Attachment | Size |
---|---|
![]() | 206.09 KB |
La muerte de Fidel Castro ha desplegado una serie de expresiones políticas, pero al acompañarla de emociones no hacen sino acrecentar la confusión. La prensa y la web se han llenado de comentarios con insultos e ironías baratas para celebrar la muerte de Castro. Incluso en zonas de Miami estas celebraciones llegaron al extremo de organizar fiestas callejeras. Estas expresiones irreflexivas, sin duda, animadas solo por el odio ciego tienen su complemento con otro tipo de manifestaciones, que también son irreflexivas, pero avanzan sobre un sentido opuesto, cambiando las ofensas por alabanza y el odio por el culto ciego. Ambas presiones están vacías de análisis e impiden la reflexión y por ello la burguesía impulsa estas campañas, pero además las complementa con un tercer tipo de comentarios, los cuales pretenden ser muy objetivos y neutrales, de forma que critican y valoran aspectos de la práctica de Castro, pero manteniendo siempre como rasero las necesidades de la burguesía.
Más allá de las campañas de odio o alabanza que alimenta la burguesía, la clase trabajadora requiere reflexionar de forma más profunda el significado de Fidel Castro y para lograr esto no es posible ceñir el análisis a la personalidad de Fidel. El proletariado debe de analizar la historia y en ella comprender como se ha usado en contra de los trabajadores la simbología y el mito de la llamada “revolución cubana”.
La historia de Cuba ha sido sin duda complicada. Desde el siglo XVI con la colonización, por los métodos bárbaros de explotación aplicados, se extermina casi por completo a los pobladores originarios y luego repetirán y ampliarán esos mismos actos bárbaros con los miles de esclavos traídos desde África, haciendo así a la isla un centro de tráfico de esclavos.
La ubicación geográfica de Cuba la hace una zona política y militarmente estratégica, razón por la cual, en el siglo XVIII se disputan su control las fuerzas españolas e inglesas.
Con ese escenario cargado de disputas y conflictos y con un sol tropical de fondo, las fuerzas del capitalismo buscan también imponer su dominio y expandir su poder. Llega así el siglo XIX acompañado de la expansión de la manufactura azucarera y una lucha continua de la burguesía, la pequeña-burguesía y los terratenientes criollos por librarse de las cargas impositivas y del control político de España.
El “Grito de Yara” de 1868, será un referente de la lucha por la independencia de Cuba, en tanto se abre con él un período de choques internos entre las diferentes fuerzas y por los diferentes proyectos, que se complejizarán con la integración de las ambiciones de España y los EUA (que ya para entonces busca expandir su dominio político y territorial).
De tal forma que una serie de secuelas guerreras y choques entre fuerzas de otros Estados toman como escenario a Cuba durante el final del siglo XIX y el inicio del XX, confirmando el dominio de la mercancía y el poder político de la burguesía. Justamente ese acelerado avance del capitalismo acrecienta la opresión y amplía las disputas entre las mismas fracciones burguesas, revelando, como dice Marx que “El capitalismo viene al mundo chorreando lodo y sangre” (El Capital, Tomo I), aunque al mismo tiempo, esa brutalidad con la que actúa, va a acelerar y revolucionar la historia en tanto imprime una incesante transformación de las fuerzas productivas, en el que participan los diferentes Estados nación, definiendo y extendiendo el dominio del mercado internacional.
Esa dinámica en la que opera el capital a nivel internacional, también se presentó en Cuba y también empujó al desarrollo de las ideas, en particular del pensamiento liberal, que animó a los partidos de la burguesía y se encarnó en personajes como José Martí (1853-1895), que participó activamente en la lucha por la formación del Estado nación, pugnando por su estructura moderna de república. Para José Martí, como para los liberales, la mejor arma del cambio social se encontraba en el libre comercio, por eso afirmaba: “A nadie daña tanto el sistema proteccionista como a los trabajadores…” De la misma forma exponía que la “hermandad de las naciones” tenía como instrumento al mercado: “El libre cambio es la prenda de amistad entre los pueblos, como las reciprocidades entre ellos la garantía de la justicia…”[1] [2]
Esa república burguesa y ese mercado por lo que luchó Martí y el resto de liberales, va tomando forma de forma lenta, no obstante, ya en el siglo XX muestra una particular expansión económica durante la segunda década[2] [3], que verá diluirse con la crisis de 1929.
A pesar de que las bases capitalistas fueron impulsadas por la lucha de los liberales del siglo XIX, la republica no logró consolidarse rápidamente, su avance fue lento y con dificultades continuas por efecto de la división imperante en la misma burguesía. Esta división se hace más profunda con la crisis de 1929, dado que la afectación de las ganancias capitalistas conduce a una mayor competencia económica y a una mayor tensión política.
En los años que siguen a la crisis económica, los golpes de estado y las revueltas se repetirán, alentando la presencia política de los militares, entre los que va a destacar el sargento Fulgencio Batista (1901-73) que a partir de 1933 con la caída del gobierno del general Gerardo Machado, va a ir tomando responsabilidades mayores en las estructuras estatales y por tanto irá mostrando sus “cualidades” represivas, que lo llevarán a asumir el poder en diversos momentos.
En 1952 Batista se postula como candidato a la presidencia, en esta votación se tenía como posible triunfador al filósofo Roberto Agramonte, del Partido del Pueblo Cubano (mejor conocido como Partido Ortodoxo). No obstante, el 10 de marzo de 1952, a 3 meses de que se llevaran a cabo las elecciones, el mismo Batista encabeza un golpe de estado, imponiendo una dictadura militar, la cual de forma muy rápida obtiene el reconocimiento político por parte de los EUA.
El ascenso de Batista al gobierno y la consecuente ola represiva que imprime, conduce a que los diversos partidos burgueses expongan de forma abierta su oposición y aunque intentan hacer una coalición, sus mismas diferencias impiden su concreción, ni aún siquiera logran integrarse para operar sus actividades electorales.
Una de las fuerzas políticas más importante de ese momento es el Partido ortodoxo. Este partido fue fundado en 1947 por Eduardo Chibás (1907-1951). En él se agrupaba una masa importante de la población de todas las clases sociales, y aunque dominaba en número la pequeña-burguesía urbana, su programa político respondía a las necesidades de la burguesía nacional[3] [4]. La popularidad de los ortodoxos se debía en gran medida a los discursos demagógicos de Chibás, que exaltaba los ánimos y despertaba simpatías con sus pregones nacionalistas. Tal era el uso que hacía de las emociones este personaje que llegó al extremo de suicidarse mientras realizaba un discurso por la radio. Esta situación resume bien la radicalidad hueca y la desesperación que animaba a esta agrupación, pero sobre todo muestra la falta de argumentos teóricos y políticos, lo cual, por cierto, es una característica propia de la pequeña-burguesía.
La radicalidad y desesperanza impulsada por los ortodoxos toma mayor dimensión en su sector juvenil, que tenían como dirigente al entonces joven abogado Fidel Castro…
El ambiente de pretendida expansión económica de posguerra que se vivía en el mundo chocaba con la fragilidad de la economía cubana, animada solamente por la bonanza del turismo, que estaba controlado (hoteles y casinos) por la unión de Batista y el mafioso Lucky Luciano. La producción manufacturera en cambio se encontraba rezagada e incapacitada para competir con las mercancías de producción norteamericana que acaparaban el mercado. De manera que, ante el ambiente represor, de miseria[4] [5] y ante la imposibilidad de asegurar un desarrollo de la economía nacional, expresiones de la pequeña burguesía estallan en desesperación, y en una radicalización suicida, van en busca de una pretendida solución enfrentando militarmente a la dictadura, que es vista como una traba para el mismo desarrollo de la burguesía nacional. Pero ¿esto significa que la defensa de la economía cubana, es un proyecto revolucionario o progresista?
Las disputas burguesas y las dificultades políticas del proletariado en Cuba
La burguesía al emerger en la historia tenía como tarea imponer su mercado en el planeta. La primera Guerra Mundial hacía evidente que el mercado capitalista había extendido su dominio por todo el mundo y para reconfigurarlo y redefinir su reparto, (ganando o cediendo áreas), las diferentes fuerzas de la burguesía tienen que entrar en una disputa guerrera. De manera que al estar cumplida la tarea histórica de la burguesía, esta clase pierde el carácter revolucionario que tenía en sus orígenes, por lo que es imposible encontrar una fracción de la burguesa con carácter progresista y menos aún revolucionaria.
Tomando estas reflexiones es que podemos entender porque las preocupaciones de la burguesía (en cualquiera de sus fracciones) están muy alejadas de los intereses de los trabajadores. En Cuba sin embargo los diferentes partidos burgueses y pequeñoburgueses lograron integrar a los explotados como carne de cañón.
Debemos de reconocer que la clase obrera por su condición de explotada, en cualquier lugar del planeta, expone su rebeldía y oposición al sistema opresivo al que lo somete el capital, sin embargo, las condiciones para la maduración de sus combates y la capacidad para la asimilación de sus experiencias no avanza de forma lineal, ya encuentra de forma continua obstáculos. El proletariado en Cuba no ha sido una clase con gran experiencia en el combate, aunque hay expresiones de gran combatividad –como las huelgas de tabaqueros en 1887, que buscaron conectarse con las movilizaciones en apoyo a los obreros de Chicago[5] [6]– no logran recuperar e integrar en su lucha las experiencias del movimiento obrero internacional. Un hecho elocuente es que aunque el anarquismo a fines del siglo XIX interviene en la clase e impulsa la formación de agrupaciones proletarias como el “Circulo de Trabajadores de la Habana”, en el fin del siglo XIX e inicios del XX van perdiendo fuerza porque una masa importante de obreros atienden las promesas de libertad que hacen los partidos de la burguesía y luego, la formación del partido comunista se da en un momento en el que la oleada revolucionaria mundial va en declive y por tanto el papel que asumirá estará dominado por la tendencia contrarrevolucionaria que se extendió desde mediados de los años 20 y hasta 1968.
El dominio de la contrarrevolución
La implantación de una fase histórica de dominio de fuerzas contrarrevolucionarias proviene en las primeras décadas del siglo XX, luego de la derrota de la revolución rusa y del aplastamiento de la revolución alemana. Estos acontecimientos abrieron la secuencia de golpes continuos que recibiría la clase obrera y que abrirían un largo proceso de contrarrevolución. Podemos resaltar dos importantes manifestaciones que exponen claramente la implantación de la contrarrevolución:
- con la derrota de la oleada revolucionaria, en la que la revolución rusa y alemana eran la parte más relevante, se posibilita el dominio del estalinismo y el establecimiento de la política del “socialismo en un solo país” (1926), extendiéndose, a la par de esto, la política de exterminio de la generación de comunistas que se oponen a Stalin, logrando desnaturalizar al marxismo, a la III Internacional, y matando la vida proletaria de los partidos comunistas en el mundo;
- el triunfo y dominio de la democracia y de las expresiones más radicales de la burguesía, como el fascismo y nazismo, permite involucrar a los trabajadores, como carne de cañón, en la guerra imperialista y luego, al terminar esta, mediante la imposición de medidas presentadas como de “Estado benefactor”, aseguran un mejor el control de los obreros.
Así tenemos que desde mediados de los 20 la contrarrevolución avanzó sin dejar posibilidades de actuación de la clase obrera, y la burguesía se aseguraba de mantener su control a través de sindicatos y partidos. El marco definido por el dominio de la contrarrevolución se ve ampliado con el fin de la II Guerra Mundial, que lleva a una reconfiguración de la división del mundo mediante la formación de bloques imperialistas opositores y la agravación de las tendencias guerreras. Los países que quedaron como cabeza de bloque imperialista fueron los EUA y la URSS. Estos bloques definieron su poder aglutinando a Estados nacionales bajo una alianza política, económica y militar, buscando en cada momento ampliar su dominio o evitar el ensanchamiento del opositor, manteniendo así una guerra permanente, denominada como “guerra fría”.
La liberación nacional un proyecto de la burguesía
En Cuba la formación del Partido Comunista (PCC), como decíamos renglones arriba, se inscribe justamente en la dinámica de dominio estalinista (1925)[6] [7]. El PCC fue una organización que nació sin tener una conexión con las experiencias relevantes de la clase obrera internacional, por eso de manera muy rápida se integran como instrumento del estalinismo, llevando por tanto una política burguesa. Desde la década de los 30 el PCC busca acercarse al poder pregonando la alianza de clases (obedeciendo mansamente los lineamientos de la III Internacional estalinizada), a tal grado que formará parte de los partidos que apoyan en diversos proyectos electorales a Fulgencio Batista, obteniendo incluso carteras dentro de algunos gobiernos. Aunque luego en los 50, ya con su nueva adscripción de Partido Socialista Popular (PSP), va a ser considerado ilegal, pero seguirá manteniendo su política de control de los trabajadores, mediante la animación de la esperanza en la democracia y el mejoramiento del capitalismo.
Durante esta fase del siglo XX, la clase obrera en Cuba se encuentra sometida y sin las condiciones para lanzar movimientos amplios, esto hace que el descontento presente entre los explotados sea recuperado por los diversos partidos de la clase dominante, ciñendo las movilizaciones a las necesidades de la burguesía, no logra expresarse por ello la esencia revolucionaria del proletariado. Ante esa ausencia de respuestas obreras y ante las diferentes necesidades de la burguesía no cumplidas por el gobierno, los partidos burgueses toman dominio del escenario social y orientan todo descontento a la defensa de la economía nacional, siendo por eso su proyecto más radical el de la liberación nacional.
Los jóvenes pequeñoburgueses seguidores de Chibás
Entre los sectores más activos de la pequeña burguesía se encontraban las juventudes del partido ortodoxo. La pequeña burguesía decía Marx en su carta al escritor Pavel V. Annenkov (28-diciembre-1846), “…se siente deslumbrado por la magnificencia de la gran burguesía y experimenta a la vez simpatía por los sufrimientos del pueblo.” Es una clase cargada de ambigüedades y desesperación, pero sobre todo desprovista de un proyecto propio. La pequeña burguesía cubana se siente en ese momento ofendida por la condición miserable a la que se somete a la población en el campo y la ciudad, pero al mismo tiempo concibe como verdadera solución a los problemas en el impulso del nacionalismo y la reconfiguración de los poderes constitucionales de la república, tal como lo planteaban los liberales del siglo XIX.
En ese sentido la juventud del PCC, con Fidel Castro a la cabeza, retoma el ideario caduco de José Martí, e inicia un trabajo conspirativo para generar un movimiento nacional promotor de las libertades civiles, el impulso de la economía nacional y la oposición al gobierno golpista de Batista, sostenido de forma abierta por los sectores rentistas cubanos, asociados con sectores de la burguesía norteamericana.
Ese movimiento tiene su punto de mayor desarrollo en el asalto al cuartel Mocada el 26 de julio de 1953. El ataque llevado a cabo por más de una centena de milicianos es derrotado en pocos días. La mayor parte de los jóvenes combatientes son asesinados, otros más, entre ellos Fidel Castro, son apresados, no obstante, logran mantener una organización, que va a sostener el mismo programa político del PCC, e involucrará en la formación del M-26-7 a una masa socialmente amorfa, compuesta lo mismo por trabajadores que por sectores de la burguesía y pequeña burguesía. Cuando Fidel Castro logra dejar la cárcel y exiliarse en México, sus relaciones y lazos de simpatías se extendieron también hacia la burguesía mexicana[7] [8].
Naturaleza burguesa del Movimiento 26 de julio
El M-26-7 tiene en su base de construcción a la organización juvenil del partido ortodoxo, por tanto, hay una continuidad de la práctica de ese partido, lo que significa que su preocupación estaba orientada hacia la obtención de soberanía nacional e independencia económica, siguiendo los planteamientos de Martí y Chibás. El ideario del M-26 está claramente definido en el discurso usado por Castro en su defensa, “La historia me absolverá”. En este plantea las “5 leyes revolucionarias” usadas como referente durante la guerra y luego de terminar esta. Tales medidas son enarboladas para explicar cómo habrán de devolver el carácter legal del Estado burgués: “La primera ley revolucionaria devolvía al pueblo la soberanía y proclamaba la Constitución de 1940 como la verdadera ley suprema del Estado (…) La segunda ley revolucionaria concedía la propiedad inembargable e intransferible de la tierra a todos los colonos (…) La tercera ley revolucionaria otorgaba a los obreros y empleados el derecho a participar del treinta por ciento de las utilidades en todas las grandes empresas industriales, mercantiles y mineras, incluyendo centrales azucareros (…) La cuarta ley revolucionaria concedía a todos los colonos el derecho a participar del 55% del rendimiento de la caña (…) La quinta ley revolucionaria ordenaba la confiscación de todos los bienes a todos los malversadores de todos los gobiernos…” (F. Castro, 1958).
Como se ha podido ver, el M-26 no tenía ni una naturaleza ni un programa proletario. El periodista norteamericano Robert Taber de la CBS, realiza una entrevista a Fidel Castro en su campamento de la Sierra Maestra y le pregunta directamente: “¿Es usted comunista o marxista?”, a lo que el guerrillero responde claramente: “No hay comunismo ni marxismo en nuestras ideas. Nuestra filosofía política es una democracia representativa y la justicia social dentro de una economía planificada…” (Abril-1957). Esa misma respuesta la repetirá en diversas ocasiones en su visita a los EUA en abril de 1959.
Esta confesión, que no deja duda sobre la postura política del M-26, ha alimentado a una serie de mitos para explicar cómo es que un defensor declarado del capitalismo, aparece de un día para otro como baluarte del comunismo.
Unos de los argumentos más burdos que se usan para explicar esa declaración es hablar de una actuación “táctica”, otros más, intentan refinar la justificación y dicen que se trata de una evolución natural de las posturas del M-26. De manera que reconocen que el M-26 impulsa un proyecto burgués “progresista”, que no sería sino la “primera etapa de la revolución”. Porque, según esos argumentos, las contradicciones generadas por la toma del poder y las reformas impulsadas por el nuevo gobierno, devienen en una “evolución” natural hacia el socialismo. El propio Castro ayuda a este mito al afirmar, en una entrevista a la TV sueca, que: “Antes del 10 de marzo [se refiere al golpe de estado de Batista] ya yo era comunista, pero el pueblo todavía no era comunista, la gran masa todavía no respondía a un pensamiento político radical, la gran masa en esa época respondía a un pensamiento político progresista, reformista, pero no era todavía un pensamiento comunista...” (Diciembre-1977).
Pero el “giro” de Castro y el significado de la llamada “revolución cubana” no es posible de ser entendido si no se toma en cuenta la lucha imperialista, en su forma definida al finalizar la II Guerra Mundial.
En el año de 1958 la guerrilla comandada por Castro cumplía dos años de asedio al gobierno de Batista y durante esos dos años la población campesina depauperada y maltratada expone su simpatía hacia la guerrilla, pero es más sobresaliente el apoyo que brinda la burguesía cubana. El gobierno de EUA también al quitar su apoyo económico y militar a Batista, anima, de forma un tanto encubierta, a la guerrilla de Castro. El PSP (sometido a los lineamientos de la URSS) que había sido crítico al M-26 desde 1953 (cuando el asalto al Moncada), cambia su política para convertirse en un punto de apoyo y propaganda dentro de las ciudades. Todo ello hace que al finalizar 1958 Batista huya y el avance militar del M-26 le permita asumir el gobierno y empezar a aplicar las “leyes revolucionarias” y los fusilamientos masivos.
Para ese momento las inversiones de EUA en Cuba eran dominantes en diversas áreas de la producción: en las minas representaban el 90% del capital instalado, en los Ferrocarriles era del 50%, en la producción de azúcar 40%, en bancos el 25%... de manera que EUA espera del gobierno de Castro el respeto a esa inversión, pero además requiere asegurar su alineación política. El gobierno de Castro, por su parte, también pretende estrechar la relación con los EUA, de ahí que su primer viaje, luego de asumir el gobierno es a los EUA. No obstante, esta potencia confiada en el peso de sus inversiones, del monto de sus compras y de su fuerza política, presionan al gobierno cubano para imponer disciplina, pero sin ofrecer mucho. El gobierno cubano, buscando definir un terreno adecuado para la acumulación del capital nacional, estatiza empresas de capital norteamericanas, lo cual inicia el alejamiento del Tío Sam, al mismo tiempo la URSS, de forma más escondida lleva a cabo su trabajo de seducción “diplomática”, ofreciendo apoyo y presionando también, pero ofreciendo mayores concesiones económicas, para lograr el objetivo de hacer de Cuba un punto amenazante para los EUA.
Todo este proceso se desarrolla de forma amplia desde 1959 y toma su punto más álgido en 1961, cuando EUA, impone el bloqueo comercial e impúlsala invasión de playa Girón. Como respuesta inmediata se hace pública la declaración de Castro aceptando su alineación completa a la URSS, de manera que de un día para otro se declara el socialismo en la isla, se unifican diversos grupos para formar el Partido Comunista, las exportaciones de azúcar a la URSS se incrementan a cambio de jugosas transferencias y el estalinismo se convierte en la ideología oficial, fortaleciendo así la ideología “anti-imperialista” que identificaba al imperialismo solo con la política de los EUA.
Esta “relación” entre Cuba y la URSS llegó a hacer de la isla un centro de lanzamiento de cohetes nucleares dirigidos a EUA. Este hecho, al ser descubierto, en octubre de 1962, motivó para llevar a un choque directo entre las cabezas de los bloques imperialistas en disputa, el cual termina con el desmantelar de las bases en Cuba y el acuerdo de EUA de no promover la invasión, así como la destrucción de las bases nucleares instaladas en Turquía (justo en la frontera de la URSS) … evidenciando, que a pesar de que el Estado cubano es excluido de las negociaciones, está integrado en la disputa imperialista.
Esto que ocurrió en Cuba no es un fenómeno aislado o único, es expresión del comportamiento del capitalismo en su fase decadente[8] [9]. Rosa Luxemburgo proporciona elementos para explicar este problema de forma clara: “La política imperialista no es obra de un país o de un grupo de países. Es el producto de la evolución mundial del capitalismo en un momento dado de su evolución. Es un fenómeno internacional por naturaleza, un todo inseparable que no puede comprenderse más que en sus relaciones recíprocas y al cual ningún Estado podría sustraerse…” (La crisis de la socialdemocracia, 1914).
Siguiendo ese razonamiento la misma Luxemburgo expone claramente que en el imperialismo no pueden existir guerras nacionales o defensivas dado, que en el contexto histórico que vivimos, toda guerra se transforma irremediablemente en una guerra imperialista. En este marco las guerras de liberación nacional, presentes en el siglo XX, como lo fue el caso de Cuba, se convirtieron inmediatamente en guerras imperialistas, dado que no solo tras la consigna de “independencia nacional” la burguesía escondía sus ansias por obtener un mejor lugar en el mercado nacional e internacional para asegurar mayores ganancias, sino además las ambiciones imperialistas (tanto de EUA como de la URSS) pasan a dominar el escenario y entran en una disputa con la que no solo buscan alinear un nuevo Estado a su bloque, sino fundamentalmente imponer un escenario estratégico político, económico y fundamentalmente militar más adecuado.
La guerra propiciada por la agitación de la pequeña burguesía cubana y alimentada por la burguesía requería definirse entre las fuerzas imperialistas dominantes y al alinearse de frente a la URSS, se posibilitó la formación de grandes mitos que ayudaron a profundizar la confusión de la clase trabajadora, sobre todo en América Latina, llevando a cabo un verdadero ataque en contra el marxismo.
Se levantan así íconos, como Fidel Castro y el Che Guevara, con los que se promueve la ideología anti proletaria del foquismo guerrillero; pero, sobre todo, con la llamada “revolución cubana” se promueve, una y otra vez la idea contrarrevolucionaria de origen estalinista sobre la posibilidad del “socialismo en un solo país” … o en una sola isla.
El estalinismo tropical de Castro
Uno de los argumentos teóricos que definen al marxismo son sus postulados internacionalistas. El llamado con el que Marx y Engels terminan el Manifiesto del Partido Comunista en 1848, sintetiza ese principio: “¡Proletarios de todos los países, uníos!” El mayor ataque que ha recibido el marxismo a partir de la llamada “revolución cubana”, justamente ha sido en la intensión de eliminar su condición internacionalista, supliéndola por el llamado a construir el “socialismo en un solo país”. En Cuba la tradición estalinista no tenía un gran arraigo, ni aún Castro o sus seguidores tenían cercanía a esa ideología y sin embargo la fuerza imperialista de la URSS logró imponerse como la fuerza dominante en la isla, transformar al Estado cubano en su satélite y hacer de Castro un servidor del estalinismo. Ya como dictador, Fidel Castro cumplió muy bien su mandato: someter el descontento y extraer la plusvalía de la clase obrera cubana, pero, sobre todo, extender la confusión entre los trabajadores del mundo sobre la falsa idea de que lo que existe en Cuba es socialismo.
En los países llamados socialistas, como en Cuba, los medios de producción están en manos del Estado, lo cual hace aparentar que no existe el capital, y sin embargo está presente, pero de forma despersonificada, de tal manera que no se percibe a un capitalista individual, sin embargo, la estructura burocrática cumple las funciones de la burguesía, es decir, comandar la represión, organizar la acumulación y asegurar la extracción de plusvalía. Es, a fin de cuentas, una representación burda del capitalismo de Estado[9] [10]. La figura de Castro y el mito de la “revolución cubana” han permitido a la burguesía crear y fomentar la falsa idea de que la revolución socialista tendría que ser como en Cuba, es decir, ser un acto llevado por un grupo militarizado, autonombrado representante de los trabajadores y la imposición de una economía estatizada… Un principio defendido por Marx de frente a la diversas visiones utópicas y voluntaristas-aventureras que se pretendían revolucionarias, es que “La emancipación de la clase obrera debe ser obra de la misma clase”. Justamente si hacemos la comparación de la revolución rusa de 1917 y la llamada “revolución cubana”, podemos notar que mientras en la primera la clase obrera ésta organizada y activa a través de los soviets, en Cuba el grueso de la clase obrera se encuentra expectante y pasiva al avance de la guerra… Por la gran confusión que ha creado entre los proletarios del mundo la burguesía le debe mucho a Castro.
Hasta la muerte fiel… a la burguesía
El gobierno que se impone en Cuba luego de la toma del poder por parte del ejército de Castro, pudo sobrevivir gracias a las transferencias y contratos comerciales acordados con la URSS, al colapsarse la economía de la URSS (y con ella el bloque imperialista que comandaba), el Estado cubano queda sin padrinos y con una profunda crisis, la cual utiliza para justificar la imposición de medidas de racionamiento brutales a la población y ahondar las penurias de los trabajadores.
Ante la orfandad en que queda el gobierno de Castro, con el desplome de la URSS, desesperadamente busca mecanismos que le permitieran resarcir la dinámica de la acumulación. La estrategia que el estado cubano establece es la apertura al capital foráneo, primero al de origen español, pero luego, aprovechando que el gobierno venezolano de Chávez promueve la caricatura llamada “socialismo del siglo XXI”, Castro establece una alianza política que le permite recibir transferencias de la renta petrolera que recibió la burguesía venezolana durante la coyuntura de altos precios del combustible. De esta forma Chávez apuntalaba el proceso de acumulación de Cuba y a cambio recibía una transferencia de la carga mitológica de la que se ha levantado alrededor de Castro y la “revolución cubana”, ayudando a la confusión que hace pasar a la caricatura grotesca del gobierno de Chávez como una experiencia revolucionaria y de esperanza para la clase obrera.
Con la muerte de Castro (como con la de Chávez hace algunos años) la condición de los explotados no ha cambiado nada. No basta la muerte de un tirano para que las cosas cambien para los trabajadores; mientras el capitalismo se mantenga en pie, la muerte de un tirano será suplida por otro igual o más bestial, ya vemos como Raúl Castro repite las dosis de opresión y explotación para los trabajadores. Lo que sí es cierto es que la muerte de Fidel Castro permitirá a la burguesía dar un nuevo aliento al mito de la “revolución cubana” e intentar lanzar esa carga de ideas confusas a las nuevas generaciones de proletarios que no les tocó vivir ese período y por tanto esos mitos no tienen una afectación directa sobre ellos… de esa forma Fidel Castro aún muerto sigue sirviendo a la burguesía.
RM / 26-diciembre-2016
[1] [11] La primera cita de Martí proviene de “Libertad, ala de la industria.” Del tomo 9 de sus obras. La segunda corresponde a una carta, publicada en el tomo 11
[2] [12] El incremento de los precios del azúcar alentó la ampliación de la producción y refinación, la exportación de azúcar durante 1919-20 fue tan grande, que equivale a la suma de sus ventas totales de azúcar entre 1900-14
[3] [13] Los principios programáticos de los ortodoxos se resumen en lo siguiente: independencia económica, industrialización, intensificación del comercio exterior, diversificación agrícola, nacionalización de los principales servicios públicos, creación de un sistema bancario, control de la producción por parte del Estado, cese de la discriminación racial, elevación del nivel de vida de los trabajadores, eliminación del gansterismo, moralidad administrativa y, cualquier cosa que signifique, equilibrio de las clases sociales
[4] [14] Según el Consejo Nacional de Economía de EUA en 1957, el 35% de la población activa estaba desempleada
[5] [15] Es relevante señalar que José Martí vivió entre 1880 y 1895 en EUA y fue testigo de las amplias movilizaciones obreras, ante las que manifestó un rechazo por estar “radicalizadas” por los “extranjeros” e incluso manifestó su acuerdo con la condena a muerte impuesta a los 8 anarquistas en Chicago y solo hasta meses después cambió de parecer, motivado por la idea de que la clase obrera podía ser una fuerza de apoyo para sus proyectos
[6] [16] En 1944 el PCC cambia su nombre a Partido Socialista Popular (PSP)
[7] [17] Hay una relación muy directa de Castro con representantes de la burguesía mexicana, por ejemplo, con los ex presidentes Lázaro Cárdenas y Miguel Alemán, pero también con mafiosos empresarios como “Chema” Guardia. Es muy conocido también que recibió la amistad y apoyo de policías sanguinarios, como Fernando Gutiérrez Barios, que en los años 60-80 condujo la “guerra sucia” en México, e incluso hay documentos que lo señalan como agente informador de la CIA
[8] [18] A lo largo de nuestras publicaciones referimos que el capitalismo se encuentra en su fase de decadencia, intentando explicar de forma resumida este concepto, citamos brevemente algunos párrafos de nuestra Plataforma Política: “…La decadencia del capitalismo es el producto del desarrollo de las contradicciones internas inherentes a ese modo de producción (…)
Aunque la mercancía ha existido en la mayor parte de las sociedades, la economía capitalista es la primera basada fundamentalmente en la producción de mercancías. La existencia de mercados en constante aumento es una de las condiciones esenciales del desarrollo capitalista. En particular la realización de la plusvalía producida por la explotación de la clase obrera es indispensable para la acumulación del capital, motor esencial de su dinámica (…) El capitalismo (…) al generalizar sus relaciones al conjunto del planeta y al unificar el mercado mundial, alcanza un grado crítico de saturación de esos mismos mercados que le habían permitido la formidable expansión del siglo XIX. Además, la dificultad creciente que tiene el capital para encontrar los mercados donde realizar su plusvalía, acentúa la presión a la baja que ejerce sobre la tasa de ganancia (…) Esta baja de la tasa de ganancia, en un principio tendencia, deviene cada vez más efectiva, lo cual traba poderosamente el proceso de acumulación del capital y, en consecuencia, el funcionamiento de las estructuras del sistema…” (https://es.internationalism.org/cci/201211/3550/plataforma-de-la-cci-ado... [19]).
[9] [20] Ver La Experiencia rusa: propiedad privada y propiedad colectiva. /revista-internacional/200711/2089/la-experiencia-rusa-propiedad-privada-y-propiedad-colectiva [21]
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 115.18 KB |
El primer día de este año amaneció con el incremento del 20% de los precios de la gasolina en México, lo cual ha suscitado de forma inmediata que se incrementen los precios del transporte y de algunos alimentos y productos de consumo masivo, como es el caso de la tortilla[1] [26]. La condición de vida de los trabajadores en México se ha venido degradando de forma aguda, según datos ofrecidos por investigadores, la capacidad de compra de los salarios entre 2012 y 2015 cayó en 9.65%, por lo cual estos aumentos de precios anuncian ya una multiplicación de las penurias de los asalariados. Estos incrementos de precios se suman hoy a las medidas de estrangulación del salario y el incremento de los ritmos laborales que se han convertido en políticas de uso cotidiano.
Este nuevo golpe a las condiciones de vida de los proletarios y demás explotados, por lo severo que es, se ha convertido en el motivo propulsor de movilizaciones. Estas manifestaciones exponen el descontento real que se extiende entre los explotados y dejan ver una verdadera combatividad, sin embargo, además del coraje y la combatividad se requiere de una toma de conciencia que permita comprender que los ataques económicos que se operan, no son simplemente producto de una “mala política” aplicada por un “mal gobierno”. No es un problema de la ineptitud o maldad del gobierno de Peña Nieto, aun cuando ambos aspectos existan, se precisa entender que lo que vivimos es una agudización de la crisis económica capitalista y la confirmación que el sistema no tiene otra cosa que ofrecer a los trabajadores sino mayor explotación, represión y miseria.
Devaluación, aumento de impuestos y de precios: secuelas de la crisis
Hay una insistencia de parte de los que se presentan como críticos del gobierno de Peña en que las secuelas diversas de la crisis que hoy se agudiza, se deben a la “mala administración” por parte del Estado de los recursos o por la corrupción. Esos argumentos que se pretenden críticos, no hace sino inyectar la idea de que el capitalismo puede tener un comportamiento diferente y ser más “humano”. Para la burguesía y sus “expertos” los problemas económicos se deben a “factores externos” y estos pueden ser lo mismo las actitudes corruptas que impiden la actuación adecuada del mercado o por acciones que generan “nerviosismo de los agentes del mercado” como por ejemplo el triunfo de Trump…en suma, la explicación de la crisis económica nunca se encuentra en el propio funcionamiento del sistema capitalista. No pretendemos negar que la corrupción dentro de los gobiernos y empresas crece cada día, pero es la misma crisis lo que alimenta la búsqueda de la ganancia a cualquier precio, de la misma forma, nadie puede negar que las diversas secuelas de la recesión que se presenta en cada país se entremezclan y en el marco de la competencia cada Estado busca trasladar algunos efectos de la recesión hacia otras áreas, pero esto es parte de la misma dinámica del capitalismo.
La crisis económica que el sistema capitalista vive desde finales de los años 60, tiene uno de los puntos de mayor agudización con la recesión de 2008 y desde entonces el conjunto de los Estados en el mundo no han parado de intensificar sus ataques en contra de los trabajadores y sin embargo no han logrado tener una recuperación de la economía y sus ganancias. En México la dinámica de acumulación de capital encuentra cada vez complicaciones para tener un impulso. El Estado, en tanto estructura constituida para la defensa del sistema capitalista, encuentra cada vez mayores dificultades para obtener resultados positivos con sus políticas y dar oxígeno al sistema. Una medida para animar el proceso de acumulación que se aplicó por el Estado mexicano a fines de los años 80 y por todos los 90, fue la privatización de las empresas estatales. De esta forma logró capturar inversiones y modernizar empresas, lo que le creaba el escenario más adecuado para intensificar los mecanismos de explotación de los trabajadores, incrementando la productividad y afectando al salario directo y al social. Todo ello le permitió contener (por lo menos temporalmente) a las secuelas más graves de la crisis y que en ese momento se enfocaban en la deuda, la inflación y la falta de inversión. Esas medidas (con algunas variantes) fueron aplicadas en el mundo y aunque lograron dar un ligero respiro a la burguesía, no lograron desterrar la crisis, por el contario, al trasladar en el tiempo sus problemas, estos reaparecen con mayor fuerza, como lo hemos visto durante los años que lleva el siglo XXI.
Reactivadas las secuelas de la crisis capitalista, el Estado mexicano pretendió que, asegurando las medidas para abaratar aún más la fuerza de trabajo, estableciendo una reforma fiscal con grandes concesiones al capital[2] [27], concesionando áreas para la extracción del petróleo y la compra-venta de gasolina[3] [28], pero además pactando deudas para sostener la paridad del peso frente al dólar, lograría una captación de grandes inversiones y la reactivación de la acumulación, sin embargo no le ha resultado, porque en un marco de crisis la inversión capitalista no encuentra los incentivos; en cambio lo que ha resultado, es un endeudamiento creciente que amenaza a la insolvencia del Estado. Ese escenario, de evidente agudización de la crisis, el Estado busca paliarlo (por lo menos mínimamente) mediante la aplicación de impuestos a la gasolina (trasladándose estos a sus precios[4] [29]) recuperando de esa manera algunos de los recursos perdidos por la disminución de venta de petróleo y las transferencias fiscales al capital.
Pero, como decíamos al inicio, no es sólo el incremento de precios del combustible lo que degrada la vida obrera, sino los efectos de encadenamiento que genera por la conexión directa que tiene, como insumo de producción o de transporte de otras mercancías y que se engrandecen cuando se suman a la lista de ataques orquestados en el último lustro: afectación laboral a los maestros de básico, degradación de las condiciones de jubilación, congelamiento salarial… La agudización de la crisis avanza y con ello la condición de vida de los trabajadores se degrada, de frente a ello los explotados no tienen más camino que la lucha y el desarrollo de su conciencia.
Las movilizaciones contra el “gasolinazo”
El propulsor de la conciencia de la clase obrera es sin duda la crisis. El descontento debido al alza de precios de la gasolina se expuso en las diversas manifestaciones en las calles. Estas manifestaciones de repudio, han sido convocadas desde las “redes sociales”, de manera que crean un contingente amplio compuesto por una masa social heterogénea, en la que aun cuando estaba compuesta en una mayoría por asalariados, en su manifestación por las calles se asumían como “ciudadanos” indignados, exponiendo mucho disgusto por la medida impuesta, pero sin reconocerse como una clase social de explotados, enfrentada contra las imposiciones de la clase burguesa. En algunas zonas (como en Ixmiquilpan Hidalgo, entre otras) las manifestaciones han tomado una fuerza combativa muy amplia, no obstante, pierden potencia cuando en vez de buscar la reflexión colectiva, la solidaridad y la extensión, se quedan atrapados en acciones “llamativas” como el cierre de carreteras o saqueos (este último aspecto lo comentaremos más abajo). Estas medidas son un lugar adecuado para que las fuerzas represivas actúen y dispersen, haciendo heridos e incluso muertos, pero sobre todo impiden que se discuta y se reflexione. Los encuentros masivos en las calles deben ocuparse en discutir no solo lo que representa el aumento de los precios de la gasolina, debe ampliarse a reflexionar sobre las experiencias y condiciones que viven los trabajadores en el capitalismo que amplíe las perspectivas de combate y rompa el sectarismo regionalista.
El descontento que se ha expresado es sin duda un paso adelante porque pone en evidencia la fuerza que tiene una masa unida por un mismo objetivo, pero para llevar a un avance esa manifestación masiva, se requiere de una toma de conciencia, es decir comprender que no somos una “masa de ciudadanos” que no tiene otra función que votar cada vez que el Estado y sus partidos lo ordenan, hay que comprender que somos una clase social que está condenada por el capital a la explotación y a la miseria, pero es al mismo tiempo la única fuerza social capaz de transformar este mundo.
Saqueos y violencia ciega, un terreno dominado por el Estado
Las movilizaciones de descontento que ha provocado el “gasolinazo” han llevado al Estado a intentar dominarlo o dirigirlo a un terreno en el que se esterilice su fuerza. Por una parte, están los que desean conducir este descontento hacia las urnas y llaman a “cobrarle” al PRI y al presidente, no votando por este partido en las elecciones próximas (las locales de este año y en las presidenciales del 2018). En este tenor está una lista larga que va desde, el PAN, López Obrador, hasta los “candidatos independientes”, incluyendo al EZLN.
Otra parte, igual de peligrosa para las movilizaciones, proviene directamente de las fuerzas del gobierno, que lanzan a pandillas a saquear tiendas comerciales con el propósito de generar confusión, un pretexto para la represión y un ambiente de temor y desmoralización.
Estas pandillas fueron comandadas en algunos casos por los policías, en otros casos los que las dirigían eran provocadores, presumiblemente de la “ola roja” del PRI. La prensa, los telediarios y los “bots” de las “redes sociales” (creados por el mismo gobierno) tenían un papel en esta maniobra, que era la de extender la confusión y el miedo para evitar las manifestaciones callejeras.
Sin duda lo que se presentó en México en los primeros días de enero fue una maniobra clara, logrando integrar en esa dinámica no solo al lumpen, formado por ladronzuelos, sino además lograron involucrar a trabajadores individuales, que por su confusión se sometieron a esa práctica. Pero ese tipo de acciones no solo es cuestionable porque fue muy notoriamente conducida por el Estado, el ataque a un comercio y el robo de mercancías, aun suponiendo que se lleva a cabo libremente sin control o infiltración policial, no ayuda en nada a la clarificación y a la unidad de los explotados.
Ante los ataques del capital, el único camino es la lucha
La crisis económica deja ver ya que toma una agudización y los ataques hacia los trabajadores vendrán también de forma más severa. El “gasolinazo” no es sino el “aviso” de lo que habrá de seguir y la maniobra orquestada con los saqueos también deja ver que el Estado está dispuesto a todo para hacer pasar sus medidas y asegurar el control político de los trabajadores, de frente a ello los explotados no tienen otro camino que el de la organización y la lucha. Es necesario la realización de Asambleas abiertas y masivas en las que se encuentren, se escuchen y reflexionen los trabajadores.
RM / 13-enero-2017
[1] [30] Alimento básico de la dieta mexicana constituida a base de maíz.
[2] [31] Fátima Monterrosa, en la revista Emeequis expone: “Lo reconoce la propia Secretaría de Hacienda en un documento oficial: ‘400 grandes grupos empresariales acumularon ingresos por 4 billones 960 mil millones de pesos en 2008, pero apenas pagan 1.7% en promedio de Impuestos Sobre le Renta…’” (2009).
[3] [32] Es decir, abre la posibilidad de que empresas importen gasolina e instalen gasolineras en el territorio para su venta.
[4] [33] Mientras que en EU el precio de un litro de gasolina “Premium” es de 0.69 centavos de dólar, en México es de 0.82 centavos.
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 77.49 KB |
Para todos los que aún consideran que la última esperanza para el género humano es el derrocamiento del capitalismo mundial, es imposible comenzar el año 2017 sin recordar que es el centenario de la Revolución rusa. Y también sabemos que los que insisten en que no hay ninguna alternativa al sistema social actual lo recordarán a su manera.
Aunque muchos lo ignorarán, por supuesto; o le quitarán importancia diciendo que se trata de Historia de la Antigüedad. Todo ha cambiado desde entonces, y ¿Qué sentido tiene hablar de revolución de la clase obrera cuando la clase obrera ya no existe, o está tan degradada que el término “revolución obrera” puede incluso asimilarse a los votos de protesta por el Brexit o a favor de Trump en los viejos centros industriales diezmados por la globalización?
O, si el alzamiento que sacudió el mundo en 1917 se trae a colación, en la mayoría de los casos se pinta como una historia de terror, pero con una “moraleja” muy clara: ¿Veis?, eso es lo que pasa cuando pones en cuestión el sistema, si caes en la ilusión de que es posible una forma de vida social superior. Lo que consigues es mucho peor: terror, Gulags, el omnipresente Estado totalitario. Empezó con Lenin y su fanática banda de Bolcheviques, cuyo golpe de Estado de Octubre 1917 acabó con la incipiente democracia en Rusia, y terminó con Stalin, con toda la sociedad transformada en un enorme campo de trabajo forzado. Y luego todo se colapsó, lo que demuestra de una vez por todas que es imposible organizar la sociedad moderna por otro método que no sea el del capitalismo.
No nos hacemos ilusiones de que, explicar en 2017 lo que significó realmente la revolución rusa vaya a ser fácil. Este es un periodo de extrema dificultad para la clase obrera y sus pequeñas minorías revolucionarias, un periodo dominado por los sentimientos de desesperanza y pérdida de cualquier perspectiva de futuro, por el siniestro auge del nacionalismo y el racismo que sirve para dividir a la clase obrera entre ella, por la demagogia repleta de odio del populismo de derechas, y por los clamorosos llamamientos de la izquierda a defender la “democracia” contra ese nuevo autoritarismo.
Pero también es un momento para recordar el trabajo de nuestros antepasados políticos, las fracciones de la Izquierda comunista, que sobrevivieron a las terribles derrotas de los movimientos revolucionarios desencadenados por los acontecimientos en Rusia en 1917, y trataron de comprender la degeneración y desaparición de los mismos partidos comunistas que se habían formado para dirigir el camino a la revolución. Resistiendo tanto al terror desencadenado por la contra-revolución en sus formas fascista y estalinista, como a las mentiras veladas de la democracia, las corrientes de la Izquierda comunista más lúcidas, como las que se reagruparon en torno a las revistas Bilan en los años 1930, o Internationalisme en los años 1940, empezaron la enorme tarea de iniciar el “balance” de la revolución. Primero y ante todo, contra todos sus denigradores, reafirmaron lo esencial y positivo de la revolución Rusa:
- que la revolución “Rusa” solo tenía significado como la primera victoria de la revolución mundial y que su única esperanza había sido la extensión del poder proletario al resto del globo;
- que había confirmado la capacidad de la clase obrera para desmantelar el Estado burgués y crear nuevos órganos de poder político (los soviets o consejos de delegados obreros);
- que mostró la necesidad de una organización política revolucionaria que defendiera los principios del internacionalismo y la autonomía de la clase obrera.
Al mismo tiempo, los revolucionarios de los años 1930 y 1940, también empezaron el doloroso análisis de los importantes errores cometidos por los bolcheviques, atrapados entre las garras de una situación sin precedentes para cualquier partido obrero, en particular:
- la fusión del partido con el Estado soviético, que socavó al mismo tiempo el poder de los soviets y la capacidad del partido de defender los intereses de clase de los obreros, incluso cuando fueran opuestos a los del nuevo Estado;
- El recurso al “Terror Rojo” en respuesta al Terror Blanco de la contra-revolución –un proceso que llevó a los Bolcheviques a implicarse ellos mismos en la supresión de iniciativas y organizaciones proletarias;
- La tendencia a ver el capitalismo de Estado como una etapa de transición hacia el socialismo, e incluso como su realización.
La CCI, desde sus inicios, ha intentado llevar a cabo ese trabajo de sacar las lecciones de la revolución Rusa y la oleada revolucionaria internacional de 1917-23. A lo largo de muchos años hemos desarrollado una bibliografía de artículos y folletos sobre esa era absolutamente vital en la historia de nuestra clase. A partir de ahora trataremos de asegurar que esos textos sean más accesibles a nuestros lectores, recopilando un dossier actualizado de nuestros artículos más importantes sobre la revolución Rusa y la oleada revolucionaria internacional. Cada mes o así, destacaremos artículos que tengan que ver directamente con el desarrollo cronológico del proceso revolucionario, o que contengan respuestas a las cuestiones más importantes planteadas por los ataques de la propaganda burguesa, o por las discusiones en el medio político proletario y su entorno. Este mes subiremos a la cabecera de nuestra web un artículo sobre la revolución de Febrero escrito inicialmente en 1977. Le seguirán artículos sobre las Tesis de Abril de Lenin, las jornadas de Julio, la insurrección de Octubre y así sucesivamente; pretendemos seguir este proceso durante un largo periodo, precisamente porque el drama de la revolución y la contra-revolución duró muchos años y no se limitó a Rusia, sino que tuvo eco en todo el globo, de Berlín a Shangai, de Turín a Sao Paulo, y de Clydeside a Seattle.
Al mismo tiempo, intentaremos añadir nuevos artículos a esta colección, sobre temas que aún no hayamos tratado en profundidad (como la carnicería contra la revolución que desencadenó la clase dominante, el problema del “Terror Rojo”, etc.). Artículos que respondan a las campañas actuales del capitalismo contra la memoria revolucionaria de la clase obrera; y artículos que contemplen las condiciones de la revolución proletaria hoy –y lo que tienen en común con la época de la revolución Rusa, pero también y sobre todo, los cambios significativos que han tenido lugar los 100 años transcurridos.
El fin de este proyecto de publicación no es simplemente “celebrar” o “conmemorar” acontecimientos históricos pasados. Es defender la visión de que la revolución proletaria es hoy incluso más necesaria que lo era en 1917. Enfrentados al horror de la primera guerra imperialista mundial, los revolucionarios de la época concluyeron que el capitalismo había entrado en su época de declive, planteando a la humanidad la alternativa de socialismo o barbarie; y los horrores aún mayores que siguieron a la derrota de las primeras tentativas de hacer la revolución socialista –simbolizados en nombres de lugares como Auschwitz o Hiroshima- confirmaron rotundamente su diagnóstico. Un siglo después, la continuación de la existencia del capitalismo plantea una amenaza mortal para la supervivencia misma de la humanidad.
Desde su celda en la prisión en 1918 y en vísperas de la revolución en Alemania, Rosa Luxemburgo expresaba su solidaridad de principio con la revolución Rusa y el partido Bolchevique, a pesar de todas sus muy serias críticas de los errores de los Bolcheviques, en particular sobre la política del Terror Rojo. Sus palabras son tan relevantes para nuestro futuro como lo fueron para el futuro al que ella misma se veía confrontada:
«Pero hay que distinguir en la política de los bolcheviques lo esencial de lo no esencial, el meollo de las excrecencias accidentales. En el momento actual, cuando nos esperan luchas decisivas en todo el mundo, la cuestión del socialismo fue y sigue siendo el problema más candente de la época. No se trata de tal o cual cuestión táctica secundaria, sino de la capacidad de acción del proletariado, de su fuerza para actuar, de la voluntad de tomar el poder del socialismo como tal. En esto, Lenin, Trotsky y sus amigos fueron los primeros, los que fueron a la cabeza como ejemplo para el proletariado mundial; son todavía los únicos, hasta ahora, que pueden clamar con Hutten: “¡Yo osé!”
Esto es lo esencial y duradero en la política bolchevique. En este sentido, suyo es el inmortal galardón histórico de haber encabezado al proletariado internacional en la conquista del poder político y la ubicación práctica del problema de la realización del socialismo, de haber dado un gran paso adelante en la pugna mundial entre el capital y el trabajo. En Rusia solamente podía plantearse el problema. No podía resolverse. Y en este sentido, el futuro en todas partes pertenece al “bolchevismo”. »[1] [2]
CCI 310117
Una década reclamando el pago de salarios.
En noviembre de 2008 publicamos en nuestra web[1] [2] una primera aproximación a las luchas que ya desde tiempo atrás llevaban los trabajadores de Afema en Alicante. En ese artículo se reproducía un comunicado de estos trabajadores sobre su situación, en el que, entre otras cosas, los compañeros decían: “Los usuarios (personas con enfermedad mental y sus familias) y los trabajadores de Afema también estamos en crisis. Fruto de la pésima gestión que durante años han hecho los poderes públicos de la salud mental, nuestra situación actual es francamente difícil. Como tantas otras asociaciones Afema es una ONG que gestiona servicios y centros subvencionados públicamente. Servicios destinados a la atención de personas con discapacidad. Las administraciones siempre han pagado poco, tarde y mal, pero en la actualidad la situación es escandalosa. Los retrasos en los pagos y la falta de subvenciones ponen los, ya de por si escasos, recursos para estas personas en riesgo de desaparecer y a los trabajadores en riesgo de perder sus empleos, si bien los trabajadores ya estamos sufriendo dificultades para cobrar nuestro sueldo regularmente con todos los problemas que ello nos acarrea”.
Ya entonces, en los inicios de la crisis, estos sectores más vulnerables comenzaban a sentir los ataques a sus condiciones de vida; tanto como trabajadores, como usuarios. Desde entonces la situación no ha hecho más que pudrirse en el tiempo, enquistarse hasta acabar, como exactamente anunciaban ellos mismos, mediante un ERE por el que se despiden a 11 compañeros[2] [3]. Después de más de diez años de sacrificio y de defensa de sus condiciones de vida, diez años en los que han tenido que pelear sencillamente por el cobro de sus salarios, la administración obliga a llevar a cabo despidos y precisamente cuando está a cargo de quienes se presentan como de izquierdas o cuando menos se han mostrado como defensores de los derechos de los más desfavorecidos.
En el citado artículo titulado “Trabajadores de Afema en lucha: una experiencia a retomar por lo demás trabajadores” también señalábamos lo que a nuestro juicio eran elementos positivos en los planteamientos de lucha de los compañeros de Afema, expresando además la necesidad de que otros trabajadores se dotasen de experiencias de lucha similares. En concreto señalábamos los siguientes elementos: -los compañeros planteaban su lucha buscando unidad tanto entre trabajadores como con familiares y usuarios –su combate no lo entienden como propio de su empresa o sector sino que es común a todos los trabajadores -su organización es a partir de asambleas abiertas a todos, con un llamamiento a la comunidad de ideas y de lucha recuperando experiencias recientes de trabajadores como en Vigo 2006[3] [4] – los compañeros han expresado siempre su solidaridad y apoyo a otros trabajadores y han tenido la claridad, como después han demostrado los hechos, de comprender que sin extensión de la lucha no hay posibilidad de victoria.
Después de diferentes luchas y movilizaciones reclamando el pago de sus salarios y buscando la unidad con trabajadores de otros sectores y lugares, al final se han impuesto los recortes y el ataque a estos trabajadores. Lo que también resulta evidente es que al mismo tiempo los despidos tienen un contenido de represalia hacia estos trabajadores por su larga resistencia y por querer organizarse al margen de maniobras sindicales. Esta cuestión y el temor por parte de la administración a que pudieran extenderse sus reivindicaciones, temor en el que están presentes los peligros que para el Estado suponen las movilizaciones como las que tuvieron lugar al principio del 15M[4] [5], ha sido lo que ha impedido que esta misma solución fuera impuesta años antes. Lo que resulta significativo es que se haya llevado a cabo con la izquierda en el gobierno de la comunidad autónoma y sirve de anuncio a los ataques, que, contra las condiciones de vida del proletariado, está preparando el capital ante la ya más que anunciada agravación de la crisis. La experiencia nos demuestra que la izquierda en el poder es la encargada de llevar a cabo ataques contra la clase obrera que se organizan de tal forma que crean divisiones en el seno de los trabajadores con una perfidia y retorcimiento difícil de llevar por partidos de la derecha.
A nosotros nos parece un esfuerzo digno de mención el combate que ha estado llevando este reducido grupo de trabajadores procurando hacer causa común con el resto de trabajadores justo en medio del vacío social generalizado a. El desconcierto y la frustración de los últimos meses en los compañeros, les ha llevado a acciones de protesta carentes de profundidad y en ocasiones en los terrenos que siempre han considerado inútiles, si bien es la desesperación la que se impone. En uno de sus últimos comunicados del pasado mes de diciembre expresaban así su frustrante situación: “Los Trabajadores de Afema, tras años de lucha e intentos por salvaguardar nuestros derechos y los servicios de la red de salud mental que Afema ofrece en Alicante; Tras años de retrasos reiterados en el pago de nuestros salarios; Tras 4 años cobrando un 10% menos de nuestro sueldo y trabajando con motivación y buena voluntad para que los recursos de Afema se mantuviesen, nos encontramos ante una nueva situación que agrava nuestra realidad laboral. En las últimas semanas nos han comunicado, desde la Junta Directiva de Afema, la intención de proponer un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que afecta a 11 trabajadores de la entidad y supone la suspensión de parte de los servicios que ofrece la Asociación en la actualidad, que dejaría sin atención a buen número de usuarios y familiares. Durante los últimos meses, los Trabajadores de Afema hemos llevado a cabo una huelga (mes de octubre), numerosos actos reivindicativos, reuniones con Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas y Ayuntamiento de Alicante ante la situación de impago de 5 meses. También hemos intentado negociar con la Junta Directiva de Afema, en numerosa ocasiones, para poder llegar a un acuerdo que conllevara un plan de pago a los trabajadores; negociación que no llegó a producirse ante la falta de voluntad de la Junta Directiva ..”. Este intento de negociación con empresa y administración tuvo su respuesta en el despido de los trabajadores y en el más que seguro cese de muchas de sus prestaciones. Al final del comunicado expresaban sus demandas, que eran prácticamente las mismas de una década antes:
“Por todo lo expuesto, los Trabajadores de Afema pedimos con urgencia:
1.- retirada de la propuesta de ERTE y negociación de otras medidas alternativas menos drásticas.
2.- pago de la deuda a los trabajadores.
3.- No a la suspensión de servicios.
4.- Intervención y auditoría externa de las cuentas y gestión de Afema por parte de la
Administración de inmediato.”
¿Qué podemos concluir de la experiencia de lucha de los trabajadores de Afema?
Podríamos preguntarnos para qué nos sirve luchar según los medios propios del proletariado si acabamos igualmente en la derrota. Pero a nuestro entender la pregunta está mal planteada y debemos reflexionar sobre cómo estos compañeros han sido capaces de mantener una lucha consciente durante más de una década.
Para comprender lo que esto significa debemos tener en cuenta la realidad de la actualidad social que muestra un capitalismo en descomposición[5] [6] marcado por la cosificación de todos los aspectos de la vida cotidiana y de nuestras relaciones y modo de vida que reflejan esa competencia ciega, descarnada, que parte de la atomización individualista, en el cada uno a la suya, y además marcado por una ausencia de futuro y de perspectiva que hacen mucho más difícil que en el pasado la expresión de la solidaridad y la unidad de los trabajadores. La crisis económica de la última década ha sido encarada mediante constantes ataques a los trabajadores, llevados a cabo en nombre de la “economía nacional” y una supuesta futura recuperación que nunca llega. Y no llega porque no puede llegar, porque la recuperación de la economía es posible solo porque son los trabajadores como los de Afema los que pagan con sus puestos de trabajo o con salarios de miseria la continuidad del sistema capitalista. Si a esto unimos el hecho de que el proletariado está completamente ausente y no da muestras de su identidad y fuerza, más allá de mínimas expresiones que solo sirven para constatar su existencia, como resultado de un profundo ataque ideológico iniciado con la contrarrevolución misma y en particular desde 1989 y todo ello en unas condiciones sociales en descomposición donde las actitudes morales, los principios, la claridad reflexiva, la empatía, la conciencia de ser portador de un porvenir, etc., están completamente ausentes.
La lucha de los trabajadores de Afema por el cobro de sus salarios se ha llevado a cabo en este medio social en descomposición donde sus llamamientos a la unidad y a la extensión de la lucha chocan con el “sálvese quien pueda” en una dinámica general de hundimiento y pérdida de principios, donde el proletariado tiene que realizar esfuerzos aún mayores en su toma de conciencia[6] [7].
Uno de los elementos presentes desde el inicio de sus luchas ha sido la necesidad de expresar la unidad a otros trabajadores en lucha[7] [8] y transmitirles su solidaridad.
“La experiencia histórica nos muestra como el proletariado sin los lazos fraternales y solidarios que le caracteriza, para sostenerse unos a otros en todas sus luchas por su emancipación, es castigado con la derrota de esas luchas aisladas” (K. Marx. “Manifiesto inaugural de la Asociación Internacional de Trabajadores -AIT”, 1864).
Por todo ello las luchas de Afema forman parte de las condiciones de lucha del proletariado y en ese sentido son una contribución al proceso general de la clase. Resultado de las condiciones actuales en las que se mantiene el capitalismo y de la relación de fuerzas entre las clases se confirma lo que venimos denunciando en nuestra prensa y que es el paro, el sufrimiento creciente para los trabajadores y la ausencia de perspectiva.
La lucha de los trabajadores de Afema forma parte de las luchas reivindicativas en la situación histórica actual expresa una rebelión contra la lógica de la producción capitalista. Esta pide a los obreros que sacrifiquen sus necesidades humanas a los imperativos de la acumulación y de la guerra imperialista, al interés nacional del capital. La lucha reivindicativa reclama que la producción sea para la vida, la reivindicación de un mundo donde las necesidades humanas sean la guía de toda actividad social, uno de los pilares del comunismo: la plena satisfacción de las necesidades de todos los seres humanos en la comunidad humana mundial. Esa lucha expresa no sola la reivindicación de unas necesidades sino la idea de que no es posible una sociedad donde lo que se sacrifica son las condiciones de la clase obrera. En “La situación de la clase obrera en Inglaterra”, Engels recuerda: “¿por qué los obreros van a la huelga si es evidente la ineficacia de la medida? Pues, sencillamente, porque deben protestar contra la reducción de salarios e incluso contra la necesidad de la reducción, porque deben explicar que ellos, como hombres, no tienen que plegarse a las circunstancias, sino que muy al contrario, las circunstancias deben plegarse a ellos, que son seres humanos; porque su silencio equivaldría a una aceptación de esas condiciones de vida, una aceptación del derecho de la burguesía a explotarlos durante los períodos económicos favorables, y a dejarlos morir de hambre en los períodos malos” (pag 306) Como decía una de nuestros camaradas en un debate sobre la lucha de Afema “Caer en el sentimiento de derrota es la peor de las derrotas frente a ello solo cabe ser capaces de comprender la realidad. Lo demás son falsas salidas. La primera manifestación de la derrota es la no expresión de la solidaridad, el esconderse, el culpabilizar etc.. son estas las expresiones de la derrota, pero además conforman el sentimiento de entrega con el que se partirá en la siguiente lucha para ser nuevamente derrotados. Solo hay una salida. Comprender las condiciones de la lucha en la actualidad: sin profundidad y extensión de la lucha mediante la unidad no hay posibilidad de victoria; sin solidaridad y apoyo la derrota es completa y un lastre más grande para futuros combates en cualquier parte de la clase. “
En el periodo actual toda lucha reivindicativa necesita convertirse en lucha política por una serie de razones que es preciso considerar: 1) No enfrenta un patrono aislado, aunque a veces esa es la apariencia que tiene delante de sus ojos, sino el conjunto de la clase capitalista parapetada detrás del Estado con todo el arsenal que este dispone: partidos, sindicatos, policía, jueces, medios de comunicación etc.; 2) La crisis creciente de la economía capitalista impide conceder las reivindicaciones o bien si estas son concedidas, el Estado mediante sus “políticas económicas de reforma” las elimina de forma encubierta; 3) La situación de descomposición social con las divisiones, pérdida de identidad de clase, abyección moral etc., que provoca, obligan a los trabajadores a recurrir a la solidaridad y otras fuerzas morales y, globalmente, a plantearse una politización, si no quieren verse humillados y derrotados sin paliativos. En las condiciones antes descritas, la lucha consecuente por las reivindicaciones planteadas obliga a una reflexión que lleva a concluir que la más tímida de las reivindicaciones necesita finalmente una movilización y un planteamiento políticos. Eso intimida mucho y hace que las luchas no logren estallar, lo que tiene un efecto de círculo vicioso: se hace muy difícil entrar en lucha porque la más mínima reivindicación requiere un desproporcionado esfuerzo político y esto intimida tanto que finalmente no se lucha y la frustración se acumula. Otra conclusión, es que a pesar de la descomposición social y de las dificultades añadidas del proletariado para reconocerse solo la extensión de la lucha hace posible enfrentar al capital. La solidaridad y la confianza en sí mismos son los elementos sobre los que los trabajadores construyen su unidad.
Solidaridad y preparación de futuras luchas
Somos conscientes de las dificultades enormes que hoy tienen las luchas obreras para estallar y manifestarse. Los compañeros de Afema, pese al ejemplo que han dado, no han podido superar ese muro muy difícil de derribar y ello lo han pagado muy caro con despidos, miseria, sentimiento de humillación y e igualmente una sensación de impotencia, una frustración también, porque trabajando con seres humanos de carne y hueso, no disponen de medios para darles el servicio que necesitan. Sentimos hacia ellos, una solidaridad y también una profunda indignación por todo lo que han sufrido.
Se hace necesario sacar lecciones y este artículo es una primera aproximación en ese sentido. No pretende ofrecer respuestas fáciles, de aplicación inmediata, más bien, conscientes de la dificultad, su propósito es plantear un debate que ayude a comprender como deberá ser la lucha futura del proletariado, tanto en el plano económico como en el político.
En luchas pasadas, trabajadores interesados en sacar lecciones de las luchas, se reunión en grupos de discusión[8] [9],. Este puede ser un medio eficaz de preparar luchas futuras. Este esfuerzo necesita tomar en cuenta, no solamente las condiciones más inmediatas de la lucha sino el conjunto de la situación histórica en todos los planos (económico, política, moral etc.). No es sencillo, sin embargo, los revolucionarios nos volcamos en él y apoyamos toda tendencia en esa dirección.
[1] [11] /content/2399/trabajadores-en-lucha-de-afema-alicante-una-experiencia-retomar-por-los-demas [43]
[2] [12] La Generalitat Valencia esta presidida por Ximo Puig del “PSPV” y la vice-presidencia está a cargo de Mónica Oltra miembro de “Compromís” formando un tripartito de gobierno junto con “Podemos”. Además de Vicepresidenta de la Generalitat, Mónica Oltra es titular de la Consellería de Igualdad y Políticas Inclusivas, entre otros cargos, y por tanto la responsable directa de las reivindicaciones de AFEMA. Su consellería de “políticas inclusivas”, la Conselleria de Sanitat a cargo de Carmen Monton, junto con el bloque en gobierno son quienes despiden a estos trabajadores y continuan los ataques a las condiciones de vida de todos los trabajadores valencianos, lo que pone una vez más en evidencia que las condiciones de los trabajadores están dictadas por las exigencias del capital y que el Estado o sus formas de gobierno, sean del color que sean, solo son los encargados de poner en práctica este sometimiento.
[3] [13] Ver Huelga de metal en Vigo: los métodos proletarios de lucha, /content/910/huelga-del-metal-de-vigo-los-metodos-proletarios-de-lucha [44]
[4] [14] Para un balance de la lucha del 15 M, también conocida como movimiento de indignados, ver El 15 M cinco años después, /content/4169/el-15-m-cinco-anos-despues [45] ; y 2011: de la indignación a la esperanza, /content/3349/2011-de-la-indignacion-la-esperanza [46]
[5] [15] Véanse nuestras Tesis sobre la Descomposición: /revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo [47]
[6] [16] Sobre las características y condiciones de la descomposición del sistema capitalista pueden verse los puntos 7 y 8 de nuestras “Tesis sobre kla descomposición en la Revista Intenacional nº 117
[7] [17] Puede verse , por ejemplo, el llamamiento y el comunicado hecho llegar a los trabajadores en Vigo y en Langreo: https://es.internationalism.org/book/export/html/2602 [48]
[8] [18] Ver, por ejemplo, nuestro artículo La organización del proletariado fuera de los periodos de luchas abiertas, https://es.internationalism.org/revista-internacional/201211/3556/la-organizacion-del-proletariado-fuera-de-los-periodos-de-luchas-a [49]
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 155.87 KB |
En Valencia se han visto carteles que denuncian: “Podemos ha traicionado el 15 M”, “Podemos no nos representa”. Desconocemos quien haya podido escribirlos, ¿se trata de ex militantes decepcionados por la guerra salvaje que han protagonizado los dos grandes jefes, Iglesias y Errejón? ¿Mostrarían una toma de conciencia en defensa de los atisbos proletarios que tuvo el movimiento 15 M?[1]
No sabemos. Lo que sí tenemos claro, sin embargo, es que la pugna que se ha visto en la “Asamblea Ciudadana” de Vistalegre 2 es otra prueba más de la naturaleza capitalista de Podemos. Podemos es enemigo del proletariado y de la humanidad, con la misma saña que la Derecha que dice denunciar[2].
En el capitalismo decadente -desde hace más de un siglo este sistema está en decadencia[3]- el Estado -tanto si se basa en un régimen de partido único como si se presenta bajo la máscara democrática- es en realidad una dictadura totalitaria[4] y esto necesita que tanto el gobierno o la jefatura del Estado, como la estructura de los partidos estén bajo el mando de un individuo al que se le confían todos los poderes. La guerra entre los diferentes aspirantes a la cumbre de esa pirámide suele ser a muerte. El cónclave de Vistalegre 2 tenía como máximo objetivo dilucidar quién iba a ser el nuevo faraón del partido: ¿Iglesias o Errejón? Y para ello han empleado toda la artillería necesaria: ataques personales, insultos, maniobras sórdidas, repentinos cambios de alianzas, chantajes, órdagos...
Esa guerra de jefes es la práctica habitual de todos los regímenes políticos y de todos los partidos. Para afianzar su poder personal, Franco se deshizo de todos los rivales que se cruzaron en su camino. Empezó con el general Mola, eliminado por un oportuno accidente de aviación; sacrificó a su cuñado Serrano Suñer, al falangista Hedilla o al ultra Muñoz Grandes. En el Frente Nacional francés, la señora Le Pen ha llegado hasta el parricidio político de liquidar a su propio padre. En el PSOE Felipe González defenestró a su “amigo del alma”, Guerra, y dejó pudrirse en la cárcel a un fiel colaborador en las tareas sucias, como Roldán. ¡No hablemos de la siniestra batalla campal que están librando el trío Díaz, Sánchez, López, por el mando del PSOE![5] Rajoy llevó una sangrienta lucha por el poder en el congreso de Valencia con la baronesa Aguirre.
Las purgas de Stalin o la noche de cuchillos largos de Hitler, se reproducen a todas horas en los partidos burgueses. Aparentemente se trata de métodos más pacíficos pues nadie acaba delante de un pelotón de fusilamiento, sin embargo, la aniquilación moral de los rivales, la infamia pública, el ostracismo, las intrigas, los golpes bajos, significan en muchos casos la muerte en plena vida.
En los partidos burgueses la verborrea sobre los ideales o el bien público, etc., encubre dos objetivos: por un lado, la defensa del interés nacional del Capital en contra de la clase obrera y de la gran mayoría. Y, en segundo lugar, la promoción de intereses de fracción o de clan, dentro de los partidos, que se alinean detrás de un líder carismático, el cual, a su vez, juega con sus intereses propios.
En la guerra entre Iglesias y Errejón se ha hablado mucho de los “entornos” de cada cual. Ambos aparecían a veces abrazados delante de las cámaras (el abrazo del oso) cuando probablemente en ese mismo momento, alguno de sus adeptos estaba incendiando las redes sociales contra el otro. Se jugaba el reparto del poder y de las prebendas ligados a él, a menudo, esa pugna siniestra ha ido demasiado lejos, creando situaciones conflictivas que han desestabilizado el partido o han creado heridas que pasarán factura con posterioridad.
En todo caso, tanto el interés general del capital español, como los intereses de clan a la sombra del “Amado Líder” expresan intereses propios de la minoría explotadora, es decir, de la clase capitalista. Intereses exclusivos y excluyentes que pertenecen al Capital y participan de un sistema de explotación y opresión que provoca la miseria de la mayoría para conseguir que la acumulación capitalista siga su curso.
Se trata, en concomitancia con lo anterior, del modo de funcionamiento y la moral de una clase que utiliza grandes palabras -solidaridad, tolerancia, derechos- para esconder sus designios egoístas.
Los partidos de la burguesía, sea cual sea su color, son organismos del Estado Capitalista, esa máquina burocrática, fría e impersonal, que defiende la marcha de los negocios capitalistas y los “asuntos particulares” del personal político al servicio del capital.
Ese conglomerado de aparatos políticos, judiciales, policiales, económicos, religiosos, culturales etc., que Iglesias llamaba “La Casta” antes de ser acogido por ella, es, en realidad, la estructura de defensa y organización del Capital, la fusión entre la burguesía clásica -propietaria de los medios de producción- y el Estado para formar el capitalismo de Estado que es el modo de existencia del capitalismo en su decadencia.
En el 15 M se decía que “no hay pan para tanto chorizo”, con la agudización de la crisis capitalista el margen de ganancia tiende a reducirse, mientras que, por el otro lado, son cada vez más los aspirantes a repartirse la tarta obtenida de la explotación de los obreros. Eso endurece los conflictos por el control de los partidos, por el botín que la clase capitalista deja en manos de sus perros falderos (los PP, PSOE, Podemos, C’s…). En el estanque de aguas pútridas y turbulentas que es cada partido no hay sitio para dos cocodrilos, uno de los dos tiene que perecer, en el caso de Podemos, el perdedor ha sido ese individuo con cara de empollón repelente llamado Errejón.
Un factor no menos importante de agudización de las tensiones es el proceso de descomposición social, ideológica y política del capitalismo que provoca “la increíble corrupción que está aumentando, prosperando en los aparatos políticos, la oleada de escándalos en la mayoría de los países”, en un contexto general donde “la falta de la menor perspectiva (si no es la de ir parcheando la economía) hacia la cual pueda movilizarse como clase, y cuando el proletariado no es todavía una amenaza de su supervivencia, lleva a la clase dominante, y en especial a su aparato político, a una tendencia a una indisciplina cada vez mayor y al sálvese quien pueda”[6]. La irresponsabilidad, la ausencia de una mínima lealtad, el “todo vale”, han alcanzado tales proporciones en la “Asamblea” Ciudadana de Podemos que, según El Confidencial, “Responsables de seguridad de la formación liderada por Pablo Iglesias [53] solicitaron esta semana en una reunión con la Policía Nacional que enviara agentes a su II Asamblea Ciudadana Estatal [54], que se desarrolla este fin de semana en el Palacio de Vistalegre de Madrid, para garantizar que no se produzcan enfrentamientos entre las facciones del partido que están peleando por controlarlo. Querían que hubiera efectivos en el interior del recinto para que pudieran frenar inmediatamente cualquier posible altercado”.[7]
La prensa de derechas ha hablado mucho de “pablismo-leninismo”. Iglesias se ha quejado de una conspiración de los medios de comunicación contra él y contra Podemos, sin embargo, no ha desmentido para nada esa acusación de “leninismo”
Desde hace muchos años se ha convertido en un tópico hablar de “leninismo” para caracterizar esas prácticas sórdidas que Podemos ha exhibido con tanta generosidad.
No es objeto de este artículo defender a Lenin de la amalgama que ha hecho siempre la burguesía entre él y Stalin, quien fue el que aplicó estos métodos repugnantes para liquidar la revolución de octubre en Rusia[8].
Sin embargo, lo que queremos mostrar son dos cosas. Primero que llaman “leninistas” son en realidad la práctica de todos los partidos burgueses sin excepción, tanto de derechas como de izquierdas, tanto populistas como anti-populistas. Segundo, que en una organización proletaria esas prácticas no se pueden admitir, se deben combatir de manera intransigente, pues, si son letales para una organización proletaria.
El lubricante que engrasa la máquina de un partido burgués son las intrigas, los golpes bajos, la hipocresía, las maniobras en la oscuridad, las decisiones burocráticas, las relaciones de fuerza… En los partidos burgueses actuales el pelotón de fusilamiento o la tortura -práctica habitual de nazis o estalinistas- ha sido sustituido por los procesos judiciales por corrupción, las campañas públicas en la prensa o en Internet, el espionaje generalizado, el ostracismo por caída en desgracia, las humillaciones delante de las cámaras etc.
Lo que en los partidos burgueses se llama “debate” es en realidad una guerra sucia de insultos, acusaciones, trampas insinuaciones, denuncias, un asqueroso espectáculo que convierte algo tan necesario para la humanidad como la discusión -la cultura del debate[9]- en un combate de boxeo donde no se trata de convencer sino de aplastar.
En una organización proletaria, en cambio, debate es debate. Se busca convencer, se intenta lograr entre todos, una claridad compartida. No se trata de ganar sino de buscar la verdad. No hay vencedores ni vencidos, lo único que se gana es un avance en la conciencia de clase del proletariado. Se intercambian análisis y argumentos, no mentiras o ataques. El debate es un medio para alcanzar la comprensión de las necesidades inmediatas e históricas de la lucha proletaria y de los problemas generales del mundo. En una organización burguesa el acuerdo es el resultado de diplomacias, alianzas contra-natura, intrigas; en una organización proletaria el acuerdo es el fruto de la clarificación, de una discusión intensa, de una decantación. En una organización burguesa los acuerdos se firman para obtener ventajas y se rompen en cuanto uno de los “socios” puede imponerse al otro[10]. En una organización proletaria los acuerdos son la base de la convicción, de la lealtad, de la unidad.
En una organización proletaria se necesita la confianza y la solidaridad, en una organización burguesa la desconfianza y la guerra de todos contra todos. En lo único que están unidos es contra el proletariado y en los cambalaches que se montan para repartirse algún botín conquistado mediante la corrupción y el amiguismo, esta última unidad vuela en pedazos en cuanto alguno de los compinches quiere más o se siente postergado, lo que, a menudo, le impulsa a tirar de la manta.
Si una organización proletaria deja entrar la intriga, la calumnia, las habladurías, la confianza se destruye y con ello la organización ya no puede funcionar. Una organización burguesa se basa en la desconfianza y todo lo que acarrea: los chismorreos, la mentira, el doble lenguaje y la doble moral, las conspiraciones. Como decía Churchill “hay amigos, enemigos y compañeros de partido” pues no te puedes fiar ni de tu propia sombra.
En una organización proletaria la solidaridad es imprescindible. En una organización burguesa es lo contrario: la insolidaridad, el ataque a los “amigos” sin ningún escrúpulo, la ruptura inesperada con los “aliados” cuando se logra pillarlos por sorpresa o cuando se han reunido las fuerzas propias necesarias para deshacerse de ellos.
Un partido burgués es un fiel reflejo de la sociedad actual cuyo fundamento es la competencia, el cada uno a la suya, el quítate tú para ponerme yo, la carrera por repartirse los cargos. Una organización proletaria tiene que llevar una dura lucha para vivir según la confianza, la solidaridad, el respeto mutuo, el trabajo asociado… Estos principios son los de la lucha del proletariado y los que regirán la sociedad comunista que aspira a crear. La vida de una organización revolucionaria tiene que estructurarse según el porvenir revolucionario, la vida de un partido burgués se rige por el pasado y el presente reaccionarios.
Una de las fuentes del populismo de derechas actual[11], protagonizado por Trump, Le Pen etc., es el asqueo generalizado ante el espectáculo denigrante que nos dan “los políticos”, de los que las guerras de PSOE y Podemos, constituyen muestras vomitivas. Este escándalo permanente lleva a muchos proletarios a rechazar la política y, peor aún, a creer que los males del mundo -el desempleo, la miseria etc.- serían causado por “minorías malvadas”: por arriba estarían los políticos, los financieros, los corruptos, pero, por abajo, habría los emigrantes, los extranjeros, los inadaptados…
Esta visión, que se basa en la simplificación y la búsqueda de culpables, se opone frontalmente a la explicación científica e histórica del marxismo que ve en la evolución de los modos de producción, las contradicciones entre las relaciones sociales y el desarrollo de las fuerzas productivas, la lucha de clases, los factores determinantes de los problemas, pero también de las soluciones.
El proletariado y sus minorías más avanzadas deben rechazar y combatir estos subproductos intelectuales del orden capitalista. Por un lado, los partidos y gerifaltes populistas son tan corruptos, cínicos y manipuladores, como sus rivales de “la casta”. Trump ha convertido “su” partido en un cementerio, purgando a unos, presionando a otros, desprestigiando a golpe de Twitter a los rivales molestos. En el Frente Nacional de Le Pen reina una disciplina de hierro y una dinastía incombustible que nada tiene que envidiar a sagas familiares como la de Corea del Norte o de Siria.
Pero, lo más importante es que frente a la barbarie, cinismo, corrupción y manipulación propios de la política burguesa, es posible y necesaria una política de clase proletaria, aunque construirla es duro y difícil y llevará un largo camino lleno de obstáculos. Como decíamos en la hoja internacional de balance de los movimientos de indignados, en ellos se dio “los primeros pasos para que aparezca una verdadera política de la mayoría, alejada del mundo de intrigas, mentiras y turbias maniobras que caracteriza la política dominante. Una política que aborda todos los sujetos que nos afectan, no solo la economía o la política, sino igualmente la destrucción del medio ambiente, la ética, la cultura, la educación o la sanidad”.
En los enfrentamientos entre partidos burgueses o al interior de cada uno de ellos, hay conflictos de camarillas ansiosas de conquistar las palancas de mando. Sin embargo, hay también opciones políticas, orientaciones tácticas y estratégicas. Errejón defendía una “transversalidad”, palabreja detrás de la cual se escondía una política más parlamentaria y menos callejera, una tentativa de abrirse a sectores más conservadores. Esta orientación contenía el peligro de convertir a Podemos en un PSOE-2, lo cual podía llevarlo a verse fagocitado por el PSOE[12].
De ahí, que la política más “radical” de Iglesias consistente en una combinación “parlamento – calle” parece más realista para preservar el perfil particular de Podemos y afianzarlo frente a los “aliados” que tiene: IU, las “mareas”, los “Ahora Madrid”, los “Barcelona en común” etc. Estos “aliados” no son precisamente muy de fiar. Son todos estalinistas experimentados reconvertidos en toda clase de “organizaciones de base apartidistas”, muchas de ellas manipuladas en la sombra por un viejo estalinista, Julio Anguita.
También este “radicalismo”[13] permite a Podemos continuar una obra muy necesaria para la burguesía: desfigurar totalmente el movimiento 15 M, presentarlo como un movimiento democrático, ciudadano, anti-corrupción, contra el bipartidismo etc., enterrando bajo tierra todo lo que lo tuvo, aunque débil, de proletario.
Smolni 060417
[1] Para un análisis del movimiento 15 M ver 2011: de la indignación a la esperanza, /content/3349/2011-de-la-indignacion-la-esperanza [46] ,y El 15 M 5 años después, /content/4169/el-15-m-cinco-anos-despues [45]
[2] Sobre la naturaleza de Podemos ver: Podemos, un poder del Estado capitalista, https://es.internationalism.org/cci-online/201406/4033/podemos-un-poder-del-estado-capitalista [55]
[3] Ver nuestro folleto La decadencia del capitalismo.
[4] Un eslogan muy acertado que se gritaba en el movimiento de indignados era: “Le llaman democracia y no lo es, es una dictadura y no se ve”.
[5] Ver ¿Qué le pasa al PSOE? https://es.internationalism.org/revista-internacional/201611/4182/que-le-pasa-al-psoe [56]
[6] Ver nuestras Tesis sobre la Descomposición, /revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo [47]
[7] Ver https://www.elconfidencial.com/espana/2017-02-11/asamblea-podemos-vistalegre-policia-acto-de-alto-riesgo_1329876/ [57]
[8] Hemos argumentado nuestra denuncia de la amalgama entre Lenin y Stalin, entre la revolución rusa y el régimen de capitalismo de Estado que se levantó en su nombre en numerosos documentos, entre otros: en El estalinismo aún despide su hedor contrarrevolucionario en https://es.internationalism.org/cci-online/201302/3644/el-estalinismo-aun-despide-su-hedor-contrarrevolucionario [58]
1989-1999 - El proletariado mundial ante el hundimiento del bloque del Este y la quiebra del estalinismo en https://es.internationalism.org/revista-internacional/200612/1151/1989-1999-el-proletariado-mundial-ante-el-hundimiento-del-bloque-d [59]
[9] Ver una denuncia de los debates electorales en Debates electorales, lo contrario de un verdadero debate, https://es.internationalism.org/cci-online/200802/2185/debates-electorales-lo-contrario-de-un-verdadero-debate [60] . Para un análisis teórico más general e histórico, ver La cultura del debate, un arma de la lucha de clase, https://es.internationalism.org/revista-internacional/200711/2088/la-cultura-del-debate-un-arma-de-la-lucha-de-la-clase [61]
[10]Un ejemplo entre muchos: Pedro Sánchez llegó a la secretaría general del PSOE apoyado por “Sultana” Díaz y, en cambio, ahora son enemigos irreconciliables.
[11] Ver La Elección de Trump y el derrumbe del orden capitalista mundial, https://es.internationalism.org/revista-internacional/201703/4201/la-eleccion-de-trump-y-el-derrumbe-del-orden-mundial-capitalista [62] y también, Contribución sobre el problema del populismo, https://es.internationalism.org/revista-internacional/201610/4178/contribucion-sobre-el-problema-del-populismo-junio-de-2016 [63]
[12] No olvidemos que el PSOE tiene una gran experiencia en absorber sectores de otros partidos. En la transición, muchos franquistas de segunda fila se apuntaron al PSOE que era llamado “la lavadora” por la “limpieza democrática” que otorgaba a fascistas de toda la vida que llegaban a sus filas. Después, en 1982, se llevó una parte de la extinta UCD (el grupo de Fernández Ordoñez) y, sobre todo, más de la mitad de los cuadros del PCE, engrosaron el aparato de PSOE, terminando por el propio Carrillo, incombustible secretario general, que acabó volviendo a la “casa madre” de la que había salido en 1934, traicionando a su propio padre, Wenceslao Carrillo.
[13] En la ideología burguesa y si nos dejamos guiar por la prensa y lo que se llama el “sentido común”, ser “radical” es ser violento, agitador, iconoclasta, rebelde. Sin embargo, ese no es el verdadero sentido que le da el marxismo: “Ser radical es atacar el problema por la raíz. Y la raíz, para el hombre, es el hombre mismo” (Marx: Crítica de la filosofía del derecho de Hegel)
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 137.62 KB |
INTRODUCCION DE LA CCI
Publicamos una contribución de un compañero muy próximo a nuestra organización, dedicada a defender la necesidad de una moral y de unos principios organizativos en el proletariado, en general, y en los grupos de la Izquierda Comunista, en particular.
Contra el cinismo del “todo vale”, el proletariado necesita una moral. Una moral distinta y opuesta de la moral burguesa o de la moral religiosa. Frente a la hipocresía de los buenos deseos (solidaridad, tolerancia, respeto) o frente a la moral sin escrúpulos del pragmatismo, el proletariado y sus organizaciones necesitan una moral de solidaridad, confianza, respeto mutuo, búsqueda en común de la verdad… En concreto, una organización revolucionaria no es solamente programa, su existencia se basa en la unión coherente de programa, moral y principios organizativos. El proletariado lucha por una sociedad sin estado y tal objetivo no puede realizarse afianzando el monstruo del Estado. El proletariado lucha por una sociedad en comunidad y este fin no puede alcanzarse mediante el seguidismo ciego de jefes carismáticos. El proletariado aspira a una sociedad regulada conscientemente por la acción humana y esto no puede brotar de la mentira o la calumnia[1] [65].
El marxismo no se resume exclusivamente a su programa político
Uno de los objetivos principales que este texto se pone por delante es el de demostrar, o al menos contribuir a la demostración, de que tan importantes y esenciales como son las posiciones políticas históricas del marxismo, su desarrollo y la necesidad de que la organización revolucionaria se dé un programa en consecuencia con ese desarrollo, el marxismo no se reduce a ello.
La época histórica que atravesamos y las peculiaridades que pone sobre la mesa para con nuestra clase no son casuales en ese sentido. El proletariado, la única clase que ha podido orquestar un pensamiento y acción conscientes para transformar la sociedad humana moderna de forma revolucionaria, ha sufrido un trauma horrendo, una ruptura histórica que ha cortado el cordón umbilical que une (o mejor dicho, debió haber unido) a las generaciones actuales de obreros con la rica vida política, organizacional, moral y cultural que vivieron muchos de los antepasados de su clase.
Debido a la larga noche de la contrarrevolución que siguió a la derrota de la revolución mundial y el ascenso del estalinismo, a la formación de su corifeo trotskista tras la degeneración de la Oposición de Izquierda[2] [66] y a la Segunda Guerra Mundial, el proletariado se ha visto separado físicamente de su tradición organizacional pasada. No sólo ha sufrido la importantísima derrota traumática de ver identificada su propia causa con la del protagonista de su destrucción en los años 20[3] [67], sino que todas las nociones que un movimiento obrero que hoy no existe albergaba, de forma inconsciente, sobre la moral entre proletarios, sobre las relaciones entre los militantes dentro de una organización proletaria y la defensa de una perspectiva organizacional, se han perdido bajo el peso abrumador de la contrarrevolución del siglo pasado, al que se le suma el de la descomposición y la desintegración paulatina de las mismas bases de la vida humana en comunidad que ésta trae.
Todo esto no sólo pone por delante a los revolucionarios la importante tarea de llevar un debate internacional, histórico, sobre las muchas lecciones que el proletariado necesita retomar y aprender de lo que le pasó (sobre la dictadura de clase, sobre el Estado, sobre el Partido...) sino que impone tomar en consideración algo esencial: ya no basta con el programa político para la minoría revolucionaria del proletariado; si ésta quiere sobrevivir y no implosionar tarde o temprano, debe aclarar las condiciones en las que militan los militantes, en las que se relacionan entre ellos y con la organización y en cómo ésta en su conjunto armoniza sus esfuerzos, resuelve las diferencias y da forma a la manifestación de sus principios. Es decir, debemos aprender qué es la dimensión moral de la lucha del proletariado y en qué consiste verdaderamente la lucha por una organización.
¿Existe o ha existido de veras una moral proletaria?
``Las nociones de bien y mal han cambiado tanto de un pueblo a otro y de una época a otra que a menudo han llegado incluso a contradecirse (alguien podrá sin duda replicar que el bien no es el mal ni el mal el bien, y que si se confunden el bien y el mal se suprime toda moralidad y cada cual puede hacer o dejar de hacer lo que quiera.) Esta es también la opinión del señor Dühring, en cuanto se le quita todo el estilo sentencioso de oráculo.
No obstante, la cuestión no es tan fácil de liquidar. Si tan sencilla fuera, tampoco habría discusión sobre el bien y el mal, todo el mundo sabría lo que son el bien y el mal. Pero ¿cuál es hoy la situación? ¿Qué moral se nos predica hoy? Hay, por de pronto, la cristiano-feudal, procedente de viejos tiempos creyentes, que se divide fundamentalmente en una moral católica y otra protestante, con subdivisiones que van desde la jesuítico-católica y la protestante ortodoxa hasta la moral laxa ilustrada. Se tiene además la moral moderno-burguesa y, junto a ésta, la moral proletaria del futuro, de modo que ya en los países más adelantados de Europa el pasado, el presente y el futuro suministran tres grandes grupos de teorías morales que tienen una vigencia contemporánea y co-presente. ¿Cuál es la verdadera? Ninguna de ellas, en el sentido de validez absoluta y definitiva; pero sin duda la moral que posee más elementos de duración es aquella que presenta el futuro en la transformación del presente, es decir, la moral proletaria.
Mas al ver que las tres clases de la sociedad moderna, la aristocracia feudal, la burguesía y el proletariado, tienen cada una su propia moral, no podemos sino inferir de ello que en última instancia los hombres toman, consciente o inconscientemente, sus concepciones éticas de las condiciones prácticas en que se funda su situación de clase, es decir, de las situaciones económicas en las cuales producen y cambian´´. (Engels, Anti-Duhring[4] [68])
``Por todas estas razones ha sido fundada la Asociación Internacional de los Trabajadores. Y declara: que todas las sociedades y todos los individuos que se adhieran a ella reconocerán la verdad, la justicia y la moral como base de sus relaciones recíprocas y de su conducta hacia todos los hombres, sin distinción de color, de creencias o de nacionalidad. ´´ (Marx, Estatutos generales de la Asociación Internacional de Trabajadores).
La concepción de la moral en el movimiento obrero, aunque nunca estuvo, como pudiera decirse, en el centro de atención ni se desarrollara mucha teoría sobre ella, no es como la pinta el izquierdismo. La moral no es una cuestión ``idealista´´ o escolástica que sólo interesa a los imitadores de los filósofos del Imperio Bizantino, que debatían sobre el sexo de los ángeles mientras los otomanos atormentaban las murallas de Constantinopla. La moral, como todo producto social del ser humano por definición, es una de las principales características de las relaciones sociales que nos hemos dado. Una realidad que bien podría resumirse como el sentido, colectivamente calibrado, de lo adecuado, o no, de la forma y orientación que damos a las relaciones en las que estamos envueltos... ¿debe ser esto algo ajeno al proletariado, a la clase que es a la vez fruto de unas relaciones sociales determinadas y portadora de otras relaciones, de otra forma mucho más elevada de organizar nuestra existencia social? Si en el pasado, a pesar de las importantes citas aquí copiadas, no se desarrolló demasiado la cuestión, fue porque el movimiento del proletariado contaba con una larga y rica tradición de vida organizacional, en la que la mayoría de sus militantes observaban unas reglas para debatir, para dirigirse a sus camaradas, para convivir con ellos, para prestarles auxilio y toda su confianza y solidaridad cuando la necesidad lo requería; es decir, observaban una moral obediente a la naturaleza misma de la clase proletaria: la clase de la solidaridad, de la confianza, la portadora de las verdaderas capacidades creativas de la humanidad y de una verdadera cultura humana. Y lo más importante: esa tradición no había sido quebrantada y arrastrada por el fango como lo ha sido hoy todo lo que tiene que ver con el comunismo, no era acuciante la necesidad de recuperar algo que, para los revolucionarios, sólo empezó a perderse cuando empezó a degenerar la II Internacional.
Sólo a partir de la entrada en la legalidad de la socialdemocracia alemana a finales del s. XIX, sólo a partir de la paulatina acomodación de la fracción más poderosa de la II Internacional a la actividad parlamentaria y sindical, sólo a partir del deterioro de las relaciones de confianza y solidaridad, que debieron forjarse en etapas anteriores debido a una represión abierta del Estado burgués que entonces empezó a moderarse, empezó a sentirse la necesidad de marcar la diferencia con el debate moral y organizacional. Y es principalmente su ala izquierda, en especial Rosa Luxemburgo, quien la siente.
``Por muy grande que sea nuestra necesidad de autocrítica, y por muy amplios que pongamos sus límites, debe haber no obstante unos principios mínimos que mantengan nuestra esencia, nuestra existencia, de hecho, que funda nuestra cooperación como miembros de un partido. ´´(R. Luxemburgo, La libertad de crítica en la ciencia)
El combate de Luxemburgo y sus camaradas por la defensa de la verdadera naturaleza del marxismo y la organización proletaria, por la defensa de la necesidad del desarrollo de sus posiciones y de la crítica que es vida y aliento para el proletariado no es otra cosa que la defensa de la perspectiva organizacional que el oportunismo, floreciente en esas nuevas circunstancias, estaba carcomiendo. Y con la defensa de esa perspectiva, se defiende lo que no es sino la cara opuesta de su moneda: la moral proletaria. Es la necesidad de comprender que el fundamental desarrollo de las posiciones del marxismo es fútil sino se contemplan, conscientemente, las condiciones en las que debaten los militantes, cómo se pasa a ser un militante, qué significa la camaradería y en qué se diferencia de la amistad, cómo de importante es para una organización proletaria hacer comprender todo este universo teórico y su ímpetu a los nuevos miembros y no dejarse caer en dinámicas reclutadoras y activistas, etc.
La moral proletaria tras la debacle de mediados del s. XX
La historia de la Izquierda Comunista no sólo es la historia de su fundamental balance y desarrollo del programa político del marxismo, una vez comienza la decadencia histórica de la sociedad burguesa. Es también la historia de la larga y penosa tarea de recuperar la moral y la lucha por defender la perspectiva organizacional del marxismo. Muchos son los ejemplos de la gran inestabilidad y las crisis que han resultado, en estas organizaciones, de creer que la militancia comunista se reduce sólo a estar de acuerdo con una serie de posiciones sobre la dictadura del proletariado, sobre el Estado, sobre el parlamentarismo y el sindicalismo, etc. Por mucho que éstas sean, insistimos, de vital importancia para definir la naturaleza misma de la Izquierda Comunista, y a la luz de todo lo que le ha ocurrido a nuestra clase, no son suficientes.
La contrarrevolución triunfante de la Segunda Guerra Mundial y el periodo que la siguió fue correctamente descrita por los revolucionarios de la Izquierda Comunista como ''la larga noche'', como un periodo en el que lo que primaba era el balance teórico frente a la ofensiva en masa de una burguesía que estaba dispuesta a todo en dos sentidos: primero en uno más ''práctico'', de enrolar por millones a los proletarios en una guerra imperialista que necesitaba hacer, y segundo en uno más ''subjetivo'': la gran ofensiva ideológica inspirada por su voluntad ferviente de enterrar en lo más hondo del olvido, o de la deformación y la mentira, lo que había pasado en 1917. Teniendo en cuenta que la burguesía siempre será la clase ''del pueblo'', que intenta presentar su punto de vista, ante todo, como el que interesa a todos, a la gran mayoría, casi podría decirse hoy que la burguesía lo único por lo que se ha esforzado es por transmitir a todos y cada uno de los miembros del proletariado lo que no es sino su miedo terrible a lo que 1917 supuso. Eso sí, ha invertido las impresiones; porque lo que verdaderamente aterroriza a la burguesía no son las masacres estalinistas que bien pueden crear un honesto sentimiento de rechazo en muchos proletarios, sino el contenido netamente revolucionario y peligroso para su orden social que supuso 1917, con el cual quiere identificar a toda costa lo que no ha sido sino la compañera de cama histórica de la burguesía: la masacre, la manipulación y la hipocresía de la intelligentsia estalinista que bien pueden aborrecer muchos obreros de forma honesta. A grandes males, grandes medidas: el más brillante momento de un proletariado consciente de su auténtico potencial no podía quedar impune. Y no quedó. Tras la Segunda Guerra Mundial el proletariado ha sufrido tal trauma, a todos los niveles, que todavía hoy no se ha recuperado.
El proletariado que desencadena los ciclos de luchas de los 60, 70 y 80 es un niño que ha nacido sin cordón umbilical, o con uno extremadamente débil y quebradizo. Las nociones de confianza y solidaridad entre los revolucionarios[5] [69], de cómo defender una perspectiva organizada para la clase y de la necesidad, definitoria de la militancia comunista, de esa perspectiva, habían quedado casi tan olvidadas para el proletariado como la vida política que gran parte de la clase llevaba adelante antes de la contrarrevolución triunfante. Al haber fracasado la gran tentativa revolucionaria de la forma en que lo hizo, adoptando la contrarrevolución la forma más dañina posible en el lugar más delicado (como hizo el estalinismo), cada vez más proletarios veían en su propia causa como clase algo ajeno a ellos, y con ello, toda noción de organización, solidaridad, de identidad de clase, de hermandad de intereses entre todos los obreros del mundo, quedó arrastrada por el fango. El proletariado logró hacer surgir expresiones organizadas tras la contrarrevolución, pero lo hizo mucho más débilmente que antes y en condiciones que cada vez se hacían más dificultosas. Sólo tras repetidas y dolorosas crisis (necesarias por otro lado, como demuestra la historia de las organizaciones marxistas) algunas de esas organizaciones lograron estabilizarse. Al ser los revolucionarios no otra cosa sino una expresión organizada de la clase, pensar que no tienen interés las cuestiones morales, de relaciones entre militantes, de qué principios deben regir un esfuerzo de debate y de qué relaciones debe haber entre las organizaciones que defienden una determinada tradición política, etc., es lo mismo que pensar que todos los grandes traumas que ha sufrido el proletariado no arrojan ni una sola lección, que no importan, que no tenemos nada que aprender de lo que se ha perdido y que debe recuperarse para el esfuerzo organizado del proletariado.
¿Darle la vuelta a la rueda de la historia... o seguir hacia delante?
Una determinada lectura de este escrito puede arrojar la interpretación de que lo que se defiende es que nos esforcemos por volver a la organización permanente de masas, a la ''edad de oro'' de la II Internacional.
Nada más lejos de la verdad. Proposiciones del estilo, como la que vertebra casi toda la evolución política reciente de grupos como la Communist League of Tampa – CLT[6] [70], se fundamentan en la ilusión de volver a un pasado del movimiento obrero que no existió como se lo figuran, y en la incomprensión de cómo existió. No es casual que determinados militantes de este tipo de organizaciones sean los primeros en la cola a la hora de, no sólo atacar a las organizaciones que quedan en pie de la Izquierda Comunista hoy, sino de rechazar cualquier noción de moral como algo propio de Partidos estalinistas que quieren regir la vida de sus militantes y los pasos que dan a cada segundo. Son ellos los primeros en rechazar una realidad de primer orden de la época de la II y III Internacionales. Sería inocente pensar que esto se debe exclusivamente, como puede ser el caso de algunos individuos más honestos, a una impresión fruto del trauma del estalinismo (que también tiene su influencia real en este caso) y que no se debe también a lo que la descomposición social y el estado actual de nuestra clase lleva a algunos elementos a defender: el activismo y el inmediatismo más o menos refinado y justificado, y el ataque psicopático a toda organización previa a la suya como una reliquia que debe desaparecer, la actitud fruto del reflejo de ese rechazo de plano del pasado, del borrón y cuenta nueva, de que cada uno tenga su ''tenderete''.
Volviendo a la cuestión central, hemos de defender la idea de que la forma en que los revolucionarios se organizan ha cambiado para siempre, y que ha debido hacerlo. Lo que define la época de la II Internacional no sólo era la posibilidad de la existencia de unos lazos de solidaridad permanentes, de contacto entre amplios sectores del proletariado y de la disposición de un gran espacio de discusión y desarrollo de la teoría revolucionaria, sino también las crisis y el eventual estancamiento de este desarrollo teórico y de estos lazos morales y organizacionales.
La CCI ha analizado en varios de sus artículos muy certeramente no sólo los motivos directos que llevaron al colapso de la II Internacional, sino lo que es incluso más importante: el preludio de ese colapso, la degradación paulatina que precedió a la gran traición de los partidos de la II Internacional, que no se gestó de la noche a la mañana; cómo los mecanismos, más o menos conscientes, de confianza y apoyo entre sus militantes, del favorecimiento del más amplio debate y crítica fraternal en su seno, se vieron paulatinamente degradados una vez el principal partido de la II Internacional (el partido socialdemócrata alemán) fue considerado legalmente por el Estado alemán, y se empezaron a pudrir los fuertes lazos de solidaridad, confianza, debate y desarrollo político que se habían forjado en las condiciones de la represión. Así, esta paralización del desarrollo de la teoría revolucionaria misma y del mundo moral de los hombres y mujeres que la sostenían, convirtió lo que el periodo del capitalismo que alumbró a la II Internacional hacía necesario y posible (trabajo sindical que respondía a una verdadera autonomía de clase, posibilidad de trabajo parlamentario sin traicionar esta autonomía, Partido de masas permanente, etc.) en lo inalterable e indiscutible ad eternum, la excusa perfecta para la justificación de la burocratización y ese estancamiento, que para nada obedecía a la naturaleza ''malvada'' de algún ''líder en la sombra''. Fueron necesarios revolucionarios de la talla de Lenin, Luxemburgo, Pannekoek, Gorter, Bordiga, etc., para empezar a andar el camino que llevaba a la comprensión de cómo debe transformarse la organización de los revolucionarios según el periodo histórico que atraviese, y de cómo debe explicar y extraer lecciones de las formas organizacionales pasadas del movimiento obrero. De la misma forma que algunos se niegan a ver la importancia y la profundidad de la derrota de la revolución mundial de 1917, otros también se niegan a observar la profundidad y el punto de inflexión que supuso la degeneración de la II Internacional.
En ese camino que los revolucionarios mencionados empezaron a despejar, el trabajo de fracción de organizaciones de la Izquierda Italiana como Bilan o la Izquierda Comunista Francesa se nos antoja fundamental. La recuperación de la tradición organizacional de nuestra clase, con los rasgos políticos, organizacionales y también morales y culturales que les son propios, jamás puede llevar a la idealización de una época pasada, a la petrificación del método del marxismo. Los revolucionarios, como la clase en su conjunto, tienen sin duda cosas que recuperar de entonces, lecciones que extraer. Pero sin embargo, llamar a reproducir al detalle formas organizacionales que la historia de nuestra clase y sus protagonistas han demostrado superadas, como hacen los grupos ya mencionados y como hace en cierto sentido también el izquierdismo, cuando en el nombre del muñeco de paja del ''leninismo'', no defiende sino los errores e imprecisiones de revolucionarios como Lenin en estas cuestiones, es lo mismo que salir magullado de un zarzal sólo con la intención de volverse a meter teniendo la esperanza de que, por alguna razón, no habrá tantas espinas como en la primera vez o de que sus aguijonazos dolerán menos. Aun entendiendo lo que en el periodo actual que atraviesa la sociedad llama a asumir tales concepciones, o es una mentalidad muy inocente o muy masoquista, cuando no, sencillamente, innecesaria (al menos, para la clase proletaria y si lo que se defiende es su perspectiva, claro está...).
Una conclusión
La construcción de una organización revolucionaria no es un asunto baladí. Al mismo tiempo que nunca puede imponerse como una carga insostenible para la vida de ningún militante, este esfuerzo tampoco puede ser otra cosa sino la materialización de una necesidad que tiene el proletariado: la necesidad de responder a un ímpetu de comprensión y transformación de la sociedad humana y del pensamiento de los seres humanos, la necesidad de traer a la luz el pasado, el presente y la perspectiva de futuro de una clase que, cuando verdaderamente se descubre y se discute su potencial histórico, es capaz de aunar las energías y las pasiones que más enterradas creíamos. Un esfuerzo tal no puede llevarse adelante sin tener muy claro, primero, qué punto de vista se tiene sobre cómo deben desenvolverse las relaciones entre militantes, entre éstos y la organización en su conjunto y entre todos ellos y el resto de los miembros de nuestra clase y de la sociedad.
La moral proletaria era una realidad que vivían los revolucionarios antes de la derrota de la revolución mundial. Fue precisamente el deterioro de las bases organizacionales y políticas de esa realidad moral, a partir de que se entra en el periodo de la legalidad de la socialdemocracia, contra lo que reaccionaron tan apasionadamente revolucionarios como Luxemburgo y como comenzó el esfuerzo de comprensión y reunificación de los defensores del método del marxismo, que llevaría eventualmente a la fundación de la III Internacional.
Incluso antes, a pesar de lo dicho, ya había ciertas expresiones teóricas en el seno del movimiento obrero que trataban de asaltar la cuestión, cómo hemos visto en la importante cita de Engels y cómo podemos ver en obras como Ética y concepción materialista de la historia de Kautsky. Trayendo de nuevo a colación algo que hemos señalado antes, es de gran interés a este respecto repasar textos como 1914 – El camino hacia la traición de la socialdemocracia alemana [71], en el que se disecciona al detalle todo el periodo de degeneración de la II Internacional, previo a la Primera Guerra Mundial, y todas las impresiones y resoluciones que inspiraba a sus principales protagonistas: Luxemburg, Kautsky, Bebel, etc.
Sin duda, las lecciones sobre todo tipo de cuestiones vitales abundan en los escritos de los antepasados de nuestra clase, y todas ellas apuntan a que cercenar un aspecto de nuestra lucha para separarlo del resto, como se ha hecho con la moral, como la academia intentado hacer con el ''Marx joven y filósofo'' y el ''Marx maduro y economista'', no lleva sino a negar lo que es una realidad natural al proletariado: la continuidad y continuo balance y superación de las expresiones teóricas y prácticas de la conciencia proletaria, que forman una totalidad en la que nuestra clase reúne su visión: su manifestación vital hacia todas las expresiones de la humanidad de la que es parte, ya sean éstas morales, culturales, políticas, económicas, artísticas o emocionales y psicológicas.
Rakov marzo 2017
[1] [72] Ver nuestro Texto de orientación Marxismo y Ética. https://es.internationalism.org/revista-internacional/200612/1139/texto-de-orientacion-sobre-marxismo-y-etica-i [73]
[2] [74] Ver nuestro folleto El trotskismo contra la clase obrera donde intentamos explicar porque la Oposición de Izquierdas degeneró y tras una dura resistencia de fracciones proletarias (como, por ejemplo, la de Munis y Natalia Sedova) se convirtió en un organismo del capital. https://es.internationalism.org/cci/200605/911/el-trotskismo-contra-la-clase-obrera [75]
[3] [76] Se refiere al estalinismo. Sobre la formación y triunfo del estalinismo ver, entre otros, El estalinismo aun expide su hedor contrarrevolucionario, https://es.internationalism.org/tag/2/28/el-estalinismo-el-bloque-del-este [77]
[4] [78] Ver https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/anti-duhring/ [79]
[5] [80] Ver nuestro Texto de Orientación sobre la Confianza y la Solidaridad, parte I, https://es.internationalism.org/revista-internacional/200911/2695/texto-de-orientacion-sobre-la-confianza-y-la-solidaridad-i [81] ; parte II, https://es.internationalism.org/revista-internacional/200911/2714/texto-de-orientacion-sobre-la-confianza-y-la-solidaridad-ii [82]
[6] [83] Ver La Liga Comunista de Tampa y la cuestión del partido, /content/4145/la-liga-comunista-de-tampa-y-la-cuestion-del-partido [84]
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 63.63 KB |
Ante las inundaciones acontecidas en Perú debido al fenómeno del Niño tomamos posición insistiendo que la única fuerza contra los sufrimientos y destrucciones provocados por el capitalismo y sus desastres no es “Perú una sola fuerza” como ha proclamado en campaña mediática nacionalista el Estado peruano, sino la fuerza que tiene que construir el proletariado mundial.
Lluvias, huaycos[1], desbordes, inundaciones, desesperación, damnificados, enfermedades, miseria y muerte, es el resultado de un Estado en emergencia, en crisis permanente. No se trata de una mala gestión de cualquier gobierno, se trata de un aparato incapaz de solucionar y satisfacer las necesidades de la sociedad en su conjunto. Esta situación es permanente y repetitiva en todo el planeta.
1) EL DESASTRE HA PUESTO AL DESNUDO LA CRISIS DEL ESTADO Y LA AGUDIZACIÒN DE LAS MANIFESTACIONES SOCIALES DE LA DESCOMPOSICION:
Recordemos que poco antes de estallar las inundaciones y huaycos, nos enterábamos que el Estado y los políticos de las diversas fracciones burguesas estaban inmersos en el escándalo de la corrupción y las coimas de Odebrecht y las otras empresas brasileras. Nadie se salvaba. Todos, políticos, empresarios y hasta deportistas están inmersos hasta las uñas en la increíble corrupción[2], en la fiesta de millones y mientras tanto, IMPERABA la NEGLIGENCIA de las autoridades que ya sabían desde enero (quizás antes) que se venía un "Niño" colosalmente destructivo. Sin embargo alcaldes, gobernadores y políticos en general se han dedicado a impulsar obras faraónicas (Puentes de solidaridad, Metro de Lima, coliseos deportivos) en desmedro de la infraestructura de prevención[3].
Otras manifestaciones de la descomposición se ha evidenciado claramente en este desastre: el urbanismo desbocado, con una gran parte de la clase obrera viviendo en asentamientos cerca de las zonas más peligrosas a donde han sido obligados a instalarse por la necesidad de un techo y "gracias" a los traficantes de terrenos entre los cuales se cuenta a las propias autoridades; por otro lado, la increíble precariedad de las viviendas que han sido fácil pasto de los desbordes y aludes[4]. En suma, se desnudó la brutal pobreza en que vive un tercio de la población tirando al suelo el miserable espejismo marketero de "Perú, país del primer mundo al 2021" tan cacareado por la burguesía y sus plumíferos.
Así pues, en esta etapa histórica de descomposición del sistema social, el Estado demuestra cada vez una mayor incapacidad, fragmentación y debilidad. Hemos presenciado aquí como los diferentes bandos políticos de la Burguesía corren como hienas atrás de sus presas, cada fracción de la Burguesía representado en cada partido político han salido cada uno por su lado, a prestar ayuda con donaciones a diferentes zonas, donaciones que se traducirán después en voto popular; situación que demuestra la creciente indisciplina del personal político del Estado. Esta realidad no es únicamente peruana, sino que afecta con diferente intensidad a toda la burguesía mundial, como lo prueba el triunfo de Trump –un político aventurero y caótico- al frente de la primera potencia del mundo, USA[5]. Esto ya lo pusimos de relieve en las antes mencionadas Tesis sobre la Descomposición: “la falta de la menor perspectiva (si no es la de ir parcheando la economía) hacia la cual pueda movilizarse como clase, y cuando el proletariado no es todavía una amenaza de su supervivencia, lleva a la clase dominante, y en especial a su aparato político, a una tendencia a una indisciplina cada vez mayor y al sálvese quien pueda”.
2) LOS LLAMADOS A LA UNIDAD NACIONAL Y EL HUMANITARISMO VERSUS LA SOLIDARIDAD DE CLASE:
Frente su ineptitud e incapacidad para afrontar el desastre la burguesia y su Estado ha hecho llamados a la caridad, al acopio de donaciones y campañas sentimentales con la complicidad de todos los medios de comunicación. El show estuvo acompañado por supuesto con llamados a las víctimas a que asuman su suerte con resignación, a esperar pasivamente la ayuda y a subordinarse a las instituciones tales como la iglesia y las fuerzas represivas (Policía y militares).A toda esa basura mediática le llaman "solidaridad". Falso. La verdadera solidaridad estuvo entre los propios proletarios que inundados hasta el cuello, sin luz ni agua hicieron frente a lo cual se impuso la autoayuda y el compartir lo poco que tenían para alimentarse y no esperar a las autoridades para rescatar ellos mismos a los heridos, niños, ancianos, etc. Como sucedió en algunas zonas de Tumbes, Trujillo y Huarmey. En estas zonas los pobladores mencionaron que no había llegado ayuda por parte del Estado hasta esos momentos. Pero los trabajadores no esperaron pasivamente sino que se unieron para protestar contra el Estado bloqueando los puentes y pistas colapsados, rodeando y tomando los camiones cisterna que se negaban a darles agua si no pagaban e incluso en algunos amagos de saqueo.
La solidaridad innata e instintiva de la clase trabajadora, es natural y siempre brota en estos momentos.
El negociado de las donaciones. Las compras de donaciones es el acto de mayor complicidad entre el Estado y las grandes empresas que se manifiestan en pleno desastre. Primero un incremento brutal de los precios de los pasajes en avión y una serie de productos de primera necesidad; por otro lado la escasez de algunos otros productos, como el agua embotellada. Es más que evidente saber quien se beneficiara en medio de la desgracia y sufrimiento de la población. Todo esto sin mencionar los exorbitantes incrementos de precios de otros productos de primera necesidad como el limón, el arroz o el pollo, que por cosas de la “furia de la naturaleza” nada se puede hacer para evitar los incrementos crueles impuestos por la ley de la oferta y la demanda.
3) LOS EFECTOS CADA VEZ MÁS DEVASTADORES DE LAS CATASTROFES "NATURALES":
Todo este desastre que nuestros hermanos de clase vienen sufriendo en este territorio ES CONSECUENCIA DEL SISTEMA DE PRODUCCION CAPITALISTA,DEL AFAN DESMEDIDO DE GANANCIAS POR LA BURGUESIA Y DE LA INDOLENCIA DE ESTA CLASE SOCIAL DE EXPLOTADORES A QUIENES LES IMPORTA UN RABANO EL PRESENTE Y EL FUTURO DEL PLANETA Y DE LA PROPIA ESPECIE HUMANA. Esta es la verdad que se oculta a los trabajadores y la prensa burguesa echa la culpa a "la furia de la naturaleza" o "la mano del hombre" todos puros eufemismos para ocultar al verdadero culpable de la catástrofe ambiental que ya amenaza con extenderse a nivel planetario como afirman las propias Ongs y otros centros de investigación. Es el Capitalismo y su descomposición actual las causantes del Calentamiento global, de la destrucción y/o contaminación de bosques, ríos, aire, de la desaparición de centenares de especies, de la agudización de huracanes y tornados y por supuesto de la aparición del Fenómenos del Niño cada vez más brutales y destructores. El medio ambiente está siendo degradado a cotas increíbles nunca antes vista y no será de la burguesía y sus Estados del que debemos esperar solución a esta desgracia por más reuniones COP y tratados que firmen pero jamás cumplen. La salvación del planeta y el fin del sufrimiento del proletariado solo provendrá de los propios trabajadores, de la revolución comunista.
¿ANTE TODO ESTE DESASTRE AMBIENTAL Y SOCIAL, CUAL ES LA PERSPECTIVA?
¿Existe una perspectiva diferente ante el actual desastre ambiental ocasionado por el capitalismo? Si. La respuesta es el proyecto histórico revolucionario de la que es portadora la clase trabajadora totalmente antagónica a la barbarie y la explotación ocasionada por el capitalismo.
Ahora en el actual panorama que vive esta región de desastre natural ocasionado por el capitalismo, la manifestación de la clase trabajadora que está saliendo desesperada a cubrir sus necesidades denunciando los abusos y expresando su natural solidaridad. Pone al proletariado ante la disyuntiva de seguir manteniendo el régimen del sistema actual de barbarie y explotación ó toma el otro camino, el camino en que el proletariado se reencuentre consigo mismo y retome sus instrumentos históricos de lucha (El apetito por la teoría, la solidaridad y confianza en sus fuerzas, la huelga de masas, la capacidad de extender sus luchas a nivel internacional, la generación de las asambleas, etc.), en otras palabras que el proletariado marche hacia su repolitización de sus luchas, retomando su vida y su perspectiva histórica, mediante la maduración de su conciencia y su re conexión con su organización que ella misma sabe segregar. Solo así tendremos una perspectiva diferente de vida ante la actual barbarie que estamos viviendo en el capitalismo.
Internacionalismo - perú
Marzo 2017
[1] Huayco: término inca que significa aluvión que se desprende de las montañas provocado por las lluvias.
[2] La corrupción es una lacra crónica del capitalismo mundial en todos los países, en las Tesis sobre la Descomposición, escritas hace casi 30 años denunciábamos “la increíble corrupción que está aumentando, prosperando en los aparatos políticos, la oleada de escándalos en la mayoría de los países, como en Japón, donde resulta cada día más difícil distinguir aparato de gobierno y hampa gansteril”. Ver /revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo [47]
[3] Como dijo un funcionario de vivienda por TV:"la prevención no da votos, no vende”.
[4] 4 millones de viviendas están ubicadas en zonas de riesgo
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 190.22 KB |
El 1 de octubre de 2016 en un auténtico golpe de Estado interno, Sánchez era defenestrado y con ello el obstáculo del “No es No” era franqueado, el gobierno de Rajoy, minoritario, era apoyado por la abstención vergonzante de los socialistas[1] [90]. Sin embargo, todo eso se ha ido al traste con la elección de Sánchez en las primarias del PSOE que con el lema de “un PSOE de izquierdas” etc., pretende colocarse en una postura de oposición radical. En el artículo que sigue analizamos lo que ha significado durante los últimos meses ese gobierno de coalición vergonzante y encubierta de PP, PSOE y Ciudadanos.
Tras muchos años de engaños y mentiras y como en los demás países centrales del capitalismo, la democracia burguesa y los dos partidos que se han turnado en las labores de gobierno, PSOE y PP, se han desacreditado ante la clase obrera y la mayoría de la población. Se cumple el viejo dicho popular de “los mismos perros con distintos collares”, o como decían los indignados del 15M: “PSOE y PP la misma mierda es”, “¿dónde está el PSOE?, al fondo a la derecha…”
Para Marx y Engels la democracia burguesa es la dictadura más perfecta de la clase dominante que combina de forma más sofisticada y maquiavélica la brutalidad y la mistificación ideológica. La burguesía francesa que en 1789 proclamaba “libertad, igualdad y fraternidad”; una vez en el poder no dudó en aplicar la guillotina de forma masiva y las guerras de conquista y pillaje por toda Europa. La burguesía norteamericana que en 1776 en su declaración de independencia proclamó que “todos los hombres han nacido libres e iguales…”, sin embargo mantuvo la esclavitud en el sur del país, y en las sucesivas guerras contra los indios en el siglo XIX desarrolló un verdadero genocidio…
Según Lenin: “Todos los socialistas, al explicar el carácter de clase de la civilización burguesa, de la democracia burguesa, del parlamentarismo burgués, han expresado el pensamiento que con máxima precisión científica formularon Marx y Engels al decir que la república burguesa, aun la más democrática, no es más que una máquina para la opresión de la clase obrera por la burguesía, de la masa de los trabajadores por un puñado de capitalistas”[2] [91]
Las fechorías de la burguesía española no tienen nada que envidiar a las del resto del mundo.
Después de un “gobierno del PP” en “funciones” durante un año y dos carnavales electorales, donde todos prometen lo que no harán y después harán lo que no dijeron, haber mostrado ante toda la población todo tipo de cambalaches y artimañas, donde los llamados “nuevos” partidos venidos a regenerar un sistema político corrupto hasta la médula desde el rey hasta el último concejal de pueblo también han demostrado que forman parte del cenagal, defensores de una sociedad capitalista que en su período de descomposición terminal no tiene ningún tipo de regeneración posible.
Desde finales de los años ochenta del siglo pasado la sociedad capitalista se encuentra en su fase de descomposición terminal (ninguna de las dos clases predominantes, ni la burguesía ni la clase trabajadora, ha sido capaz de dar una salida al siniestro callejón en que se encuentra la humanidad: la guerra imperialista para la clase dominante o la revolución comunista por parte del proletariado[3] [92]). Una de las características de este período es la tendencia a la pérdida de control del aparato político por parte de la burguesía, junto al pudrimiento y la corrupción más desenfrenada de toda la clase dominante. Ante este bloqueo político el núcleo duro de la burguesía consiguió que Ciudadanos votara un segundo gobierno del “corrupto” Rajoy, después de jurar y perjurar en las elecciones de junio 2016 que jamás apoyaría a Rajoy como presidente. El segundo acto del turbio maquiavelismo fue la escandalosa defenestración del “líder” del PSOE, Pedro Sánchez, pasando del “no es no a Rajoy y la derecha” a la abstención vergonzante para “desbloquear” la situación política y evitar el aquelarre de unas terceras elecciones.
En realidad el gobierno del PP está sostenido descaradamente por Ciudadanos, mostrando las vergüenzas de Albert Rivera como hiciera con su primer cartel electoral en 2006 en Cataluña, y vergonzosamente con la abstención del PSOE. La burguesía se ve obligada a hacer encaje de bolillos porque tanto la defenestración de Sánchez como la abstención del PSOE permitiendo el gobierno de la derecha por pasiva puede ser el acta de defunción del Partido Socialista, que ha sido el corazón del régimen político después del Franquismo. Hay todo un intento por maquillar toda esta siniestra operación (dirigida por el llamado comando Rubalcaba: Felipe González, Cebrián, barones regionales del PSOE…), haciendo falsas “concesiones” al PSOE por parte del gobierno como la subida del salario mínimo interprofesional, pero en realidad prosigue la misma política económica de austeridad y la salvaje deflación salarial, pérdida de poder adquisitivo de las pensiones, subida de impuestos, 50% de paro juvenil, trabajos precarios… que acelera la miseria de la mayoría de la población (hay que decir que prosigue el plan de austeridad de 2010 de Zapatero, y la reforma exprés de la constitución de septiembre de 2011 pactada entre el PSOE y el PP que acordaba como prioritario conseguir el déficit 0 para 2020, y que para más INRI fue redactada por el gran farsante Pedro Sánchez).
El apoyo descarado de Ciudadanos y el apoyo vergonzante del PSOE parece que se irá al traste con la victoria de Sánchez en las primarias socialistas, una de sus banderas era el “No es no” al gobierno de Rajoy. Quizá se abra una fase de inestabilidad política en la burguesía española con un gobierno en minoría que ya no cuente con el apoyo del PSOE. Quizá el “equipo de Sánchez” se vea condicionado por sus enemigos dentro de su partido y tenga que hacer una nueva prestidigitación aún más rebuscada que la de la “abstención vergonzante” de la “sultana del fango” y la vieja guardia del PSOE. Quizá el propio PSOE entre en crisis, incluso llegando a la escisión. No lo sabemos, tendremos que analizarlo con discusiones en profundidad dentro del medio proletario.
Sin embargo, hay dos cosas que sí sabemos. Primero, que el Gobierno Rajoy, con un Sánchez “radical” o con un Sánchez “moderado”, agravará aún más sus ataques a las condiciones de vida de la clase obrera y de toda la población.
Segundo, el desprestigio de los partidos y el aparato político de la burguesía es muy grande ante la clase trabajadora y la mayoría de la población, ni rey “jubilado” ni rey joven, ni Rajoy ni Esperanza Aguirre, ni Susana Díaz la “reina del fango” ni Pedro “el guapo”, ni Iglesias ni Errejón… Hay una desafección ante esta podredumbre. Pero no es suficiente, la única forma de luchar contra la miseria y la barbarie así como contra los efectos nocivos de la descomposición del capitalismo es la toma de conciencia por parte del proletariado y sus minorías, por muy duro que sea, ya que si la clase trabajadora no acaba con el capitalismo, el capitalismo acabará con la humanidad.
[1] [93] Ver https://es.internationalism.org/revista-internacional/201611/4182/que-le-pasa-al-psoe [56]
[2] [94] Ver https://es.internationalism.org/book/export/html/3478 [95]
[3] [96] Ver nuestras "TESIS SOBRE LA DESCOMPOSICION [47]".
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 141.79 KB |
Publicamos a continuación un artículo de polémica de nuestra sección en Francia con el Partido Comunista Internacional – Le Prolétaire. El debate es a propósito de la naturaleza de ISIS (o Daesh, por sus siglas en árabe) que por su barbarie extrema y sádica muestra adonde conduce la defensa de la nación, la construcción nacional, la liberación nacional. ¿Habría, sin embargo, como defienden los medios burgueses, “otro nacionalismo”, más “abierto” y “tolerante”, “humanista” etc.? Hay que ser rotundos: NO. Todo nacionalismo, sea de gran tamaño como el español o de pequeño perímetro como el catalán, es excluyente, brutal, enemigo del proletariado y de la humanidad. La acción abiertamente criminal de ISIS – DAESH revela, por su forma extrema y sin matices, lo que es en realidad TODO NACIONALISMO.
En su n° 59 (marzo-abril-mayo 2016), Le Prolétaire, órgano de prensa du Partido Comunista Internacional (PCInt) hizo una crítica de nuestro artículo: “Atentados en París – ¡Abajo el terrorismo!, ¡abajo la guerra!, ¡abajo el capitalismo!”[1] [100], publicado en Revolution internationale (noviembre de 2015)[2] [101]
El PCInt afirma en ese artículo que somos “superficiales” e “impresionistas”, e ironiza diciendo que “la CCI está asustada” por los atentados, de ahí el título, que es el de una novela de la escritora Amélie Nothomb, “Stupeur et tremblements” (“Estupor y estremecimientos”). En realidad, Le Prolétaire confunde indignación proletaria contra la barbarie con lo que, según él, sería sensiblería pequeñoburguesa o pacifismo.
Antes de responder a esas críticas, e independientemente de los desacuerdos que tengamos con esa organización, queremos primero saludar su iniciativa polémica. Las polémicas en el medio revolucionario siempre han sido la savia vivificadora del combate revolucionario, tan poco frecuentes hoy y por ello tanto más valiosas, en particular entre les organizaciones que defienden los principios de la izquierda comunista. Tales prácticas son indispensables para esclarecerse, pues permiten confrontar posiciones políticas para alimentar la reflexión en pro de la indispensable elaboración teórica con la que se oriente el proletariado y sus minorías en busca de coherencia de posiciones revolucionarias.
¿Nación o clase?
Sentimos no poder contestar a todo lo que ese artículo de Le Prolétaire plantea. Para nosotros hay algo prioritario, pues está en debate entre personas cercanas al PCInt: se trata de la cuestión nacional[3] [102]. En efecto, leyendo el artículo de Le Prolétaire, se da uno cuenta de que entre los propios simpatizantes que gravitan en torno a posiciones “bordiguistas” parece haber una controversia que plantea las cuestiones de nación e internacionalismo. Nos enteramos así de que un participante en una reunión del PCI, además de otros elementos, se han planteado seriamente la cuestión de saber si había que “condenar” o no a Daech[4] [103], ¡en virtud del “principio de la lucha antimperialista”! Le Proletaire formula así esa problemática: “¿Habría que concluir que el EI sería una fuerza burguesa antimperialista, una fuerza que, al zarandear el statu quo, trabajaría, sin quererlo, en favor de la futura revolución proletaria mediante la agudización del caos y el debilitamiento del imperialismo en la región? Una fuerza que habría pues que apoyar más o menos, a pesar de su brutalidad y de sus siniestros rasgos reaccionarios?” La respuesta de Le Prolétaire a semejante apoyo (o, como lo escribe el PCInt, ese “mayor o menor apoyo”) es negativa. Y muestra que los camaradas del PCInt se sitúan desde el enfoque de la clase obrera. Puede observarse, por otra parte, que su visión de la cuestión nacional ya no es exactamente como la de los años 1980, cuando afirmaban la posibilidad “de una lucha de liberación del pueblo palestino”.
¿Cómo argumenta hoy Le Proletaire? He aquí una primera afirmación: “Debido a la ausencia de toda fuerza proletaria, el EI, al igual que las demás formaciones armadas, 'moderadas' o radicales, ha sido la respuesta contrarrevolucionaria burguesa –y no medieval o tribal– a las sacudidas de los equilibrios nacionales y regionales. El EI no lucha para extender el caos y debilitar el orden burgués, sino para restaurarlo en provecho propio (...)”. Los camaradas del PCInt hablan, con plena razón, de “ausencia de toda fuerza proletaria”. Y en otro artículo del mismo número, contestando a esos mismos simpatizantes, Le Prolétaire añade: “Daech es un enemigo de los proletarios, primero de los proletarios de Siria e Irak, luego de los proletarios de los países imperialistas (subrayado por nosotros). Antes de hacer atentados en Europa, los había hecho en Irak y otros lugares. Y antes de realizar atentados en Irak y otros lugares, había reprimido a los proletarios en las regiones que controla (como así fue con los proletarios de la limpieza pública de Mosul que había realizado una acción reivindicativa por sus condiciones laborales, ejecutados por Daech por esa razón)”. A nuestro parecer hay ya un problema importante en esa fórmula que menciona a los proletarios “de los países imperialistas”. Los camaradas presuponen así que algunos países no serían imperialistas hoy. No compartimos para nada ese modo de ver. El PCInt prosigue en ese mismo extracto del artículo, afirmando que “Los proletarios deben luchar contra todas las opresiones nacionales, por la autodeterminación y la libertad de separación de todos los pueblos oprimidos o colonizados (subrayado nuestro); no porque su ideal sea la creación de Estados burgueses, sino porque, para que puedan unirse los proletarios de los países dominantes y los proletarios de los países dominados, aquéllos deben demostrar en los hechos que no son solidarios con la opresión que ejerce 'su' burguesía y 'su' Estado, sino que, al contrario, combaten contra ella no sólo con discursos sino, si es posible, en la práctica. Es el único medio para que la propuesta que hacen a los proletarios de los países dominados, de unirse sobre bases de clase antiburguesas, pueda ser comprendida”. Esta posición, diferente de las elucubraciones nacionalistas de los izquierdistas, no por eso deja de ser tan peligrosa y muy ambigua a partir de tales premisas. De entrada, separa a los proletarios de los países “dominantes” de los de los de los países “dominados”, quedándose encerrada en la lógica de las “opresiones nacionales”. Podría replicársenos, sin embargo, que esa posición de Le Prolétaire, ¿no es acaso la heredada del movimiento obrero del pasado?
La posición de Rosa Luxemburg confirmada por los hechos
Sí, así fue hasta que las condiciones históricas cambiaron radicalmente y que la experiencia de nuevas luchas puso en entredicho unas prácticas que se habían vuelto contrarias al combate obrero. En su primer congreso, de marzo de 1919, la Internacional Comunista (IC) reconoció que el capitalismo había entrado en su fase de declive, insistiendo así en la necesidad de una lucha internacional del proletariado. El Manifiesto de la Internacional a los proletarios del mundo entero, empezaba reconociendo que “El Estado nacional, tras haber dado un impulso vigoroso al desarrollo capitalista, se ha vuelto desamasado estrecho para la expansión de las fuerzas productivas”[5] [104]. Con esa misma lógica, se afirmaba que “Solo la revolución proletaria puede garantizar a los pequeños pueblos una existencia libre, pues liberará las fuerzas productivas de todos los países de las tenazas de los Estados nacionales”. El proletariado no podía liberarse sino mediante una lucha mundial, en un mismo movimiento de conjunto, unitario, que abarcara los bastiones de las grandes metrópolis. Como decía Lenin, “los hechos son testarudos”. Y, sin embargo, la táctica adoptada por los bolcheviques, creyendo que, a pesar de todo, podrían realizar la extensión de la revolución mundial apoyándose en el viejo principio de la liberación nacional fue un desastre total, precipitando al proletariado hacia la derrota y el aplastamiento. Los ejemplos abundan. En Finlandia, la burguesía local recién “liberada” sacó provecho del “regalo” de los bolcheviques para aplastar la insurrección obrera en enero de 1918. En los países bálticos, en ese mismo año, la “liberación nacional” permitió a la burguesía británica aniquilar tranquilamente la revolución mediante los cañonazos de la marina.
Los aportes críticos más fértiles sobre la cuestión nacional los había elaborado Rosa Luxemburg muy pronto y con mucha lucidez: “Los bolcheviques son en parte responsables de que la derrota militar se haya transformado en el colapso y la caída de Rusia. Más aun; ellos mismos, en cierta medida, profundizaron las dificultades objetivas de esta situación con una consigna que adquirió importancia primordial en su política: el supuesto derecho de autodeterminación de los pueblos, o -lo que realmente estaba implícito en esta consigna— la desintegración de Rusia.... Está claro que Lenin y sus amigos esperaban que, al transformarse en campeones de la libertad nacional hasta el punto de abogar por la “separación”, harían de Finlandia, Ucrania, (…) fieles aliados de la Revolución Rusa. Pero sucedió exactamente lo contrario. Una tras otra, estas “naciones” utilizaron la libertad recientemente adquirida para aliarse con el imperialismo alemán como enemigos mortales de la Revolución Rusa y, bajo la protección de Alemania, llevar dentro de la misma Rusia el estandarte de la contrarrevolución”[6] [105].
A pesar de cierta claridad sobre esa cuestión en el primer Congreso de la Internacional Comunista, las derrotas obreras sucesivas y el ascenso del oportunismo acabarían por ahogar los frágiles esfuerzos y favorecer la regresión teórica. La lúcida critica de Rosa Luxemburg será retomada sólo de manera muy minoritaria por una parte de la Izquierda Italiana, Bilan en particular, una posición que heredó Internationalisme y que hoy defiende la CCI. Desde la ola revolucionaria de los años 20 y la derrota que dejó vía libre al terrible período de la contrarrevolución estalinista, ninguna pretendida lucha de liberación nacional ha engendrado otra cosa sino matanzas y alistamientos tras las naciones y potencias imperialistas rivales. Lo que había sido en tiempos de Lenin un trágico error quedó después confirmado de manera patente con toda una serie de crímenes sanguinarios. Desde la Primera Guerra mundial y con el declive histórico del sistema capitalista, todas las naciones, pequeñas o grandes, se han convertido en realidad en eslabones de una cadena imperialista que hunde al mundo en la guerra permanente. En cuanto ponen en marcha las maniobras imperialistas, siempre, cualquiera que sea la nación de que se trate, el proletariado no es otra cosa que el rehén de la pretendida “liberación” contra otra fracción burguesa, opuesta a sus hermanos de clase sacrificados. Así ocurrió con Sudán, país que, tras su independencia en 1956, iba a conocer una guerra civil espantosa, instrumentalizada por los bloques imperialistas tanto del Este como del Oeste, que hizo más de dos millones de muertos. En Angola, tras los primeros levantamientos en Luanda en 1961 y la independencia en 1975, durante años y años de guerra se enfrentaron las fuerzas del MPLA en el poder (Movimiento por la Liberación de Angola, apoyado por la URSS) y los rebeldes de la UNITA (apoyados por Sudáfrica y Estados Unidos). El balance de aquella “lucha de liberación” alcanzó casi el millón de muertos. La descolonización y el contexto de la llamada guerra fría ilustraron con creces esa realidad de manera sistemática, una realidad en la que los proletarios no fueron sino carne de cañón tras las banderas nacionales.
Peligrosas confusiones
Le Prolétaire no apoya a Daech, ha evolucionado sin duda en la cuestión nacional, pero conserva, sin embargo, ciertas confusiones que ya en el pasado lo llevaron a abandonar puntualmente la posición del internacionalismo proletario, apoyando, por mucho que fuera de manera crítica, a las fuerzas capitalistas de la Organización de Liberación de Palestina. Eso lo demuestra el pasaje que redactaron en aquel tiempo: “Por su impacto en las masas árabes, la lucha contra Israel es una palanca formidable en la lucha social y revolucionaria”[7] [106]. El marco de la lucha de liberación nacional no podía sino llevar al naufragio político teorizado por Le Prolétaire: “El marxismo intransigente sí que reconoce, incluso cuando la intervención autónoma du proletariado no se ha producido o todavía no ha lo ha podido, incluso cuando esas revoluciones no han podido ir más allá del marco nacional y democrático, el valor auténticamente revolucionario de trastornos tan gigantescos como los habidos en Oriente durante los 60 últimos años, y que sería vano ignorar con el pretexto de que no han llevado al socialismo”[8] [107]. El abandono puntual de la posición de clase internacionalista respecto al conflicto palestino-israelí acabaría provocando una grave crisis en el PCInt y dislocándose a través de El Oumami en base a un posicionamiento abiertamente nacionalista árabe que denunciamos nosotros en aquel entonces: “Para El Oumami, la ‘unión sagrada judía’ hace desaparecer los antagonismos de clase en el interior de Israel. Así que es inútil hacer llamamientos al proletariado de Israel. Es exactamente lo mismo que aquello de ‘pueblo alemán, pueblo maldito’ de los estalinistas durante la Segunda Guerra mundial. Y cuando, durante una manifestación ‘OLP-Solidaridad’, al grito de ‘¡Sabra y Chatila, venganza!’, El Oumami alardea de haber ‘capturado a un sionista al que le dieron una terrible paliza’, ahí están al mismo nivel de aquello de ‘cada cual a por su boche[9] [108]’ del Partido Comunista Francés al final de IIª Guerra. El Oumami se une así a las filas de la burguesía en el plano del más abyecto chovinismo”[10] [109]. El posicionamiento oportunista de Le Prolétaire sobre el conflicto israelí-palestino en los años 1980 fue una concesión abierta a la ideología izquierdista nacionalista. Al apoyar, de manera crítica, la lucha de los palestinos frente a Israel, cortándolos así de sus hermanos de clase israelíes so pretexto de la sumisión de éstos a la burguesía israelí, Le Prolétaire participaba en confirmar la división abandonando todo principio de solidaridad de clase.
Hoy, Le Prolétaire ya no usa los mismos argumentos que en el pasado, ahora parece moverse sobre todo de manera empírica. Aunque el PCInt no se abisma en el desastre al negar muy claramente su apoyo a Daech, eso no quita que siga estando encerrado todavía en ideas peligrosas y confusas para la clase obrera, especialmente en un contexto en el que el nacionalismo está recobrando colores gracias a la propaganda de los Estados y a las fuertes campañas populistas. Las razones que están en la raíz de tales confusiones están vinculadas al terrible fardo de la contrarrevolución estaliniana. El capitalismo de Estado en URSS tergiversó, desprestigiándola, la experiencia de la oleada revolucionaria de los años 1920, explotando sus peores errores para aplastar al proletariado. En nombre de “la autodeterminación”, del “derecho de los pueblos a disponer de sí mismos”, de la “liberación nacional de los pueblos oprimidos”, el Estado estalinista supo aprovecharse de los errores de Lenin pervirtiéndolos y haciendo de ellos un dogma eterno que, por desgracia, iba a acabar llevando a algunos revolucionarios, como los del PCInt, a sacar por su cuenta lecciones falsas al retomar por cuenta propia antiguos errores considerados como “verdades revolucionarias”.
Le PCI subestima la realidad del caos imperialista
Los hechos más recientes, desde las matanzas imperialistas de la guerra fría, confirman sobradamente las posiciones de Rosa Luxemburg. Mantener confusiones sobre lo de “la autodeterminación de los pueblos” es, a nuestro entender, muy responsable de las posiciones aberrantes que sigue habiendo hoy y que llevan a algunos elementos a plantearse la cuestión aberrante de saber si Daech debe ser apoyado y sostenido por los revolucionarios en una lucha dizque “antiimperialista”. Desde la desaparición del bloque del Este, las pretendidas luchas de liberación nacional lo único que han hecho es alimentar el caos mundial. Eso es lo que confirma el nacimiento de mini-Estados nacidos de la dislocación del eximperio estaliniano, generando abortos que no saben hacer otra cosa que propagar los miasmas del nacionalismo. Eso es lo que pudimos comprobar tras el estallido de la antigua Yugoslavia y la guerra que siguieron entre las nuevas naciones “liberadas”, lo que pudimos volver a comprobar con el conflicto en Chechenia (y su capital Grozni reducida a cenizas) así como en el conflicto en el enclave étnico del Alto Karabaj en Azerbaiyán y sus numerosas víctimas y miles de refugiados a principios de los años 1990. Semejante lógica es válida para todas las fracciones burguesas sin posesión de territorio, a los “señores de la guerra” y demás terroristas, todos los cuales son la encarnación de la ideología nacionalista, grande y pequeña, y de la barbarie capitalista.
En su artículo, el PCI crítica también una fórmula utilizada en nuestro artículo, la idea de que se ha dado un “paso cualitativo con los atentados de París”. Hay que admitir que esa expresión ya se criticó en nuestro propio seno y que sin duda merece debate. Pero desde luego no por las razones que da Le Prolétaire el cual evoca nuestros “olvidos” de los “años de plomo en Italia en los setenta”, el de la represión “contra los manifestantes argelinos asesinados por la policía en 1961”[en Francia], “las hecatombes en los países del Este”, etc. En realidad, nuestra expresión, criticable sin duda, quería decir sencillamente que esos atentados expresan una agravación de la situación caótica a nivel mundial, lo cual es muy diferente de la idea de una “pérdida de memoria” nuestra. En cambio, criticar nuestros pretendidos “olvidos” lo que revela es que, para los camaradas de Le Prolétaire, esos atentados deben ponerse en el mismo plano que los cometidos en los años 1970 y que los acontecimientos de tiempos de la guerra fría. Es como si no hubiera nada nuevo bajo el sol. Esa tendencia típica de Le Prolétaire a no ver la dinámica real del imperialismo se debe a una visión inmutable de la historia, negándose a ver la realidad de una fase de decadencia del sistema capitalista y de su evolución. Al defender el mismo principio de la “liberación nacional” aún cuando disponemos de décadas de experiencia, con las derrotas obreras que, resultantes de esas ideologías, han demostrado su peligrosidad, Le Prolétaire persiste y se muestra incapaz de aprehender la realidad histórica con un método vivo y dialéctico. Lo único que hace es interpretar los acontecimientos según el mismo dogma inmutable, con una visión claramente esclerotizada, fosilizada, de la historia y de las lecciones que han de extraerse para el futuro del movimiento obrero, todo lo cual hace que sus posiciones, sus análisis estén a menudo desfasados con la realidad cuando no, claramente, en contra de las necesidades de la lucha de clases.
El que una organización de la Izquierda Comunista llegue, aunque ya solo sea a plantearse la cuestión de un apoyo eventual a Daech ante sus simpatizantes o contactos, eso sí que provoca desde luego, “estupores y estremecimientos”. Lo que significa semejante confusión política es que se ha perdido de vista lo que hace la verdadera fuerza del proletariado: su solidaridad, su unidad internacional et su conciencia de clase.
La existencia y la lucha del proletariado ya de por sí, por esencia, son antagónicas al marco nacional. Y tan antagónicas los son contra los arcaísmos y la brutal estupidez supranacional del “gran califato”, forma típica de los intereses imperialistas de una burguesía sin nación que sin cesar intenta, conforme va realizando conquistas militares, imponer una autoridad, una administración y una moneda nacionales. El proletariado, que sólo posee su fuerza de trabajo, privado como lo está de toda forma de propiedad, no tiene otros intereses específicos que su proyecto revolucionario, por encima de las fronteras nacionales. Su interés común es el de su organización y el del desarrollo de su conciencia. Y al poseer todo eso en común, los proletarios del mundo entero pueden unirse gracias a un sólido cimiento: el de la solidaridad. La solidaridad no es una especie de ideal o de utopía, es una fuerza material mediante la cual el proletariado internacional puede defender sus intereses de clase y, por lo tanto, su proyecto revolucionario universal.
Révolution Internationale (marzo de 2017)
[1] [110] En español, en https://es.internationalism.org/cci-online/201511/4126/atentados-en-pari... [111]
[2] [112] ‘‘Le CCI et les attentats : stupeurs et tremblements”, en Le Prolétaire n° 519
[3] [113] Entre otros temas importantes (como el de nuestro pretendido pacifismo, el de la relación de fuerzas entre las clases, etc.) que no podemos tratar aquí, en el marco de este artículo, podríamos señalar el de la fase de descomposición, situación inédita en la vida del sistema capitalista y marco de análisis del período histórico, esencial hoy para orientar las actividades de los revolucionarios. Ver /revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo [47]
[4] [114] Daech es el acrónimo árabe del Estado Islámico (EI) o ISIS
[5] [115] “Manifiesto de la Internacional Comunista a los proletarios del todo el mundo”, (1919), https://www.marxists.org/espanol/comintern/1919/manif_wtw.htm [116]
[6] [117] Rosa Luxemburg, La Revolución rusa, https://www.marxists.org/espanol/luxem/11Larevolucionrusa_0.pdf [38].
[7] [118] Le Prolétaire n° 370 (marzo-abril de 1983).
[8] [119] Le Prolétaire n° 164 (7-27 de enero de 1974).
[9] [120] En francés, término despectivo y degradante para nombrar a los alemanes.
[10] [121] Del artículo “Le parti communiste international (Programme Communiste) à ses origines, tel qu’il prétend être, tel qu’il est [122]” (El Partido Comunista Internacional (Programa Comunista) en sus orígenes, lo que pretender ser y lo que en verdad es). Revista Internacional n° 32 (en su versión francesa).
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 191.48 KB |
Sánchez ha triunfado aupado por la movilización de las bases del PSOE. Ha derrotado tanto a la vieja guardia -muy centrada en el papel del PSOE como partido de gobierno, que jugó la baza de la “Sultana del Fango”[1] [100]- y a las baronías regionales que con la descomposición y dada la tradicional mala soldadura del Estado español han adquirido un poder centrífugo muy considerable[2] [101].
Los políticos burgueses son cobardes e hipócritas. Ante el triunfo contundente de su rival, tanto los barones regionales como la gran derrotada, Susana Díaz, han hecho declaraciones de “lealtad”, de “unidad”, de “disciplina”. A primera vista, una vez resuelto el tenso proceso de primarias, las aguas habrían vuelto a su cauce y el PSOE se dedicaría “a los ciudadanos”.
Sin embargo, no creemos que el triunfo de Sánchez ponga fin a la crisis del PSOE, más bien, como vamos a analizar a continuación, puede agravarla, más allá de las apariencias y de las treguas temporales que los distintos protagonistas hayan acordado. Los derrotados cuentan con poderosos resortes, de un lado, la vieja guardia tiene muchos apoyos en los poderes del Estado, en los grandes capitalistas y en los media[3] [102]. Por otra parte, los barones pueden apalancarse en sus reinos de taifas y ofrecer una resistencia sorda pero muy disolvente.
La victoria del Sánchez puede perturbar la política gubernamental del capital español. El gobierno PP está en minoría y depende tanto del apoyo de Ciudadanos[4] [103] como de la abstención vergonzante del PSOE[5] [104]. El capital español necesita seguir aplicando medidas de ataque contra los trabajadores para hacer frente a una crisis muy profunda, que, aunque atenuada tras los brutales recortes de los gobiernos PSOE (hasta 2011) y después PP, sigue agravándose y en todo caso la “salud” de la economía nacional necesita de una degradación permanente y despiadada de las condiciones de vida de los trabajadores y de la gran mayoría de la población.
Sin embargo, la política del Estado capitalista no se hace únicamente desde el gobierno, se hace igualmente desde la oposición y con la acción de los sindicatos, así como de los llamados “medios de comunicación”. Desde ese punto de vista, la necesidad de seguir atacando a los trabajadores, sí bien será más complicada de ejecutar en el medio gubernamental, no quedará desatendida por el hecho de que el PSOE se ponga “súper radical” y exhiba el cartel de “Por un PSOE de izquierdas”, al contrario, se verá reforzada.
Para desarrollar su lucha, el proletariado necesita de su conciencia de clase y esta se enriquece sacando lecciones en diferentes planos. En el caso concreto del triunfo de Sánchez hay varias: 1) el engaño de que las bases son las que deciden; 2) El papel del PSOE dentro del capital español y las consecuencias de su crisis; 3) ¿Qué ha sido históricamente el PSOE y qué papel ha jugado?
La ideología reinante nos habla de que vivimos en democracia. Salvo excepciones, como los regímenes falsamente comunistas de China, Corea del Norte o Cuba, o, dictaduras descaradas como las que vemos en bastantes países árabes, la democracia parece triunfar y nos proporcionaría, sino el mejor de los mundos posibles -eso ni los más entusiastas propagandistas se atreven a decirlo- “el menos malo de los mundos”.
Todo esto es un enorme engaño, quizá el peor de los engaños de los últimos cien años junto el de que en la antigua URSS había “comunismo”. Oculta, en primer lugar, que la sociedad mundial está basada en las relaciones de producción capitalistas que dividen los seres humanos en clases, fundamentalmente dos: una minoría explotadora -el Capital- y una mayoría explotada -el proletariado-. Oculta, en segundo lugar, la naturaleza del Estado, que no es “el representante de toda la sociedad” sino la dictadura exclusiva y excluyente del Capital.
A pesar de su eficacia, el engaño democrático se ha venido desgastando. Desde hace más de medio siglo, los obreros y la inmensa mayoría de la población, comprueban decepcionados que la “alternancia” entre Derecha e Izquierda es un engranaje que lleva a un constante empeoramiento de sus condiciones de vida y que no se ve salida a un túnel sin fondo de desempleo, precariedad, miseria rampante, guerras, éxodos masivos de población, destrucción del medio ambiente, degradación moral.
Para mantener viva la ilusión de que dentro del sistema capitalista hay “alternativas”, el Estado democrático produce nuevos mecanismos que, supuestamente, permitirían a “los de abajo” seguir confiando en la tan loada democracia.
Uno de ellos es la aparición de nuevos partidos. En Francia hemos visto el nacimiento de En Marcha que ha llevado a Monsieur Macron a la presidencia de la república, y, por la banda izquierda, se ha afianzado Melenchon y su Francia Insurgente. En Grecia apareció Syriza que hoy tiene las riendas del gobierno, mientras que, en España, Ciudadanos y Podemos han sido promocionados como la “nueva política” aunque comprobamos que siguen atados de pies y manos a la vieja política de siempre[6] [105].
Otra vía de renovación del engaño democrático es lo que se ha dado en llamar la “democracia directa” de los referéndums donde supuestamente serían los ciudadanos quienes decidirían dejando de lado la corrupción y el elitismo del parlamento y el control de los partidos.
También en Gran Bretaña, el partido laborista ha prestado sus servicios para renovar la ilusión democrática. Con Corbyn la militancia se ha duplicado y su campaña electoral ha tomado una forma similar a los conciertos de masas de grupos de éxito. Todo esto ha logrado una alta participación de las generaciones proletarias jóvenes que despotricaban de la política pero que han creído encontrar en ese viejo defensor de causas “perdidas” algo así como una esperanza.
En la misma onda, en los últimos años se han puesto de moda las Primarias, una “forma de participación” en la que supuestamente “las bases tendrían la palabra”.
Si analizamos las primarias que acaba de celebrar el PSOE, las bases no han tenido la palabra, sino que han sido utilizadas. Han podido “elegir” entre tres caras (Sánchez, Díaz y López) que les prometían el oro y el moro, que se atacaban sin piedad y que, a fin de cuentas, cada cual tenía inconfesables ambiciones personales y contaban, tras las bambalinas, con poderosos padrinos. Las bases no han discutido análisis, experiencias, propuestas, perspectivas y orientaciones, sino que han acudido pasivamente a dar un voto ciego al personaje supuestamente más atractivo.
El triunfo de Sánchez intenta, sin embargo, tapar todo esto y renovar las ilusiones en la democracia. Acredita la visión del héroe que, defenestrado por el “aparato” en octubre, recupera el timón de mando dando la voz a las bases. La democracia mantiene su influencia alimentándose de estas películas que son tanto más creíbles porque se apoyan en algunas verdades: una de ellas es que los partidos, para que sus distintos componentes respondan a las necesidades del capital nacional y los intereses de la pandilla que detenta el mando, se organizan en un aparato burocrático, oscuro, maniobrero e impersonal, que recurre a las peores bajezas para mantener el orden en el partido. Otra verdad es que en el PSOE hay un conflicto entre sus diferentes facciones y una de ellas, la que se ha alineado tras Sánchez, ha utilizado como arma arrojadiza “la movilización de las bases”.
Sin embargo, hay una verdad que es la más importante y de la que no habla la prensa: Sánchez tendrá que crear su propio aparato si quiere controlar el partido y ponerlo a su servicio, tendrá que rodearse de una cohorte de fieles que lo respalden ciegamente, deberá encontrar todo tipo de aliados, en resumidas cuentas, reemplazar el viejo aparato por otro nuevo que seguirá los mismos métodos y las mismas trapacerías[7] [106]. En la decadencia del capitalismo -y vivimos más de cien años en ella- el Estado es un aparato totalitario, una burocracia aplastante e impersonal, y los partidos tienen que reproducir cada cual un patrón de dictadura del “secretario general”, de corrupción, clientelismo, manipulación y maniobra. Por mucho perfume atractivo de Primarias que se le eche, los partidos burgueses son y seguirán siendo estructuras del Estado para someter al proletariado y a toda la población a los intereses del capital nacional.
Como vimos en el artículo sobre la crisis del PSOE, Sánchez es un outsider del aparato que trata de imponerse utilizando la baza de las bases. Esto es a la vez un factor de agravación de la crisis del PSOE, pero, simultáneamente, responde a una necesidad del Capital español, específicamente cara al proletariado y muy particularmente a los más jóvenes. Sánchez intenta vender la ilusión de un PSOE que dice “no es no” a la Derecha, que, supuestamente se opondría a la política de precariedad, incremento del desempleo, recortes en pensiones etc., que practica el gobierno PP, en continuidad con el gobierno Zapatero[8] [107]. En ello podemos ver ciertas similitudes con la que adopta Corbyn en Gran Bretaña o propició Sanders en Estados Unidos.
Se trataría de ofrecer algo a las jóvenes generaciones de la clase obrera –torturadas por el desempleo, la precariedad, la inutilidad de costosos estudios, la ausencia completa de futuro- para que “sigan creyendo en la política burguesa” y no intenten, como lo hicieron con terribles debilidades en 2011, el embrión de una política proletaria[9] [108].
No obstante, ¿sería esta una “nueva vía”, un “socialismo de izquierdas”, la que permitiría al PSOE salir de la crisis en la que se encuentra y engañar con fuerza al proletariado?
Esto debemos analizarlo más profundamente, aquí nos vamos a limitar a apuntar algunos elementos de reflexión.
Pese a su experiencia, a su mayor disciplina y a su visión más global del capital nacional, los partidos socialistas andan en crisis profunda. En Francia, se han visto laminados[10] [109].
Los partidos socialistas se enfrentan a un problema doble: por un lado, la descomposición[11] [129] impacta en su aparato favoreciendo las tendencias centrífugas, el repliegue endogámico, la corrupción etc., lo que provoca la inestabilidad, la incoherencia política y una creciente indisciplina frente a los intereses generales del partido y del capital nacional. Pero, por otro lado, sufren un problema derivado de lo que se podría llamar la “tercera fase del capitalismo de Estado” (resumida esquemáticamente en “globalización” y “liberalización”) que “les ha pillado siempre a contrapié y les ha resultado muy difícil entonar un discurso que encubriera con “políticas sociales” el correlato de ataques implacables que tales orientaciones conllevan. Ello les ha entrampado en un dilema de difícil solución que les ha hecho perder influencia. Por un lado, no pueden renunciar al control de la clase obrera (son responsables de los sindicatos más importantes), lo que les obliga a mantener un discurso de “política social” vinculada al keynesianismo. Pero, al mismo tiempo, son partidos gubernamentales, imprescindibles en el bipartidismo que sustenta los países democráticos. Corren el riesgo de carecer de un discurso coherente tanto para ser gobierno como para ser oposición” (del artículo ¿Qué le pasa al PSOE?).
Por un lado, Sánchez expresa el peso de la descomposición por ser un outsider del aparato, un aventurero político que se ha labrado una posición de fuerza mediante un arriesgado juego demagógico con “las bases”. Por otro lado, pretende “resolver” el problema que antes hemos planteado -elegir entre ser un partido de gestión gubernamental o ser un partido “de los de abajo”- optando por la segunda opción, lo que le lleva a adoptar ciertos temas robados Podemos y al populismo.
Sánchez es consciente de que debe tomar distancias con Podemos y competir abiertamente por el espacio que ocupa devolviéndolo al PSOE que sería su propietario “histórico”. Para ello ya no defiende “alianzas de gobierno progresistas” sino unas descoloridas «iniciativas de acción» con «sectores sociales» progresistas, especialmente los sindicatos”[12] [130]
Es decir, Sánchez parece querer evitar el lodazal del “gobierno de progreso” aliado con Podemos y los partidos periféricos, pues, como decíamos, en el artículo sobre el PSOE “la coalición “frente populista” es peligrosa para el interés del capital español. En primer lugar, Podemos es un conglomerado caótico de tendencias variopintas donde juega un papel nada desdeñable un grupúsculo trotskista -Izquierda Anticapitalista- que por grandes que sean las ambiciones de sus jefes y por mucho que se “moderen” son claramente inaptos para gestiones gubernamentales. En Podemos también pesan nacionalismos periféricos que le empujan a la demagogia arriesgada del “derecho a decidir”, cosa que la mayoría de barones socialistas no toleran. En fin, los partidos nacionalistas periféricos no son de fiar dada la mala soldadura nacional del capital español y suscitan mucha desconfianza en el aparato socialista. A todo ello se debe añadir el descrédito que conllevaría un “gobierno de progreso” no solamente para el propio PSOE, junto con Podemos, sino para toda la llamada “clase política”.
Esta rectificación de Sánchez puede tranquilizar al aparato y a los líderes regionales del PSOE, sin embargo, deja al partido fuera de juego como alternativa de gobierno. Quizá, es lo menos malo, Sánchez parece dedicarse a competir con Podemos y de esa manera, galvanizar a las bases y neutralizar a sus adversarios dentro del partido. Es posible que para los intereses del partido y también para mistificar a las generaciones jóvenes de la clase obrera –como parece hacer Corbyn en GB- le convenga al PSOE una larga estancia en la oposición.
Pero esta política no es tan fácil de llevar como pudiera parecer a primera vista. El PSOE tiene experiencia en controlar a la clase obrera “clásica” apoyándose en UGT y en políticas “sociales”, recurriendo a temas típicos del antifascismo etc., pero le resulta más difícil lidiar con la “nueva clase obrera” que se compone de precarios, de parados, de muchos jóvenes urbanos, muy capacitados y cosmopolitas, quizá sin conciencia de ser clase obrera y con una creciente degradación de sus condiciones de existencia. Ahí, parece que Podemos tiene más habilidad que el vetusto PSOE.
Hay un segundo obstáculo aún más importante, el PSOE es un partido gubernamental y no parece muy adaptado para situarse en una oposición de largo recorrido. En los últimos 50 años, los partidos socialistas podían combinar políticas gubernamentales y políticas de oposición con una coherencia que se fue desgastando desde finales de los 80. Esa combinación se hace cada vez más complicada y atiborrada de contradicciones, actualmente, el dilema es o política “social-liberal” o “socialismo de oposición” sin posibilidad de compatibilizarlas o alternarlas.
Para hacerse una idea de esta dificultad, bastaría ver el programa que ofrece Corbyn y que ni él ni nadie se creen que pueda ser una opción gubernamental, como dice El País (9-6-17) “La demanda de Corbyn de que May se retire de la escena, junto a la propia disponibilidad para intentar formar una coalición arcoíris, difícilmente llegará a buen puerto. […]lo hace con un programa enfrentado a la ortodoxia económica en tiempos de austeridad que defiende el grueso del centroizquierda europea. Con propuestas como la nacionalización parcial de algunos servicios públicos (ferrocarriles, eléctricas…) o un sustancial aumento de la inversión pública en los sectores de la salud y la educación, gravando a las rentas más altas, frente a uno de los anatemas de sus antecesores desde Tony Blair: “Más impuestos, mayor gasto”
Es un programa para mantener algo las ilusiones, pero no es un programa de gobierno. Sánchez ha sido muy prudente y, a diferencia de Corbyn, más allá del machacón “No es no” frente al PP no ha dicho nada sobre lo que haría en el gobierno. Tampoco ha tenido mucha prisa en materializar ese ruidoso “No es no”, pues ha mantenido un silencio sepulcral sobre la moción de censura de Podemos, es decir, Sánchez sigue, al menos por el momento, la misma política de la coalición vergonzante de la Gestora que tanto ha criticado.
La razón de todo ello es simple: el capitalismo no parece contar con una alternativa válida a la política de “liberalización” y “globalización” que viene practicando desde hace 30 años y que le ha permitido resistir el impacto de la crisis sin lograr, sin embargo, detener su avance incontenible. De ahí que los “programas” de “más Estado” y “medidas sociales” no se los crean ni los propios Corbyn o Sánchez, fuera de la política de austeridad los partidos socialistas no tienen nada creíble que plantear. Esta ausencia de alternativa gubernamental descoloca al PSOE y además aliena a una parte del mismo, especializada en las carreras gubernamentales[13] [131]. Existe el riesgo de que tanto la vieja guardia como los barones regionales reemprendan el combate a muerte lo que puede llevar, bien a una inestabilidad permanente -lo que ocurrió antes del sábado 1 de octubre, fecha del golpe del aparato contra Sánchez-, bien a una sangría y descomposición gradual.
Susana Díaz ha ofrecido su apoyo a Sánchez. Pero lo ha hecho de muy mala gana. El domingo 21, cuando perdió ni siquiera lo mencionó y fue el martes cuando cambió de posición tras una llamada de Felipe González y Zapatero que parece ser le afearon su “sectarismo”.
¿Se trata de una paz temporal o es más bien una “paz armada”? Corbyn tenía antes de su éxito una posición muy débil frente a sus colegas de partido que hacían todo lo posible para derribarlo y durante la campaña electoral pedían un voto sin convicción diciendo que de lo único que se trataba votando laborista era de evitar una mayoría absoluta demasiado aplastante de Theresa May. Sin embargo, tras el éxito de su denostado “amigo” han cambiado de chaqueta muy rápidamente: “Muchos pesos pesados del partido que hasta hace poco lo tildaban de “inelegible”, y de bomba de relojería que iba a conducir a una debacle, están cerrando filas con él. La magia, o en realidad el posicionamiento táctico, está en ese aumento de 29 escaños (hasta un total de 261), ganados a base de ofrecer “esperanza” con un mensaje “positivo, optimista, honesto y dinámico que ha movilizado al electorado joven”. La declaración responde a Owen Smith, quien encabezara una fallida rebelión del grupo parlamentario laborista contra el líder”
¿Pasará lo mismo en el PSOE? De momento, Sánchez ha superado con éxito el congreso del Partido donde se ha mostrado arrogante y soberbio frente a sus rivales. Sin embargo, es muy posible que aparato y baronías regionales preparen su venganza y la altanería con que los ha tratado puede incendiar los ánimos. Eso hace que la batalla no haya hecho más que empezar y Sánchez no se equivoca cuando de las 10 medidas inmediatas que propone, la mayoría sean para reforzar la baza que le ha llevado a la victoria: “Quiere regular consultas obligatorias a la militancia del PSOE para ratificar los pactos postelectorales o para que sólo los afiliados puedan expulsar a un secretario general elegido por las bases. Dirección fuerte. Sánchez propone limitar el poder de los barones a su ámbito territorial y fortalecer a la dirección federal, en la que dice que integrará a todas las federaciones. Unidad del partido. Quiere conseguir la unidad a partir del voto de los militantes. Al salir elegido por el voto directo, considera que su liderazgo será más fuerte que en 2014 y exigirá lealtad a todos (…) Doble vuelta en primarias. Quiere regular las primarias para que haya dos vueltas. Abrir agrupaciones. Plantea abrir las agrupaciones socialistas para atraer más gente, especialmente a los jóvenes y a los que viven en las grandes ciudades” (El Mundo, antes citado).
Estas medidas son inequívocas. Quiere ampliar aún más los mecanismos que sustentan su poder frente al aparato “de siempre” y dar entrada a todos los posibles adeptos a su liderazgo y a los lidercillos que corren a cobijarse bajo su ala. De forma descarada, Sánchez pretende reforzar al máximo su poder personal levantado sobre la demagogia carismática de un “líder amado por las bases”.
Pero este juego no deja de ser peligroso. En primer lugar, dar demasiada voz a las bases puede desatar un caos de enfrentamientos, multiplicación de liderazgos locales, intereses encontrados, desarrollo de poderes endogámicos en cada agrupación local etc. Se puede desencadenar un proceso muy difícil de controlar. En segundo lugar, abre las puertas a peligrosos “entrismos” de izquierdistas y aventureros de todos los pelajes, que pueden desestabilizar aún más el partido. En fin, hace de Sánchez rehén de todo tipo de propuestas contradictorias, en muchos casos de un radicalismo perturbador, que pueden hacer totalmente incoherentes sus políticas.
Estas servidumbres y este maremágnum en el funcionamiento del partido pueden provocar la desconfianza de los grandes capitalistas que, desde luego, no dudarán de su lealtad sin fisuras al capital español, pero pensarán que no tiene un partido disciplinado tras él y que hay demasiados demagogos e intereses contradictorios en sus filas.
Por otra parte, los reyes de las taifas socialistas se han visto ampliamente desautorizados por los resultados de las primarias. Solamente la sultana andaluza ha logrado imponer la disciplina -el clientelismo escandaloso que maneja le ha facilitado la tarea-, los demás gerifaltes se ven muy amenazados y ello puede dar lugar a batallas campales en numerosas federaciones.
Sánchez se mete en un callejón oscuro. Compite con Podemos sin tener todas las de ganar, en un terreno donde sus experiencias del pasado (por ejemplo, Largo Caballero) no son totalmente válidas dadas las condiciones históricas actuales. Si se ata demasiado a las bases se puede colocar en un difícil dilema: o arriesgarse en una demagogia cada vez más radical frente a las políticas del gobierno, o, ser responsable frente al capital nacional y perder su influencia en ellas. Se gana la ojeriza del aparato y de los líderes regionales que pueden ponerle todas las zancadillas posibles y van a batirse a cara de perro. A fin de cuentas, por mucha disciplina que intente imponer, las acariciadas “bases”, en el contexto de la descomposición no pueden sino añadir una enorme inestabilidad al partido y ser ellas mismas quienes acaben defenestrándolo.
Tampoco aparece como factible un pacto con la vieja guardia y los barones pues entonces, estos le tomarían como rehén y se enajenaría la baza de “las bases”, quedándose en tierra de nadie, con lo que caería como fruta madura.
Así pues, salvo treguas más o menos cortas, el PSOE se interna en una zona de turbulencias. Para el capital español hay un serio peligro de descomposición de su principal partido en los últimos 40 años. Es un problema de envergadura sobre el que probablemente las fuerzas más clarividentes y responsables del capital español tratarán de buscar una respuesta. A este respecto “es necesario, sin embargo, recordar que la burguesía no solamente es víctima de los efectos de la descomposición, sino que, igualmente, es capaz de oponer contra-tendencias. Como decíamos al principio, la experiencia acumulada por el PSOE es una de ellas”.
El proletariado en su lucha del 15 M contribuyó no poco a la crisis del PSOE. Sin embargo, fue más una desconfianza pasiva, una crítica más de constatación que de auténtica toma de conciencia. Lo que ayudará al proletariado es una comprensión de su naturaleza de clase, de las bases que pueden lanzarlo de nuevo a la lucha, de su capacidad histórica como alternativa al capitalismo. En ese terreno quizá aporte una historia del PSOE, de lo que fue, muy pobremente, como partido obrero -desde 1879 hasta 1914- y de lo que es, con mucha generosidad, como partido de la burguesía, machacando y desviando hacia el terreno burgués, las tentativas de huelga masiva en agosto 1917, finalmente, cuando en el congreso de 1921, los últimos sectores que intentaban desarrollar una posición revolucionaria fueron expulsados.
El proletariado mundial ha sufrido una cruel experiencia que explica en gran medida la desconfianza que hoy sufre de la política y de los políticos. En 1914 perdió los partidos socialistas que apoyando la guerra mundial imperialista se pasaron con armas y bagajes al servicio del capital. Después, en los años 20, perdió a los partidos comunistas, alineados en la defensa de la URSS, un estado capitalista revestido con ropajes socialistas. Con la segunda guerra mundial, perdió a la Oposición de Izquierdas de Trotski. Todos sus antiguos partidos de clase acabaron recuperados por el Capital. Comprender las causas de esta triple debacle es muy importante y una contribución a ella es analizar la historia del PSOE, cómo nació como partido obrero en 1879, como degeneró desde principios del siglo XX hasta pasar a constituir desde los años 20 un seguro servidor del capital.
Esto lo haremos en futuros artículos
C.Mir 200617
[1] [110] Susana Díaz, presidente de la Junta de Andalucía. Desde hace más de 30 años, el PSOE controla la autonomía andaluza con mano de hierro y apoyado en un clientelismo caciquil que nada tiene que envidiar a las dictaduras bananeras o las exsoviéticas.
[2] [112] Este artículo se sitúa en continuidad con el que hemos hecho tomando posición sobre la crisis del PSOE. Ver ¿Qué le pasa al PSOE?https://es.internationalism.org/revista-internacional/201611/4182/que-le-pasa-al-psoe [56]
[3] [113] Lo anterior no quiere decir que Sánchez esté huérfano de “grandes apoyos”. Por ejemplo, Telefónica le prestó una larga mano.
[4] [114] Un partido de “centro” creado a toda prisa a partir de un lidercillo, el Señorito Rivera, cuyo único mérito fue el de salir desnudo en el cartel electoral de las elecciones autonómicas de Cataluña
[5] [115] Ver La coalición vergonzante del PSOE con el PP, https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201705/4212/la-coalicion-vergonzante-del-psoe-con-el-pp [132]
[6] [117] Ver Guerra de jefes en Podemos, /content/4204/guerra-de-jefes-en-podemos [133]; y Podemos, un poder del Estado capitalista, https://es.internationalism.org/cci-online/201406/4033/podemos-un-poder-del-estado-capitalista [55]
[7] [118] Todo esto se ha visto confirmado por el congreso del PSOE celebrado el 17-18 junio. En él, Sánchez ha borrado del mapa a todos los posibles rivales e incluso a personajes secundarios, ha expulsado de forma vengativa del Comité Federal a individuos como Madina o a los emisarios de Susana Díaz, su feroz adversaria andaluza. En el Comité Federal no hay más que los nuevos fieles del evangelio “sanchista”.
[8] [119] En el cual el Señor Sánchez sirvió como diputado raso redactando la “reforma exprés” de 2011, pactada entre el PP y el PSOE (¿Dónde estaba el “no es no” del que tanto alardea hoy Sánchez?) que acordaba aplicar brutales recortes para conseguir el déficit cero.
[9] [120] Ver nuestra hoja internacional sobre los movimientos de 2011, https://es.internationalism.org/cci-online/201204/3349/2011-de-la-indign... [134]
[10] [121] Parece que más fuertemente que en la anterior crisis que se llevó por medio a dirigentes como Jospin y Royal.
[11] [135] Sobre el concepto de descomposición ver nuestras Tesis sobre la Descomposición, /revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo [47]
[12] [136] Tomado de El Mundo 220517, https://www.msn.com/es-es/noticias/espana/primera-llamada-entre-s%C3%A1nchez-e-iglesias-rechazan-al-pp-pero-no-coinciden-en-la-estrategia/las-10-primeras-medidas-que-tomará-ped ro-sánchez-como-líder-del-psoe/ar-BBBnD7g [137]
[13] [138] Por ejemplo, tras el triunfo de Sánchez, el asesor económico del Partido -Juan Carlos Díez que se ha hecho una pequeña fama como “economista de sentido común”- ha dimitido. Este individuo parecía tener aspiraciones -llegar a ser ministro de economía, por supuesto- y el “basismo” de Sánchez parece alejarle de semejante deseo.
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 85.17 KB |
El nuevo presidente de la República ha sido por fin elegido, un hombre pretendidamente “nuevo” y “fuera del sistema”: Emmanuel Macron.
Macron promete “cambiar” Francia y “convocar a todos los franceses” en una nueva concordia nacional y fraternal. Promete relanzar la economía francesa y se presenta como el hombre de la renovación europea, promotor de una Zona Euro más democrática y económicamente dinámica. Todos aspectos de naturaleza exclusivamente burguesa. Es indudablemente la clase burguesa la única que puede celebrar los resultados y siempre son sus propios representantes los que ganan las elecciones. No hay nada nuevo. La democracia es la ideología detrás de la cual se esconde la dictadura del capitalismo, su estado totalitario y su dominación sobre la sociedad. Después de más de un siglo, el terreno electoral es una engañifa mistificadora potente contra el proletariado. Las elecciones burguesas son en efecto uno de los momentos privilegiados para la clase dominante para darse los gobiernos conformes a la defensa de sus intereses, desarrollando de manera intensiva y concentrada la ideología democrática para ocultar su codicia y la dictadura del sistema capitalista. A través de ellas, trata de hacer creer que es la mayoría de la población quien gobierna y decide. Esto es exactamente lo contrario de la realidad. La democracia es la dictadura más ideológicamente sofisticada que permite a la minoría explotadora dominar a la mayoría de la población y, sobre todo, al proletariado. Ella oculta los intereses antagónicos de clases aún así irreconciliables. Transforma al proletariado revolucionario en una suma de individuos, de “ciudadanos-electores” aislados, atomizados e impotentes.
Las elecciones marcadas por el peligro del populismo
Es un hecho evidente, la burguesía francesa y sus sectores más responsables desde el punto de vista de sus intereses objetivos estaba muy inquieta por la posibilidad de la llegada del Frente Nacional al poder, partido burgués y defensor también del interés nacional pero totalmente irracional e irresponsable. A este nivel, Ángela Merkel, la canciller alemana, y su tristemente célebre ministro de economía, el señor Schlaubel, estaban igualmente muy preocupados. Ellos no escatimaron su apoyo muy activo a la candidatura Macron. Merkel declaró entre las dos vueltas del escrutinio francés: “Yo no tengo ninguna duda sobre el hecho que Emmanuel Macron, si es elegido, que es lo que deseo, será un presidente fuerte”. Sin olvidar al anterior presidente americano Obama y a la Comisión Europea, que no han parado de hacer campaña para apoyar también esta candidatura. De hecho, la burguesía francesa apostó por dos candidatos juzgados los más aptos para gestionar mejor los intereses del capitalismo nacional, al mismo tiempo que poder frenar al Frente Nacional: los señores Juppé y Macron. Sin embargo la candidatura Juppé estaba desde el principio muy comprometida. Éste, antiguo primer ministro, miembro de un partido rechazado por la mayoría de los franceses (Los Republicanos) y un largo pasado de hombre del aparato, representaba un fuerte riesgo de fracaso. Lo que las primarias de la derecha confirmaron ampliamente con la victoria sorpresa de François Fillon. En realidad, sectores crecientes de la burguesía trabajaban ya cada vez más abiertamente en el éxito del “hombre nuevo” Macron. El apoyo activo del presidente saliente, François Hollande, se convirtió en un secreto a voces. Lo mismo ocurría para un cierto número de tenores dentro de un Partido Socialista en plena bancarrota. Este fenómeno estaba también presente dentro de la derecha igualmente en plena crisis. Apoyado por numerosos medios de negocios (financieros e industriales), exaltado por los medios de comunicación, BFM en cabeza, la campaña era extrema pero eficaz. ¡Había que promocionar a Macron a todo precio! ¿Por qué tal voluntad, tal determinación de parte de los sectores más responsables de la burguesía occidental y francesa? ¡Seguramente no para defender el interés del proletariado! Verdaderamente, todas estas fracciones de la clase dominante tenían miedo de ver al Frente Nacional acceder al poder, y tenía absolutamente que lanzar la ilusión de una “renovación”.
La burguesía es la clase más maquiavélica de la historia
La burguesía es sin duda alguna la clase explotadora más inteligente de la historia. En tanto que clase, ella no puede jamás perder totalmente de vista sus intereses y como defenderlos. La historia del capitalismo lo puede demostrar, ya sea frente al proletariado revolucionario o en la defensa de sus propios intereses económicos e imperialistas. En este sentido, el desarrollo del populismo en muchos de los países occidentales no puede más que alarmarla e inquietarla. Esta gran inquietud, se transformó en preocupación permanente y prioritaria con la victoria del Brexit en Gran Bretaña y la de Trump en los Estados Unidos. No se trata de fenómenos que hayan tenido lugar en países pequeños, débiles y secundarios. Dos de las burguesías más poderosas del mundo habían sido incapaces de impedir la victoria electoral del populismo. La alarma no sólo ha estallado sino que el sonido se mantiene permanente y de manera estridente, tanto que amenaza hacer estallar en pedazos a la Unión Europea. Esto no debía reproducirse en Francia, lugar de existencia de una poderosa formación populista, que socava los fundamentos ideológicos mistificadores con lo que la burguesía mantiene todavía una cierta cohesión social (los “derechos del hombre”, el progreso universal, etc.). Este partido burgués (el Frente Nacional), retrógrado e irracional, es incapaz de encuadrar ideológicamente la sociedad desarrollando la “exclusión”, proclamando abiertamente que el mundo está en marcha hacia el hundimiento y que hay que salvar la nación y sus ciudadanos en detrimento del resto del planeta.
Lo que inquieta en primer lugar a las fracciones de la burguesía más lúcidas, es la incapacidad de estos partidos populistas para defender de manera eficaz y coherente los intereses generales del capital nacional. La propuesta de un referéndum de Marine Le Pen para salir de la Unión Europea o deshacerse del euro es una expresión muy clara. Los partidos populistas se caracterizan por una incapacidad para saber qué política deben llevar, un día proponen una cosa y al siguiente lo contrario; y esto es verdad tanto en materia económica, como imperialista. Impedir al Frente Nacional llegar al poder en Francia fue tan prioritario como igualmente necesario de mostrar al resto del mundo que la victoria del Brexit y de Trump no eran productos de un fenómeno irreversible. El resultado de las elecciones en Francia muestra igualmente un alivio para un gran número de cancillerías. En este sentido las elecciones, a pesar de la fragilidad histórica de la burguesía, son un éxito para ella no solamente en Francia sino igualmente en un plano internacional y particularmente en Europa
Las causas profundas de esta necesaria reacción
La necesidad de una reacción de la burguesía frente al crecimiento del populismo encuentra sus causas principales en el lento proceso de debilitamiento histórico que ella sufre, sobre todo en los países occidentales. En las raíces de este proceso históricamente irreversible se encuentra la profundización de la descomposición del sistema capitalista[1]. Esto se traduce sobre todo en una dificultad creciente para desarrollar una política a largo plazo, para garantizar la cohesión suficiente en la defensa de los intereses nacionales más allá de los intereses de camarillas, de grupos o de rivalidades personales. Esta dinámica afecta en primer lugar a los partidos tradicionales que están a la cabeza del estado burgués desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. En Francia, son los partidos de la derecha tradicional y el Partido Socialista los que están particularmente afectados, hasta el punto de convertirse en marginales. Una gran mayoría de la población rechaza a estos partidos. En el gobierno de Francia durante decenios, no han hecho, más que turnarse, desarrollar una austeridad y una precariedad crecientes sin ofrecer ninguna perspectiva y un futuro muy poco creíble. Gangrenados por los escándalos, las peores peleas de clanes y rivalidades de jefes, únicamente suscitan asco y rechazo masivo. Ellos le han hecho la cama al populismo siempre muy presente y reforzado. Este debilitamiento de los partidos más responsables y más experimentados de la burguesía nacional es una realidad que se impone a toda la clase burguesa y que puede tener graves consecuencias, como lo vemos actualmente en Estados Unidos. Sin embargo, nuevos ataques a la clase obrera deben ser puestos en marcha lo más rápidamente posible. Frente a estos retos, a la gravedad y a la urgencia, los partidos tradicionales completamente desacreditados no pueden seguir asumiendo fácilmente sus tareas. Esto sería un factor acelerador del proceso de debilitamiento histórico de la burguesía.
Los grandes ataques en perspectiva contra las condiciones de vida
La burguesía establece de la mejor manera posible los medios operativos para desarrollar ataques sin precedentes a las condiciones de vida y de trabajo. Es lo que Macron acaba de repetir frente a toda Europa en su reciente conferencia de prensa en Berlín: “Yo estoy por la reforma profunda y rápida de Francia. Yo cumpliré mis promesas de campaña”. El proletariado es una vez más advertido. Macron va a actuar, legislar frontalmente y sin restricciones. Él propone también tomar sin retraso una serie de medidas donde el proletariado a la cabeza va a pagar los costes, a partir de este verano, etapa en que una parte de los obreros no están en su lugar de trabajo al lado de sus hermanos de clase.
La palabra clave al respecto es flexibilidad generalizada, el objetivo sería llevar mucho más lejos todavía la ley El Khomri: imponer, sobre cada puesto de trabajo, el nivel salarial, de tiempo de trabajo real y de condiciones de despido en nombre de la competitividad. Es el reforzamiento feroz de la explotación que prepara de este modo Macron. Pero esto no es suficiente. El seguro de paro igualmente va a recibir un fuerte ataque. La subida de la Contribución Social Generalizada y la vigilancia reforzada de los parados están en el programa. En cuanto a las jubilaciones, “las sumas cotizadas individualmente determinarán el nivel de la pensión de cada uno”. Esto está muy claro: habrá que trabajar muchos más años para conseguir unas jubilaciones aún más miserables, con la desaparición de algunas de las garantías todavía existentes. Y Macron se propone igualmente suprimir los regímenes especiales. ¡Esta es su política para “reducir”, como él ha dicho parafraseando al anterior presidente Chirac, la “fractura social”! Precarización y empobrecimiento generalizados para los que trabajan, los parados, los jóvenes y los jubilados. Es toda la clase obrera quien va a ser violentamente atacada por el estado capitalista francés.
No hay otra solución más que desarrollar la lucha de clases
Está claro que las elecciones no son más que un arma en manos de la burguesía. Ayer, Hollande y Sarkozy, actualmente, Macron… Pero para el proletariado, no hay otra perspectiva por delante que la explotación y la degradación de sus condiciones de vida. La burguesía no otorga ninguna dignidad al proletariado, ni a la vida humana. Sólo cuenta su dominación y su ganancia. Para esto, Macron puede contar con las otras fracciones de la burguesía nacional. Mélenchon y su movimiento ya han participado activamente para reforzar la ideología democrática y republicana. En el futuro, ellos tendrán probablemente un papel todavía más importante a jugar contra la lucha del proletariado. ¡Mélenchon, perro viejo del aparato de estado burgués lo sabe perfectamente bien! Como lo saben igualmente los izquierdistas y los sindicatos, CGT y FO a la cabeza, ya que preparan lo que ellos llaman un “tercer tour social”, es decir volver a jugar plenamente su papel de encuadramiento de las luchas para sabotearlas y desviarlas fuera de su terreno de clase.
Para una parte de la clase obrera, un error grave sería pensar que se puede contestar el orden capitalista y cuestionar esta oleada prevista de ataques cayendo en manos de una revuelta reaccionaria y populista, enfrentando a los obreros los unos contra los otros. También sería peligroso el apoyo a las “fuerzas democráticas” del antipopulismo. Los jóvenes poco numerosos en la calle gritaban después de la primera vuelta: “¡Ni Marine, ni Macron, ni patrie, ni patrón!”. Aunque pueda ser confuso este eslogan y a pesar de las grandes dificultades en las que se encuentra el proletariado actualmente desde el punto de vista de la combatividad y de su conciencia, un tal eslogan, llevado por algunos jóvenes, expresa en germen la idea de la lucha de clases y la necesidad de afirmar la perspectiva de otra sociedad. La revolución comunista es la única posibilidad realista para construir una sociedad realmente humana, sin clases sociales y sin explotación. Por todo esto, habrá que afrontar de manera consciente a la burguesía, su estado y su democracia.
Philippe, 19 de mayo 2017
[1] Ver nuestras Tesis sobre la Descomposición, https://es.internationalism.org/revista-internacional/200712/2123/la-des... [142]
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 137.84 KB |
Los supervivientes del incendio de la torre Grenfell, los que viven bajo su sombra, aquellos que viven en bloques similares en todas partes, que decidieron expresar su solidaridad, cuya rabia les ha llevado a ocupar el ayuntamiento de Kensington y a marchar a Downing Street, estaban perfectamente convencidos de que este horror no fue una ''tragedia'' en abstracto, ni mucho menos un acto divino, sino como decía una de sus pancartas improvisadas, ''un crimen contra los pobres'', una cuestión de clase más obvia aún por el hecho de que el municipio de Kensigton y Chelsea presenta el arquetipo de los obscenos contrastes de riqueza que marcan este orden social, encarnándolos en la forma tan tangible y visible de la ''cuestión de la vivienda''.
Mucho antes de que estallara el incendio, un grupo organizado de residentes había advertido ya del peligroso estado del edificio Grenfell, pero estas advertencias fueron repetidamente ignoradas por el consejo local y su representante, la Organización de Gestión de Inquilinos de Kensington y Chelsea. Existe también la fuerte sospecha de que el revestimiento del edificio, que se está señalando como el principal causante de la rápida difusión del fuego, no fue instalado para los residentes de la torre sino para mejorar el aspecto del edificio de cara a los vecinos más ricos del municipio. De nuevo, es bien sabido que este municipio está infestado de esa nueva especie de caseros ausentes que, animados por la manía de la burguesía británica de favorecer la inversión extranjera, compra viviendas a un precio extremadamente caro y en muchos casos ni siquiera se molesta en alquilarlas, sino que las dejan vacías por razones puramente especulativas. De hecho, la especulación inmobiliaria – plenamente apoyada por el Estado – fue un elemento central en el crack de 2008, un desastre económico cuyo efecto neto ha sido profundizar aún más la brecha entre los que tienen y los que no. Y, sin embargo, mantener altos los precios inmobiliarios sigue siendo un pilar central de esta economía de casino actual impulsada por la deuda.
La profundidad y extensión de la indignación provocada por semejantes políticas fue tal, que los medios controlados por aquellos que se sientan en los escalones más altos de la escala económica no tuvieron más remedio que hacer como que se reclamaban de toda esa oleada de rabia. Algunos de los tabloides pro-Brexit empezaron intentando culpar del fuego a las regulaciones de la UE[1], pero tuvieron que retractarse rápidamente en vista del estado de ánimo general (y también cuando se hizo evidente que el revestimiento usado para ''regenerar'' Grenfell está prohibido en países como Alemania). El periódico London Metro, no conocido precisamente por su radicalismo, sacó el titular ''Arresten a los asesinos'', no como una cita sino más bien como una demanda, basada en la retórica del parlamentario de Tottenham David Lammy, uno de los primeros en describir el incendio como ''homicidio corporativo''. Casi todos, salvo una minoría de trolls racistas que pululan por Internet, evitaron usar términos despectivos con respecto al hecho de que la mayoría de las víctimas no eran solo pobres, sino que tenían un pasado como migrantes o incluso refugiados. Las abundantes expresiones de solidaridad que vimos a raíz del incendio – la donación de comida, ropa, mantas, ofertas de acomodación y trabajo en centros de emergencia – llegaron de vecinos de todos los trasfondos étnicos y religiosos, que nunca preguntaron por la historia personal de las víctimas como precondición para otorgarles su ayuda y apoyo.
Los manifestantes están en lo cierto al exigir respuestas sobre la causa del incendio, al presionar al Estado para que les provea de asistencia de emergencia y les procure viviendas nuevas en la misma área – algunos han recordado la catastrófica experiencia de los desplazados por el huracán Katrina, que fue aprovechada para llevar a cabo una especie de limpieza étnica y de clase de zonas ''apetecibles'' de Nueva Orleans. Los que viven en otros bloques cercanos, comprensiblemente, exigen inspecciones de seguridad y mejoras, a implementar cuanto antes posible. Sin embargo, también es necesario examinar las causas más profundas tras la catástrofe, entender que la desigualdad que ha sido tan ampliamente citada como elemento clave está enraizada en la estructura misma de la sociedad actual. Esto es particularmente importante debido al hecho de que la rabia existente se está canalizando hacia individuos o instituciones particulares – Theresa May, por rehuir el contacto directo con los residentes de Grenfell, el consejo local o la gestora de inquilinos – más que hacia un modo de producción que engendra estos desastres desde sus mismas entrañas. Si no se comprende esta cuestión, la puerta siempre seguirá abierta a las ilusiones en soluciones y alternativas capitalistas, particularmente aquellas promovidas por el ala izquierda del capital. Ya hemos visto como Corbyn volvía a adelantar a May en los sondeos de popularidad debido a su respuesta más ''sensible'' y ''realista'' a los residentes de Grenfell, y a su apoyo a soluciones aparentemente radicales como la requisa de casas vacías para proveer de hogares a los desplazados[2]
El capitalismo en la raíz de la cuestión inmobiliaria
Así es como Marx definió el problema, centrándose específicamente en la despiadada caza de beneficios en el proceso de producción:
''Puesto que el obrero pasa la mayor parte de su vida en el proceso de producción, las condiciones de este proceso son, en gran parte, condiciones de su proceso vital activo, condiciones vitales suyas, y la economía en esas condiciones de vida es un método para aumentar la tasa de ganancia, exactamente tal como ya hemos visto anteriormente que el trabajo excesivo, la transformación del obrero en una bestia de labor es un método para acelerar la autovalorización del capital, la producción de plusvalor. Esta economización se extiende a colmar locales estrechos e insalubres con obreros, cosa que en el lenguaje capitalista significa ahorro de instalaciones; amontonamiento de peligrosas maquinarias en los mismos locales y omisión de medios de protección contra el peligro; falta de medidas de precaución en procesos de producción que, por su índole, son insalubres o, como en la minería, implican peligro, etc. Y ni que hablar de la ausencia de todos los dispositivos destinados a humanizar el proceso de producción para el obrero, haciéndoselo agradable o siquiera soportable. Desde el punto de vista capitalista, esto sería un derroche totalmente carente de fin y de sentido'' (El capital, vol. 3, capítulo 5)
Este impulso por ahorrar espacio, por negar medidas de seguridad y reducir costes de producción para aumentar la tasa de ganancia, también aplica nada menos que a la provisión de vivienda para la clase explotada. Engels, en La situación de la clase obrera en Inglaterra (1845), describió con gran detalle el hacinamiento, la suciedad, la polución y la ruina de las viviendas y las calles erigidas a toda prisa para acomodar a los trabajadores industriales en Manchester y otras ciudades; en su Contribución al problema de la vivienda (1872)[3], Engels pone énfasis en cómo estas condiciones acaban dando origen, inevitablemente, a enfermedades epidémicas.
''El cólera, el tifus, la fiebre tifoidea, la viruela y otras enfermedades devastadoras esparcen sus gérmenes en el aire pestilente y en las aguas contaminadas de estos barrios obreros. Aquí no desaparecen casi nunca y se desarrollan en forma de grandes epidemias cada vez que las circunstancias les son propicias. Estas epidemias se extienden entonces a los otros barrios más aireados y más sanos en que habitan los señores capitalistas. La clase capitalista dominante no puede permitirse impunemente el placer de favorecer las enfermedades epidémicas en el seno de la clase obrera, pues sufriría ella misma las consecuencias, ya que el ángel exterminador es tan implacable con los capitalistas como con los obreros.''
Es bien sabido que la construcción del sistema de alcantarillado londinense en el siglo XIX, una titánica obra de ingeniería que redujo en gran medida el impacto del cólera y que todavía funciona hoy, solo fue significativamente impulsada después de que la ''gran peste'' de 1858 que vino del contaminado Támesis atacara las fosas nasales de los políticos de Westminster. Las luchas obreras y sus exigencias de mejores viviendas también fueron, por supuesto, un factor a considerar en la decisión de la burguesía de demoler las áreas de casuchas y procurar un alojamiento mejor y más seguro a los esclavos asalariados. Para protegerse de las enfermedades y evitar la destrucción de la fuerza de trabajo, el capital se vio obligado a introducir estas mejoras – amén de por los sustanciosos beneficios que pudieron obtenerse de las inversiones en construcción y propiedades. Pero como Engels también señaló, incluso en aquellos días de reformas sustanciales hechas posibles por un modo de producción en ascendencia, la tendencia en el capitalismo fue siempre a, simplemente, desplazar los barrios bajos de un sitio a otro. En Contribución al problema de la vivienda, Engels muestra cómo tiene lugar este proceso dentro de los límites de Manchester. En la actualidad, marcada por la espiral descendente del sistema capitalista a escala mundial, este desplazamiento ha tenido lugar, más obviamente, de los países capitalistas ''avanzados'' a los inmensos guetos que rodean tantas ciudades de lo que suele denominarse el ''Tercer Mundo''[4].
El comunismo y el alojamiento humano
Fue por esto que, rechazando la utopía de Proudhon (posteriormente revivida en el proyecto thatcheriano de fomento de compra de vivienda pública [council house] que ha intensificado considerablemente el problema inmobiliario) en el que cada trabajador sería propietario de una casa pequeña propia, Engels insistió en que ''mientras exista el modo de producción capitalista, será absurdo querer resolver aisladamente la cuestión de la vivienda o cualquier otra cuestión social que afecte la suerte del obrero. La solución reside únicamente en la abolición del modo de producción capitalista, en la apropiación por la clase obrera misma de todos los medios de subsistencia y de trabajo'' (Contribución al problema de la vivienda).
La revolución proletaria de 1917 en Rusia nos ofreció una idea de lo que, en su etapa inicial, podía significar esta ''apropiación'': los palacios y mansiones de los ricos fueron expropiados para poder alojar a las familias más pobres. En el Londres actual, junto a auténticos palacios y mansiones, el vertiginoso aumento de la especulación inmobiliaria en las últimas décadas nos ha dejado con un gran stock de torres de lujo, parte de las cuales están habitadas por unos pocos residentes ricos mientras otras partes se utilizan para actividades comerciales parasitarias, habiendo otras tantas que siguen sin venderse ni usarse, mientras que, ciertamente, todas ellas tienen mejores sistemas antiincendios que la de Grenfell. Este tipo de edificios dan una razón de mucho peso a favor de la expropiación como una solución inmediata al escándalo de la vivienda de bajo estándar y la falta de vivienda.
Pero Engels, como Marx, defendió un programa mucho más radical que la simple apropiación de los edificios ya existentes. De nuevo, rechazando la fantasía proudhoniana de un retorno a la industria artesanal, Engels destacó el papel progresivo desempeñado por las grandes ciudades a la hora de concentrar grandes masas de proletarios capaces de actuar juntos y desafiar así al orden capitalista. Y aun con eso, siguió insistiendo en que el futuro comunista acabaría por superar la brutal separación del campo y la ciudad y que esto supondría el desmantelamiento de las grandes ciudades – un proyecto aún más grandioso en la época actual de hinchadas mega-ciudades que hacen que las grandes ciudades de la época de Engels parezcan pueblos mercantiles pequeños.
''Es evidente que la solución burguesa de la cuestión de la vivienda se ha ido a pique al chocar con la oposición entre la ciudad y el campo. Y llegamos aquí al nervio mismo del problema. La cuestión de la vivienda no podrá resolverse hasta que la sociedad esté lo suficientemente transformada para emprender la supresión de la oposición que existe entre la ciudad y el campo, oposición que ha llegado al extremo en la sociedad capitalista de hoy. Lejos de poder remediar esta oposición la sociedad capitalista tiene que aumentarla cada día más. Los primeros socialistas utópicos modernos, Owen y Fourier, ya lo habían comprendido muy bien. En sus organizaciones modelo, la oposición entre la ciudad y el campo ya no existe. Es, pues, lo contrario de lo que afirma el Sr. Sax: no es la solución de la cuestión de la vivienda lo que resuelve al mismo tiempo la cuestión social, sino que es la solución de la cuestión social, es decir, la abolición del modo de producción capitalista, lo que hace posible la solución del problema de la vivienda. Querer resolver la cuestión de la vivienda manteniendo las grandes ciudades modernas, es un contrasentido. Estas grandes ciudades modernas podrán ser suprimidas sólo con la abolición del modo de producción capitalista, y cuando esta abolición esté en marcha, ya no se tratará de procurar a cada obrero una casita que le pertenezca en propiedad, sino de cosas bien diferentes.'' (Contribución al problema de la vivienda)
En línea con esta tradición radical, el comunista de izquierda italiano Amadeo Bordiga escribió un texto en respuesta a esa moda de bloques de pisos y rascacielos de la post-guerra de la II Guerra Mundial, una moda que ha vuelto con fuerza en los últimos años a pesar de toda una serie de desastres y de todas las pruebas de que la vida en los grandes bloques intensifica la atomización de la vida urbana y genera toda una serie de dificultades sociales y psicológicas. Para Bordiga, los bloques de pisos eran un potente símbolo de esa tendencia en el capitalismo a amontonar tantos seres humanos como fuera posible en un espacio, a su vez, cuanto más limitado mejor, y dedicó duras palabras a los arquitectos ''brutalistas'' que cantaban sus alabanzas. ''Verticalismo, he ahí el nombre de esta deforme doctrina, el capitalismo es verticalista''[5].
El comunismo, por el contrario, sería ''horizontalista''. Más adelante en el mismo artículo, Bordiga explica el significado de esta expresión:
''Cuando, tras el aplastamiento forzoso de esta dictadura cada vez más obscena, sea posible subordinar cada solución y cada plan a la mejora de las condiciones del trabajo vivo, diseñar con este objetivo todo lo que proviene del trabajo muerto, del capital constante, de la infraestructura que la especie humana ha construido a lo largo de los siglos y sigue construyendo sobre la superficie de la Tierra, sólo entonces este verticalismo brutal de monstruos de cemento será ridiculizado y suprimido, y en las inmensas extensiones del espacio horizontal, una vez las gigantescas ciudades se hayan desinflado, la fuerza e inteligencia del animal humano tenderá progresivamente a uniformar la densidad de la vida y el trabajo sobre las zonas habitables de la Tierra; y estas fuerzas estarán de ahí en adelante en armonía, y dejarán de ser enemigos feroces como lo son en la deforme civilización actual, en la que solo son puestas en común por el espectro del servilismo y el hambre''.
Amos, 18/6/17
[2]Desde la perspectiva capitalista de Estado de Corbyn, la requisa de edificios no sería el resultado de iniciativas organizadas por la clase obrera, sino de medidas legales auspiciadas por el Estado, similares a la expropiación de edificios en tiempos de guerra.
[3] Para conocer nuestra toma de posición sobre el problema de la vivienda hoy, ver https://es.internationalism.org/book/export/html/410 [148] y "¿Qué lucha llevar ante el problema de la vivienda? [149]".
[5]''Espacio contra cemento'', en La especie humana y la corteza terrestre (Espèce Humaine et Croûte Terrestre) Petite Bibliotheque Payot, p. 168). Nuestra traducción; ver https://en.internationalism.org/international-review/201609/14092/1950s-... [151]
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 141.02 KB |
Hace casi cinco años publicamos un artículo (“España y Cataluña: dos patrias para imponer la miseria”[1] [156]) en el que tomábamos posición frente a la multitudinaria manifestación que el 11 de septiembre de 2012 recorrió las calles de Barcelona reclamando la constitución de Cataluña como un “Estado propio” dentro de Europa, es decir independiente del Estado español. Denunciamos entonces que detrás de esa movilización aparentemente festiva y reivindicativa, se escondía en realidad una ceremonia de inmolación de los intereses de los explotados en aras del beneficio de los explotadores, una sumisión de las necesidades humanas de la inmensa mayoría de la población a las exigencias del orden capitalista. Como pusimos de manifiesto ya entonces: «El día 11 vimos a Felip Puig -conseller de Interior de la Generalitat catalana, impulsor de una violenta represión contra las manifestaciones masivas del año pasado, urdidor de turbias provocaciones policiales contra los manifestantes, desfilar rodeado amistosamente de sus víctimas, jóvenes parados o precarios. Vimos a 9 de los 11 consellers de un gobierno que ha sido pionero en aplicar crueles recortes en sanidad y educación, andar codo con codo con sus víctimas: las enfermeras o médicos que han perdido más del 30% de sus salarios o los usuarios que tienen que pagar un euro cada vez que van a la consulta. Vimos a patronos, policías, curas, políticos, líderes sindicales, compartir calle con sus víctimas: parados, trabajadores, jubilados, emigrantes… Una atmósfera de UNION NACIONAL presidió la concentración. El Capital se hizo acompañar por sus víctimas –la mayoría explotada- convirtiéndolas en tontos útiles de sus objetivos egoístas.».
En aquel artículo concluíamos que «El señor Mas ha prometido un referéndum, no sabemos qué preguntará, pero lo que si sabemos es lo que pretenden tanto él como sus colegas españolistas: hacernos elegir entre 3 opciones a cuál peor: ¿Quiere que los ajustes y recortes se los aplique el Estado español? ¿Quiere que les sean impuestos en el marco de la “construcción nacional de Cataluña”? o ¿Quiere que se los propinen conjuntamente el Estado español y el aspirante catalán? El Capital en España cuenta con dos patrias para imponer la miseria: la española y la catalana».
Un embrollo hediondo.
El lustro transcurrido desde entonces en lo que se ha llamado “el procés” no sólo no ha servido para aliviar lo más mínimo la miseria y los sufrimientos (los recortes, los desahucios[2] [157], los despidos, etc.) que ha sufrido la población trabajadora, sino que tampoco ha desembocado en un escenario en el que los diferentes protagonistas se aclaren con el papel ni la obra que aspiran a representar.
La antigua Convergencia i Unio (hoy rebautizada como PDeCAT para desodorizarse de la corrupción de los Pujol) se ve forzada a asumir el protagonismo del dicho “procés” independentista para evitar verse desplazada por Esquerra Republicana y presionada por las constantes sobrepujas de la CUP. Y aunque este radicalismo irrita grandemente a amplios sectores que tradicionalmente se veían representados por el nacionalismo “moderado” de CiU - que abarcan desde pequeña burguesía rural hasta sectores empresariales y financieros bien engarzados con el resto del capitalismo español[3] [158] - y se suceden deserciones y purgas, eso no consigue frenar la carrera que Más y Puigdemont, cual Thelma y Louise[4] [159], han emprendido hacia el vacío de un referéndum imposible. Por su parte ERC espera recoger los frutos de esta inmolación de los sectores tradicionalmente más “colaboracionistas” con el aparato político español, acentuando hasta el paroxismo el victimismo respecto a España, y reproduciendo el famoso “Roma Ladra” (Roma ladrona) de la ultraderechista. Liga Norte italiana que se traduciría en el “Espanya ens roba”. Pero ¿quién roba a quién? No podemos olvidar que, en la sociedad capitalista, el robo fundamental y constituyente es la PLUSVALIA, es decir, que los capitalistas se apropian legalmente de una parte del trabajo de los obreros -la mayor, pues se calcula que de una jornada de 8 horas ellos se embolsan el producto de 6 o 7 horas de la misma. Los obreros, desempleados y jornaleros de Cataluña no roban a los de España y viceversa, sus hermanos de las demás regiones no roban a los que viven en Cataluña. Son los capitalistas -españoles, catalanes, “multinacionales”- los que SIEMPRE ROBAN a la clase obrera y a todos los oprimidos y explotados. Es asquerosa la demagogia que se llevan unos y otros, los capitalistas catalanes estigmatizando y culpabilizando a “los españoles en general” o, los capitalistas españoles crucificando a “los catalanes en general”. El dilema no es España / Cataluña, sino NACION o CLASE.
Porque esta fiebre que extiende los comportamientos erráticos e indisciplinados entre las facciones del aparato político del capital español se ha ido propagando a todas ellas. Se ve por ejemplo en el Partido Popular que quiere identificarse como el defensor de la “unidad de la patria” y sin embargo chalanea el respaldo parlamentario al gobierno Rajoy con concesiones discriminatorias a las diferentes regiones[5] [160], que además suponen un agravio comparativo con las demás autonomías. El hecho de que además el Partido Popular quiera emplear en su “choque” contra el nacionalismo catalán todo el arsenal del Estado – desde el Tribunal Constitucional hasta el déficit público pasando por las “cloacas” del Ministerio del Interior - resta credibilidad a la idea de que las instituciones democráticas pudieran actuar como árbitros en los conflictos entre los distintos componentes de la clase explotadora.
Y lo que en un momento puede servir para hacer agachar la frente a los “díscolos”, aguijonea, más pronto que tarde, la contestación y la desconfianza, que ocasionan a su vez de nuevos golpes de autoridad. La muestra viviente de estos volantazos la vemos en la política del otro gran partido del capitalismo español, el PSOE, oscilante de los gobiernos junto a ERC e Izquierda Unida (2003-10) a cerrar filas con el PP contra el Referéndum amagado en 2014 y el anunciado para octubre de este año. Evacúa, una tras otra, propuestas de reformas constitucionales, comisiones, “mesas de diálogo”, etc., a cual más vaga y ambigua, al mismo tiempo que sus líderes históricos (González y Zapatero que aparecieron recientemente del brazo de Aznar en un coloquio sobre el “desafío catalán”) y sus medios de comunicación más afines (El País, la SER), exhiben cual matones el arma del artículo 155 de la Constitución que faculta la suspensión de la autonomía. Este funambulismo del otrora partido más coherente de la burguesía española no solo les ha relegado electoralmente en Cataluña, donde son la 5ª fuerza política; sino que acentúa una imagen de falta de fiabilidad para el conjunto de la burguesía española, que ven por ejemplo como Sánchez lo mismo coquetea con Ciudadanos que se arrima interesadamente a ERC.
Detrás de este irresoluble embrollo lo que aparece es la crisis sin solución del sistema capitalista, en lo que hemos caracterizado como su etapa final de descomposición social. Como ya señalamos en el mencionado artículo de nuestra publicación en Setiembre de 2012: «En el plano político esta descomposición aguda se manifiesta en la tendencia a una irresponsabilidad creciente de las distintas fracciones de la burguesía, cada vez más enfangadas en el “cada uno a la suya” que con la agudización de la crisis se traduce en el “sálvese quien pueda”».
Los “nuevos” partidos, las viejas patrañas - democracia y nacionalismo -, más pestilentes en este escenario de descomposición capitalista.
En los últimos años han aparecido nuevos actores, que con discursos aparentemente “renovados” repiten, sin embargo, las mismas rancias patrañas que siempre han proclamado los explotadores. Primer mandamiento: los explotados deben confiar en los cauces del Estado creado por los capitalistas para asegurarse la explotación. Segundo designio: los intereses de clase del proletariado, que son comunes a todos los trabajadores del mundo, deben sacrificarse por el contrario al interés de “su” Patria, la cual no es otra cosa que la finca privada de “su” burguesía.
Entre estos destaca en primer lugar la CUP (Candidatura de Unidad Popular) formada en gran medida de los restos “recauchutados” del viejo izquierdismo estalinista y trotskista de los años 70[6] [161], que han derivado hacia una mayor histeria patriotera, eso sí, de patria cada vez más chica, convirtiéndose, hoy, en los propagadores fundamentales de la mistificación nacionalista, queriendo hacernos creer en la compatibilidad de los” intereses nacionales” y los “intereses sociales”. Sus discursos en contra de los recortes sociales, la arbitrariedad policial contra los centros juveniles o los efectos negativos del turismo de masa sobre los trabajadores y otras capas sociales empobrecidas, son cortinas de humo para ocultar la cruda realidad: SON PRECISAMENTE ELLOS, LOS “RADICALES” DE LA CUP QUIENES CON SU APOYO PARLAMENTARIO MANTIENEN CON VIDA EL GOBIERNO CATALAN QUE MAS LEJOS HA IDO EN LOS RECORTES SOCIALES, LA BRUTALIDAD POLICIAL Y EL TURISMO DEPREDADOR. Una vez más ¿Nación o Clase?
Está también Podemos, en sus diferentes versiones y sistemas operativos (Podem, En Comú, etc,…) que presume de ser la cristalización del movimiento de los Indignados, cuando en realidad fue su saboteador y su falsificador[7] [162]. Podemos tiene una gran dificultad para articular un discurso coherente sobre la” “nacionalidades que coexisten bajo el Estado español”. Por un lado, tiene corrientes claramente nacionalistas y está coaligado con formaciones que son partidarias de la independencia de Cataluña, Galicia, etc.; en segundo lugar, cuenta con los llamados “anticapitalistas” que son los más numerosos entre los militantes activos y que propugnan la “autodeterminación nacional”; finalmente, cuenta con tendencias (en general las que se han ido incorporando en sucesivas oleadas desde el PCE) que defienden abiertamente la unidad de España.
Esta incomodidad le ha movido a especializarse en cambio en la propagación de la mistificación democrática: ¡lo que cuenta es que los ciudadanos voten! Aunque sea una pantomima[8] [163] como quiere la propia alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que defiende el referéndum del 1 de octubre como una “movilización”, es decir una especie de “performance” democrática. Aunque Iglesias -secretario general de Podemos- defiende que se emplee el referéndum para dejar las cosas como están, o sea manteniendo la unidad territorial del Estado capitalista español. Lo que deberíamos defender, según los farsantes de Podemos, es el sacrosanto “derecho a decidir” de la población.
Ese aparentemente atractivo “derecho a decidir” es, en realidad, una de las hojas de parra del más peligroso veneno ideológico de los explotadores: la mistificación democrática de la “soberanía popular”. En abstracto, la población decide libremente su futuro. En realidad, la democracia es la tapadera de la Dictadura del capital. En el mundo falsario de la propaganda burguesa, los ciudadanos eligen la opción política que le procurará más trabajo, mejores prestaciones sociales, etc. En la dictadura capitalista real, el trabajador obtiene un empleo solo si acrecienta la acumulación capitalista, sólo tiene derecho a sanidad, educación, ocio, si con ello se incrementa la productividad general. Los capitalistas venden la ilusión de que tenemos en nuestras manos el “derecho a decidir” conscientemente nuestro futuro y el de nuestros hijos cuando en realidad el mundo se ve cada vez más gobernado por las leyes ciegas del capitalismo: la dictadura de la mercancía, la de la acumulación, la explotación y la concurrencia. Hablar de “derecho a decidir” cuando en el mundo de hoy millones de seres humanos sufren impotentes hambrunas, enfermedades, terrorismo y desastres ecológicos, es de un cinismo macabro. Y más aún cuando sobre la mayoría de la población se extiende una más que fundada sospecha en que, con el actual sistema social mundial, el futuro está ya decidido: la destrucción de la humanidad.
Pero ¿por qué en este contexto social, que es verdaderamente el de una etapa terminal del capitalismo, se ha desatado tamaña exacerbación nacionalista?, que vemos en Cataluña, pero también en USA o en Francia (con Trump y Le Pen en sus versiones más ultraderechistas). Lo vemos en Gran Bretaña con el “Brexit” y en Escocia (frente a Gran Bretaña). Una de las principales razones es que la nación, que es una realidad que el capitalismo impuso históricamente para superar la feudalidad, aparece hoy como una especie de refugio frente a la propia descomposición y caos social consecuencia, en realidad, de la persistencia del capitalismo. Detrás de ese eslogan tan apreciado en las filas de la CUP, o de Podemos, de “soluciones locales ante problemas globales” se dibuja una actitud claudicante ante problemas que sólo podrían ser enfrentados erradicando el capitalismo de la faz de la tierra. No existe posibilidad alguna de escapar del capitalismo en un país[9] [164], menos en una región o comarca o en una comunidad local, Tras estas ilusiones no hay más que una llamada al sacrificio de los intereses de la población en aras de esa abstracción llamada “comunidad”, llamada “pueblo” o llamada “patria”.
Como señalamos en el mencionado artículo escrito, insistimos, hace ya cinco años, cuando alertábamos de los riesgos que la descomposición social que se expresa a través de esta pulsión nacionalista representa contra los trabajadores: « Pero el drama es que estas tendencias afectan y contaminan al proletariado que vive rodeado de la pequeña burguesía –caldo de cultivo de la descomposición social- y sometido a la presión que ejercen las conductas cínicas y corruptas de la clase dominante así como a la propaganda que esta difunde. El proletariado debe combatir los efectos de esta descomposición social, desarrollando los anticuerpos necesarios: a un mundo de competencia desenfrenada debe oponer una lucha solidaria; a un mundo que se disgrega en pedazos con gobernantes aspirantes a reyezuelos de Taifas, debe oponer su unidad internacional; a un mundo de exclusión y xenofobia, debe oponer su lucha inclusiva e integradora…».
El proletariado representa en cambio una perspectiva completamente diferente: «El proletariado tiene una fuerza fundamental frente al capitalismo: ser el productor asociado de la mayoría de productos y servicios. Pero tiene igualmente una fuerza cara a dar un futuro a la humanidad: el trabajo asociado que liberado de las cadenas capitalistas –el Estado, de la mercancía y del salariado- permita a la humanidad vivir de manera solidaria y colectiva, consagrada a la plena satisfacción de sus necesidades y las del progreso del conjunto de la naturaleza». (ídem).
Valerio, 21 de julio 2017
[2] [167] Cabe señalar que en Barcelona han subido los alquileres un 11% en 2016 y ello bajo la alcaldía de la Señora Colau, la cual utilizó la Plataforma de Afectados por las Hipotecas como trampolín para alcanzar “altas metas políticas”.
[3] [168] La burguesía catalana ha constituido siempre un baluarte del capitalismo español. Fue pieza capital del Estado burgués republicano en los años 30 del siglo XX, atravesó con bastante comodidad la etapa franquista viéndose generosamente recompensada con inversiones y subvenciones, y colaboró decisivamente en la transición democrática. No en vano el icono que sirvió para cerrar el pasaje desde la dictadura fue el famoso “ja soc açi” (ya estoy aquí) del ex presidente Tarradellas. Ya en la etapa democrática, Convergencia se ha convertido en la bisagra para apuntalar gobiernos sucesivos de UCD, del PSOE y del PP, a cambio de más inversiones y subvenciones que en buena parte han ido a los bolsillos del “pujolismo” que han creado con ellos una amplia red clientelar
[4] [169] Película famosa en su momento (1991) donde las dos protagonistas huyen sin descanso de la persecución policial hasta verse finalmente atrapadas frente a un enorme precipicio.
[5] [170] Que el Partido Nacionalista Vasco haya pasado de estar estigmatizado como el principal peligro para la unidad de España a “ejemplo de responsabilidad democrática” no es una manifestación de una solución de los problemas históricos de soldadura del capital español, sino de hacer de ellos un objeto de subasta, al albur de las contingencias del gobierno de turno, lo que acentúa los sentimientos de agravio comparativo entre las distintas burguesías regionales. Recientemente el gobierno del PP ha regalado significativas ventajas fiscales al gobierno vasco (o sea al PNV) mientras asfixia económicamente a las demás autonomías, y en primer lugar a la hiperendeudada Cataluña.
[6] [171] Hijos políticos de aquellos que nos llamaron en los años 1970-80 a abandonar la autonomía de clase y a apostar por la “llibertat, amnistía, estatut de autonomía” como medio de ahondar las contradicciones de la clase dominante, son los mismos que nos llaman hoy a respaldar el “procés” como medio de “liquidar el régimen del 78” (véase su inmensa hipocresía) y, ¡cómo no!, para ahondar las contradicciones en blá blá blá. .
[7] [172] Ver por ejemplo en nuestras publicaciones https://es.internationalism.org/cci-online/201406/4033/podemos-un-poder-... [55]
[8] [173] Hay que decir que esta “opereta” no tiene nada de cómica pues puede costarles a miles de trabajadores públicos el verse sometidos a sanciones y multa por parte de las autoridades españolas o a verse estigmatizados ante las autoridades catalanas
[9] [174] Quienes sembraron la patraña del “socialismo en un solo país” fueron los antecesores políticos de todos estos partidos de izquierda e izquierdistas que utilizaron esta mistificación para sobrexplotar al proletariado en Rusia y otros países “socialistas” y para llevarlo a las masacres imperialistas de la Segunda Guerra Mundial, y las “luchas de liberación nacional” como mostramos en otro artículo de este mismo número de AP. Resulta muy significativo ver hoy como en una polémica recientemente mantenida en redes sociales entre Garzón (secretario general de Izquierda Unida) y Rufián (“starlette” de ERC en el parlamento español) y la CUP, ambos bandos han tirado del mismo repertorio de fraseología clásica del estalinismo, como por ejemplo el “derecho de autodeterminación” de los pueblos” (cobertura ideológica del bloque imperialista Ruso para arrebatarle posiciones al bloque imperialista USA) o la “defensa de la patria socialista”
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 121.42 KB |
Siguiendo el mismo guion mortífero y asesino, dictado por el autodenominado Estado Islámico, los atentados ejecutados en Barcelona y Cambrils el pasado 17 de agosto han acabado con la vida de 16 personas inocentes y más de 100 heridos (veintitantos de ellos de extrema gravedad).
El terrorismo islamista es la otra vertiente de la guerra imperialista que se extiende desde Libia hasta Paquistán y donde han intervenido o intervienen las llamadas “democracias”, bien con presencia militar directa, bien armando hasta los dientes a los diversos bandos locales en lucha.
Las víctimas iban paseando por una de las avenidas más populares del mundo. Es un paseo de los que quedan pocos, donde no son las tiendas de lujo que lo enmarcan lo que le da vida, sino el continuo ir y venir. Aquí, como en París, en el Bataclan, lo que la gente buscaba era vivir con los demás en la medida de lo posible. Esto decíamos en nuestro artículo sobre los atentados de París de 2015: “Estos nuevos crímenes fríamente planificados, inducidos por una ideología oscurantista y mórbida, digna del nazismo, no se deben a unos cuantos “monstruos” que bastaría con erradicar; esta lógica es la de la burguesía. Sólo sirve para justificar la guerra, para engendrar a su vez más odio y más crímenes, y, sobre todo, ocultar las verdaderas causas de semejantes atrocidades. Lo que en realidad está en la raíz de todos los males es el sistema capitalista entero, un sistema sin porvenir, sin perspectiva, que se está descomponiendo poco a poco, arrastrando tras él a toda la humanidad en su engranaje mortífero.”[1] [177]
Frente al sentimiento natural de rabia, por un lado, y de solidaridad por otro con las personas afectadas, toda la burguesía, los poderes, los media y sus secuaces, reaccionó como podía esperarse: su propaganda es siempre “la barbarie contra la democracia” con todas sus variantes y declinaciones posibles e imaginables. Para ellos, se trata de recuperar la solidaridad humana espontánea con aquello de la “unidad de los demócratas”. O “Los bárbaros que utilizan a las poblaciones civiles como escudo”. Pero también, tras este atentado, está muy presente como telón de fondo permanente la trifulca entre soberanistas catalanes y el Estado español como veremos más abajo.
Lo que se concreta en el Estado Islámico o Daesh, del que se reivindican los terroristas, es el capitalismo decadente, las luchas imperialistas y la descomposición del capitalismo. El Daesh es una expresión especialmente reveladora de la dinámica suicida del capitalismo. El Estado Islámico es un producto típico de la decadencia del capitalismo, segregado directamente por la fase actual de su descomposición. Así decíamos en dicho artículo: “La ausencia de perspectiva social firme en el plano histórico es la causa principal de la agravación y multiplicación de los conflictos imperialistas, de la delicuescencia acelerada de la sociedad. Ninguna de las dos clases fundamentales y antagónicas de la sociedad, ni la burguesía ni el proletariado, consiguen imponer su proyecto histórico, o sea, la guerra mundial para aquélla o la revolución comunista para éste. Desde mediados de los años 1980, la sociedad está así prisionera de lo inmediato, aparece sin porvenir y se pudre sobre sus propias raíces. El desmoronamiento de la URSS en 1990, producto de esa dinámica, agudizó todas las contradicciones del sistema. Las expresiones de la fase de descomposición son múltiples: individualismo y cada cual a la suya, gansterismo, repliegue identitario y sectario, oscurantismo, nihilismo y, sobre todo, incremento del caos bélico. Todo eso hasta el punto de desestabilizar los Estados más débiles, acarreando su desplome, llevando la lógica de los conflictos a hacer estragos en regiones enteras del planeta. Todo eso tiene un primer responsable: las grandes potencias imperialistas, sobre todo en África y Oriente Medio.” Y en ese artículo hacíamos “un breve recordatorio de la historia de los conflictos en esas regiones durante las últimas décadas que ilustra con creces esa realidad”, desde el hundimiento de la URSS, pasando por la primera guerra del Golfo hasta la de Afganistán e Irak….” La guerra imperialista ha amamantado, sin la menor duda, el Estado islámico…” “La responsabilidad de las grandes potencias no sólo se limita a desestabilizar regiones con sus intervenciones militares por razones de estrategia o, más simplemente, por la defensa de sórdidos intereses. También han sido a menudo y directamente, las creadoras de todas esas bandas asesinas y oscurantistas a las que han intentado instrumentalizar. El Estado Islámico está formado por las fracciones más radicales del sunismo, cuyo primer gran enemigo es, por lo tanto, la gran nación del chiismo, Irán. Por eso es por lo que todos los enemigos de Irán (Arabia Saudí, Estados Unidos, Israel, Qatar, Kuwait…) apoyaron política, financiera e incluso a veces militarmente al E.I. Turquía también se ha apoyado en el Estado islámico para usarlo contra los kurdos. Esta alianza de circunstancias y heteróclita muestra que las diferencias religiosas no son la base real del conflicto: son las disputas imperialistas y los intereses nacionales lo que ante todo diseña las líneas de separación y transforma las heridas del pasado en odio moderno.”, “Todos esos países se han visto obligados finalmente a cambiar de idea. Arabia Saudí ahora ha prohibido toda ayuda financiera a E.I y encarcela a todos aquellos que sigan ejerciendo de mecenas. ¿Por qué semejante vuelco? La respuesta dice mucho sobre el estado de delicuescencia del sistema capitalista. La dimensión oscurantista, religiosa y sobre todo destructora del EI es tal que ese grupo escapa a todo control. Los cambios incesantes de alianzas, esa política de cortas miras y cada vez más destructora son, como la existencia misma de ese proto-estado islámico, un revelador de la descomposición del sistema entero, del callejón sin salida capitalista, de la ausencia de solución duradera y de perspectiva alguna para todas las naciones.”
La utilización sistemática de la “población civil”.
Una de las dimensiones más criminales de esos atentados, los de las Ramblas como los de todos los países, es la utilización de manera indiscriminada de las poblaciones inocentes para ejercer el terror. El desconcierto, el aturdimiento por indefensión ante tales actos de barbarie, son utilizados por los dirigentes de los países occidentales para jalear su propaganda de unión “en torno a nuestros valores” y contra la barbarie. En la propaganda de la burguesía hay siempre la idea de que son “ellos”, los enemigos de la civilización, de la democracia y de occidente contra “nosotros”, los amigos de la paz y eso. Nada más cínico. Como decimos arriba, el terrorismo forma parte de la guerra imperialista, y no es solo la población de los “países occidentales” la que es rehén. Desde la Primera Guerra Mundial, la “población civil” forma parte íntegra de las guerras y sobre todo desde la Segunda y después: hay que aterrorizar a dicha población por todos los medios (bombardeos indiscriminados y comandos sanguinarios de todo tipo). Con el terrorismo, esto se ha vuelto un mecanismo incontrolable, una “descomposición” de esa estrategia de terror que, como decíamos antes, escapa cual Frankenstein a sus estrategas. A las grandes potencias les ocurre como a los propios terroristas: a veces les saltan a la cara sus mortíferas producciones.
¿A quién beneficia esta salvajada criminal?
Como decíamos, el “uso” del terror sobre la población civil no es un invento del DAESH. El terrorismo actual es un arma que no solo usan las bandas con ansias de establecer un Estado o proto-Estados como el DAESH. A ningún Estado del mundo le hace ascos la utilización del terrorismo cuando le sea necesario, en particular manipulando a grupos, dejándoles hacer. Hay ejemplos históricos que no vamos a tratar aquí[2] [178]. Tampoco vamos a ponernos ahora, aquí, a jugar a los “enteradillos” para saber si, aparte de los propios terroristas, éstos han sido manipulados por alguien para dejarles cometer tales crímenes. Pero lo que sí afirmamos es que la burguesía tiene una tradición de manipulaciones antes, durante y después de estos actos criminales sobre todo cuando se trata de tensiones imperialistas.[3] [179]
El enfrentamiento entre soberanistas catalanes y españolistas, telón de fondo
Como en Estados Unidos en 2001 o en Francia en 2015 la burguesía española ha tratado de crear la “unión sagrada” frente al terrorismo, aunque no ha podido tapar la actual desafección de la fracción independentista de la burguesía catalana que es el auténtico trasfondo putrefacto de los atentados terroristas.
La manifestación del 26 de agosto que en teoría quería mostrar la “solidaridad” con las víctimas y mostrar la “unidad” contra el terrorismo, realmente fue un enfrentamiento barriobajero entre los independentistas catalanes y los españolistas. Como decía Lenin “los pacifistas burgueses son auténticos lobos disfrazados con piel de cordero”. Frente a la solidaridad espontánea de la población y los trabajadores, la burguesía desata una campaña mediática totalitaria con una falsa e hipócrita “solidaridad” que trata de tapar y defender la brutal y despiadada esclavitud asalariada, donde la explotación inmisericorde y los bajos salarios es vendida como el mejor de los mundos posibles: los indignados del 15M de 2011 decían que “los salarios de 600 euros mensuales también son terrorismo”.
Lo “particular” de este atentado es que se ha producido en Barcelona, en Cataluña, en un momento de extrema tensión entre las fracciones burguesas defensores de la “unidad de España” y las que propugnan la “república catalana”. Sobre este tema, cuya dramatización está alcanzando cotas muy altas y copando horas y páginas informativas a mansalva, ya hemos escrito varios artículos cuyos títulos dan una idea de nuestra denuncia del nacionalismo, tanto el “Gran-español” como el “pequeño-catalán”.[4] [180]
A los pocos días de la matanza ha aparecido el maquiavelismo infame de la clase dominante: el gobierno catalán acusa al de Madrid de haberle ocultado información sobre el imán de Ripoll, auténtico factótum de los atentados y viejo conocido de los servicios secretos españoles. A su vez el gobierno de Madrid y sus medios de propaganda acusan al de Barcelona de negligencia y únicamente preocupados con llevar a cabo la “desconexión” con España.
Recientemente, Rajoy se ha descolgado con una extraña afirmación, algo así como: “los únicos responsables de los actos terroristas son los terroristas de DAESH”. Después, machaconamente, junto con sus adláteres no para de repetir que la unidad de las fuerzas de seguridad del Estado ha sido “ejemplar”, “sin fisuras” y que, eso, “no hay más responsables que los terroristas del DAESH”. Esa extraña insistencia tiene una lectura entre líneas: quienes sospechan de la ineficacia de las fuerzas catalanas, de su gobierno y su policía tienen razón. Luego se ha sabido por la prensa (no de Madrid, sino de Barcelona) que, en efecto, los mossos d’esquadra sabían cosas…Por su parte, los nacionalistas catalanes, ensalzaban el papel de sus fuerzas de seguridad, las cuales, “sin Madrid”, se las habían arreglado muy bien. La manifestación “unitaria” fue un ejemplo de cómo utilizar los muertos para la causa de cada cual. Todos han intentado sacar tajada de esta salvajada: los “estado-centralistas” y los independentistas, aunque el comedimiento de Rajoy y su entorno, su presencia “unitaria” en Barcelona junto con PSOE, Ciudadanos, Podemos y demás, obligando a Puigdemont y a Esquerra a ir casi del bracete con él, parece beneficiar a los estado-centralistas. Por no faltar, no faltaron los nacional-izquierdistas de la CUP la cual acabó convenciéndose de que tenía que estar allí para contrarrestar la presencia masiva, junto al rey, de partidos españoles y otra gente de “Madrid”. Para enmendarse de tal asistencia, los de la CUP se sacaron de la manga un eslogan “vuestras guerras, nuestros muertos” que sonaba a revolucionario (efectivamente la burguesía española se ha visto implicada en las guerras imperialistas: en 2003 en la guerra de Irak bajo el gobierno del PP y el gobierno socialista de Zapatero en las guerras de Afganistán y Libia…), pero que en boca de esos nacionalistas no podía significar sino: “nuestra patria, vuestros muertos”.
Van a cumplirse 100 años de la Revolución Rusa, que demostró que únicamente es la clase obrera con su lucha revolucionaria la que puede poner fin a la guerra imperialista. Con la Primera Guerra Mundial comienza la decadencia del capitalismo, y como afirmaban los revolucionarios se abría la época de las guerras y las revoluciones. El fracaso de la oleada revolucionaria de 1917-1923 llevó al mundo a la Segunda Guerra Mundial mucho más devastadora y brutal, y después de 1945 se han sucedido toda una serie de guerras locales que han inmolado a más seres humanos que las dos guerras mundiales juntas.
Los últimos 30 años asistimos a una verdadera descomposición del capitalismo, de sus bases económicas, de un mayor caos imperialista, a la putrefacción moral e ideológica de la clase dominante… Pero a pesar de las serias dificultades y debilidades de la clase obrera no parece muy dispuesta a perecer en las carnicerías imperialistas.
Mucha gente acudió sin lugar a dudas a la manifestación para expresar un sentimiento sincero de rechazo y de solidaridad contra la barbarie, a veces en familia. Como también hubo denuncias a la xenofobia contra los trabajadores magrebíes (sobre todo en las redes sociales) todo lo cual recuerda, aunque sea muy limitado, lo que significa solidaridad proletaria. Pero, en general, los que ocuparon todo el campo de visión fueron los colores nacionalistas rojo y amarillo, en el caso catalán con varias franjas rojos y amarillas junto con una estrella, en el caso español con la combinación rojo-amarillo-rojo. Símbolos de guerra con los que encuadrar a la población en general y a la clase obrera en particular. “¡Las banderas nacionales siempre han sido banderas de guerra!, esa es la realidad”, decíamos en el artículo citado. Sean de naciones grandes o pequeñas.
Acción Proletaria
[1] [181] “AtentadosenParís – ¡Abajo el terrorismo!, ¡abajo la guerra!, ¡abajo el capitalismo!” (Noviembre 2015), https://es.internationalism.org/en/node/4126 [182]
[2] [183] Puede leerse nuestro artículo “Pearl Harbor 1941, 'Torres Gemelas' 2001 : El maquiavelismo de la burguesía” (2002, https://es.internationalism.org/revista-internacional/200510/233/pearl-harbor-1941-torres-gemelas-2001-el-maquiavelismo-de-la-burgue [184].
[3] [185]Por ejemplo Carrero Blanco fue ejecutado por ETA, pero fue utilizada por la CIA. El comando estaba totalmente infiltrado por los servicios secretos españoles.
[4] [186] "España y Cataluña: dos patrias para imponer la miseria [187]" (2012) y el reciente : “Ante el referéndum catalán: la alternativa es Nación o Lucha de clase del proletariado” (2017, https://es.internationalism.org/files/es/cataluna.pdf [155])
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 128.52 KB |
Un grupo de compañeros en contacto con nuestra organización ubicados en Nicaragua nos plantean la cuestión siguiente: “en diferentes sitios encontramos temas que hacen mención a la pequeña burguesía y en algunos tratan de hacer una definición de las condiciones económicas y sociales para establecer quienes están comprendidos como pequeño burguesía, pero nosotros no estamos claro sobre el estatus de condiciones económicos y sociales para decir cuales son estas condiciones económicas y sociales que dan ese estatus”.
En referencia a las cuestiones que nos plantean sobre la pequeña burguesía, quisiéramos desarrollar algunos puntos.
Con la desaparición del comunismo primitivo “toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de luchas de clases.” (Manifiesto Comunista). “La moderna sociedad burguesa que se alza sobre las ruinas de la sociedad feudal no ha abolido los antagonismos de clase. Lo que ha hecho ha sido crear nuevas clases, nuevas condiciones de opresión, nuevas modalidades de lucha, que han venido a sustituir a las antiguas” (ídem.). Lo determinante en la sociedad capitalista es “haber simplificado estos antagonismos de clase. Hoy, toda la sociedad tiende a separarse, cada vez más abiertamente, en dos grandes clases antagónicas: la burguesía y el proletariado”.[1]
Burguesía y proletariado son las dos clases fundamentales de la sociedad, ésta solo puede evolucionar o en el sentido de la barbarie si triunfa definitivamente el Capital, o en dirección hacia la liberación humana en el comunismo que es la meta del proletariado. Es el dilema que planteó Engels en la última década del siglo XIX: COMUNISMO o BARBARIE.
Bajo el capitalismo, “toda una serie de elementos modestos que venían perteneciendo a la clase media, pequeños industriales, comerciantes y rentistas, artesanos y labriegos, son absorbidos por el proletariado; unos, porque su pequeño caudal no basta para alimentar las exigencias de la gran industria y sucumben arrollados por la competencia de los capitales más fuertes, y otros porque sus aptitudes quedan sepultadas bajo los nuevos progresos de la producción. Todas las clases sociales contribuyen, pues, a nutrir las filas del proletariado”.
Partiendo de estos elementos generales que son, sin embargo, determinantes en la evolución histórica, veamos a continuación cual es papel de la pequeña burguesía.
“Los elementos de las clases medias, el pequeño industrial, el pequeño comerciante, el artesano, el labriego, todos luchan contra la burguesía para salvar de la ruina su existencia como tales clases. No son, pues, revolucionarios, sino conservadores. Más todavía, reaccionarios, pues pretenden volver atrás la rueda de la historia”.
La pequeña propiedad industrial se ve aplastada por la gran industria y su defensa es pedir al Estado un proteccionismo contraproducente. El pequeño comercio es barrido por las grandes cadenas comerciales y mendiga desesperadamente de las autoridades locales o centrales medidas de defensa que tienden a elevar los precios. El pequeño propietario agrícola desaparece arrollado por la producción industrial agraria a gran escala, trata de protegerse solicitando al Estado subsidios, cuotas de producción o aranceles.
En general estas capas se agarran desesperadamente a lo que creen ver como “intermediario” o “neutral”: por un lado, la Nación que según la demagogia democrática es la casa común de todos los habitantes de un país cuando en realidad es la finca privada del conjunto de capitalistas; por otra parte, el Estado que, igualmente siguiendo las mentiras democráticas, estaría “por encima de las clases” y sería el “servidor del interés común”, cuando es el aparato dictatorial, exclusivo y excluyente, de la clase capitalista.
Ahora bien, el Manifiesto no se limita al aspecto sociológico de las capas pequeñoburguesas, subraya también el elemento dinámico, en este caso de disolución, que las afecta: “Todo lo que tienen de revolucionario es lo que mira a su tránsito inminente al proletariado; con esa actitud no defienden sus intereses actuales, sino los futuros; se despojan de su posición propia para abrazar la del proletariado”.
Esta precisión es importante y por ello Marx criticó vivamente el pasaje del programa de Gotha de la socialdemocracia alemana que decía "La emancipación del trabajo tiene que ser obra de la clase obrera, frente a la cual todas las demás clases no forman más que una masa reaccionaria". Si el proletariado es capaz de defender sus propios intereses de clase y su perspectiva revolucionaria, podrá ganar a su combate a capas de la pequeña burguesía y neutralizar a otras. Como decíamos en nuestro folleto sobre la revolución rusa “Si el proletariado quiere ganar a su causa a las capas no explotadoras debe afirmar de manera aún más clara y rotunda sus propias reivindicaciones, su propio ser, su autonomía de clase. Debe ganar a las otras capas no explotadoras en aquello en que pueden ser revolucionarias”. [2]
Si interpretamos mecánicamente los pasajes anteriores del Manifiesto podríamos concluir que la pequeña burguesía sería un estrato social en extinción, que hoy habría sido reducido a algo puramente residual. Después de más de siglo y medio de ser escritos los párrafos citados, observamos que, en la estructura social, tareas anteriormente cumplidas por la pequeña burguesía son hoy ejercidas por asalariados pertenecientes a la clase obrera (personal sanitario, educativo, científico, servicios sociales, administración del Estado), mientras que, simultáneamente, el estrato pequeño burgués tiende a renovarse bajo nuevas formas.
De un lado, el tendero, el profesional liberal, el escribiente, el labriego acomodado o el pequeño rentista han desaparecido más o menos completamente. Sin embargo, la pequeña burguesía se encarna hoy en otras figuras, en su gran mayoría asalariadas: los cargos intermedios de la industria y de los grandes centros de trabajo, los pequeños emprendedores, un ejército numeroso de expertos, asesores, profesionales con funciones dirigentes o intermedias en campos como las finanzas, la administración pública, la ciencia, la cultura, el ocio etc.
El propio Manifiesto Comunista aportó elementos para comprender esta evolución. En primer lugar, “la industria moderna ha convertido el pequeño taller del maestro patriarcal en la gran fábrica del magnate capitalista. Las masas obreras concentradas en la fábrica son sometidas a una organización y disciplina militares. Los obreros, soldados rasos de la industria, trabajan bajo el mando de toda una jerarquía de sargentos, oficiales y jefes”. Esa “jerarquía de sargentos, oficiales y jefes” se ha convertido en un inmenso aparato burocrático en empresas, centros oficiales, educativos y sanitarios. El capital, en decadencia y crisis más o menos crónica, forzado por las necesidades de la guerra imperialista, se ve obligado a desarrollar un enorme aparato estatal, así como una gigantesca burocracia empresarial. En estos los trabajadores rasos soportan una pesada pirámide de jefes intermedios y controladores.
En segundo lugar, otra línea de evolución apuntada por el Manifiesto es que “la burguesía va aglutinando cada vez más los medios de producción, la propiedad y los habitantes del país. Aglomera la población, centraliza los medios de producción y concentra en manos de unos cuantos la propiedad” lo que conduce al sometimiento del “campo al imperio de la ciudad. Crea ciudades enormes, intensifica la población urbana en una fuerte proporción respecto a la campesina y arranca a una parte considerable de la gente del campo al cretinismo de la vida rural”.
Si ya en el siglo XIX, la concentración de la población en las grandes ciudades era un proceso manifiesto, desde mediados del siglo XX ha dado un salto cualitativo. En tiempos de Marx y Engels, la mayor metrópoli del mundo, Londres, apenas alcanzaba los 2 millones de habitantes, mientras que hoy la primera ciudad en número de habitantes, Tokio, cuenta con 39,2 millones y la décima, México, 22,2 millones[3]. Se ha producido una urbanización general de la población mundial, de tal forma que “la población urbana del mundo actual alcanza los 3.7 mil millones de personas, y se espera que este número se duplique para el año 2050. En 1950 sólo el 30% de la población mundial vivía en ciudades. Hoy en día el número llegó a tanto como 54%. En 2050 puede alcanzar el 66%”[4].
Este proceso de urbanización ha multiplicado servicios de todo tipo, centros de control de tráfico, redes de abastecimiento de aguas, reciclaje, basuras, control medioambiental etc., lo cual ha dado lugar a una nueva pequeña burguesía urbana centrada tanto en asalariados del ocio y servicios como en pequeños negocios ligados a éstos.
Otro factor de crecimiento de la pequeña burguesía reside en la naturaleza extremadamente dinámica que tiene el capitalismo, pues como señala el Manifiesto “la burguesía no puede existir si no es revolucionando incesantemente los instrumentos de la producción, que tanto vale decir el sistema todo de la producción, y con él todo el régimen social. La época de la burguesía se caracteriza y distingue de todas las demás por el constante y agitado desplazamiento de la producción, por la conmoción ininterrumpida de todas las relaciones sociales, por una inquietud y una dinámica incesante”.
Este dinamismo otorga un papel temporal de vanguardia a sectores de la pequeña burguesía, pues como señaló Rosa Luxemburgo en Reforma o Revolución[5] “en el curso general del desarrollo capitalista los pequeños capitalistas desempeñan el rol de pioneros del progreso tecnológico. (…) Es falso que la historia de la empresa capitalista mediana avanza en línea recta hacia su extinción gradual. El curso de este proceso es, por el contrario, bien dialéctico, y avanza en medio de contradicciones. Los sectores capitalistas medianos se encuentran, al igual que los obreros, bajo la influencia de dos tendencias antagónicas, una ascendente y otra descendente. En este caso la tendencia descendente es el alza continua de la escala de la producción, que sobrepasa periódicamente las dimensiones de las parcelas medianas de capital y las elimina una y otra vez del terreno de la competencia mundial. La tendencia ascendente es, en primer lugar, la depreciación periódica del capital existente, que disminuye nuevamente, durante un cierto lapso, la escala de la producción en proporción al valor del monto mínimo indispensable de capital. La representa, además, la penetración de la producción capitalista en nuevas esferas. La lucha de la empresa mediana contra el gran capital no puede considerarse como una batalla de trámite. Antes bien debe verse como la destrucción periódica de las empresas pequeñas, que vuelven a crecer rápidamente para ser destruidas una vez más por la gran industria”
Lo que Rosa subraya es el papel dinámico que tienen sectores determinados de la pequeña burguesía en la evolución del capitalismo como punta de lanza de nuevas actividades y nuevos desarrollos tecnológicos, papel que es asimilado y eliminado por la gran empresa, aunque reaparece cíclicamente ante nuevos retos para la marcha del capitalismo. La industria del software empezó con jóvenes medio hippies californianos a fines de los 60 que, con el tiempo, y amparados por el capitalismo de Estado norteamericano (el Pentágono, la CIA) se convirtieron en grandes empresarios (Appel, Microsoft). Lo mismo sucedió con las redes sociales o las gigantescas bases de datos en Internet (Google, Facebook). En numerosos países, el Estado ha promocionado los “viveros de empresas”, los Start-Ups, como plataformas de innovación y exploración de nuevos mercados, que luego son absorbidos por las grandes empresas.
El capitalismo ha entrado desde hace casi tres décadas en su fase de descomposición[6]. Esta se caracteriza por la incapacidad de las dos clases fundamentales de la sociedad para imponer su propia alternativa y, por consiguiente, de dar una perspectiva a la sociedad. Esta ausencia de orientación provoca una dislocación de las relaciones sociales, produciéndose toda clase de tendencias a la irresponsabilidad, el cada cual, a la suya, la endogamia y la xenofobia, las tendencias centrífugas etc.
Esto exaspera a la pequeña burguesía que, por definición, es una capa social heterogénea, sin porvenir, dada a toda clase de aventuras inmediatistas y activistas, propensa a todo género de quimeras o refugios. Como decimos en las Tesis “la descomposición ideológica afecta, evidentemente, en primer lugar, a la clase capitalista misma y de rebote, a las capas pequeñoburguesas, que carecen de la menor autonomía. Puede incluso decirse que estas capas se identifican muy bien con la descomposición, pues al dejarlas su propia situación sin la menor posibilidad de porvenir, se amoldan a la causa principal de la descomposición ideológica: la ausencia de toda perspectiva inmediata para el conjunto de la sociedad”.
Por la razón anteriormente expuesta, la influencia de la pequeña burguesía y de su ideología, se hace mayor sobre el proletariado, puesto que propaga en su seno la irresponsabilidad organizativa, el rechazo de la teoría, la insolidaridad y el individualismo, el nihilismo y la pérdida de confianza en todo porvenir humano. Además, esa influencia negativa se ve acrecentada por factores ligados a la evolución del capitalismo en los últimos 40 años.
Por un lado, al menos en los países más industrializados, las barriadas de vivienda mayoritariamente obrera han tendido a desaparecer o a caer en manos de sectores lumpenizados. Hoy, los barrios son más “mixtos” conviviendo obreros y pequeña burguesía. Esto se ve agudizado por la proletarización de capas que antes se consideraban “clase media” como profesores, médicos, sanitarios, profesionales etc. Las dificultades y la pérdida de identidad que sufre el proletariado desde 1989[7] hacen que todo el mundo se considere “clase media” o “ciudadanos de a pie”, diluyéndose el necesario concepto de clase que es la auténtica realidad que subyace por debajo de esa aparente masa amorfa de “ciudadanos”.
De la existencia de la pequeña burguesía nace lo que se llama la ideología pequeñoburguesa que tiene efectos muy perniciosos sobre el proletariado y muy especialmente sobre sus organizaciones revolucionarias. La ideología pequeñoburguesa segrega el individualismo, el activismo, el inmediatismo, la irresponsabilidad y la ausencia de toda disciplina, el localismo centrífugo frente a la centralización. A nivel de pensamiento tiende al eclecticismo, la indefinición, la ausencia de toda referencia o continuidad histórica.
Reconocer estos problemas que brotan de la posición social de la pequeña burguesía no es caer en el insulto -como hace el estalinismo que para amedrentar lanza el epíteto oprobioso de “pequeño burgués”- sino darse la capacidad teórica y moral para luchar contra estas derivas. Nuestro texto La cuestión del funcionamiento organizativo en la CCI [8] analiza el peso de dicha ideología sobre la AIT refiriéndonos al Congreso de La Haya (1872) y sobre el partido ruso (2º Congreso del POSDR, 1903) y partiendo de estas experiencias ve los problemas que se han presentado en la historia de la CCI.
CCI
[1] Mientras no se señale lo contrario las citas son del Manifiesto Comunista.
[3] Datos tomados de think.allianz-assistance.es/2016/03/las-10-ciudades-mas-pobladas-del-mundo.
[4] Informe de la ONU publicado en 2014, https://www.un.org/es/development/desa/news/population/world-urbanization-prospects-2014.html [190]
[6] Ver "TESIS SOBRE LA DESCOMPOSICION [47]".
[7] Ver Derrumbe del Este: dificultades crecientes para el proletariado. https://es.internationalism.org/revista-internacional/199001/3502/derrumbe-del-bloque-del-este-dificultades-en-aumento-para-el-prole [192]
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 136.21 KB |
Publicamos a continuación un artículo elaborado por los camaradas de Internacionalismo, nuestra sección en Venezuela, mediante el cual la CCI toma posición ante el proletariado mundial sobre la grave crisis que se vive en ese país. Se denuncia en él la hipocresía de la burguesía mundial y su complicidad con las facciones burguesas chavistas y opositoras que someten al proletariado y al conjunto de la población a la barbarie. Nuestros camaradas analizan cómo el chavismo, producto y expresión de la descomposición del sistema capitalista, utilizando la patraña ideológica del “Socialismo del Siglo 21” se ha instaurado sobre la base de un ataque a las condiciones de vida, la conciencia y combatividad del proletariado. Así mismo analizan cómo las tensiones interimperialistas son un factor que ha contribuido a agravar la crisis. El artículo plantea como perspectiva que la única salida posible a la situación de barbarie que se vive en Venezuela y el mundo sigue estando en manos del proletariado, quien con su lucha consciente puede llegar a derrocar el sistema capitalista que nos sume en la barbarie y la desesperanza.
A diario la prensa mundial, infinidad de sitios en internet y redes sociales abundan en noticias sobre la dramática situación que se vive en Venezuela: acentuación de la escasez y desabastecimiento de alimentos, medicinas y productos básicos; aumento incontrolable de precios de los pocos productos que se consiguen, que ya mantiene a parte de la población padeciendo hambre; muerte por mengua de niños y enfermos debido a la crisis hospitalaria y de salud… A esta situación se le añaden los más de 120 muertos, miles de heridos y detenidos que dejó como resultado la confrontación entre las facciones del capital venezolano en su pugna por el poder, debido a la brutal represión de las fuerzas policiales y militares del régimen chavista de Maduro junto con sus bandas armadas durante las manifestaciones convocadas por la oposición y las protestas de la población durante los meses de abril a julio de este año.
La desesperación de la población es tal que miles de personas buscan la forma de huir del país. Los gobiernos de Colombia y Brasil reportan la llegada de miles de emigrantes venezolanos, algunos de ellos viviendo de forma miserable en las calles de las ciudades cercanas a las respectivas fronteras. El aumento de las tensiones políticas, la acentuación de la crisis económica y social amenaza con crear una ola de refugiados parecida a la producida por los desplazados de Siria, Afganistán o algunos países africanos que huyen de la barbarie de la guerra o la miseria.
Sin embargo, los medios de comunicación, tal como es su función, transmiten una visión completamente distorsionada de la realidad ya que toman partido por una u otra de las facciones burguesas chavistas o de oposición que luchan por el poder en Venezuela. Por otra parte, un gran número de gobiernos de la región y del mundo se rasgan las vestiduras denunciando la “crisis humanitaria” y la represión contra la población, calificando de “dictadura” al régimen de Maduro, exigiendo se respeten “la democracia” y “los derechos humanos”. Pretenden que olvidemos que muchos de ellos hasta hace pocos años elogiaban y exaltaban al gobierno de Chávez por haber “visibilizado” a las masas excluidas sociales, por supuestamente haber sacado a millones de venezolanos de la pobreza gracias a una “redistribución de la riqueza”; la ONU celebraba los logros del gobierno venezolano en el cumplimiento de los Objetivos del Milenio. Lo que expresan esos gobiernos y organismos es la inmensa hipocresía de la clase burguesa a nivel mundial: al igual que las facciones burguesas chavistas (agrupadas en el Gran Polo Patriótico) o de oposición (agrupadas en la Mesa de la Unidad Democrática)[1] [196] , las clases dominantes de la región y del mundo tienen su cuota de responsabilidad ante la barbarie que vive la población y el proletariado en Venezuela.
Para contrarrestar esta campaña es necesario que el proletariado pueda dilucidar las causas profundas de esta tragedia, teniendo presente en primer lugar que no debe tomar partido por ninguna de las facciones burguesas que se confrontan en la lucha por el control del Estado. Esta crisis es producto de la decadencia y descomposición del sistema capitalista, el cual ya no es un factor de desarrollo de las fuerzas productivas, en particular de la fuerza de trabajo; más bien la sociedad se hunde día a día en la miseria y la barbarie; por otra parte, las facciones del capital (sean las que defienden modelos de izquierda supuestamente “socialistas” como el de Chávez-Maduro, o neoliberales de centro-derecha como los que defienden los opositores), ante este impase histórico, sólo se interesan por mantener el poder a toda costa; en su delirio de poder no les importa que sea la población trabajadora, que circunstancialmente les sigue, caiga abatida por el hambre o la represión.
La crisis que vive Venezuela es la expresión de que no hay país o región del mundo que pueda escapar a los efectos de la descomposición del sistema capitalista. Las causas de esta crisis son las mismas que ocasionan la barbarie que se vive en Siria, Afganistán o varios países africanos; o, de los atentados terroristas que se suceden cada vez con mayor frecuencia en Europa, EEUU y otros países centrales. El mundo se encuentra en una situación de impasse, a merced de los comportamientos de las facciones más irracionales de la burguesía y la pequeña burguesía.
La única salida a esta situación está en manos del proletariado, quien, a través de su lucha, conciencia de clase, unión y solidaridad pueda llegar a ser el referente para canalizar la indignación y rabia de las masas desesperadas de la población que quieren salir de esta miseria y barbarie a las que la somete el sistema capitalista en descomposición.
¿Cómo llegó Venezuela a esta situación?
Analistas e intelectuales son consultados acerca de la situación en Venezuela. Tratan de buscar una explicación a por qué este país después de haber sido un país “rico” y políticamente estable después de la década de los años 50 del siglo pasado entre los países de América Latina, en lo que va del siglo XXI su población ha caído de manera abrupta en una situación de pauperización y sometido a una situación de caos político que amenaza su gobernabilidad. Algunos se refieren al régimen de Maduro como expresión de un Estado fallido; otros lo muestran como el fracaso de otra dictadura “castro-comunista”. Como buenos defensores del orden burgués no pierden oportunidad para alimentar la asquerosa campaña de identificar a los regímenes totalitarios de corte estalinista con el comunismo. Intentan ocultar que el régimen implantado por Chávez, del cual Maduro es su seguidor, es un nuevo engendro del sistema capitalista en descomposición al que ellos sustentan con sus “análisis”.
Las causas del surgimiento del proyecto chavista las analizábamos en artículo publicado en el 2013[2] [197] escrito poco después de la muerte de Chávez:
“La emergencia de Chávez a la arena pública ocurre cuando lideró el intento de golpe de Estado de un grupo de militares contra el socialdemócrata Carlos Andrés Pérez en 1992. Desde entonces creció su popularidad de manera vertiginosa hasta llegar a la presidencia de la república a inicios de 1999. Durante ese período logró capitalizar el descontento y la desconfianza de amplios sectores de la población hacia los partidos socialdemócratas y socialcristianos que se alternaban en el poder desde la caída de la dictadura militar en 1958, principalmente de las masas más empobrecidas de Venezuela afectadas por la crisis económica de los años 80, protagonistas de las revueltas de 1989. Dichos partidos habían entrado en un proceso de descomposición caracterizado por los altos niveles de corrupción y abandono de las tareas de gobierno, expresión de la descomposición que abarcaba al conjunto de la sociedad, principalmente a las clases dominantes, a tal punto que les resultó imposible cohesionar sus fuerzas para garantizar la gobernabilidad y la “paz social””.
Maduro recibió de Chávez un país y un proyecto político sumidos en una terrible crisis económica y en la descomposición. Chávez y los altos dirigentes civiles y militares del régimen siempre subestimaron el peso de la crisis económica mundial mientras: se mantuvieron altos los precios del petróleo, las arcas del Estado no habían sido vaciadas por los nuevos dueños del país y el Estado tuvo capacidad de endeudamiento. Ya en 2012, con Chávez todavía en el poder y con precios del petróleo sobre los 100$US inició la escasez y desabastecimiento de varios alimentos y productos de primera necesidad. La baja de los precios del petróleo a partir de 2013 contribuyó a agravar la situación. Desde entonces el gobierno de Maduro, al igual que lo hicieron otros gobiernos de la región productores de petróleo (Ecuador, Colombia, México, etc.), utilizaron la baja de los precios del petróleo como justificación para acentuar la desmejora de las condiciones de vida de la población y las masas trabajadoras. Con el fin de darle un colorido “socialista” a esas medidas, el régimen de Maduro inicia una campaña ideológica que mantiene hasta ahora planteando que la baja de los precios del petróleo obedecía a una “guerra económica” desatada por el “imperialismo norteamericano” aliado con los “oligarcas burgueses” venezolanos con el fin de debilitar y atacar a la “revolución bolivariana”. Sin embargo, la crisis económica mundial y la baja en los precios del petróleo no explican por sí solos la grave situación que se vive en Venezuela. A tal desenlace han contribuido también la aplicación de las medidas económicas, políticas y sociales requeridas por el proyecto chavista del “Socialismo del Siglo XXI”, así como el acelerado avance de la descomposición que se presenta a todos los niveles de la sociedad:
-a diferencia de otros gobiernos de izquierda aliados con el chavismo (Bolivia, Ecuador, etc.), Chávez desarrolló un modelo capitalista de estado totalitario de corte estalinista. Progresivamente asumió medidas para debilitar y excluir a sectores del capital privado y de la antigua burocracia estatal que controlaba las instituciones y empresas del Estado. A través de expropiaciones en la industria y la agricultura, nacionalizaciones y medidas económicas (control de cambio y de precios entre otras), fue desmantelando la infraestructura productiva del país. Esta política económica, al igual que en otros países donde se ha aplicado, creo distorsiones en la economía que junto con el manejo irresponsable de los fondos del Estado y la corrupción desenfrenada han llevado al país al colapso económico.
La anterior burocracia estatal fue sustituida por una nueva casta hegemónica que tomó por asalto las instituciones del Estado, predominantemente militar, sin ninguna experiencia en gestión económica y de administración pública. La “Nomenklatura” chavista prácticamente abandonó la gestión económica del Estado; se dedicó principalmente a manejar a discreción los recursos de la nación, los que utilizó para enriquecerse y crear redes de corrupción que amasaron inmensas fortunas en los paraísos fiscales. Muestra patética del grado de descomposición alcanzado por los sectores de la burguesía y pequeña burguesía venezolana.
-el carácter populista de izquierda del proyecto chavista con el fin de consolidar una masa de pobres y proletarios que le sirvieran de base electoral, transformando los programas sociales (llamados Misiones) en banderas del “socialismo bolivariano” con el fin de “superar la pobreza. Maduro continuó con la misma política económica de su mentor manteniendo un gasto público en ascenso, factor determinante en la agudización de la crisis económica y social que hoy se vive en Venezuela[3] [198].
-los altos gastos que implicó desarrollar una política imperialista con la intención de hacer de Venezuela una potencia regional dentro de un mundo multipolar, que llevó al régimen a rivalizar con los EEUU y otros países de la región. Con este fin desarrolló un plan de venta de petróleo “barato” a los países de la región, principalmente del Caribe y Centroamérica; incrementó la compra de armamento militar; dedicó cuantiosos recursos para desarrollar medios de comunicación con cobertura internacional e intervenir en varios países de la región y el mundo con el fin de apoyar a partidos y grupos de izquierda contrarios a los intereses de EEUU y otras potencias.
-Chávez, para reforzar su política populista, planteó en varias oportunidades que su gobierno no iba a “reprimir a los pobres que robaban por necesidad”. Sobre esta base, el régimen desarrolló una política sustentada en la impunidad, de “dejar hacer” a la delincuencia común, así como a los grupos armados formados por el propio régimen conformados por elementos lumpenizados; disminuyó la vigilancia policial, principalmente nocturna, dejando a la población a merced de las bandas de gánsteres quienes imponen su propia “ley”. De esta manera utilizó y acentuó los niveles de descomposición social que ya existían antes de su gobierno para implantar en el país un “toque de queda” nocturno y en parte diurno, no impuesto por el terror del Estado sino por el terror del lumpen. Esta política incrementó exponencialmente los índices de criminalidad que colocan a Venezuela como uno de los países más peligrosos del planeta[4] [199]; situación que también contribuye a incrementar los niveles de emigración.
El chavismo conformó un Estado sumido en la descomposición: un Estado gansteril, dominado por comportamientos del lumpen en los sectores de la pequeña burguesía y la nueva burguesía bolivariana. Ha consolidado un Estado maula, que no paga las deudas contraídas con sus pares capitalistas internos y externos, ni tampoco los contratos colectivos acordados con los trabajadores. La mentira y la impunidad es una norma en el seno del Estado. El chavismo, sustentado en los propios mecanismos de la democracia burguesa ha logrado enquistar una verdadera mafia en el poder del Estado venezolano
Crisis en Venezuela: una crisis internacional
El proyecto chavista se concibió como un proyecto regional y mundial. Se sustenta en el hecho que después del derrumbe del bloque ruso en 1989 el mundo dejo de ser dominado por los dos grandes polos imperialistas, EEUU y la URSS, y pasó a ser un mundo multipolar. Se desarrolló con la visión de ser uno de esos polos a nivel regional aprovechando: la estratégica posición geográfica de Venezuela en América del Sur, el hecho de ser una potencia petrolera y el debilitamiento de los EEUU como potencia mundial. Con ese fin Chávez desarrolló una agresiva política de corte imperialista a nivel regional, de confrontación con los EEUU y otros países de la región. Para ello utilizó el petróleo como arma para influir en la geopolítica regional, principalmente hacia las islas del Caribe y Centroamérica. Su política se sustentó en un antiamericanismo radical, por lo que buscó y promovió alianzas con otros gobiernos de la región y a nivel mundial que rechazan la política imperialista de EEUU.
Con ese fin estrechó lazos con Cuba, quien requería de suministro de petróleo y de capital después del derrumbe del bloque imperialista de la URSS. Con Cuba conformó la agrupación de los países del ALBA para contrarrestar el ALCA [5] [200] promovido por EEUU; estrechó alianzas con Lula en Brasil, los Kirchner en Argentina, los movimientos indigenistas del altiplano (Bolivia, Perú, Ecuador), el sandinismo en Nicaragua, etc... Así mismo abrió sus puertas al capital chino, a Rusia (principalmente a través de la compra de armas), con Irán y hacia los países del llamado “socialismo árabe” del Norte de África y el Oriente Medio.
Así mismo, tal como lo ha hecho Cuba durante años, Chávez desarrolló una estrategia de victimización hacia los EEUU, acusando de manera permanente a este país de querer apropiarse del petróleo venezolano y de conspirar contra la “revolución bolivariana” desde los tiempos de George W. Bush. En efecto, desde los inicios de la administración Obama EEUU desarrolló una política contra el régimen de Chávez y su influencia en la región a través de la OEA (Organización de Estados Americanos); lo que no pudo lograr debido a la influencia de Chávez sobre varios gobiernos del Caribe, Centro y sur América, a través de la venta de petróleo en condiciones ventajosas. Sin embargo, Obama sí pudo debilitar la influencia de gobiernos de izquierda en la región (mediante la estrategia de lucha contra “la corrupción y el narcotráfico”), que se expresó principalmente en los cambios de gobierno en Brasil y Argentina a tendencias de derecha, y en el acercamiento con Cuba.
Antes de las últimas elecciones en EEUU y después del triunfo de Trump hubo un período de varios meses de estancamiento en la política norteamericana hacia la región, centrándose principalmente en lo relativo a la construcción del muro en la frontera con México; período en el cual no se sabía claramente cuál iba a ser el posicionamiento del nuevo gobierno con respecto a la situación en Venezuela. A mediados de julio, ante la convocatoria de Maduro a la Asamblea Nacional Constituyente, la administración Trump retoma la acción contra Venezuela con una política agresiva contra el régimen declarando que utilizaría todos los medios para enfrentarlo, incluso la “fuerza militar de ser necesario”; lo que muestra un cambio con respecto a la política más cautelosa de Obama. El gobierno de Maduro ha aprovechado las declaraciones de Trump y su impopularidad internacional para victimizarse y tratar de unificar su apoyo a nivel interno y externo.
Al día de hoy la geopolítica regional ha cambiado y se ha debilitado de manera significativa la influencia del chavismo en la región: Argentina y Brasil ya no son sus aliados; al parecer el nuevo gobierno de Ecuador llevará una política diferente a la de su antecesor Correa quien dio pleno apoyo al régimen de Maduro. Por otra parte, países importantes de la región como México, Perú y Colombia han asumido un papel más activo en la política regional en apoyo a la política de EEUU. La tendencia es a aislar al régimen de Maduro; varios de sus altos dirigentes han sido sancionados por el gobierno Trump por violación a los derechos humanos, narcotráfico y lavado de capitales. De igual manera España y los países de la UE presionan por la vuelta de la democracia en Venezuela. También se debilita poco a poco el apoyo de los países de la OEA.
Todo indicaría que el régimen de Maduro no tiene otro camino que doblegarse ante la presión interna y externa. Mas no es así. El régimen ha asumido el reto: se ha aprovechado de la amenaza de Trump para buscar apoyo internacional. Maduro ha declarado que está dispuesto a rechazar con las armas la agresión imperialista y dijo tener alianzas militares con Rusia para su defensa. Aunque es difícil que China y Rusia puedan intervenir directamente en un conflicto armado en el propio “patio trasero” de EEUU, sí es cierto que intervienen desde hace años apoyando al régimen de Chávez-Maduro con el suministro de armas, ayudas financieras, alimentos, etc.; también, con base al argumento de la “autodeterminación de los pueblos” bloquean cualquier acción del Consejo de Seguridad de la ONU contra Venezuela.
La radicalización del régimen de Maduro está creando una situación de desestabilización en la región a través del incremento de la emigración de venezolanos a otros países de la región. Por otra parte, la impopularidad del gobierno Trump a nivel mundial podría permitir que elementos radicales de izquierda e incluso partidarios del yihadismo pudieran llegar a Venezuela para apoyar al régimen de Maduro a través de acciones terroristas o de guerra de guerrillas.
La situación en Venezuela es impredecible. El gobierno de Maduro ha declarado que usará las armas para imponerse y por otro lado los sectores de oposición es posible que convoquen de nuevo a protestas de calle sabiendo que el gobierno responderá acentuando la represión. Las facciones de la burguesía en Venezuela están en una dinámica de llevar hasta sus últimas consecuencias sus respectivas estrategias de confrontación, hasta ahora han mostrado que no tienen la voluntad ni la capacidad de llegar a algún acuerdo mínimo de gobernabilidad. Las presiones internacionales aparentemente no hacen mella sobre el régimen de Maduro, más bien le sirven de excusa para arreciar la represión contra los opositores y la población. Un factor importante que aumenta el nivel de incertidumbre son las impredecibles acciones imperialistas de Trump, que de tomar una acción militar unilateral sería un factor de agravamiento de la crisis a nivel regional (como de alguna manera sucede en el mar de China con la confrontación entre EEUU y el régimen de Corea del Norte).
Como en otros conflictos a nivel mundial será la población venezolana quien pagaría las consecuencias de una confrontación militar. Ya de por sí está sujeta a una ruidosa campaña ideológica del régimen en contra del “imperio norteamericano”. El antiamericanismo es el chivo expiatorio que utilizan la izquierda y el izquierdismo a nivel mundial para confundir a la población y al proletariado: les sirve para a apoyar a otros regímenes tan despóticos e imperialistas como los de China, Corea del Norte o Cuba; también les permite encubrir las políticas imperialistas de regímenes de izquierda como el de Chávez y Maduro, que a su vez imponen su propio sistema autóctono de explotación y someten a la población a unas condiciones de miseria iguales o peores a la de los gobiernos de derecha.
El chavismo: Un ataque a las condiciones de vida, combatividad y conciencia del proletariado
El proyecto chavista se ha basado en un sostenido ataque ideológico, represivo y a las condiciones de vida del proletariado. Al igual que los demás proyectos de la clase capitalista, el liderado por Chávez, el llamado “Socialismo del Siglo XXI” se sustenta en una pauperización y precarización de la fuerza de trabajo. El régimen ha hecho un trabajo sistemático para desmejorar el salario y los beneficios que recibían los trabajadores formales; comenzó con los trabajadores petroleros y de las industrias básicas productoras de materias primas, luego siguieron los empleados públicos. Los planes sociales del chavismo, usados para el reparto de migajas al “pueblo”, fueron financiados en parte mediante la reducción de salarios y desmejora de estos trabajadores. Cuando Chávez muere deja una masa de trabajadores pauperizados y una mayor masa empobrecida y engañada recibiendo cada vez menos de las dádivas del Estado. Al igual que en el plano económico, Maduro lo que ha hecho es empobrecer a las masas trabajadoras hasta el punto de que los salarios y beneficios no alcanzan para cubrir la canasta alimentaria, y cada vez son menos los pobres que reciben las bolsas de comida que les vende el gobierno a precios regulados; mientras que la “Nomenklatura” chavista vive cual reyes.
La polarización política ha sido una estrategia mantenida y alimentada permanentemente por el régimen chavista hasta nuestros días; ha sido el factor determinante que repercute en toda la vida social y que ha llevado a los niveles de ingobernabilidad que existen actualmente. Chávez sustentó su política de polarización en el apoyo de las masas más depauperadas, excluidas sociales que vieron en él al nuevo mesías que les ofrecía las dádivas del Estado benefactor, que 4 décadas atrás le ofrecieron socialdemócratas y los socialcristianos. Pero el chavismo necesitaba incorporar a su favor a la masa de trabajadores que se había conformado durante esos años así que inició una estrategia de división y polarización en el seno de la clase obrera venezolana. A través de la ideología del “Socialismo del Siglo 21” desarrolló un ataque a la conciencia, combatividad y solidaridad existente al seno del proletariado venezolano. A la nefasta campaña de la burguesía mundial de declarar la “muerte del comunismo” después del derrumbe del bloque imperialista de la URSS, propuso la patraña del “socialismo bolivariano” como forma de superación del “capitalismo salvaje”. El chavismo, con el auxilio de los partidos de izquierda locales y de otros países, principalmente del PC cubano, desarrolló un verdadero laboratorio de trampas contra el proletariado: autogestión, control obrero, etc. mientras de manera progresiva pero sistemática acentuaba la división en las filas obreras y precarizaba las condiciones de vida de los sectores más avanzados de la clase obrera venezolana.
A pesar de este ataque ideológico, los trabajadores desde los inicios del régimen chavista desarrollaron luchas importantes contra el Estado en su terreno de clase, pero las mismas fueron sistemáticamente enfrentadas por los sindicatos controlados por el chavismo, o cuando estos no eran efectivos, por la represión de las fuerzas policiales y militares (tal como lo hicieron los gobiernos encabezados por partidos que se oponen al régimen) o por la bandas armadas lumpenizadas formadas por el chavismo. Hasta hoy hay infinidad de expresiones de lucha y descontento de los trabajadores en varios sectores, pero esas luchas se presentan fraccionadas, atomizadas y asfixiadas por la polarización política. Situación que permitió que la pequeña burguesía tomara el escenario político, desde sus sectores radicales de izquierda que en su mayoría apoyan al chavismo y promueven un mayor control del Estado, hasta los que defienden abiertamente las políticas neoliberales.
Debido a la gravedad de la crisis económica, la escasez y desabastecimiento de productos básicos, y al incesante aumento de los precios, disminuyó de manera importante la popularidad del gobierno de Maduro, incluso dentro de las propias filas del chavismo. Situación que se evidenció en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015 en las que la oposición triunfó de manera amplia y tomó control de la Asamblea Nacional, que representó la derrota electoral más contundente que recibía el chavismo en sus 16 años de existencia. Desde entonces la confrontación política se agudizó debido a que el régimen se vio ante la amenaza de perder el poder. Su reacción, cual bestia herida, ha sido de buscar la forma de mantenerse el poder a toda costa.
Por su parte la oposición agrupada en la MUD ahora se presenta como la verdadera defensora de la constitución chavista del 2000, la cual rechazó por varios años. Al igual que los partidos políticos oficialistas, se presenta como la verdadera defensora de la democracia. Unos y otros se pelean por mostrar quien es el más demócrata: todos saben muy bien que la consigna de “lucha por la democracia” representa una potente arma ideológica para el control de la población y el proletariado, y para intentar ser reconocidos como tales a nivel internacional.
Entre ambos bandos plantean a la población que se ha llegado a una fase terminal donde se confronta “la dictadura” contra “la democracia”. La realidad es que ambas facciones defienden la dictadura del capital bien sea por las vías de la democracia republicana o por la vía de la democracia totalitaria del régimen chavista. La oposición venezolana y de otros países reivindican la política neoliberal, pero con “responsabilidad social”; es decir, la vieja consigna burguesa de pretender un capitalismo, pero con rostro humano. Plantean que el fracaso del gobierno de Maduro representa un nuevo fracaso del “comunismo” al querer implantar un régimen similar al de Cuba. La Izquierda Comunista ha mostrado desde el inicio de la supuesta “revolución cubana” que en ese país impera desde hace más de 50 años un régimen burgués de capitalismo de estado de corte estalinista. Chávez, Maduro y sus aliados aplican el mismo modelo a través de la gran mentira del “Socialismo del Siglo 21”.
Los trabajadores y los miles de personas que hoy protestan contra el régimen de Maduro muestran la indignación, desesperación e ira de una población que no quiere seguir “viviendo” en condiciones miserables. Aunque muchos tienen ilusiones en las propuestas burguesas de la MUD, otros utilizan la convocatoria de los partidos de oposición para expresar su descontento, más no significa que sean partidarios de ese agrupamiento opositor; entre ellos están los que se expresan a través de los movimientos de resistencia, en su mayoría conformado por jóvenes; varios de ellos fueron vilmente asesinados por las fuerzas represivas del régimen o por los asesinos a sueldo del régimen, mientras otros están encarcelados tras abrírseles juicios militares. De manera hipócrita los dirigentes de la MUD los llaman “mártires de la democracia” ya que le sirven como carne de cañón que utilizan para intentar implantar su modelo capitalista neoliberal que no representa ninguna salida a la crisis que vive la población.
¿Cuál perspectiva?
La difícil y peligrosa situación que se vive en Venezuela es la expresión de la descomposición del sistema capitalista como un todo, que se expresa en este país de forma tan caricatural. Varias burguesías de la región y del mundo muestran ahora al régimen chavista de Maduro como lo que no se debe hacer en materia de gobierno. En la situación que vive el capitalismo hoy, no hay garantías de que no puedan suceder situaciones como las de Venezuela donde un puñado de aventureros de izquierda o derecha, resentidos y lumpenizados asuman el control del Estado y sometan a la población y al proletariado a la miseria y la barbarie. De hecho, los EEUU, la principal potencia económica y militar del planeta tiene como Jefe de Estado a un aventurero populista de derecha cuya diferencia con un Chávez es que éste se reclamó de izquierda y se propuso un proyecto imperialista “amateur”.
No hay nación en el mundo que escape a la descomposición, expresión de que el mundo ha entrado en una fase avanzada de la decadencia del capitalismo en la que la humanidad se ve seriamente amenazada por las guerras, la pobreza, la hambruna, los desastres ecológicos, la barbarie. Este impasse es consecuencia de que las dos principales clases sociales, la burguesía y el proletariado, no han podido imponer sus respectivas salidas: el someter a la humanidad a una nueva guerra mundial por parte de la primera o la revolución comunista mundial en el caso de la segunda; impasse que va sumiendo a la sociedad en una atmósfera de pérdida de perspectivas y pudrición del cuerpo social.
Venezuela junto con Siria y otros países del Medio Oriente, Asia y África son el espejo en que debemos vernos los proletarios del mundo; son la muestra de lo que nos depara el capitalismo si no acabamos con este sistema. La descomposición desde hace años toca las puertas de los países más desarrollados de Europa, Asia y América a través del avance del terrorismo.
El régimen populista izquierdista implantado por Chávez es muestra de que ni la izquierda del capital ni la derecha, ni los sectores más radicales de estas expresiones burguesas, representan una salida a la explotación y la barbarie capitalista: ambas deben ser rechazadas y combatidos conscientemente por el proletariado y por las minorías de la clase que luchan contra el orden existente. El “Socialismo del Siglo 21” y la llamada “revolución bolivariana” nada tienen que ver con el socialismo; se trata de un movimiento patriota y nacionalista. Los defensores consecuentes del socialismo tenemos muy presente que el Manifiesto Comunista, el primer programa político del proletariado, desde 1848 plantea que “los proletarios no tienen patria ni intereses nacionales que defender”.
Debemos tomar conciencia de la fuerza que tiene el proletariado de ser la clase que produce y en cuya explotación se sustenta toda la riqueza social. La indignación que muestran los proletarios y la mayoría de la población venezolana que luchan por una vida digna, imposible bajo el capitalismo, debe servir de aliciente para desarrollar la indignación de los proletarios del mundo para una toma de conciencia de que sólo la revolución proletaria es la única salida real y posible a la barbarie que nos depara el capitalismo. Para acabar con la barbarie que amenaza al conjunto de la humanidad es necesario destruir la maquinaria del Estado burgués, sustento de una clase explotadora minoritaria que muestra cada vez más su incapacidad para gobernar, maquinaria que día a día se refuerza e impone el terror al conjunto de la sociedad. Es únicamente el proletariado quien con su lucha consciente y su solidaridad internacional puede detener este drama.
Hoy es una realidad que por ahora el proletariado mundial no tiene la fuerza para detener el avance de esta barbarie. Sin embrago, a pesar de la polarización política inducida por las facciones burguesas de derecha o izquierda, tanto en Venezuela como en otros países existe una inmensa masa de la población que no cree en las “salidas” propuestas por éstas; por otra parte, muchos de los que militan de manera honesta detrás de las banderas de unas u otras de estas facciones se confrontan con la realidad de que no ven salida a su situación. Así mismo, aunque representa una minoría de la clase, existen elementos en búsqueda de una perspectiva proletaria ante la barbarie que vivimos.
Por ello es urgente que las minorías revolucionarias de la clase obrera intervengamos en el sentido de la recuperación de su conciencia política y su identidad de clase. Debemos retomar el camino de la lucha por el verdadero comunismo, tal como lo hicieron el Partido Bolchevique y los soviets hace 100 años, protagonistas de la primara gran tentativa de desarrollo de la revolución mundial: la Revolución Rusa.
Ni “Socialismo del Siglo 21” ni democracia, ni populismo de derecha al estilo Trump ni populismo de izquierda al estilo de Chávez y Maduro. El proletariado requiere buscar su propia salida a través de la retoma de la lucha en su propio terreno de clase.
Internacionalismo
Sección en Venezuela de la Corriente Comunista Internacional
25 de septiembre de 2017
[1] [201]Gran Polo Patriótico (GPP): agrupa a las fuerzas políticas que han dado su apoyo al proyecto liderado por Chávez. Lo conforman varios partidos, entre los que predomina el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) fundado por Chávez; también están otros partidos minoritarios de Izquierda como el Partido Comunista de Venezuela (PCV), Patria Para Todos (PPT) y otros.
Mesa de la Unidad Democrática (MUD): coalición de partidos que se oponen al GPP, conformado por partidos socialdemócratas, socialcristianos, de centro de derecha y liberales.
[2] [202] El legado de Chávez: Un proyecto de defensa del capital. Un gran engaño para las masas empobrecidas. Artículo cuya lectura recomendamos para comprender mejor la crisis actual en Venezuela. https://es.internationalism.org/en/node/3694 [203]
[3] [204] Los indicadores económicos hoy muestran una economía colapsada: recesión económica desde 2014 con caídas más fuertes año a año, a tal punto que entre 2014 y 2017 se estima que la economía habría perdido 1/3 del PIB; el déficit fiscal fue mayor al 15% en el 2016 (uno de los más altos del mundo), cuyo financiamiento se sustenta generando dinero inorgánico lo que dispara los índices inflacionarios, que se estiman serán este año del 1000% y superior al 2000% en el 2018; el pago de la deuda pública, calculada en cerca del 95% del PIB, eroga una parte importante del ingreso de divisas al país que en un 96% depende de las exportaciones petroleras, las cuales disminuyen cada año debido a la merma en la producción; la política del gobierno de restringir las importaciones (que cayeron en un 75% en los últimos 4 años en un país donde el 70% de lo que se consume es importado) ha acentuado el déficit de materias primas y ha contribuido a acentuar la escasez de insumos necesarios para la producción agrícola e industrial.
[4] [205] El Observatorio Venezolano de Violencia (https://observatoriodeviolencia.org.ve/ [206]) estima 28.479 muertes violentas en 2016, equivalente a una tasa de 91,8 muertes violentas por cada 100 mil habitantes. Según este informe “Venezuela se ubica en el segundo lugar de los países con mayor violencia letal en el mundo” detrás de El Salvador. Se estima en 283.000 los homicidios durante los gobiernos Chávez-Maduro. La ONG COFAVIC estima en 98% el índice de impunidad. Ver artículo en nuestro sitio en internet: Incremento de la violencia delictiva en Venezuela: Expresión del drama de la descomposición del capitalismo https://es.internationalism.org/cci-online/201206/3417/incremento-de-la-... [207]
[5] [208] ALBA: Alternativa Bolivariana para las Américas de la cual también forman parte Ecuador, Nicaragua, Bolivia, Cuba y otros países. ALCA: Área de Libre Comercio de las Américas, proyecto que nació con el propósito de expandir al Tratado de Libre Comercio de América del Norte para abarcar a los demás países americanos, con la excepción de Cuba.
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 184.42 KB |
La escalada del independentismo catalán a través del procés y las dificultades del gobierno del PP, y más en general de todo el aparato de Estado para confrontar el problema en un marco de acuerdos y negociaciones, significan una importante crisis política para la burguesía en España, y son un catalizador que hace saltar por los aires el “consenso de 1978” (las reglas de juego que el Estado se había dado desde la transición democrática en 1975) que ya estaba fuertemente debilitado por la crisis del bipartidismo (PP-PSOE) y las dificultades para dar una alternativa con la formación de nuevos partidos (Podemos y Ciudadanos)[1] [177].
Las causas inmediatas de esta situación son la intensificación de las pugnas entre fracciones de la burguesía y la tendencia a la irresponsabilidad de poner por delante los intereses particulares a los intereses globales del Estado y el capital nacional; y la crisis del hasta ahora principal partido del Estado desde la transición: el PSOE. Las causas históricas son la agravación de la crisis y la descomposición del capitalismo[2] [178].
En ausencia por el momento de una alternativa proletaria a la situación, los trabajadores no tienen nada que ganar y mucho que perder. Las movilizaciones en Cataluña, el cerco a la Consellería de economía y las confrontaciones con la guardia civil tras las detenciones de varios cargos de las instituciones de la Generalitat, o el boicot de los estibadores a los barcos de la policía, no expresan la fuerza de los trabajadores, que, al contrario, se ven empujados:
- por los partidos abiertamente independentistas, a la defensa de destacados miembros del gobierno autónomo (el mismo que recorta sus salarios y ataca sus condiciones de vida) y dirigentes de partidos como el PdCat o ERC, que son partidos declarados de la burguesía, y que por el hecho de ser catalanes no son mejores para nuestros intereses que sus rivales del PP o de Ciudadanos;
- y por Podemos o los “Comunes” de Colau, a la “defensa del Estado democrático”, contra la represión del PP.
Es decir, existe el peligro de que los trabajadores seamos arrastrados fuera de nuestro terreno de clase, de la confrontación con la burguesía, al terreno podrido de los enfrentamientos entre fracciones de la burguesía, y encadenados a la defensa del Estado democrático, que es la expresión de la dictadura de la burguesía, ¿es que, acaso, la explotación, la barbarie moral, la destrucción ecológica, las guerras, van a cambiar en algo porque la democracia se vista de la rojigualda española o de la estelada catalana?
El problema de los separatismos en España
Tomemos distancia. Tratemos de comprender el conflicto catalán en un marco internacional e histórico.
Comencemos por el marco internacional. El enquistamiento del conflicto catalán tiene lugar al mismo tiempo que el referéndum kurdo echa gasolina al fuego de la tensión en Oriente Medio y el enfrentamiento, con amenazas nucleares por medio, entre dos matones- Corea del Norte y Estados Unidos- muestra una degradación creciente de la situación imperialista. Todo ello en un contexto donde la situación económica mundial presenta gruesos nubarrones.
Pasemos ahora al análisis histórico. Ya hemos reivindicado antes en nuestras publicaciones el análisis marxista que explica que en España no existe un problema de «cárcel de naciones»[3] [179], sino de mala soldadura del capital nacional[4] [180]. El capitalismo se desarrolla en España arrastrando un fuerte desequilibrio entre regiones más abiertas al comercio y la industria- las del litoral- y el resto, mucho más encerrado en el aislamiento y el atraso. El país llegó a la decadencia del capitalismo (1914, primera guerra mundial) sin que la burguesía hubiera encontrado ninguna solución al problema que, al contrario, frente a los embates de la crisis, agudizaba las tensiones particularmente entre los sectores de la burguesía en Cataluña y el país vasco y la burguesía central.
Cada vez que el capital español se ha planteado la necesidad de reestructurar su organización económica o política, las fracciones separatistas han hecho valer sus aspiraciones por todos los medios a su alcance sin escamotear la violencia (ETA, o Terra Lliure), e intentando utilizar al proletariado como carne de cañón.
Así lo analizaba la publicación de la Izquierda Comunista italiana, BILAN, respecto al separatismo catalán y los acontecimientos del 36:
«los movimientos separatistas, lejos de ser un elemento de revolución burguesa son expresiones de las contradicciones irresolubles e inherentes a la estructura de la sociedad capitalista española que realizó la industrialización en la periferia mientras las mesetas centrales quedaban sumidas en el atraso económico. El separatismo catalán en lugar de tender a la independencia total queda atrapado por la estructura de la sociedad española haciendo que las formas extremas en que se manifiesta vayan en función de las necesidades de canalizar el movimiento proletario»[5] [211]
De hecho, la relación entre el separatismo catalán y el proletariado, a pesar de los discursos actuales “de izquierdas” de la CUP, no es de compañeros de viaje, sino de antagonismo de clases.
Maciá, fundador de ERC, venía del carlismo reaccionario y en una trayectoria que muchos años después seguiría el nacionalismo vasco, integró al nacionalismo catalán elementos del discurso ideológico estalinista. Su partido acabó organizando en la 2ª República una milicia especializada en perseguir y torturar militantes obreros: los Escamots.
Cambó, dirigente de la Liga Regionalista, pactó con la burguesía centralista para confrontar las huelgas que en España representaban la oleada revolucionaria mundial en 1917-9, y apoyó la dictadura de Primo de Rivera.
Companys hizo en 1936 de la Generalitat de Cataluña independiente el bastión que sostuvo al Estado nacional y que movilizó a los obreros en el frente de la guerra imperialista contra Franco desviándolos del frente de clase contra el estado y la Generalitat[6] [212].
Y Tarradellas, líder entonces de ERC, pactó en 1977 con la derecha tardofranquista la restauración de la Generalitat.
Las autonomías y el consenso del 78
El marco que dio la transición democrática frente al problema de los separatismos fueron las autonomías, que, sin llegar a perfilar un estado federal, otorgaban competencias en materia de recaudación de impuestos, sanidad, educación, seguridad, etc a las diferentes regiones y particularmente a Cataluña y el país vasco.
El pilar de esa política fue el PSOE que supo darse una estructura “federal” manteniendo organizaciones regionales disciplinadas. A ella se sumaron -y fueron convenientemente empujados[7] [213]- el PNV vasco y CiU catalán.
Tanto el PNV como CiU acabaron jugando por largo tiempo un rol de tampón, canalizando las reivindicaciones de los sectores nacionalistas desde los más moderados a los más anacrónicos hacia el marco de la negociación, sirviendo de muleta principalmente a los gobiernos de derecha; pero también al PSOE cuando los ha necesitado para gobernar[8] [214].
Eso no significa sin embargo que todo el mar de los conflictos nacionalistas estuviera en calma. Bajo la fachada del fairplay parlamentario del PNV ha crecido el independentismo intransigente de HB y de ETA. Igual que junto a CiU, ERC. Por lo demás, en el PSOE se han ido desarrollando baronías regionales que cada vez más han puesto en cuestión la disciplina centralizada.
Los sectores del nacionalismo vasco han utilizado los atentados de ETA en sus negociaciones en la misma medida que se han visto presionados por HB y ETA a poner en cuestión el marco de las autonomías y avanzar hacia la independencia.
No solo eso sino que, por las coordenadas del problema del separatismo en España, que no tiene solución, pero que no deja de agravarse, el impacto de la agravación de la crisis y la descomposición ha producido el fenómeno de «una creciente espiral de desafíos cada vez más descarados, que tienden a callejones sin salida más y más insalvables por el capital español», donde además «los sectores más radicales (desde el abertzalismo al nacionalismo español más ultramontano) en vez de perder relevancia, recuperan en realidad más protagonismo»[9] [215].
En el país vasco, el Plan Ibarretxe, auténtica declaración de independencia, fue la confirmación de esta dinámica. El estado central sin embargo, supo desactivar el órdago separatista, haciendo creer que podría encajar en la legalidad constitucional. Ibarretxe llevó su plan al parlamento, donde fue ninguneado y rechazado sin contemplaciones.
En Cataluña ha sido la formación de los dos tripartitos de Maragall y Montilla y el desgaste de CiU y su implicación en los casos de corrupción lo que ha aupado a los independentistas radicales. Ante su notable pérdida de apoyo electoral y de hecho la amenaza de desaparición a medio plazo entre el auge de ERC y el impacto del declive del “Pujolismo”, CiU reconvertida en PdCat para tapar sus vergüenzas de corrupción, ha lanzado un OPA hostil al independentismo de ERC; pero el resultado, en lugar de ganar espacio electoral de ERC, ha hecho al PdCat rehén de ésta, y de rebote de la CUP.
Por otro lado el PSOE emprendió una maniobra de “reforma de las autonomías” que se saldó con un sonoro fracaso y que acabó afectando a su propia cohesión como partido. En la Resolución sobre la situación nacional que publicamos en AP 179 dimos cuenta de este fiasco: «la realidad es que el famoso talante ZP no ha conseguido rebajar las pretensiones soberanistas del nacionalismo vasco, todo lo contrario, pues Ibarretxe se ha ratificado en su órdago al nacionalismo español. Otro tanto cabe decir de la situación en Cataluña, donde la tentativa de controlar a los sectores más radicales de ERC a través del gobierno tripartito encabezado por Maragall está desembocando en que Maragall aparezca (de grado o a la fuerza es difícil de saber) como un rehén del ultra nacionalista Carod Rovira. Los problemas de cohesión del capital español tienden a agravarse, por cuanto la política de ‘gestos’ de ZP, sin contentar a nacionalistas vascos y catalanes (que califican su propuesta de reforma constitucional de estafa), está sirviendo más bien para estimular en otros nacionalismos periféricos ese mismo sentimiento de “irredentismo”, de “agravio comparativo”, etc., lo que a su vez lleva a destapar la caja de los truenos del nacionalismo español que no se circunscribe únicamente al PP, sino que cuenta con ramas importantes dentro del propio PSOE».
Los dos tripartitos catalanes no sirvieron ni para calmar las pulsiones independentistas en Cataluña, ni para sujetar a ERC que, al contrario, se radicalizó en sus pretensiones “soberanistas”, y acabaron por dislocar a la rama catalana del PSOE que perdió gran parte de su fracción pro-catalana. Condujeron, en realidad, a sentar las premisas de la enorme radicalización actual.
El Imbroglio catalán, producto de la descomposición
Todo esto confirma lo que habíamos planteado en las Tesis sobre la Descomposición: «Entre las características más importantes de la descomposición de la sociedad capitalista, hay que subrayar la creciente dificultad de la burguesía para controlar la evolución de la situación en el plano político (…) La falta de la menor perspectiva (si no es la de ir parcheando la economía) hacia la cual puede movilizarse como clase, y cuando el proletariado no es aún capaz una amenaza para su supervivencia, lleva a la clase dominante, y en especial a su aparato político, a una tendencia a la indisciplina cada vez mayor, y al sálvese quien pueda»[10] [216]
Y lleva a la situación actual en la que el gobierno del PP y más en general la burguesía española ha subestimado ampliamente el envite del 1-O.
La impresión es que, tras el fracaso del plan Ibarretxe, habían pensado que podrían lidiar igualmente con el desafío independentista catalán, y que tras el fracaso del referéndum de 2014, los sectores independentistas harían marcha atrás. Pero al contrario, no solo han aumentado su determinación, sino que la burguesía “españolista” no ha tomado en cuenta el impacto de la descomposición sobre el aparato político del Estado, particularmente:
- La crisis del PSOE, un partido dividido en reinos de taifas regionales y que ha perdido una parte de su capacidad de iniciativa política y de vertebración del conjunto de partidos del capital nacional[11] [217];
- La deriva independentista de CIU; el partido se ha visto cada vez más mediatizado por una banda de talibanes ultranacionalistas, asentados en las comarcas más atrasadas de Cataluña, lo cual le ha llevado a purgar sucesivamente a todos los sospechosos de “proclividad españolista”: primero fue Duran i Lleida y después todos los que preconizaban la vieja política de grito nacionalista y acción colaboracionista con el conjunto del capital español.
- ERC un viejo partido independentista que, sin embargo, prestó grandes servicios al capital español (ver antes), ha tomado como bandera la consecución inmediata de la independencia (antes era un objetivo “histórico”) y ha desarrollado un discurso nacionalista y xenófobo[12] [218], todo lo cual puede convertirlo en el partido central del espectro político catalán desplazando a la vieja CIU, hoy PDCat
- La irrupción de la CUP, una mezcla indigesta de estalinistas, antiguos terroristas catalanistas y anarquistas, que practica un discurso de catalanismo extremo, endogámico, excluyente, de cuasi pureza étnica y xenofobia, que habla de unos “Paísos Catalans” independientes y republicanos y cuya acción es la de comprometer al dúo ERC-PDCat para obligarlos a ir siempre lo más lejos posibles en los desafíos a la burguesía central española.
El Plan Ibarretxe se “resolvió” y en apariencia se restableció la “tranquilidad”, El PNV se convirtió en un “alumno ejemplar” de la mano de Urkullu. Esto ha hecho confiarse a la burguesía central española creyendo que la historia volvería a repetirse con el desafío catalán. De entrada, los catalanistas no cometieron el error garrafal de Ibarretxe de acudir a las Cortes españolas. Han seguido la única vía posible que es la del referéndum unilateral que deja a la burguesía central española sin margen de maniobra pues su constitución no permite “trocear la soberanía nacional” en 17 autonomías.
Lo que estamos asistiendo es a la crisis del “consenso de 1978”, los acuerdos que en 1977-78 firmaron todas las fuerzas políticas para asegurar una “democracia” cuyo eje ha sido hasta muy recientemente, el bipartidismo, la alternancia PSOE-PP, aunque con un peso político y de capacidad de orientación mucho mayor en el primero.
Todo eso ha volado en pedazos y la burguesía española se ha encontrado con el peligro de que la primera región económica de España -que representa el 19% de su PIB- podía escapar a su control. Ha apostado todo a la respuesta represiva: medidas judiciales, detenciones, suspensión de facto de la autonomía catalana…
Es decir, es incapaz de poner en marcha alternativas políticas que permitan un control de la situación. Los partidarios de esta vía (Podemos, Colau…) carecen de la fuerza suficiente para ponerla en práctica y ellos mismos están divididos por tendencias contradictorias. El socio de Podemos, IU, ha declarado rotundamente su rechazo al referéndum catalán y su defensa incondicional de la “unidad española”. Pero por otra parte Iglesias se enfrenta a la rebelión de su variante catalana, proclive a apoyar “críticamente” al independentismo. Por su parte, Colau, juega a mediadora y se ve obligada a equilibrios inverosímiles entre unos y otros lo que le ha valido el apelativo jocoso de la Cantinflas catalana.
El mismo PSOE es incapaz de una política coherente. Un día apoya al gobierno hasta defender incluso el artículo 155 de la constitución que permite suspender la autonomía catalana. Otro día, proclama que España es una “nación de naciones”. Su propuesta de una “comisión parlamentaria para dialogar sobre la cuestión catalana” ha sido rechazado con desdén por los distintos adversarios.
Sin embargo, el fracaso de la vía política no tiene como principal causa la torpeza de unos u otros sino el propio enconamiento de la situación, la imposibilidad de encontrar una solución. Y esto solo puede explicarse por el análisis mundial que hemos desarrollado de la descomposición del capitalismo.
Esta trae, como ya hemos visto, algo que hoy es evidente: la crisis general del aparato político español, que, con el asunto catalán, va a salir aún más cuarteado.
Pero es necesario señalar otro elemento de análisis muy importante y que está igualmente ligado a la descomposición: el bloqueo político.
Aunque la situación es muy diferente, es algo que vemos en Venezuela: ninguno de los dos bandos en liza es capaz de ganar la partida. Se ve igualmente en los conflictos imperialistas donde la autoridad de Estados Unidos tiende a debilitarse como gendarme del mundo -más aún con el triunfo de Trump- y ello produce un enquistamiento sin solución de los numerosos conflictos esparcidos por el mundo.
El bando independentista tiene un “techo”: su fuerza está en las comarcas catalanas del interior, pero es más débil en las grandes ciudades y, especialmente, en el cinturón industrial de Barcelona. La alta burguesía catalana los mira con reservas pues sabe que sus negocios están vinculados a la odiada España. La pequeña burguesía anda dividida, aunque, desde luego, en las comarcas de la “Cataluña profunda” apoya masivamente la “desconexión de España”. Pero la enorme concentración económica de Barcelona -más de 6 millones de habitantes- tiende a inclinarse más hacia la indiferencia. Esta concentración tiene de todo menos de “pureza racial catalana”, es un enorme “melting pot” donde conviven gentes de más de 60 orígenes nacionales diferentes.
Debemos completar el análisis poniendo de manifiesto la importancia de las tendencias centrífugas, endogámicas, identitarias, de refugio excluyente en “pequeñas comunidades cerradas”, que alimenta sin cesar la descomposición capitalista. El capitalismo decadente tiende fatalmente «a la dislocación y desintegración de sus componentes. La tendencia del capitalismo decadente es el cisma, el caos, de ahí la necesidad esencial del socialismo que quiere realizar el mundo como una unidad»[13] [219]. El creciente desamparo, agudizado por la crisis, lleva a “agarrarse como clavo ardiendo a todo tipo de falsas comunidades como la nacional, que proporcionen una sensación ilusoria de seguridad, de «respaldo colectivo».[14] [220]
En los 3 partidos catalanistas se ve claramente. La propaganda completamente absurda que presenta la Cataluña “libre” como un oasis de progreso y crecimiento económico porque “nos habríamos librado de la carga de Madrid”, la persecución que propugna la CUP de los turistas porque “encarecerían la vida en Cataluña”, las alusiones descaradas a los emigrantes y a los andaluces, todo ello muestra unas tendencias xenófobas, identitarias, que poco se diferencian de las prédicas populistas de Trump o de Alternativa por Alemania.
Estas tendencias excluyentes están en la sociedad y son impulsadas descarada y cínicamente por los 3 socios del JuntsXSi, aunque la palma se la lleve la CUP.
Pero el monopolio de esta barbarie no lo tienen en exclusiva los catalanistas. Sus rivales españolistas practican un doble discurso: los grandes dirigentes se llenan la boca de “constitución”, “democracia”, “solidaridad entre españoles”, “convivencia” etc., sin embargo, por bajo mano, azuzan el odio a “los catalanes” y “lo catalán”, propugnan boicots a los productos “catalanes”, llaman a “reforzar la identidad del pueblo español” y su política anti-emigración está cargada de tintes racistas.
La verdadera cara del Estado democrático
En realidad, el conflicto barriobajero entre españolistas y catalanistas muestra en ambos bandos lo que dijo de forma preclara Rosa Luxemburgo «Avergonzada, deshonrada, nadando en sangre y chorreando mugre: así vemos a la sociedad capitalista. No como la vemos siempre, desempeñando papeles de paz y rectitud, orden, filosofía, ética, sino como bestia vociferante, orgía de anarquía, vaho pestilente, devastadora de la cultura y la humanidad así se nos aparece en toda su horrorosa crudeza» (La crisis de la socialdemocracia, cap. I).
La situación muestra la verdadera cara del Estado democrático. Todas las fuerzas políticas en escena reivindican la democracia, la libertad, los derechos, que serían el patrimonio del Estado. Los unos en nombre de la “defensa de la constitución” y la “soberanía nacional” (PP, Ciudadanos, PSOE). Los otros en nombre de la “libertad democrática” de organizar un referéndum e igualmente de la constitución (Podemos, Comunes, independentistas).
Pero por debajo del discurso democrático oficial, lo que se reparte realmente son golpes bajos, escándalos de corrupción que se buscan y se sacan cuando interesa, trampas, etc
Los unos reparten “golpes” en el más estricto sentido del término, enviando a la guardia civil y a la policía (aunque sea en barcos pintados de dibujos de la Warner[15] [221]), los otros “golpes de efecto”; pero la cuestión es que lo que cuenta no son las urnas (a pesar de lo perseguidas que están) ni los votos; sino las relaciones de fuerza, los chantajes, en el más puro estilo mafioso.
Los “antisistema” de la CUP tampoco se quedan ni mucho menos cortos en esto, con sus escraches y carteles de delación señalando a los alcaldes que se oponen al referéndum en el más puro estilo de “poner estrellas amarillas”.
Ese es el verdadero funcionamiento del Estado democrático. Sus engranajes no se mueven por efecto de los votos, los derechos, las libertades y demás farsas, sino por maniobras, golpes bajos, conspiraciones secretas, calumnias, campañas de acoso y derribo…
La situación del proletariado
El proletariado está desorientado. Su pérdida de identidad, la resaca y el reflujo del movimiento, muy débil, pero con apuntes de futuro, del 15 M[16] [222], lo lleva a una confusión, a una dificultad para guiarse según sus intereses de clase. El mayor peligro es que todo su pensamiento quede encerrado en ese pozo pestilente que es el conflicto Cataluña – España, obligado a razonar, sentir, según el dilema “con España o con la independencia”.
Los sentimientos, los pensamientos, las aspiraciones ya no gravitan alrededor de la lucha por las condiciones de vida, el futuro para los hijos, cómo será el mundo etc., pensamientos que pertenecen al terreno de clase proletario, aunque sea embrionariamente, sino que están polarizados sobre si “Madrid nos roba” o “España nos quiere”, sobre si la estelada o la rojigualda, sobre una telaraña de conceptos burgueses: democracia, derecho a decidir, autodeterminación, soberanía, constitución…
El pensamiento del proletariado en la mayor concentración obrera de España está secuestrado por esa basura conceptual que únicamente mira al pasado, a la reacción, a la barbarie.
En estas condiciones las medidas represivas que el 20 de septiembre ha adoptado el gobierno central pueden crear una serie de mártires, pueden alimentar el victimismo irracional, y, de esta forma, empujar en una situación emocional de alta tensión a elegir bando y, probablemente, por el lado nacionalista.
Sin embargo, el mayor peligro es verse desviados hacia la defensa de la democracia.
La burguesía española tiene una larga experiencia en enfrentar al proletariado desviándolo hacia el terreno de la defensa de la democracia para, a continuación, masacrarlo o endurecer violentamente la explotación.
Recordemos como la lucha inicial en un terreno de clase el 18 de julio de 1936 frente a la sublevación de Franco, fue desviada al terreno de defensa de la democracia frente al fascismo, de elegir entre dos enemigos: la república y Franco, que dio como resultado UN MILLON DE MUERTOS.
Recordemos igualmente como en 1981, ante los riesgos representados por los últimos restos del franquismo, el “golpe” del 23 de febrero permitió una amplia movilización democrática del “pueblo español”. En 1997, un paso clave para aislar a ETA fueron las movilizaciones masivas “por la democracia contra el terrorismo”.
El embrollo catalán está en un callejón sin salida, haya o no haya referéndum, del 1 de octubre solamente podrá desprenderse una conclusión: el enfrentamiento entre independentistas y españolistas seguirá radicalizándose, como en el cuadro de Goya Duelo a Bastonazos, seguirán dándose golpes sin compasión, sin embargo, ello dislocará aún más el cuerpo social, acentuará la división y los enfrentamientos más irracionales. Lo más peligroso es que el proletariado quede atrapado en esa batalla campal, sobre todo porque todos los contendientes van a emplear sin descanso el arma de la Democracia para legitimar sus propósitos, van a pedir nuevas elecciones y nuevos “derechos a decidir”.
Somos conscientes de la situación de debilidad por la que hoy atraviesa el proletariado, sin embargo, eso no puede impedirnos reconocer que solamente de su lucha autónoma como clase puede emerger una solución. La contribución a esa orientación requiere oponerse hoy a la movilización democrática, a la elección entre España y Cataluña, al terreno nacional. La lucha del proletariado y el futuro de la humanidad solo pueden dirimirse fuera y contra esos terrenos podridos.
Acción Proletaria, 27 de septiembre 2017
[1] [181] Ver ¿Qué le pasa al PSOE? https://es.internationalism.org/revista-internacional/201611/4182/que-le-pasa-al-psoe [56] y los análisis que desarrollamos en Referéndum catalán: la alternativa es Nación o lucha de clase del proletariado, https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201708/4224/referendum-catalan-la-alternativa-es-nacion-o-lucha-de-clase-del-prole [223]
[2] [183] Ver "TESIS SOBRE LA DESCOMPOSICION [47]".
[3] [185] La expresión se ha utilizado para referirse a naciones que, por intereses imperialistas, han sido creadas artificialmente sometiendo diferentes nacionalidades: uno de los mejores ejemplos es Yugoslavia
[4] [186] Ver en Acción Proletaria nº 145, «Ni nacionalismo vasco, ni nacionalismo español; autonomía política del proletariado»: «¿Cómo empero dar razón del singular fenómeno consistente en que tras casi tres siglos de una dinastía habsburguesa seguida de otra borbónica –cada una de las cuales se basta y se sobra para aplastar a un pueblo- sobevivan más o menos las libertades municipales en España y que precisamente en el país en que, de todos los estados feudales, surgió la monarquía absoluta en su forma menos mitigada no haya conseguido sin embargo echar raíces la centralización? La respuesta no es difícil. Las grandes monarquías se formaron en el siglo XVI y se asentaron en todas partes con la decadencia de las antagónicas clases feudales. Pero en los demás grandes estados de Europa la monarquía se presentó como un foco civilizador, como la promotora de la unidad social… En España en cambio, mientras la nobleza se sumía en la degradación sin perder sus peores privilegios, las ciudades perdieron su poder medieval sin ganar en importancia moderna. Desde el establecimiento de la monarquía absoluta sobrevino la ruina del comercio, de la industria, la navegación y la agricultura. Al declinar la vida industrial y comercial de las ciudades se hizo cada vez más escaso el tráfico interior y menos frecuente la mezcla de habitantes de las diversas regiones…La monarquía absoluta encontró en España una bae material que por su propia naturaleza repelía la centralización y ella misma hizo todo lo que pudo para impedir que se desarrollaran intereses comunes basados en una división nacional del trabajo y en una multiplicación del tráfico interior… Así pues, la monarquía española a pesar de su superficial semejanza con las monarquías absolutas europeas debe ser más bien catalogada junto con las formas asiáticas de gobierno. Como Turquía, España siguió siendo un conglomerado de repúblicas mal regidas con un soberano nominal al frente. El despotismo presentaba caracteres diversos en las distintas regiones a causa de la arbitraria interpretación de la ley general de virreyes y gobernadores; pese a su despotismo el gobierno central no impidió que subsistieran en las varias regiones los varios derechos y costumbres, monedas y regímenes fiscales. El despotismo oriental no ataca al autogobierno municipal sino cuando éste se opone directamente a sus intereses y permite muy gustosamente a estas instituciones continuar su vida mientras dispense a sus delicados hombros de la fatiga de cualquier carga y le ahorren la molestia de la administración regular» («Revolución en España», Marx/Engels, Ariel 1970, pag 74-76)
[5] [224] BILAN«La lección de los acontecimientos en España», publicado en nuestro folleto, «Franco y la República masacran al proletariado»
[6] [225] Ver nuestro libro España 1936: Franco y la República masacran al proletariado. https://es.internationalism.org/cci/200602/539/espana-1936-franco-y-la-republica-masacran-al-proletariado [226]
[7] [227] Hay que recordar que si se ponían en plan díscolo o intentaban ir demasiado lejos en sus pretensiones “soberanistas” el PSOE lograba siempre meterlos en cintura. Por ejemplo, frente a los catalanistas de Pujol echándoles a las narices el escándalo de Banca Catalana que tuvo que ser intervenido o respecto al PNV con el caso de las máquinas de juego que les obligó a plegarse a una coalición con el PSOE.
[8] [228] Entre 1993 y 1996, CIU, el partido de Pujol que hoy ha heredado con nuevo nombre Puigdemont, apoyó al gobierno PSOE y entre 1996-2000 al gobierno PP
[9] [229] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200602/572/el-plan-ibarretxe-aviva-la-sobrepuja-entre-fracciones-del-aparato-polit [230]
[10] [231] "TESIS SOBRE LA DESCOMPOSICION [47]".
[11] [232] Ver: 1) /content/4214/primarias-y-congreso-del-psoe-el-engano-democratico-de-las-bases-deciden [233]; 2) https://es.internationalism.org/revista-internacional/201611/4182/que-le... [56]
[12] [234] El actual gerifalte del partido, Oriol Jonqueras, escribió “en el diario Avui un sesudo artículo glosando las diferencias que, según él parece saber, distinguen la estructura del ADN propio de los catalanes de las formas de las hélices del ácido desoxirribonucleico características de los homo sapiens oriundos del resto de la Península Ibérica”, artículo que encabezó con un viejo dicho catalanista xenófobo “bon vent y barca nova”, utilizado para invitar a marcharse a los forasteros no deseados. Y uno de sus inspiradores es un antiguo presidente del partido, Heribert Barrera, que decía que “los negros tienen menor coeficiente intelectual que los blancos”. [Datos tomados de https://www.elmundo.es/cataluna/2017/09/17/59bd6033e5fdea562a8b4643.html [235] ]
[13] [236] Internationalisme, (publicación de la Izquierda Comunista de Francia) «Informe sobre la situación internacional», 1945
[14] [237] La barbarie nacionalista, https://es.internationalism.org/revista-internacional/200712/2116/la-barbarie-nacionalista [238]
[15] [239] El alojamiento de la policía nacional en el puerto de Barcelona en un barco pintado con dibujos gigantes del Correcaminos y Piolín recuerda la película de Blake Edwards: «Operación Pacífico», donde un submarino americano pintado de rosa y que lanza ropa interior femenina como torpedos deja perplejos a los acorazados japoneses; esta anécdota muestra el grado de improvisación de la respuesta del PP a medida que comprendía que el desafío catalán se le iba de las manos
[16] [240] Ver El 15 M cinco años después, /content/4169/el-15-m-cinco-anos-despues [45]
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 133.21 KB |
INTRODUCCION DE LA CCI
Publicamos una contribución de dos compañeros muy próximos a nuestra organización en la que desarrollan una tesis que compartimos: la Redes Sociales e Internet han pasado a formar parte de la vida cotidiana de muchos millones de obreros y de sus militantes comunistas. Como tal es una parte de la realidad social del capitalismo actual que expresa y amplifica los fenómenos contradictorios que en el ocurre: en un bando está el reflejo de la crisis y la descomposición social e ideológica del capitalismo con todos los elementos de barbarie que conlleva (desde los repugnantes acosos hasta las manifestaciones de xenofobia, pornografía etc.) e igualmente la vida cotidiana del capitalismo con la atomización, la competencia, el ansía desesperada por valorizarse etc.; en el otro bando, los esfuerzos muy minoritarios de comunicación mundial de elementos de la clase y de reflexión que de forma, muchas veces confusa y dispersa, se expresan.
Las redes sociales son un terreno relativamente nuevo al que los revolucionarios han de enfrentarse y que presentan muchas particularidades; desde que en muchas ocasiones llegan a condensar y moldear gran parte de la opinión pública bajo el gobierno de la burguesía, hasta la apariencia que toman para muchos de estar apartadas de la ''vida real'' o de las acciones o pensamientos ''reales'' de la gente.
En sí, consideradas en su dimensión más puramente social e histórica, las redes sociales son un buen ejemplo de dos hechos que bien pueden extenderse a todas las dimensiones de la producción y reproducción social del ser humano bajo la sociedad burguesa, más específicamente: primero, la necesidad cada vez mayor para la producción capitalista (que no podría existir tal y como existe hoy sin la ayuda de Internet) de cubrir del primero hasta el último de sus engranajes del mayor automatismo posible, del mayor y más rápido intercambio de información posible para que ningún pedido llegue con retraso, para que ningún cliente quede insatisfecho por lejanía geográfica u otro impedimento físico, para que no quede ningún rincón del mercado sin acotar. Por otro lado, no podemos sino señalar de forma evidente su marcado potencial social: un ejemplo de la naturaleza social del hombre llevada ya a un considerablemente alto exponente y la capacidad potencial que esta herramienta podría tener en la ordenación de una producción mundial consciente, lejos de ser no obstante un producto perfecto de tal naturaleza. A través de las redes sociales, sin embargo, podemos comunicarnos casi instantáneamente con cualquier miembro de nuestra clase en la otra esquina del mundo, podemos tener acceso a todo tipo de información y podemos conocer las necesidades y problemas que aquejan a cualquier persona o colectivo sin importar lo lejos que esté. Su potencial en este sentido como herramienta para una humanidad liberada de las cadenas de clase queda, pues, sobre la mesa.
Las redes sociales ayer y hoy
Desde el origen de Internet como una herramienta militar, el implacable ritmo de la acumulación de capital ha provocado que éste se transforme, de un producto de acceso más limitado, exclusivo a ciertos países, en casi una realidad virtual que ha llegado a tener un papel de suma importancia, cuando no a fagocitar directamente una parte considerable de la vida social de muchos de los que tienen acceso a ella. Mientras que en sus orígenes solía utilizarse de forma más puramente orientada a la búsqueda de información y a la satisfacción pasajera de la curiosidad académica, hoy ha llegado a ser uno de los principales canales de relación social e incluso por el que se dan fenómenos especialmente llamativos como el de las empresas que las usan para mantener una odiosa vigilancia sobre los trabajadores que explotan, controlando cada una de las partes de su ritmo vital.
A lo largo de este texto trataremos principalmente uno de los principales rasgos que, inevitablemente, iban a permear todos los poros de este fenómeno social: la descomposición de la sociedad burguesa[1].
La descomposición social en la red social
Es evidente que las redes sociales e Internet han sido uno de los lugares privilegiados en los que la descomposición social del capitalismo ha encontrado un poderoso altavoz. Baste mencionar de pasada la vomitiva cantidad (y naturaleza) de los vídeos que pueden encontrarse en las partes más oscuras de Internet, en los que abundan muestras, en forma de aparentemente inofensivos vídeos o imágenes, de los peores comportamientos del ser humano bajo una sociedad que se está descomponiendo (asesinatos, violaciones, mutilaciones, y un largo y desastroso etc.) que a su vez vienen acompañados del trauma y la posterior insensibilización que provocan en los a veces inadvertidos espectadores. Al mismo tiempo la pornografía, lejos de ser algo inocente y que se limita a la red social, va postulándose cada vez más como un complemento ''extraoficial'' de la represión sexual y emocional que cualquiera de nosotros puede experimentar bajo la religión de la vida cotidiana en la sociedad burguesa.
Tampoco nos limitaremos aquí a señalar la capacidad de gran cantidad de capitales de vigilar escrupulosamente el tiempo libre de sus trabajadores e incluso las ideas que publican y difunden por Internet, sino que hemos de insistir también a la notoria intrusión del Estado, el gran Leviatán de la decadencia del capitalismo, en el tráfico de datos en Internet y en las redes sociales, realizando un auténtico esfuerzo de espionaje masivo en su cada día más penosa labor de intentar mantener los pedazos del tejido social atados con su sangrienta cadena de hierro. Huelga mencionar que Internet, en las relaciones entre las facciones imperialistas del mundo, se ha convertido en un auténtico campo de batalla de virus informáticos e intentos de robo de información que se producen entre casi todos los Estados. A esto, se le suman otras cosas como la proliferación de un sinfín de páginas y grupos de propaganda estatal y paraestatal, que ya cuando se dan conflictos armados o fuera de ellos, se dedican, empleando un término al uso, a hacer ''spam'' de propaganda a favor de cualquier facción imperialista por las cuatro esquinas del mundo virtual.
Más ''a nivel de calle'' hay más efectos de la descomposición a tratar. Los puntos definidos en las tesis sobre la descomposición bien pueden describir muy bien el panorama que se ha trasladado desde la sociedad a las redes sociales:
- la acción colectiva, la solidaridad, encuentran frente a ellas la atomización, el «sálvese quien pueda» el «arreglárselas por su cuenta»;
- la necesidad de organización choca contra la descomposición social, la dislocación de las relaciones en que se basa cualquier vida en sociedad;
- la confianza en el porvenir y en sus propias fuerzas se ve minada constantemente por la desesperanza general que invade la sociedad, el nihilismo, el «no future»;
- la conciencia, la clarividencia, la coherencia y unidad de pensamiento, el gusto por la teoría, deben abrirse un difícil camino en medio de la huida hacia quimeras, drogas, sectas, misticismos, rechazo de la reflexión y destrucción del pensamiento que están definiendo a nuestra época.
El paradójico potencial para el aislamiento que tienen las redes sociales hoy día es algo casi digno de admirar. Cómo es posible que la sociedad burguesa haga, de una herramienta con semejante capacidad, algo que acabe aislando aún más a los seres humanos en la manifestación de su sociabilidad, es una de las contradicciones quizá más ilustrativas del impacto que tiene la acumulación de capital, la alienación, en definitiva, el capitalismo, en las relaciones humanas. En la red se suelen ''subir'', ''colgar en el muro'' (como si se tratase de un museo del cotilleo o de escribir en una pizarra colgada en el patio de vecinos) cosas que rara vez se dicen claramente en la vida cotidiana, lo que provoca que la red social se convierta también en un arma en manos de la burguesía a la hora de canalizar las frustraciones del día a día y las expresiones emocionales hacia el ''mercado virtual'', donde pronto serán olvidadas, en lugar de discutirlas y reflexionar sobre ellas cara a cara, con compañeros, amigos, etc. En este sentido llevan a todo un nuevo nivel la cháchara estéril de la taberna y se perfilan, como tantas otras cosas, como un verdadero síntoma de resentimiento de la vida en comunidad.
La expresión del ''mercado virtual'' aquí no es una licencia que nos hemos dado. Las redes casi se podrían decir que funcionan como un mercado de lo personal, fundamentado en cierto sentido del valor de cambio (los ''me gusta'', los ''retweet'') que determina qué publicaciones aparecen antes sugeridas en nuestro menú del día, dependiendo de lo ''demandadas'' que sean por su popularidad, etc., lo que al final acaba haciendo emerger el tipo de publicaciones más inofensivas para el estado actual de las cosas por encima de las demás.
El anhelo de ser valorado en sentido cuantitativo como una mercancía es un impulso que anima el funcionamiento de las redes. A su vez ni siquiera favorece, por lo general, una cierta creatividad genuina en la forma de transmitir las cosas, sino la repetitividad, el simple ''copia y pega'', el ''comparte y dale a me gusta''... cabe aquí hacer mención especial a los tan virales y populares vídeos de contenido político que suelen llevar por título algo del estilo ''mira cómo este ideólogo 'experto' destroza a este otro ideólogo o ideología particular en 2 minutos''. Casi pareciera que se intenta transmitir una doble sensación: primero de miedo a pensar por uno mismo, puesto que se corre el riesgo de caer en el ridículo de que el ''experto'' de turno desmonte tu opinión en minutos; y segundo, fomentar no obstante la ideología democrática del buffet libre de sub-ideologías, que ya nos lo dan todo pensado en un marco bien definido y que hacen innecesaria la inventiva propia y la discusión (como no sea la del choque y ataque frontales)[2].
Así, por masticada y machacada que esté esta idea, la personalidad y la espontaneidad genuina de cada ser humano a la hora de transmitir sus emociones e impresiones se diluye en la superficialidad, que a su vez cierra el círculo vicioso contaminando el impulso de escapar de esa misma superficialidad con una abundante riada de artículos, blogs y publicaciones de todo tipo sobre cómo ''ser alternativo'', ''ser feliz con uno mismo sin depender de nadie más'', y de cómo buscar lo ''especial'' de cada uno con respecto a la ''plebe'' en los rasgos y hábitos más peregrinos que se puedan imaginar. Todo es cuestión de buscar qué es lo que nos puede valorizar mejor frente al resto de las mercancías humanas. La lógica democrática, también aquí, se hace patente con gran fuerza al transmitirse la idea de que a base de me gusta, tweets y compartir cosas en un muro se puede transformar o desarrollar la personalidad de cada uno o incluso crear una realidad propia y aislada al gusto del consumidor. La ilusión ridícula, tan empleada por las ONGs, de que recoger firmas digitales es una forma de participación y transformación política que va a forzar al capital a hacer algo o dejar de hacerlo, es especialmente significativa en este sentido.
Para todo aquél que pase cierto tiempo en las redes sociales, todas estas palabras le sonarán a algo. Como se mencionaba en otro artículo de la CCI a raíz de ataques recibidos vía redes sociales por elementos del parasitismo, las redes sociales son además terrenos abonados para todo tipo de fenómenos del tipo lobo solitario, para francotiradores anónimos y para la destrucción de cualquier tipo de responsabilidad e intransigencia en los principios. Basta un vistazo rápido en cualquier foro, en cualquier discusión que se forme en torno a cualquier cosa, para notar tarde o temprano que por un lado y por otro surgen esporádicamente auténticos corrales de gallinas, donde proliferan insultos, provocaciones, el menosprecio, los ataques personales ya descarados o encubiertos como diferencias de opinión, etc[3].
En una sociedad en la que la atomización campa a sus anchas y la desconfianza, la competencia, las manías comparativas y conspirativas, fruto de la lógica de la mercancía, el pogromo y el chivo expiatorio, son el pan nuestro de cada día, las redes sociales demuestran ser un auténtico amplificador de esos fenómenos si uno no se guarda todo lo posible de no reproducirlos. Casi pareciera que, precisamente porque estos medios te dan la oportunidad de decir lo que te venga en gana sin más consecuencias directas, una considerable parte de sus usuarios tomaran manga por hombro para volcar todas las frustraciones del día a día en el primero que se les cruza, causando para otros tantos que meterse a participar en una red social no sea sino sinónimo de rechazo, cuando no incluso de ansiedad y siempre de aún más desconfianza.
Los revolucionarios y las redes sociales: la falta de responsabilidad o la intransigencia
Todo este clima de la posibilidad de ataque anónimo, de irresponsabilidad con lo que se expresa en las redes sociales, fomenta el que mucha gente incluso cercana a las posiciones proletarias opine que ''lo que se dice, se difunde o se expresa por las redes sociales, no tiene tanta importancia, no es la vida real''.
Pues bien, aún a riesgo de llevar a malinterpretaciones sobre el verdadero contenido de la actividad revolucionaria, las redes sociales sí forman parte de la <<vida real>>. Son un medio en el que se pueden y de hecho se expresan muchas opiniones, posiciones políticas, intuiciones y actitudes y no pocas veces hasta se imponen como uno de los muchos canales de manifestación de las emociones sociales. A parte, son un medio por el que se puede mantener un contacto relativamente regular con camaradas de otros países, y mediante el cual se pueden hacer nuevos contactos con posibles simpatizantes o gente que llega a acercarse a las posiciones comunistas. Decir que sumergirse de lleno en comportamientos como ironizar de forma continua, mostrarse altivo con otros camaradas o con gente con la que se discuta, pasar opiniones ajenas como cosas ridículas o ''sin valor'', pensar que insultar o que ''relajar las formas'' en una red social no tiene mucha importancia... sería lo mismo que decir que bien podrían imprimirse en un panfleto todas las expresiones y párrafos fruto de ese tipo de comportamientos, firmarlos y colgarlos en una vía pública con la excusa de que como sólo lo va a ver un montón de gente anónima que no sabe nada del autor, no tiene mayor importancia. Y no sólo eso, sino que ese tipo de actitud está relacionada con lo que intentábamos explicar antes, de que casi pareciera que el verdadero carácter se demuestre en medios en los que expresar una u otra cosa no conllevara represalias ni consecuencias negativas directas e inmediatas. Un militante o un simpatizante que se toma el ambiente de anonimato y falta de una ''autoridad'' externa a él, como el que proporcionan las redes sociales, como excusa para publicar lo primero que el capricho le dicte, para dirigirse a gente en el tono y con las palabras que le dicten las frustraciones cotidianas, que se deje llevar por la lógica de la provocación y la falta de principios, sin responsabilizarse de lo que ha dicho con la excusa de que por las redes sociales ''importa menos''... es un militante o un simpatizante que no ha aprendido nada de los principios morales del proletariado, que no hace suyo, internamente, ese compromiso, y que cuando cumple con él solo lo hace para ''quedar bien'' por pura presión de grupo, viendo la organización revolucionaria como algo ajeno a él, que se le tiene que imponer (punto de vista típico del izquierdismo en el que la organización y sus militantes están separados, se les echa de comer aparte, como suele decirse). Suele ser bajo esta lógica, y bajo esta contradicción que señalamos, que señalar este tipo de cosas puede ser respondido con el reproche de que nuestro punto de vista ''conllevaría que <<la organización>> vigilara cada cosa que publicamos''.
Amén de lo dicho, las redes sociales también encarnan otro riesgo más directamente político; y es el peligro de caer en uno de los extremos habituales que acechan a la actividad revolucionaria: por un lado la apatía y el rutinarismo intelectual, que hace que el militante se pierda en la desgana y la falta de interés por leer, discutir y profundizar al ver que pocos o ningún contacto se interesa por los textos que comparte por las redes o al abrumarse por la cantidad de estos que otros publican, textos que acaban viéndose como un ''ladrillo'' (y además, un ladrillo impopular en muchos casos si el texto no recibe la atención o los ''me gusta'' suficientes) causando además, si no nos prevenimos contra ello, una gran desorganización a la hora de compartir materiales; y por otro lado, puede potenciar una cierta forma de inmediatismo, de activismo de rápidas e inmediatas decepciones que pueden llevar al militante a quemarse rápidamente si se queda expuesto durante demasiado tiempo a la apatía y el cinismo general que suele abundar en las redes sociales (y por experiencia propia, especialmente en los grupos de discusión política).
Todo esto, hay que dejar claro, no pretende usarse como excusa para defender alguna especie de labor inquisitorial de la organización de cara a lo que publican o no los camaradas en sus perfiles en redes sociales. En este tipo de medios, al menos para nosotros particularmente, no hay problema alguno en difundir contenidos de arte, música, efemérides, publicaciones de tipo humorístico o de cualquier tipo que bien puedan formar parte del interés personal de cada camarada y que no tengan por qué estar relacionadas directamente con las posiciones proletarias o la política en sí.
De lo que se trata aquí es de entender que nuestro compromiso con el método de nuestra clase, sobre todo a la hora de tratar las diferencias, de ser claros en lo que expresamos y en cómo lo expresamos y de mantener la cultura del debate proletario, es un compromiso que sigue vigente en las redes sociales, y que la mentalidad de los ''espacios libres'' en los que supuestamente operaran ''otras'' normas, como si de un tiempo muerto con respecto a la perspectiva organizada se tratara, es una mentalidad ajena a esa misma perspectiva. Y aún más cuando por esa vía pueden contactar con nosotros, como decíamos antes, miembros de nuestra clase interesados en nuestras posiciones.
Aparte de las ya mencionadas, cosas que ocurrían por ejemplo con los ex-militantes turcos[4], que llevaban adelante todo un esfuerzo de debate y discusión en foros tipo libcom sin en ningún momento hablar de ello a ningún otro camarada de la organización que no fuera de allí, sin saber en qué clave se debatía, sin discutir cómo debe ser una intervención organizada en un espacio como las redes sociales, son un buen ejemplo de cómo éstas, por lo general, tienden no sólo a limitar una comunicación clara y consciente, sino que fomentan la irresponsabilidad y la ignorancia de las consecuencias de lo que se dice y cómo se dice.
¿Qué hacer?
Lo que mejor se nos ocurre aportar a este respecto, es el señalar la necesidad de que todos los camaradas comprendan que hay que evitar la ambigüedad política en todos sus sentidos, en las redes sociales tanto como lo hacemos en el mundo exterior. Y todo lo que ello conlleva, empezando por tratar y por discutir las razones que llevan a tanta gente a adoptar un determinado comportamiento en este ''espacio libre'' que es como se quiere vender Internet, cómo abordar y solucionar las peores partes de este comportamiento y cómo amplificar lo máximo posible la claridad tanto en formas como en contenido. Aquí no se trata de fomentar un clima al estilo de la llamada ''corrección política'', basado en la censura de lo que no nos ''gusta'' y empleando mecanismos como la vergüenza o la exclusión del debate de compañeros que hayan cometido errores en algunos de estos sentidos, que hayan reaccionado mal en algún momento o hayan malinterpretado una situación[5]. Tendremos que echar mano de nuevo de la muy empleada cita de Spinoza aquí: ni reír, ni llorar: ¡comprender! Comprender por qué ocurren esas cosas, aprender a reaccionar frente a las MUCHAS provocaciones que se lanzan tan a la ligera en la red social de forma íntegra y acorde con nuestros principios, al menos, lo máximo que se pueda y lo que sea humanamente posible, y por qué no, evitar el esfuerzo que supone discutir con quien haya demostrado sobradamente que es un caso perdido para el debate proletario.
Las redes sociales no son una dimensión aparte de la vida real. Los recursos y energías escasos de nuestra minoría, la necesidad de precaverse frente a las influencias de la ideología dominante y de la potencial amenaza directa de agentes del Estado y elementos relacionados, todo ello existe también en las redes sociales. Toda la miasma de la descomposición social y el peligro de la infiltración de comportamientos ajenos al proletariado, también son reales en las redes sociales. Es perfectamente comprensible la actitud que no pocos camaradas han podido mostrar en el pasado, que se asquean de la red social, en medio de un periodo determinado de reflujo profundo de lucha de la clase, en el que el debate vivo en asambleas y en movimientos de masas tenga, en lo inmediato de la normalidad cotidiana y la alienación doméstica, un más que pobre sustitutivo en sus ordenadores, donde las tensiones que provocan las diferencias parecen amplificarse y enfangarlo todo aún más. Es comprensible, y es también indicio de que las redes sociales no deben estar ni cerca siquiera de los elementos centrales de la actividad organizacional de los revolucionarios. Pero la necesidad sigue siendo la misma: hemos de aprender a manejar esta herramienta en acorde a nuestros principios, cosa que hay que reconocer que es, y hasta no poco útil en muchos aspectos tanto técnicos como de comunicación, sin darle ni mayor ni menor importancia de la que tiene.
Rakov y Teivos, agosto de 2017
[1] Ver "TESIS SOBRE LA DESCOMPOSICION [47]".
[2] Esto está en los antípodas de lo que es el debate proletario que busca un esfuerzo común para comprender lo que pasa y darse perspectivas de acción, ver La cultura del debate, un arma de la lucha de clases, https://es.internationalism.org/revista-internacional/200711/2088/la-cultura-del-debate-un-arma-de-la-lucha-de-la-clase [61]
[3] Ver Respuesta a unas amenazas, /content/4086/respuesta-unas-amenazas [242]
[4] Ver Respuesta a los ex – miembros de la sección turca, https://es.internationalism.org/cci-online/201602/4138/respuesta-a-los-ex-miembros-de-nuestra-seccion-en-turquia [243]
[5]Se puede destacar aquí una de las peores formas de ataque que existen en el ambiente político general de las redes, como lo es el publicar la foto de perfil de alguien con quien no se esté de acuerdo para reírse de su aspecto, o lo que es su lógica llevada al extremo: la práctica del ''doxxing'', consistente en levantar toda una campaña de acoso y derribo, publicando fotos y datos personales de todo tipo sobre una persona para intimidarla de forma agresiva y fomentar el ambiente de pogromo y chivo expiatorio. Se trata de una práctica que ha llegado a ser muy popular en todo el abanico de las ideologías burguesas, desde el feminismo izquierdista hasta los grupúsculos de racistas que pululan por algunos foros y redes
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 199.63 KB |
Hace 72 años, en agosto de 1945 las dos primeras bombas atómicas cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki. A raíz de los niveles masivos de destrucción ya perpetrados durante la Segunda Guerra Mundial con todo tipo de armas, en particular las bombas incendiarias, el uso de las armas nucleares marcó el comienzo de una nueva etapa de destructividad potencial, amenazando toda la vida en el planeta.
El 9 de septiembre de 2017, con motivo de la conmemoración del establecimiento del régimen de Corea del Norte, los medios de comunicación nos mostraron una gran fiesta organizada por el estado con un sonriente Kim Jong-un elogiando la bomba de hidrógeno del país como "un logro extraordinario y una gran ocasión en la historia de nuestro pueblo".
Corea del Norte había realizado con éxito una explosión nuclear, que en gran medida había superado cualquiera de sus pruebas anteriores. Corea del Norte se ha sumado al exclusivo club de las potencias nucleares del mundo. Las noticias de este último paso del descenso de la sociedad burguesa en la barbarie, no llegó de la nada. El macabro triunfo de la tecnología de destrucción masiva por parte del régimen estalinista de Pyongyang es un punto de la culminación de meses de amenazas mutuas entre los Estados Unidos de América y la República Popular Democrática de Corea. Corea del Norte ya ha llevado a cabo 17 pruebas de misil este año -más que todas las anteriores juntas. Con las amenazas de atacar la isla Guam del Pacífico de los Estados Unidos, o blancos en el continente americano, con misiles sobrevolando Japón, y la amenaza de defenderse con las armas nucleares en caso de un ataque de Estados Unidos, el enfrentamiento entre Corea del Norte y Estados Unidos ha alcanzado una nueva etapa. Los EEUU amenaza con responder con todo su arsenal de armas militares, económicas y políticas: el presidente Trump habla de visitar Corea del Norte con "fuego y furia" si los Estados Unidos o cualquiera de sus aliados son atacado por el régimen. El riesgo del uso de armas nucleares pone las apuestas mucho más altas que nunca y supone una amenaza directa para algunas de la más grande metrópolis de Asia -Seúl, Tokio, etcétera. Las recientes medidas militares por los EEUU y sus aliados Corea del Sur y Japón (en particular la instalación de los nuevos sistemas de misiles THAAD en Corea del Sur) han afilado la confrontación entre EEUU y China y empujan a otros países aún más en esta vorágine.
¿Cómo podemos explicar estos acontecimientos en Corea y lo que significan para la humanidad?
Corea del Norte espera sobrevivir gracias a la bomba
Durante décadas, durante la guerra fría, fueron principalmente las grandes potencias las que estaban armadas con bombas nucleares. Pero después de 1989 otros varios países han ganado acceso, o están tratando de ganarlo, a la bomba nuclear, lo que hace aún más impredecible la amenaza de destrucción mutua. Diferentes factores deben tenerse en cuenta para entender por qué los "oprimidos" como Corea del Norte han estado desarrollando la capacidad de lanzar amenazas nucleares. Estos desarrollos sólo pueden entenderse en un contexto histórico e internacional.
A raíz de la devastación de la Segunda Guerra Mundial y la guerra de Corea que siguió sólo unos pocos años más tarde, tanto el Norte como el Sur debían contar para su reconstrucción con sus "protectores". Corea del Norte se volvió dependiente de China y Rusia, dos países gobernados por regímenes estalinistas, que eran incapaces de competir en el mercado mundial, ya que ellos estaban a la zaga los países capitalistas más avanzados. Rusia se había convertido en un líder de bloque tras la derrota de la Alemania Nazi, pero había sido severamente agotada por la guerra y ahora tenía que dedicar la mayor parte de sus recursos a la nueva carrera armamentista de la Guerra Fría. El sector civil fue quedando décadas detrás del sector militar. El contraste entre los bloques fue resumido por el hecho de que una Rusia exhausta tuvo que desmantelar fábricas en Europa oriental y Central, mientras que los EEUU vertían grandes cantidades de dinero (el plan Marshal) específicamente en la reconstrucción alemana y de Corea del sur.
La reconstrucción de Corea del Norte siguió el modelo estalinista. Aunque más desarrollado económicamente que el Sur antes de 1945, y mejor equipado con materias primas y recursos energéticos, el Norte sufrió un atraso similar -típico de regímenes asfixiados por el militarismo y manejados por una camarilla estalinista. De la misma manera que la Unión Soviética no pudo ser económicamente competitiva en el mercado mundial, y era pesadamente dependiente del uso, o amenaza del uso, de sus capacidades militares, Corea del Norte ha sido incapaz de competir a nivel económico en el mercado mundial. Sus principales productos de exportación son las armas, algunas materias primas, y recientemente textiles baratos, así como partes de su fuerza de trabajo, que el régimen norcoreano vende en forma de "contratación de trabajadores" a las empresas en otros países[1] [246].
Al mismo tiempo la dependencia de sus defensores, China y Rusia ha aumentado tanto que el 90% del comercio de Corea del Norte se hace con China. Gobernado por una dictadura de partido que mantiene estricto control sobre el ejército, y donde se han eliminado cualquier fracción burguesa rival, el régimen tiene las mismas debilidades congénitas que todos los regímenes bajo el control estalinista[2] [247], pero ha sobrevivido a través de décadas de escasez, hambre y represión. Los militares y el aparato policial han sido capaces de evitar cualquier alzamiento de la población, en particular de la clase obrera. En comparación con la larga década de gobierno de otras dinastías en otros países atrasados, Corea del Norte mantiene el récord de una sola dinastía de más de sesenta años aterrorizando a la población (Kim Il-sung [248][3] [249], Kim Jong-il [250], Kim Jong-un ) y obligándolo a inclinarse ante el culto más grotesco a la personalidad.
Frente a las ambiciones nacionalistas del Sur, cara a los intereses imperialistas de los EEUU, sin poder contar con cualquier fuerza económica, el régimen sólo puede luchar por su supervivencia con la feroz represión dentro y a través de chantaje militar hacia el exterior. Y en la era de armas nucleares el chantaje tiene que ser suficientemente aterrador para disuadir a sus enemigos.
Kim Jong-un, ve la bomba nuclear como su seguro de vida. Kim Jong-un mismo ha declarado en público, que ha sacado la lección de lo ocurrido en Ucrania y Libia, por un lado, en Pakistán por el otro. Después de la desintegración de la URSS, el recién formado Estado ucraniano se vio obligado -bajo la presión masiva no sólo de Moscú sino también Washington- a transferir armas nucleares de su territorio a los rusos. En cuanto a Libia, acordó abandonar sus intentos de adquirir una bomba atómica a cambio del fin del aislamiento internacional del régimen Gadafi en Trípoli. Un destino similar tuvo Irak, donde el régimen de Saddam Hussein abandonó su programa nuclear después de las amenazas sobre todo por parte de los EEUU. [4] [251] Pakistán, por el contrario, tuvo éxito en la adquisición de "la bomba". Lo que llama la atención de estos ejemplos es cómo diferentes países tienden a ser tratados, dependiendo de si poseen o no una capacidad nuclear. Hasta este día, los EEUU nunca antes han amenazado a Pakistán militarmente. Y esto a pesar de que el régimen en Lahore es un prominente partidario de los talibanes en Afganistán, que amparó a Bin Laden, y se ha movido cada vez más cerca hacia China, el principal rival de los EEUU. En contraposición a esto, Ucrania, despojado de sus armas nucleares, fue atacado militarmente por Rusia, y Libia por Francia y Gran Bretaña (con los EEUU en el fondo). La lección es clara: a los ojos de sus líderes, "la bomba" es quizás el medio más eficaz para las potencias más débiles, de evitar ser demasiado empujado hacia afuera o incluso ser derrocado por los más fuertes. Esta política se considera, por supuesto, inaceptable por las grandes potencias, que han estado disponiendo de los arsenales nucleares durante décadas y utilizaron ellos mismos la amenaza nuclear para sus propios intereses imperialistas. A pesar de que la Guerra Fría estaba terminando, todas las potencias nucleares existentes (EEUU, Rusia, China, Francia, GB) mantienen un gigantesco arsenal de armas nucleares --un estimado de 22.000 bombas nucleares. Y los EEUU -como la única superpotencia restante, aunque debilitada y cuestionada en todas partes en el mundo- ha permitido a su antiguo aliado de Israel o a un país como la India dotarse de la bomba nuclear, siempre y cuando éstos se consideren respaldados por los EEUU (como en el caso de la India, que es visto como un contrapeso a China y Pakistán). Así los EEUU mismos contribuyeron a la proliferación de armas nucleares. Entre las potencias nucleares existentes, hasta ahora solamente misiles rusos y chinos pueden alcanzar el territorio de EEUU, los misiles iraníes (estén equipado con ojivas nucleares o no) no pueden. Corea del Norte sería el primer estado “gamberro” de ser capaz de hacerlo. Esto es insoportable para los Estados Unidos.
Durante la época de la guerra fría, la amenaza del uso de las armas nucleares se limitaba a las grandes potencias. Desde 1989 la proliferación nuclear ha significado que más países han ganado acceso a las armas nucleares, o podrían producirlas rápidamente y nadie puede excluir el peligro de que esas armas podrían caer en manos de grupos terroristas. La amenaza de un holocausto nuclear "bipolar" ha sido sustituida por la mayor pesadilla de un genocidio nuclear "multipolar".
Pero la nueva escalada no puede explicarse sólo por las particularidades del régimen norcoreano y su lucha por la supervivencia. El conflicto en Corea mismo tiene otra cualidad debido a la posición geoestratégica de Corea y su importancia para los EEUU y China en la agudización de sus rivalidades imperialistas globales.
Corea en el tablero de ajedrez imperialista
Corea siempre ha sido el blanco de las ambiciones imperialistas de sus vecinos. Como escribimos nuestro número especial de la Revista Internacional dedicada al Lejano Oriente, «Las razones son obvias: rodeada por Rusia, China y Japón, la posición geográfica de Corea la hace un trampolín para una expansión de un país hacia otro. Corea se encuentra inextricablemente colocada en un cascanueces entre el imperio japonés de la isla y los imperios de Rusia y China. El control sobre Corea permite el control sobre tres mares -el mar japonés, el mar Amarillo y mar de China Oriental. Si está bajo el control de un país, Corea podría servir como un cuchillo en la espalda de otros países. Desde la década de 1890, Corea ha sido el blanco de las ambiciones imperialistas de los grandes tiburones en la zona, inicialmente sólo tres: Rusia, Japón y China -con el respectivo apoyo y resistencia de los tiburones europeos y de EEUU actuando en segundo plano. Aunque, en particular, la parte norte de Corea tiene algunas materias primas importantes, sobre todo es su posición estratégica la que hace al país una piedra angular tan vital para el imperialismo en la región"[5] [252].
Especialmente desde la guerra de Corea, Corea del Norte ha estado sirviendo como amortiguador entre China y Corea del sur y de este modo, entre China y los EEUU. Si cayera el régimen en el Norte, no sólo tropas sur coreanas, sino también tropas estadounidenses serían estacionadas más cerca que nunca a la frontera China, una pesadilla para China. Así China está condenada a apoyar al régimen en Corea del Norte para defender sus propias fronteras sobre todo contra los EEUU. Dada la tendencia para el régimen de Corea del Norte a actuar de una manera impredecible y rebelde, China tiene que avanzar junto con ciertas sanciones contra Pyongyang, pero se opone al estrangulamiento completo del régimen. Para China la política agresiva del régimen de Corea del Norte es una espada de doble filo: por un lado, provoca una fuerte respuesta militar de EEUU, Corea del sur y Japón, debilitando la posición de China en su flanco Norte, pero posiblemente dejándole más espacio de maniobra en su flanco meridional (por ejemplo, el mar de China del Sur). Pero el colapso del régimen Coreano del Norte sería mucho más vulnerable frente a los EEUU y su archienemigo Japón. Y las consecuencias de un posible colapso del régimen de norcoreano y la ola de refugiados huyendo a, o a través de China son extremadamente desalentadores para Beijing.
Aunque amenazada y socavada en su posición, los EEUU pueden -paradójicamente- al mismo tiempo, beneficiarse de las amenazas norcoreanas porque son una justificación bienvenida para el fortalecimiento de su propia presencia militar o de sus aliados alrededor de China. Podemos asumir que, si Corea del Norte no hubiera actuado tan provocativamente, los EEUU no podrían haber instalado tan fácilmente el nuevo sistema de armas THAAD en Corea del sur. Cualquier arma estacionada en Corea del Sur puede ser utilizada fácilmente contra China, por lo que se presenta como un arma "defensiva" para Corea del Sur al mismo tiempo es un arma "ofensiva" contra China.
El conflicto entre el Corea del Norte y del Sur y los EEUU se agrava por la nueva constelación en el Lejano Oriente. Casi simultáneamente con su ascenso económico desde la década de 1990, China también comenzó a desarrollar nuevas ambiciones imperialistas. Así hemos visto la modernización de su ejército, el establecimiento de las bases navales "Cadena de perlas" alrededor de su territorio y en las aguas del Océano Índico y el sudeste asiático -una especie de ocupación militar de por lo menos de algunas partes del Mar de China meridional; la construcción de una base militar en Djibuti; mayor peso económico en África y América Latina; maniobras combinadas con Rusia en el Mar Báltico, el Mediterráneo y en el Lejano Oriente, etcétera. EEUU ha declarado a China la amenaza número uno. Por esta razón el proceso de rearme de Japón (tal vez incluso permitiéndole bombas nucleares), como los mayores esfuerzos militares en Corea del Sur, son parte de una estrategia global tanto para proteger a Corea del Sur como para contener a China. Por supuesto esto ha dado un impulso adicional a la industria de armamentos de EEUU. Junto con Arabia Saudita, Corea del Sur se ha convertido en uno de los más importantes clientes de la industria de armamentos de EEUU. Su contribución a la financiación del enorme aparato militar de los EEUU en hoy muy considerable.
Al mismo tiempo, dado el hecho de que Corea del Norte tiene ahora la capacidad de ataques nucleares, esto hace que sea mucho más difícil para el imperialismo de EEUU golpear de nuevo militarmente en esta zona y es probable que intensifique su voluntad de reaccionar contra China en otros puntos.
Cualquier confrontación militar directa con Corea del Norte provocaría una cadena de destrucción de ambos lados. La mitad de la población de Corea del Sur vive en el área de Seúl y muchos de los 250.000 norteamericanos en Corea del Sur viven en esta área, todos a poca distancia de los misiles norcoreanos. Las amenazas de "fuego y furia" de Trump no sólo conducirían a la muerte de un número muy elevado de coreanos, sino también de muchos ciudadanos de los EEUU. La aniquilación del régimen en el Norte sólo puede alcanzarse a costa de enormes destrucciones en Corea del Sur -para no hablar de la escalada que esto significaría a nivel imperialista mundial.
La visión dominante de estos desarrollos en la prensa convencional es que son la consecuencia de tener un loco en el poder en Pyongyang, o del correspondiente narcisismo y de la irracionalidad tanto de Kim Jong-un como de Donald Trump. Es cierto que ambos presentan muchas características interesantes para un estudio psicoanalítico, y que su manera de hablar y actuar da a la escalada un tono espectacular y casi histérico. Pero ya hemos visto que, desde el punto de vista de la defensa de su capital nacional, las políticas nucleares de Kim Jong-un tienen una buena dosis de sentido. La irracionalidad real se encuentra en una profundidad mayor -en la irracionalidad de la competencia nacional en una época de decadencia capitalista avanzada. La carrera de armamentos en el Lejano Oriente es solamente una expresión del cáncer del militarismo que se esparce, a su vez un producto necesario de un sistema social atrapado en un callejón sin salida histórico. Ningún político, sea cual sea su perfil psicológico, puede evadir la lógica mortal de este sistema. El muy inteligente y elocuente Barack Obama prometió reducir la participación desastrosa del gobierno de Bush en Medio Oriente, y aún si retiró a tropas de Irak o Afganistán se vio obligado a aumentar su presencia en el Lejano Oriente. Trump criticó a sus predecesores por su incapacidad para evitar la implicación en “guerras extranjeras”, especialmente en el Medio Oriente, pero ahora ha tenido que aumentar la presencia militar estadounidense en casi en todo el mundo, incluyendo en el Medio Oriente. En realidad, tanto Obama como Trump han demostrado que el agarre del militarismo es más fuerte que las declaraciones o deseos de los políticos individuales.
Diferencias de China con Corea del Norte
La historia ha mostrado que China ha pagado un alto precio en la lucha sobre Corea. En la guerra de Corea las tropas de Mao Tse-tung organizaron su primera invasión extranjera, sufriendo pesadas pérdidas, y desde la Segunda Guerra Mundial y aún más tras la guerra de Corea los EEUU han sido capaces de utilizar la amenaza China para justificar el mantenimiento de grandes bases militares en la región. Además, hay rivalidad de China con Japón. En este contexto, cuando no se trata de que China esté empleando armas contra Corea del Sur, se trata de jugar la carta económica. Su objetivo es hacer que Corea del Sur, tanto como sea posible, sea dependiente de la economía China. Ya en la actualidad, el principal mercado de exportación de Corea del Sur es China (alrededor del 23%), y no los EEUU (alrededor del 12%). Y Corea del Sur es el cuarto mayor mercado de exportación para productos chinos. El símbolo del grave revés que ha sufrido esta política es la instalación del sistema antimisil THAAD en Corea del Sur. Beijing se sintió obligado a reaccionar inmediatamente con la amenaza de sanciones económicas contra Seúl. La política de Beijing hacia Pyongyang desde hace algún tiempo ha sido tratar de persuadir a seguir el ejemplo de la propia China o de Vietnam: privatización de las empresas estatales y la apertura a las inversiones extranjeras, manteniendo el partido estalinista en el poder. Kim Jong-un ha demostrado ser mucho más abierto a tal idea que su padre. Entre el 30% y 50% de la economía se dice que está hoy en manos privadas, que, como experiencia de los países europeos orientales, Rusia y China han demostrado, significa principalmente que está en manos de grupos pertenecientes al partido o leales al partido, y del ejército mismo. A pesar de que estas privatizaciones no son oficiales (no tienen ninguna base legal, por lo que puede ser revocadas en cualquier momento), sí parecen haber hecho ciertas ramas de la economía más eficientes. Incluso se ha establecido (con la ayuda de una compañía egipcia) un sistema de teléfono móvil propio, con 1 millón de usuarios. Pero a pesar de todo esto, las relaciones entre Beijing y Pyongyang han empeorado progresivamente en los últimos años, y el grado de influencia que tiene el primero sobre este último ha estado menguando claramente. La principal zona de conflicto es el programa nuclear. Yendo, en cierta medida, en acuerdo con las propuestas de China para el desarrollo económico, Kim Jong-un ha insistido siempre en que su primera prioridad es "la bomba", no la economía. Para él, la bomba es la garantía de la supervivencia de su régimen. Una vez que esto se ha logrado, dice, vamos a ver la economía. La bomba de Kim, así, no es sólo el símbolo de los límites de la influencia China; también muestra cuánto los intereses militares son de mayor peso que los de la economía.
Debido a que China no es un líder de bloque y no puede imponer cualquier "disciplina" en Corea del Norte, esto añade otro elemento, donde la tendencia hacia el "sálvese quien pueda" hace la situación aún más imprevisible. Por último, debe destacarse que mientras que Kim Jong-un y su ejército apuestan por su supervivencia con la ayuda de la bomba, no contar con la voluntad de los EEUU para evitar un conflicto nuclear, muestra un cálculo que nunca ha evitado que los gobernantes del capitalismo lleven a cabo una política de tierra quemada y arriesgar su propia aniquilación para aferrarse al poder, o por un deseo meramente de venganza. ¿Hitler tenía alguna duda acerca de ordenar masacres y ejecuciones hasta su último aliento; Assad no ha estado aceptando la destrucción de grandes zonas de su país para permanecer en el poder?
En el Lejano Oriente, así, podemos ver una agudización de las tensiones entre los principales rivales de EEUU y China, con Rusia y Japón colgando detrás de estas dos principales potencias. Pero ninguna de estas principales potencias ha agrupado a un bloque militar detrás de ellas. Japón y Corea del Sur apoyan a EEUU en la medida en que los EEUU puedan ofrecer cierto nivel de protección contra Corea del Norte y China, pero no son lacayos de EEUU y constantemente buscan su propio espacio para maniobrar. Y Corea del Sur y Japón también tienen conflictos territoriales entre ellos sobre ciertas islas. Mientras tanto otros países que en el pasado apoyaron a EEUU, tales como las Filipinas que se cuenta con el apoyo militar de EEUU para luchar contra los terroristas de todo tipo en el país, han amenazado con tomar partido con China en el conflicto en el Mar de China meridional; y Duterte también ha vociferado acerca de la posibilidad de comprar armas de Rusia y China en lugar de las enviadas por los países occidentales. Y en Corea misma, aunque EEUU siguen siendo una escolta indispensable, los americanos no pueden contar con la lealtad incondicional de las fracciones gobernantes de Corea del Sur, algunas de los cuales sienten que son sólo una pieza en el tablero de ajedrez de los EEUU.
Los intereses nacionales de la clase gobernante en Corea del Sur
Debido a que ambos sirven como amortiguadores vitales contra rivales más grandes, todos los tiburones imperialistas de la región tienen el interés en mantener a Corea dividida. Lo mismo ocurre con el régimen de Pyongyang. Sin embargo, la clase gobernante de Corea del Sur siempre ha soñado y periódicamente ha estado animada con la reunificación. La llamada "Política del brillo de sol" de promover la creciente cooperación con Pyongyang es un intento de allanar el camino hacia algún asentamiento a largo plazo con la esperanza final de la unificación.
Este sueño dentro de la clase gobernante de Corea del Sur se hizo más fuerte después de la unificación de Alemania en 1990. Esto dio un impulso a que las aspiraciones del Sur a la unificación de Corea volvieran a la agenda de la política mundial. Siguiendo el ejemplo alemán, los políticos sudcoreanos comenzaron a formular su política de "Brillo de sol" como una especie de versión coreana de la Ostpolitik del canciller de Alemania Occidental Willy Brandt en la década de 1970. Su objetivo era crear una dependencia económica y "humanitaria" del Norte sobre Corea del Sur como un medio de preparar la reunificación. Una vez que los dos Estados coreanos se hubieron reconocido entre sí diplomáticamente, ambos llegaron a ser miembros de las Naciones Unidas en septiembre de 1991. Tres meses más tarde, el Norte y el Sur firmaron un acuerdo de "reconciliación, no agresión, comercio y colaboración". Aunque no era aún un Tratado de paz, este acuerdo finalizó oficialmente el estado de guerra entre las dos Coreas. Como el gobierno Sudcoreano señaló en su momento, el tratado de paz que había estado pidiendo, había sido evitado por la negativa de EEUU para reconocer diplomáticamente a Corea del Norte. Esta actitud de Washington socavó la política "del brillo de sol", de tal manera que un nuevo presidente, Kim Young Sam, con el apoyo del presidente estadounidense Bill Clinton, volvió a la política de contención agresiva del Norte. Esta política toma como modelo la llamada Doctrina Kennan desarrollada por EEUU contra la URSS en el curso de la Guerra Fría. Consiste en el cerco militar y el estrangulamiento económico de su enemigo, con el fin de poner a su régimen de rodillas. En 1994, en respuesta a los pasos de los norcoreanos para desarrollar armas nucleares, el presidente Clinton consideró un ataque preventivo contra las centrales nucleares del régimen. A pesar de la renuncia de las armas nucleares por Corea del Norte en el acuerdo de Ginebra del otoño de 1994, EEUU endureció su posición hacia Corea del Norte. La renovada agravación del conflicto interno-coreano que resultó, sin duda contribuyó a la gravedad de la hambruna que afligió a Corea del Norte entre 1995 y 1998. Esta catástrofe, a su vez, fue utilizada por los “del brillo de sol” para lanzar una nueva oferta por el poder.
Se dice que el fundador de la gigante corporación Hyundai, Chung Ju Yung, ha cuestionado la política de estrangulamiento económico del gobierno de Seúl en 1998 donando simbólicamente mil vacas al Norte. A principios del año 2000 Kim Dae-jung, el defensor más prominente de la política “del brillo de sol”, y que había ganado las elecciones presidenciales en base a esto, se reunió con su homólogo del Norte Kim Jong II (el padre de Kim Jong-un). La negativa del Norte a participar en esta "cumbre histórica" tuvo que superarse con la ayuda de un pago de 186 millones de dólares proporcionados por Hyundai, un trato hecho con la ayuda del jefe de los servicios secretos sudcoreanos. Esto fue seguido, en 2004, por una importante aventura económica: el establecimiento, en Kaesong, Corea del Norte, de una zona económica especial sobre el modelo chino, donde empresas sudcoreanas podrían invertir y explotar la barata fuerza de trabajo de Corea del Norte. Por su política del “brillo de sol”, Kim Dae-jung recibió el Premio Nobel de la paz. Pero también trajo con él y su sucesor Roh Moo-hyun, la oposición de sus rivales sudcoreanos, y de los EEUU.
Corea del Norte estaba furioso sobre el regreso triunfal de los del “brillo de sol” en el sur. Para entender por qué, sólo hay que mirar lo que sucedió en Alemania. Allí, la Alemania Oriental gobernada por estalinistas fue tragada, cerrada y barrida en 1990. En tal situación, los estalinistas de Corea del Norte se arriesgarían no sólo a perder su poder, como sucedió en Berlín del Este, sino también sus vidas. El enfoque más conciliador de Seúl fue incapaz de dispersar los temores de los estalinistas en Pyongyang detectando que esto podría ser el principio del fin de Corea del Norte. Las esperanzas de los del “brillo de sol” de que el régimen en el norte podría apoyar su política de "transformación a través de la cooperación" parecían haber sido frustradas. Y la política de "brillo de sol" no recibió ningún apoyo de Washington.
Después del intermedio del impugnado Park Gyun-he, que optó por un curso de confrontación hacia el Norte, Moon asumió el poder en 2017[6] [253]. Moon llegó al poder como un defensor a ultranza de la doctrina de "Brillo de sol" de diálogo y cooperación en lugar de confrontación con el Norte. Él estaba al parecer indignado por la nueva escalada entre Corea del Norte y EEUU. Al menos inicialmente puso en cuestión la decisión de Donald Trump (tomada al parecer sin consultar con el gobierno de Moon) para instalar el sistema norteamericano antimisiles THAAD en Corea del Sur, un paso que había sido planeado ya bajo Park Gyun-he, el presidente impugnado. En lugar de tomar el lado de Donald Trump en el actual conflicto, el gobierno de Seúl inicialmente pedía moderación de ambos lados. Sin embargo, después de las más recientes pruebas nucleares y amenazas, de pronto Moon pidió el despliegue de armas atómicas de EEUU y aceptó la instalación de nuevos sistemas de misiles como el THAAD en Corea del Sur. Además, el radio de los misiles de Corea del Sur (hasta ahora limitadas a una distancia de 800 km) y su capacidad de carga de 500 kg puede ser incrementada significativamente. Es demasiado pronto para concluir que todo esto significa un abandono irreversible de su política de “brillo de sol”, pero sin duda la pone en riesgo.
El papel clave de la clase obrera
En todos estos países la clase dominante intenta jalar a la clase obrera a un terreno nacionalista. Pero la clase obrera debe negarse a ser atraídos a la trampa. Es cierto, la combatividad y la conciencia de la clase obrera en Corea del Norte son difíciles de evaluar. Frente a la vigilancia diaria y el terror, cualquier resistencia tendría que ser masiva e inmediatamente enfrentaría al Estado y sus fuerzas armadas y al aparato policiaco. Esto parece poco probable en este momento. Por otra parte, los efectos de las sanciones de la ONU no estrangularán el régimen de Corea del Norte; pero desean golpear a la clase obrera por encima de todo. Cada vez que sus gobernantes saludan el éxito de las pruebas de misiles, los trabajadores y campesinos saben que nuevas sanciones están en el horizonte para los que tienen que pagar la factura. Y saben que sus gobernantes no se preocupan por el riesgo de hambre.
Más peso, por lo tanto, se encuentra sobre los hombros de la clase obrera en Corea del Sur y China. A pesar de que décadas de "campañas anticomunistas" han distorsionado la visión de muchos trabajadores sobre el comunismo, los trabajadores de Corea del Sur y China en las últimas décadas se han comprometido en muchas luchas militantes y masivas, lo que es una indicación de que no estarán dispuestos a sacrificarse en una guerra imperialista por sus explotadores. Y sea cual sea el nivel de resistencia en la clase trabajadora, para hacer frente a deriva guerrera resulta esencial que esté presente dentro de la clase una voz defendiendo el principio más antiguo y el lema de la clase obrera -"Los trabajadores no tienen patria". Por esta razón apoyamos el folleto internacionalista que escribieron los camaradas del grupo Coreano Perspectiva Comunista Internacional y que publicaremos.
Tenemos algunas críticas a esta declaración, en particular su enfoque sobre la instalación del THAAD, que podría dar lugar a la idea de que las campañas monotemáticas son el equivalente de la lucha de los trabajadores para defender sus intereses frente a las exigencias de la máquina guerrera. No es al hacer campaña contra este o aquel sistema de armas que la clase obrera puede desarrollar su conciencia. La tarea de los revolucionarios es exponer el estancamiento de todo el sistema, mientras participa en las luchas por las demandas de clase que pueden destrozar las ilusiones de la "unidad nacional" y desarrollar una verdadera solidaridad con los trabajadores de otros países. Sin embargo, diferentes puntos de vista deben debatirse entre internacionalistas y no deberían impedirles unirse para defender sus principios comunes. Podemos recordar que Lenin y Rosa Luxemburgo, tras el estallido de la guerra mundial, lucharon juntos contra el conflicto imperialista, pero debatieron acaloradamente sobre la cuestión nacional. Así sin reservas estamos en solidaridad con los camaradas del ICP y todos aquellos que luchan por un verdadero internacionalismo en esta región.
Corriente Comunista Internacional
18/09/2017
[1] [254] Los trabajadores ganan entre 120-150 dólares al mes, trabajando como esclavos con sólo uno o dos días libres por mes.
[2] [255] Ver "Tesis sobre la crisis económica y política en los países del este", https:// https://es.internationalism.org/revista-internacional/201208/3451/tesis-... [256]
[3] [257] La lista de los títulos de los líderes es interminable. Ver https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_Kim_Jong-il%27s_titles [258]
[4] [259] El ministro de relaciones exteriores de EEUU, Powell y el primer ministro británico Blair, advirtieron que las armas nucleares ya estaban disponibles para Saddam Hussein; resultó que esto eran "falsas noticias" y un pretexto para la invasión de Irak en 2003.
[5] [260] https://en.internationalism.org/internationalreview/2012/5305/november/international-review-special-issue-imperialism-far-east-past- [261]
[6] [262] Las razones de la destitución de Park Gyun-he eran múltiples: por un lado, existía la lucha de poder entre los del "Brillo de sol" y los "confrontacionistas", y podemos suponer que este último jaló algunas de las cuerdas de la gran ola de protesta contra Park Gyun-he; al mismo tiempo la indignación en la población sobre el alto nivel de corrupción también contribuyó a su desaparición. En cualquier caso, todo esto se utilizó para dar lustre a la imagen de la democracia.
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 112.36 KB |
El primero de octubre las masas llevadas por los catalanistas a la farsa del Referéndum han sido golpeadas brutalmente por la represión del gobierno español. Ambos bandos se han embozado en el manto de la democracia justificando con ella unos, la represión y otros, las votaciones. Los catalanistas se han presentado como víctimas de la represión para avanzar en su reclamación de independencia. El gobierno Rajoy ha justificado la barbarie represiva en nombre de la defensa de la constitución y los derechos democráticos de todos los españoles. Los partidos “equidistantes” (Podemos, el partido de Colau etc.) han proclamado la democracia como medio de echar a Rajoy y “encontrar una solución” al conflicto catalán.
Queremos denunciar esta trampa engendrada por las pugnas entre fracciones del Capital que llevan, por un lado, al engaño de un Referéndum amañado y, por otro, a la represión brutal del gobierno español. En ambos lados, es la clase obrera y todos los oprimidos quienes ponen las víctimas.
Todos presentan la democracia como el Bien Supremo. Sin embargo, quieren que olvidemos que detrás de la máscara democrática se oculta el Estado totalitario. Al igual que los regímenes militares o de partido único, el Estado democrático es la dictadura exclusiva y excluyente del Capital que impone en nombre del voto popular sus intereses y designios contra el interés de todos los explotados y oprimidos.
En la primera guerra mundial con sus 20 millones de muertos, todos los bandos justificaron la barbarie en nombre de la Democracia. En la segunda guerra mundial, si bien el bando Nazi derrotado se basaba en un régimen de terror que invocaba ideologías abiertamente reaccionarias como la “supremacía de la raza aria”, el bando vencedor -que incluía no solamente las potencias democráticas sino el régimen brutal de la URSS- se vistió de los ropajes democráticos para justificar su participación en la barbarie de 60 millones de muertos, que incluyó el uso directo de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki.
Fue en nombre de la democracia como la República española logró enrolar a obreros y campesinos en la terrible matanza que significó la guerra civil de 1936 entre fracciones de la burguesía -republicanos y franquistas- que costó un millón de muertos.
En nombre de la democracia, utilizando el régimen de la Constitución de 1978, todos, franquistas modernizados y demócratas de toda la vida, nos impusieron la degradación imparable de nuestras condiciones de vida y de trabajo que nos ha llevado a la situación actual donde el trabajo fijo ha sido sustituido por la precariedad generalizada. En esa degradación han colaborado catalanistas y españolistas. ¡No olvidemos que fue el gobierno de Artur Mas quien en 2011-2012 fue pionero de los recortes en sanidad, educación, subsidios de desempleo etc., que luego generalizaría para toda España el gobierno de Rajoy!
Españolistas y catalanistas tienen sus manos manchadas con la represión de las luchas obreras. La democracia se estrenó en la España postfranquista con la muerte de 5 obreros en la huelga masiva de Vitoria en 1976. Durante el gobierno de Felipe González, hubo el asesinato de 3 obreros en las luchas de Gijón, Bilbao y Reinosa. El gobierno catalanista de Artur Más desencadenó una brutal represión contra las asambleas del 15 M causando cien heridos. Antes, en 1934, sus actuales socios de ERC organizaron una milicia -los Escamots- especializada en la tortura de militantes obreros.
Y todos se saltan a la torera sus propias reglas “democráticas” que dicen ser su Ideal. Lo hemos visto en el bando catalanista con su imposición mediante una chapuza parlamentaria del proceso hacia la independencia o con sus urnas “embarazadas”, rellenas hasta los topes de votos por el Sí.
En nombre de la Democracia se libra una guerra a muerte alrededor del otro pilar de la dominación capitalista: la Nación. La Nación no es la agrupación “fraternal” de todos los nacidos en la misma tierra, sino la finca privada del conjunto de capitalistas de un país que organizan a través del Estado la explotación y la opresión de todos sus súbditos.
Los aspirantes a una nueva “hacienda”, los independentistas catalanes, se presentan como víctimas de la barbarie de sus rivales y de que “Madrid nos roba” para movilizar en nombre de una “verdadera democracia” su carne de cañón.
Su “verdadera democracia” consiste en la exclusión de los que no comulgan con sus propósitos. El hostigamiento de aquellos que no van a votar, los carteles y los escraches de los no adeptos, el chantaje moral de aquellos que simplemente quieren mantener un espíritu crítico. En todas las zonas a su alcance han impuesto la dictadura de sus asociaciones “civiles” que, con las armas del insulto, la calumnia, el ostracismo, el acoso, el control, tratan de “homogeneizar” a la población en torno a “Catalunya”. De forma cada vez más descarada los grupos catalanistas despliegan métodos nazis y teorizan la “pureza” de la “raza catalana”.
Por su parte los demócratas españolistas no le andan a la zaga. El odio contra los catalanes, la maniobra del desplazamiento de sedes de grandes empresas fuera de Cataluña, las movilizaciones “espontáneas” en favor de las fuerzas represivas jaleadas con el bárbaro “A por ellos” que recuerda el “ETA mátalos” de los nacionalistas vascos, el llamamiento a colocar banderas rojigualdas en las ventanas, todo ello muestra el desencadenamiento de la fiera nacionalista españolista de triste recuerdo pues, con el franquismo, sirvió de palanca para imponer un régimen de terror.
Lo que ambos bandos comparten es la exclusión y la xenofobia, pues todos coinciden en el odio hacia el emigrante, el desprecio de trabajadores árabes, latinos y asiáticos., bajo los repugnantes eslóganes de “nos quitan lo nuestro”, “nos roban el trabajo”, “aumentan las colas en la Sanidad” etc., cuando es la crisis del capitalismo y la incapacidad de sus Estados, español o autonómico catalán, la que degrada las condiciones de todos y empujan a miles de jóvenes a una nueva oleada migratoria que recuerda la de los años 50-60.
En medio de este choque salvaje, los equidistantes de Podemos y Colau intentan hacernos creer que la Democracia con su “derecho a decidir” será el bálsamo que permitirá la negociación y una “salida civilizada”. En este concierto de ilusiones ha aparecido una iniciativa “Hablemos / Parlem”, que quiere aparcar las dos banderas -la rojigualda y la estelada- y llevar la “bandera blanca” del diálogo y la democracia.
El proletariado y con él todos los explotados no pueden hacerse ilusiones. El conflicto que ha brotado en Cataluña es de la misma calaña que los conflictos populistas que llevaron al Brexit o a la entronización de un loco irresponsable al frente de la primera potencia mundial: Trump. Es la expresión de la degeneración y descomposición de sistema capitalista que provoca una crisis no solo económica sino igualmente política en los diferentes Estados capitalistas.
El capitalismo actual presenta una apariencia de que “todo va bien”, de que “salimos de la crisis”, de que hay “progreso tecnológico” y dinamismo mundial. Pero por debajo de esta capa superficial deslumbrante lo que madura con cada vez mayor fuerza es la violencia de las contradicciones del capitalismo, la guerra imperialista, la destrucción del medio ambiente, la barbarie moral, las tendencias centrífugas del cada cual a la suya que se apoya -a la vez que retroalimentan- en la proliferación de visiones y acciones xenófobas, excluyentes y endogámicas.
Este volcán irrumpe una y otra vez con la situación en Extremo Oriente y el peligro de guerra entre Corea del Norte y USA, pero se manifiesta igualmente con el conflicto catalán. De forma aparentemente civilizada y democrática, en medio de “negociaciones” y “treguas”, se va degradando progresivamente y corre el riesgo de enquistarse y hacerse insoluble, lo que no puede sino acarrear tensiones cada vez más brutales. Si bien, hasta ahora no ha habido muertos, el peligro es cada vez mayor. Un clima social de fractura, choques violentos, intimidación, va arraigándose en toda la sociedad, no solo en Cataluña, sino en toda España. Va creciendo el número de personas que no pudiendo soportar la situación dejan amigos, hijos, trabajo...
Lo que vemos ante nuestros ojos es lo que, en 1915, ante la barbarie de la primera guerra mundial, describió la revolucionaria Rosa Luxemburgo de forma penetrante y profética: «Avergonzada, deshonrada, nadando en sangre y chorreando mugre: así vemos a la sociedad capitalista. No como la vemos siempre, desempeñando papeles de paz y rectitud, orden, filosofía, ética, sino como bestia vociferante, orgía de anarquía, vaho pestilente, devastadora de la cultura y la humanidad así se nos aparece en toda su horrorosa crudeza» (La crisis de la socialdemocracia, cap. I).
El peligro para el proletariado y para el futuro de la humanidad, es que quede atrapado en esa atmósfera irrespirable que se está generando en torno al embrollo catalán: sus sentimientos, aspiraciones y pensamientos, ya no gravitarían alrededor de qué futuro para la humanidad, qué respuesta a la precariedad y a los sueldos de miseria, qué salida frente a la degradación general de las condiciones de vida; al contrario, estaría polarizado en elegir entre España y Cataluña, en la constitución, el derecho a decidir, la nación…, es decir, los factores que han contribuido a la situación actual y amenazan con llevarla al paroxismo.
Somos conscientes de la situación de debilidad por la que hoy atraviesa el proletariado, sin embargo, eso no puede impedirnos reconocer que solamente de su lucha autónoma como clase puede emerger una solución. La contribución a esa orientación requiere oponerse hoy a la movilización democrática, a la elección entre España y Cataluña, al terreno nacional. La lucha del proletariado y el futuro de la humanidad solo pueden dirimirse fuera y contra de esos terrenos podridos llamados Democracia y Nación.
Corriente Comunista Internacional 9 octubre 2017
Hoja de intervención de nuestra organización, ¡participa en su difusión!
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 120.34 KB |
Durante el mes de septiembre de este año, dos grandes huracanes entraron al territorio de México causando destrozos en la zona costera del sureste, afectando principalmente las áreas más pauperizadas de los estados de Oaxaca y Chiapas. La situación de la población de esa misma zona, principalmente de Oaxaca, se agravó por la cadena de sismos que inician el 7 de septiembre. Desde ese día decenas de viviendas se colapsan y miles más quedan afectadas, siendo lo más grave la pérdida de vida de una treintena de personas. Esos acontecimientos son aprovechados por el gobierno para lanzar hipócritas lamentaciones en sus discursos que acompañan de promesas y la distribución de algunos alimentos y cobertores, lo que permite a los personeros del Estado (y a sus familias) sean filmados y fotografiados por la prensa, para luego ser reproducidos con morbosidad en periódicos y noticieros de TV, tal como si se tratara de un evento de celebración. El presidente Peña Nieto aprovecha la oportunidad para exaltar el patriotismo y hacer campaña a favor de su partido, el PRI; con este fin visita Chiapas el 16 de septiembre para hacer primero el “grito de independencia” en ese estado antes que en el Zócalo como muestra de “solidaridad” con los afectados por el terremoto.
La frivolidad y la hipocresía de la burguesía crecía conforme pasaban los días, casi en la misma proporción en que crecían las penurias de los trabajadores, campesinos y artesanos habitantes de las zonas rurales y semi-rurales de Oaxaca y Chiapas que vieron quebrarse los muros de sus casas y morir a sus familiares, cuando la fuerza de un nuevo terremoto se deja sentir el 19 de septiembre. Esta vez el movimiento de las placas continentales afectaba principalmente a los estados de la zona central: Puebla, Morelos y la Ciudad de México. La fuerza de la naturaleza golpeaba ahora a urbes con mayor densidad poblacional, multiplicándose por ello los destrozos de casas y edificios, así como en el número de vidas perdidas (la macabra contabilidad expuesta por las cifras oficiales presentadas cuando se redactaba este artículo, indica que el número de muertos asciende a 360, sin embargo, hay una cantidad de cuerpos que seguirán encontrándose en los siguientes días y algunos otros decesos no serán registrados, por lo que quedarán para sus familias como “desaparecidos”).
Los sismos hicieron notar, sin duda, la fuerza de la naturaleza, pero permitieron también verificar que al capitalismo no le interesa la vida humana, por más que los discursos de los voceros de los Estado destilen frases hipócritas de congoja por la desgracia que se vive, no buscan sino utilizar el dolor para afianzar el poder del Estado, imponiendo la idea de que este es la única fuerza con que cuentan la sociedad para asegurar su protección… el sismo ha puesto al desnudo que la ganancia es lo que mueve a este sistema.
La catástrofe natural tiene raíces sociales
Pareciera que es un asunto normal que la exposición de la fuerza de la naturaleza genere destrozos y muertes; que terremotos y huracanes cambien el entorno geográfico, como ha sucedido desde la formación de los mares y continentes. Es cierto que no es posible evitar o controlar las manifestaciones explosivas de la naturaleza, pero lo que la ciencia y la tecnología aplicada pueden hacer ya, es crear las condiciones para prevenir y limitar los efectos desastrosos. El mismo desarrollo de las fuerzas productivas, impulsadas por el capitalismo, ha permitido la creación de sistemas preventivos, sin embargo, son medidas usadas solo para proteger las construcciones de la burguesía, pero ni los Estados ni los capitalistas individuales están dispuestos a financiarlas con el fin de generalizar su aplicación. Como en 1990 lo exponíamos en las Tesis sobre la descomposición: “[ante] los efectos cada día más devastadores, en lo humano, social y económico, de las catástrofes ‘naturales’ (…), los hombres parecen estar cada día más desarmados, a la vez que la tecnología no para de progresar…”[1]
En ese mismo sentido, las catástrofes naturales encuentran un espacio adecuado para su concreción en las áreas pobladas que no cuentan con las prevenciones necesarias. La creciente miseria que el sistema impone a enormes masas de asalariados y demás explotados, los obliga a habitar en lugares de inestabilidad geográfica (cercanía de ríos, laderas o áreas de ciudades colocadas sobre fracturas sensibles). Las habitaciones que se levantan en estos lugares no pueden ser sino frágiles y expuestas a la fuerza de la naturaleza. Pero lo más siniestro del capitalismo es que estas “zonas peligrosas” se extienden cada vez más porque el mismo capital, en su empeño por proteger la ganancia, limita los gastos para los servicios urbanos y de mantenimiento de la infraestructura pública, ampliando la desprotección ante la naturaleza y haciendo de amplias regiones verdaderas trampas para la vida humana. Ejemplos claros que confirman esto que decimos, son los hechos vividos por los habitantes de New Orleans (EUA) en 2005 por efecto del huracán Katrina, o por los acontecimientos recientes sufridos por los habitantes de Texas o de Puerto Rico.
En regiones como México (y en particular su capital) hay una tendencia a que ocurran fuertes movimientos de tierra porque se levanta sobre una zona sísmica. Esto es sabido por científicos, pero también por los habitantes que han sufrido grandes sismos a lo largo de los años. El de 1985 en México fue particularmente fuerte y demoledor, destrozando la ciudad y cobrando más de 10 mil vidas. Esa circunstancia obligó al mismo Estado a establecer las mínimas medidas preventivas, definidas en modificar los reglamentos de construcción y el apuntalamiento de algunos edificios. Estas medidas a pesar de ser tan limitadas son consideradas por la burguesía como “cargas costosas”, por lo que busca de forma sistemática esquivarlas, violando sus propias reglamentaciones. En esta práctica participan en complicidad capitalistas especuladores de la tierra, constructores, expertos en bajar los costos mediante el uso de materiales endebles y de técnicas “ahorradoras” y por supuesto el Estado, que, alimentado por la corrupción, avala y deja pasar esos proyectos arquitectónicos. Nada les importa las vidas que se perderán por esas construcciones si aseguran un beneficio pecuniario. Para el capitalismo la vida humana nada importa, la misma producción y la generación de la ganancia se sustenta en la explotación, lo que significa el consumo de la vida del trabajador. Por esta razón, en el capitalismo, la vida de un trabajador tiene una importancia menor que la máquina con la que labora. Un ejemplo que confirma de forma cruda esta afirmación se presentó en el sismo de 1985: en el barrio de san Antonio Abad se sucedieron una serie de derrumbes de fábricas de costura, por lo que decenas de obreras quedaron bajo los escombros, los gritos de auxilio de algunas de ellas se escuchaban, ante lo cual los trabajadores sobrevivientes y vecinos del lugar quisieron intervenir en el rescate, sin embargo el ejército se apresuró a colocar vallas para impedir el paso y asegurar la protección de las cajas fuertes y la maquinaria antes que las vidas de esos trabajadores.
La solidaridad se extiende a pesar del sabotaje del Estado
A diferencia de 1985, esta vez el Estado se ha cuidado de no actuar tan descarada y brutalmente en la contención de la solidaridad. Su actuación ha sido más sutil y sobre todo ha desarrollado una campaña publicitaria sobredimensionando el actuar de las fuerzas militares y escondiendo que sus órdenes eran de finalizar rápidamente con la imagen de desastre y así impedir, diluir o controlar la solidaridad.
Mientras la burguesía y miembros del Estado hacían discursos “lamentándose” por la desgracia provocada por el sismo del 7 de septiembre en Oaxaca y Chiapas, y de forma frívola se presentaban como sufridos y preocupados benefactores (como lo hizo la esposa del gobernador de Chiapas, posando y filmándose para luego subirlo a sus “redes sociales”), ya había grupos de la sociedad organizando la ayuda para esos pobladores. Cuando se presenta el terremoto del 19 de septiembre son miles de brazos de jóvenes (principalmente) los que se aprestan a mover escombros, a organizar el tráfico urbano, a hacer colectas y a transmitir información, mediante Twitter y WhatsApp, sobre las necesidades de instrumentos de trabajo en las zonas de derrumbe, pero también esos mismos medios electrónicos sirvieron para denunciar el bloqueo que militares y marinos de forma continua hacían para eliminar o limitar la fuerza de la solidaridad espontánea. Es cierto que muchos rumores, especulaciones y argumentos no verificados también se expusieron sobre estas redes electrónicas, aunque hacen notar gran irresponsabilidad (y en los hechos un sabotaje al trabajo solidario), se explica un poco su existencia por la desconfianza generalizada al Estado.
Con una gran fuerza se ha expresado la solidaridad y aunque no ha tenido una articulación organizada ni ha logrado romper la condición de ciudadanos que el mismo Estado difunde para impedir el surgimiento de una fuerza solidaria con carácter proletario, ha logrado asegurar un apoyo inmediato a los sectores más afectados. Hay que resaltar que el Estado (mediante sus instituciones militares, de gobierno o empresariales) se empeñó (y sigue empeñado en este momento) en inyectar el veneno nacionalista y así transformar, mediante la imposición de cantos, símbolos y campañas publicitarias, a toda esa fuerza solidaria en un fuerza domada y sumida en el patriotismo.
No obstante, la lección que hay que resaltar es que la fuerza solidaria logró un tejido tan fuerte que incluso pudo parar los planes de los soldados y marinos de usar maquinaria pesada para remover escombros, aún antes de las 72 horas, lo que implicaba abandonar precipitadamente la búsqueda de personas atrapadas con vida. Es una lección que debe ser recuperada y alimentada con elementos reflexivos que permitan reconocer el trasfondo de las campañas nacionalistas y de la falsa solidaridad que promueve el Estado para desnaturalizar las expresiones espontáneas.
Las lágrimas de cocodrilo de la burguesía
En desastres como el que se ha desatado por efecto de los sismos en México, tienen siempre una afectación mayoritaria en la vida de los trabajadores y sus familias. Como hemos expuesto, el desplome de edificios no es por un simple efecto de la naturaleza o por accidentes fortuitos. No resulta raro que la masa mayor de víctimas se haya concentrado en construcciones utilizadas como oficinas, escuelas y fábricas, en los que se hace notorio que hubo un descarado uso de trampas y corrupción para hacer pasar como seguro a un inmueble inadecuado, o bien contar con un hacinamiento tal que impedía definir espacios y condiciones que posibilitara un ordenado desalojo.
Los muertos y heridos como siempre los han aportado los trabajadores y demás explotados, pero la burguesía no desaprovecha la ocasión para intentar sacar provecho presentándose hipócritamente como consternada por los hechos. El propio Trump, que ha declarado su odio contra los mexicanos y ha afirmado: “México no es nuestro amigo…”, ahora cambia el tono y con una gran hipocresía lanza bendiciones: “Que dios bendiga a la gente de México…”
Pero más hipócrita resultan las condolencias de los gobernantes, altos burócratas del Estado y las campañas de recaudación de donaciones que realizan los capitalistas, cuando son ellos los responsables directos de la mayor penuria de la humanidad: la explotación y la miseria. Se evidencia aún más la hipocresía de la burguesía cuando luego de simular preocupación por la suerte por los afectados por los derrumbes, ahora obligan a los trabajadores a retornar a sus actividades en edificios que han quedado dañados. Los trabajadores del hospital la Raza, que es uno de los mayores centros de salud del país, controlado por el gobierno, han paralizado sus actividades en algunas áreas (durante los 10 días que siguieron al sismo) intentando que se revise el edificio, se tomen medidas de seguridad y se evite una tragedia de presentarse nuevamente un movimiento de la tierra. El Estado en una alianza clara con la estructura sindical ha minimizado los daños y de forma sutil presiona día con día para que retornen a las labores. Y como ese caso hay otros hospitales y edificios que ocupan oficinas gubernamentales y privadas que están dañados, pero se ha declarado ya la “vuelta a la normalidad”, lo que significa volver al trabajo en condiciones de riesgo mayor.
El llamado a olvidar la tragedia y dejar en manos de los capitalistas y su Estado la “reconstrucción”, es otro intento por hacer olvidar que son ellos los responsables de las pérdidas de vidas y viviendas, pero además al llamar a otorgarles la confianza para que ahora sean ellos los que organicen y distribuyan las recaudaciones concentradas de productos y dinero, significa abrir un nuevo negocio. La corrupción que ha estado presente en la vida de la burguesía, toma hoy tal magnitud, que no se detiene en encubrir o actuar con sutileza, para hacer a partir de esta tragedia grandes negocios. A partir de estos manejos descaradamente corruptos pretenden, en el corto plazo, apropiarse de recursos, recuperar beneficios fiscales, cerrar acuerdos con los banqueros, instrumentar créditos que les aseguren intereses y luego esperar que en un plazo más amplio se alcance la insolvencia y se amplié el despojo de propiedades y se alimente la especulación con las tierras urbanas…
Los partidos de la burguesía también buscan sacar tajada de la situación de desgracia que vive la población, al presentarse como desinteresados “donadores” de una proporción de los ingresos que reciben como pago por ser parte de la estructura de dominio estatal, todo eso lo hacen con el fin de limitar el gran desprestigio que cargan, e inician así, aprovechando la tragedia, la campaña presidencial de 2018 y sobre todo el reforzamiento de la campaña que presenta a la democracia como el único camino.
El capitalismo no tiene preocupación por la vida humana, por eso la ciencia y tecnología está muy alejada de ser aplicada en defensa del hombre. La solidaridad que logró surgir espontáneamente para enfrentar la destrucción originada por el sismo fue importante pero solo fue una pequeña expresión de la fuerza que puede generar y que puede potenciarse cuando tiene objetivos claros, proletarios, para enfrentar al capital.
Estas movilizaciones sociales cargadas de solidaridad, llaman a reflexionar sobre la fuerza que las masas pueden imponer y la necesidad histórica que existe de construir una verdadera comunidad humana, sustentada sobre la solidaridad, en la que la ciencia permita mejorar la vida del hombre. Hoy sin duda el capitalismo es el mayor peligro que enfrenta la humanidad.
Revolución Mundial / 1-octubre-2017
[1] "TESIS SOBRE LA DESCOMPOSICION [47]".
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 136.8 KB |
Es necesario para el análisis de las recientes luchas obreras en este territorio, enmarcarlo dentro de la situación económica y política que hoy atraviesa Latinoamérica, dentro del Capitalismo mundial y del proceso de la Descomposición del mismo. En el plano económico, las clarinadas de victoria lanzadas por las burguesías de los países centrales y que anunciaban el "fin de la crisis" había entusiasmado a sus pares de la periferia. Pero la realidad les ha dado con un portazo en la cara y las aparentes perspectivas positivas de crecimiento han tenido que revisarse a la baja según las propias proyecciones del FMI. El crecimiento es, hasta en las economías "modelo" en América Latina, apenas de un digito, cuando no negativo. En el marco político, asistimos a un viraje, a un retorno al poder de las facciones de derecha y "neoliberales" de la burguesia (Macri, Temer, Kuscinsky o el propio Moreno en Ecuador) en desmedro de la izquierda del capital, cuyos gobiernos se reducen ahora a Maduro y Morales. Este retorno, por cierto, ha venido acompañado por una nueva ola de ataques a las condiciones de vida de la clase obrera: congelamiento de salarios, reformas laborales, recortes de pensiones entre otros ataques. La respuesta de los trabajadores han sido una serie de huelgas y movilizaciones en Brasil, Argentina, Colombia y Perú protagonizadas principalmente por los trabajadores del sector de servicios tales como los maestros, empleados públicos, médicos, enfermeras. Estas luchas se han caracterizado por:
1) un férreo control sindical; y
2) los desbordes sin perspectivas.
En el primer caso, los sindicatos peronista-kishneristas (CTA, CGT, Suteba) se cuidaron muy bien de seguir la larga huelga de los maestros y ponerse a la cabeza para manejarla mejor. Lo mismo puede decirse de los maestros en el Perú con la huelga dirigida por los "Comités de los SUTE regionales" manejados por dirigentes maoístas y otros sectores izquierdistas(a la que se subieron por un rato los estalinistas de la CGTP-CUT) y que ahora pugnan por su reconocimiento por el Estado como el "auténtico sindicato" de los maestros del Perú.
En el segundo caso, las 3 huelgas generales en Brasil vieron una inmensa masa movilizada, sobre todo en Brasilia y Rio de Janeiro. En estas irrumpieron los anarquistas del "Black Block" quemando edificios estatales y bancos. En ambas situaciones la politización, la autorganizaciòn o la formación de asambleas de reflexión y abiertas a los demás sectores de la clase brillaron por su ausencia. Sin embargo, algunos atisbos de ruptura con la disciplina sindical se manifestaron, por ejemplo, en la huelga de los Médicos en Lima cuando varias bases se manifestaron en contra de levantar el paro luego de los acuerdos entre el sindicato y la ministra de salud. Por supuesto todo lo mencionado queda como tarea pendiente para nuestra clase en esta parte del planeta.
Debemos mencionar también que las permanentes tensiones que existe entre la burguesia fujimorista como facción de la oposición del gobierno de PPK, han intervenido en estas huelgas manipulando y utilizando a las dirigentes de los maestros en huelga para sus intereses políticos -Generando desestabilidad política y gubernamental-mostrando al actual gobierno como inútil e incapaz, complicando la intervención de la burguesia de turno en el gobierno y demostrando total desprecio por las luchas y reclamos de los maestros.
Esta disputa permanente por el poder y control político del Estado Burgués en el Perú entre las oposiciones Partidarias Burguesas y la Burguesia sentada en el poder (Fujimoristas-PPKcausas), se revuelca en el caos y en los conflictos de intereses permanentes acentúandose cada vez más y revelando con más claridad el verdadero rostro de estos parásitos sociales que chupan la sangre a la clase trabajadora y al conjunto de la sociedad. Llámense Apristas, Fujimoristas, PPKcausas o lo que sea, estas sabandijas solo están involucrados en sus propias luchas por sus intereses de clase, esto adornado con un alto nivel de corrupción involucra a cada político conocido y desconocido de la clase política Peruana y de muchas otras partes de esta región. En otras palabras, esta crisis de gobernabilidad, debilidad del Estado y caos político permanente es una muestra del desarrollo de la descomposición social en este País, que pone de relieve la incapacidad y las dificultades de la Burguesía peruana en realizar sus propias tareas como clase explotadora, hundiendo gradualmente a la clase trabajadora y al conjunto de la sociedad[1].
HUELGAS EN EL PERU.
Como decíamos, desde el gobierno de Kucsinsky (PPKcausas) se presumía de los avances económicos mostrando proyecciones optimistas, pero la verdad es que el desempleo sigue en aumento y la precariedad laboral también. Mientras hablan de un estimado de crecimiento del 2.5% para fines del año (cuando la proyección era más de 4%) la inflación se devora los salarios de los trabajadores, lo que los exegetas de la sacrosanta economía le achacan al fenómeno del niño costero, el escándalo de corrupción Odebrecht o la reforma tributaria. Sea cual sea la razón los trabajadores se llevan siempre la peor parte en medio de esta situación. Los precios de productos básicos de primera necesidad en los mercados se disparan de manera criminal (por las presiones de la ley de la oferta y la demanda y la ganancia) mientras los trabajadores tienen que hacer malabares con el magro salario recibido a fin de mes. Y la bomba estalló en junio con la movilización de los obreros mineros brutalmente reprimidos por los perros policiales. A ello se sumó la contundente huelga de los médicos seguido de las enfermeras y obstetras de los hospitales públicos. Finalmente, poco a poco, se plegaron los maestros, desafiando a los dirigentes del CEN-SUTEP que ya estaban conciliando con la Ministra de Educación, como es su costumbre.
La ley magisterial, impuesta bestialmente por el gobierno del "izquierdista" O. Humala (con la complicidad del SUTEP en 2012) es un mecanismo de hostigamiento a los maestros; plantea evaluaciones a los maestros con la finalidad de expulsarlos, sin mayor contemplación. No considera los años de carrera, de servicio público, de estudios[2]. Este sector de la clase obrera en el Perú, siempre han sido de los mas relegados y despreciados por todos los gobiernos de turno; siempre mal pagados y maltratados por su tradición contestataria a los gobiernos de turno. Existe un interés de la burguesia de mantener siempre el status, siempre bajo los niveles de la educación estatal, un sistema educativo perfectamente aceitado para la formación ideológica de los átomos burgueses(los ciudadanos) y además para facilitar la gestión de ese servicio a los intereses privados del negocio. La imposición de esta ley es un ataque más a las condiciones de vida de los trabajadores, llevándolos cada vez más al abismo de la miseria y la precariedad.
Cuando la huelga se generalizó a casi todo el país, el Ministerio de Educación empezó a aplicar sanciones y descuentos a todos los maestros en huelga que no quieran regresar a clases, esto como una medida terrorista que buscaba que los desertasen de la huelga. Entonces tras los balazos, los gases, los garrotes y un sin número de humillaciones, la huelga continuó y es más se fortaleció.
El periodismo terrorista y mercenario una vez más contra los trabajadores:
Todos los medios de comunicación con sus ejércitos de periodistas bien pagados por sus amos se lanzaron a una brutal campaña de desprestigio contra las luchas de los médicos y maestros amalgamándolos con grupos senderistas infiltrados, (los maoístas de Movadef o Pukallacta) etc. La prensa se ha encargado de montar toda una campaña contra los maestros más activos.
El Estado y los medios de comunicación vienen haciendo una fuerte campaña para hacer ver fantasmas o revivir muertos (diciendo que SL o MRTA[3] siguen operando); esta campaña de pánico, terror y zozobra entre la población creada por los medios de comunicación y el Estado es un psicosocial que intenta desmovilizar a la clase trabajadora.
Nos hablan de un Movadef, como el nuevo rostro legal del grupo terrorista Sendero Luminoso, supuesto grupo activo que pretende continuar con la violencia vivida en los 80’s. Mentiras que son derramadas a diario, por el organismo terrorista más antiguo de la historia: el Estado. Los canales de televisión y la prensa en general-programas como Panorama, Cuarto Poder y otros de la misma calaña -se han dedicado a desprestigiar a los maestros que luchan en las calles, tratando a los trabajadores del aula como "terroristas", "intransigentes" o "radicales" y por ello muchos reporteros y camarógrafos fueron rechazados o sacados a golpes por los maestros que se movilizaban por las calles de Lima.
El sindicalismo y los sindicatos, se denuncian solos:
Los sindicatos jugaron a dividir por sectores a los trabajadores en lucha, como siempre: las diversas huelgas que se suscitaron en todo el país jamás fueron coordinadas, no existieron consignas de UNIDAD DE CLASE, cada gremio marchó por su lado, enarbolando y negociando con sus propios pliegos (médicos, maestros, mineros, enfermeras, obstetras, judiciales), en un total autodesconocimiento de que formamos una sola clase con intereses opuestos al Capital y su Estado.
En la huelga magisterial se pudo observar esa miseria a la que nos tienen acostumbrados los sindicatos, sean de la forma o color que sean, siempre llevan a la clase obrera a callejones sin salida en sus luchas, anulando su capacidad de pensar y organizarse, a bloquear su proceso de desarrollar una conciencia política de clase, a fin que las luchas tomen un cariz consciente y de masas. En la reciente huelga magisterial se ha podido ver las habituales traiciones a la clase obrera, que comete siempre el sindicalismo y sus dirigentes .Por ejemplo mientras que algunos líderes sindicales se sentaban con los congresistas para que fuesen mediadores de las negociaciones con la Ministra para llegar a un un "acuerdo para levantar la huelga", a esa misma hora el ministro de la represión ordenaba a los perros policiales apalear a los trabajadores en la Av. Abancay.
Pese a todo la solidaridad estuvo presente en estas luchas:
En medio de los diferentes ataques (del Estado, la prensa y los sindicatos) que sufren los maestros en medio de sus luchas, en más de 70 días se ha podido presenciar muestras de solidaridad de parte de muchos sectores de la población como grupos amplios de padres y madres de familia, estudiantes, trabajadores de otros gremios, que se sumaron a las concentraciones, marchas de protestas que se realizaron en Lima capital, así como en distintas provincias del país. La huelga ha sido a nivel nacional y fue asumido por la mayoría de maestros con la finalidad de desarrollar una huelga general. Muchos colegiales, estudiantes universitarios y algunos trabajadores que a título individual se han solidarizado y apoyado las marchas de protesta de los maestros.
Algunos elementos de diversos gremios y de la población en general se han desplazado al local de Fonavi ubicado en el centro de Lima, para hacer llegar alimentos no perecibles a maestros que han venido de algunas provincias junto a sus familias para participar de las jornadas de huelga y marchas de protesta realizadas en la ciudad capital, muchos de ellos siguen en Lima apoyando la huelga nacional.
Aunque estas muestras mínimas de solidaridad manifestadas en medio de esta lucha demuestran aun debilidad en la clase trabajadora, esto no quiere decir que haya perdido del todo el sentido por la vida como lo demuestra en esos momentos en el calor de sus luchas además tiene mucho por dar en sus próximos combates contra su enemigo histórico. Esta solidaridad que ha sido impulsada por su moral, fue espontanea, y no fue una solidaridad de clase propiamente, porque aun no puede autoreconocerse como clase, esto debido a los bajos niveles de conciencia política en la que aun se encuentra, a nivel mundial. Hay que reconocer, sin embargo, que en estas recientes huelgas hemos visto mucho rechazo, descontento y combatividad por parte de los trabajadores.
Pero como revolucionarios no podemos cerrar los ojos ante las debilidades que aún aquejan a la clase obrera. En la CCI estamos muy claros que:"El Manifiesto Comunista recuerda que el verdadero resultado de las luchas no es el éxito inmediato sino la unión cada vez más extensa de los obreros. La principal adquisición de la huelga es LA UNIDAD, LA CONCIENCIA, LA CAPACIDAD DE INICIATIVA Y DE ORGANIZACIÓN, LA SOLIDARIDAD..." [4]
Cuál es la perspectiva de las luchas presentes y futuras del Proletariado:
Existe una perspectiva diferente ante el actual escenario social de explotación de la clase obrera por el capitalismo. La respuesta es el proyecto histórico revolucionario de la que es portadora la clase trabajadora totalmente opuesta a la barbarie y explotación ocasionada por este sistema social inhumano. La situación presenciada en las luchas de los maestros y la de los otros gremios, solo nos demuestran que el proletariado debe reencontrarse consigo mismo y retomar sus instrumentos históricos de lucha (El apetito por la teoría, la solidaridad y confianza en sus fuerzas, la huelga de masas, la capacidad de extender sus luchas a nivel internacional, la generación de asambleas, etc.), en otras palabras que el proletariado marche hacia su conciencia y su reconexión con su vida y su perspectiva histórica, mediante la maduración de clase, una visión diferente de la vida ante la actual barbarie del capitalismo. En esa tarea nos inscribimos.
Internacionalismo –sección en Perú de la Corriente Comunista Internacional
Setiembre 2017
[1] Ver nuestras "TESIS SOBRE LA DESCOMPOSICION [47]".
[2] Un ataque de similares características tuvo lugar en México. Ver La evaluación universal en México: se agudiza la explotación sobre los maestros, https://es.internationalism.org/revolucion-mundial/201201/3297/la-evaluacion-universal-en-mexico-se-agudiza-la-explotacion-sobre-los [270]
[3] Grupos terroristas, respectivamente nombrados Sendero Luminoso y Movimiento Revolucionario Tupac Amaru.
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 144.77 KB |
Es muy importante clarificar qué es realmente el comunismo. Alberto Garzón, coordinador general de Izquierda Unida y dirigente del Partido Comunista de España, se está dedicando a conmemorar el centenario de la revolución de 1917 con charlas donde explicaría qué es ser comunista hoy. En una entrevista a El Diario, Alberto Garzón explica el contenido de estas exposiciones[1] [246]
El Partido Comunista de España -como cualquier otro partido comunista del mundo[2] [247]- es un defensor incondicional de la explotación capitalista. Sin embargo, esta defensa no la hace utilizando los argumentos típicos de la derecha o del populismo (la “libertad”, el “orden”, la “iniciativa privada”, el “valor de la competencia”, el “sálvese quien pueda”, “nos quitan lo nuestro”), sino otros que parecen colocarse en un terreno de “rebeldía”, de “cambio social”, de “lucha contra la injusticia”, de “solidaridad”.
Necesitamos pues examinar con rigor los argumentos de estos “paladines del comunismo”, su visión de en qué consistiría “ser comunista hoy”.
Según Garzón, el comunismo “es un movimiento político y social formado por mucha gente heterogénea que comparte esa sensibilidad y que, en la práctica, se actúa para transformar la realidad o intentar transformar esa realidad en un mundo más justo”.
Aquí hay dos golpes bajos al comunismo. Primero, su objetivo sería “hacer un mundo más justo”. “Hacer un mundo más justo” es algo tan vago que, según esa lógica, desde el Papa Francisco hasta el dueño de Facebook, Marck Zuckenberg, pasando por el millonario Amancio Ortega, todos serían “comunistas”, pues todos ellos han proclamado su deseo de hacer el mundo más justo.
Pero, ahondemos un poco más, ¿qué es la justicia? Según los códigos de esta sociedad, justicia es que te desalojen de la vivienda si no eres capaz de pagar la hipoteca o el alquiler; justicia es que te tiren de un trabajo porque la empresa tiene pérdidas; justicia es que te paguen un salario de miseria.
Con las leyes en la mano, con los usos y costumbres que generan las relaciones capitalistas de producción, todo eso es JUSTO. ¿Qué te veas obligado a dormir en la calle por no poder pagar los plazos de la hipoteca o el alquiler? Pues tú te lo habrías buscado al firmar un contrato legal y legítimo. ¿Qué tu salario no te permite llegar a fin de mes o apenas da para que tus hijos coman una vez al día? ¡No te quejes! ¡son las reglas de la oferta y la demanda!
El criterio de justicia que emplea el “comunista” Garzón, en comandita con el Papa o Zuckenberg, no permite comprender la inhumanidad y la barbarie que encierra el capitalismo, la terrible “injusticia” que se esconde detrás de todo el edificio de sus relaciones de producción y de las leyes que dictaminan como lo más justo y normal del mundo. En el trabajo asalariado y en la plusvalía que el capital saca a los obreros está la raíz misma de la pobreza de la inmensa mayoría y la riqueza de una pequeña minoría. Cada obrero produce por valor de, por ejemplo, 10000 € al mes y, sin embargo, recibe 600, 800, como máximo 1000 €, es decir, que con la justicia en la mano el Capital le roba 9000 € de su producción[3] [249].
Garzón nos pide que luchemos por algo tan reaccionario y engañoso que sería la Justicia, la cual santifica y legitima el trabajo asalariado, la plusvalía, la acumulación de capital, el intercambio mercantil, es decir, todo lo que está produciendo la miseria, el desempleo, la guerra, la barbarie, la destrucción medioambiental… No, la lucha hay que llevarla por una sociedad donde desaparezca la explotación del hombre por el hombre, la división en clases sociales, el Estado y las fronteras nacionales. Solamente con esa perspectiva nos podremos liberar. No es una lucha por la “justicia social” sino una lucha por la creación de una nueva sociedad.
El segundo golpe es aún más grave. El “movimiento comunista” que nos presenta Garzón estaría formado por “mucha gente heterogénea”, ocultando que el comunismo es el movimiento del proletariado, la clase revolucionaria del capitalismo. El comunismo no es la obra de líderes o de gentes heterogéneas de buena voluntad, es la obra del proletariado, LA EMANCIPACION DE LOS TRABAJADORES SOLO SERA OBRA DE LOS TRABAJADORES, fue el axioma de la Primera Internacional[4] [251]. El proletariado es un crisol de individuos de todas las edades, orígenes, razas etc., pero no es “heterogéneo” sino que está unido por el sufrimiento de la explotación asalariada y por ser el productor asociado mundial de la mayoría de riquezas sociales. Los proletarios de todos los países tienen un MISMO INTERES: luchar contra la explotación capitalista en la perspectiva de abolirla.
Garzón va más lejos en la negación del proletariado. Según él, “La historia (…) puso en entredicho los planteamientos de Marx. La clase obrera entendida como el proletariado, que hoy identificaríamos con el mono azul, no es mayoritaria. Y lo que hay es una diversificación que hace que incluso surjan estratos, que hemos venido a llamar clase media, creo que, por error, pero en cualquier caso aquí nos sirve para entendernos, que no tienen los mismos intereses que la clase obrera”.
El análisis de Marx jamás ha reducido la clase obrera a los trabajadores de mono azul. La composición y forma social de la clase obrera ha variado a lo largo de la historia. En los tiempos de Marx existía una parte importante de la clase obrera ligada aún a la producción artesana, los trabajadores más de vanguardia no eran los de fábricas y manufacturas sino más bien de gremios como la imprenta, los sastres etc. En el periodo que va de fines del siglo XIX hasta los años 70 del siglo XX, la vanguardia de la clase obrera la ocupan los trabajadores de las grandes fábricas. Sin embargo, desde los años 80 se producen cambios significativos, junto a grandes centros de producción se desarrollan otras concentraciones gigantes de sanidad, educación, investigación, informática, finanzas etc. Al lado de ellas existe una enorme constelación de pequeños lugares de trabajo con servicios, talleres, transportes, logística…, finalmente, se genera una masa de trabajadores que lo hacen individualmente en vehículos de todo tipo o delante de un ordenador (teletrabajo).
Es decir, la clase obrera ha cambiado notablemente de composición y estructura, se le han incorporado nuevas capas que antes no formaban parte de ella y, si bien -salvo países como China o Alemania- ya no se concentra mayoritariamente en grandes fábricas, se haya distribuida en grandes redes de producción, servicios, logística, transporte…, que cubren numerosas ciudades de la gran mayoría de países industrializados.
La precariedad y el aislamiento dominan; igualmente, muchos obreros tienen título universitario y varios idiomas, las mujeres se han incorporado masivamente a los puestos de trabajo. Estos cambios configuran otra piel de la clase obrera. Sicológica y sociológicamente hablando, muchos, quizá la mayoría, de los obreros no se consideran clase obrera, sino que quizá se sientan “clase media”, “los de abajo”, “ciudadanos de a pie” etc.
Todos esos clichés falsifican la realidad profunda de lo que es la clase obrera y la evidencia, en contra de las falsificaciones de Garzón, de que es mayoritaria en la sociedad. Esa masa de mujeres y hombres, precarizada, con una elevada cultura, sin domicilio fijo ni país definitivo de residencia, con varios idiomas y una relación cosmopolita, que trabaja en una cadena de producción mundial, es la que puede identificarse con “una clase radicalmente esclavizada, una clase de la sociedad burguesa que no es una clase de la sociedad burguesa, un estado social que es la desaparición de todos los estados sociales; una esfera que obtiene de sus sufrimientos universales un carácter universal y no alega ningún derecho especial porque ella no padece una injusticia social, sino la injusticia en sí, que no puede ya apelar a un pretexto histórico sino a un pretexto humano; una esfera, finalmente, que no se puede emancipar sin emanciparse de todas las demás esferas de la sociedad y sin emanciparlas a su vez; significa, en una palabra, que el total aniquilamiento del hombre sólo puede rehacerse con la completa rehabilitación del hombre. Ese estado especial en el cual la sociedad va a disolverse es el proletariado” [5] [252]
Pero, Garzón va aún más lejos en el ataque a la clase obrera, la única que, por su acción común a escala mundial, puede llevar al comunismo. Nos dice que “existen las contradicciones entre la clase trabajadora del norte, de Occidente y la clase trabajadora del sur, que a veces es expoliada por el propio sistema económico del norte, del que se ve beneficiado la clase trabajadora del norte”.
La extracción de la plusvalía es un fenómeno mundial y no tiene lugar empresa a empresa o nación a nación. El conjunto del capital mundial obtiene una masa total de plusvalía que la competencia entre capitalistas cuyo reparto viene determinado por varios factores, principalmente dos: la pelea entre sus distintas fracciones (financiera, industrial, comercial, burocrática, política etc.) y, sobre todo, la pugna entre los diferentes capitales nacionales. Los trabajadores no tienen nada que ver con esos factores. Sus intereses son los mismos en todos los países y se oponen siempre a “su” Estado nacional o a “su” empresa.
Es muy venenoso que, con argumentos falsos, sin base científica, basados en el sentido común, Garzón ataque el bien más preciado de los trabajadores: SU UNIDAD. Garzón se las da de “solidario” pero con su argumento de “la oposición de intereses entre los trabajadores del Norte y del Sur” siembra la división y el enfrentamiento entre los trabajadores. Su “argumento” abona la ponzoña reaccionaria de los populistas que oponen a los obreros del país a los emigrantes que vendrían a “quitarles el trabajo”. Su “argumento” abona las ideas tan expandidas en América del Sur de ver a sus hermanos de Estados Unidos como enemigos cómplices de Trump.
El entrevistador le pregunta a Garzón sobre algo tan evidente como la barbarie de la URSS y su hundimiento final. Como buen político burgués Garzón elude la pregunta incómoda y no dice absolutamente nada: “hay veces que se hacen juegos de prueba y error y entonces tenemos que ser conscientes de que cuando han pasado determinadas cosas en la historia, hay que afrontarlas críticamente. Ver qué ha fallado. Ver cuáles son las deficiencias, que probablemente no son pocas”.
Para Garzón la explotación feroz que imperaba en la URSS, la liquidación de todo lo que quedaba del bolchevismo en los procesos de Moscú, los campos de concentración, el Gulag, la gran guerra patriótica con sus 20 millones de muertos, la deportación sanguinaria de millones de campesinos… esa barbarie gigantesca, sería un “juego de prueba y error” (¿¿¿). ¡Qué desfachatez!
La feroz dictadura de los hermanos Castro en Cuba con los racionamientos, la triple moneda, la miseria generalizada, serían ¡un juego de prueba y error! Las hambrunas que padecen trabajadores y campesinos en Corea del Norte a la mayor gloria de la dinastía Kim y al servicio de la “bomba” sería un “juego de prueba y error”.
Ese cinismo escandaloso tiene una sencilla explicación: él es heredero y continuador del estalinismo, la cristalización política de la contra-revolución que liquidó muy pronto -menos de una década después de 1917- el bastión proletario en Rusia y convirtió al partido bolchevique y a los partidos de la Tercera Internacional en partidos del capital, partidos con fachada “proletaria y comunista” y naturaleza total y absolutamente capitalista[6] [253].
El principio fundamental del proletariado es el internacionalismo. No solamente porque sus intereses son los mismos en todos los países y no tiene ninguno que lo ate a “su país” (El proletariado no tiene patria) sino también porque trabaja de forma asociada a escala mundial por lo que el comunismo solo podrá ser mundial y solo nacerá de una revolución mundial con la participación del proletariado de todos los países.
Pero nada de esto interesa a Garzón que no dice ni una palabra al respecto, ni siquiera como retórica, él se siente muy cómodo, cuando le hablan de España, del “comunismo en España”, es decir, Garzón piensa y concibe su “ser comunista” como un objetivo nacional, al servicio de la nación. A Garzón solamente le preocupa España, no le preocupa el proletariado mundial, ni la situación y el futuro de la humanidad, su horizonte se limita a España, en ese sentido es un político nacional y nacionalista, su partido es un Partido del Capital Español (PCE). Por ejemplo:
“El problema principal económico de España es la desindustrialización y por tanto una industria productiva basada en bajo valor añadido. Nuestro país se está basando en turismo y en construcción. Sectores que no solo son de bajo valor añadido, sino que son estacionales. Si tú tienes una economía que funciona fundamentalmente de que vengan turistas desde fuera y tienes hoteles abiertos cada seis meses. Seis meses sí, seis meses no, pues tienes trabajadores seis meses sí, seis meses no y lo que tienes es precariedad. Entonces el modelo productivo configura el tipo de relaciones laborales. En España tenemos precariedad no solo por las reformas laborales, sino por la estructura productiva”.
A Garzón no le interesa ni los salarios que se cobran, ni el empleo, ni las crueles condiciones laborales, ni la ausencia de un mínimo futuro para la gran mayoría, no, a él lo que le preocupa es la estructura de la economía española, la desindustrialización de España… Su mensaje es muy claro: para que el trabajador pueda comer el capital nacional español tiene que tener otra estructura productiva, ser más competitivo, ser más productivo… Es decir, Garzón ata el interés de los trabajadores al interés nacional del capital. Y ese es el mensaje de TODOS los partidos del capital, desde el fascismo al populismo, desde el socialismo a los llamados “comunistas”.
Contra esa mentira, el proletariado solo puede defender sus intereses inmediatos e históricos si rompe con el interés nacional del capital, si se une a sus hermanos de clase a escala mundial, si se concibe como clase contra la nación en todos los países. El proletariado no tiene que elegir entre España y Cataluña, tiene que luchar contra las dos patrias que, pueden ser rivales entre ellas, pero que comparten la imposición de la explotación y la miseria[7] [274].
Además, Garzón lanza una mentira demagógica basado en una lógica de Perogrullo: habría precariedad porque la principal industria de España es el turismo. ¿Cómo explica Garzón la creciente precariedad en Alemania con sus salarios de 400 euros, un país industrial por antonomasia? ¿Cómo entender según la lógica de Garzón la precariedad galopante en Estados Unidos o en Gran Bretaña? ¿Se le ha olvidado a Garzón que existe precariedad en la industria automovilística, en los servicios públicos, en la informática?
La precariedad está en el ADN mismo de la clase obrera. Todo proletario no tiene garantizado los medios de vida y se ve obligado al trabajo asalariado para sobrevivir. Esto es el ABC del comunismo que el profesor Garzón pretende que olvidemos. Preguntándose lo que diferencia el proletario del esclavo, Los Principios de Comunismo, escritos por Engels en 1847 subrayan: “El esclavo está vendido de una vez y para siempre, en cambio, el proletario tiene que venderse él mismo cada día y cada hora. Todo esclavo individual, propiedad de un señor determinado, tiene ya asegurada su existencia por miserable que sea, por interés de éste. En cambio, el proletario individual es, valga la expresión, propiedad de toda la clase de la burguesía. Su trabajo no se compra más que cuando alguien lo necesita, por cuya razón no tiene la existencia asegurada. Esta existencia está asegurada únicamente a toda la clase de los proletarios. El esclavo está fuera de la competencia. El proletario se halla sometido a ello y siente todas sus fluctuaciones”[8] [275]
¡Cualquier joven precario de cualquier país del mundo, desde Alemania a China o desde USA a España, puede verse claramente reflejado en ese retrato trazado hace 170 años!
Garzón se siente preocupado por la desafección y la desconfianza que en ciertos ambientes obreros se expresa ante los partidos de izquierda (PSOE, IU, Podemos). Así, por ejemplo, su antecesor en el cargo, Cayo Lara, fue rechazado por jóvenes de las asambleas del 15 M en Madrid.
Para hacer frente al problema lanza una explicación: la izquierda se habría institucionalizado. Hablando del Eurocomunismo que en los años 70 fue la careta a través de la cual el PCE se hizo aceptar por el bloque imperialista americano, Garzón señala: “el eurocomunismo no es un proyecto político definido, es más bien una cultura política que propone que las instituciones que se han conseguido son las necesarias y las suficientes para llegar al socialismo y que por lo tanto el instrumento de mayor incidencia social es presentarse a las elecciones y tener influencia en las elecciones. Dedicas toda tu energía prácticamente a ese ámbito y eso genera una cultura política. La cultura política de la institucionalización, una izquierda institucionalizada. Una izquierda que abandona progresivamente la construcción del tejido social, de los medios de comunicación. ¿Dónde está la Radio Pirenaica? ¿Dónde están las asociaciones de vecinos? ¿Dónde está el PCE desplegando sus ramas por el tejido social, por los barrios, por las clases sociales? Todo eso va perdiendo peso y lo va ganando la maquinaria institucional”.
Participar en las elecciones forma parte de la integración de los antiguos partidos obreros (socialistas, comunistas, trotskismo) en el Capital[9] [276]. Sin embargo, cuando trabajan en “movimientos sociales” con obreros o con vecinos, cuando encabezan una manifestación, cuando se infiltran en una asamblea obrera, también están defendiendo un programa capitalista. Hablan de defender la democracia, de ciudadanos, como hemos visto antes de justicia, de interés nacional… En la calle o en las instituciones defienden siempre el interés nacional del capital, defienden siempre todos los temas de la ideología burguesa.
En las elecciones o en las Cortes hablan de “nacionalizar los bancos”, lo que es un programa capitalista de Estado que de forma encubierta aplicó Rajoy con las cajas de ahorros en quiebra o Bush en 2007-2008 cuando las quiebras sacudieron las instituciones financieras USA[10] [277]. Esa misma patraña capitalista la defienden en la calle, en una manifestación o en una huelga. Hay un refrán que dice “la mona, aunque se vista de seda mona se queda”, IU, Podemos, PSOE, aunque se vistan de manifestante callejero o de “vecino de base” siguen siendo un DEFENSOR DEL CAPITAL Y DEL INTERES NACIONAL DEL CAPITAL.
Smolny 211017
[1] [254] https://www.eldiario.es/politica/alberto-garzon-comunista-capitalismo-economico_1_3468138.html [278]
[2] [255] Los llamados partidos comunistas cortaron el cordón umbilical con la revolución rusa de 1917 y con el partido bolchevique que estuvo a la vanguardia de esta revolución, con la contra-revolución estalinista que se consolidó a partir de 1922. Ver, entre otros documentos, El estalinismo aún despide su hedor contra-revolucionario, https://es.internationalism.org/cci-online/201302/3644/el-estalinismo-aun-despide-su-hedor-contrarrevolucionario [58]
[3] [257] Ver Marx: Trabajo asalariado y capital, https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/49-trab2.htm [279]
[4] [259] Recordemos pues la ideología y la propaganda han borrado muchas cosas de nuestra memoria histórica: la Primera Internacional, AIT: Asociación Internacional de los Trabajadores, existió entre 1864 y 1876, reagrupó las fuerzas proletarias en muchos países de Europa y algunos de América, en ella militaron Marx y Engels.
[6] [262] Ver nuestro Manifiesto sobre 1917. https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201710/4237/manifiesto-de-la-corriente-comunista-internacional-sobre-la-revolucion [281]
[7] [282] Ver España y Cataluña, dos patrias para imponer la miseria, /content/3482/espana-y-cataluna-dos-patrias-para-imponer-la-miseria [187] ; igualmente nuestra hoja sobre el conflicto catalán: https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201710/4240/enfrentamientos-en-cataluna-el-pasado-reaccionario-esta-en-la-democrac [283]
[9] [286] Ver el punto 7 de nuestra Plataforma. https://es.internationalism.org/cci/200509/145/plataforma-politica-de-la-corriente-comunista-internacional [287]
[10] [288] Ver ¿Crisis del neoliberalismo o crisis del capitalismo? https://es.internationalism.org/cci-online/200810/2380/crisis-del-neoliberalismo-o-crisis-del-capitalismo [289]
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 63.57 KB |
Publicamos aquí una declaración de Perspectiva Comunista Internacional (Corea del Sur) sobre las tensiones imperialistas en la Península Coreana.
Tenemos algunas críticas a esta declaración, en particular, su focalización en la instalación de THAAD, lo que podría dar lugar a la idea de que una campaña monográfica sobre este asunto sería equivalente a la lucha de los trabajadores para defender sus intereses contra las exigencias de la maquinaria guerrera capitalista. La clase obrera no desarrolla su conciencia a través de campañas sobre tal o cual sistema de armas. La tarea de los revolucionarios es exponer el estancamiento de todo el sistema, al tiempo que participa en luchas por demandas de clase que pueden desgarrar las ilusiones de una "unidad nacional" y desarrollar una verdadera solidaridad con los trabajadores en otros países.
Sin embargo, reconocemos la voz de la clase obrera internacional en esta declaración: una voz que denuncia a los imperialistas de toda la clase capitalista (incluidos los que supuestamente son "comunistas"). Por lo tanto, nos solidarizamos sin reservas con los camaradas del PCI y con todos aquellos que luchan por un internacionalismo real en esta región.
Para el análisis de la CCI sobre la situación, consulta /content/4236/amenaza-de-guerra-entre-corea-del-norte-y-estados-unidos-la-loca-irracionalidad-del [291]
________________________________________
Criticamos al gobierno de Moon Jae-In y a los Estados Unidos por el despliegue de THAAD.
¡Eliminación de THAAD! ¡Lucha contra el estado capitalista! ¡Lucha contra los gobiernos capitalistas y la amenaza de la guerra imperialista!
El 7 de septiembre, el gobierno de Moon Jae-In y los Estados Unidos desplegaron de manera coercitiva la Defensa Terminal de Área de Gran Altura (THAAD) en Sungju-gun Sogong-ri contra la oposición de la mayoría de los coreanos, incluyendo los residentes. El despliegue de THAAD en Corea del Sur no contribuye a la resolución de problemas relacionados con el armamento nuclear de Corea del Norte y la paz del este de Asia. Es sólo un juego hipócrita de seguridad. No sólo es un programa que aumenta la amenaza de la guerra en favor de la fuerza imperialista de los EEUU, sino también es un plan para colocar a Corea del Sur en primera línea de la guerra imperialista.
Una vez más confirmamos que el propósito del desarrollo de las armas nucleares de Corea del Norte es una masacre genocida contra civiles, especialmente la clase trabajadora, a pesar de que Corea del Norte insiste en que el arma nuclear es una garantía de su régimen. Además, nunca olvidamos que la única fuerza que usó las armas nucleares que asesinaron indiscriminadamente a civiles en la guerra, fue el imperialismo estadounidense. La historia ha demostrado que los dos sistemas, que son diferentes en la península de Corea, son los mismos en términos de explotación de la clase trabajadora y son el enemigo absoluto de la clase trabajadora. Los trabajadores no deben tomar partido por ninguno de los dos bandos.
La maximización de la tensión en el este de Asia muestra las tendencias destructivas del capitalismo. Sin embargo, los conflictos recientes han aumentado el riesgo para la humanidad mucho más que antes. Esta vez, hay un creciente enfrentamiento entre muchas fuerzas. Estados Unidos, China y Japón, así como Corea del Norte están intensificando la carrera armamentista.
Dos guerras mundiales, la Guerra de Corea y numerosas guerras siempre han traído un irremplazable dolor a la clase trabajadora. Hoy, la clase obrera en Asia oriental ya no debería sacrificarse en el mortal ciclo vicioso del capitalismo. Sólo la clase trabajadora puede salvar a la humanidad de la barbarie. Para ese fin, la clase obrera debe escapar del círculo vicioso del nacionalismo y el militarismo. La única solución es que los trabajadores de Corea del Sur y Corea del Norte, incluidos los trabajadores de China, Estados Unidos y Japón, luchen contra su propia clase dominante.
El despliegue del THAAD del gobierno de Moon, que pretende continuar la desnuclearización de la península de Corea, no contribuiría a limitar el desarrollo de las armas nucleares de Corea del Norte, sino que echará gasolina en el fuego de la confrontación militar incluyendo la competencia de armas nucleares. La decisión de agregar y desplegar el THAAD también muestra la hipocresía y la incompetencia del gobierno de Moon, que afirma que persigue una política de paz, un proceso democrático y una diplomacia independiente. Es una expresión de la política y la naturaleza de clase del gobierno actual que sirve a los intereses de las clases dominantes e imperialistas.
Contra el gobierno de Moon Jae-In, que cometió crímenes del mismo tipo que los del gobierno de Park Geun-hae en menos de cuatro meses después de la victoria de la elección presidencial.
La clase trabajadora debe romper con la "fantasía de Moon Jae-In", el gobierno de Moon miente sobre buscar limpiar un mal acumulado y cambiar el régimen.
La clase obrera debería oponerse a formar un frente unido y cooperar con el gobierno de Moon.
La clase obrera debería luchar contra el despliegue de THAAD, así como contra el gobierno capitalista y la amenaza de la Guerra de Corea.
Nos oponemos tanto a las amenazas imperialistas de los Estados Unidos y de sus aliados contra Corea del Norte (amenazas de guerra, campañas de seguridad) como al desarrollo de armas nucleares de Corea del Norte contra ellos.
Tanto el imperialismo estadounidense, que en realidad mató a civiles con armas nucleares, como las armas nucleares de Corea del Norte, que se dirigen a otra guerra, son los mayores desastres para la clase trabajadora. La clase obrera se opone a todas las armas nucleares.
No podemos creer ninguna "política de paz" de los países capitalistas-imperialistas que claman "paz", por un lado, al tiempo que instigan la competencia armamentista y la amenaza de guerra en interés de su propio régimen capitalista.
Declaramos que sólo la lucha internacional de los trabajadores y la revolución de los trabajadores pueden poner fin a la amenaza de barbarie, la guerra imperialista y la destrucción nuclear que amenazan a la humanidad bajo el capitalismo.
¡Eliminación de THAAD! Lucha contra los gobiernos capitalistas y su amenaza de guerra imperialista más allá de las fronteras de todos los estados capitalistas.
¡Los trabajadores no tienen ningún país que defender!
¡Trabajadores del mundo, únanse!
7 de septiembre de 2017
Perspectiva Comunista Internacional
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 113.29 KB |
Desde finales de agosto, el ejército birmano persigue, tortura, viola y mata a miles de habitantes del Estado de Rakhine (tradicionalmente llamado Arakan) salido de la minoría musulmana rohingya, una región particularmente pobre, situada al oeste de Birmania, en un Estado donde la población es en su gran mayoría budista. Rechazados y privados de los derechos civiles durante décadas, los rohingyas han sido víctimas de una escalada de violencia extrema a raíz del ataque a una treintena de puestos de policía por un grupo armado autoproclamado: Ejército de Salvación de los Rohingyas de Arakan (ARSA). En este enfrentamiento, donde la población paga como siempre el precio mayor, los intereses imperialistas en conflicto sólo han servido para alimentar aún más la violencia: tomando como pretexto la "lucha contra el terrorismo", el poder central de Birmania ha aprovechado la ocasión para retomar el control de una región estratégica, rica en minerales, muy codiciada por los más diversos buitres imperialistas: Estados Unidos, India, China, Reino Unido...
Los propios rebeldes, al igual que la etnia en su totalidad, nunca han sido más que peones manipulados por tal o cual potencia presente en la región. Esta minoría, en efecto, sirvió como apoyo y fuerza "leal" en el siglo XIX y hasta 1948 al imperialismo británico en Birmania contra los independentistas. Hoy en día, los rebeldes son ampliamente sospechosos de estar siendo financiados por Arabia Saudita como una manifestación en favor de la causa Rohingya, difundida en todo el mundo musulmán desde el estado de Marruecos hasta el régimen iraní a través de Indonesia, quien se manifiesta muy interesada.
Después de este mes de violencia, se declara oficialmente que hay más de mil muertos y unas 500,000 personas son obligadas a huir a la vecina Bangladesh. A ellos hay que agregar otros 300,000 refugiados rohingyas que ya viven en los miserables e insalubres campos de Bangladesh después de huir de Birmania debido a violencias anteriores. Esta minoría, despreciada y luego perseguida por las autoridades birmanas, no ha hecho otra cosa que sufrir de forma permanente la violencia del capitalismo, como, por ejemplo, en 2012, cuando la represión militar fue terrible. Ellos pues, se agregan a la larga lista de minorías que han sufrido la violencia de Estado. Desde 1948, por ejemplo, la minoría tibetano-birmana Karen que ha soportado la ira de la persecución, al punto que no es exagerado hablar de genocidio.
Purificación, exclusión: marcas registradas del capitalismo
Birmania misma no es de ninguna manera una excepción cuando se trata de persecuciones y masacres de masas. La historia está llena de los ejemplos más horribles, desde la colonización de África por las naciones europeas, la de Asia por el imperio británico, pasando por la propia formación de los Estados Unidos con el genocidio de los Amerindios o el exterminio metódico de judíos y gitanos durante la Segunda Guerra Mundial. El exterminio de poblaciones enteras ha caracterizado la vida del capitalismo desde sus orígenes. Si todas las democracias fueron capaces de gritar a coro después del Holocausto "¡nunca más¡", llenar los libros de texto llamando a "no olvidar nunca", proclamándose los campeones de la "defensa de las libertades públicas" de cara a las persecuciones del totalitarismo de Hitler o Stalin, las "limpiezas étnicas" nunca han cesado y después se han multiplicado: Armenia, Chechenia, Darfur, Yugoslavia, Ruanda, los tamiles en Sri Lanka ... por citar sólo los más emblemáticos, los más llenos de atrocidades y de hipocresía de todos los Estados democráticos frente a esta barbarie.
La decadencia y el estado de descomposición del capitalismo hoy en día no han hecho más que acelerar y amplificar este proceso de destrucción y muerte de pueblos y grupos étnicos acusados en cada ocasión de ser la fuente de todos los males sociales y políticos, acusados de frenar el buen desarrollo de la "civilización" contemporánea. Son los chivos expiatorios fáciles de los que nunca ningún Estado se ha privado para lograr sus propósitos y asegurar su dominación.
Aung San Suu Kyi: el icono de la paz al servicio de la guerra
Durante un mes, toda la prensa burguesa, muchas figuras políticas, religiosas, artísticas, han llamado a la responsabilidad de Aung San Suu Kyi, en el poder desde abril de 2016, para que detenga la masacre. En un primer momento la Premio Nobel de la Paz en 1991 mantuvo un sospechoso silencio.
Quería no empañar su imagen de opositora "irreductible" a la junta militar birmana por casi quince años, aureolada debido a su encarcelamiento, y finalmente liberada para, se dijo, comprometerse con la "apertura democrática" de su país.
Toda la burguesía la presentaba como la "Nelson Mandela asiática", el caballero blanco de la democracia, quien podía muy bien declarar que ella nació para "proteger los derechos humanos”, o que "todas las leyes represivas deben ser revocadas. Y las leyes deben ser introducidas para proteger los derechos del pueblo", hoy cae del pedestal sobre el que “irradiaba”. El medio humanitario y diplomático, pasando por el roquero y su indiscutible campeón humanitario, Bono, por el cine y sus realizadores, Luc Besson o John Boorman, pasando por los antiguos líderes mundiales como Bill Clinton, Jimmy Carter o Jacques Delors, todos tenían que saludar a la "Madre del coraje" y su determinación.
Recordemos esta declaración, entre muchas otras, emblemática del tributo internacional del que Aung San Suu Kyi era objeto: "No se enfatiza lo suficiente hasta qué punto la estrategia de no violencia activa (una de las raíces de la ecología) realizada por Aung San Suu Kyi y sus seguidores, es el verdadero logro de esta historia. Perseverancia, paciencia, voluntad de entendimiento y de reconciliación, capacidad de compromiso... pero también firmeza e inflexibilidad sobre la meta, todo en Aung San Suu Kyi recuerda lo que han aportado antes que ella Gandhi, Martin Luther King, Mandela, Vaclav Havel... y hoy el Dalai Lama... (...) De frente al totalitarismo, la paz y la democracia son posibles, un día u otro, especialmente cuando "sabemos que es el más paciente el que gana al final". De hecho, hoy, la evolución de Birmania y la libertad de expresión y de acción de "La Dama de Rangoon", son signos de esperanza para toda Asia, y para todos los combatientes no violentos del planeta. Signos de esperanza, por la libertad, por la solidaridad, por la ecología " [1]
Esta palabrería se desvaneció cuando finalmente, a mediados de septiembre, la “heroína de la democracia” se decidió a hablar. En sus declaraciones a mediados de septiembre, negó que hubiera masacres y denunció la "desinformación" de la prensa occidental sobre la situación y la violencia en curso.
La valiente “Dama de Rangoon” ¿habría traicionado sus principios? ¿Es ella una personalidad que ha abusado del mundo entero? Ni mucho menos... La realidad es más simple y más prosaica: Aung San Suu Kyi es tan solo un representante del mundo capitalista, una expresión de la clase burguesa, ni más ni menos. Este Premio Nobel de la Paz es más bien la hija del general Aung San, protagonista de la independencia del país y defensora del nacionalismo birmano, descartando a la mayor parte de los diferentes grupos étnicos o minorías del país. Continuidad, filiación y tradición... ¡en barro y sangre! Ella misma lo declara con orgullo: "Siempre he sido una mujer política. No comencé en la política como defensora de los derechos humanos o como trabajadora humanitaria, sino como dirigente de un partido político". Esto tiene el mérito de ser claro. Efectivamente, el icono de la paz ahora asume su papel al frente del Estado birmano, sin cortapisas como un componente de la soldadesca que la encarceló y después la llevó al poder.
Algunos, bastante lúcidos acerca de su posición como un escaparate civil "políticamente correcto" del Estado birmano, esperaban al menos una palabra de compasión, una "llamada a la razón" frente a la matanza en curso. ¡Nada más lejano!: el ejército (que ella saluda) reprime y ¡mata alegando erradicar el terrorismo en nombre del interés general! En boca de la burguesía, defender el interés general es defender el interés de la nación, es decir, defender el Estado capitalista y su violencia, democrática o no. Aung San Suu Kyi siempre ha sido y sigue siendo fiel a su causa, el capitalismo, a su clase, la burguesía. En el fondo, el asombroso comunicado del EELV es correcto: Aung San Suu Kyi lleva consigo lo que han llevado antes y después de ella: Gandhi, Martin Luther King, Mandela, Lech Wałęsa, Desmond Tutu, Yasser Arafat, Jimmy Carter u Obama, todos presentados como los apóstoles de la paz y de la transformación del mundo capitalista. Juzguémoslos a la luz de algunos ejemplos:
Con la llegada al poder de Mandela, encarcelado durante 27 años, finalmente puesto en libertad para "sentar las bases de una nueva Sudáfrica democrática", Premio Nobel de la Paz en 1993, África sigue siendo "un Estado del "Tercer mundo "a la deriva en un mar de penurias, corrupción, miseria social y violencia en la que sobresalen algunos sectores ultra-agraciados, pero cada vez más reducidos, y muy a menudo dirigidos por blancos (...). El clima social está envenenado por las patentes desigualdades promovidas por los "Diamantes Negros", esos nuevos ricos negros, especuladores, corruptos e insaciables que allanaron la economía del país, exhibiendo con insolencia un ostentoso lujo"[2]. Sin comentarios…
La "histórica" victoria de Obama, el "primer presidente negro de los Estados Unidos de América" debía ser del mismo tono: por fin, un hombre negro al frente de un país devastado por las desigualdades sociales y el racismo: "Juntos, cambiaremos este país y cambiaremos el mundo”. El 10 de diciembre de 2009, Barack Obama recibe el Premio Nobel de la Paz en Oslo. Ocho años después, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ¡Estados Unidos sigue siendo uno de los países donde la brecha entre ricos y pobres es la más grande! Más de 30,000 personas mueren bajo las balas en los Estados Unidos cada año, muy a menudo negros... Desde un punto de vista militar, Obama ha proseguido la política imperialista americana en Afganistán, en Siria, en Irak y ha comprometido a su país en nuevas tierras donde estaba casi ausente: en el Magreb, en Libia, en Mali y en Nigeria; hizo instalar bases de drones en Níger, en la frontera de Mali, de Nigeria y de Camerún, mientras que golpes "selectivos" se llevaban a cabo en Somalia y en otros lugares.
En cada ocasión, estos iconos promovidos como portadores de tantas esperanzas y de hombres/mujeres providenciales, sólo han resultado en un mayor engaño hacia los explotados con la indiscutible intención de desviarlos de su verdadero objetivo de asumir de manera colectiva y consciente su combate en contra del capitalismo y su barbarie.
El budismo a la cabeza del Estado capitalista
Es necesario insistir en la dimensión religiosa de la situación en Birmania. En efecto, el más violento rechazo a los musulmanes rohingyas se expresa en la población budista, la mayoría en Birmania. Los mismos monjes budistas atizan este odio y empujan hacia el pogromo. No dudan en empuñar ellos mismos el garrote y agredir físicamente, dirigidos por un monje ultranacionalista y anti-musulmán Wirathu (que inspiró el largometraje: El venerable W). Este personaje pasó varios años en prisión en el periodo de la junta militar, por sus llamadas al odio, antes de ser amnistiado.
¡Que esto no tiene importancia! Aung San Suu Kyi tiene sus defensores, contra viento y marea: "La gran dama, ella, sigue un camino budista muy puro, y hace todo lo posible a pesar de todos los insultos y mentiras difundidas por los medios atlantistas en su contra... ¿Qué puede hacer? ¿Favorecer a una minoría que pone en peligro a la mayoría? ¿Dejar que los Estados Unidos desestabilicen al país con los rohingyas, que para muchos son ciertamente bengalíes? No, ella hace lo que es lo mejor para su país y para la mayoría de sus habitantes y, ciertamente, no es responsable de los crímenes que se le reprochan”[3].
Si los caminos de Dios son inescrutables, la "pureza" del budismo no se expresa en realidad más que a la vista de las necesidades del capital nacional, de la defensa chovinista de una identidad nacional, confesional, validada por los Estados burgueses. Pero de nuevo, no encontramos aquí ninguna novedad o sorpresa. Cualquiera que sea su investidura religiosa, ya sea esta budista, cristiana, musulmana, hebrea o hindú, todas las religiones son los garantes del orden establecido sobre la tierra. No prometen la verdadera libertad para el hombre más que en el reino de los cielos, rechazando a incrédulos e infieles. En realidad, la religión siempre ha conducido a la preservación de la dominación de las clases explotadoras, llamando a las clases explotadas a la aceptación de esta sumisión. Hoy, la dominación de la burguesía sobre el proletariado. La religión queda como “el opio del pueblo” como lo decía Marx.
En perspectiva, la situación en Birmania es, lamentablemente, tan solo un episodio más de la sangrienta agonía del capitalismo. Detrás de todos los clamores internacionales indignados del mundo burgués, siguen todos los enfrentamientos, las relaciones de fuerzas y las transacciones de la competencia imperialista: concretamente, a pesar de los abusos denunciados, el apoyo al Estado de Birmania y a su ejército se mantiene intacto por parte de los Estados occidentales en la medida en que puede frenar el progreso del imperialismo chino en la región, dificultar el establecimiento de una nueva "ruta de la seda" hacia Europa.
Sólo la lucha de clases puede conducir a la puesta en causa del capitalismo, a terminar de una forma definitiva con las limpiezas étnicas y la barbarie capitalista en todas sus formas. El camino sigue siendo largo, muy largo, pero no hay atajos posibles.
Stopio, 2 de octubre de 2017
[1] Europa Ecológica-Los Verdes (EELV), comunicado de prensa de junio de 2012
[2] Comisión Económica de África (ONU), 2013.
[3] Alter Info, septiembre de 2017
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 134.51 KB |
El 11 de noviembre, la CCI será anfitriona de una Jornada de Discusión[1] sobre la Revolución rusa. Varios camaradas han estado ya reflexionando seriamente sobre la importancia de este episodio crucial en la historia de la lucha del proletariado. Un camarada, Link, ha republicado ya una presentación que ha hecho para una reunión previa sobre esta cuestión. Puede verse en nuestro foro[2]
El texto que sigue nos lo ha enviado un simpatizante próximo a la CCI. Lo publicamos con la esperanza de que, de forma previa al encuentro, lo lean cuantos más camaradas mejor para que así se estimule más la discusión y la reflexión.
Animamos a todos los camaradas a asistir al encuentro si pueden y a seguir contribuyendo, ya sea en la forma de textos o participando en nuestro foro.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Los acontecimientos revolucionarios de Rusia en 1917, ''la entrada forzosa de las masas en el terreno del dominio de su propio destino'' (Trotsky), el levantamiento de millones de proletarios, campesinos pobres y soldados, junto con la oleada revolucionaria que se inició de Finlandia a Sicilia, del Rühr a los Urales, con influencia en Estados Unidos, España, China y Argentina, las esperanzas que hizo nacer en millones de oprimidos del mundo... no puede abordarse desde una afiliación ideológica estrecha. La Revolución rusa y la oleada revolucionaria internacional que desató, su evaluación crítica y sus contribuciones al programa comunista, pertenecen a toda la humanidad oprimida, en su ya antiquísima lucha contra la explotación del hombre por el hombre, y particularmente a la perspectiva de la alternativa comunista, que aún queda por escribir, y que está liderada por el proletariado revolucionario.
Cada vez más incapaz de ofrecer un proyecto positivo que justifique y apoye el mantenimiento de la dominación de las relaciones sociales y productivas capitalistas, la burguesía internacional se concentra sobre todo en repetir que no hay alternativa a su dominio, o que, si la hay, sería incluso peor, llevando necesariamente al ''totalitarismo'' de tipo nazi o estalinista. La identificación (véase denigración y ridículización) de la alternativa histórica del comunismo con diferentes formas especialmente brutales de capitalismo de Estado envuelto en banderas rojas es indudablemente el dogma ideológico principal, junto con aquél de la ''democracia'', que usa la civilización capitalista, corroída por sus contradicciones, para sostenerse. Es en este contexto que uno debe situar las (por supuesto no precisamente nuevas) campañas de ridiculización y denigración de la experiencia revolucionaria de Rusia en 1917, y por extensión, las de la oleada revolucionaria internacional que la siguió.
En esta estrategia de falsificación de la Revolución rusa destaca el papel de la falsa polarización entre los ''partidarios'' y los ''opositores'' de esta mentira dentro del espectro ideológico y político burgués. Los ''partidarios'' serían los que defienden posiciones estalinistas, trotskistas y maoístas, desde la versión paleo-estalinista primitiva a las variaciones más neo-socialdemócratas que ridiculizan la revolución, convirtiéndola en un ejercicio de actitud ''sigue-al-líder'' por parte de las desamparadas masas, de intrigas y maniobras de políticos profesionales y ''jefes geniales'', de mesianismo y culto a la personalidad (ya hacia Lenin, Trotsky o Stalin) y bajo un marco exclusivamente ruso. En otras palabras, que presentan la revolución proletaria como si fuera política burguesa vulgar, de la que estas corrientes forman su ala izquierda, aplicando el patrón de las ''revoluciones'' en China, Cuba, Vietnam o Venezuela (véase, luchas de poder entre facciones burguesas nacionales e internacionales que usan a la población descontenta como carne de cañón para defender intereses que no son los suyos). Su ''defensa'' de la Revolución Rusa es la peor ridiculización.
La corriente anarquista basa sus supuestas ''críticas'' a la experiencia rusa en el mismo dogma y pautas burguesas que sus ''defensores'' del ala izquierda del capital: la Revolución Rusa fue un ''putsch'' liderado por elementos manipuladores que usaron a las masas para sus propios intereses, identificando el método marxista y la perspectiva histórica comunista con el estalinismo y regímenes similares. Por añadidura, en un ejercicio de cinismo típico de la política burguesa, esta corriente, mientras que denigra el marxismo y el comunismo, esconde o manipula su colaboración con el estalinismo en los años 30 en España, su ''orgullosa'' participación en la ''resistencia francesa'' bajo las banderas de la burguesía y el estalinismo en la Segunda Guerra Mundial, o su apoyo a facciones burguesas bajo el discurso del ''confederalismo democrático'' de las milicias kurdas. El anarquismo se empeña en una obra de falsificación histórica, reivindicando fraudulentamente a los marinos revolucionarios de Kronstadt (partidarios resueltos del ''golpe autoritario'' liderado por los bolcheviques en octubre de 1917) o la insurrección obrera de Mayo de 1937 en Barcelona (contra el Estado republicano del que la CNT era parte, y con el que colaboró en su ''pacificación''). De hecho, a quienes deberían reivindicar es a Kropotkin y su Manifiesto de los Dieciséis[3], a los ministros anarquistas españoles o al cripto-estalinista Abdullah Öcallan, como miembro legítimo que es de la extrema izquierda del espectro político e ideológico del capital.
Los elementos más clara y sinceramente revolucionarios del anarquismo, como Víctor Serge o algunas de las facciones más combativas del anarquismo obrero español, asumieron el camino de la necesidad de la insurrección y la dictadura revolucionaria concretada por el Bolchevismo[4].
Esta estrategia de la burguesía, de negar la posibilidad de una alternativa viable a la dictadura del capital, encuentra un medio históricamente fértil en la actual incapacidad del proletariado para plantear una alternativa política y social. Los fenómenos que muestran objetivamente la crisis histórica de la sociedad burguesa a través de su incapacidad para resolverlos (crisis económicas crónicas, desempleo masivo, guerras imperialistas interminables, terrorismo y gansterismo, etc.), se convierten en elementos que apuntalan el dominio de la clase capitalista, que hace un uso consciente de ellos en ausencia de una alternativa social y política. La burguesía golpea, conscientemente, el metal candente. De hecho, para la burguesía es ''cuanto peor, mejor'', dentro de los límites de un cierto mantenimiento del ''orden público'', de la propiedad burguesa, la circulación de bienes y la existencia de una fuerza de trabajo capaz y dispuesta, dada su incapacidad de resolver las contradicciones de este sistema. La clase capitalista no tiene problema alguno en refugiarse en bunkers blindados rodeados de pobreza, como en las mega-ciudades de América Latina. Sin una alternativa revolucionaria, el modo de producción capitalista hundirá la sociedad en la barbarie.
Los órganos de unión y unificación de la lucha proletaria no van a encontrarse en el feliz reino de la ''democracia obrera'', sino en un nuevo campo de batalla, a un nivel histórico superior, entre, de un lado, las posiciones de la burguesía y sus agentes, y de otro, aquéllas que llevan a la dictadura del proletariado. Son [estos órganos] una condición necesaria, pero insuficiente, para romper el poder de la burguesía. Cualquier ilusión acrítica en la formalidad de la ''democracia obrera'' en sus diferentes formas (asamblearismo, consejismo, etc.) desarma políticamente a la alternativa proletaria.
La visión izquierdista (coherente con su enfoque burgués) de los bolcheviques, y más concretamente, de sus líderes, como un cuerpo triunfal y homogéneo, aclamado por las masas a la moda de los discursos burgueses en los circos electorales, es de nuevo una completa falsificación de las condiciones en las que tiene lugar la actividad revolucionaria. Los bolcheviques, hasta unas cuantas semanas antes de la insurrección de Octubre, están en una clara minoría, en algunos casos en situación de clandestinidad, con profundas discusiones y confrontaciones en sus filas, encontrando rechazo si no hostilidad por parte de amplios sectores del proletariado y los campesinos pobres, sin mencionar por supuesto a los ''respetables'' demócratas y socialistas quienes, como en Alemania al año siguiente con los espartaquistas, incitaron a su exterminio una vez supusieron una amenaza.
La gran fuerza de los bolcheviques radicaba en la comprensión de que la actividad revolucionaria no es la adaptación a la ideología burguesa y a las debilidades del proletariado, ni diluirse de forma oportunista en ellas, sino al contrario: significa mantenerse firme, ser paciente, e intentar ser un factor activo en la elevación de la consciencia política comunista del proletariado revolucionario. Y esto solo puede tener lugar en el marco de las posiciones y la actividad teórico-práctica que se opone a la ''respetabilidad'' del orden burgués.
Otro gran mérito y contribución al programa comunista por parte de los Bolcheviques es su reconocimiento de que la lucha de clases es ante todo una relación de fuerzas entre dos proyectos de sociedad, entre dos poderes. La revolución proletaria no es un bello ideal democrático de ''todo el pueblo'', ni la realización de la ''democracia obrera''. Aunque la formación de órganos unificadores (asambleas de masas y consejos obreros) son un paso necesario para romper la normalidad capitalista de la atomización de los proletarios y su des-politización, no son suficientes en sí mismos para aislar a la burguesía y su Estado, para destruir su poder. Sin el programa comunista, sin la teoría revolucionaria, el esfuerzo, la combatividad y el heroísmo de las masas es en vano. Incluso en una situación revolucionaria, los consejos obreros pueden cometer hara-kiri y cavar su propia tumba dando el poder al Estado burgués, a través de sus ''representantes'', como quedó claro en Alemania cuando los consejos dominados por el SPD y el USPD rindieron su poder a la Asamblea Nacional, o en España en 1936 con la renuncia al poder de la CNT en favor de la colaboración con el Estado republicano.
Como una ironía de la historia, fue precisamente en las condiciones del atraso ruso que se perfiló un desafío al materialismo vulgar presente en una buena parte de las organizaciones de la II Internacional, que defendían la necesidad de atravesar una fase de democracia burguesa (con sus parlamentos, sindicatos legales, etc.) antes de que pudiera introducirse el socialismo. Lo que era crucial en 1917 eran las condiciones históricas generales de la lucha proletaria en el momento que atravesaba entonces el capitalismo mundial. Y estas condiciones señalaban que el proletariado, como fuerza social y política, solo podía tomar forma y expresarse en la ruptura con la normalidad capitalista que lo atomiza y divide. Un año después, al final de 1918, la misma cuestión se plantea en Alemania: o los consejos obreros o la Asamblea Nacional. O lo que, es decir: o el mantenimiento de la movilización permanente del proletariado a través de sus órganos de poder unificadores, o la extinción de estos órganos y la disolución del proletariado en una masa atomizada e impotente.
Se abre un nuevo periodo para la lucha de clases. Un periodo en el que la clase proletaria solo puede existir como una fuerza política y social ''de ruptura''. Un periodo en el que hay que reconocer que la lucha de clases se encuentra a un nivel histórico cualitativamente superior, un nivel al que el proletariado, para existir como una fuerza social y política antagónica al orden existente, como clase, debe enfrentarse a lo que cada día la niega e impide como tal. Esto significa que los métodos y las dinámicas que la clase proletaria necesita para afirmar sus condiciones de vida y su naturaleza humana, para afirmarse como una fuerza colectiva contra la burguesía y las relaciones productivas y sociales capitalistas, exige en este periodo histórico una confrontación profunda con la ''normalidad cotidiana'', un profundo cuestionamiento de su posición; en definitiva, una ruptura con la dominación diaria de las relaciones sociales capitalistas, una ruptura social, organizacional y política. O en otras palabras: bajo el capitalismo decadente, el proletariado, como fuerza social y política colectiva, sólo puede existir rompiendo con todo lo que lo niega, precisamente, como fuerza social y política colectiva. Es en la ''atrasada Rusia'', precisamente porque no encajaba en los esquemas del materialismo vulgar de la época, porque no atravesó una fase de legalidad, de organizaciones de masas estables y legales, de mistificación democrática, por la necesidad del proletariado y los campesinos pobres de defenderse contra la clase capitalista y terrateniente, donde tiene lugar el gran primer acto (tras 1905) de la lucha de clases del futuro.
Como se dijo más arriba, en coherencia con su visión de la lucha de clases como una confrontación y una relación de fuerzas entre dos proyectos históricos antagónicos, y no la realización de un ''bello ideal'' o de la ''democracia obrera'', viene la audacia y el reconocimiento coherente de los Bolcheviques de las consecuencias naturales de la revolución proletaria: la destrucción del Estado burgués, la abolición de la democracia burguesa, y la preparación y asunción de la necesidad histórica de la expansión internacional de la revolución y la guerra civil. La abolición de la Asamblea Constituyente burguesa y el desprecio por la mística del poder y los resultados de las elecciones ''democráticas'' (en la que ni los bolcheviques ni los eseristas de izquierda tenían bajo ningún concepto una mayoría matemática) en favor del poder armado de los soviets, bajo la influencia bolchevique y en un contexto de relaciones favorables a la toma del poder... todo ello figurará en adelante como uno de los puntos más importantes de la revolución comunista. La alternativa a esto habría sido dejar el poder en manos de las fuerzas de la ''democracia'' y el Estado burgués, preparando el terreno para la contrarrevolución. Si los Bolcheviques hubieran actuado así en 1917, se habrían encontrado en la misma posición histórica contrarrevolucionaria que el SPD alemán o la CNT española, en lugar de ocupar un lugar de honor en el programa histórico por el comunismo.
Para entender la degeneración de la Revolución Rusa, de bastión de la revolución comunista mundial a Estado capitalista, vanguardia teórica y práctica de la contrarrevolución internacional, es necesario entender la naturaleza y las fuerzas actuantes de la revolución proletaria. Para entender las causas y la naturaleza de una contrarrevolución, es necesario entender la revolución. El ''misterio'' de la degeneración de la Revolución Rusa no puede comprenderse sin entender que el combustible de la revolución se había agotado: los destacamentos más avanzados y combativos del proletariado (la espina dorsal y fuerza dirigente de la revolución) fueron física y moralmente exterminados y atomizados por una sangrienta guerra civil contra un ejército de mercenarios de la burguesía internacional, por la terrible miseria causada por ocho años de guerra y estrangulación económica causadas por la burguesía mundial y por la estrangulación de la revolución mundial. Con el fracaso de las tentativas revolucionarias en el resto de Europa, que podrían haber roto este bloqueo y haber dado oxígeno al fuego revolucionario, el combustible y el momentum revolucionario se apagaron poco a poco. La declaración de Karl Marx de que ''la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos o no será'' no es una consigna vacía o un elogio a la auto-gestión, sino que expresa entre otras cosas la idea de que solo el proletariado en lucha puede proporcionar el catalizador social y político necesario para liderar una lucha y una alternativa al capitalismo.
Privada de este catalizador, lo que quedaba de la Revolución rusa era su Estado y la estructura institucional dedicada a la gestión del territorio, que se mostraba como algo cada vez más antagónico a los intereses y necesidades de la población, y que asumía irremediablemente una vida autónoma en pos de su propia supervivencia y desarrollo en un mundo gobernado por las relaciones sociales capitalistas de producción. Todo tipo de carreristas sin escrúpulos y arribistas, el ecosistema natural del Estado y el aparato político burgués, ocupan el aparato de Estado y el Partido Comunista, tanto en la URSS como en las organizaciones de la Internacional Comunista estalinizada. Este régimen, antes heredero y al mismo tiempo expresión de la derrota y muerte por asfixia de la Revolución rusa, echaría mano de la mayor brutalidad para su preservación interna y externa (empezando por la eliminación de militantes revolucionarios) y del mayor cinismo, usando todo tipo de fraseología pseudo-marxista y pseudo-revolucionaria, para mantener su influencia y prestigio entre los oprimidos de todo el mundo. La burguesía internacional (con la colaboración de su ala izquierda) hará uso ad nauseam de este irrepetible regalo histórico de la identificación de las diferentes formas de capitalismo de Estado con la alternativa comunista a la sociedad burguesa. De hecho, como decimos más arriba, junto con la farsa ''democrática'', esto se ha convertido en uno de los argumentos ideológicos principales para justificar su dominio. La perspectiva de la superación revolucionaria del capitalismo tendrá que romper con ambos dogmas, o nunca tendrá lugar.
Es necesario tener presente que, a pesar del gran valor de las lecciones de la Revolución rusa y el hecho de que, como decíamos antes, expresan las condiciones generales de la lucha de clases en la decadencia del capitalismo, estas condiciones históricas nunca se darán de nuevo de la misma forma exacta. Primero, porque en aquel momento la burguesía internacional subestimó la amenaza proletaria comunista: no habrá más trenes blindados para revolucionarios, ni se deportará simplemente a revolucionarios ''extranjeros'' al bastión revolucionario. Las condiciones de un Trotsky acorralado y finalmente asesinado con la complicidad de la burguesía mundial serán la norma.
Las revoluciones del futuro, más que probablemente, no se enfrentarán a un aparato político o ideológico de mistificación y canalización tan poco desarrollado como el de Rusia en 1917: se enfrentarán con todo un abanico de organizaciones de izquierda y extrema izquierda directa o indirectamente al servicio de la burguesía y su Estado, organizaciones cuyo principal objetivo será desarmar teórica y prácticamente al proletariado revolucionario.
D. August, 2017
Nota de la publicación en español por parte de la CCI
En primer lugar, agradecemos a un simpatizante muy próximo la rápida traducción de este texto que nos parece excelente, no solo por la defensa de posiciones muy claras sobre lo que pasó en Rusia, tanto en 1917 como posteriormente, sino también por dos puntos que nos parecen muy necesarios:
1) Distingue claramente entre la actividad modesta, paciente y buscando siempre la claridad por parte de los bolcheviques y el mito de unos bolcheviques líderes, “aclamados por las masas”, “sedientos de poder”, que han acreditado tanto sus defensores burgueses (estalinistas y demás canalla) como sus impugnadores demócratas.
2) Señala con precisión que las condiciones de una revolución proletaria en nuestra época no serán tan favorables como lo fueron en un principio para la revolución en Rusia: existía un régimen zarista especialmente torpe e incapaz de ir más allá de la represión y el Gobierno Provisional de Kerenski cometió el error de intentar prolongar a toda costa la guerra lo que enardeció a una gran parte de la población.
Hay, sin embargo, un tema de debate que se desprende del texto del compañero. Este parece equiparar los Consejos y Asambleas obreras con una forma de “democracia obrera”. La democracia es una forma estatal y que contiene en sí misma el engaño de la igualdad y la “participación” de “todo el pueblo”. Los Consejos Obreros no tienen nada que ver con ese engaño[5].
[3] En 1916, Kropotkin y otros 16 destacados anarquistas firmaron un manifiesto de apoyo a la Primera Guerra Mundial expresando con ello una capitulación de una parte del anarquismo ante el capitalismo. Hay que notar que otro sector anarquista criticó esta postura, destacando Emma Goldman y Rudolf Rocker [Nota aclaratoria de la CCI]
[4] Ver a este propósito El sindicalismo frustra la orientación revolucionaria de la CNT, https://es.internationalism.org/revista-internacional/200708/2002/historia-del-movimiento-obrero-el-sindicalismo-frustra-la-orientac [299]
[5] Ver nuestra Serie sobre los Consejos Obreros. https://es.internationalism.org/series/486 [300]
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 149.61 KB |
Presentamos a continuación una contribución de un simpatizante muy próximo a la CCI sobre el contencioso catalán. Saludamos este esfuerzo de comprensión y llamamos a que se extienda. Frente a la pugna brutal que tiene lugar en Cataluña entre fracciones españolistas e independentistas, es necesario que se alcen voces que reclamen el internacionalismo y la autonomía política del proletariado y que lo pongan en práctica mediante análisis concretos. Al final de la contribución haremos un comentario sobre un pasaje del mismo que estimamos necesita un debate más profundo.
“Las demás interpretaciones del proceso histórico han perdido toda significación científica. Podemos decir con certeza que en nuestro tiempo es imposible no sólo ser un militante revolucionario sino aún un observador versado en política, sin asimilar la interpretación materialista de la historia.” Trotsky, A 90 años del Manifiesto Comunista
– La lectura general de la escalada del conflicto territorial en Cataluña (incrementado espectacularmente en su actual capítulo desde el año 2010, tras la anulación por parte del Tribunal Constitucional español de un nuevo Estatuto de Autonomía para la región catalana que, bajo la envoltura identitaria, significaba esencialmente mayores recursos fiscales y mayores competencias para las instituciones regionales catalanas) es clara, con dos elementos entrecruzados y mutuamente alimentados: por un lado, se trata de una expresión de crecientes tensiones centrífugas entre facciones de la clase dominante en España por el reparto de un pastel económico duramente castigado por la crisis de 2007-2008, utilizando y canalizando la facción catalanista el descontento de una parte de la población como masa transversal e interclasista de maniobra y presión frente al Estado central; por el otro, de maniobras ideológicas nacionalidentitarias de falsa polarización, mutuamente alimentadas, como medio de crear “unidad nacional”, encontrar chivos expiatorios, y en definitiva como maniobra de distracción y cortina de humo ante la incapacidad de ofrecer perspectivas por parte de un capitalismo decadente, tanto por parte del Estado español como de las facciones catalanistas. Se trata pues, más allá particularidades, de un patrón clásico de los conflictos territoriales entre facciones de la clase dominante a escala internacional (ya sea bajo pretexto nacional, histórico, identitario, étnico, religioso,etc), con la población dominada jugando el papel de carne de cañón y rehén.
Por tanto, saludar y expresar mi acuerdo en líneas generales, sin entrar a valorar aquí matices y diferencias, con las tomas de posición al respecto por parte de la CCI, así como de algunas otras organizaciones que se reclaman de la línea histórica de la Izquierda comunista[1] [304] (1).
– Existen dos ópticas erróneas a la hora de analizar los conflictos territoriales-identitarios que presenta la sociedad burguesa actual: por un lado, hablar de “pueblos” o de “comunidades nacionales” como pretendidas unidades homogéneas; por el otro, el sobrevalorar el origen histórico de los conflictos.
El primer enfoque pertenece enteramente al mundo de las categorías burguesas, a la idealización y “naturalización” de las relaciones sociales y de producción capitalistas, y por tanto es la moneda corriente de la propaganda burguesa, de sus análisis, y de sus aparatos político-ideológicos , de izquierda a derecha. Bajo las relaciones sociales y de producción capitalistas no existen “pueblos”, ni “comunidades nacionales”, en el sentido de que no existen comunidades homogéneas de intereses, de condiciones de existencia, de perspectivas vitales, de formas de vida y tradiciones culturales características y propias (reales, no inventadas y manipuladas) sin las cuales cualquier concepto de “pueblo” o análogo pierde todo contenido real. En cada conjunto de población, cada facción de la clase dominante trata de defender sus intereses económicos, políticos y sociales, no los intereses del “pueblo” ni la “nación” en su conjunto. La “nación”, la “patria”, el “país”, etc, bajo las condiciones reales y concretas de la organización social capitalista no son otra cosa que el marco territorial en el que las relaciones capitalistas se desarrollan, y en el que las clases dominantes en dichas relaciones ejercen su dominio sobre los medios de producción y la población, principalmente bajo las estructuras institucionales de los Estados burgueses. Existe pues un interés de primer orden por parte de las clases dominantes de presentar, tanto las relaciones sociales y de producción existentes como su marco territorial y estatal, como algo “natural” y dado, negando así el carácter histórico, artificial y temporal de dicha dominación y su marco territorial bajo el manto de la “comunidad nacional” y de la “identidad”, de una pretendida “comunidad de destino en lo universal”, reescribiendo a posteriori la historia humana de un determinado territorio para adaptarla a ese marco territorial de dominación actual, “naturalizándola” y legitimándola. Identidad (lingüísitca, cultural, étnica, histórica, etc) creada y manipulada por las clases dominantes bajo las formas estatales o proto-estatales, siendo esta una característica del nacionalismo burgués de todo signo: al contrario de lo que la propaganda burguesa repite, no son la “nación” y la “identidad” las que crean “naturalmente” un Estado o estructuras estatales, es al revés: son las formas estatales burguesas las que crean a posteriori la “identidad” y la “nación”, en un sentido amplio.
Por tanto, no puede existir perspectiva de superación de las relaciones sociales y de producción existentes sin la negación de la legitimidad del marco de la “comunidad nacional” y de la “unidad nacional”, ya que esta implica de facto la dominación “natural” de las relaciones capitalistas. Y, por extensión, cualquier aceptación, bajo fraseología “popular”, “radical” o “ciudadana” de esta “comunidad nacional” pertenece al terreno de la apología de lo existente: no existe ni puede existir tal cosa como “la autodeterminación de los pueblos” ni “el derecho a decidir” bajo las condiciones reales y concretas del modo de producción capitalista y sus antagonismos, ni existe tal cosa como la “voluntad popular” en abstracto, sino que existe la hegemonía de la ideología dominante bajo el dominio real y concreto de las relaciones capitalistas en su “normalidad”, hegemonía que sólo podo resquebrajarse en un proceso de subversión de esa “normalidad”. La segunda óptica errónea, aunque algunas veces elaborada con intención de clarificación, es el exagerar al atribuir causas profundas que se hunden en la noche de la historia a los numerosos conflictos territorial-identitarios, cuando realmente lo fundamental y prioritario de estos conflictos es su naturaleza burguesa, es decir, son siempre conflictos entre actores burgueses, estatales o protoestales, por la dominación e influencia en un territorio, o expresiones de una exaltación de una pequeña burguesía que aspira a gestionar una parte del Estado y a su vez puede convertirse en un actor burgués, o todo a la vez. Convendría pues no sobrevalorar el elemento histórico en los conflictos territoriales actuales, y por tanto tampoco exagerar en la crisis catalana las particularidades del Estado español y su pretendida “mala soldadura nacional”. Los conflictos territoriales y de tensiones centrífugas vienen inscritos en el ADN de las relaciones sociales y de producción capitalistas y de los Estados burgueses modernos: el carácter atomizado, concurrente y caótico de la producción capitalista, y el carácter histórico y artificial de los Estados burgueses, nacidos a menudo a través de la guerra, la limpieza étnica y la asimetría política, económica, social o demográfica. Por citar únicamente Europa occidental, existen varios Estados con tensiones centrífugas y territoriales más o menos importantes aparte de España (al menos Reino Unido, Bélgica o Italia; curiosamente las dos primeras regiones pioneras en la industrialización capitalista, y la tercera, una de las cunas del mercantilismo y el sistema financiero), y si se mira al marco internacional de conflictos territoriales, se verá que las tendencias centrífugas y el cuestionamiento de los status quo estatales y territoriales, bajo conflictos inter-burgueses intraestatales o internacionales, lejos de ser un elemento excepcional, es un elemento generalizado. En todos siempre hay un factor común: la utilización de la población sometida y descontenta como rehén y carne de cañón que sufre y se bate por intereses ajenos a los suyos. Atribuir a esos conflictos orígenes “identitarios” (nacionales, religiosos, étnicos, culturales, lingüísticos, históricos, etc...) es desenfocar la base fundamental de estos arriba descrita, siendo precisamente al revés: es la creación, mantenimiento y exacerbación de esos conflictos territoriales los que crean, manipulan o exacerban las divisiones y odios nacional-identitarios. De ahí otro elemento fundamental: las divisiones, odios y conflictos territorial-identitarios que el capitalismo ha creado o heredado de sociedades precedentes, y que este exacerba a un nivel superior, sólo podrán ser abordados y superados en un proceso histórico de subversión y alteración radical de las mismas condiciones materiales que los hacen posibles, es decir, a través de una revolución comunista internacional.
– El nacionalismo y el identitarismo de todo tipo, junto con todo lo que va ligado a él, no es únicamente un elemento ideológico, propagandístico y sentimental/irracional digamos, “artificial”, sino que responde a la realidad de la utilización y manipulación por parte de las élites de las frustraciones y miedos de masas atomizadas y dominadas sin un proyecto social y político con el que oponerse y superar lo existente. En este sentido, el elemento identitario y centrífugo como respuesta y canalización del malestar de esas masas amorfas y atomizadas, en un marco de ausencia de alternativa proletaria comunista, presenta una coherencia histórica de la crisis catalana con otras tendencias que puedan darse a nivel internacional, cada una con sus matices particulares y cada una con su chivo expiatorio al que culpar de las contradicciones irresolubles del capitalismo: el nacional-proteccionismo reaccionario de Trump en EEUU; el Brexit en UK; el auge de la extrema derecha en Francia y centro y este de Europa; separatismo flamenco en Bélgica, etc. Y lo mismo que sucede con esas tendencias, las supuestas intenciones del independentismo catalán son en gran medida, al menos a corto y medio plazo, inviables en el marco internacional burgués actual, e incompatibles con los intereses generales del capital nacional, y al igual que el resto de tendencias nacional-identitarias, no hacen otra cosa que vender ilusiones irrealizables en el marco del sistema capitalista actual y crear chivos expiatorios (ya sean segmentos de la población -inmigrantes, musulmanes, importaciones extranjeras-, ya sean determinadas regiones u instituciones).
¿En qué medida y en qué proporción estas tendencias internacionales responden a facciones irresponsables de la clase dominante, a la canalización consciente del malestar de masas impotentes sin alternativa expresadas en el terreno atomizado y pasivo electoral, a naturales tendencias centrífugas, a la descomposición del aparato político e ideológico burgués incapaz de ofrecer alternativas? ¿en qué medida y en qué proporción estas falsas polarizaciones se deben a la sagacidad, a la irresponsabilidad o a la incapacidad de la burguesía? Se trata de una discusión interesante.
– Limitar “sociológicamente” como principal cliente de la mercancía podrida nacional-identitaria envuelta y aromatizada de “soberanía” y “libertad” a las “clases medias” y la pequeña-burguesía, a las que se pueden unir sectores lumpenizados de estas y del proletariado, es un tanto simplista. En el caso catalán y no pocos movimientos nacionalistas es efectivamente el caso, sin embargo en otros fenómenos nacional-identitarios, no es necesariamente así: “sociológicamente hablando” el triunfo electoral de Trump y el Brexit, y la extrema derecha en Alemania, tiene como una base importante la insatisfacción de capas obreras, que en el terreno electoral y “ciudadano” simplemente están disueltas y atomizadas en la masa del “pueblo”. Para evitar caer en un obrerismo sociológico y un materialismo vulgar, incapaces de analizar los fenómenos complejos del capitalismo actual, es necesario comprender que, ante la inexistencia actual de la alternativa proletaria como fuerza social y política opuesta al orden burgués, sectores de las “capas populares”, como masa atomizada e impotente, frente al peso de la vida cotidiana bajo las relaciones capitalistas se muestran incapaces de salir del mundo de las categorías burguesas, y viéndose así mismos como legítimos “ciudadanos de la nación”, agarrándose a la “identidad” y la “nación” como tabla de salvación ante un mundo hostil y como elemento competitivo en el salvaje mercado capitalista, pueden ser influenciados bajo determinadas circunstancias por movimientos e ideologías reaccionarias.
Pero, de una forma más profunda ¿qué es una política pequeño-burguesa? Lo fundamental de esta es que una práctica y visión del mundo que pretende conciliar los intereses de “todo el pueblo” y sus “ciudadanos”, principalmente a través de la “soberanía popular y nacional”, la “libertad” y la “democracia”, en sus variadas formas. Es una visión que grosso modo desea mantener intactos los pilares de la sociedad capitalista, pero desprendida de sus incómodas contradicciones, ya sea con un capitalismo “de rostro humano, social y democrático” (en su variante de ideología pequeño-burguesa de izquierdas), ya sea añorando “los buenos viejos tiempos” de un capitalismo ordenado, “sin crisis”, limpio y “nacional” de un pasado que nunca existió (en su variante de ideología pequeño-burguesa de derechas). Llora amargamente las consecuencias del capitalismo pero es incapaz de afrontar sus causas y sus soluciones, pues sus horizontes no van más allá de las relaciones sociales burguesas: un mundo de propiedad y producción burguesas, de individuos burgueses, de naciones burguesas, de “soberanía” burguesa, de “libertades” burguesas, de “democracia” burguesa... pero desprendido de sus lamentables e inevitables consecuencias. Más allá de obrerismos sociológicos estériles y de un materialismo vulgar simplista, se trata del lenguaje y la ideología comunes de la sociedad burguesa “en normalidad”; una forma idealizada y mistificada del mundo burgués eterno que la clase dominante, incapaz de confesar abiertamente su dominación, utiliza como principal “ideología por procuración” para legitimar y mantener su orden (la “democracia”, la “economía nacional”, la “soberanía nacional”, “los derechos humanos”, los “emprendedores”, “el derecho internacional”...todos esas expresiones de ideología pequeño-burguesa pertenecen al género de “ideología por procuración” de la clase dominante), alimentada por la aparente inexistencia de una alternativa a este y por la lucha cotidiana por la supervivencia bajo las relaciones burguesas, y vehiculada por distintas “capas populares”, principalmente “capas medias” y pequeño-burguesas, aunque también por capas obreras, al ser precisamente el lenguaje y la ideología común del “pueblo” (el “sentido común”) cuando no aparece una alternativa social y política a las relaciones sociales y de producción existentes.
– La extrema izquierda está jugando en el caso catalán (aunque sin duda extrapolable a nivel histórico e internacional a otros casos) el papel de envolver y aromatizar la mercancía podrida nacional-identitaria con un toque “radical” y “popular”: de “autodeterminación generalizada”, de “poder popular” o de “potencialidad revolucionaria”, etc. Es decir, hacer pasar la “unidad nacional” y el olvido de la lucha de clases a través de la total supeditación material y espiritual a las élites catalanistas, por algún tipo “cambio” o “ruptura”.
¿Cuál es el papel que juega la izquierda y extrema izquierda, parlamentaria o extraparlamentaria, de forma general en la sociedad capitalista actual? Su papel objetivo definido históricamente, más allá de la conciencia que tengan de él sus miembros o incluso sectores políticamente miopes de la clase dominante, es: 1) realizar una labor de confusión y falsificación acerca de las contradicciones y antagonismos de la sociedad capitalista, y de las condiciones de su superación; 2) canalizar el malestar hacia vías muertas para desmovilizar y atomizar a las masas, y/o recuperar e instrumentalizar ese malestar hacia los intereses de determinadas facciones burguesas, o pequeño-burguesas aspirantes a convertirse en respetables actores burgueses.
La base material y espiritual de la izquierda y la extrema izquierda es doble: por un lado, los distintos Estados burgueses y facciones burguesas, que, según circunstancias históricas, financian y/o publicitan determinadas corrientes a fin de tener cubierto su flanco izquierdo bajo la amenaza de malestar social, o también para instrumentalizarlas en conflictos interburgueses; por el otro, el núcleo hegemónico, social y espiritualmente, de esta corriente es la pequeña-burguesía y “clases medias” descontentas y exaltadas, cuyo mundo de categorías burguesas idealizadas es fácilmente recuperable para el mantenimiento del orden burgués.
Destacar en ese contexto el papel jugado por el anarquismo en la crisis catalana, tanto por el hecho de ser Cataluña la región donde en las primeras décadas del siglo XX se desarrolló un formidable anarquismo obrero entre las facciones más combativas del proletariado español (y que hoy es idealizado y falsificado, sustraído de su inseparable componente proletario, por gran parte del anarquismo internacional), como por el hecho general de ver en la práctica cuál es el papel objetivo de esta corriente una vez apartado su discurso “virginal” y “radical”. Pues bien, su papel, tanto en Cataluña y el resto de España como a nivel internacional, con pequeñísimas excepciones[2] [305] (2), ha sido y es el de compañero de viaje crítico y/o ilusionado de todo este movimiento nacional-identitario, mimetizándose una vez más con todo el espectro de la extrema izquierda del capital, envuelto en conceptos abstractos y burgueses (“unidad de todo el pueblo”, “defensa de las libertades”, “derecho a decidir”, etc), que en la práctica sólo significan una cosa: la “unidad nacional” entre explotadores y explotados, el abandono de la lucha contra el sistema capitalista, la canalización del malestar hacia objetivos reaccionarios, y el desarme teórico-práctico de una perspectiva revolucionaria. A cada sobresalto histórico el anarquismo nos recuerda su legítimo lugar objetivamente en las filas de la extrema izquierda del capital.
– Los supuestos “excesos” por parte del Estado español y sus fuerzas de seguridad y aparato judicial, ante la amenaza de pérdida de control de un territorio, que amargamente llora el nacionalismo catalán y la progresía democrática pequeño-burguesa en general, no son una expresión de “déficit democrático” de este; al contrario, son la expresión de la “democracia” burguesa realmente existente, no idealizada ni falsificada. Basta por ejemplo con ver la actuación durante la segunda mitad del siglo XX de “grandes democracias” como la francesa y la británica cuando han visto amenazado su territorio en Argelia o Irlanda del norte, para darse cuenta en qué consiste la “democracia” burguesa realmente existente.
De la actuación de la maquinaria estatal española resulta sin duda clarificador acerca del carácter de clase del Estado burgués “democrático” el que su código legal esté bien alimentado de toda clase de delitos de “rebelión”, “sedición”, “conspiración para la rebelión” contra el orden legal existente, y cuya lectura resulta de lo más interesante y clarificadora. Evidentemente esta no es una característica propia del Estado español y su supuesto “déficit democrático”.
Resulta también interesante y clarificador que, para complementar este arsenal jurídico, en caso de que la “fuerza de la democracia” no fuera suficiente, el Estado, a través de “respetables ciudadanos” y “representantes políticos” haya movilizado, en el contexto de histeria nacionalista española y catalana mutuamente alimentada, de forma apenas disimulada a la extrema derecha españolista y creado en algunos casos un ambiente de progromo contra no-españolistas, izquierdistas, y otros “enemigos de España”, mostrando como el Estado “democrático” mantiene siempre en la reserva un ecosistema de potenciales frei-korps, vinculados a las fuerzas policiales y las cloacas del Estado y alentados por “respetables” políticos burgueses y periodistas, a los que liberar y dejar hacer cuando sea necesario.
Todo lo arriba dicho muestra, una vez más, que llegado el momento, los órganos de combate y poder proletario y sus organizaciones revolucionarias deberán necesariamente enfrentarse al Estado burgués oficial y extra oficial (de extrema derecha a extrema izquierda), y asumir y preparar el hecho histórico inevitable de la guerra civil y su extensión internacional para poder instaurar su dictadura revolucionaria, única alternativa a un capitalismo decadente.
– Ante el “enigma histórico” de nuestro tiempo, la ausencia de alternativa social y política proletaria comunista en una era que clama por el que las fuerzas productivas de la humanidad sean arrebatadas de su modo de apropiación burgués, todo parece indicar que la civilización capitalista desgarrada por sus contradicciones seguirá dando nacimiento orgánica y naturalmente a toda clase de “plagas” en forma de crisis económicas, guerras, movimientos e ideologías reaccionarias, deshumanización, divisiones, odios, violencia, barbarie. Los movimientos e ideologías nacionalidentitarios de todo signo son una de sus expresiones. D.
Noviembre 2017
Sobre un pasaje de la contribución
El compañero afirma: “Existen dos ópticas erróneas a la hora de analizar los conflictos territoriales-identitarios que presenta la sociedad burguesa actual: por un lado, hablar de “pueblos” o de “comunidades nacionales” como pretendidas unidades homogéneas; por el otro, el sobrevalorar el origen histórico de los conflictos”.
Ambas “ópticas” no pueden colocarse al mismo nivel. La primera no es un “error” desde el punto de vista proletario, es la expresión consciente de los partidos que defienden el Estado Capitalista, es la visión ideológica que inocula este último a través del conjunto de medios de adoctrinamiento y “comunicación” que posee, desde la escuela hasta la prensa y TV.
Respecto a la segunda óptica, el compañero plantearía el siguiente debate: ¿El aspecto dominante en los actuales conflictos “nacional – identitarios” sería la decadencia y descomposición del capitalismo o el peso del pasado?
No tenemos ninguna duda al respecto: lo determinante es la decadencia y descomposición del capitalismo. En ese marco, las heridas que se arrastran del pasado hacen que los procesos ligados a la decadencia y descomposición del sistema tomen diferentes formas, en el caso español -que no es por supuesto el único- adoptan la de una exacerbación de las tensiones centrífugas.
Para aclarar la cuestión quisiéramos precisar la evolución que ha seguido la lucha nacional desde la época ascendente del capitalismo, allá por el siglo XVIII-XIX. En este periodo, la formación de ciertas naciones es un elemento progresivo que contribuye a destruir los restos feudales y al desarrollo de las fuerzas productivas. Es el caso de Italia y Alemania que se constituyen en 1870. Sin embargo, en el periodo de decadencia capitalista inaugurado por la gigantesca barbarie de la Primera Guerra Mundial -que se quedaría corta en comparación con la Segunda y todo lo que ha venido después- la formación de nuevas naciones está preñada completamente por la confrontación imperialista entre las diferentes grandes potencias. Las nuevas naciones que se proclaman con el Tratado de Versalles (1919) tienen dos funciones: establecer un cordón sanitario alrededor de la Rusia Soviética[3] [306] y reforzar la posición imperialista de los vencedores de la primera guerra mundial, especialmente Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia. Por su parte, la llamada “Descolonización” de los años 50-60 fue el teatro de un reforzamiento estratégico de USA y la URSS, a la vez que llevó a sangrientos enfrentamientos entre ambas.
Desde los años 90, la nueva oleada de naciones ya no tiene el mismo carácter. Desde luego nacen marcadas por una aspiración imperialista, sin embargo, expresan una exacerbación de las tendencias a la dislocación y al estallido de numerosos estados nacionales, son el signo de la apertura de un proceso (histórico, no inmediato) de descomposición del capitalismo[4] [307]. La pulsión catalanista es de la misma índole que las veleidades centrífugas del Norte italiano o del Flandes belga, una tendencia nihilista a la secesión que expresa la bárbara pretensión de una región supuestamente “rica” (olvidando que existen clases sociales y que la inmensa mayoría no lo son) que se desentiende de las regiones “pobres” que en su imaginación reaccionaria “se aprovecharían de ella”: el Sur italiano que sería el “parásito” del Norte industrial; el “emprendedor” Flandes que se vería sangrado por la “subvencionada” Valonia o, en fin, la Cataluña “inversora y ahorradora” lastrada por los “vagos” andaluces o extremeños.
El Estado español tiene, no como consecuencia de viejas reminiscencias tribales, sino como resultado de la forma que tomó el desarrollo capitalista en España, una mala soldadura nacional. Este fenómeno provoca tendencias centrifugas y secesionistas – no de formación de nuevas naciones- en momentos de crisis profunda del capitalismo. Concretamente, la primera oleada de tensiones centrífugas en España se produce al calor del periodo de entrada del capitalismo en decadencia: entre 1914 y 1936 es cuando los contenciosos vasco y catalán se acentúan hasta llegar a la proclamación de la República Catalana en 1934 por Companys. La segunda crisis separatista se produce con el siglo XXI manifestando las tensiones centrífugas que exacerba la descomposición: en 2004-2005 asistimos al plan Ibarreche de “independencia de Euskadi” y actualmente a la tentativa catalanista.
CCI
[1] [308] Ver las tomas de posición sobre el conflicto catalán del Partido comunista internacional ( [309]www.pcint.org [309]) [309] y de la Tendencia Comunista Internacional (www.leftcom.org [310] ).
[2] [311] Ver las tomas de posición de dos militantes libertarios, que se salen del “apoyo crítico” al movimiento nacionalista catalán expresado por el anarquismo a nivel internacional.
lapeste.org/2017/09/catalunya-perplejidades-intempestivas-por-tomas-ibanez; lapeste.org/2017/10/miquel-amoros-carta-a-tomas-ibanez-sobre-perplejidadesintempestivas.
[3] [312] Ver la primera parte de nuestra Serie Balance de las luchas de liberación nacional, https://es.internationalism.org/revista-internacional/201707/4221/balance-de-70-anos-de-luchas-de-liberacion-nacional-primera-parte [313]
[4] [314] Ver a este respecto nuestras Tesis sobre la Descomposición, /revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo [47] y La barbarie nacionalista, https://es.internationalism.org/revista-internacional/200712/2116/la-barbarie-nacionalista [238]
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 157.76 KB |
La prensa, la TV, las redes sociales, las tertulias radiofónicas solo hablan de Cataluña. Si un extraterrestre llegara a España se quedaría sorprendido de lo pequeño que es el mundo pues, al parecer, éste se reduce a los 32.000 km2 que la región catalana ocupa.
Es cierto que el asunto catalán es serio, tanto por el peligro que entraña para el capital español como por la desestabilización que puede provocar a nivel europeo. Igualmente, el proletariado debe mirar con preocupación el peligro de verse arrastrado por cualquiera de los dos nacionalismos enfrentados: el catalán y el español. Del mismo modo, el engaño mortal que significa la ilusión de que el conflicto se arreglará con “el dialogo democrático”. Señalamos en nuestra reciente toma de posición que “El peligro para el proletariado y para el futuro de la humanidad, es que quede atrapado en esa atmósfera irrespirable que se está generando en torno al embrollo catalán: sus sentimientos, aspiraciones y pensamientos, ya no gravitarían alrededor de qué futuro para la humanidad, qué respuesta a la precariedad y a los sueldos de miseria, qué salida frente a la degradación general de las condiciones de vida; al contrario, estaría polarizado en elegir entre España y Cataluña, en la constitución, el derecho a decidir, la nación…, es decir, los factores que han contribuido a la situación actual y amenazan con llevarla al paroxismo”[1] [304]
Sin embargo, la realidad tiene otros muchos asuntos que han quedado totalmente eclipsados por el abrumador peso del embrollo catalán. Quisiéramos llamar la atención sobre algunos de ellos. Con ello pretendemos contribuir a que el proletariado tenga una visión global, mundial e histórica, y no se vea debilitado por el prisma estrecho y mezquino que impone el capitalismo y sus violentos conflictos degenerativos.
Los innumerables sondeos de opinión tienen un apéndice que apenas comentan los “expertos”: la debilísima recuperación de la economía no se ve en los hogares. Dicho de otra forma, la economía está respirando un poco gracias al ataque permanente contra las condiciones de vida de los trabajadores. El ruido sobre Cataluña está ocultando esta realidad esencial que demuestra que el interés nacional (de España, de Cataluña o de cualquier otro estado) es radicalmente antagónico al interés de los trabajadores, toda economía nacional crece sobre la miseria y el aumento de la explotación de los obreros[2] [305]. En un debate en la Primera Internacional, Weston -simpatizante del sindicalismo inglés- pretendía demostrar que el crecimiento de la economía nacional era el que permitía la mejora de las condiciones de vida de los obreros. Puso como ejemplo que si una sopera se hace mayor más sopa habrá para todos, obreros y patronos. Marx rebatió ese ejemplo diciendo que el problema no era el tamaño de la sopera sino el de la cuchara -o sea, el salario y demás condiciones de vida del obrero-, si la cuchara no crecía el crecimiento de la economía nacional no beneficiaría en nada a los obreros[3] [306].
Veamos algunos ejemplos significativos que ilustran todo lo anterior. El Banco Santander ha absorbido al Banco Popular y alardea de ser uno de los primeros bancos del mundo, políticos, empresarios, brokers etc., celebran este hecho “histórico” para la economía española. Pero veamos la letra pequeña: en una primera etapa, la absorción del Banco Popular va a costar 1580 despidos y la recolocación -seguramente en peores condiciones- de 585 empleados. Todo esto avalado por los sindicatos que se han limitado a mendigar un proceso “menos traumático”[4] [307].
Otro golpe es el ERE de Unipost que pretende echar a la calle a toda su plantilla: 2200 trabajadores[5] [317]. Unipost es propiedad de la familia Raventós, que apoya a los soberanistas catalanes. Sin embargo, “la pela es la pela”, cuando se trata del interés del capital importa un bledo la “nacionalidad” de sus explotados: sean estos de origen catalán, español o marroquí, son para ellos UN NÚMERO que si deja de ser rentable se le abandona en la miseria a él y su familia.
Aquí vemos claramente que hay una relación inversa entre la prosperidad de la economía nacional y la de los trabajadores. Pero hay otras muestras. Las empresas energéticas son ensalzadas como una de las joyas de la corona de la economía española. Sin embargo, la otra cara, es que el recibo de la luz subió un 12% en los 10 primeros meses de 2017 y el del gas en un 4,5%[6] [318]. En cambio, los sueldos en España cayeron un 0,8% en 2016[7] [319]. El engrandecimiento de esas empresas modelo que cotizan en las bolsas mundiales tiene como contrapartida lo que los “expertos sociales” llaman “pobreza energética”: cada vez más las familias obreras no alcanzan a pagar el abusivo recibo de la luz, el gas y demás suministros energéticos.
Y no pensemos que esa disparidad entre el interés nacional del Capital y las necesidades del proletariado y de la gran mayoría de la población, solamente se aplicaría a España o Cataluña, se aplica a todos los países del mundo, empezando por la primera potencia del globo, Estados Unidos, donde se puede dar un par de ejemplos muy clarificadores: en Nueva York, mientras el lujo se dispara y se construyen nuevos rascacielos para multimillonarios, la pobreza afecta al 20% de la población y el 47% la rozan (es decir casi la mitad), el número de sin techo pasó de 47000 en 2014 a 62000, ¡y todo ello con un alcalde considerado “progresista”, De Blasio![8] [320]
Una conclusión se impone: apoyar la nación (catalana, estadounidense o española) es apoyar la miseria y la degradación de las condiciones de vida de la clase obrera y de la gran mayoría.
La agencia EFE (8-11-17) reportaba que “El 23% de los consumidores españoles que viven fuera de Catalunya han dejado de comprar productos catalanes y otro 21% se plantea hacerlo en el futuro, según el informe ‘El impacto del desafío independentista en la reputación de las empresas catalanas’, del Reputation Institute”. No sabemos cuántos de ese 23% son obreros, pero está claro que nuestra clase debe rechazar la participación en esas campañas repugnantes que tienen como consecuencia convertirla en carne de cañón de los conflictos Inter burgueses y favorecer la división y el odio entre proletarios.
La situación en Extremo Oriente es cada vez más tensa. Las nuevas acciones nucleares del régimen de Corea del Norte, la gira de Trump por Japón y Corea del Sur, todo ello revela una escalada guerrera que tiene como objetivo en última instancia China, potencia que a su vez responde con toda una serie de acciones y con un aumento espectacular de sus gastos de armamento[9] [321].
Se está produciendo en los últimos 3 años una aceleración en la carrera de armamentos. Todos los países se rearman. Trump aumenta el gasto militar en un 9,27% lo que supone el mayor incremento en 15 años, China no se queda atrás y oficialmente aumentará el gasto de “defensa” en un 7%, Rusia pretende modernizar el 60% de sus armas, en Francia el anterior presidente anunció la reducción del gasto militar, pero utilizó como excusa el atentado terrorista en Charli Hebdo para hacer todo lo contrario y desde entonces aquel no cesa de aumentar. Japón, por su parte batió el récord de gasto militar en 2016 y el crecimiento seguirá en 2017. Alemania se comprometió en octubre 2016 a doblar en los próximos años su gasto en armas. Corea del Sur, invocando la amenaza de su vecino del norte, ha adquirido misiles, aviones no tripulados y satélites de doble uso, incorporando a su ejército un potente sistema antimisiles llamado significativamente Kill Chain (Cadena de Muerte)[10] [322]. En lo concerniente a España, El País informa (4-4-17) que el presupuesto para 2018 dispara el gasto en armamento en un 32% y El Mundo documenta que el gasto en defensa se doblará en los próximos 7 años.
Por su parte, los aspirantes al nuevo Estado catalán no se apartan ni un ápice de la naturaleza imperialista que todo Estado nacional debe tener. Según papeles incautados por la Guardia Civil, los señoritos de Junts x Si habían encargado un informe sobre las estructuras militares del nuevo Estado en el que se proponía restablecer el servicio militar obligatorio pese a la mala imagen que éste tenía “debido a la asociación que hacen los catalanes con el ejército español” (sic)[11] [323]
No hay desde luego que rasgarse las vestiduras ante estas aspiraciones de los independentistas catalanes. Todas las naciones son imperialistas. “El imperialismo no es la creación de un estado o grupo de estados imperialistas. Es el producto de determinado grado de madurez en el proceso mundial del capitalismo, condición congénitamente internacional, una totalidad indivisible, que sólo se puede reconocer en todas sus relaciones y del que ninguna nación se puede apartar a voluntad”[12] [324]
Como añade Rosa “Hoy la nación no es sino un manto que cubre los deseos imperialistas, un grito de combate para las rivalidades imperialistas, la última medida ideológica con la que se puede convencer a las masas de que hagan de carne de cañón en las guerras imperialistas”. Los catalanistas meterían a sus súbditos en la barbarie imperialista. En un marco cada vez más caótico las guerras regionales se acumulan. Un conflicto aparentemente olvidado porque “no sale en las noticias” (acaparadas por la espiral catalana) sigue vigente con su estela de muertos y destrucción: Afganistán, donde una nota de prensa nos dice que la OTAN va a enviar 3000 hombres[13] [325]. En Oriente Medio, la pugna entre Arabia e Irán está provocando una desestabilización del Líbano cuyo presidente se haya prácticamente secuestrado en Arabia donde ha sido obligado a dimitir. Por otro lado, la guerra en Yemen -ligada igualmente a tensiones entre potencias regionales- está ocasionando una catástrofe humanitaria: 400 mil niños corren el riesgo de inanición y una epidemia de cólera se ha declarado con 900 mil afectados[14] [326]
Esta vorágine de guerras mortíferas muestra que el capitalismo es la guerra. La plusvalía que el sistema explota de los trabajadores del mundo no se reparte entre los buitres capitalistas de forma armoniosa: cada empresa busca su mayor porción en el festín a costa de los rivales y recurre a todos los medios a su alcance, legales e ilegales, pacíficos o violentos. Sin embargo, existe un segundo marco mucho más importante para la distribución de la ganancia: la división del mundo en naciones. Los burgueses se agrupan en el Estado nacional y cada uno de ellos intenta sacar la mayor ventaja a costa de los otros. Ahí interviene la guerra imperialista, cada vez más feroz, cada vez más caótica y destructiva, amenazando con aniquilar la humanidad en una sangría interminable de guerras localizadas.
Y en este punto volvemos al asunto catalán. Los independentistas han prometido una secesión pacífica y de guante blanco. ¡Es un engaño vil! La contienda entre naciones es una guerra a muerte donde la clase obrera y toda la población explotada pone los muertos.
Es evidente el deterioro generalizado del medio ambiente en todo el mundo. Muestra que el capitalismo es un sistema que ha deformado y desviado hacia la destrucción del medio natural el desarrollo de las fuerzas productivas. El capitalismo supone una amenaza letal para las dos fuerzas productivas fundamentales: la humanidad trabajadora y el medio natural con todos los recursos que contiene[15] [327]. Una ilustración que el humo generado por el asunto catalán ha oscurecido completamente es la escalada demoledora que han tenido los incendios forestales en España y Portugal durante el verano de 2017. Un informe de WWF[16] [328] es elocuente: “Los incendios del siglo XXI han dejado de ser un problema estrictamente ambiental para pasar a ser una emergencia civil, el fuego amenaza viviendas aisladas, urbanizaciones o pueblos, complicando las labores de extinción”, habla de une nueva calidad destructiva en ellos pues abarcan: “zonas en las que se difumina la frontera entre lo urbano y lo forestal por la incursión caótica de urbanizaciones, construcciones y viviendas en los montes: es la llamada interfaz urbano-forestal, que está convirtiendo en zonas de altísimo riesgo”. Estos análisis dan un cariz alarmante a los datos cuantitativos: hasta septiembre ardieron en España 84000 hectáreas, 2 millones desde el año 2000.
La estrechez nacionalista que reduce el mundo a la pugna España – Cataluña impide ver que los incendios son un fenómeno mundial. “Durante lo que va de año se han multiplicado por tres los incendios en la Unión Europea en comparación con los últimos 8 años. Según el Sistema europeo de información sobre incendios forestales, en 2017 se han producido un total de 677 fuegos. Sin embargo, entre 2008 y 2016 hubo solo 215. Estas cifras alarmantes apuntan al cambio climático como el principal responsable”. En 2017 se han desatado en Portugal los peores fuegos en lo que va de siglo, con un balance de 64 muertos y 55 heridos. Los incendios en California causaron 23 muertos y 3500 edificios destruidos[17] [329].
La primera gran tentativa de iniciar una Revolución Mundial contra el capital y su cárcel nacional fue la revolución proletaria de octubre 1917 en Rusia. No vamos a hablar aquí del tema sobre el que hemos convocado reuniones públicas y nuestro congreso elaborado un Manifiesto[18] [330], lo que queremos alertar es cómo la reflexión obrera se ha visto totalmente desviada hacia el asunto catalán. Allí no se juega nada bueno para el futuro de la humanidad, allí las dos alternativas en conflicto representan lo peor y lo más cínico de la barbarie del viejo mundo capitalista. Ni España ni Cataluña puede ofrecer otra cosa que, lo que decía Winston Churchill: sangre, sudor y lágrimas. Sangre porque si el enfrentamiento entre fracciones de la burguesía sigue su escalada, las calles empezarán a cobrar un tributo de muertos que no lo pagarán ni los políticos ni los burgueses, sino los explotados. Sudor, porque los desastres que para la economía provocará este enfrentamiento entre bandidos serán “recuperados” con más explotación y más miseria para los obreros de España y de Cataluña. Lágrimas porque el enfrentamiento está llevando a romper familias, a destruir amistades, al racismo, el control policial, la represión tanto por los catalanistas como por los españolistas.
Frente a esta guerra entre gánsteres donde los explotados son los tontos útiles de quienes provocan su miseria y sufrimiento, reivindicamos el combate del proletariado, “Hasta ahora, todos los movimientos sociales habían sido movimientos desatados por una minoría o en interés de una minoría. El movimiento proletario es el movimiento autónomo de una inmensa mayoría en interés de una mayoría inmensa” (Manifiesto Comunista).
¡Contra el movimiento nacional de España o Cataluña, el movimiento internacional del proletariado!
Smolni 15-11-17
[1] [308] Ver https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201710/4240/enfrentamientos-en-cataluna-el-pasado-reaccionario-esta-en-la-democrac [283]
[2] [311] El comisario europeo Pirre Moscovici al tiempo que se felicitaba por el crecimiento económico, débil desde luego, pero mantenido durante 18 trimestres consecutivos, se declaraba “preocupado” por el crecimiento mucho más débil y “atípico”, según él, de los salarios. ¡No se puede ser más cínico!
[3] [312] “Cuando los plebeyos romanos se pusieron en huelga contra los patricios, el patricio Agripa les contó que el estómago patricio alimentaba a los miembros plebeyos del cuerpo político. Lo que no consiguió Agripa fue demostrar que se alimenten los miembros de un hombre llenando el estómago de otro. El ciudadano Weston, a su vez, se olvida de que la sopera de que comen los obreros contiene todo el producto del trabajo nacional y que lo que les impide sacar de ella una ración mayor no es la pequeñez de la sopera ni la escasez de su contenido, sino sencillamente el reducido tamaño de sus cucharas”. Ver Salario, precio y ganancia, https://www.marxists.org/espanol/m-e/1860s/65-salar.htm [331]
[4] [314] Fuente: https://www.lavanguardia.com/economia/20171108/432721453752/santander-popular-despidos-trabajadores.html?utm_source=newsletters&utm_medium=email&utm_campaign=economia&utm_term=20171109&utm_content=listado-de-noticias-de-la-seccion-de-economia [332]
[6] [335] Fuente: https://www.lavanguardia.com/economia/20171107/432703206159/recibo-luz-sube-12-gas-45-en-2017.html?utm_source=newsletters&utm_medium=email&utm_campaign=economia&utm_term=20171108&utm_content=listado-de-noticias-de-la-seccion-de-economia [336]
[7] [337] Fuente: https://www.msn.com/ [338]
[8] [339] Fuente: https://www.lavanguardia.com/internacional/20171112/432818928478/nueva-york-desigualdad-social-personas-sin-hogar-economia.html?utm_source=newsletters&utm_medium=email&utm_campaign=internacional&utm_term=20171112&utm_content=listado-de-noticias-de-la-seccion-de-internacional [340] . En la misma edición podemos ver la situación infrahumana que viven los sin techo en el templo tecnológico mundial de Silicon Valley donde una profesora de 54 años se ve obligada a vivir en su coche Volvo porque el sueldo no le alcanza para un alquiler. Un reportaje fotográfico muestra las terribles condiciones de vida de estos olvidados del “grandioso progreso tecnológico” de la “Gran Patria norteamericana”: https://www.lavanguardia.com/internacional/20171111/432772521638/lado-oscuro-silicon-valley.html?utm_source=newsletters&utm_medium=email&utm_campaign=internacional&utm_term=20171112&utm_content=listado-de-noticias-de-la-seccion-de-internacional [341]
[9] [342] Ver /content/4236/amenaza-de-guerra-entre-corea-del-norte-y-estados-unidos-la-loca-irracionalidad-del [291] y https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201710/4245/internacionalismo-contra-nacionalismo-declaracion-sobre-las-tensiones- [343]
[10] [344] Datos tomados de https://www.elconfidencial.com/mundo/2017-04-26/gasto-militar-paises-estados-unidos-china-rusia_1372688/#10 [345]
[11] [346] Fuente: https://www.msn.com/ [338]
[12] [347] Rosa Luxemburgo: La Crisis de la socialdemocracia. https://www.marxists.org/espanol/luxem/09El%20folletoJuniusLacrisisdelasocialdemocraciaalemana_0.pdf [348]
[13] [349] Agencia EFE, Bruselas, 9-11-17
[14] [350] https://www.lavanguardia.com/internacional/20171110/432754212847/bloqueo-catastrofe-yemen.html?utm_source=newsletters&utm_medium=email&utm_campaign=internacional&utm_term=20171110&utm_content=listado-de-noticias-de-la-seccion-de-internacional [351]
[15] [352] Ver el conjunto de nuestros artículos sobre el medio ambiente en https://es.internationalism.org/series/481 [353]
[17] [356] Diversas fuentes, la principal Euronews 15-8-17
[18] [357] Ver https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201711/4247/reunion-publica-sobre-el-centenario-de-la-revolucion-de-1917 [358] y https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201710/4237/manifiesto-de-la-corriente-comunista-internacional-sobre-la-revolucion [281] . También se puede ver un resumen de los artículos publicados en: https://es.internationalism.org/cci-online/200805/2245/lista-de-articulo... [359]
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 66.96 KB |
Con la llegada del centenario de la revolución rusa, a todos los obreros del mundo nos bombardean y bombardearán con cientos de reportajes, editoriales y discursos de los ''expertos'' a sueldo de este o aquél medio de masas u organización estatal, a cada cual más interesado en dárnoslo todo masticado y que primero y ante todo no reflexionemos por nuestra cuenta, bajo nuestros propios términos, sobre qué fue en realidad lo que ocurrió en Rusia y en el mundo entero en 1917. Con el ánimo de aclararnos y debatir fraternalmente entre proletarios, la Corriente Comunista Internacional organiza una Reunión Pública para responder a estas u otras cuestiones que planteen los asistentes o los que quieran escribirnos mensajes para leerlos en la reunión:
Se trata de tener una reunión abierta donde se puedan plantear todo lo que nos preocupa y podamos organizar respuestas que vayan en el sentido de contribuir a la lucha del proletariado, la única clase social que pueda dar una respuesta al mundo de miseria, barbarie, guerras, destrucción medioambiental, dislocación social..., que es el capitalismo en todos los países.
Lugares de las reuniones:
Viernes 24 de noviembre 18 horas en Espai Llimera calle Timoneda 6 bajo. Junto a Metro Ángel Guimerá.
Sábado 16 de diciembre 17 horas en Centro La Prospe calle Luis Cabrera 19, metro más cercano Prosperidad.
Para todo mensaje de contacto, escritos de participación a leer en la Reunión etc.:
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 123.57 KB |
Esta es una película que sorprende con la aparente rehabilitación del personaje. Sorprendente porque elige los cinco años de la vida de Marx, quizás los más determinantes, aquellos que se extienden desde 1843 hasta 1848, Raoul Peck desea romper con la imagen demasiado caricaturesca del genio solitario actuando fuera del mundo obrero. Pero ¿realmente tiene éxito? Sin duda, el ángulo con el que Raoul Peck se acerca a la vida de Marx corrige en cierto modo la idea de que Marx y Engels son los inventores de nociones abstractas tales como "lucha de clases", "revolución" o "comunismo" ... El filme muestra, aunque a veces demasiado caricaturizado, cómo estos dos hombres, que van a jugar un rol determinante para el movimiento revolucionario, han sido ganados por una causa nacida antes que ellos, en las entrañas del proletariado de los países más industrializados del siglo XIX. En esto, creemos que la visión de Peck es abiertamente distinguible de la de los intelectuales más desatados que intentan demostrar, no sin una gran deshonestidad, que las obras de Marx llevan dentro de sí las semillas de la tragedia estalinista. Sin embargo, esta película no rompe totalmente con la imagen del personaje providencial en tanto altera considerablemente el intento de valorar la dimensión militante y actual del personaje, así como el rol decisivo que deberá jugar el proletariado en la transformación de la sociedad.
Con mucha razón, se da un lugar importante al encuentro clave entre Karl Marx y Friedrich Engels, hijo de un industrial, que hizo comprender al joven Marx las potencialidades políticas de la clase trabajadora y la importancia de la economía política. Sin embargo, debemos deplorar la falta de sutileza de este encuentro donde la frialdad de las presentaciones en el salón de Arnold Ruge de repente da paso a declaraciones de fascinación durante una noche de libaciones y juegos de ajedrez. No se sabe cómo, logran un acuerdo los dos hombres y Marx al felicitar a Engels por abrirle los ojos, afirma, de repente, en un estado de fuerte ebriedad la famosa frase: "Los filósofos hasta ahora solamente han interpretado el mundo; de lo que se trata, sin embargo, es de transformarlo". Paradójicamente, es una escena central, ya que anuncia toda la visión que se hará del personaje a partir de entonces. Un Marx ni filósofo ni historiador ni economista, sino un militante del movimiento revolucionario que se dirige a los trabajadores en las reuniones, entablando polémicas con Proudhon y su reformismo pequeñoburgués o con Weitling y su idealismo cristiano. Además, los dolores de la vida militante no se descuidan. Aunque la represión es retratada de forma un poco ligera cuando Karl y Friedrich tuvieron que jugar al gato y al ratón con la policía en los suburbios de París, la incomodidad y el trauma del exilio, la pobreza, se muestran en su cruda realidad. Estos momentos enfatizan la expresión y el fortalecimiento de los lazos de amistad y amor, pero también los generados por la pasión militante. Raoul Peck reproduce primero el medio revolucionario en París, luego de Bruselas y Londres. Pero a pesar de todo, estas escenas ofrecen una imagen excesivamente personalizada de los debates en el medio revolucionario de la época. Por ejemplo, Raoul Peck parece querer atribuir solo a Marx el descrédito sufrido por Weitling en la Liga de los Justos, mientras que los primeros en desafiar, no sin vergüenza, los objetivos idealistas y mesiánicos de este último son Schapper[1] y una gran mayoría de trabajadores de la Asociación de Trabajadores Alemanes en Londres. Sabemos que Marx siguió esta controversia con gran atención ya que reveló una ruptura entre el comunismo sentimental y el comunismo científico que él mismo defendía. A través de la creación de comités de correspondencia, la Asociación de Londres se acercó a las concepciones de Marx sobre la dirección que debía darse a la evolución del movimiento y, en consecuencia, se alejó de las concepciones de Weitling. Así, la virulenta discusión del Comité de Correspondencia de Bruselas del 30 de marzo de 1846 relata la película relata, termina consumando una ruptura ya en marcha. De hecho, el director sigue siendo prisionero de la visión democrática del debate y de la acción política porque la atención la centra sobre la justa teórica entre líderes, jefes carismáticos, que ocultan lo esencial, a saber, la efervescencia teórica y la reflexión colectiva, complejidad que ya caracterizaba el movimiento obrero en ese momento. Esta confusión adquiere todas sus dimensiones en la forma en que se trata la relación entre Marx y la Liga de los Justos. Creemos que Raoul Peck desea evidenciar que Marx y Engels habían comprendido que la salvación de la humanidad residía en el rol histórico de la clase obrera. Comprendieron también que era necesario separarse de todo idealismo, de palabras etéreas, ilusorias y utópicas sobre los fines y los medios para alcanzar una etapa superior de la sociedad humana[2].
La clase trabajadora necesitaba una teoría práctica para comprender el mundo que la había engendrado y para convencerse de que su situación no era intangible sino transitoria. Darle al proletariado una teoría revolucionaria y convencerla de la necesidad de tal paso es lo que la película trata de destacar con cierta fidelidad, nos parece. Sin embargo, la forma en que se presenta el acercamiento entre Marx y la Liga de los Justos mantiene la visión de un Marx rápido para intrigar, un Marx ambicioso y que juega con su estatura intelectual para derrocar a la mayoría de la vanguardia revolucionaria de la época. De hecho, Marx y Engels parecen querer seducir a los líderes de la Liga, hacen todo lo posible para ponerse en contacto con ella, no dudan en exagerar su proximidad con Proudhon a fin de permitir la posibilidad de desarrollar ramificaciones de comités de correspondencia en el este de Francia... Contrariamente a la vaguedad de la película sobre este evento, es la Liga, bajo la égida de su portavoz Joseph Moll, quien invitó a Marx a adherirse. Como lo relatan Boris Nicolaïevski y Otto Maenchen-Helfen en “La vida de Karl Marx”, “él declaró que sus camaradas estaban al tanto de las justas concepciones de Marx, y que comprendían la necesidad de liberarse de las viejas tradiciones y formas de conspiración. Marx y Engels fueron invitados a colaborar en la nueva orientación teórica y en la reorganización”. Sin embargo, Marx dudó en aceptar, dudaba aún de la verdadera voluntad de la Liga para reorganizarse y tirar a la basura sus viejas concepciones conspirativas y utópicas. Pero “Moll le dijo que precisamente su adhesión y la de Engels eran indispensables, para que la liga realmente fuera liberada de todo lo anticuado. Superando sus escrúpulos, Marx se afilió en febrero de 1847”
Si, en efecto, el peso de las personalidades era bastante fuerte en el movimiento obrero del siglo XIX, la película, aísla la contribución teórica de Marx y Engels, dando finalmente la impresión de que este movimiento dependía exclusivamente de personalidades geniales. Esto se verifica en el transcurso del Congreso de la Liga de los Justos del 1° de junio de 1847, en el que además Marx no asistió oficialmente por falta de dinero, pero presumiblemente esperaba las decisiones del congreso antes de adherirse de manera definitiva a la Liga. Esta escena también está muy caricaturizada, ya que muestra el desarrollo del Congreso como un combate de personas en el que parece prevalecer una minoría de activistas “de élite” apoyadas o impugnados por los aplausos y los gritos de la gran mayoría que permanece en la pasividad. En realidad, esta es una visión distorsionada de un congreso en una organización revolucionaria.
A pesar de la dureza de sus condiciones de vida, los trabajadores politizados dieron gran importancia a la educación y la profundización de las cuestiones políticas a través de la lectura de folletos particularmente. Así, el Congreso no eran el tipo de justa verbal en el que cada campo tenía a su campeón, sino el momento fundamental de la vida de una organización revolucionaria con largos debates en lo que cada militante, sin importar la capacidad teórica de cada uno, expresa y confronta las posiciones. En su Contribución a la historia de la Liga de los comunistas, Engels transmite la realidad de los primeros congresos revolucionarios del proletariado. “En el segundo Congreso, que tuvo lugar a finales de noviembre y principios de diciembre del mismo año [1847], Marx estuvo presente, y participó en largos debates -la duración del congreso fue de al menos diez días- defendiendo la nueva teoría”[3]
En suma, no se puede negar el rol determinante de Marx y Engels en la evolución del movimiento revolucionario, pero se requiere colocar su trayectoria en el medio proletario y enfatizar que su contribución invaluable no podría haber existido sin ese gran movimiento fundamental que convierte a la clase trabajadora en el sujeto activo de la historia. La caricatura proporcionada por el director oscurece esta realidad y enfatiza el lugar preponderante de las individualidades y su papel providencial.
El arte no está destinado a servir a una causa política. Sin embargo, el contenido y la forma de un trabajo puede ser utilizados para llevar un mensaje. Si señalamos la manera en que Raoul Peck intenta exhumar a Marx del cementerio de la historia, es porque la forma en que relata ciertos momentos de su vida tiende a disfrazar y deformar las enseñanzas políticas que se pueden extraer de ella[4]. Y eso es lo que queremos corregir con este artículo.
DL, 28 de octubre de 2017
[1] En tanto que portavoz de la Asociación Alemana de Trabajadores de Londres
[2] Aportamos una lista de artículos donde hemos tratado sobre la contribución de Marx y Engels a la lucha de la clase obrera: 100 años después de la muerte de Marx el marxismo es el porvenir, https://es.internationalism.org/book/export/html/2195 [362] ; Marx: ¿demócrata o revolucionario? https://es.internationalism.org/book/export/html/791 [363] ; El Marx de la madurez, comunismo del pasado, comunismo del futuro, https://es.internationalism.org/book/export/html/1824 [364] ; Cómo el proletariado ganó a Marx para el comunismo, https://es.internationalism.org/revista-internacional/199203/3315/ii-como-el-proletariado-se-gano-a-marx-para-el-comunismo [365] ; Engels: hace 100 años desaparecía un gran forjador del socialismo, https://es.internationalism.org/revista-internacional/200703/1785/friedrich-engels-hace-cien-anos-desaparecia-un-gran-forjador-del-s [366]
[3] Friedrich Engels, Contribución a la historia de la Liga de los Comunistas. https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/1885-hist.htm [367]
[4] Todas las obras artísticas están influenciadas, a menudo inconscientemente, por la ideología de la clase dominante de una época. Esto lo comprobamos claramente el final de la película donde se pone a una sucesión rápida de imágenes en la cual, por un lado, se proporciona una visión de la devastación producida por el capitalismo, pero, al mismo tiempo se sugiere una amalgama entre el estalinismo (Che Guevara, Mao, Mandela...) y el marxismo, siendo que Stalin fue el verdugo de los auténticos comunistas que habían seguido los pasos de Marx
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 141.85 KB |
En una emisión de televisión en 1965, el físico Robert Oppenheimer, uno de los principales científicos que trabajaban en el desarrollo de la bomba atómica estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial, relató sus sentimientos cuando presenció la primera prueba de la bomba atómica en los desiertos de Nuevo México en julio 1945:
"Sabíamos que el mundo no sería el mismo. Algunas personas se rieron, algunas personas lloraron. La mayoría de ellas estaba en silencio. Recordé la línea de la escritura hindú, el Bhagavad Gita; Vishnu está tratando de persuadir al Príncipe de que debe cumplir con su deber y, para impresionarlo, adopta su forma de múltiples brazos y dice: 'Ahora me he convertido en la Muerte, el destructor de mundos'. Supongo que todos pensamos eso, de una manera u otra "[1] [374].
Antes del capitalismo, muchas sociedades habían desarrollado mitologías del fin del mundo. El apocalipsis anticipado por el judaísmo, el cristianismo y el islam, visto como el destino final de este mundo, se entendía como el precursor de un nuevo cielo y una nueva tierra que duraría por toda la eternidad; mientras que, en la visión hindú, los nuevos mundos e incluso los nuevos universos nacen, se disuelven y renacen interminablemente en un vasto ciclo cósmico.
Pero si bien la idea del apocalipsis no es nueva, lo nuevo en el modo de producción capitalista es, primero, que el mundo habitado por la humanidad durante cientos de miles de años puede ser destruido por las tecnologías que los seres humanos mismos han creado, en lugar de por seres sobrenaturales o un destino inexorable. Y segundo, que tal destrucción no sería el preludio de un mundo nuevo y mejor, sino la destrucción pura y simple.
La bomba atómica probada en el desierto en julio de 1945, un mes después, sería probada en decenas de miles de seres humanos en Hiroshima y Nagasaki. El mundo de hecho no sería lo mismo. La bomba atómica fue la prueba "científica" de algo que muchos ya habían comenzado a sospechar a raíz de la Primera Guerra Mundial: en palabras de Sigmund Freud en 1929, "El hombre ha ganado el control de las fuerzas de la naturaleza a tal punto que con su ayuda no tendrían dificultades en exterminarse unos a otros hasta el último hombre. Saben esto y, por lo tanto, viene una gran parte de los disturbios actuales, su infelicidad y su estado de ansiedad "[2] [375].
Los psicoanalistas del futuro -si la humanidad puede sobrevivir al capitalismo- tal vez escriban tratados sobre el enorme costo psicológico de la vida con la amenaza no solo de la muerte individual, sino también de la muerte de la humanidad y quizás de toda la vida en la tierra. Ya es posible discernir muchas de las manifestaciones externas de esta carga mental: la huida hacia el nihilismo y las numerosas formas de autodestrucción, la vana búsqueda de esperanza para regresar a las viejas historias apocalípticas, central en particular para el "fundamentalismo" cristiano y musulmán. Para el rival de Freud, Jung, la ola de avistamientos de ovnis a finales de los años 40 era una versión moderna de los viejos mitos: ante la realidad insoportable de la amenaza nuclear, había una marcada tendencia a proyectar los miedos reales en "cosas vistas en los cielos". A menudo acompañado de la esperanza de que seres más sabios vendrían y nos salvarían de nuestras propias locuras[3] [376]. No es de extrañar que, en 1952, durante la guerra de Corea, que muchos temían que degenerara en la Tercera Guerra Mundial, la Gauche Communiste de France, observara que "la alienación mental en todas sus formas es para nuestra época lo que las grandes epidemias fueron para el Edad Media" [4] [377].
La espada de Damocles nuclear, de 1945 a 2017
La clase gobernante democrática justificó las atrocidades de Hiroshima y Nagasaki con el cuento de que “salvó vidas”, sobre todo las estadounidenses, porque permitió evitar una invasión militar de Japón. En realidad, la bomba fue una advertencia dirigida menos contra el colapsado ejército japonés que contra la URSS, que recientemente había declarado la guerra a Japón y estaba afirmando su presencia en el Lejano Oriente. Así que Hiroshima fue más el primer acto de la "Tercera Guerra Mundial" que el último acto de la Segunda Guerra Mundial. Esta tercera guerra mundial, la contienda global entre los bloques imperialistas estadounidense y ruso, siguió siendo una guerra "fría" en el sentido de que nunca tomó la forma de un conflicto directo entre los dos bandos. Más bien se libró a través de una serie de guerras de “procuración” o “subcontratadas”, donde los estados locales y los "movimientos de liberación nacional" libraban la guerra sobre el terreno, mientras que las dos superpotencias suministraron armas, inteligencia, apoyo estratégico y justificación ideológica. En algunos momentos, sin embargo, estos conflictos amenazaron con intensificarse y tomar la forma de enfrentamientos nucleares abiertos, en particular, durante la Guerra de Corea a principios de los años 50 y la crisis de Cuba en 1962. Y mientras tanto, la espiral de la "carrera armamentista" significaba que los dos bloques estaban dirigiendo grandes cantidades de trabajo e investigación -que en términos capitalistas significa grandes cantidades de dinero- para perfeccionar las armas que podrían destruir a la humanidad varias veces. Los políticos trataron de tranquilizar a la población mundial con la noción de destrucción mutuamente asegurada o MAD - la idea de que la guerra mundial era impensable en la era nuclear porque nadie podría ganarla. Por lo tanto, la mejor garantía de paz era mantener y desarrollar este gigantesco arsenal de muerte. En otras palabras: se tratatía de incrementar sin descanso las armas que podían destruir la humanidad ¡para que esta no fuera destruida! ¡Una auténtica locura irracional que muestra el grado de cinismo y de barbarie que ha alcanzado el capitalismo decadente! No en balde este sistema es nombrado por las siglas en inglés MAD que significa Loco.
Después del colapso del bloque ruso a finales de los años 80[5] [378], los políticos intentaron un nuevo engaño: el final de la Guerra Fría significaría un Nuevo Orden Mundial de paz y prosperidad. Un poco más de un cuarto de siglo después, las palabras de George Bush Senior, el presidente que se puso la medalla de la victoria del bloque estadounidense en la Guerra Fría, suenan extremadamente huecas. La prosperidad sigue siendo una quimera para millones, y esto en un sistema mundial constantemente amenazado por grandes tormentas económicas, como la de 2008. En cuanto a la promesa de paz, la ruptura de la disciplina de los viejos bloques ha engendrado una serie de conflictos militares cada vez más caóticos, sobre todo en el área alrededor del Armagedón Bíblico, El Medio Oriente. Esta región, -que ya fue escenario de las guerras árabe-israelíes, la guerra en el Líbano, la guerra Irán-Iraq y la batalla por Afganistán- apenas ha conocido un día sin ser destrtozada por la guerra, desde la primera gran aventura de los Estados Unidos después del colapso del bloque del este -la guerra del Golfo de 1991- a la pesadilla militar actual que acecha a través de Siria e Iraq. Este conflicto, tal vez más que todos los demás, revela la profunda irracionalidad y la naturaleza incontrolada de las guerras en la fase actual. A diferencia de las guerras de procuracion entre los dos bloques que dominaron el período anterior, ahora tenemos una guerra con tantos protagonistas y tantas alianzas cambiantes que es cada vez más difícil explicarlas. Para mantenerse en el poder, el presidente sirio, Bashir Assad, arrasa gran parte de su propio país, mientras que la oposición a su gobierno se divide en fracciones islámicas "moderadas" y "radicales". La coalición respaldada por Estados Unidos contra el "Estado Islámico" en Siria e Irak se ve perjudicada por las rivalidades entre las milicias chiítas y los peshmerga kurdos, especialmente tras el controvertido referéndum sobre la independencia kurda que amenaza con desintegrar al frágil estado iraquí; las potencias regionales como Arabia Saudí, Qatar, Irán y Turquía juegan su propio juego e intercambian peones y alianzas para satisfacer sus intereses inmediatos. Mientras tanto, la gran mayoría de la población se ve obligada a huir hacia Turquía, Jordania o Europa, mientras que los que se quedan tratan de sobrevivir en ciudades en ruinas como Aleppo, Raqqa, Mosul ... Además, estos conflictos están vinculados a una banda más amplia de guerras igualmente caóticas, desde Libia hasta el Cuerno de África y desde Yemen hasta Afganistán y Pakistán. Y esta epidemia de guerras ya no puede aislarse de los centros de la "civilización" occidental: las repercusiones de estas guerras sobre estos pretendidos “oasis de paz” son, por un lado, una gigantesca avalancha de refugiados que se dirigen a Alemania y otros países y que son repelidos brutalmente por Turquía (subcontratada por la UE en esa sucia tarea) o por los Estados del Grupo de Visegrad (con Hungría la cabeza, igualmente feroz en la represión de los refugiados). Por tra parte, el Estado Islámico y toda una cantidad de “simpatizantes espontáneos” salpican de atentados terroristas con un importante saldo de muertos las grandes ciudades de Europa Occidental.
Estas guerras con todas sus ramificaciones en las supuestas metrópolis “civilizadas” nos dan una visión aterradora de lo que podría estar por venir para el mundo entero si se permite que las tendencias destructivas dentro del sistema capitalista lleguen a su plenitud. Pero hay otro aspecto en la evolución actual de las tensiones imperialistas: la reaparición de la amenaza nuclear bajo una nueva forma. En la época de los bloques o Guerra Fría (1945-1989), las dos superpotencias tenían un verdadero interés y capacidad para limitar la propagación de las armas nucleares hacia sí mismas o a los regímenes en los que confiaban para obedecer sus órdenes. El armamento nuclear de China en la década de 1960 fue una ruptura en esta cadena de mando porque China ya se había separado del bloque ruso; pero desde que los bloques llegaron a su fin, la "proliferación nuclear" ha ido aumentando. India y Pakistán, dos estados que ya han ido a la guerra en varias ocasiones y viven en un estado permanente de tensión, ahora tienen armas nucleares apuntando el uno al otro. Irán ha dado pasos considerables hacia su adquisición y muchos otros regímenes e incluso grupos terroristas están sin duda trabajando silenciosamente para unirse al club de propietarios de armas atómicas.
Pero los últimos años han deparado una escalada en esa tendencia: la adquisición y las pruebas piratas de armas nucleares por parte del régimen estalinista en Corea del Norte[6] [379], mientras la principal potencia militar del mundo, Estados Unidos, está en manos de un narcisista impredecible que llegó al poder aupado en la ola populista global[7] [380].
Estas dos formas de "regímenes malvados" se han enzarlado en una sobrepuja de amenazas y de actos de desafío, donde no todo es fanfarronería. Es cierto que, por una parte, existen, dentro de ambos regímenes, factores que les impiden desencadenar un holocausto nuclear. Trump, por ejemplo, no tiene las manos totalmente libres porque existe una oposición en su propio aparato de seguridad y militar. Sin embargo, no podemos dejar de lado que se está creando un engranaje de provocaciones mutuas que puede acabar fuera de control y, la ola populista de la burguesía apunta una espiral irracional que favorece decisiones impredecibles y precipitadas.
Pero necesitamos poner de relieve un factor más importante que no atenua sino que agrava los riesgos: en primera plana está la tensión jugando con armas nuclearas de Corea del Norte y USA, pero en la trastienda hay una rivalidad más global, entre China y los Estados Unidos. Mientras tanto, Rusia sigue siendo la segunda potencia nuclear más fuertemente armada del mundo, ha recuperado gran parte del estatus que perdió con el colapso de la URSS, y está persiguiendo una política exterior cada vez más agresiva, especialmente en Ucrania y Siria. El peligro de la guerra nuclear sigue siendo tan real como siempre, incluso si la forma que toma puede haber cambiado desde el período 1945-89.
"Armagedón ecológico"
Durante el período de la Guerra Fría, no se vieron las consecuencias del crecimiento económico que siguió la Segunda Guerra Mundial, un optimismo desaforado dejó en la penumbra lo que tal crecimiento podría representar para el equilibrio entre el hombre y el resto de la naturaleza. Pero las últimas décadas han demostrado cuán limitado es el “control del hombre sobre las fuerzas de la naturaleza" bajo el impulso capitalista de obtener ganancias, donde el saqueo, el despilfarro y la destrucción siempre han dominado lo que Marx llamó el "intercambio metabólico" del hombre con la naturaleza.
El 19 de octubre pasado, El Guardián informó que "La abundancia de insectos voladores se ha desplomado en tres cuartas partes en los últimos 25 años, según un nuevo estudio que ha conmocionado a los científicos. Los insectos son una parte integral de la vida en la Tierra como polinizadores y presas de otros animales salvajes y se sabía que algunas especies como las mariposas estaban disminuyendo. Pero la escala recientemente revelada de las pérdidas para todos los insectos ha provocado advertencias de que el mundo está "en camino hacia el Armagedón ecológico", con profundos impactos en la sociedad humana"[8] [381].
Ya sabíamos, por supuesto, sobre el alarmante declive de las abejas. Y esta es solo una parte de la tendencia hacia la extinción masiva de innumerables especies de seres vivos, provocada por el envenenamiento del aire y los mares por los pesticidas, las emisiones de las industrias y del transporte, y el azote de los desechos plásticos. Y esta nube tóxica también está matando a seres humanos a un ritmo cada vez mayor. El día después del artículo sobre el declive de los insectos, The Guardian publicó un nuevo informe que estima que nueve millones de personas mueren cada año como resultado directo de la contaminación[9] [382]. Si a esto se le suma el derretimiento de los casquetes polares, el desencadenamiento de las supertormentas, las sequías y los incendios forestales relacionados con el cambio climático provocado por el hombre, la amenaza de "Armagedón ecológico" se parece cada vez más a las historias tradicionales sobre el mundo pereciendo en inundaciones y fuego.
Por lo tanto, a la amenaza de la destrucción a través de la guerra imperialista, la cuestión ecológica agrega otra y no es una amenaza menos aterradora, pero estos dos jinetes del apocalipsis no cabalgarán por separado. Por el contrario, un mundo capitalista enfrentado a la disminución de los recursos vitales, ya sea que se trate de energía, alimentos o agua, es mucho más probable que afronte el problema a través de una competencia nacional exacerbada, pillaje militar y robo -en definitiva, guerra económica e imperialista- que sólo a través de la cooperación racional a nivel planetario podría encontrar una solución a este nuevo desafío a la supervivencia humana.
El otro lado de la desesperación
Visto unilateralmente, este resumen de la situación de la humanidad solo puede inducir a la desesperación. Pero hay otro lado: si los productos de las manos del hombre los hacen capaces de "exterminarse unos a otros hasta el último hombre", realizando así las pesadillas apocalípticas más oscuras, las mismas fuerzas de producción podrían ser utilizados para realizar otro muy antiguo sueño: un mundo de abundancia donde no hay necesidad de un sector de la sociedad enseñoreardo sobre otro, un mundo que haya ido más allá de las divisiones que están en el corazón del conflicto y la guerra.
Una de las contradicciones en la evolución del capitalismo es precisamente que, en él, tal mundo se ha convertido en materialmente posible, -diríamos a principios del siglo XX- mientras este orden social sumerge a la humanidad en las guerras más bárbaras de la historia. A partir de este punto, su propia supervivencia se vuelve cada vez más antagónica a la supervivencia de la humanidad. Esta es la prueba más contundente de que el capitalismo, a pesar de todas sus capacidades intactas para innovar, desarrollarse, encontrar remedios para sus crisis, se ha vuelto obsoleto, un obstáculo fundamental para el avance futuro de nuestra especie.
El reconocimiento de esta realidad es clave en el desarrollo de una conciencia revolucionaria entre las masas explotadas que siempre son las primeras víctimas de las crisis y guerras del capitalismo. La comprensión de que el capitalismo, como civilización mundial, había entrado en su época de decadencia, fue un factor crucial en los monumentales sucesos puestos en marcha por la revolución en Rusia en 1917 en la ola revolucionaria internacional que obligó a la burguesía a detener la matanza de la Primera Guerra Mundial y que, durante un período demasiado breve, trajo la promesa del derrocamiento del capitalismo y el advenimiento de una sociedad comunista mundial[10] [383].
Hoy, podría parecer que tales esperanzas revolucionarias pertenecen por completo al pasado. Pero, contrariamente a la ideología y la propaganda activa de la burguesía, la lucha de clases no ha desaparecido de la historia y, de hecho, incluso antes de que adopte un carácter revolucionario generalizado y consciente, tiene un enorme peso en la situación mundial. Durante la Guerra Fría, como hemos visto, la clase dominante intentó convencernos de que su doctrina MAD estaba preservando al planeta de una tercera guerra mundial. Lo que nunca nos dirían es que había un "elemento de disuasión" más poderoso para la guerra mundial después de que el capitalismo entrara en su actual fase de crisis económica a fines de los años 60. Este fue un factor que había faltado en la década de 1930, cuando la depresión económica condujo rápidamente a la guerra: una clase trabajadora invicta más preparada para luchar por sus propios intereses que para unirse a los planes bélicos de la burguesía.
Hoy, la ruptura de los bloques y la aceleración del cada uno para sí en la escena imperialista es otro factor que hace que una clásica tercera guerra mundial sea un escenario menos probable. Sin embargo, este no es un factor que favorezca al proletariado, porque la amenaza de la guerra mundial ha sido remplazada por un deslizamiento más insidioso hacia la barbarie en la cual, como hemos argumentado aquí, el peligro de la guerra nuclear no ha disminuido de ninguna manera. Pero la lucha de clases -y su escalada hacia la revolución- sigue siendo la única barrera para la profundización de la barbarie, la única esperanza de que la humanidad no solo evitará el apocalipsis del capital, sino que se dará cuenta de todo su potencial sin explotar.
Amós, 21.10.17
[1] [384] J. Robert Oppenheimer en la prueba de la Trinidad (1965). Archivo atómico. Obtenido el 23 de mayo de 2008
[2] [385] La civilización y sus descontentos, Londres 1973, capítulo VIII, p82
[3] [386] Carl Jung, Platillos voladores, un mito moderno de las cosas visto en los cielos, Bollingen Series: Princeton University Press, 1978
[4] [387] Internationalisme 1952, "La evolución del capitalismo y la nueva perspectiva", https://en.internationalism.org/ir/21/internationalisme-1952 [388]
[5] [389] El colapso de la Unión Soviética fue en parte el resultado de la gran carga del gasto en armas en una economía que era inherentemente mucho más débil que la de los Estados Unidos. Pero para un análisis más exhaustivo de las raíces de la crisis en el bloque oriental, consulte "Tesis sobre la crisis económica y política en los países del este", /content/3451/tesis-sobre-la-crisis-economica-y-politica-en-los-paises-del-este [390]
[6] [391] Ver /content/4236/amenaza-de-guerra-entre-corea-del-norte-y-estados-unidos-la-loca-irracionalidad-del [291]
[7] [392] Ver https://es.internationalism.org/revista-internacional/201610/4178/contribucion-sobre-el-problema-del-populismo-junio-de-2016 [63] y https://es.internationalism.org/revista-internacional/201703/4201/la-eleccion-de-trump-y-el-derrumbe-del-orden-mundial-capitalista [62]
[8] [393] http: //www.theguardian.com/environment/2017/oct/18/warning-of-ecological-armage... [394]? CMP = share_btn_link
[9] [395] http: // www.theguardian.com/environment/2017/oct/19/global-pollution-kills-millions-threatens-survival-human-societies [396]
[10] [397] Ver nuestro Manifiesto sobre el centenario de 1917, https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201710/4237/manifiesto-de-la-corriente-comunista-internacional-sobre-la-revolucion [281]
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 169.8 KB |
Una de las lacras que afectan a las organizaciones revolucionarias de la Izquierda Comunista es que muchos de sus militantes han pasado antes por partidos y grupos de Izquierda y Extrema Izquierda del Capital (PS, PC, trotskismo, maoísmo, anarquismo oficial, la supuesta “nueva izquierda” de Syriza o Podemos). Esto es inevitable pues ningún militante nace con la claridad bajo el brazo. Sin embargo, ese paso deja un lastre de difícil identificación: se logra romper con las posiciones políticas de esas organizaciones (sindicalismo, defensa de la nación y del nacionalismo, participación en las elecciones etc.), sin embargo, resulta mucho más difícil desembarazarse de las actitudes, el modo de pensamiento, la forma de debatir, los comportamientos, las concepciones, que esas organizaciones inyectan en grado sumo y que constituyen su modo de vida.
Esa herencia, lo que llamamos la herencia oculta de la Izquierda del Capital contribuye a provocar dentro de las organizaciones revolucionarias tensiones entre camaradas, desconfianza, rivalidades, comportamientos destructivos, bloqueos del debate, posturas teóricas aberrantes etc., que combinados con la presión de la ideología burguesa y pequeña burguesa les hacen mucho daño. El objetivo de la Serie que iniciamos es identificar y combatir ese pesado lastre.
Desde su primer congreso (1975) la CCI abordó el problema de esas organizaciones que dicen reclamarse del “socialismo” y practican una política capitalista. La Plataforma[1] que adoptó dicho congreso en su punto XIII señala: “El conjunto de partidos y grupos que defienden, incluso condicionalmente o de manera “crítica”, ciertos Estados o ciertas fracciones de la burguesía contra otras sea en nombre del “socialismo”, de la “democracia”, del “antifascismo”, de la “independencia nacional”, del “frente único” o del “mal menor”; que participan, de la forma que sea, en el juego burgués de las elecciones, en la actividad anti obrera de los sindicatos o en la mistificación autogestionaria son órganos del aparato político del capital. Destacan entre ellos los partidos “socialistas” y “comunistas”.
Nuestra Plataforma enfoca además el problema de los grupos y grupúsculos que se colocan “a la izquierda” de esos dos grandes partidos, que, a menudo, les hacen “críticas incendiarias”, y adoptan poses más “radicales”: “El conjunto de corrientes llamadas “revolucionarias”, tales como el maoísmo, el trotskismo o el anarquismo tradicional pertenecen al mismo campo que ellos, el campo del capital. El que tengan menos influencia o el que utilicen un lenguaje más radical no quita para nada el carácter burgués de su programa y su naturaleza que hace de ellos útiles recogedores o suplentes de los grandes partidos de izquierda”.
Para comprender qué función cumplen la izquierda y la extrema del capital, hemos de recordar que, con la decadencia del capitalismo, el Estado “ejerce un control cada vez más potente, omnipresente y sistemático, sobre todos los aspectos de la vida social. A una escala muy superior a la decadencia romana o feudal, el Estado de la decadencia capitalista se ha convertido en una máquina monstruosa, fría e impersonal que ha terminado por devorar la sustancia de la sociedad civil” (Punto IV de nuestra Plataforma). Esta naturaleza es aplicable tanto a los regímenes abiertamente dictatoriales de partido único (estalinistas, nazis, dictaduras militares) como a los democráticos.
En ese marco los partidos políticos no son los representantes de las distintas clases y capas de la sociedad, sino los instrumentos totalitarios del Estado para someter a los imperativos del Capital nacional al conjunto de la población y principalmente a la clase obrera. Igualmente se convierten en la cabeza de redes clientelares, grupos de presión y esferas de influencia, que mezclan la acción política con la económica y se transforman en el caldo de cultivo de una incontenible corrupción.
En los sistemas democráticos, el aparato político del Estado capitalista se estructura en dos alas: la derecha, enlazada con las fracciones clásicas de la burguesía y encargada del encuadramiento de los sectores más atrasados de la población[2], y la izquierda (junto con los Sindicatos y un abanico de organizaciones de extrema izquierda) consagrada esencialmente al control, la división y la destrucción de la conciencia de la clase obrera.
Las organizaciones que se da el proletariado no están libres de degeneración. La presión de la ideología burguesa las corroe desde dentro y puede llevarlas al oportunismo el cual si no se le combate a tiempo acaba en la traición y en la integración en el Estado capitalista[3]. El oportunismo da el paso decisivo ante hechos históricos determinantes de la vida social capitalista: los dos momentos clave han sido hasta la fecha la Guerra Imperialista Mundial y la Revolución Proletaria. En la plataforma tratamos de explicar el proceso que conduce a ese paso fatal: “los partidos socialistas, en un proceso de gangrena por el reformismo y el oportunismo, se vieron conducidas, con ocasión de la Primera Guerra Mundial, a comprometerse en la política de defensa nacional primero para después oponerse abiertamente a la oleada revolucionaria de posguerra hasta el extremo de jugar el papel de verdugos del proletariado como en Alemania en 1919. La integración final de cada uno de estos partidos en sus Estados nacionales respectivos tuvo lugar en diferentes momentos en el periodo que siguió al estallido de la Primera Guerra Mundial, sin embargo, este proceso se vio definitivamente terminado a comienzos de los años 20, cuando las últimas corrientes proletarias fueron eliminadas o salieron de sus filas para unirse a la Internacional Comunista.
Del mismo modo, los partidos comunistas pasaron a su vez al campo del capitalismo tras un proceso similar de degeneración oportunista. Este proceso que comenzó desde el principio de los años 20 continuó tras la muerte de la Internacional Comunista (marcada en 1928 por la adopción de la teoría del “socialismo en un solo país”) hasta desembocar, pese a la lucha encarnizada de sus fracciones de izquierda, en una completa integración en el Estado capitalista al principio de los años 30 con su participación en los esfuerzos de armamento de sus burguesías respectivas y su entrada en los “Frentes Populares”. Su participación activa en la “Resistencia” durante la Segunda Guerra Mundial y posteriormente en la “reconstrucción nacional” tras su finalización, los ha confirmado como fieles servidores del capital nacional y como la más pura encarnación de la contrarrevolución”
En el lapso de 25 años -entre 1914 y 1939 - la clase obrera perdió primero los partidos socialistas, después en los años 20 los partidos comunistas y finalmente, a partir de 1939, los grupos de la Oposición de Izquierda de Trotski que apoyaron la barbarie aún más brutal de la Segunda Guerra Mundial. “En 1938, la Oposición de Izquierdas se constituye en IVª Internacional. Es una aventura oportunista pues no se puede constituir un partido mundial en una situación de marcha hacia la guerra imperialista y, por lo tanto, de profunda derrota del proletariado. Los resultados serán desastrosos: en 1939-40, los grupos de la sedicente 4ª Internacional toman posición a favor de la guerra mundial arguyendo los más variados pretextos: la mayoría el apoyo a la “patria socialista” rusa, pero hasta hubo una minoría que apoyó a la Francia de Pétain (satélite a su vez de los nazis).
Contra esta degeneración de las organizaciones trotskistas reaccionaron los últimos núcleos internacionalistas que todavía quedaban en su seno: especialmente la compañera de Trotski y el revolucionario de origen español Munis. Desde entonces las organizaciones trotskistas se han convertido en agencias “radicales” del Capital que tratan de embaucar al proletariado con toda clase de “causas revolucionarias” que generalmente corresponden a fracciones “antiimperialistas” de la burguesía (como actualmente el famoso sargento Chavez). Del mismo modo, recuperan a los obreros asqueados del juego electoral haciéndoles votar de forma “crítica” a los “socialistas” para, de esa manera, “cerrar el paso a la derecha”. Finalmente, les ilusionan con “recuperar” los sindicatos a través de “candidaturas combativas”[4].
La clase obrera es capaz de generar fracciones de izquierda dentro de los partidos proletarios cuando estos comienzan a verse afectados por la enfermedad oportunista. Así, dentro de los partidos de la 2ª Internacional se destacaron los bolcheviques, la corriente de Rosa Luxemburgo, el tribunismo holandés, los intransigentes italianos etc. La historia del combate que libraron estas fracciones es suficientemente conocida pues sus textos y contribuciones lograrían cristalizar en la formación de la 3ª Internacional.
Por su parte, ya desde 1919, la reacción proletaria a las dificultades, errores y posterior degeneración de la 3ª Internacional se expresó en las Izquierdas Comunistas (italiana, holandesa, alemana, rusa etc.) que llevaron -con muchas dificultades y desgraciadamente muy dispersas- un combate heroico y consecuente. La Oposición de Izquierdas de Trotsky nació más tardíamente y de forma mucho más incoherente. En los años 30, la fosa entre la Izquierda Comunista -principalmente de su grupo más consecuente, Bilan, exponente de la Izquierda Comunista italiana- y la Oposición de Trotski se fue haciendo más evidente. Mientras que Bilan supo ver las guerras imperialistas localizadas como expresiones de un curso hacia la guerra imperialista mundial, la Oposición se enredó en divagaciones sobre la liberación nacional y el carácter progresista del antifascismo. Mientras Bilan supo ver el alistamiento ideológico para la guerra imperialista y el interés del Capital tras la movilización de los obreros españoles hacia la guerra entre Franco y la República, Trostky vio en las huelgas de julio 1936 en Francia y en la lucha antifascista en España el principio de la revolución… Sin embargo, lo peor fue que si bien Bilan no tenía aún claro la naturaliza exacta de la URSS sí que tuvo bien claro que no se podía apoyarla de ninguna de las maneras y que la URSS era un agente activo de la contienda bélica que se preparaba. En cambio, Trotski con sus especulaciones sobre la URSS como “estado obrero degenerado” abría las puertas al apoyo a la URSS como medio de apoyar la segunda carnicería mundial de 1939-45.
Desde 1968 la lucha proletaria renace en todo el mundo. El Mayo Francés, el Otoño Caliente italiano, el Cordobazo argentino, el octubre polaco etc. son expresiones de ese vigoroso combate. Esta lucha da lugar a una nueva generación revolucionaria. Muchas minorías obreras surgen por doquier y todo ello constituye una fuerza fundamental para el proletariado.
Sin embargo, es importante señalar el papel de destrucción de esas minorías que juegan los grupos de extrema izquierda del capital. El trotskismo del cual ya hemos hablado, el anarquismo oficial[5] y, finalmente, el maoísmo. Respecto a este último es preciso señalar que nunca ha sido una corriente proletaria. Los grupos maoístas nacen de las querellas de tinte imperialista y de guerras de influencia entre Pekín y Moscú que llevaron a la ruptura entre ambos estados y a la alineación de Pekín con imperialismo norteamericano en 1972.
Se calcula que hacia 1970 había en el mundo más de cien mil militantes que, aunque con enormes confusiones, se pronunciaban por la revolución, contra los partidos de izquierda tradicionales (PS, PC), contra la guerra imperialista y buscaban como impulsar la lucha proletaria en ciernes. Una inmensa mayoría de ese importante contingente fue recuperado por esa constelación de grupos de extrema izquierda. La Serie que estamos escribiendo irá desmenuzando concienzudamente todos los mecanismos a través de los cuales ejercieron esa recuperación. Hablaremos no solamente del programa capitalista envuelto en banderas radicales y obreristas sino de los métodos organizativos, de debate, de funcionamiento, de moralidad, que emplearon.
Lo bien cierto es que su acción fue muy importante para destruir la potencialidad de que la clase obrera construyeron una amplia vanguardia para su combate. Los militantes potenciales fueron desviados hacia el activismo y el inmediatismo, encauzados a un combate estéril dentro de los sindicatos, los municipios, las campañas electorales etc.
Los resultados fueron concluyentes:
- La mayoría abandonó la lucha profundamente decepcionado y cayendo en un escepticismo sobre la lucha obrera y la posibilidad del comunismo; una parte nada desdeñable de este sector cayó en la droga, la bebida, la desesperación más absoluta;
- Una minoría quedó como tropa de base de sindicatos y partidos de izquierda, propagando una visión escéptica y desmoralizante de la clase obrera;
- Otra minoría, más cínica, hizo carrera en sindicatos y partidos de izquierda, aunque una parte de estos “triunfadores” pasaron a formar parte de los partidos de derecha[6].
Los militantes comunistas son un activo vital para el proletariado y es tarea central de los grupos actuales de la Izquierda Comunista que hoy han heredado la trayectoria de Bilan, Internationalisme etc., el sacar todas las lecciones de lo que permitió esa enorme sangría de fuerzas militantes que sufrió el proletariado en su despertar histórico de 1968.
Para realizar su sucia labor de encuadramiento, división y confusión, los partidos de izquierda y extrema izquierda propagan una falsa visión de la clase obrera. Esta impregna a los militantes comunistas deformando su pensamiento, su conducta y sus planteamientos. Es pues vital identificarla y combatirla.
Para izquierda y extrema izquierda los obreros no forman una clase social antagónica al capitalismo sino una suma de individuos. Son la parte “de abajo” de la “ciudadanía”. Como tales, los obreros individuales tendrían que aspirar a una “situación estable”, a un “precio justo” de su trabajo, a un “respeto de sus derechos” etc.
Esto permite a la Izquierda esconder algo esencial: la clase obrera es una clase imprescindible para la sociedad capitalista pues sin su trabajo asociado esta no podría funcionar, pero al mismo tiempo es una clase excluida de la sociedad, extraña a todas sus reglas y normas vitales, y por tanto es una clase que solamente puede realizarse como tal aboliendo de arriba abajo la sociedad capitalista. En lugar de esta realidad aparece la idea de una clase “integrada”, que mediante reformas y la participación en las instituciones podría satisfacer sus intereses.
Seguidamente, esta visión disuelve la clase obrera en la masa amorfa e interclasista de “la ciudadanía”. En semejante magma el obrero aparece igualado al pequeño burgués que le tima, al policía que le reprime, al juez que lo condena al desahucio, al político que le engaña y hasta los “burgueses progresistas”. Las nociones de clase social y antagonismo de clases desaparecen para abrir paso a la noción de ciudadanos de la nación, la falsa “comunidad nacional”.
Borrada de las mentes obreras la noción de clase desaparece igualmente la noción fundamental de clase histórica. El proletariado es una clase histórica que, más allá de la situación por la que atraviesan sus diferentes generaciones o sus distintos sectores geográficos, tiene en sus manos un porvenir revolucionario, la instauración de una nueva sociedad que supere y resuelva las contradicciones que llevan al capitalismo a la destrucción de la humanidad.
Barriendo las nociones vitales y científicas de clase, antagonismo de clases y clase histórica, la Izquierda y la Extrema Izquierda del capital colocan la revolución como un buen deseo que habría que dejar en las manos “expertas” de políticos y partidos. Introducen la noción de delegación del poder, concepto perfectamente válido para la burguesía, pero absolutamente destructivo para el proletariado. En efecto, la burguesía, clase explotadora que detenta el poder económico, puede confiar la gestión de sus asuntos en un personal político especializado que forma una capa burocrática con intereses propios dentro del entramado del capital nacional.
No ocurre lo mismo para el proletariado, que es una clase explotada y revolucionaria a la vez, que no posee ningún poder económico, sino que su única fuerza son su conciencia, su unidad y su solidaridad, su confianza en sí mismo, es decir, factores que se ven radicalmente destruidos si se confían en una capa especializada de intelectuales y políticos.
Armados por esa delegación, los partidos de izquierda y extrema izquierda defienden la participación en las elecciones como medio de “cerrar el paso a la derecha”. Es decir, destruyen en las filas obreras la acción autónoma como clase para transformarse en una masa de ciudadanos votantes. Una masa individualizada, cada cual encerrado en sus “propios intereses”. La unidad y la autoorganización del proletariado son así machacadas.
Finalmente, los partidos de izquierda y extrema izquierda piden al proletariado que se ponga en manos del Estado para “conseguir una nueva sociedad”. Hacen la prestidigitación de convertir al verdugo capitalista que es el Estado en el “amigo de los obreros”.
Izquierda y sindicalistas propagan una visión materialista vulgar de los obreros. Según ellos, los obreros son unos individuos que solo piensan en su familia, en sus comodidades, en tener el mejor coche, la casa más lujosa, ahogados por ese consumismo no tienen “ningún ideal” de lucha, prefieren quedarse en casa para ver el futbol o ir al bar con los amigotes. Rizando el rizo afirman que los obreros están endeudados hasta las cejas para pagar sus caprichos consumistas y, por lo tanto, son incapaces de toda lucha[7].
Con estas moralinas convierten la lucha de los obreros en un Ideal voluntarista y no en una necesidad material. El comunismo, meta final de la clase obrera, es una necesidad material en respuesta a las contradicciones insolubles del capitalismo[8]. Separan y oponen la lucha reivindicativa con la lucha revolucionaria, cuando hay una unidad entre ambas pues la lucha de la clase obrera es, como decía Engels, unitariamente económica, política e ideológica.
Privar a nuestra clase de esa unidad lleva a la visión idealista de una lucha “sucia” y “materialista” por necesidades económicas y una lucha “gloriosa” y “moral” por la “revolución”. Esto desmoraliza profundamente a los obreros que se avergüenzan y se sienten culpables de preocuparse por las necesidades de su vida, la de sus hijos y sus prójimos, de ser individuos rastreros que solo pensarían en el euro. Con estos falsos planteamientos que siguen la línea cínica e hipócrita de la Iglesia Católica, la izquierda y la extrema izquierda minan desde dentro la confianza de los obreros en sí mismos como clase y tratan de presentarlos como la parte más “baja” de la sociedad.
Con ello convergen con la ideología dominante que presenta a la clase obrera como la clase de los fracasados. El famoso “sentido común” dice que un trabajador es un individuo que si se ha quedado en trabajador es porque no sirve para otra cosa o no ha luchado lo suficiente para avanzar en la escala social. Los trabajadores serían los holgazanes, los que no tienen aspiraciones, los torpes…
¡Es realmente el mundo al revés! La clase social que produce mediante su trabajo asociado las principales riquezas de la sociedad estaría compuesta por lo peor de ésta. Dado que el proletariado agrupa la mayoría de la sociedad, resultaría que ésta se compone fundamentalmente de vagos, fracasados, individuos sin cultura ni motivación.
La burguesía además de explotar al proletariado se burla de él. Ella que es una minoría que vive del esfuerzo de millones de seres humanos tiene la desfachatez de considerar a estos gente indolente, fracasada, inútil y sin aspiraciones.
La realidad social es radicalmente diferente: en el trabajo asociado mundial del proletariado se desarrollan elementos culturales, científicos, y, simultáneamente, lazos humanos profundos, solidaridad, confianza, espíritu crítico. Son la fuerza que, callada y silenciosamente, mueve la sociedad, la fuente del desarrollo de las fuerzas productivas.
La apariencia que presenta el proletariado es la de una masa anónima, anodina, silenciosa. Esta apariencia es fruto de una contradicción que sufre el proletariado como clase explotada y revolucionaria a la vez. Por un lado, es la clase del trabajo asociado mundial y como tal mueve los engranajes de la producción capitalista y tiene en sus manos las fuerzas y capacidades para cambiar radicalmente la sociedad. Pero de otro lado, la competencia, la mercancía, la vida normal de la sociedad donde impera la división y el todos contra todos, lo trituran como una suma de individuos, cada cual desamparado, con sentimiento de fracaso y culpa, separado de los demás, atomizado, obligado a luchar solamente por sí mismo.
La izquierda y la extrema izquierda del capital, en consonancia con la ideología burguesa, quieren que solo veamos esa masa amorfa de individuos atomizados. Con ello sirven al Capital y al Estado en su tarea de desmoralizar y excluir a la clase obrera de toda perspectiva social.
Aquí vemos lo que decíamos al principio: la concepción del proletariado como suma de individuos. Sin embargo, el proletariado es una clase y actúa como tal cada vez que con una lucha consecuente y autónoma logra desprenderse de las cadenas que lo oprimen y atomizan. Entonces no solamente vemos una clase en acción, sino igualmente vemos a cada uno de sus componentes transformados en seres que actúan, luchan, piensan, toman iniciativas, desarrollan una creatividad. Así se ha visto en los grandes momentos de lucha de clase, como, por ejemplo, los revoluciones rusas de 1905 y 1917. Como muy bien señaló Rosa Luxemburgo en Huelga de masas, partido y sindicatos, “en la tormenta del periodo revolucionario hasta el proletario se transforma; deja de ser un previsor padre de familia para convertirse en un “romántico revolucionario”, para quien, hasta el bien supremo, la misma vida, por no decir nada del bienestar material, significa muy poco en comparación con los ideales de la lucha”
Como clase la fuerza individual de cada obrero se libera y se desata, desarrolla su potencial humano. Como suma de individuos, las capacidades de cada cual son aniquiladas, diluidas, despilfarradas para la humanidad. La tarea de la izquierda y la extrema izquierda del capital es mantener a los obreros dentro de las cadenas de la ciudadanía, es decir, de la suma de individuos.
De manera general, en la ascendencia del capitalismo y más concretamente en su época de apogeo (1870-1914), la clase obrera podía luchar por mejoras y reformas dentro del marco del capitalismo, sin plantearse a nivel inmediato su destrucción revolucionaria. A ello correspondía, por un lado, la constitución de grandes organizaciones de masas (partidos socialistas, sindicatos, cooperativas, universidades obreras, asociaciones de mujeres y de jóvenes etc.) y, por otra parte, tácticas de lucha que incluían la participación en las elecciones, las acciones de presión, las huelgas planificadas por los sindicatos etc.
Esos métodos comenzaron ser cada vez más inadecuados desde principios del siglo XX. En las filas revolucionarias se produjo un amplio debate que opuso, por un lado, a Kautsky, partidario de ellos, y, por el otro, a Rosa Luxemburgo[9] que, sacando lecciones de la revolución rusa de 1905[10] mostró claramente que la clase obrera se orientaba hacia nuevos métodos de lucha que correspondían a la nueva situación que se avecinaba de guerras generalizadas, crisis capitalista etc., es decir, caída del capitalismo en su época de decadencia. Los nuevos métodos de lucha se basaban en la acción directa de masas, en la autoorganización del proletariado en Asambleas y Consejos Obreros, en la abolición de la vieja división entre el programa mínimo y el programa máximo. Esos métodos chocaban frontalmente con el sindicalismo, las reformas, la participación electoral, la vía parlamentaria.
La Izquierda y la extrema izquierda del capital centran su política en encerrar a la clase obrera en esos viejos métodos que hoy son radicalmente incompatibles con la defensa de sus intereses tanto inmediatos como históricos. Han parado el reloj de la historia de forma interesada en los años “dorados” de 1890 a 1910 con toda su rutina cada vez más desmovilizadora de participación electoral, acciones sindicales, asistencia pasiva a los actos del “Partido”, demostraciones programadas con antelación etc., una rutina que convierte a los obreros en “buenos ciudadanos trabajadores”, es decir, en seres pasivos y atomizados que se someten disciplinadamente a todo lo que necesita el capital: trabajar duro, votar cada cuatro años, romperse el calzado en las marchas sindicales, seguir sin rechistar a los líderes autoproclamados.
Esa política la defienden descaradamente los partidos socialistas y comunistas, mientras que sus apéndices “más a la izquierda” la reproducen con toques “críticos” y sobrepujas “radicales”. Unos y otros defienden una visión de la clase obrera como clase para el capital, que debería someterse a todos sus imperativos y conformarse con unas supuestas migajas que, de vez en cuando, aquel deja caer desde su mesa dorada.
C.Mir 18-12-17
[1] Ver https://es.internationalism.org/cci/201211/3550/plataforma-de-la-cci-adoptada-por-el-ier-congreso [19]
[2] Los partidos clásicos de la derecha (conservadores, liberales, centro, progresistas, demócratas, radicales) complementan su control de la sociedad con partidos de extrema derecha (fascistas, neonazis, populistas de derecha etc.). La naturaleza de estos últimos es más compleja, ver al respecto Contribución sobre el problema del populismo, https://es.internationalism.org/revista-internacional/201610/4178/contribucion-sobre-el-problema-del-populismo-junio-de-2016 [63]
[3] Para un estudio de cómo penetra el oportunismo y cómo destruye la vida proletaria de la organización, con todas sus nefastas consecuencias, ver "1914 – El camino hacia la traición de la socialdemocracia alemana [399]".
[4] https://es.internationalism.org/cci-online/200706/1935/cuales-son-las-diferencias-entre-la-izquierda-comunista-y-la-iv-internacional [400]
[5] No hablamos aquí de los grupos más minoritarios del anarquismo internacionalista, el cual, pese a sus confusiones, se reclama de muchas posiciones de la clase obrera y se ha manifestado claramente contra la guerra imperialista y por la revolución proletaria.
[6] Los ejemplos son abundantes. Durao Barroso, presidente de la Unión Europea, fue maoísta en su juventud. Cohn Bendit es diputado del parlamento europeo; Lionel Jospin, antiguo primer ministro francés, fue trotskista en su juventud…
[7] Es preciso reconocer que el consumismo -impulsado desde los años 20 del siglo XX en Estados Unidos y tras la segunda guerra mundial extendido a otros países industrializados, ha contribuido a socavar la visión reivindicativa en las filas de la clase obrera pues las necesidades que todo obrero tiene para vivir se ven deformadas por el sesgo consumista, convirtiéndolas en un asunto individual de que “todo puede conseguirse mediante el crédito”.
[8] Ver nuestra Serie El comunismo no es un bello ideal sino una necesidad material. https://es.internationalism.org/series/365 [401]
[9] Ver el libro Debate sobre la huelga de masas, 2 tomos, Editorial Pasado y Presente.
[10] Ver su libro clásico Huelga de masas, partido y sindicatos, https://www.marxists.org/espanol/luxem/06Huelgademasaspartidoysindicatos_0.pdf [402]
Attachment | Size |
---|---|
![]() | 112.3 KB |
Este artículo es el fruto de las discusiones llevadas a cabo por unos militantes que intervinieron en una concentración contra el racismo.
Los trabajadores emigrantes sufren el racismo y la xenofobia. Es necesario preguntarse cuál es su raíz. La respuesta es el capitalismo: las relaciones capitalistas de producción, los intereses de la explotación capitalista, la nación y el nacionalismo, las ideologías burguesas y pequeño burguesas, aportan los materiales podridos sobre los que crecen el racismo y la xenofobia.
El racismo nació con la sociedad de clases. En las guerras que dieron lugar a ésta, las tribus vencedoras consideraban a las vencidas como seres inferiores. Así, por ejemplo, en el Imperio Romano solo eran reconocidos como ciudadanos los pertenecientes a las tribus fundadoras de Roma, mientras que los hombres y mujeres de las tribus derrotadas eran convertidos en esclavos. Griegos, Romanos, Incas o Aztecas, se presentaban tras sus guerras de conquista como “el pueblo elegido” que podía someter y explotar a los demás.
Sin embargo, es con el capitalismo cuando el racismo se generaliza y adquiere la categoría de una ideología al servicio de la explotación.
El capitalismo, originario en la Europa del siglo XV-XVI, se extiende por el mundo y acaba sometiendo a todos los continentes a su colonización la cual provoca el genocidio de millones de seres humanos. España coloca bajo su yugo a los indios de América proclamando que son criaturas ajenas a la “verdadera religión”; Gran Bretaña, Holanda, Francia etc., practican igualmente teorías racistas para justificar la esclavitud de los negros, el comercio a gran escala de esclavos.
Desde mediados del siglo XVIII hay grandes desplazamientos de campesinos a las grandes urbes industriales para convertirse en trabajadores asalariados. Se practica con ellos, lo que podríamos llamar un racismo interior: así, por ejemplo, los catalanes llaman despectivamente a los obreros andaluces xarnegos y los vascos a los extremeños y andaluces maketos. En España, pero igualmente en Francia, Gran Bretaña, Alemania, Rumanía etc., hay un feroz racismo contra los gitanos. Y no olvidemos que, desde su independencia en el siglo XIX, los países latinoamericanos practican el racismo y la discriminación frente a indios, negros y minorías asiáticas.
Si desde mediados del siglo XIX se producen grandes olas de emigración de trabajadores europeos hacia América y Australia que, sin problemas, podían colocarse en la producción o, incluso hacer negocios en la agricultura, la industria y el comercio; a partir de los años 20 del siglo XX, con la decadencia del capitalismo, la tendencia se invierte: enormes masas humanas huyen de la pobreza, la guerra y otras calamidades, que golpean Asia, América del Sur y África, para concentrarse en las grandes metrópolis industriales de Europa y América.
El racismo viene muy bien al capital de estos países para realizar una serie de objetivos:
- Someter a los recién llegados a condiciones de ilegalidad y discriminación lo que permite bajar sus salarios y, por extensión, provocar una caída general de salarios y de condiciones de trabajo en toda la clase obrera del país;
- Enfrentar a los trabajadores entre emigrantes y nativos. A estos últimos se les repite que los emigrantes vienen a robarles el trabajo y aprovecharse de los “beneficios” de la sanidad, la educación y otros servicios sociales; a los primeros se les dice que sus hermanos nativos les odian y les discriminan;
- Ensalzar la Democracia, el Estado del Bienestar, el Progreso etc., que supuestamente gozarían los “privilegiados” del país
En el desarrollo del racismo interviene fuertemente el nacionalismo que es una ideología indisolublemente ligada al capitalismo. La nación es la finca privada del conjunto de capitalistas de un país que necesita del aparato burocrático, represivo y mistificador del Estado para mantenerse en pie e imponerla a todos los explotados. La nación, sin embargo, es presentada como la “comunidad de todos los nacidos en la misma tierra”, lo cual conlleva necesariamente la idea de que los emigrantes son, o bien intrusos que hay que marginar y perseguir, chivos expiatorios a los que atribuir todos los “males” (la droga, la delincuencia, la prostitución etc.), o bien, en la ideología biempensante supuestamente “integradora” constituirían “ciudadanos de segunda” a los que siempre se pregunta ¿y tú de dónde vienes? ¿tú qué haces aquí? ¿en qué casa o escalera limpias? ¿a qué viejita estás cuidando? ¿en qué campo de naranjas trabajas? Etc.
Es imposible que exista un nacionalismo “no racista”. El nacionalismo es por definición excluyente. Parte de mitos absurdos sin ninguna base histórica. La raza, la religión, la lengua, las costumbres etc., que constituirían la nación se habrían formado de repente, sin influencias exteriores, definiendo una supuesta “idiosincrasia” totalmente diferente de los “extranjeros”.
La realidad histórica está a años luz de esas leyendas. Muestra la mezcla de razas, la interdependencia de costumbres, las raíces comunes de los diferentes idiomas, las influencias de pueblos de las más alejadas regiones y, simultáneamente, las guerras de conquista, la rapiña, la imposición violenta de purezas étnicas, religiosas o lingüísticas. Más concretamente, el capitalismo se funda en una contradicción entre la naturaleza mundial que adquieren la producción y la cultura, y, en cambio, la división del mundo en naciones. “Las viejas industrias nacionales se vienen a tierra, arrolladas por otras nuevas, cuya instauración es problema vital para todas las naciones civilizadas; por industrias que ya no transforman como antes las materias primas del país, sino las traídas de los climas más lejanos y cuyos productos encuentran salida no sólo dentro de las fronteras, sino en todas las partes del mundo. Brotan necesidades nuevas que ya no bastan a satisfacer, como en otro tiempo, los frutos del país, sino que reclaman para su satisfacción los productos de tierras remotas. Ya no reina aquel mercado local y nacional que se bastaba así mismo y donde no entraba nada de fuera; ahora, la red del comercio es universal y en ella entran, unidas por vínculos de interdependencia, todas las naciones. Y lo que acontece con la producción material, acontece también con la del espíritu. Los productos espirituales de las diferentes naciones vienen a formar un acervo común. Las limitaciones y peculiaridades del carácter nacional van pasando a segundo plano, y las literaturas locales y nacionales confluyen todas en una literatura universal” (Manifiesto Comunista).
Mientras la producción, la cultura, la literatura, el arte, la ciencia etc., son universales, cada Estado nacional impone a sus súbditos un consumo de “lo nacional”, una lengua exclusiva, una literatura, un arte, supuestamente nacionales. Y todo ello significa que los venidos de otras tierras son extraños, incultos, inadaptados, ajenos… que se les tiene que despreciar, excluir y discriminar. Los trabajadores emigrantes tienen que soportar además de la carga de la explotación y de condiciones de vivienda terribles (por ejemplo, hacinarse hasta 10 personas en un piso), comentarios insolentes tales como “nos vienes a robar el empleo”, “eres el culpable de las colas en la sanidad”, “eres colombiano, eres traficante”, “eres moro, eres terrorista” y a las mujeres se les trata de prostitutas insultándolas con cualquier palabra obscena.
El nacionalismo es una de las fuentes de incubación de ideologías extremas - como el nazismo o, actualmente, del populismo de derechas (los Trump, Le Pen y compañía)- que propugnan abiertamente la discriminación y el exterminio de emigrantes. Sin embargo, no menos venenoso, por lo hipócrita y divisionista, es la ideología del “nacionalismo democrático” que se pretende de “acogida” e “integrador”, pero que practica formas más encubiertas de racismo. En Francia, hay un racismo antiárabe; en Gran Bretaña anti hindú, en USA el racismo con los negros o los hispanos, en la antigua URSS -y actualmente en la Rusia de Putin- un fuerte antisemitismo.
Así pues, el nacionalismo es un veneno que inocula otro: el racismo.
Luchar para obtener “derechos” en el capitalismo y en el llamado Estado democrático no elimina el racismo, sino que lo agudiza. Los Estados democráticos practican un racismo hipócrita. Por ejemplo, la “súper-democrática” Unión Europea ha convertido sus 27 estados en una fortaleza inexpugnable. Los controles fronterizos o los buques de guerra anti-pateras devuelven emigrantes a sus países de origen o los almacenan como ganado en campos de concentración donde son tratados como delincuentes.
Con cinismo escandaloso, los estados democráticos subcontratan la faena sucia de represión a otros países menos “exigentes” en “derechos humanos”. España, en tiempos del gobierno Zapatero, llegó a un acuerdo con Marruecos para que éste se encargara de detener a los emigrantes africanos y abandonarlos en el desierto. México, a cuenta de Estados Unidos, abandona en el desierto a emigrantes procedentes de países centroamericanos y a sus propios “ciudadanos”. Otro de los procedimientos con los que el estado mexicano presta servicios a su vecino del norte es dar barra libre al narcotráfico para que capture mujeres y niños centroamericanos y los utilice para todo tipo de tráfico (prostitución, pedofilia etc.). En Libia, con la complicidad de la Unión Europea, los emigrantes que vienen del sur (Mali, Níger, Chad, Burkina Fasso etc.) son capturados como esclavos y vendidos en subastas públicas[1].
Los emigrantes que logran asentarse en los países democráticos son sometidos a condiciones de ilegalidad y precariedad, obtener papeles resulta un trámite inacabable lleno de obstáculos sin fin. Además, las ONG, las organizaciones religiosas y los partidos practican políticas de supuesta “integración” que consisten en encapsular a los emigrantes en guetos según su nacionalidad de origen, donde se ven divididos, separados y encerrados en una dinámica de victimización y aislamiento. Estas políticas “de acogida” favorecen igualmente la división y la discriminación entre los propios emigrantes: entre los “privilegiados” con papeles y los sin papeles, entre latinos y eslavos, o entre blancos y árabes etc.
Los trabajadores emigrantes sufren pues un doble racismo: el racismo abierto y descarado que los rechaza con la intimidación, el insulto y la violencia; y el racismo enmascarado que se presenta como “tolerante” e “integrador de culturas” pero que los encierra en las cárceles de su nacionalidad de origen, su religión, su lengua, su cultura… Evidentemente, no se trata de despreciar la aportación a la cultura universal que contienen sus lenguas o culturas de origen, sin embargo, los Estados democráticos utilizan cínicamente ese pretexto para que crear, con la complicidad de ONG y otras “organizaciones de protección”, un muro invisible alrededor de los emigrantes.
La única clase social que supera y combate el racismo es el proletariado. En primer lugar, porque la inmensa mayoría de los emigrantes son trabajadores y como tales no pertenecen a “su” raza o a “su “país” sino a esa auténtica comunidad que tiene un mismo interés en todo el mundo que es el proletariado.
Como trabajador el compañero emigrante tiene como hermanos y amigos sus compañeros de trabajo y como enemigo el Capital que los explota a todos y todos los días. Evidentemente, esta convicción no nace espontáneamente, se necesita una lucha encarnizada por comprenderse como clase y para combatir el nacionalismo y el racismo. Hay que superar los prejuicios racistas y nacionalistas que la ideología dominante inyecta en los trabajadores. El trabajador no es catalán, ni español, ni colombiano, ni ecuatoriano, ni chino etc., es CLASE OBRERA INTERNACIONAL.
Trabajadores emigrantes y trabajadores nativos están unidos por una misma lucha contra la explotación. Necesitan superar las peligrosas barreras que crean en su seno los prejuicios nacionalistas, racistas, religiosos, así como el paternalismo de los “guetos integradores”. Sus amigos no son la Nación española o catalana, ni los capitalistas, nacionales o extranjeros, sino los trabajadores del mundo entero, sin distinción de raza, religión, etnia o nacionalidad.
En una manifestación en Estados Unidos contra la ley de emigración, una pancarta decía “No somos ni colombianos, ni mexicanos, ni caribeños, somos trabajadores”. En la comunidad que forma objetivamente la clase obrera no hay moros, panchitos, sudacas, nigas, negros, rumanos y demás denominaciones despectivas de clara coloración racista. HAY TRABAJADORES, HAY CLASE OBRERA, hay una clase universal cuyos sufrimientos universales le llevan a una revolución universal que eche a andar la COMUNIDAD HUMANA MUNDIAL, el comunismo.
El objetivo último de la lucha del proletariado es la COMUNIDAD HUMANA MUNDIAL, una comunidad sin fronteras, sin estados, sin clases, sin divisiones de raza o religión, donde todos luchen juntos por el desarrollo de la humanidad y la preservación de la propia naturaleza.
Es sumándose a la lucha del proletariado, asumiéndose en la condición de trabajador, que el compañero emigrante podrá obtener la solidaridad y la unidad que le harán fuerte contra la discriminación, la xenofobia y la exclusión, y por tanto contra la explotación.
Acción Proletaria 081217
Links
[1] https://es.internationalism.org/files/es/articulo_muertecastro.pdf
[2] https://es.internationalism.org/#_ftn1
[3] https://es.internationalism.org/#_ftn2
[4] https://es.internationalism.org/#_ftn3
[5] https://es.internationalism.org/#_ftn4
[6] https://es.internationalism.org/#_ftn5
[7] https://es.internationalism.org/#_ftn6
[8] https://es.internationalism.org/#_ftn7
[9] https://es.internationalism.org/#_ftn8
[10] https://es.internationalism.org/#_ftn9
[11] https://es.internationalism.org/#_ftnref1
[12] https://es.internationalism.org/#_ftnref2
[13] https://es.internationalism.org/#_ftnref3
[14] https://es.internationalism.org/#_ftnref4
[15] https://es.internationalism.org/#_ftnref5
[16] https://es.internationalism.org/#_ftnref6
[17] https://es.internationalism.org/#_ftnref7
[18] https://es.internationalism.org/#_ftnref8
[19] https://es.internationalism.org/cci/201211/3550/plataforma-de-la-cci-adoptada-por-el-ier-congreso
[20] https://es.internationalism.org/#_ftnref9
[21] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200711/2089/la-experiencia-rusa-propiedad-privada-y-propiedad-colectiva
[22] https://es.internationalism.org/en/tag/20/699/fidel-castro
[23] https://es.internationalism.org/en/tag/2/27/el-capitalismo-de-estado
[24] https://es.internationalism.org/en/tag/6/698/castrismo
[25] https://es.internationalism.org/files/es/articulo_gasolinazo.pdf
[26] https://es.internationalism.org/#_edn1
[27] https://es.internationalism.org/#_edn2
[28] https://es.internationalism.org/#_edn3
[29] https://es.internationalism.org/#_edn4
[30] https://es.internationalism.org/#_ednref1
[31] https://es.internationalism.org/#_ednref2
[32] https://es.internationalism.org/#_ednref3
[33] https://es.internationalism.org/#_ednref4
[34] https://es.internationalism.org/en/tag/situacion-nacional/situacion-economica
[35] https://es.internationalism.org/en/tag/geografia/mexico
[36] https://es.internationalism.org/en/tag/6/700/ataques-a-las-condiciones-de-vida
[37] https://es.internationalism.org/files/es/rusia_1917_y_la_memoria_revolucionaria_de_la_clase_obrera.pdf
[38] https://www.marxists.org/espanol/luxem/11Larevolucionrusa_0.pdf
[39] https://es.internationalism.org/en/tag/21/529/1917-la-revolucion-rusa
[40] https://es.internationalism.org/en/tag/historia-del-movimiento-obrero/1917-la-revolucion-rusa
[41] https://es.internationalism.org/en/tag/2/37/la-oleada-revolucionaria-de-1917-1923
[42] https://es.internationalism.org/en/tag/5/701/centenario-de-la-revolucion-de-1917
[43] https://es.internationalism.org/content/2399/trabajadores-en-lucha-de-afema-alicante-una-experiencia-retomar-por-los-demas
[44] https://es.internationalism.org/content/910/huelga-del-metal-de-vigo-los-metodos-proletarios-de-lucha
[45] https://es.internationalism.org/content/4169/el-15-m-cinco-anos-despues
[46] https://es.internationalism.org/content/3349/2011-de-la-indignacion-la-esperanza
[47] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo
[48] https://es.internationalism.org/book/export/html/2602
[49] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201211/3556/la-organizacion-del-proletariado-fuera-de-los-periodos-de-luchas-a
[50] https://es.internationalism.org/en/tag/situacion-nacional/lucha-de-clases-0
[51] https://es.internationalism.org/en/tag/geografia/espana
[52] https://es.internationalism.org/files/es/guerra_de_jefes_en_podemos.pdf
[53] https://www.elconfidencial.com/tags/personajes/pablo-iglesias-9058/
[54] https://www.elconfidencial.com/tags/temas/asamblea-podemos-19334/
[55] https://es.internationalism.org/cci-online/201406/4033/podemos-un-poder-del-estado-capitalista
[56] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201611/4182/que-le-pasa-al-psoe
[57] https://www.elconfidencial.com/espana/2017-02-11/asamblea-podemos-vistalegre-policia-acto-de-alto-riesgo_1329876/
[58] https://es.internationalism.org/cci-online/201302/3644/el-estalinismo-aun-despide-su-hedor-contrarrevolucionario
[59] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200612/1151/1989-1999-el-proletariado-mundial-ante-el-hundimiento-del-bloque-d
[60] https://es.internationalism.org/cci-online/200802/2185/debates-electorales-lo-contrario-de-un-verdadero-debate
[61] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200711/2088/la-cultura-del-debate-un-arma-de-la-lucha-de-la-clase
[62] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201703/4201/la-eleccion-de-trump-y-el-derrumbe-del-orden-mundial-capitalista
[63] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201610/4178/contribucion-sobre-el-problema-del-populismo-junio-de-2016
[64] https://es.internationalism.org/files/es/escrito_moral_y_organizacion_0.pdf
[65] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5774#_ftn1
[66] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5774#_ftn2
[67] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5774#_ftn3
[68] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5774#_ftn4
[69] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5774#_ftn5
[70] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5774#_ftn6
[71] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201504/4097/1914-el-camino-hacia-la-traicion-de-la-socialdemocracia-alemana
[72] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5774#_ftnref1
[73] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200612/1139/texto-de-orientacion-sobre-marxismo-y-etica-i
[74] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5774#_ftnref2
[75] https://es.internationalism.org/cci/200605/911/el-trotskismo-contra-la-clase-obrera
[76] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5774#_ftnref3
[77] https://es.internationalism.org/tag/2/28/el-estalinismo-el-bloque-del-este
[78] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5774#_ftnref4
[79] https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/anti-duhring/
[80] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5774#_ftnref5
[81] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200911/2695/texto-de-orientacion-sobre-la-confianza-y-la-solidaridad-i
[82] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200911/2714/texto-de-orientacion-sobre-la-confianza-y-la-solidaridad-ii
[83] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5774#_ftnref6
[84] https://es.internationalism.org/content/4145/la-liga-comunista-de-tampa-y-la-cuestion-del-partido
[85] https://es.internationalism.org/files/es/toma-de-posicion-ante-los-acontecimientos.pdf
[86] https://es.internationalism.org/en/tag/4/400/peru
[87] https://es.internationalism.org/en/tag/6/703/inundaciones
[88] https://es.internationalism.org/en/tag/3/45/descomposicion
[89] https://es.internationalism.org/files/es/del_bipartidismo_al_gobierno_de_coalicion_vergonzante.pdf
[90] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5799#_ftn1
[91] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5799#_ftn2
[92] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5799#_ftn3
[93] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5799#_ftnref1
[94] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5799#_ftnref2
[95] https://es.internationalism.org/book/export/html/3478
[96] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5799#_ftnref3
[97] https://es.internationalism.org/en/tag/situacion-nacional/espana
[98] https://es.internationalism.org/en/tag/6/704/situacion-politica
[99] https://es.internationalism.org/files/es/polemique_avec_le_pci.pdf
[100] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftn1
[101] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftn2
[102] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftn3
[103] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftn4
[104] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftn5
[105] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftn6
[106] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftn7
[107] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftn8
[108] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftn9
[109] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftn10
[110] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftnref1
[111] https://es.internationalism.org/cci-online/201511/4126/atentados-en-paris-abajo-el-terrorismo-abajo-la-guerra-abajo-el-capitalismo
[112] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftnref2
[113] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftnref3
[114] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftnref4
[115] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftnref5
[116] https://www.marxists.org/espanol/comintern/1919/manif_wtw.htm
[117] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftnref6
[118] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftnref7
[119] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftnref8
[120] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftnref9
[121] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftnref10
[122] https://fr.internationalism.org/node/160
[123] https://es.internationalism.org/en/tag/geografia/oriente-medio
[124] https://es.internationalism.org/en/tag/21/360/internacionalismo-contra-militarismo-y-nacionalismo
[125] https://es.internationalism.org/en/tag/corrientes-politicas-y-referencias/izquierda-comunista
[126] https://es.internationalism.org/en/tag/2/33/la-cuestion-nacional
[127] https://es.internationalism.org/en/tag/3/49/internacionalismo
[128] https://es.internationalism.org/files/es/triunfo_de_pedro_sanchez_en_el_psoe.pdf
[129] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftn11
[130] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftn12
[131] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftn13
[132] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201705/4212/la-coalicion-vergonzante-del-psoe-con-el-pp
[133] https://es.internationalism.org/content/4204/guerra-de-jefes-en-podemos
[134] https://es.internationalism.org/cci-online/201204/3349/2011-de-la-indignacion-a-la-esperanza
[135] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftnref11
[136] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftnref12
[137] https://www.msn.com/es-es/noticias/espana/primera-llamada-entre-s%C3%A1nchez-e-iglesias-rechazan-al-pp-pero-no-coinciden-en-la-estrategia/las-10-primeras-medidas-que-tomará-ped%20ro-sánchez-como-líder-del-psoe/ar-BBBnD7g
[138] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5813#_ftnref13
[139] https://es.internationalism.org/en/tag/2/36/los-falsos-partidos-obreros
[140] https://es.internationalism.org/en/tag/6/705/psoe
[141] https://es.internationalism.org/files/es/presidenciales_en_francia.pdf
[142] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200712/2123/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo
[143] https://es.internationalism.org/en/tag/geografia/francia
[144] https://es.internationalism.org/en/tag/2/31/el-engano-del-parlamentarismo
[145] https://es.internationalism.org/en/tag/6/706/presidenciales-francesas
[146] https://es.internationalism.org/files/es/grenfell.pdf
[147] https://www.express.co.uk/news/uk/817651/london-fire-grenfell-tower-block-cladding-latest-updates-european-union-regulations
[148] https://es.internationalism.org/book/export/html/410
[149] https://es.internationalism.org/cci-online/201212/3579/que-lucha-llevar-ante-el-problema-de-la-vivienda
[150] https://en.internationalism.org/worldrevolution/201301/6246/capitalism-produces-housing-crisis
[151] https://en.internationalism.org/international-review/201609/14092/1950s-and-60s-damen-bordiga-and-passion-communism
[152] https://es.internationalism.org/en/tag/geografia/gran-bretana
[153] https://es.internationalism.org/en/tag/21/481/medioambiente
[154] https://es.internationalism.org/en/tag/3/50/medio-ambiente
[155] https://es.internationalism.org/files/es/cataluna.pdf
[156] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5859#_ftn1
[157] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5859#_ftn2
[158] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5859#_ftn3
[159] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5859#_ftn4
[160] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5859#_ftn5
[161] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5859#_ftn6
[162] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5859#_ftn7
[163] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5859#_ftn8
[164] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5859#_ftn9
[165] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5859#_ftnref1
[166] https://es.internationalism.org/cci-online/201209/3482/espana-y-cataluna-dos-patrias-para-imponer-la-miseria
[167] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5859#_ftnref2
[168] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5859#_ftnref3
[169] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5859#_ftnref4
[170] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5859#_ftnref5
[171] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5859#_ftnref6
[172] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5859#_ftnref7
[173] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5859#_ftnref8
[174] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5859#_ftnref9
[175] https://es.internationalism.org/en/tag/situacion-nacional/conflictos-nacionalistas
[176] https://es.internationalism.org/files/es/atentado_barna.pdf
[177] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftn1
[178] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftn2
[179] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftn3
[180] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftn4
[181] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftnref1
[182] https://es.internationalism.org/en/node/4126
[183] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftnref2
[184] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200510/233/pearl-harbor-1941-torres-gemelas-2001-el-maquiavelismo-de-la-burgue
[185] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftnref3
[186] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftnref4
[187] https://es.internationalism.org/content/3482/espana-y-cataluna-dos-patrias-para-imponer-la-miseria
[188] https://es.internationalism.org/files/es/sobre_la_pequena_burguesia.pdf
[189] https://es.internationalism.org/cci/200602/741/el-desarrollo-del-movimiento-de-febrero-a-octubre-del-17
[190] https://www.un.org/es/development/desa/news/population/world-urbanization-prospects-2014.html
[191] https://www.marxists.org/espanol/luxem/01Reformaorevolucion_0.pdf
[192] https://es.internationalism.org/revista-internacional/199001/3502/derrumbe-del-bloque-del-este-dificultades-en-aumento-para-el-prole
[193] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200204/3283/documentos-de-la-vida-de-la-cci-la-cuestion-del-funcionamiento-org
[194] https://es.internationalism.org/en/tag/vida-de-la-cci/cartas-de-los-lectores
[195] https://es.internationalism.org/files/es/art_culo_venezuela_ltmo.pdf
[196] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_edn1
[197] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_edn2
[198] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_edn3
[199] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_edn4
[200] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_edn5
[201] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ednref1
[202] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ednref2
[203] https://es.internationalism.org/en/node/3694
[204] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ednref3
[205] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ednref4
[206] https://observatoriodeviolencia.org.ve/
[207] https://es.internationalism.org/cci-online/201206/3417/incremento-de-la-violencia-delictiva-en-venezuela-expresion-del-drama-de-la-d
[208] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ednref5
[209] https://es.internationalism.org/en/tag/situacion-nacional/conflictos-interburgueses-0
[210] https://es.internationalism.org/files/es/la_escalada_del_independentismo_catalan_a_traves_del_proces_y_las_dificultades_del_gobierno_del_pp.pdf
[211] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftn5
[212] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftn6
[213] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftn7
[214] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftn8
[215] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftn9
[216] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftn10
[217] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftn11
[218] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftn12
[219] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftn13
[220] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftn14
[221] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftn15
[222] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftn16
[223] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201708/4224/referendum-catalan-la-alternativa-es-nacion-o-lucha-de-clase-del-prole
[224] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftnref5
[225] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftnref6
[226] https://es.internationalism.org/cci/200602/539/espana-1936-franco-y-la-republica-masacran-al-proletariado
[227] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftnref7
[228] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftnref8
[229] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftnref9
[230] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200602/572/el-plan-ibarretxe-aviva-la-sobrepuja-entre-fracciones-del-aparato-polit
[231] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftnref10
[232] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftnref11
[233] https://es.internationalism.org/content/4214/primarias-y-congreso-del-psoe-el-engano-democratico-de-las-bases-deciden
[234] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftnref12
[235] https://www.elmundo.es/cataluna/2017/09/17/59bd6033e5fdea562a8b4643.html
[236] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftnref13
[237] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftnref14
[238] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200712/2116/la-barbarie-nacionalista
[239] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftnref15
[240] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5897#_ftnref16
[241] https://es.internationalism.org/files/es/redes_sociales.pdf
[242] https://es.internationalism.org/content/4086/respuesta-unas-amenazas
[243] https://es.internationalism.org/cci-online/201602/4138/respuesta-a-los-ex-miembros-de-nuestra-seccion-en-turquia
[244] https://es.internationalism.org/en/tag/6/708/internet-y-redes-sociales
[245] https://es.internationalism.org/files/es/amenaza_de_guerra_corea.pdf
[246] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5927#_ftn1
[247] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5927#_ftn2
[248] https://www.microsofttranslator.com:443/bv.aspx?from=en&amp;to=es&amp;a=http%3A%2F%2Fen.internationalism.org%2Ficconline%2F201709%2F14384%2Fthreat-war-between-north-korea-and-us-it-capitalism-which-irrational%23Kim_Il-sung
[249] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5927#_ftn3
[250] https://www.microsofttranslator.com:443/bv.aspx?from=en&amp;to=es&amp;a=http%3A%2F%2Fen.internationalism.org%2Ficconline%2F201709%2F14384%2Fthreat-war-between-north-korea-and-us-it-capitalism-which-irrational%23Kim_Jong-il
[251] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5927#_ftn4
[252] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5927#_ftn5
[253] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5927#_ftn6
[254] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5927#_ftnref1
[255] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5927#_ftnref2
[256] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201208/3451/tesis-sobre-la-crisis-economica-y-politica-en-los-paises-del-este
[257] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5927#_ftnref3
[258] https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_Kim_Jong-il%27s_titles
[259] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5927#_ftnref4
[260] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5927#_ftnref5
[261] https://en.internationalism.org/internationalreview/2012/5305/november/international-review-special-issue-imperialism-far-east-past-
[262] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5927#_ftnref6
[263] https://es.internationalism.org/en/tag/geografia/asia
[264] https://es.internationalism.org/en/tag/2/25/la-decadencia-del-capitalismo
[265] https://es.internationalism.org/en/tag/3/47/guerra
[266] https://es.internationalism.org/files/es/hoja_cataluna_formato_hoja.pdf
[267] https://es.internationalism.org/files/es/sismo_mext.pdf
[268] https://es.internationalism.org/en/tag/situacion-nacional/mexico
[269] https://es.internationalism.org/files/es/final_maestros_1.pdf
[270] https://es.internationalism.org/revolucion-mundial/201201/3297/la-evaluacion-universal-en-mexico-se-agudiza-la-explotacion-sobre-los
[271] https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm
[272] https://es.internationalism.org/en/tag/2/29/la-lucha-del-proletariado
[273] https://es.internationalism.org/files/es/partido_del_capital_espanol.pdf
[274] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5927#_ftn7
[275] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5927#_ftn8
[276] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5927#_ftn9
[277] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5927#_ftn10
[278] https://www.eldiario.es/politica/alberto-garzon-comunista-capitalismo-economico_1_3468138.html
[279] https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/49-trab2.htm
[280] https://www.marxists.org/espanol/m-e/1844/intro-hegel.htm
[281] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201710/4237/manifiesto-de-la-corriente-comunista-internacional-sobre-la-revolucion
[282] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5927#_ftnref7
[283] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201710/4240/enfrentamientos-en-cataluna-el-pasado-reaccionario-esta-en-la-democrac
[284] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5927#_ftnref8
[285] https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/47-princi.htm
[286] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5927#_ftnref9
[287] https://es.internationalism.org/cci/200509/145/plataforma-politica-de-la-corriente-comunista-internacional
[288] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5927#_ftnref10
[289] https://es.internationalism.org/cci-online/200810/2380/crisis-del-neoliberalismo-o-crisis-del-capitalismo
[290] https://es.internationalism.org/files/es/declaracion_sobre_las_tensiones_belicas_alrededor_de_corea_del_norte.pdf
[291] https://es.internationalism.org/content/4236/amenaza-de-guerra-entre-corea-del-norte-y-estados-unidos-la-loca-irracionalidad-del
[292] https://es.internationalism.org/en/tag/corrientes-politicas-y-referencias/area-de-influencia-de-la-izquierda-comunista
[293] https://es.internationalism.org/files/es/aung_san_suu_kyi_el_icono_caido.pdf
[294] https://es.internationalism.org/en/tag/20/710/iconos-de-la-propaganda-burguesa
[295] https://es.internationalism.org/en/tag/6/709/denuncia
[296] https://es.internationalism.org/files/es/contribucion_sobre_la_revolucion_rusa.pdf
[297] https://en.internationalism.org/icconline/201710/14401/day-discussion-russian-revolution
[298] https://en.internationalism.org/forum/14414/day-discussion-russian-revolution
[299] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200708/2002/historia-del-movimiento-obrero-el-sindicalismo-frustra-la-orientac
[300] https://es.internationalism.org/series/486
[301] https://es.internationalism.org/en/tag/21/483/1914-23-10-anos-que-sacudieron-el-mundo
[302] https://es.internationalism.org/en/tag/2/26/la-revolucion-proletaria
[303] https://es.internationalism.org/files/es/contribucion_sobre_cataluna.pdf
[304] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftn1
[305] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftn2
[306] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftn3
[307] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftn4
[308] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftnref1
[309] https://www.pcint.org/
[310] http://www.leftcom.org/en
[311] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftnref2
[312] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftnref3
[313] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201707/4221/balance-de-70-anos-de-luchas-de-liberacion-nacional-primera-parte
[314] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftnref4
[315] https://es.internationalism.org/en/tag/6/711/conflicto-catalan
[316] https://es.internationalism.org/files/es/la_larga_sombra_del_asunto_catalan.pdf
[317] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftn5
[318] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftn6
[319] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftn7
[320] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftn8
[321] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftn9
[322] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftn10
[323] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftn11
[324] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftn12
[325] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftn13
[326] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftn14
[327] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftn15
[328] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftn16
[329] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftn17
[330] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftn18
[331] https://www.marxists.org/espanol/m-e/1860s/65-salar.htm
[332] https://www.lavanguardia.com/economia/20171108/432721453752/santander-popular-despidos-trabajadores.html?utm_source=newsletters&utm_medium=email&utm_campaign=economia&utm_term=20171109&utm_content=listado-de-noticias-de-la-seccion-de-economia
[333] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftnref5
[334] https://www.elmundo.es/cataluna/2017/10/11/59de386222601d2b518b4696.html
[335] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftnref6
[336] https://www.lavanguardia.com/economia/20171107/432703206159/recibo-luz-sube-12-gas-45-en-2017.html?utm_source=newsletters&utm_medium=email&utm_campaign=economia&utm_term=20171108&utm_content=listado-de-noticias-de-la-seccion-de-economia
[337] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftnref7
[338] https://www.msn.com/
[339] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftnref8
[340] https://www.lavanguardia.com/internacional/20171112/432818928478/nueva-york-desigualdad-social-personas-sin-hogar-economia.html?utm_source=newsletters&utm_medium=email&utm_campaign=internacional&utm_term=20171112&utm_content=listado-de-noticias-de-la-seccion-de-internacional
[341] https://www.lavanguardia.com/internacional/20171111/432772521638/lado-oscuro-silicon-valley.html?utm_source=newsletters&utm_medium=email&utm_campaign=internacional&utm_term=20171112&utm_content=listado-de-noticias-de-la-seccion-de-internacional
[342] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftnref9
[343] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201710/4245/internacionalismo-contra-nacionalismo-declaracion-sobre-las-tensiones-
[344] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftnref10
[345] https://www.elconfidencial.com/mundo/2017-04-26/gasto-militar-paises-estados-unidos-china-rusia_1372688/#10
[346] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftnref11
[347] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftnref12
[348] https://www.marxists.org/espanol/luxem/09El%20folletoJuniusLacrisisdelasocialdemocraciaalemana_0.pdf
[349] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftnref13
[350] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftnref14
[351] https://www.lavanguardia.com/internacional/20171110/432754212847/bloqueo-catastrofe-yemen.html?utm_source=newsletters&utm_medium=email&utm_campaign=internacional&utm_term=20171110&utm_content=listado-de-noticias-de-la-seccion-de-internacional
[352] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftnref15
[353] https://es.internationalism.org/series/481
[354] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftnref16
[355] http://www.wwf.es/nuestro_trabajo_/bosques/incendios_forestales/informe_incendios_forestales_2017
[356] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftnref17
[357] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=5966#_ftnref18
[358] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201711/4247/reunion-publica-sobre-el-centenario-de-la-revolucion-de-1917
[359] https://es.internationalism.org/cci-online/200805/2245/lista-de-articulos-sobre-la-revolucion-rusa
[360] https://es.internationalism.org/files/es/prop_anuncio_rp_1917_0.pdf
[361] https://es.internationalism.org/files/es/eljovenmarx.pdf
[362] https://es.internationalism.org/book/export/html/2195
[363] https://es.internationalism.org/book/export/html/791
[364] https://es.internationalism.org/book/export/html/1824
[365] https://es.internationalism.org/revista-internacional/199203/3315/ii-como-el-proletariado-se-gano-a-marx-para-el-comunismo
[366] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200703/1785/friedrich-engels-hace-cien-anos-desaparecia-un-gran-forjador-del-s
[367] https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/1885-hist.htm
[368] https://es.internationalism.org/en/tag/20/712/marx-y-engels
[369] https://es.internationalism.org/en/tag/historia-del-movimiento-obrero/1848
[370] https://es.internationalism.org/en/tag/2/24/el-marxismo-la-teoria-revolucionaria
[371] https://es.internationalism.org/en/tag/desarrollo-de-la-conciencia-y-la-organizacion-proletaria/la-liga-de-los-comunistas
[372] https://es.internationalism.org/en/tag/3/43/cultura
[373] https://es.internationalism.org/files/es/_apocalipsis_del_capital_puede_evitarse.pdf
[374] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=6001#_ftn1
[375] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=6001#_ftn2
[376] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=6001#_ftn3
[377] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=6001#_ftn4
[378] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=6001#_ftn5
[379] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=6001#_ftn6
[380] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=6001#_ftn7
[381] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=6001#_ftn8
[382] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=6001#_ftn9
[383] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=6001#_ftn10
[384] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=6001#_ftnref1
[385] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=6001#_ftnref2
[386] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=6001#_ftnref3
[387] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=6001#_ftnref4
[388] https://en.internationalism.org/ir/21/internationalisme-1952
[389] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=6001#_ftnref5
[390] https://es.internationalism.org/content/3451/tesis-sobre-la-crisis-economica-y-politica-en-los-paises-del-este
[391] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=6001#_ftnref6
[392] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=6001#_ftnref7
[393] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=6001#_ftnref8
[394] http://www.theguardian.com/environment/2017/oct/18/warning-of-ecological-armageddon-after-dramatic-plunge-in-insect-numbers
[395] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=6001#_ftnref9
[396] https://www.theguardian.com/environment/2017/oct/19/global-pollution-kills-millions-threatens-survival-human-societies
[397] https://es.internationalism.org/node/add/book?parent=6001#_ftnref10
[398] https://es.internationalism.org/files/es/la_herencia_oculta_de_la_izquierda_del_capital_i_0.pdf
[399] https://es.internationalism.org/content/4097/1914-el-camino-hacia-la-traicion-de-la-socialdemocracia-alemana
[400] https://es.internationalism.org/cci-online/200706/1935/cuales-son-las-diferencias-entre-la-izquierda-comunista-y-la-iv-internacional
[401] https://es.internationalism.org/series/365
[402] https://www.marxists.org/espanol/luxem/06Huelgademasaspartidoysindicatos_0.pdf
[403] https://es.internationalism.org/files/es/el_capitalismo_es_la_fuente_del_racismo.pdf
[404] https://www.publico.es/sociedad/subastan-inmigrantes-y-refugiados-convertidos-esclavos-libia.html
[405] https://es.internationalism.org/en/tag/vida-de-la-cci/intervenciones
[406] https://es.internationalism.org/en/tag/2/35/las-luchas-parciales