte también se movilizó.
- En Estados Unidos, los electos de la Cámara de Representantes intervinieron para poner fin a un conflicto social y evitar una huelga ferroviaria de mercancías. En enero, miles de enfermeras se movilizaron en Nueva York.
La lista sería interminable porque, en realidad, hay multitud de pequeñas huelgas por todas partes, aisladas unas de otras, en las empresas y en las administraciones. Porque en todas partes, en todos los países, en todos los sectores, las condiciones de vida y de trabajo se deterioran, en todas partes hay alza de los precios, por un lado, y salarios miserables, por el otro, en todas partes hay precariedad y flexibilidad, en todas partes hay ritmos de trabajo infernales y personal insuficiente, en todas partes hay un terrible deterioro de las condiciones de vivienda, en particular para los jóvenes.
Desde la pandemia de Covid-19, los hospitales se han convertido en el símbolo de la realidad cotidiana de todos los trabajadores: muy pocos, cada vez menos, y sobreexplotados, hasta la extenuación, por un salario que ya no puede pagar las facturas.
La larga oleada de huelgas que afecta desde junio al Reino Unido, un país donde el proletariado parecía resignado desde los años de Thatcher, expresa una verdadera ruptura, un cambio de mentalidad en el seno de la clase obrera, no sólo en el Reino Unido, sino también a escala internacional. Estas luchas demuestran que, ante el considerable agravamiento de la crisis, los explotados ya no están dispuestos a dejarse avasallar.
Con una inflación superior al 11% y el anuncio de un presupuesto de austeridad por parte del gobierno de Rishi Sunak, hubo huelgas en casi todos los sectores: Transporte (trenes, autobuses, metro, aeropuertos) y sanidad, trabajadores postales de Royal Mail, funcionarios del Ministerio de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales, empleados de Amazon, trabajadores de las escuelas en Escocia, trabajadores petroleros del Mar del Norte... ¡La magnitud de la movilización de los cuidadores no se había visto en este país desde hacía más de un siglo! Y se espera que los profesores hagan huelga a partir de febrero.
En Francia, el gobierno también ha decidido imponer una nueva "reforma" que amplía la edad legal de jubilación. El objetivo es simple: ahorrar dinero exprimiendo a la clase trabajadora como a un limón, hasta el cementerio. En concreto, significará trabajar viejo, enfermo, agotado o marcharse con una pensión reducida y miserable. A menudo, además, el despido corta el nudo de este dilema antes de la edad fatídica.
Los ataques a nuestras condiciones de vida no cesarán. La crisis económica mundial seguirá agravándose. Para competir en la arena internacional del mercado y de la competencia, todas las burguesías de todos los países impondrán a la clase obrera condiciones de vida y de trabajo cada vez más insoportables, invocando la "solidaridad con Ucrania" o "el futuro de la economía nacional".
Esto es aún más cierto con el desarrollo de la economía de guerra. Una parte cada vez mayor del trabajo y de la riqueza se destina a la economía de guerra. En Ucrania, pero también en Etiopía, Yemen, Siria, Malí, Níger, Congo, etc., ¡esto significa bombas, balas y muerte! En el resto del mundo, significa miedo, inflación y ritmos de trabajo acelerados. ¡Todos los gobiernos piden "sacrificios"!
Frente a este sistema capitalista que hunde a la humanidad en la miseria y la guerra, en la competencia y la división, corresponde a la clase obrera (trabajadores asalariados de todos los sectores, de todas las naciones, en paro o trabajando, con diploma o sin él, en activo o jubilados...) proponer otra perspectiva. Rechazando estos "sacrificios", desarrollando una lucha unida, masiva y solidaria, puede demostrar que otro mundo es posible.
Durante meses, en todos los países y en todos los sectores, sí, ha habido huelgas. Pero aislados unos de otros. Cada uno tiene su propia huelga, en su fábrica, su depósito, su empresa, su administración. Ningún vínculo real entre estas luchas, incluso cuando bastaría con cruzar la calle para que los huelguistas del hospital se encontraran con los de la escuela o el supermercado de enfrente. A veces esta división roza el ridículo cuando, en la misma empresa, las huelgas se dividen por corporación, o equipo, o planta. Hay que imaginarse a las secretarias en huelga a una hora distinta de la de los agentes técnicos, o a los de la primera planta en huelga en su propio rincón sin ningún vínculo con los de la segunda. A veces es lo que realmente ocurre.
La fragmentación de las huelgas, el encierro de cada uno en su rincón, hace el juego a la burguesía, nos debilita, nos reduce a la impotencia, nos agota y nos lleva a la derrota.
Por eso la burguesía pone tanta energía en mantenerlo. En todos los países, la misma estrategia: los gobiernos dividen. Fingen apoyar a tal o cual sector para atacar mejor a los demás. Destacan un sector, o incluso una empresa, haciendo promesas que nunca cumplirán, para ocultar la avalancha de ataques que se está produciendo en todas partes. Para dividir mejor, dirigen una ayuda específica a una categoría y reducen los derechos de todas las demás. Las negociaciones rama por rama y empresa por empresa son la norma en todas partes.
En Francia, el anuncio de la reforma de las pensiones, que afectará a toda la clase trabajadora, va acompañado de un ensordecedor "debate" mediático sobre la injusticia de la reforma para tal o cual categoría de la población. Habría que hacerla más justa integrando mejor los perfiles particulares de los jóvenes, de ciertos trabajadores manuales, de las mujeres... ¡Siempre la misma trampa!
¿Por qué esta división? ¿Son sólo la propaganda y las maniobras de los gobiernos las que consiguen dividirnos de esta manera, separar las huelgas y las luchas de la clase obrera entre sí?
La sensación de que todos estamos en el mismo barco es cada vez mayor. En la mente de todos germina la idea de que sólo una lucha masiva, unida y solidaria puede establecer una FUERZA contra los golpes a nuestra vida. Entonces, ¿por qué esta división durante meses, en todos los países, en todos los sectores?
Tradicionalmente, las huelgas en el Reino Unido han ido acompañadas de piquetes en el exterior de cada lugar de huelga. Durante meses, los piquetes han permanecido unos junto a otros, a veces con un solo día de diferencia, a veces a la misma hora, pero separados por unos cientos de metros. Sin ningún vínculo entre ellos. Cada cual encerrado en “su” huelga, cada cual encerrado en “su” piquete. Sin luchar contra esta dispersión, sin desarrollar una verdadera unidad en la lucha, el espíritu de lucha corre el riesgo de agotarse. En las últimas semanas, el estancamiento y el peligro de esta situación han empezado a llamar la atención. Los trabajadores que llevan seis meses en huelga por turnos podrían verse invadidos por un sentimiento de hastío e impotencia.
Sin embargo, en varios piquetes, los trabajadores nos han expresado su sentimiento de estar implicados en algo más amplio que su empresa, su administración, su sector. Cada vez hay más voluntad de luchar juntos.
Pero desde hace meses, en todos los países, en todos los sectores, son los sindicatos los que organizan todas estas luchas fragmentadas, son los sindicatos los que dictan sus métodos, los que dividen, aíslan, preconizan la negociación rama por rama, corporación por corporación, son los sindicatos los que hacen de cada reivindicación una reivindicación específica, son los sindicatos los que advierten que, sobre todo, "no hay que mezclar las reivindicaciones para no diluirse".
Pero los sindicatos también han percibido que la cólera crece, que corre el riesgo de desbordarse y romper los diques que han construido entre las corporaciones, las empresas, los sectores... Saben que la idea de "luchar todos juntos" está madurando en la clase.
Por eso, por ejemplo en Gran Bretaña, los sindicatos empiezan a hablar de reuniones intersectoriales, que hasta ahora se habían cuidado mucho de evitar. Las palabras "unidad" y "solidaridad" empiezan a aparecer en sus discursos. No renuncian a dividir, pero para seguir haciéndolo se adaptan a las preocupaciones de la clase. De este modo mantienen el control, la dirección de las luchas.
En Francia, ante el anuncio de la reforma de las pensiones, los sindicatos mostraron su unidad y su determinación; convocaron grandes manifestaciones callejeras y entablaron un pulso con el gobierno. Gritan que esta reforma no se aprobará, que millones de personas deben rechazarla.
Hasta aquí la retórica y las promesas. Pero ¿cuál es la realidad? Para hacernos una idea, basta recordar el movimiento de lucha de 2019-2020, contra la reforma de las pensiones de Macron. Frente al aumento de la combatividad y el auge de la solidaridad entre generaciones, los sindicatos habían utilizado la misma estratagema preconizando la "convergencia de las luchas", un falso movimiento unitario, en el que los manifestantes que salían a la calle se fragmentaban por sectores y por empresas. No estábamos todos juntos, sino unos al lado de los otro. Las pancartas sindicales y los servicios de seguridad dividieron las procesiones por corporaciones, por empresas, por centrales. Sobre todo, nada de discusiones ni asambleas. "Defiéndase con sus colegas de siempre y váyase a casa, hasta la próxima". Equipo de sonido a tope, para que no se oigan los más cabezones. Porque lo que realmente hace temblar a la burguesía es cuando los trabajadores toman sus luchas en sus manos, cuando se organizan, cuando empiezan a reunirse, a debatir... ¡a convertirse en una clase en lucha!
En el Reino Unido y en Francia, como en todas partes, para construir una relación de fuerzas que nos permita resistir a los ataques constantes contra nuestras condiciones de vida y de trabajo, que mañana serán aún más violentos, debemos, allí donde podamos, reunirnos para debatir y proponer los métodos de lucha que constituyen la fuerza de la clase obrera y que le han permitido, en determinados momentos de su historia, hacer tambalearse a la burguesía y a su sistema:
- la búsqueda de apoyo y solidaridad más allá de la propia corporación, la propia empresa, el propio sector de actividad, la propia ciudad, la propia región, el propio país;
- la organización autónoma de la lucha obrera, en particular a través de asambleas generales, sin dejar el control a los sindicatos, los llamados "especialistas" de las luchas y de su organización;
- la discusión más amplia posible sobre las necesidades generales de la lucha, sobre las lecciones que hay que aprender de los combates y también de las derrotas, porque habrá derrotas, pero la mayor derrota es sufrir los ataques sin reaccionar. La entrada en la lucha es la primera victoria de los explotados.
En 1985, bajo Thatcher, los mineros británicos lucharon durante todo un año, con inmenso valor y determinación; pero aislados, encerrados en su corporación, se vieron impotentes; y su derrota fue la de toda la clase obrera. Debemos aprender de nuestros errores. Es vital que se superen las debilidades que llevan décadas minando a la clase obrera y que han marcado nuestra sucesión de derrotas: el corporativismo y la ilusión sindical. ¡La autonomía de la lucha, la unidad y la solidaridad son los hitos indispensables para la preparación de las luchas del mañana!
Para ello, debemos reconocernos como miembros de una misma clase, una clase unida por la solidaridad en la lucha: el proletariado. Las luchas de hoy son indispensables no sólo para defendernos de los ataques, sino también para reconquistar esta identidad de clase a escala mundial, para preparar el derrocamiento de este sistema sinónimo de miseria y de catástrofes de todo tipo.
En el capitalismo no hay solución: ni a la destrucción del planeta, ni a las guerras, ni al paro, ni a la precariedad, ni a la miseria. Sólo la lucha del proletariado mundial apoyada por todos los oprimidos y explotados del mundo puede abrir el camino a una alternativa, la del comunismo.
Las huelgas en el Reino Unido, las manifestaciones en Francia son un llamamiento a la lucha de los proletarios de todos los países
Corriente Comunista Internacional, 12 de enero de 2023
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Mientras que hace dos años muchos observadores afirmaban que China era la gran vencedora de la crisis del covid, los últimos acontecimientos ponen de relieve que, al contrario, se enfrenta a la persistencia de la pandemia, a una importante baja del crecimiento económico, a la burbuja inmobiliaria, a grandes obstáculos para el desarrollo de la "nueva ruta de la seda", a una fuerte presión imperialista de Estados Unidos, en resumen, a la perspectiva de grandes turbulencias.
Desde finales de 2019, China sufre una crisis pandémica que ha paralizado en gran medida a su población y su economía. Durante los últimos tres años, la política de "cero covid" puesta en marcha por el presidente Xi ha dado lugar a gigantescos e interminables confinamientos, como en noviembre de 2022, cuando nada menos que 412 millones de chinos fueron encerrados en terribles condiciones en diversas regiones de China, a menudo durante varios meses. Al afirmar que China sería la primera en domar la pandemia mediante su política de "cero covid", Xi y el PCCh rechazaron las estrategias internacionales y la investigación médica contra el covid. Como resultado, se han visto atrapados en una lógica económica y socialmente catastrófica, sin alternativas reales: Las vacunas chinas son en gran medida ineficaces, el sistema hospitalario es incapaz de absorber la oleada de infecciones derivada de una política menos restrictiva (Cuba tiene cuatro veces más médicos y camas de hospital per cápita que China), sobre todo porque la corrupción de la administración política en las provincias hace imposible obtener datos fiables sobre la evolución de la pandemia (tendencia a maquillar las cifras para evitar el descrédito político)
Las autoridades chinas se dirigían, pues, hacia un callejón sin salida. Ante el estallido de la protesta social contra la espantosa inhumanidad del confinamiento masivo, abandonaron abruptamente la política de "cero covid" sin poder proponer la menor alternativa, sin inmunidad lograda, sin vacunas eficaces ni reservas suficientes de medicamentos, sin una política de vacunación de los más vulnerables, sin un sistema hospitalario capaz de absorber el choque, y la catástrofe irremediable se produjo efectivamente: Los pacientes hacen cola para entrar en los hospitales desbordados y los cadáveres se amontonan ante los crematorios abarrotados, decenas de miles de personas mueren en sus casas, los depósitos de cadáveres rebosan, las autoridades están totalmente desbordadas e incapaces de hacer frente al maremoto: las proyecciones prevén 1,7 millones de muertos y decenas de millones de personas gravemente afectadas por el actual maremoto del virus.
Desde hace varios años, China está sometida a una intensa presión económica y militar por parte de Estados Unidos, ya sea directamente en Taiwán o mediante la formación de la alianza AUKUS, pero también indirectamente en Ucrania. De hecho, cuanto más se prolongue la guerra en Ucrania, más daño sufrirá China por la caída de su principal aliado en la escena imperialista, Rusia, pero sobre todo por la interrupción de las rutas europeas del proyecto de la "ruta de la seda". Además, la explosión del caos y el sálvese quien pueda, intensificados por la política agresiva de Estados Unidos también pesan, como demuestra la caída de Etiopía, uno de los principales pivotes de China en África, en una guerra civil. Los planes para ampliar la "nueva ruta de la seda" también están en apuros debido al agravamiento de la crisis económica: casi el 60% de la deuda contraída con China corresponde ahora a países con dificultades financieras, frente a sólo el 5% en 2010. Además, se intensifica la presión económica de Estados Unidos, en particular con la “Ley de reducción de la inflación” y la “Ley sobre los chips en EU”, decretos que someten las exportaciones de productos tecnológicos de diversas empresas tecnológicas chinas (por ejemplo, Huawei) a Estados Unidos a fuertes restricciones en términos de aranceles proteccionistas, sanciones contra la competencia desleal, pero sobre todo el bloqueo de la transferencia de tecnología y la investigación.
Los repetidos confinamientos y luego el tsunami de infecciones que llevaron al caos al sistema sanitario, la burbuja inmobiliaria y el bloqueo de varias rutas de la "ruta de la seda" por conflictos armados o el caos circundante han provocado una desaceleración muy brusca de la economía china. El crecimiento en el primer semestre de este año fue del 2,5%, lo que hace inalcanzable el objetivo del 5% fijado para este año. Por primera vez en treinta años, el crecimiento económico de China será inferior al de otros países asiáticos. Grandes empresas tecnológicas y comerciales como Alibaba, Tencent, JD.com e iQiyi han despedido entre el 10 y el 30% de su plantilla. Los jóvenes sufren las consecuencias, con una tasa de desempleo estimada en el 20% entre los universitarios que buscan trabajo.
Ante las dificultades económicas y sanitarias, la política de Xi Jinping había sido volver a las recetas clásicas del estalinismo:
- En el plano económico, desde el gobierno de Deng Xiao Ping, la burguesía china había creado un frágil y complejo mecanismo para mantener un todopoderoso partido único cohabitando con una burguesía privada, estimulada directamente por el Estado. Ahora, "a finales de 2021, la era de reformas y apertura de Deng Xiaoping está claramente acabada, sustituida por una nueva ortodoxia económica estatista.” ( ) La facción dominante detrás de Xi Jinping tiende así a reforzar el control absoluto del Estado sobre la economía y a cerrar la perspectiva de la renovación económica y de la apertura relativa de la economía al capital privado.
En el frente social, con la política de "cero covid", Xi no sólo aseguró un implacable control estatal sobre la población, sino que también impuso este control a las autoridades regionales y locales, que se habían mostrado poco fiables e ineficaces al principio de la pandemia. Ya en otoño, envió unidades de policía del gobierno central a Shanghái para llamar al orden a las autoridades locales que estaban liberalizando las medidas de control.
Sin embargo, aunque la política del Estado chino desde 1989 ha sido evitar a toda costa cualquier turbulencia social a gran escala, los movimientos de compradores engañados por las dificultades y quiebras de los gigantes inmobiliarios, pero sobre todo las manifestaciones y disturbios generalizados en muchas ciudades chinas, que expresan el hartazgo de la población con la política de "cero covid", han hecho sudar frío a Xi y sus partidarios. El régimen se vio obligado a dar marcha atrás a toda prisa ante el estruendo del descontento social y a abandonar en pocos días la política que había mantenido durante tres años contra viento y marea. Hoy, los límites de la política de Xi Jinping, una vuelta a las recetas clásicas del estalinismo, son patentes a todos los niveles: sanitario, económico y social, mientras que el hombre que la impuso, el mismo Xi Jinping, acaba de ser reelegido para un tercer mandato tras complejas negociaciones entre bastidores entre fracciones del PCCh.
En conclusión, el capitalismo de Estado chino supo aprovechar las oportunidades que le brindaron el haber abandonado el bloque ruso para unirse al bloque americano en los años setenta, la implosión del bloque soviético y la globalización de la economía propugnada por Estados Unidos y las principales potencias del bloque occidental. Sin embargo, las debilidades congénitas de su estructura estatal de tipo estalinista son ahora una gran desventaja ante los problemas económicos, sanitarios y sociales a los que se enfrenta el país y la agresiva presión del imperialismo estadounidense a la que está sometido.
La situación en China es una de las expresiones más características del "efecto torbellino" de la concatenación y combinación de crisis que marcan los años veinte del siglo XXI. Este "torbellino" de agitación y desestabilización está ejerciendo una fuerte presión no sólo sobre Xi y sus partidarios dentro del PCCh, sino más en general sobre la política imperialista de China. Una desestabilización del capitalismo chino tendría consecuencias imprevisibles para el capitalismo mundial.
R. Havanais, 15 de enero de 2023
La situación histórica actual está dominada por dos polos antagónicos:
Ya conocemos el polo capitalista: la guerra en Ucrania, la pandemia, el tsunami de miseria provocado por la agudización de la crisis económica, la crisis ecológica, el éxodo desesperado de millones de seres humanos, las hambrunas.
Pero el otro polo es la LUCHA DE CLASE DEL PROLETARIADO. El proletariado como clase histórica tiene la potencialidad y la fuerza para destruir el capitalismo acabando con la guerra, la miseria, la destrucción ecológica, la barbarie.
Esta capacidad ha empezado a manifestarse, aún de forma embrionaria y con grandes debilidades, con las huelgas en Gran Bretaña y Francia, muestra que ante la brutalidad de la inflación y el aluvión de ataque a sus condiciones de vida comienza a superar la resignación y la pasividad, desarrolla la respuesta como clase.
Sabemos que el camino que debe recorrer el proletariado es aún muy largo, muy difícil, lleno de obstáculos, trampas, que opone la clase dominante más perversa y cínica de la historia. Todo esto llevará a derrotas y sufrimientos, sin embargo, es necesario comprender que la lucha es la escuela que el proletariado tiene para forjar su capacidad revolucionaria contando siempre con la intervención de sus organizaciones comunistas internacionalistas. La primera victoria es romper la indolencia y la división, la primera victoria es la lucha misma.
Para discutir de esta situación histórica grave, para ver como contribuir a que el proletariado desarrolle su fuerza, su unidad, su solidaridad, su conciencia, proponemos la REUNION PUBLICA como medio.
Animamos a participar. Se puede asistir:
PRESENCIALMENTE acudiendo a:
LA FIGA TA TIA
C. Llana de Adentro, 5, 09003 Burgos
Fecha: miércoles 1 de marzo 2023 a las 20:00 horas
POR INTERNET:
Reunión virtual el 25 de febrero de 2023 sábado a las 18 horas de Madrid
Los que no puedan participar físicamente pueden escribir a nuestra dirección [email protected] [69] indicando a cual de las dos reuniones desean participar.
Textos de interés:
¿Cómo desarrollar un movimiento unido, masivo y solidario?
Los años 20 del Siglo XXI: La aceleración de la descomposición capitalista plantea abiertamente la cuestión de la destrucción de la humanidad
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Tras casi un año de guerra en Ucrania, Rusia está metida hasta el fondo en la trampa[1]. Hundido en la espiral militarista, enfrentado a un ejército ucraniano sorprendentemente bien preparado y a unas potencias occidentales que no se anticiparon al ritmo pero sí a los objetivos de un Kremlin arrinconado, el asediado imperialismo ruso se ha embarcado en una aventura “especial” suicida. Actualmente se halla aturdido y muy debilitado por un conflicto que podría llevarlo a su hundimiento.
El objetivo velado de EEUU y la OTAN era romper el frágil lazo entre Rusia y China, tendiendo hábilmente una trampa a Moscú para debilitar y aislar a Putin en la arena internacional. Todo esto se ha hecho a costa de una política de tierra quemada de la que las potencias occidentales son claros cómplices, al armar y empujar a su aliado ucraniano a una sangrienta resistencia que estaba destinada a generar un caos con consecuencias impredecibles y potencialmente desastrosas. Desde julio de 2022 hasta hoy las tropas rusas habían marcado el paso, hasta que empezaron a mostrar señales de debilitamiento y a mostrarse incapaces de hacer progresos contra el ejército ucraniano, que se ha visto reforzado por la sofisticada artillería proveniente, en su mayor parte, de sus aliados occidentales. Los fracasos del ejército ruso se acentuaron en septiembre, cuando las tropas ucranianas consiguieron una espectacular victoria en la provincia de Kharkiv (Járkov) y al norte de Sloviansk. Este sorprendente vuelco de la situación se vio reforzado por la toma de Jersón por parte del ejército ucraniano, una ciudad que Putin había declarado como “eternamente rusa” tan solo un mes antes, y que fue abandonada sin resistencia.
A día de hoy el número de víctimas de este horrible conflicto es estremecedor. A principios de diciembre se estimaban unos 200,000 muertos y heridos entre ambos ejércitos. 40,000 civiles han perdido la vida en Ucrania y el número de refugiados está cerca de los 8 millones[2]. Tristemente, tanto soldados como civiles están condenados a vivir más penalidades y sufrimientos, violencias físicas y psicológicas por parte de ambos bandos, deportaciones, torturas, violaciones, ejecuciones sumarias y bombardeos indiscriminados (en particular con las especialmente letales bombas de racimo). Además de todo esto está la miseria, el hambre y el frío diarios y el terror que ha desatado el Estado ucraniano y su coalición nacional, con su control policíaco llevado a cabo por esbirros fanáticos.
Al tratar desesperadamente de desmoralizar a los ucranianos, el ejército ruso está intensificando la violencia y los bombardeos, tras haber privado ya a la población de agua, electricidad y calefacción para el invierno. Ucrania se ha convertido en una fosa común, un yermo, una concentración de odios. Mariupol nos da un ejemplo de ello: ha sido devastada en el 90% de su superficie, convirtiéndose en un símbolo trágico de la situación. Barriadas enteras, miles de escuelas, cientos de hospitales y fábricas están dañados o destruidos en multitud de localidades, como en la capital Kiev, pero también en Lviv (Leópolis), Dnipro y Ternopil, como represalia por la destrucción del puente de Crimea. La destrucción es tal que reconstruir todo el país costaría al menos 350,000 millones de dólares[3]. El Primer Ministro ucraniano, Denys Shmyal, ha sugerido incluso la cifra de 750,000 millones. Pero no hay fanatismo patriótico ni estimación alguna que puedan impedir que se sigan amontonando las ruinas y los cadáveres.
Tras la pandemia de Covid-19, que ha devastado durante los últimos 2 años una economía mundial que ya desde antes mostraba signos de estar en números rojos, la guerra de Ucrania ha venido a reforzar el estancamiento global, acentuando forzosamente y de forma cualitativa todos los fenómenos de la descomposición del sistema capitalista, precipitándolos hacia un vórtice destructivo. Representa un impacto directo en la situación a escala mundial, que ya se está manifestando a diferentes niveles en el marco de un escenario poco prometedor y sin precedentes. En primer lugar, vemos esto en el alza súbita de la inflación a escala mundial, ligada no solo a la deuda colosal y la crisis financiera, sino también, y sobre todo, a la explosión de gastos militares debida a este conflicto y a la previsión de futuros combates de “alta intensidad”. En Rusia, además de las bancarrotas industriales, hay un alza en el gasto estatal desde que empezó la guerra; los presupuestos militares y civiles para apoyar la guerra en Ucrania se han acabado convirtiendo en un agujero negro financiero: “Entre el 24 de febrero y el 3 de agosto, 41 países [principalmente] occidentales han invertido al menos 84’2 miles de millones de euros. EEUU ha invertido 44’5 miles de millones de dólares (un tercio del PIB ucraniano en 2020)”[4]. Claramente nada de esto impedirá que la pobreza siga aumentando en este país devastado por la guerra, cosa que ya ha hecho del 2% al 21% de la población. Una situación así solo se sostiene con ataques a los trabajadores, generando una creciente pauperización que se ve por todas partes, incluso en los países más ricos del planeta. Los productos alimenticios y la energía, esenciales para la vida diaria, se vuelven muchas veces inasequibles, y se convierten en armas de esta guerra entre gánsteres que desprecian a una población que brega por alimentarse y proporcionarse calefacción. El ejército ruso ha destruido cosechas de trigo en Ucrania deliberadamente, mientras los precios no paran de subir en todo el país. El mercado mundial se fragmenta cada vez más con una crisis que ya afecta al comercio y a las bases mismas de la producción.
La crisis y la guerra están amplificando también la catástrofe climática y medioambiental. Su impacto ya puede verse en Ucrania: los vehículos militares, los bombardeos de edificios civiles e industriales y los incendios han generado una importante contaminación en forma de altas emisiones de CO2, asbestos, metales pesados y otros productos tóxicos. Los ríos como el Ikva están fuertemente contaminados por productos de amonio. La flora y la fauna se han visto seriamente afectadas: “900 áreas naturales protegidas de Ucrania se han visto afectadas por las actividades militares rusas, es decir, aproximadamente el 30% del total de las áreas protegidas del país”, y “casi una tercera parte de los cultivos ucranianos podría resultar inservible tras la guerra”[5]. El escandaloso sabotaje de los conductos de gas ruso en el mar Báltico se tradujo en que “la infraestructura liberó unas 70,000 toneladas de metano, un potente gas de efecto invernadero, equivalente a todas las emisiones de la ciudad de París durante un año”[6]. La amenaza de un desastre nuclear debido a los bombardeos de ambos bandos en Zaporiyia oscurece aún más este siniestro panorama.
Incluso si, por lo general, las fuerzas armadas pueden hacer gala de una pericia innegable, las capacidades reconocidas de los Estados capitalistas y todos sus cálculos tan sumamente razonados están al servicio de intereses egoístas. Incluso siendo capaces de lograr objetivos diplomáticos en un momento dado al aplicar enfoques a nivel global bastante ingeniosos, en realidad solo están defendiendo sus propios intereses particulares. Intereses que, a su vez, están marcados por un modo de producción agónico, en el que la misma lógica del beneficio económico es engullida por las necesidades irracionales de la guerra. Esta espiral completamente irracional de barbarismo militarista, que han planificado fríamente los Estados burgueses, queda perfectamente ilustrada por los objetivos que están detrás de la guerra en Ucrania. Estos objetivos confirman plenamente la ausencia de cualquier motivación o provecho económicos: “el colapso del mundo capitalista que históricamente agotó todas las posibilidades de desarrollo encuentra en la guerra moderna, la guerra imperialista, la expresión de este colapso que, sin abrir ninguna posibilidad de un mayor desarrollo para la producción, no hace más que sumergir las fuerzas productivas en el abismo y acumular, a un ritmo acelerado, ruina sobre ruinas”[7].
Ha quedado ya muy claro que “la guerra de Ucrania ilustra de manera sorprendente cómo la guerra ha perdido no sólo cualquier función económica, sino incluso sus ventajas a nivel estratégico: Rusia lanzó una guerra en nombre de la defensa del pueblo ruso, pero masacró a decenas de miles de civiles en las regiones que esencialmente hablan en ruso, al tiempo que transformaba estas ciudades y regiones en campos de ruinas y sufría ella misma considerables pérdidas materiales y de infraestructuras. Si, al final de esta guerra, captura el Donbass y el sureste de Ucrania, habrá conquistado un campo de ruinas, una población que le odia y sufrido el consiguiente revés estratégico en sus ambiciones de gran potencia. En cuanto a Estados Unidos, en su política de apuntar a China, se ve abocado a seguir (literalmente) una política de “tierra quemada”, sin más beneficios económicos o estratégicos que una inconmensurable explosión de caos económico, político y militar. La irracionalidad de la guerra nunca ha sido tan evidente”[8]. Enfrentado a la debacle militar rusa, ha habido ciertas señales tímidas en el campo diplomático que apuntan a un posible interés de Putin en sentarse a “negociar”. De forma similar, en Occidente y sobre todo en EEUU, empieza a haber preocupación sobre el desenlace de un conflicto que podría llevar a una indeseada implosión catastrófica de Rusia. Pero cualesquiera que sean las intenciones o estrategias políticas de las diferentes partes, o la duración de una guerra que no se sabe cómo terminará y los nuevos estragos que podrá causar, una cosa es segura: la dinámica de la aceleración del “cada uno para sí” y del caos militarista no hará sino exacerbarse. El capitalismo está llevando a la humanidad a su hundimiento, a su destrucción incluso. Solo la revolución mundial del proletariado será capaz de poner fin a la locura del capital, que cada día asume más claramente la forma del Apocalipsis.
WH (diciembre 2022)
1 Significado e impacto de la guerra en Ucrania [74], Revista Internacional 168.
2 Mark A. Milley, Presidente del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, citado por el Courrier international (10 de noviembre de 2022).
3 La Tribune (10 de septiembre 2022)
4 “La guerra de Ucrania: seis meses de conflicto resumido en 9 cifras clave” (Les Echos, 24 de agosto de 2022).
5 “Por qué la guerra en Ucrania es un desastre ecológico” BFMTW.com (30 de octubre de 2022)
6 “El escape de gas de los conductos del Nord Stream es menor a lo esperado” Le Monde (6 de octubre de 2022).
7 Informe la Conferencia de la Gauche Communiste de France de julio de 1945, citado en nuestro Informe sobre el Curso Histórico [75] adoptado en el 3er Congreso de la CCI, Revista Internacional 18 (1979).
8 "La importancia y el impacto de la guerra en Ucrania", Revista Internacional 168, Informe aprobado en mayo de 2022
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La guerra en Ucrania se está empantanando en la barbarie, una espiral irracional e infernal en la que se acumulan la muerte y los escombros. La guerra de “alta intensidad” se ha instalado en Europa, dando un impulso monstruoso a todos los males que ya azotaban al mundo antes de ella. El militarismo y las tensiones imperialistas van en aumento, como hemos visto, por ejemplo, entre China y Estados Unidos este verano, a propósito de Taiwán, con el corolario el desarrollo del caos mundial.
La guerra acentúa la fragmentación y la desorganización de la producción y el comercio mundiales, alimenta la inflación y genera nuevas penurias. La crisis económica, agravada también por el aumento de los gastos militares, conduce a nuevas guerras comerciales entre todos los Estados, hasta el punto de que ciertas decisiones estratégicas, como la adopción por Estados Unidos de un programa de 369,000 millones de dólares destinado a atraer empresas a su suelo, fue vivida por los competidores europeos como un auténtico “acto de guerra”, situación que les hizo temer la desindustrialización masiva del Viejo Continente. En todas partes, la escasez golpea y amenaza a sectores vitales como la energía o los medicamentos, e incluso ciertos alimentos.
La profundización de la crisis contribuye a su vez a la agravación del pillaje de los recursos y, en última instancia, a la multiplicación de las catástrofes “naturales” o industriales. Las inundaciones y otros fenómenos climáticos extremos vienen a empeorar el estado de la sociedad entera.
La pandemia Covid también se ha extendido con la variante Ómicron. Plantea la amenaza de nuevas mutaciones procedentes de China, donde los millones de infectados y los cientos de miles más de muertos evidencian el empeoramiento de las condiciones de una economía ya de por sí desastrosa, lo que pone aún más a prueba los ya debilitados sistemas sanitarios.
El año 2022 no es sólo una confirmación espectacular de esta dinámica y miasma, un simple annus horribilis. Supone un paso más en la mórbida trayectoria del capitalismo. La sociedad se hunde así cada vez más rápido en el caos en todos los niveles y nadie puede creer el discurso de la clase dirigente pidiendo apretarse más el cinturón para un hipotético “futuro mejor”.
En realidad, la lógica que genera los desastres combinados en una verdadera espiral de destrucción proviene de la crisis y de los límites históricos del modo de producción capitalista y no de “malos dirigentes” necesitados de “reformas”, ni de la “mala gestión neoliberal”, tan denunciada por los partidos de izquierda de la burguesía. Es el producto de las contradicciones del capitalismo que, como todos los modos de producción del pasado, es un sistema transitorio, que ha devenido en obsoleto. Es a través de su decadencia irreversible como el capitalismo hunde aún más a la humanidad en el abismo. Tras haber sumido al continente africano y al Medio Oriente en el caos y la barbarie, la descomposición del capitalismo golpea ahora con brutalidad a los países más poderosos del planeta.
Sin más perspectiva ni otra solución que ver cómo su propio sistema se hunde en la barbarie, la burguesía sólo cultiva la desesperación y el cada uno para sí, el repliegue sobre la nación blindando sus fronteras, presionando para que se rechace a los emigrantes, castigando a las “super ganancias” para justificar mejor y hacer aceptar la explotación y la pauperización creciente. Las manifestaciones populistas, espejo de estas ideologías podridas propias del periodo de descomposición del capitalismo, empujaron a los fanáticos seguidores de Trump a penetrar violentamente en el Capitolio hace dos años, con sólo el vandalismo puro como una salida. Más recientemente, las vengativas jaurías bolsonaristas en Brasil también han vandalizado locales institucionales, siempre dejando en el trasfondo el fantasma de una guerra civil de incalculables consecuencias.
Frente a estas plagas, que hacen el mundo invivible y la febril clase dirigente, sólo la clase obrera puede ofrecer una perspectiva desarrollando sus luchas contra los ataques del capital y contra este mundo arruinado. Así, las recientes manifestaciones y huelgas en todo el mundo, tras años de apatía, han sido un recordatorio de que la lucha de clases sigue siendo necesaria. En el Reino Unido, con las múltiples huelgas masivas que continúan, las que han tenido lugar en Estados Unidos y Europa en muchos sectores, las manifestaciones gigantescas que movilizaron entre uno y dos millones de personas el 19 de enero en Francia contra la reforma de las pensiones, todos estos movimientos muestran el camino para tomar confianza en nuestras propias fuerzas e intentar recuperar, a largo plazo, una identidad de clase perdida[1].
Sin embargo, esta difícil lucha ya está llena de escollos. El proletariado debe¸ en efecto, desconfiar de los falsos amigos que son los sindicatos y los partidos de izquierda y extrema izquierda de la burguesía, fuerzas estatales destinadas a encuadrar y sabotear las luchas.
El largo camino de la respuesta de clase pone de relieve, además, la responsabilidad particular de la fracción más experimentada y concentrada del proletariado mundial, la de los bastiones obreros de Europa Occidental. La clase obrera sólo podrá afirmarse sobre la base de esta experiencia histórica, la de un combate autónomo, sobre un terreno firme de clase. No debe dejarse arrastrar por movimientos estériles, sin perspectiva y peligrosos para su unidad y su conciencia. Por el contrario, debe desconfiar de las revueltas “populares” o de las luchas interclasistas que ahogan los intereses del proletariado en el “pueblo nacional” y lo entregan de pies y manos al ajuste de cuentas entre fracciones de la burguesía. La clase obrera debe apartarse de movimientos como los de Irán, China en este otoño y Perú más recientemente, movimientos en los que los proletarios se encuentran atrapados en el terreno burgués: la defensa de la democracia burguesa o luchas parciales como el feminismo, es decir, exigir a la clase dominante que “reforme” amablemente su sistema podrido hasta la médula. Aunque estos movimientos pueden expresar una ira legítima, como la insoportable situación de las mujeres en Irán, no dejan de arrastrar a los trabajadores detrás de ideologías pequeñoburguesas o detrás de alguna camarilla burguesa, desviando así al proletariado de sus luchas autónomas, un aspecto esencial del desarrollo de la conciencia de clase.
Los revolucionarios tienen aquí una enorme responsabilidad y un papel indispensable para advertir a la clase obrera de estos numerosos escollos y peligros. Deben defender el futuro que sólo pertenece a la lucha de clases y a sus métodos específicos de lucha. ¡Reagrupémonos! ¡Tomemos las riendas de nuestras luchas mediante discusiones e iniciativas colectivas! ¡Defendamos nuestra propia autonomía de clase! Proletarios de todos los países, ¡uníos!
WH, 19 de enero de 2023
1 Véase nuestro volante internacional: “Cómo desarrollar un movimiento masivo, unido y solidario”, [79] disponible en el sitio web de la CCI.
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El deterioro de la crisis sanitaria y el fuerte enlentecimiento económica de China han provocado una explosión de descontento popular, pero también la aparición de importantes movimientos obreros. Tras las protestas de miles de compradores engañados por el estallido de la burbuja inmobiliaria y la quiebra de varias grandes compañías (como el Grupo Evergrande), el continuo confinamiento masivo de cientos de miles de personas en todas partes de China, con el espantoso deterioro de las condiciones de vida que implica, fue la chispa que encendió la ira. Primero fue la muerte, el 18 de septiembre de 2022, de 27 personas en un autobús de cuarentena en la región de Guizhou; después, las protestas masivas de 200 000 trabajadores de la enorme fábrica del gigante taiwanés Foxconn que ensambla los iPhones de Apple, en protesta por el confinamiento inhumano y el impago de salarios; y la muerte en un incendio en Urumqui (Xinjiang) de 10 personas porque las condiciones de confinamiento impidieron actuar a los bomberos. Tras estas protestas, estallaron manifestaciones en Pekín, Guangzhou, Nanjing, Wuhan, Chengdu, Chongqing y también en Shanghai. En la capital económica de China, una gran multitud se congregó el domingo 27 de noviembre al grito de "¡Xi Jinping renuncia! ¡PCCH renuncia!".
Las diferentes movilizaciones en todo el país se caracterizan por los siguientes aspectos:
- estas movilizaciones tuvieron lugar en un gran número de ciudades chinas; sin embargo, los medios de comunicación sólo informan de "cientos" de personas, lo que sugiere que, frente a la represión y las amenazas policiales, existe efectivamente un gran malestar, pero que la participación en las manifestaciones es aun relativamente limitada;
- son una mezcla de auténticas acciones obreras, por ejemplo, en Foxconn donde hubo claras reivindicaciones salariales y una lucha contra las condiciones de trabajo inhumanas, y movilizaciones estudiantiles o ciudadanas que protestan contra las escandalosas medidas de confinamiento y exigen el fin de los controles y la censura;
- la dinámica que domina y unifica estas concentraciones no es la de un desarrollo masivo de la movilización y la solidaridad obrera, sino la del rechazo del régimen estalinista y la defensa de una alternativa democrática, esto en continuidad con las revueltas de Hong Kong en 2019 o incluso las de Pekín en 1989.
Por tanto, hay que constatar que la perspectiva que abre esta súbita explosión de manifestaciones no es la de un desarrollo de las luchas obreras, sino la de una movilización en el terreno burgués de la lucha por las reformas democráticas (aunque existan excepciones puntuales). Es cierto que estos movimientos plantean serios problemas a la burguesía china: ésta se vio obligada a abandonar en pocos días la política de "Covid cero" que mantenía contra viento y marea. Sin embargo, no presentan en modo alguno una perspectiva para el proletariado. Por el contrario, el proletariado corre el riesgo de ser desviado de su terreno de clase y engullido ya sea en un movimiento ciudadano desesperado contra el partido estalinista y por las reformas democráticas, o bien en una lucha entre fracciones burguesas dentro del PCCh.
La situación de los trabajadores chinos es proporcionalmente comparable a la que se vive desde hace varios meses en Irán, donde el asesinato de una joven a manos de la policía de la moralidad ha provocado una oleada de disturbios, manifestaciones y también numerosas huelgas obreras combativas. A pesar del carácter muy combativo de la clase obrera iraní, la disolución de las luchas obreras en el movimiento popular contra la autocracia religiosa y por las reformas democráticas es una amenaza inminente y constante. De hecho, la utilización de los proletarios como masa de maniobra en la lucha entre fracciones burguesas (demócratas, religiosos "ilustrados", regionales) o incluso entre imperialismos (kurdo, turco, árabe...) es un peligro mortal y es responsabilidad de los revolucionarios advertir a la clase sobre ello. Ahora bien, es básicamente el mismo peligro de disolución de sus luchas en revueltas populares al que se enfrenta la clase obrera en China. Por eso es importante, en primer lugar, prevenir a los trabajadores chinos contra los cantos de sirena de las revueltas populares por más democracia, pero también y sobre todo armarlos contra "la idea de que 'todo es posible en cualquier momento, en cualquier lugar', en cuanto surgen agudos enfrentamientos de clase en la periferia del capitalismo, idea que se basa en la identificación entre combatividad y maduración de la conciencia de clase"1.
En China, todos los elementos de la situación apuntan al comienzo de una desestabilización del régimen. Aunque el Estado consiga momentáneamente normalizar la situación, la mecha de nuevas protestas seguirá encendida. En este contexto, aunque el proletariado chino desarrolle su combatividad y adquiera peso en la situación, su terrible atraso político y su vulnerabilidad a las mistificaciones democráticas constituyen un obstáculo considerable. Por lo tanto, es necesario tener claras las perspectivas de la clase obrera en esa región: "La CCI rechaza la concepción ingenuamente igualitaria de que cualquier país pueda ser el punto de partida de la dinámica revolucionaria. Esta concepción se basa en la creencia anarquista de que todos los países (como la huelga general revolucionaria) podrían iniciar simultáneamente un proceso revolucionario”2.
De hecho, a pesar de su combatividad, la clase obrera en China como en Irán o en otras partes del mundo, tendrá dificultades para fortalecer sus luchas en su terreno de clase y desarrollar su conciencia mientras el proletariado de los países occidentales no le muestre el camino. Si bien todas las fracciones del proletariado mundial pueden y deben aportar su contribución a la lucha contra el capitalismo, las de Europa Occidental, por su experiencia de lucha y también por sus combates en contra de las mistificaciones democráticas y sindicales de la burguesía, tienen una importancia decisiva para el proceso revolucionario. Esto no hace sino subrayar la responsabilidad decisiva del proletariado de Europa Occidental.
R.H., 14 de enero de 2023
1« Resolución sobre la crítica la Teoría del eslabón más débil [82] (en francés) adoptado por el Órgano Central de la CCI en enero de 1983 », Revista Internacional n° 37 (1984).
2 Ibíd.
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Desde el jueves 02 de febrero ha comenzado una oleada de incendios en toda la zona centro-sur del Estado Chileno, decretándose “estado de catástrofe” en las regiones del Bio Bio, Ñuble, y La Araucanía. Hasta el momento hay más de “24 personas muertas, 3.276 damnificados, 1.156 viviendas destruidas, 280 focos de incendio y más de 246.198 hectáreas afectadas”1, convirtiéndose en uno de los peores desastres que el país ha sufrido en los últimos tiempos. Estos incendios han obligado, además, a que se movilicen más de 112 brigadas de bomberos y 46 aeronaves, poniendo al limites los recursos que el país posee para combatir esta clase de catástrofes. Los daños económicos, sociales y medioambientales son altísimos, y lamentablemente son las familias obreras y campesinas quienes han pagado los platos rotos, con sus viviendas y fuentes de trabajo destruidas. El desastre es tan grande, que el Gobierno del Presidente Gabriel Boric se ha visto obligado a pedir ayuda extranjera.
Esta oleada de incendios se suma a otra que ocurrió en Valparaíso a finales del 2022, con “un saldo de un muerto y más de 500 casas destruidas”2. Ademas de ello, no hay que olvidar la destrucción de miles de hectáreas por el fuego en la Amazonia, California y en Australia, que también han producido un daño irreparable tanto en el medio ambiente como a diferentes comunidades humanas de zonas circundantes. Los incendios en Chile son un acontecimiento que nunca falta en los veranos, igual que a escala internacional. La verdad es que estos graves daños ambientales, que la burguesía oculta como simples “irresponsabilidades humanas” o “gubernamentales”, se suman a otros problemas del mismo tipo como los son derrames de petróleo en los océanos, derretimiento de glaciares, etc. Pese a todas las preparaciones de antemano que el Estado Chileno hace para enfrentar estas emergencias (Reorganizar los sistemas de emergencia para hacerlos más eficiente, crear mejores leyes y “comités”, mejorar la participación ciudadana, etc.), siempre ocurren desgracias cada vez más catastróficas en lo que respecta a los incendios, y esto no es culpa de nadie, salvo de las relaciones capitalistas que llevan la anarquía y la destrucción ambiental en su ADN.
La destrucción de la naturaleza es algo inherente al modo de producción capitalista, que pone la acumulación de riquezas encima de todo. Karl Marx, combatiente del proletariado, decía ya en pleno siglo XIX que "El capitalismo tiende a destruir sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y los seres humanos", y esto es algo que, empíricamente, se está comprobando ahora mismo. Sin embargo, en el actual periodo de descomposición del capitalismo3, la destrucción irracional de la naturaleza se hace algo completamente mucho más masivo y a escalas escalofriante, con la única diferencia de que el medio ambiente ya no es destruido con el fin de conquistar nuevos mercados “no capitalistas” (como era en el periodo de ascenso del capitalismo), sino que representa la podredumbre de un sistema que se niega a morir y que no ofrece nada a cambio, aparte de pobreza y muerte.
Como se explicó anteriormente, los incendios forestales no son un “Caso aislado”, sino que está entremezclado con una serie de problemas que son completa consecuencia del capitalismo decadente (la guerra de Ucrania, crisis económicas, etc.), lo que al mismo tiempo produce que las consecuencias de estos se multipliquen y ramifiquen, produciendo una especie de “efecto torbellino”, como lo explicaron los camaradas de la CCI en su texto “Los años 20 del Siglo XXI: La aceleración de la descomposición capitalista plantea abiertamente la cuestión de la destrucción de la humanidad”4. En síntesis, todos los horrores del capitalismo se están entrelazando y dejando una ola de destrucción y muerte a su paso, la burguesía impotente no puede hacer nada al respecto y toda la humanidad sufre las consecuencias, principalmente el proletariado que representa a gran parte de esta.
Esta dinámica hacia la destrucción del planeta y de la humanidad tiene como raíz la acumulación capitalista que es quien dirige toda la sociedad, y es una fuerza descontrolada que no tiene respeto a nada ni nadie. Este hundimiento nunca se podrá detener luchando en el marco de “hacer verde el planeta”, pedir la paz, “humanizar el capitalismo”, “respetar los derechos humanos”, “la libertad de los pueblos”. Todas esas reivindicaciones lo que hacen es reforzar al capitalismo y por tanto reforzar su marcha hacia la destrucción. Solamente la lucha de clase del proletariado, su generalización y unificación internacional, podrá detener ese curso infernal. Lo único que puede salvar al mundo del apocalipsis de la crisis ecológica es el proletariado internacional y su revolución comunista mundial, cualquier otra forma es solo un engaño para salvar al capitalismo terrorista.
Rodrix
1 https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2023/02/06/balance-por-incendios-forestales-26-muertos-3-276-damnificados-y-1-156-viviendas-destruidas.shtml [84]
2 https://cnnespanol.cnn.com/2022/12/23/chile-decreta-estado-de-catastrofe-por-incendios-forestales-en-valparaiso/ [85]
3 Ver las Tesis sobre la Descomposición https://es.internationalism.org/revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo [86]
4 https://es.internationalism.org/content/4897/los-anos-20-del-siglo-xxi-la-aceleracion-de-la-descomposicion-capitalista-plantea [71]
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El 19 de enero, más de un millón de trabajadores salimos a la calle para movilizarnos contra la nueva reforma de las pensiones. El Gobierno afirma que este enfado se debe a una "falta de explicación", a una "falta de pedagogía" por su parte. ¡Pero lo hemos entendido muy bien! Con esta enésima reforma, el objetivo es claro: explotarnos cada vez más y recortar las pensiones de todos aquellos que, por despido o enfermedad, no podrán terminar sus años de servicio. Trabajar hasta la extenuación por una pensión miserable, eso es lo que nos espera.
Pero TODO TIENE UN LIMITE, Ça suffit ¡YA BASTA! Esta expresión se utilizó tan a menudo en las marchas que saltó a los titulares de la prensa. Es casi palabra por palabra la misma frase que los huelguistas llevan meses utilizando en el Reino Unido: Enough is Enough "Basta ya". Y no es casualidad. El vínculo que nos une es evidente: la misma degradación de nuestras condiciones de vida y de trabajo, los mismos ataques, la misma inflación y la misma combatividad creciente. SIIII "ya basta". La reforma de las pensiones, los precios disparados, el ritmo infernal, la falta de personal, los salarios miserables... y qué decir de la nueva reforma del seguro de desempleo, ¡una medida repugnante que reduce la duración de las indemnizaciones en un 25% y permitirá dar de baja a los beneficiarios a voluntad! Y todo para que luzcan las estadísticas y hacer creer las mentiras sobre la "reducción del desempleo".
Al ser más de un millón en las calles hace diez días, quizás aún más hoy, en este 31 de enero, la clase obrera demuestra una vez más lo que hace su fuerza: su capacidad de entrar masivamente en lucha.
Desempleados, jubilados, jóvenes futuros obreros, empleados, de todos los oficios, de todos los sectores, del sector público o del privado, los explotados forman una misma clase animada por un mismo sentimiento de solidaridad: ¡Uno para todos, todos para uno!
Desde hace meses hay pequeñas huelgas por toda Francia, en fábricas y oficinas. Su multiplicación refleja el nivel de ira en las filas de la clase trabajadora. Pero al estar aisladas unas de otras, estas huelgas son impotentes; agotan a los más combativos en luchas sin esperanza. Las huelgas corporativistas y sectoriales sólo conducen a la derrota de todos, cada uno pierde en su rincón, uno tras otro TODOS SOMOS DERROTADOS. La organización de luchas corporativistas y sectoriales no es más que la encarnación moderna del viejo adagio de las clases dominantes: "Divide y vencerás".
Frente a esta fragmentación, bajo el impacto de los ataques constantes a nuestras condiciones de vida y de trabajo, sentimos cada vez más que tenemos que romper este aislamiento, que estamos todos en el mismo barco, que tenemos que luchar juntos. El 19 de enero, con más de un millón de personas en las calles, unidas, no sólo había alegría, sino también cierto orgullo de vivir la solidaridad obrera.
Con más de un millón de personas en las calles, el ambiente está cargado de nuevos ánimos. Existe la esperanza de poder ganar, de hacer retroceder al gobierno, de hacerle doblegarse bajo el peso de las cifras. Es cierto, sólo la lucha puede frenar los ataques. Pero ¿es suficiente ser numeroso?
En 2019 también nos movilizamos masivamente y se aprobó la reforma de las pensiones. En 2010, contra lo que se suponía que iba a ser la última reforma de las pensiones, ¡realizamos catorce días de acción! ¡Nueve meses de lucha! Estas marchas reunieron a millones de manifestantes varias veces seguidas. ¿Para qué? La reforma de las pensiones nos la impusieron. Sin embargo, en 2006, tras sólo unas semanas de movilización, el Gobierno retiró su Contrato de Primer Empleo (el CPE por sus siglas en francés). ¿Por qué? ¿Cuál es la diferencia entre los movimientos de 2010 y 2019 y el movimiento de 2006? ¿Qué asustó a la burguesía en 2006, hasta el punto de hacerla retroceder tan rápidamente?
En 2010 y 2019, éramos muchos, estábamos decididos, pero no estábamos unidos. Puede que fuéramos millones, pero estábamos unos al lado de otros. Las manifestaciones consistían en venir con los compañeros, marchar con los compañeros bajo el ruido ensordecedor de los equipos de sonido y marcharse con los compañeros. Ni asamblea, ni debate, ni reunión real. Estas manifestaciones se redujeron a la expresión de una simple protesta.
En 2006, los estudiantes precarios habían organizado asambleas generales masivas en las universidades, abiertas a trabajadores, parados y pensionistas, y habían lanzado un lema unificador: la lucha contra la precarización y el paro. Estas Asambleas Generales eran el pulmón del movimiento, donde se celebraban los debates y se tomaban las decisiones. El resultado: cada fin de semana, las manifestaciones reunían a más y más sectores. Asalariados y jubilados se unieron a los estudiantes, bajo el lema "Alacenas jóvenes, picatostes viejos, toda la misma ensalada". La burguesía francesa y el gobierno, ante esta tendencia a la unificación del movimiento, no tuvieron más remedio que retirar su CPE.
La gran diferencia entre estos movimientos es, por tanto, ¡la cuestión de que los propios trabajadores se hagan cargo de las luchas!
En las manifestaciones actuales, la referencia a mayo del 68 surge con regularidad. Este movimiento ha dejado una huella extraordinaria en la memoria de los trabajadores. Y precisamente, en 1968, el proletariado en Francia se unió tomando sus luchas en sus propias manos. Tras las grandes manifestaciones del 13 de mayo para protestar contra la represión policial sufrida por los estudiantes, los paros y las asambleas generales se extendieron como la pólvora por las fábricas y todos los centros de trabajo para desembocar, con 9 millones de huelguistas, en la mayor huelga de la historia del movimiento obrero internacional. Muy a menudo, esta dinámica de extensión y de unidad se había desarrollado fuera de los sindicatos y muchos trabajadores habían roto su carnet sindical tras los acuerdos de Grenelle del 27 de mayo entre los sindicatos y la patronal, acuerdos que habían enterrado el movimiento.
Hoy, asalariados, parados, jubilados, estudiantes precarios, seguimos sin confiar en nosotros mismos, en nuestra fuerza colectiva, para atrevernos a tomar nuestras luchas en nuestras manos. Pero no hay otra manera. Todas las "acciones" propuestas por los sindicatos conducen a la derrota. Sólo la reunión en asambleas generales abiertas y masivas, autónomas, que decidan realmente sobre la conducción del movimiento, puede constituir la base de una lucha unida, llevada por la solidaridad entre todos los sectores, todas las generaciones. Unas Asambleas Generales en las que nos sintamos unidos y confiados en nuestra fuerza colectiva.
No hay que hacerse ilusiones, la historia lo ha demostrado mil veces: hoy los sindicatos hacen gala de su "unidad" y llaman a la movilización general, mañana se opondrán para dividirnos mejor y desmovilizarnos mejor. De hecho, ya han empezado:
- Por un lado, los sindicatos calificados de "radicales" centran la atención en la necesidad de bloquear la economía del país. En concreto, esto significa que los trabajadores de los sectores más combativos en este momento, como las refinerías o los ferroviarios, se encontrarán encerrados en sus lugares de trabajo, aislados de sus hermanos de clase de los demás sectores, que se verán reducidos a la huelga por poderes. ¡Igual que en 2019!
- Por otro lado, los sindicatos clasificados como "reformistas" ya se preparan para la desunión repitiendo "No estamos en contra de la reforma de las pensiones. No somos inconscientes. Sabemos muy bien que tenemos que mantener un sistema de equilibrio financiero en este régimen de pensiones por distribución. (...) Sin embargo, no queremos una reforma que sea injusta. (Geoffrey Caillon, coordinador de CFDT TotalEnergies). Y piden al Gobierno que "escuche" el descontento y negocie. En otras palabras, el Gobierno y los sindicatos ya llevan tiempo planeando ajustes de la reforma para que la píldora acabemos tragándola. ¡Igual que en 2019!
La reforma de las pensiones se hace en nombre del equilibrio presupuestario, la justicia y el futuro. El 20 de enero, Macron anunció a bombo y platillo un presupuesto militar récord de ¡400.000 millones de euros! Esta es la realidad del futuro prometido por la burguesía: más guerra y más miseria. El capitalismo es un sistema explotador, global y decadente. Conduce a la humanidad hacia la barbarie y la destrucción. La crisis económica, la guerra, el calentamiento global y las pandemias no son fenómenos separados; todos ellos son lacras del mismo sistema moribundo.
Así pues, nuestras luchas actuales no son sólo una reacción a la reforma de las pensiones, ni siquiera a la degradación de nuestras condiciones de vida. Fundamentalmente, son una reacción a la dinámica general del capitalismo. Nuestra solidaridad en la lucha es la antítesis de la competencia a muerte de este sistema dividido en empresas y naciones competidoras. Nuestra solidaridad entre generaciones es la antítesis de la espiral sin futuro y destructiva de este sistema. Nuestra lucha simboliza el rechazo a sacrificarnos en el altar de la economía de guerra. Por eso cada huelga lleva la semilla de la revolución. La lucha de la clase obrera es inmediatamente un cuestionamiento de los fundamentos mismos del capitalismo y de la explotación.
Nuestra lucha actual es prepararnos para las luchas venideras. No habrá tregua. A medida que se sumerge en la crisis económica mundial, en su loca carrera por el beneficio, cada burguesía nacional no dejará de atacar las condiciones de vida y de trabajo del proletariado.
Los trabajadores más combativos y decididos deben reagruparse, discutir, reapropiarse de las lecciones del pasado, para preparar la lucha autónoma de toda la clase obrera. Es una necesidad. Es el único camino posible.
Corriente Comunista Internacional 31-1-23
Agruparse y debatir
Marchar unos detrás de otros y luego volver a nuestros rincones es estéril. Para estar verdaderamente unidos en la lucha, necesitamos reunirnos, debatir y aprender juntos de las luchas presentes y pasadas. Debemos tomar nuestras luchas en nuestras propias manos.
Siempre que sea posible, en el lugar de trabajo o aquí, en las aceras, en las plazas, al final de las manifestaciones, debemos reunirnos y debatir.
Si al leer este folleto compartes este deseo de reflexionar juntos, de organizarte, de tomar las luchas en tus manos, no dudes en venir a nuestro encuentro al final de la manifestación para continuar el debate.
La emancipación de los trabajadores será obra de los propios trabajadores
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Atravesamos un periodo de notable aumento de la combatividad de la clase obrera a nivel internacional. Gran Bretaña y ahora Francia, con la respuesta que se ha encontrado el gobierno de Macron a su reforma de las pensiones1, marcan el camino de una respuesta del proletariado, como reacción a los ataques económicos que la burguesía necesita imponer para hacer frente a una crisis y estancamiento económicos que han sido agravados por la guerra de Ucrania… pero que son anteriores incluso a la pandemia del Covid.
En España se da innegablemente un aumento de la combatividad obrera, que participa de esta tendencia internacional que consideramos la punta del iceberg proletario. No obstante los puntos débiles del movimiento, que comentaremos más a fondo, se hace patente una ruptura de la dinámica anterior de pasividad y reflujo que asentaron las cuarentenas, y que fue reforzada por la intimidación militarista de una guerra a las puertas del centro de Europa. Con nuestra intervención queremos defender el potencial que pueden tener estas luchas , que surgen frente a la descomposición histórica irrefrenable del capitalismo y que se enfrentan a los obstáculos del corporativismo y la lógica sindical.
Informamos en primer lugar de las luchas más recientes o en curso de las que tenemos noticia:
Huelgas en el sector de la limpieza en ciudades de Castilla-La Mancha, Valencia, Islas Baleares, Aragón, Madrid y Canarias.
Huelgas continuas de abogados de oficio y secretarios judiciales.
Huelga de conductores de autobús de Mombus en solidaridad con la de los conductores de Avanza, en el Baix Llobregat.
Huelga de los controladores aéreos del sector privado, en especial en las islas Canarias.
Huelgas de médicos y profesores que coincidieron e hicieron una manifestación conjunta en Cataluña.
Amenazas de huelga en el sector de la informática, con formación de grupos de discusión de descontentos con la firma de un acuerdo por parte de CCOO-UGT que supone un aumento de salario muy por debajo de la inflación. Encabeza la protesta el sindicato CGT.
Huelga indefinida en la panificadora Butrón (Cádiz).
Pero es sin duda el sector sanitario el que encabeza las movilizaciones en intensidad, masividad y persistencia. Es de sobra conocida la difícil situación del personal sanitario, que tras haber realizado un esfuerzo sobrehumano durante la pandemia se ve ante reducciones generalizadas de personal y con ritmos de trabajo incluso aún más agotadores que antes. Tanto en atención primaria como en hospitales la situación se hace insoportable: los médicos tienen que tratar a 50 o 60 pacientes al día, las salas de urgencia se saturan, se mantiene a los pacientes en los pasillos hasta más de 3 días, y en diciembre la situación volvió a empeorar con un rebrote del Covid y una epidemia de enfermedades respiratorias.
Nos sentimos plenamente solidarios con la lucha de estos compañeros que se alzan contra una explotación y unos sufrimientos insoportables, pues no solo se degradan sus condiciones de trabajo, también está en peligro su propia vida, según el Consejo Internacional de Enfermeras entre marzo 2020 y septiembre 2021 habían muerto a causa del COVID 115000 trabajadores de la salud en todo el mundo2
Esta situación desembocó en una serie de huelgas. Comenzó en Madrid, con huelgas que se declararon en octubre, eso sí, de forma escalonada para diferentes categorías: médicos rurales, de atención primaria, de hospitales, conductores de ambulancia, auxiliares… en un marco de un fuerte control por los sindicatos y, en las movilizaciones, por partidos izquierdistas que rápidamente dieron la consigna de la defensa de la “sanidad pública”, la lucha “contra la derecha” y una noción de “extensión” de la lucha que consistía en pedir la “solidaridad” de la ciudadanía madrileña contra el gobierno de Ayuso. El movimiento culminó con una gran manifestación en noviembre3.
Sin embargo, esta maniobra no impidió que la combatividad en el sector siguiera aumentando. Entre diciembre de 2022 y enero de 2023 han seguido estallando nuevas huelgas en los distintos sectores sanitarios, sobre todo atención primaria, con nuevas manifestaciones que alcanzan hasta los 30,000 asistentes. En Castilla-León, en Burgos se manifestaron 11.000 personas, oficialmente. Igualmente, en Salamanca. Y hubo concentraciones en las puertas de los hospitales de casi todas las provincias. Las huelgas se han extendido a otras nueve comunidades autónomas (Andalucía, Valencia, Navarra, Cataluña, Cantabria, Aragón, Extremadura, Galicia y Baleares). Es notorio que haya un gobierno de izquierda en muchas salvo en Cataluña, Galicia y Andalucía.
Es suicida pensar que la burguesía nos deja luchar libremente según nuestros intereses como trabajadores. Al contrario: sus “libertades democráticas” y, sobre todo, la “libertad sindical”, son los instrumentos con los que cuenta para sabotear nuestra lucha y llevarnos a la derrota. Por eso, las huelgas se enfrentan a los mecanismos que pone en marcha la burguesía para quebrar o esterilizar las luchas, y en todo caso, evitar su extensión a otros sectores.
La burguesía siempre es consciente, en un grado u otro, del peligro potencial de la combatividad de los trabajadores. El Estado burgués se apoya sobre tres patas para asaltar por un frente múltiple la conciencia de los trabajadores en lucha, guardando siempre el arma de la represión abierta, que tiene siempre preparada y entrenada dispuesta a intervenir cuando sea necesario.
Históricamente las fracciones más inteligentes de la burguesía siempre han intentado acompañar los ataques, e incluso las situaciones de represión abierta y sangrienta, con concesiones a medias en el terreno económico y/o social con las que intentan “dorar la píldora”, y que muchas veces van orientadas a dividir a los huelguistas. Conceder subidas salariales a una categoría de trabajadores y a otras no, acceder a unos pocos puntos menos exigentes de las reivindicaciones de los huelguistas y exigir la retirada de los otros… este tipo de maniobras por parte de la burguesía y sus organizaciones (en especial los sindicatos) son de sobra conocidos.
Además, en un plano más general y en previsión de respuestas de lucha como las que vemos, el gobierno PSOE-Podemos ha lanzado medidas de “protección social” al igual que han hecho otros de la UE, como la reducción del IVA de los alimentos, ayudas a las personas de menor renta, aumento del SMI, etc. Las medidas anticrisis, tanto aquí como en el resto de Europa y del mundo, no harán sino seguir ahondando en la crisis de deuda y aumentando la explosividad de futuros estancamientos económicos. No solo, como podemos ver, son cada vez más raquíticas y limitadas, sino que a largo plazo este tipo de medidas no hacen sino preparar el camino a futuros ataques. La clase obrera no puede confiar lo más mínimo en su eficacia, por mucho que momentáneamente el gobierno consiga desinflar con ellas la inflación desde un “muy mal” a un “bastante mal”4.
Lo esencial de la respuesta de la burguesía frente a las luchas es intentar fragmentarlas, abortar su potencial político para el conjunto de la clase obrera lo antes posible, mientras al mismo tiempo refuerza el papel de los sindicatos como representantes “legítimos” de los trabajadores en cada conflicto particular.
Los sindicatos conforman el centro de la estrategia de la burguesía para organizar la dispersión total de las luchas. Tanto aquí como en Gran Bretaña, Francia… los sindicatos aprueban huelgas por horas, por tramos horarios, por servicios distintos de una misma empresa. A veces es algo que incluso llega al ridículo, a una lógica de huelgas de una hora para una planta del edificio y de la hora siguiente para la de arriba. ¡Esa forma de marear las fuerzas de los trabajadores no tiene NADA que ver con nuestras necesidades ni con nuestra lucha!
En el sector sanitario, el corporativismo extremo, ya presente tradicionalmente de por sí, es defendido por todos los sindicatos particulares del sector mientras que CCOO-UGT parecen quedarse más en un segundo plano, de momento. Quizás se reserven para aparecer con toda su fuerza cuando la combatividad vaya a más. Hasta ahora, las reivindicaciones y las luchas se resuelven con los médicos separados de las enfermeras y los auxiliares asistenciales, cada uno en su sector particular. El protagonismo sobre el terreno de los diferentes sindicatos corporativos-profesionales, además, permite presentar más cómodamente las movilizaciones desde el punto de vista ciudadanista, de que son cuestiones de “gestión” y de “inversiones”. Y lo que es más absurdo todavía: así se puede justificar mejor una situación en la que se ve a los médicos marchar por separado según pertenezcan a atención primaria, urgencias, sector rural, etc. Marchar por separado significa siempre caer por separado.
La confrontación entre las distintas facciones de la burguesía (derecha-izquierda) se ha servido insistentemente en los medios de comunicación como parte del “conflicto sanitario”, tratándose constantemente a Ayuso y sus constantes insultos a la inteligencia de los huelguistas como prueba de que su inoperante administración se desliza hacia el populismo de derechas al estilo de VOX, y es la culpable de la situación del sistema sanitario en la capital. Una representante del Sindicato de Estudiantes la llegó a llamar “asesina” en uno de los programas de Al Rojo Vivo, el show mediático político de La Sexta, declaraciones como estas a las que nos tiene acostumbrados el trotskismo, que quieren sonar radicales y que están completamente vacías5.
Porque ya sea más de derecha, menos de derecha o de centro o de izquierdas, ¿de qué nos sirve a los trabajadores hacer de chivo expiatorio a un administrador particular de la miseria general con la que el capitalismo nos fuerza a convivir todos los días? Nuestra fuerza reside en la comprensión de que TODOS los gerentes del Estado burgués y de la acumulación de capital, sean del signo que sean, solo sirven un interés de clase opuesto al nuestro. Ya hemos visto como las huelgas de la sanidad se han extendido a muchas comunidades gobernadas por la izquierda. Las crisis, los ataques a nuestras condiciones de vida y los despidos no son responsabilidad particular de una u otra organización de la burguesía, son los estertores de agonía de un sistema capitalista que no tiene nada que ofrecernos en conjunto más que la miseria y la destrucción generalizadas.
La burguesía se aprovecha de las dificultades y debilidades de los trabajadores de la sanidad para mantener su combatividad completamente encerrada e inocular a todos los trabajadores el veneno de una lucha aislada atrapada de lleno en el corporativismo y la empresa:
Los trabajadores de la sanidad son de los más afectados por la división corporativista, con marcadas separaciones entre médicos, enfermeros, auxiliares, conductores, limpieza, etc.
Muchos de ellos, y en especial los médicos, han tenido dificultades históricas para reconocerse como parte de la clase obrera, viéndose a sí mismos más bien como “profesionales” o “clase media”.
Por último, y no por ello menos importante, la lucha por la sanidad es un terreno abonado para el desvío de los impulsos de solidaridad y extensión de la lucha hacia el callejón sin salida de la “lucha por la sanidad pública” o “contra las privatizaciones”. La ideología de que se está prestando un “servicio fundamental para la ciudadanía” y para la estabilidad del Estado del bienestar tiene mucha fuerza entre los trabajadores de la sanidad. Sin duda, el ánimo de ayudar a las personas con problemas de salud, y de sumar un granito de arena al bienestar general de la humanidad, es lo que está detrás de las convicciones honestas y la vocación de los trabajadores sanitarios e investigadores médicos. Pero la prestación sanitaria, en su conjunto y tomada en el plano político e histórico, no tiene nada que ver con eso. El sistema sanitario no es esencialmente más que la forma que tiene el capital de reponer y asegurar las condiciones generales de la reproducción de la fuerza de trabajo. Los hospitales, muy lejos de ser remansos de curación agradables a los sentidos y al reposo (tanto para pacientes como para trabajadores) se asemejan a cadenas de montaje gigantescas en las que se les hace el apaño a las averías orgánicas y a las piezas sueltas de las personas que van entrando, para que vuelvan lo antes posible al circuito de la acumulación de capital. Los obreros de la sanidad, más allá de categorías técnicas y profesionales y de la ideología con las que se las quiera recubrir, se ven reducidos a la categoría de mecánicos del cuerpo humano, que van ajustando a lo largo de la cadena todos los “engranajes” sueltos que pueden a lo largo de un día y a marchas forzadas.
No hay cambios administrativos ni de partidos de gobierno que puedan solucionar lo esencial de esta mecánica. Ya sea bajo administración estatal o privada, esa es la naturaleza histórica que tiene la prestación sanitaria para el capitalismo. En el marco de un mercado mundial saturado y con problemas crónicos de crisis de sobreproducción, la burguesía necesita extraer el máximo de plusvalía posible de una población obrera a la que, si quiere explotar eficientemente, no puede dejar caer en un estado de vulnerabilidad constante a epidemias, lesiones físicas dentro o fuera del trabajo, enfermedades, etc. La descomposición histórica del capitalismo y sus efectos, entre ellos la creciente corrupción e inoperancia de los miembros de la burguesía y su cada vez más desesperado enfoque en el beneficio a corto plazo, hacen que para esta clase sea cada vez más difícil preservar los mecanismos que estabilizan relativamente las condiciones generales de la explotación capitalista. Pero eso no cambia lo fundamental de estos mecanismos: no cambia que la burguesía siga luchando por mantenerlos ni que, por supuesto, los recubra de toda una mitología de garantía de “bienestar humano” y de “servicio fundamental para la vida de los ciudadanos”, para así hacer caer a la clase obrera en su conjunto, y a los trabajadores sanitarios en particular, en trampas ideológicas sobre la naturaleza real del trabajo que se ven forzados a hacer, en cada vez peores condiciones, y sobre su propia naturaleza como explotados y como miembros de una clase mundial de explotados.
Necesitamos reflexionar como clase cuáles son nuestros verdaderos métodos de lucha y la perspectiva que nos une a los que hoy están en huelga en Gran Bretaña y Francia, como desarrollamos en nuestra última hoja internacional en la que llamamos a desarrollar un movimiento unido, masivo y solidario de la clase obrera6.
Estas luchas están rompiendo la dinámica que se había instalado hasta ahora en el estado de ánimo de los obreros, principalmente en Europa, tras el estallido de la pandemia y la implantación de las cuarentenas. Estas últimas representaron y representan un fenómeno que es a la vez producto y acelerador de la descomposición histórica del capitalismo, de su etapa de disolución progresiva, que lleva al conjunto de la humanidad a una encrucijada: o el camino del colapso y la barbarie, a paso lento pero seguro, o el camino de la transformación revolucionaria de la sociedad por parte de la clase obrera, en pos de la comunidad humana universal de la sociedad sin clases que es el comunismo. El capitalismo es la última sociedad de clases posible y lo que ha pasado estos últimos años es solo una pequeña muestra de lo único que puede ofrecernos: guerras y escaladas militaristas cada vez más descontroladas, pandemias, erosión y ataques constantes a las ya mermadas condiciones de vida de los explotados asalariados, de los obreros. Las respuestas de lucha que vemos, aun con las debilidades importantes de los primeros pasos, muestran que va tomando cuerpo un rechazo a esta situación. Una situación dominada por la guerra de Ucrania que tiene una repercusión mundial y que la estamos sufriendo los trabajadores de todo el mundo pues todos los estados multiplican los gastos en armamentos. El gobierno “socialista” de Dinamarca quiso hacer laborable un día festivo para cumplir su compromiso armamentístico con la OTAN, los sindicatos e izquierdistas daneses no tuvieron más remedio que responder con movilizaciones el pasado 5 de febrero para encauzar la combatividad y rabia de los trabajadores ante estas medidas, y el gobierno tuvo que renunciar a llevar adelante su proyecto por esa vía7.
Es testimonio de la barbarie de este sistema que mientras recortan presupuesto en sanidad, educación, prestaciones sociales, los Estados se lancen a una alocada carrera armamentística que supone gastos exorbitantes. En los países donde hay guerra (Ucrania y 52 conflictos esparcidos por el mundo), el Capital sacrifica la vida de los trabajadores, en los países donde hay “paz”, sacrifica sus condiciones de vida.
Por eso vemos que los trabajadores en Gran Bretaña gritan Enough is Enough (¡ya basta!).
Pero no basta con gritar Enough is Enough. Salir a luchar en defensa del salario, contra la lógica de que seamos los proletarios los que tengamos que sacrificar (aún) más de nuestros medios de vida para sufragar los conflictos imperialistas y las crisis del mercado capitalista, es solo el primer paso. En palabras de Marx, si no saliéramos a defendernos de los ataques a nuestras condiciones de vida estaríamos completamente desahuciados para combates mayores. Pero no podemos marchar por separado en procesiones sindicales para luego volver a casa a seguir como si nada. Necesitamos buscarnos entre nosotros, pelear sin descanso para tomar el control de la lucha en nuestras propias manos, es vital romper la cárcel corporativista y la prisión del sector y la empresa, solamente podremos vencer extendiendo y uniendo nuestras luchas, expresándonos como clase, como CLASE OBRERA.
Esta necesidad vital tiene un primer obstáculo evidente: los sindicatos. Antaño organizaciones de la clase obrera hoy día son organismos plenamente integrados en el Estado burgués que solo se dedican a defender el statu quo en cada empresa y a controlar y destrozar la combatividad de clase. Su primera prioridad es reconducir las ansias de lucha y de respuesta de los trabajadores bien a luchas aisladas que llevan a la desmoralización y a la derrota, bien a caminos estériles de negociación corporativa en los que el capitalista siempre gana, imponiendo siempre la “conciliación” (es decir, la aceptación de las bajadas de poder adquisitivo y los ataques, aunque sea “parcialmente”) y haciendo patentes la derrota política y la separación corporativista entre los obreros.
Frente a ese panorama que ofrecen sindicatos y organizaciones izquierdistas de todo tipo y pelaje, los obreros tenemos un arma de la historia de nuestro movimiento: las asambleas de huelga, y en situaciones revolucionarias los consejos obreros, formados por delegados elegibles y revocables en todo momento por los trabajadores. Si toda esta combatividad que se está desarrollando en las filas de la clase trabajadora por toda Europa y más allá puede fructificar en algo realmente valioso, no es solo en el rechazo de la lógica de destrucción y miseria que hasta ahora ha estado imponiendo el capitalismo, sino en la comprensión política activa de que todos los que formamos parte del proletariado, de la clase de los que solo tenemos nuestra fuerza de trabajo para sobrevivir, formamos parte de una clase internacional. Una clase internacional con intereses históricos comunes que guarda en su seno el potencial de una revolución completa de la sociedad y de sus relaciones de producción, de su organización verdaderamente consciente en una sociedad sin clases que, lejos de ser una utopía, es una necesidad frente al callejón sin salida del capitalismo.
Gauta y C.Mir 26-02-2023
1 https://es.internationalism.org/content/4913/movimiento-contra-la-reforma-de-las-pensiones-ser-muchos-no-basta-hemos-de-tomar [92]
2 https://www.icn.ch/es/noticias/el-cie-afirma-que-la-muerte-de-115-000-tr... [93]
3 Véase el artículo con el que intervenimos en la manifestación: https://es.internationalism.org/content/4882/ante-los-ataques-los-trabajadores-de-la-sanidad-lucha-de-clases-o-confrontacion [94]
4 Se trata de medidas demagógicas, tan publicitadas como limitado es su alcance: https://es.internationalism.org/content/4625/los-gobiernos-de-izquierda-en-defensa-de-la-explotacion-capitalista-iii-la-trampa-esta [95]
5 https://es.internationalism.org/content/4883/el-trotskismo-defiende-el-capitalismo-y-la-guerra-con-argumentos-revolucionarios [96]
6 https://es.internationalism.org/content/4907/como-desarrollar-un-movimiento-unido-masivo-y-solidario [79]
7 https://peoplesdispatch.org/2023/02/08/danish-working-class-opposes-governments-bid-to-abolish-public-holiday-to-raise-money-for-arms/ [97]
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Publicamos aquí una declaración de varios camaradas de Turquía sobre el terremoto que ha devastado esa región, junto con partes de Siria. Queremos saludar la rápida respuesta de estos camaradas a un acontecimiento tan terrible, que según cifras oficiales se ha cobrado más de 21,000 vidas. Es casi seguro que se reconocerán muchas más, incluyendo las de los que sobrevivieron a los momentos iniciales del terremoto pero que se enfrentan ahora al hambre, el frío y las enfermedades. Tal y como afirman los camaradas en su declaración, este desastre “natural” ha llegado a ser tan devastador por culpa de las exigencias inhumanas de la competencia y el beneficio capitalistas, que obligan a la gente a vivir en viviendas débiles y totalmente inadaptadas. Los efectos particularmente catastróficos de este terremoto ilustran bien el desprecio que siente la burguesía por las vidas y el sufrimiento de la clase obrera, de los oprimidos de nuestro tiempo, en un periodo en el que el modo de producción capitalista se está descomponiendo en todos sus aspectos. Ciertamente, el hecho de que este desastre haya tenido lugar en el corazón de una región azotada por la guerra imperialista ha agravado considerablemente su impacto. El epicentro del seísmo fue Maraş, en la región de mayoría kurda que lleva largo tiempo sometida a los vaivenes del conflicto entre el Estado turco y los nacionalistas kurdos. En el norte de Siria, un gran número de víctimas son refugiados que intentaban huir de la contienda asesina que sigue librándose allí, y que ya estaban viviendo en unas condiciones infernales acentuadas por el bombardeo deliberado de hospitales, como los que el régimen de Assad ha llevado a cabo en ciudades como Aleppo. La confrontación aún en curso entre facciones capitalistas de la región añadirá aún más obstáculos, políticos y materiales, a los ya mermados esfuerzos de rescate.
Todavía no podemos saber hasta qué punto han llegado los efectos destructivos del terremoto que ha tenido lugar en Maraş el 6 de febrero de 2023, que afectó a su vez a las provincias adyacentes y a Siria. Los medios de comunicación ya han informado de la destrucción de más de diez mil edificios, de que se esperan encontrar millares de muertos bajo los escombros y de que hay decenas de miles de heridos. La comunicación con algunas ciudades está cortada desde hace dos días. Carreteras, puentes y aeropuertos han sido alcanzados por la destrucción. Se informa de un incendio que ha tenido lugar el puerto de İskenderun (Alejandreta) y de que se han cortado las tomas de electricidad, agua y gas natural en muchas zonas. Los que han sobrevivido al terremoto se enfrentan ahora al hambre y el frío de un duro invierno. Hay también noticias preocupantes de las partes de Siria que se han visto afectadas por el terremoto y que ahora están bajo ocupación turca.
La sucesión de dos grandes terremotos no es nada habitual. Sin embargo, al contrario de lo que afirman la clase dominante y sus partidos, esto no significa que la destrucción que han causado sea la que se podía esperar. Los llamamientos vomitivos a la “unidad nacional” por parte de los partidos burgueses, tanto en el gobierno como en la oposición, no pueden ocultar lo que todos sabemos ya: el capitalismo y su Estado son los principales culpables de esta devastación.
1- Sabemos que el proletariado, como clase, pondrá en acción toda su solidaridad para con los que se han quedado sin hogar, los heridos y los que han perdido a familiares en las zonas afectadas. Cientos de mineros se han ofrecido ya voluntarios para participar en las operaciones de búsqueda y rescate de las víctimas del terremoto. Por todo el mundo se suceden las muestras de solidaridad de trabajadores y equipos de rescate para ayudar a los supervivientes. Esta solidaridad, una de las mejores armas del proletariado, es una necesidad vital. Los proletarios no pueden confiar en nadie más que en los miembros de su clase. Solo podemos lograr nuestra emancipación con las fuerzas de nuestra propia clase, con nuestra unidad, no con la de la clase dominante y su Estado.
2- Las experiencias pasadas de terremotos en Turquía son prueba de los efectos letales y destructivos del crecimiento urbano que ha estimulado la reproducción social del capital. Esa es la única razón de que se levanten estructuras que no pueden resistir un terremoto, de que se amontone a la gente en bloques de pisos y ciudades con alta densidad de población en zonas vulnerables a seísmos: es la mejor forma de satisfacer la necesidad del capital de disponer de una fuerza de trabajo abundante y barata. Transcurridos 20 años desde los terremotos de Gölcük y Düzce (en la región del Mármara), este desastre vuelve a mostrar la superficialidad de todas las “medidas” que ha tomado el Estado y de las lágrimas de cocodrilo que vierte la clase dominante. Este desastre y los efectos que ha tenido son la prueba sangrante de que la principal razón de existir del Estado no es la de proteger a las poblaciones pobres y al proletariado, sino la de proteger los intereses del capital nacional.
3- ¿Por qué no organiza el capitalismo infraestructuras permanentes y sólidas, incluso cuando se dan desastres que destruyen de forma regular y sistemática su infraestructura de producción? Porque bajo el capitalismo todos los edificios, carreteras, presas, puertos, en definitiva toda la inversión en infraestructura en general, no se organiza pensando a largo plazo ni teniendo en cuenta las necesidades humanas. En el capitalismo todas estas inversiones, ya las controle el Estado o una empresa privada, se hacen por beneficio y para la continuación del sistema del trabajo asalariado. Se estruja a poblaciones enteras en ciudades inhabitables. Incluso sin tener en cuenta los terremotos, se llenan regiones urbanas y rurales enteras con edificios de cemento insalubres que pueden durar a lo sumo un siglo. En los últimos 40 años, los terribles planes de urbanización del capitalismo han convertido pueblos y ciudades enteros en tumbas de cemento, a lo largo y ancho de toda la geografía de Turquía. El sistema capitalista, basado en la producción de plusvalor, solo puede sostenerse empleando tanto trabajo vivo como sea posible, es decir, proletarios, y manteniendo al mínimo las inversiones en capital fijo, es decir, en infraestructuras. En el capitalismo la construcción es una actividad continua; la estabilidad del edificio, su armonía con respecto al medio ambiente y su respuesta a las necesidades humanas son totalmente ignoradas. Esta es la norma para el capitalismo occidental más avanzado tanto como para los capitales más débiles de África y Asia. El único objetivo social del capital y sus estados es el de perpetuar la explotación de un número cada vez mayor de proletarios.
4- El orden capitalista no está en posición de proponer soluciones siquiera para reproducir su propio orden de explotación. En la eventualidad de un desastre “natural”, el capital se vuelve tan temerario como impotente. Vemos esta impotencia en su incapacidad incluso para coordinar la acción de las organizaciones de ayuda humanitaria, a su vez bajo el control de otros estados nacionales, y en la incapacidad del Estado para organizar la distribución de la ayuda para emergencias. Vemos esto no solo en países como Turquía, donde un capitalismo en decadencia se ha visto ya profundamente afectado de esta forma, sino también en países del corazón del capitalismo mundial como Alemania, que se vio indefenso ante las inundaciones hace dos años, o en los Estados Unidos, donde carreteras y puentes colapsaban bajo la acción de las inundaciones debido al abandono de la inversión en infraestructura.
5- El hecho de que haya secciones de la burguesía en la oposición que denuncian la “ineficiencia” del Estado para “ayudar” a las víctimas del terremoto, da una perspectiva engañosa de la naturaleza del Estado. El Estado no es una organización asistencial. Es el aparato colectivo de la violencia de una clase explotadora minoritaria. El Estado protege los intereses del capital. Ciertamente, el caos que se ha desatado en la zona afectada por el desastre ha puesto al desnudo la debilidad de la clase dominante, y ha obstruido la reproducción del capital, obligando al Estado a organizar un nivel mínimo de “ayuda”. Pero la cuestión es que parece incapaz de hacerlo incluso a ese nivel mínimo. Cualquiera que sea la forma en la que el Estado intervenga en el desastre, su función principal es activar y reforzar las cadenas al proletariado y competir con otros países capitalistas en aras de los intereses de su propio capital nacional. El Estado es la máquina física e ideológica que asiste a la acumulación de capital, el guardián de las condiciones que empujan a los obreros a vivir en casas que son ataúdes de cemento insalubres, y que les dejan indefensos frente a los desastres.
6- No hay nada “natural” en las epidemias, hambrunas y guerras que hemos visto suceder en los últimos años y cuyos efectos se han sentido a nivel mundial. A pesar de que no se puede predecir el momento exacto en que sucederá un terremoto, las líneas de falla de estos fenómenos y sus posibles magnitudes sí pueden delimitarse con exactitud. El principal responsable de estos desastres es el capitalismo y sus estados nacionales, junto con toda la clase dominante, que organiza la sociedad en torno a la extracción de plusvalía y el trabajo asalariado, todo lo cual intensifica la competencia militarista y nacionalista y amenaza la existencia y el futuro de la humanidad. Mientras continúe la dominación capitalista y la división de la humanidad en clases y estados nacionales, estas catástrofes seguirán ocurriendo, y se volverán cada vez más peligrosas, destructivas y frecuentes. Esta es una indicación clara de la extenuación del capitalismo. A lo largo y ancho del mundo, las clases dominantes empujan a la humanidad a la guerra y el hambre en ciudades horribles e inhabitables, y al camino de una gigantesca crisis climática global.
El terremoto que ha tenido lugar en Maraş es la última prueba, dolorosa y concreta, de que la clase dominante no tiene ningún futuro positivo que ofrecer a la humanidad. Pero esto no debería llevarnos al pesimismo. Nos da esperanza la solidaridad que ha mostrado nuestra clase, y que seguirá mostrando de cara a este desastre. Los desastres tienen los efectos devastadores que tienen no porque sean inevitables, sino porque nuestra clase, el proletariado, no tiene aún la confianza en sí misma que hace falta para cambiar el mundo y salvar a la humanidad del azote del capital. Los recursos de la humanidad y de la Tierra son suficientes como para construir alojamiento y vivienda permanentes y seguros frente a desastres. El camino a este futuro se abrirá una vez el proletariado, la única fuerza que puede movilizar los recursos del mundo para su liberación, desarrolle su confianza en sí mismo y entable una lucha internacional para quitarle el poder a la clase corrupta de los capitalistas.
Un grupo de comunistas internacionalistas de Turquía
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El viernes 2 de diciembre se celebró en París la primera reunión en Francia del comité No war but the class war (NWBCW)1.
La existencia de estos comités no es nueva, tiene más de 30 años. La idea de crear grupos NWBCW surgió por primera vez en el medio anarquista en Inglaterra en respuesta a la primera Guerra del Golfo de 1991. Fue una reacción de rechazo a participar en las movilizaciones de "Stop the war" organizadas por la izquierda del capital, cuya función esencial era desviar el rechazo a la guerra hacia el callejón sin salida del pacifismo. De hecho, el lema No war but the class war hace referencia a una frase pronunciada en el primer episodio de la serie de Ken Loach de 1975 «Days of Hope»2 por un soldado socialista que desertaba del ejército británico en la Primera Guerra Mundial: «No soy pacifista. Lucharé en una guerra, pero lucharé en la única guerra que importa, que es la guerra de clases, que llegará cuando todo esto termine».
A continuación se formaron nuevos grupos de NWBCW ante la guerra en la antigua Yugoslavia en 1993, en Kosovo en 1999 y después cuando las invasiones de Afganistán e Irak en 2001 y 2003.
Siempre que fue posible intervenimos en estos comités, que reagrupaban un medio extremadamente heterogéneo, desde izquierdistas burgueses hasta internacionalistas.
Otro grupo de la Izquierda comunista, la Communist Workers Organisation (CWO), que ahora es la organización en Gran Bretaña de la Tendencia Comunista Internacional (TCI), también intervino en NWBCW a partir de 2001. Inmediatamente la CWO fue más allá, participando activamente en la creación de nuevos grupos, como por ejemplo en Sheffield: «Estamos asistiendo a una importante reanudación de las huelgas, que incluyen a bomberos, ferroviarios y a acciones al margen de los sindicatos en el transporte y los hospitales de Strathclyde. “No war but the class war” nos da la oportunidad de trabajar en todo el país con fuerzas que ven un vínculo entre ambas y quieren vincular la lucha de clases con la resistencia a la guerra imperialista»3.
En cuanto a la CCI, en 2002 escribimos: «nunca pensamos que NWBCW fuera un presagio de la reanudación de la lucha de clases o un movimiento político de clase con una clara identidad al que deberíamos 'integrarnos'. Como mucho, puede ser un punto de referencia para una pequeña minoría que cuestione el militarismo capitalista y las mentiras pacifistas e ideológicas que lo acompañan. Y por eso hemos defendido las posiciones de clase en su seno (aunque limitadas) frente a los ataques reaccionarios de los izquierdistas del tipo Workers Power (en World revolution nº 250) y hemos insistido desde el principio en la importancia de estos grupos como foro de debate, y advertido contra las tendencias a la "acción directa" y al alineamiento de estos grupos con las organizaciones revolucionarias»4.
Por lo tanto, los objetivos de la intervención de la CCI en estos grupos eran los siguientes:
- Clarificar los principios del internacionalismo proletario y la necesidad de una clara decantación frente a la izquierda del capital y el pacifismo ;
- y centrarse en el debate político y la clarificación frente a las tendencias al activismo que, en la práctica, significaban disolverse en manifestaciones pacifistas de "Stop the War".
Veinte años después, ante el estallido de la guerra en Ucrania, estos grupos de NWBCW han resurgido, primero en Glasgow, luego en varias ciudades del Reino Unido y también en otros lugares del mundo. A menudo iniciados por organizaciones anarquistas, también algunos grupos NWBCW han sido promovidos, a veces directamente, por la TCI.
Así que a principios de diciembre fuimos a la reunión del NWBCW. El comité había lanzado un llamamiento auténticamente internacionalista: «Contra la guerra imperialista, ¿qué pueden hacer los revolucionarios? La guerra de Ucrania ha trastocado la situación política mundial al poner cara a cara a Rusia, por un lado, y la OTAN y Estados Unidos, por otro. [...] Como en las dos Guerras Mundiales anteriores, los revolucionarios internacionalistas afirman que hay que oponerse a la guerra imperialista y no ir a sus frentes, sea cual sea el grito de guerra. En la guerra y el nacionalismo, la clase obrera tiene todo que perder y nada que ganar. La única opción real que tiene ante sí es transformar la guerra imperialista en una guerra de clases, construyendo una alternativa basada únicamente en sus propios intereses inmediatos y a más largo plazo. Esta alternativa implica, desde ahora, el rechazo de la economía de guerra y de todos los sacrificios que tendríamos que hacer por ella». Sobre esta base animamos a todos nuestros contactos a venir y participar en esta reunión.
Como preámbulo al debate, el presidium anunció la división del debate en dos partes: primero el análisis de la situación imperialista y después los medios de acción del Comité.
La primera introducción realizada por el presidium para lanzar la discusión, mantuvo claramente este rumbo de internacionalismo sin ambigüedades. También describió la realidad de la barbarie imperialista actual. Y defendió un análisis, que no compartimos, sobre la perspectiva de la generalización de la guerra, de un proceso en curso hacia el enfrentamiento de bloques en una guerra mundial.
Toda la primera parte del debate fue bastante caótica. Algunos participantes se negaron rotundamente a debatir sobre la situación imperialista, rechazaron cualquier esfuerzo de análisis por considerarlo una pérdida de tiempo y pidieron que se actuara "aquí y ahora". Se burlaron de cualquier intervención considerada "teórica", se rieron de la edad de los ponentes, estallaron en carcajadas ante la mención de referencias históricas del siglo pasado, cortaron la palabra e intervinieron avasallando a los demás. El presidium tuvo que apelar repetidamente al respeto del debate, sin éxito. Unos cuantos de estos elementos abandonaron la sala durante el debate.
Más allá de la anécdota, este ambiente y las palabras pronunciadas en contra de la "teoría" y a favor de la "acción inmediata", dicen mucho sobre la composición de la reunión, sobre quién respondió a la llamada del comité y por qué. El texto de la convocatoria terminaba así: «¡Debatamos juntos la situación, reflexionemos sobre las acciones a emprender para intervenir en común! Todas las iniciativas internacionalistas son buenas para considerarlas y popularizarlas». Como buenas iniciativas a tomar, tuvimos entonces la propuesta de atentar contra la democracia (¿cómo? Misterio...), de manifestarse frente a la embajada rusa, de apoyar económicamente a los que resisten en Ucrania, acoger a desertores rusos...
Por eso, en nuestra primera intervención, nos tomamos a pecho defender que :
- la guerra en Ucrania es de naturaleza totalmente imperialista. La clase obrera no debe apoyar a ningún bando en esta carnicería de la que es la principal víctima;
- el actual período de guerras imperialistas del capitalismo, materializado por la guerra en Ucrania, nos acerca a la extinción de la humanidad;
- sólo la superación del capitalismo puede acabar con las guerras imperialistas;
- Por eso es peligroso caer en el activismo, es ilusorio creer que la situación puede cambiar por la acción espectacular de un puñado de individuos;
- Por consiguiente, sólo la acción consciente y organizada de las masas trabajadoras puede poner fin a la barbarie capitalista. Se trata, pues, de que los revolucionarios participen en este largo proceso, contribuyendo al desarrollo de la conciencia de clase, sabiendo extraer las lecciones de la historia.
Sin duda, esta defensa a ultranza del internacionalismo y del papel de los revolucionarios no habrá sido suficiente. Al contrario, lo que se desprendió sobre todo de esta primera parte del debate fue la confusión, el debilitamiento de la defensa del internacionalismo. Porque al activismo, al llamamiento a la resistencia, se añadió una intervención a favor de la posibilidad de la lucha obrera por la independencia ucraniana. El representante del grupo trotskista "Materia y Revolución" defendió esta tesis clásica de la extrema izquierda. Lejos de provocar una reacción firme del presidium, no hubo ni siquiera un comentario. Fue necesaria la intervención de un participante de la sala para denunciar esta posición nacionalista y preguntar por qué el comité había invitado directamente a este grupo trotskista. En respuesta, uno de los miembros del presidium, el militante de la TCI responsable de la invitación, puso mala cara y afirmó que no, que "Matière et Révolution" no era estrictamente trotskista. Esto llevó al activista a gritar: «¡Ah, sí, claro que soy trotskista!»Una situación de lo más cómica.
Hay que recordar que el llamamiento de la TCI en el origen de la aparición de estos nuevos comités del NWBCW, afirma en su punto 11 que esta «iniciativa internacional [... ofrece una brújula política para los revolucionarios de diferentes orígenes que rechazan todas las políticas socialdemócratas, trotskistas y estalinistas que consisten, bien en alinearse directamente con uno u otro bando imperialista, o bien en decidir que uno u otro es un "mal menor" que hay que apoyar, o respaldar el pacifismo que rechaza la necesidad de transformar la guerra imperialista en guerra de clases, confundiendo y desarmando así a la clase obrera para que no emprenda su propia lucha».
No podríamos haberlo dicho mejor con respecto a esta famosa "iniciativa internacional". Efectivamente ¡"confunde y desarma a la clase obrera"!
En nuestra primera intervención, también empezamos a exponer nuestro principal desacuerdo con la iniciativa NWBCW. Como en 1991, 1993, 1999, 2001, 2003..., existe la ilusión de que, frente a la guerra, puede nacer, e incluso está naciendo, una reacción masiva de la clase obrera, reacción de la que estos comités serían de alguna manera la expresión o las primicias. En apoyo de esta tesis, se destaca cada una de las huelgas actuales. Pero esto es ponerlo todo patas arriba.
A principios de los años 90 y 2000, la combatividad de la clase obrera era débil. Sin embargo hubo una verdadera reflexión frente a la barbarie imperialista en la que estaban directamente comprometidas las grandes potencias democráticas. Por eso, las fracciones de la izquierda del capital habían contraatacado organizando grandes manifestaciones pacifistas por toda Europa y Estados Unidos. Al oponerse a esta trampa, a este callejón sin salida encarnado en la consigna "¡Stop the war!", los comités NWBCW, más allá de todas sus confusiones, representaban al menos cierto movimiento de elementos que buscaban una alternativa internacionalista al izquierdismo y al pacifismo. Era este esfuerzo el que la CCI trataba de llevar lo más lejos posible interviniendo en estos comités, cuando la TCI se hacía ilusiones sobre el potencial de la clase y de los comités, y creía poder extender su influencia sobre el proletariado a través de estos grupos.
Hoy, la cólera social aumenta, la combatividad de la clase crece. Las huelgas que no han parado desde junio de 2022 en el Reino Unido son la expresión más clara de la dinámica actual de nuestra clase a escala internacional. Pero la fuerza motriz de estas luchas no es la reacción de los trabajadores a la guerra. Lo que provoca estas huelgas es la crisis económica, el deterioro de las condiciones de vida, la subida de los precios y los salarios de miseria. Es innegable que, a través de estas luchas, la clase obrera rechaza, de hecho, los sacrificios que la burguesía impone en nombre del "apoyo a Ucrania y a su pueblo"; y este rechazo demuestra que nuestra clase no está alistada, que precisamente no está dispuesta a aceptar la marcha generalizada hacia la guerra; pero aún no establece conscientemente todos estos vínculos.
Concretamente, ¿qué implica la realidad de esta dinámica? Para comprenderlo, basta con ver lo que ocurrió en París durante esta primera reunión de la NWBCW.
Este grupo, de "comité" solo tiene el nombre. En realidad, fue la TCI quien creó este grupo, apoyada por un grupo parásito llamado GIGC. En la sala había casi exclusivamente representantes de grupos políticos y algunas personas politizadas que gravitan en torno a estos dos grupos. La CNT-AIT de París, Robin Goodfellow, Matière et révolution, la Asap, y algunos individuos, unos procedentes del movimiento autónomo, otros de la CGT o del sindicalismo revolucionario. Así pues, sin ningún orden en particular, militantes trotskistas, anarquistas, autonomistas, estalinistas y de la izquierda comunista... El propio GIGC escribe: «En cuanto se lanzó el llamamiento de la TCI, sus miembros en Francia y nosotros constituimos un comité cuyas primeras intervenciones tuvieron lugar, por medio de octavillas, durante las manifestaciones del pasado mes de junio en París y en algunas ciudades de provincia»5. Se trata, pues, de una creación totalmente artificial, realmente fuera de la realidad. Un comité es algo totalmente distinto.
En 1989, escribíamos: «El período que vivimos hoy ve surgir, aquí y allá, en el seno de la clase obrera, comités de lucha. Este fenómeno comenzó a desarrollarse en Francia a principios de 1988 (tras la gran lucha en la SNCF). Desde entonces, se han formado varios comités que reúnen a trabajadores combativos en diferentes sectores (PTT, EDF, Educación, Sanidad, Seguridad Social, etc.) e incluso, y cada vez más, de forma intersectorial.
Signo del desarrollo general de la lucha de clases y de la maduración de la conciencia que engendra, estos comités corresponden a una necesidad (sentida cada vez más ampliamente entre los trabajadores) de reagruparse para reflexionar (sacar lecciones de las luchas obreras pasadas) y actuar (participar en cualquier lucha que surja) juntos, en su propio terreno de clase, fuera del marco impuesto por la burguesía (partidos de izquierda, grupos de izquierda y sobre todo los sindicatos).
Es un comité de este tipo (el "Comité para la extensión de las luchas" que reúne a trabajadores de diferentes sctores de la función pública y en el que interviene regularmente la CCI) el que intervino en varias ocasiones en el movimiento de luchas del otoño de 1988».
En ese momento había vida y experiencia concreta de la clase. Evidentemente, una organización revolucionaria debe fomentar la creación de estos comités, implicarse en ellos, empujar en su seno para desarrollar la organización y la conciencia de clase, pero no puede crearlos artificialmente, sin ningún vínculo con la realidad de la dinámica de clase.
Hoy en día, hay que vigilar la situación social. La cuestión de la guerra no es el punto de partida, la base sobre la que la clase obrera se moviliza, ni se reúne en comités de lucha; pero es bastante concebible que madure la posibilidad de la formación de círculos de discusión o comités de lucha, dado el desarrollo en curso de la combatividad de la clase obrera frente al agravamiento de la crisis económica y su ristra de ataques a las condiciones de vida. Y entonces, establecer el vínculo con la guerra, defender el internacionalismo, será responsabilidad de los revolucionarios.
Además, esto es lo que ya están haciendo todos los grupos de la Izquierda Comunista a través de la distribución de su prensa y sus posibles panfletos. Esta voz llegaría más lejos, tendría un significado histórico mucho más profundo, si todos estos grupos formaran un coro, llevando juntos un único llamamiento internacionalista.
Mientras que el Instituto Onorato Damen, Internationalist Voice y la CCI supieron ver que, más allá de sus desacuerdos, eran portadores de una misma herencia internacionalista que defender y difundir, la TCI, Rechazando tal enfoque en el seno de la Izquierda comunista, prefiere en cambio crear con la oficina parasitaria del GIGC, cascarones vacíos en Toronto, Montreal, París... llamándolos "comités". Prefiere reagruparse con grupos trotskistas, autónomos, anarquistas que defienden la resistencia y pretender que se trata de una ampliación de la base internacionalista en la clase.
El mismo error repetido una y otra vez desde 1991. Marx escribió que la historia se repite, "la primera vez como tragedia, la segunda como farsa". Además, en la sala, un participante preguntó tres veces cuál era la valoración del comité sobre la experiencia del NWBCW desde 1991. La respuesta del miembro del Presidium del TCI fue muy reveladora: «No hay necesidad de tal revisión. Es como las huelgas, que pueden fracasar y eso no debe impedir que se repitan». Evidentemente, los revolucionarios, como toda la clase, deben hacer exactamente lo contrario: debatir siempre para aprender de los fracasos del pasado. «La autocrítica, una autocrítica despiadada, cruel, que va al fondo de las cosas, es el aire y la luz sin los cuales el movimiento proletario no puede vivir» decía Rosa Luxemburg en 19156. Sacar las lecciones de los fracasos de la NWBCW permitiría a la TCI empezar a enfrentarse a sus errores.
Esto es lo que nuestra segunda intervención quiso subrayar y que un participante en la sala malinterpretó, viendo en ello una forma de sectarismo, cuando se trataba de demostrar que la ausencia de principios en este agrupamiento, que de comité no tiene más que el nombre, no sólo empañaba la bandera internacionalista de la izquierda comunista, sino que sembraba la confusión.
Durante esta reunión, el miembro del presidium de la TCI repitió varias veces, para justificar este llamamiento al reagrupamiento sin ningún principio ni fundamento real, que las fuerzas de la izquierda comunista estaban aisladas, reduciéndose, según él, a "cuatro gatos". Por consiguiente, estos comités permitían no estar solo y poder tener influencia en la clase.
Más allá de que se trata de una confesión del más puro oportunismo, "sí, me alío con quien sea y como sea para extender mi influencia", más allá de que esta "influencia" es ilusoria, estas palabras revelan sobre todo la verdadera motivación de la creación de estos comités por parte de la TCI: utilizarlos como instrumento, como "intermediario" entre ella misma y la clase. Este ya era el caso en 2001, cuando se unió a los comités del NWBCW en Gran Bretaña. Ya en diciembre de 2001, escribimos un artículo titulado "En defensa de los grupos de discusión"7, para oponernos a la idea desarrollada por el Partito comunista internazionalista (hoy grupo italiano de la TCI), y retomada más tarde por la CWO, de "grupos de fábrica", definidos como "instrumentos del partido" para implantarse en la clase e incluso para "organizar" sus luchas8. Pensamos que se trata de una regresión hacia la noción de células de fábrica como base de la organización política, defendida por la Internacional Comunista en la fase de la "bolchevización" en los años 20, y a la que se opuso firmemente la Izquierda Comunista de Italia. La reciente transformación de esta idea de grupos fabriles en un llamamiento a la constitución de grupos territoriales, y luego de grupos antibelicistas, cambió la forma, pero no realmente el contenido. La idea de la CWO de que NWBCW podría convertirse en un centro organizado de resistencia de clase contra la guerra contiene una cierta incomprensión de cómo se desarrolla la conciencia de clase en el periodo de decadencia capitalista.
Por supuesto, junto a la organización política propiamente dicha, hay una tendencia a la aparición de grupos más informales, que se forman tanto en las luchas en los lugares de trabajo como en oposición a la guerra capitalista, pero tales grupos, que no pertenecen a la organización política comunista, siguen siendo expresiones de una minoría que busca clarificarse y difundir esta clarificación en la clase, y no pueden sustituir o pretender ser los organizadores de movimientos más amplios de la clase, punto sobre el cual, en nuestra opinión, la TCI sigue siendo ambigua.
Sin embargo, la práctica actual de la TCI de crear artificialmente estos comités tiene consecuencias catastróficas. Crea confusión sobre el internacionalismo defendido por la Izquierda Comunista, difumina las fronteras de clase entre los grupos de la Izquierda Comunista y la izquierda del capital y, quizás lo más importante, desvía el pensamiento y la energía de las minorías en búsqueda hacia un callejón sin salida activista.
Todas estas aventuras que acumula la TCI, década tras década, han conducido siempre a la catástrofe de desalentar o desperdiciar el esfuerzo, actualmente inmensamente difícil y valioso, del proletariado por segregar minorías en busca de posiciones de clase.
Por lo tanto, llamamos una vez más públicamente a la TCI a trabajar con todos los demás grupos de la izquierda comunista para levantar juntos la bandera proletaria, defender y mantener viva la tradición de la izquierda comunista.
CCI, 11 de enero de 2023
1 No a ninguna guerra que no sea la guerra de clases
2 «Días de esperanza»
3 «Communism Against the War Drive», disponible en la web de la TCI.
4 «La intervención de los revolucionarios y la guerra en Irak» en World revolution n° 264
5 “Reunión Pública en París del Comité Ninguna guerra menos la guerra de clase”, disponible en el sitio web del GIGC
6 Folleto de Junius 1915
7 World Revolution n.º 250
8 El informe de laTCI de la actividad del comité que ha creado (otra vez con el GIGC) en Montreal es edificante sobre este sujeto
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Argentina en estos momentos es el segundo país con mayor inflación después de Venezuela en la región. Actualmente cierra 2022 con una inflación del 94%, la más alta desde 1991. La guerra en Ucrania1 seguida de la pandemia del covid, está generando efectos brutales en ese sentido, la inflación se manifiesta deteriorando más las condiciones materiales de la clase trabajadora de todos los países. La inflación erosiona el poder adquisitivo de los trabajadores con una fuerte presencia de estancamiento salarial. No es casualidad que el pasado 26 agosto el gobierno argentino oficializó una subida del 21% del salario mínimo, vital y móvil en tres tramos pasando de los actuales 47,850 pesos mensuales (unos 348 dólares) a 57,900 pesos (421 dólares) a partir de noviembre del presente año2.
Ante la crisis capitalista que golpea Argentina, han habido muchas luchas en los últimos meses como la de los trabajadores de neumáticos de las empresas Bridgestone, Fate y Pirelli, que paralizó a la industria automotriz Argentina por varios meses, afectando la producción de dichas fábricas. El pliego de reclamos se dio en torno a aumentos salariales. después de una larga negociación entre el sindicato Sutna3, las empresas y el gobierno, lograron un acuerdo de aumentar el salario a los trabajadores afiliados a la Sutna4. Un incremento salarial que se dará por tramos, además que las empresas se comprometieron a otorgaran un bono extraordinario a cada trabajador de 100 mil pesos.
La burguesía argentina se prepara ante una posible ola de huelgas en diferentes sectores, por eso desplazan sus medidas apoyándose de los sindicatos y gobierno para apagar de inmediato cualquier llama que pueda ser encendida por los trabajadores ante su precarización y los efectos de la inflación ocasionados por la crisis capitalista mundial. Y aunque estas medidas de aumentos salariales por tramos están muy de moda últimamente, no serán suficientes para contener la pérdida del poder adquisitivo que viene ocasionando la inflación en todos los países del mundo incluyendo Argentina.
Como vimos anteriormente con las luchas de los trabajadores de los neumáticos, hay otras luchas que se han venido dando desde antes de la pandemia, pero que han sido sofocados y controlados por los Partidos, sindicatos, piqueteros y el gobierno mostrando como todos ellos actúan de forma coordinada contra los trabajadores.
A inicio del 2022, la agencia de prensa alemana DW dijo: “El presidente de Argentina, Alberto Fernández, anunció este viernes (28.01.2022) que se llegó a un "acuerdo" con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para refinanciar el préstamo de más de 44.000 millones de dólares que el organismo otorgó al país en 2018, cuando gobernaba el liberal Mauricio Macri.”5 Previendo y adelantándose a este anuncio a inicios de enero del 2022, el señor Eduardo Belliboni, dirigente de Polo Obrero y cabeza de la Unidad Piquetera, ya anunciaba que el 2022 será mucho más movido que el 2021.
Pues así ocurrió. “La mayor movilización por reclamos al gobierno de Alberto Fernández”, llamada “marcha federal”, fue preparada por organizaciones y movimientos sociales (Coordinadora por el Cambio Social, Polo Obrero (PO), Movimiento Barrios de Pie (MBP), etc.) nucleados en la Unidad Piquetera. La movilización que partió desde diferentes estados comenzó el 10 de mayo en las ciudades la Quiaca y Ushuaia y culminó el jueves 12 en la capital Buenos Aires.
Las consignas de la convocatoria fueron: “Por trabajo y por salario; contra el hambre y la pobreza”. Eduardo Belliboni, dijo que: “La marcha federal piquetera se está convirtiendo en una marcha del pueblo trabajador contra el ajuste y por sus reivindicaciones. Está uniendo trabajadores desocupados, ocupados y jubilados con importantes sindicatos a la cabeza…se abre un camino de unidad y lucha para el movimiento popular con el inicio de esta gran marcha federal que levanta los reclamos elementales de una clase obrera golpeada por el acuerdo del gobierno con el FMI…Reclamamos por trabajo genuino y un salario equivalente a la canasta familiar que nos permita vivir. Marchamos contra el hambre y la pobreza que alcanza niveles escandalosos en la Argentina”.
La “protesta” “encontró” su pretexto con la decisión del gobierno de no extender el programa “Potenciar Trabajo” a más beneficiarios que en la actualidad son aproximadamente 1,200,000 personas por el cual perciben 19,470 pesos mensuales (equivalente a 166 dólares aproximadamente).
Estas manifestaciones de protestas aparecen cuando algo más evidente se asoma a la realidad argentina. Y es que las distintas facciones burguesas exhiben abiertamente sus pugnas, más aún cuando se aprestan a poner sus fichas en las elecciones legislativas de noviembre. Las facciones burguesas concentradas en el Peronismo dentro de la Casa Rosada se han polarizado en aquellos que continúan apoyando al Kirshnerismo y otros alrededor de Fernández, pugna que lleva años. “La pareja presidencial lleva dos meses sin hablarse y se dispara dardos sin disimulo. Los voceros informales de la expresidenta tratan de usurpador del trono, a Fernández y le recuerdan que está en ese sitio de prestado. “El Gobierno es nuestro”, advirtió, con honestidad brutal, Andrés Larroque, ministro en la provincia de Buenos Aires y hombre fuerte de La Cámpora, la agrupación que lidera Máximo Kirchner, hijo de Cristina. “Nadie es dueño del Gobierno, el Gobierno es del pueblo”, le contestó Fernández, sin usar intermediarios.” A las puertas de estas elecciones de noviembre la pelea por la troncha incrementa las pugnas entre las distintas facciones burguesas: Peronistas, los moderados de centro, los derechistas alrededor de Macri y el surgimiento de un populista psicodélico nacionalista autocalificado de “Libertario”, como Javier Milei, que se presenta como anti: socialista, comunista, peronista, partidos políticos tradicionales, y abiertamente se declara admirador acérrimo de Trump y Bolsonaro.
Ya lo hemos dicho desde hace mucho tiempo sobre el movimiento piquetero: Entre junio y agosto (2005) hemos asistido a la mayor oleada de huelgas desde hace 15 años.” Afirmábamos aquello, porque el proletariado argentino se mostró combativo, luchó en su terreno de clase y mostró una tendencia a reconocerse como proletario encaminándose a adquirir una identidad propia. En ese mismo artículo analizamos y denunciamos cómo estas luchas obreras que se recuperaban con dificultad eran aún muy débiles y fueron eclipsadas por “…un ruidoso e hiper mediatizado enfrentamiento entre las organizaciones piqueteras y el Gobierno.”6
Los piqueteros, movimiento esencialmente conformado por desempleados, tras las luchas interclasistas de finales del 2001, adquirió ribetes de gran notoriedad gracias a los medios de comunicación masivo que los catapultó a la palestra política como los verdaderos portaestandartes de las “luchas justas” del pueblo que busca mejoras en sus condiciones de vida. A esta manipulación por parte del establishment del estado burgués, se sumaron los copartícipes en la mistificación de las luchas obreras, nos referimos a toda esa cromática de grupos izquierdistas: estalinistas, troskistas, maoístas, etc., contribuyendo en darles sustento seudo teórico revolucionario progresista, engañando y confundiendo aún más a estos trabajadores desocupados y a los sectores de la sociedad enormemente empobrecida, llevándolos al callejón sin salida del parlamentarismo, la democracia y las elecciones, apoyando a uno u otro mesías de la burguesía, como fue en su momento con el señor Kirshner7
Desde finales del 2001, año a año, los piqueteros han protagonizado movilizaciones apuntando siempre a exigir mayores recursos económicos para los programas de asistencia social destinados a sobrellevar la precariedad, o fortalecer los programas y políticas sociales que viabilicen trabajos precarios, sin cambiar nada sustancial en las condiciones de vida de los trabajadores.
¿Y qué se ha ganado entonces? Absolutamente nada. Argentina es uno de los peores países de la región en relación a condiciones de vida y salarios. Muchas veces comparado con Venezuela incluso. Los trabajadores sufren los embates de la inflación y la precariedad. La burguesía argentina a través de todo su aparato que incluye las pútridas “organizaciones populares”, somete al conjunto social y en particular a la clase trabajadora a mayores sacrificios. Y para que se facilite esa labor están las organizaciones sindicales, los partidos políticos de la llamada izquierda y toda esa variopinta gama de organizaciones populares que trabajan desde lo ideológico y político introduciendo falsos preceptos e ideas, llevando a los trabajadores suavemente hacia donde la burguesía los quiere tener: parados o sentados gritando contra el FMI, contra el gobierno de turno, defendiendo la democracia y la patria. Llevarlos a votar a las urnas, apostando sus vidas por el Mesías de turno.
Está claro que el FMI es un instrumento del capitalismo, concretamente de los países más fuertes del planeta frente a los más débiles. Sin embargo, la explotación es de todos los capitalistas del mundo sobre todos los trabajadores del mundo. Es decir, en la explotación participa no solo en FMI, el capitalismo norteamericano etc., también participa y de lleno el capital argentino y el Estado argentino.
Es una trampa canallesca presentar una oposición “antimperialista” frente al FMI con lo que se quiere atar al proletariado en Argentina a la nación, al capital argentino, a la defensa de la explotación con el color blanquiazul de la bandera argentina. Las movilizaciones de piqueteros, Polo Obrero, peronistas, sindicatos, presentan elegir VERDUGO entre los capitalistas: o el verdugo FMI o el verdugo Capital argentino “independiente”.
El FMI es un instrumento del Capitalismo, que hace su trabajo, así como el gobierno de los Kirshner, los Fernández, los Macri, como lo fueron todos los gobiernos anteriores, y que sus socios son todos los partidos políticos, desde la derecha hasta la izquierda, incluido todos aquellos que se suman a la corriente populista y sicodélica de Milei, unidos a los sindicatos y a estos últimos: Los piqueteros, con la única finalidad de: ALEJAR AL PROLETARIADO DE SU ENCUENTRO CON SU LUCHA REAL EN SU TERRENO DE CLASE.
Por tanto, es muy claro que este movimiento orquestado por “La Unidad Piquetera”, es un movimiento que juega en contra de los interés de clase del proletariado argentino, todo lo contrario, su actividad hunde en mayores confusiones al proletariado. Sus métodos de lucha no son los métodos de lucha proletaria, su método conduce a diluir al proletariado en la categoría amorfa de pueblo, su método apunta a la defensa de la Nación argentina y a la defensa de la democracia y las elecciones como mecanismo para legitimar el poder, y esa política coincide con todo el programa burgués de las organizaciones izquierdistas, que sustentan el Estado burgués por excelencia.
Finalmente, la burguesía ha utilizado también el fallido atentado contra Cristina Kirchner en un intento de movilizar a la población en torno de la defensa de la democracia y la unidad nacional, a la unidad con sus verdugos. La burguesía viene explotando más su maquinaria ideología contra los trabajadores. Con esta campaña la burguesía continua sembrando más confusión en las mentes de los trabajadores y empujarlos aún más a tomar posición entre un bando de la burguesía. Empujan a los trabajadores al terreno de luchas burguesas.
El proletariado argentino debe luchar contra debe luchar con todas sus fuerzas para liberarse de todas estas trampas ideológicas que defienden y difunden estas organizaciones de programa burgués, en defensa del Estado burgués y el orden capitalista al final de cuentas. La clase obrera en Gran Bretaña está demostrando el camino a seguir en el campo de las luchas de clase, contra la crisis económica, la inflación, la precariedad y la explotación, situaciones que se agudizan en la descomposición capitalista8.
Dédalus.
1 Ver Dossier: Contra la Guerra Imperialista en Ucrania por la Lucha de Clases Internacional https://es.internationalism.org/content/4820/dossier-contra-la-guerra-imperialista-en-ucrania-por-la-lucha-de-clases-internacional [70] .
2https://www.dw.com/es/argentina-subir%C3%A1-un-21-el-salario-m%C3%ADnimo... [102].
3Sindicato Único De Trabajadores Del Neumatico Argentino.
4 Es escandaloso y una muestra contundente de cómo los sindicatos dividen y enfrentan a los trabajadores que el aumento salarial solo vaya a los trabajadores afiliados al sindicato
5 https://www.dw.com/es/presidente-de-argentina-anuncia-nuevo-acuerdo-crediticio-con-el-fmi/a-60586751 [103]
6 https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200509/149/oleada-de-l... [104] argentina-el-proletariado-se-manifiesta-en-su-terreno.
7 https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200601/422/desde-argentina-contribucion-sobre-la-naturaleza-de-clase-del-movimient [105]
8https://es.internationalism.org/revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo [86].
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El Gobierno PSOE – Podemos que presume de ser “el gobierno más progresista de la historia” demuestra cada día con sus hechos y decisiones que es TODO LO CONTRARIO: es un agente activo de la dinámica del capitalismo hacia la destrucción de la humanidad.
Su última aportación ha sido el incremento gigantesco de los gastos en armamento, “Nunca un gobierno había invertido tanto en defensa. Un país que tradicionalmente se había situado en el vagón de cola entre los aliados de la OTAN en este tipo de gasto dio el verano pasado, con motivo de la cumbre de la OTAN de Madrid, un giro que el sector empresarial considera histórico. Se avecina una edad dorada para la industria militar nacional y todas las empresas aspiran a multiplicar su cartera de pedidos en la nueva era geopolítica”1.
Los datos son terminantes: “El primer paso se dio en los presupuestos de Defensa de este año, con un compromiso de 14.453 millones de euros, un 23% más que en el 2022. Son 39,5 millones al día o 304 euros por habitante”. Una lluvia de millones se derrama sobre la industria militar en “programas especiales de modernización son el catalizador y Defensa ha activado la compra de cazas, blindados, fragatas y submarinos”.
Mientras el conjunto de los trabajadores nos vemos aplastados por la inflación, la precariedad, el recorte en sanidad, educación y pensiones, los despidos en masa, el Gobierno de la “sensibilidad social” escala a niveles estratosféricos los armamentos y la economía de guerra.
Esto no debe ser ninguna sorpresa conociendo la historia de los Gobiernos de Izquierda en España y en el mundo.
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Los gobiernos de izquierda en defensa de la explotación capitalista
Las tensiones imperialistas que se venían agudizando desde la década pasada, se han agravado brutalmente con la guerra de Ucrania. La orgía de destrucciones, de matanzas, de hambrunas, de barbarie, que allí se da (y en otras 52 zonas del planeta) se ha acompañado con una descomunal carrera armamentística. Todos los gobiernos del mundo, cualquiera que sea su coloración (izquierda, derecha, populista, dictatorial etc.), compiten entre sí para ver quién produce más armas, quién importa más ingenios de la muerte, quién vende más drones, tanques y demás artefactos de destrucción masiva. El gobierno PSOE-Podemos es uno más en esta escalada del asesinato y la aniquilación.
El SIPRI2 proporciona unos datos que ponen los pelos de punta: en Ucrania las importaciones de armas se han multiplicado por 60 en un año, sin embargo, los demás gobiernos que dicen “buscar la paz” han escalado las importaciones de armas en un 285% en Noruega, en un 300% en Holanda, en un 93% en el conjunto de países europeos. “Polonia que pretende poseer el primer ejército europeo entre hoy y 2030: 5% de su PIB dedicado a la defensa. Desde 2018, agárrense, Polonia ha pedido: 1400 tanques, 672 cañones, 278 lanza granadas, 80 aviones, 80 helicópteros…a su proveedor principal: Corea del Sur”. “En Asia, Indonesia, Japón, Corea del Sur, registran un alza espectacular de sus importaciones: más de 60 % para Corea del Sur, 170% para Japón, país que a mediados de diciembre anuncio la duplicación de su presupuesto de defensa. Y eso que el Informe no menciona a los países que producen sus propias armas, piénsese en China que produce cada vez más localmente, 2º presupuesto militar en el mundo”. “En total, los gastos militares en el mundo superan los 2 mil de miles de millones por año (2 billones: 2.000.000.000.000), una cifra vertiginosa, un fenómeno anterior a la guerra de Ucrania. Ni siquiera la pandemia de Covid frenó el fenómeno. La recesión mundial no afectó a la venta de armas. Esta evolución va a acentuarse en los años venideros, con más producción local tanto en China como en Europa” 3
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Militarismo y descomposición
La visión materialista vulgar ve los armamentos como el negocio de las empresas del sector o de los gobiernos exportadores de armas. El gobierno de izquierdas se esfuerza por que veamos el “lado bueno” del asunto. Pedro Sánchez “celebró” que con el programa armamentístico se crearán “1500 nuevos puestos de trabajo en los astilleros de Ferrol, Cartagena y Cádiz”.
Esta falsificación de la realidad nos oculta que la producción de armas no es un MAS para la acumulación capitalista sino un MENOS. La producción de armas solo tiene dos destinos: o destruir o convertirse en chatarra. Es decir, expulsa enormes recursos del ciclo de la economía capitalista. Con ello, la acumulación capitalista se realiza sobre bases más frágiles y empobrecidas.
Y ello tiene consecuencias. Provoca un endeudamiento monumental de los estados y se traduce en una inflación cada vez mayor. La inflación tiene como raíz la gigantesca carga de gastos improductivos (y el armamento es el mayor de ellos) que pesa como una losa sobre la economía capitalista llevándola, como estamos viendo ahora, al doble estrago de inflación por un lado y recesión por el otro, lo que llaman “estanflación”.
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Debate con un lector sobre la guerra de Ucrania y la relación de fuerzas de clase en la situación actual
La producción de armamentos y la economía de guerra agravan la tendencia, que dura ya más de medio siglo, al empobrecimiento de las condiciones de vida de los trabajadores en todo el mundo. Es lo que Marx llamó la pauperización absoluta de la clase obrera, tesis de la cual los economistas burgueses, los sindicalistas y hasta grupos izquierdistas que dicen reclamarse del “marxismo” se han reído a mandíbula batiente. Sus sarcasmos se están desmintiendo de forma acelerada en el mundo y en ese supuesto “oasis de paz y prosperidad” que serían los países centrales (Europa, USA…). Millones de trabajadores lo sufren de forma cotidiana con la precariedad, el desempleo, la inflación, los ritmos de trabajo, la carestía de la vivienda y tantos otros estragos.
Y la guerra es un factor acelerador de esa destrucción de las condiciones de vida. En los países en guerra, como Ucrania, con la aniquilación de la vida, pero en el resto del mundo, con la caída vertiginosa de las condiciones de vida.
Hitler presentaba el esfuerzo de guerra según el dilema “Cañones o Mantequilla”. Su rival Churchill lo traducía en el eslogan “Sangre, sudor y lágrimas”. La producción de guerra absorbe enormes recursos productivos robándolos a la producción de alimentos, a la salud, a la educación. En la manifestación de obreros en huelga en Gran Bretaña del 11 de marzo un cartel decía “Wages not weapons”, Salarios, no armas. En España un trabajador sanitario en huelga decía “lo que se va a la guerra lo quitan a la salud”.
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Tercer Manifiesto Internacional de la CCI
La guerra imperialista y la carrera armamentística no son una tempestad en un cielo azul. Su furia destructiva refuerza otras muchas contradicciones que asaltan el capitalismo mundial: la crisis económica que se agrava con la inflación y la crisis bancaria; la destrucción ecológica; la pandemia que se prolonga con el colapso de los sistemas sanitarios; las hambrunas… Es el polo que lleva a la destrucción de la humanidad y del planeta.
Pero el otro polo, aunque por el momento aún sea muy débil, es el polo de la lucha de clase del proletariado. En Gran Bretaña, en Francia, pero también en Dinamarca, Grecia, Alemania, Portugal, aquí en España, la clase obrera ha vuelto. Su combatividad se despierta y tiende a desarrollarse. Tiene enfrente una burguesía ultra - preparada con los sindicatos a la cabeza, va a pasar por grandes dificultades y arrastrar muchas debilidades, sin embargo, la lucha de clase del proletariado, su generalización y politización, es la única alternativa posible frente el capitalismo en su loca carrera a la destrucción.
En ningún gobierno está la alternativa. El gobierno “social y progresista” PSOE- Podemos lo ha demostrado. La alternativa está en la lucha de clase del proletariado.
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Los años 20 del Siglo XXI: La aceleración de la descomposición capitalista plantea abiertamente la cuestión de la destrucción de la humanidad
Hoja internacional de la CCI: Por todas partes la misma pregunta: ¿Cómo desarrollar la lucha? ¿Cómo hacer retroceder a los gobiernos?
C. Mir 19-3-23
1 La industria militar crece al calor de la guerra (lavanguardia.com) [113]
2 Instituto Internacional de estudios para la paz, con sede en Estocolmo.
3 Fuente : France Inter, 13/03/2023
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Ante el anuncio de la adopción inmediata de la reforma de las pensiones, la reacción fue fulgurante. En toda Francia estalló la cólera. En los centros de las ciudades, trabajadores, pensionistas, parados, jóvenes futuros asalariados, nos reunimos por miles para gritar nuestro rechazo a ser explotados hasta los 64 años, en condiciones de trabajo insoportables, para acabar con una pensión miserable. "Erupción", "rabia", "conflagración" fueron las palabras de la prensa extranjera. Las imágenes de la multitud que crecía hora tras hora en la plaza de la Concordia de París dieron la vuelta al mundo.
El mensaje es claro:
- ¡No aceptaremos más sacrificios!
- ¡No nos doblegaremos más ante las órdenes de la burguesía!
- ¡Volvemos a la lucha!
- ¡Somos la clase obrera!
Desde el principio, algunas figuras políticas, de Hollande a Bayrou, han advertido a Macron sobre el "timing" de la reforma: "no es el momento adecuado", "hay riesgos de fractura social". Y tenían razón.
Este ataque ha provocado un movimiento social de una magnitud no vista desde hace décadas. Las huelgas se multiplican y, sobre todo, las manifestaciones nos reúnen a millones de personas en las calles. Gracias a esta lucha, ¡empezamos a comprender quién es ese "Nosotros"! Una fuerza social, internacional, que lo produce todo y que debe luchar unida y solidaria: ¡la clase obrera! "¡O luchamos juntos o acabaremos durmiendo en la calle!". Esto es lo que se expresó claramente el jueves pasado en la manifestación de apoyo a los basureros de Ivry que la policía vino a desalojar: ¡juntos somos más fuertes!
Y estos reflejos de solidaridad no sólo se dan en Francia. En otros países aumentan las huelgas y los movimientos sociales. En el Reino Unido frente a la inflación, en España frente al hundimiento del sistema sanitario, en Corea del Sur frente a la prolongación de la jornada laboral... en todas partes, la clase obrera se defiende.
En Grecia, hace tres semanas se produjo un accidente de tren: 57 muertos. Obviamente, la burguesía quería culpar a un trabajador. El guardagujas fue encarcelado. Pero la clase obrera comprendió inmediatamente la estafa. Miles de manifestantes salieron a la calle para denunciar la verdadera causa de este accidente mortal: la falta de personal y la ausencia de medios. Desde entonces, la cólera no se ha calmado. Al contrario, la lucha crece y se amplía: con gritos de "no más salarios bajos", "hartazgo". O también: "desde la crisis no podemos trabajar como personas decentes, ¡pero no nos matéis!”.
Nuestro movimiento contra la reforma de las pensiones participa en este desarrollo de la combatividad y de la reflexión de nuestra clase a nivel mundial. Nuestro movimiento demuestra que somos capaces de luchar masivamente y de hacer temblar a la burguesía. Ya todos los especialistas y doctores de la política anuncian que será muy complicado para Macron aprobar nuevas reformas y grandes ataques de aquí al final de su quinquenio.
La burguesía es consciente de este problema. Por eso nos tiende trampas, nos desvía de los métodos de lucha que nos alientan y nos hacen fuertes, tratando de encerrarnos en callejones sin salida.
Desde el anuncio del 49-3, los partidos de izquierda y los sindicatos nos instan a defender la "vida parlamentaria" frente a las maniobras y la "negación de la democracia" de Macron.
Pero décadas de "democracia representativa" han demostrado definitivamente una cosa: desde la derecha a la izquierda, desde los más moderados a los más radicales, una vez en el poder, todos llevan a cabo los mismos ataques e incumplen sus promesas. Peor aún, la convocatoria de nuevas elecciones es la más taimada de las trampas. No tiene otra función que robar al proletariado su fuerza colectiva. Las elecciones nos reducen al estado de "ciudadanos" atomizados frente a la apisonadora de la propaganda burguesa. ¡La cabina electoral tiene un nombre muy apropiado!
Intentan hacernos creer que otro capitalismo es posible, un capitalismo más humano, más justo e incluso, por qué no, más ecológico. Basta con que esté bien gobernado. Eso es mentira. El capitalismo es un sistema de explotación decadente que arrastra poco a poco a toda la humanidad hacia una miseria y una guerra cada vez mayores, hacia la destrucción y el caos. El único programa de la burguesía sea cual sea su color político, sea cual sea la máscara que lleve, ¡es siempre más explotación!
La democracia burguesa es la máscara hipócrita de la dictadura capitalista.
Ante la "sordera" del gobierno, crece la idea de que la única manera de "hacernos oír" es bloquear la economía. Es la comprensión cada vez mayor del papel central de la clase obrera en la sociedad: a través de nuestro trabajo combinado, producimos toda la riqueza. La huelga de los basureros de París lo demuestra claramente: sin su actividad, la ciudad se vuelve inhabitable en pocos días.
Pero la izquierda y los sindicatos están convirtiendo esta idea en un callejón sin salida. Impulsan acciones de bloqueo, cada uno en su empresa, cada uno en su lugar de trabajo. Esto deja a los huelguistas aislados en su rincón, separados de los demás trabajadores, privados de nuestra principal fuerza: la unidad y la solidaridad en la lucha.
En el Reino Unido, los huelguistas llevan casi diez meses reducidos a la impotencia, a pesar de su rabia y determinación, porque están divididos en "piquetes", cada uno bloqueando su centro de trabajo. La derrota histórica de los mineros ingleses durante la lucha de 1984-85 contra Thatcher ya fue el resultado de esta misma trampa: empujados por los sindicatos, habían querido bloquear la economía provocando una escasez de carbón. Habían resistido más de un año y terminaron exhaustos, aplastados y desmoralizados. Su derrota había sido la de toda la clase obrera británica.
Algunos manifestantes empiezan incluso a decir que hay que pasar a modos de acción más duros: "Yo no soy nada violento, pero podemos sentir que hay que hacer algo para que el gobierno reaccione". Cada vez se insiste sobre el ejemplo de los chalecos amarillos. Se extiende una cierta simpatía por las acciones de saqueo de los black-blocks.
Pensar que el Estado burgués y su inmenso aparato represivo (policía, ejército, servicios secretos, etc.) podrían asustarse lo más mínimo quemando contenedores de basura y rompiendo escaparates es ilusorio. No son más que picaduras de mosquito en la piel de un elefante. Por otra parte, todas estas acciones de apariencia "hiperradical" son perfectamente explotadas por la burguesía para quebrar... la fuerza colectiva del movimiento:
- Poniendo de relieve la más mínima ventana rota, los medios de comunicación asustan a toda una parte de los trabajadores que querrían unirse a las manifestaciones.
- Provocando sistemáticamente incidentes, las fuerzas del orden gasean, dispersan e impiden así toda posibilidad de reunión y debate al final de la manifestación.
La acción violenta minoritaria de unos cuantos gamberros es, de hecho, exactamente lo contrario de lo que realmente constituye la fuerza de nuestra clase.
En los últimos días, los periódicos han señalado la posibilidad de un "escenario CPE". En 2006, el gobierno se vio obligado a retirar su Contrat Première Embauche (Contrato Primer Empleo), que iba a sumir a los jóvenes en una precariedad aún mayor. En aquel momento, la burguesía se asustó ante la creciente envergadura de la protesta, que empezaba a ir más allá del movimiento juvenil, de los estudiantes precarios y de los jóvenes trabajadores, para extenderse a otros sectores, con consignas unidas y solidarias: "jóvenes lardons, viejos croutons, ¡todos la misma ensalada!", se leía en las pancartas.
Esta capacidad de extender el movimiento era el resultado de los debates en verdaderas asambleas generales soberanas y abiertas a todos. Estas AG eran los pulmones del movimiento y buscaban constantemente, no encerrarse en las universidades o en los lugares de trabajo con un espíritu de ciudadela sitiada, bloquearlas a toda costa, sino extender la lucha, con delegaciones masivas a las empresas vecinas. ¡Esto es lo que hizo retroceder a la burguesía! ¡Esto es lo que hizo fuerte a nuestro movimiento! ¡Estas son las lecciones que debemos reapropiarnos hoy!
La fuerza de nuestra clase reside en nuestra unidad, en nuestra conciencia de clase, en nuestra capacidad para desarrollar nuestra solidaridad y extender así el movimiento a todos los sectores. Este es el acicate que debe guiar nuestras luchas.
En la lucha, ¡sólo podemos confiar en nosotros mismos! Ni en los políticos, ni en los sindicatos. Es la clase obrera y su lucha la que lleva una alternativa, la del derrocamiento del capitalismo, ¡la de la revolución!
Hoy sigue siendo difícil reunirse en asambleas generales, organizarse. Sin embargo, es la única manera. Estas AG deben ser lugares donde decidamos realmente la dirección del movimiento, donde nos sintamos unidos y confiados en nuestra fuerza colectiva, donde podamos adoptar juntos reivindicaciones cada vez más unificadoras y salir en delegaciones masivas al encuentro de nuestros hermanos y hermanas de clase en las fábricas, hospitales, escuelas, tiendas, administraciones más cercanas.
Hoy o mañana, las luchas continuarán, porque el capitalismo se hunde en la crisis y porque el proletariado no tiene otra opción. Por eso, en todo el mundo, los trabajadores se lanzan a la lucha.
La burguesía continuará sus ataques: inflación, despidos, precariedad, escasez... Frente a este deterioro de las condiciones de vida y de trabajo, la clase obrera internacional retomará cada vez más el camino de la lucha.
Así pues, allí donde podamos, en las calles, después y antes de las manifestaciones, en los piquetes, en los cafés y en los lugares de trabajo, debemos reunirnos, debatir, aprender las lecciones de las luchas pasadas, para desarrollar nuestras luchas actuales y preparar las luchas venideras.
¡El futuro pertenece a la lucha de clases!
Corriente Comunista Internacional, 20 de marzo de 2023
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En numerosas ocasiones, con ocasión de catástrofes climáticas o industriales que causan numerosas víctimas, la CCI ha denunciado sistemáticamente las lágrimas de cocodrilo de los gobiernos, responsables políticos o económicos que invocan siempre la "fatalidad", la mala suerte, los "errores humanos", la "irresponsabilidad" de tal o cual técnico, empleado o estructura local encargada del mantenimiento, o la "imprevisibilidad" de los episodios climáticos...
Cada vez, ante tales catástrofes, inundaciones, gigantescos incendios forestales, el derrumbamiento de un puente, como en Génova, la caída de un teleférico, el hundimiento de una fábrica, un corrimiento de tierras, etc. (y estos trágicos acontecimientos se han acelerado con el paso de los años), la hipocresía y el cinismo desvergonzados de la burguesía no tienen límites. Siempre ha tratado de encontrar un chivo expiatorio ideal, de encontrar una explicación poco convincente para justificar lo injustificable, para hacer olvidar quiénes son los verdaderos culpables: los representantes y defensores de un sistema capitalista decadente y moribundo que en todo el mundo respira muerte por todos sus poros1.
Hoy de nuevo en Grecia, con la catástrofe ferroviaria del choque frontal de dos trenes, el gobierno y las compañías ferroviarias han intentado echar la culpa a un jefe de estación inexperto que cometió un error fatal que él mismo reconoció y asumió.
Pero, a diferencia de otros accidentes igualmente dramáticos, incluso en Grecia con ocasión de los gigantescos incendios de 2018 y 2021 que causaron decenas de muertos, la conmoción, el dolor y la tristeza de la población, ante la muerte de estas 57 víctimas, no se limitaron al recuerdo íntimo, a los homenajes solemnes bajo la égida del Estado burgués, y no se volvieron contra este jefe de estación designado como "culpable" por el gobierno y por el primer ministro Mitsotakis.
Rechazando la "fatalidad", la indignación y la inmensa cólera de la mayor parte de la población, especialmente de la clase obrera, estalló en las calles, en Atenas, en Salónica, en las empresas, en manifestaciones masivas que reunieron a decenas de miles de personas, por huelgas espontáneas entre los ferroviarios, con un llamamiento a parar el trabajo el miércoles 8 de marzo en gran parte de los sectores públicos y privados, desde la sanidad a los profesores, marineros, trabajadores del metro, estudiantes... ¡nunca visto desde hace más de diez años!
Como en Gran Bretaña desde hace más de 9 meses, como en Francia hoy frente a la reforma de las pensiones, la clase obrera en Grecia grita: "¡Basta ya! ¡La copa está llena!”
Ante la delicuescencia de los servicios públicos, tras más de diez años de planes de austeridad, la calle respondió al Gobierno con este lema que se escuchó en todas las concentraciones: "No fue un error humano, no fue un accidente, fue un crimen". "¡Abajo los gobiernos asesinos! "Mitsotakis, ministro del crimen"... La publicación de las disculpas apocadas del primer ministro Mitsotakis tras sus primeras declaraciones de pacotilla sobre el "error humano" del jefe de estación, se vivió como una provocación más, sacando espontáneamente a la calle a más de 12.000 personas.
La clase obrera griega grita su solidaridad con todas las víctimas de la explotación capitalista, su rechazo a pagar la crisis, su rechazo a los repetidos planes de austeridad, o a la prolongación de la jornada laboral como en Francia, su rechazo a morir utilizando los transportes cotidianos que se han convertido en una máquina de muerte: falta de personal, infraestructuras deterioradas, autobuses o trenes arruinados, sistemas de seguridad ausentes u obsoletos, escasez de material... ". Este accidente de tren ha sido la gota que ha colmado el vaso. Nada funciona en Grecia. La educación, el sistema sanitario, el transporte público, todo está en ruinas. Este gobierno no ha hecho nada para rectificar la intolerable situación del sector público, pero ha gastado dinero en el ejército y la policía" (una profesora griega).
Esta es la realidad cotidiana del mundo capitalista, del empeoramiento de nuestras condiciones de vida y de trabajo, ¡en todas partes, en todos los países!
Esta combatividad masiva de la clase obrera hoy en Grecia se une a la del proletariado en Francia, en Gran Bretaña, que ya lucha y se moviliza desde hace semanas, desde hace meses, a través de luchas que expresan una gran rabia y determinación.
La indignación ante la hipocresía del Estado, ante la búsqueda desenfrenada de beneficios por parte de las empresas privatizadas o no privatizadas, expresa la misma rabia, la misma solidaridad, el mismo rechazo a doblegarse, a sufrir una y otra vez la explotación y a pagar con la vida la descomposición cotidiana del pútrido sistema capitalista.
Es el mismo "reflejo" de clase que resurge aquí en Grecia, en la continuidad de otras expresiones masivas de cólera en todo el mundo ante la crisis, la mala gestión y la negligencia del Estado. También aquí, hace años que la combatividad de los trabajadores en Grecia no se expresa a tal nivel.
Este "reflejo" de solidaridad en las filas de los trabajadores rompe con años de repliegue, apatía o expectación por la clase obrera. Un ejemplo elocuente y muy significativo: durante la jornada de huelga del 8 de marzo en Atenas, los trabajadores del transporte público, en huelga, ¡decidieron poner en marcha autobuses y líneas de metro durante unas horas, para facilitar el transporte y la participación de los manifestantes en las concentraciones! Así es como la lucha puede dar vida a la movilización y a la solidaridad, ¡frente a los "bloqueos" propuestos por los sindicatos como en Francia!
La burguesía, en Grecia, desestabilizada durante un tiempo por la reacción masiva de los trabajadores, intenta por supuesto limitar la movilización y la reflexión: grita "haro" sobre la corrupción, el clientelismo, el retroceso del "Estado de derecho», la austeridad impuesta por Europa, ¡y llama a la movilización electoral para las próximas elecciones legislativas! Todo vale para encubrir la realidad de la descomposición del mundo capitalista y su verdadera responsabilidad, en Grecia como en todas partes.
Pero sea cual sea el resultado de este movimiento de lucha, su expresión abierta hoy, masiva, solidaria, es ya una victoria, una etapa, que participa directamente en toda la renovación de la lucha obrera internacional.
Stopio, 10 de marzo de 2023
1 Para comprender el marco histórico en el que se producen las múltiples catástrofes de todo tipo que asolan el mundo ver Los años 20 del Siglo XXI: La aceleración de la descomposición capitalista plantea abiertamente la cuestión de la destrucción de la humanidad https://es.internationalism.org/content/4897/los-anos-20-del-siglo-xxi-la-aceleracion-de-la-descomposicion-capitalista-plantea [71]
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La situación de protestas que se abrió el pasado 7 de diciembre, luego de la salida del gobierno de Pedro Castillo, ha continuado y producto de la violencia desatada, la Fiscalía peruana indicó que, hasta el 20 de enero, había una cifra de 55 fallecidos y más de 1200 heridos. De igual manera, se mantienen hasta ahora 78 bloqueos de carreteras y acciones de protesta en 28 provincias, sobre todo en el sur del país. El pasado 15 de enero, se declaró en estado de emergencia a las regiones de Puno, Cusco, Lima y el Callao por un plazo de 30 días calendario. El actual gobierno de Dina Boluarte sigue firme en su decisión de poner “mano dura” a las protestas e iniciar investigaciones judiciales apoyándose en los aparatos de inteligencia policial, con lo cual, intenta evitar un escenario como el vivido en años recientes en países como Chile o Colombia. Por otro lado, los manifestantes reclaman la liberación del ex presidente Pedro Castillo (a quien ponen como la víctima de un golpe de Estado), la renuncia de Dina Boluarte, adelanto de elecciones y la celebración de una consulta popular para aprobar el inicio de un proceso constituyente.
En diciembre del año pasado, publicamos un artículo en nuestra prensa web, en el cual indicamos lo siguiente: “Las revueltas populares que se levantan como acciones organizadas de las facciones enfrentadas de la derecha y la izquierda burguesa, son expresión de la desesperación de estas mismas facciones por mantener o volver a controlar el Estado [dando lugar a una polarización que] ha permeado a la sociedad, con toda su carga de confusión y envenenamiento ideológico. Ejemplo de ello, son las demandas de “cierre del congreso”, “que se vayan todos”, “nuevas elecciones”, “nueva constitución”, que no son más que demandas democráticas, que solo buscan seguir manteniendo el statu quo del Estado burgués. Estas demandas, nada tienen que ver con los intereses de la clase trabajadora y su proyecto histórico. Por el contrario, lo lleva al encierro en la sociedad de la explotación y las clases sociales. Ellas se alejan de aquellas demandas inmediatas, que se dan la perspectiva de defender sus condiciones de vida y que también, cumplen una función como experiencia de lucha necesaria para la maduración política de sus fuerzas. […] Aunque no dudamos que existen elementos de la clase obrera, envueltos en estas revueltas populares, que tratan de expresar su indignación frente a la decadencia de la clase política, lo hacen en un terreno que no es el suyo, donde la burguesía y la pequeña burguesía imponen sus banderas democráticas, a fin de mantener intacta la sociedad de la explotación y la defensa de sus propios intereses de lucro y ganancia gracias a la feroz explotación de la fuerza de trabajo de los trabajadores. Esos elementos de la clase trabajadora y otras capas no explotadoras se ven arrastrados por la violencia irracional y putrefacta que produce un sistema que ya no tiene más que ofrecer a la humanidad.”1
Es necesario insistir, que estas protestas han desembocado en algunas regiones del país en revueltas de carácter interclasista, donde los trabajadores son llevados a defender banderas de la pequeña burguesía, quedando atomizado y envuelto en una confrontación que está fuera de su terreno de clase. Además, en estas revueltas se han dado actitudes más identificadas con el lumpen, como el incendio de edificios, empresas, minas, ataque a buses, a ambulancias, el cobro de cupos (extorsiones en las carreteras tomadas) y lo que es peor, el ataque a muchos obreros como los de salud, obreros mineros y agroindustriales, que vieron robadas sus pertenencias o atacada su integridad física al no querer plegarse a la revuelta.
Más allá de la indignación y el resentimiento social que históricamente ha existido en provincias del sur del Perú, como Huancavelica, considerada por la Cámara de Comercio como la segunda más pobre (41.2%), seguida por regiones como Puno o Ayacucho2, y del hecho de que la ideología izquierdista ha cultivado la narrativa del derecho de las más pobres a rebelarse, de los derechos conculcados a los pueblos originarios, o de los campesinos a la tierra, lo que parece estar de fondo en toda esta situación, son las aspiraciones, hasta ahora frustradas, que aquellos sectores de la pequeña burguesía, urbana y rural, creían posibles de conseguir una vez llegado Pedro Castillo al poder, frente a la gran burguesía peruana, que posee el control no solo de actividades como alimentos, banca, construcción, minería, turismo, materiales, combustibles, educación, entre otros, con ingresos anuales en miles de millones de dólares e inversiones en gran parte de América del Sur, Europa y los USA3, sino también, posee el control político, con fuerte representación de partidos en el Congreso, además de que ha echado profundas raíces en el aparato de Estado. Es por ello, que, en algunos momentos de esta confrontación, se ha planteado como una lucha del “sur rico en recursos, pero pobre”, contra la burguesía limeña, “corrupta, excluyente y centralista”. La apropiación de los grandes recursos naturales-materiales por parte de esa burguesía limeña, es otra de las aristas que, desde hace largo tiempo, sustenta el discurso de los protagonistas de estas movilizaciones.
Los sectores de la pequeña burguesía que impulsan estas acciones de tomas de carreteras, movilizaciones y marchas en las provincias y de algunas de estas hacia Lima, se han apoyado en Asociaciones de pequeños comerciantes, Federaciones campesinas, sindicatos, gobernadores regionales, autoridades universitarias, colegios de abogados provinciales, ronderos y gremios de estudiantes, en gran parte, permeadas por la ideología izquierdista, combinada con elementos nacionalistas y regionalistas, que reflejan la defensa de los intereses particulares de estos grupos, que es, a fin de cuentas, la defensa del capital nacional.
Según estimaciones del Instituto Nacional de Estadística e Información (INEI), en el año 2021, el 25.9% de la población peruana se encontraba en situación de pobreza (8.5 millones de personas), y un 4.1% en pobreza extrema (1.3 millones de personas), tomando en cuenta que para esta medición, se consideró pobre a aquella parte de la población que tiene una capacidad mensual para adquirir una canasta de bienes y servicios inferior a 378 soles (97 US$) y en pobreza crítica, a quienes esa capacidad es inferior a 201soles (52US$)4. A esto hay que agregarle, el impacto económico de los años de la pandemia COVID-19 y más recientemente de la guerra en Ucrania. Es evidente que la crisis económica mundial castiga al conjunto de la burguesía nacional, pero con más fuerza a los sectores más vulnerables del aparato productivo, ni hablar de los informales.
Son estos hechos, los que nos llevan a plantear que estas movilizaciones constituyen una acción desesperada de aquellos sectores hundidos hasta el cuello por el deterioro progresivo de la economía, que han aspirado una mayor participación política en el aparato de Estado, y desde allí, ejercer acciones que les permitan salvaguardar sus intereses. Han aprovechado el empobrecimiento general para azuzar al espantajo de la exclusión social por razones de raza o región de origen, de la “democracia solo para unos pocos”. La Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) y el Ministerio del Interior, han afirmado que estas movilizaciones “están financiadas por la minería ilegal, el narcotráfico y otros agentes que buscan sembrar miedo”. Además, acusa a organizaciones políticas y sindicales, como Movadef, Fenate y facciones de Sendero Luminoso, Central Única de Rondas Campesinas, SUTEP, así como a la Federación Regional de Productores Agrarios y Medio Ambiente.5
Por su parte, los sectores de la burguesía tradicional y sus partidos, han aprovechado también la situación, agitando la bandera de la lucha anti comunista, para que “no se repita el terrorismo en el país”, lo cual les ha dado la excusa perfecta para desatar la represión y el terror de Estado, matando dos pájaros de un solo tiro, al criminalizar también la protesta y presentar todo reclamo o reivindicación social como vandalismo. El gobierno de Dina Boluarte desplegó 11.000 funcionarios policiales para el control de las movilizaciones en esta ciudad y el 21 de enero, intervino en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la principal universidad pública del país, usando un importante contingente policial, derribando la puerta principal con una tanqueta, usando también drones y helicópteros, deteniendo a 200 personas aproximadamente, muchas de ellas manifestantes que habían venido de otras regiones y se encontraban pernoctando en esa institución, enviando un mensaje claro al sector estudiantil, al que acusó de estar preparando acciones terroristas. Más allá de que aquellas organizaciones políticas y gremiales de la pequeña burguesía y de las facciones de la izquierda estén motorizando las movilizaciones e incluso, que haya un supuesto financiamiento proveniente de actividades ilegales, esto no cambia nada la posición que los trabajadores deben mantener frente a esta situación, que ilustra el impacto de la descomposición del capitalismo en la vida de la burguesía peruana.
Otra forma a través de la cual las distintas facciones de la burguesía atacan ideológicamente al proletariado, es a través de una campaña en la que se exalta el nacionalismo, la defensa de la democracia y la nación. Esto refleja otra dimensión de la crisis política, como son las acciones en las que se evidencia la competencia geopolítica en la región. El 23 de enero, la Cancillería peruana emitió un comunicado rechazando las declaraciones del presidente de Bolivia, Luís Arce, en las cuales manifestó su “apoyo a la lucha del pueblo peruano por recuperar su democracia y por elegir un gobierno que los represente”6. Hay que recordar, que el presidente del Consejo de ministros de Perú, acusó a Evo Morales de “alentar la insurrección […] y de ingresar proyectiles al Perú desde Bolivia”. Las intenciones de Pedro Castillo de favorecer a Evo Morales en cuanto al tema del acceso al mar, fueron rechazadas por la derecha peruana y apoyadas por otros gobiernos de izquierda de la región. Toda esta situación, llevó a que el gobierno peruano impidiera el ingreso de Evo Morales y de ocho funcionarios bolivianos al país.
De igual manera, la cancillería peruana, rechazó las declaraciones del presidente de Colombia, Gustavo Petro7, a propósito de los sucesos ocurridos en el campus de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Una de las cuestiones que más preocupaba a las facciones de la derecha peruana, era la relación con otros gobiernos de izquierda de la región, aunque aparentemente Castillo no tuvo tiempo de concretar estrategias o acciones concretas con estos, lo cual podría haber afectado los intereses que históricamente comparten la burguesía americana y peruana. Dicho interés, fue ratificado por la embajadora estadounidense, Lisa Kenna, quien reitero “el pleno respaldo de su país a la institucionalidad democrática en el Perú y a las acciones del gobierno constitucional para estabilizar la situación social”. El patrioterismo es un veneno ideológico, del cual las diferentes burguesías del mundo han echado mano, en el caso peruano, no hay que olvidar que tanto la guerra del Pacifico con Chile (1879-1884), en la cual perdió la provincia litoral de Tarapacá, así como la Guerra del Cenepa (1995), por delimitación fronteriza (cuenca del río Cenepa), siguen siendo hitos o referentes de una narrativa histórica orientada a el sentimiento de pertenencia nacionalista.
En síntesis, la realidad actual demuestra que la burguesía peruana, al igual que lo han hecho otras de derecha e izquierda de la región, no le ha temblado el pulso para ordenar la represión y mantener de cualquier forma sus intereses, enviando un claro mensaje para estimular el miedo en el proletariado. Es difícil saber si estas manifestaciones y bloqueos de carretera se prolongarán por más tiempo, lo que si es evidente, es que la burguesía peruana parece haberse convencido de que la única forma de lograr una cierta estabilidad política y control de la situación, será a través de aplicar la “violencia legítima” del Estado a la población y de purgar su aparato político de gobierno, un comportamiento que no es ajeno al que la burguesía mundial aplicó durante la decadencia del capitalismo y que se mantiene y profundiza en su actual fase de descomposición. Tal como afirmamos en nuestro artículo de diciembre 2022: Lo que está pasando en Perú en estos momentos, no es una expresión o reacción de los trabajadores, no es la lucha de clases. Lo que está pasando en Perú, es una lucha por intereses netamente burgueses, donde una de las dos facciones enfrentadas de la burguesía finalmente se quedará con el manejo del Estado, para continuar con la explotación de los trabajadores. […]El terrorismo ejercido por las burguesías de ambos bandos sigue costando vidas humanas. Los métodos usados de fuego y violencia indiscriminada se contraponen a aquellos con que la clase trabajadora echará abajo al capitalismo, basados más en la capacidad de construir una organización que pueda incorporar al resto de capas no explotadoras a su programa, dirigiendo las acciones políticas de transformación contra las clases dominantes. El terror de las acciones de la burguesía y de sus ambos bandos en plena revuelta constituye un ataque a la toma de conciencia de la clase obrera8.
Ismo Perú- Sección de la Corriente Comunista Internacional
Contacto: [email protected] [118]
Febrero 2023
1Perú: la clase trabajadora se encuentra en el fuego cruzado de las facciones burguesas enfrentadas. Diciembre 2022.
2Los departamentos más pobres a nivel multidimensional y su avance en la ejecución de inversión pública. (noviembre 2022). https://www.comexperu.org.pe/articulo/los-departamentos-mas-pobres-a-niv... [119](53.6%25).
3Durand, F. (2017). Los doce apóstoles de la democracia peruana. Fondo Editorial Pontificia Universidad Católica del Perú.
4INEI (2022). Pobreza afectó al 25,9% de la población del país en el año 2021. https://m.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/noticias/nota-de-prensa-no-072... [120]
5Quiénes serían los supuestos azuzadores identificados por la DINI en las protestas en Perú para crear caos y violencia. https://www.infobae.com/peru/2023/01/18/protestas-en-peru-y-los-azuzador... [121]
6Cancillería entregó nota de protesta a embajador de Bolivia por declaraciones de presidente Luis Arce. https://rpp.pe/politica/estado/cancilleria-entrego-nota-de-protesta-a-em... [122]
7Gobierno expresa “enérgica protesta” por “injerencia” del presidente Gustavo Petro. https://elcomercio.pe/ [123]
8Ibidem
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Huelgas generales y manifestaciones gigantescas el 7 de marzo en Francia, el 8 en Italia, el 11 en Gran Bretaña. Por todas partes, la combatividad crece y se extiende.
En el Reino Unido, ¡una histórica oleada de huelgas dura ya nueve meses! Tras haber sufrido décadas de austeridad sin rechistar, el proletariado británico ya no acepta los sacrificios. "Basta ya", grita. En Francia, es el aumento de la edad de jubilación lo que ha incendiado el ambiente. Las manifestaciones sacaron a millones de personas a la calle. "Ni un año más, ni un euro menos", es el grito de guerra. En España, hubo grandes concentraciones contra el colapso del sistema sanitario y estallaron huelgas en numerosos sectores (limpieza, transporte, informática, etc.). "La indignación viene de lejos", dice la prensa. En Alemania, estrangulados por la inflación, los trabajadores del sector público y sus compañeros de correos se declararon en huelga para reclamar aumentos salariales, lo que no se veía desde hace muchos años. En Dinamarca, estallaron huelgas y manifestaciones contra la supresión de un día festivo para financiar el aumento del presupuesto militar. En Portugal, los profesores, los ferroviarios y los trabajadores de la sanidad también protestan contra los bajos salarios y el coste de la vida. Países Bajos, Estados Unidos, Canadá, México, China... las mismas huelgas contra las mismas condiciones de vida insoportables e indignas: "La verdadera penuria: ¡no poder calentarse, comer, cuidarse, desplazarse!”
Esta simultaneidad de luchas en todos estos países no es casual. Confirma un verdadero cambio de mentalidad en el seno de nuestra clase. Tras más de treinta años de resignación y abatimiento, con nuestras luchas decimos: "No nos dejaremos aplastar. Podemos y debemos luchar".
Este retorno de la combatividad de la clase obrera nos permite estar juntos en la lucha, ser solidarios en la lucha, sentirnos orgullosos, dignos y unidos en la lucha. Una idea muy simple pero extremadamente valiosa está germinando en nuestras cabezas: ¡todos estamos en el mismo barco!
Empleados de bata blanca, de mono azul o en corbata, desempleados, estudiantes precarios, pensionistas, de todos los sectores, públicos y privados, todos empezamos a reconocernos como una fuerza social unida por las mismas condiciones de explotación. Sufrimos la misma explotación, la misma crisis del capitalismo, los mismos ataques a nuestras condiciones de vida y de trabajo. Llevamos la misma lucha. Somos la clase obrera.
"Los trabajadores luchamos juntos", gritan los huelguistas en el Reino Unido. "O luchamos juntos, o acabaremos durmiendo en la calle", confirman los manifestantes en Francia.
Algunas luchas del pasado demuestran que es posible hacer retroceder a un gobierno, frenar sus ataques.
En 1968, el proletariado francés se unió tomando las riendas de sus luchas. Tras las grandes manifestaciones del 13 de mayo para protestar contra la represión policial sufrida por los estudiantes, los paros y las asambleas generales se extendieron como la pólvora en las fábricas y en todos los centros de trabajo para desembocar, con sus 9 millones de huelguistas, en la mayor huelga de la historia del movimiento obrero internacional. Ante esta dinámica de extensión y unidad de la lucha obrera, el gobierno y los sindicatos se apresuraron a firmar un acuerdo de aumento salarial general para frenar el movimiento.
En 1980, en Polonia, ante el aumento de los precios de los alimentos, los huelguistas llevaron la lucha aún más lejos reuniéndose en enormes asambleas generales, decidiendo sus propias reivindicaciones y acciones y, sobre todo, esforzándose constantemente por extender la lucha. Ante esta fuerza, no fue sólo la burguesía polaca la que tembló, sino la burguesía de todos los países.
En 2006, en Francia, tras sólo unas semanas de movilización, el gobierno retiró su “Contrato de Primer Empleo”. ¿Por qué? ¿Qué asustó tanto a la burguesía que dio marcha atrás tan rápidamente? Los estudiantes precarios organizaron masivas asambleas generales en las universidades, abiertas a trabajadores, parados y pensionistas, y lanzaron una consigna unificadora: la lucha contra la precarización y el paro. Estas Asambleas fueron el pulmón del movimiento, donde se celebraron debates y se tomaron decisiones. El resultado: cada fin de semana, las manifestaciones reunían a más y más sectores. Asalariados y jubilados se unieron a los estudiantes bajo el lema: "Joven despensa, viejo picatostes, todos la misma ensalada". La burguesía francesa y el gobierno, ante esta tendencia a la unificación del movimiento, no tuvieron más remedio que retirar su CPE.
Todos estos movimientos tienen en común la toma en mano de su lucha por los propios trabajadores.
Hoy, trabajadores asalariados, desempleados, jubilados, estudiantes precarios, seguimos sin confiar en nosotros mismos, en nuestra fuerza colectiva, para atrevernos a tomar nuestras luchas en nuestras manos. Pero no hay otro camino. Todas las "acciones" propuestas por los sindicatos conducen a la derrota. Piquetes, huelgas, manifestaciones, bloqueo de la economía... no importa mientras estas acciones permanezcan bajo su control. Si los sindicatos cambian la forma de sus acciones según las circunstancias, es siempre para mantener mejor el mismo fondo: dividir y aislar a los trabajadores entre sí para que no debatamos y decidamos por nosotros mismos cómo llevar la lucha.
Durante nueve meses en el Reino Unido, ¿qué han estado haciendo los sindicatos? Han estado dispersando la respuesta de los trabajadores: cada día, un sector diferente en huelga. Cada uno en su rincón, cada uno en su piquete. Sin manifestación común, sin debate colectivo, sin unidad real en la lucha. No se trata de un error de estrategia, sino de una división deliberada.
¿Cómo consiguió el gobierno Thatcher en 1984-85 romperle la espalda a la clase obrera en el Reino Unido? Mediante el trabajo sucio de los sindicatos que aislaron a los mineros de sus hermanos de clase de otros sectores. Los encerraron en una huelga larga y estéril. Durante más de un año, los mineros ocuparon los pozos para "bloquear la economía". Solos e impotentes, los huelguistas agotaron su fuerza y su coraje. Y su derrota fue la derrota de toda la clase obrera. Los obreros del Reino Unido no levantan cabeza hasta ahora, más de treinta años después. Esta derrota es, pues, una costosa lección que el proletariado mundial no debe olvidar.
Sólo unidos en asambleas generales abiertas y masivas, autónomas, que decidan realmente sobre la conducción del movimiento, podemos levantar una lucha unida y que se extienda, llevada por la solidaridad entre todos los sectores, todas las generaciones. Asambleas donde nos sintamos unidos y confiados en nuestra fuerza colectiva. Asambleas donde podamos adoptar juntos reivindicaciones cada vez más unificadoras. Asambleas desde las que podamos partir en delegaciones masivas al encuentro de nuestros hermanos de clase, los trabajadores de la fábrica, el hospital, la escuela o la administración más cercanos.
"¿Podemos ganar?" A veces. Pero, sí, y sólo sí, tomamos nuestras luchas en nuestras propias manos. Solo así, podemos detener los ataques momentáneamente, podemos hacer retroceder a un gobierno.
Pero lo cierto es que la crisis económica mundial empujará a sectores enteros del proletariado a la precariedad. Para desenvolverse en la arena internacional del mercado y de la competencia, todas las burguesías de todos los países ya sean gobiernos de izquierda, de derecha o de centro, tradicionales o populistas, van a imponernos condiciones de vida y de trabajo cada vez más insoportables.
La verdad es que, con el desarrollo de la economía de guerra en todos los rincones del planeta, los sacrificios exigidos por la burguesía serán cada vez más insoportables.
La verdad es que el enfrentamiento imperialista de todas las naciones es una espiral de destrucción y caos sangriento que puede llevar a toda la humanidad a la muerte. Cada día en Ucrania un torrente de seres humanos es acribillado por los abominables instrumentos de muerte rusos y occidentales.
La verdad es que simples epidemias de gripe o bronquiolitis están poniendo de rodillas a los colapsados sistemas sanitarios.
La verdad es que el capitalismo seguirá asolando el planeta y causando estragos en el clima, provocando inundaciones, sequías e incendios devastadores.
La verdad es que millones de personas seguirán huyendo de la guerra, el hambre, la catástrofe climática, o las tres cosas a la vez, sólo para toparse con los muros de alambre de espino de otros países o hundirse en el mar.
Entonces surge la pregunta: ¿qué sentido tiene luchar contra los bajos salarios, contra la falta de personal, contra tal o cual reforma? Pues que la lucha obrera tiene como objetivo el derrocamiento del capitalismo y de todos sus males, el advenimiento de un mundo sin clases ni explotación, sin guerras ni fronteras: el comunismo.
La verdadera victoria es la lucha misma. El simple hecho de entrar en la lucha, de desarrollar nuestra solidaridad, ya es una victoria. Luchando juntos, rechazando la resignación, preparamos las luchas de mañana y creamos poco a poco, a pesar de las inevitables derrotas, las condiciones de un mundo nuevo.
Nuestra solidaridad en la lucha es la antítesis de la competición a muerte de este sistema dividido en empresas y naciones competidoras.
Nuestra solidaridad entre generaciones es la antítesis del no futuro y de la espiral destructiva de este sistema.
Nuestra lucha simboliza el rechazo a sacrificarnos en el altar del militarismo y la guerra.
La lucha de la clase obrera es inmediatamente un desafío a los fundamentos mismos del capitalismo y la explotación.
Cada huelga lleva en sí el germen de la revolución.
¡El futuro pertenece a la lucha de clases!
Corriente Comunista Internacional, 1 de marzo de 2023
Para las luchas actuales y futuras, necesitamos reagruparnos, debatir. En el trabajo, en las manifestaciones, en los piquetes, pensar cómo la clase obrera puede tomar sus luchas en sus propias manos, cómo puede autoorganizarse en asambleas generales autónomas, cómo puede extender un movimiento También con este propósito organizamos reuniones públicas tanto presenciales como por Internet. Para ver lugar, fecha y hora, consulta nuestra Web o dirígete a nuestro mail. |
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CCOO y UGT han hecho una propuesta salarial del 4,5% este año, del 4,5% en 2024 y del 4% en 2025 en el marco del Acuerdo por el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC).
¡Una propuesta miserable que nos vende ante la inflación desbocada! En 2022 el aumento oficial de precios ha sido del 8,1 %. En los últimos meses la inflación ha vuelto a ponerse por las nubes y si miramos los alimentos estos han escalado un 15%, no hablemos de la luz, la gasolina, el gas…
Cómplices de Patronal y Gobierno, los sindicatos participan en la imposición de la miseria, contribuyendo a que el Capital español pueda ser competitivo en la guerra comercial que se libra en el mercado europeo y mundial y pueda seguir reforzando su armamento y economía de guerra en un mundo devastado por la guerra (Ucrania y 52 conflictos más), la catástrofe ecológica, la pandemia, las hambrunas etc.
Pero si ese 4,5% es de por sí un golpe bajo a nuestras condiciones de vida, peor aún es la cláusula que han añadido. Según esta 50% del aumento estaría supeditado a que el sector haya tenido beneficios. Traducción: si el sector o la empresa no tienen beneficios el “aumento” es AUN MAS RIDICULO, un 2%. ¡La miseria pura y dura!
Esta cláusula nos envía un mensaje. Si la empresa o el sector van mal, hay que tragar con todo y aceptarlo mansamente: baja de salarios, ritmos más fuertes, más trabajo con menos personal, precariedad... Nos atan de pies y manos al Capital y a la Nación aceptando su destino, sufriendo mansamente si le va mal y conformándose con sus migajas si le va bien.
¿Y cuál es el destino del capitalismo? Llevan más de 50 años diciéndonos “Salimos del túnel” y lo que vemos es que el túnel de la crisis es cada vez más oscuro e incierto, el capital no va hacia la recuperación, sino hacia una crisis que muchos expertos dicen que será la peor de la historia del sistema, peor que la crisis de 1929. ¡Y en estas condiciones, los sindicatos, esos impostores que se presentan como “defensores del trabajador” tienen la cara dura de ligar el aumento salarial a que “el sector tenga beneficios”!
Con esa cláusula niegan la lucha obrera que no consiste en aceptar resignados lo que el capital “nos podría dar”, sino luchar por lo que necesitamos, por la defensa de nuestras condiciones de vida, defensa que frente a la lógica del capital (sacrificarnos por la economía nacional y por la guerra) ofrece la perspectiva de liberarnos de la explotación y de la penuria, por la plena satisfacción de las necesidades de toda la humanidad.
Con esta cláusula nos educan en el SACRIFICIO POR LA ECONOMIA NACIONAL. Sacrificarse para que el capital español sea competitivo en el mercado mundial, una inmensa jungla de hienas dispuestas a despedazarse sin piedad. ¡Pero no nos engañemos! Sacrificarse por la economía nacional lleva a aceptar el sacrifico supremo: morir en las guerras imperialistas por la Patria que nos explota. La cláusula sindical del sacrificio de las condiciones de vida lleva al sacrificio de la vida en la guerra imperialista.
¡No aceptemos que los sindicatos lleven la lucha! ¡Si nos ponemos en sus manos vamos a la derrota segura! Ellos nos convocan a la lucha cuando somos menos fuertes o cuando nuestra rabia no los deja otra opción. Ellos nos convocan a la lucha para hacer que vayamos a ella DIVIDIDOS: por empresa, por sector, por corporación, un día en un sitio y otro día en otro. Ellos nos convocan a la lucha con “reivindicaciones” que nos venden, como el hecho de que los convenios que han firmado van incluso por debajo de ese tacaño 4%, hasta enero de 2023 los aumentos salariales acordados eran del ¡2,81%!
Pero ¿Podemos luchar por ser nosotros mismos fuera del control sindical?
Es difícil, pero tenemos elementos de fuerza para librar la batalla.
En primer lugar, estamos asistiendo actualmente a una recuperación de la combatividad obrera a nivel internacional. Gran Bretaña, Francia, Dinamarca, Alemania, Portugal, la clase obrera empieza a luchar, “Tras más de treinta años de resignación y abatimiento, con nuestras luchas decimos: "No nos dejaremos aplastar. Podemos y debemos luchar". Este retorno de la combatividad de la clase obrera nos permite estar juntos en la lucha, ser solidarios en la lucha, sentirnos orgullosos, dignos y unidos en la lucha. Una idea muy simple pero extremadamente valiosa está germinando en nuestras cabezas: ¡todos estamos en el mismo barco!” (Hoja Internacional de la CCI1). Esta vuelta de la combatividad nos da fuerzas, ánimos, decisión, para no dejar la lucha en manos de los sindicatos.
En segundo lugar, los sindicatos siempre nos dividen, solo luchando nosotros mismos podemos unirnos. ¿Qué han hecho en Gran Bretaña con las huelgas que se suceden desde el verano de 2022? “Han estado dispersando la respuesta de los trabajadores: cada día, un sector diferente en huelga. Cada uno en su rincón, cada uno en su piquete. Sin manifestación común, sin debate colectivo, sin unidad real en la lucha. No se trata de un error de estrategia, sino de una división deliberada” (hoja internacional). Esto no es nuevo, “¿Cómo consiguió el gobierno Thatcher en 1984-85 romperle la espalda a la clase obrera en el Reino Unido? Mediante el trabajo sucio de los sindicatos que aislaron a los mineros de sus hermanos de clase de otros sectores. Los encerraron en una huelga larga y estéril. Durante más de un año, los mineros ocuparon los pozos para "bloquear la economía". Solos e impotentes, los huelguistas agotaron su fuerza y su coraje” (hoja internacional).
En tercer lugar, la experiencia histórica de las diferentes generaciones obreras desde hace más de un siglo nos enseña claramente que solo cuando tomamos la lucha en nuestras manos abrimos una posibilidad de hacer retroceder al capital y su estado. Tenemos los ejemplos de Mayo 68 en Francia, de Polonia 1980, del movimiento anti-CPE en Francia 2006, “movimientos tienen en común la toma en mano de su lucha por los propios trabajadores (…) Sólo unidos en asambleas generales abiertas y masivas, autónomas, que decidan realmente sobre la conducción del movimiento, podemos levantar una lucha unida y que se extienda, llevada por la solidaridad entre todos los sectores, todas las generaciones. Asambleas donde nos sintamos unidos y confiados en nuestra fuerza colectiva. Asambleas donde podamos adoptar juntos reivindicaciones cada vez más unificadoras. Asambleas desde las que podamos partir en delegaciones masivas al encuentro de nuestros hermanos de clase, los trabajadores de la fábrica, el hospital, la escuela o la administración más cercanos” (hoja internacional).
Si los sindicatos cuando negocian lo que tienen en la cabeza es el interés nacional del capital, los intereses de los empresarios y atar a ellos de pies y manos a los trabajadores, ¿qué hacen cuando llaman a la lucha? LO MISMO. Plantear una lucha donde andamos divididos, desorganizados, por reivindicaciones donde ya perdemos de antemano, es decir, NOS LLEVAN A LA DERROTA.
Por eso lo que necesitamos es pelear por nuestra AUTONOMIA POLITICA DE CLASE. Plantear reivindicaciones que nos defiendan contra el empeoramiento de nuestras condiciones de vida, tomar la lucha en nuestras manos mediante Asambleas Generales, extender la lucha para romper el aislamiento y la división, ver cada lucha como un jalón de combate contra la explotación en la perspectiva de abolir la explotación.
“La verdadera victoria es la lucha misma. El simple hecho de entrar en la lucha, de desarrollar nuestra solidaridad, ya es una victoria. Luchando juntos, rechazando la resignación, preparamos las luchas de mañana y creamos poco a poco, a pesar de las inevitables derrotas, las condiciones de un mundo nuevo” (hoja internacional).
Omar 8-3-23
1 Por todas partes la misma pregunta: ¿Cómo desarrollar la lucha? ¿Cómo hacer retroceder a los gobiernos? | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [112]
La sección en México de la CCI organiza regularmente reuniones públicas y permanencias en diferentes ciudades. Las concebimos como un lugar abierto al intercambio de puntos de vista, de orientación y elaboración de la reflexión política y teórica, y como un medio de reapropiación de la historia de nuestra clase.
El tema de nuestra próxima Reunión pública es: “No estamos solos en nuestra movilización... Hay luchas obreras en muchos países”
Fecha y hora: sábado 25 de marzo, 13hrs
Dirección: Av. Álvaro Obregón 185, piso 4. Col. Roma Norte, CDMX.
(Entre Monterrey y Tonalá)
A dos cuadras y media - a 3 minutos caminado- de Estación Álvaro Obregón, Metrobús Línea 1, Aprox. a 6-7 cuadras de la Estación Metro Insurgentes, a 15 minutos caminado
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Millones de trabajadores, estudiantes y jubilados han estado luchando durante semanas contra la reforma de las pensiones. En las marchas, los manifestantes expresan mucho entusiasmo y un gran orgullo de estar en la calle por millones: “¡juntos somos más fuertes!” Las luchas que están teniendo lugar simultáneamente en muchos países, particularmente en todo en el Reino Unido y Francia, se caracterizan por un nuevo hecho: por primera vez en mucho tiempo, los trabajadores de los sectores público y privado, los empleados con bata (blanca o azul) y los de corbata, los estudiantes precarios, los parados y los trabajadores temporales, empiezan todos, de forma aún muy confusa e incipiente, a reconocerse como una fuerza social unida por las mismas condiciones de explotación: la clase obrera.
Nosotros lo producimos todo. Sin nuestro trabajo, no hay beneficios, no hay mercancías, nada funciona, ni las fábricas, ni los hospitales, ni las escuelas, ni los centros comerciales. Sin nuestro trabajo, los desechos se amontonan, nadie puede comer ni beber, vestirse ni curarse. Sin nuestro trabajo, nada sale de las fábricas y de los puertos, ni los coches, ni los aviones, ni las latas de alimentos... Esta es esencialmente la idea que empieza a surgir en la mente de los trabajadores. Por eso muchos piensan con razón que nuestra mayor fuerza en la lucha reside en nuestra unidad.
El descontento es inmenso, el sentimiento de tener que luchar todos juntos es igual de grande. Pero todo el mundo percibe también que las “caminatas” sindicales, por muy numerosos que sean los que están en las calles, no son suficientes. Esta movilización masiva no parece hacer temblar al gobierno, que está decidido a imponer su reforma. Para muchos, sin “endurecer la respuesta”, cuanto más dure el movimiento, menos gente estará en la calle y en huelga.
Entonces, ¿qué hacer? ¿Cómo pueden los explotados transformar, a largo plazo, la fuerza colectiva que se percibe cada vez más claramente, en una verdadera relación de fuerza contra la burguesía?
Los sindicatos y los partidos de izquierda lanzaron inmediatamente una consigna que, a primera vista, parece formar parte de una lucha unitaria masiva: si el gobierno no retrocede, a partir del 7 de marzo habrá que “bloquear la economía” y “paralizar Francia”. Algunos incluso llaman a la “huelga general”.
Estas consignas han sido tomadas por huelguistas y manifestantes. Después de todo, ¿esta táctica no se basa en la fuerza principal de los trabajadores en lucha? ¿No podemos arrodillar a la burguesía dejando de trabajar masivamente si nosotros producimos todo?
No es la primera vez que los sindicatos utilizan esta táctica de bloqueo. En 2010, durante la anterior reforma de las pensiones, las manifestaciones se sucedieron, reuniendo cada vez a millones de personas. Mientras las marchas callejeras por sí solas parecían, a ojos de todos, impotentes y estériles, las minorías buscaban métodos de lucha más radicales y eficaces. Impulsado, en aquel momento, por la CGT, el cierre del “sector estratégico” de las refinerías apareció como una forma de presionar concretamente a la burguesía paralizando el transporte y el conjunto de la economía.
Los trabajadores de las refinerías se declararon en huelga, bloqueando la producción y distribución de gasolina. Sin embargo, la burguesía francesa no retrocedió. Y por una buena razón: tenía capacidad de sobra para hacer frente a los bloqueos. Francia, como muchos otros países, tiene varios millones de toneladas de petróleo en reserva, lo que garantiza muchos meses de suministro. También puede apoyarse en una red internacional de oleoductos para importar gasolina o simplemente trasportándola desde el extranjero por camión. El gobierno de Fillon jugó así al pánico durante algunas semanas, provocando una avalancha en las gasolineras. El riesgo de escasez de gasolina y de parálisis de la economía nacional no era más que una picadura de mosquito en la espalda de un elefante, un cuento de hadas para dormir a los trabajadores.
De hecho, detrás de este estancamiento corporativista, es que ha surgido una amarga derrota para la clase obrera. La burguesía trabajó para aislar a algunos de los huelguistas más combativos y dividir al proletariado. Por un lado, los sindicatos, apoyándose en su control absoluto del movimiento, aislaron a los trabajadores de las refinerías del resto de su clase. Su justificado coraje no fue en absoluto el punto de partida de una extensión de la lucha. En lugar de organizar piquetes volantes frente a las empresas de otros sectores para ganarlos para el movimiento, la CGT encerró a los bloqueadores en sus lugares de trabajo, con una parodia de solidaridad a través de fondos de huelga para “apoyar a los trabajadores en lucha”. Como todo debía jugarse en el único bloqueo de las refinerías, se trataba de resistir, costase lo que costase, en un ambiente de ciudadela sitiada.
Por otra parte, mediante una intensa campaña sobre los riesgos de la escasez de gasolina, el gobierno y sus medios de comunicación crearon deliberadamente un clima de pánico entre la población. Si, en general, los proletarios no estigmatizaron a los trabajadores de las refinerías e incluso mostraron cierta simpatía, la propaganda mediática histérica contribuyó en gran medida a romper toda reflexión sobre la posibilidad de ampliar la lucha. Al final, la represión policial cayó sobre las refinerías aisladas, dejando a la clase obrera francesa parada durante toda una década.
La huelga de mineros de 1984 en el Reino Unido es otra ilustración del carácter ilusorio del bloqueo de la producción de un solo sector. En aquella época, el proletariado más antiguo del mundo era también uno de los más combativos. En dos ocasiones, el Estado tuvo incluso que retirar sus ataques. En 1969 y 1972, los mineros consiguieron crear una correlación de fuerzas favorable a la clase obrera dando a la huelga una dinámica de extensión que superaba la lógica sectorial o corporativista. Decenas o centenares de ellos se desplazaron a los puertos, acerías, depósitos de carbón y centrales eléctricas para bloquearlos y convencer a los trabajadores de que se unieran a ellos en la lucha. Este método se conoció como piquetes volantes y simbolizaba la fuerza de la solidaridad y la unidad de los trabajadores.
Decenas o centenares de ellos se dirigieron a los puertos, acerías, depósitos de carbón y centrales eléctricas para bloquearlos y convencer a los trabajadores de que se unieran a ellos en la lucha. Este método se hizo famoso con el nombre de “flying pickets” (“piquetes volantes”) y simbolizaba la fuerza de la solidaridad y la unidad de los trabajadores.
Cuando llegó al poder Thatcher en 1979, se propuso doblegar a la clase obrera aislando en una huelga interminable y agotadora a uno de sus sectores más combativos, los mineros. Durante meses, la burguesía inglesa se preparó para el enfrentamiento acumulando enormes reservas de carbón para hacer frente al riesgo de escasez. En marzo de 1984, se anunciaron brutalmente 20,000 despidos en las minas. Como era de esperar, la reacción de los mineros fue tajante: el primer día de huelga se cerraron 100 de los 184 pozos. Pero un blindaje sindical rodeó inmediatamente a los huelguistas para evitar cualquier riesgo de contaminación. Los sindicatos de los demás sectores apoyaron el movimiento muy platónicamente, es decir, dejaron que los mineros se las arreglaran solos, saboteando activamente cualquier posibilidad de lucha conjunta.
El Sindicato Nacional de Mineros (NUM) completó este trabajo sucio encerrando a los mineros en interminables ocupaciones estériles de los pozos durante más de un año. A fin de evitar el envío de piquetes volantes a las puertas de las empresas vecinas, toda la atención de los trabajadores se centró en la necesidad de ocupar los pozos, todos los pozos, nada más que los pozos, a toda costa. El bloqueo de la producción de carbón se había convertido, bajo la dirección sindical, en el objetivo central y único, en una cuestión en sí misma. En lugar de volar de fábrica en fábrica, los piquetes volantes se quedaron allí, en el mismo lugar, frente a los mismos pozos, mes tras mes.
La represión policial también acabó por hacer mella en los mineros, totalmente exhaustos y aislados. Esta derrota marcó un punto de inflexión, el de una decadencia de la combatividad obrera en el Reino Unido. Anunció incluso el reflujo general de la combatividad de los obreros en todo el mundo y el retroceso de su conciencia a partir de los años noventa.
A diferencia de los ejemplos de las refinerías en Francia o de las minas en el Reino Unido, los sindicatos parecen llamar hoy a millones de personas a participar en una “huelga reconducible”[1]. Pero la realidad es que, en nombre de la fuerza colectiva del proletariado, los sindicatos ya están intentando organizar una retirada corporativista. Hoy se ven obligados a ceñirse a un movimiento de lucha que aspira a la solidaridad y no pueden llamar caricaturescamente a un sector particular para que luche en nombre de los demás.
Sin embargo, desde hace semanas, los sindicatos presionan para que los ferrocarriles (SNCF), la administración del transporte de Paris (RATP), las refinerías, los basureros o algún otro sector “endurezcan el movimiento”, es decir, que se comprometan en huelgas sectoriales. Para el 7 de marzo, los sindicatos convocan huelgas reconducibles “según las modalidades propias de cada sector”. Para el 8 de marzo, convocan “una jornada de huelga feminista”, buscando así dividir a los trabajadores y trabajadoras, como han hecho desde el principio del movimiento repitiendo hasta la saciedad que las mujeres, las carreras largas, tal o cual categoría son más víctimas de la reforma.
Por el momento, los trabajadores no se han dejado atrapar en masa, pero es efectivamente el encierro corporativista lo que los sindicatos intentan imponer bajo el nombre de “huelga general”.
El culto al bloqueo siempre ha sido utilizado por los sindicatos contra la unidad y la masificación de la lucha. Está muy claro que “paralizar Francia”, aparte del trasfondo nacionalista que contiene la fórmula, significa para ellos: encerrar a los trabajadores en su empresa, aislarlos de sus hermanos de clase, de toda discusión, de toda solidaridad real y concreta, y de toda capacidad de extender la lucha. Un movimiento de bloqueo masivo sólo puede tener éxito a través de un verdadero poder de decisión en el seno de asambleas generales soberanas, a través de una verdadera toma en mano de la lucha por los propios trabajadores, a través de la búsqueda activa de la extensión de la lucha a otros sectores, no encerrando a cada uno en su lugar de trabajo.
Sí, el bloqueo de la economía se basa en una idea profundamente correcta, la que empiezan a percibir los manifestantes: la clase obrera obtiene su fuerza por el lugar central que ocupa en la producción. El proletariado produce casi toda la riqueza de la que se apropia la burguesía. Haciendo huelga, los trabajadores son potencialmente capaces de bloquear toda la producción y paralizar la economía.
Durante los acontecimientos de mayo de 1968 en Francia y agosto de 1980 en Polonia, enormes huelgas paralizaron estos países. Pero los bloqueos no eran en sí el objetivo de los trabajadores. Si estas dos luchas son históricas y permanecen grabadas en nuestra memoria, es porque el proletariado supo construir una relación de fuerzas a su favor gracias a la autoorganización y a la masividad de sus luchas. Cuando los trabajadores toman las riendas de su lucha, se reúnen espontáneamente en asambleas generales para debatir y decidir colectivamente las acciones a emprender, buscan la solidaridad de sus hermanos de clase yendo a su encuentro, intentando arrastrarlos al movimiento con la ayuda de delegaciones masivas.
Durante estas dos grandes luchas, los huelguistas intentaron sobre todo poner la economía al servicio de la lucha y de sus necesidades. En 1968, por ejemplo, los ferroviarios mantuvieron los trenes en funcionamiento para que la población pudiera desplazarse a las manifestaciones. En 1980, en los momentos más fuertes de este movimiento, la toma de control de los medios de producción fue mucho más lejos todavía: el comité de huelga interempresarial (llamado MKS) organizó el abastecimiento de los huelguistas y de toda la población controlando y haciendo funcionar a las compañías eléctricas y alimentarias o suministrando gasolina a los medios de transporte necesarios para la lucha.
También es muy significativo que los objetivos del bloqueo presentado por los sindicatos sean refinerías, estaciones, aeropuertos, carreteras o transporte público sistemáticamente. El sector del transporte es de hecho un elemento estratégico para la lucha de los trabajadores, pero por razones invertidas exactamente a las mencionadas por los sindicatos: el bloqueo de trenes, metros o autobuses es a menudo un obstáculo para la ampliación de la lucha y puede fomentar el juego de la burguesía porque dificulta la movilidad de los trabajadores que ya no pueden moverse para llevar su solidaridad a los huelguistas, yendo a sus reuniones generales o participando en las manifestaciones. Los movimientos de delegaciones de huelguistas a otras compañías también se dificultan. De hecho, el bloqueo total casi siempre promueve el confinamiento en el corporatismo y el aislamiento.
No existe una receta mágica de lucha lista para usar y válida en todas las circunstancias. Cualquier método de lucha (bloqueo, piquetes, ocupación...) puede a veces servir al movimiento, a veces ser un factor de división y aislamiento. Sólo una cosa es cierta: la fuerza de la clase obrera reside en su unidad, en su conciencia de clase, en su capacidad para desarrollar la solidaridad y extender así la lucha a todos los sectores. Este es el aguijón que debe guiar nuestras luchas.
Tr.Bo, 20 de febrero de 2023
1[] La “huelga reconducible” es un mecanismo tramposo del sindicato para dividir y aislar a los trabajadores. Todos los días, los trabajadores son convocados por el sindicato a "asambleas" para decidir si reanudan la huelga al día siguiente. Dado que en Francia la ley exige un aviso de huelga, bajo esa modalidad no están obligados a presentar un nuevo aviso, pero es una forma que el sindicato aprovecha para evitar que las huelgas confluyan, el descontento obrero se extienda y se unifique.
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En ningún modo de producción del pasado, se había desarrollado tanto la tecnología como en el capitalismo, sin embargo, las catástrofes y “accidentes” son cada vez más letales, cobrando miles de vidas, que en su mayor parte corresponden a trabajadores.
Edificios que se derrumban, trenes que se descarrilan, minas que se colapsan… esto sucede sistemáticamente, lo mismo en las ciudades depauperadas de India, América Latina o Medio Oriente, que en las industrializadas de los Estados Unidos o Europa. Ningún país está exento de que se presenten estos eventos…
Terribles casos como el ocurrido en Bangladesh en 2013, con el derrumbe del edificio Rana Plaza, en el que se alojaban fábricas textiles o los edificios colapsados recientemente en Turquía ilustran lo dispuesto que está la burguesía a ofrecer la vida de los asalariados a cambio de mantener sus ganancias. Pero como ya lo decíamos, estas circunstancias no son exclusivas de los países de menor industrialización, en los países centrales la burguesía es tan brutal como en la periferia, lo mismo cuando desata la represión, que en su celosa defensa de la ganancia, por la que tampoco duda en sacrificar la vida de los trabajadores. Podríamos hacer una larguísima lista de esos “accidentes”, pero nombremos solo algunos de relativa cercanía en el tiempo, ocurridos en países industrializados: el incendio de la torre Grenfell en Londres en 2017, que cobró varias vidas como resultado de haber usado en la construcción de este edificio (habitado por trabajadores), materiales inflamables y así reducir costos. Otro hecho es el colapso del puente Morandi en Génova en 2018, por la falta de mantenimiento. Recientemente en Ohio, EE. UU., durante la primera semana de febrero, sucedió que, debido al incremento de la carga a las máquinas y de los ritmos de labor, se descarriló un tren que llevaba una carga de productos industriales altamente tóxicos. Así, el proceso de explotación es llevado al extremo, poniendo en peligro la vida de los trabajadores, pero además con el derrame de los tóxicos, se convirtió en una amenaza de los habitantes cercanos y una destrucción masiva de la fauna de los ríos y lagos de la región...
Como queda ilustrado, la burguesía en todo el planeta, al abandonar el mantenimiento de la infraestructura urbana, al continuar utilizando tecnología anticuada y peligrosa o, al elevar los ritmos de trabajo, pone en peligro la vida de los trabajadores. Por esa misma razón, fenómenos como los sismos o las inundaciones, que parecieran simples expresiones naturales sin control, tienen en la raíz de sus efectos destructivos la falta de materiales y tecnologías adecuadas. Pero para la clase dominante y su Estado, todo gasto que no esté conectado en generar ganancias, debe minimizarse o posponerse su desembolso… hasta el momento en que las estructuras urbanas se colapsen.
En la ciudad de México, la presencia continua de este tipo de “catástrofes” están muy presentes, particularmente los que tienen que ver con el transporte público. Los vehículos usados en ese servicio –tanto el que cubren capitales privados concesionados, como el controlado por el Estado–, por el abandono de su mantenimiento, son vistos como verdaderos ataúdes rodantes.
El metro de México tiene una condición especial, en tanto que moviliza diariamente 44.8 millones de personas, por eso cuando se presenta un desperfecto (que acontecen a cada momento) son cientos de miles los que sufren las consecuencias. La evidente y probada causa de esos desperfectos es la falta de mantenimiento. Pero no solo son retrasos e incomodidades lo que provoca ese descuido, son también accidentes mortales. Basta recordar el desplome de un tramo de vías elevadas de la línea 12 del metro, ocurrido en mayo de 2021, dejando un trágico resultado de 26 muertes y más de una centena de heridos. En este caso como los diversos “accidentes” que se han presentado en el metro, aun cuando el saldo pudiera ser menos dramático, han sido por efecto de la falta de mantenimiento, que siempre van acompañado de actos de corrupción y de desprecio de la vida de los miles de trabajadores que están obligados a usar ese medio de transporte. Es indudablemente un acto criminal, en el que está involucrado directamente el Estado, incluyendo por tanto al gobierno federal y local, pero también a las mafias sindicales y demás sectores de la burguesía involucrados en la construcción o en su mantenimiento.
Pero si la negligencia y abandono se expone como un acto criminal, el sabotaje, que según afirman los voceros del Estado, fue la causa del choque de dos trenes del metro el 7 de enero de este año, (que provocó la muerte de una pasajera y dejó con lesiones a más de cien personas), así como el “desacople de dos vagones” en la Línea 7, nueve días después del choque referido, es igual de criminal y pone en evidencia el cinismo y la generalización del actuar de la burguesía al estilo gansteril.
No podemos asegurar que el peritaje del gobierno, en el que concluye que hubo sabotaje en el metro, sea cierto o no, en tanto que además de colocar en las estaciones del metro a la policía militar (llamada guardia nacional y que hasta ahora su tarea principal ha sido la contención de la migración), adjudicarle cargos por homicidio al conductor del metro que envistió al otro tren y detener a una señora a la que se le cayó una refacción de su lavadora a las vías, por lo que la acusaron de sabotaje (aunque luego de varios días fue exonerada), no se presentan más elementos para apoyar la hipótesis de sabotaje. Sin embargo, lo cierto es que la división que está presente en la burguesía, muy marcada desde finales de la década de los ochenta, ha evidenciado escandalosamente, la forma en que opera la clase dominante. Algunos ejemplos de esos actos son los ajusticiamientos políticos presentes durante la primera mitad de la década de los noventa del siglo XX, como los cometidos contra el obispo Posadas Ocampo, contra Colosio, Ruiz Massieu… o las respuestas violentas, colocando en medio a la población, como en los llamados “culiacanazos”[1], (en su versión de 2019 y el operado el 5 de enero de este año), no hacen sino mostrar que esta disputa va escalando en su violencia, teniendo una afectación cada vez más directa, exponiendo peligrosamente la vida de la población.
El escalamiento de la violencia con la que actúan todas las pandillas de la burguesía en su disputa, evidencia la dificultad que tienen para unificarse en torno al Estado y, por tanto, para controlar y direccionar su política. En esa violenta disputa se entrecruzan temporalmente intereses de los capitales industriales o financieros con los de grupos de las mafias de la droga, que a su vez establecen pactos con las fuerzas militares y policiacas, los aparatos políticos y los gobiernos en todos los niveles del poder, construyendo un escenario jamás conocido, con sangrientos arreglos de cuentas entre los clanes rivales, que terminan enfrentándose todos contra todos. En este escenario, en el que va escalando la violencia y la degradación, en el que “resulta cada día más difícil distinguir al aparato de gobierno y al hampa gansteril…”[2] es que las pugnas burguesas han llegado al grado de usar a la población civil como rehén de sus disputas.
Es altamente probable que los “accidentes” recientes en el metro sean el resultado de la falta de mantenimiento y del sabotaje, son ambas prácticas verdaderos actos criminales de la burguesía. Son movidos por la lógica de la competencia capitalista, que exige reducir los gastos que afectan las ganancias, pero además se mezcla con la dinámica de descomposición acelerada que vive el capitalismo y que en su pudrimiento afecta indudablemente a la burguesía, pero arrastra con ella a la clase trabajadora en su torbellino mortífero. En ese sentido es que se hace necesario para los proletarios comprender el carácter destructivo del capitalismo, reconociendo que ninguna de las pandillas burguesas y ningún gobierno puede ofrecer una alternativa, pues para éstas salvaguardar sus intereses es su único objetivo, aún y cuando requieran sacrificar más y más vidas de los explotados.
RM, 28-febrero-2023
1 Se le da ese nombre a la toma militar de la ciudad de Culiacán realizada por la mafia de la droga, ante la detención de su jefe.
2 “Tesis sobre la descomposición [86]”
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Las luchas actuales en Gran Bretaña, Grecia, Dinamarca, Estados Unidos, México, España y sobre todo en Francia muestran cual es el secreto de la verdadera fuerza de nuestra clase: la masividad, la búsqueda de la unidad y la solidaridad de clase, el afirmar claramente ante la sociedad que SOMOS LA CLASE OBRERA. Queda un largo y muy difícil camino, hay que romper el control sindical y afirmar en su contra las Asambleas Generales, la unificación real de las luchas, su politización revolucionaria, sin embargo, esa es la única forma de hacer retroceder al Capital y su Estado y poder crear finalmente las condiciones a escala mundial que permitan al proletariado pasar a la ofensiva y lograr la destrucción del Estado capitalista en todos los países.
En Francia, frente al movimiento masivo de nuestra clase, el Estado desencadena una feroz represión que hemos denunciado en nuestra hoja Represión, insultos, agresiones sexuales, gases y porrazos a mansalva... ¡No debemos caer en la trampa de las provocaciones policiales! | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [132] la cual hemos repartido lo más ampliamente posible en manifestaciones y huelgas.
El que un Estado que se reclama de los “derechos del hombre”, desencadene una salvaje represión no es ninguna novedad. El Estado francés fue el verdugo de la Comuna de París con miles de muertos y más de 30000 obreros desterrados a campos de exterminio como la Guayana1.
Es lo que hicieron la socialdemocracia y los sindicatos alemanes en 1918-23 frente a la tentativa revolucionaria del proletariado causando 100000 muertos. Es lo que hizo la Segunda República en España con 1500 muertos en las luchas obreras cuando la conjunción republicano-socialista de 1931-33 y muchos miles más en la represión de la insurrección minera en Asturias en 1934.
El Estado democrático nada tiene que envidiar en barbarie represiva al Estado descaradamente dictatorial de partido único o de dictadura militar. Sin embargo, tiene una diferencia muy importante que hace su represión mucho más eficaz: le da un contenido y una orientación política.
En Francia, la campaña represiva del gobierno Macron tiene un objetivo político muy concreto que denuncia nuestra hoja antes citada:
“- arrastrar a los jóvenes más enfurecidos a un enfrentamiento estéril con la policía;
- asustar a la mayoría de los manifestantes, para disuadirles de salir a la calle;
- impedir toda posibilidad de discusión, pudriendo sistemáticamente el final de las manifestaciones, momento habitualmente propicio a corrillos y debates;
- hacer impopular el movimiento, dando a entender que toda lucha social degenera automáticamente en violencia ciega y caos, mientras que las autoridades serían las garantes del orden y la paz”.
Y una vez más, esta maniobra no es nueva. Recordemos una experiencia trágica del proletariado en España. En 1919, los obreros en Cataluña mediante una huelga masiva, basada en la extensión de la lucha por solidaridad de clase, alcanzan una fuerza que obligan al gobierno central y la patronal a retroceder. Es la famosa huelga de La Canadiense2.
El capital español se tomó una bárbara venganza. Desde 1920, organizó una provocadora campaña de asesinatos de militantes cenetistas realizadas por bandas armadas pagadas por la patronal y por el gobierno civil. Una parte de la CNT mordió el anzuelo: se organizaron grupos de pistoleros que a cada asesinato respondían con atentados contra policías, políticos o patronos. Se produjo una espiral interminable de asesinatos y contra asesinatos. El proletariado, al verse apartado del terreno de clase de la lucha masiva y solidaria, al quedar atrapado en esa espiral de violencia minoritaria e individualista, se desmoralizó, perdió toda la fuerza conseguida, y las condiciones fueron preparadas para en 1923, la burguesía española instaurar la Dictadura de Primo de Rivera, la cual fue apoyada por el PSOE3.
Los llamados “medios de comunicación” presentan las luchas en Francia como movimientos sindicales y sobre todo como acciones de violencia minoritaria, sus retransmisiones y noticieros reproducen sin descanso escenas de enfrentamiento entre los robocop policiales y unos cuantos encapuchados, el apedreamiento de tiendas de lujo etc. Con ello, dan una idea falsa y deformada de lo que está sucediendo, tratan de hacer ver que lo que más teme el Capital son esos actos ridículos de violencia retransmitidas por TV. Como denuncia nuestra hoja “Nuestra fuerza no reside en el enfrentamiento estéril con los batallones ultrapertrechados y sobreentrenados de CRS, gendarmes móviles y demás pistoleros del "orden" de los explotadores. Como tampoco nuestra lucha consiste en andar rompiendo escaparates y quemando contenedores. La violencia de minorías no fortalece el movimiento. Al contrario, ¡lo debilitan!”.
Sin embargo, Barbaria defiende todo lo contrario, exalta esos actos estúpidos de violencia, muchos de ellos impulsados por provocadores policiales4. De entrada, el título de su artículo es significativo, pide que “incendiemos el capitalismo”, frase equívoca, que da a entender que el objetivo de nuestra lucha no sería el acto consciente de destruir el capitalismo, sino la barbarie nihilista de “incendiar el capitalismo”.
¡Es ridículo y estúpido! El gran maestro, el experto consumado en incendiar es el propio capitalismo, su voracidad imperialista le lleva a incendiar viviendas, seres humanos, tierras de cultivo, en guerras interminables como la de Ucrania. Sus contradicciones, su sed inagotable de ganancias, le lleven a la destrucción ecológica que incendia la Amazonía, Australia, o, en pleno mes de marzo, la verde Asturias.
En su apología del fuego “purificador”, Barbaria proclama “Arde París, arde Nantes…”. Ese fuego minoritario “anticipa lo que, como proletarios, aún no podemos expresar masiva y unitariamente en palabras, asambleas, como clase. La rabia no es suficiente, necesitamos organización, recuperar nuestras posiciones, nuestro programa”.
Es decir: en lugar “de organizarnos, de solidarizarnos, de unirnos, de debatir y levantarnos juntos contra las autoridades para rechazar la continua y pertinaz degradación de nuestras condiciones de vida y de trabajo, para rechazar este sistema que hunde a la humanidad en la miseria y la guerra”, la quema de contenedores, el dar unas bofetadas al pope izquierdista Varufakis5, serían el medio para llegar a las asambleas, a la lucha como clase, a desarrollar “nuestro programa”.
Es una trampa vil. En 1921-22 en España, el enfrentamiento de grupos cenetistas con el capital en una espiral de choques entre pistoleros destruyó la fuerza alcanzada por la huelga de La Canadiense, no llevó “más lejos” esta lucha, ni permitió “recuperar el programa de la clase obrera”, sino que muy contrario, supuso una grave derrota del proletariado en España. Las acciones minoritarias de violencia estúpida no abren ningún camino a la lucha masiva ni a las Asambleas, ni a romper el control sindical, al contrario, dispersan a la clase, la desmoralizan, pudren su combate, la disgregan en una desbandada individualista.
Los fuegos de Barbaria no incendian el capitalismo, lo que hacen es ayudar a quemar la lucha obrera. Eso se ve claro en el otro veneno que Barbaria pretende inocular: la negación del proletariado.
Barbaria se llena la boca de “proletariado”, “clase” etc., sin embargo, como ya denunciamos en ¿Barbaria o Comunismo?, Barbaria nos presenta un “proletariado” que es en realidad una masa amorfa de ciudadanos rebeldes, es decir, la más ponzoñosa negación del proletariado como clase.
En primer lugar, para Barbaria “El proletariado tiene un largo camino para reencontrarse con su programa histórico, con su capacidad revolucionaria, es un camino que empezó desde que el primer ser humano se levantó contra el poder y la explotación”. ¡Parece ser que el “programa histórico” del proletariado habría comenzado con el hombre de Cromañón o con el Homo Sapiens! Desde que surgieron las sociedades de clase, existe “poder y explotación”, sin embargo, solamente con el proletariado existe la posibilidad real no solamente de “levantarse” contra la explotación, sino sobre todo y ante todo, de abolirla. Como dijimos en ¿Barbaria o Comunismo? “Esta visión hace desaparecer al proletariado, diluido en todas las clases explotadas de la historia. Si bien el proletariado es solidario con ellas e integra lo mejor de su lucha, el proletariado es diferente pues no solo es la clase explotada bajo el capitalismo, sino que es igualmente la clase revolucionaria. Los esclavos y los siervos no podían acabar con la explotación, en cambio, el proletariado es la primera clase explotada de la historia que tiene la capacidad y la conciencia para acabar con el capitalismo y crear la nueva sociedad, el comunismo”.
En segundo lugar, Barbaria amalgama el proletariado con la lucha ecologista. La brutal violencia policial contra un activista del ecologismo en una acción contra los embalses en Solline (Francia), le lleva a una proliferación de comunicados donde se dice, por ejemplo, “Solidaricémonos con todo lo que Darmanin [el actual ministro de Interior] quiere erradicar, disolver, encerrar, mutilar: desde el movimiento de las pensiones hasta los comités antirrepresión, desde las futuras ZAD hasta el movimiento de los bloqueos”. Esto son palabras de los padres de la víctima que Barbaria reproduce de manera entusiasta. Aquí lo que se ve es que la lucha obrera se mezcla y por tanto se encadena en los comités anti- represivos, las ZAD, los bloqueos verdes etc. El proletariado es disuelto y atado de pies y manos a movimientos abiertamente burgueses, disfrazados de “anticapitalistas”.
El 13 de mayo de 1968 los estudiantes en Francia fueron víctimas de la barbarie policial. El proletariado se solidarizó con ellos, PERO no lo hizo en el terreno democrático de la “anti- represión”, sino en el terreno proletario de su lucha como clase contra la explotación en la perspectiva de abolirla. Es una repugnante manipulación canalizar la justificada indignación por la barbarie policial contra ese militante hacia una amalgama de “lucha anticapitalista” donde el movimiento de clase contra la reforma de las pensiones se ve encadenado y por tanto negado en la compañía de movimientos burgueses como la protesta ecologista, la “anti represión”, el wokismo etc.
Omar 12-4-23
1 Ver nuestra colección de artículos sobre la Comuna de París Dossier sobre la Comuna de París en su 150 aniversario | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [133]
2 Sobre esta lucha ver el tercer artículo de nuestra Serie sobre la historia de la CNT: Historia del movimiento obrero - El sindicalismo frustra la orientacion revolucionaria de la CNT (1919-23) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [134]
3 Ver el primer artículo de nuestra serie Los gobiernos de izquierda al servicio de la explotación capitalista: Los gobiernos de izquierda en defensa de la explotación capitalista (I) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [108]
4 El proletariado necesita ejercer su violencia masiva de clase, sin embargo, esta NO TIENE NADA QUE VER ni con las picaduras de mosquito en la piel de un elefante que son esas gamberradas ni, por supuesto, tampoco con el terror y el terrorismo. Ver https://es.internationalism.org/revista-internacional/197806/944/terror-terrorismo-y-violencia-de-clase [135] y https://es.internationalism.org/revista-internacional/197810/2134/resolucion-sobre-el-terror-el-terrorismo-y-la-violencia-de-clase [136]
5 “Aprovechamos para saludar a “los/as encapuchados/as” de Exarquia que le partieron la jeta a Varoufakis, el penúltimo pelele izquierdista de la burguesía y alentamos para que estos ejemplos se extiendan” dice Barbaria.
Al comienzo de la guerra en Ucrania, la Corriente Comunista Internacional propuso a los demás grupos de la Izquierda Comunista una declaración internacionalista conjunta sobre el conflicto. De estos grupos, tres afirmaron su voluntad de participar y una declaración fue discutida, acordada y publicada por estos diferentes grupos. El principio de la declaración conjunta era que, en la cuestión fundamental de la guerra imperialista y la respuesta internacionalista contra ella, los diferentes grupos de la Izquierda Comunista estaban de acuerdo y podían unirse en esta cuestión para proporcionar, con mayor fuerza, una clara alternativa política para la clase obrera de los diferentes países contra la barbarie capitalista1
La otra cara de la declaración conjunta era que, en otras cuestiones, particularmente en el análisis de la actual guerra imperialista, sus orígenes y perspectivas, había diferencias entre los grupos constituyentes que debían ser discutidas y aclaradas. En consecuencia, los grupos han decidido elaborar breves declaraciones sobre estas cuestiones y publicarlas en un boletín.
La primera edición en inglés de este boletín puede consultarse aquí en formato PDF [138] haciendo doble clic en la ilustración. Más adelante se publicará en farsi, italiano, coreano y otros idiomas.
CCI 19-4-23
1 Ver Declaración conjunta de grupos de la Izquierda Comunista Internacional sobre la guerra en Ucrania | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [139]
Desde el verano de la ira en Gran Bretaña en 2022, la clase obrera ha vuelto y su lucha se expresa a escala internacional. Enough is enough (¡Ya basta!) gritan los obreros en Gran Bretaña; “Ni un año de más ni un euro de menos”, gritan en Francia; “la indignación viene de lejos”, el grito escuchado en España; “Todos para todos” (Alemania).
Estas consignas, estas luchas, expresan el rechazo que crece en las filas obreras de los terribles ataques que caen sobre sus vidas, de la inflación que hace imposible llegar a fin de mes, del deterioro inexorable de sus condiciones de trabajo y vida.
Expresión más avanzada de esta ola de luchas, los obreros en Francia se movilizan una y otra vez, un nuevo grito emerge de sus gargantas: “Si nos dais un 64 nosotros os daremos un 68” (64 la edad de jubilación que el capital quiere imponer; 68 la lucha masiva de mayo 68).
Este grito expresa como los trabajadores tratan de recuperar su memoria de clase, sus experiencias, una de las más importantes en los últimos 50 años, Mayo 68.
Pero necesitamos ir mucho más allá de Mayo 68. La oleada de lucha internacional que comenzó entonces fue una reacción a los primeros signos de la crisis económica mundial. Hoy, la situación es muchísimo más grave. La desastrosa situación del capitalismo (crisis, guerra, catástrofe ecológica, pandemias etc.) pone en juego la supervivencia de la humanidad.
El impulso de Mayo del 68 se rompió por una doble mentira de la burguesía. Cuando la URSS se derrumbó en 1990, afirmó que el colapso del estalinismo significaba la muerte del comunismo y que comenzaba una nueva era de paz y prosperidad. Tres décadas después, sabemos por experiencia que, en lugar de paz y prosperidad, obtuvimos guerra y miseria. Aún no hemos comprendido que el estalinismo era la antítesis del comunismo, que era un régimen capitalista bárbaro surgido de la contrarrevolución de los años veinte. Falsificando la historia, presentando el estalinismo como comunismo, la burguesía consiguió hacer creer a la clase obrera que su proyecto de emancipación revolucionaria sólo podía acabar en un desastre.
Pero en la lucha, desarrollaremos gradualmente nuestra fuerza colectiva, nuestra unidad y nuestra autoorganización. En la lucha, poco a poco nos daremos cuenta de que nosotros, la clase obrera, somos capaces de ofrecer una perspectiva distinta a la pesadilla prometida por un sistema capitalista en decadencia.
¡Ven a discutir las lecciones de Mayo del 68 para las luchas de hoy!
Fecha y hora: sábado 13 de mayo, 11 horas de México y 19 horas de Europa.
Si quieres participar:
Presencialmente, en Ciudad de México
Dirección: Av. Álvaro Obregón 185, piso 4. Col. Roma Norte, CDMX.
(Entre Monterrey y Tonalá)
A dos cuadras y media - a 3 minutos caminado- de Estación Álvaro Obregón, Metrobús Línea 1, Aprox. a 6-7 cuadras de la Estación Metro Insurgentes, a 15 minutos caminado
Por Internet: escríbenos a [email protected] [69] , y te enviaremos el enlace para participar.
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“¡Basta ya!” - Reino Unido. “Ni un año más, ni un euro menos” - Francia. “La indignación viene de lejos” - España. “Por todos nosotros” - Alemania. Todas estas consignas, coreadas durante las huelgas de los últimos meses en todo el mundo, revelan hasta qué punto las luchas obreras actuales expresan el rechazo al deterioro general de nuestras condiciones de vida y de trabajo. En Dinamarca, Portugal, Países Bajos, Estados Unidos, Canadá, México, China... las mismas huelgas contra la misma explotación cada vez más insoportable. "La verdadera penuria: ¡no poder calentarse, comer, sanar, conducir!
Pero nuestras luchas son también mucho más que eso. En las manifestaciones, empezamos a leer en algunas pancartas el rechazo a la guerra en Ucrania, el rechazo a producir cada vez más armas y bombas, a tener que apretarnos el cinturón en nombre del desarrollo de esta economía de guerra: "¡Ningún dinero para la guerra, ningún dinero para las armas! ¡El dinero para los salarios, el dinero para las pensiones!" pudimos oír durante las manifestaciones en Francia. También expresan el rechazo a ver el planeta destruido en nombre de la ganancia.
Nuestras luchas son el único baluarte contra esta dinámica autodestructiva, el único baluarte contra la muerte que el capitalismo promete a toda la humanidad. Porque, dejado a su propia lógica, este sistema decadente arrastrará a partes cada vez mayores de la humanidad a la guerra y la miseria, destruirá el planeta con gases de efecto invernadero, bosques arrasados y bombas.
La clase que gobierna la sociedad mundial, la burguesía, es en parte consciente de esta realidad, del futuro bárbaro que nos promete su sistema moribundo. Basta leer los estudios y trabajos de sus propios expertos para darse cuenta de ello. Según el "Informe sobre los Riesgos Mundiales" presentado en el Foro Económico Mundial de Davos de enero de 2023: "Los primeros años de esta década han anunciado un período particularmente turbulento en la historia humana. La vuelta a una 'nueva normalidad' tras la pandemia de Covid-19 se vio rápidamente afectada por el estallido de la guerra en Ucrania, inaugurando una nueva serie de crisis alimentarias y energéticas [...]. Al entrar en 2023, el mundo se enfrenta a una serie de riesgos [...]: inflación, crisis del coste de la vida, guerras comerciales [...], enfrentamientos geopolíticos y el espectro de la guerra nuclear [...], niveles insostenibles de deuda [...], declive del desarrollo humano [...], creciente presión de los impactos y ambiciones del cambio climático [...]. Todos estos elementos convergen para dar forma a una década única, incierta y problemática”.
En realidad, la próxima década no es tan “incierta” como dice el mismo Informe: “La próxima década se caracterizará por crisis medioambientales y sociales [...], la “crisis del coste de la vida” [...], la pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas [...], la confrontación geoeconómica [...], la migración involuntaria a gran escala [...], la fragmentación de la economía mundial, las tensiones geopolíticas [...]. La guerra económica se está convirtiendo en la norma, con un creciente enfrentamiento entre las potencias mundiales [...]. El reciente aumento del gasto militar [...] podría desembocar en una carrera armamentística mundial [...], con el despliegue selectivo de armas de nueva tecnología a una escala potencialmente más destructiva de lo que se ha visto en las últimas décadas”.
Ante esta perspectiva abrumadora, la burguesía sólo puede mostrarse impotente. Ella y su sistema no son la solución, son la causa del problema. Si bien en los grandes medios de información, intenta hacernos creer que hace todo lo posible para luchar contra el calentamiento climático, que un capitalismo “verde” y “sostenible” es posible, ella sabe muy bien que está mintiendo. Porque, como señala el “Informe sobre los riesgos mundiales”: “los niveles atmosféricos de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso han alcanzado su punto máximo. Las trayectorias de las emisiones hacen muy improbable que se cumplan las ambiciones mundiales de limitar el calentamiento a 1,5°C. Los recientes acontecimientos han puesto de manifiesto una divergencia entre lo que es científicamente necesario y lo que es políticamente conveniente”.
En realidad, esta “divergencia” no se limita a la cuestión climática. Expresa la contradicción fundamental de un sistema económico basado no en la satisfacción de las necesidades humanas sino en la ganancia y la competencia, en la depredación de los recursos naturales y la explotación feroz de la clase que produce la mayor parte de la riqueza social: el proletariado, los trabajadores asalariados de todos los países.
Así, el capitalismo y la burguesía forman uno de los dos polos de la sociedad, el que conduce a la humanidad hacia la miseria y la guerra, hacia la barbarie y la destrucción. El otro polo es el proletariado y su lucha. Desde hace un año, en los movimientos sociales que se desarrollan en Francia, el Reino Unido, España… trabajadores, pensionados, desempleados, estudiantes se mantienen unidos. Esta solidaridad activa, esta combatividad colectiva, son los testigos de lo que es la naturaleza profunda de la lucha obrera: una lucha por un mundo radicalmente distinto, un mundo sin explotación ni clases sociales, sin competencia, sin fronteras ni naciones. “Los trabajadores permanecen unidos”, gritan los huelguistas en Reino Unido. “¡O luchamos juntos, o acabaremos durmiendo en la calle!”, confirman los manifestantes en Francia. La pancarta “Por todos nosotros” bajo la que se celebró la huelga contra la pauperización en Alemania, el 27 de marzo es especialmente significativa de este sentimiento general que crece en la clase obrera: todos estamos en el mismo barco y luchamos unos por otros. Las huelgas de Alemania, Reino Unido y Francia se inspiran mutuamente. En Francia, los trabajadores se declararon explícitamente en huelga en solidaridad con sus hermanos de clase que luchan en Inglaterra: “Somos solidarios con los trabajadores ingleses, que llevan semanas en huelga por salarios más altos”. Este reflejo de solidaridad internacional es exactamente lo contrario del mundo capitalista dividido en naciones competidoras, lo que culmina en la barbarie guerrera. Recuerda el grito de guerra de nuestra clase desde 1848: “¡Los proletarios no tienen patria! Proletarios de todos los países, ¡uníos!”.
Así, en todo el mundo, la atmósfera social está cambiando. Después de décadas de pasividad y de agachar la cabeza, la clase obrera empieza a reencontrar el camino de su lucha y de su dignidad. Así lo demostraron el “Verano de la Ira” y el retorno de las huelgas en el Reino Unido, casi cuarenta años después de la derrota de los mineros a manos de Thatcher en 1985.
Pero todos resentimos las dificultades y los límites actuales de nuestras luchas. Frente a la apisonadora de la crisis económica, la inflación y los ataques gubernamentales que llaman “reformas”, aún no somos capaces de establecer una relación de fuerzas a nuestro favor. A menudo aislados en huelgas separadas las unas de las otras, o frustrados por reducir nuestras manifestaciones a marchas-procesiones multitudinarias, sin reuniones ni debates, sin asambleas generales ni organizaciones colectivas, todos aspiramos a un movimiento más amplio, más fuerte, más solidario y unitario. En las marchas de Francia, el llamamiento a un nuevo Mayo del 68 no cesa de repetirse. Frente a la “reforma” que retrasa la edad de jubilación a los 64 años, la consigna más popular en las pancartas es: “Vosotros nos ponéis en 64, nosotros os pondremos en Mayo del 68”.
En 1968, el proletariado francés se unió tomando sus luchas en sus manos. Tras las grandes manifestaciones del 13 de mayo para protestar contra la represión policial sufrida por los estudiantes, los paros y las asambleas generales se propagaron como línea de pólvora en las fábricas y en todos los centros de trabajo para desembocar, con sus 9 millones de huelguistas, en la mayor huelga de la historia del movimiento obrero internacional. Ante esta dinámica de extensión y unidad de la lucha obrera, el gobierno y los sindicatos se apresuraron a firmar un acuerdo de aumento general de los salarios para frenar el movimiento. Al mismo tiempo que se producía este despertar de la lucha obrera, se produjo un fuerte retorno a la idea de la revolución, discutida por muchos trabajadores en lucha.
Un acontecimiento de esta magnitud era el signo de un cambio fundamental en la vida de la sociedad: era el fin de la terrible contrarrevolución que había caído sobre la clase obrera desde finales de los años 20 con el fracaso de la revolución mundial tras su primera victoria en octubre de 1917 en Rusia. Una contrarrevolución que había adoptado el rostro espantoso del estalinismo y el fascismo, que había abierto la puerta a la Segunda Guerra Mundial con sus 60 millones de muertos y que había continuado durante dos décadas después. Y esto fue rápidamente confirmado en todas partes del mundo por una serie de luchas de una magnitud desconocida durante décadas:
- El Otoño Caliente italiano de 1969, también conocido como el “Mayo rampante”, que vio luchas masivas en los principales centros industriales y un desafío explícito al encuadramiento sindical.
- El levantamiento de los obreros de Córdoba (Argentina) ese mismo año.
- Las huelgas masivas de los trabajadores bálticos en Polonia en el invierno de 1970-71.
- Otras numerosas luchas en los años siguientes en prácticamente todos los países europeos, en particular en el Reino Unido.
- En 1980, en Polonia, ante la subida de los precios de los alimentos, los huelguistas llevaron aún más lejos esta oleada internacional tomando sus luchas en sus propias manos, reuniéndose en enormes asambleas generales, decidiendo por sí mismos qué reivindicaciones hacer y qué acciones emprender y, sobre todo, esforzándose constantemente por extender la lucha. Ante esta fuerza, no sólo tembló la burguesía polaca, sino la de todos los países.
En dos décadas, de 1968 a 1989, toda una generación de trabajadores adquirió experiencia en la lucha. Sus numerosas derrotas, y a veces victorias, permitieron a esta generación enfrentarse a las numerosas trampas tendidas por la burguesía para sabotear, dividir y desmoralizar. Sus luchas deben permitirnos sacar lecciones vitales para nuestras luchas actuales y futuras: sólo la reunión en asambleas generales (AGs) abiertas y masivas, autónomas, que decidan realmente sobre la conducción del movimiento, al margen e incluso en contra del control sindical, puede constituir la base de una lucha unida y que se extienda, llevada por la solidaridad entre todos los sectores, todas las generaciones. AGs en las que nos sintamos unidos y confiados en nuestra fuerza colectiva. AGs en las que podamos adoptar juntos reivindicaciones cada vez más unificadoras. AGs en las que nos reunamos y de las que podamos salir en delegaciones masivas al encuentro de nuestros hermanos de clase, los trabajadores de la fábrica, del hospital, de la escuela, del centro comercial, de la administración... los más cercanos.
La nueva generación de trabajadores, que ahora toma la antorcha, debe reunirse, debatir, reapropiarse de las grandes lecciones de las luchas pasadas. La generación de más edad debe contar sus luchas a la generación más joven, para que la experiencia acumulada se transmita y se convierta en un arma en las luchas venideras.
Pero también debemos ir más allá. La oleada de lucha internacional que comenzó en mayo de 1968 fue una reacción a la ralentización del crecimiento económico y a la reaparición del desempleo masivo. Hoy, la situación es mucho más grave. El estado catastrófico del capitalismo pone en juego la supervivencia misma de la humanidad. Si no conseguimos derrocarlo, la barbarie se generalizará progresivamente.
El impulso de Mayo del 68 se vio truncado por una doble mentira de la burguesía: cuando los regímenes estalinistas se derrumbaron en 1989-91, afirmaron que el colapso del estalinismo significaba la muerte del comunismo y que se abría una nueva era de paz y prosperidad. Tres décadas después, sabemos por experiencia que, en lugar de paz y prosperidad, obtuvimos guerra y miseria. Todavía tenemos que comprender que el estalinismo es la antítesis del comunismo, que es una forma particularmente brutal de capitalismo de Estado surgida de la contrarrevolución de los años veinte. Falsificando la historia, haciendo pasar el estalinismo por comunismo (¡como la URSS de ayer y la China, Cuba, Venezuela o Corea del Norte de hoy!), la burguesía consiguió hacer creer a la clase obrera que su proyecto revolucionario de emancipación sólo podía conducir a la ruina. Hasta que la propia palabra “revolución” se volvió sospechosa y vergonzosa.
Pero en la lucha, desarrollaremos poco a poco nuestra fuerza colectiva, nuestra confianza en nosotros mismos, nuestra solidaridad, nuestra unidad, nuestra autoorganización. En la lucha, nos iremos dando cuenta de que nosotros, la clase trabajadora, somos capaces de ofrecer otra perspectiva que la muerte prometida por un sistema capitalista en decadencia: la revolución comunista. La perspectiva de la revolución proletaria hará su retorno en nuestras cabezas y en nuestras luchas.
¡El futuro pertenece a la lucha de clases!
Corriente Comunista Internacional, 22 de abril de 2023.
Nuestra Web: / [143]; Para todo contacto, discusión, colaboración, críticas, comentarios, propuestas, escribir a [email protected] [69] ; [email protected] [144]; [email protected] [118]
Participa en nuestra Reunión Pública sobre 1968 y las luchas actuales: Fecha y hora: sábado 13 de mayo, 11 horas de México y 18 horas de Europa. En Ciudad de México: Av. Álvaro Obregón 185, piso 4. Col. Roma Norte, CDMX (Entre Monterrey y Tonalá). A dos cuadras y media - a 3 minutos caminado- de Estación Álvaro Obregón, Metrobús Línea 1, Aprox. a 6-7 cuadras de la Estación Metro Insurgentes, a 15 minutos caminado. Si quieres participar por Internet: escríbenos a [email protected] [69] , y te enviaremos el enlace para participar.
"¿Te callas o quieres que empiece otra vez? ¡Vaya! empiezas a farfullar, si quieres te vuelvo a arrear otro sopapo para enderezarte la mandíbula".
“Cuando te eché mano te pusiste a temblar, ¡la zancadilla te la puse yo!”
“Tranquilo, de tu cara bonita ya tenemos la foto. En cuanto asomes el morro por la calle en las próximas manifestaciones, te puedo decir que somos muy fisionomistas y recordamos vuestras jetas. Cuando volvamos la próxima vez, no subirás al furgón para ir a comisaría, ¡subirás a otra cosa que llaman "ambulancia" para ir al hospital!”
“Tienes suerte, nos vamos a desquitar con otras personas. Si tienes ocasión de ver la tele, fíjate bien, ¡ya verás lo que te espera si se te ocurre volver!”.
Esas frases las pronunciaron policías de la Brav-M1 durante la manifestación del 23 de marzo en París, las grabó uno de los detenidos, y acabaron recorriendo los medios de comunicación, suscitando uno de esos debates entre expertos sobre cómo se forma a los agentes de esa brigada especial, como queriéndonos hacer creer que fue un extravío de unos pocos. ¡Mentira! En todas partes de Francia, en Rennes, Nantes, Lyon,... la policía golpea y provoca. La simultaneidad represiva que se está desarrollando no es casual. Es una política totalmente deliberada del gobierno. El objetivo es simple y hasta clásico:
- arrastrar a los jóvenes más enfurecidos a un enfrentamiento estéril con la policía;
- asustar a la mayoría de los manifestantes, para disuadirles de salir a la calle;
- impedir toda posibilidad de discusión, pudriendo sistemáticamente el final de las manifestaciones, momento habitualmente propicio a corrillos y debates;
- hacer impopular el movimiento, dando a entender que toda lucha social degenera automáticamente en violencia ciega y caos, mientras que las autoridades serían las garantes del orden y la paz.
Sí, ¡nuestra cólera es inmensa! Cierto, no podemos sino indignarnos y ser combativos.
Pero nuestra fuerza no reside en el enfrentamiento estéril con los batallones ultrapertrechados y sobreentrenados de CRS2, gendarmes móviles y demás pistoleros del "orden" de los explotadores.
Como tampoco nuestra lucha consiste en andar rompiendo escaparates y quemando contenedores. La violencia de minorías no fortalece el movimiento. Al contrario, ¡lo debilitan!
¡Somos la clase obrera! Somos una fuerza colectiva, capaz de entrar en una lucha masiva, de organizarnos, de solidarizarnos, de unirnos, de debatir y levantarnos juntos contra las autoridades para rechazar la continua y pertinaz degradación de nuestras condiciones de vida y de trabajo, para rechazar este sistema que hunde a la humanidad en la miseria y la guerra.
Eso es lo que realmente preocupa a la burguesía: cuando luchamos así, como clase obrera que somos. Por eso nos tienden hoy la trampa de la degradación y el caos mediante la violencia. Quieren romper la dinámica actual y el proceso que se está desarrollando desde hace meses a escala internacional.
Desde el anuncio de la reforma de las pensiones, las huelgas se multiplican y, sobre todo, las manifestaciones nos reúnen por millones en las calles. Gracias a esta lucha, ¡empezamos a comprender quién es ese "Nosotros"! Una fuerza social, internacional, que lo produce prácticamente todo y que debe luchar unida y solidaria: ¡la clase obrera! "¡O luchamos juntos o acabaremos durmiendo en la calle!". Así lo expresaban, por ejemplo, en las manifestaciones de apoyo a los basureros de Ivry que la policía viene regularmente a desalojar: ¡juntos somos más fuertes!
Esos reflejos de solidaridad no sólo surgen en Francia. En muchos países aumentan las huelgas y los movimientos sociales. En Reino Unido frente a la inflación, en España frente al desmoronamiento del sistema sanitario, en Corea del Sur contra la prolongación de la jornada laboral, en Alemania contra los bajos salarios... en todas partes, la clase obrera se defiende.
En Grecia, hace tres semanas se produjo un accidente de tren: 57 muertos. Como era de esperar, la burguesía quiso cargar las culpas en un trabajador y encarcelaron al guardagujas de turno. Pero la clase obrera comprendió inmediatamente la argucia. Miles de manifestantes salieron a la calle para denunciar la verdadera causa de ese accidente mortal: la falta de personal y la ausencia de medios. Desde entonces, la cólera no se ha calmado. Al contrario, la lucha crece y se amplía, con gritos de "salarios de miseria, ¡no!" y “¡Hasta el gollete estamos!” o “desde la crisis, ya no podemos trabajar como es debido, pero al menos no nos matéis". Nuestro movimiento contra la reforma de las pensiones forma parte de ese desarrollo de la combatividad y de la reflexión de nuestra clase a nivel mundial.
Nuestro movimiento contra la reforma de las pensiones participa en este desarrollo de la combatividad y de la reflexión de nuestra clase a nivel mundial.
Nuestro movimiento demuestra que somos capaces de luchar masivamente y de hacer temblar a la burguesía. Ya todos los especialistas y sesudos políticos anuncian que será muy complicado que Macron apruebe nuevas reformas y grandes ataques de aquí al final de su quinquenio.
Para ocultar a los trabajadores de otros países la fuerza del movimiento social en Francia, todos los medios de comunicación del mundo retransmiten hasta la saciedad contenedores ardiendo y pedradas. Reducen deliberadamente toda la lucha contra la reforma de las pensiones a un mero disturbio destructivo. Pero sus burdas patrañas son cada vez menos creíbles: en Alemania, las huelgas que se están desarrollando declaran abiertamente que se inspiran en el movimiento actual en Francia.
Es el embrión de un vínculo internacional. Por otra parte, el personal del “Mobilier National” en huelga contra la reforma de las pensiones declaró, justo antes de que se cancelara la visita del rey de Inglaterra a Versalles: "Somos solidarios con los trabajadores ingleses, que llevan semanas en huelga por salarios más altos".
Este reflejo de solidaridad internacional es exactamente lo contrario del mundo capitalista dividido en naciones competidoras, ¡hasta la guerra! Este reflejo de solidaridad internacional recuerda el grito de guerra de nuestra clase desde 1848: "¡Los proletarios no tienen patria! Proletarios de todos los países, ¡uníos!
Contra todas las trampas y mentiras de las burguesías y sus medios de comunicación, en todos los países, a nosotros nos incumbe defender nuestros métodos de lucha, comprender lo que nos hace fuertes y unidos como clase, aprender las lecciones de las luchas pasadas para las luchas presentes y futuras.
Por ejemplo, en los últimos días los periódicos han estado señalando la posibilidad de una situación "tipo CPE" sin decir una palabra sobre lo que fue su alma y su fuerza: las Asambleas Generales (AG). En 2006, el gobierno se vio obligado a retirar su Contrat Première Embauche (Contrato Primer Empleo), que iba a sumir a los jóvenes en una inseguridad aún mayor.
En aquel momento, la burguesía se asustó ante la envergadura que la protesta iba adquiriendo, que empezaba a ir más allá de un movimiento meramente juvenil, de estudiantes precarios y jóvenes trabajadores, para extenderse a otros sectores, con consignas unidas y solidarias: “jeunes lardons, vieux croûtons, tous la même salade’’3
En la capacidad de extender el movimiento se plasmaron los debates llevados a cabo en verdaderas asambleas generales soberanas y abiertas. Las AG fueron los pulmones del movimiento, procurando constantemente no quedar encerrado en facultades o lugares de trabajo a modo de ciudadela sitiada, quedando así bloqueado, sino extender la lucha, con delegaciones masivas a las empresas vecinas y a otros barrios. ¡Esto fue lo que hizo retroceder a la burguesía! ¡Eso es lo que hizo fuerte a nuestro movimiento! ¡Esas son las lecciones que debemos reapropiarnos hoy!
La fuerza de nuestra clase reside en nuestra unidad, en nuestra conciencia de clase, en nuestra capacidad para desarrollar nuestra solidaridad y extender así el movimiento a todos los sectores. Ese es el acicate que debe guiar nuestras luchas.
En la lucha, sólo podemos confiar en nosotros mismos. Ni en políticos, ni en sindicatos. Es la clase obrera y su lucha la portadora de la alternativa: la del derrocamiento del capitalismo, ¡la de la revolución!
Hoy sigue siendo difícil reunirse en asambleas generales, organizarse. Sin embargo, es la única vía posible. Estas AG deben ser lugares donde decidamos realmente la dirección del movimiento. Son el único lugar para organizar la respuesta a la represión y la defensa de nuestros medios de lucha, como fue el caso en las AG cuando lo del CPE de 2006. Estas AG son el lugar donde nos sentimos unidos y confiados en nuestra fuerza colectiva, donde se expresa la responsabilidad y el compromiso de cada uno, donde podemos adoptar juntos reivindicaciones cada vez más unificadoras e ir en delegaciones masivas al encuentro de nuestros hermanos y hermanas de clase en las fábricas, hospitales, escuelas, comercios, administraciones más cercanas. Es la rápida extensión de la lucha a otros sectores lo que hará doblegarse al gobierno.
Hoy o mañana, las luchas continuarán, porque el capitalismo se hunde en la crisis y porque al proletariado no le queda otra opción. Por eso, en todo el mundo, los trabajadores están entrando en lucha.
La burguesía continuará sus ataques (economía de guerra, inflación, despidos, precariedad, penurias), su represión y sus provocaciones. Frente a tal degradación de las condiciones de vida y de trabajo, la clase obrera internacional emprenderá más y más masivamente la vía de la lucha y deberá evitar todas las trampas que se le tiendan.
Así pues, allá donde podamos, en las calles, después y antes de las manifestaciones, en los piquetes, en los cafés y en los lugares de trabajo, debemos reunirnos, debatir, aprender de las lecciones de las luchas pasadas, para desarrollar nuestras luchas actuales y prepararnos para las luchas venideras.
Corriente Comunista Internacional, 27 de marzo de 2023
Al final de la hoja, nuestros compañeros de Révolution Internationale anuncian las reuniones públicas de la siguiente manera:
Por donde sea posible, necesitamos agruparnos, debatir y reapropiarnos de las lecciones del pasado, para preparar la lucha autónoma de toda la clase obrera. En el trabajo, en las manifestaciones, en los bloqueos, en los piquetes, hay que debatir y reflexionar sobre cómo puede tomar la clase obrera sus luchas en sus propias manos, cómo puede autoorganizarse en asambleas generales autónomas, cómo puede extender un movimiento. Y es así, con ese ánimo, con el que organizamos encuentros públicos en París, Lille, Toulouse, Marsella, Nantes, Rennes, Lyon... y en línea. Las fechas y lugares de nuestras reuniones presenciales y cómo conectarse a nuestras reuniones en línea están disponibles en nuestro sitio web: es.internationalism.org ¡Ven a debatir!
Lee Revolución Internacional
1 ‘‘Brigadas de represión contra acciones violentas (motorizadas)”. Van de robocops, en moto, en binomio, con porras y granadas etc. Muy móviles, circulan por las grandes ciudades, especialmente París, durante las manifestaciones, bajan de las motos y se ponen a dar palos o lanzar granadas a diestro y siniestro. En la carrera sin fin en medios represivos son lo más reciente del Estado francés, aunque recuerdan otra brigada motorizada que mató a palos a un manifestante en 1986.
2 Compañías republicanas de seguridad, otra “fuerza del orden”.
3 Juego de palabras que significa “Todos juntos jóvenes y viejos”. Las ensaladas se aderezan con tocinillos ahumados (lardons)y picatostes de pan duro (croûton). Y “vieux croûton” se usa para hablar con ironía de los “mayores”.
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Hoy vamos a volver a las calles para la undécima jornada de manifestaciones contra la reforma de las pensiones. Somos, cada vez, millones de personas alzándonos contra ese ataque, negándonos a aceptar el continuo deterioro de nuestras condiciones de vida y de trabajo, permaneciendo unidos, luchando juntos.
Trabajadores, desempleados, estudiantes y pensionistas, podemos estar orgullosos de esta lucha colectiva, por la dignidad, de esta solidaridad que nos une.
La amplitud de nuestro movimiento es tal que está siendo fuente de inspiración a trabajadores de Alemania, Italia, República Checa, Reino Unido... Ellos también se niegan a ser cada vez más explotados y empobrecidos. Las huelgas se multiplican a escala internacional. Sin embargo, todos sentimos los actuales límites de nuestro movimiento. En Reino Unido, los trabajadores llevan diez meses en huelga sin doblegar al gobierno. Ningún aumento salarial real sino son unas cuantas migajas. En Francia, el gobierno sigue "con las botas puestas", manteniendo su ataque. Y lo peor es que, mientras tanto, los precios alimenticios se disparan y los salarios se estancan. Y a la futura reforma laboral ya se le ve el plumero: más flexibilidad, más precariedad.
Parte de la respuesta está en nuestra propia experiencia, en nuestra propia historia, en particular en aquel episodio de lucha de clases que fue nuestra última victoria: el movimiento contra el Contrato Primer Empleo (CPE) en 2006. Frente a la dinámica del movimiento, la burguesía francesa tuvo que dar marcha atrás y retirar su ley, aun cuando ya había sido aprobada en el Parlamento. Los medios de comunicación hablan de la posibilidad actual de un "escenario CPE", pero sin mencionar nunca lo que, en su momento, hizo temblar a la burguesía francesa y a su gobierno.
El 16 de enero de 2006, el gobierno, con el pretexto de luchar contra el desempleo juvenil, presentó ante Parlamento un proyecto de ley (cínicamente titulado "por la igualdad de oportunidades") con un dispositivo de lo más indignante: el CPE. Este contrato permite a los empresarios despedir a los trabajadores menores de 26 años durante dos años sin la menor justificación.
A partir del 17 de enero, los jóvenes reaccionaron ante semejante ataque, comprendiendo inmediatamente que lo que pretendía era aumentar su precariedad laboral. En todas las universidades se reunieron asambleas generales (AG) para debatir y decidir juntos la dirección del movimiento. Se formaron colectivos para obtener la retirada del CPE.
El 24 de enero se lanza la primera convocatoria de manifestación.
El 7 de febrero, varios cientos de miles de personas se manifiestan por toda Francia, mientras que en las empresas ningún sindicato convoca la menor acción ni asamblea general.
Los días 14 y 16 de febrero, varios miles de estudiantes de universidad y de instituto se manifiestan en París, Toulouse, Rennes y Lyon.
El 27 de febrero, el gobierno utiliza el 49.3 para aprobar la ley (y por tanto el CPE) en la Asamblea Nacional.
El 1º de marzo, trece universidades se declaran en huelga. Los bloqueos, los filtros y el cierre total de las universidades fueron decididos por las AG de los estudiantes en huelga. Se trataba de verdaderas AG: decidían las acciones a emprender y las consignas, y estaban abiertas a trabajadores, desempleados y pensionistas.
El 4 de marzo, la Coordinadora Nacional de Estudiantes, formada por delegados elegidos por las AG, se reúne en Jussieu (París). Unos cincuenta trabajadores, desempleados y jubilados de toda Francia querían participar en los debates. Pero el sindicato estudiantil UNEF se opuso. El debate comenzó en la asamblea, la posición de la UNEF fue quedó en minoría, se abrieron las puertas y se permitió la entrada a los cincuenta "de fuera". Durante todo el debate, los representantes de la UNEF no cesaron de intentar reducir el movimiento a reivindicaciones puramente estudiantiles, mientras que el resto de la asamblea se esforzaba por ampliar las consignas a todos los trabajadores.
El 7 de marzo, la protesta se intensificó. Cerca de un millón de manifestantes caminaron por toda Francia. Empezamos a ver a trabajadores integrar la manifestación, sobre todo en medio de los grupos estudiantiles o por las aceras, raras veces tras pancartas sindicales. En París, los sindicatos tomaron la iniciativa de la manifestación. Al ver esto, los estudiantes se apresuraron a ponerse al frente de la manifestación. Unas veinte universidades estaban en huelga, con cada vez más asambleas soberanas.
El 8 de marzo, los estudiantes de la Sorbona ocuparon la universidad para poder celebrar sus asambleas. El rectorado de París exigió el desalojo del edificio, considerado "monumento histórico". Los estudiantes se negaron y fueron rodeados por CRS y gendarmes móviles, que transformaron la universidad en una auténtica ratonera.
El 9 de marzo, el Parlamento adoptó definitivamente el CPE. El primer ministro anunció que la medida se aplicaría "en las próximas semanas".
El 10 de marzo, estudiantes de otras universidades decidieron acudir masiva y pacíficamente a la Sorbona, para aportar solidaridad y alimentos a sus hambrientos compañeros, encerrados por orden del Rector del Distrito de París y del Ministerio del Interior.
Durante la noche del 10 al 11, la policía invadió la Sorbona, armada de porras y gases lacrimógenos. Expulsaron a los estudiantes en lucha y detuvieron a varias decenas de ellos.
El 16 de marzo, 64 de las 84 universidades de Francia quedaron bloqueadas.
El 18 de marzo, demostración de fuerza anti-CPE: casi un millón y medio de personas en la calle. Los sindicatos siguen sin hacer nada en las empresas, ninguna acción, ninguna asamblea general.
El 19 de marzo, los sindicatos esgrimen "la amenaza de una huelga general"... una ilusoria amenaza que nunca se concretó. Un texto normalmente reservado a los miembros de la UNEF se filtró en las filas estudiantiles. Este texto explica a sus miembros cómo infiltrarse en las AG, controlar los debates y las decisiones. La indignación es general. Algunas asambleas corearon "Unef-Medef"1, para subrayar el debilitamiento del sindicato desde dentro en beneficio de la patronal.
El 20 de marzo, el primer ministro vuelve a descartar cualquier retirada del CPE.
El 21 de marzo se bloqueó una cuarta parte de los institutos de enseñanza media.
El 28 de marzo y el 4 de abril, récord de movilizaciones: cerca de tres millones de manifestantes marcharon por toda Francia.
El 10 de abril, ¡el CPE fue retirado!
Lo que hizo fuerte al movimiento fue, ante todo, el fortalecimiento de la solidaridad activa en la lucha. Fue cerrando filas, construyendo un tejido muy tupido, comprendiendo que la unión hace la fuerza, como los estudiantes de universidad y de secundaria pudieron poner en práctica la vieja consigna del movimiento obrero: "¡Uno para todos, todos para uno!"
Se celebraban en paraninfos abarrotados. Se invitaba a obreros, desempleados, jubilados a participar en los debates, a aportar su experiencia. Todos los trabajadores que asistieron a esas AG quedaron asombrados por la capacidad de la joven generación para dar la palabra, convencer, confrontar argumentos... Los estudiantes defendieron permanentemente el carácter soberano de las AG, con sus delegados elegidos y revocables (a base de mandatos con sus devoluciones) y votaciones a mano alzada. Cada día, diferentes equipos organizaban el debate en la tribuna. Para poder distribuir las tareas, centralizar, coordinar y mantener el control del movimiento, los comités de huelga decidieron elegir diferentes comisiones: prensa, animación y reflexión, recepción e información, etc. Gracias a las AG, verdaderos lugares abiertos de debate y decisión, y a la centralización de la lucha, los estudiantes decidieron las acciones que realizar, siendo la principal preocupación la extensión del movimiento a las empresas.
Los estudiantes comprendieron perfectamente que el resultado de su lucha estaba en manos de los asalariados. Como dijo un estudiante en una reunión de la coordinadora de la región Île-de-France el 8 de marzo, "si nos quedamos aislados, nos comerán vivos". Esta dinámica hacia la extensión del movimiento, hacia la huelga de masas, comenzó desde el principio de la movilización. Los estudiantes enviaron delegaciones masivas por todas partes a los trabajadores de las empresas cercanas a sus lugares de estudio. Pero se encontraron con el típico bloqueo sindical: los obreros permanecían encerrados en sus empresas sin ninguna posibilidad de discutir con las delegaciones estudiantiles. Así que los "sioux" de las universidades tuvieron que imaginar otra forma de sortear ese bloqueo: abrieron los paraninfos donde se celebraban las asambleas generales. Pidieron a trabajadores y jubilados que compartieran con ellos su experiencia. Estaban sedientos de aprender de los mayores. Y los "viejos" estaban deseosos de transmitir a los "jóvenes", de modo que a la vez que los "jóvenes" maduraban, los "viejos" rejuvenecían. Fue esta ósmosis entre todas las generaciones de la clase obrera lo que dio un nuevo impulso al movimiento. La mayor victoria fue la propia lucha: "A veces los trabajadores triunfan; pero es un triunfo efímero. El verdadero resultado de su lucha no es tanto el éxito inmediato como la creciente unidad de los trabajadores" (Marx y Engels, Manifiesto Comunista, 1848).
El movimiento estudiantil de 2006 fue mucho más allá de una simple protesta contra el CPE. Como dijo un profesor de la Universidad de París-Tolbiac en la manifestación del 7 de marzo: "el CPE no es sólo un ataque económico real y concreto. Es también un símbolo". En efecto, era el "símbolo" de la quiebra de la economía capitalista. También fue una réplica implícita contra la brutalidad policial (la que, en otoño de 2005, había provocado la muerte "accidental" de dos jóvenes que volvían de un partido de fútbol denunciados como "ladrones" por un "ciudadano" y perseguidos por la policía). La represión de los estudiantes de la Sorbona, que lo único que pretendían era poder celebrar asambleas, no hizo sino reforzar la determinación de los estudiantes. Toda la burguesía y sus medios serviles de comunicación no cesaron, hora tras hora, de mentir para hacer pasar a los estudiantes por "gamberros". Pero la clase obrera no mordió el anzuelo. Al contrario, la violencia de los policías de la burguesía reveló la violencia del sistema capitalista y de su Estado "democrático". Un sistema que echa a la calle a millones de trabajadores, que quiere reducir a la miseria a jóvenes y pensionistas, un sistema que impone la "ley y el orden" a porrazos.
Las nuevas generaciones de la clase obrera se negaron a ceder a la provocación del Estado policial. Se negaron a utilizar la violencia ciega y desesperada. Frente a la represión y la provocación, mantuvieron su método de lucha: ¡las AG soberanas, la solidaridad y la extensión de la movilización!
Estos métodos de lucha que hicieron la fuerza del movimiento en 2006, que hicieron temblar a la burguesía y la obligaron a retroceder, ¡nosotros también somos capaces de ponerlos en práctica!
El CPE no atacó a los jóvenes con contratos precarios por ser estudiantes, sino por ser futuros trabajadores. Los métodos de lucha que los estudiantes en huelga utilizaron instintivamente son los de toda la clase obrera. Apoderarse de la lucha en el lugar de trabajo, reunirse en asambleas soberanas, decidir colectivamente las acciones y las consignas, debatir y construir juntos el movimiento, extender la lucha a los sectores geográficos más cercanos, yendo al encuentro de los trabajadores de escuelas, hospitales, fábricas, administraciones próximas... todo eso es posible. Pensar y elaborar juntos en estas AG es también la manera de evitar caer en la trampa de las provocaciones policiales y los enfrentamientos estériles. Los estudiantes de 2006 lo demostraron.
Organizarnos en AG es ahora el paso decisivo que aún no hemos conseguido dar para transformar a los millones de personas que estamos en las calles en una verdadera fuerza colectiva, unida y solidaria. Porque nos falta confianza en nosotros mismos, porque confiamos la dirección de nuestras luchas a los sindicatos, porque hemos olvidado que ya hemos sido capaces de luchar así en el pasado. En Polonia en 1980, en Italia en 1969, en Francia en 1968... por tomar sólo los tres ejemplos más famosos de los últimos sesenta años.
Para superar esta etapa, todos los trabajadores, desempleados, jubilados, estudiantes que buscan desarrollar la lucha y la fuerza colectiva de nuestra clase, deben reunirse para debatir, intercambiar sobre su experiencia e intentar reapropiarse juntos las lecciones del pasado. ¡La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos!
Corriente Comunista Internacional, 5 de abril de 2023
1 MEDEF es la organización patronal de Francia.
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"Una movilización cada vez más violenta" (The Times), "un incendio que fascina y destruye" (El País), "Incendio frente al ayuntamiento de Burdeos" (Der Spiegel) ...
Los enfrentamientos entre grupos de black-block y la policía durante las manifestaciones contra la reforma de las pensiones ocuparon las portadas de muchos periódicos europeos y extranjeros. Los medios de información extranjeros también difundieron vídeos de contenedores de basura quemados, cristales rotos, proyectiles y granadas, escenificando hábilmente un auténtico apocalipsis. Mientras que, hasta ahora, el movimiento contra las pensiones en Francia estaba sufriendo una auténtica campaña de ocultamiento a nivel internacional, los medios de información extranjeros despertaron de repente de su letargo para tergiversar por completo lo que está ocurriendo en las calles de todas las ciudades francesas desde mediados de enero.
Reducir el movimiento social a disturbios destructivos, que en realidad son muy menores y marginales, ha sido siempre el ejercicio con el que los medios de información se deleitan para intentar desacreditar la lucha. El eco de la lucha en Francia entre la clase obrera de Italia, Reino Unido o Alemania no ha hecho más que acentuar el afán de la burguesía por difundir grandes mentiras.
Muy lejos de algunas concentraciones “de incendiarios" (de contenedores de basura...), son por el contrario millones de personas las que marchan, semana tras semana, en manifestaciones fraternas y siempre tan decididas a luchar y a hacer retroceder este ataque. La activación por parte del gobierno, el 16 de marzo, del artículo 49.3 de la Constitución, permitiendo la adopción de la ley sin el voto de los diputados, seguida, unos días más tarde, de una intervención despectiva de Macron comparando a los manifestantes con "facciosos" similares a las odiosas y vociferantes tropas de Trump o Bolsonaro, han reforzado aún más la cólera y la voluntad de hacer retroceder al gobierno.
En el noveno día de movilización, el 23 de marzo, se reunieron entre 2 y 3 millones de personas: asalariados, pensionados, desempleados, estudiantes de secundaria y universitarios... Todos estaban en la calle para gritar el rechazo aún intacto a ser explotados formalmente hasta los 64 años. Los actos de violencia indiscriminada de algunos centenares de black-blocks, difundidos sin cesar por los telediarios y retransmitidos internacionalmente, no tienen en realidad absolutamente nada que ver con la naturaleza de este movimiento.
Estos actos estériles e inútiles sirven precisamente de garantía para que la CRS (Compañía Republicana de Seguridad), las BRAV-M (Brigadas Motorizadas de Represión de las Acciones Violentas) y otros portadores de "orden" de los explotadores repriman y hagan reinar el terror. Todo esto se hace con el objetivo de disuadir a los trabajadores de unirse a las manifestaciones y también de impedir mítines y debates.
Sin embargo, la estrategia de putrefacción a través de la violencia, orquestada a sabiendas por el gobierno, no ha dado sus frutos por el momento. La masividad y la determinación de los dos días siguientes de movilización, el 28 de marzo y el 6 de abril, seguían ahí. La brutalidad policial desatada contra los manifestantes llevó incluso a parte de la burguesía mundial, a través del Consejo de Europa o la ONU, a advertir a Macron y su gobierno contra el "uso excesivo de la violencia", ya que la muerte de un manifestante podría tener un impacto rotundo en todo el proletariado de Europa Occidental.
Así, a pesar de las provocaciones, las múltiples trampas tendidas por el gobierno, los sindicatos y todas las demás fuerzas de la burguesía, ¡la lucha en Francia continúa! La masividad, la combatividad y la solidaridad permanecen intactas. Esto no deja de preocupar a una parte de la burguesía francesa que, ante el aislamiento y el "hasta el final" de Macron y su gobierno, busca resueltamente una salida1 .
La amplitud de este movimiento es tal que inspira a los trabajadores de varios países. En Italia, se preguntan ¿por qué "nadie movió un dedo" cuando se aumentó la edad de jubilación a 67 años en 2011? ¿Por qué no nos negamos a seguir siendo explotados como hacen hoy los trabajadores en Francia? En Alemania, los trabajadores del transporte en huelga han afirmado abiertamente inspirarse en el movimiento de Francia. Lo mismo ocurrió en el Reino Unido y en la República Checa, también en relación con las pensiones. Así pues, lejos de ser una especificidad de los "refractarios galos", la lucha contra la reforma de las pensiones participa activamente en el desarrollo de la combatividad y la reflexión de la clase obrera a escala internacional.
¿Por qué? Porque es toda la clase obrera del mundo la que se ve afectada por la inflación, los ataques gubernamentales, la degradación de las condiciones de vida, la intensificación de la explotación en el trabajo.
Por eso el “enough is enough !” (“basta ya”) coreado en el Reino Unido desde hace meses por los trabajadores de muchos sectores, el "ça suffit!" de los manifestantes en Francia, la reacción de los trabajadores en Grecia tras un accidente ferroviario2... forman parte del mismo movimiento internacional de cólera y descontento: España, Alemania, Grecia, Corea del Sur, México, China, Italia... en todas partes hay huelgas y manifestaciones, en todas partes hay la misma lucha para defenderse de los peores efectos de la crisis del capitalismo.
Como lo muestra el eco internacional de la lucha en Francia, poco a poco va surgiendo un embrión de vínculos entre trabajadores que va más allá de las fronteras. ¡Estos reflejos de solidaridad son exactamente lo contrario del mundo capitalista dividido en naciones competidoras y que alaba permanentemente el culto a la patria! Estos, al contrario, recuerdan el grito de guerra de la clase obrera desde 1848, el del Manifiesto Comunista de Marx y Engels: "¡Los proletarios no tienen patria! Proletarios de todos los países, ¡uníos!”
Así, las luchas actuales son el terreno más propicio para la toma de conciencia de que "todos estamos en el mismo barco", como reivindicaron claramente los manifestantes en Grecia recientemente. Aunque todavía sea un proceso muy frágil y confuso, todas estas luchas nos permiten tomar conciencia poco a poco de que es posible luchar como fuerza unida y colectiva, como una clase, ¡como la clase trabajadora mundial!
Si la combatividad y la masividad por sí solas no han sido capaces de hacer retroceder a la burguesía, el mero hecho de experimentar la lucha colectiva, de medir los callejones sin salida, de enfrentarse a las trampas tendidas por la burguesía y de poder reflexionar sobre ellas para sacar lecciones es ya una victoria y un paso más para las luchas futuras: "A veces los trabajadores triunfan; pero es un triunfo efímero. El verdadero resultado de su lucha no es tanto el éxito inmediato como la creciente unidad de los trabajadores"3.
Cada semana, en las marchas, se expresan consignas como "Tú nos impones 64, nosotros te devolveremos el mayo del 68", "Marzo del 2023 es el nuevo mayo del 68". Del mismo modo, la lucha contra el CPE (Contrato de Primer Empleo) en 2006 está en la mente de todos4. Estas experiencias de la historia de la clase obrera son muy valiosas para el desarrollo de las luchas. Constituyen una brújula que permite a la clase encontrar el camino hacia la extensión y la unidad de la lucha.
En 1968, el proletariado en Francia obligó al gobierno y a los sindicatos a acordar salarios más altos mediante huelgas masivas y la difusión de asambleas generales en fábricas y otros lugares de trabajo.
En 1969 y 1972, los mineros del Reino Unido también habían conseguido crear una correlación de fuerzas favorable a la clase trabajadora al ser capaces de salir de la lógica corporativista mediante la extensión de la lucha: por docenas y centenas, habían ido a los puertos, acerías, depósitos de carbón, centrales eléctricas, para bloquearlos y convencer a los trabajadores de allí que se unieran a ellos en la lucha. Este método, que se hizo famoso con el nombre de flying pickets (piquetes volantes), expresaba la fuerza colectiva, la solidaridad y la unidad de la clase obrera.
En 1980, la clase obrera de Polonia sacudió a la burguesía de todos los países reuniéndose en enormes asambleas generales (MKS), decidiendo reivindicaciones y acciones de lucha, con la preocupación constante de extender la lucha.
En 2006, fueron las asambleas generales organizadas por los estudiantes y abiertas a todos (trabajadores, desempleados, pensionados...) las que fueron el pulmón de una lucha que, ante su dinámica de extensión, obligó al gobierno de Chirac a retirar el Contrato de Primer Empleo (CPE).
Todos esos movimientos demuestran que la clase obrera puede hacer retroceder los ataques y hacer retroceder a la clase dominante en cuanto es realmente capaz de tomar en sus manos sus luchas para extenderlas y unificarlas sobre la base de reivindicaciones y medios de acción comunes.
El ocultamiento mediático sobre la masividad de la lucha en Francia, al igual que la demonización ultra-mediatizada de la violencia de las minorías, tiene como objetivo precisamente impedir que el proletariado vuelva a conectar con este pasado, permitiéndole tomar conciencia de sus fuerzas. Por eso hoy, el desarrollo de verdaderos espacios de debate, como las asambleas generales soberanas abiertas a todos, debe defenderse como medio de acción, como el medio por excelencia para reflexionar sobre cómo desarrollar y unificar las luchas. La reapropiación de las lecciones de las luchas pasadas es un impulso fundamental en este proceso y, más ampliamente, en la recuperación de la conciencia de pertenecer a una misma clase que lleva en sí misma la fuerza para derrocar el orden capitalista.
Vincent, 7 de abril de 2023.
1 Durante semanas, los sindicatos han tendido la mano al gobierno para intentar aplacar el movimiento. Pero, por el momento, el Gobierno continúa "con las botas puestas"
2 Ver La combatividad y la solidaridad de los proletarios se expresa también en Grecia | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [148]
3 Manifiesto Comunista
4 Aunque el movimiento contra el CPE no tiene exactamente el mismo significado, ni la misma importancia histórica que Mayo del 68. Ver Undécima manifestación contra la reforma de las pensiones: ¿cómo ganamos en 2006? | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [149]
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El espectáculo de horror de la guerra imperialista que se desarrolla en Sudán es una continuación y extensión de la descomposición del capitalismo, que se acelera visiblemente desde principios de la década de 20201. Expresa la profunda tendencia centrífuga hacia el caos irracional y militarista que afectará a cada vez a más regiones del planeta. Cualesquiera que sean las especificidades de las dos bandas militares que luchan en Sudán -y las examinamos un poco más de cerca a continuación-, el principal culpable de este último estallido de guerra es el sistema capitalista y sus representantes en las grandes potencias: EE. UU., China, Rusia, Gran Bretaña, seguidos de todas las potencias secundarias activas en Sudán: Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Turquía, Israel, Egipto, Libia, etc. A finales del año pasado, el 5 de diciembre, el Ministerio de Asuntos Exteriores británico hizo pública una declaración sobre el futuro democrático de Sudán que comenzaba así: "Los miembros de la Quad y la Troika (Noruega, el Reino de Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, el Reino Unido y Estados Unidos) acogen con satisfacción el acuerdo de un marco político inicial. Se trata de un primer paso esencial hacia el establecimiento de un gobierno dirigido por civiles y la definición de acuerdos constitucionales que guíen a Sudán a través de un periodo de transición que culmine con la celebración de elecciones. Elogiamos los esfuerzos de las partes por recabar el apoyo a este acuerdo marco de un amplio abanico de actores sudaneses y su llamamiento a un diálogo continuado e integrador sobre todas las cuestiones de interés y a la cooperación para construir el futuro de Sudán."2
Apenas unas semanas antes de que estallaran los intensos combates del 8 de abril, los citados "socios internacionales" de Sudán seguían hablando de un "retorno inminente" al régimen civil y de un gobierno democrático en el que participaran los dos principales componentes del gobierno sudanés: las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS), dirigidas por el general Abdel Fatah al-Burham, y la Fuerza de Asalto Rápido (FAS)3 dirigida por el general Hamdam Dagalo, alias "Hemediti". A los pocos días de iniciarse los combates entre estas dos facciones militares sudanesas, quedó meridianamente claro que esta "democracia" -como en cualquier otro lugar- es una ilusión y que todas las opciones inmediatas y las perspectivas a más largo plazo para la población de Sudán y de la región circundante van a ir de mal en peor Esto se ejemplifica en Sudán con su capital, la relativamente pacífica y bulliciosa Jartum, que antes se libraba de los horrores que la rodeaban y estaba llena de refugiados del "conflicto de Darfur" de 2003 (es decir, genocidio étnico4) pero que ahora está quedando reducida a ruinas en cuestión de días. La falta de agua, electricidad y servicios sanitarios va acompañada de matanzas y violaciones por parte de ambos bandos de las ex fuerzas gubernamentales.
En 1919, la Internacional Comunista expuso sus perspectivas de futuro para el capitalismo: "¡Ha nacido una nueva época! La época de la disolución del capitalismo, de su desintegración interna. La época de la revolución comunista del proletariado"5. La realidad de esta época del capitalismo ha sido confirmada por más de un siglo de guerra imperialista cada vez mayor, su única respuesta a su crisis económica permanente. Llevamos ya más de 30 años en la fase final de este proceso de decadencia capitalista, la fase de descomposición6. Y desde la pandemia del Covid y más aún con la guerra de Ucrania estamos asistiendo a una trágica aceleración. La profunda putrefacción de este modo de producción puede medirse hoy por una verdadera espiral de destrucción a escala mundial, y en particular por la multiplicación de guerras y masacres (Ucrania, Myanmar, Yemen, Tigray...). En Sudán asistimos hoy a la ruptura del "proceso de paz de la comunidad internacional"; del Estado sudanés y del gobierno militar de Sudán, lo que demuestra inmediatamente una tendencia más amplia de estos agentes de las grandes potencias a funcionar como elementos poco fiables, irracionales y motivados en primer lugar por el "cada quien a lo suyo": lo demuestra el Grupo Wagner ruso7 (activo en Sudán, Chad y Libia bajo el general Khalifa Haftar) que parece desvincularse cada vez más de Moscú y adoptar una dinámica propia. Y esta tendencia de cada uno para sí mismo se ve subrayada por el hecho de que cualquiera de los países mencionados en el primer párrafo es muy capaz de tomar sus propias acciones unilaterales que exacerbarán aún más las tendencias a un mayor caos en Sudán y la región circundante.
Sudán fue una colonia de la Corona británica hasta 1956, cuando Estados Unidos socavó el papel del imperialismo británico a raíz de la crisis de Suez. Como en muchas de sus colonias, los británicos habían introducido la práctica del divide y vencerás, utilizando las divisiones étnicas y geográficas para facilitar el control. Las consecuencias a largo plazo de esta política pudieron verse en 2011, cuando el país quedó partido por la mitad entre un Norte dominado por los árabes y un Sur africano. Sudán, repleto de recursos naturales, linda con el Mar Rojo, tiene fronteras con Egipto y Libia en el norte de África; Etiopía y Eritrea en el Cuerno; el estado oriental africano de Sudán del Sur y los estados centroafricanos de Chad y la República Centroafricana. Es, por tanto, un foco de todas las rivalidades imperialistas regionales y mundiales que se libran en África y Oriente Próximo.
Con el estallido del actual conflicto, la principal preocupación de los hipócritas "socios" de Sudán fue primero sacar a sus diplomáticos y luego a sus nacionales del país, quemando y destrozando las pruebas de su culpabilidad asesina mientras lo hacían. Haciéndose eco de la "guerra de las vacunas" del capitalismo durante la pandemia de Covid-19, fuimos testigos de la lucha de "cada uno por su lado", ya que los "intereses nacionales" competitivos se sobrepusieron a cualquier tipo de cooperación; los vuelos se quedaron medio vacíos porque no se presentaban los documentos necesarios o no estaban en la lista de nacionales de quienes controlaban los vuelos. Cuando se concedían plazas a otros nacionales en los procedimientos de evacuación, se hacía como un cínico ejercicio de relaciones públicas o para obtener alguna sórdida ventaja diplomática. Y lo que esas potencias que huían dejaron atrás fue un completo desastre creado por ellas mismas y un sombrío futuro para la región.
Es inútil citar el número de víctimas o la destrucción causada, porque las cifras "oficiales" aumentan exponencialmente cada día: decenas de miles de muertos y heridos graves y millones de refugiados y desplazados, con unos 15 millones viviendo ya de las sobras de las agencias de ayuda (parte integrante ellas mismas del imperialismo y la guerra) y desnutrición aguda entre mujeres embarazadas y niños, según una declaración de la ONU del 11 de abril. Los nacionales que tuvieron la suerte de regresar fueron recibidos con banderas y titulares de prensa patrioteros, mientras que la inmensa mayoría en Sudán no tiene salida de la guerra y el hambre y está condenada a su miseria por los mismos intereses nacionales enarbolados en banderas de los Estados capitalistas que vinieron a traer la "democracia" al país.
Para colmo de males en Jartum y más allá, unos 20,000 presos se han fugado o han salido de la cárcel, algunos de los cuales son exasesinos en masa y criminales de guerra condenados por el gobierno que, en sus respectivos bandos, serán acogidos de nuevo en la batalla campal, lo que supondrá un coste aún mayor para la población y sus desesperadas esperanzas de alcanzar algún tipo de "paz". Además de la asombrosa inflación, el saqueo organizado de suministros, los asaltos y robos de las milicias armadas, la población tiene que enfrentarse a los omnipresentes y peligrosos puestos de control que han surgido en muchas calles. Y para agravar aún más su confusión emocional, se suceden los altos el fuego y las treguas, que no hacen sino intensificar la guerra en curso8.
Los dos principales señores de la guerra, los generales Dagalo y Hemediti, "socios democráticos" de Occidente y "amigos y aliados" de Moscú, están enzarzados en una feroz batalla en la que las SAF tienen la ventaja del poder aéreo. No es una gran ventaja en este tipo de guerra, pero si la batalla va a continuar ambos bandos necesitarán pronto reabastecerse de armamento: ¿abastecerán los rusos a las FAS con misiles antiaéreos o más a través de Wagner? ¿Aumentará Haftar, el libio apoyado por Rusia, los suministros y el apoyo que presta y ha venido prestando a la RSF? ¿Se implicarán más Arabia Saudí y Egipto en el aumento de armamento para las FAS, y están Abu Dhabi y Riad enfrentados por esta cuestión? ¿Y consolidarán y reforzarán su apoyo los partidarios de las FAS en los EAU, que ven a las primeras como parte de su plan más amplio para controlar el Mar Rojo y el Cuerno de África? ¿Podrían Gran Bretaña y Estados Unidos implicarse más a través de algunos de estos vectores? Dada la profunda inestabilidad de la situación y de todos los actores implicados, existen demasiadas incertidumbres para hacer cualquier tipo de predicción -excepto que la guerra continuará y que el marco general del capitalismo en descomposición garantizará que se extienda.
China está muy implicada en Sudán y en maquinaciones con las dos facciones del ejército para mantener su impulso del "Cinturón y la Ruta de la Seda", que ha fracasado en la vecina Etiopía. Estados Unidos aceleran el enfrentamiento con China, pero el presidente Biden ha intensificado recientemente la actividad militar estadounidense en la zona con el despliegue de recursos militares adicionales para "luchar contra el terrorismo". Sin embargo, no cabe duda de que se ha quedado corto en su respuesta y avergonzado con su afirmación y la del Reino Unido de que estábamos “cerca” de un "gobierno civil" en Sudán. Rusia también ha tratado con las dos facciones del ejército y ambas han hablado favorablemente sobre un posible puerto ruso en el Mar Rojo. Ambas facciones están abiertas a un acuerdo con Rusia, pero toda la región se parece ahora a una cesta de víboras imprevisible.
Las evacuaciones sudanesas han terminado en gran medida hasta la fecha y, fiel a su estilo, la guerra queda cínicamente relegada de los titulares mientras el país se hunde de nuevo en una miseria aún mayor. Sudán es un ejemplo de la dinámica del capitalismo y hay muchos otros: se están abriendo peligrosas líneas de falla imperialistas con tensiones militares en aumento en Oriente Medio, alrededor de la ex Yugoslavia y el Cáucaso y en general en todo el mundo, ya que el militarismo es la principal salida que le queda al Estado capitalista. La guerra en Ucrania, con sus efectos locales y globales, continúa. A principios de abril de este año, Finlandia se convirtió en el 31º país en ingresar en la OTAN y sus 1,300 km de frontera han duplicado la línea del frente con Rusia. Como ha hecho en otros Estados colindantes con Rusia, la OTAN será cautelosa al principio y luego aumentará sus fuerzas y armamento a lo largo de la frontera, obligando a Rusia a militarizar de su lado.
La perspectiva a más largo plazo para el imperialismo es la creciente confrontación con China que prepara Estados Unidos, pero aquí también hay incertidumbres y variables. Mientras tanto el capitalismo se hunde en la guerra irracional y la barbarie y Sudán es un ejemplo más de su "desintegración interna".
Baboon, 3.5.23
1 Ver Los años 20 del Siglo XXI: La aceleración de la descomposición capitalista plantea abiertamente la cuestión de la destrucción de la humanidad | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [71]
2 https://www.gov.uk/government/news/sudan-quad-and-troika-joint-statement.. [151]
3 La RSF tiene sus raíces en la temida milicia Jangaweed, una máquina militar de matar y violar de base árabe que pasó a formar parte del gobierno sudanés tras el derrocamiento del dictador Omar al-Bashir en 2019. La Jangaweed fue un producto del imperialismo en la década de 1980 y se integró en el gobierno de Sudán bajo sus servicios de inteligencia con el apoyo de Occidente
4 Es muy probable que este elemento de "limpieza étnica" -un factor creciente del capitalismo en descomposición en todas partes- se reanude de nuevo con toda su fuerza en Darfur, donde realmente no se ha detenido durante años
5 Plataforma de la Internacional Comunista adoptada en su primer Congreso (marzo 1919) PLATAFORMA DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA (marxists.org) [152]
6 TESIS SOBRE LA DESCOMPOSICION: La descomposición, fase última de la decadencia del capitalismo | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [86]
7 El Grupo Wagner ruso ha tratado directamente con ambas facciones militares sudanesas, al parecer desde 2018, y ha estado activo en torno al Puerto de Sudán, con la inteligencia británica afirmando que es un "gran centro" para ellos (citado en el periódico The Eye, 29 de abril); también que el Grupo tiene como objetivo "establecer una 'confederación' de Estados antioccidentales". Aparte de cierto entrenamiento y actividad en Sudán y alrededor de la región, y su estrecha relación con el mariscal de campo Khalifa Haftar de Libia, el Grupo también ha estado involucrado, a través de su frente "M Invest, Meroe Gold" establecido por Moscú y el dictador sudanés Bashir, en el envío de volúmenes del metal precioso fuera del país
8 Durante la guerra del Líbano, de 1975 a 1990, se firmaron miles de alto el fuego que fueron violados inmediatamente. Líbano fue una especie de "modelo" de la descomposición capitalista y la proliferación de "Estados fallidos". Hasta la fecha, al Líbano se le han unido Yemen, Siria, Afganistán, Libia y ahora Sudán (con Pakistán tendiendo a caer en esa situación totalmente caótica). Estos países no tienen prácticamente ninguna posibilidad de reconstrucción efectiva bajo el capitalismo.
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Más de un año ya de una carnicería atroz, cientos de miles de soldados masacrados en ambos bandos, más de un año de bombardeos y de ejecuciones indiscriminadas, asesinando a decenas de miles de civiles, más de un año de destrucción sistemática convirtiendo el país en un gigantesco campo de ruinas, mientras que las poblaciones desplazadas se cuentan por millones, más de un año de enormes presupuestos hundidos en esta carnicería por ambas partes (Rusia está comprometiendo actualmente cerca del 5% de su presupuesto estatal en la guerra, mientras que la hipotética reconstrucción de la Ucrania en ruinas requeriría más de 400,000 millones de dólares). Y esta tragedia está lejos de terminar.
En términos de enfrentamientos imperialistas, el estallido de la guerra en Ucrania fue también un importante paso cualitativo en el hundimiento de la sociedad capitalista en la guerra y el militarismo. Es cierto que desde 1989, diversas aventuras bélicas han sacudido el planeta (las guerras de Kuwait, Irak, Afganistán, Siria...), pero éstas nunca habían supuesto un enfrentamiento tan abierto entre grandes potencias imperialistas. El conflicto ucraniano es el primer enfrentamiento militar de esta magnitud entre Estados a las puertas de Europa desde 1940-45, en el que participan los dos países más grandes de Europa, uno de los cuales dispone de armas nucleares u otras armas de destrucción masiva y el otro cuenta con el apoyo financiero y militar de la OTAN, y que puede provocar una catástrofe para la humanidad.
Aunque Rusia invadió Ucrania inmediatamente, una de las principales lecciones de este año de guerra es sin duda que, detrás de los protagonistas en el campo de batalla, el imperialismo estadounidense está a la ofensiva.
Ante el declive de su hegemonía, Estados Unidos lleva aplicando desde los años 1990 una política agresiva para defender sus intereses, especialmente hacia el antiguo líder del ex bloque rival, Rusia. A pesar del compromiso adquirido tras la desintegración de la URSS de no ampliar la OTAN, los estadounidenses han integrado en esta alianza a todos los países del antiguo Pacto de Varsovia. En 2014, la "Revolución Naranja" sustituyó al régimen prorruso de Ucrania por un gobierno prooccidental y, unos años más tarde, una revuelta popular amenazó al régimen prorruso en Bielorrusia. Ante esta estrategia de cerco, el régimen de Putin reaccionó empleando su fuerza militar, vestigio de su pasado como jefe del bloque. Tras la toma de Crimea y del Donbass en 2014 por parte de Putin, Estados Unidos comenzó a armar a Ucrania y a entrenar a sus militares para utilizar las armas más sofisticadas. Cuando Rusia desplegó su ejército en las fronteras de Ucrania, estrecharon la trampa afirmando que Putin invadiría Ucrania al tiempo que aseguraban que no intervendría sobre el terreno. Mediante esta estrategia de cerco y asfixia a Rusia, Estados Unidos ha dado un golpe maestro que tiene un objetivo mucho más ambicioso que el de simplemente frenar las ambiciones rusas:
- A partir de entonces, la guerra en Ucrania conduce a un claro debilitamiento del poder militar que le queda a Moscú y a una rebaja de sus ambiciones imperialistas. También demuestra la superioridad absoluta de la tecnología militar estadounidense, que es la base del "milagro" de la "pequeña Ucrania" que está haciendo retroceder al "oso ruso";
- El conflicto también les ha permitido apretar las tuercas dentro de la OTAN, ya que los países europeos se vieron obligados a alinearse tras la posición estadounidense, especialmente Francia y Alemania, que estaban desarrollando su propia política hacia Rusia e ignorando a la OTAN, que el presidente francés Macron consideraba estaba en "muerte cerebral" hasta hace dos años;
- El principal objetivo de los estadounidenses al dar una lección a Rusia era sin duda una advertencia inequívoca a su principal rival, China. Durante los últimos diez años, Estados Unidos orienta la defensa de su liderazgo contra el ascenso del retador chino: primero a través de una guerra comercial abierta durante la presidencia de Trump, pero la administración Biden ahora ha intensificado la presión en el plano militar (las tensiones en torno a Taiwán). Así, el conflicto en Ucrania ha debilitado al único aliado militar importante de China y está poniendo en tensión el proyecto de la Nueva Ruta de la Seda, uno de cuyos ejes pasaba por Ucrania.
Si bien ha surgido gradualmente una polarización de las tensiones imperialistas entre EEUU y China, esto es, sin embargo, el producto de una política sistemática llevada a cabo por la potencia imperialista dominante, Estados Unidos, en un intento de detener el declive irreversible de su liderazgo. Tras la guerra de Bush padre contra Irak, con la polarización de Bush hijo contra el "eje del mal" (Irak, Irán, Corea del Norte), la ofensiva estadounidense tiene hoy como objetivo impedir cualquier aparición de contendientes. Treinta años de semejante política no han aportado disciplina ni orden a las relaciones imperialistas, sino que, por el contrario, han exacerbado el sálvese quien pueda, el caos y la barbarie. Estados Unidos es hoy uno de los principales vectores de la aterradora expansión de los enfrentamientos bélicos.
Contrariamente a las declaraciones periodísticas superficiales, el desarrollo de los acontecimientos muestra que el conflicto en Ucrania no ha conducido en absoluto a una "racionalización" de las contradicciones guerreras. Además de los grandes imperialismos, que sufren la presión de la ofensiva estadounidense, la explosión de una multiplicidad de ambiciones y rivalidades acentúa el carácter caótico e irracional de las relaciones imperialistas.
La acentuación de la presión estadounidense sobre los demás grandes imperialismos sólo puede empujarlos a reaccionar y con ello agudizarse el peligro de nuevas confrontaciones militares:
- Para el imperialismo ruso, se trata de una cuestión de supervivencia porque ya es evidente que, cualquiera que sea el resultado del conflicto, Rusia saldrá claramente disminuida de la aventura que ha puesto al descubierto sus límites militares y económicos. Está agotada en el plano militar, habiendo perdido doscientos mil soldados -especialmente entre sus unidades de élite más experimentadas-, una gran cantidad de tanques, aviones y helicópteros modernos. Está fuertemente debilitada desde el punto de vista económico por los enormes costes de la guerra y también por el hundimiento de la economía provocado por las sanciones occidentales. Mientras la facción de Putin intenta por todos los medios conservar el poder, surgen tensiones en el seno de la burguesía rusa, especialmente con las fracciones más nacionalistas o con ciertos "señores de la guerra" (Prigozhin). Estas condiciones militares desfavorables y políticas inestables podrían incluso llevar a Rusia a recurrir a las armas nucleares tácticas.
- Las burguesías europeas, especialmente Francia y Alemania, habían estado instando a Putin a no ir a la guerra e incluso estaban dispuestas, como revelaron las indiscreciones de Boris Johnson, a respaldar un ataque limitado en escala y tiempo para sustituir al régimen existente en Kiev. Ante el fracaso de las fuerzas rusas y la inesperada resistencia de los ucranianos, Macron y Scholz tuvieron que sumarse tímidamente a la posición de la OTAN liderada por Estados Unidos. Sin embargo, no se trata de someterse a la política estadounidense y abandonar sus propios intereses imperialistas, como ilustran los recientes viajes de Scholz y Macron a Pekín. Además, ambos países han aumentado fuertemente sus presupuestos militares con vistas a un rearme masivo de sus fuerzas armadas (una duplicación en el caso de Alemania, es decir, 107,000 millones de euros). Estas iniciativas han suscitado tensiones entre la pareja francoalemana, sobre todo en lo que respecta al desarrollo de programas conjuntos de armamento y a la política económica de la UE.
- China se ha posicionado con mucha prudencia en relación con el conflicto ucraniano, ante las dificultades de su "aliado" ruso y las amenazas poco veladas de Estados Unidos hacia ésta. Para la burguesía china, la lección es amarga: la guerra en Ucrania ha demostrado que toda ambición imperialista mundial es ilusoria en ausencia de una potencia militar y económica capaz de competir con la superpotencia estadounidense. Hoy, sin embargo, China, que aún no dispone de fuerzas armadas a la altura de su expansión económica, es vulnerable a la presión norteamericana y al caos bélico circundante. Ciertamente, la burguesía china no renuncia a sus ambiciones imperialistas, en particular a la reconquista de Taiwán, pero sólo podrá progresar a largo plazo evitando ceder a las numerosas provocaciones estadounidenses (globos "espía", prohibición de la aplicación Tik Tok...) y llevando a cabo una amplia ofensiva diplomática de encanto destinada a evitar cualquier aislamiento internacional: recepción en Pekín de un gran número de jefes de Estado, acercamiento iraní-saudí auspiciado por China, propuesta de un plan para detener los combates en Ucrania...
Por otra parte, el sálvese quien pueda imperialista provoca una explosión del número de zonas potenciales de conflicto. En Europa, la presión sobre Alemania está llevando a disensiones con Francia, y la UE ha reaccionado con ira al proteccionismo de la “Inflation Reduction Act” (Plan/Proyecto de Reducción de la Inflación) de Biden, vista como una auténtica declaración de guerra a las exportaciones europeas a EEUU. En Asia Central, el declive de la potencia rusa va de la mano de una rápida expansión de la influencia de otras potencias, como China, Turquía, Irán o Estados Unidos en las repúblicas de la ex URSS. En Extremo Oriente, persisten los riesgos de conflictos entre China, por un lado, e India (con enfrentamientos fronterizos regulares) o con Japón (que se está rearmando masivamente), por no hablar de las tensiones entre India y Pakistán y las recurrentes entre las dos Coreas. En Oriente Medio, el debilitamiento de Rusia, la desestabilización interna de protagonistas importantes como Irán (revueltas populares, luchas entre facciones y presiones imperialistas) o Turquía (situación económica desastrosa) tendrán un gran impacto en las relaciones imperialistas. Por último, en África, mientras la crisis energética y alimentaria y las tensiones bélicas hacen estragos en varias regiones (Etiopía, Sudán, Libia, Sáhara Occidental), la competencia agresiva entre los buitres imperialistas estimula la desestabilización y el caos.
Un año de guerra en Ucrania ha puesto de relieve, sobre todo, que la descomposición acentúa uno de los aspectos más perniciosos de la guerra en la decadencia: su irracionalidad. En efecto, los efectos del militarismo son cada vez más imprevisibles y desastrosos, independientemente de las ambiciones iniciales:
- Estados Unidos libró las dos guerras del Golfo, así como la guerra de Afganistán, para mantener su liderazgo en el planeta, pero en todos los casos, el resultado es una explosión de caos e inestabilidad, así como un enorme éxodo de refugiados;
- Sean cuales sean los objetivos de los numerosos buitres imperialistas (rusos, turcos, iraníes, israelíes, estadounidenses o europeos) que intervinieron en las horribles guerras civiles siria o libia, estos heredaron un país en ruinas, faccionado y dividido en clanes, con millones de refugiados huyendo a los países vecinos o a los países industrializados.
La guerra en Ucrania es una confirmación ejemplar de ello: cualesquiera que sean los objetivos geoestratégicos de los imperialismos ruso o estadounidense, el resultado es un país en ruinas (Ucrania), un país arruinado económica y militarmente (Rusia), una situación imperialista aún más tensa y caótica en el mundo, y aún más millones de refugiados.
La acentuación del militarismo y de la irracionalidad de la guerra implica una expansión aterradora de la barbarie guerrera por todo el planeta. En este contexto, pueden formarse alianzas coyunturales en torno a objetivos particulares. Por ejemplo, Turquía, miembro de la OTAN, está adoptando una política de neutralidad hacia Rusia en Ucrania, con la esperanza de utilizar esto para aliarse con Rusia en Siria contra las milicias kurdas apoyadas por Estados Unidos.
Sin embargo, y contrariamente a la propaganda burguesa, el conflicto ucraniano no conduce a un reagrupamiento de los imperialismos en bloques y, por tanto, no abre la dinámica hacia una nueva guerra mundial, sino más bien hacia una aterradora expansión del caos sangriento: Importantes potencias imperialistas como India, Sudáfrica, Brasil e incluso Arabia Saudita mantienen claramente su autonomía respecto a los protagonistas, el vínculo entre China y Rusia no se ha estrechado, al contrario, y mientras Estados Unidos utiliza la guerra para imponer sus puntos de vista en el seno de la OTAN, países miembros como Turquía o Hungría van abiertamente por libre mientras Alemania y Francia intentan por todos los medios desarrollar sus propias políticas. Además, el líder de un bloque potencial debe ser capaz de generar confianza entre los países adherentes y garantizar la seguridad de sus aliados. China, sin embargo, se ha mostrado muy cauta en su apoyo a su aliado ruso, al que tiende a fagocitar. En cuanto a Estados Unidos, tras el "America first" de Trump, que había enfriado a los "aliados", Biden sigue básicamente la misma política: les hace pagar un alto precio energético por el boicot a la economía rusa, mientras que Estados Unidos es autosuficiente en este ámbito y las leyes "anti chinas" golpearán duramente a las importaciones europeas. Es precisamente esta falta de garantías concernientes a su seguridad lo que ha llevado a Arabia Saudita a cerrar un acuerdo con China e Irán.
Lo que hace aún más delicada la situación es que la "crisis ucraniana" no aparece como un fenómeno aislado, sino como una de las manifestaciones de esta "policrisis"1, acumulación e interacción de crisis sanitaria, económica, ecológica, alimentaria, bélica, que caracteriza los años veinte del siglo XXI. Y la guerra en Ucrania constituye en este contexto un verdadero multiplicador e intensificador de la barbarie y el caos a escala mundial: "En relación con esta agregación de fenómenos destructivos y su "efecto torbellino", es necesario subrayar el papel motor de la guerra como acción querida y planificada por los Estados capitalistas"2. De hecho, la guerra en Ucrania ha acentuado el alza de la inflación y la recesión en varias partes del mundo, ha provocado una crisis alimentaria y energética, ha causado un retroceso en las políticas climáticas (las centrales nucleares e incluso las de carbón vuelven a funcionar) y ha provocado una nueva afluencia de refugiados. Y eso sin mencionar el riesgo siempre presente de bombardear centrales nucleares, como seguimos viendo en torno al sitio de Zaporijjia, o de la utilización de armas químicas, bacteriológicas o nucleares.
En resumen, un año de guerra en Ucrania pone de manifiesto hasta qué punto se ha intensificado el "gran rearme del mundo", simbolizado por el rearme masivo de los dos grandes perdedores de la Segunda Guerra Mundial, Japón, que ha destinado 320,000 millones de dólares a su ejército en 5 años, el mayor esfuerzo armamentístico desde 1945, y sobre todo Alemania, que también está aumentando su presupuesto de defensa. Así, el conflicto ucraniano ilustra claramente la bancarrota de este sistema (siendo obviamente un producto voluntario de la clase dominante). Sin embargo, la impotencia y el horror que provoca la guerra no favorecen hoy el desarrollo de una oposición proletaria al conflicto. Por otra parte, la agravación significativa de la crisis económica y los ataques contra los trabajadores que se derivan directamente de ella, empujan a estos últimos a movilizarse en su terreno de clase para defender sus condiciones de vida. En esta dinámica de regreso de las luchas proletarias, la barbarie bélica acabará por constituir una fuente de toma de conciencia de la bancarrota del sistema, que hoy sigue limitada a pequeñas minorías de clase.
R. Havanese, 25 de marzo de 2023
1 El término es utilizado por la propia burguesía en el Global Risks Report 2023 (Informe de Riesgos Mundiales) presentado en el Foro Económico Mundial en enero de 2023 en Davos.
2 “Los años veinte del siglo XXI: La aceleración de la descomposición plantea abiertamente la cuestión de la destrucción de la humanidad [71]”, Revista Internacional núm. 169 (2022)
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Después de diez meses de huelgas en muchos sectores, la clase dominante, tanto en el continente europeo como al otro lado del Canal de la Mancha, ya no puede ocultar el hecho de que la clase obrera en Gran Bretaña ha levantado la cabeza. Los medios de información burgueses, inicialmente reticentes en sus reportajes, ahora deben admitir que las huelgas han batido todos los récords: no sólo por el número de trabajadores y sectores concernidos, sino también por su desarrollo en una verdadera ola de huelgas1.
La Tendencia Comunista Internacionalista (TCI), un grupo de la Izquierda Comunista tomó posición sobre estos movimientos con varios artículos y volantes. La TCI defiende globalmente posiciones de clase, insistiendo en que el capitalismo no tiene salida a su crisis cada vez más profunda y que está obligado a intensificar sus ataques contra los trabajadores, que estos últimos deben escapar de la prisión sindical si quieren superar las divisiones tomando la organización de la lucha en sus propias manos.
Pero no basta con proponer posicionamientos abstractos intercalados con análisis aleatorios. Las organizaciones revolucionarias tienen la responsabilidad de evaluar con precisión la correlación de fuerzas y el contexto en el que tienen lugar las luchas para presentar perspectivas concretas para la dinámica del movimiento. En este sentido, el análisis de la TCI sobre el significado de estas luchas es extremadamente contradictorio y revela un marco incoherente de aprensión para comprender la relación de fuerzas entre las clases.
Las primeras expresiones de la lucha en el Reino Unido despertaron inicialmente un cierto entusiasmo en la TCI: “los ataques frontales a los trabajadores provocan el inicio de una nueva resistencia [...] después de décadas de retroceso de clases" y “en la actual ola de acciones salvajes, ya vemos la posibilidad de superar tanto el marco sindical como el marco jurídico del Estado capitalista”2.
Pero posteriormente, el entusiasmo de la TCI se ha enfriado notablemente: “Todavía estamos lejos del nivel de militancia de la década de 1970”, mientras que, a principios de 2023, estimaba que “el peligro de una 'militancia salarial' rondaba: sectores aislados de trabajadores agotados por huelgas lo suficientemente extenuantes como para competir por migajas”3.
La TCI se refiere aquí a su posición sobre las luchas de la década de 1970, “cuando cada sector de la clase obrera, dividido por los sindicatos, exigió porcentajes cada vez más altos para un aumento salarial. Esto no solo no ha llevado a un cuestionamiento del sistema salarial, sino que incluso lo ha fortalecido”4 Pero sorpresa, en uno de sus artículos más recientes, la TCI se deja llevar de nuevo: “El primero de febrero de 2023 fue el mayor día de huelga en más de una década. Y esto es solo el comienzo de una ola de huelgas”5.
Aparte del hecho de que la propia burguesía se había dado cuenta de esto mucho antes que la TCI, nos gustaría entender el balance general que la TCI extrae de las luchas en el Reino Unido: ¿indican “el comienzo de una ola de huelgas" o son sólo "sectores aislados de trabajadores agotados en huelgas bastante extenuantes”? ¿Es este movimiento “el comienzo de una nueva resistencia [...] después de décadas de retroceso de clases” o ¿ha “incluso fortalecido” el trabajo asalariado?
Desde el verano de 2022, la expansión de las luchas obreras en Gran Bretaña ha inspirado movimientos similares en otros países. En consecuencia, una evaluación correcta de la oleada actual en el Reino Unido es imposible desconectándola de la evolución de la lucha de clases a nivel internacional. Sin embargo, la TCI ve las luchas casi exclusivamente a través de lentes británicos: los siete artículos producidos sobre las huelgas en Gran Bretaña carecen de referencia a las luchas que se desarrollan en otros lugares: es como si cada sector nacional de la clase obrera estuviera librando su propia lucha en su propio rincón y que la lucha global es solo una suma de luchas nacionales y no la expresión de una sola dinámica.
Es cierto que la TCI comunica sobre las luchas que tienen lugar en otras partes del mundo capitalista, pero no percibe la importancia del movimiento en el Reino Unido como expresión de una tendencia internacional del proletariado a romper con el período anterior de baja combatividad y falta de confianza en sí mismo. Sabe que las luchas en el Reino Unido y Francia tienen lugar en un terreno proletario, pero no capta, en la práctica, la base común compartida por estas dos fracciones de la clase obrera.
La visión distorsionada de la TCI de la dimensión internacional de la lucha proletaria no es nueva. Está claramente ilustrada, por ejemplo, en el artículo sobre la lucha de los trabajadores de las telecomunicaciones en España en 2015, en el que la TCI escribe que “aquí hay posibilidades concretas para la extensión internacional de la lucha porque Telefónica opera en cinco países”6. Este tipo de extensión sectorial “internacional” de la lucha sólo fortalece el corporativismo de la clase obrera y tiende a socavar su unificación internacional, mientras que la necesidad real e inmediata de los trabajadores en huelga es precisamente entrar en contacto directo con los trabajadores involucrados en la lucha “en la fábrica, hospital, escuela, administraciones más cercanas”7.
Para apreciar el significado de un movimiento de clase en particular, es indispensable colocarlo en un contexto más histórico y global. Por lo tanto, para la CCI, las luchas actuales son importantes porque marcan una ruptura con un período de retroceso que se remonta a finales de la década de 1980 y a la implosión del bloque “comunista”, pero también porque confirman que este reflujo no equivalía al tipo de derrota histórica mundial experimentada por la clase obrera después del aplastamiento de su primer asalto revolucionario entre 1917 y 1923, período que cerró el resurgimiento internacional de las luchas en 1968.
Pero, en estas cuestiones, la TCI confirma su inconsistencia. Hace diez años, afirmó sin rodeos que todavía estábamos viviendo en un período contrarrevolucionario: “La fragmentación y dispersión de la clase [...] ha reducido la capacidad de la clase obrera para responder y el refrán persistente de que no hay alternativa al capitalismo es una prueba más de que la clase aún no ha superado la fuerte derrota de la década de 1920”8. Sin embargo, en 2016-2017, argumenta prudentemente que “actualmente, la clase se está recuperando lentamente de décadas de retroceso y reestructuración”9. Pero la TCI retiró rápidamente este análisis para afirmar que “todavía estamos luchando para restablecer la relación de fuerzas que hemos entendido como el de un retroceso durante 40 años”10.
La evidencia más clara de que la TCI no logra comprender el contexto histórico a nivel mundial es el hecho de que su subestimación de la importancia de las luchas de hoy va de la mano con la fuerte energía que invierte en su campaña en favor de los comités de “No a la Guerra sí a la Guerra de Clase” (No War But The Class War), que se basa en la ilusión de que la clase obrera ya es capaz de librar una lucha directa contra la guerra, sin tomar conciencia de que tal expectativa es completamente inconsistente con su idea de que el proletariado está siempre bajo el peso de una derrota histórica.
Si bien la TCI es bastante consistente en su denuncia de las divisiones sindicales, regularmente tiende a caer en la trampa de los sindicatos, cuando estos últimos utilizan un lenguaje más radical e incluso levantan la bandera de “comités de huelga” que corresponden, en realidad, a una adaptación de las estructuras sindicales para mantener su control sobre los trabajadores. Para la TCI, estos órganos sindicales son un paso adelante, como lo muestra el ejemplo de la “Combinación de Trabajadores de Autobuses” (Bus Workers Combine) creada por el sindicato “Unite”, “que es un intento de coordinación de la lucha por la mejora de los salarios y las condiciones en los distintos depósitos. Los diferentes grupos de trabajadores que unen sus luchas son extremadamente importantes y constituyen nuestra mejor oportunidad de éxito”11.
Esta actitud oportunista hacia el sindicalismo de base está vinculada a la confusión de la TCI sobre la relación entre la lucha económica y la lucha política. La noción de “militancia salarial” (ver cita anterior en el artículo) en realidad expresa una desvalorización de las luchas económicas, una subestimación de su dimensión implícitamente política.
Para la CCI, la lucha en el terreno económico es una dimensión esencial e ineludible, donde se forjan las armas del asalto revolucionario del mañana. En otras palabras, cualquier lucha proletaria “es tanto por reivindicaciones inmediatas como revolucionarias. Reivindicar, resistir a la explotación capitalista, es la base y el motor de la acción revolucionaria emprendida por la clase. [...] En la historia del movimiento obrero no hay una sola lucha revolucionaria proletaria que no sea al mismo tiempo una lucha por reivindicaciones. ¿Y cómo podría ser de otra manera, ya que es la lucha revolucionaria de una clase, de un grupo de hombres caracterizados por su posición económica y unidos por su situación material común?”12.
Para la TCI, por el contrario, “la lucha económica surge, produce lo que puede producir a nivel de demandas, luego declina sin dejar huella política. A menos que haya una intervención del partido revolucionario”13. Los trabajadores no son capaces de politizar su lucha y esto sólo puede hacerse a través de la intervención del “partido”, que funciona aquí como el deus ex machina necesario para superar la oposición entre las dos dimensiones de la lucha.
En resumen, frente a los movimientos en Gran Bretaña, pero también en toda Europa, es particularmente preocupante que una organización que pretende dar orientaciones para la lucha revolucionaria del proletariado sea incapaz de apreciar estas luchas en su período histórico y de comprender su dimensión internacional. Pero para la TCI, esta responsabilidad no parece imponerse ya que ¡“el partido” aparecerá, como Superman, para resolver todo con un movimiento de varita mágica!
D.&R., 12 de abril de 2023
1 Por ejemplo, “The UK is experiencing historic strikes” (“El Reino Unido está experimentando huelgas históricas”), Washington Post (2 de marzo de 2023)
2 “Wildcat Strikes in the UK: Getting Ready for a Hot Autumn” ("Huelgas salvajes en el Reino Unido: Preparándose para un otoño caliente", disponible en el sitio web de la TCI (agosto de 2022), con las siguientes referencias.
3 « Notes sur la vague de grèves au Royaume-Uni » (“Notas sobre la ola de huelgas en el Reino Unido”), enero de 2023.
4 “Unions - Whose Side Are They On?” (“Sindicatos - ¿De qué lado están?”)
5 “Unite the Strikes” (“Unir las huelgas”), marzo de 2023
6 “Spanish Telecom Workers on All-Out Strike” (Trabajadores españoles de Telecom en huelga general”), junio, 2015
7 « Partout la même question : Comment développer la lutte ? Comment faire reculer les gouvernements? » (“En todas partes la misma pregunta: ¿Cómo desarrollar la lucha? ¿Cómo hacer que los gobiernos den marcha atrás?”, volante internacional de la CCI, marzo de 2023. Por todas partes la misma pregunta: ¿Cómo desarrollar la lucha? ¿Cómo hacer retroceder a los gobiernos? | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [112]
8 “ICC theses on decomposition" (“CCI Tesis sobre la Descomposición”) en el foro de la TCI, septiembre 2011
9 “A Crisis of the Entire System” (“Una crisis de todo el sistema”)
10 “The Party, Fractions and Periodisation” (“El partido, las fracciones y la periodización”) en el Foro de la TCI, febrero 2019
11 “Two Comments on Recent Bus Strikes in the UK” (“Dos comentarios sobre las recientes huelgas en Reino Unido”), marzo, 2023
12 Pourquoi le prolétariat est la classe révolutionnaire : Notes critiques sur l'article "Leçons de la lutte des ouvriers anglais" (Révolution Internationale no 9) | Courant Communiste International (internationalism.org) [156]
13 “The Question of Consciousness: A Basis for Discussion” (La cuestión de la conciencia: Una base para el debate”), traducción de Bilan & Perspectives no 6, diciembre 2005
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Cinco meses de lucha, catorce días de acción, millones de manifestantes, multitud de huelgas y bloqueos, una movilización récord... En resumen, un movimiento social de una amplitud que no se veía en Francia desde 1968. Y, sin embargo, la reforma de las pensiones ha sido aprobada. ¿Ha sido en vano? ¡No!
Este movimiento es una promesa para el futuro. Es una señal de que nosotros, la clase trabajadora, hemos vuelto a levantarnos. Una vez más, luchamos juntos. Durante décadas, hemos sufrido los ataques implacables de los sucesivos gobiernos, de derechas y de izquierdas. Pero a partir de ahora, nos negamos a aceptar el continuo deterioro de nuestras condiciones de vida y de trabajo. Eso es lo que demuestra la magnitud de nuestro movimiento.
Desde la primera manifestación del 19 de enero, la inmensa mayoría de los trabajadores no se hizo ilusiones de que el gobierno podría dar marcha atrás. Sin embargo, semana tras semana, millones de trabajadores nos negamos a ceder. Al negarnos a ceder, al luchar juntos, al desarrollar la solidaridad entre sectores y entre generaciones, logramos nuestra primera victoria: ¡la lucha misma!
"A veces los trabajadores triunfan, pero es un triunfo efímero. El verdadero resultado de sus luchas no es tanto el éxito inmediato como la creciente unidad de los trabajadores". (Manifiesto Comunista, 1848).
Esta victoria tiene un valor incalculable para el futuro. Porque sabemos que los ataques van a empeorar. Los precios de los alimentos, la electricidad, la vivienda y el combustible seguirán subiendo. Tanto en el sector privado como en el público, la precariedad laboral, la falta de personal, los ritmos de trabajo infernales y los salarios de miseria serán cada vez peores. El Estado seguirá destruyendo los sistemas de sanidad, educación y transporte... ¡lo único que aumenta son los presupuestos para armas y represión!
Así que vamos a tener que seguir luchando, basándonos en la experiencia de nuestro movimiento actual. Por eso es vital que nos reunamos, siempre que sea posible (al final de las manifestaciones, en nuestros lugares de trabajo, en comités de lucha o círculos de discusión, en reuniones de organizaciones revolucionarias), para discutir y aprender las lecciones. Porque, sí, hay muchas lecciones que aprender de este movimiento:
- En las últimas décadas, hemos sido atacados desde muchos flancos, aislados unos de otros e impotentes. Habíamos perdido la confianza en nuestra capacidad para unirnos y luchar en masa. Peor aún, incluso habíamos olvidado que nuestra fuerza colectiva podía existir. Esos días han terminado.
- Luchando juntos, hemos empezado a darnos cuenta de que somos una sola fuerza. Somos la clase obrera. Desempleados, jubilados, estudiantes con contratos precarios, asalariados del sector privado o público, con mono o bata blanca, en talleres u oficinas, todos somos explotados que, atomizados, cada uno en su rincón, somos impotentes frente al capital, pero que, unidos en la lucha, podemos convertirnos en la mayor fuerza social de la historia.
- Fue precisamente esta reivindicación de nuestra identidad de clase lo que permitió recordar la experiencia de nuestras luchas pasadas. No es casualidad que el eslogan más popular esgrimido en las pancartas fuera: "Vosotros nos pusisteis en el 64, nosotros os volveremos a poner un mayo del 68". Aún más espectacular es la aparición en los debates de referencias al movimiento contra el CPE en 2006, mientras que hasta ahora este episodio era totalmente ignorado en nuestras filas, como si nunca hubiera ocurrido. Al empezar a luchar de nuevo como clase obrera, estamos haciendo posible empezar a reapropiarnos de nuestra historia, nuestras experiencias, nuestras victorias y nuestras derrotas, para que mañana podamos estar más unidos, más organizados y ser más fuertes.
- A diferencia de 2018, cuando los ferroviarios hicieron huelga en solitario durante semanas y semanas, hasta la extenuación, mientras los demás sectores eran llamados a la "huelga por delegación" y a una solidaridad platónica, esta vez ningún sector se ha quedado aislado, ningún sector ha salido derrotado. Incluso los refinadores, que se han visto obligados a retirarse a sus puestos de trabajo mes tras mes en nombre del bloqueo de la economía. Esta vez ha prevalecido la dinámica de la solidaridad activa en la lucha. La trampa clásica de la división y el aislamiento no funcionó.
- Reprimiendo ferozmente y provocando vergonzosamente, el Estado francés esperaba atemorizar a la mayoría de los trabajadores y empujar a una minoría a un enfrentamiento estéril y desesperado con las fuerzas del orden. También en este caso conseguimos evitar esta trampa, a pesar de la inmensa cólera legítima ante las palizas y los insultos.
- Este terror de Estado en las calles, al igual que la aprobación forzosa de la reforma en la más completa legalidad, gracias a los mecanismos constitucionales de la República, han empezado incluso a levantar la máscara de la democracia burguesa y a revelar lo que se esconde tras ella: la dictadura capitalista.
- Por último, y quizás lo más importante, este movimiento ha suscitado una cuestión esencial para el futuro: ¿cómo establecer una relación de fuerzas favorable a la clase obrera? Millones de trabajadores nos movilizamos durante meses y meses y, sin embargo, la burguesía francesa no cedió. ¿Por qué no lo hicieron? ¿Qué le faltó a este movimiento para hacer retroceder al gobierno?
Para entenderlo, y para ir más lejos la próxima vez, tenemos que seguir por el camino que este movimiento ha empezado a recorrer: tenemos que recordar nuestras luchas pasadas y las lecciones que nos enseñaron.
Algunas luchas pasadas demuestran que es posible hacer retroceder a un gobierno, frenar sus ataques.
En 1968, el proletariado francés se unió tomando sus luchas en sus manos. Tras las grandes manifestaciones del 13 de mayo para protestar contra la represión policial de los estudiantes, los paros y las asambleas generales se extendieron como un reguero de pólvora por las fábricas y los centros de trabajo, culminando en la mayor huelga de la historia del movimiento obrero internacional, con 9 millones de huelguistas. Ante esta dinámica de extensión y unidad de la lucha obrera, el gobierno y los sindicatos se apresuraron a firmar un acuerdo sobre un aumento salarial generalizado para frenar el movimiento.
En agosto de 1980, en Polonia, ante la subida de los precios de los alimentos, los huelguistas llevaron la lucha aún más lejos reuniéndose en enormes asambleas generales, decidiendo sus propias reivindicaciones y acciones y, sobre todo, esforzándose constantemente por extender la lucha. Ante esta fuerza, no fue sólo la burguesía polaca la que tembló, sino la burguesía de todos los países.
En 2006, en Francia, tras sólo unas semanas de movilización, el gobierno retiró su "Contrato del Primer Empleo". ¿Qué asustó a la burguesía para dar marcha atrás tan rápidamente? Los estudiantes precarios organizaron asambleas generales masivas en las universidades, abiertas a trabajadores, parados y pensionistas. Propusieron una consigna unificadora: la lucha contra la precarización y el paro. Las asambleas generales eran el alma del movimiento, donde se celebraban debates y se tomaban decisiones. Cada fin de semana, las manifestaciones reúnen a más y más sectores. Asalariados y jubilados se unen a los estudiantes bajo el lema: "Jóvenes lardones, viejos picatostes, ¡todos en la misma ensalada!”
En efecto, la mayor fuerza de una lucha es que es cosa de todos los explotados y no de los "especialistas". En realidad, todas las "acciones" propuestas por los sindicatos están destinadas a impedir que se vean "desbordados", a impedir que resurja el impulso de esos movimientos victoriosos, a impedir que debatamos y decidamos por nosotros mismos cómo llevar la lucha. Piquetes, huelgas, manifestaciones, bloqueo de la economía... mientras estas acciones permanezcan bajo control sindical, sólo pueden conducir a la derrota.
¿Qué han estado haciendo los sindicatos en el Reino Unido desde hace casi un año? Han dispersado la respuesta de los trabajadores: cada día, un sector diferente va a la huelga. Cada uno en su rincón, cada uno en su piquete. Sin mítines, sin debates colectivos, sin unidad real en la lucha. No se trataba de un error estratégico, sino de una división deliberada. En 1984-85, el gobierno de Thatcher ya había conseguido romperle la espalda a la clase obrera en el Reino Unido mediante el mismo trabajo sucio de los sindicatos. Aislaron a los mineros de sus hermanos de clase de otros sectores. Los encerraron en una huelga larga y estéril. Durante más de un año, los mineros ocuparon los pozos bajo el lema de "bloquear la economía". Solos e impotentes, los huelguistas llevaron al límite sus fuerzas y su coraje. Y su derrota fue la derrota de toda la clase obrera. Los obreros del Reino Unido no vuelven a levantar cabeza hasta hoy, ¡más de treinta años después! Esta derrota es, pues, una dura lección que el proletariado mundial no debe olvidar.
Sólo reuniéndonos en asambleas generales abiertas, masivas y autónomas, que decidan realmente sobre la dirección del movimiento, podremos formar la base de una lucha unida y que se extienda, impulsada por la solidaridad entre todos los sectores y todas las generaciones. Asambleas generales en las que podamos adoptar juntos reivindicaciones cada vez más unificadoras. Asambleas generales en las que nos reunamos y desde las que podamos partir en delegaciones de masas al encuentro de nuestros hermanos y hermanas de clase, los trabajadores de la fábrica, el hospital, la escuela o la administración más cercanos.
Hoy todavía nos falta confianza en nosotros mismos, en nuestra fuerza colectiva, para atrevernos a tomar nuestras luchas en nuestras manos. Ese es el límite actual de nuestro movimiento, por eso la burguesía francesa no ha temblado, por eso su gobierno no ha retrocedido. Pero nuestra historia demuestra que podemos hacerlo. Y, en cualquier caso, no hay otro camino.
El capitalismo seguirá hundiéndonos en la miseria y la barbarie. Dejado a su propia lógica, este sistema decadente arrastrará a franjas cada vez más amplias de la humanidad a la guerra y la miseria, y destruirá el planeta con gases de efecto invernadero, bosques arrasados y bombas.
El sentimiento de solidaridad, de estar todos en el mismo barco, la necesidad de permanecer juntos, entre diferentes sectores, entre diferentes generaciones, son los testigos de cuál es la naturaleza profunda de la lucha de los trabajadores, una lucha por un mundo radicalmente diferente, un mundo sin explotación ni clases sociales, un mundo sin fronteras ni enfrentamientos entre naciones donde la "guerra de todos contra todos" dará paso a la solidaridad entre todos los seres humanos: el comunismo.
Nuestra lucha histórica contra el capitalismo es internacional. En los últimos doce meses, hemos visto movimientos sociales de una magnitud no vista desde los años ochenta en el Reino Unido, España, Alemania, Dinamarca, Portugal, Países Bajos, Estados Unidos, Canadá, México y China... las mismas huelgas contra la misma explotación cada vez más insostenible. "Los trabajadores permanecen unidos", gritaban los huelguistas en el Reino Unido. "O luchamos juntos, o acabaremos durmiendo en la calle", confirmaban los manifestantes en Francia. La pancarta "Por todos nosotros" bajo la que se celebró la huelga contra el empobrecimiento en Alemania el 27 de marzo es especialmente significativa de este sentimiento general que crece en la clase obrera: todos luchamos por todos.
En la lucha contra el deterioro de nuestras condiciones de vida y de trabajo, en particular frente a la inflación, desarrollaremos poco a poco nuestra fuerza colectiva, nuestra confianza en nosotros mismos, nuestra solidaridad y nuestra unidad. En la lucha, nos iremos dando cuenta de que nosotros, la clase obrera, somos capaces de tomar nuestras luchas en nuestras manos, de organizarnos, de reunirnos en asambleas generales para decidir nuestras consignas y nuestras acciones. Poco a poco nos daremos cuenta de que somos capaces de ofrecer otra perspectiva que la muerte prometida por un sistema capitalista en decadencia: la revolución comunista.
La perspectiva de la revolución proletaria volverá a nuestras mentes y a nuestras luchas.
¡El futuro pertenece a la lucha de clases!
Corriente Comunista Internacional 4 junio 2023
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El problema de la vivienda se está agravando en todo el mundo, tanto en los países centrales donde se supone que “se vive mejor” como en los países hoy llamados “emergentes” eufemismo con el que se han sustituido otros términos como “subdesarrollo”, “tercer mundo”, para esconder la terrible miseria que en ellos sufren los trabajadores.
En grandes metrópolis que nos presentan como el escaparate del lujo cada vez es mayor la legión de los “sin techo”, homeless palabra en inglés que refleja los miles que en Nueva York, Londres o París duermen en la calle.
En el famoso Silicon Valley, centro mundial de la tecnología, hay muchos trabajadores que viven en furgonetas o autocaravanas, el sueldo no les da, ni siquiera para una vivienda de una sola habitación.
En toda Europa abundan los jóvenes que bien siguen en casa de sus padres o tienen que conformarse con una habitación en un piso compartido, se multiplica el fenómeno de las “camas calientes”, pisos donde una familia duerme ocho horas y tiene que ceder la habitación a otra las ocho horas siguientes, la cual, a su vez, la pasa a una tercera.
En América del Sur, muchos trabajadores, sobre todo los recién llegados a las grandes ciudades, no pueden pagarse una vivienda mínimamente decente y tienen que recurrir a las “tomas de terreno” donde con materiales precarios irse construyendo una infravivienda. El Estado capitalista, defensor de la propiedad privada, sea cual sea el color del gobierno -derecha o izquierda, popular o populista- utiliza la represión contra estas tentativas. Lo vimos con Evo Morales en Bolivia, un defensor del “socialismo”, quien frente a una ocupación en Oruro empleó “la bala y el ejército en defensa de la ley y la propiedad privada”1 y ahora lo vemos con el gobierno Boric en Chile.
El martes 25 de abril del 2023, una Comisión del Senado despacha a Sala Proyecto modificaciones a la Ley de Usurpaciones, que endurece las penas contras las ocupaciones de terreno. Según relata Diario Bio Bio (2023) “En medio de un tenso debate, la Comisión de Seguridad Pública del Senado despachó a Sala el proyecto de Ley de Usurpaciones que modifica el Código Penal y crea penas privativas de libertad para quienes cometan el delito de usurpación de terrenos. Asimismo, se pretende ampliar el periodo de flagrancia y facilitar la detención de los diferentes ocupantes. Lo anterior no incluye a quienes estén inscritos en el Registro Nacional de Campamentos de Chile.” Este proyecto, que tiene su origen en los buitres de la derecha política en Chile, es una declaración de guerra contra las familias obreras que no pueden pagar un arriendo y que se ven obligadas a tomar terrenos de forma ilegal para no dormir en la calle.
Pese a que esta iniciativa fue propuesta por senadores de la derecha política, el gobierno izquierdista de Boric no se ha quedado atrás en la labor de atacar y desalojar a los proletarios que actualmente hacen uso de tomas de terreno. Una nota del Diario Antofagasta TV (2023) dice “Este jueves a las 8:00 de la mañana, la Delegación Presidencial Regional (DPR) de Antofagasta por medio de su Coordinación Territorial comenzaron con el desalojo de ocho hectáreas ubicadas en el sector conocido como Altos Costa Laguna o Bahía Méndez. El lugar había sido intervenido el pasado 5 de abril, culminando de esta manera el desalojo de 100 ocupaciones irregulares en un terreno de aproximadamente 22 hectáreas. A un mes de ese operativo, volvieron a detectar el levantamiento de viviendas y loteo de terrenos.” Acá vemos un ejemplo clásico de como la izquierda y derecha del capital se reparten las faenas para atacar a la clase obrera, mientras la derecha tiene un discurso mucho más agresivo y prepotente, la izquierda ataca de forma más disimulada y sofisticada, pero ambas atacan a los obreros y sirven al Capital.
“Según información del Ministerio de Bienes Nacionales, en Chile existen alrededor de 20 000 tomas de terreno. Es en el norte del país, específicamente en las regiones de Antofagasta y Atacama, donde se concentra la mayor cantidad de tomas de terreno y se registran casi 14 000 del número total a nivel nacional. La crisis migratoria también forma parte de los datos, pues con el incontrolable ingreso de migrantes, se catastran casi 6000 familias extranjeras habitando en estos macro campamentos.” (Tiempo Real, 2022)
La burguesía y sus medios de prensa tratan de justificar este atentado contra el proletariado, bajo los pretextos de que las “tomas de terreno” son fuentes de delincuencia e inseguridad, además de que hay mafias criminales detrás de esto que operan y venden los terrenos de forma irregular para posteriormente ganar dinero (“loteos brujos”). ¡ES VERDAD! La tasa de criminalidad en estos lugares es altísima, y también existen mafias criminales que lotean terrenos para luego regateárselas a las hambrientas familias obreras que buscan un lugar donde vivir.
Pero ¿Cuál es la causa de la criminalidad? ¿Qué son esas mafias? ¿de quién es la culpa?
Hemos de ir a la raíz, y la raíz no está en los obreros que lo único que quieren es un lugar donde vivir. La raíz está en el decadente capitalismo que pudre las bases de toda la sociedad y donde se da cada vez más “el aumento constante de la criminalidad, de la inseguridad, de la violencia urbana, en la que se han ido metiendo cada día más y más niños, los cuales acaban también siendo víctimas de la prostitución”, todo ello “hoy, a una escala desconocida en la historia, invadiendo por todos sus poros a la sociedad humana, expresando no sólo la dislocación de la sociedad burguesa, sino y sobre todo la destrucción de todo principio de vida colectiva en el seno de una sociedad sin el menor proyecto, la menor perspectiva, incluso a corto plazo, incluso la más ilusoria”2
¿Es culpa del proletario el hecho de que existan mafias de delincuentes que ganan dinero a costa de sus necesidades y sufrimientos? No señores, aquí el único culpable de todo es el capital, que a través del estado y sus medios de prensa buscan echarles la culpa a los trabajadores por no tener un lugar donde vivir.
Es necesario comprender que mafias y Estado están conchabadas, colaboran bajo mano para sus turbios negocios, se protegen mutuamente en un auténtico sindicato del crimen, pues como dicen las antes mencionadas Tesis sobre la Descomposición los partidos, las empresas, las instituciones del Estado están corroídas por “la increíble corrupción que está aumentando, prosperando en los aparatos políticos, la oleada de escándalos en la mayoría de los países, como en Japón, donde resulta cada día más difícil distinguir aparato de gobierno y hampa gansteril, o en España, en donde está en entredicho el mismísimo brazo derecho del jefe de gobierno socialista, en Bélgica, en Italia y en Francia, en donde los diputados han decidido amnistiarse a sí mismos de sus mangoneos y bajezas”.
Debemos aclarar algo muy importante, y es el hecho de que las tomas de terreno no son suficientes para la clase obrera, y no se pueden conformar con esta. Igual que, por ejemplo, las ollas comunes3, las tomas de terreno no hacen más que adaptarse a la pobreza y el hambre capitalista, es un “pan para hoy y hambre para mañana”, es una respuesta a situaciones desesperadas de miseria, pero que no contienen los medios para superarla y erradicarla, esto solo se puede superar por la Revolución Proletaria Mundial que será el resultado de la lucha masiva del proletariado en los distintos países y de su unificación internacional.
A diferencia de la extrema izquierda del capital, que pone a las tomas y ocupaciones de terreno sobre un pedestal, haciéndolas ver como algo “muy combativo”, la clase obrera debe comprender que las tomas de terreno además de no ser más que una adaptación al capitalismo moribundo, contienen el peligro de una lucha interclasista popular donde la clase obrera se diluya en “el pueblo” y la “ciudadanía”. Lo que necesita nuestra clase es el desarrollo de su lucha en su terreno de clase unificando sus diferentes reivindicaciones, entre las cuales está la lucha sobre el problema de la vivienda4, la lucha contra la inflación, contra el incremento de la explotación y de la jornada de trabajo, e, igualmente, por una vivienda digna, forman el haz inseparable de reivindicaciones de clase, en torno a las cuales debe desarrollarse la unidad, la solidaridad y la autoorganización de nuestra clase.
Rodrix
Informaciones en:
1 Ver Evo al desnudo | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [164]
2 TESIS SOBRE LA DESCOMPOSICION: La descomposición, fase última de la decadencia del capitalismo | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [86]
3 Ver Comedores populares: ¿Lucha contra el hambre o adaptación al hambre? | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [165]
4 Ver Debate sobre el problema de la vivienda | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [53]
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En la primera parte de esta serie1 analizamos la preparación y el accionar de la burguesía argentina para colocar, en su primera ocasión, a Perón en el gobierno (1946-52), logrando con ello la consolidación del control de la clase obrera, que, mediante la actuación del aparato sindical (principalmente la CGT), remata la cadena represiva que durante la década de los veinte el Estado argentino desató en contra de las movilizaciones obreras. Un segundo aspecto que la burguesía obtuvo con el gobierno de Perón fue un momento de unidad, necesario para poder llevar a cabo su proyecto de industrialización. Sin embargo, como veíamos en la parte última del artículo, la unidad se rompe con la crisis que se abrió al finalizar la 2ªGM, en tanto acentúa la competencia económica y política, llevando a un choque de intereses, que en 1955 lleva al golpe de Estado, impidiendo que Perón terminara su segundo gobierno (programado a finalizar en 1958). En ese ajuste de cuentas llevado entre las diversas fracciones burguesas, aunque la clase obrera no tenía ningún interés común con alguna de ellas, quedó atrapada en medio del enfrentamiento, siendo utilizada como carne de cañón…
Al finalizar la 2ªGM las principales diferencias que se presentaban entre los diversos grupos de la burguesía en Argentina (y en gran parte de América Latina), se enfocaban en definir el perfil que debía de tomar el Estado para la organización económica y política del sistema. Mientras que Perón postulaba la permanencia de un gobierno totalitario, con dominio militar, revestido con un discurso democrático, intervencionista, corporativista y con la tarea de empujar a la industrialización, otros sectores, entre los que se destacaban algunas de las facciones del partido radical (principalmente la encabezada por Frondizi), aunque coinciden en continuar con la industrialización, consideraban debía de enfocarse en la industria pesada, contando con una presencia mayor del capital foráneo, limitando la propiedad estatal, pero además desconcentrando el control del Estado, de manera que, los militares compartieran el dominio político con otros grupos burgueses civiles y religiosos.
Variaciones de esas propuestas se presentaban, no obstante, al final, en una amalgama diversa, los opositores al gobierno de Perón, formado por militares, empresarios, clero católico y los partidos radical, conservador y “socialista”, llevan a cabo el golpe de Estado, no sin antes mostrar que detrás de sus discursos religiosos y su careta de “libertadores” (como se denominaban), se encontraban fracciones burguesas tan reaccionarias y criminales como el mismo peronismo… En una acción que buscaba sembrar el terror, el 16 de junio de 1955 (tres meses antes de consumarse el golpe de Estado), aviones de ataque de la marina, bombardean la plaza de mayo arrojando cerca de 14 toneladas de bombas y disparando continuas ráfagas de fusiles, causando cientos de heridos y la muerte de más de 300 civiles, entre los que se encontraban niños.
De frente a un acto de barbarie como este y ante el ambiente de preparación del golpe militar, marcado por atentados y enfrentamientos, Perón inicialmente llama a la concordia, sin embargo, los “anti peronistas” rechazan el diálogo, por lo que, en un intento de colocarse a la ofensiva, alienta a la estructura sindical a lanzar a los trabajadores a enfrentar a los opositores. Así, en la manifestación del 13 de agosto de 1955, ordena a sus seguidores: “La consigna para todo peronista, esté aislado o dentro de una organización ¡es contestar a una acción violenta con otra más violenta! ¡Y cuando uno de los nuestros caiga, caerán cinco de los de ellos!”. Se trataba de una respuesta desesperada en la que pretendía, una vez más, usar como carne de cañón a los trabajadores, después de todo, el proletariado para Perón (como para todo burgués), eran solo peones de ajedrez, a los que podía sacrificar según convenía a su estrategia. Solamente el 16 de septiembre, ante la amenaza de los militares alzados, de atacar la refinería petrolera de La Plata, los objetivos militares de la Capital y la Casa Rosada, Perón toma la decisión de renunciar y salvar así los “bienes de la Nación”.
Pero si el caudillo depuesto era obligado a dejar el poder, sectores de la misma burguesía, que habían impulsado al gobierno de Perón o que se vieron favorecidos por este, no encuentran una alternativa en la llamada “revolución libertadora” encabezada por el general Eduardo Lonardi. Había en el conjunto de la burguesía, como decíamos arriba, una gran división política; incluso en las filas de los militares existían fracturas. Hay sectores de la marina que no reconocen la autoridad de miembros del ejército que forman parte del gobierno, así mismo, algunos empresarios de la industria y sobre todo del sector agrícola, pugnan por la eliminación total del proyecto de industrialización y, en el plano político, el “anti peronismo” también está dividido, porque mientras un sector (tanto de militares como de empresarios) buscan conciliar con la CGT y los grupos peronistas, pero sin Perón, otro sector desea la eliminación total de esa expresión. Eso explica que dos meses después de efectuarse el golpe de Estado, quitaran del gobierno a Lonardi para colocar al general Pedro E. Aramburu2 (manteniendo el cargo de noviembre-1955 a mayo-1958).
Aunque la dictadura con Aramburo logró cohesionar mejor a la burguesía, no logró eliminar la división existente sobre qué política llevar en relación al peronismo y por tanto hasta que nivel llevar la “desperonización” o la negociación. Tal duda la expresaban porque Perón seguía representando una fuerza política importante para la burguesía argentina. No es extraño que después de 17 años de exilio, al inicio de la década de los setenta, cuando las movilizaciones de los trabajadores amenazaban romper el control sindical, la clase dominante no dudó en organizar su retorno a Argentina.
En la campaña electoral que permitió a Perón ascender al gobierno por segunda ocasión, arrastró a una parte muy importante de la clase obrera a las urnas. Las migajas ofrecidas en su primer gobierno y los discursos demagógicos lograron ese efecto, sin embargo, el capitalismo en su decadencia, no puede asegurar que esas mejoras relativas sean duraderas. La recesión que estalló en Argentina entre 1949-52, llevó al gobierno de Perón a instaurar un “plan de emergencia económica”, afectando particularmente a los salarios reales, que caen, entre 1950 y 1952 en 25%. En 1954 los salarios quedan congelados y se impulsa el aumento de los ritmos productivos. Aunque la estructura sindical hacía pasar estas medidas sin permitir las respuestas abiertas de descontento de los trabajadores, el descrédito del peronismo se exponía y solo podían expresar su malestar pasivamente, alejándose de las “estructuras peronistas de base”; no obstante, cuando empezaron a incrementarse los atentados de los grupos “antiperonistas” y luego el golpe militar, se presenta una renovación de las simpatías de los trabajadores hacia el gobierno, en tanto que su golpeada conciencia, luego de más de una década de medidas de sometimiento por la llamada “revolución justicialista”, creando ilusiones en el sindicato y el gobierno, impide que el descontento a esas medidas empujen a la movilización controlada y dirigida por los trabajadores. Este proceso se continúa después del golpe, al ordenar a la marina3, por parte de Aramburu, la ocupación de la CGT, con el fin de limitar la presencia del principal brazo político del peronismo, en ese mismo sentido ordena la disolución del partido peronista, la imposición del decreto 4,161, con el que prohibía cualquier mención a Perón y al peronismo4, e incluso robando el cadáver de Eva Perón. Otra vez, estas medidas se volvieron propulsoras del peronismo.
No podemos dejar de considerar que este momento histórico al que nos hemos estado refiriendo, tiene como telón de fondo el desarrollo de la contrarrevolución, abierta a partir de la derrota de la oleada revolucionaria (que tuvo como expresiones más desarrolladas la revolución en Rusia en 1917 y Alemania en 1919), extendiéndose por todo el planeta desde la década de los 30, culminando hasta fines de los años 60. Se vuelve crucial tomar en cuenta esta situación, en tanto el aislamiento y aplastamiento de las rebeliones proletarias, hizo que la clase obrera perdiera temporalmente sus perspectivas de combate y fuera presa fácil del control ideológico, como ocurrió justamente en Argentina durante todo este período de luchas internas de la clase dominante. En ese contexto es que, en Argentina, la burguesía, logró involucrar al proletariado en la pugna burguesa, polarizada entre los que buscaban “desperonizar la sociedad” y los que tenían como consigna el “retorno de Perón”.
Inicialmente fue al interior de las filas militares en las que se presentaron los planes conspirativos en contra de la dictadura, como la encabezada por el general Juan José Valle, que, aunque no formaba parte del peronismo, algunas decenas de miembros de estructuras peronista se integraron al levantamiento del 9 de junio de 1956. El movimiento fue derrotado el mismo día, pero, de cualquier forma, representó un golpe ideológico en contra de la conciencia proletaria, en tanto que, en el aislamiento y la represión que se vive, estas acciones desvían su reflexión hacia senderos que nada tienen que ver con su condición de clase explotada.
El accionar encabezado por el general Valle, fue criticada por el propio Perón, por su ingenuidad, pues, decía en su carta a Cooke, era “una acción que, de antemano podía predecirse como un fracaso…” Pero sobre todo por la desconfianza que tenía hacia los militares que no lo habían apoyado con firmeza cuando el golpe de Estado, por eso advertía: “Yo vengo repitiendo, a los mismos peronistas precipitados, que no haremos camino detrás de los militares que nos prometen revoluciones cada fin de semana. Ellos ven el estado popular y quieren aprovecharlo para sus fines…”
Líneas más abajo de la misma carta que hemos estado citando, define que la resistencia, “no depende en sus resultados de realizar grandes acciones de sabotaje, sino miles de acciones de todo tipo realizadas por todos individual y colectivamente…” Por eso, pretendiendo desmarcar a la “resistencia” de las aventuras militares, expone: “En vez de pensar en revoluciones militares, es decir oponer la fuerza a la fuerza en una decisión de conjunto, el pueblo tiene que hacer guerra de guerrillas…”5
No obstante, la crítica que hace a los medios usados por la revuelta de Valle y la definición que hace de su convocatoria a la “resistencia”, son esencialmente iguales; ambas propuestas mantienen la forma conspirativa, individualista y desesperada, pero también comparten los mismos fines: reivindicación de la democracia y las elecciones libres como alternativa… pero, sobre todo, el principal punto en común se encuentra en que ambos proyectos buscaban la continuidad del capitalismo.
La historia mostró la tragedia a que fue sometido el proletariado en Argentina, por el accionar conjunto de los gobiernos y el peronismo. La falta de perspectivas entre los explotados los llevó a verse envueltos en actos de violencia individualista, sin más argumento que su coraje, se lanzaron de forma individual a realizar “actos de sabotaje”, lo mismo atacando la maquinaria de una fábrica que colocando “caños” (explosivos caseros), en edificios públicos o empresas. Tales actos representaban solamente desesperación, porque no causaban un daño material de importancia para el capital, mucho menos ayudaban a la reflexión, al avance en la conciencia y organización de los trabajadores, por el contrario, se volvieron mecanismos de confusión, que desviaban de sus objetivos de clase.
Nuevamente el proletariado, al involucrarse en la “resistencia” convocada por el peronismo, fue utilizado como carne de cañón. Para ampliar el control, Perón designó al Comando Nacional Peronista (CNP), con el cual buscaba coordinar la “resistencia”, sin embargo, tiene corta vida y poca actividad, pasando a ser impulsadas esas acciones por el “Comando de Organización de la Juventud Peronista”. De esta forma el peronismo va a dirigir las actividades de los trabajadores y de los jóvenes, desgastando sus fuerzas e impidiendo la reflexión sobre su condición de explotados y del significado anti proletario de los objetivos y las acciones de la “resistencia peronista”.
Esas medidas de control que ejerce el peronismo, apostando la vida de trabajadores y jóvenes en aventuras sin objetivos, permitieron a Perón llevar a cabo acuerdos con diferentes grupos de la burguesía, colocando a sus fuerzas en mejores condiciones políticas. De esa forma, en las votaciones electorales de 1958, lleva un pacto con Frondizi y su partido, la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) para asegurar su triunfo de la presidencia y de paso evitar subieran a la palestra electorera, personajes del “neoperonismo” que, de obtener un alto número de votos, mostrarían la posibilidad de un “peronismo sin Perón”6. Sabiendo el control que tenía de los trabajadores y el repudio de estos hacia la “libertadora”, Perón le ofrece a Frondizi los votos de sus seguidores, a cambio que en su gobierno cumpla con la legalización de la CGT y de su partido, la amnistía a los presos y para afianzar el control de los trabajadores, un aumento salarial. Al final se cumplió el pacto7, demostrando que el peronismo podía controlar a los trabajadores, empujándolos lo mismo a poner “caños”, que a enredarse en la mascarada electorera.
Pero incluso los intentos de los trabajadores por movilizarse en defensa de sus condiciones de vida, son copados e integrados al marco de la “resistencia peronista”, como sucedió en la ocupación del Frigorífico Lisandro de la Torre8 (en enero de 1959), en la que el peronismo toma el control de la movilización, evitando que la defensa de las condiciones de vida de los trabajadores se colocara en primer plano de la protesta, llevándola a la “defensa de los recursos nacionales”. La movilización, aunque tuvo el apoyo solidario de los pobladores del barrio de Mataderos de la Ciudad de Buenos Aires, terminó ocupado por las fuerzas militares y con el despido de 5,000 trabajadores de los 9,000 que formaban la plantilla laboral.
El avance de la confusión del conjunto de explotados en Argentina, causada por el peronismo, se amplificó y se extendió por sucesos que son producto de la guerra fría, como lo fue la llamada “revolución cubana”9 y el mito guevarista10, además de la difusión que toman los argumentos religiosos a través del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Todo ello combinado, crea el ambiente para la formación de agrupaciones guerrilleras argentinas, como los Montoneros, las FAP o las FAR, que no solo fueron el producto del dominio de la ideología burguesa y expresión de la desesperación pequeñoburguesa, sino además fueron difusores de esos mismos argumentos anti proletarios.
El centro de las preocupaciones políticas del peronismo se enfocaba en la búsqueda de las formas que permitieran al Estado nacional tener un mejor funcionamiento, pero la falta de unidad política de la burguesía argentina, condujo a una intensa confrontación. Para explicar su proyecto político de defensa del Estado nacional, Perón se posicionaba en lo que definía como la “tercera posición”, con ello pretendía exponer su distancia de los lineamientos hegemónicos de los Estados Unidos y la Unión Soviética durante la guerra fría. Este argumento le daba el marco para puntualizar cuales eran los ejes de su proyecto para fortalecer al Estado argentino, a saber: independencia económica, justicia social y soberanía política. Esta forma de defensa del Estado y la nación, define el centro del programa del movimiento que él mismo nombra como “justicialista”, el cual asegura, tiene un carácter de “socialismo nacional”11. Este embrollo de argumentos lo único que dejan claro es que, el verdadero objetivo de Perón, era la defensa del capitalismo, y su actuación respondía a unas circunstancias en que existía una disputa del poder entre diferentes bandos burgueses. Por eso es un burdo engaño afirmar que en la práctica de Perón había preocupaciones proletarias. Buscarle “coincidencias” con el marxismo, no solo resulta una aberración, sino además representa un ataque dirigido contra la clase obrera. Justamente eso significaron las elucubraciones “teóricas” de John Williams Cooke (ex diputado peronista y representante político por un tiempo de Perón), así como la formación del grupo guerrillero las FAR, que se decían defender al marxismo, al tiempo que buscaban integrarse en la esfera peronista. Pero resultan también aberrantes, los intentos por “radicalizar” el proyecto peronista, aún sin tomar al marxismo, presentándose como “anticapitalistas”, completando la idea de Perón sobre el “socialismo nacional”. Estos argumentos se encuentran en la base de la formación de las agrupaciones que formaran la llamada “Tendencia Revolucionaria” del peronismo12.
El proletariado en el mundo a partir de la década de los treinta, como o decíamos renglones arriba, sufrió la contrarrevolución, que tomó su representación más brutal en la forma del estalinismo y el nazismo (impuestos precisamente en los países donde la oleada revolucionaria había tomado mayor fuerza); en algunas regiones del planeta se representó con acciones más sutiles (pero no por ello menos agresivas contra la conciencia obrera), desde la democracia, y en Argentina, sin duda, los gobiernos militares y el peronismo, como fuerzas burguesas complementarias, fueron la expresión del dominio de la contrarrevolución.
Justamente a finales de los sesenta, cuando la crisis económica reaparece en el mundo, los trabajadores también retornaban al escenario social con amplias movilizaciones, poniendo fin a la contrarrevolución que se abriera años atrás. El mayo francés de 1968 fue la expresión más relevante de ese proceso, y el Cordobazo de 1969 en Argentina13, fue indudablemente un eslabón importante de la cadena de movilizaciones. Pero a la par que la clase obrera retomaba la movilización, la burguesía creaba o impulsaba nuevas trampas para evitar el fortalecimiento de la conciencia obrera. No es extraño que sea a finales de los años sesenta e inicios de los setenta, que surgen los grupos que retoman los postulados del peronismo, para pretender renovarlos, incluso revistiéndose de argumentos pretendidamente marxistas; evidentemente, –insistimos lo dicho arriba–, lo que se obtiene de esa mezcla es una construcción ideológica burguesa, con la que se busca renovar la vestimenta del peronismo y continuar extendiendo la confusión entre los explotados. De manera que ni Montoneros, ni las FAR, ni las otras agrupaciones guerrilleras con menor dimensión formadas alrededor del peronismo, representaron un esfuerzo de la clase trabajadora14. Su accionar, marcado por el robo, los secuestros y los asesinatos, revela su alejamiento de la práctica proletaria revolucionaria, dichas acciones, solamente fueron aprovechados por Perón, en sus relaciones con otros grupos burgueses, como él mismo lo declaraba: “Cada vez que los muchachos dan un golpe patean para nuestro lado la mesa de negociaciones y fortalecen la posición de los que buscan una salida electoral limpia y clara…”15
Pero si el proletariado tenía un enemigo en el peronismo y sus grupos de la “resistencia”, el aparato de izquierda tampoco se encontraba como fuerza propulsora de la conciencia de los explotados. No solamente el Partido “Comunista” de la Argentina (PCA), se presentaba como fuerza burguesa en contra de los trabajadores, también estaban en ese mismo terreno las agrupaciones trotskistas.
El PCA, aunque su formación en 1918 representó un esfuerzo del proletariado, muy pronto entró en un proceso de degeneración. Para 1946, cuando se da la primer candidatura de Perón a la presidencia, el PCA se presenta como su opositor, pero no lo hace desde las filas y los argumentos del proletariado, sino desde su integración en un frente electoral, junto a partidos burgueses que forman la “Unidad Democrática” (UD, además del PCA estaba formada por la Unión Cívica Radical, el Partido Socialista, y el Partido Demócrata Progresista). Luego, variará su posición en diversas ocasiones, durante la campaña preparatoria del golpe de Estado, entrada la década de los cincuenta, se acercará al gobierno de Perón para formar un “Frente Popular”. El propio dirigente, Victorio Cordovilla (miembro de la burocracia de la degenerada 3ª Internacional, conocido por servir puntualmente los dictados de Stalin), en 1952, declaraba: “…la base esencial de nuestra política es la unidad de acción entre comunistas y peronistas”. Después, el PCA volverá a tener giros en su postura, apoyando o denostando, según lo dictara la coyuntura y las necesidades políticas del bloque estalinista, manteniéndose siempre fuera del terreno de la lucha proletaria.
Los grupos trotskistas, en el período de la 2ª posguerra, eran ya una corriente burguesa16, y en Argentina llevaban ya algunos años en un trabajo destinado a introducir la confusión entre los proletarios. Las agrupaciones con mayor actividad eran: Grupo Obrero Marxista (GOM, dirigida por Nahuel Moreno), Grupo Cuarta Internacional (GCI, dirigida por J. Posadas) y la Unión Obrera Revolucionaria (UO, dirigida por Miguel Posse). Todas ellas coincidían en caracterizar al peronismo como un movimiento nacionalista burgués, y critican el control sindical que ejerce con la CGT, y aunque cada uno saca conclusiones diferentes de eso, sus posturas son semejantes con matices, de manera que van desde el llamado a participar en los sindicatos peronistas para transformarlos o apuntalarlos, hasta el de crear una nueva central sindical, es decir, en cualquiera de los casos empujan a los trabajadores a mantenerse atados a la estructura sindical. Pero en lo que se destacan las diversas corrientes del trotskismo, es en la creación de argumentos para justificar su apoyo al peronismo.
Mientras que los “posadistas” del GCI se pliegan abiertamente, argumentando (desde 1948) que el peronismo era “un movimiento nacionalista antimperialista, que expresaba el curso de la revolución, resultado del triunfo de la Unión Soviética en la guerra. Y que había que apoyarlo para impulsarlo y desenvolverlo. Esta era la forma en que se expresaba el curso de la revolución.”17
Por su parte los “morenista” del GOM, llaman al entrismo en el peronismo. El historiador argentino Daniel Gaido, resume así la política que llevó el GOM hasta llegar a la práctica entrista: “…la organización de Moreno se incorporó al Comité Internacional [de la IV Internacional] y quedó como defensora del ‘trotskismo ortodoxo’ en América Latina…” Posteriormente, integra al GOM “en 1953 al Partido Socialista de la Revolución Nacional (PSRN), una escisión del Partido Socialista liderada por Enrique Dickmann que rápidamente se transformó en una colectora de votos para el Partido Justicialista. Esta fue sólo la antesala de su entrismo en el peronismo entre 1957 y 1964...”18
Como podemos ver la clase obrera en Argentina se encontraba aislada y acechada por un lado por las fuerzas gubernamentales y por todos lados por el peronismo y sus diversos brazos políticos, además del estalinismo y el trotskismo… a pesar de ello, su fuerza se revelaba como peligrosa, al grado que la burguesía requirió del retorno de Perón.
Durante toda la década de los cincuenta del siglo XX, las diferencias al interior de la burguesía crecen sin apaciguarse, los golpes de Estado se repiten una y otra vez, El cuartelazo que derrocó y exilió a Perón, autoproclamado como la “revolución libertadora”, estuvo representado en tres gobiernos, el de Lonardi, que duró unos meses, el de Aramburo con una duración de tres años (1955-58), finalizando con el gobierno de Frondizi (1958-62), que fue depuesto en marzo de 1962, por otro golpe militar, esta vez, con el jefe del senado, José María Guido, los militares establecen un gobierno provisional civil, dándole continuidad con el gobierno de Arturo Illia (postulado por la UCRP), que inició sus funciones el 12 de octubre de 1963 y culminándolas abruptamente el 28 de junio de 1966, por un nuevo golpe de Estado, encabezado por el general Juan Carlos Onganía. Los militares nombraron a este acto la “revolución argentina”; esta dictadura militar se extendió con los gobiernos de los generales Roberto Marcelo Levingston (1970-71) y Alejandro Lanusse (1971-73).
Después de casi dos décadas desde la expulsión de Perón, la burguesía se encontraba fracturada, las estructuras civiles y militares continuamente se rompían, llevando por ello a golpes militares. La división también se presentó en los partidos burgueses más importantes: el Radical se partió en UCR del pueblo e intransigente y el Socialista en PS y PSRN; de la misma forma, las fuerzas armadas se dividieron políticamente en dos bandos: “azules y colorados”, e incluso la CGT, la principal estructura sindical, se bifurca ente la “CGT de Vandor” (o CGT Azopardo, la cual era reconocida por el gobierno militar) y la “CGT combativa” (oficialmente llamada CGT de los Argentinos, CGTA).
Ese complejo ambiente estaba cruzado por el avance de la crisis económica que se materializa en ataques directos a los trabajadores, que, para hacerlos pasar, eran aplicados sector por sector. Por ejemplo, a los trabajadores del petróleo, se pretendió aumentarles la jornada de 6 a 8 horas, modificando además su régimen jubilatorio. Ante estos ataques, el 25 de septiembre de 1968, se paralizan las actividades por 62 días. Aunque había poca tradición de lucha de los petroleros y hubo una labor de sabotaje y desgaste por parte de la CGT de Vandor y la CGT combativa, buscando (sobre todo por esta última), desviar la lucha hacia la defensa de la empresa estatal (YPF), los trabajadores desarrollaron una fuerza muy combativa, que de alguna manera eran el anuncio de la incorporación del proletariado argentino a la oleada de luchas que se extendía por el mundo. Unos meses después, a mediados de mayo de 1969, en respuesta al despido masivo en los ingenios azucareros (por su desmantelamiento), en la Provincia de Tucumán, se presenta una combativa movilización. Un par de semanas después será Córdoba19 el escenario de una verdadera rebelión obrera. Pero si el “Cordobazo” fue la expresión mas importante de las movilizaciones obreras en Argentina, el descontento ante la represión del gobierno militar, pero sobre todo el repudio a las medidas contra la crisis económica, alientan a la realización de amplias movilizaciones, como aconteció en Mendoza en abril de 1972, en respuesta a la elevación de las tarifas eléctricas, e incluso problemas de administración municipal, como fue el caso en General Roca en julio de 1972, termina en enfrentamientos con las fuerzas del Estado.
El descrédito de la dictadura y la dificultad para mantener el control político por los militares, conduce inicialmente a hacer un cambio de gobernante, relevando a Levingston por Lanusse, sin embargo, las condiciones son graves, por lo que acuerdan buscar dar un giro en las relaciones de la burguesía. Mandatan por ello al nuevo gobierno a la formación de un “Gran Acuerdo Nacional”, que fue presentado oficialmente en julio de 1971. Con él, se pretendía llegar a una conciliación, retirar gradualmente al ejército del manejo del Estado y obtener las condiciones para poder asegurar el control de los trabajadores. Justamente ese último aspecto, es por lo que se hacía relevante incluir al peronismo. Y Perón está dispuesto a aprovechar la situación ampliamente; así vemos que a pesar de que se negara a firmar ese acuerdo, logró le levantaran el veto a su partido, le devolvieran su grado militar y sus respectivos pagos retrasados, así como la entrega del cadáver de Eva Perón, secuestrado años atrás por los militares. Conociendo lo importante que era para la burguesía, Perón, prepara su retorno reacomodando sus fuerzas, de tal forma que mantuviera líneas de intervención desde la derecha hasta la izquierda. Desde la derecha opera su centro duro, encabezado por López Rega (el “brujo”), y Cámpora como mediador con los partidos que conforman el FREJULI (Frente Justicialista de Liberación20), y desde la izquierda lo hace a través de su estructura sindical y la “Tendencia”, incluyendo sus “Formaciones especiales” (como designaba a los grupos armados).
Bajo ese arreglo es que retorna a Argentina el 11 de marzo de 1973. El mismo día de su llegada realiza, a través de López Rega, la “Masacre de Ezeiza”, confirmando así que su presencia en Argentina era para lograr el orden social y para lograrlo no importaban los medios. Por eso, cuando Perón tomó posesión del gobierno por tercera ocasión, el 12 de octubre de 1973, convoca inmediatamente a la realización de un “Pacto Social”, preparando así el control del descontento obrero, que ante el crecimiento de la inflación y por tanto la degradación de su salario real, no dejaban de responder con huelgas.
La actitud inicial que toma ante el fracaso de su “pacto”, fue usar el chantaje y amenazar con su renuncia. Así, el 12 de julio de 1974, en su discurso televisado recordaba que al tomar la presidencia asumía un sacrificio, pero, si llegaba “a percibir el menor indicio que haga inútil ese sacrificio, no titubearé un instante en dejar este lugar a quienes lo puedan llenar con mejores probabilidades”. Inmediatamente la CGT llamó a “movilizarse” para cerrar filas en torno al gobierno. Una semana después, el 17 de junio, Perón respondía a esa incondicionalidad de la CGT, mandatándola a ejercer la violencia en contra de los que estaban generando violencia (y no solo se refería a la guerrilla), sus palabras textuales fueron: “Tenemos que erradicarlo de una o de otra manera. Intentamos hacerlo pacíficamente con la ley. Pero si eso no fuera suficiente, tendríamos que emplear una represión un poco más fuerte y más violenta también…”21
Finalmente, el 1 de julio de 1974 muere Perón, pero el peronismo permanece en activo en contra de los trabajadores. Hereda formalmente el cargo, Estela Martínez de Perón (llamada Isabel) pero asume el control López Rega. Este gobierno se mantiene de julio de 1974 al 24 de marzo de 1976, fecha en que se decreta el golpe de Estado. El gobierno, con esa configuración, se encuentra políticamente débil, ya que sin Perón se rompen los lazos que se estaban estableciendo con los militares, pero, además, la agudización de la crisis económica hace que la burguesía se torne más exigente en las respuestas del gobierno. En ese marco es que intentando dar respuestas, el gobierno de Isabel agudiza el descontento de diversas facciones de la clase en el poder. Así, en junio de 1975, aplica un feroz plan de “ajuste económico”, para intentar salvar las ganancias, sobre todo del sector agro exportador, pero a costa de una mayor degradación de los salarios. A este proyecto se le conoce como el “Rodrigazo”, llamado así en referencia al secretario de economía, Celestino Rodrigo.
Por una parte, el gobierno de Isabel busca cumplir su papel de vigilante del capital, pero también requiere contener el coraje obrero, que amenaza con crecer, como lo evidenciaba la combatividad obrera expuesta en las diversas huelgas llevadas a cabo en Rosario y Córdoba.
Ante esa aceleración de las respuestas obreras, la política represiva del gobierno peronista también requiere crecer, empujando por ello a la estructura sindical a tener una actuación más activa. Para hacerlo requiere limitar las diferencias políticas entre la CGT y el gobierno de Isabel, presentes luego de la muerte del caudillo. Una forma de hacerlo era, concertar la exclusión del gobierno de Celestino Rodrigo y de José López Rega (lo cual se concreta en julio de 1975). Con este hecho, la CGT obtiene cierto prestigio ante los obreros, en tanto se presenta como la fuerza opositora de aquellos que llevan una “mala política”, pero además para detener el avance de las movilizaciones, la CGT y el gobierno posponen algunas de las medidas del “programa de ajuste”, lo cual, por la misma fractura prente en la burguesía, es visto con disgusto por algunos de los grupos capitalistas, a pesar que a partir de esto, se apuntala el trabajo de control de la CGT y se complementará con el accionar del cuerpo paramilitar conocido como la “Triple A” (Alianza Anticomunista Argentina). Este grupo fue formado por López Rega, aunque con el conocimiento de Perón, con el objetivo de llevar una “depuración interna del justicialismo”, lo que implicaba, inicialmente, usar a esta agrupación para quitar del camino a individuos “molestos”, que incluso formaran parte de alguna institución del mismo Estado, luego se enfocaron en reprimir a la guerrilla, pero no tardaron en extender su actuación represivo hacia los trabajadores.
Así, el peronismo, lograba desarticular las movilizaciones obreras, abriendo el paso para el arribo de una nueva dictadura militar encabezada por Videla.
Cumplía así el peronismo su tarea de contención del avance del proletariado argentino, pero eso no significa que terminaba su vida como instrumento de la burguesía. La clase en el poder sigue reciclando al viejo peronismo en años más recientes. Este aspecto lo analizaremos en la ultima parte de esta serie.
Tatlin / 22-junio-2022
1 La Parte I de esta serie, “El capitalismo de Estado en las raíces del peronismo” puede leerla en: https://es.internationalism.org/content/4790/argentina-el-peronismo-un-arma-de-la-burguesia-contra-la-clase-obrera-parte-i [167]
2 La propuesta de industrializar el país llevada a cabo por Perón la mantiene la dictadura “libertadora”, aun cuando los gobiernos que surgieron de esta no eran homogéneos. Tanto Lonardi y Aramburu recurren al apoyo del secretario de la CEPAL, el economista Raúl Prebisch, para llevar a cabo sus proyectos, sin embargo, el primero de estos, buscaba mantener el alineamiento de la economía argentina con las necesidades de la británica, mientras que con Aramburu se define una completa alineación con los intereses económicos y políticos de Washington. La primera acción que sella la relación es la integración de Argentina al FMI. En el marco la “guerra fría”, la burguesía latinoamericana y sus Estados, estaban obligados a cerrar filas en torno a los EEUU
3 Como efecto de la intervención de la CGT, se encarceló a muchos de sus miembros. Dichas acciones represivas no fueron motivadas porque la CGT fuera una organización proletaria, sino porque era el instrumento político de un grupo opositor. Siendo los sindicatos un engrane del Estado capitalista, el gobierno golpista requirió de una estructura sindical, por ello impulsó la creación del sindicato oficialista los “32 Gremios Democráticos” y dejó pasar la formación de la “Comisión intersindical” (animada desde el Partido “Comunista” Argentino), relevo de la CGT y de la que surgirá “62 Organizaciones”; con estas agrupaciones la dictadura se ayudó para mantener cierta relación con el peronismo y asegurar el control de los explotados hasta que se estableció la “normalización de la CGT” (i.e., cuando se legaliza su actividad), lo que sucedió en 1963
4 El decretó fue expedido el 5 de marzo de 1956 y tuvo aplicación hasta el 18 noviembre de 1964
5 Carta de Perón a John Williams Cooke, del 12-junio-1956
6 Tanto el partido Unión Popular (UP), como el Partido Populista (PP), recogían la ideología peronista, pero en ambos casos exponían el rechazo implícito del liderazgo de Perón
7 De parte de Frondizi, cumplió el acuerdo de forma gradual y solo parcialmente. Esta situación condujo a que, tiempo después, tuviera disputas con las fuerzas armadas, provocando el golpe de Estado el 29 de marzo de 1962
8 Aunque Frondizi era quien implementaría su venta, era un proyecto que provenía del gobierno saliente de Aramburo.
9 Para abundar sobre el carácter burgués de la “revolución cubana”, recomendamos nuestros artículos:
-Sobre la falsa identidad del capitalismo de Estado con el comunismo (https://es.internationalism.org/cci-online/201102/3057/sobre-la-falsa-id... [168])
10 Para profundizar sobre Guevara recomendamos leer:
-Che Guevara: mito y realidad (https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200711/2097/che-guevar... [169])
-El mito del Che Guevara (https://es.internationalism.org/rm/2007/101_che [170])
-Guevarismo, una ideología contrarrevolucionaria (https://es.internationalism.org/RM/89_Guevarismo.html [171])
11 Cfr. Perón, La revolución justicialista (1971), película documental dirigida por Fernando Solanas y Octavio Getino
12 La denominada “Tendencia” la encabezaban las agrupaciones armadas, Montoneros (que termina integrando a las FAR), junto a estas se desplegaba una serie de organizaciones: Juventud Peronista (JP), Agrupación Evita (AE), Juventud Universitaria Peronista (JUP), Juventud Trabajadora Peronista (JTP), Unión de Estudiantes Secundarios (UES), Movimiento Villero Peronistas (MVP), Movimiento de Inquilinos Peronistas… Algunas de ellas decían recuperar además de las ideas peronistas y cristianas a los argumentos marxistas
13 La oleada se extendió, demostrando el fin de la contrarrevolución, con el Otoño Caliente italiano en 1969; en ese mismo año se presentan las movilizaciones de los trabajadores en Israel, se continúan en Polonia en 1970, en España, Egipto y Gran Bretaña en 1972…
14 No hay el espacio para ampliar argumentos, pero se precisa decir que, agrupaciones guerrilleras como el PRT-ERP, aunque no tiene una conexión formal con el peronismo y se declaraba “marxista”, mantiene la misma naturaleza burguesa, que expone en su programa y práctica
15 Entrevista a Perón, publicada en la revista Panorama, junio-1971, citada por Rocío Oteros. Montoneros y Perón ¿un diálogo de sordos?
16 Para ampliar los argumentos en torno a esta corriente política, remitimos a los lectores a nuestro folleto, “El trotskismo contra la clase obrera”: https://es.internationalism.org/cci/200605/911/el-trotskismo-contra-la-clase-obrera [172]
17 J. Posadas. La función de las internacionales. Ediciones Ciencia Cultura y Política
18 Daniel Gaido. Los orígenes del Pablismo: La Cuarta Internacional en la posguerra y la escisión de 1953, Ariadna Ediciones
19 Para profundizar sobre estas movilizaciones en Córdoba, recomendamos la lectura del artículo, “El Cordobazo argentino - mayo 1969, eslabón de una cadena de movilizaciones obreras por el mundo” (https://es.internationalism.org/content/4462/el-cordobazo-argentino-mayo... [173])
20 A través de este cohesiona a sectores del partido radical (agrupados por Frondizi), de la democracia cristiana e incluso del partido conservador
21 Cita tomada de: www.infobae.com/sociedad/2020/10/03/peron-la-triple-a-y-cinco-oscuros-pe... [174]
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Las huelgas que estallaron por una cólera inmensa en Gran Bretaña el pasado mes de junio 2022, tras décadas de ataques e inactividad, marcaron un claro cambio de mentalidad en la clase obrera: "¡Basta ya! Las enormes manifestaciones contra la reforma de las pensiones en Francia, la multiplicación de las huelgas y manifestaciones en todo el mundo confirman la realidad de una verdadera ruptura: ¡los proletarios se niegan a sufrir nuevos ataques sin rechistar! Frente a la inflación, los despidos, las "reformas", la precariedad, el desprecio, la degradación continua de las condiciones de vida y de trabajo, ¡el proletariado levanta la cabeza!
En Francia, creyendo enterrar rápidamente el movimiento, la burguesía se topa con una enorme movilización, una cólera profunda y duradera.
En España continúan las concentraciones masivas contra el hundimiento del sistema sanitario y la degradación de las condiciones de trabajo, con luchas y huelgas en diferentes sectores.
En Alemania, los trabajadores del sector público y los empleados de correos exigen aumentos salariales. El sector del transporte está paralizado por una mega huelga y la situación se agrava a la luz de las negociaciones en curso entre la patronal y el sindicato IG Mettal, que encuadra una cólera creciente.
En Grecia, la clase obrera expresó su indignación de forma explosiva tras un accidente ferroviario que costó la vida a 57 personas, revelando la falta de medios, de personal y el cinismo de la burguesía que quiso culpar a un trabajador señalador de vías para exculparse de una política de recortes presupuestarios masivos y asesinos.
En Dinamarca, estallaron huelgas y manifestaciones contra la supresión de un día festivo destinado a financiar el aumento del presupuesto militar para el esfuerzo de guerra en Ucrania.
La lista de conflictos sociales podría ser mucho más larga, ya que están extendidos y presentes en todos los continentes.
Progresivamente, la división entre explotadores y explotados, que la burguesía pretendía obsoleta, reaparece a los ojos de los proletarios, aunque siga siendo una imagen muy confusa y balbuciente. La profundización de la crisis económica, en un mundo cada vez más fragmentado, aumenta la brutalidad de la explotación de la fuerza de trabajo y, como contrapartida, genera reacciones de lucha que empujan a la solidaridad y a la reflexión. Frente a unas condiciones de trabajo cuyas injusticias flagrantes se vuelven pura y simplemente insoportables, los proletarios, ya sea en el sector público o en el privado, con bata azul o blanca, detrás de una caja registradora o de un mostrador, en la fábrica o en el paro, empiezan a reconocerse como víctimas de un mismo sistema y como actores de un destino común a través de la lucha. En resumen, los proletarios están dando, sin ser aun realmente conscientes de ello, sus primeros pasos para reconocerse como clase social: la clase obrera.
Mejor aún: los proletarios empiezan a tenderse la mano más allá de las fronteras, como vimos con la huelga de los obreros de una refinería belga en solidaridad con los obreros de Francia, o la huelga del "Mobilier national" en Francia, ante la visita (aplazada) de Carlos III a Versalles, en solidaridad con "los obreros ingleses que están en huelga desde hace semanas por aumentos salariales". A través de estas expresiones de solidaridad, todavía muy embrionarias, los trabajadores empezaron a reconocerse como clase internacional: ¡todos estamos en el mismo barco!
Pero si numerosos países de todos los continentes se ven afectados por esta oleada, es todavía a niveles muy diferentes, con niveles de fragilidad, de movilización y de conciencia muy distintos. La situación actual confirma plenamente la distinción que debe hacerse entre el viejo proletariado de los países centrales, en particular de Europa Occidental, y el de sus hermanos de clase en los países de la periferia. Como hemos visto en China y en Irán, la falta de experiencia histórica de lucha, la presencia de capas sociales intermedias más importantes, el peso más marcado de las mistificaciones democráticas expone más a los obreros a los riesgos de ahogarse en la cólera de las capas intermedias pequeñoburguesas y ultra- pauperizadas. O incluso de quedar enrolados detrás de una fracción burguesa, como lo demuestra la situación en Perú.
Si las luchas conducen a una lenta reemergencia de la identidad de clase, es en Europa Occidental donde se hace más patente, en un terreno de clase y con una conciencia, ciertamente todavía débil, pero más avanzada: por las consignas, los métodos de lucha, el proceso de maduración de la conciencia en las minorías en busca de posiciones políticas proletarias, por la reflexión que comienza más ampliamente en el seno de las masas trabajadoras.
El proletariado da así sus primeros pasos en una lucha de resistencia contra la barbarie creciente y los ataques brutales del capital. Cualesquiera que sean los resultados inmediatos de una u otra lucha, victorias (siempre provisionales mientras el capitalismo no haya sido derrocado) o fracasos, la clase obrera abre hoy el camino a otras luchas en todas partes del mundo. Espoleado por la profundización de la crisis del capitalismo y sus desastrosas consecuencias, ¡el proletariado en lucha muestra el camino!
La responsabilidad histórica de la clase revolucionaria ante los peligros que el sistema capitalista plantea a toda la humanidad (clima, guerra, amenazas nucleares, pandemias, empobrecimiento...) se hace más intensa y dramática. El mundo capitalista se está hundiendo en un caos cada vez más sangriento, y este proceso no sólo se está acelerando bruscamente, sino que ahora está a la vista de todos1.
¡Llevamos más de un año de guerra y masacres en Ucrania! Este conflicto bárbaro y destructor continúa con combates interminables, como demuestra la mortal polarización en torno a Bajmut, testimonio de un trágico estancamiento. Acumulando ruinas a las puertas de Europa, ¡este conflicto ya ha logrado la hazaña de superar las pérdidas humanas de los soldados del "Ejército Rojo" muertos durante los diez años de guerra en Afganistán (de 1979 a 1989)!2. La locura asesina en Ucrania revela la horrible cara del capitalismo decadente cuyo militarismo impregna cada una de sus fibras3.
Tras el terrible golpe de la pandemia de Covid-19, en un contexto de caos, crisis de sobreproducción, escasez y endeudamiento masivo, la guerra en Ucrania no ha hecho sino reforzar los peores efectos de la descomposición del modo de producción capitalista, provocando una aceleración fenomenal de la putrefacción de la sociedad4.
La guerra y el militarismo, la crisis climática, las catástrofes de todo tipo, la desorganización de la economía mundial, el auge de las ideologías más irracionales, el colapso de las estructuras estatales de sanidad, educación, transportes... esta cascada de fenómenos catastróficos parece no sólo agravarse dramáticamente, sino también mantenerse, impulsándose unos a otros en una especie de "torbellino" mortal hasta el punto de amenazar a la civilización con la destrucción pura y simple.
Los recientes acontecimientos no hacen sino confirmar aún más esta dinámica: la guerra acentúa también la ya profunda crisis económica. Además de la elevada inflación, alimentada por la carrera armamentística, se han producido nuevas turbulencias en el sector bancario de Europa y Estados Unidos, marcadas por la quiebra de bancos como el Silicon Valley Bank (SVB) en California y el rescate del Credit Suisse con una adquisición forzosa por parte de UBS. El espectro de una crisis financiera se cierne de nuevo sobre el mundo; todo ello en un contexto de desorden mundial exacerbado, de competencia desenfrenada y de guerra comercial despiadada que empuja a los Estados a políticas sin brújula, precipitando la fragmentación y las catástrofes, donde la del calentamiento climático no es de las menores5. Estas catástrofes sólo pueden conducir a nuevas convulsiones y a una precipitación en la crisis, con fenómenos imprevisibles.
Mientras la clase obrera se lanza al terreno de la lucha de clases, el sistema capitalista sólo puede sumirnos en la bancarrota y la destrucción si no es derribado por el proletariado. Estos dos polos de la situación histórica chocarán ahora y se enfrentarán más en los años venideros. Esta evolución, a pesar de su compleja dinámica, revelará a la larga con mayor claridad la única alternativa histórica posible: ¡comunismo o la destrucción de la humanidad!
WH, 5 de abril, 2023
1Ver Los años 20 del Siglo XXI: La aceleración de la descomposición capitalista plantea abiertamente la cuestión de la destrucción de la humanidad | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [71] Incluso la burguesía, que, en el último informe sobre riesgos mundiales del foro de Davos, ha expuesto muy lúcidamente la catástrofe a la que nos arrastra el capitalismo.
2 La ONU ha revelado incluso el hecho de ejecuciones sumarias en ambos bandos.
3 Ver El capitalismo lleva a la destrucción de la humanidad solo la revolución mundial del proletariado puede acabar con él | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [111]
4 Ver TESIS SOBRE LA DESCOMPOSICION: La descomposición, fase última de la decadencia del capitalismo | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [86]
5 A finales de marzo, en España, nuevos incendios "típicos de verano" ¡ya han obligado a evacuar a 1500 personas!
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Los trabajadores de la empresa Marbran1, que se dedica a la exportación de alimentos congelados principalmente a Estados Unidos, Canadá, Alemania, Bélgica, Japón y Australia, iniciaron una huelga el 23 de mayo. Los trabajadores de la planta 3 de Jaral del Progreso y los de la planta 1 de San Roque y Santa Elena en Irapuato, en el estado de Guanajuato, en su mayoría mujeres, están hartos de trabajar 60 horas semanales con un solo día de descanso y la gota que ha colmado el vaso, ha sido que las utilidades para este año que eran de 6,000 pesos, la empresa las ha reducido a 1,000 pesos. Inmediatamente deciden ir a la huelga, permaneciendo en las instalaciones. La huelga se ha extendido a las plantas de Valle de Santiago y Villagrán (en la misma entidad, en total unos 5,000 trabajadores). Los mensajes en redes sociales decían por parte de trabajadores de estas factorías: “Estamos con ustedes”, “Nosotros también a la huelga”.
Las utilidades son como una especie de paga extra que las empresas dan en mayo. Se supone que son la “participación” de los trabajadores en los beneficios de la empresa. Es un engaño porque el reparto de utilidades es un mecanismo administrativo usado para disminuir impuestos al capital, pero sobre todo para impulsar a la productividad laboral (bajo la mentira de que, si produces más, recibirás más). Aparece, así como una dádiva, aunque en realidad es parte de los salarios. Es un salario indirecto que, al presentarlo condicionado a la situación económica de la empresa, se presenta como una compensación a los bajos salarios, (la ley “moderna” en México de ese asunto data de inicios de los años 60, antes de que se abriera la crisis). De manera que es cierto que, si eliminan o reducen las utilidades están atacando los salarios. Además, las utilidades tienen una función ideológica: es atar a los obreros al capital dando la ilusión de que habría un mismo interés del trabajador y de la empresa, habría una “unidad” Capital – Trabajo.
Sin embargo, con la crisis los capitalistas aprietan y aprietan a los trabajadores y, por ejemplo, quitan las utilidades o las reducen a nada como en Marbran. Este no es un caso aislado. Según El Universal de Querétaro2 tres empresas han entrado en huelga por el impago de utilidades y otras 15 también se habían declarado en huelga. A estos compañeros no solamente les quitan estas prestaciones, sino que hay salarios atrasados desde la pandemia. En la atunera Pinsa de Mazatlán, Sinaloa (al noroeste del país) “Centenares de trabajadores realizaron este jueves un paro de labores para exigir que no les den menos utilidades que el año pasado, pues en el 2022 les dieron 15 mil pesos por persona y ahora solamente les quieren dar cerca de 8 mil pesos” (noticia del 5 de mayo)3. Ha habido también noticias de huelgas en dos empresas de Irapuato (Fresport y Corrubox) pero la información ha desaparecido de las redes sociales.
Hemos dicho que desde las huelgas en Inglaterra en el verano de 2022, el ambiente en la clase obrera internacional está cambiando, poco a poco se empieza a dejar atrás la pasividad y la resignación, un sentimiento que ha durado mucho tiempo, desde la caída de los regímenes estalinistas falsamente presentados como “comunismo” lo que permitió a toda la burguesía mundial lanzar una ensordecedora campaña anticomunista (“El comunismo ha fracasado”, “la clase obrera no existe”, “solo es posible la democracia” etc.). Esto provocó en la clase obrera del mundo entero un retroceso en su conciencia y en su combatividad.
Sin embargo, con los golpes que da la crisis del capitalismo, con la pandemia, con la guerra de Ucrania, los obreros empiezan a intentar salir de ese retroceso y se lanzan a luchar. Hay una ruptura con la situación anterior de retroceso de la combatividad. Y lo hemos visto en Francia con las multitudinarias manifestaciones contra la reforma de las pensiones, que ya llevan varios meses, en Grecia, con las huelgas y manifestaciones masivas por el accidente ferroviario que mató a 57 personas el 28 de febrero y en otros países en este mismo periodo.
Esta dinámica internacional también tiene un eco fuera de Europa, aunque desde luego no con la misma fuerza que vemos en Francia o en Inglaterra, así, como antes hemos dicho, la huelga de Marbran no es un hecho aislado, hubo otras huelgas en los meses pasados (Aeromar, minera de plata en el estado de Sonora)
Aunque estas huelgas están aisladas unas de otras, queremos destacar lo que vemos en las consignas y el ambiente de los trabajadores. En Marbran entre las distintas factorías se gritaban consignas como “Mucho trabajo y poca paga”, “Ellos cobran en dólares y nosotros cobramos una miseria” y en Jaral del Progreso, de la misma entidad, las trabajadoras empezaron a gritar “Obreros unidos jamás serán vencidos”, una trabajadora quiso corregir gritando “mujeres unidas jamás serán vencidas”, pero el grito que se impuso fue OBREROS UNIDOS JAMAS SERAN VENCIDOS ¡y dicho por las mismas trabajadoras! Sin pretender exagerar la conciencia existente, vemos que, para los trabajadores, mujeres y hombres, no es cuestión de género sino de que SOMOS CLASE OBRERA.
No obstante, la burguesía, con todos sus medios, busca mantener aislado y encerrado en la empresa, el sector, la localidad, el descontento existente. Un ejemplo entre otros muchos: en Jaral del Progreso un trabajador gritó “cerillos” y otro dijo “a linchar” al empleado administrativo que la empresa había enviado. Una trabajadora dijo hay que encuerarlo. Sin embargo, nadie secundó esos gritos individuales, y lo que dijo TV Libertad de Guanajuato es: “Trabajadores de la empresa Mar Bran en #JaralDelProgreso [180] se van a paro por no recibir el pago de su salario, amenazan con quemar y linchar a ejecutivos de la empresa o al menos encuerarlos”. ¡Es indignante esta falsificación!
Ahora bien, los trabajadores ya no se dejan llevar tan fácilmente por esas campañas de denigración. Hace un año, en las Redes Sociales cuando había alguien que hablaba de una huelga, los mensajes eran “¡son unos flojos!”, “¡vayan a trabajar!”, ahora hay más receptividad y mas predisposición a la solidaridad.
Hay que decir que el delegado sindical de Marbran ¡es una empleada de Recursos Humanos! Los trabajadores no se han arrugado por ello y se han lanzado a la huelga. Sin embargo, en la mayoría de las empresas, los sindicatos están muy presentes y su labor es anticiparse a los trabajadores convocando huelga para poder controlar la situación y llevarnos a la derrota. Esa es su misión dentro del Estado Capitalista.
Cuando esto escribimos los trabajadores de Marbran siguen en lucha. Nuestra más profunda solidaridad. La empresa quiere dividirlos ofreciendo en cada planta unas utilidades diferentes y a pesar de que la empresa los tiene incomunicados resisten y continúan la lucha.
Con la agudización de la crisis capitalista y con la agudización de la guerra imperialista (Ucrania o Sudán), de la destrucción ecológica etc., el capitalismo no hace sino empeorar más y más la situación de la clase obrera mundial, los sufrimientos, la miseria, las barbaries de todo tipo, caen sobre nuestras espaldas. Por eso, la lucha es más necesaria que nunca, pues como dice el Manifiesto Comunista "A veces los trabajadores triunfan; pero es un triunfo efímero. El verdadero resultado de su lucha no es tanto el éxito inmediato como la creciente unidad de los trabajadores". Lo que dice el Manifiesto es más verdad que nunca: la principal ganancia de una lucha no es tanto el éxito económico que se obtiene, sino la conciencia, la unidad, la solidaridad, el compañerismo, que crece entre los trabajadores.
Sabemos que la fuerza decisiva del proletariado mundial está en los países centrales por la experiencia histórica acumulada, por el grado de concentración etc., sin embargo, eso no quiere decir que la lucha de clases o la actividad de los revolucionarios, carezca de sentido en otras regiones del mundo. La clase obrera es una. La lucha de clases existe en todos los lugares donde se enfrentan proletarios y capital. Las enseñanzas de las diferentes manifestaciones de esta lucha ocurran donde ocurran, son válidas para toda la clase. En particular la experiencia de las luchas en los países de la periferia influenciará la lucha en los países centrales4
Marjane, 13-jun-2023
1 Berta Lujan presenta información sobre el perfil de Marbran: “es una empresa de capital mexicano, propiedad de la familia Nieto de Celaya, Gto., quien tiene inversiones importantes en sectores como agricultura, partes metálicas, industria de electrodomésticos, etc. y una importante relación con el poder político en el Estado”. La libertad sindical en el contexto mexicano actual” en El Cotidiano, No 93, enero-febrero, 1999.
2 Tres empresas de Querétaro se van a huelga por falta de pago de utilidades | Querétaro (eluniversalqueretaro.mx) [181]
3 Trabajadores mantienen paro de labores en Pinsa - El Sol de Mazatlán | Noticias Locales, Policiacas, sobre México, Sinaloa y el Mundo (elsoldemazatlan.com.mx) [182]
4 El proletariado de Europa Occidental en una posición central de la generalización de la lucha de clases | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [183]
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El 23 de Julio se han convocado nuevas elecciones generales. Y dicen las tertulias y las noticias de la radio y la TV, o las redes sociales, que quién gane depende de cada voto; como quieren hacer ver con el documental de la SER “Por un voto”, que recuerda que la Reforma laboral se aprobó porque un diputado del PP se equivocó en su dictamen electrónico.
Este documental de la SER nos muestra el esfuerzo que hace la burguesía para que VOTEMOS. Porque en las elecciones la primera victoria de la dominación capitalista no es que salga tal o cual candidato sino la atomización de los trabajadores en individuos ciudadanos que creen “decidir algo” y por tanto renuncian a luchar como clase. La primera victoria de la burguesía es hacer desaparecer la lucha de clases y presentar como única realidad el mundo de los ciudadanos encerrados en la falsa comunidad nacional.
Políticos, influencers, tertulianos, catedráticos, expertos etc., nos dicen que votemos para DECIDIR el futuro de “nuestra” ciudad, de “nuestra” autonomía, de “nuestro país”. Pero eso es un GRAN ENGAÑO. Si se necesita una muestra de que las elecciones democráticas son una farsa, no hay que ir más lejos que a las recientes elecciones municipales del 28M. Lo que ha dominado todo el periodo electoral no es ni mu de proyectos para viviendas o barrios, o empleo, sino la habilidad del PP para poner los muertos de ETA en la campaña y para atacar “el Sanchismo”. Y sorprendentemente la disposición del PSOE para admitir la derrota aun cuando en muchas comunidades ha ganado de hecho e incluso ha aumentado el número de votos (aunque ha tenido que sufrir el descalabro de Podemos) y a pesar del apego al cargo de los barones regionales.
Aunque no se puede decir que el resultado de las elecciones está completamente decidido de antemano (“pucherazos” aparte, al menos en los países con más tradición democrática), en el periodo actual, y de hecho desde la entrada del capitalismo en su periodo de decadencia tras la Iª guerra mundial, el Estado burgués ya no es un terreno donde las fracciones más avanzadas de la burguesía se enfrentaban a las más retrasadas o a los restos feudales, lo que permitía una intervención (con muchas cautelas) del proletariado en elecciones y parlamentos. El Estado capitalista de la decadencia se pone al servicio totalitario del interés global del capital nacional, al que cada fracción de la burguesía -aunque pueda tener una visión diferente o intereses particulares- está totalmente supeditada.
El gobierno que conviene a la nación no se decide en las urnas, solo se intenta por todos los medios de marketing, campañas ideológicas, etc. que se ratifique en ellas. La decisión política de qué orientación es mejor para el Estado depende de muchos factores como la gestión de la crisis económica, o de los intereses imperialistas, o del enfrentamiento de clases.
El PSOE ganó las elecciones en 1982, apoyado por el bloque imperialista USA y de hecho financiado por Alemania y Francia, porque había que presentar la transición democrática desde la dictadura franquista como una conquista obrera[1] y continuar los ataques a la clase obrera desde la “reestructuración industrial” del capital español y el euroatlantismo de “OTAN de entrada sí”. La UCD ya no podía seguir cumpliendo ese papel, y el PCE estaba vetado por la desconfianza hacia su afiliación original al bloque ruso.
13 años después, en 1996, Felipe González tachaba de “dulce derrota” la salida del gobierno del PSOE, porque por fin la derecha había encontrado con el gobierno Aznar, la forma de disciplinar y unificar a sus diferentes fracciones bajo una apariencia democrática y podía dar el relevo a la izquierda, quemada frente a los obreros por los ataques de los despidos, la reforma de pensiones, la ley del desempleo, etc., para que pasase a la oposición.
Cambiando de tercio y más recientemente, el gobierno socialista de Zapatero tuvo que ceder el asiento a Rajoy cuando el estallido de la burbuja inmobiliaria le pilló estudiando economía[2] y el 15M le dejó claro que la indignación contra el capitalismo intentaba darse una perspectiva sin contar con el PSOE (“PSOE y PP la misma mierda es”, ”¿dónde está la izquierda? Al fondo a la derecha)[3].
Y en 2018, Rajoy perdió la moción de censura que le puso Sánchez y tuvo que abandonar el gobierno porque el PP estaba mostrando ser incapaz de manejar la cuestión catalana, con su torpeza que le hizo caer en la trampa de la represión televisada en directo contra el referéndum de independencia y su españolismo doctrinario estrecho que le impedía negociar con los indepes[4].
Por supuesto que en el curso de esas decisiones han surgido accidentes y dificultades, por la debilidad de la burguesía o el enroque de tal o cual fracción. Así por ejemplo, la última legislatura del PSOE en el periodo 1993-1996 fue una carga para el capital español, esperando que madurara el proyecto de la derecha democrática, lo que debilitó la credibilidad del PSOE haciendo que los sindicatos tuvieran que oponérsele en la calle. Igualmente, frente al asunto catalán, la burguesía no tuvo más remedio que recurrir a un gobierno Frankestein, que como su nombre indica, ha sido el producto de una falta de coherencia y una de cuyas consecuencias es probablemente la brusquedad del hundimiento de Podemos.
Ya habíamos dicho[5] que el último año el PSOE había dado un “giro a la izquierda” y en una maniobra de abracadabra intentaba hacer colar las medidas militaristas[6] y de ataque a las condiciones de vida obreras que él mismo había tomado, como contribuciones a la paz mundial y a la solidaridad. El “gobierno más progresista”, «ha aumentado el presupuesto de defensa en un 7,8% mientras que las pensiones subían un 2,5%; el precio de la luz en lo que va de 2022 ha subido un 54,3%; la inflación ha cruzado la barrera del 10%; ha firmado con los sindicatos un aumento salarial anual del ¡3,5%! (¡frente a una inflación del 10%!); bajo la nueva Reforma Laboral el 31% de los contratos de jóvenes entre 19 y 24 años ¡es de un solo día!; tener contrato fijo no impide que te despidan pues el despido es más barato que nunca; el 51% de los nuevos contratos es “fijo – discontinuo” (trabajar a tiempo parcial, es decir, precariedad disfrazada)». Medidas que como dice Sánchez, “son la admiración de los líderes europeos” (que están en lo mismo en Francia –pensiones-; GB: bloqueo salarial, etc.).
El gobierno de izquierdas tiene el cuajo de decir que todo eso se hace “para proteger a los colectivos más vulnerables” y además el señor Presidente no se cansa de repetir en todos los foros que hay la más absoluta “paz social” (mientras los maestros y sanitarios, o los trabajadores de justicia se manifiestan en Madrid y los obreros del metal en Vigo y en Vitoria…) y que sindicatos y patronal han conseguido llegar a un acuerdo.
Pero el problema es que el truco no puede ocultarse para siempre. Tarde o temprano el público se da cuenta de que la carta está en la manga, de que el “rey está desnudo”. Con la agravación de la crisis y la guerra, las medidas de ataque a nuestras condiciones de vida tendrán que ser aún más graves e imponerse más brutalmente. En respuesta a ellas, como estamos viendo, los trabajadores en España participan de la dinámica que se inició en Gran Bretaña y continuó en Francia de “enough is enough!” (¡ya basta!), de desarrollo de la combatividad y búsqueda de una respuesta de clase.
Para la burguesía en España, tener a toda la izquierda en el gobierno significa dejar al descubierto todo ese flanco frente a la lucha obrera; dejar el campo libre para que, al menos algunas luchas, busquen espontáneamente un terreno de clase, de asambleas, de solidaridad y manifestaciones conjuntas. Igual que en Francia se acuerdan del 68, en Álava se acuerdan de la lucha de Michelin en el 72[7]. Peor aún porque los grandes sindicatos están “en barbecho” con un perfil bajo que no contradiga el discurso oficial del gobierno y manchándose las manos en la aplicación de los ataques, como con la Reforma laboral, haciéndose la foto con Yolanda Díaz y Garamendi[8].
Por eso la orientación principal que se traen en estas elecciones es poner las condiciones que permitan actuar a los sindicatos saboteando las luchas, la búsqueda de la identidad de clase y la toma de conciencia, creando un marco político “de oposición”, basado en las alternativas políticas de los partidos de izquierda. La campaña electoral en parte ya se inscribe en esa dirección, con el “no pasarán” contra la alianza de PP/Vox.
El gobierno ha preparado el terreno y ha dado cancha a los sindicatos, una sindicalista de UGT, Afra Blanco se ha convertido en una estrella de la “rebelión”. En la cadena televisiva La Sexta, altavoz de la izquierda, pero propiedad de una TV tradicionalmente de derechas (Antena 3) ha alzado la bandera de la defensa de las “conquistas sociales” del Gobierno de izquierdas. “Estas elecciones van del comer y van de derecho o pobreza”, comenzó, "¿Qué prefieren, un gobierno del PP que congela la subida del Salario Mínimo Interprofesional para sus hijos o para las mujeres, que son mayormente las que lo percibimos, o aquel gobierno que aumenta el Salario Mínimo Interprofesional en más de 340 euros?", continuó. Es decir, da un marco “reivindicativo” en un terreno burgués de defensa de la “obra socialista”, una “obra” que es en realidad un engaño que oculta los ataques generalizados que el gobierno ha perpetrado en los últimos 5 años
La clase obrera en España por el peso histórico de la dictadura franquista, es sensible principalmente a la mistificación democrática[9] y por las condiciones del desarrollo del capitalismo en España[10], al engaño nacionalista. Aunque sobre este último, mejor “no meneallo” después del susto catalán.
No somos adivinos, pero parece que la burguesía ha optado por el triunfo de la derecha; sacar a la izquierda, incluido el PSOE, del gobierno. Y desde luego el balance de las elecciones municipales y autonómicas apunta en ese sentido. Además de los medios de comunicación, el propio PSOE ha amplificado la percepción de una derrota (no tan evidente como ya hemos dicho), dejando el terreno libre a la formación de gobiernos autónomos y municipales de derechas, al menos en las regiones y ciudades más importantes (excepto Cataluña y Barcelona) y convocando rápidamente elecciones con el argumento de que no se puede gobernar desde la izquierda con una mayoría de gobiernos autonómicos de derechas. Lo que no parece que tenga otra lectura que la de que la derecha debería ganar igualmente las elecciones generales.
Los dos obstáculos más serios políticamente a una posible victoria de la derecha serían su torpeza en el asunto catalán y en general, de los nacionalismos[11] y la amenaza de Vox. Por eso el PSOE, que ha hecho un gran trabajo para el Estado dividiendo y enfrentado entre sí al independentismo y desmontando la pifia de la “república catalana”, se ha reservado su presencia en el gobierno de Cataluña, incluyendo el ayuntamiento de Barcelona. En cuanto a Vox, a pesar de su rancio postfranquismo, no tiene la misma carga populista que Trump o Johnson[12]. Estuvieron en el seno del PP y mantuvieron una disciplina y aunque fuera de él son un grano en el culo con veleidades fuera de sintonía con la política global del capital español, bajo la presión del conjunto del capital pueden seguir aceptando las reglas.
Aun así, puede que Feijoo no sea capaz de organizar todo el guirigay en el seno del PP y lidiar con Vox al mismo tiempo y en ese caso el PSOE debería permanecer en el gobierno, pero desde luego van a evitar por todos los medios que participe el conjunto de la izquierda. El montaje apresurado de Sumar, aparte de ser una patada en el culo a Podemos, es la tentativa de poner una izquierda más “obrerista” (la señora Díaz es aclamada en los cónclaves sindicales y se la presenta como “amiga de los trabajadores”[13]) en un plano de “oposición al gobierno de turno” lo que da fuelle a la acción de los sindicatos.
En las luchas empieza muy lentamente a haber un esfuerzo por buscar una identidad de clase, por formar una fuerza social unidos como trabajadores, que nos permita defender nuestras reivindicaciones. Y eso se expresa aún muy tímidamente en el recuerdo de luchas pasadas (como Michelin 72 o Vitoria 76) y en minorías todavía muy pequeñas que reflexionan sobre qué es la clase obrera, sobre cómo organizar las luchas por nosotros mismos.
El voto en las elecciones es un ataque frontal a esa dinámica, porque nos desmoviliza como clase y nos entrega a la política que ha decidido el Estado contra nosotros.
«En efecto, la crítica marxista de los postulados de la democracia burguesa está basada en la definición de los caracteres de la actual sociedad dividida en clases, y demuestra la inconsistencia teórica y la insidia práctica de un sistema que quisiera conciliar la igualdad política con la división de la sociedad en clases sociales, determinadas por la naturaleza del modo de producción.»[14]
En las elecciones perdemos nuestra fuerza como clase. Las elecciones son el terreno de la burguesía. «Todos los socialistas, al explicar el carácter de clase de la civilización burguesa, de la democracia burguesa, del parlamentarismo burgués, han expresado el pensamiento que con la máxima precisión científica formularon Marx y Engels al decir que la república burguesa, aun la más democrática, no es más que una máquina para la opresión de la clase obrera por la burguesía, de la masa de los trabajadores por un puñado de capitalistas» (Tesis sobre la democracia burguesa y la dictadura del proletariado, 1921, Lenin, 1er congreso de la Internacional Comunista).
Hic Rhodas
2 de Julio 2023
[1] Cuando en realidad servía, al contrario, para frenar tanto las luchas como el desarrollo de la conciencia en la clase obrera
[2] creyendo tener el micrófono cerrado, Zapatero había dicho que no tenía ni idea de economía.
[3] Ver Los Gobiernos de Izquierda en defensa de la explotación capitalista (II) Los gobiernos PSOE de la democracia | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [49]
[4] Ver Gobierno PSOE: ¿Qué hay detrás de la moción de censura? | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [185]
[5] https://es.internationalism.org/content/4873/el-giro-la-izquierda-del-psoe-un-arma-para-sabotear-la-lucha-y-la-conciencia-obrera#sdfootnote8anc [186]
[6] Ver sobre el esfuerzo de guerra del gobierno de izquierdas España: El gobierno “más progresista de la historia” dispara el gasto de guerra | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [187]
[7] Ver artículo sobre las luchas
[8] Ver Propuesta salarial de CCOO-UGT: Los sindicatos nos venden frente a la inflación | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [188]
[9] Aunque es cierto que para los jóvenes no tiene el mismo significado, y por eso para ellos, la campaña anti PP/Vox tiene un componente de conservación de las “libertades” de la igualdad de género, la diversidad sexual, etc
[10] Que Marx analizó en sus artículos al New York daily Tribune en 1854-1857
[11] véase también su insistencia, jugando con fuego, en echar por tierra lo que tanto ha costado de integrar a ETA a través de Bildu en el juego parlamentario
[12] Igual que Meloni en Italia (a cuyo gobierno dio el visto bueno el mismo Draghi) son la ultraderecha, pero no representan el populismo. Sobre quién es Vox ver Vox francamente capitalista | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [189]
[13] Ver La “defensora de los trabajadores” Yolanda Díaz nos ataca con la nueva “Reforma Laboral” | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [190]
[14] Amadeo Bordiga: el Principio democrático
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"Fin del partido" es el título de la última entrada del blog de JLR Le Prolétariat universel.
En la parte superior de la página hay un fotomontaje con las palabras "Le palmarès des menteurs" ("El palmarés de los mentirosos"). Alrededor hay fotos de las cabezas de Macron, Le Pen, Mélenchon, Martinez... ¡y de un militante de la CCI! Para que el objetivo quede claro, el acrónimo "CCI" está escrito a lo largo de toda la imagen en mayúsculas. La imagen introduce un largo texto en el que JLR se dedica a llamar mentirosa a la CCI. Un mentiroso peor que Macron, Le Pen, Mélenchon, Martinez... según el fotomontaje.
"Calumnia, calumnia, siempre quedará algo" (Francis Bacon).
JLR discrepa del análisis que hace el CCI del movimiento social contra la reforma de las pensiones. Para la CCI, este movimiento se inscribe en la dinámica internacional iniciada en junio de 2022 en el Reino Unido, con su serie de huelgas y su "verano de la ira": ante el agravamiento de la crisis económica mundial, la clase obrera de los países centrales empieza a levantar la cabeza y a retomar la lucha. En opinión de JLR, la serie de manifestaciones en Francia no fue más que una farsa sindical que condujo a los trabajadores a una nueva derrota. Por otra parte. La CCI nunca ha tenido ningún problema con este tipo de desacuerdos, e incluso deberían ser una oportunidad para el debate y la confrontación de posturas. Con argumentos que lo respalden...
Pero no, a JLR no le interesa el debate y la aclaración, prefiere acusar errónea e indiscriminadamente. En apoyo de su argumento, JLR suelta lo que se supone que es la prueba de las mentiras de la CCI: "Para mentirse a sí mismo sobre el llamado 'despertar internacional del proletariado', puede utilizar incluso una mentirijilla, tan ridícula que resulta irrisoria: "No es casualidad que el lema más popular esgrimido en las pancartas fuera: 'Vosotros nos pusisteis en el 64, nosotros os devolveremos en mayo del 68'. Pero tonterías, habían copiado una foto que yo había hecho de tres jóvenes colegialas con su pequeña pancarta, sentadas en una acera, a las que nadie prestaba atención".
¿Eso es todo? Sí, eso es todo. Para juzgar la "mentirijilla" de la CCI, basta con teclear en cualquier buscador de Internet "Tu nous mets 64, on te re-Mai 68": verás cientos de fotos de manifestantes blandiendo este lema en sus pancartas.
No hay nada "irrisorio" ni "ridículo" en las acusaciones infundadas de JLR. Con su fotomontaje, JLR asocia a un militante de la CCI con los canallas de la burguesía. Equipara a los militantes comunistas con los dirigentes burgueses. Tales comentarios, que equivalen a una calumnia, sólo pueden servir de espantajo para todos aquellos que empiezan a interesarse por las posiciones revolucionarias, las organizaciones comunistas y sus debates.
Hoy, las fuerzas revolucionarias siguen siendo escasas. Las pocas minorías que buscan posiciones de clase son preciosas. Representan el futuro. Ganarlas para el campo revolucionario, permitirles organizarse, apropiarse de los principios y la experiencia de la Izquierda Comunista es vital para el futuro de las organizaciones revolucionarias, para el futuro de las luchas del proletariado, para la posibilidad de la revolución. Nada más y nada menos.
Y aquí tenemos a JLR desprestigiando sin pudor a la CCI y, a través de ella, a la tradición de toda la Izquierda Comunista. En el fondo, no hay aquí otra preocupación que su propio yo, su propio placer, dentro del imaginario político que se ha creado.
Hay que decir que la hostilidad de JLR hacia la CCI fluctúa considerablemente. A veces incluso escribe palabras de elogio para nuestra organización. Luego, otro día, la cubre de barro e insultos. En un artículo de su blog sobre una de nuestras reuniones públicas en la que participó se lee: "El mejor homenaje a esta reunión vino de personas a las que había invitado directamente: 'una reunión en la que pudimos expresarnos libremente, a diferencia de otros grupos políticos, y debatir cuestiones que están excluidas de los medios de comunicación'. También hubo un comentario conmovedor de un antiguo simpatizante de la CCI: "un lugar donde se podía escapar del sentimiento de soledad". Unos días más tarde, calificó a la CCI de "secta neoestalinista" o "secta delirante ajena al proletariado".
No hay absolutamente ningún problema en que JLR acoja favorablemente las posiciones y los planteamientos de la CCI que considera correctos, al tiempo que critica aquellos con los que no está de acuerdo. Todo lo contrario.
Pero no se trata de eso. Es evidente que el juicio global de JLR sobre nuestra organización depende mucho de su estado de ánimo en cada momento. Es un comportamiento totalmente irresponsable1.
Pero la irresponsabilidad puede llevar a cosas muy graves. El blog de JLR está lleno de información sobre los militantes -especialmente de la CCI, a los que a veces califica de "pervertidos-narcisistas", "locos"... Desde descripciones de parejas y sus relaciones, hasta detalles de sus hijos... La vida de los militantes se desnuda sin freno.
Y sin embargo, en este mismo blog, se pueden leer estos comentarios: "¿De verdad va a volver a interesarse la RG2 por el movimiento maximalista3?”, pero junto a esto vemos “noticias cotillas” sobre camaradas.
Su irresponsabilidad e incoherencia le han llevado a publicar la foto de un militante de CCI para regocijo de los RG. Mostrando así el rostro de un militante de la CCI, JLR hace el juego a los enemigos declarados de la CCI y a la burguesía.
De hecho, este tipo de denuncia ha sido incluso permitida y alentada por todos aquellos que utilizan el chivatazo como arma contra la CCI para destruirla, en particular la FICCI (ahora conocida como GIGC), para la que es incluso su especialidad, su marca de fábrica4.
La historia del movimiento obrero demuestra que este tipo de chivatazos siempre ha preparado y acompañado la represión de las organizaciones revolucionarias y de sus militantes. La divulgación de información sensible sobre ellas formaba parte directa de la represión destinada a destruirlas, y constituía la primera etapa. En enero de 1919, fueron los propios socialdemócratas los responsables de las mentiras, calumnias y expresiones de odio que condujeron al asesinato de Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht.
Hoy, para llevar a cabo este trabajo de zapa, para mantener la sospecha sobre las organizaciones revolucionarias e incluso para exhalar el olor nauseabundo de los pogromos, la burguesía no necesita mojarse directamente, puede contar con este lodazal parasitario, dispuesto a todo, y gratis. Sin compartir este detestable objetivo, JLR con su blog alimenta ese carajal pútrido a fuerza de irresponsabilidad y de no pensar más allá de su ombligo.
La pregunta que se plantean ahora las organizaciones revolucionarias y todos aquellos que comparten sus posiciones y su lucha es: ¿cómo podemos luchar contra este comportamiento vergonzoso y destructivo?
La irresponsabilidad sin límites de JLR es alentada por todo el entorno parasitario que se regodea en la calumnia y el chivatazo. Este medio parasitario puede propagarse tanto más fácilmente cuanto que no encuentra obstáculos, ni diques.
A imagen de este mundo en descomposición, proliferan individuos y grupos dispuestos a todo, a propinar los golpes más bajos y sórdidos. El uso de la calumnia y, para algunos, la práctica del chivatazo, son la repugnante encarnación del odio a la organización política del proletariado y del deseo de destruirla, típicos del parasitismo. Pero la actitud de laissez-faire, dejar hacer, de una gran parte de los grupos de la Izquierda comunista, la ausencia de reacción año tras año, calumnia tras calumnia, chivatazo tras chivatazo, facilita este trabajo sucio. Al permanecer en silencio, una gran parte de las organizaciones revolucionarias están en realidad ofreciendo un cheque en blanco, prácticamente un estímulo, a todo este comportamiento destructivo.
No decir nada no es sólo faltar a la más elemental solidaridad que debe imperar entre los grupos históricos de la Izquierda Comunista, es también permitir que nuestra tradición y nuestros principios sean arrastrados por el fango, es hipotecar el futuro. Sin una reacción firme frente a la calumnia y el chivatazo, sin una defensa visible e intransigente de los principios de la Izquierda Comunista, sin la solidaridad en la acción entre las organizaciones revolucionarias5, todo el carajal pútrido del parasitismo sólo puede seguir desarrollándose, asqueando a las minorías en busca y destruyéndolas.
Llamamos también a todos nuestros lectores a participar en esta reacción, a tomar posición y luchar contra estas acciones, a trabajar por la solidaridad proletaria y la defensa de los principios del campo revolucionario y de lo que constituye su arma más preciosa: la organización política del proletariado.
CCI, 19 de junio de 2023
1 "Es una tradición: ¡a los enemigos de la acción, a los cobardes, a los atrincherados, a los oportunistas les gusta coger sus armas de las alcantarillas! Utilizan la sospecha y la calumnia para desacreditar a los revolucionarios" (Víctor Serge).
2 La RG son los Renseignements Générales, un departamento del Estado francés dedicado a la investigación policial de grupos políticos.
3 JLR llama así a los grupos de izquierda comunista
4 ara una lista no exhaustiva de las fechorías de este grupo de estilo policial, véase por ejemplo en nuestro sitio web: "Atacar a la CCI: la razón de ser del GIGC" Atacar a la CCI: la razón de ser del GIGC | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [194].
5 En 2002, el BIPR (ahora Tendance communiste internationaliste) y uno de sus simpatizantes residente en Estados Unidos (llamado AS) fueron atacados por Los Angeles Workers Voice (LAWV). El BIPR denunció a la LAWV por "recurrir a la calumnia" y declaró, con toda razón, que ese comportamiento "prohíbe todo debate ulterior". La CCI expresó inmediata y públicamente su solidaridad con el BIPR y denunció también a la LAWV. El objetivo de nuestro artículo, "Milieu politique prolétarien: Une attaque parasitaire contre le BIPR", era defender tanto al BIPR y al simpatizante de AS, como el honor de toda la izquierda comunista.
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La trágica muerte del joven Nahel en el barrio parisino de Nanterre, asesinado por un policía, desató una tormenta de protestas. Inmediatamente estallaron disturbios en pueblos y ciudades de toda Francia contra este repugnante crimen.
Como puede verse en el vídeo que circuló inmediatamente por las redes sociales, Nahel recibió un disparo a sangre fría a quemarropa por un simple negarse obedecer a la policía. Este asesinato se suma a una larga lista de personas asesinadas y heridas por la policía, en su mayoría impunemente.
La proliferación de controles aleatorios, la discriminación descarada y el acoso sistemático a los jóvenes cuyo color de piel es un poco demasiado "oscuro" son legión. Toda una parte de la población, a menudo pobre y a veces marginada, ya no tolera el racismo constante del que es víctima, el comportamiento arrogante y humillante de muchos policías, ni los discursos de odio que escucha mañana y noche en la televisión y en Internet. El despreciable comunicado de prensa del sindicato Alliance, que se declara "en guerra" contra las "pestes" y las "hordas salvajes", ilustra esta insoportable realidad.
Pero el repulsivo trasfondo xenófobo de muchos policías también permite a todos los defensores de la "democracia" y el "Estado de derecho" enmascarar de forma barata el terror y la violencia cada vez más evidentes que el Estado burgués y su policía ejercen sobre la sociedad. El asesinato de Nahel atestigua el poder creciente de la violencia de Estado, una voluntad apenas velada de aterrorizar y reprimir ante la inexorable crisis del capitalismo, de frente a las inevitables reacciones de la clase obrera y los riesgos de explosión social (disturbios, saqueos, etc.) que seguirán multiplicándose en el futuro.
Si esta violencia se encarna de forma ordinaria en el sometimiento de los explotados en sus lugares de trabajo, en la humillación constante y en la violencia social infligida a los desempleados y a todas las víctimas del capitalismo, también se expresa en el comportamiento cada vez más violento de una parte importante de la policía, de la justicia y de todo el arsenal represivo del Estado, ya sea a diario en los "barrios" o contra los movimientos sociales.
Desde la ley de 2017, que flexibilizó las condiciones en las que la policía podía disparar, el número de asesinatos se ha quintuplicado. Desde que esta ley fue adoptada por un gobierno de izquierdas, el de Hollande, ¡la policía se ha vuelto de gatillo fácil! Al mismo tiempo, la represión de los movimientos sociales no ha dejado de aumentar en los últimos años, como lo demuestra el movimiento de los chalecos amarillos, con multitud de personas apuñaladas, mutiladas o heridas. Más recientemente, la lucha contra la reforma de las pensiones conoció un terrible arrebato policial simbolizado por las numerosas agresiones del BRAV-M. Los opositores a las mega- piscinas de Sainte-Soline y los inmigrantes ilegales expulsados de Mayotte también han sido objeto de una represión ultraviolenta. La ONU llegó a condenar "la falta de moderación en el uso de la fuerza", pero también la "retórica criminalizadora" del Estado francés. Y con razón. Francia dispone de uno de los arsenales policiales más amplios y peligrosos de Europa. El uso creciente de granadas propulsadas por cohetes, granadas lacrimógenas, tanquetas antidisturbios, etc., tiende a transformar los movimientos sociales en auténticos escenarios de guerra, contra personas a las que las autoridades ya no dudan en calificar descaradamente de "delincuentes" o "terroristas".
Los recientes disturbios fueron una vez más una oportunidad para que la burguesía ejerciera una feroz represión, enviando 45.000 agentes de policía, unidades de élite BRI y RAID, coches blindados de la gendarmería, drones de vigilancia, tanques antidisturbios, cañones de agua, helicópteros... En 2005, los disturbios en los suburbios duraron tres semanas porque la burguesía intentó calmar los ánimos evitando otra muerte. Hoy, la burguesía debe imponerse inmediatamente por la fuerza y evitar que la situación se le vaya de las manos. Enfrentada a disturbios mucho más violentos y extendidos que en 2005, está golpeando con una fuerza diez veces mayor.
Cuanto más se deteriora la situación, más se ve obligado el Estado, en Francia como en todas partes del mundo, a reaccionar con la fuerza y una profusión de medios represivos. Pero el recurso a la violencia física y jurídica1 acentúa paradójicamente el desorden y la barbarie que la burguesía intenta contener. Al soltar durante años a sus perros rabiosos contra los sectores más desfavorecidos de la población y al multiplicar la retórica de odio y racismo en las altas esferas del gobierno y en los medios de comunicación, la burguesía ha creado las condiciones para una enorme explosión de ira y violencia ciega. En el futuro, es seguro que la brutal represión de los disturbios que han sacudido Francia en los últimos días también conducirá a más violencia y más caos. El gobierno de Macron no ha hecho más que tapar un fuego que seguirá ardiendo.
El asesinato de Nahel fue la gota que colmó el vaso. Una enorme ola de ira estalló simultáneamente en toda Francia y en países tan lejanos como Bélgica y Suiza. Por todas partes estallaron violentos enfrentamientos con la policía, especialmente en los grandes centros urbanos de París, Lyon y Marsella. Por todas partes, edificios públicos, tiendas, mobiliario urbano, autobuses, tranvías y muchos vehículos fueron destruidos por alborotadores incontrolables, algunos de tan sólo 13 o 14 años. Los incendios arrasaron centros comerciales, ayuntamientos y comisarías, así como escuelas, gimnasios y bibliotecas. Rápidamente aumentaron los saqueos en tiendas y supermercados, unas veces de ropa, otras de comida.
Estos disturbios expresan un auténtico odio hacia el comportamiento de los policías, su violencia constante, sus humillaciones, la sensación que crea su conducta odiosa de injusticia y su impunidad. Pero ¿cómo explicar la magnitud de la violencia y la extensión del caos, cuando el gobierno, en un primer momento, exageró la indignación tras el asesinato de Nahel y prometió penas ejemplares?
La trágica muerte de un adolescente fue el detonante de estos disturbios, una chispa, pero fue la profundización de la crisis del capitalismo y todas sus consecuencias para las poblaciones más precarias y rechazadas la verdadera causa y el combustible de la revuelta, la fuente de un profundo malestar que acabó estallando. Contrariamente a las declaraciones propias de tertulianos de Macron y su camarilla, que culpan a los "videojuegos que han intoxicado" a los jóvenes, o a los padres que deberían dar a sus hijos "dos bofetadas en la cara", los jóvenes de los suburbios, víctimas ya de una discriminación crónica, se han visto duramente golpeados por la crisis, por una marginación creciente, por un empobrecimiento extremo, ahogados en una picaresca de ganarse la vida con pequeños tráficos de todo tipo. En resumen, están sumidos en una situación de abandono y falta de perspectivas.
Pero lejos de ser el resultado de una violencia organizada e intencionada, los disturbios fueron una explosión de la rabia ciega de jóvenes sin brújula, actuando por desesperación y sin perspectiva. Los primeros disturbios suburbanos aparecieron en Francia en torno al inicio de la fase de descomposición del capitalismo2: desde los disturbios de 1979 en Vaux-en-velin, cerca de Lyon, hasta los actuales. Como hemos señalado en el pasado, lo que todos los motines tienen en común es que son una "expresión de la desesperación y del no-futuro que engendra, manifestada en su más absoluto absurdo". Tal fue el caso de los disturbios en los suburbios franceses en noviembre de 2005 [...]. El hecho de que fueran sus propias familias, vecinos o amigos cercanos las principales víctimas de las depredaciones revela la naturaleza totalmente ciega, desesperada y suicida de este tipo de disturbios. De hecho, fueron los coches de los trabajadores que vivían en esos barrios los que fueron incendiados, escuelas o gimnasios utilizados por sus hermanos, hermanas o hijos de vecinos los que fueron destruidos. Y fue precisamente por lo absurdo de estos disturbios por lo que la burguesía pudo utilizarlos y volverlos contra la clase obrera"3.
A diferencia de 2005, cuando los disturbios se limitaron relativamente a los suburbios, como Clichy-sous-bois, los disturbios de principios del verano de 2023 afectan ahora a los centros urbanos, a los cascos urbanos antes protegidos e incluso a pequeñas ciudades de provincias que antes se libraban, como Amboise, Pithivier y Bourges, que han sido objeto de actos vandálicos. La exacerbación de las tensiones y la profunda desesperación de los implicados no han hecho sino aumentar y amplificar este fenómeno.
Contrariamente a todo lo que puedan pretender los partidos a la izquierda del capital, encabezados por los trotskistas del NPA y los anarquistas, los motines no son un terreno favorable para la lucha de clases, ni una expresión de esta, sino todo lo contrario, un verdadero peligro. La burguesía puede explotar tanto más fácilmente la imagen de caos que transmiten los disturbios cuanto que siempre hacen de los proletarios las víctimas colaterales:
- por los daños y destrozos causados, que afectan a los propios jóvenes y a sus vecinos;
- por la estigmatización de las gentes de los suburbios como "salvajes" responsables de todos los males de la sociedad;
- por la represión que encuentra aquí un motivo de oro para reforzarse contra todos los movimientos sociales, y por tanto particularmente contra las luchas obreras.
Por tanto, los disturbios permitieron a la burguesía desencadenar toda una gama de propaganda para alienar aún más a la clase obrera de los jóvenes suburbiales en revuelta. Como en 2005, "la excesiva cobertura mediática permitió a la clase dominante animar al mayor número posible de obreros a ver a los jóvenes alborotadores no como víctimas del capitalismo en crisis, sino como 'matones’. Sólo podían socavar cualquier reacción de solidaridad de la clase obrera hacia estos jóvenes". (ver nota 3)
Es fácil para la burguesía y los medios de comunicación explotar los acontecimientos confundiendo los disturbios con la lucha obrera; poner en el mismo saco, la lucha de clases consciente y organizada de la clase obrera con la violencia indiscriminada y gratuita y los enfrentamientos estériles con la policía. Criminalizando la segunda, puede desatar más violencia (y justificarla) contra la primera. No es casualidad que, durante el movimiento contra la reforma de las pensiones, las imágenes reproducidas una y otra vez en los canales de televisión de todo el mundo fueran escenas de enfrentamientos con la policía, violencia e incendios de contenedores de basura. Se trataba de trazar un lazo de unión entre estas dos expresiones de la lucha social, de naturaleza radicalmente diferente, en un intento de dar una imagen de continuidad y de peligroso desorden4. El objetivo era borrar e impedir que los trabajadores aprendieran las lecciones de sus propias luchas y sabotear el proceso de reflexión sobre la cuestión de la identidad de clase. Los disturbios de Francia fueron la ocasión perfecta para reforzar esta amalgama peligrosa.
La clase obrera tiene sus propios métodos de lucha que se oponen radicalmente a los motines y a las simples revueltas urbanas. La lucha de clases no tiene nada que ver con la destrucción y la violencia indiscriminadas, los incendios provocados, las venganzas y los saqueos que no ofrecen perspectivas ni un mañana.
Aunque se coordinen a través de las redes sociales, sus disturbios son inmediatos y puramente individuales, sin otro objetivo que la venganza y la destrucción. La lucha de la clase obrera es la antítesis de estas prácticas. Por el contrario, es una clase cuyas luchas inmediatas se inscriben en una tradición, en un proyecto consciente y organizado de derrocamiento de la sociedad capitalista a escala mundial. En este sentido, la clase obrera debe cuidarse de no dejarse arrastrar al terreno podrido de los disturbios, en la pendiente de la violencia ciega y gratuita, y menos aún a enfrentamientos estériles con las fuerzas del orden, que sólo sirven para justificar la represión.
A diferencia de los motines, que refuerzan el brazo armado del Estado, las luchas obreras, cuando están unidas y son ascendentes, permiten hacer retroceder la represión. En mayo de 1968, por ejemplo, frente a la represión estudiantil, los movimientos masivos y la unidad de los trabajadores permitieron limitar y hacer retroceder la violencia de la policía. Del mismo modo, cuando en 1980 los trabajadores polacos se movilizaron por todo el país en menos de 48 horas, su unidad y su autoorganización les protegieron de la brutalidad extrema del Estado "socialista". Sólo cuando volvieron a poner su lucha en manos del sindicato Solidarnosc, cuando éste tomó el control de la lucha, cuando los trabajadores se vieron así divididos y privados de la dirección de la lucha, la represión golpeó salvajemente.
La clase obrera debe permanecer cautelosa y sorda al peligro que representa la violencia indiscriminada, para oponerse a su propia violencia de clase, la única que puede conducir al futuro.
WH, 3 de julio de 2023
1 Tras la represión policial, los miles de jóvenes detenidos fueron condenados a penas muy severas en juicios sumarios.
2 Para comprender esta fase terminal de la barbarie capitalista ver nuestras TESIS SOBRE LA DESCOMPOSICION: La descomposición, fase última de la decadencia del capitalismo | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [86]
3 Quelle différence entre les émeutes de la faim et les émeutes des banlieues ? [196] », Révolution internationale n° 394 (octobre 2008)
4 Ver la denuncia de esta trampa repugnante en En Francia como en todas partes... ¡Una misma lucha! ¡Un mismo combate de clase! | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [197]
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Hace más de 100 años la burguesía se llevó un susto mortal con la revolución de 1917 en Rusia y toda la oleada revolucionaria mundial que sacudió el mundo en 1917-23[1]. Desde entonces su Estado se ha reforzado en todos los países no solamente con la represión que cada vez es más bestial, sino, sobre todo, con el despliegue de todo un aparato político y sindical que tiene como función dividir a la clase obrera, arrastrarla ideológicamente al terreno del capitalismo y sabotear su lucha y su toma de conciencia.
Dentro del aparato político del capitalismo hay unas corrientes políticas (trotskistas, anarquistas oficiales, maoístas, estalinistas, “nueva izquierda”) que se presentan como “revolucionarios” y “amigos” de la clase obrera[2]. Critican de manera “incendiaria” al PSOE-Podemos, también a los grandes sindicatos que consideran “burocratizados”, pero su función es sabotear la toma de conciencia de los elementos más conscientes de la clase obrera que buscan una alternativa de lucha contra este sistema cada vez más destructivo.
Cara a la convocatoria electoral del 23 de julio vamos a denunciar sus planteamientos tramposos. Tomaremos 3 “muestras”: la primera -El Militante- nos llama a votar con la nariz tapada por Podemos; la segunda -CRT- nos llama a no votar mientras no haya una “Izquierda de Verdad”; la tercera -Corriente Roja- nos llama a un “cambio de régimen” que es puro capitalismo de Estado disfrazado de “democracia obrera y popular”.
Izquierda Revolucionaria es el órgano de El Militante, un grupo trotskista[3]. No podemos explicar aquí los orígenes del trotskismo y su función actual[4]. En un análisis de las elecciones municipales y regionales del 28 de mayo, reconocen que el gobierno PSOE-Podemos ha decepcionado a los trabajadores, que la pobreza, la precariedad laboral, la crisis de la vivienda, la carrera armamentista, el compromiso con la guerra de Ucrania, la barbarie con los emigrantes etc., se han acentuado como nunca bajo el “gobierno más progresista de la historia”.
Partiendo de este hipócrita reconocimiento de la evidencia, Izquierda Revolucionaria lanza 3 engaños para impedir que los trabajadores actúen en consecuencia.
Primer engaño: Podemos sería la gran esperanza de “renovación de la izquierda”. Muchos trabajadores hace tiempo que han perdido las ilusiones en el PSOE, en el movimiento de indignados se gritaba PSOE-PP la misma mierda es, Entre rosas y gaviotas nos toman por idiotas o ¿Dónde está la Izquierda? Al fondo a la derecha.
Para cubrir esa brecha en el aparato estatal de izquierdas, politólogos, universidades, antiguos miembros de partidos estalinistas, medios de comunicación -incluso de derecha y extrema derecha- montaron a toda prisa Podemos como denunciamos en su momento[5]. El Militante, muy a su pesar tiene que reconocer el comportamiento anti obrero de Podemos: “La Ley de Vivienda que han esgrimido como un gran logro es un fraude colosal. Lo mismo sucede con ese engendro del que nadie habla ya, el Ingreso Mínimo Vital, un montaje incapaz de enfrentar la pobreza y la marginalidad que ha sido un rotundo fiasco. O la gestión de Alberto Garzón al frente del Ministerio de Consumo, incapaz de hacer nada por combatir y movilizar contra la escalada de precios de los alimentos y productos básicos”
Pero esta “crítica” es “entre amigos” pues como dice el artículo “los amigos de verdad siempre dicen lo que piensan honestamente”. Es decir, que Izquierda Revolucionaria sigue considerando a sus “amigos” de Podemos como la “esperanza” de los trabajadores frente a las “vacilaciones socialdemócratas” del PSOE.
Segundo Engaño: habría que votar a la Izquierda para cerrar el paso a la derecha y la extrema derecha. Después de “denuncias fuertes” al gobierno de coalición PSOE-Podemos ¿que conclusión saca Izquierda Revolucionaria? ¿Qué son ENEMIGOS DEL PROLETARIADO Y SERVIDORES DEL CAPITALISMO? ¿Que el único camino es la LUCHA AUTONOMA DE CLASE?
¡Todo lo contrario! Su respuesta es elocuente: “No somos sectarios, es más, hemos sido criticados innumerables veces por las sectas por apoyar críticamente en las urnas a Podemos, por negarnos a defender la abstención o el voto nulo. Por eso tenemos el derecho para señalar que esta estrepitosa derrota es la constatación del fracaso del Gobierno de coalición, y especialmente del fracaso de esa política “realista” de los dirigentes de Podemos con la que pretendían frenar a la extrema derecha y obligar al PSOE a girar a la izquierda”.
Es decir, Izquierda Revolucionaria llama a votar. ¿Votar a quién? No lo dice abiertamente, pero el voto que pide se deduce de esta frase: “Las elecciones del 23 de julio serán una nueva prueba, y obviamente nos movilizaremos para frenar a la extrema derecha y a la reacción”. Habría que seguir votando a Podemos “para frenar a la extrema derecha”. Izquierda Revolucionaria quiere que olvidemos una lección marcada con la sangre de muchos millones de trabajadores asesinados bien por la represión bien por las guerras imperialistas: cuando los trabajadores eligen campo entre las fracciones de la burguesía el resultado es siempre el reforzamiento del capitalismo y, por tanto, más explotación, más miseria, más guerras, más barbarie. La alternativa no es Derecha – Izquierda, Fascismo – Democracia etc., sino LUCHA AUTONOMA DEL PROLETARIADO CONTRA EL CAPITALISMO EN TODAS SUS VERSIONES.
Tercer engaño: adulterar la lucha de clases. Este es el peor de los engaños que propaga Izquierda Revolucionaria. Denuncia a Podemos, PSOE y los grandes sindicatos porque “su apuesta, en los hechos, [es] ¡Nada de lucha colectiva, nada de combatir en las calles, nada de organizarse! ¡Búscate la vida y trata de sobrevivir! Con este mensaje, que le viene como anillo al dedo a la derecha ayusista y a Vox, es inevitable que la clase obrera se desmovilice, como hemos visto en los barrios obreros de las grandes ciudades como Madrid o Barcelona”. Su conclusión es que “no se puede acabar con el capitalismo sin primar la lucha en las calles, en las fábricas y empresas, en los centros de estudio y barrios”
Pero ¿en qué consiste esa “lucha en las calles”? Pues consiste, en primer lugar, en poner la lucha obrera al servicio de los intereses del capitalismo. “El impresionante movimiento de masas que vivió el Estado español: las marchas de la dignidad, las huelgas generales, las mareas en defensa de la sanidad y la educación públicas, el levantamiento del pueblo de Catalunya, las grandes huelgas feministas”
¡Eso no es la lucha autónoma de la clase obrera! Eso es un conjunto de movimientos burgueses: defensa de la nación, defensa del feminismo, defensa del Estado a través de la falsa dicotomía público – privado…
La lucha de la clase obrera es la lucha en su terreno de clase por sus reivindicaciones contra la explotación, es la lucha contra la guerra imperialista oponiéndose a todos los bandos en conflicto, es la lucha orientada a la Revolución Mundial para destruir el capitalismo en todos los países etc. Es una lucha de AUTONOMIA POLITICA rechazando elegir entre “lo público y lo privado”, entre “Cataluña o España”, entre “el feminismo y la armonía intrafamiliar”, entre Derecha e Izquierda.
Izquierda Revolucionaria en sus reproches a Pablo Iglesias le acusa de olvidar “como la lucha revolucionaria de los obreros y los campesinos impuso la Segunda República, y como los trabajadores, con las armas en la mano, combatieron el fascismo durante tres años. Y también olvida que los trabajadores y la juventud se levantaron contra la dictadura franquista, desafiaron a su aparato policial y militar, y con su lucha abnegada arrancaron las libertades democráticas que hoy disfrutamos y nos están arrebatando”.
La Segunda República, que solo en sus 15 primeros meses, asesinó a más 1500 huelguistas, la guerra “antifascista”, una carnicería con un millón de muertos, la “conquista de la democracia” que desde hace casi 50 años nos ha llevado a situación insoportable que hoy padecemos … ¡esos serían los objetivos de la lucha de clases según Izquierda Revolucionaria!
En segundo lugar, la “lucha en las calles” para Izquierda Revolucionaria es meter en el mismo saco la lucha genuina de la clase obrera (la que hemos visto en Gran Bretaña o en Francia recientemente) y movimientos interclasistas o de violencia desesperada: “Francia asiste a una sublevación juvenil en los barrios populares y empobrecidos de las grandes ciudades que, como en el caso de los chalecos amarillos o la batalla de las pensiones, se dirige contra el corazón de las instituciones capitalistas republicanas”. Izquierda Revolucionaria mezcla el agua con el fuego: la lucha obrera como la de Francia o Gran Bretaña es la única perspectiva posible, lo otro, los Chalecos Amarillos, la revuelta desesperada de los suburbios franceses, van en dirección contraria. Al hacer esas mezclas, Izquierda Revolucionaria adultera y desarticula la lucha obrera.
Izquierda Diario es el órgano de otro grupo trotskista: el CRT (Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras). En un artículo titulado Europa. Estado español: contra el avance de la derecha, no caigamos en la trampa del mal menor (laizquierdadiario.com) [199] denuncia la trampa del “mal menor”: seguir votando a la izquierda para cerrar el paso a la derecha.
Izquierda Diario trata de responder a toda una franja de trabajadores que están hasta las narices de que les hagan tragar la política de miseria capitalista asustándoles con el mantra de ¡qué viene el lobo fascista! Reconoce que “la mejor alfombra roja para el ascenso de la derecha siempre es un gobierno que se dice progresista y aplica en esencia sus mismas políticas”.
En los últimos 100 años la política del “mal menor” ha sido letal para el proletariado. La practicó en los años 20 del siglo XX la Internacional Comunista en degeneración con todas sus propuestas del Frente Unido con la socialdemocracia y los “gobiernos obreros” lo que acabó de dar la puntilla a la oleada revolucionaria proletaria de 1917-23. Después en nombre del “mal menor” frente al fascismo en los años 30, el proletariado fue enrolado en la segunda guerra mundial para defender la “democracia” y, previamente, en España para oponerse a Franco en defensa de la República que se había manchado con la sangre de miles de obreros asesinados[6].
Sin embargo, la denuncia del “mal menor” por parte de la CRT tiene truco. Su posición es que “El programa reaccionario del PP y Vox supone una grave amenaza para la clase trabajadora, los sectores más empobrecidos y los derechos de mujeres, personas LGTBI e inmigrantes. Una agenda que pretende avanzar en la precarización del trabajo, los recortes sociales, la reversión de conquistas democráticas y el avance de una línea autoritaria contra todas las disidencias, sean independentistas o luchadores sociales”.
Aquí vemos en primer lugar, que la CRT defiende la misma trampa que sus colegas de El Militante: encerrar la lucha obrera en la cárcel de las “conquistas democráticas”, el “independentismo” y la “disidencia social”.
CRT sigue cultivando el engaño de que el capitalismo se reduciría a la Derecha y la extrema derecha. Con ello oculta que el Estado capitalista cuando se da la fachada democrática cuenta con un dispositivo para ocupar todo el terreno social en el cual forman parte Derecha y Extrema Derecha, Izquierda y Extrema Izquierda. Si examinamos la historia reciente de España, desde 1975, la agenda de “precarización del trabajo”, de “recortes sociales” etc., fue iniciada e impulsada por los Gobiernos PSOE, lo que hicieron los gobiernos de derecha fue continuar y profundizar esas políticas. Lo mismo ocurrió en la Segunda República donde fue el PSOE quien desató, en la coalición con los republicanos, una brutal represión contra las luchas obreras. El gobierno de derechas que le sucedió en 1933 continuó fielmente esa línea llevándola más lejos[7]. Esto es igualmente cierto a nivel mundial, bastaría recordar cómo el partido socialista italiano y los graves errores de la IC hicieron la cama a Mussolini y como tanto socialdemócratas como” comunistas” contribuyeron a que Hitler alcanzara democráticamente el poder[8].
CRT nos entrampa con otro engaño: habría que rechazar una “izquierda de mentira” para conseguir una “izquierda de verdad”: “la supuesta alternativa a la derecha que presenta el “progresismo” y con la que está comprometida la burocracia sindical, condena a la clase trabajadora a confiar en un nuevo gobierno que seguirá gobernando para los grandes capitalistas y que pasará, en el nombre de frenar a la derecha, gran parte de su agenda. No se puede enfrentar a la derecha de verdad con una izquierda de mentira”.
¿No nos presentaron a Podemos como la “izquierda de verdad” frente a la “izquierda de mentira” del PSOE? Ya hemos visto unos pocos años después en qué ha quedado esa “renovación”.
Pero el CRT sigue vendiendo la misma moto trucada: “en las próximas elecciones generales, consideramos que la mejor opción sería poder constituir un agrupamiento de la extrema izquierda y sectores de vanguardia bajo esta perspectiva de independencia de clase, un programa anticapitalista y una posición claramente antiimperialista respecto al imperialismo español y su escalada militarista como parte de la OTAN”.
CRT quiere que nos estrellemos una y otra vez en la “renovación de la izquierda”. Si Podemos ha sido un fraude repugnante ¿qué pasó con Syriza en Grecia? ¿Qué está pasando con Boric en Chile o con Petro en Colombia?
Esto nos lleve a denunciar el tercer engaño de la CRT: esa “izquierda de verdad” opondría “a la agenda reaccionaria de la derecha un programa para que la crisis la paguen los capitalistas, para reducir la jornada laboral y repartir las horas de trabajo entre ocupados y parados, para expropiar los pisos vacíos en manos de la banca y los fondos buitre, para prohibir los desahucios y pasar a plantilla fija a todos los contratos temporales y externalizados”.
Este “programa” es el mismo que el de la “izquierda de mentira” disimulado con sobrepujas radicales. ¿En qué consiste que la crisis la paguen los capitalistas? ¿En ponerles más impuestos? Ya hemos visto como el gobierno de la “izquierda de mentira” ha puesto un impuesto a la banca o un impuesto a las eléctricas. También han rebajado el IVA en algunos alimentos y están topando alquileres supuestamente para “luchar contra los fondos buitre”. Sin embargo, la inflación ha seguido campando a sus anchas, la luz no ha bajado y los bancos nos ahogan con hipotecas cada vez más usureras. El eslogan de “hacer pagar la crisis a los capitalistas” es la tapadera radicaloide de medidas de capitalismo de Estado que el capitalismo necesita para hacer frente a la agravación de la crisis. Esas medidas no alivian la situación de los trabajadores, sino que la agudizan todavía más.
Lo de “repartir las horas de trabajo entre los obreros ocupados y los parados” parece muy “solidario”, pero es la excusa que el capitalismo ha tomado para imponer la precarización. En nombre de “dar trabajo a los parados” la señora Yolanda Díaz ha convertido los contratos fijos en contratos absolutamente precarizados.
Las medidas de CRT de “lucha contra el capitalismo” encierran dos engaños: 1º hacer creer que sería posible un capitalismo ideal donde se pondría coto a los fondos buitres o se repartiría solidariamente el trabajo; 2º hacer creer que el Estado que no es otra cosa que la dictadura del capital sería un órgano neutral que podría tomar medidas favorables a los trabajadores.
Aunque actualmente está afiliada a una de las ramas del trotskismo (LIT-CI)[9], Corriente Roja viene de una escisión de IU, es decir, indirectamente del estalinismo. En apariencia va más lejos que El Militante y que CRT. Sin decirlo claramente no llama a votar: “Frente al llamado al voto “útil” o al “mal menor”; o sea, a votar al PSOE, en directo o en diferido, desde Corriente Roja nos reafirmamos en que no hay atajos basados en construir aparatos electorales. Sin enfrentar la desigualdad social, acabar con los privilegios, lucros de los multimillonarios y poner sus propiedades y toda la economía al servicio de la mayoría social y del reequilibrio ambiental, la propaganda de la izquierda reformista continuará siendo palabras vacías”.
Pero Corriente Roja defiende el mismo terreno que sus colegas rivales de CRT y El Militante: el mal mayor sería la Derecha y la Extrema Derecha, pues “Los resultados de este 28 de mayo, tendrán como primera consecuencia, un ataque aún mayor a nuestras libertades democráticas y una ofensiva ideológica que vamos a tener que enfrentar. Pero la derecha y ultraderecha solo será derrotada a través de la movilización y organización de la clase trabajadora y la juventud”. PSOE y Podemos, pese a las “críticas incendiarias” que Corriente Roja les dirige, serían en realidad “tontos útiles” de la Derecha, no serían lo que son en realidad: defensores acérrimos del capitalismo y enemigos jurados de los trabajadores.
Corriente Roja agita otra de las trampas de los izquierdistas: dicen luchar contra el capitalismo, pero para ellos “los amos del país”, serían “la Banca y las grandes empresas del Ibex 35”. Reduciendo el capitalismo a las grandes empresas y a los bancos ocultan lo que es en realidad el capitalismo: un sistema de relaciones sociales basados en la explotación del trabajo asalariado, un monstruoso engranaje donde el Estado juega un papel esencial. Quieren que solo veamos la punta del Iceberg (las empresas del Ibex 35) para que no veamos el Iceberg capitalista en su totalidad.
Esta ocultación de la realidad del capitalismo fundamenta la “alternativa” tramposa que Corriente Roja agita. Primero nos embauca con “¡Necesitamos organizarnos para imponer un programa de cambio real, de ruptura con este Régimen y este sistema!”, para decirnos que “el objetivo” sería “sustituir el actual sistema corrupto por una verdadera democracia obrera y popular, por un gobierno de los trabajadores y trabajadoras”.
¿En qué consistiría esa “verdadera democracia”? En la página Web de Corriente Roja encontramos una respuesta: “Necesitamos un cambio inmediato de este mundo y el sistema que lo maneja, por ello queremos expropiar al gran capital y que la economía esté al servicio de la clase obrera. Tenemos claro que esta es una lucha internacional y que debemos acabar con la Europa capitalista y colonialista, esa Unión Europea que es un arma de guerra social de los banqueros y las multinacionales, y construir una Europa unida de los trabajadores y los pueblos”.
Eso de poner la economía al servicio de los trabajadores son buenas palabras que todo el mundo predica, empezando por el gobierno PSOE-Podemos que Corriente Roja tanto critica. La Ley de la Vivienda, la Reforma Laboral, el Ingreso Mínimo Vital… han sido presentados como “medidas sociales” en beneficio de los trabajadores.
Expropiar al “gran capital” es una vieja medida de capitalismo de Estado que han practicado todos los capitalismos, tanto de derechas como de izquierdas. Franco, De Gaulle, Mussolini, Bush, Hitler… han “expropiado” grandes capitalistas según las conveniencias del capital nacional en su conjunto. Es una medida que nada tiene ver con el socialismo sino con el capitalismo de Estado, Engels recordó en el Anti – Dühring que “El Estado moderno, cualquiera que sea su forma, es una máquina esencialmente capitalista: el Estado de los capitalistas, el capitalista colectivo ideal. Cuantas más fuerzas productivas pone bajo su propiedad, y cuanto más se convierte en capitalista colectivo de hecho, más ciudadanos explota. Los trabajadores siguen siendo asalariados, proletarios. La relación capitalista no se suprime, al contrario, se lleva al límite”.
Corriente Roja plantea una “lucha internacional”, pero esta se acaba en los límites de la Unión Europea. La revolución proletaria no es posible en un solo país o en un grupo de países, ha de ser mundial o será derrotada como demostró la tragedia de la revolución en Rusia. Para colmo, Corriente Roja nos habla de una Europa “de los trabajadores y de los pueblos”. Una vez más nos engaña mezclando el agua con el fuego, la clase obrera es la clase antagónica con el capitalismo, en cambio, el “pueblo” es una entelequia sin contenido detrás de la cual el capitalismo disfraza sus intereses particulares a la vez que ataca la noción vital de clases y lucha de clases.
C.Mir 7-7-23
[1] Ver nuestro manifiesto sobre el centenario de la revolución en Rusia Manifiesto de la Corriente Comunista Internacional sobre la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia La revolución mundial es el único futuro de la humanidad | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [200]
[2] “El conjunto de corrientes llamadas “revolucionarias”, tales como el maoísmo –que es una simple variante de los partidos pasados a la burguesía-, el trotskismo– que tras haber constituido una reacción proletaria contra la traición de los PC’s se ha visto atrapado en un proceso similar de degeneración –o el anarquismo tradicional –que se sitúa hoy en una postura política de defensa de un cierto número de posiciones de los partidos socialista o comunistas pertenecen al mismo campo que ellos, el campo del capital. El que tengan menos influencia o el que utilicen un lenguaje más radical no quita para nada el carácter burgués de su programa y su naturaleza que hace de ellos útiles recogedores o suplentes de los grandes partidos de izquierda” Plataforma Política de la CCI, punto XIII, Plataforma Política de la Corriente Comunista Internacional | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [201]
[4] Remitimos al lector a dos artículos: Internationalisme no 26, septiembre de 1947 - ¿Qué diferencia hay entre los revolucionarios y el troskismo? | Corriente Comunista Internacional [203] y ¿Cuales son las diferencias entre la Izquierda Comunista y la IVª Internacional? | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [204]. Respecto de El Militante denunciamos su forma de colarnos la Defensa de la Nación en «El Militante»: Cómo inocular el nacionalismo con argumentos "radicales" | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [205]
[5] Ver Podemos: un poder del Estado capitalista | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [206]
[6] Ver nuestro libro España 1936, Franco y la República masacran al proletariado | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [46]
[7] Ver nuestra serie Los Gobiernos de Izquierda al servicio de la explotación capitalista: Los gobiernos de izquierda en defensa de la explotación capitalista (I) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [108] , Los Gobiernos de Izquierda en defensa de la explotación capitalista (II) Los gobiernos PSOE de la democracia | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [49] y Los gobiernos de Izquierda en defensa de la explotación capitalista (III) La trampa está en la letra pequeña | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [95]
[8] Ver nuestra serie La responsabilidad de la izquierda en el ascenso del fascismo La responsabilidad de la izquierda del Capital en el ascenso del fascismo (I) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [207] y La responsabilidad de la Izquierda del Capital en el ascenso del fascismo (II) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [208]
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En el contexto de una recuperación de su combatividad por la clase obrera a nivel mundial, de la ola de luchas masivas especialmente en Reino Unido y Francia[1], la clase obrera en España también tiende a luchar en su propio terreno, el de la defensa de sus condiciones de vida y de su solidaridad de clase. Las luchas se multiplican en el último mes, especialmente en Sanidad y Justicia, y afectan a cada vez más sectores. Cabe destacar igualmente las luchas en Vigo en torno a los compañeros del metal.
Sin embargo, no lo hacen sin tener que hacer frente a las innumerables trampas que orquesta el pulpo del Estado democrático totalitario, con sus múltiples y venenosos tentáculos. En España tenemos un reparto de tareas entre los grandes sindicatos que se dicen “de clase” (CCOO y UGT) y todo un conjunto de sindicatos de muchos tipos (corporativos, de base, “radicales” etc.)
CCOO y UGT adoptan una actitud “moderada” y de “perfil bajo”. Han firmado un acuerdo con la patronal que impone una baja brutal de salarios[2] y procuran evitar las huelgas y cuando las convocan lo hacen de la manera más aislada posible para que no tengan repercusión en el resto de los obreros. Esta actitud viene de la incomodidad de tener al “gobierno de izquierdas más progresista de la historia” lo que no les permite ponerse en plan de “agitadores” pues ello entrañaría el riesgo de poner en evidencia que la democracia de izquierdas es el vestido que le conviene a la burguesía cuando necesita decorar su dictadura de clase y preparar el terreno para sus ataques a los trabajadores. La UGT, por ejemplo, no tuvo ningún reparo en poner una barrera entre los trabajadores de Francia y España al declarar su “solidaridad con las luchas en Francia frente a un Macron demasiado duro”, pero que en cambio en España todo iría mucho mejor[3]. En Madrid, sin embargo, responsabilizando a la presidenta Ayuso del PP y desviando la lucha hacia la anti-privatización y contra la derecha[4], los grandes sindicatos se vieron forzados a hacer algo por la presión de los trabajadores de la educación y la sanidad, que tendían a converger en su lucha.
Son las plataformas, los sindicatos corporativos, de base, nacionalistas, “radicales” los que más dominan un terreno social cada vez más caldeado y difícil de manejar sin perder su apariencia radical. Son los encargados de movilizar aquí y allá, por sectores y de forma dispersa las numerosas expresiones de combatividad que también están cada vez más presentes en los trabajadores de diferentes sectores.
Hemos de recordar que en julio del año pasado en Vitoria hubo fuertes expresiones de combatividad que partieron de los obreros del pequeño metal los cuales “se dirigieron a los obreros de Mercedes Benz (MB), donde la mitad de la plantilla paró en solidaridad. Esta solidaridad es el arma primordial del proletariado. Sin embargo, los sindicatos, brazo fundamental del Estado para el sabotaje de las luchas obreras, consiguieron que la huelga en MB se aislara en un problema de MB, el sexto turno (introducir el trabajo los sábados). Al separar y oponer dos reivindicaciones que podían y debían UNIRSE (la solidaridad con los compañeros del metal y la lucha contra el 6º turno) estos sindicatos encerraron la lucha de MB en el aislamiento y con ello tanto los compañeros del pequeño metal como los de MB fueron a la derrota, perdiendo la fuerza más vital que es LA SOLIDARIDAD”[5].
En estas condiciones, Vitoria, una ciudad con una historia de luchas obreras[6] y que contiene algunas de las mayores concentraciones obreras del País Vasco (al menos entre Mercedes Benz y Michelin), ha vuelto a ser el escenario de luchas de los trabajadores en su propio terreno.
A finales de mayo veíamos cómo los pequeños sindicatos minoritarios del comité de empresa de Michelin-Vitoria se veían forzados a tomar las riendas de la correa sindical que nos impone la burguesía, debido a que en la plantilla se venía gestando un rechazo cada vez más combativo de una situación de “pluses cada vez más bajos, jornadas cada vez más altas, trabajo continuado sin apenas descanso en verano, ritmos de producción insoportables, cada vez más personas con lesiones de origen laboral, discriminación salarial contra los nuevos trabajadores, una creciente pérdida de poder adquisitivo, más aún en contraste con la inflación…mientras a la par Michelin no para de mejorar sus beneficios con récords de ganancias…”. Una situación combinada con el desprecio de la empresa hacia los trabajadores que supuestamente “saldrían muy caros”.
Ante esta situación, entre el 30 de mayo y el 15 de junio la gran mayoría de los 3500 trabajadores de la fábrica han sido movilizados masivamente en paros por turnos, piquetes, concentraciones y manifestaciones por la ciudad, y se han desarrollado asambleas de empresa vigiladas y pautadas por los sindicatos, presionados por la explosión de combatividad colectiva de los trabajadores en su propio terreno, aunque con muchas trampas y dificultades como veremos. Esta lucha, por supuesto la empresa no dejó de declararla como fuera de lo normal, coaccionante, y carente de diálogo y negociación civilizada. Fuera de lo normal e incivilizada ¡para los intereses de la burguesía! Pero además de la evidente oposición rabiosa de la empresa, la orientación de las luchas ha tendido a estancarse y finalmente sofocarse gracias al trabajo combinado de diferentes brazos del Estado democrático, especialmente los sindicatos.
El papel sindical se ha cumplido gracias a una doble labor, pretendidamente opuesta e incluso en cierta competencia, pero en realidad coordinada contra los trabajadores, con tareas repartidas entre los grandes y los pequeños sindicatos[7].
- CCOO y UGT han operado fundamentalmente para mantener su perfil bajo, retrasar lo máximo posible la lucha para desmovilizar a los trabajadores en favor de las negociaciones en las que hacer pasar las propuestas patronales como victorias de los trabajadores. Aunque se han visto obligados a unirse puntualmente, han evitado rápidamente seguir mojándose gracias a la convocatoria trampa de un referéndum.
- CGT, ELA, ESK y LAB se han encargado de las funciones más viles y enrevesadas que se requieren para anticiparse y conducir directamente la lucha de los trabajadores, de llevar el disfraz de “obreros” y “combativos”.
De este modo estos cuatro sindicatos alternativos convocaron una serie de acciones supuestamente “desde la unidad y sin siglas sindicales” subiendo sus pesados culos a hombros de las reivindicaciones de la plantilla, mientras a su vez, dentro de la lógica misma de su papel, desarrollaban en la práctica una serie de maniobras encaminadas a mantener la correa sindical, a exagerar las debilidades de la lucha y relativizar o evitar lo más importante, impidiendo así su desarrollo real y llevando a los obreros a la mejor derrota posible.
Desde el principio focalizaron las esperanzas en el bloqueo de la economía[8], el paro de la producción ("éxito rotundo y la producción ha parado por completo”), las herramientas de presión a la empresa, hacer mucho ruido, etc. Pero los trabajadores tenemos una lección que se repite una y otra vez: ¡lucha aislada es lucha perdida![9] Los sindicatos alaban la evidente solidaridad de los trabajadores de distintas ramas de la empresa si no les queda otro remedio, pero ocultan todo lo razonablemente posible la necesidad de extender la lucha, de buscar por todos los medios la solidaridad real a través del envío de delegaciones a otras empresas y sectores, para intentar extender la lucha desde el principio. Si el ruido puede cumplir una función, ¡debe ser en esa dirección!
Por eso, cuando los trabajadores de Mercedes Benz o los proletarios jubilados parece que podían mostrar algunos signos de solidaridad con los obreros en lucha, estos servidores disimulados de la dominación de la burguesía esperan hasta el último momento y maniobran para sustituir la posible solidaridad real por la solidaridad formal de una mera carta de apoyo de parte del comité de empresa de Mercedes, donde los sindicatos “de base” y “radicales” son mayoría. Estos pequeños sindicatos con una mano dicen la verdad del sabotaje que practican sus hermanos mayores, y con la otra esperan a animar con la boca pequeña a “su” plantilla a participar “en la medida de nuestras posibilidades” en las movilizaciones de Michelin, cuando ya estaba prácticamente negociada su derrota a través de un referéndum democrático, como explicaremos después.
En cuanto a las asambleas aparentemente abiertas a la plantilla, estos canallas, que suelen convencer a elementos “no tan burocratizados” de la empresa para representarlos, llaman asambleas generales a una especie de asambleas participativas de consulta a la plantilla, convocadas y dirigidas por ellos (por no mencionar el requisito de llevar el carnet de la empresa), pero ¡nada de asambleas abiertas y accesibles a todos los trabajadores de no importa qué sector, en las que discutir ampliamente los fines y medios de lucha, con delegaciones elegidas y revocables en todo momento! [10] Lo que la clase obrera realmente necesita es ¡excluir a los sindicatos y toda lógica sindical de sus asambleas autoorganizadas!
Después de cuatro jornadas de lucha la estrategia de la burguesía para frenarla y a su vez mantener la mejor reputación de los sindicatos ha sido la de llevar la democracia a la fábrica[11]: en la reunión del comité sindical intercentros se decidió someter la nueva “oferta” de convenio a referéndum. No solo la lógica del voto democrático niega el desarrollo de lucha y de toma de consciencia de clase, sino que además destruye la solidaridad, atomiza a los individuos y los hace autoculpabilizarse. Especialmente trata de crear una cuña de división y enfrentamientos entre trabajadores que quieren mantener la huelga a toda costa y aquellos que dudan más, que se dan cuenta de que muchas convocatorias sindicales son en realidad[12] jornadas de desgaste o de liberación de tensiones.
La trampa además era doble porque encima la votación competía a todos los trabajadores de Michelin en España a los que afectara el nuevo convenio. Lo que quiere decir que cuando se produce un foco de combatividad obrera, bastaría convocar un referéndum que incluya a trabajadores más divididos, atomizados y envueltos en la rutina en otras partes de la misma empresa para demostrar que, ¡sorpresa! ¡Lo que cuenta al fin y al cabo es la opinión democrática y “libre” de todos los ciudadanos! Esta lógica democrática es la lógica de los trabajadores convertidos en ciudadanos aislados, divididos por sectores, chantajeados aquí y allá de una manera u otra, donde en un sitio se reparten caramelos y en otros, tortas.
La gran mayoría de los sindicatos, salvo ELA que cumplía la siempre imprescindible función de apariencia más radical aún, llamó a la participación en el referéndum. Algunos para votar sí, y otros para votar no, ¡pero todos a confiar en la farsa democrática! Y el “pobre” ELA quedó solo porque, claro, el referéndum se estaría planteando según él en “un plazo inaceptable” y no ofrecería, según ellos, “las debidas garantías democráticas”.
Estos sindicatos se presentan radicales y como “sindicatos de verdad” solo para desviar todo lo posible la lucha, como en el metal de Cádiz en 2021[13], hacia acciones estériles, cortes de tráfico, hacia la confianza en los mejores convenios colectivos, el aislamiento en el sector, todo ello con eslóganes aparentemente obreros. Como decíamos en las luchas en SEAT en 2006, “algunos, como la misma CGT, o Corriente Roja, o CNT, etc, dicen que la alternativa a las múltiples traiciones de los grandes sindicatos, es “otro” sindicalismo “combativo” y “de clase”, que defienda la lucha de los trabajadores. Pero como muestra la misma experiencia de SEAT, en realidad la actitud de ese “otro” sindicalismo sirve de complemento, para acabar llevando a los obreros a aceptar las condiciones de la patronal y el Estado. El problema no es tal o cual sindicato, sino la forma sindical de lucha y de organización”[14].
Para cerrar el círculo que el Estado democrático establece alrededor de la lucha y llevarla a la derrota, interviene otro tentáculo, el izquierdismo[15], que es “en el abanico de fuerzas del capital, la última muralla contra el avance de la conciencia proletaria. Es la muralla "radical". Como en otras cuestiones, la ideología izquierdista se manifiesta en la cuestión sindical con un doble lenguaje anti y pro -sindical.”[16]
El izquierdismo tiene como primera misión el dar un “marco político” a la acción sindical. Este marco político es invariablemente un “Gobierno de izquierdas”, el “cerrar el paso a la derecha y la extrema derecha”, la defensa de lo “público” (es decir, del dios Estado) y darle algunas picaduras de mosquito a los capitalistas haciéndoles pagar más impuestos (que pueden fácilmente evadir) o incluso “amenazarles” con “nacionalizar” algún sector “estratégico”. Es decir, defender el capitalismo con el anzuelo de “ponerlo al servicio de los obreros”. Estos señores que tienen la desfachatez de reclamarse de Marx entran claramente en lo que el Manifiesto Comunista define como “socialismo burgués”: “Una parte de la burguesía desea mitigar las injusticias sociales, para de este modo garantizar la perduración de la sociedad burguesa (…) Todo el socialismo de la burguesía se reduce, en efecto, a una tesis y es que los burgueses lo son y deben seguir siéndolo... en interés de la clase trabajadora”.
Por ejemplo, los izquierdistas trotskistas de El Militante-Izquierda Revolucionaria, vinculados a “Sindicalistas de Izquierda”, se encargan de promocionar a los sindicatos de ESK, LAB y CGT en Michelin en una entrevista con sus representantes sindicales, que concluye en la necesidad de que (parafraseando) “ante la posibilidad de un Gobierno de la reacción tras el 23J, el camino es el que ejemplarmente han marcado estos sindicatos en Mercedes y Michelin, movilizar a la plantilla, conseguir que la producción pare por completo y forzar a la empresa a volver a la negociación para no perder las conquistas sociales, y demostrar que el camino tomado por gobierno y patronal es el equivocado”[17].
Estos grupos critican la “política de paz social, conciliación y pacto de CCOO y UGT” los cuales “deberían desburocratizarse, cumplir sus verdaderas funciones y estar presentes en las luchas sociales en vez de garantizar el avance de la derecha en el terreno electoral”, y alaban y sustentan políticamente a un sindicalismo “verdaderamente combativo”. A parte de toda esta parafernalia, ¿en qué convierten estos grupos en realidad la necesidad de extensión de las luchas y las asambleas generales?
La supuesta extensión de la lucha que preconizan, siempre jugando con trucos para limitarla y sectorializarla lo máximo posible, tendría como supuesto horizonte la huelga general para la defensa de lo público, para que “los empresarios paguen su parte”, para “tumbar a la derecha y a la reacción”, para “exigir la dimisión de los que reprimen las luchas” y la entrada en el gobierno de una “izquierda de verdad” que no decepcione con sus políticas ni provoque la abstención electoral de los trabajadores, para exigir la nacionalización de empresas, la participación obrera en su gestión (p.ej.,“la nacionalización de los supermercados bajo el control democrático de los trabajadores”[18]), la ilusión de supuestamente “ir recuperando las conquistas sociales y derechos de los años pasados”, etc., y por supuesto “pidiendo apoyo económico para resistir”.
Por otro lado, llaman a formar supuestas asambleas obreras que preferiblemente inician (o recuperan) ellos mismos, y se proclaman de entrada como representantes “combativos” de los trabajadores. Son asambleas donde los sindicatos se ponen de entrada a la cabeza, para controlarlas de raíz, introducir su lógica sindical, orientarlas maquiavélicamente (con vocabulario obrero) a la derrota. En las recientes luchas en Francia llamaban a asambleas donde “la izquierda y el sindicalismo militante y combativo” estuvieran involucrados al máximo para organizar “una huelga general que golpee con toda la fuerza a las empresas y banca privadas, expropiarlas y nacionalizarlas para la gestión democrática de los asuntos económicos, superar la deriva autoritaria, racista y represiva del Estado y enfrentar la extrema derecha”.
En realidad, toda esta palabrería solo se emplea para a continuación justificar la necesidad de “un sindicalismo de clase”, el cual, a pesar de sus grandes palabras sobre “impulsar la organización y la solidaridad obrera, la unificación de las luchas, y vincularnos internacionalmente a otras plataformas de sindicalistas combativos.”, su programa real es totalmente burgués, encaminado a llevar a los trabajadores la defensa mistificada de un Estado “más obrero y democrático”.
Las luchas en Francia no han conseguido echar atrás la reforma de las pensiones, la oleada huelguista en Gran Bretaña se ha ido diluyendo poco a poco. Hemos visto que la huelga de Michelin en Vitoria se ha saldado con una derrota.
“A veces los trabajadores triunfan, pero es un triunfo efímero. El verdadero resultado de sus luchas no es tanto el éxito inmediato como la creciente unidad de los trabajadores” (Manifiesto Comunista).
Si hemos denunciado minuciosamente la acción complementaria de los grandes sindicatos, de los sindicatos radicales y de los izquierdistas, es porque el principal obstáculo que encuentran las luchas es la acción de esos aparatos dentro del marco del Estado democrático. Este, en nombre del capital, nos va a atacar a muerte sea cual sea el gobierno que esté al frente. El capitalismo no puede hacer otra cosa que empeorar en todos los terrenos -ecológico, guerra, barbarie- y sobre todo en el de las condiciones de vida obrera donde no vamos sino hacia más precariedad, más desempleo, más pobreza, menos vivienda, más crueldad en el trabajo cotidiano. Por eso no tenemos más perspectiva que la lucha obrera, pero la lucha obrera que se unifica, que se autoorganiza en Asambleas Generales, que toma una dimensión y una unidad internacional. Esa es la única perspectiva.
Opero. 07/07/2023
[1] Hemos hecho una hoja internacional de contribución a las luchas en curso planteando una perspectiva, ver Reino Unido, Francia, Alemania, España, México, China... ¡Ir más lejos que en 1968! | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [212]. Un balance de las luchas habidas en Francia se puede ver en Balance del movimiento contra la reforma de las pensiones: ¡la lucha está por delante! | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [213]
[2] Ver Propuesta salarial de CCOO-UGT: Los sindicatos nos venden frente a la inflación | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [188]
[3] Pedro Sánchez presume un día sí y otro también que mientras en Francia hay “tensión e incluso ambiente de guerra civil” en España habría “paz y progreso social”.
[4] Ver Ante los ataques a los trabajadores de la sanidad, ¿lucha de clases o confrontación izquierda - derecha “por la sanidad pública”? | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [94]
[5] Ver El “giro a la izquierda” del PSOE: un arma para sabotear la lucha y la conciencia obrera | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [214]
[6] Ver Hace 40 años la naciente democracia española se estrenó con los asesinatos de obreros en Vitoria | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [215]
[7] La oposición entre sindicatos, además de una cierta oposición real de intereses, cumple también, y, ante todo, en el marco del Estado totalitario de la decadencia capitalista, la función de sembrar la división entre los trabajadores.
[8] Ya hemos visto a raíz de las luchas en Francia lo que significaba la trampa del bloqueo de la economía. Ver nuestro artículo de marzo: ¿Puede hacer retroceder a la burguesía el bloqueo de la economía? | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [216] Es más, fue precisamente esa trampa lo que llevó a los mineros ingleses en sus luchas de 1984 a la desmoralización, a desgastarlos encerrados en su sector y a una derrota muy importante.
[9] Ver Lucha aislada lucha perdida | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [217]
[10] Como hicieron los obreros en Vigo en 2006, ver Huelga del metal de Vigo: Los métodos proletarios de lucha | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [218]
[11] Esta estrategia no es ninguna novedad. Ver, por ejemplo, nuestro artículo sobre el referéndum en SEAT en 2009: Referendum en seat: ensayo general para nuevos ataques a las condiciones de vida de la clase obrera y su conciencia | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [219]
[12] En las genuinas asambleas obreras se discute largo y tendido, reflexionando seriamente, los pros y los contras de cada acción, tratando de dar argumentos para convencer y no tanto ejercer presiones, culpabilizar, crear divisiones entre trabajadores.
[13] Ver Lecciones de la huelga en Cádiz: la clase obrera no tiene más que falsos amigos y enemigos declarados | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [220]
[14] Ver Lecciones de la huelga de SEAT: No a las «movilizaciones» sindicales, Sí a la lucha obrera | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [221]
[15] Por posiciones izquierdistas queremos decir las de aquellas corrientes integradas en el Estado burgués apoyando “de forma crítica” a los partidos de izquierdas de la burguesía (partidos “socialistas” y “comunistas” estalinistas), así como a los sindicatos. Estas expresiones del capitalismo decadente, como el trotskismo, el maoísmo o la mayoría del anarquismo tienden a ocupar un lugar “extremista” y extraparlamentario en el Estado, y su función histórica es controlar con ideologías radicales a los sectores del proletariado más activos y conscientes.
[16] Ver Los sindicatos contra la clase obrera. Parte 1. | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [54]
[17] Esta y otras citas, que no están copiadas y pegadas tal cual sino presentadas de modo que evitar parrafadas grandilocuentes de apariencia obrera, sí están fielmente tomadas de diferentes partes del discurso que expresa en su web el grupo izquierdista “Izquierda Revolucionaria” https://www.izquierdarevolucionaria.net/index.php/estado-espanol/euskal-herria/13675-conflicto-obrero-en-michelin-gasteiz-esta-lucha-no-va-a-pasar-en-balde-en-la-conciencia-de-la-gente [222]
[18] De la web del grupo “sindicalistas de izquierda”: https://sindicalistasdeizquierda.net/index.php/que-somos [223]
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El sábado 10 de mayo, ocurrió un accidente en la Mina Yanaquihua, ubicada en el departamento de Arequipa, provincia de Condesuyos, al sur del país, en el que murieron 27 obreros. La causa oficial de muerte fue la intoxicación por monóxido de carbono, luego de un incendio en el socavón. En esta zona, se practica la pequeña minería de extracción de oro, llevada a cabo por diversas empresas contratistas que realizan los servicios de operación. El Ministerio Público ha iniciado una investigación, en la cual no descarta que haya habido negligencia al momento del accidente. Como era de esperarse, más allá de pequeñas reseñas en los medios de comunicación, los responsables de la empresa Sermiglod (empleadora de los trabajadores fallecidos) no ha emitido ningún comunicado sobre el accidente, y como ha ocurrido en otras ocasiones, luego del impacto comunicacional de los hechos, toda cae en el hermetismo y en el ir y venir de las investigaciones y procedimientos administrativos, terminando la noticia silenciada.
Esta nueva tragedia, será llevada por los medios de comunicación y especialistas al servicio de la burguesía, al callejón sin salida de las opiniones y explicaciones técnicas, dentro de las cuales, no se descarta la manida idea sobre la informalidad y la formalidad de la actividad minera, según la cual, toda la actividad minera informal, es considerada como la “mala”, “la contaminante”, “la depredadora”, “la evasora de impuestos” o la “que más accidentes laborales ocasiona”. Todas estas afirmaciones, resultan una gran burla para los trabajadores y la población en general, no solo porque la minería informal en el país mueve tantos recursos económicos e influencia política como la minería formal (además, los dueños de la minería informal son los mismos propietarios de otros negocios formales), sino porque oculta la verdadera razón de los accidentes laborales: la explotación del trabajo en condiciones cada vez más precarias y la búsqueda de grandes ganancias a costa de la vida de los trabajadores, quienes, por el temor al hambre y la miseria para ellos y sus familias, se ven obligados a aceptar las condiciones laborales que impone el capital.
Tal como lo registra el diario La República, basado en datos suministrados por el Ministerio del Trabajo y Promoción del Empleo de Perú, entre 2012 y 2022, se registraron 2153 muertes de trabajadores en sus centros laborales. Sobre los accidentes laborales en distintos sectores de producción, la fuente mencionada señala: “Justamente, el sector que más muertes registra es la explotación de minas y canteras, con 405 muertes (18,81% del total de rubros del país) en los últimos 10 años. Le siguen la industria manufacturera con 290 y construcción con 268. En detalle, quienes más fallecen en las minas son obreros (154) y operarios (92), ambos grupos trabajadores de minas, lo que representa el 60,74% del total de decesos en este trabajo. Un panorama similar ocurre para los otros dos tipos de labores”. En realidad, los accidentes laborales y las muertes que genera han ido en aumento no solo en Suramérica; la OIT, basada en cifras de 2018, señaló que, a nivel mundial, se producían 2,8 millones de muertes anuales por accidentes o enfermedades laborales no fatales.
Con respecto a los factores que influyen en el deterioro físico y potencial muerte de trabajadores, tomando como ejemplo la Unión Europea, las enfermedades laborales son causadas principalmente por la exposición en el trabajo a factores de riesgo físico (vibración, ruidos, levantamiento manual y trabajo sedentario), organizativo (trabajo por turnos o estrés) y químico, biológico o una combinación de estos. De igual manera, a nivel mundial han aumentado las enfermedades cardiovasculares y síndromes (como el de Burnout), asociados a un incremento de los ritmos de trabajo y a la presión que sufren los trabajadores, (mayores exigencias de productividad, deudas, competitividad) en contexto de crisis económica mundial que tiende a agravarse.
No importa si es una mina grande o pequeña, informal o formal, de capital nacional o extranjero, siempre ocurren estos “accidentes” que matan, mutilan o enferman de por vida a los obreros condenados a trabajar y arriesgar sus vidas en esos socavones inseguros y mal olientes. La minería siempre deja muchas víctimas al año ya lo hemos mencionado, hay muchos datos al respecto incluso información registrada por el Ministerio de energía y Minas y otras fuentes de propio Estado burgués[1], pero en el Perú, como en cualquier país del mundo, se minimizan o se ocultan.
Es sabido que la minería informal y artesanal campean a sus anchas en el sur peruano. Solo en regiones como Puno o Madre de Dios existen más de 50 mil trabajadores laborando en las peores condiciones. La necesidad y la desesperación empujan a los proletarios de esas regiones a vender su fuerza de trabajo, sabiendo que cada vez que entran a la mina se juegan la vida.
La precariedad reina en el sector minero en general. Esto se evidencia en las condiciones de trabajo que existen tanto en empresas grandes como Shougang, Cuajone, Yanacocha, Toquepala, Antamina como en las pequeñas como Yanaquihua, .En todo el sector minero los obreros son enviados a trabajar con implementos básicos de seguridad (1 par de guantes, casco, botas, respirador ,todo barato). Los obreros ingresan con lo mínimo a grandes profundidades, con paredes sostenidas con vigas, muchas veces húmedas, podridas o bañadas en petróleo lo cual facilita la propagación de cualquier incendio o explosión, como paso en Yanaquihua. Sin equipos contraincendios o zonas de protección en caso de derrumbes. Haciendo brutales jornadas en turnos de día y de noche, sufriendo un desgaste físico que a la larga merma su salud a temprana edad. Para el Capital invertir en seguridad son costos que mermaría sus ganancias. La minería, como la primera actividad económica de la burguesía peruana, es la que más ingresos genera a sus arcas y a las del Estado, por concepto de exportaciones a los grandes mercados de China, USA y Europa. Es el sector de la burguesía más pudiente del país. Tienen mucha prensa comprada, congresistas que los defienden y hasta programas de radio y TV. Financian museos, fundaciones filantrópicas y concursos académicos en alianza con el Estado.
La minería es pues la actividad por excelencia de la sacrosanta economía peruana y por ello no se le toca ni con la última página de un periódico. Y sin embargo, es la que más obreros mata en el Perú.
A esa precariedad en que trabajan los obreros mineros, se suman las miserables condiciones laborales: exigencias de mayor productividad, sobre tiempos, salarios bajos, tercerización. Todo ello provoca en los trabajadores mutilaciones, stress, enfermedades respiratorias como la silicosis que son solo algunas muestras del futuro gris al que se enfrentan los obreros mineros. La precarización y la sobreexplotación son parte indesligable de la actual dinámica del Capitalismo Mundial y su lógica de maximizar las ganancias con el mínimo coste posible. Este empeoramiento ha ido en relación inversa al aumento de los precios en el mercado mundial (cobre u oro disparados a precios históricos). Toda esta situación precaria facilita “accidentes” y la muerte de obreros como el sucedido en Yanaquihua. La precariedad de las condiciones de trabajo actuales se ha incrementado en el marco de esta fase de putrefacción que hoy atraviesa el Capitalismo mundial[2]. La precariedad y las muertes en socavones mineros los vemos en todo el mundo: Chile, Colombia, Venezuela, Canadá, Sudáfrica y más recientemente en China con los obreros muertos en minas de carbón. El cada uno a la suya de cada burguesía en competencia con las demás, está llevando a la muerte a cientos de obreros en todo el planeta. La precariedad no es una “maldición” ni un asunto de “mala gestión”. Mucho menos episódica. Todo lo contrario, obedece a la cada vez mas profunda crisis económica mundial que se ha acelerado con la Descomposición, que es la fase que actualmente atraviesa el Capitalismo mundial. El deterioro brutal y acelerado de las condiciones de vida de los trabajadores obedece a la actual etapa de pudrimiento del orden burgués a todos sus niveles.
Hay una serie de situaciones conexas, que son parte de la descomposición capitalista que afecta a las condiciones de vida de los trabajadores. No es sólo la explotación asalariada que lleva aparejado con el Capitalismo. Esta dinámica minera capitalista, está relacionada con negocios conexos, tales como, la trata de mujeres, explotación sexual, narcotráfico, alcoholismo. Hay también vínculos con el crimen organizado, el secuestro y explotación de mujeres y niños. Todas estas expresiones del capitalismo putrefacto demuestran el nivel de hundimiento en que se encuentra este sistema social. Pero los efectos de la explotación minera no se quedan allí.
El daño y la destrucción ambiental es total en las zonas y pueblos que rodean las minas. El cinismo de la burguesía es monumental, con su discurso de “la minería trae progreso” y que “minería y medioambiente si pueden convivir. Para luego vanagloriarse de ser “respetuosos” de las normas ecológicas y de haber elaborado sesudos “estudios de impacto ambiental”. Todo un discurso hipócrita del cual son cómplices, por supuesto, las instituciones del Estado como el Congreso, el Ministerio del Ambiente, SENACE[3], instituciones que, año tras año, vienen dando carta blanca a estas empresas para arrasar con lo que quieran. Un ejemplo concreto de ello es el conocido caso de La Oroya (Departamento de Junín), considerada una de las 10 ciudades más contaminadas del mundo, donde se produjo el tristemente célebre episodio de “los niños de plomo”, ya que la contaminación con zinc, cobre y dióxido de azufre generó daños cerebrales y otras enfermedades en los infantes[4].
El Capital no solo explota y mata en los centros de trabajo, sino que, ha extendido su ponzoña a los barrios proletarios. Claro ejemplo, es lo sucedido con la empresa china que construye el Megapuerto de Chancay la cual ha provocado el hundimiento de calles y casas en barrios proletarios de esa ciudad[5] o como sucedió el año pasado con el derrame petrolero por negligencia de Repsol, en el mar de Ventanilla hasta la provincia de Supe, perjudicando a los obreros pescadores de la zona y dañando la salud de miles de familias proletarias[6].
Frente a esta tragedia continua que viven los trabajadores en general y los mineros en particular, solo queda al proletariado unir sus fuerzas para luchar contra la degradación de sus condiciones de vida. Las luchas actuales en Gran Bretaña y en Francia son una muestra de lo que aquí queremos decir. Como dice una de nuestras hojas internacionales: “Nuestras luchas son el único baluarte contra esta dinámica autodestructiva, el único baluarte contra la muerte que el capitalismo promete a toda la humanidad. Porque, dejado a su propia lógica, este sistema decadente arrastrará a partes cada vez mayores de la humanidad a la guerra y la miseria, destruirá el planeta con gases de efecto invernadero, bosques arrasados y bombas”.[7]
No es guardando esperanzas en las “mejoras a los sistemas de seguridad laboral”, en los seguros laborales o en la formalidad capitalista de sus empresas, no es siguiendo el coro a las facciones burguesas que hipócritamente se lamentan cada vez que hay un accidente o mueren trabajadores, ni arrimando el hombro a los sindicatos, que usan la “seguridad laboral” como enganche propagandístico en sus campañas para convencer a los trabajadores de los “beneficios” de la explotación capitalista. La fuerza del proletariado radica en el carácter internacional e histórico de su lucha, en el mantenimiento de su identidad de clase y en su capacidad para desarrollar lazos de solidaridad, capacidades necesarias para llevar su lucha a una dimensión política que le permita echar abajo al capitalismo.
Internacionalismo Perú
09062023
[3] Servicio Nacional de Certificación Ambiental Para las Inversiones Sostenibles.
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Los pasados 23 y 24 de junio -justo cuando se enfrentaba a la contraofensiva de Ucrania- uno de los Estados y ejércitos más poderosos del planeta se vio amenazado por el Grupo Wagner, un ejército de comandos privados formado por mercenarios vinculados al entorno del propio Putin. Toda una división militar, encabezada por Prigozhin, se dirigió hacia Moscú sin encontrar ningún obstáculo. Situaciones como ésta, que parecen absurdas, se repiten cada vez más a medida que se acelera la putrefacción del capitalismo. Precisamente la guerra en Ucrania se ha convertido en un acelerador de la descomposición, extendiendo la inestabilidad y el caos por todo el mundo.
Estados Unidos, al tender la trampa que empujó a Rusia a la guerra con el objetivo general de debilitar a China, está actuando como el aprendiz de brujo: al principio calculó que podría tener cierto control sobre el conflicto; ahora resulta que es incapaz de controlar sus consecuencias a más largo plazo. Esto puede compararse con las "guerras contra el terror" que justificaron las invasiones de Afganistán (2001) e Irak (2003). También en este caso, Estados Unidos, al intentar mantener su liderazgo mundial, acabó provocando el caos en Oriente Medio. Aunque al principio consiguió controlar hasta cierto punto la región y arrastrar a las reticentes potencias europeas, todo el proceso fomentó una desestabilización y un caos aún mayores e irreversibles1.
La rebelión de Wagner, aunque rápidamente atajada, puso de manifiesto las fragilidades del Estado ruso, que amenazan con desembocar en una fragmentación política, que no sólo afectará a la burguesía rusa, sino que llevará al mundo a niveles de gran inestabilidad. Además, ahora vemos entrar en escena a personajes como Prigozhin, dispuestos a disputarse el control del poder y, por supuesto, de las armas nucleares.
La implosión del bloque del Este a principios de los años 90 confirmó que el capitalismo entraba en su fase de descomposición, caracterizada por el desorden mundial y la lucha de "todos contra todos". La causa principal de este colapso fue la presión de un doble fracaso económico y político del sistema estalinista en el contexto de una crisis acelerada y profunda del capitalismo en todo el mundo2. El colapso de la URSS provocó entonces brutales brotes de nacionalismo separatista en todo su territorio.
Tras el frustrado golpe de Estado de mediados de 1991, este proceso se descontroló aún más, obligando a las potencias occidentales, principalmente Estados Unidos, a intentar contener la avalancha que se les venía encima y que amenazaba con desbordar las fronteras de la antigua URSS. Estas potencias ofrecieron ayuda alimentaria, facilidades para la financiación de la deuda, etc. Por supuesto, esta "ayuda" no se hizo por altruismo, sino que, como siempre, se basó en cálculos imperialistas destinados a beneficiarse de la nueva configuración geopolítica. Hoy, Rusia vuelve a estar en el centro de las convulsiones, pero esta vez en el contexto de un empeoramiento de la situación y en circunstancias mucho más graves e imprevisibles.
Los 30 años de profundización de la descomposición han aumentado la tendencia al declive de la hegemonía estadounidense, lo que ha exacerbado las ambiciones imperialistas de todos los demás países, en particular reavivando la ambición de Rusia de recuperar un lugar importante en la constelación imperialista.
Ahora la guerra de Ucrania está acelerando la descomposición. La prolongación de la guerra está debilitando las fuerzas de Rusia y socavando la unidad de la burguesía en torno al Estado, un proceso que amenaza con alcanzar niveles explosivos. Un año antes del motín de Wagner, advertíamos que la "operación especial" sobre Ucrania corre el riesgo de "constituir una segunda desestabilización profunda tras la fragmentación resultante de la implosión de su bloque (1989-1992): en el plano militar perderá probablemente su rango de número 2 del ejército mundial; su economía ya está debilitada y caerá en más y más problemas [. ... y] las tensiones internas entre facciones de la burguesía rusa sólo pueden intensificarse, [...] Algunos miembros de la facción dirigente (cf. Medvédev) ya están advirtiendo de las consecuencias: un posible colapso de la Federación Rusa y el surgimiento de diversas mini-Rusias con líderes impredecibles en posesión de armas nucleares"3.
Al principio de la guerra, la burguesía parecía unificada en torno a Putin como representante del Estado, pero a medida que el conflicto se prolongaba, empezaron a surgir rivalidades y disputas entre grupos. En enero de 2023, ciertos acontecimientos ya presagiaban tensiones en la cúpula militar, al ser destituido Sergei Surovikin, que comandaba las tropas rusas en Ucrania.
En un contexto de descomposición, cualquier pretexto puede desencadenar enfrentamientos, que rápidamente pueden volverse explosivas. En este sentido, el motín liderado por Prigozhin, aunque pudo aparecer como una pequeña fisura, creció rápidamente, mostrando la frágil unidad dentro de la estructura de poder y la incapacidad del Estado para contener la dinámica hacia el caos. Vladimir Gelman, profesor y analista ruso, siguiendo el comportamiento de los distintos sectores durante la llamada "Marcha por la Justicia" de Prigozhin, señala que, si bien la caravana militar no recibió el apoyo abierto de ningún sector militar o civil, tampoco lo hizo Putin: "nadie salió en su apoyo. Ni alcaldes ni líderes regionales salieron (...) no dieron ningún paso político...". Esta espera para ver en qué dirección soplaban los vientos pone al descubierto la vigilancia y la cautela que muestran los diferentes grupos burgueses en un contexto en el que la desconfianza y el choque de intereses han aumentado. Si gente como Lukashenko se ofreció como negociador con Prigozhin, fue para evitar que la guerra se trasladara a Bielorrusia por una posible incursión del "Regimiento Kalinoŭski" formado por opositores al gobierno de Lukashenko que luchan en el bando ucraniano.
Las propias burguesías de las grandes potencias han expresado su temor a una descomposición del Estado ruso. Durante la crisis entre el grupo Wagner y el ejército ruso, "los funcionarios estadounidenses prestaban especial atención al arsenal nuclear ruso, nerviosos por la inestabilidad de un país con el poder de aniquilar a la mayor parte del planeta..."4. Si nos fijamos en sus declaraciones sobre los acontecimientos, no cabe duda de que la burguesía en su conjunto está preocupada por las dificultades del Estado ruso expresadas por el motín de Prigozhin. Todos coinciden en que existe una gran división y fragilidad en el aparato estatal. Zelensky, presidente de Ucrania, fue el primero en decir que Putin es débil y que su gobierno se está "desmoronando".
Si nos fijamos en sus declaraciones sobre los acontecimientos, no hay duda de que la burguesía en su conjunto está preocupada por las dificultades del Estado ruso expresadas por el motín de Prigozhin. Todos coinciden en que existe una gran división y fragilidad en el aparato estatal. Zelensky, presidente de Ucrania, fue el primero en decir que Putin es débil y que su gobierno se está "desmoronando". Antoni Blinken, secretario de Estado de EEUU, aunque dice que "es demasiado pronto para saber cómo va a acabar esto", valora que hay "fisuras reales" en el Gobierno de Putin, que distraen y dividen a Rusia y le dificultan "proseguir la agresión contra Ucrania". Incluso Trump, que se ha presentado como "amigo" de Rusia, afirma que "Putin está algo debilitado" y pide al Gobierno estadounidense que aproveche esta circunstancia para negociar un alto el fuego. Sólo China evita expresar su percepción de la debilidad del gobierno de Putin y presenta el motín de Wagner como un "asunto interno". La despreocupación con la que valora los acontecimientos es más que un acto diplomático y en realidad esconde la preocupación por el efecto que tendría un debilitamiento de Rusia en sus fronteras, y más aún si se produjera la ruptura de la Federación Rusa, hasta ahora su principal aliado.
Por su parte, Putin afirma que mantiene la unidad y la fuerza de la Federación, aunque intenta ganarse la lealtad de los distintos órganos de represión prometiendo más armas y mejores salarios. Pero ¿será esto suficiente para eliminar las divisiones en la estructura militar y la baja moral de las tropas?
Lo que está cada vez más claro es que, a medida que se prolongue la guerra en Ucrania, el caos y la barbarie se extenderán y profundizarán, afectando directamente a Rusia, pero dado que es "el Estado más grande y uno de los más armados del mundo [... su desestabilización] tendría consecuencias imprevisibles para todo el mundo"5.
Las posibles consecuencias de una guerra prolongada podrían ser:
- ampliación de las grietas en el seno de la burguesía, que llevaría al estallido de una guerra civil, en la que el conjunto de la población, y en particular la clase obrera, serviría de carne de cañón; - acciones erráticas e irresponsables por parte del grupo en el poder encabezado por Putin, quien, viéndose acorralado, podría hacer uso del arsenal nuclear... Por el momento, anunció el despliegue de armas nucleares tácticas en territorio bielorruso a partir del 7 u 8 de julio;
-La aparición de camarillas irracionales en pugna por el poder, que tendrían a mano un gran arsenal de armas nucleares, dispuestas a blandirlas a toda potencia para posicionarse mejor en la nueva configuración del poder. Las acciones del grupo Wagner son un claro ejemplo de este riesgo. Además, existen escalofriantes precedentes en este sentido, por ejemplo, con la amenaza de bombardear la central nuclear de Zaporizhzhia, en el sur de Ucrania, la mayor de Europa y una de las 10 mayores del mundo, amenazando a la humanidad con el peligro muy real de una catástrofe nuclear en plena Europa.
Pero la locura bélica no es exclusiva de un bando de la burguesía: EEUU acaba de suministrar a Ucrania bombas de racimo, que se esparcen por miles, matan en el acto y permanecen latentes durante décadas.
Sean cuales sean las iniciativas que se tomen, provocarán catástrofes que pueden esparcirse por todo el mundo. Como afirmamos a finales de 2022, los años 20 del siglo XXI están resultando ser los más turbulentos de la historia, con una acumulación de desastres y sufrimientos para la humanidad (pandemias, hambrunas, desastres medioambientales...), que están fuera de control y plantean la cuestión de su supervivencia como especie. Pero es preciso comprender que la guerra, acción intencionada y planificada del Estado capitalista es, sin duda, el principal desencadenante de la barbarie y el caos.
En cuanto a las repercusiones internacionales, aunque no podemos aventurar una conjetura ya que la situación es altamente impredecible, ya hay algunos indicios de que importantes países de Europa del Este están calculando cómo pueden aprovechar esta situación para avanzar sus propias bazas imperialistas, como en el caso de Polonia: la guerra de Ucrania ha dado a Polonia una mayor importancia estratégica para los EE.UU., lo que le ha permitido reforzar sus fuerzas militares con el suministro de armamento por parte de la OTAN, incluyendo tanques de tecnología avanzada (en previsión del acomodo del grupo Wagner en Bielorrusia6).Este reforzamiento militar ha ido de la mano del renacimiento de los viejos sueños imperialistas de Polonia de extender su influencia en Europa del Este7.
En todos estos enfrentamientos entre grupos burgueses, éstos no dejan de escupir su veneno contra la clase obrera. Con sus fintas, demostraciones militares y declaraciones, todas las bandas de la clase dominante buscan mostrar su fuerza al adversario, pero también sembrar el miedo y la confusión entre los trabajadores. Cada facción que participa en la guerra intenta mostrarse como víctima o defensor de la libertad, para dominar y controlar las reacciones de los explotados y utilizarlos como carne de cañón en los frentes de guerra, o para someterlos al inmovilismo y la pasividad, aceptando el aumento de la explotación y la degradación de las condiciones de vida en nombre de la "patria". En particular, aprovechando la guerra en Ucrania y concretamente el motín de Wagner, la burguesía refuerza su discurso sobre la democracia y la lucha contra la autocracia, intentando a toda costa ocultar que su sistema podrido, construido sobre la explotación, la miseria y la guerra, sólo puede ofrecer destrucción y caos. La prolongación de su existencia pone en peligro la vida misma de este planeta, y la guerra en Ucrania, con todas sus peligrosas consecuencias destructivas, demuestra que esta amenaza va en aumento.
Frente a la barbarie capitalista, la única fuerza social capaz de detenerla es el proletariado. No olvidemos que “la primera guerra mundial no acabó por las negociaciones diplomáticas o por las conquistas de tal o cual imperialismo, FUE TERMINADA POR EL LEVANTAMIENTO REVOLUCIONARIO INTERNACIONAL DEL PROLETARIADO”8
T-RR 12-7-23
1 Imperialist interests behind the Afghan ‘mission’ [231], World Revolution n° 327
2 Sobre la descomposición ver TESIS SOBRE LA DESCOMPOSICION: La descomposición, fase última de la decadencia del capitalismo | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [86] y sobre el estallido del bloque del Este ver Tesis sobre la crisis económica y política en los países del Este | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [232]
3 Significado e impacto de la guerra en Ucrania | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [74]
4 Un motín en Rusia ofrece pistas sobre el poder de Putin [233] (Russian mutiny offers clues about Putin's power)
5 Los años 20 del Siglo XXI: La aceleración de la descomposición capitalista plantea abiertamente la cuestión de la destrucción de la humanidad | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [71]
6 Polonia enciende las alertas en la frontera por la presencia del Grupo Wagner en Bielorrusia y pidió ayuda a la Unión Europea [234].
7 Polonia quiere anexionarse tres regiones del oeste de Ucrania cuando se negocie la paz [235]
8 El capitalismo lleva a la destrucción de la humanidad solo la revolución mundial del proletariado puede acabar con él | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [111]
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Recientemente, tras una intervención de nuestros militantes en una reunión del comité del NWBCW1 en París, presidida codo con codo por un miembro del GIGC y un miembro de la TCI, el GIGC bromeó diciendo que eso era un reconocimiento de que no nos creíamos ni una palabra de nuestro análisis sobre el "parasitismo" del GIGC2. En el artículo Atacar a la CCI: la razón de ser del GIGC3, señalábamos esta nueva manifestación de la naturaleza parasitaria de este minúsculo grupo cuyo objetivo fundamental es atacar a los grupos políticos de la izquierda comunista y minar el desarrollo del medio político proletario.
Hace dos años, escribimos un artículo denunciando la actuación del GIGC (antigua FICCI) en su apoyo al intento de usurpación de la Izquierda comunista por un aventurero llamado Gaizka4, cuya trayectoria describimos. Desde entonces, el GIGC ha seguido multiplicando sus ataques contra la CCI con el único objetivo de desacreditar a nuestra organización y crear desconfianza hacia ella.
Por eso hemos decidido publicar una serie de artículos en un "dossier" que contiene nuestras diversas respuestas a los ataques calumniosos del GIGC contra, sin ningún orden en particular :- (1) el concepto de parasitismo político, que pertenece al patrimonio del movimiento obrero; - nuestra denuncia del aventurerismo político que el GIGC apoya; - (2) la coherencia revolucionaria de nuestra plataforma; - (3)nuestro análisis de la fase actual de la decadencia del capitalismo, la de su descomposición; (4) nuestra intervención en la situación mundial tanto en términos de guerra como de lucha de clases; - y (5) nuestra posición frente al movimiento anarquista sobre el tema del internacionalismo y su traición. Estas cuestiones se abordan en los siguientes artículos:
El GIGC intenta desacreditar el análisis y la intervención de la CCI en el periodo actual (de próxima aparición)
La complacencia del GIGC con el aventurerismo una vez más verificada (de próxima aparición)
Las infames distorsiones del GIGC sobre la caracterización del anarquismo por parte de la CCI (de próxima aparición)
Esta serie de denuncias de la actuación del GIGC era necesaria para no dejar sin respuesta las calumnias y falsificaciones de la realidad de las que es objeto la CCI por parte de este grupo parasitario. Evidentemente, hubiéramos preferido dedicar nuestras fuerzas a otras actividades más acordes con la situación mundial, pero nos encontramos ante una situación comparable a la del Consejo General de la AIT, enfrentado a un enemigo interno constituido entonces por la Alianza Bakunin. Hoy ese "enemigo interno", el GIGC, hace estragos en el seno de la izquierda comunista.
1 Ver Un comité que lleva a los participantes a un callejón sin salida | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [240]
2 En el artículo Impasse et contradictions du CCI face au "parasitisme", à la TCI et au GIGC [241]
3 Atacar a la CCI: la razón de ser del GIGC | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [194]
4 El aventurero Gaizka tiene los defensores que se merece: los matones del GIGC | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [242]
5 Estos dos artículos figuran ya en nuestra Web en francés. A medida que los vayamos traduciendo los publicaremos en español.
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En 1965, como otros estudiantes de la Universidad de Madrid preocupados por el desarrollo de las luchas obreras en Asturias, comenzó a interesarse por la política, en un contexto en el que el punto de vista de clase tenía que abrirse paso entre la confusión ambiental de los cantos de sirena de la "oposición democrática" al régimen. Antonio desconfiaba del PCE (Partido Comunista de España) por su estalinismo, pero también tuvo que aprender a desconfiar del discurso del puñado de grupos trotskistas y maoístas que surgieron en aquella época y que, aunque parecían más abiertos y "de izquierdas" que el PCE, no eran más que una versión más radical de la izquierda del capital e igual de contrarrevolucionarios. Este interés por las posiciones revolucionarias le llevó a emigrar a Francia, donde llegó a Toulouse en 1967.
Tenía entonces preocupaciones culturales -hacía teatro en español- que nunca abandonó después, aunque a menudo tuvieran que pasar a un segundo plano ante las obligaciones familiares o políticas. En el ambiente de efervescencia política, de reflexión y de debate que precedió a 1968, y sobre todo durante los acontecimientos de ese año, encontró respuestas a las preguntas que se planteaba. En este contexto, pudo adoptar desde el principio una perspectiva verdaderamente internacionalista, interesada por la experiencia histórica del proletariado, evitando al mismo tiempo la trampa de encerrarse en un enfoque “como emigrante” centrado en la situación y la historia del país de origen.
Como él mismo contó, la primera discusión en Francia que le ayudó a romper con el ambiente izquierdista de Madrid fue la que mantuvo con algunos de los miembros fundadores de Révolution Internationale sobre el carácter imperialista de la guerra de Vietnam, sobre la necesaria defensa del internacionalismo proletario y de la solidaridad obrera, y ello en oposición a la idea de "guerra revolucionaria" defendida por trotskistas y maoístas.
Más tarde conoció a Marc Chirik (MC) en una reunión en 1968 con los demás miembros fundadores de Révolution Internationale y "militantes" situacionistas. MC defendió el carácter proletario de la revolución rusa de 1917, la realidad de la clase obrera como sujeto revolucionario de la historia y la necesidad de una organización revolucionaria. Ese mismo año, participó también en la reunión que aprobó la primera plataforma de Révolution Internationale, basada en los principios políticos del Internacionalismo que MC había heredado de la Gauche Communiste de France y luego transmitido1.
Regresó a Francia en 1969, en un momento en que el núcleo inicial de Révolution Internationale se estaba reduciendo debido a varias dimisiones y también a que la mayoría de los militantes de Toulouse se habían trasladado a París.
Aunque más tarde dijera: "Yo no era militante", refiriéndose al periodo de 1968, volvió a la plena actividad en Révolution Internationale en 1970, y luego, en 1972, participó en el reagrupamiento con los Cahiers du communisme de conseils de Marseille y el grupo de Clermont Ferrand, del que surgió la 2ª plataforma de RI como grupo político de base territorial que buscaba contactos internacionales. En 1975, participa en el primer congreso de la CCI y sigue siendo militante el resto de su vida. En un momento en que el movimiento de lucha de clases en España estaba en su apogeo y el Estado aceleraba su política de "transición democrática", ya no se podía garantizar la publicación de "Acción Proletaria (AP)" en España. Para hacer frente a esta situación, la CCI decidió en su primer congreso internacional mantener la publicación regular de AP, produciendo el periódico en Francia e introduciéndolo de contrabando en España al final del franquismo. Su colaboración en esta publicación fue especialmente apreciada en su momento por su capacidad para analizar con detalle las maniobras democráticas de la "transición" en España y denunciarlas en profundidad.
Debido a su dominio de dos idiomas -fue profesor de español en Francia-, a partir de 1975 también tuvo que implicarse en la producción en español de la Revista Internacional. Siempre situó estas responsabilidades en una perspectiva internacional e histórica.
Con el fin de organizar y sistematizar las actividades en lengua española y la búsqueda de contactos en el mundo hispanohablante, la recién creada CCI tomó la iniciativa de nombrar una Comisión de Lengua Española (CLE) de la que Antonio era miembro. A raíz de ello, Antonio participó regularmente en viajes a España y conversaciones con contactos, aportando su convicción y asimilación de las posiciones de la CCI. Los compañeros que viajaron con él pudieron apreciar su gran simpatía, sus vastos conocimientos enciclopédicos y sobre todo su humor.
Antonio ha participado en prácticamente todos los congresos internacionales de la CCI, donde ha formado parte de equipos de traducción simultánea notablemente eficaces, hasta el punto de que los científicos invitados a una sesión del congreso han quedado impresionados por la calidad de su trabajo. Pero también les sorprendieron los comentarios de Antonio durante las pausas, destinados a ilustrar a los compañeros de las delegaciones española, mexicana o venezolana sobre partes del discurso que habían entendido mal, .... pero también les sorprendió que Antonio utilizara el micrófono para hacer bromas.
En los momentos difíciles de la lucha de la organización contra el espíritu del círculo y por el espíritu del partido, Antonio optó siempre por defender a la organización. Aunque tenía una tendencia natural a formar lazos de afinidad con los camaradas, nunca se dejó llevar ciegamente por la "defensa de sus amigos" en contra de los principios organizativos de la CCI. Y cuando algunos de ellos abandonaron la organización resentidos con él, Antonio mantuvo su lealtad a la CCI, aunque ello supusiera distanciarse personalmente de sus antiguos amigos.
Aunque reconocía algunos de sus errores o negligencias, faltas ocasionales de atención o implicación, el camarada solía calificarlos como sus "Antonionadas”. De hecho, esta categoría era lo suficientemente amplia como para incluir sketches en los que el camarada disfrutaba haciendo de "payaso" para diversión de todos nosotros.
A menudo, en reuniones festivas como las de año nuevo, nuestro camarada podía hacer gala de su buen humor, nunca cáustico, pero a menudo burlón, sutil y amistoso con sus camaradas. De hecho, su repertorio incluía varios sketches improvisados protagonizados por amigos y compañeros de la organización. Al servicio de su "arte", sabía explotar las sutilezas y trampas de las lenguas francesa y española, a veces incluso del occitano. Así, podía pasarse horas organizando amistosas tertulias con sus camaradas y compartiendo su buen humor.
Pero la "Antonionada" también podía manifestarse en situaciones muy diferentes, que no tenían nada de festivas y reflejaban una audacia particular por parte de nuestro camarada.
Por ejemplo, en los años 80, durante una campaña de volanteo en los muelles de Marsella -ciudadela de los guardianes cegetistas del orden capitalista-, un equipo de volanteo de la CCI se topó rápidamente con una patrulla de "pesos pesados" de la CGT que querían quitarnos de en medio. En momentos como éste, el objetivo es aguantar el mayor tiempo posible para distribuir el mayor número de octavillas, lo que no es tarea fácil, sobre todo cuando sólo se permite la entrada a un puñado de personas. Y Antonio se ríe, ante el asombro de todos: "ah, pero no puedo rendirme, tengo un mandato que cumplir. ¡Tengo que terminar este reparto!
El efecto de aturdimiento que esto produjo en las filas de la brigada sindical nos permitió ganar unos minutos preciosos de tiempo, al final de los cuales el flujo de estibadores que entraban a trabajar significaba que estábamos a salvo de intimidaciones.
Sin embargo, su vida militante no estaba hecha sólo de Antonionadas, como lo demuestra su implicación regular en la vida de la organización y el hecho de que sea el mismo Antonio al que se encuentra todavía en un episodio defendiendo una manifestación contra los intentos de irrupción de la policía -que fueron frustrados- para llevarse a un joven culpable de haber "bombardeado" un muro2.
En su vida profesional, algunas de sus "antonionadas" eran puro humor, como relató e ilustró uno de sus colegas universitarios que acudió a su funeral y que también destacó hasta qué punto Antonio respetaba a sus alumnos: un día, cuando los estudiantes parecían no estar escuchando su conferencia, charlando entre ellos en el aula, Antonio no hizo ningún comentario en particular, sino que se interrumpió a sí mismo. Los alumnos, sorprendidos, dejaron de charlar, preguntándose qué pasaba. Entonces Antonio retomó la palabra y les dijo: "Hoy me siento como en un bar de España. En los bares de España, la televisión está encendida todo el tiempo, pero nadie la ve ni la escucha. Pero si alguien la apaga, siempre hay alguien que dice: '¿Quién ha apagado la tele? Hoy yo soy la tele del bar". ¡Qué tacto y qué pedagogía!
Primero tuvo una hija que siempre apoyó su militancia y mantuvo simpatías políticas con la CCI. Su segundo hijo nació con una grave discapacidad física e intelectual. Para poder comunicarse con él, Antonio aprendió el lenguaje de signos y siempre tuvo cuidado de que la discapacidad de su hijo no le apartara de todo y de todos. Y, juntos, la familia lo consiguió. Sobre todo, gracias al compromiso inquebrantable de Antonio. El compromiso de nuestro camarada con su familia fue aún mayor cuando su pareja cayó gravemente enferma. Durante años, lucharon codo con codo contra un cáncer al que ella finalmente sucumbió, agotada por la batalla.
La tensión entre las responsabilidades personales de Antonio y sus responsabilidades militantes fue llevada al límite en muchas ocasiones. Como él mismo decía, estuvo varias veces a punto de abandonar la lucha política, pero, al final, mantuvo la lealtad a sí mismo, a su familia y a la organización, orientando su vida y el cuidado de su familia desde lo que era su pasión y convicción: la militancia comunista.
Queremos añadir aquí que la vida de este camarada, que consiguió mantener su militancia durante más de medio siglo (de 1968 a 2023) contra todo tipo de presiones, es un ejemplo de lo que debemos transmitir a la nueva generación de militantes.
Aunque durante largos periodos se vio obligado a reducir su implicación militante, en los últimos años ha podido redescubrir la llama de esta pasión participando en reuniones conjuntas con camaradas de AP (España), RI (Francia) y Rivoluzione Internazionale (Italia), e implicándose en responsabilidades organizativas.
Otra de las paradojas de nuestro camarada, o expresión de su gran modestia o falta de confianza en sí mismo, es que en varias ocasiones ha manifestado a camaradas que le costaba interiorizar el significado de nuestro concepto de "poner la militancia en el centro de nuestras vidas". Sin embargo, ¡eso es lo que consiguió hacer durante toda su vida!
Poco después de la muerte de su compañera, Antonio sufrió un infarto que solucionó por su cuenta acudiendo a urgencias en mitad de la noche. Un día después, salió con las arterias desbloqueadas y listo para volver a funcionar. Resultó que tenía otros problemas cardiacos, que fueron tratados posteriormente y no se consideraron críticos, pero que, sin embargo, pudieron ser la causa de su muerte súbita poco después. Cuando le instamos a que nos mantuviera más regularmente informados de su estado de salud, nos contestó que, en su pueblo natal, algunas personas que decían "os mantendré informados" se equivocaban y decían "os mantendré al margen". ¡Otra Antonionada! La última.
Aunque el camarada se preocupaba de no "molestar" a los demás, era sin embargo perfectamente consciente -y ya lo había demostrado- de la necesidad social y política de recurrir a la organización y a sus militantes siempre que fuera necesario. De hecho, nos mantenía regularmente informados sobre su estado de salud.
En cambio, a todos nos sorprendió su "precipitada marcha". Hasta siempre camarada y amigo.
Por otra parte, no nos sorprendió el gran número de personas que asistieron al funeral de nuestro camarada, entre ellas algunos de sus antiguos compañeros, que dieron testimonios conmovedores, pero no sorprendentes, sobre el gran respeto de Antonio por sus alumnos.
La CCI organizará en los próximos meses un homenaje político a nuestro camarada Antonio. Los camaradas que deseen participar deben escribir a la CCI y les informaremos de la fecha y el lugar.
CCI (08/08/2023)
1 Sobre la aportación fundamental de este camarada ver Marc: de la revolución de Octubre 1917 a la IIª guerra mundial | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [244] y Marc, parte 2: de la Segunda Guerra Mundial a la actualidad | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [245]
2 Para ver en detalle leer el artículo Solidarité avec les lycéens en lutte contre la répression policière (témoignage d'un lecteur) [246]
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Como hacemos ver ya en varios artículos, vivimos una situación histórica de aumento de la combatividad de la clase obrera, que es el polo contrario al de la destrucción de la humanidad al que nos lleva el capitalismo en descomposición1. Los trabajadores del metal de Vigo, que han luchado en varias jornadas de movilizaciones este mes de julio, han demostrado que, como muchos otros sectores de nuestra clase, tampoco están dispuestos a aceptar pasivamente los brutales ataques que el capitalismo impone sobre nuestras condiciones de vida. Sin embargo, la lucha ha finalizado con una nueva derrota económica: una subida de salarios de 3% por año (unos 48.3 euros al mes), que está muy por debajo del aumento de la inflación
Esta derrota ha sido cuidadosamente maniobrada por los sindicatos, el brazo del Estado que está en primera línea del sabotaje de nuestras luchas2. La reacción proletaria ante lo que ha sido una maniobra sindical más bien descarada es, en parte, de una cierta maduración de un rechazo a la idea de que estos puedan estar remotamente representando a los trabajadores.
Se puede leer en algunos comentarios en internet que “seguimos empobreciendo, cada día la vida más cara” (…)“como siempre los sindicatos dándonos por el culo” (…) “es lo mismo que daban en junio , una vergüenza lo que han sacado los sindicatos.”(…) “los trabajadores siempre respondemos, quien no responde son los sindicatos que están al servicio del gran capital que les subvenciona (…) “se andan con reuniones secretas con la patronal” (…) “llevan desde el primer día jugando con los obreros, mareándolos y haciendo lo que a ellos les parece sin preguntar”3.
Hemos visto que los compañeros de Le Prolétaire denuncian el papel de los sindicatos en esta lucha como sus principales liquidadores y llaman a la necesidad de la extensión de las luchas y la solidaridad como la fuerza principal de los trabajadores (“la solidaridad más allá de fábricas, sectores o regiones, en la organización de clase e independiente”4).
Hasta aquí no podemos más que estar de acuerdo con los compañeros, y en parte saludar su alerta y su intento de contribuir al combate de nuestra clase. Sin embargo, pensamos que su reacción es solo muy parcialmente positiva y que persiste en realidad en un error gravísimo al reproducir la ideología sindicalista, lo cual involuntariamente ayuda a la burguesía. Lo hacen a tres niveles: (1) En la ilusión de la posibilidad de un programa reivindicativo para los trabajadores, (2) en la idea de que el modo de establecer una relación de fuerzas con la burguesía es la presión económica, y (3) en concesiones a la idea de que el problema serían los dirigentes y burocracias sindicales. En estos tres planos, Le Prolétaire se deja llevar por la ideología del sindicalismo, especialmente al llamado “sindicalismo de base o radical”, que en otros momentos ha defendido abiertamente, como en su artículo de julio de 2022 “Italia. La represión burguesa se abate sobre los militantes del sindicalismo de base (…)” en el cual declaran que “trabajamos en la perspectiva de una gran coordinación de todas las realidades del sindicalismo de base, de los movimientos conflictivos y de los desempleados, donde una única plataforma de lucha pueda englobar las diferentes disputas que tendrán en cuenta única y exclusivamente los intereses del proletariado”5. Esta posición no se distingue en nada del izquierdismo6 y más bien tiende al fatal peligro de ser asimilada por aquel. Por eso concebimos este artículo tanto como un llamado a encender las alertas de estos compañeros como otros elementos que se acercan a las posiciones históricas de la clase obrera, así como para contribuir a la clarificación de la ruptura de arriba abajo que nuestra clase deberá hacer con la ideología sindical.
Una traba esencial para el desarrollo de las luchas del proletariado en la decadencia del capitalismo es la ideología sindicalista de toda índole, que va más allá de su expresión en tal o cual sindicato. Esta ideología exudada por el propio capitalismo se desarrolla alrededor de más o menos 4 ejes, aunque a veces pueda prescindir de uno u otro: (1) La ilusión de un programa reivindicativo, (2) la presión económica como medio para establecer una relación de fuerzas frente a la burguesía, (3) la organización permanente de la clase, y (4) el sectorialismo y corporativismo.
Como mencionábamos antes, Le Prolétaire le hace el juego directamente a los 3 primeros aspectos.
En la fase decadente del capitalismo (ver más en profundidad sobre esto en nuestro artículo sobre “La lucha del proletariado en el capitalismo decadente”7) “la clase obrera va forjando las armas de su lucha revolucionaria por medio de la resistencia contra la explotación. Es lo que permite y, a la vez, lo que la obliga a unificarse como clase y es en su desarrollo como puede comprender la necesidad y la posibilidad del comunismo. Lo que el proletariado debe abandonar no es el carácter económico de su lucha (esto le es imposible, ya que lucha como clase) sino todas las ilusiones de llevar a buen término la defensa de sus intereses dentro de un marco estrictamente económico sin asumir el carácter político, global y revolucionario, de su lucha. Frente al inevitable fracaso inmediato de sus luchas reivindicativas en el capitalismo decadente lo que la clase obrera debe concluir no es que sus luchas sean inútiles, sino que el único medio para que sean útiles a su causa es concebirlas y transformarlas en momentos de aprendizaje y preparación para luchas más generalizadas, más organizadas, y más conscientes del enfrentamiento final con el sistema. Bajo el capitalismo decadente, era en la que la revolución comunista está al orden del día, la eficacia de las luchas inmediatas de la clase obrera no puede ser prevista ni medida en función de éxitos inmediatos o locales, sino únicamente en función de una perspectiva histórica y mundial: la de la REVOLUCIÓN COMUNISTA.”8
En el curso de las luchas, podemos apoyar reivindicaciones inmediatas de los trabajadores que apuntan a una unidad y extensión de las luchas, a mantener una unidad entre los mismos que incluso prepare el terreno para futuras luchas que puedan llegar más allá. Estas reivindicaciones de resistencia a los ataques pueden ser, en algunos casos, un aumento igual de salarios. Pero en la decadencia, las luchas obreras solo pueden partir de una perspectiva defensiva, y no de un programa de reivindicaciones. Esto último propicia la falsa idea de que el capitalismo se podría reformar, que verdaderamente podría ofrecer un futuro en ese terreno, que el capitalismo sería un marco para mejoras reales.
Los compañeros de Le Prolétaire reproducen esas ilusiones cuando hablan de que los combates de los trabajadores deben orientarse hacia “la lucha por las reivindicaciones que unen a todos los proletarios en un objetivo común”, refiriéndose por ejemplo a “¡Aumentos de salario para todos los trabajadores, más altos para los peor pagados! ¡Disminución drástica de la jornada laboral para todos los trabajadores! ¡Contra la nocividad en el puesto de trabajo!”. ¡Como si el capitalismo pudiera tender a ofrecer dichas mejoras o eliminar la nocividad del trabajo! Es una ilusión creer en la posibilidad de arrancar al capitalismo decadente mejoras duraderas como en el siglo 19. Así, en 1936, seis meses después de los acuerdos de Matignon en Francia, los aumentos de salarios ya habían sido neutralizados por la inflación9.
Mientras en la fase ascendente del capitalismo, hasta más o menos el principio del siglo 20, sí era posible ejercer una presión económica a través de largos paros que amenazaran al patrón de quiebra por ser superados competitivamente por otros patrones, en la fase decadente hemos comprobado una y otra vez que no existe prácticamente ninguna posibilidad de ejercer suficiente presión económica como para convertirse en una fuerza real frente a la burguesía. En la decadencia capitalista la regla es cada vez más (a) un alto nivel de reservas en las mercancías que muchas veces se pudren en forma de trabajo muerto sobreproducido; (b) la alta tecnología y maquinaria del capital frente a la limitada mano de obra cada vez más explotada, (c) la colaboración internacional del capital frente a la clase obrera y la organización y centralización de la economía por el Estado totalitario. Estas condiciones hacen que los efectos de una presión económica no solo sean cada vez más efímeros, sino que no ofrecen ninguna perspectiva real a largo plazo para el desarrollo de las luchas del proletariado. De hecho, a veces las largas huelgas son incluso un alivio a la burguesía, que consigue algunos ahorros a nivel de pago de salarios, como vemos que ha ocurrido en Vigo. Es solo a través de una tendencia a establecer una RELACIÓN DE FUERZAS POLÍTICA FRENTE AL ESTADO como el proletariado puede verdaderamente plantar cara a corto y largo plazo a la burguesía (plazos que en realidad están conectados). La extensión de las luchas desde el primer momento y la perspectiva de la politización de estas a través de la formación de asambleas generales abiertas a todos los trabajadores es la única perspectiva. Esto se verifica ampliamente por cuándo hemos experimentado que la burguesía procura dar marcha atrás a sus ataques. Por ejemplo, como decimos en uno de los volantes que hemos repartido recientemente, en 2006 el CPE fue retirado por la burguesía francesa ante un movimiento que tendía a las asambleas masivas obreras y la extensión de la lucha a toda la clase10.
Cuando los compañeros hablan de que la “fuerza se disipa cuando no se ejerce, cuando las huelgas se parecen más a actos de protesta impotente que a una verdadera lucha, dirigida por los trabajadores y destinada a infligir el máximo daño posible a la economía de la patronal”, ¡están reproduciendo directamente el segundo eje de la ideología sindicalista!
En la ascendencia capitalista, la lucha sistemática por mejoras duraderas en las condiciones de vida era una tarea posible y permanente que unía y de hecho unificó a los trabajadores como clase. En los sindicatos los trabajadores se reunían a diario, discutían, se organizaban y preparaban las futuras luchas, incluso aunque estos órganos finalmente tendían cada vez más a ser trabas para su unidad y el desarrollo de su combate histórico.
En el capitalismo decadente, el proletariado tiene enfrente a un Estado cada vez más centralizado, omnipresente y omnipotente que no puede "ofrecerle" más que una explotación cada vez más implacable. Una movilización permanente del proletariado alrededor de sus intereses inmediatos no es ya ni posible ni viable. De ahí en adelante, los órganos unitarios de la clase no pueden existir salvo en el curso de la lucha misma. En estas condiciones, toda organización general de la clase que tiende a asumir una permanencia fuera de los momentos de lucha sufre de manera permanente una presión engullidora que tiende a transformarla en correa de transmisión del Estado. “En el totalitarismo del capitalismo decadente los engranajes del Estado poseen un poder de integración cuya potencia no puede ser combatida más que por la acción revolucionaria directa contra el Estado mismo”11. Fuera de los momentos de lucha, los organismos que pretenden englobar al conjunto de los trabajadores de forma permanente están condenados a desaparecer o ser integrados en el aparato Estatal. Es más, el caso en la mayoría de las ocasiones es que estas creaciones permanentes son el producto directo de las maniobras de la burguesía que se anticipa a través de su brazo izquierdista, en la creación de sindicatos alternativos, de base, radicales, etc.
Según toda la lógica sindicalista, las luchas tendrían que ser preparadas por una organización permanente supuestamente reagrupando a los obreros más combativos (si no descaradamente por las llamadas “burocracias sindicales especialistas”). Es cierto que las luchas en ocasiones tienden a generar minorías combativas que pueden sentir la necesidad de mantenerse reagrupados tras haber luchado juntos, con el objetivo de la preparación de futuras luchas y de sacar lecciones por medio de la discusión política. Ante esta situación de “vacío” político y organizativo, estas minorías, a la vez expresión de una maduración y una necesidad de ir más allá en un terreno proletario, como también de la debilidad provisional de la lucha de la clase, hemos visto que tienden a evolucionar confusamente de diferentes formas, eso sí, manteniendo grandes ilusiones hacia un sindicalismo “más combativo”, con una fuerte carga inmediatista y voluntarista, y muy vulnerables a las maniobras políticas del izquierdismo. Estos ingredientes son caldo de cultivo de una desmoralización por la incapacidad de agrupar al conjunto de los trabajadores
Estos grupos de trabajadores que empiezan a tomar conciencia son un tesoro para la conciencia y la lucha de la clase, a condición de orientarse hacia una comprensión política global de los fines y los medios de la lucha del proletariado. En cambio, se pierden para éste, cuando por impaciencia inmediatista se dejan llevar hacia la quimera de construir “nuevos sindicatos”
Convertir a estas minorías en organizadores permanentes, desmoralizarles, convertirles en expertos, o recuperarles de otro modo para el sindicalismo no es solo una enorme destrucción de fuerzas, sino un enorme favor al reforzamiento de la burguesía, de lo cual normalmente se encarga ella misma a través de las maniobras del izquierdismo, ya sea en su versión más “socialista” o anarquista.
Cuando los compañeros de Le Prolétarie dejan caer una especie de crítica a “las grandes organizaciones sindicales” o a permitir “que las direcciones sindicales se encarguen de comenzar y finalizar las luchas”, ¡están haciendo un tremendo favor al sucio trabajo de la burguesía! Es más, lo que en este artículo se insinúa, ¡se defiende abiertamente en su mencionado artículo del año pasado!
En el capitalismo decadente, y más urgente aún ante la creciente amenaza por el capitalismo de la destrucción de la humanidad, los revolucionarios no podemos dejarnos arrastrar por ninguna variante de la ideología sindical. Debemos llamar a la extensión activa y autoorganizada de las luchas desde su primer momento, y a la formación de asambleas generales abiertas a todos los trabajadores, con delegados elegidos y revocables en todo momento, a tender a una discusión política masiva que nos permita establecer una relación de fuerzas política frente al Estado, encaminada a la lucha revolucionaria. Pero debemos avisar también que este es un camino con altos y bajos, que en ocasiones no estaremos preparados y es mejor decidir conjuntamente un repliegue, que debemos sacar lecciones de las derrotas inmediatas y que la unificación y la fuerza de las luchas no se pueden suplir con la ilusión de organizaciones permanentes que nos agrupen como clase en los periodos intermedios. Nuestra mayor victoria es la lucha misma, sus avances, mantener la memoria de sus lecciones, ligar estas lecciones a la experiencia histórico – mundial del proletariado, y no retroceder cayendo ni en las trampas directas de la burguesía ni en la ideología que desprende esta sociedad la cual esteriliza y acomoda nuestro combate al capitalismo.
Opero. Agosto, 2023
1 Ver Los años 20 del Siglo XXI: La aceleración de la descomposición capitalista plantea abiertamente la cuestión de la destrucción de la humanidad | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [71]
2 Ver nuestro folleto LOS SINDICATOS CONTRA LA CLASE OBRERA que hemos publicado en una Serie: Los sindicatos contra la clase obrera (I) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [54] ; Los sindicatos contra la clase obrera en la decadencia capitalista (II) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [55] ; Los sindicatos en el periodo ascendente del capitalismo (III) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [56]; Los Sindicatos órganos del Estado capitalista (IV) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [57] ; Los sindicatos contra la clase obrera (V): la táctica de los izquierdistas para hacerlos tragar a los trabajadores | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [47] ; Los sindicatos contra la clase obrera (VI) CONTENIDO Y FORMAS DE LA LUCHA OBRERA EN EL CAPITALISMO DECADENTE | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [58] ; La Intervención de los revolucionarios frente a los sindicatos (VII) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [59]
3 Comentarios encontrados en las redes sociales de un sindicato de base de Vigo, la PTM, que en realidad trata de recuperar este descontento hacia un “sindicalismo renovado”. Plataforma traballadores do metal de Pontevedra | Facebook
4 Huelga del metal en Vigo. Para vencer los proletarios deben aprender de sus derrotas | Le prolétaire (pcint.org/) [248]
5 Italia. La represión burguesa se abate sobre los militantes del sindicalismo de base (…) | Le prolétaire (pcint.org/) [249]
6 Por posiciones izquierdistas queremos decir las de aquellas corrientes integradas en el Estado burgués apoyando “de forma crítica” a los partidos de izquierdas de la burguesía (partidos “socialistas” y “comunistas” estalinistas), así como a los sindicatos. Estas expresiones del capitalismo decadente, como el trotskismo, el maoísmo o la mayoría del anarquismo tienden a ocupar un lugar “extremista” y extraparlamentario en el Estado, y su función histórica es controlar con ideologías radicales a los sectores del proletariado más activos y conscientes.
7 La lucha del proletariado en el capitalismo decadente | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [250]
8 Los sindicatos contra la clase obrera (VI) CONTENIDO Y FORMAS DE LA LUCHA OBRERA EN EL CAPITALISMO DECADENTE | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [58]
9 Los acuerdos de Matignon, que en Francia se presentan como grandes e históricas conquistas obreras, un avance en las condiciones salariales y un ejemplo de negociación y compromiso sindical-patronal, son en realidad un repugnante mito para pretender que el capitalismo podría dar algún futuro a los trabajadores. Ver más en detalle sobre las mentiras de este mito en siguiente artículo (en francés): Les "acquis" de 1936 | Courant Communiste International (internationalism.org) [251]
10 Undécima manifestación contra la reforma de las pensiones: ¿cómo ganamos en 2006? | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [149]
11 Los Sindicatos órganos del Estado capitalista (IV) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [57]
“El ACG, Angry Workers (Trabajadores Furiosos), Plan C y la Communist Workers Organisation (Organización de Trabajadores Comunistas) discutirán las huelgas recientes y futuras en el Reino Unido y en otros lugares. Mucho tiempo para preguntas, respuestas y debates”.
Así anunció el Grupo Comunista Anarquista (ACG) su reunión pública del 12 de mayo de este año. La reunión tenía como objetivo “impulsar la idea de las organizaciones de base contra las maquinaciones de los burócratas sindicales, que obstaculizan y obstruyen las huelgas tanto aquí en el Reino Unido como en el extranjero”1.
El ACG se separó de la Federación Anarquista (AF) hace cinco años por la cuestión de las políticas de identidad, en un intento de poner más énfasis en la auténtica lucha de la clase trabajadora. Adoptó una postura básicamente internacionalista frente a la guerra de Ucrania, aunque con claras debilidades2.
The Angry Workers of the World (AWW, Trabajadores Furiosos del Mundo) es un grupo más “obrerista” que comenzó en el oeste de Londres, muy cercano al medio anarquista en sus ideas y métodos. Un año después del inicio de la guerra de Ucrania, el grupo aún no había formulado una posición colectiva al respecto. Y a pesar de una discusión reciente sobre el derrotismo revolucionario, todavía no defiende una posición claramente internacionalista3.
Plan C es una organización abiertamente izquierdista, incluso sin una ideología particular, tipificándose a sí misma como experimental y no dogmática. El 25 de junio de 2022 celebró una reunión en “solidaridad con la clase obrera ucraniana” (¡y no con la clase obrera rusa!), con oradores y una película sobre anarquistas en Ucrania ayudando a los vecinos y apoyando a los soldados combatientes.
Finalmente, la Communist Workers Organisation (CWO) es una organización del medio revolucionario afiliada a la Tendencia Comunista Internacionalista (TCI) y ha defendido una clara posición internacionalista frente a la guerra.
En octubre de 2022, antes de una reunión del ACG en Londres, la CCI recibió un correo electrónico del grupo que decía: “Si la CCI está pensando en asistir a la reunión pública de esta noche, piénselo de nuevo, ya que hemos decidido que su asistencia podría ser perjudicial”. Respondimos, pidiéndole al ACG una explicación. Pero no recibimos respuesta.
Tan pronto como llegamos a la reunión del ACG el 12 de mayo, fuimos reconocidos como CCI y se nos ordenó salir de la reunión. Protestamos contra esto, recordando al ACG que había sido excluido de la Feria del Libro Anarquista el otoño pasado porque se opone a la guerra en Ucrania. También rechazamos la excusa de que la CCI “habla demasiado”, ya que nuestra práctica es respetar las reglas de la organización anfitriona de la reunión. Nuestras objeciones fueron ignoradas y no tuvimos más remedio que repartir nuestros volantes y exhibir nuestra prensa afuera.
No sabemos qué motivó al ACG a organizar discusiones públicas con un grupo izquierdista como el Plan C, pero si cree que eso fortalecerá su capacidad para defender posiciones proletarias, se equivoca. Muchos ejemplos de la historia del movimiento obrero demuestran que la actividad conjunta entre una organización burguesa y una organización proletaria o en este caso, una organización que busca orientarse en torno a las posiciones proletarias es, en última instancia, siempre en detrimento de esta última.
El ejemplo más claro de esto fue la CNT, que había sido una organización revolucionaria del proletariado e incluso consideró postularse como miembro de la Comintern (Tercera Internacional). Pero a lo largo de la década de 1920 empezó a colaborar cada vez más con las organizaciones políticas burguesas, hasta que en 1936 decidió participar en los gobiernos de la Generalitat Catalana y de la República de Madrid. Este giro no fue casual, ya que durante la Segunda Guerra Mundial la CNT en Francia, atenazada por el antifascismo, combatió en los ejércitos oficiales de la ‘Liberación’ contra la ocupación alemana. La CNT se había convertido definitivamente en una organización burguesa4.
Y hoy, el ACG está muy feliz de reunirse con aquellos que se han mostrado incapaces de tomar una posición internacionalista clara y colectivamente consensuada, como el AWW, y, más grave aún, con un grupo como el Plan C, que ha demostrado estar en el campo de la burguesía.
Y al mismo tiempo el ACG excluye de su reunión a una organización que, como ellos, defiende el internacionalismo proletario y la perspectiva del comunismo. ¿Cómo explica el ACG esta inconsistencia?
Otra inconsistencia del ACG es el hecho de que formula públicamente un punto de vista sobre la lucha de clases, pero no quiere confrontarlo en un debate público como el de la CCI, aunque su posición sobre esta cuestión está lejos de ser antagónica a la de la CCI, como vemos, por ejemplo, en la siguiente cita de un artículo de ACG: “A medida que más y más trabajadores se ven obligados por necesidad a emprender acciones laborales, se vuelve cada vez más necesario crear nuevas formas de organización. Estas deberían permitir una lucha eficaz y unificada, pasando por alto a los burócratas sindicales y yendo más allá de los sindicatos”5. Como puede ver cualquiera que lea nuestra prensa, esta posición es cercana a la de la CCI, aunque probablemente se defienda con argumentos diferentes. Pero una discusión pública mostraría qué argumentos son los más claros. Entonces, las preguntas son: ¿por qué el ACG evita una confrontación política con la CCI y por qué piensa que un debate sobre la lucha de clases con la CCI es contraproducente para el desarrollo de una perspectiva proletaria?
La CWO es parte del mismo medio de las organizaciones revolucionarias de la Izquierda Comunista que la CCI. Este Medio se basa en ciertos principios que todas las organizaciones deberían respetar. Uno de estos principios es que un ataque a una organización es un ataque a toda la Izquierda Comunista. Por lo tanto, cuando un grupo en este medio es atacado, boicoteado o excluido, todas las organizaciones están bajo ataque y deben reaccionar como un todo unificado. Porque cada ataque a una organización revolucionaria encierra una amenaza para el proceso histórico de construcción del partido.
Por eso, la CCI brindó todo su apoyo cuando el bordiguista Partido Comunista Internacional fue atacado después de haber publicado el folleto Auschwitz o la gran coartada. En 2015 publicó un Comunicado de solidaridad con la TCI [252] cuando los militantes de esta organización fueron atacados por exmiembros de la sección de la TCI en Italia. Pero ¿Cuál es la respuesta de la CWO en el caso de que se excluya a la CCI de la reunión pública del ACG? La CCI ya había escrito a la CWO el 8 de noviembre del año pasado solicitando su posición sobre este tema, pero nunca recibimos una respuesta.
Cuando los camaradas de la CWO asistieron a una reunión pública de la CCI luego de la prohibición inicial del ACG, les pedimos que tomaran posición sobre el incidente, pero en lugar de hacerlo, los camaradas evitaron la pregunta, explicando por qué pensaban que el ACG había hecho esto, lo que los miembros del ACG les habían dicho al respecto, como si fueran sus apologistas. Pero el ACG puede hablar por sí mismo y la CWO tiene el deber de tomar una posición clara.
El camarada que representó a la CWO en esta reciente reunión del ACG explicó a su llegada que él no sabía que la CCI había sido expulsada de la reunión, tampoco sabía que la CWO fue mencionada en el anuncio de la reunión como uno de los grupos participantes. ¿Se dio cuenta de que estaba participando en un debate con una organización abiertamente izquierdista? La ignorancia es un mal argumento para esconderse, pero mientras tanto, la CCI le había informado sobre su exclusión de la reunión y, sin embargo, no tomó una posición clara.
Está claro, después de que la CWO ha abierto la puerta a grupos parásitos y soplones, como a través del comité de París No War But The Class War (No a la guerra, sí a la guerra de clases)6, ahora abre la puerta a organizaciones que defienden abiertamente las posiciones burguesas, como el Plan C. Pero las organizaciones revolucionarias no pueden entablar una discusión pública sobre la lucha de clases con organizaciones que no defienden una posición internacionalista. Tales organizaciones son esencialmente hostiles a los intereses históricos de la clase obrera. Pero la CWO, queriendo tener las dos cosas, no tiene las agallas para salir abiertamente y decir que está buscando un acercamiento con un grupo izquierdista "no dogmático" como el Plan C, en lugar de expresar su solidaridad o cooperar con la CCI.
En su política de “apertura”, la CWO no quiere que la CCI sea testigo de su “romance” con grupos anarquistas o izquierdistas. Por lo tanto, está dispuesto a barrer bajo la alfombra el principio de solidaridad dentro de la Izquierda Comunista y se niega a condenar la prohibición de la CCI por parte del ACG.
Al final, la CWO ha demostrado que está renunciando al principio de defender a otras organizaciones de la Izquierda Comunista contra los ataques del exterior. “Pero ninguna organización proletaria puede ignorar esta necesidad elemental [de la solidaridad] sin pagar un precio muy alto”7.
CCI, 2023-07-14
1All Out! The Current Strike Wave [253], (¡Todos a las calles! La ola actual de huelgas, 12 de mayo de 2023).
2Ver nuestro artículo en CCIonline: Los anarquistas y la guerra: entre el internacionalismo y la "defensa de la nación” [254] | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org)
3Ver nuestro artículo en CCIonline: AWW and Ukraine war: There is no middle ground between internationalism and “national defence” [255](AWW y la guerra de Ucrania: No hay término medio entre el internacionalismo y la “defensa nacional”).
4Véase: Historia del movimiento obrero - La contribución de la CNT a la instauración de la República española (1923-31) [48] | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org), Revista Internacional núm. 131).
5Oil rig workers strike [256] (Huelga de trabajadores de plataformas petroleras), 9 de junio de 2023.
6A committee that leads its participants into a dead end [257] (Un comité que lleva a sus participantes a un callejón sin salida, World Revolution núm. 395
7Las Conferencias internacionales de la Izquierda Comunista (1976-1980): Lecciones de una experiencia para el Medio Proletario [258] | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) Revista Internacional núm. 122.
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Los últimos meses han confirmado la brutal aceleración en la descomposición del modo de producción capitalista, con la multiplicación de las tragedias que han azotado al mundo, particularmente a raíz de la guerra en Ucrania. La destrucción en curso, como la de la presa Kakhovka, y las acciones del grupo Wagner en Rusia1, a medio camino entre la rebelión y el golpe fallido, están alimentando una mayor desestabilización y caos.
Ahora al borde de la implosión, a pesar del "regreso a la calma" en Rostov y Moscú luego de negociaciones surrealistas, la camarilla de Putin se ha debilitado severamente. A largo plazo, otros señores de la guerra se sumarán a la preocupante inestabilidad de Rusia como potencia nuclear, sembrando el caos más allá de las fronteras de Europa y, a término, posiblemente conduciendo a la desintegración de la propia Federación Rusa. Tras el colapso de la URSS en 1990, esta es una nueva fase en el proceso de arrastrar al proletariado de Rusia a enfrentamientos mortales. Este último episodio desastroso destaca más claramente los crecientes peligros que plantea para el mundo la dinámica mortal del capitalismo en descomposición. Una dinámica destructiva que sigue creciendo.
La guerra en Ucrania está alimentando otros eventos dramáticos a escala global:
- Este conflicto está acelerando el empobrecimiento masivo del proletariado, incluso en los países más ricos, que están financiando la guerra y el armamento que llega a Ucrania. El acceso a los alimentos, la calefacción y una vivienda digna se ha vuelto cada vez más difícil para una proporción cada vez mayor de la clase trabajadora, en particular para los más precarios.
- La guerra es también uno de los factores que agravan considerablemente la degradación ambiental, directamente a través de la destrucción a gran escala (la presa de Kakhovka, explosiones en depósitos de armas y fábricas, etc.), e indirectamente a través de la creciente reticencia de los gobiernos involucrados en esta guerra a tomar la más mínima acción contra el cambio climático, que está poniendo en peligro sus economías en hemorragia, derivado de la creciente necesidad de armamento.
La destrucción a gran escala, la pérdida de vidas humanas en los campos de batalla y el terror de las poblaciones abandonadas a su suerte ya sea en zonas de conflicto o en 'zonas de paz', se están arraigando cada vez más. El número de refugiados que huyen de zonas de conflicto o de zonas que simplemente se han vuelto inhabitables está alcanzando cifras récord. Las personas se están transformando en espectros vivientes que languidecen en campamentos inhumanos, presa de las redes mafiosas y la brutalidad de los gobiernos. Otros chocan con paredes de alambre de púas o se ahogan por miles en aguas de todo el mundo. Con la creciente bunkerización de las fronteras "democráticas", los cadáveres siguen apareciendo o desapareciendo en el abismo.
Mientras las pandemias continúan amenazando y los gobiernos están demostrando ser cada vez menos capaces de hacer frente a un número cada vez mayor de desastres, las sequías sin precedentes de la primavera ahora están dando paso a monstruosos incendios, como en Canadá, donde Montreal se ha convertido en la ciudad más contaminada del mundo. En otras partes del mundo, inundaciones catastróficas han afectado recientemente a Nepal y Chile. Las temperaturas récord ya están exponiendo a las poblaciones a un golpe de calor mortal (como en Asia y América Latina). Con los ciclones y las tormentas acumulándose al sur de los Estados Unidos, el período de verano se augura aún peor.
Todos estos males forman parte de una espiral ligada al modo de producción capitalista en bancarrota, parte de una sociedad podrida en la que los productores son empujados a la pobreza y cada vez más expuestos a la muerte, presa de las preocupaciones, pero también, y sobre todo, de la ira legítima.
Esta ira es tanto más profunda cuanto que la crisis económica, amplificada por la inflación, es un poderoso estímulo para el desarrollo de la lucha de clases. Como lo atestiguan los continuos ataques a la clase obrera en todos los países, la crisis económica está preparando el terreno para nuevas respuestas del proletariado. De hecho, el desarrollo de luchas masivas en Gran Bretaña ha iniciado un fenómeno de "ruptura", un profundo cambio de mentalidad y una nueva oleada de combatividad dentro de la clase obrera mundial. Esta dinámica fue confirmada por las luchas en casi todo el mundo y, sobre todo, por las grandes manifestaciones contra la reforma de las pensiones en Francia2. Redescubrir nuestra propia identidad de clase en la lucha, retomar el contacto con nuestros propios métodos de lucha, es solo el primer paso, por frágil que sea.
Mientras continúan las huelgas en el Reino Unido, el final de las manifestaciones en Francia no significa desaliento o sentimiento de derrota. Por el contrario, la ira que aún está presente está alimentando la reflexión entre las minorías de la clase trabajadora sobre cómo continuar esta lucha. Si tenemos que sacar las primeras lecciones hoy, es porque tenemos que preparar las nuevas luchas que vendrán y hacer frente a todos los obstáculos y dificultades que se interponen en el camino, en particular los riesgos de ejercer una violencia estéril, como la del enfrentamiento con las fuerzas del orden, en la que se involucró un sector de la juventud precaria durante los espectaculares disturbios en Francia, y que se oponen radicalmente a los métodos de lucha del proletariado3.
Ante los enormes desafíos globales y la amenaza cada vez más palpable de la destrucción de la humanidad por parte del capitalismo, este necesario primer paso de la clase obrera no es suficiente. El proletariado tendrá que desarrollar su conciencia mucho más allá de lo que pudo producir durante las grandes huelgas de mayo del 68 en Francia y en todo el mundo, mucho más allá de la huelga de masas que pudo emprender en Polonia en 19804.
Las organizaciones revolucionarias juegan un papel esencial en este contexto. Tienen las armas políticas para hacer posible el enriquecimiento de la memoria obrera, para defender la perspectiva revolucionaria y el punto de vista internacionalista en las luchas obreras frente a la propaganda nacionalista y las políticas reaccionarias de la burguesía. Sobre la base de sólidas tradiciones, las de la Izquierda Comunista, las organizaciones revolucionarias tienen la responsabilidad de mantener vivo y transmitir un método, el método del marxismo, para defender los principios de la lucha proletaria.
Frente a la confusión y las dudas, frente a las campañas ideológicas que obstaculizan el desarrollo de la conciencia en la clase obrera, esta lucha heredada de las tradiciones del movimiento obrero debe permitir identificar perspectivas concretas y defender intransigentemente los principios y métodos de lucha de los trabajadores. Empezando por el internacionalismo proletario frente a la guerra de Ucrania y toda la propaganda militarista.
Frente a las insidiosas campañas ideológicas sobre el tema de la "defensa de la democracia", frente a la explotación ideológica de la indignación suscitada por los métodos de Putin y Prigozhin, frente a la explotación ideológica de los recientes disturbios y el despreciable comportamiento de la policía, la vigilancia y la lucha por la conciencia de clase del proletariado deben transitar por un camino difícil. Pero no hay otro camino a seguir. Las futuras luchas del proletariado deben, por tanto, politizarse paulatinamente para asumir, de manera clara, unida y consciente, la meta de la revolución mundial: una revolución destinada a derrocar al capitalismo y establecer una sociedad sin clases ni guerras.
WH, 8 de julio
1 Rusia: La rebelión del Grupo Wagner es un nuevo paso en la inestabilidad y el caos | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [260]
2 Balance del movimiento contra la reforma de las pensiones: ¡la lucha está por delante! | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [213]
3 Frente a la barbarie del Estado burgués, la violencia ciega es un callejón sin salida | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [261]
4 Reino Unido, Francia, Alemania, España, México, China... ¡Ir más lejos que en 1968! | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [212]
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La complicada situación en Argentina desde años ha venido golpeando duramente a los trabajadores en muchos aspectos, económica, social y políticamente. Ante la brutal situación de crisis económica la burguesía argentina no solo ha respondido con ataques a los salarios y la profundización de la precariedad de las condiciones de trabajo sino además ha dado cancha libre a todos los aparatos de contención inimaginables (cada cual más lumpenesco) con tal de mantener dispersada y controlada a la clase obrera. Desde sindicatos al por mayor (“oficialistas”, de “oposición”, kishneristas, peronistas, etc) comités, coordinadoras, comunidades originarias, organizaciones sociales hasta los inefables Piqueteros y otras organizaciones de carácter populista e izquierdista, que contribuyen a la confusión y al encuadramiento de los trabajadores y su combatividad, así como a bloquear el desarrollo de su conciencia.
En Argentina, los trabajadores vienen dando muestra de que no todo está perdido y que a pesar del bombardeo ideológico a que los tienen acostumbrados las burguesías de Izquierda y derecha, vienen abriéndose paso en medio de todo, los obreros tratan de zafarse del control y pelear por mejores condiciones de vida como lo han venido haciendo sus hermanos de Gran Bretaña, Francia y España.
Argentina es ya junto a Venezuela, el peor país de la región de América Latina en relación con el impacto de la crisis económica Mundial que se vive en todo el planeta. De ser considerado, hace algunas décadas, un país “modelo”, casi de “primer mundo”, los trabajadores en Argentina han venido presenciando un crecimiento exponencial de la precarización y la miseria. Ello se traduce en la práctica en una galopante inflación (¡150% en 2023 y va para mas!), un crecimiento en negativo, la caída en picada de los ingresos fiscales y del gasto , el creciente desempleo, quiebra de empresas. Casi la mitad de la población (18 millones) no le alcanza para comer y el hambre extrema se ha disparado. A esto sumémosle la precarización de los servicios públicos ( provocó una brutal saturación de hospitales para acoger a los 9 millones de contagiados durante la pandemia) así como los miserables salarios de profesores y trabajadores de salud. Esta crisis económica no es exclusiva de Argentina, no es un “problema argentino”. Todo lo contrario, es parte de la crisis histórica del capitalismo que ha venido creciendo como una ola y azotando a todos los países.
No es tampoco, la crisis, consecuencia de una“mala gestión” de presidentes como nos quieren hacer creer los medios burgueses. Mucho menos una cuestión de la derecha o izquierda porque ambos en el poder y fuera de él, siempre juegan ,como buenos gerentes del Estado, a preservar las ganancias y privilegios de la burguesía a costa de la clase obrera. Por ejemplo, al actual gobierno del peronista-kishnerista –izquierdista de Alberto Fernández (y su madrina Cristina) no le ha temblado la mano respaldar a la burguesía agro-exportadora con el “dólar-Soya” a fin de impulsar las exportaciones y así multiplicar las ganancias de esa fracción de la burguesía mientras con la otra mano firma acuerdos con el FMI, La misma que exige precisamente congelar o poner topes a los salarios y disminuir el gasto público. Mas ataques al salario de cada trabajador y al salario social. Características de los gobiernos izquierdistas que hoy pululan en América Latina desde Lula a Boric, de Ortega a Maduro, todos al servicio de la clase dominante.
También esta la dinámica destructiva del capitalismo sobre el medio ambiente, que también juega su papel en esta crisis que se agudiza en Argentina. El impacto de las sequías han provocado una caída en la producción de Soja y Maíz generando una presión negativa a sus exportaciones y la economía. Podríamos seguir mencionando otros indicadores, situaciones, datos o cifras que se manifiestan en la crisis económica Argentina, pero no es objeto de este artículo.
La burguesía nacional Argentina, junto a la burguesía internacional han empujado a los trabajadores de este país, a vivir cada vez mas en la precarización y la miseria sin limites. La maquinaria electoral ya está en marcha con una variopinta lista de candidatos que la burguesía ofrece a través de las diversas agrupaciones y partidos “oficialistas “ y de “oposición”: el gobiernista Frente de Todos, Frente Patria Grande, Juntos por el Cambio, Coalición Cívica, Unión Cívica Radical, Libertad Avanza, Peronismo Federal. No podía faltar la izquierda del Capital, con los trostkistas a la cabeza: Frente de Izquierda ( Partido de los Trabajadores por el Socialismo, ,Polo Obrero ,MST, Libres del Sur, sindicatos, entre otros) que en última instancia apuestan por el “mal menor” o sea apoyar al peronismo “contra la derecha”. Completan el abanico los partidos y frentes provinciales, que representan los intereses de las burguesías regionales opuestas al “centralismo del gran Bs As”. Sumados todos, se habla de unos… ¡16 aspirantes al sillón presidencial!, muestra de la fuerte fragmentación entre las diversas fracciones de la burguesía argentina que aspiran a la gestión del Estado y de los conflictos que afectan el interior de la propia clase dominante.
Sin embargo eso no significa que todos estos partidos y frentes burgueses no tengan claro contra quién cerraran filas, el enemigo a atacar: el proletariado. EL candidato oficialista, S. Massa dice que “Argentina” debe convertirse en un gran Mall de lo que pide el mundo y que gracias a eso “ los salarios le ganarán a la inflación”. El competidor de derecha, Rodríguez Larraeta, gobernador de Buenos Aires, no quiere quedarse atrás y saca del sombrero la promesa de “0 déficit fiscal, creación de empleo mediante empresas medianas y pequeñas y vivir sin inflación”(sic!). Patricia Bullrich, de Juntos por el Cambio, ofrece “orden” y quitar impuestos a determinados sectores empresariales. Y el libertario Milei pide “menos Estado y que se vayan todos”. Medidas todas ellas que a fin de cuentas significarán para los trabajadores más sacrificios, más ajustes de cinturón, más “unidad de los argentinos”, más precariedad y sueldos de hambre con tal de sacar a flote el capital nacional. Los gobernadores regionales no se han querido quedar atrás y ya se adelantan a sus pares bonaerenses dando el ejemplo de cómo “meter en cintura” a los trabajadores que no acepten esas medidas económicas, imponiendo mano dura contra “huelguistas y parásitos” tal como se ha dado hace pocas semanas con la brutal represión de profesores y obreros de la salud en Jujuy y Salta.
La desestabilización política de la sociedad capitalista que vive todo el mundo se manifiesta cada vez más y de forma permanente. Lo vimos con Trump y el ataque al Congreso en USA; con Bolsonaro en Brasilia; con la caída y ascenso de gobiernos en Gran Bretaña y así un largo etc. Y Argentina no es la excepción, todos están más o menos contaminados por el caos e inestabilidad, con un Estado cada vez más ingobernable y difícil de controlar. Cada vez más el sálvese quien pueda y el cada uno a la suya se impone en el seno de la clase explotadora….
Argentina junto con a Brasil son territorios en Latinoamérica donde existe un proletariado, con una gran tradición de lucha . Argentina también tuvo desde fines del siglo XIX e inicios del XX un movimiento obrero con gran tradición de conciencia y combatividad. Basta recordar las grandes huelgas de 1905 encabezadas por la FORA y la “Semana Trágica” de 1919, muy influenciada por los ecos de la Revolución proletaria en Rusia. Argentina fue como un faro para el movimiento obrero en América Latina. Con un proletariado numeroso, centrado principalmente en la producción agrícola, ganadera e industrial, a partir de los años 30 las brutales dictaduras militares, la contra-revolución mundial y la nefasta influencia y encuadramiento ejercida por los sindicatos adheridos al peronismo hicieron decaer esas luchas. Sin embargo, los trabajadores argentinos fueron influenciados por la reaparición histórica de la clase obrera en 1968 y se desencadenó el celebre “Córdobazo” de 1969. Hoy, pese al creciente dominio de la descomposición social (pandillas, narcotráfico, barras bravas, mafias sindicales…) los trabajadores argentinos no han olvidado esas tradiciones y se han lanzado con gran decisión a la lucha no obstante todos los obstáculos y mecanismos de control-represión que la burguesía pone en su camino los limita.
Al momento de escribir estas líneas hay muchas huelgas de la clase obrera en Argentina. En ese sentido las huelgas de la clase obrera Argentina (a pesar de todas sus debilidades) se inscribe en la serie de luchas de sus hermanos de clase en Gran Bretaña, Francia, Italia, España, luchas desarrolladas recientemente.
Los trabajadores de la salud, los profesores, los estibadores y de transportes son los que han destacado por su combatividad a lo largo de este año. A fines de 2022 médicos y enfermeras de los hospitales tomaron las calles manifestándose contra los sueldos de miseria, la precariedad y contra la demagogia del gobierno peronista-izquierdista de los Fernández. En Mayo de 2023 se lanzan a la huelga los obreros estibadores de Buenos Aires y Puerto del Rosario contra la seguidilla de accidentes laborales y por aumento de sueldos. Los sindicatos agrupados en la FESIMAF corrieron a cercar y evitar la extensión de la huelga a otros puertos.
Ese mismo mes y para no perder protagonismo ante la seguidilla de huelgas y de paso canalizarlas por la vía electoral, toda la izquierda del capital encabezada por los Piqueteros, desarrolló una marcha-procesión en la capital a la que se sumaron el Movimiento de los sin Tierra(MST), Polo Obrero(PO), la Corriente Clasista Combativa, coordinadoras, organizaciones sociales de variopinto pelaje, sindicatos, partidos (con los infaltables vocingleros trotskistas llamando a un frente único electoral para “cerrarle el paso a la derecha”). Como siempre la izquierda enarboló junto a las banderas nacionales albicelestes las imágenes de Eva Perón y del Che.
Como respondiendo a la marcha electorera de Mayo, comienzan las luchas de los profesores primarios y de secundaria. Huelgas estallan en Salta, Jujuy, San Juan, La Rioja, Misiones y el propio Buenos Aires. Este destacamento de la clase obrera se ha distinguido los últimos años por su combatividad y por ello el Estado lo ha infiltrado con una profusión de sindicatos. Destacan el progobiernista CTERA, (adherida a la CGT Peronista) y su competidora ADEMYS (“opositora”) que llamó a su similar rompehuelgas a cortar sus acuerdos con el gobierno y juntos… ¡“realizar un gran paro”!. En Salta la persecución a los huelguistas es particularmente violenta en el marco de la “Ley antipiquetes”. Los sindicatos lanzaban desesperados llamados a levantar la huelga pero los profesores los desoyen frente a lo cual el gobernador regional suelta a los perros de la represión dejando una secuela de heridos y detenidos. La respuesta de ADEMYS con comunicados “condenando” la persecución y una marcha –procesión por Bs.As. pidiendo “salario digno”, “defensa de la escuela pública” y “condiciones dignas de trabajo”.
Mención aparte merece lo sucedido en Jujuy, donde las huelgas de profesores y obreros de salud se desnaturalizan y abandonan el terreno de clase al mezclarse los reclamos salariales con el movimiento reivindicativo de los “pueblos originarios” que se oponen a la explotación minera del litio. Este movimiento indigenista-nacionalista se dedicó a bloquear carreteras en defensa de los derechos burgueses reconocidos en la Constitución para finalmente ser recibidos sus representantes por Fernández en la Casa Rosada y por el Congreso en Buenos Aires. Otro tanto, hicieron los sindicatos en la llamada Intergremial que no fue sino la canalización de la combatividad de los trabajadores del norte argentino por las putrefactas vías del pacifismo y de formas de “lucha” ajenas a la tradición proletaria como cacerolazos, antorchas o festivales artísticos. El carácter burgués de las consignas y expresiones brillo en todo su esplendor, ahogando el carácter proletario de las huelgas, cercenando cualquier tipo de autonomía y arrancando la lucha del terreno de clase.
Finalmente, los trabajadores de los transportes inician la lucha casi en paralelo con los maestros. Sendos paros parciales y totales de obreros y empleados del Metro Subte de Bs As y el Tren de Sarmiento contra las empresas gestionadoras de esos servicios. El 7 de Julio se sumaron los colectiveros y chóferes de ómnibuses paralizando el tráfico en todo el Gran Buenos Aires.
Pese a lo difícil de la situación que a traviesa la clase obrera mundial es el proletariado argentino el que más luchas ha desarrollado en América Latina en lo que va del año 2023. Hemos presenciado huelgas en el sector salud, huelgas del metro, huelgas de maestros, entre otras importantes luchas que han intentado desarrollar los trabajadores… Debemos resaltar que los trabajadores se han lanzado a pelear contra el Estado y los capitalistas ,que no aceptan los ataques al salario ni a sus condiciones de vida. Eso es ya un gran paso.
Pero existen muchas debilidades también, empezando por el fuerte control sindical. Por lo menos, existen 3 o 4 sindicatos por sector.
El papel del sindicalismo es muy activo en argentina por la larga experiencia en la manipulación de los trabajadores. Una de sus más recientes maniobras ha sido unir los trabajadores de los sectores privado y público en eso que llaman la INTERGREMIAL, conglomerado, que aparentando unificar las luchas, evitar desbordes ya que el potencial de los trabajadores está intacto y eso para la burguesía representa siempre un peligro. Para esa sucia labor de sabotaje de la autonomía proletaria qué mejor que los sindicatos. La intergremial es mezclan reivindicaciones salariales con exigencias ciudadanas de naturaleza burguesa o pequeño- burguesa tales como “defensa de la escuela pública” o “no a la privatización”. Aún peor, se convierten en cómplices del papel asistencialista del Estado al exigir mayor presupuesto para las organizaciones de sobrevivencia” o “respeto a los derechos indígenas”, “verdadera democracia” entre otras exigencias descaradamente burguesas. Para coronar su hazaña contra la clase obrera esta Intergremial se ha dedicado a desviar la combatividad de los trabajadores hacia formas de “lucha” ajenas a la tradición proletaria promoviendo paseos de antorcha, plantones y festivales artísticos. Así, vemos cómo los sindicatos neutralizan o sabotean la formación de posibles asambleas de trabajadores, los debates abiertos y planteamientos de las necesidades inmediatas de los obreros y bloquean cualquier apertura a otros sectores como los desempleados, jubilados, estudiantes y otros elementos también de las capas no explotadoras involucrados. Está claro, entonces el nefasto papel que juegan los sindicatos en las luchas obreras y no por causa del manejo de “malos o burócratas dirigentes” como le gusta decir a los trotskistas del PST o de la web “World Socialist”, sino porque el sindicato es una herramienta del Estado burgués en las filas obreras para boicotear las luchas y destruir la autonomía de clase.
El proletariado argentino ha vivido por décadas bajo la influencia del modelo burgués del Estado asistencialista; en particular, de ideologías como el justicialismo, que ha tenido diferentes tendencias a través de los años. Esta situación ha hecho que su potencial combativo, haya estado permanentemente influido por las fuerzas políticas del capital.
Por todo ello, la defensa de la autonomía proletaria y la identidad de clase de los trabajadores debe forjarse en el calor de sus luchas y no es fácil por años de bombardeo ideológico ejercido por los grupos Peronistas, Troskistas y libertarios y otros que han pretendido siempre controlar a los trabajadores y dirigirlos a sus terrenos electorales. El proletariado Argentino esta tratando de generar luchas que se enfrentan a una serie de formulas ideológicas que lo confunde y lo distrae, que lo lleva al terreno de facciones interburguesas y que lo hace abandonar sus intereses y terreno de clase .
Sin embargo, las luchas acontecidas por ser predominantemente contra la precariedad, por mejores salarios se inscriben en el mismo terreno de luchas que vienen desarrollándose en otras partes del mundo. En ese sentido tienen un carácter internacional aunque sus participantes aun no lo reconozcan así. Estas luchas obreras son parte de un eslabón más de las luchas desarrolladas por los trabajadores en Gran Bretaña, Francia, España… Quizá las luchas en argentina no tienen un carácter masivo y unitario de clase como en los países antes mencionados, pero sí es cierto que parten de una misma motivación: la lucha por mejores condiciones de vida de la clase obrera.
La clase obrera Argentina, latinoamericana y mundial debe ver sus luchas como parte de una misma lucha, como una sola a nivel mundial. La clase obrera en Europa está señalando el camino de hoy y del futuro, los trabajadores de esta parte del planeta debemos asumir esos combates como propios, como una sola lucha contra el capitalismo, comprendiendo que la salida no está en las elecciones, nueva constitución ni en los frentes o agrupamientos interclasistas, luchas parciales (derechos de las mujeres o indigenistas) ni tampoco organizándose en sindicatos, menos en partidos de izquierda o derecha, mucho menos en coaliciones ciudadanas... la única salida está en la lucha activa dentro de su terreno de clase, defendiendo con uñas y dientes la autonomía de la clase obrera y promoviendo por todos los medios el desarrollo de la identidad y la conciencia de clase contra la precariedad, la explotación y la miseria que cada vez más le toca sufrir a los trabajadores de Argentina y del mundo entero.
¡Proletarios de todos los países Uníos!
Internacionalismo Perú, 1-08-2023
El pasado mes de mayo, la CCI organizó reuniones públicas en varios países sobre el tema: "Gran Bretaña, Francia, Alemania, España, México, China... ¡Ir más lejos que en 1968!". El objetivo era comprender mejor el significado político, mundial e histórico de estas luchas, las perspectivas que ofrecen, pero también las importantes debilidades que la clase obrera deberá superar para asumir las dimensiones económica y política de su lucha. La participación activa en los debates que tuvieron lugar es una ilustración de la lenta maduración de la conciencia que se está produciendo en profundidad en el seno de la clase obrera mundial, y que es particularmente evidente en las pequeñas minorías, a menudo pertenecientes a una nueva generación. De este modo, éstas están volviendo a conectar gradualmente con la experiencia del movimiento obrero y de la Izquierda Comunista.
Estas reuniones fueron animadas por una clara voluntad de clarificación a través de la confrontación de las diferentes posiciones en juego. Así, frente al análisis defendido por la CCI, se expresaron apoyos, matices, dudas y cuestionamientos, incluso desacuerdos. El propósito de este artículo es dar cuenta de estos con el fin de impulsar la continuación del debate.
A pesar de las dificultades para comprender la complejidad de la situación marcada por el caos creciente del modo de producción capitalista, acompasada por episodios dramáticos y destructivos como la guerra de Ucrania, con la perspectiva de una caída sin fin en la crisis económica, las intervenciones reconocieron en general el hecho esencial de que la clase obrera había vuelto masivamente a la escena, durante el último año, en la lucha contra el deterioro insoportable de sus condiciones de vida. Algunos participantes trazaron un paralelismo entre la situación actual y la de mayo del 681. En 1968, el regreso del desempleo (aunque a un nivel mucho más bajo que el actual) marcó el final del periodo conocido como los “Treinta Años Gloriosos”, y la reaparición de la crisis abierta, un periodo donde desde entonces se ha venido sucediendo el carrusel recesión – recuperación – recesión aún peor... Hoy, la brutal profundización de la crisis económica y el resurgimiento de la inflación son sin duda el principal resorte de la movilización de la clase obrera. Algunos camaradas señalaron que Mayo del 68 y el periodo actual tenían en común la irrupción de movilizaciones masivas de la clase obrera. Un camarada británico señaló que "la mayor diferencia con el 68 es la profundidad de la crisis económica actual".
Otro camarada reconoció que "Mayo del 68 abrió una nueva fase tras la contrarrevolución". En efecto, tras el fracaso de la oleada revolucionaria de 1917-1923 y bajo la placa de plomo estalinista que siguió a la derrota del proletariado mundial, Mayo del 68 inauguró el despertar de la clase obrera a escala internacional. En París, un camarada caracterizaba así las condiciones subjetivas de la lucha de la clase obrera en 1968 y las de hoy: “La referencia a Mayo del 68 es pertinente. Aquel acontecimiento coincidió con la llegada de una nueva generación de la clase obrera que, no había sufrido, como sus padres, el aplastamiento ideológico de la contrarrevolución y, en particular, la placa de plomo de la influencia estalinista. Hoy, ha sido necesaria una nueva generación para salir de la ideología de la ‘muerte del comunismo’”. Fue importante que en Brasil los participantes reconocieran, casi como una “evidencia”, que algo estaba ocurriendo a nivel de la lucha de clases y que era el proletariado de los países centrales del capitalismo, en Europa Occidental, el que estaba a la vanguardia de la movilización de la lucha obrera mundial. En relación con la situación actual, un camarada británico señaló “la importancia de las luchas actuales. Representan la posibilidad de un verdadero renacimiento de la lucha de clases”.
Pero esta misma intervención, como otras en otros lugares, en Brasil en particular, se preocupaba de “las debilidades de la clase obrera”, o de “las maniobras de la burguesía, que tiene el control, especialmente con los sindicatos”.
De hecho, algunas de las intervenciones tendían a querer aplicar la realidad de Mayo del 68 al periodo actual, mientras que otras oponían ambas situaciones. En resumen, todas mostraban una dificultad para comprender, más allá de las analogías y diferencias entre estos dos momentos históricos, lo que significa una "ruptura" en la dinámica de la lucha de clases, en 1968 y hoy respectivamente.
En 1968, el despertar de la clase obrera mundial puso fin a cuarenta años de contrarrevolución, correspondientes a una profunda derrota física e ideológica del proletariado tras el aplastamiento de la oleada revolucionaria de 1917-23. La ruptura de 2022, señalada por la movilización del proletariado en el Reino Unido, puso en movimiento a una clase obrera que no había sufrido una derrota física comparable a la que condujo a la contrarrevolución mundial, pero que, en cambio, había sufrido de lleno las campañas sobre la “muerte del comunismo”, sobre la “desaparición de la clase obrera”, etc.
Durante más de treinta años, la clase obrera mundial, desorientada y habiendo perdido su identidad de clase, se mostró incapaz de movilizarse a la altura de los ataques que estaba sufriendo. Fue necesario este largo periodo de ataques incesantes, profundos y cada vez más insoportables para que la clase obrera renovara su movilización a una escala que no se había visto en décadas (desde 1985 para los trabajadores del Reino Unido); una clara ruptura con la situación que había prevalecido desde 1989. Treinta años durante los cuales, precisamente porque la clase obrera no había sido derrotada, se estaba desarrollando en su seno un proceso de reflexión (la maduración subterránea de la conciencia), que conducía a una creciente pérdida de ilusiones sobre el futuro que el capitalismo nos tenía reservado, y luego la certeza de que la situación sólo podrá empeorar. Fue así como fermentó un profundo sentimiento de cólera, expresado en la actitud de “basta ya” de los huelguistas en Gran Bretaña.
La dinámica de los treinta años anteriores no se comprendía del todo, y el debate dio lugar a diversas interpretaciones erróneas. Así, un camarada de Toulouse, Francia, habló de una “continuidad” en la lucha durante estos treinta años, marcada por victorias y derrotas, en particular la movilización contra el CPE (Contrato del Primer Empleo en Francia 2006), contra la reforma de las pensiones Sarkozy-Fillon (2010) y también el movimiento Indignados (España 2011). Pero precisamente durante este periodo, no hubo tal continuidad (en que las luchas actuales hicieran eco de las luchas pasadas), ya que la clase obrera era incapaz de enlazar, en su memoria colectiva, las luchas pasadas con las pocas experiencias nuevas que estaba viviendo.
Lo mismo ocurre con la idea de “salto cualitativo” utilizada por algunos camaradas, en particular en Brasil, para caracterizar el estallido de las luchas en Gran Bretaña y Francia. Tal concepción que, en general tiende a reducir la conciencia a un simple producto o reflejo de la propia lucha inmediata, resta importancia a todas las demás dimensiones del proceso de toma de conciencia. La idea de “salto cualitativo” puede ser nociva al dejar entender que la clase trabajadora habría superado bruscamente un buen número de sus debilidades.
Por otra parte, las intervenciones en México tendían a diluir la lucha del proletariado llevándola a ámbitos como el de la protección del medio ambiente o el feminismo, lo que ha sido justamente criticado. En efecto, la ideología que las sustenta, favorecida a su vez por la pérdida de identidad de clase, representa una clara amenaza para la lucha autónoma del proletariado, la única capaz de resolver los problemas de la sociedad mediante el derrocamiento del capitalismo.
Si bien los participantes en las reuniones reconocieron la realidad de la masividad de las luchas actuales, hay que decir que, en general, no fueron capaces de tener en cuenta su importancia como elemento fundamental de la ruptura cualitativa. Millones de trabajadores concentrados en algunos países de Europa Occidental que se movilizan, a pesar del coste financiero que supone para ellos, que luchan solidariamente con sus camaradas para rechazar la miseria que el capitalismo quiere imponerles mediante la explotación y la división, eso constituye en sí mismo una victoria considerable.
Algunos camaradas criticaron lo que consideraban una sobrevaloración del movimiento por parte de la CCI. Así, en Gran Bretaña y Francia, por ejemplo, oímos:
- “Creo que la CCI sobrestima la secuencia de la lucha. No entiendo el método de maduración subterránea. Aquí hay una asociación de ideas, eso no es masivo, sólo deberíamos referirnos a minorías activas”.
- “Es cierto que al final de las manifestaciones hubo discusiones, por supuesto, ¡pero no hubo huelgas! Sin la huelga, el movimiento ha languidecido. El problema es que el arma del proletariado es la huelga general.2 En mayo del 68 hubo una huelga general, y ahora no es el caso [...]. No quiero empañar la imagen, pero amplificar la profundidad del movimiento (como lo está haciendo la CCI), no estoy seguro de que ayude”. En este caso, nos parece que se olvida que cuando cientos de miles, incluso millones, de trabajadores en Francia salieron a la calle para manifestarse, ¡estos estaban en huelga!
En varios lugares (en Nantes en Francia, en Brasil...) algunos participantes intentaron atenuar la realidad de la ruptura de la lucha de clases planteada por la CCI con el hecho de que los sindicatos no habían sido cuestionados. Algunos participantes en Nantes rebatieron esta objeción con el siguiente análisis: “Es cierto que los sindicatos no han sido cuestionados, que no ha habido autoorganización, pero el descontento sigue siendo muy fuerte y permanente, aunque no haya una nueva lucha espectacular. Así, que hay que ver de dónde viene la clase, sale de un periodo de treinta años de dificultades. De hecho, no ha habido ninguna derrota política. La clase está reuniendo sus fuerzas para ir más lejos”.
A esto añadimos que en Francia (pero no sólo allí), la burguesía había anticipado la cólera obrera y los sindicatos habían hecho todo lo posible para evitar ser cuestionados por los trabajadores. Ante la necesidad y el deseo de los trabajadores en lucha de unirse por encima de categorías y corporaciones, los sindicatos habían tomado la delantera manteniendo, de principio a fin, un frente sindical unido, lo más amplio posible, supuestamente “ferozmente opuesto” a la reforma de las pensiones.
Mientras que algunas intervenciones buscaron “pruebas” y “hechos” para intentar convencer a los demás o a sí mismos de la realidad de la “ruptura”, otros camaradas intentaron ilustrar el cambio de situación a través de la capacidad de los “sindicatos experimentados” (sobre todo en Francia) para “adherirse al movimiento”, a las “aspiraciones de unidad” utilizando “la trampa de la intersindical”. En la misma línea, estos camaradas destacaron la complicidad de diversas fracciones de la burguesía para aislar los diversos centros de lucha mediante un ocultamiento cuidadosamente calculado: “¿Por qué la burguesía oculta las huelgas en el extranjero? Es para que no se puedan crear lazos, la burguesía conoce muy bien a su enemigo de clase. Este es otro signo de la maduración. Debemos tener una visión global, internacional”. Algunos camaradas subrayaron con razón que no había que centrarse en un elemento aislado, sino que era preferible “ver un conjunto de indicios y saber interpretarlos”, refiriéndose en este sentido a la actitud de Marx, pero también a la de Lenin, que “tenían la capacidad de percibir los cambios en el estado de ánimo del proletariado”.
Cada vez, en un intento de clarificar las cosas, la CCI ha intentado ir más allá defendiendo la idea válida de un “proceso de maduración subterráneo”, de ruptura y no la de un “salto cualitativo”. Sobre todo, la CCI ha insistido en ampliar y presentar los problemas con método, como lo ilustra una de sus intervenciones en París: “Varias intervenciones pusieron de relieve debates que no habíamos visto en años. ¿Qué hacemos con esto? ¿Cómo lo analizamos? ¿Lo situamos en un contexto más amplio y global? En lugar de mirar las cosas con microscopio, tenemos que dar un paso atrás y mirar con telescopio; en otras palabras, adoptar un enfoque histórico e internacional. Estamos en un periodo en el que el capitalismo está llevando a la humanidad a su ruina. La clase obrera tiene el potencial para luchar y entrar en lucha, para ser capaz de hacer una revolución. A escala internacional, durante tres décadas, hemos asistido a un reflujo de las luchas y a un retraso de la conciencia. La clase ha perdido la conciencia de sí misma, su identidad. Pero el verano pasado hubo un gran movimiento en Gran Bretaña, ¡Como no habíamos visto en cuarenta años! ¿Fue sólo en Gran Bretaña? Esto testimonia que algo estaba cambiando profundamente a escala mundial. Es a partir de esto que dijimos que algo estaba cambiando. Vimos la capacidad de lucha frente al agravamiento de la crisis económica. Hemos visto luchas en muchos países. Es en este marco que se inscribe la confirmación de la lucha contra la reforma de las pensiones en Francia. Hemos visto tres meses de lucha y un espíritu combativo. Por otra parte, empezamos a ver eslóganes, una reflexión que no veíamos desde los años 1980s. Hay un sentimiento general de hartazgo, un intento de reapropiarse de la historia. Eso es lo que hay detrás del eslogan ‘tu nous mets 64 on te Mai 68’ (tú nos pones 64 años para el retiro, nosotros ponemos el Mayo del 68) [...]. Hay una tendencia a reapropiarse del pasado, como con el resurgimiento de la experiencia del CPE (lucha contra el Contrato de Primer Empleo) en 20063, sobre la que no habíamos vuelto a saber nada de ella. ¿Cómo explicar que este recuerdo haya resurgido? Hay otros aspectos expresados de forma más minoritaria sobre ¿cómo hacer la revolución? Algunos reflexionan sobre lo que es el comunismo. Hay un esfuerzo de clase. No es sólo la cuestión de: ¿se aprueba o no la reforma de las pensiones? Tenemos que sacar las lecciones. ¿Cómo podemos ir más lejos? ¿Con qué método de lucha? Eso es lo que está en juego”.
Así pues, debemos reconocer, como lección fundamental, la necesidad de tener en cuenta, para nuestros análisis, el contexto internacional e histórico: una aceleración de la descomposición de la sociedad capitalista, su “efecto torbellino” destructor, la gravedad y el peligro de la guerra, y al mismo tiempo la aceleración brutal de la crisis económica, con la inflación como poderoso impulsor para la lucha de clases. También debemos reconocer que, al luchar en su propio terreno de clase, a escala masiva, el proletariado empieza a ganar confianza en su propia fuerza, y va a adquirir una conciencia cada vez mayor de llevar a cabo una misma lucha más allá de las corporaciones y las fronteras4.
Las luchas de hoy son una primera victoria: la de la propia lucha.
WH, 26 de junio de 2023
1 Hay que señalar que la mayoría de estas reuniones tuvieron lugar en una fecha simbólica, la del aniversario de las manifestaciones masivas del 13 de mayo de 1968 en Francia. A este respecto, recomendamos a nuestros lectores nuestro folleto: 1968 y la perspectiva revolucionaria, publicado también en dos partes en los números 133 y 134 de la Revista Internacional. Ver Mayo del 68 y la perspectiva revolucionaria (1a parte) - El movimiento estudiantil en el mundo en los años sesenta | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [263] y Mayo del 68 y la perspectiva revolucionaria (2a parte) - Fin de la contrarrevolución, reanudación histórica del proletariado | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [264]
2 Por falta de tiempo, no pudimos tratar la cuestión de la diferencia entre una “huelga general” y una “huelga de masas”. Pero hemos subrayado nuestro desacuerdo con la equiparación de estos dos términos. La huelga general, si constituye una muestra del descontento en la clase, se refiere sin embargo a la organización (y por tanto al control) de la lucha por parte de los sindicatos. En este sentido, en manos de los sindicatos, también puede constituir un medio de agotar la lucha. A la huelga general, oponemos la huelga de masas, tal como se manifestó magistralmente en Rusia en 1905, dotándose de medios propios para centralizar la lucha, incluyendo tanto reivindicaciones económicas como políticas. Puede leerse el libro clásico de Rosa Luxemburgo Huelga de masas, partido y sindicatos.
3 Sobre esta lucha ver Tesis sobre el movimiento de los estudiantes de la primavera de 2006 en Francia | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [265]
4 De la misma forma que Marx frente a Proudhon dijo que no había que ver en la miseria más que la miseria, en la situación histórica actual de deslizamiento del capitalismo hacia la destrucción de la humanidad no hay que quedarse solamente en eso, hay que ver que hay dos polos: el polo capitalista hacia la destrucción y el polo proletario de la lucha de clases hacia la construcción mundial de una nueva sociedad. Ver Los años 20 del Siglo XXI: La aceleración de la descomposición capitalista plantea abiertamente la cuestión de la destrucción de la humanidad | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [71]
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A lo largo de los 5 años del actual gobierno en México, se repite por el aparato de izquierda del capital, que el poder que ejerce López Obrador es el resultado de las luchas del pasado. De esa manera la burguesía presenta a las urnas y a la democracia como procesos que han madurado en México, al grado de permitir “cambios” sociales como el que supuestamente representa el gobierno de la “4ª Transformación”. Y, por otra parte, con el ensanchamiento de los enfrentamientos entre algunos sectores de la burguesía y el gobierno, ayudan a reforzar la idea de que López Obrador y su partido son contrarios a la clase dominante y una alternativa para los explotados. Estos argumentos fomentan una visión mistificada sobre cuál es la razón de que se haya instaurado un gobierno de izquierda y esconden el verdadero significado político que tiene para la burguesía.
Así, el primer aspecto que habrá que analizar es por qué pudo llegar López Obrador al gobierno, si en las tres veces que compitió a la presidencia, hubo fuertes campañas en su contra, presentándolo “como un peligro para México”.
Es común que el ascenso de gobiernos de izquierda al poder se deba a que la burguesía busca detener algún descontento usando el asistencialismo. Los gobiernos de izquierda suelen relevar a los de derecha en el control, pero eso no nos explica el ascenso de AMLO. En 2018, cuando llega al gobierno López Obrador, había indudablemente un descontento social, sobre todo por la violencia y control ejercido por las mafias de la droga, por la desaparición de los estudiantes normalistas ocurrida en 2014 y por la pauperización masiva de la población. No obstante, había un rígido control ideológico y político.
Lo cierto es que ese descontento generaba una sensibilidad entre los explotados que los hizo muy receptivos a las promesas demagógicas, que los atrapó y reanimó su esperanza en las elecciones y la democracia. Pero esta situación, en mayor o menor grado, se venía repitiendo sexenio a sexenio y a pesar de ello la burguesía no había requerido colocar a su facción de izquierda en el gobierno. De forma que fue el avance del proceso de descomposición del sistema lo que permitió el triunfo electoral del partido Morena. Una de las características de la fase de descomposición capitalista es que la burguesía pierde el control político de sus instrumentos de actuación como son los partidos. En el caso de México, hemos visto desde inicios de la década de los noventa, una ruptura interna en todos los partidos burgueses (tanto de derecha como de izquierda).
La competencia política existente entre las diversas facciones de la burguesía es una característica que ha estado presente desde el origen del capitalismo, sin embargo, en la descomposición esta confrontación se vuelve más feroz y desordenada, justamente porque esta fase emerge del “bloqueo momentáneo de la sociedad, a causa de la ‘neutralización’ mutua de sus dos clases fundamentales, lo que impide que cada una de ellas aporte su respuesta decisiva a la crisis abierta de la economía capitalista,1” por tanto, la burguesía avanza sin perspectivas de largo plazo, sin motivos para asegurar alianzas duraderas y con la pérdida de control de su propia estrategia política.
Así, metidos en ese proceso hemos visto la fractura de partidos y la dispersión de las fuerzas del Estado, que se percibe en la aparición de grupos que establecen un “control paralelo”, como es el caso de las mafias de la droga2. La presencia de estas fuerzas políticas y económicas animan a la expansión del caos, en tanto se fusionan de forma desordenada con empresarios y sectores de la burguesía integrada en las instituciones del Estado, llevando a un escenario despiadado, en el que los asesinatos y la escalada creciente de corrupción se convierte en un detonante de mayores y más violentas rupturas que, incluso en algunos casos, se vuelve una traba para el mismo desarrollo de la acumulación capitalista.
En este marco de descomposición, la burguesía se encuentra fracturada, con una profunda grieta atravesando todas las estructuras en las que actúa, incluyendo a todos sus partidos, que además de rotos se encuentran desprestigiados y fue lo que permitió el ascenso de la llamada pomposamente “4T”, intentando ordenar las relaciones de la clase dominante, procurando empujar a su unidad, limitar la corrupción y vitalizar las fuerzas del Estado… Y es ese el camino sobre el que ha intentado caminar el gobierno de AMLO, pero si el gobierno actual surgió marcado por la descomposición, su avance no ha hecho sino sumergirlo más en ella, extendiendo el comportamiento caótico.
Aunque hay momentos en que el gobierno de López Obrador ha logrado cohesionar a la burguesía, solo ha sido de forma temporal. Por esa razón, en un intento de dar confianza al conjunto de la burguesía y al mismo tiempo protegerse, es que les ha otorgado a las fuerzas militares mayor poder de decisión política y de participación económica3. Y aunque López Obrador y su gobierno se han presentado como gestores del capital y han oxigenado al sistema en beneficio de la burguesía al nivel general, la tendencia dominante en la descomposición del “cada uno para sí” se impone, agrietando aún más el tejido social e imposibilitando la unidad burguesa. Precisamente con la preparación del circo electoral estas disputas se revelan más descarnadamente.
En 2018, inmediatamente después del ascenso de AMLO al poder, con la votación más alta de la historia de México (el 63.4% del padrón electoral), y con la que la burguesía remató su campaña democrático electoral de más de un año, denunciamos: “El triunfo electoral de López Obrador es un triunfo de la burguesía…”4 Como lo fue también el que llevó al PAN al gobierno, con Vicente Fox, o el de 2012, con todo y las movilizaciones anti-PRI, que se impulsaron por el movimiento #yosoy132. Es cierto que nunca las elecciones habían logrado tal ánimo como en 2018 y por ello, se evidenciaron como la gran estafa de la burguesía en contra del proletariado, en tanto le hace creer que el sufragio de los “ciudadanos”, decide a quién encumbrar al poder, no solo para que mejore sus condiciones de vida, sino para que cambie la sociedad actual, y en el colmo de la desfachatez, de que su voto vale lo mismo que el de los patrones que los explotan, queriendo encubrir con la demagógica y cínica “igualdad política” de la democracia burguesa, a la realidad de la división de la sociedad en clases. El conjunto de la burguesía maneja el mismo discurso, sin embargo, es su izquierda la que insiste en ese lenguaje progresista, manipulando las emociones para encuadrar a los trabajadores, como lo hacen, en el caso de México el partido Morena y AMLO.
Como en un espectáculo de circo, López Obrador a diario, a través de sus monólogos matutinos, hace malabares verbales para atrapar a los trabajadores en la idea de que el problema de los explotados está en evitar que, mediante el voto, los conservadores y la derecha retornen al poder y echen por tierra los “logros” del gobierno de la llamada 4T. Pero, para los trabajadores es indistinto que asuma el poder un empresario conservador o un progresista de izquierda, porque ambos han de procurar mantener con vida al capitalismo. Basta asomarse a la forma en que se estructuran los grupos de poder económico y político para darse cuenta de que, sea la izquierda o la derecha, tras de sí hay fracciones de la burguesía que compiten por la mayor tajada del pastel. Los votantes solo validan la mascarada electoral de la burguesía pues su Estado por múltiples canales de manipulación (marketing de Tv, radio, internet), y dependiendo de la relación de fuerzas entre sus facciones, logra inducir el voto mayoritario a tal o cual opción. Ese es el “libre albedrío de la ciudadanía” en la democracia.
Ese mecanismo que describimos ha tenido algunos problemas en los últimos años, debido a la tendencia a la pérdida de control del juego político del Estado capitalista causada por el avance de la descomposición, en tanto potencia las pugnas al interior de la burguesía, dificultando la estructuración de un abanico de fuerzas políticas aceptables para que su juego electoral sea eficaz para sus acomodos y reacomodos y, sobre todo, para su función ante los explotados. Por razones de espacio referiremos solo dos ejemplos:
- Por el lado de Morena, a pesar de que se quiso ofrecer la apariencia de un partido unido, lo cierto es que tiene riesgos muy claros de fracturarse, dadas las pugnas que también existen en su seno y de las cuales solo hemos visto pequeñas escaramuzas en los reclamos mutuos sobre el origen del dinero para financiar sus campañas.
- Por su parte, la llamada oposición de derecha: PRI, PAN, PRD, tienen muchas dificultades para estructurarse como opciones viables, debido a que sus cúpulas se aferran a sus feudos, desoyendo a sectores de la burguesía, que llaman a negociar un nuevo reparto de poder entre sus partidos. Hace unas semanas, iniciando el proceso de elección de precandidato, se adelantan, colocando a Xóchitl Gálvez, sin embargo, inmediatamente es impugnada por sectores del PAN y del PRI, considerándola “impropia” para asumir esa candidatura5.
En suma, hay un problema para la burguesía en general puesto que, por el lado de Morena hay “inconvenientes” serios para mantener su aureola de “independientes del poder económico” y, por la derecha, al querer mostrar que su candidata es de origen humilde e indígena y hasta con un pasado izquierdista, acaba ofreciendo una candidata promotora de un discurso similar al de Morena, descuidando su identidad en el abanico electoral que debe cubrir con amplitud los flancos políticos de los votantes.
Lo hemos analizado anteriormente, en general el proletariado todavía es muy sensible a los cantos de sirena de la democracia electoral, pero los trabajadores de países como México, son todavía más receptivos a esta mistificación, debido sobre todo al régimen de partido único que duró décadas.
Para poder clarificar acerca del significado de la democracia burguesa, los trabajadores necesitan recuperar las lecciones que ha dejado el movimiento obrero desde sus inicios. Lenin, expone con claridad que “la república burguesa, aun la más democrática, no es más que una máquina para la opresión de la clase obrera por la burguesía, de la masa de los trabajadores por un puñado de capitalistas.” Por ello, la democracia es la mejor forma de gobierno para la burguesía, pues no solo mantiene el engaño de que los gobiernos son puestos mediante una decisión colectiva, sino que fomenta la pasividad en los explotados esperando que con su voto mejorará su situación.
La burguesía tiene éxito cuando nos mantiene expectantes ante su circo electoral en lugar de que nos cuestionemos sobre cómo luchar ante los ataques a nuestras condiciones de vida y de trabajo y, más allá, por supuesto, para reconectar con la perspectiva de la destrucción del capitalismo mediante la revolución proletaria.
RM, 28-julio-2023
1 “TESIS SOBRE LA DESCOMPOSICION: La descomposición, fase última de la decadencia del capitalismo [86]”
2 Las mafias también se fracturaron. Desde el siglo XX la droga ha sido controlada por el Estado a partir del ejército y los jefezuelos de las mafias operaban según los lineamientos dictados desde las esferas del poder político. Al romperse la unidad de la burguesía se dispersan también esas fuerzas recrudeciéndose sus enfrentamientos y, en ese proceso, se fusionan con las facciones instaladas por la alternancia en las instituciones del Estado (incluyendo a todos los partidos). Por eso los grupos mafiosos continuamente asesinan personajes del gobierno que se encontraban asociados a una banda rival.
3 En el gobierno de AMLO, los militares, además de mantener el control de la seguridad (intentando también recuperar el control del “narcotráfico”), han recibido concesiones de construcción y administración de aeropuertos, el manejo de puertos y aduanas, además de proyectos de transporte, turismo e incluso bancos.
4 Votaciones en México: en las elecciones siempre gana la burguesía | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [267]
5 Por razones de espacio, dejamos para otra ocasión lo que sucede con la llamada “ultraderecha” que, cuestionando abiertamente a la “derechita cobarde” del PAN ha estado sugiriendo una posible candidatura independiente auspiciada por la Conferencia Política de Acción Conservadora.
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Ha fallecido nuestro camarada Miguel. Nacido en 1944 desde muy joven se rebeló contra esta sociedad de barbarie y explotación que es el capitalismo. Comprendió la necesidad de luchar por una nueva sociedad, pero al mismo tiempo lo que ocurría en la URSS, presentada como “Patria del Socialismo”, le provocó muchas dudas sobre ese pretendido “comunismo”. En aquella época estaban de moda otras “alternativas”. Una de ellas era la Yugoslavia de Tito, un país “no alineado”1 y que se presentaba como un “socialismo autogestionario”. Emigró allí, estudió y trabajó y pronto se dio cuenta que aquello de socialismo no tenía nada, que era otra de las numerosas variantes del capitalismo de Estado. De esta decepcionante experiencia nació su convicción de que ninguna de las “mecas del socialismo” (Rusia, Yugoslavia, Albania, China, Cuba etc.) eran comunismo ni estaban “en transición hacia él”, todos eran Estados capitalistas donde la explotación reinaba con la misma furia que en los países oficialmente capitalistas.
De vuelta a España trabajó en una empresa muy importante, Standard Eléctrica, fue un obrero consciente y combativo, que participó activamente en las múltiples huelgas que por entonces sacudían España, como parte del renacimiento histórico del proletariado cuya expresión más avanzada fue la gran huelga de mayo 68. Eran tiempos (1972-76) donde la dictadura franquista era incapaz de hacer frente a la enorme oleada de luchas y la burguesía se planteaba la famosa “transición”, pasar de la dictadura franquista a la dictadura democrática, es decir, el Estado Capitalista dejaba como trasto inútil el franquismo y su nacionalcatolicismo y se rodeaba del armamento democrático para mejor enfrentar a la clase obrera: sindicatos “obreros”, elecciones, “libertades” …
Pronto el compañero llegó a una segunda convicción: los sindicatos, tanto el viejo sindicato vertical del franquismo como los “sindicatos obreros” (CCOO, UGT y compañía) eran órganos del Estado burgués, servidores incondicionales del capital, dispuestos a sabotear las huelgas, dividir a los trabajadores, desviarlos hacia callejones sin salida. Miembro de la UGT acabó rompiendo el carné tras intervenir en una asamblea.
También esa época le proporcionó otra experiencia concluyente: afiliado a uno de los numerosos grupos trotskistas (la Liga Comunista) sufrió en sus carnes lo que es el izquierdismo, el encargado con un lenguaje radical obrerista de recoger a los militantes que rompen con el PC o con los sindicatos y buscan una auténtica alternativa proletaria internacionalista. Criticaban a la URSS, pero llamaban a defenderla como “estado obrero degenerado”; se decían “contra la guerra imperialista”, pero apoyaban la guerra en Vietnam y otras guerras imperialistas en nombre de la “liberación nacional”; ; criticaban a los sindicatos, pero llamaban a participar en ellos para “ganarlos para la clase”; criticaban las elecciones, pero llamaban a votar para “conseguir un gobierno obrero PC-PSOE”; hablaban de “democracia en la organización”, pero esta era una cesta de víboras donde las distintas pandillas se disputaban a muerte el control de la misma recurriendo a maniobras, calumnias y todas las bajezas imaginables.
Ni la pesadilla del “socialismo autogestionario” yugoslavo, ni el sabotaje sindical, ni la ratonera del izquierdismo, apartaron al camarada de la búsqueda de posiciones realmente comunistas. En esa búsqueda contactó con la CCI y emprendió una serie de discusiones muy exhaustivas, sacando lecciones de todas las experiencias vividas, decidiendo finalmente incorporarse en 1980.
Desde entonces ha sido un militante fiel a la causa del proletariado, que siempre reflexionaba e intervenía en las reuniones tratando de contribuir a la elaboración común de nuestras posiciones. Siempre estaba totalmente disponible para las actividades de la organización. Obligado por razones de trabajo a cambiar de residencia a nuevas ciudades, su primera preocupación era mantener la actividad militante en todos los planos, tanto la discusión y el análisis, como la intervención en las luchas, la difusión de la prensa etc.
Era sobre todo muy activo en las luchas de la clase, participando como trabajador en numerosas luchas (Telefónica, Standard), también en combates como Delphi, SEAT, reuniones de desempleados etc. No dudaba en intervenir en las asambleas, enfrentando las maniobras sindicales, proponiendo medidas de reforzamiento de la asamblea y de búsqueda de la extensión de la lucha para romper el aislamiento. Del mismo modo, acudía a reuniones donde pudieran darse discusiones de interés para la clarificación revolucionaria donde no dudaba en intervenir de forma clara y valiente defendiendo las posiciones de la CCI.
También realizó una gran contribución en la difusión de la prensa. Repartía con regularidad nuestras publicaciones en librerías, bibliotecas, buscaba sin descanso nuevos centros de difusión. En manifestaciones, asambleas, concentraciones etc., era el primero en difundir la prensa de la CCI con entusiasmo y una perseverancia realmente ejemplar.
Siempre estaba disponible para las actividades de la organización y llevó una entusiasta labor de recopilación de prensa y libros revolucionarios, pero también de todos los temas de interés para la lucha revolucionaria de la clase obrera. La biblioteca que logró reunir es un tesoro para la transmisión de las tradiciones y posiciones de las organizaciones comunistas.
Ha seguido siendo militante hasta el último minuto. Aquejado de una dolorosa enfermedad, preguntaba a todos los camaradas que le visitábamos cuales habían sido las discusiones, pedía que le leyéramos los textos internacionales de la organización, escuchaba ávido todo lo que le exponíamos. Era, sencillamente, UN MILITANTE COMUNISTA DEL PROLETARIADO. Con mucho dolor escribimos estas líneas, pero lo hacemos decididos y animados por su militancia, dispuestos a seguir luchando y por ganar a jóvenes que, actualmente, se estarán confrontando a las trampas que tuvo que superar y buscaran las respuestas que él encontró y que motivaron toda su vida.
Corriente Comunista Internacional 27-9-23
1 En aquella época existía el llamado “movimiento de no alineados” países que se decían al margen de los dos bloques imperialistas que dominaban el mundo: USA y URSS. Uno de los promotores era Tito presidente yugoslavo que fue una de las estrellas de la famosa conferencia de Bandung de 1955.
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Catorce días de acción contra la reforma de las pensiones, millones de personas en las calles. Al igual que sus hermanos de clase en el Reino Unido, Alemania y España, el proletariado en Francia ha gritado “ya basta”, negándose claramente a someterse pasivamente a los ataques de la burguesía1. Poco a poco, los obreros empezaron a reconocerse como una clase en lucha, cuya fuerza residía sobre todo en su capacidad de permanecer unida.
A los ojos de muchos trabajadores, los sindicatos parecían hacerse cargo de estas aspiraciones. Si hacemos caso a la prensa, los sindicatos han estado a la vanguardia de este movimiento, celebrando numerosas jornadas de acción, pareciendo encarnar la solidaridad durante las huelgas en las refinerías, en el sector del transporte o entre basureros en París, en los piquetes, a través de los fondos de huelga o frente a la represión. El llamamiento de la intersindical a movilizaciones masivas, incluso los sábados para permitir la participación de todos, pareció dar cuerpo al deseo expresado semana tras semana en las filas de los manifestantes: hay que luchar todos juntos.
Ante el auge del espíritu de lucha y el deseo de solidaridad de todos los sectores y generaciones, los sindicatos han convocado a una “huelga general”: “La coalición intersindical hace un llamamiento para que el 7 de marzo sea un día de "Francia paralizada.” “Una jornada de huelga general que debe permitir a toda la población secundar la movilización”. “Paralizar Francia”, seguimos oyendo decir a los sindicatos. ¿Cómo? Bloqueando los llamados “sectores estratégicos”, ¡por supuesto! De hecho, ya en febrero, los sindicatos convocaron toda una serie de bloqueos y huelgas renovables en la RATP2, las compañías aéreas, la SNCF3, los puertos, los basureros, las refinerías, etcétera.
Pero impulsaron la renovación de huelgas muy localizadas, cuidándose mucho de no favorecer su extensión: sin vínculos reales, sin delegaciones en otras empresas, sin verdaderas asambleas generales, huelguistas aislados de los demás trabajadores, en huelgas poco concurridas, protegiendo sus piquetes de los CRS4. A mediados de marzo, por ejemplo, la CGT5 impuso una huelga renovable a los recolectores de basura de París, exponiéndolos a la represión policial, supuestamente para “meter en problemas a los burgueses” ... antes de suspender el movimiento por falta de huelguistas (6% de los asalariados). Además, los sindicatos de las empresas nunca han dejado de colocar por delante reivindicaciones muy sectoriales, como si las cuestiones salariales, de la inflación, de las cadencias de trabajo y las mismas pensiones fueran específicas a cada sector.
No es la primera vez que los sindicatos plantean huelgas por delegaciones en sectores llamados “estratégicos”, empujando a trabajadores a menudo muy combativos y que pueden pesar en la balanza de la lucha, a movilizarse en huelgas desgastantes y corporativistas. En 2018, la CGT envió a los ferroviarios por su cuenta, solos, con “huelgas intermitentes”. También había sido la punta de lanza del “bloqueo de la economía” en 2015, centrándose en el sector de las refinerías. Fueron aparentes “grandes éxitos”, pero no bloquearon nada, ¡solo dividieron a la clase obrera! En cada ocasión, sin embargo, se llamaba a los trabajadores a la “solidaridad” ... pero una solidaridad platónica que consistía en engrosar los fondos de huelga que los sindicatos se apresuraban a pagar sólo a sus afiliados.
Pero esta vez, la trampa no funcionó según las expectativas de la burguesía. Las huelgas sindicales fueron a menudo minoritarias: no hubo colas interminables en las gasolineras, ni usuarios del transporte “hartos” sino comprensivos, ni huelgas corporatistas perdidas de antemano. La clase obrera, a pesar de sus debilidades, no ha caído en la trampa de las huelgas largas, en las que cada uno está por su cuenta. Las huelgas por delegación no se han puesto realmente de moda.
El primer día de acción, el 19 de enero de 2023, casi dos millones de trabajadores salieron a la calle, una movilización mucho más fuerte de lo esperado, expresando un sentimiento de rabia e injusticia, pero también de solidaridad y alegría por estar juntos. En los desfiles se palpaba el entusiasmo de reencontrarse, semana tras semana, en manifestaciones multitudinarias. Los sindicatos y los partidos de izquierda repetían una y otra vez que el número de manifestantes por sí solo era capaz de imponer una relación de fuerzas, de “presionar” unas veces al gobierno, otras al Parlamento. Pero a pesar de estas movilizaciones históricas, el gobierno no ha dado marcha atrás.
¿Por qué? Porque el número de manifestantes, sin que la propia clase obrera tome realmente las riendas de la lucha, no tiene ninguna posibilidad, por sí solo, de crear una verdadera relación de fuerzas. El carácter masivo de la lucha en Francia fue un paso muy importante en el retorno del espíritu de lucha del proletariado en todo el mundo. Pero, aunque es esencial reunirse en masa y sentir la fuerza colectiva de nuestra clase, ¡no basta con millones!
Durante el movimiento contra el CPE (Contrato de Primer Empleo) en 2006, había muchos menos estudiantes y jóvenes con contratos precarios, pero fueron capaces de ponerse a la cabeza de la lucha, a través de asambleas generales soberanas, y empezaban a extender el movimiento a trabajadores y pensionados. En resumen, la clase obrera empezaba a luchar con sus propias armas: las de su unidad. Fue esto, en su momento, lo que asustó al gobierno de Villepin haciéndole dar marcha atrás.
Incluso hoy, la burguesía ha hecho todo lo posible para impedir que los trabajadores tomen en sus manos la solidaridad y la extensión de la lucha. Centrándose casi exclusivamente en el número de manifestantes, convocando, desde hace varias semanas, jornadas de acción masivas, sin discusión, sin verdaderas asambleas abiertas a todos, los sindicatos se han limitado a ceñirse a las aspiraciones expresadas en el seno de nuestra clase, a la necesidad de unidad y solidaridad... ¡para desvirtuar y dispersar mejor las fuerzas!
Así que, en nombre de la “solidaridad con todos los que no tienen medios para hacer huelga y movilizarse durante la semana”, se organizaron unos días de acción los sábados. Los sindicatos alegaron que seríamos más, sin coste alguno para nosotros, con la presencia de familias y niños. Pero ¡así no se conseguía la expansión que necesitábamos! La solidaridad que necesitamos no se limita a nuestras familias o a nuestros amigos. ¡Debe extenderse a nuestra clase! A otros trabajadores susceptibles de unirse a nosotros en la lucha, ¡con los cuales discutir, debatir y decidir colectivamente! No hay nada tan favorable a la burguesía como las movilizaciones sindicales del sábado, con su misma lógica de división y dilución, cada uno detrás de su propia pancarta, ¡sin discusión ni decisión colectiva al final de la manifestación!
Sin embargo, la movilización continuó semana tras semana, para asombro de todos los implicados gubernamentales y sindicales. La intersindical tuvo que espaciar progresivamente los días de acción, pasando de unos pocos días al inicio del movimiento a más de un mes entre las manifestaciones del 1 de mayo y el 6 de junio, en un intento de desgastar y desanimar a los manifestantes. El resultado fue un jarro de agua fría: “Estoy enfadado con la estrategia intersindical... ¿Por qué, después de un 1° de mayo histórico, esperar tanto para movilizarse? Ha sido un error” (un sindicalista de Force Ouvriére en Rennes). “La intersindical debería haber sido más reivindicativa y combativa” (un huelguista de París del Institut National de Statistique et des Etudes Economiques). A pesar del enorme espíritu de lucha y de las movilizaciones siempre masivas, la ausencia de vínculos reales en el seno de las asambleas generales, de posibilidades de poner a prueba concretamente nuestra solidaridad entre cada manifestación acabó por agotar la lucha y destilar un sentimiento creciente de impotencia.
Ante el creciente escepticismo sobre los paseos sindicales, la burguesía pudo contar con la izquierda y los sindicatos para desviar al proletariado hacia el terreno podrido del apoyo a las instituciones burguesas.
Desde el principio, el objetivo de reducir la creación de una relación de fuerzas al número de manifestantes era desviar a la clase obrera de sus métodos de lucha, reducirla a la impotencia polarizando la atención en el terreno del juego democrático burgués: ¡presionando supuestamente para apoyar la “lucha parlamentaria”! Aunque el proletariado se hacía pocas ilusiones sobre las “instituciones republicanas”, no por ello estaba menos perturbado por esta cortina de humo ideológica.
Todo el alboroto en torno al 49.3 no tenía otro objetivo. Con el “grito de rabia” del 16 de marzo contra la “negación de la democracia” de Macron, cuidadosamente organizado por los partidos de izquierda en torno al Palais Bourbon, se nos ofreció como distracción una nueva movilización democrática. Esta mascarada fue el punto de partida de una explosión de cólera totalmente estéril y minoritaria. El Estado no dudó en reprimir violentamente estas manifestaciones “salvajes” durante varias noches, con el silencio cómplice de la intersindical, que aprovechó la ocasión para intentar devolver algo de credibilidad a sus paseos semanales.
La burguesía también utilizó la concentración en la votación del 8 de junio de la oposición en el Parlamento, que todo el mundo sabía que era una conclusión inevitable, para canalizar la ira. Después del 1 de mayo, se suponía que todo se reduciría a esta única fecha. Un mes de tregua, sin concentraciones para “hacernos oír por los diputados”. En cambio, fue un mes de “cacerolazos”, cortes de electricidad y movilizaciones puntuales localizadas para “poner en problemas” al presidente Macron y su camarilla. El énfasis en la “visibilidad” inherente a la mistificación democrática, al igual que la presión que supuestamente debía ejercer sobre el parlamento y el gobierno, sirvió, en realidad, para desviar la atención de las verdaderas armas del proletariado.
Los sindicatos no son en absoluto organizaciones “demasiado blandas” para la lucha, obstaculizadas por “direcciones traidoras” o multiplicadoras de errores e indecisiones en la acción. Son claramente órganos del Estado que, por su propia naturaleza, por sus acciones de maniobra contra la clase obrera, se han convertido en sus enemigos. En el siglo XIX, la forma sindical de lucha era un arma del proletariado, pero desde principios del siglo XX, ya no corresponde a las necesidades de la lucha. Desde que el capitalismo entró en su periodo de decadencia, los sindicatos se han integrado plenamente en el aparato estatal de la burguesía, con el papel de sabotear las luchas y tratar de mantener a la clase obrera, impotente y desesperada6.
Por eso, en el movimiento que acaba de terminar, los sindicatos trabajaron sistemáticamente para esterilizar la lucha y obstaculizar la marcha de la clase obrera. Frente al retorno del espíritu de lucha del proletariado a escala internacional, ¡seguirán trabajando para sabotear las luchas!
Stopio, 23 de junio de 2023
1 Ver el volante distribuido por la CCI durante la jornada de acción del 6 de junio: Reino Unido, Francia, Alemania, España, México, China... ¡Ir más lejos que en 1968! | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [212]
2 Régie Autonome des Transports Parisiens: Administración Autónoma de Transportes Parisinos
3 Société Nationale des Chemins de Fer Francais: Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses
4 Compagnies Republicaines de Sécurité: Compañías Republicanas de Seguridad, fuerza especializada en la represión de huelgas y manifestaciones
5 Confédération Générale du Travail: Confederación General del Trabajo, sindicato mayoritario junto con la CFDT, Confederación Francesa Democrática de Trabajadores
6 Ver nuestra Serie sobre los sindicatos: Los sindicatos contra la clase obrera (I) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [54]; Los sindicatos contra la clase obrera en la decadencia capitalista (II) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [55] ;Los sindicatos en el periodo ascendente del capitalismo (III) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [56]; Los Sindicatos órganos del Estado capitalista (IV) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [57] ; Los sindicatos contra la clase obrera (V): la táctica de los izquierdistas para hacerlos tragar a los trabajadores | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [47]; Los sindicatos contra la clase obrera (VI) CONTENIDO Y FORMAS DE LA LUCHA OBRERA EN EL CAPITALISMO DECADENTE | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [58] y La Intervención de los revolucionarios frente a los sindicatos (VII) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [59]
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Tras más de 30 años de casi completo silencio, los trabajadores en Gran Bretaña volvieron a la lucha desde el verano de 2022 seguidos de los de otros países de Europa occidental, lo que indicó una ruptura, un cambio en la dinámica de la clase trabajadora a escala internacional. Esto demuestra que el proletariado no ha sido derrotado como clase histórica, y que empieza a avanzar nuevamente para luchar contra la miseria que se desarrolla cada día más, contra las condiciones inhumanas en que sobreviven todos los explotados del mundo.
La clase trabajadora en Estados Unidos también está sometida a peores condiciones de vida y trabajo con aumentos en las cargas laborales y la disminución de su poder adquisitivo.
Ante la agravación de sus condiciones de trabajo y de vida, el proletariado en Estados Unidos también ha estado mostrando que no está dispuesto a soportar sobre sus espaldas una mayor carga impuesta por la crisis económica. Ya en 2021 se han producido un gran número de luchas en lo que se llamó striketober (de “strike”, huelga y “october”)1; se documentaron 346 huelgas concernientes a trabajadores de diversos sectores especialmente de la salud en demanda de aumento de salarios y mejores condiciones laborales. En octubre ya eran alrededor de 4.3 millones de obreros movilizados. Estas luchas continuaron en 2022, en paralelo con la reanudación de las luchas en Europa: se registraron 385 huelgas y éstas siguieron aumentando, concentrándose nuevamente en octubre, a un mes de las elecciones de mitad de mandato.
Algunas de las huelgas más importantes en 2022 fueron en el sector salud, con peticiones comunes contra una mayor explotación: aumento salarial, mejores prestaciones y aumento del número de personal (un sólo trabajador atiende lo que antes atendían de 8 a 12 trabajadores, obligados a cubrir horas extras), denunciando las peligrosas condiciones para los pacientes y personal, debido particularmente a la pandemia. Sólo como ejemplo, más de 55,000 trabajadores en servicios sociales de Los Ángeles, votaron a favor de la huelga el 6 de mayo y 15,000 enfermeras de Minnesota y Wisconsin del 12 al 15 de septiembre, realizaron la que se considera la huelga más grande de enfermeras del sector privado.
Las movilizaciones de protesta continuaron en este sector con demandas similares en enero de 2023 protagonizadas por más de 17,000 enfermeros, de los cuales 7,000 de los hospitales de Manhattan y el Bronx de Nueva York se fueron a huelga al rechazar el aumento ofrecido por los patrones que no consideran que, como se leía en sus pancartas: “los trabajadores están exhaustos y agotados”. El hecho que los sindicatos hayan impedido que los enfermeros de los otros hospitales los apoyaran debilitó la huelga del 9 al 12 de enero, por lo que al final tuvieron que aceptar el mismo aumento concedido en los otros hospitales, que no estaba a la altura de sus peticiones.
Muy importante fue el emplazamiento de una huelga en los ferrocarriles ya que amenazó con extenderse en todo el país afectando gravemente las cadenas de producción y la economía nacional a menos de dos meses de las elecciones de mitad de período. Más de 115,000 trabajadores ferroviarios de diversas empresas convocaron a la huelga el 16 de septiembre de 2022.
Las malas condiciones de trabajo en este sector han empeorado porque los principales ferrocarriles redujeron casi un tercio de su plantilla; unos 45,000 trabajadores fueron despedidos en los últimos seis años. También han recortado agresivamente los costos con menos trenes, pero más largos y disminuyendo también el número de trabajadores a bordo; especialmente los maquinistas y conductores trabajan hasta 24 horas continuas y apenas pueden tomarse tiempo libre por las estrictas normas de horarios de trabajo, que también les impiden acudir a citas médicas o faltar por problemas familiares porque sus salarios sufrirían recortes sustanciales. El descarrilamiento del tren en Ohio, el 3 de febrero, que provocó la quema de grandes cantidades de cloruro de vinilo, un elemento altamente tóxico y cancerígeno, poniendo en riesgo a millares de personas y la vida de los ferrocarrileros, muestra la asesina irresponsabilidad de las compañías ferrocarrileras que para obtener mayores ganancias aumentan la longitud y carga de los trenes.
La amenaza de huelga se produjo tras 3 años de conflicto y cuando las empresas están obteniendo ganancias récord a costa de imponer condiciones laborales que impulsan las renuncias de los trabajadores2. Los sindicatos secundaron a la Casa Blanca cuando ésta propuso que “estas tensiones deben resolverse sin poner en peligro la economía ni socavar el apoyo de los demócratas entre los trabajadores”. El presidente Biden ya había evitado la huelga en julio, al imponer un “período de reflexión”, que expiró el 9 de septiembre sin que los trabajadores cambiaran de posición. Por ello, en las negociaciones del 15 de septiembre, nuevamente intervino Biden formando una “Junta Presidencial de Emergencia” y chantajeó a los trabajadores para llegar a un acuerdo y evitando el supuesto daño que una huelga infligiría a todos. Con esto, los sindicatos lograron atrasar el estallido de la huelga dando tiempo a que la Cámara de Representantes y el Senado de EE. UU., demócratas y republicanos unidos, promulgaran una ley en dos días, firmada el 30 de noviembre, para evitar la paralización de la red de ferrocarriles por la huelga. Es decir, no sólo fue la intervención del demócrata Biden, sino sobre todo las acciones de sabotaje de la lucha y de sometimiento de los trabajadores por los sindicatos, lo que logró que las terribles condiciones de vida y trabajo de los ferrocarrileros continúen empeorando.
Es necesario sacar las lecciones de estas luchas y de las pasadas para aplicarlas en otras movilizaciones ya que el descontento sigue en aumento en diferentes sectores como en el de los trabajadores de la educación. El 14 de noviembre de 2022, cerca de 48,000 profesores iniciaron la que ha sido llamada “la huelga académica más grande de Estados Unidos” parando sus actividades durante cinco semanas para exigir un incremento de salarios y mejora de condiciones laborales en la Universidad de California, uno de los centros educativos públicos más importantes de Estados Unidos, que alberga 280,000 estudiantes de todo el mundo. La huelga fue convocada por los profesores ayudantes, los postdoctorales y los investigadores. Los investigadores y los académicos postdoctorales habían llegado a un acuerdo tentativo a principios de diciembre que mejoraba la situación de sus contratos, pero ambos grupos acordaron seguir la huelga hasta que existiera una solución para los profesores ayudantes, el grupo más vulnerable y sobre quienes pesaba la mayor carga laboral. Esta muestra de solidaridad entre trabajadores es una importante lección que los trabajadores de todo el mundo deben retomar.
Algunos meses después, alrededor de 65,000 trabajadores escolares y profesores de escuelas públicas protagonizaron la mayor huelga en Estados Unidos desde 2019. Decenas de miles de trabajadores se unieron a los piquetes y a una manifestación masiva el 21 de marzo de 2023, el primero de tres días de huelga extendida en toda la ciudad de los Ángeles. Los trabajadores que atienden a 420,000 alumnos de educación básica y especial exigían también aumento de salario y de personal para disminuir las cargas de trabajo. La huelga fue iniciada por los trabajadores peor pagados (trabajadores de comedores y oficinas, choferes, conserjes, asistentes de educación especial). Se unieron a ellos miles de profesores, una muestra importante de solidaridad y unidad hacia la cual las luchas deben dirigirse.
En la misma dinámica y por primera vez en 257 años de vida de la Universidad de Rutgers, alrededor de 9,000 trabajadores, que atienden 67,000 estudiantes, entraron en huelga el 10 de abril. Los educadores, investigadores, médicos y estudiantes de posgrado de los campus en New Brunswick, Newark y Camden demandan aumento de salarios, la igualdad salarial para los profesores adjuntos, así como rechazo a los contratos sólo por un semestre. En un mensaje electrónico los trabajadores dicen: “Estamos conmovidos y motivados por la enorme muestra de acción y apoyo de los miembros, estudiantes, compañeros de trabajo y socios en la comunidad. ¡JUNTOS SOMOS FUERTES Y GANAREMOS! Contrato justo ¡Ya! ¡A la huelga!”.
Las huelgas se siguen produciendo. Cerca de 11,500 guionistas de cine y TV, de estudios de Hollywood, comenzaron su primera huelga en 16 años, el 1º de mayo, para exigir aumentos salariales, la creación de un plan de pensiones y seguro de salud. A ellos se suman 160,000 actores que han declarado la huelga el jueves 13 de junio de 2023 que no se movilizaban desde 1980 y además se unen a los guionistas como no sucedía en más de 60 años3. También por aumento salarial y mejores condiciones de trabajo, alrededor de 600 conductores de autobuses del Sistema de Tránsito Metropolitano, iniciaron una huelga y manifestaciones a principios de mayo afectando varias rutas a lo largo del condado de San Diego. El 2 de junio 15,000 trabajadores de 41 hoteles del sur de California y Arizona iniciaron una huelga de 3 días y amenazan con más jornadas de acción para lograr sus demandas. Por otra parte, alrededor de 459,000 trabajadores de UPS (entrega de paquetes) se están preparando para una posible huelga el 1º de agosto.
El proletariado debe avanzar hacia su unidad y el desarrollo de su conciencia que lo pongan en condiciones de plantear la necesidad del derrocamiento del sistema capitalista y la construcción de una comunidad mundial sin fronteras ni otro tipo de divisiones, el comunismo.
La crisis económica seguirá impulsando a los trabajadores de todo el mundo a luchar y en este proceso, como hemos visto en las luchas en EE. UU., los sindicatos son el enemigo inmediato por enfrentar. La combatividad que está mostrando la clase trabajadora en Norteamérica actualmente, nos muestra que avanza reconociendo su condición de clase explotada, pero requiere unificar sus luchas y recuperar las experiencias pasadas y las que se desprenden de las movilizaciones por el proletariado en Europa.
Las recientes luchas en Gran Bretaña y Francia nos han recordado que: “Ser muchos no basta, hay que tomar el control de nuestras luchas con nuestras propias manos”; “Para prepararnos a luchar, debemos, siempre que podamos, reunirnos para debatir y aprender de las luchas pasadas. Es vital plantear los métodos de lucha que han hecho fuerte a la clase obrera y le han permitido, en determinados momentos de su historia, hacer tambalear a la burguesía y a su sistema:
- la búsqueda de apoyo y solidaridad más allá de la “propia” empresa, el “propio” sector de actividad, la “propia” ciudad, la “propia” región, el “propio” país;
- el debate más amplio posible sobre las necesidades de la lucha, sea cual sea la empresa, el sector de actividad o el país;
- la organización autónoma de la lucha, en particular a través de asambleas generales, sin dejar el control a los sindicatos o a cualquier otro órgano de control burgués. ¡La autonomía de la lucha, la unidad y la solidaridad son los elementos indispensables en la preparación de las luchas del mañana!4”. Hay que avanzar hacia la recuperación y puesta en práctica de todas estas lecciones; es la tarea inicial que tenemos en estos momentos para poder oponernos a la continuación de la destrucción capitalista.
Yosjaz, 28/07/2023
1 Luchas obreras en Estados Unidos, Irán, Italia, Corea... ¡Ni la pandemia ni la crisis económica han roto la combatividad del proletariado! | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [272]
2 Cfr. EE. UU.- La huelga ferroviaria convocada en EEUU preocupa al país ante la falta de acuerdos tangibles para desconvocarla (notimerica.com) [273]
3 https://elpais.com/cultura/2023-07-13/hollywood-se-asoma-al-abismo-los-actores-convocan-a-la-huelga-y-paralizan-la-industria-del-entretenimiento-en-ee-uu.html [274]
4 Ver volantes internacionales de la CCI ¿Cómo desarrollar un movimiento unido, masivo y solidario? | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [79]
La Tendencia Comunista Internacionalista ha publicado recientemente una declaración sobre su experiencia con los comités de No más guerra que la guerra de clases (NWBCW) que lanzaron al comienzo de la guerra en Ucrania1. Para la TCI, "No hay nada como una guerra imperialista para revelar la verdadera base de clase de un marco político, y la invasión de Ucrania ciertamente lo ha hecho", explicando que los estalinistas, trotskistas han demostrado una vez más que pertenecen al campo del capital - ya sea apoyando la independencia de Ucrania, o uniéndose a la propaganda rusa sobre la "desnazificación" de Ucrania, los izquierdistas están llamando abiertamente a la clase obrera a apoyar a uno u otro bando en una guerra capitalista que expresa las rivalidades cada vez más profundas entre los mayores tiburones imperialistas del planeta y, por lo tanto, amenaza con consecuencias catastróficas para toda la humanidad. El TCI también señala que el movimiento anarquista se ha dividido profundamente entre los que llaman a la defensa de Ucrania y los que han mantenido una posición internacionalista de rechazo a ambos bandos. En contraste con esto, el TCI dice que "la izquierda comunista de todo el mundo se ha mantenido sólidamente detrás de los intereses internacionales de la clase obrera y ha denunciado esta guerra por lo que es".
Hasta aquí todo correcto. Pero diferimos profundamente cuando luego argumentan que "Por nuestra parte, la TCI ha llevado la posición internacionalista un paso más allá intentando trabajar con otros internacionalistas que pueden ver los peligros para la clase obrera mundial si no se organiza. Por eso nos hemos sumado a la iniciativa de desarrollar comités a nivel local en todo el mundo para organizar una respuesta a lo que el capitalismo está preparando para los trabajadores de todo el mundo".
Para nosotros, el llamamiento de la TCI a la formación de los comités No más guerra que la guerra de clases es cualquier cosa menos una "etapa más" en el internacionalismo o un paso hacia un reagrupamiento sólido de las fuerzas comunistas internacionalistas. Ya hemos escrito varios artículos explicando nuestro punto de vista al respecto, pero el TCI no ha respondido a ninguno de ellos, una actitud justificada en la declaración del TCI que insiste en que no quieren entrar en "la misma vieja polémica" con quienes creen que han malinterpretado sus posiciones. Pero la tradición de la izquierda comunista, heredada de Marx y Lenin y continuada en las páginas de Bilan, es el reconocimiento de que la polémica entre elementos proletarios es indispensable para cualquier proceso de clarificación política. Y, de hecho, la declaración de la TCI es en realidad una polémica oculta, principalmente con la CCI - Pero por su propia naturaleza, tales polémicas ocultas, que eluden referirse a organizaciones específicas y a sus declaraciones escritas, nunca pueden conducir a una confrontación real y honesta de posiciones.
En su declaración sobre el NWBCW, la TCI afirma que su iniciativa está en continuidad con el planteamiento de la corriente de izquierdas en el proceso iniciado por la conferencia de Zimmerwald de 1915, habiendo hecho ya una afirmación similar en el artículo "El NWBCW y el verdadero Buró Internacional de 1915": "creemos que la iniciativa del NWBCW se ajusta a los principios de la Izquierda de Zimmerwald"2.
Pero la actividad de la Izquierda de Zimmerwald, y sobre todo de Lenin, se caracterizó por una implacable polémica dirigida a una decantación de las fuerzas revolucionarias. Zimmerwald reunió a diferentes tendencias del movimiento obrero en oposición a la guerra, y había divergencias considerables en una serie de cuestiones; la Izquierda era plenamente consciente de que una posición común contra la guerra, expresada en el Manifiesto de Zimmerwald, no era suficiente. Por esta razón, la Izquierda de Zimmerwald no ocultó sus divergencias con las demás corrientes en las conferencias de Zimmerwald y Kienthal, sino que criticó abiertamente a estas corrientes por no ser consecuentes en su lucha contra la guerra imperialista. En y a través de este debate, Lenin y quienes le rodeaban forjaron un núcleo que se convertiría en el embrión de la Internacional Comunista.
Como los lectores pueden ver por la publicación de nuestra correspondencia con la TCI en relación con el llamamiento de la CCI a una declaración conjunta de la izquierda comunista en respuesta a la guerra en Ucrania, la negativa de la TCI a firmar y su promoción de la NWBCW como una especie de proyecto "rival" debilitó gravemente la capacidad de la izquierda comunista para actuar unida en este momento crucial. Echó por tierra la posibilidad de reunir sus fuerzas por primera vez desde la disolución de las conferencias internacionales de la izquierda comunista a principios de los años ochenta. La TCI optó por interrumpir esta correspondencia3.
También hemos publicado un artículo que traza la historia real de NWBCW en el entorno anarquista en la década de 19904. Esto significaba que estos grupos contenían todo tipo de confusiones, pero en nuestra opinión expresaban algo real: la respuesta de una pequeña minoría crítica con las movilizaciones masivas contra las guerras en Oriente Medio y los Balcanes, movilizaciones que se situaban en un terreno claramente izquierdista y pacifista. Por esta razón, nos parecía importante que la izquierda comunista interviniera ante estas formaciones para defender en su seno posiciones internacionalistas claras. Por el contrario, hay muy pocas movilizaciones pacifistas de este tipo en respuesta a la guerra de Ucrania y el entorno anarquista, como ya hemos señalado, está profundamente dividido sobre la cuestión. Por lo tanto, vemos muy poco en los diversos grupos del NWBCW que nos haya hecho cuestionar nuestra conclusión del artículo: "La impresión que tenemos de los grupos de los que sabemos algo es que son principalmente 'duplicados' del TCI o de sus afiliados". En nuestra opinión, esta duplicación revela serios desacuerdos tanto sobre la función y el modo de funcionamiento de la organización política revolucionaria como sobre su relación con las minorías que se sitúan en un terreno proletario y, de hecho, con la clase en su conjunto. Este desacuerdo se remonta a todo el debate sobre los grupos de fábrica y los grupos de lucha, pero no pretendemos desarrollarlo en este artículo5.
Más importante -pero también relacionado con la cuestión de la diferencia entre un producto del movimiento real y las invenciones artificiales de minorías políticas- es la insistencia de nuestro artículo en que la iniciativa del NWBCW se basa en una evaluación errónea de la dinámica de la lucha de clases actual. En las condiciones actuales, no podemos esperar que el movimiento de clase se desarrolle directamente contra la guerra sino contra el impacto de la crisis económica - un análisis que pensamos ha sido ampliamente verificado por el renacimiento internacional de las luchas que fue desencadenado por el movimiento huelguístico en Gran Bretaña en el verano de 2022 y que, con inevitables altibajos, todavía no se ha agotado6. Este movimiento ha sido una respuesta directa a la "crisis del coste de la vida" y, aunque contiene las semillas de un cuestionamiento más profundo y generalizado del callejón sin salida del sistema y de su impulso hacia la guerra, todavía estamos muy lejos de ese punto. La idea de que los comités del NWBCW podrían ser en cierto sentido el punto de partida de una respuesta de clase directa a la guerra sólo puede conducir a una lectura errónea de la dinámica de las luchas actuales. Abre la puerta a una política activista que, a su vez, no podrá distinguirse de las posiciones del "haz algo ya" de la izquierda del capital. La declaración de la TCI insiste en que su iniciativa es ante todo política y que se opone al activismo y al inmediatismo y afirman que la dirección abiertamente activista adoptada por los grupos de la NWBCW en Portland y Roma se basa en un malentendido de la naturaleza real de la iniciativa. Según la declaración, "hubo quienes se apuntaron a la NWBCW sin entender de qué se trataba realmente, o más bien, quienes la vieron como la prolongación de su anterior actividad reformista radical. Esto ocurrió tanto en Portland como en Roma, donde ciertos elementos vieron en la NWBCW algo para movilizar inmediatamente a una clase que aún se estaba recuperando de cuatro décadas de retroceso, y que apenas empezaba a encontrar sus fuerzas en la lucha contra la inflación. Su perspectiva inmediatista y ultra activista sólo condujo a la desaparición de esos comités". Para nosotros, por el contrario, estos grupos locales comprendieron mejor que la TCI que una iniciativa lanzada en ausencia de un movimiento real contra la guerra -incluso entre pequeñas minorías- sólo puede caer en el activismo ciego de crear un movimiento de la nada.
Hemos mencionado que la Fracción Italiana de la Izquierda Comunista, que publicó Bilan, insistió en la necesidad de un debate público riguroso entre las organizaciones políticas proletarias. Este era un aspecto central de su enfoque principista hacia el reagrupamiento, oponiéndose en particular a los esfuerzos oportunistas de los trotskistas y ex trotskistas de la época por recurrir a fusiones y reagrupamientos que no se basaban en un debate serio en torno a los principios fundamentales. En nuestra opinión, la iniciativa del NWBCW se basa en una especie de lógica "frentista" que sólo puede conducir a alianzas sin principios e incluso destructivas.
La declaración admite que algunos grupos abiertamente izquierdistas se han apropiado del lema "No más guerra que la guerra de clases" para ocultar su apoyo esencial a uno u otro bando en el conflicto. La TCI insiste en que no puede impedir esas operaciones de "falsa bandera". Pero si lees nuestro artículo sobre la reunión inaugural del comité del NWBCW de París7, descubrirá no sólo que una parte considerable de los participantes defendían "acciones" abiertamente izquierdistas bajo la bandera del NWBCW, sino también que un grupo trotskista que defiende el derecho de Ucrania a la autodeterminación, Matière et Révolution, había sido invitado a la reunión. Del mismo modo, el grupo del NWBCW de Roma parece haberse basado en una alianza entre la filial del TCI en Italia (que publica Battaglia Comunista) y un grupo puramente izquierdista8.
Debemos añadir que el presídium de la reunión de París estaba formado por dos elementos que fueron expulsados de la CCI a principios de la década de 2000 por publicar material que expone a nuestros camaradas a la represión estatal, actividad que hemos denunciado como delación. Uno de estos elementos es miembro del Grupo Internacional de la Izquierda Comunista, un grupo que no sólo es una expresión típica del parasitismo político, sino que fue fundado sobre la base de este comportamiento policial y, por tanto, no debería tener cabida dentro del campo comunista internacionalista9. El otro elemento es actualmente el representante de la TCI en Francia. Cuando la TCI se negó a firmar la declaración común, argumentó que su definición de la izquierda comunista era demasiado estrecha, principalmente porque excluía a los grupos definidos por la CCI como parásitos. De hecho, se ha demostrado muy claramente que la TCI prefiere asociarse públicamente con grupos parásitos como la GIGC que con la CCI, y su política actual, a través de los comités NWBCW, no puede tener otro resultado que dar a esos grupos un certificado de respetabilidad y reforzar su esfuerzo de larga data por convertir a la CCI en una paria, precisamente por su defensa de los claros principios de comportamiento que han incumplido repetidamente.
En algunos casos, como en Glasgow, los grupos NWBCW parecen haberse basado en alianzas con grupos anarquistas como el Anarchist Communist Group, que han adoptado posiciones internacionalistas sobre la guerra de Ucrania, pero que están vinculados a grupos que están en un terreno burgués (por ejemplo, Plan C en el Reino Unido). Y recientemente el ACG ha demostrado que prefiere asociarse con tales izquierdistas que discutir con una organización internacionalista como la CCI, a la que excluyó de una reciente reunión en Londres sin provocar ninguna protesta de la CWO10. Esto no significa que no queramos discutir con anarquistas genuinamente internacionalistas, y en el caso de KRAS en Rusia, que tiene un historial probado de oposición a las guerras imperialistas, les pedimos que apoyaran la declaración conjunta de la manera que pudieran11. Pero el asunto del ACG es un ejemplo más de cómo la iniciativa del NWBCW recuerda la política oportunista del Frente Unido, en la que la Internacional Comunista expresó su voluntad de trabajar con los traidores de la socialdemocracia. Se trataba de una táctica que pretendía reforzar la influencia comunista en la clase obrera, pero su resultado real fue acelerar la degeneración de la IC y de sus partidos.
La Izquierda Comunista Italiana lanzó, a principios de los años 20, una dura crítica de esta política oportunista de la IC. Siguió adhiriéndose a la posición original de la IC, que era que los partidos socialdemócratas, al apoyar la guerra imperialista y oponerse activamente a la revolución proletaria, se habían convertido en partidos del capital12.
En su conclusión a la declaración del NWBCW, la TCI afirma que existe un precedente histórico para los comités del NWBCW en el movimiento revolucionario: el llamamiento por un Frente Proletario Unido lanzado por el Partido Comunista Internacionalista (PCInt) en Italia en 1945. Este llamamiento es fundamentalmente internacionalista en su contenido, pero ¿por qué habla de un "Frente Proletario Unido"? ¿Y qué significa la siguiente exigencia? "El momento actual exige la formación de un frente proletario unido, es decir, la unidad de todos los que están contra la guerra, sean fascistas o democráticos. ¡Obreros de todas las formaciones políticas proletarias y no partidistas! Uníos a nuestros trabajadores, discutid los problemas de clase a la luz de los acontecimientos de la guerra y formad juntos en cada fábrica, en cada centro, comités de frente único capaces de devolver la lucha del proletariado a su verdadero terreno de clase".
¿Quiénes eran estas "formaciones proletarias y sin partido"? ¿Se trataba en realidad de un llamamiento a las bases de los antiguos partidos obreros para que emprendieran una actividad política conjunta con los militantes del PCInt?
Sólo un año antes, el PCInt había publicado un "Llamamiento" de su comité de agitación dirigido explícitamente a los comités de agitación del Partido Socialista, del Partido Comunista Estalinista y de otras organizaciones de la izquierda burguesa, llamando a la acción conjunta en las fábricas. Publicamos un artículo al respecto en la Revista Internacional 3213. En la Revista Internacional 34 publicamos una carta del PCInt respondiendo a nuestras críticas al Llamamiento14. En esta carta escribían: "¿Fue de hecho un error? Sí, lo fue; lo admitimos. Fue el último intento de la izquierda italiana de aplicar la táctica del 'frente único en la base' defendida por el PC de Italia en 1921-23 contra la III Internacional. Como tal, lo categorizamos como un 'pecado venial' porque nuestros camaradas lo eliminaron más tarde tanto política como teóricamente con tal claridad que hoy estamos bien armados contra cualquiera en este punto".
A lo que respondimos:
"Si una propuesta de frente único con los carniceros estalinistas y socialdemócratas es sólo un pecado 'menor' ¿qué otra cosa podía haber hecho el PC Int en 1945 para caer en un error realmente grave... unirse al gobierno? Pero BC nos tranquiliza: ha corregido estos errores hace bastante tiempo sin esperar a la CCI y nunca ha tratado de ocultarlos.Posiblemente, pero en 1977, cuando sacamos a relucir en nuestra prensa los errores del PC Int en el periodo de guerra, Battaglia respondió con una carta indignada en la que admitía que había habido errores, pero afirmaba que eran culpa de los camaradas que se fueron en 1952 para fundar el PC Internazionale". Así que, después de todo, el llamamiento de 1944 no fue el último intento de aplicar la táctica del "Frente Unido desde abajo". El llamamiento de 1945 a un "Frente Proletario Unido" demostró que el PCInt no lo había "eliminado tanto política como teóricamente”. Y la táctica del "Frente Único desde abajo" de 1921-23 sigue siendo la inspiración del oportunista "movimiento" de la TCI NWBCW.
Por lo tanto, la TCI tiene razón en un punto sobre No más guerra que la guerra de clases: está en continuidad con el llamamiento oportunista a un "Frente Proletario Unido" por parte del PCint en 1945. Pero no es una continuidad de la que enorgullecerse, ya que esta táctica oscurece activamente la línea de clase que existe entre el internacionalismo de la Izquierda Comunista y el pretendido internacionalismo del izquierdismo, el parasitismo y el pantano anarquista. Además, el NWBCW pretendía ser una alternativa excluyente contra el internacionalismo intransigente de la Declaración Común de la Izquierda Comunista, debilitando así las fuerzas revolucionarias no sólo por el oportunismo de conciliar con el izquierdismo, etc., sino también por el sectarismo hacia otros grupos auténticos de la Izquierda Comunista.
Amos
1 The No War but the Class War Initiative [276], Revolutionary Perspectives 22
2 https://www.leftcom.org/en/articles/2022-07-22/nwbcw-and-the-real-intern... [277]
3 Correspondence on the Joint Statement of groups of the Communist Left on the war in Ukraine [278]
4 Sobre la historia de los grupos "No hay más guerra que la de clases" | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [279]
5 Ver por ejemplo, Reply to the Internationalist Communist Party (Battaglia Comunista) [280] in International Review 13; La organización del proletariado fuera de los periodos de luchas abiertas (grupos obreros, núcleos, círculos, comités) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [281]; también World Revolution 26, “Factory Groups and ICC intervention”
6 Ver Reino Unido, Francia, Alemania, España, México, China... ¡Ir más lejos que en 1968! | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [212] y sobre la incomprensión de la TCI de la dinámica actual de la lucha de clases Las ambigüedades de la TCI sobre el significado histórico de la ola de huelgas en el Reino Unido | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [282]
7 Un comité que lleva a los participantes a un callejón sin salida | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [240]
8 La declaración contiene un enlace a un artículo de Battaglia Comunista sobre el destino del comité de Roma, Sul Comitato di Roma NWBCW: un'intervista. En él se describe el resultado negativo de una alianza con un grupo llamado Società Incivile ("Sociedad Incivil"). Está escrito de una forma tan oscura que es muy difícil extraer mucho de él, pero si miras la página web de este grupo, son unos izquierdistas redomados, que cantan las alabanzas de los partisanos antifascistas y del estalinista Partido Comunista de Italia. Véase por ejemplo https://www.sitocomunista.it/canti/cantidilotta.html; [283] https://www.sitocomunista.it/resistence/resistenceindex.html; [284](https://www.sitocomunista.it/pci/pci.html [285] https://www.sitocomunista.it/resistence/resistenceindex.html [286] https://www.sitocomunista.it/pci/pci.html [285]),
9 Ver El parasitismo político no es un mito: el GIGC es una de sus más peligrosas expresiones | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [287] y Atacar a la CCI: la razón de ser del GIGC | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [194]
10 ACG expulsa a la CCI de sus reuniones públicas, la CWO traiciona la solidaridad entre organizaciones revolucionarias | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [288]
11 Una declaración internacionalista en Rusia contra la guerra de Ucrania | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [289]
12 Es cierto que su crítica de la táctica del Frente Único conservaba una ambigüedad: la idea del "Frente Único desde abajo", basada en el supuesto de que los sindicatos seguían siendo organizaciones proletarias y que era a este nivel donde los trabajadores comunistas y socialdemócratas podían luchar juntos.
13 El Partido Comunista Internacional (Programa Comunista) en sus orígenes, como pretende ser y como es en realidad | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [290]
14 Battaglia Comunista: Sobre los orígenes del Partido Comunista Internacional | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [291]
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El marxismo y la historia de la Primera Internacional atestiguan la validez del concepto de parasitismo para caracterizar comportamientos destructivos -en el seno de las organizaciones políticas del proletariado- totalmente ajenos a los métodos de la clase obrera.
Como destacamos en nuestras Tesis sobre el parasitismo[1] -de las que tomamos prestados muchos de los desarrollos que siguen-, el parasitismo surgió históricamente en respuesta a la fundación de la Primera Internacional, que Engels describió como "el medio de disolver y absorber gradualmente a todas las diversas pequeñas sectas”. ( Carta a Florence Kelly Vischnevetsky, 3 de febrero de 1886). La AIT era, en efecto, un instrumento que obligaba a los diversos componentes del movimiento obrero a emprender un proceso colectivo y público de clarificación y a someterse a una disciplina organizativa unificada, impersonal y proletaria. En efecto, "aprendidas las lecciones de las revoluciones de 1848, el proletariado ya no aceptaba ser dirigido por el ala radical de la burguesía y luchaba ahora por establecer su propia autonomía de clase. Pero para ello era necesario que el proletariado, en sus propias filas, superara las concepciones y las teorías organizativas de la pequeña burguesía, de los bohemios y de los elementos desclasados que aún subsistían en ella y seguían teniendo una influencia importante"[2].
Pero el avance de la lucha proletaria necesitaba de este movimiento, que implicaba la disolución y absorción a escala internacional de todas las particularidades y autonomías programáticas y organizativas no proletarias. Fue sobre todo en resistencia a este movimiento que el parasitismo declaró la guerra al movimiento revolucionario. Fue la AIT la primera en enfrentarse a esta amenaza para el movimiento proletario, la que la identificó y luchó contra ella. Fue la AIT, comenzando por Marx y Engels, la que caracterizó como parásitos a aquellos elementos politizados que, al tiempo que decían adherirse al programa y a las organizaciones del proletariado, concentraban sus esfuerzos en la lucha, no contra la clase dominante, sino contra las organizaciones de la clase revolucionaria. La esencia de su actividad es, de hecho, denigrar y maniobrar contra el campo comunista, al tiempo que afirman pertenecer a él y servirle.
Así lo resume Engels en su informe sobre la Alianza[3] al Congreso de La Haya: "Por primera vez en la historia de la lucha de clases, nos enfrentamos a una conspiración secreta en el seno de la clase obrera, destinada a sabotear no el régimen de explotación existente, sino la propia Asociación, que representa el enemigo acérrimo de ese régimen". En cuanto al remedio recomendado, es inequívoco: "Ya es hora, de una vez por todas, de poner fin a las luchas internas provocadas diariamente en nuestra Asociación por la presencia de este organismo parasitario."(Engels, "El Consejo General a todos los miembros de la Internacional", advertencia contra la Alianza de Bakunin[4]).
Como fue el caso de la Alianza en la AIT, sólo en los períodos en que el movimiento obrero pasa de una etapa de inmadurez fundamental a un nivel cualitativamente superior, específicamente comunista, el parasitismo se convierte en su principal oponente. En el período actual, esta inmadurez no es el producto de la juventud del movimiento obrero en su conjunto, como en la época de la AIT, sino sobre todo el resultado de los 50 años de contrarrevolución que siguieron a la derrota de la oleada revolucionaria de 1917-23. Hoy, es esta ruptura de la continuidad orgánica con las tradiciones de las generaciones pasadas de revolucionarios lo que explica, sobre todo, el peso de los reflejos y comportamientos anti organizativos pequeñoburgueses entre muchos elementos que se reclaman marxistas y comunistas de izquierda.
El parasitismo se dirige a elementos en busca de posiciones de clase que tienen dificultades para distinguir entre auténticas organizaciones revolucionarias y corrientes parasitarias. Por eso, desde los años 90 y sobre todo desde los 2000, el parasitismo se ha vuelto más destructivo. Actualmente nos enfrentamos a una multitud de agrupaciones informales, que a menudo operan en la sombra, que pretenden pertenecer al campo de la izquierda comunista, pero que dedican sus energías a luchar contra las organizaciones marxistas existentes y no contra el régimen burgués. Como en la época de Marx y Engels, la función de esta ola reaccionaria parasitaria es sabotear el desarrollo del debate abierto y la clarificación proletaria, e impedir el establecimiento de normas de conducta vinculantes para todos los miembros del campo proletario.
Fue alimentada significativamente por todas las rupturas que se produjeron en la historia de la CCI. Ni motivadas ni justificadas por diferencias políticas, fueron el resultado de comportamientos organizativos no marxistas y no proletarios, como el de Bakunin en la AIT y el de los mencheviques en el POSDR en 1903, que expresaban una resistencia a la disciplina organizativa y a los principios colectivos.
Frente a la clase obrera y al medio político proletario, la CCI nunca ha ocultado las dificultades que encontraba. A principios de los años 80, se expresaba en estos términos: "la exposición por las organizaciones revolucionarias de sus problemas y debates internos constituye un plato de elección para todas las tentativas de denigración de que son objeto por parte de sus adversarios. Esto es particularmente cierto en el caso de la CCI. Ciertamente, no es en la prensa burguesa donde se encuentran expresiones de júbilo cuando se informa de las dificultades que puede encontrar hoy nuestra organización. Todavía es demasiado modesta en tamaño e influencia entre las masas trabajadoras para que las agencias de propaganda burguesas tengan interés en hablar de ella para intentar desacreditarla. Para la burguesía es preferible construir un muro de silencio en torno a las posiciones y la existencia de las organizaciones revolucionarias. Es por ello que la labor de denigrarlas y sabotear su intervención es asumida por toda una serie de grupos y elementos parasitarios cuya función es alejar de las posiciones de clase a los elementos que se acercan a ellas, para repugnarles toda participación en la difícil labor de desarrollar un medio político proletario." (Resolución adoptada por el 5º Congreso Internacional de la CCI, Revista Internacional nº 35)
Todos los grupos comunistas se han enfrentado a las fechorías del parasitismo, pero corresponde a la CCI, por ser hoy la organización más importante del medio proletario, y también la más rigurosa en cuanto al respeto de los principios y de los estatutos, ser objeto de una atención particular por parte del movimiento parasitario. Este último incluía, y en algunos casos todavía incluye, grupos formados y todos ellos derivados de la CCI, como el "Groupe Communiste Internationaliste" (GCI) y sus escisiones (como "Contre le Courant"), el ya desaparecido "Communist Bulletin Group" (CBG) o la antigua "Fraction Externe du CCI" o la "Fraction Interne du CCI" que unos años más tarde se convirtió en el "Groupe International de la Gauche Communiste" (GIGC), todos ellos formados a partir de escisiones de la CCI.
Pero el parasitismo no se limita a estos grupos. También lo llevan elementos no organizados, o aquellos que se reúnen de vez en cuando en círculos de discusión efímeros, cuya principal preocupación es difundir todo tipo de chismes sobre nuestra organización. A menudo se trata de antiguos militantes que, cediendo a la presión de la ideología pequeñoburguesa, no tuvieron fuerzas para mantener su compromiso con la organización, que se sintieron frustrados porque ésta no "reconocía sus méritos" en la medida que ellos mismos habían imaginado, o que no soportaron las críticas de que fueron objeto. También hay antiguos simpatizantes a los que la organización no quiso integrar porque juzgó que no tenían suficiente claridad o que renunciaron a su compromiso por miedo a perder su "individualidad" en un marco colectivo (es el caso, por ejemplo, del desaparecido "colectivo Alptraum" en México o de "Kamunist Kranti" en la India). En todos los casos, se trata de elementos cuya frustración ante su propia falta de coraje, su falta de carácter y su impotencia se ha convertido en hostilidad sistemática hacia la organización. Es evidente que estos elementos son absolutamente incapaces de construir nada. Por otro lado, a menudo son muy eficaces, ya que utilizan su mezquina agitación y su palabrería de porteros para desacreditar y destruir lo que la organización está intentando construir.
Nos limitaremos aquí a los siguientes grupos: el Communist Bulletin Group (CBG), la Fraction Externe du CCI (FECCI) y la Fraction Interne du CCI (FICCI).
La lucha contra los clanes, que el XI Congreso de la CCI había apoyado unánimemente, es transformada por el CBG en una lucha entre clanes. Los órganos centrales son inevitablemente "monolíticos", y la identificación de la penetración de las influencias no proletarias, tarea primordial de los revolucionarios, se presenta como un medio de perseguir a los "adversarios". Los métodos de esclarecimiento de las organizaciones proletarias -debate abierto en toda la organización, publicación de sus resultados para informar a la clase obrera- se convierten en el método de "lavado de cerebro" de las sectas religiosas.
No es sólo la CCI la que está siendo atacada aquí: "No es sólo el conjunto del medio revolucionario actual el que está siendo atacado aquí de esta manera. Es toda la historia y las tradiciones del movimiento obrero lo que está siendo insultado. En realidad, las mentiras y calumnias de la CBG están totalmente en línea con la campaña de la burguesía mundial sobre la supuesta muerte del comunismo y del marxismo. En el centro de esta propaganda hay una sola idea que lleva en sí la mayor mentira de la historia: que el rigor organizativo de Lenin y los bolcheviques conduce necesariamente al estalinismo. En la versión de la CBG de esta propaganda, es el bolchevismo de la CCI lo que "necesariamente" conduce a su supuesto "estalinismo". Evidentemente, la CBG no sabe ni lo que es el medio revolucionario, ni lo que es el estalinismo"[5].
En un artículo de nuestra Revista Internacional escribíamos en 1986: "El medio político proletario, ya fuertemente marcado por el peso del sectarismo, como la CCI ha destacado y deplorado a menudo, acaba de "enriquecerse" con una nueva secta. Acaba de aparecer el nº 1 de una nueva publicación titulada Perspective Internationaliste, órgano de la "Fracción Exterior de la CCI" que "reivindica la continuidad del marco programático elaborado por la CCI". Este grupo está formado por camaradas pertenecientes a la "tendencia" que se había formado en nuestra organización y que la abandonó en su 6º Congreso[6] para "defender la plataforma de la CCI". Ya hemos encontrado y puesto de relieve muchas formas de sectarismo entre los revolucionarios de hoy, pero la creación de una CCI-bis con las mismas posiciones programáticas que la CCI constituye una cumbre en este ámbito, una cumbre nunca alcanzada”[7]
La Fracción Interna de la CCI (2001), que mutó en GIGC (Grupo Internacionalista de Izquierda Comunista) en 2013, es sin duda un paso más en la ignominia, que justifica que le dediquemos una parte importante de este texto.
Relatamos aquí parte de la cadena de acontecimientos que condujeron a la formación de la FICCI (Fracción Interna de la CCI), cristalización en el seno de la CCI de un cuerpo extraño, citando un comunicado dirigido a nuestros lectores en el que se informa de las acciones, dentro y fuera de nuestra organización, de sus miembros:
"lo que causó el problema fue que, con el pretexto de (...) desacuerdos, cierto número de militantes de la sección de Francia siguieron (...) una política de violación permanente de nuestras normas de organización. Basándose en una reacción de "autoestima herida", se lanzaron de lleno a actitudes anarquistas de violación de las decisiones del Congreso, denigración y calumnia, mala fe y mentiras. Tras varias faltas organizativas, algunos de ellos de extrema gravedad, que exigieron reacciones firmes por parte de la organización, estos camaradas celebraron reuniones en secreto durante el mes de agosto de 2001 (...) El acta de una de las reuniones de esta tendencia secreta llegó a la organización, en contra de la voluntad de sus participantes. Estas actas dejaron claro en el seno de la organización que estos camaradas, plenamente conscientes de la gravedad de sus actos, estaban en proceso de conspirar contra la organización, demostrando así una total deslealtad a la CCI, que se expresó en particular a través del establecimiento de una estrategia para engañar a la organización e imponer sus propias políticas; un planteamiento golpista/izquierdista que plantea los problemas políticos confrontados en términos de "recuperación de los medios de funcionamiento"; el establecimiento de vínculos que confieren "una solidaridad férrea" entre los participantes y contra los órganos centrales, dando así claramente la espalda a la disciplina libremente consentida en el seno de una organización política proletaria".(Comunicado a nuestros lectores - Un ataque parasitario destinado a desacreditar a la CCI, 21 de marzo de 2002[8]).
Desde su formación, la FICCI siempre se ha presentado como el mejor defensor de la plataforma y las posiciones de la CCI, con la excepción, sin embargo, del "análisis de la última fase de la decadencia, la de la descomposición", y de las "tesis sobre el parasitismo político". La primera excepción pretendía estar más en consonancia con otros grupos del MPP que no compartían el análisis de la descomposición. La segunda facilitaba al MPP la refutación del hecho de que él mismo era una agrupación parasitaria, a pesar de que sus miembros habían sido hasta entonces defensores convencidos de la necesidad de combatir el parasitismo.
Hagamos un recordatorio[9] de la hoja de servicios del grupo FICCI / GIGC
Los miembros de la FICCI se situaron deliberadamente fuera de nuestra organización como consecuencia de los siguientes comportamientos:
- Infracciones reiteradas de nuestros estatutos (en particular la negativa a pagar íntegramente sus cuotas) y su negativa a comprometerse a respetarlos en el futuro;
- Negativa a salir en defensa de su comportamiento en la organización ante nuestras críticas al respecto, a pesar de que la CCI había organizado una conferencia extraordinaria con este asunto específicamente en el orden del día;
- Robo de dinero y material del CCI (archivos de direcciones y documentos internos).
Al final, los miembros de la FICCI fueron expulsados de nuestra organización, no por su comportamiento intolerable, sino por sus actividades como chivatos policiales, que incluyeron varios actos de delación. Por ejemplo, publicaron en su página web la fecha de una conferencia de la CCI que se celebraría en México, a la que asistirían militantes de otros países. Este acto repugnante de la FICCI de facilitar el trabajo de las fuerzas de represión del Estado burgués contra los militantes revolucionarios es tanto más despreciable cuanto que los miembros de la FICCI sabían perfectamente que algunos de nuestros camaradas de México ya habían sido, en el pasado, víctimas directas de la represión y que algunos se habían visto obligados a huir de sus países de origen.
Pero el comportamiento de soplón de los miembros de la FICCI no se limita a este episodio. Antes y después de su exclusión de la CCI, espiaron sistemáticamente a nuestra organización e informaron regularmente de los resultados en sus boletines (véanse en particular los boletines nº 14, 18 y 19 de la FICCI).
Su sórdida recopilación de información es totalmente indicativa de la forma en que estas personas concebían su "trabajo como Fracción" (cotilleos, informes policiales). En efecto, el despliegue de tales informaciones se dirigía también al conjunto de la CCI, con el fin de presionar a sus militantes haciéndoles comprender que estaban "bajo vigilancia", que nada de lo que hicieran escaparía a la vigilancia de la "Facción Interna".
El hecho de que emane de las mentes enfermas de inquisidores obsesivos no significa que no debamos tomarnos en serio este tipo de trabajo para vigilar a nuestra organización y, más concretamente, a algunos de sus miembros.
Para concluir sobre los comportamientos policiales de la FICCI-GIGC cabe señalar la publicación por esta última de un texto de 118 páginas titulado "Historia del Secretariado Internacional de la CCI". Según su subtítulo, este texto pretende relatar "Cómo el oportunismo se impuso en los órganos centrales antes de contaminar e iniciar la destrucción de toda la organización...". Este documento ilustra una vez más el carácter policial de los planteamientos de la FICCI. En efecto, explica la supuesta "evolución oportunista" de la CCI por las "intrigas" de un cierto número de personajes malvados, en particular la "compañera del jefe" (presentada como una agente del Estado que ejerce su influencia sobre el "jefe"). Es como si la degeneración y la traición del Partido Bolchevique hubieran sido el resultado de las acciones del megalómano Stalin y no la consecuencia del fracaso de la revolución mundial y del aislamiento de la revolución en Rusia. Este texto es la quintaesencia de la concepción policial de la historia, que el marxismo siempre ha denunciado.
Pero lo más odioso de este texto es que revela numerosos detalles sobre el funcionamiento interno de nuestra organización, que son una bendición para la policía.
Al no haber logrado convencer a los militantes de la CCI de la necesidad de excluir al "líder" y a la "compañera del líder", este minúsculo grupo parasitario se fijó como objetivo arrastrar a los demás grupos de la izquierda comunista tras sus calumnias para establecer un cordón sanitario en torno a la CCI y desacreditarla (véanse más adelante los episodios del "mitin público del BIPR en París" y del "Círculo"). De hecho, fueron todos los lugares en los que actuaba la CCI (permanencias, reuniones públicas, etc.) los que la FICCI puso en el punto de mira, a pesar de que habíamos prohibido el acceso a sus miembros debido a sus actividades de soplones[10]. Mientras hacíamos cumplir nuestra decisión de mantenerlos alejados de esos lugares, a veces teníamos que hacer frente a las amenazas (incluida una muy sonada de degollar a uno de nuestros camaradas) y ataques de esos matones.
La FICCI se presenta como "la verdadera sucesora de la CCI", de la que se dice que ha sufrido una degeneración "oportunista" y "estalinista”. Declara continuar el trabajo, según ella abandonado por la CCI, de defender en la clase obrera las "verdaderas posiciones de esta organización", amenazadas por el desarrollo del oportunismo en su seno, que afecta principalmente a la cuestión de su funcionamiento. Vimos en la práctica de este grupo su propia concepción del respeto a los estatutos e incluso a las más elementales normas de comportamiento del movimiento obrero: "burlarse de ellos", pisotearlos con saña.
El método, que consistía en "sugerir" eludiendo el problema político de fondo, apelaba al "sentido común popular", a los métodos de caza de brujas practicados en la Edad Media.
Como resultado, la CCI ha sido objeto de otras numerosas acusaciones por parte de la FICCI, no mencionadas hasta ahora, entre las que se incluyen las siguientes la CCI ha sido estigmatizada por "un alejamiento progresivo del marxismo y una tendencia creciente a promover (y defender) valores burgueses y pequeñoburgueses de moda ('juvenilismo', feminismo y, sobre todo, 'no violencia')"; la CCI "hace el juego a la represión".
El 2 de octubre de 2004, el BIPR[11] fue objeto de una audaz maniobra de la FICCI para organizar en París una reunión pública en beneficio del grupo. En realidad, se trataba de una reunión pública concebida para servir a la reputación de la FICCI, en detrimento de la del BIPR, y con vistas a atacar a la CCI.
El anuncio de esta reunión por el BIPR indicaba que su tema era la guerra en Irak. En cambio, el anuncio de la FICCI subrayaba la importancia de su propia iniciativa: "A propuesta nuestra y con nuestro apoyo político y material, el BIPR va a organizar en París una reunión pública (que esperamos no sea la última) en la que llamamos a participar a todos nuestros lectores". Lo que se desprende de este llamamiento es que, sin la FICCI, esta organización de la izquierda comunista, que existe a escala internacional y es conocida desde hace décadas, ¡no habría podido tomar la iniciativa y organizar la reunión pública!
De hecho, este grupo parasitario utilizó al BIPR como "testaferro" de su propia publicidad para obtener un certificado de respetabilidad, el reconocimiento de su pertenencia a la Izquierda Comunista. Y no dudó en utilizar el fichero de direcciones de los contactos de la CCI (que había robado antes de abandonar la organización) para dar publicidad a su convocatoria de esta reunión pública.
En 2004, la CCI entabló una relación política con un pequeño grupo en búsqueda de posiciones revolucionarias de Argentina, el NCI (Núcleo comunista internacional). A finales de julio de 2004, un miembro del NCI, el Sr. B., intentó una audaz maniobra: exigió la integración inmediata del grupo en la CCI. Impuso esta exigencia a pesar de la resistencia de los demás camaradas del NCI que, aunque también se habían fijado el objetivo de integrarse en la CCI, consideraban necesario llevar a cabo primero todo un proceso profundo de clarificación y asimilación, ya que la militancia comunista sólo podía basarse en convicciones sólidas. La CCI rechazó esta exigencia en consonancia con nuestra política de oposición a las integraciones precipitadas e inmaduras, que pueden correr el riesgo de destruir a los militantes y son perjudiciales para la organización.
Paralelamente, se había forjado una alianza entre la FICCI y el aventurero B, ciertamente por iniciativa de B, al servicio de una maniobra contra la CCI utilizando a la NCI a espaldas de sus miembros. La maniobra consistía en hacer circular en el medio político proletario una denuncia de la CCI y de sus "métodos nauseabundos" que parecía emanar indirectamente de la NCI, ya que esta denuncia estaba firmada por un misterioso y ficticio "Círculo de comunistas internacionalistas" (¡o "CCI" para abreviar!), dirigido por el ciudadano B y que, según él, debía constituir la "superación política" de la NCI. Estas calumnias se difundieron mediante un folleto "Círculo" distribuido por la FICCI con ocasión de la reunión pública del BIPR en París el 2 de octubre de 2004. También se publicaron en línea en varios idiomas en el sitio web del BIPR. Además de apuntar directamente a la CCI, el folleto en cuestión defendía a la FICCI, poniendo totalmente en entredicho una posición adoptada por la NCI el 22 de mayo de 2004, que había denunciado a este grupo.
La forma en que el ciudadano B desarrolló su maniobra es típica de un aventurero, de sus ambiciones y de su total falta de escrúpulos y de preocupación por la causa del proletariado. La utilización por la FICCI de los servicios de un aventurero para satisfacer su odio a la CCI y tratar de establecer, mediante la denigración pública, el aislamiento político de nuestra organización es digna de los patéticos y despreciables personajes que pueblan el pequeño mundo de la pequeña burguesía y de la gran burguesía[12].
El GIGC, tras haber obtenido boletines internos de la CCI por un medio desconocido para nosotros, armó un gran alboroto sobre este suceso, considerándolo como la prueba de una crisis en la CCI. El mensaje que estos soplones patentados intentaban transmitir era muy claro:¡hay un 'topo' en la CCI que trabaja mano a mano con la ex-FICCI! Se trataba claramente de un trabajo policial sin otro objetivo que sembrar la sospecha generalizada, el malestar y la maldad dentro de nuestra organización. Estos fueron los mismos métodos utilizados por la Guepeu, la policía política de Stalin, para destruir el movimiento trotskista desde dentro en la década de 1930. Son los mismos métodos que utilizaron los miembros de la ex-FICCI (y en particular dos de ellos, Juan y Jonas, miembros fundadores del "GIGC") cuando hicieron viajes "especiales" a varias secciones de la CCI en 2001 para organizar reuniones secretas y difundir rumores de que una de nuestras camaradas (la "esposa del jefe de la CCI", como ellos decían) era "policía".
La CCI había denunciado un intento de falsificar los verdaderos orígenes de la Izquierda Comunista por parte de un blog llamado Nuevo Curso[13] y orquestado por un aventurero, Gaizka, cuyo objetivo no es en absoluto contribuir a clarificar y defender las posiciones de esta corriente, sino "hacerse un nombre" en el medio político proletario. Este ataque a la corriente histórica de la Izquierda Comunista pretende transformarla en un movimiento de contornos borrosos, despojado de los rigurosos principios proletarios que presidieron su formación, lo que constituye un obstáculo para la transmisión a las futuras generaciones de revolucionarios de las conquistas de la lucha de las fracciones de la izquierda contra el oportunismo y la degeneración de los partidos de la Internacional Comunista.
En cuanto al aventurero Gaizka, hemos proporcionado mucha información sobre él, que aún no ha sido refutada, acerca de sus relaciones con el mundo de los personajes políticos burgueses (principalmente de izquierdas, pero también de derechas) [14]. Es un comportamiento y un rasgo de su personalidad que comparte con los aventureros -aunque esté lejos de tener la talla de estos personajes- más conocidos en la historia como Ferdinand Lassalle y Jean Baptiste von Schweitzer que operaron en el seno del movimiento obrero en Alemania en el siglo XIX[15].
El GIGC acogió con gran entusiasmo, y servilismo, la entrada del blog Nuevo Curso en la escena política: "Todas las posiciones que defiende son muy claramente clasistas y se inscriben en el marco programático de la izquierda comunista (...)".Es más, una vez que nuestra organización había proporcionado a los lectores información suficiente para caracterizar a Gaizka (principal dirigente de Nuevo Curso) como un aventurero con la peculiaridad de haber mantenido relaciones, en 1992-94, con el partido más importante de la burguesía española de la época, el PSOE, ya no quedaban dudas sobre el sentido del planteamiento de Nuevo Curso dirigido a desvirtuar a la Izquierda Comunista. Sin embargo, no fue esta información puesta al alcance de todos (y desmentida por nadie, repetimos) la que impidió al GIGC volar en auxilio del aventurero Gaizka, ante la denuncia que le hicimos: "debemos subrayar que hasta la fecha no hemos constatado ninguna provocación, maniobra, denigración, calumnia o rumor, lanzada por miembros de Nuevo Curso, ni siquiera a título individual, ni ninguna política de destrucción contra otros grupos o militantes revolucionarios"[16].
Es muy revelador que, para descartar cualquier sospecha de aventurerismo en relación con Gaizka, el líder del GIGC utilice como criterio un conjunto de rasgos políticos que le caracterizan en primer lugar, pero no necesariamente a Gaizka en particular: provocador, maniobrero, denigrador, calumniador, destructor de reputaciones, ......En cuanto a Gaizka, aunque no es de la talla de un Lassalle o un Schweitzer, "intenta jugar en la corte de los grandes" e incluso ha conseguido el reconocimiento de algunos de ellos gracias a algunas de sus capacidades intelectuales, sin llegar a tratar de igual a igual con los grandes como hizo Lassalle con Bismarck.
A su pequeña escala, Gaizka imaginó que podría desempeñar un papel como representante de una rama de la Izquierda Comunista (la Izquierda Comunista Española), inventada por él mismo. Por su parte, la gran ambición del GIGC es cubrir de basura la CCI.
Para ilustrar nuestro análisis del fenómeno del parasitismo político, hemos utilizado principalmente el ejemplo del GIGC (antigua FICCI). El hecho de que esta organización constituya una especie de caricatura del parasitismo nos ha permitido tanto denunciar una vez más su canallada y su prevaricación como poner de manifiesto más claramente los grandes rasgos que caracterizan este fenómeno y que pueden encontrarse en otros grupos o elementos cuyas actividades se inscriben en un planteamiento parasitario, aunque sea de forma menos evidente y más sutil. Así, el GIGC-FICCI es, que sepamos, el único grupo que ha adoptado deliberadamente una actitud de chivato, de agente consciente de la represión capitalista. Sin embargo, al adoptar esta actitud de agente consciente (aunque no remunerado) del Estado burgués, este grupo no hace más que expresar de la manera más extrema la esencia y la función del parasitismo político (y que ya había sido analizado, como hemos visto, por Marx y Engels): librar, en nombre de la defensa del programa proletario, una lucha decidida contra las organizaciones reales de la clase obrera. Y esto, por supuesto, para mayor beneficio de su enemigo mortal, la burguesía. Y si ciertos grupos se abstienen de las tropelías del GIGC, prefiriendo practicar un parasitismo "suave", más sutil, no por ello son menos peligrosos, sino todo lo contrario.
Del mismo modo que las verdaderas organizaciones del proletariado sólo podrán asumir el papel que les ha confiado el movimiento obrero, como ha demostrado toda la historia del movimiento, librando una lucha decidida contra la gangrena oportunista, sólo podrán estar a la altura de su responsabilidad librando una lucha igualmente decidida contra la plaga del parasitismo. Marx y Engels lo comprendieron plenamente desde finales de la década de 1860, y en particular en el Congreso de La Haya de la Primera Internacional en 1872, aunque un gran número de marxistas que dirigían la lucha contra el oportunismo, como Franz Mehring, no comprendieron el significado y la importancia de la lucha contra la Alianza de Bakunin. Esta es probablemente una de las razones (junto a la ingenuidad y los virajes oportunistas) por las que la cuestión del parasitismo no se comprende en el medio político proletario. Pero no se puede utilizar la debilidad del movimiento obrero como argumento para negarse a ver y afrontar los peligros que amenazan la lucha histórica de nuestra clase. Es plenamente en el espíritu de las palabras de Engels, citadas al principio de este artículo, que afirmamos: "Ya es hora, de una vez por todas, de poner fin a las luchas internas provocadas diariamente en nuestra Asociación por la presencia de este cuerpo parasitario".
CCI 07-08-23
[1] Construcción de la organización revolucionaria - Tesis sobre el parasitismo | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [27]
[2] Cuestiones de organización, III – El Congreso de La Haya en 1872 – La lucha contra el parasitismo político | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [294]
[3] La "Alianza de la Democracia Socialista", fundada por Bakunin, que iba a encontrar un terreno fértil en importantes sectores de la Internacional a causa de las debilidades que aún pesaban sobre ella y que resultaban de la inmadurez política del proletariado de la época, un proletariado que aún no se había liberado completamente de los vestigios de la etapa precedente de su desarrollo, y en particular de los movimientos sectarios.
[4] "Antes de unirse a la AIT, Bakunin explicó a sus seguidores por qué la AIT no era una organización revolucionaria: los proudhonianos se habían convertido en reformistas, los blanquistas habían envejecido, y los alemanes y el Consejo General que supuestamente dominaban eran "autoritarios". Según Bakunin, lo que faltaba sobre todo era la "voluntad" revolucionaria. Esto es lo que la Alianza quería asegurar yendo más allá del programa y los estatutos y engañando a sus miembros.
Para Bakunin, la organización que el proletariado había forjado, que había construido durante años de duro trabajo, no valía nada. Lo que lo era todo para él eran las sectas conspirativas que él mismo había creado y controlado. No era la organización de clase lo que le interesaba, sino su propio estatus y reputación personales, su "libertad" anarquista o lo que ahora llamamos "autorrealización". Para Bakunin y los de su calaña, el movimiento obrero no era más que un vehículo para la realización de su yo y de sus proyectos individualistas." Cuestiones de organización, III – El Congreso de La Haya en 1872 – La lucha contra el parasitismo político | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [294]
[5] Parasitismo político - El CBG hace la faena de la burguesía | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [295]
[6] La Revista Internacional n°44, en el artículo dedicado al 6º Congreso de la CCI, informa sobre la marcha de estos camaradas y su constitución como "Fracción". Los lectores pueden remitirse a él, así como a los artículos publicados en las Revistas 40 a 43 que reflejan la evolución del debate en el seno de la CCI. Ver Debate: oportunismo y centrismo en la clase obrera y sus organizaciones | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [296] y Resolución: Oportunismo y centrismo en el período de decadencia | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [297]
[7] La "Fracción Externa de la CCI" | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [298]
[8] Documentos de la vida de la CCI - El combate por la defensa de los Principios Organizativos | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [299]
[9] La información publicada a continuación es un resumen de parte del artículo El aventurero Gaizka tiene los defensores que se merece: los matones del GIGC | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [242], en el que se da cuenta con más detalle de las molestias causadas por este grupo parasitario.
[10] La FICCI en acción: mentiras y comportamiento de “matones” | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [300]
[11] BIPR: Buró Internacional por el Partido Revolucionario. Fundado en 1984 por el Partito Communista Internazionalista (Battaglia Communista) y la Communist Workers Organization. A partir de 2009 cambió su nombre por el de Tendencia Comunista Internacionalista (TCI)
[12] Sobre este episodio ver 'Círculo de Comunistas Internacionalistas' (Argentina): Una nueva... y extraña aparición | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [301] y 'Círculo de Comunistas Internacionalistas' (Argentina): ¿Qué es y qué función cumple? | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [302]. También Reunion Publica del BIPR en París: el BIPR rehén de unos hampones | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [303]
[13] Nuevo Curso y una "Izquierda Comunista Española" ¿De dónde viene la Izquierda Comunista? | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [304]
[14] ¿Quién es quién en Nuevo Curso? | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [305]
[15] Lassalle y Schweitzer: La lucha contra los aventureros políticos en el movimiento obrero | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [306]
[16] Ver Nouvelle attaque du CCI contre le camp prolétarien international [307] (1er février 2020). Nuestra denuncia se puede encontrar en El aventurero Gaizka tiene los defensores que se merece: los matones del GIGC | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [242]
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Durante varias semanas los medios en México aturden con la campaña anticomunista con ocasión de los cuestionamientos de la oposición electoral a AMLO sobre los libros de texto de educación básica. El 1° de agosto TV Azteca inició con la cruzada diciendo que el “virus comunista que se creía erradicado” había resurgido con la “educación comunista” de la mano de “comunistas trasnochados” dentro de la Secretaría de Educación Pública1. Si bien, se trata de un ejemplo de la división de la burguesía donde las fracciones en pugna usan diferentes recursos para entorpecer a su adversario y ganar adeptos y votos como lo demostramos recientemente en Revolución Mundial 147 revelando cómo Morena y la derecha compiten para liderar la explotación de los trabajadores,2 resalta el hecho que no desperdician el momento para lanzar su ataque en contra del proletariado y su proyecto histórico.
Es obvio que no denunciamos a la burguesía por su odio de clase en contra del movimiento comunista ya que corresponde a su naturaleza burguesa pues tanto los partidos y grupos de derecha, así como los de la izquierda son emanación directa del Estado capitalista y se reparten el trabajo en el abanico de fuerzas políticas para controlar y someter a los trabajadores. Lo que interesa subrayar son sus ataques complementarios:
- Por un lado, el sector de la derecha (incluida la llamada ultraderecha) retorciéndose empinada de puntitas y haciendo muecas de asco contra el comunismo presentándolo como espantajo, como una momia arrumbada que amenaza con cobrar vida si engulle las vísceras de los niños, llama como lo hace por ejemplo el presidente del PAN, Marko Cortés, a que los libros se destruyan en su totalidad o que se mutilen hojas diciendo que se trata de adoctrinar con ellos.
- Por el otro, la izquierda de la burguesía cuyo máximo exponente es el partido Morena, hoy en el poder federal y en dos tercios de las entidades, para quien el comunismo es una “ideología anticuada” y a la que oponen el “humanismo”, esa careta hipócrita de la burguesía que siempre trata de esconder su función de explotación y opresión de la clase obrera. El presidente AMLO además remata con el sarcasmo de que “los conservadores ven comunismo por todos lados…como los ovnis” (La Jornada, 3/09/2023). Es evidente a pesar de que hay una fractura al interior de la burguesía, hay una coincidencia entre el gobierno y los empresarios y la derecha: su temor y odio al proletariado y el proyecto comunista.
Cuando a finales de los años 80 del siglo XX se produjo la caída estrepitosa de los regímenes estalinistas en la ex URSS, la burguesía lanzó una abrumadora campaña sobre la “muerte del comunismo” logrando asestar un duro golpe a la conciencia y la combatividad del proletariado a escala mundial con el mensaje de que su proyecto de clase había fracasado y que el capitalismo era el mejor de los mundos, sincronizando su veneno en todos los países identificando al comunismo con el estalinismo, que era el régimen económico, político y social del bloque del este, tan capitalista como el resto de los países de occidente y del mundo entero.
Desde entonces, la burguesía ha aprovechado la más mínima oportunidad para renovar esa campaña anti obrera como se ve actualmente en México, pero también en otros países como Argentina donde Javier Milei, candidato en las elecciones presidenciales en curso por el partido La Libertad Avanza (LLA), no solo refresca el viejo argumento de la burguesía de igualar al estalinismo con el marxismo, sino, además, considera a cualquier política económica, por ser dirigida por el Estado como una “manifestación socialista” y además causante de la quiebra económica de Argentina. Una mentira muy usada por la burguesía, desde su derecha y hasta su izquierda, en contra del marxismo es que es este un proyecto estatista. Por eso, más allá de las expresiones esquizofrénicas del personaje, lo que resalta es que el denominador común de todos los ataques es la igualación de comunismo con estalinismo (como en la ex URSS, China, Cuba, Nicaragua, Venezuela…) y a la estatización de la economía como una política del proletariado. Y en esta campaña también aporta su grano de arena la “defensa” que hacen algunos izquierdistas (ala radical de la izquierda del capital) de ese reino de la explotación y opresión que era la Unión Soviética con la apología de sus pretendidos logros educativos3.
La mayor mentira del siglo XX fue igualar estalinismo con comunismo; al contrario, aquel fue su principal verdugo después del aislamiento y derrota de la revolución rusa de 1917 y en la actualidad, la burguesía sigue utilizando al estalinismo para golpear la conciencia de los trabajadores4.
Como proyecto histórico de la clase obrera, el comunismo al concebirse como una sociedad sin clases y por lo tanto sin explotación, es la antítesis del capitalismo incluyendo el estalinista. Y, por supuesto, no tiene nada que ver con ideales trasnochados, sino que su programa no es más que “…la expresión de conjunto de las condiciones reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histórico que se está desarrollando ante nuestros ojos” (Manifiesto comunista)5. De ahí que la burguesía se afane periódicamente en echar basura sobre el verdadero significado del proyecto comunista y en esta tarea el estalinismo le sigue prestando un servicio inigualable. Además, esta campaña no es gratuita si vemos que en el mundo las luchas obreras están recordando que el verdadero proyecto comunista sigue más vigente que nunca.
En cuanto al adoctrinamiento que se reclama, hay que afirmar muy fuerte que la educación que se imparte bajo la sociedad capitalista en todo el mundo está diseñada precisamente para formar ideológicamente en los valores burgueses, deformando la historia e inculcando sumisión ante las leyes que garantizan la explotación asalariada, es decir cumple una función en la reproducción de la fuerza de trabajo.
La burguesía alterna sus gobiernos de derecha, centro o izquierda según sus necesidades y dependiendo de sus ropajes ideológicos implementa un tipo de reforma educativa que se acomode a sus estilos, sin embargo, lo que permanece inamovible es la concepción burguesa del mundo (por ejemplo, los programas de estudio de historia y educación cívica) para la cual el capitalismo y la democracia representativa es el mejor modelo de organización social que puede encontrarse y, además, se esfuerzan a toda costa de presentar a la sociedad como una suma de ciudadanos libres e iguales ante la ley intentando borrar toda noción de la existencia de clases sociales antagónicas con intereses irreconciliables, la burguesía y el proletariado enfrentados históricamente por la opresión y explotación asalariada.6
Este es el marco para entender los alaridos histéricos de la campaña en contra del comunismo sostenida por todas las fracciones de la burguesía.
RM, 18.09.2023
1 https://www.youtube.com/watch?v=ziL8XEwj8V4 [309]
2 https://es.internationalism.org/content/4973/revolucion-mundial-no-147 [310]
3 https://elmachete.mx/index.php/2023/08/04/sobre-las-declaraciones-de-que-la-sep-busca-imponer-una-educacion-comunista/ [311]
4 https://es.internationalism.org/revista-internacional/201208/3451/tesis-... [312]
5 Véanse en particular nuestras series sobre ¿Qué es el comunismo?: El comunismo no es un bello ideal, sino una necesidad material [313], El comunismo no es un bello ideal, sino que está al orden del día de la historia [314] y El comunismo, entrada de la humanidad en su verdadera historia [315]
6 https://es.internationalism.org/cci-online/201410/4054/la-falsificacion-de-la-historia-en-los-programas-escolares [316]
Invitamos a una Permanencia por Internet sobre el 50 aniversario del derrocamiento de Allende por el golpe militar conducido por Pinochet. Queremos animar un debate en torno a los puntos siguientes:
Estimados lectores:
Los animamos a participar aportando sus posturas, críticas, desacuerdos, propuestas … Los interesados pueden escribir a nuestros mails: [email protected] [118], [email protected] [69] o [email protected] [317] y les remitiremos el enlace para participar en la reunión 2 horas antes.
El 23 de marzo, al final del noveno día de protestas contra la reforma de las pensiones en Francia, estallaron enfrentamientos entre la policía y los bloques negros, cuando los manifestantes llegaban a la Plaza de la Ópera, en el corazón de un barrio acomodado de la capital. A lo largo de la noche, las cadenas de televisión continuaron mostrando escaparates rotos, tiendas destrozadas y contenedores de basura ardiendo...
Al día siguiente, los mismos medios de comunicación transmitían los temores de los vecinos y comerciantes: “Todo se ha quemado, las mercancías se han derretido... Es la primera vez que pasa. Las manifestaciones no suelen terminar aquí, así que nos hemos librado por los pelos”, decía asustado el encargado de un quiosco de prensa. Al decidir poner fin a la manifestación en un espacio reducido en pleno centro de París, en medio de unas obras, la Prefectura de Policía y el gobierno preparaban el terreno para que estallara la violencia. Y lo hicieron con el pleno consentimiento de los sindicatos, ¡que en ningún momento se opusieron a esta elección!
Una semana antes, el 16 de marzo, la reforma de las pensiones había sido aprobada con fórceps utilizando un subterfugio constitucional, el artículo 49.3. Este “paso a la fuerza”, esta “negación de la democracia”, según el decir de los partidos de la oposición y de los sindicatos, no sirvió para aplacar la cólera y la movilización. Al contrario, esa noche se produjeron manifestaciones en casi todas partes. En París, se dio orden de dispersar brutalmente a las 5,000 personas reunidas en la plaza de la Concordia cuando no había ningún peligro para el “orden público”.
En los días siguientes, las manifestaciones, “no declaradas” por los sindicatos, estallan todas las noches en muchas ciudades, sobre todo en las calles de París. Las concentraciones fueron tranquilas hasta que la situación degeneró en enfrentamientos entre algunos de los manifestantes y la policía. Vídeos y fotos de contenedores de basura y edificios públicos quemados dieron la vuelta al mundo, retratando la lucha que libraba la clase obrera en Francia como nada más que disturbios generadores de caos y anarquía. Por su parte, Macron y sus ministros, lejos de querer calmar los ánimos, no han dejado de echar leña al fuego denunciando a las “turbas sin legitimidad”, la “creación del caos” (bordélisation) y a los “facciosos”.
A pesar del riesgo de que las cosas se descontrolaran, esta situación fue ampliamente cultivada y explotada por el gobierno y las fuerzas del orden para legitimar el terror del Estado, en la imagen de las famosas Brigadas de Represión de la Acción Violenta Motorizada (BRAV-M) agrediendo a todo el que se encontraban a su paso, incluso pasando en moto por encima de manifestantes tirados en el suelo. Como de costumbre, todos los perros guardianes del orden capitalista (los medios de comunicación, los comentaristas y los intelectuales a sus órdenes) intentaron hacer creer que unos pocos policías habían cometido un desliz, que había habido algunos “errores”. Pero la represión simultánea en toda Francia no fue un accidente. Fue una política totalmente deliberada por parte del gobierno y de todos los portavoces del Estado policial. El objetivo era simple e incluso clásico:
- arrastrar a los jóvenes más enfadados a un enfrentamiento estéril con la policía;
- atemorizar a la mayoría de los manifestantes y disuadirlos de salir a la calle;
- Impedir toda posibilidad de discusión, estropeando sistemáticamente el final de las manifestaciones, momento que suele ser propicio para las reuniones y los debates;
- hacer impopular el movimiento, haciendo creer que toda lucha social degenera automáticamente en violencia ciega y caos, en tanto que las autoridades son las garantes del orden y la paz.
Así pues, el Estado y su gobierno han jugado a fondo la carta de la “escalada de violencia”. La confirmación de esta estrategia vino directamente de la boca de un antiguo gran servidor del orden burgués, Jean-Louis Debré: “¿Por qué, por ejemplo, aceptamos que una manifestación terminara en la Ópera, muy cerca de los ministerios y del Elíseo, sabiendo que el barrio está lleno de callejuelas? ¿Por qué no limpiaron y se llevaron toda la basura ese día? Era como si quisieran que las cosas se descontrolaran un poco. [...] ¿Hasta qué punto quiere este gobierno repetir 1968, enfrentar al orden público contra el desorden?” Estas preguntas falsamente ingenuas del antiguo ministro del Interior en la época del movimiento huelguístico contra la reforma de las pensiones en 1995 no hacen más que levantar el velo, ciertamente opaco, de la provocación fomentada por el gobierno. Al organizar el desorden, Macron y sus esbirros contaban con que una parte de la opinión pública se volvería favorable a la vuelta al orden social.
El paralelismo trazado por Jean-Louis Debré con el movimiento de Mayo del 68 demuestra también que este gobierno no se ha inventado nada. Las provocaciones policiales no son nada nuevo, ¡y el “partido del orden” tiene una larga historia! Durante el movimiento de Mayo del 68, las milicias gaullistas o la policía vestida de paisano se infiltraron deliberadamente en las manifestaciones para “avivar el fuego” y asustar a la población. Los agentes provocadores incitaban a los estudiantes a cometer actos violentos. Las impactantes imágenes de coches incendiados, escaparates rotos y adoquines lanzados contra los CRS contribuyeron a galvanizar a la “gente del miedo” y a cambiar el rumbo de la opinión pública. Las barricadas y la violencia se convertirían en uno de los elementos de la toma de control de la situación por parte de las distintas fuerzas de la burguesía, el gobierno y los sindicatos, socavando la gran simpatía que los estudiantes se habían granjeado inicialmente por parte de la población en su conjunto y de la clase obrera en particular.
En 2006, durante el movimiento contra el CPE (Contrato de Primer Empleo), la burguesía francesa utilizó los mismos pérfidos métodos para sabotear la lucha. En varias ocasiones, el Estado permitió deliberadamente que bandas de jóvenes de los suburbios1 vinieran a “golpear policías y destrozar escaparates”. Durante la manifestación del 23 de marzo de 2006, incluso con la bendición de la policía, los “matones” atacaron a los propios manifestantes, robándoles y golpeándoles hasta dejarlos sin sentido. Pero los estudiantes habían conseguido evitar esta trampa nombrando delegaciones en varios lugares para ir a hablar con los jóvenes de los barrios desfavorecidos, en particular para explicarles que la lucha de los estudiantes era también en nombre de esos jóvenes sumidos en la desesperación por el paro masivo y la exclusión2.
Ya en el siglo XIX la clase obrera tenía experiencia en esos procedimientos viles y astutos para golpear y matar las luchas. Como lo ha podido mostrar Marx en el 18 Brumario de Louis Bonaparte, la terrible represión del proletariado parisino por las tropas de Cavaignac, luego de las jornadas de junio 1848, había contribuido también a atemorizar a los burgueses, al cura y al tendero, ¡todos los cuales esperaban ardientemente la vuelta al orden por todos los medios!
En las zonas industriales de Estados Unidos, a finales del siglo XIX, la patronal había creado empresas privadas especializadas en el suministro de rompehuelgas, espías, provocadores e incluso asesinos. Las masacres que éstos perpetraban contra la clase obrera también permitían inclinar la “opinión” a favor de la vuelta al orden. Todo ello con el respaldo del Estado3.
La movilización ecologista contra el proyecto del mega estanque, del sábado 25 de marzo en Sainte-Soline fue otra oportunidad para utilizar la estrategia de la escalada de violencia. Ese día, varios miles de personas se concentraron en plena naturaleza, en medio de grandes descampados, para protestar contra la instalación de mega estanques destinados a servir de reservas de agua para la agricultura intensiva. La situación degeneró rápidamente en una batalla campal entre policías y manifestantes, filmada durante todo el día por las cadenas de información. Dos personas acabaron entre la vida y la muerte.
Las cosas podrían haber resultado muy distintas. ¿Qué interés podían tener que gendarmes y la policía vinieran a cargar contra miles de personas reunidas en un campo atravesado por grandes estanques? Ninguno. Salvo encender una nueva mecha para que el fuego de la violencia se extendiera. Una vez más, el gran burgués Jean-Louis Debré no deja de pensar: “¿Por qué no se registró a la gente de antemano? ¿Se quería permitir cierto desorden para poder mantener el orden después?”
Esa misma noche, Darmanin pudo denunciar la “violencia extrema” y el “terrorismo” de la “ultraizquierda” “que quiere destruir a la policía”. Igual que había hecho unos días antes, la noche de la manifestación del 23 de marzo.
Una vez más, esta campaña no tiene nada de casual. La ultraizquierda es una noción ajena al campo proletario y revolucionario4. Por el contrario, es un término acuñado por la burguesía, con el que le permite meter en el mismo saco a las auténticas organizaciones revolucionarias de la izquierda comunista con los intelectuales modernistas, los anarquistas radicales y, sobre todo, las agrupaciones “anti-Estado” que abogan por la violencia indiscriminada. Estos últimos fueron infiltrados y manipulados por la policía. Como resultado, los bloques negros y los “zadistas”5 son los idiotas útiles del Estado policial, lo que le permite justificar el refuerzo de su arsenal legal y represivo. Es lo que ha ocurrido recientemente con la aprobación de un decreto que autoriza el uso de drones equipados con cámaras durante las manifestaciones.
Pero más allá de eso, agitar el trapo de la ultraizquierda es sobre todo una forma de preparar el terreno para la criminalización de las organizaciones revolucionarias en el futuro. La burguesía está utilizando más o menos los mismos métodos utilizados en los años 70 en las gigantescas campañas antiterroristas que siguieron al caso Schleyer en Alemania y al caso Aldo Moro en Italia, que sirvieron de pretexto al Estado para reforzar su aparato de control y represión contra la clase obrera. Más tarde se demostró que la banda Baader y las Brigadas Rojas habían sido infiltradas por el servicio secreto de Alemania Oriental, la Stasi, y el servicio secreto del Estado italiano, respectivamente. En realidad, estos grupos terroristas no eran más que instrumentos de rivalidad entre camarillas burguesas.
Ya en el siglo XIX las acciones terroristas de los anarquistas habían sido utilizadas por la burguesía para reforzar su terror de Estado contra la clase obrera. Recordemos, por ejemplo, las “leyes canallas” aprobadas por la burguesía francesa tras el atentado terrorista del anarquista Auguste Vaillant que, el 9 de diciembre de 1893, arrojó una bomba en el hemiciclo de la Cámara de Diputados, hiriendo a unas cuarenta personas. El atentado había sido manipulado por el propio Estado. Vaillant había sido contactado por un agente del Ministerio del Interior que, haciéndose pasar por anarquista, le había prestado dinero y le había explicado cómo fabricar una bomba casera (con una maceta y clavos) que fuera explosiva y no demasiado mortífera. Es el mismo procedimiento el que utilizó el gobierno prusiano para aprobar las leyes antisocialistas en 1878, llevando a la clandestinidad a la socialdemocracia en Alemania.
En 1925, Victor Serge publicó Lo que todo revolucionario debe saber sobre la represión. Este folleto, escrito a partir de los archivos de la policía zarista (la Okhrana) que habían caído en manos de la clase obrera tras la Revolución de Octubre, permitió informar a toda la clase obrera de los métodos y procedimientos policiales utilizados contra los revolucionarios durante años. Serge también puso de relieve la estrecha colaboración de todas las fuerzas policiales de Europa para espiar, provocar, calumniar y reprimir al movimiento revolucionario de la época. Un siglo después sería ingenuo pensar que estos métodos han quedado relegados en la estantería de los accesorios olvidados. Al contrario, el terror del Estado burgués está destinado a reproducirse y perfeccionarse sin cesar y a extenderse a todas las relaciones existentes en el seno de la sociedad.
El proletariado debe aprender de todas estas experiencias de represión. Debe recordar que detrás de la máscara democrática que el Estado burgués asume cotidianamente, se esconde el verdadero rostro de un verdugo sanguinario que se despierta brutalmente cada vez que su orden es amenazado por los explotados.
Vincent, 16 de junio de 2023
1 Denominados en francés como “lascars”.
2 Tesis sobre el movimiento de los estudiantes de la primavera de 2006 en Francia | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [265]
3 Bernard Thomas, Les provocations policières (1972).
4 Para más precisión ver Nuevos ataques contra la Izquierda Comunista: Bourseiller se reinventa "la compleja historia de las Izquierdas Comunistas" (1ª parte) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [320] y Nuevos ataques a la Izquierda Comunista: Bourseiller inventa por segunda vez "la compleja historia de las izquierdas comunistas" (2ª parte) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [321].
5 Palabra que proviene del acrónimo de Zona A Defender: ZAD, por tanto, a los que se involucran en estas manifestaciones les llaman “zadistas”.
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En el último año, han estallado importantes luchas obreras en los países centrales del capitalismo y en todo el mundo. Esta serie de huelgas comenzó en el Reino Unido en el verano de 2022, y posteriormente los trabajadores de muchos otros países se han sumado a la lucha: Francia, Alemania, España, Países Bajos, Estados Unidos, Corea... En todas partes, la clase obrera levanta la cabeza ante el considerable deterioro de las condiciones de vida y de trabajo, la subida vertiginosa de los precios, la inseguridad sistemática y el desempleo masivo, provocados por la acentuación de la desestabilización económica, las limitaciones ecológicas y la intensificación del militarismo vinculado a la guerra bárbara de Ucrania.
Desde hace tres décadas, el mundo no había visto una ola de lucha simultánea en tantos países, ni durante un periodo tan largo. El hundimiento del bloque del Este en 1989 y las campañas sobre la supuesta “muerte del comunismo” habían provocado un profundo reflujo de la lucha de clases a escala mundial. Este gran acontecimiento, la implosión del bloque imperialista estalinista y de una de las dos mayores potencias mundiales, la URSS, fue la expresión más espectacular de la entrada del capitalismo en una nueva fase aún más destructiva de su decadencia, la de su descomposición[1]. La putrefacción de la sociedad, con su creciente violencia y caos a todos los niveles, el ambiente nihilista y desesperado, la tendencia al repliegue sobre uno mismo... todo ello ha tenido a su vez un impacto muy negativo en la lucha de clases. Así, hemos asistido a un debilitamiento considerable de la combatividad en comparación con el periodo anterior, desde 1968. La resignación que golpea a la clase obrera en Gran Bretaña desde hace más de tres décadas, un proletariado con una larga experiencia de lucha ilustra por sí sola la realidad de este retroceso. Enfrentados a los ataques de la burguesía, a “reformas” extremadamente brutales, a una desindustrialización masiva y a una caída considerable del nivel de vida, los trabajadores del país no han conocido ninguna movilización significativa desde la punzante derrota infligida a los mineros por Thatcher en 1985.
Si bien la clase obrera ha dado ocasionalmente muestras de combatividad y ha intentado reapropiarse de sus armas de lucha (la lucha contra el Contrato de Primer Empleo (CPE) en Francia en 2006, el movimiento de los Indignados en España en 2011[2], la primera movilización contra la reforma de las pensiones en Francia en 2019), demostrando que no ha sido en absoluto sacada del escenario de la historia, sus movilizaciones se han quedado en gran medida sin seguidores, incapaces de relanzar un movimiento más global. ¿Por qué? Porque los trabajadores no sólo han perdido su combatividad durante todos estos años, sino también han sufrido un profundo declive de la conciencia de clase en sus filas que tanto habían luchado por adquirir en los años 70 y 80, olvidando las lecciones de sus luchas, sus enfrentamientos con los sindicatos, las trampas tendidas por el Estado “democrático”, perdiendo la confianza en sí mismos, su capacidad para unirse y luchar en masa... Incluso habían olvidado en gran medida su identidad como clase antagónica a la burguesía y su perspectiva revolucionaria. En esta lógica, el comunismo parecía bien muerto con los horrores del estalinismo, y la clase obrera parecía haber dejado de existir.
Y, sin embargo, frente a la considerable aceleración del proceso de descomposición[3] desde la pandemia mundial de Covid-19, y más aún con las masacres de la guerra en Ucrania y las reacciones en cadena que ésta ha provocado a nivel económico, ecológico, social y político, la clase obrera levanta la cabeza por todas partes, emprende la lucha y se niega a aceptar sacrificios en nombre del llamado “bien común”. ¿Es una coincidencia? ¿Una reacción epidérmica puntual a los ataques de la burguesía? ¡No! la consigna “¡Basta ya!” en este contexto de desestabilización generalizada del sistema capitalista ilustra claramente que se está produciendo un verdadero cambio de mentalidad en el seno de la clase. Todas estas expresiones de combatividad forman parte de una nueva situación que se abre para la lucha de clases, una nueva fase que rompe con la pasividad, la desorientación y la desesperación de las tres últimas décadas.
La irrupción simultánea de las luchas en el último año no ha surgido de la nada. Son el producto de todo un proceso de reflexión en la clase a través de una serie de intentos previos de ensayo y error. Ya durante la primera movilización en Francia contra la “reforma” de las pensiones a finales de 2019, la CCI había identificado la expresión de una fuerte necesidad de solidaridad entre generaciones y diferentes sectores. Este movimiento también había sido acompañado por otras luchas obreras en todo el mundo, tanto en Estados Unidos como en Finlandia, pero se había apagado ante la explosión de la pandemia de Covid en marzo de 2020. Del mismo modo, en octubre de 2021 estallaron huelgas en Estados Unidos en diversos sectores, pero el impulso de la lucha se vio interrumpido, esta vez por el estallido de la guerra en Ucrania, que paralizó inicialmente a los trabajadores, sobre todo en Europa.
Este largo proceso de tanteo y maduración desembocó, a partir del verano de 2022, en una reacción decidida de los trabajadores en su propio terreno de clase frente a los ataques derivados de la desestabilización del capitalismo. Los trabajadores británicos han abierto un nuevo período en la lucha obrera internacional, en lo que se ha llamado el “verano de la ira”. La consigna “basta ya” se elevó a símbolo de toda la lucha proletaria en el Reino Unido. Esta consigna no expresaba reivindicaciones concretas que debían cumplirse, sino una profunda revuelta contra las condiciones de explotación. Mostraba que los trabajadores ya no estaban dispuestos a tragarse compromisos patéticos, sino que estaban dispuestos a continuar la lucha con determinación. El movimiento obrero británico es especialmente simbólico, ya que es la primera vez desde 1985 que este sector de la clase obrera ocupa un lugar central. Y mientras la inflación y la crisis se intensificaban en todo el mundo, muy agravadas por el conflicto ucraniano y la intensificación de la economía de guerra, los trabajadores de la sanidad en España y Estados Unidos también pasaron a la ofensiva, seguidos de una oleada de huelgas en los Países Bajos, un “megastreik” de los trabajadores del transporte en Alemania, más de 100 huelgas contra los atrasos salariales y los despidos en China, una huelga y manifestaciones tras un terrible accidente ferroviario en Grecia, profesores que exigen incremento salarial y mejores condiciones de trabajo en Portugal, 100,000 empleados que exigen mejores salarios en Canadá y, sobre todo, un movimiento masivo del proletariado en Francia contra la reforma de las pensiones.
El carácter altamente significativo de estas movilizaciones contra la austeridad capitalista reside también en el hecho de que, a largo plazo, incluyen también la oposición a la guerra. En efecto, si la movilización directa de los trabajadores contra la guerra era ilusoria, la CCI ya había señalado en febrero de 2022 que la reacción de los trabajadores se manifestaría en ataques a su poder adquisitivo, resultado de la intensificación e interconexión de las crisis y catástrofes, y que también iría en contra de las campañas que llamaban a aceptar sacrificios para apoyar la “resistencia heroica del pueblo ucraniano”. Esto es también lo que las luchas del año pasado llevan en germen, aunque los trabajadores aún no sean plenamente conscientes de ello: la negativa a sacrificarse cada vez más por los intereses de la clase dominante, la negativa a hacer sacrificios por la economía nacional y por el esfuerzo de guerra, la negativa a aceptar la lógica de este sistema que está llevando a la humanidad hacia una situación cada vez más catastrófica.
En estas luchas, la idea de que “todos estamos en el mismo barco” empezó a surgir en las mentes de los trabajadores. En los piquetes del Reino Unido, los huelguistas nos dijeron que sentían que luchaban por algo más grande que las reivindicaciones corporativistas de los sindicatos. La pancarta “Por todos nosotros” bajo la que se celebró la huelga en Alemania el 27 de marzo es especialmente significativa del sentimiento general que se está desarrollando en la clase: “todos luchamos por todos”. Pero fue en Francia donde se expresó más claramente la necesidad de luchar unidos. Los sindicatos intentaron dividir y pudrir el movimiento en la trampa de la “huelga por delegación” (grève par procuration) detrás de los llamados sectores “estratégicos” (como la energía o la recolección de basuras) para “paralizar a Francia”. Pero los trabajadores no cayeron en la trampa, decididos a luchar juntos.
Durante los trece días de movilización en Francia, la CCI distribuyó más de 150,000 octavillas: el interés por lo que estaba ocurriendo en el Reino Unido y en otros lugares nunca decayó. Para algunos manifestantes, el vínculo con la situación en el Reino Unido parecía obvio: “es lo mismo en todas partes, en todos los países”. No fue casualidad que los sindicatos del “Mobilier national” (agencia perteneciente al Ministerio de Cultura francés) tuvieran que hacerse cargo de la huelga durante la visita (cancelada) de Carlos III a París en nombre de la “solidaridad con los trabajadores británicos”. A pesar de la inflexibilidad del gobierno en Francia, a pesar de los fracasos para hacer retroceder a la burguesía o para obtener realmente mejores salarios en Gran Bretaña o en otros lugares, la mayor victoria de los trabajadores es la lucha misma y la toma de conciencia, sin duda todavía incipiente y muy confusa, de que formamos una sola fuerza, de que todos somos explotados que, atomizados, cada uno en su rincón, no podemos hacer nada contra el capital pero que, unidos en la lucha, nos convertimos en la mayor fuerza social de la historia.
Es cierto que los trabajadores aún no han recuperado la confianza en sus propias fuerzas, en su capacidad para tomar la lucha en sus manos. En todas partes, los sindicatos mantuvieron el control de los movimientos, hablando un lenguaje más combativo para esterilizar mejor la necesidad de unidad, al tiempo que mantenían una rígida separación entre los distintos sectores. En Gran Bretaña, los trabajadores permanecieron aislados tras los piquetes de sus empresas, aunque los sindicatos se vieron obligados a organizar algunas parodias de manifestaciones supuestamente “unitarias”. Del mismo modo, en Francia, cuando los trabajadores se reunían en manifestaciones gigantescas, era sistemáticamente bajo el control absoluto de los sindicatos, apiñados tras las banderas de sus empresas y sectores. En general, el encierro corporativista siguió siendo una constante en la mayoría de las luchas.
Durante las huelgas, la burguesía, en particular sus fracciones de izquierda, siguieron vertiendo sus campañas ideológicas en torno a la ecología, el antirracismo, la defensa de la democracia, etc., destinadas a mantener la cólera y la indignación en el terreno ilusorio de los “derechos” burgueses y a dividir a los explotados entre blancos/colores, hombres/mujeres, jóvenes/viejos... En Francia, en pleno movimiento contra la reforma de las pensiones, asistimos al desarrollo tanto de campañas ecologistas en torno al desarrollo de las “méga-bassines” (mega embalses de agua) como de campañas democráticas contra la represión policial. Aunque la mayoría de las luchas obreras se han mantenido en el terreno de clase, es decir, la defensa de las condiciones materiales de los trabajadores frente a la inflación, los despidos, las medidas de austeridad del gobierno, etc., el peligro que representan estas ideologías para la clase obrera sigue siendo considerable.
Por el momento, las luchas han disminuido en varios países, pero eso no significa que los trabajadores estén desanimados o derrotados. La oleada de huelgas en el Reino Unido se prolongó durante todo un año, mientras que las manifestaciones en Francia duraron cinco meses, a pesar de que la gran mayoría de los trabajadores eran conscientes desde el principio de que la burguesía no cedería inmediatamente a sus demandas. Semana tras semana en Holanda, mes tras mes en Francia y durante todo un año en el Reino Unido, los trabajadores se negaron a tirar la toalla. Estas movilizaciones obreras han demostrado claramente que los trabajadores están decididos a no aceptar un mayor deterioro de sus condiciones de vida. A pesar de todas las mentiras de la clase dominante, la crisis no va a detenerse: el costo de la vivienda, la calefacción y los alimentos no va a dejar de subir, los despidos y los contratos precarios van a continuar, y los gobiernos van a seguir con sus ataques...
Sin duda, esta nueva dinámica de lucha no ha hecho más que empezar y, para la clase obrera, “todas sus dificultades históricas persisten, su capacidad para organizar sus propias luchas y aún más para tomar conciencia de su proyecto revolucionario están todavía muy lejos, pero la combatividad creciente frente a los golpes brutales asestados por la burguesía a las condiciones de vida y de trabajo es el terreno fértil en el que el proletariado puede redescubrir su identidad de clase, volver a tomar conciencia de lo que es, de su fuerza cuando lucha, se solidariza y luego desarrolla su unidad. Es un proceso, una lucha que se reanuda tras años de estancamiento, un potencial que las huelgas actuales sugieren”[4]. Nadie sabe dónde ni cuándo surgirán nuevas luchas significativas. Pero es seguro que la clase obrera tendrá que seguir luchando en todas partes.
Millones de nosotros luchando, sintiendo la fuerza colectiva de nuestra clase al estar hombro con hombro en las calles, eso es esencial, pero de ninguna manera es suficiente. El gobierno francés se echó atrás en 2006, durante la lucha contra el CPE, no porque hubiera más estudiantes y jóvenes con contratos precarios en las calles, sino porque habían confiscado inmediatamente el movimiento a los sindicatos, a través de asambleas generales soberanas, abiertas a todos y masivas. Estas asambleas no eran lugares donde los trabajadores se recluían en su propio sector o empresa, sino lugares desde donde partían delegaciones masivas hacia las empresas más cercanas para buscar activamente la solidaridad. Hoy en día, la incapacidad de la clase obrera para hacerse cargo activamente de la lucha buscando extenderla a todos los sectores es la razón por la que la burguesía no ha retrocedido. Sin embargo, la recuperación de su identidad ha permitido a la clase obrera empezar a reivindicar su pasado. En las marchas de los manifestantes en Francia se han multiplicado las referencias a Mayo del 68 y a la lucha de 2006 contra el CPE. ¿Qué pasó en el 68? ¿Cómo conseguimos que el gobierno diera marcha atrás en 2006? En una minoría de la clase está en marcha un proceso de reflexión, que es un medio esencial para aprender las lecciones de los movimientos del año pasado y prepararse para futuras luchas que tendrán que ir aún más lejos que las de 1968 en Francia o las de 1980 en Polonia.
Del mismo modo que las luchas recientes son el producto de un proceso de maduración subterránea que se viene desarrollando desde hace tiempo, los esfuerzos de una minoría por aprender las lecciones de las luchas recientes darán sus frutos en las luchas más amplias que se avecinan. Los trabajadores reconocerán que la separación de las luchas impuesta por los sindicatos sólo puede superarse si redescubren formas autónomas de organización como las asambleas generales y los comités de huelga electos, y si toman la iniciativa de extender la lucha más allá de todas las divisiones corporativistas.
A & D, 13 de agosto de 2023
[1] TESIS SOBRE LA DESCOMPOSICION: La descomposición, fase última de la decadencia del capitalismo | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [86]
[2] Ver sobre el primero Tesis sobre el movimiento de los estudiantes de la primavera de 2006 en Francia | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [265] y sobre el segundo 2011: de la indignación a la esperanza | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [323] y Un balance crítico del movimiento de indignados (2011) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [324]
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Mientras la burguesía y sus medios siguen encubriendo la quiebra histórica del capitalismo, la burguesía, cuando reúne a los principales líderes del mundo en el Foro Económico Mundial de Davos y se habla a sí misma, no puede prescindir de cierta claridad. Las conclusiones del informe general presentado al Foro son particularmente edificantes: “Los primeros años de esta década anunciaron un período particularmente convulso en la historia de la humanidad. El regreso a una ‘nueva normalidad’ después de la pandemia de Covid-19 se vio rápidamente afectado por el estallido de la guerra en Ucrania, dando paso a una nueva ronda de crisis alimentaria y energética, desatando problemas que décadas de progreso habían intentado solucionar.
A medida que comienza 2023, el mundo enfrenta una serie de riesgos que son completamente nuevos y extrañamente familiares. Hemos visto el regreso de riesgos ‘antiguos’ (inflación, crisis del costo de vida, guerras comerciales, salidas de capitales de los mercados emergentes, malestar social generalizado, choques geopolíticos y el espectro de la guerra nuclear) que pocos líderes empresariales y gubernamentales de esta generación ha conocido. Estos fenómenos se ven amplificados por desarrollos relativamente nuevos en el panorama de riesgo global, incluidos niveles de deuda insostenibles, una nueva era de bajo crecimiento, inversión global reducida y desglobalización, una disminución en el desarrollo humano después de décadas de progreso, el desarrollo rápido y sin restricciones de tecnologías de doble uso (civil y militar), y la creciente presión de los impactos del cambio climático en una ventana de transición hacia un mundo con un aumento de 1.5°C, temperatura que necesariamente debería reducirse. Todos estos elementos convergen para dar forma a una década única, incierta y convulsa.
La próxima década se caracterizará por crisis ambientales y sociales, alimentadas por tendencias geopolíticas y económicas subyacentes. La ‘crisis del costo de vida’ se ubica como el riesgo global más grave para los próximos dos años, con un pico a corto plazo. La ‘pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas’ se considera uno de los riesgos globales de más rápido deterioro durante la próxima década, y los seis riesgos ambientales se encuentran entre los diez principales riesgos para los próximos diez años. Nueve riesgos figuran en los diez primeros clasificados de riesgo a corto y largo plazo, que incluyen ‘confrontación geoeconómica’ y ‘erosión de la cohesión social y polarización social’, así como dos recién llegados a esta clasificación”.1
Esta larga cita no proviene de una publicación de la CCI, es fruto del trabajo de uno de los “think tanks” mejor valorados entre los principales líderes políticos y económicos del planeta. De hecho, estas observaciones están en gran medida en línea con el texto adoptado por la CCI en octubre de 2022 sobre la aceleración de la descomposición capitalista: “Los años 20 del siglo XXI prometen ser uno de los períodos más convulsos de la historia y ya acumulan catástrofes y sufrimientos indescriptibles. Comenzaron con la pandemia de Covid-19 (que aún continúa) y una guerra en el corazón de Europa, que ya dura más de 9 meses y cuyo resultado nadie puede predecir. El capitalismo ha entrado en una fase de serias turbulencias en todos los frentes. Detrás de esta acumulación y entrelazamiento de convulsiones asoma la amenaza de la destrucción de la humanidad. […]
Con el inicio repentino de la pandemia de Covid, hemos destacado la existencia de cuatro características específicas de la fase de descomposición:
- La creciente gravedad de sus efectos […].
- La irrupción de los efectos de la descomposición a nivel económico […].
- La creciente interacción de sus efectos, que agrava las contradicciones del capitalismo a un nivel nunca antes alcanzado […].
- La creciente presencia de sus efectos en los países centrales […].
El año 2022 fue una vívida ilustración de estas cuatro características, a través de:
- El estallido de la guerra en Ucrania.
- La aparición de oleadas de refugiados sin precedentes.
- La continuación de la pandemia con los sistemas de salud al borde de la quiebra.
- Una creciente pérdida de control de la burguesía sobre su aparato político, de la que la crisis del Reino Unido fue una manifestación espectacular.
- Una crisis agrícola que conduce a la escasez de muchos productos alimenticios en un contexto de sobreproducción generalizada, lo que constituye un fenómeno relativamente nuevo para más de un siglo de decadencia
- Hambrunas aterradoras que golpean cada vez a más países
Sin embargo, la agregación e interacción de fenómenos destructivos conduce a un ‘efecto torbellino’ que concentra, cataliza y multiplica cada uno de sus efectos parciales provocando estragos aún más destructivos. […] este ‘efecto torbellino’ constituye un cambio cualitativo cuyas consecuencias serán cada vez más evidentes en el próximo período”2
En realidad, no fue solo por unos meses que el análisis de la CCI precedió al de los expertos más informados de la burguesía, sino por varias décadas, ya que las observaciones que se establecen en este texto son sólo una sorprendente confirmación de los pronósticos que ya teníamos planteados a fines de la década de 1980, en particular en nuestras Tesis sobre la descomposición3.
“El efecto torbellino”, mencionado en nuestro texto, destaca que basta que uno de estos fenómenos se agrave y estalle, para que se produzcan otras explosiones, mezclando todos los efectos, para que las crisis parciales se conviertan en un torbellino de desastres.
Global Risks Report [Informe de Riesgos Globales] cuando evoca la dinámica que lleva a lo que la burguesía llama “policrisis”, no evoca otra cosa que: “Los choques concomitantes, los riesgos profundamente interconectados y la erosión de la resiliencia aumentan el riesgo de policrisis, donde las crisis dispares interactúan de tal manera que el impacto general supera con creces la suma de cada parte. La erosión de la cooperación geopolítica tendrá efectos dominó en el panorama de riesgo global en el mediano plazo, incluida la contribución a una posible policrisis de riesgos ambientales, geopolíticos y socioeconómicos interrelacionados con la oferta y la demanda de recursos naturales. El informe describe cuatro posibles futuros centrados en la escasez de alimentos, agua, metales y minerales, todo lo cual podría desencadenar una crisis humanitaria y ecológica,”. La descripción muy precisa que hace el Informe de Riesgos Globales de “la interconexión entre los riesgos globales” es fundamental, sin ser realmente consciente de ello, el proceso que conduce a la barbarie total y a la destrucción de la humanidad.
Esta objetividad, en cambio, la abandonan los expertos de la burguesía cuando intentan explicar el origen de estos “riesgos”. Si bien no se fijan este objetivo, se puede inferir de las referencias que presentan que las raíces de los cataclismos se encuentran en una inadecuada toma de decisiones. De esta manera las soluciones que proponen se basan en un optimismo ingenuo, esperando “un cambio significativo en la política o la inversión”, en una feliz colaboración entre Estados, tanto como con los capitales privados.
Enredado en una visión burguesa de la situación histórica, el Informe de Riesgos Globales no comprenden que los fenómenos que logra describir son el resultado de la existencia misma del capitalismo, que la guerra, la destrucción ecológica o la crisis económica no tienen solución en este sistema. Aunque desde su origen el capitalismo ha sido un sistema basado en la explotación humana, en la depredación y destrucción de la naturaleza, el capitalismo fue un factor de desarrollo político y social en el momento de su auge (principalmente en el siglo XIX). Pero como todo modo de producción, terminó por llegar a su fase de decadencia, la que el desarrollo de las fuerzas productivas se opone cada vez más a las relaciones de producción que las constriñen. No es casualidad que fue la Primera Guerra Mundial la que abrió el proceso de decadencia del sistema, pues en adelante el militarismo y la guerra definieron la vida económica y política de la burguesía.
Reconociendo la decadencia capitalista, los revolucionarios de la Tercera Internacional la definieron en su plataforma programática como “la época de la desintegración del capitalismo, de su colapso interno. Época de la revolución comunista del proletariado”, de tal manera que en la decadencia se representan las condiciones materiales que posibilitan la maduración de las condiciones que posibilitan la revolución social.
Más de 100 años después de este cambio de época, el callejón sin salida en el que se encuentra el capitalismo, la barbarie atroz y la destrucción masiva que provoca se imponen cada día más a la humanidad.
Desde la implosión del bloque del Este en 1989, las contradicciones internas que caracterizaron la fase de decadencia del capitalismo realmente han estallado, poniendo de manifiesto la podredumbre del sistema. Este nuevo período, el de la descomposición del capitalismo, está marcado por un proceso de “todos contra todos” y de dislocación, que se ha convertido en el factor determinante de la evolución de la sociedad, aglutinando y agravando fenómenos destructivos y exponiendo el peligro que representa el capitalismo para la humanidad.
Desde hace 30 años, estas tendencias destructivas no solo se acentúan, sino que aparecen juntas y sobre todo interactúan entre sí. Así, al comienzo de la fase de descomposición, los diferentes Estados podían aún intervenir y aislar los efectos, de modo que cada catástrofe ocurriera sin estar vinculada a las demás.
Sin embargo, la pandemia y en especial la guerra de Ucrania han evidenciado un cambio cualitativo en la descomposición, no sólo porque sus efectos han sido mundiales y han causado millones de muertos y desplazados sino también porque han tenido un impacto agravante en los conflictos en varios campos poniendo de manifiesto tanto la incapacidad de la burguesía para contener los desastres de forma coordinada como su irracionalidad, por lo cual han paralizado la economía, acelerado la crisis sanitaria, agudizado las rivalidades comerciales e imperialistas, etc.
Es precisamente esta interacción de las contradicciones del capitalismo decadente, avanzando en forma de torbellino, la que aparece como la característica principal de esta fase de descomposición. Es en la historia de la decadencia del sistema capitalista donde podemos situar los cimientos de la actualidad y entender por qué los años 20 del siglo XXI se perfilan “como uno de los períodos más convulsos de la historia”. Al igual que los modos de producción que lo precedieron, el modo de producción capitalista no es eterno y similarmente a estos modos de producción del pasado, está destinado a ser reemplazado (si no destruye antes a la humanidad) por otro modo de producción superior correspondiente al desarrollo de las fuerzas productivas. Un modo de producción que abolirá las relaciones de mercado que están en el centro de la crisis histórica del capitalismo, donde ya no habrá lugar para una clase privilegiada que vive de la explotación de los productores.
Si la burguesía, con todos sus equipos de especialistas, puede describir los fenómenos, en el fondo no puede comprenderlos y mucho menos aportarles una solución. La única clase que puede presentar una alternativa a su barbarie es el proletariado, la clase explotada dentro del capitalismo que no tiene ningún interés que la ate a este. Además, la clase obrera es también la que lleva todo el peso de los ataques a sus condiciones de trabajo y de vida que se derivan directamente de la presión acentuada de la crisis, acentuada por todas las manifestaciones de descomposición.
A pesar de todos los ataques sufridos en las últimas décadas, hoy dos condiciones permiten a los trabajadores mantenerse como una fuerza histórica capaz de enfrentar al capital: la primera es que el proletariado no está derrotado y mantiene su combatividad. La segunda es precisamente la profundización de la crisis económica, que deja al desnudo las causas primarias de toda la barbarie que pesa sobre la sociedad, permitiendo así que el proletariado tome conciencia de la necesidad de cambiar radicalmente el sistema y no buscar ya simplemente una ilusoria mejora.
Precisamente en la actualidad, bajo el ímpetu de la crisis económica, el proletariado ha comenzado a desarrollar sus luchas, como lo demuestran las movilizaciones en Europa. Desde el verano de 2022, la clase trabajadora en Gran Bretaña ha salido a las calles para defender sus condiciones de vida. La misma combatividad se expresó luego durante movilizaciones en Francia, Alemania, España, Bélgica e incluso en las huelgas en Estados Unidos. Desde este punto de vista, la década que se abre se expresa también a través de la ruptura con la pasividad y la desorientación que el proletariado ha mostrado durante mucho tiempo.
Actualmente, la combatividad que se expresa en Europa subraya que se ha iniciado un proceso de maduración, que avanza hacia la reconquista de una verdadera identidad de clase y confianza en la fuerza del proletariado a nivel internacional. Este proceso es el terreno sobre el que puede desarrollarse la lucha histórica de la clase trabajadora en su perspectiva revolucionaria contra la barbarie del capitalismo en putrefacción.
MA, 15 de mayo de 2023
1 “Informe de Riesgos Globales, Principales conclusiones: algunos elementos”, presentado en el Foro Económico Mundial de Davos (enero de 2023).
2 “La aceleración de la descomposición capitalista plantea abiertamente la cuestión de la destrucción de la humanidad [326]”, Revista internacional n° 169 (2022)
3 TESIS SOBRE LA DESCOMPOSICION: La descomposición, fase última de la decadencia del capitalismo | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [86]
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Como ya hemos dicho en un artículo reciente1, en continuidad con la situación internacional de cambio de espíritu en las luchas obreras, durante los meses de junio y julio las luchas de los trabajadores en Vigo han mostrado una fuerte combatividad y una voluntad incipiente de unirse. Esta voluntad se ha expresado embrionariamente bajo la forma de una tendencia a la coincidencia de luchas en varios sectores: alimentación, ambulancias, transporte urbano, amarradores (incluso con cierta coincidencia física de trabajadores del metal y ambulancias a principios de julio2), animadas por las luchas en un sector más concentrado y con mayor experiencia de lucha como es el del metal. También hemos visto intentos de buscar activa y directamente la solidaridad de trabajadores de otras empresas, eso sí, frustrados por policía, sindicatos y el peso de la ideología sindicalista misma. Una de las manifestaciones, con un seguimiento masivo, se encaminaba a una fábrica de automoción de Stellantis que alegaba que “tiene otro convenio propio y el conflicto nos es ajeno”, cuando la policía cargó contra los trabajadores3.
Las luchas, como decíamos, “han demostrado que, como muchos otros sectores de nuestra clase, tampoco están dispuestos a aceptar pasivamente los brutales ataques que el capitalismo impone sobre nuestras condiciones de vida. Sin embargo, la lucha ha finalizado con una nueva derrota económica: una subida de salarios de 3% por año (unos 48.3 euros al mes), que está muy por debajo del aumento de la inflación”.
No es la primera vez que los trabajadores luchan en Vigo. Hace un año, la prensa burguesa vomitaba una cascada de deformaciones sobre la memoria de las luchas obreras en 1972. ¡Incluso se abrió una exposición en el centro de la ciudad! Según todo esto, habría sido esencialmente una lucha “contra la dictadura franquista y por la democracia” y, a su vez, una gran aportación meritoria del sindicalismo4.
Sin embargo, la clase obrera es una clase mundial, y la combatividad en Vigo no era entonces, ni lo es hoy, expresión de un “asunto español”, ni de una táctica de una genial dirección sindical. La raíz y el desarrollo de aquellas luchas pertenece al combate histórico de la clase obrera, mientras que el papel meritorio de los sindicatos no fue para nuestra clase sino para la burguesía española y su dictadura en versión democrática. La ola internacional de luchas obreras que comenzó con Mayo del 68 se contagió a los trabajadores de muchos otros países como en Italia, Argentina, Polonia, Portugal, Gran Bretaña, Senegal, etc., con expresiones en los años sucesivos, fue expresión del retorno del proletariado a su terreno de luchas tras una terrible contrarrevolución de cuatro décadas. Su expresión fundamental en el Vigo de entonces fueron la solidaridad, la extensión de la lucha y las asambleas generales abiertas a todos los trabajadores.
Más recientemente, en 2006, los trabajadores del metal de Vigo contribuyeron a una tendencia internacional del proletariado a intentar recuperar los medios proletarios de lucha tras casi dos décadas de retroceso: las asambleas y la extensión de la lucha, aunque aún lejos de la huelga política de masas como en el 68 o en Polonia en 1980. Esta tendencia la vimos también, pese a sus debilidades, por ejemplo, con las huelgas del metro de Nueva York en 2005, el movimiento contra el CPE en Francia en 2006, las huelgas en Grecia en 2008 o en el movimiento de Indignados de 20115. En aquel 2006, los trabajadores del metal se armaron en su lucha con el medio de las Asambleas Generales diarias, en plena calle, abiertas a la participación de los trabajadores de cualquier sector. “Más de 10.000 trabajadores se han reunido diariamente para organizar la lucha, decidir acciones a tomar, ver a qué empresas dirigirse para pedir la solidaridad de los trabajadores, escuchar qué se dice de la huelga en la radio, en los comentarios de la gente etc. (…) Es significativo que los obreros de Vigo hayan desarrollado el mismo método que los estudiantes de Francia en su reciente movimiento. Allí también las Asambleas eran abiertas a trabajadores en activo, a jubilados, a padres de alumnos. Allí también las Asambleas han sido el pulmón del movimiento (…) Desde el principio, los obreros se han planteado ganar la solidaridad de los demás trabajadores, principalmente de las grandes empresas metalúrgicas que tienen convenio especial y que, por tanto, “no estarían afectadas”. Han enviado delegaciones masivas a los astilleros, a Citroën y a las otras empresas grandes. En astilleros de forma unánime los obreros se han puesto en huelga solidaria desde el 4 de mayo. Para el cálculo frío y egoísta que inculca la ideología burguesa según la cual cada uno debe interesarse “por lo suyo”, esta acción es una “locura”, pero desde el punto de vista de la clase obrera es la mejor respuesta cara al presente y como preparación del futuro6.
La situación pilló más bien de sorpresa a los sindicatos, armas de la burguesía contra el proletariado, que reaccionaron, por ejemplo, intentando oponerse al envío de delegaciones masivas a las otras empresas “ofreciendo” a cambio convocar una huelga general del metal. Pero finalmente, tras imponerse como expertos negociadores y ofrecer sus promesas vacías y algunos caramelos, los sindicatos acabaron por dividir y sabotear el desarrollo de la lucha. En 2009, los pocos caramelos que se habían repartido durante el espejismo de la burbuja inmobiliaria se habían desecho ya e incluso empezado a formar caries más profundas. En este caso, los sindicatos estaban más preparados y tomaron la delantera con jornadas de lucha dosificadas, y las asambleas eran convertidas en un medio de control sindical a través de la “representación” y los discursos de los comités sindicales de empresa. Además, cuando aun así surgían asambleas espontáneas o las luchas desbordaban a los sindicatos, estos últimos convocaban paros esporádicos y prometían “consistentes” jornadas de lucha. Los sindicatos condujeron también a “acciones espectaculares” como ocupar la Feria de Muestras, o impedir el acceso de pasajeros a un lujoso crucero, acciones totalmente contraproducentes y destinadas a aislar, dividir y vandalizar a los trabajadores. Esto, unido a un sudoku de movilizaciones fragmentadas y espaciadas temporal y espacialmente, llevaron a los trabajadores al cansancio, la confusión y desorientación de su perspectiva. Además, en “la asamblea que tuvo lugar en Plaza del Rei, los sindicatos propusieron una tregua de 4 días para que "la patronal haga una propuesta seria". Al final, lograron convencer a los congregados proponiendo una "huelga general e indefinida", radicalismo vacío que se oponía a la continuación concreta de la huelga ahora que había fuerzas, conciencia y ánimos”7.
¿No resulta esto demasiado familiar? Hoy, en 2023, parece que los sindicatos han tomado en Vigo buena nota del manual que emplearon en 2009.
La burguesía española a través de la acción de los sindicatos ya había procurado durante 2022 y principios de 2023 un escalonamiento de los diferentes focos de combatividad en España, desfogando primero aquí y luego allá a distintos sectores de forma fragmentada. Del mismo modo han conseguido una separación entre las luchas en Vitoria8 de hace unos meses y luego en Vigo. Pero este escalonamiento se ha aplicado también en el propio Vigo, donde los sindicatos han procurado convocar en días, espacios y horarios distintos a los trabajadores de distintos sectores que tendían a coincidir (aunque aún no a unificarse sino como mucho a confluir parcialmente en un día, lo cual, pese al fuerte control sindical, es en sí mismo ya un signo de una búsqueda de solidaridad detrás del telón). Pero el manual de 2009 ha funcionado de manera muy explícita: bloqueo de la feria de muestras de Mindtech, promesa radicaloide de huelga indefinida si las “serias negociaciones” de los sindicatos y la patronal no cumplían las expectativas… Tanto la pareja UGT-CCOO como el sindicato galleguista CIG, han aplicado a los trabajadores un juego de agua fría – agua caliente para acabar con la lucha. Agua fría, en un llamado a la confianza en los sindicatos, a la esperanza de las negociaciones y en el voto democrático. Agua caliente, por otro lado, en aquel radicalismo vacío, que ya hemos visto que no es nuevo, y que promete un escenario de vuelta a la lucha de forma aparentemente más “dura” y “combativa”, pero que en realidad los trabajadores no pueden sino ver como una amenaza a su futuro, donde algunos no podrán permitirse prescindir de más días sin salario, otros se empeñarán en mantenerse firmes a toda costa, causando una terrible división. La huelga indefinida no es, en todo caso, un medio de lucha de los trabajadores sino una promesa radical de aislamiento del sector, de desgaste indefinido de la combatividad obrera. Esta maniobra ha permitido a la burguesía controlar la situación, al menos provisionalmente, evitando tener que seguir exponiendo abiertamente a unos sindicatos como CCOO y UGT cuya labor es muy incómoda de realizar en el marco del “gobierno de España más progresista de la historia”, pero que no tenían más remedio que hacer su función anti obrera ante expresiones tan contundentes de combatividad.
Las tentativas de recuperar los medios proletarios de lucha en el periodo 2003-2011 marcaron un paso en el desarrollo de las luchas futuras de nuestra clase, pese a sus grandes limitaciones especialmente el no reconocerse como proletarios por parte de los sectores más presentes en dichas movilizaciones, la falta de extensión a los centros de trabajo, y las fuertes ilusiones en la democracia. Estas debilidades no estuvieron tan presentes en el sector de nuestra clase que luchó en Vigo en 2006 ya que las luchas partieron de los centros de trabajo mismos. Hoy, y sobre todo lo han expresado la clase obrera en Gran Bretaña y Francia, la clase obrera ha demostrado su capacidad de expresarse abiertamente en su propio terreno y decir ¡basta ya! (“enough is enough”9) frente a los ataques a nuestras condiciones de vida con la profundización de la crisis crónica de un capitalismo que nos lleva progresiva pero ahora más aceleradamente a la destrucción de la humanidad10. Se ha lanzado a la lucha masivamente como una clase trabajadora donde “todos estamos en el mismo barco”, pese a los sabotajes constantes de los sindicatos y la pesada carga de las ideologías sindicalista y democrática. Nuestra clase ha roto, por tanto, con una pasividad y una falta de expresión en su propio terreno que dominaba el panorama desde finales de los años 80. Partir de estos fundamentos es el punto de partida necesario de las futuras luchas. En Vigo, los trabajadores han demostrado una voluntad de luchar, animados por la combatividad de sus hermanos del metal, y con tendencia a, al menos, coincidir en sus luchas. La búsqueda de una unidad real de las mismas tendrá que enfrentarse al continuo sabotaje de los sindicatos, sus estrategias para desmoralizarnos, confiar en su representación, en “hacer girar a la izquierda a sus direcciones” tal y como pretende la actual campaña en marcha de “Ganemos CCOO”, sindicato cuyos afiliados parece que votaron mayoritariamente contra la firma de este último convenio. Frente a esta repetitiva, y asquerosamente burlona perspectiva sindical, los trabajadores debemos luchar por extender la lucha desde el principio, y por asambleas generales abiertas a todos los trabajadores contra su control por los sindicatos. Es el único camino para hacer frente a estos falsos dilemas que nos plantean estos falsos “organismos de la lucha”: frío realismo capitalista y/o calentura idealista desmoralizante, si acaso con alguna que otra supuesta mejora sectorial rápidamente evaporada.
El camino a seguir no es ni la huelga general ni la huelga indefinida, sino aquellos medios que van apuntando a la huelga política de masas, y que forzosamente requerirán de avances y retrocesos, pero procurando mantener a salvo nuestra combatividad, y nuestra búsqueda de solidaridad y unidad como clase y sacando siempre lecciones de las luchas vividas.
Opero, septiembre de 2023
1 Polémica con Le Prolétaire: Hay que romper con toda ideología sindicalista | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [328]
2 Diario de Pontevedra | Las huelgas de las ambulancias y del metal se alían en Pontevedra [329]
3 El Español | La quinta jornada de huelga del metal de Pontevedra eleva la tensión frente a Stellantis [330]
4 Diario Público | Vigo 1972: historia, memoria y reconocimiento [331] ; Metropolitano.Gal | Vigo rinde homenaje a la histórica huelga de 1972 con una exposición en Príncipe [332]
5 Un balance crítico del movimiento de indignados (2011) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [324]
6 Huelga del metal de Vigo: Los métodos proletarios de lucha | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [218]
7 VIGO: LOS METODOS SINDICALES CONDUCEN A LA DERROTA | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [333]
8 Luchas en Vitoria: el sindicalismo y la democracia contra la clase obrera | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [334]
9 Ver nuestra hoja internacional: Por todas partes la misma pregunta: ¿Cómo desarrollar la lucha? ¿Cómo hacer retroceder a los gobiernos? | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [112]
10 Los años 20 del Siglo XXI: La aceleración de la descomposición capitalista plantea abiertamente la cuestión de la destrucción de la humanidad | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [71]
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El 11 de septiembre se cumplieron 50 años del golpe de Estado que comandara Pinochet para derrocar al gobierno de Salvador Allende. Este hecho la burguesía lo ha aprovechado para reforzar su campaña continua de promoción de la democracia, buscando con sus discursos y eventos de recuerdo, apretar el nudo con el que pretende atar a los trabajadores (de Chile y del mundo) a la idea de que el único camino político que tienen como explotados, es colocarse en la defensa de un Estado democrático en contra de las dictaduras. Precisamente en el principal acto del gobierno chileno, en la intervención del actual presidente, Gabriel Boric, hay una frase con la que resume la lección que la burguesía rescata de la existencia de la dictadura militar, y que le permite dar forma a su campaña: “que nunca más la violencia sustituya en nuestra convivencia el debate democrático.” De manera que en continuidad a ese argumento proclama para “Chile y el mundo: Democracia, hoy y siempre.”
No es extraño que las peroratas de otros personajes representantes de instituciones de la burguesía, expresadas en otros espacios, repitan el mismo argumento, buscando que los explotados del mundo acrecienten su esperanza en la democracia, a la que presentan como la cara opuesta del accionar sanguinario de los regímenes dictatoriales y por tanto como una alternativa, dado que permite la expresión de un “rostro humano del capitalismo”. En este sentido es que Luis Almagro, secretario general de la OEA, define a Salvador Allende como “mártir en defensa de la democracia”, mientras que el titular de la ONU, Antonio Guterres, llama a celebrar “el compromiso chileno con la democracia”. Pero con estos discursos, a la vez que buscan ampliar la mistificación de la democracia, pretenden ampliar el golpeo a la conciencia del proletariado denigrando al marxismo.
Sin duda el derrocamiento del gobierno de Allende por los militares, abrió una escalada represiva, en donde la tortura, la prisión, el asesinato y el golpeteo mayor a las condiciones de vida de los trabajadores, fueron prácticas llevadas al extremo. Es cierto que fueron excesivamente brutales, pero eso no debe impedir hacer un análisis sobre los mitos que se levantaron en torno al gobierno de Allende y que la burguesía sigue utilizando hoy para extender la confusión y evitar el impulso de la conciencia obrera. A medio siglo de distancia, se sigue hablando de “la vía chilena al socialismo”, escondiendo el carácter burgués del gobierno de la Unidad Popular (UP) y dando pauta para que tanto la izquierda y la derecha denigren al marxismo al igualarlo con las prácticas de ese gobierno1.
Antes y después del golpe militar, los grupos de derecha, las notas de la prensa, los informes de la CIA y las declaraciones del poder militar, insistían en calificar a Salvador Allende y a su gobierno como marxista. Allende mismo era el primero en alimentar el mito del “socialismo al estilo chileno”, el cual se sustentaba en la posibilidad del uso de las estructuras electoreras para la apertura a un proceso de “transición social”. Pero, ¿cuáles eran las bases de la política que abría ese proceso?: la estatizaciones de empresas, la inversión gubernamental, la deuda, el racionamiento del consumo y la intensificación de las cadencias productivas… pero al contrario a lo que afirmaba el gobierno de la UP, Fidel Castro y todo el aparato de izquierda burgués de hace 50 años y actual, estas medidas no exponían una transición al socialismo, al contrario, lo que representaban esas medidas era un reforzamiento del capitalismo.
En 1973, mientras estalinistas, maoístas e incluso trotskistas intervenían exponiendo el “apoyo” al derrotado gobierno de Allende, World Revolution, un grupo que iba a formar la sección de la CCI en Gran Bretaña, exponía en su intervención argumentos reflexivos sobre la naturaleza burguesa de las facciones en pugna, que terminaron llevando al golpe de Estado en Chile. De esta forma explicaba que la política de la UP, “apoyada en un fuerte sector estatal, era pura y simplemente capitalista”. En tanto que, “Pintar las relaciones capitalistas de producción con un barniz de nacionalizaciones bajo ‘control’ obrero no cambia nada; las relaciones de producción capitalistas quedaron intactas bajo Allende, e incluso fueron reforzadas al máximo. En los lugares de producción de los sectores público y privado, los obreros tenían que seguir sudando para un patrón, seguir vendiendo siempre su fuerza de trabajo. Había que satisfacer el apetito insaciable de la acumulación de capital, agudizado por el subdesarrollo crónico de la economía chilena y una inmensa deuda externa, sobre todo en el sector minero (cobre) de donde el Estado chileno saca el 83% de sus ingresos por importación…”2
Pero no solo se revela la esencia capitalista del régimen de la Unidad Popular por su ordenamiento económico, en el que la propiedad estatal se vuelve base para la continuidad de la producción de mercancías y la continuación de la explotación del trabajo asalariado… la respuesta represiva expone también claramente a que intereses son los que defiende. Así queda evidenciado en la violenta respuesta que el gobierno da a la huelga de los trabajadores de la mina El teniente (abril-junio de 1973), que, pasando por encima del control sindical habían solicitado un aumento salarial3.
Lo que implica que, los garrotes y los fusiles, cuando son controlados por el gobierno de Allende, se ocuparon de asegurar la defensa del capital, tal como lo hicieron cuando las ordenes las dictaba Pinochet. El gobierno de la burguesía, en manos de su aparato de izquierda o de derecha, coinciden en ubicar a los trabajadores como el objetivo a someter. Los actos conmemorativos del asalto a la Moneda hace 50 años, con sus elogios a la democracia, pretenden mostrar que la democracia y la dictadura militar son radicalmente opuestas. Pero son dos caras de la misma moneda: aunque difieran en su forma de operar, son de la misma naturaleza capitalista. Ambas son formas de dominación de la burguesía contra los trabajadores.
Hace 50 años cuando se extendía la noticia del bombardeo a la Moneda, además de los pronunciamientos de la diplomacia de la burguesía que confundía sobre lo que pasaba en Chile, el aparato de izquierda organizaba caminatas callejeras para “denunciar” al “imperialismo yanki”, confundiendo también, pero sobre todo impidiendo la reflexión de los explotados. Actualmente utilizando los medios de divulgación convencionales y “alternativos”, continúan esa labor de confusión y de ataque directo en contra de los trabajadores, centrando su ataque al marxismo. Mientras que la izquierda muestra la brutalidad de gobierno de Pinochet y repite los discursos de Allende, resaltando su “heroicidad” y la de personajes como Víctor Jara o Miguel Enríquez, colaborando así en la confusión, al igualar las prácticas burguesas con el marxismo; la derecha resalta el “desastre económico” del gobierno de Allende, marcado por la inflación creciente, la caída de la producción, el desabasto y el hambre sufrida por la población, con lo que intentan justificar a los militares, pero sobre todo lo resaltan como resultado de lo que llaman las “políticas marxistas”. De esta forma en la campaña de confusión y de ataque al marxismo, que se relanza aprovechando el cincuentenario del golpe militar en Chile, izquierda y derecha relevan sus ataques.
“Que nunca más la violencia sustituya la democracia” fue el lema citado por Boric y repetido por miles en las puertas de la Moneda en la noche del 11 de septiembre. Se entiende el dolor de la población que vivió y sufrió el accionar de las hordas militares, sin embargo, estas medidas deben ser reconocidas no como algo especial ajeno a la burguesía. La tortura y la represión, así como la explotación, son prácticas comunes en el capitalismo. Por eso, esa esperanza que se expone en la frase de “nunca más”, es vana, si no se comprende el carácter bárbaro del capitalismo, si no se comprende que mientras exista el capitalismo, criminales como Pinochet pueden repetirse. De la misma forma la clase trabajadora si vuelve a colocarse tras un proyecto burgués, verá repetirse la manipulación y su uso como carne de cañón en las pugnas inter burguesas, como lo hizo Allende.
Tatlin, 28-septiembre-2023
1 El gobierno de la UP fue encabezado por partidos burgueses, la mayor parte de ellos de corte estalinista: Partido Socialista, Partido Comunista, Movimiento de Acción Popular Unitario, MAPU Obrero y Campesino, además de la Central Única de Trabajadores.
2 Hoja volante de WR, distribuida en noviembre de 1973, reeditada en Revista Internacional n° 115, cuarto trimestre de 2003.
3 Los grupos de derecha hipócritamente exponían solidaridad con los mineros, aunque en realidad pretendían usarlos. “El Mercurio”, que era un periódico usado por la CIA y los grupos de derecha en pugna con el gobierno, en su edición del 18 de junio de 1973, publicitaba en primera plana: “Brigadas de marxistas agredieron a mineros”.
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Bakunin montó una organización secreta dentro de la AIT destinada bien a tomarla bajo su control, o, si ello no era posible, destruirla. La AIT reaccionó frente a esta gigantesca intriga consagrando el Congreso de La Haya (1872) a la defensa de la organización contra esa tentativa parásita de destruirla.
Debemos recordar que este congreso tiene lugar un año después de la Comuna de París, la primera vez en la historia en que el proletariado intentaba tomar el poder, sin embargo, la importancia crucial de defender la organización revolucionaria frente a las tentativas de destruirla fue conscientemente asumida por la AIT dándole una prioridad absoluta y haciendo públicos sus trabajos.
Las lecciones de este combate son vitales. Sin embargo, han sido totalmente enterradas por diversas razones. La primera es que fueron rápidamente olvidadas en el movimiento obrero posterior -con la única excepción de los bolcheviques- y así Franz Mehring -compañero de combate de Rosa Luxemburgo en la Izquierda de la Socialdemocracia- en su biografía de Marx presenta su lucha contra la conspiración de Bakunin como un “enfrentamiento personal”.
Desde luego, los numerosos autores (historiadores, marxólogos, polítologos) que han hablado del Congreso de La Haya han repetido hasta la náusea la misma cantinela: todo se redujo a un “choque de personalidades” o a una “lucha entre autoritarios y libertarios”.
Níngun rigor científico puede esperarse de ellos. Sin embargo, lo que es indignante es que un grupo como la TCI1, que se reclama de la Izquierda Comunista, que dice luchar por el Partido Mundial del proletariado, publique un artículo sobre el congreso de La Haya (150 Years On: The Split in the First International, https://www.leftcom.org/en/articles/2022-09-02/150-years-on-the-split-in-the-first-international [337]) 2 donde se repiten los mismos tópicos falsificadores que durante 150 años se han propagado sobre dicho Congreso.
¿Quién era Bakunin? Según el artículo de la TCI un auténtico revolucionario que defendió ideas equivocadas como el paneslavismo, pero “Cuando estalló el levantamiento de 1863 en la dividida Polonia, Bakunin ofreció sus servicios, pero fue rechazado. Intentó unirse al levantamiento por su cuenta, pero la expedición fracasó, al igual que el propio levantamiento: los insurgentes polacos fueron aislados y aplastados. Estos acontecimientos asestaron un duro golpe a las esperanzas panslavistas de Bakunin y le llevaron finalmente a reconsiderar sus ideas políticas". Según el artículo del TCI, esta reconsideración llevó a Bakunin a "formular una nueva doctrina, caracterizada por el abstencionismo político, el antiestatismo y el federalismo, que recibió diversos nombres: socialismo revolucionario, colectivismo y anarquismo. Primero buscó partidarios entre los seguidores radicalizados de Giuseppe Garibaldi y los francmasones, antes de fundar finalmente una sociedad secreta, la Asociación Revolucionaria Internacional. Los "catecismos" de esta sociedad secreta resumen las ideas en torno a las cuales Bakunin intentaba reorganizar a los revolucionarios en una red internacional".
El Consejo General de la AIT no comparte esta apreciación: “A su vuelta de Siberia [Bakunin], predicó en el Kólokol de Herzen, como fruto de su larga experiencia, el paneslavismo y la guerra de razas. Más tarde, durante su estancia en Suiza, fue designado para el Comité directivo de la Liga de la paz y de la libertad fundada en oposición a la Internacional. Como los asuntos de esta sociedad burguesa iban de mal en peor, su presidente el señor G. Vogt, por consejo de Bakunin, propuso una alianza al Congreso de la Internacional, reunido en Bruselas en septiembre de 1868. El Congreso declaró por unanimidad que, una de dos: o la Liga perseguía los mismos fines que la Internacional y en ese caso, no tenía razón de existir, o su objetivo era diferente y entonces la alianza era imposible. En el Congreso de la Liga, celebrado en Berna pocos días después, Bakunin efectuó su conversión. Allí propuso un programa de segunda mano, cuyo valor científico puede juzgarse por esta sola frase: «la igualación económica y social de las clases». Mantenido por una ínfima minoría, rompió con la Liga para entrar en la Internacional. Iba decidido a sustituir los Estatutos generales de la Internacional por el programa de ocasión que la Liga le había rechazado, y el Consejo General, por su dictadura personal. Y, con estos fines y para su uso particular, creó un instrumento especial: la Alianza internacional de la democracia socialista destinada a convertirse en una Internacional dentro de la Internacional”3.
Así pues, contrariamente a lo que dice la TCI, Bakunin no era un revolucionario que “evolucionó en sus ideas”. Sus cambios de posición no partieron de consideraciones sobre las experiencias vividas. Gran parte de su carrera la hizo dentro de posiciones claramente burguesas e incluso reaccionarias (el paneslavismo, la Liga por la Paz), pero, oliendo que la Internacional podía caer en sus manos, cambió rápidamente de chaqueta, dejó como trasto inservible la Liga por la Paz y la Libertad y se apresuró a entrar en la Internacional inventando para la ocasión un “programa de segundo mano” siguiendo los criterios del “marxismo grouchista” (de Groucho Marx) quien dijo “estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros en el bolsillo”. No era un militante sincero que “evoluciona”, era un aventurero político4. Estos personajes son muy peligrosos para el movimiento obrero porque lo que les mueve no es la lucha por los intereses de la clase, sino su ambición personal de ser un “jugador político” que usa las organizaciones obreras para sus fines espurios. Lassalle quería hacer del movimiento obrero alemán un peón de su juego con Bismark, con quien llegó a pactar secretamente5. Bakunin quiso poner la AIT a su servicio.
Además, es falso que Bakunin adoptara un programa “abstencionista, federalista y anti- estatista”, sus “principios” variaban según las circunstancias. Como veremos después, fue ultra – centralista cuando creía tener la conquista de la AIT al alcance de la mano, pero, cuando fracasó, abandonó ese interesado centralismo para envolverse en la bandera del federalismo pues este resultaba ser el mejor instrumento para hostigar a un Consejo General de la AIT que se negó a rendirse a sus pies.
Estamos ante dos visiones antagónicas. La del artículo de la TCI que pinta a Bakunin como “un revolucionario romántico con ideas equivocadas” y la del Consejo General de la AIT que lo ve como un aventurero político intrigante y sin escrúpulos. Nosotros elegimos resueltamente la segunda visión pues proporciona un armamento político para defender y construir la organización. La organización revolucionaria es un arma vital del proletariado que no solamente debe intervenir en sus luchas, sino igualmente construirse conscientemente y defender su existencia frente a la represión burguesa y todos los instrumentos con que esta puede disponer, como son los aventureros, el parasitismo político etc.
Bakunin logró entrar finalmente en la AIT. El artículo ignora completamente el peligro que esta adhesión entrañaba e ignora que Bakunin pretendió entrar en la AIT llevando a cuestas su Alianza Internacional de la Democracia Socialista. El Consejo General rechazó esta trampa: “Considerando: que la existencia de un segundo organismo internacional que funcionase dentro y fuera de la Asociación Internacional de los Trabajadores sería el medio más infalible para desorganizarla; que cualquier otro grupo de individuos residentes en cualquier localidad tendría derecho a imitar al Grupo iniciador de Ginebra y a introducir, bajo pretextos más o menos ostensibles, dentro de la Asociación Internacional de los Trabajadores, otras Asociaciones internacionales con otras misiones especiales; que, de este modo, la Asociación Internacional de los Trabajadores se convertiría muy pronto en el juguete de los intrigantes de cualquier nacionalidad y de cualquier partido”.
Ante esta negativa, Bakunin comenzó a maniobrar. Aparentó aceptar los principios de la Internacional y fingió disolver la Alianza. Recurrió a otro engaño: dio a entender al órgano central de la AIT que había sido avalado por el Consejo Federal de la Suiza Romanche (lo cual resultó ser falso). Armado por estos credenciales Bakunin se lanzó a la conquista de la Internacional y fue al congreso de Basilea (1869) con el propósito de imponer su programa de ocasión basado en “la abolición del derecho de herencia” y sobre todo conseguir el traslado del Consejo General a Ginebra.
Con este objetivo Bakunin se mostró como el más ultra del centralismo. Esta maniobra no es captada por el artículo que se muestra “sorprendido”: “Más sorprendentemente, Bakunin también apoyó una moción para ampliar los poderes del Consejo General, de modo que pudiera suspender a cualquier sección que actuara en contra de los principios de la Internacional”.
Tampoco ve la maniobra instrumental que había detrás del “programa” de Bakunin: “Para Bakunin, la abolición del derecho de herencia constituía un punto clave de su programa para la Alianza, un requisito previo para la igualdad social en la sociedad del futuro. Para Marx, toda la cuestión del derecho de sucesión era una distracción jurídica que se resolvería con la abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción (ya aprobada por la Internacional).”
Según el artículo habría un “debate” entre la posición de Marx y la de Bakunin. Esta apreciación es errónea, lo que había en realidad era un conejo que Bakunin se había sacado de la chistera, como denunció la AIT “el programa de la Alianza, siguiendo los pasos de un "Mahoma sin el Corán", no es más que un amasijo de ideas de ultratumba, disfrazadas bajo frases sonoras, que sólo pueden asustar a los idiotas burgueses, o ser utilizadas como pruebas contra los internacionales por los fiscales bonapartistas o de otro tipo”.
Bakunin no buscaba el “debate”, su propuesta estrella de la “abolición del derecho de herencia”, era un medio, combinado con el ultra- centralismo, para hacerse con el control de la AIT.
Del mismo modo, para la TCI no había nada de anómalo en la pretensión de trasladar el Consejo General a Ginebra donde podría ser “acogido” por Bakunin. Al contrario, su versión es: “los ataques contra su persona no cesaron [se refiere a Bakunin], ya que Moses Hess publicó entonces, en octubre de 1869, un artículo en el que afirmaba que Bakunin pretendía socavar la Internacional y trasladar el Consejo General de Londres a Ginebra. Bakunin respondió con una diatriba antisemita -no publicada- contra los "judíos alemanes" que supuestamente conspiraban contra él (que incluso Herzen y Ogarev consideraron excesiva). Tanto por respeto como por consideración táctica, Bakunin perdonó a Marx, aunque supuso erróneamente que era el autor intelectual de todos estos ataques”.
Aquí vemos que el artículo de la TCI toma claramente partido por Bakunin e incluso elogia su “magnanimidad personal” al “perdonar” a Marx. La TCI no ve – o no quiere ver- lo que estaba en juego que era la maniobra de Bakunin para hacerse con el órgano central de la AIT al proponer trasladar el Consejo General a Ginebra. ¿Qué es un órgano central en una organización proletaria? ¿Un instrumento para que un individuo o grupo pueda controlar la organización? O ¿una expresión del conjunto de la organización que debe ser defendida contra las intrigas y las ambiciones de individuos o grupos? La AIT tiene claramente esta última posición que es la que debemos defender los revolucionarios contrariamente a la de la TCI quien solo ve “conflictos entre individuos”.
El Congreso de Basilia rechazó las “propuestas” de Bakunin, lo que le hizo cambiar su estrategia: como no podía adueñarse de la AIT ahora conspiraba para destruirla.
Al servicio de esta estrategia el centralista extremo de Basilea se convertía a la carrera en el más ultra del federalismo y su nuevo programa a la Groucho Marx era “la abstención en política”, pero todo ello fue “la señal para la guerra abierta e incesante emprendida por la Alianza, no sólo contra el Consejo General, sino también contra todas las secciones de la Internacional, que se negaban a adoptar el programa de esta camarilla sectaria y, sobre todo, la doctrina de la abstención absoluta en materia política.”.
Vamos a ver la pesadilla que provocaron Bakunin y su Alianza en la vida de la Internacional desde 1869. Destacaremos algunos de los episodios más salientes.
“Ya antes del Congreso de Basilea, Netchaïeff había llegado a Ginebra, Bakunin entabló relaciones con él y fundó una sociedad secreta entre los estudiantes de Rusia. (...) El principal medio de propaganda utilizado por esta sociedad consistía en comprometer a personas inocentes a los ojos de la policía rusa, enviándoles comunicaciones desde Ginebra en sobres amarillos, franqueados por fuera en ruso con el sello del "Comité Revolucionario Secreto".
Bakunin no tenía escrúpulos en unirse a un turbio delator que entregaba a los torturadores zaristas personas interesadas en la Internacional. Esta “mala compañía” es vista por la TCI como un “error” de Bakunin, obviando que como muestra el documento de la Internacional era él quien estaba utilizando a Netchaïeff. Según la TCI “La afición de Bakunin a las conspiraciones le cegó ante la magnitud del engaño y cuando finalmente se distanció de Nechayev, ya era demasiado tarde. Borkheim y Utin tenían ahora más munición para alimentar las sospechas de Marx”..
O sea, Bakunin tenía “afición a las conspiraciones” (sic) y esto “le cegó” respecto a los manejos de Netchaïef (sic) y cuando se quiso dar cuenta era “demasiado tarde”, lo cual acabó dando “munición” a Marx mal aconsejado por Berkheim y Utin.
La TCI banaliza que dentro de una organización comunista haya “aficionados a la conspiración”, esto significa que para esta organización que dice reclamarse de la Izquierda Comunista la “afición a la conspiración” sería un “inocente pasatiempo”, un “pequeño defecto” de un “gran revolucionario” como Bakunin…
Esta postura de la TCI es sencillamente monstruosa. Que dentro de una organización burguesa haya “aficionados a la conspiración” es la práctica habitual, pero que dentro de una organización comunista hayan “aficionados a la conspiración” es algo radicalmente incompatible con sus principios de funcionamiento y militancia que la pone inmediatamente en peligro.
El “pobre Bakunin” no vio la amplitud de los engaños de Netchaïef según la TCI. ¡No! La lección que debemos sacar es que Bakunin había utilizado y espoleado a Netchaïef, estaba al corriente de sus repugnantes acciones y cuando empezó a descubrirse todo el asunto, era demasiado tarde para taparlo. En una organización comunista son intolerables esas “alianzas” con elementos turbios y quienes las practican son igualmente incompatibles con las organizaciones comunistas. Esto no pertenece al campo de visión de la TCI y por ello no tiene ningún reparo en colaborar con soplones y ladrones, como la gentuza de la GIGC para montar los comités NWBCW6.
Veamos qué versión nos da la TCI sobre este asunto que tiene lugar en 1870: “La siguiente controversia giró en torno a la Federación Romande, la sección ginebrina de la Primera Internacional, donde L'Egalité, editado por seguidores de Bakunin como Paul Robin y Charles Perron, había presentado una serie de quejas sobre el trabajo del Consejo General.En marzo de 1870, el Consejo General distribuyó una respuesta de Marx, que abordaba las críticas. Sin embargo, Marx parecía tener la impresión errónea de que Bakunin estaba personalmente detrás de esto. Nikolai Utin, otro emigrante ruso con una venganza contra Bakunin vio ahora su oportunidad e hizo un movimiento para hacerse cargo de L'Egalité en nombre de Marx. La sección se dividió: los de Ginebra se declararon seguidores de Marx, los de Jura seguidores de Bakunin, y ambos reclamaron el nombre de la Federación Romande”.
Según esta explicación resultaría que unos seguidores de Bakunin, sin su conocimiento, habrían atacado al Consejo General. En su respuesta, en nombre de éste, Marx habría estado “mal informado” y, además, un adepto de Marx, Utin, con ganas de vendetta contra Bakunin, habría provocado una división en la Federación Romanche.
La AIT tiene otra versión radicalmente distinta: “En ese momento, la Alianza inició una polémica pública contra el Consejo General, primero en Le Progrès de Locle, luego en L'Egalité de Ginebra, el periódico oficial de la federación francófona, donde algunos miembros de la Alianza se habían colado después de Bakunin. El Consejo General, que había despreciado los ataques de Le Progrès, órgano personal de Bakunin, no podía ignorar los de L'Egalité, que debía creer aprobados por el Comité Federal francófono”
En la polémica el órgano L’Egalité acusaba al Consejo General de no cumplir con sus funciones. Este en una circular aclaró que las críticas al funcionamiento de la AIT no debían hacerse en la prensa pública de la organización, sino canalizarse a través de los órganos estatutarios, de otra manera esas “críticas” daban munición a los incesantes ataques de la prensa burguesa contra la Internacional “Cuando el Comité Federal francófono nos haga llegar peticiones o reprimendas por la única vía legítima, es decir, a través de su secretario, el Consejo General estará siempre dispuesto a responder. Pero el Comité Fédéral Romand no tiene derecho ni a abdicar de sus funciones en favor de los redactores de L'Egalité y Le Progrès, ni a permitir que estos periódicos usurpen sus funciones. En general, la correspondencia administrativa del Consejo General con los Comités Nacionales y Locales no podría publicarse sin causar un gran perjuicio al interés general de la Asociación. Por lo tanto, si los demás órganos de la Internacional imitaran a Progrès et Egalité, el Consejo General se vería en la alternativa de desacreditarse ante la opinión pública guardando silencio o incumplir sus deberes respondiendo públicamente. L'Egalité se unió a Progrès invitando a "Le Travail" (periódico parisino) a atacar por su cuenta al Consejo General. Es casi una Ligue del orden”
Para empezar, Bakunin había utilizado a sus lacayos para lanzar un ataque público contra el Consejo General utilizando fraudulentamente L’Egalité, órgano de prensa de la Federación Romanche.
La respuesta de respeto a los principios organizativos por parte del Consejo General es que las críticas a este deben hacerse a través del órgano central de la Federación Romanche y no aireando públicamente estas críticas a espaldas de la organización.
Este ataque al Consejo General se había extendido a otro órgano de París. Como denuncia el Consejo General, se estaba fraguando una “liga” de ataque público contra él. El objetivo estaba claro: desprestigiar el órgano central elegido por el Congreso de Basilia, destruir pues la centralización de la AIT.
Así pues, la cuestión que estaba en juego no era las vendettas personales de Utin contra Bakunin, ni un Marx “mal informado”, sino la defensa de un método de debate centralizado donde las críticas no se utilizan para desprestigiar a los órganos centrales, sino para reforzar a toda la organización y al órgano central. Donde la AIT ve ataques alevosos contra su órgano central, la TCI ve “vendettas personales” contra Bakunin.
El artículo de la TCI es muy llamativo: a cada paso vemos que su principal preocupación es la defensa del “pobre Bakunin” y que todo lo referente a la defensa de la organización revolucionaria, de su centralización, del método de la crítica y debate, ha desaparecido completamente de su radar.
Otro episodio de la conspiración de Bakunin contra la Internacional fue la tentativa en el congreso de La Chaux-des- Fonds de adueñarse de la Federación Romanche en abril de 1870.
Veamos las maniobras e intrigas que Bakunin y sus acólitos emplearon: “Aunque, según su propio censo, los partidarios de la Alianza sólo representaban una quinta parte de los miembros de la federación, consiguieron, repitiendo las maniobras de Basilea, obtener una mayoría ficticia de uno o dos votos, mayoría que, según su propio órgano (véase Solidarité del 7 de mayo de 1870), sólo representaba a quince secciones, ¡cuando sólo en Ginebra eran treinta! Tras esta votación, el Congreso francófono se dividió en dos partidos, que siguieron reuniéndose por separado. Los partidarios de la Alianza se consideraron representantes legales de toda la federación, trasladaron la sede del Comité fédéral romand a La Chaux-de-Fonds y fundaron su órgano oficial en Neufchâtel, Solidarité, dirigido por Guillaume. La misión especial del joven escritor era denunciar a los "odiosos burgueses" obreros de las fábricas de Ginebra, hacer la guerra a Egalité, el periódico de la federación francófona, y predicar la abstención absoluta en cuestiones políticas. Los artículos más llamativos sobre este último tema fueron escritos en Marsella por Bastelica y en Lyon por los dos grandes pilares de la Alianza, Albert Richard y Gaspard Blanc”7 .
Tenemos pues :
Trampas para hacerse con una mayoría ficticia en el Congreso repitiendo la maniobra que había permitido a Bakunin tener un peso en el Congreso de Basilea
División de la Federación Romanche entre los adeptos de Bakunin y la mayoría fiel a los principios de funcionamiento de la Internacional
Intriga para destruir la Federación Romanche creando un “órgano central” improvisado totalmente sumiso a Bakunin en La Chaux-de-Fonds
Ataque a los camaradas fieles al funcionamiento de la Internacional presentándolos como “burgueses odiosos” en el cual entra en escena el lugarteniente de Bakunin, Guillaume.
Los dos pilares de la Alianza en Lyon eran los agentes bonapartistas Richard y Blanc.
Este episodio y las claras lecciones que nos proporciona es ignorado por el artículo de la TCI que de pasada dice, refiriéndose a la Conferencia de Londres (1871): “Durante la conferencia, Marx pronunció un discurso en el que criticó a la Alianza por no haberse disuelto realmente en 1869 cuando se le pidió y alegó que existía como una sociedad secreta dentro de la Primera Internacional. También argumentó que la sección del Jura no debería utilizar el nombre de la Federación Romande (aunque podría ir bajo el nombre de Federación del Jura en su lugar), y señaló a Guillaume por haber publicado un llamamiento en violación de los estatutos de la Internacional.”.
La Alianza no cometía “errores” como pretende la TCI, sino ataques repugnantes contra la organización. El artículo de la TCI ignora el motivo preciso de la denuncia de Marx: “El 10 de agosto, la Alianza, poco dispuesta a que sus actos fueran examinados por una Conferencia, declaró que estaba disuelta desde el 6 del mismo mes. Pero el 15 de septiembre reapareció y pidió ser admitida en el Consejo, con el nombre de Sección de Ateos Socialistas. Según la resolución administrativa nº V del Congreso de Basilea, el Consejo no podía haberla admitido sin consultar al Comité Federal de Ginebra, que estaba cansado de los dos años de lucha con las secciones sectarias. Además, el Consejo ya había declarado a la Young Mens' Christian Association de Inglaterra que la Internacional no reconocía las secciones teológicas”.
Es decir, la Alianza había fingido disolverse para aparecer a continuación bajo el disfraz de “Sección de Ateos Socialistas” (¡¡¡).
La conspiración de Bakunin seguía y había tomado como eje la Federación Romanche donde tenía (junto a España e Italia) una cuerda de adeptos. Desde la base de operaciones de La Chaux-de- Fonds, la Alianza de Bakunin no cesaba de montar un escándalo tras otro para desorganizar la Internacional y paralizar a su Consejo General con constantes requerimientos. Uno de ellos fue que un delegado de Alianza, Robin, insistió sin descanso en que el Consejo General convocara una Conferencia privada para definitivamente dar la razón a la “Federación del Jura” (el reducto de Bakunin alrededor de La Chaux-de-Fonds) contra la Federación Romanche.
Como el Congreso de Basilea había marcado la imposibilidad de tomar la AIT “desde arriba”, Bakunin emprende ahora la política “desde abajo” utilizando a sus adeptos como impulsores de todo tipo de “secciones” con un funcionamiento “autónomo” y que defienden las más fantasiosas alternativas como remedio para los males del mundo.
El Consejo General ve en toda esta agitación dos peligros políticos fundamentales.
La desorganización de la AIT
La AIT se ve dislocada por una caótica proliferación de grupúsculos cada cual enarbolando una bandera diferente. Además, estos grupúsculos en manos de Bakunin y la Alianza se dedicaron desde el principio al hostigamiento al Consejo General recurriendo a los “argumentos” más disparatados. Por ejemplo, el supuesto “pangermanismo” del Consejo General. Así, un órgano de prensa creado a la carrera por los amigos de Bakunin en Suiza, la Revolución Social, “creyó oportuno encender el fuego del odio nacional incluso en la Internacional. Según él, el Consejo General era un comité alemán, dirigido por un cerebro bismarckiano” ».
La agitación anti – germánica prosiguió con una acción vergonzosa. Una “sección de emigrados de la Comuna” montada en Londres con provocadores policiales como Pyat, se dedicó a la denigración de los militantes obreros alemanes que se habían opuesto a la guerra franco – prusiana “La Conferencia de Londres había aprobado la conducta de los obreros alemanes durante la guerra. (...) Ocho días después, el 20 de noviembre de 1871, quince miembros de la "sección francesa de 1871" insertaron en Qui vive! una "protesta" llena de insultos contra los obreros alemanes y denunciaron la resolución de la Conferencia como prueba irrefutable de la "idea pangermánica" que poseía el Consejo General.Por su parte, toda la prensa feudal, liberal y policíaca de Alemania aprovechó con avidez este incidente para demostrar a los obreros alemanes la inutilidad de sus sueños internacionales” .
Es importante señalar que todas las calumnias e insidias que hacían circular los adeptos de la Alianza encontraban inmediatamente eco en los órganos de prensa burgueses: “ Señalemos de paso que el Times, ese Leviatán de la prensa capitalista, el Progrès (de Lyon), periódico de la burguesía liberal, y el Journal de Genève, periódico ultrarrevolucionario, acusaron a la Conferencia de los mismos reproches y utilizaron casi los mismos términos que los ciudadanos Malon y Lefrançais” .
La resurrección de las sectas
Toda la agitación bakuninista de creación de secciones sectarias dentro de la AIT hacía retroceder al movimiento obrero a una época ya superada de sus primeros pasos (1800-1848) dominada por las sectas. “La primera fase de la lucha del proletariado contra la burguesía está marcada por el movimiento sectario. Tuvo su razón de ser en una época en que el proletariado aún no estaba suficientemente desarrollado para actuar como clase. Los pensadores individuales critican los antagonismos sociales y proponen soluciones fantásticas que los obreros no tienen más que aceptar, propagar y poner en práctica. Por su propia naturaleza, las sectas formadas por estos iniciadores son abstencionistas, ajenas a cualquier acción real, a la política, a las huelgas, a las coaliciones, en una palabra, a cualquier movimiento general. La masa del proletariado permaneció indiferente o incluso hostil a su propaganda. Los obreros de París y de Lyon no querían a los saint-simonianos, a los fourieristas, a los icarianos, más de lo que los cartistas y los sindicalistas ingleses querían a los owenistas. Para que la fundación de la Internacional fuera posible, el proletariado tenía que haber superado esta fase” ».
Contra esta vuelta atrás, animada por Bakunin y su multiplicación de secciones sectarias, la AIT es “ la organización real y militante de la clase proletaria en todos los países, unida en su lucha común contra los capitalistas, los terratenientes y su poder organizado en el Estado.Por eso los estatutos de la Internacional sólo reconocen simples sociedades "obreras", que persiguen todas el mismo objetivo y aceptan todas el mismo programa, que se limita a esbozar los rasgos principales del movimiento proletario y deja su desarrollo teórico al impulso dado por las necesidades de la lucha práctica, y al intercambio de ideas que tiene lugar en las secciones, admitiendo indistintamente en sus organismos y en sus Congresos todas las convicciones socialistas”
Hemos recordado quién era Bakunin, su trayectoria y la acción de sabotaje y desorganización que había llevado a cabo dentro de la AIT. Este trabajo de destrucción socavaba desde dentro la Internacional. Esta tenía que organizar su defensa y esta defensa pasaba por:
Denunciar la conspiración parásita de Bakunin y su Alianza
Afirmar los principios organizativos de la AIT
Tomar las medidas necesarias para defenderla contra el asalto organizado por Bakunin
Esta fue la obra del congreso de La Haya celebrado en septiembre de 1872: toda la AIT se unió contra 3 años de incesante intriga que le impedían cumplir sus objetivos y la llevaban a la parálisis y la destrucción.
El artículo de la TCI ve las cosas de una manera antagónicamente diferente:
Estima que había “divergencias políticas” entre Marx y Bakunin: “Marx aceptaba que la Primera Internacional, como organización, podía quedar obsoleta con el desarrollo de la lucha de clases, mientras que para Bakunin la Primera Internacional era el embrión de la sociedad futura. Bakunin, aunque inicialmente aprobaba el aumento de poderes del Consejo General, llegó a la conclusión de que debía reducirse a una simple oficina de correspondencia y estadística entre secciones autónomas. Marx, que veía en el Consejo General un medio para centralizar la acción hacia un objetivo común, respondió que prefería votar por la abolición del Consejo General antes que por un Consejo General que sólo fuera un buzón. Estos eran sus diferentes planteamientos básicos, y eran incompatibles. Pronto se vulgarizaron en un conflicto entre "centralistas" y "federalistas" (distinción que Engels rechazó públicamente)”
Ya hemos puesto en evidencia que ese “debate” era una maniobra instrumental para destruir la Internacional. Que en el seno de la Internacional existían diferentes visiones sobre la centralización, sobre la función de la organización, sobre las medidas para llegar al comunismo, eso era evidente. Pero para ello la Internacional tenía unos Estatutos que propiciaban el debate, como dijo Engels, “Marx ponía toda su confianza en el desarrollo intelectual de la clase obrera, fruto obligado de la acción conjunta y de la discusión. Los sucesos y vicisitudes de la lucha contra el capital, y más aún las derrotas que las victorias, no podían menos de revelar al proletariado militante, en toda su desnudez, la insuficiencia de los remedios milagreros que venían empleando e infundir a sus cabezas una mayor claridad de visión para penetrar en las verdaderas condiciones que habían de presidir la emancipación obrera”8
Las intrigas, los cambios repentinos e inexplicados de posición, las calumnias, las organizaciones secretas, toda la práctica desde 1868 de Bakunin y sus fieles, no hacían otra cosa que impedir el debate pues explotaban esas divergencias para sus fines inconfesables, las mezclaban con tensiones personales e intereses espurios, las enconaban y hacían imposible su clarificación. No era debate lo que buscaban, sino desorganización, división y enfrentamiento dentro de la AIT.
La TCI da a entender que Marx y “sus partidarios” utilizaron métodos y alianzas turbias en su lucha contra Bakunin: “Por varias razones, fue un feo final para las encuestas9. Al menos uno de los miembros del comité que investigaba la Alianza resultó ser más tarde un espía bonapartista. Y para reforzar el caso contra Bakunin, el comité especial también le acusó de robo e intimidación. Esto se refería a que Bakunin había recibido el anticipo para traducir El Capital, pero no completó el proyecto ni devolvió el dinero. Sin embargo, fue Nechayev, probablemente sin el conocimiento de Bakunin, quien amenazó entonces al editor con violencia”
Así pues, los “partidarios de Marx” hicieron cosas “feas” y se habrían dejado llevar por la antipatía hacia Bakunin lanzando en su contra acusaciones injustas. Esto no es así, fue todo el congreso quien adoptó como punto principal del orden del día la investigación sobre las actividades de la Alianza. Esta decisión fue apoyada activamente por proudhonianos y otras tendencias de orientación anarquista. El Congreso de La Haya no era una lucha entre “autoritarios marxistas” contra “libertarios bakuninistas”, sino un combate para la defensa de la organización. Como dice un artículo nuestro “El Congreso –a excepción de la minoría bakuninista– apoyó rotundamente las conclusiones de la Comisión. En realidad, la Comisión sólo solicitó tres expulsiones: las de Bakunin, Guillaume y Schwitzguebel, y sólo las dos primeras fueron aceptadas por el Congreso, desmintiendo así la falacia de que la Internacional pretendía eliminar, por medios disciplinarios, una minoría incómoda. Las organizaciones revolucionarias, en contra de las acusaciones que lanzan anarquistas y consejistas, no tienen ninguna necesidad de tales medidas, y no temen, sino que, por el contrario, tienen el máximo interés en la más completa clarificación a través del debate. De hecho, sólo recurren a las expulsiones en casos muy excepcionales de grave indisciplina y deslealtad. Como señaló Johannard en La Haya: “la expulsión de la AIT es la condena más grave y deshonrosa que pueda caer sobre un hombre; los expulsados ya no podrán pertenecer jamás a una asociación honorable” (p. 171)”.
El objetivo no era la persona de Bakunin, sino su política y sobre todo la denuncia de la organización secreta que había montado, “una Internacional dentro de la Internacional”, eran sus métodos lo que se quiso denunciar y erradicar. Lo que estaba en juego en el congreso de La Haya no era ver si ganaban los partidarios de Marx o los partidarios de Bakunin, sino afirmar los principios organizativos de la Internacional. Una organización comunista no puede funcionar sin principios claros de organización y militancia. Este es el quid de la cuestión que el artículo de la TCI ignora de forma escandalosa.
Aplastada la Comuna de Paris, la AIT se encontraba en una situación muy peligrosa: “Julio Favre pedía a todos los gobiernos, incluso al inglés, la extradición de los refugiados [de la Comuna de París] como criminales de derecho común; Dufaure proponía a la asamblea rural una ley poniendo a la Internacional en la ilegalidad; en Suiza, un refugiado de la Comuna estaba en prisión preventiva, esperando la decisión del Gobierno federal sobre la demanda de extradición; la caza de internacionalistas era la base ostensible de una alianza entre Beust y Bismarck, cuya cláusula dirigida contra la Internacional se apresuró a adoptar Víctor Manuel; el Gobierno español, poniéndose por completo a disposición de los verdugos de Versalles, obligaba al Consejo federal de Madrid a refugiarse en Portugal; en fin, el primer deber de la Internacional era apretar sus filas y recoger el guante arrojado por los gobiernos”.
El ataque generalizado de los gobiernos europeos era apoyado dentro de la AIT por la quinta columna bakuninista, “el apoyo que la reacción europea encuentra en los escándalos provocados por esta sociedad, en un momento en que la Internacional atraviesa la crisis más seria que ha conocido desde su fundación, obliga al Consejo General a hacer la historia de todas estas intrigas”. La Alianza y sus maquinaciones eran una amenaza total contra la AIT, uno de los miembros de la Alianza, lugarteniente de Bakunin, Guillaume, llegó a decir con desparpajo que: “Todo miembro de la Internacional tiene todo el derecho a unirse a cualquier sociedad secreta, incluso a la masonería. Cualquier investigación sobre una sociedad secreta equivaldría simplemente a una denuncia ante la policía” (Nicolaievsky, Karl Marx).
Desde los albores del movimiento obrero la burguesía ha llevado una guerra a muerte contra sus organizaciones comunistas, tanto cuando son grandes y poseen una gran influencia, como cuando son minúsculas y apenas tienen calado en la clase. La Liga de los Comunistas, una vez disuelta, no fue olvidada por la burguesía que montó contra sus militantes el monstruoso Proceso de Colonia (1852) Del mismo modo, Marx personalmente, fue objeto de una campaña de calumnias orquestada por Herr Vogt, lo que le obligó a un año de trabajo para refutarlas10.
La experiencia de la AIT y la de los últimos 40 años de la Izquierda Comunista, arroja luz sobre otro medio de la guerra de la burguesía contra las organizaciones revolucionarias: utilizar fuerzas que no son directamente creadas por ella, pero que por su odio ciego a las organizaciones comunistas y lo que representan, actúan admirablemente a favor de la burguesía. Este es el caso de los parásitos: “El Congreso de La Haya demostró que la Alianza bakuninista no actuaba por su cuenta, sino como un auténtico centro coordinador de toda la oposición parásita, que, apoyada por la burguesía, actuaba contra el movimiento obrero”.
En Estados Unidos, la Alianza recibió el apoyo de un grupo siniestro, de orientación espiritista, el de Victoria Woodfull quien según una intervención de Marx en el Congreso de La Haya: “El mandato de West está firmado por Victoria Woodhull quien, desde hace años, intriga para conseguir la presidencia de los Estados Unidos, es la presidente de los espiritistas, predica el amor libre, tiene negocios bancarios, etc. (...) Publicó el famoso llamamiento a los ciudadanos norteamericanos de lengua inglesa, en el que se acusaba a la AIT de un sinfín de atrocidades, y que provocó la creación, en dicho país, de varias secciones sobre unas bases similares. En éste (llamamiento) se habla, entre otras muchas cosas, de libertad personal, libertad social (amor libre), moda en el vestir, sufragio femenino, lengua universal, etc. (...) Estima que la cuestión de la mujer debe tener prioridad sobre la cuestión obrera, y se niega a reconocer a la AIT como una organización de trabajadores” (intervención de Marx, p. 133).
También el parasitismo alemán, es decir los lassalleanos que habían sido expulsados de la Asociación para la educación de los obreros alemanes de Londres, se sumaron a esta red internacional del parasitismo, a través del mencionado Consejo universal federalista de Londres, en el que participaban junto a otros enemigos del movimiento obrero tales como los masones radicales franceses, y los mazzinistas de Italia (…) En Italia, por ejemplo, la burguesía puso en marcha la Societa universale dei razionalisti que, bajo la dirección de Stefanoni, se dedicó a atacar a la Internacional en dicho país. Su prensa publicó las calumnias de Vogt y los lassalleanos alemanes contra Marx, y defendió ardientemente a la Alianza de Bakunin.
“El objetivo de toda esta red de falsos revolucionarios no era otro que difamar a los miembros de la Internacional, como hace la prensa burguesa, a la que ellos mismos inspiran. Y, para mayor vergüenza, lo hacen apelando a la unidad de los trabajadores” (Intervención de Duval, p. 99).
Las lecciones del congreso de La Haya son contundentes:
La historia ha mostrado que cada vez que el proletariado da un paso en la construcción de sus organizaciones comunistas, la burguesía impulsa (o estimula) la formación de organizaciones espurias que tratan de combatir ese paso. Frente a la formación de la Primera Internacional, los medios burgueses dieron nacimiento a la Liga por la Paz y la Libertad. Ante el fracaso de esta, la iniciativa de Bakunin de infiltrarse en la AIT fue jaleada por los medios burgueses. Contra el congreso de formación de la 2ª Internacional en 1889, los posibilitas franceses -con el apoyo de la burguesía- montaron un congreso paralelo; la constitución de la Tercera Internacional fue combatida con la formación apresurada de la “Internacional dos y medio”
Bakunin y la Alianza eran un medio de división, desorganización y enfrentamiento dentro de la AIT
Sirvió de centro de reagrupamiento de todas las fuerzas que aparentando “oponerse a la sociedad capitalista” tenían como principal objetivo destruir la organización que luchaba de la forma más consecuente contra el capitalismo: la AIT
La burguesía utilizó la quinta columna que era la Alianza para sus fines represivos de aplastar la AIT. Al aplastamiento de la Comuna con más de 30000 muertos se unió la tentativa de aplastar la Internacional proletaria.
La AIT se defendió afirmando los principios proletarios de organización y funcionamiento, nombrando una comisión de investigación para poner al desnudo la conspiración de Bakunin y su alianza.
Estas lecciones son echadas al cubo de la basura por el artículo de la TCI quien saca como conclusión: “Tras una tumultuosa sesión, Bakunin fue expulsado por mayoría y, a partir de entonces, las tendencias rojas y negras del movimiento obrero tomaron caminos separados”.
¡No hubo una escisión entre la “tendencia roja” y la “tendencia negra”! No hubo un contencioso entre Marx y Bakunin, ni las diferencias políticas o de concepción organizativa fueron la causa de la escisión en la AIT, el verdadero problema fue la conspiración parasita de Bakunin contra la Internacional y lo que hizo el trascendental Congreso de La Haya en 1872 fue defender la organización contra esta conjura destructiva.
Vemos pues que la TCI no hace el artículo sobre el congreso de La Haya para recuperar y alimentar la memoria histórica del proletariado. Si ese hubiera sido su objetivo debía haberse basado en los documentos del propio Congreso que no cita en ningún momento. Según el propio artículo el objetivo es: “En esta coyuntura histórica crucial, en la que cada día que el capitalismo sigue sobreviviendo es una amenaza para la existencia misma de la humanidad, hacemos un llamamiento a todos los que se consideran anarquistas dedicados a la lucha de clases para que reconsideren cómo han cambiado las cosas en ese largo camino hacia la autoemancipación de la clase obrera desde hace 150 años”
Aquí hay una trampa, el anarquismo es un pantano donde coexisten muchas tendencias políticas. Las mayoritarias son claramente burguesas, apoyan la guerra de Ucrania y sostienen posiciones como la liberación nacional del pueblo kurdo de Rojava11. Solamente una minoría defiende posiciones situadas en el campo del proletariado. El artículo no se dirige a esta minoría, sino que con un evidente oportunismo se dirige a “los anarquistas en general” y para tenerlos contentos blanquea a Bakunin, oculta su conspiración anti- organizativa, denigra a Marx y oculta las lecciones que la AIT sacó.
Hay dos rotundas manifestaciones de oportunismo en este comportamiento. El primero el de preconizar una “discusión” con el anarquismo ocultando que la mayoría de este medio está claramente configurado por organizaciones burguesas. El segundo, aún más grave, es el blanqueamiento de personajes como Bakunin y sus métodos que, como la AIT puso en evidencia, son incompatibles con las organizaciones comunistas.
Desde luego, debería ser la propia TCI quien explicara los motivos de su artículo, sin embargo, no se nos oculta otro motivo que se desprende de su actual colaboración a través de los comités NWBCW con los parásitos y, peor aún, soplones y parapoliciales, de la GIGC. Resulta evidente que, además del flirteo descarado con el anarquismo, el artículo sobre Bakunin sirve igualmente para blanquear los comportamientos de la GIGC, otorgarle una “legitimidad”, lo cual es sencillamente escandaloso.
Falsificar las auténticas lecciones del congreso de La Haya, blanquear a Bakunin, dar legitimidad a los soplones parásitos de la GIGC, flirtear con el anarquismo… ¿Hasta donde va a llegar la TCI es su oportunismo?
C.Mir 24-08-23
1 Tendencia Comunista Internacional
2 Resulta muy llamativo como el artículo considera las raíces de la AIT: Mientras tanto, en Londres, el levantamiento polaco y la Guerra de Secesión estadounidense impulsaron la fundación de la Primera Internacional en 1864. ¡Es increíble que una organización que se dice de Izquierda Comunista vea así los orígenes de la AIT!, ¡No lo ve como expresión del movimiento obrero, sino como resultado de la revuelta en Polonia o la guerra civil americana! Esto difiera radicalmente de la apreciación de Marx y Engels sobre el origen de la AIT
3 Del texto de la AIT Las pretendidas escisiones de la Internacional, mientras no se diga lo contrario las citas proceden de este documento.
4 Para analizar esta noción ver Cuestiones de organización, IV - La lucha del marxismo contra el aventurerismo político | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [338]
5 Sobre Lassalle ver Lassalle y Schweitzer: La lucha contra los aventureros políticos en el movimiento obrero | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [306]
6 Ver Atacar a la CCI: la razón de ser del GIGC | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [194] y Un comité que lleva a los participantes a un callejón sin salida | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [240]
7 Hay que señalar que Richard y Blanc eran agentes bonapartistas que ofrecieron a Luis Bonaparte ¡ser el emperador de los obreros!
8 Prólogo a la edición alemana del Manifiesto Comunista de 1890
9 Pensamos que se refieren a la comisión de investigación que hizo el congreso de La Haya sobre el comportamiento de Bakunin y su Alianza
10 Ver El caso Vogt: el combate de los revolucionarios contra la calumnia (I) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [339] y El caso Vogt: el combate de los revolucionarios contra la calumnia (II) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [340]
11 Ver Los anarquistas y el imperialismo kurdo | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [341]
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La inestabilidad política burguesa, que ha llevado a un escenario de pugnas internas descarnadas en las últimas elecciones, hace ver que la clase dominante en Ecuador, como en el mundo al estar dominada por la tendencia del “cada uno a la suya”, es incapaz de asegurar la cohesión social, mientras avanza la descomposición. “Entre las características más importantes de la descomposición de la sociedad capitalista, hay que subrayar la creciente dificultad de la burguesía para controlar la evolución de la situación en el plano político. La base de este fenómeno es, claro está, que la clase dominante cada día controla menos su aparato económico…”1
La ola de violencia que azota a Ecuador expresa la fractura política dentro de la burguesía. La operación de las mafias mexicanas, así como las italiana, albanesa y china, para llevar a cabo sus millonarios negocios y sus sangrientos combates, requieren de relaciones y acuerdos entre los capos de la droga y los sectores de la burguesía, lo mismo con aquellos que se encuentran en las estructuras del poder civil, de las presentes en las fuerzas represivas, es decir, policías o militares, pero también con empresarios “respetables”. De esta manera la burguesía, dividida en grupos, avanza vigilando cada uno sus intereses y en una disputa de “todos contra todos”, en la que son asuntos cotidianos la corrupción, las traiciones y por supuesto los asesinatos. El hecho de que estas disputas llegaran al asesinato de un candidato a la presidencia, revela la magnitud del pudrimiento social que se vive en Ecuador (como en el conjunto de los países de la región); en otras palabras, Ecuador es otro ejemplo de que el torbellino de la descomposición engulle a la misma burguesía.
En medio de las elecciones anticipadas para designar al presidente que dirija las riendas del Estado Ecuatoriano, se da el asesinato a un candidato que al igual que los demás contendientes, representaba los intereses de alguna facción burguesa. El asesinado Fernando Villavicencio, no era un candidato “puntero”, según las encuestas, aparecía en sexto lugar, pero era una ficha clave en el entramado de corrupción dentro del putrefacto régimen ecuatoriano, debido a que fue parte de la comisión de fiscalización, comisión que, en el marco de la disputa de los grupos de la droga, evidenció alguno casos de corrupción y vinculaciones con el narcotráfico de personajes de la política ecuatoriana, lo que puede aparentar que su ajusticiamiento se debe a su valentía y honestidad, sin embargo habrá que considerar que en ese accionar mientras denuncia a personajes de un grupo, encubre a las prácticas y relaciones de otra de las agrupaciones mafiosas.
Los medios de comunicación y los partidos políticos de la burguesía presentan este hecho como un crimen “contra la democracia”. Bajo este discurso no solo ocultan que el crimen fue producto de las disputas burguesas, sino además reaniman la vieja campaña en la que presentan a la democracia como la única alternativa política para los explotados.
Es un hecho que el crimen organizado opera desde el Estado, los cárteles de la droga están fundidos en las estructuras del Estado, sin embargo, no hay un orden en su actuación, cada facción mafiosa se asocia con un gobierno local o con alguna instancia estatal y al defender sus intereses produce una guerra de todos contra todos. Por ejemplo, el actual presidente Guillermo Lasso y su entorno más cercano han sido señalados de tener acuerdos con la Mafia Albanesa. Fernando Villavicencio por su posición política dentro de la Asamblea Nacional (donde fue presidente de la Comisión de Fiscalización), no sólo estaba al tanto de todo esto, sino también, actuó protegiendo, ocultando y desviando la atención de la prensa para otro lado, con el afán de salvaguardar los intereses de Guillermo Lasso.
Ante esta situación, el gobierno norteamericano se colocó a la cabeza de esa campaña de “promoción de la democracia”, el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken en una rueda de prensa rechazó este asesinato y lo llamó abiertamente un ataque a la democracia, ofreciendo su ayuda al gobierno de Guillermo Lasso para encontrar a los culpables, mostrando así su interés por contener un poco la extensión de las consecuencias ante los hechos sucedidos y ampliar su presencia dominante en la zona para cerrar el paso al avance económico y político de sus opositores chinos y rusos, que encuentran en Ecuador por su posición geoestratégica, su sistema monetario dolarizado, un puerto de distribución de drogas y lavado de activos, una zona para la extracción de minerales, tierras y petróleo.
La violencia de los grupos del narcotráfico es un problema cotidiano que enfrenta la población en Ecuador, pero, otra fuente de violencia no menos feroz que azota a los explotados es la crisis: entre la pandemia y la violencia de los grupos de crimen organizado suman hasta la fecha alrededor de 50,000 muertes entre hombres, mujeres y niños2.
A este horror hay que sumar los más de 25,000 ecuatorianos que han cruzado la peligrosa selva del Darién en el primer semestre del año 2023 y que más de 7 millones de personas viven con menos de 3 dólares al día… Ese es el Ecuador de hoy, hundido en la pobreza, el desempleo y la violencia.
Para los medios de comunicación de toda laya, para los economistas, sociólogos y politólogos, para todas las organizaciones políticas de derecha, de izquierda, para los sindicatos, organizaciones sociales: veganos, ecologistas, GLBTIQ+3, CONAIE4, FENOCIN5, etc., la única explicación que presentan es culpar al gobierno de Rafael Correa o a los gobiernos de Moreno y Lasso. De esta forma con la simplificación de la confrontación entre correístas y anticorreístas, la burguesía dibuja una falsa disyuntiva para los explotados: progresismo o neoliberalismo. Se pretende así, encubrir el atolladero histórico en que está metido el modo de producción capitalista, la crisis económica, y la imposibilidad de que la burguesía encuentre una salida.
Ecuador junto al resto de los países del mundo vive y sufre las consecuencias de la crisis económica abierta del capitalismo destapada a finales de los años 60 del siglo XX.
Un país en donde la economía se nutre por la vía de las remesas de los migrantes, por el agresivo endeudamiento público y privado, por el lavado de activos provenientes de la corrupción y el narcotráfico. Donde más de 189,000 personas entre los años 2021 a 2022, han salido del país, sumándose a las grandes migraciones a nivel mundial por factores propios de la descomposición: hambruna, violencia, guerras, desempleo. Donde los servicios sanitarios y el sistema educativo están en condiciones críticas (en el ciclo educativo del año 2022 al 2023, 56,675 estudiantes no se matricularon en la región Sierra Oriente). En donde hay un constante incremento en los precios de los alimentos… este avance de la miseria, de la explotación y la violencia intensa, es solo un indicativo de lo que el capitalismo puede ofrecer a la humanidad entera.
“De manera que, si la crisis es expresión del mismo capitalismo, los trabajadores para enfrentarla NO pueden ni deben unirse con la burguesía, ni ser más productivos, sumisos y competir con sus hermanos de clase, la única salida que tienen es la lucha, en la que unifiquen sus fuerzas con todos los trabajadores en activo y en desempleo que sufren los ataques y degradan sus condiciones de vida. Pero para que esta pueda expresar todo su poder deberá de pasar por encima y en contra de los sindicatos y los partidos de la burguesía, de todos los colores y caretas, que buscan encasillar el descontento en la imploración de ‘mejores’ gobernantes o ‘mejores’ políticas. La crisis pone al desnudo que el capitalismo no puede ofrecer sino mayor explotación y miseria, pero también revela de forma más clara que la única salida se encuentra en su destrucción, y el proletariado es la única clase capaz de hacerlo y sobre sus ruinas construir una verdadera comunidad humana6.
Toda la violencia desatada en Ecuador es un síntoma de enfermedad y de podredumbre del sistema. Los trabajadores se encuentran en medio de un fuego cruzado, violencia irracional y mortal contra ellos. Ninguna facción representa una alternativa para los explotados, ni correístas, ni anticorreístas, ni izquierda, ni derecha. La explotación que viven diariamente los trabajadores, el temor que imponen a la población con la guerra de grupos del narco o la represión con la que responden los gobiernos, es lo único que puede ofrecer la burguesía a los trabajadores.
El proletariado, por supuesto, no debe dejarse atrapar en las pugnas burguesas donde solo es carne de cañón sino que tiene que ir mas allá y luchar contra los ataques económicos, la explotación y represión mediante sus luchas por reivindicaciones salariales, por mejores condiciones de vida, como ya lo están mostrando las huelgas desde hace más de un año en Europa y también en los Estados Unidos que han estado recordando lecciones fundamentales para la lucha obrera en todo el mundo.
Internacionalismo Ecuador, septiembre-2023
1 https://es.internationalism.org/revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo [86]
2 https://es.internationalism.org/content/4559/en-guayaquil-ante-una-crisis-sanitaria-el-capitalismo-provoca-muerte-y-dolor [343]
3 Gays, lesbianas, Transexuales (GLBTIQ+)
4 Confederación Nacional de Indígenas del Ecuador (CONAIE)
5 Federación Nacional de Indígenas y Negras (FONOCIN)
6 https://es.internationalism.org/revolucion-mundial/200901/2455/la-agudizacion-de-la-crisis-muestra-que-el-capitalismo-solo-ofrece-ma [344]
Como hemos denunciado en “Ni Israel ni Palestina ¡Los obreros no tienen patria!”1: “En todo el mundo, la burguesía nos llama a elegir bando. Por la resistencia palestina a la opresión israelí. O por la respuesta israelí al terrorismo palestino”. Elegir campo en las guerras imperialistas significa que el proletariado renuncia a su autonomía de clase, se convierte en carne de cañón de las matanzas y se ve atrapado en el engranaje que lleva a la destrucción de la humanidad.
En esa empresa de hacernos esclavos de las guerras, las prédicas de los gobiernos o de los grandes partidos, de derecha o de izquierda, resultan poco convincentes para un buen número de trabajadores, de ahí que la burguesía necesite el concurso de grupos de extrema izquierda, sindicalistas “radicales” etc., para rematar nuestro alistamiento para la guerra.
“¡Solidaridad internacionalista con el pueblo palestino!” es la consigna del momento de la extrema-izquierda de la burguesía. Como decimos en un reciente artículo denunciando la propaganda guerrera de la CNT francesa, ‘los izquierdistas son los peores y más taimados belicistas. Utilizan el lenguaje “marxista” y todo tipo de contorsiones para intentar que los proletarios acepten no sólo apoyar a un bando en los conflictos imperialistas, sino también, cuando sea posible, alistarlos como carne de cañón’2.
En España este tipo de grupos hacen por supuesto su papel también para la burguesía, aplicando distintas variantes más o menos descaradas de la misma burla: invocar un falso “inter-NACIONALISMO” junto con un “derecho de los pueblos a su autodeterminación”. Su objetivo, enterrar la perspectiva proletaria y poner en su lugar una visión burguesa de las “luchas de los pueblos”.
Los malabares que usan para llegar a ese punto son ligeramente distintos, de modo que puedan cubrir las diferentes vías de reflexión que se produzcan entre los trabajadores a raíz del desarrollo cada vez más descontrolado de la guerra imperialista, que amenaza con agravar aún más el torbellino de efectos destructivos por los que el capitalismo hunde a la sociedad cada vez más en un pudrimiento generalizado3.
El grupo trotskista El Militante-Izquierda Revolucionaria4 invoca un nacionalismo más descarado que los otros dos a los que nos referimos aquí, gracias a su reconocida trayectoria de “defensa de patrias socialistas”, proclamando el “derecho del pueblo palestino a la autodefensa armada” y de los oprimidos a construir una Palestina socialista.
La CGT5, por su parte, defiende sin disimulo un Estado Palestino6 y llama a una serie de peticiones para el Estado español, como por ejemplo “ni un euro de nuestro país para esta guerra de agresión y ocupación” o “la ruptura de relaciones con Israel hasta que no se retire del suelo palestino”.
Por otro lado, está la CNT7 que, más precavida que la CGT, se contorsiona algo más para salvar sus apariencias supuestamente “anti-estatistas”. Así, rechaza la idea de un Estado Palestino y se “solidariza” con aquellos “trabajadores, personas y gente con iguales derechos” que sufren la guerra, al tiempo que incita a una desobediencia civil antimilitarista. ¡Qué rica es la vida espiritual de la CNT! Aunque procura no mojarse demasiado, se asegura de introducir alusiones al colonialismo, al apartheid, y “este tipo de sistemas y prácticas”. Esto prepara el terreno para que las CNTs locales, como por ejemplo las de Aragón-Rioja, la de Córdoba, o la de la región de Barcelona (esta última con más mesura en sus palabras), se lancen ya, pasado el apuro de las apariencias, de lleno a la orgía nacionalista de “solidaridad con palestina”, de “la libertad de los pueblos de autodefenderse y desarrollarse sin opresión estatal o extranjera”. Y por si no fuera ya suficiente, se muestran indignados ante la injusticia de que se “equipare a un estado invasor con uno invadido”, y comprensivos ante “la reacción de HAMAS que refleja la perdida de la moralidad de la causa de los justos (…) es triste que los justos pierdan la moral, pero es el reflejo del sufrimiento, la miseria, la barbarie y el odio que genera la guerra perpetrada por Israel”.
Cabe mencionar también que estos grupos, para mofarse aún más de los trabajadores, no dudan en usar una vez más el comodín del antifascismo contra el ‘mal mayor’ fascista.
Este arte que tienen para vender la guerra imperialista8 tiene como objetivo inocular una segunda vía democrática de alistamiento de los trabajadores a una política burguesa, que niega y deforma nuestra lucha como clase. Esta vía complementa y no contradice en absoluto la vía de defensa de Israel contra el terrorismo, o la vía intermedia de la supuesta búsqueda de un “mutuo acuerdo”.
Dicho todo esto, habrá todavía quien nos señale como demasiado duros con estos pobres defensores de los oprimidos. Ya que hablan también de defender a la clase obrera ¿no estarían a fin de cuentas en nuestro mismo lado de la barricada? ¿Se trata acaso de que estos grupos estén siendo envenenados por la orgía de “defensa de la liberación nacional”, como quisieran ilusionarse algunos grupos del medio auténticamente proletario? Tajantemente, ¡NO! Este tipo de grupos izquierdistas están completamente integrados en el Estado y tienen una amplia hoja de repugnantes servicios contra la clase obrera.
El Militante es uno de los múltiples herederos de la variante izquierdista del trotskismo. Como decían nuestros antecesores de Internationalisme en 1947 “toda la historia del trotskismo de vueltas en torno a la ‘defensa’ de algo (…) buscando desesperadamente una causa o víctima cuya defensa podrían tomar (…) el proletariado no debería ponerse como clase frente a todo el capitalismo sino que aliado sucesivamente a distintas facciones políticas de la burguesía, el proletariado eliminará a unas facciones, llegando así, por etapas, poco a poco, a debilitar a la burguesía (…) En 1939 la Alemania de Hitler ataca Polonia. ¡Adelante en defensa de Polonia! Pero ocurre que el "Estado obrero" ruso también ataca Polonia, también guerrea con Finlandia y arranca por la fuerza territorios a Rumania. Eso desorientó un poco a los cerebros trotskistas”.
Para comprobar las innumerables defensas que los trotskistas tuvieron que cargar sobre sus hombros ¡y tan solo hasta 1947! recomendamos los dos artículos de Internationalisme que re-publicamos en nuestra Revista Internacional bajo el título “¿Qué diferencia hay entre los revolucionarios y el trotskismo?”9.
El Militante es parte de esta tendencia histórica de la burguesía decadente y repite una vez más lo que ha hecho siempre contra el proletariado, inocular el nacionalismo con argumentos “radicales”10.
Para ser breves, no entraremos aquí en la careta rota que se ha puesto la CGT, ya que en esta ocasión no se ha molestado en disimular ni siquiera la defensa de su país y del Estado Palestino. El proclamado “anti-estatismo” de la CNT, sin embargo, sí es algo más enrevesado (no necesariamente más inteligente porque cada uno de estos sindicatos cumple un papel frente a la clase, atrayendo hacia la lógica burguesa a un sector específico). Sin embargo, se trata del mismo “anti-estatismo” que empleó desde 1936 para alistar a los obreros en la guerra burguesa republicano-franquista, donde llamó a las elecciones en apoyo del Frente Popular y la Generalitat, aceptando incluso descaradamente cargos ministeriales para “la liberación de España a través de la lucha antifascista”. La CNT cumplió un papel imprescindible para la burguesía, del cual sigue presumiendo, inculcando una férrea confianza en el Estado en aquellos obreros que desconfiaban de los medios empleados ya por el PCE o el POUM, y así convertir los órganos autónomos creados por los obreros en brazos auxiliares del control militar del Estado. A través de la consigna de la autogestión obligaron a los trabajadores a aceptar los sacrificios de la guerra y a renunciar a luchar en su propio terreno para así “combatir el fascismo”11. Estos supuestos “anti-estatistas” no hacen más que deformar una y otra vez lo que verdaderamente es el Estado totalitario de la fase decadente del capitalismo y lo que realmente significa y requiere su destrucción por el proletariado para inaugurar un periodo de transición al comunismo.
Los grupos izquierdistas, que se pretenden del lado de los trabajadores, de obreros no tienen más que su amplia experiencia en guardar las apariencias para acabar arrastrándonos hacia una política burguesa de defensa del nacionalismo y la guerra, y distraer nuestra reflexión en un terreno de clase. Forman parte de una tradición de la burguesía decadente que se inauguró con la degeneración de la oleada revolucionaria de los años 1917s-1920s, y una contrarrevolución que, a través de las enrevesadas teorizaciones del estalinismo y sus satélites, se encargó sistemáticamente de mantener una cáscara “obrera” para deformar la teoría proletaria y arrastrar a los trabajadores bajo las banderas del “socialismo nacional”. Sus consignas políticas corresponden hoy tanto a la defensa de los intereses de ciertas facciones de la burguesía en el terreno imperialista, como en una gran medida a la necesidad de cada burguesía nacional de enfrentar y mistificar al proletariado.
El internacionalismo expresa, al contrario de lo que balbucean mentirosamente estos grupos, la unidad internacional de SOLO la clase obrera. Es la ÚNICA clase de la sociedad burguesa para la que es materialmente posible una solidaridad internacional verdaderamente antagónica al capitalismo y que puede ofrecer una perspectiva de futuro real a la sociedad. El llamado “internacionalismo de los pueblos” es una mentira e idealización absurda al servicio de una defensa nacional más o menos enmascarada. El internacionalismo es la expresión política de la unidad mundial de una clase explotada, desposeída, excluida de la sociedad civil, la cual es a la vez, revolucionaria y portadora del comunismo, por su condición material de clase mundial de productores asociados.
Opero, octubre de 2023
1 Ni Israel ni Palestina ¡Los obreros no tienen patria!, CCI octubre 2023. https://es.internationalism.org/content/5007/ni-israel-ni-palestina-los-obreros-no-tienen-patria [19]
2 L’anarchisme au service de la guerre, CCI octubre 2023. https://fr.internationalism.org/content/11208/lanarchisme-au-service-guerre [347]
3 Ver Los años 20 del Siglo XXI: La aceleración de la descomposición capitalista plantea abiertamente la cuestión de la destrucción de la humanidad | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [71]
4 “El Estado sionista prepara un genocidio en Gaza. ¡Solo la solidaridad internacionalista lo impedirá!” El Militante, octubre 2023. https://www.izquierdarevolucionaria.net/index.php/internacional/oriente-medio/13804-el-estado-sionista-prepara-un-genocidio-en-gaza-solo-la-solidaridad-internacionalista-lo-impedira [348]
5 “Israel declara el estado de Guerra tras el ataque de Hamas, el pueblo palestino sufre las consecuencias” CGT, octubre 2023 https://cgt.org.es/32807-2/ [349]
6 Habría que recordar que existen ¡dos estados palestinos! en este momento, el de Cisjordania bajo el control de la OLP y el de Gaza bajo la férula de Hamas. Ambos Estados defienden la explotación capitalista más brutal, bien sea como subcontratistas del Capital israelí, bien “autónomamente”. Tanto la OLP como Hamas han reprimido brutalmente las huelgas de sus “hermanos palestinos”.
7 “CNT ante el agravamiento de la guerra en Oriente Próximo”, CNT, octubre 2023 https://www.cnt.es/noticias/cnt-ante-el-agravamiento-de-la-guerra-en-oriente-proximo/ [350] ; Llamamientos de CNTs locales: “La CNT se adhiere a la concentración contra el genocidio en Gaza”, “Solidaridad con Palestina”, “Palestina libre, stop genocidio”: https://granollers.cnt.es/2023/10/15/comunicats-internacionalistes-sobre-el-conflicte-a-palestina/ [351] ; http://cordoba.cnt.es/content/solidaridad-con-palestina [352] ; https://aragon-rioja.cnt.es/concentracion-solidaridad-con-palestina/ [353]
8 "La política imperialista no es obra de un país o de un grupo de países. Es el producto de la evolución mundial del capitalismo en un momento dado de su maduración. Es un fenómeno internacional por su propia naturaleza, un todo inseparable que sólo puede comprenderse en sus relaciones recíprocas y del que ningún Estado puede escapar". Esto es lo que decía Rosa Luxemburgo hace casi un siglo en su famoso panfleto Junius. Independientemente del tamaño de sus ejércitos, de si hacen la guerra con machetes, cohetes o tanques ultrasofisticados, todos los Estados son imperialistas. También lo son los grupos aspirantes a tener un Estado como por ejemplo los movimientos kurdos, Hizbollah etc.
9 Internationalisme no 26, septiembre de 1947: ¿Qué diferencia hay entre los revolucionarios y el troskismo?, Revista Internacional nº 139. https://es.internationalism.org/revista-internacional/200910/2675/internationalisme-no-26-septiembre-de-1947-que-diferencia-hay-entr [203]
10 «El Militante»: Cómo inocular el nacionalismo con argumentos "radicales, Acción Proletaria nº 170. https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200512/350/el-militante-como-inocular-el-nacionalismo-con-argumentos-radicales [205]
11 Ver “Las bodas de sangre de la CNT con el Estado burgués”, en nuestra publicación España 1936, Franco y la República masacran al proletariado, basada ampliamente en la compilación de textos de BILAN, publicación de la Fracción Italiana de la Izquierda Comunista https://es.internationalism.org/cci/200602/758/1las-bodas-de-sangre-de-la-cnt-con-el-estado-burgues [354]
Con el nuevo estallido de barbarie en Israel/Palestina, nos vemos obligados a cambiar el enfoque de esta reunión pública, que inicialmente, pretendía concentrarse en la crisis ecológica. Tras la guerra en Ucrania, este nuevo estallido bélico confirma una vez más que la guerra desempeña un papel central en lo que hemos llamado el "efecto torbellino": la interacción acelerada de todas las diferentes expresiones de la descomposición capitalista, que plantea una amenaza creciente para la supervivencia misma de la humanidad. Es vital para los revolucionarios plantear una clara posición internacionalista contra todas las confrontaciones imperialistas que se extienden por el mundo.
Esto no implica ninguna subestimación del hecho de que la destrucción capitalista de la naturaleza es parte integrante de esta amenaza. En efecto, la intensificación de la guerra y del militarismo no puede sino agravar la crisis ecológica, del mismo modo que la profundización de esta última no puede sino alimentar las rivalidades militares cada vez más caóticas.
Tampoco significa que se haya perdido toda esperanza de futuro. El retorno de la lucha de clases que comenzó en Gran Bretaña hace más de un año, y que ahora está dejando su huella en Estados Unidos con una gran oleada de huelgas, demuestra que la clase obrera no está derrotada y que su resistencia contra la explotación contiene las semillas del derrocamiento revolucionario del actual orden mundial.
Todas estas cuestiones se debatirán en la próxima reunión.
La reunión será presencial en México y Madrid y al mismo tiempo por vía Internet
FECHA: sábado 4 de noviembre 2023
HORA: 10 mañana México 18 horas Madrid
LUGAR:
Los que deseen participar por Internet lo solicitan a nuestro mail [email protected] [69] y le enviamos el enlace hora y media antes.
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Este obrero estadounidense resume en una frase lo que está madurando en la conciencia de toda la clase obrera, en todos los países. Hace un año estalló en el Reino Unido el «verano de la ira». Al grito de «Enough is enough» («¡Ya Basta!»), los trabajadores británicos anunciaron la reanudación de la lucha tras más de treinta años de atonía y resignación.
Este llamamiento resonó más allá de las fronteras. Desde Grecia hasta México, huelgas y manifestaciones contra un mismo deterioro intolerable de nuestras condiciones de vida y de trabajo, se sucedieron a finales de 2022 y principios de 2023.
Y, a mediados del invierno, en Francia, se dio un paso más: los proletarios hicieron suyo ese "ya basta". Pero en lugar de multiplicar las luchas locales y corporativistas, aisladas unas de otras, fueron capaces de reunirse por millones en las calles. A la combatividad necesaria se añadió la fuerza de la masividad. Y ahora es en Estados Unidos donde los trabajadores intentan llevar la antorcha de la lucha un poco más lejos.
Un auténtico apagón mediático rodea al movimiento social que actualmente está incendiando la primera potencia económica mundial. No es de extrañar. Pues en un país asolado desde hace décadas por la pobreza, la violencia, la droga, el racismo, el miedo y el individualismo, estas luchas demuestran que es posible un camino completamente distinto.
En el corazón de todas estas huelgas alienta el impulso de una verdadera solidaridad obrera. Como declaraba ese mismo trabajador que hemos citado: «Estamos todos hartos: los temporales están hartos, los empleados con muchos años de antigüedad como yo estamos hartos... porque estos temporales son nuestros hijos, nuestros vecinos, nuestros amigos». Así es como los trabajadores cierran filas entre generaciones: los "viejos" no están en huelga sólo por sí mismos, sino sobre todo por los "jóvenes", que sufren condiciones de trabajo aún peores y salarios aún más bajos.
Poco a poco va creciendo un sentimiento de solidaridad en la clase trabajadora, a medida que nos damos cuenta de que «todos vamos en el mismo barco»: «Todos estos grupos no son movimientos separados, sino un grito de guerra colectivo: somos una ciudad de trabajadores: de cuello blanco o azul, sindicalizados y no sindicalizados, inmigrantes y nativos» (Los Angeles Times).
Por otra parte, las huelgas actuales en Estados Unidos abarcan mucho más que los propios sectores movilizados. «En el complejo de Stellantis en Toledo, Ohio, el comienzo de la huelga se vio saludado por multitud de vítores y toques de claxon» (The Wall Street Journal). «Las bocinas apoyan a los huelguistas frente a la planta del fabricante de automóviles en Wayne, Michigan» (The Guardian).
La actual oleada de huelgas tiene una importancia histórica:
- Guionistas y actores de Hollywood lucharon juntos por primera vez en 63 años;
- Las enfermeras del sector privado de Minnesota y Wisconsin han protagonizado la mayor huelga de su historia;
- Los trabajadores municipales de Los Ángeles se declararon en huelga por primera vez en 40 años;
- Los trabajadores de las "Tres Grandes" (General Motors, Ford y Chrysler) protagonizaron una lucha conjunta sin precedentes;
- Los trabajadores de Kaiser Permanente, en huelga en varios estados, protagonizaron la mayor manifestación jamás organizada en el sector sanitario.
También podríamos añadir las numerosas huelgas de las últimas semanas en Starbucks, Amazon y McDonald's, en fábricas de aviación y ferroviarias, o la que poco a poco se ha extendido a todos los hoteles de California... Y tantos otros trabajadores que luchan por un salario digno frente a una inflación galopante que les está reduciendo a la pobreza.
A través de todas estas huelgas, el proletariado estadounidense está demostrando que también es posible la lucha de los trabajadores del sector privado. En Europa, hasta ahora, han sido sobre todo los trabajadores del sector público los que se han movilizado, pues el miedo a perder el empleo ha supuesto un freno decisivo para los asalariados de las empresas privadas. Pero ante unas condiciones de explotación cada vez más insoportables, todos vamos a vernos obligados a luchar. El futuro pertenece a la lucha de clases en todos los sectores, ¡juntos y unidos!
La indignación vuelve a crecer en Europa, Asia e incluso Oceanía. En China, Corea y Australia también se suceden las huelgas desde el verano. En Grecia, a finales de septiembre, un movimiento social reunió a los sectores del transporte, la educación y la sanidad para protestar contra un proyecto de reforma laboral destinado a flexibilizar el empleo. El 13 de octubre vuelven las manifestaciones en Francia, por la cuestión salarial. También en España empieza a soplar un viento de indignación: Para los días 17 y 19 de octubre, están convocadas huelgas en el sector de la enseñanza privada; para el 24 en la enseñanza pública; para el 25 de octubre, una huelga de todo el sector público vasco; y el 28 de octubre, manifestación de los pensionistas, etc. Ante esta perspectiva la prensa española empieza a anticipar «un nuevo otoño caliente».
Pero esta lista no sólo indica el creciente nivel de descontento y combatividad de nuestra clase. También revela la mayor debilidad actual de nuestro movimiento: a pesar de la creciente solidaridad, nuestras luchas siguen estando separadas unas de otras. Nuestras huelgas pueden ser simultáneas, incluso podemos estar codo con codo a veces en las calles, pero no estamos luchando realmente juntos. No estamos unidos, no estamos organizados como una sola fuerza social, en una sola lucha.
La actual oleada de huelgas en Estados Unidos es una nueva demostración flagrante de ello. Cuando se inició el movimiento en las "Tres Grandes", la huelga se limitó a tres plantas “seleccionadas": Wentzville (Missouri) para GM, Toledo (Ohio) para Chrysler y Wayne (Michigan) para Ford. Estas tres plantas están separadas por miles de kilómetros, lo que hace imposible que los trabajadores se reúnan y luchen juntos.
Pero ¿Por qué esta dispersión? ¿Quién organiza esta fragmentación? ¿Quién encuadra disciplinadamente a estos trabajadores? ¿Quién “organiza” los movimientos sociales? ¿Quiénes son los "especialistas en la lucha", los representantes legales de los trabajadores? Los sindicatos. En todo el mundo, los sindicatos están dispersando la respuesta de los trabajadores.
Fue la UAW, uno de los principales sindicatos de Estados Unidos, ¡el que "designó" esas tres plantas! Es la UAW la que, mientras califica fraudulentamente el movimiento de «fuerte, unido y masivo», limita deliberadamente la huelga a sólo el 10% de los trabajadores sindicados, mientras que todos los trabajadores proclaman a voz en grito su deseo de ir a la huelga en su totalidad. Cuando los trabajadores de Mack Truck (camiones Volvo) intentaron unirse a las "Tres Grandes" en su lucha, ¿qué hicieron los sindicatos? ¡Se apresuraron a firmar un acuerdo para poner fin a la huelga! En Hollywood, cuando la huelga de actores y guionistas duraba ya meses, se firmó un acuerdo entre patronal y sindicatos en el momento en que los trabajadores del automóvil se incorporaban al movimiento.
También en Francia, durante las manifestaciones que reunían a millones de personas en las calles, los sindicatos fragmentaban las procesiones haciendo que "sus" sindicalistas marchasen agrupados por corporaciones, no juntos sino unos detrás de otros, impidiendo cualquier reunión o debate.
Tanto en Estados Unidos, como en el Reino Unido, en Francia, en España, en Grecia, en Australia y en todos los demás países, para poner fin a esta división organizada, para estar verdaderamente unidos, para poder tendernos la mano, para animarnos unos a otros, para extender nuestro movimiento, debemos arrebatar el control de las luchas de las manos de los sindicatos. Estas son nuestras luchas, ¡las luchas de toda la clase obrera!
Y, siempre que podamos, tenemos que reunirnos en asambleas generales abiertas y masivas, autónomas, que decidan realmente la marcha del movimiento. Asambleas generales en las que discutamos lo más ampliamente posible las necesidades generales de la lucha y las reivindicaciones que más nos unan. Asambleas generales desde las que podamos partir en delegaciones masivas al encuentro de nuestros hermanos y hermanas de clase, los trabajadores de la fábrica, del hospital, de la escuela o la administración más cercanos.
Frente al empobrecimiento, frente al calentamiento climático, frente a la violencia policial, el racismo, o la violencia contra las mujeres... hemos visto surgir, en los últimos años, otro tipo de reacciones: las manifestaciones de los "chalecos amarillos" en Francia, las concentraciones ecologistas como las de "Juventud por el clima", las protestas por la igualdad como las de "Black Lives Matter" o el "MeToo", o los gritos de rabia que han estallado en revueltas como las acaecidas en Estados Unidos, Francia o Reino Unido.
Pero todas estas acciones buscan instaurar una forma de capitalismo más justa, más equitativa, más humana y más verde. Por eso es tan fácil para el Estado y la burguesía recuperar estas reacciones y no vacilan en respaldar todos estos "movimientos ciudadanos". Por otra parte, los sindicatos y todos los políticos hacen todo lo posible para limitar las reivindicaciones de los trabajadores al marco estricto del capitalismo, insistiendo en la necesidad de un mejor reparto de la riqueza entre empresarios y asalariados. «Ahora que la industria se está recuperando, [los trabajadores] deberían participar en los beneficios», llegó a declarar Biden, el primer presidente estadounidense que ha participado en un piquete de huelga.
Pero cuando lucha contra los efectos de la crisis económica, contra los ataques orquestados por los Estados, contra los sacrificios impuestos por el desarrollo de la economía de guerra, el proletariado se alza no como ciudadanos que exigen "derechos" y "justicia" sino como explotados contra sus explotadores y, en última instancia, como clase contra el propio sistema. Por eso, la dinámica internacional de la lucha de la clase obrera lleva en sí misma el germen de un cuestionamiento de los fundamentos del capitalismo.
En Grecia, durante la jornada de acción del 21 de septiembre contra la reforma laboral, los manifestantes vincularon este nuevo ataque con las catástrofes "naturales" que habían asolado el país este pasado verano. Por un lado, el capitalismo está destruyendo el planeta, contaminando, exacerbando el calentamiento global, deforestando, hormigonando, secando la tierra y provocando inundaciones e incendios. Por otra, suprime los empleos que cuidaban de la naturaleza y protegían a las personas, y prefiere construir aviones de guerra en lugar de hidroaviones para la extinción de incendios.
Junto a la lucha contra el deterioro de sus condiciones de vida y de trabajo, la clase obrera está reflexionando sobre una cuestión mucho más amplia: el sistema y su futuro. Hace unos meses, en las manifestaciones en Francia, en algunas pancartas se empezaba a leer un rechazo a la guerra en Ucrania, un rechazo a apretarse el cinturón en favor de esta economía de guerra: «Ni un céntimo para la guerra, ni un céntimo para armas, el dinero para los salarios y las pensiones».
Crisis económica, crisis ecológica, barbarie guerrera... son todos ellos síntomas de la dinámica mortífera del capitalismo global. El diluvio de bombas y balas que llueve sobre las poblaciones de Israel y Gaza mientras escribimos estas líneas, al mismo tiempo que persisten las masacres en Ucrania, ilustran la espiral de descenso al abismo en la que el capitalismo está llevando a la sociedad, ¡amenazando la supervivencia de la humanidad!
El creciente número de huelgas muestra el enfrentamiento de dos mundos: el mundo burgués de la competencia y la barbarie, y el mundo obrero de la solidaridad y la esperanza. Este es el significado profundo de nuestras luchas actuales y futuras: la promesa de un futuro diferente, sin explotación ni clases sociales, sin guerras ni fronteras, sin destrucción del planeta ni búsqueda de beneficios.
Corriente Comunista Internacional, 8 de octubre de 2023
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El Sábado 23 de Septiembre tuvo lugar en Madrid en la librería Eleutheria, la presentación de la edición de la traducción al español de los primeros (8) números de la Revista BILAN por la editorial Hermanos Bueso.
Queremos insistir aquí sobre la importancia de la continuidad histórica para el proletariado. El materialismo histórico está profundamente basado en establecer en qué punto se produce la continuidad crítica del combate proletario y en qué punto se rompe con su perspectiva. Es decir, cuáles son las verdaderas adquisiciones y lecciones que se deben asimilar al programa político del proletariado, a la luz de la lucha de clases, y sobre qué bases materiales históricas están fundadas y, por el contrario, cuáles son más bien maneras de adaptarse al capitalismo o de desvirtuar el marxismo.
BILAN fue la publicación, Boletín teórico de la Fracción de izquierda del PCI. En Febrero de 1933 apareció el último número del Boletín de información de la fracción de izquierda italiana y en Noviembre de 1933 se publicó el primer número de BILAN.
La Fracción de la izquierda italiana se constituye en 1928 en Pantin (París), por militantes en el exilio, para luchar contra la degeneración de la Internacional Comunista (IC) y su política oportunista de alianzas para convertir los partidos comunistas en partidos de masas, que había dado la dirección del PCI1 a la derecha y expulsado a la izquierda. Por eso inicialmente la Fracción se concebía como fracción de la IC y se daba como objetivo el enderezamiento de la IC y del PCI según los textos del IIº congreso Internacional y de las Tesis de Roma (1922) y los escritos de Bordiga; y la convocatoria del VIº congreso de la IC bajo la dirección de Trotsky; es decir, en sintonía con la política de Oposición trotskista.
Al inicio de los años 1930 sin embargo, la Fracción se daba cuenta de que la IC había muerto con la adopción del «socialismo en un solo país» y se había convertido en un instrumento de la política exterior del Estado ruso; e igualmente de que los PC’s estaban siendo integrados en el estado burgués. Frente a ello, la Fracción también rechazaba la política de la Oposición trotskista de formar una nueva internacional, sobre la base de una política de alianzas con los viejos partidos socialdemócratas traidores, que a fin de cuentas reproducía la política de la degeneración de la IC, y además en un momento en que se confirmaba la derrota de la oleada revolucionaria de 1917.
Por eso, a partir de Noviembre de 1933 aparece el primer número de una nueva publicación, BILAN, que afronta la tarea de hacer un balance del curso de derrota de la revolución y clarificar el significado y las tareas de una fracción.
«Nos proponemos hacer de la revista un órgano de clarificación política que permita comprender la situación actual, particularmente compleja. Es evidente que nuestra fracción, lejos de ser el elemento definitivo de dicha clarificación, no es sino un factor más...
…Es cierto que nuestra fracción reclama su largo pasado político, su profunda tradición en el movimiento italiano e internacional, el conjunto de sus posiciones políticas fundamentales. Pero no pretende prevalerse de estos precedentes políticos para solicitar adhesiones a las soluciones que postula para la situación actual. Por el contrario, invita a los revolucionarios a que sometan al examen de los hechos las posiciones que nuestra fracción defiende actualmente, así como las posiciones políticas que se encuentran en sus documentos básicos…
…Lo que ha permitido al capitalismo atravesar la tormenta de los sucesos de posguerra no ha sido un cambio en la situación histórica: el capitalismo, en 1933, está tan definitivamente condenado como sistema de organización social como lo estaba en 1917, e incluso más. Lo que ha cambiado, de 1917 a 1933, es la relación de fuerzas entre las dos clases fundamentales, entre las dos fuerzas históricas que actúan en la época actual: el capitalismo y el proletariado.
…el proletariado ya no está en condiciones de oponer al desencadenamiento de una nueva guerra imperialista el triunfo de la revolución. No obstante, si existen posibilidades de que se reanude la lucha revolucionaria inmediata, estas pasan únicamente por la comprensión previa de las pasadas derrotas. Aquellos que oponen a este indispensable trabajo de análisis histórico el cliché de la movilización inmediata de los obreros, no hacen más que sembrar la confusión e impedir que resurjan realmente las luchas proletarias.
Los cuadros de los nuevos partidos del proletariado sólo pueden surgir a partir de un profundo conocimiento de las causas de las derrotas. Y este conocimiento no debe soportar ninguna prohibición ni ningún ostracismo» (BILAN nº 1, Introducción).
Y sin duda el combate que llevó BILAN por la clarificación es una aportación al programa revolucionario actual, por su defensa de la naturaleza proletaria de la revolución rusa, por su análisis sobre la fracción y sus relaciones con el partido, por la denuncia del frentismo, o por su crítica del Estado en el periodo de transición, etc.2
Saludamos pues, la edición de una traducción al español de las posiciones del Boletín teórico, que permiten una difusión de las posiciones de la Izquierda Comunista italiana.
Sobre algunas cuestiones principales, sin embargo, BILAN no pudo llevar hasta el final su crítica. Así por ejemplo sobre la naturaleza del Estado en Rusia, que siguió considerando un estado proletario, a pesar de que denunció su incorporación a la Sociedad de Naciones y sus preparativos para la IIª guerra mundial; también sobre la cuestión sindical, ya que siguió defendiendo los sindicatos; o incluso no adoptó las posiciones de Mitchell3 sobre el Estado en el periodo de transición4. Fue fundamentalmente Internationalisme, la publicación de la Fracción francesa de la Izquierda Comunista5, quien concluyó muchas de las reflexiones avanzadas por BILAN, particularmente en varios artículos firmados por MC (Marc Chirik6), quien después de la guerra formaría en Venezuela un grupo de jóvenes alrededor suyo: Internacionalismo, que continuó ese trabajo de elaboración teórica y anunció la perspectiva de luchas importantes en Europa frente al desarrollo de la crisis, lo cual se confirmó en Mayo 68. MC y algunos otros militantes de Internacionalismo emigraron entonces a Europa y participaron en la formación de la Corriente Comunista Internacional (CCI).
La presentación de la traducción al español de BILAN, que fue muy exhaustiva sobre la historia de la Fracción italiana, mencionó la continuidad de la Fracción francesa de la Izquierda comunista y de ahí pasó a la formación del PCint en 1943, que precisamente se formó ignorando todo el legado de BILAN7 y reclamándose de las posiciones de la Fracción cuando aún formaba parte de la IC, y de Bordiga, que desde finales de los años 1920 había permanecido alejado de la militancia; pero no mencionó ni a Internacionalismo ni a la CCI.
Así que tuvimos que aclarar nosotros mismos que la CCI se reivindica de los principios programáticos y organizacionales de BILAN, que la Izquierda Comunista de Francia (Internationalisme) desarrolló y que la CCI ha integrado en sus textos de base y su plataforma, como la posición sobre la decadencia del capitalismo, la naturaleza capitalista del Estado de la URSS8 , la cuestión sindical, que hemos resumido en un folleto: «los sindicatos contra la clase obrera»; o el Estado en el periodo de transición9.
En cuanto a los principios organizacionales, para empezar, el nombre de corriente comunista es ya una aplicación de las posiciones de BILAN, por cuánto, por una parte, no están reunidas las condiciones históricas para la formación del partido10, ni tampoco para ser una fracción de la IC, con la que no hay una continuidad orgánica y que murió como partido del proletariado; y menos de los PC’s, que fueron integrados al Estado burgués como partidos del capital; sin embargo sí es necesario un trabajo de tipo fracción, en torno a los principios de la Izquierda comunista y de polémica y clarificación con un Medio Político Proletario.
El origen de la CCI es resultado de esa orientación, con el reagrupamiento de Revolution Internationale (Francia) con Internationalism (USA) y World Revolution (GB), a las que se sumaron después otras secciones en Bélgica, Italia y España. La CCI impulsó las Conferencias internacionales de los grupos de la Izquierda Comunista11 de finales de los años 70 y recientemente ante la guerra de Ucrania ha propuesto una Declaración común de los grupos de la Izquierda Comunista (como antes propusimos una toma de posición conjunta del MPP frente a la guerra en Yugoslavia que fue rechazada). En el ADN de la CCI están los genes de la FFGC12 y de BILAN, de «clarificación política que permita comprender la situación actual, particularmente compleja» de «someter al examen de los hechos nuestras posiciones sin prohibiciones ni ostracismos» (BILAN nº 1, op cit)
En la formación de la CCI hay incluso una continuidad “física”, desgraciadamente minúscula, de algunos militantes, que participaron en BILAN, la Liga de los Comunistas Internacionalistas de Bélgica o la FFGC, entre los que destaca Marc Chirik, que fue miembro de la CE13 de BILAN.
En coherencia con su naturaleza de integrantes del aparato político del capital, los grupos llamados “de izquierdas”, parlamentaria y extraparlamentaria, desde los socialistas en el gobierno hasta los izquierdistas en la calle (trotskistas, UCE, etc.), nos han presentado las posiciones políticas como diferentes doctrinas, productos de tal o cual genio: “marxismo-leninismo”, “maoísmo”, “pensamiento Fernández”, etc., donde uno tendría que elegir como en el supermercado. Eso es una visión de la burguesía, que considera las posiciones políticas como proposiciones intelectuales y que además desfigura las posiciones de Marx, Engels y Lenin, haciendo pasar el estalinismo puro y duro por “marxismo-leninismo”, a los aplastadores de la revolución (Stalin), por los revolucionarios (Lenin), a líderes burgueses aupados en guerras entre fracciones de la burguesía (Mao, Ho Chi Minh) por grandes teóricos del comunismo.
Por eso en las manifestaciones muchos nos preguntan: ¿Vosotros sois leninistas? ¿Luxemburguistas? Y nosotros respondemos sobre nuestra filiación, al dorso de cada publicación:
«Las posiciones de las organizaciones revolucionarias y su actividad son el fruto de las experiencias pasadas en la clase obrera y de las lecciones que dichas organizaciones han ido acumulando de esas experiencias a lo largo de la historia.
La CCI se reivindica de los aportes sucesivos de la Liga de los Comunistas de Marx y Engels (1847-52), de las tres Internacionales (la Asociación Internacional de los Trabajadores, 1864-72, la Internacional Socialista, 1884-1914, la Internacional Comunista, 1919-28), de las Fracciones de Izquierda que se fueron separando en los años 1920-30 de la Tercera Internacional (la Internacional Comunista) en
su proceso de degeneración, y más particularmente de las Izquierdas Alemana, Holandesa e Italiana».
Las posiciones políticas son el producto de los combates históricos del proletariado y de la reflexión en torno a los fines y medios de su lucha, la expresión de su tradición histórica, de su programa político revolucionario. Eso es el “a-b-c” del comunismo:
«Las tesis teóricas de los comunistas no se basan en modo alguno en ideas y principios inventados o descubiertos por tal o cual reformador del mundo. No son sino la expresión de conjunto de las condiciones reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histórico que se está desarrollando ante nuestros ojos» (Manifiesto Comunista, II. Proletarios y comunistas).
Separadas de ese combate histórico, internacional y militante del proletariado, esas posiciones pueden servir para hacer curriculum universitario o incluso pueden ser utilizadas como armas arrojadizas contra las genuinas organizaciones comunistas, como en el caso del profesor Bourrinet14. O para falsificarlas, como hace Nuevo Curso/Emancipación/Communia, con las posiciones de la Izquierda Comunista, presentando una fantasmagórica Izquierda Comunista española, que pretende hacer pasar el trotskismo por la Izquierda Comunista15.
Otros, como el grupo Barbaria, ven que la Izquierda Comunista está caduca y sus posiciones son material de biblioteca. Y esto no lo decimos solo nosotros:
«Los compañeros de Programa Comunista hacen una crítica bastante juiciosa del artículo sobre Bordiga16. Denuncian la manipulación que hace Barbaria desligando Bordiga del combate de los grupos de la Izquierda Comunista tratando “de definir una aportación personal del mismo de la que apropiarse, para construir sobre ella una teoría propia, una visión suya, particular, de problemas que sólo pueden ser abordados, en términos marxistas, desde el trabajo anónimo y colectivo del órgano partido”»17.
La asistencia significativa a la presentación de las traducciones de BILAN muestra que hay un interés por la historia de la Izquierda Comunista y sus organizaciones. Esto confirma lo que decimos de que existe una maduración subterránea de la conciencia en minorías, aunque en cuentagotas, especialmente jóvenes, que reflexionan frente a la gravedad de la situación de ausencia de perspectiva que muestra el capitalismo.
Estas minorías desconfían de los discursos sindicales e izquierdistas, que en lugar de dar respuestas a sus inquietudes, reproducen la ideología y las consignas del Estado burgués; y buscan en las posiciones de la Izquierda Comunista una crítica radical del capitalismo y una perspectiva revolucionaria.
Por eso no es casual que hoy asistamos, a pesar de lo reducido de las fuerzas de los grupos de la Izquierda Comunista, a una política de cerco, de cordón sanitario, que busca impedir que esas minorías los encuentren e incluso trata de hacer que los rechacen, desencadenando ataques que tratan de desprestigiar la Izquierda Comunista o de ofrecer “fakes” en su lugar.
Aunque la situación actual está lejos de la del 68, cuando se puede decir que asistimos al surgimiento de una generación en búsqueda de posiciones revolucionarias, la comparación sirve para ver cómo entonces había una auténtica ebullición de posiciones revolucionarias, de traducciones de Luxemburg, Pannekoek, Bordiga, etc.; pero la mayoría de jóvenes no encontraron o rechazaron el terreno de la continuidad histórica de las organizaciones del proletariado, principalmente por la ruptura de la continuidad orgánica del Movimiento Obrero debido a la contra-revolución, lo cual estaba reforzado por la política de rechazo generacional impulsada por el Estado: «los mayores de 30 años a los campos de concentración» se gritaba en Alemania por ejemplo. Esas fuerzas militantes proletarias terminaron encuadradas en los grupos izquierdistas y se perdieron para la clase. En la situación actual, mucho más frágil, el peligro también es mucho mayor.
Hic Rhodas, 04.10.2023
1 Partido comunista de Italia
2 Ver nuestro libro La izquierda comunista de Italia. Se puede pedir a nuestra dirección mail.
3 También Jehan. Jean Baptiste Mélis.
4 Que eran una crítica a la noción misma de Estado proletario, a la identificación del poder proletario con el Estado.
5 Surgida de la minoría de la Fracción en Francia que se oponía a la dinámica oportunista de formación del PCInt (ver libro de la Izquierta Italiana op cit)
6 Ver: https://es.internationalism.org/revista-internacional/200608/1053/marc-de-la-revolucion-de-octubre-1917-a-la-ii-guerra-mundial [244], y https://es.internationalism.org/content/4663/marc-parte-2-de-la-segunda-guerra-mundial-la-actualidad [245]
7 Y también de sus continuadores, La Izquierda Comunista Internacional, que se dio un Buró Internacional y una declaración de principios en 1938; BI que desapareció con la IIª guerra mundial por una crisis interna pero el trabajo fue continuado (en parte a través de una dura crítica a las posiciones oportunistas adoptadas por Vercesi que habían sido en parte responsables de esta crisis) por la Fracción francesa durante la guerra hasta la formación de Internationalisme – ver: https://fr.internationalism.org/gcf/annexe2 [360] y https://es.internationalism.org/content/4753/polemica-con-la-cwo-como-reapropiarse-de-los-aportes-de-la-izquierda-comunista [361] “El trabajo continuó regularmente durante toda la guerra, con una notable sistematización y profundización de las posiciones programáticas. A partir de 1941, la Fracción celebró conferencias anuales que produjeron (entre otras cosas) una condena de las teorías revisionistas de Vercesi sobre la economía de guerra”.
8 Sobre estas cuestiones, la CCI ha continuado desarrollando los análisis de Internacionalisme e Internacionalismo teniendo en cuenta los acontecimientos históricos; así por ejemplo hemos publicado las Tesis sobre la descomposición: https://es.internationalism.org/revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo [86], que hemos desarrollado en nuestro último congreso: https://es.internationalism.org/content/4982/informe-sobre-la-descomposicion-actualizacion-de-las-tesis-2023 [6]; igual que antes analizamos el derrumbe del bloque del Este, partiendo del cuadro de análisis de la naturaleza capitalista de Estado de la URSS: /content/3451/tesis-sobre-la-crisis-economica-y-politica-en-los-paises-del-este [232]
9 https://es.internationalism.org/content/4436/resolucion-del-tercer-congreso-de-la-cci-sobre-el-periodo-de-transicion-del-capitalismo [362]
10 Criterio central en el rechazo de la iniciativa de Trotsky de formar una nueva Internacional en un curso de derrota de la oleada revolucionaria, basándose en una política de alianzas oportunistas con los partidos socialdemócratas y que BILAN llamaba por eso, Internacional 2 y ¾; también presente en el rechazo de la FFGC y de la CCI de la proliferación de “partidos” bordiguistas.
11 Las Conferencias las convocó Battaglia Comunista (BC), sobre la base de «la adopción del eurcomunismo por los PC’s»: La CCI animó a BC a hacer la convocatoria y se implicó en poner unos criterios de participación que definieran un terreno de clase y también en la organización y publicación de textos
12 Fracción Francesa de la Gauche (Izquierda) Communiste
13 Comisión Ejecutiva
14 Ver: "El Dr. Bourrinet, un farsante que presume de historiador [363]".
15 Ver: https://es.internationalism.org/content/4460/nuevo-curso-y-una-izquierda-comunista-espanola-de-donde-viene-la-izquierda-comunista [304]
16 Ver Grupo Barbaria, el bordiguismo a la carta https://www.pcint.org/05_Elprol/022/022_barbaria.htm [364]
17 https://es.internationalism.org/content/4730/barbaria-o-comunismo [365]
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El objetivo de este artículo no es entablar un debate sobre la validez política de nuestra plataforma - a lo que, evidentemente, siempre estamos dispuestos a través de una confrontación honesta de posiciones divergentes - sino restablecer la realidad de esta denunciando el enfoque del Grupo Internacional de la Izquierda Comunista (GIGC) dirigido exclusivamente a descalificar nuestras posiciones, en particular presentándolas como influidas por el consejismo. Tal influencia se traduciría en una visión "economicista", "mecánica", "fatalista" de la CCI, al subestimar las luchas reivindicativas y afectar a nuestra concepción del partido y de la conciencia de clase, etc.
Más allá del necesario restablecimiento de la verdad sobre nuestras posiciones políticas tergiversadas por el GIGC, ponemos de relieve cómo los medios y procedimientos que utiliza al servicio de su campaña de desprestigio son totalmente ajenos a los métodos del movimiento obrero y de la izquierda comunista en particular.
El GIGC nos dice que, nada más constituirse, emprendió "un proceso de clarificación de la plataforma de la CCI[1], (...) que habría rechazado por ser abiertamente consejista[2]". Tal diagnóstico político se basaría en diversas observaciones ya expuestas en algunos textos del GIGC, de los que a continuación se ofrece una muestra:
- “La innegable coherencia de la Plataforma de la CCI se basa en una visión economicista y fatalista que también es coherente con su visión consejista, manifiesta en sus puntos sobre el partido y la conciencia de clase"[3].
- "Hemos subrayado la coherencia de la plataforma de la CCI proporcionada por la distinción ascenso-decadencia, esencialmente reducida aquí a o reformas o imposibilidad de reformas, concepción que puede llevar a subestimar las luchas reivindicativas. La unidad resultante y la claridad de exposición de las fronteras de clase constituyen la fuerza del documento. Su debilidad reside en su enfoque y comprensión mecánicos y economicistas. Es típico del materialismo vulgar propio del consejismo, que desarrolla una visión fatalista y mecánica de la historia en detrimento de la visión dinámica -marxista-, que sitúa la lucha de clases en el centro y como motor de la historia"[4].
Para cualquiera que conozca las posiciones de la CCI, estas "críticas" son burdamente engañosas, pero no todo el mundo conoce la CCI, o algunos sólo a través de la visión que da la prosa del GIGC, lo que nos obliga a revisar la esencia de tales distorsiones basadas en mentir sobre los hechos, disfrazar y distorsionar las posiciones, e insinuar en lugar de demostrar o concretar. Otra de esas distorsiones es la ocultación de la evolución política de la CCI que aclara los puntos de nuestra plataforma[5].
Porque por muy importante que sea la cuestión de si es posible o no que el proletariado obtenga reformas en el período de decadencia del capitalismo, en nuestra plataforma el cambio de período nunca se reduce a esta cuestión, sino que se considera desde el punto de vista del desarrollo de las contradicciones internas del capitalismo (Punto 3 de la plataforma -La decadencia del capitalismo) y luego desde el punto de vista de las implicaciones para el modo de organización del capitalismo (Punto 4 -El capitalismo de Estado) y finalmente desde el punto de vista de la lucha de clases (Punto 6 -La lucha del proletariado en el capitalismo decadente)[6]. Es en este último punto donde se aborda la cuestión de la posibilidad o no de obtener reformas, decisiva para fundamentar y comprender el periodo de decadencia:
- la posibilidad y la necesidad de la revolución;
- las formas que adopta la lucha del proletariado, la relación del proletariado con su vanguardia y la forma que adopta esta vanguardia.
De hecho, y el GIGC lo sabe muy bien, para la CCI, la lucha reivindicativa constituye la base granítica para el desarrollo de la lucha de clases. Esto forma parte del ADN de nuestra organización, puesto que ya estaba en el corazón de la concepción marxista del grupo precursor de la CCI, Révolution internationale en France. Así, RI nouvelle série n° 9 (mayo-junio 1974), en el artículo "Comment le prolétariat est la classe révolutionnaire", se expresaba en estos términos: "El proceso por el cual la clase obrera se eleva a la altura de su tarea histórica no es un proceso separado, exterior a su lucha económica cotidiana contra el capital. Al contrario, es en y a través de este conflicto que la clase obrera forja las armas de su lucha revolucionaria".
Nuestra plataforma no niega tal posición: "Durante más de medio siglo, los trabajadores han sentido cada vez menos interés por participar en la actividad de estas organizaciones [los sindicatos] que se han convertido en órganos en cuerpo y alma del Estado capitalista. Sus luchas para resistir el deterioro de sus condiciones de vida tendieron a tomar la forma de "huelgas salvajes" fuera y contra los sindicatos. Dirigidas por asambleas generales de huelguistas y, en los casos en que se generalizaban, coordinadas por comités de delegados elegidos y revocables por las asambleas, estas luchas se situaban inmediatamente en un terreno político, en la medida en que debían enfrentarse al Estado bajo la forma de sus representantes en la empresa: los sindicatos”. (Punto 7 - Los sindicatos: órganos del proletariado ayer, instrumentos del capital hoy).
Y recientemente hemos dicho: "El empeoramiento inexorable de la crisis del capitalismo es un estímulo esencial para la lucha y la conciencia de clase. La lucha contra los efectos de la crisis es la base para desarrollar la fuerza y la unidad de la clase obrera. La crisis económica afecta directamente a la infraestructura de la sociedad; por lo tanto, pone al descubierto las causas profundas de toda la barbarie que pesa sobre la sociedad, permitiendo al proletariado tomar conciencia de la necesidad de destruir radicalmente el sistema y dejar de engañarse sobre las posibilidades de mejorar ciertos aspectos de este.
En la lucha contra los brutales ataques del capitalismo, y sobre todo contra la inflación que golpea a todos los trabajadores de forma general e indiscriminada, los trabajadores desarrollarán su combatividad, podrán empezar a reconocerse como una clase con fuerza, autonomía y un papel histórico que desempeñar en la sociedad. Este desarrollo político de la lucha de clases le dará la capacidad de acabar con la guerra acabando con el capitalismo". (Tercer Manifiesto Internacional de la CCI El capitalismo lleva a la destrucción de la humanidad solo la revolución mundial del proletariado puede acabar con él | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [111]
Si hemos dedicado tanto espacio a refutar esta mentira descarada del GIGC, es precisamente porque es muy perjudicial para la comprensión -tal como la defiende la CCI- del proceso de desarrollo de la lucha de clases hasta la revolución.
"El último punto, el más largo de toda la plataforma, sobre la organización de los revolucionarios revela claramente la contradicción que habita en la CCI desde sus orígenes entre su enfoque y sus debilidades congénitas de orden consejista y su voluntad de reapropiarse de las lecciones del movimiento obrero y en particular de la Izquierda comunista. Es cierto que el partido se menciona como tal, formalmente, abstractamente, de hecho, al revés: "la organización de los revolucionarios cuya forma más avanzada es el partido (...); se puede hablar entonces de partido para designar la organización de esta vanguardia (...); el carácter global y centralizado de la revolución proletaria confiere al partido...". Pero en ninguna parte se mencionan el papel y la función del partido como vanguardia política y dirección del proletariado."
La base de la necesidad y el papel de la organización revolucionaria está presente de forma condensada en nuestra plataforma, de modo que cualquier cita parcial de la misma, como hace el GIGC, altera necesariamente su significado. Por eso reproducimos íntegramente el párrafo correspondiente: "La organización de los revolucionarios (cuya forma más avanzada es el partido) es un órgano necesario que la clase se da para el desarrollo de la conciencia de su porvenir histórico y para la orientación política de su lucha hacia ese futuro. Por esta razón, la existencia del partido y su actividad constituyen una condición indispensable para la victoria final del proletariado".
¿Qué tiene que decir el GIGC sobre esta formulación aparte de deformaciones? Nada, sólo humo. ¡Un puro farol!
Es más, la mayoría de las posiciones defendidas en nuestra plataforma han sido retomadas, desarrolladas y precisadas en diversos artículos de nuestra prensa, en particular en la Revista Internacional. Es el caso, en particular, de la cuestión de la "organización de los revolucionarios", ampliamente desarrollada en los textos fundamentales de la CCI y de la que el GIGC no dice ni una palabra a pesar de que conoce perfectamente su existencia. Cualquiera que los lea podrá convencerse de la importancia que concedemos a la cuestión del partido, a su papel, a su vínculo con la clase obrera y al proceso que conduce a su formación. Por ello, instamos al lector a que compruebe la validez de nuestra argumentación consultando los siguientes textos:
Ni mucho menos.
Desde el principio, cuando conspiraba en el seno del CCI hasta su transformación en el GIGC, la FICCI proclamaba a quien quisiera escucharla que era la mejor defensora de las posiciones del CCPE, ¡mucho mejor que la “oportunista CCI”! Y, ¡he aquí que de repente la GIGC se dio cuenta de que la plataforma de la CCI era en realidad una plataforma “consejista”! ¿El final de la farsa y la usurpación? Nada de eso, la broma estúpida continúa pues a los bromistas les gusta el juego. Así, descubren que nuestra plataforma "se basa en una visión economicista y fatalista que también es coherente con su visión consejista, manifiesta en sus puntos sobre el partido y la conciencia de clase". Frente a ellos proclaman los aportes de su propia plataforma, que "intenta basar la coherencia y la explicación de las fronteras de clase en la cuestión del partido y de la conciencia de clase y, por tanto, en la propia historia de la lucha de clases".
Aunque los falsificadores del GIGC estuvieran realmente convencidos de ello, no es esto, ni todas sus críticas vacías que hemos refutado, lo que prueba el consejismo de nuestra concepción del partido y de la conciencia de clase. Sobre todo, porque la supuesta nueva fuente de inspiración del GIGC no es, desde nuestro punto de vista, la más adecuada para juzgar esto: "No inventamos nada. Simplemente estábamos convencidos de la corrección política del planteamiento principista de las sucesivas plataformas que la llamada izquierda italiana había adoptado, en particular en 1945 y 1952."[7]
Por su parte, como explica en su plataforma, la CCI se basa en "el marxismo, que es la única concepción del mundo que toma realmente el punto de vista de la clase obrera:
- Explicando la marcha de la historia a través del desarrollo de la lucha de clases, es decir, de la lucha basada en la defensa de los intereses económicos en un marco dado de desarrollo de las fuerzas productivas;
- Reconociendo al proletariado como clase sujeto de la revolución que abolirá el capitalismo (Plataforma punto 1 - La teoría de la revolución comunista)".
Más concretamente, critica a la CCI por una "visión fatalista y mecánica de la historia en detrimento de la visión dinámica -marxista- que sitúa la lucha de clases en el centro y como motor de la historia".
Como el GIGC no tiene nada sustancial en lo que basar sus críticas, procede por insinuación, a través de "puede conducir a...", cuando no es francamente difamación abierta, denigración y calumnia, ámbitos todos ellos en los que ha destacado desde que entró en guerra contra la CCI cuando sus "fundadores" aún eran miembros de nuestra organización.
En cambio, lo que la historia nos ha enseñado es que cuando el oportunismo esgrime la crítica del "fatalismo" contra las posiciones de la izquierda es para concederse "flexibilidad" y "flexibilidad" en cuanto a los principios. Este era el sentido de las críticas formuladas por Trotsky en Bilan en los años 1930 y por el PCInt en Internationalisme en los años 1940. Dicho esto, lejos de nosotros identificar al GIGC con Trotsky o el PCInt. Por todas las críticas que la CCI ha lanzado contra el oportunismo de Trotsky y el del PCInt, nuestro planteamiento es el opuesto al que identifica de alguna manera al GIGC con ellos. Estos últimos, a pesar de sus debilidades, formaban parte del campo proletario. En cambio, el GIGC, desde que surgió bajo el nombre de FICCI, se ha comportado objetivamente como un defensor de los intereses de la burguesía por el daño que causa en el entorno de la izquierda comunista. Como veremos más adelante, también es evidente la complacencia del GIGC con respecto a los principios de la cuestión sindical.
Si sólo se tratara de poner de relieve el "método" del GIGC, las ilustraciones precedentes serían más que suficientes. Pero también se trata de defender nuestra plataforma contra los ataques a sus diversos puntos, por lo que no podemos prescindir de tratar otros ataques del GIGC. Al hacerlo, destacamos cómo algunos de ellos disfrazan mal una orientación claramente izquierdista.
Este ataque pretende dar a entender que la CCI apoya sin convicción las Tesis sobre la democracia redactadas por Lenin para el Primer Congreso de la Internacional Comunista.
Según el punto 8 de nuestra plataforma sobre "La mistificación parlamentaria y electoral", "en su fase de decadencia, el Parlamento deja de ser un órgano de reforma, como dijo la Internacional Comunista en el II Congreso".
Sobre este tema, el GIGC hace el siguiente comentario crítico: "las tesis [sobre la democracia burguesa escritas por Lenin] no limitan la cuestión a la mera imposibilidad de reforma en la decadencia, ni mucho menos: "La actitud de la III Internacional hacia el parlamentarismo no está determinada por una nueva doctrina, sino por la modificación del papel del propio parlamentarismo. En las condiciones actuales, caracterizadas por el desencadenamiento del imperialismo, el parlamento se ha convertido en un instrumento de mentira, fraude, violencia, destrucción, actos de rapiña, obra del imperialismo, y las reformas parlamentarias (...) han perdido toda importancia práctica para las masas trabajadoras". Como vemos, la IC engloba esto en una visión y comprensión mucho más amplias y en el primer plano político, es decir, en el plano de la lucha de clases entre burguesía y proletariado en las condiciones definidas por la fase imperialista del capital"[8].
Lo que el GIGC no menciona aquí es que las tesis de Lenin se reproducen íntegramente en el siguiente artículo de la CCI "La democracia burguesa es la dictadura del capital"[9] lo que reduce a la nada la crítica de una supuesta debilidad de nuestra posición sobre esta cuestión e ilustra una vez más el método retorcido del GIGC.
En cuanto a la idea de que este punto de nuestra plataforma no tiene en cuenta la función del Parlamento en el nuevo período, forma parte de este planteamiento, "calumnia, calumnia, siempre quedará algo" (F. Bacon), por inconsistente que sea la calumnia. En efecto, en este apartado de nuestra Plataforma, decimos del Parlamento: "La única función que puede asumir, y que explica su pervivencia, es la de mistificar. A partir de ese momento, se acaba toda posibilidad de que el proletariado lo utilice de alguna manera. En efecto, no puede conseguir reformas que se han vuelto imposibles a través de un órgano que ha perdido toda función política efectiva. En un momento en que su tarea fundamental consiste en la destrucción de todas las instituciones del Estado burgués y, por tanto, del Parlamento, en que debe establecer su propia dictadura sobre las ruinas del sufragio universal y otros vestigios de la sociedad burguesa, su participación en las instituciones parlamentarias y electorales tiene como resultado, cualesquiera que sean las intenciones de quienes la preconizan, insuflar una apariencia de vida a estas instituciones moribundas" (punto 8 de la plataforma de la CCI. Mistificación parlamentaria y electoral).
El GIGC escribe: "Es lamentable que este pasaje no haga más explícito el vínculo entre el capitalismo de Estado y las necesidades de la guerra imperialista generalizada, lo que tiende a reducir el fenómeno del capitalismo de Estado únicamente a las necesidades económicas inmediatas, cuando es ante todo una respuesta política contra el proletariado y para las necesidades de la guerra imperialista"[10].
Contrariamente a lo que afirma el GIGC, este punto de la plataforma de la CCI no reduce en absoluto el papel del capitalismo de Estado a las "necesidades económicas inmediatas", sino que tiene en cuenta todas las contradicciones a las que se enfrenta el capitalismo: "En la decadencia capitalista, la tendencia general al capitalismo de Estado es uno de los rasgos dominantes de la vida social. En este período, cada capital nacional, privado de toda base de desarrollo poderoso, condenado a una aguda competencia imperialista, se ve obligado a organizarse de la manera más eficaz para, en el plano exterior, hacer frente a sus rivales económica y militarmente y, en el plano interior, hacer frente a una exacerbación creciente de las contradicciones sociales. La única fuerza de la sociedad capaz de asumir las tareas que esto impone es el Estado" (segundo párrafo del punto 4 de la plataforma, titulado "Capitalismo de Estado"). El GIGC contaba sin duda con la credulidad de los lectores ante sus truculentas “críticas” y con su desconocimiento de las auténticas posiciones del CCI para hacer tragar otra mentira.
El punto 15 de nuestra plataforma sobre "La dictadura del proletariado" reafirma la necesidad de "la destrucción completa del Estado capitalista [y el uso por el proletariado de] su propia violencia revolucionaria de clase" pero, según el GIGC, este punto "ignora completamente el papel del partido - ¡la palabra partido no se utiliza ni una sola vez en este punto!- (...) Es cierto que el partido se menciona como tal, formalmente, abstractamente, de hecho al revés: "la organización de los revolucionarios cuya forma más avanzada es el partido (...); se puede hablar entonces de partido para designar la organización de esta vanguardia (...); el carácter mundial y centralizado de la revolución proletaria confiere al partido...". Pero en ninguna parte se menciona el papel y la función del partido como vanguardia política y dirección del proletariado"[11].
En realidad, y contrariamente a estas afirmaciones engañosas, la CCI no minimiza en absoluto el papel fundamental desempeñado por el partido en el éxito de la revolución rusa (la única revolución victoriosa), como tampoco minimiza el papel que el futuro partido estará llamado a desempeñar en la próxima revolución. Así lo atestiguan los numerosos artículos de diversos panfletos que hemos dedicado a esta cuestión, y que el GIGC se cuida de ignorar aunque es perfectamente consciente de su existencia. Entre ellos figuran:
Citando nuestra plataforma: "Los sindicatos se han vuelto inoperantes porque "el capitalismo deja de ser capaz de conceder reformas y mejoras a favor de la clase obrera", el GIGC comenta:” Una vez más, la explicación mecánica y economicista 'o reformas o imposibilidad de reformas' vuelve a fundar el hecho, correcto y que compartimos, de que los sindicatos se han convertido en "auténticos defensores del capitalismo, agencias del Estado burgués en el medio obrero (...) por la tendencia inexorable del Estado del periodo de decadencia a absorber todas las estructuras de la sociedad. " En consecuencia, y en la medida en que el paso de los sindicatos al campo burgués habría sido mecánicamente fatal sólo desde el punto de vista económico, y no el resultado de una confrontación de clases condicionada por el paso al nuevo período histórico, se descuida y se rechaza la lucha que las minorías comunistas libraron desde 1918 hasta, aproximadamente, la 2ª Guerra Mundial en los sindicatos"[12]
El GIGC atribuye a la CCI la idea de que los sindicatos se han pasado mecánicamente al lado de la burguesía. La CCI utiliza el término "ineluctablemente" y no "mecánicamente". Por otra parte, el GIGC introduce la idea de que "el paso de los sindicatos al campo de la burguesía fue el producto de un equilibrio de fuerzas, entre la burguesía y el proletariado, jugado en el seno de estos organismos”. La única interpretación posible de este paso es que la clase obrera habría podido mantener los sindicatos como arma en su lucha ¡luchando dentro de ellos!
Esta es típicamente la posición oportunista defendida por la Internacional Comunista en degeneración y que ha inspirado, e inspira aún hoy, a todas las variedades del izquierdismo[13]. De hecho, las únicas luchas realmente "inspiradoras" para el proletariado en relación con la cuestión sindical son las que han puesto en tela de juicio esta institución como medio de lucha de clases, como ocurrió en particular durante la revolución en Alemania. Esto es totalmente coherente con el análisis defendido por la CCI en el punto 7 de su plataforma: “Al entrar en su fase decadente, el capitalismo pierde toda capacidad para acordar mejoras y reformas a favor de la clase obrera. Habiendo perdido toda posibilidad de ejercer su función inicial de defensores eficaces de los intereses proletarios y confrontados a una situación histórica donde solamente está a la orden del día la abolición del salariado, y por tanto su propia desaparición, los sindicatos se han transformado, como condición de su propia supervivencia, en auténticos defensores del capitalismo, en agentes del estado burgués en el medio obrero evolución que ha sido fuertemente favorecida por la tendencia inexorable del estado en el periodo decadente a absorber todas las estructuras de la sociedad”.
¿Qué batallas habrían permitido -según el GIGC- preservar, aunque fuera momentáneamente, el sindicato como instrumento del proletariado para defender sus intereses, durante el período que va de 1918 a la Segunda Guerra Mundial? El GIGC sólo menciona una de ellas, y vale la pena detenerse en ella, sobre todo porque es un intento más de enturbiar las aguas en lo que respecta a la posición de la Izquierda Comunista de Francia sobre la cuestión sindical.
Esto lo hace especialmente deformando la filiación de la Izquierda Comunista, la propia historia de la CCI y la contribución de nuestro camarada Marc Chiric.
El GIGC cita Internationalisme, la revista de la GCF (Gauche Communiste de France): "Debemos también combatir las tendencias que, partiendo del hecho de la existencia de una burocracia sindical extremadamente fuerte, formando una capa reaccionaria con intereses homogéneos opuestos a los intereses de clase del proletariado y a la revolución proletaria, afirman que las organizaciones sindicales están obsoletas como instrumentos de lucha anticapitalista. La fracción sindical comunista está formada por todos los militantes de la organización comunista que pertenecen al mismo sindicato" (Resolución sobre la cuestión sindical). ¿Qué prueba este pasaje en relación con el problema que nos ocupa, a saber, la naturaleza de clase de los sindicatos en decadencia? Absolutamente nada, salvo que había confusión en el seno del Internacionalisme sobre la cuestión sindical.
Pero la deshonestidad sin tapujos del GIGC se aprecia claramente cuando oculta a sus lectores una realidad que tira por tierra sus “razonamientos”, en este caso el hecho de que en aquel momento se estaba produciendo un debate en el seno de la GCF sobre la naturaleza de los sindicatos, que desembocó en el siguiente análisis: "Los sindicatos están hoy completamente integrados en el Estado, son un apéndice del Estado con la función de conseguir que la clase obrera acepte las medidas de explotación y empeoramiento de sus condiciones de miseria. Los recientes movimientos huelguísticos han demostrado que este medio clásico de lucha obrera ha dejado de ser el arma exclusiva del proletariado, ha perdido su carácter absolutamente de clase y puede ser utilizado también como medio de maniobra por una fracción política capitalista contra otra, por un bloque imperialista contra otro y, en última instancia, en interés general del capitalismo".("Problemas actuales del movimiento revolucionario internacional" - Internacionalismo nº 18 - febrero de 1947).
El GIGC saluda hipócritamente a lo que llama la "CCI histórica" por haber sido finalmente capaz de comprender la verdadera naturaleza de los sindicatos: "debemos saludar la capacidad de la CCI histórica de comprender claramente que los sindicatos se han convertido en órganos de pleno derecho del Estado burgués y, al menos en los años 80, de extraer todas las consecuencias de ello en lo que se refiere a su intervención en las luchas reales de clase". Hipócrita y mendazmente, porque, como vimos antes, fue Internationalisme quien se encargó de aportar importantes aclaraciones en relación con Bilan sobre la cuestión sindical.
¿Por qué esta necesidad de alabar la intervención de la CCI en los años 80, que estaba "Lejos de esperar una lucha pura liberada de los sindicatos por la gracia del Espíritu Santo"? Por dos razones:
El GIGC afirma haber contribuido a "la reivindicación y la defensa de la lucha contra el consejismo en los años 80 que la CCI dirigía entonces"[15].No es imposible que en aquella época participaran algunos de los militantes que se convertirían en matones de la FICCI. Por otra parte, también se afirma que la CCI había "rechazado esta [lucha] desde entonces"[16] ¿Por qué lanza el GIGC semejante mentira? Posiblemente para quedar bien con la TCI, cuyo predecesor, el BIPR, había justificado su sabotaje de las conferencias de la Izquierda Comunista de los años 70 por el supuesto "consejismo" de la CCI[17].
El GIGC es incapaz de probar de hecho esta supuesta renuncia de la CCI a la lucha contra el consejismo, pero nos da una explicación de la "renuncia" en cuestión. Según el GIGC, la causa residía en "la ruptura orgánica entre la Izquierda Comunista en Francia y la CCI": "la ruptura orgánica con las fracciones de la Izquierda Comunista surgidas de la Internacional Comunista (IC), en su caso con la Izquierda Comunista en Francia (GCF) y más ampliamente con la llamada Izquierda Italiana, no podía ser superada por la mera presencia de Marc Chirik, miembro de la fracción italiana a partir de 1938, y después del GCF"[18].
Esta ruptura orgánica constituía en efecto un serio hándicap que la presencia de nuestro camarada Marc Chirik permitió afortunadamente reducir, en particular mediante la lucha contra el consejismo, más precisamente el centrismo frente al consejismo en nuestro seno[19]. La clarificación y la homogeneización que tuvieron lugar en nuestra organización en aquella ocasión permitieron a la CCI armarse contra el peligro del consejismo, cuya influencia en una parte de los jóvenes ha contribuido a su difícil politización. Por otra parte, hay un ámbito en el que la mera presencia de nuestro camarada MC no bastó para superar las debilidades ligadas a la ruptura de la continuidad orgánica, y es el de la militancia revolucionaria, que no puede prescindir de la práctica, incluso si, también en este caso, nuestro camarada MC hizo todo lo posible por transmitir las enseñanzas de su propia experiencia.
Esta debilidad en el seno de la CCI se reflejó en actitudes y planteamientos que formaban parte del espíritu de círculo criticado con razón por Lenin en el II Congreso del POSDR y al que contrapuso el espíritu de partido. Pero peor que el espíritu del círculo es la putrefacción de éste en un clanismo nihilista, y la degeneración de aquél en la peor variedad de parasitismo, dispuesto a tratar de infligir el máximo daño a la organización cuando ésta se defiende contra las acciones y el comportamiento de los matones. La FICCI, madre del GIGC, fue la peor encarnación de este enfoque que hizo mucho daño en la CCI.
No negamos la capacidad de una discusión con otros grupos proletarios de contribuir a la clarificación en nuestro seno. Sin embargo, se trata aquí de una nueva invención de la GIGC totalmente imposible desde el punto de vista cronológico.
En un artículo reciente dirigido a la TCI[20], la GIGC evoca un “debate contradictorio que el PCINT -Battaglia Communista y la CCI habían desarrollado al final de los años 70 alrededor de la cuestión del curso histórico”. La CCI habría reconocido entonces “la justeza de la crítica de BC a su posición del curso a la revolución”, la cual “hacía de la revolución una vía totalmente abierta e ineluctable”.
¿Memoria de elefante o se trata de una fabulación de la GIGC? No dice nada de en qué momento tal debate se ha producido. Para dar más consistencia a esta “historia”, la GIGC añade “gracias a esta crítica la cual CCI habría reconocido su justeza, la CCI habría cambiado – precisado y definido el “curso” como “curso hacia enfrentamientos de clase masivos decisivos”.
Una vez más, debemos dejar las cosas claras frente a las mentiras del GIGC. Es cierto que, en nuestro texto sobre El curso histórico[21], adoptado por el Tercer Congreso de la CCI en 1979, hablamos de un "curso hacia la revolución", pero ya en este documento básico, la CCI de ninguna manera "hizo de la revolución un camino abierto e inevitable", puesto que está escrito: "Nuestra perspectiva no prevé la inevitabilidad de la revolución. No somos charlatanes y sabemos muy bien, a diferencia de ciertos revolucionarios fatalistas, que la revolución comunista no es 'tan cierta como si ya hubiera tenido lugar'. Pero, cualquiera que sea el resultado final de estas batallas, que la burguesía tratará de escalonar para infligir a la clase una serie de derrotas parciales como preludio de su derrota final, el capitalismo ya no puede, a partir de ahora, imponer su propia respuesta a la crisis de sus relaciones de producción sin enfrentarse directamente al proletariado."
Y fue precisamente para evitar cualquier ambigüedad por lo que, a principios de los años 80, sustituimos la frase "curso hacia la revolución" por "curso hacia enfrentamientos de clase decisivos". No tenemos conocimiento de ninguna controversia sobre este tema entre la CCI y el BC antes de que cambiáramos nuestra redacción. Es perfectamente cierto que hubo una crítica del BC/CWO a nuestro análisis titulado "La CCI y el curso histórico: un método erróneo". Pero tuvo lugar en 1987, varios años después, por lo que no puede haber sido la "crítica constructiva reconocida como tal por la CCI". Además, la crítica del BIPR al análisis de la CCI no se refería a la manera de calificar el curso histórico, sino a la noción misma de curso histórico[22].
Cabe preguntarse por qué el GIGC querría revisar la historia de este modo. La respuesta a la pregunta queda esbozada cuando añade: "gran parte de las críticas que Battaglia Comunista hizo en su momento eran correctas, nosotros retomamos el concepto y, esperamos, el método que debe acompañarlo, el método que los camaradas de la TCI siempre han juzgado y tachado de idealista"[23][19]. Así pues, el GIGC expresó su acuerdo con la TCI y rindió homenaje a su método. Si el GIGC no hubiera sido un grupo parasitario de la peor especie, le habríamos interrogado sobre su cambio de posición cuando, en el momento de los hechos, seguía criticando con la CCI el materialismo vulgar de la TCI. Ahora le hace la pelota descaradamente.
Y ese es el significado más profundo de su intento de demoler la plataforma de la CCI. Se trata de reforzar su actitud de adulador de la TCI para atraerse aún más sus buenas gracias. Se trata de una cuestión existencial para el GIGC: para asegurar su legitimidad y quedar limpio de sus mentiras y canalladas, necesita el respaldo de una organización histórica de la izquierda comunista. En cuanto se constituyó el FICCI, éste declaró que el BIPR constituía ahora la fuerza decisiva para la constitución del futuro partido mundial del proletariado. Más tarde, rechazó el análisis del periodo actual como el de la descomposición del capitalismo y el análisis del fenómeno del parasitismo político, dos análisis que sus miembros compartían desde hacía más de una década pero que el BIPR rechazaba (y sigue rechazando la TCI). Hoy en día, el GIGC necesita reavivar la llama de su idilio con la TCI (sobre todo después de un pequeño desencuentro con esta organización[24]]) y para ello qué mejor que retomar las críticas del BIPR sobre el supuesto "consejismo de la CCI", "descubrir" las principales aportaciones del BIPR y del PCInt a su “clarificación” sobre la cuestión del partido y, recientemente, acoger con entusiasmo la iniciativa de la TCI a favor de los comités NWBCW[25]
(CCI (08 / 08/ 2023)
[1] "Prise de position sur la plateforme du Courant Communiste International [374]". Révolution ou guerre n° 18. Mai 2021
[2] "Réponse à la Tendance Communiste Internationaliste sur nos "Thèses sur la signification et les conséquences de la guerre en Ukraine [375]"", Révolution ou Guerre n° 22. Septembre 2022
[3] http://www.igcl.org/Premiers-commentaires-et-debats [376] . Revolución o Guerra n° 20. Esta brillante caracterización es el producto de un "trabajo" de relectura crítica de la plataforma de la CCI expuesta en el artículo http://www.igcl.org/Prise-de-position-sur-la-671 [377] .Revolución o Guerra n° 18. Volveremos sobre este "trabajo" en detalle próximamente.
[4] http://www.igcl.org/Prise-de-position-sur-la-671 [377]Revolución o Guerra n° 18.Irónicamente, en apoyo de este juicio, el GIGC cita la carta de Engel a Joseph Bloch del 22 de septiembre de 1890: "La situación económica es la base, pero los diversos elementos de la superestructura :las formas políticas de la lucha de clases y sus resultados (...), las formas jurídicas, e incluso los reflejos de todas estas luchas reales en el cerebro de los participantes (... ) también influyen en el curso de las luchas históricas y, en muchos casos, determinan predominantemente su forma". Se trata de una cita que la CCI ha asumido plenamente y utilizado en varias ocasiones, en particular contra la visión materialista vulgar que comparten las corrientes surgidas del Partito Comunista Internazionalista (PCInt) fundado en 1945 (la corriente "bordiguista" y la corriente representada hoy por la Tendance Communiste Internationaliste). Pero el GIGC se cuida de no criticar al PCInt en este sentido, ya que su actitud permanente hacia él ha sido la de lameculos.
[5] A este respecto, nuestras posiciones de base -que figuran en el reverso de todas nuestras publicaciones- subrayan que "La CCI pretende ser así el resultado de las aportaciones sucesivas (...) de las fracciones de izquierda surgidas en los años 20 y 30 de la degeneración de la III Internacional, en particular de las izquierdas alemana, neerlandesa e italiana". El GIGC comenta este pasaje como sigue: "Veremos que, al final, el espíritu de síntesis dejaba poco espacio a la izquierda italiana y mucho a la izquierda germano-holandesa". Esto es una mentira escandalosa. Desde su fundación, la CCI ha reivindicado explícitamente su afiliación política a la Gauche Communiste de France (GCF), que, a su vez, aunque adoptaba ciertas posiciones de la Izquierda germano-holandesa, reivindicaba su afiliación fundamental a la Fracción de Izquierda italiana. Es lo que recordábamos a finales de los años 90 en la presentación de nuestro folleto La Gauche communiste de France: "... es importante subrayar que el estudio de los esfuerzos encaminados a constituir una corriente de la Izquierda comunista en Francia pone claramente de relieve la participación preponderante de la Izquierda comunista italiana en estos esfuerzos, así como su método. Nunca se insistirá bastante en el método defendido durante este período por la Izquierda italiana (...) ... mientras que la propia Fracción italiana, agotada, abandonó la lucha que había librado durante casi 18 años declarando su autodisolución en mayo de 1945, fue la Fracción francesa de la Izquierda comunista, fundada en diciembre de 1944 y rebautizada posteriormente Izquierda comunista de Francia, la que recogió la antorcha política de la Fracción italiana.". Y en ningún momento la CCI ha abandonado esta filiación política. Así, en nuestro artículo publicado tres décadas después de la fundación de la CCI (Treinta años de la CCI : Apropiarse del pasado para construir el futuro | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [378], escribíamos: "Si bien reivindicamos las contribuciones de las distintas fracciones de izquierda de la Internacional Comunista, en la cuestión de la construcción de la organización nos referimos más particularmente a las concepciones de la Fracción de Izquierda del Partido Comunista de Italia, en particular tal como se expresaron en la revista Bilan durante los años 1930". Del mismo modo, en nuestro artículo de 2006, La izquierda comunista y la continuidad del marxismo | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [379], destacamos muy claramente la contribución fundamental de la izquierda comunista italiana a la definición política de la CCI: "las contribuciones teóricas de la izquierda comunista italiana -que más tarde incluyó fracciones en Bélgica, Francia y México- fueron inmensas y completamente insustituibles. En su análisis de la degeneración de la revolución rusa -que nunca puso en duda el carácter proletario de 1917-; en su investigación sobre los problemas del futuro período de transición; en sus trabajos sobre la crisis económica y los fundamentos de la decadencia del capitalismo; en su denuncia de la posición de la Internacional Comunista de apoyo a las luchas de "liberación nacional" ; en su elaboración de la teoría del partido y de la fracción; en su implacable pero fraternal polémica con otras corrientes políticas proletarias; en éste y en muchos otros campos, la Izquierda italiana ha cumplido sin duda la tarea que se había impuesto de desarrollar las bases programáticas de las organizaciones proletarias del futuro".
[6] Plataforma de la CCI adoptada por el Ier Congreso | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [380]
[7] Este cambio de postura es, cuando menos, cómico por parte de quienes pretendían ser los "mejores defensores de las posiciones de la CCI" cuando intentaban hundirla desde dentro. Además, deberían precisar a qué plataforma de 1945 se refieren. La adoptada por la conferencia del PCInt de 1945-46 había sido redactada por Bordiga, que ni siquiera era miembro del Partito, documento que fue objeto de críticas muy severas por parte del PCInt en 1974, ya que afirmaba que el documento había sido aceptado en 1945 "como una contribución bastante personal para el debate del futuro congreso" y "reconocido como incompatible con las firmes posiciones adoptadas ahora por el partido sobre problemas más importantes, y [que] (...)el documento siempre ha sido considerado como una contribución al debate y no como una plataforma de facto". El problema era que se había adoptado por unanimidad (incluido Damen, principal dirigente del PCInt hasta su muerte en octubre de 1979) y que se había publicado externamente como base para la afiliación al Partito. Quizás los falsificadores del GIGC se refieran al documento redactado en 1944 por Damen y considerado como un "esbozo de programa". Por tanto, deben avalar formulaciones como "nuestro partido, que no subestima la influencia de los demás partidos de masas, es el defensor del frente único", una política de la Internacional Comunista durante su deriva oportunista y a la que se había opuesto la izquierda italiana desde principios de los años veinte. Para el lector que desee saber más sobre la vida del PCInt durante los años 40, ofrecemos una referencia crítica al respecto publicada en la revista Internationalisme, publicación de la Gauche communiste de France, Le deuxième congrès du parti communiste internationaliste (Internationalisme n°36, julio de 1948); así como referencias a polémicas escritas por la CCI: Polémica: hacia los orígenes de la CCI y del BIPR, I - La Fracción italiana y la Izquierda comunista de Francia | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [381]; Polémica: hacia los orígenes de la CCI y del BIPR, II - La formación del Partito comunista internazionalista | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [382].
[8] Prise de position sur la plateforme du Courant Communiste International [383] http://www.igcl.org/Prise-de-position-sur-la-671 [377] Revolución o Guerra n° 18
[9] Tesis sobre la democracia burguesa y la dictadura proletaria | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [384]
[13] Ver Los sindicatos contra la clase obrera (V): la táctica de los izquierdistas para hacerlos tragar a los trabajadores | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [47]
[15] "Réponse à la Tendance Communiste Internationaliste sur nos "Thèses sur la signification et les conséquences de la guerre en Ukraine [375]"" Révolution ou Guerre n° 22. Septembre 2022
[16] "Réponse à la Tendance Communiste Internationaliste sur nos "Thèses sur la signification et les conséquences de la guerre en Ukraine [375]"" Révolution ou Guerre n° 22. Septembre 2022
[17] Ver el sectarismo, una herencia de la contrarrevolución que hay que superar | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [385]
[19] Ver Las corrientes centristas en las organizaciones políticas del proletariado | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [386] , Debate: oportunismo y centrismo en la clase obrera y sus organizaciones | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [296] y Resolución: Oportunismo y centrismo en el período de decadencia | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [297]
[20] Prise de position de la TCI sur les thèses (TCI) [387] / Dans l’attente d’une réponse de notre part. Révolution ou Guerre n° 21
[22] La CCI ha respondido a esta crítica mostrando la ausencia total de método que evidenciaba. Ver Polémica con el BIPR - El método marxista y el Llamamiento de la CCI sobre la guerra en la antigua Yugoslavia | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [388]
[23] Prise de position de la TCI sur les thèses (TCI) [387] Révolution ou Guerre n° 21.
[24] El GIGC se dio cuenta de que tenía menos éxito que el TCI con los nuevos elementos que se acercaban a la Izquierda Comunista, y no pudo evitar criticar al TCI: "han surgido nuevas fuerzas comunistas de las que Nuevo Curso es expresión y factor, enfrentando así directamente a los grupos históricos de la Izquierda Comunista partidista con su responsabilidad histórica ante esta nueva dinámica y ante la cual la Tendencia Comunista Internacionalista, principal organización de este campo, ha empezado a encerrarse en una actitud, o en unos reflejos, relativamente sectarios hacia nosotros e inmediatistas respecto a estas nuevas fuerzas", o "la TCI, aunque orgánicamente ligada al PC italiano y a la Izquierda Comunista italiana, está bajo el peso de un relativo informalismo, personalismo e individualismo, y por tanto del espíritu del círculo". Estas citas reproducidas en nuestro artículo El aventurero Gaizka tiene los defensores que se merece: los matones del GIGC | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [242] están tomadas del Rapport d'activités de la 2e Réunion générale du GIGC.Revolución o Guerra n°12
[25] Y hay que decir que la TCI no es insensible a las campañas de seducción de la GIGC. Desde la creación de la FICCI en 2001, el predecesor de la TCI, el BIPR, ha mostrado una gran benevolencia hacia ella; una actitud que, en general, no ha flaqueado en las últimas dos décadas, y que se manifestó de nuevo recientemente cuando la TCI se apoyó, para la organización de una reunión pública en París del grupo NWBCW, en dos miembros fundadores de la FICCI, Juan y Olivier, expulsados de la CCI en 2003 por chivatos. Es necesario recordar al TCI la fábula de Esopo titulada El cuervo y la zorra: "Un cuervo, tras robar un trozo de carne, se posó en un árbol. Un zorro lo vio y, queriendo apoderarse de la carne, se puso delante de él y alabó sus elegantes proporciones y su belleza, añadiendo que nadie estaba mejor preparado que él para ser el rey de los pájaros, y que seguramente habría llegado a serlo si hubiera tenido voz. El cuervo, queriendo demostrarle que a él tampoco le faltaba voz, soltó la carne y lanzó un fuerte grito. El zorro se abalanzó sobre él y, apoderándose del bocado, le dijo: "Oh cuervo, si tú también tuvieras juicio, nada te faltaría para convertirte en el rey de las aves". Esta fábula es una lección para tontos".
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Desde el sábado 7 de octubre un diluvio de fuego y acero cae sobre las poblaciones que viven en Israel y Gaza. En un lado, Hamas, en el otro el ejército israelí. En el medio, los civiles que sufren los bombardeos, las matanzas, las ejecuciones, la toma de rehenes. Los muertos se cuentan ya por millares.
En todo el mundo, la burguesía nos llama a elegir bando. Por la resistencia palestina a la opresión israelí. O por la respuesta israelí al terrorismo palestino. Cada uno denuncia la barbarie del otro para justificar la guerra. El Estado israelí lleva décadas oprimiendo al pueblo palestino, con bloqueos, acosos, puestos de control y humillaciones, por lo que la venganza sería legítima. Las organizaciones palestinas han estado matando a inocentes con ataques a cuchillo y atentados con bomba. Cada bando pide que se derrame la sangre del otro.
Esta lógica de la muerte es la lógica de la guerra imperialista. Son nuestros explotadores y sus Estados los que libran siempre una guerra despiadada en defensa de sus propios intereses. Y somos nosotros, la clase obrera, los explotados, los que pagamos siempre el precio, con nuestras vidas.
Para nosotros, proletarios, no hay bando que elegir, ¡no tenemos patria, ni nación que defender! A ambos lados de la frontera, ¡somos hermanos de clase!¡Ni Israel, ni Palestina!
El siglo XX fue un siglo de guerras, las guerras más atroces de la historia de la humanidad, y ninguna de ellas sirvió a los intereses de los trabajadores. Estos últimos siempre fueron llamados a ir y ser asesinados por millones por los intereses de sus explotadores, en nombre de la defensa de "la patria", la "civilización", la "democracia", incluso "la patria socialista" (como algunos presentaron a la URSS de Stalin y el gulag).
Hoy, hay una nueva guerra en Oriente Medio. En ambos bandos, las camarillas dirigentes llaman a los explotados a "defender la patria", ya sea judía o palestina. Esos trabajadores judíos que en Israel son explotados por capitalistas judíos, esos trabajadores palestinos que son explotados por capitalistas judíos o por capitalistas árabes (y a menudo de forma mucho más feroz que por los capitalistas judíos, ya que en las empresas palestinas la legislación laboral sigue siendo la del antiguo Imperio Otomano).
Los trabajadores judíos ya han pagado un alto precio por la locura bélica de la burguesía en las cinco guerras que han sufrido desde 1948. Nada más salir de los campos de concentración y de los guetos de una Europa devastada por la guerra mundial, los abuelos de los que hoy visten el uniforme del Tsahal se vieron arrastrados a la guerra entre Israel y los países árabes. Luego, sus padres pagaron el precio en sangre en las guerras del 67, 73 y 82. Estos soldados no son brutos horribles cuyo único pensamiento es matar niños palestinos. Son jóvenes reclutas, en su mayoría obreros, muertos de miedo y asco, a los que se obliga a actuar como policías y a los que se les llena la cabeza con la "barbarie" de los árabes.
También los trabajadores palestinos han pagado ya un terrible precio de sangre. Expulsados de sus hogares en 1948 por la guerra emprendida por sus dirigentes, han pasado la mayor parte de su vida en campos de concentración, reclutados de adolescentes en las milicias de Fatah, el FPLP o Hamás.
Las mayores masacres que sufrieron no fueron perpetradas por los ejércitos de Israel, sino por los de los países donde estaban estacionados, como Jordania y Líbano: en septiembre de 1970 ("septiembre negro"), el reyezuelo Hussein los exterminó en masa, hasta el punto de que algunos de ellos se refugiaron en Israel para huir de la muerte.
Hoy, en nombre de la “Patria Palestina” se quiere movilizar de nuevo a los obreros árabes contra sus hermanos judíos, de la misma manera que se pide a estos últimos asesinar por la “Tierra Prometida”.
La propaganda nacionalista fluye repugnantemente de ambos bandos, propaganda adormecedora de la mente diseñada para convertir a los seres humanos en bestias feroces. Las burguesías israelí y árabe la han estado agitando durante más de medio siglo. A los trabajadores israelíes y árabes se les ha dicho constantemente que deben defender la tierra de sus antepasados. Para los primeros, la militarización sistemática de la sociedad ha desarrollado una psicosis de cerco para convertirlos en "buenos soldados". Para los segundos, se arraigó el deseo de combatir a Israel para encontrar un hogar. Para conseguirlo, los dirigentes de los países árabes en los que estaban refugiados los mantuvieron durante décadas en campos de concentración, con unas condiciones de vida insoportables.
El nacionalismo es una de las peores ideologías inventadas por la burguesía.
Es la ideología que le permite enmascarar el antagonismo entre explotadores y explotados, unirlos a todos tras una misma bandera, por la que los explotados serán asesinados al servicio de los explotadores, en defensa de sus intereses y privilegios de clase.
Para colmo, a esta guerra se añade el veneno de la propaganda religiosa, la que crea el fanatismo más demente. Los judíos están llamados a defender con su sangre el Muro de las Lamentaciones del Templo de Salomón. Los musulmanes deben dar su vida por la Mezquita de Omar y los lugares santos del islam. Lo que ocurre hoy en Israel y Palestina confirma claramente que la religión es "el opio del pueblo", como decían los revolucionarios del siglo XIX. El propósito de la religión es consolar a los explotados y oprimidos. A aquellos para quienes la vida en la tierra es un infierno se les dice que serán felices después de su muerte siempre que sepan cómo ganarse su salvación. Y esta salvación se cambia por sacrificios, sumisión y como remate sacrificar sus vidas al servicio de la "guerra santa".
El hecho de que, a principios del siglo XXI, se sigan utilizando ampliamente ideologías y supersticiones que se remontan a la Antigüedad o la Edad Media para empujar a los seres humanos a sacrificar sus vidas dice mucho del estado de barbarie al que se está sumiendo Oriente Próximo, junto con muchas otras partes del mundo.
Fueron los dirigentes de las grandes potencias quienes crearon la situación infernal en la que hoy mueren por millares los explotados de esta región. Fue la burguesía europea, y en particular la burguesía británica con su "Declaración Balfour" de 1917, la que, para dividir y conquistar, permitió la creación de un "hogar judío" en Palestina, promoviendo así las utopías chovinistas del sionismo. Fueron estas mismas burguesías las que, tras la Segunda Guerra Mundial, que acababan de ganar, dispusieron que cientos de miles de judíos centroeuropeos fueran transportados a Palestina tras abandonar los campos de concentración nazi haciéndolos vagar lejos de su región de origen. Así no tenían que acogerlos en “su patria”.
Fueron estas mismas burguesías, primero la británica y la francesa, luego la estadounidense, las que armaron hasta los dientes al Estado de Israel para darle el papel de punta de lanza del bloque occidental en esta región durante la Guerra Fría, mientras que la URSS, por su parte, armaba al máximo a sus aliados árabes. Sin estos grandes "patrocinadores", las guerras de 1956, 67, 73 y 82 no habrían podido tener lugar.
Hoy, las burguesías del Líbano, Irán y probablemente Rusia están armando y empujando a Hamás. Estados Unidos acaba de enviar su mayor portaaviones al Mediterráneo y ha anunciado nuevas entregas de armas a Israel. De hecho, ¡todas las grandes potencias participan más o menos directamente en esta guerra y en estas masacres!
¡Esta nueva guerra amenaza con sumir en el caos a todo Oriente Próximo! No es el enésimo enfrentamiento sangriento que enluta este rincón del mundo. La magnitud de las matanzas indica que la barbarie ha alcanzado un nuevo nivel: jóvenes que bailan acribillados con ametralladoras, mujeres y niños ejecutados en plena calle a quemarropa, sin otro objetivo que satisfacer un deseo de venganza ciega, una alfombra de bombas para aniquilar a toda una población, dos millones de personas privadas de todo, agua, electricidad, gas, alimentos... ¡No hay lógica militar en todas estas exacciones, en todos estos crímenes! Ambos bandos se revuelcan en la furia asesina más espantosa e irracional.
Pero hay algo aún más grave: esta caja de Pandora no volverá a cerrarse. Al igual que con Irak, Afganistán, Siria y Libia, no habrá vuelta atrás, ni "retorno a la paz". El capitalismo arrastra a sectores cada vez más amplios de la humanidad a la guerra, la muerte y la descomposición de la sociedad. La guerra en Ucrania dura ya casi dos años y está empantanada en una carnicería sin fin. También se están produciendo masacres en Nagorno-Karabaj. Y ya existe la amenaza de una nueva guerra entre las naciones de la antigua Yugoslavia. ¡El capitalismo es la guerra!1
Los trabajadores de todos los países deben negarse a tomar partido por uno u otro bando burgués. En particular, deben rechazar la retórica de los partidos que se reclaman de la clase obrera, los partidos de izquierda y extrema izquierda, que les piden que muestren "solidaridad con las masas palestinas" en su búsqueda del derecho a una "patria". La patria palestina nunca será otra cosa que un Estado burgués al servicio de la clase explotadora y que oprime a esas mismas masas, con policías y cárceles. La solidaridad de los trabajadores de los países capitalistas más avanzados no va a los "palestinos" como no va a los "israelíes", entre los que hay explotadores y explotados. Va a los trabajadores y parados de Israel y Palestina (que, además, ya han dirigido luchas contra sus explotadores a pesar de todo el lavado de cerebro al que han sido sometidos), igual que va a los trabajadores de todos los demás países del mundo. La mejor solidaridad que pueden ofrecer es, sin duda, no alentar sus ilusiones nacionalistas.
Esta solidaridad significa ante todo desarrollar su lucha contra el sistema capitalista responsable de todas las guerras, una lucha contra su propia burguesía.
La clase obrera tendrá que conquistar la paz derrocando al capitalismo a escala mundial, y esto significa hoy desarrollar sus luchas en un terreno de clase, contra los ataques económicos cada vez más duros que le dirige un sistema sumido en una crisis insuperable.
Contra los nacionalismos, contra las guerras a las que quieren arrastrarles sus explotadores:
¡Proletarios de todos los países, uníos!
Corriente Comunista Internacional 9 octubre 2023
1 Hemos dado un marco de análisis a esta situación histórica llena de graves convulsiones y peligros dominada por guerras omnipresentes: Los años 20 del Siglo XXI: La aceleración de la descomposición capitalista plantea abiertamente la cuestión de la destrucción de la humanidad | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [71]
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Contrariamente a los izquierdistas y a los elementos excitados de la pequeña burguesía que ven el espectro de la revolución social detrás de “todo lo que se mueve”, los revolucionarios, para llevar a cabo una intervención lúcida, deben tener una brújula, un método que les enseña el marxismo, basado en las experiencias de la historia del movimiento obrero desde hace casi dos siglos. Es precisamente este método el único que puede permitirles comprender e intervenir en las luchas de la clase obrera con una visión histórica y a largo plazo, para no caer en la trampa de la impaciencia, de esperar resultados inmediatos y encontrarse así a remolque de los funcionarios de extrema izquierda de la capital o del sindicalismo de base.
Durante el verano de 2022, la CCI analizó el estallido de las luchas en el Reino Unido no como un simple acontecimiento local, sino como un fenómeno de alcance internacional e histórico. La reanudación de las luchas obreras, a una escala que no se veía en el Reino Unido desde los años 80, marcaba una verdadera ruptura en la dinámica de la lucha de clases. Ante tal acontecimiento, la CCI decidió elaborar una octavilla internacional en el que afirmábamos que las huelgas masivas en el Reino Unido eran “una llamada a la batalla para los proletarios de todos los países”.
Esto se confirmó plenamente en los meses siguientes, cuando, además de continuar las luchas en muchos sectores en el Reino Unido, estallaron huelgas y movilizaciones en varios países europeos y en otros continentes. En su mayor parte, éstas también fueron de una escala no vista en años, confirmando el retorno de la combatividad obrera tras varias décadas de estancamiento a escala mundial.
Durante el otoño de 2022, la CCI se movilizó en manifestaciones y piquetes. La sección de la CCI en Gran Bretaña participó en ocho piquetes, principalmente en Londres y Exeter, distribuyendo varios centenares de octavillas. También participó en la Feria del Libro Anarquista de Londres. La CCI también estuvo presente en la jornada de acción interprofesional celebrada en Francia el 29 de septiembre de 2022. Durante las discusiones en las manifestaciones o en los piquetes, defendimos la dimensión internacional de los ataques y, por tanto, la necesidad de luchar todos juntos, reaccionando de manera unificada y evitando empantanarse en luchas locales, dentro de la propia empresa o de su sector.
Al mismo tiempo, la CCI publicó regularmente artículos en su prensa (página web, periódicos, Revista Internacional) destacando el terreno proletario de estas diferentes luchas, pero sobre todo su importancia histórica mostrando que constituían un verdadero trampolín para la recuperación de la identidad de clase.
El estallido de la lucha contra la reforma de las pensiones en Francia a partir de enero dio un nuevo impulso a esta dinámica de luchas internacionales. Casi todas las semanas, durante casi cinco meses, millones de trabajadores salieron a la calle para oponerse a un ataque despreciable del Estado burgués. Durante los catorce días de movilización, tanto en París como en provincias, la CCI movilizó todas sus fuerzas, reagrupando a sus simpatizantes a su alrededor para difundir su prensa lo más ampliamente posible, distribuyendo cerca de 130,000 octavillas y asegurando la venta militante de sus periódicos.
La calidad de la intervención dependía de la capacidad de la CCI para adaptarse a la evolución de la reacción de clase a escala internacional, pero también a la evolución más específica de la lucha en Francia. Esta es la razón por la que la CCI ha elaborado tanto octavillas de alcance internacional como octavillas más “territoriales” cuando ha sido necesario. Esto se hizo para responder lo mejor posible a las necesidades del movimiento, no sólo en Francia, sino sobre todo a escala internacional, ya que en el mismo periodo estallaron luchas en muchos países, en las que la CCI también pudo intervenir. Este fue el caso, en mayor o menor medida, de Bélgica, España, Países Bajos, Alemania, Reino Unido y México.
¿Cuáles fueron entonces los principales temas defendidos en las manifestaciones, tanto a través de panfletos y periódicos locales como durante los debates en las manifestaciones?
- Desde enero de 2023, una nueva octavilla internacional titulada “¿Cómo desarrollar un movimiento masivo y solidario?” subrayaba la necesidad de contrarrestar la labor de división emprendida por los sindicatos desarrollando la solidaridad más allá de la propia corporación, empresa, sector de actividad, ciudad, región o país.
- Posteriormente, sin dejar de defender la misma necesidad, la CCI situó en el centro de su intervención la defensa de la autoorganización y de los métodos de lucha que permiten crear un equilibrio de fuerzas con el Estado Burgués. La octavilla del 2 de febrero: “Ser numerosos no basta, también debemos tomar nuestras luchas en nuestras manos”, y la tercera octavilla internacional: “En todas partes la misma pregunta: ¿cómo desarrollar la lucha? La tercera octavilla internacional, “En todas partes la misma pregunta: ¿cómo desarrollar la lucha? ¿cómo hacer retroceder a los gobiernos?”, respondía a esta preocupación, que se fue expresando cada vez más a lo largo de las semanas, sobre todo en los debates que mantuvimos en las marchas. En particular, defendimos la necesidad de crear lugares de discusión como las asambleas generales soberanas y abiertas a todos.
- A pesar de sus muchos puntos débiles, todas estas luchas expresaban efectivamente el intento de crear una fuerza colectiva, unida, solidaria, de encontrarse, no como individuos aislados, sino como una clase explotada que se enfrenta a su explotador. Los ecos de la lucha en Francia entre los obreros británicos y alemanes lo ilustraban plenamente.
Una de las responsabilidades de los revolucionarios es precisamente contribuir al desarrollo de este esfuerzo de recuperación de la identidad de clase. Por eso siempre hemos basado nuestra intervención en la necesidad de reapropiarnos de la experiencia y la historia de la clase obrera. Sobre todo, desde que esta preocupación se expresó espontáneamente en la lucha en Francia a través de la consigna “Nos pusiste en el 64, nosotros los pondremos en Mayo del 68”, blandida en cada marcha. O en el resurgimiento de los recuerdos de la lucha contra el CPE en 2006.
Por ejemplo, la hoja volante: “¿Cómo ganamos en 2006?” defendía la experiencia de las Asambleas Generales soberanas, que habían contribuido a la dinámica de extensión del movimiento y acabado por hacer retroceder al gobierno. Unas semanas más tarde, la cuarta octavilla internacional: “Reino Unido, Francia, Alemania, España, México, China... ¡Ir más lejos que en 1968!”, amplió este esfuerzo, pero sobre todo permitió defender más explícitamente el reto histórico de la reanudación de las luchas obreras y el desafío que planteaba: el derrocamiento del capitalismo y la victoria de la revolución proletaria para la supervivencia de la humanidad.
En general, nuestras distintas octavillas tuvieron una buena acogida, los titulares dieron a menudo en el clavo y provocaron reacciones de los manifestantes: “¡Sí, estamos todos en el mismo barco!”, “¡Sí, hay que luchar todos juntos!”, “¡Vengo de Alemania y allí también hay luchas!”, “¡Somos de Italia y hemos venido a manifestarnos con los obreros franceses!”, “¡Yo estuve en mayo del 68, hay que volver a hacer lo mismo!”, “¡Oh sí, hay que hacer la revolución!”. Estas fueron las reacciones más significativas de los numerosos debates que pudimos mantener. Por supuesto, siguen siendo minoritarias, y a veces confusas, pero expresan el esfuerzo de reflexión que se está llevando a cabo en el fondo de la clase obrera para reconocerse como clase, tomar las luchas en sus manos y desarrollar el combate que permitirá a la clase obrera tomar el camino de la revolución.
Fue esta dinámica histórica en marcha la que pusimos de relieve en la hoja volante de balance de la lucha contra la reforma de las pensiones el último día de movilización, el 6 de junio, cuando las ganas de luchar y de combatir no cesaron. En varias ocasiones, los manifestantes estuvieron de acuerdo con el título de la hoja volante, e incluso nos dijeron: “¡Hemos perdido una batalla, pero no hemos perdido la guerra!” Así que sí, “¡la lucha está por adelante!”
Nuestra intervención también fue acompañada de la distribución de cientos de ejemplares del tercer Manifiesto de la CCI1 que, frente a la espiral cada vez más mortífera y destructiva de la sociedad capitalista, defiende con uñas y dientes que el futuro de la humanidad está en manos de la clase obrera. Creemos que es responsabilidad de las organizaciones revolucionarias explicar a la clase obrera, con la mayor claridad posible, las condiciones históricas en las que se desarrolla su lucha y lo que está en juego.
Con el mismo enfoque, la CCI ha organizado también dos series de reuniones públicas sobre la lucha de clases en el mundo. La primera sobre el tema: “No estamos solos en la movilización... ¡Hay luchas obreras en muchos países! La segunda: “Gran Bretaña, Francia, Alemania, España, México, China... Ir más lejos de 1968”2.
Estas reuniones han sido animadas por una voluntad de clarificación a través de la confrontación de las diferentes posiciones en juego. Fueron auténticos foros de debate proletario, donde se expresaron apoyos, matices, dudas e interrogantes, e incluso desacuerdos con las posiciones de la CCI. Esta participación activa en los debates es una ilustración de la lenta maduración de la conciencia que se está produciendo en profundidad en el seno de la clase obrera mundial, y que es particularmente evidente en las pequeñas minorías, a menudo pertenecientes a una nueva generación, que retoma progresivamente la experiencia del movimiento obrero y de la Izquierda Comunista.
Al intervenir activamente en las manifestaciones, así como en nuestra prensa web y en papel, la CCI ha cumplido plenamente con sus responsabilidades políticas en el seno de la clase obrera. Los frutos de esta intervención se han visto en el hecho de que nuevos elementos que buscan posiciones de clase se han puesto en contacto con la CCI y algunos incluso han venido a participar en nuestras reuniones públicas.
Mientras que el impulso que comenzó en el Reino Unido en el verano de 2022 parece haberse “pausado” desde el pasado mes de junio, el estallido de huelgas en la industria automovilística estadounidense muestra claramente que el ímpetu de las luchas continúa. Para la CCI, estas luchas económicas son un terreno privilegiado para que la clase desarrolle su reflexión y su conciencia. Es responsabilidad de las organizaciones revolucionarias participar en estas luchas para hacer avanzar este esfuerzo vital para el desarrollo de la lucha revolucionaria.
Vincent, 1-octubre-2023
1 “El capitalismo conduce a la destrucción de la humanidad... Sólo la revolución mundial del proletariado puede acabar con él [111]”, Revista Internacional n°169 (2022).
2 Para una exposición más detallada de estas reuniones públicas, véase: "¿Por qué la CCI habla de ‘ruptura’ en la dinámica de la lucha de clases? [391]", Revolución Mundial n° 147 (2023).
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En la primera parte de este artículo(1) rastreamos la evolución política de Jacques Camatte desde el ala bordiguista de la izquierda comunista abandonando el marxismo y la teoría de la lucha de clases – hasta lo que llamamos “modernismo”. En esta parte, analizaremos más de cerca esta “nueva” perspectiva, centrándonos en particular en una de sus obras más conocidas, The Wandering of Humanity (El deambular de la humanidad), que apareció por primera vez en la revista Invariance (Serie 2, número 3) en 1973.
The Wandering of Humanity comienza con la afirmación que “Cuando el capital logra una dominación real sobre la sociedad, se convierte en una comunidad material, superando el valor y la ley del valor… El capital, que originalmente dependía de la relación salarial, se convierte en un déspota”.
En efecto, según Camatte, el capitalismo, al “autonomizarse”, al “huir”, ha dejado de existir; casi se ha convertido en un nuevo modo de producción. Ha “provocado la desaparición de las clases” y la humanidad en su conjunto es explotada por este extraño fantasma del capital. Camatte explica con más detalle: “Durante su desarrollo, el capital siempre tendió a negar las clases. Esto finalmente se ha logrado mediante la universalización del trabajo asalariado y la formación –como etapa de transición– de lo que se llama la clase universal, una mera colección de hombres y mujeres proletarizados, una colección de esclavos del capital. El capital logró la dominación completa mistificando las demandas del proletariado clásico, dominando al proletario como trabajador productivo. Pero al lograr la dominación a través de la mediación del trabajo, el capital provocó la desaparición de las clases(2), ya que el capitalista como persona fue simultáneamente eliminado. El Estado se convierte en sociedad cuando la relación salarial se transforma en una relación de coacción, en una relación estatista. Al mismo tiempo, el Estado se convierte en una empresa o un fraude que media entre las diferentes bandas del capital.
La sociedad burguesa ha sido destruida y tenemos el despotismo del capital. Los conflictos de clases son reemplazados por luchas entre las organizaciones -pandillas que son los diversos modos de ser del capital. Como resultado del dominio de la representación, todas las organizaciones que quieren oponerse al capital quedan sumergidas en él; son consumidos por los fagocitos”.
Y esta incapacidad de oponerse al capital se aplica no sólo a las organizaciones políticas, condenadas como vimos en la primera parte de este artículo a terminar como meros fraudes, sino a la clase obrera, al propio proletariado: “El proletariado se ha convertido en un mito, no en términos de su existencia, sino en términos de su papel revolucionario como clase que debía liberar a toda la humanidad y resolver así todas las contradicciones sociales y socioeconómicas”.
Camatte es consciente de que Marx y sus seguidores insistieron en que la clase trabajadora tenía que ir más allá de la lucha por reformas dentro de la sociedad capitalista y cifraron sus esperanzas en las crisis económicas que tarde o temprano resultarían en el declive del sistema. Pero Camatte sostiene que, al superar el valor, el capitalismo también ha superado la tendencia a la crisis: “El momento en que las fuerzas productivas alcanzaran el nivel requerido para la transformación del modo de producción sería el momento en que comenzaría la crisis del capitalismo. Esta crisis iba a exponer la estrechez de este modo de producción y su incapacidad para contener nuevas fuerzas productivas, y así hacer visible el antagonismo entre las fuerzas productivas y las formas capitalistas de producción. Pero el capital se ha escapado; ha absorbido la crisis y ha proporcionado con éxito una reserva social para los proletarios”. Camatte incluso sugiere que Bernstein fue uno de los primeros en captar esta posibilidad, aunque esto desafortunadamente llevó a Bernstein a convertirse en un apologista de “la vieja sociedad burguesa que el capital estaba a punto de destruir”.
¿Y qué perspectivas ofrece entonces el capital déspota a la humanidad? Camatte no descarta la posibilidad de que todo acabe en destrucción. Como señalamos en la primera parte de este artículo, Camatte, siguiendo en particular a Bordiga, era muy consciente de la creciente tendencia del capital a destruir el medio ambiente natural. “Algunos procesos de producción llevados a cabo durante períodos de tiempo conducen a choques con barreras naturales: aumento del número de seres humanos, destrucción del ambiente natural, contaminación”. Sin embargo, Camatte parece considerar que estos problemas pueden de alguna manera superarse, al igual que la propia crisis económica: “Pero estas barreras no pueden considerarse teóricamente como barreras que el capital no pueda superar”.
Podemos entender que en 1973 era menos evidente que la devastación de la naturaleza por parte del capital resultaría ser un problema cada vez más insuperable para el capitalismo –entre otras cosas porque, lejos de someter al mundo a un despotismo global que podría tomar medidas efectivas para contrarrestar la destrucción de la naturaleza, la creciente decadencia del capitalismo sólo ha intensificado la competencia mortal entre unidades nacionales, obligándolas a cada una de ellas a continuar saqueando todos los recursos naturales a su disposición.
La ceguera de Camatte ante la incapacidad del capitalismo para ir más allá de la competencia brutal entre sus diversas unidades también se nota en el hecho de que Wandering no tiene nada que decir sobre la competencia interimperialista que, en forma de rivalidad entre los bloques occidental y oriental, mantuvo una perspectiva muy concreta de destrucción de la humanidad mediante una guerra nuclear. Así que, para Camatte, la destrucción catastrófica de la humanidad parece menos probable que una especie de pesadilla distópica de ciencia ficción. Camatte sostiene que ya estamos presenciando “la transformación de la mente en una computadora que puede ser programada por las leyes del capital”, allanando el camino hacia un futuro fundado en la “producción de un ser perfectamente programable que ha perdido todas las características de la especie homo sapiens”.
Estas predicciones anticipan en cierto sentido los avances tecnológicos de los últimos 50 años: el creciente papel de las computadoras personales, los teléfonos móviles e Internet como vehículos de intoxicación ideológica; los inicios de experimentos con microchips insertados en el cuerpo humano; la creciente sofisticación de la Inteligencia Artificial [IA] que ha alarmado a pensadores serios como Steven Hawking (así como a personas como Elon Musk... cuyas fantasías multimillonarias son ciertamente parte del problema que tanto le preocupa(3)) y los ha llevado a emitir advertencias sobre la IA que podría apoderarse de la humanidad o incluso destruirla.
Ciertamente, en una sociedad donde el trabajo muerto domina al trabajo vivo, vemos constantemente que los instrumentos creados por la actividad humana se vuelven cada vez más destructivos y peligrosos: el aprovechamiento de la energía atómica es la prueba más clara de ello. Pero la actual aceleración de la descomposición del sistema, el “torbellino” de efectos (guerra, crisis ecológica, pandemias, etc.) que hemos descrito en otro lugar(4), plantean una amenaza mucho más inmediata para la supervivencia de la humanidad que la robotización completa de la especie. En particular, los temores expresados por los “líderes tecnológicos” sobre la posible utilización de la IA como arma son ciertamente reales, pero esto es esencialmente un aspecto de la demencial carrera armamentista impulsada por la competencia imperialista y el creciente caos militar.
Y la actual aceleración de la descomposición capitalista apunta a un significado muy diferente a la idea de que el capital “huye” -en resumen, que su loca huida hacia adelante lo está llevando al borde del precipicio, a una caída de la cual no habrá retorno. En la visión de Camatte existe la noción del capital como una entidad todopoderosa que puede deshacerse no sólo de las contradicciones inherentes a las relaciones mercantiles, sino incluso de los seres humanos vivos. En este sentido, tiene cierta semejanza con las visiones de los teóricos de la conspiración, para quienes cada etapa del camino del capital hacia el caos y la autodestrucción se explica como una parte más de un plan maestro global, incluso si los conspiradores se consuelan personalizando este omnipotente poder en forma de lagartos extraterrestres, Illuminatis o judíos, una historia que a su vez reitera una mitología gnóstica más antigua que sostiene que este mundo caído y groseramente material está en las garras inquebrantables de una deidad creadora malévola, de modo que la salvación sólo puede alcanzarse fuera de los confines de la existencia terrenal.
Lo mismo podría decirse de la capacidad del capitalismo para absorber las crisis económicas: en 1973, frente a las elucubraciones de gente como Marcuse, Castoriadis o los situacionistas, nuestra corriente tuvo que argumentar con mucha fuerza para demostrar que el boom de la posguerra había terminado y el capitalismo estaba entrando en una crisis abierta de sobreproducción. Camatte no se equivocó al señalar la creciente tendencia del Estado a absorber a la sociedad civil y a tratar de contener las rivalidades entre diferentes empresas capitalistas (al menos dentro de los confines de la nación). Pero esto es precisamente a lo que se refiere la izquierda comunista cuando sostiene que el capitalismo de Estado se ha convertido en una tendencia universal en el período de decadencia capitalista y probablemente sea significativo que Bordiga, de quien Camatte tomó varias ideas, nunca aceptó el concepto del capitalismo de Estado.
Para la mayoría de la izquierda comunista, sin embargo, es imposible entender la respuesta de la burguesía a su crisis histórica sin utilizar el concepto de capitalismo de Estado. El aparato estatal se ha convertido en el instrumento irreemplazable para abordar las contradicciones económicas del sistema, pero las últimas décadas han demostrado que cuanto más recurre la clase dominante a medidas estatales para contener el impacto de estas contradicciones, más simplemente las aplaza hasta una fecha posterior, cuando estallan de una manera aún más peligrosa, como ocurrió con la llamada “crisis financiera” de 2008, producto de dos décadas o más de crecimiento impulsado por la deuda. También debemos recordar que fueron precisamente los intentos del modelo estalinista de capitalismo de Estado de “asignar el valor” que condujo a su colapso final.
Y esto nos lleva a un defecto más fundamental en la tesis de Camatte: la idea de que el capital ha superado al valor.
En realidad, el capital sin valor no es nada, y lejos de ser algo meramente “asignado por el capital”, es la imperiosa necesidad de expandir el valor lo que ha obligado al capitalismo a ocupar y mercantilizar cada aspecto de la actividad humana y cada parte de la geografía terrestre. El mantenimiento de este impulso ha continuado a lo largo de lo que Camatte llama el período de dominación real, pero que nosotros vemos como la época de decadencia capitalista. La necesidad de expandir el valor sigue siendo la raíz de este proceso, incluso si ha requerido una intervención estatal masiva, niveles astronómicos de deuda y capital ficticio y, por tanto, una interferencia sistemática con el funcionamiento de la propia ley del valor. Camatte ve este impulso universalizador como lo vio Marx, pero mientras que para Camatte el proceso conduce al inexpugnable despotismo del capital a través de la superación del valor, para Marx este mismo impulso contiene las semillas de la desaparición del sistema: “Esta tendencia –que el capital posee, pero que al mismo tiempo, siendo el capital una forma limitada de producción, lo contradice y, por lo tanto, lo conduce a su disolución, distingue al capital de todos los modos de producción anteriores y al mismo tiempo contiene este elemento: el capital se plantea como un mero punto de transición”(5) Rosa Luxemburgo, en particular, desarrolló más tarde este enfoque para insistir en que el impulso del capitalismo para lograr la dominación total y universal nunca podría lograrse, ya que el solo intento de hacerlo desataría todas las contradicciones subyacentes del sistema: económicas, sociales y políticas, y esto lo hundiría inexorablemente en una era de catástrofe. Frente a esta visión –que en nuestra opinión ha sido confirmada en gran medida por la trayectoria bárbara del capitalismo en los siglos XX y XXI-, The Wandering of Humanity es en parte una polémica contra la noción de decadencia capitalista, en particular la defendida por Révolution Internationale, uno de los grupos que formarían la CCI en 1975.
“El modo de producción capitalista no es decadente y no puede ser decadente” (Wandering of Humanity).
En el artículo “Decadencia del modo de producción capitalista o decadencia de la humanidad” (publicado originalmente en el mismo número de Invariance e incluido en el panfleto folleto Rojo y Negro), Camatte cita un pasaje de los Grundrisse al que hemos tenido ocasión de referirnos. en varias ocasiones(6), principalmente para mostrar que la decadencia del capitalismo no debe equipararse con un cese de la acumulación capitalista o un cese total del desarrollo de las fuerzas productivas:
“El desarrollo más elevado de esta base misma (la flor en la que se transforma; pero es siempre esta base, esta planta como flor; por lo tanto, se marchita después de la floración y como consecuencia de la floración) es el punto en el que ella misma es trabajada, desarrollada, en la forma en que sea compatible con el más alto desarrollo de las fuerzas productivas y, por tanto, también con el más rico desarrollo de los individuos. Tan pronto como se alcanza este punto, el desarrollo ulterior aparece como decadencia, y el nuevo desarrollo comienza a partir de una nueva base”.
Pero ya en 1972, en un artículo de la antigua serie de RI, nº 7, “Voluntarismo y confusión”, se utiliza el mismo pasaje para apoyar la teoría de la decadencia contra varios grupos, en su mayoría de carácter consejista, que negaban la conexión entre revolución y las condiciones históricas objetivas; en resumen, la necesidad de un período de decadencia. Pero según Camatte, que cita el artículo de RI en una nota a pie de página, “hay decadencia porque el desarrollo de los individuos está bloqueado. No es posible utilizar esta frase para apoyar la teoría de la decadencia del modo de producción capitalista”. Según Camatte, “el resto de la digresión de Marx confirma que la decadencia se refiere a los seres humanos”.
El ataque a la teoría de la decadencia también ocupa una parte importante de Wandering, sobre todo en este párrafo: “No tiene sentido proclamar que las fuerzas productivas de la humanidad han dejado de crecer, que el modo de producción capitalista ha comenzado a decaer. Tales puntos de vista revelan la incapacidad de muchos teóricos para reconocer la fuga del capital y, por tanto, para comprender el comunismo y la revolución comunista. Paradójicamente, Marx analizó la descomposición de la sociedad burguesa y las condiciones para el desarrollo del modo de producción capitalista: una sociedad donde las fuerzas productivas pudieran desarrollarse libremente. Lo que él presentó como proyecto del comunismo fue realizado por el capital”.
El rechazo de Camatte a la teoría de la decadencia está bastante explícitamente vinculado a un rechazo del “mito” del proletariado y, en última instancia, a un rechazo de Marx, quien, si bien Camatte admite generosamente que puede proporcionar algún material para comprender la fuga del capital, nunca lo entendió realmente. (o su “dominación real”). “Así, la obra de Marx parece ser en gran medida la auténtica conciencia del modo de producción capitalista” –en gran parte porque desarrolló una dialéctica de las fuerzas productivas, sosteniendo que “la emancipación humana dependía de su máxima expansión. La revolución comunista –por lo tanto el fin del modo de producción capitalista– iba a tener lugar cuando este modo de producción ya no fuera ‘lo suficientemente grande’ para contener las fuerzas productivas”. Pero como el capital se ha “autonomizado” y puede desarrollarse sin límites, ya ha realizado lo que Marx presentó como el proyecto del comunismo.
No es fácil orientarse en el laberinto de los vagabundeos teóricos de Camatte, pero parece estar diciendo no sólo que Marx se equivocó al argumentar que el conflicto entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas proporciona la base objetiva para la revolución comunista: refutando así no sólo la teoría de la decadencia capitalista, en la que tal conflicto asume un carácter permanente, sino también el enfoque general de Marx sobre la evolución histórica, en el que se basa la teoría del ascenso y la decadencia del capitalismo(7). Para Camatte, mantener los argumentos de Marx en realidad expresa una perspectiva capitalista que ve el objetivo del comunismo como una sociedad de crecimiento cuantitativo perpetuo; de hecho, de acumulación.
Por supuesto, esto es cierto para la caricatura estalinista del comunismo, pero ignora por completo que para Marx, el desarrollo de las fuerzas productivas bajo el comunismo tenía un significado completamente diferente, ya que significa sobre todo el florecimiento de las posibilidades creativas de la humanidad, no la producción de cosas en una espiral sin fin. Camatte parece reconocer esto de alguna manera, ya que dice que, para Marx en el tercer volumen de El Capital y en la Crítica del Programa de Gotha, “la discontinuidad (entre capitalismo y comunismo) radica en el hecho de que el objetivo de la producción está invertido… El objetivo ya no es la riqueza, sino los seres humanos”. Y, sin embargo, al mismo tiempo, Camatte insiste en que Marx realmente no vio una discontinuidad porque aboga por una fase de transición, la fase de dictadura proletaria, que es “un período de reformas, siendo la más importante la reducción de la jornada laboral y el uso del bono laboral”. Aquí, según Camatte, vemos “el reformismo revolucionario de Marx en su mayor amplitud”.
Alternativamente, podemos ver el trabajo de Camatte como la auténtica conciencia del punto de vista primitivista que sostiene que el desarrollo de la tecnología (identificado estrechamente con el concepto de desarrollo de las fuerzas productivas) es la causa real de los males de la humanidad y que sería mejor regresar al comunismo de los cazadores recolectores. Camatte niega que su comunismo sea un simple regreso al pasado, al “nomadismo del tipo practicado por nuestros ancestros lejanos que eran recolectores”, pero no es casualidad que primitivistas de pleno derecho como el grupo en torno al Quinto Poder en Estados Unidos fuera tan impresionado por las teorías de Camatte.
Pero Camatte sigue hablando de la necesidad de una revolución comunista. Dado que “ya no se puede sostener que existe una clase que represente a la humanidad futura”, dado que el proyecto proletario no es más que un programa para la reforma del capital, ¿quién hará la revolución? A veces parece ser obra de la humanidad en su conjunto, ya que la humanidad como tal es explotada en el período de dominación real: “amenazados en su existencia puramente biológica, los seres humanos comienzan a levantarse contra el capital”. Pero si la humanidad misma está en declive, ¿de dónde vendrá el movimiento hacia el comunismo?
Hay muchas cosas en la descripción que Camatte hace del comunismo en Wandering que podemos aceptar, principalmente porque ya hemos visto en ella la obra de Marx y otros marxistas: su vínculo dialéctico con las Gemeinwesen (comunidades) del pasado, la comunidad humana arcaica que Marx estudió atentamente en sus últimos años(8); su definición social general: “el comunismo pone fin a las castas, las clases y la división del trabajo”; la relación que restablece entre la humanidad y el resto de la naturaleza: “no es dominación de la naturaleza sino reconciliación y, por tanto, regeneración de la naturaleza”. Y –una visión que parece estar en contradicción con su afirmación de que el comunismo no es un nuevo modo de producción- “los seres humanos en el comunismo no pueden definirse como simples usuarios... los seres humanos son creadores, productores, usuarios. Todo el proceso se reconstituye a un nivel superior y para cada individuo”. En otras palabras, el comunismo significa que los seres humanos produzcan lo que necesitan y desean de una manera cualitativamente nueva, y por eso mismo no deja de representar un “modo de producción”. Camatte también tiene razón al insistir en que “la lucha contra la reducción de la amplitud de la revolución es ya una lucha revolucionaria”, ya que la revolución proletaria, como insistió Marx desde el principio, es la base no sólo para la abolición de la explotación capitalista, sino también para superar todas las demás opresiones, represiones y divisiones que mantienen a la humanidad a raya, para que el comunismo sea el punto de partida para el pleno florecimiento del potencial humano, un potencial que hasta ahora sólo hemos visto atisbos.
Pero a menos que se pueda ver un “movimiento real” en esta sociedad contra la dominación del capital –que los marxistas consideran el movimiento de la clase trabajadora contra la explotación– las descripciones del futuro comunismo vuelven a caer en el utopismo, como observó Bordiga una vez. Y cuando miramos un poco más de cerca lo que Camatte percibe como signos de un movimiento real dentro del orden existente, vemos emerger un verdadero “reformismo”.
Es cierto que sostiene, en Wanderings, que “el objetivo no puede alcanzarse mediante el establecimiento de comunidades que, siempre aisladas, nunca sean un obstáculo para el capital, que puedan ser fácilmente rodeadas por el capital... Tampoco puede alcanzarse el objetivo mediante el cultivo del propio ser individual, en el que finalmente se encontraría el verdadero ser humano”. Y sin embargo, en otros lugares, particularmente en el provocador título “Debemos abandonar este mundo”(9), que ya sugiere la posibilidad de algún tipo de huida mágica fuera de la civilización actual, expresa un gran interés en las posibilidades que tienen las comunas vegetarianas, los regionalistas y... los antivacunas podrían formar una especie de vanguardia de resistencia contra el capital.
Y más recientemente, en la entrevista del Círculo Marx a la que nos referimos en la primera parte de este artículo(10), expresa un interés real por los chalecos amarillos:
“JC: A decir verdad, sé muy poco sobre el movimiento de los chalecos amarillos. No lo he estudiado. Pero lo que sentí al principio como importante fue el hecho de rechazar totalmente el mundo tal como es. Y es la necesidad de reconocimiento, y es bastante extraordinario, el hecho de que nos pongamos un chaleco amarillo para ser visibles, y que vayan en las rotondas muestra el problema de ser vistos. Pero no puede abrirse a otra cosa; se mantiene en oposición a los demás”.
¡Todo menos la lucha de clases! El resultado del intento de Camatte de ir más allá de la vieja y pobre lucha de la clase obrera y descubrir la verdadera rebelión de la humanidad se revela como una verdadera regresión a formas de rebelión que, en el mejor de los casos, disuelven a la clase trabajadora en el “pueblo” y, en el peor –como la lucha antivacunas de hoy- han sido recuperados por la extrema derecha del capital (de ahí quizás su disposición a colaborar con los dudosos defensores de la alianza Rojo-Marrón del Círculo Marx).
Pero lo que más claramente traiciona esta perspectiva no revolucionaria, incluso explícitamente antirrevolucionaria, es cuando, al final de “Debemos dejar este mundo”, advierte contra la idea de derrocar al capital mediante un ataque frontal: “Hay que prever una nueva dinámica, ya que el MCP( 11) no desaparecerá tras una lucha frontal del pueblo contra su actual dominación, sino mediante una enorme renuncia que implica el rechazo de un camino utilizado durante milenios” – un argumento más avanzado en la entrevista cuando advierte :
“CM: ¿Crees de alguna manera que el capital se ha convertido en una totalidad que ya no tiene un exterior, que ya no tiene un exterior, y que en relación con esta totalidad la lucha de clases es ahora sólo un fenómeno interno al capital, que una verdadera oposición para usted, se convierte en la que existe entre la humanidad y el capital. ¿La verdadera oposición decisiva ya no es entre clases?
JC: Sí, y ahora voy aún más lejos, en el sentido de que no podemos plantear una oposición entre humanos y capital porque cuando estamos en esta dinámica, todavía estamos en la dinámica de la enemistad, y oponerse a algo es reforzarlo. ... Pero vi que ahora ya no podemos luchar contra el capital. No porque el capital sea demasiado fuerte sino porque lo mantiene vivo.
CM: La lucha contra el capital acaba inevitablemente reforzándolo.
JC: Absolutamente
CM: Entonces dices que debemos abandonar este mundo irrevocablemente. Si el mundo es el lugar de todos los lugares, si el mundo es ahora evidentemente el del capital convertido en totalidad, ¿cómo podemos abandonar este mundo? ¿Crees que has dejado este mundo?
JC: Sí. No podemos dejar este mundo materialmente, pero lo dejamos en la medida en que ya no aceptamos lo que nos da. Pero estamos obligados a vivir. Pero por ejemplo yo vivo aquí, no voto, hace 27 años que no voy a votar, pero estoy en buenos términos con el alcalde. Que sea él u otro, da lo mismo. Ese es es mundo. Y vivo afuera, en la medida que puedo, porque es obvio que estoy atrapado por los impuestos, por esto, por aquello. Entonces, con todo mi proceso de pensamiento, con todo mi comportamiento, no siento que reproduzca esta sociedad. Pero aún más que antes, con el proceso de inversión paso a otra cosa”.
De hecho, esta idea de una “salida” individual ya está teorizada en Wandering, precisamente en el pasaje que precede a su aparente rechazo a llegar al comunismo mediante la creación de comunidades anticapitalistas o el cultivo del propio ser individual: “Todos somos esclavos de capital. La liberación comienza con el rechazo a percibirse a uno mismo en términos de las categorías del capital, es decir, como proletario, como miembro de la nueva clase media, como capitalista, etc. Así también dejamos de percibir al otro -en su movimiento hacia la liberación- en términos de esas mismas categorías. En este punto puede comenzar el movimiento de reconocimiento del ser humano”.
En resumen: antes de que puedas cambiar el mundo, cámbiate a ti mismo. Esta visión individualista e idealista es perfectamente compatible con la noción de desaparición de la clase obrera que ha alcanzado su paroxismo en la fase de descomposición capitalista. Y, según Camatte, el comienzo de la liberación no es que los trabajadores se reconozcan como parte de una clase antagónica al capital, recuperen su identidad de clase, sino exactamente lo contrario: sumarse a la gran disolución en la que las clases no tienen sustancia. y la lucha de clases simplemente refleja nuestra esclavitud a las categorías del capital.
CDW
Posdata:
Como mostramos en un artículo anterior de esta serie(12), la influencia del modernismo en el renaciente movimiento revolucionario de principios de los años 70 también se sintió en la “pre-CCI” a través de la “tendencia Bérard”. Recordamos que esta influencia se expresó tanto en el rechazo de la lucha obrera por reivindicaciones inmediatas como, a nivel organizativo, en la oposición a los primeros intentos de centralizar el grupo Revolución Internacional a escala nacional. En una reunión del grupo en 1973, centrada en la necesidad de elegir una comisión centralizadora, Bérard advirtió que esta iniciativa conduciría a un Comité Central de tipo trotskista o estalinista, a una fuerza para la burocracia. El camarada Marc Chirik respondió con una advertencia a Bérard: que él y su tendencia se dirigían en la dirección de Barrot y Camatte y, por tanto, hacia el abandono no sólo de la organización revolucionaria sino también de la clase revolucionaria. Bérard rechazó indignado esta advertencia.
Poco tiempo después, “Une Tendance Comunista” se salió del marco de la organización publicando su folleto La Revolución Sera Comunista o no será, única expresión pública de este efímero grupo. En él, hay una sección titulada “Por qué Invariance ya no es revolucionario”, que, si bien reconoce que Invariance había hecho algunas contribuciones fructíferas (como en la cuestión de la dominación formal/real), posteriormente entró en el ámbito de la ideología con su visión de una revolución hecha por la “humanidad”, consecuencia de su idea de que el capital se había convertido en una “comunidad material”:
“de ahí su incapacidad para captar las contradicciones reales del período de crisis histórica (la tendencia exacerbada hacia la dominación real del capital que choca con los límites del intercambio, la tendencia hacia la proletarización de toda la humanidad contrarrestada por la incapacidad de la relación salarial para integrar a aquellos que no tienen nada en qué apoyarse (los sin reservas). El capital deviene abstractamente unificado, completamente abstracto y va más allá de sí mismo en la comunidad material... El absurdo de un combate de la ‘humanidad’ contra ‘El capital’ se basa obviamente en la idea de que la humanidad ya existe –y aquí tenemos la visión reformista y aclasista en toda su plenitud”.
Y el texto también critica la idea que acompaña a Camatte de que cualquier intento de las minorías comunistas de organizarse sólo puede conducir a un nuevo escándalo.
Da la casualidad de que Bérard en este punto estaba más influenciado por Barrot/Dauvé (13) que por Camatte, y por lo tanto pudo conservar referencias al proletariado como sujeto de la revolución. De hecho, era una especie de punto intermedio entre la posición de la izquierda comunista que estaba dejando atrás –en resumen, la insistencia de Marx en la necesidad de que la clase trabajadora afirme su autonomía en la lucha contra la explotación capitalista y ejerza su dictadura durante el período de transición hacia el comunismo- y el abierto abandono del proletariado por parte de Camatte. Como mostramos en el artículo sobre la tendencia Bérard, esta postura centrista se basaba en la teoría pseudodialéctica de una afirmación/negación simultánea del proletariado.
Muchos de los comunistizadores actuales todavía residen en este punto intermedio, pero la tendencia hacia la negación pura de la lucha de clases de Camatte es muy fuerte en el medio modernista. En el caso de Bérard, su posterior –y muy rápido– abandono de la política de la izquierda comunista, de cualquier actividad organizada, y su evolución hacia una especie de primitivismo, confirmaron plenamente la predicción de Marc.
1 Crítica: Parte 3:1
2 The Wandering of Humanity - Jacques Camatte [393] Esta es la versión en línea de la traducción de 1975 de Black and Red, el grupo en torno a Freddy Perlman en Detroit. Sobre el término “despotismo”, Camatte añade una importante nota a pie de página, mostrando que su elección de la palabra “despotismo” no es accidental: “Aquí vemos una convergencia con el modo de producción asiático, donde las clases nunca podrían volverse autónomas; en el modo de producción capitalista son absorbidas”
3 Musk fue cosignatario de una declaración de 1000 “Líderes en tecnología” que pedían una pausa en el desarrollo de la IA hasta que se pueda saber más sobre sus consecuencias, citando “profundos riesgos para la sociedad y la humanidad”. "Elon Musk and Others Call for Pause on A.I., Citing ‘Profound Risks to Society’ [394]". Poco después, uno de los firmantes, Geoffrey Hinton, dimitió de su puesto como líder de Google para centrarse en los riesgos que plantea la IA(IInteligencia Artificial).
4 The acceleration of capitalist decomposition poses the clear possibility of the destruction of humanity [395].
5 Cuaderno V, Capítulo sobre el Capital. Grundrisse 10 (marxists.org) [396], p540 en la edición Penguin. -version inglesa
6 Por ejemplo, Growth as decay [el crecimiento como decadencia].
7 En particular, en su “Prefacio a la Introducción a la Crítica de la Economía Política”, reproducido como anexo a "Decadence of capitalism (ii): What scientific method do we need to understand the present social order...? [397]" que sostiene que el Prefacio proporciona el fundamento metodológico de la idea del ascenso y declive de los sucesivos modos de producción desde la disolución del comunismo primitivo.
8 Véase el artículo de nuestra serie sobre el comunismo, El Marx de la madurez - Comunismo del pasado, comunismo del futuro [398].
9 Invariancia 5... una traducción al inglés de Dave Brown se puede encontrar aquí: This world we must leave - Jacques Camatte [399]
10 Entrevista a Jacques Camatte (2019) Interview with Jacques Camatte (2019) [400]
11 MPC; “Esta abreviatura significa Modo de Producción Capitalista, que Invariance nunca explica en detalle. Recuerda a los antiguos hebreos, que mostraban una renuencia similar a la hora de nombrar a su creador” (“Modernismo: del izquierdismo al vacío”, World Revolution número 3)
12 Del izquierdismo al modernismo: las desventuras de la “tendencia Bérard” From leftism to modernism: the misadventures of the ‘Bérard tendency’ [401]
13 Volveremos a las ideas principales de Barrot/Dauvé en otro artículo.
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“Una de las formas de engañar a la clase obrera es el pacifismo y la propaganda abstracta en favor de la paz. En el capitalismo, especialmente en su etapa imperialista, las guerras son inevitables”. (Trotsky, Escritos de León Trotsky, 1929-1940)1.
La cadena asfixiante de guerras imperialistas acecha nuevamente a la humanidad, y esta ves lamentablemente el proletariado de medio oriente es victima, una ves mas, de la barbarie originada por el capital. Luego de los ataques terroristas de hamas, que tuvo como victimas a cientos de trabajadores y soldados israelíes inocentes, el estado de Israel decidió realizar una incursión militar sin precedentes sobre la franja de gaza, dejando a una infinidad de niños, mujeres y ancianos muertos y heridos. Los partidos izquierdistas y los medios de prensa burgueses afiliados a su ideología cantan al unisonó la idea de que todos nos pongamos del lado del “pueblo palestino oprimido”, demonizando a los soldados israelíes como “monstruos sin corazón”. Es una vieja táctica de una burguesía “más débil” militarmente demonizar a los soldados enemigos con el fin de adquirir apoyo de los trabajadores del mundo, es la misma técnica que el gobierno de Ucrania utiliza para adquirir armamento de Europa occidental, insistir en la idea de que los soldados rusos son “terroristas” y “criaturas sin corazón”. La verdad es otra, una gran cantidad de soldados israelíes (y en realidad de todo el mundo) se encuentran profundamente asqueados y cansados de todos los asesinatos y crímenes que deben realizar con el fin de defender a su estado imperialista, quedando al mismo tiempo profundamente dañados y traumados por la guerra. En el otro bando, los obreros de palestina se ven altamente cegados y adoctrinados por la propaganda religiosa, nacionalista y tercermundista de HAMAS y sus acólitos, lo que les impide tener una consciencia de clase critica de la situación. Con HAMAS se ve una vez más que la religión y el nacionalismo están al servicio de la guerra y el capital, y no son más que un obstáculo para la clase.
La solución no se encuentra en medio oriente, pues en esos países, igual que en ucrania el proletariado se encuentra profundamente diezmado y destruido por la guerra, la guerra y sus nefastas consecuencias prácticamente han destruido la fuerza de trabajo local. La única luz en esta oscuridad se ven en las huelgas que se están llevando a cabo principalmente en Norteamérica y Europa occidental, lugares donde el movimiento obrero está mucho más concentrado y es mas fuerte políticamente. Hay que poner todas las esperanzas de la humanidad en los obreros de Norteamérica y Europa.
De la misma forma hay que mencionar que una ves más se aprecia el análisis del “efecto torbellino” defendido por la CCI2. Pues la guerra de medio oriente también ha traído otros resultados nefastos, como la subida del precio del petróleo y las graves crisis migratorias que se producirán de ahora en adelante, saturando aun mas a los estados europeos que constantemente reciben inmigrantes de medio oriente.
Según diversos medios de comunicación alrededor del mundo debido a la guerra entre Israel y hamas ya hay miles de muertos y heridos, ciudades completas destrozadas, hospitales aniquilados, cientos de miles de refugiados a quienes el estado israelí engañó con la supuesta seguridad del Sur de Gaza, un daño psicológico y emocional irreparable para miles de trabajadores y soldados, etc. La paz imperialista (representada por su ideología oficial el pacifismo) no es mas que un engaño a las masas proletarias, solo sirve para preparar las condiciones para la siguiente carnicería entre obreros. No, solo la revolución comunista mundial podrá acabar de una ves por todas con la barbarie capitalista, cualquier otro camino es un engaño para la humanidad.
Rodrix
1 Lenin y la guerra imperialista. (s. f.). https://ceip.org.ar/Lenin-y-la-guerra-imperialista#_ftn1 [405]
2 Los años 20 del Siglo XXI: La aceleración de la descomposición capitalista plantea abiertamente la cuestión de la destrucción de la humanidad | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [71]
"Horror", "masacres", "terrorismo", "terror", "crímenes de guerra", "catástrofe humanitaria", "genocidio"... las palabras que salpican las portadas de la prensa internacional dicen mucho de la magnitud de la barbarie en Gaza.
El 7 de octubre, Hamás mató a 1.400 israelíes, cazando a ancianos, mujeres y niños en sus casas. Desde entonces, el Estado de Israel se venga y mata en masa. El diluvio de bombas que llueve día y noche sobre Gaza ha causado ya la muerte de más de 10.000 palestinos, entre ellos 4.800 niños. En medio de edificios en ruinas, los supervivientes carecen de todo: agua, electricidad, alimentos y medicinas. En este mismo momento, dos millones y medio de gazatíes están amenazados por el hambre y las epidemias. 400.000 de ellos son prisioneros en la ciudad de Gaza, y cada día caen cientos, destrozados por los misiles, aplastados por los tanques y ejecutados por las balas.
La muerte está por todas partes en Gaza, igual que en Ucrania. No olvidemos la destrucción de Marioupol por el ejército ruso, el éxodo de personas, la guerra de trincheras que está enterrando a la gente. Hasta la fecha, se cree que han muerto casi 500.000 personas. La mitad en cada bando. Toda una generación de rusos y ucranianos está siendo sacrificada en el altar del interés nacional, en nombre de la defensa de la patria. Y aún hay más: a finales de septiembre, en Nagorno-Karabaj, 100.000 personas se vieron obligadas a huir ante el ejército azerbaiyano y la amenaza de genocidio. En Yemen, el conflicto del que nadie habla se ha cobrado más de 200.000 víctimas y ha reducido a 2,3 millones de niños a la desnutrición. El mismo horror de la guerra se libra en Etiopía, Myanmar, Haití, Siria, Afganistán, Malí, Níger, Burkina Faso, Somalia, Congo, Mozambique... Y se está gestando el enfrentamiento entre Serbia y Kosovo.
¿Quién es el responsable de toda esta barbarie? ¿Hasta dónde puede extenderse la guerra? Y, sobre todo, ¿qué fuerza puede oponerse a ella?
En el momento de escribir estas líneas, todas las naciones piden a Israel que "modere" o "suspenda" su ofensiva. Rusia exige un alto el fuego, tras haber atacado Ucrania con la misma ferocidad hace año y medio, y haber masacrado a 300.000 civiles en Chechenia en 1999 en nombre de esta "lucha contra el terrorismo”. China dice querer la paz, pero está exterminando a la población uigur y amenazando a los habitantes de Taiwán con un diluvio de fuego aún mayor. Arabia Saudí y sus aliados árabes quieren el fin de la ofensiva israelí mientras diezman a la población de Yemen. Turquía se opone al ataque contra Gaza mientras sueña con exterminar a los kurdos. En cuanto a las grandes democracias, tras apoyar "el derecho de Israel a defenderse", piden ahora "una tregua humanitaria" y "el respeto del derecho internacional", habiendo demostrado su pericia en las matanzas masivas con notable regularidad desde 1914.
Este es el principal argumento de Israel: "la aniquilación de Gaza es legítima", como lo fueron las bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki y los bombardeos de alfombra sobre Dresde y Hamburgo. ¡Estados Unidos libró las guerras de Afganistán e Irak con los mismos argumentos y métodos que Israel hoy!¡Todos los Estados son criminales de guerra! Grandes o pequeños, dominados o poderosos, aparentemente belicistas o moderados, todos participan en realidad en la guerra imperialista en la arena mundial, y todos consideran a la clase obrera carne de cañón.
Son estas voces hipócritas y embusteras las que ahora nos quieren hacer creer en su impulso a la paz y en su solución: el reconocimiento de Israel y Palestina como dos Estados independientes y autónomos. La Autoridad Palestina, Hamás y Al Fatah están prefigurando cómo sería este Estado: como todos los demás, explotaría a los trabajadores; como todos los demás, reprimiría a las masas; como todos los demás, iría a la guerra.
Ya hay 195 estados "independientes y autónomos" en el planeta: ¡juntos, gastan más de 2.000 billones de dólares al año en "defensa"! Y de aquí a 2024, estos presupuestos se dispararán.
Entonces, ¿por qué acaba de decir la ONU: "Necesitamos un alto el fuego humanitario inmediato. Han pasado treinta días. Ya es suficiente. Tiene que parar ahora” ? Obviamente, los aliados de Palestina quieren el fin de la ofensiva israelí. En cuanto a los aliados de Israel, esas "grandes democracias" que dicen respetar el "derecho internacional", no pueden dejar que el ejército israelí haga lo que quiera sin decir nada. Las masacres de Tsahal son demasiado visibles. Sobre todo, desde que prestan apoyo militar a Ucrania contra la "agresión rusa" y sus "crímenes de guerra". No hay que permitir que la barbarie de las dos "agresiones" se parezca demasiado.
Pero hay una razón aún más profunda: todos están tratando de limitar la propagación del caos, porque todos pueden verse afectados, todos tienen algo que perder si este conflicto se extiende demasiado lejos. El ataque de Hamás y la respuesta de Israel tienen algo en común: la política de tierra quemada. La masacre terrorista de ayer y el bombardeo de alfombra de hoy no pueden conducir a ninguna victoria real y duradera. Esta guerra está sumiendo a Oriente Próximo en una era de desestabilización y confrontación.
Si Israel sigue arrasando Gaza y enterrando a sus habitantes bajo los escombros, existe el riesgo de que Cisjordania también se incendie, de que Hezbolá arrastre Líbano a la guerra y de que Irán acabe implicándose. La extensión del caos por toda la región no sólo sería un golpe para la influencia estadounidense, sino también para las ambiciones globales de China, cuya preciada Ruta de la Seda pasa por la región.
La amenaza de una tercera guerra mundial está en boca de todos. Los periodistas lo debaten abiertamente en televisión. En realidad, la situación actual es mucho más perniciosa. No hay dos bloques, ordenados y disciplinados, enfrentados entre sí, como los hubo en 1914-18 y 1939-45, o a lo largo de la Guerra Fría. Mientras que la competencia económica y bélica entre China y Estados Unidos es cada vez más brutal y opresiva, las demás naciones no se pliegan a las órdenes de uno u otro de estos dos colosos; desempeñan su propio papel, en el desorden, la imprevisibilidad y la cacofonía. Rusia atacó Ucrania en contra del consejo chino. Israel está aplastando Gaza en contra del consejo estadounidense. Estos dos conflictos personifican el peligro que amenaza a toda la humanidad: la proliferación de guerras cuyo único objetivo es desestabilizar o destruir al adversario; una cadena interminable de exacciones irracionales y nihilistas; el sálvese quien pueda, sinónimo de caos incontrolable.
Para una tercera guerra mundial, los proletarios de Europa Occidental, Norteamérica y Asia Oriental tendrían que estar dispuestos a sacrificar sus vidas en nombre de la Patria, a tomar las armas y a matarse unos a otros por la bandera y los intereses nacionales, lo que hoy no es en absoluto el caso. Pero lo que está en proceso de desarrollo no necesita este apoyo, este alistamiento de las masas. Desde principios de los años 2000, franjas cada vez más amplias del planeta están sumidas en la violencia y el caos: Afganistán, Irak, Siria, Libia, Líbano, Ucrania, Israel y Palestina... Esta gangrena se extiende poco a poco, país a país, región a región. Este es el único futuro posible para el capitalismo, este decadente y putrefacto sistema de explotación.
Entonces, ¿qué debemos hacer? Los trabajadores de todos los países no deben hacerse ilusiones sobre una supuesta paz posible, sobre ninguna solución de la "comunidad internacional", de la ONU o de cualquier otro antro de bandidos. El capitalismo es la guerra. Desde 1914, prácticamente nunca ha cesado, afectando a una parte del mundo y luego a otra. El periodo histórico que nos espera verá cómo esta dinámica mortífera se extiende y amplifica, con una barbarie cada vez más insondable.
Por consiguiente, los trabajadores de todos los países deben negarse a tomar partido por uno u otro bando burgués, en Oriente, en Oriente Medio y en todas partes. Deben negarse a dejarse engañar por la retórica que les pide "solidaridad" con "el pueblo ucraniano atacado", con "Rusia amenazada", con "las masas palestinas martirizadas", con "los israelíes aterrorizados"... En todas las guerras, a ambos lados de las fronteras, los Estados siempre hacen creer a la gente que hay una lucha entre el bien y el mal, entre la barbarie y la civilización. En realidad, todas estas guerras son siempre un enfrentamiento entre naciones rivales, entre burguesías rivales. Son siempre conflictos en los que los explotados mueren en beneficio de sus explotadores.
La solidaridad de los trabajadores no va a los "palestinos" como no va a los "israelíes", a los "ucranianos" o a los "rusos", porque entre todas estas nacionalidades hay explotadores y explotados. Va a los trabajadores y parados de Israel y Palestina, de Rusia y Ucrania, como va a los trabajadores de todos los demás países del mundo. No es manifestándose "por la paz", no es optando por apoyar a un bando contra el otro como se puede mostrar verdadera solidaridad con las víctimas de la guerra, las poblaciones civiles y los soldados de ambos bandos, proletarios de uniforme transformados en carne de cañón, niños adoctrinados y fanatizados. La única solidaridad consiste en denunciar a TODOS los Estados capitalistas, a TODOS los partidos que nos llaman a unirnos detrás de tal o cual bandera nacional, de tal o cual causa bélica, a TODOS los que nos engañan con la ilusión de la paz y de las "buenas relaciones" entre los pueblos.
Esta solidaridad significa sobre todo desarrollar nuestra lucha contra el sistema capitalista responsable de todas las guerras, una lucha contra las burguesías nacionales y su Estado.
En estas luchas, nos mantenemos unidos, desarrollamos nuestra solidaridad, debatimos y tomamos conciencia de nuestra fuerza cuando estamos unidos y organizados. En sus luchas de clase, el proletariado lleva en sí un mundo que es exactamente lo contrario del capitalismo: por un lado, la división en naciones empeñadas en una competencia económica y bélica hasta la destrucción mutua; por otro, una unidad potencial de todos los explotados del mundo. El proletariado ha comenzado a recorrer este largo camino, a dar algunos pasos: durante el "verano de la cólera" en el Reino Unido en 2022, durante el movimiento social contra la reforma de las pensiones en Francia a principios de 2023, durante las huelgas históricas en los sectores de la salud y del automóvil en Estados Unidos en las últimas semanas. Esta dinámica internacional marca el retorno histórico de la combatividad de los trabajadores, el rechazo creciente a aceptar el deterioro permanente de las condiciones de vida y de trabajo, y la tendencia a la solidaridad entre sectores y entre generaciones como trabajadores en lucha. En el futuro, los movimientos tendrán que establecer el vínculo entre la crisis económica y la guerra, entre los sacrificios exigidos y el desarrollo de presupuestos y políticas armamentísticas, entre todas las lacras que arrastra consigo el capitalismo global obsoleto, entre las crisis económica, bélica y climática que se alimentan mutuamente.
Contra el nacionalismo, contra las guerras a las que nos quieren arrastrar nuestros explotadores, las viejas consignas del movimiento obrero que aparecieron en el Manifiesto Comunista de 1848 son hoy más actuales que nunca:
¡Los proletarios no tienen patria!
Proletarios de todos los países, ¡uníos!
Por el desarrollo de la lucha de clases del proletariado internacional
Corriente Comunista Internacional, 7 de Noviembre de 2023
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De nuevo la burguesía de todos los signos políticos, parada sobre los cadáveres, el desamparo, la desesperación y el sufrimiento de centenares de miles de personas en su inmensa mayoría trabajadores, vuelve a mostrarse con toda su bajeza y ruindad con ocasión del huracán Otis que golpeó durante dos horas particularmente a Acapulco y su zona conurbada (con alrededor de un millón de habitantes), con una fuerza de 250 km/h, todo lo que estaba en su paso.
El estado de Guerrero y especialmente el municipio de Acapulco, es una región que concentra zonas de turismo en las que se instalan hoteles y condominios lujosos, pero al mismo tiempo, se extienden desordenadamente colonias, en donde habitan los trabajadores y una gran masa depauperada que, ante la carencia crónica, se vuelve presa fácil de los ofrecimientos de las mafias que operan con la droga en colusión con el gobierno y “respetables” empresarios. Los datos oficiales, aun cuando presentan categorías de clasificación social mistificados, son posibles de usar para mostrar la situación que vive la población que con su trabajo crean las ganancias de los empresarios. Datos de 2022 presentan que 52% de los habitantes de Acapulco son pobres y el 16.7% están en el umbral de la pobreza extrema1. Es justamente esa población la que ha sido en mayor medida afectada, por eso, Otis ha puesto en evidencia el carácter destructivo de la burguesía, que se muestra en la degradación a la que ha llevado al medio ambiente, en su incapacidad para prevenir y luego paliar un poco los efectos, pero también en la hipocresía con la que actúan, utilizando políticamente la desgracia de los proletarios y demás explotados.
El huracán Otis tuvo una magnitud de grado 5, por lo que es considerado un fenómeno anómalo, que rompió con el comportamiento promedio y las estimaciones calculadas. Las instituciones dedicadas al seguimiento de estos fenómenos estimaban que la “tormenta Otis”, pasaría a huracán categoría 1, pero en poco tiempo alcanzó la categoría 5. Aunque los estudios para entender y explicar cómo se formó este fenómeno no están culminados, científicos como Suzana Camargo, de la Universidad de Columbia, Matthew Cappucci y Jason Samenow del National Hurricane Center, o Jim Kossin, de la First Street Foundation, entre otros que han expuesto de forma muy rápida sus análisis, coinciden en que existen evidencias de que en el origen de este huracán se encuentra el cambio climático. Pero, además coinciden en presagiar que fenómenos como Otis se han de repetir con más frecuencia, lo que implica que el calentamiento global, (negado por cierto por personajes y sectores de la burguesía, como Trump) imprime a las tormentas tropicales un comportamiento impredecible con resultados altamente destructivos (regularmente el océano debería estar a 26° centígrados y… estaba a 31°), lo que coloca a la población en una indefensión mayor. Hay sin embargo una limitación en los argumentos de estos científicos cuando refieren al fenómeno del calentamiento, como un “producto del hombre”2, es limitada esta afirmación porque deja de lado que la destrucción del ambiente es resultado del modo en que se produce en el capitalismo.
Ya hemos expuesto en otras ocasiones que, “El capitalismo ha contaminado siempre el ambiente, desde el siglo XIX cuando aún era un factor de progreso. […] La acumulación del capital es el fin supremo de la producción capitalista y no importa en absoluto la suerte reservada a la humanidad o al medio ambiente… ¡si es rentable, es bueno! […]
Pero cuando este sistema entra en su fase de declive histórico desde principios del siglo XX, la destrucción del medio ambiente toma otra dimensión, se hace implacable, a imagen del combate sin piedad que libran entre sí las ratas capitalistas para mantenerse en el mercado mundial. Reducir los costes de producción a su mínima expresión para ser lo más competitivo posible se ha convertido ahora en una regla de supervivencia inevitable. En ese contexto, las medidas para limitar la contaminación industrial son evidentemente un gasto insoportable.”3
Es ya evidente que el calentamiento global y en general la crisis medioambiental, es una amenaza contra la humanidad. El propio secretario de la ONU, Antonio Guterres (en su mensaje de septiembre de 2022), reconoce que “la crisis climática nos está matando”, lo que nunca dirá, es que es el capitalismo quien ha generado esa crisis.
Aprovechando el hecho de que hay un cambio de comportamiento repentino en lo que inicialmente fue una tormenta, el gobierno justifica su falta de prevención, y luego, la magnitud de la destrucción que generó incomunicación, al afectar las carreteras, los aeropuertos y las señales telefónicas, así como la energía eléctrica, es usada para justificar el retraso de su accionar en el rescate de la población que perdió no sólo muebles y ropa sino además la vida de familiares.
Testimonios que han recogido algunos medios de divulgación, muestran el abandono en que se ha encontrado la población de los barrios y colonias en las que habitan los trabajadores, aun cuando eran varios días los que habían pasado. El gobierno que presume atender “primero a los pobres”, envió a militares, marinos y guardia nacional para atender con prioridad las zonas que son relevantes para el capital. “Mientras las autoridades trabajaban arduamente para restablecer el orden en el centro turístico de Acapulco —abrían paso entre árboles caídos frente a hoteles de gran altura y restauraban el suministro eléctrico—, los más pobres de la ciudad, […] dijeron que se sentían abandonados…” (www.latimes.com/espanol [408]).
Ha sido en esas casas, en las que siempre los servicios son precarios, donde se han acumulado más muertos y desaparecidos y donde el desabasto ha llevado al hambre y la especulación extrema sobre todo con los alimentos, por ejemplo, un kilo de tortilla, que es el alimento base de la población, a una semana del accionar de Otis, se está vendiendo hasta por 150 pesos (8.5 dólares), cuando antes costaba alrededor de 20 pesos.
Como si fuera un regalo, la derecha opositora del gobierno ha recibido la noticia de la destrucción y muertes generadas por el paso de este huracán. Aunque hipócritamente lloriquean y fingen dolor, celebran que justamente sea en campaña electoral cuando se ha presentado Otis, porque les permite utilizar la negligencia del gobierno para mostrarse “críticos y responsables” y granjearse simpatías, pretendiendo que se olvide que el PRI y el PAN cuando han estado en el gobierno, ante situaciones semejantes se han comportado con igual desprecio a la vida, después de todo, aunque López Obrador afirme, pretendiendo distinguirse de sus opositores, “no somos iguales”, sí lo son, porque tanto derecha opositora, como izquierda gobernante, accionan en defensa y protección del capital sin importarles las vidas humanas. Tan solo como ejemplo, vale recordar que, en el terremoto de 1985, en los barrios fabriles, los militares impedían los intentos espontáneos de rescate de los obreros atrapados en los escombros, porque la prioridad era el cuidado de la maquinaria y las cajas fuertes...
Es hipocresía y ambición lo que destilan en cada discurso y en cada acto que realizan gobierno y opositores, por eso los trabajadores no pueden rendir su voluntad y alimentar su esperanza en alguno de los bandos burgueses que se encuentran en pugna, pues al igual que cualquiera de las facciones de la burguesía en el mundo, su verdadero objetivo es la búsqueda de perpetuar este sistema de explotación.
El escenario de hambre y muerte que la burguesía impone por el mundo con guerras y desastres ecológicos, avanza como un torbellino destructivo que no deja duda del peligro que representa el capitalismo para la humanidad.
Aquello que decíamos en 2005, ante la situación que expuso el huracán Katrina, hoy es más claro y más urgente de reflexionar por el conjunto de los explotados: “La guerra, el hambre y los desastres ecológicos son el futuro que nos reserva el capitalismo. Si hay alguna esperanza para el futuro de la humanidad, es que la clase obrera desarrolle la conciencia y la comprensión de la verdadera naturaleza de la sociedad de clases, y asuma su responsabilidad histórica de acabar con este anacronismo, de destruir el sistema capitalista y reemplazarlo por una sociedad revolucionaria, controlada por la clase obrera, en la que la auténtica solidaridad humana, y la satisfacción de las necesidades humanas sean el principio rector.”4
RM, 2-noviembre-2023
1 Definen los estratos de la pobreza sobre principios técnicos, de forma que son “pobres” las personas que cubren precariamente sus necesidades básicas de alimento y servicios, mientras que la “pobreza extrema” la representa la población que sus ingresos no le permiten cubrir sus necesidades mínimas de alimentación y aún menos de otros servicios básicos.
2 Este aspecto fue particularmente resaltado por Cappucci y Samenow.
3 Ver en nuestro sitio web: Cambio climático: el responsable del calentamiento del planeta es el capitalismo [409]
4 Huracán Katrina: El capitalismo es el responsable de la catástrofe social [410]. Revista Internacional #123, 4o trimestre 2005.
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A finales de julio, refugiados esqueléticos, mujeres, niños y hombres muertos de sed, tambaleándose, fueron recogidos en la frontera de Libia por los guardacostas. Un poco más lejos, en el desierto del Sahara, se encontraron varios cadáveres. Entre ellos, una madre y su pequeña hija. ¡Imágenes insoportables! El padre, que ya las esperaba allí, desolado por la noticia de su desaparición, expresó con dolor que quería “un futuro para su hija”. Un acontecimiento terrible entre miles de otros, en un mundo capitalista sin perspectiva.
Explosión en el número de inmigrantes condenados a lo peor
Unas semanas antes, el 14 de julio, un enésimo barco improvisado que partía de Libia con 750 personas a bordo se hundió tras una respuesta fallida de la guardia costera griega por hacerlos regresar (“pushback”). Ante estos horrores, sólo ha habido un débil eco en los medios de comunicación. Por el contrario, apenas ocho días después, la desaparición de cinco turistas VIP durante una excursión submarina a los restos del Titanic provocó una intensa cobertura mediática. Este contraste dice mucho de la política de los Estados, que aprovechan una noticia dramática para hacer olvidar los cadáveres de los inmigrantes ahogados en el Mediterráneo.
La degradación de la situación global está empujando a migraciones cada vez más largas, complejas y peligrosas. Hoy en día hay una cifra récord de 110 millones de refugiados en el mundo, así como un aumento en el número de víctimas, particularmente en el Mediterráneo, donde la situación es una de las peores del mundo con ya más de 2,000 víctimas desde el principio del año 2023. Cuanto más aumenta el número de inmigrantes, menor es el acceso posible a los países occidentales. Una política inhumana que se está endureciendo mucho, prohibiendo de hecho cualquier derecho al exilio.
Ante la creciente barbarie, la inestabilidad y el caos en el mundo, los Estados ya no se limitan a presentarse como fortalezas inexpugnables, con kilómetros de alambrada de púas y muros levantados, se han equipado también con tecnologías de vigilancia y herramientas policiales destinadas a bloquear implacablemente el acceso a las fronteras. Las peores víctimas probablemente sean los inmigrantes de la región subsahariana y del Cuerno de África. Poblaciones, ya víctimas de la lógica capitalista con guerras, bandas criminales armadas, inseguridad, cambio climático con sequías y hambrunas, que se ven finalmente empujadas al éxodo.
Si el capitalismo en quiebra tiende a arrastrar a la humanidad a los escombros y a la pobreza absoluta, los efectos destructivos de la crisis que han marcado con más fuerza a los países de la periferia desde hace décadas afectan ahora con más fuerza a los países occidentales que rechazan drásticamente menos “bocas inútiles”. debido a la propaganda de guerra, solo los refugiados de Ucrania, y los inmigrantes más ricos y educados, que probablemente rescatarán a algunos sectores “en tensión” debido a las difíciles condiciones de trabajo y a los salarios de miseria, pueden esperar, después del acoso de grotescos procedimientos administrativos, un hipotético asilo a cambio de una explotación frenética. Pero para la mayoría de los “hambrientos”, la Unión Europea se ha convertido en un destino inaccesible e incluso mortal.
Al mismo tiempo, los países democráticos han reforzado, con una brutalidad increíble, todo su arsenal jurídico con fines disuasorios1, criminalizando aún más a los inmigrantes e incluso a las ONG que acuden en ayuda de los náufragos2.
Para liberarse del trabajo sucio y no ensuciarse demasiado las manos, los Estados de la Unión Europea han completado sobre todo su arsenal exteriorizando sus propias fronteras, dando un mandato a un tercer país, al borde del Mediterráneo, para garantizar la detención de inmigrantes, delegando el mantenimiento del orden en campos remotos, fuera del territorio europeo. Esto, a cambio de una compensación, de una gestión “offshore” [fuera de las fronteras] donde los malos tratos, la trata de personas y la tortura son legión, donde las condiciones de vida se acercan a menudo a las más sórdidas del mundo carcelario. Una política asumida íntegramente por la Unión Europea, en particular gracias a la financiación de la Agencia Frontex (Agencia Europea para la guardia de fronteras y costas), para permitir que los guardacostas de un tercer país lleven a cabo devoluciones, que son muy prácticas y, sin embargo, “ilegales” según las propias leyes occidentales.
Fieles a las instrucciones no reconocidas de la Unión Europea, las autoridades tunecinas, por ejemplo, como lo demuestran las tragedias del Sahara, no dudaron en abandonar deliberadamente a los refugiados en el desierto, sin agua ni alimentos, ¡con el objetivo de dejarlos morir! Una política monstruosa que, además del chantaje practicado por el tercer país del momento, utiliza a los inmigrantes como simples moneda de cambio. La complicidad de facto de la Unión Europea con estos Estados y sus métodos de hierro, debe impedir cualquier solicitud de asilo: o mantener fuera del circuito a los candidatos al exilio bloqueando las fronteras o condenarlos a la muerte en el Mediterráneo (o en el desierto) si se resignan a marcharse finalmente. ¡Y eso es exactamente lo que está pasando!
¡Los Estados burgueses, bajo su máscara democrática, son verdaderos asesinos! El hipócrita “derecho” de asilo es violado incluso por casos de niños martirizados en situaciones desesperadas, tanto como en casos de personas maltratadas o mutiladas. ¡Es suficiente para sentir náuseas! Especialmente cuando, como ocurre con el patrocinio de la Unión Europea, los inmigrantes son confinado contra su voluntad por los brutales guardias de los Estados turco, libio, egipcio, etc.
La forma indirecta de dejar morir a los inmigrantes, la multiplicación de naufragios y cadáveres atestigua no sólo la hipocresía y el cinismo de la Unión Europea, sino también y sobre todo sus prácticas criminales, su deseo de liquidar a sangre fría a los “indeseables”.
Para acompañar sus viles y repugnantes prácticas, la burguesía no se contenta con desplazar o eliminar a quienes no acepta en su suelo. Cultiva miedos, explota los peores reflejos xenófobos de la población, enfrenta a los trabajadores entre sí, a las poblaciones locales con los inmigrantes presentados como competidores peligrosos quienes vienen a “ocupar su lugar” y a “degradar sus condiciones de vida”.
Esto ya comienza en la ruta del éxodo y del paso a un tercer país: “Al calificar la migración subsahariana como un plan criminal para cambiar la composición del panorama demográfico en Túnez, el jefe de Estado tunecino ha convertido a cada migrante africano subsahariano en un presunto cómplice de este supuesto complot”.3 Estas políticas fomentan ataques, persecuciones y otras formas de violencia contra los inmigrantes, como ha ocurrido en numerosas ocasiones en la ciudad portuaria tunecina de Sfax, que rápidamente se convirtió en un auténtico calvario para los exiliados.
Para los inmigrantes que llegan milagrosamente a los países occidentales, el sufrimiento continúa en forma de exclusión, prejuicios racistas transmitidos por teorías de extrema derecha, explotadas de manera despreciable por el Estado, por un lado, pero también y sobre todo por una propaganda izquierdista “antirracista” para la “defensa de los derechos”, que enfrenta astutamente a trabajadores e inmigrantes entre sí, tratando de pudrir las conciencias en detrimento de un verdadero combate común de los trabajadores. La clase obrera debe rechazar absolutamente todos los prejuicios democráticos, así como debe rechazar firmemente “las trampas tendidas por la burguesía en torno a luchas parcelarias (para salvar el medio ambiente, contra la opresión racial, el feminismo, etc.) que la desvían de su propio terreno de clase.”4
El único apoyo real que los trabajadores pueden brindar a los inmigrantes perseguidos no es otro que la lucha contra la degradación de sus condiciones de vida y la creciente barbarie, para afirmar en última instancia el único proyecto histórico viable: la destrucción del capitalismo y la construcción de una sociedad sin explotación y sin fronteras.
WH, 1-septiembre-2023
1 En el Reino Unido, por ejemplo, que ya no es miembro de Frontex, la Ley de Inmigración Ilegal prohíbe a los inmigrantes ilegales solicitar asilo o cualquier otro tipo de protección en virtud de sus derechos fundamentales, independientemente de la gravedad de la situación en la que se encuentren. Es más, antes de ser rechazada por los tribunales, esta ley preveía su expulsión a otro país (como Ruanda), sin ningún atisbo de garantía de que pudieran obtener allí una protección mínima.
2 Italia, Grecia y Malta han iniciado investigaciones administrativas y penales contra ONG. Italia ya ha detenido e impuesto sanciones económicas a los buques de rescate que no han cumplido la nueva ley italiana.
3 Cfr. “Tunisie : dans la ville portuaire de Sfax, l’espoir blessé des migrants subsahariens” [Túnez: en la ciudad portuaria de Sfax, las esperanzas heridas de los emigrantes subsaharianos], Le Monde (29-junio-2023).
4 “Resolución sobre la situación internacional del 25º Congreso de la CCI”, Revista Internacional # 170 (2023).
El pasado mes de julio, se divulgó información según la cual a finales de mayo de 2023, el grupo Perspective Internationaliste (Perspectiva Internacionalista) y el Forum pour la Gauche Communiste Internationaliste ‘Controverses’ (Foro por la Izquierda Comunista Internacionalista ‘Controversias’)1 habían organizado una “conferencia” en Bruselas, reuniendo a una veintena de participantes, individuos o representantes de grupos políticos que, según los organizadores, pertenecían a la “Izquierda Internacionalista” o incluso al “comunismo de izquierda”. Esta reunión se celebró de forma casi clandestina/secreta, sobre la base de invitaciones confidenciales y una selección de los participantes realizada por los organizadores “estrictamente por razones financieras” (el argumento es muy obvio). Eso se parece mucho a una reunión de conspiradores, pero ¿una conspiración contra quién y con qué fin?
Desde su fundación y en línea con la política de la Izquierda Comunista, la CCI siempre ha abogado ferozmente por el debate entre los grupos revolucionarios con vistas a confrontar y clarificar sus posiciones o para adoptar posiciones comunes frente al desarrollo de la lucha de clases: “Con sus medios aún modestos, la CCI ha abordado la larga y difícil tarea de reagrupamiento de los revolucionarios a escala mundial en torno a un programa claro y coherente. Dando la espalda al monolitismo de las sectas, llama a los comunistas de todos los países a tomar conciencia de las inmensas responsabilidades que les incumben, a abandonar las falsas querellas que los oponen y a superar las falsas divisiones que les impone el viejo mundo [...]. Como la fracción más consciente de la clase, los comunistas tienen el deber de mostrar el camino haciendo suya la consigna: REVOLUCIONARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS”2.
La formación misma de la CCI, en particular a raíz de una propuesta del grupo Internationalism (Internacionalismo) de Estados Unidos en 1972, de crear una correspondencia internacional, fue el producto de un largo proceso de confrontación política abierta entre diversos grupos sobre cuestiones centrales para el desarrollo de la lucha proletaria. Posteriormente, el papel impulsor desempeñado por la CCI en la organización y la celebración de conferencias de grupos de la Izquierda Comunista, convocadas por el grupo Battaglia Comunista (Batalla Comunista) en los años 1978-1980, o recientemente en la publicación de una “Declaración conjunta de los grupos de la Izquierda Comunista Internacional sobre la guerra en Ucrania” en 2022, dan testimonio de la importancia que la CCI concede al debate entre revolucionarios.
Sin embargo, para la CCI, siempre ha sido fundamental que estas discusiones se desarrollen de manera pública, a partir de una base política común clara de posiciones de clase entre las organizaciones invitadas y de objetivos anunciados bien establecidos, con el fin de contribuir al desarrollo de la conciencia de clase: “La vida de los grupos revolucionarios, sus discusiones y sus desacuerdos forman parte del proceso de toma de conciencia que se desarrolla en el seno de la clase obrera; por eso estamos radicalmente en contra de toda política de ‘discusiones ocultas’ o de ‘acuerdos secretos’”.3
Esta reunión de Bruselas no sólo se organizó “en secreto”, sino que además carecía de la menor ambición militante. Si hubo una “convergencia de objetivos” (como dijeron los organizadores) entre los participantes, no fue ciertamente la de tomar posición como militantes revolucionarios sobre los retos cruciales a los que se enfrenta la clase obrera: no hubo ninguna declaración conjunta por parte de estos pretendidos “internacionalistas” para tomar posición sobre un acontecimiento histórico importante como la guerra en Ucrania, la destrucción y la crisis climática o la desestabilización económica. En la cumbre de Davos a principios de 2023, ¡la burguesía fue más clara y explícita que ellos! Ninguna toma deposición tampoco sobre la reciente oleada de luchas y sus perspectivas ¿Cómo es posible que elementos que se proclaman “comunistas” guarden silencio sobre los retos del momento? Para la CCI, la preocupación militante es un componente ineludible de una conferencia de comunistas, en la medida en que en ella se busca siempre una mayor comprensión de la situación mundial, de la crisis en la que está hundido el capitalismo mundial y de sus perspectivas desde el punto de vista de clase del proletariado, así como de las tareas que ello implica para los grupos revolucionarios.
¿Y la dinámica de los debates? Se nos dice que los participantes se reunieron “para hablar y escucharse” y que “fueron expuestos a diferentes ideas”. Sin embargo, no se publicó ningún texto conjunto antes de la conferencia para anunciar y preparar sus objetivos ni después para presentar el fruto de sus trabajos. Para los revolucionarios, la profundización de las posiciones es un proceso vivo que implica una discusión franca de las posiciones y la confrontación política de los desacuerdos, en la medida en que esta dinámica forma parte del proceso de toma de conciencia que se desarrolla en el seno de la clase obrera. La mera yuxtaposición de análisis rimbombantes en la reunión de Bruselas, así como el evitar conscientemente cualquier confrontación de posiciones, revelan que no fue más que una feria de posiciones, un mercado de palabrería donde cada cual cultiva su discurso, uno de esos coloquios académicos de monos eruditos, haciendo gárgaras de “teoría”. En resumen, era lo contrario de la tradición de confrontación política reivindicada por la Izquierda Comunista con el objetivo de clarificar las posiciones políticas y los retos de la lucha de clases.
En realidad, una confrontación política fructífera sólo es posible si las bases políticas del encuentro son coherentes y claras. Para la CCI, si bien existe “la necesidad fundamental de un trabajo de reagrupamiento”, también advierte contra toda precipitación. Debemos excluir cualquier reagrupamiento sobre bases sentimentales e insistir en la coherencia indispensable de las posiciones programáticas como primera condición para el reagrupamiento”.4 Ahora bien, la base común de la reunión, vagamente definida como “una resistencia, un cuestionamiento crítico permanente fundamental del Modo de Producción Capitalista”, sólo puede conducir a la mayor confusión y al desacuerdo más profundo sobre el marco de comprensión para determinar la situación en la que se encuentra el capitalismo (¿en decadencia o no? ¿y desde cuándo?), una cuestión central para defender las orientaciones para el combate proletario, así como sobre la situación y las potencialidades de la clase obrera y sobre todo sobre su modo de organización. En cuanto a esta última cuestión, la importancia de los revolucionarios, de su papel y de su organización fueron totalmente escamoteados durante esta reunión.
Sin embargo, si se examina más de cerca, hay una base común entre la mayoría de los participantes, que sin duda prefieren mantener en la sombra: se trata de su convicción de que el marxismo y las lecciones de los combates de la Izquierda Comunista de los últimos cien años son obsoletos y deben ser “complementados”, o incluso “superados” recurriendo a diversas teorías anarco-consejistas, modernistas o ecologistas radicales. Por eso se autodenominan “pro-revolucionarios”, considerándose una especie de “fraternidad para la propagación de la revolución” y no ya como militantes y organizaciones fruto de la lucha histórica de la clase obrera. En consecuencia, su objetivo no declarado pero real es tirar por la borda las lecciones de los últimos 55 años de luchas obreras y los resultados de cien años de lucha de la Izquierda Comunista Internacionalista, y poner en tela de juicio los logros organizativos de ésta: la concepción militante de la organización política comunista como producto del combate histórico del proletariado y como vanguardia política en la lucha, favoreciendo, por el contrario, una visión de un círculo de intelectuales reflexionando sobre el futuro de la humanidad y soñando con tener un impacto revolucionario en éste.
En resumen, esta reunión constituyó una “conspiración” destinada a desacreditar y devaluar las posiciones y los combate de la Izquierda Comunista Internacionalista, para remplazar sus “obsoletas” adquisiciones políticas y organizativas a través del engaño teórico y la defensa organizacional del cada uno por su propio interés en un supuesto polo “pro-revolucionario”. En la perspectiva de tal “revisionismo” destructor, no fue en absoluto por un olvido o por “una falta de espacio” o incluso por falta de “financiación”, como sugieren, que los promotores no invitaron a la CCI a esta conferencia. Al contrario, lo hicieron deliberada y conscientemente: se trataba de evitar la confrontación política que inevitablemente habría buscado la CCI a través de la denuncia del engaño, en la medida en que el objetivo prioritario de esta conferencia “Potemkin”, en el que esencialmente coinciden plenamente la mayoría de los participantes, no era el clarificar y profundizar las posiciones, sino al contrario, presentar un falso comunismo de izquierdas, desplegar un agudo anzuelo que sirva sobre todo para atrapar a los que buscan una perspectiva revolucionaria y de esta menara participar en el establecimiento de un “cordón sanitario” para impedir que se unan a las posiciones de la Izquierda Comunista y en particular de la CCI. Este engaño es lo contrario de un instrumento para el combate proletario; es una barrera destinada a impedir el desarrollo y el fortalecimiento de las vanguardias revolucionarias.
CCI, 15 de septiembre de 2023.
1En Español Archives - Internationalist Perspective [414] y Controversias (leftcommunism.org) [415].
2Manifiesto del Primer Congreso de la CCI | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [416]
3Rencontre internationale convoquée par le PCI-Battaglia Comunista [417] , Revue internationale n° 10, 1977.
4Ibid.
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El 7 de octubre, bajo una lluvia de cohetes, una horda de islamistas sembró el terror en las localidades israelíes que rodean la Franja de Gaza. En nombre de una "venganza justa" por los "crímenes de la ocupación", en nombre de "los musulmanes de todo el mundo" contra el "régimen sionista", Hamas y sus aliados lanzaron a miles de "combatientes" fanatizados a cometer las peores atrocidades contra civiles indefensos, mujeres, ancianos e incluso niños. La brutalidad de Hamas no tuvo límites: asesinatos, violaciones, torturas, secuestros, escuelas como objetivos, inocentes perseguidos hasta sus hogares, miles de heridos...
Apenas repelidas las despreciables acciones de Hamas, las Fuerzas de Defensa de Israel (Tsahal) desataron su poder destructivo sobre la Franja de Gaza en nombre de la lucha entre "la luz" y "las tinieblas". En el momento de redactar estas líneas, la aviación israelí bombardea sin cesar la superpoblada franja bajo el control de Hamas, llevándose por delante a civiles y terroristas sin distinción, mientras Tsahal dividía la Franja de Gaza en dos y rodeado su capital. Al "hacer llover el fuego del infierno sobre Hamas", el gobierno de Netanyahu arrasa indiscriminadamente viviendas y se lleva consigo a la tumba a miles de víctimas inocentes, incluyendo varios miles de niños.
El ataque de Hamas dejó atónito al mundo entero. Israel, un Estado cuya burguesía cultiva día tras día, año tras año, un sentimiento de ciudadela asediada en la población, un Estado con servicios de inteligencia como el Mossad y el Shin Bet, entre los más reputados del mundo, un Estado aliado de larga data de los Estados Unidos y su arsenal de vigilancia... Israel, al parecer, no vio venir nada: ni los ejercicios sospechosos de Hamas, ni la concentración de miles de cohetes y hombres. El Estado hebreo tampoco tuvo en cuenta las múltiples advertencias, especialmente las de su vecino Egipto.
Varias hipótesis pueden explicar esta sorpresa:
- Netanyahu y su grupo están tan divididos y son bastante estúpidos, marcados por el peso del populismo y las peores aberraciones religiosas, centrados en la defensa de sus pequeños intereses inmediatos y obsesionados por el control de Cisjordania y la "recuperación de la tierra prometida", y que quizás subestimaron la inminencia del ataque por lo que no se procedió a concentrar las fuerzas de Tsahal en esta región.
- Cuestionados por una parte de la burguesía israelí, el ejército y los servicios secretos, también es posible que Netanyahu haya ignorado deliberadamente las alertas para intentar recuperar el control de la situación política en Israel mediante la realización de la "unión nacional". Otra hipótesis, completamente posible, es que una parte del aparato estatal no haya informado al gobierno sobre la inminencia del ataque para debilitarlo aún más.
Lo que es seguro, en cualquier caso, es que antes del 7 de octubre, Netanyahu hizo todo lo posible por fortalecer el poder y los medios de Hamas, ya que esta organización estaba totalmente en contra de los Acuerdos de Oslo de 19931 , que preveían la autonomía de Palestina. Es "Bibi" mismo quien ha afirmado esta política: "Cualquiera que quiera frustrar la creación de un Estado palestino debe apoyar el fortalecimiento de Hamas y transferir dinero a Hamas. Esto es parte de nuestra estrategia". Estas palabras fueron pronunciadas por Netanyahu el 11 de marzo de 2019 ante los diputados del Likud (información dada por el importante diario israelí Haaretz el 9 de octubre pasado).
Por el momento, es difícil determinar las causas de este fiasco de las fuerzas de seguridad israelíes. Pero cada una de las dos hipótesis, al igual que la dinámica en la que se sumerge Oriente Medio, revela el creciente caos que reina en el aparato político de la burguesía israelí: inestabilidad de las coaliciones gubernamentales, corrupción masiva, juicios por fraude, trampas legislativas, reforma judicial muy impugnada que apenas disimula ajustes de cuentas dentro del aparato estatal, delirios supremacistas de los ultraortodoxos... Todo esto en un contexto de aumento de la inflación y una extensión considerable de la pobreza.
En cuanto a los supuestos “combatientes” de Hamas, la mera presencia de esta organización, competidora de una OLP corrupta hasta la médula, al frente de la Franja de Gaza es una expresión caricaturesca del caos y la irracionalidad en los que ha caído la burguesía palestina. Cuando Hamas no reprime con sangre las manifestaciones contra la miseria, como en marzo de 2019 (lo que deja entrever suficientemente el destino del "pueblo palestino" una vez "liberado" del "colonialismo sionista"), cuando sus líderes mafiosos no se llenan los bolsillos con ayuda internacional (Hamas es una de las organizaciones terroristas más ricas del planeta), cuando no fomenta ataques terroristas, este grupo sanguinario predica una ideología de las más oscurantistas, racistas y delirantes.
El Estado de Israel y Hamas, en diferentes momentos y con medios diferentes, han practicado la política del peor escenario, lo que ha llevado a las masacres actuales. Una política que, en última instancia, no beneficiará a ninguno de los dos beligerantes, pero que ampliará aún más las destrucciones y la barbarie.
El conflicto palestino-israelí no es un conflicto estrictamente local. Menos de dos años después del inicio de la guerra en Ucrania, mientras una serie de conflictos se reavivan en los Balcanes, en el Cáucaso o en el Sahel, esta conflagración sangrienta no es simplemente otro episodio de un conflicto que lleva décadas. Es, por el contrario, una nueva etapa significativa en la aceleración del caos mundial.
En un futuro cercano, no se puede descartar la posibilidad de que Israel se vea obligado a librar una guerra en tres frentes contra Hamas, Hezbollah e Irán. Una expansión del conflicto tendría repercusiones mundiales significativas, con un gran flujo de refugiados provenientes de Gaza o Cisjordania y la desestabilización de los países vecinos de Israel. También tendría consecuencias inmediatas particularmente devastadoras para la economía mundial en su conjunto, dada la importancia de Oriente Medio en la producción de hidrocarburos.
La importación del conflicto a Europa, mediante una serie de ataques terroristas, tampoco puede descartarse. Ya se ha perpetrado un atentado reivindicado por el Estado Islámico en Bélgica. Un profesor también fue brutalmente asesinado en Francia el 13 de octubre por un joven islamista, menos de una semana del inicio de la ofensiva de Hamas.
Pero no es necesario esperar a la expansión del conflicto para constatar su dimensión internacional2. La magnitud del ataque de Hamas y el nivel de preparación que requirió dejan pocas dudas sobre la implicación de Irán, que aparentemente está dispuesto a incendiar toda la región para defender sus intereses estratégicos inmediatos y tratar de salir del aislamiento. Es una verdadera trampa que la República Islámica ha tendido a Netanyahu. También es la razón por la cual Teherán y sus aliados han multiplicado las provocaciones con los lanzamientos de misiles de Hezbollah y los Houthíes (Yemen) contra posiciones israelíes. Rusia, sin duda, también ha desempeñado un papel en la ofensiva de Hamas: es un medio, al menos así lo espera, para debilitar el apoyo de Estados Unidos y Europa a Ucrania.
Aunque la violencia no se extienda a todo Oriente Medio de inmediato, la dinámica de la desestabilización es inevitable e impredecible. En este sentido, la situación solo puede preocupar a China: debilitaría no solo su suministro de hidrocarburos, sino que también representaría un obstáculo considerable para la construcción de sus "rutas de la seda" con sus enormes infraestructuras portuarias, ferroviarias o de hidrocarburos. Sin embargo, China, que se encuentra en una posición ambivalente, también podría contribuir al caos si finalmente apoya abiertamente a Irán, esperando así aliviar la presión estadounidense en el Pacífico.
Este conflicto muestra hasta qué punto cada Estado aplica cada vez más, para defender sus intereses, una política de "tierra quemada", buscando no ganar influencia o conquistar intereses, sino sembrar el caos y la destrucción entre sus rivales.
Esta tendencia a la irracionalidad estratégica, a las visiones a corto plazo, a la inestabilidad de las alianzas y al "cada uno por sí mismo y para si mismo" no es una política arbitraria de uno u otro Estado en particular, ni el producto de la mera estupidez de alguna fracción burguesa en el poder. Es la consecuencia de las condiciones históricas, aquellas de la descomposición del capitalismo, en las que todos los Estados se enfrentan3. Con el inicio de la guerra en Ucrania, esta tendencia histórica hacia el caos y el peso del militarismo en la sociedad se han agravado profundamente. El conflicto palestino-israelí confirma hasta qué punto la guerra imperialista es ahora el principal factor de desestabilización de la sociedad capitalista. Producto de las contradicciones del capitalismo, el aliento de la guerra alimenta a su vez el fuego de esas mismas contradicciones, aumentando, a través del peso del militarismo, la crisis económica, el desastre ambiental, el desmembramiento de la sociedad... Esta dinámica tiende a corromper todos los sectores de la sociedad, a debilitar a todas las naciones, comenzando por la primera de ellas: los Estados Unidos.
Los líderes occidentales se apresuraron a respaldar a Israel, mostrando inicialmente cierta ansiedad y dudas sobre la mejor manera de manejar la situación. Incluso el presidente francés, en contra de su habitual forma de actuar, se ridiculizó, él solito, al realizar un complicado ejercicio diplomático, instando a movilizar contra Hamas la coalición creada en 2014 contra el Estado Islámico, para esa misma noche retractarse de manera vergonzosa.
Al dirigirse a Tel Aviv y a los países vecinos de Israel, las potencias europeas buscan aprovechar la situación para recuperar terreno en la región. Sin embargo, fue Biden quien marcó la pauta al tratar de presionar a Israel para evitar una masacre en Gaza. También envió dos portaaviones a la zona para enviar un mensaje de firmeza a Hezbollah e Irán.
Cuando los Estados Unidos llevaron a cabo, durante el mandato de Obama, el traslado de su "pivote estratégico" hacia Asia (una política continuada por Trump y Biden), no por ello abandonaron su influencia en el Medio Oriente. Washington trabajó, con los Acuerdos de Abraham en particular, para establecer un sistema de alianzas entre Israel y varios países árabes, especialmente Arabia Saudí, para contener las aspiraciones imperialistas de Irán, delegando en el Estado hebreo la responsabilidad de mantener el orden.
Pero no se tuvo en cuenta la dinámica de creciente inestabilidad en las alianzas y la tendencia profunda al "cada uno para sí". La burguesía israelí ha priorizado constantemente sus propios intereses imperialistas sobre los de Estados Unidos. Mientras que Washington favorece una "solución" de dos estados, Netanyahu ha multiplicado las anexiones en Cisjordania, arriesgando encender la región, al mismo tiempo que cuenta con el respaldo militar y diplomático estadounidense en caso de un empeoramiento del conflicto. Estados Unidos se encuentra ahora atrapado por Israel, obligado a respaldar la política irresponsable de Netanyahu.
La respuesta decidida de Biden muestra la falta de confianza que la administración estadounidense tiene en la camarilla de Netanyahu y la preocupación ante la perspectiva de un estallido catastrófico en el Medio Oriente. El conflicto palestino-israelí es un nuevo punto de presión sobre la política imperialista de Estados Unidos, que podría resultar calamitosa en caso de una escalada. Washington se vería entonces obligado a asumir una presencia militar considerable y un respaldo a Israel que no solo afectaría la economía estadounidense, sino también su apoyo a Ucrania y, más aún, su estrategia para contener la expansión de China.
El discurso pro-palestino de Turquía, un miembro "incorregible" de la OTAN, también contribuirá a debilitar a Estados Unidos en la región, al igual que las tensiones entre Israel y varios países de América Latina, que probablemente aumentarán las tensiones con su patrocinador norteamericano. Washington está tratando de evitar que la situación escape a todo control, una ambición perfectamente ilusoria a largo plazo, dada la dinámica funesta en la que se sumerge el Medio Oriente.
Las imágenes de las atrocidades cometidas por Hamas y por la Tsahal han dado la vuelta al mundo, y en todas partes la burguesía nos ha instado a elegir un bando. En todos los canales de televisión y en todos los periódicos, tanto de izquierda como de derecha, se ha desarrollado una repugnante propaganda belicista, a menudo burda y a veces más sutil, ordenando a cada uno a elegir entre la "resistencia palestina" y la "democracia israelí", como si no hubiera más opciones que apoyar a una u otra de estas sanguinarias camarillas burguesas.
Parte de la burguesía, especialmente en Europa y América del Norte, lleva una feroz campaña para legitimar la guerra y las atrocidades del ejército israelí: "Defendemos el derecho de Israel a existir, a defenderse y a garantizar la seguridad de su pueblo. Y entendemos perfectamente que es necesario combatir el terrorismo" (Meloni). Por supuesto, las burguesías se adornan con todas las virtudes humanitarias al lamentar hipócritamente las víctimas civiles en la Franja de Gaza. Pero, tranquilícense, buenos señores, Scholz está seguro: "Israel es un Estado democrático guiado por principios muy humanitarios, y podemos estar seguros de que el ejército israelí respetará las reglas derivadas del derecho internacional en todo lo que hace".
La burguesía también puede contar con sus partidos de izquierda para alimentar su sucia propaganda nacionalista. Casi todos abogan por la defensa de Palestina. Sus discursos van desde la supuesta defensa de la población palestina víctima de los bombardeos hasta el apoyo desvergonzado a los bárbaros de Hamas. Instrumentalizando el legítimo disgusto que suscitan los bombardeos en Gaza, se organizaron grandes manifestaciones pro-palestinas en Londres y en Berlín.
Es cierto que la clase obrera no está hoy en condiciones de oponerse directamente a la guerra y sus horrores. Pero elegir un campo imperialista contra otro es una trampa mortal. Porque es aceptar la lógica de la guerra, que es "el odio, las fracturas y las divisiones entre los seres humanos, la muerte por la muerte, la institucionalización de la tortura, la sumisión, las relaciones de fuerza como única lógica de la evolución social"4. Porque es creer ciegamente las mentiras descaradas que la burguesía repite en cada conflicto: "Después de esta guerra, volverá la paz". Sobre todo, porque es ponerse del lado de los intereses de la burguesía (defender a toda costa el capital nacional, incluso si eso lleva a la humanidad a la tumba) y renunciar a la lucha por la única perspectiva realmente capaz de poner fin a la dinámica asesina del capitalismo: la lucha por la defensa de los intereses históricos del proletariado, la lucha por el comunismo.
Los trabajadores en Israel y Palestina muy probablemente se dejarán llevar, en su gran mayoría, por el terreno del nacionalismo y la guerra. Sin embargo, a través de una serie de nuevas luchas en muchos países, en particular en Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos, la clase obrera ha demostrado que es capaz de luchar, si no contra la guerra y el militarismo en sí, al menos contra las consecuencias económicas de la guerra, contra los sacrificios exigidos por la burguesía para alimentar su economía de guerra. Esto es una etapa fundamental en el desarrollo de la combatividad y, a largo plazo, de la conciencia de clase5. La guerra en el Medio Oriente, con el agravamiento de la crisis y las necesidades adicionales de armamentos que generará en todo el mundo, solo aumentará las condiciones objetivas de esta ruptura.
Pero esta guerra trae consigo peligros aún imprevisibles para la clase obrera. Si las masacres empeoran o se extienden, el sentimiento de impotencia y las divisiones dentro de la clase obrera podrían ser un obstáculo significativo para el desarrollo de su esfuerzo de combatividad y reflexión. Como demuestran las manifestaciones pro-palestinas, el conflicto en el Medio Oriente podría tener un impacto muy negativo en la clase obrera, especialmente en Francia, el Reino Unido o Alemania, países en los que la presencia de muchos judíos y musulmanes, combinada con el discurso incendiario de los gobiernos, hace la situación más que explosiva.
La guerra palestino-israelí sin duda provoca un sentimiento de impotencia y divisiones dramáticas dentro de la clase obrera. Pero la inmensidad de los peligros y la tarea por realizar no deben llevarnos al fatalismo. Si hoy la clase dominante llena la cabeza de los trabajadores con su propaganda nacionalista y belicista, la crisis en la que se hunde el capitalismo también crea las condiciones para que estallen, a largo plazo, luchas masivas y surja una reflexión, primero en las minorías revolucionarias y luego dentro de toda la clase.
EG, 6 novembre 2023
1 Firmado por Arafat, ex Presidente de la OLP, y Yitzhak Rabin, Primer Ministro de Israel.
2 Las descaradas mentiras de izquierdistas y estalinistas de todo pelaje, que tergiversan la posición bolchevique sobre las luchas de liberación nacional (que ya era errónea en su momento) para justificar su cínico apoyo a la "causa palestina" en nombre de la lucha de un "pueblo oprimido" contra el "colonialismo sionista", es pura hipocresía. Es más que evidente que Hamás es un peón en el gran tablero imperialista internacional, apoyado y armado en gran medida por Irán y, en menor medida, Rusia.
3 A este respecto, invitamos a nuestros lectores a consultar dos de nuestros textos sobre el tema:
- la actualización de "Militarismo y descomposición", Revista Internacional nº 168 (2022);
- el tercer manifiesto de la CCI: "El capitalismo conduce a la destrucción de la humanidad... Sólo la revolución mundial del proletariado puede acabar con él", Revista Internacional nº 169 (2022)
4 Tercer manifiesto de la CCI: "El capitalismo conduce a la destrucción de la humanidad... Sólo la revolución mundial del proletariado puede ponerle fin [111]", Revista Internacional nº 169 (2022).
5 Para desarrollar nuestra reflexión sobre la realidad de la ruptura que se está produciendo actualmente en el seno de la clase obrera, ver, en francés: "La lucha está por delante de nosotros [419]", Révolution internationale nº 499 (2023).
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De frente al peligro que supone para la Izquierda Comunista el oportunismo y el parasitismo, la CCI ha intervenido numerosas veces, la CCI ha intervenido numerosas veces tanto en la prensa1 como organizando reuniones con simpatizantes y contactos próximos.
Este combate ha sido subestimado como secundario o anecdótico. Sin embargo, la historia del movimiento obrero muestra que eso no es verdad. Esto lo prueba el combate de Marx y Engels contra esos peligros (que en su época fueron denigrados como “querellas de campanario”) y lo prueba, una vez más, la política de la TCI (Tendencia Comunista Internacionalista), una organización de la Izquierda Comunista, que se pierde en la búsqueda ilusoria de influencia en la clase obrera a toda costa prefiriendo renunciar a la defensa de los principios políticos fundamentales del movimiento obrero (en particular, la defensa seria del internacionalismo) y poner en peligro la perspectiva revolucionaria, con la esperanza de ganar un puñado de militantes.
La CCI tampoco ha vacilado en defender con uñas y dientes el campo revolucionario frente a la complacencia y la porosidad de las organizaciones de la izquierda comunista hacia los pequeños soplones (como el GIGC) o los grupos e individuos parasitarios. El parasitismo, como la complacencia de los revolucionarios hacia él, siempre ha sido una lacra en la historia del movimiento obrero, como ya demostró la lucha de la Primera Internacional contra las maniobras de Bakunin. La razón de ser del movimiento parasitario, lleno de individuos con egos sobre inflados, es obstaculizar la lucha y el esclarecimiento entre las verdaderas organizaciones revolucionarias.
Por ello sostenemos fuertemente la carta de un contacto próximo que publicamos a continuación.
Queridos camaradas:
En la continuidad de mi crítica y rechazo, a través de mis declaraciones anteriores, de las diversas formas de parasitismo que desde hace años minan el campo político proletario, expreso también hoy mi más amplia condena del parasitismo y mi plena solidaridad con la CCI.
Pero, paralelamente a esta declaración, quiero lanzar una advertencia a las organizaciones que aún forman parte del campo político proletario: cuidado con el oportunismo, otro azote irreprimible del movimiento obrero y, en particular, de sus vanguardias. Pues abre insidiosamente la puerta no sólo a ciertas renuncias a los principios proletarios que caracterizan a este mismo campo (llevándolo incluso a la traición, véase por ejemplo el caso de la socialdemocracia alemana en vísperas de la Primera Guerra Mundial), sino también al aventurerismo, y peor aún, como dice con razón el informe de la CCI, a la limpieza del parasitismo dándole un reconocimiento comunista de izquierdas. Esto puede conducir a un verdadero contagio pernicioso del campo político proletario, poniendo en peligro su supervivencia, sin la cual no habrá mañana partido, órgano indispensable para conducir la revolución proletaria a la victoria.
Y en este sentido, quiero denunciar a los parásitos y espías del GIGC que, como mentirosos desvergonzados, además de otras acusaciones infundadas debidamente desmentidas por la CCI -documentos en mano- a través de su prensa y en reuniones públicas, se toman la libertad de atacar a esta última atribuyéndole inexistentes debilidades consejistas, precisamente sobre la concepción del partido, haciendo así un guiño a las demás formaciones del campo político proletario. Ahora bien, puede haber y hay diferencias sobre la concepción del partido entre, por ejemplo, la CCI y la TCI o los grupos bordiguistas, y éstas pueden y deben ser discutidas fraternal y públicamente con los diferentes grupos, precisamente en la continuidad de la tradición que nos ha legado la izquierda comunista. En cambio, encontramos a los camaradas de la TCI colaborando, incluso aceptando en sus filas a elementos indignos y peligrosos como los del GIGC. Esto está dando un mal ejemplo al entorno, especialmente en lo que se refiere a la importancia y la necesidad de su existencia para los elementos que evolucionan hacia posiciones de clase (véase la reunión del comité del NWBCW en París). Desgraciadamente, temo que el oportunismo de la TCI la esté llevando a una deriva peligrosa, que amenaza tanto su supervivencia como grupo perteneciente al campo político proletario como la de ese mismo campo en su conjunto.
En consecuencia, estoy totalmente de acuerdo con los artículos de la CCI y me sumo a la lucha sin tregua contra el oportunismo, el aventurerismo y el parasitismo.
Oswaldo 15-11-23
1 Sobre el oportunismo ver: Cómo la TCI niega las lecciones del marxismo sobre la lucha contra el parasitismo político | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [421] y La TCI y la iniciativa "No más guerra que la guerra de clases": un farol oportunista que debilita a la izquierda comunista | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [422]. Sobre el parasitismo ver: El parasitismo político no es un mito: el GIGC es una de sus más peligrosas expresiones | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [287]
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“No hay alternativa.” “… no nos han dejado opción…” son frases usadas por Milei en su discurso al asumir el gobierno, con las que anuncia la serie de brutales ataques que prepara contra los explotados.
El avance de la crisis económica y la larga cadena de gobiernos de derecha e izquierda que pretendiendo sanear a la economía argentina, la profundizaron más, hizo que los partidos tradicionales de la burguesía terminaran con un gran desprestigio. Ni los peronistas, moviéndose, según le conviene de la izquierda a la derecha, ni los radicalistas, ni la estrategia de fundirse en alianzas electorales, han podido dar confianza a estas instituciones del Estado. Esa situación permitió surgiera desde la derecha populista, un líder mesiánico como Milei, que, aunque fue impulsado por sectores de la burguesía, no fue una situación sobre la que tuviera la aceptación general ni el control total.
En el inicio de su campaña electoral algunos sectores de la burguesía lo impulsaron, buscando aprovechar su personalidad de desquiciado, sus exabruptos y sus medidas económicas sustentadas en la santificación del mercado y la defensa fanática de la propiedad privada, sin embargo, fueron muchas más las fracciones de la misma clase dominante las que se alertaron e intentaron detenerlo, sin embargo, se verificó la tendencia dominante en la fase actual de descomposición: la pérdida de control de parte de la burguesía de su propia estrategia política, permitiendo se “colara” a la dirección del gobierno un personaje como Milei, con una agrupación –como lo describe Macri– “… no madura, sin volumen, sin equipo, fácilmente infiltrable”, por lo que, sobre todo luego de la primera vuelta, intentaron “suavizarlo” acompañándolo de miembros experimentados de la “casta”…
Llega así a Argentina un gobierno populista que se presenta como un problema para la burguesía, pero al que la propia burguesía asigna la misión de atacar a muerte a los trabajadores, su motosierra solo tiene un destinatario: la clase obrera.
Subido hace apenas dos años a la ola populista, Milei puso en aprietos al juego electoral que se había conformado entre 2 coaliciones, la de centro-izquierda de los Kirchner/peronistas y la de centro-derecha encabezada por Mauricio Macri. Esta competencia de las fracciones burguesas que databa de 2015 trataba de darle aire fresco al rancio bipartidismo que orbitaba en los términos peronismo – anti peronismo. Pero el desgaste de los partidos tradicionales y de sus coaliciones estaba muy avanzado, pues justo cuando se renueva ese esquema, la burguesía logra el recambio de un ciclo peronista de centro-izquierda de 12 años, al de un gobierno de centro-derecha, con Macri a la cabeza, que ante su fracaso en el terreno económico, fue de nuevo relevado por la coalición peronista de centro-izquierda. Esto es lo que llevó a sectores de la burguesía a impulsar a Milei, que se presentó vociferando contra ese entramado político ya muy desgastado, al que calificó de “casta política” que, además ha estado envuelta por años en escándalos de corrupción, lo mismo en el gobierno de los Kirchner o el de Macri, sin embargo, son varios sectores de la burguesía los que ven a Milei con desconfianza. Por eso, para limitar la incertidumbre, le imponen personajes, salidos de las filas de la “casta”, que decía despreciar, en carteras claves del gobierno: Patricia Bullrich en el ministerio de seguridad y Luis Caputo en el de economía.
Otro de los aspectos que ha potenciado las diferencias al interno de la burguesía en Argentina y fracturado el juego de los partidos tradicionales, ha sido la agravación de la crisis económica. Las medidas aplicadas por los gobiernos kirchneristas o por el de la derecha de Macri, en su intento por sanear el ambiente para el capital, han acelerado el avance de la inflación. El gasto público y el crédito, que han sido los instrumentos favoritos con los que pensaban se oxigenaría a la economía, han terminado siendo una carga,[1] y aunque la burguesía y su Estado han trasladado el grueso de los efectos a las espaldas de los trabajadores, no ha impedido que surjan descontentos dentro de la misma burguesía.
Pero no solo la burguesía se enfanga en estos proyectos, sectores del proletariado también, al ser incapaces de desarrollar y controlar su lucha, pueden ser atrapados por los discursos del populismo de derecha que, al criticar a la actuación de los gobiernos anteriores, prometer mejoras milagrosas y, sobre todo, utilizando la desesperación y el nihilismo que pueden cundir en la población, siembran falsas esperanzas entre los explotados.
La agudización del proceso de pauperización de la población en Argentina, que ve como se degrada cada día su salario por la aceleración de la inflación, ha llevado a una amplia masa de explotados a la desesperación (sobre todo de jóvenes), que extravían su identidad de clase, lo que permite sean atrapados por los discursos y promesas de Milei. Pero apenas han pasado unas semanas del ascenso al gobierno de Milei y los golpes económicos y las amenazas lanzadas, van dejando ver a los trabajadores que la burguesía, sea cual sea el partido que encabece el gobierno, y por más escandaloso que sea su discurso, no tiene una salida a la crisis capitalista, lo único que puede ofrecer, es más explotación, más miseria y más represión.
Una mayor actuación del Estado en la economía o una liberalización del mercado, son viejos argumentos que usa en su discurso la burguesía cuando definen la orientación de sus políticas económicas, sin embargo, es una discusión ajena a los trabajadores, pues ya sea con más propiedad estatal o con un dominio de los capitales privados, la burguesía establece, según el momento, las condiciones que le permitan dar continuidad a la explotación. En nada cambia para un trabajador, si la explotación la ejerce un capital privado o el Estado desde una empresa pública[2]. Ya Engels explicaba que: “… las fuerzas productivas no pierden su condición de capital al convertirse en propiedad de las sociedades anónimas y de los trusts o en propiedad del Estado. Por lo que a las sociedades anónimas y a los trusts se refiere, es palpablemente claro. Por su parte el Estado moderno, no es tampoco más que una organización creada por la sociedad burguesa (…) El Estado moderno, cualquiera que sea su forma, es una máquina esencialmente capitalista, es el Estado de los capitalistas, el capitalista colectivo ideal.” (“Del socialismo utópico al socialismo científico”, 1880). De manera que el peligro de Milei no se encuentra, como lo viene repitiendo el aparato de izquierda del capital, en la amenaza privatizadora o la pérdida de “soberanía” al adoptar al dólar como moneda. Como ya se vive hoy, la motosierra de Milei avanza cortando cabezas en los trabajadores a través de sus planes de choque, acondicionando con ellos los procesos que le permitan ir logrando alcanzar su verdadero objetivo: defender las ganancias y los intereses del capital nacional, lanzando para ello los ataques más brutales contra las condiciones de vida de los trabajadores.
En la medida en que pase el tiempo, irá justificando que, para acortar el déficit, lograr su “hazaña” de eliminar el banco central, dolarizar y permitir la operación del mercado, requiere de una profunda austeridad, que de forma inmediata paralizará la producción lo que, junto a la elevación de precios y tarifas, acelerará la inflación, degradando aún más la capacidad de compra de los salarios, pero golpeándolos también directamente al eliminar el pago de aguinaldo y de jubilaciones así como los subsidios al transporte que hace que un billete de autobús pase de 50-72 pesos ¡a 400 pesos!. Siempre en nombre de la “defensa de la economía nacional” irá justificando el crecimiento de la miseria de los trabajadores, del desempleo y la intensificación de los ritmos de trabajo… pues todo está justificado para la burguesía cuando se trata de la defensa de sus intereses.
El populismo, es un fenómeno general que afecta a la sociedad, “Comporta un elemento común que está presente en la mayoría de los países más avanzados: la profunda pérdida de confianza en las “élites” (...) debido a su incapacidad para restablecer la salud de la economía y frenar un aumento constante del desempleo o de la pobreza”. Esta revuelta contra los dirigentes políticos “(...) no puede en modo alguno conducir a una perspectiva alternativa al capitalismo”.[3]
En este sentido, afecta directamente a la clase trabajadora, ya que las campañas populistas de odio y resentimiento contra el “establishment”, buscan un chivo expiatorio para pretender explicar lo que “no funciona”, escondiendo que es el sistema capitalista en su conjunto el responsable y no tal o cual personaje o partido político. Para los trabajadores no hay nada que celebrar en la borrachera democrática de la burguesía que da vuelo a la celebración de los 40 años de elecciones democráticas en el país, después de la dictadura militar (1983), con un “outsider” subido al gobierno a partir del 10 de diciembre de 2023, mediante el “voto de castigo” masivo (56% del total, el mayor en 4 décadas) a los partidos tradicionales, principalmente de los jóvenes. La alternancia de partidos de la democracia electoral es una trampa para los trabajadores que le imbuye su enemigo de clase, haciéndole creer que su voto decide en los recambios en el gobierno y en las políticas públicas; en cuanto al “voto de castigo”, no es más que la “revancha” que se le ofrece para seguir atado al cuento de la democracia.
Si ya la experiencia demuestra que no hay diferencia entre los kirchneristas y los macristas a la hora de defender al capital nacional y golpear a los trabajadores, Milei asume el gobierno federal precisamente para continuar con esa defensa que no puede hacerse sino atacando las condiciones de trabajo y de vida de la clase explotada a la que, por cierto, la ha estigmatizado cuando señala como cómplices de la crisis a aquellos que reciben apoyos complementarios de salarios, es decir, como “chivos expiatorios”, a los que califica como flojos, torpes y ladrones.
En suma, aunque los fenómenos de la descomposición como el populismo le afectan en su juego político, la burguesía todavía tiene los medios para revertir sus efectos en contra de la clase obrera, por ejemplo, reforzando el mito de la democracia, de la alternancia política, del valor del voto, etc.
Toda la campaña electoral de Milei se sustentó en presentarlo como un “libertario” crítico de las políticas tradicionales que lograba atemorizar a la “casta” y por tanto como una alternativa. Pero apenas asumió el gobierno, dio inicio a los ataques contra los trabajadores, siguiendo un guion similar al de los “planes de choque”, usados ampliamente en América Latina en la década de los 80. El viejo “recetario” incluye medidas que pretenden orientarse para el “mejoramiento social”, así es que ha anunciado el incremento en 50% de los montos otorgados por programas como “Asignación universal por hijo” y la “Tarjeta alimentar” (manteniendo por el momento otros más), que son migajas que riega, para intentar mostrarse “benevolente”, pero además para usarlo como instrumento de control, en tanto amenaza con retirarlos a todos aquellos que se manifiesten en las calles.
Esta medida, presentada como el “protocolo anti piquete”, es complemento del salvaje plan represivo para evitar manifestaciones, presentado por la ministra de seguridad Patricia Bullrich, el cual contempla que ¡los que sean reprimidos deberán pagar los costos del operativo policiaco! Pero además se aplicarán multas a los padres que sean acompañados por sus hijos menores de edad a manifestaciones. ¡Vaya arrogancia y desprecio de la burguesía por la clase explotada y oprimida!
La burguesía, a la que representa Milei, calcula que después de unas elecciones en las que se ha anotado un triunfo al arrastrar masivamente a las urnas sobre todo a los trabajadores, tendrá los bonos de confianza y de tiempo para aplicar su paquete “anticrisis”, sin embargo, considerando que los trabajadores en Argentina tienen una tradición histórica de lucha, ante los ataques a sus condiciones de vida que ya se hacen sentir, se verán impulsados a la lucha. Un adelanto de esa respuesta que los trabajadores pueden desplegar se hizo notar la noche del 20 de diciembre. Luego de terminar la exposición televisada de Milei del “Decreto de Necesidad y Urgencia” (DNU), el que, entre varios aspectos, contempla “desregular la economía” y la prohibición de huelgas, en numerosos puntos de Buenos Aires y en la provincia, de forma espontánea, una masa de explotados salió a protestar golpeando cacerolas y cientos de trabajadores marcharon por las calles hasta llegar al Congreso.
Estas expresiones, aunque aún son débiles, son importantes porque exponen el descontento y el esfuerzo que existe en los trabajadores en romper las cadenas que atan sus esperanzas en las promesas del gobierno, pero, además muestra, que no están dispuestos a sacrificarse y aceptar mansamente la miseria.
El proletariado en Argentina debe recuperar las experiencias de las recientes movilizaciones que sus hermanos de clase han presentado en Europa y los EE. UU.; estas movilizaciones masivas muestran que la clase obrera “…cuando lucha contra los efectos de la crisis económica, contra los ataques orquestados por los Estados, contra los sacrificios impuestos por el desarrollo de la economía de guerra, el proletariado se alza no como ciudadanos que exigen ‘derechos’ y ‘justicia’ sino como explotados contra sus explotadores y, en última instancia, como clase contra el propio sistema. Por eso, la dinámica internacional de la lucha de la clase obrera lleva en sí misma el germen de un cuestionamiento de los fundamentos del capitalismo.”[4]
Pero la burguesía sabe que la unidad del proletariado es la única fuerza que puede detener a la motosierra de Milei, por eso requiere, para hacer pasar sus golpes, del aparato de izquierda y la estructura sindical. Estas agrupaciones al ser engranes del Estado que sirven a los intereses de la burguesía, ya se preparan para impedir que la unidad y solidaridad obrera se concrete, por ejemplo, los sindicatos ya empezaron a presentar discursos “radicales” en contra de la austeridad, para ganarse las simpatías de los trabajadores y arrastrarlos a luchas falsas, controladas, callejones sin salida. Habrá que estar alertas a la reactivación del sindicalismo peronista que en estas circunstancias puede jugar un mejor papel de maniatar a los trabajadores para hacer pasar los ataques despiadados que se han anunciado.
En ese sentido se requiere que los trabajadores conduzcan sus combates desde el primer momento, evitando que los sindicatos se pongan al frente y, para eso, hay que recordar las innumerables lecciones de la lucha obrera para tomar la lucha en sus manos como las “asambleas generales abiertas y masivas, autónomas, que decidan realmente la marcha del movimiento. Asambleas generales en las que discutamos lo más ampliamente posible las necesidades generales de la lucha y las reivindicaciones que más nos unan. Asambleas generales desde las que podamos partir en delegaciones masivas al encuentro de nuestros hermanos y hermanas de clase, los trabajadores de la fábrica, del hospital, de la escuela o la administración más cercanas…”[5]
JRT, 22-diciembre-2023
[1] Con el fin de tener un parámetro para evaluar la magnitud de la carga en que se han convertido el gasto público y la deuda, podemos relacionarlos con el PIB, obteniendo que el gasto público representa el 40% del PIB, y la deuda, desde 2018 hasta la actualidad, se ha estado moviendo en un rango entre el 80 y el 100%, habrá que agregar que estos créditos apenas tuvieron un efecto positivo para aquellos capitalistas que crearon empresas inexistentes para fingir necesidades de insumos importados, lo que les permitió adquirir dólares “baratos”, a una paridad subsidiada y luego trasladarlos a otros países. El gobierno saliente de Alberto Fernández, presenta la información que, de los 45 mil millones de dólares obtenidos por Macri del FMI, terminaron fugándose mediante esta triquiñuela, cerca del 90%.
[2] Para ampliar sobre este tema, recomendamos leer: La experiencia rusa. Propiedad privada y propiedad colectiva [425], Revista Internacional # 131, 4° trimestre 2007.
[3] Informe sobre el impacto de la descomposición en la vida política de la burguesía (2019) [426], Revista Internacional # 163, 2020.
[4] Huelgas y manifestaciones en Estados Unidos, en España, en Grecia, Francia. ¿Cómo podemos desarrollar y unir nuestras luchas? [427]
[5] Ídem
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Los días 22 y 29 de septiembre, la Tendencia Comunista Internacionalista celebró dos reuniones públicas, en París y Saint-Nazaire respectivamente. La CCI siempre ha considerado que la discusión, el debate y la confrontación de posiciones es una tarea y una responsabilidad fundamental de los grupos de la Izquierda Comunista. Por eso participamos en estos dos encuentros, movilizando a un gran número de simpatizantes para contribuir a que el debate fuera lo más rico posible.
Pero si hemos de creer los informes de estas reuniones publicados en el sitio web de la TCI, nuestra actitud puede haber estado motivada por una intención totalmente diferente.
En la RP de París, "la reunión, que podría haber profundizado mucho más en todos los aspectos de la situación actual y sus consecuencias prácticas, fue un tanto desviada de su objetivo por algunos camaradas de la CCI". La reunión de Saint-Nazaire fue aún peor: "la intervención de la CCI se coordinó con el objetivo de distorsionar el debate, que se orientó hacia un ataque frontal y fantasioso contra nuestras posiciones. A pesar de nuestra negativa a seguirles por ese camino, sus militantes estropearon el debate esgrimiendo todo tipo de detalles extrapolados o inverificables, muy alejados de las preocupaciones de los demás participantes”.
En otras palabras, se acusa a la CCI de haber urdido un plan deliberado para sabotear las reuniones públicas organizadas por una organización de la izquierda comunista. Estas acusaciones, lanzadas públicamente y sin el menor argumento, están cargadas de consecuencias. Así que seamos un poco más coherentes y honestos que la TCI y empecemos por rectificar las numerosas mentiras de estos informes.
Tras escuchar durante casi una hora la presentación del presidium (complementada con dos intervenciones de Battaglia Communista y del Grupo de Trabajadores Internacionalistas, dos grupos afiliados a la TCI), la CCI participó en el debate. Nuestra primera intervención intentó demostrar que:
1 - contrariamente al análisis desarrollado en la presentación, la guerra imperialista en el periodo de decadencia capitalista no es en absoluto una solución a la crisis económica. Al contrario, sólo la agrava y sume a la humanidad en una espiral de destrucción y caos. Es cada vez más irracional desde el punto de vista del capitalismo.
2 - Contrariamente a la idea también desarrollada en la presentación, no suscribimos el análisis de una tendencia a la formación de bloques que prefigure el curso hacia una tercera guerra mundial. Por el contrario, creemos que la tendencia de los Estados imperialistas a enfrentarse entre sí sólo puede conducir a una proliferación de conflictos bélicos, generando cada vez más caos y destrucción y pudiendo provocar el fin de la humanidad incluso en ausencia de una guerra mundial.
Por eso, como señalamos tanto en París como en Saint Nazaire, ¡el análisis abstracto y erróneo que hace la TCI de la guerra imperialista la lleva a subestimar profundamente la gravedad de la situación!
Pero el supuesto sabotaje de la CCI no se detuvo ahí, ya que posteriormente llamamos la atención "sobre puntos más bien secundarios" e intentamos "desviar la discusión hacia la cuestión sindical”. Si, en efecto, en la reunión de París, la CCI intervino para afirmar que los sindicatos y el sindicalismo pertenecían al Estado burgués, fue precisamente frente a la ambigüedad contenida en las observaciones del representante de Battaglia Communista deplorando el hecho de que los sindicatos no fueran suficientemente combativos y no hicieran lo necesario para desarrollar las luchas, lo que sugiere de manera subliminal que los sindicatos serían un arma del proletariado. Por tanto, no es de extrañar, como indica el informe sobre la reunión de París, que el miembro de la CNT/AIT (organización libertaria que se considera precisamente una federación de sindicatos) estuviera al 100% en "acuerdo político" con la posición de la TCI.
Además, vimos la misma complacencia hacia los sindicatos una semana más tarde, en la reunión de Saint-Nazaire, ya que la TCI no se distanció realmente de la postura defendida por el representante del grupo izquierdista Lutte ouvrière, ¡llamando al trabajo en los sindicatos! Uno de los oradores del CWO llegó incluso a afirmar que "tiene sentido afiliarse al sindicato si todos tus compañeros están en él", sugiriendo que a veces sería necesario estar presente en estos órganos estatales.
Frente a tales concesiones sobre una posición tan importante para la clase obrera, era indispensable recordar y reafirmar alto y claro lo que constituye una de las conquistas programáticas de la izquierda comunista, que la TCI se supone que comparte, ¡pero que es incapaz de defender!
En cualquier caso, este "paréntesis" sobre los sindicatos no nos impidió intervenir sobre las cuestiones más centrales planteadas en el debate. Por eso, en ambas reuniones, también nos pronunciamos sobre el papel de las organizaciones de la Izquierda Comunista frente a la guerra imperialista.
En estas intervenciones defendimos:
1 - La validez de la Declaración Conjunta de los grupos de la Izquierda Comunista contra la guerra imperialista. Este planteamiento, en continuidad con la lucha de los bolcheviques en Zimmerwald, es una política concreta destinada a formar parte de un proceso hacia el reagrupamiento de las fuerzas revolucionarias a través de la defensa de los principios y métodos del movimiento revolucionario1.
2 - El carácter artificial y sobre todo peligroso de la política de "frente único" con grupos anarquistas e izquierdistas (llamados internacionalistas), defendida por la TCI a través de la promoción de los comités del NWBCW2.
3 - Que al referirse al "Llamamiento al frente único proletario" lanzado por el Partido Comunista Internacionalista (PCI) en 1944, la TCI sigue el planteamiento oportunista contenido en este llamamiento dirigido implícitamente a las bases de los viejos partidos obreros (Partido Socialista y Partido Comunista)3.
A fin de cuentas, todas las desvergonzadas acusaciones formuladas en los balances -la "acusación frontal" de sus posiciones, la "distorsión del debate", la "actitud de provocación y cuestionamiento ubuesco", el "parasitismo de la discusión", etc.- demuestran ante todo una auténtica aversión hacia quienes han defendido clara y resueltamente los principios y la tradición de la izquierda comunista. Impulsada por el deseo de ganar cada vez más influencia y el espíritu de rivalidad, la TCI está dispuesta, por el contrario, a adular a cualquiera y a comprometerse por cualquier cosa. Este enfoque suicida le lleva incluso a difuminar la frontera de clase con organizaciones de izquierda como LO, cuyo militante presente en Saint Nazaire es considerado un "camarada". Incluso se nos acusa de haberle atacado personalmente, cuando lo único que hicimos fue denunciar a Lutte Ouvrière como un grupo de izquierda cuya función es secuestrar el internacionalismo.
Es lamentable que la TCI no haya tomado en serio todo esto y se haya contentado con tacharnos, sin el menor argumento, de "idealistas" sólo buenos para hacer "declaraciones platónicas".
En realidad, la máxima apertura a todo lo que esté a la derecha y el rechazo categórico a discutir con la izquierda es un planteamiento típicamente oportunista. La misma hostilidad sintieron la Oposición de Izquierda y Trotsky en los años 30 hacia la fracción de izquierdas del Partido Comunista de Italia, que encarnaba la posición más clara contra la degeneración oportunista de la Internacional Comunista.
Por último, se nos reprocharía "sacar a relucir viejas cuestiones de hace más de veinte años". La TCI se refiere aquí sin duda a la declaración que leímos 30 minutos antes del final de la reunión de París, en la que denunciábamos la presencia de dos individuos expulsados de la CCI a principios de los años 2000 por haber publicado informaciones que exponían a nuestros camaradas a la represión del Estado, actividad que denunciábamos como soplones4. Estos últimos nunca han negado su comportamiento. Uno de ellos incluso es miembro de la TCI desde hace varios años y formó parte del presidium. De hecho, es sobre todo este cuestionamiento lo que enfurece a la TCI y lo que intenta ocultar por todos los medios, reduciéndolo a simples "viejas historias con poco contenido político" y acusándonos de haber, con ello, "interferido en la discusión".
¡Los chivatos nunca han tenido cabida en el campo revolucionario! Por eso sentimos que era nuestra responsabilidad interpelar a la TCI sobre este asunto, defendiendo una vez más los principios altamente políticos del proletariado. En cambio, todos los militantes de la TCI presentes en el lugar prefirieron taparse los oídos y defender a estos individuos. Al menos tenemos la confirmación de que esta organización, que dice estar implicada en la formación del futuro partido de los revolucionarios, está dispuesta a aceptar a cualquiera en sus filas, ¡incluyendo a gente que se comporta como policías y matones!
No es la primera vez que actúa en connivencia con elementos turbios. En 2004, el BIPR (precursor de la TCI) publicó en su página web las calumnias vertidas sobre la CCI por el tristemente célebre Ciudadano B, antes de retirarlas discretamente tras darse cuenta de que las declaraciones eran mentira5.Sin embargo, la TCI nunca ha criticado esta actuación totalmente irresponsable por su parte y, por lo tanto, no ha aprendido nada de ella.
En lugar de afrontar seriamente todas estas cuestiones, la TCI prefiere esquivarlas. Peor aún, nos exhorta a dejar de lado nuestros desacuerdos y llama a un amplio encuentro y a la unidad de todos los que se reclaman, de cerca o de lejos, internacionalistas, sin la menor clarificación de principios. Se trata de un planteamiento con el que el movimiento obrero está familiarizado y que Bordiga denunció en 1926 ante el Ejecutivo de la Internacional Comunista: "La experiencia demuestra que el oportunismo entra siempre en nuestras filas bajo la máscara de la unidad. Le interesa influir en la mayor masa posible, por lo que siempre hace sus peligrosas propuestas bajo la máscara de la unidad".
Con el mismo enfoque oportunista se fundó en 1943 el antepasado más lejano de la TCI: el Partido Comunista Internacionalista (PCint), en el que fueron admitidos sin la menor crítica:
1- Elementos de la minoría de la fracción italiana que había ido a luchar al lado de los republicanos durante la guerra de España.
2- Vercesi y todos aquellos que, durante la Segunda Guerra Mundial, habían participado en el Comité de la Coalición Antifascista de Bruselas6.
Es este vicio político, muy antiguo, está el origen del oportunismo actual de la TCI. En consecuencia, su negativa a afrontarlo de frente, su incapacidad para criticar su propio pasado le condena a repetir una y otra vez los mismos errores.
En los informes de las dos reuniones, la TCI hace un llamamiento a la CCI para que se recomponga, e incluso nos insta a disculparnos por cualquier actitud negativa que hayamos podido adoptar durante los debates. ¡Vamos camaradas!, no hagáis el ridículo.
Creemos que hemos demostrado la responsabilidad de la que hemos hecho gala durante estas dos reuniones trabajando para confrontar posiciones políticas y siendo capaces de defender las posiciones y principios de la Izquierda Comunista. Desgraciadamente, no podemos decir lo mismo de la TCI, cuya evasión y negativa a debatir, su compromiso con elementos izquierdistas y su aceptación del comportamiento de policías y matones, ¡son síntomas de la enfermedad que corroe a esta organización y la conduce inexorablemente hacia el olvido! Como dijo Lenin: "Un defensor del internacionalismo que no sea al mismo tiempo un opositor muy consecuente y decidido del oportunismo es un fantasma, nada más."
CCI, 31 de octubre de 2023
1 Ver Declaración conjunta de grupos de la Izquierda Comunista Internacional sobre la guerra en Ucrania | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [139] y Guerra Israel – Palestina Llamamiento de la Izquierda Comunista | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [16]
2 Ver nuestra crítica de estos organismos en La TCI y la iniciativa "No más guerra que la guerra de clases": un farol oportunista que debilita a la izquierda comunista | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [422]
3 Ídem.
4 Ver Atacar a la CCI: la razón de ser del GIGC | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [194]
5 Ver Carta abierta a los militantes del BIPR (hoy TCI) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [431]
6 Este enfoque político totalmente aberrante fue particularmente criticado por la Gauche communiste de France en el artículo "A propos du Ier congrès du Parti communiste internationaliste d'Italie" en el nº 7 de la revista Internationalisme: "En la Fracción italiana, una minoría se separó o fue excluida, y se unió a la Unión Comunista, aliada del POUM. Esta minoría -que, de 1936 a 1945, permaneció fuera de la Fracción, contra la cual se formó la Izquierda Comunista Internacional, y que aún mantiene y pretende mantener sus posiciones- forma parte hoy del nuevo Partido en Italia. En 1945, después de 6 años de lucha contra la línea marxista y revolucionaria de la Fracción, la tendencia Vercesi creó el Comité de Coalición Antifascista, donde colaboró, en una original unión sagrada, con todos los partidos de la burguesía. Como resultado, precipitando la discusión política y teórica, la Fracción fue llevada a excluir esta tendencia de su seno. Hoy, esta tendencia, sin haber renunciado a ninguna de sus posiciones y prácticas, es parte integrante del nuevo Partido en Italia e incluso ocupa un lugar importante en la dirección. Así, la Fracción -que había excluido a la minoría en 1936-1937 y a la tendencia de Vercesi a principios de 1945- se encontró disuelta a finales de 1945, pero unida a los mismos que había excluido; y esta unión es... el Partido." Sobre el Primer Congreso del Partido Comunista Internacionalista de Italia | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [432]
Enlaces
[1] https://es.internationalism.org/content/4989/revolucion-mundial-o-destruccion-de-la-humanidad-la-responsabilidad-crucial-de-las
[2] https://es.internationalism.org/content/5006/informe-sobre-las-tensiones-imperialistas-para-el-25o-congreso-de-la-cci
[3] https://es.internationalism.org/content/4988/informe-sobre-la-crisis-economica-para-el-25o-congreso-de-la-cci-2023
[4] https://es.internationalism.org/content/4979/25o-congreso-internacional-de-la-cci-resolucion-sobre-la-situacion-internacional
[5] https://es.internationalism.org/content/4981/informe-sobre-la-lucha-de-clases-para-el-25o-congreso-de-la-cci
[6] https://es.internationalism.org/content/4982/informe-sobre-la-descomposicion-actualizacion-de-las-tesis-2023
[7] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/congresos-de-la-cci
[8] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/documentos-de-los-congresos-y-conferencias
[9] https://es.internationalism.org/tag/desarrollo-de-la-conciencia-y-la-organizacion-proletaria/corriente-comunista-internacional
[10] https://es.internationalism.org/content/5162/estancamiento-de-la-guerra-en-ucrania-y-oriente-medio-dos-expresiones-del-horror-y-la
[11] https://es.internationalism.org/content/5089/manifestaciones-pro-palestinas-en-todo-el-mundo-elegir-un-bando-contra-otro-siempre
[12] https://es.internationalism.org/content/5091/el-apoyo-una-palestina-libre-significa-el-apoyo-la-guerra-imperialista
[13] https://es.internationalism.org/content/5078/guerra-en-medio-oriente-el-marco-teorico-obsoleto-de-los-grupos-bordiguistas
[14] https://es.internationalism.org/content/5063/una-espiral-de-atrocidades-en-medio-oriente-la-aterradora-realidad-de-la-descomposicion
[15] https://es.internationalism.org/content/5045/guerra-en-gaza-los-proletarios-no-tienen-patria
[16] https://es.internationalism.org/content/5010/guerra-israel-palestina-llamamiento-de-la-izquierda-comunista
[17] https://es.internationalism.org/content/5027/guerra-en-el-medio-oriente-un-paso-mas-en-la-barbarie-y-el-caos-mundial
[18] https://es.internationalism.org/content/5014/el-militante-cgt-y-cnt-usan-un-falso-inter-nacionalismo-para-llevar-los-trabajadores
[19] https://es.internationalism.org/content/5007/ni-israel-ni-palestina-los-obreros-no-tienen-patria
[20] https://es.internationalism.org/content/5025/guerra-en-medio-oriente-otra-demostracion-mas-de-que-el-capitalismo-es-un-peligro-para
[21] https://es.internationalism.org/tag/geografia/oriente-medio
[22] https://es.internationalism.org/tag/2/25/la-decadencia-del-capitalismo
[23] https://es.internationalism.org/tag/3/45/descomposicion
[24] https://es.internationalism.org/tag/3/47/guerra
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[26] https://es.internationalism.org/files/es/atacar_a_la_cci_la_razon_de_ser_del_gigc.pdf
[27] https://es.internationalism.org/revista-internacional/199807/1196/construccion-de-la-organizacion-revolucionaria-tesis-sobre-el-para
[28] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/defensa-de-la-organizacion
[29] https://es.internationalism.org/tag/corrientes-politicas-y-referencias/parasitismo
[30] https://es.internationalism.org/files/es/chile_toma_de_posicion_sobre_la_victoria_del_rechazo.pdf
[31] https://es.internationalism.org/content/4615/chile-el-dilema-no-es-dictadura-democracia-sino-barbarie-capitalista-o-lucha-de-clases
[32] https://www.latercera.com/politica/noticia/declaraciones-de-boric-por-un-plan-b-ante-eventual-triunfo-del-rechazo-le-abren-flanco-con-el-oficialismo/RDTGTJD3XFBATDSCEDZ5TETYKQ/
[33] https://www.emol.com/noticias/Nacional/2022/05/23/1061837/gobierno-propuesta-chilevamos-plebiscito-constitucion.html
[34] https://www.emol.com/noticias/Nacional/2022/08/20/1070441/presidente-expectativas-post-plebiscito.html
[35] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/chile
[36] https://es.internationalism.org/files/es/debate_con_lector_sobre_la_guerra_de_ucrania_y_la_relacion_de_fuerzas_de_clase_en_la_situacion_actual.pdf
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[46] https://es.internationalism.org/cci/200602/539/espana-1936-franco-y-la-republica-masacran-al-proletariado
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[51] https://www.ceoe.es/es/conocenos/la-confederacion/historia-de-la-ceoe
[52] https://archivodelatransicion.es/archivo-organizaciones/los-pactos-sociales-posteriores#:~:text=En%20junio%20de%201981%20el,del%20anticipo%20del%20patrimonio%20sindical.
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[57] https://es.internationalism.org/content/4620/los-sindicatos-organos-del-estado-capitalista-iv
[58] https://es.internationalism.org/content/4667/los-sindicatos-contra-la-clase-obrera-vi-contenido-y-formas-de-la-lucha-obrera-en-el
[59] https://es.internationalism.org/content/4706/la-intervencion-de-los-revolucionarios-frente-los-sindicatos-vii
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[62] https://es.internationalism.org/tag/2/36/los-falsos-partidos-obreros
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[67] https://es.internationalism.org/tag/geografia/china
[68] https://es.internationalism.org/tag/geografia/estados-unidos
[69] mailto:[email protected]
[70] https://es.internationalism.org/content/4820/dossier-contra-la-guerra-imperialista-en-ucrania-por-la-lucha-de-clases-internacional
[71] https://es.internationalism.org/content/4897/los-anos-20-del-siglo-xxi-la-aceleracion-de-la-descomposicion-capitalista-plantea
[72] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/reuniones-publicas
[73] https://es.internationalism.org/files/es/el_capitalismo_sigue_amontonando_cadaveres_y_ruinas.pdf
[74] https://es.internationalism.org/content/4843/significado-e-impacto-de-la-guerra-en-ucrania
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[109] https://es.internationalism.org/content/4867/militarismo-y-descomposicion-mayo-de-2022
[110] https://es.internationalism.org/content/4905/debate-con-un-lector-sobre-la-guerra-de-ucrania-y-la-relacion-de-fuerzas-de-clase-en-la
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[112] https://es.internationalism.org/content/4926/por-todas-partes-la-misma-pregunta-como-desarrollar-la-lucha-como-hacer-retroceder-los
[113] https://www.lavanguardia.com/economia/20230312/8816785/industria-militar-crece-calor-guerra.html
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[120] https://m.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/noticias/nota-de-prensa-no-072-2022-inei.pdf
[121] https://www.infobae.com/peru/2023/01/18/protestas-en-peru-y-los-azuzadores-que-estan-detras-de-las-manifestaciones-para-crear-caos-y-violencia/
[122] https://rpp.pe/politica/estado/cancilleria-entrego-nota-de-protesta-a-embajador-de-bolivia-por-declaraciones-de-presidente-luis-arce-noticia-1461847
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[128] https://es.internationalism.org/files/es/puede_hacer_retroceder_a_la_burguesia_el_bloqueo_de_la_economia.pdf
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[130] https://es.internationalism.org/tag/geografia/mexico
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[132] https://es.internationalism.org/content/4941/represion-insultos-agresiones-sexuales-gases-y-porrazos-mansalva-no-debemos-caer-en-la
[133] https://es.internationalism.org/content/4698/dossier-sobre-la-comuna-de-paris-en-su-150-aniversario
[134] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200708/2002/historia-del-movimiento-obrero-el-sindicalismo-frustra-la-orientac
[135] https://es.internationalism.org/revista-internacional/197806/944/terror-terrorismo-y-violencia-de-clase
[136] https://es.internationalism.org/revista-internacional/197810/2134/resolucion-sobre-el-terror-el-terrorismo-y-la-violencia-de-clase
[137] https://es.internationalism.org/tag/corrientes-politicas-y-referencias/izquierda-comunista
[138] https://en.internationalism.org/content/17331/discussion-bulletin-groups-communist-left
[139] https://es.internationalism.org/content/4807/declaracion-conjunta-de-grupos-de-la-izquierda-comunista-internacional-sobre-la-guerra
[140] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/correspondencia-con-otros-grupos
[141] https://es.internationalism.org/tag/historia-del-movimiento-obrero/1968-mayo-frances
[142] https://es.internationalism.org/files/es/volante_68.pdf
[143] https://es.internationalism.org/
[144] mailto:[email protected]
[145] https://es.internationalism.org/files/es/represion_insultos_agresiones_sexuales_gases_y_porrazos_a_mansalva._no_debemos_caer_en_la_trampa_de_las_provocaciones_policiales.pdf
[146] https://es.internationalism.org/files/es/undecima_manifestacion_contra_la_reforma_de_las_pensiones_como_ganamos_en_2006.pdf
[147] https://es.internationalism.org/files/es/en_francia_como_en_todas_partes._una_misma_lucha_un_mismo_combate_de_clase.pdf
[148] https://es.internationalism.org/content/4937/la-combatividad-y-la-solidaridad-de-los-proletarios-se-expresa-tambien-en-grecia
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[163] https://tiemporeal.periodismoudec.cl/2022/12/19/tomas-de-terreno-la-crisis-habitacional-y-el-abuso-de-los-ostentosos/#:~:text=Seg%C3%BAn%20informaci%C3%B3n%20del%20Ministerio%20de,20%20000%20tomas%20de%20terreno
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[176] https://es.internationalism.org/tag/series/la-trampa-del-peronismo
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[180] https://www.youtube.com/hashtag/jaraldelprogreso
[181] https://www.eluniversalqueretaro.mx/cartera/tres-empresas-de-queretaro-se-van-huelga-por-falta-de-pago-de-utilidades
[182] https://www.elsoldemazatlan.com.mx/local/trabajadores-mantienen-paro-de-labores-en-pinsa-10014252.html#:~:text=Culiac%C3%A1n%2C%20Sin.,para%20exigir%20un%20pago%20justo.
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[276] https://www.leftcom.org/en/articles/2023-07-05/the-no-war-but-the-class-war-initiative
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[301] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200602/476/circulo-de-comunistas-internacionalistas-argentina-una-nueva-y-extrana-
[302] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200602/471/circulo-de-comunistas-internacionalistas-argentina-que-es-y-que-funcion
[303] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200602/478/reunion-publica-del-bipr-en-paris-el-bipr-rehen-de-unos-hampones
[304] https://es.internationalism.org/content/4460/nuevo-curso-y-una-izquierda-comunista-espanola-de-donde-viene-la-izquierda-comunista
[305] https://es.internationalism.org/content/4519/quien-es-quien-en-nuevo-curso
[306] https://es.internationalism.org/content/4488/lassalle-y-schweitzer-la-lucha-contra-los-aventureros-politicos-en-el-movimiento-obrero
[307] https://igcl.org/Nouvelle-attaque-du-CCI-contre-le
[308] https://es.internationalism.org/files/es/mexico_libros_de_texto_comunistas._derecha_e_izquierda_complementan_la_campana_contra_el_comunismo.pdf
[309] https://www.youtube.com/watch?v=ziL8XEwj8V4
[310] https://es.internationalism.org/content/4973/revolucion-mundial-no-147
[311] https://elmachete.mx/index.php/2023/08/04/sobre-las-declaraciones-de-que-la-sep-busca-imponer-una-educacion-comunista/
[312] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201208/3451/tesis-sobre-la-crisis-economica-y-politica-en-los-paises-del-este
[313] https://es.internationalism.org/series/365
[314] https://es.internationalism.org/series/364
[315] https://es.internationalism.org/series/228
[316] https://es.internationalism.org/cci-online/201410/4054/la-falsificacion-de-la-historia-en-los-programas-escolares
[317] mailto:[email protected]
[318] https://es.internationalism.org/tag/acontecimientos-historicos/50-aniversario-de-la-caida-de-allende
[319] https://es.internationalism.org/tag/cuestiones-teoricas/antifascismo
[320] https://es.internationalism.org/content/4711/nuevos-ataques-contra-la-izquierda-comunista-bourseiller-se-reinventa-la-compleja
[321] https://es.internationalism.org/content/4726/nuevos-ataques-la-izquierda-comunista-bourseiller-inventa-por-segunda-vez-la-compleja
[322] https://es.internationalism.org/files/es/tras_un_ano_de_movilizaciones_obreras_en_todo_el_mundo._la_lucha_esta_por_delante.pdf
[323] https://es.internationalism.org/content/3349/2011-de-la-indignacion-la-esperanza
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[327] https://es.internationalism.org/files/es/como_han_vencido_los_sindicatos_a_los_trabajadores_en_vigo_como_hemos_de_luchar.pdf
[328] https://es.internationalism.org/content/4975/polemica-con-le-proletaire-hay-que-romper-con-toda-ideologia-sindicalista
[329] https://www.diariodepontevedra.es/articulo/pontevedra/protestas-trabajadores-metal-ambulancias-confluyen-diputacion-vigo/202307061321281261228.html
[330] https://www.elespanol.com/treintayseis/articulos/actualidad/quinta-jornada-del-huelga-del-metal-de-pontevedra
[331] https://blogs.publico.es/verdad-justicia-reparacion/2022/09/10/vigo-1972-historia-memoria-y-reconocimiento/
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[340] https://es.internationalism.org/content/4836/el-caso-vogt-el-combate-de-los-revolucionarios-contra-la-calumnia-ii
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[347] https://fr.internationalism.org/content/11208/lanarchisme-au-service-guerre
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[400] https://libcom.org/article/interview-jacques-camatte-2019
[401] https://en.internationalism.org/content/17290/leftism-modernism-misadventures-berard-tendency
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[432] https://es.internationalism.org/content/4431/sobre-el-primer-congreso-del-partido-comunista-internacionalista-de-italia