El 11 de septiembre se cumplieron 50 años del golpe de Estado que comandara Pinochet para derrocar al gobierno de Salvador Allende. Este hecho la burguesía lo ha aprovechado para reforzar su campaña continua de promoción de la democracia, buscando con sus discursos y eventos de recuerdo, apretar el nudo con el que pretende atar a los trabajadores (de Chile y del mundo) a la idea de que el único camino político que tienen como explotados, es colocarse en la defensa de un Estado democrático en contra de las dictaduras. Precisamente en el principal acto del gobierno chileno, en la intervención del actual presidente, Gabriel Boric, hay una frase con la que resume la lección que la burguesía rescata de la existencia de la dictadura militar, y que le permite dar forma a su campaña: “que nunca más la violencia sustituya en nuestra convivencia el debate democrático.” De manera que en continuidad a ese argumento proclama para “Chile y el mundo: Democracia, hoy y siempre.”
No es extraño que las peroratas de otros personajes representantes de instituciones de la burguesía, expresadas en otros espacios, repitan el mismo argumento, buscando que los explotados del mundo acrecienten su esperanza en la democracia, a la que presentan como la cara opuesta del accionar sanguinario de los regímenes dictatoriales y por tanto como una alternativa, dado que permite la expresión de un “rostro humano del capitalismo”. En este sentido es que Luis Almagro, secretario general de la OEA, define a Salvador Allende como “mártir en defensa de la democracia”, mientras que el titular de la ONU, Antonio Guterres, llama a celebrar “el compromiso chileno con la democracia”. Pero con estos discursos, a la vez que buscan ampliar la mistificación de la democracia, pretenden ampliar el golpeo a la conciencia del proletariado denigrando al marxismo.
Sin duda el derrocamiento del gobierno de Allende por los militares, abrió una escalada represiva, en donde la tortura, la prisión, el asesinato y el golpeteo mayor a las condiciones de vida de los trabajadores, fueron prácticas llevadas al extremo. Es cierto que fueron excesivamente brutales, pero eso no debe impedir hacer un análisis sobre los mitos que se levantaron en torno al gobierno de Allende y que la burguesía sigue utilizando hoy para extender la confusión y evitar el impulso de la conciencia obrera. A medio siglo de distancia, se sigue hablando de “la vía chilena al socialismo”, escondiendo el carácter burgués del gobierno de la Unidad Popular (UP) y dando pauta para que tanto la izquierda y la derecha denigren al marxismo al igualarlo con las prácticas de ese gobierno1.
Antes y después del golpe militar, los grupos de derecha, las notas de la prensa, los informes de la CIA y las declaraciones del poder militar, insistían en calificar a Salvador Allende y a su gobierno como marxista. Allende mismo era el primero en alimentar el mito del “socialismo al estilo chileno”, el cual se sustentaba en la posibilidad del uso de las estructuras electoreras para la apertura a un proceso de “transición social”. Pero, ¿cuáles eran las bases de la política que abría ese proceso?: la estatizaciones de empresas, la inversión gubernamental, la deuda, el racionamiento del consumo y la intensificación de las cadencias productivas… pero al contrario a lo que afirmaba el gobierno de la UP, Fidel Castro y todo el aparato de izquierda burgués de hace 50 años y actual, estas medidas no exponían una transición al socialismo, al contrario, lo que representaban esas medidas era un reforzamiento del capitalismo.
En 1973, mientras estalinistas, maoístas e incluso trotskistas intervenían exponiendo el “apoyo” al derrotado gobierno de Allende, World Revolution, un grupo que iba a formar la sección de la CCI en Gran Bretaña, exponía en su intervención argumentos reflexivos sobre la naturaleza burguesa de las facciones en pugna, que terminaron llevando al golpe de Estado en Chile. De esta forma explicaba que la política de la UP, “apoyada en un fuerte sector estatal, era pura y simplemente capitalista”. En tanto que, “Pintar las relaciones capitalistas de producción con un barniz de nacionalizaciones bajo ‘control’ obrero no cambia nada; las relaciones de producción capitalistas quedaron intactas bajo Allende, e incluso fueron reforzadas al máximo. En los lugares de producción de los sectores público y privado, los obreros tenían que seguir sudando para un patrón, seguir vendiendo siempre su fuerza de trabajo. Había que satisfacer el apetito insaciable de la acumulación de capital, agudizado por el subdesarrollo crónico de la economía chilena y una inmensa deuda externa, sobre todo en el sector minero (cobre) de donde el Estado chileno saca el 83% de sus ingresos por importación…”2
Pero no solo se revela la esencia capitalista del régimen de la Unidad Popular por su ordenamiento económico, en el que la propiedad estatal se vuelve base para la continuidad de la producción de mercancías y la continuación de la explotación del trabajo asalariado… la respuesta represiva expone también claramente a que intereses son los que defiende. Así queda evidenciado en la violenta respuesta que el gobierno da a la huelga de los trabajadores de la mina El teniente (abril-junio de 1973), que, pasando por encima del control sindical habían solicitado un aumento salarial3.
Lo que implica que, los garrotes y los fusiles, cuando son controlados por el gobierno de Allende, se ocuparon de asegurar la defensa del capital, tal como lo hicieron cuando las ordenes las dictaba Pinochet. El gobierno de la burguesía, en manos de su aparato de izquierda o de derecha, coinciden en ubicar a los trabajadores como el objetivo a someter. Los actos conmemorativos del asalto a la Moneda hace 50 años, con sus elogios a la democracia, pretenden mostrar que la democracia y la dictadura militar son radicalmente opuestas. Pero son dos caras de la misma moneda: aunque difieran en su forma de operar, son de la misma naturaleza capitalista. Ambas son formas de dominación de la burguesía contra los trabajadores.
Hace 50 años cuando se extendía la noticia del bombardeo a la Moneda, además de los pronunciamientos de la diplomacia de la burguesía que confundía sobre lo que pasaba en Chile, el aparato de izquierda organizaba caminatas callejeras para “denunciar” al “imperialismo yanki”, confundiendo también, pero sobre todo impidiendo la reflexión de los explotados. Actualmente utilizando los medios de divulgación convencionales y “alternativos”, continúan esa labor de confusión y de ataque directo en contra de los trabajadores, centrando su ataque al marxismo. Mientras que la izquierda muestra la brutalidad de gobierno de Pinochet y repite los discursos de Allende, resaltando su “heroicidad” y la de personajes como Víctor Jara o Miguel Enríquez, colaborando así en la confusión, al igualar las prácticas burguesas con el marxismo; la derecha resalta el “desastre económico” del gobierno de Allende, marcado por la inflación creciente, la caída de la producción, el desabasto y el hambre sufrida por la población, con lo que intentan justificar a los militares, pero sobre todo lo resaltan como resultado de lo que llaman las “políticas marxistas”. De esta forma en la campaña de confusión y de ataque al marxismo, que se relanza aprovechando el cincuentenario del golpe militar en Chile, izquierda y derecha relevan sus ataques.
“Que nunca más la violencia sustituya la democracia” fue el lema citado por Boric y repetido por miles en las puertas de la Moneda en la noche del 11 de septiembre. Se entiende el dolor de la población que vivió y sufrió el accionar de las hordas militares, sin embargo, estas medidas deben ser reconocidas no como algo especial ajeno a la burguesía. La tortura y la represión, así como la explotación, son prácticas comunes en el capitalismo. Por eso, esa esperanza que se expone en la frase de “nunca más”, es vana, si no se comprende el carácter bárbaro del capitalismo, si no se comprende que mientras exista el capitalismo, criminales como Pinochet pueden repetirse. De la misma forma la clase trabajadora si vuelve a colocarse tras un proyecto burgués, verá repetirse la manipulación y su uso como carne de cañón en las pugnas inter burguesas, como lo hizo Allende.
Tatlin, 28-septiembre-2023
1 El gobierno de la UP fue encabezado por partidos burgueses, la mayor parte de ellos de corte estalinista: Partido Socialista, Partido Comunista, Movimiento de Acción Popular Unitario, MAPU Obrero y Campesino, además de la Central Única de Trabajadores.
2 Hoja volante de WR, distribuida en noviembre de 1973, reeditada en Revista Internacional n° 115, cuarto trimestre de 2003.
3 Los grupos de derecha hipócritamente exponían solidaridad con los mineros, aunque en realidad pretendían usarlos. “El Mercurio”, que era un periódico usado por la CIA y los grupos de derecha en pugna con el gobierno, en su edición del 18 de junio de 1973, publicitaba en primera plana: “Brigadas de marxistas agredieron a mineros”.
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Bakunin montó una organización secreta dentro de la AIT destinada bien a tomarla bajo su control, o, si ello no era posible, destruirla. La AIT reaccionó frente a esta gigantesca intriga consagrando el Congreso de La Haya (1872) a la defensa de la organización contra esa tentativa parásita de destruirla.
Debemos recordar que este congreso tiene lugar un año después de la Comuna de París, la primera vez en la historia en que el proletariado intentaba tomar el poder, sin embargo, la importancia crucial de defender la organización revolucionaria frente a las tentativas de destruirla fue conscientemente asumida por la AIT dándole una prioridad absoluta y haciendo públicos sus trabajos.
Las lecciones de este combate son vitales. Sin embargo, han sido totalmente enterradas por diversas razones. La primera es que fueron rápidamente olvidadas en el movimiento obrero posterior -con la única excepción de los bolcheviques- y así Franz Mehring -compañero de combate de Rosa Luxemburgo en la Izquierda de la Socialdemocracia- en su biografía de Marx presenta su lucha contra la conspiración de Bakunin como un “enfrentamiento personal”.
Desde luego, los numerosos autores (historiadores, marxólogos, polítologos) que han hablado del Congreso de La Haya han repetido hasta la náusea la misma cantinela: todo se redujo a un “choque de personalidades” o a una “lucha entre autoritarios y libertarios”.
Níngun rigor científico puede esperarse de ellos. Sin embargo, lo que es indignante es que un grupo como la TCI1, que se reclama de la Izquierda Comunista, que dice luchar por el Partido Mundial del proletariado, publique un artículo sobre el congreso de La Haya (150 Years On: The Split in the First International, https://www.leftcom.org/en/articles/2022-09-02/150-years-on-the-split-in-the-first-international [4]) 2 donde se repiten los mismos tópicos falsificadores que durante 150 años se han propagado sobre dicho Congreso.
¿Quién era Bakunin? Según el artículo de la TCI un auténtico revolucionario que defendió ideas equivocadas como el paneslavismo, pero “Cuando estalló el levantamiento de 1863 en la dividida Polonia, Bakunin ofreció sus servicios, pero fue rechazado. Intentó unirse al levantamiento por su cuenta, pero la expedición fracasó, al igual que el propio levantamiento: los insurgentes polacos fueron aislados y aplastados. Estos acontecimientos asestaron un duro golpe a las esperanzas panslavistas de Bakunin y le llevaron finalmente a reconsiderar sus ideas políticas". Según el artículo del TCI, esta reconsideración llevó a Bakunin a "formular una nueva doctrina, caracterizada por el abstencionismo político, el antiestatismo y el federalismo, que recibió diversos nombres: socialismo revolucionario, colectivismo y anarquismo. Primero buscó partidarios entre los seguidores radicalizados de Giuseppe Garibaldi y los francmasones, antes de fundar finalmente una sociedad secreta, la Asociación Revolucionaria Internacional. Los "catecismos" de esta sociedad secreta resumen las ideas en torno a las cuales Bakunin intentaba reorganizar a los revolucionarios en una red internacional".
El Consejo General de la AIT no comparte esta apreciación: “A su vuelta de Siberia [Bakunin], predicó en el Kólokol de Herzen, como fruto de su larga experiencia, el paneslavismo y la guerra de razas. Más tarde, durante su estancia en Suiza, fue designado para el Comité directivo de la Liga de la paz y de la libertad fundada en oposición a la Internacional. Como los asuntos de esta sociedad burguesa iban de mal en peor, su presidente el señor G. Vogt, por consejo de Bakunin, propuso una alianza al Congreso de la Internacional, reunido en Bruselas en septiembre de 1868. El Congreso declaró por unanimidad que, una de dos: o la Liga perseguía los mismos fines que la Internacional y en ese caso, no tenía razón de existir, o su objetivo era diferente y entonces la alianza era imposible. En el Congreso de la Liga, celebrado en Berna pocos días después, Bakunin efectuó su conversión. Allí propuso un programa de segunda mano, cuyo valor científico puede juzgarse por esta sola frase: «la igualación económica y social de las clases». Mantenido por una ínfima minoría, rompió con la Liga para entrar en la Internacional. Iba decidido a sustituir los Estatutos generales de la Internacional por el programa de ocasión que la Liga le había rechazado, y el Consejo General, por su dictadura personal. Y, con estos fines y para su uso particular, creó un instrumento especial: la Alianza internacional de la democracia socialista destinada a convertirse en una Internacional dentro de la Internacional”3.
Así pues, contrariamente a lo que dice la TCI, Bakunin no era un revolucionario que “evolucionó en sus ideas”. Sus cambios de posición no partieron de consideraciones sobre las experiencias vividas. Gran parte de su carrera la hizo dentro de posiciones claramente burguesas e incluso reaccionarias (el paneslavismo, la Liga por la Paz), pero, oliendo que la Internacional podía caer en sus manos, cambió rápidamente de chaqueta, dejó como trasto inservible la Liga por la Paz y la Libertad y se apresuró a entrar en la Internacional inventando para la ocasión un “programa de segundo mano” siguiendo los criterios del “marxismo grouchista” (de Groucho Marx) quien dijo “estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros en el bolsillo”. No era un militante sincero que “evoluciona”, era un aventurero político4. Estos personajes son muy peligrosos para el movimiento obrero porque lo que les mueve no es la lucha por los intereses de la clase, sino su ambición personal de ser un “jugador político” que usa las organizaciones obreras para sus fines espurios. Lassalle quería hacer del movimiento obrero alemán un peón de su juego con Bismark, con quien llegó a pactar secretamente5. Bakunin quiso poner la AIT a su servicio.
Además, es falso que Bakunin adoptara un programa “abstencionista, federalista y anti- estatista”, sus “principios” variaban según las circunstancias. Como veremos después, fue ultra – centralista cuando creía tener la conquista de la AIT al alcance de la mano, pero, cuando fracasó, abandonó ese interesado centralismo para envolverse en la bandera del federalismo pues este resultaba ser el mejor instrumento para hostigar a un Consejo General de la AIT que se negó a rendirse a sus pies.
Estamos ante dos visiones antagónicas. La del artículo de la TCI que pinta a Bakunin como “un revolucionario romántico con ideas equivocadas” y la del Consejo General de la AIT que lo ve como un aventurero político intrigante y sin escrúpulos. Nosotros elegimos resueltamente la segunda visión pues proporciona un armamento político para defender y construir la organización. La organización revolucionaria es un arma vital del proletariado que no solamente debe intervenir en sus luchas, sino igualmente construirse conscientemente y defender su existencia frente a la represión burguesa y todos los instrumentos con que esta puede disponer, como son los aventureros, el parasitismo político etc.
Bakunin logró entrar finalmente en la AIT. El artículo ignora completamente el peligro que esta adhesión entrañaba e ignora que Bakunin pretendió entrar en la AIT llevando a cuestas su Alianza Internacional de la Democracia Socialista. El Consejo General rechazó esta trampa: “Considerando: que la existencia de un segundo organismo internacional que funcionase dentro y fuera de la Asociación Internacional de los Trabajadores sería el medio más infalible para desorganizarla; que cualquier otro grupo de individuos residentes en cualquier localidad tendría derecho a imitar al Grupo iniciador de Ginebra y a introducir, bajo pretextos más o menos ostensibles, dentro de la Asociación Internacional de los Trabajadores, otras Asociaciones internacionales con otras misiones especiales; que, de este modo, la Asociación Internacional de los Trabajadores se convertiría muy pronto en el juguete de los intrigantes de cualquier nacionalidad y de cualquier partido”.
Ante esta negativa, Bakunin comenzó a maniobrar. Aparentó aceptar los principios de la Internacional y fingió disolver la Alianza. Recurrió a otro engaño: dio a entender al órgano central de la AIT que había sido avalado por el Consejo Federal de la Suiza Romanche (lo cual resultó ser falso). Armado por estos credenciales Bakunin se lanzó a la conquista de la Internacional y fue al congreso de Basilea (1869) con el propósito de imponer su programa de ocasión basado en “la abolición del derecho de herencia” y sobre todo conseguir el traslado del Consejo General a Ginebra.
Con este objetivo Bakunin se mostró como el más ultra del centralismo. Esta maniobra no es captada por el artículo que se muestra “sorprendido”: “Más sorprendentemente, Bakunin también apoyó una moción para ampliar los poderes del Consejo General, de modo que pudiera suspender a cualquier sección que actuara en contra de los principios de la Internacional”.
Tampoco ve la maniobra instrumental que había detrás del “programa” de Bakunin: “Para Bakunin, la abolición del derecho de herencia constituía un punto clave de su programa para la Alianza, un requisito previo para la igualdad social en la sociedad del futuro. Para Marx, toda la cuestión del derecho de sucesión era una distracción jurídica que se resolvería con la abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción (ya aprobada por la Internacional).”
Según el artículo habría un “debate” entre la posición de Marx y la de Bakunin. Esta apreciación es errónea, lo que había en realidad era un conejo que Bakunin se había sacado de la chistera, como denunció la AIT “el programa de la Alianza, siguiendo los pasos de un "Mahoma sin el Corán", no es más que un amasijo de ideas de ultratumba, disfrazadas bajo frases sonoras, que sólo pueden asustar a los idiotas burgueses, o ser utilizadas como pruebas contra los internacionales por los fiscales bonapartistas o de otro tipo”.
Bakunin no buscaba el “debate”, su propuesta estrella de la “abolición del derecho de herencia”, era un medio, combinado con el ultra- centralismo, para hacerse con el control de la AIT.
Del mismo modo, para la TCI no había nada de anómalo en la pretensión de trasladar el Consejo General a Ginebra donde podría ser “acogido” por Bakunin. Al contrario, su versión es: “los ataques contra su persona no cesaron [se refiere a Bakunin], ya que Moses Hess publicó entonces, en octubre de 1869, un artículo en el que afirmaba que Bakunin pretendía socavar la Internacional y trasladar el Consejo General de Londres a Ginebra. Bakunin respondió con una diatriba antisemita -no publicada- contra los "judíos alemanes" que supuestamente conspiraban contra él (que incluso Herzen y Ogarev consideraron excesiva). Tanto por respeto como por consideración táctica, Bakunin perdonó a Marx, aunque supuso erróneamente que era el autor intelectual de todos estos ataques”.
Aquí vemos que el artículo de la TCI toma claramente partido por Bakunin e incluso elogia su “magnanimidad personal” al “perdonar” a Marx. La TCI no ve – o no quiere ver- lo que estaba en juego que era la maniobra de Bakunin para hacerse con el órgano central de la AIT al proponer trasladar el Consejo General a Ginebra. ¿Qué es un órgano central en una organización proletaria? ¿Un instrumento para que un individuo o grupo pueda controlar la organización? O ¿una expresión del conjunto de la organización que debe ser defendida contra las intrigas y las ambiciones de individuos o grupos? La AIT tiene claramente esta última posición que es la que debemos defender los revolucionarios contrariamente a la de la TCI quien solo ve “conflictos entre individuos”.
El Congreso de Basilia rechazó las “propuestas” de Bakunin, lo que le hizo cambiar su estrategia: como no podía adueñarse de la AIT ahora conspiraba para destruirla.
Al servicio de esta estrategia el centralista extremo de Basilea se convertía a la carrera en el más ultra del federalismo y su nuevo programa a la Groucho Marx era “la abstención en política”, pero todo ello fue “la señal para la guerra abierta e incesante emprendida por la Alianza, no sólo contra el Consejo General, sino también contra todas las secciones de la Internacional, que se negaban a adoptar el programa de esta camarilla sectaria y, sobre todo, la doctrina de la abstención absoluta en materia política.”.
Vamos a ver la pesadilla que provocaron Bakunin y su Alianza en la vida de la Internacional desde 1869. Destacaremos algunos de los episodios más salientes.
“Ya antes del Congreso de Basilea, Netchaïeff había llegado a Ginebra, Bakunin entabló relaciones con él y fundó una sociedad secreta entre los estudiantes de Rusia. (...) El principal medio de propaganda utilizado por esta sociedad consistía en comprometer a personas inocentes a los ojos de la policía rusa, enviándoles comunicaciones desde Ginebra en sobres amarillos, franqueados por fuera en ruso con el sello del "Comité Revolucionario Secreto".
Bakunin no tenía escrúpulos en unirse a un turbio delator que entregaba a los torturadores zaristas personas interesadas en la Internacional. Esta “mala compañía” es vista por la TCI como un “error” de Bakunin, obviando que como muestra el documento de la Internacional era él quien estaba utilizando a Netchaïeff. Según la TCI “La afición de Bakunin a las conspiraciones le cegó ante la magnitud del engaño y cuando finalmente se distanció de Nechayev, ya era demasiado tarde. Borkheim y Utin tenían ahora más munición para alimentar las sospechas de Marx”..
O sea, Bakunin tenía “afición a las conspiraciones” (sic) y esto “le cegó” respecto a los manejos de Netchaïef (sic) y cuando se quiso dar cuenta era “demasiado tarde”, lo cual acabó dando “munición” a Marx mal aconsejado por Berkheim y Utin.
La TCI banaliza que dentro de una organización comunista haya “aficionados a la conspiración”, esto significa que para esta organización que dice reclamarse de la Izquierda Comunista la “afición a la conspiración” sería un “inocente pasatiempo”, un “pequeño defecto” de un “gran revolucionario” como Bakunin…
Esta postura de la TCI es sencillamente monstruosa. Que dentro de una organización burguesa haya “aficionados a la conspiración” es la práctica habitual, pero que dentro de una organización comunista hayan “aficionados a la conspiración” es algo radicalmente incompatible con sus principios de funcionamiento y militancia que la pone inmediatamente en peligro.
El “pobre Bakunin” no vio la amplitud de los engaños de Netchaïef según la TCI. ¡No! La lección que debemos sacar es que Bakunin había utilizado y espoleado a Netchaïef, estaba al corriente de sus repugnantes acciones y cuando empezó a descubrirse todo el asunto, era demasiado tarde para taparlo. En una organización comunista son intolerables esas “alianzas” con elementos turbios y quienes las practican son igualmente incompatibles con las organizaciones comunistas. Esto no pertenece al campo de visión de la TCI y por ello no tiene ningún reparo en colaborar con soplones y ladrones, como la gentuza de la GIGC para montar los comités NWBCW6.
Veamos qué versión nos da la TCI sobre este asunto que tiene lugar en 1870: “La siguiente controversia giró en torno a la Federación Romande, la sección ginebrina de la Primera Internacional, donde L'Egalité, editado por seguidores de Bakunin como Paul Robin y Charles Perron, había presentado una serie de quejas sobre el trabajo del Consejo General.En marzo de 1870, el Consejo General distribuyó una respuesta de Marx, que abordaba las críticas. Sin embargo, Marx parecía tener la impresión errónea de que Bakunin estaba personalmente detrás de esto. Nikolai Utin, otro emigrante ruso con una venganza contra Bakunin vio ahora su oportunidad e hizo un movimiento para hacerse cargo de L'Egalité en nombre de Marx. La sección se dividió: los de Ginebra se declararon seguidores de Marx, los de Jura seguidores de Bakunin, y ambos reclamaron el nombre de la Federación Romande”.
Según esta explicación resultaría que unos seguidores de Bakunin, sin su conocimiento, habrían atacado al Consejo General. En su respuesta, en nombre de éste, Marx habría estado “mal informado” y, además, un adepto de Marx, Utin, con ganas de vendetta contra Bakunin, habría provocado una división en la Federación Romanche.
La AIT tiene otra versión radicalmente distinta: “En ese momento, la Alianza inició una polémica pública contra el Consejo General, primero en Le Progrès de Locle, luego en L'Egalité de Ginebra, el periódico oficial de la federación francófona, donde algunos miembros de la Alianza se habían colado después de Bakunin. El Consejo General, que había despreciado los ataques de Le Progrès, órgano personal de Bakunin, no podía ignorar los de L'Egalité, que debía creer aprobados por el Comité Federal francófono”
En la polémica el órgano L’Egalité acusaba al Consejo General de no cumplir con sus funciones. Este en una circular aclaró que las críticas al funcionamiento de la AIT no debían hacerse en la prensa pública de la organización, sino canalizarse a través de los órganos estatutarios, de otra manera esas “críticas” daban munición a los incesantes ataques de la prensa burguesa contra la Internacional “Cuando el Comité Federal francófono nos haga llegar peticiones o reprimendas por la única vía legítima, es decir, a través de su secretario, el Consejo General estará siempre dispuesto a responder. Pero el Comité Fédéral Romand no tiene derecho ni a abdicar de sus funciones en favor de los redactores de L'Egalité y Le Progrès, ni a permitir que estos periódicos usurpen sus funciones. En general, la correspondencia administrativa del Consejo General con los Comités Nacionales y Locales no podría publicarse sin causar un gran perjuicio al interés general de la Asociación. Por lo tanto, si los demás órganos de la Internacional imitaran a Progrès et Egalité, el Consejo General se vería en la alternativa de desacreditarse ante la opinión pública guardando silencio o incumplir sus deberes respondiendo públicamente. L'Egalité se unió a Progrès invitando a "Le Travail" (periódico parisino) a atacar por su cuenta al Consejo General. Es casi una Ligue del orden”
Para empezar, Bakunin había utilizado a sus lacayos para lanzar un ataque público contra el Consejo General utilizando fraudulentamente L’Egalité, órgano de prensa de la Federación Romanche.
La respuesta de respeto a los principios organizativos por parte del Consejo General es que las críticas a este deben hacerse a través del órgano central de la Federación Romanche y no aireando públicamente estas críticas a espaldas de la organización.
Este ataque al Consejo General se había extendido a otro órgano de París. Como denuncia el Consejo General, se estaba fraguando una “liga” de ataque público contra él. El objetivo estaba claro: desprestigiar el órgano central elegido por el Congreso de Basilia, destruir pues la centralización de la AIT.
Así pues, la cuestión que estaba en juego no era las vendettas personales de Utin contra Bakunin, ni un Marx “mal informado”, sino la defensa de un método de debate centralizado donde las críticas no se utilizan para desprestigiar a los órganos centrales, sino para reforzar a toda la organización y al órgano central. Donde la AIT ve ataques alevosos contra su órgano central, la TCI ve “vendettas personales” contra Bakunin.
El artículo de la TCI es muy llamativo: a cada paso vemos que su principal preocupación es la defensa del “pobre Bakunin” y que todo lo referente a la defensa de la organización revolucionaria, de su centralización, del método de la crítica y debate, ha desaparecido completamente de su radar.
Otro episodio de la conspiración de Bakunin contra la Internacional fue la tentativa en el congreso de La Chaux-des- Fonds de adueñarse de la Federación Romanche en abril de 1870.
Veamos las maniobras e intrigas que Bakunin y sus acólitos emplearon: “Aunque, según su propio censo, los partidarios de la Alianza sólo representaban una quinta parte de los miembros de la federación, consiguieron, repitiendo las maniobras de Basilea, obtener una mayoría ficticia de uno o dos votos, mayoría que, según su propio órgano (véase Solidarité del 7 de mayo de 1870), sólo representaba a quince secciones, ¡cuando sólo en Ginebra eran treinta! Tras esta votación, el Congreso francófono se dividió en dos partidos, que siguieron reuniéndose por separado. Los partidarios de la Alianza se consideraron representantes legales de toda la federación, trasladaron la sede del Comité fédéral romand a La Chaux-de-Fonds y fundaron su órgano oficial en Neufchâtel, Solidarité, dirigido por Guillaume. La misión especial del joven escritor era denunciar a los "odiosos burgueses" obreros de las fábricas de Ginebra, hacer la guerra a Egalité, el periódico de la federación francófona, y predicar la abstención absoluta en cuestiones políticas. Los artículos más llamativos sobre este último tema fueron escritos en Marsella por Bastelica y en Lyon por los dos grandes pilares de la Alianza, Albert Richard y Gaspard Blanc”7 .
Tenemos pues :
Trampas para hacerse con una mayoría ficticia en el Congreso repitiendo la maniobra que había permitido a Bakunin tener un peso en el Congreso de Basilea
División de la Federación Romanche entre los adeptos de Bakunin y la mayoría fiel a los principios de funcionamiento de la Internacional
Intriga para destruir la Federación Romanche creando un “órgano central” improvisado totalmente sumiso a Bakunin en La Chaux-de-Fonds
Ataque a los camaradas fieles al funcionamiento de la Internacional presentándolos como “burgueses odiosos” en el cual entra en escena el lugarteniente de Bakunin, Guillaume.
Los dos pilares de la Alianza en Lyon eran los agentes bonapartistas Richard y Blanc.
Este episodio y las claras lecciones que nos proporciona es ignorado por el artículo de la TCI que de pasada dice, refiriéndose a la Conferencia de Londres (1871): “Durante la conferencia, Marx pronunció un discurso en el que criticó a la Alianza por no haberse disuelto realmente en 1869 cuando se le pidió y alegó que existía como una sociedad secreta dentro de la Primera Internacional. También argumentó que la sección del Jura no debería utilizar el nombre de la Federación Romande (aunque podría ir bajo el nombre de Federación del Jura en su lugar), y señaló a Guillaume por haber publicado un llamamiento en violación de los estatutos de la Internacional.”.
La Alianza no cometía “errores” como pretende la TCI, sino ataques repugnantes contra la organización. El artículo de la TCI ignora el motivo preciso de la denuncia de Marx: “El 10 de agosto, la Alianza, poco dispuesta a que sus actos fueran examinados por una Conferencia, declaró que estaba disuelta desde el 6 del mismo mes. Pero el 15 de septiembre reapareció y pidió ser admitida en el Consejo, con el nombre de Sección de Ateos Socialistas. Según la resolución administrativa nº V del Congreso de Basilea, el Consejo no podía haberla admitido sin consultar al Comité Federal de Ginebra, que estaba cansado de los dos años de lucha con las secciones sectarias. Además, el Consejo ya había declarado a la Young Mens' Christian Association de Inglaterra que la Internacional no reconocía las secciones teológicas”.
Es decir, la Alianza había fingido disolverse para aparecer a continuación bajo el disfraz de “Sección de Ateos Socialistas” (¡¡¡).
La conspiración de Bakunin seguía y había tomado como eje la Federación Romanche donde tenía (junto a España e Italia) una cuerda de adeptos. Desde la base de operaciones de La Chaux-de- Fonds, la Alianza de Bakunin no cesaba de montar un escándalo tras otro para desorganizar la Internacional y paralizar a su Consejo General con constantes requerimientos. Uno de ellos fue que un delegado de Alianza, Robin, insistió sin descanso en que el Consejo General convocara una Conferencia privada para definitivamente dar la razón a la “Federación del Jura” (el reducto de Bakunin alrededor de La Chaux-de-Fonds) contra la Federación Romanche.
Como el Congreso de Basilea había marcado la imposibilidad de tomar la AIT “desde arriba”, Bakunin emprende ahora la política “desde abajo” utilizando a sus adeptos como impulsores de todo tipo de “secciones” con un funcionamiento “autónomo” y que defienden las más fantasiosas alternativas como remedio para los males del mundo.
El Consejo General ve en toda esta agitación dos peligros políticos fundamentales.
La desorganización de la AIT
La AIT se ve dislocada por una caótica proliferación de grupúsculos cada cual enarbolando una bandera diferente. Además, estos grupúsculos en manos de Bakunin y la Alianza se dedicaron desde el principio al hostigamiento al Consejo General recurriendo a los “argumentos” más disparatados. Por ejemplo, el supuesto “pangermanismo” del Consejo General. Así, un órgano de prensa creado a la carrera por los amigos de Bakunin en Suiza, la Revolución Social, “creyó oportuno encender el fuego del odio nacional incluso en la Internacional. Según él, el Consejo General era un comité alemán, dirigido por un cerebro bismarckiano” ».
La agitación anti – germánica prosiguió con una acción vergonzosa. Una “sección de emigrados de la Comuna” montada en Londres con provocadores policiales como Pyat, se dedicó a la denigración de los militantes obreros alemanes que se habían opuesto a la guerra franco – prusiana “La Conferencia de Londres había aprobado la conducta de los obreros alemanes durante la guerra. (...) Ocho días después, el 20 de noviembre de 1871, quince miembros de la "sección francesa de 1871" insertaron en Qui vive! una "protesta" llena de insultos contra los obreros alemanes y denunciaron la resolución de la Conferencia como prueba irrefutable de la "idea pangermánica" que poseía el Consejo General.Por su parte, toda la prensa feudal, liberal y policíaca de Alemania aprovechó con avidez este incidente para demostrar a los obreros alemanes la inutilidad de sus sueños internacionales” .
Es importante señalar que todas las calumnias e insidias que hacían circular los adeptos de la Alianza encontraban inmediatamente eco en los órganos de prensa burgueses: “ Señalemos de paso que el Times, ese Leviatán de la prensa capitalista, el Progrès (de Lyon), periódico de la burguesía liberal, y el Journal de Genève, periódico ultrarrevolucionario, acusaron a la Conferencia de los mismos reproches y utilizaron casi los mismos términos que los ciudadanos Malon y Lefrançais” .
La resurrección de las sectas
Toda la agitación bakuninista de creación de secciones sectarias dentro de la AIT hacía retroceder al movimiento obrero a una época ya superada de sus primeros pasos (1800-1848) dominada por las sectas. “La primera fase de la lucha del proletariado contra la burguesía está marcada por el movimiento sectario. Tuvo su razón de ser en una época en que el proletariado aún no estaba suficientemente desarrollado para actuar como clase. Los pensadores individuales critican los antagonismos sociales y proponen soluciones fantásticas que los obreros no tienen más que aceptar, propagar y poner en práctica. Por su propia naturaleza, las sectas formadas por estos iniciadores son abstencionistas, ajenas a cualquier acción real, a la política, a las huelgas, a las coaliciones, en una palabra, a cualquier movimiento general. La masa del proletariado permaneció indiferente o incluso hostil a su propaganda. Los obreros de París y de Lyon no querían a los saint-simonianos, a los fourieristas, a los icarianos, más de lo que los cartistas y los sindicalistas ingleses querían a los owenistas. Para que la fundación de la Internacional fuera posible, el proletariado tenía que haber superado esta fase” ».
Contra esta vuelta atrás, animada por Bakunin y su multiplicación de secciones sectarias, la AIT es “ la organización real y militante de la clase proletaria en todos los países, unida en su lucha común contra los capitalistas, los terratenientes y su poder organizado en el Estado.Por eso los estatutos de la Internacional sólo reconocen simples sociedades "obreras", que persiguen todas el mismo objetivo y aceptan todas el mismo programa, que se limita a esbozar los rasgos principales del movimiento proletario y deja su desarrollo teórico al impulso dado por las necesidades de la lucha práctica, y al intercambio de ideas que tiene lugar en las secciones, admitiendo indistintamente en sus organismos y en sus Congresos todas las convicciones socialistas”
Hemos recordado quién era Bakunin, su trayectoria y la acción de sabotaje y desorganización que había llevado a cabo dentro de la AIT. Este trabajo de destrucción socavaba desde dentro la Internacional. Esta tenía que organizar su defensa y esta defensa pasaba por:
Denunciar la conspiración parásita de Bakunin y su Alianza
Afirmar los principios organizativos de la AIT
Tomar las medidas necesarias para defenderla contra el asalto organizado por Bakunin
Esta fue la obra del congreso de La Haya celebrado en septiembre de 1872: toda la AIT se unió contra 3 años de incesante intriga que le impedían cumplir sus objetivos y la llevaban a la parálisis y la destrucción.
El artículo de la TCI ve las cosas de una manera antagónicamente diferente:
Estima que había “divergencias políticas” entre Marx y Bakunin: “Marx aceptaba que la Primera Internacional, como organización, podía quedar obsoleta con el desarrollo de la lucha de clases, mientras que para Bakunin la Primera Internacional era el embrión de la sociedad futura. Bakunin, aunque inicialmente aprobaba el aumento de poderes del Consejo General, llegó a la conclusión de que debía reducirse a una simple oficina de correspondencia y estadística entre secciones autónomas. Marx, que veía en el Consejo General un medio para centralizar la acción hacia un objetivo común, respondió que prefería votar por la abolición del Consejo General antes que por un Consejo General que sólo fuera un buzón. Estos eran sus diferentes planteamientos básicos, y eran incompatibles. Pronto se vulgarizaron en un conflicto entre "centralistas" y "federalistas" (distinción que Engels rechazó públicamente)”
Ya hemos puesto en evidencia que ese “debate” era una maniobra instrumental para destruir la Internacional. Que en el seno de la Internacional existían diferentes visiones sobre la centralización, sobre la función de la organización, sobre las medidas para llegar al comunismo, eso era evidente. Pero para ello la Internacional tenía unos Estatutos que propiciaban el debate, como dijo Engels, “Marx ponía toda su confianza en el desarrollo intelectual de la clase obrera, fruto obligado de la acción conjunta y de la discusión. Los sucesos y vicisitudes de la lucha contra el capital, y más aún las derrotas que las victorias, no podían menos de revelar al proletariado militante, en toda su desnudez, la insuficiencia de los remedios milagreros que venían empleando e infundir a sus cabezas una mayor claridad de visión para penetrar en las verdaderas condiciones que habían de presidir la emancipación obrera”8
Las intrigas, los cambios repentinos e inexplicados de posición, las calumnias, las organizaciones secretas, toda la práctica desde 1868 de Bakunin y sus fieles, no hacían otra cosa que impedir el debate pues explotaban esas divergencias para sus fines inconfesables, las mezclaban con tensiones personales e intereses espurios, las enconaban y hacían imposible su clarificación. No era debate lo que buscaban, sino desorganización, división y enfrentamiento dentro de la AIT.
La TCI da a entender que Marx y “sus partidarios” utilizaron métodos y alianzas turbias en su lucha contra Bakunin: “Por varias razones, fue un feo final para las encuestas9. Al menos uno de los miembros del comité que investigaba la Alianza resultó ser más tarde un espía bonapartista. Y para reforzar el caso contra Bakunin, el comité especial también le acusó de robo e intimidación. Esto se refería a que Bakunin había recibido el anticipo para traducir El Capital, pero no completó el proyecto ni devolvió el dinero. Sin embargo, fue Nechayev, probablemente sin el conocimiento de Bakunin, quien amenazó entonces al editor con violencia”
Así pues, los “partidarios de Marx” hicieron cosas “feas” y se habrían dejado llevar por la antipatía hacia Bakunin lanzando en su contra acusaciones injustas. Esto no es así, fue todo el congreso quien adoptó como punto principal del orden del día la investigación sobre las actividades de la Alianza. Esta decisión fue apoyada activamente por proudhonianos y otras tendencias de orientación anarquista. El Congreso de La Haya no era una lucha entre “autoritarios marxistas” contra “libertarios bakuninistas”, sino un combate para la defensa de la organización. Como dice un artículo nuestro “El Congreso –a excepción de la minoría bakuninista– apoyó rotundamente las conclusiones de la Comisión. En realidad, la Comisión sólo solicitó tres expulsiones: las de Bakunin, Guillaume y Schwitzguebel, y sólo las dos primeras fueron aceptadas por el Congreso, desmintiendo así la falacia de que la Internacional pretendía eliminar, por medios disciplinarios, una minoría incómoda. Las organizaciones revolucionarias, en contra de las acusaciones que lanzan anarquistas y consejistas, no tienen ninguna necesidad de tales medidas, y no temen, sino que, por el contrario, tienen el máximo interés en la más completa clarificación a través del debate. De hecho, sólo recurren a las expulsiones en casos muy excepcionales de grave indisciplina y deslealtad. Como señaló Johannard en La Haya: “la expulsión de la AIT es la condena más grave y deshonrosa que pueda caer sobre un hombre; los expulsados ya no podrán pertenecer jamás a una asociación honorable” (p. 171)”.
El objetivo no era la persona de Bakunin, sino su política y sobre todo la denuncia de la organización secreta que había montado, “una Internacional dentro de la Internacional”, eran sus métodos lo que se quiso denunciar y erradicar. Lo que estaba en juego en el congreso de La Haya no era ver si ganaban los partidarios de Marx o los partidarios de Bakunin, sino afirmar los principios organizativos de la Internacional. Una organización comunista no puede funcionar sin principios claros de organización y militancia. Este es el quid de la cuestión que el artículo de la TCI ignora de forma escandalosa.
Aplastada la Comuna de Paris, la AIT se encontraba en una situación muy peligrosa: “Julio Favre pedía a todos los gobiernos, incluso al inglés, la extradición de los refugiados [de la Comuna de París] como criminales de derecho común; Dufaure proponía a la asamblea rural una ley poniendo a la Internacional en la ilegalidad; en Suiza, un refugiado de la Comuna estaba en prisión preventiva, esperando la decisión del Gobierno federal sobre la demanda de extradición; la caza de internacionalistas era la base ostensible de una alianza entre Beust y Bismarck, cuya cláusula dirigida contra la Internacional se apresuró a adoptar Víctor Manuel; el Gobierno español, poniéndose por completo a disposición de los verdugos de Versalles, obligaba al Consejo federal de Madrid a refugiarse en Portugal; en fin, el primer deber de la Internacional era apretar sus filas y recoger el guante arrojado por los gobiernos”.
El ataque generalizado de los gobiernos europeos era apoyado dentro de la AIT por la quinta columna bakuninista, “el apoyo que la reacción europea encuentra en los escándalos provocados por esta sociedad, en un momento en que la Internacional atraviesa la crisis más seria que ha conocido desde su fundación, obliga al Consejo General a hacer la historia de todas estas intrigas”. La Alianza y sus maquinaciones eran una amenaza total contra la AIT, uno de los miembros de la Alianza, lugarteniente de Bakunin, Guillaume, llegó a decir con desparpajo que: “Todo miembro de la Internacional tiene todo el derecho a unirse a cualquier sociedad secreta, incluso a la masonería. Cualquier investigación sobre una sociedad secreta equivaldría simplemente a una denuncia ante la policía” (Nicolaievsky, Karl Marx).
Desde los albores del movimiento obrero la burguesía ha llevado una guerra a muerte contra sus organizaciones comunistas, tanto cuando son grandes y poseen una gran influencia, como cuando son minúsculas y apenas tienen calado en la clase. La Liga de los Comunistas, una vez disuelta, no fue olvidada por la burguesía que montó contra sus militantes el monstruoso Proceso de Colonia (1852) Del mismo modo, Marx personalmente, fue objeto de una campaña de calumnias orquestada por Herr Vogt, lo que le obligó a un año de trabajo para refutarlas10.
La experiencia de la AIT y la de los últimos 40 años de la Izquierda Comunista, arroja luz sobre otro medio de la guerra de la burguesía contra las organizaciones revolucionarias: utilizar fuerzas que no son directamente creadas por ella, pero que por su odio ciego a las organizaciones comunistas y lo que representan, actúan admirablemente a favor de la burguesía. Este es el caso de los parásitos: “El Congreso de La Haya demostró que la Alianza bakuninista no actuaba por su cuenta, sino como un auténtico centro coordinador de toda la oposición parásita, que, apoyada por la burguesía, actuaba contra el movimiento obrero”.
En Estados Unidos, la Alianza recibió el apoyo de un grupo siniestro, de orientación espiritista, el de Victoria Woodfull quien según una intervención de Marx en el Congreso de La Haya: “El mandato de West está firmado por Victoria Woodhull quien, desde hace años, intriga para conseguir la presidencia de los Estados Unidos, es la presidente de los espiritistas, predica el amor libre, tiene negocios bancarios, etc. (...) Publicó el famoso llamamiento a los ciudadanos norteamericanos de lengua inglesa, en el que se acusaba a la AIT de un sinfín de atrocidades, y que provocó la creación, en dicho país, de varias secciones sobre unas bases similares. En éste (llamamiento) se habla, entre otras muchas cosas, de libertad personal, libertad social (amor libre), moda en el vestir, sufragio femenino, lengua universal, etc. (...) Estima que la cuestión de la mujer debe tener prioridad sobre la cuestión obrera, y se niega a reconocer a la AIT como una organización de trabajadores” (intervención de Marx, p. 133).
También el parasitismo alemán, es decir los lassalleanos que habían sido expulsados de la Asociación para la educación de los obreros alemanes de Londres, se sumaron a esta red internacional del parasitismo, a través del mencionado Consejo universal federalista de Londres, en el que participaban junto a otros enemigos del movimiento obrero tales como los masones radicales franceses, y los mazzinistas de Italia (…) En Italia, por ejemplo, la burguesía puso en marcha la Societa universale dei razionalisti que, bajo la dirección de Stefanoni, se dedicó a atacar a la Internacional en dicho país. Su prensa publicó las calumnias de Vogt y los lassalleanos alemanes contra Marx, y defendió ardientemente a la Alianza de Bakunin.
“El objetivo de toda esta red de falsos revolucionarios no era otro que difamar a los miembros de la Internacional, como hace la prensa burguesa, a la que ellos mismos inspiran. Y, para mayor vergüenza, lo hacen apelando a la unidad de los trabajadores” (Intervención de Duval, p. 99).
Las lecciones del congreso de La Haya son contundentes:
La historia ha mostrado que cada vez que el proletariado da un paso en la construcción de sus organizaciones comunistas, la burguesía impulsa (o estimula) la formación de organizaciones espurias que tratan de combatir ese paso. Frente a la formación de la Primera Internacional, los medios burgueses dieron nacimiento a la Liga por la Paz y la Libertad. Ante el fracaso de esta, la iniciativa de Bakunin de infiltrarse en la AIT fue jaleada por los medios burgueses. Contra el congreso de formación de la 2ª Internacional en 1889, los posibilitas franceses -con el apoyo de la burguesía- montaron un congreso paralelo; la constitución de la Tercera Internacional fue combatida con la formación apresurada de la “Internacional dos y medio”
Bakunin y la Alianza eran un medio de división, desorganización y enfrentamiento dentro de la AIT
Sirvió de centro de reagrupamiento de todas las fuerzas que aparentando “oponerse a la sociedad capitalista” tenían como principal objetivo destruir la organización que luchaba de la forma más consecuente contra el capitalismo: la AIT
La burguesía utilizó la quinta columna que era la Alianza para sus fines represivos de aplastar la AIT. Al aplastamiento de la Comuna con más de 30000 muertos se unió la tentativa de aplastar la Internacional proletaria.
La AIT se defendió afirmando los principios proletarios de organización y funcionamiento, nombrando una comisión de investigación para poner al desnudo la conspiración de Bakunin y su alianza.
Estas lecciones son echadas al cubo de la basura por el artículo de la TCI quien saca como conclusión: “Tras una tumultuosa sesión, Bakunin fue expulsado por mayoría y, a partir de entonces, las tendencias rojas y negras del movimiento obrero tomaron caminos separados”.
¡No hubo una escisión entre la “tendencia roja” y la “tendencia negra”! No hubo un contencioso entre Marx y Bakunin, ni las diferencias políticas o de concepción organizativa fueron la causa de la escisión en la AIT, el verdadero problema fue la conspiración parasita de Bakunin contra la Internacional y lo que hizo el trascendental Congreso de La Haya en 1872 fue defender la organización contra esta conjura destructiva.
Vemos pues que la TCI no hace el artículo sobre el congreso de La Haya para recuperar y alimentar la memoria histórica del proletariado. Si ese hubiera sido su objetivo debía haberse basado en los documentos del propio Congreso que no cita en ningún momento. Según el propio artículo el objetivo es: “En esta coyuntura histórica crucial, en la que cada día que el capitalismo sigue sobreviviendo es una amenaza para la existencia misma de la humanidad, hacemos un llamamiento a todos los que se consideran anarquistas dedicados a la lucha de clases para que reconsideren cómo han cambiado las cosas en ese largo camino hacia la autoemancipación de la clase obrera desde hace 150 años”
Aquí hay una trampa, el anarquismo es un pantano donde coexisten muchas tendencias políticas. Las mayoritarias son claramente burguesas, apoyan la guerra de Ucrania y sostienen posiciones como la liberación nacional del pueblo kurdo de Rojava11. Solamente una minoría defiende posiciones situadas en el campo del proletariado. El artículo no se dirige a esta minoría, sino que con un evidente oportunismo se dirige a “los anarquistas en general” y para tenerlos contentos blanquea a Bakunin, oculta su conspiración anti- organizativa, denigra a Marx y oculta las lecciones que la AIT sacó.
Hay dos rotundas manifestaciones de oportunismo en este comportamiento. El primero el de preconizar una “discusión” con el anarquismo ocultando que la mayoría de este medio está claramente configurado por organizaciones burguesas. El segundo, aún más grave, es el blanqueamiento de personajes como Bakunin y sus métodos que, como la AIT puso en evidencia, son incompatibles con las organizaciones comunistas.
Desde luego, debería ser la propia TCI quien explicara los motivos de su artículo, sin embargo, no se nos oculta otro motivo que se desprende de su actual colaboración a través de los comités NWBCW con los parásitos y, peor aún, soplones y parapoliciales, de la GIGC. Resulta evidente que, además del flirteo descarado con el anarquismo, el artículo sobre Bakunin sirve igualmente para blanquear los comportamientos de la GIGC, otorgarle una “legitimidad”, lo cual es sencillamente escandaloso.
Falsificar las auténticas lecciones del congreso de La Haya, blanquear a Bakunin, dar legitimidad a los soplones parásitos de la GIGC, flirtear con el anarquismo… ¿Hasta donde va a llegar la TCI es su oportunismo?
C.Mir 24-08-23
1 Tendencia Comunista Internacional
2 Resulta muy llamativo como el artículo considera las raíces de la AIT: Mientras tanto, en Londres, el levantamiento polaco y la Guerra de Secesión estadounidense impulsaron la fundación de la Primera Internacional en 1864. ¡Es increíble que una organización que se dice de Izquierda Comunista vea así los orígenes de la AIT!, ¡No lo ve como expresión del movimiento obrero, sino como resultado de la revuelta en Polonia o la guerra civil americana! Esto difiera radicalmente de la apreciación de Marx y Engels sobre el origen de la AIT
3 Del texto de la AIT Las pretendidas escisiones de la Internacional, mientras no se diga lo contrario las citas proceden de este documento.
4 Para analizar esta noción ver Cuestiones de organización, IV - La lucha del marxismo contra el aventurerismo político | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [5]
5 Sobre Lassalle ver Lassalle y Schweitzer: La lucha contra los aventureros políticos en el movimiento obrero | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [6]
6 Ver Atacar a la CCI: la razón de ser del GIGC | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [7] y Un comité que lleva a los participantes a un callejón sin salida | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [8]
7 Hay que señalar que Richard y Blanc eran agentes bonapartistas que ofrecieron a Luis Bonaparte ¡ser el emperador de los obreros!
8 Prólogo a la edición alemana del Manifiesto Comunista de 1890
9 Pensamos que se refieren a la comisión de investigación que hizo el congreso de La Haya sobre el comportamiento de Bakunin y su Alianza
10 Ver El caso Vogt: el combate de los revolucionarios contra la calumnia (I) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [9] y El caso Vogt: el combate de los revolucionarios contra la calumnia (II) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [10]
11 Ver Los anarquistas y el imperialismo kurdo | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [11]
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La inestabilidad política burguesa, que ha llevado a un escenario de pugnas internas descarnadas en las últimas elecciones, hace ver que la clase dominante en Ecuador, como en el mundo al estar dominada por la tendencia del “cada uno a la suya”, es incapaz de asegurar la cohesión social, mientras avanza la descomposición. “Entre las características más importantes de la descomposición de la sociedad capitalista, hay que subrayar la creciente dificultad de la burguesía para controlar la evolución de la situación en el plano político. La base de este fenómeno es, claro está, que la clase dominante cada día controla menos su aparato económico…”1
La ola de violencia que azota a Ecuador expresa la fractura política dentro de la burguesía. La operación de las mafias mexicanas, así como las italiana, albanesa y china, para llevar a cabo sus millonarios negocios y sus sangrientos combates, requieren de relaciones y acuerdos entre los capos de la droga y los sectores de la burguesía, lo mismo con aquellos que se encuentran en las estructuras del poder civil, de las presentes en las fuerzas represivas, es decir, policías o militares, pero también con empresarios “respetables”. De esta manera la burguesía, dividida en grupos, avanza vigilando cada uno sus intereses y en una disputa de “todos contra todos”, en la que son asuntos cotidianos la corrupción, las traiciones y por supuesto los asesinatos. El hecho de que estas disputas llegaran al asesinato de un candidato a la presidencia, revela la magnitud del pudrimiento social que se vive en Ecuador (como en el conjunto de los países de la región); en otras palabras, Ecuador es otro ejemplo de que el torbellino de la descomposición engulle a la misma burguesía.
En medio de las elecciones anticipadas para designar al presidente que dirija las riendas del Estado Ecuatoriano, se da el asesinato a un candidato que al igual que los demás contendientes, representaba los intereses de alguna facción burguesa. El asesinado Fernando Villavicencio, no era un candidato “puntero”, según las encuestas, aparecía en sexto lugar, pero era una ficha clave en el entramado de corrupción dentro del putrefacto régimen ecuatoriano, debido a que fue parte de la comisión de fiscalización, comisión que, en el marco de la disputa de los grupos de la droga, evidenció alguno casos de corrupción y vinculaciones con el narcotráfico de personajes de la política ecuatoriana, lo que puede aparentar que su ajusticiamiento se debe a su valentía y honestidad, sin embargo habrá que considerar que en ese accionar mientras denuncia a personajes de un grupo, encubre a las prácticas y relaciones de otra de las agrupaciones mafiosas.
Los medios de comunicación y los partidos políticos de la burguesía presentan este hecho como un crimen “contra la democracia”. Bajo este discurso no solo ocultan que el crimen fue producto de las disputas burguesas, sino además reaniman la vieja campaña en la que presentan a la democracia como la única alternativa política para los explotados.
Es un hecho que el crimen organizado opera desde el Estado, los cárteles de la droga están fundidos en las estructuras del Estado, sin embargo, no hay un orden en su actuación, cada facción mafiosa se asocia con un gobierno local o con alguna instancia estatal y al defender sus intereses produce una guerra de todos contra todos. Por ejemplo, el actual presidente Guillermo Lasso y su entorno más cercano han sido señalados de tener acuerdos con la Mafia Albanesa. Fernando Villavicencio por su posición política dentro de la Asamblea Nacional (donde fue presidente de la Comisión de Fiscalización), no sólo estaba al tanto de todo esto, sino también, actuó protegiendo, ocultando y desviando la atención de la prensa para otro lado, con el afán de salvaguardar los intereses de Guillermo Lasso.
Ante esta situación, el gobierno norteamericano se colocó a la cabeza de esa campaña de “promoción de la democracia”, el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken en una rueda de prensa rechazó este asesinato y lo llamó abiertamente un ataque a la democracia, ofreciendo su ayuda al gobierno de Guillermo Lasso para encontrar a los culpables, mostrando así su interés por contener un poco la extensión de las consecuencias ante los hechos sucedidos y ampliar su presencia dominante en la zona para cerrar el paso al avance económico y político de sus opositores chinos y rusos, que encuentran en Ecuador por su posición geoestratégica, su sistema monetario dolarizado, un puerto de distribución de drogas y lavado de activos, una zona para la extracción de minerales, tierras y petróleo.
La violencia de los grupos del narcotráfico es un problema cotidiano que enfrenta la población en Ecuador, pero, otra fuente de violencia no menos feroz que azota a los explotados es la crisis: entre la pandemia y la violencia de los grupos de crimen organizado suman hasta la fecha alrededor de 50,000 muertes entre hombres, mujeres y niños2.
A este horror hay que sumar los más de 25,000 ecuatorianos que han cruzado la peligrosa selva del Darién en el primer semestre del año 2023 y que más de 7 millones de personas viven con menos de 3 dólares al día… Ese es el Ecuador de hoy, hundido en la pobreza, el desempleo y la violencia.
Para los medios de comunicación de toda laya, para los economistas, sociólogos y politólogos, para todas las organizaciones políticas de derecha, de izquierda, para los sindicatos, organizaciones sociales: veganos, ecologistas, GLBTIQ+3, CONAIE4, FENOCIN5, etc., la única explicación que presentan es culpar al gobierno de Rafael Correa o a los gobiernos de Moreno y Lasso. De esta forma con la simplificación de la confrontación entre correístas y anticorreístas, la burguesía dibuja una falsa disyuntiva para los explotados: progresismo o neoliberalismo. Se pretende así, encubrir el atolladero histórico en que está metido el modo de producción capitalista, la crisis económica, y la imposibilidad de que la burguesía encuentre una salida.
Ecuador junto al resto de los países del mundo vive y sufre las consecuencias de la crisis económica abierta del capitalismo destapada a finales de los años 60 del siglo XX.
Un país en donde la economía se nutre por la vía de las remesas de los migrantes, por el agresivo endeudamiento público y privado, por el lavado de activos provenientes de la corrupción y el narcotráfico. Donde más de 189,000 personas entre los años 2021 a 2022, han salido del país, sumándose a las grandes migraciones a nivel mundial por factores propios de la descomposición: hambruna, violencia, guerras, desempleo. Donde los servicios sanitarios y el sistema educativo están en condiciones críticas (en el ciclo educativo del año 2022 al 2023, 56,675 estudiantes no se matricularon en la región Sierra Oriente). En donde hay un constante incremento en los precios de los alimentos… este avance de la miseria, de la explotación y la violencia intensa, es solo un indicativo de lo que el capitalismo puede ofrecer a la humanidad entera.
“De manera que, si la crisis es expresión del mismo capitalismo, los trabajadores para enfrentarla NO pueden ni deben unirse con la burguesía, ni ser más productivos, sumisos y competir con sus hermanos de clase, la única salida que tienen es la lucha, en la que unifiquen sus fuerzas con todos los trabajadores en activo y en desempleo que sufren los ataques y degradan sus condiciones de vida. Pero para que esta pueda expresar todo su poder deberá de pasar por encima y en contra de los sindicatos y los partidos de la burguesía, de todos los colores y caretas, que buscan encasillar el descontento en la imploración de ‘mejores’ gobernantes o ‘mejores’ políticas. La crisis pone al desnudo que el capitalismo no puede ofrecer sino mayor explotación y miseria, pero también revela de forma más clara que la única salida se encuentra en su destrucción, y el proletariado es la única clase capaz de hacerlo y sobre sus ruinas construir una verdadera comunidad humana6.
Toda la violencia desatada en Ecuador es un síntoma de enfermedad y de podredumbre del sistema. Los trabajadores se encuentran en medio de un fuego cruzado, violencia irracional y mortal contra ellos. Ninguna facción representa una alternativa para los explotados, ni correístas, ni anticorreístas, ni izquierda, ni derecha. La explotación que viven diariamente los trabajadores, el temor que imponen a la población con la guerra de grupos del narco o la represión con la que responden los gobiernos, es lo único que puede ofrecer la burguesía a los trabajadores.
El proletariado, por supuesto, no debe dejarse atrapar en las pugnas burguesas donde solo es carne de cañón sino que tiene que ir mas allá y luchar contra los ataques económicos, la explotación y represión mediante sus luchas por reivindicaciones salariales, por mejores condiciones de vida, como ya lo están mostrando las huelgas desde hace más de un año en Europa y también en los Estados Unidos que han estado recordando lecciones fundamentales para la lucha obrera en todo el mundo.
Internacionalismo Ecuador, septiembre-2023
1 https://es.internationalism.org/revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo [14]
2 https://es.internationalism.org/content/4559/en-guayaquil-ante-una-crisis-sanitaria-el-capitalismo-provoca-muerte-y-dolor [15]
3 Gays, lesbianas, Transexuales (GLBTIQ+)
4 Confederación Nacional de Indígenas del Ecuador (CONAIE)
5 Federación Nacional de Indígenas y Negras (FONOCIN)
6 https://es.internationalism.org/revolucion-mundial/200901/2455/la-agudizacion-de-la-crisis-muestra-que-el-capitalismo-solo-ofrece-ma [16]
Como hemos denunciado en “Ni Israel ni Palestina ¡Los obreros no tienen patria!”1: “En todo el mundo, la burguesía nos llama a elegir bando. Por la resistencia palestina a la opresión israelí. O por la respuesta israelí al terrorismo palestino”. Elegir campo en las guerras imperialistas significa que el proletariado renuncia a su autonomía de clase, se convierte en carne de cañón de las matanzas y se ve atrapado en el engranaje que lleva a la destrucción de la humanidad.
En esa empresa de hacernos esclavos de las guerras, las prédicas de los gobiernos o de los grandes partidos, de derecha o de izquierda, resultan poco convincentes para un buen número de trabajadores, de ahí que la burguesía necesite el concurso de grupos de extrema izquierda, sindicalistas “radicales” etc., para rematar nuestro alistamiento para la guerra.
“¡Solidaridad internacionalista con el pueblo palestino!” es la consigna del momento de la extrema-izquierda de la burguesía. Como decimos en un reciente artículo denunciando la propaganda guerrera de la CNT francesa, ‘los izquierdistas son los peores y más taimados belicistas. Utilizan el lenguaje “marxista” y todo tipo de contorsiones para intentar que los proletarios acepten no sólo apoyar a un bando en los conflictos imperialistas, sino también, cuando sea posible, alistarlos como carne de cañón’2.
En España este tipo de grupos hacen por supuesto su papel también para la burguesía, aplicando distintas variantes más o menos descaradas de la misma burla: invocar un falso “inter-NACIONALISMO” junto con un “derecho de los pueblos a su autodeterminación”. Su objetivo, enterrar la perspectiva proletaria y poner en su lugar una visión burguesa de las “luchas de los pueblos”.
Los malabares que usan para llegar a ese punto son ligeramente distintos, de modo que puedan cubrir las diferentes vías de reflexión que se produzcan entre los trabajadores a raíz del desarrollo cada vez más descontrolado de la guerra imperialista, que amenaza con agravar aún más el torbellino de efectos destructivos por los que el capitalismo hunde a la sociedad cada vez más en un pudrimiento generalizado3.
El grupo trotskista El Militante-Izquierda Revolucionaria4 invoca un nacionalismo más descarado que los otros dos a los que nos referimos aquí, gracias a su reconocida trayectoria de “defensa de patrias socialistas”, proclamando el “derecho del pueblo palestino a la autodefensa armada” y de los oprimidos a construir una Palestina socialista.
La CGT5, por su parte, defiende sin disimulo un Estado Palestino6 y llama a una serie de peticiones para el Estado español, como por ejemplo “ni un euro de nuestro país para esta guerra de agresión y ocupación” o “la ruptura de relaciones con Israel hasta que no se retire del suelo palestino”.
Por otro lado, está la CNT7 que, más precavida que la CGT, se contorsiona algo más para salvar sus apariencias supuestamente “anti-estatistas”. Así, rechaza la idea de un Estado Palestino y se “solidariza” con aquellos “trabajadores, personas y gente con iguales derechos” que sufren la guerra, al tiempo que incita a una desobediencia civil antimilitarista. ¡Qué rica es la vida espiritual de la CNT! Aunque procura no mojarse demasiado, se asegura de introducir alusiones al colonialismo, al apartheid, y “este tipo de sistemas y prácticas”. Esto prepara el terreno para que las CNTs locales, como por ejemplo las de Aragón-Rioja, la de Córdoba, o la de la región de Barcelona (esta última con más mesura en sus palabras), se lancen ya, pasado el apuro de las apariencias, de lleno a la orgía nacionalista de “solidaridad con palestina”, de “la libertad de los pueblos de autodefenderse y desarrollarse sin opresión estatal o extranjera”. Y por si no fuera ya suficiente, se muestran indignados ante la injusticia de que se “equipare a un estado invasor con uno invadido”, y comprensivos ante “la reacción de HAMAS que refleja la perdida de la moralidad de la causa de los justos (…) es triste que los justos pierdan la moral, pero es el reflejo del sufrimiento, la miseria, la barbarie y el odio que genera la guerra perpetrada por Israel”.
Cabe mencionar también que estos grupos, para mofarse aún más de los trabajadores, no dudan en usar una vez más el comodín del antifascismo contra el ‘mal mayor’ fascista.
Este arte que tienen para vender la guerra imperialista8 tiene como objetivo inocular una segunda vía democrática de alistamiento de los trabajadores a una política burguesa, que niega y deforma nuestra lucha como clase. Esta vía complementa y no contradice en absoluto la vía de defensa de Israel contra el terrorismo, o la vía intermedia de la supuesta búsqueda de un “mutuo acuerdo”.
Dicho todo esto, habrá todavía quien nos señale como demasiado duros con estos pobres defensores de los oprimidos. Ya que hablan también de defender a la clase obrera ¿no estarían a fin de cuentas en nuestro mismo lado de la barricada? ¿Se trata acaso de que estos grupos estén siendo envenenados por la orgía de “defensa de la liberación nacional”, como quisieran ilusionarse algunos grupos del medio auténticamente proletario? Tajantemente, ¡NO! Este tipo de grupos izquierdistas están completamente integrados en el Estado y tienen una amplia hoja de repugnantes servicios contra la clase obrera.
El Militante es uno de los múltiples herederos de la variante izquierdista del trotskismo. Como decían nuestros antecesores de Internationalisme en 1947 “toda la historia del trotskismo de vueltas en torno a la ‘defensa’ de algo (…) buscando desesperadamente una causa o víctima cuya defensa podrían tomar (…) el proletariado no debería ponerse como clase frente a todo el capitalismo sino que aliado sucesivamente a distintas facciones políticas de la burguesía, el proletariado eliminará a unas facciones, llegando así, por etapas, poco a poco, a debilitar a la burguesía (…) En 1939 la Alemania de Hitler ataca Polonia. ¡Adelante en defensa de Polonia! Pero ocurre que el "Estado obrero" ruso también ataca Polonia, también guerrea con Finlandia y arranca por la fuerza territorios a Rumania. Eso desorientó un poco a los cerebros trotskistas”.
Para comprobar las innumerables defensas que los trotskistas tuvieron que cargar sobre sus hombros ¡y tan solo hasta 1947! recomendamos los dos artículos de Internationalisme que re-publicamos en nuestra Revista Internacional bajo el título “¿Qué diferencia hay entre los revolucionarios y el trotskismo?”9.
El Militante es parte de esta tendencia histórica de la burguesía decadente y repite una vez más lo que ha hecho siempre contra el proletariado, inocular el nacionalismo con argumentos “radicales”10.
Para ser breves, no entraremos aquí en la careta rota que se ha puesto la CGT, ya que en esta ocasión no se ha molestado en disimular ni siquiera la defensa de su país y del Estado Palestino. El proclamado “anti-estatismo” de la CNT, sin embargo, sí es algo más enrevesado (no necesariamente más inteligente porque cada uno de estos sindicatos cumple un papel frente a la clase, atrayendo hacia la lógica burguesa a un sector específico). Sin embargo, se trata del mismo “anti-estatismo” que empleó desde 1936 para alistar a los obreros en la guerra burguesa republicano-franquista, donde llamó a las elecciones en apoyo del Frente Popular y la Generalitat, aceptando incluso descaradamente cargos ministeriales para “la liberación de España a través de la lucha antifascista”. La CNT cumplió un papel imprescindible para la burguesía, del cual sigue presumiendo, inculcando una férrea confianza en el Estado en aquellos obreros que desconfiaban de los medios empleados ya por el PCE o el POUM, y así convertir los órganos autónomos creados por los obreros en brazos auxiliares del control militar del Estado. A través de la consigna de la autogestión obligaron a los trabajadores a aceptar los sacrificios de la guerra y a renunciar a luchar en su propio terreno para así “combatir el fascismo”11. Estos supuestos “anti-estatistas” no hacen más que deformar una y otra vez lo que verdaderamente es el Estado totalitario de la fase decadente del capitalismo y lo que realmente significa y requiere su destrucción por el proletariado para inaugurar un periodo de transición al comunismo.
Los grupos izquierdistas, que se pretenden del lado de los trabajadores, de obreros no tienen más que su amplia experiencia en guardar las apariencias para acabar arrastrándonos hacia una política burguesa de defensa del nacionalismo y la guerra, y distraer nuestra reflexión en un terreno de clase. Forman parte de una tradición de la burguesía decadente que se inauguró con la degeneración de la oleada revolucionaria de los años 1917s-1920s, y una contrarrevolución que, a través de las enrevesadas teorizaciones del estalinismo y sus satélites, se encargó sistemáticamente de mantener una cáscara “obrera” para deformar la teoría proletaria y arrastrar a los trabajadores bajo las banderas del “socialismo nacional”. Sus consignas políticas corresponden hoy tanto a la defensa de los intereses de ciertas facciones de la burguesía en el terreno imperialista, como en una gran medida a la necesidad de cada burguesía nacional de enfrentar y mistificar al proletariado.
El internacionalismo expresa, al contrario de lo que balbucean mentirosamente estos grupos, la unidad internacional de SOLO la clase obrera. Es la ÚNICA clase de la sociedad burguesa para la que es materialmente posible una solidaridad internacional verdaderamente antagónica al capitalismo y que puede ofrecer una perspectiva de futuro real a la sociedad. El llamado “internacionalismo de los pueblos” es una mentira e idealización absurda al servicio de una defensa nacional más o menos enmascarada. El internacionalismo es la expresión política de la unidad mundial de una clase explotada, desposeída, excluida de la sociedad civil, la cual es a la vez, revolucionaria y portadora del comunismo, por su condición material de clase mundial de productores asociados.
Opero, octubre de 2023
1 Ni Israel ni Palestina ¡Los obreros no tienen patria!, CCI octubre 2023. https://es.internationalism.org/content/5007/ni-israel-ni-palestina-los-obreros-no-tienen-patria [21]
2 L’anarchisme au service de la guerre, CCI octubre 2023. https://fr.internationalism.org/content/11208/lanarchisme-au-service-guerre [22]
3 Ver Los años 20 del Siglo XXI: La aceleración de la descomposición capitalista plantea abiertamente la cuestión de la destrucción de la humanidad | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [23]
4 “El Estado sionista prepara un genocidio en Gaza. ¡Solo la solidaridad internacionalista lo impedirá!” El Militante, octubre 2023. https://www.izquierdarevolucionaria.net/index.php/internacional/oriente-medio/13804-el-estado-sionista-prepara-un-genocidio-en-gaza-solo-la-solidaridad-internacionalista-lo-impedira [24]
5 “Israel declara el estado de Guerra tras el ataque de Hamas, el pueblo palestino sufre las consecuencias” CGT, octubre 2023 https://cgt.org.es/32807-2/ [25]
6 Habría que recordar que existen ¡dos estados palestinos! en este momento, el de Cisjordania bajo el control de la OLP y el de Gaza bajo la férula de Hamas. Ambos Estados defienden la explotación capitalista más brutal, bien sea como subcontratistas del Capital israelí, bien “autónomamente”. Tanto la OLP como Hamas han reprimido brutalmente las huelgas de sus “hermanos palestinos”.
7 “CNT ante el agravamiento de la guerra en Oriente Próximo”, CNT, octubre 2023 https://www.cnt.es/noticias/cnt-ante-el-agravamiento-de-la-guerra-en-oriente-proximo/ [26] ; Llamamientos de CNTs locales: “La CNT se adhiere a la concentración contra el genocidio en Gaza”, “Solidaridad con Palestina”, “Palestina libre, stop genocidio”: https://granollers.cnt.es/2023/10/15/comunicats-internacionalistes-sobre-el-conflicte-a-palestina/ [27] ; http://cordoba.cnt.es/content/solidaridad-con-palestina [28] ; https://aragon-rioja.cnt.es/concentracion-solidaridad-con-palestina/ [29]
8 "La política imperialista no es obra de un país o de un grupo de países. Es el producto de la evolución mundial del capitalismo en un momento dado de su maduración. Es un fenómeno internacional por su propia naturaleza, un todo inseparable que sólo puede comprenderse en sus relaciones recíprocas y del que ningún Estado puede escapar". Esto es lo que decía Rosa Luxemburgo hace casi un siglo en su famoso panfleto Junius. Independientemente del tamaño de sus ejércitos, de si hacen la guerra con machetes, cohetes o tanques ultrasofisticados, todos los Estados son imperialistas. También lo son los grupos aspirantes a tener un Estado como por ejemplo los movimientos kurdos, Hizbollah etc.
9 Internationalisme no 26, septiembre de 1947: ¿Qué diferencia hay entre los revolucionarios y el troskismo?, Revista Internacional nº 139. https://es.internationalism.org/revista-internacional/200910/2675/internationalisme-no-26-septiembre-de-1947-que-diferencia-hay-entr [30]
10 «El Militante»: Cómo inocular el nacionalismo con argumentos "radicales, Acción Proletaria nº 170. https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200512/350/el-militante-como-inocular-el-nacionalismo-con-argumentos-radicales [31]
11 Ver “Las bodas de sangre de la CNT con el Estado burgués”, en nuestra publicación España 1936, Franco y la República masacran al proletariado, basada ampliamente en la compilación de textos de BILAN, publicación de la Fracción Italiana de la Izquierda Comunista https://es.internationalism.org/cci/200602/758/1las-bodas-de-sangre-de-la-cnt-con-el-estado-burgues [32]
Con el nuevo estallido de barbarie en Israel/Palestina, nos vemos obligados a cambiar el enfoque de esta reunión pública, que inicialmente, pretendía concentrarse en la crisis ecológica. Tras la guerra en Ucrania, este nuevo estallido bélico confirma una vez más que la guerra desempeña un papel central en lo que hemos llamado el "efecto torbellino": la interacción acelerada de todas las diferentes expresiones de la descomposición capitalista, que plantea una amenaza creciente para la supervivencia misma de la humanidad. Es vital para los revolucionarios plantear una clara posición internacionalista contra todas las confrontaciones imperialistas que se extienden por el mundo.
Esto no implica ninguna subestimación del hecho de que la destrucción capitalista de la naturaleza es parte integrante de esta amenaza. En efecto, la intensificación de la guerra y del militarismo no puede sino agravar la crisis ecológica, del mismo modo que la profundización de esta última no puede sino alimentar las rivalidades militares cada vez más caóticas.
Tampoco significa que se haya perdido toda esperanza de futuro. El retorno de la lucha de clases que comenzó en Gran Bretaña hace más de un año, y que ahora está dejando su huella en Estados Unidos con una gran oleada de huelgas, demuestra que la clase obrera no está derrotada y que su resistencia contra la explotación contiene las semillas del derrocamiento revolucionario del actual orden mundial.
Todas estas cuestiones se debatirán en la próxima reunión.
La reunión será presencial en México y Madrid y al mismo tiempo por vía Internet
FECHA: sábado 4 de noviembre 2023
HORA: 10 mañana México 18 horas Madrid
LUGAR:
Los que deseen participar por Internet lo solicitan a nuestro mail [email protected] [38] y le enviamos el enlace hora y media antes.
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Este obrero estadounidense resume en una frase lo que está madurando en la conciencia de toda la clase obrera, en todos los países. Hace un año estalló en el Reino Unido el «verano de la ira». Al grito de «Enough is enough» («¡Ya Basta!»), los trabajadores británicos anunciaron la reanudación de la lucha tras más de treinta años de atonía y resignación.
Este llamamiento resonó más allá de las fronteras. Desde Grecia hasta México, huelgas y manifestaciones contra un mismo deterioro intolerable de nuestras condiciones de vida y de trabajo, se sucedieron a finales de 2022 y principios de 2023.
Y, a mediados del invierno, en Francia, se dio un paso más: los proletarios hicieron suyo ese "ya basta". Pero en lugar de multiplicar las luchas locales y corporativistas, aisladas unas de otras, fueron capaces de reunirse por millones en las calles. A la combatividad necesaria se añadió la fuerza de la masividad. Y ahora es en Estados Unidos donde los trabajadores intentan llevar la antorcha de la lucha un poco más lejos.
Un auténtico apagón mediático rodea al movimiento social que actualmente está incendiando la primera potencia económica mundial. No es de extrañar. Pues en un país asolado desde hace décadas por la pobreza, la violencia, la droga, el racismo, el miedo y el individualismo, estas luchas demuestran que es posible un camino completamente distinto.
En el corazón de todas estas huelgas alienta el impulso de una verdadera solidaridad obrera. Como declaraba ese mismo trabajador que hemos citado: «Estamos todos hartos: los temporales están hartos, los empleados con muchos años de antigüedad como yo estamos hartos... porque estos temporales son nuestros hijos, nuestros vecinos, nuestros amigos». Así es como los trabajadores cierran filas entre generaciones: los "viejos" no están en huelga sólo por sí mismos, sino sobre todo por los "jóvenes", que sufren condiciones de trabajo aún peores y salarios aún más bajos.
Poco a poco va creciendo un sentimiento de solidaridad en la clase trabajadora, a medida que nos damos cuenta de que «todos vamos en el mismo barco»: «Todos estos grupos no son movimientos separados, sino un grito de guerra colectivo: somos una ciudad de trabajadores: de cuello blanco o azul, sindicalizados y no sindicalizados, inmigrantes y nativos» (Los Angeles Times).
Por otra parte, las huelgas actuales en Estados Unidos abarcan mucho más que los propios sectores movilizados. «En el complejo de Stellantis en Toledo, Ohio, el comienzo de la huelga se vio saludado por multitud de vítores y toques de claxon» (The Wall Street Journal). «Las bocinas apoyan a los huelguistas frente a la planta del fabricante de automóviles en Wayne, Michigan» (The Guardian).
La actual oleada de huelgas tiene una importancia histórica:
- Guionistas y actores de Hollywood lucharon juntos por primera vez en 63 años;
- Las enfermeras del sector privado de Minnesota y Wisconsin han protagonizado la mayor huelga de su historia;
- Los trabajadores municipales de Los Ángeles se declararon en huelga por primera vez en 40 años;
- Los trabajadores de las "Tres Grandes" (General Motors, Ford y Chrysler) protagonizaron una lucha conjunta sin precedentes;
- Los trabajadores de Kaiser Permanente, en huelga en varios estados, protagonizaron la mayor manifestación jamás organizada en el sector sanitario.
También podríamos añadir las numerosas huelgas de las últimas semanas en Starbucks, Amazon y McDonald's, en fábricas de aviación y ferroviarias, o la que poco a poco se ha extendido a todos los hoteles de California... Y tantos otros trabajadores que luchan por un salario digno frente a una inflación galopante que les está reduciendo a la pobreza.
A través de todas estas huelgas, el proletariado estadounidense está demostrando que también es posible la lucha de los trabajadores del sector privado. En Europa, hasta ahora, han sido sobre todo los trabajadores del sector público los que se han movilizado, pues el miedo a perder el empleo ha supuesto un freno decisivo para los asalariados de las empresas privadas. Pero ante unas condiciones de explotación cada vez más insoportables, todos vamos a vernos obligados a luchar. El futuro pertenece a la lucha de clases en todos los sectores, ¡juntos y unidos!
La indignación vuelve a crecer en Europa, Asia e incluso Oceanía. En China, Corea y Australia también se suceden las huelgas desde el verano. En Grecia, a finales de septiembre, un movimiento social reunió a los sectores del transporte, la educación y la sanidad para protestar contra un proyecto de reforma laboral destinado a flexibilizar el empleo. El 13 de octubre vuelven las manifestaciones en Francia, por la cuestión salarial. También en España empieza a soplar un viento de indignación: Para los días 17 y 19 de octubre, están convocadas huelgas en el sector de la enseñanza privada; para el 24 en la enseñanza pública; para el 25 de octubre, una huelga de todo el sector público vasco; y el 28 de octubre, manifestación de los pensionistas, etc. Ante esta perspectiva la prensa española empieza a anticipar «un nuevo otoño caliente».
Pero esta lista no sólo indica el creciente nivel de descontento y combatividad de nuestra clase. También revela la mayor debilidad actual de nuestro movimiento: a pesar de la creciente solidaridad, nuestras luchas siguen estando separadas unas de otras. Nuestras huelgas pueden ser simultáneas, incluso podemos estar codo con codo a veces en las calles, pero no estamos luchando realmente juntos. No estamos unidos, no estamos organizados como una sola fuerza social, en una sola lucha.
La actual oleada de huelgas en Estados Unidos es una nueva demostración flagrante de ello. Cuando se inició el movimiento en las "Tres Grandes", la huelga se limitó a tres plantas “seleccionadas": Wentzville (Missouri) para GM, Toledo (Ohio) para Chrysler y Wayne (Michigan) para Ford. Estas tres plantas están separadas por miles de kilómetros, lo que hace imposible que los trabajadores se reúnan y luchen juntos.
Pero ¿Por qué esta dispersión? ¿Quién organiza esta fragmentación? ¿Quién encuadra disciplinadamente a estos trabajadores? ¿Quién “organiza” los movimientos sociales? ¿Quiénes son los "especialistas en la lucha", los representantes legales de los trabajadores? Los sindicatos. En todo el mundo, los sindicatos están dispersando la respuesta de los trabajadores.
Fue la UAW, uno de los principales sindicatos de Estados Unidos, ¡el que "designó" esas tres plantas! Es la UAW la que, mientras califica fraudulentamente el movimiento de «fuerte, unido y masivo», limita deliberadamente la huelga a sólo el 10% de los trabajadores sindicados, mientras que todos los trabajadores proclaman a voz en grito su deseo de ir a la huelga en su totalidad. Cuando los trabajadores de Mack Truck (camiones Volvo) intentaron unirse a las "Tres Grandes" en su lucha, ¿qué hicieron los sindicatos? ¡Se apresuraron a firmar un acuerdo para poner fin a la huelga! En Hollywood, cuando la huelga de actores y guionistas duraba ya meses, se firmó un acuerdo entre patronal y sindicatos en el momento en que los trabajadores del automóvil se incorporaban al movimiento.
También en Francia, durante las manifestaciones que reunían a millones de personas en las calles, los sindicatos fragmentaban las procesiones haciendo que "sus" sindicalistas marchasen agrupados por corporaciones, no juntos sino unos detrás de otros, impidiendo cualquier reunión o debate.
Tanto en Estados Unidos, como en el Reino Unido, en Francia, en España, en Grecia, en Australia y en todos los demás países, para poner fin a esta división organizada, para estar verdaderamente unidos, para poder tendernos la mano, para animarnos unos a otros, para extender nuestro movimiento, debemos arrebatar el control de las luchas de las manos de los sindicatos. Estas son nuestras luchas, ¡las luchas de toda la clase obrera!
Y, siempre que podamos, tenemos que reunirnos en asambleas generales abiertas y masivas, autónomas, que decidan realmente la marcha del movimiento. Asambleas generales en las que discutamos lo más ampliamente posible las necesidades generales de la lucha y las reivindicaciones que más nos unan. Asambleas generales desde las que podamos partir en delegaciones masivas al encuentro de nuestros hermanos y hermanas de clase, los trabajadores de la fábrica, del hospital, de la escuela o la administración más cercanos.
Frente al empobrecimiento, frente al calentamiento climático, frente a la violencia policial, el racismo, o la violencia contra las mujeres... hemos visto surgir, en los últimos años, otro tipo de reacciones: las manifestaciones de los "chalecos amarillos" en Francia, las concentraciones ecologistas como las de "Juventud por el clima", las protestas por la igualdad como las de "Black Lives Matter" o el "MeToo", o los gritos de rabia que han estallado en revueltas como las acaecidas en Estados Unidos, Francia o Reino Unido.
Pero todas estas acciones buscan instaurar una forma de capitalismo más justa, más equitativa, más humana y más verde. Por eso es tan fácil para el Estado y la burguesía recuperar estas reacciones y no vacilan en respaldar todos estos "movimientos ciudadanos". Por otra parte, los sindicatos y todos los políticos hacen todo lo posible para limitar las reivindicaciones de los trabajadores al marco estricto del capitalismo, insistiendo en la necesidad de un mejor reparto de la riqueza entre empresarios y asalariados. «Ahora que la industria se está recuperando, [los trabajadores] deberían participar en los beneficios», llegó a declarar Biden, el primer presidente estadounidense que ha participado en un piquete de huelga.
Pero cuando lucha contra los efectos de la crisis económica, contra los ataques orquestados por los Estados, contra los sacrificios impuestos por el desarrollo de la economía de guerra, el proletariado se alza no como ciudadanos que exigen "derechos" y "justicia" sino como explotados contra sus explotadores y, en última instancia, como clase contra el propio sistema. Por eso, la dinámica internacional de la lucha de la clase obrera lleva en sí misma el germen de un cuestionamiento de los fundamentos del capitalismo.
En Grecia, durante la jornada de acción del 21 de septiembre contra la reforma laboral, los manifestantes vincularon este nuevo ataque con las catástrofes "naturales" que habían asolado el país este pasado verano. Por un lado, el capitalismo está destruyendo el planeta, contaminando, exacerbando el calentamiento global, deforestando, hormigonando, secando la tierra y provocando inundaciones e incendios. Por otra, suprime los empleos que cuidaban de la naturaleza y protegían a las personas, y prefiere construir aviones de guerra en lugar de hidroaviones para la extinción de incendios.
Junto a la lucha contra el deterioro de sus condiciones de vida y de trabajo, la clase obrera está reflexionando sobre una cuestión mucho más amplia: el sistema y su futuro. Hace unos meses, en las manifestaciones en Francia, en algunas pancartas se empezaba a leer un rechazo a la guerra en Ucrania, un rechazo a apretarse el cinturón en favor de esta economía de guerra: «Ni un céntimo para la guerra, ni un céntimo para armas, el dinero para los salarios y las pensiones».
Crisis económica, crisis ecológica, barbarie guerrera... son todos ellos síntomas de la dinámica mortífera del capitalismo global. El diluvio de bombas y balas que llueve sobre las poblaciones de Israel y Gaza mientras escribimos estas líneas, al mismo tiempo que persisten las masacres en Ucrania, ilustran la espiral de descenso al abismo en la que el capitalismo está llevando a la sociedad, ¡amenazando la supervivencia de la humanidad!
El creciente número de huelgas muestra el enfrentamiento de dos mundos: el mundo burgués de la competencia y la barbarie, y el mundo obrero de la solidaridad y la esperanza. Este es el significado profundo de nuestras luchas actuales y futuras: la promesa de un futuro diferente, sin explotación ni clases sociales, sin guerras ni fronteras, sin destrucción del planeta ni búsqueda de beneficios.
Corriente Comunista Internacional, 8 de octubre de 2023
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El Sábado 23 de Septiembre tuvo lugar en Madrid en la librería Eleutheria, la presentación de la edición de la traducción al español de los primeros (8) números de la Revista BILAN por la editorial Hermanos Bueso.
Queremos insistir aquí sobre la importancia de la continuidad histórica para el proletariado. El materialismo histórico está profundamente basado en establecer en qué punto se produce la continuidad crítica del combate proletario y en qué punto se rompe con su perspectiva. Es decir, cuáles son las verdaderas adquisiciones y lecciones que se deben asimilar al programa político del proletariado, a la luz de la lucha de clases, y sobre qué bases materiales históricas están fundadas y, por el contrario, cuáles son más bien maneras de adaptarse al capitalismo o de desvirtuar el marxismo.
BILAN fue la publicación, Boletín teórico de la Fracción de izquierda del PCI. En Febrero de 1933 apareció el último número del Boletín de información de la fracción de izquierda italiana y en Noviembre de 1933 se publicó el primer número de BILAN.
La Fracción de la izquierda italiana se constituye en 1928 en Pantin (París), por militantes en el exilio, para luchar contra la degeneración de la Internacional Comunista (IC) y su política oportunista de alianzas para convertir los partidos comunistas en partidos de masas, que había dado la dirección del PCI1 a la derecha y expulsado a la izquierda. Por eso inicialmente la Fracción se concebía como fracción de la IC y se daba como objetivo el enderezamiento de la IC y del PCI según los textos del IIº congreso Internacional y de las Tesis de Roma (1922) y los escritos de Bordiga; y la convocatoria del VIº congreso de la IC bajo la dirección de Trotsky; es decir, en sintonía con la política de Oposición trotskista.
Al inicio de los años 1930 sin embargo, la Fracción se daba cuenta de que la IC había muerto con la adopción del «socialismo en un solo país» y se había convertido en un instrumento de la política exterior del Estado ruso; e igualmente de que los PC’s estaban siendo integrados en el estado burgués. Frente a ello, la Fracción también rechazaba la política de la Oposición trotskista de formar una nueva internacional, sobre la base de una política de alianzas con los viejos partidos socialdemócratas traidores, que a fin de cuentas reproducía la política de la degeneración de la IC, y además en un momento en que se confirmaba la derrota de la oleada revolucionaria de 1917.
Por eso, a partir de Noviembre de 1933 aparece el primer número de una nueva publicación, BILAN, que afronta la tarea de hacer un balance del curso de derrota de la revolución y clarificar el significado y las tareas de una fracción.
«Nos proponemos hacer de la revista un órgano de clarificación política que permita comprender la situación actual, particularmente compleja. Es evidente que nuestra fracción, lejos de ser el elemento definitivo de dicha clarificación, no es sino un factor más...
…Es cierto que nuestra fracción reclama su largo pasado político, su profunda tradición en el movimiento italiano e internacional, el conjunto de sus posiciones políticas fundamentales. Pero no pretende prevalerse de estos precedentes políticos para solicitar adhesiones a las soluciones que postula para la situación actual. Por el contrario, invita a los revolucionarios a que sometan al examen de los hechos las posiciones que nuestra fracción defiende actualmente, así como las posiciones políticas que se encuentran en sus documentos básicos…
…Lo que ha permitido al capitalismo atravesar la tormenta de los sucesos de posguerra no ha sido un cambio en la situación histórica: el capitalismo, en 1933, está tan definitivamente condenado como sistema de organización social como lo estaba en 1917, e incluso más. Lo que ha cambiado, de 1917 a 1933, es la relación de fuerzas entre las dos clases fundamentales, entre las dos fuerzas históricas que actúan en la época actual: el capitalismo y el proletariado.
…el proletariado ya no está en condiciones de oponer al desencadenamiento de una nueva guerra imperialista el triunfo de la revolución. No obstante, si existen posibilidades de que se reanude la lucha revolucionaria inmediata, estas pasan únicamente por la comprensión previa de las pasadas derrotas. Aquellos que oponen a este indispensable trabajo de análisis histórico el cliché de la movilización inmediata de los obreros, no hacen más que sembrar la confusión e impedir que resurjan realmente las luchas proletarias.
Los cuadros de los nuevos partidos del proletariado sólo pueden surgir a partir de un profundo conocimiento de las causas de las derrotas. Y este conocimiento no debe soportar ninguna prohibición ni ningún ostracismo» (BILAN nº 1, Introducción).
Y sin duda el combate que llevó BILAN por la clarificación es una aportación al programa revolucionario actual, por su defensa de la naturaleza proletaria de la revolución rusa, por su análisis sobre la fracción y sus relaciones con el partido, por la denuncia del frentismo, o por su crítica del Estado en el periodo de transición, etc.2
Saludamos pues, la edición de una traducción al español de las posiciones del Boletín teórico, que permiten una difusión de las posiciones de la Izquierda Comunista italiana.
Sobre algunas cuestiones principales, sin embargo, BILAN no pudo llevar hasta el final su crítica. Así por ejemplo sobre la naturaleza del Estado en Rusia, que siguió considerando un estado proletario, a pesar de que denunció su incorporación a la Sociedad de Naciones y sus preparativos para la IIª guerra mundial; también sobre la cuestión sindical, ya que siguió defendiendo los sindicatos; o incluso no adoptó las posiciones de Mitchell3 sobre el Estado en el periodo de transición4. Fue fundamentalmente Internationalisme, la publicación de la Fracción francesa de la Izquierda Comunista5, quien concluyó muchas de las reflexiones avanzadas por BILAN, particularmente en varios artículos firmados por MC (Marc Chirik6), quien después de la guerra formaría en Venezuela un grupo de jóvenes alrededor suyo: Internacionalismo, que continuó ese trabajo de elaboración teórica y anunció la perspectiva de luchas importantes en Europa frente al desarrollo de la crisis, lo cual se confirmó en Mayo 68. MC y algunos otros militantes de Internacionalismo emigraron entonces a Europa y participaron en la formación de la Corriente Comunista Internacional (CCI).
La presentación de la traducción al español de BILAN, que fue muy exhaustiva sobre la historia de la Fracción italiana, mencionó la continuidad de la Fracción francesa de la Izquierda comunista y de ahí pasó a la formación del PCint en 1943, que precisamente se formó ignorando todo el legado de BILAN7 y reclamándose de las posiciones de la Fracción cuando aún formaba parte de la IC, y de Bordiga, que desde finales de los años 1920 había permanecido alejado de la militancia; pero no mencionó ni a Internacionalismo ni a la CCI.
Así que tuvimos que aclarar nosotros mismos que la CCI se reivindica de los principios programáticos y organizacionales de BILAN, que la Izquierda Comunista de Francia (Internationalisme) desarrolló y que la CCI ha integrado en sus textos de base y su plataforma, como la posición sobre la decadencia del capitalismo, la naturaleza capitalista del Estado de la URSS8 , la cuestión sindical, que hemos resumido en un folleto: «los sindicatos contra la clase obrera»; o el Estado en el periodo de transición9.
En cuanto a los principios organizacionales, para empezar, el nombre de corriente comunista es ya una aplicación de las posiciones de BILAN, por cuánto, por una parte, no están reunidas las condiciones históricas para la formación del partido10, ni tampoco para ser una fracción de la IC, con la que no hay una continuidad orgánica y que murió como partido del proletariado; y menos de los PC’s, que fueron integrados al Estado burgués como partidos del capital; sin embargo sí es necesario un trabajo de tipo fracción, en torno a los principios de la Izquierda comunista y de polémica y clarificación con un Medio Político Proletario.
El origen de la CCI es resultado de esa orientación, con el reagrupamiento de Revolution Internationale (Francia) con Internationalism (USA) y World Revolution (GB), a las que se sumaron después otras secciones en Bélgica, Italia y España. La CCI impulsó las Conferencias internacionales de los grupos de la Izquierda Comunista11 de finales de los años 70 y recientemente ante la guerra de Ucrania ha propuesto una Declaración común de los grupos de la Izquierda Comunista (como antes propusimos una toma de posición conjunta del MPP frente a la guerra en Yugoslavia que fue rechazada). En el ADN de la CCI están los genes de la FFGC12 y de BILAN, de «clarificación política que permita comprender la situación actual, particularmente compleja» de «someter al examen de los hechos nuestras posiciones sin prohibiciones ni ostracismos» (BILAN nº 1, op cit)
En la formación de la CCI hay incluso una continuidad “física”, desgraciadamente minúscula, de algunos militantes, que participaron en BILAN, la Liga de los Comunistas Internacionalistas de Bélgica o la FFGC, entre los que destaca Marc Chirik, que fue miembro de la CE13 de BILAN.
En coherencia con su naturaleza de integrantes del aparato político del capital, los grupos llamados “de izquierdas”, parlamentaria y extraparlamentaria, desde los socialistas en el gobierno hasta los izquierdistas en la calle (trotskistas, UCE, etc.), nos han presentado las posiciones políticas como diferentes doctrinas, productos de tal o cual genio: “marxismo-leninismo”, “maoísmo”, “pensamiento Fernández”, etc., donde uno tendría que elegir como en el supermercado. Eso es una visión de la burguesía, que considera las posiciones políticas como proposiciones intelectuales y que además desfigura las posiciones de Marx, Engels y Lenin, haciendo pasar el estalinismo puro y duro por “marxismo-leninismo”, a los aplastadores de la revolución (Stalin), por los revolucionarios (Lenin), a líderes burgueses aupados en guerras entre fracciones de la burguesía (Mao, Ho Chi Minh) por grandes teóricos del comunismo.
Por eso en las manifestaciones muchos nos preguntan: ¿Vosotros sois leninistas? ¿Luxemburguistas? Y nosotros respondemos sobre nuestra filiación, al dorso de cada publicación:
«Las posiciones de las organizaciones revolucionarias y su actividad son el fruto de las experiencias pasadas en la clase obrera y de las lecciones que dichas organizaciones han ido acumulando de esas experiencias a lo largo de la historia.
La CCI se reivindica de los aportes sucesivos de la Liga de los Comunistas de Marx y Engels (1847-52), de las tres Internacionales (la Asociación Internacional de los Trabajadores, 1864-72, la Internacional Socialista, 1884-1914, la Internacional Comunista, 1919-28), de las Fracciones de Izquierda que se fueron separando en los años 1920-30 de la Tercera Internacional (la Internacional Comunista) en
su proceso de degeneración, y más particularmente de las Izquierdas Alemana, Holandesa e Italiana».
Las posiciones políticas son el producto de los combates históricos del proletariado y de la reflexión en torno a los fines y medios de su lucha, la expresión de su tradición histórica, de su programa político revolucionario. Eso es el “a-b-c” del comunismo:
«Las tesis teóricas de los comunistas no se basan en modo alguno en ideas y principios inventados o descubiertos por tal o cual reformador del mundo. No son sino la expresión de conjunto de las condiciones reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histórico que se está desarrollando ante nuestros ojos» (Manifiesto Comunista, II. Proletarios y comunistas).
Separadas de ese combate histórico, internacional y militante del proletariado, esas posiciones pueden servir para hacer curriculum universitario o incluso pueden ser utilizadas como armas arrojadizas contra las genuinas organizaciones comunistas, como en el caso del profesor Bourrinet14. O para falsificarlas, como hace Nuevo Curso/Emancipación/Communia, con las posiciones de la Izquierda Comunista, presentando una fantasmagórica Izquierda Comunista española, que pretende hacer pasar el trotskismo por la Izquierda Comunista15.
Otros, como el grupo Barbaria, ven que la Izquierda Comunista está caduca y sus posiciones son material de biblioteca. Y esto no lo decimos solo nosotros:
«Los compañeros de Programa Comunista hacen una crítica bastante juiciosa del artículo sobre Bordiga16. Denuncian la manipulación que hace Barbaria desligando Bordiga del combate de los grupos de la Izquierda Comunista tratando “de definir una aportación personal del mismo de la que apropiarse, para construir sobre ella una teoría propia, una visión suya, particular, de problemas que sólo pueden ser abordados, en términos marxistas, desde el trabajo anónimo y colectivo del órgano partido”»17.
La asistencia significativa a la presentación de las traducciones de BILAN muestra que hay un interés por la historia de la Izquierda Comunista y sus organizaciones. Esto confirma lo que decimos de que existe una maduración subterránea de la conciencia en minorías, aunque en cuentagotas, especialmente jóvenes, que reflexionan frente a la gravedad de la situación de ausencia de perspectiva que muestra el capitalismo.
Estas minorías desconfían de los discursos sindicales e izquierdistas, que en lugar de dar respuestas a sus inquietudes, reproducen la ideología y las consignas del Estado burgués; y buscan en las posiciones de la Izquierda Comunista una crítica radical del capitalismo y una perspectiva revolucionaria.
Por eso no es casual que hoy asistamos, a pesar de lo reducido de las fuerzas de los grupos de la Izquierda Comunista, a una política de cerco, de cordón sanitario, que busca impedir que esas minorías los encuentren e incluso trata de hacer que los rechacen, desencadenando ataques que tratan de desprestigiar la Izquierda Comunista o de ofrecer “fakes” en su lugar.
Aunque la situación actual está lejos de la del 68, cuando se puede decir que asistimos al surgimiento de una generación en búsqueda de posiciones revolucionarias, la comparación sirve para ver cómo entonces había una auténtica ebullición de posiciones revolucionarias, de traducciones de Luxemburg, Pannekoek, Bordiga, etc.; pero la mayoría de jóvenes no encontraron o rechazaron el terreno de la continuidad histórica de las organizaciones del proletariado, principalmente por la ruptura de la continuidad orgánica del Movimiento Obrero debido a la contra-revolución, lo cual estaba reforzado por la política de rechazo generacional impulsada por el Estado: «los mayores de 30 años a los campos de concentración» se gritaba en Alemania por ejemplo. Esas fuerzas militantes proletarias terminaron encuadradas en los grupos izquierdistas y se perdieron para la clase. En la situación actual, mucho más frágil, el peligro también es mucho mayor.
Hic Rhodas, 04.10.2023
1 Partido comunista de Italia
2 Ver nuestro libro La izquierda comunista de Italia. Se puede pedir a nuestra dirección mail.
3 También Jehan. Jean Baptiste Mélis.
4 Que eran una crítica a la noción misma de Estado proletario, a la identificación del poder proletario con el Estado.
5 Surgida de la minoría de la Fracción en Francia que se oponía a la dinámica oportunista de formación del PCInt (ver libro de la Izquierta Italiana op cit)
6 Ver: https://es.internationalism.org/revista-internacional/200608/1053/marc-de-la-revolucion-de-octubre-1917-a-la-ii-guerra-mundial [47], y https://es.internationalism.org/content/4663/marc-parte-2-de-la-segunda-guerra-mundial-la-actualidad [48]
7 Y también de sus continuadores, La Izquierda Comunista Internacional, que se dio un Buró Internacional y una declaración de principios en 1938; BI que desapareció con la IIª guerra mundial por una crisis interna pero el trabajo fue continuado (en parte a través de una dura crítica a las posiciones oportunistas adoptadas por Vercesi que habían sido en parte responsables de esta crisis) por la Fracción francesa durante la guerra hasta la formación de Internationalisme – ver: https://fr.internationalism.org/gcf/annexe2 [49] y https://es.internationalism.org/content/4753/polemica-con-la-cwo-como-reapropiarse-de-los-aportes-de-la-izquierda-comunista [50] “El trabajo continuó regularmente durante toda la guerra, con una notable sistematización y profundización de las posiciones programáticas. A partir de 1941, la Fracción celebró conferencias anuales que produjeron (entre otras cosas) una condena de las teorías revisionistas de Vercesi sobre la economía de guerra”.
8 Sobre estas cuestiones, la CCI ha continuado desarrollando los análisis de Internacionalisme e Internacionalismo teniendo en cuenta los acontecimientos históricos; así por ejemplo hemos publicado las Tesis sobre la descomposición: https://es.internationalism.org/revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo [14], que hemos desarrollado en nuestro último congreso: https://es.internationalism.org/content/4982/informe-sobre-la-descomposicion-actualizacion-de-las-tesis-2023 [51]; igual que antes analizamos el derrumbe del bloque del Este, partiendo del cuadro de análisis de la naturaleza capitalista de Estado de la URSS: /content/3451/tesis-sobre-la-crisis-economica-y-politica-en-los-paises-del-este [52]
9 https://es.internationalism.org/content/4436/resolucion-del-tercer-congreso-de-la-cci-sobre-el-periodo-de-transicion-del-capitalismo [53]
10 Criterio central en el rechazo de la iniciativa de Trotsky de formar una nueva Internacional en un curso de derrota de la oleada revolucionaria, basándose en una política de alianzas oportunistas con los partidos socialdemócratas y que BILAN llamaba por eso, Internacional 2 y ¾; también presente en el rechazo de la FFGC y de la CCI de la proliferación de “partidos” bordiguistas.
11 Las Conferencias las convocó Battaglia Comunista (BC), sobre la base de «la adopción del eurcomunismo por los PC’s»: La CCI animó a BC a hacer la convocatoria y se implicó en poner unos criterios de participación que definieran un terreno de clase y también en la organización y publicación de textos
12 Fracción Francesa de la Gauche (Izquierda) Communiste
13 Comisión Ejecutiva
14 Ver: "El Dr. Bourrinet, un farsante que presume de historiador [54]".
15 Ver: https://es.internationalism.org/content/4460/nuevo-curso-y-una-izquierda-comunista-espanola-de-donde-viene-la-izquierda-comunista [55]
16 Ver Grupo Barbaria, el bordiguismo a la carta https://www.pcint.org/05_Elprol/022/022_barbaria.htm [56]
17 https://es.internationalism.org/content/4730/barbaria-o-comunismo [57]
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El objetivo de este artículo no es entablar un debate sobre la validez política de nuestra plataforma - a lo que, evidentemente, siempre estamos dispuestos a través de una confrontación honesta de posiciones divergentes - sino restablecer la realidad de esta denunciando el enfoque del Grupo Internacional de la Izquierda Comunista (GIGC) dirigido exclusivamente a descalificar nuestras posiciones, en particular presentándolas como influidas por el consejismo. Tal influencia se traduciría en una visión "economicista", "mecánica", "fatalista" de la CCI, al subestimar las luchas reivindicativas y afectar a nuestra concepción del partido y de la conciencia de clase, etc.
Más allá del necesario restablecimiento de la verdad sobre nuestras posiciones políticas tergiversadas por el GIGC, ponemos de relieve cómo los medios y procedimientos que utiliza al servicio de su campaña de desprestigio son totalmente ajenos a los métodos del movimiento obrero y de la izquierda comunista en particular.
El GIGC nos dice que, nada más constituirse, emprendió "un proceso de clarificación de la plataforma de la CCI[1], (...) que habría rechazado por ser abiertamente consejista[2]". Tal diagnóstico político se basaría en diversas observaciones ya expuestas en algunos textos del GIGC, de los que a continuación se ofrece una muestra:
- “La innegable coherencia de la Plataforma de la CCI se basa en una visión economicista y fatalista que también es coherente con su visión consejista, manifiesta en sus puntos sobre el partido y la conciencia de clase"[3].
- "Hemos subrayado la coherencia de la plataforma de la CCI proporcionada por la distinción ascenso-decadencia, esencialmente reducida aquí a o reformas o imposibilidad de reformas, concepción que puede llevar a subestimar las luchas reivindicativas. La unidad resultante y la claridad de exposición de las fronteras de clase constituyen la fuerza del documento. Su debilidad reside en su enfoque y comprensión mecánicos y economicistas. Es típico del materialismo vulgar propio del consejismo, que desarrolla una visión fatalista y mecánica de la historia en detrimento de la visión dinámica -marxista-, que sitúa la lucha de clases en el centro y como motor de la historia"[4].
Para cualquiera que conozca las posiciones de la CCI, estas "críticas" son burdamente engañosas, pero no todo el mundo conoce la CCI, o algunos sólo a través de la visión que da la prosa del GIGC, lo que nos obliga a revisar la esencia de tales distorsiones basadas en mentir sobre los hechos, disfrazar y distorsionar las posiciones, e insinuar en lugar de demostrar o concretar. Otra de esas distorsiones es la ocultación de la evolución política de la CCI que aclara los puntos de nuestra plataforma[5].
Porque por muy importante que sea la cuestión de si es posible o no que el proletariado obtenga reformas en el período de decadencia del capitalismo, en nuestra plataforma el cambio de período nunca se reduce a esta cuestión, sino que se considera desde el punto de vista del desarrollo de las contradicciones internas del capitalismo (Punto 3 de la plataforma -La decadencia del capitalismo) y luego desde el punto de vista de las implicaciones para el modo de organización del capitalismo (Punto 4 -El capitalismo de Estado) y finalmente desde el punto de vista de la lucha de clases (Punto 6 -La lucha del proletariado en el capitalismo decadente)[6]. Es en este último punto donde se aborda la cuestión de la posibilidad o no de obtener reformas, decisiva para fundamentar y comprender el periodo de decadencia:
- la posibilidad y la necesidad de la revolución;
- las formas que adopta la lucha del proletariado, la relación del proletariado con su vanguardia y la forma que adopta esta vanguardia.
De hecho, y el GIGC lo sabe muy bien, para la CCI, la lucha reivindicativa constituye la base granítica para el desarrollo de la lucha de clases. Esto forma parte del ADN de nuestra organización, puesto que ya estaba en el corazón de la concepción marxista del grupo precursor de la CCI, Révolution internationale en France. Así, RI nouvelle série n° 9 (mayo-junio 1974), en el artículo "Comment le prolétariat est la classe révolutionnaire", se expresaba en estos términos: "El proceso por el cual la clase obrera se eleva a la altura de su tarea histórica no es un proceso separado, exterior a su lucha económica cotidiana contra el capital. Al contrario, es en y a través de este conflicto que la clase obrera forja las armas de su lucha revolucionaria".
Nuestra plataforma no niega tal posición: "Durante más de medio siglo, los trabajadores han sentido cada vez menos interés por participar en la actividad de estas organizaciones [los sindicatos] que se han convertido en órganos en cuerpo y alma del Estado capitalista. Sus luchas para resistir el deterioro de sus condiciones de vida tendieron a tomar la forma de "huelgas salvajes" fuera y contra los sindicatos. Dirigidas por asambleas generales de huelguistas y, en los casos en que se generalizaban, coordinadas por comités de delegados elegidos y revocables por las asambleas, estas luchas se situaban inmediatamente en un terreno político, en la medida en que debían enfrentarse al Estado bajo la forma de sus representantes en la empresa: los sindicatos”. (Punto 7 - Los sindicatos: órganos del proletariado ayer, instrumentos del capital hoy).
Y recientemente hemos dicho: "El empeoramiento inexorable de la crisis del capitalismo es un estímulo esencial para la lucha y la conciencia de clase. La lucha contra los efectos de la crisis es la base para desarrollar la fuerza y la unidad de la clase obrera. La crisis económica afecta directamente a la infraestructura de la sociedad; por lo tanto, pone al descubierto las causas profundas de toda la barbarie que pesa sobre la sociedad, permitiendo al proletariado tomar conciencia de la necesidad de destruir radicalmente el sistema y dejar de engañarse sobre las posibilidades de mejorar ciertos aspectos de este.
En la lucha contra los brutales ataques del capitalismo, y sobre todo contra la inflación que golpea a todos los trabajadores de forma general e indiscriminada, los trabajadores desarrollarán su combatividad, podrán empezar a reconocerse como una clase con fuerza, autonomía y un papel histórico que desempeñar en la sociedad. Este desarrollo político de la lucha de clases le dará la capacidad de acabar con la guerra acabando con el capitalismo". (Tercer Manifiesto Internacional de la CCI El capitalismo lleva a la destrucción de la humanidad solo la revolución mundial del proletariado puede acabar con él | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [61]
Si hemos dedicado tanto espacio a refutar esta mentira descarada del GIGC, es precisamente porque es muy perjudicial para la comprensión -tal como la defiende la CCI- del proceso de desarrollo de la lucha de clases hasta la revolución.
"El último punto, el más largo de toda la plataforma, sobre la organización de los revolucionarios revela claramente la contradicción que habita en la CCI desde sus orígenes entre su enfoque y sus debilidades congénitas de orden consejista y su voluntad de reapropiarse de las lecciones del movimiento obrero y en particular de la Izquierda comunista. Es cierto que el partido se menciona como tal, formalmente, abstractamente, de hecho, al revés: "la organización de los revolucionarios cuya forma más avanzada es el partido (...); se puede hablar entonces de partido para designar la organización de esta vanguardia (...); el carácter global y centralizado de la revolución proletaria confiere al partido...". Pero en ninguna parte se mencionan el papel y la función del partido como vanguardia política y dirección del proletariado."
La base de la necesidad y el papel de la organización revolucionaria está presente de forma condensada en nuestra plataforma, de modo que cualquier cita parcial de la misma, como hace el GIGC, altera necesariamente su significado. Por eso reproducimos íntegramente el párrafo correspondiente: "La organización de los revolucionarios (cuya forma más avanzada es el partido) es un órgano necesario que la clase se da para el desarrollo de la conciencia de su porvenir histórico y para la orientación política de su lucha hacia ese futuro. Por esta razón, la existencia del partido y su actividad constituyen una condición indispensable para la victoria final del proletariado".
¿Qué tiene que decir el GIGC sobre esta formulación aparte de deformaciones? Nada, sólo humo. ¡Un puro farol!
Es más, la mayoría de las posiciones defendidas en nuestra plataforma han sido retomadas, desarrolladas y precisadas en diversos artículos de nuestra prensa, en particular en la Revista Internacional. Es el caso, en particular, de la cuestión de la "organización de los revolucionarios", ampliamente desarrollada en los textos fundamentales de la CCI y de la que el GIGC no dice ni una palabra a pesar de que conoce perfectamente su existencia. Cualquiera que los lea podrá convencerse de la importancia que concedemos a la cuestión del partido, a su papel, a su vínculo con la clase obrera y al proceso que conduce a su formación. Por ello, instamos al lector a que compruebe la validez de nuestra argumentación consultando los siguientes textos:
Ni mucho menos.
Desde el principio, cuando conspiraba en el seno del CCI hasta su transformación en el GIGC, la FICCI proclamaba a quien quisiera escucharla que era la mejor defensora de las posiciones del CCPE, ¡mucho mejor que la “oportunista CCI”! Y, ¡he aquí que de repente la GIGC se dio cuenta de que la plataforma de la CCI era en realidad una plataforma “consejista”! ¿El final de la farsa y la usurpación? Nada de eso, la broma estúpida continúa pues a los bromistas les gusta el juego. Así, descubren que nuestra plataforma "se basa en una visión economicista y fatalista que también es coherente con su visión consejista, manifiesta en sus puntos sobre el partido y la conciencia de clase". Frente a ellos proclaman los aportes de su propia plataforma, que "intenta basar la coherencia y la explicación de las fronteras de clase en la cuestión del partido y de la conciencia de clase y, por tanto, en la propia historia de la lucha de clases".
Aunque los falsificadores del GIGC estuvieran realmente convencidos de ello, no es esto, ni todas sus críticas vacías que hemos refutado, lo que prueba el consejismo de nuestra concepción del partido y de la conciencia de clase. Sobre todo, porque la supuesta nueva fuente de inspiración del GIGC no es, desde nuestro punto de vista, la más adecuada para juzgar esto: "No inventamos nada. Simplemente estábamos convencidos de la corrección política del planteamiento principista de las sucesivas plataformas que la llamada izquierda italiana había adoptado, en particular en 1945 y 1952."[7]
Por su parte, como explica en su plataforma, la CCI se basa en "el marxismo, que es la única concepción del mundo que toma realmente el punto de vista de la clase obrera:
- Explicando la marcha de la historia a través del desarrollo de la lucha de clases, es decir, de la lucha basada en la defensa de los intereses económicos en un marco dado de desarrollo de las fuerzas productivas;
- Reconociendo al proletariado como clase sujeto de la revolución que abolirá el capitalismo (Plataforma punto 1 - La teoría de la revolución comunista)".
Más concretamente, critica a la CCI por una "visión fatalista y mecánica de la historia en detrimento de la visión dinámica -marxista- que sitúa la lucha de clases en el centro y como motor de la historia".
Como el GIGC no tiene nada sustancial en lo que basar sus críticas, procede por insinuación, a través de "puede conducir a...", cuando no es francamente difamación abierta, denigración y calumnia, ámbitos todos ellos en los que ha destacado desde que entró en guerra contra la CCI cuando sus "fundadores" aún eran miembros de nuestra organización.
En cambio, lo que la historia nos ha enseñado es que cuando el oportunismo esgrime la crítica del "fatalismo" contra las posiciones de la izquierda es para concederse "flexibilidad" y "flexibilidad" en cuanto a los principios. Este era el sentido de las críticas formuladas por Trotsky en Bilan en los años 1930 y por el PCInt en Internationalisme en los años 1940. Dicho esto, lejos de nosotros identificar al GIGC con Trotsky o el PCInt. Por todas las críticas que la CCI ha lanzado contra el oportunismo de Trotsky y el del PCInt, nuestro planteamiento es el opuesto al que identifica de alguna manera al GIGC con ellos. Estos últimos, a pesar de sus debilidades, formaban parte del campo proletario. En cambio, el GIGC, desde que surgió bajo el nombre de FICCI, se ha comportado objetivamente como un defensor de los intereses de la burguesía por el daño que causa en el entorno de la izquierda comunista. Como veremos más adelante, también es evidente la complacencia del GIGC con respecto a los principios de la cuestión sindical.
Si sólo se tratara de poner de relieve el "método" del GIGC, las ilustraciones precedentes serían más que suficientes. Pero también se trata de defender nuestra plataforma contra los ataques a sus diversos puntos, por lo que no podemos prescindir de tratar otros ataques del GIGC. Al hacerlo, destacamos cómo algunos de ellos disfrazan mal una orientación claramente izquierdista.
Este ataque pretende dar a entender que la CCI apoya sin convicción las Tesis sobre la democracia redactadas por Lenin para el Primer Congreso de la Internacional Comunista.
Según el punto 8 de nuestra plataforma sobre "La mistificación parlamentaria y electoral", "en su fase de decadencia, el Parlamento deja de ser un órgano de reforma, como dijo la Internacional Comunista en el II Congreso".
Sobre este tema, el GIGC hace el siguiente comentario crítico: "las tesis [sobre la democracia burguesa escritas por Lenin] no limitan la cuestión a la mera imposibilidad de reforma en la decadencia, ni mucho menos: "La actitud de la III Internacional hacia el parlamentarismo no está determinada por una nueva doctrina, sino por la modificación del papel del propio parlamentarismo. En las condiciones actuales, caracterizadas por el desencadenamiento del imperialismo, el parlamento se ha convertido en un instrumento de mentira, fraude, violencia, destrucción, actos de rapiña, obra del imperialismo, y las reformas parlamentarias (...) han perdido toda importancia práctica para las masas trabajadoras". Como vemos, la IC engloba esto en una visión y comprensión mucho más amplias y en el primer plano político, es decir, en el plano de la lucha de clases entre burguesía y proletariado en las condiciones definidas por la fase imperialista del capital"[8].
Lo que el GIGC no menciona aquí es que las tesis de Lenin se reproducen íntegramente en el siguiente artículo de la CCI "La democracia burguesa es la dictadura del capital"[9] lo que reduce a la nada la crítica de una supuesta debilidad de nuestra posición sobre esta cuestión e ilustra una vez más el método retorcido del GIGC.
En cuanto a la idea de que este punto de nuestra plataforma no tiene en cuenta la función del Parlamento en el nuevo período, forma parte de este planteamiento, "calumnia, calumnia, siempre quedará algo" (F. Bacon), por inconsistente que sea la calumnia. En efecto, en este apartado de nuestra Plataforma, decimos del Parlamento: "La única función que puede asumir, y que explica su pervivencia, es la de mistificar. A partir de ese momento, se acaba toda posibilidad de que el proletariado lo utilice de alguna manera. En efecto, no puede conseguir reformas que se han vuelto imposibles a través de un órgano que ha perdido toda función política efectiva. En un momento en que su tarea fundamental consiste en la destrucción de todas las instituciones del Estado burgués y, por tanto, del Parlamento, en que debe establecer su propia dictadura sobre las ruinas del sufragio universal y otros vestigios de la sociedad burguesa, su participación en las instituciones parlamentarias y electorales tiene como resultado, cualesquiera que sean las intenciones de quienes la preconizan, insuflar una apariencia de vida a estas instituciones moribundas" (punto 8 de la plataforma de la CCI. Mistificación parlamentaria y electoral).
El GIGC escribe: "Es lamentable que este pasaje no haga más explícito el vínculo entre el capitalismo de Estado y las necesidades de la guerra imperialista generalizada, lo que tiende a reducir el fenómeno del capitalismo de Estado únicamente a las necesidades económicas inmediatas, cuando es ante todo una respuesta política contra el proletariado y para las necesidades de la guerra imperialista"[10].
Contrariamente a lo que afirma el GIGC, este punto de la plataforma de la CCI no reduce en absoluto el papel del capitalismo de Estado a las "necesidades económicas inmediatas", sino que tiene en cuenta todas las contradicciones a las que se enfrenta el capitalismo: "En la decadencia capitalista, la tendencia general al capitalismo de Estado es uno de los rasgos dominantes de la vida social. En este período, cada capital nacional, privado de toda base de desarrollo poderoso, condenado a una aguda competencia imperialista, se ve obligado a organizarse de la manera más eficaz para, en el plano exterior, hacer frente a sus rivales económica y militarmente y, en el plano interior, hacer frente a una exacerbación creciente de las contradicciones sociales. La única fuerza de la sociedad capaz de asumir las tareas que esto impone es el Estado" (segundo párrafo del punto 4 de la plataforma, titulado "Capitalismo de Estado"). El GIGC contaba sin duda con la credulidad de los lectores ante sus truculentas “críticas” y con su desconocimiento de las auténticas posiciones del CCI para hacer tragar otra mentira.
El punto 15 de nuestra plataforma sobre "La dictadura del proletariado" reafirma la necesidad de "la destrucción completa del Estado capitalista [y el uso por el proletariado de] su propia violencia revolucionaria de clase" pero, según el GIGC, este punto "ignora completamente el papel del partido - ¡la palabra partido no se utiliza ni una sola vez en este punto!- (...) Es cierto que el partido se menciona como tal, formalmente, abstractamente, de hecho al revés: "la organización de los revolucionarios cuya forma más avanzada es el partido (...); se puede hablar entonces de partido para designar la organización de esta vanguardia (...); el carácter mundial y centralizado de la revolución proletaria confiere al partido...". Pero en ninguna parte se menciona el papel y la función del partido como vanguardia política y dirección del proletariado"[11].
En realidad, y contrariamente a estas afirmaciones engañosas, la CCI no minimiza en absoluto el papel fundamental desempeñado por el partido en el éxito de la revolución rusa (la única revolución victoriosa), como tampoco minimiza el papel que el futuro partido estará llamado a desempeñar en la próxima revolución. Así lo atestiguan los numerosos artículos de diversos panfletos que hemos dedicado a esta cuestión, y que el GIGC se cuida de ignorar aunque es perfectamente consciente de su existencia. Entre ellos figuran:
Citando nuestra plataforma: "Los sindicatos se han vuelto inoperantes porque "el capitalismo deja de ser capaz de conceder reformas y mejoras a favor de la clase obrera", el GIGC comenta:” Una vez más, la explicación mecánica y economicista 'o reformas o imposibilidad de reformas' vuelve a fundar el hecho, correcto y que compartimos, de que los sindicatos se han convertido en "auténticos defensores del capitalismo, agencias del Estado burgués en el medio obrero (...) por la tendencia inexorable del Estado del periodo de decadencia a absorber todas las estructuras de la sociedad. " En consecuencia, y en la medida en que el paso de los sindicatos al campo burgués habría sido mecánicamente fatal sólo desde el punto de vista económico, y no el resultado de una confrontación de clases condicionada por el paso al nuevo período histórico, se descuida y se rechaza la lucha que las minorías comunistas libraron desde 1918 hasta, aproximadamente, la 2ª Guerra Mundial en los sindicatos"[12]
El GIGC atribuye a la CCI la idea de que los sindicatos se han pasado mecánicamente al lado de la burguesía. La CCI utiliza el término "ineluctablemente" y no "mecánicamente". Por otra parte, el GIGC introduce la idea de que "el paso de los sindicatos al campo de la burguesía fue el producto de un equilibrio de fuerzas, entre la burguesía y el proletariado, jugado en el seno de estos organismos”. La única interpretación posible de este paso es que la clase obrera habría podido mantener los sindicatos como arma en su lucha ¡luchando dentro de ellos!
Esta es típicamente la posición oportunista defendida por la Internacional Comunista en degeneración y que ha inspirado, e inspira aún hoy, a todas las variedades del izquierdismo[13]. De hecho, las únicas luchas realmente "inspiradoras" para el proletariado en relación con la cuestión sindical son las que han puesto en tela de juicio esta institución como medio de lucha de clases, como ocurrió en particular durante la revolución en Alemania. Esto es totalmente coherente con el análisis defendido por la CCI en el punto 7 de su plataforma: “Al entrar en su fase decadente, el capitalismo pierde toda capacidad para acordar mejoras y reformas a favor de la clase obrera. Habiendo perdido toda posibilidad de ejercer su función inicial de defensores eficaces de los intereses proletarios y confrontados a una situación histórica donde solamente está a la orden del día la abolición del salariado, y por tanto su propia desaparición, los sindicatos se han transformado, como condición de su propia supervivencia, en auténticos defensores del capitalismo, en agentes del estado burgués en el medio obrero evolución que ha sido fuertemente favorecida por la tendencia inexorable del estado en el periodo decadente a absorber todas las estructuras de la sociedad”.
¿Qué batallas habrían permitido -según el GIGC- preservar, aunque fuera momentáneamente, el sindicato como instrumento del proletariado para defender sus intereses, durante el período que va de 1918 a la Segunda Guerra Mundial? El GIGC sólo menciona una de ellas, y vale la pena detenerse en ella, sobre todo porque es un intento más de enturbiar las aguas en lo que respecta a la posición de la Izquierda Comunista de Francia sobre la cuestión sindical.
Esto lo hace especialmente deformando la filiación de la Izquierda Comunista, la propia historia de la CCI y la contribución de nuestro camarada Marc Chiric.
El GIGC cita Internationalisme, la revista de la GCF (Gauche Communiste de France): "Debemos también combatir las tendencias que, partiendo del hecho de la existencia de una burocracia sindical extremadamente fuerte, formando una capa reaccionaria con intereses homogéneos opuestos a los intereses de clase del proletariado y a la revolución proletaria, afirman que las organizaciones sindicales están obsoletas como instrumentos de lucha anticapitalista. La fracción sindical comunista está formada por todos los militantes de la organización comunista que pertenecen al mismo sindicato" (Resolución sobre la cuestión sindical). ¿Qué prueba este pasaje en relación con el problema que nos ocupa, a saber, la naturaleza de clase de los sindicatos en decadencia? Absolutamente nada, salvo que había confusión en el seno del Internacionalisme sobre la cuestión sindical.
Pero la deshonestidad sin tapujos del GIGC se aprecia claramente cuando oculta a sus lectores una realidad que tira por tierra sus “razonamientos”, en este caso el hecho de que en aquel momento se estaba produciendo un debate en el seno de la GCF sobre la naturaleza de los sindicatos, que desembocó en el siguiente análisis: "Los sindicatos están hoy completamente integrados en el Estado, son un apéndice del Estado con la función de conseguir que la clase obrera acepte las medidas de explotación y empeoramiento de sus condiciones de miseria. Los recientes movimientos huelguísticos han demostrado que este medio clásico de lucha obrera ha dejado de ser el arma exclusiva del proletariado, ha perdido su carácter absolutamente de clase y puede ser utilizado también como medio de maniobra por una fracción política capitalista contra otra, por un bloque imperialista contra otro y, en última instancia, en interés general del capitalismo".("Problemas actuales del movimiento revolucionario internacional" - Internacionalismo nº 18 - febrero de 1947).
El GIGC saluda hipócritamente a lo que llama la "CCI histórica" por haber sido finalmente capaz de comprender la verdadera naturaleza de los sindicatos: "debemos saludar la capacidad de la CCI histórica de comprender claramente que los sindicatos se han convertido en órganos de pleno derecho del Estado burgués y, al menos en los años 80, de extraer todas las consecuencias de ello en lo que se refiere a su intervención en las luchas reales de clase". Hipócrita y mendazmente, porque, como vimos antes, fue Internationalisme quien se encargó de aportar importantes aclaraciones en relación con Bilan sobre la cuestión sindical.
¿Por qué esta necesidad de alabar la intervención de la CCI en los años 80, que estaba "Lejos de esperar una lucha pura liberada de los sindicatos por la gracia del Espíritu Santo"? Por dos razones:
El GIGC afirma haber contribuido a "la reivindicación y la defensa de la lucha contra el consejismo en los años 80 que la CCI dirigía entonces"[15].No es imposible que en aquella época participaran algunos de los militantes que se convertirían en matones de la FICCI. Por otra parte, también se afirma que la CCI había "rechazado esta [lucha] desde entonces"[16] ¿Por qué lanza el GIGC semejante mentira? Posiblemente para quedar bien con la TCI, cuyo predecesor, el BIPR, había justificado su sabotaje de las conferencias de la Izquierda Comunista de los años 70 por el supuesto "consejismo" de la CCI[17].
El GIGC es incapaz de probar de hecho esta supuesta renuncia de la CCI a la lucha contra el consejismo, pero nos da una explicación de la "renuncia" en cuestión. Según el GIGC, la causa residía en "la ruptura orgánica entre la Izquierda Comunista en Francia y la CCI": "la ruptura orgánica con las fracciones de la Izquierda Comunista surgidas de la Internacional Comunista (IC), en su caso con la Izquierda Comunista en Francia (GCF) y más ampliamente con la llamada Izquierda Italiana, no podía ser superada por la mera presencia de Marc Chirik, miembro de la fracción italiana a partir de 1938, y después del GCF"[18].
Esta ruptura orgánica constituía en efecto un serio hándicap que la presencia de nuestro camarada Marc Chirik permitió afortunadamente reducir, en particular mediante la lucha contra el consejismo, más precisamente el centrismo frente al consejismo en nuestro seno[19]. La clarificación y la homogeneización que tuvieron lugar en nuestra organización en aquella ocasión permitieron a la CCI armarse contra el peligro del consejismo, cuya influencia en una parte de los jóvenes ha contribuido a su difícil politización. Por otra parte, hay un ámbito en el que la mera presencia de nuestro camarada MC no bastó para superar las debilidades ligadas a la ruptura de la continuidad orgánica, y es el de la militancia revolucionaria, que no puede prescindir de la práctica, incluso si, también en este caso, nuestro camarada MC hizo todo lo posible por transmitir las enseñanzas de su propia experiencia.
Esta debilidad en el seno de la CCI se reflejó en actitudes y planteamientos que formaban parte del espíritu de círculo criticado con razón por Lenin en el II Congreso del POSDR y al que contrapuso el espíritu de partido. Pero peor que el espíritu del círculo es la putrefacción de éste en un clanismo nihilista, y la degeneración de aquél en la peor variedad de parasitismo, dispuesto a tratar de infligir el máximo daño a la organización cuando ésta se defiende contra las acciones y el comportamiento de los matones. La FICCI, madre del GIGC, fue la peor encarnación de este enfoque que hizo mucho daño en la CCI.
No negamos la capacidad de una discusión con otros grupos proletarios de contribuir a la clarificación en nuestro seno. Sin embargo, se trata aquí de una nueva invención de la GIGC totalmente imposible desde el punto de vista cronológico.
En un artículo reciente dirigido a la TCI[20], la GIGC evoca un “debate contradictorio que el PCINT -Battaglia Communista y la CCI habían desarrollado al final de los años 70 alrededor de la cuestión del curso histórico”. La CCI habría reconocido entonces “la justeza de la crítica de BC a su posición del curso a la revolución”, la cual “hacía de la revolución una vía totalmente abierta e ineluctable”.
¿Memoria de elefante o se trata de una fabulación de la GIGC? No dice nada de en qué momento tal debate se ha producido. Para dar más consistencia a esta “historia”, la GIGC añade “gracias a esta crítica la cual CCI habría reconocido su justeza, la CCI habría cambiado – precisado y definido el “curso” como “curso hacia enfrentamientos de clase masivos decisivos”.
Una vez más, debemos dejar las cosas claras frente a las mentiras del GIGC. Es cierto que, en nuestro texto sobre El curso histórico[21], adoptado por el Tercer Congreso de la CCI en 1979, hablamos de un "curso hacia la revolución", pero ya en este documento básico, la CCI de ninguna manera "hizo de la revolución un camino abierto e inevitable", puesto que está escrito: "Nuestra perspectiva no prevé la inevitabilidad de la revolución. No somos charlatanes y sabemos muy bien, a diferencia de ciertos revolucionarios fatalistas, que la revolución comunista no es 'tan cierta como si ya hubiera tenido lugar'. Pero, cualquiera que sea el resultado final de estas batallas, que la burguesía tratará de escalonar para infligir a la clase una serie de derrotas parciales como preludio de su derrota final, el capitalismo ya no puede, a partir de ahora, imponer su propia respuesta a la crisis de sus relaciones de producción sin enfrentarse directamente al proletariado."
Y fue precisamente para evitar cualquier ambigüedad por lo que, a principios de los años 80, sustituimos la frase "curso hacia la revolución" por "curso hacia enfrentamientos de clase decisivos". No tenemos conocimiento de ninguna controversia sobre este tema entre la CCI y el BC antes de que cambiáramos nuestra redacción. Es perfectamente cierto que hubo una crítica del BC/CWO a nuestro análisis titulado "La CCI y el curso histórico: un método erróneo". Pero tuvo lugar en 1987, varios años después, por lo que no puede haber sido la "crítica constructiva reconocida como tal por la CCI". Además, la crítica del BIPR al análisis de la CCI no se refería a la manera de calificar el curso histórico, sino a la noción misma de curso histórico[22].
Cabe preguntarse por qué el GIGC querría revisar la historia de este modo. La respuesta a la pregunta queda esbozada cuando añade: "gran parte de las críticas que Battaglia Comunista hizo en su momento eran correctas, nosotros retomamos el concepto y, esperamos, el método que debe acompañarlo, el método que los camaradas de la TCI siempre han juzgado y tachado de idealista"[23][19]. Así pues, el GIGC expresó su acuerdo con la TCI y rindió homenaje a su método. Si el GIGC no hubiera sido un grupo parasitario de la peor especie, le habríamos interrogado sobre su cambio de posición cuando, en el momento de los hechos, seguía criticando con la CCI el materialismo vulgar de la TCI. Ahora le hace la pelota descaradamente.
Y ese es el significado más profundo de su intento de demoler la plataforma de la CCI. Se trata de reforzar su actitud de adulador de la TCI para atraerse aún más sus buenas gracias. Se trata de una cuestión existencial para el GIGC: para asegurar su legitimidad y quedar limpio de sus mentiras y canalladas, necesita el respaldo de una organización histórica de la izquierda comunista. En cuanto se constituyó el FICCI, éste declaró que el BIPR constituía ahora la fuerza decisiva para la constitución del futuro partido mundial del proletariado. Más tarde, rechazó el análisis del periodo actual como el de la descomposición del capitalismo y el análisis del fenómeno del parasitismo político, dos análisis que sus miembros compartían desde hacía más de una década pero que el BIPR rechazaba (y sigue rechazando la TCI). Hoy en día, el GIGC necesita reavivar la llama de su idilio con la TCI (sobre todo después de un pequeño desencuentro con esta organización[24]]) y para ello qué mejor que retomar las críticas del BIPR sobre el supuesto "consejismo de la CCI", "descubrir" las principales aportaciones del BIPR y del PCInt a su “clarificación” sobre la cuestión del partido y, recientemente, acoger con entusiasmo la iniciativa de la TCI a favor de los comités NWBCW[25]
(CCI (08 / 08/ 2023)
[1] "Prise de position sur la plateforme du Courant Communiste International [68]". Révolution ou guerre n° 18. Mai 2021
[2] "Réponse à la Tendance Communiste Internationaliste sur nos "Thèses sur la signification et les conséquences de la guerre en Ukraine [69]"", Révolution ou Guerre n° 22. Septembre 2022
[3] http://www.igcl.org/Premiers-commentaires-et-debats [70] . Revolución o Guerra n° 20. Esta brillante caracterización es el producto de un "trabajo" de relectura crítica de la plataforma de la CCI expuesta en el artículo http://www.igcl.org/Prise-de-position-sur-la-671 [71] .Revolución o Guerra n° 18. Volveremos sobre este "trabajo" en detalle próximamente.
[4] http://www.igcl.org/Prise-de-position-sur-la-671 [71]Revolución o Guerra n° 18.Irónicamente, en apoyo de este juicio, el GIGC cita la carta de Engel a Joseph Bloch del 22 de septiembre de 1890: "La situación económica es la base, pero los diversos elementos de la superestructura :las formas políticas de la lucha de clases y sus resultados (...), las formas jurídicas, e incluso los reflejos de todas estas luchas reales en el cerebro de los participantes (... ) también influyen en el curso de las luchas históricas y, en muchos casos, determinan predominantemente su forma". Se trata de una cita que la CCI ha asumido plenamente y utilizado en varias ocasiones, en particular contra la visión materialista vulgar que comparten las corrientes surgidas del Partito Comunista Internazionalista (PCInt) fundado en 1945 (la corriente "bordiguista" y la corriente representada hoy por la Tendance Communiste Internationaliste). Pero el GIGC se cuida de no criticar al PCInt en este sentido, ya que su actitud permanente hacia él ha sido la de lameculos.
[5] A este respecto, nuestras posiciones de base -que figuran en el reverso de todas nuestras publicaciones- subrayan que "La CCI pretende ser así el resultado de las aportaciones sucesivas (...) de las fracciones de izquierda surgidas en los años 20 y 30 de la degeneración de la III Internacional, en particular de las izquierdas alemana, neerlandesa e italiana". El GIGC comenta este pasaje como sigue: "Veremos que, al final, el espíritu de síntesis dejaba poco espacio a la izquierda italiana y mucho a la izquierda germano-holandesa". Esto es una mentira escandalosa. Desde su fundación, la CCI ha reivindicado explícitamente su afiliación política a la Gauche Communiste de France (GCF), que, a su vez, aunque adoptaba ciertas posiciones de la Izquierda germano-holandesa, reivindicaba su afiliación fundamental a la Fracción de Izquierda italiana. Es lo que recordábamos a finales de los años 90 en la presentación de nuestro folleto La Gauche communiste de France: "... es importante subrayar que el estudio de los esfuerzos encaminados a constituir una corriente de la Izquierda comunista en Francia pone claramente de relieve la participación preponderante de la Izquierda comunista italiana en estos esfuerzos, así como su método. Nunca se insistirá bastante en el método defendido durante este período por la Izquierda italiana (...) ... mientras que la propia Fracción italiana, agotada, abandonó la lucha que había librado durante casi 18 años declarando su autodisolución en mayo de 1945, fue la Fracción francesa de la Izquierda comunista, fundada en diciembre de 1944 y rebautizada posteriormente Izquierda comunista de Francia, la que recogió la antorcha política de la Fracción italiana.". Y en ningún momento la CCI ha abandonado esta filiación política. Así, en nuestro artículo publicado tres décadas después de la fundación de la CCI (Treinta años de la CCI : Apropiarse del pasado para construir el futuro | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [72], escribíamos: "Si bien reivindicamos las contribuciones de las distintas fracciones de izquierda de la Internacional Comunista, en la cuestión de la construcción de la organización nos referimos más particularmente a las concepciones de la Fracción de Izquierda del Partido Comunista de Italia, en particular tal como se expresaron en la revista Bilan durante los años 1930". Del mismo modo, en nuestro artículo de 2006, La izquierda comunista y la continuidad del marxismo | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [73], destacamos muy claramente la contribución fundamental de la izquierda comunista italiana a la definición política de la CCI: "las contribuciones teóricas de la izquierda comunista italiana -que más tarde incluyó fracciones en Bélgica, Francia y México- fueron inmensas y completamente insustituibles. En su análisis de la degeneración de la revolución rusa -que nunca puso en duda el carácter proletario de 1917-; en su investigación sobre los problemas del futuro período de transición; en sus trabajos sobre la crisis económica y los fundamentos de la decadencia del capitalismo; en su denuncia de la posición de la Internacional Comunista de apoyo a las luchas de "liberación nacional" ; en su elaboración de la teoría del partido y de la fracción; en su implacable pero fraternal polémica con otras corrientes políticas proletarias; en éste y en muchos otros campos, la Izquierda italiana ha cumplido sin duda la tarea que se había impuesto de desarrollar las bases programáticas de las organizaciones proletarias del futuro".
[6] Plataforma de la CCI adoptada por el Ier Congreso | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [74]
[7] Este cambio de postura es, cuando menos, cómico por parte de quienes pretendían ser los "mejores defensores de las posiciones de la CCI" cuando intentaban hundirla desde dentro. Además, deberían precisar a qué plataforma de 1945 se refieren. La adoptada por la conferencia del PCInt de 1945-46 había sido redactada por Bordiga, que ni siquiera era miembro del Partito, documento que fue objeto de críticas muy severas por parte del PCInt en 1974, ya que afirmaba que el documento había sido aceptado en 1945 "como una contribución bastante personal para el debate del futuro congreso" y "reconocido como incompatible con las firmes posiciones adoptadas ahora por el partido sobre problemas más importantes, y [que] (...)el documento siempre ha sido considerado como una contribución al debate y no como una plataforma de facto". El problema era que se había adoptado por unanimidad (incluido Damen, principal dirigente del PCInt hasta su muerte en octubre de 1979) y que se había publicado externamente como base para la afiliación al Partito. Quizás los falsificadores del GIGC se refieran al documento redactado en 1944 por Damen y considerado como un "esbozo de programa". Por tanto, deben avalar formulaciones como "nuestro partido, que no subestima la influencia de los demás partidos de masas, es el defensor del frente único", una política de la Internacional Comunista durante su deriva oportunista y a la que se había opuesto la izquierda italiana desde principios de los años veinte. Para el lector que desee saber más sobre la vida del PCInt durante los años 40, ofrecemos una referencia crítica al respecto publicada en la revista Internationalisme, publicación de la Gauche communiste de France, Le deuxième congrès du parti communiste internationaliste (Internationalisme n°36, julio de 1948); así como referencias a polémicas escritas por la CCI: Polémica: hacia los orígenes de la CCI y del BIPR, I - La Fracción italiana y la Izquierda comunista de Francia | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [75]; Polémica: hacia los orígenes de la CCI y del BIPR, II - La formación del Partito comunista internazionalista | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [76].
[8] Prise de position sur la plateforme du Courant Communiste International [77] http://www.igcl.org/Prise-de-position-sur-la-671 [71] Revolución o Guerra n° 18
[9] Tesis sobre la democracia burguesa y la dictadura proletaria | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [78]
[13] Ver Los sindicatos contra la clase obrera (V): la táctica de los izquierdistas para hacerlos tragar a los trabajadores | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [79]
[15] "Réponse à la Tendance Communiste Internationaliste sur nos "Thèses sur la signification et les conséquences de la guerre en Ukraine [69]"" Révolution ou Guerre n° 22. Septembre 2022
[16] "Réponse à la Tendance Communiste Internationaliste sur nos "Thèses sur la signification et les conséquences de la guerre en Ukraine [69]"" Révolution ou Guerre n° 22. Septembre 2022
[17] Ver el sectarismo, una herencia de la contrarrevolución que hay que superar | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [80]
[19] Ver Las corrientes centristas en las organizaciones políticas del proletariado | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [81] , Debate: oportunismo y centrismo en la clase obrera y sus organizaciones | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [82] y Resolución: Oportunismo y centrismo en el período de decadencia | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [83]
[20] Prise de position de la TCI sur les thèses (TCI) [84] / Dans l’attente d’une réponse de notre part. Révolution ou Guerre n° 21
[22] La CCI ha respondido a esta crítica mostrando la ausencia total de método que evidenciaba. Ver Polémica con el BIPR - El método marxista y el Llamamiento de la CCI sobre la guerra en la antigua Yugoslavia | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [86]
[23] Prise de position de la TCI sur les thèses (TCI) [84] Révolution ou Guerre n° 21.
[24] El GIGC se dio cuenta de que tenía menos éxito que el TCI con los nuevos elementos que se acercaban a la Izquierda Comunista, y no pudo evitar criticar al TCI: "han surgido nuevas fuerzas comunistas de las que Nuevo Curso es expresión y factor, enfrentando así directamente a los grupos históricos de la Izquierda Comunista partidista con su responsabilidad histórica ante esta nueva dinámica y ante la cual la Tendencia Comunista Internacionalista, principal organización de este campo, ha empezado a encerrarse en una actitud, o en unos reflejos, relativamente sectarios hacia nosotros e inmediatistas respecto a estas nuevas fuerzas", o "la TCI, aunque orgánicamente ligada al PC italiano y a la Izquierda Comunista italiana, está bajo el peso de un relativo informalismo, personalismo e individualismo, y por tanto del espíritu del círculo". Estas citas reproducidas en nuestro artículo El aventurero Gaizka tiene los defensores que se merece: los matones del GIGC | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [87] están tomadas del Rapport d'activités de la 2e Réunion générale du GIGC.Revolución o Guerra n°12
[25] Y hay que decir que la TCI no es insensible a las campañas de seducción de la GIGC. Desde la creación de la FICCI en 2001, el predecesor de la TCI, el BIPR, ha mostrado una gran benevolencia hacia ella; una actitud que, en general, no ha flaqueado en las últimas dos décadas, y que se manifestó de nuevo recientemente cuando la TCI se apoyó, para la organización de una reunión pública en París del grupo NWBCW, en dos miembros fundadores de la FICCI, Juan y Olivier, expulsados de la CCI en 2003 por chivatos. Es necesario recordar al TCI la fábula de Esopo titulada El cuervo y la zorra: "Un cuervo, tras robar un trozo de carne, se posó en un árbol. Un zorro lo vio y, queriendo apoderarse de la carne, se puso delante de él y alabó sus elegantes proporciones y su belleza, añadiendo que nadie estaba mejor preparado que él para ser el rey de los pájaros, y que seguramente habría llegado a serlo si hubiera tenido voz. El cuervo, queriendo demostrarle que a él tampoco le faltaba voz, soltó la carne y lanzó un fuerte grito. El zorro se abalanzó sobre él y, apoderándose del bocado, le dijo: "Oh cuervo, si tú también tuvieras juicio, nada te faltaría para convertirte en el rey de las aves". Esta fábula es una lección para tontos".
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Desde el sábado 7 de octubre un diluvio de fuego y acero cae sobre las poblaciones que viven en Israel y Gaza. En un lado, Hamas, en el otro el ejército israelí. En el medio, los civiles que sufren los bombardeos, las matanzas, las ejecuciones, la toma de rehenes. Los muertos se cuentan ya por millares.
En todo el mundo, la burguesía nos llama a elegir bando. Por la resistencia palestina a la opresión israelí. O por la respuesta israelí al terrorismo palestino. Cada uno denuncia la barbarie del otro para justificar la guerra. El Estado israelí lleva décadas oprimiendo al pueblo palestino, con bloqueos, acosos, puestos de control y humillaciones, por lo que la venganza sería legítima. Las organizaciones palestinas han estado matando a inocentes con ataques a cuchillo y atentados con bomba. Cada bando pide que se derrame la sangre del otro.
Esta lógica de la muerte es la lógica de la guerra imperialista. Son nuestros explotadores y sus Estados los que libran siempre una guerra despiadada en defensa de sus propios intereses. Y somos nosotros, la clase obrera, los explotados, los que pagamos siempre el precio, con nuestras vidas.
Para nosotros, proletarios, no hay bando que elegir, ¡no tenemos patria, ni nación que defender! A ambos lados de la frontera, ¡somos hermanos de clase!¡Ni Israel, ni Palestina!
El siglo XX fue un siglo de guerras, las guerras más atroces de la historia de la humanidad, y ninguna de ellas sirvió a los intereses de los trabajadores. Estos últimos siempre fueron llamados a ir y ser asesinados por millones por los intereses de sus explotadores, en nombre de la defensa de "la patria", la "civilización", la "democracia", incluso "la patria socialista" (como algunos presentaron a la URSS de Stalin y el gulag).
Hoy, hay una nueva guerra en Oriente Medio. En ambos bandos, las camarillas dirigentes llaman a los explotados a "defender la patria", ya sea judía o palestina. Esos trabajadores judíos que en Israel son explotados por capitalistas judíos, esos trabajadores palestinos que son explotados por capitalistas judíos o por capitalistas árabes (y a menudo de forma mucho más feroz que por los capitalistas judíos, ya que en las empresas palestinas la legislación laboral sigue siendo la del antiguo Imperio Otomano).
Los trabajadores judíos ya han pagado un alto precio por la locura bélica de la burguesía en las cinco guerras que han sufrido desde 1948. Nada más salir de los campos de concentración y de los guetos de una Europa devastada por la guerra mundial, los abuelos de los que hoy visten el uniforme del Tsahal se vieron arrastrados a la guerra entre Israel y los países árabes. Luego, sus padres pagaron el precio en sangre en las guerras del 67, 73 y 82. Estos soldados no son brutos horribles cuyo único pensamiento es matar niños palestinos. Son jóvenes reclutas, en su mayoría obreros, muertos de miedo y asco, a los que se obliga a actuar como policías y a los que se les llena la cabeza con la "barbarie" de los árabes.
También los trabajadores palestinos han pagado ya un terrible precio de sangre. Expulsados de sus hogares en 1948 por la guerra emprendida por sus dirigentes, han pasado la mayor parte de su vida en campos de concentración, reclutados de adolescentes en las milicias de Fatah, el FPLP o Hamás.
Las mayores masacres que sufrieron no fueron perpetradas por los ejércitos de Israel, sino por los de los países donde estaban estacionados, como Jordania y Líbano: en septiembre de 1970 ("septiembre negro"), el reyezuelo Hussein los exterminó en masa, hasta el punto de que algunos de ellos se refugiaron en Israel para huir de la muerte.
Hoy, en nombre de la “Patria Palestina” se quiere movilizar de nuevo a los obreros árabes contra sus hermanos judíos, de la misma manera que se pide a estos últimos asesinar por la “Tierra Prometida”.
La propaganda nacionalista fluye repugnantemente de ambos bandos, propaganda adormecedora de la mente diseñada para convertir a los seres humanos en bestias feroces. Las burguesías israelí y árabe la han estado agitando durante más de medio siglo. A los trabajadores israelíes y árabes se les ha dicho constantemente que deben defender la tierra de sus antepasados. Para los primeros, la militarización sistemática de la sociedad ha desarrollado una psicosis de cerco para convertirlos en "buenos soldados". Para los segundos, se arraigó el deseo de combatir a Israel para encontrar un hogar. Para conseguirlo, los dirigentes de los países árabes en los que estaban refugiados los mantuvieron durante décadas en campos de concentración, con unas condiciones de vida insoportables.
El nacionalismo es una de las peores ideologías inventadas por la burguesía.
Es la ideología que le permite enmascarar el antagonismo entre explotadores y explotados, unirlos a todos tras una misma bandera, por la que los explotados serán asesinados al servicio de los explotadores, en defensa de sus intereses y privilegios de clase.
Para colmo, a esta guerra se añade el veneno de la propaganda religiosa, la que crea el fanatismo más demente. Los judíos están llamados a defender con su sangre el Muro de las Lamentaciones del Templo de Salomón. Los musulmanes deben dar su vida por la Mezquita de Omar y los lugares santos del islam. Lo que ocurre hoy en Israel y Palestina confirma claramente que la religión es "el opio del pueblo", como decían los revolucionarios del siglo XIX. El propósito de la religión es consolar a los explotados y oprimidos. A aquellos para quienes la vida en la tierra es un infierno se les dice que serán felices después de su muerte siempre que sepan cómo ganarse su salvación. Y esta salvación se cambia por sacrificios, sumisión y como remate sacrificar sus vidas al servicio de la "guerra santa".
El hecho de que, a principios del siglo XXI, se sigan utilizando ampliamente ideologías y supersticiones que se remontan a la Antigüedad o la Edad Media para empujar a los seres humanos a sacrificar sus vidas dice mucho del estado de barbarie al que se está sumiendo Oriente Próximo, junto con muchas otras partes del mundo.
Fueron los dirigentes de las grandes potencias quienes crearon la situación infernal en la que hoy mueren por millares los explotados de esta región. Fue la burguesía europea, y en particular la burguesía británica con su "Declaración Balfour" de 1917, la que, para dividir y conquistar, permitió la creación de un "hogar judío" en Palestina, promoviendo así las utopías chovinistas del sionismo. Fueron estas mismas burguesías las que, tras la Segunda Guerra Mundial, que acababan de ganar, dispusieron que cientos de miles de judíos centroeuropeos fueran transportados a Palestina tras abandonar los campos de concentración nazi haciéndolos vagar lejos de su región de origen. Así no tenían que acogerlos en “su patria”.
Fueron estas mismas burguesías, primero la británica y la francesa, luego la estadounidense, las que armaron hasta los dientes al Estado de Israel para darle el papel de punta de lanza del bloque occidental en esta región durante la Guerra Fría, mientras que la URSS, por su parte, armaba al máximo a sus aliados árabes. Sin estos grandes "patrocinadores", las guerras de 1956, 67, 73 y 82 no habrían podido tener lugar.
Hoy, las burguesías del Líbano, Irán y probablemente Rusia están armando y empujando a Hamás. Estados Unidos acaba de enviar su mayor portaaviones al Mediterráneo y ha anunciado nuevas entregas de armas a Israel. De hecho, ¡todas las grandes potencias participan más o menos directamente en esta guerra y en estas masacres!
¡Esta nueva guerra amenaza con sumir en el caos a todo Oriente Próximo! No es el enésimo enfrentamiento sangriento que enluta este rincón del mundo. La magnitud de las matanzas indica que la barbarie ha alcanzado un nuevo nivel: jóvenes que bailan acribillados con ametralladoras, mujeres y niños ejecutados en plena calle a quemarropa, sin otro objetivo que satisfacer un deseo de venganza ciega, una alfombra de bombas para aniquilar a toda una población, dos millones de personas privadas de todo, agua, electricidad, gas, alimentos... ¡No hay lógica militar en todas estas exacciones, en todos estos crímenes! Ambos bandos se revuelcan en la furia asesina más espantosa e irracional.
Pero hay algo aún más grave: esta caja de Pandora no volverá a cerrarse. Al igual que con Irak, Afganistán, Siria y Libia, no habrá vuelta atrás, ni "retorno a la paz". El capitalismo arrastra a sectores cada vez más amplios de la humanidad a la guerra, la muerte y la descomposición de la sociedad. La guerra en Ucrania dura ya casi dos años y está empantanada en una carnicería sin fin. También se están produciendo masacres en Nagorno-Karabaj. Y ya existe la amenaza de una nueva guerra entre las naciones de la antigua Yugoslavia. ¡El capitalismo es la guerra!1
Los trabajadores de todos los países deben negarse a tomar partido por uno u otro bando burgués. En particular, deben rechazar la retórica de los partidos que se reclaman de la clase obrera, los partidos de izquierda y extrema izquierda, que les piden que muestren "solidaridad con las masas palestinas" en su búsqueda del derecho a una "patria". La patria palestina nunca será otra cosa que un Estado burgués al servicio de la clase explotadora y que oprime a esas mismas masas, con policías y cárceles. La solidaridad de los trabajadores de los países capitalistas más avanzados no va a los "palestinos" como no va a los "israelíes", entre los que hay explotadores y explotados. Va a los trabajadores y parados de Israel y Palestina (que, además, ya han dirigido luchas contra sus explotadores a pesar de todo el lavado de cerebro al que han sido sometidos), igual que va a los trabajadores de todos los demás países del mundo. La mejor solidaridad que pueden ofrecer es, sin duda, no alentar sus ilusiones nacionalistas.
Esta solidaridad significa ante todo desarrollar su lucha contra el sistema capitalista responsable de todas las guerras, una lucha contra su propia burguesía.
La clase obrera tendrá que conquistar la paz derrocando al capitalismo a escala mundial, y esto significa hoy desarrollar sus luchas en un terreno de clase, contra los ataques económicos cada vez más duros que le dirige un sistema sumido en una crisis insuperable.
Contra los nacionalismos, contra las guerras a las que quieren arrastrarles sus explotadores:
¡Proletarios de todos los países, uníos!
Corriente Comunista Internacional 9 octubre 2023
1 Hemos dado un marco de análisis a esta situación histórica llena de graves convulsiones y peligros dominada por guerras omnipresentes: Los años 20 del Siglo XXI: La aceleración de la descomposición capitalista plantea abiertamente la cuestión de la destrucción de la humanidad | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [23]
Enlaces
[1] https://es.internationalism.org/files/es/50_aniversario_de_la_caida_de_allende_en_chile_dictadura_y_democracia_las_dos_caras_de_la_misma_moneda.pdf
[2] https://es.internationalism.org/tag/4/403/chile
[3] https://es.internationalism.org/files/es/como_la_tci_niega_las_lecciones_del_marxismo_sobre_la_lucha_contra_el_parasitismo_politico.pdf
[4] https://www.leftcom.org/en/articles/2022-09-02/150-years-on-the-split-in-the-first-international
[5] https://es.internationalism.org/revista-internacional/199701/1234/cuestiones-de-organizacion-iv-la-lucha-del-marxismo-contra-el-aven
[6] https://es.internationalism.org/content/4488/lassalle-y-schweitzer-la-lucha-contra-los-aventureros-politicos-en-el-movimiento-obrero
[7] https://es.internationalism.org/content/4909/atacar-la-cci-la-razon-de-ser-del-gigc
[8] https://es.internationalism.org/content/4911/un-comite-que-lleva-los-participantes-un-callejon-sin-salida
[9] https://es.internationalism.org/content/4787/el-caso-vogt-el-combate-de-los-revolucionarios-contra-la-calumnia-i
[10] https://es.internationalism.org/content/4836/el-caso-vogt-el-combate-de-los-revolucionarios-contra-la-calumnia-ii
[11] https://es.internationalism.org/content/4160/los-anarquistas-y-el-imperialismo-kurdo
[12] https://es.internationalism.org/tag/corrientes-politicas-y-referencias/tendencia-comunista-internacionalista-antes-bipr
[13] https://es.internationalism.org/files/es/ecuador_la_descomposicion_y_la_crisis_economica_se_agudizan.pdf
[14] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo
[15] https://es.internationalism.org/content/4559/en-guayaquil-ante-una-crisis-sanitaria-el-capitalismo-provoca-muerte-y-dolor
[16] https://es.internationalism.org/revolucion-mundial/200901/2455/la-agudizacion-de-la-crisis-muestra-que-el-capitalismo-solo-ofrece-ma
[17] https://es.internationalism.org/tag/geografia/ecuador
[18] https://es.internationalism.org/tag/2/25/la-decadencia-del-capitalismo
[19] https://es.internationalism.org/tag/3/45/descomposicion
[20] https://es.internationalism.org/files/es/el_militante_cgt_y_cnt_usan_un_falso_inter-nacionalismo_para_llevar_a_los_trabajadores_a_elegir_bando_en_la_guerra_en_gaza.pdf
[21] https://es.internationalism.org/content/5007/ni-israel-ni-palestina-los-obreros-no-tienen-patria
[22] https://fr.internationalism.org/content/11208/lanarchisme-au-service-guerre
[23] https://es.internationalism.org/content/4897/los-anos-20-del-siglo-xxi-la-aceleracion-de-la-descomposicion-capitalista-plantea
[24] https://www.izquierdarevolucionaria.net/index.php/internacional/oriente-medio/13804-el-estado-sionista-prepara-un-genocidio-en-gaza-solo-la-solidaridad-internacionalista-lo-impedira
[25] https://cgt.org.es/32807-2/
[26] https://www.cnt.es/noticias/cnt-ante-el-agravamiento-de-la-guerra-en-oriente-proximo/
[27] https://granollers.cnt.es/2023/10/15/comunicats-internacionalistes-sobre-el-conflicte-a-palestina/
[28] http://cordoba.cnt.es/content/solidaridad-con-palestina
[29] https://aragon-rioja.cnt.es/concentracion-solidaridad-con-palestina/
[30] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200910/2675/internationalisme-no-26-septiembre-de-1947-que-diferencia-hay-entr
[31] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200512/350/el-militante-como-inocular-el-nacionalismo-con-argumentos-radicales
[32] https://es.internationalism.org/cci/200602/758/1las-bodas-de-sangre-de-la-cnt-con-el-estado-burgues
[33] https://es.internationalism.org/tag/geografia/israel
[34] https://es.internationalism.org/tag/geografia/palestina
[35] https://es.internationalism.org/tag/corrientes-politicas-y-referencias/izquierdismo
[36] https://es.internationalism.org/tag/corrientes-politicas-y-referencias/trotskismo
[37] https://es.internationalism.org/tag/3/47/guerra
[38] mailto:[email protected]
[39] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/reuniones-publicas
[40] https://es.internationalism.org/files/es/tract_luchas_octubre23_espanol.pdf
[41] https://es.internationalism.org/tag/geografia/francia
[42] https://es.internationalism.org/tag/geografia/gran-bretana
[43] https://es.internationalism.org/tag/geografia/estados-unidos
[44] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/intervenciones
[45] https://es.internationalism.org/tag/2/29/la-lucha-del-proletariado
[46] https://es.internationalism.org/files/es/la_continuidad_historica_una_lucha_indispensable_y_permanente_para_las_organizaciones_revolucionarias.pdf
[47] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200608/1053/marc-de-la-revolucion-de-octubre-1917-a-la-ii-guerra-mundial
[48] https://es.internationalism.org/content/4663/marc-parte-2-de-la-segunda-guerra-mundial-la-actualidad
[49] https://fr.internationalism.org/gcf/annexe2
[50] https://es.internationalism.org/content/4753/polemica-con-la-cwo-como-reapropiarse-de-los-aportes-de-la-izquierda-comunista
[51] https://es.internationalism.org/content/4982/informe-sobre-la-descomposicion-actualizacion-de-las-tesis-2023
[52] https://es.internationalism.org/content/3451/tesis-sobre-la-crisis-economica-y-politica-en-los-paises-del-este
[53] https://es.internationalism.org/content/4436/resolucion-del-tercer-congreso-de-la-cci-sobre-el-periodo-de-transicion-del-capitalismo
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[56] https://www.pcint.org/05_Elprol/022/022_barbaria.htm
[57] https://es.internationalism.org/content/4730/barbaria-o-comunismo
[58] https://es.internationalism.org/tag/corrientes-politicas-y-referencias/izquierda-comunista
[59] https://es.internationalism.org/tag/desarrollo-de-la-conciencia-y-la-organizacion-proletaria/la-izquierda-italiana
[60] https://es.internationalism.org/files/es/falsa_critica.pdf
[61] https://es.internationalism.org/content/4893/el-capitalismo-lleva-la-destruccion-de-la-humanidad-solo-la-revolucion-mundial-del
[62] https://es.internationalism.org/revista-internacional/198204/135/informe-sobre-la-funcion-de-la-organizacion-revolucionaria
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[68] http://igcl.org/Prise-de-position-sur-la-671
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[70] http://www.igcl.org/Premiers-commentaires-et-debats
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[79] https://es.internationalism.org/content/4645/los-sindicatos-contra-la-clase-obrera-v-la-tactica-de-los-izquierdistas-para-hacerlos
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[81] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201509/4115/las-corrientes-centristas-en-las-organizaciones-politicas-del-prol
[82] https://es.internationalism.org/content/4749/debate-oportunismo-y-centrismo-en-la-clase-obrera-y-sus-organizaciones
[83] https://es.internationalism.org/content/4778/resolucion-oportunismo-y-centrismo-en-el-periodo-de-decadencia
[84] http://www.igcl.org/Prise-de-position-de-la-TCI-sur
[85] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201804/4294/el-curso-historico
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[87] https://es.internationalism.org/content/4656/el-aventurero-gaizka-tiene-los-defensores-que-se-merece-los-matones-del-gigc
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[89] https://es.internationalism.org/tag/corrientes-politicas-y-referencias/parasitismo
[90] https://es.internationalism.org/files/es/ni_israel_ni_palestina_los_obreros_no_tienen_patria.pdf