Lassalle y Schweitzer: La lucha contra los aventureros políticos en el movimiento obrero

Versión para impresión
AdjuntoTamaño
Icono PDF lassale_aventurero_pdf.pdf270.74 KB

 Hace 150 años, a principios de la década de 1860, el movimiento obrero internacional se encontraba en sus primeros años, y sus diferentes componentes carecían aún de experiencia en la creación y defensa de sus organizaciones políticas. Tras la ola de represión que siguió a las luchas de 1848, muchos miembros de la Liga Comunista tuvieron que exiliarse o fueron llevados a los tribunales, como sucedió con en el juicio en 1852 contra los comunistas en Colonia[1]

En Alemania, a principios de la década de 1860, no existía una organización política independiente de la clase obrera. En muchas ciudades había Arbeiterbildungsvereine (Clubes Educativos para Obreros), pero todavía no existía ninguna organización política proletaria con una clara delimitación política respecto a la burguesía. El debate sobre si la clase obrera aún podía apoyar a ciertas facciones de la burguesía en su lucha por la unificación nacional, o si el antagonismo de clase con la burguesía debía estar en el centro de la lucha, estaba en pleno apogeo. En este contexto, en el que la burguesía todavía no se había desligado de la aristocracia y los Junkers, cuando el capital alemán aún no había podido unificarse como capital nacional, intentó forjarse el primer partido político de la clase obrera en Alemania. 

Y, al mismo tiempo, la clase obrera en Alemania iba a enfrentarse a uno de los retos políticos más difíciles: el de enfrentarse a las actividades de los aventureros políticos. Si es cierto que hay múltiples perfiles de los aventureros políticos, si existe un rasgo común a todos ellos y es que se aprovechan de las organizaciones políticas no para fortalecer la lucha de la clase obrera, sino para ponerlas a su servicio; se valen de las organizaciones de la clase obrera en favor de sus propias ambiciones. Pero el principal obstáculo reside precisamente en desenmascarar a los aventureros, puesto que no actúan a cara descubierta ni muestran sus propias ambiciones en público. Por el contrario, suelen tener una gran habilidad para movilizar a su favor un gran número de adeptos, lo que hace mucho más difícil poder desenmascarar a personajes tan “altamente apreciados”.

Como veremos, la verdadera naturaleza del aventurero Lassalle nunca resultó completamente desvelada mientras vivió. Y si bien la auténtica ralea del aventurero Schweitzer fue denunciada por primera vez en una conferencia del partido en Wuppertal durante la primavera de 1869, lo cierto es que ese esfuerzo por desenmascararlo no fue del todo exitoso. Sólo años más tarde pudo la clase obrera, gracias a los esfuerzos del Consejo General de la Primera Internacional, desvelar las actividades de otro aventurero más, Mikhail Bakunin, durante el Congreso de La Haya en 1872. Los casos de Lassalle, Schweitzer y Bakunin demuestran que la clase obrera y sus organizaciones políticas se enfrentaron desde el principio a las actividades de los aventureros políticos.

En este artículo trataremos los casos de Lassalle y Schweitzer. En artículos anteriores ya hemos dado un relato detallado de la lucha contra el aventurerismo de Bakunin[2].

La formación de la ADAV

En Leipzig, en 1862, los trabajadores de una asociación llamada "Vorwärts" propusieron la preparación de un congreso general de trabajadores. En enero de 1863, estos promotores se pusieron en contacto con Ferdinand Lassalle[3].

En distintas conferencias, Lassalle se mostró crítico con la burguesía en su disputa con los Junkers; y, al mismo tiempo, destacó la importancia de la clase obrera para el progreso histórico. Sin embargo, Lassalle se distanció de los puntos de vista comunistas esbozados una docena de años antes en el Manifiesto Comunista.

La propuesta de que Lassalle escribiera el programa de la "Asociación General Alemana de Trabajadores" (ADAV), fundada finalmente en Leipzig el 23 de mayo de 1863, iba dirigida a un hombre que había estado deseoso durante años de desempeñar un papel de liderazgo en la vida política de Alemania.

El hecho de que se entregase la dirección de esta organización a una persona que – aparte de una breve actividad durante las luchas de 1848- nunca había participado en una organización proletaria, y no podía representar una continuidad con la Liga Comunista; un hombre al que anteriormente se le había negado el ingreso en la Liga Comunista y que ahora actuaba como un “salvador” de facto venido de "afuera", que reclamó inmediatamente un papel presidencial; todo esto reflejaba la inmadurez que atravesaba el movimiento obrero en aquel momento.

A los 20 años, Lassalle había conocido a Sophie Gräfin von Hatzfeldt, que tenía el doble de edad que él. Para "liberarla" del matrimonio forzado con su marido, Lassalle asumió su defensa como abogado. No sólo logró ganar el caso de la condesa, sino que accedió a una inmensa fortuna ya que dicha condesa lo financió a partir de entonces y se convirtió en su aliado político[4]. Al mismo tiempo, como miembro de la nobleza, la condesa mantenía relaciones muy estrechas con diversos sectores de la clase dominante. En 1856 y 1857 vivió en su casa de Düsseldorf; y en 1858 se trasladó con ella a Berlín[5].

La auto revelación de un aventurero: "Un informe de un informante sobre él mismo"

Animado por el éxito en el juicio de Hatzfeldt y movido por sus ambiciones de hacer carrera, a mediados de la década de 1850 empezó a pesarle la "estrechez provincial" de su lugar de residencia, Düsseldorf. En mayo de 1855, pidió al presidente de la Policía de Berlín autorización para trasladarse a Berlín[6]. Ese mismo mes, escribió su "informe de un informante sobre sí mismo", para ser entregado al presidente de la policía de Berlín, Hinkeldey (no está claro si realmente fue depositado en sus manos o si debía entregársele). Gustav Mayer informó de la “perversa, retorcida, sofisticada, taimada y vil astucia empleada en ella”, para persuadir e impresionar al presidente de la policía sobre su propia relevancia. Lassalle se vanagloriaba de ser enormemente apreciado por los trabajadores de Düsseldorf, "que parecen considerar a Lassalle como su jefe, y que ven injusta para ellos y para sus relaciones con ellos que deje la provincia del Rin; que no rompieron con él, pero como muestra la conversación, amenazaron muy enérgicamente con romper con él". Refiriéndose al paradero de los antiguos editores de la Neue Rheinische Zeitung (entre los que se incluía a Marx) tras la represión de 1848, Lassalle presumía de su conocimiento cercano del lugar de residencia de Marx. En su "Spitzelbericht" (informe de un soplón) escribe: "Me equivoqué al pensar que habían emigrado a América, pero Lassalle me informó que vivían en Londres y él parecía bien informado de sus condiciones de vida". Con el fin de aumentar aún más el interés del jefe de la policía, se jactó: "Por tanto se deduce que Lassalle debe mantener una correspondencia continua e ininterrumpida con estas personas en Londres, al menos con Marx". Sabiendo bien lo interesado que estaba la policía en estar al tanto de las verdaderas relaciones y correspondencia entre Marx y sus compañeros de combate, escribió: "Ya (…) he mencionado que Lassalle debe estar en contacto con Londres, al menos con Marx. Debo añadir que parece probable -como concluí de una declaración- que parece recibir estas cartas con el nombre de un remitente falso".

Para que el cebo al presidente de la policía tuviese aún atractivos adicionales, Lassalle escribió: "La razón principal que lo lleva a esa mudanza es la monotonía de la vida en Düsseldorf que se ha vuelto insoportable para él. Además, tiene cierta tendencia a la diversión y, sobre todo, a las distracciones femeninas, que, pese, a su gran capacidad para el trabajo, también se pone de manifiesto en su temperamento; una tendencia que no logra satisfacer en Düsseldorf, pero que espera expandir en Berlín. Repitió el motivo de su intención de mudarse a Berlín. (...) si no fuera por la influencia de la Condesa, por un lado, y, por otro lado, por la ya descrita gran inclinación hacia el placer y la diversión sensual y la insoportable monotonía de su vida en Düsseldorf, que son el factor decisivo para él…". Se describió a sí mismo como "muy ambicioso y de carácter vanidoso".  

Para impresionar a la policía (y a las fuerzas políticas que la respaldan), Lassalle se jactaba: "Puesto que considero que Lassalle es uno de los representantes más destacados intelectualmente y más raramente dotados de energía de toda la democracia, opino que este hombre tan sumamente peligroso no es nunca suficientemente vigilado...". Lassalle añadió otro cebo para la policía: el autor de la carta, es decir, el informante, tenía posibilidades de trabajar como secretario de Lassalle. "Ya cuento en gran medida con su benevolencia. Lo he conseguido, en parte, sabiendo aprovechar su vanidad..." [...] Con algo de tiempo en el cargo de su secretario y me convertiré no sólo en el confidente de sus pensamientos más secretos, sino completamente indispensable para él." Dispuesto a entregar a la policía a quienes se disponían a derrocar al régimen (supuestamente el propio Lassalle y sus amigos), Lassalle terminó así su informe de espía: "No tendría gran dificultad, aprovechando mi posición y mi amistad con Lasalle, en llegar a conocer a todos los demás miembros, más o menos destacados, de la democracia, y en investigar sus actividades desde el principio; en una palabra, pondría así a él y a sus asociados en manos de las autoridades, de tal modo que solo dependería de su propia discreción destruir a estos incorregibles partisanos del derrocamiento cuando lo consideraran conveniente"[7].

Este informe de un espía sobre sí mismo, que sólo se encontró con su herencia tras su muerte, arroja mucha luz sobre sus actividades como aventurero en las filas del movimiento obrero alemán.

Las verdaderas motivaciones del aventurero

Aquí tenemos un primer rasgo de los aventureros políticos. A diferencia de los combatientes sinceros que se unen desinteresadamente a una organización revolucionaria para ayudar a la clase obrera a cumplir su papel histórico, los aventureros se unen a organizaciones revolucionarias para cumplir su propia "misión histórica". Quieren poner el movimiento a su servicio y buscar constantemente reconocimiento con este propósito. El informe del espía Lassalle sobre sí mismo es en realidad un "anuncio publicitario" de sus supuestas excepcionales habilidades. Así pues, las organizaciones proletarias sólo les sirven como trampolín para su carrera, ya sea en el seno de una organización proletaria o en las filas de quienes gobiernan. Convencidos de que sus capacidades son mayores de las que se les ha reconocido, buscan ese reconocimiento tanto del movimiento obrero como de los gobernantes.

Reclamación descarada o encubierta de liderazgo....

Cuando se fundó la ADAV en mayo de 1863, Lassalle consiguió ser coronado presidente durante cinco años, con un poder casi dictatorial sobre las secciones locales. Lassalle insistió a la ADAV en que únicamente formaría parte de ella si se le pedía que asumiera el rol principal. O sea que, en vez de unirse a una lucha colectiva, lo primero que hizo fue reclamar el liderazgo. Este es otro rasgo distintivo frecuente en los aventureros. No sólo aspiran a asumir un papel de liderazgo en una organización, sino que a menudo reivindican directamente la autoridad especial, e incluso si no reciben tales poderes especiales de una autoridad, si buscan disfrutar de una capacidad de actuación arbitraria e independiente. Como si fuese un emperador coronado, Lassalle declaró: "Por lo tanto, estoy en condiciones de satisfacer las exigencias del puesto que me ofrecen y, en general, me declaro dispuesto a corresponder a estas demandas que me hacen, y a asumir el liderazgo del movimiento obrero"[8]. Las ramas locales de la asociación no tenían ningún derecho: sólo ejecutaban las órdenes del presidente.

Esto fue un paso atrás con respecto a la Liga Comunista, que era una organización centralizada, que estableció una autoridad central y autoridades territoriales que aseguraban un funcionamiento mucho más colectivo, y en la que las comunidades locales tenían poder de decisión. En este sentido, Lassalle consiguió dar marcha atrás la rueda de la historia con el "papel de liderazgo" que le fue asignado.

¿Al servicio de la clase obrera o de sus intereses personales?

Bebel escribió en su autobiografía: "Lassalle no se contentaba con los aplausos de las masas, sino que daba mucha importancia a tener de su lado a hombres de prestigio e influencia del campo burgués. Y se esforzó mucho por ganárselos" (Bebel, Aus meinem Leben, p. 85)[9].

En el mismo momento en que, por un lado, el aparato de poder en Prusia y otras partes de Alemania había enviado a sus agentes para controlar el movimiento obrero emergente para buscar posibles fuerzas que "cooperaran" en favor de Bismarck; Lassalle por su lado, como muestra inequívocamente el informe del espía, extendía sus redes.

Cooperación secreta con los gobernantes

Dos semanas antes de la fundación de la ADAV, el 23 de mayo de 1863, Lassalle inició una correspondencia con Bismarck. Éste, que pretendía unir Alemania "con sangre y hierro", invitó a Lassalle a tener conversaciones. Tuvieron lugar cuatro charlas en las que Lassalle no sólo trató de asesorar a Bismarck, sino que también hizo sugerencias concretas para un enfoque común.

Lassalle dijo a Bismarck, mano derecha del rey, que la clase obrera "instintivamente se siente inclinada a la dictadura". (Gustav Mayer, Bismarck und Lassalle p. 60), Los trabajadores reconocerían a la monarquía como un "instrumento natural de la dictadura social", si la monarquía cambiase de "realeza en provecho de las clases privilegiadas a una realeza popular social y revolucionaria". Según Lassalle, la monarquía prusiana podría convertirse en una realeza social - este fue el tema de la primera conversación con Bismarck. En otra conversación se habló del sufragio universal y de las campañas contra las facciones de la burguesía hostiles a Bismarck. Puesto que la policía de Düsseldorf había tomado medidas contra los escritos de Lassalle, durante la tercera reunión, el 23 de octubre de 1863, Bismarck ofreció a Lassalle poner sus obras bajo su protección. Para ello, Bismarck quiso dirigir una circular a los fiscales prohibiendo la confiscación de las obras de Lassalle. Éste respondió a Bismarck que estaba en contra de su oferta. Pensaba que las medidas represivas contra él reforzarían su credibilidad, mientras que, si sus escritos se salvaban de la represión, su credibilidad disminuiría. Durante esta tercera discusión, también se habló de la posibilidad y la necesidad de un bloque electoral entre los conservadores y la ADAV. El 12 de enero de 1864, Lassalle ofreció para la siguiente reunión una cooperación política directa en la reforma de la ley electoral, para lo cual Lassalle quería formular un borrador. El propio Lassalle reconoció a Bismarck que temía la revolución, este "camino sombrío y siniestro". Y para evitarlo, propuso a Bismarck que, para eludir un choque revolucionario, introdujera inmediatamente el sufragio universal. Y puesto que, según pensaba Lassalle, la burguesía alemana era incapaz de hacer la revolución, sería el partido de los trabajadores quien tendría que dar el impulso, y Bismarck tenía que instar al rey a llevar a cabo este cambio. Finalmente, Lassalle ofreció apoyo a Prusia en la guerra contra Dinamarca (incluyendo la anexión de Schleswig-Holstein) si Bismarck cambiaba la ley electoral.

Cuando Wilhelm Liebknecht quiso alertar a Lassalle respecto a Bismarck, Lassalle le dijo: "Bah, yo como cerezas con Herr von Bismarck, pero él recibe las piedras" (cf. Bebel, Aus Meinem Leben, p. 75). Posteriormente, cuando Bebel preguntó a Bismarck en el Reichstag - en la época de la Ley Anti-Socialista en septiembre de 1878 - sobre sus contactos con Lassalle, Bismarck le respondió en el parlamento: "Que Lassalle le había atraído extraordinariamente, había sido una de las personas más ingeniosas y amables con las que había estado en contacto. Que tampoco era republicano: la idea a la que aspiraba era la del imperio alemán. Y que en esto tenían coincidencias/acuerdos. Lassalle había sido muy ambicioso" https://gutenberg.spiegel.de/buch/aus-meinem-leben-erster-teil-4234/5, Bebel, Aus Meinem Leben, p. 76 ").

Lassalle confesó, más tarde, a Helene von Dönniges, tal y cómo ésta le reveló a Bebel en una conversación, que tanto Bismarck como Lassalle se consideraban a sí mismos demasiado listos para engañarse el uno al otro[10].

Lassalle escribió también sobre sus encuentros con los líderes del movimiento nacional italiano tras su viaje a Italia, declarando, rayando en la megalomanía, que había sido él quien “había impedido la intervención de Prusia gracias a su ‘panfleto sobre la guerra italiana’ y que, de hecho, había sido él quien guiado ‘la historia de los últimos tres años’" (ver más adelante). En este sentido, un aventurero no es lo mismo que un agente de policía o un soplón, que vende su información. Los aventureros no han de ser corruptos para servir a un régimen. Para ellos, el ansia de fama y de reconocimiento, es decir factores psicológicos, son algo más fuertes que las meras compensaciones materiales.

Duplicidad....

Tras ser elegido presidente de la ADAV en mayo de 1863, se dedicó a menudo a presentar el programa de la ADAV de forma diferente en función de con quién estaba tratando. Esta duplicidad es característica también de los aventureros que rehúyen "mostrar sus cartas” y confrontarse a cara descubierta. Mientras que Marx y Engels, por ejemplo, escribieron muchas polémicas, Lassalle evitó el debate por sí mismo y apareció con diferentes vestimentas ante diferentes audiencias.

...y métodos oportunistas de captación para reclutar miembros

Lassalle carecía de una verdadera fe en la fuerza (aún incipiente) de la clase obrera, y en cambio pretendía ganarse para la ADAV a más personalidades de la clase dominante que en su opinión eran quienes estaban llamados a liberar de sus cadenas a la clase obrera. Así, Lassalle intentó reclutar a Johann Karl Rodbertus, un representante del llamado socialismo de estado. Rodbertus argumentó que "los partidarios de la cuestión social", es decir, los conservadores y la burguesía, también podían unirse a la asociación. Lassalle escribió a Rodbertus: "Cuanto más buenos burgueses se sumen a la asociación, mejor será". (F. Lassalle Nachgelassene Briefe und Schriften, volumen 6, Berlín 1925, p. 358).

Y puesto que no le interesaba tanto la liberación de la clase obrera como la promoción del movimiento democrático general, también abogó por la inclusión de liberales y conservadores en la ADAV. Por ello actuó en contra del desarrollo de un partido político independiente de trabajadores. Al mismo tiempo las puertas de la ADAV se abrían a quienquiera que desearse hacerse inmediatamente miembro de la asociación. Ello supuso un aflujo de numeroso personal proveniente de la burguesía y la pequeña burguesía. También esto representó un paso atrás respecto a la Liga Comunista que basaba la pertenencia en la defensa de los principios organizativos consagrados en sus estatutos.

La orientación programática de Lassalle: socialismo de estado....

Lassalle se pronunció a favor de que "el Estado os provea [a los trabajadores] de capital a través de operaciones de crédito, para que podáis entrar en una competencia libre e igualitaria con el capital". Lassalle no sólo no aspiraba a la destrucción del estado prusiano, ¡sino que esperaba la intervención socialista del estado prusiano! Suscito expectativas de que con la ayuda del ese estado podría convertirse pacíficamente en socialista[11].

… y oposición a las luchas económicas, invocando la "ley de hierro de los salarios".

Según Lassalle, los trabajadores en la sociedad capitalista no pueden recibir un salario mayor que exceda el mínimo necesario para mantener sus fuerzas físicas. Sobre esta base, se opuso al desarrollo de las luchas obreras por reivindicaciones, rechazó las huelgas y se declaró contrario a las federaciones sindicales. En resumen, el ADAV habría de ser una secta.

En cambio, los trabajadores deberían elevarse al estatus de empresarios. El Estado tendría que prestarles dinero, y poner en marcha y financiar cooperativas de consumo.

La relación de Lassalle con Marx y Engels

Aunque Lassalle afirmó que conocía el Manifiesto Comunista al dedillo, lo cierto es que nunca fue marxista. Y aunque conocía a Marx y luego a Engels desde 1848, y mantuvo correspondencia con ellos una y otra vez, y Marx incluso pasó unos días en su apartamento de Berlín en 1862, la verdad es que Marx y Engels chocaron en seguida con Lassalle. La razón: profundas divergencias políticas (por ejemplo, sobre la cuestión del apoyo a Prusia, sobre la petición de la introducción del derecho de voto, y muchas más), así como su comportamiento. Marx escribió en una carta a Engels el 30 de julio de 1862, después de que Lassalle lo visitara a él y a su familia en Londres: "La estancia en Zurich (con Rüstow, Herwegh, etc.) y el posterior viaje a Italia, luego su "Herr Julian Schmidt", etc., le han trastornado la cabeza completamente. Ahora no sólo es el más grande erudito, el más profundo pensador, el más brillante investigador, etc., sino también Don Juan y el revolucionario cardenal Richelieu. (...) En secreto nos contó a mi esposa y a mí que había aconsejado a Garibaldi que no hiciera de Roma el blanco del ataque, sino que fuera a Nápoles, que se declarara dictador (sin perjuicio a Víctor Manuel), que llamara al Ejército Popular para hacer campaña contra Austria. (...) Como palanca de acción: la influencia política de Lassalle o su pluma en Berlín. Y Rüstow a la cabeza de un cuerpo de guerrilleros alemanes, incluido Garibaldi. Bonaparte, sin embargo, quedó anonadado por este brillante plan de Lassalle. Ahora también había estado con Mazzini que también ‘aprobó y admiró’ su plan. Se presentó ante estas personas como un ’representante de la clase obrera revolucionaria alemana’, y les transmitió (¡literalmente!) que había sido él (itzig) ‘quien impidió la intervención de Prusia gracias a su panfleto sobre la guerra italiana, y que, de hecho, ‘había guiado la historia de los últimos tres años’. L[assalle] estaba muy enojado conmigo y con mi esposa porque nos burlábamos de sus planes, le llamábamos ‘bonapartista ilustrado', etc. Chilló, se exasperó y saltó y finalmente se convenció de que yo era demasiado `abstracto' para entender la política."[12]

Estas descripciones de Marx sobre el personaje, el retrato de su megalomanía y del conjunto de su comportamiento, muestran la indignación de Marx con Lassalle. Y eso que cuando Marx y Engels compartieron sus valoraciones sobre el comportamiento de Lassalle, aún no sabían nada de sus contactos y su alianza con Bismarck. La esposa de Marx, Jenny, escribió sobre Lassalle después de que éste visitara su casa en 1861. También ridiculizó su forma de presentarse: “Casi se sentía abrumado por el peso de la fama lograda como erudito, pensador, poeta y político. La corona de laurel fresco todavía descansaba sobre su olímpica frente y su ambrosiano peinado o más bien su ensortijada chevelure des nègres. Acababa de terminar victoriosamente la campaña italiana - un nuevo golpe político desencadenado por ese gran hombre de acción. Poderosas pugnas tenían lugar en su alma. Aún no se había adentrado en algunos campos de la ciencia. Aún quedaba la egiptología, que no ha sido apenas desarrollada.  ¿debería deslumbrar al mundo como o debería mostrar mi universalidad como hombre de acción, como político, como combatiente, como soldado" (Jenny Marx, Kurze Umrisse eines bewegten Lebens, - Breve esbozo de una vida agitada, 1865).

Lo que Marx pensaba de las posiciones programáticas de Lassalle y de su aparición también queda claro en una carta que envió a Engels el 9 de abril de 1863: "Por otro lado, anteayer me envió su 'Carta Abierta de Respuesta' al Comité Central de Trabajadores para el Congreso de Trabajadores de Leipzig. Se comportó – alardeando con proclamas que en realidad estaban copiadas de nuestros escritos – enteramente como un futuro dictador obrero". (MEW, vol. 30, p. 340) Ya Marx había reconocido, en una carta a Engels el 28 de enero de 1863, que el famoso "Programa Obrero" era sólo una mala vulgarización del Manifiesto Comunista.

Cuando Marx y Engels ya estuvieron al corriente de las negociaciones entre Lassalle y Bismarck, Marx escribió a Engels: "Por cierto, como ahora sabemos (algo que no conocíamos de esta manera) que Itzig [Lassalle] quería `ofrecer' el Partido de los Trabajadores a Bismarck para darse a conocer como el 'Richelieu del Proletariado'... ahora tampoco mostraré ninguna moderación al indicar claramente en el prefacio de mi libro que es simplemente un loro de repetición y un plagiario" (Marx a Engels en Manchester[Londres] 30 de enero, 1865). En este prefacio a la primera edición de Das Kapital, Marx consideró necesario señalar el método de Lassalle consistía en “tomar prestadas" las ideas de los escritos de Marx, sin citar la fuente.... (Das Capital, MEW, Vol. 23, p. 11)[13].

Manipulación y difamación de las posiciones de Marx y Engels

Ya entonces consideraban los discursos y escritos de Lassalle como "muy repugnantes y monárquicos". (Marx a Engels, 24 de noviembre de 1864, MEW 31, p. 30)

Marx escribió a Kugelmann: “Estimado amigo: He recibido ayer su carta, que me ha interesado vivamente, y respondo a sus diferentes puntos. Ante todo, permítame explicarle en breve mi actitud hacia Lassalle. Durante su agitación, nuestras relaciones fueron suspendidas: 1) a causa de sus impertinentes fanfarronadas, unidas al más desvergonzado plagio de obras mías y de otros autores; 2) porque yo condené su táctica política; 3) porque aquí en Londres, le expliqué y "demostré" con todo detalle, antes de que iniciase su agitación, que era un absurdo creer que el Estado prusiano podía ejercer una acción socialista directa”[14].

(...) "Pero en cuanto se convenció en Londres (a fines de 1862) de que conmigo no lograría hacer su juego, resolvió actuar como «dictador obrero» contra mí y contra el viejo partido”.

Y Engels escribió el 11 de junio de 1863 (tres días antes de la fundación de la ADAV) "El tipo trabaja ahora puramente al servicio de Bismarck...". (MEW vol. 30, p. 354).

El intento de Lassalle de aislar a Marx y Engels del movimiento obrero en Alemania

La verdad es que Lassalle se dedicó a poner trabas a la difusión de las posiciones de Marx y Engels entre los trabajadores en Alemania e intentó aislarlos de la clase obrera allí. Mientras él se presentaba como el auténtico “educador” de los obreros alemanes, trataba de retrasar y obstaculizar la publicación y distribución de textos de Marx y Engels, entre otras cosas para difundir sus propias posiciones, que a menudo se apartaban de las de Marx y Engels, o se oponían diametralmente a ellas. Pero también Lassalle publicó textos que a menudo no eran más que un plagio de los artículos de Marx y Engels, sin citar, sin embargo, las fuentes. Marx escribió un artículo específicamente para este propósito llamado "Plagio"[15].

Lassalle se presentaba como “verdaderamente conocedor” de las condiciones en Alemania, a diferencia de Marx y Engels que vivían en el extranjero y carecían de la necesaria información.

Lassalle contra la lucha de Marx y Engels en defensa de la organización

En sus cartas a Marx, Lassalle defendió al agente de Bonaparte, Karl Vogt. Aconsejó a Marx que no emprendiera acciones públicas contra Vogt, que no "aireara" este asunto, porque esto sería mal recibido por el "público" alemán. Marx que había pasado todo un año en 1860 escribiendo una respuesta al libro de Karl Vogt: Mein Prozess gegen die Allgemeine Zeitung en el que denigraban las actuaciones políticas de Marx y sus camaradas, le respondió: "Escribiré un folleto tan pronto como tenga su texto calumniador (el de Karl Vogt). Pero, al mismo tiempo, explique en el prefacio que me importa una mierda el juicio de su público alemán”. (Marx a Lassalle, 30 de enero de 1860, MEW 30, p. 438).

Cuando se publicó este trabajo de Marx:  Herr Vogt[16], Lassalle no hizo nada para promover su difusión en Alemania. La prensa burguesa estaba ansiosa por silenciar los escritos de Marx, y por su parte el presidente de la ADAV saboteó la lucha de Marx para defenderse.

La resistencia en las filas de la ADAV contra las posiciones y prácticas de Lassalle

A finales de 1863 y principios de 1864, ya aparecía una resistencia en contra de las posiciones de Lassalle, especialmente contra su postura a favor de la monarquía en Prusia. El 11 de abril de 1864, cuando abogó abiertamente por apoyar la monarquía. Wilhelm Liebknecht, que se había mudado a Berlín en julio de 1862 desde su exilio en Londres, fue uno de los primeros en enfrentarse enérgicamente a Lassalle. Marx había avisado a Liebknecht para no aparecer públicamente junto a Lassalle y le desaconsejó mantener estrechas relaciones con él. A lo que Liebknecht respondió: "En el Arbeiterverein de Lassalle [ADAV] algo está fermentando. Si Lassalle no renuncia a la 'actitud dictatorial' y al coqueteo con la reacción, habrá un escándalo". En esa misma carta Liebknecht señala: "(...) Se dedica a un juego tan intrincado que pronto ya no podrá encontrar una salida".

Junto con otros como Julius Vahlteich, el secretario de la ADAV, intentaron liberar a la ADAV de las garras de su dictatorial presidente. Cuando Lassalle se percató de esta resistencia y sintió que pronto tendría que responder ante la organización y, por lo tanto, exponerse a quedar descubierto, se dispuso a encontrar una forma de abandonar el movimiento obrero. Sus últimas cartas dejan claro esa búsqueda de una "salida". Pero la muerte repentina de Lassalle puso fin inesperadamente a sus actividades.

El 31 de agosto de 1864 tras resultar gravemente herido en un duelo por una mujer, murió tres días después[17]. Antes de su muerte, Lassalle había escrito un testamento como presidente de la ADAV, en el que nombraba a Bernhard Becker como su sucesor en el cargo de presidente. Este último, con la ayuda de la condesa Hatzfeldt, puso en marcha todos los medios para hacerse con este puesto, para lo que pronto empezó a difundir los insultos más infames sobre "el Partido de Marx".

Para preservar la existencia sectaria de la ADAV, el sucesor Becker se opuso a la afiliación a la Primera Internacional que entretanto había sido fundada en Londres el 28 de septiembre de 1864, apenas un mes después de la muerte de Lassalle.

No podemos entrar aquí a analizar el significado de la formación de la Primera Internacional. Pero sí hay que señalar que, si ésta fue un enorme paso adelante para todo el movimiento obrero, las fuerzas en torno a Lassalle no contribuyeron en absoluto a la participación de los trabajadores en Alemania en su formación, ni situaron su trabajo en la perspectiva de la Primera Internacional.

La situación material de Lassalle

Lassalle se aseguró una fuente de ingresos a través de la Condesa gracias al entonces “novedoso” éxito en el juicio como abogado, pero al mismo tiempo se convirtió en dependiente de la Condesa. Por lo tanto, aunque ya no tenía que ganarse la vida como abogado, disfrutó de un estatus privilegiado muy particular. Esta situación verdaderamente parasitaria le hacía aparentar una "independencia" respecto a los representantes de la clase dominante con los que interactuaba. Lassalle jamás experimentó personalmente lo que es vivir de un salario o lo que significan las dificultades materiales.

El "obituario" de Engels sobre Lassalle

 "Ahora era para nosotros un amigo muy inseguro, en el futuro será un enemigo bastante seguro " (carta de Engels a Marx, 4 de septiembre de 1864, MEW vol. 30, p. 429).

En su "obituario" de Lassalle, Engels escribió "El valeroso Lassalle se convierte poco a poco en un vulgar villano. Nunca hemos juzgado a las personas por lo que imaginaban ser, sino por lo que eran, y no veo por qué deberíamos hacer una excepción con Itzig [Lassalle]. Desde un punto de vista subjetivo, su vanidad puede haberle parecido una estrategia plausible, pero objetivamente es una traición de todo el movimiento obrero a los prusianos. El estúpido no parece haber exigido nada a cambio de Bismarck, nada específico, y mucho menos garantías. Parece que sólo se limitaba a tratar de engañar a Bismarck, al igual que sólo aspiraba a disparar a Racowitza. Típico del barón Itzig[Lassalle]. Por cierto, no tardará mucho en llegar el momento en que no sólo será deseable, sino necesario, dar publicidad a todo esto. Esto únicamente puede sernos útil si el asunto con la ADAV y el periódico en Alemania continúa. Entonces todo su legado deberá ser rápidamente desechado. Mientras tanto, el proletariado en Alemania pronto verá lo que vale Bismarck". (https://marxwirklichstudieren.files.wordpress.com/2012/11/mew; MEW vol. 31, p. 45)

Lassalle fue un aventurero, que mientras vivió fue reconocido como tal por unos pocos y aún de forma fragmentaria. Como acabamos de ver incluso Marx, Engels, Bebel y Liebknecht, que llegaron a conocerlo mejor, carecían de una visión completa de él.

Incomprensiones sobre el aventurero Lassalle por parte de Rosa Luxemburgo y Franz Mehring

También el caso de Lassalle muestra que durante ese período existieron serias diferencias en las filas de los revolucionarios en cuanto a la valoración de esos personajes. Porque décadas más tarde, incluso pensadores políticos tan importantes como Rosa Luxemburgo o Franz Mehring, cometerían errores de apreciación sobre Lasalle mucho más evidentes Lassalle.

Por ejemplo, en 1913, 50 años después de la fundación de la ADAV, Rosa Luxemburgo escribió un elogio desencaminado y trivial sobre Lassalle: "Lassalle cometió errores en sus tácticas de lucha, ciertamente. Sin embargo, para los estudiosillos de la investigación histórica resulta agradablemente fácil encontrar errores en una obra de toda una vida. Para la evaluación de una personalidad como la suya, es mucho más importante reconocer la causa real, la fuente particular de la que surgieron sus errores, así como sus méritos. Lassalle a menudo pecó por su tendencia a jugar a la "diplomacia", a engañar con ideas, como hizo en sus negociaciones con Bismarck sobre la implementación del sufragio universal, así como en sus planes para asociaciones de producción basadas en el crédito estatal. En sus luchas políticas con la sociedad burguesa, así como en sus luchas con el poder judicial prusiano, le gustaba descender al nivel de su oponente, haciéndole concesiones a sus planteamientos, viéndose a sí mismo como un audaz acróbata: como escribió Johann Philipp Becker, a menudo se aventuraba a dar un salto hacia el borde más extremo del abismo, lo que distingue una táctica revolucionaria de un pacto con la reacción.

Pero la causa que lo llevó a dar estos audaces saltos no fue la inseguridad interna, la duda íntima sobre la fuerza y factibilidad de la causa revolucionaria que él representaba, sino, por el contrario, un exceso de confianza en sí mismo en el poder indomable de esa causa. Lassalle a veces se adentró en el terreno de su oponente en la lucha sin pretender abandonar ninguno de sus objetivos revolucionarios, sino en el engaño de una personalidad poderosa. Creía que era capaz de luchar por sus objetivos revolucionarios tanto en su propio terreno como cuando el terreno se hundía en los pies del oponente. Si Lassalle, por ejemplo, postuló su idea de las asociaciones de producción basadas en el crédito estatal en una ficción ahistórica e idealista del Estado, el gran peligro de esta ficción radicaba en el hecho de que en realidad estaba simplemente idealizando el patético Estado prusiano. Pero lo que Lassalle, en base a su ficción, quería exigir e imponer a este estado en términos de tareas y deberes de la clase obrera, eso no solo habría sacudido el miserable cuartel del estado prusiano, sino el estado burgués como tal"[18].

Consideremos la opinión de Luxemburgo de que Lassalle era un "audaz acróbata" que " a menudo se aventuraba a dar un salto hacia el borde más extremo del abismo, lo que distingue una táctica revolucionaria de un pacto con la reacción”. Pero, en realidad, la experiencia demuestra lo contrario: que las declaraciones políticas correctas que un aventurero político puede hacer en un momento dado no modifican su carácter ni su contribución en general. No menos desencaminada engañosa fue la valoración realizada por Franz Mehring, probablemente el historiador más famoso del partido y durante mucho tiempo alguien que estuvo junto a Rosa Luxemburgo. Desde su punto de vista, Lassalle fue un revolucionario y como tal “al mismo nivel” que Marx (Mehring, Carlos Marx: historia de su vida, p. 318 de la edición en alemán). Según Mehring, Lassalle fue alguien "a quien la historia de la socialdemocracia alemana situará junto a él [Marx] y Engels". (Mehring p. 320 ídem). Los escritos de agitación de Lassalle "dieron renovada vitalidad a cientos de miles de trabajadores alemanes" (ibid. p. 314). Según Mehring, Marx "nunca superó completamente sus prejuicios" contra Lassalle. Mehring lamentó que Marx "juzgara más amarga e injustamente a Lassalle cuando éste murió, que cuando vivía". (ibíd. pág. 319, 320)

Debido a circunstancias históricas, Lassalle nunca fue desenmascarado completamente mientras vivió. Como ya hemos visto, Marx y Engels rompieron con él por cuestiones programáticas y por su comportamiento alrededor de 1861/62, pero no tuvieron conocimiento de la naturaleza de sus vínculos con Bismarck. Su repentina muerte aumentó las dificultades para comprender y exponer todo el alcance de su personalidad.

Schweitzer - un segundo aventurero

Tras la muerte de Lassalle en 1864, Jean Baptist von Schweitzer resultó elegido presidente de la ADAV en 1867 a la edad de 34 años.

Para comprender el carácter Schweitzer, citaremos ampliamente a August Bebel:

"J.B. von Schweitzer es una de las principales personalidades que, tras la muerte de Lassalle, asumió posteriormente la dirección de la asociación que éste fundó. Con Schweitzer la asociación obtuvo un líder que poseía en alto grado muchas de las cualidades que eran muy valiosas en su puesto. Tenía la formación teórica necesaria, una amplia visión política y una mente fría. Como periodista y como agitador, poseía la capacidad de aclarar las cuestiones más difíciles para el trabajador más sencillo; sabía cómo fascinar y enardecer a las masas como pocos. En su trabajo como periodista publicó una serie de artículos de divulgación científica en su revista Social Democrat, que figuran entre los mejores que tiene la literatura socialista. (...) Comprendía rápidamente una situación dada y sabía cómo explotarla. Finalmente, también era un orador capaz y preparado que impresionaba a las masas y a sus oponentes.

Pero junto a estas cualidades positivas, en parte brillantes, Schweitzer poseía una serie de vicios que lo hacían peligroso como líder de un partido obrero que se encontraba en las primeras etapas de su desarrollo. Para él, el movimiento al que se unió después de varios bandazos no era un fin en sí mismo, sino un medio para alcanzar un fin. Se unió al movimiento cuando comprobó que no había futuro para él en la burguesía, que, para él, que pronto se convirtió en un desclasado dada su forma de vida, la única esperanza residía en desempeñar un papel en el movimiento obrero, al que su ambición y, por así decirlo, sus capacidades, lo predestinaban. Pero tampoco aspiraba simplemente al rol de líder del movimiento, sino a gobernarlo, a explotarlo para sus propósitos egoístas. Educado durante varios años en un instituto dirigido por los jesuitas en Aschaffenburg, se encaminó más tarde al estudio de la jurisprudencia, obtuvo las herramientas intelectuales de la casuística jesuita y de la demagogia legal que, por naturaleza, eran astutas y devotas. Era un político que buscaba, sin escrúpulo alguno, lograr sus propósitos, satisfacer su ambición a toda costa, y también satisfacer sus necesidades de 'bon viveur', que requería unos medios materiales que él no poseía” adecuados, algo que no poseía" (August Bebel, Aus Meinem Leben, 2ª Parte, p. 223).

La moral de Schweitzer

Cuando Schweitzer resultó elegido presidente del Arbeiterbildungsverein (Club de Educación para los Obreros) de Fráncfort, en noviembre de 1861, incluso antes de la fundación de la ADAV, no sólo era conocido localmente por ser el presidente del Schützenverein (club de tiro) y del Turnclub (club de gimnasia), sino que también había establecido sus primeras relaciones con la nobleza local. En el verano de 1862 fue acusado de malversar fondos de la Schützenverein, así como de haber mantenido una relación pedófila con un niño de 12 años en un parque. Fue condenado a dos semanas de prisión por el delito cometido contra el niño y por "escándalo público".

Aunque el niño nunca apareció y a pesar de que Schweitzer negó todo el asunto, la recriminación de abuso de menores siempre pendió sobre él. Nunca negó la malversación del dinero del Schützenverein.

Sin embargo, Lassalle lo protegió y lo aceptó en el ADAV y lo nombró miembro de la junta directiva.

Bebel escribió más tarde sobre el comportamiento de Schweitzer y su promoción por Lassalle: "Rápidamente comprendió que aquí había una oportunidad para su futuro que correspondía a su ambición, lo que se le negaba en el mundo burgués dados los eventos descritos anteriormente [abuso infantil y malversación de dinero - CCI]. En estos círculos se le consideraba como una persona a la que había que mostrar la puerta.” (Bebel, Aus Meinem Leben, p. 232)

Relaciones con la clase dominante...

Siguiendo los pasos de Lassalle, Schweitzer se esforzó desde el principio por relacionarse con los círculos gobernantes, en particular con Bismarck y su entorno, a través del consejero privado de éste, Hermann Wagener[19].

Al igual que Lassalle, Schweitzer también ofreció apoyo político al Bismarck. Cuán consciente era Hatzfeldt de esos esfuerzos de Schweitzer, lo demuestra una declaración de Bebel en su autobiografía: "La condesa Hatzfeldt, que consideraba que la política de Schweitzer en apoyo de Bismarck no había ido lo suficientemente lejos, trató de justificar esta política a finales de 1864 en una carta a la Señora Herwegh, en el que escribió: ‘Hay un abismo formal entre estas dos cosas: venderse a un adversario, trabajar para él, ya sea de manera oculta o al descubierto; o saber captar el momento como un gran político, sacar partido de los errores del adversario, permitir que el enemigo sea abatido por el otro, instarlo a seguir una trayectoria decadente y aprovechar la situación favorable, sin importar quién lo haya provocado. Aquellos que sólo tienen convicciones honestas, los que siempre se basan únicamente en una visión ideal de las cosas venideras, quienes viven flotando en el aire, pueden ser considerados privadamente como gente bastante buena, pero son completamente incapaces de ser útiles para algo, para acciones que realmente influyen en los acontecimientos; en resumen, sólo pueden formar parte de una gran masa que sigue al líder que es quien sabe". (Bebel, ibid. p. 251)

Aquí se aprecia el punto de vista tan frecuente en los aventureros: las masas son estúpidas y deben ser dirigidas, necesitan una cabeza pensante que pueda actuar eficazmente sobre el oponente. El aventurero es el "elegido, el que ha sido llamado". Y una parte de este comportamiento consiste en hablar con dos lenguas. Como escribió Bebel: "La forma en que Schweitzer supo adular a las masas, aunque por dentro las despreciaba. Nunca vi nada igual"[20].

... y propuestas oportunistas

Puesto que Schweitzer decía que "Su Majestad, nuestro rey más venerado, es amigo de los trabajadores" y que el principal enemigo de la ADAV es el "partido burgués liberal", argumentaba que "la lucha del partido socialdemócrata debía dirigirse en primer lugar contra ellos. Pero si defendéis este punto de vista, caballeros, entonces tendríais que preguntaros: ¿Por qué habría Lassalle de recurrir a Bismarck?” (Bebel, Aus meinem Leben, p. 233, 247). Y Bebel continúa: “Schweitzer sabía que la visión que predicaba era fundamentalmente reaccionaria, una traición a los intereses de los trabajadores, pero la propagó porque creía que promovería su ascenso (...).

Resultaba tan evidente que Bismarck y los feudales aceptaron gustosamente esta ayuda de la extrema izquierda y posiblemente apoyaron al defensor de tal punto de vista" (Bebel, Aus Meinem Leben, p. 233). (...) "Los intentos de hacer la Asociación General Alemana de Trabajadores atractiva para la política en pro de una gran Prusia de Bismarck, se llevaron a cabo desde el principio y luego de forma permanente. Me tocará a mí demostrar que Schweitzer sirvió conscientemente a estas iniciativas de Bismarck" (Bebel, p. 227). Los esfuerzos para satisfacer las ambiciones personales a través de relaciones directas o indirectas con quienes gobiernan resultaron a menudo acompañados de flaquezas o engañifas programáticas, como puede verse en la cuestión de la ley electoral (ver, por ejemplo, el artículo de Schweitzer "The Ministry of Bismarck and the Government of the Central and Small States"). Engels escribió más tarde: "En ese momento, se intentó que la Allgemeine Deutsche Arbeiterverein -en aquel entonces la única asociación organizada de trabajadores socialdemócratas en Alemania- quedara bajo la protección del Ministerio Bismarck, dando a los trabajadores la posibilidad de que el gobierno les concediera el sufragio universal. El 'derecho universal, igual y directo al voto' había sido predicado por Lassalle como el único e infalible medio para la conquista del poder político por la clase obrera”.

En aquel momento, Engels escribió dos importantes textos programáticos, "La cuestión militar prusiana y el Partido Obrero alemán", así como una respuesta a J.B. Schweitzer a propósito del “Sobre P.-J. Proudhon". Como comentó Engels, "este artículo trataba sobre Proudhon, pero en realidad también debería ser visto como una respuesta al lassalleanismo mismo" (MEW 15, p. 25).

Schweitzer reaccionó entonces a las críticas a su posición sobre Prusia: puesto que Marx y Engels vivían en Inglaterra y no en Alemania, carecían de “conocimientos suficientes”. Sólo si se tiene una visión "local/nacional" se puede juzgar correctamente "Ya que se trata de cuestiones prácticas relativas a tácticas inmediatas, si se pretende juzgarlas uno debe estar en el centro del movimiento". En el periódico Social Democrat del 15 de diciembre de 1864 apareció un artículo titulado “Nuestro programa", en el que se defendía este punto de vista nacional: "No queremos una patria impotente y desgarrada, impotente hacia el exterior y llena de arbitrariedades en su interior, sino una todo poderosa Alemania, el único Estado popular libre" (Bebel, ibíd., p. 232). Una visión nacional tan fuerte se ponía de manifiesto en un momento en que la Primera Internacional buscaba enfatizar la importancia del internacionalismo para toda la clase obrera mundial.

El 15 de diciembre de 1865 Schweitzer publicó un artículo en la revista Social Democrat en el que alababa los "méritos" de Lassalle, como si no hubiera habido ningún movimiento obrero antes que él. En respuesta, Marx envió el mencionado artículo sobre Proudhon para fomentar "casi clandestinamente" la reflexión crítica sobre el papel de Lassalle. Junto a la glorificación de Lassalle, el Social Democrat dirigido por Schweitzer pretendía incrementar aún más el apoyo de Bismarck[21]. En consecuencia, Marx y Engels renunciaron a su colaboración con el Social Democrat desde el 23 de febrero de 1865, después de lo cual Schweitzer siguió falsificando las posiciones de Marx y Engels[22].

El culto a la personalidad sobre Lassalle

En el seno de la ADAV, la oposición empezó a polemizar contra las "disposiciones organizativas dictatoriales de los Estatutos de la Asociación, en la que el propio trabajo de Lassalle, así como la organización se rodeaba de un aura de gloria. El culto a Lassalle fue entonces sistemáticamente promovido y todos aquellos que osaban tener diferentes puntos de vista discrepantes fueron tildados de profanadores de lo más sagrado" (Bebel, Aus meinem Leben, p. 246). Y Bebel añadió: "Y Schweitzer apoyó estas estúpidas visiones que finalmente se convirtieron en una especie de creencia religiosa. (....) A lo largo de los años, el tema "Cristo y Lasalle" fue incluido en el orden del día de numerosas asambleas populares" (ibid., p. 246).

“Oscuras” fuentes de financiación

Al igual que Lassalle, Schweitzer dependía esencialmente de fuentes de financiación dudosas. Nunca explicó de dónde procedían los fondos para la producción y distribución del periódico Social Democrat, después de que surgiera la sospecha de que estaba recibiendo fondos de fuentes gubernamentales. La mera sospecha de que dependía de fondos del gobierno, que eso le podría hacer objeto de chantajes o corromperle directamente, debería haber sido respondida por Schweitzer. En vez de eso, dejó esta acusación colgando en el aire[23].

Tampoco hizo nada cuando se supo que un informante del policía llamado Preuß estaba activo en la organización y estaba en contacto con su superior de policía, con el que el propio Schweitzer mantenía contactos.

Más que protegido por la policía

Se podría argumentar: ¿no son las sentencias de prisión o las acciones represivas contra los aventureros, pruebas de su "inocencia"?

En noviembre de 1865 Schweitzer fue condenado a un año de cárcel por insultos a Su Majestad y difamación de órdenes oficiales, con privación de sus derechos de honor.

"Se ha afirmado que las diversas sentencias de prisión prueban que las acusaciones de que Schweitzer era el agente de Bismarck serían falsas. Este punto de vista es bastante erróneo. Las relaciones que un gobierno tiene con sus agentes políticos no vinculan a los fiscales y jueces. Una condena temporal de un agente político por actos de oposición también resulta adecuada para eliminar la desconfianza hacia la persona afectada y reforzar la confianza en ella. Es bien sabido que al mismo tiempo que Lassalle y Bismarck tenían horas de conversaciones políticas como si fuesen "amistosos vecinos", los tribunales de Berlín no dudaron en condenarlo a una serie de duras penas de prisión, a pesar de que eran ampliamente conocidos en aquel momento cómo se relacionaban Bismarck y Lassalle" (Bebel, ibíd., p. 253).

Mientras que la policía de Berlín aterrorizaba a los sospechosos durante sus redadas de madrugada, mediante registros domiciliarios entre otras cosas, "Schweitzer [...] nunca tuvo que quejarse de tales medidas u otras similares. Entró a la cárcel y salió de ella como si hubiera estado en un hotel" (Bebel, p. 297). De hecho, Schweitzer fue repetidamente liberado de la prisión pudiendo entrar y salir de ella para continuar con sus actividades, en contraste con otros miembros de la ADAV que languidecieron allí.

De hecho, la estrecha aliada de Lassalle, Hatzfeldt, llegó incluso a denunciar a Liebknecht a la policía cuando se encontraba ilegalmente en Berlín en 1865, tras lo cual fue expulsado de la ciudad[24].

Creciente resistencia a Schweitzer en el ADAV

En la primavera de 1869, se formó una resistencia dentro de la ADAV contra los poderes dictatoriales de Schweitzer.

Al principio contra su estilo de vida derrochador: "Schweitzer fue uno de esos personajes que siempre gastan al menos el doble de lo que ganan, cuyo eslogan es: mis necesidades no tienen que depender de mis ingresos, sino que los ingresos tienen que depender de mis necesidades, lo que requiere que luego sin escrúpulos se lleven el dinero donde lo encuentren. En 1862 Schweitzer se había llevado 2.600 táleros de la Schützenfestkasse, pero más tarde, cuando ya fue presidente de la Allgemeine Deutscher Arbeiterverein, y como tal disponía del dinero, malversó los centavos recolectados por trabajadores mal pagados, para satisfacer sus caprichos. No se trataba de grandes sumas debido al escaso contenido de la caja. Se le acusó de esta mala gestión y también se demostró en varias reuniones generales de la ADAV, y Bracke, que durante muchos años fue el tesorero de la asociación, y que tenía que entregar el dinero por orden de Schweitzer, lo acusó públicamente de estas infames actividades, sin que Schweitzer se atreviera a pronunciar una sola palabra en su defensa. En todo caso cualquiera que sea capaz de hacer algo así también sería capaz de venderse políticamente, lo que podría ser el único negocio mínimamente lucrativo para él. Nadie puede probar cuánto se le pagó, pues esas transacciones no se concluyen a la vista de todos" (Bebel, ibíd., pág. 270). Cuando la sección local de Erfurt quiso que se comprobara la gestión del efectivo por parte de Schweitzer, éste les amenazó con disolver la asociación.... y tres semanas después la policía desplegó una expedición punitiva y disolvió la asociación (Bebel, ibíd., p. 274). Tras consultar con un pequeño círculo de Hombres Elegidos, hizo fundar un nuevo coto cerrado. Sus estatutos fueron amañados en favor de Schweitzer: "Los nuevos estatutos contenían disposiciones francamente escandalosas. Así, el presidente debía ser elegido seis semanas antes de la asamblea general ordinaria en votación por los miembros de esta asociación, o sea, antes de que la asamblea general pudiera pronunciarse y examinar su gestión”. (cf. Bebel, ibid., p. 276).

Denigraciones de Marx y Engels

"Schweitzer también declaró contra Marx y Engels que éstos se habían retirado de Social Democrat cuando se percataron que no podían desempeñar el rol dirigente en el partido. Y que, a diferencia de ellos, Lassalle no era un hombre de infértiles abstracciones, sino un político en el sentido estricto de la palabra, no un doctrinario literario, sino un hombre de acción práctica. No hay que olvidar, sin embargo, que Schweitzer halagó más tarde a ese hombre de ‘infertil abstracción’, ese 'doctrinario literario', Karl Marx, al que trató de ganarse". (Bebel, ibíd., pág. 240).

Durante la Asamblea General de la ADAV en Wuppertal Barmen-Elberfeld, a finales de marzo de 1869, en la que Schweitzer debía rendir cuentas, Bebel informó a Marx:

"Liebknecht y yo nos sentamos aquí en Elberfeld con un pequeño círculo de personas con ideas afines para preparar el plan de campaña para la batalla de mañana. Aquí hemos oído hablar de tal cantidad de acciones mezquinas y viles por parte de Schweitzer que se nos ponen los pelos de punta. También resulta evidente que Schweitzer sólo se propone aceptar el programa de la Internacional con el fin de dar un golpe de estado contra nosotros y tumbar a una buena parte de elementos de la oposición o, mejor dicho, atraérselos hacia sí". (Bebel, ibíd., pág. 281). Bebel añadió que "Schweitzer está usando todos los medios de la perfidia y la intriga contra nosotros". Bebel y Liebknecht querían denunciar a Schweitzer en esta sesión plenaria[25]. Bebel informó: "A la tarde siguiente entramos en el salón lleno de gente, recibidos por las miradas de enfado de los fanáticos seguidores de Schweitzer. Liebknecht habló primero, alrededor de una hora y media, yo seguí y hablé por un tiempo mucho más corto. Nuestras acusaciones contenían lo que yo había presentado hasta entonces contra Schweitzer. Varias veces hubo interrupciones violentas, sobre todo cuando llamé a Schweitzer agente del gobierno. ¡Debía retirar la acusación! Me negué a hacerlo. Pensé que tenía el derecho de decir lo que pensaba libremente, y ellos, los escuchantes, a no creerme. (...)

Schweitzer, que estaba sentado en la tarima detrás de nosotros durante nuestros discursos, no respondió ni una palabra. Así que salimos de la sala, con algunos delegados caminando delante y detrás de nosotros para protegernos de los ataques de los fanáticos seguidores de Schweitzer. Pero palabras halagadoras como 'vil, traidor, servil, ¡que te rompan los huesos!', etc., se escucharon en la multitud mientras caminábamos entre sus filas. Uno de los presentes también trató de bajarme de la tarima empujándome por el hueco de mi rodilla. Frente a la puerta nuestros amigos nos recibieron para escoltarnos hasta el hotel como nuestros guardianes".

Schweitzer exigió un voto de confianza de los delegados. Después de un acalorado debate, fue confirmado como presidente, aunque por un número de votos muy reducido.

"Aunque Schweitzer fue reelegido en la Asamblea General, sus poderes fueron severamente restringidos. Schweitzer robó las actas de la Asamblea General y las hizo desaparecer. (...) No se permitió que nada que lo comprometiera se diera a conocer a los miembros de la asociación y se hiciera público". (Bebel, p. 285).

Durante un breve período las dos alas en las que se había dividido la ADAV se reunificaron bajo Schweitzer. Pero el ala opositora alrededor de Bracke concluyó que "el Sr. von Schweitzer utiliza la asociación sólo para satisfacer su ambición y degradarla a una herramienta de política reaccionaria antiobrera" (Bebel, ibid, p. 290). La oposición pidió entonces la celebración de un congreso de todos los trabajadores socialdemócratas de Alemania (celebrado en Eisenach). Renunciaron al ADAV y declararon: "Se aclarará si triunfan la corrupción, la mezquindad, el soborno; o la honestidad y la pureza de las intenciones. Nuestro lema es: ¡Abajo el sectarismo! ¡Abajo el culto a la personalidad! ¡Abajo los jesuitas que reconocen nuestro principio de palabra, pero lo traicionan en los hechos! ¡Viva la socialdemocracia!, ¡Viva la Asociación Internacional de Trabajadores!

El hecho de que, en esta declaración, y más tarde repetidamente, usáramos la honestidad de nuestras intenciones contra los deshonestos Schweitzers como eje central, hizo que posteriormente se conociera con el apodo del 'El Honesto' al partido recién fundado de los oponentes" (Bebel, p. 293).

"La contraofensiva de Schweitzer no se hizo esperar. El periódico Social Democrat practicaba la táctica de proclamar constantemente que nuestra fracción no estaba formada por trabajadores sino por literatos, maestros de escuela y otros burgueses". Sobre todo, la oposición debía ser desacreditada por el abuso, los intentos de ridiculización y la calumnia. "Detrás de nuestro Congreso, se decía en este artículo, estaba toda la burguesía liberal en todas sus variantes. Por supuesto, bajo un regimiento de literatos, maestros de escuela, comerciantes, etc., no puede hablarse de una organización compacta y uniforme. Cada una de esas personas querrá ganar en importancia. Toda la prensa burguesa estaba a nuestras órdenes, seguía diciendo. Ya se encargarían de que al congreso de Eisenach acudieran gran número de delegados, pero no literatos o burgueses, sino verdaderos trabajadores." (Bebel, p. 295). Finalmente, Tölcke, que en 1865 había sido elegido presidente de la ADAV, acusó a Bebel en el Social Democrat del 28 de julio de 1869 de cobrar 600 táleros al mes del ex rey de Hannover - ¡una verdadera calumnia!

En el congreso fundador de los Eisenachers, celebrado en agosto, los miembros temían una intrusión violenta de los fanáticos partidarios de Schweitzer. Aproximadamente 100 personas del círculo de simpatizantes de "Schweitzer" se presentaron en el Congreso de Eisenach, pero fueron rechazadas debido a que carecían de mandatos.

Con la fundación del Partido Eisenach en 1869, surgido de las filas de la oposición a la ADAV, se fundó el primer partido: el Sozialdemokratische Arbeiterpartei Deutschland (SDAP - Partido Socialdemócrata de los Trabajadores de Alemania).

En una carta a Schweitzer, Marx insistió en la necesidad indispensable de pasar de ser una secta a un movimiento de clase verdadero. Lassalle no sólo se había negado a contribuir a dar este paso, sino que había actuado como un obstáculo que el movimiento tenía que superar. "Además, desde el principio, como todo aquel que proclama que tiene en su bolsillo una panacea para los sufrimientos de las masas, el dio a su agitación un carácter religioso y sectario. Cada secta es de hecho religiosa. Además, por el mero hecho de ser el fundador de una secta, negó toda conexión natural con el movimiento anterior, tanto en Alemania como en el exterior. Cayó en el mismo error que Proudhon, y en lugar de buscar entre los elementos genuinos del movimiento de clase la verdadera base de su agitación, trató de prescribir el curso de estos elementos de acuerdo con una cierta receta dogmática.

La mayor parte de lo que estoy diciendo ahora después del evento, ya se lo predije a Lassalle en 1862, cuando vino a Londres y me invitó a ponerme con él a la cabeza del nuevo movimiento.

Usted mismo ha experimentado en su propia persona la oposición entre el movimiento de una secta y el movimiento de una clase. La secta ve la justificación de su existencia y su "honorabilidad” no en lo que comparte con el movimiento de la clase sino en el particular shibboleth[26] que la distingue de él. Por lo tanto, cuando en Hamburgo usted propuso el congreso para la formación de sindicatos, sólo pudo derrotar a la oposición de la secta amenazando con dimitir del cargo de presidente. Además, usted estaba obligado a desdoblarse y a anunciar que en un caso estaba actuando como jefe de la secta y en el otro como un órgano del movimiento de clase.

La disolución de la Asociación General de los Trabajadores Alemanes les dio la oportunidad histórica de dar un gran paso adelante y declarar, para demostrarlo si fuera necesario, que se había alcanzado una nueva etapa de desarrollo, y que ese era el momento de madurez preciso para que el movimiento sectario se fusionara con el movimiento de clase y pusiera fin a toda dependencia. En cuanto al contenido auténtico de la secta, como en todas las sectas anteriores de la clase obrera, se integrará en el movimiento general como elemento que lo enriquece. En lugar de esto, lo que usted exigió al movimiento de clase es que se subordinara al movimiento de una secta en particular.

Quienes no son tus amigos han llegado a la conclusión de que, pase lo que pase, quieres preservar 'tu propio' movimiento obrero"[27].

En julio de 1871, la sección del partido en Braunschweig publicó un llamamiento:

"Pero frente al Sr. von Schweitzer, que de la manera más rencorosa y censurable trata de oponer trabajadores contra trabajadores, socialdemócratas contra socialdemócratas, nos vemos obligados a defender la causa real de los trabajadores con toda nuestra energía. Por lo tanto, hacemos un llamamiento a los camaradas del partido en Barmen-Elberfeld, (...) para que tomen sin demora las medidas necesarias en esta dirección; el partido es culpable y está obligado a limpiar al movimiento general de la obra de un hombre que, so capa de una actitud radical, ha hecho hasta ahora todo lo posible para favorecer el interés del gobierno estatal prusiano para perjudicar este movimiento. El partido apoyará a los camaradas de Barmen-Elberfeld. ¡Ahora adelante, vigorosamente!" (Bebel, Mein Leben, p. 330).

En la primavera de 1871 Schweitzer fue expulsado del ADAV[28].

Como en el caso de Lassalle, Schweitzer tampoco fue completamente desenmascarado mientras vivió (murió de neumonía en 1875). Fue expulsado de la ADAV, pero sin sacar suficientemente las lecciones.

Sólo la lucha de la Primera Internacional y su Consejo General contra las actividades de Bakunin desarrolló la capacidad de denunciar las actividades de un aventurero de manera eficiente.

La lucha contra los aventureros no es posible sin asimilar la experiencia del movimiento revolucionario.

El papel de estos dos aventureros - ambos abogados -, que durante años pudieron hacer su trabajo sucio en el seno de la ADAV, mientras que muchos los veían como si actuaran en interés de la clase obrera, muestra lo difícil que es identificar y denunciar a un aventurero.

Denunciar y sacar a la luz su comportamiento, su trayectoria, sus interacciones, reacciones y sus auténticas motivaciones supone uno de los mayores desafíos para una organización revolucionaria. Como se ha demostrado en el pasado, el hecho de que estas personas se hayan ganado la confianza de muchos miembros de la organización mediante engaños, y que puedan gozar de una gran reputación en la clase obrera en su conjunto es un obstáculo importante, pero eso no debe aminorar la capacidad de reconocer y comprender la naturaleza misma de dichas personas. El desenmascaramiento de estos aventureros suele suscitar el horror de aquellos que se sienten más cercanos a ellos y que son incapaces o no están dispuestos a reconocer la realidad por la lealtad, “fidelidad” y/o afinidad emocional que han sentido durante años. Puesto que estas personas pueden ser figuras "muy apreciadas", de las que "nadie espera nada parecido", es aún más importante aceptar la dolorosa experiencia histórica del movimiento revolucionario. Engels escribió poco antes del final de su vida en 1891 que "ya no permitiría que la falsa fama de Lassalle se mantuviera y predicara de nuevo a costa de Marx". (carta de Engels a August Bebel, 1 y 2 de mayo de 1891, MEW 38, p. 93) 

Así resumió las vacilaciones y titubeos que existieron en el partido, y mostró por qué era importante desenmascarar implacablemente a Lassalle:

Dices que Bebel te escribe que la forma en Marx trata a Lassalle les ha puesto mala sangre a los viejos lassalleanos. Es posible. La gente no conocía la verdadera historia, y no estuvo mal explicársela. Yo no tengo la culpa de que esa gente ignorase que Lassalle debía toda su personalidad al hecho de que Marx le permitió, durante muchos años, adornarse con los frutos de sus investigaciones como si fuesen de él, dejándole además que las tergiversase por falta de preparación en materia de Economía. Pero yo soy el albacea literario de Marx, y esto me impone mis deberes.

Lassalle ha pasado a la historia desde hace 26 años. Y si, mientras estuvo vigente la ley de excepción, la crítica histórica le dejó tranquilo, ya va siendo, por fin, hora de que vuelva por sus fueros y se ponga en claro la posición de Lassalle respecto a Marx. La leyenda que envuelve y glorifica la verdadera figura de Lassalle no puede convertirse en artículo de fe para el partido. Por mucho que se quieran destacar los méritos de Lassalle en el movimiento, su papel histórico dentro de él sigue siendo un papel doble. Al socialista Lassalle le sigue como la sombra al cuerpo el demagogo Lassalle. Por detrás del agitador y organizador Lassalle, asoma el abogado que dirige el proceso de la Hatzfeldt: el mismo cinismo en cuanto a la elección de los medios y la misma predilección por rodearse de gentes turbias y corrompidas, que sólo se utilizan o se desechan como simples instrumentos. Hasta 1862 fue, en su actuación práctica, un demócrata vulgar específicamente prusiano con marcadas inclinaciones bonapartistas (precisamente acabo de releer sus cartas a Marx); luego cambió súbitamente por razones puramente personales y comenzó sus campañas de agitación; y no habían transcurrido dos años, cuando propugnaba que los obreros debían tomar partido por la monarquía contra la burguesía, y se enzarzó en tales intrigas con Bismarck, afín a él en carácter, que forzosamente le habrían conducido a traicionar de hecho el movimiento si, por suerte para él, no le hubiesen pegado un tiro a tiempo. En sus escritos de agitación, las verdades que tomó de Marx están tan embrolladas con sus propias lucubraciones, generalmente falsas, que resulta difícil separar unas cosas de otras. El sector obrero que se siente herido por el juicio de Marx sólo conoce de Lassalle sus dos años de agitación, y, además, vistos de color de rosa. Pero la crítica histórica no puede prosternarse eternamente ante tales prejuicios. Para mí, era un deber descubrir de una vez las verdaderas relaciones entre Marx y Lassalle. Ya está hecho. Con esto puedo contentarme, por el momento. Además, yo mismo tengo ahora otras cosas que hacer. Y el implacable juicio de Marx sobre Lassalle, ya publicado, se encargará por sí solo de surtir su efecto e infundir ánimos a otros. Pero, si me viese obligado a ello, no tendría más remedio que acabar de una vez para siempre con la leyenda de Lassalle”. (Engels a Kautsky, 23 de febrero de 1891, MEW 38, p. 40)

El desenmascaramiento de las actividades de Bakunin por el Consejo General de la Primera Internacional demostró que esta lucha sólo era posible gracias a la conciencia política y a la determinación de desenmascarar a estos aventureros. Y esto sólo podría hacerse a través de un informe específico como el que el Consejo General dirigió al Congreso de La Haya[29]. Cuando Bebel y Liebknecht denunciaron a Schweitzer en 1869 en la conferencia del Partido de Wuppertal, lo hicieron sin haber presentado un informe adecuado, sin ofrecer un cuadro completo, un hecho que ciertamente contribuyó a que el desenmascaramiento fuera "a medias", y no impidió que Schweitzer fuera reelegido, a pesar de la creciente resistencia.

La lucha contra los aventureros, que como demostró la experiencia de Marx y Engels en su lucha contra Lassalle y Schweitzer, es un tremendo desafío, fue llevada a un nivel mucho más alto y eficiente a través del Consejo General de la Primera Internacional en el Congreso de La Haya. Sacando las lecciones de las debilidades y dificultades de la lucha contra Lassalle y Schweitzer, el Consejo General se armó para enfrentarse a Bakunin. A las organizaciones revolucionarias de hoy les corresponde reapropiarse de las lecciones de esta lucha.

Dino, julio de 2019

 

[1] Se puede consultar las Revelaciones sobre el proceso de los comunistas en Colonia escrito por Federico Engels https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/1852-colonia.htm

[3] Ferdinand Lassalle nació en 1825 en Breslau. Hijo de un rico comerciante judío de seda. Ya en su adolescencia se distinguió por una fuerte independencia y ambición. Cuando estudiante aspiraba a ser nombrado profesor universitario.

[4] Estas relaciones con la condesa Hatzfeld fueron precisamente lo que hizo que la Liga de los Comunistas le denegara su ingreso.

 

[5] Uno de sus biógrafos, Schirokauer, mencionó el lujoso estilo de vida de joven y su alto nivel de consumo de vinos y champagnes caros. En la residencia de Berlín, donde él y la condesa vivían, se sabía que el consumo de hachís y opio también eran prácticas frecuentes. Para más detalles ver: Arno Schirokauer: Lassalle. Die Macht der Illusion, die Illusion der Macht. Paul List Verlag, Leipzig 1928.

[6] Por la Ley de Asociaciones de 1854, se prohibían tanto las asociaciones políticas de trabajadores como sus relaciones con asociaciones autorizadas.

 

[7] Gustav Mayer, El informe del soplón de Lassalle sobre sí mismo. Reeditado en los archivos Grünberg, vol. 10, pág. 399 y ss. Véase también Gustav Mayer, Bismarck und Lassalle, Ihr Briefwechsel und ihre Gespräche, Berlín, 1928, así como Johann Baptist von Schweitzer und die Sozialdemokratie, Jena, 1909.

[8] A.K. Worobjowa, Aus der Geschichte der Arbeiterbewegung in Deutschland und des Kampfes von Karl Marx und Friedrich Engels gegen Lassalle und das Lassalleanertum 1862-1864, Berlín 1961, p. 249.

[9] Más adelante, Bebel interrogó públicamente a Bismarck sobre las relaciones de éste con Lassalle. "En referencia a sus relaciones con Lassalle que yo le reproché, dijo que no era él, sino Lassalle, quien había tenido el deseo de hablar con él, y que no le había puesto dificultades a ese deseo. Tampoco se había arrepentido de ello. Las negociaciones entre ellos no se habían dado antes, y entonces ¿qué podría haberle ofrecido un pobre diablo como Lassalle?"  (De Bebel, Aus Meinem Leben, My Life, My Entry into the Labour Movement and Public Life, Capítulo 5, p. 76)

 

[10] Helene von Rakowicza (Helene von Dönniges), antigua amante de Lassalle y por la que se batió en el duelo que le costó la vida, dice en su libro Von anderen und mir, Berlin 1909, que le planteó esta cuestión en una velada nocturna: “Entonces ¿es cierto? ¿Tienes algo que ver con el secreto de Bismarck? A lo que él respondió: `Por lo que respecta a Bismarck y lo que él quería de mí y yo de él - debería bastarte saber que no se produjo, no pudo producirse. Ambos éramos demasiado listos y nos percatábamos mutuamente de nuestra astucia por lo que sólo podíamos acabar riéndonos en la cara (políticamente hablando) el uno del otro. Estamos demasiado bien educados para eso, así que no hubo más que visitas y conversaciones ingeniosas".

 

[11] Véase también Engels "La cuestión militar prusiana y el partido obrero alemán”. Disponible en inglés: (https://www.marxists.org/archive/marx/works/1865/02/27.htm).

 Y Engels; "Sobre la disolución de la Asociación de Trabajadores de Lassalle."  (https://www.marxists.org/history/international/iwma/documents/1868/disso.......)

 

 

[12] Obras completas de Marx y Engels, MEW, volumen 8.

[13] "Itzig[Lassalle] me envía, inevitablemente, su discurso de defensa (ha sido condenado a 4 meses) en el tribunal. ¡Macte puer virtute! En primer lugar, este jactancioso individuo utilizó el panfleto que usted tiene, el discurso sobre "la clase obrera", reimpreso en Suiza bajo el pomposo título de "Programa Obrero". Sabes que se trata de una mala vulgarización del Manifiesto y de otras cosas tan a menudo postuladas por nosotros que, por así decirlo, ya se han convertido en lugares comunes. (El muchacho, por ejemplo, habla de 'posiciones' cuando habla de la clase obrera.) Bueno. En su discurso ante el tribunal de Berlín no se avergonzó en proclamar afirmar:  `Además, afirmo que este folleto no es sólo un trabajo científico como muchos otros, que resume resultados ya conocidos, sino que es incluso, en muchos aspectos, un logro científico, un desarrollo de nuevos pensamientos científicos... En distintos y complicados terrenos científicos he descubierto numerosos trabajos, no he escatimado esfuerzos ni noches de insomnio para ampliar los límites de la propia ciencia, que tal vez pueda decir con Horacio: militavi non sine gloria [Luché no sin gloria]. Pero yo mismo os lo explico: Nunca, ni en mis trabajos más extensos, he escrito una línea que sea más estrictamente científica que esta producción desde su primera hasta su última página…Así que eche un vistazo al contenido de este folleto, que no es más que una filosofía de la historia comprimida en 44 páginas... Es un desarrollo del proceso de pensamiento racional objetivo que ha estado en la base de la historia europea durante más de un milenio, un desarrollo de su alma interior, etc.". ¿No es increíble esta indecencia? Este tipo se cree que será él quien haga el inventario de nuestro trabajo. ¡Esto es grotesco y ridículo! Salut. Tu K.M." (MEW 30, 28.1.1863, p. 322).

[14] 13] Marx a Kugelmann, 23 de febrero de 1865, MEW 31, p. 451, En español: https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/cartas/oe2/mrxoe228.htm

 

[15] MEW 16, p. 221.

[17] Lassalle se enamoró de una joven llamada Helene von Dönniges durante una estancia en un balneario. Quería casarse con ella, pero sus padres se oponían. Para conseguir demandar a su padre, el diplomático bávaro Wilhelm von Dönniges, por el secuestro de su hija, intentó el 16 o 17 de agosto de 1864 poner al rey Luis II de Baviera de su lado. (....) Entonces Lassalle decidió viajar a Suiza y retar a Wilhelm von Dönniges a un duelo. Como miembro de la Breslauer Burschenschaft (una fraternidad), Lassalle exigió satisfacción al padre de Helene, miembro del Cuerpo Rhenania Bonn. El padre, de 50 años de edad, ordenó al prometido que prefería, el boyardo rumano Janko von Racowitza (Iancu Racoviţă), miembro del Cuerpo Neoborussia-Berlín, que acudiera al duelo por él. Éste tuvo lugar en la mañana del 28 de agosto de 1864 en el barrio de Carouge, en Ginebra. El asistente de Lassalle fue Wilhelm Rüstow. A las 7:30 de la mañana, los oponentes se enfrentaron con pistolas. Racowitza fue el primero en disparar y acertó a Lassalle en el abdomen. Tres días después, el 31 de agosto de 1864, Ferdinand Lassalle murió a los 39 años en Carouge. Tomado de la entrada en Wikipedia en alemán sobre Ferdinand Lasalle en alemán.

Puede trivializarse todo esto como el típico comportamiento machista de los hombres de origen aristocrático o, como en el caso de Lassalle, burgués. Su tendencia a intensas rivalidades desde muy joven -a los 12 años ya había desafiado por escrito a otro joven rival a un duelo por una niña de 14 años- puede quizás ser atribuido a un celo adolescente. Pero para un adulto de 39 años que ante los trabajadores aparentaba perseguir objetivos revolucionarios, tratar de eliminar a un "competidor" a través de un duelo, supone no sólo poner en peligro su propia vida, pero también una perversión flagrante de los objetivos de la clase trabajadora.

[18] Rosa Luxemburg: "Lassalle y la revolución" [en inglés Festschrift, marzo de 1904, Berlín, p. 7/8. Obras Escogidas Vol. 1/2, 1970, p. 417-421]

 

[19] Quien le ayudó fue el consejero de gobierno Hermann Wagener. También estaba el agente de policía Preuß, que era manejado por Wagener. Este último fue quién denunció la presencia de Liebknecht en Berlín, en otoño de 1866, infringiendo una orden policial, tras lo cual fue condenado a tres meses de prisión. Véase A.K. Worobjowa, Aus der Geschichte der Arbeiterbewegung in Deutschland und des Kampfes von Karl Marx und Friedrich Engels gegen Lassalle und das Lassalleanertum 1862-1864, Berlín 1961.

 

[21] Véase MEW vol. 16, p. 79, "Yo había escrito a Schweitzer unos diez días antes que tenía que hacer un frente contra Bismarck, y también que la imagen de un coqueteo entre el partido de los trabajadores y Bismarck tendría que ser abandonada, etc. Respondió coqueteando aún más con Bismarck". Véase también la correspondencia de Marx y Engels, del 3 de febrero de 1865 y del 18 de febrero de 1865.

[22] “Los dos primeros números de prueba del documento ya contenían muchos puntos dudosos. Me quejé. Y entre otras cosas expresé mi indignación de que de una carta privada, que escribí en la noticia de la muerte de Lassalle a la condesa Hatzfeldt, se habían extraído unas pocas palabras de consuelo, publicadas sin mi firma y utilizadas desvergonzadamente para propagar alabanzas serviles a Lassalle" https://marxwirklichstudieren.files.wordpress.com/2012/11/mew , MEW 16, p. 87, 23

[23] En informes posteriores de miembros del partido se aclaró cuánto había malversado los fondos del partido. (Bebel, Mein Leben, p. 320, 337).

[24] A.K. Worobjowa, op cit

[25] En realidad, la práctica y la tradición del movimiento obrero exigía que, si un miembro o miembros de la organización sospechaban de un comportamiento anti organizativo o incluso expresaban dudas sobre las credenciales de otro miembro, un órgano especialmente designado de la organización debía intervenir para llevar a cabo las investigaciones con la discreción y el método adecuados. Este organismo no existía en el ADAV, y la situación se complicó aún más por el hecho de que la persona bajo sospecha era el presidente de la organización.

 

[26] Contraseña restringida para la identificación de los miembros de esa secta (Nota del T)

[27] Marx a J B Schweitzer, 13 de octubre de 1868, MEW, Vol. 32, p. 569,

 

[28] Bebel informó que en el momento de la guerra franco-prusiana el apartamento de Liebknecht resultó atacado y se sospechó de partidarios de Schweitzer… (Bebel, Mein Leben, p. 332.

 

[29] Ver Cuestiones de organización, II - La lucha de la Iª internacional contra la « Alianza » de Bakunin https://es.internationalism.org/revista-internacional/199607/1774/cuestiones-de-organizacion-ii-la-lucha-de-la-i-internacional-contr y El Congreso de La Haya en 1872 - La lucha contra el parasitismo político https://es.internationalism.org/revista-internacional/199610/1767/cuestiones-de-organizacion-iii-el-congreso-de-la-haya-en-1872-la-l

Corrientes políticas y referencias: 

Herencia de la Izquierda Comunista: 

Rubric: