Balance de nuestras Reuniones Públicas: ¿Por qué la CCI habla de "ruptura" en la dinámica de la lucha de clases?

Printer-friendly version

El pasado mes de mayo, la CCI organizó reuniones públicas en varios países sobre el tema: "Gran Bretaña, Francia, Alemania, España, México, China... ¡Ir más lejos que en 1968!". El objetivo era comprender mejor el significado político, mundial e histórico de estas luchas, las perspectivas que ofrecen, pero también las importantes debilidades que la clase obrera deberá superar para asumir las dimensiones económica y política de su lucha. La participación activa en los debates que tuvieron lugar es una ilustración de la lenta maduración de la conciencia que se está produciendo en profundidad en el seno de la clase obrera mundial, y que es particularmente evidente en las pequeñas minorías, a menudo pertenecientes a una nueva generación. De este modo, éstas están volviendo a conectar gradualmente con la experiencia del movimiento obrero y de la Izquierda Comunista.

Estas reuniones fueron animadas por una clara voluntad de clarificación a través de la confrontación de las diferentes posiciones en juego. Así, frente al análisis defendido por la CCI, se expresaron apoyos, matices, dudas y cuestionamientos, incluso desacuerdos. El propósito de este artículo es dar cuenta de estos con el fin de impulsar la continuación del debate.

El vínculo con Mayo del 68

A pesar de las dificultades para comprender la complejidad de la situación marcada por el caos creciente del modo de producción capitalista, acompasada por episodios dramáticos y destructivos como la guerra de Ucrania, con la perspectiva de una caída sin fin en la crisis económica, las intervenciones reconocieron en general el hecho esencial de que la clase obrera había vuelto masivamente a la escena, durante el último año, en la lucha contra el deterioro insoportable de sus condiciones de vida. Algunos participantes trazaron un paralelismo entre la situación actual y la de mayo del 681. En 1968, el regreso del desempleo (aunque a un nivel mucho más bajo que el actual) marcó el final del periodo conocido como los “Treinta Años Gloriosos”, y la reaparición de la crisis abierta, un periodo donde desde entonces se ha venido sucediendo el carrusel recesión – recuperación – recesión aún peor... Hoy, la brutal profundización de la crisis económica y el resurgimiento de la inflación son sin duda el principal resorte de la movilización de la clase obrera. Algunos camaradas señalaron que Mayo del 68 y el periodo actual tenían en común la irrupción de movilizaciones masivas de la clase obrera. Un camarada británico señaló que "la mayor diferencia con el 68 es la profundidad de la crisis económica actual".

Otro camarada reconoció que "Mayo del 68 abrió una nueva fase tras la contrarrevolución". En efecto, tras el fracaso de la oleada revolucionaria de 1917-1923 y bajo la placa de plomo estalinista que siguió a la derrota del proletariado mundial, Mayo del 68 inauguró el despertar de la clase obrera a escala internacional. En París, un camarada caracterizaba así las condiciones subjetivas de la lucha de la clase obrera en 1968 y las de hoy: “La referencia a Mayo del 68 es pertinente. Aquel acontecimiento coincidió con la llegada de una nueva generación de la clase obrera que, no había sufrido, como sus padres, el aplastamiento ideológico de la contrarrevolución y, en particular, la placa de plomo de la influencia estalinista. Hoy, ha sido necesaria una nueva generación para salir de la ideología de la ‘muerte del comunismo’”. Fue importante que en Brasil los participantes reconocieran, casi como una “evidencia”, que algo estaba ocurriendo a nivel de la lucha de clases y que era el proletariado de los países centrales del capitalismo, en Europa Occidental, el que estaba a la vanguardia de la movilización de la lucha obrera mundial. En relación con la situación actual, un camarada británico señaló “la importancia de las luchas actuales. Representan la posibilidad de un verdadero renacimiento de la lucha de clases”.

Pero esta misma intervención, como otras en otros lugares, en Brasil en particular, se preocupaba de “las debilidades de la clase obrera”, o de “las maniobras de la burguesía, que tiene el control, especialmente con los sindicatos”.

La especificidad del periodo posterior a 1989 es con frecuencia incomprendido

De hecho, algunas de las intervenciones tendían a querer aplicar la realidad de Mayo del 68 al periodo actual, mientras que otras oponían ambas situaciones. En resumen, todas mostraban una dificultad para comprender, más allá de las analogías y diferencias entre estos dos momentos históricos, lo que significa una "ruptura" en la dinámica de la lucha de clases, en 1968 y hoy respectivamente.

En 1968, el despertar de la clase obrera mundial puso fin a cuarenta años de contrarrevolución, correspondientes a una profunda derrota física e ideológica del proletariado tras el aplastamiento de la oleada revolucionaria de 1917-23. La ruptura de 2022, señalada por la movilización del proletariado en el Reino Unido, puso en movimiento a una clase obrera que no había sufrido una derrota física comparable a la que condujo a la contrarrevolución mundial, pero que, en cambio, había sufrido de lleno las campañas sobre la “muerte del comunismo”, sobre la “desaparición de la clase obrera”, etc.

Durante más de treinta años, la clase obrera mundial, desorientada y habiendo perdido su identidad de clase, se mostró incapaz de movilizarse a la altura de los ataques que estaba sufriendo. Fue necesario este largo periodo de ataques incesantes, profundos y cada vez más insoportables para que la clase obrera renovara su movilización a una escala que no se había visto en décadas (desde 1985 para los trabajadores del Reino Unido); una clara ruptura con la situación que había prevalecido desde 1989. Treinta años durante los cuales, precisamente porque la clase obrera no había sido derrotada, se estaba desarrollando en su seno un proceso de reflexión (la maduración subterránea de la conciencia), que conducía a una creciente pérdida de ilusiones sobre el futuro que el capitalismo nos tenía reservado, y luego la certeza de que la situación sólo podrá empeorar. Fue así como fermentó un profundo sentimiento de cólera, expresado en la actitud de “basta ya” de los huelguistas en Gran Bretaña.

La dinámica de los treinta años anteriores no se comprendía del todo, y el debate dio lugar a diversas interpretaciones erróneas. Así, un camarada de Toulouse, Francia, habló de una “continuidad” en la lucha durante estos treinta años, marcada por victorias y derrotas, en particular la movilización contra el CPE (Contrato del Primer Empleo en Francia 2006), contra la reforma de las pensiones Sarkozy-Fillon (2010) y también el movimiento Indignados (España 2011). Pero precisamente durante este periodo, no hubo tal continuidad (en que las luchas actuales hicieran eco de las luchas pasadas), ya que la clase obrera era incapaz de enlazar, en su memoria colectiva, las luchas pasadas con las pocas experiencias nuevas que estaba viviendo.

Lo mismo ocurre con la idea de “salto cualitativo” utilizada por algunos camaradas, en particular en Brasil, para caracterizar el estallido de las luchas en Gran Bretaña y Francia. Tal concepción que, en general tiende a reducir la conciencia a un simple producto o reflejo de la propia lucha inmediata, resta importancia a todas las demás dimensiones del proceso de toma de conciencia. La idea de “salto cualitativo” puede ser nociva al dejar entender que la clase trabajadora habría superado bruscamente un buen número de sus debilidades.

Por otra parte, las intervenciones en México tendían a diluir la lucha del proletariado llevándola a ámbitos como el de la protección del medio ambiente o el feminismo, lo que ha sido justamente criticado. En efecto, la ideología que las sustenta, favorecida a su vez por la pérdida de identidad de clase, representa una clara amenaza para la lucha autónoma del proletariado, la única capaz de resolver los problemas de la sociedad mediante el derrocamiento del capitalismo.

La importancia de la masividad y la maduración en las luchas actuales

Si bien los participantes en las reuniones reconocieron la realidad de la masividad de las luchas actuales, hay que decir que, en general, no fueron capaces de tener en cuenta su importancia como elemento fundamental de la ruptura cualitativa. Millones de trabajadores concentrados en algunos países de Europa Occidental que se movilizan, a pesar del coste financiero que supone para ellos, que luchan solidariamente con sus camaradas para rechazar la miseria que el capitalismo quiere imponerles mediante la explotación y la división, eso constituye en sí mismo una victoria considerable.

Algunos camaradas criticaron lo que consideraban una sobrevaloración del movimiento por parte de la CCI. Así, en Gran Bretaña y Francia, por ejemplo, oímos:

- “Creo que la CCI sobrestima la secuencia de la lucha. No entiendo el método de maduración subterránea. Aquí hay una asociación de ideas, eso no es masivo, sólo deberíamos referirnos a minorías activas”.

- “Es cierto que al final de las manifestaciones hubo discusiones, por supuesto, ¡pero no hubo huelgas! Sin la huelga, el movimiento ha languidecido. El problema es que el arma del proletariado es la huelga general.2 En mayo del 68 hubo una huelga general, y ahora no es el caso [...]. No quiero empañar la imagen, pero amplificar la profundidad del movimiento (como lo está haciendo la CCI), no estoy seguro de que ayude”. En este caso, nos parece que se olvida que cuando cientos de miles, incluso millones, de trabajadores en Francia salieron a la calle para manifestarse, ¡estos estaban en huelga!

En varios lugares (en Nantes en Francia, en Brasil...) algunos participantes intentaron atenuar la realidad de la ruptura de la lucha de clases planteada por la CCI con el hecho de que los sindicatos no habían sido cuestionados. Algunos participantes en Nantes rebatieron esta objeción con el siguiente análisis: “Es cierto que los sindicatos no han sido cuestionados, que no ha habido autoorganización, pero el descontento sigue siendo muy fuerte y permanente, aunque no haya una nueva lucha espectacular. Así, que hay que ver de dónde viene la clase, sale de un periodo de treinta años de dificultades. De hecho, no ha habido ninguna derrota política. La clase está reuniendo sus fuerzas para ir más lejos”.

A esto añadimos que en Francia (pero no sólo allí), la burguesía había anticipado la cólera obrera y los sindicatos habían hecho todo lo posible para evitar ser cuestionados por los trabajadores. Ante la necesidad y el deseo de los trabajadores en lucha de unirse por encima de categorías y corporaciones, los sindicatos habían tomado la delantera manteniendo, de principio a fin, un frente sindical unido, lo más amplio posible, supuestamente “ferozmente opuesto” a la reforma de las pensiones.

¿Con qué método se establece la realidad de una ruptura con el pasado?

Mientras que algunas intervenciones buscaron “pruebas” y “hechos” para intentar convencer a los demás o a sí mismos de la realidad de la “ruptura”, otros camaradas intentaron ilustrar el cambio de situación a través de la capacidad de los “sindicatos experimentados” (sobre todo en Francia) para “adherirse al movimiento”, a las “aspiraciones de unidad” utilizando “la trampa de la intersindical”. En la misma línea, estos camaradas destacaron la complicidad de diversas fracciones de la burguesía para aislar los diversos centros de lucha mediante un ocultamiento cuidadosamente calculado: “¿Por qué la burguesía oculta las huelgas en el extranjero? Es para que no se puedan crear lazos, la burguesía conoce muy bien a su enemigo de clase. Este es otro signo de la maduración. Debemos tener una visión global, internacional”. Algunos camaradas subrayaron con razón que no había que centrarse en un elemento aislado, sino que era preferible “ver un conjunto de indicios y saber interpretarlos”, refiriéndose en este sentido a la actitud de Marx, pero también a la de Lenin, que “tenían la capacidad de percibir los cambios en el estado de ánimo del proletariado”.

Cada vez, en un intento de clarificar las cosas, la CCI ha intentado ir más allá defendiendo la idea válida de un “proceso de maduración subterráneo”, de ruptura y no la de un “salto cualitativo”. Sobre todo, la CCI ha insistido en ampliar y presentar los problemas con método, como lo ilustra una de sus intervenciones en París: “Varias intervenciones pusieron de relieve debates que no habíamos visto en años. ¿Qué hacemos con esto? ¿Cómo lo analizamos? ¿Lo situamos en un contexto más amplio y global? En lugar de mirar las cosas con microscopio, tenemos que dar un paso atrás y mirar con telescopio; en otras palabras, adoptar un enfoque histórico e internacional. Estamos en un periodo en el que el capitalismo está llevando a la humanidad a su ruina. La clase obrera tiene el potencial para luchar y entrar en lucha, para ser capaz de hacer una revolución. A escala internacional, durante tres décadas, hemos asistido a un reflujo de las luchas y a un retraso de la conciencia. La clase ha perdido la conciencia de sí misma, su identidad. Pero el verano pasado hubo un gran movimiento en Gran Bretaña, ¡Como no habíamos visto en cuarenta años! ¿Fue sólo en Gran Bretaña? Esto testimonia que algo estaba cambiando profundamente a escala mundial. Es a partir de esto que dijimos que algo estaba cambiando. Vimos la capacidad de lucha frente al agravamiento de la crisis económica. Hemos visto luchas en muchos países. Es en este marco que se inscribe la confirmación de la lucha contra la reforma de las pensiones en Francia. Hemos visto tres meses de lucha y un espíritu combativo. Por otra parte, empezamos a ver eslóganes, una reflexión que no veíamos desde los años 1980s. Hay un sentimiento general de hartazgo, un intento de reapropiarse de la historia. Eso es lo que hay detrás del eslogan ‘tu nous mets 64 on te Mai 68’ (tú nos pones 64 años para el retiro, nosotros ponemos el Mayo del 68) [...]. Hay una tendencia a reapropiarse del pasado, como con el resurgimiento de la experiencia del CPE (lucha contra el Contrato de Primer Empleo) en 20063, sobre la que no habíamos vuelto a saber nada de ella. ¿Cómo explicar que este recuerdo haya resurgido? Hay otros aspectos expresados de forma más minoritaria sobre ¿cómo hacer la revolución? Algunos reflexionan sobre lo que es el comunismo. Hay un esfuerzo de clase. No es sólo la cuestión de: ¿se aprueba o no la reforma de las pensiones? Tenemos que sacar las lecciones. ¿Cómo podemos ir más lejos? ¿Con qué método de lucha? Eso es lo que está en juego”.

Así pues, debemos reconocer, como lección fundamental, la necesidad de tener en cuenta, para nuestros análisis, el contexto internacional e histórico: una aceleración de la descomposición de la sociedad capitalista, su “efecto torbellino” destructor, la gravedad y el peligro de la guerra, y al mismo tiempo la aceleración brutal de la crisis económica, con la inflación como poderoso impulsor para la lucha de clases. También debemos reconocer que, al luchar en su propio terreno de clase, a escala masiva, el proletariado empieza a ganar confianza en su propia fuerza, y va a adquirir una conciencia cada vez mayor de llevar a cabo una misma lucha más allá de las corporaciones y las fronteras4.

Las luchas de hoy son una primera victoria: la de la propia lucha.

WH, 26 de junio de 2023

1 Hay que señalar que la mayoría de estas reuniones tuvieron lugar en una fecha simbólica, la del aniversario de las manifestaciones masivas del 13 de mayo de 1968 en Francia. A este respecto, recomendamos a nuestros lectores nuestro folleto: 1968 y la perspectiva revolucionaria, publicado también en dos partes en los números 133 y 134 de la Revista Internacional. Ver Mayo del 68 y la perspectiva revolucionaria (1a parte) - El movimiento estudiantil en el mundo en los años sesenta | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) y Mayo del 68 y la perspectiva revolucionaria (2a parte) - Fin de la contrarrevolución, reanudación histórica del proletariado | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org)

2 Por falta de tiempo, no pudimos tratar la cuestión de la diferencia entre una “huelga general” y una “huelga de masas”. Pero hemos subrayado nuestro desacuerdo con la equiparación de estos dos términos. La huelga general, si constituye una muestra del descontento en la clase, se refiere sin embargo a la organización (y por tanto al control) de la lucha por parte de los sindicatos. En este sentido, en manos de los sindicatos, también puede constituir un medio de agotar la lucha. A la huelga general, oponemos la huelga de masas, tal como se manifestó magistralmente en Rusia en 1905, dotándose de medios propios para centralizar la lucha, incluyendo tanto reivindicaciones económicas como políticas. Puede leerse el libro clásico de Rosa Luxemburgo Huelga de masas, partido y sindicatos.

3 Sobre esta lucha ver Tesis sobre el movimiento de los estudiantes de la primavera de 2006 en Francia | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org)

4 De la misma forma que Marx frente a Proudhon dijo que no había que ver en la miseria más que la miseria, en la situación histórica actual de deslizamiento del capitalismo hacia la destrucción de la humanidad no hay que quedarse solamente en eso, hay que ver que hay dos polos: el polo capitalista hacia la destrucción y el polo proletario de la lucha de clases hacia la construcción mundial de una nueva sociedad. Ver Los años 20 del Siglo XXI: La aceleración de la descomposición capitalista plantea abiertamente la cuestión de la destrucción de la humanidad | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org)

Vida de la CCI: 

Historia del Movimiento obrero: 

Rubric: 

Reuniones Públicas de la CCI