Ante el creciente ataque a las condiciones de vida, la lucha masiva y conciente de los trabajadores
El cuarto Informe de gobierno, con el mayor cinismo resaltó que ha habido “reducción de la pobreza” y que hay expectativas del crecimiento económico para este año, hasta niveles cercanos al del 5%. Si nos atuviéramos a las cifras oficiales podríamos afirmar que nos enfilamos “rumbo al paraíso”. Sin embargo, la realidad de la vida cotidiana de millones de trabajadores y desempleados refleja una situación cada vez más precaria. Mientras que, por un lado las cifras de la burguesía hablan de la reducción de la pobreza en 16%, refieren, por otra, que en México, 0.15% de la población total acapara un tercio de los ingresos nacionales, lo cual es apenas una limitada referencia de lo que significa la explotación que viven los trabajadores y la penuria que les ofrece el capitalismo. Esa pobreza, de la que con tanta “preocupación” habla la burguesía, es la que ha llevado a que 1,728 trabajadores (del 2000 a mayo del 2004) hayan perdido la vida en su intento por cruzar hacia los EUA, ya sea por las inclemencias del desierto o el río, o por las balas de racistas, policías o lumpenes... pero es esa misma pobreza la que descubre en los asalariados el significado del capitalismo, porque más allá de los discursos, es la clase trabajadora quien vive en carne propia los aumentos en los ritmos de trabajo, la congelación que se ha hecho de los salarios y la limitación que se hace de los servicios que forman parte del salario en forma indirecta. Así del 2000 a estos días, el salario mínimo que equivale a poco más de 4 dólares diarios, ha tenido un aumento en apenas cerca de 60 centavos de dólar, y las leyes tanto del IMSS como ahora del ISSSTE, no tienen otro objetivo que el de recortar y en casos eliminar servicios que forman parte del salario de forma indirecta, en particular la que se refiere a medicina, jubilación y pensión.