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De frente al peligro que supone para la Izquierda Comunista el oportunismo y el parasitismo, la CCI ha intervenido numerosas veces, la CCI ha intervenido numerosas veces tanto en la prensa1 como organizando reuniones con simpatizantes y contactos próximos.
Este combate ha sido subestimado como secundario o anecdótico. Sin embargo, la historia del movimiento obrero muestra que eso no es verdad. Esto lo prueba el combate de Marx y Engels contra esos peligros (que en su época fueron denigrados como “querellas de campanario”) y lo prueba, una vez más, la política de la TCI (Tendencia Comunista Internacionalista), una organización de la Izquierda Comunista, que se pierde en la búsqueda ilusoria de influencia en la clase obrera a toda costa prefiriendo renunciar a la defensa de los principios políticos fundamentales del movimiento obrero (en particular, la defensa seria del internacionalismo) y poner en peligro la perspectiva revolucionaria, con la esperanza de ganar un puñado de militantes.
La CCI tampoco ha vacilado en defender con uñas y dientes el campo revolucionario frente a la complacencia y la porosidad de las organizaciones de la izquierda comunista hacia los pequeños soplones (como el GIGC) o los grupos e individuos parasitarios. El parasitismo, como la complacencia de los revolucionarios hacia él, siempre ha sido una lacra en la historia del movimiento obrero, como ya demostró la lucha de la Primera Internacional contra las maniobras de Bakunin. La razón de ser del movimiento parasitario, lleno de individuos con egos sobre inflados, es obstaculizar la lucha y el esclarecimiento entre las verdaderas organizaciones revolucionarias.
Por ello sostenemos fuertemente la carta de un contacto próximo que publicamos a continuación.
Queridos camaradas:
En la continuidad de mi crítica y rechazo, a través de mis declaraciones anteriores, de las diversas formas de parasitismo que desde hace años minan el campo político proletario, expreso también hoy mi más amplia condena del parasitismo y mi plena solidaridad con la CCI.
Pero, paralelamente a esta declaración, quiero lanzar una advertencia a las organizaciones que aún forman parte del campo político proletario: cuidado con el oportunismo, otro azote irreprimible del movimiento obrero y, en particular, de sus vanguardias. Pues abre insidiosamente la puerta no sólo a ciertas renuncias a los principios proletarios que caracterizan a este mismo campo (llevándolo incluso a la traición, véase por ejemplo el caso de la socialdemocracia alemana en vísperas de la Primera Guerra Mundial), sino también al aventurerismo, y peor aún, como dice con razón el informe de la CCI, a la limpieza del parasitismo dándole un reconocimiento comunista de izquierdas. Esto puede conducir a un verdadero contagio pernicioso del campo político proletario, poniendo en peligro su supervivencia, sin la cual no habrá mañana partido, órgano indispensable para conducir la revolución proletaria a la victoria.
Y en este sentido, quiero denunciar a los parásitos y espías del GIGC que, como mentirosos desvergonzados, además de otras acusaciones infundadas debidamente desmentidas por la CCI -documentos en mano- a través de su prensa y en reuniones públicas, se toman la libertad de atacar a esta última atribuyéndole inexistentes debilidades consejistas, precisamente sobre la concepción del partido, haciendo así un guiño a las demás formaciones del campo político proletario. Ahora bien, puede haber y hay diferencias sobre la concepción del partido entre, por ejemplo, la CCI y la TCI o los grupos bordiguistas, y éstas pueden y deben ser discutidas fraternal y públicamente con los diferentes grupos, precisamente en la continuidad de la tradición que nos ha legado la izquierda comunista. En cambio, encontramos a los camaradas de la TCI colaborando, incluso aceptando en sus filas a elementos indignos y peligrosos como los del GIGC. Esto está dando un mal ejemplo al entorno, especialmente en lo que se refiere a la importancia y la necesidad de su existencia para los elementos que evolucionan hacia posiciones de clase (véase la reunión del comité del NWBCW en París). Desgraciadamente, temo que el oportunismo de la TCI la esté llevando a una deriva peligrosa, que amenaza tanto su supervivencia como grupo perteneciente al campo político proletario como la de ese mismo campo en su conjunto.
En consecuencia, estoy totalmente de acuerdo con los artículos de la CCI y me sumo a la lucha sin tregua contra el oportunismo, el aventurerismo y el parasitismo.
Oswaldo 15-11-23
1 Sobre el oportunismo ver: Cómo la TCI niega las lecciones del marxismo sobre la lucha contra el parasitismo político | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [2] y La TCI y la iniciativa "No más guerra que la guerra de clases": un farol oportunista que debilita a la izquierda comunista | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [3]. Sobre el parasitismo ver: El parasitismo político no es un mito: el GIGC es una de sus más peligrosas expresiones | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [4]
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“No hay alternativa.” “… no nos han dejado opción…” son frases usadas por Milei en su discurso al asumir el gobierno, con las que anuncia la serie de brutales ataques que prepara contra los explotados.
El avance de la crisis económica y la larga cadena de gobiernos de derecha e izquierda que pretendiendo sanear a la economía argentina, la profundizaron más, hizo que los partidos tradicionales de la burguesía terminaran con un gran desprestigio. Ni los peronistas, moviéndose, según le conviene de la izquierda a la derecha, ni los radicalistas, ni la estrategia de fundirse en alianzas electorales, han podido dar confianza a estas instituciones del Estado. Esa situación permitió surgiera desde la derecha populista, un líder mesiánico como Milei, que, aunque fue impulsado por sectores de la burguesía, no fue una situación sobre la que tuviera la aceptación general ni el control total.
En el inicio de su campaña electoral algunos sectores de la burguesía lo impulsaron, buscando aprovechar su personalidad de desquiciado, sus exabruptos y sus medidas económicas sustentadas en la santificación del mercado y la defensa fanática de la propiedad privada, sin embargo, fueron muchas más las fracciones de la misma clase dominante las que se alertaron e intentaron detenerlo, sin embargo, se verificó la tendencia dominante en la fase actual de descomposición: la pérdida de control de parte de la burguesía de su propia estrategia política, permitiendo se “colara” a la dirección del gobierno un personaje como Milei, con una agrupación –como lo describe Macri– “… no madura, sin volumen, sin equipo, fácilmente infiltrable”, por lo que, sobre todo luego de la primera vuelta, intentaron “suavizarlo” acompañándolo de miembros experimentados de la “casta”…
Llega así a Argentina un gobierno populista que se presenta como un problema para la burguesía, pero al que la propia burguesía asigna la misión de atacar a muerte a los trabajadores, su motosierra solo tiene un destinatario: la clase obrera.
Subido hace apenas dos años a la ola populista, Milei puso en aprietos al juego electoral que se había conformado entre 2 coaliciones, la de centro-izquierda de los Kirchner/peronistas y la de centro-derecha encabezada por Mauricio Macri. Esta competencia de las fracciones burguesas que databa de 2015 trataba de darle aire fresco al rancio bipartidismo que orbitaba en los términos peronismo – anti peronismo. Pero el desgaste de los partidos tradicionales y de sus coaliciones estaba muy avanzado, pues justo cuando se renueva ese esquema, la burguesía logra el recambio de un ciclo peronista de centro-izquierda de 12 años, al de un gobierno de centro-derecha, con Macri a la cabeza, que ante su fracaso en el terreno económico, fue de nuevo relevado por la coalición peronista de centro-izquierda. Esto es lo que llevó a sectores de la burguesía a impulsar a Milei, que se presentó vociferando contra ese entramado político ya muy desgastado, al que calificó de “casta política” que, además ha estado envuelta por años en escándalos de corrupción, lo mismo en el gobierno de los Kirchner o el de Macri, sin embargo, son varios sectores de la burguesía los que ven a Milei con desconfianza. Por eso, para limitar la incertidumbre, le imponen personajes, salidos de las filas de la “casta”, que decía despreciar, en carteras claves del gobierno: Patricia Bullrich en el ministerio de seguridad y Luis Caputo en el de economía.
Otro de los aspectos que ha potenciado las diferencias al interno de la burguesía en Argentina y fracturado el juego de los partidos tradicionales, ha sido la agravación de la crisis económica. Las medidas aplicadas por los gobiernos kirchneristas o por el de la derecha de Macri, en su intento por sanear el ambiente para el capital, han acelerado el avance de la inflación. El gasto público y el crédito, que han sido los instrumentos favoritos con los que pensaban se oxigenaría a la economía, han terminado siendo una carga,[1] y aunque la burguesía y su Estado han trasladado el grueso de los efectos a las espaldas de los trabajadores, no ha impedido que surjan descontentos dentro de la misma burguesía.
Pero no solo la burguesía se enfanga en estos proyectos, sectores del proletariado también, al ser incapaces de desarrollar y controlar su lucha, pueden ser atrapados por los discursos del populismo de derecha que, al criticar a la actuación de los gobiernos anteriores, prometer mejoras milagrosas y, sobre todo, utilizando la desesperación y el nihilismo que pueden cundir en la población, siembran falsas esperanzas entre los explotados.
La agudización del proceso de pauperización de la población en Argentina, que ve como se degrada cada día su salario por la aceleración de la inflación, ha llevado a una amplia masa de explotados a la desesperación (sobre todo de jóvenes), que extravían su identidad de clase, lo que permite sean atrapados por los discursos y promesas de Milei. Pero apenas han pasado unas semanas del ascenso al gobierno de Milei y los golpes económicos y las amenazas lanzadas, van dejando ver a los trabajadores que la burguesía, sea cual sea el partido que encabece el gobierno, y por más escandaloso que sea su discurso, no tiene una salida a la crisis capitalista, lo único que puede ofrecer, es más explotación, más miseria y más represión.
Una mayor actuación del Estado en la economía o una liberalización del mercado, son viejos argumentos que usa en su discurso la burguesía cuando definen la orientación de sus políticas económicas, sin embargo, es una discusión ajena a los trabajadores, pues ya sea con más propiedad estatal o con un dominio de los capitales privados, la burguesía establece, según el momento, las condiciones que le permitan dar continuidad a la explotación. En nada cambia para un trabajador, si la explotación la ejerce un capital privado o el Estado desde una empresa pública[2]. Ya Engels explicaba que: “… las fuerzas productivas no pierden su condición de capital al convertirse en propiedad de las sociedades anónimas y de los trusts o en propiedad del Estado. Por lo que a las sociedades anónimas y a los trusts se refiere, es palpablemente claro. Por su parte el Estado moderno, no es tampoco más que una organización creada por la sociedad burguesa (…) El Estado moderno, cualquiera que sea su forma, es una máquina esencialmente capitalista, es el Estado de los capitalistas, el capitalista colectivo ideal.” (“Del socialismo utópico al socialismo científico”, 1880). De manera que el peligro de Milei no se encuentra, como lo viene repitiendo el aparato de izquierda del capital, en la amenaza privatizadora o la pérdida de “soberanía” al adoptar al dólar como moneda. Como ya se vive hoy, la motosierra de Milei avanza cortando cabezas en los trabajadores a través de sus planes de choque, acondicionando con ellos los procesos que le permitan ir logrando alcanzar su verdadero objetivo: defender las ganancias y los intereses del capital nacional, lanzando para ello los ataques más brutales contra las condiciones de vida de los trabajadores.
En la medida en que pase el tiempo, irá justificando que, para acortar el déficit, lograr su “hazaña” de eliminar el banco central, dolarizar y permitir la operación del mercado, requiere de una profunda austeridad, que de forma inmediata paralizará la producción lo que, junto a la elevación de precios y tarifas, acelerará la inflación, degradando aún más la capacidad de compra de los salarios, pero golpeándolos también directamente al eliminar el pago de aguinaldo y de jubilaciones así como los subsidios al transporte que hace que un billete de autobús pase de 50-72 pesos ¡a 400 pesos!. Siempre en nombre de la “defensa de la economía nacional” irá justificando el crecimiento de la miseria de los trabajadores, del desempleo y la intensificación de los ritmos de trabajo… pues todo está justificado para la burguesía cuando se trata de la defensa de sus intereses.
El populismo, es un fenómeno general que afecta a la sociedad, “Comporta un elemento común que está presente en la mayoría de los países más avanzados: la profunda pérdida de confianza en las “élites” (...) debido a su incapacidad para restablecer la salud de la economía y frenar un aumento constante del desempleo o de la pobreza”. Esta revuelta contra los dirigentes políticos “(...) no puede en modo alguno conducir a una perspectiva alternativa al capitalismo”.[3]
En este sentido, afecta directamente a la clase trabajadora, ya que las campañas populistas de odio y resentimiento contra el “establishment”, buscan un chivo expiatorio para pretender explicar lo que “no funciona”, escondiendo que es el sistema capitalista en su conjunto el responsable y no tal o cual personaje o partido político. Para los trabajadores no hay nada que celebrar en la borrachera democrática de la burguesía que da vuelo a la celebración de los 40 años de elecciones democráticas en el país, después de la dictadura militar (1983), con un “outsider” subido al gobierno a partir del 10 de diciembre de 2023, mediante el “voto de castigo” masivo (56% del total, el mayor en 4 décadas) a los partidos tradicionales, principalmente de los jóvenes. La alternancia de partidos de la democracia electoral es una trampa para los trabajadores que le imbuye su enemigo de clase, haciéndole creer que su voto decide en los recambios en el gobierno y en las políticas públicas; en cuanto al “voto de castigo”, no es más que la “revancha” que se le ofrece para seguir atado al cuento de la democracia.
Si ya la experiencia demuestra que no hay diferencia entre los kirchneristas y los macristas a la hora de defender al capital nacional y golpear a los trabajadores, Milei asume el gobierno federal precisamente para continuar con esa defensa que no puede hacerse sino atacando las condiciones de trabajo y de vida de la clase explotada a la que, por cierto, la ha estigmatizado cuando señala como cómplices de la crisis a aquellos que reciben apoyos complementarios de salarios, es decir, como “chivos expiatorios”, a los que califica como flojos, torpes y ladrones.
En suma, aunque los fenómenos de la descomposición como el populismo le afectan en su juego político, la burguesía todavía tiene los medios para revertir sus efectos en contra de la clase obrera, por ejemplo, reforzando el mito de la democracia, de la alternancia política, del valor del voto, etc.
Toda la campaña electoral de Milei se sustentó en presentarlo como un “libertario” crítico de las políticas tradicionales que lograba atemorizar a la “casta” y por tanto como una alternativa. Pero apenas asumió el gobierno, dio inicio a los ataques contra los trabajadores, siguiendo un guion similar al de los “planes de choque”, usados ampliamente en América Latina en la década de los 80. El viejo “recetario” incluye medidas que pretenden orientarse para el “mejoramiento social”, así es que ha anunciado el incremento en 50% de los montos otorgados por programas como “Asignación universal por hijo” y la “Tarjeta alimentar” (manteniendo por el momento otros más), que son migajas que riega, para intentar mostrarse “benevolente”, pero además para usarlo como instrumento de control, en tanto amenaza con retirarlos a todos aquellos que se manifiesten en las calles.
Esta medida, presentada como el “protocolo anti piquete”, es complemento del salvaje plan represivo para evitar manifestaciones, presentado por la ministra de seguridad Patricia Bullrich, el cual contempla que ¡los que sean reprimidos deberán pagar los costos del operativo policiaco! Pero además se aplicarán multas a los padres que sean acompañados por sus hijos menores de edad a manifestaciones. ¡Vaya arrogancia y desprecio de la burguesía por la clase explotada y oprimida!
La burguesía, a la que representa Milei, calcula que después de unas elecciones en las que se ha anotado un triunfo al arrastrar masivamente a las urnas sobre todo a los trabajadores, tendrá los bonos de confianza y de tiempo para aplicar su paquete “anticrisis”, sin embargo, considerando que los trabajadores en Argentina tienen una tradición histórica de lucha, ante los ataques a sus condiciones de vida que ya se hacen sentir, se verán impulsados a la lucha. Un adelanto de esa respuesta que los trabajadores pueden desplegar se hizo notar la noche del 20 de diciembre. Luego de terminar la exposición televisada de Milei del “Decreto de Necesidad y Urgencia” (DNU), el que, entre varios aspectos, contempla “desregular la economía” y la prohibición de huelgas, en numerosos puntos de Buenos Aires y en la provincia, de forma espontánea, una masa de explotados salió a protestar golpeando cacerolas y cientos de trabajadores marcharon por las calles hasta llegar al Congreso.
Estas expresiones, aunque aún son débiles, son importantes porque exponen el descontento y el esfuerzo que existe en los trabajadores en romper las cadenas que atan sus esperanzas en las promesas del gobierno, pero, además muestra, que no están dispuestos a sacrificarse y aceptar mansamente la miseria.
El proletariado en Argentina debe recuperar las experiencias de las recientes movilizaciones que sus hermanos de clase han presentado en Europa y los EE. UU.; estas movilizaciones masivas muestran que la clase obrera “…cuando lucha contra los efectos de la crisis económica, contra los ataques orquestados por los Estados, contra los sacrificios impuestos por el desarrollo de la economía de guerra, el proletariado se alza no como ciudadanos que exigen ‘derechos’ y ‘justicia’ sino como explotados contra sus explotadores y, en última instancia, como clase contra el propio sistema. Por eso, la dinámica internacional de la lucha de la clase obrera lleva en sí misma el germen de un cuestionamiento de los fundamentos del capitalismo.”[4]
Pero la burguesía sabe que la unidad del proletariado es la única fuerza que puede detener a la motosierra de Milei, por eso requiere, para hacer pasar sus golpes, del aparato de izquierda y la estructura sindical. Estas agrupaciones al ser engranes del Estado que sirven a los intereses de la burguesía, ya se preparan para impedir que la unidad y solidaridad obrera se concrete, por ejemplo, los sindicatos ya empezaron a presentar discursos “radicales” en contra de la austeridad, para ganarse las simpatías de los trabajadores y arrastrarlos a luchas falsas, controladas, callejones sin salida. Habrá que estar alertas a la reactivación del sindicalismo peronista que en estas circunstancias puede jugar un mejor papel de maniatar a los trabajadores para hacer pasar los ataques despiadados que se han anunciado.
En ese sentido se requiere que los trabajadores conduzcan sus combates desde el primer momento, evitando que los sindicatos se pongan al frente y, para eso, hay que recordar las innumerables lecciones de la lucha obrera para tomar la lucha en sus manos como las “asambleas generales abiertas y masivas, autónomas, que decidan realmente la marcha del movimiento. Asambleas generales en las que discutamos lo más ampliamente posible las necesidades generales de la lucha y las reivindicaciones que más nos unan. Asambleas generales desde las que podamos partir en delegaciones masivas al encuentro de nuestros hermanos y hermanas de clase, los trabajadores de la fábrica, del hospital, de la escuela o la administración más cercanas…”[5]
JRT, 22-diciembre-2023
[1] Con el fin de tener un parámetro para evaluar la magnitud de la carga en que se han convertido el gasto público y la deuda, podemos relacionarlos con el PIB, obteniendo que el gasto público representa el 40% del PIB, y la deuda, desde 2018 hasta la actualidad, se ha estado moviendo en un rango entre el 80 y el 100%, habrá que agregar que estos créditos apenas tuvieron un efecto positivo para aquellos capitalistas que crearon empresas inexistentes para fingir necesidades de insumos importados, lo que les permitió adquirir dólares “baratos”, a una paridad subsidiada y luego trasladarlos a otros países. El gobierno saliente de Alberto Fernández, presenta la información que, de los 45 mil millones de dólares obtenidos por Macri del FMI, terminaron fugándose mediante esta triquiñuela, cerca del 90%.
[2] Para ampliar sobre este tema, recomendamos leer: La experiencia rusa. Propiedad privada y propiedad colectiva [8], Revista Internacional # 131, 4° trimestre 2007.
[3] Informe sobre el impacto de la descomposición en la vida política de la burguesía (2019) [9], Revista Internacional # 163, 2020.
[4] Huelgas y manifestaciones en Estados Unidos, en España, en Grecia, Francia. ¿Cómo podemos desarrollar y unir nuestras luchas? [10]
[5] Ídem
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Los días 22 y 29 de septiembre, la Tendencia Comunista Internacionalista celebró dos reuniones públicas, en París y Saint-Nazaire respectivamente. La CCI siempre ha considerado que la discusión, el debate y la confrontación de posiciones es una tarea y una responsabilidad fundamental de los grupos de la Izquierda Comunista. Por eso participamos en estos dos encuentros, movilizando a un gran número de simpatizantes para contribuir a que el debate fuera lo más rico posible.
Pero si hemos de creer los informes de estas reuniones publicados en el sitio web de la TCI, nuestra actitud puede haber estado motivada por una intención totalmente diferente.
En la RP de París, "la reunión, que podría haber profundizado mucho más en todos los aspectos de la situación actual y sus consecuencias prácticas, fue un tanto desviada de su objetivo por algunos camaradas de la CCI". La reunión de Saint-Nazaire fue aún peor: "la intervención de la CCI se coordinó con el objetivo de distorsionar el debate, que se orientó hacia un ataque frontal y fantasioso contra nuestras posiciones. A pesar de nuestra negativa a seguirles por ese camino, sus militantes estropearon el debate esgrimiendo todo tipo de detalles extrapolados o inverificables, muy alejados de las preocupaciones de los demás participantes”.
En otras palabras, se acusa a la CCI de haber urdido un plan deliberado para sabotear las reuniones públicas organizadas por una organización de la izquierda comunista. Estas acusaciones, lanzadas públicamente y sin el menor argumento, están cargadas de consecuencias. Así que seamos un poco más coherentes y honestos que la TCI y empecemos por rectificar las numerosas mentiras de estos informes.
Tras escuchar durante casi una hora la presentación del presidium (complementada con dos intervenciones de Battaglia Communista y del Grupo de Trabajadores Internacionalistas, dos grupos afiliados a la TCI), la CCI participó en el debate. Nuestra primera intervención intentó demostrar que:
1 - contrariamente al análisis desarrollado en la presentación, la guerra imperialista en el periodo de decadencia capitalista no es en absoluto una solución a la crisis económica. Al contrario, sólo la agrava y sume a la humanidad en una espiral de destrucción y caos. Es cada vez más irracional desde el punto de vista del capitalismo.
2 - Contrariamente a la idea también desarrollada en la presentación, no suscribimos el análisis de una tendencia a la formación de bloques que prefigure el curso hacia una tercera guerra mundial. Por el contrario, creemos que la tendencia de los Estados imperialistas a enfrentarse entre sí sólo puede conducir a una proliferación de conflictos bélicos, generando cada vez más caos y destrucción y pudiendo provocar el fin de la humanidad incluso en ausencia de una guerra mundial.
Por eso, como señalamos tanto en París como en Saint Nazaire, ¡el análisis abstracto y erróneo que hace la TCI de la guerra imperialista la lleva a subestimar profundamente la gravedad de la situación!
Pero el supuesto sabotaje de la CCI no se detuvo ahí, ya que posteriormente llamamos la atención "sobre puntos más bien secundarios" e intentamos "desviar la discusión hacia la cuestión sindical”. Si, en efecto, en la reunión de París, la CCI intervino para afirmar que los sindicatos y el sindicalismo pertenecían al Estado burgués, fue precisamente frente a la ambigüedad contenida en las observaciones del representante de Battaglia Communista deplorando el hecho de que los sindicatos no fueran suficientemente combativos y no hicieran lo necesario para desarrollar las luchas, lo que sugiere de manera subliminal que los sindicatos serían un arma del proletariado. Por tanto, no es de extrañar, como indica el informe sobre la reunión de París, que el miembro de la CNT/AIT (organización libertaria que se considera precisamente una federación de sindicatos) estuviera al 100% en "acuerdo político" con la posición de la TCI.
Además, vimos la misma complacencia hacia los sindicatos una semana más tarde, en la reunión de Saint-Nazaire, ya que la TCI no se distanció realmente de la postura defendida por el representante del grupo izquierdista Lutte ouvrière, ¡llamando al trabajo en los sindicatos! Uno de los oradores del CWO llegó incluso a afirmar que "tiene sentido afiliarse al sindicato si todos tus compañeros están en él", sugiriendo que a veces sería necesario estar presente en estos órganos estatales.
Frente a tales concesiones sobre una posición tan importante para la clase obrera, era indispensable recordar y reafirmar alto y claro lo que constituye una de las conquistas programáticas de la izquierda comunista, que la TCI se supone que comparte, ¡pero que es incapaz de defender!
En cualquier caso, este "paréntesis" sobre los sindicatos no nos impidió intervenir sobre las cuestiones más centrales planteadas en el debate. Por eso, en ambas reuniones, también nos pronunciamos sobre el papel de las organizaciones de la Izquierda Comunista frente a la guerra imperialista.
En estas intervenciones defendimos:
1 - La validez de la Declaración Conjunta de los grupos de la Izquierda Comunista contra la guerra imperialista. Este planteamiento, en continuidad con la lucha de los bolcheviques en Zimmerwald, es una política concreta destinada a formar parte de un proceso hacia el reagrupamiento de las fuerzas revolucionarias a través de la defensa de los principios y métodos del movimiento revolucionario1.
2 - El carácter artificial y sobre todo peligroso de la política de "frente único" con grupos anarquistas e izquierdistas (llamados internacionalistas), defendida por la TCI a través de la promoción de los comités del NWBCW2.
3 - Que al referirse al "Llamamiento al frente único proletario" lanzado por el Partido Comunista Internacionalista (PCI) en 1944, la TCI sigue el planteamiento oportunista contenido en este llamamiento dirigido implícitamente a las bases de los viejos partidos obreros (Partido Socialista y Partido Comunista)3.
A fin de cuentas, todas las desvergonzadas acusaciones formuladas en los balances -la "acusación frontal" de sus posiciones, la "distorsión del debate", la "actitud de provocación y cuestionamiento ubuesco", el "parasitismo de la discusión", etc.- demuestran ante todo una auténtica aversión hacia quienes han defendido clara y resueltamente los principios y la tradición de la izquierda comunista. Impulsada por el deseo de ganar cada vez más influencia y el espíritu de rivalidad, la TCI está dispuesta, por el contrario, a adular a cualquiera y a comprometerse por cualquier cosa. Este enfoque suicida le lleva incluso a difuminar la frontera de clase con organizaciones de izquierda como LO, cuyo militante presente en Saint Nazaire es considerado un "camarada". Incluso se nos acusa de haberle atacado personalmente, cuando lo único que hicimos fue denunciar a Lutte Ouvrière como un grupo de izquierda cuya función es secuestrar el internacionalismo.
Es lamentable que la TCI no haya tomado en serio todo esto y se haya contentado con tacharnos, sin el menor argumento, de "idealistas" sólo buenos para hacer "declaraciones platónicas".
En realidad, la máxima apertura a todo lo que esté a la derecha y el rechazo categórico a discutir con la izquierda es un planteamiento típicamente oportunista. La misma hostilidad sintieron la Oposición de Izquierda y Trotsky en los años 30 hacia la fracción de izquierdas del Partido Comunista de Italia, que encarnaba la posición más clara contra la degeneración oportunista de la Internacional Comunista.
Por último, se nos reprocharía "sacar a relucir viejas cuestiones de hace más de veinte años". La TCI se refiere aquí sin duda a la declaración que leímos 30 minutos antes del final de la reunión de París, en la que denunciábamos la presencia de dos individuos expulsados de la CCI a principios de los años 2000 por haber publicado informaciones que exponían a nuestros camaradas a la represión del Estado, actividad que denunciábamos como soplones4. Estos últimos nunca han negado su comportamiento. Uno de ellos incluso es miembro de la TCI desde hace varios años y formó parte del presidium. De hecho, es sobre todo este cuestionamiento lo que enfurece a la TCI y lo que intenta ocultar por todos los medios, reduciéndolo a simples "viejas historias con poco contenido político" y acusándonos de haber, con ello, "interferido en la discusión".
¡Los chivatos nunca han tenido cabida en el campo revolucionario! Por eso sentimos que era nuestra responsabilidad interpelar a la TCI sobre este asunto, defendiendo una vez más los principios altamente políticos del proletariado. En cambio, todos los militantes de la TCI presentes en el lugar prefirieron taparse los oídos y defender a estos individuos. Al menos tenemos la confirmación de que esta organización, que dice estar implicada en la formación del futuro partido de los revolucionarios, está dispuesta a aceptar a cualquiera en sus filas, ¡incluyendo a gente que se comporta como policías y matones!
No es la primera vez que actúa en connivencia con elementos turbios. En 2004, el BIPR (precursor de la TCI) publicó en su página web las calumnias vertidas sobre la CCI por el tristemente célebre Ciudadano B, antes de retirarlas discretamente tras darse cuenta de que las declaraciones eran mentira5.Sin embargo, la TCI nunca ha criticado esta actuación totalmente irresponsable por su parte y, por lo tanto, no ha aprendido nada de ella.
En lugar de afrontar seriamente todas estas cuestiones, la TCI prefiere esquivarlas. Peor aún, nos exhorta a dejar de lado nuestros desacuerdos y llama a un amplio encuentro y a la unidad de todos los que se reclaman, de cerca o de lejos, internacionalistas, sin la menor clarificación de principios. Se trata de un planteamiento con el que el movimiento obrero está familiarizado y que Bordiga denunció en 1926 ante el Ejecutivo de la Internacional Comunista: "La experiencia demuestra que el oportunismo entra siempre en nuestras filas bajo la máscara de la unidad. Le interesa influir en la mayor masa posible, por lo que siempre hace sus peligrosas propuestas bajo la máscara de la unidad".
Con el mismo enfoque oportunista se fundó en 1943 el antepasado más lejano de la TCI: el Partido Comunista Internacionalista (PCint), en el que fueron admitidos sin la menor crítica:
1- Elementos de la minoría de la fracción italiana que había ido a luchar al lado de los republicanos durante la guerra de España.
2- Vercesi y todos aquellos que, durante la Segunda Guerra Mundial, habían participado en el Comité de la Coalición Antifascista de Bruselas6.
Es este vicio político, muy antiguo, está el origen del oportunismo actual de la TCI. En consecuencia, su negativa a afrontarlo de frente, su incapacidad para criticar su propio pasado le condena a repetir una y otra vez los mismos errores.
En los informes de las dos reuniones, la TCI hace un llamamiento a la CCI para que se recomponga, e incluso nos insta a disculparnos por cualquier actitud negativa que hayamos podido adoptar durante los debates. ¡Vamos camaradas!, no hagáis el ridículo.
Creemos que hemos demostrado la responsabilidad de la que hemos hecho gala durante estas dos reuniones trabajando para confrontar posiciones políticas y siendo capaces de defender las posiciones y principios de la Izquierda Comunista. Desgraciadamente, no podemos decir lo mismo de la TCI, cuya evasión y negativa a debatir, su compromiso con elementos izquierdistas y su aceptación del comportamiento de policías y matones, ¡son síntomas de la enfermedad que corroe a esta organización y la conduce inexorablemente hacia el olvido! Como dijo Lenin: "Un defensor del internacionalismo que no sea al mismo tiempo un opositor muy consecuente y decidido del oportunismo es un fantasma, nada más."
CCI, 31 de octubre de 2023
1 Ver Declaración conjunta de grupos de la Izquierda Comunista Internacional sobre la guerra en Ucrania | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [16] y Guerra Israel – Palestina Llamamiento de la Izquierda Comunista | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [17]
2 Ver nuestra crítica de estos organismos en La TCI y la iniciativa "No más guerra que la guerra de clases": un farol oportunista que debilita a la izquierda comunista | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [3]
3 Ídem.
4 Ver Atacar a la CCI: la razón de ser del GIGC | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [18]
5 Ver Carta abierta a los militantes del BIPR (hoy TCI) | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [19]
6 Este enfoque político totalmente aberrante fue particularmente criticado por la Gauche communiste de France en el artículo "A propos du Ier congrès du Parti communiste internationaliste d'Italie" en el nº 7 de la revista Internationalisme: "En la Fracción italiana, una minoría se separó o fue excluida, y se unió a la Unión Comunista, aliada del POUM. Esta minoría -que, de 1936 a 1945, permaneció fuera de la Fracción, contra la cual se formó la Izquierda Comunista Internacional, y que aún mantiene y pretende mantener sus posiciones- forma parte hoy del nuevo Partido en Italia. En 1945, después de 6 años de lucha contra la línea marxista y revolucionaria de la Fracción, la tendencia Vercesi creó el Comité de Coalición Antifascista, donde colaboró, en una original unión sagrada, con todos los partidos de la burguesía. Como resultado, precipitando la discusión política y teórica, la Fracción fue llevada a excluir esta tendencia de su seno. Hoy, esta tendencia, sin haber renunciado a ninguna de sus posiciones y prácticas, es parte integrante del nuevo Partido en Italia e incluso ocupa un lugar importante en la dirección. Así, la Fracción -que había excluido a la minoría en 1936-1937 y a la tendencia de Vercesi a principios de 1945- se encontró disuelta a finales de 1945, pero unida a los mismos que había excluido; y esta unión es... el Partido." Sobre el Primer Congreso del Partido Comunista Internacionalista de Italia | Corriente Comunista Internacional (internationalism.org) [20]
Enlaces
[1] https://es.internationalism.org/files/es/el_combate_de_la_cci_contra_el_oportunismo_y_el_parasitismo.pdf
[2] https://es.internationalism.org/content/5013/como-la-tci-niega-las-lecciones-del-marxismo-sobre-la-lucha-contra-el-parasitismo
[3] https://es.internationalism.org/content/4992/la-tci-y-la-iniciativa-no-mas-guerra-que-la-guerra-de-clases-un-farol-oportunista-que
[4] https://es.internationalism.org/content/4977/el-parasitismo-politico-no-es-un-mito-el-gigc-es-una-de-sus-mas-peligrosas-expresiones
[5] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/cartas-de-los-lectores
[6] https://es.internationalism.org/tag/cuestiones-teoricas/oportunismo
[7] https://es.internationalism.org/files/es/motosierra_milei.pdf
[8] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200711/2089/la-experiencia-rusa-propiedad-privada-y-propiedad-colectiva
[9] https://es.internationalism.org/content/4458/informe-sobre-el-impacto-de-la-descomposicion-en-la-vida-politica-de-la-burguesia-2019
[10] https://es.internationalism.org/content/5009/huelgas-y-manifestaciones-en-estados-unidos-en-espana-en-grecia-francia-como-podemos
[11] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/situacion-politica-0
[12] https://es.internationalism.org/tag/geografia/argentina
[13] https://es.internationalism.org/tag/3/45/descomposicion
[14] https://es.internationalism.org/tag/cuestiones-teoricas/populismo
[15] https://es.internationalism.org/files/es/reuniones_publicas_de_la_tci_una_verdadera_bancarrota_politica.pdf
[16] https://es.internationalism.org/content/4807/declaracion-conjunta-de-grupos-de-la-izquierda-comunista-internacional-sobre-la-guerra
[17] https://es.internationalism.org/content/5010/guerra-israel-palestina-llamamiento-de-la-izquierda-comunista
[18] https://es.internationalism.org/content/4909/atacar-la-cci-la-razon-de-ser-del-gigc
[19] https://es.internationalism.org/content/4675/carta-abierta-los-militantes-del-bipr-hoy-tci
[20] https://es.internationalism.org/content/4431/sobre-el-primer-congreso-del-partido-comunista-internacionalista-de-italia
[21] https://es.internationalism.org/tag/corrientes-politicas-y-referencias/tendencia-comunista-internacionalista-antes-bipr