Medio ambiente

Incendio de la Torre Grenfell: crimen del capital

Los supervivientes del incendio de la torre Grenfell, los que viven bajo su sombra, aquellos que viven en bloques similares en todas partes, que decidieron expresar su solidaridad, cuya rabia les ha llevado a ocupar el ayuntamiento de Kensington y a marchar a Downing Street, estaban perfectamente convencidos de que este horror no fue una ''tragedia'' en abstracto, ni mucho menos un acto divino, sino como decía una de sus pancartas improvisadas, ''un crimen contra los pobres'', una cuestión de clase más obvia aún por el hecho de que el municipio de Kensigton y Chelsea prese

Los años 20 del Siglo XXI: La aceleración de la descomposición capitalista plantea abiertamente la cuestión de la destrucción de la humanidad

Los años veinte del siglo XXI se perfilan como uno de los periodos más convulsos de la historia, ya están acumulando desastres y sufrimientos indecibles. Comenzó con la pandemia de Covid-19 (que aún continúa) y una guerra en el corazón de Europa.

El capitalismo lleva a la destrucción de la humanidad solo la revolución mundial del proletariado puede acabar con él

Hace 130 años cuando las tensiones entre potencias capitalistas crecían en Europa, Federico Engels planteó la disyuntiva para la humanidad: Comunismo o Barbarie. Esta se concretó en la Primera Guerra Mundial que estalló en 1914 y causó 20 millones de muertos, otros 20 millones de inválidos, y en el caos de la guerra se produjo la pandemia de la gripe española con más de 50 millones de muertos. La revolución en Rusia 1917 y las tentativas revolucionarias en varios países acabaron con la carnicería y mostraron la otra cara del dilema histórico planteado por Engels: el derrocamiento del capitalismo a nivel mundial por la clase revolucionaria -el proletariado- abriendo la posibilidad de la sociedad comunista.

La economía mundial en el torbellino de la decadencia capitalista

El capitalismo está cada vez más estrangulado por un conjunto de contradicciones que interactúan y se refuerzan entre sí, amenazando a la sociedad con convulsiones de una frecuencia y magnitud desconocidas hasta ahora. Ante estas calamidades, la principal preocupación de la burguesía es siempre desacreditar cualquier explicación que ponga en duda la responsabilidad del sistema. Su objetivo es ocultar a los ojos de la clase trabajadora la causa de las guerras, el desorden mundial, el cambio climático, las pandemias, la crisis económica mundial...

Anton Pannekoek: La destrucción de la naturaleza

Publicamos un texto de 1909 del revolucionario Anton Pannekoek que denuncia cómo ya entonces -hace más de un siglo- el capitalismo ponía en peligro el medio natural donde vivimos y llevaba el germen de enormes destrucciones, como ahora estamos viendo. Pannekoek no hacía sino seguir la estela de Marx y Engels que ya en los años 40 del siglo XIX habían alertado sobre la destrucción del medio natural a la que llevaba la lógica de la producción capitalista. La cuestión esencial sobre la destrucción de la naturaleza es que constituye una de las vías de la DESTRUCCION DE LA HUMANIDAD a la que lleva el capitalismo. Porque no es el “hombre en general” quien destruye la naturaleza, sino que el culpable es el capitalismo.

Catástrofes Naturales en Brasil: ¡La culpa es del capitalismo!

Presentamos la denuncia que hacen nuestros camaradas en Brasil de las graves inundaciones que se produjeron en este país y que se cobraron la vida de al menos 231 personas en la ciudad de Petrópolis, en el estado de Río de Janeiro. No se trata de “desgracias naturales”, ni de “abusos de empresarios sin escrúpulos”. Se trata de un sistema, el capitalismo, que por sus propias leyes conduce a la destrucción del medio natural en el que sobrevive la gran mayoría del género humano. Pandemia, destrucción ecológica, crisis económica y actualmente con la guerra en Ucrania, vemos como las tendencias confluyentes del capitalismo, una tras otra, nos llevan hacia la destrucción y el hundimiento en la barbarie.

A propósito del libro La fábrica de las pandemias: Contra la fábrica de la impotencia, el comunismo ofrece una perspectiva a la humanidad

La pandemia COVID 19 ha puesto al desnudo la relación estrecha que hay entre la destrucción ecológica y la agravación de enfermedades y epidemias. El capitalismo explota la fuerza de trabajo y, a la vez, explota y desequilibra gravemente el entorno natural y ello trae consecuencias cada vez más peligrosas para la salud y la supervivencia de la humanidad. Solo la lucha revolucionaria del proletariado por el comunismo puede cortar de raíz ese nudo gordiano que ahoga a la humanidad.

Perú: el desastre de REPSOL, solo demuestra lo moribundo del capitalismo

La barbarie destructiva del capitalismo no tiene límites. En un artículo reciente denunciábamos la exposición al cáncer de numerosos trabajadores de Arica -norte de Chile- (ver https://es.internationalism.org/content/4770/chile-contaminacion-por-metales-pesados-el-capitalismo-es-el-unico-cancer ). En el vecino Perú acabamos de ver otra manifestación de la barbarie capitalista: el “accidente” de la petrolera Repsol que ha causado otro desastre. Denunciamos esta dinámica de muerte que se suma a los conflictos guerreros, la pandemia, la crisis económica. Pero denunciamos igualmente la trampa de echarle la culpa a una empresa – Repsol- para lavar la culpa del capital peruano y su Estado y llamar a luchar en defensa de la nación peruana contra las “trasnacionales”. El capitalismo es un sistema de relaciones sociales donde todas las naciones, todos los capitalistas, todos los Estados, son CULPABLES. Es contra todos ellos que debemos luchar.

Chile: Contaminación por metales pesados, el Capitalismo es el único cáncer

Los cuatro jinetes del apocalipsis capitalista son la Guerra Imperialista (como vemos amenazante en Ucrania); la Crisis Económica (que provoca miseria y desempleo); las Pandemias (como la COVID) y la Destrucción Ecológica. Publicamos una denuncia de cómo la barbarie ecológica del capitalismo provoca muertes directas y muertes en vida, cáncer y otras enfermedades, en los trabajadores, concretamente en Arica (Chile). Solo la lucha obrera y no las mentiras verdes y del “movimiento por el clima” podrá acabar con la pendiente de aniquilación en la que se hunde gradualmente el capitalismo.

Desastre ecológico: La necesidad de una transición… ¡al comunismo!

El mundo camina a pasos agigantados hacia constantes desastres provocados por la brutal destrucción ecológica que perpetra el capitalismo decadente. La propia pandemia COVID 19 tiene raíces en ese genocidio ecológico. Ahora, todos los gobiernos se visten de verde prometiéndonos una “transición ecológica”. El discurso verde encubre nuevos ataques contra el proletariado y esconde la realidad: ningún gobierno es capaz de hacer nada frente al desastre en marcha y, peor aún, NO QUIERE HACER NADA porque defiende el interés capitalista de la ganancia y la acumulación que es precisamente el causante de la barbarie ecológica. Por ello, lo que debemos luchar no es por la “transición ecológica” sino por la “transición al comunismo”.

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