Desde
finales de la década de los sesenta, cuando se abre la
actual crisis capitalista, la burguesía, al tiempo que
aplica cada vez más severos programas, llama a los
trabajadores a soportar tales sacrificios a cambio de una promesa
de mejora de sus condiciones de vida y la de sus hijos en el
futuro. Sin embargo, esas promesas son mentiras lanzadas por cada
burguesía y cada Estado nacional para hacer pasar sus
medidas, pero además, para sembrar la esperanza en un
alentador futuro, extendiendo así un sentimiento de
resignación y sacrificio… Esa retorcida retórica
copiada de los púlpitos, es usada por patrones,
funcionarios de gobierno y sindicatos para llamar a aceptar la
congelación del salario, es la misma que usan cuando
quieren justificar los despidos y son las mismas palabras que
vienen usando para hacer pasar las seudo reformas sobre la
seguridad social.