LOS EFECTOS DE LA DESCOMPOSICIÓN CAPITALISTA EN EL ECUADOR, SÓLO EL PROLETARIADO PODRÁ DETENER LA BARBARIE

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Los acontecimientos que comenzaron en el Ecuador el 3 de octubre de 2019 contra las medidas del gobierno capitalista de Moreno agarraron un ritmo político de confusión propio de una época de descomposición capitalista a nivel mundial. Las facciones burguesas tanto de izquierda como de derecha, durante 11 días han medido sus fuerzas, por una parte la gran burguesía de derecha apertrechada en el Estado tuvo que recurrir a todo tipo de violencia con su gendarmería como si estuviera yendo a una guerra, apelaron al estado de excepción y al toque de queda, a la represión más brutal provocando miedo y confusión en las masas proletarias;   por otra parte los sectores como la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), el frente popular y el sindicalismo, conformaron el otro bando de izquierda que ante un proletariado debilitado a nivel nacional e internacional, especialmente la CONAIE aprovechó la ocasión para enarbolar la reivindicación de la derogatoria del decreto gubernamental 883 que apuntaba a eliminar los subsidios de los combustibles y medidas contra los trabajadores. ¿Pero qué esconden estas pugnas Inter burguesas que, ante el proletariado, aparecen como los buenos y los malos, los corruptos y los honestos, si al fin y al cabo, durante los últimos 15 años han compartido el poder del Estado casi por igual? Por tal motivo, no es sorpresa que después de tanta euforia patriotera de un lado y del otro, después de los muertos, heridos y desparecidos, saludaron por igual con respeto la bandera nacional, cantaron el himno y se sentaron a negociar lo que ante el proletariado parecían dos propuestas diferentes. Sin embargo, no es verdad, por tal motivo, es el objetivo de esta reflexión para que la clase obrera, en su camino largo y tortuoso de recomposición política, después de décadas de confusión, de ataques inmisericordes, de democracia, de dispersión, de explotación, asimile su papel histórico de transformar la sociedad capitalista a nivel mundial. Para la clase obrera y los revolucionarios, aquello que decía Rosa Luxemburgo, sigue siendo válido en momentos en que nuestra clase pareciera que estuviera perpleja, débil, pero no derrotada:       

“Ningún otro partido, ninguna otra clase de la sociedad burguesa puede mostrar sus propias faltas a la faz del mundo, presentar sus propias debilidades en el espejo claro de la crítica, pues este espejo le haría ver al mismo tiempo los límites históricos que se levantan ante ella y, tras de ella, su destino. La clase obrera sí puede osar mirar atrevidamente la realidad de frente, incluso si esta verdad constituye para ella la acusación más dura, pues su debilidad es sólo temporal, y la ley imperiosa de la historia le devuelve la fuerza, le garantiza su victoria final”[1]

Antes que nada, el proletariado a diferencia de otros sectores no explotadores de la sociedad, se trata de una clase de la que depende, su clase antagónica, la burguesía que sólo puede existir exclusivamente explotando a la clase obrera, una condición que es igual en todos los países del mundo, por tal razón, su identidad revolucionaria, no depende de la raza, del sexo, de la nación, sino de su condición de clase explotada y esa identidad es fulgor político de su conciencia, y es precisamente esta identidad internacionalista y revolucionaria que los corifeos del capitalismo  salvaje o del capitalismo de rostro humano intentan por todos los medios obnubilar.   

Lo que acaba de ocurrir en el Ecuador, así como los sucesos de explosión social en Chile[2], el descontento en Bolivia, la crisis cada vez más aguda en Argentina, los desastres ambientales en la Amazonía, los descontentos estudiantiles en Costa Rica, el caos y la putrefacción en Venezuela, las agitaciones multitudinarias en Irak, demuestran que la descomposición del capitalismo mundial no tiene síntomas de detenerse, al contrario, cada vez avanza amenazadoramente y en este marco mundial, es evidente que también detrás de estos acontecimientos sociales está de manera solapada y en otros casos directamente las pugnas de las potencias imperialistas, moviendo los hilos para pescar a río revuelto. Los estados nacionales y la burguesía se han visto rebozados por la acumulación de los descontentos sociales contra la sociedad capitalista que es incapaz de prometer un porvenir a la humanidad, y con lo único que han respondido, ha sido con la brutalidad más descarada de la violencia, la persecución, la amenaza y la acusación, mientras, la burguesía cínicamente enarbola la democracia, aplicando la ley del más fuerte, con lo cual quieren imponer a la clase obrera mundial que cargue con todo el peso de la crisis capitalista. Por otra parte, recuperar el orden geopolítico que en los últimos años venía en disputa, es otra prioridad que intentan definir las burguesías en América Latina, aquella iniciativa de la unión de naciones sudamericanas (UNASUR) constituida como frente imperialista que se había alineado a las potencias imperialistas de China, Rusia, Turquía e Irán, y tras su debilitamiento con el fracaso del socialismo del siglo XXI, la potencia imperialista de EEUU, ante la crisis mundial, luchando, apunta a recuperar su “patio trasero” en el marco de las confrontaciones Inter burguesas.

La situación geopolítica en América Latina  

En el artículo sobre La Geopolítica en América Latina de 2006[3], nuestra Corriente sostenía que “El resquebrajamiento del sistema de bloques, se expresa en la tendencia cada vez más abierta a romper la disciplina y el dominio que ejercía EEUU como cabeza de bloque y como potencia imperialista. Desde el siglo XIX EEUU ha considerado a los países de AL como su “patio trasero”. En ese sentido, ha sido el país que mayor influencia ha tenido en el siglo XX en la implementación del modo de producción capitalista en la región para hacer un uso más eficiente de esos mercados y explotar las materias primas en la región. A lo largo del siglo XX, con mayor énfasis después de la II Guerra Mundial, desarrolló una estrategia geopolítica para contrarrestar la influencia de las otras potencias imperialistas, principalmente las del imperialismo ruso. “América para los americanos”, rezaba el lema del imperialismo americano,…”, sin embargo, ésta influencia se debilitó a inicios del siglo XXI, con la presencia de las facciones burgueses, que en el terreno electoral, llegaron al poder con la prefiguración de implantar estados “progresistas” con las tesis del socialismo del siglo XXI, como ocurrió en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Uruguay, Argentina, Brasil, Nicaragua que finalmente, han terminado debilitados, precisamente porque no representan ninguna alternativa ante el capitalismo, por lo tanto, son parte de la misma descomposición, como hoy se puede comprobar sus efectos más desastrosos en Venezuela[4].     

Para comprender, el entreteje de las confrontaciones Inter burguesas en América Latina, hay que echar un vistazo retrospectivo. Aquellos grupos provenientes de las luchas de liberación nacional de filiación estalinista, como guerrilleros, partidos socialistas, partidos comunistas y sindicatos, que durante las décadas de los 70 y 80 (S. XX), inspirados en el debilitado bloque imperialista de la URSS y en la leyenda de Cuba, por aquel entonces, enarbolaban por igual el falso argumento que hay un poder imperialista a vencer para que los países dependientes se puedan desarrollar. Para nosotros, comunistas e internacionalistas, la fase imperialista se refiere a la lucha de cada país capitalista, poderoso o débil, por arrebatar mercados a otros países capitalistas. Con esta amalgama de distorsión cualquier grupo se autodenominaba “revolucionario”, “comunista” o “socialista”. Evidentemente desde la primera Guerra Mundial, el proletariado y la humanidad en su conjunto ha soportado el peso del capitalismo en todas sus formas, crisis políticas, económicas y guerras. Desde la guerra civil española a la monstruosa II Guerra Mundial, y luego, vendría la guerra de Corea, Vietnam, masacres en África, invasiones en Centro América, el conflicto en los Balcanes, la interminable guerra de Medio Oriente, Líbano, Libia, Siria, Irak, Yugoslavia, Chechenia, Afganistán, Palestina,  dictaduras militares, dictaduras civiles, sendero luminoso en el Perú, FARC y paramilitares en Colombia, talibanes, estado islámico, mercenarios, narcotráfico, desplazados, migraciones, xenofobia, terrorismo y populismo. Después de la Caída del Muro de Berlín, el capitalismo mundial, ha entrado en su última fase de descomposición, por tal motivo, desde Ecuador a China, dese Inglaterra a Sudáfrica, desde Uruguay a los Balcanes, sus efectos cada vez son monstruosos[5]. Es así que, con la caída del Muro de Berlín en 1989, aquellos grupos que eran la viva expresión de la contrarrevolución proletaria, cambiaron de escena política a partir de la década de los 90.

A inicios de los noventa, en varios países de América Lanita, irrumpe el movimiento indígena en Ecuador, Perú, Bolivia, México y Centro América con una consigna regional de “500 años de lucha y resistencia”, denunciaban la pobreza, la exclusión social y sus propuestas económicas se relacionaban al acceso a la tierras, agua, oportunidades en el mercado para sus productos, y en el campo político independencia de sus comunidades y participación en la administración del Estado. De igual modo, aparecen movimientos campesinos en Brasil como los denominados los “sin tierra”,  y la coalición denominada “vía campesina” con 148 organizaciones afiliadas alrededor de 69 países que defiende la agricultura familiar sostenible y la soberanía alimentaria como derecho de los pueblos en el marco del Estado. Entretanto, la burguesía a nivel mundial para atenuar la crisis que se manifestaba ante el agotamiento de las recetas keynesianas en los años 90, el capitalismo  emprende las recetas liberales, es decir, el llamado neoliberalismo. Sea el nombre que use la burguesía, el mundo capitalista se balancea entre medidas del gasto público y su contención. En otras palabras, la “redistribución de la riqueza”, no es otra cosa que la administración de la miseria. Ante ello, los movimientos sociales, indígenas, campesinos, sindicatos, mujeres, partidos, fueron conformando la resistencia en el mismo terreno capitalista de adaptación desde un discurso de izquierda. El discurso ideológico y político de las izquierdas y el izquierdismo, se remitía a anteponer la división entre pobres y ricos, privilegiados y excluidos, imperialismo yanqui y latinoamericanismo, FMI y economía sustentable, transgénicos y soberanía alimentaria. En la descomposición capitalista, aquellos partidos más “radicales” de origen estalinista, maoísta, trotskista, etc., cambiaron sus planteamientos ideológicos sobre la “liberación nacional” y se han vuelto más reaccionarios, y de ese modo es cómo surge el fundamentalismo bolivariano, indigenismo, etc., por tanto propuestas que no tienen nada de revolucionario y ajenas a los intereses históricos del proletariado mundial.

Configuración de las pugnas Inter burguesas en el Ecuador

Desde mediados de los noventa del siglo anterior, en América Latina los acontecimientos sociales y políticos han estado mediados por la confrontación entre los diferente bandos provenientes de la misma burguesía, entre izquierda y derecha, entre neoliberalismo y capitalismo de rostro humano como el que enarboló en 1998 Hugo Chávez en Venezuela con la “revolución bolivariana” y el “socialismo del siglo XXI” que calzó a la perfección en aquellos grupos de izquierda e izquierdistas que tras la caída del muro de Berlín, habían quedado pululando sin  referentes más que Cuba aislada en las Antillas. En el caso del Ecuador, la CONAIE y su brazo político Pachakutik, movimientos sociales, sindicatos y toda ralea de izquierdistas en la figura de estalinistas y trotskistas, acuñaron aquellos ideales y con la crisis capitalista de endeudamiento del año 2000, el feriado bancario y la dolarización, y con una gran burguesía que se declaraba incompetente para controlar el Estado y resolver la crisis económica, ésta amalgama política de izquierda se encargó de promover la candidatura de Rafael Correa tras la caída del gobierno de Gutiérrez, que por cierto, Gutiérrez fue otro experimento fracasado de la CONAIE que finalmente terminó traicionándolos. Al igual que Evo Morales en Bolivia, Lucio Gutiérrez y Rafael Correa en el Ecuador, los zapatistas en México, los indígenas en la figura de campesinos, zafreros, jornaleros, pequeños y medianos empresarios, con el beneplácito de sus dirigentes han sido usados para finalmente, imponer los intereses de un significativo sector de la burguesía que durante años había sido desplazada por la burguesía neoliberal. Desde 1990 que aparece el movimiento indígena en el Ecuador con su propuesta de Estado Plurinacional, sus tesis políticas, siempre se relacionaron con el control territorial y acceso político en la administración del Estado, cosa que efectivamente, se puede comprobar el control que ejercen en sus territorios con sus “leyes indígenas”, el 80% de las juntas parroquiales en más de 10 provincias ecuatorianas con presencia indígena, están bajo control de la CONAIE y la COFENAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas Evangélicos), además, cuentan con 5 gobiernos provinciales y 20 alcaldías,[6] sin contar las alianzas electorales con otros partidos provenientes del mismo movimiento indígena y del correismo. Con esto, lo que queremos demostrar, es que el movimiento indígena representado en la CONAIE no es un simple movimiento político de indígenas pobres que luchas por sobrevivir, sino que, desde los años 90, ha ganado terreno hasta convertirse en un movimiento político con intereses capitalistas, una pequeña burguesía interesada en los asuntos electorales por precautelar sus intereses en el marco del Estado. Estos intereses, ya se vieron confrontados con los intereses de la burguesía que representaba Rafael Correa, y por tal razón, fueron excluidos de aquel gobierno.  

En este marco, la intervención y movilización de más de 25 mil indígenas en octubre de 2019 para contrarrestar las medidas del gobierno de Moreno con la propuesta de derogatoria del decreto 883 que eliminaba los subsidios a los combustibles y medidas contra los trabajadores, subyacen los intereses políticos y económicos del movimiento indígena representado en la CONAIE, por lo tanto, es inadmisible que esta confrontación Inter burguesa, se la pueda catalogar como una “lucha de clases”, como “insurrección proletaria”, que al calor de los acontecimientos, individuos seudo -anarquistas, izquierdistas e intelectuales, han esgrimido dentro y fuera del Ecuador. Esto no significa desconocer el descontento generalizado de un proletariado diseminado, desarticulado y desorganizado en estas manifestaciones que estuvieron como individuos, pero como clase, el proletariado tiene por delante un largo camino por recorrer y asimilar a nivel nacional e internacional su papel histórico, un arduo trabajo que también es responsabilidad de los revolucionarios por impulsar, por mínimo que sea, la autonomía de nuestra clase y la prefiguración de una sociedad, verdaderamente comunista como única alternativa a nivel mundial, contra la descomposición capitalista.

Por otra parte, la mayoría de población indígena que frecuentemente ha sido utilizada por sus propios dirigentes y partidos políticos en el campo electoral y como carne de cañón en las confrontaciones Inter burguesas, ciertamente sus condiciones materiales, por décadas, ha sido de miseria y explotación, obligados a una doble función en la economía capitalista como jornaleros parciales en la producción agrícola de exportación como flores, espárragos, etc., o, en el campo de la construcción, luego de ello, están obligados a retornar a las comunidades para continuar las labores en sus pequeñas parcelas. Un círculo en que se entrevera la experiencia de explotación como asalariados y otra como pequeños productores libres con la ilusión de acceder a mejores tierras y no depender buena parte del año de un salario. Éste sector de obreros y campesinos, a pesar del peso ideológico de sus propias contradicciones culturales de identidad, podrá superar su real situación de miseria, si consigue despojarse de las falsas ilusiones de propiedad de la tierra, del peso tradicional de ser indígena y si finalmente logra identificar al proletariado como clase revolucionaria con un carácter universal, en ese sentido, dado que se trata de un sector importante de la sociedad, el proletariado que en un futuro no muy lejano deberá organizarse autónomamente, también deberá impulsar la cultura del debate con este sector que por ahora, está bajo la férula de organizaciones netamente indígenas.

El retorno del FMI en el marco de las pugnas Inter imperialistas

Con la crisis capitalista de finales de los 90 y principios del 2000, primero Chávez en Venezuela, luego Correa en Ecuador, Morales en Bolivia, Ortega en Nicaragua, lo primero que promovieron fue, las reformas al Estado, un marco jurídico para contrarrestar aquello que los neoliberales habían intentado en las décadas anteriores. Entonces, con el discurso de la “patria grande” y la “revolución bolivariana” por delante, también fue una rebelión y un ajuste de cuentas contra la burguesía importadora, exportadora y bancaria que durante décadas había usufructuado a su favor la renta capitalista. En el caso de Venezuela, parte de aquella “burguesía importadora” fue sustituida por la “boliburguesía” un sector lumpenizado  de la pequeña burguesía del campo y la ciudad, y en el caso del Ecuador, algo parecido ocurrió. Es así que con el correismo, emergieron dos frentes burgueses con los mismos intereses políticos, aunque con intereses económicos dispares, por una parte una tendencia burocrática que siempre había soñado en conducir al Estado y por otro lado, una burguesía antineoliberal que apelaba a las mismas orientaciones que antaño habían intentado introducir con la “sustitución de importaciones”, es decir, en términos económicos, exportar más e importar menos y, en términos políticos patriotera y antiimperialista yanqui. En primera instancia, Rafael Correa logró contentar a ambos bandos, instaurando una asamblea nacional constituyente de participación ciudadana, promocionando al Ecuador a nivel internacional como un paraíso único en la tierra y rompiendo relaciones con el FMI y cualquier injerencia del imperialismo norteamericano. A todo ello, desde 2005 a 2012, con la tendencia a la alza del precio del petróleo, que alcanzó su máximo pico en 2008 en $ 147 el barril,[7] le permitió al gobierno de la “revolución ciudadana”, mejorar la infraestructura vial, la construcción de represas eléctricas, canales de riego, aeropuertos, refinería petrolera que quedó a medias, el metro de Quito, etc., contratando megaempresas de capitales anónimos  como Odebrecht, o capitales mixtos como Hidalgo e Hidalgo, Holcim, entre otras. En el capitalismo en descomposición los esfuerzos de la burguesía por mejorar aspectos de la infraestructura de cara a la competencia por los mercados, tienen poca o ninguna incidencia en el mejoramiento de las condiciones de vida de la población. Y en último caso, lo que se logra, sobre todo en el campo del control ideológico, es postergar los efectos perniciosos de la crisis haciendo creer un falso progreso.

Desde 2006 al 2012, el correismo que en su campaña electoral se había comprometido en  recuperar el desfalco bancario del año 2000 a más de 3 millones de cuentahorristas, cobrar a las empresas capitalistas que adeudaban al fisco, nunca ocurrió, al contrario, para el 2010 los bancos eran los primeros que se habían recuperado y las empresas con mayor registro de ganancias, precisamente eran aquellas empresas capitalistas tildadas de morosas y  las nuevas empresas que emergían bajo la revolución ciudadana, como farmacéuticas, universidades privadas, empresas turísticas, importadores, etc. Demostrando que con el correismo, aquella burguesía que en el año 2000 se había declarado incompetente para resolver la crisis, se había beneficiado con la bonanza del petróleo. Por otro lado, se incrementó una burocracia que por fuera de los trabajadores públicos, llegaba a la exorbitante cantidad de 700 mil, un sector consumidor que benefició, contradictoriamente, a las importadoras de autos y maquinaria pesada. Entretanto, el sector social representado en la CONAIE que habían promovido la candidatura de Correa, pronto entró en confrontación por el goteo que recibían producto de la bonanza del petróleo, y por tanto, luego de un forcejeo en el terreno diplomático con amenazas de lado y lado, finalmente fueron apartados de aquel gobierno. Con aquella ruptura en el marco de los diferentes intereses burgueses, el correismo comenzó un proceso de desprestigio, desarticulación y persecución de aquellos partidos y organizaciones mao-estalinistas como el movimiento popular democrático, la unión nacional de educadores, la federación de estudiantes universitarios, aunque el partido socialista y el partido comunista que son simples membrete en el Ecuador pero útiles al Estado para la confusión, continuaron apoyando aquel régimen. Por tanto, el gobierno de Correa fue quien se encargó de criminalizar las protestas sociales y Moreno no ha hecho otra cosa que continuar por ese abominable camino.

Entretanto las alianzas con las potencias imperialistas de China, Rusia, Cuba, Turquía, Irán, cada vez fueron agarrando forma en un plano económico. Desde el 2012 que comienza el descenso del precio del petróleo en el mercado mundial, el gobierno de Correa inicia un proceso de endeudamiento con China, Rusia e Irán, pero sobre todo con China, que a cambio de aquellos préstamos otorgados por el capital chino para cubrir el déficit fiscal de 2012 a 2015, el Estado tuvo que dar en concesión la explotación minera en las provincias orientales y buena parte de explotación petrolera a empresas capitalistas chinas, con una sobreexplotación de la mano de obra que más de una vez lo denunciaron los trabajadores, es decir, en un mundo capitalista en sus últimos estertores no es posible ninguna independencia nacional, salir de la férula de los “yanquis” para caer en la china. Las escaramuzas verbales contra el imperialismo norteamericano, pese a la aparente beligerancia, Correa nunca rompió cien por ciento con EEUU, por tal motivo, la relación con China se concretizó en un marco económico con ciertas restricciones políticas, como si hubiera conocido que más pronto que tarde tendría que dar la cara a su archienemigo del FMI. Es así que, cuando Moreno asume el gobierno el 24 de mayo de 2017 promovido por el propio Correa y su partido, a los tres meses de haber quedado con la “mesa servida” como presumía Correa, Moreno tomaba distancia al denunciarlo públicamente que no le había dejado ninguna “mesa servida”, sino, todo lo contrario, que Correa dejaba endeudado al Estado con más de 43 mil millones de dólares y desde aquel entonces, el gobierno de Moreno ya anunciaba los ataques a los trabajadores y direccionaba su gobierno hacia el FMI, una maniobra meticulosamente preparada por la gran burguesía hasta lanzar el zarpazo el 1 de octubre de 2019.

Estos episodios políticos y económicos, del estire y afloje entre las diferentes facciones de la burguesía, se han vuelto recurrentes en los países del tercer mundo al igual que en los países centrales, por tanto, son la expresión de la crisis capitalista de la desaceleración de la economía mundial que ha comenzado a manifestarse, tal como lo señala la resolución sobre la Situación Internacional adoptada en el 23 congreso de la CCI[8]: “En el frente económico, desde principios de 2018, la situación del capitalismo ha estado marcada por una fuerte desaceleración del crecimiento mundial (del 4% en 2017 al 3,3% en 2019), que la burguesía predice que será estable y empeorará en 2019-20. Esta desaceleración resultó ser más rápida de lo previsto en 2018, ya que el FMI tuvo que reducir sus previsiones para los próximos dos años y está afectando simultáneamente a prácticamente todos los sectores del capitalismo: China, Estados Unidos y la zona euro. En 2019, el 70% de la economía mundial se ralentiza, sobre todo en los países "avanzados" (Alemania, Reino Unido). Algunos de los países emergentes ya se encuentran en recesión (Brasil, Argentina, Turquía), mientras que China, que viene desacelerando desde 2017 y se espera que crezca un 6,2% en 2019, está experimentando sus cifras de crecimiento más bajas en 30 años”.

En este marco mundial, se puede explicar la recomposición de una burguesía de extrema derecha entorno a Moreno a favor del endeudamiento con el FMI y acorde con el imperialismo norteamericano como tabla de salvación ante las reducciones de las exportaciones a partir de 2017. Según la plataforma virtual de datos comerciales internacionales del “observatorio de la complejidad económica”[9] señala que el Ecuador en 2017 exportó 19,3 mil millones de dólares e importó, 37,7 mil millones, con un resultado negativo de 18,4 millones de dólares. Para el 2018 y 2019, la tendencia comercial cada vez ha disminuido, demostrando los efectos de la desaceleración de la economía mundial. Por otro lado, el descontento de otros sectores como la CONAIE, pequeños y medianos empresarios, las recetas del FMI y la injerencia de EEUU, tienen efectos políticos y económicos directos, además de arruinar su producción agrícola y otros rubros de producción artesanal, también se prefiguran recortes presupuestarios en los gobiernos locales y provinciales. Entre las recetas del FMI, también están las privatizaciones de empresas estatales como la empresa eléctrica y de petróleos, con lo cual, las tarifas de energía eléctrica y los combustibles afectarían a esta producción de manera significativa. Por tal razón, en las manifestaciones de octubre, la consigna más sonada fue: “fuera FMI”. Por esa razón ratificamos, que estos sectores de la sociedad no lucharán contra los efectos que tendrán que cargar los trabajadores, sino que lucharán por precautelar sus intereses como ya quedó demostrado en la mesas de negociaciones entre la CONAIE y el gobierno de Moreno. Dicho lo cual, los ataques contra los trabajadores serán más virulentos y no habrá quien más que esta misma clase, que de manera autónoma, independiente del Estado y de sindicatos, extendiendo solidariamente sus luchas dentro y fuera del Ecuador, podrán detener la brutalidad de la descomposición capitalista a nivel mundial.     

Por tanto, es necesario preguntarnos, ¿Qué alcances políticos y económicos tendrán las pugnas imperialistas, si tomamos en cuenta la feroz guerra comercial que ha empezado entre EEUU y China?  ¿Cómo estas guerras comerciales está afectando al proletariado de América Latina y del mundo?

  1. La desaceleración de la economía mundial en países como Brasil, Argentina, Ecuador, Chile, Turquía, etc., demuestran también la intervención de las pugnas imperialistas a través de las facciones burguesas que están a favor o en contra de tal bando. Pugnas que efectivamente pueden aumentar en el siguiente período. Es así que la televisión rusa que trasmitió en vivo y directo las luchas indígenas, fue cuestionado por la Ministra del Interior como una injerencia a la soberanía nacional y que habría que investigar qué intereses tienen los rusos en la región, como si no supiera que las potencias rusas y chinas han estado presentes desde hace 10 años en la región, desde que Correa, gobierno del cual, esta ministra también fue parte, se alió a estas potencias imperialistas.
  2. Los síntomas provocados por la crisis capitalista de desaceleración económica en un marco de descomposición, cada vez se prefigura la tendencia del cada cual a lo suyo, en que cada tendencia de la burguesía, no está dispuesta a ceder un milímetro en sus pretensiones, lo que puede provocar confrontaciones cada vez más virulentas entre las diferentes facciones burguesas y en ese marco, si el proletariado mundial queda atrapado, puede ser desastroso para el conjunto de la humanidad.
  3. Otros efectos que quedan claros de la descomposición, es que la sociedad capitalista, a pesar del desarrollo alcanzado, la burguesía mundial y nacional, es incapaz de resolver los enormes problemas sociales de la humanidad, una muestra de ello es Chile, Ecuador, Argentina, Brasil, Perú, etc., por tal razón las pugnas entre las potencias imperialistas estarán presentes como buitres al asecho en AL y en otras regiones del planeta para pescar a río revuelto sin escrúpulos de ninguna clase, por tal razón, organismos como la OEA o la ONU, apenas se han pronunciado hipócritamente a pesar de la brutalidad con que han actuado los cuerpos de seguridad de los estados dejando una estela de muertos, detenidos, desaparecidos y perseguidos en Ecuador y Chile.     
  4. Efectivamente, en una época de descomposición capitalista, queda demostrado que la democracia es una trampa para el proletariado y que las facciones de la burguesía apelarán a la represión las veces que sean necesarias para imponer sus medidas a los trabajadores, demostrando que la burguesía para existir económicamente no depende de indígenas, de feministas, ecologistas, sino, de la clase obrera mundial, y para ello, la instauración del Estado del terror es la preeminencia del momento.  
  5. Por otra parte, las luchas interclasistas seguirán siendo el caldo de cultivo a favor de las burguesías en su carrera desenfrenada de sobrevivencia, por lo cual, el proletariado no tiene la opción, sino la necesidad urgente de instaurar su autonomía de clase en el marco de las verdaderas luchas de clases a nivel nacional e internacional[10].
  6. Por otra parte, la organización indígena, contrariamente como muchos creen, su forma de organización está muy lejos de parecerse a las organizaciones proletarias, sus bases indígenas se mueven bajo el principio de cacicazgo, aunque para ello, últimamente han introducidos mecanismos democráticos de elección de sus dirigentes, pero eso no significa que haya desaparecido la élite política de representación tal como ocurre en cualquier organización burguesa.
  7. Las dificultades por las que atraviesa el proletariado de AL y del mundo es el producto de años de imposición de la clase dominante a través del Estado y la contrarevolución estalinista que en conveniencia con el capitalismo mundial, casi han dejado sin memoria histórica al proletariado ya que fueron asesinados millones de revolucionarios tanto en Rusia como en Europa y de ese modo han desvirtuado el programa comunista y el marxismo, por tal motivo, el proletariado para desprenderse del terrible peso ideológico de la democracia, el Estado, el nacionalismo, el ciudadanismo, o la nefasta palabra de “pueblo”, será una ardua tarea que sólo lo podrá superar en el terreno de las luchas de clase que después de no sé cuántas derrotas, llegará el día de su victoria, pero para ello tendrá que asimilar el internacionalismo, a sus organizaciones políticas, su programa histórico y el desarrollo como organización independiente.  Entre tanto, el trabajo de topo de las organizaciones del medio político proletario deben procurar sacar lecciones de cada intervención y de cada derrota de la clase, con el objetivo de impulsar la lucha por el comunismo contra la descomposición capitalista. 
  8. Finalmente, el proletariado más experimentado de la historia, del cual hoy el proletariado de los diferentes países del mundo se nutre de su experiencia, de sus aciertos y de su combatividad histórica, es el proletariado europeo, francés, alemán, inglés, español, italiano y ruso, que igual que la clase obrera de América, África, Asia, Australia, los efectos de la descomposición capitalista deterioran sus condiciones de vida, precariedad que en 2006, los jóvenes proletarios en Francia ya lo expresaron, de igual modo ocurrió en España en 2011, por lo tanto, junto a sus hermanos de clase de todo el mundo, como ocurrió con la Primera, Segunda y Tercera Internacional, tendrán que emerger para derrocar la brutalidad de la descomposición capitalista, y prefigurarse una comunidad humana mundial, sin estados, sin banderas, sin explotación, sin guerras y por primera vez en la humanidad, alcanzar otro grado de desarrollo con la verdadera sociedad comunista.   

Internacionalismo,

Sección de la Corriente Comunista Internacional en Ecuador

26 de octubre de 2019.

 

[2] Ver nuestra toma de posición Chile: el dilema no es Democracia o Dictadura sino Barbarie Capitalista o Revolución Proletaria Mundial  https://es.internationalism.org/content/4486/chile-el-dilema-no-es-democracia-o-dictadura-sino-barbarie-capitalista-o-revolucion

[4] Ver Crisis en Venezuela: ¡Ni Guaidó ni Maduro¡ Los trabajadores no deben apoyar a ninguna de las facciones burguesas en pugna https://es.internationalism.org/content/4389/crisis-en-venezuela-ni-guaido-ni-maduro-los-trabajadores-no-deben-apoyar-ninguna-de-las

[10] Ver Medidas del gobierno ecuatoriano: la victima de la crisis capitalista es siempre la clase obrera https://es.internationalism.org/content/4475/medidas-del-gobierno-ecuatoriano-la-victima-de-la-crisis-capitalista-es-siempre-la

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