“Revolución mexicana” de 1910-1917: la burguesía renueva su Estado contra el proletariado
Derrame Petrolero en el Golfo de México, Consecuencia de la Dictadura del Lucro, Responsabilidad del Capitalismo destructor
Presentamos este texto (que había aparecido como comentario) redactado por un compañero anarquista internacionalista de un medio que actúa en Xalapa, Veracruz (México). Estos compañeros forman parte del medio de contactos que gravitan, junto con el GSL (Grupo socialista libertario) y PAM (Proyecto anarquista metropolitano), en un medio anarquista donde el internacionalismo es un eje de sus preocupaciones, un medio donde se desarrolla la conciencia de la necesidad de una solución mundial a este sistema de explotación, el capitalismo. Ha sido con estos grupos (GSL-PAM) que la CCI intervino en octubre y noviembre del año pasado a propósito del despido de 44 mil electricistas. Esta intervención fue la ocasión de un interesante y vivo debate que se puede consultar en esta web
“Huelgas” en Cananea, Sonora y El Cubo, Guanajuato Estado y sindicato golpean y humillan a los trabajadores
Leyes migratorias, más represión contra la clase obrera
1910-1917 – Relevo en el poder para someter mejor a la clase obrera
A partir de marzo de 1908, con la declaración de Díaz anunciando desde la prensa de EUA las elecciones en 1910, se desata un ambiente electoral con el que la burguesía logra atrapar las esperanzas de los trabajadores (y de los campesinos despojados), sometiendo así el descontento y aislando el desarrollo de la conciencia y organización proletaria. Es evidente que en este proceso impulsado por el viejo dictador no consideró las fracturas políticas existentes al interno de la propia clase dominante y que le acarrearían problemas.
Devastación provocada por la tormenta tropical Alex en el Norte de México
Publicamos una breve denuncia del Grupo Socialista Libertario (GSL) sobre la situación social generada por las destrucciones de las intensas lluvias en la región noreste de México. En efecto, hay que expresar que las lluvias no son culpa del capitalismo (aunque el calentamiento global generado por este cada vez más se revela como causa última de este tipo de fenómenos desmesurados) pero sí las consecuencias que padecen fundamentalmente las masas de trabajadores que, producto de su miseria creciente bajo el capitalismo, están en las peores condiciones para sortear este tipo de eventos naturales.