Huelga en General Motors: los sindicatos dividen y enfrentan entre sí a los trabajadores

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La crisis del capitalismo significa más ataques a los trabajadores en todo el mundo

Al capitalismo se le dificulta cada vez más enfrentar su crisis económica y esto repercute en todos los sectores de la economía mundial: el endeudamiento es cada vez mayor, el trabajo temporal es cada vez más masivo, aumenta el traslado de fábricas a países con menos costos de producción, etc., y, sin embargo, la crisis obliga a la burguesía a tomar nuevas medidas de restructuración de la producción en las que siempre los trabajadores son las víctimas principales.

De esta manera, la reestructuración y la huelga de General Motors (GM), sólo pueden ser entendidas en el marco de análisis de la crisis mundial e histórica del capitalismo. Es así como el 15 de septiembre de este año, tras dos meses de negociaciones entre el sindicato y la empresa sin ningún resultado, 850 trabajadores del área de mantenimiento de 5 plantas de GM en Estados Unidos se pusieron en huelga espontáneamente[1]. Ante esta situación que amenazaba salirse de su control, y la presión del resto de sus afiliados, el sindicato United Auto Workers (UAW) declaró la huelga de cerca de 50 mil trabajadores el 16 de septiembre.

Si bien desde el 2007 GM no había tenido una huelga tan masiva, los ataques a las condiciones de trabajo y vida de los trabajadores de esta empresa no se dieron de improviso y se extendieron a otros países. Anteriormente, GM tuvo que cerrar una planta de motores en México, otra de ensamblaje en Canadá[2] y una más en Ohio, en estas dos últimas se despidieron “temporalmente” (lo que llaman licencia obligatoria) a unos 3,200 y 500 trabajadores respectivamente a finales de septiembre de 2018 y también había ofrecido despidos voluntarios a unos 18,000 trabajadores en octubre. Además, el 26 de noviembre de 2018 GM anunció como parte de una “gran reestructuración” que incluye el despido de 14,000 trabajadores, el cierre de tres plantas en EEUU en 2019, de la de Oshawa en Canadá, y de la de Gunsan en Corea del Sur[3] para finales de este año y principios de 2020, despidiendo a más de 6000 trabajadores.

Las reivindicaciones de los trabajadores de GM se situaban claramente en el terreno proletario: seguridad laboral, evitar la baja de salarios, mejora en la cobertura médica y en el reparto de utilidades. Hay que destacar la existencia de reivindicaciones que muestran la solidaridad y el espíritu de unidad de los trabajadores: reclamaron contratos fijos para trabajadores temporales, la reapertura de las plantas inactivas y evitar más cierres de plantas con la consiguiente pérdida de empleos. Sin embargo, el sindicato no se centró en la defensa de estas demandas.

El sindicato sabotea la lucha de los trabajadores

Según los medios de información, el gobierno y la patronal, “los defensores de los intereses de los trabajadores son los sindicatos”. Sin embargo, los propios trabajadores en su experiencia diaria han comprobado que la realidad NO ES ASÍ, y la hemos visto una vez más en la huelga de GM. Esta realidad está presente desde hace más de un siglo:

 “El sindicalismo surgió en el siglo XIX. Su planteamiento no es destruir el capitalismo sino obtener, dentro de sus relaciones de producción, las mejores condiciones posibles para los trabajadores.

En la época en que el capitalismo aún no se había implantado en todos los países y en todas las esferas económicas –siglo XIX y principios del XX–, el sindicalismo podía jugar un papel favorable a los trabajadores. Pero con la entrada del capitalismo en su decadencia, el sindicato sólo puede obtener migajas muy puntuales y cae en las redes del Estado y la defensa del capitalismo.

El sindicalismo no puede poner en cuestión las estructuras de reproducción de la economía capitalista que son la empresa, el sector y la nación. Al contrario -en consonancia con los partidos de la izquierda del capital- se erige entre sus defensores más consecuentes. Según los sindicatos, el desarrollo de la nación sería el marco donde habría una tarta más grande que beneficiaría a todos. Marx en Salario, Precio y Ganancia, combatió estas fantasías de los sindicalistas de las Trade Unions inglesas poniendo el ejemplo de una sopera: los sindicalistas decían que si la sopera fuese más grande habría más sopa a repartir, Marx les rebatía con que el problema no era el tamaño de la sopera sino el de la cuchara con la que comían los obreros y que ésta tendía, históricamente, a hacerse más y más pequeña[4].

En GM esta realidad se concretó con el sabotaje sindical especialmente mediante 3 acciones:

  • Desvirtuando las reivindicaciones obreras poniendo por delante la defensa de la nación y de la empresa,
  • Agotando la lucha en una acción larga y aislada,
  • Dividiendo y enfrentando a los trabajadores entre sí.

Los sindicatos desvirtúan las reivindicaciones obreras para defender a la empresa y a la nación

El sindicato llevó a cabo las negociaciones con la empresa a puerta cerrada[5]. Esto es una necesidad para los sindicatos ya que en este tipo de negociaciones discuten con la empresa cómo defender sus ganancias a costa de empeorar las condiciones de vida de los trabajadores, dejando atrás sus demandas más importantes, midiendo la capacidad de respuesta y fuerza que oponen estos, acordando cómo desgastarlos y cómo convencerlos de que al final ganaron al menos algo por lo que han luchado, fortaleciendo, así, el mito sindical.

El interés por el futuro de la empresa en detrimento del futuro de los trabajadores es compartido al 100% por los sindicatos. “Los dirigentes del sindicato UAW alegan falta de interés de la parte patronal por la suerte de sus trabajadores, pese a que el año pasado la empresa ganó más de ocho mil millones de dólares”[6]. Es decir, según los sindicatos si la empresa tiene ganancias tendría que soltar migajas para los trabajadores, pero ¿qué pasa si la empresa no tiene ganancias? Para los sindicatos los trabajadores tienen que sacrificarse, renunciar a las necesidades de sus familias para salvar a la empresa como sucedió en la crisis de hace doce años en la que todos los sindicatos de la GM de los distintos países pidieron el apoyo incondicional de los trabajadores para salvar a la empresa: “El UAW ha denunciado que los trabajadores, luego de años de ayudar a la General Motors a alcanzar ganancias millonarias, no han recibido ni una mísera parte para sus familias. El vicepresidente del UAW, Terry Dittes, puso en primer plano el fondo del asunto: hace una década, durante la crisis financiera, la dirigencia sindical aceptó una reducción de beneficios sociales y congelamiento de salariosDefendimos a la GM cuando más nos necesitaba, ahora nos levantamos juntos con solidaridad y unidad por nuestros miembros, sus familias y las comunidades en las que trabajamos y vivimos[7]. La hipocresía del sindicato se reveló nuevamente en los actuales acuerdos que firmó con la empresa ya que las reivindicaciones de los trabajadores fueron abandonadas.

Del mismo modo, el sindicato cambia las reivindicaciones de los trabajadores por otras que afectan a una parte de estos: “El sindicato reclama aumentos salariales por hora trabajada a lo que no accede la compañía. Además, exigen garantía de nuevos modelos asignados a las plantas estadounidenses[8].

¿La exigencia de “nuevos modelos asignados a las plantas estadounidenses” es una reivindicación de la clase trabajadora?, ¡NO! Ese planteamiento es EL MISMO que el America First de Trump. De hecho, Trump, como parte de su guerra comercial, había pedido a la presidenta de GM, Mary Barra, la transferencia de producción de México y China a Detroit. Los sindicatos, fieles sirvientes de la burguesía nacional quieren matar la solidaridad entre los trabajadores de diferentes países inoculándoles el veneno nacionalista al reclamar producción solamente para los norteamericanos; quieren que los trabajadores se vean como ciudadanos estadounidenses y no como parte de la clase obrera internacional sembrando la división, obligándoles a desligarse de lo que les ocurre a sus hermanos de Canadá, China, Corea del Sur, México que se ven afectados por los mismos despidos y condiciones. La única solidaridad y unidad que promueven los sindicatos es con la EMPRESA y la NACIÓN.

Los sindicatos promueven una lucha larga y aislada

Algunos huelguistas habían dicho que estaban dispuestos a llegar hasta el final. Consideraban que era el momento oportuno para lograr sus demandas. Sin embargo, una de las maniobras de los sindicatos que impiden el triunfo de las movilizaciones, es el alargamiento de la huelga manteniéndola encerrada en sí misma, en el sector, para que la huelga no cobre más fuerza y los trabajadores se agoten económica, física y moralmente y cedan fácilmente. Así, por ejemplo, Jason Watson, líder de la UAW dijo: "Tengo unas 500 personas jóvenes, de bajo rango, que están muy, muy asustadas"[9]. Teniendo como objetivo NO la extensión de lucha sino la extensión de una huelga aislada alargada hasta navidad: "En lo que a mí respecta, la empresa ha retrocedido en su oferta y yo y mis miembros estamos dispuestos a permanecer aquí todo el tiempo que sea necesario" (ídem.) [10]

Encerrados en ese aislamiento total, los trabajadores fueron presionados moralmente por la burguesía y los sindicatos haciéndolos responsables de todo cuanto fue posible: por la defensa de sus “privilegios”, el retraso de la salida del Corvette 2020, las pérdidas millonarias de los “pobres empresarios” (casi dos mil millones de dólares, el 25% de sus jugosas ganancias, mientras los trabajadores dejaron de percibir durante la huelga hasta el 75% del equivalente de su salario), el cierre de plantas en otros sectores y países, la continuación de la contaminación por evitar la reestructuración hacia la producción de coches eléctricos, el empeoramiento de la economía en Michigan, ¡hasta la aceleración hacia la recesión en el país!: “No está claro qué tanto de los esfuerzos de Detroit se verían obstaculizados por una recesión, pero claramente habría algún impacto. En la situación actual, los problemas podrían multiplicarse porque el estado de Michigan, que es autosuficiente, sigue siendo más dependiente de la fabricación de vehículos automotores que cualquier otro estado…si la huelga continúa dentro de seis semanas, creo que el daño acumulado podría ser suficiente para tenernos en recesión”[11].

Se trataba de una sucia culpabilización y desmoralización, porque estas visiones les hace creer que son “ciudadanos de la nación”, ocultando lo que son en realidad: una clase social histórica que luchando por sus intereses está luchando por el porvenir de la humanidad. Cuando los obreros luchan por mejorar sus salarios o evitar los despidos esa lucha debe llevarlos a la conclusión de que puede existir una sociedad distinta a la actual. En ésta lo que priman son las ganancias, la acumulación del capital, la guerra imperialista; mientras que a lo que se debe aspirar es a una sociedad donde lo primero sea la satisfacción de las necesidades de toda la humanidad.

“¿Por qué los obreros van a la huelga si es evidente la ineficacia de la medida? Pues, sencillamente, porque deben protestar contra la reducción de salarios e incluso contra la necesidad de la reducción, porque deben explicar que ellos, como hombres, no tienen que plegarse a las circunstancias, sino que muy al contrario, las circunstancias deben plegarse a ellos, que son seres humanos; porque su silencio equivaldría a una aceptación de esas condiciones de vida, una aceptación del derecho de la burguesía a explotarlos durante los períodos económicos favorables, y a dejarlos morir de hambre en los períodos malos[12].

Los sindicatos dividen y enfrentan entre sí a los trabajadores

Las maniobras del sindicato no paran en el trastocar las demandas de los trabajadores y desgastarlos. Su preocupación más grande es aislar a los trabajadores y en sembrar la división en sus filas: por empresa, por sector, por región y por naciones.

Así, por ejemplo, cuando en la planta en Villa de Reyes -San Luis Potosí, México- se canceló permanentemente uno de los tres turnos de producción, un líder sindical canadiense declaró “eso es una buena noticia para nosotros, porque no seremos los que perdamos ese turno… puesto que las ventas estaban empezando a bajar[13]. Es decir, para los sindicatos debe existir la competencia entre los trabajadores y no la solidaridad.

Otro ejemplo significativo de cómo el sindicato evita la solidaridad es el siguiente: “Doce trabajadores mexicanos de la planta de General Motors en Silao, Guanajuato, emitieron un comunicado solidarizándose con la huelga de sus pares del otro lado de la frontera… Estos 12 trabajadores fueron despedidos con los trucos más malvados, uno de ellos fue acusado de ser drogadicto, aunque una prueba dio negativo… Ese fue el primero de los 12, toda gente con mucha antigüedad que lideraron la protesta contra el sindicato mexicano y en apoyo solidario a los trabajadores de UAW".[14]

De igual manera, los sindicatos norteamericanos se quejaron de que “las pláticas para reactivar los trabajos estarían trabadas por la preocupación de los trabajadores por la creciente producción de GM en México[15]. En Estados Unidos y en Canadá, el mensaje era “los trabajadores de México nos quitan el trabajo porque cobran mucho menos y aceptan peores condiciones de trabajo”. En México, el mensaje era el inverso: “los trabajadores de EEUU, para mantener sus privilegios, hacen huelga y con ello nos perjudican”. Es decir, sindicatos de uno y otro lado de la frontera de Río Bravo coincidieron en DIVIDIR Y ENFRENTAR A LOS TRABAJADORES.

Esta división y enfrentamiento se extendió a los trabajadores que fabrican las piezas de la industria automotriz. Los sindicatos de GM se olvidaron de esos compañeros sin cuyo trabajo la producción en las fábricas de la multinacional no sería posible. Y los sindicatos de las empresas de la fabricación auxiliar les dicen a los trabajadores que, por culpa de la huelga, ellos cobran menos y por eso sufren paros técnicos y podrían perder su empleo. Esto fue un vil engaño: desde 2007 no ha habido huelgas y, sin embargo, GM en México decretó numerosos paros técnicos debidos a la baja de pedidos, cierre de modelos antiguos, reestructuración para modelos nuevos etc. El responsable de los paros técnicos no son los trabajadores sino el Capital.

La derrota de la huelga también puede preparar victorias futuras si se sacan las lecciones

Estas maniobras del sindicato apuntaban a que la huelga sería derrotada, y así fue. El 25 de octubre el sindicato ratificó el nuevo convenio colectivo de trabajo por 4 años con poco más del 50% de los votos de sus afilados y casi 10 días después de que fuera firmado, ya que tampoco 850 trabajadores de Aramark lo querían aceptar. La empresa concedió un miserable aumento del 3 y 4 por ciento para los próximos 4 años, un bono que a duras penas cubre lo que perdieron los trabajadores de 33 centros de producción y 22 de distribución de GM en Estados Unidos y nada para miles de trabajadores en Canadá, México y otros países, en 40 y hasta 50 días de huelga en que fueron desgastados, engañados, divididos y desmoralizados. Además, no hubo mejoras a nivel del sistema de salud, y se cerrarán tres plantas en EEUU: la de montaje de Lordstown, Ohio y dos fábricas de Michigan y Maryland. Lo que significa la baja inmediata de más de 2000 trabajadores presionados a jubilarse o a renunciar. Por otra parte, “El vicepresidente de UAW, agradeció a los empleados de GM su "sacrificio" durante los 50 días de huelga, que supuso para los trabajadores centenares de millones de dólares de pérdidas en salarios no percibidos[16]. Además, indicó: “Hubo muchas áreas que se quedaron cortas, como la atención médica, los salarios, los empleados temporales, los trabajos calificados y la seguridad laboral, por nombrar algunos”[17]. ¡En realidad todas las demandas de los trabajadores! Además, 100 empresas que suministran a GM pararon sus operaciones, dejando sin sueldo a unas 12.000 personas. En total unos 75.000 trabajadores ajenos a GM fueron afectados por la huelga según los cálculos de los economistas[18]. Los analistas burgueses, por su parte desprecian la afectación a los trabajadores: “El acuerdo final no es terrible para los trabajadores, pero no es una victoria. "Nadie va a volver corriendo al trabajo emocionado por lo que tienen. Pero es algo con lo que puedes vivir". La huelga surgió después de una década de frustración de los empleados con la compañía, que recortó severamente las prestaciones y los salarios de los trabajadores durante la Gran Recesión. Los empleados se sintieron abandonados una vez que el fabricante de automóviles comenzó a tener altas ganancias. El nuevo acuerdo hace poco para cambiar esa dinámica, pero sí hace algunos progresos”[19].

Si bien la huelga de GM fue derrotada, hay muchas lecciones que sacar de esta, y eso es lo más importante. La huelga en GM es un ejemplo reciente de los terribles golpes que está asestando la burguesía en todo el mundo y tiene importancia por diferentes razones:

- fue la más amplia de la industria automotriz en 50 años y la primera que se da desde hace 12 años en EEUU[20], tras un periodo en que la clase trabajadora casi no se movilizaba a nivel internacional.

- muestra claramente, contra los clamores de la burguesía, que la clase proletaria existe y está dispuesta a responder en su terreno de clase, aún en una situación general de mucha debilidad y confusión, que es aprovechada por las empresas y los sindicatos.

- muestra nuevamente cómo los sindicatos forman parte del Estado capitalista con la función de controlar a los trabajadores y evitar su verdadera lucha autónoma.

- muestra cómo cada vez más los golpes a las condiciones de vida y de trabajo cobran un carácter internacional y cómo esto aumentan las razones para la extensión de la lucha a otros sectores e a diferentes países.

Los trabajadores de GM comentaban que la compañía no les da capacitación, y ya no pueden aprender de los viejos trabajadores porque han sido jubilados o despedidos. Todos los trabajadores debemos recordar que los ‘viejos trabajadores’ no sólo tienen experiencia en el trabajo, sino también en la lucha contra la explotación capitalista. En 1965-67 hubo en la GM y otras empresas automotrices de Detroit grandes huelgas, surgidas muchas de ellas fuera de los sindicatos, donde los trabajadores lucharon unidos rompiendo las barreras de las empresas. En aquella ocasión la empresa cedió a los pocos días, a diferencia de esta, la más larga del sector automotriz en 50 años. Esta experiencia, como la que ahora están brindando los trabajadores de GM medio siglo después, es atesorada por la clase trabajadora a través de sus organizaciones revolucionarias y es de gran utilidad para entender lo que realmente sucedió en la huelga de los trabajadores de GM y para saber qué hacer en las luchas futuras, que seguramente la clase trabajadora acabará protagonizando. En ese sentido los trabajadores deben retomar las lecciones para evitar derrotas como esta. Por ejemplo, hay que hacer notar que el sindicato UAW planeó golpear a los trabajadores de la industria automovilística en partes para evitar su unión en la lucha: “El sindicato anunció que ahora se concentrará en alcanzar un nuevo acuerdo laboral para los trabajadores de Ford. El sindicato había puesto las negociaciones con Ford (F) y Fiat Chrysler (FCAU) en un segundo plano mientras buscaba el acuerdo con GM…El sindicato usará el acuerdo de GM como base para las negociaciones con los otros fabricantes de automóviles de Detroit”[21].

Dos lecciones fundamentales que deja esta huelga, y que vienen ya desde las grandes luchas de 1905 en Rusia y otros países[22], son que:

1) La lucha ha de ser impulsada, organizada y extendida por LOS TRABAJADORES MISMOS, fuera del control sindical, mediante Asambleas Generales y comités elegidos y revocables, y

2) La lucha está perdida si queda encerrada en la empresa, el sector o la nación, y que por el contrario debe EXTENDERSE rompiendo todas las barreras que el capital impone y que la atan al éste.

21 de noviembre de 2019.

 

[5] Jason Watson, presidente del local 2164 de la UAW, dijo, jactándose que sus miembros están cada vez más ansiosos por saber hacia dónde se dirigen las negociaciones: "Como alguien que ha estado negociando durante 15 de mis 25 años, sé que parte de las negociaciones es como jugar una partida de póquer, y un jugador de póquer no deja ver sus cartas. Nuestros miembros sienten curiosidad por los detalles, pero entienden por qué se están ocultando los detalles". Frente a la negociación secreta donde dos o tres partes del Capital y su Estado conspiran contra los trabajadores (Gobierno, Patronal y Sindicatos), lo primero que hizo la huelga masiva de Polonia en 1980 llevada por asambleas generales fue exigir que todas las negociaciones entre los representantes obreros y el gobierno fueran grabadas y dadas públicamente a conocer a las Asambleas. Ver Un año de luchas obreras en Polonia https://es.internationalism.org/revista-internacional/198110/2318/un-ano-de-luchas-obreras-en-polonia

[6] Conoce los motivos de fondo de la huelga en General Motors https://www.telesurtv.net/news/eeuu-huelga-general-motors-motivos-fondo-...

[7] Ídem.

[10] “En Warren, Michigan, los empleados de GM habían estado recolectando alimentos, pañales y leche maternizada para ayudar a los trabajadores en huelga a sobrevivir”. https://www.vox.com/identities/2019/10/25/20930350/gm-workers-vote-end-strike .  “… muchos están teniendo que buscar otros empleos…o se están viendo obligados a vender sus casas”.https://www.efe.com/efe/america/economia/general-motors-y-sus-trabajadores-se-desangran-tras-un-mes-de-huelga-en-ee-uu/20000011-4085943

[13] Mike Van Boekel, directivo de la sección del sindicato automotriz Unifor en la planta CAMI de Ingersoll, Canadá.

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