La expansión destructiva de la guerra y el avance de la crisis económica que golpea día tras día las condiciones de vida de los trabajadores, va generando un hartazgo que motiva la movilización de los explotados.
El crecimiento de gastos militares de parte de los gobiernos, unido al desabasto de combustible, ha hecho repuntar los niveles de inflación y la disminución de recursos destinados a servicios médicos y de educación, que forman parte del salario. Los gobiernos de derecha o de izquierda no cesan de aplastar a los salarios de los trabajadores en activo y a las pensiones de los jubilados… por todo el mundo y en todos los sectores la explotación y la miseria crece, acentuando las penurias de la población trabajadora. Pero el proletariado, no solo es una clase explotada, es también la única clase revolucionaria, capaz de destruir el “reino de la necesidad” que representa el capitalismo.
La fuerza de su combatividad se ha empezado a ver en 2022, en el “verano de la cólera” en el Reino Unido, donde las masivas manifestaciones expusieron la negativa de los trabajadores a sacrificarse cada vez más en defensa de la “economía nacional”. A partir de entonces, hemos visto el desarrollo de movilizaciones y huelgas: en 2023 en Estados Unidos, Italia, Corea del sur… y actualmente en España, Francia, Bélgica, Alemania… Esa misma respuesta se presenta en México desde 2025 con las movilizaciones de profesores de educación básica y desde septiembre de este año con las movilizaciones de los trabajadores de la salud (IMSS). Estas movilizaciones son experiencias importantes en tanto vienen desplegando una gran combatividad y una búsqueda de tomar el control de su lucha mediante la convocatoria de Asambleas Generales, aunque aún no alcanzan a tener el dominio de la lucha, en tanto mantienen la esperanza en “recuperar al sindicato” colocando a una “dirección honesta”.
Gobierno y sindicato contra los trabajadores del IMSS
Las movilizaciones de los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), médicos, enfermería y otras áreas de trabajo son una muestra más de que algo se está moviendo en el subsuelo de la sociedad y que se está expresando en un gran descontento y sobre todo en combatividad para intentar hacer algo con el grito de “ya es suficiente”, “ya basta” (retomando el mismo tono enérgico de las luchas en Inglaterra en el 2022) ante los constantes atropellos a sus condiciones laborales por parte del sindicato y de las autoridades del Instituto donde el colmo fue el “aumento salarial” de 2.9% que se validó en el congreso sindical del 13 de septiembre pasado, cuando el cálculo más “optimista” del cierre de la inflación en México para este año es de 3.9%, una verdadera burla.
Las protestas han ido creciendo desde que iniciaron a finales de septiembre en varias entidades del país y enarbolan reivindicaciones que hablan de una voluntad de defender sus intereses: aumento salarial significativo, mejores condiciones laborales frente a las cargas excesivas por falta de personal, más insumos de trabajo, regresar al régimen de pensiones y jubilaciones y rechazo al sistema de Afores, entre otras. Demandas que mañosamente los medios de difusión del Estado desvirtúan al hacer aparecer en primer plano las que tienen que ver con los insumos para la atención a los derechohabientes “exigiendo” que se cumpla con el abasto.
Se ha desplegado una intensa campaña para desprestigiar el movimiento, desde la Presidenta del país que lo descalifica porque, según ella, son una minoría de trabajadores los que protestan, escondiendo que los trabajadores de este sector siempre han procurado turnarse en las manifestaciones para evitar perjudicar a sus pacientes. Pero hay una versión más insidiosa orquestada a coro por varios medios y “analistas” que consideran ilegítima la lucha pues estaría siendo manipulada por la oposición al partido de izquierda en el poder. Una asquerosa propaganda que demuestra, una vez más, que la izquierda en el poder es doblemente perjudicial para los trabajadores dado que con su careta “defiende pobres” los confunde y desmoviliza con el cuento de que se trata de un gobierno progresista.
Al contrario de estas versiones, esta lucha trae al primer plano de la escena social el gran descontento que existe en el conjunto de la clase trabajadora pues todos los sectores obreros son atacados, activos y jubilados, igual que todas las generaciones. Y esta experiencia de sus hermanos de clase debe ilustrar las trampas de la burguesía que es necesario desmontar para que la lucha avance y haga retroceder a la burguesía:
- El rechazo al sindicato es contrarrestado con la trampa de su democratización
Desde el inicio ha habido un coraje creciente en contra del sindicato que dirige a nivel nacional un diputado del partido en el poder, Morena, reclamándole que a sus espaldas haya “negociado”, como lo ha hecho siempre, el ridículo “incremento” salarial. Por todo el país hay escenas de trabajadores en asambleas enfrentándose a los dirigentes sindicales, lo cual muestra un nivel de comprensión acumulado por años en cuanto al accionar antiobrero de esta estructura del Estado y es un inicio para que los trabajadores busquen iniciar su lucha sin esperar la convocatoria sindical y controlen sus movilizaciones con sus propios medios. Sin embargo, la trampa que la burguesía, y sobre todo la izquierda del capital e izquierdistas, instrumentan a menudo es la opción de buscar la democratización sindical, para “recuperar” al sindicato y así “hacerlo que defienda los intereses de sus agremiados”. Una completa estafa porque los sindicatos tanto oficiales como el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) como los llamados “independientes” o “democráticos”, todos están integrados desde hace ya más de 100 años en el funcionamiento del Estado para encuadrar y reprimir a los trabajadores y ningún cambio en su organigrama puede modificar su función antiobrera pues el problema no son las personas al frente (como lo argumentan izquierdistas como los trotskistas), sino la estructura misma de este organismo al servicio del Estado burgués.
- La combatividad se debilita con la toma de edificios sindicales o bloqueos de vialidades
En efecto, es comprensible la cólera de los trabajadores contra el sindicato, sin embargo, la ocupación de sus edificios solo abona a las acciones de las corrientes disidentes “democratizadoras” que buscan la titularidad del mismo para ocupar su lugar en la función de control y represión. La verdadera lucha está fuera de ahí en unión con el resto de sus hermanos de clase. Lo mismo ha demostrado la experiencia de décadas de combate proletario en todo el mundo con respecto a acciones como el cierre de vialidades que además de enfrentarlos con el resto de la gente, los expone a la represión del Estado como ya ha sucedido en días recientes.
- El impulso de buscar el apoyo de otros trabajadores se contamina con la falsa solidaridad de los sindicatos
Desde el inicio en las asambleas de las clínicas y hospitales los trabajadores expresaron su intención de extender su movimiento, un principio que siempre ha pertenecido a la dinámica de la lucha proletaria y que es fundamental para su desarrollo. En un primer momento, se llamó a la solidaridad de los “derechohabientes” como ciudadanos, lo cual es un error ya que aunque son afectados por la falta de medicamentos y personal no pueden dar una respuesta como clase sino a condición de reaccionar colectivamente como trabajadores también en lucha. Otro tanto ha pasado, por ejemplo, con los trabajadores de la educación y sus falsas esperanzas de que los “padres de familia”, como una categoría civil, los apoyen en sus luchas.
Sin embargo, la trampa mayor ha consistido en que les han impuesto ¡la “extensión” hacia…los sindicatos! quienes se han montado ya en el movimiento siendo muy visibles, por ejemplo, en la marcha nacional del 13 de octubre membretes como el de Pemex, el del ISSSTE, del Metro de la CDMX, de electricistas, de la UAM, etc., lo que, al contrario de significar un apoyo para el desarrollo de la lucha resultará en su estrangulamiento ya que esos organismos sindicales sirven al Estado y la solidaridad que aportan es a su congénere sindical que está siendo cuestionado. Incluso algunos partidos políticos se están aprovechando de estas protestas genuinas ofreciendo su “ayuda” cuando siempre se han distinguido por su desprecio hacia los trabajadores. Se han visto en sus marchas, por ejemplo, al PAN, al “Movimiento del Sombrero”, a “Somos México”... para llevar agua a su molino en el marco de las pugnas interburguesas contra su contlapache Morena.
- Las “consultas democráticas” en contra de la lucha obrera
El gobierno de izquierda actual es experto en desactivar las protestas sociales instrumentando las consultas. Después de la farsa de la consulta salarial del 14 de octubre cuyo resultado era previsible: el rechazo a la burla del “aumento” del 2.9%, ahora tanto los directivos del IMSS como el sindicato, irán a los centros de trabajo para preguntar ¡qué carencias tienen! y “recoger sus aspiraciones salariales”. Toda una faramalla para hacer como que atienden el problema dando tiempo para que el impulso combativo se vaya apagando y terminar, como siempre, pisoteando a los trabajadores.
Todo el aparato estatal está en marcha para descarrilar el enorme caudal de descontento y coraje hacia discusiones sobre la defensa de la empresa pública a la cual hay que aumentar los recursos, para afianzar las ilusiones legalistas gremiales alrededor de convocatorias de congresos estatutarios para validar sus demandas, pero sobre todo hacia la democratización del sindicato ofreciendo la cabeza de su líder nacional actual. Eso es lo que ha estado perfilándose en los últimos días con el copamiento de las vocerías del movimiento a cargo de “líderes alternativos” que en realidad representan los intereses facciosos de las disidencias que aspiran a controlar el sindicato nacional.
Ya esta receta se cocinó contra los trabajadores del IMSS en el 2003 cuando se saboteó su movilización en contra de la imposición de la reforma al régimen de pensiones ofreciéndoles un “congreso extraordinario” para discutir sus demandas lo cual cortó de tajo los esfuerzos por construir asambleas y buscar la extensión del movimiento puesto que el mismo ataque se perfilaba para el conjunto de los asalariados. Esta trampa no solo logró hacer pasar el golpe al IMSS sino que preparó el terreno para implementarla en otros sectores, por ejemplo, en el ISSSTE en 2007.1
Retomemos el ejemplo de nuestros hermanos de clase en Europa
Para evitar seguir cayendo más a fondo en la trampa global que ha puesto el gobierno de izquierda repartiendo el trabajo en los sindicatos oficiales o democráticos, en sus partidos, en sus medios de difusión, los trabajadores deben hacer el esfuerzo de discutir colectivamente sobre los medios de lucha que el proletariado ha elaborado a lo largo de su historia y que concretamente el movimiento de los jóvenes estudiantes en Europa -que está expresando un cambio de estado de ánimo profundo en la clase obrera, marcado por el coraje y la combatividad para rechazar los ataques de la burguesía- están desarrollando para hacer avanzar su lucha:
- Ante las propuestas de tomar sedes sindicales o bloquear vialidades que favorecen la represión y el desgaste del movimiento, nuestra experiencia histórica muestra que, por contra, hay que salir a la calle y acudir a los barrios de trabajadores, a las fábricas y centros de trabajo para extender el movimiento dado que se trata de una lucha de toda la clase obrera, de todos los sectores, de todas las generaciones.
- Para poder hacer esto, las Asambleas Generales son el medio de control de la lucha en contra de las imposiciones sindicales o grupos disidentes de los mismos, para discutir a fondo sobre la situación del movimiento, sobre los métodos de lucha reales que nos hagan avanzar. Y estas asambleas deben estar abiertas no solo a los trabajadores del sector sino también a todos aquellos obreros o empleados del sector público o privado, a jubilados, a jóvenes estudiantes cuyo futuro es también de precariedad laboral y miseria.
Estas asambleas deben ser defendidas evitando que sean capturadas por los sindicatos, partidos políticos e izquierdistas, preservando su autonomía organizativa donde las decisiones se voten y se otorguen mandatos a delegaciones que serán revocadas si no los cumplen. Donde se formulen colectivamente reivindicaciones comunes como la del salario o las condiciones laborales para hacer efectiva la extensión del movimiento.
Esta verdadera dinámica de lucha proletaria es la que ha probado ser la única efectiva para hacer retroceder a la burguesía y avanzar en el aprendizaje y maduración de la organización y conciencia de los trabajadores.
Corriente Comunista Internacional
15/10/2026