Miles de migrantes atrapados durante varias semanas en la frontera polaca, abandonados a su suerte en bosques húmedos y congelados, sin comida ni agua. Familias vagando en medio de la nada, obligadas a beber agua de los pantanos circundantes, durmiendo en el suelo a temperaturas bajo cero. Exiliados exhaustos, a menudo enfermos, golpeados por tropas del ejército bielorruso que intencionadamente los condujeron a las fronteras de la Unión Europea (UE). Las autoridades polacas reaccionando bestialmente no dudan en enviar a mujeres, niños, discapacitados y ancianos de vuelta al bosque y golpear a quienes intentan cruzar las cercas de alambre de púas, que se han desplegado ilegalmente a lo largo de la frontera. Este triste espectáculo recuerda desgraciadamente a muchos otros, igual de repugnantes. Pero la instrumentalización de los migrantes con fines abiertamente imperialistas añade el color del cinismo más desvergonzado a este angustioso panorama.
La repentina presencia de migrantes en esta región hostil, una ruta raramente utilizada por los refugiados no es casual: el dictador bielorruso, Alexander Lukashenko, ha mantenido un conflicto abierto con la UE desde su disputada reelección en agosto de 2020, con este fin ha alentado e incluso organizado, el transporte de migrantes ofreciéndoles una salida ilusoria a Europa. Arrojándolos, como forma de extorsión, a la frontera polaca. Según los informes, incluso se están fletando vuelos chárteres a Minsk, para transportar a los refugiados.
Para Lukashenko y su camarilla, los migrantes son simplemente una moneda de cambio en respuesta a las sanciones y presiones occidentales1. Además, tan pronto como comenzaron las negociaciones con la UE y Rusia, el gobierno bielorruso devolvió a unos cientos de inmigrantes al mismo lugar del que partieron, de forma "voluntaria" (¡qué eufemismo!), como muestra de "buena fe". ¡Hasta aquí las muertes! Hasta aquí el trauma. Hasta aquí las esperanzas frustradas.
El uso de refugiados en el contexto de las rivalidades imperialistas se ha desarrollado espectacularmente en los últimos años, aprovechando un contexto en el que los estados más ricos se han convertido en verdaderas fortalezas y se justifican diariamente con la retórica más xenófoba. Recientemente hemos visto a Turquía amenazar con abrir las compuertas a la emigración en la frontera griega, o a Marruecos en la frontera española jugando todos al mismo tiempo al "chantaje migratorio" para defender sus sórdidos intereses nacionales. Incluso Francia, en el contexto de las tensiones posteriores al Brexit, está sugiriendo, más o menos sutilmente, que podría no acordar con el Reino Unido la política de gestión de los migrantes de Calais, para actuar unilateralmente, según le convenga. También es muy posible que detrás de los refugiados bielorrusos, la Rusia de Putin esté avanzando sus peones.
"Los polacos están haciendo un servicio muy importante a toda Europa", dijo Horst Seehofer, el ministro alemán del Interior. ¡Y vaya qué servicio! Polonia y su gobierno populista no dudaron en desplegar miles de soldados en la frontera y amenazar explícitamente a los refugiados: "Si cruzan esta frontera, usaremos la fuerza. No lo dudaremos”2. Al menos el mensaje es claro y la intimidación se ha administrado con el celo anunciado: gases lacrimógenos lanzados a personas hambrientas y agotadas, palizas regulares, se dejan abandonados a los enfermos...
La UE, que afirma ser tan intransigente sobre el "respeto de la dignidad humana", también hizo la vista gorda cuando Polonia se arrogó a sí misma, el 14 de octubre, desafiando las "convenciones internacionales", el "derecho" a devolver sistemáticamente a los migrantes a Bielorrusia sin verificar si las solicitudes de asilo eran válidas, ni tan siquiera de conformidad con las estrictas reglas de la legalidad burguesa. La burguesía se ha dotado así de un arsenal normativo y legal totalmente desfavorable para los migrantes y además no duda en saltarse sus propias reglas cuando surge la necesidad.
La misma arbitrariedad se aplica a los muros levantados contra los migrantes. Cuando el Reino Unido quiso restablecer una frontera en Irlanda del Norte, la burguesía se ofendió por tal osadía que resultaba una "amenaza para la paz", "que recuerda a las peores horas de la Guerra Fría". Pero cuando Lituania y Polonia decidieron construir miles de kilómetros de cercas de alambre de púas, esto se llamó "proteger las fronteras europeas" y "hacer un servicio muy importante"...
El gobierno populista de Polonia, después de haber sido vilipendiado rotundamente por sus medidas contra el aborto y sus declaraciones euroescépticas, de repente está en el centro de atención. Esta crisis es una verdadera bendición para la imagen de Polonia frente a sus "socios europeos". Claramente, si el estado polaco está haciendo un gran "servicio", es porque está haciendo el trabajo sucio de los otros estados de la UE sin pensarlo dos veces.
Recordemos que las "grandes democracias" de Europa, cuando no encierran a los solicitantes de asilo en campos de concentración abyectos, como Moria en Grecia, lo que hacen es subcontratar la "gestión de los flujos migratorios" a regímenes bien conocidos por su "respeto a la dignidad humana": Turquía, Líbano, Marruecos o Libia, donde el peor tipo de traficantes de esclavos todavía operan bajo la mirada benevolente (y la billetera) de la Unión Europea. Al otro lado del Atlántico, el presidente Biden, que había prometido solemnemente romper con la repugnante política migratoria de su predecesor, está demostrando ser igual de brutal: desde septiembre, su administración ha estado "evacuando" a miles de migrantes a un infierno haitiano, casi 14.000, según los medios estadounidenses.
Los Estados "democráticos" siempre se presentan como garantes de la "dignidad humana", pero la realidad demuestra que no le dan más importancia que los regímenes más "autoritarios". Para ambos, sólo cuentan su cálculo de intereses en el ruedo imperialista.
Corresponde a los partidos de la izquierda del capital, desde los ecologistas hasta los trotskistas, blandir una apariencia igualmente hipócrita de indignación. En Polonia y otros países europeos, se han celebrado pequeñas manifestaciones, encabezadas por izquierdistas, para exigir la aplicación del "derecho internacional" y la recepción de refugiados en nombre del "derecho de asilo".
Sin embargo, el derecho burgués, con sus convenciones internacionales y sus "derechos humanos", se siente bastante cómodo con las barreras físicas y reglamentarias inhumanas erigidas contra los migrantes: el "derecho de asilo" se aplica poco a poco de acuerdo con criterios ultra selectivos, y frente a los abusos de Polonia, que de hecho son incompatibles con la Convención de Ginebra, los estados europeos solo necesitan mirar hacia otro lado.
Al "luchar por la aplicación de los derechos de los refugiados", las ONG y las organizaciones de izquierda están de hecho abandonando a los migrantes a los impedimentos insalvables de las administraciones, poniéndolos de manera permanente bajo el control de la policía y frente al muro igualmente infranqueable de la burocracia. No hay nada que esperar en el derecho burgués, que sólo expresa los siniestros intereses de la clase dominante y su barbarie. Los "centros de clasificación", los guardacostas que hacen retroceder los frágiles barcos de migrantes (como hace Frontex), los innumerables muros, los subsidios a los países que utilizan regularmente la tortura, todo esto existe bajo el estricto respeto de la "ley".
La única respuesta a los crímenes de la burguesía contra los migrantes es la solidaridad internacional de todos los proletarios. Este es el método que el movimiento obrero siempre ha defendido: cuando se fundó la Asociación Internacional de Trabajadores en 1864, ya tenía que oponerse a los discursos que acusaban a los inmigrantes de reducir los salarios. Frente a este reflejo nacionalista, afirmó por el contrario "que la emancipación del trabajo no es ni un problema local ni nacional, sino social, que abarca a todos los países en los que existe la sociedad moderna". Entonces como ahora, no podemos caer en los engaños de la burguesía, no son los migrantes los que están atacando nuestras condiciones de vida, sino el capital.
EG, 21 noviembre 2021
El miércoles 24 de noviembre de 2021, 27 refugiados se ahogaron, cerca de Calais, en su intento de cruzar el Canal de la Mancha. Desgraciadamente, esta tragedia no es nueva: desde la primera década del 2000, más de 700 personas se han ahogado en el desesperado intento por cruzar el Canal de la Mancha.
En todo el mundo, las poblaciones huyen de la pobreza, la guerra, la violencia de bandas y mafias y también de los desastres climáticos. Regiones enteras del mundo se están convirtiendo en lugares en los que vivir es una completa pesadilla. Estas migraciones masivas, que alcanzaron niveles sin precedentes en 2015, se han vuelto a intensificar dramáticamente debido a la aceleración de la miseria económica y social provocada por la Covid. A pesar de los muros fronterizos y la feroz represión a la que se enfrentan los migrantes, en las últimas semanas se está produciendo la concentración de refugiados en la frontera polaca, con el ánimo puesto en la búsqueda de una posibilidad de futuro, lo que les obliga a soportar situaciones dramáticas, cuando no la muerte.
Después del acuerdo de Le Touquet, en febrero de 2004, entre Gran Bretaña y Francia, las medidas coercitivas se han vuelto cada vez más brutales y sistemáticas. Recordemos el salvajismo de la policía francesa cuando desmanteló la llamada "Jungla" de Calais, el 25 de octubre de 20163. En todas partes, el único medio con el que los estados burgueses se ocupan de la "cuestión de los migrantes" se reduce a la violencia policial y una vigilancia orwelliana que obliga a los refugiados a correr cada vez más riesgos, en este caso tratando de cruzar el canal en botes de goma. A la indecente pugna política entre Boris Johnson y Emmanuel Macron tras la tragedia en el Canal de la Mancha, podemos añadir declaraciones cínicas como las del ministro francés Darmanin, que justificó de inmediato la política de la UE de militarizar costas y fronteras, al tiempo que culpaba a los traficantes de personas: "los mayores culpables de esta situación injusta son sobre todo los traficantes de personas". Palabras similares pronunció Johnson, que habló de que las bandas criminales "son las que se benefician de la situación”.
Es cierto que los traficantes de personas son explotadores sin conciencia de la miseria humana, pero los políticos de las grandes democracias no son menos criminales. Son ellos y sus hipócritas políticas los que están detrás del surgimiento y florecimiento de los traficantes de personas, y como resultado los migrantes son cada vez más criminalizados por la creciente dificultad a la que se enfrentan al verse obligados a ir de un país a otro. La burguesía está buscando un chivo expiatorio para encubrir sus propias políticas inhumanas. Las organizaciones criminales se utilizan para ocultar al verdadero criminal: el capitalismo. Así como los medios de comunicación señalan con el dedo a Lukashenko4, como si fuera el único que instrumentaliza a los refugiados. Este por su parte señala como culpables a las bandas criminales, que son las que le sirven de coartada.
Lo que ninguno de los políticos puede decir, es que sus políticas están dictadas por la obligatoriedad de defensa de la propiedad privada y el capital nacional. Entre todos los que se ven obligados a convertirse en refugiados, sólo aquellos que están adecuadamente calificados y cuya fuerza de trabajo puede ser utilizada de manera rentable, son aceptables para el capital. Todo lo demás deben ser rechazado mediante barreras físicas o administrativas, y cada vez más por la represión y la fuerza armada. La ley aplicable por el capital es que " se abran las fronteras" solo cuando se adapta a las necesidades de explotación y ganancia. Desde su perspectiva, los cuerpos en las playas son solo un precio menor que pagar, un daño colateral sin mayor importancia.
WH 29.11.21
1 Esta forma de proceder es idéntica a la que hubo entre Marruecos y España en mayo de 2021 donde los emigrantes fueron utilizados por ambos como arma en su pugna económica e imperialista. Ver Ceuta: los emigrantes, moneda de cambio de las pugnas capitalistas https://es.internationalism.org/content/4680/ceuta-los-emigrantes-moneda-de-cambio-de-las-pugnas-capitalistas [2]
2 «En ausencia de una política común de acogida, Europa desestabilizada por Bielorrusia», Mediapart (11 de noviembre de 2021).
3 Le Touquet es la localidad francesa en la que británicos y franceses firmaron un acuerdo en 2003, que entró en vigor un años después, por el que se establecían puestos de control fronterizo para el control de los emigrantes. Básicamente el acuerdo hacía de la localidad francesa de Calais el puesto fronterizo de acceso a Gran Bretaña, con la presencia de agentes británicos. A cambio los británicos correrían con los gastos. El acuerdo no tenia fecha de caducidad mientras no fuera denunciado por una de las partes. Con esto lo que se consiguió fue que Calais pasara a ser una “jungla” de chabolas en las que se hacinaban en condiciones infrahumanas más de 10.000 emigrantes, esperando el milagro de cruzar, hasta que en 2016 fue brutalmente desmantelado por la policía francesa.
4 Presidente de Bielorrusia país fronterizo de Polonia.
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Este 2021, hemos presenciado terribles olas de calor sin precedentes desde Canadá hasta Siberia, las inundaciones en el norte de Europa y China, las sequias e incendios en California y las nuevas señales de derretimiento del hielo ártico1. El aumento de la deforestación del Amazonas en Brasil y parte de Perú, así como la contaminación por relaves mineros también en algunas zonas del Perú.
El crimen del modo de producción capitalista contra el medio ambiente y el planeta es resultado de que su lógica económica es la acumulación de capital y la defensa de los intereses imperialistas del capital nacional. La barbarie a la que se enfrenta cada vez más la clase obrera, como clase explotada por ser en la mayoría de los casos la primera en sufrir los efectos del desastre ecológico producido por este sistema, es una preocupación permanente mientras se siga agudizando y profundizando la descomposición del capitalismo decadente2.
En Chile, por ejemplo, existen al menos 12 mil personas afectadas por la contaminación de metales pesados en Arica. Testimonios como el de María José Bejares que llegó a vivir a la población Los Industriales, ubicada en Arica, en el norte de Chile, en 1991. Recuerda bien cómo ella, de apenas 5 años, y sus amigos, jugaban entre unos montículos de distintos colores ubicados a pocos metros de su casa, donde se deslizaban colina abajo y moldeaban la tierra con sus propias manos, como si fuera arcilla. Más tarde, volvían a sus viviendas empapados de este material, sin saber que estaban jugando sobre un verdadero basural de desechos tóxicos. Arsénico, plomo, cadmio y mercurio abundaban en ese informal patio en el que jugaron cientos de niños Ariqueños. 30 años después, las consecuencias son evidentes.
Desde Los Industriales, donde aún vive, María José enumera las enfermedades de sus cercanos (y las propias): sus padres murieron de cáncer—su mamá, al útero con falla multisistémica en 2015, y su papá, al pulmón con metástasis cerebral en 2012—, su hermana mayor tuvo cáncer de mamas y su hermana menor tiene fibrosis pulmonar. Su marido sufre la enfermedad de Perthes, que afecta los huesos de la cadera, su hijo mayor es autista, y ella tuvo un embarazo molar en 2013, por lo que estuvo un mes hospitalizada. La historia se repite en el pasaje donde vive. Varios vecinos tienen cánceres de distinto tipo, lesiones cutáneas, enfermedades cardiovasculares, mujeres con abortos espontáneos y con dificultad para concebir, y niños con una serie de trastornos neurológicos, entre otras dolencias. "Llevamos 36 años muriendo", dice la mujer. "Esto no puede ser casualidad. Uno va viendo cómo los vecinos van cayendo enfermos de a poquito, es muy doloroso", agrega3.
Primero que nada, queremos manifestar nuestra solidaridad con estos trabajadores víctimas de la barbarie capitalista, de la lógica de la acumulación del capital que sacrifica millones de vidas humanas al dios Ganancia y al dios Acumulación de Capital.
Entre 1984 y 1985 la empresa minera sueca Boliden trasladó casi 20 mil toneladas de residuos tóxicos desde su planta Rönnskär, en Suecia, a la ciudad de Arica. El relave fue recibido por la desaparecida empresa chilena Promel que, supuestamente, se encargaría de procesarlo a cambio de más de 1 millón de dólares de la época. Los acopios tóxicos fueron abandonados en el Sitio F en 1984. Sin embargo, el trabajo nunca se hizo y el material fue abandonado sin medidas de protección en una zona conocida como "sitio F", que estaba a 250 metros de Sica Sica, la población más cercana. El problema se agudizó un par de años después, en 1989, cuando se autorizó la construcción de viviendas sociales a pocos metros del lugar.
Eran una especie de "casetas", con cocina, baño, luz eléctrica, agua potable y alcantarillado, pero el suelo era de tierra. Y la tierra estaba contaminada. Poco a poco, algunos pobladores comenzaron a experimentar picazones, alergias y erosiones en la piel. Pero nadie sospechaba del relave. En un informe en que Promel le solicita al Servicio Nacional de Salud de Chile de la época autorización para desembarcar el contenido proveniente de Suecia, este no era "tóxico" y cualquier persona podía manipularlo4.
El Estado Capitalista Chileno de aquel entonces fue cómplice en esta situación, junto con la empresa Promel, que permitió el pase de los residuos tóxicos depositados en esta zona de Arica. Vemos el predominio de las leyes del capital, sobre la salud de la población sobre todo de la población trabajadora y la contaminación de vastos territorios producto de la actividad industrial capitalista como parte de su dinámica salvaje y depredadora, consecuencia de la presión de la competencia por mercados y recursos.
La acumulación capitalista nos está llevando a la barbarie, que se manifiesta en la contaminación ecológica, el cambio climático, la pandemia del covid 19, la destrucción del planeta y la humanidad en su conjunto. Nuestras tesis de la descomposición en su punto 7 señalan claramente y con mucha vigencia que la degradación del medio ambiente que está alcanzando cotas impresionantes (agua corriente asquerosa, ríos muertos, océanos basura, aire irrespirable de las ciudades, decenas de kilómetros cuadrados contaminadas por la radioactividad en Ucrania y Bielorusia), que está amenazando el equilibrio del planeta entero con la desaparición de las selvas ecuatoriales, como la amazónica, los "pulmones de la Tierra", con el llamado efecto invernadero, con la destrucción de la capa de ozono (ver nota 2).
Para acabar con esta locura destructiva del capitalismo, no podemos esperar nada de los Estados, sean estos dictatoriales o “elegidos democráticamente”. Los Estados son el órgano de cada Capital Nacional y están al servicio de sus necesidades de acumulación y de sus intereses imperialistas.
De la misma manera, nada puede esperarse de las conferencias internacionales, G20, COP26 etc., Estas son espectáculos donde el cinismo y la hipocresía de los gobernantes alcanzan cotas inauditas. El capitalismo se basa en la competencia a muerte entre capitalistas y a nivel mundial en la guerra de cada Estado nacional contra los demás, tanto en el plano económico como imperialista. El Capital no tiene un “interés mundial”, su único interés es nacional y empresarial, es decir, egoísta, depredador y competitivo.
Tampoco podemos esperar nada de los partidos verdes y los movimientos ecologistas que tanto proliferan actualmente. Para darse una idea ¿qué ha hecho el partido verde más famoso, el de Alemania, que estuvo en el gobierno en 1999-2005 y ahora vuelve otra vez como miembro de la coalición semáforo?
Pues se dedicó a apoyar empresas guerreras del capital alemán, como, por ejemplo, en Yugoslavia y en el terreno del medio ambiente no hizo absolutamente nada, retrasó por ejemplo toda medida sobre las centrales nucleares. Utilizó la ecología como argumento para hacer tragar despidos masivos de trabajadores a los que se tachaba de “enemigos del medio ambiente” por luchar contra los despidos.
Los partidos verdes ocultan la responsabilidad del capitalismo proclamando que la culpa de la destrucción del planeta es de los obreros que consumen “demasiado”, que “trabajan en industrias contaminantes”, “lavan la ropa”, “se duchan”, “usan calefacción cuando hace frío” etc. Su “solución” es que ACEPTEMOS los despidos y la miseria en nombre del “futuro del planeta”.
Las campañas de la burguesía a favor de las reformas en el modo de producir (políticas ambientales, modelos de sostenibilidad, industria del reciclaje, autos eléctricos o verdes, reducción de plásticos, etc.) no detendrán los daños muchos de ellos irreversibles causados a la tierra, el aire y al agua y con ello a la humanidad. La ilusión democrática de creer que desde las instituciones burguesas o ejerciendo un voto se podrá cambiar esta situación, solo nos lleva a perpetuar esta situación de explotación, miseria y enfermedades como en el caso de Arica, Chile y sus más de 12 mil personas contaminadas con metales pesados.
Desde partidos, medios de comunicación, redes sociales etc., nos invitan a participar en los “movimientos por el clima” si “queremos hacer algo por el planeta”. Esto es otra trampa del Capital, pues estos movimientos:
Visten de verde los planes del capital de “transición ecológica” y “renovación digital” cuyo objetivo es aumentar la explotación y los despidos de trabajadores, para salvar la continuación de la acumulación capitalista y modernizar los armamentos (drones, armas más pequeñas, pero más mortíferas…)
Plantean como solución que cada cual se aplique a sí mismo la austeridad capitalista: no utilizar la calefacción, no lavar demasiadas veces la ropa, no “abusar de la ducha”, no caer en el “consumismo”, es decir, aceptar comer menos, vestir peor etc. Es además un medio culpabilizarnos de la destrucción ecológica cuyo único causante es el capitalismo
Proponiendo “reformas” y “parches” que no solucionan nada y que agravan los problemas ocultan las verdaderas causas del desastre ecológico. Por ejemplo, lo que han sufrido los habitantes de Arica es resultado de esas “reformas” ecológicas del capital que consisten en que los residuos tóxicos son vendidos por los países más ricos a los países más pobres a cambio de unas subvenciones de las cuales se aprovechan los capitalistas de estos últimos países y el propio Estado.
El capitalismo está hundiendo al mundo en una barbarie generalizada.
Un ejemplo concreto de lo que aquí decimos lo hemos vivido en plena pandemia del covid 19 cuando la desaceleración económica y las restricciones de movilidad, provocadas por la pandemia global del nuevo Coronavirus, han dado un pequeño respiro al planeta, con una constatada disminución de emisiones contaminantes. Mas los expertos advierten que esto impactará levemente el avance del cambio climático y que, si no se toman las medidas adecuadas, se podría experimentar un efecto rebote5.Esto quiere decir que hay una relación entre el modo de producción capitalista y los niveles de contaminación, que se han visto reducidas, producto de las restricciones de movilidad y el paro de la producción.
Marx, Engels y otros pudieron advertir desde muy temprano que el capitalismo estaba envenenando el aire y agotando el suelo, no pudieron ser testigos de las consecuencias ecológicas de un mundo en el que el capitalismo ha penetrado ya en casi todas las regiones de los cinco continentes, sometiendo toda la Tierra a la urbanización rampante y a sus métodos de producción y distribución. La expansión capitalista, impulsada por las contradicciones económicas resultantes de la relación entre el capital y el trabajo asalariado, ha llevado al extremo la alienación de la humanidad frente a la naturaleza (ver nota 1).
Solo la lucha de la clase obrera, con su unidad y solidaridad internacional como clase explotada podrán acabar con la anarquía de la producción capitalista y su desastre ecológico, climático y humano. Solo las luchas obreras en defensa de sus condiciones de vida, que implican también el deterioro del planeta y por consecuencia de su salud, serán las que por su desarrollo internacional masivo impondrán las condiciones para la Revolución Proletaria Mundial que destruya el capitalismo y abra el proceso de construcción del comunismo, la comunidad humana mundial, donde se puede establecer una relación armoniosa y de verdadera transformación revolucionaria entre el hombre y la naturaleza.
En esa lucha tendrá que enfrentar también las manifestaciones ciudadanas ecológicas que con sus luchas parciales solo responden y hacen el juego a la lógica mercantil capitalista, perpetuándola.
“En efecto, si bien las luchas parciales contra los efectos de la descomposición no pueden ser un terreno de unificación de clase, en cambio la lucha contra los efectos de la crisis misma es la base para que se desarrolle su fuerza y su unidad de clase. Y esto es así porque :
si bien los efectos de la descomposición (la contaminación, la droga, la inseguridad...) afectan de modo relativamente indiferenciado a todas las capas de la sociedad y son un terreno idóneo para las campañas y trampas aclasistas (ecología, colectivos y movimientos antinucleares, movilizaciones antiracistas...), en cambio, los ataques económicos (baja del salario real, despidos, aumentos de cadencias...) resultados directos de la crisis, afectan de modo específico al proletariado, o sea, a la clase que produce la plusvalía y que enfrenta al capital en ese terreno ;
la crisis económica, al contrario de la descomposición social, la cual concierne esencialmente las superestructuras, es un fenómeno que afecta directamente la infraestructura de la sociedad en la que se basan aquéllas; por eso, la crisis pone al desnudo las causas primeras de toda la barbarie que se cierne sobre la sociedad, permitiendo así al proletariado tomar conciencia de la necesidad de cambiar radicalmente de sistema y no ya de pretender mejorar algunos aspectos de él.
Sin embargo, la conciencia de la crisis por sí sola no puede resolver los problemas y las dificultades ante los que se enfrenta y deberá enfrentarse cada día más el proletariado. Únicamente:
la conciencia de la importancia de lo que se está jugando en la situación histórica de hoy y, en especial, de los peligros mortales que la descomposición entraña para la humanidad;
su determinación en proseguir, desarrollar y unificar su combate de clase;
su capacidad para desactivar la cantidad de trampas que la burguesía, incluso afectada por su propia descomposición, no dejará de tenderle en su camino;
permitirá a la clase obrera responder golpe a golpe a los ataques de todo tipo desencadenados por el capitalismo para finalmente pasar a la ofensiva y acabar de una vez con este sistema cruel y despiadado” (tesis 17, Tesis sobre la Descomposición, ver nota 2).
CCI (con la colaboración de un simpatizante muy próximo de Chile) 260122
1Ver Desastre ecológico: La necesidad de una transición… ¡al comunismo! https://es.internationalism.org/content/4734/desastre-ecologico-la-necesidad-de-una-transicion-al-comunismo [6]
2Ver nuestras Tesis sobre la Descomposición https://es.internationalism.org/revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo [7]
3BBC News Mundo
4BBC News Mundo
5https://www.tec.ac.cr/hoyeneltec/2020/07/03/reduccion-emisiones-provocada-pandemia-no-respuesta-sostenible-cambio-climatico [8]
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Putin justifica el despliegue militar en la frontera con Ucrania denunciando las intenciones "agresivas" de la OTAN y de las potencias occidentales. Por su parte, los portavoces políticos y mediáticos de las "democracias" occidentales llaman a mantenerse firmes contra las amenazas "agresivas" de Rusia a la soberanía de Ucrania, señalando la intervención de las fuerzas especiales rusas para ayudar a "restaurar el orden" en Kazajistán como una prueba más de las ambiciones de "construcción" (o reconstrucción) del imperio de Putin.
Esas son las acusaciones mutuas entre potencias capitalistas e imperialistas; en cambio, la posición de nuestra clase, “los trabajadores no tienen patria”, es negarse a meterse en estas contiendas, y menos todavía a hacer sacrificios, económicos o físicos, en nombre de sus explotadores, ya sean estadounidenses, europeos, rusos o ucranianos. Y para desenmascarar la propaganda que se vierte por ambas partes, la tarea de los revolucionarios no es sólo denunciar todas las mentiras que se vierten, sino también hacer un análisis coherente, profundizar en las raíces de esta agudización de las tensiones Inter imperialistas.
Antes de 1989, Moscú estaba a la cabeza de la segunda potencia mundial, líder de todo un bloque imperialista. Ucrania y muchas de las otras repúblicas "independientes" que hoy rodean a la Federación Rusa formaban parte de la URSS, la llamada "Unión Soviética". Pero en 1989-91, culminación de una larga crisis económica y política cuyos orígenes hemos analizado en su tiempo1, el bloque oriental se desmoronó y la propia URSS acabó siendo arrastrada por el derrumbe. Uno de los principales medios de esta victoria sin precedentes para el bloque liderado por Estados Unidos fue la política de cercar a la URSS, forjando una alianza con China, utilizando a Turquía como base de misiles, buscando una "Pax Americana" en todo Oriente Medio. Esto vino acompañado por una intensa carrera armamentística que aceleró la quiebra de la URSS. El bloque ruso, cada vez más asediado, trató de romper el cerco, invadiendo Afganistán en 1979, pero aquella maniobra para acceder a los "mares cálidos" resultó contraproducente, ya que las tropas rusas se empantanaron en una guerra imposible de ganar contra las fuerzas islamistas apoyadas por Estados Unidos y sus aliados. Y más o menos al mismo tiempo, las huelgas masivas de la clase obrera en Polonia mostraron a los gobernantes de la URSS lo poco que podían contar con los trabajadores de su propio bloque en cualquier otra aventura militar, menos todavía en la propia Europa. Estados Unidos surgió de la situación como única "superpotencia", proclamando el presidente Bush senior el advenimiento de un "Nuevo Orden Mundial" de paz, prosperidad y democracia, a la vez que los estrategas militares estadounidenses planeaban el "Full Spectrum Dominance” (el domino total) y el "Nuevo Siglo Americano". Sin embargo, en pocos años, el triunfo de Estados Unidos acabó resultando inútil2. Con el enemigo común del Este abatido, el propio bloque occidental comenzó a fragmentarse, y la norma del "sálvese quien pueda" fue sustituyendo a la antigua disciplina de bloque, una “norma” que plasmaba, en las relaciones internacionales, los inicios de una fase nueva y terminal en el largo declive del sistema capitalista: la descomposición3. Este proceso quedó claramente ilustrado con la guerra de los Balcanes a principios de los años 90, en la que los aliados más "leales" de EEUU se encontraron enfrentados, apoyando incluso a diferentes facciones en las sangrientas masacres que acompañaron la desintegración de Yugoslavia. La respuesta estadounidense a aquella amenaza a su hegemonía fue intentar reafirmar su autoridad echando mano de su abrumadora superioridad militar, con cierto éxito, en la primera Guerra del Golfo de 1991, pero con resultados mucho más negativos en las invasiones de Afganistán en 2001 y de Irak en 2003. Le tocaba ahora Estados Unidos meterse en conflictos imposibles de ganar contra bandas islamistas. En lugar de bloquear la tendencia al “sálvese quien pueda”, estas aventuras aceleraron las tendencias centrífugas en toda la región estratégicamente vital de Oriente Medio. En particular, el principal enemigo de Estados Unidos en la región -Irán- se benefició del desorden en el vecino Irak, haciendo avanzar a sus peones en el Líbano, Yemen, Siria y otros lugares. Al mismo tiempo, ese nuevo desorden mundial creó un espacio para que China -que ya se había beneficiado de las inversiones masivas económicas occidentales destinadas a encontrar una salida a las recesiones económicas de los años 70 y 80- emergiera como un verdadero rival imperialista de EEUU.
Tras un breve periodo -los años de Yeltsin- en el que Rusia parecía dispuesta a venderse al mejor postor, el imperialismo ruso, dirigido por el ex miembro del KGB, Putin, comenzó a reafirmarse, contando con sus únicas bazas reales: la enorme maquinaria militar heredada del periodo de la Guerra Fría y sus considerables reservas energéticas, especialmente de gas natural, que podían utilizarse para chantajear a los países más dependientes de la energía. Y aunque no podía enfrentarse directamente a sus rivales imperialistas, hizo todo lo posible para agudizar las divisiones entre ellos, especialmente mediante el uso juicioso de la ciberguerra y la contrapropaganda oculta. Un ejemplo obvio fueron sus esfuerzos por debilitar a la Unión Europea (UE) mediante el apoyo a las fuerzas populistas en el referéndum del Brexit, en Francia, en Europa del Este, etc. En Estados Unidos sus trolls de las redes sociales apoyaron la candidatura de Trump, pues éste se había mostrado bastante manso ante las ambiciones y acciones rusas, quizás sometido a la presión rusa a causa de sus andanzas financieras, cuando no sexuales, por Moscú. Pero también porque existe una facción considerable de la burguesía estadounidense favorable a coquetear con Rusia como contrapeso a China. La reactivación imperialista de Rusia pasó por varias etapas: en lo interno, poniendo fin a las liquidaciones y saldos de Yeltsin e imponiendo un control mucho más estricto sobre la economía nacional, pero sobre todo mediante acciones militares: en Chechenia, reducida a escombros entre 1999 hasta la década de 2000, que sirvió de advertencia contra futuros intentos de secesión en la Federación Rusa; en Georgia en 2008, donde las fuerzas rusas intervinieron en apoyo de la secesión de Osetia del Sur para frenar el avance de Georgia hacia la OTAN; la anexión de Crimea en 2014, culminación de la reacción rusa ante la "revolución naranja"4 en Ucrania y la aparición de un gobierno prooccidental que pretendía ingresar en la OTAN. Y en Siria, donde las armas y fuerzas rusas han sido decisivas para evitar la caída de El Asad y la posible pérdida de la base naval rusa en Tartús. En los años 70 y 80, Estados Unidos había conseguido en gran medida expulsar la influencia rusa de Oriente Medio (por ejemplo, en Egipto, Afganistán...). Ahora Rusia está de vuelta y es EE.UU el que se ha retirado. En muchas de estas acciones militares Rusia ha contado con el apoyo abierto o tácito de China, no porque haya una convergencia imperialista entre ambos países, sino porque China saca partido de las políticas que debilitan el dominio de EEUU.
Sin embargo, a pesar de la recuperación de Rusia y de los numerosos reveses sufridos por Estados Unidos, éste no ha renunciado a todas las ganancias que ha conseguido en los países limítrofes con Rusia; en muchos aspectos, la vieja política de cerco continúa. La expansión de la OTAN ha sido la punta de lanza de esta política, atrayendo a Estonia, Lituania, Letonia, Polonia, Hungría, la República Checa, Eslovaquia, Rumanía, Bulgaria, Croacia, Albania, Montenegro, Macedonia del Norte y Eslovenia, la mayoría de las cuales formaban parte del bloque ruso. Todo esto ha ocurrido en las últimas dos décadas. No es pues de extrañar que el Estado ruso se sienta amenazado por esos esfuerzos por hacer entrar a Georgia y Ucrania en la OTAN. Una de las principales exigencias de Putin para "desactivar" la crisis ucraniana incluye la promesa de que Ucrania nunca ingrese en la OTAN y de que se retiren las tropas o las armas extranjeras de los países que se incorporaron en la OTAN desde 1997. Además, Estados Unidos dio el mayor respaldo a varias "revoluciones de colores", sobre todo en Ucrania, tratando de canalizar las protestas contra la miseria económica y los despóticos gobernantes prorrusos en apoyo de las fuerzas políticas pro europeas y pro estadounidenses. Por tanto, Rusia sigue estando esencialmente a la defensiva en esta situación. Sin embargo, Moscú también sabe que Estados Unidos se enfrenta a grandes dificultades, preocupados por el auge de China y ansiosos por no comprometerse en demasiados frentes a la vez, como lo demuestra la humillante retirada de Afganistán. Por lo tanto, es un "buen" momento para que Putin se ponga a desenvainar espadas y sonar clarines los cuales, como siempre, puede ayudar a reforzar su imagen de hombre fuerte de puertas adentro, sobre todo ahora que su popularidad se ha ido desmoronando debido a escándalos de corrupción, a políticas cada vez más represivas contra los políticos y periodistas de la oposición, y, sobre todo, a las crecientes dificultades económicas del país. Esto no significa ni mucho menos que Ucrania sea una inocente criatura en estos montajes bélicos. Ucrania realiza anualmente ejercicios militares conjuntos con los aliados de la OTAN y es uno de los 26 países que participan en el programa Defender-Europa 2021 de la OTAN, que son operaciones militares dirigidas por el ejército de EE.UU "para reforzar la preparación y la interoperabilidad entre los ejércitos de EE.UU, la OTAN y sus socios" en toda Europa (léase: "Defender Europe 21 Fact Sheet"). Kiev ha tomado medidas para mejorar a su personal y equipos militares y cumplir así los criterios de adhesión a la OTAN. En junio de 2020, Ucrania se convirtió incluso en un “enhanced opportunity partner” (algo así como “asociado preferente”) de la OTAN, aumentando su cooperación con la alianza militar. A principios de 2021, el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania anunció que el Consejo de Seguridad Nacional y Defensa había aprobado una estrategia destinada a recuperar Crimea. La administración de Zelensky pretendía la "plena soberanía ucraniana" no sólo sobre Crimea, sino también sobre la ciudad portuaria de Sebastopol.
¿Nos dirigimos hacia un conflicto directo entre Rusia y EE.UU por Ucrania, incluso hacia una tercera guerra mundial, como sugieren algunos de los informes más alarmistas?5 Ni EE.UU ni Rusia forman parte de un bloque militar estable que tenga la disciplina necesaria para movilizarse para una guerra global. Y ninguno de los dos tiene interés en un enfrentamiento militar inmediato y directo. A pesar de los considerables activos agrícolas e industriales de Ucrania6, invadir y anexionar Ucrania se puede comparar con una serpiente pitón engullendo a una vaca: invadirla o engullirla será una cosa, pero digerirla sin reventar otra muy distinta. Y como hemos dicho, Estados Unidos tiene preocupaciones más urgentes en el frente imperialista, de ahí la advertencia bastante ineficaz de Biden de que ocurrirán “cosas malas” si Rusia se lanza a una invasión, y de su compromiso con conversaciones diplomáticas de alto nivel. No debemos olvidar, sin embargo, que el conflicto de baja intensidad con las fuerzas separatistas rusas en el este de Ucrania ha continuado a pesar de varios intentos de alto el fuego. Incluso si Rusia no acaba invadiendo el país, puede verse obligada a intensificar su apoyo a las fuerzas separatistas o a socavar la integridad de Ucrania como Estado en otros frentes. Y aunque lo último que quiere "Occidente" es pisar con bota militar el territorio de Ucrania, no por ello está reducido a la impotencia. Puede seguir proporcionando armas y entrenamiento al ejército ucraniano, y también puede responder con algunas medidas económicas perjudiciales contra Rusia, como el bloqueo total de los principales bancos estatales y agencias de inversión rusas, y nuevas sanciones que incluyan la minería, los metales, el transporte marítimo y los seguros7.
La fase de descomposición en la que entró el capitalismo mundial hace treinta años está marcada por conflictos militares caóticos y una creciente pérdida de control por parte de la clase dominante. Anteriormente, durante la guerra fría, las principales potencias planetarias tuvieron suspendida la espada de Damocles nuclear sobre la cabeza de la humanidad. Todavía está colgada ahí en un mundo que ya no obedece los dictados de bloques coherentes, y donde más países que nunca están armados con armas de destrucción masiva. En resumen, sean cuales sean los cálculos "racionales" de los jugadores en el tablero imperialista, no podemos descartar estallidos repentinos, escaladas o inmersiones en una destructividad irracional. La guerra sigue siendo el modo de vida de este sistema decadente, y el hecho de que el poder esté dispuesto a jugarse la vida de la humanidad y del propio planeta es ya una razón para condenar este sistema y luchar por una comunidad humana global que acabe relegando los estados nacionales y las fronteras en el museo de antiguallas.
Amos (World Revolution, enero de 2022)
1 Léanse las Tesis sobre la crisis económica y política en los países del Este | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [12]
2 Militarismo y Descomposición https://es.internationalism.org/revista-internacional/201410/4046/militarismo-y-descomposicion [13]
3 Tesis sobre la Descomposición https://es.internationalism.org/revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo [7]
4 Sobre la “revolución naranja” en Ucrania - La cárcel del autoritarismo y la trampa de la democracia https://es.internationalism.org/revista-internacional/200608/1048/sobre-la-revolucion-naranja-en-ucrania-la-carcel-del-autoritarismo [14]
5 Por ejemplo, el del diario de la derecha británica The Daily Express, especialista en ese tipo de aspavientos alarmistas: World War 3 warning: Russia invasion to spark devastating global conflict – urgent alert | World | News | Express.co.uk [15]
6 Ver por ejemplo el análisis de uno de los grupos bordiguistas: https://www.international [16] communist-party.org/CommLeft/CL36.htm#UkraineLeaf.
7 The West must stand firm to combat Russia's threats to Ukraine | View | Euronews [17] (Occidente debe mantenerse firme ante las amenazas de Rusia a Ucrania)
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Aunque la especie humana se ha caracterizado por su práctica migratoria, el motivo de su desplazamiento ha respondido a condiciones diferentes en cada situación histórica. En el capitalismo, de forma específica, los flujos de la población acompañaron su nacimiento y expansión, pero también en su época actual de decadencia y deslizamiento hacia la barbarie. Sin embargo, la emigración tuvo un carácter diferente en la época ascendente del capitalismo (siglo XVI hasta la primera guerra mundial) y en la época actual de decadencia y descomposición del capitalismo.
En los siglos XVI-XIX, en los países donde primero se desarrolla el capitalismo (Europa) hay una emigración interior, grandes masas de campesinos atados a la explotación feudal o de artesanos, son desplazados por el hambre o por la fuerza hacia las grandes concentraciones urbanas donde son progresivamente integrados en la explotación capitalista. En ese periodo el trabajo esclavo es otra fuente de emigración: gigantescos desplazamientos desde África a las colonias americanas, del mismo modo, hay un desplazamiento interior en la América dominada por España, los indios son enviados al exterminio en las explotaciones mineras de oro y plata.
En el siglo XIX, la expansión capitalista por todo el globo requiere una emigración masiva desde las regiones más atrasadas de Europa (y también desde Asia), hacia Estados Unidos, Argentina, Australia…, territorios de colonización capitalista.
En este periodo histórico, la época ascendente del capitalismo, la burguesía supo aprovechar la disponibilidad de la fuerza de trabajo para afirmar la dinámica de la acumulación, e incluso había una gran posibilidad de mejorar las condiciones de vida de los trabajadores.
Con la entrada del capitalismo en su periodo histórico de decadencia -que arranca con la primera guerra mundial, 1914- la emigración cambia de naturaleza. Ya no es el componente necesario del desarrollo y la expansión de la acumulación capitalista, sino la expresión de las dificultades y contradicciones que encuentra dicha acumulación. Esta se hace más difícil, contradictoria y convulsa en los países más débiles, acompañado por guerras imperialistas constantes, todo lo cual provoca oleadas migratorias masivas. De forma concreta, masas enormes procedentes de los países más débiles (Asia, América Latina, África, Europa del Sur y del Este) huyen de condiciones de miseria hacia los países centrales para intentar encontrar un trabajo mal pagado.
Este flujo migratorio sirve en los países centrales de paliativo a las dificultades de la acumulación pues compensa la creciente baja de la natalidad o las pérdidas masivas de mano de obra a causa de la guerra, mediante fuerza de trabajo extremadamente barata con lo que consigue empujar a la baja las condiciones de vida y trabajo de todos los obreros
Al mismo tiempo, otro rasgo de los desplazamientos migratorios aparece en el siglo XX que va a agudizarse fuertemente en el siglo XXI. No surge directamente de las dificultades económicas del capitalismo, sino de la brutalidad de la destrucción provocada por su impasse histórico: las guerras imperialistas. Durante la Primera y Segunda Guerra Mundial, ya se habían presentado grandes movilizaciones de poblaciones huyendo de la barbarie guerrera o forzados por la bota de los imperialismos (los enormes desplazamientos de judíos y de otros grupos étnicos perpetrados por los nazis; los organizados por el estalinismo al interior de la URSS; o los realizados por los norteamericanos de japoneses y otras nacionalidades sospechosos de “colaborar con el enemigo”).
Desde principios del siglo XXI constatamos otro cambio en la naturaleza de los movimientos migratorios. Los desplazamientos desde países más pobres han aumentado fuertemente y siguen sirviendo de paliativo a la crisis capitalista, pues permite empujar a la baja el coste de la reproducción de la fuerza de trabajo global en los países centrales. Sin embargo, lo que es nuevo, en los últimos años, es que la proporción de inmigrantes que huyen de su país por razones de guerra o represión se ha multiplicado vertiginosamente, creando una situación como la que vivimos al final de la Guerra de España o al final de la Segunda Guerra Mundial. Año tras año, el número de refugiados que llaman a las puertas de Europa por todo tipo de medios, incluidos los más peligrosos, va en aumento. Las guerras imperialistas, el crimen y la inseguridad más extremas, la represión, las catástrofes ecológicas están en el origen de este éxodo desesperado de masas enormes de población. Los desplazamientos de poblaciones que hoy se presentan, tienen por característica además de su masividad, el que no son fenómenos aislados que provienen de algunos países, sino hay una expulsión simultáneamente de personas en diversas partes del planeta, generando oleadas continuas de migrantes, marcadas por la desesperación, que hace de estas, un éxodo descontrolado que avanza sin la certeza de encontrar un país en el que puedan llevar a cabo su vida, mostrando así que las migraciones actuales, que terminan las más de las veces siendo atrapados en concentraciones de refugiados que a veces se prolongan durante años (cuando no son finalmente devueltos a sus países de origen con el consiguiente peligro para sus vidas), son expresiones específicas de la fase de descomposición del capitalismo.
De forma similar, en la actualidad, en las áreas en las que estallan las guerras, por el caos que generan, obligan a salir a la población, pero en otras tantas áreas más del planeta, es la violencia que imponen las pandillas y bandas de grupos delincuenciales y del lumpen que extorsionan, roban y asesinan, creando un ambiente infernal que empuja a la población a huir en un andar desesperado y suicida, porque no tienen ningún destino fijo ya que todos los países (salvo como fue el caso de Alemania en 2015 que tenía necesidad urgente de mano de obra a precio de saldo) NO QUIEREN RECIBIRLOS y los rechazan como si portaran el peor de los virus, pero además en su camino encuentran hambre y agresiones que provienen lo mismo por traficante de personas o policías y militares.
Según los datos de la ONU en 2020 fueron 281 millones de personas las que formaron las grandes caravanas de migrantes, de las que miles de ellos encontraron la muerte intentando cruzar el Mediterráneo para llegar a Europa o en los caminos que los acercaban a la frontera de los Estados Unidos… Los movimientos migratorios son fenómenos que han estado presentes en el desarrollo del capitalismo, pero en la descomposición han tomado características específicas que revelan la ampliación de la barbarie y la podredumbre del sistema.
Siria se ha convertido en el referente principal de los países que expulsan a enormes cantidades de personas, que escapando de la guerra1, buscan refugio en países de Europa. Son millones los muertos los que han resultado de ese embrollo imperialista y otros tantos millones de personas son los que se han visto obligados a desplazarse. Esta situación, con mayor o menor grado, pero alimentada por la misma desesperación se presenta en el Congo o en Libia, marcados por la guerra y el caos interno, pero también en los países Centroamericanos y del Caribe, en los que aun cuando no viven en una guerra abierta, el ambiente infernal de violencia generado es similar al de un estado de guerra. Este ambiente podrido, propio de la descomposición, está marcado por la pérdida relativa del control político de parte de la burguesía. La dificultad para cohesionarse en torno al Estado crea una dispersión de sus fuerzas, en el que va dominando la tendencia al caos, revelado por la formación de estructuras armadas irregulares, las cuales imponen su dominio en regiones, llevando a cabo una cotidiana extorsión y agresión en contra de la población, que sumado a la pauperización a la que son sometidos, crean un verdadero infierno. Son estas condiciones las que están presentes lo mismo en Haití, El Salvador, Honduras, Guatemala o Venezuela...
Las pandillas denominadas “Mara Salvatrucha”, inicialmente fueron formadas en los años 80 por migrantes salvadoreños en los barrios marginales de Los Ángeles, en el sur de los USA, pero al ser deportados a su país de nacimiento (a fines de los 90 y principios del actual siglo), mantuvieron su estructura y actividad criminal, extendiendo su presencia en Honduras y Guatemala. En estos países, como en El Salvador, está presente también la dinámica dominante de la dislocación social, lo cual permite que este tipo de grupos actúen con impunidad. El poderío que han tomado estas agrupaciones de fuerzas lumpenizadas en El Salvador es tal, que incluso gobiernos como el de Mauricio Funes y Nayib Bukele han entablado negociaciones (abiertas y secretas) sin tener ningún resultado. De tal manera que las circunstancias de violencia infernal presentes en el llamado “triángulo negro de Centroamérica” es lo que expulsa masivamente a la población.
En otros países como Venezuela, las condiciones que ha impuesto el régimen chavista no solo conducen a la extensión del hambre y la miseria, también en ella se resaltan los avances del proceso de descomposición del capitalismo. Repitiendo ese escenario de caos, en el que el Estado en su intento de imponer el orden social, fomentó y utilizó como fuerza represiva a pandillas como los denominados “colectivos”, que justificaban su accionar violento contra la población, bajo el lema: “Los colectivos toman Caracas en defensa de la revolución”, sin embargo, el Estado al perder su fuerza de cohesión, conduce a que esas estructuras, aunque siguen siendo “convocadas” para defender al gobierno, actúan robando y agrediendo por cuenta propia, como expresión de su fuerza y poder alcanzado, sin que el Estado ni pueda ni quiera evitarlo. Una situación más reveladora de la dislocación de las fuerzas del Estado, que da pauta a la formación y actuación de pandillas y grupos mafiosos, se expone con los “pranes”, que aun cuando han sido detenidos, operan desde la cárcel el control de zonas, organizando los robos y los asesinatos.
En Haití, el mismo escenario de podredumbre está presente. A partir del golpe de Estado que bajó del poder al dictador Jean-Claude Duvalier en 1986, se han sucedido diversas asonadas militares y revueltas, revelando una gran fractura al interno de la burguesía que lleva a que se extiendan las dificultades para asumir el control. Tal hecho se confirma con el asesinato del presidente Martine Moise (7-julio-2021), pero de manera generalizada, con el poder que alcanzan las pandillas, imponiendo el terror a la población.
La declaración que hace un migrante haitiano a un reportero antes de aventurarse a cruzar el rio Bravo con su familia, expone la desesperación de los miles que forman las caravanas, al decir que: “huyen de la violencia de su gobierno y de los delincuentes, y que prefieren estar detenidos por ‘los migras’ que en Haití…” (La Jornada, 26-diciembre-2021).
Las propias organizaciones de la burguesía dan cuenta del proceso de degradación social que se extiende. Jean Gédeon, del Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos (organización que contabiliza la violencia en Haití) explica que: “…las bandas se han independizado y han dejado de ser la correa de transmisión de los partidos políticos para convertirse en un fenómeno a medio camino entre el narco mexicano, las pandillas centroamericanas y la guerrilla colombiana. Bandas como el G9 an fanmi (G9 y familia), 400 Mawoso (los 400 vulgares) o Izo 5 Segonn (Izo cinco segundos) son el nuevo Estado que controla el comercio, el transporte, los préstamos entre particulares o el sistema de justicia.” (El País, 28-octubre-2021). Como producto de esa dinámica de degradación social, ha llevado a que se encuentren cerca de 15,000 haitianos cercados en campamentos en México para impedir que intenten cruzar la frontera y entrar a los Estados Unidos.
Las imágenes de la policía fronteriza norteamericana persiguiendo y golpeando a los migrantes haitianos (el 21-septiembre-2021) no es sino un pequeño ejemplo de lo que sufren las poblaciones en movimiento, intentando huir de la descomposición social. En los primeros días del mes de diciembre un accidente en una carretera de Chiapas, en el sur de México, puso de manifiesto otro de los peligros a los que son sometidos los migrantes. En el camión iban más de 160 personas hacinadas, según el testimonio de un sobreviviente, “Éramos tantos que había que ir de pie, agarrados a donde podíamos”. El accidente dejó más de 90 heridos y perdieron la vida 56 personas que provenían de Guatemala, Republica Dominicana, Ecuador, Honduras y El Salvador. El ansia por salir del infierno que viven, los lleva a arriesgar su vida, otorgando su confianza y su dinero a los traficantes, que la mayor de las veces resultan ser policías, militares o grupos de criminales asociados con los cuerpos de represión oficiales; incluso notas periodísticas hacen ver lo cotidiano de esta realidad: “El traslado de decenas de migrantes en camiones es una práctica clandestina que se ha vuelto cada vez más frecuente en México por los traficantes, que cobran miles de dólares por hacerlo.” (BBC News Mundo, 10-diciembre-2021).
Ante la oleada de migrantes que aparecen por todos lados del planeta en búsqueda de un país en el que puedan encontrar refugio, surgen inmediatamente las declaraciones hipócritas de voceros gubernamentales invocando la defensa de los “derechos humanos” e incluso culpan a otros Estados de xenofobia y racismo, cuando en los hechos la burguesía, desde todos los gobiernos va repitiendo (en diversos grados) actos represivos en contra de los migrantes. Esta actitud represiva se revela lo mismo en el accionar de las democracias europeas que en los USA.
La mayor crisis migratoria que se ha desarrollado en las últimas décadas, como producto de la guerra, se ha destapado en Siria, sin embargo, como decimos más arriba, el fenómeno se repite en diversas partes del mundo. Si para aquellos que son sometidos a tal ambiente de violencia es una decisión desesperada su huida (la cual es llevada a cabo en las peores condiciones), ve incrementado su dramatismo ante las respuestas de rechazo y represión que reciben de los “grandiosos Estados democráticos”: el confinamiento en campamentos en los que falta todo, hacinados en condiciones infrahumanas sufriendo además del continuo asedio de las fuerzas represivas. Este escenario se repite para los migrantes de Yemen y Afganistán que se encuentran “atorados” entre Bielorrusia y Polonia y en el que ambos Estados los utilizan como instrumento de confrontación, lanzándolos de un lado y otro, dejando como resultado de esa rivalidad sufrimientos y muertes2.
Como puede verse, las amenazas y llamados a construir muros para combatir el avance de los migrantes, no es un argumento exclusivo de Trump, todas las fracciones de la burguesía, aunque cuidan de no exponerlo tan burdamente, mantienen esas ideas en el momento en que enfrentan el problema.
La podredumbre y el descontrol que se ha generalizado en Centroamérica, el Caribe y en otros países como Venezuela, han generado se incrementen los flujos de las personas que huyen de la violencia y miseria, intentando encontrar en USA un refugio. De igual manera que en los casos referidos, es la desesperación la que alienta a la conformación de grupos masivos para avanzar en caravanas, esperando así tener un poco de protección, pero aunque logren sobrevivir al asedio en las zonas de mayor peligro, como lo son el “Tapón de Darién” (en la frontera de Panamá y Colombia) y el trayecto “de la bestia” (como llaman al ferrocarril que cruza México hasta llegar a la frontera con USA), se encuentran ante el muro de contención, reforzado por barrotes y alambre de púas, pero además vigilado por la policía militarizada de México (que está al mando del gobierno de izquierda encabezado por López Obrador) y la feroz policía fronteriza norteamericana, conocida por la violencia sistemática contra los migrantes, lo mismo cuando el gobierno de los USA es encabezado por el partido demócrata o por el republicano.
El discurso anti migrante de Trump, cargado de xenofobia y racismo, es el mismo que, en los hechos, se han aplicado por todos los gobiernos, incluso se destaca el gobierno de Obama (calificado de “progresista”) como el período en que más se ha perseguido a los migrantes. Pese al hipócrita discurso de conciliación usado por Obama durante su campaña electoral, prometiendo una “reforma migratoria” y que lo convirtió por ello en una esperanza para los latinos, durante los 8 años que estuvo a la cabeza del gobierno deportó a 2 millones 850 mil 980 trabajadores migrantes, más que en cualquier otro gobierno.
La actuación persecutoria de Obama fue tan agresiva como la aplicada por Trump, sin duda este último hizo una campaña escandalosa contra los migrantes, con adjetivos ofensivos y racistas en contra de la población latina y africana, llevó una gran persecución en contra de indocumentados mediante redadas policiales y utilizó la prisión y la separación de los infantes de sus padres como castigo, deportando 750 mil, un número inferior al alcanzado por las medidas de Obama, razón por la cual le llamaban el “deportador en jefe”.
En similares circunstancias se encuentra el anuncio de Trump de levantar un gran muro en la frontera con México, que amenazaba con extenderlo 800 kilómetros, sin embargo, al final de su gobierno construyó 129 kilómetros, en cambio los gobiernos de Clinton, Bush y Obama ampliaron el muro en una extensión de 597 kilómetros.
De la misma forma, Biden, que usó la crítica al discurso provocador contra los migrantes de Trump para ganar popularidad y, como Obama lo hiciera, prometió una “reforma migratoria”, su respuesta ha sido, en apenas un año que lleva en el gobierno: la deportación de 26 mil “ilegales” (según datos no oficiales provenientes de “defensores de migrantes”), el reforzamiento policial de sus fronteras (usando la agresión directa como se ha visto en la actuación de la policía en la frontera de México) e incluso reactivando las mismas medidas dictadas durante el gobierno de Trump en las que coloca a México como el país de contención3. Lo que significa que Biden, como lo hiciera Trump, traslada al gobierno mexicano la responsabilidad de detener y confinar a la creciente masa de emigrados provenientes de Centroamérica, el Caribe y África.
Pero si los gobiernos de los países industrializados asumen una actitud represiva ante la oleada de migrantes que se mueve sin control, los gobiernos de los países latinoamericanos, de los que salen las caravanas y por los que pasan, no son menos agresivos. Repitiendo los discursos hipócritas de respeto, no solo dan paso libre a que los grupos delincuenciales los hostiguen y asesinen, sino que su propia policía y ejército son usados para perseguirlos, reprimirlos y deportarlos. Así lo ha hecho desde la derecha el gobierno chileno con Sebastián Piñera o desde la izquierda en México con López Obrador. La magnitud que toma la migración la hace que se presente como un fenómeno sin control, generado por el proceso de descomposición del sistema, por lo cual cada Estado busca trasladar el problema hacia otro país, pero es evidente que este no encontrará solución en los marcos del capitalismo.
Como expresión de la descomposición capitalista, han tomado presencia en países industrializados, partidos populistas como AfD en Alemania, AN en Francia, o personajes como el caso de Trump en Estados Unidos, que propagan la ideología xenófoba. En aparente oposición a esta política de odio, se presentan las posturas, como la expresada por Ángela Merkel en 2015 (en ese momento canciller de Alemania), buscando flexibilizar las medidas fronterizas para aprovechar económicamente a la población migrante, o como la respuesta del que fuera primer ministro de Italia, Mateo Renzi, que en una pretendida preocupación por la cantidad de migrantes muertos, acaecidos en Lampedusa, llamaba (en 2014) a los principales gobiernos europeos a la apertura de sus fronteras para acoger a los migrantes (aspecto del que por cierto, se desdijo muy pronto, declarando que Italia no tenía por qué llevar como “deber moral el recibir a personas que estén peor que nosotros…”).
Aunque ambas posturas de la burguesía pueden no coincidir en la forma que debe de tomar su respuesta ante el éxodo migratorio, ninguna de ellas es una solución para este problema, que la podredumbre del capitalismo ha engendrado. Ninguna de las medidas de contención y ataque tienen una solución, porque es el capitalismo quien genera el problema.
Muy lejos está de por lo menos, contener el fenómeno migratorio. Las mismas instituciones del capital, como el Banco Mundial, pronostica que “en los próximos 50 años las sequías, la pérdida de cosechas y la desertificación provocarán el desplazamiento de 500 millones de personas procedentes en su mayoría del hemisferio sur, lo que aumentarán las migraciones en Europa…” (El País, 29-noviembre-2021).
El capitalismo, aunque siempre se ha levantado sobre la explotación de los trabajadores, en su fase de expansión lograba con su crecimiento, el mejoramiento relativo del conjunto de la humanidad, sin embargo, desde hace mucho tiempo ha dejado de ser un Modo de Producción con efectos materiales positivos, por el contrario, su crecimiento se convierte cada vez más en destrucción. En este proceso destructivo, los migrantes ya no son solamente migrantes, son en su mayoría refugiados. Huyen de países donde no hay futuro, pero ¿encuentran algún futuro en los países adonde llegan? ¡No! Huyen de países sin futuro para llegar a países sin futuro, porque todo el capitalismo mundial NO TIENE FUTURO…
Mas claramente en su fase de descomposición se pone de manifiesto que el capitalismo es un peligro para la humanidad, su avance destructivo solo puede detenerlo la actuación revolucionaria de la clase trabajadora. En el caso de la migración, que amenaza con expandirse por efecto de la misma podredumbre capitalista, la clase trabajadora deberá enfrentar las campañas ideológicas burguesas, que usando el patriotismo pretende justificar y ganar la aprobación de las masas de explotados de sus políticas de represión y deportación, pero además requiere activar su fuerza solidaria.
Ya en otros artículos hemos referido como el proletariado ha expuesto su solidaridad hacia los migrantes: “…muy a menudo, cuando estos proletarios están en contacto directo con los refugiados, les llevan lo que necesiten para sobrevivir —comida, bebida, mantas— e incluso, a veces, los llevan a sus hogares. Hemos visto tales ejemplos de solidaridad en Lampedusa en Italia, Calais en Francia y varias ciudades de Alemania y Austria. Cuando, después de haber sido hostigados por el Estado húngaro, trenes cargados de refugiados han llegado a las estaciones, los migrantes agotados han sido bien recibidos por miles de personas que les ofrecen apoyo y ayuda material. Trabajadores ferroviarios austriacos han trabajado horas extras para facilitar el transporte de los refugiados hacia Alemania. En París, miles se manifestaron el 5 de septiembre [de 2015] para protestar contra el trato dado a los refugiados y gritaron consignas como ‘todos somos hijos de los migrantes’.”4
Estas expresiones ponen de manifiesto que a pesar de las campañas de xenofobia que abierta o veladamente comanda la burguesía, los trabajadores espontáneamente han ido más allá de los llamamientos hipócritas de los gobiernos, la solidaridad del proletariado se presenta como una fuerza que es capaz de ofrecer ayuda a sus hermanos de clase y, si los voceros del capital tratan de esconder o desvirtuar estas acciones, es porque en estas expresiones se encuentra el germen de su unidad y la perspectiva de la solución a los problemas que enfrenta la humanidad, es decir la destrucción del capitalismo.
Corriente Comunista Internacional 9-1-22
1 Recomendamos leer los artículos:
-Masacres masivas en Siria. Las potencias imperialistas alimentan la barbarie del Estado: https://es.internationalism.org/revolucion-mundial/201209/3458/masacres-masivas-en-siria-las-potencias-imperialistas-alimentan-la-ba [22]
-Siria. El horror de uno de los campos de guerra imperialista: https://es.internationalism.org/revolucion-mundial/201204/3388/siria-el-horror-de-uno-de-los-campos-de-guerra-imperialista [23]
2 Ver Calais, Bielorrusia: la barbarie del capitalismo con los emigrantes expresa su barbarie con todo el proletariado mundial https://es.internationalism.org/content/4757/calais-bielorrusia-la-barbarie-del-capitalismo-con-los-emigrantes-expresa-su-barbarie [24]
3 El programa referido es “Quédate en México” (Remain in Mexico). Este programa establecido por Trump, se ha reanudado en acuerdo con el gobierno mexicano y el cual consiste en que la población solicitante de asilo a USA será retenida en el territorio mexicano hasta que su solicitud sea aprobada por las autoridades migratorias
4 La crueldad y la hipocresía de la clase dominante: https://es.internationalism.org/cci-online/201511/4123/la-crueldad-y-la-hipocresia-de-la-clase-dominante [25]
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En todos los países, en todos los sectores, la clase trabajadora sufre un deterioro insostenible de sus condiciones de vida y de trabajo. Todos los gobiernos, ya sean de derechas o de izquierdas, tradicionales o populistas, atacan sin descanso. Los ataques llueven bajo el peso del agravamiento de la crisis económica mundial.
A pesar del temor a una crisis sanitaria agobiante y devastadora, la clase trabajadora empieza a reaccionar. En los últimos meses, en Estados Unidos, Irán, Italia, Corea, España y Francia han estallado luchas1. Por supuesto, no se trata de movimientos masivos: las huelgas y las manifestaciones son todavía demasiado escasas, demasiado dispersas. Sin embargo, la burguesía las observa con preocupación, consciente de la magnitud de la ira que expresan.
¿Cómo hacer frente a los ataques de la burguesía? ¿Seguir aislados y divididos, cada uno en "su" empresa, en "su" sector de actividad? ¡Eso lleva a la derrota! Entonces, ¿cómo podemos desarrollar una lucha unida y masiva?
Los precios se disparan, especialmente los productos de primera necesidad, como los alimentos, la energía y el transporte. La inflación en 2021 supera ya la registrada tras la crisis financiera de 2008. En Estados Unidos, es del 6,8%, el nivel más alto en 40 años. En Europa, el coste de la energía se ha disparado un 26% en los últimos meses, en España el coste de la luz crece en más de un 100%2. Detrás de estas cifras, cada vez más personas tienen dificultades para encontrar comida, vivienda, calefacción y transporte. Los precios mundiales de los alimentos han subido un 28%, lo que supone una amenaza directa de desnutrición para casi mil millones de personas en los países más pobres, especialmente en África y Asia.
El agravamiento de la crisis económica mundial implica una competencia cada vez más feroz entre los Estados. Para mantener los beneficios, la respuesta es siempre la misma, en todas partes, en todos los sectores, tanto en el privado como en el público: reducción de personal, aumento de los ritmos de trabajo, recortes presupuestarios, incluso en los materiales relacionados con la salud de los empleados. En enero, en Francia, los profesores salieron a la calle en masa para protestar contra sus indignas condiciones de trabajo. También ellos viven a diario en el infierno capitalista por falta de recursos y personal. En las manifestaciones, en las pancartas aparecía una idea profundamente acertada: "¡Lo que nos está pasando es muy anterior a Covid!”.
La situación de los trabajadores de la sanidad lo ilustra perfectamente. La pandemia no ha hecho más que poner de manifiesto la escasez de médicos, camilleros, enfermeras, camas, mascarillas, batas, oxígeno... ¡todo! El caos y el agotamiento en los hospitales desde el inicio de la pandemia no es más que la consecuencia de los recortes realizados por todos los gobiernos, en todos los países, durante décadas. Tanto es así que la OMS se ve obligada, en su último informe, a dar la voz de alarma: "Más de la mitad de las necesidades están sin cubrir. Hay un déficit de 900.000 matronas y 6 millones de enfermeras en todo el mundo. [Esta escasez preexistente se ha visto agravada por la pandemia y la presión sobre esta mano de obra desbordada”. En muchos países pobres, una gran parte de la población ni siquiera puede acceder a las vacunas por la única razón de que el capitalismo se basa en el afán de lucro.
La clase obrera no son sólo los trabajadores industriales: está formada por todos los asalariados (desde los precarios hasta los funcionarios), los parados, muchos estudiantes, los jubilados...
¡Sí!, "lo que nos pasa se remonta a mucho antes de Covid". La pandemia es el producto del capitalismo moribundo, cuya crisis insuperable agrava. Este sistema no sólo ha demostrado su impotencia y desorganización ante una pandemia que ya se ha cobrado más de diez millones de vidas, especialmente entre los explotados y los más pobres, sino que seguirá degradando nuestras condiciones de vida y de trabajo, seguirá despidiendo, exprimiendo, precarizando, empobreciendo. Bajo el peso de sus contradicciones, sólo puede seguir atrapado en interminables guerras imperialistas, provocar nuevos desastres ecológicos, fuentes de caos, conflictos, miseria y nuevas pandemias aún más graves. Este sistema de explotación no tiene más futuro que ofrecer a la humanidad que el sufrimiento y la miseria.
Sólo la lucha de la clase obrera ofrece otra perspectiva, la del comunismo: una sociedad sin clases, sin naciones, sin guerras, donde todas las formas de opresión sean abolidas. La única perspectiva es la revolución comunista mundial.
En 2020, en todo el mundo, cayó un manto de plomo con repetidos encierros, hospitalizaciones de urgencia y millones de muertes. Después de la renovada combatividad que se había expresado en varios países durante 2019, particularmente durante el movimiento contra la reforma de las pensiones en Francia, las luchas de los trabajadores se detuvieron repentinamente. Pero hoy, una vez más, la rabia aumenta y la combatividad se hace sentir a fuego lento:
- En Estados Unidos, una serie de huelgas afectaron a grupos industriales como Kellog's, John Deere, PepsiCo, pero también al sector sanitario y a las clínicas privadas, como en Nueva York.
- En Irán, este verano, los trabajadores de más de 70 centros del sector petrolero se declararon en huelga contra los bajos salarios y el alto coste de la vida. Fue la primera vez en 42 años.
- En Corea, los sindicatos tuvieron que organizar una huelga general por la protección social, contra la precariedad y la desigualdad.
- En Italia, hubo muchas jornadas de acción contra los despidos y la supresión del salario mínimo.
- En Alemania, el sindicato de servicios públicos se vio obligado a amenazar con huelgas ante el aumento de las movilizaciones obreras reivindicando un aumento salarial.
- En España, los trabajadores del metal de Cádiz se movilizaron contra un recorte salarial de 200 euros al mes de media. Los trabajadores de los servicios públicos de Cataluña se manifestaron contra el uso intolerable de empleos temporales (más de 300.000 trabajadores del Estado tienen empleos precarios). Hubo luchas en los ferrocarriles de Mallorca, en Vestas, en Unicaja, en los trabajadores del metal de Alicante, en varios hospitales, cada vez contra los despidos3.
- En Francia, el mismo descontento se expresó a través de huelgas o manifestaciones en el sector del transporte, entre los basureros, los trabajadores del ferrocarril y los profesores.
Todas estas luchas son importantes porque revelan que la clase obrera no está dispuesta a aceptar todos los sacrificios que la burguesía trata de imponerle. Pero también debemos reconocer las debilidades de nuestra clase. Todas estas acciones están controladas por los sindicatos que, en todas partes, dividen y aíslan a los proletarios en torno a las reivindicaciones corporativistas, enmarcan y sabotean las luchas. En Cádiz, los sindicatos han intentado encerrar a los trabajadores en la trampa localista de un "movimiento ciudadano" para "salvar a Cádiz", ¡como si los intereses de la clase obrera estuvieran en la defensa de los intereses regionales o nacionales y no en el vínculo con sus hermanas y hermanos de clase más allá de los sectores y las fronteras! Los trabajadores siguen teniendo dificultades para organizarse, para tomar en sus manos la organización de las luchas, para reagruparse en asambleas generales soberanas, para luchar contra las divisiones que nos imponen los sindicatos.
También existe el peligro adicional de que la clase obrera renuncie a defender sus reivindicaciones de clase uniéndose a movimientos que no tienen nada que ver con sus intereses y métodos de lucha. Hemos visto movimientos de este tipo con los "chalecos amarillos" en Francia, o, más recientemente, en China, durante el colapso del gigante inmobiliario Evergrande (un símbolo espectacular de la realidad de una China sobreendeudada), que sobre todo provocó la protesta de los pequeños propietarios expoliados. En Kazajstán, las huelgas masivas en el sector energético acabaron por desviarse hacia una revuelta "popular" desesperada, atrapada en los conflictos entre las camarillas burguesas que aspiraban al poder. Cada vez que los trabajadores se diluyen en el "pueblo" como "ciudadanos", exigiendo al Estado burgués que "
Para prepararnos a luchar, debemos, siempre que podamos, reunirnos para debatir y aprender de las luchas pasadas. Es vital plantear los métodos de lucha que han hecho fuerte a la clase obrera y le han permitido, en determinados momentos de su historia, hacer tambalear a la burguesía y a su sistema:
- la búsqueda de apoyo y solidaridad más allá de la "propia" empresa, el "propio" sector de actividad, la "propia" ciudad, la "propia" región, el "propio" país;
- el debate más amplio posible sobre las necesidades de la lucha, sea cual sea la empresa, el sector de actividad o el país;
- la organización autónoma de la lucha, en particular a través de asambleas generales, sin dejar el control a los sindicatos o a cualquier otro órgano de control burgués.
¡La autonomía de la lucha, la unidad y la solidaridad son los hitos indispensables en la preparación de las luchas del mañana!
Corriente Comunista Internacional, enero de 2022
El movimiento contra el CPE debe inspirar nuestras futuras luchas4
En 2006, en Francia, la burguesía se vio obligada a retroceder y retirar su ataque ante una lucha masiva que amenazaba con extenderse a otros sectores.
En aquel momento, los estudiantes precarios se levantaron contra una reforma que introducía el "Contrat Première Embauche", sinónimo de trabajo mal pagado y sobreexplotado. Se negaron a ser aislados y divididos rechazando las típicas consignas categoriales.
En contra de los sindicatos abrieron sus asambleas generales a todas las categorías de trabajadores y a los pensionistas. Habían comprendido que debían plantear la lucha contra la precariedad de la juventud como símbolo de la precariedad de todos.
Llevado por la solidaridad entre sectores y entre generaciones, este movimiento, manifestación tras manifestación, cobró fuerza. Fue esta dinámica de unidad y masividad la que asustó a la burguesía y la obligó a retirar su CPE.
1 Ver Luchas obreras en Estados Unidos, Irán, Italia, Corea... ¡Ni la pandemia ni la crisis económica han roto la combatividad del proletariado! https://es.internationalism.org/content/4736/luchas-obreras-en-estados-unidos-iran-italia-corea-ni-la-pandemia-ni-la-crisis [28] y Estados Unidos: A pesar de los capitalistas, el COVID y los sindicatos ¡la lucha de clases no ha desaparecido! https://es.internationalism.org/content/4741/estados-unidos-pesar-de-los-capitalistas-el-covid-y-los-sindicatos-la-lucha-de-clases [29]
2 Ver España: La escalada de la inflación un golpe brutal contra los trabajadores https://es.internationalism.org/content/4733/espana-la-escalada-de-la-inflacion-un-golpe-brutal-contra-los-trabajadores [30]
3 Ver Huelga del metal en Cádiz: nuestra fuerza es luchar como clase obrera https://es.internationalism.org/content/4738/huelga-del-metal-en-cadiz-nuestra-fuerza-es-luchar-como-clase-obrera [31] , Lecciones de la huelga en Cádiz: la clase obrera no tiene más que falsos amigos y enemigos declarados https://es.internationalism.org/content/4750/lecciones-de-la-huelga-en-cadiz-la-clase-obrera-no-tiene-mas-que-falsos-amigos-y [32] y Reunión Pública sobre la huelga de Cádiz: sacar lecciones para preparar nuevas luchas https://es.internationalism.org/content/4762/reunion-publica-sobre-la-huelga-de-cadiz-sacar-lecciones-para-preparar-nuevas-luchas [33]
4 Ver Tesis sobre el movimiento de los estudiantes de la primavera de 2006 en Francia https://es.internationalism.org/revista-internacional/200606/964/tesis-sobre-el-movimiento-de-los-estudiantes-de-la-primavera-de-200 [34]
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El verano pasado, la burguesía montó una gran campaña en torno al tema "ya no tenemos que preocuparnos, tenemos las vacunas". El presidente de EEUU, Biden, declaró que no le preocupaba que la variante Delta provocara otro gran brote nacional de Covid-19 (2 de julio de 2021). El director ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Mike Ryan, declaró que lo peor de la crisis del Covid había pasado (12 de julio de 2021). Les apoyó Boris Johnson, Primer Ministro del Reino Unido, que dijo: "casi todos los científicos están de acuerdo en esto: lo peor de la pandemia ha quedado atrás" (15 de julio de 2021)1
Todos los datos sobre las muertes diarias y los nuevos casos diarios de los últimos meses contradicen estas declaraciones y confirman que la pandemia no ha quedado en absoluto atrás. Las medidas y recomendaciones diarias de la burguesía demuestran que la pandemia sigue teniendo un enorme impacto en la sociedad y la economía: sectores sanitarios inundados de nuevos enfermos de Covid, medidas coercitivas contra los que se niegan a vacunarse, nuevos cierres con clausura de actividades comerciales, escuelas y espectáculos.
Para la mayoría de la población mundial la crisis sanitaria está lejos de haber terminado. Sigue gravemente amenazada por los efectos del virus a todos los niveles; en particular, aquellos que sólo han recibido una dosis de la vacuna Covid o ninguna, como ocurre también en Japón y Australia. En algunos de los principales países asiáticos en particular, las políticas relativamente exitosas para contener el Coronavirus en 2020 en estos países crearon la ilusión de que el virus estaba más o menos bajo control, como resultado de lo cual la tasa de vacunación siguió siendo bastante baja allí.
Los científicos están de acuerdo en que la vacunación es el principal baluarte contra la propagación del virus. Pero la burguesía es incapaz de desarrollar una política unificada para vacunar a la población mundial y controlar globalmente la pandemia. No hay ninguna consulta a nivel internacional que permita el necesario aumento de la producción de la vacuna Covid-19. En su lugar, todos los países se han embarcado en una carrera de vacunas, en la que los países más ricos acaparan un excedente, en un intento de ser los primeros en conseguir la inmunidad de grupo.
Los datos de la OMS de noviembre revelaron que los países del G20 recibieron más del 80% de las vacunas Covid-19, mientras que los países de bajos ingresos sólo recibieron el 0,6%2. En respuesta a esta tendencia, el Secretario General de la ONU, António Guterres, ya lanzó una advertencia contra "el nacionalismo de las vacunas y el acaparamiento [que] nos están poniendo a todos en peligro". Esto significa más muertes. Más sistemas sanitarios destrozados. Más miseria económica"3.
Cada Estado adopta su propia estrategia y sólo los más poderosos tienen los medios para hacer frente a la pandemia. Con el fin de garantizar la vacunación de sus respectivas poblaciones, algunos de ellos han dado prioridad a la firma de acuerdos con las empresas farmacéuticas o incluso han desembolsado dinero en efectivo para hacer un pedido previo de candidatas a vacunas prometedoras. Esta política ha provocado enormes disparidades en la distribución de las vacunas, incluso dentro de la UE. Algunos países de la UE tuvieron que acogerse a la vacuna rusa Sputnik V (Hungría, Eslovaquia), menos eficaz, o a la china Sinopharm (Hungría).
La mayoría de las naciones ricas son culpables de una acumulación de vacunas sin escrúpulos. Airfinity, una empresa de análisis con sede en Londres, prevé que a finales de año el excedente de vacunas Covid-19 habrá alcanzado los 1.200 millones de dosis. Si 600 millones de estas dosis sobrantes se donan a otros países, quedan otros 600 millones de dosis sin utilizar en las reservas, casi la mitad de ellos en Estados Unidos y el resto en los demás países ricos4. Esta política de acaparamiento ya ha provocado el desperdicio de millones de vacunas.
El acaparamiento es una de las razones de las disparidades en la distribución, pero otro gran problema es el enorme coste de las vacunas para los países pobres. Los productores farmacéuticos no cobran precios estándar, sino que varían sus precios en función de la cantidad comprada, y cobran precios más altos cuando hay una cantidad menor. Por ejemplo, mientras Estados Unidos pagó 15 millones de dólares por un millón de dosis de la vacuna de Moderna, Botsuana tuvo que pagar casi dos veces más: 28,88 millones de dólares.
La distribución desigual de las vacunas, y del consiguiente retraso en la inoculación a nivel mundial, compromete la estrategia de vacunación. Una política que favorezca la vacunación en los países ricos y no impida la propagación de la pandemia en los países pobres corre el riesgo de que el virus regrese a los países más poderosos, incluso con la posibilidad de que aparezcan variantes resistentes a las vacunas. El "sálvese quien pueda" a nivel mundial es un poderoso acelerador de la propagación de las variantes Delta y Ómicron y de todas las nuevas variantes por venir.
En su lucha contra el coronavirus, cada burguesía se ve constantemente obligada a dar prioridad a la economía manteniendo un mínimo de cohesión social, asumiendo deliberadamente el riesgo de que los trabajadores enfermen durante más tiempo o incluso mueran a causa del virus. Esta situación conduce a un mosaico de recomendaciones y medidas incoherentes y contradictorias en todo el mundo e incluso entre regiones de un mismo país. Algunos ejemplos:
- No hay consenso entre las organizaciones sanitarias. El Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU. anunció el 13 de mayo de 2021 que las personas totalmente vacunadas, que hayan pasado dos semanas desde su última inyección, ya pueden circular sin máscara en exteriores y en la mayoría de los lugares cerrados. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud emitió unas directrices diferentes, instando a todo el mundo en EE.UU., incluso a los vacunados, a seguir utilizando mascarillas debido a la amenaza de la variante Delta, altamente transmisible, que se había detectado en los 50 estados de EE.UU.
- No hay coordinación entre las regiones vecinas. El viernes 17 de septiembre, el Comité Consultivo de Bélgica sugirió que el uso de la mascarilla deje de ser obligatorio en los comercios y restaurantes a partir del 1 de octubre de 2021. Pero Flandes dijo que sí, Bruselas dijo que no y Valonia decidiría más tarde... Cada región quería decidir según la situación. Los diferentes gobiernos regionales tomaron el poder de decisión cada uno en su región (como si el virus se detuviera en las fronteras regionales o lingüísticas).
- Las directivas emitidas un mes son derogadas al mes siguiente. En julio, el gobierno del Reino Unido anunció que se eliminarían todas las normas de distanciamiento social y se derogarían los mandatos nacionales sobre las mascarillas a partir del 19 de julio. Pero los supermercados anunciaron inmediatamente el mantenimiento de las mascarillas, mientras que los alcaldes metropolitanos ordenaron el uso de máscaras en los servicios de transporte público que controlan. Tras un largo retraso, el gobierno británico cedió y anunció la obligatoriedad del uso de mascarillas en los comercios y el transporte público a partir del lunes 29 de noviembre.
- A la "reapertura" le siguieron aún más cuarentenas. Con el aumento de las vacunas y la disminución de los casos a finales de junio de 2021, el gobierno holandés siguió adelante con la "reapertura". Se abandonaron las mascarillas en casi todos los lugares y se animó a los jóvenes a salir de nuevo. Pero cuando los niños terminaron su primera semana de escuela tras las vacaciones de verano, en Utrecht se enviaron a casa entre 10 y 15 clases cada día debido a los resultados positivos, mientras que en La Haya y sus alrededores, 34 clases de primaria quedaron en cuarentena y fueron enviadas a casa en esa primera semana.
- Un cúmulo de restricciones de viaje en Europa. En Europa los viajeros se encuentran con que cada país impone medidas por su cuenta. Cada país tiene sus propias medidas de seguridad y cuarentena para los viajeros. En algunos países el certificado de vacunación europeo es suficiente para entrar en el país, mientras que otros aplican restricciones adicionales, como cuarentenas o pruebas PCR. Además, sólo se controla estrictamente a las personas que entran en el país en avión o en tren.
Desde el estallido de la pandemia de Covid hemos asistido a un aumento de la desconfianza en los gobiernos, en las vacunas, acompañado de un aumento de la desinformación y de las teorías conspirativas:
- una desconfianza hacia los gobiernos en Rusia, Bulgaria, pero también en diferentes países de la UE como Polonia, Holanda, Grecia que, a su vez, se ha visto reforzada por afirmaciones irracionales y mentiras descaradas de los gobiernos para encubrir su negligencia e impotencia.
- Esta desconfianza y miedo generalizados hacia las vacunas, alimentados por campañas populistas y conspirativas, con un impacto especialmente fuerte en los Estados Unidos, han llevado a una polarización extrema entre los pro y los anti vacunas.
Bulgaria es uno de los países en los que el alcance de la desinformación y la desconfianza en las vacunas tiene un impacto real en la tasa de vacunación, que sólo ha alcanzado el 20%. A finales de octubre de 2021, el país se acercaba a otro pico de infecciones, con más de 5.000 casos de Covid-19 y 100 muertes al día; el 95% de los fallecidos no habían sido vacunados. Mientras el número de muertes aumentaba, el sistema sanitario se vio desbordado, y las unidades de cuidados intensivos se llenaron a rebosar. Pero la mayoría de los búlgaros siguen rechazando las vacunas Covid-19.
Lo mismo puede decirse de Rusia. Durante más de un año, las agencias de propaganda rusas y los trolls de Internet han llevado a cabo una campaña de desinformación sistemática y agresiva, destinada a fomentar las dudas y los recelos sobre las vacunas Covid-19 en Occidente. Esta campaña de desinformación ha alimentado fuertemente el escepticismo sobre las vacunas que es, junto con la desconfianza en el gobierno, responsable del alto nivel de dudas sobre las vacunas entre los rusos. Con menos del 45% de la población totalmente vacunada, el virus se ha propagado a su ritmo más rápido en los últimos meses.
Esta polarización, sobre todo en Estados Unidos, ha provocado una reacción en cadena de total irracionalidad, que se ha extendido a países europeos, Australia y Sudáfrica. Al tomar su información de sitios web dudosos que difunden informes falsos, la verdadera preocupación por el virus o la vacuna se confunde muy fácilmente con teorías descabelladas y una desconfianza totalmente irracional hacia la ciencia. Una de las teorías conspirativas se refiere al origen de la pandemia: la teoría de que la aparición del virus se debe a la tecnología 5G, que ha sido diseñada para controlar a distancia las mentes humanas. Esta "teoría", que dice que la OMS es parte del complot,
Covid-19 ha creado un ambiente sanitario propicio para la agresión y la violencia5. Durante los seis primeros meses de la pandemia, se produjeron 611 incidentes de agresiones físicas o verbales, amenazas o discriminación relacionadas con el Covid-19 contra trabajadores sanitarios, pacientes e instalaciones médicas en más de 40 países, según la Cruz Roja (CICR). Los partidarios de las teorías de la conspiración han sido culpables de agresiones verbales e incluso físicas a trabajadores sanitarios en países como Eslovaquia y Estados Unidos. Además, también hemos sido testigos de varios ataques a los trabajadores de los principales medios de comunicación.
Los políticos declaran repetidamente que "nunca más" y que "debemos aprender las lecciones de la historia", pero lejos de hacer entrar en razón a los estados capitalistas y trabajar juntos, la clase dominante, por su propia naturaleza, es incapaz de cambiar las reglas del capitalismo decadente, en el que la competencia feroz por los mercados cada vez más reducidos es la regla y cualquier forma de cooperación, más que nunca, la excepción. En los últimos 100 años, en el capitalismo decadente, el mundo no sólo se ha convertido en un escenario de competencia entre empresas capitalistas, sino en particular en un campo de batalla entre Estados capitalistas.
La competencia es el motor que mantiene al capitalismo en funcionamiento, pero también es la fuente de la mayoría de sus problemas. La pandemia lo ha puesto de manifiesto con toda crudeza: durante años los gobiernos han recortado los presupuestos sanitarios para aumentar la capacidad global de competir, con el resultado de que numerosos sistemas sanitarios se han visto desbordados por las hospitalizaciones relacionadas con el Covid. Por supuesto, todos dicen estar de acuerdo en que prevenir las zoonosis (transmisión de enfermedades de los animales a los seres humanos) frenando la intrusión masiva y caótica en la naturaleza será mucho más barato que pagar las consecuencias, pero preferiblemente de forma que otro estado actúe primero o asuma las consecuencias. Debido a la competencia internacional, ninguno de los Estados afectados está dispuesto a restringir la destrucción de los bosques y otras zonas silvestres a costa de su propia economía nacional. Ningún pensamiento racional es lo suficientemente fuerte como para alterar la situación.
El marco nacional es la máxima expresión de la unidad que puede alcanzar el dominio burgués, y ante la pandemia, que exige un enfoque global unificado, no es capaz de ir más allá de este marco. En crisis sanitarias anteriores, como el brote de ébola, por ejemplo, la burguesía consiguió al menos mantener las apariencias poniendo en marcha una cierta (y a menudo cínica) coordinación internacional (con la OMS, en particular, en el plano médico) para defender los intereses generales del capitalismo incluso en el contexto de la decadencia del sistema. Pero en esta fase de descomposición, la tendencia al sálvese quien pueda ha crecido hasta tal punto que la clase dominante ya ni siquiera es capaz de lograr la mínima cooperación para defender los intereses generales de su propio sistema controlando la pandemia. En su lugar, cada Estado busca salvarse a sí mismo ante la catástrofe en curso.
La pandemia de Covid no ha hecho más que intensificar la carrera imperialista por la influencia sobre las regiones y los mercados, y la propia distribución de vacunas está siendo instrumentalizada con fines imperialistas. Estados Unidos y Europa, pero también Rusia, China o la India, utilizan la distribución de vacunas en una estrategia "imperialista blanda" para reforzar sus posiciones imperialistas en el mundo.
- El apoyo de China al programa Covax de la OMS y la "Ruta de la Seda de la Salud" forman parte de su "ofensiva diplomática" para impulsar el liderazgo sanitario mundial. Mientras tanto, China ha entregado vacunas a casi 100 países del mundo.
- El Kremlin lanzó su "ofensiva diplomática Sputnik V", y actualmente está registrada y certificada en 71 países. Su ofensiva también pone a prueba la unidad de la UE. Algunos Estados miembros de la UE empezaron a utilizar la vacuna, mientras que Italia aceptó fabricar el Sputnik V ruso no aprobado.
- India es el mayor exportador de vacunas producidas en el mundo. Bajo el lema "Neighbourhood First" tiene acuerdos con 94 países para la exportación de 66 millones de dosis. La vacuna propia de la India, Covaxin de Bharat Biotech, formará parte del programa de exportación en 2022.
En lugar de proteger a su propia población, estos estados utilizan las vacunas con fines imperialistas. India, donde sólo el 35% de la población está totalmente vacunada, ha exportado tres veces más dosis que las que ha administrado a su propia población.
La crisis mundial y mortal de Covid también conduce a crecientes divisiones, a una intensificación de las tensiones entre las facciones de la burguesía nacional, aumentando aún más la pérdida de control de la burguesía sobre la evolución de la pandemia. Importantes facciones políticas de la burguesía en Europa, como el Freiheits Partei Österreich, Alternative Für Deutschland, Rassemblement National en Francia, pero también el Partido Republicano en Estados Unidos, etc. avivan con vehemencia el descontento de la sociedad sobre las vacunaciones obligatorias, el pase sanitario, los cierres. Participan cada vez más en manifestaciones por la "libertad", que a menudo acaban en enfrentamientos violentos con las fuerzas de represión.
La pandemia se ha extendido por todo el mundo y lo ha cambiado radicalmente en cuestión de meses. Esto la convierte en el fenómeno más importante desde la entrada del capitalismo en la fase de descomposición y confirma nuestra tesis de que "la magnitud del impacto de la crisis de Covid-19 se explica no sólo por esta acumulación, sino también por la interacción de las expresiones ecológicas, sanitarias, sociales, políticas, económicas e ideológicas de la descomposición en una especie de espiral nunca vista antes, que ha llevado a la tendencia a perder el control de cada vez más aspectos de la sociedad"6. Muestra claramente la superestructura en descomposición de la sociedad capitalista y sus efectos sobre los fundamentos económicos que le dieron origen.
Y al mismo tiempo, no es sólo la pandemia la que ilustra la importante agravación de los efectos de la descomposición. Es también la multiplicación de las catástrofes "naturales" como los incendios forestales, las inundaciones y los tornados, todo tipo de violencia estructural, los conflictos militares cada vez más irracionales y la consiguiente migración de millones de personas en busca de un lugar donde sobrevivir. La interacción de todos estos aspectos es una expresión de la acelerada putrefacción de los propios cimientos del modo de producción capitalista. Es una manifestación nefasta del contraste entre el enorme potencial de las fuerzas productivas y la atroz miseria que se extiende por todo el mundo.
El capitalismo ha superado su utilidad; es un zombi que camina y ya no puede ofrecer una perspectiva a los seres humanos del planeta. Pero en su agonía todavía es capaz de llevar al mundo entero al borde del abismo. La clase obrera tiene la capacidad y la responsabilidad de impedir la aniquilación de la humanidad. Por lo tanto, necesita desarrollar su lucha en su propio terreno contra los efectos de la crisis económica, como la inflación, el desempleo, la precariedad. Las luchas obreras actuales7, por tímidas que sean, llevan el germen de la superación de esta barbarie cotidiana, y de la creación de una sociedad libre de las múltiples lacras que asolan el capitalismo del siglo XXI.
Dennis, 18 de diciembre de 2021
1 Boris Johnson dice que es "muy probable" que lo peor de la pandemia haya quedado atrás, 15 de julio de 2021
2 La UE estudia la vacunación obligatoria, al tiempo que insta a dar un refuerzo a todos; 2 de diciembre de 2021
3 Mensaje en vídeo para la Cumbre Mundial de la Salud, Berlín, del 24 al 26 de octubre de 2021
4 Ver: Por qué los países de bajos ingresos están tan faltos de vacunas Covid. Pista: No son los refuerzos; 10 de noviembre de 2021.haya quedado atrás, 15 de julio de 2021
5 Ver: Navegando por los ataques contra los trabajadores de la salud en la era del Covid-19; 21 de abril de 2021
6 Informe sobre la pandemia y el desarrollo de la descomposición; https://es.internationalism.org/content/4713/informe-sobre-la-pandemia-y-desarrollo-de-la-descomposicion-del-24o-congreso [38]
7 Luchas en Estados Unidos, en Irán, en Italia, en Corea... Ni la pandemia ni la crisis económica han roto la combatividad del proletariado; https://es.internationalism.org/content/4736/luchas-obreras-en-estados-unidos-iran-italia-corea-ni-la-pandemia-ni-la-crisis [28]
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En medio de la enésima catástrofe sanitaria – con los centros de salud colapsados inaccesibles para una mayoría de la población trabajadora – y social – con unos salarios cuyo poder adquisitivo se ha visto devorado por un alza de precios devastadora -, la propaganda capitalista lleva a cabo en los últimos meses una autentica ceremonia de entronización de una nueva emperatriz del panorama político de la burguesía española: Yolanda Díaz. Esta veterana estalinista – militante desde hace más de 30 años del Partido Anti “Comunista” de España, ha sido catapultada mediáticamente a figura principal de la izquierda y baluarte contra las embestidas simultáneas de la ultraderecha y de la tentación “neoliberal” del PSOE1.
Lo significativo es que esta formidable campaña de imagen de Yolanda Díaz como “valedora de los trabajadores” ha sido urdida por los propios enemigos declarados de los trabajadores. Como el PSOE de las reconversiones de González y el “austericidio” de ZP2 que tiene a Yolanda en una consideración cercana a la del propio Pedro Sánchez. Incluso este se ha dignado distraer un poco su mirada del espejo en el que se admira para “reconocer la valía” de su, a priori, rival electoral. El presidente de la patronal se fotografía arrobado con ella y celebra su “pragmatismo” mientras perpetran un nuevo atentado contra los trabajadores con la enésima Reforma laboral. Los sindicatos que llevan años firmando CONVENIOS DE MISERIA3, y la ovacionaron en sus recientes congresos, y han cantado al unísono con la ministra Díaz que esta validación de la Reforma del PP de 2012 es en realidad “la primera victoria – desde hace muchos años – de los trabajadores”. No es de extrañar que hasta el periódico monárquico tradicional – el ABC –, o el requeté reaccionario FAES de Aznar se rindan ante Yolanda. Para que nada falte en dicha entronización, hasta el Papa le ha dado sus bendiciones recibiéndola en el Vaticano.
Semejante coro de aduladores significa, pura y llanamente, un sincero agradecimiento por los servicios prestados pasados, presentes y futuros de Yolanda Diaz como fiel servidora del capital nacional español.
Como denunciamos desde su constitución4, al gobierno más “progresista” de la historia no iba a temblarle el pulso para descargar los hachazos a las condiciones de vida y trabajo de los trabajadores que le exigieran la defensa de los intereses del capital nacional español. Tenía, eso sí, que cubrirle propagandísticamente las espaldas para que los explotados no identificaran fácilmente que quienes se presentan como representantes de los trabajadores en el Estado democrático, son en realidad, los principales agentes de nuestra miseria, los más destacados saboteadores de nuestras luchas contra tales ataques. Para ello han recurrido – es un clásico – al consabido cuento del “poli malo y el poli bueno”. En el gobierno de coalición Marlaska – ministro del Interior – o Calviño – ministra de Economía – son los polis “malos”, Yolanda es el poli bueno. Pero esa “bondad” se ha ido construyendo en base a unos mitos que han escamoteado las crueles agresiones de este poli malo con unos ademanes amables. Lo cual lo hace aún más nauseabundo. Veamos algunos de esos mitos:
-el llamado “escudo social” que tan pomposamente proclamaron al comienzo de la pandemia “para no dejar a nadie atrás”, ha demostrado ser un auténtico colador. El Ingreso Mínimo Vital no alcanza ni siquiera al 20% de quienes lo necesitan – según Cáritas – por lo que el riesgo de pobreza alcanza al 25% de la población, y la carencia material “severa” afecta a 2’2 millones de personas (el ¡doble! que en 2019). Otro tipo de paliativos anunciados con gran alarde publicitario como las ayudas al alquiler de vivienda o la lucha contra la creciente pobreza energética le sirven a este gobierno para las llamadas “guerras culturales” contra la derecha, pero a las crecientes masas de explotados y marginados (un 48% de población vive en condiciones de precariedad por bajos salarios, empleos temporales, pensiones que pierden año tras año capacidad adquisitiva, etc.) apenas llegan unas ridículas migajas mientras la desigualdad social sigue creciendo5.
- otra prueba de esa supuesta protección que el manto de Yolanda proporcionaría a los trabajadores serían los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE)6, que habrían frenado una explosión del desempleo tras la irrupción de la pandemia de Covid-19. Se trata en realidad de una descomunal subvención a los empresarios, pues los salarios de los trabajadores se cargan al presupuesto del Estado (socialización de las pérdidas) mientras el patrón dispone de la fuerza de trabajo a su antojo. Así, por ejemplo, las grandes empresas del automóvil que recurrieron a los ERTE cuando los confinamientos de la primavera de 2020 por la pandemia recurren sistemáticamente a ellos hasta la primavera de 2022, justificándose en “necesidades de la producción” por la crisis de los microchips o caídas de las ventas. Las sucesivas prórrogas de los ERTE que la propaganda gubernamental ha presentado como otras tantas victorias de los trabajadores han sido un continuo regalo en bandeja de plata … a los explotadores.
-la apoteosis presuntamente “obrerista” de Yolanda y los grandes sindicatos fue sin embargo la subida – ¡un 1’6%!- del Salario Mínimo Interprofesional (SMI)-. Esta vez la Patronal contribuyó grandemente a la comedia “retirándose” del Acuerdo, haciéndose la “ofendida” cuando la subida pactada representaba un recorte de costes salariales (al estar muy por debajo de la inflación real, que ellos si han repercutido en sus productos, como comprobamos día a día). Y no se trata de la consabida copla de la “cerrazón de la patronal”, puesto que es el propio gobierno el que ha presupuestado subidas a los empleados públicos (2%) y las pensiones (2’5%) muy inferiores a la inflación.
Es tradición en el Estado capitalista español que el Ministerio de Trabajo recaiga en alguien que procure caer “simpaticote” a los explotados. A Largo Caballero, le llamaban el “Lenin español” cuando había pactado hasta con el Dictador Primo de Rivera. A Solís, en el franquismo le apodaban “la sonrisa del régimen”. Con el PP estuvieron los campechanos Arenas y Zaplana. Yolanda Díaz sigue esa tradición de “cara amable” de este gobierno que resulta ser tan despiadadamente anti obrero como sus predecesores. Pero Yolanda no es un simple peón dicharachero de un gobierno ajado. La enjundia de la campaña propagandística desplegada en torno suyo indica que es una pieza importante para avalar como avances de los trabajadores lo que son peores ataques a las condiciones de vida del proletariado, que es el futuro que nos espera si no reaccionamos en un verdadero terreno de clase.
Uno de los principales eventos de esa campaña de encumbramiento de Yolanda Díaz fue el mitin que se celebró el pasado 13 de noviembre en Valencia, en el que arropada por lo que la prensa llama “las nuevas Políticas” (entre otras Mónica Oltra7 consellera de la Generalitat Valenciana o Ada Colau8 alcaldesa de Barcelona) se postuló abiertamente a Díaz como candidata a futura presidenta del gobierno en una lista transversal para recoger los votos dispersos de Podemos, Mas País, la Mareas, Los Comunes en Cataluña, quizás los Anticapitalistas de Kichi de Cádiz y otros. Es pronto para saber si esta operación es una simple búsqueda de un freno al declive electoral del pantano “podemita” presentando un líder menos quemado que Pablo Iglesias, más aglutinador y menos depredador que el “Coletas”, o bien una operación auspiciada por el propio PSOE para evitar que los muchos descontentos con el gobierno se marchen a la abstención propiciando un gobierno de la Derecha o del PP + Vox. En todo caso, lo que queremos tratar en este artículo es que sea cual sea el manejo que la clase capitalista española haga de ese escenario electoral, está fuera de toda duda la función mistificadora de esa “nueva política”.
En ese acto, Yolanda Diaz disfrazada ya de “Mater dolorosa” proclama: “Será maravilloso”, “antes del 31 de diciembre vamos a cambiar las vidas de los trabajadores de este país. La alternativa no es otra que el trabajo decente, los salarios y las vidas dignos”. Y tamaño cambio ha consistido en dejar en pie la decretada Reforma Laboral por el PP en 2012, con unos pocos cambios cosméticos en los nombres de los contratos temporales, pero eso sí presentado como “avances de la clase obrera” la reforma de Rajoy de 2012 (¡!!), es decir las exigencias de flexibilidad, temporalidad, precariedad de la fuerza de trabajo, de las posibilidades de un chantaje continuo a los trabajadores para que acepten cada vez peores condiciones salariales y de trabajo.
Una de las grandes bazas de las promesas del gobierno progresista, que decían venían a defender a los “más necesitados”, ha sido insistentemente la derogación de la reforma laboral del PP. El líder de Podemos, Rafa Mayoral llegó a afirmar el año pasado que “de la reforma laboral no van a quedar ni los palos del sombrajo”. Pero la mentira tiene patas cortas; Yolanda Diaz afirma ahora que “técnicamente no es posible” derogar la reforma del 2012 alegando que tal cuestión no es más que “un fetiche político”. ¡Que cinismo más descomunal!
Lo cierto es que, desde hace décadas, la burguesía española ha ido profundizando reforma laboral tras reforma laboral, esas condiciones de empleos precarios y temporales, de abaratamiento de los despidos, de endurecimiento de las condiciones para tener derecho a subsidios y otras prestaciones9. A veces el gobierno a solas, a veces con pactos con patronal y sindicatos. A veces los sindicatos han hecho pseudo luchas (como “huelgas generales” de 1 día) para protestar contra reformas que luego ellos mismos aprobaban unos años más tarde. Así sucedió por ejemplo contra la reforma de 1994 que luego ellos acordaron en 1997 con el Gobierno Aznar. A veces con gobiernos de derechas y a veces, las más, con gobiernos coloreados de “progresistas” como el de ZP en 2010. En realidad, como decimos la “reforma” de Yolanda Díaz y los sindicatos no sirve más que para engañar y desmovilizar a los trabajadores:
-las decenas de miles de despidos que se avecinan en Nissan, Telefónica, la banca, etc. van a verse justificados como despidos objetivos con indemnizaciones de miseria, y presionados para aceptarlos pues los salarios de tramitación también quedan definitivamente sepultados tras la reforma de ZP en 2010. Esa es la verdadera traducción de los “trabajos dignos”
-la temporalidad no va a disminuir. Y los primeros que van a seguir sufriéndola son, entre otros, los trabajadores del sector público que soportan tasas altísimas de precariedad en el empleo, aceptación de traslados, imposibilidad de planificar unos parámetros mínimos de la vida personal, etc. A eso Yolanda lo llama “una vida digna”.
-con la profusión de la subcontratación y las empresas de trabajo temporal que podrán acogerse a ella, los patronos van a poder modificar horarios, descansos, etc. Además, la nueva reforma permite que las Empresas de Trabajo Temporal con convenio propio impongan sus condiciones a los trabajadores que suelen trabajar en empresas con mejores condiciones que las de su contratante. Esta vuelta de tuerca asfixia definitivamente, por ejemplo, a trabajadoras como las “kellys” (las empleadas de limpieza subcontratadas para los hoteles). Y eso es lo que Yolanda quiere que interpretemos como “salarios decentes”.
Yolanda Díaz, ese paladín de los “derechos de los trabajadores” ha conseguido poner de acuerdo a patronal, Gobierno y Sindicatos, las tres patas del estado capitalista responsables de la gestión en conjunto de la explotación de los asalariados y en la continuidad del sistema capitalista y su salvaje proceso de acumulación, que es lo que justifica esta reforma en realidad y que pretenden “vender” como todo lo contrario. Gobierno, patronal y sindicatos todos conformes con la “vuelta de tuerca” contra las necesidades de los asalariados. Movilizados los sindicatos no será el último ataque. ¡Vaya mérito pues, el de la siempre capitalista Yolanda!
Lo más indignante de todo es que tanto gobierno como sindicatos quieren presentárnoslo como un triunfo para los trabajadores. Estamos seguros como dice la siempre capitalista Yolanda, que esta reforma supondrá una nueva era en lo laboral, aunque no para los asalariados. Aquí tenemos el significado de todo el apoyo institucional y de medios a la imagen de Yolanda. Cuando Sánchez está sufriendo un descrédito continuado y dificulta ser presentado como “defensor de los desfavorecidos”, aquí llega Yolanda, que, como buena estalinista, tiene la capacidad de aparentar una imagen más “cercana” y una capacidad de gestión desde la izquierda a la que el capital recurre en momentos difíciles.
Primero denunciar a los encargados de engañar, desviar y dividir a la clase obrera, la Izquierda y Extrema Izquierda, en todas sus múltiples versiones y variantes -la última, el lanzamiento al estrellato de Yolanda Diaz para ofrecer una “verdadera Izquierda del PSOE”: “transversal”, “moderna”, “social”, “feminista”.
Segundo, denunciar a los sindicatos como lo que son, auténticos vende obreros. Como ya señalamos en nuestro reciente artículo sobre la lucha del metal en Cádiz los sindicatos golpean a los obreros tanto desde el flanco del sindicalismo “oficial” (CCOO, UGT) como desde el sindicalismo “radical”, de “base” o de “nuevo tipo”. Por definición cualquier tipo de sindicato, al usurpar la representación de los trabajadores (por ese motivo son reconocidos y retribuidos por el Estado) impiden que estos sean capaces de encontrar la unidad y sus propios órganos de representación.
Tercero, defender los auténticos medios de lucha del proletariado: las Asambleas Generales, la extensión de las luchas rompiendo las barreras de la empresa, el sector, la región, la nacionalidad… Su unidad internacional, su conciencia de clase, su perspectiva histórica revolucionaria.
Valerio. 31 de Diciembre 2021
1 Con todo ese ruido de “likes” y “retweets” quieren ocultar que en realidad Yolanda Díaz, el PSOE, el PP o Vox sirven al mismo señor: el Estado capitalista, como se ha visto en sus ataques desde distintos flancos a la lucha de los trabajadores de Cádiz, como hemos demostrado en un artículo de este mismo AP (https://es.internationalism.org/content/4750/lecciones-de-la-huelga-en-cadiz-la-clase-obrera-no-tiene-mas-que-falsos-amigos-y [32] ). En una de esas “réplicas” tan aplaudidas, Yolanda Díaz reprochaba a Vox que si estos gobernaran prohibirían las huelgas y las manifestaciones. Pero días antes el gobierno de Yolanda había exhibido una tanqueta de la policía para intimidar en los barrios obreros de Cádiz. Al día siguiente de ese rifirrafe con Vox, el gobierno de Yolanda detenía a cinco participantes en las manifestaciones de dicha lucha.
2 Ver el segundo artículo de la Serie Los Gobiernos de izquierda al servicio de la explotación capitalista: Los Gobiernos PSOE de la democracia https://es.internationalism.org/content/4562/los-gobiernos-de-izquierda-en-defensa-de-la-explotacion-capitalista-ii-los-gobiernos [40]
3 Con incrementos salariales inferiores al 2% en 2021 cuando la inflación supera el 6%. Para que luego canten como una victoria la prórroga de la vigencia de los convenios acordada en la Reforma laboral. Con estos amigos los salarios de los trabajadores no necesitan enemigos.
4 Ver el tercer artículo de la Serie Los Gobiernos de izquierda al servicio de la explotación capitalista: La trampa está en la letra pequeña https://es.internationalism.org/content/4625/los-gobiernos-de-izquierda-en-defensa-de-la-explotacion-capitalista-iii-la-trampa-esta [41]
5 El 20% más rico tiene una renta neta seis veces superior al 20% más pobre
6 Creados por la Reforma laboral de Rajoy en 2012 se trata de una especie de subsidios provisionales de desempleo que cubren un 70% del salario de los trabajadores que mantienen formalmente “su” puesto de trabajo.
7 Consellera de la Generalitat Valencia en un gobierno con el PSOE tuvo también su “minuto de gloria” televisivo con la llegada de los náufragos del Aquarius en 2018. Por supuesto aquellos náufragos y los miles de llegados después siguen padeciendo idénticas condiciones de abandono y miseria. De hecho 2021 ha sido el año más mortífero en las pateras del Mediterráneo
8 Mientras Colau aúpa a Díaz a la candidatura presidencial, las asistentas a domicilio (cuidadoras de dependientes) se concentran a las puertas del Ministerio de Trabajo protestando contra la privatización de un servicio que supone anteponer el negocio a los cuidados y las repercusiones que eso supone para sus condiciones laborales con contratos temporales y despidos baratos. Uno de los colectivos que más se hace oír es precisamente el de las compañeras de Barcelona donde el ayuntamiento las ha trasferido a la multinacional DOMUSVI tristemente célebre por como gestionó las residencias de ancianos durante la pandemia.
9 Ver Plan de austeridad del Gobierno Zapatero: El peor ataque a los trabajadores desde que se instauró la democracia https://es.internationalism.org/cci-online/201005/2872/plan-de-austeridad-del-gobierno-zapatero-el-peor-ataque-a-los-trabajadores-de [42] y ¡Por un movimiento unitario contra los Recortes y contra la Reforma Laboral! /content/3323/por-un-movimiento-unitario-contra-los-recortes-y-contra-la-reforma-laboral [43]
El oportunismo es la tendencia a olvidar las posiciones revolucionarias cayendo en una impaciencia (para "ser muchos", "tener influencia en las masas").o por cobardía, claudicación o adaptación a esta sociedad de miseria y barbarie. El oportunismo toma también la forma de una conciliación centrista entre las posiciones revolucionarias y las concesiones a la ideología burguesa y pequeño burguesa, lo que se hace para mantener una "unidad" artificial pagando el precio de dejar de lado las divergencias o subestimándolas porque se reducen a "cuestiones de matiz" etc.. En cualquiera de los casos el oportunismo es una enfermedad muy peligrosa para las organizaciones revolucionaria que las puede llevar a la crisis o a la desaparición. El oportunismo lleva a corrientes políticas revolucionarias a sembrar la confusión, quemando a elementos que segrega la clase y,peor aún, a hacer concesiones al parasitismo y, como culminación, a ser absorbidas por la burguesía. Combatir el oportunismo es una necesidad vital, un combate permanente..
¿Cual es la causa del oportunismo? Cayendo en un materialismo vulgar hay corrientes dentro del campo revolucionario que ven las raíces del oportunismo en una pretendida "aristocracia obrera" (ver La "aristocracia obrera" una teoría sociológica para dividir a la clase obrera https://es.internationalism.org/revista-internacional/201109/3199/la-ari... [46] ). Otras, sitúan la causa del oportunismo en la "burocratización" de las organizaciones obreras. Nosotros pensamos que hay una causa totalmente materialista y que es la peor y más dificil de identificar: el peso de las ideologías burguesa y pequeño burguesa que de manera permanente ejercen una influencia destructiva sobre el conjunto del proletariado, pero más aún, sobre las organizaciones y los militantes revolucionarios. El oportunismo es una enfermedad que golpea a las organizaciones comunistas obligándolas a una vigilancia, un espíritu crítico y una lucha decidida contra sus múltiples efectos.
Publicamos aquí los enlaces a una serie de artículos de:
1º Debate dentro de la CCI sobre la naturaleza del oportunismo y su variante centrista
2º Denuncia, polémica y combate contra el oportunismo en sus diferentes facetas:
https://es.internationalism.org/revista-internacional/201509/4115/las-co... [47]
https://es.internationalism.org/content/4749/debate-oportunismo-y-centri... [48]
https://es.internationalism.org/content/4778/resolucion-oportunismo-y-ce... [49]
El BIPR se formó en 1984 de una manera totalmente oportunista, su transformación en 2009 en la Tendencia Comunista Internacional (TCI) no ha logrado corregir desgraciadamente esa peligrosa tara de origen
https://es.internationalism.org/content/4748/la-constitucion-del-bipr-un... [50]
https://es.internationalism.org/content/4768/la-constitucion-del-bipr-un... [51]
https://es.internationalism.org/content/4753/polemica-con-la-cwo-como-re... [52]
https://es.internationalism.org/content/4751/las-ambiguedades-sobre-los-... [53]
https://es.internationalism.org/revista-internacional/199707/1226/polemi... [54]
https://es.internationalism.org/revista-internacional/199710/1219/polemi... [55]
https://es.internationalism.org/content/4431/sobre-el-primer-congreso-de... [56]
https://es.internationalism.org/content/4727/el-partido-comunista-intern... [57]
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Las consecuencias del calentamiento global con la subida del nivel del mar, incendios forestales, sequias, inundaciones, catástrofes climáticas que se repiten a diario y que nos genera gran impotencia frente a ello es algo que se acentúa cada vez más en la descomposición capitalista1 reflejada en el desinterés que muestra la burguesía permanentemente. No hace mucho presenciamos las erupciones volcánicas en las Islas Canarias (La Palma), donde no hubo el menor interés por parte de la burguesía en canalizar la lava para contenerlas, relativo a esto hace unos días unas explosiones del volcán Hunga Tonga-Hunga Ha´apai ocasionó alerta en diferentes costas del pacifico sur, con alertas de oleajes anómalos, retirada del mar, posible tsunami y otras consecuencias.
Sumada a esta escalada de desastres climáticas y naturales en todo el mundo, están los accidentes industriales. El sábado 15 enero en las playas de Ventanilla, Callao y cerca de las refinerías de Repsol, sucedió un gran desastre ecológico, un verdadero ecocidio como algunos le empiezan a llamar. El derrame de petróleo (casi 6 mil barriles) es el mayor derrame registrado desde del periodo 2000-20192. Cientos de aves, peces y otras especies han sido arrasados y contaminados por el derrame, los especialistas señalan que puede tomar 2 meses en limpiar el desastre si se utilizan las tecnologías y herramientas adecuadas. En el peor de los casos el daño puede ser irreversible, en el caso que no se atienda el desastre como se debe. Se ha generado muchas movilizaciones de la población, la cual han sido canalizadas, en un sentido de reforzamiento del Estado capitalista por autoridades, partidos, organizaciones verdes y ciudadanas, hacia protestas ciudadanas, actos de boicot contra Repsol, donde se han juntado ecologistas, ambientalistas, animalistas, grupos izquierdistas de todo pelaje, en fin “ciudadanos conscientes” y “preocupados por el desastre”.
Mas de 1000 mil pescadores de Ancón, llevan varios días sin trabajar desde que Repsol contaminó el mar con petróleo. Trabajadores afectados directamente, que ganan al día para mantener a sus familias. Ahora Repsol contrató a una empresa Lamor, para que realice labores de limpieza de petróleo. A su vez, Lamor emplea a pescadores por 350 soles para que limpien el crudo. Ellos arriesgan sus vidas por que la empresa no les da implementos de seguridad. Los pescadores sobreviven a la falta de empleo y la contaminación. Repsol se ha acercado a los pescadores entregándoles canastas de víveres, pero los pescadores le han rechazado tajantemente, señalando que es un insulto y que no es suficiente. Los pescadores exigen solidaridad ante su situación y han puesto en práctica una solidaridad viva entre ellos. La asociación de pescadores de Ancón señala que los daños ocasionados al ecosistema de Ancón son casi irreversibles.
También el desastre ha afectado muchas zonas como los balnearios de Bahía Blanca y Costa Azul, con presencia de petróleo en la orilla y una fuerte espuma negra en el oleaje marino. También el sector de playa Cavero. Muchas especies de la flora y fauna del lugar vienen siendo fuertemente afectadas, causándoles la muerte. Incluso la nutria marina una especie considerada en vías extinción ha sido fuertemente golpeada dentro de su hábitat debido al derrame de petróleo.
Después de tanto ocultamiento por parte de la prensa, (notas increíbles donde no se mencionaba en lo absoluto a Repsol, como responsables del desastre ecológico) todos los medios callaban, guardando un silencio absoluto, cuando ya se sabía quién era el responsable de la tragedia ecológica. Incluso una conocida periodista se atrevió a minimizar los hechos señalando “se ve horrible, pero se puede limpiar”. Los medios cumplieron una vez más su papel de ocultadores de la verdad, la verdad que únicamente puede defender la clase de la verdad: el proletariado.
Después de tanto escándalo y cierta presión de sectores del partido de gobierno Perú Libre, junto con otros sectores de “buenos ciudadanos”, finalmente Repsol lanzo su primer twiter, señalando que “se encargarán de limpiar el desastre...”, en todo momento trataron de minimizar los hechos, se acercaron a la zona del desastre con canastas de víveres para los pobladores y pescadores. Incluso señalaron que producto del oleaje ocasionado por la explosión volcánica de Tonga, es que sucedió el hecho, sin poder evitarlo.
Por otro lado, la Defensoría del Pueblo3, que dirigió una supervisión en simultáneo en las zonas afectadas por el derrame de petróleo, determinó que las acciones desplegadas por Repsol, hasta el momento son insuficientes. Por ello, pidieron a la empresa Repsol acelerar el proceso de limpieza y dotar de mejores implementos y equipos al personal que viene cumpliendo dicha labor.
El planteamiento de acciones como “ciudadanos preocupados por el desastre ecológico” muestran un peligro en sus reivindicaciones y reclamos frente al desastre, porque confunden y distorsionan una lucha real de los trabajadores y aun mas el desarrollo de la lucha de clases, planteando falsas visiones ideológicas ajenas a la clase obrera.
La más grave encontrada en medio de toda la indignación ciudadana, es la que señala que “Repsol es la responsable del desastre y que no tiene por qué echarle la culpa al Estado Peruano sobre esto” critica que se ha propagado por diversos medios y redes sociales, dando una visión, que debemos ponernos al lado del Estado y señalar como únicos responsables a la empresa privada de tal desastre ambiental. Incluso hay grupos políticos como los anarquistas y grupos vinculados con el gobierno de Pedro Castillo que abrazan esta crítica, reforzando la defensa del Estado.
Esta situación se origina cuando se empezó a buscar a los responsables del derrame de petróleo en Ventanilla. Se empezó diciendo que el responsable fue PetroPerú4 a partir de allí, se levantan voces “ciudadanas” donde se intenta deslindar la actividad de la empresa Estatal, frente a la empresa privada Repsol. Es aquí que surgen los defensores del Estado, envolviendo grandes sectores de la población tanto de la capital del Perú, como de otras ciudades del país. Todos en defensa de PetroPerú o el Capital nacional Estatal, frente a los ya identificados responsables Repsol.
En las Redes Sociales se ha desatado una campaña nacionalista repugnante: el Estado, la nación y el “pueblo peruano” serían pobres víctimas de una “trasnacional apátrida” (Repsol) cuando la realidad es que el Estado y la nación peruana son cómplices de Repsol, como lo son de cualquier capitalista nacional o extranjero y cuando no existe el “pueblo peruano”, lo que existe son clases sociales, una clase explotada, el proletariado que representa a la mayoría de la población y una clase explotadora, que es una minoría egoísta y criminal y que cuenta con el Estado como su dictadura de clase.
Denunciamos el uso fraudulento e interesado del desastre ecológico causado por la connivencia Repsol – capital peruano – Estado peruano para envenenarnos con la defensa de la nación peruana y el apoyo al estado peruano.
A partir de este momento surge esa peligrosa reivindicación impulsada por los diferentes sectores antes mencionados impulsando críticas a las multinacionales, a la defensa del capital nacional y falsos discursos propugnando un imposible reformismo del medio ambiente y la ecología. En otras palabras, se ha levantado un movimiento de luchas parciales, luchas fragmentadas en defensa de la “ecología”, el “medio ambiente” y por supuesto “la defensa de los intereses nacionales del Estado” frente a los “privados”.
Además, se habló de expropiar Repsol, como una solución al abuso de las empresas, como si el Estado fuera la solución ante esto, muchos izquierdistas en el medio ven esto como una alternativa y se aviva mucho desde el lado duro del partido de gobierno entorno cercano de Vladimir Cerrón5.
Estas movilizaciones y luchas de lo que ya hemos denominado de “ciudadanos conscientes” son un verdadero peligro para las luchas reales de los trabajadores. Los trabajadores quieren un mundo sin desastres ecológicos, pero su lucha está orientada a abolir el modo de producción imperante: el capitalismo y su Estado que defiende en este caso, el capital nacional frente al capital privado. Y aunque no ha habido un enfrentamiento abierto del Estado contra la empresa Repsol directamente, se pretende movilizar a la “población ciudadana” para que ejerza presión, defendido el interés del Estado gestor del capital.
Ya hemos dicho que las luchas parciales nos llevan a un callejón sin salida, donde la lucha real de los trabajadores se pierde, donde sus demandas sean reivindicativas económicas y luchas políticas pueden caer en el terreno burgués (en la defensa del estado por ejemplo, como en las protestas contra Repsol) o en boicots a empresas (en este caso Repsol) que sirven para desviar la lucha contra el capitalismo en su conjunto y especialmente contra su representante global – el Estado- hacia empresas, individuos o fracciones del capital.
Así es, las luchas parciales y/o fragmentadas, nos llevan a un callejón sin salida, donde la unidad, la solidaridad, la fuerza y la conciencia de los trabajadores se pierde, se desorienta. Las luchas parciales son un terreno directamente burgués, que “por su contenido mismo las luchas marginales, lejos de reforzar la necesaria autonomía de la clase obrera tienden por el contrario a diluirla en la confusión de categorías particulares e invertebradas (sexo, raza, juventud…) totalmente impotentes ante la historia. Por ello constituyen un auténtico instrumento de la contrarrevolución que los gobiernos burgueses han aprendido a utilizar eficazmente para preservar el orden social” (Plataforma política de la CCI6).
Algunas campañas de ecologistas y “buenos ciudadanos” consistieron en recolectar cabello para poder enviar a la zona del desastre en sacos, señalando que estos detienen y absorben el petróleo. La municipalidad de Ventanilla mandó sus trabajadores de limpieza a tratar de limpiar la playa del derrame de petróleo, como si se tratara de mugre cualquiera y exponiendo la salud de los trabajadores de la limpieza pública. Todas estas buenas intenciones de la “ciudadanía consciente” acaba solo en eso en buenas intenciones. Al capitalismo no se le acaba con buenas intenciones o dejando de comprar productos de tal o cual empresa, en este caso dejando de comprar combustible Repsol.
En un primer momento, el redescubrimiento de la identidad y la combatividad de clase constituirá una forma de resistencia contra los efectos corrosivos de la descomposición capitalista, un baluarte para evitar que la clase obrera se fragmente y se divida aún más contra sí misma. Sin el desarrollo de la lucha de clases, fenómenos como la destrucción del medio ambiente y la proliferación del caos militar tienden a reforzar los sentimientos de impotencia y el recurso a falsas soluciones como el ecologismo y el pacifismo. Pero en una etapa más desarrollada de la lucha, en el contexto de una situación revolucionaria, la realidad de estas amenazas a la supervivencia de la especie puede convertirse en un factor para comprender que el capitalismo ha llegado efectivamente a la fase terminal de su declive y que la revolución es la única salida. En particular, el impulso bélico del capitalismo -sobre todo cuando involucra directa o indirectamente a las grandes potencias- puede ser un factor importante en la politización de la lucha de clases, ya que trae consigo tanto un aumento muy concreto de la explotación y el peligro físico, como una confirmación más de que la sociedad se enfrenta a la trascendental elección entre el socialismo y la barbarie. A partir de factores de desmovilización y desesperación, estas amenazas pueden reforzar la determinación del proletariado de acabar con este sistema moribundo7.
Internacionalismo Perú
Sección de la Corriente Comunista Internacional
30012022
2La Sombra del Petroleo, informe de los derrames petroleros en la amazonia Peruana entre el 2000-2019,Aymara León, Mario Zuñiga.
3 Jefa de la Oficina Defensorial del Callao, Delcy Heredia, pidió que se mejoren los tiempos y las estrategias de limpieza para evitar un impacto mayor.
4 Petróleos del Perú - Petroperú S.A. Ministerio de Energía y Minas República del Perú. Empresa Estatal.
5 Secretario general de Perú Libre.
6 https://es.internationalism.org/cci/201211/3550/plataforma-de-la-cci-adoptada-por-el-ier-congreso [60]
7 Resolución sobre la situación internacional XXIV Congreso de la CCI (2021)
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Ante la lucha de los obreros en Cádiz, la CCI ha llevado una intervención que ha tenido 3 ejes:
Una toma de posición de apoyo a la lucha: Huelga del metal en Cádiz: nuestra fuerza es luchar como clase obrera (https://es.internationalism.org/content/4738/huelga-del-metal-en-cadiz-nuestra-fuerza-es-luchar-como-clase-obrera [31] );
Un balance: Lecciones de la huelga en Cádiz: la clase obrera no tiene más que falsos amigos y enemigos declarados (https://es.internationalism.org/content/4750/lecciones-de-la-huelga-en-cadiz-la-clase-obrera-no-tiene-mas-que-falsos-amigos-y [32] );
Una Reunión Pública donde desarrollar un debate que saque lecciones para hacerlas vivir en nuevas luchas que son más necesarias que nunca.
Damos parte de esta última activad que, dadas las condiciones de la pandemia, tuvo que hacerse de forma virtual. Se conectaron compañeros de lengua española y de lengua portuguesa (Brasil).
La discusión fue muy animada con intervenciones cortas que se respondían unas a otras, como es coherente en un debate proletario, el cual es un encuentro para buscar entre todos conclusiones militantes que contribuyan a la lucha y la conciencia de nuestra clase, lo que está en los antípodas del “debate” burgués1: una pugna brutal para ver quien gana o un discurso interminable de un “líder” que luego se digna responder a “ruegos y preguntas”. Tampoco tiene nada que ver con los foros de las redes sociales trufados de insultos, los comentarios más disparatados y los “me gusta” que son una forma de votación democrática.
Hay que subrayar el interés de los simpatizantes de América del Sur por conocer la huelga de Cádiz. No había una preocupación inmediatista de impulsar luchas en cada país, sino una visión más global de comprender la situación del proletariado. Así, los asistentes de Perú mostraron que las experiencias de Cádiz les recordaban muchas cosas comunes con la huelga de la agroindustria o la lucha contra la Ley Pulpin en este país. Insistieron en que las luchas en los diferentes países tienen necesidades comunes, perspectivas comunes y los mismos enemigos (Gobierno, Patronal, Sindicatos, el arco de partidos burgueses)2.
Hubo acuerdo en que el proletariado no está derrotado y que la lucha de Cádiz, pero muy particularmente las luchas en Estados Unidos3 evidencian combatividad y una resistencia a aceptar los sacrificios que el capitalismo en crisis exige con cada vez mayor insistencia.
No sabemos si estos sobresaltos proletarios van a tener continuidad en nuevas luchas. Es difícil de determinar, de un lado, la crisis al agravarse y especialmente en su vertiente inflacionaria puede ser un acicate para nuevas luchas. Pero, de otro lado, la debilidad del proletariado es grande, los efectos de la descomposición son muy potentes y la burguesía tiene una gran capacidad de maniobra, de forma general, los sindicatos controlan la situación. Sin embargo, las luchas actuales son una fuente de lecciones que son un arma para preparar nuevas luchas.
Un participante apuntó la necesidad de formar grupos de discusión de obreros combativos que saquen lecciones de las luchas y preparen el futuro. Es una experiencia que se dio en los años 70 y 80 que es necesario retomar e impulsar4.
En Cádiz, la solidaridad de clase fue desviada hacia “Salvar Cádiz”, que es una consigna ciudadana para encerrar a los trabajadores en el terreno capitalista de “pedir inversiones” que “creen puestos de trabajo”, es decir, atarlos al interés de la economía nacional. Frente a esta trampa, se denunció la falsa solidaridad que propagan los partidos de izquierda (y de derecha, pues el franquista Vox también declaró su “apoyo” a los obreros gaditanos), los sindicatos, los medios de “comunicación” y las redes sociales:
Dar limosna para cajas de resistencia
Aplausos en las Redes Sociales dando la imagen de que hay mucha gente con los trabajadores cuando estos veían su lucha cada vez más aislada
La trampa de “Salvar Cádiz”
Un compañero de México planteó la cuestión de ¿Cómo podemos ir desde las luchas actuales hacia una gran huelga de masas que dé al proletariado una fuerza decisiva? Esta cuestión no pudo ser discutida y se propuso que fuera abordada en una Permanencia Internacional5.
3 cuestiones relacionadas con la lucha ocuparon gran parte de la discusión con argumentos y contraargumentos en vistas a una clarificación:
¿Son los sindicatos reformistas?
¿El sindicalismo de base es una alternativa a los grandes sindicatos?
¿Qué es el totalitarismo estatal?
Todos los asistentes estaban de acuerdo en que los sindicatos actúan contra los obreros. La experiencia de Cádiz firmando un canallesco 2% frente a una inflación del 6% es la enésima demostración. Pero ¿Cuál es la causa de ese actuar? ¿Sería la naturaleza reformista de los sindicatos? Sobre esto en la reunión se expresaron diferentes posturas.
Los sindicatos fueron creados por el proletariado en el periodo ascendente del capitalismo y no tuvieron nunca como función derribar este sistema y crear otra sociedad. Su función era doble: “1ª Alcanzar mejoras y reformas de la condición obrera dentro de los límites de las relaciones de producción capitalista. Estas mejoras y reformas eran no solamente posibles en aquella época histórica -capitalismo ascendente- sino que además estimulaban su desarrollo. 2ª Actuar como centros de reagrupamiento masivo de los obreros para desarrollar su lucha, su conciencia y su solidaridad”6
Sin embargo, esta función doble ya no la pueden cumplir en el capitalismo decadente por lo que son absorbidos por el Estado y transformados en arma contra la clase obrera. La razón está en que bajo la Decadencia “las contradicciones que están en la naturaleza del capitalismo se agudizan hasta el extremo y se hacen insolubles lo que se traduce en violentas convulsiones no solamente en el terreno económico (crisis) sino igualmente en la guerra, el militarismo, la política, la vida social. En este marco, el capitalismo no puede asegurar una progresión gradual de la condición obrera (…) Ello quita toda la base que sustentaba la primera función de los sindicatos que apenas pueden ofrecer alguna conquista -siempre frágil y temporal- y, en la mayor parte de las ocasiones, deben participar en la imposición a los obreros de los peores sacrificios. Junto a esa razón hay otra que es (…) que el Estado se convierte en el garante último de la supervivencia de la sociedad capitalista para lo cual somete a su puño de hierro el conjunto de la sociedad convirtiéndose en un monstruo totalitario que extiende sus tentáculos sobre todos los aspectos de la vida social (…) lo cual hace imposible la segunda función que tenían los sindicatos en sus orígenes: constituir centros de reagrupamiento de los obreros. Al contrario, los sindicatos se integran activamente en el Estado Capitalista del que se convierten en su principal valedor frente a los obreros”
Es, pues, la naturaleza de los sindicatos como aparatos del Estado Capitalista lo que los lleva a actuar siempre contra la clase obrera, tanto cuando “negocian” como cuando “movilizan”, pues lo que los mueve es la defensa del interés nacional del capital, de la economía en su conjunto.
La tesis de que los sindicatos actúan contra los obreros por que serían reformistas abre la puerta a considerar que serían favorables a los obreros únicamente para la lucha económica, pero que serían anti – obreros para la lucha revolucionaria.
Esto es falso, primero porque no hay separación entre lucha económica y lucha política revolucionaria, es clave comprender que los sindicatos sabotean la lucha económica de los obreros, que sus “negociaciones” firman lo que el Capital necesita imponiendo el desempleo, la miseria y peores condiciones de explotación. Los sindicatos son la oficina y la policía del Estado dentro de los centros de trabajo, esa es su función y no pueden tener otra. Organizar y controlar la producción es una necesidad esencial del capitalismo de Estado y ello significa que Gobierno, patronal y sindicatos colaboran estrechamente para asegurar su funcionamiento al servicio del interés nacional del capital.
El permanente sabotaje de la lucha obrera por parte de los sindicatos, sus continuos servicios al Capital, se viene repitiendo desde hace más de un siglo y en todos los países. Esto ha hecho que dentro del Estado Capitalista aparezca una multitud de sindicatos de base, radicales, “revolucionarios”, “asamblearios”, “coordinadoras” etc. La experiencia de Cádiz muestra que ese “otro sindicalismo” no es más que el complemento de los grandes sindicatos7. El problema reside en la naturaleza del sindicalismo que concibe una organización permanente de masas de los obreros sobre la base de aceptar el capitalismo con lo cual necesariamente tiene como objetivo las necesidades del capital nacional y la subordinación de los obreros a ellas. Por esto todas las tentativas -que han sido muchas a lo largo del siglo XX y XXI- de fundar sindicatos “asamblearios”, “de base”, “alternativos”, “revolucionarios” etc., han acabado en un fracaso para los intereses obreros y en un reforzamiento del Estado Capitalista al dotarlo de organismos:
Para controlar y sabotear la lucha obrera cuando esta comienza a poner en cuestión y a desbordar el dique de los grandes sindicatos
Para propagar la ideología sindicalista que es una concepción de la lucha obrera que parte de dos axiomas que la esterilizan y la llevan al fracaso:
Las luchas tendrían que ser preparadas por una organización permanente supuestamente reagrupando a los obreros más combativos;
La lucha tiene que limitarse a un terreno de mejora y reforma dentro de los límites del capitalismo, lo cual la subordina al interés nacional del capital
Cuando echamos una mirada a la experiencia de Cádiz vemos que los obreros tenían enemigos declarados: la Patronal, los dos grandes sindicatos (CCOO y UGT), el Gobierno “progresista”, la Derecha, la policía etc. Sin embargo, al mismo tiempo, les salieron muchos “amigos”: la ministra de trabajo, Yolanda Díaz, que tenía la caradura de “apoyarles” a la vez que estaba en el gobierno que organizaba una feroz represión y hacia desfilar una tanqueta por los barrios obreros de Cádiz; el alcalde de Cádiz, Kichi, que presume de “radical”; Podemos, que participa en el mismo gobierno que envía la tanqueta… Las “amistades peligrosas” han llegado hasta el extremo de que Vox, que se reivindica de un matarife de obreros como Franco, y la Iglesia cuya doctrina es aceptar la explotación en la tierra para “disfrutar de la felicidad en el cielo”, han hecho ruidosas declaraciones de apoyo a los trabajadores.
¿Cómo explicar esta proliferación de “falsos amigos”? Pensamos que con la decadencia capitalista se desarrolla en todos los países el capitalismo de Estado8 y esto se concreta en el terreno político – social en la naturaleza totalitaria de todos los Estados.
En la decadencia del capitalismo el Estado es el baluarte decisivo para salvar el sistema y para ello necesita controlar toda la sociedad, evitar que las contradicciones exacerbadas de la decadencia la destruyan y, sobre todo, controlar a la clase obrera. Por ello es un error considerar solamente totalitarios los regímenes -como el nazismo y el estalinismo- que exhiben arrogantemente su pretensión de controlar toda la vida económica, política y social.
Frente al lobo fascista – estalinista, el Estado democrático se presente con piel de cordero: no pretende “controlar” sino “integrar” a los “representantes de la sociedad” con toda una estructura de “derechos”, “libertades”, “elecciones”, “equilibrio de poderes” … Con esta vía de guante de terciopelo, desarrolla un puño de hierro de control efectivo de toda la sociedad y de engaño de la clase obrera, combinando la mistificación, el sabotaje y la división con el arma de la represión9. En cambio, los regímenes de partido único o de dictadura militar solo cuentan con la represión y el terror, pero son incapaces de controlar la lucha obrera cuando tiende a desarrollarse, tomar conciencia y extenderse.
Con el arma del totalitarismo democrático la burguesía puede organizar el espectáculo de cinismo hipócrita que hemos visto en Cádiz -y que se ha repetido multitud de veces desde hace muchos años. Extrema Derecha, Derecha, Izquierda, extrema izquierda, patronal, sindicatos, iglesia etc., actúan como diferentes tentáculos del Estado burgués, unos en plan de “policía malo”, otros con el disfraz de “policía bueno”, unos exhibiendo la mano dura de la represión mientras que otros ponen la mano “blanda” de la adulación a los obreros. Pero, y eso es lo importante, todos convergiendo en la defensa del Capital nacional, en la actuación del Estado, para atacar y desbaratar la lucha obrera.
Corriente Comunista Internacional 13-1-22
1 Ver el quinto artículo de nuestra Serie La Herencia oculta de la Izquierda del Capital: El debate en la burguesía pugna brutal, en el proletariado medio de clarificación (https://es.internationalism.org/content/4322/la-herencia-oculta-de-la-izquierda-del-capital-v-el-debate-en-la-burguesia-pugna-brutal [63] ), también sobre las Redes Sociales https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201709/4230/sobre-las-redes-sociales [64]
2 Sobre las luchas en Perú ver: Perú: La Ley 1215 otra ley contra la clase trabajadora https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201803/4279/peru-la-ley-1215-otra-ley-contra-la-clase-trabajadora [65] y Huelga de los obreros de la agroindustria en Perú https://es.internationalism.org/content/4632/huelga-de-los-obreros-de-la-agroindustria-en-peru [66]
3 Ver el artículo Estados Unidos: A pesar de los capitalistas, el COVID y los sindicatos ¡la lucha de clases no ha desaparecido! https://es.internationalism.org/content/4741/estados-unidos-pesar-de-los-capitalistas-el-covid-y-los-sindicatos-la-lucha-de-clases [29]
4 Ver La organización del proletariado fuera de los periodos de luchas abiertas (grupos obreros, núcleos, círculos, comités) https://es.internationalism.org/revista-internacional/201211/3556/la-organizacion-del-proletariado-fuera-de-los-periodos-de-luchas-a [67]
5 Las Permanencias son reuniones de simpatizantes donde se trata un tema propuesto por alguno de ellos. Ver, por ejemplo, Permanencia virtual de la CCI sobre el feminismo https://es.internationalism.org/content/4729/permanencia-virtual-de-la-cci-sobre-el-feminismo [68]
6 Apuntes sobre la cuestión sindical https://es.internationalism.org/cci-online/201104/3103/apuntes-sobre-la-cuestion-sindical [69]
7 Ver "¿Es posible un nuevo sindicalismo? [70]".
8 Sobre qué es el capitalismo de estado ver Cuestiones sobre el Capitalismo de Estado en la actualidad https://es.internationalism.org/content/4714/cuestiones-sobre-el-capitalismo-de-estado-en-la-actualidad [71]
9 Ver La mentira del Estado democrático https://es.internationalism.org/revista-internacional/199404/1856/como-esta-organizada-la-burguesia-i-la-mentira-del-estado-democrat [72]
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Durante nuestra última reunión pública en línea en noviembre de 2021 sobre "el agravamiento de la descomposición del capitalismo, sus peligros para la humanidad y la responsabilidad del proletariado", varios participantes cuestionaron la validez del concepto de descomposición del capitalismo, desarrollado y defendido por la CCI. A través de este artículo, queremos continuar el debate aportando nuevos elementos de respuesta a las objeciones expresadas durante este encuentro. Sin repetir textualmente el contenido de las distintas intervenciones, las principales críticas formuladas pueden agruparse en tres puntos:
"Desde los inicios del marxismo, nadie antes de la CCI había desarrollado tal teoría de la descomposición del capitalismo, ni la Liga de los Comunistas, ni las tres Internacionales, ni ninguna otra organización, pasada o presente, de la izquierda comunista, y nadie más que la CCI se adhiere a ella hoy. ¿Por qué entonces esta innovación en relación con el marxismo cuando el marco de la decadencia del capitalismo es suficiente para explicar la situación actual?"
"La CCI sostiene que la fase de descomposición es el resultado de un estancamiento entre las clases fundamentales de la sociedad, que consiste en la imposibilidad, tanto para la burguesía como para el proletariado, de ofrecer su propia respuesta a la crisis histórica del capitalismo: guerra mundial para una, revolución mundial para la otra. En esta perspectiva, el proletariado habría sido lo suficientemente consciente para impedir que la burguesía desencadenara la guerra mundial, pero insuficiente para plantear su perspectiva de revolución mundial. Las dificultades a las que se enfrentaba el proletariado se habrían visto incrementadas por la campaña anticomunista desatada en el momento del colapso del estalinismo, lo que llevó al hundimiento del capitalismo en esta fase de descomposición. Pero ¿dar tanta importancia a los factores subjetivos en la marcha de la historia no es un enfoque idealista de la misma?”
"La CCI comienza por elaborar una lista de catástrofes que ocurren en el mundo y se sirve de ella para desarrollar, adoptando un enfoque fenomenológico, su teoría de la descomposición del capitalismo; esto da lugar a una visión tautológica del período actual, en la que la descomposición se explica por los acontecimientos y los acontecimientos se explican por la descomposición, lo que al final no explica nada y no permite una comprensión global de la situación”.
El capitalismo, tanto en su auge como en su decadencia, ha pasado por diferentes fases históricas distintas. Esto es cierto, por ejemplo, para la fase imperialista, que anuncia la entrada del capitalismo en su período de decadencia. Al apoyarse firmemente en el método científico del marxismo, los revolucionarios de la época, incluidos Lenin y Luxemburgo, pudieron identificar esta nueva fase en la vida del capitalismo, aunque el concepto de imperialismo no había sido teorizado por Marx y Engels.
En efecto, el marxismo, o el método del socialismo científico, no puede en modo alguno fijarse en un dogma invariable para aprehender una realidad siempre en movimiento. Además, los propios Marx y Engels siempre trataron de desarrollar, enriquecer, e incluso revisar si era necesario, las posiciones que se mostraban insuficientes o anticuadas, como ilustra su prefacio a la reedición alemana de 1872 del Manifiesto Comunista: "Como declara el propio Manifiesto, la aplicación práctica de estos principios depende en todas partes y siempre de las condiciones históricas del momento [...] Ante el inmenso progreso de la gran industria durante los últimos veinticinco años y el desarrollo paralelo de la organización partidaria de la clase obrera; ante las experiencias prácticas, primero de la revolución de febrero, luego y sobre todo de la Comuna de París, donde, por primera vez, el proletariado pudo tener el poder político en sus manos durante dos meses, este programa ha perdido su actualidad en algunas partes”.
Esta fue también la actitud de Luxemburgo cuando luchó contra la posición defendida hasta entonces por el movimiento obrero sobre la cuestión nacional: "Como dijo y demostró muy claramente, defender al pie de la letra, en 1890, el apoyo dado por Marx a la independencia de Polonia en 1848, no sólo era negarse a reconocer que la realidad social había cambiado, sino también transformar el propio marxismo, convertir un método vivo de investigación de la realidad en un dogma cuasi- religioso agotado”1. También podemos mencionar todo el trabajo crítico realizado por la Izquierda Comunista, a partir de los años 20, sobre los nuevos problemas planteados por la degeneración de la Revolución Rusa y de la Internacional Comunista, especialmente sobre la cuestión del Estado en el período de transición y su relación con la dictadura del proletariado.
Las verdaderas "innovaciones" (si se puede decir así) en relación con el marxismo están, por otra parte, representadas tanto por la teoría de la "invariabilidad del marxismo desde 1848", elaborada por Bordiga en plena contrarrevolución, retomada y llevada por los bordiguistas del Partido Comunista Internacional (PCI), y por la actitud equívoca de los damenistas del Partido Comunista Internacionalista (PCI) al respecto, e incluso por el rechazo puro y duro de los bordiguistas a la noción de decadencia del capitalismo, ¡cuando este concepto está presente desde los orígenes del materialismo histórico!2 Además, son estas mismas "innovaciones" en relación con el marxismo las que llevan a estas corrientes de la izquierda comunista a rechazar como no marxista el concepto de descomposición del capitalismo.
En la época de la decadencia del feudalismo, la burguesía, como clase explotadora con sus propios medios de producción e intercambio, podía apoyarse esencialmente en su creciente poder económico en la sociedad feudal, en el que se basaba la conciencia alienada de sus intereses de clase, para conquistar finalmente el poder político. En la época de la decadencia del capitalismo, el proletariado, como clase explotada que no posee más que su fuerza de trabajo, no puede contar ni apoyarse en ningún poder económico en la sociedad; para conquistar el poder político, sólo puede contar con el desarrollo de su conciencia de clase y de su capacidad de organización, cuya maduración constituye por tanto un elemento esencial de la relación de fuerzas entre las clases.
Dado que las condiciones objetivas para el derrocamiento del capitalismo y su sustitución por el comunismo se han cumplido con la entrada del modo de producción capitalista en su período de decadencia, el futuro de la revolución comunista mundial depende exclusivamente de las condiciones subjetivas, de la maduración profunda y amplia de la conciencia de clase del proletariado. Por eso es esencial que la burguesía ataque constantemente la conciencia de la clase obrera.
Los acontecimientos que precedieron al estallido de la Primera Guerra Mundial son un buen ejemplo de ello. En julio de 1914, los bloques imperialistas rivales estaban dispuestos a enfrentarse militarmente. La única incertidumbre que le quedaba a la burguesía era la actitud de la clase obrera ante la guerra. ¿Se dejaría reclutar, sobre todo como carne de cañón, detrás de las banderas nacionales? Esta incertidumbre se despejó el 4 de agosto de 1914 con la traición de la fracción oportunista de la socialdemocracia que, después de haber sido gangrenada durante años por el oportunismo, se pasó definitivamente al campo de la burguesía al votar los créditos de guerra. Este acto de traición fue recibido como un golpe en la cabeza del proletariado, provocando un retroceso de su conciencia de clase que fue inmediatamente aprovechado por la burguesía para movilizar a los proletarios en la Primera Guerra Mundial Imperialista, con la preciosa ayuda de las antiguas organizaciones de la clase obrera recientemente pasadas al enemigo de clase: los partidos socialdemócratas y los sindicatos.
Así, fue el golpe a la conciencia de clase del proletariado lo que finalmente permitió a la burguesía lanzarse a la Primera Guerra Mundial en 1914. Fue también la debilidad de esa misma conciencia de clase en los años 80, agravada por el golpe de las campañas anticomunistas que siguieron al derrumbe del estalinismo, lo que impidió al proletariado plantear su propia perspectiva histórica de revolución comunista mundial y condujo a la entrada del capitalismo decadente en su fase de descomposición; en otras palabras, la ausencia de una perspectiva para la clase obrera equivale ahora a la ausencia de una perspectiva para toda la sociedad. Todo esto ilustra la centralidad y el carácter determinante de los factores subjetivos en el período de decadencia del capitalismo para el futuro de la humanidad.
Así, lejos de ser un enfoque idealista de la historia, la importancia que se da a los factores subjetivos en la marcha de la historia constituye un enfoque verdaderamente materialista dialéctico de la misma. Para Marx, como para todos los materialistas consecuentes, la conciencia de clase es una fuerza material. La revolución comunista es una revolución en la que la conciencia desempeña un papel central: "El comunismo se diferencia de todos los movimientos anteriores en que revoca la base de todas las relaciones de producción e intercambio anteriores, y por primera vez trata conscientemente todas las condiciones naturales previas como creaciones de los hombres que nos han precedido, las despoja de su carácter natural y las somete al poder de los individuos unidos”3.
La sociedad feudal decadente se caracterizó por la aparición de elementos o fenómenos de descomposición, de los que las atrocidades y la decadencia moral que marcaron la Guerra de los Treinta Años son una perfecta ilustración. Dicho esto, el hundimiento del feudalismo en la decadencia fue acompañado del desarrollo del capitalismo, cuyo dinamismo económico impidió que la sociedad en su conjunto se hundiera en una fase de descomposición.
La situación es muy diferente en la sociedad capitalista decadente. No ve crecer en su seno una nueva clase explotadora, cuyo creciente poder económico sería un contrapeso al ineludible hundimiento de la sociedad en la decadencia; no ve desarrollarse en su seno un nuevo modo de producción que sustituya al antiguo. ¿Por qué?
Porque la nueva sociedad que debe surgir de los flancos de la vieja sociedad, el comunismo, es el "verdadero movimiento que suprime el Estado actual". El comunismo sólo puede erigirse sobre la base de la destrucción de las viejas relaciones de producción capitalistas. Mientras este "movimiento que suprime el estado actual" no sea realizado por la clase portadora de una nueva sociedad, los elementos de descomposición que se acumulan y amplían a medida que avanza el período de decadencia no encontrarán en la sociedad ninguna fuerza antagónica que pueda limitar su expresión. Sin un modo de producción capaz de tomar el relevo del capitalismo moribundo, la sociedad llega a pudrirse de pie.
Armados con este marco general de análisis de la decadencia del capitalismo, hemos observado los fenómenos que se han producido desde los años 80. Sin embargo, no los observamos "en sí mismos" sino apoyándonos firmemente en el método científico del marxismo. Fue este enfoque, y no uno fenomenológico, el que permitió identificar la ruptura del bloque del Este como la disolución de la política de bloques, imposibilitando temporal y materialmente la marcha del capitalismo hacia un nuevo conflicto mundial. Igualmente, fue este marco el que nos permitió analizar el colapso del estalinismo como un fenómeno decisivo que marcó la evolución a lo largo de los años 80 de la fase de descomposición del capitalismo, reforzando para el proletariado su responsabilidad crucial en el propio futuro de la humanidad. Para ello, adoptamos el mismo enfoque que los revolucionarios que se enfrentaron al fenómeno de la Primera Guerra Mundial y lo identificaron como la apertura de una era de "guerras y revoluciones", en la que, como afirmó Lenin, "la época de la burguesía progresista" había dado paso a "la época de la burguesía reaccionaria"; en otras palabras, como el inicio del período de decadencia del capitalismo4.
En contra de las objeciones que se nos hacen, no es tanto la acumulación de fenómenos propios de la descomposición lo que da lugar a nuestra comprensión de esta última fase de la vida del capitalismo, sino fundamentalmente un análisis histórico de la relación entre las dos clases fundamentales de la sociedad. En esto, nuestro punto de partida metodológico está en línea con el marxismo, el de basarse en la lucha de clases y su dinámica, en lo que hace de "motor de la historia" y no en simples "fenómenos" acumulados por las circunstancias.
Este enfoque también nos permitió comprender que la descomposición del capitalismo se "alimentaba a sí misma". Este es el caso, en particular, del fenómeno de la pandemia de Covid-19, que es a la vez un producto de la descomposición del capitalismo (aumento de la destrucción tanto del medio natural planetario como de los sistemas de investigación sanitaria y médica, sálvese quien pueda generalizado en el seno de la burguesía mundial que culmina con la "guerra de las máscaras" y la "guerra de las vacunas") y también un factor de aceleración de esta misma descomposición (mayor hundimiento en la crisis económica, huida acelerada hacia la deuda, aumento de las tensiones imperialistas)5. Esta aproximación a la realidad no es, pues, tautológica, sino que adopta el rigor metodológico del materialismo dialéctico.
Animamos a los lectores a seguir reflexionando sobre este tema, en particular leyendo nuestro artículo sobre Las raíces marxistas de la noción de descomposición, aparecido en el número 117 de la Revista Internacional6. Pero también a escribirnos para continuar el debate.
1 La insurrección de Dublín en 1916 y la cuestión nacional https://es.internationalism.org/revista-internacional/201610/4179/la-insurreccion-de-dublin-en-1916-y-la-cuestion-nacional [76]
2 Ver De Marx a la Izquierda Comunista https://es.internationalism.org/revista-internacional/200407/171/de-marx... [77]
3 Marx y Engels La Ideología Alemana https://www.marxists.org/espanol/m-e/1846/ideoalemana/index.htm [78]
4 La teoría de la decadencia en la médula del materialismo histórico (IV): de Marx a la Izquierda Comunista https://es.internationalism.org/revista-internacional/200504/67/la-teoria-de-la-decadencia-en-la-medula-del-materialismo-historico-i [79]
5 Dossier especial COVID19: el verdadero asesino es el capitalismo https://es.internationalism.org/content/4566/dossier-especial-covid19-el-verdadero-asesino-es-el-capitalismo [80]
6 https://es.internationalism.org/revista-internacional/200404/167/entender-la-descomposicion-i-las-raices-marxistas-de-la-nocion-de-d [81]
Enlaces
[1] https://es.internationalism.org/files/es/calais_bielorrusia_la_barbarie_del_capitalismo_con_los_emigrantes_expresa_su_barbarie_con_todo_el_proletariado_mundial.pdf
[2] https://es.internationalism.org/content/4680/ceuta-los-emigrantes-moneda-de-cambio-de-las-pugnas-capitalistas
[3] https://es.internationalism.org/tag/geografia/bielorrusia
[4] https://es.internationalism.org/tag/2/25/la-decadencia-del-capitalismo
[5] https://es.internationalism.org/files/es/chile_contaminacion_por_metales_pesados_el_capitalismo_es_el_unico_cancer.pdf
[6] https://es.internationalism.org/content/4734/desastre-ecologico-la-necesidad-de-una-transicion-al-comunismo
[7] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo
[8] https://www.tec.ac.cr/hoyeneltec/2020/07/03/reduccion-emisiones-provocada-pandemia-no-respuesta-sostenible-cambio-climatico
[9] https://es.internationalism.org/tag/4/403/chile
[10] https://es.internationalism.org/tag/3/50/medio-ambiente
[11] https://es.internationalism.org/files/es/crisis_rusia-ucrania_la_guerra_es_el_modo_de_vida_del_capitalismo.pdf
[12] https://es.internationalism.org/content/3451/tesis-sobre-la-crisis-economica-y-politica-en-los-paises-del-este
[13] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201410/4046/militarismo-y-descomposicion
[14] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200608/1048/sobre-la-revolucion-naranja-en-ucrania-la-carcel-del-autoritarismo
[15] https://www.express.co.uk/news/world/1536856/World-War-3-warning-Russia-Ukraine-invasion-Vladimir-Putin-latest-attack-Kyiv-Moscow
[16] https://www.international
[17] https://www.euronews.com/2021/12/28/the-west-must-stand-firm-to-combat-russia-s-threats-to-ukraine-view
[18] https://es.internationalism.org/tag/geografia/rusia
[19] https://es.internationalism.org/tag/geografia/ucrania
[20] https://es.internationalism.org/tag/3/48/imperialismo
[21] https://es.internationalism.org/files/es/el_exodo_migratorio_expresa_la_aceleracion_de_la_descomposicion_capitalista.pdf
[22] https://es.internationalism.org/revolucion-mundial/201209/3458/masacres-masivas-en-siria-las-potencias-imperialistas-alimentan-la-ba
[23] https://es.internationalism.org/revolucion-mundial/201204/3388/siria-el-horror-de-uno-de-los-campos-de-guerra-imperialista
[24] https://es.internationalism.org/content/4757/calais-bielorrusia-la-barbarie-del-capitalismo-con-los-emigrantes-expresa-su-barbarie
[25] https://es.internationalism.org/cci-online/201511/4123/la-crueldad-y-la-hipocresia-de-la-clase-dominante
[26] https://es.internationalism.org/tag/3/45/descomposicion
[27] https://es.internationalism.org/files/es/hoja_internacional_de_la_cci_contra_los_ataques_de_la_burguesia_necesitamos_una_lucha_unida_y_masiva.pdf
[28] https://es.internationalism.org/content/4736/luchas-obreras-en-estados-unidos-iran-italia-corea-ni-la-pandemia-ni-la-crisis
[29] https://es.internationalism.org/content/4741/estados-unidos-pesar-de-los-capitalistas-el-covid-y-los-sindicatos-la-lucha-de-clases
[30] https://es.internationalism.org/content/4733/espana-la-escalada-de-la-inflacion-un-golpe-brutal-contra-los-trabajadores
[31] https://es.internationalism.org/content/4738/huelga-del-metal-en-cadiz-nuestra-fuerza-es-luchar-como-clase-obrera
[32] https://es.internationalism.org/content/4750/lecciones-de-la-huelga-en-cadiz-la-clase-obrera-no-tiene-mas-que-falsos-amigos-y
[33] https://es.internationalism.org/content/4762/reunion-publica-sobre-la-huelga-de-cadiz-sacar-lecciones-para-preparar-nuevas-luchas
[34] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200606/964/tesis-sobre-el-movimiento-de-los-estudiantes-de-la-primavera-de-200
[35] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/intervenciones
[36] https://es.internationalism.org/tag/2/29/la-lucha-del-proletariado
[37] https://es.internationalism.org/files/es/la_crisis_de_covid_muestra_el_callejon_sin_salida_del_capitalismo.pdf
[38] https://es.internationalism.org/content/4713/informe-sobre-la-pandemia-y-desarrollo-de-la-descomposicion-del-24o-congreso
[39] https://es.internationalism.org/files/es/la_defensora_de_los_trabajadores_yolanda_diaz_nos_ataca_con_la_nueva_reforma_laboral.pdf
[40] https://es.internationalism.org/content/4562/los-gobiernos-de-izquierda-en-defensa-de-la-explotacion-capitalista-ii-los-gobiernos
[41] https://es.internationalism.org/content/4625/los-gobiernos-de-izquierda-en-defensa-de-la-explotacion-capitalista-iii-la-trampa-esta
[42] https://es.internationalism.org/cci-online/201005/2872/plan-de-austeridad-del-gobierno-zapatero-el-peor-ataque-a-los-trabajadores-de
[43] https://es.internationalism.org/content/3323/por-un-movimiento-unitario-contra-los-recortes-y-contra-la-reforma-laboral
[44] https://es.internationalism.org/tag/geografia/espana
[45] https://es.internationalism.org/tag/2/36/los-falsos-partidos-obreros
[46] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201109/3199/la-aristocracia-obrera-una-teoria-sociologica-para-dividir-a-la-cl
[47] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201509/4115/las-corrientes-centristas-en-las-organizaciones-politicas-del-prol
[48] https://es.internationalism.org/content/4749/debate-oportunismo-y-centrismo-en-la-clase-obrera-y-sus-organizaciones
[49] https://es.internationalism.org/content/4778/resolucion-oportunismo-y-centrismo-en-el-periodo-de-decadencia
[50] https://es.internationalism.org/content/4748/la-constitucion-del-bipr-un-bluf-oportunista-1
[51] https://es.internationalism.org/content/4768/la-constitucion-del-bipr-un-bluf-oportunista-2a-parte
[52] https://es.internationalism.org/content/4753/polemica-con-la-cwo-como-reapropiarse-de-los-aportes-de-la-izquierda-comunista
[53] https://es.internationalism.org/content/4751/las-ambiguedades-sobre-los-partisanos-en-la-formacion-del-partido-comunista
[54] https://es.internationalism.org/revista-internacional/199707/1226/polemica-hacia-los-origenes-de-la-cci-y-del-bipr-i-la-fraccion-ita
[55] https://es.internationalism.org/revista-internacional/199710/1219/polemica-hacia-los-origenes-de-la-cci-y-del-bipr-ii-la-formacion-d
[56] https://es.internationalism.org/content/4431/sobre-el-primer-congreso-del-partido-comunista-internacionalista-de-italia
[57] https://es.internationalism.org/content/4727/el-partido-comunista-internacional-programa-comunista-en-sus-origenes-como-pretende-ser
[58] https://es.internationalism.org/tag/corrientes-politicas-y-referencias/izquierda-comunista
[59] https://es.internationalism.org/files/es/peru_el_desastre_de_repsol_solo_demuestra_lo_moribundo_del_capitalismo.pdf
[60] https://es.internationalism.org/cci/201211/3550/plataforma-de-la-cci-adoptada-por-el-ier-congreso
[61] https://es.internationalism.org/tag/4/400/peru
[62] https://es.internationalism.org/files/es/reunion_publica_sobre_la_huelga_de_cadiz_sacar_lecciones_para_preparar_nuevas_luchas.pdf
[63] https://es.internationalism.org/content/4322/la-herencia-oculta-de-la-izquierda-del-capital-v-el-debate-en-la-burguesia-pugna-brutal
[64] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201709/4230/sobre-las-redes-sociales
[65] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201803/4279/peru-la-ley-1215-otra-ley-contra-la-clase-trabajadora
[66] https://es.internationalism.org/content/4632/huelga-de-los-obreros-de-la-agroindustria-en-peru
[67] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201211/3556/la-organizacion-del-proletariado-fuera-de-los-periodos-de-luchas-a
[68] https://es.internationalism.org/content/4729/permanencia-virtual-de-la-cci-sobre-el-feminismo
[69] https://es.internationalism.org/cci-online/201104/3103/apuntes-sobre-la-cuestion-sindical
[70] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200601/390/es-posible-un-nuevo-sindicalismo
[71] https://es.internationalism.org/content/4714/cuestiones-sobre-el-capitalismo-de-estado-en-la-actualidad
[72] https://es.internationalism.org/revista-internacional/199404/1856/como-esta-organizada-la-burguesia-i-la-mentira-del-estado-democrat
[73] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/reuniones-publicas
[74] https://es.internationalism.org/tag/2/30/la-cuestion-sindical
[75] https://es.internationalism.org/files/es/por_que_la_cci_defiende_la_validez_del_concepto_de_descomposicion.pdf
[76] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201610/4179/la-insurreccion-de-dublin-en-1916-y-la-cuestion-nacional
[77] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200407/171/de-marx-a-la-izquierda-comunista
[78] https://www.marxists.org/espanol/m-e/1846/ideoalemana/index.htm
[79] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200504/67/la-teoria-de-la-decadencia-en-la-medula-del-materialismo-historico-i
[80] https://es.internationalism.org/content/4566/dossier-especial-covid19-el-verdadero-asesino-es-el-capitalismo
[81] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200404/167/entender-la-descomposicion-i-las-raices-marxistas-de-la-nocion-de-d