Desde que se anunciaron las elecciones generales para el 9 de marzo venidero, el pestilente cinismo de eso que los media llaman la "vida política", se ha exacerbado aún más. Machacona y cínicamente los periodistas al servicio de la oposición "desenmascaran" las mentiras de la propaganda gubernamental, con la misma fruición con la que ocultan las propias. Actuando con esa misma lógica - pues es la propia de una clase que gobierna gracias a la represión y sobre todo al engaño - los representantes del gobierno "socialista" describen exhaustivamente las atrocidades pasadas, presentes y futuras de la "Derechona", como para desmarcarse de ella, cuando la realidad que ha demostrado por enésima vez el gobierno ZP, es que los "socialistas" no necesitan que nadie les dé lecciones de cómo sacrificar las condiciones de vida de los trabajadores y de la mayor parte de la población a las exigencias del capital nacional.
El más dañino de todos los venenos ideológicos que esparce la maquinaria propagandística electoral no es, sin embargo, que haya unos políticos más "favorables" para los trabajadores. Lo más pernicioso es querer hacernos creer que "no hay otra solución" que elegir entre este menú de explotadores, belicistas y represores quién debe ejercer de verdugo en los próximos 4 años; que no hay "otra" política posible que el circo de los partidos "democráticos"; que no hay otra forma de intervenir en nuestro futuro que acudiendo mansamente, cuando los gobernantes nos digan, a la patraña de las urnas.
Con el traumatismo del 11-M aún reciente, candente aún la indignación por las mentiras con las que el PP trató de aprovechar políticamente los 200 cadáveres y los miles de heridos causados por aquella salvajada; las elecciones de hace cuatro años auparon al poder al candidato ZP. Los medios de comunicación de la burguesía se afanaron rápidamente por enterrar la memoria de esa barbarie, ofreciéndonos un gobierno que, decían, encarnaba las esencias del "capitalismo con rostro humano". Con la asfixiante marea de "talante" que nos ha inundado día tras día, con la leyenda de unas demagógicas promesas de "imparables avances sociales", etc., han tratado de embaucarnos con la idea de que el capitalismo podía ofrecernos un futuro diametralmente opuesto al de terror, miseria y barbarie que se barruntaba con la guerra de Irak o los "trenes de la muerte". Pero una cosa es la propaganda y otra la realidad. Y transcurridos los cuatro años de la legislatura del "talante", lo que los trabajadores comprobamos una vez más es que el rostro "bambinesco" de ZP es una de las muchas muecas cínicas de la clase explotadora; y que los "años del talante" han sido otros tantos pasos de intensificación del terror del capital y de pauperización y degradación de las condiciones de vida de los trabajadores.
Así el gobierno ZP que quiso estrenarse con el "pacifista" gesto de retirar las tropas de Irak, ha batido en cambio todos los récords de despliegue de tropas en defensa de la posición imperialista del capital español en el "concierto" - mejor dicho en el caos - internacional. No deja de ser significativo que el acto con el que cierra la legislatura sea el Foro de la llamada Alianza de Civilizaciones en las que el gobierno español concede el marchamo de "hombre de paz" al primer ministro turco conocido por su inclinación a resolver conflictos internos mediante el bombardeo de poblaciones kurdas o incluso invadiendo territorio iraquí.
El Gobierno "socialista" que salió del avispero iraquí con el "conmovedor" discurso de que «ninguna guerra vale la vida de un compatriota», no ha tenido reparos en consentir que la guerra del capital contra las condiciones de trabajo de la clase obrera se cobre TRES MUERTOS POR ACCIDENTE DE TRABAJO DIARIOS como consecuencia, básicamente de la generalización y la acentuación de la subcontratación, del trabajo a destajo, de anteponer la rentabilidad de los contratos de las constructoras a la seguridad de los trabajadores o de la propia edificación (como se vio en el Carmelo, o más recientemente en el AVE). En esa guerra no declarada pero sí descarada que enfrenta el beneficio capitalista y las necesidades obreras, el Gobierno ZP ha cumplido su papel de servidor incondicional de los primeros proporcionando, entre otras cosas, una ingente cantidad de mano de obra barata empleando la extorsión de la regularización de los emigrantes (combinado con hacer la vista gorda ante nuevas oleadas de "ilegales"), o la sistematización y generalización de los empleos precarios, bien con la temporalidad de los contratos o por la precariedad de las condiciones de vida de los "mileuristas". Y es que el 90% de todos los contratos creados en estos 4 años cobran menos de 1100 euros. El "talante ZP" que presume de defender los derechos de las "minorías", protege efectivamente los intereses de las minorías especuladoras y financieras contra las necesidades de vivienda de la inmensa mayoría de la población.
En definitiva que ZP, presentado como una nueva forma de gobernar con "otras prioridades", se ha desvelado como un eslabón más; tras los gobiernos franquistas y democráticos, tras el "felipismo" y el "aznarato", de la inhumana cadena del sometimiento de los trabajadores a las necesidades cada vez más crueles impuestas por un capitalismo agónico. Como ya adelantamos al poco de instalarse en la Moncloa: «La ideología dominante pretende convencernos de las virtudes de la "alternancia democrática" y de que deberíamos elegir entre Guatemala y Guatepeor, que siempre habría un "mal menor" y un "mal mayor" (...) Mal menor: el PSOE siempre sería mejor que el PP. (...) La experiencia histórica (y reciente), demuestra la falsedad de tales argumentos. El gobierno del PSOE entre 1982 y 1996 metió a España en la OTAN y participó en las guerras "legítimas" del Golfo y Yugoslavia, es responsable de los contratos basura, de las reconversiones que se cargaron más de 1 millón de puestos de trabajo, de los GAL, etc. El nuevo gobierno PSOE dejará pequeños los "logros" de los gobiernos González y de las dos legislaturas PP. El engaño de elegir el "mal menor" o de impedir el "mal mayor" es la cuerda que nos ata a la noria del capitalismo, condenándonos a ir de Herodes a Pilatos(...)» (AP nº 175: «¿Qué podemos esperar del gobierno PSOE». Marzo 2004).
No es que tengamos "poderes" para adivinar el futuro, pero es fácil vislumbrar la perspectiva. Primero: Todo gobierno, por muy "democrático" que trate de aparecer es, en realidad, un instrumento al servicio de los intereses de la clase dominante, del capital nacional de cada uno de los Estados. Eso es algo que se ha evidenciado hasta la saciedad no sólo en todos los gobiernos de este país, sino en los gobiernos de todas las naciones del planeta. Segundo: como ponemos de manifiesto en otro artículo de este mismo número de AP, el capitalismo mundial está hoy abocado a una etapa de crisis económica que va a exigir a cada capital nacional descargar ataques más brutales contra las espaldas de la clase obrera: despidos, pérdidas de poder adquisitivo de los salarios, liquidación de prestaciones sociales. Esa es la única perspectiva que puede ofrecernos el capitalismo.
Por ello es hoy más necesario que nunca que el proletariado comprenda el carácter irreconciliable de su oposición a los intereses de "su" Estado capitalista. La propaganda nacionalista de la burguesía insiste precisamente en meternos en la cabeza una supuesta comunidad de intereses de los explotados con los explotadores de "su" misma ¿patria? Pero tal identidad es una patraña destinada a dividir a los trabajadores y, en cambio, a uncir a los explotados a los intereses de sus explotadores.
Para los proletarios de todos los países y todas las condiciones la única esperanza para no verse sacrificados en el altar del beneficio capitalista, es la lucha en defensa de las reivindicaciones de clase, la búsqueda de la unidad y la solidaridad de todos los trabajadores; la toma de conciencia de que este "desafío" a las leyes capitalistas constituye, por muy difícil que sea, la única verdadera apuesta por un futuro para la humanidad.
AP 20 de Enero de 2008.
La huelga de los trabajadores del transporte (SNCF, ferrocarriles franceses y de la RATP, trenes de cercanías de París) que terminó el 22 de noviembre (que se desarrolló simultáneamente a la lucha de los estudiantes contra la ley "de autonomía de las universidades" dirigida a acentuar las desigualdades entre los hijos de la clase obrera y los de la burguesía) constituye la primera respuesta significativa de la clase obrera en Francia contra los ataques del gobierno Sarkozy/Fillon/Pécresse y consortes. El desmantelamiento de los regímenes especiales de jubilaciones no ha sido más que el principio ya que el gobierno ha anunciado claramente que la perspectiva será a alargar el periodo de cotizaciones para todos. En este sentido, la prensa ha sido bastante clara también sobre esto, siendo de primera importancia para la burguesía tratar de hacer pasar este primer ataque para no tratar de comprometer el desarrollo de todos los siguientes. Por esto los trabajadores de los transportes han rechazado la reforma exigiendo, no solamente el mantenimiento de sus regímenes especiales, sino también la abolición de este "privilegio" que únicamente enfrenta a unos trabajadores con otros. La consigna de los ferroviarios y trabajadores de la RATP fue entonces: "¡37,5 años PARA TODOS!"
El ataque contra los regímenes especiales ha sido objeto de consenso de todas las fuerzas del capital. El Partido Socialista no ha hecho ningún esfuerzo por ocultarlo: ha afirmado claramente que es favorable a la reforma. La única "divergencia" con el gobierno ha sido por la forma (¿cómo hacerla pasar?) y no sobre el fondo. Para hacer pasar este ataque y preparar el terreno a los que van a venir, la burguesía debe montar una gigantesca maniobra para quebrar la resistencia de la clase obrera y hacerle comprender que "luchar no sirve para nada". Y para mejor pasar ese mensaje, la clase dominante se dio igualmente como objetivo borrar en la conciencia de los proletarios las lecciones de las luchas de las jóvenes generaciones contra el Contrato de Primer Empleo durante la primavera de 2006.
La burguesía sabía que esta prueba de fuerza toparía con la resistencia de la clase obrera. Esto se confirmó en la jornada de acción del 18 de octubre (utilizada por el gobierno y los sindicatos para "tomar la temperatura") donde se manifestó una muy fuerte combatividad: porcentaje récord de participación en la huelga de transportes, y además, participación importante de trabajadores de todos los sectores en las manifestaciones. A pie, en bici o en coche, había que mostrar el rechazo a las medidas del gobierno.
Para romper esta combatividad, la burguesía actúa en dos tiempos.
Frente a la voluntad de los trabajadores de proseguir la huelga después de la jornada del 18 de octubre, la CGT la ha frenado a fondo y ha afirmado: «Una jornada y nada más», programando una segunda jornada de acción para el 13 de noviembre. El objetivo del 18 de octubre fue "soltar un poco de vapor" para evitar una explosión de última hora. De hecho, la huelga del 13 de noviembre, a pesar de su fuerte participación , fue menos seguida que la del 18 de octubre.
Para quebrantar la resistencia de la clase obrera e impedir sus luchas futuras, la burguesía ha utilizado una estrategia clásica (que había probado su eficacia en los años 1980 y 1990): ha "escogido" un sector para desarrollar sus maniobras: el de los transportes y sobre todo la SNCF (ferroviarios). Un sector numéricamente bastante minoritario en el que la huelga no puede mas que crear una molestia para los demás trabajadores (los "usuarios"). El objetivo era tratar de transformar la huelga de transportes en impopular, para enfrentar a los "usuarios" contra los huelguistas, dividir a la clase obrera, romper la solidaridad en su seno, impedir toda tentativa de extender la lucha y culpabilizar a los huelguistas. La segunda razón por la que la burguesía ha decidido atacar específicamente los sectores que disponen de un "régimen especial" es que, en estos últimos, los sindicatos (sobre todo la CGT) son particularmente fuertes, permitiendo así garantizar un mayor control de la combatividad para evitar cualquier "desbordamiento". Por último, la tercera razón que justifica la elección de estos sectores como "objetivo" reside en que están marcados tradicionalmente por un fuerte espíritu corporativo (sobre todo la SNCF) que siempre ha sido alimentado por los sindicatos.
La burguesía ha tenido que actuar con "mucha cautela" porque ha desarrollado ataques de forma simultánea contra todos los sectores de la clase obrera (tasa médicas, ley Hortefeux[1], ley sobre la "autonomía" de las universidades, regímenes especiales de jubilación, aumento de precios, supresión de puestos de trabajo en la función pública y sobretodo en la enseñanza, etc.). La clase dominante se preparó entonces para hacer frente a un peligro de simultaneidad de las luchas en muchos sectores. En particular los estudiantes estaban ya movilizados cuando los trabajadores del transporte entraron en lucha.
La maniobra de división y de troceamiento de las luchas debía entonces desarrollarse siguiendo un calendario muy preciso:
- La jornada de acción de los funcionarios del 20 de noviembre tenía como objetivo no solamente ser una "válvula de seguridad" frente a un descontento que aumentaba en sus filas, sino también servir de jornada de enterramiento de la huelga de ferroviarios y de los trabajadores de la RATP, los "funerales nacionales" por decirlo de alguna manera;
- Esto precisaba que cada sindicato desarrolle su propia partitura en este concierto. En un primer momento, hasta la jornada del 18 de octubre, es necesario dar un sentimiento de "fuerza" a los ferroviarios jugando la carta de la unidad de todos los sindicatos. Después de esta jornada, los sindicatos comenzaron a mostrar las cartas de la división. Es la FGAAC (sindicato estrictamente corporativo de conductores) la que debe dar el primer paso; firma con la dirección un acuerdo separado que beneficia solo a los conductores y llama a la vuelta al trabajo. Se trata de sembrar la cizaña entre los conductores. En ciertas cocheras, los otros conductores explotan: «¡Los autónomos nos han traicionado!» Este primer golpe bajo fue evidentemente propagado por los media;
- El segundo golpe es lanzado el día anterior a la huelga que comenzó el 13 de noviembre. Cuando los ferroviarios y los trabajadores de la RATP comenzaron a comprender la maniobra de división (y exigen «37,5 años de cotización para todos»), Bernard Thibault, secretario general de la CGT, anunció que renuncia a una negociación global de todos los sectores concernidos por los regímenes especiales y propone negociar empresa por empresa. Este malévolo ataque no hace
más que debilitar la respuesta de los ferroviarios;
- El tercer acto puede entonces desarrollarse: el frente sindical se desune, sobre todo cuando la CFDT lanza la consigna de la vuelta al trabajo, pero también con la brecha que se abre entre la CGT, mayoritaria, que acepta (sin aclararlo) el principio de tragar con los 40 años de cotización y los sindicatos "radicales", Sud y FO, que continúan exigiendo la retirada de esta medida. Al mismo tiempo, Fillon, el primer ministro, afirma que está fuera de lugar retroceder sobre las 40 anualidades poniendo como preámbulo a la apertura de negociaciones la vuelta al trabajo. Esta política de chantaje no es nada nueva: los huelguistas son llamados primero a deponer sus armas (y aceptar la "ley del más fuerte") antes de "negociar" cualquier medida. Es inaceptable para los trabajadores en lucha pero esto va a permitir a los sindicatos presentar "la apertura de negociaciones" como una primera victoria. Esto es un "gran clásico" del reparto de tareas entre patrones y sindicatos. En realidad, los dos están conchabados de antemano ya que sindicatos y patronal aprovechan las "negociaciones" oficiales para discutir permanentemente a espaldas de los trabajadores: se trata sobre todo para los sindicatos de rendir cuentas a los patronos de la "temperatura" laboral a fin de definir conjuntamente en qué sentido hay que maniobrar. ¡Durante esta última lucha, estas maniobras han aparecido claras como el agua, hasta el punto que han sido relatadas en detalle por ciertos órganos de la prensa burguesa![2].
Por esto, la apertura de "negociaciones" aplazada al 21 de noviembre, después de la jornada de huelga de la función pública, era totalmente una trampa. Si la CGT y el gobierno habían atrasado el comienzo de las discusiones oficiales, no era solamente porque esta jornada de acción podía servir de entierro de la huelga de tranviarios parisinos y de los ferroviarios, sino también para "alargar" el movimiento con el fin de "pudrirlo" enfrentando a unos obreros contra otros, todo esto con el fondo de la campaña mediática de criminalización de los huelguistas con el fin de hacer la huelga impopular.
De esta mesa de "negociaciones", la CGT sale anunciando "avances importantes" con el anuncio de un "calendario de negociaciones" hasta el... 20 de diciembre. Tratar de hacer durar éstas durante un mes, es dar la señal de la vuelta al trabajo: los ferroviarios evidentemente no están dispuestos a proseguir su movimiento 4 semanas más. La CGT, sindicato mayoritario entre los ferroviarios, anuncia que "deja" a la asambleas "decidir por sí mismas". No llama oficialmente a la vuelta al trabajo pero es como si lo hiciese[3].
Por su parte, Sud y FO llaman, en un primer momento a proseguir el movimiento en la medida que la reivindicación principal, el mantenimiento de las 37,5 anualidades, no ha sido satisfecha.
Pero la vuelta se hará progresivamente taller por taller en la SNCF y línea por línea en la RATP.
Esta oposición entre sindicatos "moderados" y sindicatos "radicales" no tiene nada de nuevo ni de improvisación. Es una vieja táctica que se ha revelado eficaz en todas las luchas obreras desde finales de los años 60. Una táctica que había sido experimentada ya en 1968 (de lo que el "viejo sabio" Chirac, así como el exmaoísta Kouchner, se acuerdan perfectamente). Así al final del movimiento de la clase obrera en 1968, la CGT, mayoritaria, experimentó ya el rol de "moderada" llamando a la vuelta al trabajo. Y fue la CFDT (¡!), minoritaria, la que tuvo que jugar el papel de "radical" oponiéndose a la vuelta. La experiencia de los obreros de la vieja generación muestra que no porque un sindicato sea más "radical" por eso deja de participar en las maniobra de división y de sabotaje. Por entrar siempre al trapo a por todas y hasta que haga falta, no se defienden mejor los intereses de la clase obrera. Porque de hecho la fuerza de los obreros, no son nunca los movimientos minoritarios prolongados en los cuales pierden inútilmente su energía y su dinero. Además reforzando la división (entre los que trabajan y los que no trabajan) y el rencor de aquellos que son vencidos con el sentimiento de que los otros los han "traicionado". La fuerza de la clase obrera, es ante todo y sobre todo su unidad. Es la masividad y la extensión del movimiento y no el aislamiento hasta el final de una minoría (que puede conducir a ciertos obreros a reacciones de desesperación, tales como el sabotaje de los medios de producción, abriendo la puerta a las campañas de criminalización de los huelguistas). En todos los sectores, tanto el público como en el privado (igual que los estudiantes), los proletarios tienen necesariamente que comprender que el "radicalismo" de los sindicatos minoritarios que preconizan las acciones aisladas en realidad no los convierte en "verdaderos defensores" de la clase obrera frente a los llamamientos a la vuelta al trabajo de las grandes centrales más influyentes.
Esta gigantesca maniobra para tratar de romper la resistencia de la clase obrera fue coronada por la planificación de la manifestación-entierro del 20 de noviembre que arrastró 750.000 trabajadores. La estrategia de las direcciones sindicales consistió en llamar a los trabajadores de la función pública a salir a la calle (sobre todo para protestar contra la reducción de efectivos y la pérdida de poder adquisitivo) siempre saboteando su movilización. ¡Además, los sindicatos lanzaron los llamamientos a participar en esta manifestación en octavillas que llegaron a los centros de trabajo... después del 20 de noviembre! En la mayor parte de hospitales, igualmente no se indicó la hora ni el lugar convenidos. Para saber si esta manifestación tendría lugar como estaba previsto, había que arreglárselas para buscar las informaciones (en Internet, en los periódicos o de boca en boca). ¿Por qué tal sabotaje? Porque el "termómetro" indicaba que la temperatura en la función pública había aumentado. La huelga de los ferroviarios y de los trabajadores de la RATP, lejos de ser impopular (a pesar de todas las campañas difundidas por la tele) ganó al contrario cada vez más la simpatía de numerosos "viajeros". Los medias y el gobierno (con sus declaraciones cada vez más prepotentes, reforzadas por las afirmaciones ridículas de los rectores de universidad acusando a los estudiantes huelguistas de ser "Jemeres rojos") se pasaron de la raya. Cuanto más blandía el garrote el gobierno contra los huelguistas, más simpatía suscitaba la huelga (igualmente el sentimiento de solidaridad conseguía avanzar y no se dejaba "enturbiar por las manipulaciones de los medias a sueldo de Sarkozy"). Por otra parte, las contorsiones de Thibault lo dejaban en evidencia como el gran "lacayo" del gobierno, el "traidor"[4]. Si los sindicatos han debido sabotear la movilización de los funcionarios, es para evitar que todos los sectores de la función pública se encuentren codo con codo unidos en la calle. Por el contrario, todos los sindicatos de la policía nacional habían movilizado sus efectivos al máximo[5]: el 20 de noviembre, ha sido la primera vez que se movilizan tantos policías para manifestarse en París[6]. Además, las direcciones sindicales (que habían organizado esta manifestación con la prefectura de policía) se habían preocupado de colocar el cortejo de los policías en medio de la manifestación. Así, muchos trabajadores y estudiantes que no querían desfilar detrás de las fuerzas de represión prefirieron no secundar esta mascarada y se quedaron en las aceras. En particular, fue un buen medio para disuadir a los estudiantes, que además fueron obligados a estar de plantón tres horas bajo la lluvia, de "unirse" con los asalariados.
En su intervención televisada del 29 de noviembre, "el omnipresidente" Sarkozy ha rendido «homenaje a todos los interlocutores sociales», saludando a TODOS los sindicatos por «su sentido de responsabilidad» y precisando que él «los necesitaba para llevar a cabo las reformas»[7] (o dicho más claramente, que tenía necesidad de ellos para realizar todos los ataques previstos para 2008). Sabe de lo que habla, y por una vez, no nos dijo ninguna mentira.
La huelga de los trabajadores del transporte, en este mes de noviembre de 2007, ha venido a confirmar una vez más lo que los revolucionarios afirman después de muchos decenios: TODOS los sindicatos son órganos de defensa de los intereses no de la clase obrera, sino de la burguesía.
Artículo traducido de Revolution Internationale nº 385, Diciembre 2007. Publicación en Francia de la CCI
[1] ley que significa un ataque contra los emigrantes, donde, entre otras cosas, se solicita además de certificación de conocimiento del idioma francés, cursos sobre "valores de la patria", e incluso prueba de ADN para mostrar el parentesco con residentes en Francia
[2] Ver sobre todo Marianne nº 553, "Por qué Sarkozy quiere salvar la CGT". Chérèque, el jefe de la CFDT, el mismo revela el secreto: «Hay una forma de coproducción entre el gobierno y la CGT para enseñarse los dientes». Bien es cierto que sus propias tropas aceptan mal que haya jugado el rol de "traidor".
[3] Una de las razones por las que el movimiento ha podido ser "suspendido" (como dijo Bernard Thibault), reside en el hecho que la CGT ha "negociado" "anticipos" sobre la penosidad del trabajo permitiendo ganar algunas migajas: aumentos de salario a cuenta de la liquidación de la jubilación (eso no pide pan: de aquí allí, ¡todo el mundo sabe que los salarios y el poder adquisitivo todavía van a bajar más!). Tan solo una gran estafa para justificar la vuelta al trabajo y tratar de salvar los muebles porque la burguesía todavía tiene necesidad de la CGT. Si el gobierno no hubiera previsto "conceder" esta limosna, el jefe de la CGT no hubiera podido pregonar: "hay avances". Y esta limosna había sido igualmente acordada con anterioridad, a través de las llamadas de teléfono destinadas a poner a punto y ajustar las medidas que permitan a la CGT continuar haciendo su trabajo de zapa. Así, con anterioridad al encuentro entre la CGT y el gobierno, Thibault había anunciado la vuelta al trabajo. ¡Esto lo que viene a demostrar es que los anuncios hechos por patronos y los gobiernos en las "negociaciones" no son más que mentiras!
[4] Entre tanto delegaciones de estudiantes se despliegan por todo París, como en provincias, para llamar a la "unión" con los asalariados para que haya una "convergencia de luchas".
[5] Los estudiantes han enviado alguna delegación a las comisarías y a otros servicios del ministerio del Interior para "unirse" con los policías y se han podido dar cuenta por ellos mismos que los funcionarios de la policía no están de su lado.
[6] El mismo sindicato de la derecha "Alliance", próximo al UMP ( y que había entonado La Marsellesa al comienzo de la manifestación) estuvo masivamente presente al lado del sindicato UNAS (próximo al Partido Socialista).
[7] Todas estas citas están disponibles en lemonde.fr
La situación política en Pakistán esta acelerándose de forma vertiginosa hacia un escenario de descontrol y caos creciente. El General Pervez Musharraf se ha visto obligado a entregar el gobierno del país a la cúpula militar tras un largo período de desgaste político, en concreto a su protegido General Ashfaq Kayani. Obligado por la enorme presión política de los EEUU, no ha tenido más remedio que maquillar la puesta en escena de un supuesto "cambio", incluyendo en el guión la vuelta al país de la antigua ministra Benazir Bhutto y la celebración de elecciones a corto plazo. Para hacer más creíble esta pantomima el ex Primer Ministro Nawaz Sharif también ha podido entrar en el país, tras su expulsión en Septiembre de 2007.
Todo parece indicar que Musharraf y el Ejército querían conseguir que el resultado electoral reflejase la realidad del país. Que nada ha cambiado y, que nada debe cambiar. La ley marcial no se ha levantado. Hay continuos arrestos, detenciones y palizas a los miembros de cualquier tipo de oposición. Existe una fuerte represión sobre todos los medios de comunicación críticos con el gobierno y, los magistrados críticos de la Corte Suprema acaban de ser sustituidos por jueces más favorables. De hecho, el Presidente del Tribunal Supremo ha sido destituido fulminantemente por encabezar parte de la oposición contra el Gobierno militar. En el plano político para dejar las cosas como estaban, las elecciones generales, previstas en principio para Enero 2008, pretendían que el antiguo primer ministro Sharif estuviera en la "pelea" para permitir que el pacto entre Bhutto y Musharraf, auspiciado por EEUU, fuera refrendado en las urnas. No obstante el atentado y muerte de Benazir Bhutto el 27 de Diciembre de 2007 han puesto en peligro toda esta operación de "estabilidad política" en Pakistán. A pesar de que el enviado especial de la Casa Blanca, el Sr. Negroponte (antiguo jefe de la diplomacia en Irak y ex jefe de los USA en la ONU) dijo que «...a pesar de todo lo ocurrido tenemos confianza en el Ejército y las instituciones de Pakistán....», para señalar acto seguido que los EE.UU. «...quieren tener un relación estable con el pueblo de Pakistán...». Y, concretamente, ya no se refirió a Musharraf como el "aliado indispensable en la guerra contra el terror", lo que indica que las dudas sobre la evolución de la situación política pueden amenazar los planes de los USA en ese país.
La realidad se impone. Y, mientras los EEUU dicen tener confianza en el Estado y sus instituciones, eso en verdad no representa gran cosa. El ejército, a pesar de ser la única fuerza capaz de mantener el Estado unido, ni siquiera tiene el control de todo el país: los militantes talibanes controlan importantes áreas a lo largo de la frontera afgana. En los últimos meses, han ampliado significativamente su control del este y norte del país. Se han permitido el lujo de ejecutar ataques mortales en la capital, Islamabad, y en la principal guarnición militar de Rawalpindi. Con estas acciones han infligido derrotas humillantes al ejército y, han capturado a cientos de soldados en este año, noticias que han sido ampliamente difundidas por ejemplo por la británica BBC News. En este contexto y, para agravar aún más la situación, se está produciendo el auge y desarrollo del peso político de los partidos islamistas que, si bien es poco probable que puedan tomar militarmente el país, no por ello dejan de tener una presencia cada vez mayor en la vida política (tal y como sucede por ejemplo en Argelia o Indonesia) y que con el argumento de la corrupción de las fracciones oficiales más prooccidentales pueden ganar un peso no deseable en los resultados electorales de los próximos comicios de Febrero.
El escenario de pesadilla, que EEUU hará todo lo posible porque no suceda, sería la instauración de un Estado islámico armado y preparado con armas nucleares en Pakistán. Los peligros para toda la zona serían imprevisibles e incalculables. Las presiones masivas sobre Pakistán en el frente imperialista regional, con China y la India como vecinos en un lado (con el tema no resuelto de Cachemira ) y, por otro lado el desarrollo de las tensiones y guerras desde hace casi 5 años con Afganistán, hacen que la presión este alcanzando cotas muy, muy elevadas.
Por ello, es más que evidente que cualquiera que sea la fracción que llegue al poder tras las elecciones se verá enfrentada a una irresistible tendencia a la disgregación del Estado, al aumento de la violencia y el gangsterismo. De hecho, esto es, en miniatura, lo que está sucediendo en toda la región en general: barbarie cotidiana en Irak, presión de la burguesía iraní para desarrollar su propio arsenal nuclear, la fractura de Líbano, el desastre de la situación en Palestina y el fiasco de las negociaciones de "paz" con Israel.
El capitalismo no puede ofrecer en última instancia, ninguna alternativa, ninguna esperanza de "paz" entre las naciones o una forma de salir de la desesperada pobreza que la gran mayoría de esta región debe soportar. Sólo en las luchas de los trabajadores en todo el Medio Oriente - en Israel, en Egipto, en Irán, entre otros - una lucha cuya base es la solidaridad entre los trabajadores, independientemente de su religión, la nacionalidad o el origen étnico, puede poner las semillas para luchar contra la pesadilla que viven los proletarios y la población explotada de la región[1].
Artículo adaptado de World Revolution, publicación de la CCI en Gran Bretaña
[1] Ver en nuestra página Web los artículos dedicados a la lucha de clases en esta región del planeta.
El debate internacionalista sobre las experiencias históricas y actuales de la clase obrera se extiende a países donde nunca se había dado como por ejemplo República Dominicana. Hace 2 meses una delegación de la CCI animó un debate sobre el tema SOCIALISMO Y DECADENCIA DEL CAPITALISMO en dicho país (ver Acción Proletaria nº 197: Debate internacionalista en República Dominicana, http://es.internationalism.org/ap/2000/2007/197_rd ). Hace un mes se celebró una reunión pública sobre el mismo tema en Lima - Perú (ver en nuestra Web: Hacia la construcción de un medio de debate y clarificación, http://es.internationalism.org/node/2107 ). Ahora, gracias al esfuerzo y al entusiasmo de los compañeros del núcleo de discusión internacionalista de República Dominicana se ha celebrado una reunión sobre la experiencia de la Revolución Rusa de 1917.
Señalamos a continuación a partir del informe de los compañeros del núcleo de discusión internacional de Republica Dominicana las principales cuestiones que se discutieron. Los compañeros utilizaron para lanzar la discusión la presentación común a escala internacional que hemos hecho en todas las reuniones públicas celebradas por las diferentes secciones de la CCI y en las que han colaborado simpatizantes en otros países.
Hubo coincidencia con la presentación en señalar que «la revolución rusa se da el en momento de la Primera guerra mundial, la revolución rusa fue una respuesta a la guerra» que «la revolución rusa era socialista y no democrático burguesa» y que «la base de la revolución fue la acción de la clase obrera agrupada en los Soviets (Consejos Obreros), es decir, la revolución socialista sólo puede ser realizada por los trabajadores mismos y nunca delegando su realización en el Estado a través de líderes "geniales" (la infame tradición de caudillos "socialistas" como Stalin, Castro o, actualmente, Chávez)».
Un asistente planteó que «la revolución rusa, demostró que en un país atrasado se podía hacer una revolución proletaria, contrariamente a lo que Marx establecía de que en los países desarrollados era donde se iba a iniciar la revolución proletaria» . Se ha repetido muchas veces que Marx se equivocó porque la revolución proletaria triunfó en un país atrasado y no en países desarrollados como Alemania o Gran Bretaña. En realidad, la revolución proletaria no se plantea a partir de la situación de tal o cual país tomado por separado y aisladamente sino a partir de la situación mundial del conjunto del capitalismo. Con la primera guerra mundial lo que se demostró es que el capitalismo había formado el mercado mundial y había sometido a sus leyes a todos los países. Dentro de ese marco general había una enorme heterogeneidad: había países plenamente capitalistas, otros bajo el yugo colonial o semicolonial, la mayoría arrastraba importantes residuos feudales. Sin embargo, esas realidades nacionales, sin negar su peso, no eran determinantes. Lo determinante era que el capitalismo había llegado a sus límites históricos y que si sobrevivía lo único que causaría serían crisis, guerras y barbarie (como hemos podido comprobar en los últimos 100 años). Por tanto, independientemente de las múltiples y heterogéneas realidades de los distintos países, la evolución mundial del capitalismo llevaba a todos los pueblos de la Tierra a las guerras, la destrucción, la miseria, las hambrunas. Por tanto, la única solución posible era la lucha revolucionaria mundial por la destrucción del capitalismo y la creación de una sociedad nueva, el comunismo. La Revolución Rusa no surgió en respuesta a las realidades particulares de Rusia (aunque los bolcheviques y los Soviet trataron de tomarlas en cuenta) sino en respuesta a la situación mundial creada por la primera Gran Guerra. Los Soviet y los Bolcheviques concibieron la Revolución Rusa como el primer paso en la lucha por la Revolución Mundial.
Los bolcheviques y los propios Consejos Obreros rusos dejaron bien claro desde el principio que la revolución iniciada en Rusia solo se salvaría si se extendía a los principales países desarrollados y especialmente a Alemania. Fue precisamente el aplastamiento de la tentativa de revolución proletaria en Alemania en 1919-23 (perpetrada por la Socialdemocracia y los Sindicatos) lo que impidió el desarrollo de la revolución mundial y significó la muerte de la revolución en Rusia. En línea con esto último, los compañeros del núcleo defendieron en la discusión que «Precisamente la tesis del socialismo en un solo país fue el inicio de la derrota de la URSS», de lo que se hizo eco un asistente apoyando que «ninguna revolución puede crecer ni sobrevivir sin una frontera solidaria».
En el mes de octubre en la ciudad de Lima, la CCI realizó la primera Reunión Pública en este país con el objetivo de abrir un espacio de discusión fraterna al servicio de la clarificación. Queremos agradecer públicamente a nuestros simpatizantes en esa región por su ayuda logística, sin su apoyo la CCI difícilmente hubiera logrado hacer algo así: emprender una reflexión de fondo sobre el mundo actual, lo que el capitalismo ofrece a las personas y qué perspectivas se desprenden para la humanidad. Once personas estuvieron reunidas abordando temas cruciales para el desarrollo de la futura revolución. El tema anunciado en los carteles colocados en puntos de la ciudad de Lima era "qué es el socialismo y cómo luchar por él", sin embargo, la avidez de los participantes y sus planteamientos honestos y profundos hizo que la reunión abordara diversos temas. En las discusiones se expresaron posiciones de compañeros que habían estado vinculados al GCI[1] o que comparten actualmente más o menos algunas de sus posiciones. Otros compañeros se sentían identificados con el anarquismo. Igualmente participaron los militantes de la CCI y simpatizantes muy próximos a nuestra organización. No obstante, lo más relevante fue el ambiente de debate sincero y abierto.
Los temas que se debatieron:
Dado que los asistentes mostraron un tácito acuerdo con la necesidad de la revolución y con la perspectiva de derribar al capitalismo, la discusión se trasladó a cuestiones más "concretas". De las primeras ideas que los asistentes abordaron fue la noción de la decadencia del capitalismo, para los asistentes bajo la influencia del GCI hay una cierta visión ahistórica del proceso que conduce a la transformación de la sociedad, incluso se llegó a introducir la idea de la existencia de un proletariado antes de la llegada de los españoles («masacrar proletarios en la conquista no tenía nada de progresista», dicho casi textual por un participante). Detrás de esta posición se dibujan las confusiones típicas que el GCI reparte a manos llenas.
Mas que entender los procesos históricos el GCI difunde el radical pero hueco método de "violencia reaccionaria contra violencia de los oprimidos" pero haciendo una omisión del contexto histórico. Ello conduce a una dificultad para poder explicar por qué la revolución mundial no era realizable en el siglo XIX y que ello daba un contenido y forma diferentes a la lucha proletaria y a sus organizaciones políticas (sindicatos, partidos de masas, lucha por el programa mínimo, etc.). Hubo otros asistentes que insistieron en desarrollar la explicación de la decadencia, es por ello que pensamos que es una interesante cuestión que deberemos abordar.
Se ha abierto un debate también sobre qué es el proletariado, su naturaleza y cómo lucha. Unos participantes vertieron la idea de que los acontecimientos en Argentina 2001 fueron movimientos plenamente proletarios y que habría que "defenderlos e imitarlos" así como los «soviet en Irak en 1991» (sic!). La CCI explicó su posición, se han dado elementos de reflexión que los participantes tomaron con seriedad. Así, han sido tres los ejes sobre los que la CCI ha insistido:
-rechazar la "violencia por la violencia". Si bien la revolución que derrocará al capitalismo será un hecho violento porque una minoría que tiene en su poder el aparato estatal se va a resistir, tal violencia no es la esencia misma de la revolución, su esencia está en la capacidad del proletariado para desarrollar su lucha masiva y consciente, lo que distingue a la clase que hará la revolución no es la violencia sino su conciencia.
-las luchas obreras se articulan a través de organismos que la misma lucha va generando, desde las asambleas masivas, las delegaciones, los comités de lucha, hasta llegar a estadios más avanzados donde las formas de organización son más amplias y donde la situación exigirá la construcción de consejos obreros. Estamos aún en los inicios de las respuestas obreras a nivel mundial después del duro golpe que significó la enorme campaña de la "muerte del comunismo" y el retroceso que el proletariado mundial sufrió en su conciencia. Rechazar las asambleas donde se expresa un esfuerzo del proletariado por tomar las luchas en sus manos es un error, lo mismo que privilegiar acciones desesperadas (quema de autos, bloqueos, enfrentamientos con la policía, etc.) en vez de sacar lecciones y discutir dónde y cómo la burguesía y su Estado entrampan las luchas obreras y la clarificación de sus minorías.
-las auténticas luchas obreras no son "puras" y la CCI no está esperando a que se den luchas sin la influencia de la ideología burguesa o luchas donde haya una ausencia total de los aparatos del estado (sindicatos de todo pelaje así como partidos abiertamente ligados al capital, así como el brazo radical de la burguesía: el izquierdismo -sea este de corte maoísta, anarquismo oficial, etc., no. Para la CCI una auténtica lucha obrera no se mide por la presencia de los factores antes señalados, sino por la existencia en toda lucha naciente de una dinámica donde los participantes puedan reconocerse como integrantes de una clase, como miembros que tienen la necesidad de ir a la lucha con los otros ya que comparten interese inmediatos comunes. Cuando se empieza a comprender que existe una identidad proletaria esa lucha ha dado pasos adelante y hay que generalizar esas lecciones. Cuando después de un evento queda la sensación de división, sectarismo, segregación, gremialismo, etc., entonces lo que hay que generalizar es dónde está la trampa o el error.
En lo referente a la lucha obrera sólo se han planteado los problemas y hay un largo camino de clarificación por delante.
Hubo también está cuestión que atravesó una parte de la discusión. No se hizo esperar la clásica visión de ver en el sindicato un organismo rescatable para la clase obrera, está posición del anarquismo ve en la CNT un órgano a "rescatar" y se planteó abiertamente la cuestión de «¿es posible un sindicato revolucionario?». Se estuvo de acuerdo que si bien la CNT traicionó durante los acontecimientos de España 1936, al menos «los amigos de Durruti se opusieron a la militarización del trabajo». Uno de los participantes aportó una respuesta clásica en el GCI: «el sindicato nunca ha sido y nunca será revolucionario». Lo cual contiene una parte de verdad, ya que, efectivamente, los sindicatos no surgieron como órganos de la lucha revolucionaria del proletariado, sino como órganos para obtener mejoras y conquistas dentro del capitalismo; pero esta posición también regresaba sobre una falta de método, sobre la incapacidad para ver al sindicato como producto histórico y comprender que su surgimiento, que costó sangre al proletariado, estaba condicionado por un periodo histórico donde la revolución no estaba al orden del día. Esta idea coincide también con la vieja letanía del GCI de que la IIª internacional no tendría nada de proletaria...recordemos rápidamente que la IIª internacional tiene el mérito de adoptar el marxismo como método para desarrollar la teoría revolucionaria, que separó las organizaciones proletarias en unitarias (sindicatos) y los partidos políticos, amén del combate de la socialdemocracia contra la francmasonería y el desarrollo de las discusiones sobre los orígenes del cristianismo e infinidad de artículos de fondo, que la segunda internacional haya traicionado al apoyar los créditos de guerra en 1914 no impide que reconozcamos su existencia como una eslabón más en la cadena de esfuerzos del proletariado por dotarse de un partido mundial.
Un asistente apoyó las posiciones de la CCI sobre la cuestión sindical mostrando cómo los sindicatos constituyen un medio de control del Estado y cómo el mismo Fujimori desarrolló una campaña de destrucción de los sindicatos para luego en alianza con la oposición a su gobierno hacer creer a los trabajadores en la «necesidad de luchar por sindicatos».
Los sindicatos fueron un arma del proletariado en un periodo de la historia donde el capitalismo podía no sólo conceder reformas duraderas sino que además la revolución proletaria no estaba aún a la orden del día y el "programa mínimo" era una cuestión inmediata por la cual luchar. Sin embargo, los acontecimientos de 1905 y sobre todo 1917 en Rusia demostraron cómo la lucha da una respuesta a un problema de organización en la decadencia del capitalismo, la revolución no giró en torno a los sindicatos sino en torno a los consejos obreros, "la forma al fin encontrada" diría Lenin "de la dictadura del proletariado". Desde entonces, el desarrollo de las luchas obreras estará confrontado a organizarse fuera y contra los sindicatos. Sabemos que no todos los días se pueden instaurar consejos obreros ya que ello depende de las condiciones de generalización de las luchas hasta plantear una situación prerrevolucionaria, pero los combates obreros no deben esperar hasta ese día para autoorganizarse, desde que estalla la huelga en una fábrica se plantea el dilema de tomar el control de las decisiones a través de asambleas donde los trabajadores decidan el rumbo de su lucha. Entonces el buscar la solidaridad con otros explotados deviene una cuestión de vida o muerte para cada huelga (no hablamos de las farsas de "solidaridad" que orquestan los sindicatos), empezar a percibir que el aislamiento es la muerte de todo combate es una profunda lección que preparará las luchas decisivas contra el capital.
Estos debates internacionalistas no se dan únicamente en América del Sur, también tienen lugar en países tan alejados como Filipinas, India, Corea, Turquía... Poco a poco se van desarrollando las bases de un auténtico debate internacional sobre la lucha del proletariado, el internacionalismo, el combate por la liberación de la humanidad del yugo del capitalismo.
El desarrollo de estas actividades aporta el viento fresco del debate proletario sobre los verdaderos problemas y las verdaderas alternativas de la situación mundial. En lugar de los temas que no conducen a ninguna parte (el nacionalismo, la revancha entre países, las reformas, la intervención del Estado) se empieza a hablar del internacionalismo, de la solidaridad, de las experiencias históricas y actuales de lucha de la clase obrera, de cómo luchar a nivel mundial por el socialismo etc. En lugar de "modelos nacionales de desarrollo" que la experiencia de los últimos 40 años nos ha mostrado que solo desarrollan la miseria, la opresión y la guerra; las discusiones empiezan a girar sobre la dimensión histórica e internacional de los problemas que aquejan a la humanidad, sobre el futuro que nos depara la sociedad capitalista mundial, sobre cómo desarrollar una solidaridad y una conciencia internacional del proletariado para salir del atolladero.
[1] GCI: Grupo Comunista Internacional, un grupo de verborrea radical pero de práctica coincidente con los grupos de "extrema izquierda" del Capital. Ver nuestra denuncia en Revista Internacional nº 124 ¿Para qué sirve el GCI?: http://es.internationalism.org/Rint124/GCI.htm
Acción Proletaria, publicación en España de la Corriente Comunista Internacional, alcanza, con éste, su número 200.
AP empezó a publicarse en 1974, es decir hace 34 años, como parte de un proceso de emergencia internacional de elementos y grupos revolucionarios nacidos al calor de la reanudación de la lucha obrera de finales de los años 60. Privados de una continuidad orgánica con las organizaciones revolucionarias del pasado, pequeñas minorías buscaban, aquí y allá respuesta a la multitud de cuestiones que bullían en sus cabezas, aunque animados por una fuerte voluntad de discusión y de debate internacional e internacionalista. Fruto de ese formidable impulso de discusión y búsqueda de la clarificación se constituyó, en 1975, la CCI: «La iniciativa de Internationalism y la propuesta de RI desembocaron finalmente en la celebración de una serie de conferencias y encuentros en Inglaterra y Francia en 1973... Además, y sobre todo, aquellas clarificaciones y decantaciones habían creado las bases que iban a permitir la constitución de la Corriente Comunista Internacional en enero de 1975. Durante aquel mismo período, efectivamente, RI había proseguido su labor de contactos y discusiones a nivel internacional, no sólo con grupos organizados sino también con individuos aislados, lectores de su prensa y simpatizantes de sus posiciones... Esa labor había llevado a la formación de pequeños núcleos, en España e Italia, en torno a las mismas posiciones, núcleos que en 1974 iniciaron la publicación de Acción Proletaria y Rivoluzione Internazionale.. Así pues, en la conferencia de enero de 1975 estaban presentes Internacionalismo, Révolution internationale, Internationalism, World Revolution, Acción Proletaria y Rivoluzione Internazionale, quienes compartían las orientaciones políticas que había desarrollado Internacionalismo a partir de 1964»(1)
Desde ese momento y sin interrupción, Acción Proletaria ha visto la luz cada 2 meses. Primero con la forma de revista hasta su número 63, luego bajo la forma de periódico a partir de finales del año 85. Desde 2003 se añade la publicación en castellano en la web: http://es.internationalism.org/. En este artículo no podemos entrar a desmenuzar la multitud de temas que hemos abordado en Acción Proletaria, así como en el conjunto de la prensa de la CCI, durante todo este tiempo. Por eso pedimos a los lectores que estén interesados en conocerlos en detalle, que nos escriban a nuestro correo electrónico (espana@internationalismo.org) o a nuestra dirección postal (Apartado de Correos 258; 46080 Valencia -España - ), para solicitar la colección de nuestra publicación, o los números atrasados que deseen conocer y que aún no están disponibles en nuestra web(2).
De toda esa enorme actividad desarrollada en nuestra prensa, hay un eje sobre el que sí queremos extendernos en este articulo: la contribución de nuestra prensa al debate de las ideas proletarias, al desarrollo de la conciencia en la clase y especialmente en los elementos y grupos que durante estos años han ido surgiendo buscando clarificarse, buscando entender quién y cómo puede cambiar este mundo que conduce a la humanidad a la destrucción y a la barbarie. Las páginas de nuestra prensa siempre han estado abiertas al debate fraternal, a la confrontación de ideas y posiciones al servicio del desarrollo de la claridad y la conciencia en las filas obreras. Lo estuvieron en los años 70, en los 80, en los 90, en el nuevo milenio y, hoy mismo, lo siguen estando. Siguiendo esta tradición, en este número 200 publicamos, por ejemplo, la contribución de compañeros de Ecuador que defienden una postura internacionalista frente a los vientos nacionalistas y belicistas que sacuden actualmente esa región del mundo.
Y es precisamente esa tradición de debate por la clarificación política sin ostracismos lo que nuestra Corriente y nuestras publicaciones como AP reivindican (y tratan de llevar a la practica lo mejor posible), de las organizaciones del movimiento obrero que nos precedieron en el pasado: la Liga de los Comunistas, las Internacionales, las fracciones de izquierda que se desgajaron de ellas, Bilan, la Izquierda Comunista de Francia...
Para la especie humana, para el proletariado en cuyas manos está su supervivencia, para las organizaciones revolucionarias, para los elementos que buscan cómo cambiar este mundo, el debate, la discusión, la confrontación de ideas y argumentos es una necesidad vital. Nuestra prensa siempre lo ha puesto de manifiesto. Veamos, por ejemplo, lo que decíamos en 1977: «Solo una discusión abierta y lo más amplia posible podrá hacer avanzar la clarificación política. Ha de haber entre los grupos, núcleos, círculos e individuos que constituyen el conjunto de minorías revolucionarias de la clase, un debate al que no se deben poner límites y que debe ir en todo momento al fondo de los problemas... Queremos invitar a esa discusión a todos los revolucionarios... Las formas prácticas de discusión y de confrontación... las iremos encontrando. Es preciso que haya siempre una actitud abierta y, sobre todo, es muy importante que la discusión sea internacional» (AP nº 15: "Carta a los revolucionarios", Agosto de 1977).
A ese debate fraternal, internacional, sincero y abierto, como corresponde y es tradición en el proletariado, nuestra publicación ha dedicado muchas páginas en sus ya 200 números. Varios han sido los instrumentos concretos para este fin:
En esta rubrica hemos dado cabida a múltiples y muy interesantes contribuciones de lectores y compañeros que, de acuerdo o no con los análisis y posiciones defendidas en nuestra prensa, han alimentado una discusión internacional sobre cuestiones importantes para el proletariado.
Desgraciadamente no podemos reproducir, ni siquiera enumerar, todos los temas que en ella se han tratado. Nos conformaremos con dar unas breves pinceladas de las cuestiones planteadas, que van desde la defensa del internacionalismo proletario frente a la guerra imperialista (ver AP nº 35 "Carta de un lector sobre la guerra Iran-Irak", por ejemplo), pasando por un debate sobre la cuestión del aborto (ver AP nº 39 y 40) o sobre la comprensión de la crisis económica (ver en AP nº 48, el debate sobre la decadencia del capitalismo y los ciclos económicos, por ejemplo); o sobre cómo dispone la burguesía sus fuerzas políticas para organizar el mantenimiento de su dominio sobre la sociedad y el proletariado (ver en AP nº 48 "La Izquierda a la oposición") etc.
También en nuestra Tribuna del Lector han tenido cabida discusiones para sacar lecciones, tanto en caliente como con perspectiva, de luchas de mayor o menor alcance, que en estos años ha protagonizado nuestra clase, tanto en España como a escala internacional. Especialmente la publicación de panfletos editados por los propios trabajadores en lucha durante los años 70 y 80 en España (Ver AP nº 24, 25, 34, por ejemplo), así como frente a movimientos de lucha de clases a escala internacional de marcada importancia. Por ejemplo ante las luchas de Polonia en 1980 (Ver AP nº 83 "¿Qué lecciones nos enseña Polonia?").
También han tenido cabida debates más generales, por ejemplo, en defensa del marxismo, como puede verse en AP nº 61 con la contribución de un grupo de Trabajadores Comunistas Internacionalistas.
Valga esto como muestra, especialmente de los números publicados en los años 70, 80 y 90, que son menos conocidos o incluso desconocidos para muchos de nuestros lectores actuales. Esta tradición, como decíamos, la mantenemos viva como muy bien podrá comprobarse visitando nuestra "web". A fecha de hoy, en portada de la sección "CCI on line" de dicha página figura un texto de un compañero del Núcleo de Discusión Internacionalista de República Dominicana, referente a la situación en Cuba tras la abdicación de Fidel Castro: "Renuncia de Fidel: el problema no es el jinete, sino el caballo" (http://es.internationalism.org/node/2197).
Pero si hemos tenido especial interés en exponer públicamente los debates que manteníamos por correspondencia con compañeros que nos han escrito (y a los que lógicamente hemos solicitado su autorización para hacerlo así), también nos hemos preocupado por trasladar a nuestros lectores las discusiones que tenían lugar en nuestras Reuniones Públicas, y sobre todo de las contribuciones que en ellas hacían compañeros que no forman parte, ni están necesariamente de acuerdo con la CCI.
Otras rúbricas, especialmente HEMOS LEIDO y POLÉMICA, han ido dando cuenta de los debates con una multitud de grupos, que a lo largo de estos más de 30 años han ido apareciendo en el panorama político tanto español como de habla hispana, bien sean grupos que se reclaman (o reclamaban puesto que muchos ya han desaparecido) de la Izquierda Comunista, o agrupamientos en muchos casos efímeros nacidos al calor del desarrollo de unas condiciones favorables a la politización.
Esta rubrica, dentro de nuestra prensa, siempre ha tenido por vocación ser sensible y debatir con los elementos y publicaciones que han ido apareciendo en la escena política, independientemente del grado de convergencia con nuestras posiciones. Por ejemplo entre mediados los años 70 y principios de los 80, se produjo una efervescencia de publicaciones como "Sin tregua" de la Agrupación Mayo 37 (en España) de la que nos hicimos eco desde AP nº 33 y siguientes hasta AP nº 44. Otro tanto cabe decir de la revista "Revolución" sobre la que escribimos en AP nº 36; o el "Movimiento por el poder obrero" de Colombia en AP nº 35; la revista "Etcétera: Correspondencia de la guerra Social" (ver por ejemplo AP º 60); el "Colectivo Comunista Alptraum" de México (ver AP nº 63), la "Correspondencia Internacional" (AP nº 50). Durante este período nuestra prensa hizo frente a un problema de gran envergadura para los revolucionarios: ¿Cuál debía ser la relación entre las organizaciones del medio político existente y los nuevos grupos que surgían? ¿Cómo comprender y desarrollar el debate? ¿Cómo y sobre qué bases reagrupar las fuerzas revolucionarias? Sobre estas cuestiones, por ejemplo, debatimos en nuestra prensa con otros grupos del medio revolucionario, tanto de la corriente "bordiguista" (ver por ejemplo, entre otros, una polémica con "El Comunista" sobre "¿Cómo luchar por el partido?" en AP nº 65).
Como puede verse muchas han sido las experiencias en este terreno, tanto a escala internacional como en España. Sus lecciones en gran medida siguen siendo válidas en la actual situación en que hay una emergencia de grupos y elementos que buscan la clarificación política y formar parte del combate de nuestra clase por su emancipación.
Hoy asistimos de nuevo, al calor de un resurgir de la lucha de clases, a una eclosión de nuevas energías revolucionarias, procedentes de la nueva generación obrera que se incorporan al combate, y a un nuevo esfuerzo de ruptura con la cárcel que representan los partidos de la burguesía. Unos y otros necesitan, como el aire, un clima fraternal donde exponer con toda franqueza la claridad que van atisbando en su evolución como las dudas que aún conservan. Ese clima fraternal es el característico del debate proletario, de la toma de conciencia de una clase que rechaza, como criticaba el propio Marx, el "Aquí está la verdad ¡arrodillaos¡", y que ve la clarificación como un proceso colectivo que exige por tanto un debate (véase en nuestra Revista Internacional nº 131: "La cultura del debate: un arma de la lucha de clases"[3]).
Hoy, como hace 200 números, en papel o en edición digital, nuestras páginas y nuestras energías están al servicio del debate internacional e internacionalista, al servicio del desarrollo de la vanguardia proletaria, de su desarrollo, de su ampliación y de su reagrupamiento.
La prensa revolucionaria ha sido siempre, y sigue siendo el principal, útil de difusión de las ideas comunistas, su debate en el seno de la clase y un instrumento vital de combate por el comunismo.
Mar /24 de Marzo de 2008
(1) Ver en Revista Internacional "20 años de la CCI: la construcción de la organización revolucionaria" (en nuetra web: http://www.es.internationalism.org/cci/historia_cci)
(2) La tarea de transcribir al formato digital los ríos de tinta que supone AP en forma papel es, como bien podrán comprender nuestros lectores, enorme. Animamos a todos nuestros lectores a que contribuyan, en la medida de sus posibilidades, a colaborar con nosotros en ese empeño. ¡Toda iniciativa, toda colaboración, es bienvenida!
[3] http://es.internationalism.org/La+cultura+del+debate%3A+un+arma+de+la+lucha+de+la+clase
¿Qué balance podemos sacar los trabajadores del proceso electoral del 9 de Marzo?
Ante todo ser conscientes de la gigantesca manipulación que representa la supuesta ceremonia suprema de la "soberanía popular". Cada cuatro años los diferentes medios de propaganda y mistificación al servicio de la clase dominante y del capitalismo tratan de hacernos creer que podemos elegir y decidir "libremente" entre las "sinceras" propuestas de nuestros "representantes". Lo que se pone en evidencia, sin embargo, campaña electoral tras otra, es el trasunto falsario de todo ese circo. Se sabe, por ejemplo, que todo el "triunfalismo" económico del PSOE es mera propaganda con pies de barro, aguantada a duras penas hasta el día siguiente al desenlace electoral. Se sabe igualmente que todo el "programa social" de ZP ha consistido en un 90% en medidas descaradamente electoralistas adoptadas en los últimos meses de la legislatura. Se sabe, también, que todos los discursos del PP llamando a la "responsabilidad democrática" de los electorales mientras se muestra inusitadamente "centrista" en sus proclamas, esconde en realidad una estrategia de "marketing" político destinada a lograr que la abstención supere el 25%. Se sabe que el gabinete de expertos del PSOE tenía perfectamente estudiado como responder a un "hipotético" atentado de ETA, para que este sirviera de acicate de movilización de su propio electorado más crítico. Se sabe además que el propio PSOE había declarado públicamente que su estrategia era «tensionar y dramatizar» con la amenaza de la "Derechona" para movilizar hacia el "voto útil" a electores de otras formaciones, mientras le achacaba a ella la "crispación". Se sabe, en definitiva que la preocupación y la discusión de los problemas de la población y por el futuro de las siguientes generaciones, se prostituye en manos de estos políticos burgueses en un cínico ritual de maniobras y mentiras[1], lo que convierte, como decíamos antes, el supuesto acto supremo de la "voluntad popular" en una farsa manipulada.
En el caso de la burguesía española, ésta lleva en campaña electoral desde marzo de 2004, fecha que marca un antes y un después en la descomposición del aparato político de la burguesía española. Por un lado el atentado ponía brutalmente de manifiesto la vulnerabilidad de la burguesía española que veía como de la noche a la mañana un atentado, imputado a una banda de miserables, daba un vuelco a las expectativas electorales (ver nuestro análisis del 11-M en Revista Internacional nº 117: "Atentados de Madrid: el capitalismo siembra la muerte"[2]). Por otra parte la derecha y el Partido Popular no aceptaron la forma en que fueron desalojados del poder, y a su vez el PSOE se empeñaba, junto a nacionalistas e IU, en crear un "cordón sanitario" que aislara al PP como un apestado de la democracia, poniendo en cuestión uno de los principales "logros" de la propia transición democrática, conseguido muy a duras penas casi a principios de los años 90: la acreditación del PP como un partido de Derechas pero con marchamo "democrático" que hiciera posible la necesaria - para la propia mistificación democrática - alternancia gubernamental. Del marasmo del 11-M la burguesía española sacó un equipo de gobierno improvisado que pronto demostraría su incapacidad manifiesta e incluso su indolencia para acometer los problemas de la propia clase dominante (la pérdida de competitividad de la economía, el debilitamiento de la posición en el tablero imperialista internacional, la contención de las tendencias centrífugas de los nacionalismos periféricos). No sólo eso. Como analizamos en nuestra Resolución sobre la situación en España en AP nº 192[3], el gobierno ZP se ha empeñado en cambio en agravar aún más las contradicciones que sacuden al capital nacional. Si ha revalidado el triunfo electoral no es por que su gestión haya entusiasmado a los amos del país. Al contrario. Estos no han cesado de reprocharle su desinterés por el deterioro de la situación económica, su errática política internacional, etc.,... mientras ha dedicado lo sustancial de la acción de gobierno a iniciativas tan peregrinas como el Estatuto de Cataluña que acaba pactando con la oposición a su propio partido, o unas negociaciones de paz con ETA que ha tenido que destejer a toda prisa en el último año de la legislatura. El triunfalismo con el que el clan ZP y sus palmeros tratan de presentar los resultados del 9-M no consigue ocultar que en todo caso el éxito consiste en haber desactivado las bombas que el mismo había sembrado y cuyas espoletas retardadas le acabarán explotando, antes o después, en sus propias narices, pues sus maniobras y engaños, sus oscilaciones y sus veleidades megalomaníacas, podrán debilitar momentáneamente a sus rivales a cambio de aguijonear progresivamente en éstos la desconfianza, el animo de revancha, la defensa irresponsable de los intereses particulares de cada fracción, etc.
Como decíamos lo que ha llevado a ZP a revalidar el campeonato no ha sido tanto sus propios méritos sino esencialmente el demérito del PP, incapaz de liberarse a lo largo de los últimos cuatros años del peso de la fracción más ultramontana y revanchista (la encabezada por Esperanza Aguirre y sus secuaces "mediáticos"), que le ha llevado a la derrota, como ya sucediera en el año 2004; y que no contentos con eso bien poco han tardado -la propia noche de 9M - en propiciar una defenestración de "maricomplejines" Rajoy y una purga en el PP que le llevaría a una crisis de alcance impredecible, para la propia burguesía española.
Frente a la agravación cualitativa de la situación del capital nacional la burguesía se encuentra con un aparato político gravemente afectado por la descomposición y el "cada uno a la suya". Las voces y los discursos que reclaman el fin de la crispación y tender puentes, al menos entre las fracciones más representativas del capital español, tropiezan con la defensa de posiciones de poder particulares de cada formación. El fracaso del PP debilita aún más los lazos que les mantuvieron unidos en la esperanza de conquistar el poder (1993 -1996) o las prebendas de detentarlo (1996-2004). En cuanto al PSOE, su visión más global de los intereses de conjunto de la burguesía española - que en el pasado le llevó por ejemplo a facilitar el marchamo democrático al PP (recordemos la presencia de delegaciones del PSOE y de los sindicatos en el Congreso de refundación en Sevilla) -, no resiste ahora la tentación de perpetuarse en el poder explotando, en cambio, el temor "a la Derechona" justificado con el último exabrupto de Losantos o la enésima "conspiranoia" de Esperanza Aguirre. Puede verse que son los sectores más indisciplinados e irresponsables los que cobran más poder y protagonismo en la vida política de la burguesía española reforzándose además mutuamente. Por ello podemos decir que la «etapa de estabilidad política» que hoy nos anuncian como resultado de las elecciones del 9-M, puede responder, más a los deseos que a la realidad.
Los trabajadores no podemos ni debemos sucumbir ante este montón de mentiras ponzoñosas y pestilentes, pues TODOS los partidos son nuestros enemigos declarados, TODOS han demostrado cuando han llegado al poder su capacidad criminal para desarrollar los ataques más brutales contra el proletariado: congelaciones salariales, despidos y reconversiones industriales, represión policial y un largo etcétera.
Esas es la perspectiva que, antes o después, se nos va a echar encima con la agravación de la recesión mundial. Y será el gobierno "socialista" el encargado de ejecutar esa sentencia de miseria y sufrimiento contra los trabajadores. Frente a esa perspectiva sería criminal mantener la ilusión en que apoyando a tal o cual fracción de los explotadores nos irá mejor o "menos mal". Por el contrario. Debemos desarrollar y afianzar nuestra conciencia de clase contra todas las fracciones de la clase dominante. Conciencia de la necesidad de la solidaridad con todos los trabajadores igualmente atacados. Conciencia de la barrera de clase que separa nuestros intereses como explotados de las necesidades del capital nacional. Esa conciencia se ve despuntando en las luchas que han tenido y tienen lugar en España (ver artículo en este mismo número de AP) así como en los demás países (véase por ejemplo las luchas en Alemania también analizadas en esta misma publicación). Porque esa conciencia y esa lucha constituyen no sólo la única defensa contra la clase enemiga. Constituyen además la base sobre la que acabar desarrollando una alternativa verdaderamente revolucionaria al reino de la explotación, la miseria y la barbarie.
Pel/Et 24 de marzo de 2008
[1] (ver por ejemplo nuestra denuncia de los "debates electorales" en CCI "on line": http://www.es.internationalism.org/node/2185)
[2] ver también: http://www.es.internationalism.org/rint/2004/117_madrid.html)
[3] http://www.es.internationalism.org/ap/2006/192_resositnac
Contando con el beneplácito y la protección imperialista de los EE.UU., una gran parte de Serbia del Sur, la llamada provincia de Kosovo en la antigua ex-Yugoslavia, se ha declarado recientemente "independiente" de la actual Serbia. Esta decisión vuelve a poner "sobre la mesa" la perspectiva de la posible creación de una "Gran Albania" que podría integrar, antes o después, a Macedonia por el Este, constriñendo aún más si cabe las fronteras reales de la "Gran Serbia".
No puede caber ninguna duda sobre las peligrosas repercusiones de esta decisión y, de la desestabilización que puede implicar en el escenario imperialista en la región. En Kosovo existe una mayoría albanesa que alcanza el 90% de la población, mayoría que coexiste con una importante minoría serbia situada en tres encalves estratégicos, que tiene como mayor expresión la realidad de una ciudad como Mitrovica, ciudad divida de hecho entre ambas comunidades. En realidad, más de 120.000 serbios viven en esta región que, además es considerada muy seriamente como el corazón histórico, espiritual y religioso de la "Gran Serbia".
Realmente es una muestra más de la descomposición en la que se hunde el sistema capitalista, el hecho de que Kosovo, cuya economía esta totalmente deprimida, con un desempleo masivo, una corrupción endémica y gangsterismo, se declare como "Estado-nación independiente". No obstante, este no es un hecho histórico nuevo. Es la realidad de todas las naciones y los nacionalismos surgidos tras la Primera Guerra Mundial hasta hoy en día. Como en tantos otros casos en Kosovo, por ejemplo, ha sido necesaria la presencia permanente de la OTAN con una fuerza militar de más de 17.000 efectivos presentados como "fuerzas de paz" y la suma de 2.000 militares más hace pocas fechas para, mantener una apariencia de "tranquilidad" y "prosperidad".
Una vez más, bajo la mentira mil veces repetida de los derechos de la "comunidad internacional", de la bandera de la ONU, diferentes países han tomado posición, según sus intereses imperialistas claro esta, ante la declaración unilateral de independencia de Kosovo. La tan cacareada y "buscada" unanimidad de la Unión Europea (UE) en materia de política exterior ha vuelto a "saltar en pedazos" siempre que se crea ingenuamente, claro esta, que tal "unanimidad" existe o puede existir. Hasta la fecha, Francia, Gran Bretaña, Italia, Alemania y los EE.UU. han apoyado sin reservas la independencia de Kosovo. Por otra parte, Rusia, Grecia, Eslovaquia, Bulgaria, Rumania, España y, curiosamente muchos de los llamados "movimientos separatistas" (Azerbaiyán y Sri Lanka entre otros) se han opuesto implacablemente.
La oposición a esta nueva posición imperialista kosovar esta capitaneada por el imperialismo ruso y sus siempre importantes pretensiones históricas en la zona en cuestión. No cabe la menor duda de que Rusia esta sufriendo una afrenta con esta nueva situación y que, como en otras ocasiones, esta dispuesta a abrir una dinámica de represalias de consecuencias considerables. El imperialismo ruso considera estos nuevos acontecimientos como una injerencia más de las que ha sufrido en Georgia o Moldavia. «...Por encima de todo no debemos olvidar una cosa: tras el nacionalismo serbio está siempre el imperialismo ruso...» ( El folleto de Junius, Rosa Luxemburgo).
Aunque hay muy pocas posibilidades de una intervención de Rusia en el momento actual, no se debe olvidar que durante la guerra en Yugoslavia en 1999, ocurrió un grave incidente en el aeropuerto Kosovar de Pristina entre las tropas de la OTAN y Rusia, muy próximo a un enfrentamiento militar abierto. Aparte de esto, el comandante en jefe de las fuerza militares de la UE en Bosnia, en Noviembre de 2007, exhortaba a la necesidad de una intervención militar en caso de «...un nuevo estallido de la guerra en la región...» (El Observador, 18/11/0/7).
Quizás en estos momentos esa posibilidad aparezca para muchos fuera de lugar, puede sonar a exageración. Pero toda la historia de los siglos XIX y XX, indica que la complejidad geográfica, política, estratégica e imperialista en esta zona del mundo nos muestran que esta región ha sido un punto neurálgico en el desarrollo de los conflictos imperialista que azotan desde hace décadas a la humanidad.. Los Balcanes, desde principios del siglo XIX, han sido una expresión genuina de lo que representa el desarrollo del imperialismo y, solo en ese contexto puede entenderse profundamente la evolución de esta situación en el marco de la decadencia del capitalismo. Esta región es donde el nuevo período histórico se manifestó más claramente en 1914, cuando el asesinato del Archiduque de Austria fue la chispa que encendió la llama de la Primera Guerra Mundial. Fue un campo de batalla clave en la profundización de la barbarie en la IIª guerra mundial, un foco de las rivalidades imperialistas entre los bloques del Este y del Oeste entre 1945 y 1989 y, además cabe recordar que desempeño un papel fundamental en el caos guerrero que siguió al derrumbe de los viejos regímenes del Bloque del Este, como así lo evidencian las horrendas guerras que se desarrollaron a lo largo de los años 1990.
Esta realidad jamás ha sido ajena a la denuncia que históricamente han realizado los revolucionarios. Escrito en el primer año de la Primera Guerra Mundial, el anteriormente citado "Folleto de Junius" de Rosa Luxemburgo es meridianamente claro sobre la situación histórica de la región y su dinámica de evolución: «.... En un sentido histórico, lo que hace de la quema de los Balcanes el centro de la política y la situación mundial en la época actual es que es la expresión más elevada de los conflictos que desgarran al actual mundo imperialista, es un eslabón fundamental en la cadena de acontecimientos que han conducido al mundo a la fatal necesidad de una guerra mundial...», «...El gran juego de la política mundial se ha jugado en esta región de forma verdaderamente brutal..». Para los revolucionarios siempre ha sido esencial hacer un buen análisis de los elementos centrales de la evolución de la vida del capitalismo. El disparo que acabo con la vida del archiduque en Sarajevo en 1914, ponía en tela de juicio todas las alianzas imperialistas de la época. Las espadas se afilaron, en ese preciso momento, para conseguir un control de la región: Serbia, Rusia, Gran Bretaña y Francia de un lado y, en el otro, Alemania, Austro-Hungría y la Turquía Otomana de la época.
En esencia el panorama imperialista en la zona no ha cambiado nada en la época actual. Pueden cambiar los protagonistas pero el fondo del problema sigue siendo el mismo. En 1991 tras la desintegración de la antigua Yugoslavia el fulgurante desarrollo de un nacionalismo rabioso, alentado por las grandes potencias, abrió el camino al desarrollo de Eslovenia y Croacia, apadrinadas esencialmente por Alemania. En el campo "rival" Gran Bretaña, Rusia y Francia, miraban hacia otro lado mientras Milosevic y los suyos emprendían una limpieza étnica de terribles consecuencias, en tanto en cuanto estas atroces acciones ayudaban a consolidar sus intereses en la región. En el mismo sentido y con iguales intenciones, obraron los Estados Unidos de América al armar hasta los dientes a las bandas bosnias y al ayudarlas con sus "bombardeos humanitarios" en toda la región hasta conseguir una relación de fuerzas que pusiera las bases para defender a medio y largo plazo sus intereses imperialistas en esta parte de Europa. Al menos 100.000 albaneses fueron asesinados y más de 800.000 hubieron de desplazarse ante la brutal represión que llevó a cabo el presidente serbio Milosevic entre 1998 y 1999. En respuesta a esas acciones, la OTAN (expresando los intereses de EE.UU.) bombardeó hasta expulsar el ejército serbio fuera de Kosovo en 1999, y la burguesía albanesa, mediante el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) tomó su revancha, pavimentando el camino a la actual "declaración de independencia de Kosovo".
La formación del nuevo "Estado" de Kosovo no va a resolver, en modo alguno, las tensiones nacionalistas en los Balcanes. Muy al contrario: el proceso de desagregación, caos y barbarie es más que seguro. El proceso de "Balcanización", con la formación de Estados inviables fue parte inseparable de la pendiente hacia la guerra en el siglo XX y ha seguido siendo parte de esta dinámica al comienzo del siglo XXI. De hecho, una vez más, a los pocos días de la declaración de la independencia ya se han producido los primeros enfrentamientos de cierta entidad entre las minorías serbias, las tropas de la OTAN y los radicales kosovares. Una vez más se demuestra la inviabilidad de todas las supuestas "liberaciones nacionales" y las creaciones de "nuevos Estados".
Para la clase obrera en esta región, como en cualquier otra parte, las celebraciones de los nacionalistas albaneses o la reacción de las fuerzas pro-serbias son igualmente peligrosas y reaccionarias. Deben luchar por intentar no dejar arrastrar al terreno del nacionalismo, el chovinismo y en suma a la nefasta defensa de la "patria" se presente este como sea. Solo la lucha por defender sus intereses de clase y el desarrollo del internacionalismo podrán asegurar un futuro y una perspectiva a los obreros de Kosovo, Serbia y del cualquier otra parte del mundo.
Artículo adaptado de World Revolution (Marzo 2.008), publicación en Gran Bretaña de la Corriente Comunista Internacional (CCI).
Durante semanas y meses los trabajadores españoles hemos soportado la matraca electoral que por una u otra vía venía a decirnos que nuestro futuro se jugaba en que saliera elegido mengano o zutano. La verdad es que, como denunciamos más explícitamente en otro artículo de este mismo número de AP, las elecciones han resultado la enésima demostración de la farsa democrática y que gobierne quien gobierne el Estado, su principal misión es la salvaguarda de los intereses de la clase explotadora y, por consiguiente, el creciente sacrificio de las condiciones de vida y trabajo de los explotados.
Por eso tiene muchísimo significado que la apabullante "campaña electoral" no haya supuesto un momento de "paz social. Todo lo contrario. A lo largo de los últimos meses se han desarrollado en España luchas tales como la lucha que se arrastra desde principios de Febrero de los trabajadores de la Administración de Justicia, las movilizaciones muy ampliamente secundadas por los maestros en Cataluña - ver en "CCI on line": http://www.es.internationalism.org/node/2194 - las luchas en el sector de la limpieza en Madrid, y también las movilizaciones muy radicales de los trabajadores de los transportes urbanos en Barcelona, Madrid y Valencia, que sobre todo en el caso de la primera han contado con la SOLIDARIDAD ACTIVA de usuarios y trabajadores de otros sectores, y especialmente de los estudiantes universitarios que también a lo largo de estos meses han protagonizado asambleas y manifestaciones contra la degradación de la educación mediante el llamado "proceso de Bolonia". Como vimos por ejemplo en las movilizaciones que tuvieron lugar en Francia el pasado mes de Noviembre - véase AP nº 198 ó http://www.es.internationalism.org/ap/2007/178 - esta confluencia pone de manifiesto un hecho trascendental para la perspectiva de la lucha de clases: LA INCORPORACION A LA LUCHA DE LA NUEVA GENERACION DE TRABAJADORES. Que este "bautismo de fuego" de la nueva generación obrera tenga lugar precisamente en un terreno de movilizaciones por solidaridad, superando el peso del "cada uno a la suya", del corporativismo, o la división que la clase enemiga trata de sembrar en nuestras filas tiene además un importante valor añadido, ya que la solidaridad es un aspecto vital de la toma de conciencia de la pertenencia a una misma clase con unos mismos intereses comunes de lucha contra los explotadores, y con una misma perspectiva unitaria - la construcción de la comunidad humana mundial - opuesta a la destrucción engendrada por la sociedad basada en la explotación, en la defensa de los intereses de una minoría.
Allí donde acudía a dar un mitin el Ministro de Justicia, el Sr. Bermejo, muy aficionado a presumir de "rojerío" y a anunciar «un futuro en colores» (¡sic!), allá que acudían los trabajadores de los juzgados a reclamar una subida salarial que les permitiría superar los "grises" mil euros que tienen, como media, en nómina. Mientras la cabeza de lista de los "socialistas" catalanes, la ministra Chacón, se aparecía cual hada madrina que vela por «los sueños de los jóvenes y los desfavorecidos» (¡sic!), los conductores de autobuses de Barcelona han recordado una y otra vez como el alcalde "socialista" de Barcelona les somete a la pesadilla de una infernal jornada laboral que les impide descansar dos días seguidos a la semana.
Hacía mucho tiempo que una campaña electoral no se veía salpicada de un desarrollo tal de la conflictividad social. Con ello no pretendemos negar el impacto que tiene aún entre los trabajadores la mistificación democrática que se ha puesto en evidencia con la tasa de participación del 9-M. Pero resulta igualmente incuestionable que hacía mucho tiempo, prácticamente 20 años, que una campaña electoral no "coincidía" con tal número de huelgas y movilizaciones es decir que el "circo" electoral no ha conseguido acallar las luchas de los trabajadores o silenciar sus reivindicaciones. Puede parecer un dato circunstancial, pero no lo es. Sumado a las noticias de las luchas que se suceden en multitud de países - desde Egipto como analizamos en el anterior número de AP hasta el corazón del capitalismo en Alemania como vemos en éste - es un dato más que confirma el cambio de "clima" que se respira en las filas de los trabajadores de todo el mundo en el último lustro - ver nuestro análisis en http://www.es.internationalism.org/rint132edito - . Detrás de ese avance de la combatividad, y en cierto modo también de la toma de conciencia del proletariado - se haya, como decimos en el artículo referido una creciente inquietud por el futuro en el que se anuncia nítidamente un brutal empeoramiento de las condiciones de vida y trabajo de la clase obrera.
Así por ejemplo la rabia que late detrás de las movilizaciones de los estudiantes universitarios es el porvenir que se barruntan muchos de ellos de verse atrapados en unos "estudios basura" en unas Facultades abandonadas a su suerte en los presupuestos públicos. Eso explica igualmente que, como también ha sucedido en Francia, profesores y otros trabajadores de las universidades se hayan manifestado en solidaridad con los estudiantes. Otro tanto cabe decir de los trabajadores de los servicios de limpieza de Madrid que alentados por el ejemplo que les dio la lucha del personal de limpieza del Metro de Madrid en Diciembre-Enero pasado se han lanzado ahora a la huelga, conscientes de que poco se puede confiar en las interminables "negociaciones" sindicales. Otro tanto han debido pensar, como veíamos, los conductores de autobuses de Barcelona que han decidido movilizarse inmediatamente por los dos días de descanso semanales sin obedecer las instrucciones de UGT y CCOO que les llamaban a "integrar" esta reivindicación en las interminables negociaciones del convenio colectivo. Una vez más, el detonante de esta explosión de combatividad ha sido la comprobación de que las condiciones laborales empeoraban cada día más - por ejemplo con traslados de un día para otro de la ruta de trabajo - y esa ha sido también la base que ha servido para la solidaridad de los propios usuarios que son, en su inmensa mayoría, trabajadores sometidos a ataques y amenazas similares.
Con este desarrollo de las luchas reivindicativas se pone de manifiesto sin duda la creciente desconfianza de los trabajadores en las instituciones del Estado "democrático". Así por ejemplo los periodistas que seguían las movilizaciones de los conductores de autobús en Barcelona, se extrañaban de que a diferencia de otras manifestaciones en esta ocasión los trabajadores no desfilaran tras la clásica "sopa de letras" de los sindicatos. No deberían extrañarse puesto que UGT y CCOO son los baluartes sindicales de los partidos del gobierno municipal de Barcelona, que es la propia patronal de la empresa de transporte urbano. Pero ese distanciamiento no puede explicarse únicamente por estas particularidades, pues es algo que vemos desarrollarse también entre otros trabajadores como los ferroviarios franceses - véase http://www.es.internationalism.org/ap/2008/199_francia - o los empleados públicos en Alemania - ver artículo en este mismo número de AP -.
Y es que por mucho que esas instituciones "democráticas" se llenen la boca de promesas de atender nuestros intereses, lo único que de verdad "ofrecen" ante nuestras reivindicaciones son LA CALUMNIA Y LA REPRESION.
La calumnia ha ido en esta ocasión más allá de la acusación a los huelguistas de "egoístas" e "insolidarios" que con sus desmedidas reclamaciones amenazarían los presupuestos públicos (cuando por ejemplo el ministro de Justicia ha gastado 250 mil euros de las arcas públicas en reformarse un apartamento en Madrid), u ocasionarían un grave daño a los ciudadanos usuarios. En su afán de crear un verdadero "cordón sanitario" para aislar las luchas, los medios de comunicación han insinuado que estas estarían siendo instrumentalizadas como "arma electoral". Y del mismo modo que la prensa afín a Esperanza Aguirre y el PP veía la larga mano del PSOE tras las movilizaciones de los empleados de limpieza en Madrid; la prensa que suspira por ZP catalogaba a los trabajadores de la Justicia que se concentraban ante los mítines del PSOE como "tontos útiles" pero "servidores objetivos" de los intereses de la Derecha.
Y cuando el linchamiento "moral" de los huelguistas no ha sido bastante, los defensores del orden han recurrido al apaleamiento físico y a otros instrumentos de represión como las sanciones y las multas. Así, por ejemplo, los "mossos d'esquadra" (la policía autónoma catalana) entraron brutalmente a desalojar a los estudiantes concentrados en la Universidad Autónoma de Barcelona el pasado 4 de Marzo ocasionando cerca de una decena de heridos. Por ejemplo también esa misma policía la emprendió a palos contra un miembro de un piquete informativo de la huelga de autobuses de Barcelona. A los trabajadores de la Administración de Justicia les llueven estos días sanciones de hasta un 50% del salario por haber hecho huelga cuatro o cinco días laborables. Los conductores de autobuses de Barcelona deben hacer frente a multas por incumplir unos "servicios mínimos" que alcanzan a menudo hasta el 80% de los trabajadores y que son fijados por las mismas autoridades que se niegan a satisfacer las reivindicaciones obreras.
Que la burguesía recurra cada vez más a la represión - como, por otra parte, también hemos denunciado en las luchas que han tenido lugar en Francia el pasado mes de Noviembre - es un síntoma evidente del recorte de su margen de maniobra que le viene impuesto por la agravación de la crisis mundial y que le empuja inexorablemente a atacar a muerte las condiciones de vida de los trabajadores en todo el planeta y a enfrentarse sin contemplaciones a la lucha de estos contra esos hachazos. Lo que ponen una vez más de manifiesto las luchas que se han vivido recientemente en España es que esa brutalidad represora no es patrimonio exclusivo del "Sarkozy" de turno o de los gobiernos de la Derechona. Precisamente el clima de persecución que viven las huelgas en Barcelona - donde la policía obedece las órdenes de Saura, máximo dirigente de los ¿ex?-estalinistas, viene a confirmar por enésima vez que en lo tocante a la represión de las luchas obreras, la Izquierda nada tiene que envidiar a la Derecha.
El empeño precisamente de esos mismos partidos de Izquierdas ha sido el de convencernos que, con sus "fallos", constituían sin embargo un "mal menor" respecto a la Derecha. Sabemos, sin embargo, que LOS DOS SON PEOR. Que ninguna fracción de la clase explotadora va a dejar de sacrificar las condiciones de vida obreras en el altar de los intereses del capital nacional. Que la única fuerza de los trabajadores es que nosotros nos unamos y tomemos conciencia del abismo de clase que nos separa de nuestros explotadores. Por ello decimos que lo único que defiende al obrero es el desarrollo de la solidaridad de clase.
Y eso es algo que poco a poco va ganando peso en las luchas obreras. Precisamente para hacer frente a la campaña de acoso mediático y difamación, los trabajadores se van habituando a explicar a través de hojas y manifestaciones abiertas a otros sectores, cual es el verdadero significado de su lucha, y por qué sus reivindicaciones pueden sentirse como propias o cercanas por cualquier otro proletario. Así hemos visto como los conductores de autobuses de Barcelona han logrado no sólo parar la campaña de auténtico linchamiento moral que les acusaba de los sufrimientos de los usuarios, sino ganarse la simpatía de éstos mostrando que es la propia patronal quien pone en peligro su seguridad acentuando la precariedad de las condiciones de trabajo de los autobuseros. Eso explica que en manifestaciones convocadas por estos hayan participado vecinos de barrios obreros ("Nou Barris") y trabajadores de otros sectores, especialmente aquellos que, como los universitarios, se encontraban también en lucha. En una de estas manifestaciones, la del 9 de Febrero, se difundió una octavilla en las que usuarios de TMB (Transportes Metropolitanos de Barcelona, adaptado para la ocasión como Transportes "de mierda" de Barcelona) señalaban - traducimos del catalán- : «Como usuarios de TMB, como trabajadores rebeldes y como cómplices de las movilizaciones de los conductores de autobuses de la ciudad de Barcelona queremos expresar toda nuestra solidaridad con los conductores en luchas, con los expedientados por la empresa, con el agredido y el denunciado por los mossos d'esquadra" (...) ¿Quién es el responsable de esta situación?: el impotente alcalde de Barcelona Jordi Hereu y su panda de amiguetes de la administración de TMB, el sindicalismo colaboracionista y de despachos, los buenos demócratas que protestan como esquiroles creyéndose las mentiras de la prensa,..».
La burguesía va a tratar de desacreditar estas movilizaciones diciéndonos calificándolas de hechos insignificantes cuando lo relevante sería que los trabajadores han acudido masivamente a votar, y que lo han hecho refrendando, por ejemplo en Cataluña, a ese mismo Partido "socialista" al que denuncian en sus luchas. Ese discurso que pulula en todas las tertulias radiofónicas y análisis de sesudos comentaristas políticos tiene una "pizca" de verdad. Y es que la burguesía sabe, y así lo explota con todas sus fuerzas,
que en el terreno electoral, es decir con los trabajadores atomizados como individuos , el peso de la influencia de la ideología de la burguesa es mucho mayor que el que ejerce cuando los trabajadores viven su propia fuerza colectiva a través de la lucha y la solidaridad de clase. Por ello, ante la avalancha de ataques antiobreros que se avecinan contra los trabajadores de todos los sectores podemos afirmar que el podrido mundo de las mentirosas promesas electorales quedará atrás y que el futuro está preñado de combatividad, solidaridad y desarrollo de la conciencia de la clase revolucionaria.
Etsoem (20/3/2008).
Estamos asistiendo a una aceleración impresionante de la crisis del capitalismo. Esta aceleración tiene repercusiones muy duras sobre la clase trabajadora y sobre la gran mayoría de la población mundial.
Por una parte, los despidos continúan a ritmo creciente. Podemos citar 74000 en General Motors, los despidos masivos en bancos e instituciones financieras, los despidos igualmente masivos en la construcción y en las oficinas inmobiliarias.
La precariedad se acentúa. Un informe aparecido esta semana revelaba que las contrataciones indefinidas (que en los momentos más "prósperos" tan solo alcanzaban el 11%) han caído prácticamente a cero[1].
Una de las consecuencias de la crisis es el endurecimiento brutal de las medidas contra los trabajadores emigrantes. En Italia el nuevo gobierno de Berlusconi se conduce de forma descaradamente xenófoba y arrogante, azuzando actos progromistas como el asalto a un campamento de gitanos rumanos. Sin embargo, los gobiernos de "izquierda" como el de ZP, que por boca de la vicepresidenta se desmarca de Berlusconi, hacen exactamente lo mismo pero envuelto en una retórica de "democracia" y "derechos humanos".
Un informe reciente encargado por la UE revelaba que en España los emigrantes sin papeles son tratados como delincuentes, retenidos por periodos no inferiores a 18 meses. Los centros de retención se han convertido en cárceles donde los emigrantes son encerrados en celdas inmundas que carecen de condiciones mínimas de salubridad e higiene y no tienen derecho -como revelaba el informe- siquiera a paseos por el patio. Como el periodo legal es de 40 días, los emigrantes son soltados y vueltos a detener a continuación.
Como respuesta a la crisis y la escalada del desempleo, la UE ha decidido endurecer las medidas represivas contra la emigración y puesto nuevas trabas contra el acceso de personas de países "sensibles", todo ello con el aval del nuevo gobierno del "diálogo" y la "tolerancia" que encabeza Zapatero. Un artículo en El País denunciaba, por ejemplo, que personas procedentes de México que iban de turismo o de visita a familiares sufrían trabas prácticamente infranqueables para venir aquí y si a pesar de todo lo lograban eran tratadas como sospechosas sometidas a todo tipo de controles y verificaciones.
Sin embargo, en la crisis actual, el efecto más duro contra los trabajadores y la gran mayoría de la población está siendo la inflación. Los precios de los alimentos básicos, del gas para cocinar, del transporte etc., se disparan de forma meteórica. Los salarios -congelados o casi congelados- no pueden resistir esa carrera.
Esta explosión inflacionaria tiene una consecuencia dramática para las poblaciones de los países de África, Asia, América Central y del Sur, ya de por si muy empobrecidas. Estamos asistiendo a los primeros pasos de una hambruna que puede convertirse en generalizada. La FAO calcula que cada día 100.000 personas mueren de hambre. En los 3 últimos años los precios de los productos alimenticios han subido un 83%. En el caso del trigo el alza ha sido del 181%. En Estados Unidos el arroz ha tenido que ser racionado. Jean Zeagler, encargado especial de la ONU para el "derecho a la alimentación" declara que «vamos hacia un largo periodo de revueltas, de conflictos, de oleadas de desestabilización regional potencialmente incontrolables», añadiendo que «antes de la actual subida de los precios habían 854 millones de personas sub-alimentadas. Ahora, la hecatombe está anunciada». El Banco Mundial pronostica que «la inflación alimenticia no es un fenómeno temporal, el curso de los precios van a ser superior al de 2004 por lo menos hasta 2015»[2].
La inflación en los alimentos básicos se ve agravada por fenómenos de especulación y acaparamiento de alimentos que recuerdan a lo que comerciantes y gobernantes realizaban cada vez que había malas cosechas en tiempos feudales. Los capitalistas, ávidos de ganancias rápidas, ven como la especulación inmobiliaria o bursátil ya no ofrece ninguna salida y se dedican a especular con los alimentos agudizando todavía más la llamarada inflacionaria. Se está empezando a poner de manifiesto una verdad largo tiempo anunciada por los revolucionarios: EL CAPITALISMO ES INCAPAZ DE ALIMENTAR A LA HUMANIDAD. Una realidad que los prodigios tecnológicos, los rascacielos, el glamour, y otros oropeles, tienen cada vez más dificultades para ocultar.
En los primeros meses de 2008 se han multiplicado las revueltas del hambre en un buen número de países. En un artículo de CCI ON LINE que publicábamos sobre Haití[3], decíamos «En una Web de nombre semana.com, aparece un artículo titulado Planeta con hambre donde se lee: «El hambre ataca, y la gente se levanta. Hay protestas en Guinea, Marruecos, Mauritania, Mozambique, Níger y Senegal. En Camerún causan 40 muertos. En Haití, cuatro. En Costa de Marfil y Burkina Faso las manifestaciones se convierten en saqueos y violencia, mientras en Egipto siete personas mueren en peleas por recibir pan subsidiado. Uzbekistán, Yemen, Bolivia e Indonesia viven algo parecido. Los altos precios de la comida la han puesto fuera del alcance de millones, y la situación no hace más que agravarse».
Cabe destacar la situación social en Egipto donde «al triplicarse los precios del trigo, los servicios de pan subsidiado del gobierno se vieron totalmente desabastecidos lo que provocó protestas e incidentes en las colas del pan durante marzo de 2008, en abril los obreros de la empresa textil de Malhalla al Kubra -vanguardia de los movimientos obreros de 2006 y 2007- lanzaron el 7 de abril un llamamiento a la huelga en todo el país y se manifestaron el 7 y el 8 siendo duramente reprimidos por la policía. En el norte de Egipto murieron dos personas, una de ellas un niño»[4]
La respuesta de la burguesía ha sido la represión. El único "alimento" del que poseen grandes reservas los estados burgueses son las balas: «200 muertos en la represión de los motines en Burkina Fasso en febrero 2008, 100 muertos en Camerún, 5 muertos en Egipto en abril y otras tantos en Haití el mismo mes»[5]
Estas masas desheredadas no están solas en sus protestas, se ven acompañadas por un progresivo incremento de las luchas obreras en numerosos países tanto en aquellos considerados "opulentos" como en los catalogados como "pobres". Vamos a exponer las luchas más significativas durante los primeros meses de 2008[6]:
Irán: los conductores de autobuses de Teherán fueron a la huelga en enero. 100 obreros fueron detenidos y 2 considerados líderes están todavía en prisión. El 18 de febrero, en Chouch, sur del país, los obreros de una azucarera se manifestaron contra el impago de sus salarios. Este mismo motivo ha estado en la raíz de numerosos paros en empresas de Ghazvine, de Elam y de Karadj (oeste), los empleados de una empresa de telecomunicaciones y de una farmacéutica en Teherán, de una industria textil en Ispashan (segunda ciudad del país). En el norte, en Rasht, los obreros del textil se han manifestado delante de los edificios oficiales portando pancartas que decían "Tenemos hambre". El 21 de febrero los obreros empleados en la construcción de una presa en Abbaspur (sur) se declaraban en huelga siendo violentamente atacados por fuerzas de la policía secreta. El 14 de abril, la policía ha atacado con bulldozers los trabajadores de una fábrica de neumáticos ocupada por el impago de salarios.
Vietnam: desde principios de año se han contabilizado 150 huelgas. Los 17000 trabajadores de la multinacional de calzado Nike se pusieron en huelga reclamando un alza de 200000 dongs (unos 8 euros). Obtuvieron la mitad de lo reivindicado por lo que las protestas continuaron y la factoría fue cerrada durante 3 días. 10000 obreros de una fábrica de juguetes en Danang se pusieron en huelga reclamando vacaciones pagadas y un aumento de las primas.
Rumania: tras varias semanas de huelga los obreros de la fábrica Dacia - Renault han obtenido un aumento de 100 euros mensuales, casi el 40%. En la siderurgia de Arcelor - Mittal en Galati, 4000 obreros se declararon en huelga por aumento de salario, primas por trabajar en fin de semana y ayudas a las familias de trabajadores accidentados. La dirección otorgó inmediatamente una subida del 12% pero un tribunal laboral decidió prohibir la huelga logrando la vuelta al trabajo.
Polonia: los obreros de la mina carbonífera de Budryk en Ornontowice (Silesia) protagonizaron una huelga de 46 días para reclamar la igualación de sus salarios con las otras minas del país. Obreros de otras empresas de la zona se han solidarizado con la lucha y las mujeres de los mineros se han manifestado en Varsovia. El sindicato Solidarnosc (quien saboteó la gran huelga de 1980) ha calificado a los mineros de "canallas".
Rusia: 3000 obreros han ocupado las minas de bauxita durante una semana. Reivindicaban un aumento del 50% del salario y el restablecimiento de una serie de derechos sociales previamente anulados. Actos de simpatía con los huelguistas se han dado en todo el país y la gran mayoría de la población local se ha manifestado junto con los huelguistas. La dirección ha cedido parcialmente.
Turquía: la guerra del Kurdistán no ha podido impedir una huelga masiva de 43000 obreros en los astilleros e industrias auxiliares de Tuzla en el mar del Mármara. El 28 de febrero una manifestación masiva era reprimida violentamente por la policía. En respuesta, los obreros hicieron una sentada alrededor de la fábrica. Ante nuevas medidas represivas (75 obreros fueron detenidos y sometidos a brutales palizas), los obreros protagonizaron nuevas manifestaciones. "Nuestra vidas tienen menos valor que la de sus perros", gritaban los obreros, la huelga se extendió y las autoridades liberaron a todos los detenidos mientras que la dirección concedía algunas reivindicaciones: mejora de las condiciones de seguridad e higiene y limitación del trabajo diario a 7 horas y media.
Argelia: a partir del 13 de abril estalló una huelga "ilegal" (no convocada por los sindicatos) por un aumento del salario base entre los funcionarios públicos. Las autoridades abrieron inmediatamente negociaciones para revisar las escalas salariales. En la región de M'sila el 10 de abril estalló una huelga en una cementera motivada por las deplorables condiciones de trabajo.
Camerún: los obreros de las plantaciones de palma -donde las condiciones de trabajo son inhumanas- se declararon en huelga en marzo, retomando una lucha duramente reprimida en noviembre de 2007.
Swazilandia: a finales de marzo 16000 obreros de la industria textil se pusieron en huelga para obtener mejoras salariales y de condiciones laborales.
Túnez: el 6 y el 7 de abril, los obreros de la zona minera de Gafsa (que en 1978 protagonizaron una gran huelga duramente reprimida con 300 muertos) se declararon de nuevo en huelga contra el despido de varios compañeros. Una nueva oleada de arrestos ha sido la respuesta del gobierno logrando por el momento acallar la protesta. También, el 10 de marzo hubo una huelga en la capital de los 4000 trabajadores de la empresa de telemarketing, Teleperfomance, que trabaja por el mercado francés y belga.
México: una huelga el 11 de enero en la mayor mina de cobre del país -Cananea, provincia de Sonora, al norte- un tribunal la declara ilegal y sufre una violenta represión por parte de la policía y las fuerzas especiales[7].
Venezuela: huelga masiva de los trabajadores de la siderurgia[8]
China: el 17 de enero los trabajadores portuarios de la multinacionales Maersk en el puerto de Machong se declaran en huelga. No hay noticias del resultado de la lucha[9].
Emiratos Árabes: conocemos la huelga que hubo en Dubai en noviembre de 2007[10], su ejemplo parece extenderse puesto que 1300 obreros de la construcción en un emirato vecino, Bahrein, también se han declarado en huelga en abril 2008. Las autoridades han preferido ceder inmediatamente y han concedido un fuerte aumento salarial.
Israel: en este Estado que celebra su 60 aniversario, lleno de guerras y brutalidad represiva, los obreros de la recogida de maletas de la compañía aérea de bandera, El Al, se declararon en huelga al margen de los sindicatos durante el mes de marzo. Poco antes otra huelga estallaba entre los empleados de la Bolsa de Tel Aviv, hartos de la cantidad de horas extras obligados a realizar lo que les impedía -según declaración de un trabajador- "estar con nuestras familias".
Veamos a continuación las principales luchas producidas en los países industrializados donde existe un proletariado muy concentrado y con una larga experiencia tanto de luchas como de las maniobras ideológicas y sindicales de la burguesía. Para no hacer muy largo este artículo resumimos los acontecimientos
Gran Bretaña: la jornada del 24 de abril ha visto la movilización de más de 400000 trabajadores del sector público[11]. Por primera vez en 21 años, 200000 trabajadores de la enseñanza han entrado en huelga contra la carestía de la vida. Por primera vez en la historia de Inglaterra, los trabajadores de los guarda costas marítimos se han declarado el huelga desde el 7 de marzo. Destacar igualmente la huelga de los empleados municipales de Birmingham, la segunda ciudad del país, y de los trabajadores de la refinería de Grangemouth en Escocia. En el metro londinense, la amenaza de 3 días de huelga por parte de 7000 conductores ha hecho retroceder a la dirección que ha retirado un plan que reducía la seguridad de los convoyes con objeto de ahorrar costes.
Alemania: una experiencia importante de solidaridad fue la movilización de los obreros de Bochum -y principalmente de la factoría Opel- en apoyo de sus compañeros de Nokia amenazados de perder su empleo. Después ha habido numerosas huelgas: en la siderurgia 93000 trabajadores; en los funcionarios durante la semana del 3 al 7 de marzo; en hospitales, en cajas de ahorro, en los aeropuertos de Frankfurt, Munich, Dusseldorf, Hamburgo, Stuttgart y Hannover; en el sector público, el sindicato del ramo -Verdi- ha convocado una huelga para el 2 de mayo dada la fuerte presión de los obreros que rechazaron sus propuestas de negociación a la patronal. También ha habido luchas en los transportes públicos, principalmente en Berlín y el descontento es muy fuerte en los correos donde las reuniones de trabajadores reclaman la convocatoria de una huelga a nivel nacional[12].
Bélgica: durante el mes de marzo se han producido huelgas en la factoría Ford de Gante, en los correos de Mortsel -cerca de Bruselas- en protesta contra la proliferación de contratos precarios; en los transportes públicos de Bruselas y 2 huelgas "salvajes" (es decir, realizadas por iniciativa espontánea de los trabajadores fuera de los sindicatos) en el grupo petroquímico BP y en la empresa de logística Ceva, en este último caso contra los despidos.
Grecia: el gobierno pretende implantar una reforma del sistema de pensiones que supone la reducción entre el 30 y el 40% de las mismas y la supresión de toda jubilación anticipada. Esto ha provocado un enorme descontento que ha cristalizado en 3 huelgas generales. La última -el 19 de marzo- convergió en manifestaciones gigantescas, en Atenas se reunieron más de un millón de personas.
Irlanda: huelga de 40000 enfermeras durante 15 días desde principios de abril reivindicando 10% de aumento salarial y reducción del tiempo de trabajo a 35 horas semanales. Los pilotos de Air Lingus se movilizan contra el empeoramiento de sus condiciones de trabajo que se ven previsibles con la apertura de una nueva terminal en Belfast. El 4 de abril, en contra de la posición del sindicatos, 25 conductores de autobús se declaran en huelga en Limerick (tercera ciudad del país) reclamando un nuevo contrato salarial.
Italia: en la región de Nápoles los obreros de la fábrica Fiat de Pomigliano están en huelga contra la "externalización" de 316 empleos.
Suiza: en Bellizona (región del Tesino) los obreros de CFF Cargo mantuvieron una huelga de un mes contra el despido de 126 compañeros. El de abril realizaron una manifestación en Berna que recibió el apoyo de otros obreros. El 9 la dirección retiró los expedientes de despido.
Canadá: en el Valley Jonction en la empresa Olymel los obreros se pusieron en huelga contra un acuerdo firmado un año antes por los sindicatos por el cual estos aceptaban una reducción del 30% de los salarios. Por las mismas fechas, 320 obreros de un matadero industrial de carne se declaraban en huelga contra la sanción a un compañero que habría llegado tarde al trabajo. Ante ello la dirección llamó a los sindicatos para que intervinieran para convencer a los obreros de volver al trabajo. Estos plantearon la realización de una asamblea, pero los sindicatos se negaron y propusieron un referéndum. Este finalmente se celebró y decidió la huelga ilimitada a partir del 20 de abril con un porcentaje a favor del 70%
USA: huelga entre los trabajadores de la cadena de televisión MTV. Huelga en AMH (subcontratista de General Motors) en las 2 factorías de Detroit y Búfalo. El 1 de mayo -que no es fiesta en USA- los estibadores de la costa Oeste realizaron un día de paro contra la continuación de la guerra en Afganistán e Irak.
En los 3 primeros meses de 2008 hemos asistido a una simultaneidad internacional de las luchas obreras a una escala que jamás se había visto anteriormente. En la síntesis antes expuesta hemos podido censar 24 países. Si comparamos con otros momentos históricos, vemos que durante la oleada revolucionaria mundial de 1917-23 no hubo tantos países agitados por luchas coincidiendo en tan corto espacio de tiempo. Lo mismo podemos decir de la oleada de luchas abierta en 1968.
Sin embargo, si bien esta simultaneidad es muy significativa es importante destacar la similitud de las motivaciones que han impulsado a luchar tanto a obreros de países industrializados como a sus hermanos de los países más "periféricos" como a las masas desheredadas: en todos los casos ha sido la respuesta a la inflación, un hecho mundial consecuencia directa de la crisis mundial.
Esta similitud no estaba tan presente en las luchas que se sucedieron tras Mayo 68. Las situaciones específicas de cada país, los diferentes ritmos en la crisis y en las respuestas políticas de la burguesía, marcaban cada lucha del proletariado pese a que todas tenían en común la expresión de su despertar histórico.
Tanto en 1917 como en 1968 hubo una gran lucha que ejerció de faro -la Revolución Rusa y el Mayo francés, respectivamente- y las luchas que surgieron en otros países fueron un eco más débil de aquellas, no logrando ninguna de ellas ampliar la brecha que habían abierto. Por así decirlo, tanto en 1917 como en 1968 asistimos a las ondas concéntricas -por tanto más débiles- de la sacudida provocada por un epicentro.
Hoy, si cada lucha tomada por separado está muy lejos de la fuerza histórica de los movimientos de 1917 y 1968, lo profundamente significativo es la multiplicación de focos de lucha. No asistimos como entonces a una hoguera en un país cuyas chispas saltan y provocan incendios más pequeños en otros países sino a una multiplicación de chispas -por el momento todavía pequeñas- que podrían acabar provocando una gran hoguera mundial.
Tanto en 1917 como en 1968, el proletariado mundial se lanzó a la lucha arrastrando el handicap de poderosos factores de división. En 1917-23 la masividad y la radicalización de las luchas son muy diferentes entre el proletariado de los países vencedores y el proletariado de los países vencidos. Aunque hubo tentativas de lucha tanto en unos como en otros, el proletariado de los países vencedores tenía fuertes ilusiones de un restablecimiento rápido de la situación y una vuelta a la prosperidad económica. Sectores de estos proletariados se habían contaminado por la euforia nacionalista que daba el estar en el bando "vencedor". Por su parte, si el proletariado de los países vencidos fue quien protagonizó las movilizaciones más masivas y que llegaron hasta la insurrección en algunos casos (Alemania o Hungría, aparte de Rusia), también se vio afectado por sentimientos de frustración y victimismo nacionalista que debilitaron fuertemente su toma de conciencia[13].
Del mismo modo, las movilizaciones que se extendieron tras el Mayo francés a otros países, se tropezaron con poderosos factores de división. Cabe destacar fundamentalmente dos. Por un lado, la división entre el bloque occidental "liberal" y "democrático" y el bloque oriental supuestamente "socialista". Por otro lado, la división entre un norte rico donde habitaría un proletariado "opulento" y "aburguesado" y un sur pobre donde el proletariado sería quien pagaría la factura del "bienestar" de sus hermanos del norte.
Parecía creíble el planteamiento division