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Cinco meses de lucha, catorce días de acción, millones de manifestantes, multitud de huelgas y bloqueos, una movilización récord... En resumen, un movimiento social de una amplitud que no se veía en Francia desde 1968. Y, sin embargo, la reforma de las pensiones ha sido aprobada. ¿Ha sido en vano? ¡No!
Este movimiento es una promesa para el futuro. Es una señal de que nosotros, la clase trabajadora, hemos vuelto a levantarnos. Una vez más, luchamos juntos. Durante décadas, hemos sufrido los ataques implacables de los sucesivos gobiernos, de derechas y de izquierdas. Pero a partir de ahora, nos negamos a aceptar el continuo deterioro de nuestras condiciones de vida y de trabajo. Eso es lo que demuestra la magnitud de nuestro movimiento.
Desde la primera manifestación del 19 de enero, la inmensa mayoría de los trabajadores no se hizo ilusiones de que el gobierno podría dar marcha atrás. Sin embargo, semana tras semana, millones de trabajadores nos negamos a ceder. Al negarnos a ceder, al luchar juntos, al desarrollar la solidaridad entre sectores y entre generaciones, logramos nuestra primera victoria: ¡la lucha misma!
"A veces los trabajadores triunfan, pero es un triunfo efímero. El verdadero resultado de sus luchas no es tanto el éxito inmediato como la creciente unidad de los trabajadores". (Manifiesto Comunista, 1848).
Esta victoria tiene un valor incalculable para el futuro. Porque sabemos que los ataques van a empeorar. Los precios de los alimentos, la electricidad, la vivienda y el combustible seguirán subiendo. Tanto en el sector privado como en el público, la precariedad laboral, la falta de personal, los ritmos de trabajo infernales y los salarios de miseria serán cada vez peores. El Estado seguirá destruyendo los sistemas de sanidad, educación y transporte... ¡lo único que aumenta son los presupuestos para armas y represión!
Así que vamos a tener que seguir luchando, basándonos en la experiencia de nuestro movimiento actual. Por eso es vital que nos reunamos, siempre que sea posible (al final de las manifestaciones, en nuestros lugares de trabajo, en comités de lucha o círculos de discusión, en reuniones de organizaciones revolucionarias), para discutir y aprender las lecciones. Porque, sí, hay muchas lecciones que aprender de este movimiento:
- En las últimas décadas, hemos sido atacados desde muchos flancos, aislados unos de otros e impotentes. Habíamos perdido la confianza en nuestra capacidad para unirnos y luchar en masa. Peor aún, incluso habíamos olvidado que nuestra fuerza colectiva podía existir. Esos días han terminado.
- Luchando juntos, hemos empezado a darnos cuenta de que somos una sola fuerza. Somos la clase obrera. Desempleados, jubilados, estudiantes con contratos precarios, asalariados del sector privado o público, con mono o bata blanca, en talleres u oficinas, todos somos explotados que, atomizados, cada uno en su rincón, somos impotentes frente al capital, pero que, unidos en la lucha, podemos convertirnos en la mayor fuerza social de la historia.
- Fue precisamente esta reivindicación de nuestra identidad de clase lo que permitió recordar la experiencia de nuestras luchas pasadas. No es casualidad que el eslogan más popular esgrimido en las pancartas fuera: "Vosotros nos pusisteis en el 64, nosotros os volveremos a poner un mayo del 68". Aún más espectacular es la aparición en los debates de referencias al movimiento contra el CPE en 2006, mientras que hasta ahora este episodio era totalmente ignorado en nuestras filas, como si nunca hubiera ocurrido. Al empezar a luchar de nuevo como clase obrera, estamos haciendo posible empezar a reapropiarnos de nuestra historia, nuestras experiencias, nuestras victorias y nuestras derrotas, para que mañana podamos estar más unidos, más organizados y ser más fuertes.
- A diferencia de 2018, cuando los ferroviarios hicieron huelga en solitario durante semanas y semanas, hasta la extenuación, mientras los demás sectores eran llamados a la "huelga por delegación" y a una solidaridad platónica, esta vez ningún sector se ha quedado aislado, ningún sector ha salido derrotado. Incluso los refinadores, que se han visto obligados a retirarse a sus puestos de trabajo mes tras mes en nombre del bloqueo de la economía. Esta vez ha prevalecido la dinámica de la solidaridad activa en la lucha. La trampa clásica de la división y el aislamiento no funcionó.
- Reprimiendo ferozmente y provocando vergonzosamente, el Estado francés esperaba atemorizar a la mayoría de los trabajadores y empujar a una minoría a un enfrentamiento estéril y desesperado con las fuerzas del orden. También en este caso conseguimos evitar esta trampa, a pesar de la inmensa cólera legítima ante las palizas y los insultos.
- Este terror de Estado en las calles, al igual que la aprobación forzosa de la reforma en la más completa legalidad, gracias a los mecanismos constitucionales de la República, han empezado incluso a levantar la máscara de la democracia burguesa y a revelar lo que se esconde tras ella: la dictadura capitalista.
- Por último, y quizás lo más importante, este movimiento ha suscitado una cuestión esencial para el futuro: ¿cómo establecer una relación de fuerzas favorable a la clase obrera? Millones de trabajadores nos movilizamos durante meses y meses y, sin embargo, la burguesía francesa no cedió. ¿Por qué no lo hicieron? ¿Qué le faltó a este movimiento para hacer retroceder al gobierno?
Para entenderlo, y para ir más lejos la próxima vez, tenemos que seguir por el camino que este movimiento ha empezado a recorrer: tenemos que recordar nuestras luchas pasadas y las lecciones que nos enseñaron.
Algunas luchas pasadas demuestran que es posible hacer retroceder a un gobierno, frenar sus ataques.
En 1968, el proletariado francés se unió tomando sus luchas en sus manos. Tras las grandes manifestaciones del 13 de mayo para protestar contra la represión policial de los estudiantes, los paros y las asambleas generales se extendieron como un reguero de pólvora por las fábricas y los centros de trabajo, culminando en la mayor huelga de la historia del movimiento obrero internacional, con 9 millones de huelguistas. Ante esta dinámica de extensión y unidad de la lucha obrera, el gobierno y los sindicatos se apresuraron a firmar un acuerdo sobre un aumento salarial generalizado para frenar el movimiento.
En agosto de 1980, en Polonia, ante la subida de los precios de los alimentos, los huelguistas llevaron la lucha aún más lejos reuniéndose en enormes asambleas generales, decidiendo sus propias reivindicaciones y acciones y, sobre todo, esforzándose constantemente por extender la lucha. Ante esta fuerza, no fue sólo la burguesía polaca la que tembló, sino la burguesía de todos los países.
En 2006, en Francia, tras sólo unas semanas de movilización, el gobierno retiró su "Contrato del Primer Empleo". ¿Qué asustó a la burguesía para dar marcha atrás tan rápidamente? Los estudiantes precarios organizaron asambleas generales masivas en las universidades, abiertas a trabajadores, parados y pensionistas. Propusieron una consigna unificadora: la lucha contra la precarización y el paro. Las asambleas generales eran el alma del movimiento, donde se celebraban debates y se tomaban decisiones. Cada fin de semana, las manifestaciones reúnen a más y más sectores. Asalariados y jubilados se unen a los estudiantes bajo el lema: "Jóvenes lardones, viejos picatostes, ¡todos en la misma ensalada!”
En efecto, la mayor fuerza de una lucha es que es cosa de todos los explotados y no de los "especialistas". En realidad, todas las "acciones" propuestas por los sindicatos están destinadas a impedir que se vean "desbordados", a impedir que resurja el impulso de esos movimientos victoriosos, a impedir que debatamos y decidamos por nosotros mismos cómo llevar la lucha. Piquetes, huelgas, manifestaciones, bloqueo de la economía... mientras estas acciones permanezcan bajo control sindical, sólo pueden conducir a la derrota.
¿Qué han estado haciendo los sindicatos en el Reino Unido desde hace casi un año? Han dispersado la respuesta de los trabajadores: cada día, un sector diferente va a la huelga. Cada uno en su rincón, cada uno en su piquete. Sin mítines, sin debates colectivos, sin unidad real en la lucha. No se trataba de un error estratégico, sino de una división deliberada. En 1984-85, el gobierno de Thatcher ya había conseguido romperle la espalda a la clase obrera en el Reino Unido mediante el mismo trabajo sucio de los sindicatos. Aislaron a los mineros de sus hermanos de clase de otros sectores. Los encerraron en una huelga larga y estéril. Durante más de un año, los mineros ocuparon los pozos bajo el lema de "bloquear la economía". Solos e impotentes, los huelguistas llevaron al límite sus fuerzas y su coraje. Y su derrota fue la derrota de toda la clase obrera. Los obreros del Reino Unido no vuelven a levantar cabeza hasta hoy, ¡más de treinta años después! Esta derrota es, pues, una dura lección que el proletariado mundial no debe olvidar.
Sólo reuniéndonos en asambleas generales abiertas, masivas y autónomas, que decidan realmente sobre la dirección del movimiento, podremos formar la base de una lucha unida y que se extienda, impulsada por la solidaridad entre todos los sectores y todas las generaciones. Asambleas generales en las que podamos adoptar juntos reivindicaciones cada vez más unificadoras. Asambleas generales en las que nos reunamos y desde las que podamos partir en delegaciones de masas al encuentro de nuestros hermanos y hermanas de clase, los trabajadores de la fábrica, el hospital, la escuela o la administración más cercanos.
Hoy todavía nos falta confianza en nosotros mismos, en nuestra fuerza colectiva, para atrevernos a tomar nuestras luchas en nuestras manos. Ese es el límite actual de nuestro movimiento, por eso la burguesía francesa no ha temblado, por eso su gobierno no ha retrocedido. Pero nuestra historia demuestra que podemos hacerlo. Y, en cualquier caso, no hay otro camino.
El capitalismo seguirá hundiéndonos en la miseria y la barbarie. Dejado a su propia lógica, este sistema decadente arrastrará a franjas cada vez más amplias de la humanidad a la guerra y la miseria, y destruirá el planeta con gases de efecto invernadero, bosques arrasados y bombas.
El sentimiento de solidaridad, de estar todos en el mismo barco, la necesidad de permanecer juntos, entre diferentes sectores, entre diferentes generaciones, son los testigos de cuál es la naturaleza profunda de la lucha de los trabajadores, una lucha por un mundo radicalmente diferente, un mundo sin explotación ni clases sociales, un mundo sin fronteras ni enfrentamientos entre naciones donde la "guerra de todos contra todos" dará paso a la solidaridad entre todos los seres humanos: el comunismo.
Nuestra lucha histórica contra el capitalismo es internacional. En los últimos doce meses, hemos visto movimientos sociales de una magnitud no vista desde los años ochenta en el Reino Unido, España, Alemania, Dinamarca, Portugal, Países Bajos, Estados Unidos, Canadá, México y China... las mismas huelgas contra la misma explotación cada vez más insostenible. "Los trabajadores permanecen unidos", gritaban los huelguistas en el Reino Unido. "O luchamos juntos, o acabaremos durmiendo en la calle", confirmaban los manifestantes en Francia. La pancarta "Por todos nosotros" bajo la que se celebró la huelga contra el empobrecimiento en Alemania el 27 de marzo es especialmente significativa de este sentimiento general que crece en la clase obrera: todos luchamos por todos.
En la lucha contra el deterioro de nuestras condiciones de vida y de trabajo, en particular frente a la inflación, desarrollaremos poco a poco nuestra fuerza colectiva, nuestra confianza en nosotros mismos, nuestra solidaridad y nuestra unidad. En la lucha, nos iremos dando cuenta de que nosotros, la clase obrera, somos capaces de tomar nuestras luchas en nuestras manos, de organizarnos, de reunirnos en asambleas generales para decidir nuestras consignas y nuestras acciones. Poco a poco nos daremos cuenta de que somos capaces de ofrecer otra perspectiva que la muerte prometida por un sistema capitalista en decadencia: la revolución comunista.
La perspectiva de la revolución proletaria volverá a nuestras mentes y a nuestras luchas.
¡El futuro pertenece a la lucha de clases!
Corriente Comunista Internacional 4 junio 2023
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El problema de la vivienda se está agravando en todo el mundo, tanto en los países centrales donde se supone que “se vive mejor” como en los países hoy llamados “emergentes” eufemismo con el que se han sustituido otros términos como “subdesarrollo”, “tercer mundo”, para esconder la terrible miseria que en ellos sufren los trabajadores.
En grandes metrópolis que nos presentan como el escaparate del lujo cada vez es mayor la legión de los “sin techo”, homeless palabra en inglés que refleja los miles que en Nueva York, Londres o París duermen en la calle.
En el famoso Silicon Valley, centro mundial de la tecnología, hay muchos trabajadores que viven en furgonetas o autocaravanas, el sueldo no les da, ni siquiera para una vivienda de una sola habitación.
En toda Europa abundan los jóvenes que bien siguen en casa de sus padres o tienen que conformarse con una habitación en un piso compartido, se multiplica el fenómeno de las “camas calientes”, pisos donde una familia duerme ocho horas y tiene que ceder la habitación a otra las ocho horas siguientes, la cual, a su vez, la pasa a una tercera.
En América del Sur, muchos trabajadores, sobre todo los recién llegados a las grandes ciudades, no pueden pagarse una vivienda mínimamente decente y tienen que recurrir a las “tomas de terreno” donde con materiales precarios irse construyendo una infravivienda. El Estado capitalista, defensor de la propiedad privada, sea cual sea el color del gobierno -derecha o izquierda, popular o populista- utiliza la represión contra estas tentativas. Lo vimos con Evo Morales en Bolivia, un defensor del “socialismo”, quien frente a una ocupación en Oruro empleó “la bala y el ejército en defensa de la ley y la propiedad privada”1 y ahora lo vemos con el gobierno Boric en Chile.
El martes 25 de abril del 2023, una Comisión del Senado despacha a Sala Proyecto modificaciones a la Ley de Usurpaciones, que endurece las penas contras las ocupaciones de terreno. Según relata Diario Bio Bio (2023) “En medio de un tenso debate, la Comisión de Seguridad Pública del Senado despachó a Sala el proyecto de Ley de Usurpaciones que modifica el Código Penal y crea penas privativas de libertad para quienes cometan el delito de usurpación de terrenos. Asimismo, se pretende ampliar el periodo de flagrancia y facilitar la detención de los diferentes ocupantes. Lo anterior no incluye a quienes estén inscritos en el Registro Nacional de Campamentos de Chile.” Este proyecto, que tiene su origen en los buitres de la derecha política en Chile, es una declaración de guerra contra las familias obreras que no pueden pagar un arriendo y que se ven obligadas a tomar terrenos de forma ilegal para no dormir en la calle.
Pese a que esta iniciativa fue propuesta por senadores de la derecha política, el gobierno izquierdista de Boric no se ha quedado atrás en la labor de atacar y desalojar a los proletarios que actualmente hacen uso de tomas de terreno. Una nota del Diario Antofagasta TV (2023) dice “Este jueves a las 8:00 de la mañana, la Delegación Presidencial Regional (DPR) de Antofagasta por medio de su Coordinación Territorial comenzaron con el desalojo de ocho hectáreas ubicadas en el sector conocido como Altos Costa Laguna o Bahía Méndez. El lugar había sido intervenido el pasado 5 de abril, culminando de esta manera el desalojo de 100 ocupaciones irregulares en un terreno de aproximadamente 22 hectáreas. A un mes de ese operativo, volvieron a detectar el levantamiento de viviendas y loteo de terrenos.” Acá vemos un ejemplo clásico de como la izquierda y derecha del capital se reparten las faenas para atacar a la clase obrera, mientras la derecha tiene un discurso mucho más agresivo y prepotente, la izquierda ataca de forma más disimulada y sofisticada, pero ambas atacan a los obreros y sirven al Capital.
“Según información del Ministerio de Bienes Nacionales, en Chile existen alrededor de 20 000 tomas de terreno. Es en el norte del país, específicamente en las regiones de Antofagasta y Atacama, donde se concentra la mayor cantidad de tomas de terreno y se registran casi 14 000 del número total a nivel nacional. La crisis migratoria también forma parte de los datos, pues con el incontrolable ingreso de migrantes, se catastran casi 6000 familias extranjeras habitando en estos macro campamentos.” (Tiempo Real, 2022)
La burguesía y sus medios de prensa tratan de justificar este atentado contra el proletariado, bajo los pretextos de que las “tomas de terreno” son fuentes de delincuencia e inseguridad, además de que hay mafias criminales detrás de esto que operan y venden los terrenos de forma irregular para posteriormente ganar dinero (“loteos brujos”). ¡ES VERDAD! La tasa de criminalidad en estos lugares es altísima, y también existen mafias criminales que lotean terrenos para luego regateárselas a las hambrientas familias obreras que buscan un lugar donde vivir.
Pero ¿Cuál es la causa de la criminalidad? ¿Qué son esas mafias? ¿de quién es la culpa?
Hemos de ir a la raíz, y la raíz no está en los obreros que lo único que quieren es un lugar donde vivir. La raíz está en el decadente capitalismo que pudre las bases de toda la sociedad y donde se da cada vez más “el aumento constante de la criminalidad, de la inseguridad, de la violencia urbana, en la que se han ido metiendo cada día más y más niños, los cuales acaban también siendo víctimas de la prostitución”, todo ello “hoy, a una escala desconocida en la historia, invadiendo por todos sus poros a la sociedad humana, expresando no sólo la dislocación de la sociedad burguesa, sino y sobre todo la destrucción de todo principio de vida colectiva en el seno de una sociedad sin el menor proyecto, la menor perspectiva, incluso a corto plazo, incluso la más ilusoria”2
¿Es culpa del proletario el hecho de que existan mafias de delincuentes que ganan dinero a costa de sus necesidades y sufrimientos? No señores, aquí el único culpable de todo es el capital, que a través del estado y sus medios de prensa buscan echarles la culpa a los trabajadores por no tener un lugar donde vivir.
Es necesario comprender que mafias y Estado están conchabadas, colaboran bajo mano para sus turbios negocios, se protegen mutuamente en un auténtico sindicato del crimen, pues como dicen las antes mencionadas Tesis sobre la Descomposición los partidos, las empresas, las instituciones del Estado están corroídas por “la increíble corrupción que está aumentando, prosperando en los aparatos políticos, la oleada de escándalos en la mayoría de los países, como en Japón, donde resulta cada día más difícil distinguir aparato de gobierno y hampa gansteril, o en España, en donde está en entredicho el mismísimo brazo derecho del jefe de gobierno socialista, en Bélgica, en Italia y en Francia, en donde los diputados han decidido amnistiarse a sí mismos de sus mangoneos y bajezas”.
Debemos aclarar algo muy importante, y es el hecho de que las tomas de terreno no son suficientes para la clase obrera, y no se pueden conformar con esta. Igual que, por ejemplo, las ollas comunes3, las tomas de terreno no hacen más que adaptarse a la pobreza y el hambre capitalista, es un “pan para hoy y hambre para mañana”, es una respuesta a situaciones desesperadas de miseria, pero que no contienen los medios para superarla y erradicarla, esto solo se puede superar por la Revolución Proletaria Mundial que será el resultado de la lucha masiva del proletariado en los distintos países y de su unificación internacional.
A diferencia de la extrema izquierda del capital, que pone a las tomas y ocupaciones de terreno sobre un pedestal, haciéndolas ver como algo “muy combativo”, la clase obrera debe comprender que las tomas de terreno además de no ser más que una adaptación al capitalismo moribundo, contienen el peligro de una lucha interclasista popular donde la clase obrera se diluya en “el pueblo” y la “ciudadanía”. Lo que necesita nuestra clase es el desarrollo de su lucha en su terreno de clase unificando sus diferentes reivindicaciones, entre las cuales está la lucha sobre el problema de la vivienda4, la lucha contra la inflación, contra el incremento de la explotación y de la jornada de trabajo, e, igualmente, por una vivienda digna, forman el haz inseparable de reivindicaciones de clase, en torno a las cuales debe desarrollarse la unidad, la solidaridad y la autoorganización de nuestra clase.
Rodrix
Informaciones en:
1 Ver Evo al desnudo | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [11]
2 TESIS SOBRE LA DESCOMPOSICION: La descomposición, fase última de la decadencia del capitalismo | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [12]
3 Ver Comedores populares: ¿Lucha contra el hambre o adaptación al hambre? | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [13]
4 Ver Debate sobre el problema de la vivienda | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [14]
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En la primera parte de esta serie1 analizamos la preparación y el accionar de la burguesía argentina para colocar, en su primera ocasión, a Perón en el gobierno (1946-52), logrando con ello la consolidación del control de la clase obrera, que, mediante la actuación del aparato sindical (principalmente la CGT), remata la cadena represiva que durante la década de los veinte el Estado argentino desató en contra de las movilizaciones obreras. Un segundo aspecto que la burguesía obtuvo con el gobierno de Perón fue un momento de unidad, necesario para poder llevar a cabo su proyecto de industrialización. Sin embargo, como veíamos en la parte última del artículo, la unidad se rompe con la crisis que se abrió al finalizar la 2ªGM, en tanto acentúa la competencia económica y política, llevando a un choque de intereses, que en 1955 lleva al golpe de Estado, impidiendo que Perón terminara su segundo gobierno (programado a finalizar en 1958). En ese ajuste de cuentas llevado entre las diversas fracciones burguesas, aunque la clase obrera no tenía ningún interés común con alguna de ellas, quedó atrapada en medio del enfrentamiento, siendo utilizada como carne de cañón…
Al finalizar la 2ªGM las principales diferencias que se presentaban entre los diversos grupos de la burguesía en Argentina (y en gran parte de América Latina), se enfocaban en definir el perfil que debía de tomar el Estado para la organización económica y política del sistema. Mientras que Perón postulaba la permanencia de un gobierno totalitario, con dominio militar, revestido con un discurso democrático, intervencionista, corporativista y con la tarea de empujar a la industrialización, otros sectores, entre los que se destacaban algunas de las facciones del partido radical (principalmente la encabezada por Frondizi), aunque coinciden en continuar con la industrialización, consideraban debía de enfocarse en la industria pesada, contando con una presencia mayor del capital foráneo, limitando la propiedad estatal, pero además desconcentrando el control del Estado, de manera que, los militares compartieran el dominio político con otros grupos burgueses civiles y religiosos.
Variaciones de esas propuestas se presentaban, no obstante, al final, en una amalgama diversa, los opositores al gobierno de Perón, formado por militares, empresarios, clero católico y los partidos radical, conservador y “socialista”, llevan a cabo el golpe de Estado, no sin antes mostrar que detrás de sus discursos religiosos y su careta de “libertadores” (como se denominaban), se encontraban fracciones burguesas tan reaccionarias y criminales como el mismo peronismo… En una acción que buscaba sembrar el terror, el 16 de junio de 1955 (tres meses antes de consumarse el golpe de Estado), aviones de ataque de la marina, bombardean la plaza de mayo arrojando cerca de 14 toneladas de bombas y disparando continuas ráfagas de fusiles, causando cientos de heridos y la muerte de más de 300 civiles, entre los que se encontraban niños.
De frente a un acto de barbarie como este y ante el ambiente de preparación del golpe militar, marcado por atentados y enfrentamientos, Perón inicialmente llama a la concordia, sin embargo, los “anti peronistas” rechazan el diálogo, por lo que, en un intento de colocarse a la ofensiva, alienta a la estructura sindical a lanzar a los trabajadores a enfrentar a los opositores. Así, en la manifestación del 13 de agosto de 1955, ordena a sus seguidores: “La consigna para todo peronista, esté aislado o dentro de una organización ¡es contestar a una acción violenta con otra más violenta! ¡Y cuando uno de los nuestros caiga, caerán cinco de los de ellos!”. Se trataba de una respuesta desesperada en la que pretendía, una vez más, usar como carne de cañón a los trabajadores, después de todo, el proletariado para Perón (como para todo burgués), eran solo peones de ajedrez, a los que podía sacrificar según convenía a su estrategia. Solamente el 16 de septiembre, ante la amenaza de los militares alzados, de atacar la refinería petrolera de La Plata, los objetivos militares de la Capital y la Casa Rosada, Perón toma la decisión de renunciar y salvar así los “bienes de la Nación”.
Pero si el caudillo depuesto era obligado a dejar el poder, sectores de la misma burguesía, que habían impulsado al gobierno de Perón o que se vieron favorecidos por este, no encuentran una alternativa en la llamada “revolución libertadora” encabezada por el general Eduardo Lonardi. Había en el conjunto de la burguesía, como decíamos arriba, una gran división política; incluso en las filas de los militares existían fracturas. Hay sectores de la marina que no reconocen la autoridad de miembros del ejército que forman parte del gobierno, así mismo, algunos empresarios de la industria y sobre todo del sector agrícola, pugnan por la eliminación total del proyecto de industrialización y, en el plano político, el “anti peronismo” también está dividido, porque mientras un sector (tanto de militares como de empresarios) buscan conciliar con la CGT y los grupos peronistas, pero sin Perón, otro sector desea la eliminación total de esa expresión. Eso explica que dos meses después de efectuarse el golpe de Estado, quitaran del gobierno a Lonardi para colocar al general Pedro E. Aramburu2 (manteniendo el cargo de noviembre-1955 a mayo-1958).
Aunque la dictadura con Aramburo logró cohesionar mejor a la burguesía, no logró eliminar la división existente sobre qué política llevar en relación al peronismo y por tanto hasta que nivel llevar la “desperonización” o la negociación. Tal duda la expresaban porque Perón seguía representando una fuerza política importante para la burguesía argentina. No es extraño que después de 17 años de exilio, al inicio de la década de los setenta, cuando las movilizaciones de los trabajadores amenazaban romper el control sindical, la clase dominante no dudó en organizar su retorno a Argentina.
En la campaña electoral que permitió a Perón ascender al gobierno por segunda ocasión, arrastró a una parte muy importante de la clase obrera a las urnas. Las migajas ofrecidas en su primer gobierno y los discursos demagógicos lograron ese efecto, sin embargo, el capitalismo en su decadencia, no puede asegurar que esas mejoras relativas sean duraderas. La recesión que estalló en Argentina entre 1949-52, llevó al gobierno de Perón a instaurar un “plan de emergencia económica”, afectando particularmente a los salarios reales, que caen, entre 1950 y 1952 en 25%. En 1954 los salarios quedan congelados y se impulsa el aumento de los ritmos productivos. Aunque la estructura sindical hacía pasar estas medidas sin permitir las respuestas abiertas de descontento de los trabajadores, el descrédito del peronismo se exponía y solo podían expresar su malestar pasivamente, alejándose de las “estructuras peronistas de base”; no obstante, cuando empezaron a incrementarse los atentados de los grupos “antiperonistas” y luego el golpe militar, se presenta una renovación de las simpatías de los trabajadores hacia el gobierno, en tanto que su golpeada conciencia, luego de más de una década de medidas de sometimiento por la llamada “revolución justicialista”, creando ilusiones en el sindicato y el gobierno, impide que el descontento a esas medidas empujen a la movilización controlada y dirigida por los trabajadores. Este proceso se continúa después del golpe, al ordenar a la marina3, por parte de Aramburu, la ocupación de la CGT, con el fin de limitar la presencia del principal brazo político del peronismo, en ese mismo sentido ordena la disolución del partido peronista, la imposición del decreto 4,161, con el que prohibía cualquier mención a Perón y al peronismo4, e incluso robando el cadáver de Eva Perón. Otra vez, estas medidas se volvieron propulsoras del peronismo.
No podemos dejar de considerar que este momento histórico al que nos hemos estado refiriendo, tiene como telón de fondo el desarrollo de la contrarrevolución, abierta a partir de la derrota de la oleada revolucionaria (que tuvo como expresiones más desarrolladas la revolución en Rusia en 1917 y Alemania en 1919), extendiéndose por todo el planeta desde la década de los 30, culminando hasta fines de los años 60. Se vuelve crucial tomar en cuenta esta situación, en tanto el aislamiento y aplastamiento de las rebeliones proletarias, hizo que la clase obrera perdiera temporalmente sus perspectivas de combate y fuera presa fácil del control ideológico, como ocurrió justamente en Argentina durante todo este período de luchas internas de la clase dominante. En ese contexto es que, en Argentina, la burguesía, logró involucrar al proletariado en la pugna burguesa, polarizada entre los que buscaban “desperonizar la sociedad” y los que tenían como consigna el “retorno de Perón”.
Inicialmente fue al interior de las filas militares en las que se presentaron los planes conspirativos en contra de la dictadura, como la encabezada por el general Juan José Valle, que, aunque no formaba parte del peronismo, algunas decenas de miembros de estructuras peronista se integraron al levantamiento del 9 de junio de 1956. El movimiento fue derrotado el mismo día, pero, de cualquier forma, representó un golpe ideológico en contra de la conciencia proletaria, en tanto que, en el aislamiento y la represión que se vive, estas acciones desvían su reflexión hacia senderos que nada tienen que ver con su condición de clase explotada.
El accionar encabezado por el general Valle, fue criticada por el propio Perón, por su ingenuidad, pues, decía en su carta a Cooke, era “una acción que, de antemano podía predecirse como un fracaso…” Pero sobre todo por la desconfianza que tenía hacia los militares que no lo habían apoyado con firmeza cuando el golpe de Estado, por eso advertía: “Yo vengo repitiendo, a los mismos peronistas precipitados, que no haremos camino detrás de los militares que nos prometen revoluciones cada fin de semana. Ellos ven el estado popular y quieren aprovecharlo para sus fines…”
Líneas más abajo de la misma carta que hemos estado citando, define que la resistencia, “no depende en sus resultados de realizar grandes acciones de sabotaje, sino miles de acciones de todo tipo realizadas por todos individual y colectivamente…” Por eso, pretendiendo desmarcar a la “resistencia” de las aventuras militares, expone: “En vez de pensar en revoluciones militares, es decir oponer la fuerza a la fuerza en una decisión de conjunto, el pueblo tiene que hacer guerra de guerrillas…”5
No obstante, la crítica que hace a los medios usados por la revuelta de Valle y la definición que hace de su convocatoria a la “resistencia”, son esencialmente iguales; ambas propuestas mantienen la forma conspirativa, individualista y desesperada, pero también comparten los mismos fines: reivindicación de la democracia y las elecciones libres como alternativa… pero, sobre todo, el principal punto en común se encuentra en que ambos proyectos buscaban la continuidad del capitalismo.
La historia mostró la tragedia a que fue sometido el proletariado en Argentina, por el accionar conjunto de los gobiernos y el peronismo. La falta de perspectivas entre los explotados los llevó a verse envueltos en actos de violencia individualista, sin más argumento que su coraje, se lanzaron de forma individual a realizar “actos de sabotaje”, lo mismo atacando la maquinaria de una fábrica que colocando “caños” (explosivos caseros), en edificios públicos o empresas. Tales actos representaban solamente desesperación, porque no causaban un daño material de importancia para el capital, mucho menos ayudaban a la reflexión, al avance en la conciencia y organización de los trabajadores, por el contrario, se volvieron mecanismos de confusión, que desviaban de sus objetivos de clase.
Nuevamente el proletariado, al involucrarse en la “resistencia” convocada por el peronismo, fue utilizado como carne de cañón. Para ampliar el control, Perón designó al Comando Nacional Peronista (CNP), con el cual buscaba coordinar la “resistencia”, sin embargo, tiene corta vida y poca actividad, pasando a ser impulsadas esas acciones por el “Comando de Organización de la Juventud Peronista”. De esta forma el peronismo va a dirigir las actividades de los trabajadores y de los jóvenes, desgastando sus fuerzas e impidiendo la reflexión sobre su condición de explotados y del significado anti proletario de los objetivos y las acciones de la “resistencia peronista”.
Esas medidas de control que ejerce el peronismo, apostando la vida de trabajadores y jóvenes en aventuras sin objetivos, permitieron a Perón llevar a cabo acuerdos con diferentes grupos de la burguesía, colocando a sus fuerzas en mejores condiciones políticas. De esa forma, en las votaciones electorales de 1958, lleva un pacto con Frondizi y su partido, la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) para asegurar su triunfo de la presidencia y de paso evitar subieran a la palestra electorera, personajes del “neoperonismo” que, de obtener un alto número de votos, mostrarían la posibilidad de un “peronismo sin Perón”6. Sabiendo el control que tenía de los trabajadores y el repudio de estos hacia la “libertadora”, Perón le ofrece a Frondizi los votos de sus seguidores, a cambio que en su gobierno cumpla con la legalización de la CGT y de su partido, la amnistía a los presos y para afianzar el control de los trabajadores, un aumento salarial. Al final se cumplió el pacto7, demostrando que el peronismo podía controlar a los trabajadores, empujándolos lo mismo a poner “caños”, que a enredarse en la mascarada electorera.
Pero incluso los intentos de los trabajadores por movilizarse en defensa de sus condiciones de vida, son copados e integrados al marco de la “resistencia peronista”, como sucedió en la ocupación del Frigorífico Lisandro de la Torre8 (en enero de 1959), en la que el peronismo toma el control de la movilización, evitando que la defensa de las condiciones de vida de los trabajadores se colocara en primer plano de la protesta, llevándola a la “defensa de los recursos nacionales”. La movilización, aunque tuvo el apoyo solidario de los pobladores del barrio de Mataderos de la Ciudad de Buenos Aires, terminó ocupado por las fuerzas militares y con el despido de 5,000 trabajadores de los 9,000 que formaban la plantilla laboral.
El avance de la confusión del conjunto de explotados en Argentina, causada por el peronismo, se amplificó y se extendió por sucesos que son producto de la guerra fría, como lo fue la llamada “revolución cubana”9 y el mito guevarista10, además de la difusión que toman los argumentos religiosos a través del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Todo ello combinado, crea el ambiente para la formación de agrupaciones guerrilleras argentinas, como los Montoneros, las FAP o las FAR, que no solo fueron el producto del dominio de la ideología burguesa y expresión de la desesperación pequeñoburguesa, sino además fueron difusores de esos mismos argumentos anti proletarios.
El centro de las preocupaciones políticas del peronismo se enfocaba en la búsqueda de las formas que permitieran al Estado nacional tener un mejor funcionamiento, pero la falta de unidad política de la burguesía argentina, condujo a una intensa confrontación. Para explicar su proyecto político de defensa del Estado nacional, Perón se posicionaba en lo que definía como la “tercera posición”, con ello pretendía exponer su distancia de los lineamientos hegemónicos de los Estados Unidos y la Unión Soviética durante la guerra fría. Este argumento le daba el marco para puntualizar cuales eran los ejes de su proyecto para fortalecer al Estado argentino, a saber: independencia económica, justicia social y soberanía política. Esta forma de defensa del Estado y la nación, define el centro del programa del movimiento que él mismo nombra como “justicialista”, el cual asegura, tiene un carácter de “socialismo nacional”11. Este embrollo de argumentos lo único que dejan claro es que, el verdadero objetivo de Perón, era la defensa del capitalismo, y su actuación respondía a unas circunstancias en que existía una disputa del poder entre diferentes bandos burgueses. Por eso es un burdo engaño afirmar que en la práctica de Perón había preocupaciones proletarias. Buscarle “coincidencias” con el marxismo, no solo resulta una aberración, sino además representa un ataque dirigido contra la clase obrera. Justamente eso significaron las elucubraciones “teóricas” de John Williams Cooke (ex diputado peronista y representante político por un tiempo de Perón), así como la formación del grupo guerrillero las FAR, que se decían defender al marxismo, al tiempo que buscaban integrarse en la esfera peronista. Pero resultan también aberrantes, los intentos por “radicalizar” el proyecto peronista, aún sin tomar al marxismo, presentándose como “anticapitalistas”, completando la idea de Perón sobre el “socialismo nacional”. Estos argumentos se encuentran en la base de la formación de las agrupaciones que formaran la llamada “Tendencia Revolucionaria” del peronismo12.
El proletariado en el mundo a partir de la década de los treinta, como o decíamos renglones arriba, sufrió la contrarrevolución, que tomó su representación más brutal en la forma del estalinismo y el nazismo (impuestos precisamente en los países donde la oleada revolucionaria había tomado mayor fuerza); en algunas regiones del planeta se representó con acciones más sutiles (pero no por ello menos agresivas contra la conciencia obrera), desde la democracia, y en Argentina, sin duda, los gobiernos militares y el peronismo, como fuerzas burguesas complementarias, fueron la expresión del dominio de la contrarrevolución.
Justamente a finales de los sesenta, cuando la crisis económica reaparece en el mundo, los trabajadores también retornaban al escenario social con amplias movilizaciones, poniendo fin a la contrarrevolución que se abriera años atrás. El mayo francés de 1968 fue la expresión más relevante de ese proceso, y el Cordobazo de 1969 en Argentina13, fue indudablemente un eslabón importante de la cadena de movilizaciones. Pero a la par que la clase obrera retomaba la movilización, la burguesía creaba o impulsaba nuevas trampas para evitar el fortalecimiento de la conciencia obrera. No es extraño que sea a finales de los años sesenta e inicios de los setenta, que surgen los grupos que retoman los postulados del peronismo, para pretender renovarlos, incluso revistiéndose de argumentos pretendidamente marxistas; evidentemente, –insistimos lo dicho arriba–, lo que se obtiene de esa mezcla es una construcción ideológica burguesa, con la que se busca renovar la vestimenta del peronismo y continuar extendiendo la confusión entre los explotados. De manera que ni Montoneros, ni las FAR, ni las otras agrupaciones guerrilleras con menor dimensión formadas alrededor del peronismo, representaron un esfuerzo de la clase trabajadora14. Su accionar, marcado por el robo, los secuestros y los asesinatos, revela su alejamiento de la práctica proletaria revolucionaria, dichas acciones, solamente fueron aprovechados por Perón, en sus relaciones con otros grupos burgueses, como él mismo lo declaraba: “Cada vez que los muchachos dan un golpe patean para nuestro lado la mesa de negociaciones y fortalecen la posición de los que buscan una salida electoral limpia y clara…”15
Pero si el proletariado tenía un enemigo en el peronismo y sus grupos de la “resistencia”, el aparato de izquierda tampoco se encontraba como fuerza propulsora de la conciencia de los explotados. No solamente el Partido “Comunista” de la Argentina (PCA), se presentaba como fuerza burguesa en contra de los trabajadores, también estaban en ese mismo terreno las agrupaciones trotskistas.
El PCA, aunque su formación en 1918 representó un esfuerzo del proletariado, muy pronto entró en un proceso de degeneración. Para 1946, cuando se da la primer candidatura de Perón a la presidencia, el PCA se presenta como su opositor, pero no lo hace desde las filas y los argumentos del proletariado, sino desde su integración en un frente electoral, junto a partidos burgueses que forman la “Unidad Democrática” (UD, además del PCA estaba formada por la Unión Cívica Radical, el Partido Socialista, y el Partido Demócrata Progresista). Luego, variará su posición en diversas ocasiones, durante la campaña preparatoria del golpe de Estado, entrada la década de los cincuenta, se acercará al gobierno de Perón para formar un “Frente Popular”. El propio dirigente, Victorio Cordovilla (miembro de la burocracia de la degenerada 3ª Internacional, conocido por servir puntualmente los dictados de Stalin), en 1952, declaraba: “…la base esencial de nuestra política es la unidad de acción entre comunistas y peronistas”. Después, el PCA volverá a tener giros en su postura, apoyando o denostando, según lo dictara la coyuntura y las necesidades políticas del bloque estalinista, manteniéndose siempre fuera del terreno de la lucha proletaria.
Los grupos trotskistas, en el período de la 2ª posguerra, eran ya una corriente burguesa16, y en Argentina llevaban ya algunos años en un trabajo destinado a introducir la confusión entre los proletarios. Las agrupaciones con mayor actividad eran: Grupo Obrero Marxista (GOM, dirigida por Nahuel Moreno), Grupo Cuarta Internacional (GCI, dirigida por J. Posadas) y la Unión Obrera Revolucionaria (UO, dirigida por Miguel Posse). Todas ellas coincidían en caracterizar al peronismo como un movimiento nacionalista burgués, y critican el control sindical que ejerce con la CGT, y aunque cada uno saca conclusiones diferentes de eso, sus posturas son semejantes con matices, de manera que van desde el llamado a participar en los sindicatos peronistas para transformarlos o apuntalarlos, hasta el de crear una nueva central sindical, es decir, en cualquiera de los casos empujan a los trabajadores a mantenerse atados a la estructura sindical. Pero en lo que se destacan las diversas corrientes del trotskismo, es en la creación de argumentos para justificar su apoyo al peronismo.
Mientras que los “posadistas” del GCI se pliegan abiertamente, argumentando (desde 1948) que el peronismo era “un movimiento nacionalista antimperialista, que expresaba el curso de la revolución, resultado del triunfo de la Unión Soviética en la guerra. Y que había que apoyarlo para impulsarlo y desenvolverlo. Esta era la forma en que se expresaba el curso de la revolución.”17
Por su parte los “morenista” del GOM, llaman al entrismo en el peronismo. El historiador argentino Daniel Gaido, resume así la política que llevó el GOM hasta llegar a la práctica entrista: “…la organización de Moreno se incorporó al Comité Internacional [de la IV Internacional] y quedó como defensora del ‘trotskismo ortodoxo’ en América Latina…” Posteriormente, integra al GOM “en 1953 al Partido Socialista de la Revolución Nacional (PSRN), una escisión del Partido Socialista liderada por Enrique Dickmann que rápidamente se transformó en una colectora de votos para el Partido Justicialista. Esta fue sólo la antesala de su entrismo en el peronismo entre 1957 y 1964...”18
Como podemos ver la clase obrera en Argentina se encontraba aislada y acechada por un lado por las fuerzas gubernamentales y por todos lados por el peronismo y sus diversos brazos políticos, además del estalinismo y el trotskismo… a pesar de ello, su fuerza se revelaba como peligrosa, al grado que la burguesía requirió del retorno de Perón.
Durante toda la década de los cincuenta del siglo XX, las diferencias al interior de la burguesía crecen sin apaciguarse, los golpes de Estado se repiten una y otra vez, El cuartelazo que derrocó y exilió a Perón, autoproclamado como la “revolución libertadora”, estuvo representado en tres gobiernos, el de Lonardi, que duró unos meses, el de Aramburo con una duración de tres años (1955-58), finalizando con el gobierno de Frondizi (1958-62), que fue depuesto en marzo de 1962, por otro golpe militar, esta vez, con el jefe del senado, José María Guido, los militares establecen un gobierno provisional civil, dándole continuidad con el gobierno de Arturo Illia (postulado por la UCRP), que inició sus funciones el 12 de octubre de 1963 y culminándolas abruptamente el 28 de junio de 1966, por un nuevo golpe de Estado, encabezado por el general Juan Carlos Onganía. Los militares nombraron a este acto la “revolución argentina”; esta dictadura militar se extendió con los gobiernos de los generales Roberto Marcelo Levingston (1970-71) y Alejandro Lanusse (1971-73).
Después de casi dos décadas desde la expulsión de Perón, la burguesía se encontraba fracturada, las estructuras civiles y militares continuamente se rompían, llevando por ello a golpes militares. La división también se presentó en los partidos burgueses más importantes: el Radical se partió en UCR del pueblo e intransigente y el Socialista en PS y PSRN; de la misma forma, las fuerzas armadas se dividieron políticamente en dos bandos: “azules y colorados”, e incluso la CGT, la principal estructura sindical, se bifurca ente la “CGT de Vandor” (o CGT Azopardo, la cual era reconocida por el gobierno militar) y la “CGT combativa” (oficialmente llamada CGT de los Argentinos, CGTA).
Ese complejo ambiente estaba cruzado por el avance de la crisis económica que se materializa en ataques directos a los trabajadores, que, para hacerlos pasar, eran aplicados sector por sector. Por ejemplo, a los trabajadores del petróleo, se pretendió aumentarles la jornada de 6 a 8 horas, modificando además su régimen jubilatorio. Ante estos ataques, el 25 de septiembre de 1968, se paralizan las actividades por 62 días. Aunque había poca tradición de lucha de los petroleros y hubo una labor de sabotaje y desgaste por parte de la CGT de Vandor y la CGT combativa, buscando (sobre todo por esta última), desviar la lucha hacia la defensa de la empresa estatal (YPF), los trabajadores desarrollaron una fuerza muy combativa, que de alguna manera eran el anuncio de la incorporación del proletariado argentino a la oleada de luchas que se extendía por el mundo. Unos meses después, a mediados de mayo de 1969, en respuesta al despido masivo en los ingenios azucareros (por su desmantelamiento), en la Provincia de Tucumán, se presenta una combativa movilización. Un par de semanas después será Córdoba19 el escenario de una verdadera rebelión obrera. Pero si el “Cordobazo” fue la expresión mas importante de las movilizaciones obreras en Argentina, el descontento ante la represión del gobierno militar, pero sobre todo el repudio a las medidas contra la crisis económica, alientan a la realización de amplias movilizaciones, como aconteció en Mendoza en abril de 1972, en respuesta a la elevación de las tarifas eléctricas, e incluso problemas de administración municipal, como fue el caso en General Roca en julio de 1972, termina en enfrentamientos con las fuerzas del Estado.
El descrédito de la dictadura y la dificultad para mantener el control político por los militares, conduce inicialmente a hacer un cambio de gobernante, relevando a Levingston por Lanusse, sin embargo, las condiciones son graves, por lo que acuerdan buscar dar un giro en las relaciones de la burguesía. Mandatan por ello al nuevo gobierno a la formación de un “Gran Acuerdo Nacional”, que fue presentado oficialmente en julio de 1971. Con él, se pretendía llegar a una conciliación, retirar gradualmente al ejército del manejo del Estado y obtener las condiciones para poder asegurar el control de los trabajadores. Justamente ese último aspecto, es por lo que se hacía relevante incluir al peronismo. Y Perón está dispuesto a aprovechar la situación ampliamente; así vemos que a pesar de que se negara a firmar ese acuerdo, logró le levantaran el veto a su partido, le devolvieran su grado militar y sus respectivos pagos retrasados, así como la entrega del cadáver de Eva Perón, secuestrado años atrás por los militares. Conociendo lo importante que era para la burguesía, Perón, prepara su retorno reacomodando sus fuerzas, de tal forma que mantuviera líneas de intervención desde la derecha hasta la izquierda. Desde la derecha opera su centro duro, encabezado por López Rega (el “brujo”), y Cámpora como mediador con los partidos que conforman el FREJULI (Frente Justicialista de Liberación20), y desde la izquierda lo hace a través de su estructura sindical y la “Tendencia”, incluyendo sus “Formaciones especiales” (como designaba a los grupos armados).
Bajo ese arreglo es que retorna a Argentina el 11 de marzo de 1973. El mismo día de su llegada realiza, a través de López Rega, la “Masacre de Ezeiza”, confirmando así que su presencia en Argentina era para lograr el orden social y para lograrlo no importaban los medios. Por eso, cuando Perón tomó posesión del gobierno por tercera ocasión, el 12 de octubre de 1973, convoca inmediatamente a la realización de un “Pacto Social”, preparando así el control del descontento obrero, que ante el crecimiento de la inflación y por tanto la degradación de su salario real, no dejaban de responder con huelgas.
La actitud inicial que toma ante el fracaso de su “pacto”, fue usar el chantaje y amenazar con su renuncia. Así, el 12 de julio de 1974, en su discurso televisado recordaba que al tomar la presidencia asumía un sacrificio, pero, si llegaba “a percibir el menor indicio que haga inútil ese sacrificio, no titubearé un instante en dejar este lugar a quienes lo puedan llenar con mejores probabilidades”. Inmediatamente la CGT llamó a “movilizarse” para cerrar filas en torno al gobierno. Una semana después, el 17 de junio, Perón respondía a esa incondicionalidad de la CGT, mandatándola a ejercer la violencia en contra de los que estaban generando violencia (y no solo se refería a la guerrilla), sus palabras textuales fueron: “Tenemos que erradicarlo de una o de otra manera. Intentamos hacerlo pacíficamente con la ley. Pero si eso no fuera suficiente, tendríamos que emplear una represión un poco más fuerte y más violenta también…”21
Finalmente, el 1 de julio de 1974 muere Perón, pero el peronismo permanece en activo en contra de los trabajadores. Hereda formalmente el cargo, Estela Martínez de Perón (llamada Isabel) pero asume el control López Rega. Este gobierno se mantiene de julio de 1974 al 24 de marzo de 1976, fecha en que se decreta el golpe de Estado. El gobierno, con esa configuración, se encuentra políticamente débil, ya que sin Perón se rompen los lazos que se estaban estableciendo con los militares, pero, además, la agudización de la crisis económica hace que la burguesía se torne más exigente en las respuestas del gobierno. En ese marco es que intentando dar respuestas, el gobierno de Isabel agudiza el descontento de diversas facciones de la clase en el poder. Así, en junio de 1975, aplica un feroz plan de “ajuste económico”, para intentar salvar las ganancias, sobre todo del sector agro exportador, pero a costa de una mayor degradación de los salarios. A este proyecto se le conoce como el “Rodrigazo”, llamado así en referencia al secretario de economía, Celestino Rodrigo.
Por una parte, el gobierno de Isabel busca cumplir su papel de vigilante del capital, pero también requiere contener el coraje obrero, que amenaza con crecer, como lo evidenciaba la combatividad obrera expuesta en las diversas huelgas llevadas a cabo en Rosario y Córdoba.
Ante esa aceleración de las respuestas obreras, la política represiva del gobierno peronista también requiere crecer, empujando por ello a la estructura sindical a tener una actuación más activa. Para hacerlo requiere limitar las diferencias políticas entre la CGT y el gobierno de Isabel, presentes luego de la muerte del caudillo. Una forma de hacerlo era, concertar la exclusión del gobierno de Celestino Rodrigo y de José López Rega (lo cual se concreta en julio de 1975). Con este hecho, la CGT obtiene cierto prestigio ante los obreros, en tanto se presenta como la fuerza opositora de aquellos que llevan una “mala política”, pero además para detener el avance de las movilizaciones, la CGT y el gobierno posponen algunas de las medidas del “programa de ajuste”, lo cual, por la misma fractura prente en la burguesía, es visto con disgusto por algunos de los grupos capitalistas, a pesar que a partir de esto, se apuntala el trabajo de control de la CGT y se complementará con el accionar del cuerpo paramilitar conocido como la “Triple A” (Alianza Anticomunista Argentina). Este grupo fue formado por López Rega, aunque con el conocimiento de Perón, con el objetivo de llevar una “depuración interna del justicialismo”, lo que implicaba, inicialmente, usar a esta agrupación para quitar del camino a individuos “molestos”, que incluso formaran parte de alguna institución del mismo Estado, luego se enfocaron en reprimir a la guerrilla, pero no tardaron en extender su actuación represivo hacia los trabajadores.
Así, el peronismo, lograba desarticular las movilizaciones obreras, abriendo el paso para el arribo de una nueva dictadura militar encabezada por Videla.
Cumplía así el peronismo su tarea de contención del avance del proletariado argentino, pero eso no significa que terminaba su vida como instrumento de la burguesía. La clase en el poder sigue reciclando al viejo peronismo en años más recientes. Este aspecto lo analizaremos en la ultima parte de esta serie.
Tatlin / 22-junio-2022
1 La Parte I de esta serie, “El capitalismo de Estado en las raíces del peronismo” puede leerla en: https://es.internationalism.org/content/4790/argentina-el-peronismo-un-arma-de-la-burguesia-contra-la-clase-obrera-parte-i [18]
2 La propuesta de industrializar el país llevada a cabo por Perón la mantiene la dictadura “libertadora”, aun cuando los gobiernos que surgieron de esta no eran homogéneos. Tanto Lonardi y Aramburu recurren al apoyo del secretario de la CEPAL, el economista Raúl Prebisch, para llevar a cabo sus proyectos, sin embargo, el primero de estos, buscaba mantener el alineamiento de la economía argentina con las necesidades de la británica, mientras que con Aramburu se define una completa alineación con los intereses económicos y políticos de Washington. La primera acción que sella la relación es la integración de Argentina al FMI. En el marco la “guerra fría”, la burguesía latinoamericana y sus Estados, estaban obligados a cerrar filas en torno a los EEUU
3 Como efecto de la intervención de la CGT, se encarceló a muchos de sus miembros. Dichas acciones represivas no fueron motivadas porque la CGT fuera una organización proletaria, sino porque era el instrumento político de un grupo opositor. Siendo los sindicatos un engrane del Estado capitalista, el gobierno golpista requirió de una estructura sindical, por ello impulsó la creación del sindicato oficialista los “32 Gremios Democráticos” y dejó pasar la formación de la “Comisión intersindical” (animada desde el Partido “Comunista” Argentino), relevo de la CGT y de la que surgirá “62 Organizaciones”; con estas agrupaciones la dictadura se ayudó para mantener cierta relación con el peronismo y asegurar el control de los explotados hasta que se estableció la “normalización de la CGT” (i.e., cuando se legaliza su actividad), lo que sucedió en 1963
4 El decretó fue expedido el 5 de marzo de 1956 y tuvo aplicación hasta el 18 noviembre de 1964
5 Carta de Perón a John Williams Cooke, del 12-junio-1956
6 Tanto el partido Unión Popular (UP), como el Partido Populista (PP), recogían la ideología peronista, pero en ambos casos exponían el rechazo implícito del liderazgo de Perón
7 De parte de Frondizi, cumplió el acuerdo de forma gradual y solo parcialmente. Esta situación condujo a que, tiempo después, tuviera disputas con las fuerzas armadas, provocando el golpe de Estado el 29 de marzo de 1962
8 Aunque Frondizi era quien implementaría su venta, era un proyecto que provenía del gobierno saliente de Aramburo.
9 Para abundar sobre el carácter burgués de la “revolución cubana”, recomendamos nuestros artículos:
-Sobre la falsa identidad del capitalismo de Estado con el comunismo (https://es.internationalism.org/cci-online/201102/3057/sobre-la-falsa-id... [19])
10 Para profundizar sobre Guevara recomendamos leer:
-Che Guevara: mito y realidad (https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200711/2097/che-guevar... [20])
-El mito del Che Guevara (https://es.internationalism.org/rm/2007/101_che [21])
-Guevarismo, una ideología contrarrevolucionaria (https://es.internationalism.org/RM/89_Guevarismo.html [22])
11 Cfr. Perón, La revolución justicialista (1971), película documental dirigida por Fernando Solanas y Octavio Getino
12 La denominada “Tendencia” la encabezaban las agrupaciones armadas, Montoneros (que termina integrando a las FAR), junto a estas se desplegaba una serie de organizaciones: Juventud Peronista (JP), Agrupación Evita (AE), Juventud Universitaria Peronista (JUP), Juventud Trabajadora Peronista (JTP), Unión de Estudiantes Secundarios (UES), Movimiento Villero Peronistas (MVP), Movimiento de Inquilinos Peronistas… Algunas de ellas decían recuperar además de las ideas peronistas y cristianas a los argumentos marxistas
13 La oleada se extendió, demostrando el fin de la contrarrevolución, con el Otoño Caliente italiano en 1969; en ese mismo año se presentan las movilizaciones de los trabajadores en Israel, se continúan en Polonia en 1970, en España, Egipto y Gran Bretaña en 1972…
14 No hay el espacio para ampliar argumentos, pero se precisa decir que, agrupaciones guerrilleras como el PRT-ERP, aunque no tiene una conexión formal con el peronismo y se declaraba “marxista”, mantiene la misma naturaleza burguesa, que expone en su programa y práctica
15 Entrevista a Perón, publicada en la revista Panorama, junio-1971, citada por Rocío Oteros. Montoneros y Perón ¿un diálogo de sordos?
16 Para ampliar los argumentos en torno a esta corriente política, remitimos a los lectores a nuestro folleto, “El trotskismo contra la clase obrera”: https://es.internationalism.org/cci/200605/911/el-trotskismo-contra-la-clase-obrera [23]
17 J. Posadas. La función de las internacionales. Ediciones Ciencia Cultura y Política
18 Daniel Gaido. Los orígenes del Pablismo: La Cuarta Internacional en la posguerra y la escisión de 1953, Ariadna Ediciones
19 Para profundizar sobre estas movilizaciones en Córdoba, recomendamos la lectura del artículo, “El Cordobazo argentino - mayo 1969, eslabón de una cadena de movilizaciones obreras por el mundo” (https://es.internationalism.org/content/4462/el-cordobazo-argentino-mayo... [24])
20 A través de este cohesiona a sectores del partido radical (agrupados por Frondizi), de la democracia cristiana e incluso del partido conservador
21 Cita tomada de: www.infobae.com/sociedad/2020/10/03/peron-la-triple-a-y-cinco-oscuros-pe... [25]
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Las huelgas que estallaron por una cólera inmensa en Gran Bretaña el pasado mes de junio 2022, tras décadas de ataques e inactividad, marcaron un claro cambio de mentalidad en la clase obrera: "¡Basta ya! Las enormes manifestaciones contra la reforma de las pensiones en Francia, la multiplicación de las huelgas y manifestaciones en todo el mundo confirman la realidad de una verdadera ruptura: ¡los proletarios se niegan a sufrir nuevos ataques sin rechistar! Frente a la inflación, los despidos, las "reformas", la precariedad, el desprecio, la degradación continua de las condiciones de vida y de trabajo, ¡el proletariado levanta la cabeza!
En Francia, creyendo enterrar rápidamente el movimiento, la burguesía se topa con una enorme movilización, una cólera profunda y duradera.
En España continúan las concentraciones masivas contra el hundimiento del sistema sanitario y la degradación de las condiciones de trabajo, con luchas y huelgas en diferentes sectores.
En Alemania, los trabajadores del sector público y los empleados de correos exigen aumentos salariales. El sector del transporte está paralizado por una mega huelga y la situación se agrava a la luz de las negociaciones en curso entre la patronal y el sindicato IG Mettal, que encuadra una cólera creciente.
En Grecia, la clase obrera expresó su indignación de forma explosiva tras un accidente ferroviario que costó la vida a 57 personas, revelando la falta de medios, de personal y el cinismo de la burguesía que quiso culpar a un trabajador señalador de vías para exculparse de una política de recortes presupuestarios masivos y asesinos.
En Dinamarca, estallaron huelgas y manifestaciones contra la supresión de un día festivo destinado a financiar el aumento del presupuesto militar para el esfuerzo de guerra en Ucrania.
La lista de conflictos sociales podría ser mucho más larga, ya que están extendidos y presentes en todos los continentes.
Progresivamente, la división entre explotadores y explotados, que la burguesía pretendía obsoleta, reaparece a los ojos de los proletarios, aunque siga siendo una imagen muy confusa y balbuciente. La profundización de la crisis económica, en un mundo cada vez más fragmentado, aumenta la brutalidad de la explotación de la fuerza de trabajo y, como contrapartida, genera reacciones de lucha que empujan a la solidaridad y a la reflexión. Frente a unas condiciones de trabajo cuyas injusticias flagrantes se vuelven pura y simplemente insoportables, los proletarios, ya sea en el sector público o en el privado, con bata azul o blanca, detrás de una caja registradora o de un mostrador, en la fábrica o en el paro, empiezan a reconocerse como víctimas de un mismo sistema y como actores de un destino común a través de la lucha. En resumen, los proletarios están dando, sin ser aun realmente conscientes de ello, sus primeros pasos para reconocerse como clase social: la clase obrera.
Mejor aún: los proletarios empiezan a tenderse la mano más allá de las fronteras, como vimos con la huelga de los obreros de una refinería belga en solidaridad con los obreros de Francia, o la huelga del "Mobilier national" en Francia, ante la visita (aplazada) de Carlos III a Versalles, en solidaridad con "los obreros ingleses que están en huelga desde hace semanas por aumentos salariales". A través de estas expresiones de solidaridad, todavía muy embrionarias, los trabajadores empezaron a reconocerse como clase internacional: ¡todos estamos en el mismo barco!
Pero si numerosos países de todos los continentes se ven afectados por esta oleada, es todavía a niveles muy diferentes, con niveles de fragilidad, de movilización y de conciencia muy distintos. La situación actual confirma plenamente la distinción que debe hacerse entre el viejo proletariado de los países centrales, en particular de Europa Occidental, y el de sus hermanos de clase en los países de la periferia. Como hemos visto en China y en Irán, la falta de experiencia histórica de lucha, la presencia de capas sociales intermedias más importantes, el peso más marcado de las mistificaciones democráticas expone más a los obreros a los riesgos de ahogarse en la cólera de las capas intermedias pequeñoburguesas y ultra- pauperizadas. O incluso de quedar enrolados detrás de una fracción burguesa, como lo demuestra la situación en Perú.
Si las luchas conducen a una lenta reemergencia de la identidad de clase, es en Europa Occidental donde se hace más patente, en un terreno de clase y con una conciencia, ciertamente todavía débil, pero más avanzada: por las consignas, los métodos de lucha, el proceso de maduración de la conciencia en las minorías en busca de posiciones políticas proletarias, por la reflexión que comienza más ampliamente en el seno de las masas trabajadoras.
El proletariado da así sus primeros pasos en una lucha de resistencia contra la barbarie creciente y los ataques brutales del capital. Cualesquiera que sean los resultados inmediatos de una u otra lucha, victorias (siempre provisionales mientras el capitalismo no haya sido derrocado) o fracasos, la clase obrera abre hoy el camino a otras luchas en todas partes del mundo. Espoleado por la profundización de la crisis del capitalismo y sus desastrosas consecuencias, ¡el proletariado en lucha muestra el camino!
La responsabilidad histórica de la clase revolucionaria ante los peligros que el sistema capitalista plantea a toda la humanidad (clima, guerra, amenazas nucleares, pandemias, empobrecimiento...) se hace más intensa y dramática. El mundo capitalista se está hundiendo en un caos cada vez más sangriento, y este proceso no sólo se está acelerando bruscamente, sino que ahora está a la vista de todos1.
¡Llevamos más de un año de guerra y masacres en Ucrania! Este conflicto bárbaro y destructor continúa con combates interminables, como demuestra la mortal polarización en torno a Bajmut, testimonio de un trágico estancamiento. Acumulando ruinas a las puertas de Europa, ¡este conflicto ya ha logrado la hazaña de superar las pérdidas humanas de los soldados del "Ejército Rojo" muertos durante los diez años de guerra en Afganistán (de 1979 a 1989)!2. La locura asesina en Ucrania revela la horrible cara del capitalismo decadente cuyo militarismo impregna cada una de sus fibras3.
Tras el terrible golpe de la pandemia de Covid-19, en un contexto de caos, crisis de sobreproducción, escasez y endeudamiento masivo, la guerra en Ucrania no ha hecho sino reforzar los peores efectos de la descomposición del modo de producción capitalista, provocando una aceleración fenomenal de la putrefacción de la sociedad4.
La guerra y el militarismo, la crisis climática, las catástrofes de todo tipo, la desorganización de la economía mundial, el auge de las ideologías más irracionales, el colapso de las estructuras estatales de sanidad, educación, transportes... esta cascada de fenómenos catastróficos parece no sólo agravarse dramáticamente, sino también mantenerse, impulsándose unos a otros en una especie de "torbellino" mortal hasta el punto de amenazar a la civilización con la destrucción pura y simple.
Los recientes acontecimientos no hacen sino confirmar aún más esta dinámica: la guerra acentúa también la ya profunda crisis económica. Además de la elevada inflación, alimentada por la carrera armamentística, se han producido nuevas turbulencias en el sector bancario de Europa y Estados Unidos, marcadas por la quiebra de bancos como el Silicon Valley Bank (SVB) en California y el rescate del Credit Suisse con una adquisición forzosa por parte de UBS. El espectro de una crisis financiera se cierne de nuevo sobre el mundo; todo ello en un contexto de desorden mundial exacerbado, de competencia desenfrenada y de guerra comercial despiadada que empuja a los Estados a políticas sin brújula, precipitando la fragmentación y las catástrofes, donde la del calentamiento climático no es de las menores5. Estas catástrofes sólo pueden conducir a nuevas convulsiones y a una precipitación en la crisis, con fenómenos imprevisibles.
Mientras la clase obrera se lanza al terreno de la lucha de clases, el sistema capitalista sólo puede sumirnos en la bancarrota y la destrucción si no es derribado por el proletariado. Estos dos polos de la situación histórica chocarán ahora y se enfrentarán más en los años venideros. Esta evolución, a pesar de su compleja dinámica, revelará a la larga con mayor claridad la única alternativa histórica posible: ¡comunismo o la destrucción de la humanidad!
WH, 5 de abril, 2023
1Ver Los años 20 del Siglo XXI: La aceleración de la descomposición capitalista plantea abiertamente la cuestión de la destrucción de la humanidad | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [30] Incluso la burguesía, que, en el último informe sobre riesgos mundiales del foro de Davos, ha expuesto muy lúcidamente la catástrofe a la que nos arrastra el capitalismo.
2 La ONU ha revelado incluso el hecho de ejecuciones sumarias en ambos bandos.
3 Ver El capitalismo lleva a la destrucción de la humanidad solo la revolución mundial del proletariado puede acabar con él | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [31]
4 Ver TESIS SOBRE LA DESCOMPOSICION: La descomposición, fase última de la decadencia del capitalismo | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [12]
5 A finales de marzo, en España, nuevos incendios "típicos de verano" ¡ya han obligado a evacuar a 1500 personas!
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Los trabajadores de la empresa Marbran1, que se dedica a la exportación de alimentos congelados principalmente a Estados Unidos, Canadá, Alemania, Bélgica, Japón y Australia, iniciaron una huelga el 23 de mayo. Los trabajadores de la planta 3 de Jaral del Progreso y los de la planta 1 de San Roque y Santa Elena en Irapuato, en el estado de Guanajuato, en su mayoría mujeres, están hartos de trabajar 60 horas semanales con un solo día de descanso y la gota que ha colmado el vaso, ha sido que las utilidades para este año que eran de 6,000 pesos, la empresa las ha reducido a 1,000 pesos. Inmediatamente deciden ir a la huelga, permaneciendo en las instalaciones. La huelga se ha extendido a las plantas de Valle de Santiago y Villagrán (en la misma entidad, en total unos 5,000 trabajadores). Los mensajes en redes sociales decían por parte de trabajadores de estas factorías: “Estamos con ustedes”, “Nosotros también a la huelga”.
Las utilidades son como una especie de paga extra que las empresas dan en mayo. Se supone que son la “participación” de los trabajadores en los beneficios de la empresa. Es un engaño porque el reparto de utilidades es un mecanismo administrativo usado para disminuir impuestos al capital, pero sobre todo para impulsar a la productividad laboral (bajo la mentira de que, si produces más, recibirás más). Aparece, así como una dádiva, aunque en realidad es parte de los salarios. Es un salario indirecto que, al presentarlo condicionado a la situación económica de la empresa, se presenta como una compensación a los bajos salarios, (la ley “moderna” en México de ese asunto data de inicios de los años 60, antes de que se abriera la crisis). De manera que es cierto que, si eliminan o reducen las utilidades están atacando los salarios. Además, las utilidades tienen una función ideológica: es atar a los obreros al capital dando la ilusión de que habría un mismo interés del trabajador y de la empresa, habría una “unidad” Capital – Trabajo.
Sin embargo, con la crisis los capitalistas aprietan y aprietan a los trabajadores y, por ejemplo, quitan las utilidades o las reducen a nada como en Marbran. Este no es un caso aislado. Según El Universal de Querétaro2 tres empresas han entrado en huelga por el impago de utilidades y otras 15 también se habían declarado en huelga. A estos compañeros no solamente les quitan estas prestaciones, sino que hay salarios atrasados desde la pandemia. En la atunera Pinsa de Mazatlán, Sinaloa (al noroeste del país) “Centenares de trabajadores realizaron este jueves un paro de labores para exigir que no les den menos utilidades que el año pasado, pues en el 2022 les dieron 15 mil pesos por persona y ahora solamente les quieren dar cerca de 8 mil pesos” (noticia del 5 de mayo)3. Ha habido también noticias de huelgas en dos empresas de Irapuato (Fresport y Corrubox) pero la información ha desaparecido de las redes sociales.
Hemos dicho que desde las huelgas en Inglaterra en el verano de 2022, el ambiente en la clase obrera internacional está cambiando, poco a poco se empieza a dejar atrás la pasividad y la resignación, un sentimiento que ha durado mucho tiempo, desde la caída de los regímenes estalinistas falsamente presentados como “comunismo” lo que permitió a toda la burguesía mundial lanzar una ensordecedora campaña anticomunista (“El comunismo ha fracasado”, “la clase obrera no existe”, “solo es posible la democracia” etc.). Esto provocó en la clase obrera del mundo entero un retroceso en su conciencia y en su combatividad.
Sin embargo, con los golpes que da la crisis del capitalismo, con la pandemia, con la guerra de Ucrania, los obreros empiezan a intentar salir de ese retroceso y se lanzan a luchar. Hay una ruptura con la situación anterior de retroceso de la combatividad. Y lo hemos visto en Francia con las multitudinarias manifestaciones contra la reforma de las pensiones, que ya llevan varios meses, en Grecia, con las huelgas y manifestaciones masivas por el accidente ferroviario que mató a 57 personas el 28 de febrero y en otros países en este mismo periodo.
Esta dinámica internacional también tiene un eco fuera de Europa, aunque desde luego no con la misma fuerza que vemos en Francia o en Inglaterra, así, como antes hemos dicho, la huelga de Marbran no es un hecho aislado, hubo otras huelgas en los meses pasados (Aeromar, minera de plata en el estado de Sonora)
Aunque estas huelgas están aisladas unas de otras, queremos destacar lo que vemos en las consignas y el ambiente de los trabajadores. En Marbran entre las distintas factorías se gritaban consignas como “Mucho trabajo y poca paga”, “Ellos cobran en dólares y nosotros cobramos una miseria” y en Jaral del Progreso, de la misma entidad, las trabajadoras empezaron a gritar “Obreros unidos jamás serán vencidos”, una trabajadora quiso corregir gritando “mujeres unidas jamás serán vencidas”, pero el grito que se impuso fue OBREROS UNIDOS JAMAS SERAN VENCIDOS ¡y dicho por las mismas trabajadoras! Sin pretender exagerar la conciencia existente, vemos que, para los trabajadores, mujeres y hombres, no es cuestión de género sino de que SOMOS CLASE OBRERA.
No obstante, la burguesía, con todos sus medios, busca mantener aislado y encerrado en la empresa, el sector, la localidad, el descontento existente. Un ejemplo entre otros muchos: en Jaral del Progreso un trabajador gritó “cerillos” y otro dijo “a linchar” al empleado administrativo que la empresa había enviado. Una trabajadora dijo hay que encuerarlo. Sin embargo, nadie secundó esos gritos individuales, y lo que dijo TV Libertad de Guanajuato es: “Trabajadores de la empresa Mar Bran en #JaralDelProgreso [33] se van a paro por no recibir el pago de su salario, amenazan con quemar y linchar a ejecutivos de la empresa o al menos encuerarlos”. ¡Es indignante esta falsificación!
Ahora bien, los trabajadores ya no se dejan llevar tan fácilmente por esas campañas de denigración. Hace un año, en las Redes Sociales cuando había alguien que hablaba de una huelga, los mensajes eran “¡son unos flojos!”, “¡vayan a trabajar!”, ahora hay más receptividad y mas predisposición a la solidaridad.
Hay que decir que el delegado sindical de Marbran ¡es una empleada de Recursos Humanos! Los trabajadores no se han arrugado por ello y se han lanzado a la huelga. Sin embargo, en la mayoría de las empresas, los sindicatos están muy presentes y su labor es anticiparse a los trabajadores convocando huelga para poder controlar la situación y llevarnos a la derrota. Esa es su misión dentro del Estado Capitalista.
Cuando esto escribimos los trabajadores de Marbran siguen en lucha. Nuestra más profunda solidaridad. La empresa quiere dividirlos ofreciendo en cada planta unas utilidades diferentes y a pesar de que la empresa los tiene incomunicados resisten y continúan la lucha.
Con la agudización de la crisis capitalista y con la agudización de la guerra imperialista (Ucrania o Sudán), de la destrucción ecológica etc., el capitalismo no hace sino empeorar más y más la situación de la clase obrera mundial, los sufrimientos, la miseria, las barbaries de todo tipo, caen sobre nuestras espaldas. Por eso, la lucha es más necesaria que nunca, pues como dice el Manifiesto Comunista "A veces los trabajadores triunfan; pero es un triunfo efímero. El verdadero resultado de su lucha no es tanto el éxito inmediato como la creciente unidad de los trabajadores". Lo que dice el Manifiesto es más verdad que nunca: la principal ganancia de una lucha no es tanto el éxito económico que se obtiene, sino la conciencia, la unidad, la solidaridad, el compañerismo, que crece entre los trabajadores.
Sabemos que la fuerza decisiva del proletariado mundial está en los países centrales por la experiencia histórica acumulada, por el grado de concentración etc., sin embargo, eso no quiere decir que la lucha de clases o la actividad de los revolucionarios, carezca de sentido en otras regiones del mundo. La clase obrera es una. La lucha de clases existe en todos los lugares donde se enfrentan proletarios y capital. Las enseñanzas de las diferentes manifestaciones de esta lucha ocurran donde ocurran, son válidas para toda la clase. En particular la experiencia de las luchas en los países de la periferia influenciará la lucha en los países centrales4
Marjane, 13-jun-2023
1 Berta Lujan presenta información sobre el perfil de Marbran: “es una empresa de capital mexicano, propiedad de la familia Nieto de Celaya, Gto., quien tiene inversiones importantes en sectores como agricultura, partes metálicas, industria de electrodomésticos, etc. y una importante relación con el poder político en el Estado”. La libertad sindical en el contexto mexicano actual” en El Cotidiano, No 93, enero-febrero, 1999.
2 Tres empresas de Querétaro se van a huelga por falta de pago de utilidades | Querétaro (eluniversalqueretaro.mx) [34]
3 Trabajadores mantienen paro de labores en Pinsa - El Sol de Mazatlán | Noticias Locales, Policiacas, sobre México, Sinaloa y el Mundo (elsoldemazatlan.com.mx) [35]
4 El proletariado de Europa Occidental en una posición central de la generalización de la lucha de clases | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [36]
Enlaces
[1] https://es.internationalism.org/files/es/balance_del_movimiento_contra_la_reforma_de_las_pensiones_la_lucha_esta_por_delante.pdf
[2] https://es.internationalism.org/tag/geografia/francia
[3] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/intervenciones
[4] https://es.internationalism.org/tag/2/29/la-lucha-del-proletariado
[5] https://es.internationalism.org/tag/3/49/internacionalismo
[6] https://es.internationalism.org/files/es/chile_la_ley_de_usurpacion_y_la_larga_problematica_de_la_vivienda_dentro_del_capitalismo.pdf
[7] https://www.antofagasta.tv/categoria/antofagasta/desalojan-tomas-sector-altos-costa-laguna-antofagasta
[8] https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2023/04/25/comision-del-senado-despacha-a-sala-proyecto-que-crea-penas-de-carcel-por-usurpaciones-de-terrenos.shtml
[9] https://dfmas.df.cl/df-mas/hablemos-de/loteos-brujos-un-negocio-ilegal-que-genero-us-113-millones-en-los
[10] https://tiemporeal.periodismoudec.cl/2022/12/19/tomas-de-terreno-la-crisis-habitacional-y-el-abuso-de-los-ostentosos/#:~:text=Seg%C3%BAn%20informaci%C3%B3n%20del%20Ministerio%20de,20%20000%20tomas%20de%20terreno
[11] https://es.internationalism.org/cci-online/200606/981/evo-al-desnudo
[12] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo
[13] https://es.internationalism.org/cci-online/200511/261/comedores-populares-lucha-contra-el-hambre-o-adaptacion-al-hambre
[14] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200601/410/debate-sobre-el-problema-de-la-vivienda
[15] https://es.internationalism.org/tag/4/403/chile
[16] https://es.internationalism.org/tag/2/36/los-falsos-partidos-obreros
[17] https://es.internationalism.org/files/es/con_peron_en_el_exilio_o_encumbrado_en_el_gobierno_el_peronismo_golpea_al_proletariado_en_argentina_parte_ii.pdf
[18] https://es.internationalism.org/content/4790/argentina-el-peronismo-un-arma-de-la-burguesia-contra-la-clase-obrera-parte-i
[19] https://es.internationalism.org/cci-online/201102/3057/sobre-la-falsa-identidad-del-capitalismo-de-estado-con-el-comunismo
[20] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200711/2097/che-guevara-mito-y-realidad-a-proposito-de-una-correspondencia
[21] https://es.internationalism.org/rm/2007/101_che
[22] https://es.internationalism.org/RM/89_Guevarismo.html
[23] https://es.internationalism.org/cci/200605/911/el-trotskismo-contra-la-clase-obrera
[24] https://es.internationalism.org/content/4462/el-cordobazo-argentino-mayo-1969-eslabon-de-una-cadena-de-movilizaciones-obreras-por-el
[25] http://www.infobae.com/sociedad/2020/10/03/peron-la-triple-a-y-cinco-oscuros-personajes-que-convirtieron-a-las-calles-de-la-argentina-en-una-trinchera-sangrienta
[26] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/argentina
[27] https://es.internationalism.org/tag/series/la-trampa-del-peronismo
[28] https://es.internationalism.org/tag/cuestiones-teoricas/peronismo
[29] https://es.internationalism.org/files/es/frente_a_la_crisis_y_la_austeridad._la_clase_obrera_levanta_la_cabeza_en_todo_el_mundo.pdf
[30] https://es.internationalism.org/content/4897/los-anos-20-del-siglo-xxi-la-aceleracion-de-la-descomposicion-capitalista-plantea
[31] https://es.internationalism.org/content/4893/el-capitalismo-lleva-la-destruccion-de-la-humanidad-solo-la-revolucion-mundial-del
[32] https://es.internationalism.org/files/es/huelga_en_marbran_una_expresion_de_descontento_y_combatividad_obrera_en_mexico.pdf
[33] https://www.youtube.com/hashtag/jaraldelprogreso
[34] https://www.eluniversalqueretaro.mx/cartera/tres-empresas-de-queretaro-se-van-huelga-por-falta-de-pago-de-utilidades
[35] https://www.elsoldemazatlan.com.mx/local/trabajadores-mantienen-paro-de-labores-en-pinsa-10014252.html#:~:text=Culiac%C3%A1n%2C%20Sin.,para%20exigir%20un%20pago%20justo.
[36] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200604/855/el-proletariado-de-europa-occidental-en-una-posicion-central-de-la-
[37] https://es.internationalism.org/tag/geografia/mexico