Tras unas elecciones que todos los comentaristas consideran un error, la situación política española se complica por momentos y nadie sabe si podrá constituirse un gobierno y que apoyos tendrá o en qué alianzas se basará. Con la descomposición, la burguesía tiende a perder el control de su aparato político que aparece cada vez más como un imbroglio monumental tejido a fuerza de intrigas, maniobras, chantajes y pactos inconfesables, todo en nombre de una supuesta "voluntad popular" de la que todos los partidos se burlan descaradamente. El proletariado tiene que defender frente a este espectáculo denigrante su autonomía política de clase y defenderse de las numerosas trampas, la más importante es la defensa de la democracia y el antifascismo, con los que este sistema podrido intenta atarlo de pies y manos para hacerle aceptar la explotación y la barbarie capitalista.