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A finales de diciembre de 2018 falleció el novelista israelí Amos Oz, a la edad de 79 años. Amén de ser un distinguido escritor de novelas que daban cuenta de la turbulenta historia del Estado israelí moderno, fue también un crítico consistente de sus políticas cada vez más militaristas. En 1967, en medio de la euforia por la victoria en la Guerra de los Seis Días, Oz fue uno de los pocos que llamaron la atención sobre la influencia moralmente corruptora que la ocupación podía extender a toda la sociedad israelí. Defendió el cese inmediato de la ocupación y la creación de un Estado palestino junto a Israel. Este punto de vista podía parecer radical para la época, pero no tardaría mucho en popularizarse, y de hecho acabó siendo el punto fundamental de los acuerdos de Camp David del año 2000.
No obstante, en la era del populismo desenfrenado, incluso una propuesta tan moderada como esta parece algo completamente utópico. El gobierno de derechas de Netanyahu, que ha hecho todo lo posible por frustrar cualquier avance hacia la formación de un Estado palestino, se está enfrentando a una presión cada vez mayor de su ala más derechista, que ha llegado a exigir abiertamente la creación del ''Gran Israel'' – la solución de un Estado Único, que más que seguramente acabaría suponiendo la deportación en masa de árabes palestinos. Al mismo tiempo, el movimiento nacionalista palestino está cada vez más dominado por facciones islamistas, que no se contentarán con otra cosa que no sea la destrucción militar del Estado sionista, lo que sin duda exigiría otra deportación masiva: la de los judíos israelíes.
En medio de esta atmósfera cada vez más viciada, no podemos por menos que dar la bienvenida a la aparición de un texto que es una de esas raras expresiones de posiciones genuinamente internacionalistas, que nos llegan del mismo Israel. El autor de este artículo asume la posición marxista de que todas las luchas y consignas nacionales, en la época de declive histórico del capitalismo, se han vuelto reaccionarias, y no duda en defender que la única vía de salida a la trampa tendida por el imperialismo en Israel y Palestina es la unificación de los obreros de ambos países en líneas de clase, y la lucha por la revolución proletaria contra todos los Estados burgueses.
El compañero llama correctamente a la formación de un partido revolucionario que asuma esta perspectiva. Por nuestra parte defenderíamos que esto sólo es posible como parte de un proceso de desarrollo internacional de la lucha de la clase obrera, sobre todo en los centros principales del capitalismo mundial, a través del cual el proletariado se reapropie de su proyecto histórico por el comunismo. De esta forma, es de esperar que toda unidad duradera entre obreros palestinos e israelíes sólo sea posible como parte de una reavivación de la lucha de clases a nivel internacional, como parte de un movimiento que sea capaz de hacer retroceder la oleada de nacionalismo y xenofobia que ha estado creciendo en intensidad por todas partes en los últimos años, pero que debido a la historia particular de la región goza de una fuerza añadida en Israel y Palestina.
No obstante, la aparición incluso de una pequeña minoría, que defiende una alternativa proletaria en el Medio Oriente, es un vínculo vital con este futuro revolucionario que no solo es aún posible sino más necesario que nunca.
Las elecciones generales anticipadas en Israel, convocadas para abril de 2019, estarán marcadas por la inestabilidad del Estado sionista. La decisión del Primer Ministro Benjamín Netanyahu de llamar a elecciones anticipadas representa el callejón sin salida en el que se ha metido el gobierno de Tel-Aviv. Además de la ya esperada decisión del fiscal general de Israel de acusar a Netanyahu de soborno y fraude, un factor que ha contribuido a su decisión de anticipar las elecciones, el régimen sionista se enfrenta a una terrible crisis económica y política.
En términos económicos, la clase obrera israelí ha sentido en carnes propias un amargo deterioro de sus condiciones de vida, así como de su capacidad para seguir pagando la factura de décadas de ocupación militar. Los sistemas sanitario y educativo no reciben fondos suficientes, el coste de bienes de consumo y servicios aumenta, y muchas capas de entre los obreros empobrecidos del país se ven incapaces de hacer frente a su lamentable situación económica. Así, el 20% de los israelíes viven en la pobreza, en uno de los países con más desigualdad en Occidente.
En términos políticos, Israel se enfrenta a las facciones armadas palestinas de la franja de Gaza, que resisten contra sus fuerzas de ocupación. La frontera sur es inestable debido a los continuos intentos de los militantes islámicos de Hamas por fortalecer la resistencia armada en torno al muro fronterizo; los militantes islamistas lanzan misiles contra la población israelí del sur y cavan túneles para atacar al Ejército. En la frontera norte, Israel lanza ataques continuos contra las bases de la Guardia Revolucionaria iraní en Siria. Por añadidura, las fuerzas israelíes están más cerca que nunca de otra guerra con Hezbollah. Apoyado por la administración estadounidense, Israel impulsa políticas fronterizas agresivas para derribar a los islamistas de Gaza (enclave que se enfrenta a una situación humanitaria terrible debido al bloqueo israelí) y echar a las milicias iraníes de Siria (con el temor de que puedan asistir a Hezbollah si finalmente estalla el conflicto).
Así las cosas, la situación que enfrenta el régimen israelí está marcada por la inestabilidad y las crisis continuas. Siendo un Estado de Apartheid, Israel busca mantener una situación en la que la clase obrera asuma el coste de la ocupación y de la agresividad militar del país, y que al mismo tiempo acepte el modo capitalista en el que el gobierno administra la economía. La clase dominante israelí, que lucha contra el movimiento nacionalista del Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) y recibe apoyo de líderes fascistas y populistas de derecha del exterior, oprime a las masas para poder mantener con vida el proyecto de ocupación sionista. Hay muchos jóvenes y trabajadores israelíes que no están dispuestos a seguir aceptando esta situación de opresión nacional y cruel explotación capitalista en Israel. Los partidos de oposición ya han conseguido movilizar a algunos de estos sectores contra el gobierno de Netanyahu, aunque estos partidos siguen sirviendo a la élite burguesa israelí.
El sistema político israelí es frágil y está fragmentado. Tradicionalmente, los partidos de derecha están organizados en torno al partido Likud, encabezado por el Primer Ministro Netanyahu. Sin embargo, incluso entre los partidos de derecha que gobiernan el país podemos encontrar escisiones y crisis. Aunque la facción política más notoria del Knesset [Parlamento israelí] es el Likud, una formación neo- liberal y ultra- chovinista establecida en 1973, existen otros partidos más pequeños cuyas posiciones son mucho más nacionalistas y chovinistas. Estos partidos promueven medidas a favor de la formación del Gran Israel, lo que conllevaría la expulsión de los palestinos. La única formación ''de centro'' que se unió a la coalición de Netanyahu está formada de ex- miembros del Likud, que no obstante también colaboraron con él y con la derecha para llevar la economía del país a los extremos del capitalismo.
Los partidos de oposición a Netanyahu no son homogéneos, en términos políticos e ideológicos. Entre ellos está el Partido Laborista, cuyas posiciones oportunistas y chovinistas generan desconfianza en la mayoría de los israelíes, y la pequeña formación social- demócrata y sionista Meretz, que cuenta con un electorado reducido. Los palestinos residentes en Israel están representados por una lista conjunta de partidos nacionalistas en la que el estalinista Partido Comunista de Israel tiene un papel central. El problema de este popurrí de centro- izquierda no es sólo que sea políticamente heterogéneo, sino que ninguno de sus miembros tiene nada que ofrecer a la clase obrera palestina e israelí. Ni la pseudo- izquierda sionista ni los partidos comunistas y árabes anti- sionistas ofrecen salida alguna a décadas de ocupación, capitalismo brutal, austeridad y continuas crisis sociales.
La situación es lamentable, aunque comprensible dada la naturaleza de Israel como un Estado de ocupación que sigue colonizando contra las masas de Palestina. La cuestión de la ocupación israelí tiene una importancia capital en la política del país. Mientras que la derecha apuesta por intensificar la ocupación y la colonización, la pseudo- izquierda sigue proponiendo la ya caduca solución de los Dos Estados en la que se establecería junto a Israel un pequeño Estado palestino a lo Bantustán [la región de las reservas tribales de Sudáfrica]. Así, aunque existe un gran deseo generalizado en las masas de poner fin a este sangriento conflicto, la derecha prospera y extiende el chovinismo radical y un venenoso nacionalismo, en aras de dividir a la clase obrera sobre líneas nacionales. La pseudo -izquierda no propone más que soluciones basadas en el orden imperialista, en las que el sistema capitalista seguiría oprimiendo y explotando a las masas. Con la ausencia de una alternativa genuina a más de 100 años de conflictos, el nacionalismo florece y el chovinismo sigue frustrando toda posibilidad de reconciliación entre los obreros israelíes y sus homólogos palestinos.
La nueva moda en algunos círculos izquierdistas es la idea de un Estado bi- nacional de Israel-Palestina, un Estado que daría la ''auto- determinación'' a las dos naciones. Es una idea que se está popularizando en los medios radicales y que expresa su desengaño de la perspectiva de crear dos Estados nacionales independientes en Palestina. Sin embargo, el lema de la ''auto- determinación'' es engañoso. En la era del imperialismo y la decadencia del capitalismo, exigir la auto- determinación significa exigir el establecimiento de un régimen burgués. Desde el punto de vista de la clase obrera, la idea de levantar un Estado burgués es un callejón sin salida en términos de lucha de clases. Aparte del hecho de que llamar a la auto- determinación en el marco del capitalismo constituye una peligrosa ilusión en el orden burgués, esta postura llevaría a una situación en la que la clase obrera sería incapaz de verse como algo separado de la burguesía nacional. Así, tendríamos una clase obrera dividida en líneas nacionales. Los revolucionarios de países en los que exista un proletariado capacitado para la acción revolucionaria no pueden quedarse en llamar a la ''auto- determinación''.
Una amplia variedad de izquierdistas llama a votar a partidos determinados – liberales, reformistas, estalinistas o trotskistas – para salvar a la democracia burguesa israelí de ser aplastada por el fascismo. Sin embargo, esta posición refleja la creencia de que, en la época del imperialismo, la democracia burguesa es un régimen democrático genuino y no una pura y simple ilusión. Las masas desean genuinamente tener una democracia, y los fascistas desean, también genuinamente, destruir lo que queda de la democracia burguesa. No obstante, la idea de que el fascismo fracasará si triunfan los partidos liberales/demócrata-burgueses en las elecciones generales no es sólo una ilusión sino una estrategia política que debilita el poder de la clase obrera como actor revolucionario. El fascismo debe ser derrotado por las masas mediante la acción revolucionaria directa e independiente, no por aquéllos que defienden o apoyan al capitalismo.
Los actuales partidos de ''izquierda'' del sistema político israelí no se diferencian de esos otros partidos europeos y norteamericanos que defienden el orden capitalista, y que difunden ilusiones sobre la posibilidad de resolver la cuestión nacional en el marco del capitalismo. Defienden un orden en decadencia, que está sufriendo ya sus estertores mortales. Estos partidos no pueden aglutinar a las masas en torno suya y el proletariado los desprecia y desconfía de sus líderes y de su programa. El proletariado necesita su propio Partido revolucionario que lleve adelante el programa comunista; sin embargo, el juego que sugieren algunos reformistas y estalinistas, es decir, el de participar en el parlamento burgués y ponerse a esperar a que la revolución caiga del cielo, es falso y engañoso. La mistificación de la democracia burguesa nace de un análisis incorrecto de aquéllos que creen firmemente en nociones como la ''ciudadanía''. De hecho, en una sociedad de clases la única democracia verdadera, es decir la dominación del proletariado, sólo puede conseguirse mediante la revolución proletaria. Esto no significa que la revolución esté a la vuelta de la esquina; ya que requiere la intervención consciente del proletariado. No obstante, los trabajadores nunca lograrán emanciparse con ilusiones sobre la participación en los parlamentos burgueses.
Este análisis no está orientado a llamar a la clase obrera de Israel y Palestina a destrozar las urnas, sino a organizarse en un partido revolucionario unificado basado en un programa comunista. La única forma de deshacerse del capitalismo, así como del nacionalismo y las guerras, pasa por la revolución. Los proletarios no tienen patria y por tanto deben unirse todos para construir la sociedad comunista del futuro.
DS
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Crisis económica, espectro de una represión mayor todavía, mayor pobreza, inseguridad a mansalva, previsión de duros ataques anti obreros, amenazas de guerra, riesgos de caos vinculados a la personalidad misma del nuevo presidente, Bolsonaro, que asumió el cargo el 1º de enero de 2019. Más allá de la persona de Bolsonaro, el cual, ya por sí solo, simboliza lo que los tiempos en que vivimos pueden producir de más siniestro y repugnante, hay una ley que podemos estar seguros de que podrá seguir comprobándose: cualquiera que sea la etiqueta política del nuevo presidente y de sus ministros, cualquiera que sea su personalidad, no dejará de hacer pagar a los explotados, incluso más que sus predecesores, por la crisis del capitalismo que se está profundizando.
Frente a todos esos peligros, sólo la clase obrera, mediante sus luchas de resistencia, es capaz de oponerse a la lógica mortífera del capitalismo y abrir otra perspectiva. A pesar de que el proletariado de Brasil tiene las mismas dificultades que el proletariado mundial para reconocerse como una clase con intereses antagónicos a los del capitalismo, será basándose en las experiencias de lucha de un pasado a veces reciente como el proletariado tendrá que replicar a unos ataques que se barruntan muy violentos, y esto, en el dificilísimo contexto social de una sociedad en descomposición[1]. Cuanto más se libere la conciencia del proletariado de todos los engaños y mistificaciones de la clase burguesa, de derechas como de izquierdas, tanto más se fortalecerá su lucha, tanto más podrá, en el futuro, reafirmar explícitamente el objetivo de la lucha, o sea, el establecimiento de otra sociedad, sin clases ni explotación.
La delincuencia y el crimen son, obviamente y sobre todo, una consecuencia de la miseria económica y moral de la sociedad, producto de la putrefacción de raíz de la sociedad capitalista. Las cotas alcanzadas hoy hacen insoportable la vida cotidiana en algunos países de América Latina, como Honduras y Venezuela; a menudo son la causa principal de la emigración masiva y precipitada. La situación en Brasil se ha deteriorado gravemente en los últimos años, impulsando al país, y a algunas de sus ciudades en particular, a un nivel muy alto en la índice mundial de la delincuencia. Las siguientes estadísticas dan una idea concreta del infierno diario al que están sometidos los sectores más desfavorecidos de la población.
"Brasil es uno de los “record mundial” del homicidio, con 60.000 al año para una población de casi 208 millones. Cada año, el 10% de las personas asesinadas en el mundo son brasileños. Cerca de 50 millones de brasileños mayores de 16 años -casi un tercio de la población adulta- conocen a alguien asesinado, según una investigación realizada para "Instinto de Vida" (...). Casi 5 millones de personas heridas por armas de fuego y cerca de 15 millones conocen a alguien que ha sido asesinado por la policía, una de las fuerzas ‘del orden’ más mortíferas del mundo". (Brazil’s biggest problem isn’t corruption — it’s murder [6]; El mayor problema de Brasil no es la corrupción, es el crimen)
"Según otro estudio, la tasa de homicidios en 2017 es de 32,4 por 100.000, con 64.357 homicidios. En 2016, Brasil alcanzó un récord: 61.819 asesinatos, o un promedio de 198 asesinatos por día, o sea una tasa de homicidios de 29,9 por cada 100.000 habitantes. Siete de las veinte ciudades más violentas del mundo son brasileñas debido al aumento de la violencia callejera". (https://pt.wikipedia.org/wiki/Violência_no_Brasil [7]).
El aumento de la delincuencia y la inseguridad están llevando a una parte cada vez mayor de la población hacia la más profunda desesperación. Es una plaga que corroe la sociedad y que no tiene solución posible bajo el capitalismo, ni siquiera la más mínima posibilidad de atenuación.[2]
En la campaña electoral de Bolsonaro, la lucha contra la violencia y la corrupción fue una prioridad entre sus promesas. Se comprometió a "combatirlas radicalmente", con medidas que llevan la marca del personaje. Detrás de sus promesas electorales de declarar la guerra al crimen, la perspectiva es, en realidad, la de un aumento de la barbarie. Haciendo un balance crítico de las políticas aplicadas hasta ahora, dijo: "la violencia no puede combatirse con políticas de paz y amor", por lo que es necesario "aumentar el rendimiento de la policía", "duplicar el número de personas matadas por la policía". Podemos imaginar la carnicería en perspectiva cuando, "entre 2009 y 2016, 21.900 personas perdieron la vida como consecuencia de acciones policiales. Casi todos son hombres de entre 12 y 29 años, de los cuales las tres cuartas partes son negros". (Guaracy Mingardi, ex especialista en seguridad y Secretario Nacional de Seguridad Pública, en una entrevista al HuffPost Brasil).
En realidad, no sólo no se reducirá la delincuencia, sino que aumentarán las víctimas de la policía. Y las primeras víctimas serán, en primer lugar, las de los barrios pobres, que ya son los primeros en sufrir la delincuencia.[3]
También hay motivos para temer que el aumento de la violencia no sólo se deba a los delincuentes o a la policía, sino también a ese apéndice siniestro y clásico de la extrema derecha, esas bandas reclutadas en el lumpen, que existen en Brasil desde hace tiempo.
En cuanto a la lucha contra la corrupción, Bolsonaro ha tomado una "medida contundente" nombrando ministro de Justicia al ex juez anticorrupción Sergio Moro, formado por la CIA para la operación “Lava Jato” (2014-2016), un juez cuyo objetivo han sido algunos personajes políticos específicos a la vez que preservaba a otros tanto o más corruptos.
La elección de Bolsonaro forma parte de la dinámica global, verificable a nivel internacional, del surgimiento de "líderes fuertes y con retórica belicosa", como lo ilustró el ejemplo caricaturesco de la elección de Duterte en Filipinas. Esto es consecuencia de la descomposición del capitalismo, enredado en sus inextricables contradicciones. El fenómeno es más palpable en Brasil, con la inseguridad y el crimen: los temores que generan sirven para el ascenso al poder de personajes como Bolsonaro.
Sin embargo, por importante que sea, ese factor no ha sido determinante en la elección de Bolsonaro. Y la prueba es que otro candidato, el mejor político al servicio del capital nacional brasileño desde la época de Getulio Vargas[4], habría salido elegido, según todas las encuestas, en la primera vuelta de las elecciones si hubiera podido presentarse, a pesar de la acusación de corrupción en su contra. Ese candidato es Lula, a quien metieron y sigue en la cárcel para evitar que se presentara y allí.
¿Cómo explicar la persistencia de una popularidad como la de Lula? Simplemente porque no parecía tan corrupto como todos los demás políticos que se presentaban a las elecciones procedentes de todos los bandos. Es incluso lo contrario, porque lo que realmente parecía más exacto, y que está en consonancia con la realidad, es que la acusación y la sanción contra él fueron particularmente severas, dadas las acusaciones presentadas y en comparación con lo que les tocó a otros políticos inmersos en escándalos y que salieron del paso sin mayores problemas, como Michel Temer del PMDB (Partido do Movimento Democrático Brasileiro), por ejemplo.
La alta cota de Lula en las encuestas no significa que su imagen no se haya erosionado con el tiempo, particularmente en la clase obrera, debido a los ataques anti obreros que llevó a cabo durante sus dos mandatos sucesivos[5]. Pero en general parecía ser un mal menor, habida cuenta de su renombre frente a todos los demás candidatos. Su popularidad era mayor que la de su propio partido, el PT (Partido dos Trabalhadores), de lo cual habrá de sufrir el candidato nombrado por ese partido una vez que Lula quedó definitivamente inhabilitado para presentarse. Lula habría derrotado sin duda a Bolsonaro en la primera vuelta; en cambio Haddad, el candidato del PT, fue ampliamente derrotado por Bolsonaro en la segunda vuelta. Esta diferencia entre Lula y el PT no es sorprendente, ya que, durante tres mandatos consecutivos, ese partido ha estado involucrado en muchos casos de corrupción, pero también ha apoyado todas las políticas de austeridad: las de los dos mandatos de Lula y las de Dilma Rousseff, durante su primero y los pocos meses de su segundo, antes de ser destituida.[6]
Es sorprendente el contraste entre las habilidades políticas de Lula, por un lado, y la notoria incapacidad que parece afligir a Bolsonaro por otro. ¿Por qué la burguesía ha asignado tal destino a uno de los suyos cuando hasta hoy parecía ser el actor principal (durante sus dos mandatos de 2002 a 2010) de la emergencia de Brasil en el escenario internacional y del segundo milagro brasileño?[7] En realidad, el derribo de Lula forma parte de una estrategia en la que Estados Unidos ha desempeñado un papel de primer plano. El objetivo era que Brasil volviera a estar bajo influencia directa de EEUU. Brasil, séptima potencia económica mundial, llevaba años, desde el primer mandato de Lula, quitándose de encima tal influencia. (Los gobiernos anteriores a Lula estaban totalmente sometidos a Estados Unidos).
Tras la disolución del bloque occidental, Brasil se fue emancipando de la tutela de Estados Unidos.
Mucho antes de que se formaran los dos bloques antagónicos rivales tras la Segunda Guerra Mundial, el estadounidense y el ruso, Latinoamérica había sido el patio trasero de Estados Unidos hasta que, tras el desmoronamiento del bloque del Este, el del Oeste desapareciera a su vez. Hasta 1990, el Tío Sam pudo defender eficazmente su coto de caza contra cualquier intento de intrusión del bloque imperialista rival. Asimismo, integró a los países del continente sudamericano en redes de acuerdos comerciales bilaterales o multilaterales que han beneficiado principalmente a Estados Unidos. Para servir sus intereses, el Tío Sam hacía y deshacía gobiernos a su antojo, por ejemplo, estableciendo dictaduras de extrema derecha para luchar contra cualquier intento de establecer gobiernos de izquierda que pudieran transmitir la influencia del bloque antagonista. Así fue, en particular, con Argentina, Chile y Brasil en las décadas de 1960 y 1970. Del mismo modo, cuando tal amenaza se alejaba, Estados Unidos podía también apoyar un proceso democrático para poner fin a una dictadura. Así fue con Brasil en 1984 para conseguir que un gobierno democrático pusiera fin a la excesiva rigidez en la gestión del capital nacional por parte de un Estado dirigido por militares, haciéndolo así más apto para la penetración norteamericana.[8]
Fue de hecho esa gestión militar del Estado la que inspiraba a Bolsonaro cuando defendía la idea de que "se fusilara al presidente Fernando Henrique Cardoso por haber privatizado", y ahora resulta que ésa es una medida faro de su gobierno.
Tras la disolución del bloque occidental, Brasil, al igual que otros países de América del Sur y del mundo, aprovechó el descenso de la presión estadounidense para jugar su propia baza geopolítica. Y pudo así distanciarse económica y políticamente de Estados Unidos. En efecto, durante todo el período de la presidencia de Lula (2003-2007-2011), el país se distinguió por un desarrollo económico significativo, pero también por ciertas posiciones políticas opuestas a las de EEUU. En particular, la oposición del gobierno de Lula fue crucial para que se frustrara en 2005 el proyecto de EEUU del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), un acuerdo multilateral de libre comercio que debía abarcar a todos los países del continente americano, excepto Cuba. Esa oposición también se manifestó con la promoción de países no alineados con Estados Unidos, en Latinoamérica y otros lugares. Así, en 2010, Brasil se opuso a Estados Unidos sobre la cuestión de Irán. Al mismo tiempo, estableció relaciones económicas internacionales (BRICS) que fortalecieron su independencia respecto a Estados Unidos. Una característica significativa de ese distanciamiento de EEUU es que China se convirtió en el principal socio comercial de Brasil en abril de 2009, desbancando a Estados Unidos[9]. De esta manera, Brasil fue adquiriendo una posición cada vez más hegemónica en todo el continente sudamericano, gracias a su poder económico y diplomático. El resultado fue que, durante el gobierno de Lula, Brasil se convirtió en el principal competidor de Estados Unidos en la región. Competidor sí, pero no enemigo declarado. De hecho, Lula pudo establecer relaciones tanto con Estados Unidos como con China, pero favoreciendo claramente a China, tanto más por cuanto este poderoso "socio" está lejos geográficamente, a diferencia de Estados Unidos.
Algún que otro "trapicheo" que acabó siendo un "talón de Aquiles" del fulgurante ascenso de Brasil.
Como expresión y factor del crecimiento económico de Brasil, grandes empresas brasileñas, impulsadas por las inversiones de los bancos estatales[10], se hicieron un lugar en el ruedo internacional, especialmente en sectores como energía, alimentación, astilleros, armamento, servicios, etc.
Entre esas empresas, están Petrobras (producción de petróleo y derivados), BRF (producción de proteínas animales, carne y derivados), Odebrech (construcción pesada, armamento y servicios a Petrobras),.... Así, por ejemplo, gracias a una intensa financiación pública, BRF se ha convertido en el principal productor y exportador de proteínas animales en el mundo, presente en más de 30 países. La multinacional brasileña Odebrecht (12ª mayor empresa del mundo), con actividades en casi todos los países de América del Sur, en algunas antiguas colonias portuguesas en África e incluso más allá, fue sin duda un vector importante para la penetración económica de Brasil fuera de sus fronteras en América del Sur.
Además, también se estaban aplicando medidas proteccionistas para imponer la presencia de empresas brasileñas en ciertos casos: cooperación forzada con empresas brasileñas por parte de empresas extranjeras que venían a extraer petróleo en territorio brasileño; todo suministro a Brasil de bienes de equipo tenía que integrar necesariamente componentes fabricados en Brasil, en caso de que los hubiera.
También se implantó otro tipo de medida proteccionista a favor de las grandes empresas brasileñas, "ilegal" ésta, por mucho que, eso sí, se practique por el mundo entero. Odebrecht, por ejemplo, tenía un departamento especializado en sobornos en los grandes contratos en todos los países donde operaba. Esa empresa, junto con otras como AOS, montó un cártel de empresas de la construcción, pagando a ejecutivos del grupo petrolero público Petrobras y a políticos cómplices, mediante sobrefacturaciones estimadas entre el 1% y el 5% del valor de los contratos. Se puso en marcha un sistema de malversación de varios miles de millones de reais (el “real” es la moneda brasileña) para financiar partidos políticos y/o el enriquecimiento personal (“Brésil : tout comprendre à l’opération "Lava Jato’” https://www.lemonde.fr/ameriques/article/2017/03/26/affaire-petrobras-retour-sur-les-trois-annees-qui-ont-marque-le-bresil_5100932_3222.html [8], Le Monde, 26 de marzo de 2017 y actualizada el 4 de abril de 2018).
Por supuesto que ninguno de los rivales económicos de Estados Unidos puede oponerse a que la primera potencia mundial se aproveche económicamente de su posición en el mundo en detrimento de todos sus competidores, sobre todo porque su moneda es también la moneda de cambio internacional. Por otra parte, Estados Unidos está siempre muy atento a que todo país “culpable” según EEUU de incumplir las leyes de la competencia sea castigado severamente. Así, los trapicheos brasileños han servido de pretexto y de blanco para montar una vasta ofensiva con la que desmantelar toda la organización económica en la que aquellos se basaban. Las represalias fueron tanto más draconianas porque tenían por objeto no sólo de imponer sanciones económicas por infracciones a la ley de competencia, sino sobre todo perturbar todas las medidas proteccionistas de la economía brasileña (legales o no, como la atribución sistemática de sobornos), y hacer que Brasil volviese al redil de la influencia exclusiva norteamericana, neutralizando a sus fuerzas políticas más influyentes y hostiles a esta orientación. Esto se refleja en el trato a que han sometido al político más popular de Brasil, Lula, condenado a 12 años de prisión tras un procedimiento expeditivo y que carece significativamente de pruebas por un supuesto enriquecimiento personal. No es nada baladí el que haya sido la acusación más difícil de demostrar, la de enriquecimiento personal, la utilizada, sin embargo, contra Lula, porque era la mejor para desprestigiarlo ante su electorado, mientras que otras acusaciones (acreditadas por muchos testigos) relacionadas con malversaciones en beneficio del Estado brasileño parecen no haber sido tomadas en cuenta.
El nombre "Lava Jato" apareció por primera vez en marzo de 2014 y fue seguido de filtraciones relacionadas con confesiones hechas por un ex alto directivo de Petrobras con la esperanza de un indulto, sobre la existencia de un vasto sistema de sobornos pagados a ejecutivos de esa empresa, por lo tanto "comprados" para adjudicar contratos. El semanario de oposición Veja mencionó entonces los nombres de unos 40 representantes elegidos de la coalición de centro-izquierda en el poder, principalmente miembros del PMDB, PT y PSB (Partido Socialista Brasileño).
Hubo actos de corrupción que se remontan a 2008 y que hicieron que se movilizaran los órganos de control del Estado burgués. De ahí salió la operación "Lava Jato", cuyo grupo de trabajo estaba formado por agentes de la policía federal, miembros de la fiscalía y jueces. Para llevar a cabo su labor, esa task force recurrió al Tribunal de cuentas del Estado, al poder judicial, la fiscalía y la policía federal, con la creación de grupos especiales de dicha policía para "combatir" la delincuencia organizada en sus diversas formas.
Hay pruebas patentes de que esta movilización judicial se ha llevado a cabo en estrecha colaboración con los niveles más altos de Estados Unidos, o incluso como resultado de una injerencia abierta de este país. Hay así documentos divulgados por Wikileaks que dan cuenta de un cursillo de cooperación organizado en Río de Janeiro en octubre de 2009 con asistencia de miembros seleccionados de la Policía Federal, de Justicia, de los ministerios, junto con representantes de las autoridades norteamericanas[11]. De hecho, semejante reunión no es sorprendente, cuando se conoce el interés de Estados Unidos por estas cuestiones, pues se sabe que, desde los años 60, las principales figuras de la magistratura y la fiscalía del Estado brasileño han demostrado ser ardientes defensores de las instituciones norteamericanas que les imparten clases, les dan formación y conferencias y ayudas en las encuestas… Tal cooperación no la niega el Fiscal General de la República, Rodrigo Janot, figura central de "Lava Jato", cuando explica que los "resultados brasileños" se deben a "un intenso intercambio con Estados Unidos, que ha proporcionado a Brasil cursos de formación y reciclaje para investigadores brasileños, además de tecnología y técnicas de planificación de la investigación". Y el fiscal puntualizaba: "Todo esto significa que Brasil tiene una relación igualitaria con otros Estados"[12]… por si acaso a alguien se le hubiera ocurrido pensar lo contrario sobre la relación con Estados Unidos. No podemos dejar de citar aquí el título de otro artículo: "El FBI ha estado involucrado en la Operación “Lava Jato” desde el principio y se jacta de ello por todo el mundo"[13].
En el contexto de tal presión de Estados Unidos sobre Brasil, también vale la pena destacar el episodio de unas grabaciones de la NSA en 2011 de conversaciones presidenciales, de algunos ministros, un director del banco central, diplomáticos, jefes militares.[14]
No es de extrañar que los primeros resultados de "Lava Jato" en 2014 se dieran a conocer sobre la existencia de un sistema de soborno en Petrobras, pues esos resultados "llegaron en el momento oportuno" para debilitar a Dilma Rousseff y al PT en la campaña por la reelección incierta de la presidenta saliente. En efecto, durante el período a que se referían esos primeros resultados, aquélla era presidenta del consejo de administración de Petrobras, como también el PT estaba entonces implicado, por medio de algunos de sus miembros, en la gestión de la mencionada empresa estatal.
Sin embargo, ese primer estallido de revelaciones de "Lava Jato" no fue suficiente para retirar a Dilma Rousseff y al PT de la dirección del país. De hecho, la presidenta saliente fue reelegida contra un candidato del PSDB, Aécio Neves, que más tarde vio mancillada su reputación política por la misma razón. El hecho de que aquélla saliera reelegida en tal contexto atestigua la confianza que una parte significativa de la burguesía tenía todavía en ella para defender los intereses del capital nacional. De hecho, para esa consulta electoral, como para las anteriores, pudo beneficiarse de un nivel significativo de recursos financieros de grandes empresas industriales, financieras y de servicios.
Pero rápidamente se desprestigió y más profundamente a causa de las severas medidas anti obreras que tuvo que tomar en aquel entonces (renegando así de sus promesas electorales) entre las cuales las que restringían el acceso al seguro de desempleo. En los primeros meses de 2015 a Rousseff también la desafiaron en las calles, con manifestaciones a iniciativa de organizaciones derechistas evitando que éstas aparecieran como partidos políticos. En esas manifestaciones, que reunían a millones de personas, había conservadores, liberales y partidarios de que los militares tomaran el poder. Cabe señalar que estas manifestaciones servirán para promover plataformas en defensa de la candidatura del notoriamente homófobo capitán de reserva, Bolsonaro.
Los hasta entonces "aliados" de Dilma Rousseff forman entonces, sin ella y sin el PT, una nueva y aplastante mayoría parlamentaria al aliarse con los partidos de la oposición, en particular el PSDB (Partido de la Socialdemocracia Brasileña) y sectores de partidos como el PMDB, el PDT (Partido Democrático Trabalhista), el PSB (Partido Socialista Brasileño), todo el DEM (DEMocratas) y otros partidos de menor entidad. Dilma Rousseff fue destituida en 2016 por el Senado tras un procedimiento controvertido.
Todos los grandes grupos políticos brasileños se han visto afectados por las revelaciones de "Lava Jato". Grandes figuras de la burguesía brasileña han sido objeto de sus investigaciones, incluso fueron humilladas (sobre todo en la cúspide de Odebrecht) por las ruidosas revelaciones de indicios, de pruebas acusatorias que la prensa recibió con fruición y reprodujo inmediatamente. Los telediarios y programas especiales se convirtieron en escenario de "deliberaciones judiciales populares" a las que se invitaba al telespectador. El poder judicial "todopoderoso" parecía ser el jefe del Estado, capaz de someter a cualquiera (ningún líder empresarial o alto ejecutivo o cacique de partido podía sentirse seguro).
Pero lejos de fortalecer la imagen de las instituciones y de la democracia, "Lava Jato" las ha desprestigiado más todavía. La corrupción y la podredumbre se pusieron en plaza pública, pero los medios utilizados para ese fin eran como mínimo tan discutibles: institucionalizar y banalizar la denuncia[15]. Además, pronto quedó claro que no todos los acusados eran iguales ante los tribunales de "Lava Jato" y que las sanciones más severas se aplicaban a quienes iban a ser destituidos del poder.
Ya solo el ejemplo de Lula resume esa situación.
La misma "iniquidad" puede comprobarse en las sanciones impuestas a las empresas brasileñas “culpables”. En este caso, el “castigador” ha sido Estados Unidos, en algunos casos, sin duda, tras aceptar "generosos" acuerdos para evitar alguna que otra "multa" colosal. Así, por ejemplo, el gobierno de EE.UU exigió que J&F (BRF) transfiriera su control operativo declarándose empresa estadounidense si quería evitar sanciones. Odebrecht, por su parte, fue fuertemente sancionada.
Durante su campaña electoral, Bolsonaro envió una señal muy fuerte a Estados Unidos y a China de que rompería con ésta si era elegido, realizando una visita oficial a Taiwán. De esa manera, expresaba claramente las orientaciones que el "candidato de Washington", apoyado por parte de la burguesía brasileña, impondría tras su elección, que se hizo segura tras haber puesto fuera de combate a Lula. Así se terminó la postura de difícil equilibrio, pero relativamente cómodo, entre Estados Unidos y China.[16]
"Lava Jato, que fue un eslabón esencial en la "recuperación" de Brasil por parte de Estados Unidos, desmanteló todas las protecciones económicas -legales e ilegales- y los subsidios estatales que favorecían a las empresas brasileñas. Las consecuencias serán muy graves para Brasil. De hecho, la eliminación de esas protecciones ya ha comenzado a exponer peligrosamente a las empresas brasileñas a la competencia de Estados Unidos. Y eso va a ponerse peor con el fortalecimiento de la "cooperación" económica entre ambos países. Además, en un contexto económico mundial cada vez más difícil, también será necesario pagar por las consecuencias devastadoras de la política de la deuda del país bajo Lula y Dilma Rousseff.
En relaciones internacionales, cual perrito faldero, Bolsonaro le sigue los pasos a Trump y su delirante diplomacia al decidir, como señal de apoyo a Israel, transferir la embajada brasileña a Jerusalén. Más recientemente, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, que había viajado a Brasil para la toma de posesión de Bolsonaro, habló con el nuevo presidente sobre la "oportunidad de trabajar juntos contra los regímenes autoritarios", aludiendo a Cuba y Venezuela, referencia encubierta a la necesidad de frenar el expansionismo chino. Brasil se vuelve así a encontrar en el torbellino imperialista mundial, como lo ilustra aún más claramente este tweet de la ex embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley: "Es bueno tener un nuevo líder proamericano en Sudamérica, que se sume a la lucha contra las dictaduras en Venezuela y Cuba y que vea claramente el peligro de la creciente influencia de China en la región" ("Le Brésil de Bolsonaro et les États-Unis pour une relation "transformée"". “El Brasil de Bolsonaro y Estados Unidos a favor de una relación ‘transformada’”).
Con la elección de Bolsonaro, Estados Unidos ha recuperado la dominación imperialista en su propio patio trasero, ya que Brasil, además de ocupar casi la mitad del continente sudamericano, con frontera con la mayoría de los demás países del continente, es la principal potencia militar de la región. Y ahora Brasil desempeñará un papel de liderazgo en la estrategia de Estados Unidos para tratar de acabar con el régimen de Maduro en Venezuela. Tras el reconocimiento inmediato por el gobierno de Trump del autoproclamado presidente Juan Guaidó, Bolsonaro hizo lo mismo. De esta manera, Venezuela se encuentra prácticamente confinada detrás de sus fronteras "amuralladas" por los gobiernos de derechas de Colombia y Brasil. Esta situación crea un clima de confrontación en la región con consecuencias militares impredecibles, ya que el gobierno de Maduro está dispuesto a resistir con el apoyo de Rusia, China y Cuba; pero también en lo social, pues no haría sino agravar las ya terribles condiciones en que vive la población venezolana, al provocar un nuevo éxodo de la población, fuente de inestabilidad, hacia las ciudades fronterizas de tres países, a los que añadir Guyana.
Mediante una gran operación de varios años, que ha movilizado importantes recursos propios (por no hablar de los movilizados en Brasil en "Lava Jato"), Estados Unidos ha logrado por fin alcanzar sus fines, es decir, reintegrar plenamente a Brasil bajo su influencia. Es, por tanto, un éxito de la diplomacia estadounidense y de todos los servicios que la acompañan: el poder judicial, el FBI, los de espionaje,.... El éxito, sin embargo, quizás no sea completo.
El último paso en la maniobra fue proporcionar a Brasil un candidato en las próximas elecciones que se encargaría de la nueva orientación. Se encontró el candidato, ganó las elecciones gracias a unas maniobras mencionadas. Pero lo menos que podemos decir de tal personaje es que no es precisamente muy "presentable". Es cierto que no había una verdadera opción, ya que "Lava Jato" hizo que las formaciones y fuerzas políticas tradicionales, más desprestigiadas todavía que antes, fueran inutilizables durante un tiempo, y también porque alguien como Lula, que era incomparablemente más experto y diestro político, era incompatible con la nueva orientación.
Si por un tiempo Bolsonaro puede ser capaz de seducir a un segmento de la población que votó por él en las elecciones, también puede convertirse en un punto débil del sistema si no cambia su estilo.
El personaje Bolsonaro, chulesco misógino y homófobo, es una caricatura. Tiene nostalgia de la dictadura militar que hubo en Brasil entre 1964 y 1985. Ha prometido limpiar el país de esos “rojillos marginales”. Su clan político familiar también forma parte de la escena. Uno de sus hijos, Eduardo Bolsonaro (diputado federal del Estado de São Paulo) camina con paso decidido tras las huellas de "papá", pero es todavía más bolsonaresco, "más excesivo": quiere que las acciones del Movimiento de los Sin Tierra sean calificadas de "terrorismo" y, para él, “¿dónde está el problema si hay que meter en la cárcel a 100 000 personas?” También quiere que se declare al comunismo como un crimen.
Con la ambición de surfear sobre el efecto del "Lava jato", Bolsonaro se había preparado para vestirse con el traje político del caballero blanco. Para ello, empezó por dejar a su ex partido, el Partido Progresista (PP), el partido más implicado en los escándalos que sacuden el país (de los 56 diputados afiliados al PP, 31 están acusados de corrupción) en 2016. Su primer paso en falso, sin embargo, no se ha hecho esperar hasta la investidura. Entre las figuras políticas que eligió para formar parte de su futuro gobierno, algunas ya estaban acusadas de corrupción. Así es como el “Don Limpio” ya ha manchado su bonito traje blanco presidencial antes de asumir el cargo. Peor aún, la ausencia total de "compostura" y "moderación" de su clan ya lo han hecho aparecer como un payaso siniestro. Cuando uno de sus hijos informó de desacuerdos en el propio bando de Bolsonaro, llegó incluso a adobar su narración con detalles de lo más sórdido. Los desacuerdos son tales, dijo, que "hay algunos que quieren que Bolsonaro se muera". Ya se trate de un farol, de la expresión de la estupidez o de la realidad, esas palabras dicen mucho sobre lo hipócritas que son los del clan bolsonaresco, sus vínculos con milicias criminales de Rio de Janeiro o también la implicación de Flàvio, otro hijo suyo, en sospechosas transacciones bancarias (caso Queiroz). Son ésas demostraciones patentes de la podredumbre que reina en ese clan que ha sido puesto a la cabeza del Estado.
No por ello, por desgracia, debemos alegrarnos por la burda estupidez de Bolsonaro y parte de su entorno creyéndonos que podría ser un mal defensor de los intereses de la burguesía. O bien será una marioneta controlada a distancia desde bastidores, o bien sus meteduras de pata, especialmente en lo que a tensiones imperialistas, se refiere, podrían tener consecuencias desastrosas para una parte de la población.
La clase obrera en Brasil se enfrenta a graves dificultades resultado de los ataques económicos ya anunciados o por anunciar. El primero, la reforma de las pensiones, es "el primer y mayor reto", tal como lo ha anunciado el ministro de Economía, Paulo Guedes, en su toma de posesión. A tal reforma los medios de comunicación la definen como "la espinosa revisión de un régimen muy costoso para el Estado, exigida con insistencia por los mercados" ("Brésil : le gouvernement Bolsonaro en place, salué par la Bourse", “Brasil: la instalación del gobierno de Bolsonaro saludada por la Bolsa”).
La actual dificultad general de la clase obrera a nivel mundial para reconocerse como una clase con intereses antagónicos a los del capitalismo afectará sin duda a su capacidad de reaccionar ante la oleada de ataques que caerá sobre ella en Brasil. Pero también gracias a la respuesta necesaria, a la crítica de sus propias debilidades, la clase no dejará de manifestarse en esta ocasión, podrá volver a dar pasos adelante hacia una lucha más unida, más masiva, más solidaria y liberada de las supercherías que pesan sobre su conciencia, y entre ellas, en particular, las más perniciosas transmitidas por la izquierda (PT,....) y la extrema izquierda del capital (trotskistas,...). Por eso debemos reapropiarnos de las experiencias pasadas. Recordemos en particular:
- la movilización masiva y espontánea de los trabajadores siderúrgicos de ABC en 1979, yendo mucho más allá de la movilización anual que hubo entonces durante la campaña salarial lanzada por los sindicatos para reajustar los salarios a la inflación.
- la forma en la que Lula reprimió a los controladores aéreos en 2007, que espontáneamente se habían declarado en huelga ante el dramático deterioro de sus condiciones de trabajo, sin instrucciones sindicales (porque no había ninguno en ese sector en el que las huelgas estaban prohibidas) y a pesar de las amenazas de encarcelamiento por parte del comando aeronáutico militar. Lula los acusó públicamente en esta ocasión de "irresponsabilidad y traición". (Leer nuestros artículos en portugués "Diante dos embates do capital, os controladores aéreos respondem com a luta [9]" y "Repressão e marginalização do movimento dos controladores aéreos [10]").
- la experiencia del movimiento de 2013 que comenzó espontáneamente tras el aumento del precio del transporte público, por iniciativa de la juventud proletarizada y movilizó a miles de personas en más de 100 ciudades, para luego extenderse a la protesta contra la reducción de subsidios sociales. Se expresó entonces un rechazo masivo a los partidos políticos, principalmente al PT, así como a las organizaciones sindicales o estudiantiles. Hubo otras expresiones del carácter de clase de ese movimiento, aunque de manera más minoritaria, con asambleas que decidían sobre las acciones a tomar. (Léase nuestro artículo en portugués "junho de 2013 no brasil: a indignação detona a mobilização espontânea de milhões [11]"[17]) Habrá nuevas dificultades que podrán surgir como resultado de la situación actual y entorpecer el camino de la lucha de clases en Brasil. Es importante estar preparado para ello.
Bolsonaro es tan repelente que podría servir para polarizar en su persona la ira causada por los ataques económicos. El peligro será entonces ver sólo a la persona y no al capitalismo en crisis que está detrás de los ataques. Existe la posibilidad de un peligro similar sobre la orientación política de Bolsonaro, de extrema derecha, que la izquierda sin duda señalará como responsable del empeoramiento de las condiciones de vida. No se puede descartar que Lula y el PT vuelvan a ser llamados, en el futuro, a asumir la función de desviar el descontento contra la derecha y la extrema derecha hacia una alternativa de izquierdas. No hay ni habrá que olvidar entonces que la responsabilidad de cualquier partido, desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, que acceda a la jefatura del Estado es defender los intereses del capital nacional y eso se hace necesariamente a expensas de la clase explotada. Además, habrá que recordar que el ataque flagrante contra Lula en el "Lava Jato", mientras que muchos de sus "colegas", políticos corruptos notorios se libraron relativamente, no significa ni mucho menos que el ex metalúrgico venido de la base, pueda caracterizarse como alguien honrado y menos aún como defensor de los trabajadores.
Tampoco faltarán voces para tratar de desviar la legítima cólera de los trabajadores dirigiéndola contra el "imperialismo yanqui que oprime a Brasil" y del que habría que liberarse. Sería un trágico callejón sin salida que ya ha demostrado su eficacia. Significaría movilizar al proletariado al lado de una parte de la burguesía brasileña contra la burguesía estadounidense. El proletariado no tiene patria que defender, sólo sus intereses de clase. Frente a semejante y tan manida patraña, sólo cabe una consigna: ¡lucha de clases en todos los países contra el capitalismo!
Eso sólo puede ser una perspectiva, una meta imposible de alcanzar en lo inmediato, pero esa es la única meta, la única perspectiva que debe guiar la acción del proletariado, que debe ser concebida en la medida de lo posible como un eslabón de la cadena que conduce a la revolución proletaria mundial.
Revolução Internacional (06/02/2019)
[1] La descomposición de la sociedad concierne a todos los países, aunque sea de manera desigual, y se expresa a través de un conjunto de fenómenos diferentes que contribuyen a dificultar cada vez más la vida en sociedad, pero también dificultan la emergencia de una perspectiva para el derrocamiento y la superación del capitalismo. Ver nuestras "TESIS SOBRE LA DESCOMPOSICION [12]".
Entre sus manifestaciones más destacadas, ya hemos hablado a menudo del desarrollo, como nunca antes, de la delincuencia, la corrupción, el terrorismo, el crimen, el consumo de drogas, las sectas, el espíritu religioso, el sálvese quien pueda.... Como consecuencia de la profundización de este fenómeno de descomposición de la sociedad, se producen también catástrofes "naturales", "accidentales", con consecuencias cada vez más devastadoras. Un ejemplo reciente de esto ha sido la tragedia causada por la rotura de una presa de la empresa Vale en Brumadinho, Brasil, que arrastró miles de metros cúbicos de residuos de la cercana mina de hierro. El resultado, aproximadamente 200 muertos o desaparecidos, es una ilustración entre muchas en el mundo de las consecuencias de la irracionalidad mortal de un capitalismo en decadencia.
[2] Según cierta propaganda de la burguesía, existe la posibilidad de reducir la criminalidad, como lo ilustra el caso de Colombia tras la eliminación de los principales cárteles de la droga. El problema es que el ejemplo de Colombia no es generalizable, sobre todo porque en la mayoría de los países donde la delincuencia alcanza cifras enormes, es esencialmente obra de una multitud de pequeñas bandas y sobre todo de individuos aislados.
[3] Por eso es por lo que los resultados de Bolsonaro en las últimas elecciones fueron bastante bajos (muy por debajo del 50%) en los barrios más pobres.
[4] Presidente de Brasil durante vários mandatos (entre 1930 a 1954), realizó una política de corte populista.
[5] Las medidas sociales para aliviar la pobreza de los estratos más pobres, un costo muy pequeño en el presupuesto del Estado y financiado gracias una mayor explotación de los trabajadores, tuvieron un impacto muy significativo en la medida en que fortalecieron el prestigio de Lula entre esas capas de la población.
[6] En cierto modo, la dureza de los ataques realizados por los gobiernos de Dilma Rousseff contribuyó a desdibujar la memoria de los "menos brutales" de los gobiernos precedentes de Lula.
[7] En referencia a lo que se conoce como el "milagro brasileño"entre 1968 y 1973: la tasa media de crecimiento de la industria se elevó a casi el 24%, el doble de la de la economía en general en Brasil. El primer "milagro" fue financiado por la deuda, por lo que a principios de los años ochenta, Brasil estaba "al borde de la bancarrota".
[8] Leer, "Entenda a influência dos EUA na crise política e econômica no Brasil [13]." "Comprender la influencia de EEUU en la crisis política y económica de Brasil".
[9] Por primera vez en la historia de Brasil, China se convirtió en su principal socio comercial en abril de 2009, desbancando a Estados Unidos. Un mes antes, ya se había convertido en el principal importador de productos brasileños. (...) Desde la década de 1930, los Estados Unidos se habían colocado firmemente en la primera posición. (...) Tal cambio de situación se debe principalmente a la contracción del comercio estadounidense con el resto del mundo, vinculada a la crisis económica. Este fenómeno también afecta a los países de la Unión Europea en sus relaciones con Brasil. Pero sobre todo, refleja un fuerte y continuo aumento de las compras a China. Las exportaciones de Brasil a China se multiplicaron por quince entre 2000 y 2008. Aumentaron un 75% entre 2007 y 2008. Este aumento permitió que Brasil generara un superávit comercial en los primeros cuatro meses de 2009 que fue el doble del registrado en el mismo período de 2008. Los tres principales socios de Brasil son ahora, por orden, China, Estados Unidos y Argentina. "(La Chine est devenue le premier partenaire commercial du Brésil [14]; Le Monde del 8 de mayo de 2009, “China es ya el primer socio comercial de Brasil”)
"De 2003 a 2018, las empresas chinas invirtieron 54.000 millones de dólares en Brasil en unos 100 proyectos (Ministerio de Planificación de Brasil). Sólo en 2017, las inversiones chinas ascendieron a casi 11.000 millones de dólares. En el primer trimestre de 2018, las exportaciones a China representaron el 26% de las exportaciones brasileñas, frente al 2% en 2000 (Ministerio de Desarrollo y Comercio Exterior de Brasil). Un bienvenido flujo masivo de capital para este país cuya economía se vio debilitada por una recesión histórica en 2015-2016 y una deuda pública que ha crecido enormemente en los últimos años". ("La Chine à la conquête du Brésil", “China a la conquista de Brasil”)
[10] Era el BNDES (Banco Nacional de Desenvolvimento) el que distribía la financiación a las empresas beneficiarias de un régimen preferencial. Lula dirigía directamente el lobby, con algunos líderes del PT asociados a representantes empresariales.
[11] Los documentos divulgados por Wikileaks informan entre otras cosas que un equipo de formadores estadounidenses enseñó a alumnos brasileños (y también de otras nacionalidades) los secretos de "las investigaciones y sanciones en casos de lavado de dinero, incluyendo la cooperación formal e informal entre países, la confiscación de activos, métodos de recolección de pruebas, negociación de reclamaciones, el uso de la supervisión como herramienta y sugerencias sobre cómo abordar las organizaciones no gubernamentales (ONG) sospechosas de financiación ilícita". El citado informe concluye que "el sector judicial brasileño está claramente muy interesado en la lucha contra el terrorismo, pero necesita herramientas y entrenamiento para involucrar eficazmente a sus fuerzas. Wikileaks: " Wikileaks: EUA criou curso para treinar Moro e juristas [15]" (EEUU organizó cursillos para Moro y otros juristas". El artículo de Wikileaks citado es "BRAZIL: ILLICIT FINANCE CONFERENCE USES THE "T" WORD, SUCCESSFULLY [16]"..
[12] "A Lava Jato aos olhos dos americanos [17]". La operación "Lava Jato"según los norteamericanos.
[13] "FBI atua na “lava jato” desde o seu começo e se gaba da operação pelo mundo [18]" El FBI actúa en "Lava jato" desde el principio y alardea de ello por el mundo.
[14] WikiLleaks: Dilma, ministros e avião presidencial foram espionados pela NSA [19] "Dilma, ministros y avión présidencial fueron espionados por la NSA"
[15] Por ejemplo, los 77 ejecutivos de Odebrecht oídos por los tribunales denunciaron a 415 responsables políticos de 26 partidos (de 35) en 21 estados (de 26 en la Federación). Entre ellos, 5 ex presidentes de Brasil: José Sarney, Fernando Collor de Mello, Fernando Henrique Cardoso, Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff. Temer también fue citado en muchas ocasiones, pero no podía ser acusado de actos anteriores a su mandato, según la Constitución. Durante su intervención, Marcelo Odebrecht afirmó que había pagado 100 millones de euros entre 2008 y 2015 al Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), además de las contribuciones oficiales durante las campañas electorales. "Los ex presidentes Lula y Dilma Rousseff estaban al tanto de ese apoyo nuestro, aunque nunca pidieron dinero directamente", dijo. "Au Brésil, les ramifications du scandale Odebrecht [20]", Le Monde diplomatique, septiembre de 2017
[16] No se puede saber, claro está, cuánto tiempo durará este matrimonio forzado ni cuáles serán sus altibajos. Una cosa es cierta: a la primera potencia mundial le interesa no arriesgarse a una nueva distanciación de Brasil, que inevitablemente dejaría la puerta abierta una vez más a las intenciones de China de establecerse en Sudamérica, y a la posibilidad de que esto pueda suponer una amenaza directa y peligrosa para la supremacía norteamericana, económica pero sobre todo militar.
Sin embargo, no hay que olvidar que la operación "recuperar Brasil" fue gestionada esencialmente durante años por la administración de Obama. ¿Será capaz el impredecible Trump de no comprometerla? Además, aunque China ha recibido señales muy fuertes de Bolsonaro y de la administración Trump de que de que se le había acabado su relación privilegiada con Brasil, está claro que no se retirará completamente, ni mucho menos. En primer lugar, desde el punto de vista económico, eso es imposible porque tendría consecuencias dramáticas para la economía brasileña lo cual ni siquiera Estados Unidos puede desear. Además, es evidente que China no va a aceptar así como así su desalojo, como lo demuestra el hecho de que ya ha declarado candidata a adquirir empresas brasileñas que serán privatizadas por Bolsonaro.
[17] Ver igualmente, Movimientos sociales en Turquía y Brasil - La indignación en el corazón de la dinámica proletaria, https://es.internationalism.org/revista-internacional/201310/3941/movimientos-sociales-en-turquia-y-brasil-la-indignacion-en-el-cora [21]
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Después de dos meses, la cuestión de la catástrofe ecológica que amenaza nuestro planeta está en el centro de los debates en Bélgica. Con la marcha del 2 de diciembre del 2018 que había reunido a 75,000 personas en Bruselas, la movilización por el cambio climático ha alcanzado una escala sin precedentes. Ante el desprecio del gobierno y de los partidos políticos, obsesionados por maniobras patéticas que se preparan para las próximas elecciones de mayo, se han ampliado con una nueva marcha de 80,000 manifestantes en las calles de Bruselas el domingo 27 de enero.
Pero, la expresión más significativa de la indignación por la inacción de los partidos políticos es sin duda la ola de «huelgas escolares» espontaneas el jueves, iniciadas por las escuelas secundarias después del comienzo de enero de 2019 para ir a manifestarse a Bruselas. Iniciado por los alumnos de escuelas secundarias de Amberes, estas manifestaciones se han extendido rápidamente: Desde los 3000 estudiantes de la primera manifestación, ellos son más de 35,000 jóvenes el jueves 24 de enero, vienen también de Flandes y Valonia, mientras que las manifestaciones locales aún reunían a miles de estudiantes de secundaria en Amberes, Lieja o Namur.
La motivación central de estas movilizaciones de estudiantes es la falta de perspectiva que la sociedad ofrece frente a la degradación climática. Indignados por la inacción de los gobiernos, el movimiento quiere poner una «presión máxima sobre las autoridades» para que ellos tomen decisiones responsables ante a los problemas climáticos.
La indignación ante la inacción de los gobiernos está justificada, la inquietud de los jóvenes ante las perspectivas por su futuro como trabajadores también; llamar a una alternativa para esta sociedad que se enfrenta a la catástrofe es más que nunca necesaria y urgente.
Pero ¿Hay mucho que esperar de las «autoridades»? ¿No deberíamos de pensar primero en las razones más profundas sobre las causas razones que engendra el peligro que amenaza el futuro del planeta y de sus habitantes? Y ¿Qué combate deberíamos librar para evitar este peligro?
Para avanzar en los primeros elementos de respuesta a las cuestiones planteadas y para estimular la reflexión, publicamos dos artículos sobre la cuestión de la ecología. Mismos con fecha de 2009 y de 1990, siguen siendo actuales en lo que concierne al análisis sobre el fondo del problema ecológico y la perspectiva para seguir adelante.
Internationalisme, sección de la CCI en Belgique
Cumbre de Copenhague: para salvar el planeta, hay que destruir el capitalismo:
Conferencia mundial de La Haya: Sólo la revolución proletaria salvará a la especie humana
Crisis ecológica: ¿amenaza o mito?
https://es.internationalism.org/cci-online/200802/2184/crisis-ecologica-amenaza-o-mito [27]
Medioambiente - El mundo en vísperas de una catástrofe medioambiental (I)
El mundo en vísperas de una catástrofe medioambiental (II) - ¿Quién es el responsable?
¿Salvar el planeta?: No, they can't! [No, no pueden]
El mito de la "Green Economy"
https://es.internationalism.org/revista-internacional/200907/2633/el-mito-de-la-green-economy [31]
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Una vez más, en la portada de los diarios aparece el miedo a nuevas crisis económicas mundiales. "Mercado bursátil: los bancos europeos muestran su peor desempeño desde 2011", "El motor descompuesto del comercio global", "Los bancos centrales poco preparados en caso de un nuevo choque", "¿Estará la caída del mercado bursátil y la crisis económica en el menú de 2019? ", etc.
Claramente, las condiciones de vida y de trabajo de millones de personas en todo el mundo van a empeorar. Oleadas de despidos, reducción del número de funcionarios, disminución de ayudas sociales, del subsidio por desempleo, deterioro de la atención médica, empobrecimiento de los jubilados, explosión de precariedad, flexibilidad y ritmos de trabajo más fuertes... este es el programa de la clase dominante para los años por venir. En definitiva, un escenario similar al de la década pasada, o peor.
La única pregunta real es: ¿qué nuevas mentiras van a inventar la burguesía y los medios de comunicación para ocultar la realidad de la bancarrota de su sistema?
En 2008, señalaron la irresponsabilidad de los bancos y la codicia de los especuladores donde los más enriquecidos sirvieron como chivos expiatorios (algunos incluso fueron encarcelados).
En 2008, utilizaron y abusaron de las alegorías para presentar la crisis económica como un cataclismo natural, fuera del control de la actividad humana: tormenta financiera, tsunami bancario ... induciendo la idea de impotencia ante la fatalidad.
En 2008, echaron pestes contra la globalización desregulada y los paraísos fiscales. Juraron con la mano en el corazón que los Estados iban a tomar en serio el control de esta "economía de casino".
En 2008, afirmaron que "vivimos más allá de nuestras posibilidades", que durante 60 años "hemos" incrementado de manera egoísta la deuda de los Estados, hipotecando así las vidas de nuestros hijos y las nuevas generaciones. Han culpado descaradamente a los empleados, a los jubilados, a los desempleados que, sin embargo, han visto, década tras década, que sus condiciones de vida se deterioran.
En 2008, prometieron que al apretar sus cinturones hoy y aceptando los "sacrificios necesarios" el futuro sería mejor. Justificaron de esta forma todos los peores ataques.
El capitalismo se basa en una relación social de producción. Las leyes económicas no caen del cielo. Las inversiones, los flujos de capital, las compras y ventas en el mercado de valores, las normas de competencia, toda la vida económica es una actividad humana.
El capitalismo es un sistema basado en la explotación de la fuerza de trabajo de los proletarios. Es la burguesía quien dicta sus leyes y sus reglas, a través de sus Estados, para su beneficio, con el único propósito de acumular capital. Es el proletariado, como clase, el que trabaja para producir riqueza y sobre el cual la clase capitalista extrae la plusvalía, es decir, un plus -trabajo robado legalmente por la burguesía.
El capitalismo es un sistema decadente. La Primera Guerra Mundial en 1914 marcó el final de su prosperidad histórica. De hecho, este sistema debe expandirse constantemente para vender cada vez más productos y evitar la sobreproducción en el mercado mundial. Pero el planeta tiene límites objetivos. En dos siglos, los siglos XVIII y XIX, el capitalismo conquistó, por colonización, todos los continentes. A principios del siglo XX, las principales potencias del capitalismo, en el corazón de la vieja Europa, terminaron de dividirse el mundo. No había ningún lugar nuevo en el mundo para conquistar. El planeta se convirtió inmediatamente en un campo de batalla entre las principales potencias para competir por las cuotas de mercado. Alemania – debido a que carecía de colonias – tuvo que embarcarse primero en la ofensiva de guerra, precisamente para apropiarse de los mercados de otros por la fuerza de las armas. Para Alemania, como para las otras potencias imperialistas, se trataba de "exportar o perecer" (según el grito de guerra de Hitler). Las dos guerras mundiales que ha vivido la humanidad fueron consecuencia de la exacerbación de estas tensiones comerciales e imperialistas.
Desde entonces, con la profundización de la crisis histórica del capitalismo, la guerra destruye el planeta a diario. Todos los Estados han concentrado en sus manos el conjunto de la vida social y económica con el fin de librarse de la competencia económica y militar más aterradora del mundo. Esto, en nombre de la "competitividad" de las mercancías. Uno de los medios utilizados es la deuda. Para respaldar sus economías nacionales, todos los Estados inyectan cada vez más cantidades astronómicas de dinero con préstamos, tasas de interés bajas, desregulación y otros montajes financieros.
Por eso, desde 2008, la deuda global ha crecido desmesuradamente. Según el FMI, a fines de 2007, ¡era de $ 184 billones!, ¡el 225% del PIB mundial! Sin tomar en cuenta todas las deudas relacionadas con activos podridos –el shadow banking– y a toda la economía subterránea que, a pesar del discurso de reforzamiento de los controles, no para de desarrollarse.
De hecho, la expansión de estas "finanzas en la sombra" es particularmente reveladora del impasse en el que el capitalismo cae inexorablemente. Todos los sucesivos G7, G8, G20 se han declarado en guerra contra estas prácticas dudosas. La falta de control estatal sobre esta parte de la economía mundial preocupa a toda la burguesía. Pero al mismo tiempo, es el producto inevitable de la política y la competencia entre los Estados: descargan dinero con tasas de crédito ultra bajas para sostener artificialmente a sus economías nacionales. Además, la economía real está saturada de mercancías no vendibles, la sobreproducción está en todas partes. Los inversores utilizan todos los medios para hacer crecer su capital, incluidos los métodos más especulativos: mercados bursátiles oficiales y los paraísos fiscales. Los propios Estados, atrapados en una implacable guerra comercial, están en el centro de estas prácticas. Las empresas nacionales más grandes se expanden con su bendición. Los Estados ignoran en gran medida el lavado de dinero proveniente de los mercados negros (prostitución, drogas, pero también, por ejemplo, en Francia, el trabajo no declarado que es el pilar de la competitividad en el sector textil) cuando no hay inversión directa.
La burguesía no tiene solución a la crisis insoluble de su sistema. Su mercado de deuda artificial no resuelve nada. Por el contrario, este prepara al capitalismo a explosiones cada vez más violentas.
Hoy en día, el crecimiento de la economía mundial real y el comercio mundial se están desacelerando. La situación en China es particularmente preocupante: el consumo y la producción industrial están a media asta, el país está experimentando la mayor burbuja inmobiliaria en su historia, las disputas comerciales con los Estados Unidos se exacerban.
La economía mundial está plagada de este tipo de campos minados, como, por ejemplo, los préstamos otorgados a estudiantes en los Estados Unidos para que estos futuros trabajadores precarios sean incapaces de pagar de vuelta, la deuda privada estadounidense (empresas y hogares) faraónica (150 % del PIB), la amenaza de un retorno de la inflación y, por lo tanto, el riesgo de ajuste monetario de los bancos centrales o las consecuencias del Brexit, o las políticas cada vez más proteccionistas de Trump, etc.
Por lo tanto, el capitalismo continuará hundiéndose inexorablemente en su crisis histórica, con agitaciones cada vez más violentas y devastadoras para la humanidad. La burguesía continuará mintiendo para ocultar que es su sistema en su conjunto el que está en bancarrota y no solo esta o aquella rama más podrida que las otras.
El futuro económico y social prometido por la burguesía es, por lo tanto, sombrío. Sin embargo, no tenemos que ver en la miseria solo miseria. El capitalismo es un sistema obsoleto, dividido en clases y naciones. Pero también ha engendrado dentro de ella una clase explotada mundial y un mercado global. Hoy en día, los proletarios, gracias al trabajo asociado, cooperan a escala mundial para producir las mercancías más pequeñas, incluso un simple lapicero. Forman una clase portadora de solidaridad y unidad internacional contra una clase burguesa que los explota en todos los países del mundo. La clase explotada lleva consigo la capacidad de organizarse mundialmente para derrotar al capitalismo y romper las cadenas de su explotación y los muros y alambres en las fronteras que dividen a toda la humanidad en naciones.
Eventualmente, el empeoramiento de la crisis económica y la miseria solo pueden empujar a millones de proletarios a luchar para defender sus condiciones de existencia. Solo cuando la clase explotada se moviliza masivamente en su propio terreno, contra el ataque del Capital, los proletarios pueden tomar conciencia de su identidad de clase y ser la única fuerza social capaz de poner fin a este sistema de explotación basado en la producción de mercancías y ganancia.
Pawel, 5 de enero de 2019.
El shadow-banking o finanzas en la sombra es “la migración de actividades a sectores no regulados” (Jean Tirole)
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La confrontación que desde años mantienen las facciones burguesas de la oposición y el chavismo en Venezuela, ha sufrido un salto cualitativo desde inicios de 2019. Se produce en un contexto de una agudización sin precedentes de la crisis económica y social, cuyo signo más evidente es el incremento de la miseria que vive gran parte de la población, pero también en un escenario donde se agudiza la rivalidad entre las grandes potencias en el cual también actúa la llamada “comunidad internacional”, unas dando su apoyo abierto al régimen de Nicolás Maduro, otras al proclamado presidente interino Juan Guaidó. Son los EEUU quienes han marcado la pauta, quienes tras reconocer a Guaidó como presidente de Venezuela, han desatado una estrategia más intensa y de mayor amplitud que se propone sacar definitivamente a Nicolás Maduro del poder, cuya amenaza no excluye, tal como lo han planteado altos funcionarios y el mismo Donald Trump, una intervención militar de los EEUU, utilizando como justificación la “ayuda humanitaria”. Las reacciones de apoyo a Nicolás Maduro han venido sobre todo de países como Rusia y China, principales aliados del chavismo. No podemos excluir que la tensión actual desemboque en una guerra entre las grandes potencias, cada cual utilizando sus peones locales (Maduro y Guaidó); sin embargo, más que una confrontación militar directa entre las grandes potencias, el peligro potencial lo encierra la utilización de la población y los trabajadores como carne de cañón en una guerra entre bandidos, con el saldo de un mayor derramamiento de sangre. Los más de 40 muertos y la represión brutal sobre la población (más de 900 detenidos, solo en las dos últimas semanas de enero) son apenas una pequeña muestra.
Ante esta escalada de la confrontación entre las facciones burguesas de derecha e izquierda en Venezuela, que trasciende las fronteras de ese país, es importante y urgente llamar al proletario venezolano y mundial a comprender el peligro inminente de esta situación de una masacre en sus filas, a no cerrar filas con ninguna de las facciones internas o externas del capital, a mantenerse en su terreno de clase y a rechazar este engranaje infernal de caos y barbarie en que se hunde la región, expresión de la descomposición en que se sume el capitalismo[1].
La emergencia de Guaidó no surge de la nada; su aparición repentina ha sido preparada escrupulosamente por EEUU, con el apoyo de miembros de la oposición venezolana en ese país y países de la llamada comunidad internacional (Grupo de Lima, con la excepción de México), que apoyan la estrategia de EEUU contra el régimen de Maduro. La agresiva y decidida acción de EEUU contra Maduro se ha reforzado a nivel geopolítico ya que se apoyó en el triunfo de Jair Bolsonaro en Brasil (a cuyo triunfo hizo grandes aportes). No es por casualidad que la primera declaración conjunta de Mike Pompeo (secretario de Estado de EEUU en el acto de asunción de Bolsonaro) fue de luchar contra el “socialismo” y restablecer la democracia en Venezuela. De esta manera Venezuela queda bloqueada por sus fronteras más importantes, la del oeste por Colombia (principal aliado de EEUU en sur América) y del sur por Brasil. Varios países de la UE acaban de dar también su reconocimiento a Guaidó, aunque intentando desarrollar una política propia de intervención a través del llamado “Grupo de Contacto” que intenta debilitar la acción de EEUU.
Esta reacción enérgica de los EEUU y sus aliados en la región, aprovecha el telón de fondo creado por la emigración de venezolanos huyendo de la miseria y la barbarie impuesta por el régimen burgués de izquierda del chavismo-madurismo (la cual, según la ONU, ya supera los 4 millones de migrantes).La oposición venezolana se lanza a esta ofensiva contra Maduro (la misma, que debido a sus conflictos de intereses y a la descomposición en sus filas, abrió el camino para el ascenso del aventurero Chávez en 1999), aprovechando las protestas de indignación obrera y de la población, las cuales no tienen las fuerzas para enfrentar de forma cohesionada al régimen chavista y a los sectores burgueses de oposición, debido a la división creada por la confrontación política entre facciones del capital[2].
Los sectores de oposición, debilitados por los conflictos de intereses en su seno, ahora pretenden cohesionarse detrás de la figura de Guaidó, en otra aventura que consigue apoyo dentro de la población debido a la desesperación ocasionada por el hambre y la miseria. La actuación de la mayoría de la burguesía regional y mundial que ahora va contra Maduro, evidencia la hipocresía de las clases explotadoras, que ahora hablan de “respeto a la condición humana”, después de alabar al Chávez “defensor de los pobres”, que supuestamente logró “sacar de la pobreza e invisibilidad” a millones de pobres en Venezuela y repartía dádivas a la población gracias a los altos precios del petróleo, mientras consolidaba las bases para la barbarie que se vive hoy, enriqueciendo a las cúpulas militares y civiles que hoy defienden sus privilegios a sangre y fuego[3].
Por su parte, el régimen chavista se declara “socialista” y “revolucionario”, cuando en realidad lo que ha implantado en Venezuela es un régimen de capitalismo de Estado a ultranza, al estilo de los regímenes dictatoriales de Cuba, China, Corea del Norte o del llamado “socialismo árabe”[4]. El régimen se declaró en lucha contra el “neoliberalismo salvaje”, pero los efectos de su “socialismo” han sido igualmente devastadores para la población: la pobreza extrema alcanza al 61, 2% de la población y la pobreza medida por ingreso familiar al 87%, más del 10% de la población infantil sufre desnutrición severa, en 2017 murieron entre 5 y 6 niños por semana, por causas de malnutrición y enfermedades, entre 2017 y 2018 la hiperinflación superó el 1.000.000%, lo que ha pulverizado el salario, además de que el chavismo eliminó en la práctica las contrataciones colectivas, instaurando además un régimen represivo dentro de los centros laborales.
Estos modelos de gestión del capital como el régimen chavista son regímenes que nada tiene que ver con el comunismo por el que lucharon Marx, Engels, Lenin, Rosa Luxemburgo, quienes plantearon acabar con el Estado burgués (fuere gobernado por la derecha o la izquierda) y el fin de las leyes ciegas del modo de producción capitalista. Debemos tener presente que ni la izquierda del capital ni la derecha burguesa pueden dar salida a la crisis del capitalismo en descomposición: vemos por ejemplo cómo la derecha en Argentina, después de desplazar a los gobiernos de izquierda de los Kirchner, ahora está sumida en una crisis mucho peor que descarga sobre los trabajadores. Lo mismo sucederá con el gobierno de Bolsonaro en Brasil.
Tanto el chavismo y sus adláteres izquierdistas de la región y el mundo, así como las diferentes oposiciones de centro y derecha, han tratado denodadamente, esparciendo toda clase de mentiras y confusiones, de deformar, cuando no de querer borrar completamente, la herencia histórica y teórica del marxismo y las enseñanzas que han dejado las luchas de los trabajadores, bien cuando se autoproclaman “marxistas”, bien cuando se identifica al “socialismo siglo XXI” como “comunista”. Todas han intentado mantener su dominación de clase; ahora es el turno de la derecha y centro derecha, diciendo que hay que extirpar de Latinoamérica al “comunismo”, con el cual identifican al chavismo o al castrismo.
Como ya se ha mencionado, Guaidó ha sido promocionado por EEUU para lograr restablecer un control lo más estrecho posible sobre su patio trasero. China, con su penetración en América Latina y otros países del mundo, y ahora con el vasto programa llamado “Ruta de la Seda”, pretende no solamente una ampliación de los mercados a su alcance sino igualmente una implantación estratégica imperialista a escala mundial. Utilizando los medios económicos, China trata de lograr una red imperialista de dimensión mundial para deshacer el cerco que desde Obama EEUU había tejido a su alrededor (Japón, Corea del Sur, Filipinas, India etc.). En ese sentido las alianzas con Venezuela, Ecuador, Nicaragua etc., tienen mucha importancia para las ambiciones imperialistas de China. La “operación Guaidó” por parte de EEUU supone un contra - ataque que se suma a las posiciones ganadas en Argentina, Brasil y a la fidelidad tradicional de Colombia.
El primer paso de la operación imperialista de EEUU es el despliegue de la llamada Ayuda Humanitaria. Es el colmo del cinismo y la hipocresía que se utilice el hambre, la carestía de medicinas, la situación desesperada de millones de trabajadores y explotados en Venezuela para llevar la primera fase de su estrategia contra el régimen de Maduro. Los camiones que portan alimentos y medicinas y que se estacionan en el famoso puente de las Tienditas en la ciudad colombiana de Cúcuta son el equivalente de los misiles y los bombarderos. Con ellos, el imperialismo americano trata de poner en una posición incómoda a su rival imperialista chavista: rechazar la comida y las medicinas para la población hambrienta. Ambos, americanos y chavistas, los de Guaidó y los de Maduro, se muestran en su repugnante cinismo. Los primeros explotando el hambre de la población como arma de guerra, repitiendo una operación que en 1998-99 realizó Clinton en Serbia donde toneladas de alimentos fueron lanzados desde aviones para debilitar al régimen rival de Milosevic o una maniobra similar en Haití en 2004[5]. Los segundos, con Maduro a la cabeza, rechazando la ayuda demostrando con ello lo que es una evidencia: les importa un comino el hambre y los sufrimientos inenarrables de la población.
Maduro va a resistir lo más posible y, sin duda, China y Rusia harán lo imposible para respaldarlo. Hasta ahora el ejército y las fuerzas represivas han cerrado filas con el chavismo. Lo que ahora se pretende es ir debilitando esa adhesión “inquebrantable” del aparato militar-represivo hacia Maduro. Al llevar a cabo esta operación desestabilizadora el peligro de enfrentamientos armados se dibuja en el horizonte. Dados los envites imperialistas y el grado elevado de descomposición ideológica, política, económica y social que se desarrolla en Venezuela, existe un potencial real para acabar incluso en una guerra civil o, al menos, en una situación de sucesivas confrontaciones con repetidos baños de sangre, lo que provocará una espiral creciente hacia el caos y una multiplicación de enfrentamientos en todos los sentidos que pueden acabar colapsando el país y la región. Esta perspectiva es alimentada, además, por la información suministrada por el Observatorio Venezolano de la Violencia, en el sentido que existen en el país 8 millones de armas de fuego ilegales, además no hay datos precisos del número de armas en manos del hampa organizada, a lo que se suma la amenaza del gobierno chavista de entregar 500 mil fusiles a sus milicias.
El éxodo masivo de la población venezolana, hacia países de la región como Colombia, Brasil, Argentina, Chile, Ecuador y Perú (con caravanas de caminantes similares a las que se producen desde Honduras a Estados Unidos) constituye también un factor de propagación del caos. Es un problema que no se puede subestimar y lo que responden las burguesías de los países más afectados lanzando campañas racistas y xenófobas concebidas como barrera contra el caos[6].
La crisis del capitalismo es indetenible, se nutre día a día de las propias contradicciones del régimen capitalista. Por ello, la salida a la crisis que viven los explotados solo será posible por la unión de los proletarios de Venezuela, la región y del mundo. En el actual período de descomposición del capitalismo, no hay país en el mundo que no esté amenazado de padecer la barbarie que se vive en Venezuela. Ni los populismos de izquierda ni de derecha, ni los defensores del neoliberalismo representan una salida.
Los trabajadores en Venezuela deben rechazar cualquier enrolamiento en las filas de las facciones en pugna, rechazando los cantos de sirena de la burguesía opositora convocando tras de su lucha a las masas explotadas; de la misma forma, no caer en las redes de los partidos, grupos y sindicatos de izquierda e izquierdistas que se oponen al régimen, como los del llamado “chavismo sin Chávez”, que pretenden implantar su versión burguesa de izquierda de un régimen de explotación similar al de Maduro.
Hemos visto que en Venezuela ha habido un gran número de protestas durante el régimen chavista. Solo en 2018 se contabilizaron más de 5,000 manifestaciones (un promedio de 30 protestas diarias), la mayoría de ellas para exigir derechos sociales como comida, agua, servicios y mejores salarios. Destacan en estos últimos años, las luchas de médicos y enfermeras, quienes se han atrevido a desafiar a las fuerzas represivas del Estado, pero también han mostrado una solidaridad muy propia de la clase, al identificarse con los pacientes que no tienen medicinas ni posibilidades de atención, llamando a la unidad con otros sectores, como los maestros y profesores. Sin embargo, estas luchas no han estado al margen de la penetración de las organizaciones sindicales y gremiales con el fin de controlarlas y sabotearlas, aunque es de destacar el hecho de que ha habido una tendencia a rechazar tanto al chavismo como a la oposición, para intentar ser más autónomos en sus luchas. Los trabajadores deben proseguir sus luchas contra el régimen de explotación burgués en su propio terreno. En su combate, los trabajadores deben intentar traer tras de sí a otras capas no explotadoras; solo el proletariado tiene la capacidad de transformar la indignación social en una verdadera propuesta política de transformación social.
Las organizaciones revolucionarias que se reivindican de la izquierda comunista, así como las minorías más politizadas de Venezuela, la región y el mundo, debemos llamar al desarrollo de un movimiento sobre bases proletarias de solidaridad y lucha con las masas explotadas que viven situaciones como la venezolana en cualquier parte del orbe. El proletariado mundial tiene la respuesta a esta perspectiva de hundimiento en la barbarie; por eso, debe defender con uñas y dientes su autonomía de clase que supone rechazar a todos los bandos en conflicto y afirmar sus propias reivindicaciones como clase; luchar por la unidad de todos los trabajadores debe edificarse en torno a la consigna: ¡Nativa o Extranjera, la Misma Clase Obrera!
Corriente Comunista Internacional 12-2-19
[1] Para comprender en profundidad y en su alcance histórico, esta noción, “descomposición del capitalismo”, ver nuestras "TESIS SOBRE LA DESCOMPOSICION [12]".
[2] Ver https://es.internationalism.org/revolucion-mundial/201709/4233/crisis-en-venezuela-el-proletariado-expuesto-a-la-miseria-al-caos-y-l [38]
[3] Ver /content/3694/un-proyecto-de-defensa-del-capital-un-gran-engano-para-las-masas-empobrecidas [39]
[4] Hemos denunciado en numerosas ocasiones la Gran Mentira del siglo XX que es el supuesto “comunismo” de países como la URSS, China, Cuba, Corea del Norte. Ver La experiencia rusa: propiedad privada y propiedad colectiva, https://es.internationalism.org/revista-internacional/200712/2119/la-experiencia-rEEUU-propiedad-privada-y-propiedad-colectiva [40] , También Cinco preguntas sobre el comunismo, https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200510/246/5-preguntas-sobre-el-comunismo [41] y https://es.internationalism.org/revolucion-mundial/200911/2684/a-20-anos-de-la-caida-del-estalinismo-la-urss-fue-capitalismo-de-esta [42]
[5] Ver Tras las grandes operaciones «humanitarias», las grandes potencias desencadenan la barbarie imperialista, https://es.internationalism.org/revista-internacional/201106/3145/situacion-internacional-tras-las-grandes-operaciones-humanitarias- [43] , Haití: Detrás de la “ayuda humanitaria”, hipocresía burguesa y confrontación imperialista, https://es.internationalism.org/internacionalismo/201003/2776/haiti-detras-de-la-ayuda-humanitaria-hipocresia-burguesa-y-confrontaci [44]
[6] Ver Migraciones en Latinoamérica: solo el proletariado puede parar la barbarie del capitalismo en descomposición, https://es.internationalism.org/content/4377/migraciones-en-latinoamerica-solo-el-proletariado-puede-parar-la-barbarie-del [45]
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Por cuarto año consecutivo la esperanza de vida en los Estados Unidos ha disminuido. "Esta es la primera vez que vemos una tendencia a la baja desde la gran epidemia de gripe de 1918" – según Robert Anderson, jefe de estadísticas de mortalidad del Centro Nacional de Estadísticas de Salud. Las causas: la plaga de sobredosis de droga que mató a cerca de 70.000 estadounidenses en el 2017, signo de un suicidio colectivo ante una sociedad sin futuro, pero también, de una pobreza devastadora; además, de una contaminación que causa la explosión de enfermedades respiratorias y del sistema nervioso central, de una dieta industrial cercana a un envenenamiento masivo, y, también, de un sistema de atención deteriorado... Los Estados Unidos no son la excepción, una gran parte de los países desarrollados están también preocupados. Todos los estudios recientes apuntan a "una disminución significativa de la esperanza de vida en doce países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)".
Se trata de un símbolo de la dinámica mortífera del capitalismo. Mientras que el conocimiento científico continúa desarrollándose, y que los recursos técnicos y tecnológicos crecen continuamente, el capitalismo impone a la humanidad una división del mundo en naciones y clases, establece relaciones sociales de producción basadas en la explotación, y realiza un confinamiento de la actividad humana en la búsqueda de beneficio por medio de la competencia de todos contra todos. Este sistema es hoy obsoleto. Pero, para perdurar, hace agonizar a toda la humanidad.
En América Central y del Sur, la miseria y la violencia son tales que miles de personas huyen y se unen para protegerse mutuamente. Solidarios, forman caravanas para caminar miles de kilómetros desde Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica... cruzando todo México hacia los Estados Unidos enfrentando miles de peligros. Los que llegan a la frontera de los Estados Unidos se enfrentan con un muro, alambre de púas, un ejército autorizado a disparar, milicias fanáticas y asesinos, para luego... ¡caer en los campos de detención![1] En diciembre, dos niños de 7 y 8 años murieron por deshidratación, en el corazón de los campos norteamericanos, ¡sobre los brazos de sus padres!
"Se cuentan hoy en día entre setenta y setenta y cinco muros construidos o anunciados para construir en todo el mundo, que se extienden a lo largo de aproximadamente 40,000 kilómetros", dice Élisabeth Vallet, politóloga canadiense de la Universidad de Quebec en Montreal. Un mundo hecho de paredes y alambre de púas es a lo que conduce esta sociedad en descomposición.
En Francia, frente al desarrollo de la pobreza, una parte de la población reaccionó gritando su ira. El movimiento de "chalecos amarillos" agrupó – detrás de una pequeña burguesía aplastada y agotada– unos pocos cientos de miles de trabajadores precarios, desempleados, jubilados, pero también artesanos y agricultores. Reuniéndose en las rotondas, los peajes de las autopistas, en algunos estacionamientos, instalaron carpas, hicieron barbacoas, etc. En los últimos días, entre Navidad y Año Nuevo, hubo una sensación palpable entre estos grupos –dispersos por un puñado de unas pocas docenas de personas – de estar juntos para calentarse, para mantenerse unidos. Hay algo en común con las caravanas de migrantes de América Central: la necesidad de agruparse en un mundo en decadencia. Sin embargo, en estas rotondas también había banderas tricolores, se cantaba la Marseillesa, se realizaban discusiones encerradas en la afirmación de la "iniciativa ciudadana del referéndum", además, existía un temor o incluso un rechazo a los "migrantes". La derogación de la ley del "matrimonio para todos", que permite a los homosexuales casarse desde 2013, es incluso uno de los reclamos más populares entre los "chalecos amarillos". De hecho, este movimiento subraya una vez más el impasse del interclasismo[2]. Si el proletariado no desarrolla su lucha de manera autónoma con sus métodos (especialmente las asambleas generales soberanas), si no establece sus propias demandas sobre el terreno económico ante el deterioro de sus condiciones de vida y de trabajo y, en fin, si no establece su perspectiva política (el derrocamiento del capitalismo y sus Estados), toda la ira de la población estará condenada a perderse en protestas estériles, o peor, estará portando los estigmas más nauseabundos de esta sociedad (nacionalismo, racismo, homofobia, violencia ciega ...).
El proletariado mundial, y más particularmente el de Europa, tiene una gran responsabilidad sobre sus hombros. Debido a la inexorable agravación de la crisis económica mundial, los trastornos por venir[3] generarán cada vez más miseria e ira.
Depende del proletariado asumir la tarea histórica de organizar y dirigir la lucha de las masas, depende del proletariado derrocar al capitalismo y abrir a toda la humanidad una perspectiva distinta a la del capitalismo decadente y bárbaro: una sociedad sin clase ni nación, sin explotación ni guerra. Para ello, el proletariado debe recuperar la confianza en sus propias fuerzas. Su historia prueba que él es capaz de hacerlo. Ya ha sacudido a la burguesía muchas veces[4]. La memoria de todas estas experiencias es absolutamente vital para el futuro. ¡Porque el futuro pertenece a la lucha de clases!
Jacques, 4 de enero de 2019
[1]Leer en el sitio nuestro artículo: “Migración en América Latina: solo el proletariado puede detener la barbarie del capitalismo en descomposición.”. https://es.internationalism.org/content/4377/migraciones-en-latinoamerica-solo-el-proletariado-puede-parar-la-barbarie-del [45]
[2]Leer en el sitio nuestro artículo sobre el movimiento de los “chalecos amarillos” así como nuestro suplemento en el sitio Web. https://es.internationalism.org/content/4381/chalecos-amarillos-violencia-policial-disturbios-guerrilla-urbana-saqueos-la-verdadera [50] y https://es.internationalism.org/content/4375/movimiento-de-los-chalecos-amarillos-contra-los-ataques-de-la-burguesia-el-proletariado [51]
[3]Leer en el sitio Web en francés nuestro artículo sobre la crisis económica. https://fr.internationalism.org/content/9832/crise-economique-mondiale-pire-encore-devant-nous [52]
[4]Ver el Manifiesto de nuestro 22º Congreso sobre la revolución de octubre de 1917, https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201710/4237/manifiesto-de-la-corriente-comunista-internacional-sobre-la-revolucion [53] ; así como, los documentos sobre el centenario de la tentativa revolucionaria del proletariado en Alemania: https://es.internationalism.org/content/4376/revolucion-en-alemania-hace-100-anos-el-proletariado-hizo-temblar-la-burguesia [54] y https://es.internationalism.org/content/4373/lista-de-articulos-sobre-la-tentativa-revolucionaria-en-alemania-1918-23 [55]
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Saludamos el esfuerzo que representa el texto que publicamos a continuación. Escrito por un joven compañero en discusión con nosotros es una contribución a que los obreros más avanzados de Chile y de otros países conozcan mejor la historia de su clase y el combate que esta lleva desde hace 3 siglos. El proletariado mundial avanza a base de luchas, experiencias y de errores, múltiples errores. Su fuerza no está en un programa perfecto, elaborado de una vez y para siempre, sino en su capacidad crítica de sacar lecciones de sus errores y derrotas. Es lo que señalaba Engels en el prólogo a la edición alemana del Manifiesto Comunista de 1890: “Marx ponía toda su confianza en el desarrollo intelectual de la clase obrera, fruto obligado de la acción conjunta y de la discusión. Los sucesos y vicisitudes de la lucha contra el capital, y más aún las derrotas que las victorias, no podían menos de revelar al proletariado militante, en toda su desnudez, la insuficiencia de los remedios milagreros que venían empleando e infundir a sus cabezas una mayor claridad de visión para penetrar en las verdaderas condiciones que habían de presidir la emancipación obrera”[1]. Con el consenso del compañero hemos añadido algunas notas explicativas.
Desde principios del siglo XX las luchas obreras en Chile empezaron a nacer en respuesta a las malas condiciones de vida que existían en esa época (y que actualmente siguen existiendo, pero bajo otras formas). Hay que aclarar que en esa época existía algo llamado “la cuestión social”[2], que prácticamente era una gran crisis social en donde la clase obrera en esa época vivía en condiciones extremadamente paupérrimas, existía un gran malestar, mientras la elite económica vivía con grandes lujos.
Fueron grandes movilizaciones y huelgas principalmente en los centros mineros, puertos y ciudades en donde empezó el gran estallido de acciones obreras, que poco a poco permitió que la conciencia de las masas se fuera forjando cierto nivel de conciencia política con una ideología definida, este nuevo despertar político de la conciencia se vería en su máxima expresión con la creación del partido socialista obrero chileno (luego en 1922 se llamaría partido comunista de Chile) en 1912,fundado por Luis Emilio Recabarren y otros 30 obreros salitreros.
Al comenzar el siglo XX los trabajadores chilenos no tenían ningún tipo de legislación social o laboral que los favoreciera o les brindara protección. Fueron ellos mismos, a través de las mutuales, las sociedades de resistencia y las mancomunales, quienes se organizaron para proteger a sus asociados y fomentar la solidaridad proletaria[3].
Al principio estas organizaciones obreras eran controladas por el partido demócrata, sin embargo, poco a poco fueron influenciadas por ideologías más revolucionarias que provenían del partido socialista obrero chileno.
En 1910, ya había más de 400 organizaciones mutualistas y un número creciente de sindicatos de trabajadores de la metalurgia, de empleados ferroviarios y tipógrafos, entre otros. La celebración del 1 de mayo (día mundial del trabajador) fue, año a año, creciendo en convocatoria popular, para llegar a reunir, en 1907, a más de 30 mil personas en las calles de Santiago.
Entre 1902 y 1908, hubo alrededor de doscientas huelgas y la falta de respuestas positivas por parte de las autoridades, provocó una escalada de movilizaciones sociales. La huelga portuaria de Valparaíso [57], en 1903, la huelga de la carne, en Santiago, el año 1905, y la masacre de la escuela Santa María de Iquique [58], en 1907, son ejemplos de las primeras gestas reivindicativas del movimiento social chileno. En ellas hubo participación no sólo de obreros y artesanos, sino también de sus mujeres e hijos. Sin embargo, la masacre producida en Iquique frenó esta ola de huelgas.
Esta última huelga donde participaron los mineros del salitre en 1907 fue uno de los más claros ejemplos de la tendencia a la huelga de masas de la que hablaba Rosa Luxemburgo como nueva característica de la lucha obrera en la decadencia del capitalismo[4], donde pese a que empezó siendo una huelga y movilización de los mineros a medida que se acercaban a la ciudad se fueron sumando otros sectores, como los carpinteros, los obreros de la construcción, entre otros. Siendo una de las huelgas obreras más importantes que ha existido en la historia de este país.
Otras huelgas también importantes son:
1901- Huelga de la mancomunal de Iquique.
1902- Huelga de la Sociedad de los Tranviarios en Santiago y paralización de faenas de los mineros de Lota.
1903- La represión sobre los estibadores de Valparaíso y la huelga de los obreros del carbón y de las mancomunales salitreras de Tocopilla.
1905- “Huelga de la carne” en Santiago para exigir que se quitaran los impuestos al ganado que llegaba de Argentina y, en general, para protestar por el alza del costo de la vida.
1906- Huelga de Antofagasta, en que participaron los trabajadores del ferrocarril a Bolivia, los obreros del puerto y los trabajadores de las salitreras, pidiendo aumento de jornales.
En cambio, las organizaciones laborales que se empezaron a crear en esa época son:
- Las mutuales
Eran sociedades de socorros mutuos, en la que sus integrantes se ayudaban entre sí para acceder a los beneficios económicos, sociales y educacionales que el Estado no les concedía. Eran financiadas por los propios obreros, suministraban medicamentos gratis y una pequeña ayuda monetaria.
- Las mancomunales
Fueron centros de vida social y cultural que tuvieron su origen en las minas y puertos del norte; además, iniciaron las luchas en contra del sector patronal, exigiendo reformas en las relaciones de trabajo.
- Las sociedades de resistencia y los sindicatos
Eran formas de organización popular cuyos métodos de lucha consistían en el sabotaje y la huelga y exigían mejores salarios y condiciones de trabajo.
Muchas de estas organizaciones se agruparon en la Federación Obrera de Chile (FOCH). Además, surgieron partidos políticos de izquierda que defendían los intereses y derechos de los trabajadores. Mediante manifestaciones públicas y huelgas, los trabajadores expresaban sus quejas ante el Estado.
La reacción de los distintos gobiernos frente a estas movilizaciones fue la represión y solo años más tarde se elaboraron leyes para responder a estas demandas sociales, que, aunque tuvieron escasa significación y contribuyeron muy poco en la solución de los problemas de fondo, fueron el inicio de un proceso de mejoramiento gradual de sus condiciones de vida.
Aunque el movimiento obrero chileno como tal no empezaría hasta principios del siglo XX hay varias cosas de la que debemos recalcar y que, lo más importante, nos sirve para sacar experiencias para el futuro.
Una de las cosas más importantes aquí es el hecho de la auto -organización de la clase obrera, aunque los sindicatos, mutuales, mancomunales y sociedades de resistencias al principio pertenecieron a la clase trabajadora para mejorar sus condiciones de vida desde la entrada en decadencia del capitalismo se convirtieron en organismos completamente anti -obreros, es más, desde el principio esas organizaciones fueron controladas por los partidos demócratas y liberales de la época, los proletarios nunca pudieron desarrollar una política de autonomía de clase que los llevara, en una situación revolucionaria a la constitución de Consejos Obreros debido a que (A diferencia de la clase obrera europea) no poseía el mismo nivel de conciencia ni experiencia política, por lo cual se dejaban engañar por las organizaciones legales impuestas por el estado y los partidos políticos del régimen.
El proletariado es una clase internacional con el mismo interés en todos los países. Esta realidad histórica se ha expresado en sus filas con la POSICION INTERNACIONALISTA (los proletarios no tienen patria, contra toda guerra imperialista, por la solidaridad mundial de las luchas obreras etc.), con los intentos de coordinación y unificación internacional de sus luchas y con la solidaridad internacional entre proletarios de diferentes países.
A nivel de sus organizaciones comunistas esta naturaleza internacional se ha expresado no solamente en la posición programática del INTERNACIONALISMO sino igualmente en los esfuerzos por darse una ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL UNIDA Y CENTRALIZADA.
La Liga de los Comunistas buscó esta estructura internacional, aunque su corta duración (1847-1852) no le permitió conseguirlo. La Primera Internacional se concibió como un órgano unitario de las diferentes organizaciones obreras y se dotó de un instrumento de centralización internacional -el Consejo General- que fue combatido por el federalismo anarquista y por las intrigas y conspiraciones de Bakunin[5]
En la Segunda Internacional (1889-1914) se da una federación de partidos socialistas organizados en cada país. Este retroceso parcial era debido a que el proletariado tenía tareas en cada país de obtención de mejoras y reformas duraderas y podía apoyar el desarrollo capitalista contra la resistencia de las clases feudales. No obstante, la lucha por una organización internacional se manifestó en la constitución de la Segunda Internacional y en la formación del Buró Socialista Internacional en 1900.
La Tercera Internacional se levanta contra la capitulación nacionalista de los partidos socialistas que en su gran mayoría apoyan la barbarie de la Primera Guerra Mundial Imperialista (1914-18). Solamente la Izquierda de la Segunda Internacional formada por los grupos alrededor de Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo, Pannohoek etc., lleva un combate heroico e intransigente contra la guerra, por la revolución proletaria mundial y, en coherencia con ello, por el desarrollo de las posiciones programáticas y organizativas necesarias para ese combate. Lenin es el más claro en este combate y quien más lucha por la constitución de una nueva Internacional basada en los principios revolucionarios. Tropieza sin embargo con la confusión y resistencia de los internacionalistas de los otros países y también con debilidades en su propio partido, el bolchevique. Finalmente, la Tercera Internacional consigue constituirse en marzo de 1919, aunque es demasiado tarde, pues ya la tentativa revolucionaria del proletariado de Berlín en enero de 1919 ha sido aplastada y ha comenzado la revolución en Hungría.
Respecto a Chile, al principio, los obreros más combativos y conscientes se sumaron al Partido Demócrata. Este fue fundado en 1887 por disidentes del Partido Radical. Su ideología era muy ambigua pues se proponía “la emancipación social, política y económica del pueblo” (artículo 1 del Programa del Partido Demócrata, 1889). No tenía un concepto real de clase obrera. Encontró mucho apoyo en medios obreros, aunque poco a poco en éstos se desarrolló una toma de conciencia. Expresiones de ésta fueron la gran huelga de Iquique y otras que hemos hablado. Esta toma de conciencia se plasmó en tentativas de darse una organización política de clase lo que desembocó en la constitución del Partido Obrero Socialista, uno de cuyos principales animadores fue Luis Emilio Recabarren. Este Partido representa un claro avance a nivel de expresión de la conciencia de clase, pese a lo cual, mantiene ciertas confusiones, pues por ejemplo, el programa que adopta en 1912 dice: “El Partido Obrero Socialista expone que el fin de sus aspiraciones es la emancipación total de la Humanidad, aboliendo las diferencias de clases y convirtiendo a todos en una sola clase de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados e inteligentes, y la implantación de un régimen en que la producción sea un factor común y común también el goce de los productos”.
Sin embargo, el POS es uno de los pocos partidos socialistas (junto a los bolcheviques, los tribunistas holandeses y los partidos de Serbia y Bulgaria) que condenan rotundamente la guerra imperialista de 1914 y denuncian la traición de la gran mayoría de partidos socialistas. Por su parte, Recabarren, obligado a exiliarse, apoya los esfuerzos internacionalistas y participa en la formación del Partido Socialista Internacional en Argentina en 1918, el cual sostuvo de forma entusiasta la revolución de 1917 en Rusia, trató de desarrollar un programa revolucionario y fue uno de los pioneros en la orientación comunista internacionalista y revolucionaria.
En el POS se dan muchas dudas entre la orientación reformista vinculada a los partidos de la Segunda Internacional y la bandera revolucionaria internacionalista que había levantado la Tercera Internacional. Esto lleva a que su adhesión a esta última es muy tardía, en 1922, y cuando esta última ya está degenerando gangrenada por la presión del Estado ruso que se orienta cada vez más hacia la reconciliación con el orden capitalista mundial, por el oportunismo que está corroyendo al Partido Bolchevique, todo lo cual se concentra en la degeneración oportunista que sufre la Tercera Internacional y que se plasmará en las resoluciones adoptada en su 4º Congreso celebrado precisamente en 1922.
Esto hará que el Partido Comunista de Chile se constituya sobre las bases del oportunismo y sea uno de los que más empuje dentro de la Tercera Internacional en degeneración hacia la plena integración en el capitalismo como su ala izquierda.
[2] Ante el empuje de las luchas obreras en todo el mundo y, sobre todo, el esfuerzo de organización y de conciencia que desarrollaba el proletariado en numerosos países y que se plasmó entonces en la formación de partidos de masas y de sindicatos (que en esa época eran armas de la clase obrera), desde finales del siglo XIX los medios burgueses hablaron ampliamente de la “cuestión social” lo que no expresaba ninguna preocupación real sobre las condiciones de vida de los obreros (más allá de las buenas intenciones de algunos) sino una inquietud de que el proletariado pudiera acabar tomando una vía revolucionaria, como habían mostrado la Comuna de París en 1871 y la formación, primero de la Primera Internacional (1864-1876) y después de la Segunda Internacional (1889-1914). Hasta una institución tan reaccionaria y enemiga de los obreros como la Iglesia Católica simuló ponerse “a favor de los obreros” con la encíclica Rerum Novarum de León XIII (1891)
[3] Estas organizaciones eran posibles en las condiciones del periodo ascendente del capitalismo y fueron un gran esfuerzo de solidaridad proletaria. En la decadencia del capitalismo, iniciada en 1914, con la creciente tendencia totalitaria de los Estados, estos lograron absorber y utilizar al servicio del capitalismo esas organizaciones creadas por los obreros, vaciándolas de todo contenido de clase y eliminando progresivamente en su seno todo vestigio de solidaridad. Ver nuestro folleto Los sindicatos contra la clase obrera (en papel, se puede pedir a nuestra dirección mail: [email protected] [60]) así como nuestro artículo Apuntes sobre la cuestión sindical, https://es.internationalism.org/cci-online/201104/3103/apuntes-sobre-la-cuestion-sindical [61]
[4] Ver el libro clásico de Rosa Luxemburgo Huelga de masas, partido y sindicatos, https://www.marxists.org/espanol/luxem/06Huelgademasaspartidoysindicatos_0.pdf [62] . Igualmente, Notas sobre la huelga de masas, https://es.internationalism.org/revista-internacional/198110/928/notas-sobre-la-huelga-de-masas [63] , La huelga de masas de 1905 abre las puertas a la revolución proletaria, https://es.internationalism.org/revista-internacional/199201/1225/i-1905-la-huelga-de-masas-abre-la-puerta-a-la-revolucion-proletari [64] ; El gran descontento obrero de 1910-14 (Gran Bretaña), https://es.internationalism.org/cci-online/201109/3197/huelga-de-masas-en-reino-unido-el-gran-descontento-obrero-1910-14 [65] ; Huelga de masas en Polonia: se ha abierta una nueva brecha, https://es.internationalism.org/revista-internacional/198007/2307/huelga-de-masas-en-polonia-se-ha-abierto-una-nueva-brecha [66] ; Egipto, el germen de la huelga de masas, /content/1915/egipto-el-germen-de-la-huelga-de-masas [67]
[5] Para comprender las fechorías de Bakunin ver La lucha de la Primera Internacional contra la Alianza de Bakunin, Revista Internacional nº 84, https://es.internationalism.org/revista-internacional/199607/1774/cuestiones-de-organizacion-ii-la-lucha-de-la-i-internacional-contr [68]
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[4] https://es.internationalism.org/en/tag/cuestiones-teoricas/fascismo
[5] https://es.internationalism.org/files/es/brasil_en_pleno_huracan.pdf
[6] https://theconversation.com/brazils-biggest-problem-isnt-corruption-its-murder-78014
[7] https://pt.wikipedia.org/wiki/Violência_no_Brasil
[8] https://es.internationalism.org/Le%20Brésil%20dans%20la%20tourmente%203-fr-es.docx
[9] https://pt.internationalism.org/ICCOnline/2007/Brasil_luta_controladores_aereos
[10] https://pt.internationalism.org/icconline/2007/controladores-aereos
[11] https://pt.internationalism.org/ICColine/2013/Junho_de_2013_no_Brasil%3A_A_indignacao_detona_a_mobilizacao_espontanea_de_milhoes
[12] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo
[13] https://www.cartacapital.com.br/mundo/entenda-porque-a-crise-politica-e-economica-nao-se-limita-ao-brasil/
[14] https://www.lemonde.fr/economie/article/2009/05/08/la-chine-est-devenue-le-premier-partenaire-commercial-du-bresil_1190539_3234.html
[15] https://www.esquerdadiario.com.br/Wikileaks-EUA-criou-curso-para-treinar-Moro-e-juristas
[16] https://wikileaks.org/plusd/cables/09BRASILIA1282_a.html
[17] https://www.jusbrasil.com.br/noticias/a-lava-jato-aos-olhos-dos-americanos/484328314
[18] https://www.diariodocentrodomundo.com.br/fbi-atua-na-lava-jato-desde-o-seu-comeco-e-se-gaba-da-operacao-pelo-mundo-por-marcos-de-vasconcellos/
[19] https://noticias.uol.com.br/internacional/ultimas-noticias/2015/07/04/wikileaks-dilma-ministros-e-aviao-presidencial-foram-espionados-pela-nsa.htm
[20] https://www.monde-diplomatique.fr/2017/09/VIGNA/57836
[21] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201310/3941/movimientos-sociales-en-turquia-y-brasil-la-indignacion-en-el-cora
[22] https://es.internationalism.org/en/tag/4/401/brasil
[23] https://es.internationalism.org/en/tag/3/48/imperialismo
[24] https://es.internationalism.org/files/es/manifestaciones_belgica.pdf
[25] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201001/2757/cumbre-de-copenhague-para-salvar-el-planeta-hay-que-destruir-el-capita
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[27] https://es.internationalism.org/cci-online/200802/2184/crisis-ecologica-amenaza-o-mito
[28] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200804/2710/medioambiente-el-mundo-en-visperas-de-una-catastrofe-medioambienta
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[30] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201001/2764/salvar-el-planeta-no-they-cant-no-no-pueden
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[36] https://es.internationalism.org/en/tag/3/46/economia
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[38] https://es.internationalism.org/revolucion-mundial/201709/4233/crisis-en-venezuela-el-proletariado-expuesto-a-la-miseria-al-caos-y-l
[39] https://es.internationalism.org/content/3694/un-proyecto-de-defensa-del-capital-un-gran-engano-para-las-masas-empobrecidas
[40] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200711/2089/la-experiencia-rusa-propiedad-privada-y-propiedad-colectiva
[41] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200510/246/5-preguntas-sobre-el-comunismo
[42] https://es.internationalism.org/revolucion-mundial/200911/2684/a-20-anos-de-la-caida-del-estalinismo-la-urss-fue-capitalismo-de-esta
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[44] https://es.internationalism.org/internacionalismo/201003/2776/haiti-detras-de-la-ayuda-humanitaria-hipocresia-burguesa-y-confrontaci
[45] https://es.internationalism.org/content/4377/migraciones-en-latinoamerica-solo-el-proletariado-puede-parar-la-barbarie-del
[46] https://es.internationalism.org/en/tag/situacion-nacional/conflictos-interburgueses-0
[47] https://es.internationalism.org/en/tag/geografia/venezuela
[48] https://es.internationalism.org/en/tag/3/45/descomposicion
[49] https://es.internationalism.org/files/es/el_capitalismo_lleva_a_la_humanidad_a_la_muerte.pdf
[50] https://es.internationalism.org/content/4381/chalecos-amarillos-violencia-policial-disturbios-guerrilla-urbana-saqueos-la-verdadera
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[52] https://fr.internationalism.org/content/9832/crise-economique-mondiale-pire-encore-devant-nous
[53] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/201710/4237/manifiesto-de-la-corriente-comunista-internacional-sobre-la-revolucion
[54] https://es.internationalism.org/content/4376/revolucion-en-alemania-hace-100-anos-el-proletariado-hizo-temblar-la-burguesia
[55] https://es.internationalism.org/content/4373/lista-de-articulos-sobre-la-tentativa-revolucionaria-en-alemania-1918-23
[56] https://es.internationalism.org/files/es/historia_movimiento_obrero_chile.pdf
[57] https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-7670.html
[58] https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-3604.html
[59] https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm
[60] mailto:[email protected]
[61] https://es.internationalism.org/cci-online/201104/3103/apuntes-sobre-la-cuestion-sindical
[62] https://www.marxists.org/espanol/luxem/06Huelgademasaspartidoysindicatos_0.pdf
[63] https://es.internationalism.org/revista-internacional/198110/928/notas-sobre-la-huelga-de-masas
[64] https://es.internationalism.org/revista-internacional/199201/1225/i-1905-la-huelga-de-masas-abre-la-puerta-a-la-revolucion-proletari
[65] https://es.internationalism.org/cci-online/201109/3197/huelga-de-masas-en-reino-unido-el-gran-descontento-obrero-1910-14
[66] https://es.internationalism.org/revista-internacional/198007/2307/huelga-de-masas-en-polonia-se-ha-abierto-una-nueva-brecha
[67] https://es.internationalism.org/content/1915/egipto-el-germen-de-la-huelga-de-masas
[68] https://es.internationalism.org/revista-internacional/199607/1774/cuestiones-de-organizacion-ii-la-lucha-de-la-i-internacional-contr
[69] https://es.internationalism.org/en/tag/4/403/chile
[70] https://es.internationalism.org/en/tag/2/29/la-lucha-del-proletariado