Resolución sobre la situación nacional 2012
La comprensión de la dinámica económica, social y política, de la vida del capitalismo, así como de las condiciones en las que desarrolla sus propias luchas en este contexto, siempre han ocupado el centro de las reflexiones de los trabajadores y por ende de los revolucionarios. En ese sentido, la Reunión Territorial de la CCI en México ha considerado en su agenda el seguimiento de la situación nacional.
Entre crisis y narcotráfico (Mexico)
La prensa y telediarios del mundo presentan regularmente información e imágenes de México en las que aparecen en primer plano enfrentamientos, corrupción y muerte motivada por “la guerra contra el narcotráfico”. Pero suelen presentar todo ese escenario como un fenómeno anómalo y ajeno al capitalismo, cuando toda esa realidad está enraizada en la dinámica que sigue el actual sistema de explotación que hace ver en toda su extensión la manera con la que actúa la clase dominante por la competencia y las diferencias políticas exacerbadas entre sus diferentes fracciones. Ese proceso de barbarie, que ya es plenamente dominante en algunas de las regiones de México, es la representación de la descomposición que sufre el capitalismo.
Reforma laboral - Una explotación despiadada para el proletariado
Elecciones presidenciales 2012 - PRI, PAN, PRD… ¡la misma puerca pero revolcada!
México: ¿Estado fallido o gansterización del Estado?
el Estado es un instrumento de la clase dominante, que sintetiza los intereses de todos los sectores de la burguesía, y entre esos intereses también están los de la mafia, que no pertenece a otra clase, por eso sus intereses y prácticas se ha vuelto tan común en todos los grupos que forma esta clase, mezclando y confundiendo sus actividades “legales” con las relativas al narcotráfico. Pero al mismo tiempo, la gansterización de la clase dominante, anima y acrecienta las pugnas, que son llevadas al interno del propio Estado, lo cual sin duda dificulta que la burguesía pueda controlar todos los hilos de su vida política, pero en ningún momento eso implica que el Estado pierda fuerza para mantener el dominio.