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A partir de marzo de 1908, con la declaración de Díaz anunciando desde
la prensa de EUA las elecciones en 1910, se desata un ambiente electoral con el
que la burguesía logra atrapar las esperanzas de los trabajadores (y de los
campesinos despojados), sometiendo así el descontento y aislando el desarrollo
de la conciencia y organización proletaria. Es evidente que en este proceso
impulsado por el viejo dictador no consideró las fracturas políticas existentes
al interno de la propia clase dominante y que le acarrearían problemas.