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Actualmente el desempleo se desboca: dos casos son paradigmáticos, por un lado, Estado Unidos, primera economía mundial, donde solo en un mes 600.000 trabajadores han sido lanzados al abismo del paro; por otra parte, España, donde se ha atravesado la barrera de los 3 millones de parados y se habla de alcanzar los 4 millones. El desempleo se convierte en un problema de primera magnitud que ocupa las preocupaciones de millones de personas. Por ello iniciamos una serie en el número pasado para contribuir a una respuesta a preguntas tales como: ¿Cuáles son las causas del desempleo? ¿Va a durar mucho tiempo la situación de desempleo que estamos sufriendo? ¿Existe la posibilidad de que el capitalismo cree empleo duradero y estable?
En el número anterior presentamos el artículo El Desempleo expresa la quiebra del capitalismo.(https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200811/2407/crisis-del... [2] ). En él veíamos que a pesar de los "progresos" habidos en los últimos 20 años en la reducción de las cifras de desempleados, durante más de 40 años se ha mantenido una cifra de parados permanente jamás vista en la historia del capitalismo: los llamados parados de largo duración. Analizamos en dicho artículo las consecuencias para la estabilidad emocional y la vida social de esos compañeros convertidos por la sociedad en "fracasados".
En este nuevo artículo vamos a ver que en realidad el capitalismo durante los 20 años no ha logrado realmente erradicar el desempleo sino adoptar una serie de medidas de capitalismo de Estado para enmascararlo.
Durante los últimos 20 años, los Estados se han llenado la boca de afirmaciones tales como que "la lucha contra el paro es la primera prioridad", "se van a hacer reformas sociales para flexibilizar el mercado laboral y hacerlo accesible a la mayoría". Toda una serie de medidas han sido tomadas:
- la precarización, sustituyendo puestos de trabajo fijos por puestos de trabajo eventuales;
- la transformación de trabajadores fijos en autónomos, "auto-empresarios" subcontratados.
- Las jubilaciones anticipadas y las prejubilaciones
- La prolongación de la vida escolar tanto a nivel elemental como universitario
Se nos ha repetido hasta la náusea que la causa del desempleo era la "rigidez" del mercado de trabajo, una "rigidez" que supuestamente creaba trabajadores "privilegiados" y "vagos" atados a la poltrona de un "puesto de trabajo para toda la vida" y que eso resultaba "insolidario" y "nocivo para la economía". En consecuencia, se debían adoptar las medidas anteriormente enunciadas para "liberar" y "flexibilizar" el mercado laboral de tal manera que se creara empleo abundante y que tal maná alcanzara a la mayoría.
Analicemos la primera medida: la precarización masiva. En el lapso de que va entre 1984 a 2007 hemos pasado, por ceñirse a los datos de España, de un 4% a un 33% de trabajo precario. El Estado es el primero en dar ejemplo y, en contra de los tópicos sobre los funcionarios privilegiados con empleo de por vida, resulta que hay administraciones públicas donde la tasa de precariedad alcanza el 40%.
Frente a quienes ven la precariedad como una novedad que afectaría exclusivamente a los jóvenes actuales, llegando hasta inventarse un nuevo término - el llamado "precariado", que se supone que está en una escala social inferior al proletariado con contrato indefinido (¿?)-, es preciso recordar que la precariedad ha acompañado a la condición de la clase obrera a lo largo de su historia. Los obreros se ven «obligados a venderse al detall, son una mercancía como cualquier otro artículo de comercio, sujeta, por tanto, a todas las vicisitudes de la competencia, a todas las fluctuaciones del mercado»[3]. Como decía Engels en Los Principios del Comunismo «El esclavo es vendido de una vez y para siempre, en cambio, el proletario tiene que venderse él mismo cada día y cada hora. Todo esclavo individual, propiedad de un señor determinado, tiene ya asegurada su existencia por miserable que sea, por interés de éste. En cambio el proletario individual es, valga la expresión, propiedad de toda la clase de la burguesía. Su trabajo no se compra más que cuando alguien lo necesita, por cuya razón no tiene la existencia asegurada. Esta existencia está asegurada únicamente a toda la clase de los proletarios»[4].
El "trabajo fijo para toda la vida" es una excepción en la historia de la clase obrera que ha durado más o menos unos 30 años: el periodo que va desde 1950 a 1980[5]. Desde 1980, el capitalismo, acogotado por la crisis, vuelve a uno de sus rasgos clásicos: la más total inseguridad en el empleo.
Esta "vuelta a las fuentes" fue llevada a cabo tanto por gobiernos de izquierda como de derecha y se presentó como una medida de "solidaridad social". En el caso de España, Almunia, ministro de trabajo en el primer gobierno "socialista" español tras la "restauración democrática"[6], decía que los trabajadores debían renunciar al privilegio de la "propiedad privada del puesto de trabajo" y que para reducir el elevado desempleo había que sustituir un puesto fijo por uno precario en el cual iban rotando diferentes trabajadores.
Evidentemente con ello el capitalismo reconocía que el gran mito de los años 60-70 -el "trabajo garantizado de por vida"- era imposible de mantener ante el avance de la crisis. Sin embargo, la precariedad ha permitido durante todo un tiempo enmascarar el desempleo pues daba la impresión de que, aunque de forma eventual y jamás segura, siempre había "oportunidades de trabajar". Para muchos obreros, especialmente jóvenes, esa precariedad "institucionalizada" tendía a banalizar el desempleo que era visto como un mal trago del cual se puede salir o incluso una rutina "residual" por la que se pasa de vez en cuando tras haber encadenado unos cuantos trabajos y que se puede aprovechar para realizar nuevos estudios o tomarse unas vacaciones no pagadas.
La precariedad ha servido políticamente al capitalismo en un segundo sentido: en muchas empresas, especialmente de tamaño pequeño o medio, la mayoría de trabajadores no se sentían vinculados entre si, puesto que tenían la certeza de que al cabo de unos meses estarían en un nuevo puesto dentro de una empresa distinta y en un lugar diferente. Los lazos de compañerismo, confianza y experiencia mutua, que crea la convivencia durante largos años en el mismo lugar de trabajo, se hacen más difíciles de establecer con la precariedad. Con ello las luchas obreras son mucho más difíciles, sobre todo si se limitan a una empresa o a un sector, como siempre las plantea el sindicalismo.
La precariedad masiva ha servido a Estado y capitalistas para destruir los lazos sociales tradicionales entre trabajadores, acentuando un proceso general en la sociedad de descomposición social[7]. Las condiciones de precariedad propician un caldo de cultivo para la desconfianza, la rivalidad y la competencia entre trabajadores. Por un lado, el sentimiento de que "dentro de unos meses ya no estaré con estos compañeros" estimula el desconocimiento mutuo e inhibe el interés por comprender y cooperar con los otros, animando las actitudes de "yo me las arreglo por mi mismo". Por otra parte, el castigo de "si te portas mal no te renovarán" y el premio de "si trabajo a tope me prolongarán el contrato", impulsa las actitudes individualistas, la competitividad etc. Es cierto que durante los últimos 20 años el ambiente en las empresas ya no es el mismo que el que hubo en 1960-70: frente a las generaciones anteriores acostumbradas a tejer fuertes vínculos humanos con sus compañeros de trabajo, las nuevas generaciones se confrontan con unas condiciones inmediatas de "cada uno a la suya" pues la precariedad permite ser utilizada por empresarios, gobiernos, etc., para estimular el sentimiento de que "me las tengo que apañar por mi mismo" y ver a los compañeros de trabajo que me rodean como rivales y "gente de paso"[8].
Una segunda política muy utilizada por el Estado y las empresas ha sido la "externalización" o, por emplear el término inglés, el "outsourcing". Consiste en que partes enteras del proceso de producción son encargadas a empresas o trabajadores externos. Se reemplazan puestos de trabajo fijos por "contratos de servicio" encomendados a trabajadores por cuenta propia que compiten a la baja.
Estas políticas reducen fuertemente los costes pero entrañan muchos riesgos, entre otros, el que la producción se hace cada vez más frágil y compleja. Si se ha generalizado desde los años 80 no es por no se sabe qué "fiebre neoliberal" sino por la presión brutal de la crisis sobre capitalistas y Estados. Concretamente, desde mediados de los años 80 muchos trabajadores eran despedidos y se les animaba a convertirse en profesionales autónomos o a fundar pequeñas empresas o cooperativas para desempeñar su anterior trabajo pero bajo unas nuevas condiciones mucho más desfavorables porque todos los riesgos recaían sobre ellos y, sobre todo, sus ingresos no estaban garantizados.
El Estado concede subvenciones y ayudas para "constituir una empresa", "hacerse autónomo", "formar cooperativas", la prestación de desempleo es sustituida por un pago único para crear el capital de una nueva empresa. Se generaliza el "auto-empleo", las "cooperativas de trabajo asociado", el "auto-empresario" etc., que políticos, sociólogos, sindicalistas etc., presentan sistemáticamente como "nuevas formas de trabajo", "ser tu propio jefe", "desarrollarse individualmente" etc. Se llegó incluso a teorizar cuando el pasajero boom del llamado "punto.com" que ¡iba a desaparecer el trabajo asalariado!.
Detrás de estos oropeles lo que se oculta es una manera "creativa" de enmascarar el desempleo. En realidad los autónomos, auto-empresarios, socios cooperativistas etc., no son sino precarios obligados a explotarse a si mismos. Millones de trabajadores desaparecen de las listas del desempleo y se convierten en "empresarios a tiempo parcial" que de cuando en cuando tienen un trabajo, que a veces soportan cargas laborales enormes y en otras épocas apenas tienen ingresos.
Esta situación de desempleo enmascarado tiene la gran ventaja política para los gobiernos de hacer desaparecer el paro como un problema colectivo y social y convertirlo en un problema individual y privado: "si quieres ganarte la vida trabaja a muerte para que te ofrezcan encargos", "tienes que ser el más competitivo, el más rentable o el más audaz si quieres sobrevivir". El falso empresario que no consigue trabajos ya no es visto por la sociedad - ni siquiera por si mismo - como un desempleado víctima de las leyes del mercado capitalista sino como un "mal gestor" o un individuo torpe y conservador que no se adapta al mercado ni sabe captar a tiempo las "oportunidades". Los autónomos, auto-empresarios etc., tienden a perder toda conciencia de pertenencia al proletariado tanto porque diariamente tienen que enfrentarse a la jungla de la competencia como porque la imagen que les devuelve la sociedad es la de que son empresarios. ¿Cómo en tales condiciones van a pedir la solidaridad a los demás trabajadores?.
En una situación similar se han encontrado muchos despedidos, víctimas de reconversiones, ERE etc., que - animados por Estado y bancos - capitalizan la prestación por desempleo y se convierten en transportistas, dueños de bares o video club, taxistas etc. Salvo minorías privilegiadas que han logrado "prosperar", la mayoría de estos compañeros tienen que trabajar muchas más horas, obtienen menos ingresos y carecen de la más mínima seguridad. Todo eso sin hablar de los que, al final de unos años de sobre-trabajo, han tenido que cerrar los negocios arrollados por la crisis. Una vez más, estas medidas han convertido una situación originada por la crisis y la tendencia general al desempleo en un asunto personal y particular de "ser bueno para gestionar el negocio".
Una tercera modalidad de encubrimiento del desempleo ha sido la proliferación de jubilaciones anticipadas y prejubilaciones. En este último caso, trabajadores de 52 años en adelante han tenido que sobrevivir con 800 euros con los ingresos congelados, en un largo "puente" hasta la jubilación definitiva. Ese supuesto "chollo" presentado por los sindicatos como una medida para hacer menos "traumáticos" los despidos, ha sido gradualmente recortado por el Estado a través de múltiples triquiñuelas administrativas, haciendo muy dura la existencia de esos trabajadores apartados de toda actividad y que con frecuencia tenían que tomar a cargo la manutención de hijos condenados a la precariedad o al desempleo y a los que resulta imposible acceder a una vivienda propia.
Ideológicamente han sido presentados como unos "privilegiados" que se pasan la vida en el bar y que encima tienen ocasión de ganarse un dinero extra haciendo chapuzas. Esto ha provocado rechazo social frente a ellos y ellos mismos han tendido a sentirse culpables de una situación que no habían creado. Vemos en estas políticas la misma tendencia que en las anteriores: no solo enmascarar el desempleo haciendo desaparecer de las listas a trabajadores perfectamente capacitados para la vida activa sino un fomento de la atomización, el aislamiento, el sentimiento de que se es un inútil y un vago que vive a cuenta de la sociedad.
Otra medida adoptada por los Estados ha sido prolongar el periodo de estudios. La escolarización obligatoria se ha extendido legalmente hasta los 16 años, pero en la práctica muchos estudiantes que no confían en proseguir estudios superiores, aparcan sin embargo su bautismo en el "paradisíaco" mundo de los contratos-basura, prolongando unos años más los estudios de bachiller o de formación profesional. En cuanto a los estudios universitarios, es sabido que apenas representa una prolongada antesala (que en España, en muchos casos, es de 5 años) a otro par de años de costosos estudios post-grado: masteres, segundas titulaciones, doctorados,...
Todo esto ha permitido a los gobiernos maquillar a la baja las cifras de desempleo real. Además, en torno a los estudios se ha creado toda una mitología de "preparación" y "excelencia", según la cual el mayor esfuerzo económico y vital en una formación prolongada sería la vía de eludir la precariedad y los contratos basura. Pero esto es, en la mayoría de los casos, más una "leyenda urbana" alentada por la propia propaganda del sistema, que una realidad. Cuando, con como media 26 años, el estudiante universitario entra en una empresa (cuando lo logra), lo hace en un status de precariedad laboral avanzada como es ser "becario", donde no sólo tiene que aceptar humillaciones y una sobreexplotación brutal por un salario inferior al mínimo, sino que además tiene que poner buena cara y pocas quejas,... pues se supone que está haciendo "méritos" para lograr un contrato "normal",... "Normal" quiere decir lo que en España se conoce como ser un "mileurista", es decir ganar un sueldo mensual de 1000 euros con un contrato, en gran parte de los casos, eventual.
Gobiernos, ideólogos, sociólogos, han presentado esta situación como una manifestación del avance de la "sociedad del bienestar" y del futuro brillante que la "sociedad del conocimiento y la tecnología" reservaba a los privilegiados poseedores de estos dones. Tan segura era esta "proyección" que numerosos estudiantes han sido empujados por servicios universitarios, propaganda estatal y bancos a contratar préstamos de estudios y manutención que serían reembolsados una vez alcanzado un puesto. Este último hecho nos sirve para rasgar ese velo de "modernidad", "opulencia" y "bienestar" con el que ha sido rodeada la política de enmascaramiento del desempleo en el terreno de los estudiantes. En efecto, muchos de estos jóvenes que contrataron un préstamo de estudios se han encontrado con que no podían devolverlo bien porque no encontraban trabajo, bien porque este era eventual y tenía una remuneración muy bajo, con el consiguiente daño para ellos y sus familias.
Pero, al mismo tiempo, las prácticas en las empresas, las estancias en el extranjero, las becas de práctica, los contratos de aprendizaje, han sido en la mayoría de los casos un trabajo no pagado o pagado de manera irrisoria. Es una modalidad de explotación prácticamente esclavista en la cual los capitalistas aumentaban sin descanso las exigencias a estos "privilegiados" con la zanahoria de tener un "puesto de trabajo".
Estas medidas lo que han hecho es enmascarar una vez más el desempleo. Una vez más, un problema social - la incapacidad del capitalismo para crear puestos de trabajo - se ha transformado en un problema individual de "matarte a estudiar y a trabajar para ser un profesional brillante".
¿Qué conclusiones podemos sacar de todo el conjunto de medidas "sociales" para "combatir el desempleo"?
La primera es que el desempleo no ha sido ni mucho menos erradicado ni superado, simplemente ha sido enmascarado bajo una multiplicidad de formas "nuevas y creativas", "estimuladoras de la iniciativa individual". La actual explosión del desempleo no es un relámpago que estalla en un cielo azul, es el desbordamiento de unas aguas a las que durante 20 años se les ha puesto diques, se las ha desviado por aquí y por allá, pero que finalmente irrumpen con la fuerza descomunal que les da el haber sido trampeadas durante largo tiempo. El desempleo enmascarado durante 20 años estalla ahora de manera abierta y descontrolada.
La segunda es que lo que durante 20 años ha sido presentado como "una lucha contra el paro", ha constituido en realidad una guerra generalizada contra las condiciones de vida de todos los trabajadores, tanto fijos como precarios, tanto viejos como jóvenes. 20 años de "medidas sociales" han significado la desaparición masiva de trabajos fijos y su sustituciones por trabajos precarios mucho peor pagados y en peores condiciones. Hoy el nivel de vida de toda la clase obrera mundial es mucho peor que hace 20 años y el grado de explotación muy superior. El empobrecimiento creciente al que hoy asistimos no es algo caído del cielo sino un nuevo golpe largo tiempo incubado.
La tercera conclusión es que todas las medidas que hemos descrito de enmascaramiento del desempleo perseguían siempre un objetivo político de individualización, atomización, de agudizar la competencia entre los trabajadores, de fomentar masivamente el "cada uno a la suya". El fenómeno de descomposición social del capitalismo con su secuela de dislocación de las relaciones sociales, de estallido por doquier de tendencias centrífugas y antisociales, ha sido repercutido conscientemente por los Estados sobre los trabajadores para obstaculizar su lucha colectiva como clase.
Sin embargo, con la crisis actual, con la masificación del desempleo y del ataque a las condiciones de vida, con la acumulación de experiencias de lucha y de toma de conciencia que desde hace 5 años la clase obrera internacional está desarrollando, esos ataques ideológicos contra el proletariado se están desgastando progresivamente, las condiciones sociales y políticas para la lucha de la clase obrera están cambiando.
El próximo artículo de esta serie abordará el "nuevo rostro" del desempleo, un desempleo masivo que ya no se puede enmascarar.
[1] En Acción Proletaria números 152 y 153 publicamos una serie de 2 artículos titulada ¿Pleno Empleo o Desempleo Enmascarado?, disponible únicamente en edición impresa. Nos hemos inspirado en ella para redactar este artículo.
[2] Ver FAQ sobre la precariedad en Acción Proletaria nº 180, /content/653/faq-sobre-la-precariedad [3]
[3] Manifiesto Comunista. Ver https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm [4]
[4] Principios del Comunismo. Ver https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/47-princi.htm [5]
[5] Hubo periodos más o menos largos entre 1870 y 1913 de estabilidad laboral pero no tuvieron ni la extensión ni la solidez de lo que se vio entre 1950-80.
[6] Actualmente es comisario europeo de economía.
[7] Ver en Revista Internacional nº 62 ,Tesis sobre la Descomposición del Capitalismo. /revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo [6]
[8] Todo esto ha llevado a sociólogos y a muchas organizaciones que se dicen "revolucionarias" a teorizar zarandajas como la "desaparición social de la clase obrera". Se apoyan para avalar su tesis en que efectivamente las grandes factorías con miles y miles de trabajadores ya no son tan abundantes como en el pasado y en el hecho de la precariedad para constatar que los vínculos solidarios entre obreros aparentemente habrían desaparecido. Pero estos teóricos olvidan que la clase obrera siempre ha tenido que luchar contra la competencia en su seno y que la conciencia de pertenecer a una clase no está atada a una empresa o a un sector sino a la condición de trabajadores. Ver sobre esta cuestión La teoría de la aristocracia obrera (Acción Proletaria nº 172), /accion-proletaria/200601/398/tribuna-del-lector-la-teoria-de-la-aristocracia-obrera-un-medio-de-divi [7] ; El timo de la autonomía obrera (Acción Proletaria nº 181), /accion-proletaria/200602/690/el-timo-de-la-autonomia-obrera [8] ; Foro de Discusión sobre la autonomía obrera: ¿Quién puede acabar con el capitalismo? (Acción Proletaria nº 182), /accion-proletaria/200506/11/foro-de-discusion-sobre-la-autonomia-obrera-quien-puede-acabar-con-el-ca [9] ; El profesor Amorós da clase: la primavera francesa explicada por ideologías otoñales (Acción Proletaria nº 189), /accion-proletaria/200605/934/el-profesor-amoros-da-clase-la-primavera-francesa-explicada-por-ideolog [10]
Cientos de soldados de más de 42 cuarteles del ejército declaramos:
Que nos negamos a convertirnos en una fuerza de terror y represión contra las movilizaciones; Apoyamos la lucha de los estudiantes de la escuela / universidad y de los trabajadores
Somos soldados de todas partes de Grecia. Soldados a los que, hace poco tiempo, en Hania, se nos ha ordenado oponernos a estudiantes universitarios, trabajadores y combatientes del movimiento antimilitarista, cargando nuestras armas. [Soldados] que soportan el peso de las reformas y la "preparación" del ejército griego. [Soldados que] viven a diario el acoso ideológico del militarismo, el peso del nacionalismo, la falta de paga, la explotación y la sumisión a los "superiores"
En los cuarteles del ejército [en los que servimos], nos enteramos de otro "incidente aislado": la muerte, causada por el arma de un policía, de un quinceañero llamado Alexis. Escuchamos las consignas que llegaban desde fuera, de las universidades, como un trueno lejano. ¿Acaso las muertes de tres de nuestros colegas en Agosto no fueron también llamadas "incidentes aislados"? ¿No fue la muerte de cada uno de los 42 soldados que perecieron los últimos 3 años y medio llamada también "incidente aislado"?
Escuchamos que Atenas, Tesalónica y un número cada vez mayor de ciudades en Grecia se han convertido en zonas de disturbios, donde se ha desencadenado la rabia de miles de jóvenes, trabajadores y desempleados. Con uniformes militares o "ropa de trabajo", haciendo guardia en el cuartel o cumpliendo recados, siendo sirvientes de los "superiores", nos sentimos allí [en esos mismos campos]. Hemos vivido como estudiantes universitarios, como trabajadores y desempleados desesperados, sus "balas desviadas"; la desesperación de la precariedad, de la explotación, los despidos y las actuaciones judiciales.
Ahora oímos susurros e insinuaciones de los oficiales del ejército, oímos la amenaza del gobierno, hecha publica, de imponer un "estado de emergencia" Sabemos muy bien lo que esto significa. Vivimos a través de la intensificación [del trabajo], el aumento de las tareas [militares], condiciones extremas con un dedo en el gatillo. Ayer nos ordenaron tener cuidado y "mantener los ojos abiertos". Nosotros preguntamos: ¿A QUIEN NOS ORDENAN TEMER? Hoy, se nos ordenó estar "listos y alertas". Nosotros preguntamos ¿ALERTA DE QUIEN DEBEMOS ESTAR?
Nos ordenaron estar listos para declarar un estado de ALERTA:
La policía dispara tomando como objetivo las revueltas sociales presentes y futuras. Por eso preparan al ejército para que asuma las tareas de una fuerza policial y a la sociedad para que acepte el regreso del ejército del totalitarismo reformado. Nos están preparando para enfrentar a nuestros amigos, conocidos, hermanos y hermanas. Nos preparan para enfrentarnos a nuestros antiguos y futuros colegas en el trabajo y la universidad;
Esta secuencia de medidas muestra que los líderes del ejercito y la policía, con el consentimiento de Hinofotis (ex miembro del ejercito profesional, actualmente viceministro del interior, responsable de disturbios "interiores"), del comando general del ejercito, de todo el gobierno, de los directivos de la Unión Europea, de los dueños-de-tiendas-como-ciudadanos-furiosos y de la extrema derecha, apuntan a utilizar a las fuerzas armadas como una Fuerza de Ocupación -¿No son ustedes quienes nos llaman "cuerpo de paz" cuando nos mandan al exterior a hacer exactamente las mismas cosas?- en las ciudades donde nacimos, en los barrios y calles donde paseamos.
El liderazgo político y militar olvida que somos parte de esa misma juventud. Olvidan que somos carne de la carne de una juventud que se confronta al desierto de la realidad dentro y fuera de los campamentos militares. De una juventud que está indignada, y no sometida; y lo más importante: QUE NO TIENE MIEDO. SOMOS CIVILES UNIFORMADOS. No aceptaremos convertirnos en herramientas del miedo que algunos pretenden imponer a la sociedad, como un espantapájaros. No aceptaremos convertirnos en una fuerza de represión y terror. No nos enfrentaremos al pueblo con el que compartimos los mismos miedos, necesidades y deseos, futuro común, peligros y esperanzas.
NOS NEGAMOS A TOMAR LAS CALLES EN NOMBRE DE CUALQUIER ESTADO DE ALERTA CONTRA NUESTROS HERMANOS Y HERMANAS.
Como juventud en uniforme, expresamos nuestra solidaridad con las personas que están luchando y gritamos que no nos volveremos peones del estado policial o la represión estatal. Nosotros nunca nos enfrentaremos a nuestro pueblo. No permitiremos la imposición de una situación en los cuerpos del ejército que recuerda los días de 1967 [Cuando el ejército Griego realizó su último golpe de estado].
Cientos de soldados de más de 42 cuarteles
Situando las ideas de Darwin
en su contexto histórico, Attenborough desarrolla las implicaciones subversivas
de la teoría de la evolución por selección natural, dado que el "stablishment"
científico que Darwin se vio obligado a enfrentar estaba aún, en la década de
1840 y 1850, profundamente influenciado por una visión estática de la naturaleza
según la cual las especies habrían sido creadas de una vez y para siempre por
decreto divino, y en la cual la enorme extensión de la historia de la Tierra en
el pasado comenzaba a ser revelada por el desarrollo en el estudio de la
geología. Attenborough muestra muy claramente la forma en que la fuerza de este
nuevo paso adelante en la conciencia del hombre de su lugar en la naturaleza arrastró
a Darwin, a pesar de su renuencia a ofender a su devota esposa y provocar un
escándalo en la sociedad " bien educada"; la
formulación simultánea de una teoría de la selección natural por Alfred Wallace
fue, aparte de un potente acicate personal para Darwin para finalmente publicar
sus resultados, testimonio de la irresistible fuerza de la evolución de las
ideas cuando las condiciones subyacentes están maduras.
Al abordar las objeciones coetáneas a la teoría de Darwin, Attenborough no las
trata con desprecio, sino que se limita a situarlas dentro de sus propias limitaciones
históricas y demuestra con absoluta convicción cómo los nuevos hallazgos en
paleontología y zoología han demolido sus bases - disfrutando con especial
entusiasmo la oportunidad de volver a contar la historia de Archaeopteryx y el Ornitorrinco de pico de pato, formas de transición entre reptiles
y aves y de reptiles y mamíferos, respectivamente, que constituyen una sólida
respuesta a la pregunta: "si las especies evolucionan, ¿dónde están los
eslabones que faltan?"
Por supuesto, Darwin fue el producto de una burguesía que seguía en su fase
ascendente. Una clara señal de que esta fase es muy anterior a nosotros es el
hecho de que, hoy, en el siglo XXI, facciones muy influyentes de esta clase
dominante - tanto la derecha cristiana en los EE.UU. o los diversos partidos
islámicos en todo el mundo - han retrocedido a la versión más literal del creacionismo
bíblico y coránico y siguen vilipendiando a Darwin, a pesar de la masa de
pruebas a favor de sus ideas básicas que se ha acumulado en este último siglo y
medio. Pero, como Pannekoek y otros han señalado, la tendencia de la burguesía
a refugiarse en la religión y abandonar los audaces e iconoclastas puntos de vista de su primera época
revolucionaria fue notable tan pronto como el proletariado se afirmó
abiertamente a sí mismo como una fuerza peligrosamente antagónica dentro de la
sociedad capitalista (sobre todo después de los levantamientos de 1848). Y por
la misma razón, el movimiento obrero advirtió de inmediato las implicaciones revolucionarias de una
teoría que muestra que la conciencia puede emerger de los niveles inconscientes
de la vida en respuesta a las circunstancias materiales y no a través de la
mediación de un Director desde lo alto: con la evidente implicación de que las
masas inconscientes también puede llegar a desarrollar una auto-conciencia a
través de la lucha para satisfacer sus propias necesidades materiales.
Por supuesto no es cierto que el conjunto de la burguesía se ha hundido de
nuevo en el creacionismo, también hay un consenso burgués que considera la
ciencia y la tecnología en sí mismo como progresistas y que, abstrayéndolos de
las relaciones sociales que les permitieron desarrollarse, es incapaz de
explicar por qué tanto de la investigación científica y de tantos avances
tecnológicos han sido utilizados para hacer un total desastre de la sociedad y
la naturaleza. Y es precisamente esta realidad la que ha impulsado a un gran
número de los que no se benefician del actual sistema social a buscar
respuestas en las mitologías del pasado. El mismo fenómeno de rechazo también
se aplica a la visión del lugar del hombre en el universo presentado por tantos
burgueses "defensores" de la ciencia, una visión que traza un
panorama irremisiblemente sombrío porque da rienda suelta a una concepción
profundamente alienada de la esencial
separación del hombre de una naturaleza hostil. Pero Attenborough no
puede ser incluido en esta categoría. Maravillándose de los pájaros en vuelo o
riéndose de los juegos de los chimpancés, Attenborough concluyó su presentación
recordándonos otra implicación de la teoría de Darwin - su desafío a la visión bíblica
del hombre como un ser que tiene "dominio" sobre la naturaleza, y la
confirmación, en su lugar, de nuestra profunda relación con el resto de la vida
y nuestra total interdependencia con respecto a ella. En este punto,
Attenborough sonaba no poco a Engels, en ese pasaje de "El papel de trabajo en la transición del simio al hombre"',
que contiene, no solo una advertencia contra la arrogancia, sino también una
perspectiva para el futuro:
«Sin embargo, no nos dejemos llevar del
entusiasmo ante nuestras victorias sobre la naturaleza. Después de cada una de
estas victorias, la naturaleza toma su venganza. Bien es verdad que las
primeras consecuencias de estas victorias son las previstas por nosotros, pero
en segundo y en tercer lugar aparecen unas consecuencias muy distintas,
imprevistas y que, a menudo, anulan a las primeras, Los hombres que en
Mesopotamia, Grecia, Asia Menor y otras regiones talaban los bosques para
obtener tierra de labor, ni siquiera podían imaginarse que, al eliminar con los
bosques los centros de acumulación y reserva de humedad, estaban sentando las
bases de la actual aridez de esas tierras. Los italianos de los Alpes, que
talaron en las laderas meridionales los bosques de pinos, conservados con tanto
celo en las laderas septentrionales, no tenían idea de que con ello destruían
las raíces de la industria lechera en su región; y mucho menos podían prever
que, al proceder así, dejaban la mayor parte del año si agua sus fuentes de
montaña, con lo que les permitían, al llegar el periodo de las lluvias, vomitar
con tanta mayor furia sus torrentes sobre la planicie. Los que difundieron el
cultivo de la patata en Europa no sabían que con este tubérculo farináceo
difundían a la vez la escrofulosis. Así. A cada paso, los hechos nos recuerdan
que nuestro dominio sobre la naturaleza no se parece en nada al dominio de un
conquistador sobre el pueblo conquistado, que no es el dominio de alguien
situado fuera de la naturaleza, sino que nosotros, por nuestra carne, nuestra
sangre y nuestro cerebro, pertenecemos a la naturaleza, nos encontramos en su
seno, y todo nuestro dominio sobre ella consiste en que, a diferencia de los
demás seres, somos capaces de conocer sus leyes y de aplicarlas adecuadamente.»
(F. Engels, el papel del trabajo en la transformación del mono en hombre, Ed
Progreso, Moscú 1978, pag 75-76)
Amos 6/2/9
Guerra o revolución. Barbarie o socialismo. En nuestra época, estas son las únicas alternativas a las que se confronta el movimiento proletario internacional.
Ya que nosotros elegimos revolución y socialismo, elegimos integrarnos en la CCI. Para hacer de la revolución proletaria una realidad y llegar al comunismo, los comunistas deben tener una organización que sea mundial tanto por sus objetivos como por su amplitud. Pero sobre todo, una organización que tenga una plataforma marxista clara y coherente.
Hemos emprendido un largo proceso colectivo y serio de clarificación teórica, basándonos en la experiencia del movimiento obrero internacional y sobre nuestra propia experiencia en Filipinas como militantes del movimiento proletario. Esto no ha sido fácil para nosotros cuando se considera que no ha habido ninguna influencia de la Izquierda Comunista en Filipinas durante 80 años. Mientras que casi durante un siglo nos han inculcado, a nosotros y a todo el movimiento obrero que el estalinismo-maoísmo era la "teoría del comunismo".
Para nosotros lo más importante es la clarificación teórica y la discusión para el reagrupamiento de los revolucionarios. Ser numerosos en una organización no sirve para nada si no está construida sobre fundamentos teóricos claros y sólidos, basados en más de doscientos años de experiencia del proletariado en todo el mundo.
Es un gran paso para las minorías revolucionarias comprender la teoría de la decadencia del capitalismo como forma de mantener el marxismo vivo en la época del imperialismo. La teoría de la decadencia es la base de lo que nos ha convencido que la CCI tiene la posición más correcta y la plataforma marxista más sólida en el cuadro de la evolución real del capitalismo y al mismo tiempo la síntesis de las lecciones de la práctica del proletariado internacional después de más de dos siglos.
Sin embargo la plataforma de la CCI no es una plataforma cerrada, es una plataforma viva, frente al examen de la dinámica real de la lucha de clases y de la evolución del capitalismo. Por esto es muy importante continuar y extender el debate interno no solamente al interior de la CCI sino también en el campo proletario en general. Nosotros hemos visto como la CCI suscita y practica este debate.
Nuestra comprensión de la Izquierda Comunista no puede ser tan profunda como la de nuestros camaradas en Europa donde reside la clase obrera que tiene la más larga y la más rica experiencia. Pero confiamos en el hecho de que la clarificación teórica a la que hemos llegado es suficiente para integrarnos en una organización comunista internacional.
En tanto que nueva sección de una organización internacional centralizada y unitaria -la CCI-, la continuación de discusiones vivas y de debates con los comunistas para analizar y estudiar las cuestiones cruciales para el avance de la revolución comunista mundial será más organizada, más centralizada y más amplia. Y sobretodo, las intervenciones de las minorías revolucionarias serán más eficaces.
Sabemos que vamos a correr un gran riesgo en Filipinas porque defendemos firmemente la revolución comunista y el internacionalismo. La derecha y la izquierda de la burguesía en Filipinas, con sus organizaciones armadas, odian tanto una como otra a los revolucionarios marxistas porque somos un obstáculo frente a sus mistificaciones y a sus mentiras para desviar las luchas del proletariado filipino del camino de la revolución proletaria internacional. Los comunistas de izquierda son los enemigos mortales de todas las fracciones de la burguesía filipina.
Es este el desafío para los comunistas internacionalistas en Filipinas: vencer todas las dificultades y continuar la clarificación teórica, las intervenciones en las luchas obreras en Filipinas y estar en contacto con todos los camaradas comunistas, en particular en Asia.
Queremos también enviar nuestros saludos más calurosos a los camaradas en Turquía (EKS) que se integran en la CCI como nueva sección en este país. La formación de dos nuevas secciones de CCI, en Filipinas y en Turquía -al mismo tiempo que el sistema está en una crisis muy profunda y hay una resistencia de la clase obrera ampliamente extendida- es una indicación concreta de que se desarrollan por todo el mundo los elementos y los grupos en búsqueda de una alternativa revolucionaria al capitalismo decadente y en descomposición; los elementos que son conscientes que el nacionalismo, la democracia, el parlamentarismo y el sindicalismo no son más que mentiras y mistificaciones.
Internasyonalismo (13 febrero 2009).
A los 4 días de su discurso de investidura, Barack Obama ha autorizado el bombardeo de una serie de objetivos en Pakistán. El había preconizado tales ataques antes de que en julio pasado Estados Unidos se comprometiera en ellos. Inmediatamente después de su discurso inaugural, en el que había declarado sin ambigüedad que «iremos a batir a los enemigos de América», ordenaba el lanzamiento de misiles Predator sobre dos objetivos en Warziristan en los cuales 2 personas encontraron la muerte. Ha advertido al público americano que habrá un aumento de las pérdidas militares norteamericanos debido a la intensificación de las acciones en Pakistán y Afganistán. Las fuerzas militares se van a doblar para pasar a 60000 efectivos.
Para Obama confirmar su compromiso con las bases militares del imperialismo americano constituye una advertencia para el resto del mundo. Aunque haya hablado de cambio en su campaña electoral es indiscutible que se sitúa en la continuidad guerrera del gobierno de Bush. América continuará utilizando su poderío militar para defender sus intereses.
En este aspecto lo único que hace diferente a los Estados Unidos es la enorme superpotencia militar que poseen. Cada Estado nacional recurre a la fuerza para defender los intereses de su clase dirigente. Irán y Corea del Norte desarrollan sus misiles nucleares, China construye masivamente portaviones, el ejército de Sri Lanka barre en sangre el norte del país, Sudán o Somalia emplean la fuerza bruta militar, en el Congo diferentes fracciones se pelean con toda clase de armas. Todos ellos son expresión del capitalismo. El capitalismo es la guerra.
Parece que en estos tiempos de crisis económica y de movilizaciones obreras y estudiantes, que tratan de buscar alternativas a la situación de miseria que nos depara el capitalismo, a la clase dominante le ha entrado un repentino interés por el marxismo. La lucha de los bachilleres en Alemania[1] el pasado Noviembre ha provocado una reacción en las instituciones universitarias y los institutos, que han convocado diferentes cursos de «lectura de El Capital»; también hemos podido escuchar a sesudos especialistas de instituciones económicas reivindicar el interés por la Contribución a la crítica de la Economía Política de Marx. A nadie se le escapa, en una primera reflexión, que se trata de reducir el interés por la crítica del capital y por la perspectiva revolucionaria que plantea el marxismo, a la mera reivindicación de Marx como especialista en Economía, cual si se tratara de un Alan Greenspan de su época.
Recientemente Izquierda unida acaba de hacer su aportación particular a este "marxismo" a la moda. A comienzos de febrero, la página oficial de Izquierda Unida (IU) informaba del Consejo Político (Máximo órgano de dirección de IU), donde el nuevo coordinador general, Cayo Lara, había presentado un Informe político sobre la respuesta a la crisis económica. Con paso firme, el nuevo líder del aparato dirigente comenzó su exposición con una supuesta cita de El Capital de Marx[2], que según la página de IU, le pareció «clarividente», y que, según el diario EL PAIS, que junto a otros periódicos recogía la información el día siguiente, «causó sensación entre los miembros del máximo órgano de dirección de IU, por lo que pudiera tener de profética»[3].
Pero desde la publicación misma de la noticia, diferentes medios de prensa y particulares en internet mostraron que esta cita "marxista", más parecida efectivamente a una de las predicciones de Nostradamus que a la crítica política de Marx, era en realidad falsa, y se había colado de un artículo de coña en una web americana[4] a través del gazapo de un "experto" asesor, que de esta forma, no sólo se "cubría de gloria" personalmente, sino que dejaba en evidencia a toda la dirección de IU que, experto sobre experto, y líder sobre máximo órgano dirigente, destapaban de lo más "clarividentemente" su absoluta ignorancia del marxismo.
Todo este episodio de grouchomarxismo prueba por sí mismo que la naturaleza de la recuperación del "marxismo" por IU no es diferente de la de las instituciones escolares y universitarias en Alemania. Presentar a Marx como un profeta de fin del milenio significa atacar el contenido revolucionario de la teoría marxista y de la actividad misma de Marx. Contenido y actitud que estuvieron presentes en Marx desde su adhesión misma al movimiento comunista, mucho antes de escribir El Capital, y que son la verdadera lección para la lucha de las generaciones obreras actuales:
«Por otro lado, es precisamente una ventaja de la nueva tendencia [comunista] la de no anticipar dogmáticamente el mundo, sino que sólo queremos encontrar el nuevo mundo a través de la crítica del viejo. Hasta el momento, los filósofos han tenido la solución de todos los enigmas guardada en sus escritorios, y al estúpido mundo exotérico sólo le bastaba abrir su boca para que cayeran en ella las palomas asadas del conocimiento absoluto... Pero, si construir el futuro y asentar todo definitivamente no es nuestro asunto, es más claro aún lo que, al presente, debemos llevar a cabo: me refiero a la crítica despiadada de todo lo existente, despiadada tanto en el sentido de no temer las consecuencias de la misma y de no temerle al conflicto con aquellos que detentan el poder... nada nos impide convertir en el punto de partida de nuestra crítica, a la crítica de la política, a la participación en la política, y por ende, a las luchas reales, e identificar nuestra crítica con ellas. En ese caso, no nos enfrentamos al mundo en actitud doctrinaria, con un nuevo principio: ¡Esta es la verdad, arrodíllense ante ella! Desarrollamos nuevos principios para el mundo a base de los propios principios del mundo. No le decimos al mundo: termina con tus luchas, pues son estúpidas; te daremos la verdadera consigna de lucha. Nos limitamos a mostrarle al mundo por qué está luchando en verdad, y la conciencia es algo que tendrá que asimilar, aunque no quiera» (tercera de la serie de cartas que Marx [25 años] escribió a su amigo, Arnold Ruge, en 1843)[5].
En realidad es la oposición a esta actitud de lucha y revolucionaria, y no el error con la cita de Marx, que es lo anecdótico, lo que convierte a IU en enemiga de la perspectiva comunista. Aunque el Consejo político de IU hubiera citado con más fortuna fragmentos de la obra de Marx, lo que cuenta es el espíritu con el que IU vacía el marxismo de todo contenido revolucionario para utilizarlo de letra muerta como coartada de sus "movilizaciones de oposición". Eso es a lo que Marx llamó "socialismo burgués" en el Manifiesto Comunista:
«Una segunda modalidad, aunque menos sistemática bastante más práctica, de socialismo, pretende ahuyentar a la clase obrera de todo movimiento revolucionario haciéndole ver que lo que a ella le interesa no son tales o cuales cambios políticos, sino simplemente determinadas mejoras en las condiciones materiales, económicas, de su vida. Claro está que este socialismo se cuida de no incluir entre los cambios que afectan a las "condiciones materiales de vida" la abolición del régimen burgués de producción, que sólo puede alcanzarse por la vía revolucionaria; sus aspiraciones se contraen a esas reformas administrativas que son conciliables con el actual régimen de producción y que, por tanto, no tocan para nada a las relaciones entre el capital y el trabajo asalariado, sirviendo sólo -en el mejor de los casos- para abaratar a la burguesía las costas de su reinado y sanearle el presupuesto.
Este socialismo burgués a que nos referimos, sólo encuentra expresión adecuada allí donde se convierte en mera figura retórica.
¡Pedimos el librecambio en interés de la clase obrera! ¡En interés de la clase obrera pedimos aranceles protectores! ¡Pedimos prisiones celulares en interés de la clase trabajadora! Hemos dado, por fin, con la suprema y única seria aspiración del socialismo burgués.
Todo el socialismo de la burguesía se reduce, en efecto, a una tesis y es que los burgueses lo son y deben seguir siéndolo... en interés de la clase trabajadora. »
Hic Rodas, 16.03.09
[1] https://es.internationalism.org/node/2431 [17]
[2] «Los propietarios del capital estimularán a la clase trabajadora para que compre más y más bienes, casas, tecnología cara, empujándoles a contraer deudas más y más caras hasta que la deuda se haga insoportable. La deuda impagada llevará a la bancarrota de los bancos, los cuales tendrán que ser nacionalizados».
[3] https://elpais.com/articulo/espana/IU/llama/movilizarse/cambio/politica/Gobierno/elpepunac/20090208elpepinac_9/Tes [18]
[4] www.newsmutiny.com/pages/Communist_Reeducation.html [19]
[5] https://www.marxists.org/espanol/m-e/cartas/m09-43.htm [20]
En Acción Proletaria nº 204 iniciamos una serie sobre el desempleo. En dicho número hablamos de una realidad inédita en la historia del capitalismo: la existencia durante 40 años de un importante desempleo crónico. Sin embargo, los compañeros afectados por esta lacra fueron presentados por los medios de comunicación, políticos, ideólogos, sindicalistas, como "fracasados"; de tal manera que un fenómeno social que mostraba que algo no funcionaba en el capitalismo aparecía como el resultado de un fracaso personal de individuos "inadaptados" e incapaces de "aprovechar las oportunidades"[1]
En el siguiente artículo aparecido en Acción Proletaria nº 205 denunciamos las medidas adoptadas por los Estados en los últimos 20 años, que so pretexto de luchar contra el desempleo lo que en realidad han hecho ha sido enmascararlo a la vez que suponían un brutal ataque a las condiciones de todos los trabajadores (precariedad, salarios basura...) y un ataque político e ideológico destinado a dividir y a enfrentar los trabajadores entre si, atomizarlos al máximo y hacerles perder su identidad colectiva[2].
En este artículo nos proponemos analizar la explosión del desempleo a la que actualmente asistimos, veremos sus consecuencias y empezaremos a plantear la cuestión de cómo luchar.
Hemos consultado la Web de la Organización Internacional del Trabajo[3] y las conclusiones que pueden sacarse de ella son terribles. En un informe titulado El número de desempleados, trabajadores pobres y empleos vulnerables aumentará de manera espectacular debido a la crisis económica mundial, afirma que «el desempleo en el mundo podría aumentar en 2009 con respecto a 2007 en una cifra entre 18 y 30 millones de trabajadores, y hasta más de 50 millones si la situación sigue deteriorándose». Habla de que el desempleo mundial podría llegar al 7,1% en 2009. Pero de manera aún más significativa señala dos tendencias muy inquietantes:
- por un lado, «El número de trabajadores pobres - es decir, personas que no ganan lo suficiente para mantenerse a sí mismos y a sus familias por encima del umbral de la pobreza de 2 dólares al día por persona - puede aumentar hasta alcanzar un total de 1.400 millones, lo cual representaría el 45% de los trabajadores mundiales»
- por otra parte: «En 2009, la proporción de personas con empleos vulnerables - ya sea trabajadores que contribuyen al sustento familiar o trabajadores por cuenta propia con menor acceso a las redes de seguridad que protegen contra la pérdida de ingreso durante tiempos difíciles - podría aumentar de manera considerable en el peor de los escenarios y afectar al 53% de la población con empleo».
El crecimiento exponencial del desempleo y el deterioro brutal de las condiciones de vida son las conclusiones que se pueden sacar de los análisis antes expuestos. Análisis que sin embargo son muy asépticos y no dan verdadera cuenta del drama humano que encierran semejantes cifras. Para muchos millones de trabajadores, para sus hijos y sus familias, esos números se traducen en perder la vivienda, reducir drásticamente su nivel de consumo, pedir prestado y endeudarse con usureros, vender coche o enseres, renunciar a proyectos para los hijos o personales, recabar ayuda a familiares, vecinos, amigos, que probablemente estén tan mal como ellos..., todo lo cual genera angustia, discusiones familiares, estrés, sentimientos de duda, desesperación y humillación.
¿En qué marco comprender esta explosión de millones de tragedias individuales? ¿Se pueden concebir como un drama pasajero que podrá ser superado en unos meses o quizá en uno o dos años?
Los políticos, los periodistas, los economistas, nos presentan el desempleo actual como un fenómeno súbito que significaría una ruptura total con la situación anterior. Acostumbrados a "vivir al día", a la última noticia que hace desaparecer de las mentes la noticia anterior, estos exponentes de la ideología dominante son incapaces de realizar análisis que enlacen el presente con el pasado y lo proyecten hacia el porvenir. Para ellos es como si hubiéramos pasado del día a la noche. Hace un año estábamos en el día luminoso de la mayor prosperidad y ahora, de repente, hemos entrado en la noche oscura del desempleo más exacerbado.
En el artículo anterior decíamos «La actual explosión del desempleo no es un relámpago que estalla en un cielo azul, es el desbordamiento de unas aguas a las que durante 20 años se les ha puesto diques, se las ha desviado por aquí y por allá, pero que finalmente irrumpen con la fuerza descomunal que les da el haber sido trampeadas durante largo tiempo. El desempleo enmascarado durante 20 años estalla ahora de manera abierta y descontrolada».
Durante los últimos 40 años hemos asistido a un fenómeno nuevo en toda la historia del capitalismo: la existencia permanente de un desempleo que en su cifra más baja alcanzaba al 4% de la población laboral pero que ha tenido puntas que sobrepasaban el 10%. Este desempleo estructural y potencialmente masivo explota hoy arrasando las condiciones de vida de millones de obreros. Hemos asistido a 40 años de crisis capitalista que ha podido ser más o menos enmascarada por la intervención del Estado pero que hoy ya no es posible contener y con ella el desempleo estalla como una bomba que ha sido largo tiempo cebada.
El capitalismo « necesita creer y hacer creer que el irresistible aumento del paro desde hace un cuarto de siglo no es una enfermedad debida a la senilidad histórica del sistema, sino un fenómeno casi natural, una especie de fatalidad debida al progreso técnico y a la necesidad de que el sistema se adapte», decíamos en el artículo Crisis económica mundial: la explosión del desempleo en la Revista Internacional nº 77 (2º trimestre 1994[4]). A lo que añadíamos: « no hay nada "natural" ni "sano" en el desarrollo masivo del paro. Incluso desde el punto de vista de la salud del capitalismo mismo, el desarrollo crónico y masivo del paro es una inequívoca manifestación de su decrepitud».
Es cierto que « para la clase capitalista, el paro es una realidad que, al principio, por el chantaje que permite ejercer, refuerza su poder sobre los explotados y le permite sangrarlos mejor, aunque solo fuese por la presión que ejerce sobre el nivel de los sueldos. Es ésta una de las razones por las cuales el capitalismo necesita siempre una reserva de parados».
Ya analizamos en el primer artículo de esta serie que el capitalismo siempre había necesitado lo que Marx llamó un ejército industrial de reserva, una proporción de mano de obra inactiva que le permite presionar a la baja sobre las condiciones de vida de los trabajadores empleados y que se puede movilizar rápidamente en caso de aumentos repentinos de la producción. Pero el desempleo de los últimos 40 años no tiene nada que ver con ello. « Desde el punto de vista del capital, el desarrollo del paro, más allá de cierto mínimo, es un factor negativo, destructor de capital, es el síntoma de su enfermedad. El capital se alimenta sólo de carne proletaria. La sustancia de la ganancia es trabajo vivo. La ganancia del capital no proviene ni de las materias primas ni de las máquinas sino del "sobretrabajo" de los explotados. Cuando el capital despide fuerza de trabajo, se priva de la fuente verdadera de su ganancia. Y si tiene que hacerlo no es porque le guste, sino porque las condiciones del mercado y los imperativos de la rentabilidad se lo imponen».
«El incremento crónico del paro masivo es la expresión de dos contradicciones fundamentales, que Marx puso de relieve y que condenan históricamente al capitalismo:
- por una parte, su incapacidad de crear, por sus propios mecanismos, un mercado solvente, suficiente para absorber toda la producción que es capaz de realizar;
- por otra parte, la necesidad de "sustituir a hombres por máquinas" para asegurar su competitividad, lo que se plasma en una tendencia decreciente de la cuota de ganancia»
La crisis actual muestra la exacerbación hasta límites extremos de esas contradicciones y solo puede comprenderse en el marco de casi un siglo de decadencia del capitalismo, un sistema que sobrevive en medio de guerras salvajes, miseria creciente, destrucción medioambiental y actualmente con la destrucción de su fuente de ganancias: la fuerza de trabajo obrera.
¿Qué hacer? ¿cómo unirse? ¿cómo organizarse y luchar?
Hay compañeros que piden acción: "dejémonos de debates, las cosas están claras, ¡Hay que pasar a los hechos!". Compartimos su indignación ante la situación actual y su combatividad. Sin embargo, las cosas no son tan simples. La clase obrera no es una suma de ciudadanos a la que ofreces una movilización un día D y acude a votar por ella con su presencia.. Tampoco es un mero juguete de las condiciones objetivas que salta como un resorte ante su aguijón. La crisis y el desempleo plantean la necesidad de la respuesta obrera pero para que esta se produzca se necesita la maduración de sus fuerzas subjetivas: la conciencia, la solidaridad, la confianza mutua, vislumbrar un porvenir...
Es importante comprender que una crisis como la actual plantea en un primer momento ansiedad, dudas, miedo al futuro. Las reacciones pueden ser contradictorias como pudo verse en la lucha reciente de los trabajadores británicos del sector de la energía. En un primer momento el miedo a lo desconocido propició una reacción de nacionalismo ("Empleos británicos para trabajadores británicos") pero luego los trabajadores reaccionaron, participaron en la lucha obreros de origen polaco y al final en las manifestaciones vimos carteles que decían "Trabajadores del mundo entero ¡Uníos!"[5].
El desempleo tiene en un primer momento un efecto intimidatorio. «La generalización del paro, para la clase explotada, es prácticamente peor que la presencia de un policía en cada hogar, en cada lugar de trabajo. Por el chantaje asqueroso que le permite ejercer a la clase dominante, el paro hace más difícil la lucha obrera», decíamos en el artículo de la Revista Internacional antes citado. Para los que están trabajando la amenaza de perder el empleo constituye un chantaje que, por una parte, provoca obsesión, estrés, inestabilidad emocional, y, por otro lado, en el marco de una sociedad terriblemente individualista y competitiva suscita reacciones de "ir cada cual a lo suyo", de "me callo y trato de salvarme como sea".
Respecto a los trabajadores desempleados hemos visto en los dos primeros artículos de la serie cómo el capitalismo ha aprendido durante los últimos 40 años, apoyándose en la atomización y la rivalidad que cotidianamente emergen de sus relaciones sociales, a que el desempleo fuera vivido como un fracaso individual, a que cada parado se viera como un ser apestado al que le da vergüenza admitir su condición. No podemos esperar que de la noche a la mañana eso cambie. En un primer momento las colas de parados están dominadas por un silencio fúnebre, cada cual está encerrado en sus sufrimientos, no conoce a los otros. A menudo, la mayoría de parados son emigrantes de muy diversas nacionalidades que incluso les es difícil comunicarse en un idioma compartido. Por otra parte, el Estado se las arregla para -echando mano de la informática- fragmentar y diversificar las citas para evitar concentraciones masivas.
Sin embargo, en un segundo momento, con la persistencia del fenómeno, la gente empieza a hablar, a discutir, a comunicarse y de ello pueden surgir asambleas de parados, iniciativas de lucha. Los revolucionarios y los trabajadores más combativos tenemos que participar y animar ese proceso.
Para ello hemos de reapropiarnos de la experiencias pasadas de lucha de la clase obrera. Concretamente de las grandes movilizaciones contra el desempleo en los años 30 y de las tentativas tímidas que hubo de lucha y organización en los años 80[6].
¿Por qué proceder así? ¿No sería mejor dejarse de tales investigaciones históricas y ponerse a organizar planes de acción y movilización?
La clase obrera es una clase histórica, sus luchas se inscriben en una continuidad de más de 2 siglos de combates contra la explotación capitalista. La clase obrera es diferente de sus hermanos que le precedieron en el sufrimiento de la explotación -los esclavos y los siervos. Mientras que las luchas de estos últimos eran explosiones ciegas dictadas por situaciones límite que no tenían ni continuidad ni coherencia, la lucha de la clase obrera tiene una historia que integra de manera crítica las experiencias del pasado en la perspectiva del porvenir revolucionario de la que es portadora.
Para luchar con un mínimo de fuerza y unidad, cada generación obrera debe alzarse sobre los hombros del esfuerzo de lucha de las generaciones precedentes. Las luchas de sus antepasados no son una fórmula que habría que repetir sino una experiencia viva de la cual hay que sacar lecciones, ver los aciertos y los errores, asumir las fuerzas y las debilidades y, sobre todo, comprender las condiciones históricas a las que dan respuesta y compararlas con las actuales.
«A partir de cierto nivel de paro, la rebelión contra esta represión se transforma en un potente estímulo para el combate de clase y su generalización. ¿A partir de qué cantidad, de qué porcentaje de parados se produce este cambio? La pregunta como tal no tiene respuesta, pues la realidad no depende de una relación mecánica entre economía y lucha de clases, sino que es un proceso complejo en el cual la conciencia de los proletarios tiene el papel principal (...) Aunque llegase a conocer un verdadero derrumbe económico, no por eso va a desaparecer el capitalismo. Sin la acción revolucionaria del proletariado, este sistema seguirá pudriéndose de raíz, arrastrando a la humanidad a una barbarie sin fin»[7]
Smolni 2.3.09
[1] Ver /accion-proletaria/200811/2407/crisis-del-capitalismo-el-desempleo-expresa-la-quiebra-del-capitalismo [2]
[2] Ver /cci-online/200902/2470/el-desempleo-expresion-de-la-quiebra-del-capitalismo-ii-1980-2007-el-desemple [22]
[3] www.ilo.org/global/Themes/lang--es/WCMS_101191/index.htm [23].
[4] Ver /revista-internacional/200704/1848/crisis-economica-mundial-la-explosion-del-desempleo [24]
[5] Ver https://es.internationalism.org/node/2493 [25]
[6] Es lo que intentaremos hacer en próximos artículos de este serie.
[7] Artículo antes citado.
La única perspectiva real para la humanidad es la lucha revolucionaria del proletariado. Una clase que es explotada y revolucionaria al mismo tiempo y que es la verdadera productora de toda la riqueza de la sociedad. Sus luchas en defensa de sus condiciones de trabajo y de vida arrastran a las demás capas no explotadoras de la sociedad que también son golpeadas brutalmente por la crisis económica, luchas que aunque se desarrollen con mucha dificultad, ya que la clase dominante trata de impedirlas por todos los medios a su mano, suponen un esfuerzo en la toma de conciencia y van creando las bases para la huelga de masas que es la única y verdadera solución a la sociedad capitalista en descomposición.
La propia burguesía reconoce que la recesión económica que azota a todo el mundo es la peor desde la Gran Depresión de 1929. Bombardean nuestras mentes con datos estadísticos, planes de salvamento de los bancos y de estímulo económico para tratar de salir de la crisis... Hemos visto que la reunión de los países más poderosos del mundo en Londres, el llamado G20, ha sido incapaz de generar ninguna solución a la peor crisis del capitalismo de los últimos cincuenta años. Toda la gravedad de la situación histórica viene a confirmar la tesis del marxismo de que el capitalismo no es un modo de producción eterno y que desde la Primera Guerra Mundial atraviesa su etapa de decadencia, de guerras y de barbarie.
Los últimos datos estadísticos siempre empeoran los anteriores y ningún país se salva de la quema: el PIB está cayendo un 6,9% en Alemania en términos anuales. Los demás países europeos están en situación parecida, y entre ellos España cuyo PIB cae un 2,9% y el desempleo supera con creces los 4 millones de parados.
Frente a esta situación de quiebra histórica del capitalismo la burguesía y su aparato político y sindical desarrollan una estrategia para hacer pagar los peores efectos de la crisis a la clase trabajadora. La propia profundización de la recesión conlleva el aumento galopante del desempleo en todo el mundo, la pauperización y la miseria más absoluta. En España vemos como frente a esta situación de brutalidad el gobierno del PSOE se desgañita diciendo que va a mantener el gasto social y que ningún parado va a quedar abandonado a su suerte (frente a la propaganda gubernamental la realidad son los más de un millón de parados que ya no reciben ninguna prestación y los comedores de caridad que ya no dan abasto para alimentar a los sin techo). El PP critica la inacción del gobierno y propone un rosario de las llamadas reformas estructurales que en realidad no han solucionado nada en ningún país y que se resumirían en abaratar el despido y los salarios, recortar el sistema de pensiones y el gasto social, todo ello aderezado con una supuesta bajada de impuestos que en realidad no llevaron acabo en su etapa de gobierno.
Izquierda Unida y los izquierdistas abogan por las pociones mágicas de las nacionalizaciones y de que "la crisis la paguen los ricos y los bancos". Las nacionalizaciones en su versión estalinista como en su versión del capitalismo del antiguo bloque americano han demostrado que no pueden solucionar la crisis del capitalismo, que no pueden sortear las leyes del valor. Tanto el keynesianismo, como el capitalismo de estado estalinista, como el llamado neoliberalismo no pueden solucionar las contradicciones del modo de producción capitalista. Un modo de producción que su verdadera aportación a la historia de la humanidad ha sido desarrollar las fuerzas productivas a un nivel en el que se han creado las bases para la sociedad comunista. En contra de la ley de Say y como afirmó Marx la producción capitalista no puede crear su propio mercado, las crisis del capitalismo son de sobreproducción relativa pues las masas asalariadas y explotadas no pueden absorber toda la producción capitalista, producción cuyo objetivo fundamental no es satisfacer las necesidades humanas sino la búsqueda del beneficio. Esta contradicción no la puede solucionar la burguesía pues como las anteriores clases explotadoras no va a renunciar a sus privilegios de forma pacífica y van a pagar la crisis sin más y por las buenas como hipócritamente les exigen izquierdistas y sindicalistas. Ya el Manifiesto Comunista enunciaba esta contradicción insuperable del capitalismo: "Basta citar las crisis comerciales que, con su recurrencia periódica, cuestionan en forma cada vez más amenazadora la existencia de la sociedad burguesa toda. En las crisis comerciales se destruye regularmente gran parte no sólo de los productos engendrados, sino de las fuerzas productivas ya creadas. En las crisis estalla una epidemia social que en todas las épocas anteriores hubiese parecido un contrasentido: la epidemia de la superproducción. Súbitamente, la sociedad se halla retrotraída a una situación de barbarie momentánea; una hambruna, una guerra de exterminio generalizada parecen haberle cortado todos sus medios de subsistencia; la industria, el comercio, parecen aniquilados. ¿Y ello por qué? Porque posee demasiada civilización, demasiados medios de subsistencia, demasiada industria, demasiado comercio..."
Y aquí llegamos al nudo gordiano de la cuestión. Pues esta recesión es más grave que la de 1929, pero en contra de los años treinta el proletariado no está derrotado, el curso histórico que se abrió en 1968 sigue vigente, y el proletariado no está dispuesto a alistarse detrás de cada capital nacional para inmolarse en la guerra imperialista ni en los planes de austeridad económica. Esto se demuestra en que tampoco acepta los chivos expiatorios que le propone la burguesía (en los años treinta fueron los judíos), que serían los inmigrantes, y que ya hemos visto que los obreros han rechazado esta criminal manipulación tanto en Inglaterra como en España[1], que pretendía presentarlos como xenófobos. La solidaridad frente al engaño de los sindicatos nunca podrá venir de parte del estado burgués sino de la lucha de los trabajadores. Los trabajadores emigrantes en los años de supuesta "prosperidad" han sido explotados brutalmente y utilizados para presionar los salarios a la baja, y ahora padecen el desempleo en un porcentaje muy alto y de forma dramática al carecer del paraguas de apoyo familiar. Esta situación sólo se puede contrarrestar con la lucha, la unidad y la solidaridad por parte del proletariado.
Frente a ello, la burguesía, a través del gobierno PSOE "de izquierdas", mientras abandona a su suerte a los emigrantes, a los que el Sr Corbacho intenta reenviar a su país de origen, presenta cínicamente las medidas económicas de austeridad como medidas "de solidaridad", así, las reducciones de subsidios, los bloqueos salariales y la "reducción de la carga de trabajo", serían para que todos los desempleados pudieran recibir apoyo, y para que más gente pudiera incorporarse al trabajo, etc. ¡El mundo al revés! Los ataques a las condiciones de vida obreras se presentan como la vía de la defensa de esas mismas condiciones. Así es el "socialismo burgués", como lo llamaban Marx y Engels en el Manifiesto Comunista: «Este socialismo burgués a que nos referimos, sólo encuentra expresión adecuada allí donde se convierte en mera figura retórica.
¡Pedimos el librecambio en interés de la clase obrera! ¡En interés de la clase obrera pedimos aranceles protectores! ¡Pedimos prisiones celulares en interés de la clase trabajadora! Hemos dado, por fin, con la suprema y única seria aspiración del socialismo burgués.
Todo el socialismo de la burguesía se reduce, en efecto, a una tesis y es que los burgueses lo son y deben seguir siéndolo... en interés de la clase trabajadora».
Esa no es la "solidaridad" que necesitamos. El Estado no representa los intereses "de todos los ciudadanos", sino los intereses de toda la burguesía contra el proletariado.
La única perspectiva real para la humanidad es la lucha revolucionaria del proletariado. Una clase que es explotada y revolucionaria al mismo tiempo y que es la verdadera productora de toda la riqueza de la sociedad. Sus luchas en defensa de sus condiciones de trabajo y de vida arrastran a las demás capas no explotadoras de la sociedad que también son golpeadas brutalmente por la crisis económica, luchas que aunque se desarrollen con mucha dificultad, ya que la clase dominante trata de impedirlas por todos los medios a su mano, suponen un esfuerzo en la toma de conciencia y van creando las bases para la huelga de masas que es la única y verdadera solución a la sociedad capitalista en descomposición. Como también afirma el Manifiesto Comunista:"Las relaciones burguesas se han tornado demasiado estrechas como para abarcar la riqueza por ellas engendrada ¿De qué manera supera la burguesía las crisis? Por una parte, mediante la destrucción forzada de gran cantidad de fuerzas productivas; por la otra, mediante la conquista de nuevos mercados y la explotación más a fondo de mercados viejos. ¿De qué manera, pues? Las supera preparando crisis más extensas y violentas y reduciendo los medios para prevenir las crisis.
La s armas con las que la burguesía ha abatido al feudalismo, se vuelven ahora contra la propia burguesía. Pero la burguesía no sólo ha forjado las armas que le darán muerte; también ha engendrado a los hombres que manejarán esas armas: los obreros modernos, los proletarios..."
[1] Ver: "Huelgas en las refinerías y de las centrales eléctricas: Los trabajadores empiezan a enfrentar el nacionalismo [25]" y artículo sobre las luchas en Sestao en este mismo AP.
Este artículo es el 4º de una Serie que iniciamos en Acción Proletaria nº 204[1]. Allí hablamos de una realidad inédita en la historia del capitalismo: la existencia durante 40 años de un importante desempleo crónico. En el siguiente número denunciamos las medidas adoptadas por los Estados en los últimos 20 años, que so pretexto de luchar contra el desempleo lo que en realidad han hecho ha sido enmascararlo a la vez que suponían un brutal ataque a las condiciones de todos los trabajadores (precariedad, salarios basura...)[2]. En el tercer artículo de la Serie[3] analizamos las causas de la actual explosión del desempleo y señalamos que -en contra de lo que predice Felipe González[4]- la perspectiva es hacia un hundimiento del sistema -más allá de momentos puntuales de alza- con la consiguiente degradación de las condiciones de vida obreras, entre las que estará un alto desempleo permanente y una grave reducción de las pensiones.
Pero, «aunque llegase a conocer un verdadero derrumbe económico, no por eso va a desaparecer el capitalismo. Sin la acción revolucionaria del proletariado, este sistema seguirá pudriéndose de raíz, arrastrando a la humanidad a una barbarie sin fin». Para desarrollar la lucha obrera y concretamente la lucha de los parados es necesario «reapropiarnos de la experiencias pasadas de lucha de la clase obrera. Concretamente de las grandes movilizaciones contra el desempleo en los años 30 y de las tentativas tímidas que hubo de lucha y organización en los años 80».
En este artículo centraremos nuestra atención en los movimientos y organizaciones de parados en Estados Unidos durante esa época conocida como la Gran Depresión. Nos apoyaremos para ello en los artículos aparecidos en Living Marxism[5], una publicación vinculada a Paul Mattick, militante de la Izquierda Comunista alemana durante los años 20, que emigró en 1926 a Estados Unidos y participó activamente en el movimiento de parados en este país.
Los obreros de USA han sido acusados de aburguesados y reaccionarios. Sin minimizar el atraso ideológico que históricamente ha afectado al proletariado en Norteamérica -fruto en gran medida de las condiciones en las que se desarrolló el capitalismo[6]- éste ha desarrollado numerosas experiencias de combatividad y espíritu solidario, entre las que destaca el movimiento de parados de los años 30.
Para sacar lecciones de este movimiento, tanto de sus errores como de sus aciertos, hemos de comprenderlo dentro de su contexto histórico. Los años 30 están dominados, por un lado, por la Gran Depresión y, por otro lado, por el avance irresistible de la contra-revolución capitalista.
Como dijimos en el primer artículo de esta Serie (AP 204) «Un cambio de gran envergadura se produjo en 1929 con la Gran Depresión. Apareció el desempleo masivo. En Estados Unidos y en otros países se llegaron a cifras del 25% de la población laboral. En este periodo histórico el desempleo pasa a ser permanente y estructural, ya no es únicamente una expresión del ejército industrial de reserva sino que adquiere una dimensión nueva: manifiesta la crisis histórica del sistema, su incapacidad para asegurar un empleo estable a la mayoría de la población»
La aparición del desempleo de masas sorprendió a los contemporáneos acostumbrados a una situación cercana al pleno empleo. Estados Unidos era desde 1850 un voraz consumidor de fuerza de trabajo: todos los años entraban por Nueva York miles de emigrantes que pronto encontraban trabajo, bien como obreros industriales bien como granjeros que iban a colonizar el Lejano Oeste. Los obreros, acostumbrados a mejoras constantes de su situación laboral, a nuevas oportunidades, se veían de repente ante un horizonte cerrado y sin perspectivas. Además, la crisis arruinó a los granjeros del Oeste, obligados a emigrar con lo puesto hacia las grandes ciudades.
Ante esa debacle, las autoridades no tomaron ninguna medida, insistiendo en que la crisis era coyuntural y pronto se saldría de ella. «Se creía en general que la depresión sería de corta duración y durante largo tiempo no hubo ninguna política seria para adoptar una política consecuente respecto a las necesidades de la situación»
Sin embargo, esta caída repentina y la incompetencia del gobierno no generaron ninguna situación revolucionaria. La causa fue el peso de la contra-revolución que entonces alcanzaba su cenit. La tentativa revolucionaria mundial de 1917-23 había sido derrotada y el capitalismo, ansioso por erradicar de la faz de la tierra la pesadilla que esos hechos le habían provocado, lanzaba una feroz contra-revolución cuyas puntas de lanza eran el triángulo infernal formado por el fascismo junto con dos corrientes políticas que nacidas en el campo proletario lo habían abandonado para servir a sus nuevos señores con la furia del converso: la Socialdemocracia y el estalinismo. Un servicio muy especial fue rendido por este último presentando Rusia, un capitalismo basado en la dominación de un partido-estado surgido de los escombros de la revolución de 1917, como "la patria del socialismo".
Semejantes condiciones sociales e ideológicas sumían al proletariado de todos los países en una profunda desorientación: no solamente era sometido a un terror espantoso en los países donde la tentativa revolucionaria había ido más lejos (Rusia y Alemania) sino que fue encadenado al mito de Rusia "patria del socialismo", al engaño de presentar las medidas de capitalismo de Estado como "pasos al socialismo" y sobre todo a la mistificación antifascista: apoyar al bando democrático en su enfrentamiento imperialista con el bando fascista. Los obreros norteamericanos no fueron ajenos a esta situación, como vamos a ver a continuación, pese a una fuerte combatividad se vieron desviados al terreno burgués del "antifascismo" y del apoyo a la "salida a la crisis" preconizada por el New Deal de Roosevelt.
Tras el crack bursátil de octubre 1929, comienzan las quiebras bancarias e industriales, el desempleo aumenta para acelerarse fuertemente en 1930. Los obreros afectados se ven de la noche a la mañana arrojados a la miseria más brutal, desalojados de sus casas y forzados a malvivir en chabolas infectas en la periferia de las grandes ciudades. No existía entonces ningún tipo de ayuda estatal a los parados y fueron iniciativas espontáneas de solidaridad por parte de vecinos o familiares las que intentaron paliar la situación. Sin embargo, el alud del paro era de tal magnitud que en el verano de 1930 hay varios millones de familias al borde del hambre.
A principios de 1930 empiezan a surgir organizaciones de parados que intentan luchar contra esta situación. Tienen diferentes orígenes. En Chicago y en las poblaciones industriales de la región de los Grandes Lagos, se forman de manera espontánea a partir de marchas de protesta o de reuniones improvisadas entre vecinos afectados de una misma barriada. Los Industrial Workers of the World (IWW[7]) patrocinan la creación de Uniones de Parados, más minoritarias y muy combativas.
El Partido Comunista impulsa Consejos de Parados. Pese a su nombre no son organizaciones elegidas ni directamente inspiradas por una lucha sino que se crean bajo el control directo del partido que hace convocatorias o recluta miembros en una incansable labor de afiliación. Los Consejos de Parados impulsan movilizaciones callejeras, marchas del hambre y luchas contra el desahucio de inquilinos morosos.
Por su parte, el Partido Socialista anima la formación de Ligas Ciudadanas de Desempleados (Unemployed Citizens League), más moderadas, vinculadas a organizaciones religiosas y asistenciales. Las Ligas preconizan la "auto-ayuda": talleres que producen artículos que se venden directamente en mercados, "redes de intercambio" donde cada cual aporta un producto o un servicio a cambio de los productos o servicios de los demás. Estas medidas "autogestionarias", aparte de basarse en la pequeño producción, imposible de sostener bajo el régimen capitalista, convierten las "comunidades de intercambio" en teatro de fuertes tensiones pues no hacen sino reproducir a pequeña escala la competencia y el individualismo propios de la sociedad capitalista.
«La radicalización de los trabajadores, a la par que la de grandes masas de sin trabajo, progresaba grandemente: marchas del hambre, manifestaciones espontáneas de todo tipo, saqueos de almacenes, se hacían cada vez más frecuentes». En ese marco, el Partido Comunista convoca una jornada nacional para el 6 de marzo de 1930, la cual obtiene un éxito resonante: cientos de miles de manifestantes en todo el país, especialmente en Chicago, Detroit y Nueva York.
Esta demostración obtuvo una gran repercusión en la prensa y la radio provocando un fuerte debate social sobre el desempleo y la crisis. En esa atmósfera, las iniciativas se multiplicaron. En particular, las marchas contra el hambre se extendieron por todo el país. A veces, la celebración de una manifestación acababa en una reunión donde se decidía constituir una organización de parados, en otras ocasiones, era el esfuerzo de organización el que desembocaba en una gran manifestación. Organización y lucha callejera guardaban una relación que no respondía a ningún esquema o receta preestablecido sino que expresaba -como ya Rosa Luxemburgo había analizado en su folleto Huelga de Masas, Partido y Sindicatos- un profundo proceso de maduración.
Junto a las marchas contra el hambre y las manifestaciones proliferaron las acciones espontáneas contra los desahucios de inquilinos que no podían seguir pagando la vivienda. Cada tentativa de desalojo encontraba una rápida respuesta popular en la que se manifestaba una impresionante solidaridad. Las organizaciones de parados hacían listas de familias afectadas y convocaban concentraciones que impedían a la policía la expulsión de los afectados. El PC tomó a cargo rápidamente este movimiento y sus Consejos de Parados organizaron con gran eficacia la respuesta a los desahucios. Intentó darle la perspectiva de una huelga general de pago de alquileres, perspectiva que jamás llegó a concretarse.
Las marchas contra el hambre fueron tomadas a cargo desde 1932 por el PC que las intentó "centralizar" convirtiéndolas en demostraciones delante del Congreso del Estado o de su gobernador. Esta propuesta las fue vaciando progresivamente de contenido, convertidas en meras peticiones al gobernador para que "adoptara medidas favorables a los parados". Esto provocó una gradual desmovilización, «la participación en estas marchas era mínima. Más bien podrían ser consideradas como acrobacias publicitarias más o menos exitosas que perdían valor con su constante repetición».
La reivindicación más asumida fue la de una ayuda económica a las familias que poco a poco fue cristalizando en la petición de un subsidio de desempleo general. El PC canalizó estas peticiones hacia la elaboración de una legislación social, planteamiento posteriormente asumido por Roosevelt.
Las Uniones de Parados tenían un planteamiento diferente: rechazaban los subsidios preconizando concentraciones delante de las fábricas para plantear una medida unitaria: el reparto del trabajo disponible mediante una reducción drástica de la jornada laboral a 4 horas.
Esta reivindicación estaba inspirada por un justo deseo de solidaridad y unidad. Sin embargo, planteaba una medida revolucionaria que para llevarse a cabo necesitaba de la toma del poder por el proletariado en un terreno de "reforma radical", dentro del marco capitalista. En ese sentido, provocaba tanto la desconfianza de los obreros con trabajo -que veían como las escasas veces donde tal medida se aplicaba era a costa de una disminución brutal de su salario- como de los parados y, a menudo, derivaban en enfrentamientos entre los piquetes de parados y los trabajadores con empleo.
Hubo movimientos de solidaridad de los obreros activos con sus hermanos en paro. Living Marxism cita «las huelgas de los obreros del automóvil de Detroit en enero-febrero de 1933, la huelga de los conductores de bus de Milwaukee en el mismo año, así como otros ejemplos». Pero estas movilizaciones unitarias fueron más bien excepcionales, predominando el movimiento específico de los parados.
A esto último contribuyó la acción muy beligerante de los sindicatos tanto del corporativista AFL como de los nuevos sindicatos horizontales reagrupados alrededor de la CIO[8]. La AFL hizo una odiosa campaña culpando del desempleo a los emigrantes mientras que los sindicatos pro-CIO desplegaban una activa militancia contra las tentativas de los parados de acudir a las puertas de las fábricas, desarrollando violentas campañas contra los militantes de la IWW partidarios de estas medidas.
Living Marxism pensaba que el movimiento de parados podía haber sido «la sede de una fermentación general que a término prometía asumir un carácter revolucionario». Esta perspectiva parecía posible en la primera etapa del movimiento entre 1931-33 marcada por las iniciativas masivas, las manifestaciones y marchas contra el hambre, las reuniones amplias, en definitiva, por lo que Living Marxism califica de una lucha donde «los trabajadores mismos son lo único importante en la lucha, todo depende de su solidaridad, de su acción militante, de sus iniciativas».
Sin embargo, el movimiento tenía unos límites muy precisos: aislamiento estricto en el campo de los parados sin extensión al resto de trabajadores, fuerte desorientación ideológica fruto de contexto reinante a escala mundial y una gran dispersión organizacional: salvo las Uniones de Parados o la Workers League de Chicago, las organizaciones caen en un fuerte sectarismo y consagran una buena parte de su actividad a diferenciarse de las demás y a denigrarlas. El artículo de Living Marxism estigmatiza esta actitud: «cada organización sostiene que su educación particular, su forma específica de organización y su programa de emancipación exclusivo será el que tenga éxito».
Hubo un intento de superar este problema con una iniciativa de la Workers League de Chicago quien, junto con la Unemployed Citizen League de San Luis, convocó una Conferencia en Chicago celebrada en noviembre de 1932. Asisten 44 delegados representando a 30 organizaciones diferentes procedentes de Illinois, Missouri, Iowa, Michigan, Nueva York y Texas. La conferencia rechaza la auto-ayuda y reivindica un seguro de paro, subsidios suficientes, el derecho a comités de quejas y la equiparación de los salarios en los trabajos públicos organizados por algunos estados donde se pagaban salarios muy por debajo de los habituales. «Al lado de estas reivindicaciones inmediatas, se adoptó una declaración más bien vaga a favor del socialismo como solución permanente para las enfermedades de la época».
Se toma la decisión de formar una Federación Nacional de asociaciones de parados en la que tiene mucho peso la iniciativa de la Workers League de Chicago la cual, «no controlada por ningún partido político aunque contaba en su seno con miembros militantes en alguno de ellos, había sido producida por reuniones espontáneas de parados que protestaban ante las sedes gubernamentales encargadas de repartir las ayudas sociales. Su programa se centraba en reivindicaciones directas por las necesidades del momento y defendía la necesidad de acciones generales concertadas de todos los sin trabajo (...) Animaba a los trabajadores en diferentes direcciones fructuosas que les permitían superar las marrullerías de los partidos políticos e impulsó grandes acciones masivas».
La influencia de esta organización en la Federación de Parados provocó una feroz campaña del PS y del PC para eliminarla, pero «cuando se apercibieron de que era imposible controlar la Federación Nacional a causa de la existencia de la Workers League » declararon una guerra sin cuartel contra la Federación, aunque muchas organizaciones participantes en ella eran Consejos de Parados o Ligas de Ciudadanos, el PS y el PC. Crearon una organización fantasmal -la Conferencia para la Acción Progresista del Trabajo- que condujo a una escisión en la Federación. Finalmente esta desapareció definitivamente en 1935 reducida a su mínima expresión.
El PS y el PC desplegaron una intensa labor de destrucción de las organizaciones de parados. Mientras que el control y la política del PS eran menos rígidos y su labor de sabotaje era más sibilina, la política del PC era más brutal: «no había la más mínima vacilación por parte del PC en escindir o destruir toda organización, incluso de las suyas, con tal de eliminar y sabotear toda actividad que no estuviera en armonía con los fines del PC».
En 1933, F.D. Roosevelt gana las elecciones y propone el famoso New Deal como "salida a la crisis" y propuesta de "trabajo para todos". No podemos hacer aquí un estudio del New Deal y su significación. Podemos decir algunas cosas:
1º Que no fue el producto del programa demócrata sino que el republicano Hoover había creado desde 1930 un grupo de estudio cuyas conclusiones fueron incorporadas en su mayoría al programa de Roosevelt.
2º Que en contra de lo que se nos ha hecho creer, el New Deal no sacó a Estados Unidos de la crisis ni cumplió verdaderamente la promesa de "trabajo para todos".
El artículo de Living Marxism muestra el recrudecimiento de la depresión en 1937-38 tras un par de años donde la política de "grandes trabajos públicos", de subsidios generalizados, todo ello a costa de un formidable endeudamiento, habían dado una engañosa impresión: «la elección de partidarios del New Deal no ha impedido el crecimiento de la miseria de los parados ni ha garantizado las victorias obtenidas en la calle, lo único que ha hecho realmente ha sido destruir toda actividad real de los trabajadores».
El artículo de Living Marxism cita hechos concretos en apoyo de su denuncia:
- en 1937 los salarios de la WPA, el organismo de obras públicas que daba trabajo a los parados, han bajado un 20% mediante un ingenioso mecanismo de "reclasificación de los puestos de trabajo"
- la Asociación Americana de Trabajadores Sociales declara en noviembre de 1937 que «los seres humanos se ven forzados a vivir en barrios cuyas casas no merecen tal nombre; se gasta menos en comida para las personas socorridas que en comida para perros. La alimentación aportada a las familias socorridas es muy inferior al mínimo vital».
- en el periódico The Nation, 29-8-1938, se señala que «los socorros a las familias se derrumban bajo los golpes de la recesión», muchas vuelven a estar al borde del hambre como en 1930-32
Las medidas de Roosevelt, más allá de los paños calientes que pudo aplicar en un primer momento y que tuvo unos efímeros efectos en 1935-36, lo que en realidad desarrollaron fue un capitalismo de Estado al "estilo americano"[9] que puso las bases para que con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la economía americana se convirtiera en una formidable y aplastante maquinaria militar. Roosevelt implantó la variante "made in USA" de la economía de guerra que los nazis impusieron en Alemania y el estalinismo aplicó en Rusia.
Pero si Roosevelt no tuvo ningún éxito en la superación de la depresión donde obtuvo un éxito formidable fue en la derrota ideológica de los trabajadores y particularmente del movimiento de parados. En esta tarea contó con la inestimable colaboración del PS y muy especialmente del PC.
Ya vimos como el tándem PC-PS sabotearon la tentativa de formar una federación nacional. Cuando de las iniciativas autónomas de los parados no quedaban más que las cenizas de algunos grupos aislados, constituyeron una Workers Aliance (WA) cuya política consistía en apoyar ciegamente el New Deal. Living Marxism denuncia como la WA se convirtió en un instrumento de encuadramiento y mistificación de los parados con objeto de ponerlos al servicio de los intereses del New Deal. Así, cita al jefe de la WPA, Harry Hopkins quien se dirige cálidamente a los jefes de la WA en estos términos: «¡Adelante amigos! No encontraréis a nadie en nuestra agencia que no sea amigable con vuestro sindicato; nadie dejará de respetar a vuestro competente jefe».
En contrapartida, la WA en su Convención nacional de Cleveland (septiembre 1938) acuerda «el reagrupamiento de las fuerzas de los parados con otras fuerzas progresistas para el éxito de los partidarios del New Deal en las elecciones de 1938».
¿Cómo logró la WA convertir al movimiento de parados en un mero apéndice del New Deal de Roosevelt? Evidentemente, se vieron favorecidos por la situación mundial con toda su presión hacia el antifascismo: unión de todas las fuerzas democráticas y progresistas para cerrar el paso al enemigo público número uno, el mal de males, el Nazismo. PC y PS en Estados Unidos hicieron de Roosevelt y su New Deal el paladín de esa "lucha democrática". De otro lado, el "ejemplo ruso" con los supuestos éxitos de los planes quinquenales soviéticos favorecía la mistificación ideológica del "Estado como vehículo hacia el socialismo". Las medidas del New Deal de intervencionismo estatal no solo eran alabadas por el dúo PC-PS como "vehículos para salir de la crisis" sino que además eran presentadas como "el camino al socialismo", como preconizaba el programa electoral del PC que decía: «estamos caminando hacia una América Soviética» (¡¡¡).
Las marchas del hambre, una de las acciones callejeras genuinas de los parados en 1931-33, se convirtieron en actos de presión sobre los políticos de turno para que "cumplieran" las propuestas del New Deal, para que "hicieran caso al Presidente"[10], para que "aplicaran escrupulosamente los fondos destinados a obras públicas por la administración federal". Las reivindicaciones obreras eran sistemáticamente sustituidas por la presión para que la política del New Deal se cumpliera. El movimiento de parados se había transformado en un celoso auxiliar de la acción gubernamental.
En el manual del WA de 1936 se justificaba esta política con el siguiente argumento: «Las victorias obtenidas en el tajo por el combate cotidiano de los parados han sido a menudo transformadas en derrotas por la acción de políticos retorcidos y legisladores anti-obreros. De esta triste experiencia hemos aprendido que debemos tomar parte activa en la elección de personalidades oficiales y que debemos responsabilizarlos para que actúen favorablemente a nuestros intereses».
Frente a esa realidad, la política del WA es la de reforzar la presión «para colocar a políticos honestos en ministerios honestos», a pesar, de que esos "hombres honestos del New Deal" lo que estaban haciendo es «reducir los salarios y los socorros con la ayuda del WA». Esta política de someter los obreros al New Deal llevaba a su derrota y convertía a los dirigentes de la WA en burócratas que iban ocupando puestos cada vez más altos en el organigrama del WPA.
Es cierto que la época de los años 30, al estar dominada por la más cruenta contra-revolución de la historia, es diferente de la actual. Sin embargo, hay algo en común y que nos advierte sobre una de las causas de la derrota y dispersión del movimiento de parados en USA: la acción de sabotaje organizacional, político e ideológico que ejercieron los falsos amigos de la clase obrera, el PS y el PC.
Si se nos permite un símil futbolístico, la clase obrera juega el partido con la clase dominante en condiciones de inferioridad. El árbitro no es neutral sino que pita todo lo que haga falta a favor del equipo capitalista. En el equipo proletario hay algunos jugadores que visten su camiseta, pero que hacen todo lo posible para meterle goles en su propia puerta, que desorganizan su juego, especialmente en los momento más decisivos.
No se trata de lamentarse ni de pretender la utopía de un juego limpio en el enfrentamiento de clases, sino de comprender mejor las condiciones de la lucha obrera y a partir de ello desarrollar los medios de una lucha autónoma de clase, liberada de la tutela destructora de sindicatos y partidos de "izquierda".
Smolni 15-5-09
[1] Ver /accion-proletaria/200811/2407/crisis-del-capitalismo-el-desempleo-expresa-la-quiebra-del-capitalismo [2]
[2] Ver /cci-online/200902/2470/el-desempleo-expresion-de-la-quiebra-del-capitalismo-ii-1980-2007-el-desemple [22]
[3] Ver /accion-proletaria/200903/2525/explosion-masiva-del-desempleo-en-2009-el-desempleo-expresa-la-quiebra [29]
[4] «Vamos a salir de la crisis, no vamos a vivir en ella para el resto de la historia», dijo el 11-5-09, (www.cope.es/espana/11-05-09--felipe-gonzalez-no-vamos-vivir-crisis-resto... [30].)
[5] Salvo que se indique lo contrario todas las citas proceden de los números 4 y 5 de esta publicación, Chicago 1938.
[6] El capitalismo norteamericano se desarrolló sobre la base de una continua colonización de las tierras del Oeste, hecha sobre la masacre de los primitivos moradores -las tribus indias- y utilizando como punta de lanza una masa enorme de emigrantes. Esto generó una ideología individualista, la ilusión de la "igualdad de oportunidades", del "hombre hecho a si mismo" etc., que dificultó la maduración de una conciencia colectiva en la clase obrera.
[7] Obreros Industriales del Mundo, organización sindicalista revolucionaria. Para conocer su experiencia ver Revista Internacional números 124 y 125: /revista-internacional/200602/513/historia-del-movimiento-obrero-iww-1905-1921-el-fracaso-del-sindica [31]
[8] CIO: Congress of Industrials Organisation, sindicato disidente más radical que en 1936 acabaría fusionándose con la AFL.
[9] Una intervención del Estado, sin nacionalizaciones ni enfrentamientos con la burguesía privada, basada en una enorme burocracia de Agencia Federales que ejercen un control mucho más estricto y absorbente de la economía nacional que la que puede lograrse con toda la economía sometida a la propiedad estatal.
[10] Como se hacía respecto al "padrecito Zar" en Rusia que no estaría al corriente de las atrocidades de sus funcionarios, aquí se presentaba al "buenazo" de Roosevelt como un "gran presidente" desobedecido o saboteado por funcionarios venales.
Barack Obama declaró su intención de bombardear en territorio pakistaní antes incluso de ser elegido presidente
«Están planeando atentar de nuevo. Fue un terrible error no actuar cuando tuvimos la oportunidad de romper una reunión de la cúpula de Al Qaeda en 2005. Si tenemos información que permita llevar a cabo operaciones sobre objetivos terroristas de alto valor y el Presidente Musharraf no quisiera actuar, nosotros lo haremos» (Guardian, 01.08.08) «El Sr. Obama... dijo que el Presidente George Bush había elegido el campo de batalla equivocado en Irak y que debería haberse concentrado en Afganistán y Pakistán. Dijo que él no dudaría en usar la fuerza para destruir a quienes fueran una amenaza para Estados Unidos y que si el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, no actuara, él lo haría» (Id. 04.08.08)
El presidente Musharraf dimitió el pasado mes de Agosto y desde entonces hemos asistido a un deterioro cualitativo de la situación de la seguridad nacional. A Musharraf le sucedió el marido de la asesinada Benazir Bhutto, Asif Zardari, notoriamente corrupto. Los atentados en Mumbai en Noviembre del año pasado[1] marcaron una escalada de las tensiones imperialistas. India tuvo bien claro a quien culpar de los ataques. Pakistán por su parte, sufrió sus propios atentados cuando un grupo de activistas atacó al equipo de críquet de Sri Lanka, causando muchos heridos y al menos 6 soldados muertos.
Más recientemente fue asaltada una academia de policía en Lahore y ocupada brevemente por un grupo armado que arremetió contra todo a su paso con pistolas y granadas. Al menos 12 personas murieron y luego siguió un periodo de 8 horas de enfrentamiento antes de que la policía retomara el control. Esto muestra las repercusiones de los bombardeos americanos en las regiones fronterizas: «Una presunta aeronave no tripulada estadounidense lanzó hoy dos misiles contra la supuesta guarida de un líder Taliban que había amenazado con atacar Washington. El ataque aéreo mató a 12 personas e hirió varias más, según dijeron fuentes oficiales. El bombardeo se produjo un día después de que el líder Taliban pakistaní Baitullah Mehsud reivindicara la responsabilidad del mortífero atentado en una academia de policía en la ciudad oriental de Lahore. Mehsud dijo que el atentado era la represalia por los lanzamientos de misiles estadounidenses contra supuestas bases terroristas en la frontera con Afganistán» (Guardian 01.04.09)
El efecto acumulativo de esta situación ha llevado a Islamabad a conceder la implementación de la sharia en la región de Swat. Esto muestra el debilitamiento del Estado de Pakistán, que tiene que hacer concesiones a otra forma de ley al interior de sus fronteras. Sumado a esto, la publicidad del video de la flagelación pública de una joven se ha usado como parte de la campaña para justificar futuros ataques a Pakistán.
Uno de los problemas clave que tiene el gobierno pakistaní para enfrentar a los Talibanes son los vínculos profundamente arraigados entre la Agencia de Seguridad pakistaní, el ISI, y algunos de los elementos yihadistas. Estas conexiones se forjaron al calor de la confrontación entre los bloques imperialistas ruso y americano, particularmente en los años 80, cuando los americanos financiaron la creación de una vasta fuerza yihadista en Afganistán: los Mujaidines. Tras la derrota de la URSS, muchos de estos combatientes evolucionaron para llegar a formar la base de los Talibanes. Nunca ha habido una neta ruptura entre el ejército pakistaní y los yihadistas. Cualquier intento de ruptura estaba destinado al fracaso, ya que el ejército es, en última instancia, la única fuerza capaz de mantener unido el Estado.
Tras los atentados de Mumbai, la entonces Secretaria de Estado Condoleeza Rice declaró que «todas las instituciones de Pakistán deberían ir en la misma dirección», dando a entender que el gobierno tenía que controlar los elementos díscolos en el ISI. A pesar de la gigantesca campaña sobre Obama que lo ha presentado como portador del "cambio en el que hay que tener fe", se sitúa casi en perfecta continuidad con George Bush Jr. -de la misma forma que éste último implementó la política de invasión de Afganistán tramada por Bill Clinton.
Por lo que concierne a los Talibanes, el nombre se ha convertido en una imagen de marca para distintas fuerzas. Los hay que quieren derrocar el gobierno para instalar el tipo de autoridad previamente visto en Afganistán. Muchos de ellos cruzan la frontera de un lado u otro para combatir en Afganistán o Pakistán según convenga.
También hay grupos tribales que nunca han aceptado ningún tipo de autoridad de Islamabad, particularmente en las regiones de Beluchistan y Waziristan. Después hay un creciente número de gente desesperada y hostigada, que no tiene ninguna esperanza de recibir educación o encontrar trabajo, y cuyos hijos a menudo acaban en las garras de las escuelas religiosas, las madrasas. De esa forma no hay escasez de gente para el reclutamiento -puesto que hay cerca de un millón de personas desplazadas en los confines de Pakistán. Se calcula que existen actualmente un millón y medio de niños en madrasas, donde esencialmente se les enseñan sólo los versos coránicos. En estas escuelas es donde los Talibanes hacen sus campañas de reclutamiento de suicidas, apoyados por el hecho de que, cada ataque de los Estados Unidos, mata civiles inocentes y crea por tanto un auténtico odio y deseo de venganza que los Talibanes pueden explotar. El torrente permanente de ataques al ejército con muertos ha aumentado; los últimos 5 años han sido abatidos 1500 soldados pakistaníes en combates con diferentes fuerzas insurgentes.
Hay un hundimiento vertiginoso en el caos. Estados Unidos teme realmente las consecuencias de un colapso de la administración civil. En particular es preocupante la cuestión del arsenal nuclear pakistaní. Estados Unidos ha afirmado belicosamente, que estaría dispuesto a una invasión para garantizar la seguridad de las bases, si considerara que eso concordara con sus intereses. Una invasión sería una provocación que empeoraría drásticamente la situación social.
También está la cuestión de las relaciones entre Pakistán y la India, que ya eran suficientemente tensas antes de los atentados de Mumbai, tras los cuales muchas facciones han llamado abiertamente a bombardear Pakistán. Un ataque a Pakistán implicaría necesariamente a China (un apoyo clave de Pakistán) y también a Estados Unidos en la refriega, con desastrosas consecuencias para la región.
Contra esta tendencia sólo se opone el potencial de la lucha internacional de la clase obrera. En particular en esta región se han producido oleadas de luchas en Bangladesh, planteando así una auténtica alternativa proletaria frente a la catástrofe del capitalismo decrépito.
Graham., 01.04.09. Traducido de World Revolution, prensa de la CCI en Gran Bretaña
[1] https://en.internationalism.org/ci/2009/mumbai-slaughter [32]; https://en.internationalism.org/wr/320/mumbai-india-pakistan [33]
La necesidad existente en la clase obrera por enfrentar las campañas ideológicas que promueven falsos caminos, como la "revolución cubana", el "socialismo del siglo XXI" o el avance de "gobiernos progresistas", y la agravación a sus condiciones de vida por efecto de la agudización de la crisis, ha impulsado desde hace tiempo a la creación de grupos y círculos de discusión, los cuales, son ya en sí mismo un verdadero esfuerzo de la clase por reflexionar y buscar caminos hacia la revolución. Pero ese esfuerzo sólo puede tomar mayor dimensión en la medida en que se combata al aislamiento y esa reflexión inicial se extienda, y bajo el principio de la crítica, la solidaridad y la defensa del internacionalismo, tome una profundidad mayor. En ese plano, el Encuentro de discusión internacionalista, aún cuando inicialmente ha sido convocado por la Corriente Comunista Internacional, se reconoce como un esfuerzo colectivo, en el que grupos, círculos e individuos implicados en la discusión, han sido capaces de plantear un pronunciamiento que recoge algunos acuerdos.
Convocados a la discusión de la agenda: I. La crisis y la decadencia del capitalismo, II. Situación actual de la lucha de clases internacional y III. Formas de organización y lucha de la clase obrera, la reunión genera un pronunciamiento mínimo bajo el cual abre la posibilidad de dar continuidad a la discusión, la reflexión y la coordinación de fuerzas:
1. Concientes de que la clase trabajadora para fortalecer su conciencia requiere de la discusión, los asistentes definen el criterio proletario de la crítica respetuosa, y sustentan la necesidad de acercar las fuerzas proletarias para alentar el fortalecimiento de un MEDIO PROLETARIO INTERNACIONAL, capaz de reconocer las diferencias y al mismo tiempo mantener abierta la polémica y la voluntad de intervenir colectivamente, construyendo los lazos solidarios vitales en el combate proletario contra el capitalismo.
2. Aún cuando existen ciertas diferencias de parte de algunos camaradas en torno a la explicación y el momento de apertura de la decadencia del capitalismo defendido por la CCI, el conjunto de los asistentes expone el acuerdo de la existencia, en la actualidad, de condiciones materiales que hacen posible y necesaria la transformación radical del sistema capitalista, lo que implica que es imposible esperar beneficios (ni aún temporales) de las políticas pretendidamente progresistas planteadas por el aparato de izquierda del Estado burgués.
3. El desarrollo del capitalismo ha llevado a que instrumentos que otrora permitieron el desarrollo del combate proletario, en la actualidad sean órganos que el capital ha recuperado en su estructura y utiliza para el sometimiento, tal es el caso del sindicato. Sobre este aspecto, algunos compañeros expresaron su desacuerdo, aún cuando reconocen la limitación histórica que éste representa y el papel de saboteador que ha jugado en las luchas proletarias del siglo XX y lo que va del XXI.
4. El encuentro ha reconocido que la recesión que se vive actualmente, no es sino un proceso de agudización de la crisis que se abrió a fines de la década de los sesenta, la cual no tiene solución ni con las medidas "neoliberales", ni con las políticas intervencionistas anunciadas por gobiernos, como el de Obama, o los de izquierda presentes en América Latina, desde Castro y Chávez, pasando Evo Morales y Lula, hasta los del FMLN y FSLN.
5. Ese proceso de agudización de la crisis ha traído respuestas de la clase trabajadora. Sin embargo, el proletariado en general está aún haciendo la digestión a los ataques por lo que se puede sentir en algunos sectores cierta inhibición en su actuación. No obstante podemos decir que las manifestaciones que se han presentando en desde 2003 a 2008, aunque sean respuestas incipientes, estas son ya reveladoras de que el curso abierto en la historia es hacia el desarrollo futuro de combates. Por eso la campaña de la burguesía que avanza afirmando la desaparición del proletariado o su incapacidad para poner en cuestión a la explotación, se derrumba cuando se percibe que el proletariado de nuevo se pone al centro del escenario social.
6. Las diferencias y matices expuestos a lo largo de las temáticas discutidas, más que ser un motivo para cerrar un debate, representan oportunidades para clarificar, profundizar y ampliar la discusión. En este sentido el encuentro considera necesario construir un medio para dar continuidad a la discusión y de esa manera preparar un posterior encuentro a realizarse en próximos meses. Así, se mantiene el acuerdo de construir un "blog" en el que, asidos al espíritu internacionalista, se le de uso para:
- dar continuidad al debate y abrirlo hacia el conjunto de la clase,
- recuperar análisis que permitan dar profundidad a las discusiones,
- compartir y extender las experiencias de luchas del proletariado en diferentes regiones,
- denunciar las trampas de la burguesía e impulsar la solidaridad de los explotados,
- sacar y extender las lecciones de cada uno de sus combates.
- coordinar los esfuerzos de las minorías concientes de la clase obrera para intervenir de manera conjunta.
7. El encuentro confirma que el proletariado es una clase internacional, por lo cual su discusión y organización requieren de esa dimensión, por eso esta reflexión está en continuidad de los esfuerzos presentes en encuentros similares que han tenido lugar en Corea, España. Por eso, construir colectivamente un espacio para el debate fraterno es una tarea que se inscribe en la preparación del futuro y es un paso importante en el desarrollo de la conciencia y la unidad de la clase obrera.
Abril, 2009.
El discurso del nuevo presidente de los EE UU el pasado 4 de junio en El Cairo (Egipto) ha sido calificado rápidamente, en todos los países occidentales, de "histórico". Debemos decir que Obama se expresó con palabras y análisis que a primera vista parecían en total ruptura con la agresiva política de "¡A la guerra!" del anterior Jefe de Estado estadounidense G. W. Bush. B. Obama presentó su propia política internacional: habló de la necesidad de pasar página y de tratar los errores de Bush y de su Administración tomando en cuenta el traumatismo que supuso el Once de setiembre de 2001. Si hacemos caso de lo que dijo, la "guerra de civilizaciones", tan querida por la antigua administración estadounidense, se ha terminado. En su discurso del 4 de junio no le costó colar el mensaje de que EEUU no es enemigo de los musulmanes sino un compañero leal. Habló sin rodeos de «la ocupación» y de «la aspiración de los palestinos a la dignidad, la legalidad, la igualdad de oportunidades y a un Estado independiente»[1]. Presentó prácticamente a los Estados Unidos como ese amigo de los palestinos con el que pueden contar. Pidió a Hamás -sin calificarle de terrorista- el reconocimiento del Estado de Israel. Más significativo aún: comparó el combate de los palestinos con el de los esclavos negros de América e incluso con el combate de los negros de África del Sur en tiempos del Apartheid.
Desde la óptica de un presidente de los EEUU tales afirmaciones públicas son absolutamente inéditas; pero están en continuidad con la política de apertura diplomática que EEUU parece querer llevar a cabo con Irán; país al que han calificado hasta hace poco de «peligro potencial para la seguridad del mundo».
¡Cuántos cambios en tan poco tiempo!
¿Cómo es que los EEUU hasta ayer mismo totalmente agresivos se han vuelto de repente rapsodas del diálogo y de la paz?
Nosotros tenemos razones más que suficientes para desconfiar. La experiencia, dramática en muchos casos, nos ha enseñado a no tomarnos al pie de la letra los bellos discursos de los burgueses. La historia nos ha mostrado efectivamente que cuando el capitalismo habla de paz en realidad está preparando la guerra.
Los Estados Unidos, tras el hundimiento del Bloque ruso en 1989, han llegado a ser la única superpotencia del planeta. Mantener su dominio a cualquier precio es la orientación que han dado a su política guerrera a lo largo de los años transcurridos desde entonces. Sin embargo, a partir de 2001, con la guerra en Afganistán y en Irak, hay una realidad que se muestra con claridad meridiana: el debilitamiento de los EEUU. Su hundimiento hasta las cejas en el embrollo afgano e iraquí es una manifestación concreta y particularmente trágica de esa realidad que no se presenta aislada; en cualquier rincón del mundo las otras grandes potencias impugnan la supremacía estadounidense y ponen sus propios intereses por encima de cualquier otra consideración: es el caso de China en África, el de Irán en Oriente Medio,... Cualquier nación, camarilla o grupo de presión, cualquier burguesía nacional se anima enseguida a defender sus propios intereses, al amparo de un desorden y un caos en aumento. La política de la administración Bush, firme en su voluntad de afirmar la potencia estadounidense, sola contra todos, no ha frenado en nada este fenómeno de debilitamiento; al contrario, esa política aceleró el proceso de aislamiento y debilidad; incrementó la contestación, la discordia y el descontento antiestadounidenses en especial en el mundo musulmán, incluso por parte de aliados como Egipto o Arabia Saudita.
Que esta política obstinada, tozuda, de los EEUU no podía ser mantenida durante mucho tiempo lo ha comprendido gran parte de la burguesía estadounidense, el Presidente Obama y su Administración superando, al menos momentáneamente, la gran desavenencia existente entre republicanos y demócratas respecto a esa política. Sin embargo, la política orquestada por la Administración Obama no impedirá el desarrollo de un creciente proceso de aislamiento de Estados Unidos. El debilitamiento estadounidense y el ascenso de la tendencia a ir "cada uno a la suya", característica del periodo histórico, son realidades irreversibles. Uno de los aspectos de esta realidad se halla en la creciente imposibilidad para EEUU de intervenir militarmente y al mismo tiempo en las diferentes guerras regionales en las que está totalmente atascado. No sólo están agotados sus recursos militares, particularmente los "medios humanos", sino que la crisis económica que comienza a hacer estragos en el mundo entero le causa serios problemas. El ejército estadounidense devora diariamente millones de dólares mientras el país se empobrece a marchas forzadas, mientras explota el desempleo, y la cobertura sanitaria es nula,... En un momento en que la pobreza golpea a partes crecientes de la población ¿cómo conseguir que ésta acepte sin rechistar los gastos militares constantemente en aumento? Es más, a pesar de que les aumentan las primas y el sueldo, es cada vez más difícil encontrar jóvenes dispuestos a enrolarse, a dejarse agujerear la piel en guerras cada vez más desfavorables. Esta nueva orientación de la política imperialista de EEUU no tiene nada que ver con un humanismo reencontrado por Obama. Esta política se impone, como algo necesario, a la burguesía americana y significa, simplemente, que Estados Unidos debe hacer las cosas con mejor puntería cuando se trata de intervenciones guerreras. Su elección está decidida: llevar la guerra a Afganistán y a Paquistán; lo que consecuentemente lleva implícito el intento de calmar, al menos de momento, las apuestas iraní y palestina. Dominar la situación en Afganistán es un imperativo para EEUU, si quieren recuperar una verdadera influencia en Paquistán, un auténtico punto de confluencia de múltiples direcciones: Irán hacia el Oeste, el Cáucaso y Rusia al Norte, y China e India hacia el Este; país, este último, que no cesa de mostrar sus crecientes apetitos imperialistas. He aquí la obligada elección que deben hacer los Estados Unidos y que explica el sentido profundo del discurso de Obama en El Cairo.
Israel es desde hace décadas el más fiel aliado de Estados Unidos en Oriente Medio. El vínculo entre la burguesía de estos dos países es muy fuerte y el ejército israelí está apoyado totalmente por Washington. En tiempos de G.W. Bush los israelíes lograron una notable dimensión en lo que se refiere al dominio de su política imperialista; Tel-Aviv y Washington estaban prácticamente en la misma longitud de onda. Hoy no es el caso: la Administración estadounidense exige actualmente a la burguesía israelí que se pliegue a sus exigencias, a la defensa de sus propios intereses inmediatos; lo cual ha hecho subir inmediatamente la tensión entre ambos países. Las divergencias entre Netanyahu, jefe del gobierno israelí, y el presidente Obama son claras y rotundas; de tal manera que, bajo la fuerte presión estadounidense, Netanyahu ha debido moderar sus declaraciones en el discurso que pronunció en Tel-Aviv en respuesta al de Obama en El Cairo. Por primera vez a Netanyahu no le ha quedado más remedio que pronunciar las palabras "Estado palestino", aunque lo haya hecho asociándolas a la desmilitarización de éste y al rechazo de la división de Jerusalén como capital. Esto demuestra que las presiones al jefe del gobierno israelí deben ser fuertes y constantes. En este sentido le hace falta ganar tiempo; y eso es lo que ha hecho. Nosotros estamos seguros de que esto en el fondo no va a cambiar nada. Es fácil darse cuenta de ello cuando se descubre que Netanyahu ha pedido a los palestinos, como condición previa, que reconozcan al Estado israelí como un Estado judío. El Jefe de gobierno ha hecho de esta exigencia un elemento central, un factor que condiciona cualquier avance en las negociaciones de "paz"; cuando tiene claro que eso para la burguesía palestina no es de ninguna manera aceptable.
Con toda seguridad van a seguir subiendo las tensiones entre Israel y los EEUU; y no es menos cierto que esta nueva política estadounidense a la larga empujará a Israel a huir hacia una salida guerrera, llevado de la mano de la fracción burguesa en el poder
El Primer ministro B. Netanyahu considera la amenaza nuclear iraní insoportable para Israel. La escalada verbal entre M. Ahmadinejad, líder iraní, y el Gobierno israelí plasmaron el incremento de tensiones entre los dos países. Es más que probable que los acontecimientos actuales en Irán no tranquilicen mucho a la burguesía israelí. El Estado israelí puede caer en la tentación de poner al gobierno Obama contra las cuerdas por medio de una acción militar contra Irán.
Aunque tal perspectiva nunca se lleve a cabo la burguesía israelí no puede quedarse sin reaccionar ante lo que consideran un aumento de las exigencias estadounidenses. Paradójicamente, este incremento de las tensiones es el resultado del debilitamiento estadounidense. La guerra y la barbarie van a continuar desarrollándose inexorablemente en esta región del mundo.
Tino
(02 julio 2009)
Traducción desde CCI Online de Révolution Internationale
[1] Courrier Internationale, 16 Junio 2009
Por todos los rincones del planeta la clase obrera padece condiciones de explotación y miseria cada vez más insoportables. En los países que la burguesía llama hipócritamente "emergentes" los obreros son tratados como si fuesen animales de carga.
Pero en los últimos años, estos esclavos asalariados tienden a resistir de forma creciente. En Egipto, en Dubai, o en Vietnam, estas revueltas se desatan y estallan esporádicamente, reuniendo en cada lucha decenas de miles de obreros.
La existencia de estas luchas es desconocida en el resto del mundo, hasta totalmente ignorada. Los medios de comunicación, a las órdenes de la burguesía, desarrollan una verdadera censura: nada se filtra, ni las grandes huelgas, ni la terrible represión que se desencadena sistemáticamente sobre los obreros en lucha.
De esta manera, los periódicos han hecho reinar un silencio de plomo sobre las luchas masivas que se han desarrollado recientemente en Bangladesh y en China.
Los trabajadores del textil de este país detentan un triste récord mundial, el de los salarios más bajos: ¡0,22 $ por hora! En la India, donde la población vive en la más completa miseria, los salarios son dos veces más elevados (0,44 $ por hora). Además, últimamente, la situación se ha degradado todavía más: ¡en ciertas fábricas, estos mismos salarios de miseria no son pagados!
Por consiguiente, y después de meses de sufrimiento y de privaciones, la masividad y la violencia de la reacción obrera ha estado a la altura de este tratamiento inhumano. El 10 de mayo último, en una fábrica de jerseys Rupashi en Narayanganj (ciudad portuaria y centro de la industria textil del país). Los obreros han dejado estallar su cólera reteniendo físicamente a su patrón. «El día siguiente, los obreros de Rupashi cuando volvieron al trabajo se encontraron frente a una fábrica cerrada. Los trabajadores decidieron entonces ir en manifestación a las otras fábricas de la ciudad entonando eslóganes contra la explotación. Miles de trabajadores dejaron su puesto de trabajo para seguirles. Se produjeron enfrentamientos con los guardas de seguridad de las fábricas. La violencia se propagó como un reguero de pólvora: 20.000 trabajadores se pusieron a saquear y prender fuego a decenas de fábricas del textil y de hilado de algodón.»[1]
Ya en 2006, miles de trabajadores sublevados devastaron ciertas zonas industriales. Pero esta vez, los huelguistas han actuado más masivamente y con más violencia. No han vacilado en atravesar todas las barreras de seguridad que rodean las fábricas para agruparse y enfrentarse al ejército, lo que ha dado lugar a sangrientas batallas callejeras.
Estos lugares son verdaderos presidios industriales, campos cercados de alambre de espino y protegidos permanentemente por vigilantes armados. Tomando las fábricas y enfrentándose al ejército, estos 20.000 obreros han tratado a la vez de destruir las máquinas, verdaderos objetos de tortura sobre los que sudan sangre y lágrimas, día y noche, y al mismo tiempo enfrentarse a sus carceleros arriesgando su vida.
China es presentada desde hace quince años como el nuevo Eldorado capitalista. Si creyésemos a los charlatanes diplomados en economía, el imperio de oriente está actualmente considerado como una excepción a la crisis económica. Mejor todavía, ¡China permitiría en el futuro a la economía mundial salir de la recesión! Evidentemente la verdad es totalmente diferente. Este país también está afectado de pleno y brutalmente por la crisis, y como en todos los sitios la clase obrera es la primera víctima. Por ejemplo, «sólo en Daqing[2], 88.000 empleados han sido despedidos en los últimos dos años»[3]. En todo el país, cerca de 30 millones de trabajadores emigrantes han perdido su trabajo desde el último verano.
Pero poco a poco la combatividad se desarrolla. A pesar de la represión despiadada del partido "comunista" chino, los obreros aceptan cada vez menos ser tratados como bestias de carga. Así, desde comienzos de marzo, «miles de obreros del noreste de China manifiestan su descontento en la calle para reclamar la entrega de sus subsidios y la liberación de sus representantes[4]. Las manifestaciones han tenido lugar en las ciudades de Daqing y de Liaoyang, en el corazón del centro industrial de Manchuria, afectado por la crisis económica. En torno de estas ciudades, las industrias del estado dan trabajo directa e indirectamente a nueve personas de cada diez. Pero el rendimiento de estas industrias está descendiendo y los planes de austeridad se multiplican. Después de que se anunciara que no recibirían más subsidios para la calefacción y que se quedarían sin seguridad social después del despido, los obreros de Daqing, por miles, hasta 30.000, salen todos los días a la calle desde primeros de marzo. Reunidos en la plaza del Hombre de Hierro, nombre de un héroe legendario del proletariado de los años sesenta, hacen un plante frente a la sede local de Petro China, la compañía pública que les emplea. "Nosotros somos Los hombre de hierro"; eso es lo que pone en las pancartas que han colgado en las ventanas de sus patronos. En Liaoyang, razones similares han obligado a decenas de miles de obreros a desafiar el frío y los vientos de arena, para protestar frente a la sede del gobierno local»[5].
Esta oleada de luchas es representativa del aumento de la combatividad del proletariado que se vive en China frente a los efectos de la crisis económica. «A lo largo de los tres primeros meses de este año, al ritmo de las pérdidas de empleo y del retorno de los emigrantes a sus regiones de origen que ha aumentado rápidamente, China ha experimentado 58.000 "incidentes de masas". El mismo gobierno habla de huelgas, de manifestaciones en la calle, cortes de carreteras y de otras formas de lucha proletaria. Estas cifras provienen de agencias de observación de la estabilidad política en China continental situadas en Hong Kong. Si esta tendencia continua todo el año, 2009 batirá todos los récords precedentes con más de 230.000 de estos llamados "incidentes de masas", comparados a los 120.000 de 2008 y a los 90.000 de 2006»[6] .
De Vietnam a Dubai, de China a Bangladesh, estallan huelgas cada vez más importantes y violentas. La cuestión que se plantea es esta: ¿cuál es el porvenir de estas luchas? Para responder, hay que concebirlas como partes de un proceso internacional de retorno progresivo del proletariado al terreno de la lucha de clases en todo el mundo.
En los países "emergentes", la combatividad obrera, la masividad de las huelgas, así como la valentía frente a la represión feroz, son una fuerza que puede y debe inspirar a los proletarios de todos los países.
Pero la desesperación que les lleva, como en Bangladesh, a saquear las fábricas y a enfrentarse a las fuerzas de represión sin otra perspectiva que morir en un baño de sangre, revela también hasta que punto estos proletarios necesitan de la lucha de los obreros en los países centrales, en Europa y Estados Unidos, para apropiarse de la larga experiencia de los batallones más viejos del proletariado mundial.
Para que todas estas luchas tengan un eco, para que la combatividad de unos aliente a la de los otros y que la experiencia de los otros aproveche recíprocamente, hay que romper la capa de plomo mediática orquestada por la burguesía, quebrar el black-out difundiendo y debatiendo lo más ampliamente posible, a escala internacional, cada nueva lucha importante.
Traducido de Révolution Internationale nº 403, periódico de nuestra sección en Francia.
1) Fuente: "Des nouvelles du front".
2) Ciudad de un millón de habitantes situada en la provincia de Heilongjiang.
3) Fuente: "Des nouvelles du front"
4) Estos "representantes" son a priori los elementos que el estado chino ha señalado como los obreros más combativos desde el comienzo del movimiento y sobre los cuales ha concentrado la represión metiéndolos en prisión. Sin embargo, debido a la poca información a nuestra disposición, nosotros no sabemos en que condiciones y hasta que punto estos "representantes" son reconocidos por el conjunto de los obreros en lucha.
5) Fuente: "Des nouvelles du front".
[6] Fuente: "Des nouvelles du front
La huelga del pasado junio de los trabajadores de mantenimiento y construcción en 30 obras del sector energético a lo largo de Gran Bretaña, exigiendo la readmisión de sus 640 compañeros despedidos en la refinería de Lindsey, Lincolnshire, mostró la fuerza colectiva de la solidaridad obrera.
Estas huelgas no oficiales, convocadas en muchos casos por asambleas masivas de trabajadores, forzaron a la empresa petrolera Total a retirar los despidos. También consiguieron restablecer los empleos de 51 obreros de la construcción cuyos despidos provocaron la entrada en huelga de otros 1200 trabajadores de la obra, lo que llevó a Total a despedir de forma provocativa a cientos de huelguistas. En un momento en el que a los obreros se les dice que no pueden hacer nada ante la creciente ola de desempleo, este movimiento de solidaridad le recordará a la clase su fuerza potencial.
El hecho de que la lucha se basara en la solidaridad, le dio una base mucho más firme que la menos importante huelga en Lindsey a primeros de año, cuando para muchos pareció que el impulso tras la huelga era el slogan reaccionario "Empleos británicos para trabajadores británicos", idea que sólo puede sembrar divisiones en el seno de la clase obrera. La evidente muestra de solidaridad de clase con los obreros despedidos hizo que la huelga de junio tuviera un eco más claro en toda la clase trabajadora.
A pesar del indudable peso del nacionalismo, la huelga de enero ya tuvo importantes aspectos positivos: huelgas de solidaridad, asambleas masivas, el surgimiento de pasos hacia la ruptura de la división entre trabajadores "británicos" y "extranjeros". Estos rasgos hicieron posible que la lucha forzara a los empresarios a ceder, y ahora han vuelto a aparecer de una forma más amplia y dinámica.
«Pase lo que pase en los próximos días esta lucha ha demostrado que los trabajadores no tienen por qué aceptar los ataques; que pueden resistir. Más que eso, se ha visto que la única manera para los trabajadores de defenderse es defendiéndose los unos a los otros» (‘Construction workers at the centre [39]of the class struggle', CCI online) [39]. Escribimos esto durante el primer fin de semana de huelga; para el final de la semana siguiente todos los trabajadores habían sido readmitidos.
La clase dominante se vio enfrentada a una oleada huelguística extendida a lo largo de algunos de los puntos más importantes del sector energético en El Reino Unido. El trabajo de construcción en refinerías de gas y petróleo; en centrales energéticas incluyendo la central nuclear de Sellafield; en complejos petrolíferos; en centrales petroquímicas, se paralizó cuando los obreros organizaron asambleas masivas y entraron en huelga. 900 trabajadores se declararon en huelga en la central nuclear de Sellafield, 1.100 en la de Ensus biocombustibles en Wilton, Teeside. 400 miembros de la plantilla pararon en dos plantas de LNG en el oeste de Gales, incluyendo la importantísima instalación petrolera en South Hook. Se produjeron huelgas de los trabajadores de construcción y de mantenimiento en la central de Longannet, Fife en Escocia, en la central de Aberthaw, Gales del sur; de 200 trabajadores de subcontratas en la central de Aberthaw en el oeste de Gales; los de mantenimiento en la refinería de Shell Stanlow en Ellesmere Port, Cheshire; subcontratados en las centrales de Drax y Eggborough , cerca de Selby, North Yorkshire; la planta nuclear de Hinkley Point en Somerset; la refinería de Coryton en Essex; y la de Isle of Grain en Kent. Algunas de estas huelgas sólo duraron uno o dos días; otras se mantuvieron mientras los compañeros de Lindsey permanecieron despedidos.
Como la lucha en enero también se logró el apoyo de trabajadores "extranjeros"; obreros polacos se sumaron a la huelga en la central de Drax.
La valentía de esas acciones no debe ser subestimada. El sector de la construcción está siendo duramente golpeado por la recesión. Estos obreros trabajan para subcontratas y se tienen que trasladar por todo el país buscando trabajo, y se sabe que estas empresas elaboran listas negras con los trabajadores más combativos. Esas acciones de solidaridad son ilegales y por tanto los responsables no sólo pueden ser arrestados sino también perder sus empleos por romper la ley. Estos obreros arriesgaron mucho con el fin de defender a sus compañeros.
Este movimiento se extendió no sólo por el boca a boca sino también a través del envió de piquetes informativos itinerantes por parte de los huelguistas de Lindsey con el fin de ganarse a otros trabajadores. De nuevo ilegal completamente, pero los obreros entendieron la necesitad vital de extender la lucha. Esos piquetes significan que puedan tener lugar discusiones entre los huelguistas y otros trabajadores, echando abajo barreras que los medios de comunicación y los sindicatos tratan de levantar. Se trata tan sólo de especulación, pero es posible que la experiencia de la gran distorsión de los medios en luchas anteriores llevara a los trabajadores de Lindsey a querer explicar las razones de su lucha directamente. Sea la razón que fuera estos piquetes informativos expresaron la determinación de extender la lucha.
Asambleas masivas
Al contrario que a primeros de año, los medios no mostraron demasiado relacionado con las reuniones masivas en Lindsey. Entonces mostraron las asambleas y concentraciones debido a la presencia de Union Jacks (bandera británica) y las pancartas con el "Empleos británicos para trabajadores británicos", y siempre pudieron encontrar algún huelguista que defendiera este slogan reaccionario. Esta vez no se interesaron en mostrar a los obreros discutiendo cómo extender su lucha, agradeciendo la solidaridad de compañeros. Hubo una o dos pancartas nacionalistas y Union Jacks, pero la cuestión de la solidaridad las relegó a un segundo plano.
No fue sólo en Lindsey donde hubo asambleas masivas. En otros sitios se produjeron antes de ir a la huelga. Un ejemplo muy interesante es Sellafield. Al principio de la segunda semana, el 22 de junio, los sindicatos del complejo convocaron una asamblea masiva y tras ella los obreros dejaron sus puestos de trabajo. Al día siguiente el sindicato desconvocó la huelga, sin ninguna asamblea. El miércoles algunos trabajadores organizaron su propia reunión. «Pensé simplemente que era acertado tener una asamblea que implicara a la gente, así que hicimos la asamblea y votamos continuar la huelga. Alrededor de unos 100 se declararon en huelga ese día, y después se nos unieron otros 100. Había una asamblea convocada para el viernes por la mañana y pienso que todo el centro habría apoyado la huelga otra vez pero en ese punto Lindesy ya había vencido» (declaraciones de un huelguista en socialistworker.co.uk 30/6/09).
Las asambleas masivas son vitales para la lucha porque permiten a los trabajadores discutir colectivamente las acciones que se necesitan. En este sentido hay una solidaridad consciente en relación a las acciones acordadas. No es sorprendente por tanto por qué es ilegal que esta clase de reuniones decida el ir a la huelga. Según la ley tiene que haber una votación secreta antes de cualquier huelga, o lo que es lo mismo, que no haya discusión colectiva acerca de las acciones que se deben tomar.
La solidaridad activa mostrada por este movimiento ha significado un desafío para la habilidad de los sindicatos en el control de los trabajadores. Los obreros de Lindsey no esperaron a los sindicatos y a sus votaciones secretas para entrar en huelga en apoyo de los 51 trabajadores despedidos. Ni tampoco sus compañeros de Drax y Eggborough, Ratcliffe y West Burton en Nottinghamshire, Fiddlers Ferry, Aberthaw y los de las contratas en la refinería de BP cerca de Hull que se declararon en huelga cuando llegaron a sus oídos los 51 despidos y la huelga en su apoyo. La defensa de sus compañeros fue su principal preocupación. Los sindicatos fueron sobrepasados, aunque intentaron subirse al carro de un movimiento que estaba desbordando los diques de reglamentaciones, leyes y divisiones entre sindicatos. No decimos aquí que los trabajadores vieran claramente a los sindicatos como correas de sujeción o que quisieran organizarse fuera de ellos. Sin embargo, su voluntad de expresar solidaridad significó que tuvieron que actuar de forma ilegal y fuera de las normas de los sindicatos.
¿Cómo respondieron los sindicatos? Rápidamente.
Primero, los delegados sindicales de Lindsey jugaron su papel. Los delegados son la cara militante de los sindicatos. Su comité pareció transformarse en un comité de huelga, invitando a participar a miembros adicionales. Los obreros sí tenían confianza en un comité de huelga. Por tanto, a pesar de no confiar en los líderes sindicales, sí entregaron a los delegados sindicales el control de la huelga. Es cierto que estos delegados de base contribuyeron a la extensión de la lucha, pero siempre dentro del marco sindical. La idea para ellos era que la extensión de la lucha presionaría a los jefes sindicales para hacerles frente a los patronos, fortaleciendo su poder de negociación, dándoles un respaldo. Y en el caso de las asambleas, también fueron vistas como medios de presionar a la jerarquía sindical mientras negociaban, ya que estas podían rechazar cualquier acuerdo tomado.
Al mismo tiempo, la dirección sindical, después de, en un principio, llamar a los trabajadores a volver al trabajo, "apoyó" la huelga tan pronto Total despidió a los 640 huelguistas. Comprendieron que esta acción llevaría a una extensión mucho más amplia de la lucha. Para ponerse a la cabeza del movimiento los líderes de GMB y de UNITE inmediatamente buscaron negociar con Total, y así centrar el movimiento en el éxito de sus negociaciones.
Entre ellos y los delegados sindicales se las arreglaron para contener al movimiento dentro de los cauces sindicales. Aún así, si Total no hubiera cedido, los sindicatos habrían tenido dificultades para contener la lucha. Como un huelguista de Sellafield dijo, si no se hubiera llegado a un acuerdo el centro entero se habría reunido y unido a los 200 obreros que ya estaban rechazando la vuelta al trabajo promulgada por los sindicatos. Estos y el resto de la clase dominante sabían que estaban sobre un volcán y la única forma de apagarlo era cediendo.
Este dramático y victorioso movimiento de solidaridad ha mostrado a la clase obrera en Gran Bretaña y todo el mundo que la solidaridad activa a través de la extensión de la lucha es el único camino para resistir a los ataques. Aunque sólo estuvieron involucrados unos pocos miles de trabajadores, su extensión a lo largo del país, la participación de obreros polacos, el uso de asambleas masivas, la tendencia a cuestionar las órdenes de los sindicatos, la reaparición de piquetes informativos móviles después de 25 años, y sobre todo la determinación de defender a sus compañeros, son indicios del potencial de las luchas futuras. Esta lucha también mostró que lejos de ser pasivo comparado con los obreros de Francia o Italia, el proletariado en Gran Bretaña es parte del resurgimiento internacional de luchas. Los trabajadores de todo el mundo se fortalecerán enormemente de esta experiencia. Dondequiera que vivas, no es algo muy habitual ver a los patronos ceder de forma tan completa ante la resistencia obrera.
La solidaridad de esta lucha también ha desmentido la imagen de los trabajadores de la construcción como un sector atrasado y nacionalista propagada por los medios tras la huelga de enero. Esto abrirá la puerta al potencial de otros sectores que sigan el ejemplo.
Traducido de World Revolution, publicación de la CCI en Gran Bretaña
En el actual medio anarquista, y sobre todo en Francia y en Rusia, se está produciendo un debate entre dos concepciones opuestas: la de quienes tratan de desmarcarse y la de los que asumen la postura nacionalista que subyace en la defensa de los regionalismos, de la "identidad étnica", o de las luchas de liberación nacional, cuestiones estas que, muy frecuentemente, resultan características de este medio y que en muchos casos representan una de sus principales debilidades. Hay que decir que el curso catastrófico en el que cada vez más se adentra la sociedad capitalista empuja a quienes desean de todo corazón ser partícipes de la revolución social a examinar, con todo rigor, las perspectivas que se abren ante el proletariado. Estas pueden ser favorables al desarrollo de las luchas obreras pero también han de verse en la oposición al desarrollo de la barbarie de la guerra imperialista, un fenómeno que dada la evolución que toma la situación del capitalismo decadente, está cada vez más presente, y con efectos también más destructivos, alcanzando, prácticamente, a todos los continentes.
La única actitud que, de acuerdo a sus intereses, puede adoptar el proletariado ante la guerra imperialista es, en primer lugar, la de rechazar completamente cualquier participación al lado de ninguno de los contendientes, y, en segundo lugar, la denuncia de toda fuerza de la burguesía que, con la excusa que sea, llame a los trabajadores a dar su vida por uno u otro de los bandos imperialistas. Ante una situación de guerra imperialista, la clase obrera debe anteponer la única salida posible: el desarrollo de la lucha más consciente y más intransigente para poder derribar el capitalismo. Por ello, la cuestión del internacionalismo constituye el criterio decisivo para afirmar o negar la pertenencia de una organización, o de una corriente política, al terreno del proletariado.
La base de este internacionalismo es el carácter universal de las condiciones de brutal explotación de su fuerza de trabajo que se imponen a los trabajadores sea en el país o en el continente que sea, Fue precisamente ese internacionalismo lo que hizo surgir en el movimiento obrero la Primera Internacional. La justificación del internacionalismo reside en el hecho de que las condiciones de emancipación del proletariado son, asimismo, internacionales: por encima de fronteras y los frentes militares; más allá de los distintos orígenes y las diferentes culturas de los trabajadores, la clase obrera forja su unidad en la lucha común contra las condiciones de explotación y en el interés, también común, en la abolición del asalariado y la construcción del comunismo. Este terreno común es el fundamento de su naturaleza como clase.
Sin embargo, para el anarquismo, el internacionalismo se desprende más bien de "principios" abstractos tales como el antiautoritarismo y el rechazo del poder, venga de donde venga, del anti-estatismo, de la libertad, etc., y no de una comprensión clara de que el internacionalismo constituye una frontera, intangible pero fehaciente, que delimita el terreno de clase del proletariado del campo del capital. Esto es lo que explica que, como iremos viendo, la historia del anarquismo se ha visto atravesada por continuas oscilaciones entre tomas de posición claramente internacionalistas, pero también posiciones pacifistas y humanistas estériles, cuando no abiertamente belicistas.
En la serie de artículos que ahora iniciamos, vamos a tratar de entender por qué ante las principales confrontaciones imperialistas - por ejemplo las dos Guerras Mundiales - la gran mayoría del medio anarquista no ha llegado a defender el interés de la clase obrera y sí, en cambio, se ha dejado ganar por el nacionalismo burgués, mientras que, por el contrario, una pequeña minoría sí se mantenía firme en la defensa del internacionalismo proletario.
Con el estallido de la Primera Guerra mundial, asistimos a la vergonzosa quiebra de la Internacional Socialista, con el sometimiento de la gran mayoría de sus partidos al capitalismo, declarando sin tapujos una Unión Sagrada con las respectivas burguesías nacionales de cada país, y fomentando la movilización del proletariado para la guerra imperialista. También vimos a las componentes más importantes del movimiento anarquista trocarse en pro-belicista en provecho del Estado burgués. Así, los Kropotkin, Tcherkesoff, o Jean Grave se convirtieron en los defensores más encarnizados de Francia: «No permitáis que esos atroces conquistadores aplasten otra vez la civilización latina y el pueblo francés... No les dejéis que impongan a Europa un siglo de militarismo» [1] . E, invocando precisamente esa defensa de la democracia contra el militarismo prusiano, se volcaron en defensa de la Unión Sagrada: «La agresión alemana constituía una amenaza - ya consumada - no sólo contra nuestros anhelos de emancipación sino contra toda la evolución humana. Y por eso, nosotros los anarquistas, nosotros los antimilitaristas, nosotros enemigos de la guerra, nosotros defensores fervientes de la paz y la fraternidad entre los pueblos, nosotros hoy nos sumamos a las filas de la resistencia y creemos que nuestro deber es no distinguir nuestra suerte de la del resto de la población»[2]. En Francia la CGT anarco-sindicalista echó por tierra sus propias resoluciones que le imponían que en caso de guerra debía desencadenar una huelga general, y en cambio se convirtió en propagandista histérico del acarreo de la carne de cañón a la matanza imperialista. «Contra el derecho basado en los puños, contra el militarismo germánico, ¡salvemos la tradición democrática y revolucionaria de Francia!», «partid sin vacilar, camaradas obreros a los que se os llama para defender, en las fronteras, la tierra francesa.»[3]. En Italia, por su parte, grupos anarquistas y anarcosindicalistas, crearon los "fasci" «contra la barbarie, el militarismo germánico, y la pérfida Austria católica y romana».
Y, sin embargo esta convergencia de la mayoría de la Socialdemocracia y del anarquismo en pro del apoyo a la guerra imperialista y el Estado burgués, obedecía a dinámicas fundamentalmente diferentes.
En el caso de la Socialdemocracia, su posición en 1914 ante la guerra constituye una traición al marxismo, la teoría del proletariado internacional y revolucionario cuyo principio básico es que los proletarios no tienen patria. En cambio, la adhesión a la guerra imperialista y a la burguesía, por parte de la gran mayoría de los dirigentes anarquistas del mundo ante la Primera Guerra Mundial no constituye un paso en falso, sino la consecuencia lógica de su anarquismo, es decir de sus posiciones políticas esenciales.
Así en 1914, la invocación del antiautoritarismo, es decir de lo intolerable que resultaba «que un país sea violentado por otro»[4], fue lo que sirvió a Koprotkin para justificar su posición chauvinista pro-francesa. De igual forma, al basar el internacionalismo en la "autodeterminación", es decir en «el derecho absoluto de todo individuo, toda agrupación, toda municipalidad, toda provincia, toda región, toda nación, a decidir por ellos mismos, de asociarse o no asociarse, de aliarse con quien ellos quieran o de romper tales alianzas»[5]; los anarquistas no hacen más que hacer suyas las divisiones que el capitalismo impone al proletariado. En última instancia la posición chauvinista se enraíza en el federalismo que constituye la base misma de toda la concepción anarquista. Al contemplar la nación como un "fenómeno natural", y por tanto también "el derecho de toda nación a su existencia y a su libre desarrollo", el anarquismo no advierte "más peligro en la existencia de las naciones que la propensión a ceder al ‘nacionalismo' inculcado por la clase dirigente para enfrentar a unos pueblos con otros". Por ello, ante la guerra imperialista, el anarquismo se ve impelido a distinguir entre "agresores" y "agredidos", o entre "opresores" y "oprimidos", etc., lo que le conduce a ponerse del lado del "más débil" o del que ve "sus derechos pisoteados",... Pero esa tentativa de basar el rechazo de la guerra en algo que no sean las posiciones de clase del proletariado deja el campo libre a las justificaciones de apoyo a uno u otro beligerante, es decir, en la práctica, a tomar partido por uno u otro bando imperialista.
Y sin embargo algunos anarquistas sí consiguieron defender una posición netamente internacionalista. De hecho una minoría de 35 libertarios (entre los que figuraban A. Berkman, E. Goldmann. E. Malatesta, y D. Nieuwenhuis), publicaron en febrero de 1915, un manifiesto contra la guerra que señalaba: «Así pues resulta ingenuo y pueril que, tras haberse multiplicado las causas y las ocasiones de conflicto, se busque establecer las responsabilidades de tal o cual gobierno. No hay distinción posible entre guerras ofensivas y defensivas (...) Ninguno de los contendientes tiene el menor derecho a reivindicar para sí la civilización, como tampoco ninguno puede invocar el derecho a actuar en legítima defensa. (...) Sea cual sea la forma que revista el Estado, éste no es más que la opresión organizada en provecho de la minoría de privilegiados. Y el conflicto actual pone esto de manifiesto de manera tajante: todas las formas del Estado aparecen implicadas en esta guerra: el absolutismo de Rusia, el absolutismo mitigado con parlamentarismo de Alemania, el Estado que reina sobre pueblos de distintas razas como es el caso de Austria, el régimen democrático constitucional de Inglaterra, y el régimen democrático republicano francés. (...) El papel de los anarquistas ante la tragedia actual, sea cual sea su situación o su emplazamiento, es el de continuar proclamando que no existe más que una única guerra de liberación: aquellas que, en todos los países, libran los oprimidos contra los opresores, los explotados contra los explotadores» (6) . Esta capacidad para mantenerse fiel a las posiciones de clase fue aún más clara en las organizaciones proletarias de masas que reaccionaron contra el abandono progresivo de toda perspectiva revolucionaria por parte de la Socialdemocracia ya antes de la guerra, y que se orientaron hacia el sindicalismo revolucionario. En España, A Lorenzo, que ya militara en la Primera Internacional y que fundase la CNT, denunció inmediatamente la traición de la socialdemocracia alemana, de la CGT francesa y de los sindicatos ingleses, acusándolos de «haber sacrificado sus ideales en los altares de sus respectivas patrias, negando el carácter fundamentalmente internacional del problema social». En Noviembre de 1914 ya había aparecido otro Manifiesto firmado por grupos anarquistas, sindicatos y sociedades obreras de toda España y que insistía en esas mismas ideas: denuncia de la guerra, denuncia de todos los bandos beligerantes, reivindicación de la necesidad de una paz que «sólo podrá estar garantizada por la revolución social» (7). La reacción fue, en cambio, más débil, en el caso de los anarcosindicalistas que sufrían un peso mayor de la ideología anarquista. Pero aún así surgió, tras la traición de la CGT, una minoría opuesta a la guerra y que se reagrupó en el pequeño grupo La Vida Obrera de Monatte y Rosmer. (8)
Tras estallar, la nebulosa anarquista se escindió pues entre anarco-patriotas e internacionalistas. A partir de 1915, la reanudación de las luchas por parte del proletariado, y la creciente resonancia de la consigna. "transformar la guerra imperialista en guerra civil" lanzada por las Conferencias celebradas en Zimmerwald y Kienthal (9) , permitió a los anarquistas anclar su oposición a la guerra en la lucha de clases.
En Hungría, tras 1914, fueron militantes anarquistas los que se pusieron a la cabeza del movimiento contra la guerra imperialista. Entre ellos hay que destacar a Ilona Duczynska y Tivadar Lukacs que introdujeron y dieron a conocer en Hungría el Manifiesto de Zimmerwald. Con el impulso de esta conferencia internacionalista, el Círculo Galileo que se había fundado en 1908, y que se componía de una amalgama de anarquistas, socialistas excluidos de la socialdemocracia, pacifistas,... fue progresivamente decantándose y radicalizándose, pasando del antimilitarismo y el anticlericalismo al socialismo, y de una actividad propia de un círculo de discusión, a una actividad de propaganda más decidida contra la guerra y una presencia más activa en las luchas obreras que iban desarrollándose. Sus hojas contra la guerra aparecían firmadas por el «Grupo de Socialistas húngaros afiliados a Zimmerwald».
En España, la lucha contra la guerra íntimamente relacionada con el apoyo vehemente a las luchas reivindicativas que se multiplicaban desde 1915, constituyó la actividad fundamental de la CNT. Esta organización mostró una clara voluntad de debate y estar sumamente interesado en las posiciones de las Conferencias de Zimmerwald y Kienthal a las que saludó con todo entusiasmo. De hecho discutió y colaboró con los grupos socialistas minoritarios que, en España, se oponían a la guerra. Se implicó además en un enorme esfuerzo de reflexión para tratar de comprender las verdaderas causas de la guerra y de los medios para luchar contra ella. Digamos, por último, que se alineó con las posiciones de la Izquierda de Zimmerwald, defendiendo que «como todos los trabajadores, deseamos que el final de la guerra sea el resultado del levantamiento del proletariado de los países en guerra» (10) .
El estallido de la Revolución en Rusia suscita un entusiasmo enorme. El movimiento revolucionario de la clase obrera y la insurrección victoriosa de Octubre de 1917 impulsan a las corrientes proletarias en el seno del anarquismo a situarse en su verdadero lugar. La aportación más fructífera de los anarquistas al proceso revolucionario se concretizó en su colaboración con los bolcheviques. La proximidad política y la convergencia de puntos de vista de los medios anarquistas internacionalistas con el comunismo y los bolcheviques se reforzaron más aún a escala internacional.
Así, por ejemplo, en la CNT, Octubre de 1917 se percibe como una verdadera victoria para el proletariado. La publicación Tierra y Libertad considera que «las ideas anarquistas han triunfado»(11) , y que el régimen bolchevique «está guiado por el espíritu anarquista y el maximalismo»(12) . Por su parte Solidaridad Obrera señala que «los rusos nos muestran el camino a seguir». El Manifiesto de la CNT proclama: «miremos a Rusia, miremos a Alemania, imitemos a esos campeones de la Revolución proletaria».
En cuanto a los militantes anarquistas húngaros, Octubre de 1917 determinó que su acción contra la guerra se orientara cada vez más nítidamente hacia la revolución. Por ello, y con objeto de apoyar el movimiento obrero que se encontraba en plena ebullición, se fundó en Octubre de 1918, y a partir del Círculo Galileo, la llamada Unión Socialista Revolucionaria, que en su gran mayoría estaba compuesta por libertarios, pero donde se agrupaban corrientes que se reivindicaban tanto del marxismo como del anarquismo.
En ese momento cabe señalar como ejemplo de la contribución a la revolución por parte de una parte del medio anarquista, la más comprometida con la causa del proletariado, la trayectoria de Tibor Szamuely, que se declaró anarquista durante toda su vida. Fue movilizado para combatir en el frente ruso, donde cayó prisionero en 1915. Tras Febrero de 1917 tomó contacto con los bolcheviques, y contribuyó a la organización de un grupo comunista de prisioneros proletarios. Posteriormente se destacó por su participación en los combates que, durante el verano de 1918, tuvieron lugar en los Urales entre el Ejército Rojo y los Blancos. Cuando, en Hungría, se gestó una situación prerrevolucionaria, decidió regresar en Noviembre de 1918, para llamar con todas sus fuerzas a la creación de un partido comunista que fuera capaz de dar una dirección a las acciones de masas, y en el que pudieran agruparse todos los elementos revolucionarios. El reconocimiento de las imperiosas necesidades de la lucha de clases y de la revolución, llevó a muchos militantes anarquistas a superar su aversión por cualquier tipo de organización política, y sus prejuicios en contra de que el proletariado ejerza el poder político. Finalmente, a últimos de Noviembre de 1918, tuvo lugar la constitución del Partido Comunista, en el que participaron anarquistas tales como O. Korvin, o K. Krausz que editaba el diario anarquista Tarsadalmi Forrdalom. Este Congreso adoptó un programa en el que se defendía la validez de la dictadura del proletariado.
Este PC de Hungría «se dedicará, desde sus orígenes, a poner en práctica el poder de los Consejos Obreros» (13) . En el movimiento revolucionario que finalmente se desencadenó en Marzo de 1919, Szamuely asumió numerosas responsabilidades en las que destaca el Comisariado de Asuntos Militares que organizaba la lucha contra las actividades contrarrevolucionarias. Muchos anarquistas, entre los que abundaban quienes habían participado en los motines de la flota en Cattaro en febrero de 1918, formaron, bajo la dirección de Cserny, las tropas de choque del Ejército rojo, que se destacaron especialmente en la defensa de Budapest que hizo fracasar la intentona franco-serbia de arrasar esa capital, así como en el apoyo a la efímera República de los Consejos que se declaró en Eslovaquia en mayo de 1919. A estas resueltas tropas se les conocía, dada su inquebrantable fidelidad a la revolución proletaria, como «los muchachos de Lenin».
En Rusia, durante la ofensiva blanca contra Petrogrado (octubre de 1919), también se puso de manifiesto la lealtad de los anarquistas a la revolución, cuando a pesar de sus muchos desacuerdos con los bolcheviques, declararon que: «La Federación Anarquista de Petrogrado, a pesar del escaso número de sus militantes por haber dado lo mejor de sus fuerzas en muchos frentes y al Partido Comunista bolchevique, se mantiene, en estos momentos de gravedad (...) enteramente del lado del Partido.» (14)
La experiencia primero de la guerra mundial, y luego de la revolución, impuso a todos los revolucionarios un completo re-examen de las ideas y de los modos de actuación que mantenían antes de la guerra. Pero esta necesidad de adaptación no se planteaba en los mismos términos para todos. Ante la guerra, el ala izquierda de la Socialdemocracia, los comunistas (liderados por los bolcheviques y los espartaquistas), mantuvieron intransigentemente el internacionalismo. También pudieron - al comprender que el derrocamiento del sistema capitalista por parte del proletariado constituía la única vía para erradicar la barbarie guerrera de la faz de la tierra, y que eso ya era históricamente posible - jugar un papel decisivo estimulando y encarnando la voluntad de las masas obreras. Supieron pues asumir lo que correspondía hacer en aquel momento, situándose, esencialmente, en continuidad con su programa y analizando que dicha guerra inauguraba la fase de decadencia del capitalismo, y que, por tanto, el objetivo final del movimiento proletario, el comunismo, es decir el "programa máximo" de la social-democracia, constituía ya el objetivo inmediato por el que luchar.
No puede decirse lo mismo de los anarquistas, que no viendo más que "pueblos", debieron primeramente establecer su rechazo a la guerra y su internacionalismo, sobre unas bases diferentes a la retórica idealista del anarquismo y adoptar las posiciones de clase del proletariado para poder mantenerse fieles a la causa de la revolución social. Fue, precisamente, su apertura frente a las posiciones desarrolladas por los comunistas (sobre todo a través de los debates comunes que tuvieron lugar en las conferencias internacionales contra la guerra), lo que les permitió fortalecer su combate contra el capitalismo, superando, sobre todo, el peso del apoliticismo y del rechazo de toda lucha política, tan característicos de las concepciones inspiradas en el anarquismo. Así, por ejemplo, en el seno de la CNT, el libro de Lenin, "El Estado y la Revolución", fue recibido con mucho interés, y tras leerlo con toda atención se concluyó que ese folleto «establecía un punto de integración entre el marxismo y el anarquismo».
Deshaciéndose de los fardos del desprecio por la política o del antiautoritarismo, y basándose en su capacidad de aprender de la práctica de la clase obrera misma en su oposición a la guerra y en el proceso revolucionario en Rusia y Alemania, pudieron adoptar finalmente una actitud internacionalista consecuente. Así, en su Congreso de 1919, la CNT expresó su respaldo a la revolución rusa y reconoció la necesidad de la dictadura del proletariado. Subrayó, además, la identidad existente entre los principios y los ideales defendidos por la CNT, y los que encarnaba dicha revolución. Llegó incluso a plantearse y debatir sobre la adhesión a la Internacional Comunista. Por otro lado, el anarquista alemán E. Mühsam, tras haber participado en la República de los Consejos de Munich (en 1919), concluía que: «las tesis teóricas y prácticas de Lenin sobre la realización de la revolución y de las tareas comunistas del proletariado, dieron a nuestra acción una nueva base (...) Ya no hay obstáculos insuperables para una unificación de todo el proletariado revolucionario. Es verdad que los anarquistas comunistas han debido ceder sobre el punto más importante de desacuerdo entre las dos principales tendencias del socialismo: han debido reconocer la actitud negativa de Bakunin sobre la cuestión de la dictadura del proletariado, y hacer, en cambio, suyas, las tesis de Marx. La unidad del proletariado revolucionario es necesaria y no admite más demora. La única organización capaz de llevarla a cabo es el Partido Comunista alemán.» (15)
En el seno del medio anarquista existen, efectivamente, elementos sinceramente comprometidos con la revolución social y que, sin lugar a dudas, se muestran dispuestos a sumarse al combate de la clase obrera. La experiencia histórica deja claro que cada vez que han sido capaces de adoptar posiciones revolucionarias válidas, ha sido partiendo de las posiciones proletarias nacidas de la experiencia del movimiento real de la clase obrera, y acercándose a los comunistas para, precisamente, poder fructificarlas y hacerlas vivir en la práctica.
Scott.
[1] Carta de Koprotkin a Jean Grave, del 2 de Septiembre de 1914.
[2] Manifiesto de los Dieciséis (llamado así por ser ese el número de quienes lo firmaron) del 28 de Febrero de 1916
[3] La Batalla Sindicalista, órgano de la CGT, de Agosto de 1914.
[4] Carta a J. Grave.
[5] D. Guérin, El Anarquismo, publicado en francés en Idées Gallimard, p. 80. Hay edición en español en ED. Proyección, 1968, Buenos Aires
(6) La Internacional Anarquista y la guerra, febrero de 1915
(7) Véase nuestros artículos La CNT ante la guerra y la revolución (1914 - 1919) en nuestra Revista Internacional nº 129, (/revista-internacional/200705/1903/historia-del-movimiento-obrero-la-cnt-ante-la-guerra-y-la-revoluci [44] ) y en general toda la serie que hemos dedicado a la historia de la CNT desde la Revista Internacional nº 128 a la 133.
(8) Ver El anarcosindicalismo frente a un cambio de época: la CGT francesa hasta 1914 en Revista Internacional nº 120. ( /revista-internacional/200510/203/historia-del-movimiento-obrero-el-anarcosindicalismo-frente-al-camb [45])
(9) Ver sobre todo "La Conferencia de Zimmerwald en Septiembre de 1915: el combate de los revolucionarios contra la guerra [46]", en francés en Revolution Internationale -órgano de la CCI en Francia - nº 361, octubre de 2005.
(10) Artículo "Sobre la paz, dos criterios", aparecido en Solidaridad Obrera en junio de 1917.
(11) del 7 de Noviembre de 1917.
(12) del 21 de Noviembre de 1917.
(13) R Bardy. 1919, la Commune de Budapest, en francés Ed. La Tête de Feuilles, 1972, p. 60.
(14) Víctor Serge, L'an I de la révolution russe, Ed la Découverte, p. 509. Hay edición en español en ED Siglo XXI, Madrid, 1972.
(15) Carta de E. Mühsam a la Internacional Comunista, en septiembre de 1919 publicada en Bulletin Communiste nº 22, de julio de 1920.
El otoño y el invierno van a ser muy duros para los trabajadores, no solo en España sino igualmente en el mundo entero. Pero ante esta cruda y dolorosa realidad fuente de tremendos sufrimientos, ¿Cuál es la política de los gobiernos?.
En los años 80 con un nivel de la crisis más bajo que el actual, los gobiernos hablaban el "lenguaje de la verdad", proclamaban abiertamente la necesidad de imponer duros sacrificios. El paradigma de esas políticas fueron Thatcher en Gran Bretaña y Reagan en Estados Unidos que se mostraban muy belicosos con los obreros no dudando en imponer despidos masivos como los sufridos por los mineros en Gran Bretaña o los controladores aéreos en USA. Aquí en España, el gobierno "socialista" de González lanzó brutales ataques contra los trabajadores: entre 1983 y 1987 las "reconversiones" supusieron la pérdida de UN MILLÓN de puestos de trabajo.
Mientras en los años 80, los gobiernos se presentaban como el lobo feroz hoy van de mansos corderos. En Estados Unidos Obama se proclama campeón de los "más pobres" y presenta como "proyecto estrella" la "reforma sanitaria" que supuestamente permitirá la "asistencia sanitaria universal". En Alemania, los dos socios de un posible nuevo gobierno de Gran Coalición, presentan la "solidaridad" con los más perjudicados y la "protección social" como sus mayores prioridades. En Japón se produce un vuelco electoral con la llegada del Partido Democrático que promete ayuda a los parados y anima a los trabajadores a trabajar menos y disfrutar más de la familia y el ocio.
En España hemos tenido el mismo guión. En julio, las conversaciones entre Patronal, Sindicatos y Gobierno son abruptamente rotas por el frente Sindicatos - Gobierno que se muestran "muy enfadados" ante las pretensiones de "reforma laboral" de Díaz Ferrán, presidente patronal. Aguirre - campeona de la derecha más extrema- llega hasta llamar "piquetero" a Zapatero dándole un poco de lustre de "izquierdas".
En agosto, el gobierno monta el culebrón de los 420 € para los parados de larga duración. Primero parece que solo dará tan "generoso" subsidio a los que entren en el paro el 1 de agosto pero de repente "cede" a las "reivindicaciones" de los grupos más "izquierdistas" del parlamento (IU y ERC) y concede el subsidio desde el 1 de enero.
En septiembre, Zapatero comparece ante el parlamento afirmando que "no se tocará la protección social" y anunciando que gravará las "rentas del capital" y que para "solidarizarse" con los parados aumentará "de forma temporal" algunos impuestos.
Sin embargo, la realidad desmiente a cada paso las "buenas intenciones" de los gobernantes, demostrando que son lobos vestidos de cordero.
En Estados Unidos se han destruido la friolera de 8 millones y medio de empleos. A nivel mundial, la OCDE en su último informe habla de que en los países industrializados los desempleados serán 57 millones, la cifra más alta desde el final de la 2ª Guerra Mundial. «El Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió hoy de que el número de personas que pasan hambre en el mundo ha superado este año, por primera vez en la historia, los 1.000 millones. En una rueda de prensa celebrada en Londres, la directora del PMA, Josette Sheeran, cifró la cantidad de hambrientos en 1.020 millones, y alertó de que el flujo de ayuda humanitaria se sitúa actualmente en "un mínimo histórico"» (Agencia EFE 16-9-09).
En España, el informe de la OCDE habla de 4 millones y medio de parados para finales de año. En 2 años se han perdido 2 millones 200 mil empleos. En Opel de Zaragoza anuncian 1700 despidos, en RENAULT de Valladolid el presidente de la compañía amenaza con el cierre total y en Ford Valencia a la "buena noticia" de que la fábrica "exportará a Estados Unidos" le añaden la mala noticia: 600 despidos. Despidos que se unen a los de Roca, Nissan y Pirelli -entre otros muchos- en el área industrial de Barcelona. La federación de ayuntamientos catalana anuncia que tendrá que aplicar EREs a sus empleados no funcionarios... La consejera catalana de Trabajo lanza el globo sonda de que a los jóvenes se les podría hacer contratos con fecha de caducidad y menos sueldo con el peregrino argumento de que «por su juventud tendrán más oportunidades de encontrar trabajo»...
«Durante el primer semestre de 2009 se registraron 10.382 Expedientes de Regulación de Empleo (ERE), un 486% más que en igual periodo del año anterior, que afectaron a 325.456 persona, según un informe hecho público este martes por CC OO.,... lo que supone un incremento del 1.093% en relación al año anterior» (20 Minutos, 16-9-09). Hay que recordar que los ERE se realizan con la aprobación de gobierno y sindicatos y que «la inmensa mayoría de los ERE autorizados (91%) han sido pactados con las organizaciones sindicales o con la representación de los trabajadores» (ídem.).
Los actos del Gobierno y del Estado desmienten cada día los discursos sociales de Zapatero. Su "gran medida" de los 420 € es una limosna que no alcanza ni para mitad de mes. Los expertos señalan que esa medida no es nueva sino que es un refrito de anteriores ayudas (prestaciones contributivas) y recuerdan que habrá que esperar a su aplicación práctica: como ha ocurrido con otras medidas "estrella" de Zapatero (ley de dependencia, deducción de 400 €, cheque bebé) su aplicación cotidiana no es tan "generosa" como se anuncia en prensa y TV: mucha gente es excluida, los cobros se demoran, a cambio de la ayuda se planteen un chantaje, así la percepción de los 420 € irá acompañada de un inquietante "itinerario laboral" ...
Lo más grave es que esos "420 € para los desfavorecidos" son utilizados como excusa para plantear ataques muy duros a las condiciones de vida de todos los trabajadores. Las "rentas de capital"[1] sufrirán una imposición del 20% lo que supondrá esquilmar aún más los magros ahorros de las familias trabajadoras[2]. A los funcionarios se les sube el sueldo durante 3 años un miserable 0,3% lo cual supone dejarles desguarnecidos frente a la más que previsible escalada de la inflación. ¡Las pensiones suben un miserable 1%! mostrando en qué se concreta la "sensibilidad" de Zapatero por los jubilados de la que tanto alardeó en su discurso de León. La retirada de la deducción de los 400 € perjudica sobre todo -según reconoce El País- a los que cobran menos de 1000 € mensuales (¡el 71% de los trabajadores!). Cáritas (17-9-09) denuncia la nueva ley de Extranjería que aparte de legalizar ¡los 60 días de detención! privará de asistencia sanitaria a muchos emigrantes. El IVA sube al 18% lo que gravará sobre todo el consumo de esos "desfavorecidos" que Zapatero dice defender.
Parecería que Zapatero quiere "matar de amor" a los trabajadores. Cuanto más proclama su "solidaridad con los trabajadores" más medidas toma contra ellos. Cuanto más invoca la "lucha contra los poderosos" más los defiende y más ataca a los trabajadores.
Pero entonces ¿por qué no habla el lenguaje de la austeridad y el sacrificio como le reclama por ejemplo el presidente de las Cajas de Ahorro que llega hasta pedir elecciones anticipadas? ¿Por qué tantas demagogias con la "protección social" y la "defensa de los trabajadores"?
Esta actitud no es privativa del Gobierno Zapatero, sino que, como hemos dicho al principio, la adoptan la mayoría de gobiernos en Europa y América. Si actúan así lo hacen en primer lugar para reforzar la intervención del Estado, imprescindible para sostener una economía que se derrumba[3], pero igualmente porque evitan por todos los medios echar leña al fuego del descontento, la preocupación por el futuro y la indignación creciente en las filas obreras. Es cierto que los trabajadores tienen todavía grandes dificultades para desarrollar su lucha pero no es menos cierto que la política de los Gobiernos es evitar medidas demasiado generales o provocadoras que puedan desatar respuestas masivas y generales.
Las gesticulaciones "sociales" y "solidarias" de los Zapatero, Obama y compañía tienen como fin perfilar un insidioso ataque político e ideológico a la lucha y la conciencia de los trabajadores. La burguesía sabe que en los próximos meses el desempleo y los ataques anti-obreros se van a generalizar y de manera preventiva adopta un dispositivo ideológico y político para envenenar la conciencia obrera y romper su unidad.
Hablan a todas horas de "solidaridad" con los parados. Con ello tienden a desprestigiar y adulterar esa noción que es vital para el desarrollo de las luchas obreras. Estas tienen en la solidaridad su principal fuerza por eso necesitan desvalorizarla a los ojos de los obreros al convertirla en una actitud hipócrita y cínica. El asco que provoca semejante "solidaridad" estimula en las filas obreras los sentimientos de aislamiento, de escepticismo, de refugiarse "en lo mío", de insolidaridad.
Cuando Zapatero entona ante las Cortes un lastimero "hagamos un pequeño sacrificio por esas personas a quienes la crisis ha dejado de lado" no está dirigiéndose a los banqueros y los industriales -a quienes ha atiborrado de dinero para salvarles la piel- sino que busca sembrar la cizaña de la división entre los trabajadores: por un lado, a los parados les hace ver que si la protección social no les llega o lo hace de forma insuficiente es por culpa de la insolidaridad de los "privilegiados" que tienen un empleo fijo[4]. Pero a estos les deja caer que la causa de las subidas de impuestos, de las congelaciones salariales, de los despidos, es la "necesidad solidaria de atender a los más desfavorecidos". La "solidaridad" es utilizada para sembrar la división y el enfrentamiento.
Al presentar como "capitalistas" a los obreros que tienen ahorros para atender necesidades familiares y completar la miserable pensión que les quedará, lo que trata de fomentar es el sentimiento de culpa, un sentimiento que estimula el repliegue sobre uno mismo y la atomización.
Los ataques que van a llover sobre las espaldas de los trabajadores son presentados no como consecuencia de la crisis global del capitalismo sino como el resultado de las "medidas de solidaridad" que adoptan los gobiernos. Lo que quieren impregnar en la mentalidad popular es que la crisis obliga a que unos trabajadores se sacrifiquen a favor de otros y que si hay que luchar es para obligar a los más "privilegiados" entre estos a que se "aprieten el cinturón" por los demás y "arrimen el hombro" por la "solidaridad".
Lo que se busca en última instancia es que los ataques no se vean como el fruto de la acción de los Gobiernos, lo que favorecería la politización y la unificación de las luchas, sino que se perciban como consecuencia de la perfidia de tal o cual empresario, de tal o cual multinacional, de tal o cual funcionario regional o económico. Con ello, los sindicatos tienen mejores medios para aislar las luchas, para encerrarlas en la cárcel de lo local, lo sectorial, lo regional, lo corporativo.
Todo esto no nos debe sorprender. ¿Es que acaso podemos esperar que la burguesía haga más fácil nuestra lucha? Sería olvidar toda la experiencia histórica del siglo XX y XXI creer que la burguesía y su Gobierno nos atacará a pecho descubierto sin poner por delante trampas, traiciones y maniobras. Si cuando van a la guerra jamás han dicho que lo hacen por sus sucios intereses políticos, económicos e imperialistas ¿cabe esperar que nos lancen al desempleo, recorten nuestros salarios o agraven los impuestos invocando abiertamente sus intereses egoístas? La burguesía, la clase más cínica e hipócrita de la historia, no solo nos ataca en el terreno económico sino que envuelve ese ataque con otro ataque aún peor en el terreno político e ideológico.
Frente a la "solidaridad" cínica e hipócrita, fuente de división y enfrentamiento, de los Zapatero y cia, debemos seguir buscando y desarrollando la solidaridad obrera que parte de la lucha en la calle, en los centros de trabajo, en apoyo a los compañeros que son despedidos, que son atacados, que son calumniados, que son reprimidos. Solidaridad como la que manifestaron padres, abuelos, jóvenes, estudiantes, masivamente, en Grecia en diciembre 2008[5], solidaridad como la que vimos entre los obreros de Francia con los estudiantes en lucha contra el "contrato de primer empleo"[6]
Solidaridad para desarrollar la unidad, la superación de la atomización y del cada uno a la suya. A la división que tratan de sembrar en nuestra filas opongamos la lucha unida rompiendo las barreras de la empresa, el sector, la nación, el origen, la raza ...
Al sentimiento de culpa que tratan de imbuirnos opongamos la indignación y la conciencia.
A la despolitización opongamos la verdadera politización proletaria que comprende que nuestra lucha solo puede tener como objetivo último la destrucción del sistema capitalista en todo el mundo, fuente de miseria, de hambre, de guerra, de barbarie.
Acción Proletaria 18-9-09
[1] Se consideran "rentas del capital" los saldos de las libretas de ahorro o las ganancias que puedan hacerse en transacciones financieras (acciones etc.). Sin embargo, las verdaderas rentas del capital que poseen los capitalistas en paraísos fiscales siguen tributando ¡al 1%!
[2] ¡Resulta que cualquiera que tenga unos ingresos anuales de 30000 € es un "capitalista" según las demagogias del gobierno!
[3] En las reuniones preparatorias del G20 se ha reconocido que no se pueden retirar las enormes ayudas (¡casi 7 billones de dólares!) con las que se ha evitado que la economía se derrumbara en el último año
[4] En unas declaraciones a la SER el presidente "socialista" de Aragón, Iglesias, lo ha dejado bien claro: «los privilegiados que tienen un trabajo fijo y un sueldo fijo tienen que hacer algo por los que lo están pasando mal».
[5] Ver en Revista Internacional nº 136 Las revueltas de la juventud en Grecia confirmando el desarrollo de la lucha de clases /revista-internacional/200904/2483/las-revueltas-de-la-juventud-en-grecia-confirman-el-desarrollo-de- [49]
[6] Ver Tesis sobre el movimiento de estudiantes en Francia en Revista Internacional nº 125 https://es.internationalism.org/rint/2006/125_tesis [50]
Tras la invasión de Irak, Afganistán se ha convertido en un foco central de las confrontaciones imperialistas por su posición geoestratégica y todas las potencias que aspiran a jugar un papel en el escenario mundial envían tropas para tener una presencia militar en el país; incluso potencias de tercer orden como España. El gobierno Zapatero, que anunció con trompetas y tambores su orden de retirada de las tropas españolas de Irak, puso sin embargo la sordina para colar, "por lo bajini", su implicación en el despliegue de un dispositivo militar mayor en otras misiones, entre otras en Afganistán, donde además acaba de anunciar el envío de un refuerzo de 220 soldados. Claro que, mientras en Irak se trataba de una "invasión ilegal", en Afganistán las tropas están en una "misión de paz", como nos recuerda machaconamente la ministra Chacón. Visiblemente una "paz"... ¡de los cementerios! Como confirman los "daños colaterales" de los bombardeos repetidos (protagonizados por distintas fuerzas militares) a la población civil, o los atentados contra las tropas de la OTAN, en medio de una confrontación con los Talibanes, con los Señores de la guerra, y de las distintas potencias entre sí, como ha podido verse últimamente en la tentativa de debilitar la posición de Alemania en la región descubriendo su responsabilidad en la masacre de inocentes, o en la denuncia particularmente de la burguesía italiana tras el atentado a sus tropas, de la inactividad de las tropas españolas.
« La guerra marcha mal. Gran parte del sur del país está fuera del control del Gobierno. Una insurgencia multiforme y dispersa se ha hecho fuerte y amenaza con desencadenar una insurrección generalizada contra las tropas occidentales y el gobierno respaldado por ellas. En Gran Bretaña, la población, cada vez más escéptica, querría saber por qué están muriendo sus soldados. Y a medida que sigan aumentando los costes y las bajas, los americanos empezarán también a hacerse esta pregunta cada vez más en voz alta ». (The Economist 22/8/2009).
Que una publicación tan sesuda como The Economist, se plantee estas cuestiones sobre la guerra de Afganistán es un síntoma inequívoco de que las excusas oficiales de esa aventura militar se van agotando.
Muchas fueron las justificaciones que se esgrimieron para esta guerra. La primera y principal, al calor de los atentados del 11-S en Nueva York y Washington, radicaba en que, supuestamente, el gobierno de los talibanes en Afganistán había estado implicado en los ataques, o que, como mínimo, constituía un "santuario de terroristas" como Osama Bin Laden o el grupo Al-Qaeda que sí habían participado directamente.
La "guerra contra el terror" - culminada con las invasiones de Afganistán en 2001, y más tarde la de Irak en 2003 - estaba presuntamente destinada a erradicar o, al menos, a combatir el terrorismo. Pero ¿qué es lo que ha sucedido verdaderamente?: Pues exactamente todo lo contrario: una masiva exacerbación del terrorismo en todo el mundo. Y tampoco puede decirse que se haya detenido la beligerancia de las fuerzas islamistas "radicales", sino al revés: Afganistán e Irak se han convertido en el foco de atención y el polo de atracción, de multitud de bandas estilo Al- Qaeda y similares.
De hecho sus repercusiones se han hecho sentir en todos los rincones del planeta, como se pudo comprobar con los atentados de Madrid en 2004 (entonces España bajo el gobierno de José María Aznar participaba en la invasión de Irak), o los de Londres en el año 2005.
Y si bien los talibanes fueron en efecto desalojados del poder en Afganistán, se han visto en cambio reforzados por otras vías, sirviendo, por ejemplo, como factor aglutinador de un sinfín de fuerzas dispersas en Pakistán. Por otro lado siguen controlando el comercio del opio de amplias zonas de Afganistán. Es verdad que los talibanes utilizan el terror y el asesinato para imponer su autoridad en esas regiones, pero también es cierto que la creciente impopularidad del gobierno y de las fuerzas de ocupación de la OTAN, empujan cada vez más adeptos a sus filas. Las matanzas de civiles por los bombardeos aéreos que son cada día más frecuentes, como se puso de manifiesto con la masacre de Kunduz a principios de Septiembre, contribuye también sin duda a alimentar ese aflujo de nuevos combatientes talibanes.
También se adujo como justificación de la guerra que llevaría la democracia a Afganistán, Irak y a todo Oriente Medio. Pues bien pocas cosas puede decirse que han cambiado en Afganistán. En primer lugar porque el gobierno de Karzai apenas extiende su control más allá de las fronteras de Kabul, y dado el aumento de los atentados en esta ciudad, cabe suponer que incluso ésta va menguando. Los "señores de la guerra" locales, como Abdul Rashid Dostum, no han cedido ni una pizca de su poder al gobierno de Kabul, sino que más bien han estrechado su control sobre sus dominios a pesar de los múltiples intentos por atraerlos al "proceso democrático".
Del propio gobierno de Karzai se ha señalado su patente corrupción y brutalidad hasta el extremo de que a los ojos de muchos afganos apenas puede diferenciarse de sus predecesores en el poder: «Durante su recorrido de campaña electoral, el presidente Hamid Karzai ha apelado a sus enemigos que acordaran la paz. Pero su gobierno - inepto, corrupto y criminal - no parece ser merecedor de confianza. En aquellas regiones de Afganistán de las que se ha expulsado a los insurgentes y se ha restaurado la autoridad del gobierno, sus habitantes añoran a menudo a los señores de la guerra que se mostraban menos inmorales y brutales que la banda de Mr. Karzai». (The Economist, op. cit.).
Este año ya se ha convertido en el más mortífero desde 2001. A fecha de 25 de Agosto ya son 295 los soldados de las fuerzas internacionales que han perdido la vida allí. Una parte de ellos lo ha sido a consecuencia del "mini-despliegue" ejecutado por esas tropas para proporcionar una imagen de una mínima "estabilidad" para que pudieran celebrarse las recientes elecciones generales. Y, sin embargo, ha vuelto a cosecharse otro estrepitoso fracaso, pues tal despliegue no sólo no ha conseguido debilitar a los talibanes, sino que ha contribuido a que dichas elecciones tuvieran lugar en un clima de miedo e intimidación. Antes de estas votaciones 10 soldados británicos murieron en una confrontación con los talibanes en el distrito de Babají, en una concienzuda preparación del terreno para unas elecciones "plenamente libres". ¿Y cuál fue el resultado?: «Las informaciones que señalan que en esa zona apenas votaron 150 personas, de un censo que alcanza las 55 mil, no han sido desmentidas por las autoridades afganas» (BBC, 27 de Agosto de 2009). Desde el mismo momento en que se cerraron las urnas no dejan de multiplicarse las evidencias del flagrante pucherazo electoral.
Y junto a la intención de instaurar las bondades de la democracia se proclamó igualmente la defensa de los derechos de la mujer en esas atrasadas sociedades patriarcales. Y también en esto, una vez más, la realidad dista mucho de las proclamas. La nueva Constitución afgana, aprobada hace ya cinco años, prometía igualdad y extensión de los derechos humanos a las mujeres, pero desde entonces los talibanes no han dejado de clausurar escuelas para chicas. En cuanto al Gobierno de Karzai, en lugar de proteger los derechos de la mujer, se ha dedicado a concertar alianzas con grupos religiosos, y consecuentemente a promulgar decretos que, efectivamente, legalizan la violación en el matrimonio.
Y, mientras tanto, la guerra de Afganistán se extiende cada vez más a Pakistán. La Administración Obama ha dejado claro que para ella Afganistán y Pakistán son estratégicamente más importantes que Irak. Desde los media se nos ha intentado persuadir de que la guerra de Irak estaba más o menos liquidada y que eso permitiría concentrarse ahora en otros focos de conflicto. Y, sin embargo, el reciente rebrote de mortíferos atentados suicidas en Irak basta para evidenciar la inestabilidad que verdaderamente se vive allí. Pero, de todas formas, el auge de la influencia de los talibanes en zonas de Pakistán que escapan ya del control del Gobierno, ha conducido a una escalada militar en la que cada vez se emplean más los bombardeos con aviones no tripulados y ofensivas del ejército pakistaní. En la última de estas se produjeron choques muy sangrientos (el ejército reconoció haber matado a más de 1600 combatientes) y se ocasionó la evacuación forzosa de más de 2 millones de personas.
Y con el creciente desgaste de las coartadas oficiales de la guerra, se hace también más notorio para más gente su verdadero carácter imperialista.
Desde que los dos antiguos bloques imperialistas colapsaran a finales de los años 80, los Estados Unidos se han enfrentado a desafíos cada vez mayores a su posición de "gendarme mundial". Es verdad que no hay nadie que pueda discutirle su potencia militar, y que no hay ninguna nación - ni siquiera coaliciones de docenas de ellas - que pueda aspirar a competir directamente con ellos en ese terreno. Eso no quiere decir, sin embargo, que otras potencias no les discutan a los norteamericanos su dominio en varias regiones del orbe. Vemos hoy, sobre todo, el auge de China como un gigante económico que emplea profusamente el dinero obtenido de sus ventas para ir ganando disimuladamente influencia en regiones del globo que antes no despertaban su interés. Asistimos también a un resurgimiento de Rusia. Tampoco subestiman los gobernantes estadounidenses la amenaza de ver retada su autoridad en el corazón del capitalismo - Europa - por parte de Francia y, sobre todo, de Alemania.
Los Estados Unidos saben pues de sobra que si aspiran a mantener su "liderazgo" frente a tales desafíos, necesitan tener bajo su control las regiones estratégicas de Oriente medio y de Asia central, que resultan vitales tanto por las tradicionales razones geo-políticas que se remontan al "Gran Juego" imperialista del siglo XIX, como por su papel clave en la obtención y el suministro de cruciales fuentes de energía como el petróleo y el gas. Lo que está pues en juego son intereses imperialistas en el más amplio sentido de esta palabra: no es que las guerras de Irak y Afganistán estallen por orden de las compañías petroleras norteamericanas ávidas de beneficios inmediatos; sino porque corresponden a las necesidades a largo plazo del capitalismo de Estado norteamericano para poder frenar la decadencia de su dominación global.
Pero ¿Qué pinta Gran Bretaña en todo esto? Es verdad que tras el desmoronamiento de los bloques imperialistas Gran Bretaña empezó rápidamente a buscar una vía más independiente, como quedó de manifiesto cuando consintió el sabotaje de los esfuerzos estabilizadores de USA en los Balcanes en los años 90. Pero dado que la "independencia" de una potencia que, indiscutiblemente, está en una segunda categoría, es una especie de espejismo cada vez más desvaído, lo cierto es que desde 2001 y sobre todo con el desencadenamiento de la "guerra contra el terror", la burguesía británica se ha visto cada vez más enredada en los proyectos militares de USA tanto en Oriente medio como en Asia central. En Afganistán, además, se ve en la incomodísima posición de primera línea de las tropas de la OTAN a menudo escasamente equipadas, lo que deja a los soldados británicos cada vez más expuestos a la confrontación con los combatientes talibanes con una moral cada vez más reforzada.
Y si cada vez más gente, y no solo los familiares de las tropas allí enviadas, empiezan a interrogarse sobre las verdaderas razones de esta guerra, tampoco la clase dominante deja de exhibir su cinismo presentando falsas justificaciones. El primer ministro Brown, por ejemplo, sigue defendiendo que la guerra es un medio para prevenir las atrocidades terroristas en Londres o Glasgow. Y al mismo tiempo se quiere desviar nuestra atención con debates como si se debe o no gastar más dinero para comprar el equipamiento más moderno para las tropas, cuando las verdaderas cuestiones son: ¿Por qué vive esta sociedad en un estado de guerra permanente? ¿Cómo podemos luchar contra la guerra y contra el sistema que la engendra?
Graham 4/9/9.
Artículo traducido de World Revolution (publicación de la CCI en Gran Bretaña).
Desde el 15 al 20 de junio hubo en Alemania una huelga en el sector de la Enseñanza. El objetivo era bloquear por medio de la huelga los centros de enseñanza superior para protestar contra la miseria creciente de la Enseñanza capitalista. En relación con la ambición de los objetivos que se proponían, el éxito alcanzado por este movimiento ha sido más bien moderado, muy moderado, y da por eso la impresión de haber sido la acción de una minoría; más que nada porque en la mayoría de los centros universitarios no ha logrado movilizarse un número importante de estudiantes; incluso en los centros escolares de las grandes ciudades se informó poco sobre las movilizaciones acordadas. A mitad de semana este movimiento llegó a movilizar alrededor de 250.000 manifestantes (en un total de 40 ciudades). Lo más notable de este movimiento es que una parte de la nueva generación ha entrado en la escena política y ha vivido sus primeras experiencias de lucha.
La semana de lucha comenzó el lunes 15 de junio con asambleas generales, sobre todo en las universidades. Como en la fase preparatoria de esta lucha, fue particularmente en los centros de enseñanza superior más pequeños (Potsdam, por ejemplo) donde la movilización fue más fuerte y más significada; en otros centros, aunque se organizaron asambleas generales, las clases continuaban. Así pues, fueron pocos los centros donde se logró el bloqueo alcanzado en los centros de enseñanza superior que era la gran preocupación y el objetivo a lograr cuando se inició el movimiento. Sin embargo, el trabajo desarrollado en las asambleas generales es políticamente significativo: lograron establecer un debate colectivo en torno a las reivindicaciones que iban siendo expresadas y que iban más allá del interés puramente académico, que se movían en el mismo sentido de las que expresan los obreros en su conjunto. Reivindicaciones como: la exigencia de contratación de decenas de miles de profesores en las escuelas y los centros de enseñanza superior; la transformación inmediata de todos los contratos eventuales en contratos indefinidos; la garantía de cobertura económica para todo el alumnado,... En muchos centros se han redactado declaraciones de solidaridad con los obreros que están en huelga o enfrentados a despidos masivos. Otras exigencias fundamentales del movimiento fueron la negativa a abonar los derechos de matriculación en la universidad; la exigencia de que desaparezca la permanente presión coercitiva de la rentabilidad capitalista en la Enseñanza y del sistema elitista de selección que rige en la Enseñanza. Exigencias que quedan resumidas en la consigna: "Formación para todos" y que habitualmente son interpretadas por la clase dominante de manera reformista (es decir, como un deseo "de mejora del sistema existente"), son indudablemente la expresión de reivindicaciones proletarias. El que el capitalismo anhele tener esclavos asalariados, estúpidos y sin cultura, sin concederles más que el mínimo de formación (la absolutamente indispensable para que funcione su Sistema) es algo que el movimiento obrero socialista ha comprendido hace tiempo. Al contrario del slogan "We don't need no education" ("No necesitamos ser educados") que generalizó Pink Floyd, la clase obrera ha luchado desde siempre por la educación. Esta tradición se reaviva hoy en las asambleas generales, en las que todos los presentes participan activa e igualitariamente en la formulación y adopción de las reivindicaciones y los objetivos del movimiento.
El movimiento en los Institutos y centro de enseñanza superior, del año 2006 en Francia, consiguió imponer reivindicaciones esenciales al Gobierno porque colocó enseguida en el centro de sus reivindicaciones exigencias proletarias que expresaban los intereses de la población trabajadora en su conjunto; particularmente el rechazo del Contrato de Primer Empleo (CPE) -proyecto de ley que comportaba la precariedad de todo tipo de contrato de trabajo para jóvenes.
En Alemania, aunque crece con fuerza en el seno de la juventud activa la convicción de que es necesaria su solidaridad con todos los asalariados, su movimiento se ha centrado hasta ahora únicamente en la Enseñanza. Esto significa que esta lucha no se reconoce todavía como parte de un movimiento mucho más amplio, el de la clase obrera en su conjunto; aunque ya se perciben los primeros indicios de un potencial que conduce al movimiento má allá del marco de las escuelas y de la Enseñanza. Aunque de momento inmaduro, estas acciones llevan en sí un potencial de madurez que ya se manifestó en el primer día de esta semana de lucha. Uno de los puntos de cristalización de esta situación contradictoria ha sido la manifestación nacional de los empleados de Guarderías (escuelas infantiles) en el Centro de la ciudad de Colonia el 15 de junio. La gran asamblea general de estudiantes de la Universidad de Wuppertal decide enviar a Colonia una delegación para solidarizarse con los empleados de las escuelas infantiles; sin embargo esta acción no se pudo llevar a cabo y no únicamente porque faltó tiempo. En Colonia ocurre que la asamblea general de estudiantes no era consciente de que a pocos kilómetros 30.000 huelguistas se concentraban en la calle. Cuando las cosas fueron aclaradas la asamblea general, en camino de dispersarse, decide enviar una delegación que fue finalmente mandatada para dirigirse a los huelguistas e invitarles a la lucha común.
Se constata en este movimiento que la idea de una lucha común está ampliamente extendida, aunque no desempeñe aun un papel central a todos los niveles. En Wuppertal, por ejemplo, la universidad es relativamente pequeña; en cambio, la proporción de proletarios entre los estudiantes es particularmente alta. Aquí son los estudiantes quienes con su iniciativa han organizado tan fuerte movilización. Este es uno de los pocos lugares donde se ha producido, al menos al principio, el gran movimiento de huelgas que bloqueó el Centro de enseñanza superior. Por el contrario, en la Universidad de Colonia, una de las más importantes de Alemania, va a ser necesario un descontento más profundo y más sostenido en el tiempo para provocar una fermentación general. Hay que tener en cuenta que las grandes ciudades son los "feudos" de los mejores reformistas de izquierda, que son los encargados de frenar, con sus falsas tentativas y sus técnicas de "movilizar desmovilizando", las iniciativas de los estudiantes; de hacerles desconfiados e inseguros cuando deciden tomar medias de combate. La huelga del sector de la Educación se podía pronosticar como una acción minoritaria. La lucha por afirmarse en un terreno propio desde el que hacerse notar con claridad ha podido contribuir a reducirles su campo de visión sobre la situación inmediata en la Universidad.
La segunda jornada de acción importante fue el miércoles 17 de junio con manifestaciones de universitarios, estudiantes de secundaria y de primaria en toda Alemania. Las movilizaciones más fuertes tuvieron lugar en Hamburgo, Colonia y sobre todo en Berlín (con 27.000 participantes). La implicación hubiera sido más alta si se hubiese conseguido movilizar durante más tiempo a los estudiantes de secundaria. El pasado noviembre éstos hicieron una jornada de lucha, en general apoyada activamente por los profesores y los familiares de los alumnos. Se ha insistido con frecuencia en que el descontento y la combatividad entre los estudiantes de secundaria son mayores que entre los universitarios; lo que vemos en esta semana de lucha en el sector de la Enseñanza es que ha estado fundamentalmente encabezada por los estudiantes de secundaria. Esto está ligado al hecho de que durante esta semana los que han estado más activos son los que, digamos, han utilizado el marco de acción que ya fue estructurado y puesto en práctica antes por un colectivo más heterogéneo. Si bien la acción partió de los propios afectados, cuesta creer que ellos, por sí mismos, hayan elegido llevarla a cabo ¡justo en medio del periodo de exámenes de final de curso! No hay que omitir, de ninguna manera, que estas manifestaciones - convocadas unas veces por las asambleas generales, otras surgidas espontáneamente- han sido en ocasiones utilizadas para ir a escuelas, a institutos e incluso a fábricas dónde los obreros están amenazados de despidos, o a punto de ser cerradas, para llamarlos a la solidaridad, a la lucha común.
La semana de acción terminaba en una manifestación en la capital del Estado (Land) de Renania del Norte-Westfalia, Düsseldorf, en la que han participado varios miles de personas de las ciudades del entorno. La manifestación estuvo marcada por dos características:
- De una parte la actitud, de alguna manera, marcial y provocadora de la policía; a lo que hay que añadir que los media (Medios de Comunicación) de la burguesía han agitado permanentemente a lo largo de esta semana de acción el tema de la violencia, de la cual han tratado manifiestamente de hacer un tema de discusión con el objetivo de desacreditar el movimiento, tratándolo de escamante, sospechoso). El interés de los media por falsificar el movimiento ha ido tan lejos que alguna asambleas generales han decidido conceder entrevistas únicamente si la noticia una vez montada recibía su aprobación para ser difundida. Exigencia que fue sistemáticamente descartada por los media.
-Por otra parte el desarrollo de esta manifestación no estaba tan en manos de las asambleas generales como la del miércoles precedente; había quedado a disposición de un colectivo compuesto de diferentes fuerzas que actuaban sin control alguno de la base y que representaban una especie de compromiso entre diferentes puntos de vista que no habían sido previamente debatidos. Si mencionamos estos hechos no es para defender un especie de Acciones locales, sino para resaltar que la extensión y el agrupamiento geográfico de un movimiento necesita la pertinente preparación de su modo de organización y deben ir parejos con la autoorganización de las asambleas generales. Si no es así los peligros que lo amenazan son grandes.
En cualquier caso: cuando el cortejo llega Königsallee -el más lujoso y bullicioso bulevar de Alemania- la acción se dispersa. Algunos de los manifestantes deciden pararse en el cruce con la idea de bloquear la circulación durante el máximo de tiempo posible. Entre ellos no sólo había representantes de los Black Block -partidarios de la visión, para nosotros errónea, de que la violencia tal cual es revolucionaria-; había también muchos jóvenes frustrados que no pretendían otra cosa que la de que su manifestación por la ciudad no quedase sin llamar la atención. Es decir, estaban decepcionados por la poca repercusión inmediata de la semana de huelga de la Enseñanza, además de sentirse provocados por la actitud de las fuerza policiales. Hubo otra parte de manifestantes que tuvo el mérito de no dejarse arrastrar por el juego de la violencia de las fuerzas represivas del Estado y exhortaban a los ocupantes del cruce a que les siguieran; pero acabaron acudiendo solos al lugar acordado como punto de encuentro en la Schlossplatz, lejos del peligro, en pleno sector turístico. Así pues, la manifestación quedaba partida en dos. Cuando a continuación, y una vez en el punto de encuentro, se conoce la noticia de que la policía ha intervenido contra el bloqueo de la Königsallee algunos vuelven corriendo a socorrer a los agredidos.
Este incidente revela la importancia de las asambleas generales -que, para nosotros, no son ningún mito-. La cuestión no es la fórmula Asambleas generales en sí mismas, pues si estas Asambleas son pasivas pueden acabar convertidas en simples cáscaras vacías. Lo importante, es su capacidad para dinamizar la cultura del debate y tomar decisiones de forma colectiva y autónoma. El desacuerdo en Königsalle se habría probablemente resuelto positivamente si en aquel momento y allí se hubiera debatido lo que había que hacer. En tales situaciones es la sabiduría colectiva lo que habría pemitido una decantación y habría logrado encontrar una solución para permanecer todos unidos sin exponerse a la represión.
Queda mucho camino por recorrer; la semana de manifestaciones en el sector de la Enseñanza es un paso, pequeño aun, en ese recorrido. La mayoría de los participantes son conscientes de los límites de este movimiento. Nosotros, sin embargo, estamos convencidos de que este paso ha sido significativo, puesto que muestra que los jóvenes proletarios de Alemania han comenzado a responder a los vibrantes llamamientos de la juventud en Francia y en Grecia. Comparado con el movimiento en esos países, las acciones en Alemania son modestas pero deben ser comprendidas en el contexto de las necesidades para el proletariado en Alemania de superar su retraso (en el siglo XX, Alemania era un fuerte eslabón de la contrarrevolución burguesa cuyo impacto aun se siente). A eso hay que ligar el hecho de que la lucha obrera en ese país se enfrenta a un enemigo de clase particularmente hábil y potente. Si en 2006 en Francia la decisión del Gobierno de imponer una ley (el CPE), que era un verdadero ataque general contra toda la juventud proletaria, logró que se generalizara la resistencia de los estudiantes en su contra; el Gobierno Merkel, que tenía los mismos planes que el Gobierno francés, los retiró inmediatamente cuando vio las proporciones que tomaba el movimiento en Francia. La burguesía en Grecia ha empleado el arma de la represión con celo, aunque este medio de intimidación se ha convertido en la chispa que encendió la lucha. El asesinato de un joven manifestante en Atenas fue lo que hizo que el movimiento alcanzase tal ampitud impulsando una huelga de solidaridad en la clase obrera.
Las primeras luchas de la nueva generación en Alemania son más modestas y con frecuencias son menos radicales que en otros países. Sin embargo, es significativo que donde toman un carácter proletario siguen la misma trayectoria que en otros sitios. Las expresiones de iniciativa, de cultura del debate, de capacidad de organización, de creatividad y de imaginación durante los últimos días han sido sorprendentes.
Finalmente: es importante para el conjunto de la clase obrera que su juventud haya recuperado el camino de la lucha. En estos momentos los sectores centrales tradicionales de la clase obrera están sacudidos por una oleada de quiebra de empresas y de despidos masivos, jamás vistos desde 1929. Esta oleada asusta y paraliza momentáneamente a las fracciones de la clase obrera. Los obreros fieramente combativos de OPEL, que en su día reaccionaban con huelgas salvajes y ocupaciones de fábricas contra las amenazas de despido, actualmente mendigan ante el Estado burgués. Los empleados de la cadena de almacenes Karstadt, amenazados por la liquidación de la empresa, se ven obligados a apoyar a sus patronos, quienes, cuando toman la palabra en los mítines de protesta y hacen agitación con el megáfono, no buscan otra cosa que arrastrar a sus empleados tras sus intereses, para que reclamen su propio dinero al Estado. En medio de esta situación tormentosa en la que los obreros afectados no pueden encontrar respuesta inmediata es importante que las partes de la clase obrera que no están tan directamente amenazadas por la pérdida de su empleo entren en lucha. Hoy es la juventud universitaria o escolar y sobre todo los empleados de las guarderías infantiles quienes no solo se defienden sino que han comenzado a exigir ofensivamente decenas de miles de empleos. Todo lo que hacen no es solo para poder resistirse a las condiciones en que tienen que aprender y trabajar, cada vez más intolerables, sino también, y esto es una clara expresión de una lenta maduración de la conciencia, porque entienden que lo que está en juego hoy no es su futuro inmediato sino el futuro de la sociedad entera. Durante las manifestaciones de la semana pasada los universitarios coreaban: "Hacemos ruido porque nos roban nuestra educación" y los de secundaria proclamaban "Porque nos roban nuestro futuro".
Weltrevolution (21 junio 2009)
Publicamos a continuación extractos de un artículo del grupo Unión de Revolucionarios Socialistas (ARS)[1], presente esencialmente en Rusia y en Ucrania, que se separó hace poco de la Unión de Revolucionarios Proletarios Internacionalistas Colectivistas (IUPRC). ARS condena la participación en las elecciones burguesas y denuncia a la democracia burguesa como forma disfrazada o enmascarada de la dictadura del Capital; rechaza cualquier apoyo a los sindicatos existentes, a los que define como instrumentos en manos de la burguesía, que los utiliza para someter al proletariado a los intereses del Capital; así como la creación de nuevos sindicatos radicales. Se pronuncia a favor de las asambleas generales obreras y de la necesidad de la revolución mundial.
Otras informaciones citadas en el artículo aportan elementos sobre la realidad de la lucha de clases en los países de la extinguida "URSS".
Nosotros, aunque no compartimos la totalidad de puntos de vista que desarrollan, saludamos a sus componentes y apoyamos los argumentos que expone el grupo contra las mistificaciones antiobreras sobre la "nacionalización" y "el control obrero" utilizadas por los izquierdistas.
Sus argumentos críticos no dejarán de interesar a todo elemento preocupado por la lucha de clases y el reforzamiento político de la lucha obrera.
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La actual crisis mundial del capitalismo está en el origen de una oleada de protestas del proletariado que inevitablemente se prolongará en el futuro. En la CEI (Comunidad de Estados Independientes)[2] los primeros avisos serios de lo que se avecinaba se pueden ver en la revuelta obrera de la fábrica de maquinaria agrícola Kherson (KNF) en febrero 2009. Ahora que el reaccionario Partido de las Regiones ha vencido a la lucha obrera es hora de analizar las razones de esta derrota. Debemos aprender de nuestros errores a fin de evitar un destino semejante para los futuros combates que se aproximan en la CEI y en el mundo entero; debemos saber reconocer cuales son los factores determinantes de la derrota.
El 2 de febrero los obreros de la fábrica de maquinaria agrícola de Kherson se manifestaron por la calle principal de la ciudad camino de la Administración regional para presentar sus reivindicaciones a las autoridades. Entre las exigencias estaban:
Viendo que sus reivindicaciones eran ignoradas, el día 3 de febrero los obreros entran por la fuerza en el recinto de la fábrica y ocupan las dependencias administrativas. Diferentes trotskistas y estalinistas han difundido que se trataba de una ocupación total de la fábrica. La realidad es que el personal de seguridad de los propietarios permaneció allí. La impresión que da es que, en el mejor de los casos, lo que allí se dio fue una situación en la que se "repartieron la faena".
El 9 de febrero crean en la fábrica un sindicato independiente para reemplazar al viejo sindicato (una célula del FPU). El nuevo sindicato, Petrovets, se ha adherido a la estructura de la Confederación de Sindicatos Independientes de Ucrania, dirigida por Wolynets; lo que significa que a todos los efectos ha entrado en la estructura confederal que sirve con frecuencia de herramienta al bloque de Timoshenko. A propósito de esto debemos explicar cuál es la situación política en la ciudad. La burguesía ucraniana está habitualmente dividida entre el grupo "naranja" (la alianza perdedora Yúschenko y Timoshenko) y el grupo "azul-blanco" (el Partido de las Regiones dirigido por Yanukovich). El propietario de la fábrica de maquinaria de Kherson, A. Oleinik, es también un miembro importante del Partido de las Regiones y aunque la fuerza numérica del Partido de las Regiones sobre la administración regional de Kherson se cifra en cerca de un 60%, quien está a la cabeza de la administración (colocado en este puesto por Yúschenko) es Boris Silenko, un "anaranjado". Esto nos da algunos datos sobre las luchas internas entre las camarillas burguesas de Kherson y sobre cómo las dos camarillas han intentado sacar beneficio de la revuelta obrera en esta ciudad. Finalmente el Partido de las Regiones, más fuerte, ha impuesto su control sobre los obreros, acabando con la revuelta y rompiendo su resistencia, para hacer de ellos una herramienta a su servicio.
El interés de Oleinik en todo esto está claro: utilizar a los obreros como palanca para obtener recursos estatales y el acceso a las riendas de las órdenes de compra del Estado, de los créditos y los subsidios. Y lo ha logrado. La mañana del 13 de febrero los representantes del Partido de las Regiones han aparcado dos cosechadoras en la puerta del inmueble de la Administración regional inaugurando así una "Maidan bleu-white"[4] con el objetivo de desplazar a Silenko. La célula sindical de la fábrica KNF declara que ¡está de acuerdo con participar!
Vamos a ver lo que escriben los trotskistas de "Resistencia Socialista"[5]:
-"El 13 de febrero, la autoridad regional le ha dado al Sr. Oleinik 2 millones de grivnas, hasta ahora el único que ha ganado ha sido el propietario quien gracias a la acción de los obreros ha obtenido una suma considerable de parte de las autoridades. Hay que resaltar que la suma dada no viene de los fondos de reserva y que por tanto salió de los fondos destinados a los obreros del sector público, de las pensiones, de los subsidios, etc.".
El "convenio social", objeto de tanta atención por parte de la burguesía, fue logrado: Oleinik obtuvo el dinero y los obreros obtuvieron la promesa de que podrían, de alguna manera, sacar algunas migajas.
Tras este "compromiso" la exigencia de nacionalización fue retirada por parte de los obreros o al menos por parte de los representantes sindicales que hablaban en su nombre.
El 14 de febrero, una información de UKR[6] cita a Oleinik "El colectivo obrero ha anulado la reivindicación de nacionalización y ha estado de acuerdo conmigo para retomar el control de la empresa. Ahora voy a combatir por el derecho al trabajo y por el funcionamiento de la empresa de acuerdo con el colectivo obrero".
Lo que los trotskistas y los estalinistas tomaron por la chispa que podía prender fuego a Ucrania en realidad era una auténtica protesta obrera, desgraciadamente basada en reivindicaciones erróneas, y que fue transformada finalmente en una empresa de ganancia de dinero para los capitalistas. Y eso ha llegado precisamente como consecuencia de una falsa perspectiva (remarcado por nosotros)
La reivindicación de nacionalización no fue inicialmente una exigencia de revolución social, sino por un apoyo del Estado a una empresa capitalista. Y fue de la única manera posible: dando al capitalista una suma de dinero de los impuestos precisamente "la suma que no procedía de los fondos de reserva y que salió de los fondos destinados a los obreros de los servicios públicos, pensiones, subsidios, etc." Si los trotskistas y los estalinistas esperaban sinceramente conseguir que el Estado burgués actuase de otra manera, es debido a su propia miopía.
Podemos sacar conclusiones. Los obreros, ya muchos meses privados de recursos, se han alzado en un combate colectivo. Aunque durante la lucha han presentado reivindicaciones erróneas al menos han obtenido el apoyo total de los marxistas (estalinistas), y a su costa han obyenido cierto respiro en sus condiciones. Una camarilla burguesa se ha apoderado inmediatamente de este eslogan burgués que se suponía que iba a hacer temblar de miedo a los neoliberales. En dos días, los obreros han agachado la cabeza y han comprendido el error de las reivindicaciones sin tener otra alternativa.
Durante los acontecimientos en la fábrica de maquinaria de Kherson, los estalinistas y los trotskistas han defendido la idea de la "nacionalización bajo control obrero". Deberíamos verificar la compatibilidad de esta posición con el crecimiento de la conciencia de clase del proletariado y con la acción revolucionaria y si conduce o no a la subordinación del proletariado a la burguesía y a su Estado.
¿Cuál es la principal diferencia entre, de un lado la exigencia de nacionalización y, del otro lado una lucha por reivindicaciones materiales concretas? La exigencia de nacionalización, es decir, la transformación de la empresa en propiedad estatal (Él Estado Burgués: no hay otro estado) implica una lucha por una estrategia capitalista alternativa, por el reforzamiento del Capital del estado contra el capital privado. Los que se lanzan a aconsejar a la burguesía que adopte tal estrategia, acaban efectivamente siendo consejeros del capital y nada más.
Sin embargo se podría decir ¿Porqué no luchar por una versión del capitalismo que es materialmente más ventajosa para los obreros? ¿Deberíamos ser profundos ideólogos y adherir a la visión utópica de una revolución socialista global ignorando las necesidades inmediatas de las personas que sufren? Lo que nosotros decimos es que no somos ideólogos y que nos oponemos al reformismo. Lo que es consecuencia no de cualquier visión utópica sino de la comprensión clara de que la idea de un tipo de capitalismo materialmente más ventajoso para los obreros es ya por sí misma utópica.
Para comprender que la política de nacionalizaciones del Estado burgués no puede ser beneficiosa para las masas obreras, no hay más que observar la Rusia actual. El reino de Putin muestra el desarrollo del intervencionismo; del avance de la burocracia que ha sometido a los pseudo oligarcas; del dominio de las corporaciones dominadas duramente por el Estado, como los sectores clave del beneficio económico, donde la burocracia y el mundo de los negocios han prosperado sobre la espalda de las masas empobrecidas. Nada de todo eso ha conducido a la mejora de las condiciones materiales de los obreros, como tampoco al progreso de la burguesía: tras ocho años de crecimiento, la economía rusa no ha alcanzado el nivel de 1990. Ahora es evidente que el intervencionismo del reino de Putin no ha servido a los intereses de las masas obreras (no se podía esperar otra cosa); tampoco ha servido para realizar una modernización progresiva de la economía rusa; al contrario, sólo ha servido para incrementar el consumo parasitario de la clase explotadora, la hidra bicéfala de los burócratas y de los hombres de negocios.
Además, en referencia al ejemplo clásico del trotskista bielorruso Razumovski, de "Resistencia Socialista", defensor de la nacionalización, podemos ver a ciencia cierta hasta qué punto los elementos que están por el capitalismo privado y los del capitalismo de Estado pueden estar entrelazados en torno a la explotación del proletariado. La misma Bielorrusia es un país donde el sector del capitalismo de Estado no ha puesto obstáculos a la intervención del Estado en la reforma liberal[7].
A pesar de los conceptos marxistas "clásicos"[8], el Estado no es de ninguna manera un instrumento neutro, no es un campo de batalla entre los dominantes y los dominados sino que, por su propia naturaleza, él mismo es explotador. No es un ente extraño, misterioso, con un interés propio, separado del capitalismo sino que está constituido por jefes, burócratas y policías bien concretos que son en sí mismos explotadores y dominadores, atados a los intereses capitalistas privados y a otros explotadores y dominadores. Con relación a la presión de las masas proletarias contra ellos, este gang explotador nunca puede dejar de ser lo que es: Incluso cuando hace algunas concesiones a las masas en lucha lo hace con el objetivo de vencer el espíritu revolucionario, de sustituirlo por ilusiones y, más tarde, para quitarles lo concedido. El imperativo del movimiento comunista no es presionar al Estado burgués sino destruirlo. Ese objetivo no es una visión utópica sino un medio para asegurar la supervivencia de la humanidad (resaltado por nosotros).
Apoyamos únicamente las reivindicaciones que no están en con tradición con el imperativo revolucionario. Apoyamos a los obreros que luchan para mejorar sus condiciones materiales, con la condición de que sus luchas se basen en el control directo y en la autoorganización, a partir de las cuales los obreros forman nuevos tipos de relaciones sociales, sin contar con los sindicatos integrados en el Estado[9], ¡sin contar con el Estado! Es únicamente en la lucha donde los obreros pueden adquirir la experiencia de la autoorganización necesaria para destruir el viejo mundo y para la creación de un mundo nuevo.
Estalinistas y trotskistas, que no son tan diferentes, son, ambos, defensores de la nacionalización, justificándola con la reestructuración de una empresa que funcione y que permitirá a los obreros sobrevivir. Sin embargo la nacionalización puede tener como resultado la venta de la empresa a otros propietarios privados, como lo hemos mostrado en nuestro primer artículo. No es cierto, de ninguna manera, que el Estado burgués ucranio actual, que está en una situación de crisis permanente, pudiera tener prevista cualquier reestructuración de la empresa.
Los "leninistas-bolcheviques" justifican su defensa de la nacionalización, describiéndola como un caso especial, como una especie de "buena" nacionalización, si está bajo el control obrero. Describen este control obrero como una milagrosa gota de vino que puede transformar un cubo lleno de veneno burgués en un dulce brebaje comunista.
Hemos abordado antes la cuestión del control obrero en nuestro artículo: "¿Debe ser el movimiento obrero revolucionario o reformista?" [10]
Por ejemplo, consideremos la reivindicación del "control obrero sobre la contabilidad de la empresa": La reivindicación por el "control obrero" supone que el propietario y la autoridad que se ejerce sobre la empresa (y el conjunto de la sociedad) están del lado de la burguesía, mientras que los obreros controlan simplemente el funcionamiento de esta autoridad en su realidad inmediata. Es cierto que cuanto más tiempo mantenga la burguesía su dominio sobre la autoridad, menos podrá permitir cualquier verdadero control de los obreros sobre esta autoridad. Sin embargo, cuando los obreros tienen suficiente poder para eliminar el monopolio burgués del control ya no tiene sentido quedarse a medio camino. ¿Por qué conformarse con el control obrero de la autoridad burguesa cuando la propia burguesía podría ser eliminada completamente? Por lo tanto, la reivindicación del control obrero en las condiciones de un capitalismo absolutista no es realista en la mayoría de los casos y es nociva para las condiciones de la revolución.
La burguesía estará a favor de la reivindicación del control obrero únicamente en circunstancias excepcionales y sobre todo cuando note que se quebranten las ilusiones de sus protagonistas. Entretanto, los propietarios de la empresa levantarán defensas secretas en torno a su comercio, abrirán los libros de contabilidad con el objetivo de convencer a los obreros de la cruel situación financiera de la empresa y de la necesidad de aparcar la lucha de clases para evitar su bancarrota. Si esas circunstancias no se dan, la burguesía, hábil en el arte de la doble contabilidad y de las múltiples manipulaciones, alcanzará sin duda su objetivo y la realización del control obrero no llegará a ser sino un instrumento al servicio de la reacción y de la explotación.
Sobre todo, este concepto trotskista de un capitalismo de "transición" controlado por los obreros es pura utopía, nociva además porque desvía al proletariado de la auténtica lucha por sus intereses de clase y por la revolución.
De nuevo tenemos que insistir en que: Las reivindicaciones "transitorias", tales como el control obrero y la nacionalización, no son simples métodos para mejorar las condiciones materiales de los explotados. Estos miserables regalos por parte del Estado socaban de hecho la autonomía de la acción obrera integrándola en el sistema de explotación.
En el caso de que llegase a establecerse un control obrero, con la existencia de una especie de doble poder en los puestos de trabajo, nosotros debemos demostrar a los obreros la inestabilidad y la corta potencialidad de vida de tal práctica de reparto del poder, explicando las transformaciones inevitables de tales apaños sea por la recuperación de la totalidad del poder por el Capital, sea por el establecimiento del pleno poder de las asambleas obreras. El hecho de apoyar las reivindicaciones de control obrero es simplemente la idealización de una situación realmente inestable e insostenible y constituye de hecho una aberración escandalosa para las masas proletarias.
No podemos decir todavía cómo concluirá esta crisis. ¿Estabilizará la élite ucraniana la situación? ¿Acabará Ucrania metida en el fuego de las guerras imperialistas entre camarillas burguesas? ¿Va a explotar y a extenderse una revuelta social, transformándose en una revolución social? No podemos decirlo pero hay una cosa clara: para que la revolución tenga éxito las masas obreras no deben confiar en ninguna camarilla burguesa, en ningún grupo de poder, en ningún sindicato oficial, partido, ni Estado o capitalista privado; no deben transformarse en instrumento de ningún agrupamiento burgués; deben combatir por su propia emancipación. Nuestra tarea, la tarea de los protagonistas de la revolución social, es la de popularizar tal conciencia.
Comprendemos perfectamente que el socialismo "en una sola fábrica" no es posible, que está condenado al fracaso cuando queda aislado. Sin embargo, la lucha proletaria no puede triunfar más que tras una serie de derrotas; incluso, tras su dolorosa derrota, los obreros de Kherson han adquirido una experiencia inestimable que no es solamente suya sino que todos los obreros de Ucrania y el conjunto del proletariado deben reclamar como propia.
La derrota en una lucha feroz ofrece al proletariado lecciones de clase inestimables, al contrario de lo que pasa con una derrota ocurrida como consecuencia de la aceptación de un compromiso.
Esto también es verdad en el caso de movimientos de huelga: si una huelga es machacada después de que los obreros hayan aceptado ser víctimas, el único resultado es la desmoralización total; pero si la huelga es vencida tras una lucha encarnizada y como consecuencia de la falta de fuerzas, el resultado es una lección que se aprende, que enseña que, con fuerzas suficientes -la de todo un colectivo, de toda una ciudad o de todo un país- la victoria está realmente a la orden del día.
Habitualmente la lucha de clases proletaria se produce en dos dimensiones débilmente interactivas. En una domina la espontaneidad: la huelga proletaria "salvaje", en la que los obreros que protestan tienen una comprensión muy vaga de cómo y por qué luchar; ésta es muy fácil de engañar y de reprimir por la clase enemiga. En la otra hay una multitud de pequeños grupos revolucionarios que normalmente están muy débilmente unidos a las masas. Dado el relativo aislamiento de las dos dimensiones de la lucha proletaria no hay una auténtica perspectiva de una revolución social victoriosa. Sólo cuando las masas obreras comprenden la imposibilidad de eliminar su miseria en el marco del sistema capitalista y cuando comprendan la necesidad de una revolución social absoluta, esta revolución, concebida por las ideas de algunos pequeños grupos, se convierte en una práctica revolucionaria regular del proletariado. Es entonces cuando la lucha se desarrollará bajo el control de las masas que luchan ellas mismas y cuando los elementos más progresistas estarán integrados en una organización revolucionaria que combinará la lucha por reivindicaciones concretas con la lucha por una revolución social más amplia. Solamente entonces llegará la última hora del capitalismo.
ARS
[1] Ver en su sitio internet, http.//revolt.anho.org, algunos textos en inglés (dirección mail: [email protected] [54]).
[2] La Comunidad de Estados Independientes es una entidad gubernamental compuesta por once antiguas república de la extinta URSS. Aunque desprovista de personalidad jurídica internacional sin embargo sus intereses, en esta materia, convergen en acuerdos de cooperación.
[3] Moneda nacional ucrania: 100 grivnas = 13 $USA (nota de la CCI)
[4] Alusión a las concentraciones de masas durante la "revolución naranja" para derribar el gobierno, Plaza de la independencia (Maidan nezalezhnosti), plaza central de Kiev (nota de la CCI)
[5] www.socialism.ru/article/reporting/herson-who-win-the-labor-collective/o... [55].
[6] National News Agency of Ukraine
[7] Ver: "Exilio de un paraíso social" por F. Sanczenja
[8] Nota de la CCI: es decir, los conceptos estalinistas
[9] Nota de la CCI: recordamos que, para nosotros, sindicatos oficiales o no, burocráticos o de base... todos los sindicatos son, armas de la burguesía apuntando a la nuca de la clase obrera (leed "¿En qué campo están los sindicatos?")
[10] "¿Debe ser el movimiento obrero revolucionario o reformista?" Publicado el 30 de agosto de 2008. Disponible en ruso en revolt.anho.org/archives50.
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La vida política española ha estado dominada por un espectáculo denigrante del que tenemos una muestra con la corrupción generalizada tanto en el PP (el número de casos es incontable) como en el PSOE (el alcalde de Santa Coloma) o en la política catalana en todos sus partidos (caso Millet). Al mismo tiempo el PP ha llegado a situaciones de enfrentamiento interno verdaderamente alucinante. Por su parte, si el PSOE ha logrado mantener una fachada de "unidad" ha sido a base de amenazas y desautorizaciones que apenas logran disimular los conflictos crecientes en su seno.
Estos hechos provocan asco y hastío que lleva más bien a desentenderse del mundo y encerrarse en los propios asuntos, todo lo cual acaba reforzando la atomización y el individualismo exacerbado que supura por todos sus poros esta sociedad. Sin embargo, necesitamos sobreponernos a esos sentimientos. Es mucho lo que nos jugamos: con la agravación de la crisis que sigue su curso imparable, por muchos "brotes verdes" que nos anuncien a todas horas, el futuro que esta sociedad nos depara se concentra en tres palabras: DESEMPLEO, MISERIA Y BARBARIE.
Ello hace necesario que el proletariado, la única clase social que puede ofrecer una alternativa a esta sociedad, logre avanzar, aunque sea todavía con grandes dificultades, hacia la delimitación de una política propia revolucionaria que ofrezca a toda la humanidad oprimida una salida frente al rumbo desastroso del capitalismo.
Alcanzar una política propia como clase requiere diferentes herramientas, una de ellas es comprender qué está pasando, qué se mueve detrás de los espectáculos protagonizados por los políticos, qué maniobras se cuecen y cómo van a repercutir en nuestras vidas.
Al hilo de los acontecimientos recientes cabe hacerse algunas preguntas:
-¿Por qué hay tanta corrupción? ¿Cuáles son sus raíces?
-¿Por qué los partidos se enfrascan en violentos enfrentamientos internos y externos?
- ¿Hacia donde va la situación política?
- ¿Qué puede hacer el proletariado?
En todas las sociedades de clase ha habido corrupción pero ésta con el capitalismo ha alcanzado las cotas más escandalosas. El motor del capitalismo es la obtención del máximo beneficio y por este objetivo los capitalistas recurren a todos los medios, legales e ilegales, «El capital aborrece la ausencia de beneficio o un beneficio mínimo, del mismo modo que la naturaleza tiene horror al vacío. Que el beneficio sea conveniente y el capital se hará valeroso: con el 10% asegurado se le puede emplear en todos los sitios; con el 20% se calienta; con el 50% es de una temeridad loca; con el 100% derriba todas las leyes humanas; con el 300%, no hay crimen que no se atreva a cometer, aún a riesgo de perder» (F.J.Dunning, 1860, citado por Marx en el primer tomo de El Capital).
La búsqueda del máximo beneficio constituye el caldo de cultivo de la corrupción pero hay otro factor que la refuerza: el peso aplastante que el Estado tiene sobre el conjunto de la vida social empezando por la propia economía. Tanto en las sociedades liberal-democráticas como en las abiertamente dictatoriales, el régimen que impera es el capitalismo de Estado y eso lo vemos cotidianamente a todos los niveles: para establecer una empresa, para realizar una obra pública, para tener una licencia productiva etc., hay que pasar por la correspondiente oficina estatal y cuando se trata de un negocio de cierta entidad se hace necesario visitar al responsable político de turno. Este capitalismo de Estado otorga a los políticos un poder enorme que lógicamente aprovechan para exigir comisiones a cambio de favores, dar preferencias, mantener monopolios más o menos encubiertos etc.
La agravación de la crisis a la que estamos asistiendo hace mucho más difícil a los capitalistas la maximización de sus beneficios y refuerza el peso del Estado -como estamos viendo con sus inversiones para salvar a la banca y a la economía en general- Por ello, la crisis capitalista agudiza y agrava la corrupción.
Pero finalmente hay un cuarto factor propulsor de la corrupción que es la degeneración moral, el egoísmo exacerbado que aunque siempre han estado en la base del capitalismo hoy han tomado un carácter cualitativamente más grave y generalizado[1]. La falta de escrúpulos, la rapacidad más extrema, la imposición de los intereses particulares de clan o de camarilla, se han convertido en la norma de conducta de la inmensa mayoría de los políticos, lo cual hace de ellos corruptos casi por naturaleza.
La proliferación de casos de corrupción se ha acelerado desde finales de los años 80. No hay ningún Estado, incluidos los más democráticos y mejor situados económicamente, que se libre de esa lacra. Pero los dossiers sobre corrupción son un arma de combate político. Con frecuencia, los casos están dormidos en las cajas fuertes hasta que repentinamente son sacados a la luz pública, llevados a los juzgados y convertidos en noticia diaria. Del océano pestilente de la corrupción generalizada emerge el oportuno caso para arrinconar a tal o cual partido o deshacerse de tal o cual político.
Los comentaristas de la prensa, los políticos "bienintencionados", los sindicalistas, las asociaciones ciudadanas, reclaman de los políticos "unidad para salir de la crisis". Continuamente están poniendo el ejemplo de los Pactos de La Moncloa donde todos los partidos del arco parlamentario de entonces (desde la derecha hasta el PCE) arrimaron el hombro para salir de la crisis.
Es verdad que los Pactos de La Moncloa (1978) fueron un ejemplo de unidad. ¿Pero qué unidad? Pues fue la unidad de todas fracciones del capital español para imponer a los trabajadores la moderación salarial, abrir las puertas a los despidos masivos que se aplicaron a mansalva en los años 80, ir reduciendo las prestaciones por pensiones, desempleo etc. La primera piedra de la precariedad generalizada, de la pérdida de prestaciones, de la inseguridad masiva, que hoy sufrimos, fue puesta por aquella demostración de unidad nacional... contra los trabajadores y la mayoría de la población.
Pero entonces si al capital español le fue tan bien con aquel Pacto ¿por qué no lo repite hoy?
Las condiciones no son las mismas. Entonces existía la disciplina de los bloques imperialistas -americano en Occidente y ruso en el Este. Esa disciplina se hizo necesaria para evitar toda desestabilización del capital español que hubiera favorecido al imperialismo ruso. Hoy que solo existe una única superpotencia -Estados Unidos- esta no tiene los mismos medios para imponer una disciplina generalizada y cada capital nacional "va de por libre".
Por otro lado, la situación de la economía aunque delicada no tenía el nivel de gravedad que hoy estamos viendo. Existían posibilidades de "salida provisional" que hacían más posible y visible la unidad entre las diferentes fracciones del Capital. Hoy asistimos al agotamiento de todas las políticas de acompañamiento y paliativo de la crisis que se han empleado durante los últimos 40 años. Los propios gobiernos van dando palos de ciego tapando agujeros aquí y allá pero ninguno tiene un norte claro, por el momento no se vislumbra en el horizonte una especie de "hoja de ruta de salida" aunque fuera temporal y provisional. Esto hace difícil encontrar un mínimo que pueda reunir a los diferentes partidos capitalistas para urdir un pacto de características similares al de entonces.
Existe finalmente otro factor y es la creciente irresponsabilidad y fragmentación por el peso de los intereses particulares de camarilla que afecta en mayor o menor medida a todos los partidos burgueses. El PP se lleva la palma con sus interminables choques internos. Pero el PSOE tampoco es un ejemplo puesto que precisamente la camarilla alrededor de Zapatero ha impuesto su férula a todas las familias y personajes del partido que en cuanto las dificultades se hagan mucho mayores acabarán por producir enfrentamientos que dejarán pequeños los que hoy vemos en el PP[2]. Recordemos los años 90 bajo Felipe González o cuando hubo que buscarle un sucesor, donde el PSOE solamente salía en la prensa para dar cuenta del último navajazo entre "compañeros".
No obstante, existe preocupación en los sectores más lúcidos del capital español por la situación de callejón sin salida en la que se están metiendo todos los partidos que lo representan. Esto lo intentan reflejar con las encuestas que ofrecen un panorama de un PSOE en el gobierno cada vez más desprestigiado y un PP en la oposición no menos desprestigiado. Existe el temor de que se acabe llegando a una situación por a sí decirlo "ingobernable".
En realidad, junto con una crisis económica que se agudiza día a día, lo que estamos viendo es una crisis política del capital español que es mucho más profunda de lo que parece, pues a menudo los escándalos que sacuden al PP ofrecen la imagen superficial de que los problemas se limitan a dicho partido.
La Derecha española está vinculada tradicionalmente a las peores tradiciones de autoritarismo, clientelismo, arrogancia y brutalidad. La llegada de Aznar supuso un tímido intento de modernizarla y darle una credibilidad democrática que el propio Aznar acabó por hacer fracasar. La tentativa de Rajoy de volver por la senda de la "moderación" no ha hecho otra cosa que dar libre curso a los enfrentamientos más extremos. Además, el comportamiento del PSOE actual es muy diferente del PSOE de los años 80 que ayudó todo lo que pudo a un viejo servidor del franquismo como Fraga a hacer un poco presentable a la derecha. Hoy, al contrario, desde el propio PSOE se boicotean por diversos medios los confusos intentos modernizadores de Rajoy quién ha acabado reduciendo toda su actividad a intentar sobrevivir políticamente. Los actuales responsables del PSOE anteponen sus propios intereses -intentar perpetuarse en el poder- a los generales del capital nacional que exigirían lograr el viejo objetivo de una derecha "moderna" y de intachable "legitimidad democrática".
Este comportamiento irresponsable de los principales partidos no hace sino socavar su credibilidad y coherencia preparando una situación de fuertes convulsiones que se hará cada vez más difícil de controlar.
Lo que podemos esperar de los partidos del capital, tanto los que hoy están en el gobierno como los que hacen demagogia desde la oposición, es mayores medidas de ataques contra nuestras condiciones de vida, mayor incapacidad e impotencia ante el avance incontenible de la crisis y, finalmente, el espectáculo edificante de sus corruptelas y sus brutales conflictos de intereses.
En la política burguesa, en todos sus partidos y alternativas, no hay nada bueno que encontrar. Si dejamos en el timón a los políticos burgueses, la miseria, el desempleo, el camino hacia la barbarie, se harán cada vez más evidentes.
Se hace necesaria una política autónoma proletaria. Esta solo puede manifestarse y hacerse valer a través de luchas masivas y generalizadas que tiendan a extenderse y unificarse a escala internacional.
Sin embargo, esta perspectiva es actualmente muy lejana y resulta difícil determinar cómo llegar a ella. Los grupos revolucionarios junto con todas las minorías internacionalistas que hoy están surgiendo debemos darnos como prioridad contribuir pacientemente con nuestras posiciones, nuestra intervención, nuestros debates, a que esa perspectiva vaya madurando y avanzando.
[1] Un análisis de esta situación que alcanza a todo el capitalismo mundial lo hemos desarrollado en Las Tesis sobre la Descomposición, en Revista Internacional nº 62. Ver /revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo [6]
[2] Aunque es preciso recordar que el PSOE es por su vinculación más general al capital nacional más disciplinado y cohesionado que el PP, demasiado atado a un amasijo de intereses particulares, regionales etc.
Viernes 9 de octubre 2009: horas antes de la quinta reunión, en quince días, de su Consejo de Seguridad Nacional, consagrada en esta ocasión a Afganistán, el presidente de los Estados Unidos Sr. Barack Obama recibía el premio Nobel de la Paz «por sus extraordinarios esfuerzos en favor del refuerzo de la diplomacia y de la cooperación internacional entre los pueblos» -según la fraseología propia del jurado de Oslo. Al enterarse, él mismo recuerda que es «el comandante en jefe de un país metido en una guerra que está por acabar». Días después The Washington Post anunciaba que el mismo Obama había decidido enviar un refuerzo de 15000 soldados suplementarios a Afganistán.
Lo de Obama está lejos de ser una excepción; al contrario, es costumbre que el premio Nobel de la Paz se conceda regularmente a los más feroces caudillos guerreros de la burguesía mundial. Como recuerda el historiador estadounidense Howard Zinn en el The Guardian del 10 de octubre de 2009:
«[...] Tomas Woodrow Wilson, Theodore Roosevelt y
Henry Kissinger recibieron también el Nobel de la Paz [...].
Al Sr. T. W. Wilson le favoreció, para recibir el premio, el haber montado la
Sociedad de Naciones -este ineficaz organismo que no hizo nada por impedir la
Guerra-; sí, a Wilson, al mismo que ordenó el bombardeo de la costa mexicana,
envió sus tropas a bombardear Haití y la República Dominicana e implicó a los
EEUU en la mayor masacre a gran escala que se desarrolló en Europa durante la
Primera Guerra Mundial -atrocidad que puede optar fácilmente al primer puesto
en la lista de guerras estúpidas y sanguinarias.
A Theodore Roosevelt que aunque medió, efectivamente, para que se firmase la
paz entre Japón y Rusia era, también, un enamorado de la guerra y tomó parte en
la conquista de Cuba por los Estados Unidos, con la pretensión de liberar esta
isla del yugo español, encadenándola a
los Estados Unidos. Él mismo, T. Roosevelt., una vez en la presidencia, provoca
una guerra sanguinaria para someter las Filipinas, llegando incluso a felicitar
a un general norteamericano que acababa de masacrar a 600 aldeanos indefensos.
[...]
Más tarde fue a Henry Kissinger a quien el comité que decide el Premio Nobel
estimó oportuno concederle el de la Paz;
el Kissinger que había firmado el Acuerdo
final que ponía término a la Guerra de Vietnam, de la cual había sido precisamente
uno de los instigadores. Él había apoyado servilmente a Nixon en su voluntad de
extender la Guerra procediendo al bombardeo de aldeas en Vietnam, Laos y Camboya.
Kissinger, que responde exactamente a la definición "criminal de guerra", se
vio pues ¡premiado con el Nobel de la Paz! [...]
Hoy el premiado es Obama que prosigue
una acción militar sanguinaria e inhumana en Irak, Afganistán y Pakistán.»[1]
De entre los sanguinarios pacifistas premiados con el Nobel, no olvidamos ni al egipcio M. Anwar el-Sadat, ni a los israelíes Menajem Beguin, Shimon Peres y Yitzhak Rabin, ni al palestino Yasser Arafat -que inundaron de sangre Oriente Medio durante decenios-; ni tampoco al estadounidense Jimmy Carter, ni al ruso Mikhail Gorbachov -protagonistas de la Guerra Fría.
El Premio Nobel de la Paz es el colmo de la hipocresía y del cinismo; su único objetivo es garantizarles un título de respetabilidad a los fieles servidores del imperialismo, ejemplares del modo de vida decadente.
DM
[1] https://www.lemonde.fr/opinions/article/2009/10/17/un-prix-nobel-des-promesses_1255256_3232.html [61]
Publicamos aquí abajo una hoja del colectivo "Unité à la base a Tours" -Unidad por la base de Tours-[1]. Estos compañeros, la mayoría jóvenes estudiantes, han decidido reunirse para incentivar asambleas generales abiertas a todos; rechazando el aislamiento corporativo en el que los sindicatos intentan encerrar la lucha. Han desarrollado una intensa actividad en el curso de la cual han tratado de reunirse con los asalariados, en sus lugares de trabajo, para discutir y llamar a la extensión de la lucha. Esta hoja, que tiene el gran mérito de plantear la cuestión de la perspectiva revolucionaria poniendo por delante la necesidad de cuestionar la sociedad capitalista, procura al mismo tiempo sacar lecciones y hacer un balance de los últimos combates. Se trata, desde nuestro punto de vista, de un paso político importante y necesario para preparar las luchas futuras.
¿Puede dejarse a los intereses privados la gestión de nuestras vidas?
La crisis económica se desarrolla. Partiendo del sector financiero se ha extendido a todos los sectores de la economía. Las deslocalizaciones y los cierres de fábrica son las manifestaciones más flagrantes. La construcción, por ejemplo, pasa también por graves problemas; aunque muchas de las empresas de este sector, al ser pequeñas, atraen menos la atención de los medios de comunicación; los cuales buscan esencialmente acontecimientos espectaculares que les sirvan para hacer demagogia mediática.
Una situación desconcertante, una auténtica bombona de gas
Los trabajadores y los futuros trabajadores de todo el país son los que pagan esta crisis de la que la buerguesía (propietaria de los medios de producción y del capital) es responsable. Los cierres de fábricas, las deslocalizaciones, los despidos, los paros técnicos y suspensiones temporales de empleo,..., que padecen los trabajadores, son incontables. La crisis acarrea el aumento de la violencia en las relaciones sociales entre las clases. En los hechos esto se traduce por un lado en ataques repetidos contra las adquisiciones sociales - rápidamente reducidas a ninguna-: aumento de la jornada de trabajo ("trabajen más si quieren ganar más..."), retraso de la edad de comienzo de la jubilación (que pasa de 67 a 70 años...), ataques contra la Normativa laboral (trabajo en días festivos,...); etc. Todo esto no tiene más que un fin: ¡reforzar la explotación! Por otro lado esto se traduce por una voluntad entre los trabajadores de resistir estos ataques de manera cada vez más combativa: secuestro de cuadros directivos (3-M,...), huelgas duras con ocupación del lugar de trabajo (Continental,...), desarrollo de lazos nacionales e internacionales: encuentros de obreros de muchas fábricas en la sede de su grupo (Michelin, Caterpillar,...) y lazos con trabajadores de otros países (Continental con Alemania,...); algunos han llegado hasta amenazar con hacer saltar por los aires su fábrica para obtener una indemnización decente por su despido (New Fabric,...).
Pero estas luchas parecen tomar un nuevo cariz. Muchos trabajadores movilizados han perdido la esperanza de mantener su empleo, de que se mantenga ese puesto de trabajo. Lo que ellos quieren es que las cosas transcurran de tal manera que "los planes sociales" (lenguaje tecnocrático para nombrar los despidos masivos) les pague el máximo. De esta manera, esperan que por un lado los accionistas estarán en la obligación de desembolsar un poco más de lo que habían previsto y por otro lado que a estos trabajadores se les alargará, por cierto tiempo, su miserable subsidio de desempleo. Está claro que es una cuestión de dignidad y de condiciones de vida lo que se plantean. No es, sin embargo, menos cierto que ellos- nosotros- estamos en una situación de "difícil solución", en un "impasse".
Entonces ¿Qué hacer?
Estamos frente a una verdadera crisis de perspectivas. Las confederaciones sindicales, con su estrategia de acompañamiento de la crisis, no ofrecen medio alguno para salir de esta vía sin aparente salida. Esto muestra que la necesidad de organizarse de otra manera, intentando construir nuevas perspectivas en ruptura con el capitalismo, es a la vez urgente y vital. ¿Cómo llegar a un reparto igualitario de las riquezas? ¿Cómo salir del dominio de accionistas y otros jefecillos que arruinan nuestra vida diaria? Se trata de nuestro día a día pero también del futuro de la humanidad, del futuro del planeta; lo que se plantea es ¡qué alternativa de sociedad! ¡por qué sociedad optamos! ¿Son acaso capaces las confederaciones sindicales de construir espacios en los que podamos reflexionar sobre nuestro día a día, sobre cómo empezar a transformarlo? ¿Puede entreverse que las burocracias sindicales vayan a favorecer la imaginación y la lucha por un porvenir en el que las relaciones sociales sean la preocupación central de la organización social y nunca más la búsqueda de beneficios para una minoría cada vez más ávida?
El éxito de las grandes movilizaciones del 29 de enero y del 19 de marzo ha traído la esperanza. Pero es obligatorio constatar que las orientaciones que han dado los sindicatos no han estado a la altura de nuestros deseos. La mayoría de las direcciones de las grandes centrales se han contentado con discutir con el Gobierno, con organizar "jornadas de efecto -mucho ruido y pocas nueces". Nada realmente positivo han concretizado para reforzar el campo de los trabajadores y de todos los dominados, para construir la solidaridad de clase. Todo eso ha empujado lógicamente a las desbandadas del 26 de mayo y del 13 de junio.
Muchos de nosotros (trabajadores, precarios, jubilados, sindicados,...) esperábamos, cuchicheábamos, voceábamos, nos movíamos por la huelga general prorrogable. Pero no hicieron nada. ¡La mordaza de las burocracias sindicales es todavía eficaz!
Ahora es vital fijarnos perspectivas revolucionarias para acabar radicalmente con la sociedad capitalista. Debemos organizarnos por la base, desarrollar la solidaridad de clase, construir los medios de lucha para apropiarnos de nuestros propios intereses y ¡construir desde el presente otro futuro!
En las fábricas, en los barrios, en las universidades,..., ¡Construyamos nuestros comités, nuestros colectivos y todas las formas de lucha útiles que juzguemos oportunas!
¡Salgamos de las lógicas corporativistas que nos debilitan!
¡Solidaridad entre todos los explotados y dominados, sindicados o no!
¡Construyamos la unidad de nuestra clase reconociendo a nuestros camaradas frente a nuestros enemigos!
¡Estamos hartos de migajas, tomemos los hornos del pan!
Collectif Unité a la base de Tours.
Esta hoja ilustra bien el hecho de que la clase obrera, por el atajo de algunas de sus minorías, no se decide por la pasividad. No acepta las condiciones de explotación a las que la burguesía, gobierno y sindicatos, quieren forzarle.
Lo que nos parece muy interesante de esta hoja, aunque no compartimos todos los puntos de vista ni todas las formulaciones, es que centra la cuestión de la perspectiva revolucionaria: "Ahora es vital darnos perspectivas revolucionarias para acabar radicalmente con la sociedad capitalista." Efectivamente, esta cuestión es el principal problema con el que hoy tropieza el proletariado: "Estamos frente a una verdadera crisis de perspectivas." Y por tanto, como dicen en la hoja, conscientes de de la gravedad de lo que está en juego: "Se trata de nuestro día a día pero también del futuro de la humanidad, del futuro del planeta; esa es la cuestión." Esto plantea efectivamente el problema de "qué alternativa de sociedad" y nosotros compartimos plenamente esta preocupación de la hoja, una preocupación que muestra que esta cuestión de la perspectiva revolucionaria está surgiendo. Se trata pues de una contribución de los compañeros a este esfuerzo de conciencia de la clase obrera.
En este marco el texto se coloca, de entrada, en el punto de vista de la lucha de clases en reacción a la crisis y a los ataque brutales propiciados por la burguesía. Por estas razones es por lo que pasa rápidamente a denunciar el sabotaje de las luchas obreras por los sindicatos: "El éxito de las grandes movilizaciones del 29 de enero y del 19 de marzo ha traído la esperanza. Pero es obligatorio constatar que las orientaciones que han dado los sindicatos no han estado a la altura de nuestros deseos. La mayoría de las direcciones de las grandes centrales se han contentado con discutir con el Gobierno, con organizar "jornadas de efecto -mucho ruido y pocas nueces". Nada realmente positivo han concretizado para reforzar el campo de los trabajadores y de todos los dominados, para construir la solidaridad de clase. Todo eso ha empujado lógicamente a las desbandadas del 26 de mayo y del 13 de junio."
Los obreros se encuentran en un "impasse". Y como señala el texto "la tenaza de las burocracias sindicales es todavía eficaz". Cada lucha quedaba y queda todavía encerrada en sí misma; los obreros no pueden crear una verdadera correlación de fuerzas que desemboque en un movimiento de más amplitud. Por medio de sus reacciones y en este contexto "Está claro que es una cuestión de dignidad y de condiciones de vida lo que se plantean."; testimoniando mucho más un potencial para luchas futuras que una respuesta a tono con el alcance de los ataques.
A fin de dar un paso adelante para desarrollar la lucha de manera más eficaz, el texto proporciona un cierto número de orientaciones políticas muy importantes que se resumen, en parte, en la frase siguiente: "Debemos organizarnos por la base, desarrollar la solidaridad de clase, construir los medios de lucha para apropiarnos de nuestros propios intereses y ¡construir desde el presente otro futuro!".
"Organizarse" es esencial para el proletariado; pero ¿Qué hay que entender de la expresión "Debemos organizarnos ", del texto? ¿Qué formas de lucha hemos de desarrollar?
Pensamos que estas cuestiones son clave, que deben ser debatidas en la clase obrera y que es necesario precisarlas, a fin de confrontarlas para alimentar la reflexión.
Pensamos por nuestra parte que, en un contexto en el que el proletariado es golpeado de lleno por la crisis, los defensores de una perspectiva que busca poner en cuestión el capitalismo deben asumir el compromiso, necesariamente minoritario, de prepararse políticamente para la acción y la intervención en las luchas venideras.
Después de los primeros mazazos de una crisis económica que amenaza prolongarse, cuando la clase obrera reemprenda el camino del combate necesitará hacerse con sus luchas, sus iniciativas y su creatividad y manejarlas según las modalidades de un combate realmente colectivo, donde las decisiones emanen de auténticas asambleas generales abiertas y soberanas. Las asambleas generales futuras, auténticamente vivas, constituirán el sólo y único medio de dirigir el combate de manera eficaz y autónoma. Serán los participantes en las mismas, y no los sindicatos que paralizan y sabotean las luchas, quienes decidan qué conviene hacer. Son los propios obreros quienes deberán expresar su solidaridad en y para la lucha, colectivamente, enviando delegaciones masivas a otras fábricas o lugares de trabajo para reunirse con otros asalariados en una lucha común. Son estas iniciativas de asambleas generales comunes, interprofesionales, abiertas, las que serán los pulmones del combate. Que los obreros mismos tomen la lucha en sus manos es la condición necesaria para que su solidaridad activa, real, llegue efectivamente a sus hermanos de clase.
Estos objetivos se verán confrontados a numerosos obstáculos. Seguirá correspondiendo a los obreros mismos, en sus asambleas, discutir y estudiar la manera de superarlos colectivamente. Las asambleas generales son, sin duda, el modo de organización auténticamente proletario que permite controlar colectivamente la lucha. Constituyen una especie de embriones de futuros consejos obreros. Es en estos órganos, que reúnen a las masas obreras, donde ellas mismas se unificarán como clase, se erigirán en fuerza revolucionaria con el objetivo de derribar el capitalismo. Conciencia y unidad que permitirán una superación de las relaciones sociales de explotación con el objetivo de crear una nueva sociedad.
Para concluir, hacemos hincapié en que si nos hemos permitido estos comentarios ha sido con el deseo de contribuir a la reflexión emprendida.
CCI
[1] Se trata de un colectivo que se ha constituido agrupando a elementos jóvenes y combativos, donde el núcleo duro está muy implicado en el movimiento estudiantil (concretamente contra la LRU -llamada ley Pécresse, s/ las Libertades y las Responsabilidades de las Universidades).
Después de la Segunda Guerra mundial, las corrientes oficiales del anarquismo se reconstruyeron sobre bases totalmente burguesas, adoptando posiciones carentes de validez (caso del antimilitarismo, el pacifismo, etc.), cuando no francamente contrarrevolucionarias (como el sindicalismo, las luchas de liberación nacional, o la gestión directa de la economía sin una previa destrucción del Estado burgués,...)[1]
En el periodo comprendido desde la Guerra Fría hasta hoy se han sucedido las pruebas del interés que demuestra la clase dominante en integrar a los representantes del "anti-estatalismo" en su dispositivo de capitalismo de Estado, ofreciendo una vía, en forma de callejón sin salida o de reclutador para las fuerzas de la izquierda oficial del capital, a aquellos a los que convencían ni la alternativa occidental ni el estalinismo.
Estas corrientes han dominado de forma hegemónica hasta el final de la contrarrevolución en 1968, y, después de esa fecha, han representado la gran mayoría de la nebulosa del anarquismo. Sin embargo, a partir de 1968, con el final de la contrarrevolución y la vuelta del proletariado a la palestra de la historia, hemos visto de nuevo, como tantas otras veces en el pasado, ese fenómeno del surgimiento de elementos politizados que intentan sinceramente encontrar la vía revolucionaria a través del anarquismo o partiendo de él.
En el momento de la caída de los regímenes estalinistas y el bloque del Este, las organizaciones del anarquismo oficiales se jactaban de tener las manos limpias de cualquier implicación en la confrontación que, desde 1945 a 1989, habían sostenido los bloques del Este y del Oeste, alimentando la leyenda de una irreductible oposición a los bloques militares. Como afirma uno de sus cronistas[2] : «Los anarquistas se dividieron a propósito de la actitud frente a los bloques. La mayoría decidió oponerse tanto al Este como al Oeste...».
Lo que sucedió en realidad es que durante la Guerra Fría, una parte de las organizaciones anarquistas tomó posición oficialmente a favor de la defensa del llamado "mundo libre". Tal fue el caso de la SAC (Sveriges Arbetares Centralorganisation) de Suecia. También cuando chocaron directamente fuerzas militares del bloque del Este y tropas norteamericanas y de la ONU en la guerra de Corea de 1950-53, algunos elementos como por ejemplo los militantes del grupo Révolution Prolétarienne, invocaron la necesidad de elegir el "mal menor", y abogando por la defensa de la democracia, postularon abiertamente una postura pro-americana. Estamos hablando de personalidades como A. Prudhommeaux, N. Lazarevitch, G. Leval, así como militantes españoles y búlgaros, que señalaron: «Hay dos imperialismos, pero considero que uno de ellos es particularmente peligroso y totalitario y que puede llegar a la esclavitud. El otro representa menor peligro... No estoy a favor de la retirada de las tropas americanas de Corea... Allí solo hay un criminal de guerra y es Stalin. El es el responsable directo de los bombardeos estratégicos que diezman a la población coreana »[3] . Había también, por otro lado, quienes consideraban el imperialismo norteamericano como el principal causante de la guerra.
Incluso aquellos que, como la Federación Anarquista (FA), proclamaban su rechazo de todos los bloques y se definían: «contra Stalin sin defender a Truman, y contra Truman sin estar a favor de Stalin», no lo hacían sin embargo, como internacionalistas, sino atrapados en la lógica de tener que optar por un campo imperialista contra el otro. Así, por ejemplo, cuando la URSS se lanzó a la carrera armamentística para rivalizar con los Estados Unidos, la FA aplicaba el llamado "combate por el tercer frente", lo que « llevó a la FA a denunciar el rearme de Alemania apoyando que los pacifistas de ese país se sumaran a la campaña ‘Ridgway [4] Go Home'»[5] , organizada por el PC francés. Este apoyo crítico sitúo totalmente a la FA a remolque del PCF, al que servía como "gancho" tanto para ese partido y ¡para su defensa incondicional del bloque imperialista ruso!
Por otra parte las acciones provocadoras y contestarías, jugaban ese mismo papel de "gancho" que atraía hacia las instituciones mismas del Estado burgués: la lucha "verdaderamente antiimperialista" del "tercer frente revolucionario" de la FA, se concretizó en una propaganda electoral ante los comicios legislativos de 1952 que promovía,.. « Redactar papeletas así: Ni dictadura oriental, ni dictadura occidental. ¡Quiero la paz! »[6]. Ese mismo papel lo jugaban las consabidas "acciones-espectáculo" como la invasión, en Febrero de 1952,... « en la gran sala del Palacio de Chaillot, en el que tenía lugar una reunión plenaria de la ONU, y en la que se lanzaron miles de panfletos titulados: "Tercer Frente ¡Abajo la guerra!", mientras se arrojaban proyectiles inofensivos a los delegados americanos y soviéticos »[7]
Lejos de representar un medio que permita a la clase obrera reforzarse políticamente, este tipo de acciones desarrolladas en el terreno de las instituciones del Estado burgués son, además de inocuas, contraproducentes, pues alimentan la ilusión de la clase explotada en que puedan valerse de ellas para resolver su combate revolucionario. Todo lo contrario, pues lo que en realidad refuerzan es la sumisión de la clase obrera al engaño democrático y a los órganos de la dominación capitalista, enturbiando la toma de conciencia sobre la necesidad de destruirlos. No en balde la Federación Comunista Libertaria (FCL) ¡presentó candidatos a las elecciones legislativas de 1956! Y cuando, en 1958, se produjo la liquidación de la IVª República, y se llamó a De Gaulle para que solventara el problema colonial,... «en todas las publicaciones libertarias se publicaron llamamientos que coincidían en apelar a la salvación de la amenazada República. (...) La inmensa mayoría de los anarquistas tomaron partido por la República y la política del mal menor»[8]. Y en Abril de 1951, cuando se produjo el "putsch" de los generales de Argel que se oponían a la independencia de Argelia,... «la FA participó en los distintos comités que agrupaban multitud de organizaciones de izquierda, (...) los anarquistas fueron los primeros en defender las libertades democráticas, por mucho que lo negaran posteriormente. »[9]
Pero lo que más materializó esa política de tomar partido por un campo imperialista contra el otro, fue el continuo apoyo a las luchas por una supuesta liberación nacional. A ese respecto la FA elevó a la categoría de principio que: «los anarquistas reivindican para la población de ultramar el derecho a la libertad, a trabajar en un estatus de independencia, el derecho a disponer de su propio destino al margen de las rivalidades de los clanes que desgarran hoy el mundo. Reafirman su solidaridad con la lucha que deben llevar a cabo contra la opresión que ejercen todos los imperialismos...»[10] Así pues los anarquistas se situaron entre los mejores defensores de la mistificación del derecho de los pueblos a disponer de sí mismos. Y ello en consonancia plena con la ideología oficial de los dos bloques en conflicto. Tanto la llamada Doctrina Zhdánov del bloque "socialista" que define a éste como « el verdadero defensor de la libertad y la independencia de todas las naciones, enemigo de la opresión nacional y la explotación colonial en todas sus formas »[11] . Como de la doctrina americana que estipula que «en aquellas zonas que sean claves, debemos implicarnos a fondo para estimular las formas democráticas y el acceso a su independencia ». Esta teoría era, lógicamente, un instrumento de desestabilización militar del rival, en el curso de las numerosas guerras sin cuartel en las que ambos bloques, tanto el soviético como el occidental, se enfrentaban empleando sus respectivos peones nacionales.
Y así los anarquistas franceses no tuvieron reparos en disfrazar la Guerra de Indochina de «episodio revolucionario» (FA en 1952), en el que apreciaban una «guerra de clases» (FCL en 1954), y en proclamar la legitimidad de «la lucha del proletariado indochino», así como las necesidad de «solidaridad obrera con el Viêt-Minh ».
Este apoyo político a las luchas de liberación les llevará incluso a implicarse físicamente en ellas. Durante la guerra de Argelia, por ejemplo, fueron muchos los libertarios que se unieron a los "porteurs de valise"[12], y otras redes de apoyo al FLN[13]. Esta «posición de apoyo crítico en pro de una Argelia socialista y autogestionaria» que defendió la FCL invocando la solidaridad «con los pueblos oprimidos y contra los imperialismos», se concretizó pues en un respaldo material activo a los partidos nacionalistas argelinos, al MNA primero y luego al FLN, cuando éste consiguió la hegemonía a partir de 1956: «Los maquis del Ejército de Liberación Nacional (ALN) trabajaban para ambos. Nosotros los sabíamos perfectamente pues no en vano en nuestras propias filas de la FCL había camaradas argelinos de la tendencia FLN, pero que habían prestado sus servicios a los maquis del MNA, sirviendo como intermediarios para la consecución de "suministros" (entiéndase armas) para sus combatientes»[14]
Estas tomas de posición de los anarquistas apoyando, aunque sea "críticamente", las luchas de liberación nacional, han contribuido directamente al sometimiento de las masas al imperialismo. El anarquismo tiene una importante carga de responsabilidad en el sacrificio del proletariado y de las capas no explotadoras en aras a la barbarie de los conflictos militares que han ensangrentado el planeta. Atrapado en la lógica de establecer distinciones entre los diferentes gánsteres imperialista a favor de los derechos del más débil, las variadas agencias oficiales del anarquismo sí tienen en común el haber reclutado en las filas del proletariado, o haber avalado a los ojos de éste a uno u otro bando imperialista. El machaconeo constante de estas mistificaciones en las mentes de los trabajadores supuso retrasar la superación de la contrarrevolución y la recuperación por parte del proletariado de su lucha de clases autónoma, por sus objetivos propios. Y no cabe duda que los anarquistas pusieron mucho de su parte en ese machaconeo.
El síntoma que puso de manifiesto el agrietamiento de la capa de plomo de la ideología estalinista fue precisamente el desarrollo, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo occidental, de revueltas estudiantiles que tuvieron en la oposición a la guerra el principal motor de la movilización. Y aunque los partidos estalinistas denunciaban la intervención norteamericana en Vietnam contra las fuerzas militares apoyadas precisamente por el bloque soviético que se autoproclamaba "anticapitalista", lo bien cierto es que tales partidos apenas tuvieron influencia alguna en dichas movilizaciones. Y es que la mentira del estalinismo «comunista y revolucionario», quedó al desnudo, especialmente cuando una nueva generación de jóvenes obreros irrumpió en lucha con la huelga general de 1968 en Francia, y con los movimientos de masas que sacudieron a continuación las cuatro esquinas del planeta.
En esa situación, y habida cuenta de la represión del movimiento de Hungría 1956, los anarquistas ejercían un fuerte atractivo especialmente sobre los estudiantes. Y si es cierto que experimentaron un crecimiento numérico, también es verdad que la mayoría de los jóvenes se sentían insatisfechos con las antiguas organizaciones que subsistían, a las que veían como organismos esclerosados. Se produjo una recomposición de todo ese medio[15]. Aún así, los cambios del contorno de ese medio anarquista respetaron las posiciones políticas de las organizaciones originarias, de modo que, en esta nueva etapa marcada por la recuperación de la lucha de clases, las antiguas organizaciones anarquistas, refundadas o renovadas, jugaran ya un papel mucho menos marginal en el dispositivo izquierdista de encuadramiento (sobre todo en lo ideológico) de la clase obrera. En esto se apreciaba un cambio respecto a la etapa de la contrarrevolución, cuando la hegemonía del estalinismo les había confinado a un papel mucho más reducido.
Y, al mismo tiempo, con la efervescencia generada por la reanudación de la lucha de clases internacional, surgen nuevamente en el seno del medio anarquista minorías y elementos, que buscan orientarse hacia las posiciones de clase del proletariado, tratando de encontrar una coherencia revolucionaria a partir del anarquismo. De ahí que una parte del medio libertario realice una apertura hacia organizaciones que expresan algunas posiciones de clase (caso de Socialisme ou Barbarie), e incluso hacia el medio político proletario, sobre todo hacia el polo consejista organizado encarnado por Informations et Correspondences Ouvrières (ICO). Así por ejemplo el grupo "Noir & Rouge" (Negro y Rojo) se desmarcó de la FA al reconocer «la primacía de la lucha de clases», y propuso una «actualización y una adaptación de los principios del anarquismo» . Este grupo afirmó la necesidad de un debate y defendió «la toma de contacto con otros compañeros aunque no se reclamen forzosamente del anarquismo». Denunció igualmente la sacralización de la «revolución española», que «impedía cualquier crítica»[16]. En su búsqueda de las formas de lucha propias de los trabajadores, este grupo estudió las aportaciones políticas de la Izquierda comunista germano-holandesa y de Pannekoek, y participó en un encuentro internacional organizado por ICO en Bruselas en 1969 junto a Paul Mattick (antiguo militante de la Izquierda Comunista alemana, emigrado a los Estados Unidos) y C. Brendel animador del grupo consejista holandés "Daad & Gedachte"[17] .
La importancia política de esta decantación del medio anarquista a propósito de cuestiones como el reforzamiento y los medios de la lucha de clases del proletariado, quedó ensombrecida por lo limitado de su alcance. En efecto, dado que esta decantación se produjo engranada al polo consejista del medio proletario que terminó sucumbiendo a mediados de los años 1970, lo cierto es que "Noir & Rouge", acabó arrastrada en esa debacle, autodisolviéndose en una total confusión, lo que supuso un importante desperdicio de energías militantes. En un contexto marcado por las ilusiones del proletariado en que el sistema capitalista pudiera encontrar una salida a la crisis de su economía, así como de impedimentos para la politización del combate de la clase obrera hacia una perspectiva revolucionaria, estas dificultadas fueron sistemáticamente explotadas por izquierdistas de todo pelaje para trabar todo esfuerzo de toma de conciencia que se orientase a la revolución.
Y, sin embargo, una mínima parte de estos elementos provenientes del anarquismo consiguió finalmente labrarse una vía hacia el nuevo medio político proletario renacido al calor de la reaparición del proletariado en el escenario de la historia. La propia historia de la CCI testimonia como elementos que surgieron originariamente del medio libertario han contribuido a la construcción de partes significativas de nuestra organización, como es el caso de nuestra sección territorial en Bélgica y de algunas secciones locales de RI (sección de la CCI en Francia).
Hoy, tres décadas más tarde, el capitalismo en quiebra muestra el callejón sin salida que representa para la humanidad, pero también el proletariado reemprende el camino de la lucha y pugna por hacer que aparezca una perspectiva revolucionaria. En este contexto histórico, de nuevo se opera un proceso de diferenciación en ese medio que se reivindica del anarquismo. La importancia de ese proceso se ponen de manifiesto en que se plasma en la actitud a adoptar frente a la guerra imperialista y a principios fundamentales del proletariado como es el internacionalismo que determinan la pertenencia bien al terreno de la clase obrera, o bien al de la burguesía.
Veamos las posiciones que en el medio anarquista se expresan sobre ello, a través de dos ejemplos:
Tenemos por un lado la posición del KRAS[18], que se sitúa resueltamente en un terreno internacionalista, como quedó claro en su toma de posición ante la guerra de Georgia en 2008: «El enemigo principal de la gente corriente no es el hermano o la hermana del otro lado de la frontera, o de otra nacionalidad. El enemigo son los dirigentes, los patronos de todo pelaje, los presidentes y ministros, los generales y los hombres de negocios, todos los que provocan las guerras para salvar su poder y sus riquezas. Llamamos a los trabajadores de Rusia, Osetia, Azerbaiyán y Georgia a rechazar el juego del nacionalismo y el patriotismo y dirigir su cólera contra los dirigentes y ricos estén en el lado de la frontera que sea».
Y por el otro lado tenemos a la Organisation Communiste Libertaire que ante la guerra en Irak, llama a: «sostener material y financieramente (...) a las fuerzas progresistas que se oponen a la ocupación», que con «limitados medios materiales se permiten incluso crear "zonas liberadas" en los barrios populares, en las que las tropas norteamericanas no osan adentrarse», mientras que «en los países occidentales que tienen tropas en Irak, que además de los Estados Unidos, incluyen varios países de la Unión Europea (...), la principal tarea ha de ser enfrentarse al gobierno para lograr la retirada, así como bloquear los transportes de soldados o de material militar»[19]
Es evidente que, a pesar de lo quieran hacernos creer algunos libertarios, no estamos ante una simple divergencia de táctica para el logro de un mismo fin.
La postura del KRAS expresa claramente los intereses del proletariado por combatir, como clase universal que es, por encima de divisiones de color, nacionalidad, cultura o religión, que son precisamente las que le impone el capitalismo para oprimirle. La otra posición toma partido por la "resistencia" de los pueblos iraquí, libanés,... es decir de unos sectores de la burguesía. Esta postura representa una traición del internacionalismo desde un doble punto de vista, pues no sólo afecta a los trabajadores de las grandes potencias a los que oculta el trasfondo de rivalidades entre los principales tiburones imperialistas que subyace en estos conflictos, sino también frente a los obreros de esos países en guerra, a los que se apela para que se alisten en la guerra imperialista, y para que sirvan de carne de cañón en beneficio de los intereses imperialistas de su propia burguesía. ¡Queda claro que la desaparición de los bloques imperialistas a partir de 1989 no ha hecho desaparecer ni el imperialismo, ni la posición belicista del anarquismo oficial¡
Estas dos posiciones no tienen nada en común sino que expresan posiciones de clase diametralmente opuestas y completamente antagónicas, que se hayan separadas por una auténtica frontera de clase.
Puede verse, pues, con nitidez, que el anarquismo constituye un campo en el que batallan posiciones abiertamente burguesas y nacionalistas y posiciones proletarias internacionalistas. En ese proceso de diferenciación entre dos tendencias opuestas juega un papel importante la cuestión de la guerra en Oriente medio. Así vemos que tras décadas en las que en el terreno libertario se imponía la monocorde defensa incondicional de la causa palestina, esto se va acabando, y una parte de quienes se reclaman anarquistas, empiezan a poner en cuestión las posiciones clásicas que, hasta ahora, venían defendiendo, desmarcándose de ellas. Así en un reciente artículo de la publicación «Non Fides» , en el que se aborda "el por qué no apoyaremos nunca a Hizbulá, Hamás, o a cualquier otro grupo armado de la llamada ‘resistencia antiimperialista´", se señala que «¿cómo es posible que la mayoría de la extrema izquierda y una parte del movimiento libertario puedan solidarizarse con esos partidos totalitarios y ultra-religiosos? Esta solidaridad es "el anti-imperialismo de los imbéciles". (...) La deplorable política del Alto Mando israelí les empuja a tomar partido por cualquier forma de oposición a dicha política belicista, y ello a riesgo de aliarse con el Islam político, con los ultra-religiosos, los nacionalistas, y la extrema derecha en ocasiones neonazi»[20]. Algunos llegan incluso a afirmar la posición netamente internacionalista del proletariado ante la situación en Oriente medio. Así, en una reciente campaña de carteles anarquistas en Bélgica, se podía leer: «De Gaza en Palestina a Nasiriya en Irak; del Kivu en el Congo a Grozni en Chechenia, las masacres de miles de seres humanos son algo cotidiano. Sea cual sea la forma que adopte en cualquiera de los rincones del planeta, lo cierto es que este sistema capitalista y autoritario devasta regiones enteras a través de las hambrunas, la miseria, la contaminación, la guerra. (...). Oponer al terror del Estado israelí, la lógica de una guerra contra todo un "pueblo", no sirve más que para hacer olvidar a los refugiados de Gaza, como a los explotados de Tel Aviv, que sólo existe una salida: luchar contra toda autoridad, sea la del soldado israelí, como la del policía palestina, con la vestimenta de los clérigos (...), o con el traje de los capitalistas democráticos y los usureros (...). Es urgente que opongamos a la guerra entre Estados, entre religiones, entre etnias,... la guerra social contra toda explotación y toda dominación»[21].
Cuando concepciones tan extrañas entre sí como el internacionalismo y las concesiones al nacionalismo se mantienen en el seno de una misma organización o una misma corriente, su carácter totalmente irreconciliable hace imposible cualquier unidad, ni siquiera la más mínima "cohabitación". Por ello apoyamos sin reservas la lucha que este grupo, KRAS-AIT, mantiene para erradicar las concepciones "culturalistas y etno-identitarias", que no representan más que una expresión del nacionalismo y que son incompatibles con los objetivos de la revolución social.
Y los mismo que decirnos respecto a esta organización cabe aplicarlo al conjunto del medio libertario, donde igualmente se impone la necesidad de clarificación y de diferenciación de aquellos compañeros que buscan sumarse al combate revolucionario, de quienes, por el contrario, defienden el orden burgués. Los militantes anarquistas que están comprometidos con el internacionalismo tienen mucho más en común con los comunistas -la pertenencia al mismo campo del proletario y la revolución- , que con el resto de la «familia libertaria». Hoy, cuando lo que está en juego resulta crucial para la supervivencia de la humanidad amenazada por la pervivencia del sistema capitalista, es más necesario que nunca que quienes reivindican el internacionalismo y la lucha de clases mundial del proletariado, se junten, independientemente del horizonte político de partida, y colaboren en un esfuerzo por la causa que comparten.
Clarificar, pues, todo lo que, en el medio anarquista, se recubre de un mismo léxico, cuando en realidad obedece a posiciones que son diametralmente opuestas es más que útil. Es el caso del llamamiento, ante conflictos imperialistas, a la formación del llamado «tercer frente», o «tercer bando». Esta posición, cuando es formulada por ejemplo por el KRAS, hace referencia incontestablemente a la posición internacionalista que antepone la necesidad de desarrollar una lucha común de todos los trabajadores, por encima de todas las divisiones nacionales, y contra todos los bandos burgueses beligerantes. Se trata de la única posición verdaderamente revolucionaria y proletaria que se puede defender.
Sucede todo lo contrario en el caso de las organizaciones anarquistas oficiales, para las que la «defensa del tercer bando» es una mera fórmula con la que pretenden empujar a las clases explotadas en los brazos de uno de los dos beligerantes, es decir a tomar partido eligiendo campo imperialista. Un ejemplo que lo pone de manifiesto es la posición adoptada por la FA (Federación Anarquista) con ocasión de la intervención israelí en Líbano durante el verano del año 2006. Afirmó entonces la FA que «en esta sangrienta escalada militar entre, por un lado, las fuerzas imperialistas de los Estados Unidos y de Israel, y por otro lado las milicias reaccionarias del Islam político, las trabajadoras y los trabajadores, y más en general, los pueblos de esa región no tienen nada que ganar y sí todo que perder (...) [Y, que] como trabajadoras y trabajadores internacionalistas, una de [sus] tareas urgentes es apoyar el desarrollo de un tercer bando, el bando de los trabajadores de Oriente Medio, opuesto tanto a la dominación imperialista como a la opresión islamista»[22] . Pero ¿Qué ha pasado? ¿Es que acaso la FA se ha convertido al internacionalismo? ¡En absoluto! Lo único que hace es seguir animando a tomar partido por la resistencia árabe en contra de Israel, pero eso sí con unos protagonistas distintos de los que estaban presentes en esta ocasión. Lo mismo que ante el conflicto israelo-palestino, cuando se mostraban decepcionados de que «Hamás y la Yihad Islámica hayan alcanzado el poder a través de la urnas, aprovechándose de la corrupción y el desprestigio del partido Al Fatah de Yasir Arafat y de la delicuescencia de la OLP, sacando partido de la cólera y la frustración de la mayor parte de la población palestina, transformando así el combate anti-sionista en una lucha religiosa ». Así pues toda la verborrea pseudo-internacionalista que exhibe FA sirve, en realidad, para abogar por una hipotética dirección laica de la "resistencia". ¿Lucha anti-sionista? ¡Por supuesto! Pero, eso sí, no detrás de los islamistas de Hizbolá o Hamás. Para la FA, el "tercer bando" se resume en los partidos burgueses de izquierda laica y democrática, a los trata de empujar a los trabajadores.
Y tampoco le va a la zaga Alternativa Libertaria (AL) que afirma, sin disimulo alguno que «el pueblo libanés sabrá encontrar el camino para desarrollar una resistencia al imperialismo israelí, pero liberándose de la injerencia del Estado sirio, y de la reacción religiosa encarnada, en parte, por Hizbolá. Resulta dramático que esta organización tan retrógrada se haya hecho con la hegemonía de la resistencia libanesa frente a la agresión israelí»[23] . Así se explica que los homólogos de AL en Líbano militen junto a «partidos políticos ‘tradicionales' y ‘confesionales'», en la llamada "corriente 14 de Marzo", a la que se califica como «movimiento relativamente innovador que puede abrir la perspectiva de un futuro diferente para el Líbano», opuesto al que ofrecen los «corruptos tutelados por Siria y los nostálgicos del más negro pasado del Líbano»[24] Puede verse claramente que el anarco-chovinismo nada tiene que envidiar al patrioterismo de sus amigos burgueses, a los que sirve de abastecedor de carne de cañón para las pugnas que desgarran a la clase dominante.
En la cuarta y última parte de esta serie abordaremos una cuestión que aunque bastante desconocida es, sin embargo, muy importante. Se trata de «el a-nacionalismo» que reivindican y defienden diferentes elementos anarquistas, muy a menudo en oposición al «internacionalismo» -
Scott
[1] Véase la Declaración del Congreso de la Federación Anarquista en octubre de 1945, disponible (en francés) en la página www.increvablesanarchistes.org [66].
[2] Ver la nota final de M Zemliak al libro de Max Nettlau: Historia de la Anarquía. Editado en francés en Artefact, pag. 279. Hay edición en español en Editorial Zafo, Barcelona 1978.
[3] Carta de S. Ninn del 24/08/1950, recogida en el trabajo de G. Fontenis: L'Autre Communisme. Editado en francés por Acratie, pag. 134.
[4] Con ocasión de la visita a Francia en Mayo de 1952 del entonces comandante en jefe de la OTAN, Ridgway, el PCF decidió movilizar a sus huestes en una campaña de verdaderas batallas callejeras contra un impresionante despliegue policial, que causaron 1 muerto y 17 heridos entre los manifestantes.
campales en las calles
[5] Ver el mencionado trabajo de G. Fontenis: L'Autre Communisme, pag. 134.
[6] Ibidem, pag. 134.
[7] Ibidem, pag. 149.
[8] Sylvain Boulouque: Les anarchistes français face aux guerres coloniales (1945-1962). Publicado en francés por Atelier de Création Libertaire, p.61.
[9] Ibidem p. 65
[10] Resolución del Congreso de la FA en Octubre de 1945, disponible (en francés) en la página www.increvablesanarchistes.org [66].
[11] Joukov: Crise du système colonial, Moscú 1949
[12] Apelativo que podría traducirse como "los hombres del maletín" pues se dedicaban a recolectar y transportar fondos y documentaciones falsas para el FLN. (Nota de la Traducción)
[13] Y así lo reivindica Alternativa Libertaria: «Se olvida frecuentemente que las redes de "porteurs de valise" que apoyaron a los independentistas argelinos durante la guerra no nacieron en 1957 con las acciones de F. Jeanson, y luego con las de H. Curiel. Cuando estalló en Argelia la insurrección del Día de Todos los Santos de 1954, las únicas organizaciones que apoyaban la independencia de ese país se situaban en la extrema izquierda. El Partido Comunista internacionalista (PCI-trotskista) y la FCL. En la misma Argelia, el Movimiento Libertario del Norte de África (MLNA) vinculado a la FCL, se incorporó a la lucha contra el Estado francés y por la independencia del país desde ese mismo día. La policía francesa se dedicó a liquidar al MNLA y luego a la FCL durante 1956 y 1957. Sin embargo los libertarios prosiguieron la lucha contra el colonialismo en el seno de los Grupos Anarquistas de Acción Revolucionaria (GAAR), o, en el caso de los supervivientes de la FCL, a través de Vía Comunista».
[14] G. Fontenis, L'Autre Communisme, Acratie, p. 209
[15] Por ejemplo en Italia varios grupos como los Grupos de Iniciativa Anarquista se salieron en 1965 de la FAI, y los militantes más jóvenes del norte de Italia se separaron de la FAGI para constituir los Grupos Anarquistas Federados. En Francia la Organización Revolucionaria Anarquista se separó de la FA en 1970 y se aproximó a otras organizaciones no libertarias de la extrema izquierda para constituir en el futuro la Organización Comunista Libertaria.
[16] Estas citas se han extraído del libro - en francés - de Cédric Guérin, Pensée et action de anarchistes en France: 1950-1970, que puede consultarse en raforum.apinc.org.
[17] Que se traduce más o menos como ‘Pensamiento y Acción' (Nota de la traducción)
[18] KRAS-AIT: Federación para la educación, la ciencia y los obreros técnicos, grupo de orientación anarcosindicalista en Rusia del que hemos publicado distintos documentos. Éste en concreto sobre la guerra de Georgia apareció en Acción Proletaria nº 203 (https://es.internationalism.org/node/2359 [67]).
[19] Publicado en Courant Alternatif nº 154
[20] Non Fides nº 2, Septiembre de 2008.
[21] Cartel titulado «En Gaza como en todas partes,...», firmado por « Anarquistas », y que se difundió en Bélgica a principios de 2009.
[22] Publicado por la Unión Local de la CNT de Besançon (Francia), el Sindicato CNT Interco 39, la FAU-IAA de Boers (Alemania), y la Federación Anarquista francófona, el 28 de Julio de 2006.
[23] Alternative Libertaire, en francés, 18 de Agosto de 2006.
[24] Alternative Libertaire, en francés, nº 154.
Enlaces
[1] https://es.internationalism.org/files/es/AP205.pdf
[2] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200811/2407/crisis-del-capitalismo-el-desempleo-expresa-la-quiebra-del-capitalismo
[3] https://es.internationalism.org/content/653/faq-sobre-la-precariedad
[4] https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm
[5] https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/47-princi.htm
[6] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200510/223/la-descomposicion-fase-ultima-de-la-decadencia-del-capitalismo
[7] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200601/398/tribuna-del-lector-la-teoria-de-la-aristocracia-obrera-un-medio-de-divi
[8] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200602/690/el-timo-de-la-autonomia-obrera
[9] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200506/11/foro-de-discusion-sobre-la-autonomia-obrera-quien-puede-acabar-con-el-ca
[10] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200605/934/el-profesor-amoros-da-clase-la-primavera-francesa-explicada-por-ideolog
[11] https://es.internationalism.org/tag/2/25/la-decadencia-del-capitalismo
[12] https://es.internationalism.org/tag/noticias-y-actualidad/luchas-en-grecia
[13] https://es.internationalism.org/tag/personalidades/charles-darwin
[14] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/resoluciones-de-congresos
[15] https://es.internationalism.org/tag/geografia/estados-unidos
[16] https://es.internationalism.org/tag/personalidades/obama
[17] https://es.internationalism.org/cci-online/200812/2431/protesta-de-estudiantes-de-instituto-en-alemania-la-nueva-generacion-vuelve-a
[18] https://elpais.com/articulo/espana/IU/llama/movilizarse/cambio/politica/Gobierno/elpepunac/20090208elpepinac_9/Tes
[19] http://www.newsmutiny.com/pages/Communist_Reeducation.html
[20] https://www.marxists.org/espanol/m-e/cartas/m09-43.htm
[21] https://es.internationalism.org/tag/corrientes-politicas-y-referencias/izquierdismo
[22] https://es.internationalism.org/cci-online/200902/2470/el-desempleo-expresion-de-la-quiebra-del-capitalismo-ii-1980-2007-el-desemple
[23] http://www.ilo.org/global/Themes/lang--es/WCMS_101191/index.htm
[24] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200704/1848/crisis-economica-mundial-la-explosion-del-desempleo
[25] https://es.internationalism.org/content/2493/huelgas-en-las-refinerias-y-de-las-centrales-electricas-los-trabajadores-empiezan
[26] https://es.internationalism.org/tag/cuestiones-teoricas/desempleo
[27] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/espana
[28] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/lucha-de-clases-0
[29] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200903/2525/explosion-masiva-del-desempleo-en-2009-el-desempleo-expresa-la-quiebra
[30] http://www.cope.es/espana/11-05-09--felipe-gonzalez-no-vamos-vivir-crisis-resto-historia-51162-1
[31] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200602/513/historia-del-movimiento-obrero-iww-1905-1921-el-fracaso-del-sindica
[32] https://en.internationalism.org/ci/2009/mumbai-slaughter
[33] https://en.internationalism.org/wr/320/mumbai-india-pakistan
[34] https://es.internationalism.org/tag/geografia/pakistan
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[36] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/cartas-de-los-lectores
[37] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/reuniones-publicas
[38] https://es.internationalism.org/tag/geografia/china
[39] https://en.internationalism.org/icconline/2009/06/construction-sector-struggle
[40] https://es.internationalism.org/tag/geografia/gran-bretana
[41] https://es.internationalism.org/tag/noticias-y-actualidad/lubhas-en-las-refinerias-en-gran-bretana
[42] https://es.internationalism.org/cci-online/200907/2618/reunion-publica-de-la-cci-en-republica-dominicana-debate-sobre-la-crisis-del-
[43] https://es.internationalism.org/tag/geografia/america-central-y-sudamerica
[44] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200705/1903/historia-del-movimiento-obrero-la-cnt-ante-la-guerra-y-la-revoluci
[45] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200510/203/historia-del-movimiento-obrero-el-anarcosindicalismo-frente-al-camb
[46] https://fr.internationalism.org/node/1172
[47] https://es.internationalism.org/tag/corrientes-politicas-y-referencias/anarquismo-oficial
[48] https://es.internationalism.org/tag/3/49/internacionalismo
[49] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200904/2483/las-revueltas-de-la-juventud-en-grecia-confirman-el-desarrollo-de-
[50] https://es.internationalism.org/rint/2006/125_tesis
[51] https://es.internationalism.org/tag/geografia/afghanistan
[52] https://es.internationalism.org/tag/geografia/alemania
[53] https://es.internationalism.org/tag/6/407/luchas-de-los-estudiantes
[54] mailto:[email protected]
[55] http://www.socialism.ru/article/reporting/herson-who-win-the-labor-collective/or/party/of/regions
[56] https://es.internationalism.org/tag/geografia/rusia-caucaso-asia-central
[57] https://es.internationalism.org/tag/noticias-y-actualidad/lucha-de-clases
[58] https://es.internationalism.org/
[59] https://es.internationalism.org/files/es/AP210.pdf
[60] https://es.internationalism.org/cci-online/200909/2664/ante-la-verdad-de-la-crisis-necesitamos-la-verdad-de-la-lucha-de-los-trabajad
[61] https://www.lemonde.fr/opinions/article/2009/10/17/un-prix-nobel-des-promesses_1255256_3232.html
[62] https://es.internationalism.org/tag/geografia/francia
[63] https://es.internationalism.org/cci-online/200910/2680/texto-de-solidaridad-con-los-trabajadores-de-mexico
[64] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/mexico
[65] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/lucha-de-clases
[66] https://www.increvablesanarchistes.org/
[67] https://es.internationalism.org/cci-online/200809/2359/desde-rusia-con-valor-toma-de-posicion-del-grupo-krass-sobre-la-guerra-en-geo