El día 1° de diciembre, mientras Peña Nieto se investía como el nuevo presidente de México, en las calles se desarrollaban manifestaciones de repudio a su arribo.
La pesada campaña electoral de la burguesía logró que amplias masas de explotados alimentaran sus esperanzas en que los partidos de la burguesía, la democracia y las elecciones podrían ser instrumentos verdaderos para enfrentar las desgracias que impone el capitalismo. Esa confusión que impide ver el fondo el problema y enfocar al capitalismo como el verdadero enemigo, también crea una desesperanza que al extenderse alimenta un ambiente de impotencia que se convierte en caldo de cultivo del accionar desesperado y abre las puertas a la provocación.
Es cierto que el descontento y el hartazgo ante el accionar de los gobiernos continúan y siguen creciendo pero de una manera que no favorecen (por lo menos en lo inmediato) a una toma de conciencia y al impulso de la unidad.
Ese enojo referido estuvo presente en las manifestaciones de repudio a Peña Nieto del 1o de diciembre, pero si por un lado se sigue cargando la idea de que la fuerza social se encuentra en la expresión en tanto “ciudadanos”, por otro lado ese mismo coraje se expresa en acciones ciegas y desesperadas que aunque se pretenden radicales no expresan sino voluntarismo, propio de clases sin perspectiva histórica. Pero ni una ni la otra forma de expresión conduce a que el descontento se transforme en una combatividad y una conciencia que permita impulsar la unidad; por el contrario, en tanto ambos fenómenos son producto de la pérdida de identidad política y la infiltración de ideologías ajenas al proletariado profundizan la confusión, la impotencia y la desunión. Por ello es el mismo capital quien permite e incluso, en no pocas veces, fomentan ambas formas de manifestación.
En ese escenario, las manifestaciones del 1° de diciembre expresan un verdadero descontento y un repudio abierto a la política que se anuncia de mayores golpes a las condiciones de vida de los explotados, pero no encuentra los caminos adecuados. La burguesía supo aprovechar esa confusión de forma que las fuerzas policiales del nuevo gobierno federal en unión con las del gobierno de izquierda del DF se distribuyen las tareas para montar una provocación.
Trabajan en una actuación coordinada: primero, una de estas fuerzas prepara un escenario intimidatorio desde una semana antes, de forma que levantan cercas metálicas, cierran avenidas y estaciones del metro, luego, desde ambas escuadras, aprovechando el accionar de confusión de las manifestaciones, arrecian sus respuestas de “contención” mediante el uso masivo de gas pimienta y balas de goma, causando heridos, indignación y miedo que aprovechan para cerrar el cerco y detener de forma indiscriminada a manifestantes (e incluso simples transeúntes). Dentro de esa confusión no dejan de tener presencia importante grupos de provocadores vestidos de civil y armados de cadenas (cómo lo han evidenciado las fotos difundidas a través de las redes sociales), que se dedicaron no solo a ubicar y fichar a manifestantes, sino además a azuzar a romper vidrios.
De manera que el 1o de diciembre lo que se vivió en el DF fue una trampa muy bien planeada por la burguesía y que fue posible por la confusión y la desesperanza que antes preparó con la campaña electoral. Una artimaña que buscaba no solo desprestigiar las protestas juveniles que continúan rechazando al presidente electo (por muy confusas que sean) sino, sobre todo, enviar el mensaje intimidatorio al conjunto de los trabajadores en el sentido de advertirle que vienen ataques más salvajes a sus condiciones de trabajo y de vida en general y que no les conviene movilizarse pues les irá muy mal con el aparato represivo que exhibieron sobremanera el gobierno federal y el gobierno del Distrito Federal, mostrando una vez más que solo se diferencian por el color y la verborrea de los partidos pero son uña y carne para defender los intereses del capital. Efectivamente, no se debe a que el PRI regresó al poder federal sino que todos los partidos, como siempre, actúan en santa cruzada para mejorar la gobernabilidad que conviene a los negocios capitalistas.
Los enfrentamientos y los destrozos que se sucedieron como respuesta al retorno del PRI al gobierno, pudieron ganar las primeras planas de los diarios, la atención de los voceros del capital y desnudaron sin duda la actitud bestial de los gobiernos tanto del PRI como del PRD, pero ¿en qué medida permitió un avance en la toma de conciencia?, ¿qué papel juegan los explotados y en particular la clase obrera en este tipo de expresiones?, ¿qué diferencia existe en la convocatoria a seguir a un mesías como López Obrador y la de seguir a una minoría lanzando piedras y cocteles molotov?
El descontento que se vive por la miseria que impone el capital y el coraje ante el accionar depredador de los gobiernos, requiere de respuestas masivas y conscientes, en donde los explotados y oprimidos no sean solo peones ciegos o víctimas de la represión, sino sujetos activos capaces de tomar en manos su propio combate y definir sus objetivos.
La única clase que puede transformar el mundo que el capital está destruyendo aceleradamente, sostenido sobre la explotación y miseria de millones, es el proletariado. Pero esta clase se ve sometida a un constante bombardeo ideológico que busca evitar que consolide las grandes armas con que cuenta, a saber: su conciencia y su organización. Para evitarlo la burguesía intenta domesticarla, sometiéndola a la condición de ciudadano, esperanzado en el voto y las instituciones, al igual que otras clases, como la pequeña burguesía, oprimida también por la clase dominante, pero no tiene perspectiva del futuro, que al convivir en el escenario social con el proletariado, contagia su desesperación, de manera que alimenta la desconfianza en las capacidades de los proletarios y alienta a respuestas ciegas, desesperadas, que no solamente no ayudan en nada en el proceso de toma de conciencia y de fortalecimiento de la lucha contra el capital, sino se vuelve un medio atractivo para colar provocaciones.
Por eso la infiltración de la ideología burguesa o pequeñoburguesa en las filas de los proletarios, es un problema que requiere enfrentarse, son un peligro que requiere tenerse en consideración y reflexionarlo de forma abierta.
El resultado de las redadas del 1° de diciembre no solo tuvo como resultado la captura de poco más de una centena de personas a las que se les inventaron delitos, se les torturó y vejó, además se ha lanzado una campaña en contra de anarquistas y cualquiera que no se encuadre en los lineamientos de su democracia, buscando con ello profundizar la confusión.
Ante las agresiones a las condiciones de vida de los trabajadores, como ya lo están haciendo con la “reforma laboral”, la amenaza de incremento de impuestos y el aumento de precios y la amenaza de la represión, el único camino que tienen los explotados es la lucha, pero no yendo detrás de las ilusiones que los partidos de izquierda de la burguesía (léase PRD, PT, Morena…), ni llevando acciones desesperadas promovidas por grupos corroídos por la ideología pequeñoburguesa. El verdadero combate proletario requiere de expresiones masivas y conscientes, que permitan el debate y la reflexión abierta.
No pretendemos defender al pacifismo o al legalismo, por el contrario, el marxismo al analizar de forma materialista la historia, puede comprender que el proletariado es la única clase revolucionaria capaz de destruir al sistema capitalista y para lograrlo tendrá que hacer uso de la violencia, pero ésta no es ciega y producto de la desesperación, sino es una violencia consciente y masiva. Y la conciencia proletaria no brota como imitación o efecto de las acciones individualistas por más que se presuman "heroicas", proviene de la reflexión y la comprensión de su condición de explotado y de la comprensión de que su fuerza se encuentra en su organización, su unidad y su conciencia y que además posee métodos de lucha propios muy contrarios a las acciones que vimos en las protestas pasadas.
RM, 5 de diciembre 2012
El compañero Graccus ha colgado un comentario que contiene un enlace a una Web donde se plantea la cuestión del cálculo económico en el comunismo:
https://icorsoc.blogspot.com.es/2012/07/debate-sobre-el-calculo-economico-en-el.html [4]
En esta Web hay un justo punto de partida: “Previamente debemos realizar una serie de consideraciones: la confusión y mistificación históricas en torno al término "socialismo". Evidentemente no consideramos tal las sociedades de Capitalismo de Estado (Colectivismo de Estado según otros, en todo caso sociedad de explotación) que de este se reivindicaban (URSS, Países del Este, China...)”.
Cualquier discusión sobre la sociedad futura debe tener como premisa que en la URSS, China, Cuba o Corea del Norte, jamás ha habido comunismo ni nada que se le parezca, lo que impera en esos países –o en la URSS hasta su derrumbe– es una forma particular de la tendencia general al capitalismo de Estado.
El compañero señala que “la realización de la sociedad socialista-comunista supone la superación de la explotación y de la ley del valor; es decir del sistema de trabajo asalariado, con la consecuente abolición no ya del mercado sino también del dinero y la adquisición de los bienes en función de su valor de uso”.
Estamos igualmente de acuerdo. La sociedad comunista es una sociedad sin Estado, sin explotación y sin fronteras, se basa en la comunidad humana mundial, es decir, la humanidad unificada que ha abolido en su seno la división en clases sociales. La producción es concebida a escala mundial y no bajo las leyes de la competencia entre naciones o entre empresas; su meta es la satisfacción plena de las necesidades humanas y el pleno desarrollo natural. Es decir, se orienta a la producción de valores de uso y no de valores de cambio (mercancías).
El compañero subraya que “la economía socialista plenamente desarrollada (no se trata de la vuelta a un comunismo primitivo) debe partir del nivel de desarrollo de las fuerzas productivas aportado por el capitalismo. Por ello, lo que es una “asociación de productores libres” no puede evitar los cálculos relativos a problemas tales como las necesidades, las fuerzas productivas disponibles, la correcta asignación de recursos”. Esto es globalmente cierto, como lo es igualmente que “la economía socialista no puede prescindir de la planificación y el cálculo, aún superando toda explotación y toda atadura burocráticas. Y si partimos de que el socialismo solo puede ser una sociedad establecida a nivel mundial la complejidad de la red de producción se ve incrementada.”
El compañero se plantea este debate sobre el cálculo económico en el socialismo con el siguiente objetivo: “Este debate de absoluta necesidad como punto de partida de cualquier movimiento que pretenda transformar realmente la sociedad (por supuesto a mejor, pues la opción contraria no es descartable por desgracia). Pues sin un constante reciclaje teórico y un aprendizaje de la realidad objetiva no es posible una teoría revolucionaria y sin teoría revolucionaria no hay revolución. Es este tremendo déficit teórico el que permite actualmente a las clases dominantes aplicar brutales medidas a pesar de las movilizaciones de masas, que sin descartar sus méritos (15-M, luchas en Grecia, Ocuppy Wall Street) no son suficientes siquiera para hacer retroceder levemente la determinación de los “peces gordos”.”
Coincidimos plenamente con el compañero en la necesidad de darse una sólida base programática y una cultura de debate, compartimos su interés por la teoría y por los desarrollos científicos y coincidimos en que ambas son vitales para una progresión real de las luchas proletarias hacia una perspectiva revolucionaria.
Ahora bien, el compañero propone comenzar una primera aproximación al debate a partir del siguiente texto de Wikipedia:
(https://es.wikipedia.org/wiki/Debate_sobre_el_c%C3%A1lculo_econ%C3%B3mico_en_el_socialismo [5] )
Desgraciadamente este texto no aporta la más mínima claridad sino todo lo contrario: sus tesis y cálculos se basan en el capitalismo de Estado identificado como “socialismo”. Como ilustración veamos dos pasajes:
El texto de Wikipedia señala como referente a Oskar Lange, un economista estalinista, por lo que está más que justificada la respuesta que el compañero Comunero hace en otro comentario (https://es.internationalism.org/node/3501#comment-1828 [6] ):
“Me gustaría hacer una puntualización sobre el artículo al que enlazas: cuando Lange habla de socialismo, se está refiriendo a capitalismo de Estado (no hay más que leer que pone de ejemplo de la superioridad del socialismo frente al capitalismo los “logros” de la URSS de los años 30), y así lo da a entender en cada una de las descripciones que hace de su “socialismo”, y cuando cita a Kautsky hablando de la imposibilidad de llegar a la segunda fase del comunismo.
Lange usa un tipo de análisis que no tiene en cuenta el proceso de producción, y rechaza expresamente el que el análisis marxista lo haga, así como la existencia de la ley del valor-trabajo.
En definitiva, creo que la palabrería de ese tipo de “economistas” debería dejarse de lado en una discusión de este género, máxime cuando tales "economistas" no reconocen la existencia de clases ni sus implicaciones políticas”.
A nuestro juicio, el debate debería conducirse fuera de un terreno volcado en el cálculo económico de la reproducción del capitalismo (eso sin entrar en la validez científica en muchos casos discutible de sus teorías).
¿En la sociedad comunista se necesitará un cálculo económico? Es evidente que la humanidad recurrirá a métodos científicos de planificación, organización y distribución de la producción. ¿Cuáles serán esos métodos? ¿En qué unidades de medida estarán basados?
Sugerimos analizar críticamente una aportación de los Comunistas de los Consejos holandeses, concretamente del GIK –Grupo de Comunistas Internacionales. Este escribió en 1930 la obra Principios fundamentales de la producción y la distribución comunista ([1]) conocidos como “Grund-prinzipien” donde se defiende que la medida del tiempo de trabajo constituye la base del cálculo de la producción y de un reparto equitativo de los bienes de consumo.
Esta postura provocó un debate contradictorio en el que participaron Bilan –órgano de la Izquierda Comunista de Italia ([2])– e igualmente Pannekoek ([3]).
El estudio de este debate se recoge en nuestro libro La Izquierda Holandesa: contribución a una historia del movimiento revolucionario. Este libro solo está publicado en francés e inglés, por ello vamos a resumir dicho estudio exponiendo sucesivamente las posiciones del GIK, de Pannekoek y la nuestra ([4]).
El GIK parte de una visión economicista: “considerando que la lucha de clase del proletariado es esencialmente de naturaleza económica (…) La dominación del proletariado sobre las fuerzas productivas en la revolución es la cuestión primordial. La dictadura del proletariado, para el “consejismo”, es una dictadura económica antes que política” ([5]).
Para los “Grund-prinzipien” la causa de la derrota de la revolución en Rusia de 1917 es el descuido o subestimación del terreno económico: “Rusia ha intentado en lo concerniente a la industria edificar la vida económica según los principios comunistas y en ello ha fracasado completamente” ([6]).
Otras lecciones sacadas por la Izquierda Comunista de la Revolución Rusa son desestimadas por el GIK. La más importante, el fracaso de la extensión mundial de la revolución, es descartada de un plumazo: “ni la ausencia de revolución mundial ni la inadaptación de la empresa agrícola rural individual a la gestión estatal se les puede considerar responsables del fracaso de la revolución rusa en el dominio económico” ([7]). La misma subestimación se muestra ante el papel negativo del Estado que surge tras la revolución: “parece que no hubiera problema con la existencia de un Estado (o semi-Estado) en el periodo de transición hacia el comunismo. Su existencia misma, su caracterización (Estado “proletario” o “mal” que hereda el proletariado) no se plantea nunca. Estos problemas son prácticamente escamoteados” ([8]).
Para el GIK todo se reduce al control de la economía por parte del proletariado: “se trata sobre todo de que los productores controlen y repartan el producto social de forma igualitaria para cada uno de ellos y mediante una autoridad ejercida desde abajo (…) La solución según el GIK se halla en el cálculo del coste de producción medido en tiempo de trabajo de las empresas en relación a la cantidad de bienes sociales creados. Desde luego, según la productividad respectiva de las empresas, para un mismo producto las cantidades de trabajo necesarias para su fabricación son desiguales., Pero basta para resolver el problema en calcular el tiempo de trabajo social medio de producción para cada producto. La cantidad de trabajo de las empresas más productivas que superan la media social sería versada a un Fondo Común, éste se encargaría de colocar al nivel medio a las empresas menos productivas. Serviría simultáneamente para introducir el progreso tecnológico necesario para el desarrollo de la productividad de las empresas de una rama dada, de manera a disminuir el tiempo medio de producción” ([9]).
Este sistema según el GIK acabaría con el dominio de la ley del valor sobre la economía: “los productos no circularían según su valor de cambio, sometidos al patrón universal del dinero. Por otro lado, con la edificación de un centro contable y estadístico “neutro”, no separado de los consejos pero independiente de todo grupo de personas o de toda instancia de carácter central, la nueva sociedad escaparía al peligro de la formación de una burocracia parásita que se apropiaría de una parte del producto social” ([10]).
Pannekoek, vinculado como el GIK al Comunismo de los Consejos, compartía con éste una misma visión economicista, pues para él “la tradición significa dominación de la economía por la política. Lo que los obreros tienen que llevar adelante es la dominación de la política por la economía” ([11]). Sin embargo, no compartía completamente las tesis de los Grund-prinzipien y de hecho rechazó escribir un prólogo a la publicación de dicho libro. Años más tarde, en 1946, en su obra Los Consejos Obreros intenta definir su posición.
Esta comparte con el GIK la tendencia a verlo todo reducido a su aspecto económico: “en el nuevo sistema de producción, el dato fundamental es el número de horas de trabajo, tanto si es expresado en unidades monetarias en un primer momento o bajo su forma real”, para sacar la conclusión que “la contabilidad general, que concierne y engloba las administraciones de las diferentes empresas, las reunirá todas en una tabla del proceso económico de la sociedad. La organización social de la producción tiene como base una buena gestión mediante estadísticas y datos contables. El proceso de producción se expone a la vista de todos bajo la forma de una imagen numérica simple e inteligible” ([12]).
Como el GIK, Pannehoek ignora el peliagudo problema de la persistencia del Estado tras la revolución, dando a entender que se solucionaría con una descentralización del poder estatal en una multiplicidad de poderes constituidos por “colectividades obreras de fábrica”: «todo el poder pertenece a los trabajadores mismos. Allí donde el ejercicio del poder se haga necesario –contra disturbios o ataques al orden existente– el poder emana de las colectividades obreras en los talleres y permanece bajo su control” ([13]).
Ahora bien, respecto a la visión del GIK, la postura de Pannehoek es mucho más realista. Para el GIK la toma del poder del proletariado en un país permite “ponerse a construir el comunismo” inmediatamente, da por supuesto que ya ha desaparecido el influjo de las relaciones capitalistas de producción sobre el “territorio liberado”, en cambio, para Pannehoek “al comienzo del periodo de transición, cuando hay que levantar una economía arruinada, el problema esencial consiste en poner en pie el aparato de producción y asegurar la existencia inmediata de la población. Es muy posible que en estas condiciones se continúe repartiendo uniformemente los productos alimentarios, como se hace en tiempos de guerra o de hambruna. Pero es más probable que en esta fase de reconstrucción, donde todas las fuerzas disponibles deben emplearse a fondo y donde los nuevos principios morales del trabajo en común no toman forma más que de manera gradual, el derecho de consumo esté vinculado al cumplimiento de un trabajo. El viejo dicho popular de quien no trabaja no come expresa un sentimiento instintivo de justicia” ([14]).
Lo que Pannekoek recuerda es que el comunismo no podrá surgir inmediatamente tras la toma del poder por el proletariado en un país. Sostener semejante idea conduce inevitablemente a la concepción estalinista del “socialismo en un solo país”, lo que, se ponga la sociedad la etiqueta que se ponga, conduce necesariamente a la vuelta al redil del capitalismo. Pero es necesario ir más lejos: tras el derrocamiento del poder burgués en todos los países se abre un periodo de transición donde, para sentar las bases del comunismo, el proletariado debe llevar una dura lucha contra los residuos de la ley del valor capitalista, contra los restos de la división en clases sociales y contra la consecuencia de todo lo anterior que es la persistencia del Estado.
En esa línea, Pannekoek critica también la pretensión del GIK de que el pago a cada trabajador según sus horas trabajadas constituya un reparto igualitario del consumo. Como decimos en nuestro libro, Pannekoek “al rechazar un “derecho igual” en el reparto del consumo, está más próximo a la postura de Marx en su Crítica del Programa de Ghota. Esta mostraba, en efecto, que una distribución igual basada sobre el tiempo de trabajo llevaba necesariamente a nuevas desigualdades, porque los productores difieren unos de otros tanto por su capacidad de trabajo como por su estado físico y familiar” ([15]).
Nuestra posición ([16]) trata de seguir las líneas de análisis expuestas por Bilan. La reflexión sobre cómo podrá ser la futura sociedad comunista tiene dos fuentes:
Desde este punto de partida nuestro libro subraya nuestras divergencias con el GIK. En primer lugar, “el GIK concebía como inmediatamente posible, desde la toma del poder por los consejos obreros, en un país dado, la edificación del comunismo en su forma evolucionada. Parte de una situación ideal, donde el proletariado victorioso se adueña del aparato productivo de países altamente desarrollados que no han sufrido los estragos de una guerra civil” ([17]).
Ignorar la realidad es condenarse a ser prisionero de ella. La tentativa revolucionaria mundial de 1917-23, se estrelló, especialmente en Rusia, con las consecuencias terribles de la Primera Guerra mundial y casi sin respiro con las, aún más traumáticas, de una brutal guerra civil (1918-21) conducida por USA, Francia, GB y Japón. En nuestra época, estamos comprobando cómo continentes enteros como el caso de África han sido abandonados al abismo por la crisis capitalista, la cual actualmente está arrasando como un tsunami las economías consideradas más “privilegiadas”. ¡No hablemos de las guerras imperialistas, de los desastres medio ambientales y de la rampante barbarie moral que como otro tsunami aún más peligroso por sus efectos profundos afecta a toda la humanidad! ¿Es serio en tales condiciones plantearse la construcción inmediata del comunismo? Peor aún es pretender aislarse del mundo, encerrarse en el país “conquistado” y ponerse a construir sólo en él, el “comunismo”.
En segundo lugar, “el GIK da una forma automática y casi natural a la edificación de la sociedad comunista. Esta no sería el resultado de un largo proceso contradictorio de lucha de clase por la dominación del semi-estado, contra las fuerzas conservadoras, sino el fruto de un desarrollo lineal y armonioso, prácticamente matemático” ([18]). En la transición del capitalismo al comunismo, la lucha de clases prosigue: contra los restos de la burguesía derrotada y sobre todo contra el semi-Estado, un arma de doble filo pues si bien es imprescindible para reprimir los restos de la burguesía derrotada e integrar a las capas y clases sociales no explotadoras, es simultáneamente el núcleo de concentración de todas las fuerzas que quieren mantener el statu quo, que intentan desposeer al proletariado de su auto-organización y con ello cerrar la ruta hacia el comunismo.
Pero analizando la tesis de la contabilidad del tiempo de trabajo como medida de organización de la producción y la distribución, esta presenta una considerable falla científica: se trata de un sistema que “reintroduce la ley del valor, dando un valor contable y no social al tiempo de trabajo necesario para la producción. El GIK se opone a Marx para quien el patrón de medida en la sociedad comunista no era el tiempo de trabajo sino el tiempo disponible, el del tiempo libre disponible” ([19]). A través de una larga lucha, en el periodo de transición tras la destrucción del Estado capitalista en todos los países, se van construyendo las bases para recuperar lo que el capitalismo llevaba en germen –pero que tras un siglo de decadencia le es imposible desarrollar: la sociedad de la abundancia, uno de los fundamentos del comunismo. En el comunismo, “la verdadera riqueza será la plena potencia productiva de todos los individuos, el patrón de medida ya no será el tiempo de trabajo sino el tiempo disponible. Adoptar el tiempo de trabajo como medida de la riqueza es basar la sociedad sobre la pobreza; es querer que el tiempo libre no exista más que en y por oposición al tiempo de trabajo; es reducir el tiempo entero únicamente al tiempo de trabajo” ([20]).
Como hemos dicho al principio es muy válido el interés por comprender como será la sociedad comunista por la que luchamos. Ahora bien, del análisis del debate en torno a los Grund-prinzipien se desprende una clara lección: el punto de partida deben ser las cuestiones políticas de extensión mundial de la revolución, de mantener y desarrollar la auto-organización del proletariado, de reforzar la iniciativa y auto-actividad de las masas obreras, de lucha enconada contra el semi-Estado hasta su completa extinción.
Esta primacía de la política incluye necesariamente una prioridad vital en el terreno económico: disminución sistemática de las horas de trabajo, mejora permanente de las condiciones laborales y de vida (abastecimiento, sanidad, cultura, educación, seguridad e higiene en el trabajo etc.), de tal forma que el proletariado goce de la mejor situación material para desarrollar su auto-organización, su autonomía política, su conciencia, su capacidad para avanzar hacia el comunismo.
“De todos los instrumentos de producción, la mayor fuerza productiva es la propia clase revolucionaria” señala Marx en La Miseria de la Filosofía ([21]). La auto-organización, la conciencia creciente, la solidaridad y la confianza mutuas desarrolladas sin cesar, la iniciativa y creatividad de las masas trabajadoras, su capacidad para integrar con paciencia y espíritu constructivo a las capas sociales no explotadoras, todo ello es el motor de la marcha al comunismo. La consigna la emancipación de los trabajadores será obra de los propios trabajadores, formulada por la Primera Internacional (1864-76) no es retórica, expresa la esencia de la revolución comunista. Pero esa capacidad de la clase obrera necesita el fortalecimiento, aunque sea lento y gradual, de sus condiciones de vida. ¡No se puede pensar y actuar juntos si lo que ocupa a los obreros y sus familias es un trabajo extenuante, la necesidad de buscar desesperadamente trabajo, comida, suministros!
La experiencia de 1918-20 en Rusia es muy instructiva al respecto: las fábricas cerraban masivamente, los racionamientos eran extremos, la explotación de los trabajadores se agudizó, la clase obrera fue sometida a la militarización y al taylorismo… Esto que se llamó para más confusión “comunismo de guerra” contribuyó fatalmente al debilitamiento político y social del proletariado y a la muerte de los soviets obreros ([22]).
Cuando Pannekoek habla de primacía de la economía sobre la política está aplicando a la revolución proletaria el esquema seguido por las revoluciones burguesas. En el largo periodo que va desde mediados del siglo XV hasta finales del siglo XVIII, la burguesía desarrolló frente a la feudalidad un enorme poder económico, económicamente era en muchos países europeos la clase dominante de la sociedad. Desde esa posición pudo realizar el “jaque mate” al poder feudal mediante revoluciones nacionales en países como Gran Bretaña (1640) o Francia en 1789.
Además de ser mundial y nunca nacional, la revolución proletaria sigue el esquema inverso: un combate político para sentar las bases de una sociedad donde habrá desaparecido la producción mercantil, el trabajo asalariado y definitivamente la explotación. “Solo en un orden de cosas en el que ya no existan clases ni antagonismo de clases, las evoluciones sociales dejarán de ser revoluciones políticas», entonces «la clase obrera sustituirá, en el curso de su desarrollo, a la antigua sociedad civil con una asociación que excluirá a las clases y su antagonismo; ya no habrá un poder político propiamente dicho, ya que el poder político es precisamente la concreción oficial del antagonismo en la sociedad civil” ([23]).
[1] No hemos encontrado una publicación digital en Internet de los Principios en español, hemos encontrado el libro a la venta en https://www.iberlibro.com/Principios-fundamentales-producci%C3%B3n-distribuci%C3%B3n-comunista-Zero/4073113521/bd [7]
[2] Bilan, fundado en 1933, fue el órgano de la Izquierda Comunista Italiana, se puede consultar nuestro libro –traducido al español– Contribución a una historia del movimiento revolucionario: la Izquierda Comunista de Italia, se puede pedir a nuestro mail.
[3] Antón Pannekoek (1873-1960) fue un destacado militante proletario que participó activamente en el movimiento de la Izquierda Comunista Internacional, muchas de sus obras se pueden encontrar en español en https://www.marxists.org/espanol/pannekoek/index.htm [8]
[4] El libro se puede adquirir contactando con nuestra Web en francés: https://fr.internationalism.org/node/2875 [9] ; o en inglés: word-power.co.uk/catalogue/1899438378.
[5] Edición francesa del libro La Izquierda Holandesa: contribución a una historia del movimiento revolucionario capítulo VII, apartado 1, página 182, en adelante Libro…
[6] Ídem, capítulo VII; apartado 4, página 195.
[7] Ídem, página 196.
[8] Ídem, página 195.
[9] Ídem, página 196.
[10] Íbidem.
[11] Ídem, página 194.
[12] Ídem, página 198.
[13] Íbidem. Observemos que si hay “ataques al orden establecido” es que persisten los conflictos de clase que hacen necesario el Estado precisamente para reprimir las tentativas de restaurar el capitalismo.
[14] Ídem, página 199.
[15] Íbidem. Para consultar la Crítica del Programa de Ghota se puede visitar el siguiente enlace: www.marxists.org [10].
[16] Un tratamiento de los problemas económicos de la transición del capitalismo al comunismo se puede encontrar en los siguientes enlaces pertenecientes a nuestra Revista Internacional:
/revista-internacional/200802/2190/viii-los-problemas-del-periodo-de-transicion-6 [11];
/revista-internacional/200808/2336/ix-los-problemas-del-periodo-de-transicion-7 [12];
/revista-internacional/200612/1138/iv-los-anos-30-el-debate-sobre-el-periodo-de-transicion-1 [13];
/revista-internacional/200708/2003/vi-los-problemas-del-periodo-de-transicion-4 [14]
[17] La Izquierda Holandesa, op. cit., página 196.
[18] Ídem, página 197.
[19] Íbidem. El subrayado es nuestro.
[20] Marx: Grundisse, tomo II, pag. 308, edición francesa.
[21] Capítulo II: La metafísica de la economía política, pág. 296.
[22] Se puede consultar a este respecto nuestra polémica con el grupo FOR (Fomento Obrero Revolucionario) sobre el comunismo de guerra y las colectividades de 1936 en España, ambas expresiones según dicho grupo de “relaciones no capitalistas”. Se trata de Las confusiones de FOR sobre Octubre 1917 y España 1936 en Revista Internacional nº 25. Este artículo solo está disponible en formato papel por lo que puede ser pedido a nuestro mail.
[23] Marx, op. cit, Capítulo II: La metafísica de la economía política, pág. 298.
Publicamos este texto ampliamente inspirado en un artículo que nuestros camaradas de los EUA han publicado después de la reelección de Obama. El artículo completo está disponible sobre nuestro sitio en inglés (en.internationalism.org)
La elección presidencial de 2012 concluyó con un resultado positivo para las fracciones principales de la burguesía estadounidense. Venciendo al serio desafío de su rival republicano Mitt Romney, el Presidente Obama ha asegurado su reelección, lo que significa que el Partido Demócrata dirigirá el Estado cuatro años más.
Después de la elección, los medios de comunicación han organizado un alboroto ensordecedor: Obama ha obtenido una victoria abrumadora con 332 votos del Colegio electoral contra 206 de Romney, nos dicen. Ha golpeado a su rival con más de 3 millones de votos populares de ventaja. Los escenarios apocalípticos de una impugnación, como la del 2000, se redujeron a cero. […] Los republicanos lamiendo sus heridas de una derrota que incluso los ha llevado a perder varios de sus escaños en el Senado, seguramente tendrá que moderar su retórica y acudir a la mesa de negociaciones.. […] Finalmente, después de cuatro años de obstruccionismo empecinado , el GOP ([1]) se verá obligado obligado a adoptar un discurso más racional y volver a las importantes negociaciones sobre la reducción del déficit que la burguesía estadounidense no ha podido tratar durante el primer mandato de Obama.
Los expertos más optimistas, esperan incluso que los resultados de la elección marquen el final de la creciente influencia del Tea Party en el seno del Partido Republicano y subrayan que los elementos más racionales (¿Jeb Bush, quizá?) podrán imponerse ahora y hacerse cargo el partido. Otros prevén una verdadera guerra en el seno del GOP puesto que sus posiciones racistas actuales, su política sexual retrógrada, sus teorías conspirativas, su defensa de las tesis creacionistas, anti-científicos y su odio a los inmigrantes son cada vez más incompatibles con el ejercicio efectivo de la presidencia y constituyen un obstáculo real al retorno de este partido al gobierno.
Por nuestra parte, frente a estas interpretaciones tan optimistas, creemos que el resultado de la elección y la campaña que la precedió, confirman nuestro análisis según el cual asistimos al desarrollo de una “crisis política” en el seno de la burguesía estadounidense ([2]).
Podemos examinar las características principales de esta crisis según varios ejes.
Los efectos de la descomposición social ejercen más que nunca una fuerza centrífuga en el seno de la burguesía, provocando una incapacidad creciente de algunas fracciones para actuar en interés general del capital nacional.
Sin embargo, este proceso no ha afectado de la misma manera a todas las fracciones de la burguesía. El Partido Republicano está especialmente afectado por una degeneración ideológica, poniendo en duda su capacidad de actuar como partido de gobierno burgués creíble.
La incapacidad de la burguesía para encontrar una solución a la crisis económica ha fortalecido las tendencias hacia las luchas internas dentro de la misma burguesía.
La descomposición ideológica del Partido Republicano significa que tiende a perder la capacidad para administrar racionalmente la crisis económica, cayendo en un dogmatismo económico conservador completamente desacreditado, desperdiciando su energía en políticas antisindicales que amenazan con privar al Estado de su mejor baluarte contra la clase trabajadora.
Dada la situación actual, era demasiado arriesgado para las fracciones de la burguesía más responsables poner de nuevo al Partido Republicano a cargo del Gobierno nacional. Y esto, a pesar del peso de la crisis económica y de la necesidad de adoptar una política de austeridad brutal, a pesar de que este contexto debería empujar a la burguesía a reservar en la oposición a la izquierda de su aparato político para preparar mejor las condiciones que permitan encuadrar las futuros expresiones de descontento de la clase trabajadora.
Debido a la degeneración del Partido Republicano, los demócratas se quedan en el poder para dirigir el Gobierno y deberán llevar a cabo la política de austeridad necesaria para la defensa del capital nacional. Esto puede afectar la tradicional división ideológica del trabajo dentro de la burguesía, haciéndolos directamente responsables a los demócratas de los dolorosos recortes en programas sociales por venir, en contraste con la retórica que han utilizado durante la campaña electoral sobre el relanzamiento de la economía.
Las fracciones más responsables de la burguesía se enfrentan a una situación en la que resulta más difícil imponer su voluntad sobre el proceso electoral. La descomposición ideológica del Partido Republicano va pareja con un endurecimiento ideológico generalizado de la propia sociedad y el país está más dividido que antes en dos bloques políticos –aproximadamente del mismo tamaño. La presidencia de Obama, aún cuando ha revitalizado el mito electoral, particularmente entre las minorías víctimas del racismo y estigmatizadas por los ocho años de la presidencia de Bush, solo ha provocado un endurecimiento aún más fuerte y mucho más duradero en la derecha.
No debemos hacernos ninguna ilusión sobre lo que significa un segundo mandato de Obama para la clase trabajadora. Se puede resumir en una sola palabra: austeridad. […] La única pregunta es saber cuál será la profundidad de los ataques y el ritmo en que se ejecutarán.
En realidad es simple. La burguesía estadounidense, ya sea demócrata o republicana, de izquierda o derecha, en su conjunto coincide en que las perspectivas presupuestarias en los Estados Unidos son perfectamente insostenibles. Todos ellos comparten la visión de que debe haber “reformas” que tendrán que agregarse a los programas “previstos” para intentar frenar el déficit. […] Es cierto que las posiciones defendidas por el excandidato a la vicepresidencia, Paul Ryan, como la transformación del Medicare ([3]) en un sistema de bonificaciones, era demasiado draconiano para ponerse en marcha actualmente. También es cierto que las principales fracciones de la burguesía rechazan la mentira grosera según la cual la seguridad social debería ser privatizada para que esté a “salvo”. Pero esto no significa que tratarán de preservar estos programas tal como están. Por el contrario, hay que esperar ataques dolorosos.
El Presidente Obama ya ha expresado su deseo de reducir programas sociales. Se trata de un elemento esencial del llamado “gran pacto” salido del proceso de negociación con John Boehner, el presidente republicano de la cámara de representantes, durante la crisis del verano 2011 acerca del techo de la deuda. La única diferencia real en esta cuestión ha sido simplemente el deseo del Presidente de envolver los recortes al presupuesto de salud con algunos aumentos de impuestos a los más ricos para vender su basura a la población con la retórica política bien conocida del “sacrificio compartido”.
Solo la intransigencia del Tea Party ha impedido a Boehner aceptar este “gran pacto”, vinculando al Congreso a compromisos complejos que plantean la necesidad de que la burguesía estadounidense imponga por la fuerza aumentos automáticos de impuestos y recortes en los gastos presupuestarios y todo esto, desde inicios del próximo año.
De hecho, los comentaristas políticos dicen ya que la elección es un verdadero reto. En efecto, Obama tiene ahora el capital político que necesita para forzar a los republicanos, que todavía son la mayoría en la Cámara de Representantes, a negociar para que, al menos, se incluyan algunos aumentos de impuestos para los ricos que pueden, cuando llegue el momento, venderse a la población como el “sacrificio compartido”. La izquierda del Partido Demócrata puede gritar que ella quiere “proteger los tres grandes” ([4]), pero podemos dudar realmente de lo que sigue al acuerdo firmado, ¿no intentarán vendernos la idea de que habría sido peor si los Republicanos controlaran la Casa Blanca? ¿O no tratarán de sensibilizarnos de nuevo en el hecho de que al menos los multimillonarios no serán excluidos de este “justo reparto de sacrificios”? ¿Pero exactamente qué quedará de esta asistencia a los beneficiarios de Medicare que han visto derretirse sus escasos beneficios o subir sus deducciones? ¿Qué quedará de esos mineros del carbón de 65 años que ahora tendrán que esperar uno o dos años más para recibir su pensión de jubilación?
Lo mejor que pueden hacer los comentaristas sobre la recuperación económica es recordar los días de gloria cuando el Presidente Clinton aumentó impuestos y equilibró el presupuesto mientras se presentaba como el Presidente de la “la mayor expansión económica en la historia estadounidense”. Esta visión miope y ahistórica de la burguesía confirma que se ha perdido la memoria sobre el hecho de que la mayoría de ese llamado “crecimiento” de los años de Clinton fue el resultado de una explosión de la deuda impulsado por la reserva monetaria y ha generado una verdadera burbuja especulativa que llevó a la actual recesión!
Parecen creer que las recetas de la era Clinton pueden ser resucitadas y aplicadas hoy en día, sin tener en cuenta el contexto histórico y económico. No sabemos si realmente la administración de Obama cree realmente en esta campaña mediática que dice que la economía iría mejor bajo esos criterios de gobierno. No importa, aunque reconozcan la necesidad de un relanzamiento, no podrán hacer nada en ese sentido. Cualquiera que sea el nuevo modo de cooperación que adopte el Partido Republicano como consecuencia de su aplastante derrota electoral, es poco probable que se adhiera a una política de recuperación económica. La Reserva Federal ha sido llamada recientemente para actuar por su cuenta mediante la compra de valores hipotecarios, pero los economistas más serios están de acuerdo en decir que ésta sólo tendrá el mismo efecto sobre la economía que la picadura de un mosquito sobre la piel de un elefante.
En última instancia, sin embargo, incluso si existe una voluntad política para tal intento de relanzamiento económico, no se sabe de dónde vendría el dinero ¿acaso de darle a la máquina de billetes? ¿de más préstamos a China? Todo esto contrarrestaría directamente la necesidad urgente de reducción del déficit. La burguesía está realmente entre dos fuegos. Aunque pudiera relanzar la economía, una vez más, esto no sería –al final– más que dar palos de ciego.
Se desprende de todo esto que la victoria de Obama no lo es para la clase trabajadora. Por el contrario, él sabe que ahora tiene crédito político suficiente para fortalecer los programas de austeridad que ha planificado y que requiere y exige el capital nacional. Aunque queda el peligro para la burguesía de que el Partido Demócrata sea percibido como el partido que realizó los drásticos cortes, ese hecho se suaviza, en cierta medida, por el éxito ideológico que ha tenido la administración Obama para vender al público el hecho de que bajo los republicanos las medidas habrían sido peores. Es principalmente por esta razón, más que por una profunda convicción o apoyo a la política de Obama, como muchos trabajadores fueron a las urnas y votaron por los demócratas. La lógica de lo menos malo parece predominar ([5]).
Pero los trabajadores que tienen aún ilusiones en la Presidencia de Obama, que cree aún que él puede “salvar a la clase media” o que es una especie de campeón de “los derechos de los trabajadores”, sólo tienen que mirar los acontecimientos ocurridos durante la huelga de maestros de Chicago para tener un conocimiento real del punto de vista del jefe de la casa blanca sobre estas cuestiones. No debemos olvidar que son los compañeros del Presidente los que han golpeado a los profesores ([6]). ¿Puede alguien dudar de que su concepción del sector educativo –en realidad de toda la clase obrera– es íntimamente compartido por el propio presidente? De hecho, la persona responsable del plan de reforma del sistema escolar de Chicago no era otro que el ex asesor de la escuela de Chicago, Arne Duncan –actual Secretario de Estado en Educación de Obama.
Debemos afirmar, contra todos los cálculos electorales posibles, que los intereses de la clase obrera están ausentes en los proyectos del Estado, y están presentes sólo en sus luchas autónomas para defender sus condiciones de vida y de trabajo. Es comprensible que los trabajadores teman las medidas draconianas defendidas por el Partido Republicano. Es muy posible que ese partido hubiera perdido realmente la cabeza y no hubiera dudado en aplicar la política más retrógrada a nivel nacional, si hubiera llegado al gobierno. Sin embargo, ¿ significa esto que debemos esperar más clemencia por parte de los demócratas? ¡En absoluto! Está claro que, a este nivel, la única diferencia real entre los dos partidos es el ritmo y la fuerza con que los ataques van a caer sobre nosotros. En última instancia, los dos caminos llevan al mismo lugar. Cuando votamos demócratas, somos nosotros, los trabajadores, los que damos palos de ciego. La única verdadera solución para defendernos es retomar el camino de nuestras luchas autónomas relacionadas con nuestros problemas de clase.
Desde nuestro punto de vista, la reelección del Presidente Obama no predice una nueva era de paz, prosperidad y cooperación.
Aunque probablemente habrá un intento por las fracciones más racionales del Partido Republicano, atentos a desmarcarse del Tea Party y de recuperar credibilidad, no es posible garantizar que tengan éxito. Además, sería un error reducir los problemas de la burguesía estadounidense a este aspecto solamente. Los desafíos que ésta tiene son inmensos y, con toda probabilidad, insuperables. Para la clase trabajadora, la conclusión es clara: no hay ninguna salvación en la política electoral burguesa. Podemos defender nuestros intereses sólo en un terreno diferente al electoral.
Henk,14 noviembre
[1]) Great Old Party (Gran Viejo Partido), apodo del Partido Republicano.
[2]) Ver también en nuestro sitio el artículo “En los Estados Unidos, escándalo sobre ‘la eliminación de los electores’: engaño político e ilusión democrática”.
[3]) Es el sistema de salud estadounidense.
[4]) Estas son las palabras del portavoz del ala izquierda del Partido Demócrata, Ed Schultz, para hablar sobre el seguro social, Medicare (sistema de seguro de salud) y Medicaid (el sistema de seguro de salud para los más pobres).
[5]) Debe señalarse, sin embargo, que la participación este año fue inferior en 10 % respecto al 2008.
[6]) Vea nuestro volante “Solidaridad con los maestros de Chicago”
En Internationalism.org/internationalismusa/201209/5162/Solidarity-Chicago-Teachers
La burguesía mexicana, apenas renovó su equipo de gobierno federal entre bombos y platillos, no ha cesado ni un momento de machacar hasta el hartazgo su propaganda de la renovación de la esperanza que tanto se cacareó en las pasadas elecciones por todos los partidos políticos y sus candidatos. El gobierno federal del “nuevo PRI” sigue alimentando la idea de que ahora sí va a hacer bien las cosas y que los “ciudadanos” van a mejorar verdaderamente su nivel de vida en todos los aspectos. Incluso, se ufanan de haber logrado “un pacto histórico”, el llamado “Pacto por México”, que ha logrado el acuerdo entre los principales partidos para llevar a cabo sus medidas de gobierno que se implementarán en los próximos seis años. Por todos sus medios de difusión se presentó la escena palaciega donde desde el presidente, los gobernadores, legisladores, presidentes de los partidos políticos, militares, todos reunidos lanzan el mensaje de que tienen un gobierno fuerte.
Pero hay que decirlo muy fuerte: el susodicho “pacto” y la unidad que presume la burguesía son efectivamente en beneficio directo de la economía nacional, es decir, de la nación burguesa y por lo tanto completamente en contra de los trabajadores (por cierto, estas concertaciones políticas se están ensayando desde antes en otros países, por ejemplo en Francia). Basta recordar que con esta “unidad” se aprobó recientemente la “reforma laboral” que concreta hasta lo indecible la agravación de los ataques que los trabajadores han venido resintiendo en los últimos años. En medio de una verborrea tan asquerosa como cínica con declaraciones sobre derechos y libertades, acerca de la seguridad y la justicia, acuerdos para la transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción, acuerdos para la gobernabilidad democrática, etc., menciones que buscan endulzar y esconder las reales pretensiones del “pacto” y que en realidad se enfocan en la determinación de los capitalistas para lograr apuntalar su economía como lo muestran todas las medidas anunciadas y que van precisamente en el sentido de lograr un crecimiento económico y sobre todo buscan mejorar la tan ansiada competitividad que repunte las ganancias de la burguesía, medidas que en paquete con otras como la austeridad ya anunciada, la reforma fiscal que significa más impuestos y por lo tanto una disminución real de los salarios son enteramente a costa del sufrimiento y la destrucción de la salud física y mental de los trabajadores y de sus familias. Cuando la burguesía busca medidas para “atraer inversión y para ser más productivos” en realidad quiere decir: “¡Vengan capitales a México, aún tenemos una clase obrera dócil, barata y rendidora!”, su lenguaje “globalizador” significa a una vil explotación de millones de seres humanos reducidos a condiciones infrahumanas.
Y ya está en marcha la maquinaria para ir asestando los golpes de manera ordenada y controlada, por ejemplo, con el anuncio de la enésima “reforma educativa” que más bien se trata de una profundización de la reforma laboral ya en marcha en ese sector en contra de los trabajadores de la enseñanza. Las bellas palabras sobre educación, cultura y arte con que se adorna este nuevo ataque esconden también el hecho de que las demandas de eficiencia y eficacia del sistema educativo van a recaer precisamente sobre las espaldas de los trabajadores que resentirán peores ritmos de trabajo, mayores cargas horarias, inestabilidad y flexibilidad laboral como nunca lo habían experimentado. Las estridencias mediáticas que se han desatado por el supuesto ajuste de cuentas contra la cacique del SNTE, Elba Esther Gordillo, no son sino distractores para intentar evitar que veamos el fondo de la cuestión. Al final de cuentas, los grupos de poder van a negociar la permanencia o retiro ordenado de la cúpula de este sindicato y eso nada importa a los intereses de los casi millón y medio de trabajadores del sector pues, con esta camarilla o con otra, los ataques van a seguir y serán cada vez peores e insoportables y en ello el sindicato como institución está implicado de manera completa. Es también una campaña ideológica el hacernos pensar que el Estado y los sindicato son cosas distintas; “el gobierno de Peña contra el SNTE”, ¡nada más falso! Todos defienden el statu quo de la explotación asalariada: desde Peña Nieto a Elba Esthér Gordillo, pasando por Gómez Urrutia, Hernández Juárez, CNTE u Obrador… su función es precisamente mantener incólume la explotación de una minoría hacia una inmensa mayoría de la población… ¡Esa es su sucia faena!
Pero además, hay otro indicador espectacular de la evidencia de que la burguesía como un todo está unida en ese “pacto” contra la clase trabajadora. Como nunca antes en la Ciudad de México la popularidad mediática del Nuevo Jefe de Gobierno está complementando la campaña mencionada poniendo a “Súper Mancera” como segundo héroe de la película quien llama a confiar en su gobierno de izquierda y ciudadano pues tomará medidas para elevar, como por arte de magia, las condiciones de vida de los habitantes de esta entidad (ya hasta hizo anuncios estruendosos de medidas contra la inseguridad).
En fin, una euforia tremenda que trata de convencer al proletariado que ahora sí las cosas van a cambiar. Sin embargo, como dice el refrán, “el diablo está en los detalles”. Esto está condicionado a que los que históricamente siempre han sido sacrificados acepten una vez más… otro ajuste y algunas “molestias” más pero que habrán de tener su recompensa en el “bienestar” del futuro. ¿Dónde habremos oído eso…? ¿dónde?
Esta unidad de la burguesía demuestra que los diferentes partidos políticos, su discurso diverso, sus colores, etc., no son sino ropajes necesarios para poder cumplir su función dentro de la división del trabajo encomendada por el Estado para el encuadramiento de los trabajadores; y de esto ya dieron una pequeña muestra de lo que viene por delante: acción coordinada en la provocación policiaca y la consiguiente represión contra los manifestantes y transeúntes (ver artículo en este RM) el pasado 1o de diciembre mostrando el músculo del Estado omnipotente dispuesto a masacrar las protestas sociales que son inevitables por los ataques redoblados e inmisericordes que están en marcha. Por cierto, hay versiones equivocadas por ingenuidad o por interés en el sentido de que “Súper Mancera” puede ser cómplice pues evitó condenar la represión hecha por la policía federal de Peña Nieto… ¡NO! En realidad, como lo muestran todas las evidencias, las policías federales y del DF actuaron juntas y bajo una coordinación y un plan preconcebido.
Esta situación va a recordarle una vez más a los trabajadores, aunque sea con amargura, que ir a votar por tal o cual personaje político de la burguesía solo significa que estamos eligiendo al verdugo que dirigirá la explotación y la represión en los años siguientes. El objetivo de la farsa se cumplió a plenitud al dejar una aureola de falsa reflexión en torno a lo que puede venir con el relevo en la presidencia o incluso con la sensación que dejó en amplias masas movilizadas de haber quedado cerca de la posibilidad de un “cambio verdadero” si hubiera ganado el candidato de las llamadas izquierdas: “las cosas fueran mejor si hubiera ganado López Obrador”. Nada más falso y tóxico para la conciencia de clase. Tanto las elecciones como su glorificación posterior en base a una exaltación de falsas bondades “democráticas”, expresan en última instancia la forma en que la clase dominante, la burguesía, ejerce su imperio sobre la sociedad en su conjunto mediante la propagación de ilusiones y fantasías que intentan hacer creer a supuestos ciudadanos libres que ejercen su derecho a conducir los destinos de una nación mediante la elección de los administradores del aparato gubernamental y del parlamento, y mediante ellos incluso, un modelo económico determinado. Y todas las alternativas que se votan representan a grupos determinados de la clase dominante y solo se diferencian por su discurso. Nada más hay que acordarse cómo les ha ido a los trabajadores en los innumerables países donde la burguesía ha ascendido al poder nacional o regional a partidos o políticos de izquierda.
Por cierto, el proletariado tendrá que ocuparse en el periodo que viene de las ansias de renovación e innovación que tiene la burguesía en México y que está preocupada por el desgaste de algunos de sus instrumentos y mecanismos de mistificación y dominación y se apresta a mejorarlos. Está el caso, por ejemplo, del proyecto del nuevo partido “Morena” ante el desprestigio y la debilidad organizativa y política del PRD. En efecto, la radicalización de AMLO y el grupo político que encabeza es una medida que toma la burguesía, entre otras, para dar respuesta al descontento generalizado dentro de los trabajadores que ya están desconfiando de la “izquierda moderada y responsable” que representa el PRD. Es decir, el Estado busca ocupar todos los flancos sociales a fin de encuadrar a todos los trabajadores. Por lo pronto, desde ahora se les dice de nuevo a los trabajadores que apoyando esta nueva opción política en 2018 podrán elegir a un político que les beneficie, ahora sí al más honesto… el partido de Obrador será una muralla a derribar en el camino a la revolución proletaria.
Es cierto que las campañas de la burguesía son amplias y apabullantes causando una desorientación y confusión generalizadas en el conjunto de la clase obrera, sin embargo, en un escenario de profundización de la crisis económica y sus consiguientes ataques sobre las espaldas de los trabajadores, éstos van a ser obligados a luchar para defenderse, lo cual necesariamente deberá ir acompañado de la reflexión y la discusión colectivas para clarificar las mejores condiciones de la lucha: cuáles son sus métodos de lucha, quienes son sus enemigos políticos, cuál es su terreno de clase. Este proceso es difícil pero es el único camino para el proletariado.
RR, diciembre 2012
Hemos recibido invitación para participar en los “Talleres para Trabajadores Indignados” organizados por Asamblearios-TIA ([1]) y hemos decidido apoyar y participar activamente en ellos.
Pensamos que estos Talleres responden a un interés genuino por clarificar cuestiones esenciales en la comprensión política del capitalismo y las alternativas al mismo. Desde las luchas inmediatas y concretas, los compañeros han llegado a la conclusión de la necesidad de dotarse de una comprensión profunda de la realidad para armar la Teoría Revolucionaria. Con entusiasmo apoyamos su iniciativa porque se abre un espacio de debate en el que poder, entre todos, hacernos una idea más precisa de la realidad que nos atenaza y los medios para combatirla.
Dicho esto, hemos de reconocer que no disponemos de ninguna receta ni de ninguna formula mágica que nos permita resolver las cuestiones planteadas por los compañeros. De lo que si estamos convencidos es que intervenir en las luchas, dotados de una comprensión profunda y de conjunto, es necesario para no caer en las trampas del enemigo, o simplemente en la desmoralización y frustración.
Lo que distingue una hermosa tela de araña de la obra de un arquitecto, es el hecho de que el hombre antes de llevar a cabo una “obra” la comprende en su mente y la resuelve de acuerdo a un plan. Esta capacidad de actuar colectivamente según un fin o propósito derivado de nuestra comprensión de la realidad, es lo que ha venido a llamarse “teoría” y ha contribuido de manera esencial al desarrollo de la humanidad. Sin la capacidad de analizar, sacar conclusiones y actuar de acuerdo a nuestras necesidades y según los fines propuestos, seguiríamos, seguramente, en las sociedades primitivas de cazadores y recolectores.
La teoría no es, mucho menos desde el punto de vista de los trabajadores, producto de un proceso abstracto de pensamiento alejado de la práctica o de las necesidades inmediatas. Al contrario la teoría es parte de la practica misma de los revolucionarios. Sin teoría no puede haber práctica revolucionaria.
El capitalismo es la sociedad de la generalización de la mercancía donde el “valor de cambio” se ha convertido en la “divisa” de las relaciones humanas, incluso en el ámbito de las emociones y los sentimientos, y en consecuencia la producción social responde a las necesidades de la mercancía, en lugar de a las necesidades de las personas, de manera que esa realidad material de la producción determina una ideología dominante que reconocemos como “sentido común”. Cualquier cuestionamiento de la sociedad del capital exige el examen y crítica de ese “sentido común” dominante y que no es otra cosa que el intento de las clases dominantes por imponer una forma de pensar que aparentemente se muestra como “natural” y por tanto la única posible y válida. Sin la reflexión profunda, el cuestionamiento del capital no es posible.
Pero además la “teoría” no es producto de genios iluminados o de catecismos dogmáticos. Al contrario, la Teoría Revolucionaria solo puede ser el producto colectivo e histórico de una clase explotada que en su esencia es portadora de una sociedad futura libre de explotación. Esta elaboración teórica solo puede ser el resultado de una cultura colectiva de reflexión y debate capaz de poner en cuestión el “sentido común” de la clase dominante y elaborar la teoría que nos permita acabar con la explotación de todos por unos.
El movimiento de 15M fue un movimiento espontáneo que expresaba el malestar y la indignación de los explotados, además supuso una renovación de la necesidad de luchar de muchos. Tras el 15M, y tras otras expresiones similares por todo el mundo ([2]), han ido surgiendo grupos que han sentido la necesidad de llevar a cabo reflexiones en profundidad, ya que la práctica ha demostrado que cuando se carece de teoría se puede caer con suma facilidad en las trampas del Estado y sus aparatos, para acabar luchando por los intereses del enemigo en nombre de los intereses de todos. Estos grupos minoritarios son conscientes que el combate revolucionario necesita de una “dimensión teórica” y por ello surgen medios de debate y reflexión que confrontan el “como luchar” y “porque luchar”. El plantearse estas cuestiones es una “necesidad” de la práctica revolucionaria.
Como plantean Asamblearios-TIA, la autoorganización de los trabajadores es el único modo en que podemos empezar a adueñarnos de nuestras vidas y de nuestros destinos. La sistematización del debate en el que entre todos clarifiquemos las cuestiones políticas de la lucha es la forma de autoorganización necesaria en estos momentos de latencia de luchas.
La crisis del capitalismo está mostrando, por una parte, como nos dirigimos hacia la miseria, la barbarie y la destrucción del planeta, y por otra, la dificultad para crear una alternativa de sociedad que suponga la superación de las contradicciones del sistema capitalista. El reto es enorme. “Hic Rodas Hic Salta” ([3]). Por ello es imprescindible dotar al combate de perspectiva histórica, dimensión internacional y profunda comprensión de los medios y los fines. La creación de auténticos espacios de debate y reflexión es la tarea del momento para los combates venideros. Animamos a las minorías que surgen por todas partes del mundo a que, como han propuesto los compañeros, creen estos espacios de debate y reflexión y se armen de la Teoría Revolucionaria que nos permita destruir el capitalismo y construir una nueva sociedad.
Presentamos a continuación el texto de convocatoria de los compañeros y le adjuntamos una propuesta de textos de discusión.
¡Deseamos unos fructíferos debates!
CCI, 27-12-12
Todo lo que usted siempre quiso debatir sobre la lucha proletaria y nunca se atrevió a discutir.
ALACANT 2013
Somos trabajadoras, paradas, estudiantes,… como tú. Personas que sufrimos este sistema de explotación. Nos hemos autoorganizado en un grupo y queremos actuar pero también debatir. Nuestro grupo se denomina Asamblearias – TIA (Trabajadores Indignados y Autoorganizados) ([5])
Los talleres que se van a realizar pretenden crear un espacio de reflexión y encuentro donde compartir conocimientos. En el presente convulso en el que actuamos por inercia debido a la agresión continua del capital, consideramos necesario crear estos espacios de reflexión que nos sirvan para caminar con seguridad persiguiendo lo que nos proponemos.
Ha sido siempre una preocupación para nuestro grupo profundizar en el análisis y relacionar nuestra realidad con la historia del movimiento de las explotadas. Creemos en la teoría y la historia como un arma para cambiar el mundo, un arma que nos ha sido arrebatada y puesta en manos del “enemigo”. Estos talleres quieren ser una contribución en este sentido. Su contenido, como su forma, gira en torno al movimiento de los “de abajo”, parte y toma parte por éste “partido”. No se trata de clases magistrales que un ilustre profesor viene a darnos, se trata de reconstruir ente “nosotros” una historia y una teoría para cambiarlo todo. Ni más ni menos.
En los contenidos y la metodología que planteamos queremos aunar esfuerzos para comprender; queremos incentivar la acción desde la reflexión; y queremos recuperar nuestra historia y nuestras palabras. Somos ambiciosas, y lo somos porque, aun siendo pocos aritméticamente, sabemos que no estamos solos, nos sabemos muchos entre esa “inmensa mayoría que representa a una mayoría inmensa”.
Los talleres que proponemos se van a realizar con una periodicidad mensual durante el 2013, exceptuando los meses de julio y agosto. La metodología propuesta para los talleres precisa de la participación de los asistentes, garantizando de esta manera que todos los puntos de vista sean tenidos en cuenta. La manera de participar de los asistentes será enviando (quien quiera y pueda) con antelación un texto de reflexión acerca del tema del taller, el día del taller, nos comprometemos a hacer una introducción sobre el tema, teniendo en cuenta los textos presentados. Posteriormente pasaremos al debate.
El debate nos llevará a descubrir términos o vocabulario con el que realizaremos un glosario participativo. El glosario participativo consistirá en definir entre todos aquellos términos que nos hayan parecido importantes recogiendo todas las posibles acepciones.
Para apuntarte a los talleres puedes ponerte en contacto con nosotros en:
inscripcion.talleres.tia@gmail.com [20]
Mandándonos tu nombre, los talleres en los que quieres participar (uno, varios, todos) y un mail de contacto.
Con todos los interesados haremos una reunión de presentación de los talleres para organizarnos y conocernos, el día 11 de enero en el local de ASIA.
Todos los talleres se realizarán en el local de ASIA (C/ Barón de Finestrat 52, 1º planta, junto a plaza “de las palomas”, Alacant) entre las 19 y las 21 horas.
Pues sí, de cara a financiar el local de ASIA (y las actividades que allí se realizan) se establecerá una cuota de 5 euros por taller que se abonará en el taller introductor del día 11 de enero. Por si no queda claro, las pelas irán íntegramente para la autogestión de ASIA (Apoyo Salud Integral Autogestionada)
Te esperamos, salud.
Para cualquier consulta, ponte en contacto con nosotros en: inscripcion.talleres.tia@gmail.com [20]
Sinopsis talleres
11 enero “Presentación de talleres”
Repasamos juntos los talleres que vamos a compartir, la metodología y el contenido, recogemos sugerencias y posibles cambios entre todos.
Igualmente debatiremos de por qué se han escogido estos temas y de los términos del propio título.
25 enero “Qué es una crisis y qué hacer frente a ellas”
¿Qué es una crisis?, ¿son consustánciales al capitalismo?, ¿teorías sobre la crisis?
Es la palabra más repetida y la justifica todo. El capitalismo parece estar en crisis. ¿Se trata de una crisis de decadencia? Si así fuera esto nos obliga a plantear un cambio revolucionario como única salida para la humanidad.
15 febrero “Lucha de clases”
¿Qué es la lucha de clases?, ¿sigue vigente?, ¿es la lucha “central”?, ¿quiénes somos la Clase obrera y por que ponemos la C con mayúsculas?, ¿hay que llevar un mono azul para ser Clase obrera?
Frente a la supuesta modernidad del “ciudadano” como agente social, volvemos a priorizar al sujeto histórico por excelencia: la clase obrera, el proletariado, los explotados, los trabajadores.
15 marzo “Autoorganización y autonomía obrera.”
¿Qué es la autoorganización?, ¿por qué nos es tan necesaria?, ¿cómo se busca, como se consigue?
Insistimos en la autoorganización asamblearia, en la autonomía proletaria. Vemos que durante la historia de nuestra Clase ha sido un elemento fundamental para el desarrollo del movimiento obrero. La liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será.
12 abril “Internacionalismo”
¿Qué es el internacionalismo?, ¿puede existir un internacionalismo que no sea proletario?, ¿por qué es fundamental para el movimiento proletario?, ¿cómo se desarrolla en la historia?
El internacionalismo es básico para el desarrollo de un verdadero movimiento de los explotados. La liberación de los trabajadores será mundial o no será.
17 mayo “Revolución Social”
¿Qué es una revolución?, ¿qué es una revolución para la Clase obrera?, ¿es posible la revolución?, ¿es inevitable?, ¿qué sociedad queremos construir?
A todos nos parece insostenible este sistema y muchos pensamos en cómo se podría cambiar para vivir en una sociedad que satisfaga las necesidades de la humanidad.
14 Junio “Qué entendemos por Nacionalismo”
¿Qué es el nacionalismo?, ¿a qué clase pertenece la ideología nacionalista?, ¿hay alguna relación entre nacionalismo e internacionalismo?
Cada vez más (como en otros momentos de “crisis”) se encrespan los conflictos nacionalistas. Posicionarnos como Clase es fundamental ante un tema que azuza los conflictos imperialistas.
20 septiembre “Democracia y liberación”
¿Qué es la democracia?, ¿es o ha sido el democratismo un movimiento liberador para la humanidad?, ¿por qué se usa una y otra vez el término democrático para todo?
Democracia real, democracia participativa, democracia directa… ante los muchos usos y abusos de la “democracia” es necesario clarificar: que es la democracia y a quien sirve. De que queremos hablar realmente cuando hablamos de democracia y por qué no le llamamos así.
18 octubre “Autogestión”
¿Qué es la autogestión?, ¿por qué se la define de formas tan dispares?, ¿es lo mismo autogestión que autoorganización?, ¿es la autogestión un arma revolucionaria para los trabajadores?
Tan de “moda” como la democracia está la autogestión, para algunos la herramienta definitiva para otros un espejismo que entorpece la lucha de la Clase obrera.
15 noviembre “Sindicalismo”
¿Qué es el sindicalismo?, ¿cómo se desarrolla por parte de la Clase obrera?, ¿sigue siendo útil para la Clase obrera?, y si no lo es, ¿porque?, ¿en qué se diferencia la autoorganización / autonomía obrera del sindicalismo?
Muy criticados de forma intuitiva por parte de los trabajadores, los sindicatos siguen teniendo un peso enorme dentro de la Clase. Pero los sindicatos no sirven, nos llevan a la derrota, ¿por qué?
13 diciembre “Parlamentarismo”
¿Qué es y cómo surge el parlamentarismo?, ¿sirve de algo hoy día?, ¿qué se decide en el parlamento?, ¿puede reformarse el parlamento?
Al igual que el sindicalismo, los políticos y las elecciones son seriamente cuestionados por la población. Pero este cuestionamiento popular tiene un sentido profundo que podemos explicar.
Aportaciones de la CCI a los diferentes temas:
Se trata de una aportación abierta, a medida que se vaya desarrollando el debate propondremos otros textos.
25 enero “Qué es una crisis y qué hacer frente a ellas”
La comprensión de la crisis actual, de sus mecanismos de evolución, de su ritmo y consecuencias, es un asunto complicado que requiere un debate paciente.
Respecto a la pregunta que hace la Sinopsis de los talleres –¿Se trata de una crisis de decadencia?– nuestra respuesta es afirmativa. De ahí que estemos igualmente convencidos que ello nos obliga a plantear un cambio revolucionario como única salida para la humanidad ([6])
Como aporte a la discusión hemos seleccionado 3 textos:
15 febrero “Lucha de clases”
Aportamos la discusión el artículo en dos partes de nuestra Revista Internacional ¿Quién podrá cambiar el mundo?
/revista-internacional/199307/1964/quien-podra-cambiar-el-mundo-i-el-proletariado-es-la-clase-revoluc [24] y "El proletariado sigue siendo la clase revolucionaria [25]".
15 marzo “Autoorganización y autonomía obrera.”
Como muy bien se dice en la Sinopsis, la liberación de los trabajadores será obra de los propios trabajadores o no será. ¿Cuál es la forma concreta que toma esa autoorganización de los trabajadores mismos? La experiencia que viene repitiéndose desde 1905 son las asambleas obreras masivas, generales y abiertas y la elección por estas de Comités elegidos y revocables. Estos comités cuando los obreros alcanzan una fuerza revolucionaria adoptan la organización de Consejos obreros.
Como contribución a la discusión aportamos el primer artículo de una serie titulada ¿Qué son los Consejos obreros? aparecida igualmente en nuestra Revista Internacional
/revista-internacional/201002/2769/que-son-los-consejos-obreros-i [26] ([7])
12 Abril “Internacionalismo”
Aunque el tema es muy amplio abordamos un solo punto: ¿Cuál sería una respuesta internacionalista a la crisis? Esto como alternativa frente a las respuestas nacionalistas con las que nos suelen machacar: una “salida nacional” a la crisis; oponerse a la dominación alemana etc.: Ante la crisis la respuesta internacional contra la respuesta nacionalista ([8])
https://es.internationalism.org/node/3422 [27] ()
17 Mayo “Revolución Social”
Nuestra aportación a la discusión se expresa en dos textos que hicimos en respuesta a debates surgidos en América del Sur: 5 preguntas sobre el comunismo y ¿Qué es el socialismo? ([9])
/accion-proletaria/200510/246/5-preguntas-sobre-el-comunismo [28]
/cci-online/200705/1908/que-es-el-socialismo [29]
14 Junio “Qué entendemos por nacionalismo”
Como material de reflexión incluimos un texto que es el fruto de un debate realizado en Brasil: Entre internacionalismo y nacionalismo-patriotismo no existe afinidad alguna ¡hay que elegir! ([10])
/cci-online/200703/1769/entre-internacionalismo-y-nacionalismo-patriotismo-no-existe-afinidad-alguna- [30]
20 Septiembre “Democracia y liberación”
Para abordar este tema proponemos un texto histórico adoptado por el Primer Congreso de la Internacional Comunista celebrado en marzo de 1919: las Tesis sobre la Democracia y sobre la dictadura del proletariado.
/revista-internacional/200007/3478/tesis-sobre-la-democracia-burguesa-y-la-dictadura-del-proletariado [31]
18 Octubre “Autogestión”
Para este tema presentamos un debate que tuvimos en 2006 con unos compañeros de Argentina –el grupo Nuevo Proyecto Histórico: /cci-online/200601/383/correspondencia-con-nuevo-proyecto-historico-sobre-la-autogestion [32]
15 Noviembre “Sindicalismo”
También aquí contribuimos a la discusión con materiales de debate:
13 diciembre “Parlamentarismo”
Se puede consultar el siguiente grupo de textos que hemos puesto bajo la rúbrica El engaño del parlamentarismo: https://es.internationalism.org/tag/2/31/el-engano-del-parlamentarismo [36]
[1] “La TIA es un colectivo que nace de la agrupación espontánea de compañeros del ámbito asambleario y autónomo en Alicante alrededor de las asambleas multitudinarias de mayo de 2011» y ellos se definen como: «Somos trabajadoras, paradas, estudiantes… como tú. Personas que sufrimos este sistema de explotación. Nos hemos autoorganizado en un grupo y queremos actuar pero también debatir. Nuestro grupo se denomina Asamblearias – TIA (Trabajadores Indignados y Autoorganizados)”
[2] Para un balance de los movimientos de 2011 ver nuestra hoja internacional De la indignación a la esperanza, https://es.internationalism.org/node/3349 [37]
[3] Hic Rhodus, hic salta, o traducido “¡Aquí está Rodas, salta aquí!” son palabras de la fábula El fanfarrón de Esopo que trata de un fanfarrón que se niega a participar en un concurso de saltos aunque sostiene que cuando estaba en Rodas había saltado mucho más lejos que todos los presentes. La frase fe utilizada por Carlos Marx en el 18 de Brumario de Luis Bonaparte. Ver https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/brumaire/brum1.htm [38]
[4] Trabajadores, parados, estudiantes, jubilados, pensionistas y todas las fuerzas de trabajo que no estén inscritas en estos términos: proletarios.
[5] La TIA es un colectivo que nace de la agrupación espontánea de compañeros del ámbito asambleario y autónomo en Alicante alrededor de las asambleas multitudinarias de mayo de 2011. En ese entorno se encargarán de la “estructura organizativa” del movimiento y confluirán con otros compañeros llegando a planteamientos comunes al asamblearismo, el anticapitalismo y el internacionalismo proletario. Las diferencias políticas con otros colectivos que se reivindican del 15M, les llevarán a separarse formalmente de las organizaciones que siguen usando este nombre y a funcionar independientemente. La incorporación al grupo de compañeros procedentes de las Asambleas Abiertas de Trabajadores hace que el grupo se denomine: Asamblearios – TIA
[6] Se puede consultar para lecturas más exhaustivas en nuestra sección Temas de Reflexión y Discusión (pulsar en Textos por Temas) (https://es.internationalism.org/go_deeper [39] ), la rúbrica La Decadencia del Capitalismo.
[7] Los demás artículos de la Serie se pueden consultar en /revista-internacional/201005/2865/que-son-los-consejos-obreros-2-parte-de-febrero-a-julio-de-1917-re [40] , /revista-internacional/201008/2910/que-son-los-consejos-obreros-iii-la-revolucion-de-1917-de-julio-a- [41] , /revista-internacional/201012/3004/que-son-los-consejos-obreros-iv-1917-21-los-soviets-tratan-de-ejer [42] y /revista-internacional/201104/3086/que-son-los-consejos-obreros-v-los-soviets-ante-la-cuestion-del-es [43]
[8] Se puede consultar para lecturas más exhaustivas y en particular sobre la respuesta internacionalista a la guerra en nuestra sección Temas de Reflexión y Discusión (pulsar en Textos por Temas)
(https://es.internationalism.org/go_deeper [39]), la rúbrica Internacionalismo contra militarismo y nacionalismo.
[9] Se puede consultar para lecturas más exhaustivas en nuestra sección Temas de Reflexión y Discusión (pulsar en Textos por Temas) (https://es.internationalism.org/go_deeper [39] ), las rúbricas ¡Viva la Revolución! y ¿Qué es el comunismo?
[10] Para un estudio más exhaustivo ver nuestro folleto Nación o Clase, /cci/200606/969/introduccion-a-la-1-edicion-en-espanol [44]
La comprensión de la dinámica económica, social y política, de la vida del capitalismo, así como de las condiciones en las que desarrolla sus propias luchas en este contexto, siempre han ocupado el centro de las reflexiones de los trabajadores y por ende de los revolucionarios. En ese sentido, la Reunión Territorial de la CCI en México ha considerado en su agenda el seguimiento de la situación nacional. La reflexión llevada a cabo es importante que se conozca por el conjunto de la clase trabajadora por lo que publicamos la “Resolución sobre la situación nacional”, la cual presenta ideas resumidas del informe presentado y la discusión misma que nos permite dar un marco para la comprensión de los problemas que enfrenta la clase obrera. Por falta de espacio le hemos quitado algunas partes procurando no eliminar las ideas esenciales.
1. El escenario general presente en el mundo es de una crisis que se profundiza de forma continua, los mismos voceros del FMI han declarado que la economía mundial saldrá del atolladero económico en el que patina desde 2008 hasta por lo menos dentro de 10 años. Esta declaración que puede parecer escandalosamente pesimista es en realidad consoladora y muy optimista, en tanto que sustenta su argumento en el supuesto de que las medidas que vienen implementando los Estados son las adecuadas para relanzar a la economía y permitirán que los “estabilizadores automáticos operen libremente” (Perspectivas de la economía mundial, octubre 2012) (…). |
Medidas de expansión monetaria como lo hace EUA (a través de los QE en sus versiones 1, 2 y 3), los fondeos desesperados que llevan los bancos europeos o la ampliación de la deuda de los Estados para el pago de los compromisos, ni limitan el proceso de insolvencia ni pueden relanzar el proceso de acumulación. En esa medida, la burguesía no tiene otro instrumento que el de intensificar los ataques a las condiciones de vida de los trabajadores (…).
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Para reforzar las medidas de aplastamiento salarial, los voceros del gobierno que está por entrar han advertido que incrementarán los impuestos, lo cual en unión con la subida general de precios que se está aplicando a las mercancías que forman parte del consumo de los trabajadores (los datos oficiales muestran que mientras el indice de precios general es de 4.77 %, el indice que mide los precios de alimentos es del 6.91 %), significa que la burguesía busca por estos medios apropiarse del fondo de consumo obrero.
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Esta falta de cohesión de la burguesía, busca ser limitada mediante un cambio de equipo del gobierno, por eso es que se coloca nuevamente al PRI a la cabeza de este. Hace 12 años la clase en el poder buscaba con el cambio de partido en el poder, crear un medio para resanar algunas de sus fracturas, pero en vez de encontrar una mejora y amenguar sus diferencias, estas toman nuevos giros y mayor profundidad (…) el PRI con su promesa de retornar a la política conciliatoria y de distribuir trozos de poder entre los diferentes grupos burgueses, abre las esperanzas en la clase dominante para lograr la cohesión. No obstante si el PRI ha logrado establecer una disciplina de todas las “fuerzas vivas” para aglutinarse en torno a Peña Nieto, esta no puede ser muy duradera, las mismas fracturas políticas (a lo que hay que añadir además la agudeza de la crisis) hace que la imposición de un control absoluto –como con el que trabajaba en el pasado– es imposible (…).
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El 2011 terminaba con una aceleración de la crisis, por lo que el 2012 inició y terminó con duros ataques contra los trabajadores. (…) apenas iniciado el 2012 se empezó el proceso de ataques en contra de los profesores de educación básica (…) [mediante] planes de golpeo al salario y a las condiciones de labor encubriéndolas con un discurso de “preocupación” por la educación, el sindicato (oficial y disidente) también ajustaba sus tiempos para poder entrar para contener y desviar el verdadero coraje que se expresó. Las respuestas iniciales expresaron gran combatividad, incluso sus manifestaciones tuvieron al inicio cierta espontaneidad, pero pronto el accionar del sindicato logró encasillarlo en la “defensa de la educación” y la “democracia sindical”, ahogando así a las manifestaciones.
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En un escenario de descontento –aunque ya cargando cierta desmoralización y cansancio– se vieron aparecer las movilizaciones de jóvenes universitarios. Estas movilizaciones desde su inicio mostraron grandes confusiones: mantenían un verdadero enojo y fastidio de frente a la corrupción del gobierno, aunque guardan esperanzas en el capitalismo (…) al que pretenden mejorar mediante la democracia y la limitación del poder del monopolio de las televisoras.
(…). En un ambiente animoso y jovial, las movilizaciones se van desarrollando como un extraño mosaico en donde simplemente se siente la necesidad de expresarse y de criticar la realidad existente en el país.
De forma rápida fue creciendo en la manifestación el repudio hacia el entonces candidato el PRI, Peña Nieto, pero de manera complementaria se va dirigiendo hacia el apoyo a López Obrador (…). De manera que podemos encontrar a una honesta masa de jóvenes hartos del sistema pero sin ruta, sin saber hacia adonde encaminar sus pasos (…).
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Las elecciones fueron también un proceso con el que la burguesía pudo ahondar su trabajo de confusión: logra concentrar la atención y la esperanza de millones de explotados en las urnas, atrapando y esterilizando el descontento presente. Pero el efecto nocivo de las elecciones no terminó el 6 de julio, el anuncio del retorno al gobierno por el PRI, ha creado un sentimiento de impotencia, de desaliento e incluso una sensación de derrota, lo cual se complementa con la presentación de López Obrador como víctima y a su grupo “Morena” como la opción radical de izquierda, en tanto logra dotarse de instrumentos que el permitan mantener fresca esa sensación de impotencia y alentar la falsa esperanza de que en las próximas elecciones vendrá la revancha.
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En ese ambiente de confusión el Estado ha logrado hacer pasar una “reforma laboral” que impone la “ultra-flexibilización” laboral y sin motivar expresiones de descontento. Las caravanas organizadas por la estructura sindical en unión con grupos como “Morena” y el “#132”, no hicieron sino reforzar la confusión en tanto orientan a tener esperanza en el buen tino reflexivo de los senadores.
Pero para no dejar un solo hilo suelto, ya que la reforma ha sido aprobada, la estructura sindical (y el propio López Obrador), se preparan a repetir la “hazaña” cuando la aplicación de la “ley del ISSSTE”, es decir ya empiezan a convocar a dar como respuesta válida el “amparo jurídico”. Cuando la imposición de la “ley del ISSSTE”, los amparos no lograron detener ninguno de los golpes, peo eso sí, permitió alentar la confianza en los magistrados y tribunales burgueses, pero además logró desarticular la movilización en tanto transformó a los ataques generales en problemas personales a los que se les puede dar solución si se cuenta con un buen amparo y un litigante eficaz.
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Otro aspecto que esta ley del trabajo ha traído es el engaño de que el Estado ve en los sindicatos un estorbo y por ello ha de procurar eliminarlos. La realidad es que busca hacer a estos instrumentos más eficientes para el control y por ello necesita hacerlos más creíbles.
Las estructuras como el SNTE o el sindicato de Pemex, son aparatos gigantes que se han convertido en una carga para la misma burguesía por su fama de corrupción (…). La burguesía requiere de estructuras más efectivas y con un rostro más limpio. La propuesta de modernizar los sindicatos fue iniciada por Carlos Salinas que lo hizo bajo un escandaloso golpe de mano (con el “quinazo” en Pemex y la remoción de Jongitud del SNTE), no obstante la repetición de una acción de ese tipo no es posible bajo el contexto de una profunda división en la burguesía, no puede arriesgarse a ensanchar más las grietas, pero eso no impide que haga presiones “desde adentro”.
Por otro lado, este aparente ataque ha transformado en mártires a los sindicatos (…), en tanto retocan sus maquillajes para parecer combativos y perseguidos.
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La clase obrera se encuentra bajo una lluvia de feroces ataques ante la agudización de la crisis económica, de la misma forma la burguesía ha logrado imponer una confusión acompañada de desmoralización. De frente a esta situación el papel de los revolucionarios se vuelve relevante, presentando elementos de reflexión, pero sobre todo impulsando la discusión.
RM, noviembre 2012
Recientemente Revolución Mundial, sección en México de la Corriente Comunista Internacional, realizó su Conferencia en la ciudad de México DF. Cada dos años la CCI vive este momento privilegiado en sus distintos niveles territoriales donde el debate y la reflexión colectiva se entrecruzan para desprender de su síntesis orientaciones y análisis para el trabajo de la organización cara al futuro. No es una reunión “nacional”, es un momento en la vida internacional de una organización del proletariado, por ende, su naturaleza no puede ser “nacional” sino internacionalista. Es por ello que todos los invitados (delegaciones de otras secciones de la CCI, simpatizantes cercanos y expresiones de minorías que discuten cómo reparar la futura revolución mundial) se suman a los debates de manera íntegra, no hay una separación entre sus partes ya que no somos una federación sino una sola organización internacional que interviene y tiene presencia en vario países del mundo.
Lo que nos une es la convicción de la necesidad de transformar el mundo, de contribuir a superar esta sociedad de explotación y trabajar por una sociedad sin clases sociales, sin pobreza, sin el sometimiento violento de una mayoría de la población mundial arrojada a condiciones de vida cada vez más insoportables. Hoy vivimos la peor crisis en la decadencia del capitalismo, las guerras localizadas desangran poco a poco a la humanidad, basta con encender la TV para recibir noticias de Medio Oriente, África o Asia donde el destripamiento de seres humanos atrapados en las guerra inherentes al capitalismo, el desempleo, la ausencia de un futuro positivo para el hombre redundan en una juventud que no encuentra un sentido a la existencia, el hambre se extiende como peste robándole el futuro a millones de seres humanos… ¡el capitalismo está en extrema decadencia, es por ello que necesitamos una revolución!
La Conferencia ha insistido en la necesidad de la profundización teórica. La descomposición de esta sociedad ejerce una enorme presión sobre la organizaciones revolucionarias, la idea de que la teoría “no es determinante” o que la realidad “nunca se podrá comprender en su totalidad”, así cómo las ideologías efímeras e inmediatistas del “día a día” y si a esto agregamos la ideología ambiente de pesimismo ideológico y del oscurantismo que nos rodea por todos lados tenemos un panorama adverso y hostil. Otro factor de la situación se está expresando en la explosión del individualismo y la atomización acompañados de un fuerte pesimismo hacia el futuro. Es por ello que desarrollar un trabajo asociado, colectivo, se vuelve una tarea a contracorriente. Por ahora no podemos cambiar esas condiciones materiales, reales, objetivas, lo que si podemos cambiar es nuestra actitud hacia la necesidad de una “cultura de la teoría”. No se trata de reflexiones para “saber más” en sí mismo como sucede con los intelectuales adocenados que entre más saben más los invade el elitismo y la separación del resto de los “mortales”. Para nosotros se trata de comprender mejor a la sociedad y al hombre, justamente porque necesitamos entender mejor lo que hay que cambiar, cómo lo vamos a cambiar y por qué lo cambiaremos, es decir, es una tarea enteramente militante. En este camino hay que recordar que la ideología dominante es la de la burguesía, una ideología que permea todo, y cuyo eje central es “mejorar lo existente” sin plantearse nunca una transformación radical del mundo. Ese conservadurismo se traduce en la apología de la democracia, en la resignación y la pasividad ante los retos de la historia. Sabemos que la clase obrera es la clase de la conciencia, la primera clase en la historia humana que es al mismo tiempo revolucionaria y explotada, ello contiene una dimensión teórica de su combate, sin embargo, la historia de la opresión nos enseña que esa “dimensión teórica” es exclusiva de una minoría donde los explotados siempre son arrojados a los brazos del misticismo religioso (dogmas que nunca se cuestionan) o de la más abyecta ignorancia. Los escritos de los revolucionarios como El Capital de Marx, no son el producto de “genios”, son parte del esfuerzo de una clase revolucionaria que tiene que comprender la historia del hombre y su evolución para poder entender por qué hoy hemos llegado a una situación donde se plantea el dilema: socialismo o barbarie. La ideología dominante descalifica el comunismo tachándolo de “utopía”, acusando falsamente al marxismo de querer establecer una sociedad donde todos “seríamos iguales”, es una visión reaccionaria del comunismo e impregnada de la enorme mentira de que el estalinismo era comunismo. Esta enorme transformación que supone una nueva sociedad sin clases sociales, sin fronteras, sin miseria, requiere de una comprensión teórica donde los avances de la ciencia no estarán excluidos. No hay un esquema seguro y fijo al cual aferrarnos, hay sin embargo el método que nos permite discutir colectivamente, de asumir juntos los retos de la teoría y de la práctica. El mismo profundizamiento nos permitirá ir más allá de estas afirmaciones si somos capaces de comprender el momento histórico: los retos que plantea la descomposición de este sistema donde la respuesta proletaria tarda en abrirse camino. El debate, el trabajo teórico, es una necesidad y un deber no solamente “intelectual” sino también moral para la clase obrera y su organización.
La presencia de jóvenes que se acaban de integrar a la CCI o que están en proceso de integrarse, dio a esta Conferencia un toque de frescura y, al mismo tiempo, puso de manifiesto las enormes capacidades que la nueva generación está aportando al combate por una nueva sociedad. Estas minorías que están surgiendo es un fenómeno internacional y expresan las potencialidades del proyecto revolucionario de la clase obrera, ésta es capaz de segregar minorías cuya tarea es agruparse para preparar la revolución comunista mundial. La nueva generación está sufriendo todo el peso de la debacle de esta sociedad, por un lado salen de la universidad con boleto directo al desempleo y, por si fuera poco, una situación así hace a la juventud presa fácil de todo tipo de huidas quiméricas en las drogas o bien, la depresión se vuelve una dramática pandemia mundial. El “no futuro” está marcando a la nueva generación, es por ello que es sumamente importante que, a pesar de toda esta adversidad, minorías de jóvenes se acerquen a las posiciones de la Izquierda Comunista y se integren al combate revolucionario. Estos jóvenes han tenido que enfrentar también otro obstáculo: las falsas ideas sobre lo que es la militancia. Las organizaciones de la izquierda del capital, el izquierdismo radical (maoísta, guerrillero, etc.) y el estalinismo se han encargado de propagar la idea de que el militante es un tipo “frío, sin sentimientos”, que “entrega su vida a la revolución” y que sacrifica “su ser” en aras de un ideal. Tal visión es completamente inversa a lo que realmente es el militantismo comunista. La conferencia dedicó una buena parte de sus trabajos a justamente volver a la esencia de la actividad de los revolucionarios. Un revolucionario no es un “mártir” que persigue la muerte como medio para legar a los demás una lección de vida, los revolucionarios dedican sus esfuerzos y capacidades (diferentes entre todos nosotros) en el marco de un cuerpo colectivo, asociado, donde cada quien da lo mejor de sí mismo, no nos distingue la celebridad sino más bien el anonimato de un trabajo que es ya el inicio de la respuesta final al dilema de la historia: construir una sociedad donde cada individuo pueda realizar su diferencia sin ir en contra de los demás. Bajo el capitalismo la realización del individuo es realmente la más ingrata de las utopías.
Los comunistas no son esos “hombres de hierro” que pinta el estalinismo, “súper-hombres” que no van al cine, no tienen amigos y no leen otra cosa que no sea Marx, Engels y Lenin… Los militantes comunistas no llevamos vida de terroristas, trabajamos para sobrevivir materialmente, estamos sometidos, como todos, a las presiones de la ideología dominante, tenemos taras, y necesitamos también descansar. La vida de los militantes tiene pues esa dimensión teórica, de profundización, pero también tiene una dimensión cultural y moral. El comunismo no se construirá sobre cero, sino que habrá de recoger lo mejor que la humanidad ha producido en su historia, es por ello que los militantes somos sensibles a todas las expresiones culturales. También es importante que la nueva generación integre en su bagaje la moral proletaria, esa moral que va en contrasentido a la sociedad actual, basamos las relaciones entre nosotros en lazos de fraternidad, tratando de respetar la personalidad de cada uno en un marco organizado.
El capitalismo está instalado en un avanzado estado de descomposición. Si la clase obrera no abre una perspectiva alternativa a este mundo que se hunde en la barbarie los efectos de esta descomposición social van a plantear mayores dificultades al grado de llegar a comprometer el mismo futuro de la humanidad. Comprender en profundidad la situación histórica es una necesidad para los revolucionarios y la clase de la cual son expresión. Por ejemplo, entender las características de la crisis desatada desde el 2007 nos ayuda a comprender el impasse en el que se encuentra el capitalismo, y a partir de esto, hacer una denuncia fundamentada de la necesidad de acabar con este modo de producción. Sin embargo, la barbarie no se expresa solo a nivel económico, en México por ejemplo, estamos viviendo una dramática y trágica situación comparable a una auténtica guerra civil, comparable a los Balcanes o la guerra en Irak. En este mismo número publicamos nuestra resolución sobre la situación nacional donde expresamos nuestra posición sobre la situación social en la región y sus perspectivas.
Nuestra actividad de intervención en la lucha de clases es inseparable de la construcción de una cultura de la teoría, sin ese desarrollo teórico no podremos orientarnos en los acontecimientos cotidianos y menos aún construir una nueva comunidad humana mundial. Es por eso que Rosa Luxemburg tenía toda la razón cuando en “reforma o revolución” afirmaba: “Por primera vez, la causa del proletariado y su emancipación vio brillar ante sí una estrella para guiarla: una doctrina científica rigurosa. En lugar de las sectas, escuelas, utopías, experiencias que cada uno hace para sí mismo en su propio país, aflora una base teórica internacional, base común que hace que convergen diferentes países en un solo haz. La Teoría marxista pone en manos de la clase trabajadora del mundo una brújula que le permitía encontrar su camino en el torbellino de acontecimientos cotidianos y orientar su táctica de combate en cada momento en la dirección del objetivo final”. Los avances de la CCI en México no son patrimonio exclusivo de la CCI, pertenecen al conjunto del proletariado mundial y son un paso hacia la construcción de la organización que deberá encabezar la próxima revolución mundial.
RM, diciembre 2012
Reproducimos a continuación extractos de un artículo que publicamos en Julio de 2006, al calor de las movilizaciones que entonces tenían lugar por la carestía de las viviendas. Esta reedición en estos momentos en que se abaratan las viviendas pero llueven los desahucios viene precisamente a reforzar nuestra argumentación de que el problema de la vivienda no es algo local o coyuntural debido a circunstancias particulares como la famosa “burbuja inmobiliaria”, sino algo intrínseco al capitalismo, al dominio de la mercancía sobre los seres humanos… Por eso mismo separar la lucha contra las privaciones en materia de alojamiento de la lucha por construir una nueva sociedad sin mercancías ni explotación constituye un terreno propicio no para la toma de conciencia y la indignación sino para la dilución de esa lucha en el interclasismo ciudadano, o la reivindicación de derechos democráticos al Estado capitalista… (se puede consultar el artículo en su totalidad en nuestra web, ver https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200601/410/debate-sobre-el-problema-de-la-vivienda [53] , https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200610/1086/correo-del-lector-continuacion-del-debate-sobre-el-problema-de-la-vivi [54]
El problema de la vivienda se ha convertido en una pesadilla para la gran mayoría de trabajadores. Es necesario luchar. Pero ¿cómo luchar? ¿qué reivindicaciones? ¿quién tiene que llevar la lucha?
Pedir que, bajo el capitalismo, “la vivienda deje de ser un negocio”, es una utopía reaccionaria. Es más fácil y más claro darse como objetivo destruir el capitalismo y crear una sociedad donde no exista el “lucro económico”, donde aboliendo el trabajo asalariado y el mercado ningún bien sea objeto de negocio (…)
(…) Cabría preguntarse: ¿cómo se puede lograr que la “vivienda deje de ser negocio”? ¿Poniendo todas las viviendas en manos del Estado? Esta medida no constituye ninguna novedad y forma parte del arsenal que el capitalismo de Estado ha utilizado a lo largo del siglo XX. En Rusia, bajo el régimen estalinista, todas las viviendas estaban en manos del Estado y ello no redundó en la más mínima “solución” del problema de la vivienda: al contrario, los ricos del Partido- Estado disfrutaron –y siguen disfrutando– de cómodas “dachas” y espléndidos palacios, mientras la inmensa mayoría se hacina en habitaciones inmundas. En Gran Bretaña tras la Segunda Guerra Mundial, como parte del famoso “Estado del Bienestar” –la “cara bonita” del capitalismo de Estado– se nacionalizaron las viviendas “sociales” poniéndolas en manos de los municipios que las arrendaban mediante módicos alquileres. Todo esto se acabó en los años 80 donde el gobierno Thatcher, impulsado por la crisis, lanzó la campaña del “capitalismo popular” –hacer que los inquilinos adquieran su vivienda– que ha endeudado masivamente a las familias obreras (…).
(…) ¿Qué otra alternativa habría? ¿Colocar las viviendas disponibles bajo la propiedad de los municipios, de las cooperativas etc.? Las experiencias de “cooperativas de vivienda” han escaldado a muchos trabajadores pues tales “entes sociales sin ánimo de lucro” han constituido el tinglado que unos cuantos avispados se han montado para hacer el gran negocio. ¡Recordemos el gran timo que fue la cooperativa PSV montada por la UGT! En cuanto a poner la vivienda bajo las manos de los Ayuntamientos es como pedir que la zorra se encargue de cuidar a las gallinas. (…)
(…) El capitalismo actual, especialmente en países como España, mantiene en pie la economía mediante dosis masivas y crecientes de especulación inmobiliaria. Con ello logra darse momentos de “euforia” (el “España va bien” de Aznar continuado por Zapatero) pero todo eso se hace al precio de empobrecer a la gran mayoría, agudizar la
(…) Quieren que confiemos en el Estado, que lo veamos como un órgano “al servicio de los ciudadanos”, como la herramienta “democrática” que estos tendrían para “poner coto a los abusos de los bancos y los especuladores”. ¡Pero todo eso es un cuento de hadas! El Estado es un órgano al servicio de la clase dominante, su función es defender la explotación capitalista mediante el engaño y la represión. Sí el proletariado dirige su lucha a “pedir que el Estado defienda sus intereses” lo único que logra es ponerse a sus pies, atarse de pies y manos para ser golpeado a placer. La lucha obrera no puede orientarse al reforzamiento del Estado –aunque sea con el noble propósito de obligarle a “meter en vereda” a especuladores y banqueros– sino hacia el enfrentamiento con el Estado en la perspectiva de su destrucción definitiva en todos los países (…).
(…) Debemos considerar por otra parte, este análisis fundamental de Engels: “La penuria de la vivienda para los obreros y para una parte de la pequeña burguesía de nuestras grandes ciudades modernas no es más que uno de los innumerables males menores y secundarios originados por el actual modo de producción capitalista. No es una consecuencia directa de la explotación del obrero como tal obrero por el capitalista. Esta explotación es el mal fundamental que la revolución social quiere suprimir mediante la abolición del modo de producción capitalista”.
En el folleto de Engels (Contribución al problema de la vivienda, nota de la edición de 2012), éste combate la política de los capitalistas de “convertir a los obreros en propietarios de viviendas para que se sientan ciudadanos y dejen de sentirse obreros”. Hoy, 130 años después, una “Asamblea”, que dice luchar contra la precariedad y contra el problema de la vivienda, propone exactamente lo mismo: lograr, utilizando el señuelo de una “vivienda digna”, que nos sintamos ciudadanos “soberanos” y “libres”.
(…) De ahí que Engels señale justamente “¿Cómo, pues, resolver el problema de la vivienda? En la sociedad actual, se resuelve exactamente lo mismo que otro problema social cualquiera: por la nivelación económica gradual de la oferta y la demanda, solución que reproduce constantemente el problema y que, por tanto, no es tal solución. La forma en que una revolución social resolvería esta cuestión no depende solamente de las circunstancias de tiempo y lugar, sino que, además, se relaciona con cuestiones de mucho mayor alcance, entre las cuales figura, como una de las más esenciales, la supresión del contraste entre la ciudad y el campo”.
Smolni, 8-7-06
Pasó el 14 de noviembre, la segunda huelga general contra el gobierno de Rajoy –y la tercera desde el principio de la actual crisis– y… ¿qué balance podemos hacer? La patronal y el gobierno dicen que fue un fracaso pues el número de huelguistas fue sensiblemente inferior al de anteriores convocatorias, lo que probaría según ellos, que la población acepta el abismo de miseria en que la hunden. Los sindicatos y la izquierda del capital discuten esos datos y dicen que fue un éxito, pues el porcentaje en tal provincia fue en realidad de un x % por cien más, o se consumieron tantos kilovatios menos. La lucha de los explotados contra la miseria que les impone este sistema queda da así ridículamente reducida a unas estadísticas indescifrables. Para el gobierno, pero también para los sindicatos, una huelga general es un simple ejercicio contable y los explotados meros números. Todos, como suele suceder en las jornadas electorales, afirman haber ganado. Y en gran medida tienen razón, puesto que el objetivo de la burguesía y su Estado (dentro del cual está incluido todo el aparato de izquierda del capital: PSOE, IU, izquierdistas, sindicatos mayoritarios y minoritarios...) es, el que reconocía un titular de La Vanguardia digital del 13 de noviembre: “tratar de canalizar el descontento social”.
La propaganda del Gobierno y la patronal es que la gente “entiende que sus medidas son inevitables y la única opción para salir de la crisis”, pero saben de sobra que la indignación de los trabajadores y de la población laboriosa en general va en aumento. No pretenden cosechar simpatías. Aspiran, eso sí, a que la rabia y la indignación que despiertan quede convenientemente desviada hacia las vías estériles de las “huelgas generales” de 1 día, como las 25 de los últimos tres años en Grecia, o las 6 de Portugal… Con el flanco “social” resguardado por las pseudo-luchas organizadas por los sindicatos, el Gobierno se lanza a ataques más brutales, como los miles de despidos anunciados en Iberia, Renfe, o la banca nacionalizada (8000) ([1]), los 30 mil que se prevén en la banca en general, la supresión de decenas de miles contratos interinos en la administración, en la implementación de tasas en la justicia lo que deja a los trabajadores más inermes aún frente a despidos u otros abusos, o los recortes que se pergeñan en jubilaciones, pensiones y subsidios…
Para frenar esta oleada de ataques salvajes por parte de un capitalismo en bancarrota histórica, el único camino son las auténticas luchas masivas y la toma de las calles por parte de la población laboriosa en su verdadero terreno de clase, rompiendo las barreras sindicales del estado capitalista. Frente a esta necesidad, el Estado democrático y sus sindicatos organizan “luchas” que en realidad sirven más bien a la burguesía para que cuele sus ataques. Recordemos, sin remontarnos mucho, como la “vicehuelga general” del 8 de junio de 2010 contra el primer recorte de salario de los empleados públicos dictado por ZP no ha servido más que para abrir la vía a otros ataques aún más duros. Hoy los trabajadores públicos han perdido, como media, el 25 % de sus salarios respecto a 2010. Y siguen demostrando su combatividad pero de manera fragmentada. Hoy por ejemplo, los trabajadores sanitarios de la Comunidad de Madrid están movilizados masivamente contra la degradación de sus condiciones de vida y trabajo amenazadas aún más por una posible privatización… mientras sus compañeros de Catalunya o la Comunidad Valenciana, o el sector de la enseñanza de la propia comunidad madrileña, están hoy agotados tras mil y una convocatorias sindicales parciales, y son incapaces de movilizarse conjuntamente con ellos. Ese es el guión que ofrecen los sindicatos: dividir, encerrar la combatividad obrera en asfixiantes marcos sectoriales o territoriales, y presentar, en cambio, sus huelgas “generales” como único terreno común posible a la movilización de todos los trabajadores, aunque esta “comunidad” sea en realidad una forma de gestión de los intereses del capital español. A los pocos días del 14N, Rajoy, UGT y CCOO estrechaban sus manos felicitándose por el acuerdo logrado con la Renault, para quitarle a las fábricas francesas o turcas, el llamado Plan Industrial, por el que se crearán 1300 empleos, remunerados eso sí con el 75 % del salario. Esos sindicatos que se desgañitan en sus discursos contra la “sumisión” de Rajoy a los capitalistas, son los que año tras año han propiciado acuerdos salariales marco que han tumbado los salarios contra el coste de la vida, para fomentar la competitividad de las empresas españolas. Son los mismos que se “indignan” contra la Reforma Laboral pero que en sus propias oficinas despiden a la gente con los mínimos que les permite esta ley ([2]).
Es verdad que muchos jóvenes y trabajadores han acudido a acciones y manifestaciones convocadas en torno al 14N hastiados del “pacifismo” y la esterilidad de estas “movilizaciones” sindicales. Pero en la mayoría de las ocasiones su enorme coraje y combatividad no ha conseguido trascender el papel de “apoyo crítico”, más o menos violento, a estas convocatorias, lo que además les ha ganado el desprecio o la denuncia de los servidores sindicales del orden y la “legalidad” capitalista. Esto plantea una cuestión que a nuestro juicio es crucial: ¿cómo evitar que la combatividad y la indignación de los explotados se marchite en ese terreno estéril de las pseudo-luchas que promueven los bastiones sindicales del Estado? ¿Añadiendo simplemente más radicalidad gestual o más violencia a tales convocatorias? o, por el contrario, yendo más a la raíz de cuál es la verdadera causa de los sufrimientos que asolan a la humanidad entera, ¿y cuál puede ser la alternativa social ante ellos? Nosotros, comunistas que nos reivindicamos de un combate histórico de más de dos siglos contra el capitalismo reivindicamos netamente lo segundo. Por ello publicamos en estas mismas páginas el debate que se ha está produciendo entre minorías de la clase obrera para tratar de clarificar por donde pasa esta perspectiva revolucionaria. Ante la crisis terminal del capitalismo defendemos que la alternativa no puede nacer de la respuesta desesperada sino de la conciencia. Y que dicha conciencia no nace de la revelación de ningún iluminado sino de la unión de las experiencias de lucha, el debate franco y fraternal y la clarificación teórica sobre los múltiples problemas tanto de la lucha como del conjunto de la humanidad. Una vez más cobra vigencia, el viejo lema del movimiento revolucionario: la emancipación de los trabajadores será obra de ellos mismos o no será.
Acción Proletaria, nov. 2012
[1] Hay previstos 160.000 despidos en toda la banca mundial. La fuente: www.cnnexpansion.com/economia/2012/11/16/banca-global-recortara-160000-p... [57].
[2] El 27-11-12, los empleados de la UGT de Andalucía se concentraron en Sevilla contra 28 despidos en sus filas. Fuente: www.finanzas.com/noticias/empleo/20121127/trabajadores-ugta-protestan-de... [58].
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[1] https://es.internationalism.org/en/tag/geografia/mexico
[2] https://es.internationalism.org/en/tag/20/567/pena-nieto
[3] https://es.internationalism.org/en/tag/noticias-y-actualidad/represion-en-corea-del-sur
[4] https://icorsoc.blogspot.com.es/2012/07/debate-sobre-el-calculo-economico-en-el.html
[5] https://es.wikipedia.org/wiki/Debate_sobre_el_c%C3%A1lculo_econ%C3%B3mico_en_el_socialismo
[6] https://es.internationalism.org/node/3501#comment-1828
[7] https://www.iberlibro.com/Principios-fundamentales-producci%C3%B3n-distribuci%C3%B3n-comunista-Zero/4073113521/bd
[8] https://www.marxists.org/espanol/pannekoek/index.htm
[9] https://fr.internationalism.org/node/2875
[10] https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gotha/index.htm
[11] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200802/2190/viii-los-problemas-del-periodo-de-transicion-6
[12] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200808/2336/ix-los-problemas-del-periodo-de-transicion-7
[13] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200612/1138/iv-los-anos-30-el-debate-sobre-el-periodo-de-transicion-1
[14] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200708/2003/vi-los-problemas-del-periodo-de-transicion-4
[15] https://es.internationalism.org/en/tag/corrientes-politicas-y-referencias/comunismo-de-consejos
[16] https://es.internationalism.org/en/tag/2/26/la-revolucion-proletaria
[17] https://es.internationalism.org/en/tag/5/536/periodo-de-transicion
[18] https://es.internationalism.org/en/tag/geografia/estados-unidos
[19] https://es.internationalism.org/en/tag/personalidades/obama
[20] mailto:inscripcion.talleres.tia@gmail.com
[21] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201202/3335/la-crisis-economica-no-es-una-historia-sin-fin-anuncia-el-fin-de-u
[22] https://es.internationalism.org/revista-internacional/199901/1175/crisis-economica-i-treinta-anos-de-crisis-abierta-del-capitalismo
[23] https://es.internationalism.org/node/3467
[24] https://es.internationalism.org/revista-internacional/199307/1964/quien-podra-cambiar-el-mundo-i-el-proletariado-es-la-clase-revoluc
[25] https://es.internationalism.org/revista-internacional/199309/1949/quien-podra-cambiar-el-mundo-ii-el-proletariado-sigue-siendo-la-cl
[26] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201002/2769/que-son-los-consejos-obreros-i
[27] https://es.internationalism.org/node/3422
[28] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200510/246/5-preguntas-sobre-el-comunismo
[29] https://es.internationalism.org/cci-online/200705/1908/que-es-el-socialismo
[30] https://es.internationalism.org/cci-online/200703/1769/entre-internacionalismo-y-nacionalismo-patriotismo-no-existe-afinidad-alguna-
[31] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200007/3478/tesis-sobre-la-democracia-burguesa-y-la-dictadura-del-proletariado
[32] https://es.internationalism.org/cci-online/200601/383/correspondencia-con-nuevo-proyecto-historico-sobre-la-autogestion
[33] https://es.internationalism.org/node/3103
[34] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200601/394/tribuna-del-lector-por-que-los-sindicatos-venden-siempre-a-los-obreros
[35] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200601/390/es-posible-un-nuevo-sindicalismo
[36] https://es.internationalism.org/tag/2/31/el-engano-del-parlamentarismo
[37] https://es.internationalism.org/node/3349
[38] https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/brumaire/brum1.htm
[39] https://es.internationalism.org/go_deeper
[40] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201005/2865/que-son-los-consejos-obreros-2-parte-de-febrero-a-julio-de-1917-re
[41] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201008/2910/que-son-los-consejos-obreros-iii-la-revolucion-de-1917-de-julio-a-
[42] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201012/3004/que-son-los-consejos-obreros-iv-1917-21-los-soviets-tratan-de-ejer
[43] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201104/3086/que-son-los-consejos-obreros-v-los-soviets-ante-la-cuestion-del-es
[44] https://es.internationalism.org/cci/200606/969/introduccion-a-la-1-edicion-en-espanol
[45] https://es.internationalism.org/en/tag/situacion-nacional/lucha-de-clases-0
[46] https://es.internationalism.org/en/tag/21/475/organizacion-del-proletariado
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[48] https://es.internationalism.org/en/tag/5/568/asamblea-general
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[50] https://es.internationalism.org/en/tag/situacion-nacional/lucha-de-clases
[51] https://es.internationalism.org/en/tag/situacion-nacional/situacion-economica
[52] https://es.internationalism.org/en/tag/vida-de-la-cci/resoluciones-de-congresos
[53] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200601/410/debate-sobre-el-problema-de-la-vivienda
[54] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200610/1086/correo-del-lector-continuacion-del-debate-sobre-el-problema-de-la-vivi
[55] http://www.asambleaporunaviviendadigna.org
[56] https://es.internationalism.org/en/tag/6/556/vivienda
[57] http://www.cnnexpansion.com/economia/2012/11/16/banca-global-recortara-160000-puestos
[58] http://www.finanzas.com/noticias/empleo/20121127/trabajadores-ugta-protestan-despido-1637219.html