SEAT: Salvar la empresa significa despidos y contratos basura. La respuesta es la lucha obrera

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Llevamos 20 años donde no hay más que despidos, contratos basura, recortes de prestaciones, bajas de salario, aumento de ritmos y de horarios etc. Las condiciones de vida y de trabajo no hacen más que empeorar más y más. Lo último ha sido el expediente de SEAT con 1346 nuevos despidos y el trágico accidente laboral de Almuñecar que ha costado la vida a 6 obreros.

Muchos compañeros se preguntan: ¿hasta cuando va durar esta continua pendiente siempre hacia abajo? ¿Cuál va ser la salida a esta interminable sucesión de ataques?

¿Qué futuro nos depara el capitalismo?

El trinomio Gobierno – Patronal – Sindicatos siempre repiten lo mismo: estas medidas son un sacrificio necesario para poder “sanear la economía” y abrir una dinámica de prosperidad. Sin embargo, la prosperidad NUNCA LLEGA y lo que se queda es la miseria, la precariedad y el empeoramiento de las condiciones de trabajo.

Los despidos no sanean las empresas sino que conducen a nuevos despidos. Los contratos precarios provocan más precariedad y peores contratos. Los accidentes laborales no cesan de crecer, hace 20 años la media era 3 diarios mientras que ahora son de 5 diarios.

Siempre hablan de “reformas”. ¡Qué “reformas” más extrañas! En el siglo XIX y principios del siglo XX toda reforma significaba una mejora en las condiciones de los trabajadores. Las “reformas” del siglo XXI consisten en empeorar aún más esas condiciones.

Cada vez que anuncian despidos y recortes sociales nos dicen que eso es un “Plan de Futuro”. ¡Menudo futuro! Con esos planes de futuro redujeron la plantilla de la minería del carbón de 50000 a 8000 trabajadores en el lapso de 25 años; la de SEAT de 30000 a menos de 16000; la de astilleros de 45000 a menos de 10000; la de RENFE de 75000 a poco menos de 30000 etc.

Y esto no sucede únicamente en España. Lo vemos en Francia, en Alemania, en Japón, en USA, en cualquier país del mundo. No existe actualmente ningún lugar donde exista esa “prosperidad” que el padre del actual presidente USA prometió en 1989 cuando cayó el muro de Berlín.

El Ministro de Industria nos dice que “la crisis de SEAT es puramente coyuntural”. ¡Una “crisis coyuntural” que dura 30 años y que se manifiesta en la gran mayoría de sectores y de países! El comité de empresa de SEAT dice que “los despidos son el resultado de la mala política comercial de la compañía”. Se conoce que Ford, Opel, Wolswagen, Fiat etc., tienen también una “mala política comercial” pues todos despiden a mansalva. En el sector de la informática todos tienen una “mala política comercial” pues HP, IBM etc., no paran de despedir gente. Lo mismo sucede en el textil, en las telecomunicaciones…

La “mala política comercial” de las empresas y de las naciones es consecuencia de la crisis cada vez más fuerte del capitalismo. El mercado mundial está cada vez más saturado y ante ello toda empresa, todo capital nacional, solo pueden sobrevivir atacando a muerte a los trabajadores. Hay que ser competitivos, dicen, pero “ser competitivos” significa despidos, recortes salariales, recorte de prestaciones sociales… ¡Bajo el capitalismo no existe ninguna otra forma de “ser competitivos”!

El capitalismo mundial está en crisis. No tiene ningún “plan de futuro” que ofrecernos. Sus “planes de futuro” son despidos, miseria, guerras, destrucción medioambiental, barbarie… Ese es su futuro.

Otro futuro es posible: el de la lucha obrera

La amenaza de un expediente de regulación de empleo en SEAT ha despertado la combatividad de los trabajadores que se niegan a aceptar este enésimo recorte de la plantilla o a ceder al chantaje de sacrificar un 10% de su salario a cambio de la “promesa” de eludir los despidos. En Wolswagen de Alemania la dirección y los sindicatos plantearon en 2003 el recorte de los salarios como medio de evitar los despidos. Hoy ¡lanzan 7000 despidos!

La voluntad de lucha de los compañeros de SEAT no es algo aislado ni en España ni a nivel mundial. Hemos visto la combatividad de los mineros del carbón. Hace un par de meses los trabajadores del aeropuerto de Heathrow en Gran Bretaña hicieron una huelga salvaje en solidaridad con 600 compañeros de una empresa de catering amenazados de despidos. También ha habido recientemente una gran huelga en Boeing en Estados Unidos contra el recorte de las pensiones y los seguros médicos presentado como “necesario para mantener el empleo”. Argentina ha vivido durante los últimos meses la mayor oleada de huelgas en 20 años. En China los conflictos laborales se han multiplicado por 6 respecto al año anterior.

Los explotados ya no aceptan mansamente los “planes de futuro” y las “reformas” que les ofrecen el triángulo Gobierno – Patronal – Sindicatos. Poco a poco se deshacen del peso de pasadas derrotas, de la desorientación y la desconfianza en sus propias fuerzas que les hizo resignarse ante ataques pasados y se lanzan, de nuevo, a la lucha.

Sin embargo, la lucha no es fácil. Está llena de obstáculos. Es preciso comprenderlos y ver quienes son sus portadores.

El interés de la empresa y de la economía nacional es el que lleva a los despidos y a la miseria

Lo primero que debemos comprender para poder luchar con un mínimo de fuerza es que el Interés de la Empresa, el Interés del Sector, el Interés Nacional, constituyen la causa de los despidos, de los contratos basura, de la baja de los salarios. En contra de lo que nos repiten al unísono consellers de treball, presidentes de empresa, sindicatos, etc., esos intereses chocan frontalmente con el interés de los trabajadores y de la humanidad.

Sacrificarnos por el interés de la empresa o de la economía nacional es renunciar a defender nuestro interés humano de vivir, de comer, de dar un futuro a nuestros hijos. Pero es también sembrar la cizaña de la división en nuestras propias filas. El interés de la empresa y el interés de la nación causan nuestra miseria y nuestra división. No tenemos ni Empresa ni Nación que defender.

Para que la lucha obrera tenga fuerza ha de definir sus propios intereses, su propio terreno de clase contra el interés nacional, el interés del sector y el interés de la empresa.

Las autoridades locales o autonómicas están siempre del lado del Capital

La realidad desmiente una y otra vez estos engaños. Hace menos de un año en Phillips vimos como la intervención de la Generalitat catalana no impidió los despidos. Lo mismo ha sucedido con los conflictos de Papelera o de Unidad Hermética. Entre “presión” y “petición”, los obreros somos paseados y engañados, pues quieren que confiemos nuestra suerte a quienes son nuestros verdugos, a los maestros de las buenas palabras y la puñalada trapera. El Estado no es el representante del pueblo sino el defensor incondicional de los intereses del capital nacional. Todas las autoridades –desde el presidente del gobierno hasta el último alcalde- están ahí para velar por su defensa.

La fuerza de los obreros está en tomar el destino en sus propias manos, luchando fuera y en contra del Estado y de todas sus estructuras e instituciones.

La fuerza de los trabajadores es la solidaridad

Los medios de comunicación han dado mucho bombo a la lucha de los pescadores o de los camioneros. Se ha querido dar la impresión de que el bloqueo de los puertos o el corte de las autopistas, acciones espectaculares que “salen en la tele”, han obligado a retroceder al Estado. Parecería que nuestra fuerza reside en armar el mayor escándalo posible para llamar la atención.

Estas acciones no ejercen una verdadera presión sobre el Capital y su Estado. En una economía que naufraga en una enorme sobreproducción los desabastecimientos puntuales suelen ser aprovechados para limpiar stocks. Por otra parte, no son los capitalistas o sus gobernantes las principales víctimas de ellos sino más bien los trabajadores y el conjunto de la población. Estas acciones provocan pasividad en los demás trabajadores. Al principio pueden ser miradas al principio con simpatía pero su prolongación da paso a una creciente hostilidad. Provocan el aislamiento de sus protagonistas al hacerles perder su principal baza: el apoyo activo de los demás trabajadores.

La lucha obrera se fortalece si se extiende, si gana a otros trabajadores, sí a través de explicarla ante amplias capas de la población, conquista su apoyo. Los trabajadores no reivindican un beneficio particular sino que sus intereses expresan los de la mayoría de la población. El interés del Capital es sacrificar la vida humana en el altar del beneficio. El interés de los trabajadores es una producción consagrada a la satisfacción plena de las necesidades humanas. En interés del capital es la vida para la producción, el interés de los trabajadores es la producción para la vida.

Toda lucha obrera que se queda aislada es una lucha perdida por mucha acción espectacular que se haga. El aislamiento respecto a los demás trabajadores, el aislamiento político ante el estado, constituyen la peor de las derrotas.

En la plantilla de SEAT, como en el resto de centros de trabajo, conviven obreros veteranos con una nueva generación que en unas condiciones de fuerte precariedad se incorpora a la clase productora de toda la riqueza social y a su lucha contra la explotación. Los salarios, el tipo de contrato, el régimen contractual etc., de unos y otros pueden parecer muy diferentes, sin embargo, todos están unidos por lo esencial: no disponen para ganarse su sustento más que de su fuerza de trabajo y a todos ellos les amenaza por igual los planes de ataque de los capitalistas.

El dilema con el que SEAT ha planteado el ataque: o despidos o baja de salarios, está destinado a sembrar la división y el enfrentamiento entre los trabajadores. Es un planteamiento envenenado que busca que veamos a los otros compañeros como competidores y rivales, que les achaquemos la causa de nuestras desgracias, quebrando así la unidad de clase, la necesaria solidaridad entre los obreros de cualquier edad, sexo, nacionalidad que es la fuerza con que la clase obrera puede oponerse a los ataques de los capitalistas. Si se rompe esa unidad de clase, el capital podrá golpearnos con más fuerza a todos: veteranos y jóvenes.

Nuestra fuerza es unirnos en cada centro de trabajo para buscar la solidaridad de los demás trabajadores sin distinción de sector, de región, de nacionalidad de origen. Solidaridad no es dar un simple apoyo, solidaridad es unirse a la lucha y hacer el frente de combate contra el capital lo más grande posible, pues sólo así podemos tener fuerza. Cuando los trabajadores luchan juntos todos ganan. LUCHANDO JUNTOS GANAMOS TODOS.

Corriente Comunista Internacional 8-11-05

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REUNION PUBLICA BARCELONA sobre tema LA LUCHA OBRERA ES EL FUTURO, EL NACIONALISMO (ESPAÑOL O CATALAN) ES EL PASADO: Sábado 26 de noviembre 2005 a las 17 horas en el Centro Social Garcilaso c/Garcilaso s/n frente a Mercado Felipe II Metro Línea 1 Estación Sagrera