La burguesía en todo el mundo viene asegurando que la crisis ha sido eliminada, no obstante los ataques en contra de las condiciones de vida de los trabajadores se recrudecen. Los mismos cantos entusiastas de la burguesía filtran en sus pronósticos la amenaza y la justificación de esos ataques que vienen, por ejemplo, el FMI advierte: "El aumento del desempleo constituirá un serio reto para muchas economías avanzadas y la pobreza seguirá siendo un problema para muchas economías en desarrollo. (...) las tasas de desempleo suelen aumentar significativamente después de los shocks financieros y a mantenerse mas elevadas durante muchos años. Para limitar el alcance de la destrucción de puestos de trabajo se necesitara un crecimiento salarial mas lento o incluso recortes salariales para muchos trabajadores." (Perspectivas de la economía mundial, octubre-2009. El subrayado es nuestro).
Esta política anunciada se pondrá en práctica lo mismo en los países de mayor industrialización que en los de menor, y tanto gobiernos de derecha como de izquierda están siempre prestos a incrementar los niveles de explotación, pues es el principal instrumento con que cuentan para salvaguardar la ganancia capitalista. Los discursos de la burguesía en todo el mundo buscarán presentar a estas medidas como "medicinas amargas", que requieren el sacrificio de los asalariados para el beneficio de la economía nacional. Pero salvar la economía significa para los trabajadores olvidar su condición de explotado y suponer que los trabajadores y explotados pueden tener algún interés en común.
El 2009 ha cerrado con una degradación de las condiciones de vida de los trabajadores de todo el planeta. La economía mexicana ha cerrado el año con la caída de su PIB en uno de los niveles más bajos de todo el planeta: -7.3% (según las cifras estimadas del FMI), de la misma forma su tasa de desempleo, aún cuando su medición tiene una serie de trucos estadísticos que le permite esconder la dimensión real, nos da una señal aproximada del problema cuando vemos que alcanzó un nivel superior al 6% (lo cual es significativo, si consideramos que en 1996 había alcanzado el nivel históricamente más alto, es decir del 5.5%), lo que significa que por lo menos 2.9 millones de trabajadores fueron lanzados al desempleo durante el año pasado. Esa sesgada información puede ampliarse cuando notamos que la población que labora en las peores condiciones y con ingresos muy bajos, ubicadas en el denominado "sector informal", tiene una tasa de crecimiento acelerada, que según las cifras oficiales, hizo que este año condujera a la suma de 12.1 millones de trabajadores, lo que representa el 26.8% de la Población Económicamente Activa[1].
Pero a si estos elementos señalados, le agregamos las violentas agresiones contra los trabajadores de la electricidad y el tratamiento ruin que dan a los hijos de los trabajadores en las guarderías, que condujo a la muerte de decenas de niños, ya es posible evaluar el grado de dificultades que los explotados de la región han vivido en 2009, pero la situación no mejorará en 2010, no hay el menor indicio de que estas dinámicas cambien, por el contrario empeorará.
Iniciando el año los trabajadores encontrarán que hay que pagar más impuestos en cada compra, dado que el IVA ha pasado del 15 al 16%, pero además su salario será reducido con el incremento del ISR, que pasa del 28 al 30%. Unido a estos golpes se agregan enseguida los incrementos de precios, tan sólo los ya anunciados son los referentes a la energía eléctrica, que se incrementará en 6%, el metro en la ciudad de México subirá 50% (es decir su costo será de 3 pesos), y por cada 20 litros de gasolina se pagará 1.20 pesos más y la lista se irá haciendo más larga... en cambio los salarios se han de ajustar a los ilusorios niveles inflacionarios que anuncian, es decir a 4.85%, así mismo, las dificultades por el desempleo serán mayores.
Pero reflexionar sobre las condiciones de miseria y explotación de los trabajadores no es para lamentarnos, sino para comprender que el capitalismo no puede ofrecer otra cosa y por ello es necesario echarlo abajo.
La degradación de la vida de los trabajadores no es una característica única o peculiar de los habitantes de países de bajo desarrollo industrial, es una condición general a la que lleva el capitalismo a todos los explotados en todos los países, por eso ante esa evidencia, la clase dominante no tiene más camino que construir ilusiones y velos para encubrir la realidad.
A principios de 2009 congresistas de México organizaron un foro "México ante la crisis, ¿qué hacer para crecer?", en el que asistieron personeros del capital de diversos países para consolarse e inventar salidas mágicas a la crisis. Por ejemplo el presidente uruguayo Julio María Sanguinetti dijo: "no hay milagros para superar las crisis financieras y económicas" pero un instrumento para lograrlo, nos dice, es "preparar a su gente y formar el capital humano necesario y prescindible para enfrentar los desafíos de un crecimiento profundamente competitivo" (La jornada, 28-01-09). Desde los años 60 la burguesía ha construido el concepto de "capital humano" para explicar a "la educación y la formación como inversión que realizan individuos racionales, con el fin de incrementar su eficiencia productiva y sus ingresos..." (André Destinobles, El capital humano en las teorías del crecimiento)... Pero los discursos de los voceros del capital y las categorías de la "ciencia económica" no son sino expresiones huecas muy alejadas de la realidad.
Mientras aseguran que una prevención a la crisis es la preparación individual de las nuevas generaciones, la realidad muestra que esa joven generación es la que carga lo más pesado de la crisis ya que una masa cada vez mayor de jóvenes son alejados de la posibilidad de contar con estudios universitarios, y otra parte de ellos que se han esforzado en prepararse viven la tragedia de no contar con empleo o aquellos que lo obtienen es de una condición muy precaria. Justamente esa realidad ha llevado a que sociólogos españoles para definir a los jóvenes con alta capacitación pero sin empleo los definan como la "generación cero" y antes le llamaron los JASP (jóvenes, aunque sobradamente preparados). Es evidente que esos conceptos describen un problema pero no pueden explicar que es un fenómeno producto de la decadencia capitalista que expone las profundas y crónicas dificultades que tiene el sistema para dar un relanzamiento creciente y continuo a la acumulación de capital, llegando al grado de impedir que grandes capas de proletarios puedan tener la posibilidad de vender su fuerza de trabajo.
Por eso, el capitalismo es un sistema que no puede ofrecer ningún futuro a la humanidad, mientras este mantenga su dominio los trabajadores sólo pueden esperar más miseria, desempleo, guerras y hambrunas.
Tatlin/diciembre-2009
[1] Se define como PEA a las personas entre 14 y 65 años, que tiene capacidad para laborar. En México la PEA la forman 45.2 millones de Hombres y mujeres, la cual muestra un crecimiento anual de 1.2 millones de personas, que representan jóvenes demandantes de trabajo.
Sin duda alguna, las movilizaciones posteriores al decreto de extinción de la compañía de Luz y Fuerza, demostraron un enorme descontento en la clase trabajadora, sin embargo, tales movilizaciones al desarrollarse sobre la defensa de la empresa y del sindicato, fue esterilizada y llevada a un aislamiento que ha dejado arrinconados a los trabajadores de la electricidad.
Una idea desafortunadamente impuesta a los trabajadores es que la defensa del SME significa la laucha por la defensa de los empleos de los trabajadores despedidos, pero la realidad es otra, el SME está saboteando la lucha de los trabadores que dice defender.
La única manera de obligar al Estado a dar marcha a tras es desarrollar un movimiento que enarbolando sus verdaderas necesidades extiende su fuerza, despertando la solidaridad de otros sectores de explotados, de manera que una vez que un sector de trabajadores entre en lucha, es necesaria su extensión, participando diversos contingentes de trabajadores que formen una gran masa que se mueva por su coraje y combatividad pero además creando una conciencia que le permite tomar el control de su lucha. Esto que planteamos no es una ilusión o un discurso abstracto, hace unos meses lo hicieron los trabajadores de la construcción subcontratados en el sector energético en Gran Bretaña y lograron echar atrás los ataques de la patronal. Cuando otras empresas pararon la producción en solidaridad con los 640 despedidos de Lindsey, lograron generar un movimiento huelguístico salvaje (es decir, desarrollado en contra de los deseos de los sindicatos) que tocó importantes puntos de aquel país, logrando así en 20 días la reinstalación todos los despedidos.
De la misma forma en las Antillas a principios del 2009, en Guadalupe y Martinica, la clase obrera se movilizó masivamente, paralizando toda la economía: empresas, puertos, tiendas... todo fue bloqueado. Esta lucha tan larga e intensa fue posible, por un sentimiento profundo de solidaridad. Los huelguistas hicieron todo para ampliar su lucha lo más rápido posible: del 20 al 29 de enero, los trabajadores en huelga no dejaron de movilizarse convocando a sus hermanos de clase a unirse al movimiento... para el 5 de febrero la huelga de masas era un hecho y se demostraba que la fuerza real de los trabajadores puede ser efectiva cuando rompe las ataduras del sindicato, de manera que la práctica masiva y conciente de los trabajadores logran dejar atrás las maniobras de las organizaciones sindicalistas (LPK) que pretendían controlar la lucha... al final el gobierno dio marcha atrás en sus planes anticrisis y firmo un acuerdo donde se concretaba un aumento salarial significativo.
Es falso que el SME ha impulsado la movilización de los trabajadores, lo que ha hecho en realidad es aislarlos y desmoralizarlos. El SME como todo sindicato en el mundo, llama a la "responsabilidad" y promueve la lucha legaloide, con lo que mantiene atados a los trabajadores a la esperanza de la justicia burguesa, de esa manera arrincona en el aislamiento y el desgaste a los trabajadores, lo mismo manteniéndolos pasivos en las puertas de las plantas cerradas que en desmoralizantes huelgas de hambre, al tiempo que desarrolla una campaña que pinta de combativa, y que consiste en la promoción de amparos y el llamado a diputados y "personajes notables" (como son los senadores de negra tradición y a funcionarios de la UNAM e IPN, otrora represores de estudiantes). Así, lejos de desarrollar una lucha colectiva en el terreno de proletariado, hace todo lo contrario, maniobra para llevar la lucha al terreno burgués.
Es importante para los trabajadores analizar de forma fría las acciones que el SME ha impuesto y poder sacar un balance del accionar del sindicato y sacar las lecciones que permitan preparar los próximos combates. De manera concreta, la marcha del 15 de octubre había mostrado la existencia de una gran solidaridad y un descontento masivo, que el SME paraliza mediante una maniobra sutil, es decir hace parecer que promoviendo la controversia constitucional del decreto del 11 de septiembre del 2009 y los amparos contra los actos del gobierno, daban una continuidad a la lucha, pero en realidad lo que hace es abrir la esperanza, no sólo de los trabajadores de la luz sino de gran masa de asalariados que se hermanaban con estos, en que es posible utilizar las instituciones burguesas para defender los intereses proletarios, y sólo basta la utilización de los argumentos judiciales adecuados para parar los golpes que la misma clase dominante impone.
Existe otra forma de sabotaje de la burguesía, aunque es más difícil de detectar, y consiste en que ante el empuje de los trabajadores más combativos, que dudan de las vías legalistas, el SME simula luchar también fuera de las vías legales, de esta manera cubre todo el espectro político para no permitir que la lucha salga de su control, por ello pretendiendo ser más radical intenta organizar una "huelga general". Para eso han llamado a asambleas huecas, en las que la masa de trabajadores de forma contemplativa observa como los sindicalistas deciden y coordinarían los diferentes actos. Estas reuniones se caracterizan por los discursos estrambóticos que les de un toque radical, por ejemplo afirman que "Calderón le ha jalado la cola al tigre, y ahora que se aguante", otros pretendiendo ser más radicales amenazan que "si no hay solución habrá revolución", todo ello mezclado con aplausos a los representantes de Obrador, de Hernández Juárez...
La propia prensa burguesa ha dado cuenta de la conducta que la estructura sindical ha asumido cuando los trabajadores mediante gritos llamaban a los sindicaleros de la CNTE, STUNAM y demás sindicatos a que la solidaridad se expresara no sólo con discursos y dineros, sino mediante la huelga: "... Esparza y los secretarios del interior y del exterior del SME, Humberto Montes de Oca y Fernando Amezcua, debieron calmar los ánimos y explicar a sus compañeros: para que la huelga funcione, tiene que organizarse, los sindicatos deben consultar a sus bases y cuidar todos los aspectos jurídicos." (La jornada 25-09-2009).
No se duda ni por un momento que en estas reuniones acuden trabajadores honestos que realmente son solidarios con los trabajadores despedidos, pero tal solidaridad, está ya anulada, en primer término porque ese apoyo se desvía hacia la consolidación de la maniobra que encabeza el SME.
El Estado ha sabido desviar adecuadamente el descontento y utiliza ahora las expresiones generales de solidaridad que ha despertado para presentar al sindicato como el único instrumento que tienen los trabajadores para defenderse, de tal suerte que nubla a los trabajadores la posibilidad de luchar fuera de las directrices del aparato sindical. Por años el Estado ha remarcado esta idea que en ocasiones es difícil entenderlo por trabajadores que han sufrido una y otra vez las maniobras sindicales. El papel de representante "natural" que el Estado ha creado para los sindicatos lo fortalece mediante la legislación que define al sindicato como el único interlocutor de los "obreros" con los patrones, negándose a negociar con otras instancias que no sean ellos. Así con esta mistificación busca cegar e incapacitar para que los trabajadores reconozcan el papel anti-obrero de los sindicatos y no ven la necesidad de crear espacios de discusión y organización fuera de ese aparto.
Cada día que pasa sin que los trabajadores puedan tomar el control de la lucha, el SME afirma su maniobra. El presentarse como mártir y estructura golpeada le permite extender su maniobra hacia el conjunto de los trabajadores que ve en el sindicato una forma de organización proletaria, y en esta práctica la izquierda del capital juega un papel importante al extender esta idea. Es notorio que la burguesía vigiló cuidadosamente la puesta en marcha de esta trampa, de manera que incluso de la mesa de diálogo se cumple y se recogen algunas migajas, se logra extender la idea que el sindicato es un instrumento obrero y que la lucha no puede existir sin él, pero además la clase dominante ha de usar adecuadamente el chantaje de lo que significa para un trabajador el despido. La inmovilidad y la desmoralización que el SME ha sabido cumplir tenía como objetivo mostrar a los trabajadores que nada se puede contra las decisiones del capital y sólo queda la sumisión y la esperanza de los recursos legales.
Sin embargo, el futuro pertenece al proletariado, lo que sigue es un periodo de balance de la lucha formando grupos de discusión que extraigan las lecciones del papel de saboteador que jugó el sindicato. Es evidente que la burguesía logró infligir una derrota al conjunto de la clase trabajadora, y en esta agresión ocupó en forma escalada a sus instrumentos, por un lado los decretos del gobierno federal, pero esto no hubiera pasado sin la acción saboteadora del sindicato y del aparato de izquierda de la burguesía (en particular Obrador y los diputados del PT) que se aseguraron que la solidaridad viva de los trabajadores de otros sectores no se pudiera expresar verdaderamente, conteniendo e impidiendo la posibilidad de la extensión pero además ciñendo el descontento a la esperanza en las instancias legales.
No podemos esperar una victoria verdadera de la lucha cuando el sindicato ejerce su control de inicio a fin... no obstante, el proletariado es la única clase que en su lucha avanza de derrota en derrota, su paso por la historia no es en vano, por eso requiere para continuar caminando hacia delante, sacar las lecciones de esos golpes, esa es la tarea actual. La burguesía espera que el conjunto de la clase se suma en una desmoralización y sea incapaz por un buen tiempo de responder a los ataques, por ello ante este golpe, no debe haber amargura sino reflexión, que nos ayuden a preparar las respuestas proletarias ante los nuevos ataques que prepara la burguesía y su Estado.
RM/diciembre de 2009
Los ataques llueven sobre nosotros. Todos tenemos temor ante el anuncio de un cierre de fábrica o de un "plan de reestructuración", sinónimo de oleada de despidos. Los jóvenes en edad de acceder al "mercado laboral" se enfrentan a un muro. Las empresas ya no contratan. Las entrevistas para solicitud de empleo se saturan con, en el mejor de los casos, 100 candidatos sobrecalificados para... un puesto. Y aún se proponen como provisionales los pequeños trabajos precarios, mal pagados y en condiciones de explotación infernales. ¡Y todos sabemos que eso será aún peor mañana!
Con todo esto, desempleados, precarios, trabajadores del sector público y privado, dudamos para volver a entrar en lucha. La crisis económica afecta sin distinción a toda la clase obrera con una brutalidad y una ferocidad desconocida en décadas. Ante esta situación insoportable desde hace varios meses casi no hay ninguna reacción, hay muy pocas huelgas y luchas (1 [4]). ¿Por qué?
Es a esta pregunta crucial que responde en gran parte el correo de AL, lector de nuestra prensa, que publicamos enseguida. (2 [5]).
Carta del lector
Sin entrar en detalles, el capitalismo atraviesa una enésima crisis económica [...]. En todos los países, las empresas y los Estados procedieron a despidos masivos. A nivel mundial, el desempleo estalló simplemente. Los impuestos de todo tipo aumentaron y las ayudas sociales disminuyeron drásticamente. Todas estas acciones generan obviamente una degradación importante pero también muy rápida de las condiciones de vida de los obreros a escala mundial. [...]
En la actualidad, un gran número de obreros se preguntan porqué no hay una respuesta masiva por parte del proletariado mundial ante la importancia y la profundidad de la crisis actual y sus consecuencias sobre su vida social. ¿Qué impide a los trabajadores entrar en lucha? Aparte de la rebelión en Grecia entre diciembre de 2008 y enero de 2009, la clase obrera paradójicamente no respondió a la altura de los golpes recibidos.
Es necesario decir que los Estados, apoyados por periodistas y analistas financieros de toda calaña, se ponen a trabajar para hacernos creer en una recuperación de la economía desde marzo de 2009. En particular, en la última reunión del G20, los representantes de todos los países se felicitaron por el éxito de sus respectivos planes, de la economía mundial y los mercados financieros. Un maquillaje que, a propósito, sólo es temporal y se refiere solamente a los mercados bursátiles y que es dirigida por los grandes bancos americanos como Goldman Sachs, contribuyendo a la formación de una nueva "burbuja" bursátil y a su estallido a muy corto plazo. La economía "real", al contrario sigue deteriorándose más. Esta euforia, aunada al golpeteo de información, mantiene ciertamente la confusión en la cabeza de los obreros y contribuye también a la falta de perspectivas. La segunda razón se remonta a una veintena de años, a saber, la caída del muro de Berlín, del estalinismo, del "bloque del Este" y la llamada "muerte del comunismo". En efecto, hoy, simplemente al discutir con un buen número de personas, se da cuenta que para ellos el sistema que tuvo en lugar en Rusia, en los países del Este y Alemania del Este, era el comunismo, cuando no era el caso. Pienso y me doy cuenta que la desinformación y las mentiras sobre el comunismo pronunciadas por la clase explotadora dejaron huellas y están aún desgraciadamente presentes en el espíritu de los proletarios. En la actualidad, muchos obreros piensan objetivamente que este sistema económico está en su fase final de su vida y en agonía, pero no sabe simplemente con que sustituirlo, ya que les martillaron durante años, a través de los medios de comunicación, la prensa escrita, sus libros y sobre todo por la educación, que el comunismo era un sistema económico que no funcionaba y que conducía a regímenes dictatoriales o, en el mejor de los casos, que era una utopía. Lo cual es falso por supuesto, y se trata de una de las mayores mentiras de la humanidad. La tercera y última razón es que la crisis no afecta a todos los asalariados con la misma intensidad y en el mismo momento. Lo que puede explicar porqué un número limitado de obreros entran en luchas desesperadas, aunque aisladas, y que otros están aún en fase de reflexión y maduración de su conciencia.
Aquí quizá un principio de respuesta, y que espero aportará algunos elementos a la reflexión colectiva.
Nuestra respuesta
Estamos de acuerdo con cada punto de este correo. En realidad, la violencia con la cual afecta hoy la crisis económica tiene, momentáneamente, un efecto espantoso y paralizante.
Como lo destaca el camarada AL, las últimas luchas de amplitud tuvieron lugar en Grecia y las Antillas a finales de 2008 y a principios de 2009. No es una casualidad si la situación social se ha calmado en ese momento, exactamente cuando la crisis ha comenzado a afectarnos más. En general, y eso se comprobó frecuentemente durante los cuarenta últimos años, los momentos de un fuerte aumento del desempleo no son el teatro de las luchas más importantes. La clase obrera en efecto se somete a un chantaje odioso pero eficaz: "si no están contentos, muchos obreros están dispuestos a sustituirlos". Además, los dueños y los Gobiernos se repliegan tras un argumento "decisivo": "Nosotros no tenemos nada que ver si aumenta el desempleo o los despidos: es por culpa de la crisis". Se desarrolla pues un sentimiento de impotencia. Los obreros no tienen frente a ellos simplemente un malévolo patrón sino un capitalismo internacional en complicidad. Toda lucha es un cuestionamiento del conjunto del sistema. Toda lucha plantea, básicamente, la cuestión de otro mundo. Para entrar hoy en lucha, es necesario no solamente tener el valor de hacer frente a las amenazas de despidos y el chantaje patronal, sino es necesario también y sobre todo creer que la clase obrera es una fuerza capaz de proponer otra cosa. No basta que perciba que el capitalismo está en un callejón sin salida para que la clase obrera esté en condiciones de dirigirse hacia una perspectiva revolucionaria. Es necesario que tenga la convicción de que tal perspectiva es posible. Y es precisamente sobre este terreno que la burguesía logró ganar puntos tras el hundimiento de la URSS, supuestamente "patria del socialismo". La clase dominante llegó a insertar en la cabeza de los obreros la idea de que la revolución proletaria es un sueño hueco, que el viejo sueño del comunismo murió con la URSS (3 [6]). Los años noventa se han caracterizado mucho por el impacto de esta propaganda. Durante una década las luchas estuvieron en fuerte repliegue. Aunque el efecto de la "muerte del comunismo" comenzó a esfumarse ligeramente a principios de este siglo y que nuestra clase llegó lentamente a reanudar el camino del combate, aún sigue habiendo hoy numerosas huellas. La asimilación del estalinismo y comunismo, la falta de confianza de la clase obrera que debe construir con sus manos otro mundo, actúan como cerrojos.
¿Estamos entonces en un callejón sin salida? Ciertamente no. La perspectiva es sin duda alguna hacia numerosas luchas cada vez más importantes. Momentáneamente, nuestra clase recibió un golpe en la cabeza que resiente como anestesia. Pero la crisis sigue siendo el terreno más fértil al desarrollo de las luchas. En los próximos meses y años, la clase dominante va a intentar hacer pagar a todos los trabajadores los enormes déficit presupuestarios que se acumulan, los planes de rescate de los bancos y de "reactivación" de la economía. La amenaza de despidos pesará menos sobre sus hombros y tendrán entonces la responsabilidad de llevar la ofensiva y de implicar a su lado a los trabajadores del sector privado, los precarios, los desempleados, los pensionados... se impondrá entonces la idea de que solamente la lucha unida, masiva y solidaria, sin distinción de sectores, puede frenar la brutalidad de los ataques. Es en este combate que la clase obrera forjará su confianza en sus propias fuerzas y en su capacidad de llevar a cabo un día la revolución comunista mundial, condición de la supresión de la explotación.
Pawel, 21 de noviembre.
1 [7]) A nivel internacional, sin embargo, el proletariado conduce algunas huelgas silenciadas por un bloqueo casi total de todos los medios de comunicación. (Ver en nuestra página web luchas recientes en Gran Bretaña, Sidney e India .
2 [8] ) No dudar en escribirnos también a nuestro correo electrónico (mé[email protected] [9]) .
3 [10]) Leer artículo aparecido en RM 113 respecto a la caída del muro de Berlín, trata precisamente de esta propaganda nauseabunda asimilando el estalinismo y comunismo.
El golpe de Estado del 28 de junio dado en Honduras por Roberto Micheletti derrocando a Manuel Zelaya ha dejado al descubierto un conjunto de verdades que las burguesías involucradas tratan de ocultar para mantener su apariencia democrática y progresista (ver RM 112, 113, www.internationalism.org [12]).
El golpe de Estado en Honduras desmintió la propaganda sobre ‘el avance de la democracia'. El mito democrático, que la burguesía utiliza para validar su sistema de explotación y muerte en todo el planeta, fue zarandeado en Honduras por la reacción de una fracción de la burguesía contraria a la alineación que tomó la fracción en el poder. Zelaya abandonó los intereses del Partido Nacional y de la fracción que representaba para alinearse, a su conveniencia, a los intereses imperialistas del llamado ‘Socialismo del siglo XXI' liderado por Chávez.
El golpe de Estado, con todo su peso ‘antidemocrático', no sólo buscaba reestablecer las ventajas de una fracción de la burguesía Hondureña, sino que venía muy bien a los intereses de Los Estados Unidos (EU) que le conviene frenar el avance del grupo de países que le dificulta desarrollar su política en América Latina. De esta manera, EU quedó atrapado en la disyuntiva de condenar el golpe de Estado y ‘defender la democracia' o de apoyar a los ‘gorilas' golpistas que le favorecían. El mismo problema se presentó a los países en la órbita de los Estados Unidos, pues no podían condenar un golpe de Estado que los beneficiaba. Así, las opiniones divididas entre los propios funcionarios de los EU, y entre los representantes de los países del mundo, unos condenando y otros apoyando el golpe de Estado mostraban que la mentada democracia es sólo una careta que usan las burguesías y sus fracciones de la manera que más les conviene.
Las elecciones del 29 de noviembre -promovidas por el golpista Micheletti, con candidatos golpistas- no hicieron más que exacerbar las diferencias entre los dos grupos imperialistas. Venezuela, Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia Ecuador y Cuba y ‘gran parte de la comunidad internacional' condenaron las elecciones como ilegales pues no se ha restituido al presidente depuesto.
EU fue apoyado al avalar las elecciones por: Panamá, Perú, y Costa Rica. Colombia, y México lo siguen pensando. Según EU y su grupo las elecciones fueron legales. EU, el régimen golpista y sus aliados gastaron más de 600 mil dólares en cabilderos[1]. Entre los contratados están Lanny Davis, el ex abogado del presidente Bill Clinton y su esposa Hillary Clinton, actual secretaria de Estado. El Tribunal Electoral de Honduras declaró el 21 de diciembre a Porfirio Lobo presidente electo pero esto no significa que el conflicto ha terminado, por el contrario.
Los propios analistas burgueses miden los costos políticos del actuar de los EU en el que Obama se ve obligado a quitarse momentáneamente la careta de defensor de la democracia. "Para el principal director de análisis político del Consejo de las Américas, con la decisión del gobierno de Obama de abandonar el consenso regional de defensa de la democracia en el caso de Honduras, ‘hemos perdido nuestra capacidad y autoridad moral para denunciar violaciones de legislaturas y tribunales supremos en otros países, como Venezuela o Bolivia, cuando ellos toman acciones antidemocráticas'. Argumentó que dar legitimidad al golpe de Estado a través de las elecciones es un error, y ‘daña el perfil de Obama en la región'... Para Mark Weisbrot, copresidente del Centro de Investigación Económica y Política, el gobierno de Obama apoyó el golpe de Estado desde el inicio. ‘Han logrado apoyar el golpe y a la vez aparentar respaldo a Zelaya'. ".[2] De esta manera, las dificultades que los Estados Unidos tienen en el mundo para mantener su liderazgo, aumentaron con la actuación de Obama en este conflicto.
Estos dos grupos imperialistas que se han mostrado claramente en el conflicto de Honduras tienen intereses que chocan en la región, principalmente el deseo de Lula-Chávez y sus seguidores de plantar una cabeza de playa en Puerto Cortéz para favorecer el comercio exterior a través de un canal terrestre en San Salvador y Nicaragua que una el Atlántico con el Pacífico. Este proyecto se contrapone directamente al Plan Puebla-Panamá de EU en México. Brasil se destapa cada vez más como el principal país que se opone a los designios de EU, por ser un país fuerte política y económicamente. Esto pone en evidencia un paso más en la escalada de desestabilización en América Latina.
Con esto se revela que todos los países, aún los más pequeños o ‘pobres', como el Salvador, desarrollan una política imperialista de alianza con potencias imperialistas en contra de los intereses de otras potencias imperialistas, en pugnas en las que la clase trabajadora es la más afectada. "Las relaciones imperialistas constituyen hoy una maraña de desestabilización, caos y guerras que cubre absolutamente todo el mundo. Ningún país, por grande o pequeño que sea, escapa al siniestro juego de las pugnas imperialistas." (RM 113).
Hay quienes afirman que el apoyo de Obama a las elecciones en Honduras es resultado de la ‘presión de las fuerzas conservadoras de EU'. Lo que hay que poner en claro es que aún cuando el lenguaje del nuevo presidente ha sido mejor cuidado por sus agentes de imagen, éste no ha podido ocultar sus verdaderos intereses que no difieren en lo esencial de los de los presidentes anteriores, y que, por el contrario, con la profundización inexorable de la crisis, los apetitos imperialistas se intensifican, lo que significa aún más explotación y más miseria para el proletariado local y extranjero.
La profundización de la crisis ahonda las pugnas inter-imperialistas, marcadas también por el peso de la descomposición del sistema capitalista, que se pudre entre sus contradicciones, y esto es lo que estamos viendo con los acontecimientos en Honduras. Esta crisis política ha dejado al descubierto que los intereses antagónicos de las burguesías de EU y de Lula-Chávez y sus respectivos aliados están creando otra zona de conflictos que plantea graves amenazas a todos los niveles para las capas explotadas, que son las que pagan las consecuencias de las pugnas imperialistas.
Las fracciones de la burguesía están haciendo llamados a los explotados a tomar partido por uno u otro bando imperialista, por uno u otro representante de la clase. Debemos estar claros que no hay mejora posible en el capitalismo y que cualquier oferta de la burguesía esconde tras de ella más explotación, miseria y muerte.
Para el proletariado no se trata de defender, ni la democracia ni la Nación, ni la legalidad o no de las elecciones, ni elegir entre dictadura o democracia, ni de elegir entre el ‘mal menor' del imperialismo ‘socialista' contra el imperialismo ‘yanki'. La burguesía establece su poder sustentada en la fuerza militar, o en un gobierno democrático o supuestamente socialista, cargados de maquillaje para encubrir su faz sanguinaria y en todos los casos se trata de la MISMA DICTADURA DEL CAPITAL. Suponer que existe un "mal menor" en ese escenario, impide a los trabajadores involucrarse en la lucha verdaderamente proletaria y ayuda a desarmarlos, colocándolos en fila tras banderas y consignas que le son ajenas, en donde son solo simple carne de cañón.
De frente a la política imperialista de todas las burguesías, la clase trabajadora tiene sólo su lucha autónoma por la defensa de sus condiciones de vida y trabajo. Sólo esta lucha pondrá los cimientos para alcanzar la unidad y conciencia entre los trabajadores que permita barrer de una vez por todas a este sistema moribundo que va sembrando la destrucción por todas partes.
Héctor /diciembre-2009.
[1] Según la revista The New Yorker.
[2] https://www.jornada.com.mx/2009/11/27/index.php?section=mundo&article=021n1mun [13]
Aunque frente al ataque brutal contra los trabajadores de la compañía Luz y Fuerza del Centro, éstos experimentaron una enorme indignación y descontento (ver artículo al respecto en esta edición y las dos anteriores), el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) tenía montada toda una trampa para lograr que los planes del Estado capitalista se cumplieran al pie de la letra. ¡Nada de que el sindicato fue golpeado por el gobierno!, ¡Los sindicatos son los policías del Estado dentro de las filas obreras para hacer aceptar los designios del capital, ya sean “charros” o se hagan llamar “independientes” o democráticos”! Este es el accionar típico de los sindicatos que ya desde principios del siglo XX comienzan a mostrar su carácter antiobrero, un historial que el proletariado debe tener en cuenta para preparar sus luchas futuras:
- Con ocasión de las dos matanzas mundiales los sindicatos impulsan la “unión sagrada” con la burguesía, impidiendo las huelgas y llevando al matadero a los trabajadores; luego, después de la reconstrucción capitalista de posguerra, con la aparición de la crisis y el desarrollo de la lucha, el sabotaje sindical se hace patente;
- Durante la oleada revolucionaria que inició en 1917, los sindicatos se oponen activamente a la lucha revolucionaria. Ante la caducidad de los sindicatos y como producto del auge revolucionario surgen en Rusia, Alemania, Hungría y otros países órganos creados por los propios trabajadores: los consejos obreros.
- Desde 1968 con el resurgimiento de la lucha de clases después de medio siglo de contrarrevolución y durante las oleadas sucesivas de lucha que siguieron hasta 1989, los obreros siempre se han enfrentado a las maniobras y trampas sindicales.
- En la última década, cuando el proletariado hace esfuerzos para reanudar sus luchas de resistencia, invariablemente se ha encontrado de frente contra el sindicato en todas sus variantes (oficiales, democráticos, independientes) que se ha encargado de evitar que la lucha obrera genuina se desarrolle.
En cuanto a México, tan sólo enumeremos los casos más recientes para ilustrar lo que decimos:
- Ahí tenemos desde siempre al sindicato “independiente” de Volkswagen que anualmente aparece cínicamente como el “defensor del empleo” y que, tras sus “radicales” llamados a la huelga, termina por “negociar” en cada ocasión peores condiciones de trabajo para sus afiliados,
- A los sindicatos del IMSS, del ISSSTE, el SNTE o la CNTE que se encargaron de sujetar a los trabajadores para evitar que desplegaran una verdadera lucha contra los despojos a sus pensiones y jubilaciones;
- A los sindicatos de las diferentes universidades, los cuales prestigiándose con el cuento de su independencia han logrado mantener también un férreo aislamiento y control sobre sus agremiados;
- O últimamente el sindicato “independiente” de los trabajadores del Colegio de Bachilleres, el cual sostuvo una huelga de 41 días con el pretexto de defender una cláusula de su contrato colectivo relacionada con las condiciones de jubilación, que al final quedó imprecisa y que anticipa nuevos ataques en ese terreno. El sindicato cumplió su función: los trabajadores desgastados y desmoralizados volvieron al trabajo con las manos vacías.
Estos ejemplos ilustran cómo los sindicatos se las arreglan para montar procesiones que les den prestigio, pero cuidando muy bien que las diferentes huelgas o movilizaciones se mantengan aisladas en cada empresa o sector, e impidiendo que los trabajadores se conozcan, discutan y solidaricen –por ejemplo, mientras las cúpulas sindicales se encargaban de las simulaciones de “unidad” y “solidaridad” (de palabra, claro), los trabajadores de Luz y Fuerza demostraban su coraje en sus consignas, pero se les dejaba aislados en los hechos.
Los sindicatos nacieron en el siglo XIX como instrumentos de la lucha reivindicativa de los trabajadores contra el capital, y expresaban un avance en su organización, su unidad y su conciencia. El capitalismo, al ser un sistema en expansión, podía conceder a los trabajadores auténticas mejoras y reformas: la jornada laboral pasó de unas 16-18 horas a principios de siglo a unas 10 horas a finales y a 8 horas en algunos países antes de la guerra de 1914. En ese periodo el proletariado se dotó de organizaciones de masas de tipo sindical que tenían como meta la mejora progresiva de las condiciones de vida de los obreros. En países como México ese periodo de beneficios duró mucho menos por características del movimiento obrero en la región que veremos posteriormente.
La situación anterior se hace imposible en el período histórico de la decadencia del capitalismo que se inicia en el siglo XX: el capitalismo había conquistado el mercado mundial y con ello sus contradicciones se agudizaron mucho más, “el margen de maniobra que poseían los capitales nacionales y que permitía al proletariado llevar una lucha dentro de la sociedad burguesa por la obtención de reformas, queda reducido a la nada. La guerra despiadada que sostienen entre sí los distintos capitales nacionales se traduce en una guerra interna del Capital contra toda mejora de las condiciones de la clase productora” (ver nuestro folleto “Los sindicatos contra la clase obrera”). Pero no sólo eso: la ferocidad con la que los capitales se enfrentan ha llevado al reforzamiento del Estado y a su penetración en todos los ámbitos de la vida del capital, de modo que el capital ha tenido que incorporar a los sindicatos a su estructura. No es que el Estado se entrometa en los sindicatos, los sindicatos son ya parte del aparato de Estado. Por ello decimos que ya no son un instrumento de lucha de la clase obrera. Tampoco se trata de un problema de “lideres charros” a los que habría que desplazar de la dirección sindical para recuperar el carácter de clase de estos organismos, se trata pura y simplemente de que estas estructuras han perdido completamente su esencia obrera y ahora forman parte del Estado y cumplen de lleno funciones de encuadramiento de los trabajadores.
Los sindicatos se empeñan en convencer a los trabajadores de que los intereses de la economía nacional y de la empresa se pueden conciliar con los de los trabajadores, cuando en realidad la economía capitalista funciona, no para satisfacer las necesidades humanas, sino para la acumulación capitalista por medio de la explotación de la fuerza de trabajo. Para asegurar que las ganancias no disminuyan, la empresa y el gobierno toman medidas que los sindicatos se encargan de hacer aceptar y que esencialmente consisten en abaratar los costos de la fuerza de trabajo: ellos eliminan los puestos de trabajo de la empresa privada y de la administración pública que no les son rentables; promueven los empleos precarios, la flexibilidad laboral y los “pactos de productividad” cuyo real objetivo es beneficiar al capital; reducen los salarios mediante diversas estrategias, eliminan las llamadas “prestaciones sociales” en la salud, pensiones, subsidios de desempleo, indemnizaciones, etc.
La lucha reivindicativa en pro de las necesidades humanas: comer, vestir, ofrecer un futuro a los hijos y, en general, procurarse un mínimo de bienestar y de dignidad también, son intereses irrenunciables de la clase obrera independientemente que haya crisis o no, le vaya bien o no a la empresa o a la economía nacional. El bienestar de los trabajadores y sus familias no pueden depender de las vicisitudes del capital y deben desarrollar su lucha reivindicativa precisamente a partir de la ruptura con la visión de defensa de la economía nacional y de salvación de la empresa.
Los sindicatos buscan que los obreros abandonen sus necesidades en pos de las exigencias inhumanas de la reproducción del capital. Por el contrario, la lucha reivindicativa guarda la perspectiva de una sociedad que destruya la lógica capitalista que sacrifica la vida humana en aras de la ganancia. Por eso la lucha reivindicativa contra el aumento de la explotación está vinculada estrechamente a la lucha revolucionaria por la abolición de la explotación. La burguesía lo sabe muy bien, y por ello da a sus sindicatos la tarea de evitar que esas luchas se desarrollen pues llevan contenidas las potencialidades revolucionarias del proletariado.
El espíritu que propagan los sindicatos es la desmoralización, pues saben que la principal debilidad en la clase obrera es la falta de confianza en sí misma. Buscan impedir a cualquier precio que los obreros salgan masivamente a la calle por lo que tratarán siempre de encerrarlos en su lugar de trabajo. Y cuando los obreros se van al paro los sindicatos lo hacen todo para ponerse a la cabeza del movimiento y para asegurarse que siga los cauces que convienen a la burguesía. Dividen a la clase obrera encerrándola en formas de lucha totalmente ineficaces y, sobre todo, limitando toda lucha al taller, a la fábrica o sector, impidiendo su unificación, su extensión y su generalización.
En particular, impiden siempre que los obreros tomen el combate en sus manos ofreciéndoles falsas alternativas de organización y de lucha, adulterando la esencia de las asambleas generales que convierten en meras cajas de resonancia de las directrices sindicalistas. Imponen desde el principio una lucha aislada sin relación con el resto de la clase, y cuando los trabajadores manifiestan inquietudes para buscar la extensión y la unidad con otros sectores, los sindicatos se apresuran a montar el teatro de la “solidaridad” sindical que es la pantomima que ofrecen a cambio de la verdadera solidaridad obrera.
Ante las dudas que resiente la clase obrera sobre la posibilidad de luchar fuera de la convocatoria sindical, hay ejemplos históricos muy claros de que no sólo es posible sino necesario para poder avanzar en el combate del proletariado. Tan sólo mencionemos que a finales de los 70, en varios países del mundo los trabajadores comenzaron a cuestionar el encuadramiento sindical comprendiendo que la fábrica se había convertido en una verdadera fortaleza resguardada por los sindicatos y que hacía falta ganar la calle para estar en contacto con otros trabajadores y hacer avanzar la lucha.
Esta dinámica produjo la formidable huelga masiva de los obreros polacos en 1980, que mostró a los ojos del mundo entero la capacidad del proletariado para tomar la lucha en sus manos, para organizarse por sí mismo a través de sus asambleas generales, para extender la lucha en todo el país y dejar planteada además la necesidad de su extensión en el plano internacional; un ejemplo que en esos años constituyó un impulso para la clase obrera de todos los países.
Más recientemente, se han producido por el mundo ejemplos significativos que nos indican el camino adecuado a seguir (ver artículo sobre Luz y Fuerza en este RM) y que son la viva muestra de que es posible desplegar el potencial de organización y combate propios de la clase obrera frente a la ideología burguesa que nos vende la falsa idea de que los trabajadores no pueden hacer nada sin los sindicatos.
RR/diciembre-2009
De forma similar a la quema de autos llevada a cabo en los suburbios parisinos en 2005, el día 15 de diciembre pasado se han incendiado con bombas molotov a 7 autos que se encontraban estacionados en una colonia del sur de la ciudad de México. Por este hecho la policía ha detenido a tres jóvenes con edades que oscilan entre 16 y 17 años, a los que relacionan inmediatamente con las explosiones que meses atrás se han llevado a cabo en contra de bancos y comercios, e incluso afirman que estos detenidos forman parte del "Frente de Liberación Animal" de filiación anarquista.
Este tipo de actos y grupos bien pueden ser construcción del mismo Estado para crear provocaciones o motivos de represión, o si efectivamente no tienen una liga directa, la utilidad que tienen para el Estado es la misma que si fueran creados.
Por eso, este tipo de acciones, lo mismo que las realizadas en Francia en 2005, aunque tienen diferente contexto y motivación, ambas son expresiones de una violencia ciega sin objetivo, como es el actuar de las capas sociales sin porvenir histórico, como lo son la pequeñaburguesía y el lumpenproletariado.
Es sabido que muchos jóvenes que ven agredida de forma feroz sus condiciones de vida, al negarles la posibilidad de estudios o incluso la venta de su fuerza de trabajo, no ve más salida que las acciones desesperadas. Por eso cuando se dan este tipo de acciones y las detenciones subsecuentes, abre la urgente necesidad de reflexionar sobre las formas de lucha que los explotados requieren utilizar para enfrentar el poder del capital. Y aunque no podemos dejar de sentir dolor y rabia por la detención de esos jóvenes porque sabemos serán objeto de castigos y sañudas torturas por parte de la justicia burguesa, y se reafirma este sentimiento cuando pensamos que es posible que guarden un verdadero coraje contra el capitalismo, no obstante, es imposible evitar de señalar que los medios que han utilizado no ayudan en ninguna forma al combate por la emancipación y en cambio es de mucha ayuda al propio Estado que dicen combatir. Y cuando decimos esto, no pretendemos defender al pacifismo o al legalismo, por el contrario el marxismo al analizar de forma materialista la historia, puede comprender que el proletariado, por el papel que ocupa en el modo de producción, es la única clase revolucionaria capaz de destruir al sistema capitalista, y para lograrlo tendrá que hacer uso de la violencia, pero esta no es ciega y producto de la desesperación, sino es una violencia CONCIENTE y MASIVA. Y la conciencia proletaria, no surge como imitación o efecto de las acciones individualistas que se presumen "heroicas", sino proviene de la reflexión y la comprensión de su condición de explotado, del significado del sistema capitalista y de la comprensión de que su fuerza se encuentra en la organización. Por eso en la defensa de sus condiciones de vida (por ejemplo de su salario) expone una comprensión de lo que son las leyes capitalistas y de la imposibilidad de que éstas le ofrezcan una mejor vida, de manera que los proletarios no reciben del exterior las razones, ni los "ejemplos" para enfrentar al capital.
No hay que perder de vista que la burguesía en México viene desde hace tiempo preparando un ambiente de intimidación, ya lo hace en algunas zonas rurales con la presencia de militares, y no es extraño que busque extender este ambiente en las ciudades, pretextando el tipo de acciones terroristas que llevan a cabo grupos, que como decíamos arriba bien pueden ser construidos para ese propósito o bien manipulados adecuadamente por el mismo Estado. Por eso los proletarios deben tener claro que el terrorismo no es un instrumento de lucha revolucionario, ya que en vez de favorecer el desarrollo de la lucha en contra del capitalismo, se vuelve un medio adecuado para que la policía lleve a cabo sus manipulaciones y artimañas.
Romeo/diciembre de 2009
El 2010 se perfila como un año especial para la burguesía mexicana. Se cumplirán 200 años de la independencia de España y, al mismo tiempo, 100 años de la llamada "revolución mexicana". En medio de la peor crisis económica en la historia del capitalismo mundial y ante un futuro tan opaco es evidente que el capital se refugiará en ensalzar sus glorias pasadas para tratar seguir machacando que su sistema "marcó el progreso" y que, por tanto, deberíamos confiar en que el mundo pasa por un "pequeño bache" y que, en cuestión de meses, volveremos a ver "la luz al final del túnel". Los festejos están siendo empañados por una degradación terrible de nuestras condiciones de vida y por una ausencia angustiante de un futuro mejor. Sin embargo, la burguesía hará una campaña enorme alrededor de estos temas porque hoy, más que nunca, necesita recordarnos que las revoluciones son "cosas del pasado", que lo peor de la historia ha quedado atrás y que el capitalismo es "eterno" y el "mejor de los mundos". Además, los "valores democráticos" y la construcción de un Estado se nos presentarán como una necesidad para avanzar hacia un futuro radiante... ¡la decadencia de este sistema conlleva sus propios excesos!
Pensamos que es necesario atajar y denunciar los mitos, las manipulaciones históricas y las visiones deformadas que analizarán tales acontecimientos y que nos presentarán como la quintaesencia de la verdad histórica. No se trata de una estéril competencia intelectual a la que nos acostumbra la burguesía, se trata de una denuncia militante, de mostrar que la postura del proletariado es diametralmente opuesta a la visión estática, fraccionada y mistificada de la burguesía (independientemente de las intenciones de muchos de sus representantes -de izquierda y derecha, son lo mismo). El marxismo como arma del proletariado revolucionario, contribuye a entender el pasado y su devenir para poder asumir y asimilar las condiciones que harán posible la liberación de la humanidad. La burguesía como clase explotadora tiene necesidad de justificar su sistema, de mistificar la realidad y de proteger sus intereses de minoría. El proletariado, en cambio, no podrá hacer su revolución mundial antes combatir por desmitificar la historia. El proletariado no es una nueva clase explotadora, es la clase revolucionaria que se propone acabar con toda explotación e instaurar una comunidad humana mundial, en ese sentido, no tiene necesidad de justificar o encubrir las intenciones de su revolución. No hay nada que ocultar, por primera vez la conciencia y la búsqueda de la verdad acompañarán una revolución.
Trataremos de abordar todos estos temas a lo largo de una serie que irá apareciendo en las páginas de Revolución Mundial. La historia que todos conocemos o aprendemos en la escuela es la versión de la burguesía, es la historia que se ha transformado en la ideología de la clase dominante. La intención de la serie que hoy anunciamos es tratar de contribuir a una comprensión marxista de la historia del desarrollo del capitalismo en esta región del mundo. Nos limitaremos a las grandes líneas del desarrollo histórico y tocaremos los momentos más significativos que a nuestro juicio ponen al desnudo el proceso a través del cual el capitalismo se consolidó como modo de producción y cómo su estado, el estado capitalista, evolucionó para dominar el trabajo asalariado y llegó incluso hasta absorber a todo el cuerpo social y a volverse el representante perfecto de la explotación capitalista.
Lo que nos han enseñados en todos los niveles educativos es una colección de hechos sin conexión entre ellos, nos han mostrado una lista interminable de héroes que nos han canonizado hasta volverlos religiosamente "inmaculados", todos ellos de "buenos sentimientos" y de no mejores intenciones; todos, desde Hidalgo hasta Cárdenas, estarían siempre del lado del "pueblo" y, en fin, la historia no sería fuente de enseñanzas sino un oscuro terreno donde no hay procesos sino "próceres", donde no hay reflexión sino memorización pura y simple. La visión que nos transmite la burguesía es la de los Mesías salvadores, del "líder genial" cuya preclara cabeza sería la fuente para explicar el devenir de la historia (existe el mito de que los estadounidenses siguen "analizando" el cerebro de pancho Villa).
El método marxista analiza la historia como un proceso práctico en el desarrollo de los hombres "pero no tomados en un aislamiento y rigidez fantástica, sino en su proceso de desarrollo real y empíricamente registrable, bajo la acción de determinadas condiciones. En cuanto se expone este proceso activo de vida, la historia deja de ser una colección de hechos muertos, como lo es para los empíricos, todavía abstractos, o una acción imaginaria de sujetos imaginarios, como lo es para los idealistas" (Marx y Engels, La Ideología Alemana, cap.I).
Las condiciones concretas de la época que analizaremos corresponden justamente al desarrollo de las fuerzas productivas que han engendrado el capitalismo y su implantación a nivel mundial. El proceso de independencia en América Latina a principios del siglo XIX, corresponde a su vez a las veleidades de las nuevas burguesías locales que buscaban sus propios caminos y la construcción de sus propias naciones. Con ellos se instauraban nuevas relaciones de producción y un nuevo sistema de explotación: el capitalismo. Sin este marco, toda historia se vuelve un rancio discurso edificado sobre "el anhelo de los pueblos".
La visión materialista del proletariado relaciona siempre la historia humana con el desarrollo de la industria y el comercio, es decir, con el desarrollo de las fuerzas productivas enmarcada por supuesto en la lucha de clases. Eso intentaremos a lo largo de esta serie.
La ideología de la burguesía asume su historia nacional como algo singular, inédito, propio. A lo más que llegan es a afirmar que algunos hechos internacionales "influyeron" en ciertos acontecimientos (por ejemplo la invasión napoleónica a España que catalizó la independencia de Ibero América...) pero, algunos hechos más escabrosos como la I Guerra Mundial están casi ausente cuando la historia oficial aborda las convulsiones sociales de México entre 1910-1919. Aún más evidente es la total e interesada ausencia de referencias a la lucha de clases[1]. Siempre nos salen con el cuento que los mexicanos tenemos "nuestras raíces", nuestra "propia historia", pero esto no va en el sentido de afirmar la diversidad humana, sino en el sentido de segregarnos del resto, de dividir a la humanidad en naciones.
El Estado capitalista es el principal promotor de mantener la "historia nacional" como algo desconectado del capitalismo mundial. Aún hoy, por ejemplo nos dicen que la crisis "viene de afuera". El autarquismo medieval o los fenómenos sociales locales son parte del pasado[2], el capitalismo se ha encargado de construir el mercado mundial y, con ello, relaciones de explotación del trabajo asalariado se han generalizado también a nivel mundial. Es por eso que las "historias nacionales" se mantienen con objetivos exclusivos de mistificación. Eso no es, evidentemente, una característica exclusiva de la burguesía mexicana; no, cada burguesía hace exactamente lo mismo.
Es por ello que cuanto más se ha ido expandiendo el capitalismo, cuanto más el mundo se hace estrecho, lo local se ha vuelto una consecuencia de los procesos internacionales. "...cuanto más se destruye el primitivo encerramiento de las diferentes nacionalidades por el desarrollo del modo de producción, del intercambio y de la división del trabajo que ello hace surgir por vía espontánea entre las diversas naciones, tanto más la historia se convierte en historia universal" (ídem).
"Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época (...) La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual (...) Las ideas dominantes nos son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas" (ídem). Lo que nos han presentado como "historia nacional" es, en efecto, la visión de la burguesía, su moral y sus ideas. No es casualidad que el héroe nacional por excelencia sea Benito Juárez, hay varias razones pero diremos en el marco de esta presentación que es el mito ideal del individuo marginado que se hace "máximo dirigente" de una nación, el centro de esta ideología es que "tiene éxito el que trabaja" (¡la realidad está ahí para desmentir esto!), que todos, hasta los indígenas, tendríamos la misma oportunidad de pertenecer a una minoría explotadora. Lo que la ideología burguesa no explicará jamás es el por qué esa minoría es cada vez más reducida y la masa de explotados crece sin cesar.
Hoy todos los políticos de derecha o izquierda derraman discursos sobre el "interés nacional", la "defensa del patrimonio" y eternamente "luchan contra la pobreza". Todo esto parece loable o al menos folklóricas "ideas de nuestros políticos". Lo cierto es que "cada nueva clase que pasa a ocupar el puesto de la que dominó ante de ella se ve obligada, para poder sacar adelante los fines que persigue, a presentar su propio interés como el interés común de todos los miembros de la sociedad, es decir, expresando todo esto en términos ideales, a imprimir a sus ideas la forma de la universalidad, a presentar estas ideas como las únicas racionales y dotadas de vigencia absoluta" (ídem).
Los festejos del Bicentenario y Centenario vendrán cargados de una enorme campaña de afirmación de las "ideas dominantes", es decir, el eje será machacarnos que el capitalismo es una especie de "interés común" y que la constitución de naciones y la consecuente explotación del asalariado en el marco nacional es la más "racional" de todas las ideas.
A lo largo de esta serie intentaremos contribuir a la reflexión sobre cómo comprender estos acontecimientos en el marco del desarrollo del capitalismo mundial no con fines académicos sino para preparar una verdadera revolución mundial que se plantee la eliminación de siglos de opresión, que la eliminación del trabajo asalariado pueda por fin acabar con la prehistoria humana y podamos empezar la verdadera historia de la humanidad.
Marsan. 4-12-09
[1] "la historia es la historia de la lucha de clases" decían Marx y Engels en el Manifiesto Comunista.
[2] Por ejemplo, la decadencia del imperio romano, fue, a pesar de su estruendosa caída, un fenómeno limitado a una región del mundo.
El llamado "Bicentenario de la Revolución de
Independencia" en México no es una
celebración solamente de la burguesía "mexicana", sino de la burguesía mundial. No es la
conmemoración del triunfo de las masas revolucionarias que construyen la"
patria", la nación, sino el triunfo de la burguesía nativa en su incorporación
al capitalismo mundial, al mercado mundial, como nuevo Estado-Nación. Una revolución
de independencia que fue producto de la expansión del capital, del carácter
universal de las relaciones de producción capitalista que destruyó los
particularismos de manera acelerada a partir de la segunda mitad del siglo XVIII
con la revolución industrial y, en particular, una expansión que alcanzó a toda
la región latinoamericana. Es pues la consolidación del mercado mundial y cuyo
origen se remonta al siglo XVI. De ahí que Marx y Engels hayan planteado que "La
gran industria ha creado el mercado mundial, ya preparado con el descubrimiento
de América" (Manifiesto del Partido Comunista).
Ideológicamente, el "nacimiento de la patria" es una forma de mantener al proletariado internacional dentro de los estrechos marcos del nacionalismo, común a todos los países del planeta y en México eso se expresa bajo la defensa de la "mexicanidad" burguesa, intentando socavar el carácter internacional de su lucha y de su existencia, encerrándolo en la falsa ideología nacionalista que hoy en día hasta el izquierdismo más radical festeja con tertulias pirotécnicas patrioteras. Seguramente, los representantes gubernamentales de todos los rincones del planeta lanzarán una carretada de felicitaciones al "pueblo mexicano" por su conmemoración: desde los seguidores del "socialismo" del siglo XXI y sus izquierdas oficiales, pasando por las democracias liberales hasta llegar a los salvadores de las democracias que invaden territorios en nombre del Dios de la ganancia: el capital.
Para la burguesía, aunque su dominación es internacional, la Nación es parte de sus mecanismos de dominación; mientras que, para el proletariado internacional, la Patria-Nación no es más que un lastre ideológico, una falsa idea de pertenencia. Ahora bien, históricamente y ubicándonos en el punto de quiebre que ahora nos ocupa y al que nos hemos referido anteriormente, desde el punto de vista económico, el periodo que se abre con la revolución industrial, cuyo nacimiento se registra en Inglaterra, significó ganar para el capital no sólo el mercado interno, sino el mercado internacional (Marx, El capital, Cap. XIII) a partir de la segunda mitad de siglo XVIII, y con ello la universalización de las relaciones sociales de producción capitalista en las diversas regiones del planeta. Desde el punto de vista político, dicen Marx-Engels "la burguesía, después del establecimiento de la gran industria y del mercado universal, conquistó finalmente la hegemonía exclusiva del poder político en el Estado representativo moderno. El gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa" (Manifiesto Comunista). En esa lógica de imposición del Estado moderno se inscriben la revolución de independencia de las Trece Colonias de Norteamérica (1776-1789); la Revolución Francesa jacobina (1789-1794); el proceso de unificación de los Estados alemanes desde 1811 hasta su consolidación en el II Reich en 1871 bajo la conducción de Otto von Bismarck; y las revoluciones de independencia de las colonias hispanoamericanas desde 1808. Es decir, se abre el periodo de las revoluciones burguesas en las principales economías del mundo, con el fin de consolidar su mercado interno y, simultáneamente, entrar en el concierto de la competencia internacional capitalista. Es en este contexto en el que se inscribe la revolución burguesa de independencia de (la Nueva España) México como parte de un proceso histórico mundial en el que surge la clase obrera sin patria dentro de esta entelequia llamada patria creada por la burguesía.
El estallido de la revolución de independencia es parte de ese proceso y no como lo relatan los mitos de la historiografía burguesa sobre el que se monta la escenografía del festejo oficial del Estado mexicano: como la idea repentina de una conspiración descubierta y, ante ello, la vivacidad del futuro "padre de la patria" para empezar a coger gachupines una madrugada del 16 de septiembre de 1910.
En el periodo que va de mediados del siglo XVII a mediados del siglo XVIII, en las colonias hispanoamericanas se registró una crisis sistémica sin precedentes que se manifestó en la disminución del excedente económico que se trasladaba a España desde las colonias. No fue una crisis de la colonia sino la crisis de la dominación colonial lo que aceleró el proceso de independencia, una crisis del sistema colonial de dominación en su conjunto.
En realidad, lo que estaba ocurriendo al interior de la Nueva España era la consolidación del mercado interno en el sentido capitalista (división del trabajo en general, en particular y en específico, como lo plantea Marx en El capital, en el capítulo sobre manufactura). Desarrollo agrícola y manufacturero en el Bajío, centros mineros en Guanajuato, Zacatecas y algunas otros puntos del norte de la Nueva España; ligado al desarrollo de los obrajes, la ganadería y articulados con el centro de comercio de la colonia, es decir, con el Consulado de la ciudad de México que junto a la iglesia desempeñaban el rol principal del sistema crediticio. Es decir, la articulación de las actividades minero-manufacturero-comercial-financiero, protegidos por los presidios pagados por los comerciantes.
Con la llegada de los Borbones al poder en España, en 1700, se plantea entonces retomar los hilos de dominación sobre la Nueva España, y para ello fue necesario emprender en diferentes órdenes las llamadas reformas borbónicas, sobre todo en el último tercio del siglo XVIII (desde 1776, justo cuando las 13 colonias de Norteamérica declaran su independencia respecto de Inglaterra). Es decir, la idea básica de los borbones era romper con el poder de la naciente clase burguesa, sin distinción entre criollos y peninsulares, que es otro de los mitos en torno a la revolución de independencia. Dice Luis Villoro: "Resultaba frecuente la figura del español inmigrante (peninsular) que después de trabajar unos años en el comercio, casaba con la hija de un criollo dueño de una mina, y se convertía, a su vez, en minero. La distinción entre europeo y criollo se resolvía así en una generación. En la industria textil (puebla, Tlaxcala, Querétaro, Celaya, Saltillo, entre las principales) no se podía establecer una distinción clara entre criollos y peninsulares". Es una falacia plantear que la lucha de clases fue inexistente y lo que se estableció fue la lucha de "razas".
De ahí que, la clase hegemónica en la Nueva España a mediados del siglo XVIII no buscara la independencia política formal, debido a que tanto la autonomía política real y la autonomía económica respecto de la metrópoli la habían alcanzado de facto con la conformación del mercado interno. Fue el intento de sujeción de la colonia a la Corona, valga decir las reformas borbónicas, lo que propició las tentativas de independencia política para liberar el proyecto burgués de esa camisa de fuerza.
Surge así la discusión sobre proyectos de "Nación" al interior de la clase dominante, sin distinción entre criollos y peninsulares, hijos de la misma patria, aunque los primeros se hicieran llamar americanos como signo de nacionalidad. Esa discusión se desarrolló con mayor fuerza en medio de un conflicto internacional: la invasión napoleónica a España en 1808 y la consecuente ausencia del monarca (Carlos IV) Fernando VII en el trono Español y que, al mismo tiempo, propiciaría las condiciones para la consolidación del Estado-nación español. Un factor externo que no fue la causa, sino la ocasión para el recrudecimiento de las diferencias al interior del poder si tenemos en cuenta que a principios del siglo XIX, la Nueva España suministraba a la metrópoli el 75 % del total de sus ingresos coloniales. El mercado interno de la Nueva España empezó a ser desestructurado con el despojo del que fue objeto por parte de los borbones.
Los desfavorecidos por las reformas fueron aquellos grupos que estaban interesados en continuar con la consolidación de un mercado interno en la colonia: hacendados, pequeños comerciantes de provincia y el incipiente grupo industrial, incluyendo a la iglesia. Como contraparte, los favorecidos fueron los grupos hegemónicos ligados y conformes con el sistema de dependencia colonial: mineros, comerciantes exportadores, y alta burocracia política.
De dichas diferencias se empezaron a conformar dos "partidos" con propuestas relativamente diferentes a partir de 1808. El primero, hegemónico, tiene su fuerza en la Real Audiencia y recibe el apoyo firme de los funcionarios y grandes comerciantes. Su propuesta: la sociedad debe quedar inamovible ante la falta del monarca español, mientras regresa de nuevo el trono. De esta manera, se prefigura, en líneas generales, una posición política conservadora. El segundo "partido" se manifiesta en una de las instituciones políticas de la Colonia donde los criollos propietarios tienen su principal fuente de poder: el ayuntamiento y, principalmente el ayuntamiento más poderoso, el de la Ciudad de México. En general, aquí se prefigura el partido de los liberales del siglo XIX en México, los reformistas por excelencia. Sin embargo, hasta ese momento, plantean reformas que no atentan contra el derecho del monarca a gobernar. Pretenden, a pesar de las reformas políticas, guardar la corona a Fernando VII. Esta posición reconoce dos poderes legítimos: el del soberano y el segundo el de los ayuntamientos, aprobados por aquél, ya que es en el cabildo donde se encuentra la verdadera representación popular, el órgano primigenio y más representativo en las colonias. Un elemento común que une a estos dos grupos es el temor a la participación de las masas explotadas en el proceso de cambio, es el temor a la radicalización de las masas. En el fondo ambos partidos son conservadores en este sentido. Este proceso conservador y la oposición a las reformas por una fracción de la clase dominante es lo que conduce a la fracción encabezada por Miguel Hidalgo y Costilla (y Morelos) al llamado a las masas para la insurrección aquel mítico 16 de septiembre de 1810.
Hidalgo y Morelos comparten las ideas de su clase y piensan en un Congreso compuesto de representantes de todos los ayuntamientos, y que guarde la soberanía para Fernando VII. Se encuentran en la lógica del partido de las reformas, con la diferencia en que se apoyan en las masas de trabajadoras, principalmente campesinas, y apelan directamente a la llamada soberanía popular burguesa que, a su vez, es delegada en el monarca. Presentan a las masas los intereses particulares de su clase como intereses generales de toda la sociedad porque necesitan el apoyo de los trabajadores. No es que esta ala popular de la revolución encabezada por Hidalgo y Morelos sean herejes desde el punto de vista religioso, sino que son herejes políticos porque van más allá de los cambios impulsados desde arriba por la clase dominante, por los dos partidos que se formaron desde 1808.
Esta postura se expresa de manera clara en el Plan de Paz (marzo 16 de 1812) firmado por José María Cos como portavoz de los insurgentes encabezados por Morelos, en el que se afirma "1º. La soberanía reside en la masa de la nación, 2º. España y América son partes integrantes de la monarquía sujetas al rey, pero iguales entre sí, y sin dependencia y subordinación de la una respecto de la otra" (Alvaro Matute, México en el siglo XIX, fuentes e interpretaciones históricas). Pero es rechazado por los dos partidos y, por lo tanto, no atrae a los grupos hegemónicos. Esa es la gran tragedia de la propuesta de Morelos: el no atraer ni a los representantes de su clase. Y lo que es peor, unifica a las mismas en torno a Félix María Calleja, representante de la monarquía. He ahí la debilidad del ejército insurgente de Morelos y que será, finalmente, lo que explicará su derrota. En este contexto, Morelos presenta al Congreso de Chilpancingo, el documento llamado Sentimientos de la Nación (14 de septiembre de 1813), donde se proclama la independencia de México y propone la República, en lo político, económico y social. Un año más tarde, el 22 de octubre de 1814, fue proclamada la primera Constitución burguesa de la nación mexicana por el ala popular de la revolución.
Mientras tanto, el ala conservadora de la revolución, había negociado en Cádiz (febrero-marzo de 1812) su incorporación al imperio pero como nación independiente: representación igualitaria en las Cortes, libertad de explotación agrícola, minera e industrial, libertad de comercio, supresión de monopolios regios, igualdad de distribución de empleos entre peninsulares y americanos (criollos), entre las principales.
Es esta última fracción de la burguesía la que finalmente triunfa (¡11 años después!) y que negociaría posteriormente la independencia de México bajo la forma de una Monarquía Constitucional con las diferentes grupos de insurgentes, ya diezmados pero de los cuales requería una legitimización de "unidad" (Guerrero, principalmente), y que se expresará con el Plan de Iguala el 24 de agosto de 1821 en la figura de Agustín de Iturbide.
Así, el nuevo Estado nación construido por la burguesía nace bajo la forma de una monarquía constitucional bendecida por la iglesia católica pero efímera al final de cuentas. La "lucha de independencia" es la máscara que esconde la lucha intestina de las fracciones del capital por imponer su poder político como burguesía "autóctona", la "liberación" planteada no era la del hombre sino la de arcaicas estructuras coloniales que impedían un desarrollo potente del capitalismo. Acabar con la encomienda (especie de esclavismo donde el poseedor de la Encomienda podía heredar en propiedad a sus trabajadores) significaba liberar e los trabajadores para que éstos se alquilaran "libremente" a los capitalistas y, con ello, se creaba una clase obrera; condición fundamental para la extracción de la plusvalía, la ganancia, capitalista. La nación tenía que reglamentar, justificar y proteger esa realidad económica.
El establecimiento en México del Estado moderno, del Estado real y político no se resolverá sino hasta 1867 con la república restaurada juarista. Volveremos sobre ello en nuestras siguientes publicaciones.
FDO/diciembre-2009
El 23 de marzo una importante comitiva de los Estados Unidos, como nunca se había visto en la historia - el Secretario de Defensa, la Secretaria de Estado, el Presidente de las fuerzas armadas conjuntas, la Secretaria de Seguridad de la Patria, y el director de Inteligencia Nacional- bajo un extraordinario despliegue de seguridad, se reunió con el presidente mexicano para tratar asuntos relacionados con la violencia derivada del narcotráfico. Esta visita fue acelerada por el asesinato de dos funcionarios del Consulado Norteamericano en Ciudad Juárez a mediados de marzo (lo cual no ha intimidado a nadie pues después a principios de abril, el consulado de Estados Unidos en Nuevo Laredo fue atacado con un artefacto explosivo).
El encuentro ratificó el plan Mérida firmado en 2007 con George Bush con el cual los EU se comprometieron a entregar a México mil 400 millones de dólares en equipos y tecnologías a lo largo de tres años para la lucha contra el crimen organizado y el tráfico ilegal de estupefacientes. Esa inversión parece que, al contrario, ha recrudecido la violencia y aumentado el consumo de la droga. Desde inicios del 2008 a la fecha, ha habido más de 15 000 ejecuciones pese al despliegue de aproximadamente 50 000 elementos de seguridad principalmente en la frontera norte. Tal es el grado de violencia que se desarrolla en México que incluso se ha hablado de ‘Estado fallido' y se piensa que será imposible llevar a cabo elecciones municipales en este clima.
En dicho encuentro, los representantes de cada país se esforzaron ya no por deslindarse de sus responsabilidades en el tráfico de droga, de armas y de la exacerbación de la violencia, porque ya no se pueden ocultar, sino en definir las responsabilidades que a cada uno corresponden y para "luchar unidos" en contra de estos males. Así, Hilary Clinton aceptó la responsabilidad de los Estados Unidos en la venta de armas a los grupos de narcotraficantes y Calderón la responsabilidad de México en la venta de droga a ese gran país consumidor. La solución que ambos proponen es reforzar a la policía y al ejército y aumentar el control sobre toda la población. Es decir, que quieren combatir la violencia y el terror con más violencia y terror: "...el procurador general de la República confirmó que en el marco de la ‘guerra' a las drogas, el crimen organizado y el terrorismo, México y Estados Unidos vienen negociando un multimillonario paquete de seguridad ...que superará los alcances del Plan Colombia...estimado entre 700 y mil 200 millones de dólares para los dos primeros años de ejecución, incluiría tecnología para espionaje y vigilancia -entre la cual destacan equipos para intercepciones telefónicas y radares para rastrear envíos de traficantes por aire-, aeronaves para transportar grupos de elite, así como ‘diversos tipos' de entrenamiento militar y policial...siete helicópteros artillados, ideales para el transporte de las tropas, y un incremento de recursos para el desarrollo de centrales de inteligencia."[1]
Es decir, más represión a la población como ya lo muestra la situación en Ciudad Juárez donde los habitantes, sobre todo las masas trabajadoras, están presas en medio del terror que imponen por un lado las bandas de narcotraficantes y por el otro los policías y militares que están reprimiendo y asesinando a la población civil.
Esta reunión y sus acuerdos han sido aprovechados por muchos ideólogos de la burguesía para desatar una campaña mediática que intenta fomentar los sentimientos chovinistas en los trabajadores con la campaña nacionalista de la "defensa de la soberanía". ¿Y cómo no sacarle partida a la situación aludiendo a la ‘soberanía nacional' y a los ‘derechos del pueblo mexicano' ahora que hay gran descontento entre la población por la terrible situación que se vive a todos a los niveles y que es necesario ocultar al verdadero responsable de la barbarie cotidiana?
Los grupos y personajes de la izquierda del capital e izquierdistas claman por la ‘defensa de la soberanía nacional' o culpan al ‘espurio' gobierno de Calderón por su fallida lucha contra el crimen y exigen además de las armas, "mejores oportunidades de inversión para generar trabajos", como lo hace Manuel López Obrador. De esta manera se completa la comparsa para ocultar tanto las verdaderas causas de esta podredumbre, así como la única solución posible para ponerle fin. "El perredista Jesús Zambrano calificó de ‘preocupantes' las declaraciones del ex zar antidrogas de los Estados Unidos, Barry McCaffrey que calificó el problema de narcotráfico en México como algo más peligroso que lo que está pasando en Irak, lo que consideró una señal de que los norteamericanos podrían intervenir aquí. ‘No estamos especulando cuando advertimos que no debemos poner en riesgo nada, absolutamente nada de nuestra soberanía', advirtió". "La solución a este grave problema no provendrá de fáciles estrategias mediáticas, ‘internacionalistas' (como el ingreso a la OTAN) o militares, ni mucho menos del sacrificio de nuestra soberanía, sino que se construiría a partir de una renovada voluntad política que recupere lo mejor de nuestra larga tradición de lucha ciudadana y debe partir de las exigencias actuales de transparencia, rendición de cuentas y de un compromiso irrestricto con los derechos humanos y el estado de derecho."[2]
Ya hemos denunciado los vínculos que existen entre ‘los señores de la droga' y el gobierno mexicano,[3] y que salen a la luz continuamente en la prensa burguesa como resultado de pugnas entre las diferentes fracciones. Esa misma relación simbiótica existe en los Estados Unidos donde prevalece la alianza estatal con los ‘señores de las armas' pues la droga y las armas son los negocios más lucrativo en estos tiempos, negocios de los cuales, por supuesto, los grandes burgueses no se quieren separar. "El surgimiento de sindicatos de la droga es un fenómeno internacional...los nuevos capitalistas ‘ilegales' vienen de todos los rincones del mundo...la sombra del narco que es casi un mismo cuerpo con la clase gobernante de México y Colombia, se extiende a los espacios legales de los tentáculos internacionales del capitalismo, haciendo su presencia en instituciones ‘respetables' de América y Latina y Los Estados Unidos...el lavado de dinero del narcotráfico no sólo se lleva a cabo en negocios pequeños, sino en el propio corazón de las finanzas de los EU, en los grandes bancos. En abril de 2008 The Wall Street Journal reportó que más de 11 millones de dólares de las cuentas de conocidos traficantes fueron lavados en el banco Wachiovia. El Departamento de justicia también reportó numerosos bancos, incluyendo American Express International, que lavaron más de 55 millones de dólares... el apoyo monetario de EU para contrarrestar a los traficantes de drogas a través del ‘Plan Colombia' fue utilizado por el propio gobierno de Colombia para proteger y animar a cuerpos paramilitares del ala derecha relacionados con el narco".[4]
De esta forma, los susodichos acuerdos entre los representantes de la burguesía de los dos países, ‘para combatir la delincuencia organizada' son sólo la tapadera de su complicidad en el aumento de la represión a la población y son tapadera de la cloaca que esconde los intereses de la misma clase a la que representan; ganancia a cualquier precio, aún a costa de la salud y de la vida de las personas de todas las edades y clases sociales.
El desarrollo de bandas criminales que promueven la drogadicción y la violencia en la guerra por los mercados para sus productos, son una expresión de la descomposición capitalista que se presenta en la forma de ‘gangsterización' de la sociedad. Un signo más de que la decadencia del sistema capitalista se ha prolongado demasiado; de que su agonía se prolonga después de que ya ha manifestado su incapacidad para seguir rigiendo a la sociedad. Es un testimonio más de que el capitalismo debe ser destruido antes de que destruya a la humanidad entera hundiéndola en un mar de barbarie aún más sangrienta.
Ni la drogadicción, ni la inseguridad, ni la violencia gangsteril tienen solución en este sistema putrefacto como tampoco lo tienen el desempleo, el hambre, o la guerra. Para terminar con esas calamidades hay que destruirlas desde la raíz y la raíz es el capitalismo. Pero la clase burguesa hará todo para salvar a su sistema y así salvarse a ella misma. Por eso le conviene mantener a los trabajadores y a todos los explotados engañados sobre la posibilidad de que "la situación en el capitalismo puede mejorar, todo depende de que se encuentren las soluciones correctas". Por eso, también, le conviene mantener al proletariado y a todos los explotados separados con cualquier motivo: por lengua, raza, religión o nacionalidad.
Por eso el nacionalismo le viene tan bien a la burguesía. La Nación fue el marco por excelencia en el que se fue desarrollando la sociedad capitalista. Además que la Nación es la unidad a través de la cual los capitalistas organizan la explotación del proletariado y rentabilizan su producto en el mercado mundial en competencia con los demás capitalistas, el nacionalismo le sirve para mantener dividida a su clase enemiga, a la clase proletaria que tiene como tarea histórica construir una nueva sociedad.
"En nombre de la Defensa de la Patria y la Independencia Nacional millones de obreros han sufrido la muerte en el frente y el hambre en la retaguardia en las numerosas guerra imperialistas que han ensangrentado el mundo; La ‘liberación nacional de los pueblos' ha sido la bandera empleada por los bloques imperialistas para repartirse el mundo; las luchas contra la ‘opresión nacional' han sido trampas para dividir a los obreros y hacerles perder su autonomía de clase; la ‘salvación de la economía nacional' ha sido la trampa para imponer a lo obreros toda clase de sacrificios, miseria y austeridad."[5]
Al nacionalismo burgués debemos oponer el internacionalismo proletario, única forma de construir la unidad de los trabajadores para transformar realmente esta sociedad. "Desde 1848 quedó bien sentado en el movimiento obrero que LOS OBREROS NO TIENEN PATRIA y la frase final del Manifiesto Comunista, PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES UNÍOS, ha sido un verdadero grito de guerra que han ido recogiendo generaciones en sus sucesivos combates... Por eso nuestra mejor arma es el INTERNACIONALISMO, es decir, la solidaridad internacional de todos los proletarios, nuestra unidad mundial de clase. La Patria, sea ésta ‘opresora', ‘oprimida' o ‘socialista' es siempre la falsa comunidad detrás de la cual se esconde la explotación y los negocios de los capitalistas, nuestra única y verdadera comunidad es la que formamos todos los obreros del mundo, la que nace de nuestras luchas y nuestra unidad de clase."[6]
Los trabajadores de Estados Unidos sufren las mismas calamidades del desempleo, la miseria y la inseguridad que sufrimos en México. Ellos sufren también las consecuencias desastrosas del capitalismo en descomposición. Ellos también, al igual que los trabajadores en todo el mundo sufren los ataques de la ideología burguesa que impone la defensa nacional, la guerra y la división entre explotados. Por eso ante la falsa unidad de las burguesías de ambos lados de las fronteras, que pretende imponer peores condiciones de vida y de trabajo a los explotados, empecemos a construir con nuestras luchas -en contra de los despidos y por mejor salario- la unidad de la clase trabajadora a nivel mundial.
Héctor / abril de 2010.
[1] La Jornada.
[2] Ídem.
[3] Ver Revolución Mundial num.11.
[4] https://en.internationalism.org/inter/151/drug-violence [17]
[5] Nación o Clase, folleto de la CCI.
[6] Ídem.
El siglo XIX representó un momento importante para el capitalismo a nivel mundial ya que durante ese período se definió el marco del Estado nacional y las formas de producción modernas, lo cual es condición indispensable para el delineamiento del mercado internacional, en donde la mercancía marca su dominio, imponiendo su presencia y por efecto de la misma competencia, defina la diferenciación en los niveles de desarrollo. De manera que el siglo XIX para la economía mexicana también es un momento fundamental para la consolidación del modo de producción capitalista en tanto que la revolución industrial, desarrollada de manera amplia en algunas regiones y con retrasos en otras, definirá la configuración de la dinámica y la estructura que tomará el sistema capitalista en el siglo XX y XXI.
En México, como en gran parte del planeta, el siglo XIX se caracterizó por el avance en la definición del dominio de las relaciones sociales capitalistas, impulsada de manera importante en el período de los gobiernos liberales, principalmente mediante la Reforma y el marco definido por la llamada República restaurada. Todo el período que va de la consolidación de los gobiernos independientes, hasta la presencia de los gobiernos liberales, fue imposible cohesionar y definir una unidad de la burguesía, es hasta que la fracción liberal asume el poder que se percibe el inicio de un avance consistente hacia ese objetivo. No obstante la consolidación de ese proceso se encuentra con amplias dificultades que se expresan aún con disturbios internos, que van a encontrar un plano de expresión mayor cuando se desatan los conflictos bélicos, con la presencia de fuerzas externas. Por eso, la aún joven burguesía cuando se restaura la República, se da a la tarea de dar continuidad a este proceso unificando a su clase en torno del Estado y expandiendo, en el plano económico las relaciones de producción capitalista, y los períodos de gobierno de Porfirio Díaz dan continuidad a estas tareas.
La historia oficial, creada por los ideólogos a sueldo de los gobiernos constitucionalistas (la de 1917), se empeña en borrar la continuidad histórica del llamado "Porfiriato" con el sistema capitalista contemporáneo, pretendiendo que hay una diferencia entre los primeros años del gobierno de Díaz, con aquellos en los que, se dice, se ha de convertir en un "dictador". Y hay por supuesto la contraparte que pretende glorificar a "Don Porfirio", destacando su preocupación por el desarrollo y su búsqueda de la unidad nacional (que lo ejemplifican con la actitud que toma al final, renunciando y exiliándose). Pero olvidan en señalar que ambas formas son parte de la historia del capitalismo, en donde existe una preocupación central, a saber: la eliminación de las viejas formas de producción, la búsqueda de mejores mecanismos de explotación y la consolidación de los modernos mecanismos de dominación. Por ello no es posible entender la historia simplemente glorificando o censurando, de lo que se trata es de reflexionar su significado real; es imposible olvidar que el capitalismo -como dice Marx- nace (y se desarrolla) chorreando sangre y lodo, y el "Porfiriato" es parte de esa historia del capitalismo, no es de ninguna manera una expresión particular.
Las actuaciones llevadas a cabo por los gobiernos de México a mediados del siglo XIX, mostraban una verdadera incapacidad para asegurar la cohesión de la burguesía e instaurar un Estado nacional. Para importantes fracciones de la burguesía era claro que ninguna tarea económica y política consistente podía llevarse a cabo sin asegurar la unidad de su clase. Es la fracción definida dentro del movimiento liberal quien pugna por crear ese proyecto. Este movimiento tiene fases diversas, inicia de manera más visible con el Plan y la revolución de Ayutla (1854), y continúa en etapas superiores con el arribo de los liberales al gobierno, y con ello la proclamación de la constitución de 1857 y de las leyes de Reforma que proclaman la separación de los poderes civiles de los eclesiásticos, expropiación de tierras en propiedad de la iglesia y despojo violento de la propiedad comunal de comunidades indígenas...
Y aunque son los liberales, encabezados por Juárez (presidente en varias ocasiones de 1858 a 1872), los que levantaban un proyecto político muy claro para permitir la consolidación de un Estado-nación y aseguraban la amistad de los EUA que ya se dejaban sentir como la fuerza dominante de América, no tenían en cambio la visión para acelerar un proceso de desarrollo industrial. Suena paradójico que la fracción de la burguesía aglutinada en torno a los proyectos conservadores, fuera la que sostuviera una propuesta para incorporar a la región en un proceso de amplia industrialización, eliminando las viejas formas de producción artesanales y protegiendo el mercado interno. No desarrollaremos el debate presente en esos momentos, pero es importante señalar que la actitud del gobierno de Díaz, tanto en el plano de la política como en el de la economía, es en realidad una continuidad del proyecto liberal.
De la misma forma que lo hicieran los primeros gobiernos liberales, el accionar violento en el despojo de tierra está presente con Porfirio Díaz (aún cuando se considera que el mayor número de comunidades indígenas destruidas se da en el período del gobierno de Juárez) por ejemplo, hay un feroz ataque en contra de las comunidades Mayas en el sur y contra los Yaquis en el norte del país. El conocido libro México bárbaro, escrito por el periodista estadounidense John Kenneth Turner (1878-1948), describe las atrocidades cometidas por el gobierno de Díaz para cumplir la misión de exterminio y despojo de estas comunidades, por ejemplo, sobre el ataque que se lleva en contra de los Yaquis, nos narra: "... el gobernador Rafael Izábal [...] hizo una incursión en la isla Tiburón, donde se habían refugiado algunos yaquis pacíficos, y sin más trámite ordenó a los indios Seris (otra comunidad indígena originaria también del norte del país) que trajeran la mano derecha de cada uno de los yaquis que allí hubiera..."
En algunas regiones del planeta, como en Inglaterra, la fuerza de la revolución industrial permite que el desarrollo capitalista tome una marcada aceleración, en el caso de México, las propuestas levantadas por los liberales impiden que en México los efectos de esa revolución tomaran una dimensión en ese mismo sentido y el gobierno de Díaz se inscribe en esa línea, en tanto que buscan impulsar a la economía mexicana pero en el terreno de la exportación de mercancías surgidas de la agricultura y la minería, sin buscar la ampliación y diversificación de la planta industrial. Lo cual por supuesto, no significa lanzar suspiros de lamento por lo que no hizo, o por lo que hizo mal, sino se refiere para marcar la estrategia utilizada por Díaz en tanto definiría el perfil de la economía mexicana, a partir de esto es posible comprender que la competencia internacional delinea conductas que la burguesía de cada nación podía asumir o enfrentar de acuerdo a sus fuerzas o a sus intereses, y el proyecto seguido por Díaz, busca integrar a la economía mexicana con una definición productiva muy limitada, pero bien aprovechada por los Estados con los que establece una estrecha relación política, no siendo justamente los EUA los mejores aliados de Díaz, sino Estados europeos.
Partiendo de la idea anterior, se comprende que la preocupación de los gobiernos "porfiristas" por atraer capitales foráneos para el impulso y desarrollo capitalista. Un ejemplo de esta actuación se percibe con su política ante el Petróleo, no sólo por las facilidades que ofrece con lo expuesto en la Ley de 1901, sino con su sistemática complacencia con los inversionistas norteamericanos (principalmente la Waters Pierce Oil Company, subsidiaria de Standard Oil de la familia Rockefeller) y con la compañía inglesa Pearson and Son.
Esta es la misma estrategia que se sigue con los ferrocarriles, el cual se abre inicialmente al capital externo para su extensión y en la medida en que se acrecientan las necesidades de transporte por parte de industrias (como la del petróleo) y en general por la expansión que va cobrando el mercado interno, las vías del ferrocarril se vuelven propulsores e instrumento imprescindible para tal fin, por ello el ferrocarril se va convirtiendo en objetivo de grandes disputas. La historia oficial suele esconder el hecho de que siendo los ferrocarriles un proyecto de tanta importancia, el Estado rompe con su "ortodoxia liberal" de no intervención del Estado en la economía (tan defendida por el ministro de Hacienda José Yves Limantour), consolidando un proyecto de nacionalización de esta actividad, alcanzándose en 1908 con la creación de los Ferrocarriles Nacionales de México. El secretario de Hacienda expresaba que esta acción se llevaba a cabo para limitar la depredación de los monopolios norteamericanos. Lo cual es relevante señalar para reconocer el pragmatismo con el que actúa la clase dominante, y sobre todo para mostrar que esta medida considerada como de uso exclusivo de los gobiernos de izquierda (o "progresistas"), se encuentra también en los de derecha o "reaccionarios" como el de Porfirio Díaz; después de todo las nacionalizaciones y estatizaciones son mecanismos para impulsar la acumulación de capital.
El espacio de este artículo no permite extenderse, pero es necesario referir al menos que unas de las grandes tareas que la burguesía mexicana requería para posibilitar la inversión y el mercado interno era instaurar la pacificación y el orden. Por un lado existían diversas fracciones en pugna de la burguesía que impedían asegurar una dinámica estable de los gobiernos por lo que la administración de Díaz será pionera de los pactos con las diferentes fuerzas locales (que será una práctica sistemática en los gobiernos constitucionales del siglo XX), los cuales estaban formadas lo mismo por hacendados y caciques adinerados que por militares, de manera que les otorga un poder regional pero a la vez los compromete a defender las orientaciones surgidas del poder ejecutivo central. De esta manera crea un grupo dominante disciplinado pero heterogéneo, lo cual, ya entrado el siglo XX será motivo de fisuras.
Por otra parte el caos existente y la falta de caminos alienta la presencia de bandoleros de mercaderes y el dominio de mafias locales; una actuación que lleva a cabo este gobierno es la persecución feroz, cumpliendo la sentencia que extenderían para todo problema social: "mátenlos en caliente"... Pero si para el lumpen, que hacía de las suyas en los caminos maltrechos que comunicaban las ciudades, las acciones del gobierno eran bestiales, las respuestas en contra de los trabajadores cuando reclamaban mejoras a sus condiciones de vida no era menor.
Es evidente que las penosas condiciones en que sobreviven los trabajadores en el campo y la ciudad, los va llevando a reflexionar y a organizarse y expresar su descontento, no podremos en esta entrega abundar sobre esas expresiones, en otro lo momento lo abordaremos, pero es importante señalar que aún cuando estas manifestaciones exponían dificultades, por un lado la presencia minoritaria de un proletariado y por otro por la carga ideológica pesada sobre las espaldas de muchos asalariados que habitan dentro de las haciendas, que los hace seguir sumisamente los dictados de su patrón (en las revueltas de inicios de siglo XX, muchos de estos peones defenderán al hacendado), empero pese o todo son muestra de su experiencia y de su presencia activa en el escenario social.
Mientras el desarrollo de la acumulación toma niveles de aceleración y las arcas de los empresarios nacionales y extranjeros se llenan, la miseria se extiende por todos lados. Es indudable que la aparición de las formas de producción capitalista, traen consigo masas despojadas que se ven obligadas a vender su fuerza de trabajo. Las fábricas y talleres que se han instalado en las principales ciudades van aglutinando a esos despojados, otros asalariados más se encontrarán en las haciendas y ranchos (junto a otros explotados que van a sobrevivir de las viejas formas de producción, como los medieros[1] e incluso esclavos), pero todos ellos, sin importar el tipo de labor, van a cubrir jornadas extenuantes.
Lo mismo en las industria minera, manufacturera, de la construcción o el comercio, la jornada laboral era de 15 horas y corría de domingo a domingo. El peso de la inflación, los malos salarios y las pesadas cargas van empujando a respuestas importantes que la burguesía después se ha encargado de asimilar, convirtiéndolas en simples fechas de calendario, pero las huelgas de 1906 y 1907 en el mineral de Cananea en Sonora y en la fábrica textil de Río Blanco, Veracruz, son expresiones incipientes del coraje y la combatividad obrera en contra de la explotación capitalista.
Ante los festejos y los huecos discursos de la burguesía en sus fiestas centenarias que celebran efectivamente siglos de explotación capitalista contra el proletariado, es necesario reflexionar que las gloriosas efemérides triunfales del capitalismo se han expresado siempre en mayores penurias para los trabajadores en México y en el mundo.
Rojo/abril-2010
Notas
[1]Personas que trabajaba en una parcela y que al final, previo acuerdo con el propietario de la tierra, recibía la mitad de la producción. Uno aportaba la tierra, el otro el resto de los "insumos" e iban a "medias"
Tras el estallido en el 2007, de la burbuja inmobiliaria conocida a nivel mundial como la crisis de las "subprime" (préstamos hipotecarios de alto riesgo), la crisis económica mundial no ha dejado de agravarse. En todo el mundo, la burguesía está tratando de responder a esta situación. Reuniones de todo tipo (los denominados G7, G8, G20, FMI, BCE, y un largo etcétera) y todos los "especialistas", Premios Nobel de Economía incluidos, intentan encontrar una solución mágica, que reinicie a cualquier precio la senda del crecimiento económico. Han aparecido muchos libros que, supuestamente, explican todas las causas de esta brutal crisis, ofreciendo recetas para salir de ella.
Uno de ellos es La Gran Depresión, ¿Por qué hemos llegado aquí? ¿Cuál es la forma de salir? del economista francés Michael Aglietta el cual ha recibido el premio a la "excelencia económica" y mucho prestigio entre los "especialistas".
Aglietta desarrolla acertada y extensamente, los mecanismos financieros y monetarios que han ocasionado la crisis financiera y la quiebra de bancos en el verano de 2007. Según él, después de la explosión de la burbuja especulativa de las industrias Punto Com en 2001, «...EUA se embarcó en una política expansiva para apoyar la coyuntura (...). Asistimos desde entonces a un crecimiento espectacular de la deuda de las empresas y los hogares... ». En efecto, para apoyar a cualquier precio la demanda, y por tanto el crecimiento artificial para evitar una grave recesión, las autoridades de EUA permitieron la desregularización del mercado del crédito y, animaron sin reservas a su uso, nos dice «...Todo el mundo se benefició del sistema. Los banqueros, reguladores, inversores, políticos, imbuidos por la ideología de la eficiencia del mercado (...), se embarcaron sin reservas en esta huida hacia adelante de los costes de crédito creyendo a pies juntillas en las ventajas de los riesgos de propagación, la diversificación de los activos y, el aumento de la rentabilidad sobre activos con poca fiabilidad.... ». Esta "huida hacia adelante" en la deuda generalizada, que no se basa en un desarrollo real de la producción tenía, necesariamente, que acabar mal. El creciente endeudamiento de todos los "jugadores" (en especial los hogares de norte América) no podía tener más salida que, ¡la bancarrota a mediano plazo! En seguida Aglietta, señala cómo la crisis financiera se ha extendido a la "economía real" y ha causado una cadena de quiebras, cierres de fábricas, el desempleo en masa.
Sin embargo, ni por un solo instante, este gran "experto" se pregunta con rigor las siguientes cuestiones: ¿Cuáles son las causas reales y profundas de esta crisis generalizada de endeudamiento? ¿Por qué el sistema financiero y todas las instituciones políticas (Estados, Bancos Centrales, FMI...) se han visto afectados por esta loca huida hacia adelante? Y sobre todo, ¿la crisis financiera es la causa o el síntoma de una crisis más profunda?
Al no plantear las preguntas adecuadas, este gran "especialista" se detiene en la apariencia de los hechos. Su análisis, a pesar de basarse en hechos reales, es esencialmente superficial. Por ello no puede o no quiere ver: a) que la loca huida hacia adelante de todo el sistema financiero mundial, el crédito fácil y la desregulación sin límites, no son la causa sino el efecto, b) que el capitalismo sufre una enfermedad mortal, c) y que su economía está profundamente afectada por el veneno de la sobreproducción. Por eso no ve que la única "solución" temporal con la que cuenta el capital para evitar la parálisis a que le condena la sobreproducción es precisamente crear un mercado artificial, para poder adquirir bienes a crédito. En consecuencia, M. Aglietta, no quiere ver, que la crisis de sobreproducción no afecta al capitalismo desde 2007 sino desde hace décadas, por lo cual durante tanto tiempo, la deuda mundial está aumentando y las recesiones y los descalabros financieros se suceden una vez tras otra, cada vez más graves.
Esta miopía, que le impide mirar la realidad del ¿Por qué hemos llegado aquí? se convierte en una ceguera total cuando llega la fatídica pregunta ¿Cómo salir de este atolladero?
Inicialmente, nos repite las mismas "soluciones" ridículas de siempre, «...es importante adoptar una reglamentación que amortigüe las convulsiones cíclicas (...) Para ello, debemos primero mejorar el control del mecanismo de la deuda en el sistema bancario (...). Es necesario un control más estricto sobre el creciente volumen de crédito...». La lista de reglamentaciones no cabrían aquí. Algunos jefes de Estado (en particular, N. Sarkozy) ya han dicho en el foro del G-20, lo que M. Aglietta nos viene a decir: «...Lo más importante es, sin embargo, que para lograr la normalización de las transacciones y créditos(...) Tenemos que reformar las finanzas e impedir que escapen a nuestro control...». En fin, solo palabras que se lleva el viento.
Tras estas propuestas vacías de todo contenido, M. Aglietta lanza SU "solución" original: «Es necesario que los poderes públicos actúen de manera coordinada a fin de que la recesión no se convierta en una depresión. Pero esto no será suficiente porque los bancos que, normalmente transmiten los impulsos de los Bancos Centrales están paralizados. Las empresas y los hogares no pueden ni deben aumentar más sus deudas. Por lo tanto, un aumento coordinado de los gastos de los Presupuesto de los Estados, es esencial. Es la deuda pública la que debe reemplazar a la deuda privada para que esta no arrastre a la economía a un pozo sin fondo. En cualquier caso no se puede escapar de una contracción de la deuda privada y, por ello es necesario, un aumento muy grande, pero legítimo, de la deuda pública... ».
Bravo por el Sr. M. Aglietta, ¡bien hecho! Sólo que los Gobiernos de los principales países capitalistas ya han seguido (sin saberlo), sus "originales" recomendaciones. Cierto que hay algunas pequeñas diferencias entre los discursos y la realidad: cada vez hay menos coordinación económica y más guerra comercial. Pero más allá de los detalles, en unas circunstancias de enorme gravedad, e insolvencia generalizada, sólo los Estados pueden hacer frente al hundimiento general de la economía, endeudándose al incrementar enormemente sus déficits públicos y, por otra parte, utilizando la máquina de hacer billetes (poniendo moneda en circulación), es decir, ¡Ninguna novedad respecto de lo que hace tiempo nos ha enseñado la historia¡
Al menos M. Aglietta, tiene razón en este punto: son los Estados quienes han apoyado la economía para evitar que ésta quebrara. Esta es la única razón por la que la economía mundial, el crecimiento y el sistema financiero no se han hundido después de la crisis de 2007. No obstante, esta "medicina", su "solución" pronto se convertirá en una terrible enfermedad. Hoy en día, ante la evolución de la crisis económica mundial debemos preguntarnos: ¿Cuáles van a ser en los próximos meses y años las consecuencias políticas y sociales que vamos a tener que pagar por la situación de dificultades brutales cuando no de quiebra potencial de muchos Estados a nivel mundial?
M. Aglietta no puede eludir plantearse esta cuestión porque está claro que los Estados están con la espalda contra la pared no podrán sostener mucho tiempo la economía a costa de elevar sin límites sus déficits, ya de por sí astronómicos.
Consciente de este "pequeño problema", Aglietta trata de tranquilizarnos, ofreciendo una vez más sus "soluciones". Nos dice que los Estados podrán apoyar el crecimiento económico el tiempo suficiente para permitir que el sector privado, incluidos los bancos y los particulares, puedan reducir en gran medida sus deudas y con esto que el crédito privado reiniciará y tomará el relevo de los Estados[1]. Principalmente dice que el centro de gravedad del mundo económico y financiero pasará de Occidente a los países emergentes de Oriente es decir ¡La misma quimera de siempre! Pero, ¿cómo podemos tomarnos en serio que China o India serán capaces de evitar una posible quiebra del país más poderoso del planeta...los Estados Unidos? ¿De dónde van a sacar esa financiación para soportar el colosal déficit de EUA si un país como China ha perdido este año el 25 % de sus ventas a la exportación y las burbujas especulativas se desarrollan como en cualquier otro Estado Capitalista?
Al final Aglietta no puede responder a la cuestión «¿Cómo salir de la situación actual?», en el mejor de los casos nos dice cosas que nada tienen que ver con la realidad económica actual o futura. No hay ningún fundamento serio en sus análisis y respuestas. Nuestro eminente interlocutor se convierte en un vulgar economista más del montón.
Llegados a este punto nos preguntamos ¿Cómo es que M. Aglietta puede explicar acertadamente todas las complejidades del mundo financiero y, ser tan poco realista a la hora de proponer soluciones para escapar de la depresión? Simplemente porque él, como la burguesía, no saben responder cómo salir de la crisis. No pueden aceptar que para evitar que la economía se hunda demasiado rápido en la depresión, la burguesía no tiene otra opción que seguir inyectando dinero, aumentando el déficit y el presupuesto público y, todo ello es como lanzar sin parar dinero a un pozo sin fondo con inevitables consecuencias: los Estados avanzan hacia situaciones de insolvencia. Ciertamente un Estado Capitalista no se declara en quiebra, cierra la puerta de su negocio y se va a su casa, como lo hacen muchas empresas. La "quiebra" de un Estado significa, concretamente, nuevos y más brutales sacrificios para el conjunto de la sociedad y, en particular, un fuerte deterioro de las condiciones de vida de la clase obrera. Todos los Estados, frente a una situación de déficit abismal, tendrán que: privilegiar un aumento de los impuestos; reducir drásticamente sus costes despidiendo decenas o cientos de miles de trabajadores, reducir drásticamente las pensiones, y la asistencia social, etc; luchar contra una situación de inflación y de pérdida de poder de sus monedas que a buen seguro no van a poder controlar durante mucho tiempo. Tal es la realidad que podemos observar en EUA y Gran Bretaña lo que se ha traducido en una pérdida del 20% del valor del dólar frente al euro y una continua disminución de la libra esterlina. En concreto el eventual regreso de la inflación supondrá un aumento significativo de los precios con la certeza de que los salarios no aumentarán para nada[2].
Ya a finales de 2008 y principios de 2009, Islandia, Bulgaria, Lituania y Estonia fueron la imagen por excelencia del "Estado fallido", le seguirían a finales de noviembre y principios de diciembre 2009, Dubai y Grecia. Por ahora, todos han sido rescatados (por otros Estados o el FMI...). ¿Pero qué sucederá cuando los países más grandes, con un peso más "determinante" en el equilibrio económico mundial, se hundan?, ¿Quién los rescatará?: ¡Nadie! En estos países, la economía está paralizada, y por ello las condiciones de vida y trabajo de la clase obrera sufrirán un terrible declive aún más dramático del que conocemos hasta hoy. Ya hoy España y Portugal muestran signos de debilidad importante, con su corolario de paro y miseria cada vez más evidente.
En Marzo de 2009, se conoció una lista con los diez países más amenazados por la quiebra por ahora, esta lista que no ha dejado de aumentar está compuesto por los ya mencionados más Letonia, Rumania, Gran Bretaña, EUA, Irlanda y Hungría.
En efecto Gran Bretaña y EUA se encuentran en una situación muy delicada y el posible empeoramiento del estado de su economía, supondrá una enorme aceleración de la crisis mundial.
Cuando el Sr. Aglietta como especialista pide que los Estados acudan en apoyo de la economía, hace lo mismo que cualquier burgués aprestándose a realizar ¡un viaje a bordo del Titánic! Ningún Estado del mundo en última instancia, puede impedir que la economía mundial continúe hundiéndose en la depresión más profunda y grave de la historia del capitalismo.
Artículo de Revolution Internationales nº 408 (Enero 2010)
1. Pues sí, ... después de haber explicado que la causa de la recesión actual es la loca huida hacia adelante "hacia cualquier crédito", M. Aglietta propone como remedio ¡nuevos créditos, primero del Estado y luego privados otra vez! Y ¿cómo no llevaría esto una vez más a la economía mundial al mismo callejón sin salida? Esto no lo explica el Sr. Aglietta.
2. No se excluye que, a pesar de todos los esfuerzos de los Estados para prevenir esta catástrofe, si el crédito privado y la demanda no reaparecieran en la escena económica, la deflación podría establecerse de forma permanente.
Han quedado en el pasado aquellas imágenes idílicas donde el sobrepeso era presentado como signo de bonanza, de salud y de prosperidad. La obesidad era entonces sinónimo de "abundancia de alimentos". Los EUA, un país con gran número de obesos, eran presentados como la expresión positiva de un país desarrollado. Hay quienes atribuyen la obesidad a problemas de analfabetismo, genéticos, producto de la mala información, de la comodidad de la vida sedentaria, etc., etc. La realidad muestra que la pandemia de la obesidad está ligada estrechamente al desarrollo implacable de la miseria mundial.
Los años 80 nos presentaron aquellas dramáticas imágenes del hambre en África (niños esqueléticos con vientres abultados), los años 80 también se conocen como la "década perdida para América latina", los 90 fueron la explosión del bloque del Este, el fin de los "milagros económicos" en los países en "vías de desarrollo", el nuevo milenio nos ha traído, desde el 2008, la peor crisis en la historia del capitalismo. Más de 40 años de crisis mundial han acarreado desempleo y empeoramiento de las condiciones de vida de millones de trabajadores en el mundo, tanto en los países desarrollados como en los "emergentes". Estas 4 décadas de ataques al salario, de miseria sin fin, han tenido por consecuencia un aumento de precios en los alimentos. Parafraseando al Manifiesto Comunista de Marx y Engels, tenemos que decir que "un fantasma recorre el mundo, el fantasma del hambre". Si bien el hambre planea sobre muchas regiones del planeta, otro fenómeno ligado a una nutrición deficiente y mala empieza a corroer a la población mundial: la obesidad. Hambre y obesidad son dos caras de una misma realidad de miseria.
La crisis mundial del capitalismo viene acompañada por cambios drásticos en la alimentación de los trabajadores. Cuando los revolucionarios denunciamos los ataques a las condiciones de vida y de trabajo del proletariado nos referimos al empeoramiento de su situación: alargamiento de las jornadas laborales, incremento de años para la jubilación, menos seguridad social, menos servicios y, en general, menos salario lo cual redunda en una reducción de todo lo necesario para vivir. Los científicos aún no saben las consecuencias que tendrá en la salud humana tantos años de sometimiento a una alimentación industrializada donde el único interés es la ganancia.
Los alimentos industrializados baratos están saturados de grasas y azúcares y son muy bajos en nutrientes (amen de agentes cancerígenos que muchos de ellos contienen en los conservadores). Después de dos generaciones sometidas a este hábito obligado tenemos niños y adultos obesos. En los últimos 30 años los alimentos calóricos se han abaratado y su consumo ha aumentado (refrescos, panes, etc.). La crisis del capitalismo nos conduce a vivir al límite de la salud, al límite de lo necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo. La obesidad no es una "elección", tampoco es una "mala suerte" o resultado mecánico de "malos hábitos", es un producto directo de la pobreza, de la incapacidad de las masas trabajadoras para acceder a una alimentación de calidad. Los trabajadores deben comer mal porque el salario no alcanza para comprar frutas y legumbres frescas, para comprar productos orgánicos o proteínas de alta calidad, para ir a un gimnasio para lo cual los ritmos del trabajo asalariado no dejan tiempo disponible, muchos trabajos no tienen ni siquiera horario para comer y los empleados deben consumir sus alimentos en tiempos de traslados, es decir, bajo estrés y lo más rápido posible. Para muchos obreros sus fuentes calóricas son los refrescos azucarados (¡nulos en nutrientes!). Un fenómeno de los últimos años es el incremento indiscriminado de alimentos llamados "chatarra" o "fast food", una combinación de grasa reciclada con harinas refinadas: llenan el estómago pero su consumo cotidiano acelera la obesidad y con ello se aumenta el riesgo de padecer otras enfermedades degenerativas (hipertensión arterial, diabetes melitus, osteoporosis, cáncer de colon, etc.). La alimentación a la que la crisis condena a la mayor parte de la población mundial está provocando nuevos flagelos contra las clases oprimidos.
Tanto la OMS, la FAO y la OPS (Organización Panamericana de la Salud) han empezado a poner en marcha planes contra este "síndrome metabólico", como eufemísticamente llama la burguesía a la obesidad. Según la FAO, el año pasado había 53 millones de hambrientos en América Latina y el Caribe, es decir, personas que comerán lo que sea, de mala calidad y en condiciones higiénicas dudosas. Para la OMS hay 300 millones de personas en el mundo con obesidad. En México (que en este año le ha quitado a los EU el primer lugar en obesidad) en los próximos 5 años, la carga financiera que representará el atender a los obesos y las enfermedades que éste cataliza o desencadena será superior a los 100 mil millones de pesos (¡más que el rimbombante "programa de combate a la pobreza"!). ¡Es una contradicción insalvable! Este círculo vicioso es una muestra palpable del atolladero en el que se encuentra esta sociedad basada en la explotación, un ejemplo más de su decadencia.
Países como Guatemala, Bolivia y Ecuador, presentan altos índices de desnutrición infantil (menores de 5 años), Perú presenta un 35% salvo en Lima y Tacna. En México este renglón se disparó en un 77% y el 70% de adultos mayores de 20 años tiene sobrepeso. Los planes de los organismos gubernamentales y "no gubernamentales" tratarán de evitar un gasto enorme al sector salud. La preocupación de la burguesía no está en la salud de las personas. No, la burguesía está preocupada por dos cosas:
-la disminución real de las capacidades productivas de la población que hay que explotar; los niños de hoy serán la fuerza laboral de mañana y su mayoría tendrá problemas de salud. Para el capital no son buenas noticias a nivel de sus capacidades productivas y competitivas. Tendrá una fuerza de trabajo con enormes problemas de sobrepeso;
-los colosales gastos médicos que implicará atender a una población obesa va a reventar los sistemas de salud pública y no habrá plusvalía social capaz de solventar tan tremenda erogación. De por si la infraestructura sanitaria del capitalismo está al límite de su eficacia, una pandemia de obesidad mundial puede colapsar, lenta pero seguramente, los sistemas de salud.
La burguesía no puede humanizar la vida, no puede mejorar las condiciones de existencia de sus explotados. Toda la deshumanización de este sistema (angustia, depresión, atomización del individuo, guerras, hambre, obesidad, etc.) marca la necesidad de su destrucción. Hoy los voceros del capital mundial llaman a "mejorar los hábitos alimenticios", a "bajar de peso" como forma de prevención, a eliminar de las escuelas la comida chatarra... ¡Ni una palabra sobre aumento salarial!, ¡Nada sobre mejorar las condiciones materiales de los oprimidos! Parlotean sobre hábitos, recetas de temporada o males congénitos... Todos esconden la verdadera causa de la degradación alimenticia de la humanidad: una crisis de un sistema que existe sólo para la ganancia.
Marsan / 8-04-10
Después de más de tres lustros de diseño y ajustes de la llamada "reforma laboral" prácticamente ya está lista. La burguesía la presenta, para variar, como la nueva panacea para resolver la crisis y sobre todo para remediar el problema del desempleo; pretendiendo que con la "flexibilización" que propone la nueva ley los jóvenes que se agregan al mercado laboral podrán tener más facilidad de ser contratados. Todos los discursos se afanan en "demostrar" que es para bien de la economía nacional puesto que son reglas que ya se practican en otros países y de no hacerlo el país no podrá competir en el mercado internacional, pero y, sobre todo, que beneficiará a todos los sectores sociales por igual (los medios de la burguesía se esfuerzan siempre en evitar la mención de clases sociales, y con mayor razón la lucha de clases). Sin embargo, la reforma laboral o la también catalogada "nueva cultura laboral" significan cruda y llanamente la implementación de métodos más eficaces de explotación contra los trabajadores para extraerles una cuota mayor de plusvalía, lo que en la práctica se traduce inmediatamente en una degradación mayor de las condiciones de trabajo y de vida del trabajador y de su familia por un lado, y en un incremento de las ganancias del capital por el otro. No hay términos medios.
Esta nueva reforma laboral, como las habidas anteriormente, se ensaña contra los trabajadores como se muestra en sus principales medidas:
- nuevos contratos de trabajo de carácter eventual que exime a los patrones de hacer pagos por antigüedad, prestaciones como seguro social o vacaciones, indemnización, etc;
- destaca el trabajo de ‘capacitación inicial' o ‘periodo de prueba' para explotar a los jóvenes y nuevos trabajadores por un periodo de hasta seis meses, también sin ninguna prestación; simulando que al ser contratados después las prestaciones (que son en realidad parte del salario) serán retroactivas, pero nada obliga al patrón a contratar, de tal suerte que al no ser contratados después, el patrón se habrá ahorrado las prestaciones;
- la contratación ‘outsourcing' que es una subcontratación mediante empresas intermediarias que tienen más posibilidad de evadir el pago de salarios y prestaciones; los trabajadores que realizan la limpieza del Metro, por ejemplo, legalmente no son trabajadores de esta paraestatal, sino de una compañía que aparece como prestadora del servicio a las autoridades del gobierno del Distrito Federal, la cual no ofrece ninguna prestación a estos trabajadores.
- reducción al mínimo de la indemnización por despido de los trabajadores;
- nuevas obligaciones para los obreros en el sentido de hacer tareas complementarias a sus labores y también de aceptar eventuales aumentos de la jornada diaria sin el pago correspondiente por tiempo extra;
- flexibilizar la estabilidad en el empleo no sólo facilitando los despidos sino también permitiendo la libre movilidad de un puesto a otro e incluso entre sedes de trabajo, a criterio del patrón;
-en fin, la introducción del concepto de pago por hora que todavía no está muy claro pero que sin duda se orienta a eliminar los llamados "tiempos muertos" y limitar el pago al "trabajo efectivamente realizado"; es decir, negar al trabajador la satisfacción de sus necesidades básicas como humano. En suma, se trata pura y llanamente de elevar la productividad del trabajo para aumentar la acumulación capitalista y eso sólo es posible atacando las condiciones de vida y de trabajo del proletariado.
En los hechos, el grueso de estas medidas ya está en marcha y ahora se está buscando rematar el golpe con un marco jurídico actualizado que elimine algunas trabas molestas para la burguesía. Este nuevo apretón de tuercas que va a agravar dramáticamente las condiciones de vida y de trabajo, tiene que entenderse en el marco de la agudización de la crisis económica capitalista que se ha profundizado de manera dramática en los últimos años y donde todos los países del mundo están siendo afectados, en primer lugar las potencias económicas, lo que está dando al traste con el cuento machacón de los gobiernos y sus medios de que "ya estamos saliendo de la crisis".
Estos ataques tienen un contexto internacional pues todos los gobiernos del mundo están implicados en hacer aceptar a los trabajadores estas medidas despiadadas para hacerles pagar los costos de la crisis capitalista. Efectivamente, las medidas que toma el Estado capitalista son muy conocidas y se concretan con: más despidos, inflación (aumento de precios), reducción de los salarios pues los topes de los "aumentos" salariales van siempre atrás de la galopante inflación que devora de manera implacable la capacidad de consumo de los sueldos, ampliación de la edad de jubilación (y mayores cotizaciones), recortes presupuestarios, reforma laboral..., es decir, ataques directos a los trabajadores y sus familias.
El proletariado, debe liberarse de la ilusión de que el Estado es neutral y que protege a todos por igual, cuando es un aparato al servicio de los patrones. Y, por lo mismo, no pueden esperar que las medidas adoptadas ante la crisis van a repartir de manera equitativa las cargas entre ricos y pobres. El Estado y sus instituciones como el gobierno, los partidos políticos en el gobierno y en la oposición, los sindicatos oficialistas o independientes, la iglesia, etc., trabajan diariamente para defender a la burguesía y garantizar las mejores condiciones para continuar la explotación de los obreros y el aumento de las ganancias de las empresas capitalistas sean privadas o públicas.
Los partidos políticos y los sindicatos están en primera línea para hacer aceptar a los trabajadores este hierro candente de la reforma laboral. Por un lado, los partidos políticos amplificando su juego parlamentario, discutiendo propuestas y contrapropuestas de la derecha a la izquierda del espectro político de la burguesía para hacer creer que verdaderamente se buscan las mejores medidas para beneficiar tanto a patrones como a los trabajadores; por el otro lado, los sindicatos se reparten también el trabajo para maniatar a los obreros, así, algunos de ellos, elaboran "sesudas" propuestas pretendidamente favorables a sus agremiados y retoman su protagonismo para mostrar que "luchan" legalmente por los intereses laborales; otros ponen el grito en el cielo ante la "ofensiva del neoliberalismo", y se aprestan a "movilizarse" contra estas medidas cuando en realidad lo que hacen es montar falsas luchas para evitar que los trabajadores desplieguen sus propios y verdaderos medios de lucha.
No hay otra alternativa, hay que luchar para oponernos a estos nuevos ataques; en primer lugar hay que retomar la discusión y la reflexión colectiva que clarifique las causas de estos ataques, así como los medios políticos y sindicales que tiene el Estado burgués para maniatarnos y hacernos tragar los ataques, y también discutir sobre los medios de lucha y de organización que tenemos como clase, y que han sido retomados en la lucha obrera de diferentes partes del mundo. En primer lugar esta discusiones obviamente deben ser convocadas fueras de las instancias sindicales. Nos atacan a todos, por lo tanto debemos reflexionar cómo desarrollar una lucha que implique al conjunto de los trabajadores no importando el sector, empresa privada o pública a que pertenezcan. Solamente asumiendo una lucha generalizada con los medios de lucha propios, oponiéndonos desde el principio a las maniobras sindicales, podremos estar en posibilidad de rechazar de manera exitosa este tipo de medidas. Que esto es posible, nos lo demuestran las experiencias de combate de nuestra clase a lo largo de la historia del movimiento obrero a escala internacional y en particular las luchas recientes de nuestros hermanos de clase que por similares causas se han movilizado, por ejemplo, en España, en Grecia, en Turquía y en otros países, comprobando que es el único camino que tiene futuro para oponernos a este sistema de opresión y explotación absolutas y empezar a plantearnos su destrucción revolucionaria.
RR/16-abril-2010
Hemos publicado en nuestro sitio en Internet un artículo titulado Las catástrofes devastadoras no son causa de la naturaleza sino del capitalismo en descomposición donde se presenta e incluye un texto de denuncia sobre los desastres naturales del GLP/ORGAP y expresamos que compartimos su denuncia del capitalismo ante los desastres naturales, que como en todos los casos de desastres naturales, son y serán las masas obreras las mas afectadas, gente de nuestra clase que no tendrá los recursos para salir de los lugares siniestrados, y que tendrán que sufrir hambre y sed, esperando sin mucha esperanza que se les proporcione ayuda, lo cual sólo agravará con creses las ya miserables condiciones de vida que padece bajo la explotación y la opresión capitalista.
En todo el mundo la situación social generada por los terremotos es similar, la diferencia sólo es de grado debido a las circunstancias especificas de los países involucrados, por ejemplo en el sur de Chile, en las regiones del Maule y Bío Bío, se ha demostrado, como dicen los compañeros, "como un huracán en pocos feroces minutos no sólo se cayeron casas y edificios SINO SE VINO ABAJO TAMBIEN EL MITO DEL CRECIMIENTO Y DE LA PROSPERIDAD ECONOMICA DEL SUR CHILENO QUEDANDO AL DESCUBIERTO LA INFAME MISERIA DE LOS PROLETARIOS." En efecto el tan aclamado "modelo capitalista chileno" ha logrado que este país sea capaz de tener submarinos nucleares, helicópteros y tanques de guerra modernos, pero no un sistema de comunicación telefónica y radial que pueda enfrentar situaciones de "catástrofes. La infinidad de edificios derrumbados muestra que fueron construidos pensando sólo en la ganancia y nunca para que resistieran estos movimiento sísmicos, exactamente igual como sucedió en el terremoto de 1985 aquí en México, y recientemente en Haití. Es cierto, un terremoto tiene bastantes probabilidades de dejar víctimas, pero ¿Cómo justificar que la clase trabajadora no pueda habitar viviendas construidas con buenos materiales debido a que sus recursos apenas les permite medio comer? ¿Cómo explicar que los edificios que se supone son modernos también se hayan derrumbado o estén por hacerlo? Así por mucho que se nos diga que en Haití las víctimas alcanzaron un numero muchísimo mayor que en Chile, (o en Mexicali, en la frontera norte de México, después del terremoto del 4 de abril) debido al desarrollo desigual alcanzado en estos países, surge una verdad elocuente, siempre los proletarios son los más afectados en cualquier terremoto inundación, etc. y siempre los gobiernos estarán dispuestos encontrar "su oportunidad de generar millonarias ganancias. Para la burguesía una situación de terremoto, trae un situación de reconstrucción (desfile de jugosos contratos con empresas constructoras, empresas de materiales de construcciones" (texto del GLP/ORGAP) y por otro lado, en pos de hacer respetar la sacrosanta propiedad privada, preferirán disparar y asesinar a la población hambrienta que luchando por sobrevivir "viola" el derecho y las instituciones... burguesas.
Efectivamente el equipo gubernamental saliente de Chile (Bachelet) como el entrante (Piñera), inmediatamente derramando lagrimas de cocodrilo se encaminaron a restablecer el orden capitalista justo como en Haití, para evitar que la población se autorganizara (algo similar hizo el gobierno mexicano en el sismo de 1985), se provocó y jugó con el temor y la histeria sobre los "saqueadores", justificando la presencia de la policía y la soldadesca, que reprimía a los trabajadores que entraban a los supermercados buscado no morirse de hambre y proveer algo a sus familias, ¿debían cruzarse de brazos y esperar religiosamente la muerte?
Ahora bien, mientras los medios nos muestran como lo hicieran en Haití los "saqueos", una intervención desde chile en nuestro sitio de Internet da testimonio de lo ocurrido, (véase "Sobre la situación en el Sur de Chile", CCI Online 2010 [23]), contrariamente a la propaganda burguesa, que ha denigrado el comportamiento de la población local atribuyéndole la autoría de todos los "escandalosos saqueos", se restablece la realidad de los hechos, afirmando que ante la precariedad y desgracia de la situación es el espíritu proletario de solidaridad y ayuda mutua el que anima a los obreros en la distribución de los productos de primera necesidad, de acuerdo a las necesidades de cada familia.
El comentario agrega que después aparecieron bandas armadas, que se dedican a saquear no sólo pequeños establecimientos, sino viviendas particulares incluso incendiándolas. Los vecinos, que al principio se encontraban en la más completa indefensión, han empezado a organizarse para la auto-defensa, haciendo rondas de vigilancia, levantando barricadas para protegerse, continuando en algunos barrios la colectivización de los víveres entre todos los vecinos.
Mientras los medios burgueses nos invaden con explicaciones de sicología de cocina acerca del despertar del lado oscuro del hombre para explicar los saqueos y el origen de las bandas armadas, nuestro comentarista, nos llama la atención a no poner en el mismo costal la necesidad de la población de apropiarse espontáneamente y comunitariamente de los medios para subsistir, con las fechorías de estas bandas que tiene su origen en las mafias ya existentes que intentan monopolizar el mercado negro; compartimos con nuestro comentarista que estos elementos mafiosos son aliados naturales del Estado y de la clase empresarial, demostrado por el hecho de que sus indignas fechorías están siendo usadas por los medios masivos de comunicación para desmoralizar aún más a los trabajadores, y justificar por otro lado la militarización y el toque de queda. Además agrega: ¿Qué otro escenario podía ser más propicio para nuestros amos políticos y empresariales, que ven en esta crisis catastrófica nada más que otra buena oportunidad para hacer buenos negocios estrujando con ganancias redobladas a una fuerza de trabajo doblegada por el miedo y la desesperación?
Es temprano emitir un juicio sobre los intentos de autoorganización de la clase en estos eventos tan dramáticos, pero si podemos afirmar que esta actitud es fundamental aún cuando sea apenas un germen de la autoorganización, sin embargo, la intención de la clase trabajadora pende de un hilo puesto que hasta donde sabemos las fuerzas izquierdistas, apéndices de la izquierda del capital, claman que sean los sindicatos los que encabecen esta acciones de acopio, solidaridad, auto-defensa y autoorganización, intentando así entrampar a los trabajadores en falsos actos de solidaridad en tanto intentan cortar la iniciativa espontánea de la clase para autoorganizarse y proponen dejar en manos de "expertos" un papel que debe ser llevado acaba por los propios trabajadores, eso sin contar que estas estructuras sindicales son en todo el mundo independientemente de su color y lenguajes, armas del capital incrustados en el interior de la clase obrera.
Por último, debemos llamar la atención sobre un punto que los compañeros del GLP/OGRAP plantean así: ¿Las situaciones que crean los terremotos, como la que acontece en Chile, con toda su magnitud, generan toma de conciencia? ¿Son situaciones similares a las guerras imperialistas, donde es menos posible la toma de conciencia, debido al pánico, terror y desmoralización que estas causan en el proletariado? Queda abierta la discusión que abordaremos próximamente.
Christian/15-04-2010
El capitalismo vive desde finales de los años 60 del siglo XX, una feroz crisis económica a la que la burguesía no le ha podido encontrar solución. Son ya más de cuarenta años en los que se extiende esta crisis, sin dejar a un solo lugar del planeta exento de las secuelas recesivas. La clase dominante continuamente decreta en sus discursos el fin de ésta y con ello la llegada de años de prosperidad, pero embellecer al sistema mediante palabras es lo único que puede hacer, porque la realidad se presenta más pesada que sus simples deseos y en sentido contrario a ellos, los problemas toman mayor agudeza, exponiendo, sin duda la pobreza teórica de la burguesía y lo poco consistente de sus "recetas económicas", pero fundamentalmente se resalta el hecho que el sistema capitalista se levanta sobre contradicciones que irremediablemente estallan y provoca la crisis y con ello la mayor degradación de la vida de los asalariados. Y aunque los expertos del capital buscan negar y esconder esta realidad, han tenido que reconocerla, de manera muy sutil lo hacen cuando comparan los efectos y la magnitud de cada recesión, ya que sistemáticamente suelen caen en la cuenta de que cada vez que estallan lo problemas y se presentan las secuelas recesivas lo hacen con una violencia mayor.
Por eso, cada período recesivo que se presenta no hace sino revelarnos que la crisis capitalista avanza sin parar, y que lo único que la burguesía puede hacer para acompañar sus lamentos es trasladar los efectos hacia los trabajadores, arreciando los ataques y degradando sus condiciones de vida.
Cuando a fines de los años sesenta reaparecía la crisis en el plano mundial, y más aún durante los 70 cuando la aceleración que toma conduce al derrumbe de los acuerdos de Breton Woods, adoptados desde fines de la 2ª Guerra Mundial, la burguesía explicaba el fenómeno usando lo mismo el argumento de que era un momento pasajero debido al incremento de los precios del petróleo, o bien aduciendo que se debía a la irresponsabilidad de los gobernantes en el tratamiento de la oferta de dinero. De manera que para la burguesía se enfrentaba a un problema que no comprendía y menos aún podía resolverlo, por eso sus respuestas exponían una gran desesperación. Herbert Stein, quien era asesor económico del presidente norteamericano Richard Nixon (1969-1974), pinta bien el desazón presente entre la clase dominante; en una entrevista realizada en 1996 confiesa que "... el consejo de asesores económicos del presidente lucharon contra problemas para los cuales la profesión económica no estaba preparada..." La crisis que habían presumido se había quedado como un problema del pasado, volvía a presentarse haciendo que sus sueños de prosperidad continua y los "modelos de crecimiento" creados en los años de posguerra se vayan a la basura, teniendo que recuperar su vieja receta para dar soporte temporal a la estructura económica, a saber: el crédito. Así el endeudamiento de los Estados y de los capitalistas individuales, aparece otra vez como el "gran salvavidas". A partir de 1975 el endeudamiento toma altas dimensiones, aunque en comparación con lo que vendrá décadas posteriores estas cifras no son sino una minucia. Para ilustrar este proceso, bien se puede recordar que si los EUA desde 1914 era el primer acreedor mundial, a partir de 1985 se torna en deudor neto y, desde 1988, en el primer deudor mundial.
Pero estas medidas no hubieran tenido un efecto ante la caída de la economía, si no son combinadas con una elevación de los niveles de explotación de la clase trabajadora: Un ejemplo claro de cómo los asalariados empiezan a cargar la crisis sobre sus espaldas, es el incremento del desempleo, mientras que en los países pertenecientes a la OCDE en 1968 contaban (según los datos oficiales) con 7 millones de cesantes, para 1979, la cifra ya alcanza los 18 millones, al tiempo que va expandiendo la degradación en forma intensa de los salarios y los procesos de trabajo.
Ante la agudización de la crisis, las viejas medidas keynesianas se convirtieron en un inservible zurrón para la burguesía por lo que requería deshacerse de ellas. En su obnubilada asimilación de la realidad, sectores de la clase dominante suelen asegurar que fueron las políticas keynesianas las causantes de la crisis, por ejemplo, el economista muerto recientemente, Paul Samuelson, afirmaba: "La del capitalismo es una historia de auges y depresiones. La diferencia es que esta recesión ‘la de los 70' ha sido deliberadamente fabricada por los gobiernos." (La economía mundial a finales del siglo. Comercio Exterior, nº 8, 1980). Otros miembros de la clase en el poder, en forma opuesta afirman (con el coro de voces de su aparato de izquierda) que la aplicación de las medidas ortodoxas neoliberales son las que han traído la crisis, por lo que siguen esperando el retorno de las políticas del pasado. Pero una y otra afirmación son caras de la misma moneda con la que se busca confundir a la clase obrera y hacerle creer que el capitalismo puede ofrecer otra salida que no sean la miseria y la explotación.
Es cierto que a partir de la recesión de los años 1980-82, las medidas "neoliberales" tomaron el control del escenario económico y político y los golpes contra los trabajadores se aceleraron, pero esto no significa que las política económica puestas en práctica anteriormente tuvieran como objetivo mejorar la vida de los trabajadores, sino que en la medida en que la crisis se agudiza las políticas aplicadas son cada vez más brutales y tienden a degradar de forma aguda a la clase obrera. No se trata por ello de añorar o tomar partido por algún tipo de políticas aplicadas por la clase dominante, las estatistas-keynesianas o las ortodoxas liberales, buscan lo mismo, es decir, perpetuar el sistema de explotación. Y si en su formalidad tienen instrumentos diferenciados y discursos de color aparentemente opuestos, se debe a que responden a necesidades del capital en diferente momento. Si no fuera así ¿cuál es la razón para que la burguesía vuelva a invocar ante la recesión iniciada en 2007 a Keynes?. El economista Josph Stiglitz (ex asesor de Clinton, ex vicepresidente del Banco Mundial y premio Nobel) dibuja la actitud de la clase a la que representa, cuando reconoce que en la práctica de los gobiernos, a partir de la "crisis hipotecaria" se ven urgidos de estrategias anti-recesión, y la encuentran en Keynes: "ahora somos todos keynesianos, incluso la derecha en Estados Unidos se sumó al bando keynesiano con un entusiasmo desenfrenado..."
La crisis que se abrió desde fines de los 60, aunque ha tenido momentos en los que las secuelas más perversas parecen limitarse, la verdad es que no son sino períodos en que se esconden algunos efectos pero que al reaparecer lo hacen con una fuerza mayor. En ciertos momentos los efectos aparentes que el crédito ha provocado, ha hecho creer a muchos que la crisis había sido eliminada, por ejemplo el crecimiento de la economía de los EUA durante los años 90, sustentado en la deuda[1], no hizo sino alimentar la recesión que se presentaría en 2001 y nuevamente las medidas que aplacaban la "furia de los dioses de la economía", preparaban, aún sin quererlo, la recesión marcada por los subprime (hipotecas de alto riesgo).
Es un hecho irrefutable que el sistema capitalista sustenta su existencia en la explotación y sometimiento de los trabajadores, la riqueza que gozan los patrones esta sustentada en la miseria de los millones de asalariados; por eso cuando la crisis aparece, y más aún cuando se prolonga por tantos años profundizándose cada día, la esencia del capitalismo queda desnuda y su rostro sanguinario se descubre cada vez aplicando sus feroces medidas para salvaguardar su ganancia y al sistema en general. Los trabajadores de todo el mundo son testigos cotidianos de este hecho: el despido o incluso la amenaza de ser lanzados al desempleo es una realidad que muestra lo que ofrece el capitalismo.
Los trabajadores de la electricidad en México, son ejemplo claro de lo que importa un trabajador en el capitalismo: de un día para otro son despedidos más de 40 mil trabajadores y para poner en claro que esto no es sino un pequeño golpe, personeros del capital exigen mayor "flexibilidad" para poder despedir a trabajadores. Pero estos golpes que recibe la clase trabajadora no son exclusivos de un país, los trabajadores por el mundo entero viven la misma realidad. En EUA, siendo el corazón de la economía mundial, cuenta con una tasa de desempleo (oficial) que se ubica en el 9.7%, por arriba incluso de Alemania, que cuenta con una altísima tasa de cesantes de 8.5%, o de Gran Bretaña, que contabiliza como desempleados al 7.8% de la Población Económicamente Activa. Solamente España rebasa con mucho estos niveles, alcanzando tasas de desempleo que oscilan entre el 19 y 21%.
Pero si el desempleo es ya un severo castigo con el que se golpea la vida de los requieren vender su fuerza de trabajo para poder vivir, se tienen preparados nuevos ataques mediante las medidas de austeridad que se plantean por diversos gobiernos. Por ejemplo, en España y Grecia se pretende comprimir el salario y afectar nuevamente las condiciones de jubilación, y en México, la elevación continua de precios y de impuestos comprime aún más las condiciones de vida de los explotados... pero son estos sólo algunos ejemplos de los diversos ataques que en cada país reciben los trabajadores.
Pero ante las degradantes condiciones de vida que impone el capitalismo, ya se han visto en algunas partes del planeta, incipiente respuestas de los explotados. En Inglaterra, Grecia y Turquía son lugares en los que los obreros han llevado a cabo importantes movilizaciones, y aún cuando el efecto que puedan tener es reducido, muestran claramente que ante la miseria creciente y sin fin que impone el sistema capitalista a los explotados no hay más camino que la movilización masiva y conciente.
Tatlin/15-abril-2010
[1] Para ilustrar el argumento recordemos que entre 1987 y 1997 el endeudamiento total de EUA creció a un ritmo diario de 628 millones de dólares y en 1996 se reveló un hecho, que no había ocurrido desde hacía 53 años: la tasa de ahorro tomó valores negativos.
¡Una sola clase, un solo combate!
Año y medio después de la crisis de las subprimes (hipotecas de alto riesgo), la clase obrera a escala internacional permanece aún golpeada e incapacitada bajo la avalancha de golpes que le asesta cada burguesía nacional y todos los gobiernos tanto de izquierda como derecha. Sin embargo, no se resigna ni permanece sin reacción durante estos últimos meses como prueban varias luchas de las que hicimos eco en anteriores artículos: en la refinería de Lindsey en Gran Bretaña, los astilleros de Vigo en España o a través del combate de los obreros de Tekel en Turquía[1]. En estas luchas, demostró no sólo su combatividad sino también su solidaridad y su capacidad para responder a las campañas ideológicas (en particular xenófobos) de la clase dominante para dividirla uniendo en un mismo combate a obreros de distintas corporaciones, sectores, etnias o nacionalidades. Del mismo modo, es necesario recordar que el levantamiento de los jóvenes proletarios organizados en asambleas generales en diciembre de 2008 en Grecia asustó mucho a la burguesía, haciéndole temer el "contagio" del ejemplo griego a otros países europeos entre las jóvenes generaciones escolarizadas; no es una casualidad si aún hoy la vista de la burguesía vuelve hacia las reacciones de los proletarios en Grecia ante los salvajes niveles de austeridad impuestos por el gobierno y los demás Estados de la Unión Europea. Por otra parte, el anuncio casi simultáneo de planes similares precipitó también a la calle a manifestarse a decenas de miles de proletarios en España o Portugal. Sin embargo, aunque las dificultades siguen pesando excesivamente, los planes de despidos masivos que contribuyeron a acentuar el sentimiento de impotencia de los trabajadores y a frenar las huelgas y su movilización se confirma también que se opera un cambio de estado de ánimo en la clase obrera. Por todas partes en el mundo, la exasperación y la cólera se profundizan y generalizan en las filas trabajadoras. La burguesía no se equivoca: organiza un extenso black-out sobre estas luchas que se desarrollan de un lado a otro del planeta lo que demuestra que la clase obrera en ninguna parte renuncia a su suerte ante la miseria y a los ataques crecientes.
En Argelia[2], Rusia, la mano de obra inmigrada sobreexplotada en los Emiratos y privada de toda protección social, los proletarios ingleses así como los estudiantes reducidos a la miseria en el estado más rico de EUA, California, la situación actual da prueba de un estremecimiento alentador que indica una tendencia de fondo hacia la reanudación de la lucha de clases a escala internacional que proporciona los ingredientes para la explosión de luchas más masivas. Es para contribuir a romper este black-out - incluso sobre las luchas en Grecia - que informamos de algunos recientes ejemplos significativos del desarrollo de este combate internacional de nuestra clase y animamos a nuestros lectores a enviar a nuestro sitio web información que la burguesía pretende encubrir sobre los combates que llevan nuestros hermanos de clase.
Los acontecimientos que siguieron al anuncio de nuevos ataques a principios de marzo de este año por el gobierno socialdemócrata mostraron con claridad que el proletariado se movilizaba: "A sólo unas horas del anuncio de las nuevas medidas, trabajadores despedidos de Olympic Airways atacaron las brigadas de la policía antidisturbios que resguardaba la sede de la compañía y ocuparon el edificio, en lo que llamaron una ocupación por tiempo indeterminado. La acción condujo al cierre de la principal calle comercial de Atenas por varias horas." (blog en libcom.org)
En los días que preceden la nueva huelga general del 11 de marzo, se produjeron una serie de huelgas y ocupaciones: los trabajadores despedidos de Olympic Airways ocuparon durante 8 días la sede del Tribunal de Cuentas, los trabajadores de la compañía de electricidad ocupaban las agencias de empleo en nombre del "derecho de los futuros desempleados que somos" según uno de ellos. Los obreros de la Imprenta nacional ocuparon su lugar de trabajo y se negaron a imprimir los textos legales de las medidas económicas con la idea de que en tanto la ley no sea impresa, no tiene validez... Los agentes del fisco suspendieron el trabajo durante 48h, los asalariados de las autoescuelas en el norte de Grecia efectuaron 3 días de huelga, mientras los jueces y otros funcionarios de justicia suspendieron su actividad durante 4 horas cada día. La basura no se recogió durante varios días en Atenas, Patras y Salónica ya que los barrenderos bloquearon los grandes depósitos de las tres grandes ciudades.
El clima de miedo y pasividad que parecía reinar cuando la crisis económica tomó un giro dramático en 2008 comienza a ser sustituido por la indignación, y los trabajadores se preguntan abiertamente: ¿Por qué debemos pagar por la crisis del capitalismo
La burguesía tomó precauciones para oscurecer lo que está en juego y borrar esta experiencia desviando la cólera y la combatividad hacia callejones sin salida políticos e ideológicos retomando los aspectos más negativos y más superficiales de las luchas de finales de 2008 para implicar a los obreros en acciones falsamente radicales que vacían todas las potencialidades de toma en manos de la lucha y solidaridad proletaria.
Pero hoy, el PC griego ha puesto de manifiesto que aún es un instrumento esencial de la soberanía burguesa colocándose a la vanguardia de las huelgas, manifestaciones para desvirtuarlas junto con los izquierdistas y los anarquistas.
Pero esta niebla ideológica tiene que disiparse ante la realidad. El 11 de marzo, toda Grecia se paralizó en un 90% por el movimiento de cólera de la población por 24 horas a raíz de la segunda llamada a huelga general en menos de un mes por dos de los principales sindicatos. En total, más de 3 millones de personas (sobre una población total de 11 millones) participaron en la huelga general a pesar de la campaña antihuelga orquestada por los medios de comunicación burgueses, la manifestación del 11 de marzo fue la más masiva en Atenas desde hace 15 años y mostró la determinación de la clase obrera de responder a la ofensiva capitalista
Miles de manifestantes (3000 según la policía, 5000 según los organizadores) se reunieron el sábado 20 de marzo en una cincuentena de ciudades de Rusia al llamado de la oposición, para protestar contra la política económica del gobierno de Vladimir Putin y reclamar su dimisión. Organizado por una letanía de partidos políticos, de movimientos de opositores y organizaciones de defensa de los derechos humanos, encuadrado por el Partido comunista, el partido liberal "reformador" Iabloko y el movimiento de oposición Solidarnost, este "día de cólera", como lo bautizó la oposición, reunió, en particular, a 1000 personas en San Petersburgo, 1500 en Vladivostok, varios miles en el enclave de Kaliningrado. Numerosos participantes pedían la dimisión del gobierno de Vladimir Putin y querían que este se declarara culpable de hacer bajar considerablemente el nivel de vida. El pistoletazo de salida de este día de protesta se dio en Vladivostok, dónde más de mil manifestantes se reunieron en el centro. En Moscú, la manifestación, prohibida, a pesar de todo reunió a 200 personas 70 de las cuales fueron detenidos por la policía. También se detuvo a algunos manifestantes en Arkangelsk y Novossibirsk. Hubo también entre 500 y 700 personas reunidas para una manifestación silenciosa a Kaliningrado, aunque los líderes de la oposición tuvieron que decidir cancelar la reunión y la manifestación fue prohibida. Es por otra parte en este enclave a orillas del Mar Báltico que las autoridades rusas se habían dejado sorprender en enero por un movimiento similar que había visto a 10000 personas manifestarse, cuando tal movilización es excepcional en Rusia.
El aumento de precios desde año nuevo condujo a la gente a salir en la calle y a hacer frente a la represión policial
La clase obrera en Rusia, al concentrarse sobre la persona realmente detestable de Putin esperando encontrar una alternativa a través de la otra fracción burguesa rusa nombrada "oposición", da prueba de sus ilusiones democráticas. Pero, al atrever a manifestarse, bajo la amenaza de la represión, que puede ser sangrienta, estos obreros revelan sobre todo la amplitud de su cólera y su valor. Se trata de un primer paso para romper el yugo de hierro que los oprime.
El principio del nuevo trimestre escolar (4 de marzo) se ha caracterizado, en las universidades en California y en otros lugares en Estados Unidos, por una ola de protestas por parte de los estudiantes, profesores y empleados del sector de la educación. Realmente, el movimiento ya había comenzado el año pasado a partir de septiembre con la ocupación de varios locales en los campus para protestar contra los planes de austeridad del Gobierno californiano: éstos prevén cortes de mil millones de dólares en la financiación del sistema universitario (una reducción del 20% de las subvenciones concedidas por el Estado californiano con relación al año pasado), a lo que las universidades respondieron con aumentos de los gastos de escolaridad del 32% y de reducciones salariales entre el cuerpo de enseñanza. Para muchos estudiantes, que deben acumular varios empleos para financiar sus estudios y que terminan con una carga aplastante de deudas para poder reembolsarlos, estos aumentos fueron la gota de agua que derramó el vaso. De septiembre a diciembre las ocupaciones, generalmente muy minoritarias, tuvieron lugar en UCLA (Los Ángeles), Berkeley (dónde más de 2000 estudiantes ocuparon el edificio principal para exigir la supresión del aumento de 32%, la reintegración de 38 guardias despedidos, la dimisión del Presidente de la Universidad y que no hubiese ninguna sanción judicial cuando la ocupación finalizara), Santa Cruz, Fresno y San Francisco State. A partir de California, el movimiento se extendió rápidamente en marzo. Hubo manifestaciones a través de una gran parte de los Estados Unidos: en Milwaukee, Denver, Nueva York, en Maryland. California vio también manifestaciones de profesores de las escuelas públicas contra los despidos impuestos por el plan de austeridad.
Miles de empresas obtienen ganancias anuales astronómicas, sobre la espalda de catorce millones de obreros que trabajan noche y día, sin duración legal del trabajo, sin la menor protección social, sin salario mínimo, en condiciones tan terribles como las del inicio del capitalismo. La policía atacó el 27 de febrero a un grupo de 150 trabajadores emigrados chinos de la empresa de Estado china State Construction Engineering Corporation, en huelga salvaje desde la víspera, que secuestraron a nueve capataces durante varias horas cerca de una obra en construcción en Zallaq, a 25 km al sur de la capital Manama. Los huelguistas protestaban contra las condiciones de trabajo inhumanas, pedían aumento a los salarios ridículos y la repatriación a China de los capataces secuestrados. Después de seis horas de negociaciones con un diplomático chino y el Ministro del Interior de Bahrein y un cerco que duró varias horas, ArabNews.com anunció que la policía terminó por realizar el asalto devastando el campamento de barracas que les servía de alojamiento, liberando a los secuestrados deteniendo al mismo tiempo a 26 obreros, en particular, los considerados "líderes".
A pesar de todos los esfuerzos de los sindicatos como el conjunto de la burguesía para impedirlas desde el final del año pasado, las azafatas de la compañía British Airways comenzaron huelgas intermitentes contra las reducciones de personal (BA quiere reducir el número de personal a bordo de todos los vuelos largos). Varios miles de ellos estaban en huelga el fin de semana del 20 de marzo. El sindicato de los ferroviarios RMT, se vio obligado bajo la presión de la cólera creciente a anunciar una huelga general de cuatro días para el fin de semana santa - la primera desde hace 16 años - contra un plan que prevé la supresión de 1500 puestos en Network Carril (gestor de los ferrocarriles).
La crisis es obviamente mundial y por todas partes los dirigentes llaman a los mismos sacrificios para salvar su sistema moribundo. Al desarrollar su resistencia a estos llamados, los trabajadores en todos los países deben reconocer sus intereses comunes y desarrollar una sola lucha.
CCI/abril del 2010
[1] Leer, en particular, los artículos siguientes en nuestro sitio Web: es.internationalism.org :
- sobre la lucha de los obreros en las refinerías de Lindsey: "Huelgas salvajes: los trabajadores de Gran Bretaña nos muestran el camino" RM 110. ;
- sobre Turquía: "¡Trabajadores de Tekel luchan contra gobierno y sindicatos!" [27] en RM 115
[2] Leer, en particular, los artículos siguientes en nuestro sitio Web: es.internationalism.org :
Adjunto | Tamaño |
---|---|
![]() | 884.2 KB |
El Estado griego está al borde del colapso. Su "fracaso" ([1]) está dominando todos los medios de comunicación en todos los países. Una verdadera "tragedia griega" se deleitan en repetir los mismos periodistas, orgullosos de su ingenio dramatúrgico. Pero detrás estos vuelos líricos hay una terrible realidad, sentida en carne propia por los trabajadores, los desempleados, pensionistas, jóvenes precarios... bueno, toda la clase obrera.
Lejos de ser aplazada indefinidamente, el deterioro brutal de las condiciones de vida es en efecto par ella una realidad muy tangible. Los planes de austeridad se suceden a un ritmo infernal. Las fábricas cierran, los impuestos se elevan, los trabajadores del Estado ven sus magros salarios reducirse drásticamente cuando no, simplemente son despedidos. En el momento de redactar este documento, el Gobierno griego se está preparando para anunciar aún más ataques. De acuerdo con una "filtración" cuidadosamente orquestada para preparar a la "opinión pública", se trata "entre otros" (sic) de "la recuperación (adicional)del IVA] en los puntos 1 y 2", de "la supresión de los 13° y 14° mes en el sector público ", de un "aumento de 4% anual, frente al 2% en la actualidad, de la proporción de empleados que pueden ser despedidos, "una" congelación salarial para varios años en el Sector Público ([2]) y un aumento de la edad de jubilación de los trabajadores del Estado ¡de 53 a 67 años! Según la prensa burguesa, el presente es una dosis "sin precedentes de austeridad" (Liberation) ([3]), una austeridad "sin precedentes" (le Echos) ([4]), de un "tratamiento de choque" (Le Monde y Le Figaro) ([5]).
Y el temor del "efecto dominó" de "contagio" de "pánico"... comienza a surgir en las declaraciones de los políticos europeos y los economistas. Portugal y España son, a su vez culpados. Su capacidad para controlar la deuda pública se considera demasiado "incierta". Estos Estados también deberán reducir drásticamente sus gastos para limitar el aumento de la deuda pública. El gobierno portugués también ha anunciado un nuevo plan de austeridad. El tratamiento griego es administrado también a los habitantes de la península Ibérica. Para los mismos males la misma "cura": reducción de las pensiones, subsidios, salarios y empleo en el sector privado y el público, aumento de impuestos ...
Sin embargo, en los últimos meses, los doctores en economía nos quieren hacer creer que Grecia es un caso especial, víctima de la falta de honradez de sus políticos (que efectivamente han falseado, más que otros, las estadísticas de su economía nacional) y del apetito de los depredadores de la especulación del bursátil. Ellos desean ocultarnos la triste realidad: todos los Estados del mundo están sobre-endeudados. La economía mundial ha sobrevivido durante décadas sobre la base del crédito y la hora de las cuentas ha llegado. La crisis que comenzó en 1967 se ha acelerado brutalmente desde julio de 2007. Hoy, el capitalismo mundial convulsiona. El futuro ahora será una sucesión de recesiones cada vez más violentas, brutales y devastadoras. Nada tiene que ver, por lo tanto con cualquier ¡"especificidad" griega!
Portugal y España ([6]) también están comenzando a agrietarse, Italia e Irlanda se encuentran en una situación económica dramática... y no es sólo los "PIIGS" ([7]) están concernidos! Francia es uno de los países más endeudados de Europa. Gran Bretaña es otro de los países más afectados, incluso destruidos, por la crisis y la burguesía británica espera para después de las elecciones anunciar la gravedad real de la situación y las medidas drásticas que van a venir. En cuanto a la primera potencia mundial, Estados Unidos, sigue desempeñando el papel de locomotora de la economía mundial, ¡pero ahora entra como los otros hacia el abismo!
El desastroso estado de la economía mundial puede asustar. ¿Cómo luchar y contra quien cuando los Estados están al borde de la quiebra? ¿Qué hacer cuando los políticos responsables efectúan un chantaje repugnante: "se debe aceptar los planes austeridad para salvar la economía nacional, el Estado y las pensiones..."? Estos golpes tienen un efecto paralizante. Pero también dejan claro a todo el mundo que el capitalismo no tiene futuro, que este sistema de explotación es inhumano, que sólo puede engendrar como siempre más lágrimas, sudor y sangre. Sobre todo, esta crisis económica devastadora revela que el Estado (sea cual sea su color, el azul de la derecha, rosa -verde, amarillo-de la izquierda o rojo de la extrema izquierda) es el peor enemigo de la clase obrera. Es él quien ha infligido los ataques económicos más violentos. Es él quien reprime sin piedad ni vergüenza.
Ante el monstruo estatal, que representante la fuerza y unidad política de la burguesía, un trabajador aislado no puede evitar sentirse abrumado e impotente.
¿Qué puede hacer un puñado de individuos, cuando sus escuelas, sus hospitales, sus administraciones y sus fábricas industriales, cierran? ¡Nada, si se quedan aislados! Pero hoy, toda la clase obrera es a la vez afectada. En todos los países, los trabajadores públicos y privados, los pensionados los desempleados los jóvenes precarizados, sufren una pobreza insoportable. Esta situación que se considera socialmente "explosiva" por la propia burguesía, es propicia para la comprensión de que todos los trabajadores tienen los mismos intereses, el mismo enemigo (la burguesía y su Estado) y que sólo mediante la lucha de forma organizada, consciente, como una clase, pueden resistir los ataques. Sólo las luchas de masas, pueden poner en acción la unidad y la solidaridad de los trabajadores para hacer temblar a la burguesía. El capitalismo está en bancarrota, ¡el futuro pertenece a la lucha de clases!
Pawel (29 de abril)
[1]) A lo largo de este artículo, este término será utilizado por nosotros en un sentido muy particular. Un Estado no puede ir a la bancarrota como una empresa. La burguesía no pondrá la llave bajo la puerta y dejar su lugar a quien bien la pueda tomar. Detrás de la palabra "quiebra", nos referimos a un Estado que no puede pagar los intereses de su deuda y cuya economía está extremadamente devastada. Pero incluso en una profunda depresión, la clase dominante siempre enfrentará política y militarmente a la clase obrera. Los trabajadores y los jóvenes griegos en luchan víctimas de la represión lo pueden testificar.
[2]) lesechos.fr de 29 de abril.
[3]) libération.fr de 29 de abril.
[4]) lesechos.fr de 29 de abril.
[5]) lefigaro.fr, y lemonde.fr, 29 de abril.
[6]) La tasa de desempleo ya ha ido más allá del 20% en este país.
[7]) Juego de palabras con las iniciales en Inglés de países como Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España (Spain), que irónicamente son comparados con los cerdos (pigs)
Después de casi tres años de una larga "huelga" iniciada el 30 de julio del 2007, los trabajadores mineros fueron aplastados el pasado 6 de junio por fuerzas de choque de la empresa, amplios destacamentos de la policía federal y tropas del ejército. Una acción estatal represiva que de nuevo fue presentada como ejemplar y con saldo blanco cuando en realidad los obreros y sus familias sufrieron la bestialidad represiva ante el afán de los capitalistas y su aparato policial de dar un "ejemplo" de cómo se actúa ante cualquier brote de descontento o rebeldía de la clase explotada.
En general, este tipo de eventos se presentan con una carga apabullante y desmoralizadora pues estamos ante la fuerza omnipresente del Estado de los explotadores y se hace difícil enfrentar tal aparato con las exiguas fuerzas que tenemos en cada centro de trabajo. Sin embargo, no debemos permitir que este tipo de hechos se nos impongan con fatalismo y sin un mínimo de reflexión y comprensión. En efecto, los antecedentes de este nuevo golpe a los trabajadores se vinculan directamente con la labor antiobrera de la estructura sindical.
Después de la muerte de 65 trabajadores en la mina Pasta de Conchos en Coahuila en el 2006, el descontento y la indignación se extendieron no sólo por las inhumanas condiciones de trabajo y de explotación reveladas por enésima ocasión, sino también por el cínico manejo del crimen que hicieron todos los actores del capital: sindicato, empresa, gobierno, policía, clero... Esta cólera queda ahogada en medio de las pugnas interburguesas que se agudizaron entre la fracción gubernamental y la empresa por un lado y la camarilla sindical aglutinada en tomo al secretario general Napoleón Gómez Urrutia ("Napito"), a quien se ha intentado por varios medios de desplazar de esa estructura, interponiendo otra fracción sindical de recambio, una medida que no significa que el sindicato minero actual ataque los intereses del capital y defienda a los obreros sino que expresa pura y llanamente los enfrentamientos entre grupos de la burguesía que se disputan la parte más jugosa del botín producto de la explotación de los trabajadores.
En ese contexto, la camarilla de "Napito" estalla la huelga en Cananea bajo la bandera de mejorar las condiciones de seguridad e higiene en el trabajo, demandas muy sentidas por los trabajadores quienes se sumaron a la supuesta lucha convocada por el sindicato pero que rápidamente se transformó en una lucha por "el respeto a la autonomía sindical", es decir, por la defensa del secretario general del sindicato.
En esta disputa burguesa tanto la empresa y el gobierno por un lado como el sindicato por el otro, aunque se han dedicado a saldar sus diferencias, se han cuidado muy bien de que los trabajadores no se salgan de control sobre todo si tenemos en cuenta que han sido utilizados para desplegar movilizaciones y huelgas recurrentes como medidas de presión por parte de las camarillas sindicales. Una prueba más de que sindicato, patrón y gobierno actúan unidos contra los trabajadores, a pesar de sus diferencias.
Durante casi tres años, se impuso a los trabajadores no sólo la exigencia central de defender a uno de sus verdugos sino además una huelga larga, muy desgastante y desmoralizadora que los ha aislado completamente del resto del proletariado y los ha encerrado en acciones sindicales típicas que presentan siempre como las únicas formas de lucha posibles: litigios en los tribunales burgueses, cartas de súplica a los gobernantes, demandar apoyo en las cámaras de diputados y senadores, amparos... medidas que apuntalan siempre al Estado en contra de los trabajadores.
Después de estos años de verdadero tormento, los trabajadores son desalojados de la mina con todo el bestial sadismo de que es capaz la burguesía y además los está responsabilizando de las supuestas pérdidas económicas generadas durante el paro, justificando así las miserables indemnizaciones que ofrece la empresa a los 1300 obreros echados a la calle. Así, no sólo han dilapidado tres años de sus energías y de sus familias en una "lucha" por la defensa del sindicato, su principal enemigo, sino que, al final, se les condena por los daños a la empresa y se les arrebata sus empleos con una represión brutal de balas, gas y tolete, sufriendo adicionalmente una humillación atroz junto con sus familias, pues han sido perseguidos y vejados por toda la ciudad sin importar la edad y el sexo.
Como se aprecia, no era un bastión de lucha lo que existía en Cananea, sino sólo grupos de trabajadores dominados por el sindicato, indefensos, atados de pies y manos, listos para ser sacrificados en aras de los intereses de los patrones y del Estado. Ese ha sido siempre el trabajo del sindicato. El hecho de que el sindicato haya sido el más feroz defensor de esta "huelga" no significa, ni mucho menos, que lo haya realizado para defender las demandas de los trabajadores sino para apuntalar la resistencia de la camarilla sindical dominante a ser desplazada del poder.
Es cierto que para la camarilla del "Napito" la pérdida de la carta fuerte de Cananea es un duro revés para su capacidad de maniobra política, sin embargo, no se ha quedado con los brazos cruzados como se demuestra en la manipulación de otras opciones como los paros de labores que ha impulsado, en el último ano, en la mina El Cubo en Guanajuato jalando a los trabajadores con demandas legítimas pero que de inmediato son desvirtuadas hacia la defensa del sindicato. Es decir, transformando estas "huelgas" en monedas de cambio, en estrategias de amago y negociación.
Para los trabajadores, estos jalóneos interburgueses significan inevitablemente la sumisión total ante los designios del patrón y del Estado como se ha demostrado también aquí pues, al menos en el último año, los mineros han sufrido brutales aumentos de los ritmos de trabajo y de la jornada laboral y, últimamente, el despido de casi 400 trabajadores. Al mismo tiempo que la fracción sindical dominante resiste frente a las tentativas de su relevo con el chantaje de la movilización a la empresa y al gobierno, por otro lado se las arregla para garantizar un férreo control de los trabajadores a fín de que los designios de la empresa se lleven a cabo.
Aparte de especializarse por un siglo en el control y el encuadre de los obreros para hacerlos aceptar los sacrificios exigidos por la sed de ganancia del capital, los sindicatos los sacrifican sin ningún pudor en las pugnas intersindicales y burguesas que se disputan a menudo en el interior del Estado capitalista. Esta es una verdad probada por décadas que demuestra que siempre que los trabajadores confían y siguen las directrices sindicales (de cualquier filiación) acaban siendo golpeados y humillados sin consideración por este órgano del Estado burgués dentro de las filas proletarias.
Para defender sus intereses reales como clase el proletariado debe necesariamente avanzar en el cuestionamiento de la tutela sindical, diferenciando las marrullerías de los sindicaleros que siempre traían de enrolarlos en actividades ajenas a su terreno de clase de las acciones necesarias y propias que se orientan a una lucha genuina con medios y formas de lucha (ver volante en este número) totalmente contrarias a las trampas sindicales que se despliegan actualmente.
RR (06-06-2010)
La huelga de hambre ha sido utilizada desde individuos de toda clase social, fracciones de la burguesía, organizaciones abiertamente burguesas, hasta partes del proletariado generalmente dominadas por sindicatos, izquierdistas o partidos del capital. En 1978 se inicia una huelga de hambre en la Catedral metropolitana de la Ciudad de México del "Comité Pro Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados políticos" que duró 4 días... ante el peligro de desalojo sus participantes deciden retirarse. En Irlanda en 1981 los presos del Ejército Republicano Irlandés (ERI) se ponen en huelga de hambre para conseguir la disminución de sus condenas... mueren 10 presos. En Argentina, las Madres de Plaza de Mayo se han ido a la huelga de hambre más de una vez, una de ellas para exigir que no les corten los fondos gubernamentales con los que funcionan sus "obras sociales". En marzo del 95 hasta un personaje siniestro como el expresidente mexicano Salinas de Gortari hace huelga de hambre por 36 horas en "protesta" por la aprensión de se hermano y contra las acusaciones de haberse robado la partida secreta del Estado mexicano. No olvidemos que la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) también apostó por el uso de la huelga de hambre para exigir que un gobernador, Ulises Ruíz, fuese depuesto, consigna que era, según la APPO, "no negociable". En Cuba opositores al castrismo recurren a esta acción para pedir "mejores condiciones de los presos de conciencia", un huelguista muere (Orlando Zapata). Estudiantes en Los Ángeles (EUA) se lanzan a la huelga de hambre para oponerse a la ley antiemigrante SB 1070. Ahora el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) nos presenta este recurso como la quintaesencia de la lucha y de la dignidad de la clase obrera y desde abril ha empujado a los electricistas a inmolarse en aras de la "protesta civil pacífica". La historia de las huelgas de hambre es en realidad un rosario de derrotas, de impotencia y de humillaciones para el proletariado.
Los sindicatos como organizaciones permanentes fueron la forma organizativa que tomó la lucha de resistencia de la clase obrera contra el capitalismo en el siglo XIX: los trabajadores podía agruparse permanentemente y de manera unida para defender sus intereses inmediatos, eran un lugar vivo de formación de su conciencia. La decadencia del capitalismo cambió esas condiciones y ya no pueden existir organizaciones permanentes del proletariado so pena de ser absorbidas por el Estado ([1]). En ese momento histórico el proletariado crea también los partidos de masas e incluso mandaban diputados obreros a los parlamentos para que defendieran sus intereses. Cuando surgen los sindicatos y los partidos de masas la revolución proletaria mundial aún no era una realidad histórica, el capitalismo era aún un sistema pujante. En la decadencia del capitalismo "contenido y forma" de la lucha obrera tienden a juntarse, es por ello que la lucha de resistencia, es decir, la lucha por el salario, contra despidos, por mejores condiciones para los hijos, etc; es hoy ya una lucha donde se plantea con mayor evidencia la necesidad de derribar al capitalismo, la lucha revolucionaria de la clase explotada recorre cada huelga, cada asamblea. Por fin la revolución está a la orden del día: "Cuando la posibilidad de obtener reformas bajo el capitalismo es una utopía sólo lo que conduce a la revolución puede ser auténticamente proletario".
"Lo que el proletariado debe abandonar no es el carácter económico de sus luchas (esto le es imposible, ya que lucha como clase) sino todas las ilusiones de llevar a buen término la defensa de sus intereses dentro de un marco estrictamente económico sin asumir el carácter político, global y revolucionario, de su lucha. Frente al inevitable fracaso inmediato de sus luchas reivindicativas en el capitalismo decadente lo que la clase obrera debe concluir no es que sus luchas sean inútiles sino que el único medio para que sean útiles a su causa es concebirlas y transformarlas en momentos de aprendizaje y preparación para luchas más generalizadas, más organizadas y más concientes del enfrentamiento final con el sistema." (Ídem)
Son los Consejos obreros surgido en Rusia en 1905, pero sobre todo en 1917, la forma de organización que adopta la lucha proletaria en su camino a la revolución. Ello requiere de la movilización constante de los trabajadores, de asambleas que les dan vida. Sin esa movilización de los trabajadores los Consejos obreros no pueden existir. Es por ello que el desarrollo de luchas, de huelgas, determina la existencia de asambleas generales abiertas al conjunto del proletariado donde se discute y decide colectivamente el rumbo del combate, estas asambleas las podemos coordinar a través de comités de delegados elegibles y revocables, hasta llegar a una coordinación geográfica de la lucha (la amplitud de "lo geográfico" dependerá de la extensión y fuerza de las huelgas). Es así como la clase centraliza y unifica cada escaramuza hasta encauzarla en un enorme combate solidario que cuestione la explotación asalariada... ¡Nada que ver con las huelgas de hambre!
La huelga de hambre como la conocemos no es un patrimonio del movimiento obrero, sino una arma del capital portada por los sindicatos e izquierdistas y que es usada para rematar las derrotas obreras. La revolución proletaria mundial no ha usado y no usará la huelga de hambre para cambiar el mundo capitalista. Todas las características de las huelgas de hambre están en abierta contradicción con la naturaleza y forma del combate obrero:
-la lucha obrera es colectiva, la huelga de hambre no tiene necesidad de un esfuerzo de ese calibre, basta que una minoría o un individuo ayune públicamente y que la prensa cubra su "acto de desobediencia civil" para que los voceros del capital nos hablen de una "lucha obrera". Algunos replicarán que la huelga de hambre es sólo un "recurso" para presionar a las autoridades, que es un "complemento" de movilizaciones mayores, etc. La inmolación individual no genera una comprensión de la necesidad de un combate masivo contra el capital, al contrario, obstaculiza esa elevación de la conciencia al inculcar en el proletariado supuestas formas de lucha que sólo esconden iniciativas, que van a contracorriente de una lucha masiva y conciente;
-la lucha obrera se basa en la solidaridad y la confianza, la huelga de hambre apuesta por la compasión de la clase dominante. Para desarrollar el combate proletario los trabajadores se unen, se apoyan, se lanzan a la huelga en socorro de sus compañeros de otras empresas, abren sus asambleas a desempleados, a trabajadores de otros sectores y tratan de organizarse para establecer una relación de fuerza que les permita negociar con los patrones o el Estado, el apoyo mutuo y la lucha conjunta permean sus acciones. La huelga de hambre espera con su acción pasiva conmover a los explotadores para que éstos revisen sus decisiones... La burguesía no toma sus decisiones movida por sentimientos o emociones sino por sus mezquinos intereses y bajo el yugo de las leyes ciegas de una sociedad de explotación;
-cada lucha obrera debe extenderse geográficamente llamando a la huelga a sus compañeros de las fábricas y oficinas cercanas; las demandas de su resistencia permiten a otros sectores reconocerse en ellas y sumarse a un mismo combate (contra despidos, por aumento salarial, etc.). Las huelgas de hambre difícilmente pueden proponerse ese objetivo, normalmente terminan como los plantones: sus integrantes se acercan al final de estas trampas de la izquierda del capital cada vez más diezmados, desmoralizados y encajonados en carpas en alguna plaza pública. Extender una huelga de hambre al conjunto del proletariado no es una perspectiva agradable sino más bien una trampa del izquierdismo cuya inoperancia para un combate obrero activo, conciente y determinado es más que evidente. Se mistifica así el contenido de la lucha de clases: no se trataría de establecer una relación de fuerza sino de implorar la compasión de una clase explotadora a la cual no tocaremos su poder y privilegios.
Hoy el sindicato de los electricistas desde abril ha llamado a una huelga de hambre "masiva" que ha tenido poco eco. El 26 de abril se inició la huelga de hambre con 10 electricistas hasta sumar alrededor de 80, es decir, logró arrastrar a varios trabajadores a ayunar como forma "radical de desobediencia pacífica". Alardeó el SME de que 500 mujeres se sumarían a esa huelga de hambre en mayo... ¡no aclararon que era sólo por 24 horas! El SME justificó así la escasa recepción a su llamado a la huelga de hambre: "nuestra resistencia no debe medirse por el número de huelguistas sino por la muestra que están dando al gobierno y al pueblo de México de férrea defensa de sus derechos laborales" (La Jornada, 23-05-10). Otros sindicatos han mostrado su "total apoyo a la huelga de hambre del SME", entre ellos la CNTE (Coordinadora Nacional de trabajadores de la Educación), el FMOP (Frente metropolitano de organizaciones populares), Sindicato independiente de Trabajadores de Salud y la Coordinadora Nacional Plan de Ayala. ¡Los sindicatos están ahí para remachar esta derrota!
Las huelgas de hambre no son acciones que se presentan al inicio de una lucha combativa, siempre se presenta como acciones finales, es decir, son expresión de una derrota terrible y a veces dramática de los trabajadores, no son acciones que anuncian la fuerza de la lucha de clases son más bien expresión de que han caído por completo en manos de intereses ajenos al proletariado. Cuando sindicatos e izquierdistas empujan a éstas es porque la derrota obrera se ha consumado. No muestra nuestra fuerza sino nuestra debilidad. Un vocero de la burguesía, el obispo Samuel Ruiz, defensor del EZLN y asesor de la APPO, ha dicho que "la huelga de hambre es un signo de lucha y dignidad no sólo para su causa (la de los electricistas), sino para todos los mexicanos que repudian la decisión gubernamental que dejó sin empleo a 44 mil trabajadores" (La Jornada, 28-11-09). Ellos hablan de dignidad donde hay humillación y de lucha donde sólo hay impotencia y derrota.
Ninguna revolución proletaria será producto de la extensión a millones de obreros de una huelga de hambre. La pasividad de la huelga de hambre demandando clemencia a una implacable clase explotadora no hace parte de los métodos que la futura revolución mundial necesita.
Marsán 16-06-10
[1]) Ver nuestro folleto "Los sindicatos contra la clase obrera".
En el futuro, en una comunidad humana verdadera, habrá seguramente fútbol. La eliminación de la competencia económica y militar como base de la sociedad no implica que las personas no quieran ya practicar juegos de equipo, y el fútbol ha demostrado ser el juego de equipo más competitivo de todos.
Pero no habrá estados nacionales, así que la Copa mundial en su actual forma habrá sido consignada al museo de la historia del fútbol (posiblemente el que está en Preston).
Eso si alcanzamos tal sociedad -lo cual necesitamos hacer absolutamente si la humanidad tiene oportunidad de supervivencia y de florecimiento. Y si no lo hacemos, la continuación del nacionalismo será ciertamente uno de los factores que nos habrán condenado a hundimos en un infierno de guerras sin fin y de conflictos étnicos.
Los acontecimientos deportivos internacionales como la copa del mundo son el vehículo perfecto para suscitar el nacionalismo. Algunos pensarán que sólo es una buena diversión inofensiva. Después de todo, no todo el que agita la bandera de los cruzados es un xenófobo o un fascista.
Pero hay un montón de ejemplos para demostrar que el fútbol, o más bien su manipulación por los medios y las facciones políticas, ha sido factor clave en atizar conflictos verdaderos y muy sangrientos. El ano pasado el juego de calificación entre Egipto y Argelia para esta copa del mundo es un buen ejemplo. Seis fans argelinos fueron asesinados en el caos que siguió al juego en el Cairo y 21 argelinos fueron heridos. 23 egipcios fueron heridos en Jartum, y al final de esto, 14 argelinos murieron y centenares fueron heridos en Argelia en celebraciones después del juego. Además de la violencia alrededor del juego real muchos de los 15 000 trabajadores egipcios que vivían en Argelia fueron atacados y obligados a huir. Miles de partidarios egipcios también libraron batallas con la policía en el centro de El Cairo, resultando 11 policías y 24 manifestantes heridos, 20 personas arrestadas y 15 vehículos dañados. Algunos fans, incapaces de alcanzar a los argelinos, lanzaron piedras a la embajada india. Además de esto hubo choques entre los africanos del norte que viven en Francia.
Aunque los medios burgueses condenan estos acontecimientos, el mismo tono que toman muestra una reacción completamente diferente a la que ellos tenían cuando se presentaron las huelgas masivas en Argelia hace dos arios. Entonces la furia completa del Estado y todos sus aparatos represivos, se volcaron contra la clase obrera, demostrando el temor dentro de la clase dominante. Después del partido de fútbol hubo algunas pocas palabras de condena y llamados a la calma.
Pero estos no son los peores acontecimientos que hemos visto en un partido de fútbol. Años atrás, en 1990, uno de los acontecimientos que hizo parte de la guerra en ex-Yugoslavia fue el partido entre el Dínamo Zagreb y la Red Star Belgrade. Por supuesto las guerras no son iniciadas por los partidos de fútbol. Sin embargo tales demostraciones públicas del odio nacionalista se utilizan como medios de movilización de la clase obrera para la guerra. El partido terminó en una batalla entre las pandillas nacionalistas rivales croatas y serbias, los serbios dirigidos por Arkan, un nacionalista serbio procesado por la ONU por crímenes contra la humanidad. La policía fue rápidamente sobrepasada por la cantidad de personas pero más adelante regresó con refuerzos, furgonetas acorazadas y cañones de agua para unirse a la violencia. Después de una hora con centenares de heridos, algunos disparos, algunos apuñalados y otros intoxicados por el gas lacrimógeno, los enfrentamientos terminaron. La guerra, en la cual más de 60 000 personas murieron estaba por comenzar, y los Tigres de Arkan, milicia formada por los partidarios de Red Star, desempeñaron un papel en algunos de los peores casos de limpieza étnica. Zvonimir Boban, alcanzó más adelante una fama masiva con el AC Milán, atacando ese día a un policía antidisturbios. Dijo posteriormente que amaba a Croacia más que a cualquier cosa, y que moriría por su país. Él no lo hizo pero desafortunadamente decenas de miles de trabajadores si murieron.
Volviendo a 1969, los países calificados para la copa del mundo de 1970, El Salvador y Honduras libraron una guerra conocida comúnmente como la guerra del fútbol. El partido fue la chispa para una situación ya tensa hacia la guerra. Después del segundo partido los medios en ambos países informaron ataques exagerados, e incitaron a los trabajadores de ambos países a atacarse mutuamente, y al cabo de un mes los países se vieron envueltos en la guerra, que aunque duró solamente cuatro días dejó más de 3 mil muertos, la gran mayoría de ellos civiles, y 300 mil refugiados.
En el futuro, si tenemos un futuro, habrá seguramente futuro. Pero no será usado para vendemos nuestros propios sueños, que vuelve el respeto por la habilidad en culto a las estrellas e ídolos, para atarnos a una falsa comunidad donde explotados y oprimidos tendríamos los mismos intereses que los que nos explotan y nos oprimen, sólo porque nacieron dentro de las mismas fronteras nacionales.
Amos/Sabri (31.5.10)
En el número 115 de RM hemos descrito cómo los obreros de Tekel en Turquía habían expresado varios intentos por sacudirse el control de los sindicatos, planteándose la idea de formar un comité de lucha que no les fue posible hacerlo funcionar. Por el momento, existe un grupo de militantes obreros de todas las ciudades, periódicamente en contacto y en constante discusión de cómo plantear la lucha. Sin embargo, este grupo aún no ha logrado convertirse en un comité reconocido por todos los obreros, ¿Por qué?
En el número 115 de RM hemos descrito cómo los obreros de Tekel en Turquía habían expresado varios intentos por sacudirse el control de los sindicatos, planteándose la idea de formar un comité de lucha que no les fue posible hacerlo funcionar. Por el momento, existe un grupo de militantes obreros de todas las ciudades, periódicamente en contacto y en constante discusión de cómo plantear la lucha. Sin embargo, este grupo aún no ha logrado convertirse en un comité reconocido por todos los obreros, ¿Por qué?
Podemos decir que esto es debido a la falta de comunicación cuando en realidad los trabajadores siempre han estado juntos discutiendo constantemente, solo que ¡separados por ciudades! Por otra parte, no han podido establecer una asamblea de masas, para discutir y decidir todos juntos de manera organizada. Pero el problema más importante fue que la mayoría dudaba en establecer una alternativa frente a los sindicatos. Así los sindicalistas fueron respetados y sus palabras eran preferidas por la única razón de que eran sindicalistas, resultando un grave problema: los obreros no estaban detrás de las decisiones adoptadas. La dependencia psicológica hacia los funcionarios sindicales impidió el surgimiento de comités fuera de los sindicatos, mostrando que estos aún tienen una fuerte influencia, pues, a pesar de que los obreros no confían en ellos, piensan que aún pueden usarlos. Por otra parte los dirigentes sindicales, estaban muy preocupados incluso con la sola mención de la palabra comisión o comité pues estaban conscientes de que si este llegara a formarse, los obreros no estarían más en sus manos.
EL 17 de enero, ante la renuencia de los sindicatos hacia una huelga general los obreros habían intentado quemar las puertas de la Turk-Is, pidiendo la renuncia de su presidente Kumlu por lo que otro líder sindical Mustafa Turkel se vio obligado a hacer un discurso muy "crítico" hacia Turk-Is; los trabajadores terminaron tomando instalaciones de Turk-Is, como resultado de esta presión las confederaciones sindicales de izquierda anunciaron un plan de acción conjunto, que culminaría con una huelga general. Luego de este anuncio el primer ministro se reunió con el presidente de Turk-Is para después encargar a sus funcionarios encontrar una nueva solución que resultó ser sólo un maquillaje del plan 4-C. Mientra tanto después de tres días, el 22 finalizó una huelga de hambre que había sido impuesta por los sindicatos. El gobierno después de amenazar con represalias anunció que los sueldos de los obreros de Tekel se habían pagado, y la indemnización de antigüedad ya estaba en sus cuentas bancarias.
Dos confederaciones pro-gobiernistas (Memur-Sen y Hak-Is) que se habían unido al llamado de huelga general a último minuto no participaron, mientras que los otros sindicatos para demeritar las movilizaciones, decidieron mandar sólo delegaciones a las manifestaciones en Ankara, así sólo participaron unos 30-40 mil de un potencial que superaba los cien mil, no obstante hubo manifestaciones en apoyo a Tekel en otras ciudades.
Finalmente un nuevo paro de actividades no fue una huelga general real pues el poder de la huelga general proviene de la amenaza de detener la vida de la ciudad, lo cual no ocurrió. El 4 de febrero, era imposible para alguien que no haya sido notificado de la huelga, darse cuenta de que realmente una huelga se estaba realizando. El mismo día, el gobierno adoptó algunas contra-medidas que no beneficiaban a los obreros por lo que el 16 febrero la confederación Tek Gida-Is presentó cargos (lo que en México sería algo así como un amparo) contra el plazo de un mes de la aplicación del plan 4-C, por lo mismo las direcciones sindicales que habían amenazado pomposamente con la huelga general, ahora plantearon una espera para que ¡los tribunales tomaran una decisión!, lo que en la práctica resultó un sabotaje para las movilizaciones. El proceso legal fue, en general, algo que se llevó a cabo para debilitar la lucha, por ello las consecuencias negativas de este tipo de recursos no pueden ser subestimados.
Mientras tanto el tema que dominó el día siguiente fue la indemnización por antigüedad que el gobierno depositaría en cuentas bancarias a los trabajadores, debatiéndose si se debía utilizarla o no, decidiéndose no aceptarla. Sin embargo, todo era una trampa, debido a que algunos trabajadores tenían deudas, se les hicieron deducciones automáticas de sus cuentas bancarias de modo que el truco fue que el gobierno dio la pauta para abrir una nueva cuenta a nombre de los obreros, sin informarles de esto, y a continuación recortó cierta cantidad de cada trabajador y transfirió el resto de las "indemnizaciones" a esa cuenta, todo esto hacía parecer que los obreros habían aceptado sus indemnizaciones. Después de esto, el sindicato presentó otra demanda legal sobre este tema.
Aunque para muchos la huelga de hambre no era el mejor método de lucha, en tanto el gobierno en las negociaciones con los sindicalistas solo maquilló el plan 4-C, se realizó una segunda huelga de hambre del 2 al 5 de febrero. Este día, otros 100 obreros de Tekel un tanto fuera del control de la dirección sindical se lanzaron a una huelga de hambre total la cual fue disuelta por Tek Gida-Is, quien anunció que esta otra huelga de hambre había terminado el 11 de febrero; a pesar de esto 16 obreros la continuaron y el sindicato les pidió detenerla pero los obreros en huelga respondieron que la continuarían por su propia voluntad. A raíz de este evento, las negociaciones continuaron pero al no haber una solución, el sindicato Hak-Is se retiró de toda acción conjunta. Algunos días después el 12 de febrero las confederaciones se reunieron de nuevo y decidieron continuar las negociaciones con el gobierno, para obtener la cancelación de la 4-C así como para elaborar un nuevo plan de acción.
En este nuevo plan de movilizaciones, los obreros de Tekel de Adana acordaron convocar para la manifestación del 20 de febrero haciendo hincapié en la importancia de la expansión de la lucha, que no era sólo de Tekel si no de todos los trabadores de Turquía. Esta manifestación de solidaridad tuvo lugar con la participación de los sindicatos, partidos políticos y organizaciones de masas particularmente obreros como los de la empresa Balnak que habían perdido su empleo en la misma época en que comenzó la lucha de Tekel también estuvieron presentes. Tal como estaba previsto, todos los congregados en la plaza Kolej por la mañana marcharon hasta la plaza Sakarya, pero generalmente los obreros de Tekel estaban en sus tiendas, y aunque siempre hubo circulación entre estos dos lugares, los sindicalistas lograron mantener una sutil pero real separación. A pesar de la decisión de los sindicalistas para enviar nuevamente sólo representantes a esta manifestación de apoyo significó un gran estímulo moral para los obreros de Tekel, convirtiéndose en una clara expresión de la solidaridad de clase.
A continuación el 23 de febrero, 4 confederaciones decidieron otra manifestación general para el 26 de mayo en el caso de que el gobierno no diera marcha atrás, tal propuesta a realizarse tres meses más tarde fue ni más ni menos que una burla para los obreros. Tras este anuncio, los obreros comenzaron a gritar consignas en contra de Turk-Is y de su presidente Kumlu. El 24 de febrero en este momento crítico, Mustafa Turkel, el presidente de Tek Gida-Is apoyando a Kumlu, líder de Turk-Is, renunció a su cargo de Secretario General como reproche por que los trabajadores despreciaban a Kumlu, sin embargo se mantuvo dentro de la confederación Turk-Is. Esta situación creó cierta incertidumbre y como es natural trajo confusiones, Turkel pudo haber dimitido porque los obreros habían pedido la renuncia de Kumlu, pero también porque no tenía apoyo dentro del propio Turk-Is.
Por otra parte, la muerte de 13 trabajadores debido a una explosión en una mina provocó un acto de condolencias y solidaridad al mismo tiempo que de reflexión sobre las condiciones de vida de todos los trabajadores. Poco después debido a un accidente de tráfico, la muerte de un trabajador de Tekel y el intento de ofrecerle una ceremonia fúnebre en el lugar donde los trabajadores tenían sus carpas dio lugar a varias manifestaciones y enfrentamiento con la policía, y la lucha por la liberación de los detenidos en estas trifulcas, lucha en la que los sindicatos se hicieron los desentendidos (Véase nuestro sitio Web en ingles).
El 1 de marzo, el tribunal falló a favor de la causa promovida contra el plazo de un mes para la aplicación del plan 4-C. Los obreros celebraron la decisión, pero algunos habían estado tratando de advertir con antelación de 3-4 días a los demás acerca de que esto no sería una victoria, sólo se aplazaba un poco el ataque. En realidad esta falsa sensación de victoria fue promovida por los sindicalistas para sabotear la lucha y poder plantear el 2 de marzo que las manifestaciones ya no eran necesarias en Ankara pidiendo levantar las tiendas para volver hasta el 1 de abril obstaculizando aún más la dinámica de incremento de las movilizaciones, y provocando división entre quienes se oponían a tirar lasa tiendas y por otro los que aceptaron hacerlo. Todavía no se terminaba este anuncio sindical cuando varias tiendas fueron retiradas por los sindicalistas, no dando tiempo para que los obreros desarrollaran una discusión general al respecto. Los obreros que se oponían a desmantelarlas, no cayeron en la trampa del sindicato, y con el fin de evitar enfrentarse a sus compañeros, aceptaron tal decisión. En realidad el sindicato había empezado a trabajar mucho antes, habían estado haciendo propaganda tienda por tienda en esta dirección durante unos 20 días. Todo este trabajo dio sus frutos para el sindicato cuando la decisión fue anunciada, y fue apoyada por la mayoría.
Debido a que fueron una novedad las tiendas donde se vivía las 24 horas, permitió el desarrollo de discusiones entre sí, pero al mismo tiempo permitió cierta falta de comunicación con las tiendas de otras ciudades, permitiendo a los sindicatos mantener el control real. Igualmente las huelgas de hambre impuestas por el sindicato le permitieron maniobrar en el mejor sentido para sabotear y generar más división, con todo y que algunos obreros se implicaron seriamente en ellas, eran ya un síntoma de debilidad.
Finalmente es necesario destacar que la lucha de Tekel rompió con el silencio de la clase obrera en Turquía desde mediados de los años 90, y lo más importante fue que una vez desmovilizados por los sindicatos, un grupo de obreros, compuesto por unos pocos de cada ciudad, decidió permanecer en contacto y coordinarse fuera del sindicato durante la espera para volver a Ankara el 1 de abril, visitando a los obreros de otras luchas, manteniendo de hecho caliente el tema del comité que tanto temen los sindicalistas.
Christian, 15-06-2010.
En abril la legislación del Estado de Arizona mostró su verdadero rostro, puesto que la gobernadora Jan Brewer firmó una ley que acentúa los ataques sobre los trabajadores inmigrantes legales o ilegales. La inmigración hacia los Estados Unidos ha tendido a aumentar sobre todo en estos últimos años ya que muchos trabajadores de los más diversos países, pero especialmente de México y de Sudamérica, van a ese país en busca de un trabajo o de mejores condiciones de vida al ver que su situación empeora tras los golpes de la crisis. Por ello, el tema de la inmigración ya había estado ganando espacio en la cabeza de la burguesía y se había insertado en su discurso. Como consecuencia de ello, las diversas fracciones de la burguesía norteamericana han intentado conducir a la clase trabajadora a la trampa del discurso y la lucha sobre la inmigración a través de manifestaciones y marchas controladas en las cuales el eje es el nacionalismo y que por ello sólo evitan y destruyen las verdaderas acciones y formas de lucha de la clase trabajadora. Lo mismo pasa en México donde la burguesía y sus medios de información se esfuerzan en separar, e incluso a oponer unos contra otros, a los trabajadores de ambos lados de la frontera.
No se necesita leer toda la ley para encontrar lo que ha disparado tanta controversia. La ley SB 1070 es un conjunto de enmiendas a las leyes de inmigración ya existentes en el estado de Arizona. La primera enmienda da nuevos poderes a cualquier tipo de oficial de policía de ese estado; dice que "cuando exista sospecha razonable de que una persona es extranjero que no es completamente legal en los Estados Unidos, se debe hacer un intento razonable, cuando sea prácticamente posible, para determinar el estado migratorio de la persona" ([1]). La ley SB 1070 también establece el reporte de la información sobre los inmigrantes ilegales a las Agencias Federales, y hace un crimen obstaculizar la "recepción, envío o mantenimiento" ([2]) de información sobre el estado migratorio de tal o cual persona. Este tipo de información puede afectar las prestaciones otorgadas por las instituciones de beneficencia Federales o Estatales, las licencias de manejo o para poner algún negocio y otros servicios prestados por el gobierno. Finalmente, "...un oficial de refuerzo a la ley, puede arrestar, sin orden de aprehensión, a una persona si el oficial tiene un motivo probable para creer que la persona ha cometido un daño público que haga a la persona candidato a ser expulsado de los Estados Unidos".
El que la fracción de derecha de la burguesía en Arizona escoja presentar su ley como "refuerzo cooperativo" de las leyes Federales de inmigración en Arizona habla de sus intenciones. La ley SB 1070 no está hecha solamente como "una herramienta indispensable para la policía en un Estado fronterizo que es un imán para la inmigración ilegal" ([3]). Significa sólo ser la primera ley puesta en marcha por un Estado entre otros que han estado revisando sus leyes migratorias desde 2007, es el esfuerzo federal de última hora para reformar la ley de inmigración que ha colapsado ([4]). Ciertamente, la ley SB 1070 ha inspirado al líder de cada Congreso a retomar el asunto: el líder demócrata Harry Reid sabe que desde el punto de vista de la burguesía "nuestro sistema de inmigración está destruido", e invitó a los senadores republicanos a trabajar con los demócratas para crear una ‘legislación integral de inmigración' ([5]). Cualquiera que sea la propuesta, será influenciada por la ley SB 1070, así como los republicanos fueron forzados a apoyarla bajo la presión de sus principales objetivos. Considerando sus propias estrategias el ala derecha de la burguesía norteamericana quiere una ley de inmigración más restrictiva, más poder a la policía, y quiere que esté codificada en la ley Federal.
La necesidad de una nueva política migratoria es algo en lo que están de acuerdo todas las fracciones de la burguesía norteamericana - la burguesía mexicana seguramente tome este tipo de medidas con respecto a los inmigrantes sudamericanos. La burguesía norteamericana sabe que las condiciones de 1986 -la última vez que el Gobierno Federal revisó la ley de inmigración- no son las condiciones del 2010. Las previsiones del Acta de Reforma y Control de inmigración hizo ilegal contratar a inmigrantes ilegales, dio amnistía a ciertos residentes ilegales que habían estado el país por muchos años, y formuló un patrón para la legalización de algunos inmigrantes ilegales que laboraban como trabajadores de temporada. Sin embargo, desde entonces el número de inmigrantes ha crecido a un estimado de 12 millones de personas. Objetivamente esto no es algo malo para la burguesía de diferentes fracciones, sino al contrario, pues es una variada fuente de trabajadores baratos a quienes explotar, competidores con los cuales se amenaza a otros trabajadores para que acepten bajos salarios o malas condiciones laborales. De hecho, el capitalismo en todo el mundo se desarrolló gracias a la inmigración. Sin embargo, la crisis económica del sistema capitalista que se agudiza cada vez más, pone al descubierto la incapacidad creciente de la burguesía mundial, incluyendo a la más fuerte del mundo, para dar empleo a todos los que lo necesitan y con ello el aumento de desempleados se vuelve una amenaza para su paz social.
Para la burguesía sería mejor si todos los trabajadores permanecieran temerosos, desesperados y con miedo a luchar. Quisiera sólo contarlos y controlarlos. Ese objetivo, transformar un grupo utilizable y explotable en un grupo utilizable está en el centro de cualquier estrategia migratoria de la burguesía. Las acciones de la derecha dirigidas hacia la represión policíaca y el feroz control fronterizo permite al Estado invadir, aún más, las vidas de los inmigrantes ilegales poniéndolos ‘dentro del sistema' y haciéndolos más temerosos del Estado de lo que ya son o poniéndolos ‘fuera del sistema legalmente' apresándolos, expulsándolos del país, o incluso matándolos bajo cualquier pretexto. La derecha de la burguesía norteamericana tiene la esperanza de evitar la inmigración ilegal a través del miedo y a través del miedo evitar que los inmigrantes ilegales pidan mejoras a sus condiciones de vida y trabajo manteniéndolos, sobre todo, dóciles y productivos.
Sin embargo, la izquierda de la burguesía está preocupada de que la represión traiga otras consecuencias. Una reducción real en la inmigración ilegal podría, como ya se ha visto, hacer daño a la burguesía en su guerra contra el proletariado. Para esta fracción de la burguesía norteamericana la historia de la segregación, que fue útil en el mercado laboral al igual que lo sería hoy la reforma de inmigración SB 1070, pesa gravemente en sus cabezas. Recuerdan el daño que la discriminación hizo en la reputación de los Estados Unidos a nivel nacional e internacional, cuando era el campeón de la democracia y de los ‘derechos humanos'. Pero al mismo tiempo recuerdan qué útil les fue el movimiento contra la segregación, como fracción política y han especulado que "un debate sobre la inmigración ayudaría a dar energía a los votantes hispánicos y ayudaría a los Demócratas que están buscando reelegirse en noviembre". Estas prioridades ayudan a explicar la energía de la manifestaciones anti SB 1070, a cuyos asistentes se les animaba con el anti-racismo y el anti-fascismo - en las manifestaciones se comparó con la era nazi en la que se solicitaban ‘papeles de identificación'- y cuyos organizadores son apoyados financieramente por los líderes y activistas de la izquierda burguesa.
Ambas fracciones de la burguesía han hecho llamados a la clase trabajadora bajo el lenguaje del nacionalismo. La derecha habla el lenguaje del crimen y de la cultura, exhortando a los americanos ‘nativos' a movilizarse contra los inmigrantes ilegales en defensa de su seguridad y de su forma de vida. La izquierda habla el lenguaje de la humanidad, pero también el lenguaje del ‘orgullo'. Los diferentes nacionalismos latino-americanos tienen su lugar cuando la izquierda de la burguesía pide manifestarse sobre esta cuestión. Un orador enfatizó, sin ironía, que Arizona era "Tierra mexicana", una variación común del tema izquierdista sobre el hecho que la tierra fue robada a los nativos de América. Todas esas tácticas están dirigidas a destruir cualquier relación entre los inmigrantes y los trabajadores ‘nativos', y construir barreras nacionalistas aún entre pobladores de un mismo país. Este objetivo final de dividir a la clase trabajadora, aún movilizando a los trabajadores ‘nativos' de tal manera que puedan sentirse diferentes a sus compañeros "ilegales", es una de las pocas cosas en las que la burguesía puede estar de acuerdo.
En México todas las fuerzas de la burguesía partidos, sindicatos, medios de comunicación, etc. hipócritamente muestran su indignación frente a los abusos cometidos por la policía norteamericana en contra de ‘nuestros compatriotas' mientras ejército y policías refuerzan la represión y el derrame de sangre contra los inmigrantes en la frontera sur del país y en contra de los trabajadores mexicanos.
Desde el punto de vista de la clase en el poder es imperioso algún tipo de reforma de inmigración. Independientemente de cualquier salida ideológica que la burguesía americana y mexicana maneje sobre este tema una cosa es segura: la única ‘solución' que esta puede ofrecer al desplazamiento masivo de los trabajadores y campesinos empobrecidos de la periferia del capitalismo incluirá políticas más represivas, en todas sus formas. Continuará aprovechando cualquier aspecto de un sector vulnerable de la clase trabajadora en su beneficio.
De ambos lados de la frontera la burguesía desarrolla esta campaña divisoria presentando la falsa solución al problema migratorio que no tendrá solución mientras sigan existiendo las fronteras nacionales, es decir mientras exista el capitalismo. Y es imposible para las fracciones de la burguesía ponerse de acuerdo para solucionar la crisis de su propio sistema, que por otra parte, no tiene solución.
La única solución para la clase trabajadora es reconocer, no el carácter humano de todos sus miembros, sino su situación social como clase. Saberse una misma clase mundial con las mismas necesidades e intereses, reconocerse como la clase que tiene en sus manos el futuro de la humanidad, como la única clase revolucionaria. La burguesía hará todo para evitar la necesaria unidad de la clase trabajadora, y entre sus trampas pondrá en primer plano cualquier tipo de divisiones como la del estatus migratorio -legales contra ilegales- que intenta poner hoy o utilizar las de siempre: divisiones nacionales, racistas, étnicas, religiosas, de lenguaje, de edad, sexo, de sector industrial o profesional.
El fortalecimiento de las leyes migratorias es la punta del iceberg que muestra la necesidad par la burguesía de reforzar el control sobre la clase trabajadora y reforzar la ideología que intenta mantener divididos a los trabajadores. Ante esas medidas opongamos la búsqueda de la unidad de la los trabajadores a todos los niveles, desarrollemos nuestras luchas en contra de los ataques generalizados en todas partes del mundo que nos llevan a todos al desempleo y a la miseria. Hagamos nuestro el grito de lucha de la clase trabajadora ¡Proletarios de todos los países uníos!
RW 25-06-2010.
[1]) Ley SB 1070, secciòn 2.
[2]) Ídem.
[3]) New York Times, 23-04-2010.
[4]) Ìdem.
[5]) Ídem, 29 de abril de 2010.
El 20 de abril del 2010 una explosión destruyó la plataforma petrolera Deepwater Horizon a 50 millas de la costa de Luisiana, la cual finalmente se hundió el jueves 22 de abril, causando el peor derramamiento de petróleo y gas metano en el océano en la historia del capitalismo. Otra catástrofe ecológica que se agrega a la larga lista de accidentes causados por la ciega depredación capitalista del planeta en busca siempre de mantener una posición competitiva. También nos recuerda de nuevo lo que depara a los trabajadores sobre las condiciones de seguridad. La explosión mató a once trabajadores, y se agrega a la reciente explosión de una mina de carbón de Virginia Occidental que dejó 24 trabajadores muertos.
Al nivel del impacto en el ambiente y en el sustento de la población local, el daño causado por este desastre es desmedido, y durará por décadas. La agencia para la "prevención de los desastres" establecida por el Estado capitalista bajo la forma de Minerals Managment Service se ha develado como completamente corrupta e inepta. Mientras que su función oficial era cerciorarse de que las operaciones de perforado fueran seguras para el ambiente, y que el equipo usado fuera seguro para las vidas humanas, al mismo tiempo estaba encargada de la recolección de los derechos petroleros de las compañías, una práctica existente para permitir que los costos de producción baratos tomen preminencia sobre las consideraciones para el ambiente y las vidas humanas.
El gigante petrolero BP, así como el Transocean que BP contrató para el trabajo, y Halliburton, contratado para el equipo y algunos procedimientos de perforación, se culpan mutuamente por el desastre. BP se siente tan confiado en la fuerza de su estatura económica que incluso accedió a sobrepasar la responsabilidad estándar del gobierno federal impuesta en tales casos. Mientras que la pena máxima impuesta es $75 millones, BP ha prometido $89 millones. No dice, sin embargo, que sus réditos para el primer trimestre de 2010 estaban en los mil millones. Halliburton, por su parte, se ríe por las supuestas penalidades "estrictas" que el Estado capitalista tomará contra él porque sabe que su seguro le pagará cerca de tres veces lo que hubiera perdido en réditos. Y ¿qué hay sobre la limpieza del ambiente? ¡Bien, el guardacostas está utilizando barreras protectoras flotantes! Eso es equivalente a usar papel Kleenex para intentar absorber el agua de una casa inundada. Estas operaciones son tan inadecuadas que los residentes de New Orleans anticipan que el aceite derramado será descargado en la costa en este año una vez que comience la temporada de huracanes, causando una devastación adicional a un área ya empobrecida y contaminada.
La cantidad de petróleo que se derrama en el golfo de México es por lo menos 10 veces más de las estimaciones oficiales. Los hallazgos de los expertos sugieren que el derramamiento de BP es ya de lejos más grande que el provocado con el accidente de 1989 del Exxon Valdez en Alaska, que derramó por lo menos 250 000 barriles de petróleo, cuyos remanentes pueden todavía ser encontrados hoy, 21 años más tarde. Estas estimaciones evidencian las mentiras de BP en sus tentativas de limpiar su imagen como un gigante petrolero "ambientalmente responsable" pues calculan la cantidad de petróleo y gas derramados entre 56 000 y 100 000 barriles al día. Esto sugiere que la captura -y la limpieza- de este aceite será un reto mucho más grande que cualquier otro hasta ahora. BP continúa clamando que el derramamiento es de 5000 barriles al día.
BP tiene una larga historia de violaciones, pero tiene muchos cómplices, el Estado de los EU es el más grande. Una de las refinerías más grandes de BP en los EU estalló en marzo de 2005 causando 15 muertes, dañando a 180 personas y forzando a miles de residentes próximos a permanecer atrapados en sus hogares. El incidente fue la culminación de una serie de accidentes menos serios en la refinería, y los problemas de ingeniería no fueron atendidos por la gerencia. El mantenimiento y la seguridad en la planta habían sido recortados como medida de ahorro, la responsabilidad recaía en última instancia en los ejecutivos de Londres. Ha habido varias investigaciones del desastre, y la compañía eventualmente ha sido culpada de innumerables violaciones a los códigos de seguridad y eventualmente sancionada económicamente, acciones que las empresas siempre pueden apelar.
¿Por qué EU le permite a un charlatán ambiental como BP tener el 40% de su mercado en este país? De hecho, por permitir medidas de seguridad y ambientales muy laxas los EU son un cómplice principal en los desastres cometidos por BP. Es seguramente muy conveniente al nivel económico para EU tener que comprar su propio petróleo a una empresa que lo produce a un precio bajo y le permiten contratar partes de su trabajo por fuera -como BP hiciera en este caso con Transocean y Halliburton. ¡Su registro de negligencia, reducción de gastos, empleo de equipo viejo y en mal estado, y la indiferencia completa ante la seguridad de los trabajadores le hace posible a BP producir a un precio bajo! La desventaja es sin embargo seria: los EU están en una desventaja tecnológica en la modernización de sus propios aparatos de extracción y producción de petróleo en el contexto de un incremento de la necesidad de fuentes más baratas de energía disponible, p. ej. el petróleo. Esto es lo que está en el centro de la presente propuesta de reforma energética hecha por la administración Obama.
En el contexto de la agravación de la crisis económica, los EU necesitan desesperadamente ganar una ventaja competitiva en el mercado mundial. Las disputas también han implicado a EU y Gran Bretaña en su participación en la tubería Baku-Tbilisi-Ceyhan, por ejemplo, una espina del lado de los EU que trata de ganar control sobre los recursos que otros países -estados europeos, China también quieren. Por eso caeríamos en un error si creyéramos que las acciones de las agencias de los EU dedicadas a castigar el comportamiento del BP son un reflejo de la preocupación del Estado por la seguridad del medio ambiente y las vidas humanas. Al contrario, EU están usando estos desastres ambientales para limpiar su propia imagen como el campeón de la protección del medio ambiente y afirmar su autoridad en una industria que es vital para su competitividad en el mercado mundial. Así, estas penalizaciones se convierten en armas de su propia guerra comercial contra otros países, en el caso de BP, contra Gran Bretaña.
EU, como los otros Estados capitalistas, saben perfectamente bien que la dependencia del petróleo no será abolida en el corto plazo en las condiciones actuales capitalistas, y menos en el momento de la agudización de su crisis económica. El petróleo es la única fuente de energía que puede dar una ventaja competitiva, independientemente del costo ambiental o humano. Y encima de todo, el petróleo es absolutamente indispensable como un arma de guerra, la expresión última de la competencia capitalista -tanto porque es vital para abastecer de combustible su propia máquina de guerra, como porque el control de sus fuentes puede ser usado para obstaculizar las máquinas de guerra de sus rivales.
El capitalismo nunca será "verde". Su indiferencia por el hombre y la naturaleza se expresa cada día forzando las mistificaciones de la burguesía y las mentiras sobre su capacidad de lograr un mejor futuro. Las variadas imágenes de muerte de animales y plantas y el conocimiento de la pérdida de vidas humanas y del hábitat que es resultado de este y otros desastres, sólo nos llena de horror y de una ansiedad sobre el futuro. Este acontecimiento expone más allá la irracionalidad completa del capitalismo y puede generar una reflexión fructífera sobre el hecho de que la vida humana y el planeta están en un cruce de caminos donde hay una verdadera posibilidad de la especie humana que puede llegar a extinguirse debido a la permanencia del capitalismo. Ya es hora que nosotros destruyamos al capitalismo, antes de que este nos destruya.
Ana 22/6/10
En RM no 116, para explicar el acomodo de la burguesía mexicana en el contexto de la concurrencia internacional, afirmábamos: "...el proyecto seguido por Díaz, busca integrar a la economía mexicana con una definición productiva muy limitada, pero bien aprovechada por los Estados con los que establece una estrecha relación política, no siendo justamente los EUA los mejores aliados de Día:, sino Estados europeos... " Tal aseveración no es correcta, el camarada F, que es un lector nuestra prensa y un contacto muy cercano a la CCI. nos ha presentado una observación, haciendo notar que en ese momento no hay un cuestionamiento importante hacia los EUA en su dominio de la región, argumento que compartimos y que ya habíamos presentado en el artículo: "América Latina: Desde el siglo XIX, patio trasero del imperialismo norteamericano" donde decimos: "... el desarrollo capitalista de Norteamérica y el retraso del resto del continente posibilita que desde la fase expansiva del capitalismo se afirmen los lazos de dominio del Tío Sam. De esta manera, para fines del siglo XIX, los EUA ya habían ampliado su extensión territorial a través de la invasión militar del territorio mexicano, y afirmado el dominio de Puerto Rico y Cuba con el tratado de París (1898)... sin duda, esta tendencia es reforzada cuando el sistema capitalista entra en su fase de decadencia, la cual va definiéndose en las primeras décadas del siglo XX. Es en esa tendencia que, para justificar su derecho de invadir los territorios latinoamericanos en los que considere esta en peligro la propiedad de ciudadanos norteamericanos, aplica el "corolario Roosevelt" (1904), exponiendo así, deforma cada vez más abierta su actitud amenazadora y belicista... " ([1]). No hay pues en ese entonces un abierto cuestionamiento del poderío de los EUA, lo cual no evita que surjan intentos de algunas fracciones de la burguesía mexicana para acercarse hacia fuerzas opuestas a los EUA, o incluso los mismos capitales de Europa, en el marco de la competencia internacional, no dejan de intentar ampliar su presencia. Es importante recordar la presión que el gobierno norteamericano aplica al gobierno de Díaz al negarse a reconocerlo cuando este, sostenido en el Plan de Tuxtepec (1876) derroca a Lerdo de Tejada. Para reconocerlo, desde Washington se envían condiciones que debe cumplir, al final no se asumen, pero a pesar de ello, dos años después, le ofrece su apoyo, motivado sobre todo por el interés que las fuerzas europeas ya mostraban hacia México, es a partir de ello que la inversión norteamericana va a extenderse, lo cual, en el escenario de la pugna comercial y política de la burguesía, causa malestar a los Estados europeos, que buscan no quedarse atrás, levantando el veto comercial y político que habían impuesto a México desde el derrocamiento del gobierno de Maximiliano (1867).
Aclarar este hecho es relevante en tanto que en la guerra de 1910-1917, no dejarán de estar presentes los intereses de diversos Estados, aunque serán los EUA los que predominen.
En México, la extensión y dominio del capitalismo en el avance del siglo XIX, implica indudablemente una presencia de la clase obrera como fuerza social, aunque, dada su inmadurez e inexperiencia, avanza con problemas en la creación de sus estructuras de organización. Ejemplo claro de esto se muestra con el Gran Círculo de Obreros (1872) ([2]). No podemos negar que su formación expone un esfuerzo real del proletariado mexicano por reconocerse como parte de una clase internacional, recogiendo la experiencia de la Comuna de París, las reflexiones de los trabajadores emigrantes y ensayando de forma viva la solidaridad, no obstante el peso numérico de artesanos en esa estructura hace que domine una forma de entender al mundo marcada por el individualismo y la esperanza en que el avance del capitalismo les asegure un lugar. El historiador Barry Carr sintetiza esa práctica cuando explica que: "... las peticiones que el Gran Círculo dirigió al presidente Lerdo de Tejada son en realidad súplicas de un grupo de artesanos que piden a las autoridades protección contra la rápida transformación de la sociedad mexicana iniciada en la década 1870-1880" (El movimiento obrero y la política en México. 1910/1929). Y eso en general se puede decir era la práctica común en todas las sociedades mutualistas de ese momento. Nacen como esfuerzos por lograr la unidad de la clase, pero muy rápido dejan de ser un instrumento de combate, transformándose en una traba para la toma de conciencia obrera. Hay organismos como la "Sociedad de socorro mutuo de impresores" (formada en 1872) que proclama la unidad de los explotados con sus explotadores, el patriotismo y el repudio a la huelga. Otras más, como la "Sociedad Esperanza" (1879) es formada directamente por el gobernador de Querétaro (que a su vez es dueño de fábricas)...
De manera que la debilidad numérica del proletariado le impide ampliar su presencia política, no obstante, se destacan pequeños grupos de obreros fuera de esa dinámica, pero sobre todo se resalta un accionar espontáneo de las masas obreras que avanzan por encima de ese control que, a pesar del ambiente represivo, durante las décadas del 80 y 90 del siglo XIX desatan movilizaciones y huelgas destacables, que muestran su odio hacia la brutal explotación y el maltrato. Una muestra de esa combatividad naciente, es la protesta espontánea de los asalariados del Mineral de Pinos Altos, Chihuahua. El 21 de enero de 1883, los mineros cansados de las largas jornadas (16 horas los 7 días de la semana) y el pago miserable (las más de las veces recibido en especie mediante la tienda de raya) paran el trabajo, lo que desata un enfrentamiento con las guardias blancas, que apoyadas por la policía contienen la movilización y fusilan a 4 obreros.
En ese difícil escenario es que las ideas de la burguesía -como las que expusiera el empresario Francisco I. Madero- encuentren una amplia influencia entre los explotados, pero también permiten que surjan movimientos proletarios, como el animado por Ricardo Flores Magón.
El capitalismo al entrar el siglo XX ha impuesto su dominio por casi todo el planeta, sus contradicciones internas se exponen abiertamente y su ferocidad en contra de los explotados se arrecia, pero también las respuestas de los asalariados toman magnitudes importantes. En el primer lustro del siglo, en los principales países Europa se viven importantes huelgas de masas que van preparando la oleada que cruzará al planeta de 1917 a 1929, y que tendrá como puntos más altos a los movimientos revolucionarios en Rusia y Alemania. En América Latina, la clase obrera aunque tiene una menor dinámica, dado que cuenta con menos experiencia de combate, no deja de exponer su combatividad, como lo ejemplifican las huelgas y movilizaciones que llevan a cabo los trabajadores en Argentina (1902), Chile (1905)...
En México también es notorio el accionar proletario. Las movilizaciones que despiertan al siglo son empujadas en gran medida por los diversos problemas económicos ocurridos entre 1905-1908, que van desde la sequía, la caída de los precios de materias primas de exportación, los problemas monetarios y el peso de la recesión de 1907 que tiene su epicentro en los EUA ([3]). Todas estas circunstancias conducen a que se arrecien los ataques en contra de los asalariados. El salario real en la industria manufacturera durante el período de 1897-1910 declina en 14.28%, a lo que hay que agregar el endeudamiento al que se veían obligados mediante la tienda de raya.
Es destacable el despertar de la combatividad obrera de las ciudades donde la industria se concentra, como es el caso de las ciudades mineras del norte del país, en particular Cananea, Sonora. Esta ciudad desde inicios de siglo es escenario de movilizaciones obreras. En 1902, trabadores del área de la fundición, de origen norteamericano, contratados directamente por la Cananea Consolidated Copper Company, realizan una huelga por incremento salarial, un año después otras áreas también laboradas con obreros de origen norteamericano, paralizan nuevamente las actividades y aunque estas expresiones quedan aisladas de sus hermanos de clase de origen mexicano, abren sin duda un ambiente de combate que es además alentado por la férrea explotación a que son sometidos los mineros. Las condiciones de insalubridad y la precariedad del trabajo conducía a accidentes continuos y muertes prematuras (ver: Romero Gil en Imagínales # 35, UNISÓN. 2007). Por otra parte, en esa región desde 1905 está presente la propaganda anarquista del Partido Liberal Mexicano (PLM), que influirán sin duda en la explosión y conducción de la huelga de junio de 1906.
En la región, la fortaleza de la unidad de los obreros no está muy definida, aunque existen sociedades secretas adheridas al PLM, que permiten nuclear a los obreros más combativos e impulsar discusiones masivas, no logran romper la separación existente entre obreros mexicanos y norteamericanos, incluso se llega a mostrar tintes nacionalistas ([4]), no obstante, su decisión al combate y su reconocimiento de explotados es muy clara y queda patente cuando reclama "5 pesos de salario y 8 horas de trabajo", pero sobre todo por su respuesta masiva antes los ataques, convirtiendo la huelga en el eje de una rebelión, que por las condiciones de fuerza de la clase termina con la derrota, pero abre una oleada de movilizaciones obreras que se extiende hasta 1908, y en donde la participación del PLM será importante. Siguiendo esa dinámica, los obreros textiles de Tlaxcala, Puebla, Jalisco, Querétaro, DF y Veracruz presentan una lucha en defensa de sus condiciones de vida entre los meses de diciembre de 1906 y enero de 1907. Al igual que la de los mineros, la huelga de los obreros textiles brota espontáneamente y expande su fuerza, volviéndose detonante de combates, que hace brotar el coraje obrero. Las jornadas de combates más importantes la llevan a cabo los obreros de las fábricas de Río Blanco, en las cercanías de Orizaba. La respuesta del capital en contra de estos asalariados es feroz, logrando sofocar la rebelión, no obstante la fuerza expresada por la clase obrera se extendía por el país. En ese proceso, la presencia del PLM vuelve a ser relevante, en tanto que, a pesar de las dificultades que tiene para la comprensión de la realidad, representan la única voz proletaria que alienta a la reflexión y al accionar de las masas explotadas. No es de extrañar que los gobiernos de México y de EUA se unan para perseguir y reprimir al grupo encabezado por Ricardo Flores Magón ([5]).
El gran objetivo de la burguesía tanto de EUA como de México, era evitar la repetición de respuestas obreras, lo cual logran en cierta forma con la represión de las movilizaciones y la persecución de los magonistas, pero sobre todo impulsando proyectos que con una fachada de "alternativo" pudiera desgastar y confundir todo el descontento presente entre los trabajadores. En esa lógica está inscrita la presencia y el impulso que se le da a los movimientos anti-reeleccionistas encabezados por Madero.
A partir de marzo de 1908, con la declaración de Díaz anunciando desde la prensa de EUA las elecciones en 1910, se desata un ambiente electoral con el que la burguesía logra atrapar las esperanzas de los trabajadores (y de los campesinos despojados), sometiendo así el descontento y aislando el desarrollo de la conciencia y organización proletaria. Es evidente que en este proceso impulsado por el viejo dictador no consideró las fracturas políticas existentes al interno de la propia clase dominante y que le acarrearían problemas.
Francisco I. Madero era un acaudalado empresario (considerada su fortuna entre las 10 más grandes de ese tiempo) que como muchos burgueses se sentían a disgusto con las medidas que Díaz aplicaba en tanto impedían la expansión de sus inversiones, pero además sentían que las respuestas represivas hacia los trabajadores exponían una falta de habilidad para "conciliar" entre las clases, poniendo en peligro al sistema. En su libro La sucesión presidencial (1908), Madero no duda en aplaudir a Díaz por el desarrollo industrial y comercial, en tanto, dice, "hace sentir una oleada de bienestar en la república", pero encuentra que la existencia de una dictadura como la de Díaz ya no favorece el desarrollo del capital. Hay por una parte una estructura política cerrada, dominada por los "científicos" que no permite la presencia de núcleos de la misma burguesía en la dirección del país. Por otra parte la cercanía de grupos empresariales de EUA con Díaz, conduce a la limitación de las inversiones de algunos grupos importantes de la burguesía mexicana.
Imponiendo así la declinación de la movilización obrera y el aislamiento de los magonistas, la campaña electoral gana terreno, siendo Madero quien atrae la atención. Otros sectores marginados, como los campesinos desposeídos (que se aglutinarían más adelante en tomo a Zapata) aunque ven con cierta lejanía las ideas de Madero, son también presa fácil de la demagogia y las promesas de los anti-reeleccionistas.
De esta forma, los enfrentamientos que se generalizan a partir de 1910 no expresan un movimiento revolucionario, ni aún siquiera podemos decir que se trata de una revolución burguesa (en tanto las relaciones de producción dominantes son ya las capitalistas), representan fundamentalmente una pugna en la que distintas fuerzas de la clase dominante se enfrentan, involucrando como simple carne de cañón a obreros y campesinos desposeídos. En guerras de este tipo, aunque los sectores de la burguesía están enfrentados, no pierden de vista que su enemigo verdadero es el proletariado. No resulta extraño que el gobierno mexicano encabezado por Díaz, el de los EUA así como los ejércitos comandados por Madero hicieran causa común para perseguir y aplastar al magonismo.
Tatlin, 06-2010
[1]) RM n° 82, sep-oct 2004
[2]) En la formación del Gran Circulo es importante la experiencia que aportan grupos como "La Social", animada por el anarquista griego Rhodakanaty (ver en RM # 35 El anarquismo y sus primeras in fluencias en México), pero también interviene de manera directa la AIT; se debe a esta organización la publicación, por primera vez en México, de "El Manifiesto del PC" de Marx y Engels.
[3]) No abundaremos sobre el llamado "Pánico de Í907", pero vale remarcar que el proceso especulativo y la insolvencia generalizada (que parecía anunciar las secuelas rutinarias del capitalismo en su fase decadente) tienen una afectación directa en la industria de México, que se encuentra ya muy unida a la de EUA,
[4]) El hecho de que los capitalistas norteamericanos pagaran mayores salarios a los obreros traídos de EUA y colocaran capataces déspotas también de origen norteamericano, de la misma forma en que los trabajadores venidos de China tuvieran salarios menores y fueran usados como presión para rebajar salarios, conducía a amplios sectores de trabajadores, incluyendo a los anarquistas del PLM. a asumir posiciones nacionalistas. No obstante, mas adelante el magonismo limitará esas visiones, sobre todo al asumir una postura internacionalista de repudio a la Primera Guerra Mundial y en su apoyo a la revolución Rusa.
[5]) En un intento de extender su presencia, forzar las condiciones y evitar ser aislados, el PLM lleva a cabo levantamientos armados en los que intervienen un número importante de proletarios (de México y EUA. Sobre todo militantes de la IWW) pero actúan en nombre del resto de la clase, no es la clase la que lleva a cabo la violencia revolucionaria. Al final terminan derrotados y dispersos, traicionando unos la causa proletaria, otros adhiriéndose al zapatismo. quedando un núcleo animado por Magón (la mayor parte del tiempo preso en EUA) que continúa la reflexión, desarrollando posturas internacionalistas.
.Adjunto | Tamaño |
---|---|
![]() | 1.13 MB |
En pleno vendaval de la crisis mundial la burguesía mexicana se llegó a jactar de una "catarrito" para la economía mexicana; los esfuerzos del Estado mexicano se abocaron, desde el 2008, a tratar de poner como causa de la crisis a "factores externos" a la economía mexicana, esta argucia de cada capital nacional por tratar de culpar siempre a "los otros" de la crisis mundial del capitalismo es una manera de ocultar ante los explotados la verdadera causa de la quiebra de este sistema de explotación. Los discursos del capital van en el sentido de hacernos creer que la culpa de nuestra desgracia la tienen otros y los medios se encargan de remacharnos eso, es así que los "alemanes culpan a los griegos, los americanos a los emigrantes latinos, los españoles a los emigrantes sudamericanos, etc.". Todos los estados se aprestan a implementar planes de austeridad, todos los estados están lanzando los peores efectos de la crisis sobre las espaladas de los trabajadores. Los recortes a las pensiones, el aumento a los años de jubilación, el congelamiento salarial, recortes salariales a trabajadores del estado...todos estos flagelos lo está viviendo la clase obrera de Europa y no se trata de una "excepción", se trata del futuro que viviremos millones de trabajadores del planeta entero.
La burguesía mexicana acaba de anunciar la acumulación de una reserva récord en dólares (más de 100 mil millones de dólares), de un aumento en el empleo (que coincide, al igual que en EUA con el fin de los trabajos ligados al levantamiento de censos poblacionales pero que hoy muestran un declive pronunciado), todos esos discursos de que "vamos a salir de la crisis", de que "la recuperación esta en marcha", no concuerdan con los ataques inmisericordes a nuestras condiciones de vida y de trabajo. Esa "recuperación" está en la estratosfera de la ideología burguesa, la realidad es de sacrificios, penurias y privaciones al límite del hambre para millones de trabajadores. ¡Mientras la burguesía habla de recuperación nuestras vidas se vuelven cada vez más miserable!
Por todo el mundo hay un ataque a las pensiones (España, Italia, Grecia...), se reducen los montos de la pensión y se aumentan los años de trabajo. El sueño de jubilarse temprano y vivir bien el resto de vida se ha esfumado, el capitalismo reduce esta parte del salario social y, ante una crisis mundial que no da tregua, cada capital nacional debe atacar las condiciones de vida del proletariado, esa es la receta de siempre si quiere sobrevivir en la competencia del mercado mundial. ¡El "estado de bienestar", el "estado benefactor" se está desmantelando a velocidad récord!
El estado arguye que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) está en quiebra, que es "inviable financieramente"...en fin, están preparando un ataque mayor bajo la argucia de la "quiebra financiera del IMSS" de lo cual hoy nos dan una "probadita". Como dice la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) de boca de su presidente: "En el futuro, el problema es que las finanzas del IMSS están colapsadas y tenemos que arreglarlo porque nos queda un año y meses para que se colapse financieramente el Instituto; es un problema real y hay que trabajarlo".
Cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó el 9 de junio de este año que las pensiones pasaban de un máximo de 25 salarios mínimos a sólo 10 se levantó inmediatamente una nube de declaraciones provenientes de todo el aparato de la burguesía. Sindicatos, partidos políticos y empresarios, todos al unísono reclaman por la magnitud de la "injusticia", cada parte asumiendo su tarea de división desde su trinchera... ¡Hipócritas! Todos ellos aprobaron la reforma del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a mediados de los 90 y también la del Instituto de Seguridad Social al Servicio de Trabajadores del Estado (ISSSTE) que desde la segunda mitad de la década de 2000 rebajó las pensiones del sector educación a 10 salarios mínimos como tope.
Por ejemplo, la CTM declaró pomposamente: "el sector obrero organizado de México "no puede quedar impávido ante semejante ultraje a la clase trabajadora pues de ninguna manera podría avalar esta medida por más cuentas alegres que le presenten" (El Universal, 27-07-10), esta "radicalidad" es precedida por una distinción entre los no afectados (jubilados actuales y los que están bajo el régimen de 1973 y 1997) y los afectados...¡toda la nueva generación de obreros que empezaron a cotizar desde 1998! Los sindicatos son especialistas en mostrar un rostro radical para mejor dividir a los trabajadores. Nos quieren aislar bajo la consigna suicida de "eso a mi no me afecta".
Por otro lado, las organizaciones empresariales, es decir, los representantes directos de la burguesía empresarial, también contribuyen a la confusión a través de declaraciones del presidente de la Concamín donde afirman que "los integrantes del Consejo Técnico estaremos ahí para defender los derechos de los trabajadores. Espero que no se dé el caso. No vemos que en el futuro esto se vaya a presentar, esperemos que no, mientras trataremos de trabajar para resolver el tema, pero cuando menos hoy quedó arreglado". ¡Obreros, no hay de que preocuparse, la burguesía nos salvará! El cinismo no tiene límites, sabemos que esas afirmaciones consoladoras sólo buscan paralizar nuestra indignación para que nos postremos pasivamente aceptando un deterioro criminal de nuestras condiciones de vida. El Instituto Mexicano de Ejecutivos en Finanzas (IMEF) es más claro: "...los más afectados son dos segmentos: las personas mayores a 60 años que están próximas a jubilarse y los mexicanos que más ganan en el país. "La jubilación máxima con el tope de 25 salarios mínimos es de 40 mil pesos, normalmente no accedes a 100% de la jubilación, accedes a 80%, la expectativa de la gente que se va a jubilar es de 36 mil pesos al mes, con esto lo que podría alcanzar son 13 mil pesos, hay una merma de 23 mil pesos mensuales", (...) Agregó que todos aquellos trabajadores con hasta 10 salarios mínimos no se ven afectados. Dijo que en el caso de los trabajadores próximos a jubilarse, los afectados son 360 mil 214 personas mayores de 60 años". Una buena parte del proletariado, un sector de obreros calificados será atacado sin misericordia, los de 10 salarios mínimos, otro enorme sector y mucho más grande, estará en la lista después de esta andanada. Sería una actitud poco solidaria e ingenua pensar que eso "no nos atañe". Aceptar los ataques hoy es abrir la puerta a peores ataques de mañana.
Hasta el PRI promete "promover reformas para proteger el patrimonio de los trabajadores" (Beltrones), todos los partidos se desgañitan tratando de aparecer como los "defiende obreros", sin embargo son meras poses donde tratan de recolectar clientela electoral y, en coherencia con su función, impedir toda reflexión que cuestione la democracia y la dictadura del capital. Este rancio discurso de las instituciones como "protectoras" de los desposeídos... ¡es falso! Los partidos no representan a la sociedad sino que ¡son el Estado en la sociedad! Se trata de un reparto de las tareas donde cada parte del Estado (sindicatos, partidos y empresarios) asume su función para confundir al proletariado e impedirle una reacción inmediata.
Los sindicatos y los partidos ya están trabajando en la división (los "afectados y no afectados"), otros más hablan de que el sector que se jubila con 25 salarios (40 mil pesos mensuales) son unos "privilegiados" y merecen esa reducción. La mayor parte de jubilados obtienen pensiones de hambre, pero no podemos aceptar que nos dividan entre partes "privilegiadas" y "míseras"; siempre los sindicatos, partidos e izquierdistas usan ese terreno para hacernos aceptar ataques (recuérdese como se satanizó a los electricistas del SME como "holgazanes que ganan mucho").
Para continuar con la campaña, la Confederación de jubilados, pensionados y adultos mayores de la República Mexicana ha llamado a movilizaciones (la primera para el 11 de agosto) bajo perspectivas que son auténticos callejones sin salida:
-"nacionalizar las afores". Con el pretexto de que los fondos para las pensiones están bajo la "voracidad de la banca privada", sindicatos e izquierdistas llaman a que sea el Estado mexicano el que administre las Afores (Fondos para el retiro). Este veneno nacionalista ata a los trabajadores a los designios del Estado, se oculta que es éste y sus cómplices (empresarios, partidos y sindicatos) los causantes de los ataques a nuestras condiciones de vida. Presentar al Estado como el "administrador honesto e ideal" es conducirnos al matadero, es ocultarnos que el Estado es el "capitalista ideal" (Engels), es impedir que comprendamos que la salida a la situación está ligada a la destrucción de ese mismo Estado junto con la explotación que éste mismo encubre y disfraza.
-"pensión digna y recuperar el nivel de vida". Luchando aislados y pidiendo la nacionalización de las Afores es imposible defender nuestras condiciones de vida. Detrás de los sindicatos iremos sólo a la derrota, nos van a aislar de otros sectores de la clase obrera y nos van a imponer consignas que no cuestionan la explotación asalariada y su estado democrático (¡como las nacionalizaciones!). Luchar, resistir al deterioro de nuestras condiciones de existencia, es un combate que no pasa por los sindicatos y sus huelgas de hambre, sus "amparos ante la ley" y sus "imploraciones de piedad" ante la SCJN o cualquier otra dependencia estatal.
Una verdadera movilización para enfrentar los ataques a las pensiones (que ya son una realidad por lo menos desde hace 15 años en México, los ataques que se avecinan con la "reforma laboral" y los que se acumulen), es la movilización de todos los trabajadores, la discusión colectiva en asambleas generales, sin esperar las consignas sindicales y organizando por nosotros mismos las huelgas. Confiar en los sindicatos, los partidos políticos y los izquierdistas nos conducirá a amargas derrotas.
Luchar detrás de los sindicatos es una derrota segura, así pasó en todo los intentos de luchas anteriores contra las reformas a las pensiones donde la consigna sindical más radical consistió en "ampararse ante la nueva ley", resultado... ¡nos metieron un ataque brutal! Recientemente los 44 mil despedidos del SME han dejado sus destinos en manos del sindicato "independiente", resultado, despidos consumados, humillantes y desmoralizantes huelgas de hambre y una casta sindical que busca sacar los mayores dividendos como pago por su función que consistió en agotar a los electricistas más combativos hasta quedar reducidos a una minoría impotente. Debemos desarrollar una reflexión de fondo donde nos planteemos cómo luchar contra y fuera de los sindicatos si queremos realmente defendernos eficazmente contra los ataques terribles que están en marcha y los que vienen.
Marsán. 10-08-10
El crecimiento y extensión del poder económico y político de las mafias de la droga en México, ha conducido a que la burguesía de los EUA se sienta preocupada por la posibilidad del "contagio" y por eso ha venido presionado al gobierno mexicano. En ese nivel se encuentra la declaración realizada por el general de la marina norteamericana, James Mattis, (febrero-2009), afirmando que en México existe un "Estado fallido". Según ese militar hay un parecido de México con Pakistán, en tanto que en ambos hay una pérdida de control de la vida política y económica por parte del Estado, en México por culpa del narco, y en Pakistán por el desgaste que sufre por los enfrentamientos continuos con la India y los atentados por los islamistas.
Este argumento pone al descubierto que hay un involucramiento mayor de la mafia en la vida de la burguesía, pero al denunciar el fenómeno mistifica la realidad, en tanto impide ver que el Estado es un instrumento de la clase dominante, que sintetiza los intereses de todos los sectores de la burguesía, y entre esos intereses también están los de la mafia, que no pertenece a otra clase, por eso sus intereses y prácticas se ha vuelto tan común en todos los grupos que forma esta clase, mezclando y confundiendo sus actividades "legales" con las relativas al narcotráfico. Pero al mismo tiempo, la gansterización de la clase dominante, anima y acrecienta las pugnas, que son llevadas al interno del propio Estado, lo cual sin duda dificulta que la burguesía pueda controlar todos los hilos de su vida política, pero en ningún momento eso implica que el Estado pierda fuerza para mantener el dominio.
Se afirma por editorialistas, que las acciones militares, financieras y el estado de corrupción al que someten al aparato judicial los cárteles de la droga, muestra que la mafia se mueve como un "poder fáctico" que impide la acción del Estado, en tanto estos grupos mafiosos actúan como un "Estado paralelo". Esta idea toma coherencia sólo si nos quedamos con la definición burguesa del Estado moderno, que lo concibe como la institución que asegura el cumplimiento del "contrato social", organizando a la nación, creando así una unidad indivisible con los ciudadanos. El Estado, si se sigue esa perspectiva, es una entidad neutral que -como teorizara Weber- ejerce el monopolio de la fuerza, pero procurando de forma "racional-legal" legitimar su poder mediante la representación de la población. De forma que si la mafia practica el terror, no sólo a través de sus aparatos paramilitares sino incluso usando a los cuerpos represivos del Estado, se da la imagen que la estructura de poder se ve debilitada, por lo que podría considerársele como "Estado fallido".
Pero ese discurso no tiene asidero si vamos al corazón del problema. Y lo primero es explicar lo que significa el Estado moderno bajo una concepción materialista. Para ello recuperemos lo que Lenin expone en su libro "El Estado y la revolución", presentando de forma sintética la postura marxista: "El Estado es una máquina para que una clase reprima a otra, una máquina para el sometimiento a una clase...". No es pues, el Estado, una estructura neutral que tiene como función primordial la protección de los "ciudadanos", su función primordial es asegurar el dominio del capital, y aún cuando la disputa interna de la burguesía expande el terror hacia el conjunto de la población, el Estado no deja de cumplir sus funciones, asegurando el control y sometimiento de los explotados. Por el contrario, las acciones de la mafia han sido muy bien aprovechadas (por el Estado) para atemorizar y evitar respuestas de descontento de los trabajadores. En regiones como Sinaloa, Michoacán o Guerrero, donde los proletarios cuentan con cierta tradición de combatividad, el accionar de la mafia ha logrado (para el agrado del conjunto de la burguesía) atemorizar e inhibir movilizaciones de descontento.
De manera que no se trata de poner en duda que la presencia de la mafia domina en todas las actividades de la vida de la burguesía, exponiéndose mediante feroces combates, que desgarran lo mismo a los partidos, las relaciones empresariales, que a las estructuras de gobierno... pero la pregunta es: ¿dónde, esta pugna interna de la clase dominante, ha creado una imposibilidad de la actuación del Estado? Hasta ahora, vemos actuar al Estado con toda impunidad en contra de la clase obrera, incluso, como se dice arriba, al hacer el traslado de los efectos de esa pugna hacia los trabajadores ha llevado mejor su labor. Suponer lo contrario nos llevaría a olvidar que las mafias de la droga no se encuentran fuera de la esfera del Estado, sino al ser parte de la clase dominante, se colocan dentro de éste.
La mafia y la droga desde hace décadas toman un lugar importante en la vida de la burguesía. En los últimos tiempos se ha vuelto escandaloso en tanto el capitalismo sufre un proceso de descomposición, marcado por una dificultad de la burguesía a establecer relaciones duraderas, lo cual hace que viva en una disputa interna de "todos contra todos". Es esta fractura la que le impide contener los ímpetus de las pandillas. Esta ruptura del tejido de la burguesía, la lleva a definir su comportamiento al estilo gánster, asesinando con las balas de la mafia y del ejército no sólo a los sicarios (que son carne de cañón) y a la población civil que se cruza en su camino (a la que el gobierno clasifica como "daños colaterales"), sino incluso a personeros de la burguesía, involucrados en la política, pero eso, por muy grave que parezca, no muestra la debilidad del Estado para cumplir su papel de control, tan sólo habla de la dificultad de la burguesía para poner orden en sus filas.
Esto que se vive en México muestra en carne viva lo que representa la descomposición, tal como se señalan nuestras Tesis sobre la descomposición (publicada en Revista Internacional # 62): "resulta cada día más difícil distinguir al aparato de gobierno y al hampa gansteril".
Para la burguesía, la operación con la droga es un negocio como cualquier otro, y como en toda rama de la producción, se vive una feroz competencia (también acelerada por la agudización de la crisis), sólo que la protección o afectación de un oponente requiere de operaciones sangrientas. La presencia de las prácticas mafiosas de la burguesía está presente en Estados como Rusia y aunque no es una actuación nueva de la clase en el poder, guarda como peculiaridad de este tiempo el que se dificulta disciplinar sus fuerzas.
En los años 60 y 70 el "combate" a la siembra de la droga en los estados de Guerrero y Oaxaca se mezcló con la persecución a la guerrilla, de manera que el negocio de la droga era usado como una especie de pago extra o compensación a los militares que cumplían en primera fila la represión. En ese marco es que sin dificultad los grupos de la droga se colocaban bajo las órdenes de gobernadores, como Raúl Caballero Aburto, Rubén Figueroa (ambos gobernadores de Guerrero entre 1957-61 y 1975-81 respectivamente), o de militares como Acosta Chaparro. La relación de las mafias con Figueroa era incluso presumida por este, y en el caso de Acosta, aunque es destituido y encarcelado durante 5 años por su colaboración con grupos del narcotráfico (y por la muerte de 22 personas durante la "guerra sucia"), en 2007 sale libre, exonerado de toda culpa, recuperando su grado, e incluso en 2008 le otorgan una nueva condecoración por 45 años de servicio con "patriotismo, lealtad, abnegación, dedicación y espíritu de servicio a México y sus instituciones".
En la "operación cóndor" (1977-87), llevada a cabo en el "triangulo dorado" (formado por las zonas de encuentro de Durango, Sinaloa y Chihuahua), la operación militar contra la droga esconde también la persecución de la guerrilla, no es casual que en estas tareas se designe al general Hernández Toledo (militar que dirigiera las tropas en la masacre de Tlatelolco en 1968). Con esta operación el gobierno permite se puedan ordenar los intereses que se crean alrededor de la droga, otorgando privilegios a los gobernadores y mandos militares. Un hecho a destacar es que durante los 10 años que duraron esas operaciones, no se detuvo a ningún dirigente de la mafia, por el contrario, se le da poder para extender su dominio hacia Jalisco.
En décadas anteriores cuando se presentaban pugnas al interior de la burguesía, aglutinada en ese entonces como una "familia revolucionaria" (y representada en su mayoría en el PRI), la burguesía tenía la capacidad de imponer una disciplina. Por ejemplo, en 1947, cuando grupos del cardenismo acusaron públicamente al general Pablo Macías, no son posibles en la actualidad, y no solamente porque el partido en el poder es ahora el PAN, la pugna se presenta de igual forma en los estados donde gobierna el PRI, incluso podemos arriesgarnos asegurar que aún regresando este partido al gobierno federal, la fractura del tejido seguirá ahondándose, después de todo, como ya la CCI lo ha planteado: "Entre las características más importantes de la descomposición de la sociedad capitalista, hay que subrayar la creciente dificultad de la burguesía para controlar la evolución de la situación en el plano político." (Tesis 9).
En suma, es posible ver que cada grupo del poder está unido a un grupo mafioso, hay entre ellos una colaboración, si no es que una fusión, eso permite que trabajen con gran impunidad. Pero los personajes y los grupos burgueses saben a qué pandilla mafiosa es a la que está unida su vecino o a su opositor y pueden convivir hasta cierto punto, el límite es el cruce de intereses, por eso la dificultad del Estado está en poder controlar la actividad de todos ellos y evitar la explosión de los conflictos, en este sentido la colocación de los militares en la primera fila del conflicto es un acto con el que el grupo en el poder pretende mostrar una posición de fuerza, pero el mismo ejército está fracturado, ni aún la protección y la carta blanca recibida para actuar con impunidad logra la disciplina. La burguesía tiene problemas para asegurar su unidad, pero aún puede trasladar los efectos nocivos de su descomposición hacia los trabajadores.
Tatlin / agosto - 2010
A través de su prensa, la clase dominante ha filtrado ya nombres de los aspirantes. Por el PAN, se anotan: German Martínez, Josefina Vázquez, Santiago Creel y hay quien hablaba de lanzar otra vez (antes de que fuera secuestrado) a Diego Fernández de Ceballos y Manuel Espino a pesar de estar amenazado de ser expulsado del PAN ya se adelantó a anunciar su candidatura. Por el PRD, la lista es mucho más larga: Cárdenas Batel, Jesús Ortega, Ricardo Monreal, Marcelo Ebrard y López Obrador. Y en el PRI, hasta ahora son pocos los que sacan sus deseos: Enrique Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones. La lista ahora ya es larga y más larga será la campaña con la que la burguesía busque dar nuevo brillo a su campaña sobre la democracia.
Las elecciones que acaban de pasar hace unos meses se convirtieron, en cierta forma, en preparativas de las que tendrán lugar en 2012; en ellas los diversos partidos han intentado movilizar sus fuerzas para quedar lo mejor colocados en el uso del presupuesto y de sus alianzas internas. Lo que quedó claro es que aún cuando el PRI se presenta como el partido con mayor capacidad para controlar, la burguesía no puede definir una homogeneidad en su vida política, lo cual hace que en cada elección se ensanchen sus diferencias, pero eso no forzosamente significa la creación de un escenario favorable para la clase obrera, en tanto que esa división, la burguesía sabe manejarla adecuadamente para ampliar sus ataques ideológicos. Ejemplo de ello son las alianzas PAN-PRD realizadas en las elecciones para gobernador en Estados como Oaxaca, Hidalgo, Puebla, Durango y Chiapas. En estas unidades electorales a pesar de ampliar las fracturas marcadas ya en los partidos y gobiernos (llegando incluso, primero a la salida del PAN de Gómez Mont y luego a su renuncia de la Secretaría de Gobernación), la burguesía, en su conjunto logra hacer atractiva las elecciones al inyectar la idea de que mediante estas ha sido posible castigar a los partidos y "malos gobernantes"... y para ello ponen de muestra la "derrota" infringida al cacique oaxaqueño Ulises Ruiz, o al "gober precioso" en Puebla...
La misma instancia de control electoral, es decir el IFE, logra credibilidad, los mismos partidos se encargaron de promoverlo, ya que mientras se cuestiona la actuación de los institutos electorales estatales, se imploraba la actuación del IFE como única fuerza capaz de evitar el accionar caciquil de gobernadores de filiación priísta. Y más, el perfil de seriedad y neutralidad lo asegura cuando expone el fallo en contra de la presidencia por haber hecho un mensaje del 15 de junio en cadena nacional sobre seguridad pública, el cual fue, aseguran los promotores de la denuncia (PRI), un acto de abierta propaganda a favor de su partido... De manera que la burguesía prepara el arsenal para desatar su campaña promotora de la democracia y las elecciones, sabe que esta rutina que se repite cada determinado tiempo le abre la posibilidad de hacer creer a los explotados y oprimidos que este sistema ofrece caminos de expresión y cambio, pero se requiere reflexionar a profundidad sobre el hecho de que en las elecciones que se avecinan, como en todas las organizadas por el capital, hay un solo ganador: la burguesía.
Lo que desde ahora se vislumbra, es la creación del ambiente que permita desviar a todos los descontentos sociales hacia las elecciones, por ello, peculiar importancia tiene la reflexión de lo que representan los partidos que se definen de izquierda y por ello como "representantes de los intereses de los explotados".
El "destape" de López Obrador mediante una masiva concentración se vuelve un acto importante para la reflexión de los explotados, porque existe la intención de presentarlo como una "alternativa" y como candidato de ellos. En la justificación de su adelantado destape López Obrador, advertía que había nerviosismo en sus adversarios, en tanto que: "... pensaban que se iban a ir solos y que iban a volver a engañar con la simulación de que la contienda en 2012 sería entre el PRI y el PAN, porque ellos no quieren una opción distinta ni un cambio verdadero..." Este discurso tiene algo más que las palabras de un ególatra (como lo describen algunos periodistas), lo que define es la geometría política que requiere la burguesía para darle mayor fuerza a su campaña democrática. Los procesos electorales y la trampa de la democracia requieren para ganar atracción y fuerza de control, involucrar a partidos que se presenten como opositores y críticos. Que en el discurso se presenten como radicales, pero que en la realidad no hagan otra cosa sino completar el escenario de control, capturando a aquellos desencantados por la democracia y los cansados por las campañas de los partidos de derecha. De manera que la burguesía requiere de crear su propia izquierda, es decir una izquierda del capital que se engrane en la estructura del Estado, "ganando" diputaciones e incluso lugares en el ejecutivo, y que tales hechos sean presentados como actos alternativos, progresistas o como triunfos, de manera que esos triunfos permitan que el capitalismo se maquille, buscando ampliar el engaño de que no hay más camino que el que ofrece el capitalismo y forjar las cadenas que oprimen a los asalariados y demás oprimidos. Esa es la razón por la cual la burguesía se preocupó por crear al PRD y se preocupa por mantener activos a personajes con discursos "radicales" como López Obrador.
Es evidente que candidatos como Enrique Peña Nieto de la mano de Televisa y con la complacencia de sectores del mismo PAN, se ha venido practicando, desde 2005, una campaña abierta, que prepara la aceptación del retorno del PRI al gobierno, pero esperar que tal escenario se combate con un "candidato alternativo", es suponer que el terreno cuidadosamente creado por la misma burguesía (como lo es el proceso electoral) es utilizable por los explotados. Difundir tal suposición es más que un error, un desliz o una ingenuidad, es un ataque abierto en contra de los trabajadores, es una colaboración clara con el capital y por tanto un proyecto burgués de frente al cual los trabajadores no tienen más opción que combatirlo.
El peso de la crisis y los ataques del capital hacen más necesario para la burguesía fortalecer su juego electoral; requieren de una clase trabajadora sometida a la esperanza de individuos de la burguesía, que encapuchados con sus discursos radicaloides desarmen su coraje y combatividad. Ante la amenaza de esta campaña ideológica de la clase dominante, que ya está echada a andar, los trabajadores deben de discutir y reflexionar sobre sus condiciones de vida, haciendo claridad de que su verdadera fuerza no se encuentra en un voto, sino en el desarrollo de su conciencia, en el reconocimiento de que sus penurias solo pueden eliminarse si se destruye el sistema capitalista, y para lograrlo se hace imprescindible la unidad de sus fuerzas. Todos los partidos y todos los gobiernos buscan perpetuar el sistema capitalista, por eso todos son enemigos de los trabajadores. Los explotados sólo cuentan con su conciencia y la fuerza de organización.
Rojo / agosto-2010
El 23 de julio el gobierno y el SME informaban el fin de la huelga de hambre iniciada desde abril, debido a la apertura de nuevas pláticas; el SME además se congratulaba porque M. Esparza recibiría la "toma de nota" [1], lo que le adjudicaría legitimidad para administrar los millonarios recursos del SME. Recordemos mientras tanto que muchos trabajadores tuvieron que ser hospitalizados, ante lo cual SME y gobierno se acusaban mutuamente como responsables de los trastornos que sufrieran estos trabajadores.
El resultado de las "pláticas" es negativo para los electricistas, pues la medida legal propuesta por el SME pidiendo la figura del "patrón sustituto" que asumiría la CFE ha sido rechazada, reiterando con ello la vigencia de liquidación de LyF, de esta manera, una tras otra las medidas legales promovidas por el SME han sido rechazadas y ¡aún sigue empeñado en estas pretendidas formas de lucha!, mostrando que además de sabotear la lucha de los trabajadores el SME está más preocupado por la famosa "toma de nota" y por seguir presentándose como la víctima.
En este contexto de victimización del SME, pocas voces han podido moverse a contra corriente del apoyo que todas las fuerzas izquierdistas[2] le han proporcionado, una de ellas es Alerta proletarios[3] que muestra muchos posicionamientos que convergen con la Izquierda comunista[4]. Con el fin de la huelga de hambre esta voz proletaria ofrece un pronunciamiento sobre los electricistas y el papel del SME, balance que compartimos plenamente y que animamos discutir.
Para comprender nuestro apoyo recordaremos que desde inicio del conflicto afirmábamos[5], que si los electricistas marchaban tras las consigas y ritmo que el SME imponía serian derrotados. Lamentablemente los electricistas fuertemente corporativizados por el SME no pudieron siquiera poner en duda sus directrices, así la realización de las eufóricas asambleas para organizar unos supuestos paros nacionales y otras medidas, así como la promoción de medidas legales, finalmente impusieron un ritmo de espera que desarticulaba y aislaba a los electricistas tras un lenguaje seudo radical.
Hoy comulgamos con Alerta proletarios en que el gobierno y sindicatos buscan dar la puntilla al proletariado de esta región, intentando remachar esta derrota, y extenderla aún más al resto de la clase obrera, para dar lugar a más golpes a las condiciones de vida y trabajo de los asalariados. Uno de estos nuevos golpes sería la reforma laboral, haciéndose necesario discutirla y promover una real respuesta obrera.
RM-ago-2010.
1- Luego de la derrota que significó el despido de 44 mil trabajadores, derrota para la cual gobierno y sindicato estuvieron preparando el terreno por años, ambos han continuado su labor antiobrera tratando de hundir lo más posible en la miseria, la confusión ideológica y la impotencia a este sector de nuestra clase, pretendiendo con ello infringir un golpe al conjunto del proletariado en México.
2.- Sabiendo que no sería fácil hacer caer permanentemente a todos sus agremiados en la ilusión de la "lucha jurídica", el SME ha recurrido también desde el principio a la artimaña de la "resistencia civil", Incontables marchas, mítines y plantones desgastantes, que han servido solamente para desmovilizar la protesta, para apaciguar el descontento y canalizar la combatividad real hacia un callejón sin salida. Claro ejemplo de ello fueron los llamados a la Huelga Nacional o Huelga General que no quedaron sino en la mera pantomima.
3.-Bajo la supuesta unidad y apoyo que ha convocado la "lucha" del SME, se esconde la otra cara de la moneda: los electricistas han sido en todo momento aislados del conjunto de la clase. Toda la supuesta solidaridad ha sido administrada y mediada por el sindicato y sus representantes, sean de alto o de mediano rango. Todo el aparato sindical (independiente, democrático, charro o neo charro) ha cumplido cabalmente el papel de separar a los electricistas de sus hermanos obreros. Los han convocado más a ejercer la pasividad, la caridad y la indiferencia que la verdadera unión. Unión que sólo se logra enlazando la acción efectiva, llevando a cabo la discusión conjunta de nuestros problemas como clase para hacer organización común, independientemente del sector, rama o centro de trabajo en que cada cual se desenvuelva.
4.- El recurso más reciente de los sindicaleros ha sido convocar a la lástima de la opinión pública y apelar a la misericordia de los capitalistas: eso fue el montaje de la huelga de hambre. No una forma de lucha y resistencia. No un ejemplo de heroísmo. Sí una trampa más para desgastar e inmunizar lo que queda de combatividad en las filas electricistas, combatividad que se ha transformado en rabia e impotencia gracias a la labor del sindicato.
5.- Ahora que gobierno y sindicato se ponen nuevamente de acuerdo (¡una vez más!) ha quedado a la vista cuál es el precio que el SME pone a la vida de los trabajadores: la toma de nota, es decir, la conservación de sus mezquinos privilegios, entre ellos la administración de un patrimonio millonario. En pocas palabras: el dinero. Eso y no otra cosa es lo que finalmente le interesa a toda la camarilla sindical: Esparza, Amezcua y su "enemigo" Muñoz, todos son unos buitres dispuestos a saciar su hambre comiendo de la carroña de aquellos a quienes dicen representar.
6.-No será de asombrar que pretendan disfrazar su negociación como un triunfo. No en vano la misma izquierda que gobierna en el Distrito Federal se ha congratulado de la "sensibilidad y disposición" de las partes. No sería raro además que ahora también la "lucha" del SME fuera usada como una ficha más en el juego de las pugnas interburguesas hacia el 2012. Para más antecedentes recuérdese el caso del desvío de la protesta magisterial en Oaxaca y la derrota infringida a ellos por, y desde el sindicato y la APPO: otra "resistencia ejemplar" donde los únicos que cayeron finalmente fueron los inocentes mártires de ese pleito, donde los buitres de izquierda y derecha hoy se reparten el botín que les garantiza una democracia que permanece intacta.
7.- No será con huelgas de hambre que el proletariado avance realmente en su lucha contra el capitalismo. No es con la acción heroica (e inútil) de ningún individuo o minoría desesperada que los obreros de todo el mundo pueden luchar contra este sistema decadente de explotación y miseria. Sólo con la acción masiva y consciente. Sólo con la organización política autónoma. Sólo reconociéndonos como una sola clase mundial y asestando un mismo golpe: hacia la derrota de la burguesía y todos sus sindicatos y Estados.
¡Alerta trabajadores de México!
Por la construcción del partido revolucionario del proletariado.
Julio de 2010
[1] La "toma de nota" es la aceptación gubernamental de la validez de la representatividad sindical después de unas elecciones internas en un sindicato.
[2] Llamamos izquierdistas a todas la fuerzas que generalmente con un discurso radical (pretendidamente marxistas) en realidad terminan como furgón de cola de la izquierda del capital, con lo cual se pasan al campo de la burguesía, hablamos de corrientes trotskistas, maoístas, estalinistas, y tal vez de muchos autonomistas de difícil filiación.
[3] Pagina Web que apareciera hace algunos meses y que ha estado promoviendo un serio debate, criticando las ilusiones que reinan en muchos proletarios que honestamente quieren luchar, pero que están desafortunadamente entrampados en las posiciones clásicas del zapatismo, o sindicalistas.
[4] Izquierda comunista, es la corriente política que se reivindica de las aportaciones de las fracciones de izquierda que criticaron la degeneración de la III internacional, pero que consideran que la revolución rusa de octubre del 1917 fue de carácter proletario, denunciando al estalinismo nada tiene que ver con el trotskismo.
[5] Véase nuestro volante difundido en la marcha del 15 de octubre, firmado también por el Grupo Libertario Socialista y el Proyecto Anarquista Metropolitano, que otros compañeros también se solidarizaron ayudándonos a repartirlo, también consúltese las sucesivas ediciones de este periódico.
Los antirreeleccionistas convocaron al "pueblo" a luchar contra el "dictador" Díaz y su camarilla, teniendo claro que la situación insoportable de los trabajadores de las ciudades y del campo estaba a punto de la explosión y que había que darle salida, al mismo tiempo que ajustaba cuentas, por medio de un movimiento social democrático. Se inclinaron a establecer alianzas con el campesinado por ser más fácil la manipulación de sus aspiraciones y en menor medida con la clase obrera (el Plan de San Luis no contenía ninguna referencia al sector obrero) a la cual consideraba, con justa razón, un factor peligroso que podría salírsele del control como lo había ya aprendido en la década pasada no sólo en México sino por las referencias que tenía del movimiento obrero en el plano internacional. A pesar de ello, y con gran cautela, supo comprometer a un gran número de grupos obreros armados que tuvieron el mérito de sostener el mayor esfuerzo de la ofensiva contra Díaz hasta su caída, pactada en ciudad Juárez en mayo de 1911, al interior de la burguesía y al margen completamente de las masas movilizadas para tal efecto.
Los sucesivos enfrentamientos de las diferentes fracciones de la burguesía nacional por el control del poder estatal en una serie de cuartelazos y asesinatos parecían interminables y hundían al país en el caos, hasta que la denominada fracción constitucionalista logró imponer un fuerte poder central el que también fue resultado de varios ajustes de cuentas en su interior. En todo este proceso, hay que tomar en cuenta también la injerencia de las potencias capitalistas (EUA y Alemania, principalmente) que operaban muy de cerca para intentar conducir los acontecimientos a favor de sus intereses, antes y durante la primera guerra mundial (1914-1918) [1]. En particular, EU siempre estuvo muy cerca de la "Revolución mexicana" concentrando sus tropas a lo largo de la frontera norte y llegando incluso a ocupar los puertos principales del Golfo de México en previsión de que la situación se saliera de control.
Esta disputa armada entre fracciones de la burguesía mexicana que dirimían sus propios intereses de facciones y donde se cuidaron muy bien de someter al proletariado impidiéndole desplegar su propia lucha de clases no tuvo nada que ver con una revolución democrático burguesa, antifeudal, pues el Porfiriato, al cual combatían, representó en realidad un régimen político que favoreció de manera espectacular el desarrollo de las fuerzas productivas capitalistas y de un Estado burgués centralizado (ver RM 116). No tuvo ninguna similitud, por ejemplo, con las revoluciones burguesas inglesa (siglo XVII), ni con la americana o la francesa (siglo XVIII). En México y, en general, en la región, las relaciones capitalistas de producción imponiendo su dinámica dominante al conjunto de la sociedad y el Estado burgués tenían ya una larga historia desde los movimientos independentistas de principios del siglo XIX que significaron para la burguesía del continente su verdadera revolución burguesa, con la particularidad de que en México ese proceso fue rematado en la llamada Guerra de Reforma de mediados de ese siglo (ver RM 114 y 115).
Tampoco fue una revolución proletaria pues sus características son muy diferentes, las cuales pueden resumirse, muy apretadamente, en la capacidad del proletariado, que es la clase revolucionaria de la sociedad capitalista, para pasar de un dominio ideológico de los valores burgueses a una posición de lucha masiva, de toma de confianza en sí mismo, desarrollo de la solidaridad, descubrimiento de su fuerza histórica, hasta la creación de los órganos de lucha y de poder que le permiten apropiarse de su porvenir de manera consciente como el protagonista fundamental del conjunto de la dinámica revolucionaria donde la huelga de masas es el método de acción dominante en la sociedad y la que lleva directamente a la creación de los órganos de poder: los consejos obreros. En medio de este proceso, el Partido proletario actúa aportando la dirección revolucionaria, luchando en su seno para evitar las trampas que pone la burguesía y pugnando por llevar las luchas obreras hasta sus últimas consecuencias.
En la llamada Revolución mexicana el proletariado no participa como clase en el conjunto de los acontecimientos. La clase obrera había experimentado una serie de huelgas masivas importantes en la última década del Porfiriato (de 1906 a 1908) sobre todo en los sectores punta del desarrollo capitalista: textiles, mineros, ferrocarrileros y del tabaco, que habían sido ferozmente reprimidas poco antes del inicio de los conflictos guerreros en 1910. Esta dinámica de huelgas que sostuvo con coraje de clase el proletariado en México no pudo mantener una continuidad ascendente aún si en los años siguientes se producirán nuevas huelgas pero que no lograrán estructurar una ofensiva insurreccional contra la burguesía, dado que la estructura sindical empieza a tomar una presencia importante en el control de las respuestas obreras. Así, con la caída de Díaz en mayo de 1911, las demandas antes reprimidas de manera bestial se plantearon con urgencia dada la situación de miseria insoportable de los trabajadores de la ciudad y del campo, se crearon nuevos sindicatos y centrales obreras, aunque este esfuerzo se da justo en el cambio de periodo histórico que convertía en obsoletas a la lucha sindical y parlamentaria, lo cual distaba mucho de esclarecerse no sólo en México sino en el mundo entero. El descontento obrero intentaba presentarse mediante huelgas, pero el control burgués se impone. Esta dinámica se prolongó todavía hasta los años de 1915-16 en gran parte del país implicando a sectores como maestros, tranviarios, electricistas, mineros. Ante esto, el gobierno de Venustiano Carranza desempolvó un viejo decreto de Juárez (1862) para reprimir el bandolerismo y a los "trastornadores del orden", para utilizarlo en contra de los movimientos huelguistas.
Todas estas expresiones de la clase obrera no pudieron eslabonar un movimiento creciente de la aún frágil clase obrera, que le permitiera jugar un papel independiente, con la capacidad para atraer a su política a los campesinos del centro y el norte del país para disputarle el poder político a la burguesía. Ni mucho menos guió sus luchas con un programa político claro como clase pues en esos años el único programa político obrero existente era el del PLM magonista de corte anarquista [2], el cual aunque defendía los intereses de la clase obrera y tuvo una destacada participación en las principales huelgas de finales del Porfiriato y en todo el periodo de los enfrentamientos interburgueses (denunció a Madero como representante de una fracción burguesa), tenía muchas confusiones (p.ej. sobre la lucha económica y la lucha política).
Evidentemente el protagonismo fue de las fracciones burguesas que se disputaban el control del Estado como los maderistas, el grupo de Huerta o la fracción de los carrancistas y los obregonistas, pero también hay que señalar otros sectores que tuvieron amplia participación y que también fueron utilizados de manera masiva en los diferentes ejércitos campesinos. Tenemos, por ejemplo, a los zapatistas: un movimiento que estaba formado en su mayoría por campesinos depauperados y por peones de hacienda del estado de Morelos que era su base regional y los límites de su influencia territorial con ínfima influencia a los estados vecinos entre 1913 y 1915, pero también los límites de sus estrechos intereses, exclusivamente agrarios, que resalta la mentalidad campesina sin interés en lo que sucediera fuera de su propio terreno, por lo que a pesar de su discurso emancipador, no puede escapar de sus deseos por recuperar la propiedad de la tierra y sus pretensiones de volver al pasado. Una característica que incapacita a los campesinos para desempeñar un papel revolucionario de manera independiente por lo que su destino histórico está ligado a la actividad revolucionaria del proletariado.
Pero también destacaron los villistas: Su líder, Pancho Villa, había sido durante años un bandolero al igual que Tomás Urbina, uno de sus correligionarios. En sus inicios, el ejército de Villa se formó para apoyar la campaña maderista, derivando después en una serie cambios y recambios de acuerdo a los giros de las pugnas interburguesas. Por su parte las masas que formaban el ejército, era una masa amorfa, en la que se integraban de manera individual campesinos jornaleros, e incluso mineros, pero su origen social no definía su práctica, en tanto que asumen una actitud muy cercana a la de mercenarios, no sólo por el hecho de existir en la forma de un ejército regular que recibe una paga, y para asegurar la paga y su capacidad bélica, se pliegan a las ordenes de los "jefes constitucionalistas" o incluso de las compañías petroleras extranjeras y hacendados, y no son pocas las ocasiones en que este grupo para asegurar su poderío militar se dedica al contrabando de algodón o ganado robado en los EUA, lo cual, por cierto, era permitido por el gobierno norteamericano.
Al final se impusieron los constitucionalistas con el grupo de Carranza a la cabeza, secundado por el grupo de Sonora, que eran, de hecho prolongaciones directas de las entrañas del Porfirismo; esta fracción de la burguesía logra estabilizar un poco la situación y además ser reconocida como gobierno de facto por los EUA a finales de 1915, objetivo que todos los grupos en pugna habían perseguido por años. De hecho, el abigarrado grupo "constitucionalista" ya había exigido anteriormente este estatus intentando probar su capacidad para la toma del poder civil y militar como la fracción más apta de todas las que se habían enfrentado. Había demostrado, por ejemplo, con creces el sometimiento de la clase obrera y la campesina para empezar a estructurar un Estado capitalista viable para continuar con los negocios capitalistas. En particular, logró atraer a su influencia, corromper y utilizar (por medio del siniestro Dr Atl), a la principal organización obrera que existía desde 1912, la Casa del Obrero Mundial (COM) [3], orillándola a firmar un pacto de colaboración que llevó a la utilización de grandes contingentes obreros armados, formando con ello a los batallones rojos, para combatir a los ejércitos campesinos de Zapata y Villa, con lo que se verificó su muerte como organización de la clase obrera.
Habiendo concluido prácticamente la sucesión de revueltas en 1917, el Congreso constituyente fundamentalmente fue el acto mediante el cual la burguesía se previene en contra del proletariado y las masas campesinas. La burguesía ya contaba con estatutos jurídicos constitucionales que cimentaban su dominación como clase sobre todo con la constitución liberal de 1857, que establece las condiciones legales para el reinado de la burguesía y la explotación del proletariado y las masas campesinas despojadas. La Constitución burguesa de 1917 viene a confirmar los postulados anteriores, pero además integra artículos que establecen medidas en contra del enemigo histórico de la burguesía: el proletariado, considerando que el conflicto entre el trabajo y el capital era inevitable. Adoptó el modelo corporativo prevaleciente en las legislaciones de los principales países de Europa y en Estados Unidos, favoreciendo una mayor participación de los trabajadores en el funcionamiento de la democracia burguesa, mediante el sufragio universal o el derecho de organización sindical, estableciendo contratos colectivos, Juntas de conciliación estatales, etc.; así, se dio especial cuidado a la redacción de los artículos sobre el derecho laboral. Además, consideró también varias demandas de los trabajadores como la jornada de 8 horas, el día de descanso, el salario mínimo, pero no por razones de justicia social sino por consideraciones pragmáticas, para evitar el agotamiento físico y mental de los trabajadores tan necesarios para incrementar diariamente las ganancias capitalistas.
Lo mismo pasa con el marco jurídico destinado a controlar las exigencias de los campesinos. El artículo 27, se cuida muy bien de no provocar en el futuro acciones contrarias a los intereses de los capitalistas tanto en la ciudad como en el campo. De hecho, a pesar de lo que se dice, este apartado se formula también de manera muy conveniente a la burguesía estadounidense que defendía sus intereses relacionados con la propiedad de la tierra. La famosa Reforma agraria que se establece tiene el objetivo manifiesto, como en el caso de los obreros, de inculcar esperanzas a un sector de las masas explotadas y oprimidas en el sentido de que serán atendidos sus reclamos ancestrales pero en el marco de la ley burguesa. Lo mismo vale para el resto de artículos pretendidamente "sociales" o progresistas como el 3º referente a la educación laica, gratuita y obligatoria que aparte de aparecer como "concesiones" dadas a los trabajadores, son medidas esenciales para el funcionamiento del Estado capitalista. En fin, el conjunto de las formulaciones políticas de la Constitución de 1917 tienen el sello de una preocupación burguesa por poner un límite a las potencialidades de la clase obrera que había demostrado ya, y no sólo en México, que estaba dispuesta a enarbolar sus propios intereses de clase, aún si en los años pasados recientes no había logrado posicionarse como una clase independiente durante los enfrentamientos armados interburgueses.
La burguesía fue el artífice y dirigente de la llamada Revolución mexicana y utilizó para sus fines como carne de cañón a las masas obreras y campesinas, éstas no tienen nada que reivindicar de ese movimiento interburgués.
RR/agosto del 2010
[1] Esta injerencia es un hecho histórico innegable. Sin embargo, hay que tener cuidado en sobreestimar la influencia real de las potencias europeas o de Japón en la época, dada la supremacía alcanzada por la burguesía americana en los asuntos mexicanos (ver RM 117). Por otra parte, es cierto que esos liderazgos buscaban a toda costa provocar las mayores dificultades a sus rivales aliados y, en primer lugar, a los EU, pero estos intentos no iban en el sentido de desplazar a los EU de su traspatio natural sino en el de restarles fuerza en el plano imperialista.
[2] El Partido Liberal Mexicano, proclamó su programa el 1º de julio de 1906.
[3] La COM tenía un programa radical y sindicalista y se orientaba por la lucha de clases, aunque era "apolítica" y proponía la acción directa, el sabotaje y el boicot anarquista
El proletariado chino está mostrando signos de militancia y combatividad en su propio terreno de clase contra el Partido Comunista Chino y los sindicatos estatales. Por desgracia, los sindicalistas occidentales y activistas izquierdistas se están dando cuenta. Igual que en las luchas de los trabajadores polacos de 1980-1981, los trabajadores chinos dieron lugar a huelgas autoorganizadas y protestas contra la empresa, fuera y contra la oficial Federación de Sindicatos de China (All-China Federation of Trade Unions, ACFTU). A partir de mayo de 2010, los trabajadores en las plantas de partes para Honda estallaron una huelga de 2 semanas en la provincia de Guangdong. Los trabajadores eligieron a sus propios representantes entre ellos mismos en asambleas generales (una de sus demandas era que todos los trabajadores debían tener tiempo libre para asistir a estas asambleas durante cada turno).
Notas de trabajo, la revista central de los sindicalistas, las bases sindicales y sus aliados activistas izquierdistas, escribió un artículo de portada relativa a los trabajadores de Honda. El título del artículo, "¿La extensión de las huelgas auto organizadas significan una esperanza para el movimiento obrero en China?" muestra la emoción ante la perspectiva de extensión de un sindicalismo ‘independiente'. Desde el principio, el artículo hace una sorprendente confesión: ".. .la ACFTU en la práctica ha trabajado en consonancia con el Gobierno y los empleadores para imponer la disciplina laboral y mediar en conflictos de gestión de la mano de obra para mantener funcionando sin problemas de producción." Sin embargo, si creemos en los seguidores de Notas de trabajo, esta caracterización sólo se aplica a los sindicatos de empresa en el oeste y sindicatos de Estado en los llamados países ‘socialistas' y otros regímenes autoritarios, pero no a los sindicatos de base, ‘independientes'. Notas de trabajo continúa diciendo, "la resolución pacífica de las huelgas de Honda podrá invitar a la oportunidad de establecer un sistema de real de negociación colectiva en China." Para los reformadores sindicales y sindicalistas ‘independientes', el objetivo de la militancia de la clase trabajadora y órganos autogestionados (asambleas generales, trabajador-delegados, comités de huelga) es el establecimiento de un sistema sindical ‘independiente' para representarlos, el propósito de la lucha de clases es obtener mejores condiciones económicas dentro del sistema sindical ‘independiente'.
La última frase del artículo habla de las esperanzas futuras de los sindicalistas de base: "los aliados de la clase obrera internacional deberían alegrarse." El recuerdo del proletariado polaco es de nostalgia para todo tipo de sindicatos izquierdistas, anarco-sindicalistas y sindicalistas revolucionarios. Para la clase obrera está llena de lecciones. El sindicato polaco Solidaridad fue fundado después de que los trabajadores establecieron órganos de clase: comités de huelga, asambleas generales, delegados de trabajadores. El entorno de los sindicatos estatizados condujo a los trabajadores a rechazar los sindicatos oficiales, pero la mistificación de sindicatos «independientes» y «libres» fue muy fuerte, lo que conduce a la fundación de «Solidaridad». Con el ascenso de «solidaridad», sindicato "independiente" y "libre", la militancia de los trabajadores fue desviada hacia la lucha sindical. La influencia de los órganos de la clase decayó. Dada la similitud de los sindicatos estatizados que existen en China como en Polonia, no es difícil imaginar que la presión de sindicalistas occidentales, activistas izquierdistas y defensores de la democratización de China podrían fortalecer la mistificación sindical independiente y libre entre el proletariado chino. A pesar de esto, la autoorganización y la lucha en su propio terreno de clase por los trabajadores chinos deben reconocerse como una evolución muy positiva.
Hough, 17/7/10.
Los discursos de la clase en el poder sobre el fin de la crisis y la esperanza del crecimiento futuro, se lanzan con el fin de hacer pasar los ataques contra los trabajadores como "males necesarios". Los ataques en contra de los trabajadores de Grecia y España, se extienden hacia el centro de Europa y la tendencia es a que se repitan por todo el mundo.
La burguesía por todo el mundo repite sus ataques, pero también sus trampas son las mismas: lanzar un golpe y mediante sus partidos (de izquierda y derecha) y su aparato sindical (oficial e "independiente"), simulan una lucha que les permita asimilar el coraje y la combatividad obrera y así poder conducir esa fuerza hacia caminos sin salida, desmoralizando, desgastando, abriendo las puertas a la represión, y al final dejando pasar los golpes.
Ante tales ataques el único camino que los trabajadores tienen, es tomar el control de sus luchas, pasando por encima del control de partidos y sindicatos.
Ante los ataques y trampas llevados contra los trabajadores en Francia se han presentado importantes respuestas que resaltan que el camino es el de la lucha unida de todos los trabajadores sin importar profesión o sector productivo.
De forma espontánea, grupos de obreros han convocado a Asambleas Generales (AG) en la Estación de ferrocarriles de Este en París (Gare de l'Est), en la cual, de inicio, se rompen las diferencias que impone la estructura sindical, en ella reflexionan y marcan en colectivo la dirección para la acción. Por la importancia de esta experiencia para la lucha actual en Francia y para el conjunto de los explotados del mundo, reproducimos la hoja-volante que los participantes de esta AG han realizado.
Mantenemos en esta presentación la cita a la siguiente reunión, que dibuja su claridad sobre la necesidad de extender la reflexión y la movilización, y para su mejor comprensión, hemos agregado algunas explicaciones de algunos nombres y siglas.
Por iniciativa de los ferrocarrileros de la Estación del Este y profesores, nos reunimos como 100 empleados (del ferrocarril, la educación, correos, de la PYME agroalimentarias, de la informática), pensionados, desempleados, estudiantes, trabajadores con o sin papeles, sindicalizados o no, la reunión fue el 28 de septiembre y el 5 de octubre para discutir lo de las pensiones y más ampliamente, para hablar de los ataques que sufrimos y de las perspectivas para hacer retroceder al Gobierno.
Hemos sido millones los que protestamos y fuimos a la huelga en las últimas jornadas de acción. El gobierno no ha retrocedido. Sólo un movimiento de masas será capaz de hacerlo. Esta idea ha empezado a abrirse paso en el debate en torno a la huelga ilimitada, general, prorrogable y del bloqueo de la economía...
La forma que tomará el movimiento es nuestro asunto. Nos toca a todos nosotros construirlo formando en nuestros lugares de trabajo comités de huelga y en nuestros barrios Asambleas Generales. Éstas deben reunir a la mayor cantidad posible de trabajadores, coordinados a nivel nacional con delegados elegibles y revocables. Nosotros debemos decidir los medios de acción, las reivindicaciones... Nadie más.
Dejar que los Chérèque (CFDT) ([1]), los Thibault (CGT) ([2]) y compañía decidan en nuestro lugar, es preparase para nuevas derrotas. Chérèque está a favor de las 42 anualidades. No podemos tener confianza en Thibault quien no reivindica el retiro de la ley, cómo olvidarnos que en 2009 él bebía champaña con Sarkozy (presidente de Francia) mientras que miles de nosotros éramos despedidos, dejándonos luchar por separado. Tampoco tenemos confianza en los llamados "radicales". La radicalidad de Mailly (FO) ([3]) estriba en estrechar la mano de Aubry ([4]) en la manifestación, mientras que el partido (socialista) vota por las 42 anualidades. En cuanto a Sur-Solidarios, a la CNT o a la extrema izquierda (Lucha Obrera -de filiación troskista-, Nuevo Partido Anticapitalista), no ofrecen otras perspectivas que la unidad sindical. Es decir, la unidad detrás de aquéllos que quieren negociar con retrocesos.
Si bien ahora se montan en el caballo de la huelga prorrogable, es para evitar ser desbordados. Tener el control de nuestras luchas es como una moneda de cambio para ser admitidos a la mesa de negociaciones... ¿para qué? Para, tal como está escrito en la carta firmada por siete sindicatos de la CFTC ([5]) con Solidario, "hacer escuchar el punto de vista de los sindicatos con el fin de definir un conjunto de medidas justas y eficaces para asegurar la perennidad de las pensiones por sistema de distribución". ¿Se puede creer aunque sea un instante en que puede haber una posible alianza con los que han demolido nuestras pensiones desde 1993, con quienes han llevado a cabo la degradación sistemática de nuestras condiciones de vida y de trabajo?
La única unidad capaz de hacer retroceder a este Gobierno y a las clases dominantes es la unidad desde la base, es unir a los empleados públicos y privados, asalariados y desempleados, jubilados y jóvenes, con o sin papeles, sindicalizados o no, en Asambleas Generales comunes y controlando nosotros mismos nuestras luchas.
Creemos que la retirada de la ley sobre pensiones es el requisito mínimo. Esto no será suficiente. Cientos de miles de trabajadores de edad avanzada ya sobreviven con menos de 700 euros al mes, mientras cientos de miles de jóvenes malviven con el RSA ([6]), cuando tienen, debido a la falta de trabajo. Para millones de nosotros el problema fundamental es ya poder comer, alojarse y poder curarnos. Esto es lo que no queremos.
Sí, los ataques a las pensiones es el árbol que oculta el bosque. Desde el comienzo de la crisis, las clases gobernantes con la ayuda del Estado lanzan a la calle de cientos de miles de trabajadores, suprimen por miles los puestos en los servicios públicos. Y estamos sólo al principio. La crisis continúa y los ataques se harán cada vez más violentos.
Para hacer frente a esta situación, no debemos confiar en los partidos de la izquierda (PS, PCF, PG....). Siempre han administrado fielmente los asuntos de la burguesía sin cuestionar nunca la propiedad privada industrial y financiera, como tampoco la gran propiedad de la tierra. Además, en España como Grecia, es la izquierda la que organiza la ofensiva del capital contra los trabajadores. Para nuestra jubilación, salud, educación, transporte y para no reventar de hambre, los trabajadores deberán acceder a la riqueza producida para satisfacer sus necesidades.
En esta lucha, no deberíamos aparecer como defensores de intereses categoriales, sino los de toda la población trabajadora, incluyendo los pequeños campesinos, pescadores, pequeños artesanos, pequeños comerciantes, los cuales son sumidos en la pobreza con la crisis del capitalismo. Debemos atraerlos y ponernos a la cabeza de todas las luchas para enfrentar mejor al capital.
Somos trabajadores empleados, desempleados, eventuales, sin documentos y cualquiera que sea nuestra nacionalidad, es toda la población trabajadora la que está en el mismo barco.
Cita para discutir en AG interpro:
Martes 12 de octubre a las 6 pm y el miércoles 13 de octubre a las 5 p.m.
Bolsa de trabajo, metro República.
Los trabajadores y eventuales de la AG de interpro de la estación del Este
[email protected] [40]
8 de octubre de 2010.
[1] François Chérèque, líder de la confederación sindical: CFDT (Confederación francesa democrática del trabajo).
[2] Bernard Thibault, secretario de la Confederación General del trabajo (CGT), central sindical cercana al Partido "Comunista" Francés de corte estalinista.
[3] Jean-Claude Mailly, líder de la federación sindical Fuerza obrera (FO).
[4] Martine Aubry, secretaria del Partido Socialista Francés y alcaldesa de Lille.
[5] CFTC: Confederación francesa de trabajadores cristianos.
[6] RSA: Ingresos de solidaridad activa, lo que representan ingresos asistenciales mínimos.
Debido a las recientes inundaciones, millones de personas resultaron afectadas en varios estados del centro y sur de México. Entre ellas decenas de miles perdieron su casa y todas sus pertenencias y cientos de ellas además a sus familiares que fueron arrastrados por la corriente o sepultados bajo el lodo. Según fuentes oficiales las inundaciones fueron provocadas por el "mayor ciclo de lluvia del que se tenga registro en la historia del país. El año pasado, julio había sido el segundo mes más seco del país en 67 años; en 2009, vino a ser el más lluvioso". Junto con las pérdidas materiales y humanas, está la proliferación de enfermedades de las vías respiratorias y gastrointestinales, dermatitis, conjuntivitis, infecciones debidas a heridas, etc.
Al momento en que se dan las inundaciones en México también las hay en otros países de América Latina, en China, la India, el Reino Unido y Rusia, mientras se padece una fuerte sequía en el sur y este de Europa. Estas catástrofes se suman a una larga lista que crece velozmente desde inicios de este siglo e incluye, por ejemplo el terremoto en Haití en el que murieron decenas de miles de personas.
Las tragedias ‘por causas naturales' se hacen cada vez más comunes. Si nos quedamos en la superficie de los hechos coincidiríamos con los discursos de la clase gobernante que dice o que éstas tragedias son debidas a fenómenos sobre los que el hombre no puede tener ningún control o que las tragedias no han podido ser evitadas por malas gestiones de los gobiernos en turno que no hacen nada frente a la realidad del cambio climático. En ambos casos son las ideas que a la burguesía le conviene difundir para esconder la responsabilidad del capitalismo en estas desgracias que se vienen a agregar al conjunto de males que los explotados y los pobres del mundo tenemos que padecer.
Parece paradójico que ante el desarrollo científico y tecnológico alcanzado por la humanidad, padezcamos tanto ante fenómenos naturales. Sin embargo, no lo es porque el capitalismo en decadencia no tiene como función mejorar las condiciones de vida de la población, sino sólo la de mantener las ganancias de la clase capitalista a costa de mayor miseria y calamidades para las clases explotadas. El capitalismo en decadencia obliga a los explotados a construir casas en donde se pueda y con lo que se pueda, es decir, en los terrenos más baratos por peligrosos o en los terrenos que no son reclamados por sus dueños por su inutilidad o inseguridad. Y por eso están las casas de adobe y de lámina al borde de los ríos. Por eso están las casas con cimientos débiles en zonas sísmicas.
Pero los asentamientos irregulares y miserables son sólo una parte del problema que engendra este sistema de explotación. A la burguesía tampoco le importa cómo está afectando al medio ambiente, no le importa si contamina el agua, el aire o produce un cambio climático que ponga en riesgo la vida animal y la del propio hombre.
No podemos esperar que la burguesía haga algo para evitar las catástrofes; por el contrario, las aumenta haciendo de la vida una cuestión de negocio. No le interesa ni el medio ambiente ni los sufrimientos de la gente. Como ejemplo de esto está el más grande ambientalista de la burguesía, el ex presidente de EU Al Gore, que afirmó a principios de octubre en la Cumbre Global sobre Negocios y Medio Ambiente que "es el momento del 'capitalismo sostenible'". Este premio Nobel de la Paz de 2007 cínicamente habla del cambio climático en términos de ganancias monetarias para los empresarios: "la contaminación y sus consecuencias han sido excluidas de forma rutinaria del análisis de costos y ganancias económicos. Hay que incluirlos ya que deberían ser medidos en el análisis de cualquier negocio". Esto no es sorprendente ya que las cumbres ambientalistas nacionales e internacionales son otros momentos de hacer negocios como lo es la venta y compra de emisiones de dióxido de carbono. De esa manera, la XVI Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático del próximo diciembre será otro momento en que la burguesía lucre con la vida del planeta y de la humanidad entera.
¿Por qué habría de importarles a la burguesía los cambios en el medio ambiente y los padecimientos de los explotados si ellos no han sentido frío, hambre y desesperación al ver sus hijos enfermarse?, ¿Por qué habrían de preocuparse si a ellos no se les encoge el estomago y el corazón al saber que no se encuentra trabajo por ninguna parte, y que ahora será peor?
Además de la inestabilidad climática, este verano se ha caracterizado por numerosos accidentes trágicos que son también cada vez más frecuentes y que tienen la misma causa fundamental. La responsabilidad de estos desastres también se encuentra en el sistema capitalista, en su loca carrera por las ganancias que le obliga a producir tan barato como sea posible, lo que deteriora la infraestructura productiva hasta el punto en que se vuelve peligrosa. Es la búsqueda permanentemente de economizar en máquinas, materiales, personal; la sobreexplotación de los recursos sin la menor preocupación por los riesgos para el medio ambiente y, sobre todo con total desprecio por la vida humana.
En Ucrania, un tren con 15 tanques de fósforo amarillo inflamable y muy tóxico se descarriló el 16 de julio. Las válvulas se rompieron en los tanques, que debían haber sido retirados del servicio desde hace cinco años, lanzando una nube tóxica que cubrió 86 kilómetros cuadrados en una zona donde viven más de 11,000 personas. 6,000 requirieron atención médica y 184 de ellas fueron hospitalizadas por intoxicación. A pesar de la contaminación de la tierra y el aire, no se organizó evacuación. El Ministerio de Emergencia había dicho que la situación estaba bajo control. Esto pronto fue refutado por la realidad puesto que residuos de fósforo espontáneamente produjeron llamas el 3 de agosto, poniendo, de nuevo, a la población en riesgo de trastornos de las vías respiratorias y de lesiones mortales. El 3 de agosto, en la misma región de Lviv, una locomotora tiró tres vagones de buque tanque llenos de gasolina, causando un incendio en las proximidades de una refinería y una fábrica de pintura. Una semana antes, en la misma estación, otro tren se descarriló y colisionó con vagones no utilizados.
En Niigata, Japón, el 16 de julio, hubo un terremoto con 9 muertos, mil heridos y más de 1000 viviendas destruidas. Estuvo lejos de causar la misma destrucción que el terremoto de Kobe de 1995 (6.400 muertos, 40.000 heridos, 200.000 casas destruidas), pero causó un incendio en la planta de energía nuclear más grande del mundo. El operador de la Tokyo Electric Power Co (TEPCO) no hizo ningún anuncio durante varias horas después de una fuga de 1.200 litros de agua contaminada con material radioactivo. El Instituto de radio-protección y seguridad nuclear localizó al menos 67 anomalías en el funcionamiento del reactor. TEPCO y un competidor ya han admitido haber ocultado varios accidentes hace algunos meses.
Al final de junio hubo un incendio en una planta de energía nuclear en Alemania del Norte, cerca de Hamburgo, debido a que falló la bomba de agua que rodea al reactor y había una serie de fallas en los extintores de fuego automáticos en el reactor.
Un reciente estudio del Banco Mundial reportó que en China hay muertes prematuras de 400, 000 personas debido a la contaminación del aire (30, 000 de ellas son niños) y debido a la mala calidad de la ventilación en edificios, talleres y fábricas (sin contar las debida a las condiciones de trabajo o manipulación de materiales peligrosos). En las zonas rurales pobres la mala calidad del agua es responsable de 60.000 muertes al año.
El 1 de agosto se derrumbó un puente sobre el río Misisipi. Unos 50 vehículos cayeron al río con un saldo de 5 muertos, 79 heridos y una docena de desaparecidos. Este puente estaba clasificado con necesidad de reparación desde 2005. Las reparaciones en el marco de metal estaban en curso en el momento del evento durante las horas pico de la noche, sin ninguna decisión para interrumpir el flujo de tráfico. EU tiene 756 puentes con una estructura similar de acero, de los cuales al menos el 27% se piensa que está en un estado de deterioro semejante al que se derrumbó.
El 17 de julio en Brasil un avión sobrepasó la pista de aterrizaje húmeda del aeropuerto de Sao Paulo, derrapando a través de una avenida muy transitada antes de chocar con una estación de combustible, causando la muerte de al menos 207 personas, la mayor catástrofe de aviación en la historia de Brasil. La investigación reveló muchas anomalías: la pista había sido reportada peligrosa durante algunos años, demasiado corta para las condiciones de seguridad de aterrizaje, de tráfico muy denso y sin canales de drenaje. Cuatro derrapones ya se habían producido en esa pista en los últimos meses. El día anterior al accidente, el Gobierno se había negado a cerrar la pista de aterrizaje como lo exigían los controladores de tráfico aéreo en el aeropuerto. Además, al avión le faltaba uno de sus inversores de presión, que permite suavizar el aterrizaje.
El personal de aeropuerto de Brasil ya había estado protestando contra el deterioro de sus condiciones de trabajo durante varios años pues para bajar costos, los aviones utilizan combustible más barato, el equipo no es sustituido cuando está deteriorado, cada vez es más denso el tráfico aéreo y menor el número de mecánicos y controladores. Ante tales peligros y contra tales condiciones de trabajo, los controladores aéreos de Curitiba, Manaos y Salvador se fueron a la huelga, espontáneamente, el 30 de marzo. Lanzaron un mensaje a todos los trabajadores en un manifiesto antes de paralizar el servicio: "hemos llegado a los límites de la resistencia humana, nos encontramos sin condiciones para mantener este servicio.. NO TENEMOS NINGUNA CONFIANZA EN NUESTRO EQUIPO, O EN QUIENES Nos dirigen Este manifiesto y la huelga también denunciaron toda la hipocresía de la burguesía de Brasil que trató de ocultar la competencia desenfrenada entre las compañías aéreas, la política de reducción de costos, la sobreventa de boletos, la aglomeración del espacio aéreo, obligar a los controladores de tráfico aéreo y los pilotos de avión a trabajar en condiciones extremas.
La Ley de la Ganancia, vuelve de inmediato a hacer acto de presencia en estas catástrofes y se hace clara la incapacidad de este sistema de cambiar su dinámica destructora. La intensificación de la competencia entre empresas y entre los Estados, es una permanente amenaza para la humanidad. Los progresos de la civilización se han convertido en instrumentos de muerte en manos del capitalismo decadente que, con total desprecio por la vida humana transforma su sistema de producción en momento y lugar de sacrificios mortales. El capitalismo significa desde su decadencia solo destrucción que amenaza a todos los seres que pueblan el planeta, por eso no hay otra alternativa: ¡HAY QUE DESTRUIRLO ANTES QUE DESTRUYA EL PLANETA ENTERO!
CCI / Octubre de 2010
Recibimos un artículo del camarada JDA, que pertenece al grupo "Política Obrera", en el cual denuncia el accionar de la empresa minera en contra de los trabajadores pero, sobre todo, enfatiza el papel antiobrero declarado del Sindicato nacional de trabajadores mineros, metalúrgicos y similares de la República Mexicana (SNTMMSRM) que ha mantenido por años una supuesta "huelga" de los trabajadores y que en realidad se ha traducido en golpes permanentes a estos últimos. Además, expresa una posición muy clara en cuanto a la ideología sindical misma que domina todavía a muchos trabajadores y que los mantiene atados a ese instrumento de control estatal que es el sindicato. Por otro lado, hay algunas expresiones en el texto referidas a la "lucha reformista", o a la necesidad de llevar las "luchas a una forma superior", que se refieren directamente con el carácter que tienen las luchas de resistencia de los trabajadores y de la relación entre lucha económica y política, ese argumento, nos parece no son muy claras para explicar la dinámica que sigue la lucha proletaria, pero sólo lo señalamos sin desarrollar, en tanto merecen un tratamiento aparte y que en este espacio no es posible asumir, en cambio nos importa saludar el esfuerzo para reflexionar y tomar una postura ante los problemas que enfrenta la clase obrera.
En fin, los compañeros son muy claros en que su motivación "es lograr la unidad del movimiento obrero; su autonomía política, ideológica y organizativa" de la clase obrera; un afán que compartimos completamente con Política Obrera por lo que saludamos su trabajo reflexivo y su disposición abierta a la discusión.
RM
El conflicto entre los obreros mineros y los capitalistas de esa industria, particularmente con los de Industrial Minera México, Grupo México o Southern Cooper Co., como ahora se llama, es relativamente viejo. Es decir, se inició cuando el sindicato minero-metalúrgico primero le pidió, después le exigió y finalmente le arrebató (a través de una huelga en todas sus minas y plantas metalúrgicas) a la empresa Grupo México 55 millones de dólares, que ésta le debía al sindicato de cuando la compra por parte de Industrial Minera México (antes ASARCO) de la mina de Cananea al gobierno mexicano.
En esa ocasión, la relativamente nueva Industrial Minera México, que se había formado en 1978, a raíz de la compra de un grupo de capitalistas mexicanos encabezados por el Sr. Germán Larrea, de los bienes en México, de la empresa norteamericana ASARCO (American Smelting and Refining Company), concursó en 1990 por la compra de la mina de Cananea, pero como el dinero no le alcanzaba, le pidió dinero prestado al sindicato, en esa época encabezado por el ilustre rufián sindical Napoleón Gómez Sada, quien ni tardo ni perezoso, como siempre que se trataba de complacer a los capitalistas, tomó dinero de los fondos sindicales para apoyar a los empresarios mexicanos. Un préstamo sin fecha de pago y lo más seguro a fondo perdido.
Como haya sido, el asunto es que, el reclamo de ese dinero creó un distanciamiento irreconciliable entre la empresa Grupo México, el Gobierno de México y el comité ejecutivo del sindicato minero, encabezado ya en esos momentos por Napoleón Gómez Urrutia, heredero de su padre Napoleón Gómez Sada. Después de esos acontecimientos, vino la tragedia en la mina Pasta de Conchos dónde murieron 65 mineros debido a las condiciones de inseguridad con las que se trabajaba en dicha mina propiedad del Grupo México. A raíz de esa situación, el sindicato de mineros demandó mejores condiciones de trabajo, demanda que concluyó con el estallamiento de una huelga bastante generalizada en diversas empresas minero metalúrgicas del país en el 2007. Varias de esas huelgas se levantaron de diversas maneras, la mayoría con saldo negativo para los obreros y al final sólo quedaron 3 empresas del Grupo México en huelga: la mina de Cananea, la mina de Taxco y la de Sombrerete. Huelgas que han durado hasta la fecha.
La lucha de estos últimos años de los obreros mineros metalúrgicos, particularmente la de los 3 centros de trabajo que todavía continúan en huelga, nos permite ver la difícil situación por la que pasa el movimiento obrero en México. Los obreros, atrapados en la lucha sindical, están a merced de los dirigentes sindicales que voluntariamente (la mayoría) o involuntariamente sirven a los intereses de los capitalistas. No se necesita ser muy perspicaz para darse cuenta de que la huelga de los mineros de Cananea, Sombrerete y Taxco, a quién finalmente benefició es a los capitalistas del Grupo México. Una huelga no debería durar tanto tiempo, desde el punto de vista de los trabajadores. Sobretodo sabiendo cómo se las gastan los capitalistas y su Estado. Sabiendo que recurren a mil y una jugarretas legales. Sabiendo que tienen la ventaja en todos los sentidos, pues tienen el poder del Estado en sus manos. Sabiendo que por lo tanto, tienen en sus manos el arma del despido masivo. Arma a la que recurren de manera constante (Compañía de Luz, Goodyear Oxo, etc.) y la cual ya aplicaron por enésima vez a los mineros, en particular a los de Cananea y Nacozari, que en 25 años han vivido esa experiencia por lo menos 3 veces. Además, hay que comentar que la huelga estalló en el momento en que la crisis económica se agudizó, todo 2007, 2008 y 2009, cuando los precios de los metales en general bajaron. Ahora que otra vez el precio se ha recuperado con creces, quieren reabrir las minas. Lo hacen bajo el expediente del despido masivo. El tinglado está muy bien montado y Gómez Urrutía muy bien cobijado. Tan es así que sale en la tele y los periódicos firmando contratos colectivos con empresas muy importantes.
Pero el problema de los obreros mineros; de todos los obreros del país y su movimiento no sólo son los dirigentes sindicales, que a fin de cuentas van a apoyar a los capitalistas que más les convenga. El problema es la lucha sindical en sí misma, la cual por su propia naturaleza los lleva a no poder avanzar en su emancipación y por el contario los somete cada vez más al yugo capitalista. La lucha sindical mantiene a los obreros sometidos a la legalidad capitalista, a la ideología, la política y la organización política burguesas. Los mantiene sin entender que todos y cada uno de los patrones de México y el mundo forman una misma y única clase social, la clase de los capitalistas que los oprime y los explota. Los mantiene sin comprender que el Estado y el gobierno son un instrumento de los capitalistas para mantener su dominio político y económico.
Los obreros mexicanos en general no han entendido que todos los obreros de cualquier raza, nacionalidad o especialidad, forman una misma y única clase, que tienen los mismos intereses y enfrentan a los mismos enemigos. Que por tanto deben desligarse del sindicalismo y la lucha reformista, llevando sus luchas a una forma superior, a la forma de lucha comunista, que dejando atrás los límites de la legalidad y formas capitalistas, consiste en combinar las diferentes formas de lucha (no siempre la huelga es la forma más conveniente), en pasar con habilidad de una a otra, en elevar constantemente la conciencia de los obreros, en lograr su autonomía y ampliar el área de sus acciones colectivas. Implicando en cada lucha a obreros de distintas fábricas y sectores. Eliminando la división gremial o sindical. Hay acciones ofensivas y defensivas. Tenemos que saber cuándo y como enfrentar cada situación y saber que determinada forma de lucha aplicar en ese determinado momento.
Lo importante es lograr la unidad del movimiento obrero; su autonomía política, ideológica y organizativa. Las huelgas de los mineros en general y las de Taxco, Sombrerete y Cananea han logrado todo lo contrario: la desmovilización y la desorganización de los obreros.
JDA / 13 de septiembre de 2010
La toma de posición que sigue es el producto de las discusiones y colaboraciones mantenidas entre el CREE y la CCI, a las que se ha unido la Red de Solidaridad de los trabajadores de AFEMA-Alicante. Pretende ser una respuesta colectiva ante el 29-S y lo que es más importante: LA NECESIDAD DE TOMAR LA LUCHA EN NUESTRAS MANOS visto el sabotaje sindical. Los firmantes también llaman a todos los compañeros, colectivos y grupos que se sientan identificados con este esfuerzo a unirse a él.
Desde que en junio Toxo Fernández (CCOO) y Cándido Méndez (UGT) clamaran a viva voz la convocatoria de Huelga General para el 29 de septiembre, hemos venido sufriendo una campaña ideologizante a favor de la misma orquestada desde todos los sectores que se reclaman del manido título de "izquierda". La campaña nos ha vapuleado para que participemos en una Huelga presentada en términos maniqueos con ánimo de no dar cabida al espíritu crítico: o estás radicalmente a favor, o estás radicalmente en contra. Así nos engañan y estafan los siervos del capital y sus correligionaros "izquierdistas".
Pretenden silenciarnos para engañarse e intentar no recordar los años de delación y aplastamiento del movimiento obrero. Los sindicatos y sus compañeros de viaje no desean escuchar de nuestra voz que la convocatoria será un fracaso. Piensan que el descontento obrero es más que suficiente para impulsar la Huelga General y que las esperanzas de la clase trabajadora siguen cifradas en su oportuna intervención. Nosotros debemos responder por la defensa acérrima de nuestros intereses de clase y no dejarnos embaucar por aquellos al servicio del Capital que nos aherroja con sus cadenas.
Antes de que el ejecutivo Zapatero diera a conocer el decretazo; el daño estaba hecho: en febrero de este año se habían impulsado medidas dirigidas a la supresión de las jubilaciones y reformas en la negociación colectiva favorables a la congelación o reducción de salarios. Mientras tanto, los sindicatos negociaban cómodamente con el Gobierno y la patronal el que fuera aborto de Reforma Laboral. En todos los países se han sucedido negociaciones de este tipo pues, en el marco de la crisis estructural del capitalismo, los Estados (europeos, sobre todo) recurrieron al crédito para intentar reflotar el colapsado sistema financiero.
La deuda contraída les ha obligado, por mediación del FMI y el BCE, a desarrollar baterías de medidas antiobreras que se lleven por delante las pírricas conquistas sociales logradas tras años de combate.
Antes que el occidente "noticiable", Rumanía o Eslovenia llevaban varios años sometidos a las contrapartidas de los préstamos del FMI. Más tarde, en Grecia, se descubrió que la "contabilidad creativa" y las reevaluaciones de su deuda pública habían ocultado la verdad sobre una galopante crisis fiscal que superaba todo lo imaginable. El FMI y la Unión Europea salieron de pesca y capturaron todo un país al borde la banca rota. Un préstamo de 30.000 millones de euros a un interés del 5% catapultaba al país heleno a las primeras páginas de los rotativos de todo el mundo. El Gobierno Papandreu (Partido Socialista Griego, presidente de la Internacional Socialista) desarrolló un "Plan de Ajuste" que despertó al proletariado griego de su letargo y le hizo reaccionar. La clase trabajadora y los sectores populares salieron a responder al gobierno "socialista" con la lucha. Y hasta el día de hoy, ésta no ha cesado.
Los destinos de la clase trabajadora griega y el resto de obreros del mundo se unen por el vértice. Ella dio el primer paso y nosotros debemos continuar su obra. Pero, en los caminos encontrados, los sindicatos ponen piedras para impedir el avance. ¡Se han sucedido doce huelgas generales! A veces salen los trabajadores del sector público llamados por su sindicato; otras veces, los del privado. De vez en cuando, se encuentran ambos en las calles. Otras veces, renuncian todos y convocan los sindicatos anarcosindicalistas. ¡Y así una vez y otra! Papandreu, mientras tanto, ha anunciado que las medidas son insuficientes y que se deben desarrollar más y más contundentes. Ante tal disgregación de fuerzas, no puede por menos que sentirse confiado.
En Grecia, los sindicatos tienen verdadero poder sobre los trabajadores; y, en tiempos agitados, saben sacar provecho. El repunte de las luchas obreras a escala internacional tiene mucho que ver con la valerosa actuación de los trabajadores griegos; que, sin embargo, son sistemáticamente llevados por el camino de la indefensión por los sindicatos y partidos del capital. La disgregación de la unidad obrera frente al capital es absolutamente lesiva para la clase obrera a escala internacional; pero también es el terreno del cual se nutren los sindicatos: el sindicalismo es acicate de nuestras dificultades de autoorganización y se alimenta de esas mismas dificultades.
Esta situación se repite en todos aquellos países en los que miremos. En Sudáfrica, 1,3 millones de trabajadores del sector público proclamaron la Huelga indefinida, alentada por los sindicatos. Días después, los mismos sindicatos que llamaron a las calles con todo el arrojo del mundo a los trabajadores se echaron hacia atrás y proclamaron el fin de la Huelga y la vuelta a trabajar. En Francia, son dos Huelgas Generales las que hemos vivido. Ambas, desconectadas gracias a la infiltración sindical en las mismas. Estériles desfiles militares que no conducen a nada. En Tekel, Turquía, bien sabían los trabajadores que no podrían fiarse de los sindicatos. Llevaron su lucha autónoma ajenos a los sindicatos, pero estos acabaron por infiltrarse y echar por tierra las reivindicaciones. Algunos compañeros de Tekel están viajando por Europa dando a conocer tales acontecimientos para que, entre todos, saquemos una lección clave: LOS SINDICATOS PERTENECEN Y SIRVEN AL CAPITAL.
El ejemplo del Estado español no es, a este respecto, menos aclaratorio. A finales de junio, vivimos una grandísima lucha obrera: los Trabajadores del Metro de Madrid decían ¡NO! a la ruptura unilateral del Convenio Colectivo por parte de la dirección de Metro y la Comunidad Autónoma madrileña. La Asamblea se plantaba y anunciaba Huelga total sin atender a los servicios mínimos que habían sido impuestos. ¡Dos días de parálisis total en Madrid! La campaña ideológica de difamación, calumnia y criminalización de los valerosos compañeros fue absolutamente atroz. Tras dos días, los trabajadores mismos se hicieron eco de esa criminalización y anunciaron la vuelta de los servicios mínimos. El ejercicio de autoorganización se detuvo en ese mismo punto. Los sindicatos tomaron la Asamblea y lograron forzar la negociación con la dirección de Metro. El conflicto sigue sin resolverse y, gracias a los sindicatos, la lucha ha quedado definitivamente empantanada.
La solidaridad obrera con los trabajadores del Metro de Madrid fue inmediata, pero aún débil e insuficiente. El ejemplo no se extendió y el combate quedó aislado. La articulación con otras luchas parciales y la contrainformación no fueron consideradas como primordiales; y, pese a todo, los trabajadores del Metro de Madrid nos enseñan el ejemplo de cómo la clase obrera se debe de organizar en su pugna continua contra el capital y el patrón.
Cuando Zapatero informó sobre la batería de medidas de reducción del déficit en el Estado español, Comisiones Obreras y UGT reaccionaron permitiendo al Ejecutivo que se explicara. Cuando éste se explicó, vieron las orejas al lobo y comenzaron su labor de desmovilización. Las míseras condiciones de antes (alto paro incluso en periodos de "crecimiento", pensiones pírricas, dificultades de acceso a las ayudas por parte del trabajador agrario, subcontratación y precarización galopantes), son las "conquistas a recuperar" de ahora. Los muebles ya se habían mojado, el problema es que ahora se los llevaba la corriente.
Quisieron hacernos creer que habían cambiado de chaqueta y de lado de la barricada y, para "responder" al Ejecutivo llamaron a todos los funcionarios a una jornada de Huelga de 24 horas el 8 de junio. ¡Clamorosa opereta de baja estofa! Bien orquestada en connivencia con el Gobierno del PSOE, la Huelga ni hizo mucho ruido ni causó mucho daño a las estructuras públicas del Estado. Ante tamaño despropósito, ¿qué hicieron esas fuerzas de la izquierda que dicen ser los valedores de nuestra causa? ¡Apoyaron sin más! ¡Todos a una en semejante pantomima!
El fracaso de la Huelga al que ellos mismos contribuyeron estaba destinado a sembrar la desmoralización y la pasividad en nuestras filas, agravado a posteriori con una convocatoria de Huelga General ¡con la Reforma Laboral previamente aprobada y aplicada!
¿Qué alternativas nos proponen aquellos "radicales" e "izquierdistas" ante todos estos acontecimientos? Nada en absoluto. Su actuación respecto al 29-S es un fiel retrato de la "alternativa" que ellos dicen representar. Emplean la convocatoria de Huelga General como vehículo para sus propias pretensiones, y se valen de la clase trabajadora como carne de cañón en sus cuadros organizativos. Creen poder sacarnos de nuestra miserable condición si se ponen a nuestra cabeza y dirección. ¡Mienten! Dicen hablar en nuestro nombre. ¡Mienten! La clase trabajadora no necesita que nadie hable ni actúe por ella, ella habla todos los días por sí misma. Y a la monótona letanía de los correligionarios "izquierdistas" del capitalismo que sólo saben decir "Huelga General", ella dirá: "¡Estamos cansados de vosotros, dejadnos hacer!". "¡Somos una clase, tenemos unos mismos intereses; no sembréis la división con vuestras siglas y vuestra política radical de palabra y burguesa en la praxis!"
Ése es el camino a seguir por la clase trabajadora, el camino de la solidaridad de clase, de nuestra unidad y autonomía organizativa. Nos obligan a sumarnos individualmente a la Huelga porque no somos sino otro número más. Cifran su victoria en el número de embaucados en su juego. ¡Hay que reaccionar! Cada par de manos que ayudan al sindicalismo o partidismo burgués, son unas manos en el cuello del trabajador. ¿Quieren Huelga? ¡Pues Huelga! Desde hoy mismo, debemos empezar a organizar asambleas de todos los trabajadores de una misma empresa o fábrica. Debatir sobre los problemas que tenemos en nuestros puestos de trabajo. Entablar contactos unos con otros, conocernos, ir tejiendo esa red llamada solidaridad clasista.
● Asambleas abiertas a todo el mundo para plantear un polo alternativo y crítico.
● Promoción de piquetes informativos de estas mismas asambleas.
● Fomento, extensión y articulación de las luchas parciales entre sí.
¡En camino hacia la salida de nuestra penosa situación: la Revolución Proletaria Mundial!
● Colectivo Revolucionario Espartaquista Estudiantil: [email protected] [42]
● Corriente Comunista Internacional: [email protected] [43]
● Red de Solidaridad de los trabajadores de AFEMA-Alicante: [email protected] [44]
Hoja distribuida por la sección de la Corriente Comunista Internacional en España
"Si quieren matar al presidente, aquí está: mátenme si les da la gana", así se plantó, sacando el pecho y ofreciendo el corazón, Eduardo Correa, presidente de Ecuador, ante un amotinamiento de cientos de policías que se habían apoderado de un regimiento de policía y a quienes fue a buscar el bravucón metiéndose él mismo en el edificio dando manotazos y sombrerazos a diestra y siniestra en medio de la protesta de algunos sectores policiacos y militares por la nueva ley de servicio público que un día antes aprobó la Asamblea Nacional y la cual reduce prestaciones y privilegios a los uniformados. Todo esto televisado en vivo y en directo por los media nacionales e internacionales que reprodujeron minuto a minuto el espectáculo a la vez que daban cuenta de las reacciones diplomáticas (ya sabemos que todos los gobiernos reaccionan "en el buen sentido" aunque estén implicados hasta las manitas) de los principales países del mundo y en particular de la región cuyas condenas al llamado intento de golpe de Estado resonaron tan fuerte, dicen, que ello obligó a los gorilas a desistir. La situación se dramatizó tanto que incluso se habló de un peligro de muerte real para Correa quien no se cansaba de repetir desde el hospital a donde fue llevado de emergencia que "de aquí salgo como cadáver o como presidente"; incluso, para que no hubiera lugar a dudas el Estado ecuatoriano entregó a la prensa mundial algunas grabaciones de las comunicaciones entre los amotinados donde se planteaba la necesidad de matar al presidente. En cuanto a los instigadores de la intentona se habló muy fuerte desde el principio de la intromisión de los EU, recordándose que fueron ellos los que estuvieron detrás de otros intentos de este tipo como pasó en 2002, en Venezuela; en 2008, en Bolivia; en 2009, en Honduras y ahora en Ecuador.
Es verdad que, como ya lo hemos demostrado en otras ocasiones, la región de América Latina ha sido terreno de múltiples disputas imperialistas y, en particular, se ha visto afectada en los últimos años por el intento de los EU de retomar su iniciativa en un contexto de debilitamiento de su liderazgo a nivel mundial y en particular en la región de América Latina y sobre todo en Centroamérica frente al avance del Estado venezolano con su "franquicia" del "Socialismo del Siglo XXI", pero también de otros polos capitalistas importantes en el área como Brasil que, a pesar de considerarse muy cercano a la burguesía norteamericana, también hace valer sus propias veleidades imperialistas. Ya vimos cómo, por ejemplo, este enfrentamiento ya cobró la cabeza del expresidente Zelaya en Honduras en el 2009, quien, como Correa es un abierto promotor del chavismo en Latinoamérica. Hay que recordar, los últimos conflictos imperialistas protagonizados entre Ecuador, Colombia y Venezuela, con ocasión del bombardeo por parte de Colombia al campamento guerrillero de las FARC en Ecuador a principios del 2008. Efectivamente, esta pugna existe en la región pero no se trata, en modo alguno, de una lucha entre la derecha internacional contra la izquierda continental defensora de los oprimidos y tampoco de golpes a los países "donde las urnas han permitido el desarrollo de proyectos nacionalistas y populares" como gusta decir a toda clase de ideólogos burgueses que pululan en el ala de izquierda, e izquierdista, de la burguesía.
En este contexto de divisiones y conflictos internos en el seno de la burguesía (y que tienen necesariamente ramificaciones imperialistas internacionales), al parecer, por los datos que se han escapado de la prensa, la fracción de Correa al tanto de las intrigas de sus congéneres capitalistas de bandos contrarios dentro del Estado alentó y aprovechó el amotinamiento para adelantarse a cualquier posible intento real de un golpe de Estado por parte de los grupos burgueses rivales que no despreciarían una oferta seria en este sentido sobre todo si se considera el creciente malestar que les provoca la posibilidad de que, mediante modificaciones constitucionales (ya adelantadas en el 2008), al estilo chavista, el actual mandatario podría volver a postularse para otro periodo de gobierno. De este modo, la fracción de Correa se beneficiaría al jalar la cobija a los grupos rivales agazapados como se vio efectivamente cuando algunos personajes se fueron de bruces tratando de aprovechar la situación para promover la destitución de Correa y quienes fueron inmediatamente ubicados y sometidos. Este escenario es ilustrado por el desarrollo que tuvieron los acontecimientos y que se parecían más a un guión teatral o de cine. En efecto, primero hay que destacar el hecho atípico completamente de que sea un sector de la policía y no el ejército el que intentara "derrocar" a Correa; luego, que fuera el mismo presidente el que se encargara de enfrentar a los rebeldes en lugar de enviar, como se hace en estos casos, al comandante de policía o a su ministro del interior, lo que deja ver que, en realidad buscaba azuzar a los rebeldes para darle credibilidad al "show mediático", como lo calificaron Lucio Gutiérrez (expresidente, 2002-2005) y algunos partidos políticos, enemigos de Correa y quienes además denunciaron que tras el show estaba no sólo el presidente sino también Hugo Chávez, presidente de Venezuela, quien fue el primero en defender a su compinche como si ya hubiera sabido que se produciría el evento y se precipitó de manera inmediatista poniendo en riesgo la credibilidad del golpe.
Este ajuste de cuentas entre las fracciones de la burguesía lleva consigo inevitablemente afectaciones a los trabajadores quienes en primer lugar tienen que soportar toda la propaganda ideológica que los convoca a "defender la democracia", es decir el método más eficaz de la dictadura burguesa y a la "unidad nacional", es decir, el marco por excelencia del dominio del capital para realizar la explotación de sus esclavos asalariados. Como en otros casos, son las principales artimañas de la burguesía para conseguir que la clase obrera identifique sus intereses con la defensa de los "verdaderos intereses nacionales" que serían propiedad "de todos". Pero también hay consecuencias al nivel económico pues con el cuento del espantajo del "ataque al gobierno del pueblo" se justifican toda suerte de medidas contra el empleo y los salarios y, en fin, se prepara el terreno, también para perfeccionar las medidas y aumentar los recursos de control social y político contra el proletariado y sus organizaciones políticas. De esto hay ejemplos de sobra por el mundo y, en particular, en los regímenes autoproclamados "populares", "revolucionarios" o de "izquierda", como en Cuba, Venezuela, etc., y donde, además, el gobierno embarca a los trabajadores en una campaña guerrerista contra el "enemigo exterior" (EUA, etc.), como una forma de desviar la atención de las masas de sus problemas reales cotidianos (desabastecimiento, delincuencia, desempleo, ataques a los salarios, etc.) y de buscar ganarse el apoyo de las masas explotadas y oprimidas por él mismo.
Que sea real o no el intento de golpe de Estado a Correa no importa tanto a la clase obrera sino el hecho de las consecuencias que trae aparejadas en cuanto al ataque a sus condiciones de vida y de trabajo. En ese sentido, le incumbe estar alerta para ubicar las pugnas interburguesas y sobre todo las trampas que uno y otro bando capitalista se empeña en armar siempre contra el proletariado, el cual es en última instancia el enemigo real de todas las fracciones de la clase dominante.
RR / Octubre-2010,
El 5 de agosto la mina de cobre de San José en Copiapó, al norte de Chile, sufrió un derrumbe que dejó atrapados a 33 mineros a 700 metros de profundidad. Después de 17 días del accidente los mineros estaban ya casi dados por muertos, la insistencia de los perforadores los condujo a descubrir que aún estaban con vida pero se avecinaba un difícil rescate. Una enorme campaña mediática se desató a continuación.
El accidente en esta mina no es un rayo en cielo sereno. Se trata de uno más de los millones de accidentes de trabajo que sufre la clase obrera por todo el mundo. La situación va a empeorar porque al capitalismo le importa un bledo la suerte de los explotados. Además, la crisis profunda que se ha desatados desde finales de 2007 y cuya consecuencias peores están aún por delante, van a obligar a cada capitalista a ahorrar en prevención y mantenimiento de la infraestructura y a escatimar gastos en lo que a seguridad se refiere. Bajar sus costos de producción es una condición ineludible so pena de perder competitividad en el mercado. No es casual que vivimos una multiplicación de accidentes cada vez más increíbles: derrame en el Golfo de México con muerte de trabajadores y la destrucción del medio natural, derrame en Hungría de lodo tóxico que causó muerte y llegó hasta el Danubio, explosiones de minas en China, Colombia, México, etc., a todo ello hay que agregar el aumento en los ritmos de trabajo en condicione cada vez menos seguras; en fin, la agudización de la crisis sólo empeorará la situación. Los discursos de la burguesía chilena y de otras regiones de "mejorar la seguridad laboral", son mensajes cínicos que sólo responden al momento. El capital y el trabajo están en constante contradicción y lucha, pretender que el capital se "sensibiliza y humaniza" a partir de estos accidentes es una mera utopía cundo no, una criminal demagogia. El capital se acumula y se amplia sobre la base de la explotación del trabajo asalariado, su naturaleza es producir para la ganancia y tratará siempre sacar hasta la más mínima ventaja con respecto a los trabajadores.
Para nadie es ya un secreto que en la mina de San José se trabajada en condiciones precarias, los mineros ya habían denunciado que el cerro ya no estaba en condiciones de explotación y que la empresa había "reforzado" los túneles con madera y no con metal de alta resistencia. Hoy la izquierda del capital en Chile alza la voz para gritar contra "las condiciones de seguridad precarias" (Isabel Allende del PS), el gobierno en turno de Piñera anuncia "castigo a los dueños de la empresa" y todo el Estado se muestra como defensor de las mejores y más nobles causas... ¡todos son cómplices! Los accidentes no son nuevos y basta con atisbar la historia para recordar numerosos y trágicos accidentes. En 1945, Sewell, VI Región, 354 mineros murieron y una "comisión especial" de los diputados terminó en la nada. El Servicio Nacional de Geología y minería de Chile afirma que "742 personas fallecieron en 650 accidentes ocurridos en faenas mineras entre 1990 y 2005". Es ridículo que hoy el Estado hable de que "ahora sí" habrá mejoras en seguridad cuando en una región como Acatama con 2 mil faenas mineras diarias sólo hay 2 inspectores que vigilan las regulaciones en toda la zona. Si hiciéramos un recorrido por otras regiones del mundo el panorama no es diferente, tal vez sólo superado por China la cual es un rosario de accidentes mineros casi cotidianos.
Salvar 33 vidas humanas es motivo de alegría para todo ser humano, admirar el valor y la resistencia de un grupo de trabajadores en condiciones indecibles mueve todas las fibras emocionales de cualquiera. Sin embargo, la burguesía chilena, con el socorro de sus congéneres de todo el mundo, se han encargado de tergiversar el contenido de los acontecimientos y han presentado este drama humano como un vulgar "talk show", como un acto de "unidad nacional". Veamos algunos aspectos:
-los mineros son una fraccióndel proletariado particularmente solidaria, los riesgos de trabajo, las condiciones de una vida productiva corta y un ritmo de trabajo donde unos dependen de otros, un trabajo de alto riesgo donde nadie permanece al margen cuando un compañero está en aprietos. Ese espíritu permeó a los 33 mineros sepultados bajo toneladas de roca. Sobrevivir como grupo, unidos, no era algo ajeno a su naturaleza. La burguesía y sus ideólogos se han apresurado a presentar eso como el producto de "un líder carismático" o simplemente como resultado de las creencias religiosas de cada minero. Les asusta creer que los explotados son solidarios y capaces de unirse;
-el capitalismo vio una oportunidad, en medio de esta catástrofe que significa la permanencia de este sistema de explotación, para limpiar y humanizar su sistema de miseria. Los Estados mandaron personal, equipos (¡hasta la NASA coloboró!)...¡y cientos de televisoras y reporteros! para edificar una imagen de "solidaridad internacional". Para la burguesía la solidaridad bien puede ser sinónimo de caridad o de simple "ayuda material". La clase obrera desarrolla la solidaridad en y por la lucha, la lucha por acabar con estas relaciones de explotación. Esta esencia esta concentrada en la vieja consigna del movimiento obrero: ¡Proletarios de todos los países, uníos!;
-cada vez que salía un minero a la superficie, los medios transmitían el himno nacional de Chile en medio de las lágrimas de alivio de los rescatados y sus familias. La burguesía aprovecha las tragedias para reforzar su Estado nacional el cual no es otra cosa que el Estado de los capitalistas, es decir, de los mismos responsables de las tragedias. No olvidemos cómo después del 11 de septiembre de 2001 en EUA, en cada casa había una bandera norteamericana y en cada evento de los medios se podía escuchar el himno nacional o "god bless America". Nos quieren hacer olvidar que los trabajadores no tenemos patria y que cada vez que apuntalamos el Estado nacional estamos apuntalando a nuestros explotadores. Explotados y explotadores no formamos una unidad, sino una contradicción, una lucha donde el Estado está siempre del lado de los patrones;
-La burguesía festeja "la vida" cuando sigue sembrando la muerte y la miseria por todo el mundo. En un espectáculo de cinismo sin nombre, todos los medios de comunicación, con reporteros vestidos de mineros, se han lanzado a "festejar la hazaña de vida". Por un momento nos quieren hacer olvidar la miseria que mata, el desempleo que destruye, la guerra que aniquila y una naturaleza que languidece al punto de extinción, todo ello producto de una sistema de explotación que está a la raíz de este mismo accidente.
En medio de una ambiente pesimista, sin futuro, la noticia del rescate nos la presentan como un bálsamo. La verdadera solución no está en exigir una "reforma laboral o de seguridad", el verdadero bálsamo está en la construcción de una solución radical, en la eliminación de estas relaciones de explotación. La revolución comunista mundial sigue planteada en la historia.
Marsán. 14-10-10
Con este artículo terminamos la serie en la que hemos abordado los problemas de la revolución de independencia del siglo XIX y de la guerra civil de principios del siglo XX, ambas lideradas por la burguesía aunque con objetivos diferentes como lo hemos demostrado. Esta posición proletaria tiene necesariamente que avanzar a contracorriente de la campaña oficial que "celebra" los 200 y 100 años de tales hechos. El objetivo central de estos artículos ha sido mostrar que la historia moderna de México no es un asunto particular de un país, sino responde al desarrollo y la dinámica mundial del capitalismo. Nuestra pretensión no fue ni dar continuidad a la apología que las plumas a sueldo del capital dieron vuelo durante todo este año, pero tampoco glorificar, desde un tono contestatario, a algunos momentos o personajes, como lo han hecho diversas publicaciones del aparato de izquierda del capital. La mistificación de la historia, como lo hacen los historiadores oficiales o los que se presentan como "críticos", es vital para la burguesía porque en su falsificación encuentra argumentos para justificar la existencia del sistema de explotación y anclar argumentos para promover el nacionalismo y la confianza a las instituciones o los símbolos patrios. Al evitar el análisis y la crítica de la historia, se define al presente como el producto de la acción de los héroes y como fin de los conflictos sociales, buscando con ello que los trabajadores no se reconozcan como la única clase capaz de transformar radicalmente al capitalismo. Por eso cuando Marx habla sobre la historia del hombre en La Ideología Alemana, nos explica que: "...casi toda la ideología se reduce o a una concepción falseada de la historia o a una abstracción completa de ella..."; no nos extrañan por eso las ensordecedoras campañas sobre el "bicentenario".
En esa comprensión, hay que entender los procesos, reconocer el papel que en cada momento le toca vivir al proletariado de frente a la burguesía y ante las otras clases no explotadoras y sacar las lecciones de ello. Este texto tiene por objetivo analizar si lo que se ha dado en llamar "revolución mexicana" fue verdaderamente una revolución, y si la clase obrera puede tenerla como referencia para su práctica presente. En el pasado número ya hemos avanzado algunos elementos y procuraremos dar continuidad a esos señalamientos.
Hay diversos historiadores que se han preguntado el significado de la guerra civil que tiene lugar en México entre 1910-17, y sus respuestas van desde la aseveración que se trata de "diversas revoluciones", los que lo ven como parte de un "proceso revolucionario" que tiene sus etapas iniciales durante el siglo XIX, hasta la postura, que se pretende radical, y afirma que fue una revolución truncada... Los argumentos que los historiadores resaltan son sin duda importantes para dar el seguimiento de los acontecimientos, empero, hay algo que pocos comprenden: el significado real de la revolución. Bajo un análisis materialista de la historia, el marxismo profundiza en el comportamiento que tiene la dinámica social, reconociendo a la revolución como el proceso que articula las condiciones que permiten la transformación social, por eso es que es posible entender el paso histórico de los Modos de Producción. En ese marco, Marx expone el papel (importante sin duda) de las revoluciones del pasado, aunque apunta: "...las anteriores revoluciones dejaban intacto el modo de actividad", diferenciando por ello a la revolución comunista de las anteriores, en tanto esta ha de ser un cambio radical, que elimine, desde su raíz, el Modo de Producción Capitalista, dado que: "...elimina el trabajo y suprime la dominación de todas las clases..." (La Ideología Alemana). Y si el capitalismo en México toma su dominio desde el siglo XIX, ¿podríamos suponer la existencia de una revolución comandada por la burguesía para eliminar un anticuado sistema político-económico? o ¿acaso la clase obrera, de manera MASIVA y CONCIENTE estuvo al frente de las batallas que se presentan en los años de primera década del siglo XX?
John Reed, que fue un periodista norteamericano de orientación socialista, estuvo en México durante 1911, y siguiendo de forma directa los acontecimientos comenta en Noches mexicanas: "Sí, México se halla sumido en la revuelta y el caos. Más la responsabilidad de ello no recae sobre los peones sin tierra sino los que siembran la inquietud mediante envíos de oro y de armas, es decir sobre las compañías petroleras inglesas y norteamericanas en pugna..." De manera que, aunque es un argumento muy sintético y general, nos entrega elementos para entender que en la guerra civil, la burguesía sí estaba presente, pero su objetivo no era ya acabar con viejas formas de producción, sino que sus intereses económicos y políticos dominaban todo el escenario social, de tal manera que en la mayoría de los grupos armados su presencia la hacía sentir de forma directa, definiéndolo en su plan, sus medios y objetivos, pero también, todos ellos utilizan a las clases y estamentos explotados como simple carne de cañón. Incluso los grupos, como el zapatismo, que expresa el descontento y la desesperación de los campesinos sureños que han sido despojados, no alejan sus anhelos del respeto y la democracia que la burguesía promete. Su respaldo a Madero, primero, y su actuación ingenua posteriormente, nos muestra ya la dificultad para definir un objetivo que critique de forma radical al sistema capitalista. Fuera de ese grupo campesino (no pondremos al Magonismo entre estos grupos en tanto su principal práctica la lleva a cabo antes de que se extienda la revuelta), el resto de las facciones no eran sino fuerzas organizadas por sectores de la burguesía, muy ansiosos por recibir el apoyo económico y político de los EUA.
Y en esa orientación (haciendo un esquema en el que sintetizamos con generalizaciones, sin dejar de reconocer que hay especificidades que requeriría mayor atención) se encuentra desde Madero que para derrocar al gobierno de Díaz busca convencer a las masas de explotados para que entreguen sus vidas a favor de la democracia, a la vez convence a Shell y a la Standard Oil (de Rockefeller) de la ganancia futura que podría obtener con la democracia en México, convencidos por esa promesa lleva a los petroleros a entregar, en 1909, un millón de dólares. Ya establecido en el gobierno Francisco I. Madero, desconoce el acuerdo que había pactado con los grupos de campesinos, como los zapatistas, en cambio a los petroleros texanos les ratifica por 10 años más las concesiones de la zona petrolera de las huastecas. De manera similar es la actuación del constitucionalismo, encabezado por Carranza, que usó la leva (reclutamiento forzado) y el robo para formar y abastecer sus ejércitos, pero también como Madero mantenía como preocupación primaria ganarse la simpatía de la burguesía norteamericana, ante la que se muestra como el más fiel aliado, recuérdese su temor y sumisión expresada por Carranza cuando el suceso conocido como el telegrama Zimmerman, del 17-01-1917... y ni un ápice difiere la práctica del grupo Sonorense, en particular del general Obregón, el cual, luego de asesinar a Carranza y montarse en el gobierno, no tiene mayor preocupación que el de ser reconocido y apoyado por el gobierno norteamericano, por lo cual suscribe los "Tratados de Bucareli", en los que acepta compensar a los ciudadanos norteamericanos por los daños causados por la guerra, sin importar que ese compromiso rompiera la unidad de la burguesía nacional... En fin, que como puede verse no hay una lucha en contra de alguna forma anticuada de producción y organización, sino es una disputa entre grupos de la misma burguesía que ansían ampliar sus ganancias y su presencia dominante en las estructuras del gobierno.
Pero si la práctica de la burguesía a través de sus grupos expresa que no busca ningún objetivo revolucionario, en la actuación de los explotados no se nota tampoco esa orientación.
Hay sin duda entre la gran masa de campesinos despojados un gran descontento por la miseria que soportan y la forma despótica en que son tratados, pero no hay un proyecto que dirija tal fuerza. El partido encabezado por Flores Magón había sido derrotado cuando se derrota la oleada huelguística presente durante 1905-08, de forma que el proletariado se encuentra dispersado, controlado y sin posibilidad de organizarse, eso hace que los campesinos depauperados no encuentren ningún referente y todo su descontento se pierde. No es nada casual que las masas campesinas al adherirse a algún grupo lo describían como "irse a la bola" o a la "cucaracha". La literatura, incluso la más apologética, no deja de reconocer que la incorporación de las masas explotadas a los ejércitos no era un acto reflexivo sino de desesperación (en el mejor de los casos, cuando no era el de la levita). En la obra de Juan Rulfo se presenta un dialogo que puede ser un poco crudo, pero muestra la realidad que se vivía. En la escena un grupo levantado se presenta ante el cacique Pedro Páramo, desarrollando este diálogo:
- Como usté vé, nos hemos levantado en armas.
- ¿Y?
- Y pos eso es todo. ¿Le parece poco?
- ¿Pero porque lo han hecho?
- Pos porque otros lo han hecho también. ¿No lo sabe usté? Aguárdenos tantito a que nos lleguen instrucciones y entonces le averiguamos la causa...
Lo anterior por supuesto es un diálogo imaginado por el autor, pero no se aleja mucho de la realidad, porque al no haber ningún objetivo revolucionario que seguir, las masas explotadas se volvían un simple instrumento de combate que servían a los intereses en disputa de la burguesía.
La respuesta desesperada pero vacía de las masas explotadas mexicanas en 1910-17 nos muestran que no hubo ninguna revolución, pero lo más importante es entender que la única clase capaz de ofrecer un giro a la historia es la clase obrera. En el Manifiesto del Partido Comunista, Marx y Engels explican: "Las capas medias -el pequeño industrial, el pequeño comerciante, el artesano, el campesino-, todas ellas luchan contra la burguesía para salvar de la ruina su existencia como tales capas medias. No son, pues, revolucionarias, sino conservadoras. Más todavía, son reaccionarias, ya que pretenden volver atrás la rueda de la Historia. Son revolucionarias únicamente cuando tienen ante sí la perspectiva de su tránsito inminente al proletariado, defendiendo así no sus intereses presentes, sino sus intereses futuros, cuando abandonan sus propios puntos de vista para adoptar los del proletariado." (las negritas son nuestras).
Más aún, a diferencia de la "bola" cargada de confusión y caos, la experiencia de Rusia en 1917, muestra que la revolución proletaria, es un acto masivo y consciente, que deja atrás las visiones conspirativas en las que interviene sólo una minoría y donde la masa de explotados son pasivos o actores ciegos. A diferencia de los sucesos presentes en México, la clase obrera toma el control de la historia. Trotsky, en La revolución de octubre, narra la forma en que las masas organizan la revolución: "La insurrección fue determinada, por así decirlo para una fecha fija: el 25 de octubre. Y no fue fijada en una sesión secreta, sino abierta y públicamente, y la revolución triunfante se hizo precisamente el 25 de octubre (7 de noviembre) como había sido establecida de antemano..."
Esta experiencia pone de manifiesto la capacidad para transformar la historia por parte de la clase obrera, y esa capacidad es posible por las armas con que cuenta: su conciencia y su organización. Las cuales se construyen a partir de su reflexión colectiva. A diferencia de la incertidumbre que reina en la "bola", la actuación consciente de las masas define el rumbo de la historia. John Reed narra en Los diez días que estremecieron al mundo, la manera en que la reflexión fortalecía la conciencia y la fuerza organizativa de los explotados: "En Petrogrado y en toda Rusia, la esquina de cada calle fue, durante meses, una tribuna pública. En los trenes, en los tranvías, en todas partes brotaba de improviso la discusión..."
Por todo esto, podemos sacar como una lección inmediata el que las masas explotadas no pueden obtener algún beneficio cuando se ponen a la cola de algún bando de la burguesía, por eso la única posibilidad de llevar a cabo una verdadera revolución, se encuentra en la actuación masiva y consciente del proletariado, lo cual implica que la única revolución posible es la revolución comunista.
Tatlin / Octubre-2010.
El 26 de septiembre y el 3 de octubre pasado se realizaron elecciones parlamentarias en Venezuela y Perú respectivamente, independientemente del resultado, estos procesos electorales buscaban arrastrar a los trabajadores tras las banderas de una fracción de sus explotadores, y con ello asegurar un ambiente de sometimiento de los trabajadores y control político de sus pugnas que permitiera asegurar la inversión de capitales principalmente extranjeros.
Es claro que este proceso tiene matices particulares para cada país, pero lo común es que la población cada vez más se muestra escéptica respecto a estos comicios, por lo que en ambos países como ocurre en todos los países del mundo, se generan campañas que intentan convencer a la población y a los trabajadores en particular de la necesidad de participar, por ejemplo en Venezuela, para asegurar los logros de la "revolución bolivariana" o la salida de la crisis, así, a pesar de estar el país bajo una confrontación cada vez más exacerbada, el llamado a votar se hizo en una ambiente donde los medios dejaban la idea que hoy el triunfo de una u otra fracción burguesa chavista u oposicionista, estaba a la orden del día, es decir que uno u otros tenían casi las mismas posibilidades de ganar, por ello la participación de la "ciudadanía" resultaba importante para decidir quién gobernaba.
En Venezuela el oficialismo chavista para aglutinar a sus seguidores utilizaba el temor pues decía que si los "pitiyankis" opositores ganaban, entonces los "logros de la revolución bolivariana" serian destruidos, pero no sólo eso, también para amedrentar a los opositores, amenazó con radicalizar la "revolución", recordando que el bolivarianismo es una "revolución armada". Por su parte los oposicionistas, viendo que debido a la merma de la atención del gobierno a cuestiones de salud, educación, y reparto de alimentos, Chávez estaba perdiendo popularidad incluso en sectores normalmente bastiones del chavismo, se mostraron cada vez más descarados, acusando a Chávez y Cía. de haber hundido al país por lo que era necesario sacar a esos "talibanes" bolivarianos del poder. Esta situación no hace más que preveer que las hostilidades continuarán inevitablemente.
En cuanto a Perú los discursos hipócritas de convencimiento, con bellas frases (tales como lucha contra la pobreza, tecnología, fomento del empleo, etc.) ocultaban la miseria de las masas y las necesidades de inversión y de tratados de libre comercio que demandan el capital y el mercado; a los que se sumó la imposición de una ley que obliga a todos los potenciales votantes a participar en las elecciones so pena de ser castigados con una multa económica.
Ambos procesos electorales están inmersos en un marco fuertemente marcado por la crisis económica y por la descomposición social, política e ideológica del capitalismo en general, eso hace que las tendencias particulares se exacerben; los comicios en estas circunstancias presentan características que las ubica como procesos donde en cada país se pueden ver como un crecimiento de las confrontaciones en el terreno de la más pura violencia; en Perú, por ejemplo, la candidata que se consideraba favorita para ganar la gubernatura de Huánuco Violeta Garría Ramírez, sospechosamente murió en accidente automovilístico, con lo que Perú se suma a los países como España donde a principios de este año con motivo de una convocatoria a elecciones locales un exconsejal "socialista" Isaías Carrasco fue muerto a manos del grupos separatista ETA, o México donde un candidato que se suponía ganaría la gubernatura del Estado de Tamaulipas fue asesinado presuntamente por un grupos de narcotraficantes que tiene asolado la región en su pugna con otros grupos mafiosos, los Zetas, o Filipinas donde 5 candidatos han sido asesinados por ejércitos privados legalizados desde el 2006.
Es claro que siempre en estos procesos electorales individuos carreristas intentan sacar provecho personal y que las diferentes fracciones burguesas intentan candidatear a individuos incondicionales apoyando sus candidaturas con importante sumas de dinero, pensando que luego si su candidato logra imponerse, podrían tener privilegios para sus negocios o fraudes, esto ha sido siempre así, pero en este marco de descomposición tales cuestiones se tornan poco a poco inmanejables y la burguesía tiene a perder el control, aumentando la violencia armada como método para dirimir sus pugnas.
Es cierto que los candidatos como individuos pueden tener aspiraciones políticas y económicas, ligados a una determinada facción de la burguesía, pero son secundarias, lo verdaderamente importante es comprender que las lecciones parlamentarias tienen un objetivo político para la burguesía como clase social en su conjunto tanto nacional como internacional.
Así pues, estas elecciones en Venezuela y en Perú (como igualmente en las presidenciales de Colombia hace un par de meses y otras en el resto del mundo) tienen por objeto encuadrar políticamente a las masas trabajadoras en general y al proletariado en particular en el juego de la política nacional para desviarlas de sus luchas autónomas de clase, a través de la ilusión de que estarán debidamente representadas por los hoy candidatos en contienda, haciéndoles creer que bastaría votar a favor de sus "representantes" para que estos desde la legislatura, cambien la situación de miseria en que viven millones de trabajadores. Algunos ante el hecho de que existen minorías que impugnan este tipo de actos políticos, queriendo ser agudos dicen que no basta con nuestro voto cada determinado periodo, sino que se necesita ser más participativos en las instituciones que la democracia ofrece, es decir igualmente instan a seguir dentro del marco legaloide burgués.
El hecho de que la burguesía se empeñe en gastar inmensas cantidades de dinero se debe entre otras cosas a que está viendo que en el mundo ya hay gérmenes de luchas que intentan rebasar los diques parlamentarios y sindicales, por ello, trata de aislar estos hechos con un cerco informativo, y cuando no puede hacerlo trata de enviar mensajes sobre lecciones de esta luchas manejando más las imágenes de violencia ciega (Grecia, Tekel en Turquía, el metro en Madrid y ahora con las movilizaciones de los franceses contra la reforma en las pensiones, así pues no le interesa que haya una reflexión en el seno de los oprimidos sobre estos métodos de lucha autónomos y por ello más que nunca trata de arrastrar a los trabajadores a métodos típicamente burgueses como las elecciones parlamentarias.
El proletariado no debe dejarse arrastrar por estas confrontaciones. En Venezuela, por ejemplo, debe tener en mente la huelga petrolera contra el gobierno de finales de 2002 inducida por la oposición, donde llegaron a confrontarse obreros contra obreros en las zonas petroleras y en la Zona del Hierro en Guayana, y dejó un saldo de cerca de 20 mil trabajadores despedidos y la solidaridad obrera seriamente debilitada; o la huelga convocada por los patrones en el 2001, que fue aprovechada por éstos para despedir a trabajadores y precarizar aún más las condiciones de trabajo. En Perú, no debe dejarse arrastrar tras una fracción, ni tras el cuento del fraude que lo lleve a aceptar la falsa consiga de "defensa del voto", ni permitir ser carne de cañón en estas rebatingas burguesas, que amenazan con exacerbar sus expresiones de violencia.
Particularmente en Venezuela por ejemplo, en la contienda final que sigue por intentar desplazar al chavismo del poder, la perspectiva para el proletariado es que esas mismas facciones que hoy se confrontan, acentuarán la precariedad, el hambre y la barbarie en las filas obreras y en la población. Ya el chavismo nos ha dado muestra de ello a través de la negación de la discusión de las contrataciones colectivas, de la disminución de los beneficios sociales de los trabajadores formales, de los bajos salarios sin beneficio de trabajadores de cooperativas, de la desmejora o eliminación progresiva de los seguros de salud, de la criminalización de la protesta de los trabajadores, etc. En cuanto a los opositores al chavismo, de llegar de nuevo al poder, proseguirán estos ataques con la excusa de que el régimen chavista dejó en "ruinas la economía"... el cuento de nunca acabar.
En ambos países la única forma de contrarrestar la polarización postelectoral es plantándose en el terreno de clase del proletariado: luchar contra los capitalistas rojos, verdes, blancos o azules etc., en la defensa de sus condiciones de vida y de trabajo. Deben basar los trabajadores sus luchas en genuinas asambleas donde participen elementos de diferentes industrias y empresas; rechazar la consigna del "control obrero" o "defensa de la soberanía nacional", "defensa de la democracia", promovida por los partidos izquierdistas (partidos de lenguaje aparentemente revolucionario, como los de corte trotskista, maoístas, estalinistas, castristas entre otros) y por los sindicatos gobiernistas o pretendidamente independientes, que sólo llevan a la derrota como se ha probado por décadas.
Vania, 18 de octubre 2010.
Adjunto | Tamaño |
---|---|
![]() | 948.11 KB |
Austeridad, desempleo, masacres...
Se avecina el fin de un convulso año y ni Papá Noel ni los Reyes Magos traerán un céntimo de "prosperidad" y "buenas nuevas". El año que viene estará cargado de pesadillas peores de las que hemos vivido en este año. La crisis mundial no está resuelta por más que la burguesía y sus voceros hablen y repitan que "los mercados han ganado confianza", "la reanudación es real, aunque lenta" y demás mentiras que tratan de esconder la realidad de un capitalismo totalmente quebrado. Inglaterra acaba de anunciar el recorte de 500 mil empleos en el sector público, Irlanda deberá poner en marcha medidas de austeridad y despidos nunca antes vividos en ese país. Para que la Unión Europea aprobara el "rescate" de Irlanda, la burguesía de ese país deberá poner en marcha una política de aumento de impuestos y recortes en todos lados, es decir, ataques terribles contra las condiciones de vida de los trabajadores. ¡Como siempre los obreros pagan los platos rotos! El desempleo en España supera los 20.7 % y Zapatero anunció el fin de subsidios al desempleo de larga duración; los ataques contra las condiciones de vida en Francia se han ejecutado, principalmente a través del ataque a las pensiones y a pesar de luchas importantes por parte del proletariado. Francia, segunda economía de Europa, vive una situación donde su juventud está desempleada o con trabajos precarios, lo que la obliga a seguir dependiendo de sus padres. Las nuevas generaciones ya nunca alcanzarán los estándares de vida de la generación que les precede. En la primera potencia mundial, los EUA, el desempleo ronda el 10 % y Obama acaba de anunciar un congelamiento salarial para toda la burocracia federal por dos años. Este panorama en los países desarrollados del capitalismo sólo puede presagiar lo devastador que es la situación para las zonas más pobres del planeta. El desempleo es una amenaza real y latente que atemoriza a grandes masas de trabajadores en todo el mundo, por ello, "Para que la posibilidad de la revolución comunista pueda ganar un terreno significativo en la clase obrera, es necesario que ésta pueda tomar confianza en sus propias fuerzas, y eso pasa por el desarrollo de sus luchas masivas. El enorme ataque que está sufriendo ya a escala internacional debería ser la base objetiva para esas luchas. Sin embargo, la forma principal que está tomando hoy este ataque, los despidos masivos, no favorece, en un primer tiempo, la emergencia de tales movimientos" (Revista Internacional n° 138).
Parecería que el panorama sería completamente pesimista, que no habría salida a la situación, que no habría más remedio que "aguantar lo que venga" y "aceptar los ataques". Sin embargo, una posibilidad empieza a abrirse paso trabajosamente desde lo profundo de la situación social. La lucha de clase, declarada inexistente por intelectuales de la burguesía, empieza a regresar poco a poco a la escena mundial. Un fantasma vuelve a recorrer el mundo, el fantasma de la revolución mundial, pero... "Para que la posibilidad de la revolución comunista pueda ganar un terreno significativo en la clase obrera, es necesario que ésta pueda tomar confianza en sus propias fuerzas, y eso pasa por el desarrollo de sus luchas masivas" (Congreso de RI, sección en Francia de la CCI).
Hoy sólo vemos las primeras escaramuzas, las luchas en España (Vigo, Metro de Madrid, etc.), en Grecia, en Turquía (industrias Tekel), en Francia, en todas ellas la cuestión de la solidaridad, del empezar a recordar que sólo juntos podemos avanzar en el combate, la voluntad de luchar y de incluir a todos los demás, la necesidad de unirnos todos más allá de las categorías, los sectores, las profesiones, es un problema que está ya planteado y cuya solución flota ya en las preocupaciones del proletariado. La burguesía y su aparato (partidos de izquierda y de derecha, sindicatos oficiales e "independientes", los medios de comunicación, sus universidades, etc.), tratarán de borrar nuestra memoria, de deformar el pasado, de prometernos un futuro ligado al sistema. Los sindicatos, principal arma de la burguesía en las empresas, se ponen a la cabeza de las luchas para evitar que el descontento los desborde, para recredibilizarse ante el proletariado. Las luchas recientes,con sus asambleas generales (como en Francia) y los esfuerzos de una minoría para organizarse e intervenir en las luchas, son una expresión de los esfuerzos que realiza la clase obrera para asumir y tomar en sus manos los combates: "Todas estas tendencias que se han manifestado en ciertas luchas desde hace un año señalan que los obreros ya están tan indignados y en cólera contra las medidas que se toman contra ellos o contra sus camaradas que les parece "que ya no se puede dejar hacer" y que es necesario actuar juntos. Esta tendencia ha alcanzado un principio de cuestionamiento de los sindicatos y de sus consignas orientadas hacia el endurecimiento de las luchas pero cada uno por su lado. Por limitada que sea, tal tendencia ya implica un determinado nivel de iniciativa en los obreros, son los primeros pasos que les conducen a tomar las luchas en sus manos" (ídem).
Los trabajadores necesitan de la experiencia de los combates masivos para recuperar la confianza en sus propias fuerzas y para recuperar la memoria colectiva de sus combates pasados. En ese sentido, las minorías segregadas por el proletariado a nivel mundial y que intentan dar a su existencia una forma organizada a nivel internacional, son una expresión no de la "inteligencia" de individuos iluminados, sino la manifestación de una clase colectiva que encarga a una minoría, su minoría, la tarea de difundir y profundizar en el programa de la revolución mundial.
En esta dirección se han reunido en México militantes, minorías simpatizantes de la izquierda comunista, grupos internacionalistas, secciones de la CCI e individuos preocupados por la revolución comunista mundial. La Va reunión Panamericana de Revolución Mundial, sección de la CCI en México, fue un momento de discusión colectiva, de confrontación de argumentos contradictorios en un ambiente fraterno y de confianza. Ha sido un momento importante en la vivencia práctica del internacionalismo y del espíritu proletario. En este número damos cuenta de sus resultados y damos a conocer algunas resoluciones.
La situación histórica demanda de reflexión colectiva, de intervención determinada de las minorías del proletariado en sus luchas e iniciativas. "Lo que está en juego en las luchas de hoy, que manifiestan una evolución significativa, es la acumulación de una combatividad y de un inicio de confianza en si que podrá desembocar en luchas masivas, abriendo entonces una nueva etapa en la dinámica general de la lucha de clase. Hemos de ser muy vigilantes cara a todas las manifestaciones significativas de esta maduración, suscitar los debates. Esto va a la par de la participación al debate en el medio político internacionalista" (Informe sobre Lucha de clases para la Va Panamericana). Tenemos por delante una segura degradación de nuestras condiciones de vida; la lucha de clases regresa poco a poco como la alternativa histórica y la vieja consigna del movimiento obrero de principios del siglo pasado resuena de nuevo en todos los rincones del planeta: ¡socialismo o barbarie!
Diciembre 2010
5ª Conferencia Panamericana de la Corriente Comunista Internacional
A mediados de noviembre del 2010 celebramos nuestra 5ª Conferencia Panamericana a la que asisten las secciones territoriales que la CCI tiene en el continente y, además, varios delegados de otras secciones y del órgano central de nuestra organización. En este tipo de asambleas generales, hacemos balance de las actividades realizadas en los dos años anteriores, relacionadas fundamentalmente a la intervención en nuestra clase y también discutimos acerca de la situación del capitalismo y de la lucha de clases, discusiones que necesariamente se refieren a las orientaciones generales del Congreso internacional de la CCI que es nuestra instancia soberana. En esta ocasión, por primera vez en la región, esta reunión se vio beneficiada por la asistencia de varios grupos y elementos internacionalistas provenientes de varios países del continente. De Brasil: OPOP (Oposición Obrera), Colectivo Labuta; de Ecuador: NDI (Núcleo de Discusión Internacionalista); de Perú: GLP (Grupo de Lucha Proletaria), ORGAP (Organización Anarco Punk) y BMP (Bloque Marxista de Propaganda); de EU: contactos cercanos a la CCI; de México: Política Obrera. Al nivel individual, asistieron varios camaradas que asisten regularmente a nuestras reuniones públicas Y también algunos compañeros de los países mencionados que están en proceso de discusión con vías a la integración a nuestra organización. Esta composición la transformó en una verdadera asamblea internacionalista donde se dio el encuentro de varios grupos políticos e individuos que expresaron las potencialidades presentes del proletariado para romper el aislamiento, para hacer vivir la solidaridad, para luchar por la unidad.
Los informes, preparados con anticipación por la CCI, trataron de varias cuestiones internacionales y nacionales: la lucha de clases internacional, la cuestión de la crisis mundial, las tensiones imperialistas en el mundo y en particular en el continente americano, las actividades de la CCI y de la sección de RM, además del tema de profundización teórica-política relacionada con la función de los revolucionarios. Desde el principio, la reunión decidió por unanimidad privilegiar la discusión de la situación de la lucha de clases para clarificar lo más posible acerca de las condiciones del combate del proletariado y de cómo deben intervenir los revolucionarios dentro de su clase. También se decidió discutir de manera amplia acerca de las actividades generales de la CCI y de la vida interna de RM; igualmente fue puesto en la agenda el punto de la situación nacional de México ya que una de las tareas de esta reunión también tiene que ver con este análisis dado que es el país donde milita la sección territorial de RM. Sobre las discusiones habidas, que fueron en verdad muy animadas y profundas, no podemos sino puntualizar sólo algunos aspectos importantes.
Fue la principal discusión y la que abrió la conferencia provocando un vivo interés de los participantes que prepararon informes y análisis que daban cuenta de la lucha obrera en varios países. Fundamentalmente, la conclusión remarcó que desde el 2003 cuando el proletariado empezó a responder a los ataques de la burguesía después de 15 años de reflujo y retroceso de la conciencia en la clase (provocado por la campaña del "fracaso del comunismo"), las luchas recientes del 2010 desarrolladas sobre todo en Europa (Grecia, España, Francia, Inglaterra, Irlanda...) y parte de Asia (Turquía, India...), se producen después de que los trabajadores sufrieron un cierto shock por los brutales ataques derivados de la crisis económica generalizada del 2007-2008 y expresan un hartazgo y un rechazo a aceptar resignadamente los ataques redoblados del capital. Si bien este cambio en la situación se está produciendo en medio de una confusión y una desorientación sobre cómo luchar, cómo organizar y controlar las luchas y, sobre todo, con muchas ilusiones acerca de los sindicatos que están en primera línea para evitar el desarrollo de una dinámica de lucha obrera auténtica. Se destacó que las asambleas generales que han aparecido expresan un avance en cuanto a la reapropiación de las enseñanzas de sus luchas pasadas para tomar el control de su combate y es necesario redoblar los esfuerzos para que los sindicatos no las desvirtúen o las clonen de manera apócrifa. En el periodo que sigue la respuesta obrera a los ataques económicos va a continuar dado que la crisis se está recrudeciendo y además hay la percepción en los trabajadores de que la situación va a empeorar, sin embargo, el lazo no es mecánico entre los ataques y el aumento de las luchas, además de que todavía es necesario desarrollar una reflexión en las filas obreras acerca de cómo ir a la lucha, cómo controlarla, etc. Todavía hace falta que la clase obrera recobre su confianza y refuerce su identidad de clase, lo que le proporcionará la fuerza para sobrepasar sus confusiones y para ir con más decisión al combate, para decidirse a construir un amplio movimiento masivo que no sólo detenga los ataques sino que se plantee además la perspectiva final de sus luchas.
Estamos apenas presenciando los primeros esfuerzos en este sentido, y aunque ya se han expresado interesantes intentos para desarrollar la solidaridad, o se ha presentado la simultaneidad de luchas lo que posibilita la cuestión de la extensión o la aparición de una nueva generación de obreros que, aunque minoritaria, ha empezado a cuestionar al capitalismo mediante la reflexión y la búsqueda de las posiciones proletarias, esta maduración apenas está en proceso y todavía debe fermentar en el conjunto de la clase y desembocar en las luchas masivas que el proletariado requiere para recobrar la confianza en sí mismo, en su potencia social y en su proyecto histórico.
Esta dinámica es aún muy heterogénea entre el proletariado de Europa más experimentado históricamente y el de los países de la periferia como es el caso de América Latina donde aparte de una falta de experiencia, por ejemplo, en la confrontación con los sindicatos pesan también las campañas nacionalistas y democráticas amén del peso de la descomposición social generalizada que está dislocando a la sociedad y lanzando hacia el proletariado todos sus efectos tóxicos que también influyen en la situación de confusión y desorientación tan acentuadas que experimenta la clase obrera y que le impide hasta ahora desplegar alguna respuesta ante el vendaval de los ataques de la burguesía.
Con todo, las tendencias de la lucha son positivas como lo demuestra, por ejemplo, el despertar del proletariado en los EU (ver artículo en este número) que también ya deja ver su determinación de sumarse a la lucha de sus hermanos de clase en el resto del mundo. Las discusiones fueron muy claras en cuanto a que no puede haber revolución mundial sin el proletariado norteamericano y sus minorías revolucionarias.
La evaluación hecha del desempeño de nuestra organización en su trabajo cotidiano necesariamente se refirió a las dos orientaciones centrales, emanadas de nuestro último congreso internacional, y que guían las actividades del conjunto de la organización, resultando un balance ampliamente positivo:
- el trabajo de apertura hacia los elementos del movimiento obrero que están trabajando en muchas partes del mundo a favor de la clase obrera, se ha realizado de manera regular y se han hecho grandes progresos: hacia el medio internacionalista en América Latina y América del norte; en dirección al medio anarquista específicamente internacionalista; en relación a la nueva generación de proletarios que está cuestionando fuertemente la explotación capitalista; en fin, hacia las expresiones de la lucha obrera que está conociendo en este periodo una cualidad diferente.
- el saneamiento del tejido organizativo ha ocupado grandes energías de los militantes en los dos últimos años, poniendo en el centro el combate al espíritu de círculo: expresado entre otras cosas en roles individualistas, en cierta atomización, en deficiencias en la cultura del debate, en deficiencias en cuanto al trabajo de equipo, etc., opuesto completamente al funcionamiento proletario colectivo y centralizado: basado en lazos sociales de solidaridad, de fraternidad y de confianza necesarios para forjar la unidad de la organización. Este rubro es indispensable para que la CCI sea capaz de cumplir su papel de intervención en general dentro de la clase y en particular en cuanto a la apertura.
La discusión de estos rubros, a pesar de tener un carácter interno de la CCI, se benefició de la participación de los camaradas invitados pues se debatía precisamente acerca de los problemas que aquejan al funcionamiento de la organización política del proletariado y que es necesario conocer para poder construir el futuro partido comunista, y esta problemática no es, ni mucho menos, exclusiva de la CCI, sino que atañe a todos los organismos segregados por el proletariado en cualquier parte del globo. Las resoluciones adoptadas orientan las actividades futuras también en este sentido.
La articulación hecha entre los puntos anteriores y esta cuestión dio a la conferencia un carácter profundamente militante, todos los participantes tenían como preocupación central la clarificación acerca de cuál es el papel de los revolucionarios, cuál es la relación entre la clase y sus minorías, cómo hay que intervenir, etc. Luego de haber analizado la evolución de la lucha de clases, sus dificultades, sus avances, sus necesidades actuales, la conferencia hizo un esfuerzo importante para desarrollar lo más lejos posible la clarificación alrededor de este asunto candente en este periodo histórico. Las posiciones expuestas en las intervenciones permitieron realmente una homogenización de varios conceptos que el movimiento obrero ha destacado como lecciones desde su nacimiento, en particular aquella de que los revolucionarios son una parte, la más clara, del conjunto de la clase y que, en consecuencia, se esfuerza para aportar al avance de su conciencia y de su organización. Este debate también destacó una divergencia alrededor de la cuestión crucial de cómo se concibe el proceso de toma de conciencia de la clase obrera, su capacidad para construir una conciencia comunista de su lucha y sus objetivos históricos y, en consecuencia, de cómo se entiende el papel de los revolucionarios en este proceso; si son parte activa que contribuye desde dentro de su clase o si tienen la función de llevar la conciencia desde fuera dado que la clase tendría problemas para integrar por sí misma una conciencia plena y global de las condiciones de su lucha y de sus objetivos. Una diferencia de análisis perfectamente entendible puesto que se refiere a una cuestión crucial y muy compleja de la relación entre los revolucionarios y su clase. Un debate que no ha terminado y que deberá proseguirse en el periodo que viene, en particular entre la CCI y OPOP ([1]).
En el mismo tenor, aunque esta discusión abordó todos los aspectos clave de la situación nacional: crisis económica, pugnas interburguesas y lucha de clases, lo hizo efectivamente con la intención de clarificar lo mejor posible las condiciones en las que lucha la clase obrera en esta región, desnudando el proceso real de depauperación de los trabajadores, alertando sobre la descomposición social acelerada del sistema y enfatizando acerca de las trampas que tiende la burguesía para evitar que la lucha obrera se desarrolle en su terreno, principalmente vía el sindicalismo y los partidos de la izquierda del capital. Enseguida de este artículo presentamos la resolución sobre la situación nacional que resume este análisis y despeja perspectivas para el siguiente periodo.=
Esta conferencia panamericana no sólo fue un momento importante en la vida de nuestra organización sino que, al mismo tiempo y eso le dio una cualidad nueva, se convirtió desde el inicio no sólo en una verdadera asamblea internacionalista entre proletarios revolucionarios, sino también en un verdadero acto internacional sostenido por varias decenas de camaradas proletarios que, a pesar de las dificultades del idioma (las intervenciones fueron en español, portugués, inglés) encuentran siempre un código común para comunicarse, el lenguaje de la lucha de la clase obrera; de esta manera responden a las exigencias de su clase: la necesidad de hacer vivir la cultura de la discusión abierta y fraterna para clarificar sus posiciones y avanzar en la tendencia que anima al movimiento obrero, la lucha por la conciencia y la unidad.
Aún si se trata de un esfuerzo modesto todavía, en perspectiva debe considerarse como un acontecimiento sin precedentes y de talla histórica en esta región que expresa no sólo el desarrollo espectacular de las minorías revolucionarias en América como lo hemos demostrado en los últimos años sino las potencialidades de la lucha de clases contenidas en la situación actual. En tal sentido, es un punto de partida al cual asirnos para lograr mayores metas en el futuro.
El éxito de esta conferencia se debe completamente al tremendo esfuerzo del conjunto de los camaradas asistentes que no sólo viajaron con gusto miles de kilómetros sino que se implicaron de lleno en su preparación, lo cual se reflejó en la satisfacción experimentada por todos los participantes que lamentaron lo rápido que se fue el tiempo y el no poder acompañarse un poco más para agotar el cúmulo de temas que siempre se quedan en el tintero. En realidad, para muchos camaradas muy jóvenes esta fue su primera experiencia de una reunión internacional de militantes comunistas y fue tal su alegría e impacto ante tal acontecimiento que incluso uno de ellos expresó que harían falta palabras nuevas para conceptualizar lo que se había vivido en esas jornadas de encuentro fraternal y solidario. El viejo topo ha estado haciendo su trabajo indiscutiblemente.
RR / Diciembre-2010
[1]) Por cierto, han quedado también como puntos a seguir clarificando la cuestión del anarquismo, su caracterización, cuál es la posición del marxismo, que hay que rescatar de la experiencia histórica, qué ha cambiado. Igualmente surgió otro tema en la discusión sobre la situación actual del capitalismo referente a la capacidad que tiene la burguesía para recomponerse ante sus dificultades.
México
1. Desde diciembre del 2007 cuando oficialmente se reconoce la apertura de la recesión, la burguesía no ha hecho sino justificar al sistema, culpando de las dificultades que azotan al capitalismo a las actuaciones irresponsables de los brokers o la inadecuada manipulación de la tasa de interés por la FED. Variantes de ese discurso lo expone el aparato de izquierda del capital, que para evitar pronunciar el proceso de agudización de la crisis, afirmaban, con lenguaje radical, que se trata de una "crisis del neoliberalismo", o el efecto natural por privilegiar al capital financiero por encima al productivo, terminando con su llamado a cambiar de "modelo económico" y a extender una regulación de las operaciones especulativas. Y con la misma falta de consistencia para exponer sus argumentaciones mistificadas, están sus declaraciones sobre el fin de la recesión y sus pronósticos de crecimiento para 2011 como resulta de "ampliar la liquidez" mediante las continuas inyecciones crediticias. Las secuelas más graves que marcaron la recesión pueden haber disminuido su dinámica explosiva, pero ello no significa que se haya salido de la crisis. La crisis que vive el capitalismo actualmente se ha abierto desde fines de los década de los sesenta del siglo pasado y por más discurso de aliento y severos planes económicos apliquen, no abren la menor posibilidad para terminarla, por el contrario, cada momento recesivo es cada vez más profundo.
2. El principal instrumento que la burguesía ha utilizado en todas las regiones del planeta para defender su ganancia ha sido la ampliación del los nivel de explotación de la clase trabajadora, elevando lo mismo las cadencias productivas o comprimiendo los salarios directos e indirectos. Pero el apuntalamiento general del sistema requiere además de la intervención del Estado en el rescate de bancos y empresas usando activamente el gasto de gobierno y la deuda en general; por eso el peso del déficit público y el crédito no son problemas que corresponden solamente a las economías llamadas PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia, Spain). Aunque en estas regiones se presentan con más explosividad los problemas de insolvencia, el sistema en su conjunto requiere cada vez dosis mayores de crédito, el cual no es usado para reanimar la acumulación de forma real, sino tan sólo para postergar procesos de insolvencia, un ejemplo claro de esta práctica se observa en la inyección de 110 mil millones de euros para Grecia, o los 600 mil millones de dólares que la FED ha inyectado en la economía norteamericana.
3. Los denominados "proyectos alternativos" impulsados por gobiernos de izquierda en América Latina no dejan de contar entre sus instrumentos el uso de draconianas medidas de austeridad en contra de los trabajadores, los cuales son de magnitud semejante a las llevadas en España y Grecia -en donde, dicho sea de paso, también se encuentran partidos de izquierda en el gobierno. En América Latina los gobiernos de izquierda repiten la misma preocupación de enfrentar el peso de la crisis aplicando medidas de austeridad que agravan aún más las condiciones de vida de los explotados. Ejemplo de ello es la amenaza de lanzar a la cesantía a medio millón de trabajadores que laboran en la administración del Estado en Cuba, lo cual sin duda es un golpe que agrava aún más la vida de los explotados de la isla que sobreviven con míseros salarios y peores pagos por jubilación. Una situación similar ocurre en Bolivia, donde siguiendo de forma fiel las recomendaciones del FMI, se ha puesto atención en cubrir la deuda externa, ampliar las exportaciones y limitar el déficit interno, pero para lograrlo no dudan un momento en aplastar aún más las condiciones de vida de los obreros. Siendo un país que no cuenta con un dinamismo industrial que le asegure altos niveles de productividad, lo suple con el incremento de las cargas laborales y la compresión del salario, mostrando así el verdadero rostro del llamado "socialismo del siglo XXI" promovido por Hugo Chávez y Evo Morales.
4. En 2009 las instituciones económicas internacionales de la clase en el poder indicaban que México había sido el país de América Latina más afectado por la recesión, cerrando ese año con una caída de su PIB en 6.54%; pero todavía no terminaba ese año y el gobierno declaraba el fin de la recesión y la apertura de la recuperación, pronosticando altas cifras de crecimiento para 2010, y aunque a la fecha mantienen el optimismo han tenido que ir bajando sus expectativas. Pero aún cuando la tasa de crecimiento de su PIB pueda mostrar signo positivo, la dinámica de la acumulación capitalista muestra, como en todo el mundo, una gran fragilidad, que queda expuesta por los altos niveles de trabajadores lanzados al desempleo. No existe una incorporación masiva de capitales asociados a nuevas tecnologías que suponga un desplazamiento elevado de población obrera, y que determine la masa de desocupados, pero si hay en cambio el despido continuo de trabajadores en todas las ramas de la economía por quiebras y ajustes de producción. El despido masivo que se realizó de los trabajadores de la electricidad, la amenaza del despido de la plantilla de Mexicana de aviación (en el mejor de los casos se propone el recorte del 75% de los trabajadores y la disminución del salario de los que queden activos) y el crecimiento de los llamados empleos informales son muestras de la dinámica dominante, que expone, sin duda, la afectación a las condiciones de vida de los trabajadores, pero también pone al desnudo los problemas que el capitalismo en su fase de decadencia presenta para relanzar la acumulación; lo cual pone en su magnitud real las optimistas cifras de la burguesía y anula los discursos que aseguran se avanza hacia la salida de la crisis, por el contrario, lo que se percibe es una tendencia a su profundización y al uso masivo del crédito en un intento desesperado de retardar o esconder algunas de las secuelas más explosivas.
5. La imposibilidad para el proletariado de vender su fuerza de trabajo acelera, profundiza y extiende la pauperización, lo cual es bien aprovechado por la burguesía para presionar a los trabajadores en activo, obligándolos a ampliar las cadencias de producción y a recibir menores salarios. Esta situación se vive lo mismo en las economías altamente industrializadas como Alemania y EUA, como en las de la "periferia" como México.
6. El peso del desempleo afecta a todas las generaciones de la clase obrera, no obstante la nueva generación vive con mayor drama este proceso, llevando a la pauperización creciente de masas de jóvenes proletarios (no pocos de ellos llegan a la lumpenización, convirtiéndose en presa fácil de las mafias). Para justificar la existencia de este proceso la burguesía ha inventado la categoría ofensiva de "Ni-Ni" (ni estudian, ni trabajan). En México algunas fuentes refieren la existencia de 8 millones de jóvenes en esa condición, otras hablan de 17.5 millones, pero cualquiera que sea la cifra adecuada, lo relevante es que la clase dominante anima a toda una carga de charlatanes para que deslinden al capitalismo de su existencia y armen una campaña en la que presentan este fenómeno como un "comportamiento aberrante" que se debe, o bien a las malas actitudes de los padres que les impiden asumir a los jóvenes responsabilidades, o a taras emocionales.
7. La agravación de la crisis económica ha sido un factor determinante para el desarrollo de luchas obreras en diversos países de todos los continentes: lo mismo en Grecia, Francia, Inglaterra y España, que en Turquía, India, Vietnam y China. Todas estas expresiones han mostrado altos niveles de combatividad, pero sobre todo verdaderos intentos por tomar el control de sus movilizaciones, dando pasos importantes en expresiones solidarias, las cuales en los hechos buscan romper el encerramiento promovido por los sindicatos. Se destaca de esta dinámica la masividad de las movilizaciones pero además la actuación de importantes minorías que avanzan en el proceso de la reflexión de las experiencias obreras, pero que además difunden en su intervención la preocupación por asegurara la unidad de la clase, la extensión de la lucha y de contar con formas de auto-organización (como las asambleas generales).
8. Las luchas obreras que han tenido lugar en los últimos tiempos muestran la existencia de un proceso de maduración política de la clase, ya que aún cuando requiere -mediante la movilización masiva- recuperar la confianza en sus fuerzas, se empieza a plantear el problema de cómo luchar, lo cual no significa que exista ya una claridad del carácter nocivo del sindicato, de sus maniobras y la conciencia de confrontarlos.
9. El crecimiento de los golpes dados por la burguesía en contra de las condiciones de vida del conjunto de la clase obrera, lo mismo en países industrializados que en los denominados de la periferia, ha generado indudablemente coraje y expresiones reales de combatividad; en el caso de México las movilizaciones de trabajadores despedidos de la Compañía de Luz es un ejemplo de la presencia de esa tendencia, no obstante esa dinámica no se mantiene. La actuación del sindicato (SME) -aislando y cansando a las masas de trabajadores de la electricidad directamente, pero de forma indirecta a la gran masa de asalariados, que ven en esta estructura un órgano de lucha- fue una acción que potenció el golpe de la burguesía, en tanto expone una derrota a un sindicato que se presumía muy fuerte, extendiendo la impotencia y la desmoralización de los explotados, sirviéndose de ello para hacer pasar de manera más fácil posteriores golpes.
10. El escenario de derrota que la burguesía misma extendió le ha permitido golpear de forma similar a los trabajadores de Mexicana de aviación, amenazando, junto con la estructura sindical, el despido masivo y la compresión de los salarios de los trabajadores que vuelvan a ser contratados; el ataque sin duda ha sido muy grande y sin embargo el dominio sindical permitió el aislamiento, y la implantación de la desmovilización. Una situación similar se ha presentado ante el anuncio de la apropiación por parte del Estado de las cotizaciones del INFONAVIT (fondo de vivienda). Todo el aparato sindical, aprovechando la desmoralización y la desmovilización, fomenta la idea de que se trata de un problema individual que sólo se puede enfrentar mediante juicios legales. Así mismo, la amenaza de afectar el fondo de pensiones de los trabajadores del IMSS, ha creado un descontento pero, hasta ahora, ha dominado el temor paralizante.
11. El peso de las campañas nacionalistas, empujadas por el aparato de izquierda del capital, han servido también para someter la combatividad obrera, en tanto abren caminos vacios que desvían el coraje y alientan la esperanza en las alternativas que la burguesía puede ofrecer. Todas las dificultades que se han señalado, no significan que exista una anulación de las capacidades del proletariado en el país, sino que exponen de forma más amplia la necesidad del proletariado en recobrar su confianza mediante la movilización y la recuperación de la experiencia de sus hermanos de clase de otras regiones. Bajo tales circunstancias, la intervención de las minorías revolucionarias se vuelve una tarea relevante.
12. El grado de agudización de las pugnas de la burguesía, tanto a nivel internacional, como en el plano nacional, no se podría explicar sin el marco que ofrece la comprensión de la descomposición. De manera particular los conflictos que la burguesía mexicana presenta a su interior, se han ido escalando y agravando. En los noventa, los asesinatos entre los diferentes grupos de la clase en el poder empezaban a ser forma común para ajustar sus cuentas. Lo que ya se empezaba a revelar era la dificultad de la clase dominante para mantener su homogeneidad y disciplina. Es en ese marco es que los intereses de la mafia, otrora controlados, se dispersan y funden lo mismo con intereses económicos y políticos de grupos empresariales, clericales y del gobierno, desatándose una guerra de todos contra todos, donde el problema de la droga no es sino uno más de los campos de batallas donde se desarrollan las luchas internas de la clase dominante.
13. La burguesía es una clase no homogénea, marcada por fracturas que provienen de la competencia y la defensa de sus intereses económicos y políticos; esta ruptura interna se ha agudizado en la actual fase de descomposición. Ese desgarre interno que vive no significa que el Estado, como expresión de su unidad, pierde su función como instrumento de dominio en contra de la clase obrera. Por eso cuando la burguesía refiere a la situación que se vive en México, habla de un "Estado fallido" o de la presencia del "narcoinsurgencia", con ello pretenden separar a la burguesía y al Estado de la escalada violenta que se ha desatado, pero la burguesía no sólo no es ajena a esta guerra, sino es propulsora directa de ella. El hecho de que regiones del país estén bajo control de un grupo mafioso que les permite someter a masas de civiles, despojándolas u obligándolas a rendir tributos, no significa sino el dominio de un grupo de la burguesía que actúa con impunidad, extendiendo el terror para retar a los grupos opositores.
14. El avance de la descomposición no sólo afecta la vida y las relaciones de la burguesía, también la clase obrera al estar en medio de los conflictos se ve sometida al temor. Como en toda guerra, ya se han provocado hordas de civiles que huyen de los ataques (por ejemplo en Nuevo León, Chihuahua, Baja California y Tamaulipas) y que viven con gran temor. Pero también la misma clase dominante, con conocimiento de hechos, utiliza los efectos de su descomposición en contra de los explotados rompiendo la confianza y los lazos solidarios de clase, empujándolos a asumir el individualismo y la desconfianza como única forma de relación.
Reunión Panamericana
Noviembre 2010
Fuga de combustible y explosión en San Martín Texmelucan, Puebla
El estallido fue pavoroso, todo se empezó a quemar en un radio de más de dos kilómetros, el fuego salía lo mismo de las alcantarillas de las calles que corría por el caudal del río Atoyac inundado de gasolina; la ola expansiva se sintió a varios kilómetros y el humo y la ceniza cubrió un extenso territorio a la redonda... un verdadero infierno que obligó a miles de familias a huir despavoridas de la ciudad que siempre ha estado bajo la espada de Damocles de las instalaciones de Pemex que por años han registrado incidentes graves pero que siguen ahí conviviendo con los pobladores.
No, no es una película de horror, es algo real y peor, es la enésima tragedia de su tipo sucedida el domingo 19 de diciembre a las 5:30 a.m. en la ciudad de San Martín Texmelucan, Puebla, y al decir del gobierno federal, estatal y local, se debió a una "ordeña" ilegal de combustible, fuera del control de la empresa paraestatal. Hasta la fecha, esas mismas fuentes sostienen que han sido unas 29 personas las que fallecieron y decenas las damnificadas por la pérdida de casas, vehículos, etc.
Como siempre, las lágrimas de cocodrilo de la burguesía brotan por doquier amplificándose hasta el hartazgo en sus cajas de resonancia como la TV, la radio, los diarios, las explicaciones "racionales" que piden justicia y castigo para los culpables, esos "malhechores desalmados" que aparte de robarse la riqueza nacional ponen en peligro a las poblaciones y, como ahora, provocan verdaderos asesinatos masivos. Los gobiernos por su parte reeditan la misma cantaleta: "se aplicará todo el peso de la ley y... lamentamos las vidas perdidas..." Palabras tan criminales como los hechos sucedidos.
Este nuevo crimen se suma al largo rosario de crímenes que hay que endosar a la cuenta del capitalismo en todos los rincones del globo: sustancias tóxicas que contaminan cientos de kilómetros cuadrados y acaban con ríos y fuentes de agua para siempre, explosiones de plantas nucleares, desplome de puentes, caída de aviones... todos estos "accidentes" tienen como denominador común el de ser el resultado inexorable de la actitud criminal del capital que en aras de la ganancia recorta el presupuesto para la seguridad y el mantenimiento sin importarle en lo más mínimo la suerte de la población y en particular de los trabajadores con un desprecio absoluto hacia la vida de las masas obreras que, al fin y al cabo, son mero insumo para efectos de su acumulación.
En efecto, en el caso de Pemex, por décadas se han ido construyendo instalaciones de alto riesgo en lugares donde se asientan grandes masas de personas y sobre todo los trabajadores que son obligados por su pobreza a edificar sus humildes viviendas en estas zonas. Para la burguesía, esta convivencia de refinerías, bodegas de combustible, oleoductos, etc., con las masas hacinadas no tiene mayor problema pues no le interesa en lo más mínimo la suerte de las familias obreras. Recuérdese, por ejemplo, el estallido de varias salchichas de combustible en San Juan Ixhuatepec, México, en noviembre de 1984 que incendió en segundos centenares de casas obreras calcinando en el acto a cientos de personas y dejando mutiladas a otros más. O también el estallido de las alcantarillas del drenaje anegadas de gasolina en Guadalajara, Jalisco en 1992. En fin, la lista es interminable y se ampliará aún más indudablemente.
En cuanto a las famosas "ordeñas" clandestinas de las tuberías de combustible, es del dominio común el que son los mismos funcionarios de la empresa estatal y del sindicato quienes han administrado esta actividad por décadas y han sido protegidos por las mismas autoridades policiacas, que una tal práctica es imposible para algún particular "independiente" no sólo por el equipo empleado sino por la cobertura que hay que tener para realizar esto en la escala en que se hace. Así, no sólo la empresa enriquece al sector de la burguesía que la controla en determinado momento mediante las participaciones legales que aparecen en la contabilidad formal sino también por medio de estas acciones que representan ganancias millonarias. La mismas personas afectadas denunciaron que es precisamente esa área siniestrada la que registra al año el mayor porcentaje de tomas clandestinas y que necesariamente todas las autoridades lo han sabido por años pero que sospechosamente nunca han hecho nada.
La Ley de la Ganancia vuelve a cobrar vidas en estas catástrofes desnudando la naturaleza destructora del sistema capitalista que es una permanente amenaza para la humanidad pues cada minuto que se mantiene en pie es sinónimo de incontables sacrificios mortales para las masas explotadas y oprimidas.
¡Hay que destruir al capitalismo
antes que destruya el planeta entero!
21 de diciembre de 2010, RR
Irlanda
Irlanda, de ser uno de los países más pobres de Europa pasó a ser un modelo a seguir, su PIB (producto interno bruto) crecía por encima del 5%, y la renta nacional aumentaba en un 75%, mantenía el mayor crecimiento de la zona euro y pagaba las tasas más bajas por su deuda pública. Para lograrlo, Irlanda había apostado a ofrecer las mejores condiciones posibles para la rentabilización del capital, para que se establecieran empresas de alta tecnología en su territorio, reduciendo su carga tributaria a un promedio de 12,5%, cuando la media en la zona es del 24%. De allí que 70 de las 100 mayores transnacionales que aparecen en el índice de la revista Fortune tienen su sede en ese país.
Además ofreció mano de obra calificada aumentando el gasto en educación específicamente en las ramas relacionadas a las áreas del los capitales que llegaban. En 1999, Irlanda dedicó el 6,74% del PIB a educación, justo el doble que España, lo que permitió que la productividad por trabajador se elevara. Paradójicamente su gasto público social en otras áreas es el más bajo en la Unión europea, con un 18% de su PIB, cuando el promedio es de un 27%. Además el porcentaje de trabajadores en el sector público es solo de un 12%, cuando el promedio es de un 15%, pero el plan fuerte se centró en la gran desregulación de los mercados laborales con una fuerte tendencia a la contención de los salarios, lo que ha determinado un descenso de las rentas de los trabajadores.
La reducción de salarios ha creado un gran endeudamiento de las familias que facilitó la expansión del sector bancario dedicado a actividades especulativas en los sectores inmobiliarios y de la construcción, el crédito hipotecario se multiplicó por siete y el crédito para la promoción inmobiliaria se multiplicó por 11 entre 1998 y 2009. La resultante es que entre 1996 y 2006, el precio de la vivienda creció un 270%. Este incremento en el precio de la vivienda era el aval que sostenía el adeudamiento de las familias. Cuando el precio de la vivienda colapsó, por la crisis, debido al estallamiento de de la burbuja inmobiliaria en EUA y en el resto del mundo, (el precio de las viviendas cayó un 7,3% en 2007, un 9,1% en 2008), afectó enormemente a la demanda y al crecimiento económico, lo bancos igual que en EUA se encontraron con que tenían un nivel muy alto de "activos tóxicos" que le ocasionaban una falta de "liquidez", por ello el gobierno irlandés intentó primero capitalizar los bancos en problemas.
Pero no sólo los particulares (empresarios y familias) se endeudaron, la limitada recaudación fiscal sobre todo debido a las exenciones a los grandes capitales, ha empujado al Estado a endeudarse lo cual ha determinado un elevado déficit presupuestal. Así la suma de la deuda privada y pública ha alcanzado casi el 700% de su PIB. La mayoría de esta deuda impagable, la tenían los bancos alemanes, británicos y franceses, creando así una crisis bancaria de enormes proporciones, que ha afectado a toda la zona euro, bancos que han cerrado las líneas de crédito hasta que Irlanda garantice la implementación de políticas fiscales que reduzcan las déficits y golpeen mucho más a las clases trabajadoras, y soliciten un rescate (que sería su propio rescate).
Con la falta de créditos industrias enteras han desaparecido por completo en cuestión de meses, y ya que los ingresos del gobierno disminuyen con la repentina caída de la producción, las finanzas públicas, han sido calificadas como riesgosas; Irlanda forma parte de los tristemente celebres PIIGS, que pueden ser Estados en quiebra, es decir, que no pueden hacer frente a su deuda, como consecuencia de los 35,000 millones de euros que el Gobierno ya ha inyectado en su sector bancario su déficit cerrará este 2010 en un 32%).
Irlanda como primer país de la zona del euro en camino a la recesión, ha tenido que implementar planes de austeridad, ya ha reducido 20% el salario de los empleados públicos y un 10% el gasto en prestaciones sociales. Además en diciembre de 2008 acordó inyectar 5,500 millones de euros en sus tres mayores bancos, nacionalizando el Anglo Irish Bank. A finales de 2010 aprobó para los siguientes 4 años reducir su gasto estatal en 10 mil millones y aumentar la recaudación fiscal en 5 mil millones, la idea es reducir el déficit público a un 3% del PIB para 2014. Además ha solicitado una línea de crédito al FMI y BCE de 85 mil millones de Euros (113 mil millones de dólares USA) el cual fue aprobado, tras comprometerse a no ceder en las medidas de austeridad. El salario mínimo disminuirá un 12 % hasta bajarlo a 7.6 euros por hora. Las pensiones se han congelado para los próximos cuatro años (pero se prevé en el futuro reducirlas en un 10%), la edad de jubilación gradualmente llegará hasta los 68 años para el 2028. se proyecta el despido de más de 24 mil empleados públicos. El IVA subirá en el mismo periodo hasta llegar al 23%, el impuesto sobre el carbono se duplicará y se creará un impuesto nuevo al consumo de agua, así como un impuesto a la propiedad que afectará a todos los hogares. Mientras tanto se ha garantizando que el 12.5 % de impuesto a las empresas extranjeras será intocable. También se encarecerán las cuotas en el sector educativo, en las universidades pasará de 500 euros hasta los 2 mil euros anuales.
Después de Grecia, la burguesía internacional estaba angustiada porque el colapso de las economías de Irlanda y Portugal tendría un fuerte impacto no sólo de la zona euro, sino mucho más lejos. El Reino Unido no forma parte de la zona euro, pero el gobierno juzgó su aportación al rescate de 7 mil millones de euros como una medida necesaria que había que tomar, en última instancia en interés de la economía británica. Después de este último plan de rescate irlandés aún hay preocupación por las posibilidades de éxito, y ya se especula acerca de si sería España, Italia o Bélgica el próximo país en ser rescatado, cuyo costo superaría con mucho la cantidad de Irlanda; el de España rompería la alcancía: pues se estima en unos 420 mil millones de euros.
Los críticos podrían estar en desacuerdo sobre los detalles, pero como en el Reino Unido, existe un acuerdo en la necesidad de lidiar con el déficit estatal. El Sinn Fein, por ejemplo, ha elaborado recientemente un documento titulado ‘Hay una manera mejor, donde se alardea que es "debidamente analizado y aprobado por economistas independientes." En él afirman que una mayor imposición a los ricos y las grandes empresas va a generar millones, y si el gobierno va a "tomar 7 mil millones de euros del Fondo de Reserva para Pensiones por tres años y medio, el Estado ampliará el programa de inversiónes" que deberá "estimular la economía y crear puestos de trabajo." Entonces el déficit se reduciría debido a que el "estímulo" traería un crecimiento. Sin embargo, la experiencia de la economía capitalista en los últimos cien años ha demostrado que con el recurso de la deuda, las inversiones, los recortes de gastos o subidas de impuestos, ningún gobierno ha encontrado una manera de escapar a la realidad de la crisis.
Por otra parte, la solución proclamada el 27/11/10 por el Socialist Worker (que debería adaptarse a todos los países). "Los gobiernos deberían tener los bancos bajo control pleno, tomar los beneficios de los banqueros y usar dinero para proyectos sociales necesarios... Los impuestos deberían ser masivamente incrementados para los ricos y los empresarios[...] Los gastos de la guerra imperialista y de las fuerzas armadas deberían terminar mañana. Los gobiernos, como Grecia e Irlanda deberían desafiar las demandas de recortes del Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea", es ilusoria porque la nacionalización de la banca ya está muy avanzada en el Reino Unido y en otros países. Tras los últimos rescates la participación del gobierno de Irlanda en el Allied Irish Bank es más del 96%, y en el Anglo Irish Bank es 100%; en el Bank of Ireland (por lo reducido que es ahora, es una institución financiera menor de Paddy Power corredor de bolsa, pero sigue siendo un banco) es más del 70%, en el Irish Nationwide es del 100%. La intervención del Estado capitalista en todos los aspectos de la vida económica ha sido una tendencia importante en el último siglo y de ninguna manera representa un beneficio para la clase obrera. El Socialist Workers Party (Partido Socialista Obrero) habla de la necesidad de un "poderoso movimiento de masas", pero sólo como una forma de apoyar a los gobiernos. Decir que Grecia o Irlanda podía "desafiar" al FMI y a la UE es una negación de la realidad de la economía capitalista: ¡los pordioseros no pueden elegir! El ‘desafío' sería en realidad un espectáculo de tontos, la renuncia de los gastos militares es imposible, las potencias capitalistas fácilmente pueden recurrir a los medios militares para hacer cumplir su voluntad.
Detrás del planteamiento de aumento de impuestos a los ricos, esta la ridícula idea de que si la sociedad capitalista se organizara de una manera diferente podría desenvolverse sin explotación y sin crisis económicas. En diciembre de 2009, el ministro de Finanzas irlandés Brian Lenihan dijo: "Hemos dado un vuelco... Si trabajamos juntos ahora y compartimos la carga, podemos generar un crecimiento económico sostenible para todos." Un año más tarde, podemos ver que ningún sector dio la vuelta y que, lejos de compartir la carga, los más pobres son las mayores víctimas. En cuanto al crecimiento y la sostenibilidad, donde quiera que ellos existan en el mundo, se puede estar seguro de que es y será solo a expensas de otros.
Las grandes manifestaciones que han acompañado los anuncios de los planes de choque han demostrado que hay una cólera generalizada en Irlanda debido a que los explotados tienen que pagar la crisis. En las encuestas el 57% piensa que el gobierno ha incumplido con sus deudas. Esta confusión no es más que el resultado de las controladas demostraciones sindicales, en Irlanda los sindicatos "sorprendidos" han aseguro que los planes han superado todas las expectativas, que las medidas de austeridad son injustas y demasiado duras, induciendo a pensar que el gobierno fue títere de la UE y del FMI, idea reforzada por los gobernantes que se quejaron de que Irlanda, fue objeto de presiones del FMI para que aceptase hacer una contribución al rescate de los bancos mediante la aportación de 17.5 mil millones de euros tomada del Fondo Nacional de Reserva de Pensiones.
Como siempre las necesidades de la clase obrera sólo pueden alcanzarse mediante la organización de los propios trabajadores, discutiendo los medios y los objetivos de la lucha por sus propios intereses. Poner toda la confianza en los gobiernos o los sindicatos es fatal para las luchas obreras. La historia del movimiento obrero muestra que las reformas del gobierno y las procesiones sindicales nada ofrecen a la clase obrera, que la única perspectiva fiable reside en luchas masivas que culmine en el derrocamiento revolucionario del capitalismo.
Vania 12 de dic-2010
Internacional
A lo largo de los Estados Unidos, en los últimos meses ha habido importantes huelgas. El rechazo de la clase trabajadora a la austeridad se manifiesta en su creciente voluntad de lucha. Ante el aumento de la crisis, las luchas en Europa, en India, Sudáfrica, América Latina y China y las recientes huelgas en los Estados Unidos forman parte de una dinámica internacional de recuperación de la clase trabajadora de la solidaridad y confianza en el proletariado mundial, que comenzó alrededor de 2003. Esta dinámica fue interrumpida por la crisis financiera en todo el mundo en 2008, pero desde el comienzo del año, la clase trabajadora ha sabido retomar el camino de la lucha de clases y ha demostrado que ya no aceptará la austeridad pasivamente.
Desde finales de la primavera, trabajadores han ido a la huelga en Filadelfia, Minneapolis, Illinois, Washington y Nueva York, y a nivel nacional en la industria aeronáutica. Del mismo modo, un movimiento de huelga ilegal de estibadores se está extendiendo a lo largo de las ciudades puerto de la costa este del país. Estas luchas han asumido, significativamente, muchos de los temas centrales de las huelgas de antes de 2008: salud, prestaciones, pensiones, despidos y la perspectiva general del futuro que el capitalismo ofrece. En 2003, por ejemplo, el movimiento de huelga de los trabajadores de comestibles en el sur de California estaba preocupado principalmente en nuevas prestaciones de salud y pensión en las nuevas contrataciones. En 2005 la huelga de transportes de NYC que se centró en el futuro plan de pensión para nuevas contrataciones expresó un gran paso adelante en el desarrollo de la solidaridad inter-generacional en la clase obrera sobre estas mismas cuestiones.
Al principio de la crisis los trabajadores estuvieron paralizados con la amenaza real de recortes de empleos y el cierre de la planta. La decisión de ir a la huelga y hacer frente a los patrones no era tomada a la ligera, nadie quiere ser despedidos en un país con desempleo real de 16%. La mayoría de los trabajadores se retiró de la lucha de clases, a veces expresando la esperanza de que la próxima generación podría recuperar el terreno perdido cuando el tiempo para luchar fuera mejor.
Otro factor que retrasó la respuesta de la clase trabajadora a los ataques relacionados con la crisis fue, sin duda, la mistificación democrática y, con ella, la falsa esperanza que había en la administración de Obama, recién elegido, para cumplir su promesa de "cambio". Lo que hemos visto en casi dos años de la presidencia de Obama es el aumento del desempleo, una economía que sigue estancada a pesar de las inyecciones masivas de crédito del Estado, la "reforma" a la salud que ya está empezando a elevar las cuotas de los trabajadores, y el regreso de aumentos espectaculares en el costo de vida, mientras que los patrones siguen atacando los salarios, las pensiones y las prestaciones. Hoy ya no es posible que el descontento de los trabajadores sea canalizado completamente hacia las reformas gubernamentales y el circo electoral. Los trabajadores están cada vez más dispuestos a luchar para defender su futuro.
Los primeros signos de lucha a gran escala fueron en el sector de la educación en California esta primavera. Cuando ante la quiebra del Estado el pago de inscripciones fue elevado 30%, y los empleados en las escuelas y universidades enfrentan graves ataques en sus condiciones de vida y de trabajo, los estudiantes ocuparon las universidades, bloquearon caminos, intentaron crear asambleas y llamaron a profesores, y personal de las escuelas y de otras partes de la clase trabajadora de California para que los apoyara.
Poco después las enfermeras en Filadelfia se levantaron en contra de las provocaciones del patrón de eliminar prestaciones y establecer una "cláusula de mordaza" que prohíbe las críticas en contra de la administración del hospital. La movilización atrajo la simpatía de otros trabajadores en toda la región. A principios de junio, 12.000 enfermeras de 6 hospitales en Minneapolis participaron en un paro laboral de un día y votaron por una huelga de composición abierta que fue la huelga más grande de enfermeras en la historia de Estados Unidos. Las enfermeras estaban luchando para la restauración de los niveles de personal y para tener dotaciones de material para cada paciente establecidas en su contrato, mientras que los hospitales estaban tratando de institucionalizar la baja de los niveles de personal que ha habido desde el inicio de la recesión de 2008. Cuando el contrato estaba a punto de caducar, el sindicato acordó un periodo de 10 días "de enfriamiento" durante el cual anunciaron con más de una semana de anticipación una huelga de un día el 10 de junio. A pesar de la combatividad de las enfermeras y su disposición a defender sus condiciones de trabajo, se dio al sindicato manos libres para dirigir la lucha e inmediatamente después de esta huelga de un día anunció un acuerdo que redujo la demanda central, a las ofertas de pago de los hospitales y no se hicieron cambios en los planes de salud y de prestaciones. Los izquierdistas y sindicalistas en todo el país clamaron que se trataba de la principal victoria de la clase trabajadora, pero la página de Facebook de las propias enfermeras reveló se insatisfacción en el abandono de la demanda central a cambio de ganancias ficticias.
Un mes más tarde, más de 15.000 trabajadores de la construcción de dos diferentes sindicatos se levantaron en el área de Chicago por aumentos de salario para cubrir los costos de salud y compensar el desempleo y la disminución de horas pagadas en uno de los sectores más afectados por la recesión. Sólo en el mes de julio, la industria de la construcción de Illinois perdió 14,900 empleos. El Sindicato local Internacional de Ingenieros en Operación, informó durante la huelga que se habían reducido horas para sus miembros en un 40% y que de los 8500 miembros, 1000 dependían de las beneficencias de alimentos y 1200 habían perdido sus prestaciones de salud. Después de 19 días, los trabajadores pusieron fin a la huelga al aceptar el aumento de salarios más bajo en 10 años y ningún intento de compensar el aumento de los costos de la atención a la salud, el desempleo o la disminución de horas. A pesar del yugo de los sindicatos, muchos trabajadores en otros oficios habían formado piquetes de huelga y se negaban a trabajar en solidaridad con sus compañeros. Curiosamente, el Departamento de Transporte de Illinois informó a la Asociación de Contratistas la amenaza de rechazar las extensiones de la fecha límite para proyectos estatales e indicaba que el Estado podía invocar los requisitos de prohibición de huelga ante futuras luchas. También en Chicago a principios de septiembre, los trabajadores del hotel Hyatt organizaron una huelga de un día en protesta por los despidos y exigiendo concesiones en su próximo contrato.
El verano también vio 700 trabajadores en Delaware, llamar a la huelga por primera vez contra de Delmarva Power y Connective Energy por los recortes en las pensiones y la eliminación de prestaciones de salud para los jubilados en las nuevas contrataciones. Regresaron al trabajo con una votación del contrato fraudulenta y llamamientos para un recuento en las votaciones. Por su parte los profesores se movilizaron en Danville, Illinois, por la recontratación de los despedidos en los recientes recortes presupuestales de emergencia y contra un contrato con congelación de salarios y bonos basados en el rendimiento de los alumnos. En Bellevue, Washington, se movilizaron por mejores salarios. También aquí los trabajadores de Coca-Cola organizaron una huelga de una semana contra un contrato que les exige pagar el 25% de las primas de salud, pero volvieron a su trabajo por insistencias del sindicato después de que la compañía canceló su seguro de salud. Bellevue fue también el hogar una huelga en las plantas de Boeing, en que los trabajadores volvieron al trabajo después de 57 días sin cambios en la propuesta de contrato de la compañía, salvo $1/hr. de aumento para los peor remunerados.
La huelga más larga de este verano (y la que recibió la mayor simpatía del resto de la clase) fue la de la planta Mott's Applesause, en Williamson, NY, donde la empresa determinó que a pesar de que tiene ganancias record, el salario de sus 300 empleados estaba por arriba de los estándares y exigieron reducciones de $1.50/hr. en el nuevo contrato. La huelga llamó la atención nacional como un ataque particularmente salvaje e innecesario por parte de la empresa y después de un aislamiento desmoralizante de 16 semanas de batalla de desgaste, el sindicato "ganó" un contrato que dejó los niveles de salarios y pensiones solo para los empleados existentes, pero en el que se eliminaron las pensiones para las nuevas contrataciones, se cortaron los pagos para salud de jubilados y exige que los trabajadores paguen el 20% de las primas de salud y la mitad de los aumentos por encima del 10%. A pesar del grito de "victoria" del sindicato, incluso sindicalistas recalcitrantes se han preguntado si la huelga fue realmente un éxito.
En los últimos días de septiembre, estibadores en Camden, Nueva Jersey y Filadelfia se fueron a huelga no oficial de dos días contra Del Monte, que había trasladado 200 puestos de trabajo a un puerto no sindicado en Gloucester, NJ. A la huelga se unieron trabajadores portuarios desde NJ hasta Brooklyn. Al comienzo de la huelga, la Asociación de Transporte de NY, obtuvo una orden judicial para declarar la huelga ilegal y en el segundo día de acción, la Asociación de Estibadores internacional desautorizó cualquier asociación con los huelguistas, pidiendo a los delegados sindicales que enviaran los piquetes de huelga de vuelta al trabajo y prometiendo que convencería a los jefes de las asociaciones y de las industrias de reunirse con ellos más tarde para "discutir" sobre los puestos eliminados.
Todos estos movimientos de huelga se han mantenido ya sea en su mayor parte o completamente dentro de la camisa de fuerza sindical y, por lo tanto, han sido derrotados (generalmente con la declaración de "victoria" del sindicato). Sin embargo, el regreso de la clase al camino de la lucha la está ayudando a recuperar la confianza necesaria y reaprender las lecciones de luchas pasadas. Las "victorias" que los sindicatos son capaces de ganar con huelgas pre-anunciadas de un día, con batallas aisladas de desgaste, con el arbitraje Federal, con acciones legales son sólo parte de las derrotas que el sindicato inflige a la clase trabajadora. El proletariado debe transformar esas derrotas en lecciones para buscar la autoorganización y la extensión de la lucha; lecciones que la clase dirigente ha intentado hacer olvidar. Estas luchas son una expresión del movimiento internacional de la clase trabajadora. El retorno a la lucha y la recuperación de la solidaridad, la preocupación por el futuro y la disposición a la huelga para defenderla son una expresión de regreso internacional de la clase obrera a su lucha histórica y debe ser aclamado como tal por los revolucionarios en todo el mundo.
JJ, 10/10/10.
América Latina
La agudización de la crisis capitalista, se muestra sin duda en la agravación de las condiciones de vida de la clase obrera; pero si estos ataques se presentan son motivados porque la burguesía ve afectadas sus ganancias. De manera que la crisis no es un acto que la clase dominante busque premeditadamente, pero tampoco proviene de factores externos del propio sistema capitalista, sino es expresión de sus contradicciones. Y esta crisis que aplasta al capitalismo desde finales de la década de los sesenta del siglo XX, encuentra en cada recesión una mayor profundidad que es trasladada hacia los trabajadores en todas partes del planeta.
Alrededor de la crisis la propia burguesía desarrolla todo un velo ideológico, que si no le permite evitarla, en cambio logra mistificar la realidad, justificar sus ataques y la existencia del mismo capitalismo. Ejemplo superior de esta dinámica se nota en Cuba, donde las relaciones de producción capitalistas dominantes, expuestas en la existencia de la explotación del trabajo asalariado, se encubren bajo el estatismo y el uso tramposo de un vocabulario radical, calificando los golpes a los obreros como "sacrificios necesarios por el socialismo". La agudización que toma la crisis capitalista ha llevado a la consolidación de una andanada de ataques en contra de las condiciones de vida de los explotados cubanos, que ya de por si son precarias. El pretendido aislamiento que la economía cubana mantenía de frente a la crisis capitalista no es posible ya sostenerlo y los discursos sobre el bloqueo como causa (externa) de la crisis, es ya un desgastado argumento con el que no pueden ya esconder que en Cuba, pese a que no existe un individuo que personifica al capital, este expresa su dominio, en tanto el capital es ante todo una relación social.
El estalinista partido Cubano ha presentado un proyecto llamado "Lineamientos de la política económica y social", el cual describe mecanismos para lograr -nos dice- la "reorganización del Estado y el Gobierno". Esta propuesta es resumida por La Jornada así: "El documento prevé reducir los subsidios a su mínima expresión; elevar los impuestos; vincular los salarios con el rendimiento; exigir rentabilidad a las empresas públicas, eliminando el control del gobierno; ampliar las cooperativas, las microempresas, el autoempleo y el negocio inmobiliario..." (2-dic-2010) Todos estos puntos han sido argumentados en el documento oficial [1], el cual, como en todo proyecto capitalista lo que se hace es justificar la explotación y su necesario incremento. Así el programa advierte que se requiere "incrementar la productividad del trabajo, elevar la disciplina y el nivel de motivación del salario y los estímulos (...) [Suprimiendo] gratuidades indebidas y subsidios personales excesivos". Lo cual se traduce en golpes a los salarios directos e indirectos (atención médica, educación...) y por supuesto en despidos masivos.
La estructura sindical cubana, como en todo el mundo, cumple su papel de instrumento del capital incrustado en las filas obreras, así la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) justifican el anuncio de despido de medio millón de trabajadores diciendo: "El Estado no puede ni debe continuar manteniendo empresas (...) con plantillas infladas y pérdidas que lastran la economía, (...) generan malos hábitos y deforman la conducta de los trabajadores". Pero además, siguiendo el descaro de Fidel Castro que se divertía con el hecho de que cientos de jóvenes, ante la miseria que viven se ven obligadas a prostituirse, diciendo que Cuba contaba con las prostitutas más cultas y sanas, Salvador Valdés, líder de la CTC asegura que: "Un trabajador estatal cesante (...) tiene la posibilidad de realizar actividades privadas que le reportan mucho mas." Y poniendo un ejemplo, habla de cómo un trabajo precario genera una mejor vida: "Un ingeniero que dejó de trabajar para el Estado hace años (...) reparando zapatos gana entre US$70 y US$100 al mes..." (BBC Mundo, 3-02-2010).
Todas las medidas descritas en "Lineamientos de la política..." son sin duda ataques directos en contra de los trabajadores que desenmascara la naturaleza burguesa del Estado cubano, no obstante ante ello, la gran mayoría de los grupúsculos estalinistas guardan silencio, sólo en algunos portales y sitios de discusión (por ejemplo kaosenlared.com) se encuentran argumentos de furibundos defensores de Stalin y Castro, que no dejan de afirmar que las medidas anunciadas por el partido del gobierno cubano se tratan de medidas dolorosas pero necesarias para "perfeccionar la Revolución y hacerla estratégicamente viable". Pero si la defensa de los ataques en contra los trabajadores, por lo burdo y descarado no hace sino confirmar que estalinismo y el gobierno cubano son enemigos de la clase obrera, en cambio los argumentos de los trotskistas, al usar un discurso cargado con citas de Marx y Trotsky para encubrir el carácter capitalista del Estado cubano y usar un tono que aparenta la crítica, ayudan bien a la burguesía al ampliar la confusión entre la clase trabajadora sobre la existencia del capitalismo en Cuba.
Es cierto que las posturas en torno a Cuba son tantas como tantos grupos trotskistas hay, aunque todos coinciden en declarar que el golpe de Estado encabezado por Castro logró expropiar a la burguesía y cambiar las relaciones económicas capitalistas, imponiendo un "Estado obrero", al que califican -intentando dar un toque crítico- como "deformado". Sosteniendo ese argumento, unos dirán que lo que se requiere es una "revolución política", otros dirán que desde la caída del bloque estalinista, en Cuba se percibe un giro aperturista, "restaurando" el capitalismo... y aunque sólo algunos de ellos han tomado postura ante las amenazas lanzadas por el gobierno cubano con su "nuevo" plan económico, todos se unen para llamar a la defensa... no de los trabajadores, sino de "las conquistas de la revolución", es decir, el estatismo. Estos argumentos que se presentan como marxistas y críticos, no son sino trampas ideológicas que (consciente o inconscientemente) no hacen sino servir a la burguesía que se empeña en manchar la tradición comunista presentando estalinismo como producto de la lucha proletaria. El trotskismo encubre el carácter burgués del estalinismo cuando le otorgan la posibilidad de ofrecer mejoras a los obreros (a eso que llaman las "conquistas de la revolución") e incluso de crear en un solo país el socialismo, y aunque ellos suponen hay un proceso "deformado", no dejan de ayudar a la campaña de la burguesía en apuntalar la idea de que el marxismo tiene como objetivo la construcción de una sociedad como la cubana, en la que se somete a los trabajadores por un Estado militarizado, represivo y explotador.
Los ataques hacia los trabajadores cubanos pone claridad que lo que existe (y ha existido) en ese país, no se trata de un "Estado obrero degenerado", sino un Estado capitalista, que tiene como único objetivo la defensa de la economía nacional por lo que requiere la perpetuación de la explotación.
Tatlin / Diciembre-2010
Notas:
1. El documento completo puede bajarse en: https://rouslyn.files.wordpress.com/2010/11/proyecto-lineamientos-pcc.pdf [51]
Somos un grupo de asalariados de diferentes sectores (ferroviarios, enseñantes, informáticos...), de parados y de precarios. Durante las recientes huelgas en Francia, nos hemos reunido en una Asamblea General Interprofesional -al principio en los andenes de una estación de tren (Gare de l'Est, en París), y después en el local de una Oficina de empleo. Queríamos reagrupar lo más ampliamente posible a los trabajadores de otras localidades de la región parisina. Puesto que ya estábamos hartos del colaboracionismo de los sindicatos, que nos llevaba una vez más a la derrota, hemos querido organizarnos por nosotros mismos, para tratar de unificar los sectores en huelga, extender la lucha, y que sean los propios huelguistas los que controlen su lucha.
En Gran Bretaña, en Irlanda, en Portugal, en España, en Francia... en todos los países nos atacan duramente. Nuestras condiciones de vida se degradan.
En GB, el gobierno Cameron ha anunciado la supresión de 500.000 empleos en la función pública, recortes de 7000 millones de £ en los presupuestos sociales, el aumento al triple de de las tarifas en las matrículas universitarias, etc....
En Irlanda, el gobierno Cowen acaba de reducir el salario mínimo a más de un euro la hora y las jubilaciones el 9 %.
En Portugal, los trabajadores se confrontan a una tasa de desempleo récord. En España, el "muy socialista" Zapatero, no para de recortar sustancialmente los subsidios de desempleo y las ayudas sociales y sanitarias...
En Francia, el gobierno continúa la caza a nuestras condiciones de vida. Tras las jubilaciones, es el turno de la sanidad. El acceso a los servicios de salud se hace cada vez más difícil para los trabajadores: cada vez hay que pagar más por los medicamentos, aumenta el costo de los seguros privados, se suprimen puestos de trabajo en los hospitales públicos. Como todos los servicios públicos (correos, gas, telecomunicaciones), los hospitales se desmantelan y se privatizan. Resultado: millones de familias obreras ya no pueden tratar sus problemas de salud.
Esta política es vital para los capitalistas. Frente al desarrollo de la crisis y el hundimiento de sectores enteros de la economía capitalista, aquellos encuentran cada vez menos mercados que sean la fuente de beneficios para sus capitales. Y también por eso se ven presionados a privatizar los servicios públicos.
Sin embargo, la capacidad de los nuevos mercados en términos de salidas productivas, es más limitada de lo que exigen los pilares de la economía mundial como la construcción, el automóvil, el petróleo... Y no permitirán, aún en el mejor de los escenarios, un nuevo desarrollo económico salvador.
En ese contexto de hundimiento, la lucha por los mercados será más y más encarnizada entre los grandes trust internacionales. Dicho de otra manera, será una cuestión de vida o muerte para los inversores de capitales. En esa lucha, cada capitalista se refugiará detrás de su Estado para defenderse. En nombre de la defensa de la economía nacional, los capitalistas tratarán de encadenarnos a su guerra económica.
En esa guerra, las víctimas son los trabajadores. Puesto que tras la defensa de la economía nacional, cada burguesía nacional, cada Estado, cada empresario, trata de reducir sus "costes" para mantener su "competitividad". Concretamente no cesarán de intensificar los ataques contra nuestras condiciones de vida y de trabajo. Si les dejamos hacer, si aceptamos apretarnos más el cinturón, esos sacrificios no acabarán nunca y llegarán hasta poner en cuestión nuestras condiciones de existencia.
¡Trabajadores!, neguémonos a dejarnos dividir por empresa, sector o nacionalidad. Rechacemos participar en esa guerra económica de una y otra parte de las fronteras. Luchemos juntos y unámonos en la lucha. La consigna que lanzó Marx está plenamente de actualidad: "Proletarios de todos los países, ¡uníos!".
Hoy los trabajadores de Grecia, de España, los estudiantes de Inglaterra, están en lucha y están en el punto de mira de los gobiernos, de derecha e izquierda, que están al servicio de las clases dirigentes. Y como nosotros en Francia, os tenéis que enfrentar con gobiernos que reprimen violentamente a los trabajadores, a los desempleados, a los estudiantes.
En Francia este otoño hemos querido defendernos. Éramos millones en la calle para rechazar pura y simplemente este nuevo ataque. Nos hemos batido contra esa nueva ley de pensiones y contra todas las medidas de austeridad que nos afectan de lleno. Hemos dicho ¡No! Al aumento de la precariedad y la pobreza.
Pero lo sindicatos nos han conducido a la derrota, impidiendo activamente la extensión del movimiento huelguista:
- En lugar de romper las barreras de la fábrica u otros lugares de trabajo para unir lo más ampliamente posible a los trabajadores, han cerrado las asambleas generales de cada empresa a los otros trabajadores.
- Han hecho acciones espectaculares para "bloquear la economía"; pero no han hecho nada para organizar piquetes de huelga que habrían podido atraer a otros trabajadores a la lucha; lo que sí han hecho los propios trabajadores y precarios.
- Ha negociado nuestra derrota a nuestras espaldas, tras las puertas cerradas de los gabinetes ministeriales.
La Intersindical no ha rechazado nunca la ley sobre las jubilaciones, al contrario, incluso ha repetido que era "necesaria" e "inevitable". Según ella habríamos debido contentarnos con pedir a su lado "más negociaciones gobierno-patronal-sindicatos", "más ajustes de la ley para una reforma más justa y equitativa"...
Para luchar contra todos estos ataques, solo podemos contar con nosotros mismos. Por lo que nos concierne, hemos defendido en este movimiento la necesidad de que los trabajadores se organicen en sus lugares de trabajo en asambleas generales soberanas y se coordinen a escala nacional, para dirigir el movimiento huelguista eligiendo delegados revocables en todo momento. Sólo una lucha animada, organizada y controlada por el conjunto de trabajadores, tanto respecto a los medios como a los objetivos, puede crear las condiciones necesarias para la victoria.
*
* *
Sabemos que esto no se ha acabado; los ataques van a continuar; las condiciones de vida van a ser más y más difíciles y las consecuencias de la crisis del capitalismo van a empeorar. Por todo el mundo se plantea la necesidad de luchar. Para eso hemos de tomar confianza en nuestras propias fuerzas:
- Somos capaces de tomar las luchas a cargo y de organizarnos colectivamente
- Somos capaces de debatir abiertamente y fraternalmente, liberando "la toma de palabra".
- Somos capaces de controlar verdaderamente el desarrollo de nuestros debates y la toma de decisiones.
Las asambleas generales no deben estar dirigidas por los sindicatos, sino por los mismos trabajadores.
Vamos a tener que batirnos para defender nuestras vidas y el futuro de nuestros hijos.
Los explotados del mundo entero son hermanos y hermanas de una sola y única clase.
Solo nuestra unión por encima de las fronteras pondrá las condiciones para destruir este sistema de explotación.
Los participantes de la Asamblea General interpro "Gare de l'Estt et Île de France"
Para contactarnos: [email protected] [52]
Adjunto | Tamaño |
---|---|
![]() | 1.17 MB |
Por todos sus medios de difusión la burguesía satura a los trabajadores con sus sesudos "análisis" sobre los procesos electorales que se están llevando a cabo desde hace meses y que tendrán un momento importante el 3 de julio de este año en que se elegirá gobernador en el estado de México, después de lo cual todas las fuerzas políticas de la burguesía se volcarán en el objetivo de quedarse con el control del gobierno federal mediante las elecciones de mediados del 2012. La propaganda es en verdad apabullante: tenemos que soportar desde aquéllos que ensalzan la supuesta "inteligencia" de tal o cual personaje de algún partido por haber hecho determinada jugada política para quedarse con alguna gubernatura, o estos otros que sopesan con verdadera devoción todos los elementos de análisis de tal o cual situación política para demostrar que la política es un verdadero oficio de estrategas o especialistas, o los otros que demuestran los buenos oficios de algunos políticos para hacer posible las llamadas alianzas electorales y que en verdaderas jugarretas logran sacrificar posiciones para avanzar en otras que consideran más importantes. En fin, que los "especialistas" hacen aparecer la política como un verdadero misterio sólo apto para privilegiados y encumbrados en las alturas. Pero todo esto sólo es basura, efectivamente ese es el mundo de la política burguesa donde se vale de todo, engaños, robo, traiciones, ajusticiamientos, etc.
Para la clase obrera estos cálculos electorales no representan sino otros tantos momentos de mistificación ideológica dirigida a distraer sus preocupaciones de sus verdaderos intereses como la defensa de sus condiciones de vida de sus familias, la defensa de sus condiciones laborales. Para el proletariado no se juega absolutamente nada en el resultado de las elecciones pues, gane quien gane, nuestras condiciones de existencia serán igualmente atacadas por el partido en turno en el gobierno dado que todas las fracciones de la burguesía buscan invariablemente satisfacer las necesidades del capital nacional y esto significa gestionar en primer lugar los planes de austeridad para garantizar que la acumulación capitalista continúe. Todas las "diferencias" de color, discurso, etc., sólo son caretas que esconde la división del trabajo entre derecha, centro e izquierda para cubrir todo el espectro político. Todos prometen "ahora sí" salir de la crisis, pero de lo que debemos estar seguros es que cualquier equipo de gobierno que asuma el poder va a atacar sin contemplaciones a los trabajadores en su conjunto: activos, desempleados, pensionados, etc.
Desde hace unos meses también los medios de la burguesía hartan hasta el asco con el tema de las "alianzas electorales", haciéndolas pasar como parte de "la práctica y la modernidad democrática", cualquier cosa que eso signifique. En efecto, hemos sido testigos de varias combinaciones, en Baja California Sur ganó la gubernatura un panista recién salido del PRD que antes era priísta, en Guerrero, colocaron como gobernador a un perredista que recién había abandonado el PRI, lo mismo se dio en Oaxaca, Sinaloa y Puebla. Una tendencia semejante es de esperarse en las próximas elecciones del 3 de julio de este año en Nayarit, Coahuila y estado de México.
Conforme avanzan las dificultades económicas debidas a la profundización de la crisis, las diferentes fracciones de la burguesía compiten a fuego y sangre para quedarse con la parte del león poniendo incluso en entredicho partes importantes de proyectos políticos anteriores que se había dado el Estado para fortalecer el aparato de dominación de la clase capitalista en su conjunto. Por ejemplo, al forzar las alianzas entre PRD y PAN en varios estados (cuando se escribe este artículo está por decidirse en el estado de México) el PRD, siendo el partido de izquierda que creo la burguesía con el fin de hacer su labor de confusión dentro de la clase trabajadora, se desacredita y con ello pierde posibilidades para ejercer su control. A pesar de ello, no les queda de otra. La dificultad de la clase dominante para contar con una unidad dentro de sus partidos y en lo general los lleva a establecer estas estratégicas, que en el corto plazo les permite aparentar la unidad, pero en el largo plazo no hacen sino alimentar más la fractura de la burguesía.
En el estado de México, por ejemplo, está en juego una posición económica y política de primer orden en términos estratégicos para avanzar hacia el gran objetivo de la presidencia en el 2012. Los pleitos habidos últimamente en las filas del PRD en el marco de la toma de decisión en cuanto a la alianza con el PAN para competir en mejores condiciones con el PRI que retiene la gubernatura actualmente con Enrique Peña Nieto a la cabeza y un fuerte candidato con amplio apoyo de grupos muy poderosos de la burguesía nacional, evidencia que se trata pura y simplemente de un pragmatismo ramplón de los diferentes tiburones burgueses para fortalecer sus posiciones de poder dentro del Estado. No se trata, como vocifera, López Obrador (AMLO), al oponerse a dicha alianza, de "preservar los principios que dieron origen al PRD" (él mismo ha apoyado la alianza con el PAN en otros estados como Baja California Sur o Guerrero), sino que tiene razones un poco más prosaicas como es el hecho de que una tal alianza en el estado de México y un posible triunfo en esos términos fortalecería al grupo de Marcelo Ebrard rumbo al 2012 y cancelaría sus aspiraciones de volverse a postular.
Pero estas pugnas visibles en el terreno político electoral están directamente conectadas con las fracturas profundas preexistentes en el interior de la clase dominante motivadas por sus enfrentamientos en torno al control de los mejores negocios. Como muestra está el botón de la sonada disputa por las telecomunicaciones entre Televisa y Slim que necesariamente aglutina a su alrededor a otros tantos grupos de capitalistas en abierto enfrentamiento y por lo tanto con todo el interés por controlar las administraciones estatales, las cámaras de representantes y claro está el gobierno central. En fin, no es casualidad tampoco que estemos presenciando una descomposición tan acentuada y barbárica en los enfrentamientos entre los diferentes cárteles de la llamada delincuencia organizada a los cuales la población cada vez más considera como estructuras íntimamente encarnadas al aparato estatal. Es decir, se trata de las mismas pugnas interburguesas con diferentes expresiones.
Lo dicho acerca de los daños colaterales a la imagen del PRD no implica que el Estado va a aceptarlo sin hacer nada, al contrario, está obligado a apuntalar a su izquierda como ya lo están haciendo toda suerte de ideólogos: hablando de malas gestiones de algunos dirigentes del PRD y que por lo tanto el problema no es la institución sino las personas, con lo que se deja abierta la posibilidad de que cambiándolas se arreglarían las cosas; permitiendo a AMLO orillarse un poco más a la izquierda y en cierta manera radicalizarse para mantener el espantajo de una izquierda más honesta que recogería los ideales originales del PRD; en fin, a plazo necesariamente vamos a ver nuevos proyectos políticos para recomponer a la izquierda del capital pues para el capital es una cuestión vital fortalecer a su izquierda toda vez que es el principal elemento que da brillo a su dictadura democrática.
La burguesía va a continuar con la campaña democrática para llevar a los trabajadores a las urnas ofreciéndoles mejorar sus condiciones de vida con el mismo cuento de siempre de que por medio del voto deciden qué gobierno tendrán y qué política económica va a implementarse y va a esconder, por supuesto, que es a través de sus medios cómo induce las preferencias electorales en un momento dado. Con toda la arrogancia de que son capaces los capitalistas se ufanan de que en México más del 60 % todavía confían en la democracia del voto y que eso evita que aquí se vivan episodios como los que se están desarrollando en Oriente y el norte de África a los cuales, por cierto, califican como simples "estallidos" contra las dictaduras y por la democracia, con lo cual buscan esconder que aún si están influenciados por la ideología de un "cambio democrático" se trata de respuestas iniciadas y motivadas por el descontento generalizado por los ataques a sus condiciones de vida. Esa presunción sobre la capacidad de dominio que la burguesía tiene en México, es una realidad que debe motivar a la reflexión sobre el significado real que tienen las campañas electorales y el papel que juegan los partidos de la burguesía tanto de derecha como de izquierda.
RR/febrero-2011
Recibimos la noticia de que, en Corea del Sur, ocho militantes de la "Liga de Trabajadores socialistas de Corea" (Sanoryum) han sido arrestados y acusados en base a la "Ley de Seguridad Nacional" surcoreana (1). La sentencia se ejecutó el 27 de Enero. Tres hechos principales dan testimonio de que el arresto y el juicio han sido una farsa:
1. Los propios tribunales surcoreanos han echado atrás dos veces los cargos de la policía contra los arrestados.
2. Los militantes son acusados de "formar un grupo que beneficia al enemigo" (o sea a Corea del Norte); a pesar de que Oh Se-Cheol y Nam Goong Won, entre otros, firmaron la "Declaración Internacionalista de Corea contra la amenaza de guerra", que denunciaba los ensayos nucleares norcoreanos y declaraba en particular que: "el Estado capitalista de Corea del Norte (...) no tiene absolutamente nada que ver con la clase obrera o el comunismo, y no es mas que una versión extrema y grotesca de la tendencia general del capitalismo hacia la barbarie militarista";
3. El discurso de Oh Se-Cheol, no deja ninguna duda de que se opone a todas las formas de capitalismo, incluyendo el capitalismo de estado norcoreano.
Estos militantes están acusados en realidad del delito de opinión de ser socialistas... Confrontados a la perspectiva de duras sentencias de cárcel, los militantes arrestados se han comportado ante el tribunal con una dignidad ejemplar y han aprovechado la oportunidad para exponer claramente la naturaleza política de este juicio.
Las tensiones militares en la región están en un momento álgido tras la provocación que supuso el bombardeo de la isla de Yeonpyeong en noviembre del año pasado que produjo la muerte de civiles por la intervención del régimen Norcoreano, y que fue respondida por el desplazamiento de un portaaviones nuclear americano a la región para llevar a cabo maniobras militares conjuntas con las fuerzas armadas surcoreanas. En esta situación, la declaración de que la humanidad se enfrenta hoy a la alternativa socialismo o barbarie suena más real que nunca...
Ante esta situación, declaramos nuestra completa solidaridad con los militantes arrestados, a pesar de los desacuerdos políticos que podamos tener con ellos. Su lucha es nuestra lucha.
(Publicamos aquí sólo algunos extractos de su discurso que puede leerse completo en nuestra página web)
Varias teorías han intentado explicar las crisis que han ocurrido en la historia del capitalismo. Una de ellas es la teoría de la catástrofe [...] Otra teoría es la visión optimista que la burguesía siempre divulga. Según esta teoría, el capitalismo tiene los medios de superar sus propias contradicciones y la economía real funciona bien eliminando la especulación.
Una posición más refinada que las dos mencionadas antes y que ha llegado a prevalecer sobre las otras, considera que las crisis capitalistas son periódicas y que sólo necesitamos esperar tranquilamente hasta que pase la tormenta para volver a navegar [...]
En el siglo XX, la fase ascendente del capitalismo llegó a su fin con el punto sin retorno de la Primera Guerra mundial. A partir de ese momento, las relaciones de producción mercantiles capitalistas y de trabajo asalariado se habían expandido por todo el mundo. En 1919, la Internacional Comunista nombró al capitalismo de este periodo como el periodo de "guerra o revolución". Por una parte, la tendencia capitalista de sobreproducción empujaba hacia la guerra imperialista con el fin de acaparar y controlar el mercado mundial. Por otra parte, a diferencia del siglo XIX, hacía la economía mundial dependiente de la crisis permanente de inestabilidad y destrucción.
Una contradicción semejante dio lugar a dos acontecimientos históricos, la Primera Guerra Mundial y la depresión de 1929, que costaron 20 millones de vidas y una tasa de desempleo del 20-30 %, y que a su vez allanaron el camino de los llamados "países socialistas", con un capitalismo de Estado vía nacionalización de la economía en un lado, y los países liberales, con una combinación de burguesía privada y burocracia de Estado del otro.
Después de la Segunda Guerra Mundial, el capitalismo, incluyendo los llamados "países socialistas", experimentó una prosperidad extraordinaria producto de 25 años de reconstrucción y del endeudamiento creciente. Esto llevó a la burocracia del gobierno, a los líderes sindicales, los economistas y a los llamados "marxistas" a declarar a voz en grito que el capitalismo había superado su crisis económica definitivamente. Pero la crisis ha empeorado continuamente [...]
Los casos recientes de crisis financiera, de crisis económica, muestran que el sistema capitalista ya no puede sobrevivir mediante la ayuda de esos parches como la emisión de dinero o la deuda estatal [...] Durante 40 años el capitalismo mundial ha estado escapando de la catástrofe por medio de inmensos créditos [...]
[Aunado a ello,] el sistema capitalista está llegando a un punto en el que ni siquiera puede alimentar a sus esclavos del trabajo asalariado. Cada día mueren de hambre 100,000 personas en el mundo y cada 5 segundos un niño de menos de 5 años muere de hambre. 842 millones de personas sufren de malnutrición y 1/3 de los 6 billones de habitantes de la población mundial lucha cada día por su supervivencia a causa del aumento de precios de los alimentos [...]
El sistema capitalista hoy no puede mantener la ilusión de la prosperidad económica.
Los milagros económicos de India y China han revelado su carácter ilusorio [... Además] Se vislumbra la perspectiva de un desastre ecológico [...]
¿Cómo se ha desarrollado la historia de la lucha de clases contra el capitalismo y la explotación?
La lucha de la clase obrera ha existido constantemente, pero no ha tenido éxito [... no obstante, la clase obrera no se ha rendido...]
Históricamente los marxistas han luchado siempre junto a la clase obrera, el sujeto de la historia, revelando la naturaleza de las leyes históricas de la sociedad humana y las de los sistemas sociales, presentando la orientación hacia el mundo de la verdadera vida humana y criticando los obstáculos de las leyes y los sistemas inhumanos.
Por esa razón los marxistas construyeron organizaciones como los partidos y participaron en las luchas prácticas [...]
El caso del SWLK ("Socialist Workers' League of Korea" -Sanoryun-) es histórico y muestra a todo el mundo la naturaleza bárbara de la sociedad coreana, que trata de prohibir el pensamiento; este caso será una mancha en la historia de los procesos socialistas en el mundo. En el futuro habrá más movimientos socialistas abiertos y de masas; los movimientos marxistas se desarrollarán amplia y pujantemente en Corea y en todo el mundo. El aparato judicial aplicará la violencia organizada, pero no puede suprimir los movimientos socialistas, los movimientos marxistas. Porque continuarán mientras exista la humanidad y los trabajadores.
Los movimientos socialistas y su práctica no pueden ser objeto de castigos judiciales, sino que tienen que ser un ejemplo de respeto y confianza. Y mis últimas palabras para terminar:
- ¡Abolición de la ley de seguridad nacional, que suprime la libertad de pensamiento, de ciencia y de expresión!
- ¡Alto a la represión del capital y el uso de la fuerza contra las luchas obreras, que son el sujeto de la historia, de la producción y del poder!
- ¡Trabajadores del mundo uníos, para abolir el capitalismo y construir una comunidad de individuos libres!
n
1) Oh Se-Cheol, Yang Hyo-sik, Yang Jun-seok, y Choi Young-ik, se enfrentan a siete años de prisión; mientras que Nam Goong Won, Park Jun-Seon, Jeong Won-Hyung, y Oh Min-Gyu, se enfrentan a cinco años. En su normativa más extrema, la Ley de Seguridad Nacional contempla la pena de muerte para los acusados.
2010 nos ha dejado la quiebra de dos Estados de la vieja y desarrollada Europa. Primero cayó Grecia en Mayo, luego en Noviembre Irlanda. El tigre celta, modelo de crecimiento durante los últimos 20 años, perdió sus garras y se declaro en bancarrota bajo el peso de un enorme montón de deudas: por ejemplo la tasa de deuda de las familias irlandesas alcanza el ¡190 %!, los compromisos totales de la banca irlandesa en 2010 equivalen a ¡8 veces el Producto Interior Bruto del país!. Y eso que ante las quiebras bancarias, el Gobierno irlandés había inyectado 46 mil millones de fondos propios aun a costa de que el déficit público llegara a la escalofriante cifra de un 32 % de su PIB (cuando el déficit permitido oficialmente por la UE es del 3 % como máximo), y aun así todo resultó inútil. La UE se vio obligada a desembolsar 85 mil millones para "rescatar" a Irlanda. A la burguesía irlandesa solo le queda un consuelo: no será la última...
2011 empieza con más amenazas, muy serias, de que Portugal se incorpore rápidamente a esa siniestra lista: su deuda pública a finales de 2010 es ya del 82 % del PIB. Si no ha caído ya, en las primeras semanas de este nuevo año cuando ha tenido que "colocar" en el mercado sus primeras remesas de deuda, no es porque "Portugal no tiene nada que ver con Irlanda" como quiere hacer creer a los trabajadores su Primer Ministro socialista, sino porque el Banco Central Europeo ha parado este primer golpe a base de talonario en los días previos o como dicen los expertos "debido a la intervención del BCE con copras de bonos de Portugal, Grecia e Irlanda para rebajar la rentabilidad del bono portugués a 10 años" (l'Expansion, 11/01/11). Más miles y miles de euros inmolados en la "hoguera de las vanidades" del pozo sin fondo de la deuda, solo para parar un primer golpe, porque la propia burguesía da ya por seguro el "rescate" de Portugal: "Portugal será el siguiente en la lista. No sé si será antes de Navidad, de todas formas será inevitable el año próximo" según palabras del Consejero financiero portugués en el Gabinete de Información de servicios financieros, Felipe García. Y no es el único es hacer tales sombrías previsiones: "Cristian Tegllund Blaabjerg, jefe de estrategia de renta variable de Saxo Bank, prevé que Portugal solicite el rescate en el primer trimestre" (ídem).
Para Portugal, como para otros tantos países, las deudas son una pesada bola de hierro atada a sus pies que les hunde irremediablemente en el abismo. Su caída y el necesario rescate supondrían un golpe mayor para la unión europea de lo que ya han supuesto los de Grecia e Irlanda. Pero esa no es su peor pesadilla...
Lo que produce autentico sudor frio a los dirigentes europeos ya no es Grecia o Irlanda, ni siquiera Portugal, es España. El reputado economista americano, Nouriel Roubini, que debe su fama a ser el primer economista que ya en 2007 alertó sobre la crisis mundial, lo dice palmariamente "España es demasiado grande para hundirse y demasiado grande para salvarla". Efectivamente y en eso están todos de acuerdo: si España cae (la península ibérica supone el 10 % del PIB europeo) su "rescate" no podría hacerse solo con cargo al fondo de rescate, pues valdría 800 mil millones de euros, ¡10 veces más que el de Grecia!. "Los inversores miran de reojo a España como la siguiente ficha del dominó europeo que podría caer. La mayoría de los expertos coinciden en que en el caso de que España necesitase ayuda se articularía de forma diferente". Eso sí, nadie se atreve a aventurar cuál sería esa forma, ya que las consecuencias tanto para la moneda europea como para la propia estabilidad de la Unión Europa asusta al más pintado.
Tampoco aventuran -a diferencia de Portugal- cuándo podría producirse esa fatídica eventualidad. Es más Zapatero trata, contra viento y marea, de tranquilizar a los mercados sobre la solvencia de la economía patria, pero su "todo va bien" (tan parecido, que aburre, a ese "España va bien" de Aznar en sus tiempos de Presidente del Gobierno del PP) pero tanta insistencia resulta más que inquietante, sobre todo visto lo visto por parte de los gobernantes helenos o irlandeses que aseguraban exactamente lo mismo antes de su caída.
Tampoco son nada tranquilizadoras -aunque lo pretenden- las declaraciones de Antonio García Pascual, economista de Barclays Capital, cuando afirma que "La situación en España es sostenible, e incluso aunque el Gobierno tuviera que inyectar 90 mil millones de euros en las entidades financieras, la deuda pública sólo llegaría a un máximo del 85 % del PIB". Más allá del alivio relativo -muy relativo- al haber podido "colocar" la primera remesa de deuda del año "sin más problemas" que un diferencial de entre 250 y 300 puntos básicos, es decir que los intereses de la deuda ahora colocada son mayores de los que tenia la misma deuda antes de colocarse, la "tranquilidad" no es tal. "España, a diferencia de los países ya intervenidos (Grecia e Irlanda) y los que junto a ella están en el punto de mira (Italia, Bélgica, Austria...) el problema no está tanto en el volumen de la deuda pública y su necesaria refinanciación [cerca de 20 mil millones de euros para los meses mayo, agosto y octubre tienen vencimiento en cada mes] como en la deuda privada, especialmente de los bancos y cajas de ahorros, que se eleva a más del 50 % del PIB" (Carmen Alcaide, analista y ex-presidente el Instituto Nacional de Estadística, El País, 16/01/11).
En el mismo sentido el Fondo Monetario Internacional insiste en que en España "no es descartable el hundimiento del sistema bancario", y cuando el FMI, gran institución internacional burguesa que se caracteriza por escoger siempre el escenario más optimista, utiliza eufemismos como "no es descartable..." es que la cosa ¡es inevitable!
Y en cuanto a las previsiones de reducción del déficit público para 2011 que presenta el Gobierno socialista del Señor Zapatero son el cuento de la lechera ya que se basan en un previsión de crecimiento del PIB de entrono al 1'2 % mientras que los organismos internacionales no dan más allá del 0'6 %.
Italia se ahoga bajo el peso gigantesco de una de las deudas públicas más altas del mundo, que alcanza el 120 % de su PIB. Para el economista canadiense y premio Nobel de economía, Robert Mundell, Italia "es la mayor amenaza" para la moneda única europea.
Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España forman ya parte del club de los PIIGS, mote que ya hace tiempo sacaron los economistas para referirse a los "países en quiebra". Hoy hay más países de la zona euro amenazados por la bancarrota que corren el riesgo de engrosar sus filas.
Las dudas sobre la solidez de los Países Bajos crecen cada día, y Bélgica está ya en el banquillo. Según el periódico británico The Guardian, es el candidato perfecto para ser el siguiente en la lista de países a los que la crisis económica golpeará con mayor fuerza.
En cuanto a Francia, si oímos a sus gobernantes "no está amenazada" pero la realidad es que a pesar de que por ahora la agencia de calificación Standard&Poor´s aún le da la calificación de "AAA" reservada a los países "solventes", tiene problemas para ¡pagar a los funcionarios y empleados públicos! Ocho ministerios (entre ellos el de Educación) han tenido que pedir un crédito para pagar a sus empleados la paga de diciembre, y miles de trabajadores precarios llevan sin cobrar la prima de "salida" (10 % del sueldo) desde la primavera.
Y queda el pilar de la zona euro, Alemania que con una tasa de crecimiento del 3 % y un endeudamiento público relativamente limitado parece ser el único país europeo que aguante el tipo. En todo caso eso es lo que dicen los expertos... Pero si lo miramos de cerca veremos que sus bases están podridas. Alemania es el país que, después de Irlanda, más dinero inyectó en 2008 a sus bancos con problemas: 180'94 miles de millones de euros. Así el Financial Times insiste desde septiembre en que el sistema bancario más tocado no es ni el portugués ni el español sino el alemán. "En su conjunto es casi insalvable y el gobierno tiene que decidirse a sacrificar alguna de sus partes si no quiere problemas aún mayores" dice el conocido periódico inglés. La caída de Irlanda agudiza el problema y lo hace más urgente ya que los bancos alemanes detentan 205 mil millones de dólares de activos irlandeses... y eso no es todo los bancos alemanes junto a los franceses tienen muchos activos invertidos en deuda española y de otros países con dificultades. Todo un record en la zona euro. Además su aparato industrial es totalmente dependiente de las exportaciones cuando las salidas exteriores se van a reducir mucho en los próximos meses y años.
En resumen, toda la Unión Europea tiene graves problemas. La propia Señora Merkel, canciller alemana, lo dejo bien claro, antes de retractarse, cuando dijo que la zona euro "está en una situación muy delicada". Junto al francés Nicolas Sarkozy empieza a decir que hay que implementar progresivamente una estructura paliativa que permita la declaración oficial de quiebra de Estados europeos con una "restructuración de la deuda". Aunque Angela Merkel se ve obligada a añadir "No veo que Estados estarían hoy ya en esa situación". "Hoy"... pero ¿y mañana?
En Gran Bretaña la deuda pública es del 100 %, más alta que la media de sus vecinos europeos, y los sucesivos planes de austeridad destinados a reducir el déficit no han arreglado nada.
Japón se hunde desde hace décadas la recesión y las últimas noticias muestran que empeora. Su deuda pública roza ¡el 200 %!
Estados Unidos, la primera potencia mundial, es sin lugar a dudas el enfermo más grave. Basta con un dato: la tasa real de paro el del 22 % (durante la Gran Depresión de los años 30 era del 25 %). 33 millones de ciudadanos americanos hoy no tienen trabajo.
Para los economistas hay, afortunadamente, un clavo ardiendo al que asirse: China. China hoy es el equivalente al Japón de los años 70/80, a los tigres asiáticos de los años 80/90, a Islandia e Irlanda de los años 2000: un dinamismo increíble, un crecimiento apabullante, un paraíso para los chicos de oro (golden boys), Eldorado para los jóvenes inversores y emprendedores... en una palabra, una burbuja que acabará como las otras... explotando. Ya empiezan a verse los primeros signos: una gigantesca burbuja inmobiliaria que no cesa de crecer, una inflación galopante (4'4 % oficialmente y más del doble oficiosa), tensiones cada vez más insostenibles entre el yuan y el dólar, un crecimiento cada vez más anémico...
Los escépticos nos dirán que es abusivo comparar China con los tigres asiáticos. Es cierto, la caída de China hará muchos más estragos.
"Los remedios empleados son diferentes -por no decir opuestos-de un país a otro, pero todos tienen una cosa en común, su ineficacia. Experimentando con todo tipo de mezcolanzas entre esos remedios -apostando por la intervención de los bancos centrales y los planes de relanzamiento, o por el contrario proscribiéndolos- los gobernantes tiran en cualquier dirección [...] Una era está acabándose, la del crédito fácil, tanto para las familias como para los Estados. Un crecimiento dopado en el que no preocupaba saber de que estaba hecho siempre que pudiera continuar alegremente" (François Leclerc, economista francés)
Ahí está. El capitalismo ha vivido a crédito y esa era "se está acabando"
Desde los años 60 este sistema ha vivido de la inyección cada vez más masiva de créditos. El sueldo de los obreros no podía ser suficiente para absorber todo eso, el mercado mundial está saturado de mercancías. Para no quedar paralizado por la sobre producción, para dar salida a los productos fabricados, el capitalismo ante cada crisis 1967, 1973, 1986, 1993, 2001, 2007... el capitalismo ha abierto más la espita del endeudamiento.
El resultado de años de tal huida hacia delante era inevitable: las familias, las empresas, los bancos y los Estados están con el agua al cuello por las deudas.
El capitalismo hoy ya no puede dar ninguna solución. Ni acuñar más moneda como en estados Unidos, Japón o Gran Bretaña, ni los planes de austeridad europeos, ni las trampas chinas con el valor de su moneda... aunque todos estos países tomen atajos diferentes, todos ellos se dirigen al mismo atolladero inexorablemente.
Hoy día hay dos elementos que muestran la ausencia total de perspectivas para la economía capitalista: el aumento del proteccionismo y la guerra monetaria.
Tras el crack del 29 y la gran depresión de los años 30, todas las naciones sacaron una lección esencial: el proteccionismo genera un caos mundial indescriptible. Desde entonces su prohibición era más o menos respetada. Hoy todas las grandes potencias se libran a una carrera desatada y están dispuestas a todo. Si en la última cumbre del G20, en Seúl, Merkel ha tenido que pedir a todos un compromiso firme recordando esa lección "Tenemos que hacer todo los posible para evitar el proteccionismo" es para responder a las presiones internacionales crecientes, con Estados Unidos a la cabeza, para limitar las exportaciones alemanas y chinas. "Exportar o morir" vuelve a ser el grito de guerra económico de todas las burguesías nacionales.
Y en cuanto a la guerra de las monedas. ¿De qué se trata? En el mercado monetario lo que se enfrentan no son las divisas, como tratan de hacernos creer, sino las naciones. Un ejemplo basta: cuando los Estados Unidos imprimen y ponen en circulación cantidades inmensas de nuevos billetes a fin de sostener artificialmente su economía, el valor de la moneda $ baja. Pero para los países, como China, que detentan miles de millones de la divisa americana ven como su tesoro se derrite como la nieve bajo el sol. Ya sea la libra inglesa, el yuan chino, el yen japonés o el euro, todas esas monedas son armas en manos de cada Estado para mantener su demanda interior y tratar de favorecer sus propias exportaciones. Esa "guerra de las monedas" conlleva el riesgo de una desestabilización internacional incontrolada: devaluaciones masivas, inflación galopante, explosión del euro...
Quiebras bancarias, de las cajas de ahorros, de multinacionales, de regiones o de estados, estallido de la burbuja china, aumento del proteccionismo, desaparición de euro, devaluación masiva del dólar o de la libra esterlina... nadie sabe cuál de esos tablones podridos cederá primero bajo nuestros pies, ni cuando lo hará. Lo bien cierto es que el futuro nos depara sacudidas económicas devastadoras en todos los países. Y que el capitalismo conduce progresiva pero inexorablemente a la humanidad a la miseria y la guerra.
Hoy, como ayer, los gobernantes de todos los países, sean del color político que sean, de izquierda o de derechas, llaman a los trabajadores a apretarse el cinturón, a aceptar sacrificios para "relanzar la economía y reencontrar la senda del crecimiento". ¡Mentiras! Los sacrificios de hoy solo preparan mayores sacrificios mañana.
Únicamente la lucha de clases puede permitir ralentizar los ataques. Solo la revolución proletaria internacional podrá poner fin al suplicio que este sistema de explotación infringe a la mayoría de la humanidad.
CCI / Febrero-2011
Decenas de miles de trabajadores del sector público y estudiantes han salido a las calles y están ocupando el capitolio del Estado en Wisconsin para protestar contra los cambios propuestos a los acuerdos de negociación colectiva entre el gobierno del estado y sus sindicatos de empleados públicos. El novato gobernador republicano del estado, perteneciente al Tea Party, Scott Walker, ha propuesto un proyecto eliminando los derechos de negociación colectiva para la mayoría de los 175 mil empleados públicos del Estado, prohibiéndoles completamente la negociación de las pensiones y de las contribuciones de salud, dejando sólo el derecho de negociar sobre los salarios. Además, de acuerdo a la legislación, los sindicatos de empleados públicos tendrían que someterse a los votos de certificación anual a fin de mantener el derecho de representar a los trabajadores en las futuras negociaciones de recortes. Los bomberos, que no fueron afectados por los cambios propuestos (debido a que su sindicato apoyó a Walker en las elecciones de noviembre de 2010) se han mostrado solidarios con aquellos que están bajo los ataques uniéndose a las protestas, que muchos dicen se han inspirado en la ola de movilizaciones en Egipto y de manera más amplia en el Medio Oriente. Mucha gente de Wisconsin que está en las protestas llevan orgullosamente pancartas en donde apodan al gobernador como Scott "Mubarak" Walker, mientras otras personas corean preguntando "Si Egipto puede tener democracia, ¿por qué Wisconsin no?" ¡Incluso los trabajadores de Egipto han mostrado su solidaridad con los trabajadores de Wisconsin!
Mientras tanto, aunque las semanas pasadas el Departamento de Estado de EUA, ha pedido a los líderes árabes actuar con moderación contra los manifestantes, ¡El gobernador de Wisconsin ha amenazado con llamar a la Guardia Nacional para reprimir las manifestaciones, si fuera necesario! Algunos grupos de veteranos de la Guardia han respondido que el trabajo de la Guardia es responder en caso de desastre y no como escuadrón personal de matones al servicio personal del gobernador. Se dice que la situación política en Wisconsin es frágil puesto que puede producirse una crisis constitucional. Los 14 senadores del Estado democrático han huido, negando a la legislatura de Estado controlado por los Republicanos el quórum que necesita para hacer aprobar el proyecto del Gobernador. Se dice que si son encontrados dentro del Estado, la patrulla estatal ¡los arrestará y los llevara de regreso al capitolio! Por otra parte los líderes sindicales y del partido demócrata hablan abiertamente de destituir al gobernador y a todo aquel senador que apoye su proyecto. ¡La política estadounidense se transforma cada vez más en algo como una caricatura en cada crisis!
La crisis en Wisconsin ha sido enmarcada por los medios de información nacionales como el primer choque real del ejecutivo del Tea Party vuelto republicano usando su poder político nuevamente descubierto para ratificar una agenda ideológica de destrucción de los sindicatos de empleados públicos, a los que muchos miembros del Tea Party y republicanos culpan de la virtual quiebra de los gobiernos estatales a lo largo del país. Estos republicanos dicen que la ratificación de la austeridad es necesaria para equilibrar el presupuesto estatal, paralizado por un déficit masivo de 137 millones de dólares. Por otra parte, los demócratas y sus aliados sindicales están poniendo el grito en el cielo contra el gobernador republicano y sus aliados nacionales del Tea Party, haciendo buen uso político de un dilema fiscal real para renovar la desgastada ideología sindical. ¿Quién está en lo correcto?
Es verdad que, tal como en Europa, los estados de la Unión Americana están, en efecto, enfrentando la insolvencia. Mientras que a nivel nacional el gobierno federal todavía tiene un margen de maniobra en la reducción cuantitativa de su deuda (recurriendo a la impresión de más dólares), los Estados no tienen dicho privilegio y por lo tanto enfrentan una urgente necesidad de impulsar drásticas medidas de austeridad para tratar de equilibrar sus presupuestos y mantenerse financieramente viables en los mercados. A este nivel la legislación del gobernador Walker parece encajar con una necesidad vital de la burguesía para bajar los costos de funcionamiento del Estado y ganar ventaja duradera en las futuras negociaciones limitando el rango de los futuros contratos de trabajo. Parece estar estableciendo un modelo que otros estados deben seguir mientras luchan para lograr controlar su terrible situación fiscal.
Sin embargo, a un nivel más global, la burguesía está también muy al tanto de los riesgos políticos y sociales que traerá el lanzamiento de estos pesados ataques contra los obreros ya golpeados por el alto desempleo, salarios congelados, despidos y el colapso del mercado de bienes raíces. De ahí la probada y verdadera estrategia americana de impulsar los ataques de una manera fragmentada, a nivel local y estatal, en lugar de lanzar un golpe inmediato y frontal sobre los programas federales. Todavía hay un riesgo de que la legislación del gobernador Walker vaya demasiado lejos en la desestabilización de los sindicatos -que en realidad actúan como policías dentro de las filas de los trabajadores para controlar su ira- así como desestabilizar al propio Partido Demócrata, que se apoya en los sindicatos para muchas de sus campañas. La política del gobernador Walker podría no solamente correr el riesgo de debilitar a los sindicatos cuando la burguesía los necesita más, sino que podría también amenazar el funcionamiento del sistema bipartidista de recambio vital del estado que el presidente Obama ganó en 2008.
El año pasado en California hubo protestas contra los recortes a los presupuestos en educación, y al principio de la semana pasada los trabajadores en Ohio protestaron contra medidas que limitarían las contrataciones colectivas de los empleados estatales, como lo hicieron los maestros en Indianápolis. Cuando llegue la necesidad de mayores ataques, la burguesía necesitará del aparato sindical para contener la combatividad obrera y asegurar que la lucha obrera permanezca dentro de los marcos de la negociación de los salarios y prestaciones establecidos por el sindicato y que no se desborden y amenacen al propio Estado.
El peligroso estado de las finanzas de Wisconsin no es un caso aislado. El estado enfrenta un enorme déficit de 137 millones de dólares este año fiscal, que en dos años se estima llagará a la enorme cantidad de 3,600 millones de dólares. Los aspectos más drásticos de los recortes del gobierno Walker obligan a que la mayoría de los empleados locales y del estado contribuyan con la mitad de sus pensiones y al menos con el 12.6 % de sus primas de seguro médico. Sin embargo está proyectado que éstos recortes en el salario de los trabajadores ahorrarían al estado solamente 30 millones de dólares para junio, aumentando a 300 millones en los próximos dos años, es decir, el recorte a los trabajadores aportará solamente el 10 % del déficit. El resto del proyecto propone ahorrar 165 millones de dólares este año por el simple refinanciamiento de la deuda estatal. Es decir los mayores ahorros no tienen nada que ver con los empleados públicos. Esto, desde luego, es solo una falsa tranquilidad para los trabajadores que enfrentan constantes aumentos en las contribuciones que tienen pagar para los costos de salud. Un cálculo aproximado dice que las reducciones propuestas disminuyen en 10 % los salarios de los profesores promedio de Madison.
Con 15 meses de negociación contractual, el gobernador se ha negado a reunirse con los sindicatos, y en su lugar ha propuesto medidas drásticas amenazando con despedir a 1,500 trabajadores del estado si su plan no es aceptado. Ciertamente parece hacer gala de su fama de ser republicano duro. ¿Pero sólo se trata de otro caso de un republicano tratando de revelar "el ala derecha" de su partido hostigando a los sindicatos? Walker mismo es muy claro: "Para nosotros, es simple. Estamos quebrados. No se trata de los sindicatos. Se trata de balancear el presupuesto del Estado" (NY Times). Del lado del sindicato, David Ahrens, de la UW-Madison's Carbone Cancer Center, discute la naturaleza de emergencia de la situación, diciendo "Eso sería más creíble si él se hubiera molestado en reunirse en un principio con los sindicatos" (Wisconsin State Journal [54]).
El Presidente Obama también intervino en nombre de los sindicatos, como pago de los 200 millones de dólares que éstos gastaron en su campaña electoral de noviembre y tachando las propuestas del Sr. Walker "un golpe a los sindicatos". Sin embargo, el vocero republicano John Boehner, de Ohio, elogió al Sr. Walker por "enfrentar los problemas que han estado olvidados por años a expensas del crecimiento económico y de los trabajos." Como era de esperarse, la izquierda ha venido a la defensa de los sindicatos considerándolos como la mejor protección de los trabajadores en tiempos difíciles, mientras que la derecha los califica como anacronismos históricos que atrofian el crecimiento económico y acaban con los trabajos. ¿Qué deben hacer los obreros con todo esto?
Es importante entender el papel que juegan los sindicatos como parte del aparato estatal. Ellos son "bomberos sociales", actuando como auténticas válvulas de escape a nivel político y económico. El tipo de acuerdos de contrato colectivo que hoy está bajo ataque fue introducido por el presidente Kennedy quien vio sus beneficios en términos del control social ofrecido por los sindicatos, especialmente cuando los tipos de "victorias" que los sindicatos estaban ganando ¡incluían cláusulas de prohibición de huelgas! A finales de los 60 y principios de los 70 estas "concesiones" eran indudablemente más asequibles que hoy en términos económicos. Cuarenta años de crisis económica han resultado en gran erosión del salario social que era disfrutado en los inicios de la recuperación de la posguerra. Pero mientras los sindicatos son costosos en términos económicos, son también herramientas eficaces en la imposición de las medidas de austeridad a la clase obrera. Por ejemplo, en Wisconsin los sindicatos "ya negociaron un trato con la previa administración por 100 millones de dólares en recortes a las prestaciones, al mismo tiempo que completaron un 3% de reducción en el pago de salarios." Uno entiende el sentido de la cólera de los sindicatos hacia los planes del gobernador NO por los recortes a los trabajadores a los que se supone representan, sino por la posibilidad de ya no ser considerados como socios del Estado para dirigir la economía. De hecho, Marty Beil, cabeza de WSEU / AFSCME -el sindicato de los empleados públicos de Wisconsin- argumentó que el sindicato estaba perfectamente listo para aceptar ciertas reducciones, pero no podía estarlo para aceptar el descarado juego de poder del gobernador: "estamos preparados para implementar las concesiones financieras propuestas para ayudar a equilibrar los presupuestos de nuestro Estado, pero no para que se nos niegue nuestro derecho dado por Dios para reunir un real sindicato... nosotros no -lo repito- no seremos privados de nuestros derechos para negociar colectivamente." En una conferencia telefónica con los medios de información continuó, "Esto no es sobre dinero (....) Comprendemos la necesidad de sacrificios" (Milwaukee Journal Sentinel).
Todo ese parloteo sobre la "represión" al sindicato es, en el fondo, un intento por desviar el descontento mostrado por los trabajadores contra los ataques a sus condiciones de vida, hacia el callejón sin salida de la defensa de los propios sindicatos y la democracia que supuestamente representan y para desviarlos lejos de la acción efectiva de la huelga para defender sus condiciones de vida y trabajo. Ya en el movimiento en Wisconsin, los sindicatos han sido muy eficaces para desviarlo hacia la defensa de la "democracia" (de ahí la referencia sindicalistas a Egipto). Los senadores democráticos, parecen, por el momento, haber obstaculizado el funcionamiento del aparato democrático burgués, como desertores del Estado, aunque en realidad la democracia es su aliada. Ya los activistas del Tea Party nacional han participado en contra-manifestaciones en defensa del gobernador "elegido democráticamente" por la "mayoría de los Wisconsinitas" quienes votaron por sus políticas contra los sindicatos. ¡Si tu principal objetivo es defender la "democracia" no está claro a qué lado deberías apoyar!
En un sentido, la caza por parte de las tropas del estado de los senadores fugitivos es emblemática de la profunda búsqueda de la burguesía norteamericana por encontrar una solución a su crisis económica. Como esta solución resulta cada vez más difícil de encontrar, la burguesía, a todos los niveles -federal, estatal y local- tendrá que recurrir a nuevos ataques contra la clase obrera. Los empleados públicos -empleados civiles, bomberos, trabajadores carreteros y sobre todo maestros- estarán en primera línea de este asalto burgués. No es causalidad, o simplemente una tendencia ideológica del ala derecha de los republicanos, que los partidarios del Tea Party y los republicanos hayan puesto a los empleados públicos en la mira de estos ataques. Es su proyecto de salarios y prestaciones lo que impacta de manera más inmediata la solvencia fiscal del Estado.
Además, los ataques a los empleados públicos no se han limitado a los estados gobernados por los republicanos. En Nueva York el demócrata Cuomo, ha amenazado con cerca de 10 mil despidos si las negociaciones con el sindicato se estancan, mientras que el demócrata Jerry Brown, en California, ha hablado de la necesidad de recortes dolorosos para solucionar los perenes déficits presupuestales de ese Estado. A nivel federal, el propio presidente Obama ha congelado los salarios de los empleados federales y sus comisionados para el presupuesto han amenazado con despedir ¡al 10 % de los trabajadores federales! Sin embargo, el celo con que los republicanos del Tea Party, como Walker, han llevado su cruzada contra la base misma de los sindicatos (a diferencia de los trabajadores que supuestamente representan) tiene el potencial para ser contraproducente si se lleva hasta sus últimas consecuencias. La burguesía inevitablemente tendrá que llamar a los sindicatos en tanto la lucha de clases continúa calentándose. El intento de este gobernador novato republicano de acabar con los sindicatos en su Estado es otro ejemplo de las dificultades que la burguesía nacional de los EUA está teniendo para mantener el control de sus propios procesos políticos como resultado del proceso de descomposición social que se profundiza con cada día más que este sistema sigue en pie.
Colin, 02/20/11.
Recientes artículos periodísticos han expresado como nunca su "preocupación" sobre la cuestión de las drogas, la llamada "guerra a las drogas", el debate de legalizar tal o cual droga, o el dilema alrededor de su despenalización y cosas por el estilo. Todo esto es palabrería. Las drogas y el negocio de las drogas son aspectos integrales del capitalismo, y más allá, del militarismo, el imperialismo y la descomposición capitalista. Alrededor del mundo la danza macabra de las cifras hablan ya de alrededor de 35,000 asesinatos en México en los últimos cuatro años como resultado directo del tráfico de drogas, también se calcula que medio millón de personas están directamente empleadas en el tráfico de drogas -otros estiman más de un millón ([1]). En México la industria de las drogas es uno de los pocos negocios en expansión en un país con cada vez mayor pobreza. Los "expertos" lamentan el impacto de la criminalización de las drogas en las democracias de América Latina como Bolivia, Perú, Colombia y ahora México. Pero estos Estados democráticos no han sido contaminados por las drogas ilegales sino por el hecho, particularmente en este periodo en que el capitalismo se descompone desde su raíz, que estos Estados relativamente débiles solamente pueden ser organizaciones de gánsteres y toda la criminalidad que traen consigo. Esto también es esencialmente válido para los más fuertes, las principales potencias cuyos ejércitos y servicios secretos están profundamente inmersos en la industria de las drogas ilegales. Las drogas, legales o no, no son un problema de Latinoamérica sino una faceta del imperialismo mundial. Sólo como un ejemplo, sobre la frontera canadiense, el negocio de "drogas por armas" así como por efectivo es muy activo aunque no tan dramático como en la frontera sur de EU. La policía canadiense estima en cien mil personas de Columbia británica implicados en los negocios de la mariguana solamente. Hay una verdadera ONU de bandas criminales organizadas de cientos de miles de jóvenes involucrados en el cruce de droga de Canadá hacia EU. El "combate a las drogas" es una hipocresía monumental cuando oímos al zar antidrogas de Naciones Unidas, Antonio María Costa sugerir que $352 billones del dinero de los cárteles de la droga ayudaron a evitar el colapso del sistema económico mundial en 2008-09 cubriendo muchas de las necesidades de liquidez.
La oficina de la ONU sobre drogas y crimen ha detallado el cultivo de la amapola afgana cuya aportación ha aumentado la producción mundial de heroína desde un 64 % hace 7 años a 92 % actualmente. También estimó que el número de afganos implicados en toda la producción, distribución y proceso oscila entre 1.7 y 2.3 millones. La ocupación militar británica de la provincia de Helmand ha supervisado la más grande expansión del cultivo de amapola extendiéndose ahora a alrededor de 70,000 hectáreas. En el contexto del imperialismo, el "combate a las drogas" es tan fraudulento como la "guerra al terrorismo". Esto tiene consecuencias que pueden ser vistas, ocultadas, debatidas o simplemente no preocuparse en cuanto a lo que concierne a la devastación causada a la humanidad. Apenas en 2007, la ONU estimó que había "alrededor de un millón de adictos al opio en Afganistán, 600,000 menores de 15 años y un creciente número de mujeres. La heroína barata de Afganistán tiene efectos devastadores en Irán, India, Rusia, EU, Canadá y China, pero también en los principales países europeos, los efectos de la miseria se sienten como por ejemplo en las islas escocesas donde los pescadores, elementos sólidos y fuertes de la comunidad, con remuneración en sus bolsillos, han caído en los brazos de la señora felicidad (Madame Joy). De un lado al otro del mundo, de los más pobres a los relativamente menos pobres, la heroína barata de Afganistán está haciendo estragos.
Cada vez es más evidente para muchas personas que "grandes cantidades" de opio se exportan, por ejemplo, de Afganistán en aviones militares de EU, Canadá e Inglaterra. Cuando la producción de Opio en Afganistán comenzó a decaer a principios de los 90, ante los rivales de Colombia y Burma en el tráfico de heroína, la CIA colocó y apoyó al señor de las drogas afgano, Ahmed Shah Massoud. El M16 también lo armó y la inteligencia británica hizo lo propio ([2]), antes de que la KBG rusa y posteriormente la inteligencia francesa hiciera tratos con él. Desde la intervención directa de occidente en Afganistán en 2001, la producción afgana de amapola se incrementó 33 veces, las agencias occidentales de inteligencia ayudaron a Afganistán a ir de la simple siembra de amapola a la conversión a escala industrial en heroína y esto requiere grandes fábricas, volúmenes de químicos importados, mano de obra y mucho transporte para embarcar el producto refinado. Antes de 1979, poco opio venía de Afganistán a occidente pero la CIA en su campaña antirusa cambió armas por heroína a Karachi.
El papel de los servicios secretos del imperialismo en el negocio de las drogas ha sido destacado desde la Segunda Guerra Mundial: la CIA y la mafia corsa en el tráfico de cocaína en los años 40 -la famosa "conexión francesa", Burma, Laos y Tailandia en el triángulo dorado donde la CIA traficaba drogas por todo el sudeste asiático; la participación de EU en el tráfico de drogas en Panamá en los años 70 a través de su títere Noriega; Vietnam, donde la compañía "Air America" de la CIA transportaba drogas de Laos a Hong Kong; El comercio de cocaína en Haití en los años 80; la política de la CIA con los Contra de Irán de "armas dentro, drogas fuera" y más recientemente, el uso por la CIA de "taxis tortura" usados para transportar drogas a través del aeropuerto de Gatwick y otros aeropuertos europeos con la complicidad de esos Estados o al menos con su complacencia. La CIA y el servicio secreto pakistaní a través del Banco de Crédito y Comercio Internacional, también usado por la inteligencia británica y Mossad, fueron el principal factor para financiar con las ganancias del opio a las jihad de EU, Pakistán, Arabia Saudíta y británica contra los rusos y afganos en los años 80.
Esto es solo una parte de la extensión del papel del imperialismo en el comercio de drogas y la abyecta hipocresía de la "guerra a las drogas". Desde mucho más atrás, tenemos el ejemplo anglo-francés de las Guerras del Opio contra China. Para citar a Carlos Marx en el New York Daily Tribune el 25 de septiembre de 1858: "la hipócrita cristiandad del gobierno británico..: en su competencia imperial finge ser completamente ajena al contrabando y comercio de opio y aún lanza amenazas de proscribirlo". No hay nada nuevo bajo el dominio del capitalismo; así vemos el "combate a las drogas" del primer ministro británico Lord Palmerston mientras conduce las guerras por el cultivo forzado, la propagación y venta del opio. Parte de esta también fue vendida a la clase obrera en Inglaterra bajo el benevolente título de "Godfrey´s Cordial", narcótico utilizado para dopar a los niños mientras ambos padres salían a trabajar ([3]), causando una generación de adictos al opio. Por un tiempo esta fue de alguna manera la "venganza" de China e India, todo el comercio de opio fue totalmente irracional y a expensas del comercio legal. La Compañía de las Indias Orientales dejó de ser exportadora directa de opio a finales del siglo XVI pero se convirtió en productor, mientras los propios barcos de la compañía eran beatamente prohibidos para traficar la droga. A pesar de los intentos del Imperio Celestial de combatir la importación de la producción británica de opio de la India a China, Inglaterra y Palmerston facilitaron el "comercio" por la fuerza de las armas. Marx señaló esta irracionalidad y contradicción de la expansión del capitalismo sin moralizar. Pero en el New York Daily Tribune del 20 de septiembre de 1858, en un artículo titulado ¿"Comercio u opio?", cita al inglés Martin Montgomery: "¿Porqué, "el comercio de esclavos" fue misericordioso comparado al "comercio de opio"? Nosotros no destruimos los cuerpos de los africanos, ya que estaba en nuestro interés inmediato mantenerlos vivos, no degradamos su naturaleza, corrompimos sus mentes, ni destruimos sus espíritus (Bueno, solo un poco). Pero el vendedor de opio asesina el cuerpo luego que lo ha corrompido, degradado y aniquilado la moral de los desgraciados pecadores, cuando cada hora trae nuevas víctimas a un Moloch que no conoce saciedad, y donde el asesino inglés y el suicida chino rivalizan en ofrecerse a su altar"
Una cita final de Marx del periódico arriba señalado, sobre la caprichosa ironía de toda esta situación: "Mientras el semibárbaro permanecía en el principio de la moralidad, el civilizado le opuso el principio del egoísmo. Que un imperio gigante, conteniendo casi una tercera parte de la raza humana vegetando en el filo del tiempo, aislada por la exclusión forzada del intercambio general, y así engañarse con el deliro de la perfección celestial -que tal imperio tuviera por suerte ocasión de batirse a duelo mortal con los representes del mundo antiguo que aparecen impulsados por motivos éticos, mientras los representantes de la aplastante sociedad moderna luchan por el privilegio de comprar al mejor precio y vender en los mercados más caros- de hecho, es una especie de trágico verso que ningún poeta gustaría imaginar".
Hoy, cuando las contradicciones del capitalismo están alcanzando un punto extremo y la relación del imperialismo y las drogas son solo una expresión más de este, se nos amenaza con el ridículo verso de la "guerra al terrorismo" y "guerra a las drogas"
Baboon, 24 de sept. de 2010
[1]) El Monstruo - Temor y Rescate en la ciudad de México.
[2]) Steve Coll, Guerra de Fantasmas.
[3]) Cap. 13 de El Capital, "Industria a Gran Escala".
Durante los últimos años la CCI ha estado publicando -en las prensas de sus secciones en diferentes países, en la Revista Internacional y en su página web- textos derivados de la profundización teórica sobre el anarquismo internacionalista y su participación en el movimiento obrero en diferentes lugares y en diferentes épocas. Esto es una respuesta a la necesidad actual de debatir que se presenta entre elementos del proletariado. Como hemos dicho: "La CCI pertenece al mismo campo que los anarquistas internacionalistas que defienden la autonomía obrera. ¡Sí, nosotros los consideramos como camaradas con los que deseamos debatir y colaborar! Sí, nosotros pensamos igualmente que estos militantes anarquistas tienen más en común con la Izquierda Comunista que con los que, bajo la misma etiqueta anarquista, defienden en realidad posiciones nacionalistas o "reformistas", y que son de hecho defensores del capitalismo, reaccionarios.
"Poco a poco se están desarrollando entre todos los elementos y grupos revolucionarios e internacionalistas del planeta debates vivos y animados, donde hay torpezas, malos entendidos y verdaderos desacuerdos. Pero las necesidades de la lucha del proletariado contra un capitalismo cada vez más inhumano y bárbaro, la perspectiva indispensable de la revolución proletaria mundial, condición para garantizar la supervivencia de la humanidad y del planeta, exigen este esfuerzo. Se trata de un deber..." ([1]) En esta dinámica se sitúa el siguiente texto que fue escrito y publicado por Internationalism ([2]) y que narra la influencia del magonismo en México, como parte del movimiento obrero a nivel internacional, cuando el capitalismo al entrar en el siglo XX ha impuesto su dominio por casi todo el planeta y sus contradicciones internas se exponen abiertamente, obligando a los asalariados a responder con su lucha en todos los continentes.
Burdel, presidio, hospital, muerte miserable: he ahí el premio que recibirán los deudos de los héroes que mueren por su patria, mientras los ricos y los gobernantes derrochan en francachelas el oro que se ha hecho sudar al pueblo en la fábrica, en el taller y la mina ¡Qué contraste! Sacrificio, dolor, lágrimas para los que todo lo producen, para los creadores abnegados de la riqueza. Placeres y dicha para los holgazanes" (Ricardo Flores Magón sobre la Primera Guerra Mundial, Regeneración 207, 9 octubre de 1915).
Ricardo Flores Magón es una figura muy conocida en la historia mexicana. Aunque fue un anarquista hasta su muerte, las autoridades mexicanas han podido recuperar su martirio e integrar su imagen al orden social bautizándolo como uno de los autores espirituales de la Constitución mexicana moderna. Así, hoy en México, un Flores Magón políticamente esterilizado es reconocido como uno de los primeros adversarios de la dictadura de Porfirio Díaz. Sin embargo, comunistas y anarquistas, y personas al tanto de la historia del movimiento obrero en México, están muy conscientes de sus convicciones anarquistas-comunistas, de sus raíces en organizaciones obreras, y sus numerosos intentos fallidos de provocar una revolución de trabajadores en México.
Él y la mayoría de líderes de su organización política, el Partido Liberal Mexicano, estuvieron la mayor parte de su vida política situados en Estados Unidos. La mayoría de las actividades políticas en México del PLM fueron coordinadas desde el exilio. Sin embargo, poco se menciona sobre la relación de este Partido con el movimiento obrero estadunidense, o su creencia de que una revolución obrera en México era importante puesto que era parte de la lucha en todo el mundo contra el capital internacional y en cierto sentido parte del proyecto internacional para poner fin a la explotación del hombre por el hombre. A decir verdad, sin el apoyo continuo de las organizaciones obreras de EU, como de otros países, el PLM no habría sido capaz lograr lo que hizo políticamente (o pagar el rescate de la prisión -Magón pasó más de la mitad de los años de su exilio en prisión). El PLM, con todas sus debilidades y confusiones, y francamente algunos errores muy grandes, era, en última instancia, parte del movimiento obrero cada vez más abierto a la idea de una revolución comunista mundial. Hay lecciones que se deben retomar sobre sus tribulaciones. Por lo tanto, este artículo será sobre el PLM como parte no solamente de la lucha de clases en México, sino también de Estados Unidos y del resto del mundo.
La historia empieza en octubre de 1903, cuando Ricardo Flores Magón fue liberado de la prisión en la Ciudad de México. Muy consciente de que el régimen de Díaz estaba perdiendo su paciencia con él -hasta el punto que podría asesinarlo si continuaba con sus actividades políticas- Ricardo, su hermano Enrique y un grupo de sus colaboradores cruzaron la frontera mexicano-estadunidense. En los primeros años, el grupo de Ricardo expuso a través de su periódico Regeneración una marca de liberalismo anti-Díaz. Pasaron ilegalmente el periódico liberal a México, el cual llegó a ser en un momento el periódico más popular en el país. Sin embargo, cada vez más el liberalismo del grupo disminuyó cuando se sumergió en la escena del movimiento obrero estadunidense.
En San Louis Missouri, los candidatos a militantes del PLM estudiaban marxismo y anarquismo, y se hicieron amigos de toda clase de exiliados políticos, tanto de filiación anarquista como marxista. Sus perspectivas de clase brotaron claramente en 1906 en las huelgas de Cananea, Sonora y Río Blanco, Veracruz. En ambas huelgas participaron los miembros del PLM. A principios del siglo XX, la lucha de clases en el norte de México y el suroeste de los Estados Unidos era particularmente intensa debido a la naturaleza de la frontera. En ese tiempo -mientras en los términos políticos formales había una frontera- económicamente la frontera parecía borrosa en el mejor de los casos. Trabajadores de EEUU y México cruzaban la frontera constantemente para participar en los proyectos de minería y de ferrocarril del área. Así que la región era particularmente fértil para la lucha de clases y la radicalización del PLM. Los militantes del PLM participaron en las huelgas de 1906 en Río Blanco y Cananea, huelgas que al final terminaban en baños de sangre.
Las experiencias huelguísticas llevarían al final al PLM a considerar la idea de la insurrección armada. En julio de 1906 el PLM se consolidó oficialmente en un partido publicando su primer manifiesto. Llamó al uso de "cualquier medio posible" para derrocar a Porfirio Díaz ([3]). En ese momento, el liderazgo del PLM era anarquista, pero debido al temor de la represión y alienación de su audiencia, fingieron una fachada liberal hablando en términos de "libertad política", pero identificando que tal libertad no podía venir sin una sólida base económica. El manifiesto identificó la causa del PLM con la de los "Trabajadores del mundo" observando que la causa de los trabajadores no tiene ninguna frontera. En sus intentos de usar "cualquier medio para derrocar a Díaz", el PLM organizó una insurrección, dirigiendo incursiones en México usando el Paso Texas como base. La insurrección se frustró debido a la traición y errores logísticos.
En EEUU, las tendencias políticas socialistas del PLM empezaron a ser evidentes. En 1907 Ricardo Flores Magón y algunos de sus colaboradores fueron encarcelados por infringir las leyes de neutralidad. En el juicio, toda clase de socialistas, anarquistas y sindicalistas defendieron públicamente a los militantes del PLM. La anarquista Emma Goldman publicó su manifiesto en su revista Mother Earth (Madre Tierra). Eugene Debs argumentó que el encarcelamiento de los militantes del PLM era parte de un ataque internacional contra militantes de la clase obrera. La Federación Occidental de Mineros financió la defensa del PLM. Mother Nature colectó miles de dólares para ayudar al PLM en los juicios. La revista popular socialista The Appeal to Reason (El llamado a la Razón) argumentó que las actividades del PLM eran parte de un combate mundial que podía llevar a EEUU a una revolución obrera. Finalmente, varios miembros de PLM fueron conocidos por distribuir la propaganda de la asociación IWW (Industrial Workers of the World - Obreros Industriales del Mundo). A los ojos del Estado, el asunto rápidamente se hizo más peligroso que las meras violaciones a las leyes de neutralidad: el PLM estaba íntimamente ligado con el medio anarquista y socialista estadunidense.
Después de que Ricardo salió de la cárcel en 1910, se desilusionó cada vez más de la principal corriente de izquierda estadunidense. Llegando a calificar a muchos socialistas como cobardes y ridiculizó a la AFL (American Federation of Labour). Además había una recurrente actitud racista sobre ellos. Los izquierdistas estadunidenses algunas veces estereotiparon al trabajador mexicano como un campesino tonto y analfabeto. La mayoría de los miembros del PLM eran trabajadores, incluyendo Ricardo Flores Magón, que fue muy pobre la mayor parte de su vida, por lo tanto, naturalmente resentía el estereotipo. Él encontró en los anarquistas un apoyo más aceptable: Emma Goldman regularmente habló de los asuntos mexicanos en Mother Nature y llegó a la conclusión de que México era una región importante para la hipotética revolución mundial. Sin embargo, Flores Magón pensaba que el PLM debía consolidar sus relaciones con varios grupos internacionales de trabajadores, para provocar un movimiento de trabajadores a lo largo del suroeste estadunidense y el norte mexicano.
En septiembre de 1911, el PLM lanzó otro manifiesto. En ese momento, México estaba ardiendo por la supuesta "Revolución", así que los líderes del PLM sintieron que era necesario hacer explícitos sus objetivos revolucionarios. El nuevo manifiesto trascendió el liberalismo del anterior, argumentando la necesidad de sobrepasar la llamada "Constitución de 1857" la cual era liberal, a la que el PLM inicialmente declaró defender del autoritarismo de Díaz. En el nuevo manifiesto, Ricardo escribió: "Contra el capital, la autoridad y la iglesia el Partido Liberal Mexicano ha izado la bandera roja sobre los campos de la acción, donde nuestros hermanos se están batiendo como leones, disputando la victoria con los anfitriones del reinado burgués de México, sean Maderistas, Reyistas, Vazquistas, Científicos o quien sea, porque todos proponen simplemente poner a alguien en la oficina como primer magistrado de la nación, para que bajo su refugio ellos puedan hacer negocios sin ninguna consideración por las masas de la población de México, en tanto que, todos y cada uno reconocen [sic] como sagrado el derecho de propiedad individual" ([4]).
La dirección del PLM, consciente de que facciones diferentes de la clase patronal estaban tratando de dominar el sentimiento antiporfirista, formuló un plan de acción. El liderazgo del PLM, todavía ubicado en EU, pensaba que para participar en una campaña militar eficazmente, lo más fácil sería empezar por tomar Baja California, un Estado fronterizo poco poblado en México. El 29 de enero de 1911, el PLM, con la ayuda de numerosos militantes estadunidenses, tomó Mexicali, la capital de Baja California. El éxito fue seguido por otras tomas de poblados mexicanos del norte, incluyendo Tijuana, por los insurrectos del PLM.
La campaña militar del PLM fue realmente un fenómeno internacional. El PLM tenía algunas bases en el medio obrero estadunidense en ese tiempo, y varios de sus luchadores eran "anglófonos". Desde esta perspectiva internacional, la toma de Tijuana era lo más interesante -el poblado estadunidense de San Diego, que era una fortaleza de la IWW, estaba situado al norte de Tijuana. los Wobblies (nombre popular que recibían los miembros de la IWW) llenaron el ejército insurrecto del PLM hasta el punto en que los estadunidenses llegaron a ser la mayor parte de los luchadores "liberales" en Tijuana. Desafortunadamente, el hecho de que había una gran presencia estadunidense en las filas de los insurrectos fue usado por los enemigos políticos del PLM para desacreditarlos. El mito principal que salió de los ataques propagandísticos era que el PLM se estaba integrando en el filibusterismo -un mito que todavía queda hoy.
La estrategia del PLM resultó ineficaz al final. Los soldados "revolucionarios" bajo el control del reformista y liberal Madero eventualmente aplastaron a los insurrectos del PLM. El PLM nunca se recuperó políticamente de esto. Fue víctima de sus confusiones y debilidades políticas: en particular de su visión de la revolución obrera como una conspiración, a pesar de la ruptura que el PLM había hecho con la política burguesa liberal. Que esta ruptura con el liberalismo haya sido influida por la ideología anarquista tampoco ayudó, pero esto es una cuestión secundaria aquí.
Después de 1911 el PLM entró en una espiral descendente de disolución e irrelevancia política. Sus errores políticos y la derrota militar de la "aventura" de Baja California ya han sido referidos. Pero también, históricamente, hay este hecho: la clase obrera en México había fallado en construir un movimiento de clase independiente de las facciones burguesas en guerra y estaba ideológicamente o militarmente comprometida con uno u otro bando de los ejércitos "revolucionarios". Para cristalizar este periodo habría requerido mucha más fuerza organizacional y claridad política que incluso el PLM ya tenía.
Después de que el PLM perdió su influencia en México, dos eventos históricos en el período demostraron su lealtad de clase: la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa. En marzo 1918, Ricardo escribió para la última edición de Regeneración un manifiesto internacionalista que llamaba a los trabajadores del mundo a oponerse a la Primera Guerra Mundial y derrocar a sus jefes. Ricardo y su hermano Enrique Flores Magón fueron nuevamente encarcelados en EE.UU por oponerse al esfuerzo de guerra, donde Ricardo murió en 1922. Él fue un inconfundible partidario de la Revolución Rusa, a pesar de sus críticas a ésta. Estas dos posiciones, por sí mismas, demuestran su lealtad a los principios del proletariado, y podemos decir sin ninguna duda que a pesar de sus defectos políticos vivió y murió como un verdadero militante de la clase obrera del mundo. Y eso nosotros lo honramos.
RS 28/6/10
[1]) Ver: "La Izquierda Comunista y el anarquismo internacionalista: lo que tenemos en común", RM no 118.
[2]) Internationalism no 155.
[3]) https://www.archivoMagón.net/Periodico/Regeneracion/TerceraEpoca/PDF/e3n11.pdf [55]
[4]) https://www.archivoMagón.net/Periodico/Regeneracion/CuartaEpoca/PDF/e4n56.pdf [56]
Adjunto | Tamaño |
---|---|
![]() | 940.54 KB |
Revueltas sociales en Magreb y Medio Oriente, catástrofe nuclear en Japón, guerra en Libia
Estos últimos meses han sido ricos en acontecimientos históricos. Si las revueltas en el Magreb y Oriente Medio no tienen conexión con el tsunami que asoló a Japón y la crisis nuclear consecutiva, todos estos acontecimientos sin embargo subrayan con agudeza la alternativa que el capitalismo ofrece a la humanidad: socialismo o barbarie. Mientras el eco de los levantamientos todavía resuena en varios países, la sociedad capitalista languidece lamentablemente en la esquina de su pequeño fuego nuclear. Por el contrario, el heroísmo de los trabajadores japoneses que sacrifican sus vidas en las afueras de la planta de Fukushima contrasta con la enfermiza hipocresía de las potencias imperialistas en Libia.
Durante varios meses, movimientos de protesta, inéditos por su magnitud geográfica, sacudió a varios países. Rápidamente, las primeras revueltas del Magreb se reprodujeron luego de que las manifestaciones tocaran unas semanas más tarde a Jordania, Yemen, Bahreim, Irán, África subsahariana, etc. Es imposible establecer una identidad estricta entre todos estos movimientos, tanto en términos de contenido de clase como de respuesta de la burguesía, pero la crisis económica que hunde a las poblaciones en una miseria cada vez más intolerable desde 2008 hace insoportables los regímenes corruptos y represivos de la región
La clase obrera hasta ahora no ha estado presente como una fuerza independiente capaz de asumir el liderazgo de las luchas que a menudo han tomado la forma de una revuelta del conjunto de las clases no explotadoras, desde los campesinos arruinados hasta las capas medias en proceso de proletarización. Pero, por una parte, la influencia de la clase obrera sobre las conciencias era sensible tanto en las consignas como en las formas de organización de los movimientos. Una tendencia a la autoorganización, por ejemplo, se mostró a través de los comités para la protección de los barrios que aparecieron en Egipto y Túnez para hacer frente a la represión de la policía y las bandas de malhechores convenientemente liberados de las prisiones para sembrar el caos. Sobre todo, varias de estas revueltas buscaron abiertamente extender el movimiento a través de manifestaciones masivas, asambleas e intentos por coordinar y centralizar la toma de decisiones. Por otra parte, la clase obrera a veces tuvo un papel decisivo en el desarrollo de los acontecimientos. Es en Egipto, donde la clase obrera es más concentrada y experimentada de la región, donde las huelgas fueron más masivas. La rápida extensión y el rechazo del encuadramiento sindical han contribuido en gran medida para presionar a los líderes militares, bajo la presión de Estados Unidos para remover a Hosni Mubarak del poder.
Cuando las movilizaciones todavía son numerosas y el viento de la revuelta sopla de nuevo a otros países, la burguesía parece tener todo el respaldo en el mundo para extinguir el fuego. Especialmente en Egipto y Túnez, donde la "primavera de los pueblos" se supone que han triunfado, las huelgas y enfrentamientos con el "Estado democrático" continúan. Todas estas revueltas son una gran experiencia en el camino que conduce a la conciencia revolucionaria. Sin embargo, si esta ola de revueltas, por primera vez desde hace mucho, ha ligado explícitamente los problemas económicos a los retos políticos, la respuesta a esta cuestión está relacionada a las ilusiones que pesan todavía sobre la clase obrera, especialmente los espejismos democráticos y nacionalistas. Estas deficiencias han permitido a menudo a las pseudo-oposiciones democráticas aparecer como una alternativa a las camarillas corruptas. De hecho, estos "nuevos" gobiernos son esencialmente conformados por equipos de los viejos regímenes al punto de que la situación a veces roza el ridículo. En Túnez, la población ha obligado incluso a una parte del gobierno a renunciar porque apareció como una repetición del régimen de Ben Ali. En Egipto, el ejército, apoyo histórico de Mubarak, toma todas las palancas del Estado y ya opera para asegurar su posición. En Libia, el "Consejo Nacional de Transición" es dirigido por... el antiguo Ministro del Interior de Gadafi, Abdel Fattah Younes y un grupo de altos funcionarios que, después de haber organizado la represión y beneficiarse de la generosidad financiera de su maestro, repentinamente fueron imbuídos repentinamente por un gusto por los derechos humanos y la democracia.
Sobre la base de estas debilidades, la situación en Libia ha evolucionado de manera particular en la medida en que apareció justamente como un levantamiento de la población contra el régimen de Gadafi que se convirtió en guerra entre varias fracciones burguesas sobre las que se vienen a anclar las grandes potencias imperialistas en una cacofonía surrealista y sangrienta. El desplazamiento del terreno de la lucha hacia la búsqueda de los intereses burgueses, del control del Estado libio por una u otra de las fracciones en presencia fue fácil en tanto que la clase obrera en Libia es muy baja. La industria local es notablemente atrasada y casi se reduce a la producción de petróleo, directamente impulsada por la camarilla de Gadafi, que nunca ha sido capaz de poner el interés nacional sobre intereses particulares. La clase obrera en Libia es por lo tanto, mano de obra extranjera a menudo, que se retiró desde el comienzo de los acontecimientos, huyendo eventualmente de las masacres, especialmente debido a la dificultad de reconocerse en una "revolución" con connotaciones nacionalistas. Libia ilustra trágicamente la necesidad de que la clase obrera ocupe un lugar central en las revueltas populares; su ausencia explica en gran medida la evolución de la situación.
Desde el 19 de marzo, después de varias semanas de matanzas, con el pretexto de intervención humanitaria para "salvar al pueblo libio martirizado", una coalición un poco dudosa, conformada por Canadá, Estados Unidos, Italia, Francia, Reino Unido, etc. Han enviado directamente sus fuerzas militares para apoyar al Consejo Nacional de Transición. Cada día, se cargan misiles y los aviones despegan para lanzar una alfombra de bombas en todas las regiones que abrigan a las fuerzas armadas leales al régimen de Gadafi. En un lenguaje sencillo, es la guerra. Lo que de entrada es sorprendente es la increíble hipocresía de las grandes potencias imperialistas que, por un lado empuñan la bandera del humanitarismo y al mismo tiempo toleran la masacre de la rebelión de las masas en Bahreim, Yemen, en Siria, etc. ¿Dónde estaba esta misma coalición cuando Gadafi hizo masacrar a 1,000 reclusos en la prisión de Abu Salim de Trípoli en 1996? En realidad, es después de cuarenta años encierro, tortura, miedo, desaparición, ejecución... con impunidad. ¿Dónde estaba ayer esta misma coalición cuando Ben Ali en Túnez, Mubarak en Egipto o Bouteflika en Argelia ordenaban disparar contra la multitud durante el levantamiento de enero y febrero? Detrás de esta retórica infame, los muertos siguen amontonándose en morgues. Y la OTAN ya planea ampliar operaciones durante varias semanas a fin de asegurar el triunfo de la paz y la democracia.
En realidad, cada potencia interviene en Libia para sus intereses particulares. La cacofonía de la coalición, incapaz de establecer siquiera una cadena de mando, ilustra cómo estos países salen a esta aventura guerrera en orden disperso para fortalecer su propio lugar en la región como buitres sobre un cadáver. Desde el punto de vista de Estados Unidos, Libia no representa un interés estratégico importante en tanto que dispone ya de aliados de peso en la región como Egipto y Arabia Saudita. Esto explica su perplejidad inicial ante las negociaciones en la ONU. No obstante, Estados Unidos, apoyo histórico de Israel, tiene una imagen catastrófica en el mundo árabe, que las invasiones de Iraq y Afganistán no han mejorado. Sin embargo, las revueltas están comenzando a hacer emerger gobiernos más sensibles a la opinión antiestadounidense y si Estados Unidos desea asegurar su futuro en la región, es imperativo cambiar su imagen a los nuevos equipos. Sobre todo, el gobierno americano no quiere dejar las manos libres a Reino Unido y Francia. Estos últimos también tienen que mejorar su imagen de alguna forma, incluyendo Gran Bretaña luego de su intervención en Iraq y Afganistán. El Gobierno francés, a pesar de sus múltiples torpezas, aún goza de popularidad en los países árabes adquirida en virtud de De Gaulle y reforzada por su negativa a participar en la guerra de Irak en 2003. Una intervención contra Gadafi mucho más incontrolable e impredecible al gusto de sus vecinos no puede más que ser apreciada por ellos y permitir reforzar la influencia de Francia. Detrás de los bellos discursos y falsas sonrisas cada fracción burguesa interviene por sus propios intereses y participan, con Gadafi en esta macabra danza de la muerte.
A varios miles de kilómetros de Libia, sobre las tierras de la tercera potencia económica del mundo, el capitalismo también siembra muerte y muestra que en ninguna parte, incluso en el corazón de los países industrializados la humanidad está al abrigo de la irresponsabilidad y descuido de la burguesía. Los medios de comunicación burgueses han presentado, como siempre, el terremoto y el tsunami que asoló el Japón como una fatalidad contra la que nadie puede hacer nada. Por supuesto, es imposible evitar que la naturaleza se desencadene, pero la instalación de las poblaciones en zonas de riesgo en casas de madera no es "inevitable", igual que la operación de centrales nucleares obsoletas.
De hecho, la burguesía es directamente responsable de la mortal magnitud del desastre. Por las necesidades de la producción, el capitalismo ha concentrado las poblaciones y las industrias de manera delirante. Japón es una caricatura de este fenómeno histórico: decenas de millones de personas se congregaron en las orillas de una pequeña franja de tierra especialmente propensa a los terremotos y maremotos. Por supuesto, se construyeron estructuras resistentes a los terremotos para los ricos y edificios de oficinas con suficiente hormigón para protegerse de los maremotos; sin embargo, la clase obrera simplemente tuvo que conformarse con casas de madera que aparenta más jaulas para conejos en territorios que todo el mundo sabe que son muy peligrosos. Lógicamente, la población podría instalarse más lejos de la costa, pero Japón es un país exportador y para maximizar la ganancia, es mejor construir plantas cerca de los puertos. Algunas fabricas fueron barridas por las aguas, agregándose a la catástrofe nuclear una catástrofe industrial apenas imaginable. En este contexto, una crisis humanitaria amenaza a uno de los centros del capitalismo mundial y debe aún sobrecargar la hecatombe. Mientras que muchos equipos e infraestructura son obsoletos, decenas de miles de personas son abandonados a su suerte, sin alimentos ni agua.
Pero claramente la burguesía no podría parar allí en su irresponsabilidad e impunidad; Tuvo que construir 17 plantas de energía nuclear con dudoso mantenimiento. La situación de la planta de Fukushima, víctima de graves daños, es aún incierta, pero la confusa comunicación de las autoridades presagia lo peor. Parece dado por sentado que un desastre nuclear digno de la explosión en 1986 en la planta de Chernobyl tiene lugar bajo la mirada de un gobierno impotente, reducido a experimentar sus instalaciones sacrificando a muchos trabajadores. La fatalidad y la naturaleza no tienen nada que ver con la catástrofe. La construcción de plantas nucleares en costas sensibles no parece ser una idea brillante, especialmente cuando llevan varias décadas de servicio y disfrutan un mantenimiento reducido al mínimo. Por ejemplo, en 10 años, la planta de de Fukushima ha sido víctima de varios cientos de incidentes relacionados con un laborioso de mantenimiento que ha logrado presionar por la renuncia de cuadros escandalizados.
La naturaleza no tiene nada que ver con estos desastres; las leyes de la sociedad capitalista, que se vuelven absurdas, son responsables de principio a fin, tanto en los países más pobres como en los más poderosos. La situación en Libia y los eventos de Japón ilustra cómo el futuro que nos reserva la burguesía es un caos permanente y creciente. Como tal, las revueltas en los países árabes, a pesar de todos sus puntos débiles, nos muestran el camino, la lucha de los explotados contra el Estado capitalista sólo puede evitar la catástrofe generalizada que amenaza a la humanidad.
V./27 de marzo de 2011
Reforma Laboral
Todos los partidos, sindicatos y los medios de comunicación nos bombardean con la propuesta de "Reforma laboral", unos dicen que le "falta" otros que le "sobra" pero invariablemente todos coinciden en una cosa: la necesidad de su adopción para que "México sea más competitivo en el mundo globalizado". Es nuestro deber denunciar este ataque contra la clase trabajadora donde izquierda y derecha, sindicatos de todo pelaje y "autoridades" están todos coludidos para hacernos aceptar esta propuesta que sólo nos traerá mayor miseria y explotación.
Nos quieren presentar esta reforma como un asunto de la "derecha", como una maldad del "neoliberalismo" (dictado desde el FMI o la OCDE) o simplemente como una nueva torpeza de Felipe Calderón. Nada de eso es cierto, en todo el mundo, todas las burguesías nacionales están haciendo lo mismo, en todos lados hay un ataque a las condiciones laborales, hay disminución de pensiones, aumento en los años de cotización (Francia, España, etc.), se flexibiliza en todos lados los horarios y las contrataciones, pulula el trabajo precario, el pago por horas está ya instalado en varios países, recientemente estas medidas han estado incluso acompañadas con reducciones en los salarios (como en Irlanda y Grecia). Por mucho que digan que las reformas laborales son para apoyar el empleo, lo cierto es que son adecuaciones que un capitalismo en crisis debe hacer, no es opcional, competir en el mercado mundial implica en permanencia ser cada vez más competitivo y eso significa pagar menos salarios y prestaciones para que las mercancías producidas sean más baratas y el capitalista pueda competir en mejores condiciones contra los demás capitalistas. La crisis mundial que dura ya más de 40 años ha obligado a que cada capital nacional imponga esas medidas para tratar de enfrentar la crisis, en México desde finales de los 80 se empezó a proponer una reforma en este sentido, con Miguel de la Madrid empezó a notarse un cambio en la actitud del Estado hacia la seguridad social y laboral, Salinas de Gortari en el marco del TLC formula una propuesta para cambiar la Ley Federal del Trabajo, cuestión que quedó congelada en 1991; es el gobierno de Zedillo el que reforma la ley del IMSS (1995) y aprueba la ley de Sistemas de ahorro para el retiro (1996). El sexenio de Fox no lo asumió y hoy de nuevo la burguesía retoma el tema de la reforma laboral que en ningún caso beneficiará a los trabajadores.
Cabe preguntarse por qué la Reforma laboral lleva cocinándose más de una década y a pesar de ser una necesidad para el capital, está todavía en ciernes. La respuesta está en las mismas dificultades de la burguesía, una clase dividida y enfrentada. En México el sistema político de partido único por casi 80 años, el corporativismo sindical y la rigidez del sistema están cobrando aún facturas, hay una fracción sindical muy ligada a los privilegios del pasado (descuentos sindicales por nómina, los contratos colectivos obliga a cuotas sindicales, etc.) que se resiste a las modalidades de la nueva Reforma que introduce los contratos individuales y, donde haya sindicatos, les pedirá "libertad sindical", es decir, libre filiación con lo cual una parte de profesionales sindicaleros verán afectados sus cotos de poder. Esto no significa un ataque al sindicato como lo pretende la UNT y el SME, se trata de flexibilizar el aparato sindical, darle más credibilidad y atacar los viejos cacicazgos sindicales que poco ayudan al control de los trabajadores. En este contexto hay que explicarse la razón del aparente postergamiento del voto a esta reforma laboral que, al parecer, está siendo suspendida, de momento, por los cálculos políticos y pragmáticos de los grupos en pugna. Éstos están valorando la conveniencia de aplicar estas medidas cuando menos hasta después de las elecciones estatales de mediados de este año y tal vez hasta la segunda mitad del 2012. Esperan para ello que se elija al nuevo presidente del país, ya que ningún partido quiere desprestigiarse asumiendo los costos políticos de esta medida en estos meses que están dedicados a captar la mayor parte de votos.
La nueva Reforma Laboral que seguramente se aprobará es un ataque en regla contra el conjunto de la clase obrera. Se beneficia solamente a los patrones con la tan llevada y traída "flexibilización laboral" que no es otra cosa que la expresión jurídica de la lucha del capital contra el trabajo donde el Estado no es neutral sino que siempre está del lado de los capitalistas y la democracia es justamente el rostro de la dictadura del capital. A los discursos de hacer una "México más competitivo" debe agregarse la idea de que esto se hará a costillas de los trabajadores, sobre su miseria, sobre sus familias excluidas del bienestar. Veamos algunos ejemplos de los contenidos de la Reforma Laboral:
A esto hay que agregar que en México al igual que en Europa, asistimos al desmantelamiento de las prestaciones sociales, la seguridad social se ha transformado en régimen de aportaciones individuales administrado por los bancos, es decir, el Estado se lava las manos y ahora es el trabajador el que debe financiar su propio retiro (reformas a las leyes del ISSTE y del IMSS). La vida de las familias proletarias se ha degradado dramáticamente. Esta nueva Reforma va a ser un acelerón en esa tendencia, trabajaremos más, ganaremos menos y en condiciones laborales peores para todos.
La Unión Nacional de Trabajadores (UNT), dirigida por un diputado federal del PRD (Hernández Juárez), ha dicho que la Reforma Laboral pretende acabar con los sindicatos, con las conquistas históricas de los trabajadores, sin embargo, su "indignación" es light y es naturalmente una defensa de esa reforma pero desde un punto de vista más "social", para "construir una aproximación que conjugue las exigencias económicas y productivas el país en el marco de la globalización, con sus exigencias sociales" (UNT, junio de 2002). Este sindicato radical no se opone a la Reforma sólo quiere una "convergencia de enfoques": "La disyuntiva no es la productividad y la ganancia de la empresa versus los derechos de los trabajadores, la alternativa es construir fórmulas y modelos de relaciones obrero-patronales, jurídicamente expresados, en los que la elevación de la productividad se constituya también en instrumento de equidad para los trabajadores y para el desarrollo productivo del país" (ídem). Esta es la postura de un sindicato dirigido por la izquierda, es decir, son exactamente igual a sus congéneres llamados de derecha, todos son iguales, todos engañan a los trabajadores, la diferencia es que éstos lo hacen con un lenguaje obrero y bajo un supuesto interés de defender a los trabajadores.
El Partido del Trabajo (PT) ya presentó una versión "social" de la Reforma Laboral por conducto de López Obrador, la izquierda pretende enarbolar una reforma laboral "progresista", es decir, que tome en cuenta el aspecto social y sindical; el PRD dice que la reforma priísta es "una traición a la clase trabajadora", con esta postura el PRD sigue envenenado a la clase obrera metiendo el mensaje de que la izquierda es "la buena" y que los otros son "traidores". Se trata de un reparto de tareas de todas las fuerzas del capital, sus partidos de izquierda y derecha, sus sindicatos oficiales e independientes, todos asumen la parte de la tarea que les toca: unos proponen la Reforma, otros vociferan contra ella para aparentar que se oponen, pero todos pretenden un "desarrollo productivo del país", ninguno cuestionará la necesidad de superar la explotación asalariada, todos nos prometerán un futuro radiante con los necesarios sacrificios presentes. En un reciente comunicado del PRD donde se "rechaza" la Reforma Laboral" se afirma que ésta "fue pactada con algunos empresarios privilegiados y con sus representaciones de sindicatos charros y entreguistas" (Comunicado del PRD, DF 5-04-11). La vieja visión destilada por la izquierda que nos quiere hacer creer que dentro del Estado, en los partidos y en los sindicatos habría una división entre "buenos y malos", "honestos y deshonestos", etc. Esta visión sigue atando a los trabajadores al carro de la burguesía ya que tendríamos que apoyar a un bando en contra de otro, sin embargo, todas las fuerzas políticas están al servicio del capital sean éstas de derecha o izquierda.
La izquierda nos conducirá seguramente al atascadero legal de los "amparos", de la defensa de la Constitución y su artículo 123 en los tribunales; nos llamarán a movilizarnos para protestar contra los priístas "traidores" y trampas por el estilo. La defensa de nuestras condiciones de vida pasa por la lucha contra estas modificaciones laborales que nos perjudican a todos, ese combate lo tenemos que asumir juntos, si aceptamos hoy esto, estaremos preparando el terreno para nuevos ataques contra todos los trabajadores.
Marsan/10-04-11
Elecciones en México, Perú...
Ya sea en México o en Perú, las expectativas en torno a las elecciones próximas son amplificadas al máximo por todos los medios de comunicación para mantener el interés de los trabajadores fijo en los temas que convienen a la burguesía y que en esta región son los mismos: que si tal o cual partido es el mejor para acabar con la crisis o la inseguridad, que si mejor convendría tal o cual alianza de partidos para alcanzar acuerdos que permitan llevar a cabo las reformas legales necesarias para los negocios capitalistas pero que invariablemente son presentadas como benéficas "para los pobres", en fin, las campañas en última instancia giran en torno al culto de la personalidad de los diferentes candidatos cuyos atributos tendrían que valorarse a la hora de votar; ahí están, por ejemplo, los personajes de los principales partidos en México (PAN, PRI, PRD) que están compitiendo en estos meses en varios estados del país por las gubernaturas principalmente o las candidaturas en el Perú que alrededor de personajes como Ollanta Humala o Keiko Fujimori (hija del expresidente Alberto Fujimori), por nombrar los más populares, renuevan en las masas trabajadoras y oprimidas la esperanza de que ahora sí tenemos la oportunidad de salir de la crisis, de la pobreza, de solucionar el problema de la delincuencia desatada, del narcotráfico y de un largo etcétera, solamente con un recurso mágico... el "voto democrático". Efectivamente, esta mistificación es la misma en todos los países aún si hay algunas particularidades a veces un poco estrafalarias o relacionadas con formas de organización de los procesos electorales que hacen que en países como México sólo haya una campaña o "vuelta" y que en el Perú esté instaurada la "segunda vuelta" por si fuera necesaria ante resultados poco claros o muy cerrados, lo que puede fomentar una mayor expectación e interés en algunos casos.
La democracia capitalista no podría funcionar sin la mistificación ideológica de las elecciones libres y democráticas por medio de las cuales, supuestamente, "los ciudadanos en igualdad de circunstancias pueden decidir por quién votar y pueden además influir en la elección de sus gobernantes o representantes en el parlamento"; uno de los fraudes más grandes del accionar estatal en la etapa de la decadencia capitalista cuando es desde el propio Estado que se crean los diferentes partidos con caretas ideológicas de derecha, centro o izquierda y se fomenta la participación ciudadana a la que se induce a votar por tal o cual opción mediante variados mecanismos de manipulación propagandística a cargo de los medios de difusión en manos de ese mismo Estado. Un engaño colosal además por cuanto también esconde que no hay tal igualdad en los votantes y que es la clase dominante la que decide qué candidatos compiten y, al final de cuantas, qué candidato o equipo de gobierno se hará cargo de tal o cual puesto en un determinado periodo.
La burguesía mantiene esta institución democrática inyectándole masas inmensas de dinero pues es la columna vertebral de su dominación; es a través de ella que, principalmente las masas trabajadoras, mantienen todavía la ilusión de que sólo por medio del voto pacífico y de lo más solitario y atomizado en una urna de cartón puede verdaderamente influir para que sus penurias al menos disminuyan. De esta manera, el accionar de los partidos políticos, los sindicatos, los medios masivos de comunicación, etc., logran distraer la atención de las masas trabajadoras de sus verdaderos intereses como clase, es decir, de la defensa de sus condiciones de vida y de trabajo.
Por ejemplo, en Perú la orgía electorera ha ocultado intencionalmente las noticias de algunas luchas que se han estado dando paralelamente: mineros, estibadores, azucareros, y que en algunos casos se han generado enfrentamientos entre trabajadores y las fuerzas represivas de ese mismo Estado que organiza las elecciones y que han producido varios heridos y algunos muertos. O como en México, donde se ofrece el sacrosanto voto ciudadano para evitar que el proletariado centre su atención en las verdaderas causas de su miseria creciente, para evitar que busque una solución al desempleo que abruma a sus familias, para que se oponga activamente a los ataques inmisericordes del capital que lo siguen degradando hasta estadios por demás insoportables.
Para los trabajadores no se juega nada en las elecciones democráticas. Sólo habría que recordar un poco los resultados de las elecciones de los últimos años cuando han arribado al gobierno "diferentes alternativas" que en los hechos han aplicado las mismas medidas necesarias para el desarrollo de los negocios capitalistas y eso invariablemente se ha traducido en planes de austeridad contra las masas explotadas. La diversidad política con la que nos quieren drogar no son más que caretas que esconden la división del trabajo entre la derecha, centro e izquierda para ofrecer todas las opciones a los votantes pues el triunfo de esa campaña es llevar a las urnas a la mayor cantidad posible de personas que así son enganchadas al Estado.
La burguesía cultiva el fetiche del "ciudadano con derechos y obligaciones que participa en una comunidad y que se desenvuelve a través de la acción autorregulada, inclusiva, pacífica y responsable, con el objetivo supremo de optimizar el bienestar público", es decir, fomenta una visión acorde a sus intereses pues esconde la realidad de que este "interés común" no es más que el de la economía y el orden político y social de la burguesía organizada en la nación capitalista y preservados por medio del Estado que ejerce la dictadura de una minoría sobre la inmensa mayoría. Los trabajadores, para afirmarse como clase, deben sacudirse también esa mistificación y pensar más en términos de clase, de sus intereses comunes, desarrollar la conciencia de que, al contrario, al nivel individual no son nada y que deben buscar la solidaridad y la unidad para lograr que la cantidad inmensa que representan en la sociedad cobre su peso específico a través de sus propios métodos de organización y de lucha. Un escenario completamente opuesto a la mascarada de las elecciones democráticas burguesas.
RR/Abril del 2011
SME
De repente, como para recordar que ahí están todavía, el lunes 11 de abril un grupo de aproximadamente 300 miembros del SME (Sindicato Mexicano de Electricistas) agredieron a una cuadrilla de trabajadores de la CFE en la ciudad de México, golpearon y robaron a algunos reporteros, además de dañar vehículos tanto de esa empresa como de particulares. La PGR ejerció acción penal en contra de 11 integrantes del sindicato por algunos delitos federales: daño en propiedad ajena, robo con su agravante en pandilla, lesiones con su agravante en pandilla y motín. Martín Esparza, dirigente del SME, dijo que estos actos son "una muestra de las acciones que emprenderá esta organización para reclamar su derecho a reintegrarse a la vida laboral" y que los detenidos "son inocentes y por tanto son ‘presos políticos', por lo que exigirán su libertad mediante movilizaciones" y presentarán denuncias por la violación a sus derechos humanos. Y para remate, "varias comisiones del SME acudirán a las sedes nacionales de los partidos políticos para denunciar el agravio..." Este tipo de acciones que reivindica el sindicato sigue al pie de la letra el guión que arrancó hace año y medio y que ha tenido como objetivo golpear profundamente a la clase trabajadora.
Desde octubre del 2009 cuando el Estado cerró Luz y Fuerza del Centro echando a la calle a casi 44,000 trabajadores, fue el SME con la ayuda de varios sindicatos el encargado de maniatar a los trabajadores asegurándose de que no respondieran con sus propios métodos de organización y de lucha:
Creando una división y enfrentamiento entre los electricistas mediante las elecciones internas, con el objetivo de distraerlos de la defensa que tenían que hacer de sus empleos; transformando lo que fue un artero ataque a las condiciones de vida y de trabajo de los obreros en lo que llamaron "un ataque al sindicato y a las libertades democráticas"; arrastrando a la mayoría de los electricistas a "luchar por la defensa del sindicato" y más aún por "la defensa de la empresa pública y de la economía nacional"; este sabotaje impidió que los trabajadores se dedicaran desde el principio a discutir en asambleas generales las acciones que eran necesarias para iniciar la lucha, qué formas de organización propias debían establecerse, cómo nombrar a sus delegados en las asambleas y qué comités de lucha había que establecer para garantizar que los trabajadores tuvieran el control de la huelga en sus propias manos.
Luego, inmediatamente, se imponía buscar la solidaridad con otros trabajadores solicitando la extensión del movimiento a otros sectores no importando la rama o profesión haciendo ver que el ataque era contra el conjunto de la clase trabajadora. Esta necesidad de la lucha se vio claramente como tendencia después de la gran manifestación del 15 de octubre del 2009 que mostró una gran preocupación social y un sentimiento de solidaridad extendido entre los trabajadores, pero de nuevo el SME y varios sindicatos "solidarios" se encargaron de abortar esa incipiente dinámica positiva promoviendo la controversia constitucional y los amparos como medios de lucha, fomentando la ilusión de que el proletariado puede defenderse mediante las instituciones burguesas y abortando la dinámica positiva que se vislumbraba en ciernes;
Después de impedir la extensión solidaria de la lucha y de la unidad, la maniobra continuó con actividades completamente fuera del verdadero terreno de la lucha obrera: huelgas de hambre totalmente impotentes que son una imposición humillante del sindicato, pedir ayuda a los grandes personajes de los poderes legislativo y judicial para que "obliguen al ejecutivo a retroceder", medidas "muy radicales" como "no pagar la luz" y en su lugar interponer quejas ante la Procuraduría del consumidor (Profeco) para "presionar" al Estado; y por supuesto, la "ocupación" de los centros de trabajo de la empresa fue una propuesta central del sindicato que así daba una imagen combativa a su accionar antiobrero pero que en realidad buscaba encerrar a los trabajadores y mantenerlos aislados y pasivos y sin relación con el resto de los trabajadores;
A los seis meses del golpe, una multitud de sindicatos hicieron la enésima pantomima de la "huelga nacional" como una medida aparatosa destinada a mandar el mensaje al conjunto de la clase en el sentido de que los únicos que pueden organizar una "lucha" es el aparato sindical y que las masas proletarias deben aceptar pasivamente esas acciones, pero además que la única "solidaridad" posible es la que se establece entre las cúpulas sindicales que se dedican a mandarse mensajes de aliento y a firmar desplegados "críticos" al gobierno. En los meses siguientes vimos la permanencia de un protagonismo sindical con el propósito de ocupar el terreno social y rematar el golpe ante el descontento generalizado por el ataque a este sector obrero y en general por la miseria creciente; así vimos cómo la diversas movilizaciones promovidas por los sindicatos e izquierda del capital impusieron una serie de demandas que diluyeron completamente el problema central que se enfrentaba: respeto a la autonomía sindical, defensa de la economía popular, respeto a la constitución, no a la privatización del petróleo y la electricidad, respeto a la autonomía indígena, defensa de los derechos humanos, castigo político a Calderón... todo un collage de exigencias que tenían la clara intención de enterrar la prioridad central para los trabajadores.
En fin, en este año y medio hemos visto cómo el libreto se ha ido cumpliendo al pie de la letra con acciones intermitentes por parte del SME que se ha encargado de rematar el golpe inicial, agotando y hundiendo a los trabajadores en una desmoralización generalizada. Los últimos acontecimientos están en continuidad con el itinerario seguido por la trampa desde el principio. Ahora, el Estado y su aparato político-sindical tienen un tema fresco y muy ad hoc para explotar, ahora que arrecian los ataques a los trabajadores y es necesario distraer su atención de nuevo con este tipo de escándalos y, sobre todo, ofrecer movilizaciones para liberar a los "presos políticos" y, de nuevo, para defender al sindicato. De paso, le pone sabor a la jornada sindical del 1° de mayo que se vislumbraba un poco gris y sin tema interesante para los oradores que así arengarán a los trabajadores con mayor brío, agitando de nuevo el espantajo del "ataque al sindicato".
Este breve repaso del accionar sindical antiobrero contra los electricistas y contra el conjunto de sus hermanos proletarios ilustra bien, qué tipo de trampas usan los sindicatos para evitar el desarrollo de un movimiento que, enarbolando sus verdaderas necesidades, extiende su fuerza, despertando la solidaridad de otros sectores de explotados que también sufren los mismos ataques, de tal manera que se haga realidad una extensión generalizada al conjunto de trabajadores que formen una gran masa que se mueva por su coraje y combatividad pero además creando una conciencia que le permite tomar el control de su lucha directamente en sus propias manos. Ahora que, a plazo, el conjunto del proletariado va a resentir otro masazo sobre sus espaldas con la reforma laboral, estas necesidades de la lucha van de nuevo a plantearse y los sindicatos de todos los colores harán hasta lo imposible para evitar una vez más que se desarrollen los verdaderos métodos de organización y de lucha obrera.
RM/Abril del 2011
¿Cómo se organiza y lucha la clase obrera?
Un gran problema que los obreros y demás grupos sociales explotados enfrentan, se haya sin duda en los cotidianos y sistemáticos ataques del capital, como lo es el desempleo, el congelamiento de los salarios, las restricciones a la jubilación, los aumentos de precios, etcétera; pero hay otra gran dificultad que agranda aún más los ataques señalados, nos referimos a los grandes esfuerzos que implican la creación de estructuras organizativas que le permitan conducir sus combates. Es cierto que los trabajadores hacen intentos por responder ante las agresiones del sistema agrupándose y construyendo órganos de unidad, empero esos esfuerzos se pierden porque no cualquier órgano que aglutine, por más que integre a amplias masas obreras, es útil para el combate. La razón de este problema se encuentra en la esterilización de que de este esfuerzo hace la burguesía a través de la estructura sindical o su aparato de izquierda, desviando el descontento hacia consignas que en vez de enfrentar los ataques, desunen y dispersan, pero sobre todo al impedir la discusión abierta, la toma de decisiones colectiva y la movilización masiva.
Las Asambleas Generales que en Francia impulsaron los estudiantes en 2006 para enfrentar la ley del primer empleo, y las Asambleas "interprofesionales" (es decir que agrupa a cualquier trabajador de cualquier sector) de las movilizaciones en 2010 para enfrentar los ataques a las pensiones, recogen muy bien las experiencias que los obreros polacos durante las movilizaciones de los años 80 destacaban, es decir aglutinar a grandes masas sin importar el oficio que desempeñan, la empresa en la que laboran o si son desempleados; pero ante todo se caracterizan por:
- permitir e impulsar la discusión abierta, lo cual impide la imposición de maniobras para desviar el descontento,
- tomar las decisiones de forma colectiva y con responsabilidad de frente a la Asamblea,
- elección libre de responsables de tareas y representantes con revocabilidad inmediata de no cumplir los mandatos definidos por la masa organizada, y
- buscar la extensión de la movilización, impidiendo el aislamiento y concretando de manera viva la solidad proletaria.
Esta expresión de reflexión y acción colectiva del proletariado, contrasta con la dinámica presente en las Asambleas sindicales. Los trabajadores conocen bien ese ambiente; por ejemplo los obreros despedidos de la Compañía de Luz en el centro de México saben que es imposible hacer una toma de palabra en las asambleas sindicales y discutir libremente, menos aún poder marcar tareas y mandatos. En esas asambleas los únicos que hablan son los "líderes" sindicales pero además son los que imponen y reprimen cualquier expresión que salga de su control. Pero esto que de forma brutal y exagerada se vive en la dinámica del SME se repite en todos los sindicatos.
Hay algunas estructuras que al inicio surgen con verdaderos ánimos de aglutinar y organizar la lucha, no obstante, si no logran hacer valer su fuerza y extender su combate, suelen convertirse en estructuras que repiten la dinámica sindical, sobre todo si el aparato de izquierda del capital, alienta y profundiza el aislamiento, creando en su interior un centro de disputa en el que cada grupo no hace otra cosa sino buscar con cada acción reventar cualquier intento por establecer la unidad y la solidaridad, de manera que con propuestas maquilladas de radicalidad van desgastando el coraje y la combatividad presentes al inicio. Un ejemplo claro de este proceso quedó expuesto en lo que fue el "Consejo General de Huelga" (CGH) que surgió con la huelga estudiantil de la UNAM de fines del siglo XX.
Como puede verse, la construcción de organismos unitarios para el combate de los proletarios y demás explotados es una tarea muy complicada y este tema resurge continuamente justamente en discusiones con camaradas trabajadores, llevando a hacer el esfuerzo para ubicar las estructuras que han surgido en las luchas, de manera que se pueda rescatar la experiencia de la historia y sacar lecciones. Una de las estructuras que suelen mencionarse son los llamados "Cordones industriales", que fueron creados durante el gobierno de Salvador Allende en Chile. Con el fin de ampliar la reflexión sobre la forma en que la clase trabajadora puede y debe organizarse, presentamos algunos elementos para el análisis de estos organismos.
El ambiente que se vive en Chile durante el gobierno de Allende es de una gran confusión para la clase obrera, en tanto que todo el aparato de la izquierda del capital (lo mismo los grupos más "quemados" como el PS o el PC, o los que se presentan como un ala radical, como el MIR) se dedica a crear mitos en torno al momento que se está viviendo, unos hablando de un proceso hacia el socialismo, los otros, completan el esquema al criticar a Allende por la suavidad de sus medidas, pero alentando propuestas como la estatización de la economía, como un pretendido "empuje radical" y "desde abajo" al gobierno de Allende.
En este marco de coraje mezclado con confusión, en 1972 surgen huelgas importantes en defensa de sus condiciones de vida, que en un intento de unificarse crean en Cerrillos-Maipú un comité, al que denominan cordón. Este proyecto de organización al verse copado por las diversas fuerzas del aparato de izquierda del capital (MIR, MAPU, Bandera Roja...) y grupos "radicales" del sindicalismo, imponen un programa que impide la expresión autónoma de la clase obrera. Aunque refieren en su plataforma el aumento salarial y el cierre del parlamento, todo eso queda escondido con la declaración del apoyo al gobierno de la UP. Y aunque había en sectores importantes del proletariado el deseo de construir una organización de combate, los grupos trotskistas, estalinistas y nacionalistas que se disputan el control lo impiden, al grado que logra imponerse a Carlos Altamirano como representante de dicho organismo, siendo este miembro del Partido Socialista (PS), el cual encabeza el gobierno de la UP, por lo que se entiende que sea un abierto promotor de la "alianza de clases".
Desde ese momento, puede notarse que el cordón industrial, aún cuando se forma en un intento por unificar, se mantiene como una suma de sindicatos, y por más que se use la forma de la asamblea, al imponerle orientaciones falsas hacen que se pierda toda esa combatividad, de manera que el descontento real por la degradación existente en sus salarios, queda escondido en discusiones de cómo asegurar la defensa del "gobierno popular", o cómo empujar para que la economía sea estatizada. Incluso se llega al grado de poner como barrera para el desarrollo de la combatividad el llamado a establecer "el control obrero" de las fábricas, que es una gran farsa, en tanto que estas tomas llevadas a cabo por el sindicato en colaboración con el gobierno, aunque logran enfadar a algún capitalista individual que se ve afectado, en realidad les permite afianzar el control de los trabajadores, al imponerle como visión la defensa de la economía nacional y de la fábrica, logrando la aceptación de ritmos de explotación mayor. Por ejemplo, fabricas de lana que fueron tomadas incrementaron su producción de mercancías en 120 %.
Cómo se nota, los cordones no permiten el desarrollo autónomo de la lucha obrera, por el contrario la somete. Pero si logra extender su presencia y hacer crecer su prestigio, es por la polarización que genera el "paro patronal", y en tanto que esta acción es un golpe de mano de un sector de la burguesía (empresarios) al otro sector de la burguesía que se encuentra en el poder (es decir el gobierno de la UP), el contragolpe de este último, es a través del impulso de los cordones (justo en octubre del año 1972 los cordones se expanden hacia Vicuña, Mackeana, O'Higgins...), Y si en el origen de estos cordones había un intento de crear organismos de lucha autónomos, está expansión confirma la imposibilidad de que cumpla esa tarea, en tanto que su motivo de creación se limita ahora a tener un rechazo al paro patronal, pero abrazan como única salida la estatización de los capitales, es decir desarman el descontento y lo enrolan en la defensa de la economía nacional y la defensa del gobierno de Allende.
Cuando se reflexiona sobre la historia y la experiencia presente en la vida de la clase obrera, se realiza con el fin de sacar lecciones para los futuros combates, poder reconocer los errores, las dificultades que se han enfrentado y combatir las ilusiones, reconociendo el papel de aquellos que se presentaron como "amigos" y que apoyados en el discurso (y no en los hechos reales) siguen presentándose como héroes y referencias para la lucha. Cuando analizamos la historia de los cordones industriales en Chile, nos vemos obligados a preguntar cuál ha sido el papel de los partidos estalinistas y trotskistas que sometieron la combatividad obrera y además, qué posibilidad real existe de crear una instancia de unidad para el combate de los trabajadores en base a la estructura sindical, que aún cuando no lo invoque, responde a esa misma separación gremialista.
Sustentados en ese análisis, la clase trabajadora en este momento requiere recuperar las lecciones que han dejado estos combates, en primer término, resalta el hecho de que las ansias nacionalistas que empuja la burguesía, nada tiene que ver con las necesidades reales de los explotados pues no pueden los trabajadores tener como objetivo la defensa de la economía nacional. Si la burguesía se empeña en que esto sea así, es porque sabe bien que con esta consigna ata a los trabajadores a la defensa de las necesidades del capital.
Una lección vital que se requiere destacar, es que una organización para el combate obrero debe basarse en la discusión abierta y en el combate a las imposiciones mediante la elección libre de los representantes con revocabilidad inmediata, obligando así a que cada acción que se realiza sea una acción reflexiva, consciente y masiva.
Por esa razón, en este momento, en donde hay un escala aguda de ataques en contra de los trabajadores y en general hacia el conjunto de explotados, se requiere reflexionar que la única respuesta que se puede dar es la lucha, pero para que esta sea efectiva requiere ser controlada de forma directa por los trabajadores, no solamente debe de colocar sus necesidades como centro de la movilización (rechazando todas aquellas consignas que buscan diluirlas como la defensa de la democracia, libertad sindical, cambio del "modelo" económico, defensa de la economía nacional...), sino además las decisiones y las acciones deben ser expresión de la fuerza colectiva. La fuerza de las Asambleas Generales puede expresarse cuando se pueden evitar la manipulación de la estructura sindical y de los partidos de la burguesía. La reflexión colectiva y la extensión en busca de la consolidación de lazos solidarios en la clase, es el único camino que los trabajadores tienen para mostrar su fuerza capaz de parar los ataques bestiales de la clase dominante y, más allá, avanzar en su objetivo final.
Tatlin/abril-2011
Hace pocos años se empezó a usar el calificativo nini para describir a los jóvenes que "ni estudian ni trabajan". La palabra se utilizaba de manera despectiva para dar la idea de jóvenes flojos, apáticos o cínicos, que se dedicaban sólo a buscar la forma de cómo pasar el tiempo al no tener nada que hacer. Bajo un análisis superficial se consideraba a los ninis como "ovejas descarriadas" que evitaban hacer algo bueno con sus vidas por pura flojera, inmadurez o ignorancia. Cuando se evitaba culpar directamente a los jóvenes se les consideraban víctimas de la falta de atención o de la mala educación por parte de sus padres. El número de jóvenes con estas características obligó a un análisis un poco más profundo que reveló que la mayoría de ellos "ni estudian ni trabajan", no porque evitan hacerlo, sino porque no tienen ninguna oportunidad en ninguna de las dos opciones: ni hay oportunidades de trabajo ni hay opciones para estudiar. Así la palabra pasó de ser un insulto a indicar un problema grave que está enfrentando la sociedad.
"Los Ninis viven en condiciones sociales de verdadera discriminación y exclusión social; son chicos que están obligados a mantener una situación forzada de ocio frustrante, incómodo, improductivo y, por supuesto, angustiante y doloroso. Son jóvenes desocupados que buscan acomodo, que tratan de encontrar un lugar en la sociedad, que luchan para conseguirlo pero, sencillamente, no lo logran. Asimismo, están en busca de trabajos y universidades, hacen filas, llenan formularios, acuden a entrevistas y exámenes, pero sólo reciben negativas" ([1]).
Los estudios estadísticos, revelaron entre otros datos que: 42.9 % de los jóvenes mexicanos vive en condiciones de pobreza y otro 32.2 % vive con carencias sociales ([2]). 7.5 millones (más del 20 %) de jóvenes de entre 12 y 29 años no estudiaban ni trabajaban en 2005 ([3]). Se calcula que para este año la cantidad sobrepasa ya los 10 millones. En Jalisco, por ejemplo, los cerca de 273 mil jóvenes que están en edad de estudiar la educación media superior o superior y que por una u otra razón no lo hacen, representan casi el 60 % de los alumnos de bachillerato y licenciatura que atiende la Secretaría de Educación de Jalisco ([4]). Un ejemplo más son las cifras arrojadas durante el proceso de selección de ingreso a las licenciaturas de la UNAM, la universidad pública más grande del país, pues de las casi 115 mil solicitudes recibidas, deja fuera a más de 105 mil estudiantes. Algo similar sucede con el Instituto Politécnico Nacional (IPN), ya que la demanda es de aproximadamente 110 mil jóvenes, pero rechaza a 88 mil 500 aspirantes ([5]). En los estados de la República hay otros 100 mil rechazados ([6]).
El fenómeno de los ninis, "generación marcada por el desaliento y la desolación" es un producto directo del capitalismo: un sistema educativo que alienta la deserción, problemas familiares que obligan a los jóvenes a dejar la escuela, el desánimo ante la inseguridad de ser contratados al terminar los estudios, empleos precarios (bajos salarios, jornadas extenuantes, contratos temporales y ninguna prestación, etc.), stress, depresión, falta de lugares en el sistema educativo y sobre todo, imposibilidad de encontrar trabajo. "Aunque las autoridades saben que deben crearse un millón de empleos al año para satisfacer la demanda, datos del Instituto Mexicano del Seguro Social indican que durante 2009 se originaron poco menos de 110 mil" ([7]).
Para los analistas que ven sólo lo superficial, el remedio puede encontrarse atacando alguno o varios de esos problemas. Por ejemplo para el Rector de la UNAM, la solución está en duplicar el presupuesto para la educación, para algunos académicos y para funcionarios de gobiernos de todos los partidos: crear más empleos, usar mejor el dinero público, construir más y mejores escuelas para el nivel medio y superior, aumentar el número y monto de las becas, subsidios familiares, etc. También están las explicaciones utilizadas por diferentes fracciones de la burguesía en sus pugnas para desviar la atención de las verdaderas causas del problema. Según los partidos de oposición, los ninis en México serían resultado de la mala administración postmodernista, neoliberal o calderonista, por lo que el problema se puede remediar con el cambio de partido en el poder. ¡Nada más falso!
El fenómeno de los ninis no es causa ni de malos gobiernos, ni de malas políticas sociales o de "ausencia del Estado" por lo que no se pueden resolver con el cambio de partido o de funcionarios en el poder. Este fenómeno traspasa el nivel regional, estatal o nacional y se instala, en diferentes escalas, a nivel mundial porque tiene su origen en la exacerbación de la crisis mundial del sistema capitalista. Otros países de América Latina como Argentina, Brasil, El Caribe, Paraguay, Uruguay, etc., reportan porcentajes similares (20 %). España hasta 34 % y África alcanza el 40 % y los porcentajes seguirán aumentando en todo el planeta ([8]).
El sistema capitalista no tiene como objetivo el bienestar de la clase trabajadora, a la clase gobernante no le interesa si los jóvenes proletarios tienen una buena educación y si logran tener un trabajo que satisfaga las necesidades de sus familias. A la clase capitalista le interesa solamente la ganancia y no le importa si en esta vía se pierde toda una generación de jóvenes. La burguesía invierte en educación en la medida en que se califique a los trabajadores con las cualidades que necesitan para poderlos explotar al máximo.
Por otra parte, en estos momentos la burguesía está a años luz de poder cumplir los sueños quiméricos de una mejor educación y más fuentes de trabajo para los jóvenes. El sistema capitalista está agonizando y pasa por la crisis económica más profunda de su historia. Las empresas quiebran y dejan a miles de trabajadores en la calle. La preocupación actual de la burguesía, para mantenerse como tal, es atacar aún más a los trabajadores imponiendo medidas de austeridad tremendas, reduciendo día con día todas las prestaciones sociales: servicio médico, pensiones, educación, etc. y entre ellas está el abandono a las necesidades de los jóvenes mientras no les puedan exprimir su fuerza de trabajo. En resumen, el capitalismo no puede ofrecer ningún futuro a los jóvenes. Ni siquiera un trabajo para sobrevivir. No puede ofrecer nada a la humanidad entera.
Pero la problemática no para aquí. La falta de oportunidades de estudio y trabajo se conjuga con otras calamidades que llenan el ambiente social y que tienen su origen en la descomposición del sistema capitalista: desarrollo acelerado de la violencia y la criminalidad a todos los niveles (guerra, narcotráfico, asesinatos, secuestros, etc.), catástrofes "naturales" que afectan a las poblaciones y al medio ambiente, miseria, enfermedad, hambre, etc. Los jóvenes pueden reaccionar ante esto de diferentes maneras. Unos perciben también a través de esto la falta de cualquier futuro para ellos y sus familias y la desesperanza o desesperación los invade. Según el diario La Jornada, en el 2008 al menos 349 mil 987 ninis mexicanos, de entre 12 y 29 años, intentaron quitarse la vida ([9]).
Otros jóvenes, carcomidos por la ideología burguesa y sin tener frente a ellos otra alternativa, caen víctimas del crimen organizado que los ve sólo como artículos desechables utilizables para saciar su sed de dinero como distribuidores, informantes o asesinos. En los últimos años miles de jóvenes han muerto en enfrentamientos suscitados entre los diversos grupos de narcotraficantes que existen en México y se han hecho célebres niños de 14 años que tienen muchos asesinatos en su cuenta. La utilización asesina de niños y jóvenes para realizar actividades relacionadas con el narcotráfico, en ajustes de cuentas mortales y otros tipos de crímenes, da la medida de la aberración a donde lleva el capitalismo a todo el planeta en su siniestra agonía.
La burguesía, además de carnicera, hace gala de un cinismo monumental. El gobernador de Chihuahua y otros de sus compinches han propuesto, para solucionar el problema de los ninis ¡alistarlos de manera obligatoria en el ejército! Una solución aberrante pero muy conveniente para la burguesía ahora que hay tantas bajas mortales en los cuerpos armados por la llamada "guerra contra los narcotraficantes" y ahora que aumentan las deserciones en los cuerpos represivos por el mismo motivo.
El desempleo o jornadas extenuantes de los padres, problemas familiares de todo tipo, mala educación, el desarrollo del narcotráfico y de todo tipo de crimen organizado, la falta de perspectivas en el futuro, la desesperanza, etc., todos son problemas que están afectando las decisiones de los jóvenes y todos tienen el mismo origen: el sistema capitalista en agonía. La burguesía les ofrece la huida ciega hacia su propio lodazal de descomposición en forma de su propia lumpenización: alcoholismo, drogadicción, prostitución, y opciones suicidas o/y criminales como el vandalismo y el enrolamiento en las bandas criminales o el enrolamiento casi obligatorio (como leva) en las fuerzas represivas del Estado. Sin embargo, el capitalismo putrefacto no es la única opción. Existe la perspectiva revolucionaria de la clase trabajadora que es la única que ofrece a la humanidad la salida de esta vorágine de destrucción y muerte pues propone cortar de raíz la causa de las calamidades que hoy azotan a todo el planeta.
Si la burguesía está preocupada por en aumento de jóvenes sin escuela y sin trabajo es porque pueden transformarse en un foco de protestas y de luchas, como lo han advertido el Rector de la UNAM y el director del IPN. Jóvenes trabajadores, y futuros proletarios que se encuentran estudiando han estado luchado en el terreno de la clase proletaria en Francia (2006), Grecia (2009), Estados Unidos, África del Norte (2011) y otros países defendiendo sus condiciones futuras de vida y trabajo y sus condiciones actuales como estudiantes atrayendo la solidaridad de las otras generaciones de trabajadores. Esos jóvenes muestran su potencial para rebelarse contra este sistema de destrucción y para avanzar hacia la construcción de un mundo mejor para todos.
En el capitalismo no hay futuro para nuestros jóvenes, sólo desesperanza y destrucción que los está afectando de manera directa e inmediata. ¡No permitamos que este sistema continúe extendiendo su espiral de destrucción y muerte! Hay que desarrollar nuestras luchas donde todos los trabajadores quepan, tanto los que están en activo como los desempleados y, por supuesto, los jóvenes ninis que al capital ni le importan ni hará nada nunca por ellos. Las jóvenes generaciones ya han dado ejemplos espectaculares en los últimos años de que no están dispuestos a ser tratados con tanto desprecio y están en camino de mostrar que ¡sí hay futuro para ellos y para la humanidad entera!
Héctor /abril de 2011
[1]) Sabino Bastidas Colinas abcuniversidades.com/Articulos/263/Ninis__generacion_sin_esperanza_.html
[2]) vanguardia.com.mx/universitariosninisbajolalupa-544136.html.
[3]) Encuesta Nacional de la Juventud de 2005.
[4]) www.informador.com.mx/jalisco/2010/224117/6/los-problemas-de-la-generaci... [60].
[5]) abcuniversidades.com/Articulos/263/Ninis__generacion_sin_esperanza_.html
[6]) https://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/76179 [61]
[7]) abcuniversidades.com/Articulos/263/Ninis__generacion_sin_esperanza_.html
[8]) Ídem.
La guerra de Libia no es una guerra humanitaria
"El Consejo de Seguridad de las [Naciones Unidas] Expresando su profunda preocupación por la situación de deterioro, la escalada de violencia y el elevado número de víctimas civiles, [...] Condenando la violación flagrante y sistemática de los derechos humanos, como detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, la tortura y las ejecuciones sumarias, [...]Teniendo en cuenta los ataques generalizados y sistemáticos que se cometen en la Jamahiriya Árabe Libia contra la población civil, que constituyen crímenes contra la humanidad [...] Expresando su determinación de garantizar la protección de los civiles [...]
"Autoriza a los Estados miembros que han enviado al Secretario General una notificación a tal efecto [...] a tomar todas las medidas necesarias, [...] para proteger al pueblo" (Resolución 1973 ONU 17 de marzo de 2011).
Una vez más, los principales líderes del mundo se llenan la boca de hermosas fórmulas humanitarias y lanzan discursos con voz vibrante sobre la "democracia", la "paz" y la "seguridad" de las poblaciones...para de esa manera justificar mejor sus aventuras imperialistas.
Así, desde el 20 de marzo una "coalición internacional" lleva en Libia una importante operación militar, poéticamente llamada "Dawn of the Odyssey" ([1]) por los Estados Unidos. Cada día, decenas de aviones salen de sendos portaviones francés y norteamericano, para arrojar una alfombra de bombas sobre las regiones donde están las fuerzas armadas leales al régimen de Gadafi ([2]). O sea, ¡es la guerra!
Obviamente, Gadafi es un dictador loco y sediento de sangre. Después de semanas de enfrentarse a la rebelión, el autoproclamado "Guía de los Libios", ha reorganizado sus tropas de élite contra ella. Día tras día, se las arregló para recuperar el terreno, aplastando a su paso todo lo que se movía, tanto rebeldes como la población entera. Y, sin duda, estaba a punto de ahogar en sangre Bengasi si la operación "Odisea del Alba" no se hubiera puesto en marcha.
Es cierto que los ataques aéreos de la coalición han puesto en jaque a las tropas del régimen y han evitado la masacre anunciada. Pero, ¿quién puede creerse que este despliegue tenga como fin el bienestar del pueblo de Libia? ¿Dónde estaba la coalición cuando Gadafi masacró 1.000 prisioneros en la prisión de Abu Salim en Trípoli en 1996? ¿Qué han hecho los países de la coalición durante 40 años frente a un régimen de tortura y terror? ¿Han hecho algo frente a las masacres de Ben Ali en Túnez, de Mubarak en Egipto o de Bouteflika en Argelia? Ahora mismo, ¿qué hacen ante las masacres en Siria, Yemen o Bahrein? En este último país hacen la vista gorda ante la invasión de tropas de Arabia Saudí para ayudar a las autoridades del emirato a aplastar la revuelta.
Los Sarkozy, Cameron, Obama, Zapatero y compañía, utilizan los sufrimientos de los civiles de Bengasi como excusa para intervenir militarmente y defender sus sórdidos intereses imperialistas. Todos estos delincuentes tienen objetivos que nada tienen que ver con el altruismo.
Esta vez, a diferencia de las guerras pasadas, los Estados Unidos no son la punta de lanza de la operación militar. ¿Por qué? En Libia, la burguesía estadounidense se ve obligada a un complicado juego de equilibrismo.
Por un lado, no puede permitirse el lujo de intervenir de forma masiva en suelo libio. Esto sería visto por el mundo árabe como una agresión. Las guerras en Irak y Afganistán han reforzado aún más la aversión generalizada al "imperialismo norteamericano, un aliado de Israel." Y el cambio de régimen en Egipto, aliado tradicional del Tío Sam, ha debilitado su posición en la región ([3]).
Pero tampoco puede quedarse fuera de juego lo que desacreditaría su blasón de "luchador por la democracia en el mundo" y...dejaría las manos libres al tándem Francia-Gran Bretaña.
La participación de Gran Bretaña tiene un doble propósito. Por una parte, mejorar la imagen ante los países árabes, muy empañada por sus acciones en Irak y Afganistán. Pero también trata de acostumbrar a su propia población para nuevas intervenciones externas. La "defensa del pueblo libio frente a Gadafi" ofrece una oportunidad de oro ([4]).
El caso de Francia es un poco diferente. Es el único de los principales países occidentales que disfruta de una cierta popularidad en el mundo árabe, adquirida con De Gaulle y amplificada por su negativa a participar en la invasión de Irak en 2003.
Al intervenir en favor del "pueblo libio", el presidente Sarkozy sabía perfectamente que iba a ser recibido con los brazos abiertos por la población y la de los países vecinos. En Bengasi, gritaron "¡Viva Sarkozy", "Vive la France" ([5]). Por una vez y sin que sirva de precedente, Francia ha podido aprovecharse de la difícil posición en la que se encuentra Estados Unidos.
El presidente francés ha utilizado su protagonismo en Libia para intentar hacer olvidar su apoyo demasiado descarado a los dictadores de Túnez y Egipto, los coqueteos de sus ministros con altos jerarcas del régimen y la conocida propuesta francesa de enviar policías para ayudar a Ben Ali a reprimir la revuelta.
Si no hay la más mínima filantropía en los participantes en la coalición, tampoco existe en los que han denunciado la operación militar. China, Rusia y Brasil son muy hostiles a esta intervención, simplemente porque no tienen nada que ganar sí se marcha Gadafi.
Italia, tiene mucho que perder. El régimen actual garantiza, hasta ahora, un fácil acceso al petróleo y los controles draconianos en las fronteras. La desestabilización del país puede -como ya está pasando- lanzar una avalancha de refugiados sobre las costas italianas. Alemania sigue siendo un enano militar. Todas sus fuerzas están comprometidas en Afganistán. Participar en estas operaciones habría revelado aún más claramente su debilidad. Según ha escrito el diario español El País, «Estamos siendo testigos de una repetición del proceso de reajuste constante de la relación entre el gigantismo económico alemán, que se manifestó durante la crisis del euro y la capacidad política francesa, que se ejerce a través de su poderío militar» ([6]).
Libia, como el conjunto de Oriente Medio, semeja un gigantesco tablero de ajedrez donde cada potencia intenta mover sus piezas.
Durante semanas Gadafi ha tenido manos libres logrando avanzar hasta las puertas de Bengasi machacando a su paso todo lo que se movía. ¿Por qué no intervinieron entonces?
En los primeros días, el viento de la revuelta que estalló en Libia venía de Túnez y Egipto. La misma rabia contra la opresión y la miseria encendió todos los estratos de la sociedad. Por lo tanto, las "grandes democracias del mundo" no tenían ningún interés en intervenir a pesar de su retórica "contra la represión". Su diplomacia hipócrita negó cualquier interferencia y elogió el "derecho de los pueblos a hacer su propia historia." La experiencia enseña que ante cada movimiento social la burguesía de todos los países mira a otro lado frente a las represiones más horribles cuando no las apoya directamente.
Sin embargo, Libia, que parecía haber comenzado como una revuelta de "los de abajo", con los civiles desarmados capaces de asaltar sin armas un cuartel militar y destrozar la sede del "Comité Popular", degeneró rápidamente en una sangrienta guerra civil entre las facciones de la burguesía. En otras palabras, el movimiento se escapó de las manos de los explotados. La prueba es que uno de los líderes de la rebelión y la CNT (Consejo Nacional de Transición) es Al Jeleil, el ex ministro de Justicia de Gadafi. Este Señor tiene tanta sangre en las manos como las de su antiguo "Guía". Otro índice, mientras que "los obreros no tienen patria", el gobierno provisional se fijó como colores de la bandera del antiguo reino de Libia. Y, por último, Sarkozy reconoció a los miembros del CNT como los "representantes legítimos del pueblo libio".
La revuelta de Libia ha tomado un cariz completamente diferente a la de Egipto y Túnez. Esto se debe principalmente a la debilidad de la clase obrera de este país. La principal industria, el petróleo, es trabajada casi exclusivamente por trabajadores de Europa, el resto de Oriente Medio, Asia y África. Desde el principio no participaron en el movimiento de protesta y huyeron en masa. Los trabajadores negros fueron perseguidos por los propios rebeldes alegando que muchos de los mercenarios de Gadafi eran de su raza.
Este cambio en Libia tiene consecuencias que van mucho más allá de sus fronteras. La represión de Gadafi por un lado y la intervención militar de la coalición internacional por el otro, constituyen un freno al desarrollo de movimientos sociales en la región. Los regímenes dictatoriales se sienten reforzados para practicar una represión feroz. En Bahrein, el ejército saudita ha prestado sus soldados para ahogar en sangre la revuelta ([7]), Yemen, donde 18 de marzo las fuerzas del gobierno no han dudado en disparar sobre la multitud causando 51 muertos y Siria donde se cuentan más de 100 muertos.
Dicho esto, no creemos sin embargo que haya supuesto un golpe fatal. Libia pesa como un grillete atado a los pies del proletariado mundial. Pero la ira es muy profunda frente a la constante expansión de la miseria y el movimiento de protesta no está totalmente paralizado. Cuando escribimos estas líneas se esperan protestas en Arabia pese a que el régimen haya decretado que "toda manifestación va contra la Sharia". En Egipto y Túnez donde se supone que "la revolución ha triunfado" continúan los choques entre manifestantes y fuerzas represivas que ahora visten de "demócratas" aunque en realidad el poder sigue detentado por los mismos que servían a los dictadores huidos. En Marruecos persiste el malestar a pesar de las promesas del r0ey Mohamed VI de "evolucionar hacia una monarquía constitucional".
De todas formas, para todas las poblaciones atrapadas entre el fuego de una brutal represión y el de las bombas de la coalición internacional, el cielo no se aclarará realmente más que cuando el proletariado de los países centrales y especialmente el de Europa, tome la antorcha y desarrolle luchas masivas y determinadas. Armado por la experiencia en las trampas sofisticadas de la democracia burguesa y el sindicalismo, podrá mostrar su capacidad de auto-organización y preparar el camino de una perspectiva revolucionaria, único futuro para toda la humanidad.
La solidaridad con los que hay caen bajo el fuego de unos y otros, no es apoyar al régimen de Gadafi, ni a los "rebeldes", ni a la coalición de las Naciones Unidas! ¡Es condenarlos a todos como perros rabiosos imperialistas! ¡Es elegir el campo del internacionalismo proletario, luchar contra los propios explotadores en todos los países y participar al desarrollo de la lucha y la conciencia de clase en todo el mundo!
Pawel/25 de marzo
Révolution Internationale
sección de la CCI en Francia
[1]) La Odisea del Alba.
[2]) Los medios nos dicen que las bombas solo matan a los secuaces de Gadafi. Cuando la Guerra del Golfo, estos mismos medios de comunicación también contaron la milonga de una "guerra limpia" que solamente mataba a los secuaces de Saddam Hussein. De hecho, la guerra de 1991 dejó cientos de miles de víctimas civiles.
[3]) Incluso si la burguesía estadounidense ha logrado limitar los daños mediante el apoyo del ejército para reemplazar el régimen odiado por la población.
[4]) Debemos recordar que en 2007 en Trípoli, el ex Primer ministro británico, Tony Blair, abrazó calurosamente el coronel Gadafi, dándole las gracias por la firma de un contrato con BP. ¡Las actuales denuncias del "dictador loco" son pura hipocresía!
[5]) Recordemos que la burguesía francesa también ha cambiado de chaqueta. En 2007 recibió con gran pompa a Gadafi. Las imágenes de su tienda de campaña en el centro de París recorrieron el mundo dejando en ridículo Sarkozy y su camarilla.
[6]) https://elpais.com/articulo/internacional/guerra/europea/elpepuint/20110321elpepiint_6/Tes [63]
[7]) La debilidad de la clase obrera en este país favorece la represión. La mayoría de los participantes son chiitas e Irán interviene bajo mano.
Apoyo de Fidel Castro, Hugo Chávez y Daniel Ortega a Muamar Gadafi
Lo que en Libia parecía haber comenzado como una revuelta de "los de abajo", degeneró rápidamente en una sangrienta guerra civil entre las facciones de la burguesía e inmediatamente en una disputa imperialista con la injerencia directa de las grandes potencias, desvirtuando completamente el sentido de las protestas iniciales desde mediados de febrero. Las fracciones burguesas desde entonces se enfrentan a sangre y fuego usando como carne de cañón a las masas. Este dominio de la represión y la intervención militar han frenado premeditadamente el desarrollo de movimientos sociales en la región, por el momento, pues todos los gobiernos del área practican una represión abierta y despiadada contra las protestas como en Bahrein, en Yemen, en Arabia Saudita, Siria, etc., con la complicidad directa de las mismas potencias que dirigen la llamada "intervención humanitaria".
En este escenario, la operación militar "odisea al amanecer" comandada principalmente por Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos bajo la cubierta ideológica de la "defensa humanitaria del pueblo libio" masacrado por el gobierno del loco Gadafi, ha provocado naturalmente las más variadas reacciones de acuerdo a los intereses de sus protagonistas.
Entre las reacciones que hay que documentar con letras de oro se encuentran las protagonizadas por los amigos de Gadafi en América Latina. Los gobiernos de Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador principalmente, han declarado muy fuerte su apoyo a su congénere libio enarbolando como siempre la defensa de la soberanía nacional, es decir, la libre determinación de cada burguesía para administrar como le parezca la explotación en sus países. A estos personajes "de izquierda" nada les importa, claro está, que las masas sean masacradas como moscas al contrario de lo que vociferan cotidianamente.
En particular, Fidel Castro, Hugo Chávez y Daniel Ortega han reaccionado muy indignados por la situación de su cuate Gadafi quien los condecoró hace años con el "premio a los derechos humanos Muamar Gadafi" que este creó en 1988. Un reconocimiento a la eficacia de este tipo de gobiernos burgueses al operar la explotación y represión en sus respectivas áreas de dominio y que es una respuesta cínica a la reticencia de aquellos gobiernos que otorgan galardones similares pero que a ellos les hacen el "fuchi" por no cuidar las apariencias al usar métodos un poco más salvajes. Hugo Chávez en correspondencia le obsequió con bombos y platillos a Gadafi una réplica de la Espada del Libertador Simón Bolivar.
"No voy a condenar a Gadafi... a mi no me consta que sea un asesino" dijo Hugo Chávez encogiéndose de hombros. Por su lado, Fidel Castro arqueando las cejas ha omitido pronunciarse sobre las masacres perpetradas por el autoproclamado "Guía" prefiriendo ensalzar los logros de su amigo en la economía nacional de su país, es decir, la buena gestión de la economía burguesa que equivale a una explotación eficiente y eficaz de las masas trabajadoras y oprimidas.
Este apoyo al régimen de Gadafi por sus hermanos de clase en América Latina revela una vez más la naturaleza burguesa de sus propios gobiernos si es que todavía hiciera falta. Evidentemente, tampoco se trata de apoyar a los "rebeldes", ni a la coalición de las Naciones Unidas. Todos ellos son perros rabiosos imperialistas que se ajustan las cuentas sobre los cadáveres de las masas trabajadoras. A todos ellos hay que oponerles sin vacilación el internacionalismo proletario, solidarizarnos con los miles que se revelan en esa región luchando en cada país contra la burguesía que nos oprime y explota, asumiendo de manera consciente que la lucha proletaria es una sola en todo el mundo y que para triunfar debe generalizarse internacionalmente por encima de cualquier división nacional, de lengua, de religión, etc. Sólo así la potencia de la lucha obrera podrá detener la represión de los Estados capitalistas. Cuando esto sea una realidad en América Latina, los amigos de Gadafi estarán en primera línea para masacrar a sus pueblos que han pretendido defender hipócritamente desde siempre.
RR/Abril del 2011
Represión en Corea
Hemos recibido la siguiente información sobre la condena de los militantes coreanos sujetos a juicio y de los cuales informamos en estas mismas páginas recientemente.
La sentencia fue así:
1) Ah Se-cheol, Yang Hyo-sik, Yang Joon-seok y Choi Jóven-ik: encarcelamiento de 1 año y medio, pero retraso condicional de encarcelamiento durante 3 años por la violación de la Ley de Seguridad Nacional, y una multa de 500,000 won (500 dólares) a cada uno por la violación de la Ley de Asamblea-Manifestación.
2) Park Joon-seon, Jeong Ganado-hyun, Nam-goong Won y Oh Min-gyu: encarcelamiento de 1 año, pero retraso condicional de encarcelamiento durante 2 años por la violación de la Ley de Seguridad Nacional, y multa de 500,000 won a cada uno por la violación de la Ley de Asamblea-Manifestación.
El significado de la decisión es la siguiente:
1) El SWLK (La Liga de Trabajadores Socialistas de Corea) es juzgada por ser una organización de propaganda y agitación para provocar disturbios nacionales, violando el Artículo 7 de la Ley de Seguridad Nacional.
Esto muestra la naturaleza política de la rama judicial coreana, que es una parte del aparato estatal al servicio de la clase capitalista.
2) El retraso condicional de encarcelamiento puede ser reconocido como el resultado del movimiento de protesta coreano e internacional. El plazo condicional durante 3 años quiere decir que el encarcelamiento es suspendido durante 3 años con la condición de que no habrá ninguna otra sentencia por otro crimen, y después de 3 años la validez de sentencia de encarcelamiento expira. Pero si hay otra sentencia durante los próximos 3 años, el encarcelamiento de esta sentencia seguirá independientemente de cualquier encarcelamiento por otras causas. Así, el aplazamiento condicional de encarcelamiento es sólo un poco mejor que el encarcelamiento inmediato.
3) Nosotros, los 8 acusados, apelaremos esta sentencia ante la Corte superior. Viviremos y actuaremos sin ninguna duda como socialistas revolucionarios sin respeto a la opresión política del aparato estatal coreano.
Gracias a todos los socialistas y trabajadores en el mundo que apoyaron la lucha judicial de los socialistas coreanos.
Por favor transmitan nuestra gratitud a los camaradas del mundo.
Adjunto | Tamaño |
---|---|
![]() | 542.86 KB |
Adjunto | Tamaño |
---|---|
![]() | 680.72 KB |
¡Solidaridad con los indignados de España! - El porvenir pertenece a la clase obrera
Narcotráfico y descomposición del capitalismo
Caso Dominique Strauss-Kahn - ¿A quién beneficia la publicidad del "crimen"?
Morir a crédito - Si mentir fuera un pecado mortal, la burguesía sería una clase en vía de extinción
XIX Congreso de la CCI - La crisis económica revela la quiebra del capitalismo
Una dolorosa pérdida para la CCI - La muerte del camarada Enzo
La Izquierda comunista y la continuidad del marxismo - II
El movimiento de los "indignados" en España ha
venido madurando en los últimos meses tras la huelga general del 29 de
septiembre, contra la reforma laboral. Esta "movilización" ([1]), acabó en un verdadero
jarro de agua fría tras el acuerdo firmado por patronal, gobierno y sindicatos
que retrasaba la edad de jubilación hasta los 67 años, y una progresiva
reducción de la cuantía de las pensiones.
El ejemplo de las manifestaciones de alrededor de
300 mil jóvenes portugueses autodenominados la "generación desesperada" en
marzo tuvo un efecto inmediato en las universidades españolas, y sobre todo en
Madrid. Pues también aquí, la gran mayoría de los jóvenes menores de 30 años y
también los estudiantes sobreviven de los llamados "contratos-basura": empleos
temporales y con salarios por debajo de 600 euros mensuales. En este contexto,
un centenar de estudiantes constituye el grupo "Jóvenes sin futuro", donde se
reagrupan sobre todo estudiantes pobres, salidos de la clase obrera y que se
movilizan el 7 de abril tras una consigna que reza: "Sin casa, sin curro
(trabajo), sin pensión, sin miedo". El éxito de esta manifestación en la que
participaron cerca de 5,000 personas en Madrid, anima a estos grupos a proponer
una manifestación para el 15 de mayo. Entre tanto aparece en Madrid la
plataforma Democracia Real Ya (DRY) que se pronuncia igualmente contra el paro
y la "dictadura de los mercados", y se define "apolítica", ni de derecha ni de
izquierda. Esta plataforma Democracia Real Ya convoca igualmente a manifestarse
el 15 de mayo (15M) en otras ciudades, aunque será en Madrid donde esta
convocatoria congregue el mayor número de participantes (alrededor de 25 mil),
en una manifestación "pacífica y respetuosa" que debía concluir en la Puerta
del Sol.
Si estas manifestaciones convocadas por Democracia
Real Ya cosecharon un éxito espectacular fue porque a través de ella se
expresaba un descontento generalizado, particularmente entre los jóvenes que se
ven abocados al desempleo al finalizar sus estudios. Lo previsto es que todo
acabase en ese acto de protesta. Sin embargo, al final de las manifestaciones
de Madrid y Granada tuvieron lugar una serie de incidentes relacionados con
acciones de pequeños grupos del "bloque negro" - como había sucedido en Madrid
el 7 de abril - que fueron brutalmente reprimidos por la policía cargando
indiscriminadamente contra grupos de manifestantes que volvían a sus casas y
practicando detenciones incluso entre gente que paseaba por la zona". Los 19
detenidos de Madrid elaboran un comunicado denunciando la arbitrariedad y los malos
tratos sufridos y "cuelgan" este comunicado en las redes sociales, lo que anima
a otras personas que estuvieron presentes en la manifestación a publicar
también fotos que reflejan la brutalidad policial, fermentando una creciente
oleada de indignación y solidaridad. La misma noche del 15M, un grupo de unas
30 personas, totalmente anónimas y sin organización previa se animan a plantar
unas cuantas tiendas de campaña en la Puerta del Sol de Madrid. El desalojo por
parte de la policía nacional de esa primera acampada en la madrugada del día
17, desata la movilización masiva de miles de personas que tras concentrarse en
los juzgados para pedir la libertad de los detenidos en la madrugada de ese 17
M, deciden volver a ocupar la Puerta del Sol. En un par de días ese ejemplo es
secundado por miles de personas en más de 70 ciudades en España. Y esa
extensión es, al mismo tiempo, un impulso a la radicalización.
Para el día 17, los organizadores del movimiento
15M habían previsto protestas silenciosas y "performances" lúdicos, pero toda
la rabia que se acumulaba en las diferentes plazas no se contenía en este tipo
de acciones y reclamaba a gritos la celebración de asambleas para discutir,
para proponer, para decidir. Esto se extiende a Barcelona, Valencia, y a partir
del 18 de junio a todas las demás concentraciones que se han adueñado de las
plazas públicas y que día a día celebran Asambleas generales abiertas a todo
aquel que quiera participar.
El movimiento de los "indignados" ha superado por
mucho la simple reivindicación democrática y reformista del colectivo
Democracia Real Ya y es mucho más que una simple revuelta de la "generación
perdida" de los "seiscientos euros". En las manifestaciones y en las plazas
ocupadas de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, se leen pancartas y se cantan
consignas como: "¡Democracia sin capital!", "PSOE
y PP, la misma mierda es", "¡Construyamos un futuro
sin capitalismo!", "Si no nos dejáis soñar, no
os dejaremos dormir", "¡Todo el poder a las
Asambleas!", "El problema no es la democracia, el problema es el
capitalismo", "Sin trabajo, sin casa, sin miedo", "¡Despertad
obreros!", "600 euros al mes: ¡eso si es
violencia!".
En Valencia, un grupo de mujeres decían: "¡Engañaron
a los abuelos, engañaron también a los hijos, ¡que los nietos no se dejen
engañar!"
Por todas partes, se han multiplicado asambleas
multitudinarias de ciudad en las que se reagrupaban miles de personas de todas
las edades y de todas las capas no explotadoras de la sociedad.
En esta atmósfera de ebullición general, la palabra
se libera, y se examinan todos los aspectos de la vida social (política,
cultural, económica...). Las plazas se ven inundadas por una gigantesca marea
colectiva de ideas que se debaten en un clima de solidaridad y de respeto
mutuo. En muchas plazas se han instalado "buzones" para que quien quiera pueda
dejar sus propuestas de debate. El movimiento se ha organizado con mucha
inteligencia, creando comisiones que se encargan entre otras cuestiones de la
propia seguridad evitando desbordamiento y choques con la policía, pero también
la violencia entre los participantes y el consumo de alcohol, que se ha
proscrito con consignas como "La revolución no es botellón". Cada día se ponen
en funcionamiento equipos de limpieza, y en merenderos públicos (¡y gratuitos
pues se nutren de aportaciones solidarias de la población!), se sirven comidas.
Se han organizado también servicios de guardería y de cuidados médicos,
contando con la colaboración de numerosos voluntarios. También se han creado
bibliotecas, así como "bancos de tiempo" en los que se ofrecen enseñanzas de
materias científicas, culturales, artísticas, políticas y económicas. Se ha
planificado la celebración de "jornadas de reflexión", Cada uno de los participantes
aporta sus conocimientos o sus habilidades,...
A pesar de las numerosas confusiones e ilusiones
que indudablemente existen, la palabra "revolución" vuelve a asomar en multitud
de pancartas y eslóganes y ya no produce miedo.
Los debates de las asambleas han
hecho surgir numerosas cuestiones:
1º ¿Hay que limitarse a la regeneración democrática, O bien ¿los problemas tienen su origen
en el capitalismo que no se puede reformar y hay que destruirlo de arriba abajo?
2º ¿Debe darse por terminado el movimiento el 22, día de las elecciones, o, por el contrario,
hay que proseguirlo para luchar masivamente contra los recortes sociales, el
desempleo, la precariedad, los desahucios?
3º ¿No habría que extender las asambleas a los centros de trabajo, a los barrios, a las
oficinas de paro, a institutos y universidades para que el movimiento tomara
raíces en los trabajadores, los únicos que tienen la fuerza y las bases para
desarrollar una lucha generalizada?
En estos debates en el seno de
las asambleas se han puesto netamente de manifiesto dos tendencias:
- una, la conservadora, impulsada sobre todo por las capas sociales no proletarias, que
esparcen la ilusión de que es posible reformar el sistema capitalista a través
de una "revolución democrática y ciudadana";
- la otra, la proletaria, que pone en evidencia la necesidad de acabar con el capitalismo.
Las asambleas que tuvieron lugar el domingo 22 de
mayo, el mismo día de las elecciones, decidieron proseguir el movimiento tras
numerosas intervenciones que señalaban: "no estamos aquí por las elecciones,
aunque hayan sido el detonante". La tendencia proletaria se afirma más
nítidamente a través de las propuestas para "ir a buscar a los trabajadores"
y anteponiendo las reivindicaciones contra el desempleo, la precariedad y los
ataques sociales. En la asamblea de la Puerta del Sol se adopta la decisión de
organizar "asambleas populares" en los barrios y empiezan a oírse propuestas de
extender la movilización a centros de trabajo, universidades, oficinas de
empleo, etc. En Málaga, Barcelona y Valencia, las asambleas han propuesto
organizar una manifestación contra los recortes sociales y convocando una nueva
huelga general, esta vez "verdadera", como afirmó uno de los oradores.
Pero es en Barcelona, la capital industrial del
país, donde la asamblea central en Plaza Cataluña tiene un carácter más
radical, más marcado por la tendencia proletaria que veíamos antes y, sobre
todo al principio, más distanciada de las ilusiones de "regeneración democrática".
En parte por el peso histórico de las luchas obreras en esa ciudad (desde la
huelga de la Canadiense en 1919 a la huelga general del Bajo Llobregat en
1974). En parte también por el hartazgo producido por los ocho años de gobierno
de una coalición P"S"-P"C"-nacionalistas que son vistos por la gran mayoría de
la población como cómplices del paro, la miseria y la represión ([2]). Lo cierto es que la
concentración de Plaza Cataluña se ha convertido en un poderoso imán que ha
atraído hacía sí y ha respaldado multitud de movimientos contra las distintas
manifestaciones de la degradación de las condiciones de vida. Sean los
desahuciados (la asamblea mandó delegaciones para impedir el desalojo judicial
de algunas viviendas en barrios obreros), los bomberos, los trabajadores de la
Compañía Telefónica amenazados por miles de despidos, los trabajadores de
sanidad y educación que protestan contra los draconianos planes de ajuste que
va a sufrir toda la población, los estudiantes y los profesores que se han
unido para luchar contra los recortes salariales de estos. Pero eso sucede
también en otras concentraciones. En Madrid, los bomberos que llevan meses
luchando contra la reducción de plantillas, pasean uniformados por el centro de
la concentración de Sol y son ovacionados. En Valencia los conductores de
autobús se juntan en la Plaza del Ayuntamiento (rebautizada Plaza 15 de Mayo)
con una manifestación de los barrios que protesta contra el recorte de los
presupuestos en enseñanza. En Zaragoza también los conductores de bus también
se han sumado a la concentración...
Sea cual sea la dirección en que se encamine este
movimiento y donde desemboque, lo cierto es que esta revuelta iniciada por una
juventud enfrentada a una situación de desempleo dramático (en España el
45 % de los jóvenes entre 20 y 25 años está desempleada), viene a sumarse
al combate de la clase obrera. Su contribución a la lucha internacional de la
clase obrera es indiscutible.
Se trata de un movimiento generalizado que implica
a todas las capas sociales no explotadoras y especialmente a todas las
generaciones de la clase obrera. Este movimiento es expresión, en realidad, de
una maduración en profundidad de la conciencia en el seno de la única clase que
puede cambiar el mundo y acabar con el capitalismo: la clase obrera.
Este movimiento pone claramente de manifiesto que
ante el hundimiento cada vez más evidente del capitalismo, importantes masas
comienzan a levantarse en los países "democráticos" de Europa occidental. Y
esto abre la puerta a la politización de las luchas del proletariado.
Pero, sobre todo, este movimiento ha puesto de
manifiesto que los jóvenes que son, en su inmensa mayoría, parados o precarios,
han sido capaces de apropiarse de las armas de combate de la clase obrera: las
asambleas generales masivas y abiertas que les han permitido desarrollar la
solidaridad y tomar ellos mismos la lucha en sus manos, al margen de los
partidos políticos y los sindicatos.
La consigna "¡Todo el poder a las Asambleas!"
que ha surgido en este movimiento, aunque aún de forma minoritaria, supone un remake
del antiguo eslogan de la Revolución Rusa: "¡Todo el poder a los Consejos
obreros!"
Y si bien es cierto que la palabra comunismo aún
suscita hoy desconfianzas y temores (dado el impacto que aún tienen las
campañas desatadas por la burguesía tras el hundimiento del bloque del Este y
los regímenes estalinistas), lo cierto es que el término "revolución" no asusta
a nadie. ¡Todo lo contrario!
Este movimiento no tiene nada de "Spanish
Revolution" por mucho que plataformas como Democracia Real Ya lo hayan querido
definir así. El paro, la precariedad, la carestía de la vida y la degradación
constante de las condiciones de existencia de las masas explotadas no son, en
absoluto, una especificidad española. La siniestra lacra del paro, y sobre todo
del paro juvenil, se ve tanto en Madrid como en El Cairo, en Londres como en
París, en Atenas y en Buenos Aires.
Este movimiento de los "indignados" no es una
revolución. Pero sí una nueva etapa en el desarrollo de las luchas sociales y
de los combates de la clase obrera a escala internacional, que son los único
que puede abrir una perspectivas de porvenir a esta juventud "sin futuro", y a
toda la humanidad.
El "terremoto español" saca a la luz que las nuevas
generaciones de proletarios no tienen nada que perder, y que son, ya ahora, los
protagonistas de la historia. Que están socavando los cimientos y preparando
nuevos terremotos que abrirán paso a la emancipación de la humanidad. Gracias a
la utilización de las redes sociales de Internet, de la telefonía móvil, y de
los modernos medios de comunicación, estas nuevas generaciones han demostrado
su capacidad para romper con el black-out de la burguesía, es decir con
el silenciamiento y la tergiversación de las luchas contra su dominación, así
como para catapultar la solidaridad más allá de las fronteras.
El hartazgo de esta nueva generación "sin futuro"
ha emergido también recientemente en Túnez y en Egipto conduciendo a una enorme
revuelta social que ha provocado la caída de Ben Alí y de Mubarak
respectivamente. Pero tampoco podemos olvidar que lo que impulsó a los líderes
de los principales países democráticos (y sobre todo a Obama) a presionar para
que estos dictadores, sus amigos de antaño, abandonaran el poder fueron sobre
todo las crecientes huelgas obreras y la amenaza de una huelga general contra
la sangrienta represión de las manifestaciones.
Pero este movimiento de los "indignados" es, en
realidad, mucho más profundo que el de la plaza central de El Cairo.
Este movimiento ha estallado en el principal país
de la península ibérica que constituye de hecho un puente entre dos
continentes. El que tenga lugar en un Estado "democrático" de Europa occidental
(y, además, dirigido por un gobierno "socialista") sólo puede contribuir para
que acaben diluyéndose las mistificaciones democráticas como las que
desplegaron los media a propósito de la "revolución del jazmín" en Túnez, el
fin de las "dictaduras" de los países árabes, etc.
Y aunque califiquen este movimiento de "spanish
revolution", lo cierto es que no ha aparecido ni una sola bandera española, a
diferencia de lo que sucedía en Tahrir que estaba cubierta de banderas
nacionales. Hemos visto, por el contrario aparecer eslóganes reclamando una
"revolución global" o la extensión de este movimiento más allá de las fronteras
nacionales. En muchas Asambleas se han creado Comisiones Internacionales. Tras
la tentativa de desalojo de Plaza de Cataluña, todas las plazas ocupadas
clamaban "Todos somos Barcelona", y el lunes 30, tras el desalojo de la
concentración de la plaza de la Bastilla en la capital francesa, se sucedían
las marchas y las manifestaciones ante las embajadas de Francia al grito de "¡Sí,
sí, sí, estamos con París!"
A pesar de las muchas ilusiones y confusiones que,
inevitablemente, marcan este movimiento iniciado por los jóvenes "indignados",
éste constituye un eslabón muy importante en la cadena de luchas sociales que
están estallando hoy. Con la agravación de la crisis mundial del capitalismo
estas luchas sociales no pueden sino tender a converger con la lucha de clase
del proletariado y contribuir a su desarrollo.
El movimiento de los "indignados" ha comenzado a
plantear nuevamente la cuestión de la "revolución". Corresponde al proletariado
mundial resolverlo y darle una dirección de clase hacia los combates del mañana
que puedan encarar la eliminación del capitalismo de la faz de la tierra.
Únicamente sobre las ruinas de este sistema de explotación basado en la
mercancía y la ganancia, podrán las nuevas generaciones edificar otra sociedad
que devuelva a la especie humana su dignidad y que haga posible una verdadera
"democracia" universal.
Sofiane, 27
mayo 2011
[1])
Ver nuestra denuncia de ésta en https://es.internationalism.org/node/3046 [66].
[2] )
Hoy cuando tratan de reconducir la indignación que ha desatado la tentativa de
desalojo de la Plaza de Cataluña el 27 de Mayo hacia la dimisión del Conseller
Puig, o la "depuración" de los agentes que "desprecian" a sus víctimas,
conviene recordar el amplio historial de brutalidad represiva de esa misma
policía comandada por el conseller Saura (estalinista) con frecuentes denuncias
de malos tratos y abusos policiales, acoso a emigrantes, salvajismo en
desalojos de Centros Sociales, represión indiscriminada de manifestantes sean
trabajadores de los transportes urbanos o estudiantes...
Desde el 19 de marzo que estalló la intervención
militar en Libia bajo la doble bandera de las Naciones Unidas y la OTAN, la
situación no se ha calmado. Aunque se tranquilizó cuando la última cumbre del
G8 reiteró que la coalición, más allá de sus disensiones, estaba "decidida a
terminar el trabajo", después de haber llamado al líder libio a abandonar el
poder porque ha "perdido toda legitimidad". Rusia misma, participa en el
concierto de todos estos nuevos anti-Gadafi para ofrecer su mediación con quien
"ya no considera líder de Libia". Como signo de apoyo a las "revoluciones
árabes" y por lo tanto, también hacia la población Libia, los líderes actuales
se dividen presionando a Arabia Saudita a meter la mano al bolsillo, con un
regalo a las "revoluciones árabes" de 45 millones de dólares.
Entretanto, este bello gesto de "solidaridad" con
los insurgentes anti-Gadafi reunidos alrededor del Consejo Nacional de
Transición Libio, cuyos representantes pasan más tiempo en embajadas
occidentales que en las áreas de combate, también tiene dificultades para acreditar
una guerra que se atasca cada día más. Las fuerzas de Gadafi, a pesar de los
aproximadamente 2700 ataques aéreos que han sufrido, continúan bombardeando a
los rebeldes ya sea en Bengasi o Misrata. Está lejos el desalojo del poder
libio denunciado recientemente por la "comunidad internacional" por su crueldad
y el advenimiento de la democracia que ha sido el pretexto para esta nueva
aventura militar imperialista. El "guía de la revolución verde" se aferra desesperadamente
al poder. Además, el país ofrece un espectáculo de desolación, lejos de
satisfacer la esperanza o el entusiasmo que acompañaron, a pesar de la dureza
de los acontecimientos en Túnez y Egipto. Los muertos se cuentan en decenas
cada día al menos en Misrata (de acuerdo con la OMS), y los cascarones de
blindados y coches armados llenan las carreteras, mientras las ciudades parecen
cada vez más quesos gruyere, a imagen de Beirut en la década de 1970 y 80. Por
supuesto, nuestros dignos representantes no han dejado de fustigar al gobierno
libio y exigir que "los responsables de los ataques contra civiles entreguen
cuentas", sin omitir movilizar previamente a la Corte Penal Internacional sobre
estos "crímenes".
Conocemos sus grandes discursos, así como su
hipocresía: son responsables de los muertos en ambos campos, incluso entre la
población civil. Porque es regla que en los "ataques aéreos" los muertos no
solo se apilan en los campamentos de los malvados, como en las películas de
serie B. Recordemos solo el ejemplo de los supuestos ataques "dirigidos" de las
dos guerras en Irak, y sus cientos de miles de muertes "colaterales", o en
Afganistán donde regularmente pueblos enteros fueron objeto de "errores" de
logística. La lista de las responsabilidades de las grandes potencias, que no
quita su parte a los Estados pequeños, por la muerte de "civiles", sería muy
larga. Lo mismo que su responsabilidad por crear el caos.
Así pues, la reafirmación de la última Cumbre del
G8 de reforzar su presión militar contra Gadafi con la decisión de implementar
ataques con helicópteros británicos y franceses para estar "más cerca del
terreno" significa a plazo una presencia a plazo "sobre el terreno". En tanto
que la intervención militar tenía parte sobre bases dudosas e inestables, por
ejemplo con EU arrastrando los pies, así como la oposición de Italia y Rusia,
hoy la consigna parece ser, todos a la jauría. La población, a quien los
campeones de todas las categorías de democracia occidental han llegado a
"rescatar" y "resguardar", sufre la misma situación que bajo el yugo de
cualquier dictador particular o el terrorismo internacional. El futuro que se
anuncia después de Gadafi es de una confrontación más o menos latente entre
varios grupos tribales libios, apoyada por las diferentes potencias en el
terreno, donde la consigna es: cada uno para sí y todos contra todos.
Y la cuestión que se plantea hoy es saber si la
misma suerte espera pronto a la población Siria; una población en la cual ha
habido al menos 1000 muertos desde el comienzo de las protestas anti-Assad hace
dos meses, y decenas de miles de encarcelados por las fuerzas de represión del
gobierno de Damasco. Torturas, palizas, y asesinatos son lo cotidiano para los
sirios, de hecho la misma situación que en Libia, que de repente "molesta" a
los representantes de la Unión Europea. Turnándose las veleidosas protestas
ante el Consejo de Seguridad de la ONU contra esta "represión sangrienta",
Francia, Alemania, Gran Bretaña y Portugal han llamado a golpear al régimen
sirio con "sanciones internacionales" que lo convierten por el momento en el
lobo feroz de la historia.
A diferencia de lo que pasa con Libia, la ONU está
lejos de alcanzar un acuerdo y una resolución que comprometa a la acción
militar contra la Siria. Primero porque el gobierno de Siria tiene medios
militares más importantes que las de Gadafi, y debido a que esa región es mucho
más sensible estratégicamente que el entorno de Libia. Y es aquí que puede
darse poco crédito a las potencias occidental que dicen apoyar las
"revoluciones democráticas árabes", cuyas palabras llenan la boca de estos
mentirosos con licencia que toleraron por años el régimen familiar de Al-Assad.
Todas las cuestiones imperialistas relativas a Siria son de primer orden.
Vecina y aliada de Irak de donde un vacilante EU trata de encontrar una
honorable salida militar, Siria es apoyada cada vez más por Irán que le provee
desde los últimos acontecimientos, de milicias experimentadas y todo tipo de
servicios que requieren las necesidades de una represión masiva de la
población.
La primera potencia mundial no puede permitirse el
lujo de terminan con un nuevo pantanal en Siria, lo cual le restaría más
credibilidad en los países árabes, incluso cuando ha tenido dificultades para
calmar las tensiones israelí-palestinas, especialmente atizadas por Israel y
Siria. Además, la carta jugada momentáneamente sobre la arena mundial por EU -y
por Obama en particular, cuyo prestigio casi le asegura su futura reelección-
con el éxito del acecho y muerte sobre mediatizada de Bin Laden, "lavando la
afrente del 11 de septiembre", no significa una erradicación del terrorismo,
objetivo que nos proclamaba la cruzada americana hace 20 años. Por el
contrario, esta nueva situación expone aún más al mundo a un recrudecimiento de
los atentados mortales y los recientes atentados sangrientos en Pakistán y en
Marrakech no han tardado en demostrarlo. En todas partes, ha habido una
multiplicación de los focos de guerra, una huida hacia adelante hacia
rivalidades imperialista agudizadas por las rivalidades entre las grandes potencias
y una acumulación de la inestabilidad y la barbarie.
No hay que hacerse ilusiones. El capitalismo es la
guerra, el caos, y de ninguna manera desembocará en una supuesta liberación o
emancipación de los pueblos.
Mulan,
28 de mayo de 2011
Hay cálculos que concluyen que de diciembre del
2006 a abril del 2011 la "guerra contra el narco" ha dejado un saldo de más de
40 mil muertos (entre narcos, militares y civiles) y son incalculables los
casos de tortura y robos que en el contexto de tal guerra realizan lo mismo los
sicarios a sueldo de las mafias que policías y militares... pero aunque la
burguesía pretende hacer pasar esto como un problema ajeno a su sistema, la
realidad expone que la droga y los crímenes que se expanden provienen, como en
cualquier guerra de la concurrencia capitalista por ganar mercados y de la
dificultad de esta misma clase para poder cohesionarse y ordenar sus
relaciones. Este descontrol político de la burguesía que proviene del
desgarramiento de las relaciones de la clase dominante, expone de forma clara y
brutal, el avance de la descomposición del capitalismo.
Es cierto que el peso de la descomposición toma
dimensiones crecientes en los países de menor desarrollo, en tanto que la
burguesía es menos capaz de controlar sus diferencias. Por eso vemos en
regiones como Colombia, Rusia o México que la mafia se funde con las
estructuras gubernamentales, de tal forma que cada grupo mafioso se asocia con
algún sector de la burguesía y al defender sus intereses se enfrenta con las
otras fracciones, tomando como terreno de combate las mismas estructuras del
Estado, extendiéndose así una lucha de "todos contra todos", pudriendo el
ambiente social.
Esto por supuesto no supone que los países
industrializados se encuentran ajenos al proceso de descomposición. Aunque la
burguesía de estos países, por el momento, puede en gran parte trasladar
algunos de los aspectos de la descomposición hacia la periferia y actuar -de
manera relativa- más ordenadamente para apaciguar sus diferencias, no están exentos
de esta tendencia dominante; si el espectro del narcotráfico no se vuelve una
pesada losa aún para estos, son otras aristas sobre las que avanza ese mismo
proceso, por ejemplo el terrorismo. Es preciso comprender que el avance de la
descomposición, aún cuando domina al conjunto del sistema capitalista, no se
presenta de forma homogéneo, no obstante, dadas las circunstancias que se viven
en el mundo, bien podemos afirmar que la degradación social que se vive en
países como México marca la perspectiva a la que se dirige el mundo.
Sin duda es el avance de la barbarie lo que domina
en la actualidad, lo cual sumado a la pauperización que acelera la crisis, hace
ver que el capitalismo es sinónimo de miseria y guerra.
Al inicio de la década de los noventa definíamos
que "entre las características más importantes de la descomposición de la
sociedad capitalista, hay que subrayar la creciente dificultad de la burguesía
para controlar la evolución de la situación en el plano político" ([1]). Y la razón de ello se
halla en la dificultad que la clase dominante tiene para asegurar su unidad
política. Las diversas fracciones que dividen a la burguesía se encuentran
enfrentadas, no sólo en el plano de la concurrencia, sino también (y
fundamentalmente) en lo político y en la actuales condiciones en la que no
existe bloques, no encuentran un "enemigo común" para invocar como argumentos
para justificar alianzas duraderas. Así podemos ver que de frente a la crisis
logra, mediante el Estado, unir criterios, pero sólo con objetivos económicos
de corto plazo, no así para la conducción política, incluso al agudizarse la
competencia que la crisis provoca, hace que la dispersión de fuerzas se amplíe,
llevando a una lucha de "todos contra todos" y una indisciplina generalizada en
el plano de la política, impidiendo repetir el orden presente durante el
dominio de los bloques políticos que definieron el entorno de la "guerra fría".
La situación de "todos contra todos y cada uno a la suya" que define el perfil
de la situación mundial, se repite en la actuación de la burguesía al interior
de sus países, por eso es solamente en ese marco que se puede explicar la
dinámica expansiva que sigue el narcotráfico.
La apertura de la descomposición no se produce de
un día para otro, una serie de fenómenos propios de esta fase se exponen en
momentos anteriores del desarrollo capitalista, será sin duda durante la
decadencia del capitalismo cuando toman mayor dimensión, pero sobre todo es en
las últimas décadas del siglo xx
que se han magnificado e incluso se vuelven dominantes. El caso del narcotráfico
ejemplifica adecuadamente este avance.
Incluso a mediados del siglo xix, durante la fase de ascenso del
capitalismo, el impacto que tiene el negocio del narcotráfico a través de
algunas drogas como el opio, crea dificultades políticas que conduce a guerras,
pero en este asunto los Estados están involucrados directamente y la clase
dominante no presenta desquebrajamientos por ese motivo. Esa circunstancia hace
que la "guerra del opio" -desatada centralmente por el Estado británico- aunque
marca un referente en la historia del capitalismo, no es un fenómeno que domine
durante esa etapa.
La importancia de la droga y la formación de grupos
mafiosos con una vida soterrada (con conexión con el Estado, pero de forma
secreta), se tornan más relevantes en la fase de decadencia del capitalismo,
aunque tampoco es desde el inicio de ella que toma las actuales dimensiones. Es
cierto que es en las primeras décadas del siglo xx
que la burguesía trata de limitar y ajustar con leyes y reglamentos el cultivo,
la preparación y el tráfico de algunas drogas, pero sólo es por la búsqueda de
llevar un mejor control de esta mercancía.
Por eso si se piensa que la "rama de droga" queda
como una actividad repudiada por la burguesía y su Estado, es algo falso. Es
esta misma clase la que se encarga de extender su uso y aprovecharse de ello.
La metanfetamina, por ejemplo, aunque es una droga
diseñada en Japón en 1919, expande su producción y uso durante la Segunda
Guerra Mundial al ser utilizada por los ejércitos tanto de "países aliados"
como por los japoneses para atrofiar las capacidades de los soldados y
exacerbar sus actitudes bélicas.
Hasta los tres cuartos del siglo xx, los Estados logran
sin muchos problemas mantener el control de la droga. Así, en los años sesenta,
cuando la guerra de Vietnam, algunos derivados de la cocaína son aplicados en
los perros de ataque, pero luego pasan a distribuir la heroína entre la tropa
para apaciguar su desmoralización y al mismo tiempo aprovechar la ferocidad que
despierta. Con este uso que hace el Tío Sam se incrementaba la demanda de
droga, y es el mismo gobierno norteamericano quien lo soluciona impulsando la
producción de drogas en los países de la periferia e incluso usando sus mismos
laboratorios.
Y aunque el efecto dedegradación social empieza a tomar dimensiones en los EUA, aún no preocupa
mucho a la burguesía... si es cierto que el presidente Nixon en 1971 proclama la
"guerra contra la droga", sabe que el grueso de la producción y su
comercialización está todavía bajo su control y la de los Estados nacionales
que están alineados bajo el bloque que comandaban los EUA.
Al entrar la mitad del siglo xx en México, la importancia
que tiene la producción y distribución de la droga aún no es relevante, no
obstante se mantiene un estricto control por parte de las instancias
gubernamentales. No solo la policía vigila y protege a la incipiente mafia
(como el caso de "Lola la Chata", afamada distribuidora de droga en el DF
durante la década de los cuarenta), sino incluso confunde las estructuras del
Estado con las mafiosas. Por ejemplo, personajes como Nazario Ortiz, que
fungiera como gobernador de Coahuila, fuera fundador del PNR y Secretario de
Agricultura, aprovecha su "investidura" para ejercer libremente la distribución
del opio. La misma DFS (Dirección Federal de Seguridad, que cubría las tareas
de policía política) nace encabezada por militares que tienen como sus negocios
personales (obtenidos como prebendas) el control de la droga.
Durante los años ochenta, es
el Estado norteamericano, otra vez, quien alienta el incremento de la
producción y consumo de la droga. En el "caso
Irán-contras" (1986), sale a la luz que el gobierno de Reagan al ver limitado
el presupuesto para apoyar a los grupos militares opositores al gobierno de
Nicaragua (conocidos como los "contras"), utiliza recursos provenientes de la
venta de armas en Irán, pero sobre todo, a través de la CIA y la DEA obtienen
recursos que provienen de la droga. En este enredo, el gobierno de los EUA
empuja a las mafias colombianas a ampliar su producción, al tiempo que asegura
el apoyo material y logístico de los gobiernos de Panamá, México, Honduras, El
Salvador, Colombia y Guatemala. La propia burguesía para "ampliar su mercado"
produce "derivados" de la cocaína que además de resultar más baratos y por
tanto más fácil de comercializar, son mucho más destructivos.
Eso mismo que el gran capo utiliza para obtener
recursos para llevar a cabo sus aventuras golpistas, se repite en América
latina. En México la denominada "guerra sucia" -es decir la guerra de
exterminio que el Estado durante los setenta y ochenta libró en contra de la
guerrilla, y que fue encabezada por el ejército y por grupos paramilitares que
contaban con carta blanca para asesinar, secuestrar y torturar- fue sustentada
con ingresos que provenían de la droga. Proyectos como la "operación Cóndor"
que se presentaban como acciones contra la producción de droga, eran usadas
para enfrentar a la guerrilla y proteger los cultivos. Durante ese período,
según los datos de la periodista Anabel Hernandez, era el mismo ejército y la
policía federal quien, en asociación con los grupos mafiosos controlaban las
operaciones relacionadas con la droga ([2]).
El control de la producción y comercialización de
estupefacientes para estas fechas sigue estando bajo el control de los Estados,
eso, como hemos visto ha sido una constante y lo que muestra el cambio
cualitativo y cuantitativo es la indisciplina que se presenta entre los
diferentes grupos de la burguesía que integran el aparato estatal. El
desarrollo de la guerra fría estuvo asociado en México con el poder monolítico
impuesto desde el PRI; el cual desde su fundación (1929) se da a la tarea de
aglutinar a la "familia revolucionaria" distribuyendo canonjías y fragmentos de
poder que le posibilita a la burguesía una "armoniosa" convivencia y una
disciplina férrea. De forma que al romperse el esquema internacional de
alineamiento de las diversas fuerzas imperialistas, se repite al interior de
cada país (con matices particulares) la fractura. En el caso de México se
expresa, en general, mediante la disputa abierta de las fracciones de la
burguesía, la cual busca ser remediada mediante el cambio de partido en el
poder y la "descentralización" de los mandos de orden; de manera que los
gobernadores de estados y presidentes municipales declaran su poder regional,
asociándose cada uno, según su interés, con un bando de la mafia, empujando así
al crecimiento de estos grupos, pero al mismo tiempo animando los
enfrentamientos.
La aceleración de la barbarie que desata el
narcotráfico y la "guerra" asociada a él, acarrea muerte y dolor para muchos y
altas ganancias para pocos, es un gran mal que el capitalismo ha engendrado. En
este conflicto, sin duda toda la clase dominante está envuelta, lo cual no
implica que ella misma sufra las consecuencias, no obstante sabe trasladar lo
peor de sus efectos hacia los trabajadores y además utilizar sus consecuencias
para asegurar el control de los explotados. Así vemos que los asesinados y las
masas de pobladores que han abandonado territorios por el temor o la amenaza
directa, son siempre masas de explotados. Pero este mismo ambiente la burguesía
lo aprovecha para sembrar el miedo, paralizar todo descontento o encaminarlo
hacia respuestas desesperadas.
La burguesía, metida en su mundo mistificado,
considera que la existencia de este problema puede tener solución rectificando
las políticas y las estrategias contra la drogas. Ejemplo de ello es la
propuesta de "Global Comission on Drug Policy", que luego de criticar las
políticas patrocinadas por los EUA desde los años setenta, propone como
solución la revisión y la reforma de la clasificación de drogas, con el fin de
legitimar el consumo de algunas y controlar mejor su producción y distribución.
Otras propuestas, provenientes incluso de sectores no explotadores, como la del
movimiento por la paz que encabeza Javier Sicilia, aunque es una expresión real
de descontento y repudio a la barbarie que se vive, expresa solo desesperación
que conduce a caminos sin salida. Su declaración del 4 de junio, lo
ejemplifica, dado que dice buscar que su llamado "... llegue al corazón de la
clase política, que llegue al corazón de criminales y que vuelvan
a transformar su vida en función del ser humano que es el servicio a nosotros.
Ellos tienen la posibilidad de cambiar si cambian su corazón..." De manera
que aunque su dolor y descontento es real, como el de muchos que acompañan esa
caravana, no hacen sino afianzar la confianza en que la misma burguesía por un
acto compasivo puede solucionar el pudrimiento que avanza en su sistema.
Pero la única solución que la burguesía podría
tener para limitar lo más explosivo de la barbarie es la consolidación de una
cohesión alrededor de uno de los grupos de la mafia y así poder marginar al
resto de ellos. Eso es lo que en Colombia se hizo para lograr la disminución de
los crímenes y atentados. La burguesía, desde el gobierno, impulsó a uno de los
cárteles logrando así el control de la situación nacional de mejor manera... pero
eso no significa una solución de la barbarie, tan sólo es alejar de una región
el descontrol y lanzarlo hacia otros países. Para el caso de México, la
burguesía tendrá que buscar la conciliación de intereses, pero en tanto más
cerca se encuentra el proceso electoral (2012) que reproduce una pugna mayor
por el control económico y político a nivel nacional, más se animan las
diferencias y la lucha de "todos contra todos", presagiando por ello una mayor
aceleración de las disputas en todos los terrenos.
De manera que no es posible esperar que la
burguesía encuentre una solución a la descomposición que avanza y corroe al
sistema, solo la actuación revolucionaria de la clase obrera podrá poner fin a
la pesadilla que se vive. La disyuntiva que dijera Engels (1892) enfrenta la
humanidad, hoy más que nunca muestra su vigencia: "el socialismo o la
barbarie".
Tatlin,
junio del 2011
[1])
"La descomposición: fase última de la decadencia del capitalismo",
punto 9, Revista Internacional no 62,
junio-septiembre 1990.
[2]) Los
Señores del narco, Editorial Grijalbo, 2010.
La detención y encarcelamiento de Dominique Strauss-Kahn, Director General en ejercicio del potente Fondo Monetario Internacional, encabezando bajo la sotana socialdemócrata todas las encuestas para las elecciones primarias del PS y más tarde, las elecciones presidenciales del 2012 en Francia, ha provocado una enorme sensación y ha causado un gran escándalo. Ahora es bajo la acusación de siete cargos diferentes incluyendo acoso sexual e intento de violación de una recamarera de origen guineano del hotel donde se hospedaba, que fue detenido y esposado por la policía de Nueva York en el avión que debía llevarlo a Europa.
¿Los libertinajes de DSK (los cuales no son un secreto) han sido explotados al extremo y llevados a la caricatura para satanizar el personaje, sacarlo del FMI y sabotear su candidatura para las elecciones presidenciales en Francia? ¿DSK ha sido víctima de una “conspiración” o arreglo de cuentas entre diferentes grupos de la burguesía? Es muy posible. Esta clase de tiburones y mafiosos no hace regalos. Nunca han dudado en “matar a tiros” (en el sentido propio como en el sentido figurado) a uno de los suyos. Este fue el caso, entre otros ejemplos, en Francia con la muerte en octubre de 1979 del ministro de Giscard, Robert Boulin, a punto de convertirse en Primer ministro, presentado como un suicidio aunque fue encontrado ahogado en unos pocos centímetros de agua en un estanque en el bosque de Rambouillet y, según varios testigos, su cara hinchada por los golpes. O también el ex primer ministro de Mitterrand, Pierre Bérégovoy, que se suicidó el 1o de mayo de 1993 después de una campaña masiva acusándolo de corrupción. Y, en los Estados Unidos, nadie ha olvidado el asesinato en Dallas de John-Fitzgerald Kennedy (“JFK”) en noviembre de 1963, probablemente encargado –hoy se sabe– por la CIA, o el escándalo de “Watergate” donde el campo republicano usó el espionaje telefónico que instaló en la sede de sus rivales demócratas y lo cual obligó el Presidente Richard Nixon a renunciar en 1975...
El “Caso DSK” es bastante revelador de la moral prosaicamente depravada de la burguesía y ésta va de la mano con el comportamiento “natural” de los depredadores de sus dirigentes. De hecho no es el primer caso: recuérdese que cuando Bill Clinton era Presidente de los Estados Unidos fue pescado y fue objeto de un procedimiento de “impedimento” en el caso de Monica Lewinski. Del mismo modo, los escándalos llueven sobre Berlusconi que recluta a discreción a niñas o jóvenes llamadas “call girls” para sus “orgías”, incluidas menores de 16 años comprando el silencio de sus padres, todo ello enorgulleciendo con alarde el “verdor” del “latino caliente”. Los grandes de este mundo, cubiertos por una sensación de poder, tienden a creer que cualquier cosa se les permite y ostentan este poder con altanería. DSK él mismo ya había enfrentado en 2008 una sórdida historia con una subordinada sobre la cual él había ejercido un chantaje y que casi le había costado su lugar a la cabeza del FMI. La “moral burguesa” encaja perfectamente con las “desviaciones” o los comportamientos de sus líderes, de izquierda y derecha, revelando actitudes de vándalos y de grandes sicarios de la mafia.
Lo más insólito es la enorme publicidad que se le ha dado al “Caso DSK”. Desde que estalló el 15 de mayo, ha acaparado la “primera plana” de toda la prensa internacional y, en la mayoría de los medios de comunicación, se nos sirve casi hora por hora y en directo las peripecias de eso que nos presentan ahora como un “thriller” de suspenso. Todos los noticieros pasan esta noticia tres cuartas partes de su tiempo, animados debates se transmiten a diario, se ha convertido en el principal tema de conversación entre el hombre de la calle, en el lugar de trabajo, en los cafés. Todos están invitados a dar su opinión. Hablando de sorpresa, incredulidad, vergüenza, humillación. No se vacila en aludir complacientemente la tesis ya mencionada de la “conspiración orquestada” contra DSK, de “la trampa que se le tendió”. Los medios de comunicación y los políticos no dudan en poner en juego la demagogia para criticar o justificarse bajo el disfraz de ética. Todos ellos que han cubierto durante años el “problema de DSK con las mujeres” balancean hoy hipócritamente sus “revelaciones” de infamias notoriamente conocidas en el círculo cerrado del poder y los medios de comunicación.
La verdadera pregunta es ¿por qué la burguesía y sus medios de comunicación dan tanta publicidad a este escándalo que la salpica y que gravemente la compromete como un todo, rompiendo la carrera de uno de sus más eminentes representantes? ¿Qué interés tiene la clase dominante en la mediatización excesiva de este escándalo?
Hoy, es evidente que los diversos episodios de este sórdido caso deliberadamente se ponen bajo los reflectores por una razón mayor. La polarización espectacular en este episodio permite por un tiempo ocultar los problemas sociales reales, para crear una cortina de humo para tratar de relegar a un segundo plano y minimizar una dolorosa y dramática realidad social cotidiana en la cabeza del proletariado por el empeoramiento de la crisis mundial de la capitalismo: aumento del desempleo, la precariedad, productos de primera necesidad, empeoramiento de los ataques a nuestras condiciones de vida, la reducción de todos los presupuestos y la amputación de los programas sociales, que pone cada vez más al desnudo la quiebra irremediable del capitalismo. Es particularmente edificante ver cómo este caso de DSK es montado al mismo tiempo en que los planes de austeridad concertadas entre el FMI y los gobiernos se intensifican en Grecia o Portugal , y sobre todo al mismo tiempo en que los jóvenes desempleados, estudiantes y muchos trabajadores, precarios o no, expresan su ira y su descontento en la Puerta del Sol en Madrid, pero también en las principales ciudades de España reclamándose como un movimiento explícitamente en la línea de las revueltas sociales en Egipto y Túnez, y con otras luchas en Europa (Grecia, Francia, Gran Bretaña).
Por supuesto, las sumas astronómicas que se dieron como garantía para la “libertad condicional” de DSK o para alimentar su juicio son impactantes e insultantes para todos los trabajadores y los desempleados que no tienen ni siquiera para alojamiento, alimentos, vestidos. Un líder del PS (cercano a DSK), Manuel Valls, montó en cólera durante un debate, acusando, con cierta lucidez, a los periodistas de alimentar así “una brecha creciente entre la política y la sociedad civil”.
Pero este aspecto es temporalmente ahogado en la inundación de informes, entrevistas, propaganda, polémicas (es por eso que se deja a las asociaciones feministas hacerse de un nicho para fustigar el sexismo y la misoginia real de dirigentes y las élites) que se utilizan para mantener las divisiones y confusión en la opinión pública: se subrayan las diferencias de opiniones o en cuanto a la legislación, se deja a que cada uno decida: ¿debemos defender la presunción de inocencia o defender los derechos de la víctima? Se comparan los métodos legales y los medios de investigación entre Francia y los Estados Unidos, se compara y se contraponen el tratamiento “ético” de la información entre periodistas franceses y la prensa anglosajona. Y sobre todo se intenta canalizar las especulaciones sobre los “nuevas hechos” para reactivar el interés por los retos electorales del 2012 en Francia. Toda esta trifulca no es otra cosa sino polvo en los ojos, una campaña de desviación para alejar a los explotados de la defensa de sus intereses de clase. No es hacia el caso DSK que hay que voltear sino a las luchas sociales que actualmente se llevan a cabo contra el desempleo, la miseria, la austeridad impuestas por el FMI (sin DSK como antes con él) y todos los gobiernos de derecha e izquierda.
W., 22 de mayo de 2011
Se ha de oírla gritar por todas partes, en cualquier sitio: por la tele, la radio,
en su prensa y sus revistas: "¡Ya está! Miren, allá, a lo lejos, ese puntito
luminoso, es la salida del túnel!". ¿Una prueba? El desempleo está bajando...
eso dicen. En EU y en Francia, la tasa de desempleo ha registrado estos meses
pasados su mayor retroceso desde que estalló la crisis del 2007. En Alemania,
ha alcanzado el nivel más bajo desde 1992! Y las grandes instituciones
internacionales expresan, también, un optimismo delirante. Según el FMI, el
crecimiento mundial en 2011 será de 4,4 %. El Banco asiático de desarrollo
prevé un crecimiento de 9,6 para China y de 8,2 para India. Alemania, Francia y
EU deberían respectivamente alcanzar tasas de 2,5, 1,6 y 2,8. Hasta el FMI se
atreve a pronosticar, a pesar del sismo y de la catástrofe nuclear, ¡un
crecimiento de 1,7 para Japón!
Argumento decisivo a favor de la vuelta de la buena coyuntura, las bolsas suben, suben...
¿Entonces? ¿Esa famosa lucecita al fondo del túnel anuncia realmente una resurrección
eminente? ¿No sería más bien una alucinación clásica de un ser agonizante?
Las cosas irían mejorándose en EU. Desvanecido el espectro del crac de
1929. Imposible cruzar las interminables filas de desempleados esperando
delante de las oficinas de empleo, como en los tiempos de pesadilla de los años
30. Sin embargo... A finales de marzo, los restaurantes McDonalds anunciaron un
reclutamiento excepcional de "50.000 "jobs" en un solo día". Ese día, el 19 de
abril, ¡tres millones de personas estaban esperando delante de las puertas
de los restaurantes!
El estallido de la miseria en la primera potencia mundial evidencia el
nivel de delicuescencia de la economía internacional. Por todos los confines
del mundo, las condiciones de vida se vuelven cada día más inhumanas. Según las
estimaciones del Banco Mundial, mil doscientos millones de individuos ya están
viviendo por debajo del nivel de pobreza (1,25 dólar por día), y el porvenir se
anuncia aún más oscuro. Para una parte siempre más amplia de la humanidad, la
vuelta de la inflación significará una dificultad mayor para tener un techo o
simplemente alimentarse. Un nuevo capítulo de la crisis histórica del
capitalismo se abre ante nuestros ojos
Desde el verano del 2007 y el estallido de la burbuja dicha de los
"subprimes" en EU, la crisis mundial va agravándose irremediablemente, con un
rumbo siempre más frenético, sin que la burguesía descubra ni la sombra de una
solución. Peor aun, sus intentos desesperados para encauzar el mal que
corroe su sistema lo que hacen es preparar nuevas agravaciones. La historia
económica de estos últimos anos parece ser una especie de espiral infernal, un
torbellino que lo aspira todo hacia el fondo. Y son en los últimos cuarenta
años que se ha ido preparando ese drama.
Desde finales de los 60 al famoso verano del 2007, la economía mundial
no ha podido sobrevivir sino recurriendo sistemáticamente al endeudamiento.
¿Por qué?
El capitalismo produce más mercancías que las que puede absorber su
mercado. De esa manera puede vender sus mercancías con beneficio. Pero la
pregunta es: ¿a quién?
Claro está que los obreros compran esas mercancías... siempre que no
rebasen la capacidad de sus sueldos. O sea, que buena parte de éstas sigue aun
sin venderse, precisamente la parte que no ha sido pagada a los obreros cuando
la produjeron, y que contiene un valor añadido (una plusvalía) que para el
Capital tiene el poder mágico de generar ganancia.
También los capitalistas consumen... y en general no sufren mucha
miseria. Pero no pueden comprar todas las mercancías que contienen la
plusvalía. No tendría sentido. El Capital no puede comprar sus propias
mercancías para realizar su ganancia; sería como sacar dinero de su bolsillo
izquierdo para ponerlo en el derecho. Como lo sabe cualquier pobre, nadie se
puede enriquecer así.
Para acumular, desarrollarse, el Capital debe entonces encontrar
compradores que no sean ni los obreros ni los capitalistas. O sea que ha
imperativamente de encontrar cauces fuera de su sistema, so pena de ser
ahogados con mercancías invendibles que atascan el mercado y que producen un
nuevo tipo de crisis que no se conocía en la historia anterior: la crisis de
sobreproducción.
Esta contradicción interna (la tendencia natural a la sobreproducción
y la obligación de ir encontrando permanentemente cauces exteriores) también es
una de las raíces del increíble dinamismo de ese sistema. El capitalismo ha
debido realizar comercio con todas las esferas económicas sin excepción: las
antiguas clases dominantes, los campesinos y artesanos del mundo entero. La
historia de finales del siglo xviii y de todo el xix ¡es la de la
colonización, de la conquista del planeta por el capitalismo! La burguesía
estaba entonces hambrienta de nuevos territorios en los que obligaba a la
población, por cualquier modo, a comprar sus mercancías. Pero al hacerlo,
también transformaba sus economías arcaicas, integrándolas poco a poco a su
sistema. Las colonias, lentamente, también se integraban al capitalismo y
producían según las leyes de ese sistema. No solo sus economías eran entonces
siempre menos capaces de ser cauces para las mercancías europeas y de EU, sino
que ellas también empezaban a generar a su vez una sobreproducción. Para
desarrollarse, el Capital estaba entonces condenado a descubrir nuevos
territorios, siempre y siempre más.
Esta historia hubiera podido ser interminable si nuestro planeta no
fuera una bolita redonda; para su desgracia, el Capital le dio la vuelta en 150
años. A principios del siglo xx,
todos los territorios están conquistados, las grandes naciones históricas del
capitalismo se han repartido el mundo. Desde entonces, ya no se trata para
ellas de nuevas conquistas sino de tomar, por la fuerza armada, los territorios
que dominan las demás naciones concurrentes. Alemania, la menos rica en
colonias, se mostrará por ello ser la nación más agresiva, desencadenando la Primera
Guerra Mundial, por esa necesidad que formulará explícitamente Hitler en su
marcha hacia la Segunda Guerra Mundial: "exportar o morir".
Desde ese momento, tras 150 años de expansión, el capitalismo se
vuelve un sistema decadente. El horror de las dos guerras mundiales y la Gran
Depresión de los años 30 lo prueban dramáticamente.
Sin embargo, aun tras haber destruido durante los años cincuenta los
pocos mercados extracapitalistas que aun sobrevivían (como el campesinado en
Italia y España, obligados a la emigración), el capitalismo no se ha hundido en
una crisis mortal de sobreproducción. ¿Por qué? Ahora volvemos a nuestra idea
inicial que debíamos demostrar: si "el capitalismo produce más mercancías
que las que puede absorber su mercado", ha sabido crear un mercado
artificial; desde finales de los 60 al famoso verano del 2007, la economía
mundial no ha podido sobrevivir sino recurriendo sistemáticamente al
endeudamiento.
Estos últimos cuarenta años se pueden resumir a una serie de
recesiones y relanzamientos financiados a golpe de crédito. El Capital ha
recurrido siempre más masivamente al endeudamiento en cada crisis abierta. Y
ahí no se trata de apoyar el "consumo de las familias" a través de ayudas
estatales... no, sino a los Estados que se han endeudado para mantener
artificialmente la competitividad de sus economías cara a las demás naciones
(financiando directamente una inversión infra-estructural, prestando a los
bancos con tasas bajísimas para que puedan a su vez prestar a las empresas y a
las familias...). En breve, abriendo de par en par las compuertas del
crédito, el dinero ha corrido a mares y, poco a poco, todos los sectores de la
economía se han colocado en situación clásica de sobre-endeudamiento: cada día,
siempre mas deudas deben contraerse para... rembolsar las deudas de ayer.
Esa dinámica conduce obligatoriamente a un callejón sin salida.
En ese sentido, el verano 2007 abrió un nuevo capítulo en la historia de la decadencia
capitalista. Se fue acabando la capacidad de la burguesía para frenar el
desarrollo de la crisis recurriendo siempre más masivamente al crédito. Hoy en
día, las sacudidas suceden a las sacudidas sin que entre ellas haya respiros o
verdaderos relanzamientos. Se ha vuelto patente la impotencia de la burguesía
para encarar la nueva situación. En 2007, con el estallido de la burbuja de las
"subprimes" y en 2008 con la quiebra del gigante bancario Lehamn Brothers,
todos los Estados del mundo solo han sido capaces de una cosa: reflotar el
sector de las finanzas dejando estallar literalmente la deuda pública. El
problema, es que no se trataba de un "empujoncito" puntual: desde el 2007, la
economía mundial, los bancos y las bolsas ya no sobreviven sino por la
transfusión permanente de dinero publico resultante de nuevas deudas o, más
directamente, de la máquina de hacer billetes. La economía mundial es un pozo
sin fondo o más bien una especie de hoyo negro; absorbe cantidades de
dinero-deuda siempre más astronómicas.
Sin embargo, seria falso afirmar que las inmensas cantidades de dinero
inyectadas hoy por todos los Estados del planeta no tienen ningún efecto. A
doble título. El sistema se hundiría literalmente sin ellas. Pero hay otra
consecuencia: el aumento sin precedentes de la masa monetaria mundial,
particularmente en dólares, está corroyendo el sistema, teniendo en él efecto de
un veneno. El capitalismo se ha vuelto un enfermo agonizante dependiendo de
su suministro de morfina; sin ella se muere, pero cada inyección lo roe un poco
más: si las inyecciones de deudas de los años 1967-2007 permitieron sobrevivir
a la economía, hoy en día las dosis necesarias lo conducen a la muerte.
Concretamente, al hacer funcionar la máquina de hacer billetes, los
bancos centrales producen conscientemente lo que los economistas llaman "papel
mojado". Cuando crece la masa monetaria más rápido que la actividad real, ella
pierde valor. En consecuencia aumentan los precios, es la inflación ([1]). Los EU son evidentemente en este momento los campeones de toda
categoría. Saben que su moneda es el pilar de la estabilidad económica desde
finales de la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día, nadie todavía puede
prescindir del dólar. Por ello son ellos quienes pueden desde el 2007 crear la
mayor cantidad de moneda para apoyar a su economía. Si el dólar no se ha
hundido, es porque China, Japón, etc., fueron obligados a su pesar a comprar
dólares. Pero este equilibrio precario también comienza a acabarse. Y sobre
todo, la inflación empieza a desarrollarse de forma importante en EU (entre 2 y
10 % según las fuentes, siendo probablemente la más alta la más realista,
la que de todos modos es resentida por los obreros cuando hacen sus
compras...).
Ahí se trata de una tendencia fundamental, la inflación está ganando
progresivamente a todos los países. Existe por cierto una desconfianza
creciente de los capitalistas con respecto a cualquier moneda. Las convulsiones
venideras, las quiebras probables de grandes empresas, de bancos, incluso de
Estados, plantean una inmensa interrogante sobre el comportamiento del mercado
monetario internacional. La consecuencia es inmediata: el oro se dispara. Tras
una alza de 29 % en 2010, sus cursos baten record sobre record y acaban de
franquear por primera vez la barrera de los 1500 dólares. O sea cinco veces más
que hace diez años. El mismo fenómeno se observa con la plata, en su
punto más álgido desde treinta y un años. La Universidad de Texas, que forma
economistas, colocó últimamente toda su tesorería (unos mil millones de
dólares) en oro. ¡Vemos aquí la confianza que tiene la gran burguesía norteamericana
en su propia moneda! Y no se trata más que de un epifenómeno. Los mismos
bancos centrales han comprado más metal amarillo en 2010 que lo que han
vendido, por primera vez desde 1988. No se trata sino del último párrafo del
acto de entierro de los acuerdos de Bretton Woods (no oficialmente sino en
hechos) que establecieron un sistema monetario internacional apoyado en la
estabilidad del dólar tras la Segunda Guerra Mundial.
Evidentemente, la burguesía es consciente del peligro. Incapaz de cerrar las compuertas del
crédito como de parar las rotativas de la máquina de hacer billetes, intenta
limitar los desgastes y reducir el endeudamiento imponiendo planes draconianos
a la clase obrera. Casi por todos lados, los sueldos tanto del privado como del
público ya están congelados o amputados, las ayudas sociales y de salud se hunden...
en otros términos, la miseria se desarrolla. En EU, Obama anunció que quería
reducir el déficit norteamericano de 4 mil billones de dólares en doce años.
¡Los sacrificios que serán impuestos a la población son inimaginables! Pero
claro está, esa tampoco será la solución. En Grecia, Portugal, Irlanda,
España..., los planes de rigor se suceden y los déficits siguen
profundizándose. El único efecto de esa política es el de hundir aún más la
economía en la recesión. Solo queda una solución a esa dinámica: tras la
quiebra de las familias norteamericanas en 2007, de los bancos en 2008, ahora
es inevitablemente la hora de los Estados dirigirse hacia la quiebra. No hay
que hacerse ilusiones, la incapacidad de pago de países como Grecia anuncia el
porvenir no lejano. Hasta estados norteamericanos como el de California están
expuestos.
Es imposible fijar plazos, saber precisamente dónde y cuándo la economía mundial va a
padecer un nuevo crack. ¿Será la catástrofe que toco a Japón (y que hizo
hundirse la producción de más de un 15 % en marzo) que servirá de
detonador? ¿Será la desestabilización en Oriente Medio? ¿Será el hundimiento
del dólar o la quiebra de Grecia o España? Nadie puede preverlo. Una cosa es
cierta: nos espera una serie de recesiones de una brutalidad impresionante.
Tras el lento desarrollo de la crisis económica mundial desde el 67 hasta el
2007, hoy entramos en una nueva fase de la decadencia del capitalismo
caracterizada por convulsiones incesantes del sistema y el estallido de la
miseria.
Pawel, 30 de abril del 2011
[1]) Los lectores quisquillosos dirán: "pero esta masa monetaria aumentó desmedidamente en los
años 1990-2000 sin producir efecto inflacionista". Tendrán razón y se
explica sencillamente: la saturación del mercado real llevo los capitales a
huir hacia la economía virtual (las bolsas). Dicho de otra forma, al aumentar
la masa monetaria ante todo en la esfera financiera, no fueron los precios de
la mercancía los que aumentaron sino los de las acciones. Pero esta
especulación, tan loca y desconectada sea de la realidad, reposa de todos
modos, in fine, sobre las empresas que producen valor. Cuando éstas son
masivamente amenazadas por la quiebra (en particular los bancos), ese
jueguecito de casino empieza a oler a quemado. Eso fue lo que ocurrió en 2008,
el crac, y lo que va a ocurrir en un provenir cercano. Por ello los
investigadores se echan actualmente sobre el oro y los productos alimenticios,
buscando "valores refugios". Más lejos en el artículo volvemos sobre ese tema.
1. La resolución adoptada por el precedente Congreso de la CCI ponía de entrada en
evidencia, cómo la realidad asestaba un duro golpe y desmentía rotundamente las
previsiones optimistas de los dirigentes de la clase burguesa a principios de
la última década del siglo xx,
particularmente tras el hundimiento de ese "Imperio del mal" constituido por el
bloque imperialista supuestamente socialista. Citaba la declaración, ahora
famosa, del presidente George Bush padre de marzo de 1991, anunciando el
nacimiento de un "Nuevo Orden Mundial" basado en el "respeto del derecho internacional"
y ponía en evidencia su carácter surrealista de frente al caos creciente en el
que se está hundiendo hoy la sociedad capitalista. Veinte años después de ese
"profético" discurso, y particularmente desde principios de esta nueva década,
el mundo ha dado una imagen de caos como jamás la había dado desde finales de
la Segunda Guerra Mundial. Con unas semanas de intervalo, hemos asistido a una
nueva guerra en Libia que se ha añadido a todos los conflictos sangrientos que
han tocado el planeta durante el último periodo; hemos asistido a nuevas
masacres en Costa de Marfil y también a la tragedia que ha afectado a Japón,
uno de los países más potentes y modernos del mundo. El terremoto que asoló
parte de ese país puso en evidencia, una vez más, que no existen "catástrofes
naturales" sino consecuencias catastróficas a fenómenos naturales. Mostró que
la sociedad dispone hoy de medios para construir edificios que resisten a los
sismos y que permitirían evitar tragedias como la de Haití el año pasado, pero
mostró también la falta de previsión de la que es capaz un Estado tan avanzado
como Japón. En sí mismo, el sismo hizo pocas víctimas, pero el tsunami que lo
siguió mató unas 30,000 personas en unos minutos. Más aún, al provocar un nuevo
Chernobil, puso en evidencia no sólo la falta de previsión de la clase
dominante, sino también su enfoque de aprendiz de brujo, incapaz de dominar las
fuerzas que pone en movimiento. La empresa Tepco, que explota la central
atómica de Fukuyama, no es la primera, y menos aún, la única responsable de la
catástrofe. Es el sistema capitalista en su conjunto -basado en la búsqueda
desenfrenada de ganancia, así como en la competencia entre sectores nacionales,
y no sobre la satisfacción de las necesidades de la humanidad- el que es el responsable
fundamental de las catástrofes presentes y futuras sufridas por la especie
humana. A fin de cuentas, "el Chernobil japonés" es una nueva ilustración de la
quiebra definitiva del modo de producción capitalista, cuya sobrevivencia es
una amenaza creciente para la sobrevivencia de la misma humanidad.
2. Es evidentemente la crisis actual del capitalismo mundial que expresa más
directamente la quiebra histórica de este modo de producción. Hace dos años, la
burguesía de todos los países fue invadida por un tremendo pánico ante la
gravedad de la situación económica. La OCDE no vacilaba en escribir: "La
economía mundial está presa de la recesión más profunda y sincronizada desde
décadas" (Informe intermediario de marzo del 2009). Cuando se sabe con qué moderación
se expresa habitualmente esta venerable institución, uno puede hacerse una idea
del pavor sentido por la clase dominante frente a la quiebra potencial del
sistema financiero internacional, la caída brutal del comercio mundial (más de
13 % en 2009), la brutalidad de la recesión de las principales economías, la
oleada de quiebras que golpea o amenaza a empresas emblemáticas de la industria
tales como General Motors o Chrysler. Ese pavor de la burguesía la condujo a
convocar cumbres del G20, como la de marzo del 2009 en Londres, que decidió en
particular duplicar las reservas del Fondo Monetario Internacional y la
inyección masiva de dinero por parte de los Estados en la economía, para salvar
un sistema bancario moribundo y relanzar así, la producción. El fantasma de la
"Gran Depresión de los años 30" aparecía en las mentes, lo que llevaba a la
misma OCDE a conjurar esos demonios escribiendo: "A pesar de que se haya
calificado a veces esta severa recesión mundial de "gran recesión", estamos muy
lejos de una nueva "gran depresión", como la de los años 30, gracias a la
calidad y la intensidad de las medidas que los gobiernos toman actualmente"
(ídem). Pero como decía la resolución del XVIII Congreso, "lo propio
de los discursos de la clase dominante hoy, es olvidarse de sus discursos de
ayer", y el mismo informe intermediario de la OCDE de la primavera del 2011
expresa un verdadero alivio con la restauración de la situación del sistema
bancario y la reanudación económica. La clase dominante no puede hacer otra
cosa. Incapaz de dotarse de una visión lúcida, de conjunto e histórica, de las
dificultades de su sistema -puesto que esa visión la conduciría a descubrir el
callejón sin salida definitivo en el que éste se encuentra- no puede sino
comentar día a día las fluctuaciones de la situación inmediata intentando
encontrar en ésta motivos de consuelo. Entretanto, está obligada a subestimar,
a pesar que de cuando en cuando los medios masivos de información adoptan un
tono algo alarmista sobre el tema, el significado del fenómeno mayor que ha
salido a la luz desde hace dos años: la crisis de la deuda soberana de varios
Estados europeos. De hecho, esta quiebra potencial de un número creciente de
Estados, es una nueva etapa en el hundimiento del capitalismo en su crisis
insalvable. Ésta pone de relieve los límites de las políticas por las que la
burguesía logró frenar la evolución de la crisis capitalista durante varias
décadas.
3. Son ahora más de cuarenta años que el capitalismo
está confrontado a la crisis. Mayo del 68 en Francia y el conjunto de
luchas proletarias que siguieron internacionalmente, no alcanzaron semejante
amplitud sino porque estaban alimentadas por una agravación mundial de las
condiciones de vida de la clase obrera, agravación resultante de las primeros
perjuicios de la crisis capitalista, en particular, el aumento del desempleo.
Esta crisis conoció una brutal aceleración en 1973-75 con la primera gran
recesión internacional de posguerra. Desde entonces, nuevas recesiones siempre
más profundas y ampliadas golpearon a la economía mundial hasta culminar con la
del 2008-09 que rememoró en las mentes el fantasma de los años 30. Las
medidas adoptadas por el G20 de marzo del 2009 para evitar una "Gran
Depresión", son significativas de la política de la clase dominante desde
varias décadas: se pueden resumir por la inyección de masas considerables de
créditos en las economías. Tales medidas no son nuevas. De hecho, desde hace
más de 35 años, están en el corazón mismo de las políticas llevadas por la
clase dominante para intentar escapar a la principal contradicción del modo de
producción capitalista: su incapacidad para encontrar mercados solventes
capaces de absorber su producción. La recesión de 1973-75 fue sobrepasada por
los créditos masivos dedicados a los países del Tercer Mundo pero, desde
principios de los años 80, con la crisis de la deuda de esos países, la
burguesía de los países más desarrollados tuvo que renunciar a ese pulmón de su
economía. Fueron entonces los Estados de los países más avanzados, y en primer
lugar el de los Estados Unidos, que tomaron el relevo como "locomotoras" de la
economía mundial. Los "reaganomics" (política neoliberal de la administración
Reagan) de principios de los años 80, que habían permitido un relanzamiento
significativo de la economía de ese país, se basaban en una erosión inédita y
considerable de los déficits presupuestarios mientras que Ronald Reagan
afirmaba que "el Estado no era la solución, sino el problema". Al mismo tiempo,
los déficits comerciales igualmente considerables de esa potencia, permitían
que las mercancías producidas por otros países encontraran salidas. Durante los
años 90, los "tigres" y "dragones" asiáticos (Singapur, Taiwán, Corea del Sur,
etc.) acompañaron por un tiempo a los Estados Unidos en ese papel de
"locomotora": su tasa de crecimiento espectacular los convertía en destino
importante para las mercancías de los países más industrializados. Pero esta
"historia exitosa" se fabricó al precio de un endeudamiento considerable que
condujo a esos países a mayores convulsiones en 1997 de la misma manera que la
Rusia "nueva" y "democrática", que estuvo en suspensión de pagos, decepcionó
cruelmente a los que habían apostado sobre "el fin del comunismo" para relanzar
durablemente la economía mundial. A principios de los años 2000, el
endeudamiento conoció una nueva aceleración, en particular gracias al
desarrollo asombroso de los préstamos hipotecarios a la construcción en varios
países, en particular en Estados Unidos. Entonces este país acentuó su papel de
"locomotora de la economía mundial" pero al precio de un crecimiento abismal de
las deudas -particularmente en la población norteamericana- basadas sobre todo
tipo de "productos financieros" supuestamente considerados para prevenir contra
los riesgos de cese de pagos. En realidad, la dispersión de los créditos
dudosos no suprimió en nada el carácter de espada de Damocles suspendida encima
de la economía norteamericana y mundial. Muy por contrario, esa dispersión no
hizo sino acumular "activos tóxicos" en
el capital de los bancos que estuvieron en el origen del hundimiento de éstos a
partir del 2007 y estuvieron en el origen de la brutal recesión mundial de
2008-2009.
4. Así, como lo decía la resolución adoptada por el precedente congreso, "no es pues
la crisis financiera lo que ha originado la recesión actual. Muy al contrario,
lo que hace la crisis financiera es ilustrar que la huida hacia adelante en el
endeudamiento, que permitió superar la sobreproducción, no puede proseguir
eternamente. Tarde o temprano, la "economía real" se desquita; es decir, que lo
que está en la base de las contradicciones del capitalismo -la sobreproducción,
la incapacidad de los mercados de absorber la totalidad de las mercancías
fabricadas- vuelve a la escena." Y esta misma resolución precisaba, tras la
cumbre del G20 de marzo del 2009, que: "la huida ciega en la deuda es uno de
los ingredientes de la brutalidad de la recesión actual. La única "solución"
que la burguesía es capaz de instaurar es... una nueva huida ciega en el
endeudamiento. El G20 no ha podido inventar una solución a la crisis por la
sencilla razón de que ésta no tiene solución."
La crisis de las deudas soberanas que se está propagando hoy, el que los Estados sean incapaces de saldar
sus deudas, constituye una ilustración espectacular de esa realidad. La quiebra
potencial del sistema bancario y la recesión, obligaron a todos los Estados a
inyectar sumas considerables en su economía mientras que las ganancias estaban
en caída libre debido al retroceso de la producción. Por eso, los déficits
públicos conocieron, en la mayoría de los países, un aumento considerable. Para
los más expuestos de entre ellos, como Irlanda, Grecia o Portugal, esto
significó una situación de quiebra potencial; la incapacidad de pagar a sus
funcionarios y de rembolsar sus deudas. Los bancos ahora se niegan a
concederles nuevos préstamos si no son a tasas exorbitantes, ya que no tienen
ninguna garantía de que les sean rembolsados. Los "planes de salvación", por parte
de la Banca Europea y del Fondo Monetario Internacional, no son sino nuevas
deudas cuyo rembolso se añade al de las deudas precedentes. Es algo más que un
círculo vicioso; es una espiral infernal. La única "eficacia" de esos planes
está en el ataque sin precedentes contra los trabajadores que éstos
representan; contra los funcionarios cuyos sueldos y efectivo son drásticamente
reducidos, pero también contra el conjunto de la clase obrera por intermedio de
recortes tremendos en la educación, la salud y las pensiones de jubilación así
como por aumentos mayores de los impuestos. Pero todos esos ataques anti-obreros,
al reducir masivamente el poder de compra de los trabajadores, no podrán sino
ser una contribución suplementaria para una nueva recesión.
5. La crisis de la deuda soberana de los PIIGS (Portugal, Islandia, Irlanda, Grecia,
España) no es sino una parte ínfima del sismo que amenaza la economía mundial.
No es porque se benefician todavía, por el momento, de la nota AAA en el índice
de confianza de las agencias de notación (esas mismas agencias que, hasta la
víspera de la desbandada de los bancos en el 2008, les habían dado la nota
máxima), que están mucho mejor las grandes potencias industriales. A finales de
abril del 2011, la agencia Standard and Poor's emitía una opinión negativa con
respecto a la perspectiva de un Quantitative Easing no 3, o
sea un tercer plan de relanzamiento del Estado federal norteamericano destinado
a apoyar la economía. En otras palabras, la primera potencia mundial corre el
riesgo de perder la confianza "oficial" en cuanto a su capacidad a rembolsar
sus deudas, si no es con un dólar fuertemente devaluado. De hecho, de forma
oficiosa, esa confianza empieza a fallar con la decisión de China y Japón,
desde el otoño pasado, de comprar masivamente oro y demás materias primas en
lugar de bonos del Tesoro americano, lo que obliga hoy al Banco Federal
Americano a comprar entre el 70 y 90 % de su emisión. Y ésta pérdida de
confianza se justifica perfectamente cuando se constata el increíble nivel de
endeudamiento de la economía norteamericana: en enero del 2010, el
endeudamiento público (Estado federal, Estados, municipios, etc.) representa
cerca del 100 % del PIB, lo que no es sino una parte del endeudamiento
total del país (que comprende también las deudas de las familias y de las
empresas no financieras) que alcanza un 300 % del PIB. Y la situación no
es mejor para los demás grandes países en que la deuda total representa, en la
misma fecha, importes del 280 % del PIB para Alemania, 320 % para
Francia, 470 % para el Reino Unido y Japón. En este país, la deuda pública
sola alcanza un 200 % del PIB. Y desde entonces, para todos los países, la
situación no ha hecho sino agravarse con los diversos planes de relanzamiento.
Así, la quiebra de los PIIGS no es sino la punta
saliente de la quiebra de una economía mundial que no puede sobrevivir, desde
hace décadas, mas que por una huida desesperada en el endeudamiento. Los
Estados que disponen de su propia moneda como el Reino-Unido, Japón y evidentemente
los Estados Unidos, pudieron enmascarar esa quiebra haciendo funcionar la
máquina a hacer billetes a todo vapor (contrariamente a los de la zona Euro,
como Grecia, Irlanda o Portugal, que no disponen de semejante posibilidad).
Pero ese trampeo permanente de los Estados, que se han convertido en verdaderos
falsificadores tras su jefe de banda que es el Estado norteamericano, no podrá
proseguir indefinidamente del mismo modo; así como no pudieron proseguirse las
trampas al sistema financiero, como lo demostró su crisis en el 2008, que casi
lo hizo estallar. Una de las manifestaciones visibles de esta realidad está en
la aceleración actual de la inflación mundial. Al volcarse de la esfera de los
bancos a la de los Estados, la crisis del endeudamiento no hace sino marcar la
entrada del modo de producción capitalista en una nueva fase de su crisis aguda
en la que se van a agravar, aún más considerablemente, la violencia y la
extensión de sus convulsiones. No hay "salida del túnel" para el capitalismo.
Este sistema no puede sino arrastrar a la sociedad hacia una barbarie siempre
creciente.
cci, mayo del 2011
Con profundo dolor comunicamos a nuestros lectores y contactos que nuestro compañero Enzo ha muerto el pasado domingo 15 de mayo. Nada hacía presagiar un final tan trágico
y repentino. Por eso la noticia de su muerte nos ha golpeado a todos como un
rayo, dejándonos aturdidos y al mismo tiempo con la amargura de no haber estado
junto a él los últimos días de su vida.
Algunos contactos de la CCI en Italia han conocido a Enzo y han expresado el mismo aturdimiento y dolor
por su pérdida, no sólo como militante comunista, sino también porque en su
actividad política, en sus intervenciones en las reuniones públicas y en las
discusiones en general, expresaba todo su dolor frente al sufrimiento que el
capitalismo hace padecer al género humano, hasta conmoverse con lágrimas en los
ojos mientras hablaba. Enzo era un joven proletario, que había sufrido en su
propia piel la explotación, el desempleo y finalmente el despido; pero al mismo
tiempo estaba convencido de que se puede reaccionar, se puede luchar contra
esta barbarie y construir una sociedad humana. Su militancia en la CCI ha
estado siempre caracterizada por esta convicción y por su determinación de,
incluso en los momentos más difíciles, contribuir a ese combate. Por eso su
muerte es una pérdida para la CCI y para el conjunto de la clase obrera.
Queremos expresar nuestra solidaridad a la familia de Enzo, a sus parientes y amigos, en un momento que
nos une en el dolor, e insistir en nuestra determinación de llevar adelante la
lucha por una sociedad humana por la cual Enzo ha combatido junto a nosotros.
Adjunto | Tamaño |
---|---|
![]() | 1.72 MB |
Elecciones en México - PRI, PAN, PRD… ¡la misma puerca pero revolcada!
Movilizaciones en España - Un esfuerzo de desarrollo de la conciencia...
¡Indignaos! y Comprometeos!, de Stéphane Hessel - Indignarse, ¡sí!, pero ¡contra la explotación capitalista!
China - Protestas contra la represión del Estado
Grecia - La miseria y la cólera estallan
La izquierda al poder en Perú con Ollanta Humala… - La dictadura del capital cambia de máscara
La Comuna de París, primer asalto revolucionario proletariado
Luego de sufrir el gran colpaso recesivo que explota en diciembre del 2007 y que se prolonga en realidad hasta 2010, la clase dominante insistía que todo había pasado y convocaba a confiar y hacer renacer la esperanza en la inmortalidad del sistema capitalista.
Pero ni un par de años siquiera han pasado de sus declaraciones alentadoras cuando el escenario económico internacional muestra que lejos de haber encontrado una fase de “estabilidad y crecimiento”, se abre un nuevo período de aceleración de la crisis capitalista. La economía capitalista, desde finales de la década de los sesenta del siglo XX, se desbarranca en una crisis y cada proceso recesivo que pasa la profundiza aún más. No han valido las diversas políticas económicas que la clase dominante ha invocado a lo largo de cuatro décadas para intentar solucionarla, lo único que ha resultado de ellas es la agudización de sus problemas y contradicciones internas y, por supuesto, el incremento de la explotación de los trabajadores.
Para crear un clima de confusión o tal vez para consuelo de la clase dominante, o quizá simplemente porque la visión mistificada de la burguesía no puede entender el desarrollo de la realidad, se lanzan discursos alegando que “todo va bien”, pero luego al desatarse los conflictos económicos fingen asombro y buscan señalar a un “culpable” que les permita cubrir la realidad que vive el sistema. Así, cuando la quiebra de los gigantes financieros de norteamérica y el subsecuente “rescate” por parte del gobierno, se afirmaba que la culpa era de los “banqueros irresponsables”, luego cuando los problemas se extienden y la insolvencia empieza a afectar a los Estados en Europa, como en Grecia, Italia y España, el discurso se ajusta y ahora los culpables son los “gobiernos irresponsables”… de manera que nunca, para la clase dominante, los orígenes de los problemas económicos se encuentran en el capitalismo.
Al concentrar la atención en los llamados “PIIGS” (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España) la burguesía y sus “expertos” pretendían hacer creer que la profundidad de la crisis se concentraría solamente en algunas regiones “frágiles” que habían sido “víctimas del capital financiero”, en tanto la masa de deudas se volvían impagables. Lo que han “olvidado” decirnos esos “expertos”, es que la deuda a que se ha recurrido por todos los Estados ha sido justamente lo que ha permitido sobrevivir al sistema, y particularmente construir proyectos como la creación de la “zona Euro” que otrora presentaban como ejemplo del fortalecimiento del capitalismo; pero además, otra vez, han de buscar ocultar que es el capitalismo, como sistema el que crea sus propias crisis y no sólo son los sectores financieros y especuladores los creadores de los males del este modo de producción. Justamente, el desarrollo monstruoso de las finanzas especulativas, no es sino el producto de la dificultad creciente del capitalismo para impulsar el proceso de acumulación.
Pese a los discursos de animo y de fanfarroneo sobre el “blindaje” de las economías, el verano de 2011 ha dejado ver que la crisis sigue avanzando y profundizándose por todo el mundo y el epicentro de los conflictos no son los “países frágiles” sino son nada menos que los EUA y las principales economías de Europa.
Las políticas de “urgencia” sustentadas en emisión monetaria (y que el gobierno de los EUA ha denominado QE1 y QE2, siendo la finalidad de QE1 el rescate de los gigantes financieros Fannie y Freddie, mientras que el QE2 tiene como base una creciente emisión de bonos del Tesoro) aunque son paliativos que tuvieron efecto de corto plazo, desató problemas mayores, que se perciben por las mismas instituciones financieras, primero definiendo como riesgoza la deuda norteamericana y luego, como lo han hecho en los primeros días de agosto los bancos estadounidense JP Morgan Chase y Citigroup, declarando que “… los Estados Unidos y Europa se encuentran peligrosamente cerca de una recesión”.
A lo largo del planeta se asiste a un pánico generalizado de los gobiernos, de los dirigentes, de los bancos centrales y otras instituciones financieras internacionales. Los amos de este mundo parecen haber perdido completamente la brújula, incluso sus más “connotados” economistas ofrecen “soluciones” díficiles de ver con seriedad. Ejemplo de esto se encuentra en la propuesta del premio nobel de economía en 2008, Paul Krugman, que plantea como solución abrir aún más la llave del gasto público e incrementar aún más la deuda… Esta idea de Krugman se vuelve aún más ridícula por el tono que usa para presentarla: “… si descubriéramos que los extraterrestres estaban planeando atacar y necesitáramos una inversión masiva para contrarrestar la amenaza, la inflación y el déficit presupuestario serían un problema secundario y esta recesión podría terminar en 18 meses”.
Con actuaciones igual de erráticas responde la burguesía en Europa. Actualmente, el Banco Central Europeo (BCE) se ve obligado a comprar diariamente deuda italiana y española por una suma de cerca de 2 mil millones de euros, so pena de que estos países se hundan. Pero si estas medidas son irremediablemente indispensables para la supervivencia del sistema, no tiene ni efectos de largo plazo, ni capacidad para solucionar los problemas de insolvencia de esos países y menos aún de impulsar el proceso de acumulación.
El sistema capitalista se sustenta sobre la explotación del trabajo asalariado, son los trabajadores los creadores del valor y la base de la ganancia capitalista, por eso su situación es la de vivir en un sometimiento continuo y sin la menor posibilidad de mejorar su situación de vida, pero la crisis económica acelera aún más la degradación de su vida. Las medidas y programas que la clase dominante presenta para responder a la crisis (y que las llaman “reformas estructurales”) son a fin de cuentas instrumentos destinados a facilitar la aceleración de la explotación, lo que implica, para los asalariados una pauperización superior.
Por esa razón la agudización de la crisis va asociada con el ataque en contra de los salarios, las pensiones y la ampliación del desempleo; la realidad ha mostrado que esto ha sido la respuesta de la clase dominate en todos los países del mundo, buscando con ello cargar el peso de la crisis sobre la espalda de los explotados. Y si hasta ahora la vida de los trabajadores soporta niveles de degradación increíbles, la aceleración de la crisis anuncia mayores golpes. Pero si la misería habrá de extenderse, también la reflexión sobre lo que significa y ofrece el capitalismo debe de expandirse, los trabajadores ante los ataques a sus condiciones de vida no tienen más camino que la reflexión, la organización y la movilización.
Tatlin, 24/8/2011
Elecciones presidenciales 2012
Se acercan ya los próximos “comicios” y todos sabemos lo que eso significa… Acoso hasta la náusea. Todos los partidos y coaliciones, sin distinción, van a atascar con propaganda electoral hasta el más mínimo reducto del campo visual y auditivo. Saldrá lo peor de la “cultura política mexicana” caracterizada por su vulgaridad y corruptelas, evidenciando claramente su complicidad directa o indirecta con el narcotráfico y la violencia. Un verdadero circo infame para hacer tragar al proletariado y a la población entera el cuento de que cada uno en su rincón puede, mediante el ejercicio del “derecho al voto”, escoger si no al mejor, por lo menos al “menos peor” de los fantoches que cada facción lanza al ruedo. Intentarán desviar la atención del desprestigio en el que actualmente está el conjunto del espectro político burgués y su mecanismo electoral, enterrando bajo capas y capas de spots y espectaculares la intuición que recorre las mentes de la mayoría: que las elecciones no sirven para nada, que todos los partidos son lo mismo y que seguramente gane quien gane la cosa será igual o peor.
Si esto es lo que muestra la realidad, entonces ¿por qué la burguesía permite la existencia de una bola de parásitos inútiles que sólo sirven para dar pena?, ¿por qué los mantiene y los aglutina en diversos partidos políticos si éstos no pueden tener más que el mismo programa?, es más, ¿por qué si se supone que es una clase “buena para los negocios” despilfarra millones y millones en un sistema electoral, “garante de nuestra democracia”, cuando sería más barato ahorrarse el numerito y designar pura y llanamente al siguiente gobernante?
Estas preguntas son muy válidas y detrás de ellas se agazapan dudas profundas como las que han desatado “huracanes” debido a las recientes movilizaciones de explotados en Grecia y España. Por ello la burguesía tiene toda la razón del mundo para temer que estas dudas arraiguen e irrumpan en las masas explotadas. Por eso siempre tiene fieles servidores que están ahí recordándonos que es mejor una “democracia inmadura” a las “dictaduras”, que sólo es cosa de seguir “madurando”. Otros aceptan que esto es un asco pero ufanos concluyen: “claro, ¡¿y qué querían después del PRI!?”. Otros dicen que debemos aspirar al “menos peor” porque ese “salvador” algún día sentará las bases de una “verdadera democracia”. Total, que los sesudos intelectuales de la burguesía son incapaces de concebir nada fuera de los estrechísimos muros de la sociedad capitalista, y no es de extrañar…
Pero nosotros, el proletariado, tenemos que hacer el esfuerzo para dar respuesta a estas interrogantes y otras más que surgen conforme avanzamos más y más en el camino hacia nuestra emancipación y la de la humanidad toda. No podemos dejar que los compañeros que se plantean estas dudas se queden sin una respuesta, que si no les satisface, por lo menos les permita seguir reflexionando.
Que no nos vengan con el chisme de que lo que se entiende por democracia ha sido siempre lo mismo. Desde sus orígenes la palabra democracia –“gobierno del pueblo”– ha revestido la más dispar serie de significaciones y prácticas políticas, pero es una vil mentira que la democracia burguesa sea la forma de gobernar “más acabada y mejor”, la última posible. En el periodo ascendente del capitalismo, la democracia, expresada en el parlamentarismo, era la forma en la que se organizaba la vida política de la burguesía, “… jamás ha sido un terreno predilecto para la acción de la clase obrera… Sin embargo… cuando el proletariado podía aún arrebatar reformas favorables dentro del sistema, tal participación en el parlamento permitió a la clase hacer presión a favor de reformas y utilizarlo como tribuna para denunciar la ignominia de la política burguesa… Cuando el sistema entró en su fase decadente, el parlamento dejó de ser un instrumento para las reformas (y) el único papel que podía jugar desde aquel momento y que explica su supervivencia, es la mistificación” ([1]). Por ello desde entonces, después de 100 años de decadencia burguesa, su democracia, el parlamento y las elecciones sólo muestran la pestilencia y putrefacción de su muerte.
Ahora la función ideológica de las elecciones es mistificar –mentir y manipular– al conjunto de la población y en particular al proletariado. Las elecciones existen para hacernos creer que el capitalismo es una sociedad de “iguales”, de ciudadanos que “deciden su destino”, para ocultar las obvias diferencias de clase, haciéndonos creer que la vida de explotación es “natural” y que nosotros hemos elegido con el voto las calamidades que este sistema agónico nos ofrece y que no hay otra opción, sino seguir escogiendo entre sus inmundas “opciones”. Las elecciones existen para hacernos creer que así podemos cambiar y mejorar la situación presente. La realidad es que no hay opciones en el capitalismo decadente, todos los partidos políticos de la burguesía, en todo el mundo, tienen los mismos objetivos: ocultar la bancarrota económica, política y moral de su clase y tratar de sobrevivir a costa de los trabajadores aumentando la explotación para mantener a flote su sistema descompuesto. ¡No hay ninguna diferencia si el partido es de derecha, de izquierda o del centro; son la misma puerca, pero revolcada!
Para probar que todos los partidos son lo mismo, sólo como botones de muestra, recordemos que el PRD surge como hijo no tan bastardo del PRI. Cuauhtemoc Cárdenas, después de aplicar su política antiobrera en el PRI, sale de éste para “rescatar los principios nacionalistas y revolucionarios” y se apoyó en el Frente Democrático Nacional para la candidatura presidencial, ese sería el origen del PRD. Pero no es el único que ha salido del PRI para construir una opción creíble de izquierda: Camacho Solís, hoy operador político de Marcelo Ebrard y, este último, titular del GDF y potencial candidato del PRD, fueron fieles colaboradores de Salinas de Gortari. Porfirio Muñoz Ledo (coordinador del FAP) fue líder nacional del PRI. Dante Delgado, líder de Convergencia, también ocupó cargos relevantes en el PRI; fue colaborador de Mario Moya Palencia (secretario de gobernación con Luis Echeverría) y formó parte del gabinete de Fernando Gutiérrez Barrios (que fue gobernador de Veracruz y secretario de gobernación con Salinas). Arturo Núñez senador del PRD estuvo 37 años en el PRI. Monreal y Leonel Cota dejaron las filas del tricolor para ser candidatos y luego gobernadores por el PRD en Zacatecas y Baja California Sur. Luis Maldonado, fue un connotado colosista ([2]); el mismo López Obrador fue también un connotado priísta que hasta tiene en su curriculum el haber compuesto el himno al PRI.
El PAN, por años la “oposición al caciquismo e ineptitud del PRI”, supuesto crítico del retraso del país y esperanza de cambio ya mostró el “cambio” que podía llevar a cabo: aún más caciquismo e ineptitud sólo que matizado con vetas abiertamente religiosas y fanáticas y un populismo idéntico a las migajas que ofrece el PRD. La agudización de la crisis capitalista no da margen para otra cosa, independientemente del personaje o del partido, la burguesía sólo puede ofrecer unas migajas a cambio de toda la riqueza que es producida por la clase obrera. El PRD, el PRI “renovado” o las “alianzas” mostrarán nuevamente que las elecciones no son la vía del cambio.
La supuesta diferencia entre izquierda, centro y derecha se borra y su naturaleza idéntica sale a luz en las alianzas de todo tipo, donde lo que importan es ganar o no perder el “hueso” de frente a sus contrincantes, para mantener la vida de holgazanería y privilegios, incluso descuidando la imagen que deben presentar ante los explotados y los intereses globales de la burguesía en la dinámica del “sálvese quien pueda” propia de la descomposición capitalista.
Las alianzas “contra-natura” como PAN-PRD en Oaxaca, Baja California y Puebla demuestran claramente que todos son la misma cosa. Los “políticos ortodoxos” critican estas coaliciones pero en esencia éstas no son más que expresiones de su misma naturaleza. El caso de la maestra Gordillo (presidenta del sindicato más grande de América latina) y sus alianzas con el PRI, con el PAN y otra vez con el PRI son muy ilustrativos. También muestran el reciclaje de la misma porquería y que los políticos cada vez son más sinvergüenzas. Agreguemos que el papel de los partidos “chicos” es de aderezo para el plato fuerte. Capitalizan descontentos y preocupaciones genuinas como la preocupación por el medio ambiente pero son en esencia el mismo veneno.
Así, la intuición de que “todos son lo mismo” es correcta. Esta arma ideológica sirve para impedir que el proletariado se reconozca a sí mismo, reflexione sobre su situación real y consiga alzar la cabeza y criticar radicalmente a esta sociedad. Para esto se despliega todo un espectro de “opciones”, de partidos y grupos políticos que permiten mantener la ilusión de cambio, aunque sea un poco, si tal o cual partido asume el poder (recuérdese la idea de que “al menos sean otros los que roben”). He ahí la razón de ser de los sistemas multipartidistas –de izquierda, derecha y centro con matices– o bipartidistas, tan típicos en las democracias burguesas del mundo que sirven sólo para recambiar las mismas aguas negras de un lado a otro. Lo demuestran los casos de España y Grecia, donde el gobierno de izquierda “socialista” es quien lleva la batuta en los criminales planes de austeridad. Se argumenta que la solución en España es dejar de lado el bipartidismo pero casos como el mexicano demuestran que gobierne quien gobierne e independientemente de las opciones, la cosa es la misma. En México han gobernado el centro, la derecha y en el DF, Zacatecas y Michoacán la izquierda, y la cosa no hace sino empeorar ¡no importa quién esté a la cabeza!
Y el problema no es el “fraude”, que los candidatos sean ineptos, corruptos o que los transforme el poder; el problema es que en sí mismo el mecanismo democrático no tiene nada que ofrecer a los explotados ni en este país ni en todo el mundo. La democracia y las elecciones tienen como única función recambiar en el gobierno a elementos de la misma clase, la burguesa. Gane quien gane, lo único que puede hacer en tanto que defensor del capital nacional, será arreciar los ataques contra la clase trabajadora.
La pregunta central es: ¿hay otra opción aparte de la descomposición social que nos ofrece la burguesía? La historia nos dice que sí, que los sistemas sociales no son eternos, que todos nacen, se desarrollan y mueren y al capitalismo ya le llegó su hora. Falta sólo que la clase trabajadora cumpla su tarea histórica y plantee la revolución mundial que ponga fina a este mundo injusto e inhumano.
Caribú-Héctor, 20/8/2011
Las obras ¡Indignaos! y ¡Comprometeos!, del escritor, poeta y diplomático francés Stéphane Hessel ([1]), son ya dos auténticos “best-sellers” y una referencia para aquellos que quieran reflexionar sobre la injusticia de este mundo. Es más, al movimiento de protesta social que recorre España (y en bastante menor medida otros Estados de Europa) se le ha llamado de los Indignados, refiriéndolo explícitamente al primero de estos libros.
¡Indignaos! es un librito de unas treinta páginas que ha sido traducido a varios idiomas y sin la menor duda su título es en sí mismo un grito de rebelión contra la barbarie de este mundo y coincide perfectamente con el sentimiento generalizado, que crece en las filas de los oprimidos, de que los horrores que arrasan el planeta, desde la miseria a la guerra, se hacen cada vez más insoportables y más indignantes. La “primavera árabe”, en Túnez y en Egipto y el movimiento de los Indignados son una clara expresión de ese sentimiento y del hartazgo.
Stéphane Hessel es un hombre de 93 años que saca todavía fuerzas para gritar su indignación frente a este mundo inicuo. Como tal, no nos puede sino inspirar admiración y provocar simpatía; pero al fin de cuentas ¿por qué tipo de mundo quiere Stéphane Hessel que luchemos?
Desde el comienzo de su libro, Stéphane Hessel hace apología de los principios y valores que llevaron al Consejo Nacional de la Resistencia (CNR) ([2]) a desarrollar, al final de la Segunda Guerra Mundial, un programa económico adecuado a las circunstancias.
A la pregunta “¿siguen estando de actualidad estas medidas?”, Hessel responde: “Por supuesto que las cosas han cambiado en sesenta y cinco años; los retos no son los mismos que conocimos en la época de la Resistencia. El programa que propusimos entonces no se puede aplicar plenamente hoy ni tampoco debemos seguirlo a ciegas. Sin embargo, los valores que planteamos son constantes y debemos adherirnos a ellos. Son los valores de la República y la democracia y creo que debemos juzgar a los sucesivos gobiernos en relación a estos valores. En el programa del Consejo de la Resistencia había contenida una manera de ver las cosas que sigue siendo válida hoy: rechazar la dictadura –el diktat– de la ganancia y el dinero, indignarse contra la coexistencia de la pobreza extrema y la riqueza arrogante, rechazar los sistemas económicos feudales, reafirmar la necesidad de una prensa verdaderamente independiente, garantizar la seguridad social en todas su formas... Muchos de estos valores y adquisiciones que defendimos ayer están hoy en dificultades y corren peligro. Muchas de las medidas que han adoptado los gobiernos recientemente les sorprenden a mis camaradas resistentes, ya que son contrarias a esos valores fundamentales. Creo que hay que indignarse, en particular los jóvenes. Y ¡resistir!” ([3]).
¿A quién hace S. Hessel responsable de esta situación? Dice: “... el poder del dinero, tan combatido por la Resistencia nunca fue tan grande, tan insolente, egoísta, incluso en las más altas esferas del Estado. Los bancos, sucesivamente privatizados, están más preocupados por sus dividendos y por los altos salarios de sus dirigentes que por el interés general. La brecha entre los ricos y los pobres nunca ha sido tan abismal; y la carrera tras el dinero jamás tan feroz, tan competitiva” ([4]).
Para Hessel, la democracia debe guiar la acción de los dirigentes; una democracia preocupada por el interés general frente al egoísmo de los financieros y otros banqueros: “los responsables políticos, económicos, intelectuales y el conjunto de la sociedad no deben abandonar, ni dejarse impresionar por la actual dictadura de los mercados financieros que amenaza la paz y la democracia” ([5]). He aquí el sacrosanto interés general que uniría a los políticos, a los patrones de la industria codo con codo con los trabajadores, desempleados, estudiantes, jubilados, los precarios... En otras palabras, la democracia de Stéphane Hessel es el mito, la estafa, que iguala a explotadores y explotados que tendrían los mismos “derechos y deberes” y los mismos intereses democráticos, en tanto que ciudadanos, frente a la dictadura de los financieros. ¿Para alcanzar qué y cómo? Hessel nos sugiere: “Confiamos en que reflexionando, escribiendo, participando democráticamente en la elección de los gobernantes es como se puede hacer hoy evolucionar de manera inteligente las cosas... en fin, por medio de acciones a muy largo plazo” ([6]). Y ¿qué campo propone Hessel que hemos de defender? “Siempre me he considerado socialista; es decir, en el sentido que yo doy a este término, consciente de la injusticia social. Pero los socialistas deben ser estimulados. Espero ver surgir una izquierda valiente, contestataria si es necesario, que pueda hacerse fuerte y defender una visión y una concepción coherente de las libertades de los ciudadanos; además, me parece importante que haya Verdes en las instituciones, para que se extienda la idea de preservar el planeta” ([7]). Finalmente, para Hessel nuestra indignación debe conducir a una consigna ya conocida, el famoso “Hay que ir a votar”... por un nuevo programa alternativo (que será objeto de una nueva publicación) inspirado en el CNR, que reúna a toda clase de elementos, desde los de la izquierda radical a los de “otro mundo es posible” pasando por los sindicalistas; en fin, a partidos y organizaciones que asumen como suyo el interés general.
Afortunadamente estos millones de jóvenes han tenido la oportunidad de ver a los gobiernos Socialistas de sus respectivos países manos a la obra; han podido ver qué medidas drásticas de austeridad eran capaces de adoptar los partidos socialistas, de forma totalmente democrática (lo mismo que en Grecia); han probado en sus carnes las porras de la policía ¡del muy democrático Gobierno socialista de Zapatero!...
Sin embargo, Hessel persiste en su apoyo a estos partidos, declarando: “¿Cuál es la tarea que deben imponerse los miembros de la generación más joven? Tomarse en serio los valores sobre los cuales basan su confianza o desconfianza en quienes los gobiernan, este es el principio de la democracia, con el que podemos influir en quienes toman las decisiones” ([8]).
¿Qué influencia puede tener esta joven generación en los Estados democráticos que le imponen tanta miseria? Puede sustituir a un ministro cuya impopularidad es escandalosa... ¿y después qué pasa? ¿Habrá un cambio real? ¡No, ninguno! En todos los países, sean los gobiernos de derechas o de izquierdas (o de extrema izquierda, como en América Latina), la brecha es cada vez más profunda entre la gran mayoría de la población que padece un deterioro generalizado de las condiciones de vida y el poder democrático del Estado burgués, que preconiza duras políticas de austeridad con las que evitar la quiebra económica. No puede ser de otra manera: ¡Detrás de la máscara democrática del Estado se oculta siempre la dictadura del Capital!
“Mi generación ha contraído una verdadera alergia a la idea de la revolución mundial. En parte porque hemos nacido con ella. En mí caso –nací en 1917, año de la Revolución Rusa– es una característica de mi personalidad. Siempre he tenido la impresión, tal vez injusta, que no es mediante la acción violenta, revolucionaria, cómo se puede derrocar a las instituciones existentes ni cómo se puede hacer avanzar la historia.” ([9]) Hessel sigue en sus trece: “En todas las sociedades existe una violencia latente que es capaz de expresarse sin restricciones. Lo hemos conocido con las luchas de liberación colonial. Debemos ser conscientes de que las revueltas, las de los trabajadores por ejemplo, siguen siendo posibles pero es poco probable que resurjan dada la forma en que la economía se ha desarrollado y globalizado. El biotipo Germinal ha quedado ya superado” ([10]). Este es el llamamiento que hace Hessel a la generación más joven: ¡Quitaos de la cabeza cualquier idea de una revolución mundial, la idea de la lucha de clases! ¡Eso está anticuado! En lugar de eso, tratad de mejorar el funcionamiento de este sistema. ¿Cómo? Aquí es donde Hessel dice tener una idea “brillante e innovadora” obviando que ha sido pregonada, una y mil veces, por toda la izquierda desde hace un siglo: la creación de un Consejo de Seguridad Económico y Social, que reúna a los estados más poderosos del mundo; una especie de gobierno mundial. Este organismo mundial tendría como objetivo regular la economía. Y según Hessel esto es lo que evitaría las crisis el ejercer un control eficaz sobre todas las grandes instituciones financieras, ansiosas de ganancias y poder. Simplemente, recordemos que la Sociedad de Naciones (SDN), que más tarde se convirtió en Naciones Unidas (ONU), fue creada tras la Primera Guerra Mundial siguiendo un razonamiento formal casi idéntico al de este ideólogo: impedir el retorno de la guerra por medio de una organización internacional que conciliase los intereses de las naciones. ¿Cuál fue el resultado? ¡La Segunda Guerra Mundial y... 14 días de paz en el mundo desde 1950! De hecho, este mundo está dividido en naciones capitalistas que compiten entre sí; que libran una guerra económica sin concesiones y, cuando es necesario, a punta de pistola. Todos los “gobiernos mundiales” que existen (OMC, FMI, ONU, OTAN...) son refugio de granujas en el que los Estados prosiguen su lucha sin cuartel. Pero admitir esto significaría reconocer lo que quiere eludir a toda costa Stéphane Hessel: ¡la necesidad de un nuevo sistema mundial y por lo tanto una revolución internacional!
“La historia está hecha de conflictos sucesivos y hay que contar con los retos que plantean. Las sociedades progresan con la historia y al final el hombre alcanzará su plena libertad; es el Estado democrático en su forma ideal”, nos dice Hessel en ¡Indignaos!. Sí, es cierto, la humanidad se encuentra ante un reto: encontrar la solución a todos los males o desaparecer. En el núcleo de este dilema: la necesidad de transformar la sociedad. Pero ¿qué transformación se necesita? ¿Es posible reformar el capitalismo o hay que destruirlo para construir otra sociedad?
La reforma del capitalismo es una ilusión, es someterse a sus leyes, a sus contradicciones que llevan a la humanidad a la miseria, la guerra, el caos, la barbarie... ¿Podemos hacer humano un sistema cuyo único propósito es permitir que una clase acumule riquezas en su provecho a costa del esfuerzo de millones de trabajadores? Cuando la competencia entre capitalistas se agudiza efecto de la crisis económica, es la clase obrera quien paga el precio más alto: el desempleo masivo, la inseguridad generalizada, la sobreexplotación en el lugar de trabajo, salarios más bajos...
Por tanto, para que los seres humanos puedan satisfacer sus necesidades elementales deben construir una sociedad sin clases, sin injusticias ni barbarie guerrera, en la que hayan sido abolidas las fronteras. De alguna manera un objetivo así se va gestando en el movimiento de los Indignados: una perspectiva que se expresa en ayudarse mutuamente, en compartir, en la solidaridad, la dedicación y la acción desinteresada, la alegría de estar juntos... El gran movimiento social que hemos vivido en España no es humo de paja, lo que anuncia son las batallas futuras que se desarrollarán en todo el mundo, las luchas en las que la clase obrera estará movilizada masivamente y arrastrará con ella a las capas oprimidas por este sistema. Luchas que van a afirmarse contra la inhumanidad del capitalismo y de donde emergerá una conciencia más clara de un necesario cambio de sociedad para construir una nueva humanidad.
Antoine, 2/7/2011
[1]) Stéphane Hessel es casi tan conocido en España como en Francia. Vive allí y es amigo de José Luis Sampedro, escritor y economista español y, por encima de todo, iniciador de Democracia Real Ya. José Luis Sampedro ha escrito un folleto inspirado por su alter ego y prologado la edición en español de ¡Indignaos!.
[2]) Para Stéphane Hessel el CNR es la referencia histórica, el ejemplo a seguir. Vamos a volver pronto y con más detalle sobre este tema.
[3]) ¡Indignaos!, p. 15.
[4]) Ídem, p. 11.
[5]) Ídem, p. 12.
[6]) ¡Comprometeos!, p. 16.
[7]) Ídem, p. 43 y 44.
[8]) Ídem, p. 22.
[9]) Ídem, p. 20.
[10]) Ídem, p. 21.
El área de Xintang Zengcheng, en el sur de la provincia china de Guangzhou, produce anualmente 260 millones de pares de jeans (pantalones vaqueros), que son el 60 % de la producción de China y un tercio de la producción mundial que implican más de 60 marcas internacionales. Conocida como la “capital mundial de los jeans” es en algunos aspectos un símbolo del desarrollo económico de China durante los últimos treinta años ([1]).
En junio, las manifestaciones y enfrentamientos con la policía en protestas de miles de trabajadores furiosos por el maltrato y agresión hacia una mujer embarazada de 20 años de edad ([2]), apuntan a la realidad que viven los trabajadores en el corazón de un “milagro económico” ([3]). Los trabajadores atacaron edificios gubernamentales, volcaron autos policiales y se enfrentaron con la policía. El Estado chino envió contra los manifestantes 6 000 policías paramilitares con vehículos blindados, desplegando un ataque con gases lacrimógenos contra más de 10 mil trabajadores ([4]).
Después de las huelgas en Honda acontecidas a lo largo del año pasado, la empresa concedió un aumento sustancial de salarios. En vista de estas protestas recientes de los trabajadores, muchos de los cuales eran inmigrantes rurales, el Estado ofreció los derechos de residencia a cualquier persona que identifique a los manifestantes. En las ciudades chinas, aquellos quienes no tienen registro domiciliario no tienen derecho a la salud, la educación y otros beneficios sociales.
Los días de protestas en Zengcheng no son incidentes aislados. Una semana antes “migrantes de Sichuan se enfrentaron con la policía y volcaron coches en Chaozhou, unos 210 kilómetros al este de Guangzhou, después de que un trabajador fuera agredido por el jefe de la fábrica de cerámica donde había trabajado al exigir dos meses de salarios atrasados” (Los Angeles Times 13/6/11) ([5]).
Tal como el Financial Times (17/6/11) lo dijo “A pesar de que manifestaciones similares son relativamente comunes en China, en ambos casos un enfrentamiento entre policías y ciudadanos furiosos devino rápidamente en violencia.” La prensa burguesa ha puesto de relieve el hecho de que los trabajadores migrantes han estado involucrados en estos conflictos. En China hay 153 millones de trabajadores migrantes que viven fuera de sus lugares de origen. Abandonan las zonas rurales para trabajar en obras de construcción, fábricas, restaurantes y nuevos proyectos a medida que aparecen. El sesenta por ciento de ellos son menores de 30 años, y, cuando se les preguntó en las encuestas, los trabajadores más jóvenes son mucho más propensos a decir que iban a participar en acciones colectivas a diferencia de los trabajadores de mayor edad.
Ya se trate de huelgas y otras protestas, la primera reacción del gobierno de China, tanto a nivel local o nacional, es el uso de la fuerza. La supresión puede funcionar por un tiempo. Bloomberg (6/3/11) informó que “China gastó más en su fuerza interna policial que en sus fuerzas armadas en 2010, y planea hacer lo mismo este año, el gobierno desplegó fuerzas de seguridad en todo el país para controlar el creciente malestar social”. Como continúa el artículo “El aumento en el gasto de seguridad pública se presenta al mismo tiempo que los llamados ‘incidentes de masas’, de todo tipo desde huelgas, disturbios y manifestaciones, están en aumento. Hubo por lo menos 180 mil incidentes de este tipo en 2010, el doble que en 2006”, según Sun Liping, un profesor de sociología en la Universidad Tsinghua de Beijing. La preocupación de la clase dirigente china se debe en parte a la proliferación de los “incidentes de masas”, pero también a que “La percepción de que las protestas locales podrían estar ganando una amplia coherencia nacional lo que resulta ser profundamente amenazante para el Partido Comunista Chino” (FT, 19/6/11).
Esto no significa que la burguesía china puede hacer frente a las “causas subyacentes” de los disturbios. ¿Qué se esconde detrás de las protestas y las huelgas?, fundamentalmente, son las condiciones en que trabajan y viven los trabajadores chinos. Sin la imposición de estas condiciones al proletariado el crecimiento económico de China no habría sido posible.
El capitalismo chino no puede ofrecer significativas mejoras materiales a los millones de trabajadores, y por eso corre el riesgo de una “explosión”. Pero sabe que necesita algo más que la represión. Tal como señala el artículo de Bloomberg, “Zhou Yongkang, miembro del Comité Permanente del Politburó del gobernante Partido Comunista que supervisa las fuerzas de seguridad del país, dijo el 21 de febrero en el artículo del Diario Popular, vocero oficial del partido, que el gobierno debe calmar los conflictos y controversias sociales en cuanto estos “germinen”.”
En general la burguesía china carece de medios para resolver los conflictos en sus primeras etapas. Los sindicatos oficiales son inflexibles, se confía muy poco en ellos ya que los trabajadores correctamente los consideran como parte del Estado. Los “sindicatos independientes” han existido a una escala muy limitada. Es interesante, también, tener en cuenta que Dongfan Han, un activista que creó un sindicato durante las protestas de Tiananmen en 1989, está revisando su punto de vista acerca de los sindicatos oficiales.
En The Guardian (26/6/11) un artículo dice que las recientes protestas y demandas por mejores salarios y condiciones muestran que “sin un sindicato que verdaderamente pueda articular estas demandas, los trabajadores no tienen sino la pequeña opción de tomar las calles”. El autor del artículo cree que “esta nueva era de activismo ha forzado al sindicalismo oficial chino, a toda la Federación de Sindicatos Chinos a reexaminar su rol y buscar maneras de convertirse en una organización que realmente represente los intereses de los trabajadores”. La clase gobernante china ciertamente desea que los sindicatos oficiales tengan más influencia en la clase obrera, pero para los trabajadores no hay ninguna forma de organización sindical que pueda responder a sus necesidades.
Para la clase obrera no es una cuestión de intercambiar un tipo de sindicato por otro, sino de encontrar los medios para una acción colectiva más eficaz. El hecho de que las huelgas y manifestaciones tan rápidamente terminan en enfrentamientos con la policía es una pieza de evidencia que demuestra a los trabajadores, en definitiva, la necesidad para sus luchas de crear una fuerza que sea capaz de destruir el Estado capitalista chino.
Car, 1/7/2011
[1]) También es conocida por sus altos índices de contaminación ambiental producida por los desechos de las fábricas de jeans. Los trabajadores de esta zona mueren literalmente sumergidos y envenenados por los desechos de la industria:
www.madeinprc.es/2010/12/la-contaminacion-en-xintang-jeans-capital-of-th... [73]
[2]) La joven era una mujer inmigrante que trabajaba como vendedora ambulante, quien fue arrojada al suelo por los cancerberos a pesar de estar conscientes de su estado grávido.
www.irishtimes.com/newspaper/world/2011/0614/1224298864155.html [74].
[3]) Ver video de la carga policial contra los manifestantes:
[4]) Ver video en el que los habitantes de la ciudad hablan de los hechos, estableciendo parangones con la represión vivida en Medio Oriente, llamando mentiroso al PCCh y ubicando el origen de los choques en la gran pobreza de la población trabajadora:
En Grecia la miseria y la injusticia empiezan a rozar cotas verdaderamente insoportables para los explotados. Los planes de austeridad de una ferocidad brutal se suceden unos a otros cada vez más frecuentemente. Cada nueva tanda de medidas para aplazar, aunque sea provisionalmente, la quiebra del país supone en realidad, más y más sacrificios para toda la población. Pero eso no pone fin al hundimiento de la economía. De ahí que estallen su miseria y su cólera.
Aplastado por el peso de una montaña de deudas, el Estado griego, así como los bancos y las empresas, están al borde la asfixia. Y todas las medidas adoptadas por el gobierno del “socialista” Papandreu para evitar la suspensión de pagos solo sirven para empeorar la situación y adentrarse aún más en un porvenir cada vez más oscuro. Así, para poder obtener de la Unión Europea el dinero necesario para garantizar un mínimo funcionamiento del Estado, el gobierno griego debe inmolar las condiciones de vida y trabajo de la población: reduciendo continuamente las plantillas de funcionarios, recortando todos los salarios, eliminando pensiones de jubilación, subsidios de desempleo, así como otros gastos sociales en sanidad, etc. Pero este tsunami de miseria hunde al país aún más profundamente en la recesión, lo que conlleva... ¡mayor necesidad de endeudamiento! Se trata de un verdadero círculo vicioso del que Grecia no podrá escaparse.
La burguesía griega dirige su dedo acusador sobre el FMI, la Unión Europea, las agencias de calificación, Alemania... queriendo hacernos creer que éstos y sólo éstos son los verdaderos responsables de esta desastrosa situación económica. En el resto del mundo tratan de convencernos de lo contrario: que Grecia estaría en una situación “excepcional” y “particular”, debida a la falta de rigor de sus dirigentes, a la corrupción generalizada en la sociedad helénica (se presenta el fraude fiscal como un auténtico deporte nacional), incluso a la pereza de los trabajadores griegos (tal y como declaró a mediados de junio la canciller Angela Merkel). Esta propaganda nauseabunda y falsaria ha tenido, sin embargo, cierto impacto que se ha traducido en una exacerbación del nacionalismo, tanto en las manifestaciones de Atenas en las que ondeaban banderas nacionales griegas y en las que se coreaban consignas “FMI go home” o “Alemania go home”, o en Alemania donde se desliza la idea de “¿por qué hemos de pagar nosotros lo que han ocasionado los griegos?”.
En resumidas cuentas: la burguesía quiere enfrentar a unos explotados contra otros.
Pero Grecia simboliza en realidad la quiebra histórica del capitalismo. En el terreno económico, señala el camino que aguarda una tras otra a las distintas economías nacionales: Portugal, Irlanda, España, etc.
Pero si bien el nacionalismo es un veneno que afecta hoy en gran medida a los trabajadores en Grecia, no es menos cierto que, en los movimientos de protesta que se están desarrollando, aparecen también líneas de fuerza.
En particular entre los jóvenes precarizados se ha sabido levantar la vista más allá de las fronteras nacionales para inspirarse en el movimiento de los “indignados” de España. Y así, desde finales de mayo, y en la plaza Syntagma de Atenas, miles de Aganaktismeni (palabra griega que significa tanto indignación como cólera ([1])) han comenzado a reunirse para debatir y construir colectivamente la lucha. Como en España, este movimiento también está muy marcado por una enorme desconfianza hacia los partidos (sobre todo en el Partido Socialista que, aquí también, detenta el poder), y en los Sindicatos (en particular al GSEE, el principal sindicato del país, al que muchos denuncian como agente de la burguesía). La similitud entre la reflexión que está teniendo lugar entre los jóvenes precarizados que viven en España y los de Grecia es asombrosa. El pasado 25 de Mayo, en la mencionada Plaza Syntagma, tuvo lugar una asamblea de más de 3 horas de duración, en la que más de 83 personas tomaron la palabra. Algunas de estas intervenciones han destacado la importancia de la auto-organización de la clase obrera y la necesidad de una lucha revolucionaria. Esta reflexión aunque, por el momento, sea expresada únicamente por una ínfima minoría es, sin embargo, muy significativa. El simple hecho de que algunos postulen públicamente una revolución es indicativo de un cambio en el clima social, ya que sienten que están proclamando alto y claro lo que muchos están pensando de forma más o menos difusa o tímida. Por otra parte, en todas las asambleas de Indignados en Europa, tanto en Grecia como en España, en Francia o en Inglaterra, esas intervenciones a favor de la auto-organización de las masas y de la abolición del capitalismo son, a menudo, de las más aplaudidas.
Así pues Grecia no es, en absoluto, un caso aparte. La crisis que la devasta es la misma que sacude a todo el sistema capitalista mundial. Y la lucha que se desarrolla contra sus efectos es un eslabón más de la cadena del combate internacional de la clase obrera.
Laurence, 1/7/2011
[1]) Una cólera creciente pues a la miseria se le suma una represión feroz y sanguinaria.
La dictadura del capital cambia de máscara
Este 28 de julio asumió la jefatura del Estado peruano Ollanta Humala, líder de la alianza “Gana Perú” (apoyada por el expresidente Toledo y el “premio Nobel” Vargas Llosa). ¿Se abre una esperanza, los explotados de Perú cambiarán su destino con Ollanta? o ¿será “pan con lo mismo”?
Tinta corre a raudales para tratar de machacarnos la noble idea de un coronel retirado que, por medio de un misticismo propio del esoterismo, de dio cuenta que el camino al poder no son los golpes de Estado como el que Ollanta organizó contra Alberto Fujimori en el 2000 sino la democracia, las urnas electorales. La trayectoria personal de este exmilitar se basa en su educación en la Escuela de la Américas, bastión de los USA para la lucha contrainsurgente en este continente durante la “guerra fría”, combatió a la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso por ejemplo. Hay una tenebrosa historia de Ollanta (“Comandante Carlos”) en la “guerra sucia” en Perú pues a pesar del fracasado golpe de Estado a Fujimori, fue mandado como agregado militar a Corea y Francia, en el 2004 dice “adiós a las armas” y decide “tomar la vía política” fundando un nuevo partido. En 2006 intentó llegar al poder compitiendo con Alan García… tuvo que esperar 6 años más.
A pesar de lo que se dice sobre lo “acertado” de su decisión de adoptar la “vía política y pacífica”, el ser un gobernante militar o civil no ha representado nunca un cuestionamiento del trabajo asalariado. Lo podemos ver desde Pinochet, Getulio Vargas, Videla, Strosner, etc., hasta el bolivariano de Hugo Chávez pasando por el aprista Alan García o el indigenista de Toledo, todos sin excepción defienden esta sociedad basada en la explotación del trabajo asalariado, todos protegen a los capitalistas y están listos para aplastar cualquier movimiento que intente rebelarse contra la opresión.
La estructura militar, el ejército y sus jerarquías, forman parte completa del estado capitalista. Su función es “mantener la paz social” y “defender la patria ante las amenazas extranjeras”. ¿Qué es la paz social bajo el capitalismo?...que el capital siga explotando en paz y sin disturbios a los trabajadores, la defensa de la “paz social” es la defensa del actual estado de cosas, es decir, la defensa de esta sociedad de explotación. Las “amenazas extranjeras” no es otra cosa que las pugnas entre burguesías nacionales donde la clase obrera no tiene nada por ganar y sí todo por perder. Es por ello que es falso equiparar una dictadura a un gobierno militar y la democracia a un gobierno civil. Es un lugar común decir que cuando hay un gobierno militar “no hay democracia”, por tanto, estaríamos diciendo que los gobiernos civiles serían sinónimo de “libertad”. Lo cierto es que ambos son expresión de la misma sociedad, ambos son dos caras de una misma moneda. La única diferencia sería que los militares imponen por la fuerza su poder mientras que un triunfo electoral esconde su imposición detrás de una supuesta “voluntad popular”. Que un militar aplaste una protesta desde su tanqueta o que encuadre las ilusiones de los explotados creando un nuevo partido para el capital cumple una función valiosa. Si bien Ollanta Humala dejó las armas para fundar un partido que hoy lo llevó al poder en el marco de una alianza eso no significa que ahora, ni mucho menos, defenderá a los explotados contra la sed de ganancia de los capitalistas.
Las campañas alrededor de las elecciones nos presentan a la izquierda del capital como una opción mejor o “menos mala” que la derecha. La función social de la izquierda es presentarse como los defensores de los pobres, como los defiende obreros y los partidarios del “enfoque social” de todos los programas de gobierno. Sin embargo, una vez en el poder deben llevar a cabo las mismas medidas contra los trabajadores como bien lo hemos podido constatar con los socialistas en España, en Gracia o los demócratas en EUA. Si volteamos a ver nuestro continente veremos rápidamente que las cosas no son diferentes. Bajo esta sociedad capitalista cuando un país presume de crecimiento y desarrollo no nos dicen que eso siempre es a costa de un empobrecimiento y explotación mayores de los trabajadores, el Brasil de Lula está ahí para confirmarlo. El “bolivariano” Chávez, el más cercano a la “revolución cubana de Fidel castro”, parece ver desinflarse sus ínfulas de bienestar a una población sometida a la mayor inflación del continente; el Ecuador de Correa, Uruguay, el sandinista Daniel Ortega en Nicaragua, etc., caso por caso nos encontramos con una situación de miseria creciente. México y Colombia estarían derechizados y sería “normal” que decidan a favor de los ricos… ¡menuda ironía para engañarnos a todos! Tanto unos como otros no están del lado de los explotados, todos los Estados son Estados capitalistas, defienden las ganancias de los empresarios y legislan y trabajan para someter y engañar a los trabajadores. La democracia no es neutral, es el engaño más colosal que permite que el capitalismo siga explotando y oprimiendo hasta la indecible a la clase trabajadora bajo la cobertura de procesos electorales que supuestamente recogerían la voluntad popular para perpetuar hasta el infinito este sistema inmundo.
El caso de Ollanta Humala es significativo, su discurso de 2006, cuando perdió con Alan García, era un discurso al puro rancio estilo del bolivarismo, del “antiimperialismo yanqui”, de las camisas rojas, de los ataques a la “economía de mercado”, de la beligerancia contra los vecinos (Chile)… ¡Ese Ollanta cambió! Hoy la ONG Transparencia lo pone como un hombre que busca “la unión, el progreso, la justicia, la redistribución del ingreso”; el mismo Ollanta declaró que “emplearemos los mecanismos propios del TLC para defender los intereses nacionales”… ¡lejos estamos de los ataques de Ollanta contra los socios de Washington! La alianza de Ollanta Humala se emparenta más con los proyectos de Brasil y Uruguay que con los de Hugo Chávez o Correa. No es casual que hoy, a diferencia del 2006, los asesores de Ollanta vengan directamente del PT brasileño, es decir, de un “modelo exitoso” de la gestión de la economía… la camisa roja se convirtió en traje de saco y corbata, juró sobre la Biblia defender la Constitución y la democracia. En su “Hoja de ruta” promete Humala “mantener la apertura económica y resguardar la estabilidad macroeconómica”, el mismo Ollanta aseguró, después de la primera vuelta, “continuar con el rumbo económico de Toledo y Alan García”. El “primer gobierno de izquierda en Perú” está a todas luces prometiendo continuar trabajando por mejorar la economía capitalista, es decir, “Gana Perú” va a tratar de mejorar esta sociedad basada en la explotación y la ganancia. Sería una ilusión terrible el suponer que un día los capitalistas compartirían sus ganancias con los trabajadores… Esta fracción de la burguesía que asciende al poder en Perú muy pronto demostrará que se debe al capital contra los trabajadores, a pesar de su lenguaje engañabobos tan característico de la izquierda burguesa.
Muchos periodistas hablan de una “pérdida de memoria” de la sociedad peruana al comparar al Ollanta Humala del 2006 y al del 2011, su plataforma ultranacionalista a la Hugo Chávez cambió por una de “centro izquierda” sin explicación pública alguna. En realidad, de nuevo, buscan descargar en las espaldas de las masas trabajadoras la “culpa” pues si las cosas van mal (lo que no puede ser de otra forma para los explotados) la clase obrera tendrá que aguantarse pues su voto fue, al final de cuentas , lo que encumbró al gobernante en turno. Lo que nunca dirán es que los mecanismos estatales de la democracia electoral y representativa están tras la inducción del voto masivo hacia tal o cual opción que el mismo Estado ofrece glorificando a uno y satanizando a otro, como acaba de pasar efectivamente en Perú donde la otra candidata fuerte Keiko Fujimori (hija del expresidente Alberto Fujimori) fue presentada como lo peor del pasado corrupto del país frente a la opción “menos mala” (el mismo cuento) del indígena Ollanta Humala, una caracterización que usa mucho la burguesía para ganar adeptos aprovechando la carga histórica que tiene el indigenismo en esta región.
Nos han hecho creer, y es justamente el trabajo del mito de la democracia, que no tenemos más remedio que elegir a alguien que imponen los grupos de la burguesía cada seis o cuatro años, dependiendo de los plazos. Toda nuestra libertad se reduce a eso, a hacernos elegir a nuestros verdugos por medio de una papeleta electoral y eso después nos los restriegan en la cara como una “voluntad de todos, de las mayorías”. La democracia culpabiliza a todo mundo, a los que ganaron porque ganaron y no hicieron lo correcto, a los que no votaron por fulano por no haberlo hecho, a los que se abstuvieron por haber “regalado su decisión a otros”… en fin, la democracia es la expresión pura de personas aisladas, atomizadas y bajo la ilusión de que deciden su destino cuando en realidad solo estamos legitimando a los futuros explotadores.
Es por ello que los trabajadores debemos voltear a otro lado, no a las urnas de la democracia sino a las luchas de nuestros hermanos en otras partes del mundo. Las luchas desarrolladas en diversas partes del mundo como en el norte de África, Grecia, Inglaterra, Francia o España son la perspectiva a seguir, rebelarse contra las condiciones inhumanas existentes pasa por rechazar los “medios” que la burguesía nos ofrece, pasa por rechazar sus cantos de sirena y desarrollar medios propios como las asambleas generales done todos podemos discutir, hablar, decir lo que sentimos, pensar juntos en cómo cambiar el mundo, eso es altamente peligroso y opuesto a una urna electoral donde estamos divididos y contrapuestos los unos contra los otros. Por ello, el camino es la lucha de clases. “La crisis va a seguir atacando cada vez más cruelmente a la clase obrera mundial. Sean cuales sean las trampas de la burguesía, sean cuales sean las vacilaciones que tendrá frente a la inmensidad de la tarea que ha de cumplir, el proletariado será llevado a luchar de forma siempre más masiva y consciente. Toca a los revolucionarios tomar todo su lugar en esos combates que se anuncian para que el proletariado logre cumplir con la tarea que la historia le ha confiado: el derrocamiento del capitalismo y su barbarie, la edificación de la sociedad comunista, la salida de la humanidad del reino de la necesidad para entrar al de la libertad” (Resolución sobre la Situación Internacional, XIX Congreso de la CCI).
Marsan, 16/8/11
Hace 140 años, con la matanza de más de 20 mil trabajadores durante la Semana Sangrienta, la burguesía ponía fin a la primera gran experiencia revolucionaria del proletariado. Con la Comuna de París, era la primera vez que la clase obrera se manifestaba con tal fuerza sobre la escena de la historia. Por primera vez mostraba su capacidad de afirmarse como la única clase revolucionaria de la sociedad. La formidable experiencia de la Comuna de París está allí para testificar que, a pesar de la falta de madurez de las condiciones históricas de la revolución mundial, el proletariado se mostraba ya en 1871 como la única fuerza capaz de poner en tela de juicio el orden capitalista.
Tras la guerra de 1870 entre Prusia y Francia, la Comuna de París se constituye siete meses después de la derrota de Luis Napoleón Bonaparte en Sedán. El 4 de septiembre de 1870, el proletariado parisino se subleva contra las condiciones de pobreza impuestas por la aventura militar de Bonaparte. La república se proclama mientras las tropas de Bismarck están a las puertas de París. La Guardia Nacional, compuesta originalmente por tropas pequeño burguesas, ahora asegurará la defensa de la capital contra el enemigo prusiano. Los trabajadores, que empiezan a sufrir hambre, se enrolan en masa y pronto constituirán el grueso de sus tropas. Pero, al contrario de las mentiras de la burguesía que quiere hacernos ver en este episodio la resistencia del “pueblo” de París contra los invasores prusianos, muy rápidamente, esta lucha por la defensa de París asediado dará lugar a la explosión de antagonismos irreconciliables entre las dos clases fundamentales de la sociedad, el proletariado y la burguesía. De hecho, después de 131 días de asedio de la capital, el Gobierno capituló y firmó un armisticio con el ejército prusiano. Al final de las hostilidades con Bismarck, Thiers, nuevo jefe del gobierno republicano, comprende que debe desarmar inmediatamente al proletariado parisino porque constituye una amenaza para la clase dominante. El 18 de marzo de 1871 Thiers intentará utilizar la astucia para lograr sus fines: con el pretexto de que las armas son propiedad del Estado, envía tropas a robar la artillería de la Guardia Nacional, conformada por más de 200 cañones, que los trabajadores habían escondido en Montmartre y Belleville ([1]). Pero esta tentativa fracasa gracias a la feroz resistencia de los trabajadores y el movimiento de fraternización entre los soldados y la población parisina. Es el fracaso de este intento de desarme de la capital lo que prende fuego a la pólvora y desencadena la guerra civil entre los trabajadores parisinos y el gobierno burgués refugiado en Versalles. El 18 de marzo, el Comité central de la Guardia Nacional, que asumía provisionalmente el poder, declara: “Los proletarios de la capital, en medio de los fracasos y traiciones de la clase gobernante, han entendido que ha llegado el momento para ellos de salvar la situación tomando en sus manos la dirección de los asuntos públicos. (...) El proletariado ha entendido que era su deber ineludible y su derecho absoluto tomar en sus manos sus destinos y para asegurar el triunfo asume el poder.” El mismo día anuncia la celebración inmediata de elecciones por sufragio universal. La Comuna, elegida el 26 de marzo y compuesta por delegados de los diferentes distritos, será proclamada dos días más tarde. Varias tendencias estarán representadas en su seno: la mayoría, donde dominan los blanquistas y la minoría, cuyos miembros son sobre todo socialistas proudhonianos pertenecientes a la Asociación Internacional de Trabajadores (la Primera Internacional). Inmediatamente, el Gobierno de Versalles toma represalias para retomar París ahora en manos de la clase trabajadora, esa “vil chusma”, según términos de Thiers: el bombardeo de la capital, que denunciara la burguesía francesa cuando éstos eran obra del ejército prusiano, no cesaron durante los dos meses que durará la Comuna. Así, lejos de haber sido un movimiento por la defensa de la patria contra el enemigo exterior, realmente fue para defenderse contra el enemigo interior, contra “su” propia burguesía representada por el gobierno de Versalles, que el proletariado de París se negó a entregar las armas a sus explotadores e instaura la Comuna.
La burguesía siempre ha tenido necesidad, tergiversando la historia, de apoyarse en apariencias para destilar las peores mentiras. Por lo tanto, basándose en el hecho de que la Comuna se reclamaba realmente de los principios de la revolución burguesa de 1789 siempre ha tratado de degradar esta experiencia revolucionaria del proletariado al nivel de una vulgar lucha por libertades republicanas, por la democracia burguesa, contra las tropas monárquicas detrás de las cuales estaba alineada la burguesía francesa. Pero no fue en la vestimenta con la que se había cubierto la joven clase trabajadora de 1871 donde estaba el verdadero espíritu de la Comuna. Es lo que ya portaba como perspectiva para el futuro lo que hace de este movimiento un paso de gran importancia en la lucha del proletariado mundial por su emancipación. Fue la primera vez en la historia que, en una capital, el poder oficial de la burguesía había sido derribado. Y esta lucha gigantesca fue obra del proletariado, de un proletariado sin duda todavía muy poco desarrollado, apenas recién salido del artesanado, cargando todavía con el peso de la pequeña burguesía y con múltiples ilusiones emanadas de la revolución burguesa de 1789. Pero fue esta clase, y no otra, la que había sido el motor y el elemento dinámico de la Comuna. Así, mientras que la revolución proletaria mundial todavía no estaba al orden del día (debido tanto a la inmadurez de la clase obrera como a una situación donde el capitalismo aún no había agotado todas sus capacidades para desarrollar las fuerzas productivas en el mundo), la Comuna anunciaba ya con nitidez la dirección en la cual debían comprometerse los futuros combates proletarios.
Y si la Comuna ha podido retomar por su propia cuenta los principios de la revolución burguesa de 1789 no es, sin duda, para darle el mismo contenido. Para la burguesía, “libertad” significa libertad de comercio y de explotar el trabajo asalariado; “la igualdad” no es otra cosa sino la igualdad jurídica entre capitalista y contra los privilegios de la nobleza; la “fraternidad” es interpretada como la armonía entre el capital y el trabajo, es decir, la sumisión de los explotados a sus explotadores. Para los trabajadores de la Comuna, “Libertad, igualdad, fraternidad” significaba la abolición de la esclavitud asalariada, de la explotación del hombre por el hombre, de la sociedad dividida en clases. Así, dos días después de su proclamación, la Comuna afirma su poder arremetiendo inmediatamente el aparato de Estado a través de la adopción de una serie de medidas políticas: eliminación de la policía, del ejército permanente y del servicio militar obligatorio (la única fuerza armada reconocida era la Guardia Nacional), la eliminación de todas las administraciones del Estado, confiscación de bienes del clero, declarados propiedad pública, destrucción de la guillotina, escuela gratuita y obligatoria, etc., sin contar las diferentes medidas simbólicas tales como la demolición de la columna de Vendôme, emblema de chauvinismo de la clase dominante erigida por Napoleón. El mismo día, la Comuna afirma su carácter proletario declarando que “la bandera de la Comuna ([2]) es la de la República Universal”. Este principio del internacionalismo proletario se muestra claramente por el hecho de que los extranjeros elegidos a la Comuna (tales como el polaco Dombrowski, responsable de la defensa y el húngaro Frankel, encargado del trabajo) serán confirmados en sus funciones.
Y entre todas estas medidas políticas, hay una que viene particularmente a desmentir la idea según la cual el proletariado parisino se habría sublevado para la defensa de la República de democrática: la revocabilidad permanente de los miembros de la Comuna, responsables ante la asambleas que los habían elegido. Así, antes de surgir con la revolución rusa de 1905, los consejos de los trabajadores, esa “forma que finalmente encontró la dictadura del proletariado”, como dijo Lenin, este principio de la revocabilidad de los cargos que se dio el proletariado para la asunción del poder confirma una vez más la naturaleza proletaria de la Comuna. En efecto, mientras que la dictadura burguesa, cuyo gobierno “democrático” es la variante más perniciosa, concentra todo el poder del Estado de la clase explotadora en manos de una minoría para oprimir y explotar a la inmensa mayoría de los productores, el principio de la revocabilidad permanente es la condición para que ninguna instancia de poder se imponga por encima de la sociedad. Y precisamente porque las medidas políticas adoptadas por la Comuna reflejaban claramente el carácter proletario de este movimiento que las medidas económicas, aunque limitadas, podrían ir en el sentido de la defensa de los intereses de la clase obrera: alquiler gratuito, abolición del trabajo nocturno para ciertas empresas como la de panaderos, abolición de las multas patronales y reducciones a los salarios, reapertura y gestión por parte de los propios trabajadores de los talleres cerrados, remuneración a los miembros de la Comuna equivalente al salario del obrero, etc..
Por lo tanto, es evidente que este modo de organización de la vida social no iba en la dirección de la “democratización” del Estado burgués, sino de su destrucción. Es esta enseñanza fundamental la que legó la experiencia de la Comuna para todo el movimiento obrero del futuro. Esta es la lección que el proletariado en Rusia, bajo el liderazgo de Lenin y los bolcheviques, iba a implementar de una forma mucho más clara en octubre de 1917. Como Marx señaló ya en 1852 en El 18 Brumario de Luis Bonaparte: “todas las revoluciones políticas hasta el momento no han hecho otra cosa que perfeccionar la máquina del Estado en lugar de romperla.” Aunque todavía las condiciones para el derrocamiento del capitalismo no se hayan reunido, esta última revolución del siglo XIX que fue la Comuna de París, ya anunciaba los movimientos revolucionarios del siglo XX: mostró en la práctica que “la clase obrera no puede simplemente contentarse con tomar tal cual la máquina del Estado y de hacerla funcionar por su propia cuenta. Porque el instrumento político de su sometimiento no puede servir como un instrumento político para su emancipación” (Marx, La guerra civil en Francia).
La clase dominante no puede aceptar que el proletariado se haya atrevido a desafiar su orden. Es por esto que retomando París por medio de las armas, la burguesía se dio como objetivo no sólo el restablecer su poder en la capital, sino especialmente el de infligir un durísimo e inolvidable castigo dentro de las filas obreras para dar una lección final al proletariado. Y la furia que desató en la represión de la Comuna estaba a la altura del miedo que le inspiraba la clase obrera. Desde los primeros días de abril se organiza, para aplastar a la Comuna, la santa alianza entre Thiers y Bismarck, cuyas tropas ocuparon los fuertes del Norte y del este de París. Así, ya en ese momento, la burguesía mostró su habilidad para relegar a segundo plano sus antagonismos nacionales para hacer frente a su enemigo de clase. Esta estrecha colaboración entre el ejército francés y prusiano permitió de entrada el establecimiento de un doble cordón sanitario alrededor de la capital. El 7 de abril, los Versalleses habían capturado los fuertes en el oeste de París. Ante una feroz resistencia de la Guardia Nacional, Thiers obtiene de Bismarck la liberación de 60 mil soldados franceses que había hecho prisioneros en Sedán, lo que dará al Gobierno de Versalles una superioridad decisiva desde principios de mayo. En la primera quincena de mayo el frente sur capituló. El 21, los Versalleses, dirigidos por el General Galliffet, entran en París por el norte y es gracias a una brecha abierta por el ejército prusiano. Es entonces que se va a desatar toda la furia sangrienta de la burguesía. Durante ocho días, los combates hacen estragos en los barrios de la clase obrera; los últimos combatientes de la Comuna caerán como moscas en las colinas de Belleville y Ménilmontant. Pero la represión sangrienta de los comuneros no podía parar allí. Faltaba todavía que la clase dominante pudiera disfrutar de su triunfo desatando su odio vengativo contra un proletariado desarmado y vencido, contra esta “vil chusma” que había tenido la audacia de rebelarse contra su dominación de clase: mientras que las tropas de Bismarck recibieron la orden de no dejar pasar ningún fugitivo, hordas de Galliffet perpetraban masacres masivas de hombres, mujeres y niños indefensos: cientos fueron fríamente asesinados bajo metralla incluso sin previo aviso.
Así terminó la semana sangrienta en una atroz carnicería que sumó más de 20 mil muertos. Luego vinieron las detenciones en masa, las ejecuciones de prisioneros “como escarmiento”, deportaciones a las prisiones en las colonias y varios cientos de niños fueron enviados a las correccionales.
Con el aplastamiento de la Comuna, que condujo a la desaparición de la Primera Internacional después de 1872, la burguesía ha logrado infligir una derrota a los trabajadores del mundo. Y esta derrota fue aplastante especialmente para la clase obrera en Francia, ya que dejó de ser, después de esta tragedia, la vanguardia de la lucha del proletariado mundial, como había sido el caso desde 1830. Esta posición de vanguardia, el proletariado de Francia la reencontrará en ocasión de la masiva huelga de mayo de 1968, que abrirá una nueva perspectiva al afirmar la reanudación histórica de la lucha de clase después de cuarenta años de contrarrevolución.
Avril, 15/5/91
[1]) De hecho, estos cañones habían sido comprados con el dinero de los miembros de la Guardia Nacional.
[2]) El hecho que desde su proclamación la Comuna ondeó sobre París la bandera roja en detrimento de la tricolor, símbolo de la ideología nacionalista de la burguesía, revela el carácter proletario y no patriótico de ese movimiento. Habría que esperar hasta la década de 1930 para que, con la traición de los partidos comunistas, los estalinistas (e incluyendo el PCF) envilecieran la bandera del internacionalismo proletario al asimilarlo con la bandera nacional de la burguesía.
Adjunto | Tamaño |
---|---|
![]() | 1.66 MB |
¡Ocupa Wall
Street!
El propio sistema capitalista es el enemigo
Movilizaciones
en Chile
Qué lecciones ofrecen para la lucha
Cambios de
look de la izquierda burguesa en América Latina
De las camisas rojas a los sacos y corbatas
Reunión
Pública en México D. F.
La clase obrera reflexiona sobre las experiencias y los problemas
de sus hermanos de clase
Para cambiar
la sociedad
¿El Estado democrático es la solución o el problema?
La circunstancias en que los asalariados viven en el capitalismo expone la mayor tragedia que ninguna otra clase explotada haya vivido en la historia, porque en cada jornada que cubre el trabajador deja una proporción de su vida y a cambio recibe un salario que tiene por único objetivo recuperar las fuerzas que le permita retornar al siguiente día a cumplir las mismas rutinarias tareas, y así al reproducir su existencia y la de su descendencia, asegura la reproducción del sistema. Por ello todo trabajador al cumplir su cotidiana jornada pierde su condición humana, pero más grave es su situación cuando se ve desempleado… entonces su existencia y la de su familia se vuelve más frágil porque al no contar ni siquiera con la posibilidad de vender su fuerza de trabajo se le condena a la degradación de su vida y acelera el proceso de su pauperización. La crisis que somete al capitalismo desde fines de los años sesenta, y que se profundiza más en cada recesión, lleva no solo a que el trabajo se vuelva más intenso y al ampliarse los niveles de explotación haga de cada jornada un verdadero infierno, sino además, cada día son lanzados a la calle grandes capas de asalariados.
La recesión que se abrió en diciembre del 2007 y las secuelas que dejó, hacen que las condiciones de vida de los trabajadores continúen empeorando; ejemplo claro del significado de esta degradación se percibe en los despidos masivos presentes en todas las ramas de la economía y por todo el planeta. Las mismas instituciones de la burguesía, como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), señalan que se tiene en los últimos años los niveles más altos de desempleo, para 2011, informa, se sobrepasan ya los 200 millones de cesantes en el mundo, lo que significa que por cada 7 trabajadores en activo en el planeta hay uno que está sin empleo.
El capitalismo basa su existencia en la explotación del trabajo asalariado por eso cuando el sistema ve atrofiada su capacidad de reproducción, a quien primero golpea son a los trabajadores, reduciendo la plantilla laboral e intensificando la explotación. La existencia misma del capitalismo representa de por sí una carga insoportable, pero cuando la crisis toma una forma profunda y crónica se multiplica por mucho la degradación de vida de los explotados en tanto son obligados al desempleo y a la pauperización… por eso, aunque la burguesía destile palabrería en las que aduce que estos problemas son pasajeros y tendrán solución, la realidad expone que cada día la situación de los explotados es más difícil y que el capitalismo no puede ofrecer sino penurias.
En los años setenta, cuando reapareció la crisis y se extendía por todo el planeta, se decía por los gobiernos que se trataba de un problema coyuntural provocado por el incremento de los precios del petróleo; luego una década después presentaban a la crisis como problemas propios de las economías no industrializadas afectadas por el proteccionismo y bastaba con dirigir las economías al mercado externo y desregular el aparato financiero y todo mejoraría. Sustentados en esa mentira pedían a los trabajadores se sacrificaran estoicamente y esperaran los frutos que esas “milagrosas” medidas traerían para el futuro, pero ha pasado el tiempo esas mejoras nunca llegan… ni llegarán. Un día nos dicen que los causantes de la crisis y de todos los “males económicos” son los altos precios del petróleo, años después dirán que son lo bajo que han caído. En otra ocasión nos dijeron que las presiones recesivas surgieron por la excesiva regulación del sistema financiero y no pasó mucho tiempo para plantear lo contrario y entonces aducir que la crisis fue motivada por la falta de leyes y regulaciones en ese mismo sector. Pero sea cual sea su justificación, los trabajadores son los que han de cargar el peso de la crisis. Marx explicaba adecuadamente que “la razón última de todas las crisis es siempre la pobreza y la capacidad restringida de consumo de las masas” (El Capital, T.III), y eso todos los trabajadores lo sienten al ver que con su salario compra cada vez menos; por ejemplo la investigadora Laura Juárez, analizando lo que sucede con el salario en México, concluye que, entre 1994 y 2011, ha perdido 75.6 % de su capacidad de compra (La Jornada, 18-10-2011). Pero los golpes dirigidos al salario no es una estrategia que la burguesía tiene como exclusiva para los países de la denominada periferia, en los países de Europa los trabajadores ven también aplastado su salario, la misma consigna que los jóvenes asalariados lanzan en las manifestaciones callejeras: “600 euros al mes, ¡eso sí es violencia!”, revela la magnitud de ese problema.
Pero la afectación directa al salario es apenas una de las medidas que la burguesía ha utilizado para cargar los efectos más severos de la crisis sobre las espaldas de los asalariados y buscar con ello un apuntalamiento a sus ganancias. El “ajuste” que hacen de su plantilla y la elevación de las cadencias productivas en cada jornada, aunada con la afectación del salario indirecto representado en los servicios de salud y en las jubilaciones crea todo un escenario imposible de soportar para los explotados... por eso el capitalismo es el reino de la necesidad, no importa si en una país gobierna la izquierda o la derecha, los ataques en contra de los trabajadores en todos lados son los mismos.
Los mecanismos técnicos y legislativos que desde la última década del siglo xx se han venido implementando para crear una “flexibilidad laboral” tenían como objetivo, nos decían, crear una “cultura laboral” que mejorara la producción y ampliara las posibilidades de empleo. Todas esas medidas que se implementaron en todas las ramas de la economía solo trajeron aumento de la intensidad de las jornadas y con ello la ampliación de los niveles de explotación. Con estas medidas se aseguraba que mejorarían las condiciones de los capitalistas y entonces trasladarían los beneficios obtenidos hacia la creación de empleos con mejores salarios, lo cual, por supuesto, nunca llegó… de forma opuesta a lo prometido la crisis se agudizó y trajo con sigo más desempleo y mayor pauperización de todos los explotados. Y de nuevo la burguesía repite otra vez su discurso promoviendo profundizar la “flexibilidad laboral”, para ahora sí, nos aseguran, poder ampliar la inversión, el empleo y los salarios; aduciendo además que si antes no tuvieron todo el efecto prometido se debió a que quedó inconclusa y dejó aspectos creadores de “costos para los empresarios”, como los que impiden despedir fácilmente a un trabajador.
Economías como las europeas que no hace mucho, con la formación de la zona euro, eran presentadas como ejemplo vivo de las “grandes capacidades del capitalismo”, hoy exponen lo que realmente ofrece el capitalismo: explotación y miseria. Si se busca evidencia, basta ver el desempleo que se vive en esos países industrializados: Alemania con una tasa del 7.4 %, España del 20.4 %, Grecia del 15 %. No obstante que estas cifras son altísimas hay que considerar que el método para cuantificar a los desempleados expone de por sí trucos que provienen de su propósito de bajar las magnitudes, pero sobre todo de su visión mistificada de la realidad. Solo para mostrar un poco de esto tomemos el caso de lo EUA que tienen una tasa oficial de desempleo de 9.8 %, pero si se considera a aquéllos que no reciben más el pago por desempleo porque ha pasado el tiempo y no han conseguido vender su fuerza de trabajo, o a los que han trabajado al año dos semanas y por ese motivo oficialmente no son considerados como cesantes, entonces la tasa de desempleo se eleva a cerca del 20 %. Algo similar ocurre con las cifras para México en donde la tasa oficial de desempleo abierto presenta un nivel de 5.79 %, lo cual esconde la precariedad de los asalariados y que queda expuesto en cierta medida si cruzamos ese dato con lo que el sindicato patronal, CONCANACO, presenta; nos dice que del total de la Población Económicamente Activa (PEA, es decir las personas que entre 12 y 65 años que tienen empleo o que no teniéndolo están buscando o a la espera de alguno) el 48 % labora en condiciones desfavorables, dentro de lo que denominan el sector informal.
La expansión del capitalismo en el siglo xix creaba una “masa excedentaria de trabajadores” (que Marx definió como Ejército industrial de reserva) que estaba asociado con la ampliación de la acumulación, de manera que aún cuando había una expulsión del trabajo vivo por efecto del dominio de la maquinización activa de la producción, el capitalismo con su crecimiento y expansión, engendraba a la clase proletaria, lo que significa que imponía (y ampliaba) como condición productiva al trabajado asalariado.
Pero la expulsión creciente del trabajo asalariado del proceso productivo es una muestra evidente de la aberración que constituye el capitalismo y de su quiebra como sistema.
La profundidad de la crisis ha conducido a que los ataques se acrecienten y que la precarización de la vida de los explotados se magnifique, pero no nos quedemos –como decía Marx– en la “ilusión que no permite ver en la miseria nada más que la miseria”. El desempleo, la pauperización y las penurias en general que el capitalismo viene ahondando entre los proletarios deben de ser elementos que permitan echar a andar la reflexión sobre lo que significa el capitalismo, pero ante todo sobre la necesidad que existe de la unidad de las fuerzas de todos los explotados que están sufriendo esta realidad basada en la existencia de este sistema de explotación del trabajo asalariado.
El capitalismo no puede ofrecer ninguna mejora a los trabajadores, ninguna promesa de redención puede ser cumplida por los gobiernos (ya sean de derecha o de izquierda), los trabajadores deben de reflexionar sobre ello, pero además deben de tomar en consideración que ante las agresiones que reciben de forma cotidiana no cuentan con más armas que su capacidad de reflexión colectiva que permita fortalecer su conciencia, pero también deben de recuperar la confianza en sus fuerzas y reconocer la capacidad que tienen sus movilizaciones cuando son masivas y sustentadas en la unidad y solidaridad. Ningún partido de los que nos llaman a votar, ningún sindicato nos ayudarán o acompañarán al combate, no contamos con ellos, son armas de la clase dominante… solo contamos con nuestras propias fuerzas.
Tatlin (octubre 2011)
Ya sea en México o en el resto de América Latina, las personas comentan en cualquier lugar y en todo momento lo insoportable en que se ha convertido su vida y la de sus familias debido a la inseguridad en que se vive por la explosión generalizada y sin freno de la delincuencia tanto la llamada organizada como aquella considerada menor a cargo de pandillas o grupos dedicados también al robo y aunque sin aparentes ligas con aquél aprovechan la cobertura para incrementar sus actividades. Los asaltos perpetrados cada vez con más violencia y saña se suceden tanto en las calles como en el transporte público, como en los hogares, etc., sumiendo en una pesadilla angustiante sobre todo a las familias de los trabajadores que se encuentran sobre manera expuestas debido a sus condiciones de vida y de trabajo. Además, son ellos los que sufren cotidianamente los abusos de las policías de los diferentes niveles de gobierno y del ejército, los cuales se justifican con la “batalla contra la delincuencia”.
Ya es del dominio público el que la llamada delincuencia organizada es un producto orgánico del propio Estado capitalista como lo ejemplifica el negocio del narcotráfico que abarca ya una gran variedad de rubros ampliamente redituables aparte del tráfico de drogas (secuestros, trata de personas, piratería…) y que está directamente conectado con las estructuras de la clase dominante (el incendio del casino Royal en Monterrey lo ha probado por enésima vez). Sin embargo, a pesar de que esta certeza es ya vox populi todavía existe la peligrosa ilusión de que no es todo el aparato el implicado y que todavía quedan personas buenas y honestas.
Esta situación de caos debe entenderse en el marco de la degradación acelerada producida por el fenómeno de la descomposición social generalizada del capitalismo que desde hace ya más de un cuarto de siglo ha venido pudriendo los mínimos fundamentos de las relaciones humanas. En este caso, “el aumento constante de la criminalidad, de la inseguridad, de la violencia urbana, en la que se han ido metiendo cada día más y más niños, los cuales acaban siendo víctimas de la prostitución (…) la imparable marea de la drogadicción, fenómeno hoy de masas, poderosa causa de la corrupción de los Estados y de los organismos financieros, que afecta a todas las partes del mundo y, en especial, a la juventud, un fenómeno que expresa cada vez más la huida hacia mundos quiméricos, que se parece cada día más a la locura y al suicidio (…) Estas manifestaciones de la putrefacción social que, hoy, a una escala desconocida en la historia, invaden por todos sus poros a la sociedad humana, expresan no solo la dislocación de la sociedad burguesa, sino y sobre todo la destrucción de todo principio de vida colectiva en el seno de una sociedad sin el menor proyecto, la menor perspectiva, incluso a corto plazo, incluso la más ilusoria” (“Tesis sobre la descomposición: fase última de la decadencia capitalista”, Revista Internacional No. 62).
Esta situación irracional de la cual es responsable este sistema de explotación se ha convertido en un verdadero peligro para el proletariado pues a la incertidumbre en que vive por la espantosa inseguridad económica que lo condena a soportar salarios de hambre, un creciente desempleo y, en general, una miseria horrorosa, el capitalismo suma una degradación inédita de sus condiciones de vida al grado de amenazar su vida misma y la de sus familias. La situación ha llegado al grado de que sectores enteros de la clase trabajadora están siendo extorsionados, bajo amenazas de muerte, para pagar una gran parte de sus raquíticos salarios a cambio de no asesinarlos a ellos o a sus familiares.
Esto se está convirtiendo en un desafío para los trabajadores que ya han empezado a enarbolar como demanda condiciones mínimas de seguridad y hasta de supervivencia física en el empleo, diferenciándose desde el principio de aquellas exigencias de seguridad en general puestas por organizaciones ciudadanas que no van más allá que lloriquear por más Estado, más presencia policiaca, más represión y todo lo cual se condensa en la reaccionaria ilusión de la “paz social” del capitalismo. En Guerrero, por ejemplo, miles de trabajadores del sector educativo, sobre todo en la región de Acapulco, han parado labores durante más de un mes por esa causa dando una idea de que en el futuro este tipo de demandas puede convertirse en una exigencia proletaria al lado sus necesidades salariales, de empleo, etc.
Efectivamente, no se trata ni mucho menos, como oímos decir a varios personajes que gustan de las mesas de análisis de toda suerte de programas en los medios, de acciones irresponsables de los profesores quienes además “serían insensibles pues todos los ciudadanos estamos sufriendo lo mismo” o que serían casos aislados pues tal fenómeno está muy localizado en una región. Al contrario, cualquier trabajador podrá dar cuenta de la generalización de este fenómeno y, además, que no se trata de un movimiento ciudadano sino de una respuesta de clase contra estas manifestaciones de la barbarie capitalista que seguramente se multiplicarán y los trabajadores tendrán que movilizarse también contra ellas.
La burguesía, aprovechando la preocupación genuina de la población, hace constantemente llamados a alinearse tras el Estado para hacer frente a la delincuencia generalizada e incluso es evidente cómo los medios de difusión se encargan de amplificar esa histeria para hacer ver como necesaria esa “unidad nacional” por encima de las divisiones de clase. Además, este tipo de campañas trata también de hacer aceptar, en particular a los trabajadores, mayores y mejores métodos de control policiaco y un incremento de los gastos en equipo de represión; todo esto con la justificación que da el estallido del llamado “flagelo” de la delincuencia. Un fortalecimiento de los mecanismos estatales (sus cuerpos policiacos, sus cárceles, sus jueces y magistrados, sus cuerpos de inteligencia, etc.) es en realidad una preparación del Estado contra las movilizaciones obreras que se perfilan de manera inevitable en el futuro como respuesta al deterioro inédito de las condiciones de vida y de trabajo del proletariado.
Frente a esta realidad de horror que ofrece el capitalismo los trabajadores tienen que integrar a su conciencia como clase la reflexión sobre este ataque adicional del capitalismo al lado de los golpes provenientes de la crisis económica y debe convencerse de que no hay otra alternativa ante estas manifestaciones de barbarie que la lucha en defensa de sus intereses como clase. La inseguridad y la delincuencia que devoran las entrañas de la sociedad son una enésima demostración de la quiebra del capitalismo, una dramática expresión de la degradación de las condiciones de vida de todos los trabajadores. Cuando los revolucionarios dicen que el capitalismo es la muerte no estamos exagerando sino planteando la disyuntiva histórica que se plantea agudamente: socialismo o barbarie.
RR (octubre de 2011)
Desde mediados de septiembre, miles de manifestantes del movimiento Occupy Wall Street (OWS), ocuparon el Parque Zuccotti, a unas cuadras de Wall Street. Las manifestaciones se extendieron a cientos de ciudades a lo largo de los Estados Unidos. Decenas de miles de manifestantes tomaron parte en plantones, manifestaciones y asambleas generales que mostraron cierto nivel de auto-organización y participación directa en actividad política nunca vista en Estados Unidos desde hace muchas décadas. Las poblaciones explotadas y molestas alzaron sus voces y mostraron su indignación contra los males del capitalismo. El impacto internacional del movimiento OWS a lo largo del mundo, tampoco puede ser subestimado: los manifestantes se reunieron en los centros más importantes del capitalismo mundial, mostrando consignas y frustración que hicieron eco a aquellas levantadas en diferentes partes de Europa y el Norte de África.
La CCI y simpatizantes cercanos intervinieron en estos acontecimientos en Nueva York, discutiendo con los manifestantes y participando en las asambleas generales. Además, simpatizantes de la CCI enviaron informes sobre estos movimientos en sus ciudades. También se inició una animada discusión en nuestro sitio web (1). Este artículo es una contribución a ese debate del cual saluda las intervenciones de nuestros lectores.
El movimiento en Estados Unidos, surge por la frustración y desesperación de la clase trabajadora, en particular de los jóvenes que están siendo golpeados fuertemente por el desempleo ([2]); es decir, por los mismos motivos que han surgido las movilizaciones sociales masivas que hemos presenciado a lo largo del 2011: en Túnez y Egipto, los indignados en España, la tomas de plazas en Israel y las movilizaciones contra la austeridad y el cordón sindical en Wisconsin y otros estados.
El movimiento OWS no es una campaña burguesa para desviar y controlar la lucha de clases. Por el contrario, es el último de una serie de movimientos, ampliamente organizado a través de internet –fuera del sindicato y los partidos políticos– por medio del cual la clase trabajadora está tratando de responder a los ataques masivos que se están desencadenando contra ella tras la agudización de la crisis del capitalismo.
Quizá el aspecto más positivo de las protestas OWS ha sido la emergencia de asambleas generales (AGs) como órganos soberanos del movimiento, lo que representa un avance sobre las movilizaciones en Wisconsin, que a pesar de su espontaneidad inicial y mayor masividad, fueron rápidamente tomadas por el aparato sindical y de la izquierda del Partido Demócrata. La emergencia de AGs en el movimiento OWS señala la continuidad con el movimiento en España, Francia y otros países, y se sitúa como una evidencia clara de la capacidad de la clase trabajadora para tomar el control de sus luchas y aprender de los acontecimientos en otras partes del mundo. La internacionalización de las AGs como una forma de lucha es uno de los aspectos más impresionantes de la fase actual de la lucha de clases. Las AGs son, sobre todo, un intento de la clase trabajadora para defender su autonomía al involucrar a todo el movimiento en el proceso de la toma de decisiones y asegurar la discusión más amplia posible en su seno.
Sin embargo, como en España ([3]), las AGs en el OWS sufrieron la distorsión y manipulación de los activistas profesionales e izquierdistas que tomaron el control de grupos de trabajo y comités que supuestamente eran responsables ante las asambleas. Esto contribuyó a dificultar que el movimiento mantuviera una discusión abierta y que ésta se extendiera más allá de los plantones para alcanzar a la clase trabajadora como un todo.
Al principio del plantón, en repuesta a persistentes peticiones por los medios de comunicación para que el movimiento identificara sus objetivos y demandas, se formó un comité de prensa con el propósito de publicar un periódico del OWS. Cuando fue presentado el primer número del periódico –que había sido producido y distribuido a los medios de información por el comité de prensa, el sentimiento predominante de la AG fue de enojo por que el periódico había sido producido con un contenido que no reflejaba el punto de vista consensuado del movimiento, sino que reflejaba un punto de vista político particular. Se tomó la decisión de quitar a la persona responsable de la producción y difusión del periódico del comité de prensa por excederse en el mandato de la AG. Esta acción representaba el poder de la Asamblea General para afirmar su soberanía sobre los comités y los grupos de trabajo. Una expresión embrionaria del “derecho de revocabilidad o destitución inmediata” característico de las AGs.
Sin embargo, varias semanas más tarde –en vísperas del desalojo de los ocupantes del Parque Zuccotti que anunciara el alcalde Bloomberg–, había un ambiente mucho muy diferente. La AG había sido prácticamente desprovista de cualquier discusión significativa. La AG estaba bloqueada por los informes de los grupos de trabajo y comités presentados sin discusión. El único debate que fue permitido por los organizadores fue sobre una propuesta para limitar las actuaciones de los bateristas móviles. Esta AG nunca sacó a colación la cuestión del futuro del movimiento. Incluso no consideró la cuestión de cómo desarrollar una estrategia y formular tácticas para extender el movimiento más allá de sus límites actuales y evitar su decadencia en el Parque Zuccotti.
En esta AG, uno de nuestros compañeros propuso que los ocupantes miraran hacia el futuro traspasando los límites del parque para llegar a la clase obrera de la ciudad, donde había probabilidades de recibir una calurosa acogida. Respondieron a nuestro camarada que su intervención no era sobre el tema de limitar los tamborileos y que había excedido el límite de tiempo para las intervenciones (fijado arbitrariamente por los organizadores en un minuto). Otra propuesta fue hecha por un participante para formar una delegación para hablar sobre el movimiento de estudiantes en varias universidades y colegios de la zona. Su propuesta fue también rechazada, con muchos manifestantes indicando que no tenían ningún deseo de extender el movimiento y que si los estudiantes querían apoyar la ocupación, ellos debían venir al Parque Zuccotti. ¿Cómo, entonces, podemos explicar la tendencia de los grupos de trabajo, comités y organizadores a ejercer un control sobre el movimiento conforme el tiempo pasaba?
El movimiento OWS se ha caracterizado desde el principio por un cierto espíritu “anti-político” que ha servido para amortiguar la discusión, evitar la polarización de ideas en conflicto y el desarrollo de las demandas de clase. Esto ha sido posible gracias a los izquierdistas, celebridades y políticos de todas las tendencias que hablaban del movimiento y permitieron a los medios de información presentar al movimiento OWS como las primeras etapas dadas por un “ala izquierda del Tea Party” ([4]).
La negativa del OWS a abordar la cuestión de los objetivos y demandas, que creemos representa una reticencia general a considerar la cuestión del poder, se presenta como un enigma para los revolucionarios. ¿Cómo entender este fenómeno que también ha estado presente en otros movimientos? En cuanto al OWS, pensamos que influyen en gran medida los siguientes factores:
Si bien es cierto que la principal fuerza social detrás de estos movimientos parece ser la joven generación de trabajadores, muchos de los cuales nacieron después del colapso del estalinismo en 1989, sigue existiendo un verdadero miedo en la clase trabajadora para abordar la cuestión del comunismo. Aunque Marx puede estar en proceso de rehabilitación debido a su crítica del capitalismo, todavía hay un gran temor que identifica al comunismo con un sistema que muchos siguen creyendo, “ya se intentó y falló” y que está en contradicción con el objetivo de establecer la “verdadera democracia”. Si bien es posible ver muchos signos y consignas en estas ocupaciones citando a Marx en el sentido de que el capitalismo se ha hecho inviable, permanece una total confusión sobre lo que puede reemplazarlo. Por otro lado, la perspectiva a largo plazo –debido al peso de las “pesadillas” que dejó el estalinismo– es despertar y librarse de esas cadenas lo que permitirá el encuentro del genuino contenido del comunismo, para que florezca el replanteamiento de la futura sociedad.
Por lo general, estos movimientos son animados por la generación más joven de trabajadores. Aunque también están presentes en los movimientos los trabajadores de más edad, afectados por la destrucción masiva de puestos de trabajo que se ha producido en los Estados Unidos desde 2008, la fuerza impulsora de estas protestas son trabajadores entre 20 y 30 años. La mayoría tienen algún tipo de formación laboral, pero muchos nunca han tenido un trabajo estable y seguro en toda su vida. Son de los más profundamente afectados por el desempleo masivo y a largo plazo que ahora se extiende sobre la economía estadounidense. Pocos tienen la experiencia del trabajo en una empresa y la tienen de solo de forma tenue. Su identidad no está arraigada al lugar o categoría de trabajo. Si bien estas cualidades pueden hacerlos más abiertos a una amplia solidaridad abstracta, significa también que la mayoría carece de la experiencia de las luchas en defensa de las condiciones de vida y de trabajo a través del planteamiento de objetivos y demandas específicas. Al haber sido, en gran parte, exiliados del proceso de producción, ¡no encuentran otra cosa que defender más que su dignidad como seres humanos! Por lo tanto, la necesidad de desarrollar objetivos y demandas específicas no les es tan evidente. En un mundo donde realmente no se puede ver ningún futuro, no es sorprendente que las generaciones más jóvenes tengan dificultades para pensar concretamente cómo desarrollar la lucha por y para el futuro.
Así, el movimiento se presenta atrapado en el presente, la celebración del proceso, de las ocupaciones mismas, que se convierten en una comunidad, y, en algunos casos, incluso en un hogar ([5]). Otro aspecto que no puede ser ignorado es el peso del discurso político postmodernista, particularmente en aquellos que han pasado por el sistema de la universidad estadounidense, que inculca una desconfianza y rechazo de la política “tradicional” de la clase en favor de perspectivas individualistas, casi nihilistas.
Dicho esto, repetimos: la mera existencia de asambleas generales es una victoria en sí misma, y éstas proporcionan excelentes escuelas donde los jóvenes pueden desarrollar su experiencia y aprender a luchar contra las fuerzas de la izquierda de la burguesía.
El movimiento OWS permanece obstinadamente atrapado en el contexto de la historia y la política estadounidense. Hay poca mención de las raíces internacionales de la crisis capitalista y de los movimientos sociales en otros países. La creencia predominante del movimiento sigue siendo que los inmensos problemas que enfrenta el mundo pueden ser debidos al comportamiento inmoral de los banqueros de Wall Street, ayudados e instigados por los partidos políticos de Estados Unidos.
Claramente, la ética anti-política del movimiento OWS ha servido para obstaculizarlo, para evitar que vaya más allá del nivel del propio proceso. Esto debe servir como una poderosa lección para futuros movimientos. Mientras que el movimiento tiene razón en ser escéptico de frente a todos aquellos que tratan de hablar por ella, la clase trabajadora no puede rehuir a un debate abierto y la confrontación de ideas. El proceso de polarización, de construir objetivos y demandas concretos por difícil que sea- no puede evitarse si lo que el movimiento persigue es avanzar. Al final, un movimiento dominado por un eclecticismo extremo de ideas donde “todas las demandas son igualmente válidas” garantizará que solo avancen las demandas que son aceptables para la burguesía.
Los objetivos de regulación del capitalismo, de mayores impuestos a los ricos y de romper el cerco de dinero corporativo en el proceso electoral, ¡son realmente los objetivos compartidos por muchas facciones de la burguesía de los Estados Unidos! ¡Qué coincidencia que Obama quiera pagar su plan de trabajo con un aumento en los impuestos a los millonarios! Existe un gran riesgo de que las principales facciones de la burguesía, en lucha entre ellas, dirijan este movimiento en la dirección que sirva a sus propios intereses. Sin embargo, en última instancia, la incapacidad completa de la burguesía para resolver su crisis mortal verá las ilusiones en el “Sueño americano” despedazadas, reemplazadas por la pesadilla, ahora visible, del capitalismo en crisis.
Reconocer las debilidades es sacar lecciones profundas que las protestas OWS tienen para el desarrollo de la lucha de clases. La aparición de AGs –probablemente por primera vez en décadas en suelo norteamericano– representa un importante paso adelante para la clase trabajadora que busca desarrollar su lucha más allá de los límites de los sindicatos y la izquierda burguesa. Sin embargo, debemos afirmar que un movimiento que se atora en sí mismo, en lugar de buscar su extensión a la clase como un todo, está condenado al fracaso, ya sea que el fracaso venga como resultado de la represión, la desmoralización o de su eventual adhesión a las campañas de la izquierda de la burguesía.
Si no hay que minimizar las enormes dificultades que hoy enfrenta la clase trabajadora para encontrar el terreno de clase y la voluntad de luchar contra los ataques del capitalismo, y si a primera vista el movimiento OWS ha permanecido atrapado en el terreno de la retórica burguesa, bajo un análisis profundo, este movimiento es de inmenso valor para sacar lecciones de cómo la clase trabajadora puede tomar el control de su propia lucha.
Internationalism
(octubre de 2011)
[2]) Ver nuestro artículo sobre el Movimiento de los Indignados en https://en.internationalism.org/icconline/2011/september/indignados [82]
[3]) Ver nuestro artículo “¡Democracia Real Ya!: una dictadura contra las asambleas masivas”, https://en.internationalism.org/icconline/2011/special-report-15M-spain/real-democracy-now [83]
[5]) Los medios de comunicación han informado sobre varios casos de jóvenes que dejaron trabajos remunerados o abandonaron la escuela para participar en las ocupaciones.
El mundo entero esta sufriendo una severa crisis económica, los gobiernos de derecha o de izquierda implementan medidas consistentes en topes a los salarios cuando no su reducción directa o a través de la elevación (o creación de nuevos) impuestos, así como por recortes a los servicio de educación y salud principalmente, y un incremento en el costo de estos servicios. Además miles de trabajadores son despedidos, afectando sobre todo a las jóvenes generaciones.
Esta crisis abierta ha generado movimientos sociales como respuesta a estas draconianas medidas estatales. Y precisamente por ser los más afectados, a escala internacional los jóvenes proletarios han protagonizado importantes luchas colocándose a la vanguardia de los movimientos que se han desarrollado en el último lustro, lo mismo en Europa, en el norte de África o en el Medio Oriente. En ese mismo proceso se enmarcan las movilizaciones en Chile, las cuales se han extendido por más de cinco meses, despertando una amplia solidaridad de grandes sectores de la población, en particular de los trabajadores. Es sin duda una lucha inscrita en las respuestas a la crisis que se vienen presentando por el mundo.
La gratuidad del trasporte para los estudiantes y la gratuidad de la educación han generado una amplísima aceptación y solidaridad en todos los estratos no explotadores de la sociedad chilena, y ha logrado concentraciones masivas como no se habían visto en décadas. La respuesta del Estado chileno por un lado ha sido incrementar sus campañas nacionalistas y democratistas, y por otro a recurrido a la represión de las manifestaciones. Sin embargo, estas represalias estatales solo han logrado que las movilizaciones se hayan acrecentado.
Estas movilizaciones igual que en otras regiones del mundo comparten el hecho de que su inicio y desarrollo recae en las generaciones jóvenes, y por lo mismo han desplegado una gran combatividad y creatividad en las formas de manifestarse, así como el uso de las nuevas tecnologías para comunicarse y llamar a las concentraciones, y esto es su fortaleza, pero a diferencia del Magreb y Europa, en Chile no se ha expresado la tendencia de las masas por tomar a cargo su propio movimiento, a través la autoorganización de asambleas generales y la creación de instancias de conducción del movimiento basada en la revocabilidad de los representantes, lo que implica una fuerte limitante para la construcción espacios de decisión, organización y aprendizaje de experiencias nuevas de lucha.
Esta gravísima debilidad ha evitado que se haya expresado la dinámica vista en momentos en España, donde se posibilita la reflexión colectiva, esto significa que las asambleas convocadas por las organizaciones estudiantiles en Chile son dudosos espacios de organización y discusión, porque en ellas se validan las consignas sindicalistas y gremialistas previamente discutidas por los sindicatos y partidos burgueses (como el PCCh), dinámica que acrecienta la atomización sectorial de estudiantes y trabajadores, de ahí que veamos siglas de organizaciones estudiantiles, magisteriales, y trabajadores, y padres de familia, discutiendo por separado, generalmente obstaculizando la expresión real de minorías que están en desacuerdo.
Salvo pocas minorías que surgen de los estratos de los jóvenes estudiantes secundarios (equivalente al nivel bachillerato) y técnicos, que provienen de las provincias más pobres, los estudiantes sobre todo universitarios responden a las convocatorias de estructuras anquilosas (como lo es la FECh) y dominadas por la izquierda del capital plegándose a la lógica del engranaje estatal, en la cual toda organización que carezca de personalidad jurídica no es considerada por el Estado como un interlocutor.
Esta debilidad del movimiento en Chile que lo ata de pies y manos presagia un futuro poco esperanzador para el movimiento que tanta simpatía ha despertado tanto dentro como fuera de Chile. Esta seria debilidad es agudizada por los sectores de trabajadores que han participado junto a los estudiantes tales como el sector minero, cuya participación se encuadra en un marco igualmente atomizado que impone el sindicato.
Esto no es de extrañar, Chile es un país que, habiendo pasado por un feroz dictadura militar, tiene una gran tradición en la ilusión democrática ([1]) y en el encuadramiento electoral que tiende a dividir a los proletarios generándoles una vana confianza en los partidos burgueses de derecha o de izquierda. Esta esperanza en la democracia constituye igualmente un poderoso factor de individualismo, atomización y dispersión orillándoles a aceptar, en todo los ámbitos de la vida, el delegar a “minoría de expertos” las negociaciones y la organización de los movimientos, dinámica que afecta negativamente al proletariado especialmente en lo concerniente a la constitución de grupos organizados que contribuyan al desarrollo de su conciencia, y a la creación de estructuras unitarias y asamblearias de masas.
Por esta razón los partidos de izquierda y extrema izquierda del Capital así como los sindicatos en Chile se muestran como los más fuertes cohesionados, y disciplinados de toda América Latina.
El discurso de la izquierda del capital que domina la dirección del movimiento expone como culpable de todos los males que viven los explotados al “neoliberalismo” implementado en Chile, planteando en los hechos un falso dilema que nos lleva al terreno sin salida de elegir entre privatización y estatización, como si la actuación del capitalismo mediante acciones estatizadoras representaran una alternativa real a la explotación. El peligro de este tipo de argumentación, induce a pensar que lo que hace falta solo es un cambio que permita a sectores más nacionalistas llegar al gobierno, y por ello a la idea de esperar a magnas elecciones donde se pueda elegir esta vez a los candidatos adecuados, es decir, ya desde el inicio el movimiento está en un atolladero pues de lo que se trata no es de elegir quien será nuestro verdugo sino de tomar a cargo la lucha para que el movimiento gane confianza en sí mismo y pueda cambiar la relación de fuerzas y poder revertir las medidas estatales, así como acumular experiencias de autoorganización para futuras y más grandes luchas, y poder ampliar el horizonte de los objetivos.
Esta ambiente mistificador permite que la izquierda del capital (entre otros las juventudes comunistas que dominan la FECh), pueda desvirtuar el movimiento llevándolo de la gratuidad de la enseñanza a la defensa del Estado como representante de los intereses colectivos. Es decir que de la anulación de las deudas y los créditos individuales para el pago de la educación por parte de las familias y la gratuidad de la educación se pase a la exigencia del impedimento del lucro en el ámbito educativo; olvidando que en el capitalismo se basa en el lucro.
Una de las cuestiones que es tratada muy ampliamente en las actuales movilizaciones de protesta contra el capitalismo es la cuestión del cómo luchar más eficazmente. En ese sentido, aún con muchas debilidades ([2]) es de rescatar las expresiones que se han dado en otras latitudes del planeta:
– la tendencia a la autoorganización expresada en la creación de estructuras “de delegados” de las asambleas de masas como lo fue el caso de la plaza Tahrir, Egipto o la Plaza del Sol en España, así como la libre revocabilidad de estos delegados, que respondan solo a los requerimientos de las asambleas;
– la comprensión de la necesidad de autodefensa masiva de estos espacios, al mismo tiempo rechazando actos de violencia ciega de minorías que terminan en destrucción y saqueo más en beneficio propio que en el colectivo, que sustituyen el accionar colectivo de la clase instaurando una ambiente donde las provocaciones del Estado tienen un terreno fértil para prosperar;
– el esfuerzo consciente por romper con el sectarismo auspiciado por todo tipo de ideologías, feministas, ecologistas, autonomistas, partidistas de derecha o izquierda, o religiosas.
Por lo tanto la movilizaciones en Chile deben recobrar estas experiencias pues solo así se posibilitaría la extensión del movimiento bajo causes de una clara emergencia de métodos de lucha realmente proletarios. Las asambleas no debe ser gremiales o sectorizadas, no debe haber asambleas de profesores, trabajadores o estudiantes por separado, sino asambleas abiertas a todo mundo, evidentemente esto puede generar dificultades en cuanto al manejo de las mismas pero lo que se pierde en este aprendizaje se gana en la fortaleza de la unidad, confianza y solidaridad, permitiendo la extensión de las asambleas directamente en los barrios obreros.
De otro modo a pesar de su gran combatividad, toda extensión del movimiento bajo la lógica gremialista nacionalista, dará a la larga facilidades al Estado para maniobrar con las ilusiones democratistas, y acrecentar las confusiones sobre los métodos de lucha, aceptando por un lado la generalización de una violencia ciega y desesperada y por otro la aceptación de la lógica electoralista, que reforzaría la permanencia del movimiento como una retaguardia con mucho retraso en su conciencia y organización.
Es necesario que los sectores más claros rompan su aislamiento contactándose entre sí e impulsen la discusión sobre las lecciones que dejarán estas movilizaciones, integrándose al debate internacional que las luchas a escala mundial están propugnando. Es importante que se rompa con la idea burguesa del impulso de “movimientos ciudadanos” y se reconozca la existencia de la lucha de clases, que se reflexione si el movimiento se debe de perder en la búsqueda de la democratización del Estado o en el impulso de la defensa de las condiciones de vida, en fin empujar al debate franco y abierto que impulse una toma de conciencia y ayude a preparar los combates de nuestra clase.
Vania (19 de octubre)
[1]) Para prueba un botón de su confianza en la mistificación burguesa de la democracia:
– “…se ha planteado la necesidad urgente de estructurar un Nuevo Modelo Educativo, en que entendida la educación como derecho social y humano universal, garantizada constitucionalmente...”
– “… hoy nos hacemos cargo además, de reivindicaciones políticas e históricas que buscan conquistar un sistema político, económico, social y cultural democrático, cuyo eje principal de construcción de nuestra historia recaiga en el conjunto del pueblo trabajador explotado y excluido de nuestro país.
En ese marco y con esas perspectivas, es que hoy levantamos las siguientes reivindicaciones:
– Renacionalización del Cobre y de todos los recursos naturales, bajo control directo de los trabajadores y el pueblo en su conjunto, con el objeto de financiar con ellos los distintos derechos y necesidades sociales.
– Nueva institucionalidad y carácter del Estado a partir de un proceso popular constituyente que elimine el Estado subsidiario reemplazándolo por uno Garante de los derechos y necesidades sociales: Cambio constitucional.” (Manifiesto por la educación –FECh, 2011–, los subrayados son nuestros)
[2]) Véase la Revista internacional nos 145 y 146 que trata sobre las luchas recientes en España y el Norte de África.
Aparentemente el mundo de la moda es imprevisible, nunca se sabe qué tendencias se mantienen, cuáles pasan de moda o cuáles regresan. Pero esta industria capitalista, como todas las demás, solo sigue los dictados de la cada vez más estrecha dinámica del capitalismo que se asfixia bajo el peso muerto de sus mercados saturados. Ayer como hoy, “todo es vender”, reciclando la basura si es necesario. Por eso, si el dinero no alcanza para seguir las últimas tendencias y se opta por vestirse siempre con las mismas prendas con hoyos, no hay por qué angustiarse pues con seguridad por lo menos, cada cierto tiempo, esos ropajes estarán de moda. Es más, desde hace varios años hay ciertos detalles del diseño persistentes: las prendas nuevas y carísimas pero deshilachadas y gastadas que las grandes casas de haute-couture ponen de moda para hacerse a la ilusión de tener gran éxito entre las masas cada vez más harapientas.
El principio del reciclado y las modas cíclicas son los elementos que animan a las opciones de la “oferta política” presentes en la democracia burguesa. Siempre encontramos que cada 6 años –o los que sean, según los diferentes calendarios electores– hay una opción de derecha estándar bien empolvadita, con su conservadurismo sacado del vetusto ropero. Luego tenemos a la izquierda estándar, “socialdemócrata”, o despeinada porque es “contestataria” y “populista”. Y podemos seguir con esta analogía para ilustrar la “novedad” y “diversidad” de las opciones burguesas. La falsa novedad es otro principio de la moda. Del mismo modo, la burguesía no hace más que refreírse en su aceite ya negro. Cada determinado tiempo hay que “cambiar” un poco, “pa’ seguir vigentes”: mucho make-up (maquillaje), mucha producción y la misma mierda. Las innovaciones se limitan al juego de las tendencias que son vulgares refritos y variaciones de refritos. Se trata de la falsa diversidad, otro principio de la moda y de la política burguesa que explica la variedad en las opciones de izquierda y de derecha así como el carácter ecléctico del “centro” y todas las periféricas tendencias ecologistas y demás.
Asistimos hoy en día a un cambio de look entre la izquierda en América Latina (AL). Mientras la derecha sigue optando por el uso de accesorios, la izquierda se decide por un nuevo look más moderado que hoy modelan algunos personajes de la izquierda latinoamericana. La burguesía de estos lugares ha decidido comenzar a pasar de las camisas rojas a los sacos y corbatas.
“Lo de hoy” son dos estilos bien propios del periodo de descomposición capitalista, remendados con retazos viejos: el chavismo y el lulismo. Esas son las dos grandes tendencias de la izquierda. Ambas están de moda y hacen sombra a las otras tendencias periféricas que probablemente aguardan “su momento” de retorno en la cíclica moda burguesa. Así, ya no están de moda los accesorios zapatistas: el pasamontañas, la pipa y el gorrito militar deshilachado; tampoco están de moda los accesorios más radicales que definían al guerrillero urbano o rural de los años 70; adiós también a la ya lejana época de oro de los generales populistas bonachones: Cárdenas, Perón, etc. En fin, también andan deslucidas las tendencias democráticas propias de las “transiciones” tan de moda en AL cuando la “caída de los regímenes dictatoriales militares” en Brasil, Argentina, etc.
Desde principios de los 90, justo en pleno desmoronamiento de los regímenes falsamente llamados comunistas, el chavismo se propagó desde su cuna, Venezuela, y se puso de moda en su esfera de influencia regional –Ecuador, Nicaragua, Bolivia–. Se trata, como ya hemos señalado en diversas ocasiones, de una tendencia aberrante, adornada con la ideología del Socialismo del Siglo XXI –mezcolanza de disparates y discursos pseudo marxistas acomodados de un modo “altisonante”– y aderezada con populismo de baja estofa, nacionalismo bolivariano, antiimperialismo yanqui y petrodólares.
El chavismo causa una cierta repulsión e incomodidad pues es difícil concebir algo tan monstruoso –si no se tiene claridad del terreno descompuesto en el que se desarrolla la vida burguesa de hoy– como un militar que tras ser golpista y estar en la cárcel llega al poder en elecciones libres avaladas por el conjunto de la burguesía y luego “se viste de rojo” y comienza a armar un desastre que ha generado reclamos y malestar entre los sectores burgueses más recatados que critican su “política” irracional basada en nacionalizaciones repentinas que incomodan a capitalistas propios y extraños; esto sin contar con las consecuencias nefastas de su “proyecto” entre la población de Venezuela y su fracaso creciente en términos de popularidad.
Fuera de las fronteras venezolanas también comienza a resquebrajarse el apoyo que otros gobiernos e intelectuales le dieran cuando la “novedad” del chavismo generaba cierto interés. Poco a poco el modelo chavista va desgastándose y mostrando su carácter contraproducente. Su utilidad para encuadrar las ilusiones de las masas no explotadoras se ve comprometida ante la avalancha de “excesos” e imposturas de un Chávez que resultó ser “pura llamarada de petate” “a precio de oro”… Visto en perspectiva su discurso no ha logrado mantener el impacto que había tenido pues como modelo izquierdista es demasiado burdo, demasiado incoherente, explosivo y torpe. El golpe de Estado en Honduras contra su amigo Manuel Zelaya marcó el fracaso de la extensión de su influencia fuera del ALBA (“Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América”) y le hizo comenzar a perder fuerza como opción de izquierda radical.
Como relevo de esa moda, los diseños de la tendencia de la izquierda moderada, mejor conocida como “centro izquierda” –el lulismo y el Partido de los Trabajadores brasileño (PT)–, están a la alza. Ollanta Humala en Perú es un reciente alumno que muestra el camino de esa izquierda impoluta, comprometida con el “desarrollo, estabilidad y paz sociales”, de traje y corbata, curtidos “en la lucha” pero “maduros” y libres de toda “debilidad de juventud”… Quizá fueron golpistas, quizá fueron guerrilleros, quizá “rojillos”. No importa. Hoy son respetables políticos moderados, la crema y nata de las tendencias “con visión y compromiso sociales”. Son la síntesis por fin alcanzada entre “lo mejor” de esos “dos mundos” –la izquierda y la derecha– que nos venden como diferentes pero que no lo son. Todos tratan de reforzar la democracia, esa máscara que oculta la dictadura del capital; todos hablan de “revolución y socialismo”, ¡pero para que aceptemos de buen grado esta miseria que no pasa de moda!
Humala cambió de look luego del fracaso de su anterior vestuario (ver Revolución Mundial No. 124) –muy colorado, altisonante y chavista en 2006–, en esta ocasión sus nuevos asesores de la tendencia lulista supieron hacer su trabajo y en fin, cosecharon sus frutos. Pero ahora se trata de ir más lejos y preguntarnos por las razones “de fondo” que dan a este cambio de maquillaje concreto el carácter de una necesidad general aparentemente en el resto de la región latinoamericana. ¿Por qué Humala se esforzó por alinearse con la tendencia lulista?, ¿es ese caso un caso aislado o una tendencia más general ilustrada por otros casos?
Todos los gobiernos de centro izquierda han puesto en marcha la vía de un capitalismo más “social y humano” –lo que Lula llamó “el mercado con corazón”– éstos han resultado ser un verdadero golpe de suerte para las burguesías regionales para hacer aceptar a las masas empobrecidas de América una explotación rapaz y una vida miserable bajo la divisa de un capitalismo de “rostro humano”. El desarrollo de la descomposición en este territorio y el acicate de la crisis mundial, catapultaron a los partidos de izquierda al poder en medio de un “sálvese quien pueda” y de un resonar estruendoso de las botas militares por todos lados. Este golpe de suerte de la izquierda se ayudó del pasado que les proporciona una aureola de oposición, ilegalidad, clandestinidad e incluso persecución; arraigo en los sindicatos y presencia de apoyo en movimientos sociales. Esta ala política del Estado, la izquierda, se sitúa hoy como un gran rescatador de la democracia y feroz defensora del fortalecimiento del débil juego político en esta región del planeta. Chile es un buen ejemplo de cómo después de dos periodos de centro izquierda hoy regresa con calma una derecha fuerte que tendrá que imponer las medidas de austeridad necesarias. Hoy el 60 % de la población de América Latina vive bajo gobiernos que se reclaman de “la izquierda”. Esta izquierda de saco y corbata ha sido efectiva hasta hoy.
El caso de Brasil es elocuente, el overol del obrero metalúrgico Lula se transformó en un bonito traje “Hugo Boss”. Brasil es de lejos el capitalismo más desarrollado en la zona de AL y hoy marca su influencia en la región.
La izquierda de “línea dura”, la chavista y bolivariana “vestida de verde olivo” (Ecuador con Rafael Correa, Nicaragua con Daniel Ortega, Evo Morales en Bolivia, Cuba y la misma Venezuela que posee el más alto índice de inflación del continente) con sus discursos encendidos antiimperialistas no apagan el hambre de millones y se ha estado desprestigiando aceleradamente en la medida en que han tenido que aplicar las medidas anticrisis requeridas por la burguesía.
La corriente de centro izquierda al estilo Lula se está revelando como una fracción del capital que puede encargarse de la gestión económica y hacer aceptar los ataques bajo una promesa de “mejor futuro”. A plazo es un debilitamiento ya que los peores ataques tienen hoy que ser concretados por esa “izquierda de rostro humano”. Por ahora la burguesía no tiene opción y el “look” brasileño lo necesita en el presente y eso hace que se ponga de moda.
Ahora bien, la verdad es que los cambios de vestuario según las temporadas del año sí tienen algún sustrato “real”. A veces hace más frío o más calor. Y para la burguesía y sus modas políticas este determinante también opera.
Tres hechos son incontestables: la agudización de la crisis, la incapacidad de contenerla por parte de cualquier opción política y el agotamiento de la paciencia del proletariado mundial. No es casual que ante el quiebre irremediable de todo modelo de gobierno que pretenda gestionar la crisis –ya no digamos “superarla”–, la burguesía se vea obligada a desplegar una “diversidad” mayor de “opciones” para hacer tragar las políticas más atroces a la clase trabajadora. Si el espectro de derechas y de izquierdas del mundo entero aplica las mismas medidas, entonces –ese es su mensaje– “deben ser las correctas porque todos están de acuerdo”. La burguesía cree que tragaremos mejor su estiércol si lo pintan de azul, de rojo, de amarillo o de verde.
Pero más allá de la aplicación de esta “lógica” burguesa, la verdad es que el clima está cambiando. La temperatura comienza a subir y los burgueses tienen que reforzar sus mecanismos de encuadramiento en previsión de las posibles oleadas de calor que se van gestando. Los izquierdistas burdos tienen que “pulirse” o dejarán de cumplir su función de contención. Y en el futuro nos encontraremos con más modelitos vestidos a la usanza lulista, cada uno aderezado con sus “accesorios exclusivos”. Sin embargo, todos tendrán que arremeter contra los trabajadores y deberán de defender este sistema moribundo. En esa infame tarea, sus ropajes ocultarán cada vez menos su verdadera naturaleza capitalista.
Caribú-Marsán
(20 de octubre)
El pasado 13 de agosto se ha llevado a cabo una Reunión Pública en la ciudad de México, la cual tuvo como tema las movilizaciones de España y dado que unos días antes se habían desatados disturbios sociales en Gran Bretaña, la discusión también se dirigió hacia este aspecto. El conjunto de la Reunión ha reconocido la importancia de las Asambleas Generales presentes en España, aunque algunas intervenciones se lamentaban de que éstas se estancaran quedando solo en discusiones sin plantearse ir más allá. Esta última idea se acompaña de un argumento que conduce a igualar los sucesos de España y Gran Bretaña, incluso en cierto nivel se le considera superior. Esto ha permitido una profundización sobre el significado que tiene la discusión y reflexión masiva para el proletariado y las acciones desesperadas a las que se puede empujar a los explotados.
El camarada Daniel que ha estado presente en la Reunión Pública ha expuesto su punto de vista (que reproducimos abajo) sobre la discusión que se llevó a cabo, en estos comentarios aclara algunos de sus argumentos y resalta otros más en los que explica sus discrepancias. Se resalta inicialmente su postura en relación a los saqueos: “… los disturbios como se dan hoy no marcan una perspectiva netamente proletaria. Pero ante ello, no se puede negar que ALGO está ocurriendo en Gran Bretaña y algo más puede ocurrir tarde o temprano.” Estamos de acuerdo en que los saqueos son formas por las cuales se expresa el descontento y no pensamos que todo quede diluido por ese par de días de saqueos, la agudización de la crisis y el accionar represivo del Estado engendra por supuesto descontentos que pueden explotar en ciertos momentos, pero tampoco eso significa que toda respuesta de la masa permita un fortalecimiento de su conciencia y un impulso hacia prácticas que forjen los lazos solidarios y de unidad. En nuestro artículo “Los disturbios en Gran Bretaña y la perspectiva sin futuro del capitalismo”, exponemos justamente esa idea: “Muchos de los que participaron en los disturbios han expresado claramente su ira contra la policía y contra los propietarios de la riqueza que son considerados como la causa esencial de su miseria.”
El camarada Daniel asegura estar de acuerdo con el conjunto de ideas presentes en el artículo, no obstante considera que “… los disturbios y los saqueos no son simplemente expresión individual de la desesperación y una trampa para el proletariado.” La clase obrera en su respuesta a la explotación y la represión no sigue un esquema o una rutina salida de un manual. La historia no es producto de planes preestablecidos, pero el contar con un método para seguir los hechos nos permite advertir las dificultades que nuestra clase enfrenta y sin pretender asumir la misión del “maestro” que califica, sino como parte del mismo proletariado, poder hacer un balance, resaltar las experiencias positivas sin dejar de exponer los problemas que determinadas acciones pueden generar. El mismo camarada Daniel lleva a cabo ese proceso reflexivo cuando afirma: “Ciertamente los saqueos como tales no implican un ascenso de la organización del proletariado.
Y aún cuando considera que los saqueos “… pueden ser el preludio de manifestaciones donde el proletariado actúe como clase...”, no da elementos para considerar que en este caso particular así será, en cambio el camarada no deja de señalar el problema que significan estas prácticas, justamente por ello indica que “… este tipo de expresiones no son las deseables ni las que debemos empujar.”
En lo general parece que compartimos ideas con el camarada Daniel, solo habría que aclarar que no hacemos un juicio moral de estas expresiones o que esperamos la manifestación “pura” y siempre clara de los explotados. No sabemos los caminos que el descontento de los explotados ha de tomar, ni siquiera suponemos que hay una forma única de cómo se ha de expresar, pero sabemos que no toda expresión de descontento permite avanzar la conciencia y la organización obrera y nuestro papel como revolucionarios nos exige tomar posición en torno a ello, sin que por esto juzguemos o despreciemos a los proletarios que han participado.
En los primeros renglones de la toma de posición del camarada se puede leer: “… no correspondía a la clase proletaria, y en especial a las minorías revolucionarias, hacer una condena de tipo moral respecto a los saqueos o robos de tiendas o almacenes que de manera individual se pudieran estar dando. Es decir, no denunciar el robo por “inmoral”, sino primero denunciar que el mayor robo lo hace la burguesía en todo el mundo y que estas expresiones de desesperación tienen su origen precisamente en esa violencia inicial que implican tanto la explotación como la represión.” Efectivamente, y nuestra posición no es una condena moral por el saqueo y el robo en sí mismos, sino sostenemos que el robo no es una práctica de los obreros para lograr sus emancipación. El desarrollo de la conciencia obrera de ninguna manera se ve fortalecida si un obrero de forma individual se apropia por el robo de una mercancía, por más vitrales que rompa y lo mismo da si otros trabajadores de forma individual son arrastrado en acciones de este tipo. Si el robo fuera una práctica revolucionaria, los ladrones que roban a los trabajadores e incluso a las casas y negocios de la burguesía serían un ejemplo para los explotados, y no es así, por eso el señalar que son acciones desesperadas propias de los desclasados, no significa que estemos juzgando bajo percepción moral, estamos señalando los peligros a los que se enfrenta el proletariado. Hay una diferencia muy grande entre los saqueos empujados por la desesperación y la discusión y reflexión colectiva llevada en las Asambleas Generales que permiten tener una práctica consciente, que si bien hoy puede ser aún modesta, no deja de tener importancia para que el proletariado construya los lazos de solidaridad y fortalezca su conciencia y unidad.
RM, septiembre-2011
En una reciente reunión pública de la CCI en territorio americano, hemos abordado el asunto en algunos de sus aspectos, pues la reunión estaba dedicada originalmente a discutir el asunto de los indignados en España.
De nuestra parte, por lo que respecta a los disturbios, tratamos de plantear que no correspondía a la clase proletaria, y en especial a las minorías revolucionarias, hacer una condena de tipo moral respecto a los saqueos o robos de tiendas o almacenes que de manera individual se pudieran estar dando. Es decir, no denunciar el robo por “inmoral”, sino primero denunciar que el mayor robo lo hace la burguesía en todo el mundo y que estas expresiones de desesperación tienen su origen precisamente en esa violencia inicial que implican tanto la explotación como la represión.
Aclarado este asunto, pues con la lectura de su artículo parece haber mayor coincidencia que discrepancia, es necesario plantear un segundo aspecto que no fue abordado ampliamente en la reunión –al menos no con la claridad debida de parte nuestra–, sea por la falta de tiempo, sea por el apasionamiento o simplemente por la dificultad para expresarnos en ese momento.
Nos referimos al asunto de que, efectivamente, los disturbios como se dan hoy no marcan una perspectiva netamente proletaria. Pero ante ello, no se puede negar que algo está ocurriendo en Gran Bretaña y algo más puede ocurrir tarde o temprano. Es decir, que los disturbios y los saqueos no son simplemente expresión individual de la desesperación y una trampa para el proletariado.
La CCI afirma: “Los saqueos no son un paso hacia una forma de lucha superior, sino un obstáculo en este camino.”
Ciertamente los saqueos como tales no implican un ascenso de la organización del proletariado. Pero nuestra impresión es que incluso los disturbios sí pueden ser el preludio de manifestaciones donde el proletariado actúe como clase. Es decir, que este tipo de expresiones no son las deseables ni las que debemos empujar. Pero que aún así, no podemos elegir siempre cómo reventará el descontento, pero incluso en ocasiones estas manifestaciones (desesperadas y con métodos sin perspectiva) si son catalizadores en una posterior irrupción de las masas en escena. Lo decimos por que lo ocurrido en Francia y Grecia años atrás, han sido disturbios no menos violentos y no menos “antiproletarios” que los que hoy vemos en GB.
Esto nos lleva a plantear una cuestión para nosotros elemental, aunque quizá no sea compartida por la CCI como no fue tampoco compartida abiertamente en la reunión pública referida. Y es la cuestión de que el proletariado no se haya siempre en la disyuntiva de elegir entre los métodos que le son propios y tienen perspectiva y los que no. Es decir, por la heterogeneidad de la conciencia, por el peso de la ideología, y por el peso de la desesperación (que no desesperanza) misma, la clase proletaria (o individuos de esta clase si se quiere), se pueden ver de pronto involucrados en asuntos tan lamentables como el verse enfrentados a otros miembros de su clase (o a otros proletarios en lo individual, si es que los dueños de tiendas lo fueran, cuando al menos seguramente algunos de los habitantes o empleados en los edificios incendiados si lo son).
Si los saqueos simplemente son obra de “antisociales”, entonces no hay ahí nadie a quien decir que ese no es un camino con perspectiva. Basta pues con ignorar la presencia de proletarios en dichas manifestaciones.
Si asumimos que individuos pertenecientes (o potencialmente pertenecientes) al proletariado (que aun no se ha constituído en clase, al menos no aparece como tal) participan incluso de los disturbios y saqueos, la obligación de las minorías revolucionarias es dirigirse a ellos.
Sin embargo la alternativa planteada a esos proletarios involucrados en acciones sin perspectiva, no puede ser simplemente oponer el ejemplo de las asambleas que se han dado en España, o de los movimientos masivos en Tunez y Egipto, por ejemplo. No basta con decir “pórtense bien y hagan asambleas, dejen de portarse mal y ser nilhistas antisociales”. Es necesario hacer ver que esas asambleas sí tienen una perspectiva, no solo futura sino inmediata.
Y aquí entra la capacidad o no de las minorías de esbozar un programa táctico. Pues ademas de “la propuesta de la cuestión de la revolución” y de como organizarse para defenderse de la policía (si acaso eso es posible), es necesario proponer un programa para enfrentar la crisis.
Los proletarios no se organizarán en asambleas abiertas –simplemente porque estas sí le son un método propio– si en dichas asambleas no encuentra ninguna resolución que efectivamente le sirva para defender o mejorar sus condiciones de vida. Y si estas asambleas surgen y prevalecen como instancias permanentes, abiertas, proletarias y todo, pero sin claridad, pueden degenerar en simple burocracia o bien en que las decisiones ahí tomadas conduzcan a iguales o peores trampas que los métodos “antisociales” de los disturbios, a falsas salidas: como sería la “auto defensa” armada contra la policía en el caso de GB.
Es decir el proletariado en Gran Bretaña hoy es testigo o participe atomizado de los disturbios, porque no puede trasladar mecánicamente la experiencia de lo ocurrido en España, Egipto o Túnez. No organizará sus propias asambleas y sus propios movimientos masivos hasta que no haya aprendido lo suficiente para ello, incluso equivocándose. Y no lo hará tampoco mientras no tenga ante sus propios ojos una alternativa mas concreta que la de “robar zapaterías” por un lado o “tomar bates de béisbol” por el otro, desafortunadamente.
Daniel (septiembre 2011)
Las asambleas del 15M han planteado en todas partes una reflexión sobre la democracia. Detrás de la consigna de ¡Democracia Real Ya! caben, desde los planteamientos reformistas parlamentarios del PSOE, IU y consortes, hasta una verdadera voluntad de cambiar el mundo, de buscar una perspectiva revolucionaria. El movimiento de los indignados ha desencadenado un torrente de discusiones, de reflexión, de búsqueda de claridad, sobre si es posible cambiar la sociedad y cómo habría que organizarla. La experiencia colectiva de las acampadas, las asambleas, las manifestaciones, empuja a tomar a cargo la organización de las protestas y a pensar si sería posible igualmente tomar a cargo la organización de la sociedad. ¿Se puede construir la sociedad que queremos, sin explotación, donde “la vida se antepone a las necesidades de la economía” –como decían algunas consignas–, sin clases, de educación y cultura, simplemente reformando las leyes electorales para que se nos escuche? ¿O se debería entrar a formar parte del Estado, formando una candidatura a la conquista de los órganos de gobierno? ¿O en realidad el Estado democrático es el enemigo y hay que acabar con él para tomar a cargo la organización revolucionaria de la sociedad?
Este año se cumplen 140 años de La Comuna de París de 1871, cuando en una verdadera revolución popular, las capas oprimidas, dirigidas por la clase trabajadora, se lanzaron a “asaltar el cielo” (como dijo Marx), desafiando a la República democrática, destruyendo el Estado burgués y organizando la Comuna. La revolución terminó aislada en París y fue derrotada, y la burguesía reprimió con saña brutal de venganza a los obreros, hasta el punto que tuvo que ser interrumpida so pena de diezmar la mano de obra en Francia. En nombre del partido del proletariado, la AIT, Marx redactó varios Manifiestos, que son la base del libro conocido como La Guerra civil en Francia, que trataba de sacar lecciones de este episodio heroico. Este es un buen ejemplo y materia de reflexión sobre cómo, por primera vez en la historia, en la práctica, los trabajadores se planteaban tomar a cargo la organización de la sociedad, frente a una República democrática mucho más llena de vitalidad política y social que cualquier Estado en el periodo actual. Es pues, un buen ejemplo para reflexionar sobre la democracia, el Estado y la revolución.
Pero no publicamos aquí el libro de Marx, sino extractos de dos capítulos (III y IV) de otro libro, precisamente El Estado y la Revolución, de Lenin, donde, en vísperas de la otra gran tentativa revolucionaria de nuestra época, la Revolución rusa de 1917, éste reflexiona sobre la experiencia de La Comuna y las lecciones de la AIT, justamente preguntándose qué hay que hacer para desarrollar una revolución y polemizando contra las “viejas glorias” de la socialdemocracia como Kautsky o Plejanov, que defendían la conquista parlamentaria del Estado, apoyada por la “huelga general”. A nadie se le escapa la actualidad de estos planteamientos, que son una contribución a las reflexiones que bullen estos días en muchas discusiones.
La única “corrección” que Marx consideró necesario introducir en El Manifiesto comunista fue hecha por él a base de la experiencia revolucionaria de los comuneros de París.
El último prólogo a la nueva edición alemana de El Manifiesto comunista, suscrito por sus dos autores, lleva la fecha de 24 de junio de 1872. En este prólogo, los autores, Carlos Marx y Federico Engels, dicen que el programa de El Manifiesto comunista está “ahora anticuado en ciertos puntos”.
“... La Comuna ha demostrado, sobre todo –continúan–, que “la clase obrera no puede simplemente tomar posesión de la máquina estatal existente y ponerla en marcha para sus propios fines”...”.
Las palabras puestas entre asteriscos, en esta cita, fueron tomadas por sus autores de la obra de Marx La Guerra civil en Francia.
Así, pues, Marx y Engels atribuían una importancia tan gigantesca a esta enseñanza fundamental y principal de la Comuna de París, que la introdujeron como corrección esencial en El Manifiesto comunista.
... El pensamiento de Marx consiste en que la clase obrera debe destruir, romper la “máquina estatal existente” y no limitarse simplemente a apoderarse de ella.
El 12 de abril de 1871, es decir justamente en plena Comuna, Marx escribió a Kugelmann:
“... Si te fijas en el último capítulo de mi “18 Brumario”, verás que expongo como próxima tentativa de la revolución francesa, no hacer pasar de unas manos a otras la máquina burocrático-militar, como se venía haciendo hasta ahora, sino romperla [subrayado por Marx; en el original “zerbrechen”], y ésta es justamente la condición previa de toda verdadera revolución popular en el continente. En esto, precisamente, consiste la tentativa de nuestros heroicos camaradas de París” (pág. 709 de la revista Neue Zeit, t. XX, I, año 1901-1902).
En 1847, en El Manifiesto comunista, Marx daba a esta pregunta una respuesta todavía completamente abstracta, o, más exactamente, una respuesta que señalaba las tareas, pero no los medios para resolverlas. Sustituir la máquina del Estado, una vez destruida, por la “organización del proletariado como clase dominante”, “por la conquista de la democracia”: tal era la respuesta de El Manifiesto comunista.
Sin perderse en utopías, Marx esperaba de la experiencia del movimiento de masas la respuesta a la cuestión de qué formas concretas habría de revestir esta organización del proletariado como clase dominante y de qué modo esta organización habría de coordinarse con la “conquista de la democracia” más completa y más consecuente.
En su Guerra civil en Francia, Marx somete al análisis más atento la experiencia de la Comuna, por breve que esta experiencia haya sido. Citemos los pasajes más importantes de esta obra:
En el siglo XIX, se desarrolló, procedente de la Edad Media, “el poder centralizado del Estado, con sus órganos omnipresentes: el ejército permanente, la policía, la Burocracia, el clero y la magistratura”. Con el desarrollo del antagonismo de clase entre el capital y el trabajo, “el poder del Estado fue adquiriendo cada vez más el carácter de un poder público para la opresión del trabajo, el carácter de una máquina de dominación de clase. Después de cada revolución, que marcaba un paso adelante en la lucha de clases, se acusaba con rasgos cada vez más salientes el carácter puramente opresor del Poder del Estado”. Después de la revolución de 1848-1849, el poder del Estado se convierte en un “arma nacional de guerra del capital contra el trabajo”. El Segundo Imperio lo consolida.
“La antítesis directa del Imperio era la Comuna”. “Era la forma definida” “de aquella república que no había de abolir tan solo la forma monárquica de la dominación de clase, sino la dominación misma de clase...”
¿En qué había consistido, concretamente, esta forma “definida” de la república proletaria, socialista? ¿Cuál era el Estado que había comenzado a crear?
“... El primer decreto de la Comuna fue... la supresión del ejército permanente para sustituirlo por el pueblo armado...”
“... La Comuna estaba formada por los consejeros municipales elegidos por sufragio universal en los diversos distritos de París. Eran responsables y podían ser revocados en todo momento. La mayoría de sus miembros eran, naturalmente, obreros o representantes reconocidos de la clase obrera...
“... La policía, que hasta entonces había sido instrumento del gobierno central, fue despojada inmediatamente de todos sus atributos políticos y convertida en instrumento de la Comuna, responsable ante ésta y revocable en todo momento... Y lo mismo se hizo con los funcionarios de todas las demás ramas de la administración... Desde los miembros de la Comuna para abajo, todos los que desempeñaban cargos públicos lo hacían por el salario de un obrero. Todos los privilegios y los gastos de representación de los altos dignatarios del Estado desaparecieron junto con éstos... Una vez suprimidos el ejército permanente y la policía, instrumentos de la fuerza material del antiguo gobierno, la Comuna se apresuró a destruir también la fuerza de opresión espiritual, el poder de los curas. ... Los funcionarios judiciales perdieron su aparente independencia ... En el futuro debían ser elegidos públicamente, ser responsables y revocables...”
Por tanto, la Comuna sustituye la máquina estatal destruida, aparentemente “solo” por una democracia más completa: supresión del ejército permanente y completa elegibilidad y movilidad de todos los funcionarios. Pero, en realidad, este “solo” representa un cambio gigantesco de unas instituciones por otras de un tipo distinto por principio. Aquí estamos precisamente ante uno de esos casos de “transformación de la cantidad en calidad”: la democracia, llevada a la práctica del modo más completo y consecuente que puede concebirse, se convierte de democracia burguesa en democracia proletaria, de un Estado (fuerza especial para la represión de una determinada clase) en algo que ya no es un Estado propiamente dicho.
Todavía es necesario reprimir a la burguesía y vencer su resistencia. Esto era especialmente necesario para la Comuna, y una de las causas de su derrota está en no haber hecho esto con suficiente decisión. Pero aquí el órgano represor es ya la mayoría de la población y no una minoría, como había sido siempre, lo mismo bajo la esclavitud y la servidumbre que bajo la esclavitud asalariada. ¡Y, desde el momento en que es la mayoría del pueblo la que reprime por sí misma a sus opresores, no es ya necesaria una “fuerza especial” de represión! En este sentido, el Estado comienza a extinguirse.
En vez de instituciones especiales de una minoría privilegiada (la burocracia privilegiada, los jefes del ejército permanente), puede llevar a efecto esto directamente la mayoría, y cuanto más intervenga todo el pueblo en la ejecución de las funciones propias del Poder del Estado tanto menor es la necesidad de dicho Poder.
En este sentido, es singularmente notable una de las medidas decretadas por la Comuna, que Marx subraya: la abolición de todos los gastos de representación, de todos los privilegios pecuniarios de los funcionarios, la reducción de los sueldos de todos los funcionarios del Estado al nivel del “salario de un obrero “. Aquí es precisamente donde se expresa de un modo más evidente el viraje de la democracia burguesa a la democracia proletaria, de la democracia de la clase opresora a la democracia de las clases oprimidas, del Estado como “fuerza especial “ para la represión de una determinada clase a la represión de los opresores por la fuerza conjunta de la mayoría del pueblo, de los obreros y los campesinos.
... La completa elegibilidad y la movilidad en cualquier momento de todos los funcionarios sin excepción; la reducción de su sueldo a los límites del “salario corriente de un obrero”: estas medidas democráticas, sencillas y “evidentes por sí mismas”, al mismo tiempo que unifican en absoluto los intereses de los obreros y de la mayoría de los campesinos, sirven de puente que conduce del capitalismo al socialismo. Estas medidas atañen a la reorganización del Estado, a la reorganización puramente política de la sociedad, pero es evidente que solo adquieren su pleno sentido e importancia en conexión con la “expropiación de los expropiadores” ya en realización o en preparación, es decir, con la transformación de la propiedad privada capitalista sobre los medios de producción en propiedad social.
“Al suprimir las dos mayores partidas de gastos, el ejército y la burocracia, la Comuna –escribe Marx– convirtió en realidad la consigna de todas las revoluciones burguesas: un gobierno barato”...
“La Comuna –escribió Marx– debía ser, no una corporación parlamentaria, sino una corporación de trabajo, legislativa y ejecutiva al mismo tiempo...”
“... En vez de decidir una vez cada tres o cada seis años qué miembros de la clase dominante han de representar y aplastar [ver-und zertreten] al pueblo en el parlamento, el sufragio universal debía servir al pueblo, organizado en comunas, de igual modo que el sufragio individual sirve a los patronos para encontrar obreros, inspectores y contables con destino a sus empresas”.
Esta notable crítica del parlamentarismo, trazada en 1871, figura también hoy, gracias al predominio del socialchovinismo y del oportunismo, entre las “palabras olvidadas” del marxismo. Los ministros y parlamentarios profesionales, los traidores al proletariado y los “mercachifles” socialistas de nuestros días han dejado íntegramente a los anarquistas la crítica del parlamentarismo, y sobre esta base asombrosamente juiciosa han declarado toda crítica del parlamentarismo ¡como “anarquismo”!
... Decidir una vez cada cierto número de años qué miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo en el parlamento: he aquí la verdadera esencia del parlamentarismo burgués, no solo en las monarquías constitucionales parlamentarias, sino también en las repúblicas más democráticas.
Pero si planteamos la cuestión del Estado, si enfocamos el parlamentarismo como una de las instituciones del Estado, desde el punto de vista de las tareas del proletariado en este terreno, ¿dónde está entonces la salida del parlamentarismo? ¿Cómo es posible prescindir de él?
... La salida del parlamentarismo no está, naturalmente, en la abolición de las instituciones representativas y de la elegibilidad, sino en transformar las instituciones representativas de lugares de charlatanería en corporaciones “de trabajo”. “La Comuna debía ser, no una corporación parlamentaria, sino una corporación de trabajo, legislativa y ejecutiva al mismo tiempo”. “No una corporación parlamentaria, sino una corporación de trabajo”: ¡este tiro va derecho al corazón de los parlamentarios modernos y de los “perrillos falderos” parlamentarios de la socialdemocracia! Fijaos en cualquier país parlamentario, de Norteamérica a Suiza, de Francia a Inglaterra, Noruega, etc.: la verdadera labor “de Estado” se hace entre bastidores y la ejecutan los ministerios, las oficinas, los Estados Mayores. En los parlamentos no se hace más que charlar, con la finalidad especial de embaucar al “vulgo”... La Comuna sustituye el parlamentarismo venal y podrido de la sociedad burguesa por instituciones en las que la libertad de crítica y de examen no degenera en engaño, pues aquí los parlamentarios tienen que trabajar ellos mismos, tienen que ejecutar ellos mismos sus leyes, tienen que comprobar ellos mismos los resultados, tienen que responder directamente ante sus electores. Las instituciones representativas continúan, pero desaparece el parlamentarismo como sistema especial, como división del trabajo legislativo y ejecutivo, como situación privilegiada para los diputados. Sin instituciones representativas no puede concebirse la democracia, ni aun la democracia proletaria; sin parlamentarismo, sí puede y debe concebirse, si la crítica de la sociedad burguesa no es para nosotros una frase vacua, si la aspiración de derrocar la dominación de la burguesía es en nosotros una aspiración seria y sincera y no una frase “electoral” para cazar los votos de los obreros...
... Organizaremos la gran producción nosotros mismos, los obreros, partiendo de lo que ha sido creado ya por el capitalismo, basándonos en nuestra propia experiencia obrera, estableciendo una disciplina rigurosísima, férrea, mantenida por el Poder estatal de los obreros armados; reduciremos a los funcionarios del Estado a ser simples ejecutores de nuestras directivas, “inspectores y contables” responsables, movibles y modestamente retribuidos (en unión, naturalmente, de técnicos de todas clases, de todos los tipos y grados): he ahí nuestra tarea proletaria, he ahí por dónde se puede y se debe empezar al llevar a cabo la revolución proletaria. Este comienzo, sobre la base de la gran producción, conduce por sí mismo a la “extinción” gradual de toda burocracia, a la creación gradual de un orden –orden sin comillas, orden que no se parecerá en nada a la esclavitud asalariada–, de un orden en que las funciones de inspección y de contabilidad, cada vez más simplificadas, se ejecutarán por todos siguiendo un turno, acabarán por convertirse en costumbre, y, por fin, desaparecerán como funciones especiales de una capa especial de la sociedad.
... ¿Cómo Engels, veinte años después de la Comuna, resumió sus enseñanzas para el proletariado militante?.
He aquí las enseñanzas que Engels destaca en primer plano:
“... Precisamente la fuerza opresora del antiguo gobierno centralista: el ejército, la policía política y la burocracia, que Napoleón había creado en 1798 y que desde entonces había sido heredada por todos los nuevos gobiernos como un instrumento grato, empleándolo contra sus enemigos; precisamente esta fuerza debía ser derrumbada en toda Francia, como había sido derrumbada ya en París.
“La Comuna tuvo que reconocer desde el primer momento que la clase obrera, al llegar al Poder, no puede seguir gobernando con la vieja máquina del Estado; que, para no perder de nuevo su dominación recién conquistada, la clase obrera tiene, de una parte, que barrer toda la vieja máquina represiva utilizada hasta entonces contra ella, y, de otra parte, precaverse contra sus propios diputados y funcionarios, declarándolos a todos, sin excepción revocables en cualquier momento...”
Engels subraya una y otra vez que no solo bajo la monarquía, sino también bajo la República democrática, el Estado sigue siendo Estado, es decir, conserva su rasgo característico fundamental: convertir a sus funcionarios, “servidores de la sociedad”, órganos de ella, en señores situados por encima de ella.
“... Contra esta transformación del Estado y de los órganos del Estado de servidores de la sociedad en señores situados por encima de la sociedad, transformación inevitable en todos los Estados anteriores, empleó la Comuna dos remedios infalibles. En primer lugar, cubrió todos los cargos administrativos, judiciales y de enseñanza por elección, mediante sufragio universal, concediendo a los electores el derecho a revocar en todo momento a sus elegidos. En segundo lugar, todos los funcionarios, altos y bajos, solo estaban retribuidos como los demás obreros. El sueldo máximo abonado por la Comuna no excedía de 6 mil francos. Con este sistema se ponía una barrera eficaz al arribismo y la caza de cargos, y esto aún sin contar los mandatos imperativos que introdujo la Comuna para los diputados a los organismos representativos...”
Engels llega aquí a este interesante límite en que la democracia consecuente se transforma, de una parte, en socialismo y, de otra parte, reclama el socialismo, pues para destruir el Estado es necesario transformar las funciones de la administración del Estado en operaciones de control y registro tan sencillas, que sean accesibles a la inmensa mayoría de la población, primero, y a toda la población, sin distinción, después. Y la supresión completa del arribismo exige que los cargos “honoríficos” del Estado, aunque sean sin ingresos, no puedan servir de trampolín para pasar a puestos altamente retribuidos en los Bancos y en las sociedades anónimas, como ocurre constantemente hoy hasta en los países capitalistas más libres.
El desarrollo de la democracia hasta sus últimas consecuencias, la indagación de las formas de este desarrollo, su comprobación en la práctica, etc.: todo esto forma parte integrante de las tareas de la lucha por la revolución social. Por separado, ningún democratismo da como resultante el socialismo, pero, en la práctica, el democratismo no se toma nunca “por separado”, sino que se toma siempre “en bloque”, influyendo también sobre la economía, acelerando su transformación y cayendo él mismo bajo la influencia del desarrollo económico, etc. Tal es la dialéctica de la historia viva. Engels prosigue:
“... En el capítulo tercero de La guerra civil se describe con todo detalle esta labor encaminada a hacer saltar [Sprengung] el viejo poder estatal y sustituirlo por otro nuevo realmente democrático. Sin embargo, era necesario detenerse a examinar aquí brevemente algunos de los rasgos de esta sustitución, por ser precisamente en Alemania donde la fe supersticiosa en el Estado se ha trasplantado del campo filosófico a la conciencia general de la burguesía e incluso a la de muchos obreros Según la concepción filosófica, el Estado es la “realización de la idea”, o sea, traducido al lenguaje filosófico, el reino de Dios sobre la tierra, el campo en que se hacen o deben hacerse realidad la eterna verdad y la eterna justicia. De aquí nace una veneración supersticiosa del Estado y de todo lo que con él se relaciona, veneración supersticiosa que va arraigando en las conciencias con tanta mayor facilidad cuanto que la gente se acostumbra ya desde la infancia a pensar que los asuntos e intereses comunes a toda la sociedad no pueden gestionarse ni salvaguardarse de otro modo que como se ha venido haciendo hasta aquí, es decir, por medio del Estado y de sus funcionarios retribuidos con buenos puestos. Y se cree haber dado un paso enormemente audaz con librarse de la fe en la monarquía hereditaria y entusiasmarse por la República democrática. En realidad, el Estado no es más que una máquina para la opresión de una clase por otra, lo mismo en la República democrática que bajo la monarquía; y en el mejor de los casos, un mal que se transmite hereditariamente al proletariado que haya triunfado en su lucha por la dominación de clase. El proletariado victorioso, lo mismo que lo hizo la Comuna, no podrá por menos de amputar inmediatamente los lados peores de este mal, entretanto que una generación futura, educada en condiciones sociales nuevas y libres, pueda deshacerse de todo ese trasto viejo del Estado”.
En las consideraciones corrientes acerca del Estado... se olvida constantemente que la destrucción del Estado es también la destrucción de la democracia, que la extinción del Estado implica la extinción de la democracia.
A primera vista, esta afirmación parece extraordinariamente extraña e incomprensible; tal vez en alguien surja incluso el temor de si esperamos el advenimiento de una organización social en que no se acate el principio de la subordinación de la minoría a la mayoría, ya que la democracia es, precisamente, el reconocimiento de este principio.
No. La democracia no es idéntica a la subordinación de la minoría a la mayoría. Democracia es el Estado que reconoce la subordinación de la minoría a la mayoría, es decir, una organización llamada a ejercer la violencia sistemática de una clase contra otra, de una parte de la población contra otra.
Nosotros nos proponemos como meta final la destrucción del Estado, es decir, de toda violencia organizada y sistemática, de toda violencia contra los hombres en general. No esperamos el advenimiento de un orden social en el que no se acate el principio de la subordinación de la minoría a la mayoría. Pero, aspirando al socialismo, estamos persuadidos de que éste se convertirá gradualmente en comunismo, y en relación con esto desaparecerá toda necesidad de violencia sobre los hombres en general, toda necesidad de subordinación de unos hombres a otros, de una parte de la población a otra, pues los hombres se habituarán a observar las reglas elementales de la convivencia social sin violencia y sin subordinación.
Para subrayar este elemento del hábito es para lo que Engels habla de una nueva generación que, “educada en condiciones sociales nuevas y libres, pueda deshacerse de todo este trasto viejo del Estado”, de todo Estado, inclusive el Estado democrático-republicano. n
Revolución Mundial 126 a 131
Adjunto | Tamaño |
---|---|
![]() | 1.38 MB |
Economía - ¿Por qué la crisis de la deuda?
PRI, PAN, PRD… no nos representan - Democracia Real Ya… ¡tampoco!
La evaluación universal en México - Se agudiza la explotación sobre los maestros
Los “gobiernos de coalición” - Benefician a la burguesía, no al proletariado
Las elecciones - La madre de todos los engaños contra los trabajadores
Nicaragua - La reelección sandinista fortalece la explotación obrera
Represión y muerte en Guerrero - La burguesía es una clase de asesinos sangrientos
Bilan no 42 - Antonio Gramsci
Adjunto | Tamaño |
---|---|
![]() | 502.56 KB |
La vida de los asalariados está marcada por la explotación y la miseria. Y cuando la crisis se acelera la clase dominante degrada aún más las condiciones de vida de los explotados, agrandando los sufrimientos y las penurias. Una muestra descarnada de esto son los ataques dirigidos en contra de los trabajadores de la educación. Se trata de una prueba más de las "respuestas" de la burguesía ante la crisis: los profesores diariamente en las aulas desarrollan duras faenas que consumen sus fuerzas y absorben su vida; y a cambio de ello reciben un salario directo e indirecto cada vez más degradado, una cascada de nuevos e inútiles trámites burocráticos y una escandalosa campaña acusándolos de "ineficientes y flojos". La clase dominante afirma que estas violentas medidas se justifican por el "bien de la educación"... ¡Pero vemos que dichas medidas son similares a las que ya se aplican o se pretenden aplicar a trabajadores de otros sectores e incluso de otros países! Por ejemplo en Grecia se ha anunciado una reducción directa y general del salario en 22 %, y para los jóvenes menores de 25 años en 32 %. En Europa entera se ha impuesto el retraso de la jubilación. En los E.U.A., la tasa oficial de desempleo es de 8.5 %, pero si se añaden los miles de desempleados que no han tenido la oportunidad de encontrar trabajo y por tanto ya no pueden cobrar el seguro de desempleo, la tasa de desocupados se eleva hasta cerca del 20 %.
En México no sólo se agrede a los profesores, a los trabajadores del IMSS se les viene amenazando con "ajustar" el sistema de contratación para facilitar el despido... Cada plan o medida que los Estados aplican, dicen que es para mejorar la vida de los trabajadores... ¡Mentiras! Con desempleo, bajos salarios y altas cargas laborales el único objetivo es mejorar la ganancia capitalista.
Los ataques que se preparan contra los profesores son en realidad una continuación de los golpes dados en 2007 a través de la "Reforma a la Ley del ISSSTE". En ese entonces, los trabajadores buscaron organizarse y expresaron su descontento mediante la movilización. Pero se les desunió y desmovilizó fomentando la esperanza en los amparos jurídicos y en los alegatos y "buenos oficios" de los diputados y abogados de todo tipo. Así, condujeron todo el descontento al impotente camino del amparo ante la ley burguesa donde cada trabajador está solo frente al Estado. ¡Estado que por otra parte no sólo legitima y administra sino que pone en marcha esos mismos ataques!
Si ese golpe logró pasar, fue porque la burguesía, a través de sus acólitos, logró imponer la desarticulación de la combatividad. Esa es una lección que debe estar presente entre los trabajadores que hoy están intentando expresar su descontento: una lucha aislada, donde cada uno se encuentra desnudo ante los ataques, está destinada al fracaso.
La "Evaluación Universal" no es sino un apéndice del proyecto "Alianza por la Calidad de la Educación" (ACE). Este proyecto no sólo pretende imponer un sistema de evaluación que lleva a los docentes a competir entre sí y restringir las plazas. Además busca incrementar cargas de trabajo, aplastar los salarios, adecuar las formas para asegurar despidos rápidos con "bajos costos"y afectar las jubilaciones.
El contenido general de esta medida forma parte del proyecto que se intenta aplicar a todos los asalariados mediante la "Reforma a la ley del trabajo". Por eso no puede ser entendida como un problema gremial, ¡es un ataque general hacia todos los trabajadores y por eso requiere una respuesta de todos! La burguesía se adelanta para impedir esta unidad; por ello ha desatado una campaña de desprestigio en contra de los maestros, para dejarlos aislados e impedir la solidaridad y la unidad de los combates.
La burguesía siempre apuesta a dividir, siempre presenta un problema como exclusivo de una parte de los trabajadores. Recordemos cómo el golpe a los trabajadores de Luz y Fuerza lo justificó diciendo que estos eran "ineficientes y privilegiados". Ahora esa campaña se repite diciendo lo mismo de los maestros. Y pronto esa cantaleta se reciclará y se usará contra otros sectores de la clase trabajadora. Así, la burguesía va atacando sector por sector para aislar, confundir y dividir, nulificando todo combate.
El sector de los maestros es de los primeros en ser atacado. Pero la crisis es tan severa que exige a la burguesía implantar simultáneamente las mismas medidas en el sector privado o público; como ya lo está intentando con los trabajadores del IMSS. Y para enfrentar estos ataques requerimos de una respuesta unida. Dicha unidad sólo será posible si los trabajadores logran auto-organizarse y extender su lucha. El descontento y la lucha no deben quedarse en un solo sector, como el problema individual de un gremio. Si eso ocurre, los ataques pasarán, sector por sector.
Por eso es vital crear un solo movimiento en el que estén integrados todos los trabajadores sin importar el sector en el que laboren, sin importar si son jubilados o desempleados. De esa manera la masividad y la extensión harán que el descontento se unifique en una misma lucha. Los maestros o cualquier otro sector en lucha, deben dirigirse a sus hermanos de clase de otros sectores para discutir, reflexionar y organizar respuestas conjuntas. De esa manera el combate se extiende y no queda ahogado entre las paredes del gremio. No se trata sólo de sumar a "padres de familia" y quedarse encerrados en la estrechez de la escuela. Se trata de buscar la solidaridad y la unidad de todos los explotados para extender la lucha.
Las condiciones de miseria de los trabajadores son cada día mayores y el descontento va en aumento. Frente a eso el Estado y su aparato harán todo lo posible por crear la división. Su trampa más usada es imponer la separación en gremios, secciones o en siglas sindicales. Intentarán desviar el combate hacia senderos falsos, como "el juicio a Gordillo", "la democracia sindical", la "defensa de la economía nacional" o el apoyo a algún "candidato redentor". La clase dominante buscará imponer estas consignas para desviar el descontento y hacer que pasen los golpes. Así mismo imponen voceros y negociadores que dicen hablar en nombre de los trabajadores, pero que sólo buscan colocar su punto de vista que es el de la burguesía y su Estado, impidiendo la solidaridad entre los explotados.
Para agrupar el descontento e impulsar nuestra lucha como trabajadores, requerimos ante todo un lugar de reflexión abierta y colectiva. Donde asistamos no para escuchar los discursos de los de siempre que al final imponen decisiones, impidiendo la discusión de todos. Se requieren Asambleas Generales abiertas a todos, en los centros de trabajo, en las plazas públicas. Asambleas en las que los trabajadores podamos hablar, debatir libremente y definir las orientaciones de nuestra lucha. Además, estas mismas Asambleas deben romper el aislamiento e informar sus resolutivos, buscando fomentar la extensión y articulación de las luchas y del descontento general.
Debemos reconocer y enfrentar como una trampa todo aquello que nos divida o nos lleve al alejamiento de los demás explotados. La unidad y solidaridad son la gran fuerza de los trabajadores, por eso la burguesía busca impedir que éstas se desarrollen.
Lo que permitirá la solidaridad y unidad de clase es el debate sobre los problemas que viven todos los trabajadores y la integración de sus diversos sectores en un mismo combate. La fuerza proletaria, sustentada en su unidad y solidaridad, nos recuerda que el futuro pertenece a la clase trabajadora. Pero no se trata del futuro ilusorio de las elecciones, de las mentiras del capitalismo que nos dice que su crisis tiene solución. Se trata de un futuro de lucha contra esta sociedad de explotación que si no es combatida, nos arrastrará a todos a una barbarie sin precedente.
¡A crear las Asambleas Generales para reflexionar colectivamente y preparar la lucha!
¡Qué todo el descontento se unifique
y que la lucha se extienda!
Proletarios de todos los países, ¡uníos!
Marzo de 2012
Revolución Mundial
Sección en México
de la Corriente Comunista Internacional
Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que los revolucionarios solo encontraban escepticismo o eran ridiculizados cuando afirmaban que el sistema capitalista iba al desastre. Hoy, son los más fervientes partidarios del capitalismo los que dicen: “el caos está ahí, justo delante de nosotros” ([1]) (Jacques Attali, ex colaborador muy cercano del Presidente Mitterrand, ex Director del BERD ([2]) y ahora asesor del Presidente Sarkozy). “Yo creo que no se da cuenta que dentro de dos días o una semana, nuestro mundo podría desaparecer. Es el Armagedón… Estamos muy acerca de una gran revolución social” (Jean-Pierre Mustier, director de banco, anteriormente en la Société générale) ([3]). No es con regocijo que estos defensores del capitalismo admiten que su ídolo está moribundo. Están, evidentemente, inconsolables, especialmente cuando descubren que las soluciones que se están considerando para salvarlo son poco realistas. Como lo observó el periodista que informó de los comentarios de Jean-Pierre Mustier: “es peor el remedio que la enfermedad”. ¡Y con razón!
Esto aplica ciertamente para aquéllos que, a pesar de su lucidez sobre la perspectiva del capitalismo, consideran que no hay otro sistema posible para la humanidad que pueda proponer soluciones a la catástrofe que se abate hoy sobre la humanidad. Porque no hay solución a las contradicciones del capitalismo DENTRO del mismo sistema. Las contradicciones que enfrenta son insuperables porque no provienen de su “mala gestión” por tal o cual gobierno o por las “finanzas internacionales”, sino simplemente de las leyes sobre las cuales fue fundado. Es únicamente saliendo de estas leyes, reemplazando al capitalismo por otra sociedad, que la humanidad podrá superar el desastre en que ella se hunde inexorablemente. Y es solamente dándose esta perspectiva como realmente se puede comprender la naturaleza y los retos de la crisis del capitalismo.
En nuestro artículo “ La crisis de la deuda: ¿por qué?”, damos elementos para comprender las verdaderas raíces de la crisis histórica del sistema capitalista.
Se puede resumir como sigue:
La característica principal de este sistema es la producción de mercancías para la obtención de ganancias. La producción de mercancías ya existía en las sociedades que le precedieron, pero ésta tenía un peso secundario en relación al conjunto de toda la vida económica. En el capitalismo, la primera preocupación de cualquier patrón es: “que puedo producir y a qué precio para que pueda venderse en un mercado para que saque una ganancia?” En la lógica capitalista, una mercancía es producida para un mercado y que debe satisfacer, directa o indirectamente, una necesidad es solo secundaria. Esta lógica ha permitido al capitalismo impulsar progresos significativos en la productividad del trabajo, para reducir considerablemente el precio de las mercancías y, gracias a esto, conquistar el mundo entero. Pero es ahí donde está el meollo del asunto: el capitalismo solo puede continuar su expansión vendiendo parte de las mercancías producidas fuera de su propia esfera. Es por ello que, desde sus inicios, se lanzó a las conquistas coloniales, y que han conocido su mayor escalada en el siglo XIX, “época dorada” del capitalismo. Con sus armas, los propios países capitalistas han abierto mercados en todo el planeta y se los han repartido y cuando ese reparto se acabó, entraron en guerra unos contra otros para ampliar o mantener sus conquistas. Es la causa última de las dos guerras mundiales atroces que ha conocido el siglo XX. Hoy en día, si el capitalismo se hunde bajo una montaña de deudas, es porque por más de cuatro décadas vendió su producción a crédito en la ausencia de suficientes mercados solventes. El endeudamiento generalizado no es la causa de las convulsiones actuales del capitalismo, al contrario, fue una manera de evitar que estas convulsiones se dieran con anterioridad. Pero este medio solo podía posponer el plazo fatal y nunca inyectar una nueva juventud a este sistema moribundo. La humanidad no puede salir del atolladero en el que se hunde día tras día, no puede evitar la atroz barbarie que el capitalismo le ofrece mas que liberándose de este sistema y reemplazándolo con un tipo de sociedad que funcionará de acuerdo con leyes radicalmente diferentes.
Es atacando las leyes que están en el corazón del funcionamiento del capitalismo y de sus contradicciones como la humanidad podrá salir del impasse. En primer lugar deberá abolir la producción para el mercado y reemplazarla por una producción cuyo único objetivo sea la satisfacción de las necesidades humanas. Hoy estamos ante un verdadero absurdo: en todos los países la pobreza avanza, la mayoría de la población se ve obligada a privarse cada vez más de lo necesario, no porque el sistema no produzca lo suficiente, sino porque produce demasiado. Se paga a los agricultores que reduzcan su producción, se cierran empresas, se despiden empleados en masa, se condena al desempleo a proporciones considerables de trabajadores jóvenes, incluso a los que han hecho largos años de estudios y, junto a esto, se obliga a los explotados a apretarse más el cinturón. La miseria y la pobreza no son el resultado de la falta de mano de obra capaz de producir, de una falta de medios de producción. Son las consecuencias de un modo de producción que se ha convertido en una calamidad para la especie humana. Será solo rechazando radicalmente la producción para el mercado, mediante la supresión de todos los mercados, como el sistema que deberá reemplazar al capitalismo podrá realizar el lema: “de cada cual según capacidad, a cada cual según su necesidad”.
La pregunta que surge es: “¿Cómo lograr tal sociedad?” “¿Qué fuerza en el mundo es capaz de tomar a cargo tal trastrocamiento de toda la vida de la humanidad?” Está claro que tal transformación no puede venir de los capitalistas o de los gobiernos existentes, los cuales, TODOS, independientemente de su color político, defienden el sistema y los privilegios que éste les ofrece. Sólo la clase explotada del capitalismo, la clase de los asalariados, el proletariado, puede realizar tal transformación. Esta clase no es la única que sufre la pobreza, la explotación y la opresión. Hay por todo el mundo multitudes de campesinos pobres que también son explotados y viven en la extrema pobreza a menudo mucho más cruel que la de los proletarios de su país. Pero su lugar en la sociedad no les permite asumir la construcción de una nueva sociedad, aunque podrían obviamente también estar interesados en ese cambio. Cada vez más arruinados por el sistema capitalista, estos pequeños productores aspiran a dar vuelta atrás a la rueda de la historia, para volver a la época bendita donde podían vivir de su trabajo y cuando las grandes empresas agroalimentarias no les quitaban el pan de la boca. Otra cosa son los productores asalariados del capitalismo moderno. Lo que está a la base de su explotación y de su miseria es el salario, es el hecho de que los medios de producción están en manos de la clase capitalista (bajo la forma de capitales privados o capitales del Estado) y que la única manera de ganar su pan y su techo es vendiendo su fuerza de trabajo a los poseedores del capital. Por lo tanto, la abolición de su explotación es la eliminación del trabajo asalariado, es decir, la compra y venta de la fuerza de trabajo. En otras palabras, la aspiración profunda de la clase de productores asalariados, aunque la mayoría de sus miembros no es todavía consciente, es abolir la separación entre productores y medios de producción que caracteriza al capitalismo y de abolir las relaciones mercantiles a través de las cuales son explotados y que justifican permanentemente los ataques contra sus ingresos ya que, como dice el patrón (y todos los gobiernos) “debemos ser competitivos”. Por lo tanto se trata para el proletariado de expropiar a los capitalistas, de tomar control colectivamente del conjunto de la producción mundial para hacerla un medio para satisfacer realmente las necesidades de la especie humana. Esta revolución, ya que es de esto de lo que se trata, necesariamente afectará todos los órganos que el capitalismo se ha dado para establecer y preservar su dominación en la sociedad, en primer lugar sus Estados, sus fuerzas de represión, pero también todo el aparato ideológico diseñado para convencer a los explotados, día tras día, que no hay otro sistema posible que el capitalismo. La clase dominante está bien decidida a impedir por todos los medios la “gran revolución social” que se cierne sobre el banquero que hemos citado arriba y muchos de sus compañeros.
El trabajo será enorme. Las luchas que ya se han emprendido contra el agravamiento de la pobreza en países como Grecia y España son solo un primer paso necesario, preparativos del proletariado para derrocar al capitalismo. Es en estas luchas, en la solidaridad y la unión que permiten para desarrollar, es en la toma de conciencia que éstas favorecerán la necesidad y la posibilidad de derrocar un sistema cuya quiebra será cada día más evidentes, es en estos combates donde los explotados forjarán las armas necesarias para la abolición del capitalismo y el establecimiento de una sociedad libre finalmente de la explotación, la miseria, las hambrunas y las guerras.
El camino es largo y difícil, pero no hay ningún otro. La catástrofe económica que se avecina y despierta tanta preocupación en los medios de comunicación de la burguesía significará para el conjunto de los explotados de la tierra un terrible deterioro de sus condiciones de existencia. Pero también esto va a permitir que se impliquen en el camino de la revolución y de la liberación de la humanidad.
Fabienne, 7 de diciembre 2011
La economía mundial está al borde del precipicio. La amenaza de una gran depresión, incluso peor que la de 1929, se vuelve cada vez más apremiante, incluso opresiva. Bancos, empresas, municipios, regiones, incluso los Estados ahora son empujados hacia la quiebra, la bancarrota. Los medios de comunicación no hablan más que de “la crisis de la deuda”.
El siguiente gráfico representa la evolución de la deuda mundial desde 1960 (1) hasta nuestros días. Esta deuda se expresa como un porcentaje del PIB mundial.
Según este gráfico, en 1960, la deuda era igual al PIB (100 %). En 2008, es 2,5 veces superior (250 %). En otras palabras, hoy, un reembolso completo de la deuda global contratada desde 1960 ¡sería toda la riqueza producida en año y medio de la economía mundial!
Esta evolución es espectacular en los llamados países “desarrollados”, como se muestra en el gráfico siguiente que representa la deuda pública de los Estados Unidos.
En los últimos años, ¡la acumulación de la deuda pública es tal que la curva de su evolución, visible en el gráfico anterior, es vertical! Esto es lo que los economistas llaman el “muro de la deuda”. Y es por este muro que el capitalismo ha sido duramente golpeado. ([1])
Era fácil ver que la economía mundial terminaría golpeando finalmente este muro. Entonces, ¿Por qué todos los gobiernos del planeta, ya sean de derecha o izquierda, extrema izquierda o extrema derecha, supuestamente “liberales” o “estatista”, no hicieron más que facilitar el crédito, ahondar los déficits, pugnar activamente por el aumento de la deuda de los Estados, empresas y hogares desde hace más de medio siglo? La respuesta es simple: no tenían otra opción. Si no lo hubieran hecho, la terrible recesión a la que entramos hoy habría comenzado a principios de la década de 1960. En realidad, hace décadas que el capitalismo vive, o mejor dicho sobrevive gracias al crédito. Para comprender el origen de este fenómeno, hay que penetrar, como Marx, “el gran secreto de la sociedad moderna: la producción de la plusvalía”. Aquí, se impone un pequeño viaje teórico.
El capitalismo lleva en sí, desde siempre, una especie de enfermedad congénita: produce una toxina en abundancia que su cuerpo no puede eliminar, la sobreproducción. Produce más mercancías de las que el mercado puede absorber. ¿Por qué? Tomemos sólo un ejemplo didáctico: un trabajador que trabaja en una cadena de montaje o detrás de una microcomputadora y, al final del mes cobra 800 €. De hecho, lo que ha producido no es el equivalente de 800 euros que recibe, sino el valor de 1600 euros. Ha realizado trabajos no pagados o, en otras palabras, un plus valor. ¿Qué hace el capitalista con los 800 euros que ha robado a los obreros (siempre que sea capaz de vender la mercancía)? Una parte es para su consumo personal, digamos 150 euros. Los 650 euros restantes, los reinvierte en el capital de su empresa, la mayoría de las veces bajo la forma de compra de máquinas más modernas, etc. Pero ¿por qué el capitalista procede así? Porque económicamente está obligado a hacerlo. El capitalismo es un sistema competitivo, debe vender productos más baratos que el vecino que produce el mismo tipo de productos.
En consecuencia, el patrón no solo debe reducir sus costos de producción, es decir, los sueldos, sino también usar una proporción cada vez mayor del trabajo sin pago al trabajador para la prioritaria reinversión en máquinas más eficientes para aumentar la productividad. Si no es así, no se puede modernizar y tarde o temprano su competidor, que lo hará, podrá vender más barato y va a ganar el mercado. El sistema capitalista es así afectado por un fenómeno contradictorio: a no pagar a los trabajadores el equivalente de lo que realmente aportaron como trabajo y los patrones a renunciar a consumir una gran parte de la ganancia extraída, el sistema produce más valor del que se puede distribuir. Nunca, ni los trabajadores ni los capitalistas juntos pueden por lo tanto absorber solos todos los bienes producidos. El capitalismo debe vender este excedente de mercancías fuera de la esfera de su producción a los mercados aún no conquistados por las relaciones capitalistas de producción, los mercados llamados extra capitalistas. Si no lo logra, hay una crisis de sobreproducción.
Se encuentra aquí resumida en algunas líneas una parte de las conclusiones a las cuales arribaron los trabajos de Karl Marx en El Capital y Rosa Luxemburgo en La acumulación del capital. Para ser más concisos aún, he aquí sintetizados algunos puntos de esta teoría de la sobreproducción:
• El capital explota a los obreros (en otras palabras sus salarios son menos importantes que el valor real que ellos crean por su trabajo).
• El capital puede vender sus productos con ganancias, a un precio que, más allá del salario del trabajador y el plus valor, incluirá también la amortización de los medios de producción. ¿Pero la pregunta es: a quién?
• Por supuesto, los trabajadores compran estas mercancías… con sus salarios. Por lo tanto, queda aún una buena parte por vender. Su valor es equivalente al trabajo de los trabajadores que no les ha sido pagado. Esta tiene el poder mágico para el capital de generar ganancias.
• Los capitalistas también consumen… y por lo general no son infelices. Pero ellos solos no pueden comprar todas las mercancías portadoras de valor. Esto no tendría sentido. El capital no puede comprarse a sí mismo sus mercancías para hacer ganancias. Sería como si tomara dinero de su bolsillo izquierdo para meterlo en el derecho. Nadie se enriquece así, dirán los pobres.
• Para acumular, para desarrollarse, el capital debe encontrar compradores distintos de los trabajadores y capitalistas. En otras palabras, debe encontrar oportunidades fuera de su sistema, bajo pena de encontrarse con mercancías sin vender en los brazos y solo saturan el mercado: ¡es la “crisis de sobreproducción”!
Esta “contradicción interna” (esta tendencia natural a la sobreproducción y esta obligación a buscar constantemente oportunidades externas) es una de las raíces del dinamismo increíble de este sistema los primeros días de su existencia. Desde su nacimiento en el siglo XVI, el capitalismo tuvo que vincular el comercio con todas las esferas económicas alrededor de él: la antigua clase dirigente, los campesinos y artesanos de todo el mundo. En los siglos XVIII y XIX, las principales potencias capitalistas participan así en una verdadera carrera para conquistar el mundo; gradualmente comparten el planeta en colonias y forman verdaderos imperios. De vez en cuando, se encuentran codiciando el mismo territorio. Los menos poderosos deben retirarse a buscar otro rincón de la tierra para obligar a su población a comprar sus mercancías. Es así que las economías arcaicas se transforman y son integradas poco a poco al capitalismo. No sólo las economías de las colonias son cada vez menos susceptibles de representar una salida para las mercancías procedentes de Europa y los Estados Unidos, sino a su vez, generan incluso una sobreproducción.
Esta dinámica del capital en los siglos XVIII y XIX, esta alternancia de las crisis de sobreproducción y períodos de prosperidad y expansión, así como la progresión inexorable del capitalismo en su decadencia, Marx y Engels la han descrito magistralmente: “una epidemia que, en cualquier otro momento, habría parecido un absurdo, se abate sobre la sociedad, la epidemia de la superproducción”. La sociedad repentinamente se encuentra reducida a un estado de barbarie momentánea; parece que una hambruna, una guerra de exterminio le hubiese cortado todos sus medios de subsistencia; la industria y el comercio parecen aniquilados. ¿Y por qué? “Porque la sociedad tiene demasiada civilización, demasiados medios de subsistencia, demasiada industria, demasiado comercio” ([2]).
• En esta época sin embargo, debido a que el capitalismo estaba en pleno crecimiento, podía simplemente conquistar nuevos territorios, cada crisis daba lugar a un nuevo período de prosperidad. “Empujado por la necesidad de mercados siempre más amplios para sus productos, la burguesía invade toda la superficie del globo. Debe incrustarse en todo el mundo, construir y establecer relaciones en todas partes. El precio de las mercancías es la artillería pesada con la que derriba todas las murallas de China y obtiene la capitulación de los bárbaros incluso más xenófobos. Obliga a todas las naciones, bajo pena de extinción, a adoptar el modo burgués de producción; Les obliga a importar con ellos lo que llaman civilización, dicho de otra forma, hacen naciones burguesas. En una palabra, crea un mundo a su imagen...” ([3]).
• Pero ya en aquel momento, Marx y Engels percibían en estas crisis periódicas algo más que una simple crisis cíclica eterna que llevaría siempre a la prosperidad. Ellos veían la expresión de contradicciones profundas que minan el capitalismo. Con “la conquista de nuevos mercados, [la burguesía] prepara crisis más amplias y profundas, mientras se reducen los medios para prevenirla” ([4]). O: “en tanto la masa de los productos crece y por lo tanto también la necesidad de mercados más amplios, el mercado mundial se contrae cada vez más; cada vez menos mercados permanecen disponibles para la explotación, ya que cada crisis precedente sometió al mundo comercial a un mercado no conquistado o superficialmente explotado” ([5]).
Pero nuestro planeta es sólo una pequeña pelota redonda. A comienzos del siglo XX, se conquistaron todos los territorios y grandes naciones históricas del capitalismo compartieron el mundo. A partir de este momento no se trata ya de nuevos descubrimientos, sino de tomar por la fuerza militar, los territorios dominados por las naciones competidoras. No se trata ya de una raza en África, Asia o América, sino de entablar una guerra despiadada por defender sus áreas de influencia y capturar a fuerza de cañonazos las de sus competidores imperialistas. Es una verdadera cuestión de supervivencia para las naciones capitalistas. No es una casualidad que Alemania, con muy pocas colonias y dependiente de la buena voluntad del Imperio británico para el comercio en sus territorios (dependencia insostenible para una burguesía nacional), provoca la Primera Guerra Mundial en 1914. Alemania se muestra más agresiva debido a la necesidad de hacer lo que más tarde explícitamente formulará Hitler en la marcha hacia la Segunda Guerra Mundial: “Exportar o morir”. Por lo tanto, el capitalismo, después de cuatro siglos de expansión, se convierte en un sistema decadente. El horror de las dos guerras mundiales y la gran depresión de la década de 1930 será una dramática prueba irrefutable. Sin embargo, incluso después de agotar los mercados extra capitalistas que permanecieron aún en la década de 1950, el capitalismo no se había sumido en una crisis de sobreproducción mortal. Después de más de cien años de agonía lenta, este sistema sigue de pie, titubeante, trastabillando pero de pie. ¿Cómo sobrevive? ¿Por qué su cuerpo aún no está completamente paralizado por la toxina de la sobreproducción? Es aquí que el uso de la deuda entra en juego. La economía mundial ha logrado evitar una dramática caída recurriendo más y más masivamente a la deuda. Así, fue capaz de crear un mercado artificial. Los últimos 40 años se pueden resumir en una serie de recesiones y relanzamientos financiados a golpes de crédito. Y no se trata solamente de apoyar el “consumo doméstico” por la vía de las ayudas estatales…No, los propios Estados también están endeudados para mantener artificialmente la competitividad de su economía frente a otras naciones (directamente mediante el financiamiento de una inversión en infraestructura, préstamos a los bancos a la tasa más baja posible, por lo que estos a su vez pueden prestar a las empresas y a los particulares). Las válvulas del crédito fueron abiertas, el dinero comenzó a fluir y, poco a poco todos los sectores de la economía se encuentran en una situación clásica de endeudamiento: cada día más y más nuevas deudas deben ser contraídas para… pagar las deudas del pasado. Esta dinámica inevitablemente condujo a un callejón sin salida. El capitalismo global está hoy en la parte inferior de este callejón sin salida, frente al “muro de la deuda”.
Por analogía, la deuda es al capitalismo lo que la morfina es para un enfermo terminal. Al usarla, la crisis es temporalmente superada, el sufrimiento calma momentáneamente. Pero poco a poco, la dependencia a estas dosis cotidianas aumenta. El resultado, inicialmente salvador, comienza a ser nocivo… ¡hasta la sobredosis!
La deuda del mundo es un síntoma de la decadencia histórica del capitalismo. La economía mundial ha sobrevivido con el apoyo de créditos desde la década de 1960, pero hoy las deudas están en todas partes del cuerpo, saturan todas las partes del cuerpo, cada célula del sistema. Más y más bancos, empresas, municipios, Estados están y se declararán insolventes, incapaces de pagar sus préstamos.
El verano de 2007 ha abierto un nuevo capítulo en la historia de la decadencia del capitalismo iniciada en 1914 con la primera guerra mundial. La capacidad de la burguesía para enlentecer el desarrollo de la crisis por el uso del crédito cada vez más masivo ha finalizado. Ahora, los temblores se van a suceder uno a otro sin que exista un estímulo o respiro real. La burguesía será incapaz de encontrar una solución real y duradera a esta crisis, no porque repentinamente se vuelva incompetente sino porque es un problema sin solución. El capitalismo no puede resolver la crisis del capitalismo. Porque, como hemos tratado de demostrar, el problema es el capitalismo, el sistema capitalista como un todo. Y este sistema está ahora en bancarrota.
Pawel, 26 de noviembre 2011
El planeta entero se encuentra sumergido desde hace más de cuatro décadas en una profunda crisis que aplasta cada vez las condiciones de vida de los trabajadores y demás sectores explotados.
Durante cuarenta años la burguesía ha repetido una y otra vez el llamado a tener paciencia y soportar las opresiones que implican las medidas de austeridad, porque son estas, nos dicen, las que han de permitir el mejoramiento de la vida, pero los trabajadores del mundo lo único que ven es que la crisis se agudiza más y su salario se acorta.
Un duro golpe vino en la recesión de 1973-75, y el capital inventaba discursos y apretaba la soga sobre el cuello de los proletarios. Todavía nos reponíamos de las severas medidas cuando una nueva recesión se presenta en 1980-82 y se vuelve a apretar la soga y a estrangular aún más la vida de los explotados. Los discursos entonces son más optimistas y las políticas más severas… y viene una nueva recesión en 1987 y luego todos los noventa son el escenario de una cascada de recesiones, bautizadas como los “efectos” y así llega el “efecto tequila”, el “tango”, el “samba”, el “vodka”, el “dragón”… todo sigue empeorando y el siglo XXI llega con más recesiones que siguen profundizando la crisis y aunque los discursos prometedores de bienestar continúan los trabajadores solo ven avanzar sus penurias.
Esos ataques descritos no son diriguidos solo a algún sector de trabajadores o solo en algún país, todos los explotados del mundo son testigos vivos de ese accionar. En México, indudablemente se ha vivido y se vive esa realidad, de manera que un día se reciben severos golpes y el otro también. Todos estos ataques han llevado a que los trabajadores den respuestas. Desde los 70 y hasta finales de los 80, importantes movilizaciones se desarrollaron, pero la campaña sobre la “muerte del comunismo” y la promoción de la democracia extendieron la confusión, la desesperanza y la desmovilización. Pero la crisis que en vez de ablandarse se agudiza, hace que las palabras y campañas de la clase dominante se desgasten y entonces el descontento y la movilización de los explotados vuelven a ponerse de manifiesto, aunque encontrándose con grandes dificultades.
Por un lado el trabajo de control del descontento llevado por la estructura sindical se ha cumplido puntualmente, pero por otro, la repetición monótona de que la democracia es el único camino viable, o la inyección del veneno nacionalista han servido para extender la confusión entre los explotados, pero a su pesar y por la insistencia y el crecimiento de los ataques, las movilizaciones nuevamente se hacen sentir. Ejemplo importante fueron las movilizaciones de los estudiantes y trabajadores en Francia durante el 2006, no solo porque se oponían a los golpes, sino porque su movilización exponía la necesidad de reflexionar en Asambleas abiertas y de auto-organizarse. Similares características se manifiestan en la actualidad en Grecia y España. En estas movilizaciones, que son conocidas como el movimiento de indignados, pese a las dificultades diversas a las que enfrentan, se percibe también (aún cuando no podemos decir que es lo dominante) una defensa de las Asambleas Generales como forma de organización y la misma necesidad de cuestionar la estructura del sistema político dominante.
A partir del mes de julio de este año, uno de los grupos promotores de las movilizaciones en España, denominado Democracia Real Ya (DRY), inicia en México su campaña de difusión, realizando manifestaciones de crítica irónica al sistema político mexicano mediante, “actos teatrales”, pero es a partir del llamado del 15 de octubre (15-O) que toma mayor notoriedad.
La presencia de DRY se hace llamativa porque retoma las preocupaciones que domina en la población, principalmente de jóvenes: la miseria, el rechazo a los partidos y la necesidad de organizarse. La convocatoria de DRY aprovecha en particular el hartazgo hacia el sistema político y en particular hacia los partidos. Así sus acciones desde mediados de año toman como tema central la denuncia a “los partidos que no representan a nadie…” En sus explicaciones presentes en la web, son más categóricos al afirmar que lo que hoy se requiere es “…un movimiento ciudadano masivo y apartidista... [para] sentar las bases de transformación en nuestro país” (https://mxtomalacalle.blogspot.com [90]). De la misma forma en su discurso no dejan de señalar que las decisiones no deben de ser tomadas por estos grupos que a nadie representan, sino por la mayoría, por eso es que convocan a la realización de Asambleas. En su mismo blog postulan que su propósito es construir “…un pensamiento colectivo en donde nuestras diferencias en vez de dividirnos nos enriquezcan.” Para lo cual proponen usar como mecanismo de decisión a las “…Asambleas que generan consensos partiendo del trabajo generado en distintas comisiones y mesas de reflexión” (Ídem).
Todo esto, al parecer, presenta una nueva configuración organizativa que dirige su búsqueda a la conformación de una verdadera comunidad humana. En la manifestación el 15 de octubre las referencias a la “revolución mundial” eran continuas y el llamado a la discusión abierta se presenta en cada momento. Una joven presente en una Asamblea decía emocionada que se sentía en el Ágora. Diversas intervenciones saludaban el ambiente de discusión abierto, y aunque ya empezaban a presentarse propuestas disparatadas (que respondían mal a una pregunta que también era incorrecta), como por ejemplo, para enfrentar “el consumismo” presentan como solución mágica la creación de huertos familiares y el uso del trueque, pero a pesar de lo bizarro y confuso de esas propuestas se podían plantear ideas críticas, incluso hubo quien de forma directa hablaba de la necesidad de recuperar el marco teórico del marxismo y aunque no eran muy bien recibidas por los organizadores de DRY, no eran censuradas. En este ambiente entusiasta, RDY lanza la propuesta de dar continuidad a las discusiones mediante reuniones semanales.
Hasta ahí parecía que la actuación de DRY buscaba en verdad impulsar la reflexión y la crítica al sistema capitalista. Pero la realidad era otra, el discurso bonachón con el que hacen su presentación se va perdiendo y su verdadero rostro y sus objetivos se descubren.
No solamente demuestran que las Asambleas como forma de organización no les interesan, sino incluso les despierta molestia y temor, por eso para evitar su consolidación se adelantan a crear engendros que aparenten la discusión pero que disfrazan una maniobra para impedir la verdadera reflexión y la actuación de los explotados.
La dinámica de estas “asambleas” consisten en que los miembros de DRY llegan a presentar los resolutivos de una comisión que según su propia decisión define como los argumentos de consenso, sobre estas ideas, los asistentes son involucrados en una aparente discusión, permiten incluso que se escuchen críticas a estas, pero al final se aprueba justo aquello que al incio se llevó por la comisión.
Pero no solo es la forma en que se llevan las discusiones lo que muestra que DRY es tan mentiroso y manipulador como lo pueden ser los partidos a los que dicen criticar. Mientras que en su blog afirman: “El abuso desmesurado que del poder político se ha hecho desde la clase dominante durante muchas décadas y aun siglos, exige de estos análisis y propuestas una gran rigurosidad, para lograr que las propuesta emanadas de esta mesa sean viables y de consenso amplio…” en las declaraciones que presentan en youtube (realizadas luego de 3 reuniones posteriores al 15-O) son más explícitas acerca de sus verdaderos propósitos, cuando, adelantándose a toda discusión sobre ese tema, ya presentan sus conclusiones; afirman ahí que sus demandas son: “candidaturas ciudadanas, dismunución de presupuesto a partidos políticos (…) y otras demandas que apenas se están consensando…” https://www.youtube.com/watch?v=SPfOsOiIEvo&feature=related [91]).
De manera que a pesar de que DRY asegura cuestionar al aparato político sobre el que se sostiene al capitalismo, lo que en realidad busca es cómo integrarse a esa estructura y cómo mejorar al sistema de explotación. No es de extrañar que en sus propuestas de “economía social” expongan con encono el desprecio al dinero, pero no se detienen ni un segundo para hacer la crítica al proceso de explotación que da sustento al sistema; basta según ellos, con crear cooperativas y llevar un “consumo racional” para generar una “revolución”. Estas propuestas pudieran considerarse innofensivas y suponer se trata tan sólo de confusiones extremas, pero cuando se plantean en el contexto que lo hace DRY, es decir en un pretendido intento de mostrarse como una alternativa diferente y ajena al Estado y sus partidos, pintada además como una “revolución”, se reconoce que forma parte de una estrategia animada (sino es que creada) por el capital, encaminada a desnaturalizar el significado de la reflexión y la crítica colectiva para destruir la posibilidad de la auto-organización mediante las Asambleas e impedir que los trabajadores se reconozcan como una clase explotada y se queden atados a una condición de ciudadanos que no pueden hacer más que ceñirse a las medidas que admite y dicta el capital, haciendo de la indignación de las masas una fuerza vacía, sometida y conducida a mendingar mejores legislaciones electorales o actuaciones menos corruptas de los funcionarios, es decir un capitalismo con “rostro humano”, respetuoso del “voto de los ciudadanos”, fortaleciendo así su poder y su capacidad de dominio y explotación.
La actuación de DRY en México ha sido más descarada y abierta que lo que pudo ser en España, pero eso no significa que sea una política particular la que sigue en México. Si revisamos sus documentos presentados en la web y damos seguimiento a su práctica en España se nota su preocupación por oxigenar al capitalismo “influyendo en la política”. Apenas habían pasado 15 días del denominado 15M, cuando DRY exponía su intención de “promover una Iniciativa Legislativa Popular para reformar la Ley Electoral… <y defender> que los partidos pequeños tengan más representación y que se eliminen los privilegios de la clase política…” (https://www.elalmeria.es [92]).
De manera que podemos acordar con que ni el PRI, ni el PAN, ni el PRD nos representan, pero tampoco DRY. Para enfrentar la explotación y la miseria que impone el sistema capitalista, los explotados requieren la auto-organización verdadera a través de Asambleas Generales abiertas a todos los trabajadores y soberanas en sus decisiones.
Tatlin, diciembre 2011
El Acuerdo para la Evaluación Universal de Docentes y Directivos en Servicio de Educación Básica (Evaluación Universal) fue firmado el 31 de mayo de 2011 entre el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, y la presidenta “vitalicia” del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo Morales. La Evaluación Universal se deriva directamente de la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE), en su apartado “Evaluar para mejorar”, firmada el 15 de mayo de 2008 y representa una mayor profundización de la explotación sobre los trabajadores de la educación.
La Evaluación Universal forma parte integral del conjunto de reformas que la burguesía de todos los países ha venido imponiendo en el sistema educativo a escala planetaria desde los años setenta, justamente en el periodo en el que estalló de manera profunda la crisis del capitalismo mundial. En el ámbito laboral, las reformas se orientaron a ajustar la economía mundial mediante una serie de medidas básicas: reducir el salario social, eliminar subsidios a los productos básicos, incidir fuertemente hacia la caída de los salarios, reducir los apoyos sectoriales, otorgar “libertad de movimiento” a los precios y capitales según las leyes del mercado, y desmontar el sistema de seguridad social para permitir la recuperación de la tasa de plusvalía y de ganancia, todo lo cual ha significado una disminución de las condiciones de vida de los trabajadores al aumentar el grado de explotación (plusvalía absoluta y relativa); y en lo político, reforzar el control que el Estado ejerce sobre los trabajadores de la educación a través del sindicato, instrumento central en el control político-ideológico.
En esa lógica, el sistema educativo requería una reforma total. En ese contexto se inscribe, para el caso de México, el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB), la reforma a la Ley General de Educación, el Programa de Carrera Magisterial (todas estas reformas, en 1992), la Reforma a la ley del ISSSTE del 31 de marzo de 2007 y las reformas subsiguientes que se derivan de las mencionadas. Todas ellas han representado ataques arteros contra los trabajadores de la educación. Señalemos solamente las implicaciones principales:
• La descentralización educativa establecida en el ANMEB y la conformación de los consejos de participación social (en distintos niveles) tiene como objetivo fundamental descargar sobre la “sociedad” el sostenimiento de los centros educativos en cada uno de los estados de la federación, es decir, al mismo tiempo que el Estado ha venido disminuyendo el gasto social en educación, estableció que los trabajadores (para la burguesía, ciudadanos padres de familia) tendrían que destinar una parte de sus salarios al mantenimiento de las escuelas.
• El establecimiento de Carrera Magisterial (en mancuerna SEP-SNTE) ha sido impuesto como mecanismo de estratificación de los trabajadores al interior del proceso de trabajo y ha provocado que cada fuerza de trabajo individual entre en competencia contra sus iguales en el mercado de “puntos acumulables” de capacitación y de rendimiento, buscando el ascenso en la escala salarial a partir de una mayor productividad del trabajo y, con ello, el Estado-Sindicato ha intentado romper con la solidaridad de clase. Es así como el Sindicato ejerce el control político-ideológico y laboral y nos muestra cómo la burocracia sindical es, al mismo tiempo, una caterva parásita de funcionarios públicos dentro de la institucionalidad burguesa.
• La temporalidad de los contratos de trabajo para el magisterio es otra de las consecuencias de las reformas y, junto a la fusión de grupos para aumentar el número de educandos por trabajador, ha significado para el magisterio una mayor carga de trabajo. Lo anterior configura una especie de contrato por rendimiento y forma parte de lo que la burguesía llama “flexibilidad laboral” al crear trabajos temporales, dado que los trabajadores pueden ser removidos por diferentes argumentos jurídicos, a discreción de las autoridades.
• Además, las reformas han establecido de manera autoritaria la prolongación de la jornada laboral, con la creación de escuelas de jornada ampliada y escuelas de tiempo completo. La cuestión fundamental radica en que se mantiene el sueldo base y, por lo tanto, los montos de jubilación permanecen sin cambios, aumentando las percepciones salariales a través de estímulos salariales diversos condicionados al cumplimiento de tareas diversas impuestas de manera discrecional por las autoridades.
• Con la reforma al sistema de pensiones y jubilaciones, se han ampliado los años de servicio de los trabajadores de la educación, aumentando los años de servicio-cotización y, simultáneamente, han reducido la esperanza de vida en el momento de la jubilación por la vía de los hechos.
• Ahora bien, la evaluación de la labor docente es otro de los aspectos contenidos en las reformas y es parte nodal en la actual Alianza (ACE, 2008) establecida entre Estado y Sindicato. La Alianza promueve un sistema de contratación basado en la competencia e incorpora mecanismos de evaluación para el otorgamiento de plazas de educación básica y para su capacitación, evaluación y promoción de acuerdo a una serie de parámetros que miden la productividad del trabajo. Los elementos centrales para evaluar a los docentes en servicio son: las tasas de rendimiento y aprovechamiento de sus alumnos lo que requiere someterse a una certificación estandarizada, diseñada con criterios empresariales. Es aquí donde se inscribe la llamada Evaluación Universal.
• La Evaluación Universal será obligatoria para docentes frente a grupo, con periodicidad de tres años, a partir de junio de 2012 (primaria), 2013 (secundaria) y preescolar y educación especial (2014). Los resultados de la evaluación universal serán considerados para el Programa de Estímulos a la Calidad Docente y para la promoción de Carrera Magisterial. Esto significa que, además de profundizar la competencia entre trabajadores, el escalar puestos más altos en Carrera Magisterial será más difícil aun, ya que ante resultados negativos los trabajadores podrían ser “degradados” hacia niveles más bajos de Carrera.
• Los resultados de la evaluación serán dados a conocer a la sociedad, no con fines de “transparencia” sino con el fin de “evidenciar” a los profesores y crear una división al interior de la llamada comunidad escolar.
• Con la Evaluación Universal se pretende degradar aún más las condiciones laborales y de vida de los trabajadores de la educación y sus familias: acabar con la estabilidad laboral que brindan las plazas con carácter de definitivas; establecer la flexibilidad laboral regulando la contratación a partir de la evaluación; desconocer las diversas formas de promoción anteriores a las reformas; negar la antigüedad y la permanencia indefinida como trabajadores. En otras palabras, la imposición de la evaluación universal como parte integral de las reformas al sistema educativo, significa un ataque artero a los derechos laborales de cientos de miles de trabajadores.
• Aparentemente, la evaluación se impone como obligatoria cada tres años para los distintos niveles de la educación básica. Sin embargo, a partir de 2011 se ha puesto en marcha en México, y también en América Latina, un sistema de evaluación permanente, sistemático, conocido como método Stallings. Éste, es un sistema de observación en el aula para la medición del rendimiento de maestros y estudiantes. Este esquema es conocido desde la década de los setenta y ha sido diseñado por un equipo de economistas del Banco Mundial para programas educativos en América Latina.
• Las autoridades educativas y el sindicato desempeñan la función de evaluadores permanentes, como capataces del proceso (productivo) enseñanza-aprendizaje. La función principal no tiene un carácter pedagógico, sino una función de vigilancia para medir los tiempos y movimientos de los trabajadores en su tarea de cultivar cabezas (rendimiento). El objetivo consiste en lograr que el docente destine un mayor tiempo posible a tareas “de enseñanza” respecto de las tareas burocrático-administrativas. El promedio en América Latina es de 65 % y 35 %, respectivamente, mientras que en países de la OCDE es de 85 % y 15 %, en el orden de las tareas señaladas. Incrementar la productividad del trabajo y la intensidad mediante la saturación de grupos y la vigilancia del proceso de trabajo para medir tiempos y movimientos en los ritmos de trabajo nos recuerda lo que Marx explica en torno a los diferentes métodos para la explotación del trabajo asalariado.
• En suma, con las reformas impuestas desde 1992 se ha producido un aumento generalizado de la productividad, un proceso de profundización de la intensidad del trabajo, una prolongación de la jornada laboral y la reducción del salario, mediante la utilización de mecanismos primigenios de extracción de plusvalía absoluta combinados con la introducción de progreso técnico como las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) en la labor docente para acelerar la producción de plusvalía relativa. Siguiendo a Marx, podemos decir que son estas condiciones las que hacen iguales a los trabajadores de la educación con los de cualquier rama industrial, agrícola o comercial en el proceso global de producción de la riqueza social, sin importar que los trabajadores produzcan embutidos, trigo, servicios de transporte o cultiven la cabeza de los estudiantes.
Los años que hemos reseñado sobre todo después del 2007 en que fue aprobada la reforma al régimen de pensiones y jubilaciones del ISSSTE se han caracterizado por una enorme inconformidad de los trabajadores de la educación, el sindicato oficial, el SNTE, se ha encargado en todas partes de maniatar a los trabajadores para evitar que se movilicen como corresponde contra estos ataques y lo ha hecho no sólo a través de la desinformación o la vil mentira sino también, y sobre todo, por medio de la amenaza velada o abierta de despidos o disminución de “beneficios” que por derecho les corresponden a los trabajadores.
Pero también las distintas corrientes del movimiento “democrático” del magisterio se han estado enfrascando en un proceso de defensa de los derechos laborales a través de la vía jurídica, promoviendo amparos ante las instituciones estatales. Son los viejos mecanismos utilizados por los llamados “democráticos” (CNTE, Bases Magisteriales…) y que solo han servido para crear ilusiones en los trabajadores sembrando la idea de que es posible resolver sus demandas laborales en el marco del derecho burgués.
Para enfrentar con un mínimo de oportunidad la andanada de golpes asestados sobre sus espaldas las masas trabajadoras tienen que empezar a pensar cómo cuestionar el control de las estructuras sindicales al servicio del Estado, sean “charras” o “democráticas”, para retomar la conducción de su movimiento desde las asambleas de base y vincular al magisterio con otros contingentes del proletariado en México y en el mundo.
En el plano internacional recientemente tenemos esa experiencia de la lucha proletaria: asambleas generales de trabajadores para desarrollar la conciencia proletaria al calor de las luchas de clases versus burocracias sindicales que siembran falsas ideas en torno al carácter generoso y democrático de las instituciones burguesas. Las movilizaciones desarrolladas recientemente en Grecia, Francia, España, Medio Oriente, Norte de África, Estados Unidos (Wisconsin), Inglaterra… por mencionar solo algunas, son una muestra de las posibilidades del proletariado para romper con el control de los sindicatos y los partidos de izquierda del capital, en su permanente búsqueda por unificarse con los movimientos generales del proletariado.
El capital hace su trabajo para aumentar los niveles de ganancia. Y frente a los embates del capital, a los trabajadores les corresponde crear formas de organización y de lucha para combatir las políticas de la burguesía que profundizan la explotación. Es la clásica antinomia entre el trabajo y el capital a la cual se refiere Marx. Y que mejor, si esas formas de organización del proletariado (del que el trabajador de la educación forma un contingente importante) se encaminen en el sentido de la Revolución Comunista Mundial.
Plexus, diciembre 2011
En los últimos meses hemos oído acerca de la propuesta de formar “gobiernos de coalición” en México pues serían la alternativa para lograr una “mejor gobernabilidad”. ¿A quién interesa esa “mejor gobernabilidad”?
Solo a la burguesía. A nadie más, que no nos inmiscuyan en ese terreno que corresponde estrictamente a la clase dominante a pesar de que se disfracen de “requerimientos para buscar cumplimiento a las exigencias de justicia, equidad, desarrollo y seguridad que exige el país”.
Esta propuesta de los gobiernos de coalición, donde se articulan liderazgos del PRI, del PAN, del PRD y gente sin filiación política partidaria, también es una especie de reciclamiento o reacomodo burocrático de los cuadros políticos de diversos partidos, y donde pareciera que el problema se circunscribe a un asunto de cómo acomodarse y no quedar fuera del presupuesto y de los cargos burocráticos.
Así se ve en su propuesta de reforma constitucional que prevé que cuando un gobernante gane las elecciones con menos de 50 % de los sufragios, pueda tener la oportunidad de pactar políticas públicas con partidos distintos al suyo. Luego, el funcionamiento de todos los sistemas políticos se basa invariablemente en la necesidad de llegar a acuerdos interpartidistas. De ahí la preocupación de garantizar “cierto grado de gobernabilidad” a través de garantizar mayorías legislativa en México que no es nueva. Ya en la reforma de 1986, se impuso la cláusula de gobernabilidad con el fin de garantizar la mayoría al partido que obtuviera más votos y que no alcanzara por este medio la mayoría legislativa. Así, el presidente en turno contaría con un instrumento para llevar a cabo su proyecto de gobierno.
Se trata pues de lograr un mínimo de acuerdo, que se ha buscado en los últimos años, entre las diferentes fracciones de la burguesía para lograr un mínimo de unidad para avanzar en sus proyectos como clase burguesa. Sin embargo, lapidariamente podríamos afirmar que dadas las tendencias fundamentales de la sociedad capitalista, es decir, que siendo la tendencia dominante al “cada quien a lo suyo”, lo que es de esperarse es que cada grupo dentro del Estado busque hacer valer sus intereses económicos y políticos. Es decir, la ley de la selva. Esa es la dinámica de la sociedad capitalista.
Pero todas esas consideraciones para avanzar en una mayor unidad y en una mejor gobernabilidad son del interés de la burguesía y no del proletariado, el cual, al contrario, siempre se verá afectado por este tipo de propuestas que lo que buscan en el fondo es cómo mejorar la explotación asalariada.
RR, diciembre 2011
La situación actual ilustra claramente la función mistificadora de las elecciones. Ante la catástrofe económica en curso por el hundimiento del capitalismo en una crisis sin precedentes (ver artículos al respecto en esta misma edición), en varios países del mundo el proletariado ha manifestado ya su descontento generalizado y, sobre todo, una disposición a no permitir que la burguesía descargue, una vez más, sobre sus espaldas el costo de las medidas anticrisis, es decir, más austeridad, menos salario, menos empleos, más explotación… más miseria. Y, aunque la clase trabajadora aún tiene muchas dificultades para desplegar y mantener una lucha de clase autónoma y unificada, cada vez más es evidente que se requiere una resistencia combativa y masiva como única alternativa para echar atrás los ataques inmisericordes del capital contra sus condiciones de trabajo y de vida en general.
Desde la derecha a la izquierda del aparato político del Estado capitalista se está inundando los medios con mensajes repetitivos que buscan convencer a los trabajadores de que el voto es el único medio para solucionar la crisis y todas sus secuelas, en particular el desempleo, de que sólo eligiendo al candidato idóneo en las próximas elecciones presidenciales de 2012 podremos hacer que cambie la situación tan agobiante para los millones de familias proletarias.
Más de un “especialista” politólogo a sueldo del Estado incluso ha puesto como ejemplo “cívico” digno de emular al desplazamiento de la izquierda del gobierno y el ascenso de la derecha en España en las pasadas elecciones cuando, pretendidamente, los españoles dieron su voto de castigo a aquélla y su voto de confianza a ésta para que solucione principalmente el desempleo laboral que en ese país alcanza cotas escalofriantes (más del 20 %). La gigantesca campaña democrática que bombardea segundo a segundo sobre las bondades de la democracia burguesa esconde a toda costa lo que verdaderamente significa para la inmensa mayoría de la población y en particular para aquéllos que sostienen con su trabajo diario todo el funcionamiento de la sociedad actual, la clase trabajadora.
Desde hace ya un siglo las elecciones se mantienen como el medio mistificador más importante del Estado capitalista para sostener el sistema de explotación de la burguesía. En México, por ejemplo, cada seis años ([1]) se convoca a votar y elegir al grupo de la clase dominante que le toca administrar la explotación y la opresión de la clase obrera. Así lo han vivido los trabajadores por décadas durante las cuales jamás se han beneficiado de esas supuestas bondades de las elecciones democráticas sino al contrario.
En efecto, si tomamos los últimos cincuenta años, por ejemplo, veremos cómo todos los equipos de gobierno de derecha, izquierda o de centro, elegidos “tan democráticamente” no han hecho sino encargarse de aplicar las medidas de austeridad exigidas para enfrentar una crisis permanente que no ha cesado y que aún más se ha acentuado a los niveles alarmantes que conocemos actualmente y, además, claro está, se ha ocupado de desplegar todas las medidas políticas y de represión necesarias para hacer pasar los ataques que requiere la burguesía.
Cuando esos equipos de gobierno se han desgastado por el desprestigio que significa el accionar en esos gobiernos tan solícitamente dispuestos a cumplir los planes del Estado de la burguesía, ésta no ha hecho más que armar nuevas campañas de renovación de sus gobiernos vendiendo la idea a los trabajadores, vía sus propios medios, de que la culpa de sus infortunios la tendrían los malos equipos de gobierno instaurados y, además, dejando el mensaje subliminal de que la culpa la tendrían los electores por no pensar bien su voto. Aquí es donde orientan sus campañas para que los electores emitan el famoso “voto de castigo” con el cual crea la ilusión de que el votante “ajusta cuentas” con el gobernante o el partido político en el poder y elige a otros para que “corrijan los errores”. Claro, esos nuevos equipos siempre se encargan de culpar a los gobiernos anteriores del desastre actual y llaman, por enésima vez, a aceptar más sacrificios si se quiere una solución a las penurias; es lo que hizo el nuevo equipo en el gobierno en España… es lo que sucederá en México en el 2012.
Es así cómo se ha instaurado en la cultura política la idea de la necesaria alternancia que no es otra cosa que un recurso que tiene la burguesía para colocar en la administración gubernamental de todos los niveles (nacional, estatal, municipal…) a equipos políticos de diferente color que invariablemente deberán servir a sus intereses económicos, sociales y políticos y que al ser diferentes refuerzan la idea de un posible cambio por este medio. La burguesía no tiene problema alguno en colocar a equipos de derecha, centro o izquierda pues son solo alternativas dentro del Estado que pueden utilizarse según las circunstancias ([2]).
La burguesía siempre podrá renovar las campañas electorales utilizando incluso los problemas de sus propios partidos políticos pues así podrá ofrecer diversas alternativas: así, por ejemplo en México, podrá dar vuelo a versiones sobre “el peligro del regreso del PRI y lo que conlleva en retroceso democrático”; en cuanto a “la permanencia del PAN y la continuidad del fracaso en materia económica y de seguridad”; en fin, con relación al PRD que podría ser, de nuevo, la esperanza para los trabajadores. Esas versiones tienen su contraparte argumental cuando se habla sobre la necesidad de que regrese el PRI pues sabe cómo controlar a las mafias y además “roba pero da trabajo”, o que se mantenga el PAN pues algo se está logrando, o que debería pensarse muy bien si se vota por el PRD pues… y, un largo etc.
Es este el juego de la burguesía precisamente, y en él se empeña en involucrar a toda costa a los trabajadores y al resto de las capas no explotadoras de la sociedad. Se trata de toda una estrategia para involucrar a los explotados y oprimidos de la sociedad actual en un juego eterno que siempre tendrá un ganador: la burguesía. El objetivo es hacer que los trabajadores confíen siempre en el engaño de las elecciones y se alejen lo más posible de la lucha de clases, el único medio con el que cuenta para avanzar en el camino a su liberación.
En fin, todas las distracciones actuales sobre la mediocre cultura de tal o cual candidato, las deficiencias de aquel otro, o los secretos de éste, no son más que temas destinados a ocupar las preocupaciones de los “electores” y, en particular, la clase obrera.
En estas cuestiones podrían reflexionar los trabajadores. Para hacerlo, deben tomar distancia de la apabullante campaña democrática cuyo fin es orientar de manera dominante las preocupaciones de la sociedad hacia las alternativas electorales que, por millonésima ocasión, ofrece las alternativas de siempre para garantizar la supervivencia de la dominación capitalista.
RR, diciembre 2011
[1]) Esto corresponde a la elección presidencial y de gobernador de los estados, pero hay otros periodos como los de tres años para los presidentes municipales, los senadores, los diputados. De hecho, la organización política de la burguesía ha colmado todo el terreno social instaurando en todos los niveles territoriales la figura de las elecciones, como en las colonias, en las representaciones sindicales, etc.
[2]) Aquí no es el lugar para desarrollar los factores económicos, sociales y políticos que la burguesía toma en cuenta generalmente para determinar la orientación política de sus equipos de gobierno.
El sandinismo acaba de reelegirse por tercera ocasión en el gobierno nacional, para un nuevo mandato de cinco años y, además, la burguesía le ha conferido un amplio poder dentro de las cámaras legislativas. A diferencia de lo que pregonan izquierdistas de toda laya, esto no es un triunfo de los trabajadores ni de un proyecto revolucionario, sino la constatación de que en América Latina la burguesía sigue repitiendo la fórmula de establecer gobiernos de izquierda para administrar el descontento social producto del avance de la crisis.
Ya advertíamos sobre esto en el año 2007 cuando el entonces candidato Daniel Ortega enfrentaba las objeciones de la fracción republicana de la burguesía norteamericana: “la división entre los círculos de la clase dominante, producto de la descomposición del sistema capitalista, hace que la oferta del FSLN, de llevar una relación armónica con los EUA, sea la que cuenta con mayores posibilidades para conducir a una “mejor” administración de la crisis e intentar una cohesión de la burguesía en torno al Estado, lo que implica, evidentemente, para la clase trabajadora enfrentar mayores ataques” ([1]).
La victoria electoral del ex-grupo guerrillero se puede entender solo en el contexto de una tremenda agudización de la explotación y el empobrecimiento de la clase trabajadora nicaragüense ([2]). La tasa de desempleo posicionó a Nicaragua con un 7.8 % a la cabeza de este rubro en la región según datos de la CEPAL reproducidos en un informe del Banco Central (BCN) para el año 2010. Asimismo, las condiciones de vida del proletariado nicaragüense se ven reflejadas en los datos de la FAO sobre desnutrición, la que afecta al 27 % de la población. En un marco regional en el que incluso Costa Rica –llamada la “Suiza centroamericana”– enfrenta un ascenso del descontento y de incremento de huelgas ([3]), es evidente la necesidad para la burguesía de Managua de contar con un Estado que pueda dar respuesta efectiva al conflicto social creciente.
De igual modo, las maniobras geopolíticas en la región de los imperialismos estadounidense y venezolano coadyuvaron a establecer las condiciones necesarias para que Daniel Ortega conservara el poder, incluso en contradicción de las leyes burguesas y su democracia pues la constitución del país prohíbe la reelección. Luego del putsch en Honduras (2009) en el que se enfrentaron los intereses de ambos imperialismos, el aumento de las dificultades económicas internas y los nuevos retos en Eurasia y África para EU, la actitud hacia el sandinismo pasó de la agresión a la tolerancia vigilante, de lo cual deja precedente el laconismo estoico de Obama ante las declaraciones desafiantes de Daniel Ortega en la V Cumbre de las Américas ([4]). A su vez, Venezuela sigue siendo el principal apoyo en la región para los sandinistas, pues los mínimos programas sociales tan promovidos por el gobierno de Ortega serían impensables sin los petrodólares venezolanos.
Como lo hemos dicho en otras ocasiones cuando analizábamos algunos casos de recambio político, el hecho de que el Estado burgués busque siempre a los equipos mejor dotados para gobernar y en particular para garantizar el sometimiento y la explotación del proletariado, no quiere decir que esto le resulte muy fácil y en automático sino que, por ejemplo, no hay que descontar tampoco el papel jugado por el fraccionamiento de la burguesía nicaragüense opositora al FSLN, lo cual les ha generado infinidad de dificultades para lograr concretarse en una fuerza política más eficiente aún ([5]), lo cual es una manifestación del cada quien para sí que se ha convertido en la tendencia dominante de la sociedad burguesa de este periodo de decadencia y descomposición.
En fin, ni duda cabe que los sandinistas se han mostrado frente a sus patrones burgueses tan eficaces como los somocistas o los liberales a la hora de dirigir los ataques contra la clase trabajadora. Un ejemplo de ello está en el apoyo de los sindicatos sandinistas a las reformas del Seguro Social en las que se incrementó la edad de jubilación a 65 años (como se está imponiendo en todo el mundo), así como duplicar a 1,500 el número de cotizaciones. Cabe resaltar que el inicio de la vida laboral no contempla los años de la infancia en un país en el que, para 2005 había 108,000 niños ([6]) trabajando, muchos sin asistir a la escuela.
Cuando la ley no ha sido suficiente, el sandinismo no ha dudado en usar el gas y la cachiporra, como lo denunció en su momento en nuestra web la Liga por la Emancipación de la Clase Obrera ([7]) al exponer la reacción del gobierno de Ortega contra los transportistas en huelga ([8]).
Los trabajadores deben estar plenamente conscientes que los discursos de toda la izquierda gobernante, desde el conciliador de Lula hasta el frenético de Chávez, no son sino una manzana envenenada para la conciencia y la combatividad de la clase obrera.
En estos momentos en que la crisis mundial se vuelve más aguda y aumentan también los sufrimientos de nuestra clase, tenemos el deber de alertar sobre todas las mentiras vertidas por la clase que vive de nuestro trabajo.
BR, diciembre 2011
[1]) Revolución Mundial nº 96, 2007, “Nicaragua: regresan los sandinistas al gobierno para dar continuidad a la explotación y opresión”.
[2]) Ver, por ejemplo, el documental sobre las condiciones de trabajo en las maquiladoras nicaragüenses
[3]) “Costa Rica, ¿Por qué crece el descontento social?”
https://www.diariopanorama.com/seccion/firmas_22/costa-rica-porque-crece... [94]
[4]) “Obama soporta la diatriba de Ortega”.
https://www.foxnews.com/politics/2009/04/18/obama-endures-ortega-diatribe/ [95]
[5]) “Oposición acude débil y dividida a los comicios en Nicaragua”
https://www.casamerica.es/actualidad/la-oposicion-acude-debil-y-dividida... [96]
[6]) OIT, “Tendencias en el empleo de niños y trabajo infantil en América Latina y el Caribe”, Informe Nicaragua,
https://ucw-project.org/attachment/Nicaragua_trends20110420_151157.pdf [97]
[7]) “Luchas obreras en Nicaragua y Panamá”, https://es.internationalism.org/node/2377 [98]
[8]) Publicado por CCI online el 2 de octubre, 2008
¡Y de nuevo, por enésima vez, los trabajadores o sus hijos son masacrados sin miramientos por las fuerzas policiacas del Estado!
El lunes 12 de diciembre de 2011, cuando se encontraban bloqueando la autopista México-Acapulco, después de ser engañados como siempre por las falsas promesas de los gobernantes, algunos meses atrás, para mejorar sus condiciones de vida dentro del internado y otras demandas como la de aumento de la matrícula y otorgamiento de plazas al concluir los estudios, alrededor de medio millar de estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, Guerrero, fueron disueltos a balazos con armas largas de alto poder cuyas balas hicieron blanco en las cabezas de dos jóvenes normalistas que así pagaron su “osadía” de “perturbar el orden”.
Como en otras ocasiones, todos los sectores de la burguesía se desbaratan en lamentaciones hipócritas, ensayan sus mejores poses y, claro está, enjugan sus más gruesas lágrimas de cocodrilo ante estos hechos, los cuales rápidamente sus medios se apresurarán en “olvidar” como otras tantas veces, como siempre que los trabajadores son masacrados por el Estado burgués.
Apenas estaban levantando los restos de los jóvenes asesinados y ya se podía ver en todos los medios un juego de pin pong por demás escandaloso y asqueroso: el gobierno estatal y el federal, parados sobre los cadáveres, acusándose mutuamente de los disparos con peritajes ex profeso y videos incluidos, como si importara realmente a las familias de los muertos y al resto de la clase proletaria que hace suya también esta desgracia pues se trata de miembros de capas explotadas y oprimidas como lo son los campesinos pobres y también de familias obreras y a quienes poco les importa si las balas que los matan vienen de un grupo de la burguesía o de otro. Efectivamente, lo que está muy claro, es que se trata de la misma clase burguesa y sus equipos de gobiernos, del color que sean: amarillos, azules o tricolores.
Después del innombrable crimen, los “especialistas” politólogos, columnistas, analistas de toda ralea, se “hundían” en sesudas reflexiones acerca de las probabilidades de que tales acciones hubieran sido producto de la torpeza de tal o cual grupo policiaco (federal o estatal) o de la provocación deliberada de tal o cual grupo político (federal o estatal) de la burguesía. Por décadas se han dedicado a lo mismo, a sepultar bajo las más densas versiones explicativas la verdad de los hechos: el que la barbarie es responsabilidad de la burguesía y su Estado.
Que los cuerpos policiacos una vez ordenados para reprimir son hordas bestiales sin más estándares que imponer el orden a toda costa para nadie es una novedad, como tampoco lo es el que actúan completamente bajo las órdenes de sus superiores en orden ascendente hasta llegar hasta los círculos de mando de los gobiernos de todos los niveles (federal, estatal, municipal). Que pueden cometer actos “indecibles” en su accionar es algo que está sobreentendido y, además, nunca será un problema el castigo a algún “mal servidor público” si se preserva la función represiva esencial del Estado.
Que se trata de provocaciones lanzadas desde algún bando de la burguesía para quemar al otro y así ajustar cuentas (un método muy recurrente dentro de sus filas), también es muy probable. Es más, antes de los acontecimientos y, sobre todo, después de ellos, han salido en los medios muchos datos que abonan en ese sentido, sin embargo, a nosotros no nos toca indagar los elementos para probar esa hipótesis.
Es un hecho que la burguesía está fracturada en varias fracciones que se disputan el más mínimo espacio de los negocios capitalistas, enfrentándose no sólo en el terreno de la competencia económica sino también en el de la política pues las posiciones de gobierno logradas significan automáticamente un beneficio directo de los empresarios o los grupos de ellos que apuntalaron a tal o cual grupo político y su candidato.
Que a cada momento tales grupos, cual verdaderas mafias, hagan lo indecible para no solo desprestigiarse sino incluso desplazarse de sus puestos mutuamente, no importando los métodos ni las consecuencias, es una de las enseñanzas que la clase trabajadora ha debido asimilar dolorosamente a lo largo de cientos de años pues invariablemente es a los miembros de su clase a quienes les ha tocado pagar de manera sangrienta con represión, humillaciones, sufrimientos, muertes… esas pugnas burguesas. El caso actual, sumado al número infinito de los habidos anteriormente, lo ilustra de manera terrible e indignante. En los últimos días los grupos burgueses implicados compiten de manera asquerosa para lograr el campeonato en la habilidad de salpicar a sus enemigos con la mayor cantidad de mierda, para llevar agua a su molino, sobre… los cadáveres de los hijos de las familias proletarias.
Para el proletariado, no tiene sentido la demanda mediática de encontrar a los responsables intelectuales y materiales de los asesinatos (aunque para las familias afectadas represente un alivio inmediato ver a los chivos expiatorios siendo juzgados por los tribunales burgueses): siempre podrá procesarse a algún funcionario menor, empleado o policía, los que, dicho sea de paso, podrán purgar condenas light, o incluso, podrá reclamarse la cabeza del gobernador, sin embargo, lo que nunca se hará es poner en la picota al capitalismo, a su Estado y su maquinaria política y represiva encargados de mantener este sistema basado en la explotación del trabajo asalariado.
Lo que se impone cada vez más es la evidencia descarnada de que un segundo más de supervivencia del sistema capitalista se traduce para la humanidad y para el proletariado en inmensos sufrimientos y una barbarie sin fin.
Como lo afirma nuestra editorial: el capitalismo está en quiebra ¡hay que derribarlo!
CCI
El artículo sobre Gramsci que a continuación presentamos fue publicado por la Izquierda Comunista Italiana en Bilan no 42 de julio-agosto de 1937. Esta republicación obedece a una serie de preocupaciones que expresan los contactos de la CCI en relación a la trayectoria y posiciones políticas de Gramsci. Puede consultarse nuestro libro La Izquierda Comunista Italiana. Sólo queremos llamar la atención de nuestros lectores sobre el hecho de que en este artículo se hace referencia a algunas posiciones que en ese momento reflejaban las dificultades propias del periodo histórico, nos referimos al “Estado proletario”, la cuestión sindical y al concepto de “jefe”. Sin embargo, el artículo plantea bien el método para ubicar los aportes al programa proletario a través de la historia y, sobre todo, rescata la justa dimensión de la figura de Gramsci.
CCI
Antonio Gramsci (Ales, Cerdeña, 22 de enero, 1891 - Roma, 27 de abril 1937), quien murió recientemente en una clínica de Roma –a donde el fascismo lo hizo admitir en un estado grave tras diez años de torturas físicas y morales en prisión– acaba de ser asesinado una segunda vez por sus apologistas. De hecho, toda la prensa centrista y el Frente Popular desde el “ Grido del Popolo “ al “ Nuovo Avanti “ y “Giustizia e Libertà”, se lanzan sobre su cadáver para especular y desnaturalizar su pensamiento y su obra con un propósito contrarrevolucionario. La prensa centrista, que durante algún tiempo dejó caer en el olvido al “jefe” del proletariado italiano, aprovecha su muerte para su campaña contra el “trotskismo” que en italiano se traduce como “bordiguismo.”
Hemos visto a Palmiro Togliatti, en la conmemoración oficial de la muerte de Gramsci, afirmar que el Partido Comunista realiza totalmente los objetivos que Gramsci le había asignado. Nosotros, quienes combatimos las deficiencias políticas de Gramsci, apreciando algunos rasgos de su carácter y su inteligencia, creemos que la conmemoración más digna, la única forma conmemorativa proletaria, no es una especie de canonización de los desaparecidos atribuyéndoles una infalibilidad profética, sino al contrario, denunciando los errores y las faltas, es decir, la parte negativa y caduca de su obra para que no pueda empañar la parte viva y duradera que se convierte en parte del patrimonio del proletariado en su ascenso a la vía revolucionaria.
Y las debilidades e incomprensiones no faltan en la obra de Gramsci, tanto a causa de su origen social como a la época en que se inserta en el movimiento obrero italiano. Intelectual, estudió teología y filosofía en Turín, sufrió la influencia cultural de la filosofía idealista de Gentile, su hermano espiritual –también víctima del fascismo– en la utopía del liberalismo renovado y “revolucionario”. El marxismo no era para Gramsci solo la negación del positivismo y del idealismo, sino una filiación de estas filosofías repudiadas por los ideólogos del capitalismo. La evolución del capitalismo italiano donde la revolución burguesa no pudo tener formas acabadas como en otros países llevó a Gramsci a postular la hipótesis de la inserción del proletariado en el cumplimiento de la “revolución liberal”. Así, en el ámbito político, tuvo la influencia, como otros intelectuales de la inmediata preguerra, del revisionismo de Salvemini, quien veía en la solución del problema meridional un medio para superar la crisis del socialismo en su degeneración hacia el reformismo parlamentario que se integraba al capitalismo. Y Gramsci, sardo de nacimiento, opta por el federalismo que buscó apoyar en el seno mismo del Partido Comunista. Perteneció a esta generación que llegó al movimiento obrero durante la guerra –incluso fue intervencionista al principio, como ha señalado Tasca, lanzando la flecha de Pharta– y buscó conectarse a la masa obrera, favorecido por el hecho de vivir en Turín, auténtica “capital proletaria” de Italia.
Togliatti, en la conmemoración ya citada, dice que “cuando la revolución rusa estalló, Gramsci fue el único en Italia inmediatamente capaz de entender el verdadero significado histórico y el primero en propagar el leninismo, la lucha contra el reformismo y el centrismo (es decir, la corriente de Serrati) para la formación del partido revolucionario del proletariado. Y después de la escisión de Livorno en la lucha contra el izquierdismo predominante dirigido por Bordiga actualmente aliado del fascismo. Gramsci derrotó políticamente a Bordiga”.
El movimiento de “Ordine nuovo “ por los consejos de fábrica procedía de una negación radical de la teoría marxista: a la teoría comunista del partido de clase que lucha por la destrucción del Estado capitalista, oponía el comienzo del nuevo mundo obrero, de los “consejos” (embriones soviéticos) dentro de la sociedad burguesa. Gramsci y Ordine Nuovo sobrestimaron el problema del control obrero admitiendo la posibilidad de lograr una forma económica socialista antes de la toma del poder y la destrucción del aparato estatal burgués (como en el caso de las “socializaciones” en Cataluña en 1936) y con un partido que permanecería unido, de Bordiga a Turati. Y los bonzos reformistas de 1919-1920, quienes también traicionaron en el momento de la toma de fábricas, estaban también por el control obrero y se dicen así, ser partidarios de los soviets.
La primera delegación italiana enviada a Rusia, estaba formada en su mayoría de estos campeones que llegarían a pasar después con armas y equipaje al fascismo. Gramsci estaba por la unidad del partido, incluyendo a los reformistas, donde solamente los más comprometidos con la burguesía y los menos asimilables debían ser excluidos, caso tras caso, mientras el “Soviet” y la fracción comunista (abstencionista como se llamaba entonces) apoyaba la ruptura con el reformismo en bloque como ideología contrarrevolucionaria. En 1920, en Florencia, en la conferencia nacional de la fracción, a la cual Gramsci, Gennari (Secretario del Partido Socialista de esa época) y Misiano estuvieron presentes como invitados, no fue posible ningún acuerdo para un trabajo común con vistas a la creación del partido.
Fue solo después del segundo Congreso en Moscú –al cual Bordiga fue llamado a participar directamente por la IC– que se encontró la base de un acuerdo y la Conferencia de Imola, en noviembre de 1920, creó la fracción comunista del Partido Socialista Italiano que habría de preparar la fundación en Livorno, en enero de 1921, del Partido Comunista Italiano. Y si las condiciones históricas maduraron hasta 1921, las condiciones para la creación del partido de clase no pudieron proteger al proletariado italiano de la derrota. Este partido (bajo la dirección de la izquierda) que supo, arma en mano, proteger la retirada de la clase obrera italiana, al mismo tiempo que en el dominio sindical se las arregló para guiar a las masas hacia el establecimiento de una Alianza del Trabajo, basado en las luchas económicas y en los sindicatos de la CGL; éste agrupaba a una importante fuerza numérica después de los reformistas.
Es esta táctica de la izquierda que creó la sólida base proletaria que benefició después al centrismo, permaneciendo, a pesar de la dirección de centro-derecha impuesta por Moscú en 1923, desconocida por la base del partido. Aún en la conferencia de la organización en mayo de 1924 debía pronunciarse una enorme mayoría por la izquierda, y fueron aún los “izquierdistas” quienes estuvieron a la cabeza del movimiento sindical dirigiendo las huelgas de 1925, último sobresalto de clase del proletariado italiano.
Es esta misma base que, después de 1928, se sacrificó, o mejor dicho, que fue sacrificada por la burocracia centrista para justificar “in corpore vili”, sus prebendas a Moscú, cuando estaba a la cabeza del aparato ilegal del Partido un provocador, Vecchi y otros que no supo o no quiso identificar el Comité Central. Es esta misma burocracia corrupta y cobarde que estaba a la cabeza del partido, cuando Gramsci y Terracini cayeron en manos de la clase enemiga, la que hoy continúa la política de traición persiguiendo, apoyándose en el aparato estatal policial ruso, a nuestros camaradas Calligaris, Mariottini.
Una vez creado el partido en Livorno, Gramsci, como Togliatti, fueron completamente absorbidos por la fuerte personalidad de Bordiga; en Roma en 1922 –cuando fueron votadas las Tesis de Roma– no mostraron un desacuerdo y es sólo después que marcaron su oposición.
Entretanto, los contrastes entre el PCI y la IC se precisaban en la oposición a las tesis del III y IV Congreso de la IC sobre las cuestiones del Frente Único y el problema de la relación entre el partido y la masa, que contenían las disensiones sobre la naturaleza del partido viciado desde el origen por la IC y los problemas nuevos surgidos del hecho de la existencia del Estado proletario. Estos contrastes nos colocaban en oposición a la línea de Zinoviev-Bujarin, es decir, si lo quieren, de Lenin-Trotsky. Así, ya en el IV Congreso de la IC en noviembre de 1922, la izquierda sigue a la cabeza del partido solo por razones de disciplina y con una línea política impuesta, hasta que Moscú, una vez logrando crear un centro y una derecha, pudo excluir de la dirección a la izquierda –entonces en prisión– y suplantarla con el bloque de centro-derecha.
Gramsci que inicialmente había opuesto resistencia a las maniobras de Moscú –basta con recordar su desdeñoso rechazo a la propuesta hecha después de Livorno por la IC para intentar suplantar a Bordiga– terminó por prestarse finalmente a la creación de una corriente del centro que no reflejaba en nada la orientación del partido italiano salido de la escisión de Livorno.
Reivindicamos plenamente esta escisión de Livorno –escisión “muy a la izquierda”– sobre todo ahora que los nuevos amos, después de 16 años y una reacción como el fascismo, tratan de borrar esta escisión a favor de una “unidad orgánica” que nos pondría en pie de igualdad la que llevó al desastre de 1919-20 y la que se comprometió desde el principio con el primer despertar de la clase obrera de Italia.
Por supuesto, había en el partido y en la dirección que se dio brotes de oportunismo. Recuerdo mi oposición en la última reunión de la fracción abstencionista durante el Congreso de Livorno, a la lista de nombres para la dirección del nuevo partido. En esta lista estaban efectivamente Gennari, Bombacci y otros que habían obstaculizado hasta el último momento la constitución de este partido. Y no estoy hablando del grupo parlamentario del Partido Socialista que, por una ironía del destino para nuestros antiguos abstencionistas, comprendía a elementos inutilizables.
Pero fue sobre todo el enorme peso de la Revolución de Octubre que la IC (es decir, los bolcheviques rusos) intervino en Italia, como en todos los demás países, para promover un proceso de fundación del partido, no sobre las bases que presidieron su propia formación, sino en bases opuestas con un amasijo de elementos heterogéneos. Fue esta política la que hizo preferir a Serrati en vez de Bordiga y que continuó más tarde a través de acuerdos con los “Terzini” (partidarios de la Tercera Internacional en el Partido Socialista), en aras naturalmente de la defensa del Estado proletario, para llegar luego a buscar esta defensa con los Estados imperialistas y la Sociedad de Naciones exterminando al proletariado por cuenta de la burguesía.
Gramsci nunca fue “jefe” del proletariado italiano y nunca podría haberlo sido. Su voluntad y su firmeza, cualidades esenciales de un jefe, se resienten por su condición física; así, fue influenciado por Bordiga en 1921y después de 1923, por los dirigentes de la IC “después de la muerte de Lenin”.
El “jefe” proletario es el producto de un momento histórico y la expresión de una fase específica de las aspiraciones e intereses de la clase obrera en la lucha revolucionaria. Bordiga fue la cabeza del proletariado italiano durante el período de posguerra, solo porque supo ser el primero en afirmar la necesidad de dotarlo de un partido sólidamente basado en un programa comunista marxista. Pero “jefe” significa una función en una determinada fase de la lucha emancipadora del proletariado y no una dignidad adquirida de por vida especialmente cuando, en esta lucha, surgen continuamente nuevos problemas que deben saber entenderse para resolverlos. El “jefe” de la revolución italiana puede ser o no Bordiga, pero sin duda lo fue –y no Gramsci– entre 1919 y 1921.
Así, Turín, centro objetivamente más favorable y donde la mayoría de la sección del partido estaba con nosotros –los abstencionistas– no facilitó a Gramsci –aunque lo diga Togliatti– ni la comprensión inmediata de la revolución rusa (llegó a afirmar que había sido posible sólo porque Lenin no había basado su política en el marxismo) ni la necesidad de la constitución del partido de la clase, mientras que en Nápoles, el centro más desfavorable, Bordiga argumentó esta necesidad desde principios de 1919. Y su contacto con el proletariado llevó a Gramsci a la tesis proudhoniana de la posibilidad de la constitución y el desarrollo de los órganos del Estado proletario en un Estado capitalista y a concebir los consejos de fábrica como embriones de los soviets.
Y una vez más en 1924, cuando Gramsci entró al Parlamento convirtiéndose en el líder político del partido, orientó a las masas, con el estallido del caso Matteoti, hacia la salida parlamentaria, hacia la oposición legal al gobierno fascista, para crear un vacío alrededor de un Parlamento que, amputado por la secesión de Aventin, no reflejaba ya la voluntad del pueblo. Y los secesionistas burgueses de Aventin, naturalmente lo posponían y la propuesta de huelga general y el rechazo de los campesinos a pagar impuestos por la razón de que “el antifascismo” democrático, escribía Togliatti, no estaba a favor de una lucha decisiva contra Mussolini…!
Lo que hoy es el Frente Popular, surgido de la Unión del “antifascismo de clase” centrista y del antifascismo burgués y que expresa un frente único, preludio de la unión sagrada, ¿puede luchar “seriamente” contra el régimen fascista, es decir, por la destrucción del régimen capitalista? Pero de esta política, Gramsci ya no es responsable. Detenido en octubre de 1926, escapó así de la pesada responsabilidad de una política de la cual fue uno de los artesanos. Y Togliatti, “que no se decidía como de costumbre” como lo caracterizaba el mismo Gramsci, “decidió” ser el jefe –título que esta vez no contestaremos– de la política de traición cuando los Gramsci, los Terracini y los Scocimarro fueron enterrados en las prisiones fascistas. Y esto no debe sorprendernos. El subjefe de la banda de piratas centristas, Grieco, escribió recientemente en “Stato Operaio” “la aversión de Togliatti hacia Bordiga y el “bordiguismo” siempre ha sido profunda, casi diría física”. Por primera vez, estamos de acuerdo con Grieco; esta aversión es el la de los agentes de la burguesía contra la única corriente que seguía siendo fiel a la lucha por el comunismo. Y no dudamos en afirmar que Gramsci, reconociendo plenamente sus errores del pasado, única forma de rehabilitación proletaria (como Serrati supo redimir sus fuertes faltas de 1919 y 1920) tal vez se hubiera unido al proletariado revolucionario. En una carta que data de enero de 1924, reconoció el error cometido en 1919-1920 por su grupo Ordine Nuovo, posponiendo la propuesta de los abstencionistas para la constitución inmediata a nivel nacional del partido de la clase del proletariado italiano; y en otra carta (en vísperas de su detención) en octubre de 1926 dirigida al Ejecutivo de la IC criticando la campaña “antitroskista” (1) que acababa de ser desencadenada, las únicas críticas que seguramente hicieron los centristas litalianos, los Gramsci, Terracini y Scocimaro, mientras que tocaba a los epígonos, los Togliatti, Grieco y Di Vittorio el prostituirse ante Stalin el “gran conductor” de las derrotas proletarias y el verdugo del proletariado ruso.
Gatto Mammone
1) Tasca escribió recientemente en el “ Nuovo Avanti “ que las diferencias fueron evidentes entre Gramsci y el líder del partido en el extranjero y ha desafiado a Togliatti y Grieco a dar publicidad a esta documentación. Ninguna respuesta se dio por quienes, para honrar a Gramsci, quieren utilizar su cadáver para validar su política de destrucción del proletariado revolucionario. No hace falta hacer hincapié en el papel de Tasca en este caso. Se convirtió en asesor residente del capitalismo francés, Tasca pretende sacar provecho de la disidencia entre Gramsci y Togliatti, para introducir mejor su veneno social demócrata entre los trabajadores.
Adjunto | Tamaño |
---|---|
![]() | 313.73 KB |
Como parte de la tendencia mundial de la crisis capitalista, no se hizo esperar en México la oleada de agravación constante de las -ya de suyo deplorables- condiciones de vida de la clase trabajadora. A pesar de todas las mentiras sobre el “blindaje” de la economía mexicana frente a la crisis, la burguesía sólo puede responder al “estancamiento” de la economía y al creciente “déficit” de las finanzas públicas -y privadas-, con más y mayores ataques al conjunto de la clase trabajadora.
En esta ocasión se cierne sobre los trabajadores de la educación una andana de salvajes golpes a sus condiciones de vida, acompañada de una infame campaña de linchamiento social. Y ante esta oleada de agresiones el sector ha comenzado movilizaciones en las que su patente descontento y combatividad se han dejado sentir.
Hemos intervenido en el inicio de dichas movilizaciones con la siguiente octavilla que presentamos pues consideramos que el conjunto de la clase obrera mundial tiene preocupaciones similares que conciernen a la necesidad de unidad y extensión de sus luchas, luchas en defensa de sus condiciones de existencia que en el futuro seguirán desarrollándose.
La crisis capitalista hace que los ataques en contra de los trabajadores se recrudezcan en todo el mundo, ejemplo concreto son los golpes anunciados en contra de los trabajadores de la educación en México; y sólo con la lucha masiva pueden enfrentarse.
¡Sí se puede luchar! Ese era el sentimiento generalizado en las calles durante la masiva manifestación de profesores el pasado 18 de enero de 2012 en la ciudad de México, movilización que también tuvo eco en varios estados del país, después de tantos años de ausencia de respuesta ante los ataques crecientes. En los días siguientes, se percibe un nuevo ánimo para superar la pasividad y buscar hacer algo frente a la andanada de ataques que caen en cascada.
Y vaya que los golpes sobre sus condiciones de trabajo y de vida son bestiales. Cada día la miseria se extiende por igual a todos los sectores del proletariado pues la burguesía no tiene otro plan ante la crisis que lanzar hachazos a diestra y siniestra: millones de desempleados, grandes masas viviendo en la pobreza más desesperante, disminución de los salarios directos e indirectos (salud, educación…), mayor explotación de los que aún trabajan por las sobrecargas y extensión de horarios bajo la amenaza del despido, encarecimiento de los alimentos, aumento de los alquileres o las hipotecas… en suma, la degradación más insoportable.
El desprecio y la arrogancia de la burguesía no tienen límites. El sector magisterial del nivel básico está recibiendo en este contexto los mayores ataques de su historia que arruinan directamente su misma salud personal y familiar como lo ilustran los nuevos requerimientos del esquema salarial de carrera magisterial y, sobre todo, la llamada evaluación universal. Después de los zarpazos a las condiciones de pensión y jubilación, de las reducciones salariales por el incremento de los descuentos para la salud y los fondos de retiro, este brutal golpe está colmando la paciencia de los trabajadores de la educación que, por lo pronto, han dejado sentir su descontento y negativa a seguir sacrificándose en aras del apetito voraz de sus explotadores pues aceptar de nuevo más sacrificios hoy, como siempre, solo nos lleva a mayores ataques después.
¡Es toda la clase trabajadora la que se ve atacada, no únicamente el sector magisterial! Si queremos luchar, debemos enarbolar las reivindicaciones inmediatas que nos permitan una lucha común contra los ataques generalizados de la clase dominante. Tenemos que rechazar seguir sacrificando nuestras necesidades humanas en beneficio de la ganancia. Y los ejemplos de cómo hacerlo pueden encontrarse en la historia reciente de importantes movimientos de resistencia obrera en varios países del mundo (Francia, Grecia, Turquía, España, EUA…) que han destacado experiencias importantes que podemos recuperar para nuestra lucha, como son:
Hemos de poder discutir abierta y libremente sobre los ataques que enfrentamos todos y cómo nos solidarizamos para defendernos juntos, para debatir cómo nos unimos y movilizamos en los centros de trabajo, para analizar las condiciones más favorables para la lucha, cómo hacemos que más trabajadores se animen a salir a la calle y sumarse a la lucha, cómo integrar las distintas reivindicaciones en una propuesta de lucha común. Necesitamos estos espacios para recuperar la confianza en nuestras fuerzas y en nuestras capacidades para unirnos y hacer retroceder a la burguesía.
Hay que aprovechar las manifestaciones masivas para reflexionar juntos, para encontrar a los hermanos de clase de todos los sectores. Que no sean estas simples procesiones. En una palabra, usemos la calle para decidir cómo llevar la lucha, cómo tomamos el combate en nuestras propias manos.
Tenemos que plantearnos inmediatamente cómo sumar fuerzas a nuestra lucha y evitar permanecer aislados en nuestros centros de trabajo. Será decisivo que busquemos la solidaridad activa de otros sectores de trabajadores y, además, que sepamos unirnos con todos: activos, desempleados, estudiantes, jubilados, etc. Esta es la única oportunidad para presentar de verdad una fuerza considerable ante la fuerza del Estado burgués.
Mientras la fuerza de los trabajadores esté desarticulada los golpes de la burguesía se incrementarán y pasarán fácilmente. La fuerza de los explotados está en su unidad. No sólo los profesores están siendo agredidos, todos los trabajadores están sufriendo estos ataques a su condición de vida, por eso para enfrentarlo es necesaria la unidad, rompiendo las barreras que la propia burguesía crea. Para lograr está unidad tendrán que tomar sus asuntos en sus propias manos a través de sus asambleas. La combatividad que el sector de los maestros está expresando debe potenciarse empujando una verdadera organización. En este proceso, habrá la enorme oportunidad de que los trabajadores se reconozcan poco a poco como parte de una misma clase y, por lo tanto, con la necesidad de luchar unidos.
Revolución Mundial
Sección en México de la Corriente Comunista Internacional
Febrero de 2012
Adjunto | Tamaño |
---|---|
![]() | 1.85 MB |
Crisis económica : El capitalismo
La burguesía está dividida en cómo enfrentar la crisis…¡Pero está unida contra el proletariado!
Hambrunas, inflación y miseria… ¡Eso es el capitalismo!
Social : ¿Qué ha quedado del 15M?
Ecuador: Nebot y Correa…: ¡Dos caras de la misma práctica represiva! ¡Dos defensores del Estado capitalista!
Medio ambiente : En Perú como en todo el mundo, el capital destruye la naturaleza
Anton Pannekoek : El parlamentarismo es un obstáculo para la autoactividad del proletariado
El viernes, 13 de enero, la Agencia de calificación americana Standard & Poor´s (S & P) degradó la nota de crédito de 9 países de la zona euro. ¡Es el viernes “negro”! Francia, Austria, Malta, Eslovaquia y Eslovenia caen un punto e Italia, España, Portugal y Chipre, dos. ¡Esta decisión pone la nota de Italia al mismo nivel de Kazajstán (BBB+) y coloca a Portugal en la categoría de alto riesgo! S & P coloca también a 14 países de la zona bajo perspectiva negativa (un total de 15 países de 17 están con perspectiva negativa). En definitiva, solo Alemania está todavía designada con “AAA con perspectiva estable” en el seno de una zona euro a la deriva.
La pérdida de la triple A por Francia es el índice más revelador de la gravedad de la situación económica en Europa. Francia con Alemania formaron la columna vertebral de la zona euro. Son principalmente estos dos países los que aportaron fondos de asistencia a Grecia, Italia y España. Pero sin su AAA, Francia ya no puede ser una garantía creíble y Alemania tendrá que soportar la carga de la deuda Europea. Por ello, el Fondo europeo de estabilidad financiera (EFSF) también ha visto su nota degradada por S & P.
El panorama para la burguesía es catastrófico. Desde 2008, el sistema bancario está en riesgo, debe sobrevivir a permanente infusión de dinero de los bancos centrales. En Alemania por ejemplo, país que aún pretende ser el más fuerte de la zona euro, todos los bancos están sobre endeudados y nadie sabe cómo lograrán salvar los próximos choques inevitables por venir, como la quiebra de Grecia. Hoy, los bancos, fondos de inversión, grandes industriales, bancos centrales, instituciones internacionales (como el FMI)... todos se apoyan mutuamente como alcohólicos saliendo de un bar, se toman de los hombros para intentar caminar con equilibrio y no caer. El resultado es previsible: una marcha sinuosa e improbable, luego, la caída colectiva.
En parte, la burguesía sí es consciente de los oscuros días que esperan a su economía. Para Ben May de Capital Economics, “Portugal y Grecia sufrirán importantes recesiones que emprenderán los dirigentes en las semanas o meses que vienen para salvar a la zona euro” ([1]). ¡La economía portuguesa se va a contraer después de ello un 8 % el año próximo! La situación italiana y española no son mejores: ¡su PIB declinará un 2,2 % y 1.7 %!
Y la crisis no arrasa solamente la zona euro. La economía británica se contrajo un 0,2 % en el último trimestre de 2011 y hay temores de perder a su vez la famosa calificación triple A. Japón deberá conocer también la recesión (– 0,4 % para el actual año fiscal).
Más generalmente, el FMI ha revisado a la baja su previsión del crecimiento mundial en el año 2012. El escenario más optimista prevé un crecimiento de 3,3 % (y no el 4 % que presentó en septiembre pasado) pero, según admite su mismo jefe, el economista Olivier Blanchard, “Si la crisis de la zona euro se agrava, el mundo se hundirá en la recesión”.
El actual atolladero económico es nombrado por especialistas “la crisis de la deuda”. La montaña de deudas acumuladas en efecto desde la década de 1960 por todos los actores en la economía mundial, los bancos, desde los Estados a las empresas individuales, ha creado una especie de deuda generalizada que empuja a la economía mundial hacia la quiebra ([2]).
Ante esta situación, la burguesía no tiene solución. Cuando ella intenta desendeudar su economía, la recesión es inmediata y brutal. La actividad está como paralizada, todo se detiene. Y, finalmente, profundiza el déficit. Cuando ella intenta estimular el crecimiento mediante la inyección de enormes sumas de dinero, los déficits… se profundizan. Dos caminos, el mismo destino: la quiebra.
En Europa, especialmente en Grecia y Portugal, la austeridad es violenta, los recortes al presupuesto se realizan con hacha. ¿Resultado? Países al borde del precipicio. Hoy, el FMI también pide a los bancos aceptar pérdidas importantes de Grecia (que amenazará con activar la bancarrota de estas instituciones) y desea que la zona del euro agregue 1,000 millones al EFSF y al MES (Mecanismo europeo de estabilidad) a fin de cuidar a Irlanda, Portugal, España e Italia que están a punto de flaquear. Por supuesto, Alemania ya se posiciona contra tal eventualidad puesto que le corresponderá el “privilegio” de proporcionar la mayor parte de la suma.
En Estados Unidos, a pesar de los miles de millones de dólares inyectados desde 2008, la economía nacional no despega. El Estado tendrá que seguir manteniendo la actividad con infusión de dinero “a bajo costo”. La Reserva Federal acaba de anunciar que no prevé levantar sus tasas antes de finales de 2014, ahora son cercanas a cero (entre 0 % y 0,25 %), y muchos analistas siguen convencidos de que el Banco Central no escapará al lanzamiento de una nuevo ciclo de “estímulo cuantitativo” (“QE3”) ([3]) bajo la forma de 500 millones de dólares de reembolsos de activos titularizados (“valores respaldados por hipotecas”) y bonos del Tesoro en abril o junio. En suma, ¡la deuda seguirá agregándose a la deuda y en muy gran medida! Todo este dinero se vierte en olas sin ninguna recuperación real y sostenible algo así como si se vaciara en el barril de Danaos” ([4]).
La burguesía podrá vaciar todo el dinero que quiera en el caño de la economía mundial, y no pasará nada. Su sistema está moribundo, condenado. Si en la mitología un suplicio puede durar para siempre, en el mundo real, todo tiene un fin y el del capitalismo se acerca.
España en crisis acaba de cruzar la frontera “histórica” de los 5 millones de desempleados. Con menos de 25 años, uno de cada dos (51,4 %) está sin trabajo. En sólo 4 años, el país ha multiplicado su tasa de desempleo por 3!
Francia oficialmente tiene 2,8 millones de desempleados sin ninguna actividad. Con los departamentos de ultramar, el número de solicitantes de empleo llegó incluso a 4,5 millones. Aquí también, es llamativo el aumento vertiginoso.
Los proletarios de todos los países se enfrentan a esta misma realidad dramática. ¿Todos? ¡No! Alemania sería excepción… según quienes nos gobiernan. Nunca, la tasa de desempleo fue más baja desde la reunificación (6,9 %). Un verdadero “milagro económico”. Excepto cuando se considera que millones de desempleados precarios dependen de la asistencia social... Los amplios extractos del artículo: “Desempleo, la cara oculta del “milagro económico alemán” son edificantes sobre este asunto.
“En 2001, el Canciller socialista Schröder […] hizo un llamado a Peter Hartz, Director de recursos humanos de Volkswagen, que pensaba haber encontrado la solución a la mala gestión del sistema de asignación. Se trata de las famosas leyes Hartz, incluyendo la más conocida y controvertida ley Hartz IV, a la cual toda Alemania pronto llamó “Doktor Hartz”. Esta pretende abordar el “desempleo voluntario” y establece un sistema de enlace de búsqueda de empleo. Presenta el famoso “mini trabajo”, pagado a 400 euros al mes sin cotización social y por lo tanto sin seguro y el “un euro-empleo”, esencialmente trabajo de interés público. Todo el sistema alemán de subsidios puesto en un plato […] Sabemos lo que siguió: los impresionantes resultados, una farsa. Como dice Brigitte Lestrade, autora de un estudio sobre las reformas Hartz IV, apuntan a la creación de un sistema que, por vasos comunicantes gradualmente movería a millones de alemanes desempleados a “casi desempleados” o trabajadores precarios.
“La investigadora estima en 6,6 millones de personas –incluidos 1,7 millones de niños– “los beneficiarios de Hartz IV”. Los 4,9 millones de adultos son de hecho desempleados, “casi desempleados” (que trabajan menos de 15 horas semanales) o precarios.[…] Un responsable de la Arbeitsagentur de Hamburgo[la oficina de empleo alemán], desea permanecer en el anonimato, declara sin ocultar su cólera: “Que se deje de hablar de milagro económico. Hoy, el Gobierno reitera que somos alrededor de 3 millones de desempleados, que sería un hecho efectivamente histórico. La realidad es otra, 6 millones de personas reciben Hartz IV, todos son desempleados o grandes precarios. “La cifra real no es 3 millones de desempleados sino de 9 millones de precarios” ([5]).
De hecho, no hay ninguna isla paradisiaca en este planeta dominado por el capitalismo. El infierno de la explotación reina por doquier y lacera nuestras espaldas con el látigo de la crisis económica. Según la Organización Internacional del trabajo, 1,100 millones de personas en el mundo son desempleados o viven bajo la línea de pobreza. ¡450 millones de trabajadores pobres sobreviven con menos de 1,25 dólares al día! Y esta situación dramática continúa empeorando.
Sin duda, el sistema de explotación actual está agonizando. No hay más que una sola pregunta: ¿La humanidad se extinguirá con él o será capaz de construir otro mundo? En otras palabras, ¿Nosotros, los explotados, vamos a aceptar aún por mucho tiempo los mil sufrimientos que el capitalismo nos hace soportar?
Pawel, 28 de enero del 2012
[1]) Fuente: http ://lexpansion.lexpress.fr/economie/les-peripheriques-de-la-zone-euro-n-ont-pas-fini-de-souffrir_280330.html
[2]) Leer nuestro artículo : ¿”Porqué la crisis de la deuda?” (http ://fr.internationalism.org/icconline/2011/la_crise_de_la_dette_pourquoi.html [101] )).
[3]) Las QE1 y 2 también fueron planes de relanzamientos sucesivos e igualmente ineficaces de la economía estadounidense. En términos concretos, a través de ellos, 2000 $ millones de dólares fueron inyectados desde 2008, lo cual permitió al crecimiento no contraerse.
[4]) Alrededor del desagüe están las cincuenta hijas del rey Danaos. El rey trajo a sus cincuenta sobrinos quienes le explican su deseo de casarse con sus hijas. Danaos acepta. Para su boda, ofreció a sus hijas una daga y les hizo prometer matar a sus esposos durante la noche. Todas lo hicieron, excepto Hypemnestre, salvando a Linceo. Más tarde, Danaos organizó juegos para casar a sus 49 hijas. Pero Linceo asesinó a sus 49 hijas para vengar a sus hermanos. En el inframundo, las danaides reciben un castigo que consiste en llenar eternamente de agua un barril perforado.
Una pancarta de los Ocupa de Londres ante la Catedral de San Pablo decía: “Democratizar el capitalismo”. La voluntad de cambiar el sistema capitalista se afirmó y se extendió rápidamente en los últimos meses en el mundo, especialmente en la juventud, a través del movimiento de los indignados y de los Ocupa. Este movimiento de protesta, de dimensión internacional, está marcado al rojo vivo por la violencia de la crisis económica y la brutal degradación de las condiciones de vida. En España, en Grecia, Portugal, Israel, Chile, en los Estados Unidos, en Gran Bretaña… en las cuatro esquinas del mundo una misma angustia sobre el futuro atraviesa todas las discusiones. Pero más que el desempleo o la precariedad, lo que causa tanta preocupación es la ausencia de alternativa. ¿Qué hacer?, ¿cómo luchar?, ¿contra quién?, ¿las finanzas?, ¿el derecho?, ¿los dirigentes? Y lo más importante, ¿es posible otro mundo?
Hoy, una de las respuestas que emerge es la necesidad de reformar, de “democratizar” el capitalismo. En particular, los medios de comunicación, los intelectuales y la izquierda hacen una gran publicidad a esta “lucha por la democracia”. El movimiento que partió de España se denomina “Indignados” en referencia al breve folleto de Stéphane Hessel ¡Indígnense! quien se apresuró a publicar una segunda parte ¡Comprométanse ! con el fin de encauzar el descontento hacia las urnas y por lo tanto lejos de la calle. Las organizaciones altermundialistas han impulsado también el movimiento hacia la lucha por “más democracia”. La representación oficial del movimiento de los Indignados está a cargo de DRY, ¡Democracia real Ya!. Esta batalla democrática realmente ha tenido un cierto éxito. A principios de enero, los Ocupa del campamento de San Pablo en Londres han esgrimido una enorme pancarta pidiendo la democratización del capitalismo.
¿Por qué la consigna de “un capitalismo más democrático” tiene este éxito? Durante la “primavera árabe”, se reveló a los ojos de todos que las camarillas en el poder en Egipto, Túnez, Siria, Libia… que espolean a las poblaciones desde hacía décadas, mantenían su dominación por el miedo y la represión. La protesta, estimulada por el aumento de la miseria, ha logrado levantar la placa de plomo y ha sido un gran estímulo para los explotados del mundo. En Europa, es decir en la cuna de la democracia occidental, el descontento también se centró sobre una “élite dirigente” incapaz, deshonesta… pero rica. En Francia, la camarilla del Presidente Sarkozy ha sido denunciada por muchos libros, como El Presidente de los ricos y otros libros recientes como La Oligarquía de los incapaces, escritos por periodistas, investigadores e intelectuales, muestran cómo la burguesía francesa se hizo de clanes que arruinan toda la sociedad privilegiando sus intereses particulares. En México para nadie es extraño que los políticos se enriquecen descaradamente, que cada equipo de gobierno solo está preocupado por llenarse los bolsillos a costa de la inmensa mayoría. Esta moral burguesa sólo causa indignación y repugnancia. De Bush a Berlusconi, la misma constatación fue hecha. Pero ha sido en España donde el rechazo de las élites tomó el giro más político. Al principio del movimiento de los Indignados, un hecho fue particularmente impactante: en plena campaña electoral, periodo tradicionalmente deprimido y pasivo para la lucha, un amplio movimiento de protesta se desarrolló. Mientras que todos los políticos y medios de comunicación centraban su atención en el poder de las urnas, las calles estaban efervescentes. Había Asambleas Generales y discusiones de todo tipo. Una idea fue especialmente extendida: “derecha y izquierda, la misma mierda”. Al mismo tiempo retumbaba la consigna de “¡todo el poder a las Asambleas!”.
¿Qué significa esto? Que la idea creció, en todo el mundo, que todos los gobiernos son realmente “la misma mierda”. ¿Qué cambiaron las elecciones democráticas en Egipto, así como en España? ¡Nada! ¿Qué cambió en Grecia o Italia con las salidas de Berlusconi o Papandreou? ¡Nada! En México el cambio del PRI por el PAN en los últimos 11 años… ¿sirvió de algo?, los cambios en varios países de América Latina a gobiernos de “izquierda” ¿ha traído una mejora a las masas empobrecidas? ¡No! Los planes de austeridad se han reforzado y ahora se han vuelto aún más insoportables. Con o sin elecciones, la sociedad es dirigida por una minoría dominante que mantiene sus privilegios sobre las espaldas de la mayoría. Este es el sentido profundo de la famosa consigna del “1 % y 99 %” presentada por el movimiento de los Ocupa en Estados Unidos. De hecho, básicamente, hay una voluntad creciente por no dejar hacer, por tomar las cosas en nuestras manos… la idea de que las masas deben organizar la sociedad… A partir de “¡todo el poder a las AG!”, hay una real aspiración para construir una sociedad donde ya no sea una minoría la que dicte nuestras vidas.
Pero la cuestión es: ¿esta nueva sociedad pasa realmente por una lucha por “democratizar el capitalismo”?
Sí, estar dirigidos por una minoría de privilegiados es insoportable. Sí, es hora de que “tomemos” en nuestras manos nuestras vidas ¿Pero qué es ese “nosotros”? En la respuesta dada mayoritariamente por movimientos actuales, el “nosotros” es “todo mundo”. “Todo mundo” debe conducir a la sociedad actual, es decir, el capitalismo, hacia una verdadera democracia. Pero allí aparecen los verdaderos problemas: el capitalismo… ¿no pertenece… a los capitalistas? ¿Este sistema de explotación no es la esencia misma del capitalismo? Si la democracia, tal como existe hoy en día, es la gestión del mundo por una élite, ¿no es porque este mundo y esta democracia pertenecen a esta misma elite? Reflexionemos más a fondo, imaginemos por un momento una sociedad capitalista animada por una democracia perfecta e ideal donde “todo el mundo” decida todo colectivamente. Aún en esos modelos de “democracia participativa” gestionar una sociedad de explotación no significa eliminar esa explotación... En los 80s, conocimos varios intentos autogestionarios donde los obreros tomaron a cargo las empresas para gestionarlas (la refresquera Pascual Boing en México es un ejemplo incuestionable): colectivamente han administrado y de manera igualitaria “su” empresa. Pero siguiendo las leyes infranqueables del capitalismo, han tenido que aceptar la lógica del mercado… el autodespido y los bajos salarios toman una forma muy “libre” y muy “democrática”. Hoy en día vemos, en el capitalismo, que aún la democracia más cercana a la perfección no cambiaría nada para construir una nueva sociedad. La democracia, en el capitalismo, no es un órgano para la conquista del poder por el proletariado ni para la abolición del capitalismo… ¡es un modo de gestión política del capitalismo! Para poner fin a la explotación solo existe una solución, la revolución.
Cada vez somos más los que soñamos con una sociedad donde la humanidad tome su vida en sus manos, donde tome sus propias decisiones, donde no sea dividida entre explotadores y explotados, sino unida e igualitaria… Pero la pregunta es ¿quién puede construir ese mundo? ¿Quién podría permitir que la humanidad tome mañana en sus manos la sociedad?, ¿”Todos”?, ¡no! Porque “todos” no tienen ningún interés en poner fin al capitalismo. La gran burguesía luchará siempre con uñas y dientes para mantener su sistema y su posición dominante sobre la humanidad, así sea al precio de sangre a raudales, ello incluye evidentemente a las “grandes democracias”. Y en ese “todo el mundo”, también hay artesanos, intelectuales, propietarios de tierras…, en definitiva la pequeña burguesía, que o bien trata de mantener el tren de vida que ofrece la sociedad y en ese sentido es conservadora, o bien (cuando la proletarización la amenaza), se vuelve presa de la nostalgia de un pasado idealizado. Poner fin a la propiedad privada no es ciertamente parte de sus proyectos.
Para convertirse en dueña de su propio destino, la humanidad debe salir del capitalismo. Sin embargo, sólo el proletariado puede derrocar este sistema. La clase trabajadora incluye a asalariados de fábricas y oficinas, privadas y públicas, a jubilados y jóvenes trabajadores, a los desempleados y eventuales. Este proletariado forma la primera clase en la historia a la vez explotada y revolucionaria. Anteriormente, fueron los nobles los que dirigieron la lucha revolucionaria contra el esclavismo, después fueron los burgueses contra el feudalismo. En cada ocasión un sistema de explotación ha sido derrocado y reemplazado por… un nuevo sistema de explotación. Ahora, finalmente, son los mismos explotados, a través de la clase trabajadora, los que pueden derribar el sistema dominante y así construir un mundo sin fronteras y sin clases. Sin fronteras porque nuestra clase es internacional; en todas partes es el mismo yugo capitalista, en todo el mundo tiene los mismos intereses. Desde 1848, nuestra clase se ha dotado de este grito de combate: “¡Los proletarios no tienen patria! ¡Proletarios de todos los países, únanse!”. Todos los movimientos de los últimos meses, en el Medio Oriente, los Indignados, los Ocupa... se reclaman unos y otros de ello, de un país a otro, de un continente a otro, mostrando nuevamente que no hay fronteras para la lucha de los explotados y oprimidos. Pero estos movimientos de protestas también tienen una gran debilidad : la fuerza de los explotados, la clase obrera, todavía no tiene conciencia de sí misma, de su existencia, de su fuerza, de su capacidad para organizarse como clase… de hecho, hoy se ahoga en el “todos” y sigue siendo víctima de la trampa ideológica que proclama “un capitalismo más democrático”.
Para hacer triunfar la revolución internacional y construir una nueva sociedad, es necesario que nuestra clase desarrolle su lucha, su unidad, su solidaridad y sobre todo su conciencia de clase. Para ello se requiere que pueda organizar en su seno el debate, amplias discusiones, lo más vivas posible, las más efervescentes posible para desarrollar su comprensión del mundo, de este sistema, de la naturaleza de su combate. Los debates deben ser libres y abiertos a todos aquéllos que quieran intentar responder a las numerosas cuestiones que se plantean a los explotados: ¿Cómo desarrollar la lucha?, ¿cómo organizarnos?, ¿cómo enfrentar la represión? Y deben ser muy firmes contra quienes vienen a ser los portavoces del orden establecido. ¡No se trata ciertamente de salvar o reformar este mundo agonizante y bárbaro! Es de cierta manera un espejo de la democracia ateniense, su imagen invertida: en la Grecia antigua, en Atenas, la democracia era un privilegio de los dueños de esclavos, de los ciudadanos varones, las otras capas de la sociedad estaban excluidas. Ahora bien, en la lucha revolucionaria del proletariado, la más grande libertad existe en su seno pero excluye a aquéllos que tienen como interés mantener la explotación capitalista.
Los movimientos de los Indignados y los Ocupa llevan la marca característica de esta disposición para debatir, esta efervescencia increíble, esa creatividad de las masas en acción que caracterizan a nuestra clase cuando lucha ([1]). Pero su fuerza creativa está ahora diluida, incluso paralizada, por su incapacidad para excluir de su lucha y de sus debates a aquéllos que realmente trabajan en cuerpo y alma por la supervivencia del sistema actual. Si realmente queremos enviar un día al basurero de la historia las palabras como ganancia, explotación, represión y finalmente ser los dueños de nuestras propias vidas, el camino a seguir deberá necesariamente separarse de los llamados ilusorios para “democratizar el capitalismo” y de todos los cantos sobre un “capitalismo más humano”.
CCI, 28 -01-12
[1]) En México, el movimiento de los Indignados del Monumento a la Revolución fue copando rápidamente todo intento genuino por debatir y reflexionar. Los simpatizantes o partidarios de “Democracia Real Ya” han llevado todo a las “medidas concretas” y a las decisiones de comisiones fuera del control de las asambleas.
La situación es ya insoportable. Por todo el mundo la única opción de la clase dominante para limitar un poco los efectos del avance de la crisis, y contrarrestar la caída en sus niveles de ganancia, es elevando la explotación mediante planes de austeridad draconianos nunca vistos hasta ahora obligando a las familias de los trabajadores a vivir al filo del hambre y de la angustia. Por ejemplo, en Grecia se ha anunciado una reducción directa del salario en general en 22 %, y para los jóvenes menores de 25 años en 32 %. Y esos golpes no son hechos aislados, en Francia se ha impuesto el retraso de la jubilación hasta los 62 años, en los EUA, la tasa oficial de desempleados es de 8.5 %, pero si se añaden los miles de desempleados que no han tenido la oportunidad de encontrar trabajo y por tanto ya no pueden cobrar el seguro de desempleo, la tasa de desocupados se eleva hasta cerca del 20 %... la agresión directa a los asalariados sin importar sin son jóvenes o viejos es ya abierta y sin ningún miramiento.
En México la situación que viven los trabajadores no es diferente a la que viven sus hermanos de clase de otros países. Desde 2007 los golpes más fuertes se han visto con la “Reforma a la Ley del ISSSTE”, que impuso una modificación a las condiciones de jubilación, aumentando los años de labor, elevando los descuentos para los servicios de salud y bajando los salarios. Durante varios meses los trabajadores buscaron organizarse y expresaron su descontento mediante la movilización, pero la estructura sindical tanto la “oficial” como la “democrática” se encargaron de nulificar el descontento ya sea reprimiendo directamente mediante sanciones en los centros de trabajo en el caso de los primeros, ya sea desuniendo y desmovilizando además de fomentar la esperanza en los amparos jurídicos y en los alegatos y “buenos oficios” de los diputados y abogados de todo tipo, en el caso de los segundos.
Esa es una lección que debe estar presente entre los trabajadores de la educación ahora que el Estado, valiéndose de sus mecanismos de control sindical y político, busca imponer la denominada “evaluación universal”, presentada con argumentos educativos “muy nobles”, y que en realidad es el último eslabón de los ataques que ya se han venido implementando de manera “sigilosa” desde hace ya varios años, como la sustitución de los contratos definitivos con los temporales y la contención salarial.
“Con la Evaluación Universal se pretende degradar aún más las condiciones laborales y de vida de los trabajadores de la educación y sus familias: acabar con la estabilidad laboral que brindan las plazas con carácter de definitivas; establecer la flexibilidad laboral regulando la contratación a partir de la evaluación; desconocer las diversas formas de promoción anteriores a las reformas; negar la antigüedad y la permanencia indefinida como trabajadores. En otras palabras, la imposición de la evaluación universal como parte integral de las reformas al sistema educativo, significa un ataque artero a los derechos laborales de cientos de miles de trabajadores” (RM 126, enero 2012).
Y sobre todo, son las nuevas generaciones de trabajadores los que ven cancelado su futuro y el de sus familias, si tenemos en cuenta, por ejemplo, que todos los trabajadores que iniciaron su vida de asalariados después de 2007 no tienen derecho a una pensión y solo si ahorran por su cuenta podrán tener un “ahorro para el retiro”. Pero, sería una ilusión peligrosa pensar que todos aquellos que hoy tienen derecho a una pensión vivirán en la gloria y por tanto les son ajenas estas medidas… Lo que ocurre ahora mismo en Europa muestra el terrible futuro que nos depara esta sociedad basada en la explotación del trabajo asalariado: se imponen cada vez más años de trabajo, los gobiernos se las arreglan para inventar e imponer leyes con las cuales justifiquen la apropiación de los fondos de las pensiones… ante la agudización de la crisis el capital solo tiene una propuesta: hacernos trabajar más y con menos salarios.
La burguesía siempre apuesta a dividir. Siempre presenta un problema como exclusivo de una parte de los trabajadores para aislarlos del resto de sus hermanos de clase. El golpe a las pensiones de los trabajadores del IMSS como el despido masivo de los electricistas de Luz y Fuerza se justificó diciendo que eran “ineficientes y privilegiados”, ahora esa campaña se repite diciendo lo mismo de los maestros y en un tiempo se reciclará esa cantaleta y se usará contra otros trabajadores. Así, la burguesía va atacando sector por sector para aislar, confundir y dividir, nulificando todo descontento.
En este caso, la burguesía cuenta con un tema presuntamente de “interés común para toda la sociedad”, el de la educación. Todos los medios saturan sus espacios con acaloradas discusiones que invariablemente concluyen con la “necesidad de elevar la calidad de la educación por el bien de México”, de ahí que cualquiera que cuestione este propósito tan “loable” aparezca como un mezquino y negativo. Entre otras razones, es por esto que los maestros tienen ante sí un reto tan difícil para desarrollar su lucha pues se enfrentan a una campaña muy bien orquestada. Se les acusa de no querer mejorar su trabajo y negarse a ser evaluados en su desempeño con la consiguiente afectación de los estudiantes y de las familias. Incluso se ha preparado un documental de cine (De Panzazo) ([1]) en el que fundamentalmente se responsabiliza a los maestros por el bajo nivel educativo y, por lo tanto, prepara a la población y en particular al resto de los trabajadores en el sentido de que exijan a los maestros una mejor educación y, sobre todo, busca evitar cualquier posibilidad de solidaridad con la lucha que están intentando librar en defensa de sus condiciones laborales.
Si la campaña de linchamiento y aislamiento social en contra del sector de los maestros prospera entonces no podrán impulsar una verdadera movilización y se verán condenados al fracaso. Para hacer frente a los ataques es necesario sumar a los trabajadores de otros sectores, a los jubilados y los desempleados, de esa manera la masividad y la extensión harán del descontento una sola y una misma lucha. No se trata solo de ganar a los “padres de familia” de sus alumnos, a quienes se suele presentar como simples “ciudadanos” y que son en realidad sus hermanos de clase, y quedarse encerrados en los centros de trabajo, se trata de buscar la solidaridad y la unidad de todos los explotados y extender la lucha.
Los maestros aún no se plantean ir con los trabajadores de otros sectores del proletariado que están siendo atacados por igual, pero para poder extender la lucha es imprescindible que salgamos en búsqueda de la solidaridad de otros trabajadores del entorno geográfico, sin importar su oficio o condición (activo o desempleado, jubilado, etc.) haciéndoles ver que se trata de su propia lucha pues los trabajadores compartimos la misma condición de explotados y oprimidos.
Para poder avanzar en esta dirección los maestros deberán recordar la experiencia acumulada durante décadas para poder reflexionar acerca de los mismos temas que son siempre recurrentes en sus movilizaciones como la llamada “democracia sindical”, “el juicio a Gordillo”, la “defensa de la economía nacional”, la “defensa de la educación pública” o el apoyo a algún “candidato redentor” y así poder determinar si son positivos o negativos para su movimiento, si responden o no a sus verdaderas demandas como trabajadores y que son invariablemente las referidas a las condiciones de trabajo y al salario.
Hasta ahora, las dos manifestaciones multitudinarias de los pasados 18 de enero y 3 febrero (alrededor de 30 mil en la primera fecha y más o menos unos 100 mil en la segunda) de este año, sobre todo en la ciudad de México (que recuerdan las movilizaciones de finales de los 80), han evidenciado el enorme descontento acumulado por décadas y la voluntad real de los profesores para resistirse contra la andanada de ataques que ya son insoportables.
Esta combatividad innegable, combinadas con una gran indignación por las medidas tan inhumanas en su contra y que retratan de cuerpo entero la arrogancia y el desprecio de la burguesía por la clase trabajadora, esta voluntad de luchar, puede quedar atrapada y esterilizada si los trabajadores no permanecen alerta y se interesan realmente por cuidar cómo llevar su combate.
En particular los trabajadores deberíamos tener siempre presente algunas lecciones de nuestra propia lucha en el pasado:
• Para agrupar el descontento e impulsar la lucha de los trabajadores se requiere ante todo de un lugar donde se pueda discutir y reflexionar de manera colectiva y abierta, al que se asista ya no para escuchar los discursos de los de siempre y al final se impongan decisiones y se impida la discusión de todos. Por eso se requiere de Asambleas Generales que se pueden organizar de manera espontánea en los centros de trabajo, en las colonias, al inicio o al final de las manifestaciones, en las que sin importar el sector o el oficio se pueda debatir y definir las orientaciones de la lucha. Es este el primer paso para reaprender a actuar juntos y para ir ocupándonos de nuestro propio combate.
• Todo aquello que divida o lleve al aislamiento del resto de los explotados debe ser reconocido como una trampa a la que hay que enfrentar. La unidad es la fuerza que tienen los trabajadores, por eso la burguesía busca impedir que se presente. Solo en la lucha de clases, que es la verdadera escuela de los trabajadores, se puede avanzar en la conciencia sobre nuestros propios medios, quiénes son nuestros enemigos y quiénes los falsos amigos, cuáles son trampas que hay que sortear.
• En particular, los maestros que están reanudando los combates de clase, deben plantearse la necesidad de saber formular demandas unificadoras en las que se identifiquen el resto de los sectores proletarios y así puedan sumarse conscientemente. Hacer esto requiere de reflexiones y discusiones colectivas que solamente pueden hacerse en esas asambleas generales.
• En la medida en que seamos capaces de ir integrando a otros trabajadores en un mismo combate la fuerza proletaria se irá reconociendo y ganando confianza… y es esa confianza y unidad lo que nos recordará que el futuro nos pertenece. Pero no se trata del futuro ilusorio de las elecciones, de las mentiras esgrimidas por los personeros del capital que nos dicen que su crisis tiene solución, se trata de un futuro de emancipación contra el capitalismo al lado de todos los explotados y excluidos de este sistema, para construir otro mundo. En ese camino, estas luchas deben ser una promesa de futuro.
• ¡Que todo el descontento se unifique y que la lucha se extienda!, Sí, pero bajo nuestro control y con nuestros propios medios.
RR, febrero del 2012
[1]) Próximamente haremos una reseña de este documental en nuestro sitio web.
La crisis capitalista, pese a los discursos y declaraciones de funcionarios y personeros del capital, se acelera cada día y al hacerlo la clase dominante, para aliviar en algo a sus ganancias, aplica medidas tan fieras que la vida de los trabajadores y demás explotados se degrada a niveles impensables. Es facil para Felipe Calderón decir que “con acciones firmes y contundentes sí es posible resolver la crisis financiera en el mundo y estimular el crecimiento económico global…”, mientras la magnitud de la crisis ensancha la pauperización de las masas de explotados. A mediados del año 2011 el ex secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, sin un viso de vergüenza decía que “hace mucho tiempo que México dejó de ser pobre…” Por eso, teniendo esa percepción tan mistificada de la realidad, la burguesía califica a la hambruna que sufren los grupos de indigenas Raramuris (habitantes de la sierra de Chihuahua) como un accidente causado por efectos climáticos; aquellos sectores de la misma clase en el poder que desean mostrarse más “radicales” afirman que se trata de la ejemplificación de una falla del modelo económico, o bien lo minimizan diciendo que es un problema marginal, por ser apenas poco más de 54 mil los Raramuris censados. Pero todos estos argumentos son para negar lo que la realidad hace ver, es decir, que las causas de la miseria y la hambruna general o de algunos grupos poblacionales, es por la existencia del capitalismo.
Los discursos que la burguesía realiza para deslindar al capitalismo de la miseria y las hambrunas, se acompañan de campañas “humanitarias”, como lo viene haciendo ante la hambruna de los Raramuris. Más hipócrita se ve esta medida, cuando se sabe que la situación de hambre y de despojo que vive este grupo es continua. Es cierto que las poblaciones de indígenas, por su condición de campesinos despojados de forma continua y arrojados a la depauperación viven en una dolorosa condición de miseria, no obstante el problema del hambre y la miseria creciente no se concentra solo en ellos, en las ciudades y en los campos de labor, los asalariados viven de forma directa esa realidad. Por eso las acciones “humanitarias” de los gobiernos federal y estatal no solucionan nada, porque el hambre se va convirtiendo en un problema generalizado.
Los propios datos oficiales, por más maquillaje que se les quiera poner, dan cuenta de cómo los bajos salarios y la precariedad en los trabajos se han acentuado desde 2008. Por eso no es fortuito que la alimentación de los trabajadores mexicanos haya tomado como base a las calorías más baratas: azúcar y cereal… de manera que gran parte de su energía proviene del alto consumo de gaseosas, provocando, como consecuencia, que ahora México sea el país con la mayor población adulta con problemas de obesidad y por tanto con mayores enfermedades crónicas (como la diabetes e hipertensión) lo cual marca la degradación de la vida de los millones de explotados. El problema de la obesidad y el crecimiento del hambre y la miseria no son problemas con origen diferente, todos ellos son expresión de la degradación de la vida que crea el capitalismo.
Incluso los hijos de los trabajadores sufren de forma directa los ataques de la burguesía: la degradación de los salarios ha llegado a tales extremos, que cada vez hay un número mayor de niños entre 12 y 17 años que se ven obligados a laborar (según la CEPAL, 25 % en las zonas rurales y 15 % en las ciudades). Y para las jóvenes generaciones de proletarios las dificultades que enfrenta para lograr un empleo son crecientes, y como ejemplo está la situación vivida por los estudiantes normalistas que (en el pasado mes de diciembre) se manifestaban (entre otros aspectos) en demanda de plazas laborales para los egresados de esa escuela y lo que reciben son balas de la policía que terminan asesinando a dos de los estudiantes.
Los técnicos de la burguesía nos dirán que no podemos hablar de hambruna generalizada porque no hay por efecto del hambre una tasa de mortalidad diaria de más de dos adultos, ni está el 30 % de los infantes en desnutrición aguda. Y efectivamente la situación no se ajusta a esos parámetros, pero la dificultad para obtener el alimento, que es la necesidad inmediata de los trabajadores crece cada día y afecta a todas las generaciones del proletariado y demás explotados.
Otro de los grandes discursos de la burguesía es que a través de sus medidas ha logrado contener la inflación y por ese medio crea una protección a la capacidad adquisitiva de los salarios. En cada momento nos muestran sus cifras para confirmar que las contracciones monetarias han tenido éxito, pero si esas mismas cifras son analizadas, encontramos que el índice con el que miden la inflación representa diversas mercancías y solo una parte de ellos forman parte de las consumidas por trabajadores (a la que ellos mismos denominan como canasta básica), de manera que la burguesía puede mantener un dato de inflación general que expresa una contención de precios generales, con lo que esconde el incremento de los precios de las mercancías de consumo obrero.
De manera que la estrategia de la burguesía es aplastar los salarios y elevar precios de los alimentos y demás mercancías de subsistencia, y de esa manera se apropia del fondo destinado para consumo de los obreros, elevando así los niveles de explotación y llevando por este medio una carga mayor de la crisis sobre los hombres de los asalariados. Si analizamos las cífras de 2002 a enero de 2012, notamos que mientras el índice general de precios se eleva en 44 %, los salarios lo hacen en 43 % (en promedio), lo cual muestra un desfase pequeño, tal vez poco significativo, pero si vemos el comportamiento de los precios de los bienes que forman la “canasta obrera”, este se ha incrementado, en el mismo período, en 82 %.
Pero si el hambre crece y el incremento de los precios es una medida que la burguesía puede usar para ampliar la explotación, también existe la fuerza de los trabajadores para oponerse a ese accionar.
Los trabajadores asalariados no son una clase pasiva que solo ven pasar la historia lamentándose por su calamitosa vida, el proletariado es una clase capaz de tomar conciencia de su condición social y mostrar su rechazo a las leyes económicas del capitalismo a través de la unidad y la movilización masiva. La demanda de salario es el aspecto que debe permitir unificar el descontento de los explotados, pero también debe ser premisa para la reflexión de que una sociedad diferente sin explotación y sin hambre es necesaria.
Tatlin, febrero del 2012
El viernes 3 de febrero ocurrió un hecho en Guayaquil que para muchos pasó a engrosar los actos de violencia social que se viven a diario, la mayoría de los ciudadanos se enteraron por comentarios que unos y otros hacían en diferentes sitios, ya sea porque uno lo vio en la TV o porque otro lo escuchó en la radio o el de allá tuvo la suerte de escuchar el relato a través del amigo que vive en el emblemático barrio obrero llamado desde tiempos lejanos “Barrio Cuba”; el cual nació, creció y se alimentó a la rivera del Río Guayas y del Camal Municipal, sitio de acopio y faena del ganado que llega a la urbe porteña; barrio en donde hombres, mujeres, ancianos y jóvenes defendieron con dignidad sus modestos y precarios puestos de venta de vísceras que son obtenidas, muchas de las veces como parte de pago en sus labores precarias dentro del Camal –matando y descuartizando las reses y preparándolas para el consumo- precisamente fueron familias enteras que defendieron con su vida la necesidad básica de subsistir en medio de la debacle del sistema capitalista. El sol apenas lograba mostrar su presencia cuando las fuerzas represivas del Municipio, la Policía Metropolitana, empezaron a ejecutar la orden impartida por el Alcalde Nebot: “desalojar a los vendedores de las inmediaciones del Camal Municipal”. La agresión contó con la participación de la Policía Nacional como árbitros de la refriega. Dicho por un periodista de un noticiario local: “…los unos son gente del Alcalde los otros responden a Correa...” (Refiriéndose al Presidente del Ecuador). Lo dicho es vox pópuli, mas no refleja el fondo de la relación entre el Alcalde Nebot y Correa, ambos son caras de una misma moneda, ambos defienden el capitalismo y protegen los intereses de la burguesía y sus lacayos.
Desde que se posesionó Correa como líder de la “Revolución Ciudadana” las pugnas con el Alcalde, que expresa los interese de una burguesía de derecha opuesta en la forma al correismo que gestiona la conducción del Capital Nacional en las aguas turbulentas del mercado mundial altamente saturado, han sido numerosas:
– en el segundo trimestre del año 2008 en Guayaquil los vendedores informales (desempleados que salen a las calles a vender cualquier cosa para poder sobrevivir) fueron duramente reprimidos por parte de las fuerzas represivas del Municipio. La Policía Metropolitana y el gobierno central tomaron partido en la reyerta y se usó a la Policía Nacional para contrarrestar la acción de los municipales a favor de los vendedores. Pero esto que puede pensarse como una confrontación entre jefes de bandas es en realidad un reparto de tareas ya que, al momento de golpear directamente a los trabajadores, se unen todos contra el proletariado;
– a finales de julio de 2009, trabajadores de aseo de la ciudad del Consorcio Canadiense Vachagnon protagonizaron protestas por los despidos intempestivos con ínfimas liquidaciones, contra el maltrato de los jefes, por malas condiciones sanitarias en el trabajo y por aumento salarial… ¡fueron brutalmente reprimidos con saldo de un trabajador herido! En esa acción actuó la Policía Nacional en coordinación con la Policía Municipal. En la semana del 28 de julio de 2010 despidieron a 400 trabajadores de dicha empresa canadiense;
– no olvidemos Dayuma y la salvaje represión a la comunidad Shuar a mediados de 2007. Tampoco podemos olvidarnos de Yamanunka cuya población se movilizó porque pretendían construir un gaseoducto que pasaría por sus viviendas…;
– y a inicios de 2008 la represión salvaje a las comunidades agrícolas del austro ecuatoriano que se oponían a la ley minera por cuanto ésta permitía una alta contaminación, afectando de forma directa sus áreas agrícolas.
La burguesía, ya sea vestida de derecha o de izquierda, a la hora de defender los intereses del capital nacional o extranjero, a la hora de aplicar políticas de austeridad o de relanzamiento de la economía, no duda en atizar garrotazos en las espaldas de la clase obrera y de las capas no explotadoras.
El 17 de diciembre de 2010 un hombre desempleado, graduado en la Universidad y que tenía un puesto de ventas de legumbres y frutas en la ciudad Sidi Buzid, ubicado en Túnez; fue víctima de la agresión de la Policía Municipal de dicha ciudad, ésta le confiscó sus frutas y al verse desposeído del medio de subsistencia éste se prendió fuego. Este acto de horror perpetrado por el terror del Estado tunecino a través de sus órganos de represión generó una ola de protestas que contó con la participación decidida de toda la población no explotadora e incluso con participación de la clase trabajadora entre los manifestantes.
Lo que asemeja a ambos acontecimientos esparcidos en el tiempo es la brutalidad con la que actuaron las fuerzas represivas del Estado capitalista, no importa si son árabes, occidentales, chinas, tailandesas, africanas… el Estado capitalista siempre protegerá los intereses de la burguesía.
Lo ocurrido en Tunez, como en Egipto y que luego, cual reguero de pólvora se extendiera a otros países de la región, tiene su explicación en la tormentosa vida que transita, para millones de seres humanos pertenecientes a la clase obrera y las capas de la sociedad no explotadora, en la más pavorosa miseria. La diferencia de los sucesos de Tunez con respecto a los del Barrio Cuba estriba en que en Tunez el descontento se extendió, movilizando a sectores pauperizados e incluso atrayendo a sectores medios en curso a proletarizarse por la crisis y contagiando al proletariado a pesar de su relativa debilidad. Los casos de agresión, como los vividos por los habitantes del Barrio Cuba, están presente a lo largo del planeta, estas agresiones efectuadas por los Estados y sus gobiernos en complicidad con todos los partidos políticos de todas las banderas del espectro faunístico de la burguesía se viven cotidianamente en tanto el capitalismo como sistema económico político y social está viviendo su descomposición en el marco de su decadencia. Por eso el único camino es hacia la construcción de una verdadera sociedad humana: el Comunismo.
Internacionalismo Ecuador,
sección de la CCI en Ecuador,
febrero del 2012
Presentamos una toma de posición del “Círculo de Debate Proletario” de Lima, en torno al proyecto minero “Conga” que al instalarse en la norteña región de Cajamarca profundiza el despojo y la destrucción de la naturaleza. El Círculo lleva un proceso de reflexión y profundización sobre el significado del capitalismo, pero su preocupación está muy alejada de la actitud del intelectual que se regocija en la contemplación su visión es claramente militante, ejemplo de esto se expresa en intervención mediante una distribución de la octavilla, que enseguida reproducimos:
Hoy en plena Crisis profunda del capitalismo, a las burguesías no le queda otra vía que refugiarse y proteger su dinero en un metal precioso que les da cierta estabilidad en pleno desmoronamiento de su sistema. El oro es el metal que hasta ahora ha cumplido el papel de metal “refugio” para los capitalistas en naufragio. El capitalismo está a la deriva y nadie lo puede negar, no es imposible ahora, darnos cuenta con facilidad y ver cada vez más su hundimiento. Este panorama de catástrofe capitalista que ha traído consigo la devaluación internacional de monedas como el dólar y el euro, está originando una fuerte especulación y sobrevaloración de los comodities/materias primas, como el oro.
Es por ello que el capitalismo ha puesto su interés en intensificar la explotación de dicho metal. Confirmando lo que hoy crecientemente viene ocurriendo en los terrenos extractivos, tales como Perú, y como hace varias décadas atrás, pasó con el Boom del caucho y el salitre, pues hoy los capitalistas generalizan y destruyen aun más las zonas cuya concentración de recursos naturales es significativa para hacer frente a su inexorable declive. Las minas de Cajamarca se conocen por sus grandes reservas acuíferas y sobre todo por las características polimetálicas de sus minas. Pero también por sus grandes manantiales, ojos negros, excelentes pastos, suelos y óptimos climas. Todo esto amenazado por la actividad destructiva de las empresas mineras.
El capitalismo decadente en su fase de descomposición nos empuja cada vez más a la extinción como naturaleza, como planeta, como humanidad. El desastre ambiental hoy en día es una muestra de ello (el desastre nuclear en Japón, la deforestación del amazonas…).Ya en Cajamarca hay muchas zonas con grandes problemas de contaminación de aguas, tierras y aires. Lugares donde la población sufre puntualmente enfermedades a la piel y enfermedades respiratorias; otras con problemas más crónicos y mortales. Existe también un registro de especies en extinción como las liebres, lagartijas, venados y zorros. Así como también contaminación de lagunas, ríos y manantiales. Todo esto es una forma más de como el capitalismo arremete contra las condiciones de vida.
Muchas veces escuchamos que la actividad y explotación minera mejora y cambia la vida a las poblaciones cercanas a los centros mineros, que les brinda progreso y desarrollo. Cuando los pobladores campesinos, en condiciones de miseria y pobreza pueden mantener con lo poco que les da sus tierras a sus familias, aparece la actividad minera como la panacea a todos sus males. La actividad minera los atrapa en su dinámica, haciéndolos abandonar los campos y cultivos por completo, hasta cambiarles la visión negativa que tenían de la minería. Por ello el caso de Conga y de muchos conflictos mineros en el Perú, tienen ese grado de chantaje y condicionamiento que arrastra a poblaciones enteras a defender intereses de las Burguesías locales, nacionales o internacionales (Gobierno central, gobiernos regionales, Empresas mineras nacionales o extranjeras, etc.)
Lo que queremos dejar acentuado aquí es que la clase trabajadora no es la única clase que sufre pobreza, explotación y opresión, sino también el campesinado pobre de las diversas zonas del campo donde se desarrolla la actividad minera. Por ello las luchas de Conga aunque no defiendan ninguna bandera, ni objetivo de la clase obrera, son movimientos que nos deben hacer llamar a la reflexión y a nuestra conciencia, mostrándole toda nuestra solidaridad a todos los elementos del proletariado que allí se encuentran envueltos sin una identidad de clase y a todos los campesinos pobres que padecen la explotación más vil de un sistema decadente.
No podemos situar las luchas de Conga dentro de un territorio nacional, debemos situarla en un contexto de luchas a nivel internacional. Estos abusos inhumanos no solo se han dado en el Perú, la empresa minera (Newmont-Yanacocha) tiene proyectos por todas partes del mundo, pero no es la única empresa minera en el mundo, le siguen otras con la misma lógica de destrucción y muerte. Entonces, por eso la lucha es mundial y se inscribe en un proceso de maduración de la conciencia y de las luchas a escala internacional. No podemos ver la lucha de Conga como una lucha que se da solamente en Cajamarca de manera aislada del mundo; porque si es así, lo veríamos como una lucha ya perdida, sin porvenir.
Por ello la clase trabajadora, el proletariado por su combate y programa histórico y su situación bajo el capitalismo de vendedor de su fuerza de trabajo, son los únicos capaces de proyectar un porvenir a la humanidad entera. La solidaridad es un arma que tiene el proletariado en su combate y ésta es una fuerza social y material capaz de hacer frente a cualquier situación que se le presente al conjunto de la clase. Por ello la solidaridad a los proletarios y demás sectores de explotados bajo el capitalismo en Cajamarca y en cualquier rincón del planeta.
¡Ante los ataques del capital: respondamos, con solidaridad, unidad y lucha!
¡Proletarios de todos los países unidos!
Círculo de Debate Proletario, enero del 2012
[email protected] [103]
En estos momentos de crisis económica y mayores sacrificios impuestos a la clase trabajadora, la burguesía difunde a través de todos sus medios una y otra vez la consigna de que solamente participando dentro de los sindicatos –oficiales o de base– y en el marco de la democracia y el parlamento podrán los trabajadores obtener mejoras en sus condiciones de vida. Sin importar los matices el mensaje resulta ser el mismo: la única salida que tiene el proletariado está en la democracia y los sindicatos. Durante todo el siglo XX, sin embargo, esta mentira quedó expuesta.
Anton Pannekoek fue uno de los teóricos que, junto a Lenin y Rosa Luxemburg entre otros, supo distinguir el cambio en la situación histórica de la lucha de clases. Este cambio significaba que los tradicionales medios de lucha de la clase trabajadora que se habían venido dando durante décadas en el interior de los sindicatos y por reformas de las leyes en los parlamentos no eran más un instrumento efectivo para el proletariado, pues el capitalismo había llegado ya a la fase final de su desarrollo, esto es, a su decadencia.
En 1920, Pannekoek analizó a través del método marxista las consecuencias de la revolución de 1917 en su folleto Revolución mundial y táctica comunista. En dicho documento, Pannekoek alerta sobre la necesidad de extender la revolución so pena de sufrir una derrota por parte del proletariado mundial. De dicha obra proviene el texto que transcribimos abajo y que es el capítulo IV del documento mencionado donde se abordan de manera clara y sucinta las posiciones que la Izquierda Comunista continúa defendiendo actualmente y cuyas reflexiones se mantienen vigentes al permitir a los trabajadores la identificación de la falsa consigna democrática y sindical. Para la época en que Pannekoek redactó este folleto la socialdemocracia de los principales países capitalistas se había tornado en cómplice y verdugo ejecutor de la burguesía en su lucha contrarrevolucionaria. En esos años, León Trotski ([1]) también escribía:
“A medida que la socialdemocracia se ha hecho inerte y conservadora, y el proletariado, traicionado por ella, ha tenido que gastar fuerzas, sangre y vida, en sus ataques perseverantes contra la sociedad burguesa para forjarse, en el curso de esta lucha, una nueva organización capaz de conducirle a la victoria definitiva, [...]. La democracia, persistiendo, no resuelve ningún problema, no borra ninguna contradicción, no cura ninguna herida, no evita las insurrecciones de la derecha ni de la izquierda: es impotente, insignificante, falaz, y sólo sirve para engañar a las masas atrasadas de la población y especialmente a la pequeña burguesía.”
Por lo tanto, el texto de Pannekoek forma parte de un análisis que se estaba dando entre los grupos más consecuentes del marxismo y que adquiere relevancia ante los constantes embates ideológicos de la burguesía.
La actividad parlamentaria y el movimiento sindical fueron las dos formas principales de lucha en la época de la Segunda Internacional. Los congresos de la primera Asociación Internacional de Trabajadores pusieron la base de esta táctica, rebatieron concepciones primitivas pertenecientes al periodo precapitalista y pequeñoburgués y, de acuerdo con la teoría social de Marx, definieron el carácter de la lucha de clase proletaria como una lucha continua del proletariado contra el capitalismo por los medios de subsistencia, una lucha que conduciría a la conquista del poder político. Cuando el periodo de las revoluciones burguesas y de los levantamientos armados hubo llegado a su fin, esta lucha política sólo podía llevarse adelante dentro del marco de los viejos o recientemente creados Estados nacionales, y la lucha sindical estaba con frecuencia sujeta a restricciones aún más firmes. La Primera Internacional estaba, por consiguiente, predestinada a disolverse; y la lucha por las nuevas tácticas, que ella misma era incapaz de llevar a la práctica, la hizo estallar; entretanto, la tradición de las viejas concepciones y métodos de lucha permanecía viva entre los anarquistas. Las nuevas tácticas fueron legadas por la Internacional a aquellos que tendrían que ponerlas en práctica, los sindicatos y partidos socialdemócratas que estaban floreciendo por todas partes. Cuando la Segunda Internacional se elevó como una federación holgada de los últimos, todavía tenía, de hecho, que combatir la tradición en la forma del anarquismo; pero el legado de la Primera Internacional ya formaba su base táctica indiscutible. Hoy, todo comunista sabe por qué estos métodos de lucha eran necesarios y productivos en ese momento: cuando la clase obrera se está desarrollando dentro del capitalismo ascendente no es todavía capaz de crear órganos que le permitan controlar y ordenar la sociedad, ni puede aún concebir la necesidad de hacerlo. Debe primero orientarse mentalmente y aprender a entender el capitalismo y a su clase dominante. La vanguardia del proletariado, el partido socialdemócrata, debía revelar la naturaleza del sistema a través de su propaganda y mostrar a las masas cuáles son sus objetivos elevando las reivindicaciones de clase. Era, por consiguiente, necesario para sus portavoces entrar en los parlamentos, los centros de la dominación burguesa, con el propósito de elevar sus voces en las tribunas y tomar parte en los conflictos entre los partidos políticos.
Las cosas cambian cuando la lucha del proletariado entra en una fase revolucionaria. No nos concierne aquí la cuestión de por qué el sistema parlamentario es inadecuado como sistema de gobierno para las masas, y por qué debe dejar paso al sistema de soviets, sino la cuestión de la utilización del parlamento como un medio de lucha por el proletariado. Como tal, la actividad parlamentaria es el paradigma de luchas en las cuales sólo están involucrados activamente los dirigentes y en las que las masas mismas juegan un papel subordinado. Consiste en diputados individuales que sostienen la batalla principal, lo que está ligado al despertar entre las masas de la ilusión de que otros pueden realizar su lucha en su lugar. La gente solía creer que los dirigentes podían obtener importantes reformas para los obreros en el parlamento; e incluso surgió la ilusión de que los parlamentarios podrían llevar a cabo la transformación al socialismo mediante los actos del parlamento. Ahora que el parlamentarismo se ha vuelto más modesto en sus demandas, uno oye el argumento de que los diputados en el parlamento podrían hacer una importante contribución a la propaganda comunista. Pero esto siempre significa que el énfasis principal recae en los dirigentes, y se toma por algo dado el que los especialistas determinarán la política –aun si esto se hace bajo el velo democrático de los debates y resoluciones, a través de congresos–; la historia de la socialdemocracia es una serie de infructuosos intentos de inducir a los miembros mismos a determinar la política. Todo esto es inevitable mientras el proletariado está sosteniendo una lucha parlamentaria, mientras las masas tienen todavía que crear los órganos de su autoactividad, es decir, mientras la revolución tiene todavía que realizarse; y tan pronto como las masas empiezan a intervenir, a actuar y a tomar las decisiones en su propio nombre, las desventajas de la lucha parlamentaria se vuelven abrumadoras.
Como argumentábamos anteriormente, el problema táctico es cómo vamos a erradicar la tradicional mentalidad burguesa que paraliza la fuerza de las masas proletarias; todo lo que proporciona nuevo poder a las concepciones establecidas es nocivo.
El elemento más tenaz y obstinado de esta mentalidad es la dependencia de los dirigentes, a quienes las masas dejan determinar las cuestiones generales y manejar sus asuntos de clase. El parlamentarismo tiende inevitablemente a inhibir la actividad autónoma de las masas que es necesaria para la revolución. Pueden hacerse finos discursos en el parlamento exhortando al proletariado a la acción revolucionaria; no obstante, esta última no se origina por tales palabras, sino por la dura necesidad de que no haya otra alternativa.
La revolución también exige algo más que el ataque masivo que derriba a un gobierno y que, como sabemos, no puede ser convocado por los dirigentes, sino que sólo puede brotar del impulso profundo de las masas. La revolución requiere que sea emprendida la reconstrucción social, tomadas las decisiones difíciles, envuelta la totalidad del proletariado en la acción creativa –y esto sólo es posible si primero la vanguardia, luego un número más y más grande, toman los asuntos en sus propias manos, conocen sus propias responsabilidades, investigan, agitan, luchan, se esfuerzan, reflexionan, evalúan, se dan cuenta de las ocasiones y actúan en ellas–. Pero todo esto es difícil y laborioso; así, en tanto la clase obrera ve una salida más fácil a través de la actuación de otros en su nombre, dirigiendo la agitación desde una alta plataforma, tomando las decisiones, dando las señales para la acción, haciendo leyes –los viejos hábitos de pensamiento y las viejas debilidades le harán dudar y permanecerá pasiva.
Mientras por un lado el parlamentarismo tiene el efecto contrarrevolucionario de fortalecer la dominación de los dirigentes sobre las masas, por el otro tiene una tendencia a corromper a esos mismos dirigentes. Cuando la habilidad política personal tiene que compensar las carencias del poder activo de las masas, se desarrolla la pequeña diplomacia; cualesquiera intentos que el partido pueda haber puesto en marcha, tienen que verificar y adquirir una base legal, una posición de poder parlamentario; y de este modo, finalmente, la relación entre los medios y los fines se invierte; ya no hay ningún parlamento que sirva como medio hacia el comunismo, sino el comunismo el que se pone en pie como consigna anunciadora para la política parlamentaria. En el proceso, sin embargo, el propio partido comunista asume un carácter diferente. En lugar de una vanguardia que agrupa la clase entera detrás suyo con el propósito de la acción revolucionaria, se convierte en un partido parlamentario con el mismo status legal que los otros, uniéndose a sus disputas; una nueva edición de la vieja socialdemocracia bajo los nuevos sloganes radicales. Siendo así que puede haber un antagonismo no esencial, un conflicto no interno entre la clase obrera revolucionaria y el partido comunista –puesto que el partido encarna una forma de síntesis entre la conciencia de clase proletaria más lúcida y su creciente unidad–, la actividad parlamentaria hace pedazos esta unidad y crea la posibilidad de tal conflicto: en lugar de unificar a la clase, el comunismo se convierte en un nuevo partido con sus propios jefes de partido, un partido que cae en lo que los otros y que perpetúa así la división política de la clase. Todas estas tendencias se atajarán sin duda, una vez más, por el desarrollo de la economía en un sentido revolucionario; pero incluso en los primeros inicios de este proceso sólo pueden dañar al movimiento revolucionario, inhibiendo el desarrollo de una lúcida conciencia de clase; y cuando la situación económica favorece temporalmente la contrarrevolución, esta política allanará el camino para una desviación de la revolución al terreno de la reacción.
Lo grande y verdaderamente comunista de la Revolución rusa es, por encima de todo, el hecho de que ha despertado la autoactividad de las masas, y ha puesto en ignición su energía espiritual y física para construir y sostener una nueva sociedad. Abrir a las masas a esta conciencia de su propio poder es algo que no puede lograrse súbitamente, todo de una vez, sino únicamente en fases; una fase en este camino a la independencia es el rechazo del parlamentarismo. Cuando, en diciembre de 1918, el Partido Comunista de Alemania, recientemente formado, resolvió boicotear la Asamblea Nacional, esta decisión no procedía de una ilusión inmadura en una victoria rápida y fácil, sino de la necesidad del proletariado de emanciparse de su dependencia psicológica de los representantes parlamentarios -una reacción necesaria contra la tradición de la socialdemocracia- porque el camino a la autoactividad podía ahora verse ubicado en la construcción del sistema de consejos. No obstante, la mitad de los componentes en ese momento, aquellos que hubieron de permanecer en el KPD, readoptaron el parlamentarismo con el reflujo de la revolución: con qué consecuencias está por verse, pero en parte ya se ha demostrado. También en otros países la opinión está dividida entre los comunistas, y muchos grupos quieren abstenerse de la actividad parlamentaria incluso antes del estallido de la revolución. La disputa internacional sobre el uso del parlamento como método de lucha será, de este modo, claramente uno de los principales problemas tácticos dentro de la Tercera Internacional durante los próximos años.
De cualquier modo, todo el mundo está de acuerdo en que la actividad parlamentaria sólo constituye un aspecto subsidiario de nuestras tácticas. La Segunda Internacional fue capaz de desarrollarse hasta el punto de que había sacado a la luz y puesto al desnudo la esencia de las nuevas tácticas: que el proletariado sólo puede vencer sobre el imperialismo con las armas de acción de masas. La Segunda Internacional misma no era ya capaz de emplearlas; estaba constreñida a derrumbarse cuando la guerra mundial situó la lucha de clase revolucionaria en un plano internacional. El legado de los primeros internacionalistas era la fundación natural de la nueva internacional: la acción de masas del proletariado hasta el punto de la huelga general y la guerra civil constituye la plataforma táctica común de los comunistas. En la actividad parlamentaria el proletariado está dividido en naciones, y no es posible una intervención genuinamente internacional; en la acción de masas contra el capital internacional las divisiones nacionales se desvanecen, y cada movimiento, a cualquiera de los países que se extienda o esté limitado, es parte de una sola lucha mundial.
Anton Pannekoek
[1]) León Trotski, Terrorismo y Comunismo, 1920.
¿Por qué no nos unimos?
Una escaramuza interesante para la clase obrera
En las elecciones los trabajadores siempre pierden
Lo que nos espera
El horror de la guerra imperialista
Revolución ciudadana: golpes y más golpes a la clase obrera
Sendero y la lucha de la clase obrera
Lecciones válidas para la lucha del proletariado mundial
Ya empezaron las acusaciones de un candidato contra el otro, los adjetivos, las descalificaciones… la guerra sin cuartel sale a la luz sin pudor alguno. Todos prometen un paraíso, todos acabarán con la miseria. Todos desde la derecha a la izquierda nos quieren hacer creer que piensan en nosotros, que sus energías se dedicarán a solucionar la vida de millones de miserables (más de 60 millones de pobres en México), todos esos “proyectos” esconden en realidad un solo rostro: el de la burguesía. Gane quien gane la explotación del trabajo asalariado seguirá tan campante como hasta ahora y no solo eso, las condiciones de los trabajadores van a empeorar porque todos van a defender al capital en contra del trabajo. “Hacer productivo al país”, “ser competitivos” significa abaratar costos de producción y eso, aquí y en China, significa atacar sin piedad las condiciones de vida y de trabajo de los explotados y sus familias. En las elecciones solo gana la burguesía. Cualquiera que sea el elegido, de izquierda o derecha, el gobierno electo va inexorablemente a atacar nuestras condiciones de vida y de trabajo en interés de la capital nacional mexicano. Todas las promesas de esta campaña, todas sin excepción, se van a evaporar y el único programa que será aplicado realmente llevará por nombre austeridad: reducción de empleados, disminución de las pensiones de jubilación, deterioro de los derechos de los desempleados (abaratamiento de los despidos lo cual es un eje de la Reforma Laboral) y empeoramiento de los servicios de salud, aumento de los trabajos temporales y la flexibilidad del mercado laboral, aumento de precios… Entre la derecha y la izquierda, sólo cambian los discursos, los actos siguen siendo los mismos. Hoy López Obrador nos quiere hacer creer que votar por él pondría fin a la corrupción y a las injusticias, México crecería en armonía. Vázquez Mota sería ahora una heroína de los miserables y Peña Nieto sigue en el rancio discurso de una burguesía que solo sabe prometer. Pequeñas frases de unos y otros completamente despreciables e insoportables.
No podemos olvidar de donde viene la “izquierda mexicana”, el PRD ha sido una emanación directa del PRI. Primero bajo el Frente Cardenista y después con las siglas del PRD se agrupó a los socialistas, a los del PC mexicano y a todos aquellos que justificaron durante años la mentira del socialismo en la URSS o en Cuba, son los mismos que llevaron a los trabajadores del ISSSTE y del IMSS a aceptar las reformas y a recurrir a los “amparos” como formas de lucha; el resultado ha sido aplastante: las reformas se impusieron y los trabajadores acabaron derrotados. Hay que decir también que el PRD no “acuerda” con la Reforma Laboral ya que ¡le faltaría humanizarla! Tampoco podemos hacernos ilusiones en el PAN, un partido que se nutre en las ideologías más reaccionarias (homofóbicas, racistas, etc.) y que en el 2000 levantó ilusiones en un “cambio social” con la llegada de Vicente Fox al poder… ya todos sabemos lo que pasó. El PAN es el más férreo defensor de la Reforma Laboral, una reforma que es a todas luces un ataque en regla contra los trabajadores. Además, en estos 12 años de panismo hemos podido comprobar que cantan la misma canción y tienen en su haber el nada honroso galardón de haber ejecutado el mayor despido en masa de nuestra historia contemporánea al liquidar a los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro (más de 40 mil). La tragedia de la mina de Pasta de Conchos quedó en el olvido, el “Pemex Gate” en la impunidad y el Plan Puebla Panamá en un espejismo cruel. Del PRI no hay novedades a decir, cada estado gobernado por este partido ha sido un ejemplo de corrupción, atropellos y ataques a los trabajadores (recordemos Oaxaca). La negación del PRI de aprobar la Reforma Laboral no se debe a que esté pensando en defender a los obreros en contra de los patrones, ¡no!, se debe llanamente a un cálculo político para ganar electores y después veremos cómo, con otros argumentos, no solo la apoyará sino que la puede hacer más feroz todavía.
Todos los partidos hoy despilfarran millones y millones en tratar de convencernos de que el capitalismo funcionará mejor con ellos, pero ninguno, absolutamente ninguno cuestionarán la explotación asalariada.
La derecha o la izquierda podrán estar en el poder mañana, lo seguro para nosotros es que la vida será más difícil que hoy. No hay ninguna ilusión que tener. Para utilizar una cruda pero explícita fórmula de los indignados de España: “¡Derecha, izquierda, la misma mierda!”.
Nos bombardean hoy con una lluvia de anuncios y mensajes para decirnos que las elecciones son la vía para mejorar nuestras condiciones de existencia. Sin embargo, las elecciones no expresan el “deseo popular”, el voto no es una decisión consciente y colectiva sino la suma de muchos individuos atomizados, manipulados, influenciados e inducidos en cierta dirección a través de spots, encuestas de todo tipo, publicidad y todos los chupatintas de intelectuales y periodistas que defienden este sistema y que solo critican sus corruptelas superficiales y sus aberraciones obvias (ver artículo en este número). Hablar de elecciones es hablar del Estado, y éste no representa la voluntad de todos sino la de una minoría rica y explotadora, no es neutral, es la máquina de dominación de una minoría privilegiada y excluyente. El estado justifica su poder cada 6 años a través de lecciones donde nos prometen lo que no harán y nos ocultan lo que realmente tienen que hacer como defensores del capital.
Cuando en México nos hablan de Reforma Laboral parecería como algo excepcional o local, las reformas a la ley del ISSSTE o del IMSS aparecerían como caprichos de funcionarios que no saben gestionar, la realidad es que esos ataques a nuestras condiciones de vida son solo la versión mexicana de algo que esta pasando en todo el mundo. Los trabajadores de todo el mundo están hoy confrontados a ataques sin precedentes. Desempleo que no baja en EUA, en Gran Bretaña el la desocupación alcanza el 8.1 % (13.5 millones de personas sin trabajo en el país de las olimpiadas y otrora imperio donde “nunca se ponía el sol”), la pobreza en aumento vertiginosos en los países desarrollados. En España se ha aprobado el abaratamiento de los despidos, se congelan los sueldos de empleados públicos hasta el 2014 y proliferan los atrasos en pagos de sueldos... ni que decir de Grecia, Italia, Francia y un largo etcétera (ver en este número artículos sobre Grecia y Ecuador) del que no escapa nación alguna y donde todo se resume en: desempleo en aumento con despidos masivos (todas las grandes corporaciones internacionales anuncian recortes de personal), reducción de las pensiones, aumento en los años de trabajo para poder jubilarse, aumento de los empleos eventuales, una flexibilidad laboral que significa castigo a las faltas por enfermedades, sobre todo de enfermedades ligadas al estrés y a la depresión (en México los primeros 3 días de incapacidad ¡no te los paga nadie!); hay un aumento de impuestos terrible, en España significa una reducción de entre e 3 y el 5 % del salario y en estos días el gobierno español acaba de aprobar que todo mundo deberá pagar sus medicinas… ¡jubilados incluidos! Entretanto, su monarquía (parte entera de una clase dominante en decadencia) derrocha dinero en actividades aberrantes como la caza de elefantes en Botswana.
Tanto el sector público como privado están siendo atacados sin distinción. La amenaza de vivir con un salario que cada vez alcanza para menos es un hecho del que ningún trabajador escapa, la reducción de los salarios ya sea porque no aumentan o lo hacen a un ritmo menor que la inflación, es una amenaza constante y generalizada del mismo calibre que el despido y el desempleo. Los golpes y las reformas laborales no son expresiones de realidades diferentes, son parte de un ataque global contra todos los trabajadores en todo el mundo.
Los cambios en el gobierno no cambiarán en nada los ataques que nos esperan. Hoy las fracciones de la burguesía están peleadas a muerte pero están siempre unidas en cuanto a la implementación de los planes de austeridad y en las medidas a tomar para hacer productivo al país, es decir, para mejor explotar a los trabajadores. Las elecciones no han sido ni serán el “cambio verdadero”, serán, como siempre, un medio para apuntalar esta democracia que justifica esta sociedad en decadencia.
Para la burguesía nada puede salirse de las urnas. No puede haber “buenos candidatos” para los explotados en una elección organizada por y para la burguesía. Nunca. La razón es simple: el capitalismo se hunde, la crisis económica lo conduce gradualmente hacia el fondo. Este sistema no tiene ya nada que aportar a la humanidad, solo más miseria y guerra. La única salida posible es poner fin a la explotación y la división del mundo en naciones competidoras. Ninguna elección, ningún referéndum puede conducir a este resultado. Por el contrario, cada vez que la burguesía nos solicita votar en las elecciones presidenciales, lo que en realidad nos impone es elegir al que estará a la cabeza del Estado para continuar con este sistema, elegir al que mejor defenderá los intereses capitalistas del país. Por lo tanto, no es sólo que “izquierda-derecha sean los mismo”, sino algo más profundo, que la democracia está buscando, a través de sus elecciones, mantener el sistema capitalista y los privilegios de una minoría sobre la mayoría. Para ello necesita que todos nosotros nos traguemos el cuento de que un partido o su candidato serán la solución al dilema histórico, la burguesía necesita que veamos en las elecciones el “único camino”. Saben muy bien los ideólogos del capital que entre más piensen los explotados en elecciones más se alejará el peligro de pensar en cambiar el mundo. Debemos reflexionar en el sentido de lo declarado por algunos Indignados de España: “Lo llaman democracia y no lo es, es una dictadura y no es ve”.
Luchar, salir a la calle, realizar asambleas para discutir y decidir juntos sobre cómo enfrentar esta terrible situación que nos arrastra al desastre. Luchar sí, pero no detrás de los diputados o partidos políticos que sólo buscan engañarnos; luchar sí, pero no detrás de los sindicatos que nos los pintan como la “única organización de trabajadores”, luchemos sin esperar que nos solucionen las cosas, la clase trabajadora solo cuanta con ella misma, por ello su fuerza esta en la unidad y la reflexión política colectiva. Divididos vamos a la derrota.
CCI. 20-04-12
Ahora que los profesores de educación básica han retomado su lucha contra los ataques a sus condiciones de trabajo y de vida, es necesario que el conjunto de los trabajadores reflexionen sobre el significado de este tipo de movilizaciones, sus oportunidades de avance, sus principales dificultades, qué hacer para que la lucha se desarrolle; y esto es necesario pues a todos nos incumbe dado que es la totalidad de la clase obrera la que está siendo atacada, no sólo en México sino en el mundo entero. Como nunca se sufre un deterioro inédito de las condiciones de vida: reducción de los salarios, despidos masivos imparables, precariedad en las familias obreras a un punto que las está dislocando en sus más mínimas relaciones vitales, en fin, situaciones inéditas de pobreza y hambre que están degradando de manera indecible la misma condición humana de los trabajadores. Ni caso tiene ya hablar de la cancelación de la esperanza de una vida más o menos estable y de un futuro mejor para sus hijos.
Ante esto, se ha hecho patente en los últimos años una profunda indignación que se ha extendido y se ha expresado en una voluntad de romper la pasividad y de volver a tomar las calles y las principales plazas para manifestar su negativa a aceptar los planes draconianos de la burguesía. En este incipiente proceso, los trabajadores han dado muestras de una preocupación genuina por conocer las causas de la crisis (que en su fase actual de recesión ya lleva 5 años) y a hacerse preguntas interesantes sobre el futuro que el sistema capitalista les depara, sobre las alternativas que existirían, etc.
Varios han sido los países donde la cólera obrera se ha expresado produciendo importantes movilizaciones que se han tornado masivas en varias ocasiones. Sin embargo, ¿por qué no han logrado echar atrás los planes de la burguesía? Aquí se impone comprender en qué condiciones tienen lugar estas protestas.
La burguesía tiene múltiples canales para afectar ideológica y políticamente a la clase obrera a fin de desorientarla y evitar que encuentre el camino de su lucha, en especial el juego democrático periódico e interminable de la “decisión mayoritaria y ciudadana” del voto electoral, sin embargo, pone especial interés en un aspecto que es el alma vital del proletariado: su unidad. Y es contra este elemento que enfila sus baterías sabiendo que es un impulso profundo que constantemente está tratando de abrirse camino y que, cuando ha logrado manifestarse de manera importante ha hecho que el potencial revolucionario de su enemigo de clase se alce de manera gigantesca representando un verdadero peligro para su sistema de opresión y explotación.
Es por esto que la hemos visto maniobrar de manera similar en todos los países concernidos siguiendo un guión muy claro:
• en la medida en que lo permite la profundidad de la crisis, se escalonan los ataques sector por sector y dentro de cada sector, paquete por paquete de medidas, buscando que el ataque generalizado sea visto como ataques sectoriales o regionales desligados entre si, lo cual produce el efecto de resistencia obrera encerrada en su propio asunto;
• hay otra división que de manera socorrida explotan sobremanera en cuanto a los sectores público y privado, haciendo correr la versión de que los primeros serían “privilegiados” por sus mejores prestaciones y sueldos y que los segundos, incluso, resienten más recortes por los excesivos recursos económicos que aquéllos consumen en sus ingresos. De ahí que cuando algún sector de trabajadores inicia una movilización prácticamente no le pasa por su mente buscar la solidaridad de algún sector de los que considera tradicionalmente opuesto a sus condiciones de trabajo;
• cuando la movilización estalla los sindicatos se encargan de convencer a los trabajadores de que la mejor estrategia es quedarse en resguardo de sus centros de trabajo y de entablar una “lucha” en los tribunales;
• al lograr escalonar las respuestas, fragmentándolas lo más posible, una por una, impiden que aparezca en lo más mínimo la necesidad de unirlas en un solo movimiento y, todavía más, se encargan de formular pliegos de demandas totalmente exclusivas y excluyentes subrayando la atención en aquellas características identitarias del sector para así asegurar la desarticulación entre los diferentes batallones de la clase trabajadora;
• todavía más, cuando en los sectores de trabajadores existen diversas funciones, categorías, etc., los sindicatos se encargan de que las demandas laborales sean presentadas por cada departamento y, en su caso, cuando se declara la huelga, siempre bajo el control sindical, ésta se hace con la denominación de tal o cual división de empleados, por ejemplo, “huelga de académicos”, “administrativos”, “manuales”…
• la sarta de cuentas del rosario sindical es extensa. Cuando una movilización está en curso e incluso cuando varias movilizaciones de diferentes sectores coinciden en el tiempo y aún al nivel geográfico en una misma ciudad o región, lo sindicatos lo hacen todo para evitar que coincidan en las manifestaciones callejeras, que se encuentren en las mismas plazas y cuando esto se hace es bajo su propio control estricto y policiaco de los “contingentes” que no deben estar demasiado tiempo en contacto y mucho menos discutiendo de manera libre y en colectivo de sus problemas.
La respuesta es sin duda ¡Luchando! Esto parece una obviedad pero solo la lucha permite que miles y miles de trabajadores que toman las calles y las plazas descubran que ¡sí se puede hacer algo para frenar los ataques inmisericordes del capital! No tenemos otra alternativa. Pero el problema justamente se encuentra en comprender cómo luchar. No cualquier “procesión” por las calles implica luchar verdaderamente. El primer aspecto es tomar conciencia de qué medios disponemos, quienes son nuestros enemigos y cómo actúan, cuáles son las trampas que nos tienden.
En un primer momento, a los trabajadores se les impone la amenaza de las represalias económicas o administrativas si se movilizan en sus centros de trabajo y, sobre todo, la espada de Damocles del despido es un verdadero disuasivo para cualquier deseo de hacer algo. De ahí que los obreros dispongan de un recurso ya usado ampliamente en varios países, ¡ganar la calle!: es en las manifestaciones masivas en las calles y en las plazas públicas, pero no para repetir las tradicionales peregrinaciones organizadas por la estructura sindical, sino para crear un lugar donde podemos reflexionar e intercambiar experiencias con nuestros hermanos de clase de cualquier sector.
¡Unidad! Ya el movimiento obrero desde siempre ha demostrado que es necesario luchar unidos. No es una opción entre varias, para enfrentar los ataques que son generales contra todos los sectores de trabajadores se requiere de una respuesta unida. Hay que crear un solo movimiento que aspire a integrar al conjunto de los trabajadores sin importar el sector, ni su condición de activos, pensionados o desempleados. Esta extensión y masividad en un solo torrente de energía enfocado a hacer retroceder los ataques del Estado capitalista es la única salida a la etapa actual donde múltiples expresiones de lucha, por más combativas que sean no han podido avanzar en ese sentido debido a que no han logrado sortear el aislamiento y la desarticulación en que los sindicatos las tienen sometidas. Sin este vínculo, cualquier intento de lucha está condenado al fracaso de manera irremediable.
¡Auto-organizándonos! Una vez que alguna fracción de trabajadores entran en lucha deben saber que, aún siendo una decisión muy loable dadas las dificultades existentes, apenas es un ínfimo paso que inmediatamente tiene que ser continuado por la formalización de la Asambleas Generales, en las cuales se pueda discutir abiertamente, y donde los trabajadores puedan tomar verdaderamente en sus manos el rumbo del movimiento. La verdadera toma en manos del control del combate requiere permitir la integración de trabajadores de otros sectores e incluso de los desempleados.
Asambleas que estén dispuestas a convertirse en órganos abiertos a otros sectores en lucha es lo que ha de dar fuerza y dirección a los combates. Por eso se requieren Asambleas Generales donde se construya la confianza recíproca, la empatía mutua y, sobre todo la solidaridad, que permita a cualquiera sentirse cobijado y defendido por sus compañeros en lucha, lo que aporta a cada participante y a la masa misma una gran moral de combate tan necesaria para enfrentar los ataques de la burguesía y la labor antiobrera de los sindicatos.
El movimiento de resistencia de los trabajadores en estos años tiene un doble alcance: inmediato, para resistirse a los ataques sensibles a sus condiciones actuales de trabajo y de vida en general para ellos y sus familias; a largo plazo, para emplazarse de manera decidida y poder dar respuesta a cuestionamientos esenciales sobre el futuro que ofrece el capitalismo, qué alternativa de organización humana es posible y necesaria en el momento actual, qué necesitamos hacer para acceder a ella.
De este tamaño es el desafío que tiene el proletariado, de esta dimensión deberá ser el esfuerzo que deberá desplegar si quiere estar a la altura de esta nueva cita con la historia.
RR, abril de 2012
Miles de maestros se lanzaron a la lucha en Londres el 28 de marzo contra las “reformas” a las pensiones implementadas por el gobierno.
No. Es todo el sector público. Todas las pensiones están bajo ataque, y el último presupuesto, con su “impuesto de la abuela”, ha empeorado las cosas. En noviembre pasado los funcionarios públicos, empleados de los gobiernos locales y otros hicieron lo mismo que aquéllos quienes trabajan en la educación. ¿Por qué los sindicatos decidieron no convocarlos al mismo tiempo?
En el conjunto del sector privado, por ejemplo, existe un número creciente de trabajadores no pueden esperar ningún tipo de pensión alguna.
No. Cada vez más trabajadores enfrentan por largos plazos suspensiones o disminuciones de salarios, el empeoramiento de las condiciones en el trabajo –si tienen un trabajo todavía. Más del 20 % de los jóvenes de entre 16 y 25 años están sin trabajo.
No. Estas son las condiciones que enfrentan los trabajadores por todo el país.
No. Las medidas brutales de austeridad que se imponen a la clase obrera y a toda la población en Grecia, Portugal y España, donde los salarios y las pensiones ya están siendo directamente cortados y cientos de miles de puestos de trabajo eliminados, son las que se encuentran en la agenda para todos nosotros, porque la crisis de este sistema es mundial y terminal.
Hay muchas razones. El sentimiento generalizado de que no hay otra alternativa, la esperanza de que todo va a pasar, la falta de confianza acerca de tomar las cosas en nuestras propias manos.
Pero esta falta de perspectiva y la falta de confianza significa que aquéllos que falsamente dicen representar nuestros intereses, sobre todo nuestros representantes oficiales de los sindicatos - pueden mantenernos divididos en un sinnúmero de pequeños sectores, oficios y categorías, nos llaman a salir en días distintos, cancelan la huelga cuando los tribunales dan la orden, y nos encarcelan en la legislación sindical que nos hace luchar con una mano atada a la espalda.
Sí, si evitamos todas las divisiones profesionales y sindicales y nos reunimos en asambleas abiertas a todos los trabajadores. Si pasamos por alto las leyes acerca de las boletas electorales y utilizamos estas asambleas para tomar decisiones reales acerca de cómo luchar. Si ignoramos las leyes sindicales de “piquetes secundarios” y utilizamos delegaciones masivas para llamar a otros trabajadores a unirse a nuestra lucha. Si tenemos apertura a los trabajadores informales, estudiantes, desempleados, jubilados. Si usamos las manifestaciones, ocupaciones y reuniones de la calle no para escuchar pasivamente a los discursos de los “expertos”, sino para intercambiar experiencias de lucha y discutir cómo seguir adelante. Si volvemos a encontrar nuestra identidad como clase –la clase que en todas partes, en todos los países–, tiene los mismos intereses y la misma meta: la sustitución de este sistema decadente con una verdadera comunidad humana.
CCI, 23-03-12
El 1º de abril de 2012 comenzó una huelga en la fábrica de Volkswagen ubicada en el Puerto Interior, en Silao, Guanajuato. Ciento veinte ingenieros y técnicos se rebelaron debido a que fueron engañados y burlados como siempre por los empresarios, pues después de ser llevados a capacitarse a Alemania y a Puebla con la promesa de obtener al término de los cursos un salario diario de 500 pesos en función de su preparación profesional y capacitación recibida, al finalizar el periodo de capacitación se les ofreció un salario de apenas 180 pesos que debido a la inconformidad de los trabajadores fue aumentado por la empresa a 200 pesos diarios (equivalente a 6 mil pesos mensuales netos, servicio de comedor, transporte y afiliación al IMSS con una jornada de 8:00 A.M. a 16:30 P.M.).
En cuanto se dieron las primeras muestras de descontento e intentos de organización el sindicato se hizo presente, buscando enrolar a los trabajadores en una disputa intersindical entre la CTM de Guanajuato y el Sindicato Independiente de Trabajadores de VW Puebla. Al mismo tiempo, el diputado local del PRI, quien es también el delegado estatal de la CTM, declaró inmediatamente su “apoyo” a los trabajadores ofreciéndoles la asesoría legal y llevando el caso a la Junta de Conciliación y Arbitraje en la Ciudad de México. En dicho tribunal, las demandas obreras quedaron en segundo término y se diluyeron en la disputa por la representación de los trabajadores, quedando como triunfador el sindicato de la CTM.
El 13 de abril se levantó la huelga, accediendo VW a establecer mejoras en las condiciones laborales de los trabajadores técnicos que actualmente están contratados en la planta.
Esta breve experiencia destacada por un pequeño grupo de obreros nos recuerda importantes lecciones que, aunque incipientes, prefiguran los retos ante los cuales está enfrentado el conjunto de los trabajadores no solo en esta región sino en el mundo entero, como lo atestigua también el movimiento de los trabajadores de la enseñanza en Inglaterra y que presentamos en este mismo periódico y en nuestro sitio web:
• La inmediata intervención de los sindicatos ante el descontento obrero pues la burguesía jamás permitirá que su enemigo de clase tome iniciativas propias de lucha y menos aún de auto organización como lo estaban haciendo los trabajadores en este caso que, en promedio, son trabajadores muy jóvenes con un gran ímpetu y voluntad de luchar.
• El desvío de las demandas laborales hacia las pugnas intersindicales con lo cual se descarriló la dinámica inicial muy positiva que empujaba hacia una resistencia obrera genuina que no solo enarbolaba muy alto sus demandas propias sino que presentaba un riesgo muy alto para los patrones de suscitar simpatía en su entorno, con sus hermanos de clase de otros centros de trabajo.
• Esto se hizo evidente por el bloqueo informativo que tendió una cortina de silencio alrededor del suceso ya que en Puebla (sede de la principal planta de VW en el país) no hubo ninguna noticia al respecto en tanto que los diarios y noticieros en Guanajuato solo cubrieron el inicio del conflicto, callando toda noticia posterior hasta que finalizó la huelga.
• La simpatía despertada en los trabajadores de otras empresas, especialmente en los trabajadores de GM, pero también en algunos mineros de la capital del estado y en los albañiles que construyeron la planta de VW en Silao, quienes se unieron también a la huelga de los técnicos, demuestra en la práctica que una potencialidad real de solidaridad activa, de lucha, existe actualmente en todo el mundo. Una situación que es una promesa objetiva para la extensión de la lucha obrera no sólo en el presente sino en los meses y años que vienen.
• La rápida solución al conflicto, concediendo la empresa gran parte de lo solicitado por los trabajadores, apunta a un temor por parte de los capitalistas a que cundiera el ejemplo en los trabajadores de otras armadoras como GM o Mazda que se encuentran en la misma zona. Una situación que, cuidándonos de sobrestimar la fuerza de este movimiento en particular, revela cual es el meollo de la situación actual para la burguesía: el “mal ejemplo” de una iniciativa propia del proletariado debe ser inmediatamente aislada, escondida y terminada para evitar el contagio hacia el resto de la clase obrera, sobre todo en el contexto actual de un enorme descontento generalizado en las filas de la clase trabajadora en todas partes. La pradera está muy seca y cualquier chispa puede incendiarla. Hay que mojar la pólvora.
Como se ve, este aparente conflicto mínimo, episódico e irrelevante como le conviene a la burguesía que aparezca, ofrece al resto de los trabajadores una oportunidad para recordar cómo opera la burguesía y sus agentes antiobreros dentro de sus filas. Y muestra también de manera sencilla y clara que la iniciativa de luchar, de tomar en sus propias manos el combate, de auto organizarse y, además, de buscar la solidaridad del resto de los trabajadores de manera autónoma es la única alternativa que tienen los trabajadores si quieren verdaderamente resistirse y obligar a la burguesía a echar atrás la cascada de ataques que se le precipitan sin parar y, en consecuencia, avanzar en su propia perspectiva histórica de buscar la destrucción del capitalismo y la edificación de una sociedad que atienda las necesidades humanas de los hombres y no los condene, como el capital, a una existencia de miseria, sufrimiento y represión eterna.
BR-EFR, abril de 2012
Una larga y tediosa campaña publicitaria ha lanzado la burguesía mexicana para promover las votaciones presidenciales que tendrán lugar en el mes de julio de este año. Prensa, radio, TV e Internet están infestados de discursos para convencer a los explotados de las bondades que recibirán si votan por uno u otro de los personajes. Pero sobre todo esa campaña tiene como objetivo central hacer creíble la idea de que el voto es un instrumento que otorga “poder”, en tanto permite elegir quien ha de encabezar el gobierno y entonces hacer aparecer a esto como equivalente a un “cambio social”.
El gran “caballo de batalla” de la burguesía para imponer su dominio es la invocación de la democracia y el voto, con esta trampa, construye una falsa visión de igualdad al imponer a todos los trabajadores la condición de “ciudadanos libres”, con “derechos individuales” (entre los que resalta el voto). Es esta condición política que la clase en el poder establece para hacer aparecer a la estructura de los Estados capitalistas como producto de un acuerdo “civilizado” de toda la sociedad, que crea una unidad de ciudadanos, capaces con solo el “poder del voto” de expresarse y construir mundos.
Cuando la burguesía asumió el poder político y se instauró como la clase dominante, establece la condición de ciudadano como expresión de la liberación de la población. Esa condición política queda expresada en los “Derechos Universales del Hombre” (1789) que proclamó el gobierno surgido de la revolución francesa y se considera referente general para el conjunto de la sociedad capitalista. La proclamación de esos derechos fueron, en ese momento, una crítica a las viejas formas de organización política de la aristocracia, aunque definía ya que la preocupación era crear un marco de justificación, a través de las leyes, del dominio de la burguesía y de la división social, de tal forma que reconoce como condición central para la existencia de la libertad ciudadana la permanencia de la propiedad privada. Lo que implica que esas presumidas libertades individuales que proclama la burguesía, como lo plantea Marx, están impedidos para ir “más allá del hombre egoísta, del hombre como miembro de la sociedad civil, es decir, de un individuo encerrado en sí mismo, en su interés privado y en su capacidad privada…” (La Cuestión Judía).
Teniendo como base los “derechos individuales del hombre”, el capitalismo ha levantado sus gobiernos proclamándolos como la representación de la libertad y el producto de la decisión de las mayorías. Y es justamente la capacidad que ha tenido para arrastrar a grandes masas a los procesos electorales lo que le ha permitido crear confusión y hacer aparecer al poder de la burguesía como la forma superior de la organización social. La campaña ideológica que desata en torno a la democracia y el voto le permite fingir que la formación del gobierno lo decide la mayoría y así nubla la visión e impide percibir que detrás del maquillaje de los gobiernos democráticos se encuentra el rostro fiero de la dictadura del capital.
Lenin en 1919 explicaba que “… incluso la república del burguesa más democrática no es nada más que el instrumento por el cual la burguesía oprime a la clase obrera, por la que un puñado de capitalistas oprime a las masas trabajadoras” (“Tesis sobre la democracia burguesa y la dictadura proletaria”).
La clase dominante intenta reforzar las cadenas de dominio conduciendo a los trabajadores a que olviden que en la sociedad capitalista mantienen una condición de explotados y se asuman como ciudadanos atomizados que no tienen más alternativa que seguir el rito periódico de ir mansamente a las urnas y marcar una papeleta para elegir de entre una lista (en la que todos son iguales) al personaje que ha de cumplir el papel de su verdugo. Por eso el “poder” que la burguesía dice, a través de sus diversos voceros, se ejerce por los “ciudadanos” a través del voto, es en realidad el poder de la misma clase dominante en contra de los explotados.
El sistema capitalista es un sistema que ejerce una violencia abierta en contra los trabajadores a través de sus cuerpos represivos, pero de forma cotidiana lo hace a través de la explotación y la imposición de una degradante condición de vida. La fricción social continua que esta condición engendra es un problema para la burguesía y por ello requiere de hacer uso de mecanismos distractores y contenedores de esas molestias. La estructuración de un mosaico de partidos, que abarque desde la derecha hasta la izquierda, se vuelve vital para la clase en el poder porque éstos tienen un papel importante en la contención y desviación del descontento social. Su relevo en el gobierno o la simple esperanza de que esto pueda ocurrir, ayuda a la burguesía a que los trabajadores desgasten sus fuerzas y potencialidades y queden sometidos a la dinámica que dicta el capital. Y aunque al interior de la burguesía se expresan diversas posturas e intereses, todas ellas han de coincidir (en lo general) con que la democracia y el voto es la forma más adecuada para contener el descontento.
Por ejemplo, Karl Popper, filósofo venerado ampliamente por la burguesía, le rinde culto a la democracia porque dice encontrar en ella la forma de “castigar” mediante el voto; lo que implica entonces es que con el voto se castiga o se premia, quitando o poniendo gobiernos. Este argumento se repite en versiones más simplistas en cada campaña electoral que se lleva a cabo. Esta idea expuesta con estudios filosóficos o en grotescos comerciales de televisión, tiene la misma preocupación: mantener atados a los trabajadores a la ilusión de que la democracia y el voto son caminos alternativos para que los explotados lleven sus combates.
Pero el papel alienador de los partidos de la burguesía no sólo lo cumple en las campañas electorales o en su trabajo de “oposición”, también saben cumplir los mandatos del capital cuando encabezan los gobiernos.
Cada que hay un relevo de partido en el gobierno la burguesía lanza vítores porque anuncian la llegada de un cambio social. Pero poco tiempo ha de pasar para que se muestre que, sin importar el color del partido que asuma el poder, los resultados son los mismos: miseria, explotación y represión… incluso los argumentos para justificar la aplicación de sus brutales programas suelen ser repetidos. Si alguien piensa que son puras exageraciones recuerde que no sólo los gobiernos comandados por partidos de derecha son lo que aplican los feroces planes de austeridad. En España aún antes de que llegara al gobierno la derecha (con el PP), el PSOE ya había iniciado con los ataques. En Grecia el gobierno encabezado por Papandreou, miembro del Partido “socialista” (PASOK), no solamente inició los feroces ataques económicos contra la masa trabajadora, además no dejó de lanzar a la policía y al ejército en contra de las manifestaciones de protesta… la izquierda y la derecha buscan un lenguaje que los diferencie entre sí cuando están en la “oposición” (y quieren capturar la simpatía de los “ciudadanos”), pero estando en el gobierno, sus palabras y sus actos antiproletarios son iguales, y no podría ser de otra manera, después de todo los partidos y sus gobiernos tanto de derecha como de izquierda son enemigos de los trabajadores.
Luego de que hemos planteado el significado del voto y la manera en que actúan los gobiernos tanto de derecha como de izquierda, vale entonces analizar lo que significan las votaciones y las campañas electorales en México.
Es importante hacer notar que todos los partidos que están en competencia electoral, son estructuras de origen y naturaleza burguesa, por tanto, todos los personajes que están en este proceso representan a esa clase, pero no es la única razón por la que los trabajadores deben reconocer a estas campañas como procesos inútiles. No es por el hecho de que no exista un “partido adecuado” o un personaje diferente en esas boletas lo que nos lleva a reconocer que se trata de un proceso inútil. Es fundamental reconocer que la democracia y sus instrumentos de actuación, como las votaciones, no son sino mecanismos de control social, por lo que se entiende que no es sino una mascarada que ni siquiera tiene algún peso real en las tomas de decisiones. Es por ello que las elecciones son un terreno en el que los trabajadores no pueden obtener nada.
El PAN, PRI y PRD indudablemente representan lo mismo siendo partidos “opositores” o siendo gobierno. Los gobiernos de izquierda o derecha son enemigos de los asalariados porque su mandato es la protección de las ganancias capitalistas.
Es importante profundizar la reflexión sobre el significado de la democracia y de las votaciones, pero además es imprescindible que los trabajadores tomen consciencia de que su fuerza se encuentra en su capacidad de organizarse de forma autónoma a la clase en el poder. La lucha proletaria para enfrentar a este decadente sistema no pasa por las urnas, porque en las votaciones gane el partido que sea siempre pierden los trabajadores.
Tatlin, abril 2012
Grecia se hunde en la miseria
Lo que nos espera a todos
Ante el enésimo plan de austeridad impuesto a la población griega, la cólera ha irrumpido en las calles. Entre 80,000 y 200,000 personas se concentraron delante del Parlamento, en la plaza Sintagma, durante la noche del 12 al 13 de febrero durante la cual los diputados estaban votando las medidas de austeridad. Hubo duros enfrentamientos con la policía antidisturbios. El balance de lo que la prensa llamó “noche de guerrilla urbana” da un saldo de 48 edificios quemados y 150 almacenes saqueados. Hubo, sobre todo, unos cien heridos y 130 detenidos. Las imágenes de tales escenas de violencia, Atenas casi en llamas y los escombros humeantes a la tenue luz del amanecer que evocaban los estragos de una guerra, pasaban y volvían a pasar por las pantallas para así impresionar y meter miedo al resto del mundo. Lo que no se vio y sí se sabe gracias a muchos testimonios colgados en Internet es que casi 300,000 personas no pudieron ni siquiera acercarse a aquella plaza del Parlamento, bloqueadas por la policía en las calles adyacentes o a las bocas del metro. Y fue la policía la que empezó a lanzar gases lacrimógenos para dar caza y dispersar a la muchedumbre en pequeños grupos por todo el centro de la ciudad. Se ha hablado de bandas de jóvenes rompiéndolo todo a su paso, cuando en realidad había muchas personas maduras de ambos sexos participando en los actos violentos o en los jaloneos. Los incendios o los saqueos podrán haber sido la obra de provocadores o el resultado de la desesperación, pero lo que sí es cierto es que la rabia de la población era palpable como demuestran las imágenes de quienes tiraban piedras o cócteles Molotov contra las fuerzas represivas.
El último tren de medidas impuesto por la “troika” (Fondo Monetario Internacional, Unión Europea y Banco Central Europeo) resulta especialmente intolerable. Todos los manifestantes lanzaban el mismo grito: “imposible seguir alimentando a la familia o seguir protegiendo a los hijos, no queremos que se nos siga estrangulando de esta manera”. Para darse cuenta de ello, basta con mencionar:
– 22 % de reducción del salario mínimo (pasa de 750 a 480 euros) y 32 % para los empleos de jóvenes de menos de 25 años, lo cual da una idea de la enormidad del tijeretazo a los salarios en general;
– en efecto, para la mayoría de los proletarios, los salarios se han dividido por 2 por término medio, desde hace un año.
A ello se añaden:
– supresión inmediata o a corto plazo de 15,000 funcionarios a quienes se les pagará el 60 % de su sueldo de base durante un año o dos antes de ser despedidos;
– reducción del monto de las pensiones de jubilación;
– limitación a un año del subsidio de desempleo;
– supresión de subidas automáticas de salarios, incluidas las basadas en la antigüedad;
– reducción del presupuesto de la seguridad social, privando a amplias capas de la población de cuidados sanitarios;
– limitación a tres años de los convenios colectivos salariales.
¡Y la lista no es exhaustiva!: la tasa oficial de desempleo era, en noviembre de 2011, de 20,9 % (¡un alza de de 48,7 % en un año!). La tasa de desempleo de los jóvenes entre 18 y 25 años se acerca al 50 %.
En dos años la cantidad de los sin techo ha subido un 25 % y la hambruna amenaza. El hambre se ha vuelto la preocupación cotidiana de mucha gente, algo parecido a lo que ocurrió durante la ocupación que vivió Grecia en la Segunda Guerra Mundial.
Así refiere el diario francés Libération (30-01-2012) el testimonio de un médico de una ONG: “Empecé a preocuparme cuando traté en consulta primero a uno, luego a dos y poco después a diez niños que acudían a tratamiento con el estómago vacío sin habar comido nada la víspera”.
La cantidad de suicidios se ha duplicado en dos años, sobre todo entre los jóvenes, una persona de cada diez sufre depresión, el sobre-endeudamiento de las familias se ha disparado.
El rechazo casi unánime del último plan de austeridad ha sido tal que en el momento de votarlo, unos cien diputados se retiraron o expresaron su rechazo, incluidos unos cuarenta pertenecientes a los dos grupos mayoritarios de derecha y de izquierda, desmarcándose de la disciplina de voto de su partido, precisamente porque su accionar antiobrero se hace cada vez más evidente y abierto e intentan guardar un poco las apariencias. La situación es cada día más caótica: los dos grandes partidos tradicionales, totalmente desprestigiados, Nueva Democracia (o sea los conservadores) y el PASOK, tras 3 años de poder “socialdemócrata”, rondarían en torno al 25 % de votos. En ese clima general, la burguesía lo va a tener difícil para organizar las próximas elecciones legislativas anunciadas para el mes de abril. Tanto más porque los ministros de finanzas de la UE han decidido retrasar la decisión de desbloquear los 130,000 millones de euros previstos en el plan de ayuda, que debía acompañar la votación de las medidas de austeridad por el Parlamento griego. Son cada vez más fuertes las presiones y las reticencias de los 3 países de la UE que poseen todavía ese talismán de la triple A, Alemania sobre todo, países que preferirían que Grecia acabara declarándose en quiebra y abandonara la UE en lugar de tener que arrastrarla como un peso muerto.
Grecia no es, además, sino un eslabón de la férrea cadena de austeridad que atenaza ya a bastantes países europeos. No hay que hacerse ilusiones. Después de Grecia la troika se desplazó a Portugal para hacer la misma operación. Y siguiendo el mismo camino, le tocará después a Irlanda. Después le tocará a España y a Italia; incluso el nuevo presidente del Gobierno italiano, Mario Monti, recién instalado en el poder para hacer tragar mejor la misma amarga pócima, se inquieta por el porvenir de su país cuando critica la “dureza con la que se está tratando a Grecia”. Francia, cuya economía se tambalea cada día más, se encontrará pronto en la lista. En la propia Alemania, cuya salud y solidez económicas tanto se encomian, se puede ver cómo hay una buena parte de la población, especialmente los estudiantes, que se hunde en la precariedad. Y Europa ni es ni será la única zona afectada: ningún país del mundo podrá evitar la plaga económica. Porque no hay solución a una crisis mundial que se debe claramente a la quiebra total del sistema capitalista.
Una profesora declaraba: “Antes de la crisis yo cobraba 1200 €, ahora 760. Cada día de huelga me quitan 80 € y las medidas son retroactivas: este mes solo he cobrado 280 €. Trabajar no sirve para nada, de modo que mejor manifestarse y arrasar con todo para que entiendan que no vamos a dejar que nos sigan machacando.”
La exasperación y la cólera que muestra ese testimonio se están generalizando y se han ido reforzando. La causa de esa desesperación estriba en que se comprueba que lo estériles e impotentes para hacer retroceder los planes sucesivos de rigor que han sido las huelgas generales a repetición, de 24 o de 48 horas, que han convocado desde hace dos años los dos sindicatos principales, la ADEDY (confederación sindical de la función pública) y la GSEE (confederación sindical del sector privado), vinculados al PASOK (Partido socialista griego), que se reparten la labor con el PAME, correa de transmisión del Partido comunista, para dividir a los trabajadores y encuadrar y desfogar su hartazgo.
En tal situación, la agitación social en Grecia es intensa y la solidaridad intenta organizarse. Se han organizado asambleas en barrios, ciudades y pueblos, se han instalado comedores y repartos de comida, y el objetivo de la ocupación de algunas universidades es servir de lugar de intercambio y debates. Ha habido ocupaciones de ministerios (Trabajo, Economía, Sanidad), de juntas regionales (en Islas Jónicas o Tesalia), en la central eléctrica de Megalópolis, en el ayuntamiento de Holargos, como también han habido productores que han repartido leche y patatas entre la población. Y se ha producido un acto de autoorganización de trabajadores en el diario Eleftherotypia que emplea a 800 personas.
Pero la reacción más significativa, a la vez que demuestra la determinación del movimiento en Grecia, también es un concentrado de todas sus debilidades y sus ilusiones: es lo ocurrido en el hospital de Kilkis en la Macedonia central, al norte del país, en donde el personal reunido en asamblea general decidió ponerse en huelga y ocupar el hospital para exigir la parte del salario no pagada a la vez que decidían seguir con las urgencias y proporcionar cuidados gratuitos a los más necesitados. Los empleados lanzaron un llamamiento hacia los demás trabajadores proclamando que “la única autoridad legítima para tomar decisiones administrativas será la Asamblea general de trabajadores.” Reproducimos en nuestra página Web en francés una traducción de ese llamamiento [107] ([1]) que expresa una voluntad clara de no quedarse aislados, llamando no solo a los demás hospitales sino a todos los trabajadores de otros sectores a unírseles en la lucha. Sin embargo, ese llamamiento deja también traslucir muchas ilusiones democráticas, al querer apoyarse en “una reacción ciudadana” y en una confusa “unión popular”, “con la colaboración de todos los sindicatos y organizaciones políticas progresistas y los media de buena voluntad”. Está también muy impregnado de patriotismo y de nacionalismo: “estamos decididos a seguir hasta que los traidores que han vendido nuestro país se vayan”, todo lo cual son auténticas ponzoñas para el futuro de la lucha. Ése es en efecto el factor principal de pudrimiento de ese movimiento “popular” en Grecia que sigue metido en las trampas del nacionalismo y de las divisiones que le tienden los políticos y los sindicatos que fomentan por todos los medios. Por todas partes flotan en el corazón de las manifestaciones las banderas griegas. Todos los partidos y los sindicatos jalean el resentimiento del “orgullo nacional ultrajado”. A la cabeza de esa demagogia populista, el Partido comunista griego (el KKE), que hace el mismo papel que Le Pen padre e hija en Francia, difunde machaconamente esa propaganda chovinista ampliamente aguijoneada por los demás partidos principales llevando así al movimiento a meterse en el atolladero de la defensa de los intereses del país: se acusa al gobierno de vender el país al extranjero a precio de saldo, de ser un traidor a la defensa de la nación. Se inocula la idea de que el responsable de la situación no es el sistema capitalista, sino la Europa “alemana” o Estados Unidos. Ese verdadero veneno que embrutece el combate de clase desviándolo hacia los caminos de las divisiones nacionales, en donde se realiza precisamente la competencia capitalista, no sólo es un callejón sin salida sino, sobre todo y evidentemente, el obstáculo principal para el internacionalismo proletario. No tenemos intereses nacionales que defender. Nuestra lucha debe desarrollarse y unificarse por encima de las fronteras. Por eso es vital que los proletarios de otros países entren en lucha, demostrando así que la respuesta de los explotados del mundo entero contra los ataques del capitalismo no puede desarrollarse en el terreno nacional.
W, febrero 2012
[1]) Fuentehttp: //nantes.indymedia.org/article/25117 [108]
Bajo el capitalismo, el pozo del horror es insondable. Por los cuatro puntos cardinales del globo terráqueo, este sistema destruye, hace pasar hambre y masacra a centenares de miles de personas. En Siria, este brutal sistema de explotación escribe hoy, a punta de bayoneta impregnada en sangre, un acto más de su historia de atrocidades innumerables. En Siria la vida tiene menos valor que las balas que se la llevan.
Es sábado 4 de febrero y al mediodía, uno como otro de tantos, en Homs una multitud inmensa entierra a sus muertos y manifiesta su ira contra Bashar Al-Assad. Desde el inicio de los acontecimientos en abril de 2011, tampoco transcurre un día en Siria sin que sea reprimida una manifestación, con el resultado de que en menos de un año ha habido más de 2500 muertos y miles de heridos. Así las cosas, la noche del 4 al 5 de febrero la práctica de los asesinatos en masa ha superado el nivel. Durante horas, al amparo de la oscuridad, solo se oye el tronar de los cañonazos, otras armas de Assad y los gritos de los moribundos. Al alba se podía ver ya lo que hoy llamamos la “Noche roja de Homs”: con la luz del día se ven las calles alfombradas de cadáveres. El balance de la matanza fue de 250 muertos; sin contar los que murieron a causa de las heridas ni los que fueron rematados, más tarde, a sangre fría por los militares a sueldo del poder. Esta masacre no acaba con la llegada del día: a los heridos se les persigue a lo largo de la jornada hasta las camas de los hospitales, donde son ejecutados. Incluso los médicos, sorprendidos mientras curan a los “rebeldes”, son abatidos a tiros. Muchos habitantes de Homs son asesinados de un balazo en la cabeza por el solo crimen de llevar medicamentos en sus bolsillos. Ni las mujeres ni los niños escapan a esta carnicería. La misma noche la cadena de TV Al Jazeera anuncia que se habían oído fuertes explosiones en la región de Harasta, en la provincia de Rif-Damasco. En esta ciudad, situada a unos 15 kilómetros al Norte de Damasco, se enfrentan en violentos combates el Ejército libre sirio (ASL) y las fuerzas del régimen. Aquí también las masacres son abominables.
¿Cómo es posible todo esto? ¿Cómo un movimiento de protesta contra el hambre y el paro ha podido transformarse, en unos meses, en tal baño de sangre?
¿Quién es el responsable de tal horror?
¿Quién dirige la mano asesina de los militares y los mercenarios?
La barbarie del Régimen sirio está más que demostrada. Que el bando en el poder no se para ante nada, que no renuncia a ninguna masacre para mantenerse a la cabeza del poder del Estado y así conservar sus privilegios está meridianamente claro; pero ¿Quién es este “Ejército Libre Sirio” que se ha puesto al mando de la “protesta popular”? ¡Otra banda de asesinos! El ASL, que pretende luchar para liberar al pueblo, no es sino el brazo armado de una fracción burguesa en competencia con la de Bashar Al- Assad. Y este es el gran drama en que están atrapados los manifestantes. Éstos, que quieren luchar contra sus insostenibles condiciones de vida, contra la miseria, contra la explotación,..., están atrapados entre el yunque y el martillo, aplastados, masacrados, torturados...
En Siria, los explotados son muy débiles para desarrollar una lucha autónoma; su cólera ha podido ser desviada inmediatamente e instrumentalizada por las diferentes bandas burguesas del país; los manifestantes han acabado como carne de cañón en una guerra que no es la suya, por unos intereses que no son los suyos; como había ocurrido en Libia unos meses atrás.
Como se ve, el ASL no tiene nada que envidiar a la naturaleza sanguinaria del régimen sirio en el poder; ya amenazó, a comienzos de febrero, con bombardear Damasco y todos los puestos de mando del régimen junto con sus feudos. Pidió a la población de Damasco que se alejara de estos blancos, algo totalmente imposible. Los habitantes de Damasco no tenían otra elección que meterse bajo tierra en cuevas o subterráneos, como si fueran topos o ratas, lo mismo que sus hermanos explotados de Homs.
La burguesía siria no es la única responsable de estas masacres; son numerosas las complicidades internacionales, tantas como los escaños que ocupan en la ONU. Ammar al-Wawi, uno de los jefes del ASL también acusa directamente a Rusia y a algunos países vecinos, Irán y Líbano, por su implicación; e indirectamente a la Liga Árabe y a la comunidad internacional por su omisión, al haber dado luz verde a Assad por masacrar al pueblo. ¡Vaya descubrimiento!
• China y Rusia defienden pública y políticamente al régimen sirio. Junto a Irán, Rusia aprovisiona de armas a este régimen; y es muy probable que las fuerzas armadas de estos países estén interviniendo directamente sobre el terreno, con un nombre u otro. Para las potencias capitalistas no cuentan ni los muertos ni el sufrimiento humano que infringe la defensa de sus sórdidos intereses imperialistas.
• Irán se juega en Siria gran parte de su dominio en el Próximo y el Medio Oriente. De ahí que este Estado apoye con todas sus fuerzas el régimen sirio, incluso implicándose militarmente sobre el terreno. Las “grandes naciones democráticas”, que hoy proclaman, con la mano en el corazón y los ojos llenos de lágrimas de cocodrilo, que la represión de los manifestantes por el ejército de Bashar al-Assad es insostenible, no tienen compasión alguna por el dolor de las familias y únicamente les interesa el debilitamiento de Irán y poner bajo su propia bota a Siria. Se trata de un pulso peligroso puesto que Irán no es Irak: Irán es un país de más de setenta millones de habitantes, con un ejército numeroso y bien equipado y sobre todo con un poder destructivo mucho más importante que el de Siria. Si se obligara a Irán a impedir el paso del petróleo por el estrecho de Ormuz sería una catástrofe económica. Cualquier ataque directo a Irán provocaría un caos incontrolable; se generalizarían las “noches rojas”, como la de Homs, en toda la región.
En el mundo, las tensiones entre Irán y buen número de potencias imperialistas aumentan diariamente: EEUU, Inglaterra, Francia, Arabia Saudita, Israel, etc. La guerra amenaza pero por el momento no explota. Entretanto y casi como un mecanismo infernal el ruido de las armas se oye cada vez más cerca de Siria, amplificado aun más por el veto, de China y Rusia en la ONU, relativo a la propuesta de una resolución condenando la represión del régimen de Bashar Al-Assad al pueblo.
Todos estos carroñeros imperialistas se agarran al pretexto de la infamia y la deshumanización del régimen sirio para preparar el inicio de una guerra total en este país. Primero el diario ruso La Voz de Rusia y luego la cadena de televisión pública iraní Press-TV alertan de que Turquía se prepara, con la ayuda americana, para atacar Siria; que a tal efecto, el Estado turco concentra tropas y pertrechos en su frontera con Siria. Más tarde estas informaciones son manejadas por el conjunto de la prensa occidental, que difunde que frente a Siria se han desplegado misiles balísticos tierra-tierra de fabricación soviética en las regiones de Kamechi y Dair az-Zawr en la frontera con Turquía e Irak. Todas estas informaciones y movimientos vienen gestándose tras la reunión que hubo en noviembre en Ankara y que dio lugar a una serie de encuentros posteriores. En esas reuniones, en las que participaron también la Oposición libanesa y la siria, el emisario de Qatar ofrece al primer ministro turco Erdogan financiar toda la operación militar desde el territorio turco contra el presidente Al-Assad.
Todos esos preparativos han llevado a los aliados de Siria, en primer lugar a Irán y Rusia, a elevar el tono de sus protestas y a pronunciar veladas amenazas contra Turquía. El Consejo Nacional Sirio (CNS), que agrupa, según la prensa burguesa, a la mayoría de la oposición de este país, ha recogido ya el mensaje y ha anunciado públicamente que no va a solicitar ninguna intervención militar del exterior en suelo sirio. Esto significa, sin duda alguna, que tal negativa paraliza de momento al brazo armado de Turquía y, eventualmente, al del Estado israelí. El CNS se burla, como las otras fracciones burguesas implicadas, de los sufrimientos humanos que ocasionaría una guerra total en suelo sirio; lo que teme es simplemente perder el poco poder que aún le queda en el caso de que hubiese un conflicto de mayores dimensiones.
Los horrores que vemos día tras día en TV o en la prensa burguesa son dramáticamente verificables. Si la clase dominante nos va mostrando todo esto a lo largo del tiempo no es por compasión ni por humanidad; lo hace sobre todo para prepararnos ideológicamente, para que aceptemos posteriores intervenciones militares, mucho más sanguinarias y masivas. En este genocidio en marcha Bashar al-Assad y su banda no son los únicos verdugos. El verdadero verdugo de la humanidad es el sistema capitalista agonizante que produce la barbarie de estas masacres interimperialistas como las nubes generan la tormenta.
Tino, 16 febrero
Es con mucha alegría que nuestra organización y sus militantes saludan la constitución de dos nuevas secciones de la CCI, en Perú y Ecuador. La constitución de una nueva sección siempre es para nosotros un acontecimiento de mayor importancia. Por un lado porque viene a confirmar la capacidad del proletariado mundial, pese a sus dificultades, para segregar minorías revolucionarias a escala internacional y, por otro, porque participa al reforzamiento de la presencia de nuestra organización en el mundo.
La creación de ambas nuevas secciones de la CCI se da en el contexto de una situación en la que el proletariado empieza a recuperarse, desde el 2003, del largo periodo de retroceso en su conciencia y combatividad que sufrió a partir de los acontecimientos de 1989 ([1]). Esta fase de recuperación se ha concretizado por un conjunto de luchas que demuestran una conciencia creciente del callejón sin salida en el que está el capitalismo y por la emergencia a nivel internacional de minorías internacionalistas que buscan tomar contacto entre ellas, se plantean varias preguntas, buscan una coherencia revolucionaria y debaten las perspectivas para desarrollar los combates de clase. Parte de ese medio se orienta hacia las posiciones de la Izquierda Comunista y ciertos de sus elementos o grupos vienen a reforzar nuestra organización. Así es como se creó un núcleo de la CCI en Brasil en el 2007 ([2]). En el 2009, saludamos la creación de dos nuevas secciones de la CCI en Filipinas y Turquía ([3]).
Estas nuevas secciones también son el producto del esfuerzo sostenido de toda nuestra organización y de sus militantes para tejar lazos allí en donde existen grupos o elementos en búsqueda, se destinen o no a entrar en la CCI.
Nuestras nuevas secciones eran, antes de integrarse, grupos de elementos en búsqueda que se han directamente aglutinado en torno a posiciones de la CCI como en Ecuador, o que provienen de varios ámbitos políticos como en Perú. En uno u otro caso, dichos grupos se han desarrollado por la discusión con otras fuerzas políticas y en discusiones sistemáticas con la CCI, en particular de su plataforma. Por otro lado, también han tenido la preocupación constante de posicionarse sobre los acontecimientos mayores de la situación internacional o territorial ([4]). Hoy en día, siguen evolucionando en un medio rico de contactos. Radicadas en Sudamérica, ambas secciones vienen a reforzar la intervención de la CCI en lengua española así como su presencia en América Latina donde ya estaba presente en Venezuela, México y Brasil.
El conjunto de la CCI dirige un caluroso y fraterno saludo a esas nuevas secciones y a los compañeros que las constituyen.
La CCI, abril de 2012
[1]) El hundimiento del estalinismo que dio lugar al desarrollo de campañas burguesas identificando fraudulentamente el comunismo con el capitalismo de Estado como se ha desarrollado en los países del Este tras la degeneración de la Revolución Rusa.
[2]) Léase “!Saludo ala creación de un núcleo de la CCI en Brasil!”
[3]) Léase “!Saludo a las nuevas secciones de la CCI en Turquía y Filipinas!”
[4]) Algunas de ellas fueron publicadas en Acción Proletaria, órgano de la CCI en España, y en ICC on line en nuestro sitio de lengua española.
Desde que se instauró el régimen de Correa, los ataques a la clase obrera no han cesado, por el contrario, se han intensificado y es más, el correismo ha sido más efectivo que los otros gobiernos en su labor antiproletaria. El correismo es la continuación de todos los gobiernos que se han instaurado desde 1979, cuando los militares, junto con los partidos de la burguesía de izquierda y derecha, a puerta cerrada repartieron los papeles en el nuevo escenario para gestionar de mejor manera la crisis del capitalismo desatada a finales de los 60 y que en Ecuador se expresó a través de la deuda externa.
Ante este callejón sin salida que plantea un capitalismo en declive marcado por una descomposición galopante en donde el futuro es cada vez más incierto para los economistas agoreros, a la burguesía solo le queda regresar con loca pasión al agresivo endeudamiento y a la aplicación de políticas de ajustes de la economía que solo significan hundir en la desesperación a la clase obrera. El Estado ecuatoriano no escapa de esta tendencia, en los últimos tres años (2008-2010) las exportaciones ecuatorianas han tendido a decrecer. Empero, lo que genera el engaño en los montos del ingreso en dólares es el precio del barril de petróleo que aparentemente genera una expansión del ingreso en un 13 %. Es un espejismo y esto lo sabe el correismo, las reservas mundiales se agotan, la especulación se dispara, pero las medidas para palear estos tiempos inestables implican golpear los bolsillos de los trabajadores. Así encontramos que se viene aplastando el salario indirecto al reducir los gastos en salud, educación y servicios sanitarios, pero además afectando la plantilla laboral… tal como lo vienen haciendo Obama, Sarkosy, Angela Merkel, Rajoy o cualquiera de los gobernantes en el mundo.
Correa, protegiendo la ganancia de la burguesía, impone políticas como: flexibilización laboral, los despidos intempestivos sin el “trauma” de las protestas callejeras, el congelamiento de los salarios, la eliminación de los contratos colectivos en el sector estatal… y todo ello adornado con frases de defensa de la democracia y del orden constituido.
Algunas evidencias de esto que hemos planteado son:
– el 30 de abril de 2008 se impone el “Mandato 8” para normar la “Tercerización e Intermediación Laboral”, lo que significó el despido de 39,200 trabajadores, una parte de estos fueron reinsertados a las empresas en donde prestaban sus servicios pero subcontratados;
– el 30 de abril de 2009 se emite el “Decreto 1701” para limitar los “privilegios” en los contratos colectivos que se firman entre los funcionarios públicos y el Estado: miles de trabajadores son cesados de sus funciones bajo la figura de jubilación anticipada o, luego de ser sometidos a evaluaciones de sus capacidades, son forzados a dejar sus cargos; en el magisterio fueron 2957 maestros los que fueron sometidos a ese vía crucis;
– el 7 de julio de 2011 se emitió el “Decreto Ejecutivo 813” mediante el cual se reforma el reglamento a la ley de Servicio Público y establece la figura de la “compra de renuncias obligatorias”; así entre 2011 y de lo que va el 2012 se han eliminado 7093 puestos de trabajo, comprometiendo mayormente al sector de la salud como el que más despidos ha aportado.
Del universo de la Población Económica Activa (que es el 55.5 % de la población total de Ecuador), el 57 % no tiene un trabajo estable, es decir, deambulan entre la informalidad (vendiendo cualquier cosa en las calles), el trabajo precario y temporal, y la desocupación abierta…
Pero aún los trabajadores que cuentan con trabajo no aseguran ingresos suficientes que les permita cubrir sus necesidades básicas. El sueldo de un trabajador “capacitado” –bachiller técnico o con alguna destreza– es de 280 dólares al mes, el de un médico graduado de la universidad con siete años de estudios llega a ganar entre 500 y 700 dólares al mes. Los únicos que han visto incrementar sus salarios son las fuerzas represivas. Correa ha decretado un alza de sueldos y salarios de los militares entre el 5 % y el 25 %. Ahora un soldado raso que sale de los cuarteles de instrucción, entrenado para matar, se embolsa un sueldo de 900 dólares al mes.
Esta es la esencia del correismo, arropado en esa aberración llamada “Revolución Ciudadana” enmarcada en la no menos despreciable y abominable ideología del “Socialismo del Siglo XXI” del chavismo.
Las promesas de Correa y de los ideólogos del “Socialismo del Siglo XXI” no son opciones para los trabajadores, solo la lucha proletaria traza una perspectiva propia y con un verdadero futuro.
Internacionalismo-Ecuador
marzo de 2012
Adjunto | Tamaño |
---|---|
![]() | 2.6 MB |
Luchas en el sector
del magisterio
Los sindicatos sabotean la lucha de los trabajadores
Como Grecia, ahora
España
El camino inexorable del capitalismo hacia la bancarrota
¿Cómo ayudar a la
CCI?
¿Por qué la CCI necesita tu apoyo?
Bolivia
Incremento de jornadas laborales, represión…
el verdadero rostro del “socialismo del siglo xxi”
Tensiones en Canadá
Las luchas obreras frente a la táctica de la “izquierda en la oposición”
Argentina expropia
YPF
Más nacionalismo para explotar mejor a los trabajadores
En las urnas como en Las Vegas, sólo se puede perder. No importa si se juega por ingenuidad o ludopatía, en el casino, “la casa” siempre gana. De eso se tratan las elecciones, en eso consiste la trampa democrática: en un juego truqueado donde el proletariado siempre pierde y “la casa”, es decir, la burguesía, siempre gana.
Hoy, después de una enconada batalla entre facciones burguesas, “movilizaciones ciudadanas” e ilusiones democráticas, se ha designado a los “funcionarios públicos” que pondrán el rostro mientras la burguesía en su conjunto, ayer como hoy, continúa sangrando y crucificando al proletariado. Los resultados “favorecen” en cada caso a tal o cual partido generando molestia en las facciones con candidatos “no favorecidos”. Pero esto forma parte del guión burgués pues todos ellos reconocen que “en democracia hoy se gana y mañana se pierde”. Así, el actual presidente Felipe Calderón del PAN, anunció con una sonrisa en el rostro que su gobierno colaborará y dará su respaldo al virtual presidente de México, Enrique Peña Nieto, del PRI; mientras López Obrador “el candidato de las izquierdas” y los suyos, se retuercen en la amargura cuales babosas entre la sal.
Desde el punto de vista de la burguesía y su Estado e independientemente de los resultados electorales, la mistificadora campaña democrática ha sido excelente, con una “participación ciudadana” masiva. Y efectivamente, las cifras parecen darles toda la razón pues en esta ocasión el abstencionismo ha sido uno de los más bajos en la historia reciente. 49 millones de ciudadanos, en su mayoría trabajadores, tacharon y metieron un papelucho en unas cajas con la ilusión de que sus miserables vidas cambiarían en algo con los resultados sin darse cuenta de que los resultados son “lo de menos” pues el propio mecanismo de las urnas, quede quien quede, es una trampa.
Una trampa que se renueva en virtud de las promesas e ilusiones fomentadas por la burguesía gracias a la coacción y al infame aprovechamiento del hambre que carcome a amplios sectores de la población, por un lado. Por el otro, una trampa promovida a través de argumentos ideológicos cifrados en “el compromiso ciudadano”. Así, por todos lados, llovieron alicientes para hacer de estas elecciones “una fiesta ciudadana”. Unos votaron porque las tripas se les calmaron un poco con el kilo de frijol que les dieron, otros porque creyeron en las promesas de futura bonanza económica, sea porque “el cambio verdadero” estaba “por venir” o porque “el PRI sí sabe gobernar” y el salario “volverá a alcanzar”. Otros votaron porque simplemente se tragaron el cuento de que ejercer su derecho ciudadano “sirve” de algo a condición de que dicho voto sea “libre, razonado e informado”.
Peña Nieto ganó de la misma forma que hubiera ganado López Obrador o cualquier otro: con montañas de kilos de tortilla y aluviones de promesas falsas de “mejores días futuros” que nunca vendrán. Y no vendrán no sólo porque “los políticos mienten” sino porque es imposible que el capitalismo agonizante nos brinde otra cosa que más miseria y más explotación. Así, la triste realidad será con Peña y hubiera sido con AMLO o cualquier otro –en contraste con las dispendiosas campañas plagadas de excesos y dinero a raudales–, la de mayores ataques y degradación de nuestras condiciones de vida. Ganó Peña Nieto y con ese resultado tendrán que vivir los próximos 6 años no sólo los millones que votaron por otros fantoches sino todos aquéllos que se movilizaron abiertamente en contra de EPN a través del movimiento “#yo soy 132”. Éstos últimos temían y confirman sus recelos sobre “la imposición”, pero dichos temores se habrían visto confirmados si el ganador hubiera sido otro porque en el juego de las elecciones “la imposición” es el propio mecanismo electoral. El problema entonces no es que ganó EPN o el cómo ganó, pero la izquierda nos machacará que “la imposición” y “el fraude” no pueden aceptarse, que las movilizaciones que arrastraron a millones a las urnas, deben seguir.
Pero, ¿qué cambiaría si hubiera ganado AMLO o cualquier otro? Nada, no cambiaría nada porque dada la crisis del capitalismo, la agudización de los ataques contra las condiciones de vida de la clase trabajadora y de las demás clases y capas no explotadoras, no hará más que continuar. En el mundo entero, los gobiernos de las distintas naciones capitalistas se ven obligados a poner en marcha los mismos mecanismos para intentar frenar sus descalabros económicos impulsando medidas brutales de austeridad y reformas que permitan explotar más y mejor a la clase obrera. Una mirada “a vuelo de pájaro” sobre las naciones del mundo demuestra que los diversos gobiernos, sean del partido que sean, no hacen más que atacar al proletariado a través de las mismas brutales medidas. En México la situación es la misma y las reformas “estructurales” venideras que EPN impulsará para “modernizar al país” van en ese sentido; un sentido en absoluta continuidad con las medidas realizadas por el PAN en contra de los trabajadores y en absoluta consonancia con las medidas propuestas a su vez por AMLO. Así, la próxima reforma laboral que se tiene que aplicar forzosamente ante la agudización de la crisis capitalista en la región, la aplicará EPN pero la hubiera tenido que aplicar AMLO o JVM de haber ganado.
Cada cierto tiempo el capitalismo, en México como en otras “naciones democráticas”, se viste de luces y propina a las clases no explotadoras de su región la negra gracia de elegir a sus verdugos. Cada cierto tiempo, la insulsa “masa de ciudadanos” se agolpa con mayor o menor entusiasmo a las urnas, desdibujando sus propios intereses en cuanto clases explotadas, para inmolarse ante el altar preferido de la burguesía, la democracia. Y la burguesía se sirve de esta farsa para reoxigenar su desfalleciente sistema y mantener al proletariado y a las demás clases no explotadoras, atadas de pies y manos, encerradas en la camisa de fuerza del “ciudadano responsable que vota”.
Después de esta “jornada ejemplar”, el único resultado que perdurará es el de la frustración entre aquéllos que creyeron que votando las cosas cambiarán. Por su parte, el conjunto del proletariado se verá sumido en una vorágine de duros golpes a sus condiciones de vida que de todos modos le serían propinados por quien hubiere ganado las elecciones. Pero los trabajadores cuando se arrancan el corsé de ciudadano y luchan por los intereses que comparten con el resto de sus hermanos en el mundo, tienen en sus manos una perspectiva real de transformación social. Sólo una posibilidad real existe ante las condiciones de explotación y miseria presentes y no es la de los zombis que votan sino la de la lucha en nuestro propio terreno, ajeno a la mistificación ciudadana y lejos del juego democrático.
“Para defender sus intereses, el proletariado no debe aferrarse a las instituciones democráticas, ya que no son obra suya, sino de la burguesía. Ellas existen en la medida en que impiden al proletariado plantear sus reivindicaciones de clase y adquirir la conciencia política que le haga descubrir la necesidad de destruir el Estado burgués democrático” ([1]).
Opabinia, 3-07-2012
[1]) Declaración de principios de la Fracción Belga de la Izquierda Comunista. Octobre no 3, abril de 1938.
Presentamos a continuación la hoja con la que la CCI ha estado interviniendo en marchas y asambleas del movimiento “Yo soy # 132”. Esta hoja analiza y trata de dar una perspectiva a todos aquéllos elementos que sinceramente tratan de rebelarse contra el estado de cosas existentes, intentamos explicar el origen, el contexto social e histórico y analizamos la dinámica del movimiento para proponer una alternativa desde el punto de vista del proletariado y del marxismo, es decir, desde una perspectiva que trata de ir a la raíz de los problemas actuales ya que pensamos que no se trata de poner en el poder a tal o cual partido a través del voto, se trata de cambiar el mundo, de acabar con la explotación asalariada, pero para ello tenemos que pasar por un largo proceso de reflexión colectiva para comprender qué tenemos que hacer y con qué medios lo haremos.
Un creciente descontento social se percibe en el mundo. La violencia que viene tomando la crisis económica y la brutal degradación de las condiciones de vida que impone, han sido el marco e las protestas y movilizaciones en España, Grecia, Portugal, Israel, Chile, los Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá… en todas estas protestas se percibe una gran angustia sobre el futuro, por eso la pregunta que ha prevalecido en estas manifestaciones es: ¿es posible otro mundo?
La naturaleza de clase de estos movimientos no ha sido uniforme y ha variado en los diferentes países y según las fases del movimiento. Sin embargo globalmente podemos decir que han sido movimientos de las clases no explotadoras, revueltas sociales contra el Estado pero donde la clase obrera no ha estado presente sino de forma individual, no obstante su influencia se ha notado en los métodos de lucha y en las formas de organización que tomaron. La discusión libre y la toma de decisiones a través de Asambleas Generales, pertenecen a una tradición indudablemente proletaria.
La “Primavera árabe” y las movilizaciones que le continuaron por el mundo, han estado marcadas por una gruesa presencia de jóvenes que están cansados de los gobiernos tiranos y corruptos. No hay duda que en sus gritos y reflexiones hubo sinceros deseos de cambio de la realidad podrida que ofrece el capitalismo, pero ese descontento no logra encauzarse porque hay todavía una carga de ilusiones en la democracia, en el patriotismo e incluso en la religión. Por eso cuando buscan responder a la pregunta ¿otro mundo es posible?, su respuesta se queda atrapada en la vana esperanza de que basta con “democratizar el capitalismo”.
Desde la televisión y la prensa hemos visto a la clase en el poder festejar y animar estas expresiones, cuidándose muy bien de esconder los momentos en que estos movimientos avanzan cuestionando las bases del sistema de explotación.
Hay momentos en los que la burguesía se apuraba a aplaudir los “vientos democráticos” que soplaban estas movilizaciones, para así ocultar que por debajo se construía una fuerza crítica al capitalismo. Por ejemplo en España en noviembre de 2011, mientras que todos los políticos y medios de difusión centraban su atención en las elecciones y el poder de las urnas, las calles de diversas ciudades estaban efervescentes. Había Asambleas Generales y discusiones de todo tipo. Una idea fue especialmente extendida: “Derecha e izquierda, la misma mierda”. Al mismo tiempo retumbaba la consigna de “¡Todo el poder a las Asambleas!”. Son estas experiencias las que deben servir de referencia para la conducción del descontento.
La burguesía ha de lanzar una carga ideológica pesada una y otra vez para atrapar el descontento. Una y otra vez ha de insistir que no hay mejor mundo que el capitalismo, por lo que más vale dejar de pensar en la lucha de clases y centrar la atención en el accionar de los ciudadanos a través de las urnas. Pero la crisis y los ataques que degradan la vida de los explotados nos recuerdan que para crear un mundo diferente hay que destruir el capitalismo.
En México, la angustia por el futuro que ha creado la crisis económica y el continuo accionar depredador de la clase dominante y sus partidos han generado también un gran hartazgo. Este descontento está presente en todas las clases y capas no explotadoras, si bien se ha manifestado de forma más abierta en el sector estudiantil.
El movimiento denominado “#yo soy 132”, se ha nutrido por jóvenes que provienen no solamente de diferentes universidades (tanto públicas como privadas) sino principalmente de diferente origen social. De igual forma que las expresiones de “indignados” y “ocupas”, el “movimiento #132” está formado por una masa social heterogénea. Lo mismo se nota la presencia de miembros que por su origen o por su condición de asalariados forman parte de la clase obrera, como de jóvenes que provienen de la burguesía y la pequeña burguesía. No obstante la diferencia del “#132” con los “indignados” es que las expresiones de protesta en México se han mantenido bajo la estricta lógica de la disputa electoral que el Estado viene organizando.
A poco menos de dos meses para cumplirse la fecha en que ha de llevarse a cabo el climax del circo electoral, las protestas juveniles se enfocaron en criticar la actuación despótica, corrupta y criminal de un partido (PRI) y su candidato (Peña Nieto). A la par de ello han expresado su repudio a la práctica tendenciosa de los noticieros creados y difundidos por los negocios de televisión.
Es indudable que en las preocupaciones que alimentan el descontento hay sinceridad pues son expresión real del cansancio político que ha creado la actuación cotidiana de los gobiernos y sus partidos. El germen de “antipartidismo” que enarbolaba el movimiento en sus inicios, fue claro síntoma de ese hartazgo, aunque luego fue ahogado por tendencias de repudio o apoyo a tal o cual partido, reivindicando un “apartidismo” plenamente inscrito en la mistificación democrática.
Alentados por la experiencia de los “indignados”, el “movimiento #132” ha reconocido la necesidad de unirse en las calles, alentando la unidad y la solidaridad e incluso ha intentado usar la forma de las asambleas para reflexionar colectivamente… Hay por tanto razgos positivos que exponen estas movilizaciones, pero son muchos los problemas que tiene que enfrentar la masa de jóvenes proletarios que están participando en ellas si no quieren que su fuerza y coraje sean esterilizados y terminen siendo utilizados para reforzar las cadenas de opresión capitalista.
La burguesía, a través de los medios de divulgación, principalmente mediante los telediarios (de las mismas empresas que el #132 ha criticado), ha bautizado a este movimiento como la “primavera de los jóvenes mexicanos” y no se cansa de aplaudirlo porque reconoce que tiene como objetivo oxigenar al sistema político. Con estos argumentos, la clase en el poder no busca “ganarse las simpatías” de los jóvenes, sino alentar las ideas más confusas presentes en el movimiento y así asegurar que se quede enfangado en la esperanza del “cambio” operado por las urnas, en la democracia y en el reconocimiento al capitalismo como único camino para la humanidad. Se trata, sin duda, de evitar que los jóvenes proletarios que están mezclados en esa masa descontenta, rompan con las ataduras ideológicas de la burguesía e impriman así un carácter de clase a las movilizaciones.
El primer problema que enfrenta el “#132” es que asumen que se trata de un movimiento de “ciudadanos libres”. La burguesía al instaurarse como clase dominante impuso la condición de “ciudadano” como expresión de la liberación de la población de las viejas ataduras políticas sostenidas por la aristocracia. Pero esto implicó someterla a los lineamientos económicos y políticos del capitalismo, de tal forma que sea libre de vender su fuerza de trabajo, perpetuando la explotación y sometimiento a la ideología del egoísmo individual. Dicha ideología alcanza su expresión política mayor cuando solitario y atomizado, en un ejercicio aparente de toma de decisión personal, los explotados concurren a las urnas para validar a un poder que les es ajeno y totalmente opuesto.
La burguesía, al otorgar “derechos políticos iguales a todos los ciudadanos”, pretende borrar el hecho de que la sociedad está dividida en clases sociales y que cada una de ellas tiene intereses diferentes. Por eso cuando el “#132” se define como un “movimiento ciudadano”, encadena a todos los estudiantes a los intereses de la clase dominante.
Para esos jóvenes que tienen sus raíces de clase entre la burguesía y la pequeña burguesía todo se reduce a mejorar el sistema de explotación. Pero para los jóvenes que tienen un origen proletario o ya lo son dado que su vida está sometida al trabajo asalariado, reproducir esa fórmula es servir a sus explotadores. La democracia y la apertura o veracidad de los medios de difusión son medidas que están dirigidas a abrillantar el oscuro rostro del capitalismo. Porque la democracia no es una solución sino una traba a la que hay que enfrentar. Aceptar la condición de ciudadano es aceptar la trampa burguesa que busca evitar que los trabajadores (sin importar si son jóvenes o viejos, activos, desempleados o jubilados) reconozcan su condición de explotados. Pero sobre todo, esta treta busca hacernos aceptar que no hay más alternativa que seguir el rito periódico de ir mansamente a las urnas y marcar una papeleta para elegir de entre una lista al personaje que ha de cumplir el papel de nuestro verdugo.
Cada vez somos más los que soñamos con una sociedad donde la humanidad tome su vida en sus propias manos, donde tome sus propias decisiones. Donde no sea dividida entre explotadores y explotados, sino unida fraternalmente en su diversidad… Pero la pregunta es ¿Quién podría permitir que por fin la humanidad tome en sus manos la sociedad?
Si dijéramos que son “todos”, estaríamos suponiendo que “todos” tienen los mismos intereses y esto es falso. La burguesía luchará siempre con uñas y dientes para mantener su sistema y su posición dominante sobre la humanidad, así sea al precio de raudales de sangre, como ya lo ha hecho y de hecho, lo hace. Y en ese “todos”, también está la pequeña burguesía, que o bien trata de mantener el tren de vida que le ofrece la sociedad y en ese sentido es conservadora, o bien (cuando la proletarización la amenaza), se vuelve presa de la nostalgia de un pasado idealizado, es decir, reaccionaria.
Para convertirse en dueña de su propio destino, la humanidad debe salir del capitalismo. Y la única clase que puede derrocar este sistema es el proletariado, la clase de los trabajadores modernos. Pero esto no es un hecho ya determinado pues los trabajadores requieren ser conscientes de ello… Y lo que ahora vemos es que el descontento presente entre éstos es anulado cuando son arrastrados a la esperanza de la “democratización del capitalismo”. Por eso los proletarios requieren desarrollar su lucha, su unidad, su solidaridad y sobre todo su conciencia de clase. Para ello se requiere el impulso de la organización y el debate en su seno, amplias discusiones -lo más vivas y efervescentes posible- para desarrollar su comprensión del mundo, de este sistema y de la naturaleza de su combate.
Los debates deben ser libres y abiertos a todos aquéllos que quieran intentar responder a las numerosas cuestiones que se plantean a los explotados: ¿Cuál es el verdadero problema?, ¿cómo desarrollar la lucha con miras a la emancipación y no hacia un mayor encadenamiento?, ¿cómo organizarnos? Sobre todo, deben ser muy firmes en que no se trata de salvar o reformar este sistema agonizante y bárbaro. Cambiar el mundo no basta con salir a la calle a convocar “la unidad de los jóvenes por la democracia”. Otro mundo es posible sí, pero antes hay que destruir el capitalismo.
CCI
Todos los sectores de trabajadores están sufriendo un empeoramiento de sus condiciones de vida. Más allá de los discursos mentirosos del gobierno, de las promesas insulsas de todos los candidatos a los que solo les falta prometernos restituir el “paraíso perdido”, más allá de esa cortina ideológica, la realidad es contundente y tozuda, la realidad del aumento de las cargas laborales y de la disminución del poder de compra de los salarios, disminución de prestaciones, aumento del desempleo y la angustiosa ausencia de un futuro para las nuevas generaciones. Esta situación no es privativa de una región, de un sector ni siquiera de un país. El capitalismo se hunde inexorablemente en una crisis sin retorno, todos los países, incluidos por supuesto los desarrollados, están implementando duros planes de austeridad, de recortes en educación, en salud y en algunos hasta han congelado los salarios (España), en otros casos se trata llanamente de reducciones salariales como en Grecia. En México vamos por el mismo abismo, cada vez hay que trabajar más para vivir peor. El sector de los maestros ha estado en el centro de los ataques en los últimos años, por ejemplo, carrera magisterial es ya un asunto de una minoría de maestros y se han implementado ya “nuevos lineamientos” para endurecer aún más las condiciones laborales y restringir en gran medida los salarios, los maestros de reciente ingreso solo tienen contratos temporales y los requerimientos laborales van en aumento exprimiendo la energía, es decir, las condiciones laborales de explotación son cada vez más insoportables. Es verdad que hay muchos maestros que no se sienten identificados como parte de la clase explotada pero toda la cadena del sistema educativo, desde preescolar hasta universidades, se encarga de producir una mercancía necesaria para el capital: la fuerza de trabajo. En efecto, la educación es una necesidad vital para el capital, es gracias a ella que puede capacitar y preparar su mano de obra, pensar que es un “derecho inalienable” es producto de la ideología burguesa que nos hace creer que “la educación es la palanca de la historia” o que “la verdad nos hará libres” como dice el lema de las universidades jesuitas. Tanto la educación como la salud hacen parte del salario social del que hablaba Marx, los recortes en estos rubros representan por tanto verdaderos recortes al salario. Se puede uno preguntar con justa razón si la burguesía necesita una mano de obra capacitada cómo es que recorta el gasto en educación. Fuera de contexto esta pregunta es lógica, pero en el marco del desempleo, de la saturación mundial de los mercados, de la no existencia de fuentes de trabajo, en vez de abrir fábricas se están cerrando, en condiciones así la “austeridad republicana” y draconiana, se vuelve una necesidad para un sistema capitalista que no tiene más alternativa que atacar las condiciones de vida de sus explotados.
Es en este contexto que los maestros han realizado manifestaciones, paros y plantones desde finales de enero de este año para concluir en los plantones en Oaxaca, Chiapas y el DF.
Los sindicatos de todo color y pelaje, incluidos los llamados “independientes”, son los profesionales en realizar “acciones ejemplares” para liberar presión social y llevar a cada sector o región al desgaste y la desmoralización. Su papel no es unir el descontento sino separarlo, nunca intentan extender una lucha a otros sectores (ver artículo sobre Canadá en esta edición), siempre van a privilegiar el corporatismo. Lo que han llamado “unidad” es una mascarada que no pasa de las declaraciones o marchas conjuntas con otros sindicatos (el SME y la CNTE por ejemplo), eso sí, cada uno manteniéndose en su asunto. Recientemente hubo marchas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), electricistas, estudiantes, etc., cada uno con su bandera y con sus energías por su lado, tal vez en la misma marcha pero sin un objetivo común, sin combatir por un solo movimiento de la clase trabajadora. La CNTE tiene su pliego petitorio y aunque en apariencia parece luchar por demandas de todos (educación, empleo), sus asambleas están cerradas a otros trabajadores, desempleados o jubilados provenientes de otros sectores. Estos métodos no permiten la unidad, al contrario, favorecen la división y el aislamiento del conjunto de la clase. NO se crea ningún espacio para que millones de desempleados, de jubilados, de estudiantes establezcan contacto y puedan emprender luchas comunes con los que sí están trabajando. Existe un reparto de tareas entre los sindicatos y el resto de los aparatos del Estado, mientras unos sindicatos se presentan como los “buenos de la película”, otros se presentan como “los verdaderos críticos y radicales” y los medios de comunicación se encargan de dividir a todos entre los que están a favor de unos o en contra de otros. Además, las marchas, bloqueos y los plantones son una ocasión ideal para expandir la falsa idea de que luchar es perjudicar a otros, por tanto, luchar es malo. Los sindicatos son especialistas en desprestigiar, desnaturalizar y falsificar la lucha del proletariado. Una lucha realmente proletaria sirve para desarrollar la unidad, afirmar su conciencia, construir su propia organización y sus propios métodos de lucha, los sindicatos hacen todo lo contrario. Los sindicatos siempre dan prioridad a lo que separa en vez privilegiar lo que une. Así, una organización como la CNTE tiene como objetivo mayor la “democratización del SNTE” y la expulsión de Gordillo de la dirigencia nacional, tales objetivos son de muy poco interés para el minero, el jubilado o el desempleado. Democratizar los sindicatos es una consigna del mismo calibre que aquella que reza “democratizar el capitalismo”. Además, lo hacen aparecer como “un asunto de los maestros” y eso inhibe a cualquiera que no sea profesor para participar a “su lucha”. El terreno está pues minado para la solidaridad, la unidad y la extensión de las luchas.
Junto a los ataques que todos los Estados, incluido el mexicano, están dirigiendo contra los trabajadores se pone en marcha la acción de los sindicatos para evitar la emergencia de luchas realmente unidas, que se planteen sumar a otros explotados y que se auto organicen. Los sindicatos existen hoy para impedir la extensión y unificación de las luchas, la experiencia de muchos trabajadores sinceros que han luchado y siguen haciéndolo bajo la tutela sindical podrán comprobar amargamente esta realidad.
Los sindicatos aunque se presentan como defensores de los explotados, son en realidad defensores de los intereses del capital. NO ponemos en ese saco a miles de obreros que aún tienen ilusiones en ese instrumento o a aquéllos que no conciben luchar sin ellos porque no ven cómo desarrollar una lucha independiente. Nos referimos al aparato sindical, con sus diputados dirigentes, con sus lazos con los partidos, con sus privilegios alejados completamente de la realidad de los agremiados; por ejemplo, el nivel de vida de Elba Esther Gordillo o Napoleón Gómez Urrutia y su séquito está a años luz del de los trabajadores. Los sindicatos llevan ya casi un siglo impidiendo y saboteando la lucha obrera. Que existan unos “moderados”, otros abiertamente ligados al poder, y otros “combativos”, “independientes y radicales” es con el fin de mejor engañar, confundir y dividir a los trabajadores. A imagen del aparato político de los partidos y las elecciones, nos hacen creer que hay unos menos malos que los otros y nos dan a elegir a nuestros verdugos. La CNTE se ha especializado en presentarse como una alternativa al sindicato oficial, sin embargo su meta siguen siendo sindicalista: “democratizar” el sindicato y sustituir a unos secretarios generales por otros… ¡eso sí, más democráticos”!
La CNTE actúa sobre una idea que existe entre los trabajadores y que consiste en suponer que los sindicatos no son los malos sino las burocracias enquistados en ellos, así bastaría con cambiar esas cúpulas sindicales para hacer de éstos verdaderos órganos de lucha proletaria. ¡Es una ilusión!, es la forma sindical la que impide luchar. “Reformar” a los sindicatos se ha planteado incluso como un objetivo mucho más importante que luchar contra los ataques a nuestras condiciones de vida, tal es el caso del CNTE, salvar el “sindicalismo democrático” se ha convertido en una consigna en sí misma y por décadas ha servido para impedir que los trabajadores de la educación desplieguen verdaderos combates por la defensa de sus verdaderos intereses como clase. Como una enésima demostración: recientemente la sección 22 de Oaxaca perteneciente a la Coordinadora se ufanó de sostener una lucha que no enarbolaba “en lo más mínimo” reclamos laborales, más salario, mejores condiciones de trabajo, etc., sino principalmente las llamadas demandas “sociales”, mejorar la educación, más democracia, etc.
Los sindicatos han sellado su existencia a la del capitalismo más o menos desde principios del siglo xx, su función es defender este sistema de explotación. Es por ello que no es casual que su vocación principal no es luchar por cambiar la realidad sino por “mejorarla” o simplemente justificarla. Trabajan permanentemente para la negociación, su meta es siempre “negociar”. La CNTE por ejemplo siempre empuja a “instalar mesas de negociaciones” y hasta construyeron una Comisión Nacional Única de Negociación (CNUN) para tratar con “Los Pinos”. Todos sabemos que esas negociaciones no son el resultado de una relación de fuerza entre la burguesía y el proletariado, son una trampa donde concederán algunas cuestiones secundarias para aparentar que hay “partes opuestas”. Por ejemplo, a principios de junio los profesores de Oaxaca y Chiapas levantaron sus huelga a pesar de que la respuesta a su sagrado pliego fue “mínima e insuficiente” (Proclama de la sección 22 de Oaxaca del 6 de junio). Todo este asunto de las negociaciones no hace sino reforzar entre los trabajadores la idea de que los sindicatos sirven, que la lucha detrás de ellos reditúa.
Los sindicatos y la ideolología que expanden son parte del capitalismo, difunden la ilusión de que hoy se puede mejorar la vida luchando por “reformas” en el seno mismo del capitalismo. Cuando los trabajadores emprenden una lucha es para intentar cambiar su condición de miseria, los sindicatos evitan que se cuestione la existencia de este sistema de explotación, hacen todo para que se piense que este mundo capitalista, decadente y bárbaro, se puede “humanizar” y, por tanto, hay que mantenernos en la legalidad y las instituciones. Todos los sindicatos son especialistas en desviar el descontento a los tribunales, a los amparos, a la defensa constitucional, al respeto a las leyes, a la defensa de la igualdad y la justicia de este mundo donde una minoría vive a expensas de la inmensa mayoría, en pocas palabras, ¡son la quinta columna en la defensa del capital!
Hoy los maestros son estigmatizados como unos “inconscientes que no piensan en el futuro de los niños”, mañana serán los médicos y enfermeras que al irse a huelga no considerarán a sus pacientes, los choferes que desprecian a sus pasajeros, etc., para cada huelga la burguesía tendrá siempre un pretexto para descalificar a los que osan “alterar el orden”, ¡su orden! En esta labor los sindicatos cumplen un papel precioso para el capital ya que llevan a los trabajadores a acciones que además de desgastantes son fáciles de volver impopulares: bloqueos, marchas kilométricas (como en Oaxaca), plantones, etc.
Para los trabajadores de todo el mundo se plantea hoy la necesidad de luchar más allá de los sindicatos, sólo así podremos empezar a construir una verdadera lucha unida, solidaria e incluyente.
Marsán. 14-06-12
Cuando hace cerca de cinco años empezaron las noticias de las dificultades de algunos bancos con las llamadas hipotecas “subprime”, los gobernantes de todos los países se apresuraron a tranquilizarnos diciéndonos que se trataba de “un fenómeno localizado”, circunscrito a un sector especulativo de la banca que había escapado a los controles. Nada había que temer, nos decían, puesto que la mayoría del aparato financiero estaba “saneado”. En España el propio gobierno Zapatero presumía de ello alardeando del alto nivel de provisiones con que los propios bancos españoles cubrían una “hipotética” quiebra de alguna entidad. Y para los incrédulos... la banca española superaba con sobresaliente los exámenes de solvencia: los “stress-test” hoya ya pasados de moda ante otros términos más en boga como “prima de riesgo” o “default”. Efectivamente, en 2012, el gobierno del PP ha debido aprobar en tres meses dos reformas del sistema financiero, eufemismo tras el que se disfraza la inyección masiva de capital público. Ni siquiera haber dispuesto de la “barra libre” de capital ofrecida por el Banco Central Europeo (una tercera parte de los 1,2 billones ha sido acaparada por bancos españoles), ha sacado a esa banca española del pozo en que la han sumido una masa ingente de activos “tóxicos” (en gran medida créditos ligados al sector inmobiliario) ([1]). En la “reforma” más reciente el gobierno ha debido nacionalizar al cuarto banco del país (Bankia) –que es a su vez la primera inmobiliaria de España– inyectando de entrada 12 mil millones de Euros, aunque sus activos “tóxicos” –préstamos incobrables– ronden los 32 mil millones que para que nos hagamos una idea es una cifra equivalente a todo el “Recortazo” de gasto público del presupuesto 2012.
Hace menos de tres años se agolparon también alarmantes noticias sobre la crisis de las deudas estatales y el riesgo cierto de suspensión de pagos por países como Grecia –y luego Irlanda, Portugal... Y otro dardo tranquilizante: se trata, nos decían, de una situación particular motivada por la irresponsabilidad de los gobernantes de aquel país que han mentido –¡ qué poca vergüenza ¡– sobre el estado real de balance de sus cuentas. Nosotros, nos decían, “no somos Grecia”. Hoy, ya son países como Italia y sobre todo España quienes ven su prima de riesgo acercarse a los fatídicos 500 puntos, que desembocarían a una situación de suspensión de pagos (por el brutal sobrecoste del endeudamiento) y al rescate. Se rehúye este término no sólo para tratar de eludir supersticiosamente ese “mal presagio”, sino sobre todo porque tal rescate es de unas dimensiones aterradoras: la economía española es la quinta de la UE y la doceava del mundo, a gran distancia de los países hasta ahora “rescatados” (el PIB español es el doble de lo que suman juntos el de Grecia, Irlanda y Portugal), y sobre todo el volumen de la deuda que lo atenaza es descomunal: el endeudamiento total del país (sumando la deuda pública, la de las empresas y la de las familias) es del 400 % del PIB, es decir al equivalente a la riqueza producida durante cuatro años...
Por ello empiezan a sugerirse soluciones más “discretas” tales como fondos europeos para “rescatar” al menos una parte del sistema financiero español (muy probablemente el que le debe más dinero a la banca internacional como ya se hizo con la deuda griega) como ha propuesto el recién estrenado presidente francés, Hollande ([2]), aunque para ello se imponga lógicamente una auditoría “exterior” para eludir las trampas con que las autoridades españolas tratan de ocultar el estado real de su sistema financiero.
Y otro tanto sucede con las finanzas públicas que también contienen sorpresas como la rectificación de la cifra de déficit público para el año pasado del 6 % (en noviembre de 2011) a cerca del 9 % en este mayo... Pero mil y un trucos contables con que intenten escamotearla, lo cierto es que quienes suministran la droga crediticia no perdonan: la prima de riesgo ha llegado a alcanzar, como decíamos, los 507 puntos básicos; el Estado español está pagando por el bono a 10 años cerca de un 6,5 % de interés. Y eso en lo tocante a la administración central, puesto que hay regiones –como es el caso de la Comunidad Valenciana– que deben de pagar una tasa de interés superior a la que está pagando Grecia; que hay ya cuatro comunidades autónomas (la Mancha, Murcia, Valencia y ¡Cataluña!) cuya deuda tiene ya la calificación de “bono basura”. Que una administración regional como la Mancha –con poco más de 2 millones de habitantes– paga diariamente 1 millón de euros por los intereses de su deuda,... También aquí se está produciendo una especie de intervención “subterránea”, en la que las burguesías europeas cobran cada décima de desviación del objetivo de déficit con 10 mil millones más de recortes en servicios sociales, en plantillas de empleados públicos, en sangre y miseria de los trabajadores y de la población en general, como pudo apreciarse a principios de Mayo cuando hubo de aprobarse un plan adicional de medidas que supone el despido de cerca de 40 mil maestros, la duplicación de las tasas para los estudios universitarios, el hacinamiento de más alumnos por aula; la exclusión de medio millón de emigrantes sin papeles de las prestaciones sanitarias, el copago de fármacos, la supresión de ayudas para algunas prestaciones sanitarias, la creciente exclusión de más y más personas mayores de los programas de ayudas a la dependencia... ([3]).
Cada uno de esos abrazos y reconocimientos a las políticas del gobierno de turno le cuesta a los trabajadores decenas de miles de despidos, un tanto por cierto más de personas en la miseria (oficialmente en España el 20 % de la población está en riesgo de exclusión social), mayores tasas de pobreza infantil, (en los últimos tres años la tasa de pobreza crónica infantil ha pasado del 24 al 26 %), más inquietud y ansiedad que hace que dupliquen las llamadas enfermedades mentales, el sentimiento de fracaso y culpabilidad, el temor al mundo que van a vivir nuestros hijos, la desesperación y la tasa de suicidios,...
Y toda esa enorme carga de sufrimiento humano y sacrificios... ¡para nada! Por mucho que lleven años prometiéndonos que con tal política, o su contraria, saldríamos de la crisis, lo cierto es que la crisis sigue avanzando y devastando cada vez partes más significativas del capitalismo mundial. Ese avance demuestra que esta crisis que no es ni local ni circunstancial, sino sistémica del modo de producción capitalista. Que sus causas no son “anomalías” o “corrupciones” del funcionamiento de este sistema social, sino el resultado de sus contradicciones insuperables, del agotamiento de sus paliativos (como lo ha sido especialmente el recurso durante las últimas décadas a un endeudamiento descomunal ([4])), y especialmente contra el hecho de que tales “medicinas” no sólo no mejoran a un paciente terminal, sino que agravan aún más su enfermedad.
Debemos deducir de ello que nuestra lucha para defendernos contra tales sacrificios no puede concentrarse contra una u otra expresión del capitalismo, ni tal o cual nación (la oposición de Alemania o los capitalismos más débiles tan de moda últimamente), ni tal cual sector (el financiero y especulativo versus el “productivo”), ni tal o cual modelo (el “neoliberalismo” versus el estatal), ni tal o cual política (la tan en boga polémica entre “austeridad” o “crecimiento”)... Todas ellas han fracasado como pretendidas “soluciones a la crisis”. Todas ellas han comportado bestiales ataques a las condiciones de vida de los trabajadores. Lo único que consiguen es sembrar en nuestra filas fatales ilusiones, retrasando la toma de conciencia de que el capitalismo es incapaz de acabar con la crisis que él mismo ha creado.
Dámaso, 21-06-2012
[1]) Oficialmente la banca española tiene 304 mil millones de créditos concedidos a constructoras, promotoras inmobiliarias, de los que la mitad son reconocidamente fallidos o pisos invendibles. Hay además 605 mil millones de préstamos hipotecarios a las familias que no se consideran como problemáticos y por tanto no se aprovisionan, aunque la morosidad crece –hoy es de un 8 %– y la cifra de desahucios se dispara. En total una cifra equivalente a todo el PIB español de 1 año.
[2]) Al que los medios de aquí se abrazaron durante la campaña electoral como verdadero “amigo de España”, y que –¡desagradecido!– se ha apresurado sin embargo a llamar a socorrer a la banca española, lo que traducido quiere decir que la califica de insolvente.
[3]) En ciudades como Madrid y Barcelona faltan voluntarios para encargarse de visitar y acompañar de cuando en cuando a personas mayores que envejecen, enferman y en algunos casos mueren solas en sus domicilios porque ya no hay subvenciones para llevarlas a asilos o centros de día.
[4]) Ver : “¿Por qué la crisis de la deuda?”
en https://es.internationalism.org/ap/2010s/2012/223_deuda [112]
Incremento de jornadas laborales, represión… el verdadero rostro del “socialismo del siglo xxi”
A través del decreto 1126, expedido el 28 de marzo por Evo Morales se pretendía alargar la jornada de los médicos de 6 a 8 horas, sin agregar un pago adicional al salario. Esa medida desató el descontento de los médicos que declararon una huelga que se extendió por 53 días, siendo relevante que el paro de actividades y las movilizaciones se vieron respaldadas por los estudiantes de medicina. La respuesta inmediata del gobierno de Evo Morales ante estos hechos fue declar la ilegalidad de la huelga, a la que describe de “huelga criminal” y lanzar las fuerzas represivas en diversas ocasiones en contra de las manifestaciones callejeras.
Pero que a nadie le extrañe la actuación del gobierno boliviano, representante del “socialismo del siglo xxi” y de sus flamantes promotores: el presidente Evo Morales, militante del “Movimiento Al Socialismo” (MAS) y de su vicepresidente Álvaro García Linera, que presume su pasado de guerrillero y se autoproclama como marxista; la respuesta que dan no podía ser diferente a la de cualquier gobierno burgués. No es que el “socialismo del siglo xxi” haya dado un giro o los personajes que lo promueven hayan traicionado algunos principios o hayan cambiado su origen de clase. El aberrante discurso del “socialismo del siglo xxi”, no es sino una ideología burguesa (de tono posmoderno) que busca definirse como radical al usar un lenguaje reivindicativo del indigenismo mezclado con frases extraídas del estalinismo y de los desgastados discursos del populismo. De la misma forma Evo con el MAS y García Liera se han encontrado siempre en la trinchera de la burguesía, lo mismo cuando estaban en la “oposición” y ahora encabezando el gobierno, como ya se ha evidenciado con creces en el caso de los “Farabundo Martí” en el Salvador y los sandinistas en Nicaragua.
Por eso las medidas de afectación a las condiciones laborales de los trabajadores de la salud y la respuesta represiva no hacen sino poner al desnudo la naturaleza burguesa del gobierno encabezado por el MAS.
La crisis general que aplasta al sistema, aunque se resalta más en algunas regiones, no deja de manifestar sus secuelas y efectos por todo el planeta. En Bolivia por más que la Banca Central afirme que hay gran fortaleza económica, las condiciones que vive la clase trabajadora y las medidas que los empresarios y el gobierno aplican para incrementar la explotación, muestran que la burguesía se encuentra preocupada por proteger su ganancia, por eso al igual que en Grecia o España (por mencionar sólo los países en los que la crisis se viene expresando con mayor violencia) instrumentan acciones para exprimir aún más la fuerza de trabajo asalariada.
Los voceros oficiales afirman que Bolivia ha mantenido un aislamiento de frente a las secuelas de la crisis, incluso usan como referente que la tasa de desempleo abierto ha pasado del 8 %, en que se encontraba hace un par de años, a niveles del 6 %, no obstante, incluso organismos oficiales como el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Empleo Urbano (CEDLA), indica que entre el 55 % y el 60 % de la población ocupada en las ciudades, labora en trabajos precarios o en actividades informales.
No es nada casual que la ampliación de la crisis lleve al gobierno boliviano a buscar incrementar la jornada de los médicos. A la clase en el poder no le importa las condiciones de vida de los explotados, sólo le interesa proteger al capital, y para hacerlo sabe que su principal medida es incrementando la explotación de los trabajadores. Es por eso que vemos por todo el orbe a los gobiernos de derecha o de izquierda, repetir la misma medicina.
Los ataques en contra de los médicos por parte del gobierno de Evo Morales no es una medida diferente a los planes de austeridad que por todo el planeta se vienen aplicando y para hacer pasar más facilmente esos golpes el argumento también es el mismo que en todas partes la burguesía repite: “es por el bienestar de la nación”. Y nada extraño es que Evo Morales utilice los mismos calificativos de desprecio en contra de los trabajadores de salud, que ha utilizado en México Felipe Calderón en contra de los despedidos de “luz y fuerza”, llamándolos “privilegiados. Pero la declaración del viceministro García Liera ilustra bien el ansia que la clase dominante tiene por llevar la explotación de los trabajadores a niveles cada vez más elevados: “El país no avanza si se para (…). Hay que trabajar y trabajar 8, 10, 12, 14 horas si queremos un país fuerte y salir de la pobreza…” (https://ultimasnoticiasbolivia.com/2012/04/13/ [114]).
Más allá de las acusaciones que el gobierno del “socialismo del siglo xxi” hace en contra de los trabajadores, diciendo que son manipulados por la derecha, la clase obrera de Bolivia y de todo el mundo debe de hacer una reflexión de la forma en que se llevó a cabo la huelga de médicos y los problemas que enfrentó.
En primer lugar debe de establecerse que los médicos y enfermeras son trabajadores asalariados y forman parte por tanto del proletariado. Este aspecto aunque parece básico, no se expuso con claridad durante las manifestaciones. Voceros gremiales llegaron a plantear que las medidas del gobierno eran en contra de la “clase media”. El mismo gobierno retoma esa expresión para definirlos como “privilegiados” y oponerlos en contra de sectores de explotados, que abusando de su pauperización y marginalidad son utilizados por el MAS y el gobierno, tal es el caso de los campesinos cocaleros.
Es cierto que los médicos lograron despertar la simpatía entre estudiantes de medicina, lo cual es un paso importante, pero al verse sometidos a los lineamientos del Colegio Médico de Bolivia, se presentó como un problema gremial que impidió se destacara una verdadera organización capaz de permitir la toma del control total de la lucha, con capacidad de crear una fuerza que logre la unidad y permita romper el aislamiento y las ataduras gremialistas. Justamente ese aislamiento es lo que ha facilitado la represión gubernamental.
Esta falta de organización real, sin duda puede llevar a que, en un ambiente de crecientes pugnas entre la burguesía (como es el caso de Bolivia), algún sector de la clase dominante busque aprovechar esas movilizaciones, pero eso no significa que la demanda planteada por los trabajadores de la salud sea inválida, más aún, esta huelga pone de relieve que todos los gobiernos de derecha o de izquierda, para enfrentar la crisis no tienen otra salida que incrementar la explotación.
De manera más concreta la movilización de trabajadores, por más dificultades que pudieron expresar, devela el descontento real de una masa de trabajadores en contra de los ataques de un gobierno de clara naturaleza burguesa. La careta del gobierno de Evo Morales se cae y muestra de forma cruda que los gobiernos que hoy se reclaman del “socialismo del siglo xxi” no tienen más objetivo que el de proteger la ganancia capitalista.
Rojo, junio-2012
Hace poco más de un año, el partido conservador ganó el gobierno de Canadá en la última elección federal. Un gobierno de mayoría conservadora no era el resultado que las principales facciones de la burguesía preferían ya que el partido conservador, bajo la dirección de Stephen Harper, había sido causante de una larga cadena de escándalos políticos que amenazaba con disminuir la asistencia de las nuevas generaciones a las urnas electorales. Sin embargo, este equipo de la burguesía canadiense ganó oportunamente para ayudar a desarrollar la clásica división ideológica del trabajo en tiempos de creciente malestar de la clase trabajadora al enfrentarse a la “izquierda en la oposición” representada oficialmente, por primera vez en la historia, por el Nuevo Partido Democrático (NPD).
Casi como si la burguesía canadiense hubiera anticipado lo que iba a venir, Canadá ha sido golpeado por una verdadera ola de malestar social desde el año pasado, que produjo una serie de huelgas y acciones de la clase trabajadora que afectaron a varias industrias centrales a nivel nacional y local. Además, aunque el movimiento “ocupa” en Canadá fue mucho menos dramático que en otros lugares, los estudiantes de Quebec han participado en una lucha feroz y prolongada contra los planes del gobierno para aumentar la colegiatura, afectando el tráfico a través de Montreal en varias ocasiones y obligando al aparato represivo del Estado de Quebec a mostrar su ferocidad una vez más.
Mientras que el movimiento estudiantil de Quebec parece motivado por muchos de los mismos factores que han llevado a las nuevas generaciones de trabajadores a movimientos de protesta similares en todo el mundo en los últimos años, el desarrollo de la lucha de clases en Canadá ha sido globalmente obstaculizado enormemente por el hábil uso de la táctica de la izquierda en la oposición de la burguesía canadiense.
Aunque los conservadores no han cesado su vía al escándalo –como las acusaciones del no confiable Parlamento sobre los verdaderos costos de los aviones de combate F-35 esta vía jugó en la táctica de apuntalar la izquierda en la oposición. Así, el auge del NPD ha servido de contrapeso desempeñando el papel de una “alternativa dentro del Estado” a la rabia causada por la cruel austeridad, la “indiferencia para defender la democracia” y la política descaradamente anti-obrera de los Tories. Ha actuado al mismo tiempo como un obstáculo en el desarrollo de la lucha de clases en Canadá, llevando a los trabajadores a la trampa de los sindicatos con la verborrea agresiva de la oposición “contra los ataques de los conservadores al derecho a huelga”. En cierto modo, la consigna del NPD de “democracia electoral y lucha a través de los sindicatos”, permitió al gobierno conservador ser más agresivo de lo que era. Éste sabe que sus rivales al otro lado en la cámara de los comunes trabajarán para asegurarse de que las luchas obreras no escapen a su control y al de sus amigos, los sindicatos.
La burguesía canadiense ha sido ampliamente exitosa –aunque ha pagado su cuota de inestabilidad electoral– al utilizar la política de la izquierda en la oposición, que le permite una mayor flexibilidad para implementar la austeridad al intentar proteger a la economía canadiense en un caótico entorno internacional, situación que la burguesía canadiense sabe va a afectar negativamente a su propia economía.
Justo un mes después de que el partido conservador ganó las elecciones, las tensiones laborales en los correos de Canadá estallaron en una serie de huelgas en todo el país. Descontentos por los ataques al contrato, sus pensiones y a las condiciones de trabajo y seguridad, la combatividad ya se había presentado entre los trabajadores de correos durante algún tiempo, obligando al sindicato (Canadian Union of Postal Workers) iniciar huelgas rotativas a principios de junio de 2011.
El nuevo contrato obliga a trabajar un año adicional al quinto antes de calificar para prestaciones sociales, establece una estructura de dos niveles salariales en la que los nuevos trabajadores reciben menos salario. Tras doce días de rotación de huelgas en varias ciudades en todo el país, la empresa Canada Post respondió despidiendo a los 48 000 trabajadores sindicalizados a mediados de junio, evitando completamente la entrega de correo en todo el país. No se puede ignorar tal evento, los medios de comunicación burguesa desarrollaron un intenso debate alrededor de la “obsolescencia tecnológica” de esa compañía de correos.
Apenas se había anunciado el bloqueo, el gobierno Tory comenzó a hacer ruido sobre la legislación de retorno al trabajo en la cámara de los comunes. La táctica era clara: despedir a los trabajadores, crear una “crisis nacional” y esperar a que el gobierno federal interviniera con la promulgación de una ley en favor de la empresa, que obliga a los trabajadores de correos a volver a trabajar en peores condiciones que la ofrecida por la propia empresa. De acuerdo con el ministro de Trabajo conservador, la ley era necesaria para “proteger la recuperación económica de Canadá”. La campaña del NPD de izquierda, supuestamente favorable a los trabajadores, fue lamentar “el colapso de la democracia canadiense”.
Los trabajadores postales detrás de los sindicatos y el NDP no tenían ni idea de cómo resistir al mandato del gobierno. Bajo la camisa de fuerza sindical, nunca pensaron en unirse con los trabajadores de las aerolíneas Air Canada, también bajo la amenaza de la Ley de retorno al trabajo. Gracias a los sindicatos, cada lucha fue aislada en su propio rincón, en su propio sector y por lo tanto fue condenada a la derrota.
Air Canada fue la segunda gran preocupación nacional al ser marcada por las tensiones laborales el año pasado. Cuando las huelgas rotativas en Canada Post estaban en su segunda semana, agentes de servicio al cliente en la aerolínea nacional hicieron huelga contra recortes al paquete en las pensiones. La huelga de agentes de servicio al cliente fue sólo la primera de una serie de luchas en Air Canada en ese año.
La frustración de los trabajadores se había dado desde al menos 2003 cuando la empresa solicitó protección por bancarrota. A fin de “mantener la empresa en el negocio” los sindicatos acordaron despidos y recortes del 10 % en el sueldo, recortes en vacaciones pagadas, en tiempo para el almuerzo y en días por enfermedad. En 2004 y 2005 el sindicato acordó recortes salariales adicionales de 2,5 por ciento. En 2009 estaba la amenaza de reestructuración con la congelación salarial para 2009 y 2010.
Los planes de la compañía para lanzar una nueva aerolínea “de bajo costo” con reducción de salarios y prestaciones fue la gota que derramó el vaso. El 14 de junio de 2011, unos 3800 agentes de servicio al cliente de Air Canada se fueron a huelga. El gobierno de Harper rápidamente emitió amenazas legales de vuelta al trabajo citando la necesidad de “proteger la frágil recuperación económica de Canadá”. Ante tal amenaza, el sindicato Canadian Auto Workers’ Union (CAW) terminó la huelga después de tan sólo tres días. ¿Por qué buscar fortalecer esta lucha mediante su vinculación con los trabajadores de correos huelga? ¡Por supuesto, este tipo de cosas nunca se le ocurre a los líderes sindicales, excepto como algo que debe evitarse a toda costa!
Sin embargo, el fin de esta huelga estaba lejos de significar paz laboral en Air Canada porque en octubre, los asistentes de vuelo amenazaron con otra huelga que podría interrumpir el transporte aéreo en todo el país. Esta vez el ministro laborista ni siquiera esperó a que la cámara de los comunes debatiera cualquier ley, dirigiéndose unilateralmente a la Junta de arbitraje, que declaró ilegal cualquier huelga de asistentes de vuelo. Como era de esperarse, el Sindicato Canadiense de Empleados Públicos (CUPE) lamentó el ataque de los Tories a la negociación colectiva –algo supuestamente necesario para el “buen funcionamiento de una sociedad democrática”– y comunicaron a sus más de 6,800 miembros que no podían estar en huelga. Sin embargo, para asegurarse de que mantenía la confianza de los trabajadores, el CUPE les escribió, “Este Gobierno no es su amigo. Está tratando de quitarles su derecho a la huelga y utilizará cualquier herramientas y trucos para lograrlo”.
Además, nuevamente evitaron cualquier idea de que los trabajadores de un sector podrían unir fuerzas con las de otro. Los asistentes de vuelo tenían la posibilidad de unirse con los empleados de seguridad de aeropuerto, quienes simultáneamente tenían su “propia huelga” en la que se habían coordinado provocando retrasos masivos de viajes durante tres días a principios de octubre en el aeropuerto Pearson de Toronto. Otra prueba de que los sindicatos no extienden las luchas, sino que las mantienen aisladas en sus bunkers sectoriales y en la red del legalismo burgués.
Tiempo después, las presiones de huelga en Air Canada no pudieron ser contenidas tan fácilmente con la amenaza de la intervención del gobierno. A finales de marzo de 2012, la tripulación de tierra se lanzó a una huelga salvaje en el aeropuerto Pearson que aunque duró sólo 12 horas, causó la cancelación de 84 vuelos y hasta 80 vuelos retrasados. El malestar se extendió rápidamente a los aeropuertos de Montreal, Quebec y Vancouver. La huelga de 150 trabajadores de tripulación de tierra fue una respuesta a la decisión de Air Canada de suspender a tres trabajadores que supuestamente habían interrumpido al ministro de trabajo, mientras caminaba por el aeropuerto el día anterior. En respuesta a la “huelga ilegal”, Air Canada despidió a 37 trabajadores. Por su parte, el ministro no perdió la oportunidad de recordar a los trabajadores que podrían ser castigados con una multa hasta de 1000 dólares por día sin laborar.
En respuesta a la huelga salvaje, los medios de información se lanzaron al ataque provocando la indignación del público hacia Air Canada y sus trabajadores, para asegurarse de que estuviera harto de los paros laborales en la aerolínea nacional.
Sin embargo, el ejemplo de la tripulación de tierra fue seguido rápidamente por los pilotos, cuando se lanzaron a lo que los medios de información llamaron una “huelga ilegal” a mediados de abril. En disputa por su contrato con la aerolínea y sujetos a una orden parlamentaria para evitar huelgas y bloqueos, los pilotos se fueron a huelga ilegal que obligó la cancelación de unos 75 vuelos en todo el país, con demoras que se extendieron por tres días. Air Canada obtuvo rápidamente una orden que obligaba a los pilotos a volver al trabajo, pero el sentimiento de frustración entre los pilotos casi los llevó a una confrontación contra su propio sindicato.
Lo mejor que pudo hacer la Asociación de pilotos de Air Canadá (ACPA) fue decir a sus miembros que estaba luchando contra la orden en los tribunales, pero que hasta que no se impusieran los canales legales, ninguna huelga era posible. ¡El legalismo burgués triunfa de nuevo! ¡De acuerdo con el sindicato no puede haber ninguna huelga hasta tener el permiso del Estado! El gobierno de Harper tiene mano dura con la clase trabajadora, pero los sindicatos fueron los encargados de aplicar las leyes de no huelga de manera concreta. A pesar de todo, como muestran estos ejemplos, la combatividad se ha ido desarrollando en la clase obrera amenazando con escapar del control Sindical.
Aunque las huelgas en Canada Post y Air Canada han sido las más destacadas a nivel nacional, otras luchas tuvieron lugar el año pasado. Algunas de las más importantes fueron:
• Una feroz disputa entre los maestros de la Universidad British Columbia y el gobierno provincial del Partido Liberal en la que los profesores se lanzaron a una “acción de trabajo mínimo” en septiembre de 2011 negándose a hacer informes, asistir a reuniones de personal, supervisar la actividad extracurricular o realizar trabajo administrativo. Esta vez fue el gobierno provincial Liberal el que aprobó el infame “Bill 22” en marzo de 2012, que fija un periodo de seis meses en el que toda huelga es ilegal so pena de pago de 475 dólares por cada día a los participantes. La aprobación de la ley 22 desató una campaña de resistencia entre los profesores que aunque permaneció dentro de los límites sindicales, incluyó discusiones sobre la posibilidad de una huelga salvaje.
• Más de un mes de huelga de los profesores en la Universidad Brandon en Manitoba, marcando la segunda vez en cuatro años que esos académicos se van a huelga. Esta huelga estuvo marcada por una campaña ideológica de división por la administración de la Universidad y los medios de información para poner a los estudiantes en contra del personal. Con disturbios estudiantiles extendiéndose desde Quebec, la burguesía canadiense estaba temerosa de cualquier posible unificación de las luchas de los estudiantes con las de los docentes.
• Una serie de huelgas y amenazas de acciones por los trabajadores en varias líneas de autobús de Toronto que entorpeció el transporte en el área metropolitana más grande de Canadá.
En su mayor parte, todas estas huelgas y acciones permanecieron bajo la férula del sindicato pero son testimonio de la combatividad creciente dentro de la clase trabajadora después de años de que se habla de la fragilidad “de la recuperación económica de Canadá” que al final impulsó la respuesta de la clase obrera a la recesión que comenzó en 2008. Mientras los trabajadores han luchado para escapar de los sindicatos y han tenido poco éxito en unirse con otros movimientos de protesta, hay un sentimiento creciente entre los trabajadores que la lucha es necesaria para defender sus intereses en un clima político dominado por un Estado intransigente que se despojó de cualquier pretensión de neutralidad social.
Claramente, el Estado canadiense ha surgido de las elecciones federales de mayo de 2011 con una fuerza inesperada frente a la lucha de clases. Las elecciones produjeron “la oposición oficial” del NPD que ha permitido al Estado canadiense jugar la carta de la izquierda en la oposición con mucho éxito el año pasado ya que el gobierno Tory fue capaz de reprimir con leyes draconianas de vuelta al trabajo, mientras que el NPD y los sindicatos lloraron desde la izquierda, para convencer a los trabajadores que tenían un amigo en la cámara de los comunes. Su argumento es, “Si el gobierno anti obrero de Harper fue electo hoy, no será lo mismo en pocos años, cuando los trabajadores puedan unirse alrededor del NPD y elijan un verdadero gobierno trabajador amigable, si así lo desean”.
Para la clase trabajadora, las lecciones del año pasado son claras. Si bien es cierto que el gobierno de Harper ha sido particularmente agresivo en relación a las luchas de los trabajadores, esto no significa que el NPD o cualquier otro partido burgués es nuestro amigo. Además, el año pasado nos ha mostrado que luchar detrás de los sindicatos siempre conduce a la derrota. Debemos tomar las lecciones de los trabajadores de Air Canada y comenzar a sacar nuestras luchas de la camisa de fuerza sindical. Solo cuando tomamos las luchas en nuestras propias manos y nos unimos rompiendo la división del sector tenemos la oportunidad de resistir los ataques del capitalismo. En el clima actual también debemos unir nuestras luchas con otros movimientos de protesta que se resisten a los efectos de la crisis económica sobre las condiciones de vida, tales como la resistencia de los estudiantes de Quebec a los aumentos de colegiatura y a la creciente carga de la deuda estudiantil. Estamos pagando la crisis de la propia burguesía, pero es solo nuestra propia lucha autónoma la que puede poner fin a esa política de austeridad de una vez por todas.
Henk, 23/05/12
Como en la década de los cincuenta del siglo xx, cuando el militar Juan Domingo Perón gobernaba Argentina, la presidenta Kirchner y los funcionarios de su gobierno han dado rienda suelta a las gesticulaciones y los discursos demagógicos al anunciar y defender la expropiación de la empresa YPF que se encontraba en manos de Repsol (en la que Pemex tiene acciones).
Pero su estrategia tenía un doble filo, por un lado, a través de las “empresas públicas” el Estado, como máquina burguesa que es, cubre una tarea que los capitalistas individuales se ven imposibilitados en asumir: la acumulación o simplemente la salvación de ramas de la economía completamente quebradas. Por otra parte, mediante los discursos nacionalistas con los que justifican ese activismo del Estado, logran atrapar y envenenar a amplias masas de explotados, atándolos a la falsa idea de que la economía controlada por el Estado significa una negación del capitalismo o bien que puede tener una calidad diferente y benéfica para los asalariados.
Por otro lado, el marxismo siempre ha combatido la falsa idea que pretende ver medidas “comunistas” donde lo único que hay es la detentación de la propiedad colectiva de los medios de producción bajo la forma estatal como fue el caso de la URSS o el mito chino o cubano, en particular Engels en 1878 explicaba que: “… ni la transformación en sociedades por acciones ni la transformación en propiedad del Estado suprime la propiedad del capital sobre las fuerzas productivas.” Renglones abajo, argumenta la razón de ello: “El Estado moderno, cualquiera que sea su forma, es una máquina esencialmente capitalista, un Estado de los capitalistas: el capitalista total ideal.” Por eso remarca, para no dejar duda, la condición de los trabajadores que laboran en esas empresas estatales: “Los obreros siguen siendo asalariados, proletarios. No se supera la relación capitalista, sino que, más bien, se exacerba” (Anti-Dühring).
El control directo de medios de producción por parte del Estado, supliendo al capitalista individual, llevada a cabo en el siglo xix, fue un mecanismo utilizado aunque no de forma sistemática, se recurría a esta práctica en momentos de fragilidad general de la economía o para la animación de algunas ramas económicas que requerían amplias dosis de capital. Por eso era una medida importante para el desarrollo de las fuerzas productivas. No obstante esta práctica en el siglo xx y lo que va del xxi se expone como la necesidad de un sistema decadente que exige la presencia sistemática y continua del Estado. Su accionar ahora es producto de la desesperación causada por la agudización de la crisis que le dificulta cada vez más el impulso de la acumulación, requiriendo que el Estado comande acciones de “rescate económico” directo o se despoje de áreas económicas, usando la privatización para acoger masas de capitales, que de otra manera se mantendrían ociosos.
Podría parecer que las prácticas de activismo estatal corresponden solo a la “era keynesiana”, pero las políticas “neoliberales” aunque aparentemente repudian la actuación del Estado en la economía, lo que hacen es refinar las formas de intervención.
Las políticas privatizadoras no son de ninguna manera actos ajenos al Estado, por el contrario esta política es gestionada directamente por él, en tanto es éste quien decide la desaparición de las empresas o su venta, imponiendo “precios de remate”, es decir por decreto desvaloriza capitales existentes como las empresas estatales, lo cual permite, por un lado, depurar al sistema de inversiones ineficientes y por otra parte, crear la simulación de que estas empresas en venta van a formar áreas económicas que se presenten como “nuevos espacios” para la acumulación. El discurso neoliberal de la burguesía y sus economistas es pura vacilada.
El ejemplo más claro de esto se muestra en la forma en que se vendió TELMEX, permitiendo que Carlos Slim se convirtiera en el potentado mayor del mundo. La venta de TELMEX la gestionó directamente el Estado, ofreciéndola a un precio muy por debajo de su valor real, eso permitió que se colocaran capitales que, dadas las condiciones creadas, obtuvieron ganancias rápidamente y muy altas.
Pero la actuación de un capital individual (por decisión propia o forzado por las condiciones de la crisis) puede llevar a impedir que el proceso de la acumulación se cumpla y entonces el Estado, otra vez asumiendo su papel defensor y garante del sistema, estatice mediante la nacionalización o cualquier otro mecanismo… de manera que el estatismo y el librecambismo son instrumentos del capital para reforzar la acumulación.
La estrategia de nacionalizaciones en América Latina desde los albores del siglo XX, fue sin duda más activa que en otros países, lo cual sin duda tiene como motivo la debilidad económica de estos países, esta actuación, como decimos arriba, permitió alentar la acumulación de capital, lo que se representa de forma directa en la ampliación de los mercados nacionales, que implica sin duda el fortalecimiento de las burguesías latinoamericanas, pero al mismo tiempo este proceso industrializador se integra en la competencia internacional, en la que asume el rol particular de cubrir una parte del proceso productivo de la industria norteamericana. En la actualidad la intervención del Estado, expropiando, nacionalizando o rescatando capitales, aunque tienen formas de expresión diferentes y sean verdaderas actuaciones desesperadas, en esencia encierra los mismos motivos a las llevadas por los gobiernos populistas de mediados del siglo pasado, a saber: fortalecer el sistema capitalista.
Los “rescates” económicos que en 2008 son llevados a cabo por el gobierno de los EUA (con Bush a la cabeza), el salvamento de la banca comercial aplicada por el gobierno mexicano en 1995, o el que se pretende hacer por el español en las semanas recientes, son ejemplos claros de la presencia del Estado que la economía capitalista requiere de forma continua para sobrevivir, ora rescatando, ora estatizando. Porque después de todo, ¿qué diferencia hay entre las nacionalizaciones recientemente efectuadas por Evo o Kirchner y los rescates? De la misma forma hay que recordar que las estatizaciones (expresada bajo la modalidad de nacionalización) han sido llevadas lo mismo por gobiernos de derecha o de izquierda. .
El gobierno conservador de Porfirio Díaz en México, a través del ultraliberal secretario de Hacienda, José Yves Limantour, en 1909 nacionalizó los ferrocarriles en México; luego, en los años cuarenta y cincuenta la misma práctica se llevó a cabo por gobiernos denominados populistas. No solamente es impulsada en Argentina con Perón, se repite con pocas variantes en Brasil, con Getulio Vargas, en Perú con el programa aprista, en México con Cárdenas… este activismo estatal se verifica también en los EUA (como paliativo a la crisis con el New Deal), en Alemania el nazismo actuaba de forma semejante, Italia con el fascismo y la URSS con los planes quinquenales del estalinismo repetían esa estrategia, aún cuando su forma fuera más burda y grotesca.
La nacionalización de YPF que es llevada a cabo por la presidenta argentina Fernández de Kirchner, se ha presentado por el conjunto de agrupaciones del aparato de izquierda del capital y los sindicatos (tanto en Argentina como en gran parte de América Latina) como una “acción de beneficio para el pueblo”. Los estalinistas del PCA resumen su entusiasmo en la frase, “Patría sí, colonia no”. Estas declaraciones pretenden ser justificadas mediante la tramposa igualación de los llamados “intereses nacionales” y la “soberanía” con los de los trabajadores y demás explotados.
Llevando más al extremo el propósito de animar un ambiente patriotero que nuble la reflexión de los trabajadores, el sindicato petrolero se atreve a afirmar que dicha nacionalización “…redundará en mayores oportunidades laborales…” (declaración de Guillermo Pereyra, 15-05-2012).
De parte del sector extremo de ese aparato de izquierda, como es el caso del “Frente de Izquierda”, se explican las presiones que Repsol estaba creando al Estado argentino por no invertir y verse impedido entonces para cubrir la demanda interna de combustible, provocando por ello un déficit en su balanza comercial, e inmediatamente vomita el discurso patriotero al igual que el resto de sus congéneres izquierdistas reprochando que en la medida de la señora Kirchner no se establece la nacionalización al 100%, ni lo hace bajo la forma de legal de expropiación, además reclaman que la burguesía argentina no haya declarado que YPF pasara “… a manos del Estado bajo el control y la gestión de los trabajadores” (https://www.agenciapacourondo.com.ar [116]).
Para entender la medida nacionalizadora del gobierno argentino se requiere primero comprender que dicha acción se da en el marco de la competencia en la que se enfrentan entre sí los capitales individuales y los Estados, defendiendo cada uno sus intereses económicos.
En esta dinámica de competencia, con la nacionalización de YPF se revela que el Estado argentino busca salvaguardar los intereses más generales del capital, dado que, aunque afecta a un grupo burgués aglutinado en Repsol, el Estado recupera a una industria necesaria para el conjunto de los capitalistas, es decir es una actuación desesperada para permitir cierto respiro de la economía, por lo que puede considerarse a esta operación como un “rescate”.
La multinacional Repsol desde 2011 dejó de invertir las ganancias que obtenía en esa misma industria, generando desabasto, lo cual es ya un problema para la burguesía argentina, pero además lo que el Estado argentino reclama es que la ganancia obtenida era usada para apuntalar otras áreas del consorcio (y en otros países) donde obtenían una mayor rentabilidad…
Estos escenarios marcados por déficits externos y caída de las ganancias empresariales son expresión abierta de la agudización de la crisis y la exacerbación de la competencia, por eso estas nacionalizaciones son acciones económicas desesperadas del capital, aunque la misma clase dominante las aprovecha para inyectar el veneno nacionalista y alinear tras de sí a los explotados.
Cuando el gobierno de Carlos Menen (respaldado por el matrimonio Kirchner y el partido justicialista) privatizó YPF en los 90, afirmaba que esa acción era para beneficio de los trabajadores en tanto permitiría financiar las jubilaciones… ahora con la nacionalización vuelven a decir que es por el bien de los trabajadores, pero lo que muestra es que ambas operaciones buscan fortalecer el sistema y mejorar el proceso de explotación.
Para hacer pasar a las estatizaciones como actos en interés de los trabajadores, la burguesía cuenta con su aparato de izquierda. Justo, ante la estatización de YPF, hemos visto salir a la izquierda y el aparato sindical en América Latina para aplaudir al gobierno argentino. Pero al mismo tiempo los voceros de los Estados asociados en la multinacional Repsol (España, EUA y México) que declaran y operan en contra de la medida, son acompañados por el aparato de izquierda que secunda esos discursos. Se destacan las declaraciones del Partido Socialista Español (PSOE), que no duda en ofrecer su apoyo a Repsol y al gobierno de Mariano Rajoy: “puede contar con nosotros y de que estamos seguros que esto puede ser finalmente arreglado e invertir una decisión dañina”. En el mismo tono se encuentra la actuación de la estructura radical del sindicalismo, es decir de las Comisiones Obreras (CCOO), que defendiendo al capital español se indigna contra el accionar argentino, en tanto, dice, es una “medida que causará un grave daño a los accionistas, sobretodo a los más pequeños, a los trabajadores y a la economía española”.
Bien vale traer a la memoria y a la reflexión los argumentos desarrollados por el “Grupo de Trabajadores Marxistas”, en la década de los 30 del siglo xx cuando en México se lleva a cabo la nacionalización del petróleo: “La tarea del proletariado mexicano es, entonces, no sacrificarse para que la industria petrolera y los ferrocarriles rindan beneficios para los capitalistas imperialistas y ‘nacionales’, sino conquistarlas, quitarlas a la burguesía por medio de la revolución proletaria”. Estos argumentos, ante la borrachera nacionalista que se busca imponer, merecen ser recuperados por los proletarios argentinos y de todo el mundo.
Tatlin, junio-2012
Adjunto | Tamaño |
---|---|
![]() | 1.64 MB |
Una explotación despiadada para el proletariado
¿Representa una alternativa para los explotados?
¿Adónde vamos a parar? ¿Cómo podemos responder?
Economías emergentes sacudidas por la crisis
Las potencias imperialistas alimentan la barbarie del Estado
Chavismo y “oposición” contra los trabajadores
¡Organizarnos por nosotros mismos es posible!
La maquinaria democrática electoral sigue funcionando a las mil maravillas como se ha demostrado en las pasadas elecciones presidenciales que han registrado la participación más alta después de la registrada en 1994, los partidos políticos de la burguesía (PRI-PAN-PRD, más la “chiquillada”) se han empleado a fondo eligiendo temas de confrontación muy llamativos para sacar a la población, y principalmente a los trabajadores, de sus casas para agolparse tras las casillas con la vana esperanza de cambiar el rumbo de su destino: que si había que dar un voto de castigo al PAN por el desastre de su gobierno, que si la solución era votar por el PRI pues sabe cómo controlar a las mafias y nos dará una seguridad mínima o, que si representaba el PRD y sus aliados la única opción para rescatar los derechos de los trabajadores y, además, recobrar aunque fuera mínimamente, la seguridad en nuestras colonias, en las calles, en los transportes…
Sin embargo, a pesar del éxito logrado por el conjunto de la burguesía, persiste el conflicto entre varios de sus grupos por el resultado de la elección revelando una vez más que la burguesía está profundamente dividida por los jugosos negocios que están en juego. No se trata solo de las quejas de López Obrador (AMLO) y los partidos políticos que están a su alrededor, sino que tras ellos están poderosos grupos económicos que también se emplearon a fondo para hacerse del poder político de la presidencia pues esta posición da una ventaja decisiva para el usufructo de los negocios más rentables. En el fondo, en esta elección estaba, entre otras, por ejemplo, la disputa entre dos bandos alineados tras las grandes televisoras por un lado y alrededor del grupo de Slim-MVS por el otro, quienes compitieron en el juego democrático electoral para imponer a sus propios candidatos y así intentar sacar adelante sus proyectos, en particular, aquéllos relacionados con las telecomunicaciones.
Pero si solo se tratara de eso no tendría mayor interés que el de la anécdota, el problema es que en este conflicto la burguesía está logrando meter en las preocupaciones del proletariado este tema para que tome partido por uno u otro bando. Además del gran circo electoral y toda su mistificación democrática, ahora se le está bombardeando con la campaña política que exige “limpiar la elección” del fraude; repitiéndole hasta el cansancio el cuento de que las elecciones son un “derecho ciudadano” y que es una obligación de todos defender este mecanismo de cualquier tipo de fraude. Como si no fuera conocido que todos los partidos de la burguesía utilizan los mismos recursos, diferenciándose solo por la cantidad de ellos que puedan conseguir. Las manifestaciones masivas que se han sucedido después de la elección están desafortunadamente animadas, sobre todo, por este pensamiento.
Y esta convocatoria se da en el contexto de los peores ataques a las condiciones de trabajo y de vida de la clase obrera, cuando la burguesía para garantizar su sacrosanta acumulación impone la austeridad más brutal y prepara además medidas adicionales, llamadas eufemísticamente reformas laborales (ver artículo en esta edición) que le garanticen una tasa de ganancia mayor del trabajo asalariado. ¡No nos engañemos! La burguesía podrá estar muy dividida por sus apetitos económicos insaciables pero mantiene intacta su unidad para garantizar la explotación y la opresión del proletariado.
Tenemos que alejarnos de esta trampa. El conflicto que enfrenta a las diversas fracciones de los capitalistas no es de nuestra incumbencia. Nuestros intereses como clase están en otro terreno: el de la defensa de nuestras condiciones de vida. Hay que oponer a la campaña democrática nuestras propias preocupaciones. Tenemos que reunirnos para reflexionar juntos sobre las múltiples preguntas que nos atormentan en silencio por lo que está pasando y empezar a expresarlas muy fuerte. ¿De qué ha servido votar cada tres o seis años?, ¿no nos dijeron recientemente que ejerciendo nuestra voto mejoraríamos nuestra situación? Para que entendamos de qué “mejoría” se trata en las últimas semanas la inflación se ha disparado sin control, haciendo inalcanzables ya los productos de primera necesidad para la supervivencia de los trabajadores. ¿Cómo podemos realmente defendernos de los brutales ataques que están arruinando nuestras vidas y la de nuestras familias? Es necesario que empecemos a sacar lecciones de nuestras experiencias a través de la discusión abierta que nos permita clarificarnos lo más posible acerca de cuáles son nuestros propios intereses, cómo podemos lograr organizarnos y tomar iniciativas para preparar una lucha unida a través de nuestros propios medios.
Efr, agosto 2012
El 16 de agosto, en las minas de Marikana, al noroeste de Johannesburgo, 34 personas cayeron bajo las balas de la policía sudafricana y dejó heridas a otras 78. Inmediatamente, las imágenes insoportables de ejecuciones sumarias dieron la vuelta al mundo. Pero, como siempre, la burguesía y sus medios de comunicación, nublan la naturaleza de clase de esta huelga, reduciéndolo a la sórdida guerra que se está llevando a cabo entre los dos principales sindicatos del sector minero, y jugando la vieja carta del “demonio del apartheid”.
A pesar de la inversión de varios cientos de miles de millones de euros para apoyar la economía, el crecimiento es lento y el desempleo masivo ([1]). El país ha basado parte de su riqueza en la exportación de productos minerales como cromo, oro, platino y diamante. Sin embargo, este sector, que representa aproximadamente el 10 % del PIB nacional, 15 % de las exportaciones y más de 800 mil empleos, sufrió una fuerte recesión en 2011. La cotización del platino, del cual Sudáfrica posee el 80 % de reservas del mundo, se derrumba desde el comienzo del año.
Las condiciones de vida y de trabajo de los mineros, ya de por sí particularmente penosas, se han deteriorad brutalmente o: pagados con salarios miserables, alojados en barrios de tugurios, sumergidos a menudo 9 horas en el fondo de las minas sobrecalentadas y asfixiantes, son ahora los que sufren los despidos, los paros de producción y el desempleo. Sudáfrica ha sido así el escenario de muchas huelgas. En febrero, la mina de platino más grande del mundo, operada por Impala Platinum, ya había sido paralizada seis meses por una huelga.
Es en este contexto que el 10 de agosto 3000 mineros en Marikana decidieron parar el trabajo para reclamar salarios decentes: “Somos explotados, ni el gobierno ni los sindicatos han llegado en nuestra ayuda [...] Las empresas mineras hacen dinero gracias a nuestro trabajo y nos pagan casi nada. No podemos darnos una vida digna. Vivimos como animales a causa de los salarios de miseria” ([2]). Los mineros inmediatamente comenzaron una huelga salvaje y sobre la cual se montan dos sindicatos, la Unión Nacional de Mineros (NUM) y el Sindicato de la Asociación de Mineros y de la Construcción (AMCU), que se van a enfrentar violentamente para defender sus recíprocos intereses encerrando a los obreros en la trampa del enfrentamiento con la policía.
El NUM es un sindicato completamente corrupto y subordinado al poder del Presidente Jacob Zuma. El compromiso abierto de este sindicato y su apoyo sistemático al partido en el poder, el Congreso Nacional Africano (CNA), ha terminado por desacreditarlo ante los ojos de muchos trabajadores. Esta pérdida de crédito ha llevado a la creación de un sindicato dentro de sus propias filas de discurso más radical: el AMCU.
Pero al igual que el NUM, el AMCU no se preocupa tampoco por los mineros: después de una campaña de reclutamiento físicamente muy agresiva, el sindicato aprovechó la huelga para permitir que sus grupos de choque pelearan con los del NUM. Resultado: diez muertos y varios heridos entre los mineros. Pero, más allá de la guerra de territorio, estos altercados intersindicales tienen como resultado el aplastar la huelga en la sangre y dan un ejemplo para frenar la dinámica de la lucha de los trabajadores.
En efecto, después de varios días de enfrentamiento, Frans Baleni, Secretario general del NUM, hizo una buena jugada al llamar al ejército: “Hacemos un llamamiento para el despliegue de emergencia de las fuerzas especiales o de las fuerzas armadas de Sudáfrica antes de que la situación esté fuera de control” ([3])... ¿y por qué no un ataque aéreo sobre la mina, señor Baleni? Pero la trampa ya estaba tendida a los trabajadores. Al día siguiente, el Gobierno envió miles de policías, vehículos blindados y dos helicópteros (!) para “restablecer el orden”, ¡el orden burgués, por supuesto!
Según varios testimonios que, dada la reputación de las fuerzas de represión sudafricanas, son probablemente auténticos, la policía tomó su tiempo para provocar a los mineros disparando sobre ellos con balas de goma y cañones de agua, lanzando gas lacrimógeno y granadas incapacitantes bajo el falso pretexto de que los huelguistas tenían armas de fuego.
El 16 de agosto, por supuesto, vista la fatiga y excitación alimentadas por los “representantes sindicales” que habían –feliz coincidencia de circunstancias– desaparecido repentinamente, algunos mineros irritados se atrevieron a “cargar” (sic) contra los policías con palos. ¿Cómo? ¿La chusma vil “carga” contra las fuerzas del orden? ¡Qué insolencia! ¿Pero que podrían hacer miles de policías con sus armas de fuego, sus chalecos antibalas, sus vehículos blindados, sus cañones de agua, granadas y sus helicópteros frente a una horda de 34 salvajes que “cargan” con palos
Y esto da como resultado las imágenes absolutamente repugnantes, insoportables y monstruosas que conocemos. Pero, si la clase obrera no puede sino expresar su indignación ante tal barbarie, debe comprender que la difusión de estas imágenes también tenían por objetivo mistificar subrayando que los trabajadores de los países “verdaderamente democráticos” tienen la oportunidad “libremente” de marchar detrás de sus banderas sindicales. También es una advertencia implícita arrojada frente a todos aquellos que en el mundo se atreven a dirigirse contra la pobreza y el sistema que la genera.
Inmediatamente después de la masacre, se alzaron voces por todo el mundo para denunciar el “demonio del apartheid” y multiplicar las declaraciones formales. La burguesía ahora quiere dar al movimiento una dimensión mistificadora desplazando el cuestionamiento hacia cuestiones étnicas y nacionalistas. Julius Malenna, expulsado del CNA en abril, se trasladó regularmente a Marikana para denunciar a las empresas extranjeras, reclamar la nacionalización de las minas y la expulsión de “grandes terratenientes blancos”.
Haciendo gala de la hipocresía más grosera, el Presidente Jacob Zuma declaró a la prensa: “tenemos que revelar la verdad sobre lo que ocurrió aquí, por eso he decidido establecer una Comisión de investigación para descubrir las verdaderas causas de este incidente”. La verdad es ésta: la burguesía intenta engañar a la clase trabajadora para ocultar la lucha de las clases bajo los mantos mistificadores de la lucha de las razas. Pero ese engaño es un poco insulso: ¿no fue un gobierno “negro” el que respondió a la convocatoria de un sindicato “negro” desplegando su policía? ¿No es acaso un gobierno “negro” el que ha hecho todo esfuerzo legislativo para mantener a los mineros en indignas condiciones de vida? ¿No es un gobierno “negro” el que emplea a oficiales de la época del apartheid y vota las leyes que autorizan a “disparar a matar”? Y este gobierno “negro”, ¿no ha salido de las filas del CNA, el Partido liderado por Nelson Mandela, célebre en el mundo entero como el campeón de la democracia y la tolerancia?
En la noche del 19 al 20 de agosto, esperando sacar ventaja, la dirección de Lonmin, una empresa que opera la mina, ordena a los “3000 empleados en huelga ilegal de regresar al trabajo para el lunes 20 de agosto, de lo contrario se enfrentarán a un posible despido” ([5]). Pero la ira y las condiciones de vida de los mineros son tales que dirigieron una negativa explícita a la dirección, prefiriendo exponerse a los despidos: “¿Es que despedirán también a los que están en el hospital y la morgue? De todos modos, es mejor que nos pongan a la puerta porque aquí se sufre. No van a cambiar nuestras vidas. Lonmin se burla de nuestro bienestar, hasta ahora se han negado a hablar con nosotros, nos enviaron a la policía a matarnos” ([6]). Mientras que Lonmin debía recular rápidamente, el 22 de agosto la huelga se extendía, con las mismas reivindicaciones, a varias minas operadas por Royal Bafokeng Platinum y Amplats.
En el momento en que escribimos estas líneas, es todavía imposible saber si las huelgas resbalaron hacia un terreno de conflictos interraciales o continuaron expandiéndose. Pero, lo que mostró explícitamente la masacre de Marikana es la violencia de un Estado democrático. Negros o blancos, los gobiernos están dispuestos a todas las masacres contra la clase obrera.
El Genérico, agosto 2012
[1]) La tasa de desempleo ascendió oficialmente a 35.4 % al final del año 2011.
[2]) Citado en Le Monde del 16 de agosto de 2012.
[3]) Comunicado del NUM del 13 de agosto de 2012.
[4]) Declaración de la policía después de la masacre.
[5]) Comunicado de Lonmin el domingo,19 de agosto de 2012.
[6]) Citado por www.jeuneafrique.com [119], 19 de agosto de 2012.
Aunque las distintas fracciones burguesas en México y en el mundo –sean conservadoras, liberales o “socialistas”– cual aves de corral cacareen la reforma laboral como la llave maestra para elevar la competitividad de las naciones, atraer inversión extranjera, reactivar el empleo, y la presenten como la reforma fundamental para sacar a las economías nacionales del atolladero, en realidad la crisis mundial del capitalismo, que estalló en la década del setenta del siglo xx y que significó la ruptura del viejo orden mundial establecido en la segunda posguerra, no tiene solución y el capitalismo se hunde cada vez más en un proceso de descomposición acelerada
Las leyes del desarrollo del capitalismo han conducido a la crisis y a la descomposición y, en consecuencia, son éstas las que dictan la necesidad de las reformas. Los personeros del capital, los partidos de derecha, centro o izquierda entran en competencia en el Coliseo político “democrático” contemporáneo para ofrecer la mejor propuesta que beneficie a la burguesía para así poder acceder al poder en el aparato estatal y desde ahí dictar las políticas económicas a seguir.
La continuidad en la imposición de las reformas en el mundo ha sido la característica común, sin importar la fracción burguesa en el poder. En España, desde el socialista Felipe González (1982), pasando por el derechista Aznar (1996), y por el Socialista Rodríguez Zapatero (2004) y ahora con el derechista Rajoy (2012), la reforma laboral ha seguido una línea de continuidad. Lo mismo ha ocurrido en Inglaterra con Thatcher, Major, Blair, Brown o Cameron, ocupantes Tories o laboristas de Downing Street. Y en EUA, desde Reagan hasta Obama (republicanos y demócratas); o en Alemania, desde Kohl, pasando por el socialdemócrata Schröder hasta llegar a la democristiana Merkel. En México, con el PRI o el PAN o el PRD encaramados en los distintos poderes de la república burguesa… la profundización y continuidad de las reformas contra el proletariado no se han detenido ni un ápice.
En realidad, las reformas laborales que desde la segunda mitad de la década de los ochenta se han venido imponiendo a escala mundial tienen un solo objetivo: recuperar la tasa de ganancia mediante la profundización de la explotación de los trabajadores por la vía de la reducción de los costos laborales. Y la flexibilidad laboral, como categoría económica, es la que mejor expresa la puesta en marcha y la continuidad de las reformas para alcanzar dicho objetivo.
Veamos este problema en México. Es justamente a partir de la década de los ochenta que el Costo Laboral Unitario (CLUR) en términos reales empezó a caer de manera abrupta y cuya tendencia podemos observar en el gráfico. El mecanismo: una evolución del salario real (sr) en caída libre, combinado con el aumento de la productividad del trabajo (π). Así tenemos que si el CLUR disminuye entonces la tasa de plusvalía aumenta y, en consecuencia, se produce una elevación de la tasa de ganancia.
Y esta misma tendencia se ha producido en el mundo, tanto en los países desarrollados como en la periferia del capitalismo. Por diferentes medios, la burguesía reduce el costo de la fuerza de trabajo para aumentar sus ganancias y el proletariado se enfrenta a la burguesía para mejorar sus condiciones de vida. Es la clásica antinomia entre el trabajo asalariado y el capital, como lo plantea Marx; por un lado, el capital pugna por disminuir el salario directo e indirecto, produciendo una disminución del valor de la fuerza de trabajo asalariado y, por el otro, aumenta la productividad del trabajo con lo cual se produce un decremento del valor de la fuerza de trabajo. Ambos efectos combinados han producido desde los setenta, pero sobre todo desde la década de los ochenta, un aumento de la tasa de explotación sobre el proletariado. El resultado ha sido, para la clase trabajadora, un empeoramiento brutal y permanente de sus condiciones de vida, menor capacidad de compra de su salario, menor seguridad social y mayor intensidad en los ritmos de trabajo.
La burguesía mundial tiene bastante claro las consecuencias que se producirían en caso de que los salarios aumentaran en mayor medida que la productividad, porque como dice Marx “la acumulación se enlentece tras el acrecentamiento del precio del trabajo, porque se embota el aguijón de la ganancia” (El Capital).
Ahora bien, como señalamos anteriormente, el contenido fundamental de las reformas laborales en el mundo se expresa en la llamada flexibilidad laboral que implica la reducción del CLUR.
1) Flexibilidad numérica que permite al capitalista contratar la cantidad de fuerza de trabajo de acuerdo con las necesidades de la acumulación, introduciendo además los contratos de aprendizaje con su período de prueba y se flexibiliza la terminación de la relación laboral con la inclusión de una prima de antigüedad, sin importar la causa del despido. Complementariamente, reglamentan la contratación de trabajadores temporales. Bajo este mecanismo el capital puede hacer frente a los periodos de crisis o de elevación de la actividad productiva.
En Portugal, por ejemplo, no solo se establece la disminución de vacaciones, eliminación de días festivos nacionales y las rebajas del pago de horas extras, sino que las indemnizaciones por despido, se han reducido de 30 días por año trabajado a ocho días. Y en España, se generalizó el despido otorgando 20 días por año trabajado y si el despido es por razones improcedentes, se redujo desde los 45 a los 33 días por año trabajado. Desde mediados de los ochenta, se generalizó la contratación temporal, creciendo 73 % en el periodo 1985-1993, lo que implica lanzar como ráfagas a trabajadores con contratos temporales sin ninguna o escasa protección. Así, la tasa de temporalidad llegó al 30 % respecto al total de asalariados y desde entonces se ha mantenido y sólo a partir de 2008 se ha reducido notablemente la tasa de temporalidad… ¡Porque la temporalidad es el mecanismo de ajuste frente a las crisis!
Polonia es el país con mayores tasas de temporalidad (26.5 %) dentro de la Unión Europea, seguido de España con un 25,4 %, Portugal muy cerca con un 22 %, y en Holanda los contratos temporales alcanzan el 18 % del total, según los datos de la Oficina estadística de la Unión Europea, Eurostat.
2. Flexibilidad interna, que establece las condiciones para dar manga ancha a los empresarios para mover a sus asalariados entre los diferentes puestos de trabajo al interior del proceso de producción capitalista (trabajador polivalente), trasladarlos geográficamente y mover los días y los horarios de trabajo. Particularmente, flexibilizan la distribución del tiempo semanal del trabajo según los criterios de los empresarios e, incluso, expresan la obligación de los obreros de trabajar horas extras y en días de descanso obligatorio en caso de que las necesidades de la producción lo requieran.
3. Flexibilidad salarial, lo que implica el movimiento de los niveles salariales en función de los niveles de productividad del trabajo. Los mismos datos de la Unión Europea nos muestran que los salarios ajustados a la productividad en Alemania crecieron solo un cinco por ciento desde 2000. Y si con esas medidas los trabajadores no mueren irremediablemente, la burguesía mundial reduce por decreto los salarios, como en el caso de Grecia que con Lukas Papademos en Santa Alianza con los líderes que sostienen a la coalición gubernamental (socialistas, derechistas y ultraderechistas), en marzo de este año decretaron la reducción del salario mínimo en un 22 %, rebajas en las pensiones, despidos masivos en el aparato estatal y un zarpazo al gasto público para intentar el equilibrio presupuestal, como lo recomiendan todos los economistas que intentan salvar el barco capitalista, para quienes el Estado capitalista tiene que comportarse como una buena ama de casa.
Lo anterior explica el por qué, con las reformas laborales en el mundo con sus particularidades nacionales, los capitalistas lograrían aumentar la competitividad internacional pues está basada en una mayor explotación sobre el proletariado, mediante la disminución de salarios directos e indirectos, disminución de la seguridad social, eliminación o reducción de vacaciones, reducción de aguinaldos, y por si fuera poco, a través de la intensificación de la jornada laboral y la eliminación de los tiempos muertos, además de la introducción de tecnologías para aumentar los ritmos de productividad en el proceso de producción capitalista.
Los medios de comunicación de la burguesía, por ejemplo, han realizado una apología de los enormes flujos de inversión extranjera en la China “socialista” porque los costos laborales han llegado al nivel del suelo y amenazan con enterrar tres metros bajo tierra a millones de chinos mientras laboran a ritmos de trabajo insoportables. La inversión extranjera se mueve hacia donde los costos son más bajos, revolotean como aves de rapiña a las naciones donde las reformas laborales avanzan a grandes zancadas. Aunado a lo anterior, avanzan las políticas de austeridad que se han aplicado a nivel mundial y que han significado reducciones al gasto social y aumentos a los impuestos indirectos, es decir, impuestos al consumo.
La burguesía mundial ha vendido la idea de que con dichas reformas, además, se disminuirían las tasas de desempleo, sin embargo, en Europa, durante 2012, se han observado niveles elevados de desempleo según datos de Eurostat: España 23.1 %, Portugal 15.4 %, Grecia 22.5 %, Alemania 6.1 %, Reino Unido 8.2, mientras la media de la Unión Europea ha sido de 10.1 % a principios de 2012. Incluso en la economía más poderosa del mundo, los EUA, la tasa de desempleo ha alcanzado el 10.8 % y en México el 5.9 %. La explotación se vuelve aún más despiadada sobre los trabajadores si consideramos que un porcentaje muy alto de la población ocupada corresponde a lo que se llama trabajadores precarios, con escasa o nula seguridad social.
Ante esto, los “defensores” de la clase trabajadora, esto es, la burocracia de los sindicatos suplican “la corrección en profundidad de la reforma laboral”, y de manera más particular, no es gratuito que, en México, no existan diferencias fundamentales entre las distintas propuestas de los partidos (PAN y PRI versus PRD), empresarios y sindicatos. Coinciden en lo esencial de la reforma en términos de la llamada flexibilidad laboral. Sus “diferencias” solo son matices para dorar la píldora pues mientras que unos, por un lado, plantean la unilateralidad patronal que no implique un acuerdo de por medio con la parte obrera, por el otro, se propone la necesidad de flexibilizar moderadamente las relaciones de trabajo; sin embargo, en lo esencial sostienen completas las medidas comentadas anteriormente. Por ejemplo, la izquierda del capital (PRD) que gobierna la Ciudad de México desde 1997 ha demostrado que es una de las fuerzas políticas del Estado más hábiles para aplicar este tipo de medidas en beneficio de la burguesía por casi tres lustros.
Pero lo peor está por venir. Las medidas comentadas apenas son una muestra de lo que el capital nos depara en el periodo venidero, de ahí la necesidad de que los trabajadores encontremos los medios para empezar a discutir y clarificar cuáles son las verdaderas formas de organización y de lucha obreras capaces de hacer retroceder a los patrones en esta ofensiva que amenaza con arruinar nuestra vida y la de nuestras familias.
Plexus, agosto 2012
El 11 de mayo estudiantes de la universidad Iberoamericana del DF, al expresarse con abucheos y críticas al entonces candidato presidencial del PRI, Enrique Peña, abrieron una secuela de manifestaciones en las que participaron estudiantes de universidades privadas y públicas. El hartazgo por la corrupción de los gobiernos y la certeza de que el sistema no les ofrece sino mayores penurias para el futuro, animó sin duda en gran parte a los estudiantes para participar ampliamente en los actos políticos que culminarían en la formación de la agrupación denominada “#yo soy 132”.
De manera que no se puede dudar que hubo sentimientos de coraje real y actitudes honestas en las expresiones de protesta y repudio a Peña Nieto y al PRI. Es cierto que su perspectiva desde el inicio se mostraba limitada, en tanto ataban sus esperanzas en la democracia y en su accionar como “ciudadanos”, sin embargo detrás de la confusión no deja de percibirse la chispa de una fuerza social cargada de descontento en contra de la actuación salvaje de los gobiernos… pero ¿hacia dónde se dirigió esta fuerza social?
La situación que los explotados viven en todo el planeta se degrada cada día que pasa. En Europa se aplican feroces planes de austeridad y así a través de despidos, aumento de precios e impuestos, reducción y congelamiento de salarios, buscan proteger la ganancia capitalista. En México la situación no es mejor, grandes masas de trabajadores se ven obligados a laborar en condiciones precarias lo mismo en el área “informal” que en el “formal”, la incertidumbre para conservar el trabajo es continua por ello obligan a aceptar salarios miserables y horarios y cargas de trabajo crecientes. Las presiones y amenazas que vienen sufriendo los trabajadores de la educación corroboran esto que decimos, pero de forma aún más grotesca se expone en las minas. Son continuos los “accidentes” laborales que se presentan en las minas de México, lo cual es explicado por el ansia de ganancia de los empresarios que aprovechando la miseria, contratan a trabajadores por míseros salarios y los hacen bajar a los socavones sin las condiciones adecuadas y sin protección.
Pero si la miseria se extiende, también el descontento se acrecienta y empieza a animar respuestas que van marcando una tendencia ascendente y expansiva por todo el mundo, así se ha visto con las movilizaciones en España, Inglaterra, Chile o Canadá, pero también las expresiones de descontento en México, pese a que han sido acotadas por la campaña electoral de la burguesía, se inscriben en esa dinámica que la agudización de la crisis económica ha venido alentando. Pero no basta regocijarnos con lo que puede parecer obvio, hay que tener presente las dificultades que enfrentan, no como un acto para descalificar, sino en la preocupación de sacar las lecciones.
Es indudable que el desarrollo de las movilizaciones por el planeta no avanza de forma homogénea, no obstante se perciben dificultades similares, en mayor o menor medida según el país y el momento específico. En el origen de estos problemas se resalta la falta de confianza de la clase obrera en sus fuerzas, que se expone de manera abierta en el temor para lanzarse a la lucha y colocarse a la cabeza del combate, pero al mismo tiempo esa falta de confianza es notoria por la dificultad para reconocer su identidad de clase, lo que permite que la fuerza de los explotados gire hacia las ilusiones burguesas para buscar alternativas.
Teniendo ese marco, podemos entender que el movimiento que animó a la creación del #132 también es producto de un descontento y una combatividad, no obstante, de forma muy rápida fue atrapada por la burguesía, en tanto que esa fuerza desatada fue encadenada y sometida a la esperanza de que las elecciones y la democracia son medios adecuados para cambiar (o mejorar) el mundo opresivo que impone el capitalismo.
Las manifestaciones de jóvenes impugnando al candidato del PRI levantaron inmediatamente una gran simpatía entre los trabajadores y demás núcleos de la población no explotadora porque en sus primeras expresiones no solo denunciaban la actuación tramposa de partidos, gobierno y empresas de televisión, además incitaban a la unidad y a la discusión colectiva. No obstante, la clase dominante utilizando a su aparato de izquierda, captura ese coraje y lo amarra a la cola de López Obrador para darle “oxígeno” a las elecciones y las mismas empresas de televisión que eran criticadas en las protestas callejeras, se encargan de resaltar la importancia de las preocupaciones de los “jóvenes ciudadanos”. La burguesía así desvía esa fuerza social movilizándola en el terreno minado de la democracia, pero además la aprovecha para reforzar su dominio de clase.
Entendiendo ese proceso es que puede comprenderse que la creación del movimiento “#yo soy 132”, no fue el paso a un nivel superior de las movilizaciones, sino hacia su domesticación, lo que implica que pese a que las movilizaciones actuales que convoca el #132 siguen siendo concurridas por honestos jóvenes con preocupaciones y descontento reales, están siendo obligados a seguir las consignas que el capital ha dictado, por eso más que una organización que ayude al proceso de unidad y reflexión de los explotados es una pesada carga.
En las primeras manifestaciones callejeras del mes de mayo se exponía una fuerza espontánea un poco confusa, sin saber hacia donde avanzar, pero con una convicción de repudio a la realidad que ofrece el capitalismo, luego con la creación formal del #132 se elimina toda posibilidad de reflexión y se impone como única perspectiva a seguir el de asistir mansamente a las urnas.
Así, en el primer acto de la farsa se alienta el “espíritu ciudadano” para crear el “cambio” mediante el voto, después en un segundo acto han de complementar la trampa, llamando a la impugnación de Peña Nieto por haber realizado la compra de votos… todo eso que parece una actuación crítica, no ha hecho sino desviar el descontento hacia objetivos de incumbencia exclusiva de la clase dominante.
Terminado el circo electoral la burguesía, usando al #132 puede continuar alentando falsas ilusiones que ayuden al capital a mejorar la explotación y a sofisticar los métodos de control y dominio, así se percibe por el hecho de que la agenda planteada por voceros de esta agrupación, parece copiar los planteamientos de “Democracia Real Ya” en España, y que consisten en hacer una crítica a la forma en que se levanta la estructura de Estado, para poder plantear como único camino la “democratización del Estado” mediante la “participación ciudadana”, cuidando de alejar toda reflexión que conduzca hacia la crítica del capitalismo.
La masa de jóvenes estudiantes que siguen al #132, no es una unidad social homogénea porque la conforman lo mismo proletarios (que por su origen o por su condición de asalariados los hace formar parte de esta clase), pero también hay individuos adheridos, social e ideológicamente, a la clase dominante y su sistema, por ello, para lograr una fuerza de combate real que enfrente los ataques que el capitalismo viene asestando, los proletarios y demás oprimidos no tienen otro camino que el de la reflexión colectiva de los problemas reales que enfrenta: de la degradación que impone el sistema a su condición de vida y de las trampas (como las elecciones) que tienen como objetivo impedir que tomen conciencia de su condición de explotados.
Para poder hacer pasar mejor los ataques contra los trabajadores, como la reforma laboral (ver el artículo en este mismo número) y ante la poca credibilidad de los partidos y sindicatos, la burguesía requiere procesos y cuerpos que ayuden a oxigenar al sistema; así la imposición del encuadramiento de los explotados bajo la denominación de “ciudadano”, se presenta como una condición necesaria para impedir la expresión de su fuerza de combate, pero además el imponerle preocupaciones falsas como la democratización de los medios o la flexibilidad electoral (entre otras muchas consignas tramposas), le asegura, a la clase dominante, el aprovechamiento del descontento social y, por tanto, el fortalecimiento de su capacidad de dominio.
Tatlin, agosto 2012
Publicamos el volante elaborado por nuestra sección en España a mediados de julio de este año que tiene un interés general pues recoge cuestiones esenciales para la clase obrera en todo el mundo ahora que está sometida a una política de austeridad brutal en un contexto de profunda crisis económica y que, por consecuencia, se le plantea directamente cómo defenderse de estos ataques. A continuación el volante.
En 1984, el gobierno PSOE de entonces lanzó la primera Reforma Laboral, hace apenas 3 meses el Gobierno PP actual aplica la peor Reforma Laboral... hasta ahora. En 1985 el gobierno PSOE hizo la primera Reforma de las Pensiones, en 2011 otra Reforma, ¿para cuando será la próxima? Desde hace más de 30 años las condiciones de vida de los trabajadores han ido empeorando gradualmente, pero desde 2010 la degradación toma un ritmo vertiginoso y con las nuevas medidas del Gobierno PP alcanza cotas que desgraciadamente se quedarán pequeñas ante los nuevos ataques por llegar. Y encima hay un ensañamiento de la represión policial: la violencia con los estudiantes en Valencia el pasado febrero, palizas a mineros, la bala de goma que deja un enorme hematoma en la espalda de un niña, el cierre del Congreso tomado por la policía ante las manifestaciones espontáneas que se vienen dando desde el pasado miércoles y que se repitieron el domingo 15 de julio...
Nosotros, la INMENSA MAYORIA, explotada y oprimida pero igualmente indignada, trabajadores públicos y privados, parados, estudiantes, jubilados, emigrantes..., nos hacemos muchas preguntas sobre lo que está pasando. Hemos de compartir estas preguntas colectivamente en calles y plazas, en los centros de trabajo, para entre todos, empezar a hallar respuestas, dar una respuesta masiva, contundente y sostenida.
Cambian los gobiernos pero la crisis es cada vez peor y los recortes cada vez más sangrantes. Nos presentan en cada cumbre de la UE, del G20 etc., la “solución definitiva”... ¡que al día siguiente resulta ser un sonoro fracaso! Dicen que los recortes hacen bajar la prima de riesgo pero sucede JUSTO LO CONTRARIO. Después de tantas sangrías a nuestras condiciones de vida, el FMI reconoce que habrá que esperar ¡hasta 2025! para recuperar los niveles económicos de 2007. La crisis sigue un curso implacable e inexorable dejando a su paso millones de vidas definitivamente truncadas.
Es cierto que hay países que están mejor que otros pero hemos de ver el mundo en su conjunto. El problema no se circunscribe a España, Grecia o Italia, ni puede reducirse a la “crisis del euro”. Alemania está al borde de la recesión y hay 7 millones de mini-jobs (sueldos de 400 €); en Estados Unidos el paro se dispara en la misma proporción que los desahucios. En China la economía lleva 7 meses seguidos de desaceleración pese a la loca burbuja inmobiliaria que ha hecho que solo en Pekín existan 2 millones de pisos vacíos. Estamos sufriendo en carne viva la crisis mundial e histórica del sistema capitalista del que forman parte todos los Estados cualquiera que sea la ideología oficial que profesen -”comunista” como en China o Cuba, “socialista del siglo xxi” en Ecuador o Venezuela, “socialista” en Francia, “demócrata” en USA, liberal en España o Alemania. El capitalismo, tras haber formado el mercado mundial se ha convertido desde hace casi un siglo en un sistema reaccionario, que hunde a la humanidad en la peor barbarie: dos guerras mundiales, innumerables guerras localizadas, destrucción medio ambiental... y, tras haber logrado momentos de crecimiento económico artificial, a base de especulación y burbujas de todo tipo, actualmente y desde 2007 se estrella en la peor crisis de su historia con Estados, empresas y bancos hundidos en una insolvencia sin salida. El resultado de esta debacle es una enorme catástrofe humanitaria. Mientras el hambre y la miseria siguen creciendo en África, Asia y Latinoamérica, en los países “ricos” millones de personas pierden su empleo, cientos de miles son desahuciadas, la mayoría no puede llegar a fin de mes, el repago de unos servicios sociales súper recortados hace muy precaria su existencia, y encima la carga de impuestos (directos e indirectos) les aplasta.
El capitalismo divide la sociedad en dos polos: el polo minoritario de la clase capitalista que lo tiene todo y no produce nada; y el polo mayoritario de las clases explotadas, que produce todo y recibe cada vez menos. La clase capitalista, ese 1 % de la población que se decía en el movimiento Occupy de Estados Unidos, se muestra cada vez más corrupta, arrogante e insultante. Acumula riquezas con un descaro indecente, se muestra insensible ante los sufrimientos de la mayoría y su personal político impone por doquier recortes y austeridad... ¿Por qué a pesar de los grandes movimientos de indignación social que hubo en 2011 (España, Grecia, Estados Unidos, Egipto, Chile, etc.) continúa, erre que erre, aplicando políticas contra el interés de la mayoría? ¿Por qué nuestra lucha, pese a las valiosas experiencias vividas, está muy por debajo de lo que sería necesario?
Una primera respuesta está en el engaño que supone el Estado democrático. Este se presenta como “la emanación de todos los ciudadanos” pero en realidad es el órgano exclusivo y excluyente de la clase capitalista, está a su servicio, y cuenta con dos manos: la mano derecha compuesta por policía, cárceles, tribunales, leyes, burocracia, con la que nos reprime y aplasta cualquier intento de rebelión. Y una mano izquierda con un abanico de partidos de todas las ideologías, con sindicatos aparentemente independientes, con servicios de cohesión social supuestamente para protegernos... con los cuales nos crea falsas ilusiones para acabar engañándonos, dividiéndonos y desmoralizándonos.
¿De qué han servido los votos que cada 4 años hemos emitido? ¿Los gobiernos salidos de las urnas han cumplido alguna de sus promesas? Cualquiera que fuera su ideología ¿con quién han estado? ¿Con sus electores o con el capital? ¿De qué han servido las innumerables reformas y cambios que se han hecho en educación, seguridad social, economía, política, etc.? ¿No han sido en realidad un “que todo cambie para que todo siga igual”? Como se decía en el movimiento 15 M: “Le llaman democracia y no lo es, es una dictadura y no se ve”.
El capitalismo lleva a la miseria generalizada. ¡Pero no veamos en la miseria más que la miseria! En sus entrañas se encuentra la principal clase explotada, el proletariado, quien con su trabajo asociado –trabajo que no se reduce a la industria y a la agricultura sino que comprende educación, sanidad, servicios, etc.– asegura el funcionamiento de toda la sociedad y tiene por tanto la capacidad para paralizar la máquina capitalista y abrir la vía para crear una sociedad donde la vida no sea sacrificada en el altar de las ganancias capitalistas, donde la economía de la competencia sea sustituida por la producción solidaria para la satisfacción plena de las necesidades humanas. En suma, una sociedad que supere las contradicciones en las que el capitalismo enreda a la humanidad.
Esto, que no es un ideal sino la experiencia histórica y mundial de más de dos siglos de lucha del movimiento obrero, parece hoy difícil y lejano. Una causa ya la hemos apuntado: nos engañan con la ilusión del Estado democrático. Pero hay causas más profundas: la mayoría de los trabajadores no se reconocen como tales. No tenemos confianza en nosotros mismos como fuerza social autónoma. Y, especialmente, el modo de vida de esta sociedad basado en la competencia, en la lucha de todos contra todos, nos lleva a la atomización, al cada uno a la suya, a la división y al enfrentamiento entre nosotros.
La conciencia de estos problemas, el debate abierto y fraterno sobre ellos, la recuperación crítica de las experiencias de más de dos siglos de lucha, nos proporciona los medios para superar esa situación y ser capaces de responder. El mismo día que Rajoy anunció sus medidas empezaron a surgir algunas respuestas. Mucha gente acudió en Madrid a la manifestación solidaria con los mineros. Esa experiencia de unidad y solidaridad se ha traducidos en los días siguientes en manifestaciones espontáneas convocadas desde las redes sociales. Ha sido la iniciativa propia de los trabajadores públicos quién, fuera de los sindicatos, las ha iniciado ¿Cómo continuar, teniendo en cuenta que será una lucha larga y difícil? Algunas propuestas:
La lucha unitaria. Parados, trabajadores públicos y privados, interinos y funcionarios, jubilados, estudiantes, emigrantes, JUNTOS PODEMOS. Ningún sector puede quedarse aislado y encerrado en su rincón. Frente a una sociedad de división y atomización hemos de hacer valer la fuerza de la solidaridad.
Las Asambleas generales y abiertas. El capital es fuerte si delegamos en los profesionales de la política y de la representación sindical que siempre nos venden. Asambleas para pensar, discutir y decidir juntos. Para que todos se hagan responsables de lo acordado, para vivir y sentir la alegría de estar unidos, para romper la barrera de la soledad y el aislamiento y cultivar la confianza y empatía.
Buscar la solidaridad internacional. Defender la nación hace de nosotros la carne de cañón de guerras, xenofobia, racismo, nos separa y enfrenta con los trabajadores del mundo entero que son con los que podemos confiar y crear la fuerza para echar atrás los ataques del capital.
Agruparnos en los centros de trabajo, en los barrios, a través de Internet, en colectivos que reflexionen sobre lo que está pasando, organicen reuniones y debates, impulsen y preparen las luchas. ¡No basta con simplemente luchar, hay que luchar con una clara conciencia de lo que está pasando, de cuales son nuestras armas, de quienes son nuestros amigos y quienes nuestros enemigos!
Todo cambio social es inseparable de un cambio individual. Nuestra lucha no puede limitarse a un mero cambio de estructuras políticas y económicas, es un cambio radical de sistema social y por tanto de nuestra propia vida, de nuestro modo de ver las cosas, de nuestras aspiraciones. Solo así desarrollaremos la fuerza para resistir las innumerables trampas que nos tenderán, los golpes físicos y morales que recibiremos. Un cambio de mentalidad hacia la solidaridad, la conciencia colectiva, que no solamente son el cemento de nuestra unión sino el pilar de una futura sociedad liberada del mundo de competencia feroz y mercantilismo extremo que caracteriza el capitalismo.
CCI, julio 2012
El “boom de posguerra” llegó a su fin en 1967. Este breve periodo de relativa prosperidad económica se produjo después de los horrores de la Primera Guerra mundial, la Gran Depresión y la Segunda Guerra mundial. El espectro de la crisis económica reapareció en ese año. Durante el primer semestre de 1967 Europa cayó en recesión y en el segundo semestre estalló la crisis en el sistema monetario internacional. Desde entonces, el desempleo, la inseguridad, el deterioro de las condiciones de vida y de trabajo se han convertido en el pan de cada día de los explotados. Sólo un rápido repaso de los acontecimientos más importantes del siglo xx, uno de los más catastróficos y bárbaros de la historia de la humanidad, es suficiente para entender que el capitalismo se ha convertido, como el esclavismo o el feudalismo, en un sistema obsoleto y decadente.
Pero esta crisis histórica del capitalismo fue oscurecida en parte y enterrada bajo una carga de propaganda y de mentiras. En cada una de las décadas siguientes se repetía la cantaleta de siempre: un país, una parte del planeta o de un sector económico, que se estaba desempeñando un poco mejor que los demás, se le daba prominencia para crear una falsa impresión de que la crisis no era fatal, que era suficiente llevar a cabo eficaces “reformas estructurales” al capitalismo para que se reactivara e impulsara el crecimiento y la prosperidad. En el periodo 1980-1990, la Argentina y los “Tigres Asiáticos” se presentaban como modelos de éxito, al inicio del año 2000 fue el turno de Irlanda y España... Invariablemente, estos “milagros” llegarían a ser “espejismos”: en 1997, los “Tigres Asiáticos” resultaron ser tigres de papel; a finales de 1990, Argentina se declaró en bancarrota y ahora Irlanda y España están al borde de la quiebra... En cada ocasión “el crecimiento increíble” fue financiado por el recurso del crédito y cada una de las falsas esperanzas se hundieron con el tiempo por la pesada carga de la deuda.
Sin embargo, los mismos charlatanes están apostando otra vez a la corta memoria de la mayoría de nosotros, para hacernos creer que la enfermedad de Europa se debe a razones específicas de su propia creación: dificultades para realizar las reformas y “mutualizar” las deudas entre sus miembros (es decir, compartir la carga), la falta de unidad y solidaridad entre los países; y un banco central incapaz de impulsar la economía, ya que no puede imprimir dinero a su antojo.
Sin embargo, estos argumentos no se sostienen frente a un minucioso escrutinio. ¿La crisis ha golpeado a Europa porque hay una falta de reformas y de competencia y tenemos que aprender de Asia? Tonterías, estos países también están en problemas. ¿La recuperación no es la suficiente bajo el control del Banco Central Europeo y la respuesta está en la impresión de dinero? Eso es una locura: los Estados Unidos de América (EUA) y su banco central han promovido todo tipo de creación de dinero desde 2007, pero también se encuentran en mal estado.
El acrónimo “BRIC” se refiere a los cuatro países cuyas economías han tenido el mayor éxito en los últimos años: Brasil, Rusia, India y China. Pero como en Eldorado, esta buena salud es más un mito que una realidad. Este “boom” ha sido financiado en gran parte por la deuda y terminan, como sus predecesores, hundidos en el horror de la recesión. Además, ese mal viento está sobre nosotros ahora mismo.
En Brasil, el crédito al consumo se ha disparado en la última década. Pero, como en los EUA durante la década de 2000, los “hogares” son cada vez menos capaces de ponerse al día con sus pagos. La escala de “incumplimientos del consumidor” ha batido todos los récords en esta ocasión. Peor aún, la burbuja inmobiliaria parece idéntica a lo que se vivió en España antes de su explosión: grandes complejos de viviendas de nueva construcción permanecen desesperadamente vacíos.
En Rusia, la inflación está fuera de control: oficialmente es del 6 %, pero según analistas independientes alcanza el 7,5 %. Y los precios de frutas y verduras literalmente se han disparado en los meses de junio y julio, ¡incrementándose en casi un 40 %!
En la India, el déficit presupuestario se está ensanchando peligrosamente (se estima en 5,8 % del PIB en 2012), el sector industrial se encuentra en recesión (– 0,3 % en el primer trimestre de este año), el consumo se está desacelerando bruscamente, la inflación es muy fuerte (7,2 % en abril, mientras que en octubre pasado los precios de los alimentos habían subido casi un 10 %). El mundo financiero ahora considera a la India un país riesgoso para invertir: está clasificado como triple B (la calificación más baja en la “categoría de calidad inferior a la media”). La India se encuentra bajo la amenaza de ser pronto clasificada entre los países que se consideran como de alto riesgo para la inversión.
La economía China sigue en declive y cada vez hay más señales de peligro. La actividad manufacturera se contrajo en junio por octavo mes consecutivo. Los precios de los apartamentos se han derrumbado y los sectores relacionados con la construcción están cada vez menos ocupados. Un ejemplo muy claro: solo la ciudad de Beijing tiene el 50 % de viviendas vacías, más que en todos los EU (3,8 millones frente a 2,5 millones, respectivamente). Pero lo más preocupante, sin duda, es el presupuesto del Estado para las provincias. En efecto, si el Estado no está oficialmente colapsado bajo la deuda, es solo por el hecho que la carga de la deuda se ubica en el nivel local. Muchas provincias están al borde de la quiebra.
Los inversionistas son conscientes de la mala salud de los BRIC, por lo que evitan estas cuatro monedas –el real, el rublo, la rupia y el yuan– como si huyeran de la peste, porque han ido cayendo continuamente durante meses.
La ciudad de Stockton, California, se declaró en quiebra el martes 26 de junio, como lo hicieron antes Jefferson County, Alabama y Harrisburg en Pennsylvania. Sin embargo, durante tres años, los 300,000 habitantes de esta ciudad han soportado cada “sacrificio necesario para la recuperación”: recortes en el presupuesto de 90 mdd, despido de 30 % del cuerpo de bomberos junto con el 40 % del resto de los empleados municipales, recorte de 11.2 mdd a los salarios de los empleados municipales y reducción drástica de los fondos de pensiones de jubilación.
Este ejemplo concreto muestra el estado real de la decadencia de la economía de los EUA. Los hogares, las empresas, los bancos, las ciudades, los estados y el gobierno federal, cada uno de estos sectores está literalmente enterrado bajo montañas de deuda que nunca será cubierta. En este contexto, es muy probable que la negociación futura entre los republicanos y los demócratas, cuando el techo de la deuda se eleve este otoño, se convierta en un psicodrama como ocurrió el verano pasado. Podemos decir que la burguesía estadounidense se enfrenta a un problema insoluble: debe generar cada vez más deuda para reactivar la economía, al tiempo que debe reducir su deuda para evitar la quiebra.
Cada parte endeudada de la economía es una potencial bomba de tiempo: aquí hay un banco cerca de la bancarrota, allá una ciudad o una empresa casi en quiebra ... y si una bomba explota, simplemente veremos una reacción en cadena. Hoy, la “burbuja de préstamos a estudiantes” es una preocupación para el mundo financiero. El costo de estudiar es cada vez más caro y la gente joven encuentra cada vez menos trabajo al salir de sus cursos universitarios. En otras palabras, el incremento de los préstamos estudiantiles se están volviendo cada vez más importantes y el riesgo de incumplimiento cada vez más probable. Para ser más específicos:
– los estudiantes universitarios, después de concluir sus estudios, tienen en promedio una deuda de 25,000 dólares;
– los préstamos pendientes de pago superan a la de todos los préstamos de consumo en el país que es de 904 mmdd (casi se ha duplicado en los últimos cinco años) y corresponde al 6 % del PIB;
– la tasa de desempleo para los graduados universitarios menores de 25 años es de más del 9 %;
– el 14 % de los estudiantes graduados que han recibido préstamos no han pagado durante tres años después de graduarse.
Estos datos muestran en lo que se ha convertido el sistema capitalista: un sistema enfermo que, literal y metafóricamente, sólo puede renunciar a su futuro. Los jóvenes de hoy tienen que vivir en la deuda y “gastar” el salario futuro... no lo van a ver.
No es casual que en los Balcanes, en Inglaterra y en Quebec, la nueva generación ha organizado poderosas manifestaciones en los últimos dos años al incrementarse los costos de inscripción para los cursos universitarios: ahogarse en deudas de 20 años y enfrentar la perspectiva de desempleo y caída salarial en los próximos años, este es el símbolo perfecto del “no futuro” que el capitalismo tiene para ofrecer.
Los Estados Unidos de América, al igual que Europa y todos los países del mundo, están enfermos, y no habrá tregua real y duradera en el capitalismo, porque este sistema de explotación es la fuente de la infección. Después de leer este artículo, ¿alguien puede mantener la esperanza y creer que un “milagro económico” todavía es posible? Si eres una de esas personas ... ten en cuenta que el presupuesto del Vaticano está en números rojos.
Pawel, junio 2012.
[1]) Este es un juego de palabras del artículo en inglés. Brick es la palabra inglesa para ladrillo, por lo que se empleó la homofonía de la palabra BRICS que denomina a las llamadas “economías emergentes”.
El poder letal del Estado moderno convierte en pequeños los crímenes de individuos asesinos de masas, indefensas. El régimen de Siria sigue demostrando su capacidad para sembrar terror a gran escala. Una ciudad tras otra es sometida a intensos bombardeos de la artillería y la población se ve atrapada en casas o sótanos, privada de alimentos y electricidad durante días, incluso semanas. Francotiradores militares secuestran a quien sale en busca de comida para sus familias. Y cuando el pueblo cae, familias enteras son exterminadas de la manera más directa y personal, ya sea por soldados regulares, o con mayor frecuencia (ya que muchos soldados han desertado de las filas del ejército disgustados por lo que se les obliga a hacer) por bandas de delincuentes conocidas como “Shabiha” o fantasmas. Las dos masacres más conocidas han acontecido en Houla y Mazraat al-Qubair, pero no son las únicas.
Con cinismo arrogante, los portavoces del régimen justifican estos asedios al afirmar que “grupos terroristas armados” se han apoderado de la ciudad en cuestión. Se culpa de las carnicerías más conocidas de mujeres y niños a la acción de esos grupos que presumiblemente lo harían para desacreditar al gobierno. El descaro de los crímenes y las mentiras del gobierno sirio no es la marca de un régimen que descansa sobre bases sólidas. Más bien refleja la desesperación de un régimen que se derrumba.
Para enfrentarse a las protestas generalizadas que estallaron contra su gobierno siguiendo la estela de los otros movimientos masivos en todo Noráfrica y Oriente Medio, Bashir al-Assad, trató de seguir los pasos de su padre: en 1982, Hafez al-Assad, enfrentó otro levantamiento en la ciudad de Hama. El régimen envió al ejército y llevó a cabo una masacre: la cifra de muertos se estima entre 17 mil y 40 mil. La rebelión fue aplastada y el régimen ha sido capaz de mantener su control sobre el país de forma más o menos indiscutible durante los últimos dos decenios y medio.
Sin embargo, el terror despiadado ya no funciona de la misma manera, porque la historia ha evolucionado desde mediados de los 80. En primer lugar, la relativa estabilidad que resultó del antiguo sistema de los dos bloques (en el que Siria era el aliado más consistente de la URSS en la región) se vio debilitada por el colapso del bloque oriental y la consecuente desintegración del bloque dirigido por EU. Este profundo cambio en las “relaciones internacionales” desató los apetitos imperialistas de un gran número de Estados –pequeños, medianos y grandes–, que, de repente, se veían libres de la tutela de las antiguas superpotencias que les gobernaban desde lejos. En Oriente Medio, Irán se ha reforzado y juega su propia carta, sus ambiciones han aumentado ampliamente a causa de la invasión americana de Irak. El Irak de Saddam era un importante contrapeso a la posición de Teherán en la región, pero tras ser derrocado Hussein, el país se paralizó por el desorden interno y se rige por una débil facción chiíta que es altamente susceptible a la influencia iraní. Turquía, que en otros tiempos fue un aliado de confianza de los EU, ha empezado a jugar a su propio juego, presentándose cada vez más a sí mismo como el campeón del Oriente Medio musulmán. Incluso Israel ha estado afirmando cada vez más su independencia respecto de EU, una realidad que está siendo corroborada por las voces en Israel que piden un ataque contra las instalaciones nucleares de Irán ([1])).
Lo que empezó como una protesta popular desarmada contra el régimen de Assad se ha convertido rápidamente en una guerra de poder entre las potencias imperialistas regionales y mundiales. Irán, principal aliado de Siria en la región ([2]), se ha posicionado en pro del régimen de Assad, y ha habido informes de que miembros de la Guardia Revolucionaria u otros agentes de la República Islámica han trabajado como cómplices en la campaña de terror de Assad. Assad también ha sido protegido de Rusia y China, que han participado activamente en el Consejo de Seguridad de la ONU bloqueando las resoluciones que condenan al gobierno de Assad o que pretenden sancionarlo. Rusia ha tenido que moderar su postura ante las críticas recibidas, haciendo incipientes críticas de las masacres de Assad, pero su apoyo a una política de “no intervención” sirve para asegurarse de que las fuerzas rebeldes no consigan armas mientras que el ejército sirio mantiene su gran arsenal. Hillary Clinton, acusó a Rusia de proveer helicópteros de ataque al régimen, a lo que el ministro de exteriores ruso Lavrov, respondió que los helicópteros eran para fines “defensivos” y que igualmente el Oeste estaba secretamente armando a los rebeldes.
Esta fue la primera vez que los rusos hicieron abiertamente esta acusación, pero ha sido así durante mucho tiempo. Una vez que la oposición se unió en una fuerza política burguesa en torno al Ejército Libre de Siria y el Consejo Nacional de Siria, ha habido envíos de armas desde Arabia Saudita y Qatar. Turquía, mientras tanto, ha hecho un cambio radical de postura, poniendo fin a sus relaciones antes amistosas con el régimen de Assad, condenando su inhumanidad y ofreciendo protección a los refugiados que huyen de la masacre. En el plano militar ha acumulado fuerzas considerables en su frontera con Siria; y, en el mismo discurso en el que condena a Moscú por enviar helicópteros a Siria, Clinton sugirió que la concentración de fuerzas sirias alrededor de Aleppo, cerca de la frontera turca, “bien podría ser una línea roja para los turcos en términos de sus intereses estratégicos o nacionales” (The Guardian 13 de junio). Más recientemente, Siria ha estado derribando aviones turcos, incluyendo un avión militar que supuestamente había violado el espacio aéreo sirio, lo cual ha incrementado las tensiones entre Ankara y Damasco.
Por lo tanto, la política de terror, lejos de fortalecer el poder de Assad, ha envuelto a éste en un cada vez más impredecible conflicto imperialista, lo que también tiene el efecto de agravar las divisiones religiosas y étnicas sirias: de la misma manera que los iraníes apoyan a la minoría alauí dominante, los saudíes (y a algunos yihadistas atraídos por el conflicto) pretenden imponer un régimen suní. Hay también divisiones entre cristianos y musulmanes, kurdos y árabes, todas las cuales amenazan con llegar a ser demasiado profundas como para ser manipuladas sin sumir al país en una situación de más caos, siguiendo a Irak.
Como Siria va en el camino de convertirse en un Estado fallido, y las sanciones de la ONU y las misiones de observación se muestran incapaces de detener la matanza, ha habido crecientes llamamientos para una intervención militar “humanitaria” por parte de las potencias occidentales. Después de todo, dicen sus partidarios, “funcionó” en Libia, donde Francia y la GB impusieron una “zona de exclusión aérea”, que propició la victoria de los rebeldes y el derrocamiento del régimen. Pero en el caso de Siria, los estados como GB, Francia y los EU están siendo mucho más cautelosos, a pesar de clamar con más fuerza que Assad se vaya. Hay una serie de razones para sus dudas: el terreno geográfico en Siria es mucho menos susceptible a la guerra aérea de Libia, con sus grandes extensiones de desierto. Y mientras en sus últimos días Gadafi acabó aislado internacionalmente, Siria tiene vínculos mucho más fuertes con Rusia, China e Irán. Con Israel ya incitando a EU a atacar a Irán bajo la amenaza de hacerlo ellos mismos, una escalada de la guerra en Siria también podría encender la mecha en torno a Irán, con consecuencias aún más devastadoras. Por otra parte, el ejército de Assad está mucho mejor equipado y entrenado que el libio. En conclusión, las potencias occidentales corren el riesgo de verse involucradas en un verdadero desastre en Siria y más allá, de la misma forma que les ha pasado en Afganistán e Irak; y en contraste con Libia no hay peligro de que valiosas reservas de petróleo caigan en las manos equivocadas, ya que Siria no tiene petróleo en absoluto. Las repercusiones sociales y políticas de que otro escenario de guerra se forme para las grandes potencias en esta región devastada son, por el momento al menos, demasiado inciertas para hacer que el riesgo valga la pena. Turquía está, a pesar de estar más directamente amenazada por las consecuencias de la catástrofe humanitaria en Siria, maniobrando con cierta cautela hasta el momento.
Hay un estancamiento imperialista sobre Siria, y mientras tanto sigue la matanza. Esto no significa que una intervención militar occidental pudiera evitar que ocurriera. Como podemos ver en la experiencia de Irak y Afganistán (y Libia, donde las secuelas afectan a sus vecinos ([3])), las consecuencias de la intervención militar occidental son cualquier cosa menos humanitarias. Incluso cuando sus intereses imperialistas exigen imponer un cierto orden sobre la situación y así minimizar algunas zonas de conflicto, el resultado en todos estos casos ha sido el de acelerar la tendencia hacia el caos y la violencia. Al igual que la crisis económica a la que se enfrenta ahora el capitalismo como un muro inexpugnable, la proliferación de guerras y tensiones imperialistas en todo el planeta dan testimonio de que el capitalismo se ha convertido en un callejón sin salida para la humanidad.
Amos, junio 2012
[1]) Véase la editorial de la Revista Internacional no 149:
https://en.internationalism.org/internationalreview/201206/4980/editoria... [123]
[2]) El régimen de Assad siempre ha basado su poder en una política de dividir y gobernar, haciendo pleno uso de las diferentes divisiones religiosas y étnicas que tienen una larga historia en el país. En particular, se ha identificado con la minoría religiosa alauí, manteniendo su apoyo a este grupo (que es considerado hereje por muchos musulmanes) a través de una política combinada de repartir prebendas y privilegios e infundir un clima de temor a los miembros de la secta sobre lo que sucedería si sus protectores fueran retirados del poder. Por su parte, los mulás iraníes, para dar peso teológico a su política exterior en favor de Siria, parecen haber aceptado a los alauitas como parte de los musulmanes chiítas.
Ver https://www.guardian.co.uk/world/2012/jun/16/minority-sect-syria-dictato... [124].
Este artículo muestra que, si bien muchos de los Shabiha son extraídos de la minoría alauita, hay otros, tal vez la mayoría, que están cada vez más preocupados de que se les asociará a los crímenes de Assad.
Las próximas elecciones presidenciales en Venezuela del 7 de octubre, son un momento de máxima tensión entre las facciones burguesas del chavismo y la oposición. Tanto éstos últimos, agrupados en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), teniendo como candidato a Henrique Capriles, como los oficialistas, contando con el perpetuo candidato Hugo Chávez, han puesto en funcionamiento sus maquinarias partidistas y con ellas miles de millones de bolívares, para intentar movilizar y ganar los votos, principalmente, de las masas de trabajadores ya exhaustos debido a 13 años de confrontación política, desde el establecimiento del régimen chavista en el poder.
El ascenso de Chávez fue el resultado del alto grado de descomposición de la burguesía venezolana, principalmente de sus fuerzas políticas que gobernaron hasta su llegada al poder en 1999. Debido a su alta aceptación popular, varios sectores del capital le dieron su apoyo en ese entonces con miras a atacar los altos niveles de corrupción, restablecer la institucionalidad y sobre todo, la gobernabilidad, es decir, para intentar mejorar el sistema de opresión y explotación en interés de la nación de la burguesía. Las fuerzas opositoras, aún debilitadas, emprendieron varias medidas de fuerza contra el régimen como el golpe de Estado de 2002 y el paro petrolero de finales de ese año, que resultaron infructuosas y más bien afianzaron a Chávez en el poder, lo que se reflejó en su reelección en el 2006.
Después de más de una década de chavismo, la nueva situación está llevando a los diferentes grupos de la burguesía a un conflicto abierto para disputar el poder central del Estado. Las fuerzas contrarias al régimen se benefician de la baja en la popularidad del chavismo debido a dos causas principales:
• el crecimiento de la descomposición en el régimen chavista, el cual describimos así en un artículo de Internacionalismo: “se conformaron nuevas élites civiles y militares que ocupan los cargos de la alta burocracia del Estado, que han fracasado en su objetivo de superar los problemas acumulados por los gobiernos anteriores, siendo más bien su principal interés repartirse el botín de los ingresos petroleros, ocasionando un crecimiento exponencial de la corrupción y un abandono progresivo de la gestión del Estado; situación que junto a la megalomanía del régimen chavista de pretender hacer una “revolución bolivariana” a nivel continental, ha ido poco a poco vaciando las arcas del Estado y acrecentando la conflictividad social y política, que está llevando a niveles de ingobernabilidad mucho peores que los de los años 90. Es ésta una de las preocupaciones mayores de varios sectores del capital nacional que en el pasado dieron su apoyo a Chávez y que hoy intentan conformar un equipo de recambio”.
• la agudización de la crisis del capitalismo en el 2007, que ha jugado en contra de las aspiraciones del régimen chavista de implantar su proyecto del “Socialismo del Siglo xxi”. Aunque para entonces Chávez, al igual que otros gobernantes, dijo que la economía venezolana estaba “blindada”, la realidad es que la crisis mundial del capitalismo puso al descubierto nuevamente la fragilidad histórica de la economía venezolana: se mueve según lo hacen los precios del petróleo. A esto hay que agregar que los planes populistas han sido posibles gracias a los ataques al salario y a la reducción o eliminación de los “beneficios” como las contrataciones colectivas, que ha propinado el chavismo a los trabajadores.
La estrategia del candidato opositor, basada en visitas diarias a distintas ciudades y pueblos del país (“casa por casa”) busca explotar la desatención social y los fracasos del régimen chavista, lo que ha generado, según algunas encuestas, un repunte de su candidatura. Su estrategia de plantear programas sociales de corte populista similares a los del chavismo y evitar confrontaciones directas le ha dado algún resultado. Sin embargo, el chavismo insiste en los “logros” que su proyecto representa para los pobres y en el planteamiento del “gendarme necesario” para evitar la anarquía que le ofrece al capital venezolano en su conjunto.
El chavismo, aún con todas sus debilidades (enfermedad de Chávez, pérdida de gubernaturas, confrontaciones de intereses en sus filas, etc.) no visualiza su salida del poder y en los últimos meses se orienta a no dejar al azar ningún detalle que pueda significar alguna ventaja para la oposición: inscripción forzada de empleados públicos en el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela, obstáculos a los votantes en el extranjero especialmente en Miami y España, neutralización de partidos que apoyan a la oposición (PODEMOS, PPT, COPEI) vía sentencias del Tribunal Superior de Justicia, etc., además de construir una hegemonía comunicacional que le da una ventaja absoluta en cuanto a la propaganda electoral.
Chávez también considera otros escenarios en caso de perder las elecciones. Desde ya anuncia que la oposición tiene preparado un plan para denunciar un fraude electoral. En estas estrategias, como siempre se apoya en los poderes del Estado, pero particularmente en el Ejército, que ha abandonado su posición de “fuerza profesional al servicio de la nación, no deliberante y apolítica”, para convertirse en una “fuerza patriótica, anticapitalista, anti-imperialista y chavista”. En ese sentido son frecuentes las amenazas de Chávez y su séquito contra los opositores
El oficialismo acusa a la oposición de no querer declarar, desde ahora, que aceptará el dictamen del Consejo Nacional Electoral (CNE); por ello, dicen, que están en alerta ante la posibilidad de que los opositores puedan causar un estado de conmoción nacional cuando el CNE anuncie el triunfo de Chávez. Por su parte, la oposición plantea que no puede extender un “cheque en blanco” a un árbitro que esta parcializado ya que no sanciona las faltas del oficialismo a las reglas que el mismo árbitro ha impuesto, pero sí lo hace con la oposición. En suma, que se trata pura y llanamente de un enfrentamiento interburgués donde cada bando usa las artimañas propias de su clase para sumar la mayor parte de fuerzas posibles a sus candidaturas.
El proletariado venezolano debe estar alerta para no ser víctima de esta “batalla final” que libran las fuerzas del capital nacional y a la cual van a intentar arrastrarlo.
El chavismo cuenta con armas ideológicas muy poderosas para llevar a un enfrentamiento a “los pobres” y “los excluidos”, quienes tienen la esperanza que Chávez cumpla con sus promesas, sobre todo las de las Misiones, “contra la burguesía depredadora, la que quiere volver al pasado”. Pero también se prepara para enfrentarse con las armas, de ser necesario, y para ello cuenta con la Milicia Bolivariana y también con sus fuerzas de choque que conforman varios “colectivos” tanto en Caracas como en el interior del país, armados por el propio Estado.
Las fuerzas de oposición por su parte, aunque no hacen pública su estrategia de defensa del voto en caso de situaciones de fuerza, no se van a quedar de brazos cruzados. Dentro de las fuerzas opositoras se encuentran partidos de la vieja guardia como el socialdemócrata Acción Democrática, quien tiene décadas de experiencia en la organización de fuerzas de choque; también en sus filas hay organizaciones de izquierda e izquierdistas, que en sus inicios apoyaron al chavismo, que conocen bastante bien de los métodos de confrontación.
Los trabajadores debemos tener presente que no hay posibilidad de superar nuestra situación de precariedad y explotación con un cambio de gobierno. La crisis del capitalismo está presente y gane quien gane, sea Chávez o Capriles, las medidas de austeridad y la precariedad van a empeorar.
No podemos caer en la trampa ideológica que nos tienden cuando nos dicen que se trata de una confrontación entre “comunismo” y democracia, o entre “pueblo” y “burguesía”. Chávez y Capriles defienden dos programas capitalistas de Estado, que se basan en la explotación de la fuerza de trabajo del proletariado venezolano.
La contienda electoral es solo un momento en la confrontación entre las facciones del capital nacional. El proletariado debe evitar caer en las pugnas entre facciones de la burguesía, romper con las ideologías democratistas, sacar las lecciones de sus luchas, continuar su esfuerzo por encontrar su identidad de clase, su unidad y su solidaridad, para así poder afirmarse en su propio terreno de clase, única alternativa para empezar a defenderse de los ataques de la burguesía contra sus condiciones de vida.
Internacionalismo Venezuela, agosto 2012
Las reacciones de la clase trabajadora a la crisis económica mundial se han empezado a desarrollar en diferentes partes del mundo mostrando las potencialidades del proletariado pero también sus debilidades. Algo muy importante que contribuye a superarlas es la reapropiación de las experiencias del movimiento obrero, pues permiten analizar cuáles son los obstáculos y hacia dónde y cómo se tiene que avanzar. La Revolución de 1905 aportó importantes respuestas a lo que se planteaba al movimiento obrero en aquel entonces y sin las cuales la Revolución de 1917 no hubiera triunfado. Aún más, 1905 da claves de cómo puede desarrollarse la lucha proletaria en el futuro por lo que presentamos cómo funcionaron entonces las asambleas generales y su relación con la formación de los consejos obreros o soviets ([1]).
Los acontecimientos de 1905 se sitúan en los albores de la fase de declive o decadencia del capitalismo; para cada una de las dos clases principales, el período era el de un inmenso cambio que exigía respuestas diferentes. Para la burguesía, era el final del período de expansión y el principio de un período de rivalidades imperialistas que llevarían a la guerra mundial en 1914. Para la clase obrera, ese cambio significaba el fin de una época en la que las reformas podían ser conquistadas en el marco legal, y el principio de otra época en la que sus intereses no pueden defenderse si no es destruyendo al Estado burgués. Esta situación acabaría desembocando en la lucha por el poder en 1917 y la oleada revolucionaria que le siguió.
Como premisa, la clase obrera se había lanzado a una serie de huelgas cada vez más intensa y extensa. En Alemania, por ejemplo, la cantidad de huelgas pasó de 483 en 1896 a 1468 en 1900 y se habían producido movimientos masivos y huelgas generales en diferentes lugares del mundo. Fue en ese contexto común a la clase obrera internacional, en el que el proletariado en Rusia respondió ante el reto del nuevo periodo creando las nuevas armas de su combate político: la huelga de masas y los soviets.
En Rusia, los acontecimientos de 1905 fueron el producto de una acumulación de experiencias sucesivas de huelgas que se produjeron desde 1896. La gota que derramó el vaso fue el despido de dos obreros de las fábricas Putílov de Petrogrado en enero de 1905, que desencadenó un movimiento de huelgas de solidaridad y una manifestación con la petición al zar de: libertades políticas, el derecho a la educación, la jornada de 8 horas, contra los impuestos, etc. La represión de esta manifestación, fue el punto de partida de la hoguera revolucionaria que se extendió por el país durante un año.
La clase obrera, que empezó suplicando tras los iconos de la iglesia, demostró una fuerza inesperada. Durante aquellos acontecimientos, se le vio desarrollar movimientos masivos, más allá de las fábricas, los sectores, las profesiones y se fue produciendo un cambio muy acelerado en su conciencia. Era la expresión típica del proceso revolucionario durante el cual, los proletarios, a pesar de sus creencias y sus miedos, descubren y toman conciencia de que su unión hace la fuerza: “El país, de un rincón al otro, fue atravesado por una gigantesca marea de huelgas que sacudieron el cuerpo de la nación. Según un cálculo aproximado, la huelga se extendió a ciento veintidós ciudades y lugares… El movimiento arrastraba a millones de seres… sólo guiada por el instinto de solidaridad, la huelga reinó en el país durante dos meses” ([2]).
El haber entrado en huelga por solidaridad, porque “una masa de millones de proletarios descubre de pronto, con un agudo sentimiento lo insoportable, lo intolerable que es su existencia social” ([3]) es, a la vez, una expresión y un factor activo de la maduración, en el seno del proletariado ruso de entonces, de la conciencia de ser una clase y de la necesidad de enfrentarse como tal a su enemigo. Así, de enero a julio las luchas fueron una sucesión de explosiones espontáneas con un nivel muy débil de organización, pero a partir de septiembre la cuestión de la organización general de la clase obrera pasa a primer plano; es un estadio de creciente politización de las masas en cuyo seno se percibe la unidad de la lucha inmediata reivindicativa con la política. Se desarrollaba lo que luego habría de llamarse huelga de masas, la gran extensión y la auto-organización espontáneas de la lucha del proletariado que van a ser características de los grandes momentos de lucha del siglo xx: “La huelga de masas aparece no como un producto específicamente ruso del absolutismo, sino como una forma universal de la lucha de la clase proletaria… más allá del apogeo de la sociedad capitalista” ([4]).
No solo es la huelga de masas la que vivifica todo el año 1905, sino que además su dinámica desembocó, por vez primera, en la creación por el proletariado de los soviets (o consejos obreros), que serán en Rusia de 1917 y en toda la oleada revolucionaria que sacudió Europa, la forma de organización y de poder del proletariado revolucionario.
Fueron los bolcheviques y Trotski quienes primero comprendieron el paso adelante que para el movimiento obrero significaba la formación de esos órganos de la toma del poder. El propio movimiento de la clase obrera había desembocado en la creación de los órganos de poder adecuados para echar abajo el capitalismo agonizante. Los soviets fueron, fundamentalmente, la obra colectiva de la clase obrera: múltiples iniciativas, innumerables discusiones, propuestas que surgían aquí y allá, y la intervención activa de los revolucionarios. Es decir, dos factores determinantes de su nacimiento fueron el debate de masas y la radicalización creciente de las luchas.
Efectivamente, la maduración de la conciencia de las masas que se generalizó desde septiembre de 1905 cristalizó en el desarrollo de una gigantesca voluntad de debate; un fenómeno “nuevo” de propagación de discusiones palpitantes en fábricas, universidades y barriadas: “Asambleas populares absolutamente libres entre los muros de las universidades… el pueblo llenaba los pasillos, las aulas y las salas. Los obreros venían directamente de la fábrica a la universidad… se veía en esta multitud, entre los estudiantes, gran número de personas de ambos sexos venidas del exterior, alumnos de enseñanza secundaria, adolescentes de las escuelas privadas, obreros…” ([5]). Se trataba de un colectivo que discute y reflexiona de manera metódica, ordenada, observando una gran disciplina y madurez. Ese mismo espíritu se observa desde mayo en la ciudad industrial de Ivánovo-Vosnesensk en Rusia central, donde se documenta la aparición del primer soviet.
En Ivanovo-Voznesensk, la ciudad que era conocida como el Manchester ruso, el 12 de mayo estalló una huelga en una fábrica que causó, en unos días, el cierre de todas las fábricas con más de 32,000 obreros en huelga. Tras la sugerencia de un trabajador, en la asamblea fueron elegidos delegados para representar a los obreros en las discusiones. La Asamblea de delegados, compuesta por unos 120 obreros, se reunió con regularidad durante las semanas siguientes. Su objetivo era conducir la huelga, impedir acciones y negociaciones separadas, asegurar el orden y organizar las acciones obreras y que el trabajo solo cesara tras una orden suya. El soviet emitió una gran cantidad de reivindicaciones, a la vez económicas y políticas, incluida la jornada de 8 horas, un salario mínimo más elevado, que se pagaran los días de baja por enfermedad o maternidad, libertad de reunión y de palabra. Creó después una milicia obrera para proteger a la clase de los ataques de la milicia, impedir los enfrentamientos entre los huelguistas y los que todavía seguían trabajando, mantener el contacto con los obreros de las zonas más alejadas.
“Las asambleas plenarias se celebraban todas las mañanas a las nueve. Una vez terminada la sesión [del Soviet] empezaba la asamblea general de los obreros, que examinaba todas las cuestiones relacionadas con la huelga. Se daba cuenta de la marcha de esta última, de las negociaciones con los patronos y las autoridades. Después de la discusión, eran sometidas a la asamblea las proposiciones preparadas por el Soviet. Luego, los militantes de los partidos pronunciaban discursos de agitación sobre la situación de la clase obrera… Así se repetía todos los días” ([6]).
Las reuniones masivas en diferentes partes habían planteado un intenso debate sobre la situación, las experiencias vividas, las alternativas para el futuro, pero en octubre la situación se transforma: esos debates, sin por ello desaparecer, maduran en la lucha abierta que empieza a dotarse de una organización general que no solamente dirige la lucha sino que integra y multiplica el debate masivo. La necesidad de agruparse y de reunirse, de unificar los diferentes focos huelguísticos había sido planteada de manera especialmente aguda por los obreros de Moscú. Darse un programa de reivindicaciones económicas y políticas acorde con la situación histórica y con las posibilidades reales de la clase obrera, había sido la aportación de un congreso ferroviario. Debate, organización unificada, programa de lucha, tales fueron los 3 pilares sobre los que van a levantarse los Soviets. Es pues la convergencia de las iniciativas y propuestas de los diferentes sectores de la clase obrera lo que les da origen y no el “plan” de una minoría. En los Soviets se personifica lo que 60 años antes, en El manifiesto comunista, parecía una formulación utópica: “Todos los movimientos han sido hasta ahora realizados por minorías o en provecho de minorías. El movimiento proletario es un movimiento independiente, de la inmensa mayoría en provecho de la inmensa mayoría”.
El 13 de octubre el soviet de Petrogrado llama al proletariado de la capital a la huelga política general y a la elección de delegados: “La clase obrera se ha visto obligada a recurrir a la última medida de que dispone el movimiento obrero mundial: la huelga general. En el plazo de unos días deben producirse acontecimientos decisivos en Rusia que determinarán para muchos años la suerte de la clase obrera; tenemos pues que ir por delante de los hechos con todas las fuerzas disponibles, unificadas bajo la égida de nuestro soviet común” ([7]).
Este pasaje muestra la visión global, la amplia perspectiva, que tiene el órgano recién nacido de la lucha. Expresa una visión claramente política y, en coherencia con el ser profundo de la clase obrera, se vincula con el movimiento obrero mundial. Esta conciencia es a la vez expresión y factor activo de la extensión de la huelga a todos los sectores y a todo el país, prácticamente generalizada desde el 12 de octubre. La huelga paraliza la economía y la vida social, pero el Soviet vela para que ello no lleve a una parálisis de la propia lucha obrera: “abre una tipografía cuando tiene necesidad de publicar los boletines de la revolución, se sirve del telégrafo para enviar sus instrucciones, deja pasar los trenes que conducen a los delegados de los huelguistas… no consiste simplemente en una interrupción del trabajo para esperar acontecimientos, no es una protesta pasiva de brazos cruzados. Se defiende y de la defensa pasa a la ofensiva… levanta barricadas, asalta armerías, se arma y ofrece una resistencia…” ([8]).
“Cuando la huelga, al intensificarse, se propagó por el país entero, una vez que hubo parado en seco la industria y los medios de transporte y hubo paralizado a las autoridades, los soviets se encontraron ante problemas nuevos. Debían organizar la vida social, velar tanto por el mantenimiento del orden como por el buen funcionamiento de los servicios públicos indispensables, en resumen, hacer las funciones que, normalmente, son propias de los gobiernos. Lo que los soviets decidían, los obreros lo ejecutaban” ([9]).
De esta manera, lo que caracterizó 1905, no fue el enfrentamiento armado, sino la organización del proletariado con bases de clase para alcanzar sus nuevos objetivos generales. Los soviets, necesariamente debían rebasar y suplantar a los sindicatos. Así, en ese primer esfuerzo de formación de soviets podía ya percibirse su naturaleza fundamental: unificación de los intereses económicos y políticos de la clase obrera, y al unir a los trabajadores con una base de clase más que corporativa, el soviet tendió a ser cada día más político, lo cual, irremediablemente, llevaba a un enfrentamiento entre el poder establecido de la burguesía y el poder emergente del proletariado. El que la cuestión de la milicia obrera fuera central en la vida del soviet no se debió a la amenaza militar inmediata que esa milicia presentaba, sino a que planteaba la cuestión del poder de clase.
La situación de doble poder no se alcanzó en 1905, pero la cuestión se planteó desde el principio. Esa es la cualidad esencial del soviet y eso es lo que lo distingue de los sindicatos. Los sindicatos son un arma de lucha del proletariado en el capitalismo en ascenso, en la decadencia esa función del sindicato desaparece y los soviets surgen como un arma en su lucha contra el capitalismo, por su derrocamiento. En 1905, esto se mostró en la manera con la que los soviets iban más lejos pasando por encima de los sindicatos que en realidad los obstaculizaban: “Los consejos de diputados obreros se formaron respondiendo a una necesidad práctica, suscitada por la coyuntura de entonces: había que tener una organización que gozara de una autoridad indiscutible, libre de toda tradición, que reagrupara de golpe a las masas diseminadas e inconexas; esta organización debía ser una punto donde confluir todas las corrientes revolucionarias dentro del proletariado; debía tener iniciativa y capacidad para controlarse ella misma de forma automática; y lo esencial, en fin, poder crearla en veinticuatro horas” ([10]). Por eso es por lo que después de 1905 la forma del soviet, como tendencia o como realidad, volvió a aparecer en momentos de ofensiva de la clase obrera.
1905 muestra lo importante que son las asambleas generales durante la huelga de masas como base para el surgimiento de los soviets. La asamblea general es donde los trabajadores del sector público y privado, desempleados o jubilados, estudiantes, niños y mujeres de familias trabajadoras realmente pueden construir y tomar su lucha en sus manos, decidir colectivamente su desarrollo y extensión. Por ser abierta a todos, no limitada por el corporativismo, la asamblea general une y solidariza los diversos sectores de nuestra clase. Es por ello que los sindicatos y los grupos izquierdistas concentran todos sus esfuerzos para sabotearlas. Aunque tenemos un ejemplo más cercano de lo que es la huelga de masas en la lucha de los obreros polacos en 1980, el proletariado mundial está aún lejos de llegar a este punto, sin embargo, la realización y la defensa de verdaderas asambleas generales está en la agenda en cada lucha de la clase trabajadora en todo el mundo.
CCI, agosto 2012
[1]) Se recomienda la lectura de los artículos de la serie “Hace 100 años, la revolución de 1905 en Rusia” en la Revista Internacional de la CCI.
[2]) L. Trotski, 1905.
[3]) R. Luxemburg, Huelga de masas, partido y sindicatos.
[4]) Idem.
[5]) Trotski, op. cit.
[6]) A. Nin, Los Soviets en Rusia, p. 17.
[7]) Trotski, op. cit., p. 105.
[8]) Ídem, p. 96.
[9]) A. Pannekoek, Los Consejos obreros.
[10]) Trotski, op. cit.
Adjunto | Tamaño |
---|---|
![]() | 136.23 KB |
Se ha estimado que fueron entre 300 y 500 los masacrados por el ejército el 2 de octubre de 1968 en la plaza de Tlatelolco, aunque nunca se supo con exactitud el número y menos aún la totalidad de los nombres de los victimados, la burguesía ha sabido utilizar y aprovechar sus propios crímenes. Pocos años después de la masacre, la burguesía mexicana empezó a señalar a esta fecha como punto de partida en el avance de la democracia, cómo si la sangre derramada hubiera limpiado su existencia y dejara en el pasado el autoritarismo represivo.
Actualmente, siguiendo ese discurso, se aprovechan los 50 años de la masacre para relanzar la campaña democrática y haciendo una conexión con las pasadas elecciones, pretenden demostrar que el Estado mexicano ha cambiado su rostro represivo porque la democracia ha tomado dominio, permitiendo incluso la alternancia en los gobiernos. De esa forma la burguesía lanza sus hipócritas lamentos y deja caer sus lágrimas de cocodrilo para deslindarse de los crímenes del 68 y aprovechar el recuerdo y la indignación aún presente entre los explotados.
Las movilizaciones que los estudiantes en México realizaron entre julio y octubre de 1968, son, sin duda, la expresión de una fuerza social descontenta, que aun cuando sus demandas estaban restringidas por la añoranza de las “libertades democráticas”[1] y aunque el escenario político fue ocupado por una masa socialmente heterogénea, expresó cierta continuación de la combatividad despertada por las huelgas de los ferrocarrileros de 1958 y los médicos de 1965. No logró incorporar sus reivindicaciones y encaminar sus movilizaciones dentro un terreno proletario, sin embargo, logró desplegar y despertar una gran fuerza solidaria. Por ello, a 50 años de las movilizaciones y la masacre es necesario reflexionar sobre estas, buscando ir más allá de la frivolidad desplegada por el Estado mexicano para “festejar”[2] la masacre de Tlatelolco y la mistificación creada por la burguesía a través de sus “intelectuales” y de su aparato de izquierda.
En 1968 el Estado mexicano explicaba las movilizaciones estudiantiles como producto de una “imitación” del mayo caliente parisino, la cual supone se extendía por la actividad instigadora de agentes extranjeros[3]. Un mes antes de que el gobierno de Díaz Ordaz llevara a cabo la masacre en contra de los estudiantes, la central sindical oficial, CTM, repitiendo esa idea declaraba: “Extranjeros y malos mexicanos, actuando como activos agentes comunistas, aprovecharon reyertas sin importancia de dos pequeños grupos de estudiantes, para desatar la más grave acometida en contra del Régimen y de las Instituciones del país, adoptando para el caso, tácticas que son un remedo de sistemas adoptados por extremistas de esas tendencias, en otros confines y, muy recientemente en los disturbios de París...” (Manifiesto a la Nación, 2-09-68). Aunque había efectivamente un ambiente agitado en el mundo por las movilizaciones parisinas, resulta falso suponer que las manifestaciones se expanden como la moda, en una imitación
Es la crisis económica que retorna al escenario mundial lo que impulsó la respuesta obrera del Mayo 68[4] y ese mismo detonante es lo que abre las respuestas obreras en Italia (1969), Polonia (1970-71), Argentina (1969) e incluso tocó a México y aunque no motivó movilizaciones de trabajadores, engendró descontentos sociales.
Es cierto también que en el marco de la “guerra fría”, las fracciones imperialistas dominantes y en pugna (EUA-URSS), usaban el espionaje y la conspiración, sin embargo, hasta ahora no se ha encontrado evidencia alguna que compruebe que el gobierno de la URSS estuviera involucrado, y menos aún el de Cuba, que tenía un acuerdo con el mexicano de no apoyar a ningún grupo opositor[5], además, el Partido “Comunista” (PCM), de filiación estalinista, aunque era un peón de la URSS, no tenía la fuerza ni la presencia suficiente para definir las movilizaciones.
En cambio los EUA si mantenían una vigilancia de su “patio trasero” y formaron parte activa en la represión[6], durante ese años y durante todo el período de la “guerra fría”.
Para explicar el origen de las movilizaciones y la fuerza que logró, habrá que ir más lejos de las acusaciones del gobierno, pero también del argumento simplista que lo refiere como una “lucha generacional” o por la falta de “libertades democráticas”.
Los estudiantes al ser una masa social en la que se involucran clases sociales diversas, pero en la que domina la ideología pequeñoburguesa, queda atrapada en la esperanza de la democracia[7]. Pero hay un elemento que empuja a la politización a aquellos estudiantes de origen proletario, es la creciente incertidumbre que tienen sobre el futuro que les esperaba. La promesa de “escalamiento social” que la industrialización (de los años 40-60) ofrecía a los universitarios, iba evidenciándose como una gran falacia, dado que, aunque las ganancias capitalistas se acrecentaban, la vida de los trabajadores no mejoraba y amenazaba con empeorar con la crisis económica que ya empezaba a manifestarse. Pero además a esa incertidumbre se agregaba el hartazgo de las respuestas represiva del Estado en contra de las manifestaciones de aquellos trabajadores que exigían mejores salarios. Las balas y la cárcel fue la respuesta que se repitió, lo mismo con los obreros de las minas de Nueva Rosita, Coahuila (1950-51), con los ferrocarrileros (1948 y 1958), con los maestros de básico (1958) o los médicos (1965). Quedaba en evidencia que ni aun incrementando los ritmos productivos, el capitalismo podía ofrecer mejoras duraderas a la nueva generación.
Bajo esas condiciones, las movilizaciones de los estudiantes se alimentaron del coraje y la indignación de los trabajadores que en años anteriores habían sido reprimidos por el Estado.
Desde los años 40 y hasta los 70, la burguesía mexicana se afanaba en hacer creer que la industrialización, que estaba impulsando el crecimiento de la economía y la estabilidad de los precios, lograría mejorar la vida de la población trabajadora. En ese proceso industrializador el Estado jugó un papel fundamental, tomando a su cargo una parte de la inversión directa y apoyando al capital privado a través de la venta, por debajo de su precio, de insumos energéticos, pero sobre todo, mediante una política de contención salarial combinada con subsidios a los bienes de consumo obrero, de manera que con estas medidas construye su perfil de “Estado benefactor”, al tiempo que le reduce a los empresarios el costo de la fuerza de trabajo, favoreciendo así el crecimiento de las ganancias capitalistas.
En ese proceso industrializador, había una necesidad creciente de fuerza de trabajo calificada, por lo que el Estado fomentó la ampliación de la matrícula de la universidad y el politécnico, al hacerlo provocó a que la masa estudiantil con orígenes proletarios creciera también, haciendo así de las universidades un polo de tensión social.
Pero como se expone renglones arriba, los estudiantes son una masa social no homogénea, integrada lo mismo por hijos de obreros que de burgueses, lo que la hace ser un grupo social sin perspectiva histórica clara, en ese sentido, el movimiento estudiantil de 1968 en México, organizado en el Consejo Nacional de Huelga (CNH), se expone con una fuerza importante, pero estructurada en torno a visiones contestataria que jamás rebasaron las reivindicaciones democráticas, ni pudieron soltarse de las ataduras de la ideología nacionalista, no obstante hay un minúsculo instinto de clase que brota en el calor de las movilizaciones y que impulsa a los jóvenes estudiantes a buscar el acercamiento con los trabajadores mediante la presencia continua de brigadas informativas en las zonas fabriles y los barrios obreros, logrando por ello despertar una fuerza solidaria entre los trabajadores, sin embargo esa fuerza social potencial quedo contenida y nulificada por la misma falta de perspectivas políticas del CNH.
Desde las primeras manifestaciones estudiantiles presentes a finales de julio, los granaderos y la policía actuaron con una gran ferocidad. El jefe de la policía del DF, general Luis Cueto en conferencia de prensa justificaba la represión diciendo que se trataba de “un movimiento subversivo” que “tiende a crear un ambiente de hostilidad para nuestro gobierno y nuestro país en vísperas de los Juegos de la XIX Olimpiada” (El Universal, 28-07-68).
Se abría así un período de combates callejeros continuos, en los que la policía antimotines queda rebasada, por lo que ponen en acción a las tropas del ejército, multiplicando la represión. Desde los primeros días de las movilizaciones, el ejército arremetió con gran bestialidad, al grado que la noche del 30 de julio, dispara un proyectil de bazuca sobre la preparatoria 1.
En la medida que la policía y el ejército incrementaban la bestialidad, crecía la solidaridad entre los trabajadores, sin embargo, no logró tomar forma organizativa para resaltar su presencia en el escenario social.
Esa simpatía ganada entre los trabajadores se expone por su presencia individual y en pequeños grupos en las manifestaciones callejeras. Justamente eran los trabajadores que en años anteriores habían sido reprimidos por manifestarse los que hacían notar su apoyo. Aunque también se presentaron intentos de expresión de solidaridad abierta hacia los estudiantes: el 27 de agosto los médicos del Hospital General realizaron una huelga solidaria. Un día después (28-agosto), los trabajadores del gobierno del DF, al ser obligados a participar en un acto oficial en el que se pretendía desacreditar a las manifestaciones estudiantiles, expresaron espontáneamente su repudio al gobierno, coreando “somos borregos”, para dejar claro que eran obligados a estar presentes y sabotear el acto, por lo que son reprimidos ferozmente por la policía antimotines.
El movimiento estudiantil logró despertar simpatía y solidaridad y aunque muchos grupos gritaban en las calles y pintaban en las paredes: “¡no queremos olimpiadas, queremos revolución!”, la verdad es que las movilizaciones avanzaron sin perspectivas reales. Esto no es por un “error estratégico”, sino por la ausencia de la clase obrera en el escenario social. No bastaba con que estuvieran obreros individualmente, o se expresara de forma aislada su solidaridad, cubriendo el espacio social solo formalmente, pero dejando fuera sus perspectivas políticas. En 1968 aunque una gran masa de estudiantes tenía un origen proletario y los mismos trabajadores mostraron su simpatía con los jóvenes, el proletariado no se encontró como una fuerza organizada y armada con su conciencia, para enfrentar al capitalismo.
En el mes de septiembre las respuestas del Estado eran cada vez más agresivas, el 18 de septiembre el ejército toma las instalaciones de la UNAM, llevándose el grueso de la actividad política al IPN[8] y los barrios que lo circundan, por ello, cuatro días después se asaltan las instalaciones del Politécnico, no sin que se desarrollaran los más feroces combates, en los que la solidaridad toma una presencia destacable, incorporándose incluso estudiantes adolescentes de secundaria, y creciendo el apoyo de los habitantes de los barrios… Se iba preparando la masacre.
El 2 de octubre cuando terminaba una manifestación en la plaza de Tlatelolco, escuadras militares y paramilitares arremeten contra los estudiantes, mostrando en su forma más cruda lo que significa el capitalismo.
Suele explicarse tan brutal respuesta como una locura del entonces secretario de gobernación Luis Echeverría que alimentaba la paranoia del presidente Díaz Ordaz, pero la brutalidad represiva no es accidental o producto de la patología de un individuo, forma parte de la esencia del capitalismo. Uno de los soportes principales del Estado son los aparatos represivos. Por eso no basta con gritar que el “¡2 de octubre no se olvida!”, es necesario reflexionar y no olvidar que mientras el capitalismo exista, se repetirán las masacres como la ocurrida hace 50 años.
La violencia del Estado no es un problema del pasado es parte de la esencia del capitalismo, como lo explica Rosa Luxemburgo: “Cubierta de vergüenza, deshonrada, chapoteando en sangre, nadando en cieno: así se encuentra la sociedad burguesa, así es ella. No como cuando, delicada y recatada, simula cultura, filosofía, y ética, orden, paz y estado de derecho, sino como bestia predadora, como cazadora de brujas de la anarquía, como peste para la cultura y para la humanidad: así se muestra en su verdadera figura al desnudo.” (La crisis de la socialdemocracia”, 1916[9])
Aunque la burguesía mistifica su existencia y presenta a su sistema como la expresión democrática perfeccionada, lo cierto es que basa su existencia en la explotación, que implica la mayor violencia y la cual es repetida cotidianamente, pero también la represión sangrienta es parte de su existencia y la masacre de Tlatelolco solo es una muestra de eso.
Tatlin / septiembre 2018
[1] Los inocuos e ingenuos 6 puntos del pliego de peticiones del Consejo Nacional de Huelga (CNH) eran:
1. Libertad a los presos políticos.
2. Destitución de los generales Luis Cueto Ramírez y Raúl Mendiola.
3. Extinción del cuerpo de granaderos.
4. Derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal (delito de disolución social).
5. Indemnización a las familias de los muertos y a los heridos víctimas de las agresiones en los actos represivos.
6. Deslinde de responsabilidades de los actos de represión realizado por la policía, los granaderos y el ejército
[2] En una forma presuntuosa las autoridades de la Universidad (UNAM) anunciaron que han planeado una diversidad de eventos conmemorativos del 2 de octubre, en los que gastarán 37 millones de pesos (aproximadamente 2 millones de dólares).
[3] Hemos escrito artículos que muestran 1968 como expresión del renacimiento histórico del proletariado mundial que va más allá de problemas nacionales en Francia o protestas estudiantiles. Ver, entre otros, https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201804/4296/hace-50-anos-mayo-de-1968 [141] , https://es.internationalism.org/cci-online/200805/2246/mayo-1968-y-la-perspectiva-revolucionaria [142] , /content/4318/hace-50-anos-mayo-68 [143] , https://es.internationalism.org/content/contra-las-mentiras-sobre-mayo-68 [144] y https://es.internationalism.org/content/4347/hace-50-anos-mayo-68-2a-parte-los-avances-y-retrocesos-de-la-lucha-de-clases [145]
[4] Ver en este mismo número “Mayo de 1968. El retorno de la crisis económica…” y nuestro folleto “Hace 50 años, mayo 68”, colocado en nuestro sitio web
[5] José Luis Alonso, guerrillero mexicano exiliado en Cuba en los años 70 declaró en una entrevista: “Tres días después de que llegamos [a Cuba] Manuel Piñeiro jefe de la inteligencia nos leyó la cartilla (…) La primera condición [es que] no habrá entrenamiento guerrillero, porque primero están las relaciones México-Cuba…” (El Universal, 22-mayo-2002). En el mismo tenor está el testimonio de Alfredo Campa, que refiere le dijeron: “Aquí son bienvenidos los que vengan, pero nosotros priorizamos la relación que tenemos con el gobierno mexicano…” (Proceso, 4-mayo-1996)
[6] El ex agente de la CIA, Philip Agee, en su libro, “Inside the Company: CIA Diary”, expone como colaboradores directos con la CIA a presidentes mexicanos: López Mateos, Díaz Ordaz y Luis Echeverría, pero también a miembros de la policía política como Gutiérrez Barrios y Nazar Haro
[7] Por esa razón suele utilizarse como referente del movimiento estudiantil el discurso del 30 de julio de Barros Sierra, rector de la UNAM, en que llama a defender la constitución, la autonomía, la libertad de expresión e inyecta los ánimos nacionalistas al izar la bandera a media asta y cantar el himno nacional
[8] La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN) son los principales centros de estudios superiores públicos
Adjunto | Tamaño |
---|---|
![]() | 547.14 KB |
Adjunto | Tamaño |
---|---|
![]() | 96.58 KB |
El 8 de septiembre pasado el régimen sandinista de Daniel Ortega movilizó a sus seguidores para celebrar el “Septiembre Victorioso”, debido a que pudo conjurar según ellos el intento de Golpe de Estado en su contra. Esta Victoria del régimen dejó una terrible secuela: alrededor de 450 muertos[1] decenas de desaparecidos, miles de heridos, cientos de detenidos y el éxodo de miles de nicaragüenses. Fue el corolario de 5 meses de protestas contra las medidas anti obreras y contra la feroz represión, similar o peor que las de la dictadura de Somoza.
Estos muertos no son sólo imputables al régimen de Ortega y sus huestes, quienes hicieron el trabajo sucio de perseguir, herir, matar o encarcelar a la población en protesta, en su mayoría jóvenes; también hay que imputarlas al clero y a los capitalistas privados (antiguos aliados del régimen), así como a las fuerzas políticas de oposición agrupadas en la “Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia”, quienes ahogaron y apaciguaron el movimiento promoviendo un “Dialogo Nacional” con el gobierno, mientras éste armaba su sangrienta estrategia de represión. De igual manera también la llamada “comunidad internacional” tiene su cuota de responsabilidad, ya que dan su apoyo a las facciones burguesas en pugna del capital nicaragüense: unos, como la ONU, la OEA, la UE, el Grupo de Lima, los EUA, que alimentaron (y siguen alimentando) las ilusiones de salidas democráticas y electorales a la crisis política; otros, como Rusia, China, Cuba, Bolivia y demás países que se declaran “enemigos” del “imperialismo yanqui” , que encubren su apoyo al sandinismo alegando que la situación en Nicaragua es un asunto de “política interna”.
La situación de la población nicaragüense es dramática, está sujeta a los acuerdos a que puedan llegar los altos burócratas burgueses sandinistas que controlan el Estado y los capitalistas privados. Ahora, bajo el terror del Estado, el régimen sandinista tiene el camino abierto para imponer las medidas anti obreras que intentó aplicar en abril pasado. Ante esta barbarie la única opción que se abre al proletariado nicaragüense es luchar en su propio terreno de clase, confrontar a las facciones del capital tanto oficialistas como de oposición y tornarse en una referencia para la población explotada. De otra manera, se impondrá el terror del Estado y la emigración masiva; situación como la que hoy viven países como Venezuela, Siria o varios países de África.
Las protestas inician el 18 de abril de 2018 ante el anuncio del decreto que modifica la Ley de Seguridad Social que incrementa el aporte de los asegurados, aumenta los aportes de la patronal y reduce las pensiones de jubilados, que entró en vigencia el 19 de abril. En artículo publicado en nuestro sitio web describimos y analizamos los acontecimientos[2]. Allí decimos que al mismo tiempo que se iniciaban las protestas el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) realiza un comunicado calificando la reforma como “recaudatoria” y asegurando que esta medida generará un mayor desempleo y se traduciría en reducciones salariales…
La indignación ante la agresión de los cuerpos represivos y las huestes sandinistas a estudiantes y jubilados generó un descontento general entre la población explotada y precarizada, que reaccionó de manera espontánea saliendo a las calles. En el artículo referido hemos denunciado como se unieron el capital privado y la Iglesia para controlar y desviar la movilización: El día 21 la COSEP convocó a una marcha a celebrar el día 23. Hay que recordar que Ortega anuncia la derogación del decreto el día 22, con el fin de apaciguar el descontento social, sin embargo, esto no impidió que la marcha convocada por los empresarios asistiese decenas de miles de personas…La Iglesia Católica, con una gran influencia, toma un papel más activo de “crítico” al Gobierno. Convoca una manifestación para el 29 que resultará la más multitudinaria y donde las reivindicaciones contra el ataque a las pensiones quedan en un segundo plano para darle todo el protagonismo a la “reconciliación nacional”, la “democratización”, el “diálogo” etc.
Podemos ver que la entrada en la escena política de las “críticas” de la COSEP o de la Iglesia Católica no ha significado un refuerzo para el movimiento sino la mecánica para acabarlo. Lo que no ha logrado Ortega y su pandilla con la represión sangrienta lo han conseguido la COSEP y sobre todo la Iglesia católica con sus llamamientos “apaciguadores” …Podemos decir que el capital ha utilizado las “dos manos” para doblegar la protesta: en una estaba la mano asesina del FSLN, en la otra estaba la “mano amiga” de la Iglesia.
Así mismo en el artículo se muestran las debilidades del proletariado nicaragüense quien queda atrapado detrás de las facciones burguesas en pugna oficialistas y de oposición, y en planteamientos nacionalistas impulsados por esas propias facciones y la pequeña burguesía.
La situación en Nicaragua es otra muestra en la región, junto con la de Venezuela, de la incapacidad de las clases dominantes para mantener acuerdos mínimos de gobernabilidad; y, por otra parte, la incapacidad de la clase obrera para ser una referencia para las masas explotadas para salir de la barbarie que impone el capitalismo en descomposición.
En el artículo referido analizó cómo en 2013 el gobierno sandinista inició la reforma en la Ley de Seguridad Social para incrementar el caudal de recaudación, disminuir el monto de las pensiones, aumento del número de cotizaciones y aumento gradual de la tasa de cotización de la patronal.
El régimen reforma de nuevo el sistema de pensiones este año debido a la acentuación de la crisis económica en Nicaragua. El régimen de Ortega ya no cuenta con la ayuda económica que desde 2008 le prestó el régimen de Chávez, que vino a oxigenar la débil economía de ese país, a través de la incorporación de Nicaragua a los países del ALBA, alianza de países que crearon Cuba y Venezuela para enfrentar el ALCA promovido por “el imperio” norteamericano. A través de varios acuerdos el régimen chavista, además de suministrar petróleo subvencionado, aportó más de 4 mil millones de dólares al régimen sandinista. Se estima que un tercio de esos recursos se utilizaron para financiar programas sociales, que le sirvieron al FSLN para el control social y disponer de una masa de apoyo al régimen sandinista.
A partir de 2014, tras la muerte de Hugo Chávez y con la caída del precio del crudo, se inició el descenso de la relación comercial con Venezuela, que redujo las exportaciones con ese país a cero durante el primer trimestre de este año. Hasta finales de 2016 la deuda acumulada a través de la empresa ALBANISA creada un 51% de capital venezolano, era de 3,200 millones de dólares, equivalentes al 24% del PIB. La relación comercial se vio afectada de manera significativa por las medidas que la administración Trump impuso a PDVSA, empresa estatal petrolera que Chávez y Maduro utilizan para financiar los proyectos imperialistas de Venezuela hacia la región. Ahora la mayor parte del petróleo se importa desde EUA y a precios de mercado internacional, y no con la ventaja que tenía el régimen sandinista con la “revolución bolivariana” a la que pagaba el 50% de la factura en especies.
La reforma del sistema de pensiones, que el régimen anuló debido a la presión de las protestas, es una forma de hacer frente al gasto fiscal y al pago de la deuda externa. Los programas sociales ya no pueden ser mantenidos, lo que va a significar un deterioro al nivel de vida de las masas empobrecidas del país[3]. Los 5 meses de protestas han acentuado la crisis económica. Las protestas afectaron principalmente al comercio, el turismo y la construcción; se estima un aumento del desempleo de alrededor de un 5%, equivalente a unos 85 mil empleos. Las proyecciones de crecimiento económico se han bajado al 1% e incluso puede haber una recesión económica de proseguir la crisis política. El parecido con la situación en Venezuela no es pura casualidad.
A raíz de las protestas en Nicaragua y la feroz represión del régimen, se ha acentuado la división que ya existía en las filas del FSLN. Varios de los dirigentes del sandinismo que lucharon junto a Ortega en contra de la dictadura de Somoza y formaron parte de su primer gobierno (1985-1990), ahora lo denuncian y lo confrontan como traidor a los ideales del sandinismo original.
De hecho, después de perder las elecciones el FSLN en 1990, Daniel Ortega encabezó un proceso de pugnas que lo llevó a desorganizar el Frente y consolidarse como facción dominante, desplazando a otros dirigentes que le hicieran sombra. Desarrolló alianzas con el Partido Liberal de Arnoldo Alemán, con la Iglesia y consolidó un control de organizaciones sociales tras las banderas del FSLN. En ese sentido sentó las bases para ganar de nuevo la presidencia en 2006 y perpetuarse en el poder desde entonces, con el apoyo de Cuba y la “Revolución Bolivariana” de Chávez.
Es una gran mentira pretender que hay dos caras del sandinismo.
Algunos críticos de Ortega lo acusan de aplicar la “Operación Limpieza” tal como lo hacía la dictadura somocista contra la población. La izquierda y los izquierdistas utilizan los mismos recursos que la derecha para someter al proletariado y la población; la diferencia está en la utilización de la verborrea “revolucionaria” del “marxismo-leninismo”, y que se declaran “antiimperialistas” porque se oponen a los EUA, pero a la vez se unen a otras potencias o países imperialistas como lo hizo el FSLN en 1982 mediante los pactos con la URSS.
La acentuación de la descomposición en las filas de los partidos y organizaciones de la burguesía a nivel mundial, sean de derecha o izquierda, se expresa en los regímenes de izquierda como los de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Siria, China, Corea del Norte. tal como lo hace hoy el sandinismo. El proletariado con su lucha debe acabar con el mito de que existe una izquierda revolucionaria, por ello su mejor definición es ser la izquierda del capital.
La situación en Nicaragua viene a agravar la situación regional. Las medidas de los EUA contra altos dirigentes del régimen sandinista y los bloqueos financieros, aparte de ser utilizados por el régimen para unificar a sus seguidores y culpar a los EUA de la crisis política y económica, son volcadas contra la población y se transforman en un factor agravante de la crisis. Por otra parte, la amenaza de no descartar opciones miliares (como es el caso con Venezuela), ayuda más bien a las cúpulas dirigentes a entronizarse en el poder y victimizarse para conseguir apoyos internos y externos. Situación que es aprovechada por potencias como China, países como Rusia, Cuba, Venezuela, Irán, etc. para intervenir, con el fin de perturbar el patio trasero de los EUA.
En ese sentido se observa cómo avanza el caos y las emigraciones[4] ocasionadas no sólo por el terror del Estado o amenazas de guerra civil, sino por la crisis económica.
Debido a la agudización de la crisis económica y a la confrontación política, la tendencia de la situación se complique aún más. Los acuerdos que había entre las facciones del capital se rompieron. Las manifestaciones de fuerza del régimen sandinista lo colocan en una situación donde puede imponer a ultranza las medidas para intentar paliar la crisis económica. Por otra parte, tal como sucede con Venezuela, hay altas posibilidades de que se acentúe el bloqueo financiero al régimen.
Esta situación plantea un enorme reto al proletariado nicaragüense y mundial ya que la situación repercutirá en una acentuación de las medidas contra las condiciones de vida de la clase trabajadora, de por sí ya bastante precarizada. La capacidad de respuesta del proletariado se ve socavada por la polarización política y su debilidad histórica. Por otra parte, las emigraciones, son utilizadas por sectores de la burguesía y la pequeña burguesía para atacar la solidaridad humana y en particular la solidaridad que debe existir entre proletarios. Ya hay expresiones de xenofobia en Costa Rica. Este terrible escenario señala una acentuación del caos en la región que acentuará la pobreza crónica de la región y que puede desestabilizar a ese país, que hasta ahora ha sido el menos convulsionado de la región centroamericana.
La situación que se vive en Nicaragua, Venezuela, Siria y otros países plantea la urgencia para el proletariado de retomar su lucha para que sirva de aliciente para desarrollar las condiciones que permitan superar al sistema capitalista en descomposición que nos sume en la miseria y la barbarie.
RM / 25-septiembre-2018
[1] Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) el número de muertos es de 322, más de 450 según organismos de derechos humanos; 198 según el gobierno
[2]Ver nuestro artículo “El abril sangriento de Nicaragua: Sólo la lucha autónoma del proletariado puede acabar con la explotación y la barbarie represiva” https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201805/4304/el-abril-s... [150]
[3] La pobreza en Nicaragua se ubica entre el 29,6% (Banco Mundial) y el 40% (BID) y la pobreza extrema es del 14,6% (BID)
[4] Según la ONU 23,000 nicaragüenses han huido a Costa Rica desde abril pasado
Enlaces
[1] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/mexico
[2] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/lucha-de-clases
[3] https://es.internationalism.org/tag/noticias-y-actualidad/l
[4] https://fr.internationalism.org/ri407/pourquoi_autant_d_attaques_et_si_peu_de_luttes.html#sdfootnote1sym
[5] https://fr.internationalism.org/ri407/pourquoi_autant_d_attaques_et_si_peu_de_luttes.html#sdfootnote2sym
[6] https://fr.internationalism.org/ri407/pourquoi_autant_d_attaques_et_si_peu_de_luttes.html#sdfootnote3sym
[7] https://fr.internationalism.org/ri407/pourquoi_autant_d_attaques_et_si_peu_de_luttes.html#sdfootnote1anc
[8] https://fr.internationalism.org/ri407/pourquoi_autant_d_attaques_et_si_peu_de_luttes.html#sdfootnote2anc
[9] mailto:m%C3%[email protected]
[10] https://fr.internationalism.org/ri407/pourquoi_autant_d_attaques_et_si_peu_de_luttes.html#sdfootnote3anc
[11] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/cartas-de-los-lectores
[12] https://world.internationalism.org
[13] https://www.jornada.com.mx/2009/11/27/index.php?section=mundo&amp;article=021n1mun
[14] https://es.internationalism.org/tag/noticias-y-actualidad/honduras
[15] https://es.internationalism.org/tag/2/30/la-cuestion-sindical
[16] https://es.internationalism.org/tag/geografia/mexico
[17] https://en.internationalism.org/inter/151/drug-violence
[18] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/situacion-economica
[19] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/posicion-imperialista
[20] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/conflictos-interburgueses
[21] https://es.internationalism.org/tag/3/46/economia
[22] https://es.internationalism.org/tag/noticias-y-actualidad/foros-sociales
[23] https://es.internationalism.org/cci-online/201001/2747/cci-online-2010
[24] https://es.internationalism.org/tag/noticias-y-actualidad/inundaciones-en-peru
[25] https://es.internationalism.org/tag/3/50/medio-ambiente
[26] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/resoluciones-de-congresos
[27] https://es.internationalism.org/cci-online/201002/2777/turquia-solidaridad-con-la-resistencia-de-los-trabajadores-de-tekel-contra-el
[28] https://es.internationalism.org/files/es/RM-117.pdf
[29] https://es.internationalism.org/tag/geografia/grecia
[30] https://es.internationalism.org/tag/noticias-y-actualidad/mundial-de-futbol
[31] https://es.internationalism.org/tag/4/559/turquia
[32] https://es.internationalism.org/tag/noticias-y-actualidad/lucha-en-tekel
[33] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201005/2877/antiautoritarios-en-grecia-reflexiones-sobre-la-violencia
[34] https://es.internationalism.org/tag/acontecimientos-historicos/revolucion-mexicana
[35] https://es.internationalism.org/files/es/RM-118.pdf
[36] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/elecciones
[37] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/correspondencia-con-otros-grupos
[38] https://es.internationalism.org/tag/noticias-y-actualidad/china
[39] https://es.internationalism.org/tag/2/31/el-engano-del-parlamentarismo
[40] mailto:[email protected]
[41] https://es.internationalism.org/tag/geografia/francia
[42] mailto:[email protected]
[43] mailto:[email protected]
[44] mailto:[email protected]
[45] https://es.internationalism.org/tag/geografia/espana
[46] https://es.internationalism.org/tag/geografia/ecuador
[47] https://es.internationalism.org/tag/geografia/venezuela
[48] https://es.internationalism.org/files/es/RM_120.pdf
[49] https://es.internationalism.org/tag/geografia/irlanda
[50] https://es.internationalism.org/tag/geografia/estados-unidos
[51] https://rouslyn.files.wordpress.com/2010/11/proyecto-lineamientos-pcc.pdf
[52] mailto:[email protected]
[53] https://es.internationalism.org/files/es/RM_121.pdf
[54] https://madison.com/wsj/news/local/govt-and-politics/article_de45ba12-3935-11e0-9b64-001cc4c002e0.html
[55] https://www.archivomagón.net/Periodico/Regeneracion/TerceraEpoca/PDF/e3n11.pdf
[56] https://www.archivomagón.net/Periodico/Regeneracion/CuartaEpoca/PDF/e4n56.pdf
[57] https://es.internationalism.org/tag/personalidades/ricardo-flores-magon
[58] https://es.internationalism.org/tag/corrientes-politicas-y-referencias/anarquismo-internacionalista
[59] https://es.internationalism.org/files/es/RM_122.pdf
[60] http://www.informador.com.mx/jalisco/2010/224117/6/los-problemas-de-la-generacion-ninis.htm
[61] https://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/76179
[62] https://tvconsentido.com/archives/1377
[63] https://elpais.com/articulo/internacional/guerra/europea/elpepuint/20110321elpepiint_6/Tes
[64] https://es.internationalism.org/files/es/hoja%20primero%20de%20mayo.pdf
[65] https://es.internationalism.org/files/es/RM_123%20web.pdf
[66] https://es.internationalism.org/node/3046
[67] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/11-m
[68] https://es.internationalism.org/tag/geografia/oriente-medio
[69] https://es.internationalism.org/tag/3/45/descomposicion
[70] https://es.internationalism.org/files/es/RM_124.pdf
[71] https://www.eluniversal.com.mx/notas/473203.html
[72] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/espana
[73] http://www.madeinprc.es/2010/12/la-contaminacion-en-xintang-jeans-capital-of-the-world
[74] http://www.irishtimes.com/newspaper/world/2011/0614/1224298864155.html
[75] https://www.bbc.co.uk/news/world-asia-pacific-13750035
[76] https://www.youtube.com/watch?v=4oeROrTgWbQ&NR=1
[77] https://www.latimes.com/nation/la-xpm-2011-jun-13-la-fg-china-riot-20110614-story.html
[78] https://es.internationalism.org/tag/geografia/china
[79] https://es.internationalism.org/tag/historia-del-movimiento-obrero/1871-la-comuna-de-paris
[80] https://es.internationalism.org/files/es/RM_125%20BAT.pdf
[81] https://en.internationalism.org/forum/1056/beltov/4515/occupy-wall-street-protests#comment-3866
[82] https://en.internationalism.org/icconline/2011/september/indignados
[83] https://en.internationalism.org/icconline/2011/special-report-15M-spain/real-democracy-now
[84] https://News.yahoo.com/occupy-protests-Seismic-Effect-062600703.html
[85] https://es.internationalism.org/tag/geografia/america-central-y-sudamerica
[86] https://es.internationalism.org/files/es/RM_126.pdf
[87] https://es.internationalism.org/files/es/Para%20enfrentar%20los%20ataques.pdf
[88] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/intervenciones
[89] https://www.challenges.fr/finance-et-marche/20111205.CHA7793/quand-l-ex-patron-de-jerome-kerviel-prevoit-l-apocalypse.html
[90] https://mxtomalacalle.blogspot.com
[91] https://www.youtube.com/watch?v=SPfOsOiIEvo&feature=related
[92] https://www.elalmeria.es
[93] https://www.youtube.com/watch?v=we80SaElzjM
[94] https://www.diariopanorama.com/seccion/firmas_22/costa-rica-porque-crece-el-descontento-social_a_107593
[95] https://www.foxnews.com/politics/2009/04/18/obama-endures-ortega-diatribe/
[96] https://www.casamerica.es/actualidad/la-oposicion-acude-debil-y-dividida-los-comicios-en-nicaragua
[97] https://ucw-project.org/attachment/Nicaragua_trends20110420_151157.pdf
[98] https://es.internationalism.org/node/2377
[99] https://es.internationalism.org/files/es/s%C3%AD%2C%20se%20puede%20luchar.pdf
[100] https://es.internationalism.org/files/es/RM_127_bat_0.pdf
[101] https://www.microsofttranslator.com/bv.aspx?from=fr&to=es&a=http%3A%2F%2Ffr.internationalism.org%2Ficconline%2F2011%2Fla_crise_de_la_dette_pourquoi.html
[102] https://www.microsofttranslator.com/bv.aspx?from=fr&to=es&a=http%3A%2F%2Ffr.myeurop.info%2F2011%2F10%2F04%2Fchomage-la-face-cachee-du-miracle-economique-allemand-3478
[103] mailto:[email protected]
[104] https://es.internationalism.org/tag/personalidades/pannekoek
[105] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/lucha-de-clases-0
[106] https://es.internationalism.org/tag/geografia/gran-bretana
[107] https://fr.internationalism.org/icconline/2012/grece_l_hopital_de_kilkis_sous_le_controle_des_travailleurs.html
[108] https://nantes.indymedia.org/posts/34858/article-2-laurent-berger-a-vendu-le-morceau/
[109] https://es.internationalism.org/ap/2007/196_brasil
[110] https://es.internationalism.org/book/export/html/2494
[111] https://es.internationalism.org/files/es/RM_129.pdf
[112] https://es.internationalism.org/ap/2010s/2012/223_deuda
[113] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/situacion-economica-0
[114] https://ultimasnoticiasbolivia.com/2012/04/13/
[115] https://es.internationalism.org/tag/geografia/canada
[116] https://www.agenciapacourondo.com.ar
[117] https://es.internationalism.org/tag/geografia/argentina
[118] https://es.internationalism.org/files/es/RM_130.pdf
[119] http://www.jeuneafrique.com
[120] https://es.internationalism.org/tag/geografia/sudafrica
[121] https://es.internationalism.org/tag/noticias-y-actualidad/marikana
[122] https://es.internationalism.org/tag/acontecimientos-historicos/yo-soy-132
[123] https://en.internationalism.org/internationalreview/201206/4980/editorial-massacres-syria-iran-crisisthe-threat-imperialist-cataclys
[124] https://www.guardian.co.uk/world/2012/jun/16/minority-sect-syria-dictatorship?INTCMP=SRCH
[125] https://en.internationalism.org/icconline/201205/4893/mali-coup-d-etat-which-increases-chaos
[126] https://es.internationalism.org/tag/noticias-y-actualidad/guerra-en-siria
[127] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/venezuela
[128] https://es.internationalism.org/tag/personalidades/hugo-chavez
[129] https://es.internationalism.org/tag/noticias-y-actualidad/chavismo
[130] https://es.internationalism.org/tag/noticias-y-actualidad/socialismo-del-siglo-xxi
[131] https://es.internationalism.org/tag/historia-del-movimiento-obrero/1905-revolucion-en-rusia
[132] https://es.internationalism.org/files/es/pdf/rm-131-web.pdf
[133] https://es.internationalism.org/files/es/pdf/rm_134_0.pdf
[134] https://es.internationalism.org/files/es/pdf/rm_136_0.pdf
[135] https://es.internationalism.org/files/es/pdf/rm_132_0.pdf
[136] https://es.internationalism.org/files/es/pdf/rm_133.pdf
[137] https://es.internationalism.org/files/es/pdf/rm_135-bat.pdf
[138] https://es.internationalism.org/files/es/rm_138_bat_couleur.pdf
[139] https://es.internationalism.org/files/es/pdf/rm_139_bai.pdf
[140] https://es.internationalism.org/files/es/tatlelohco_1968.pdf
[141] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201804/4296/hace-50-anos-mayo-de-1968
[142] https://es.internationalism.org/cci-online/200805/2246/mayo-1968-y-la-perspectiva-revolucionaria
[143] https://es.internationalism.org/content/4318/hace-50-anos-mayo-68
[144] https://es.internationalism.org/content/contra-las-mentiras-sobre-mayo-68
[145] https://es.internationalism.org/content/4347/hace-50-anos-mayo-68-2a-parte-los-avances-y-retrocesos-de-la-lucha-de-clases
[146] https://www.marxists.org/espanol/luxem/09El%20folletoJuniusLacrisisdelasocialdemocraciaalemana_0.pdf
[147] https://es.internationalism.org/files/es/pdf/supmeneto_rm_m68_hace_50_anos_versionfinal.pdf
[148] https://es.internationalism.org/files/es/01_rm140_oct2018.pdf
[149] https://es.internationalism.org/files/es/el_terror_de_estado_se_impone_en_nicaragua.pdf
[150] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201805/4304/el-abril-sangriento-de-nicaragua-solo-la-lucha-autonoma-del-proletaria
[151] https://es.internationalism.org/tag/4/406/nicaragua
[152] https://es.internationalism.org/tag/2/36/los-falsos-partidos-obreros
[153] https://es.internationalism.org/files/es/pdf/rm140-definitivo-design.pdf
[154] https://es.internationalism.org/files/es/pdf/para_ce_190420_rm_141_abril-septiembre_2019-terminada_0.pdf
[155] https://es.internationalism.org/files/es/pdf/rm_142_final_para_pdf_04-11-2019_4.pdf