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En pleno vendaval de la crisis mundial la burguesía mexicana se llegó a jactar de una "catarrito" para la economía mexicana; los esfuerzos del Estado mexicano se abocaron, desde el 2008, a tratar de poner como causa de la crisis a "factores externos" a la economía mexicana, esta argucia de cada capital nacional por tratar de culpar siempre a "los otros" de la crisis mundial del capitalismo es una manera de ocultar ante los explotados la verdadera causa de la quiebra de este sistema de explotación. Los discursos del capital van en el sentido de hacernos creer que la culpa de nuestra desgracia la tienen otros y los medios se encargan de remacharnos eso, es así que los "alemanes culpan a los griegos, los americanos a los emigrantes latinos, los españoles a los emigrantes sudamericanos, etc.". Todos los estados se aprestan a implementar planes de austeridad, todos los estados están lanzando los peores efectos de la crisis sobre las espaladas de los trabajadores. Los recortes a las pensiones, el aumento a los años de jubilación, el congelamiento salarial, recortes salariales a trabajadores del estado...todos estos flagelos lo está viviendo la clase obrera de Europa y no se trata de una "excepción", se trata del futuro que viviremos millones de trabajadores del planeta entero.
La burguesía mexicana acaba de anunciar la acumulación de una reserva récord en dólares (más de 100 mil millones de dólares), de un aumento en el empleo (que coincide, al igual que en EUA con el fin de los trabajos ligados al levantamiento de censos poblacionales pero que hoy muestran un declive pronunciado), todos esos discursos de que "vamos a salir de la crisis", de que "la recuperación esta en marcha", no concuerdan con los ataques inmisericordes a nuestras condiciones de vida y de trabajo. Esa "recuperación" está en la estratosfera de la ideología burguesa, la realidad es de sacrificios, penurias y privaciones al límite del hambre para millones de trabajadores. ¡Mientras la burguesía habla de recuperación nuestras vidas se vuelven cada vez más miserable!
Por todo el mundo hay un ataque a las pensiones (España, Italia, Grecia...), se reducen los montos de la pensión y se aumentan los años de trabajo. El sueño de jubilarse temprano y vivir bien el resto de vida se ha esfumado, el capitalismo reduce esta parte del salario social y, ante una crisis mundial que no da tregua, cada capital nacional debe atacar las condiciones de vida del proletariado, esa es la receta de siempre si quiere sobrevivir en la competencia del mercado mundial. ¡El "estado de bienestar", el "estado benefactor" se está desmantelando a velocidad récord!
El estado arguye que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) está en quiebra, que es "inviable financieramente"...en fin, están preparando un ataque mayor bajo la argucia de la "quiebra financiera del IMSS" de lo cual hoy nos dan una "probadita". Como dice la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) de boca de su presidente: "En el futuro, el problema es que las finanzas del IMSS están colapsadas y tenemos que arreglarlo porque nos queda un año y meses para que se colapse financieramente el Instituto; es un problema real y hay que trabajarlo".
Cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó el 9 de junio de este año que las pensiones pasaban de un máximo de 25 salarios mínimos a sólo 10 se levantó inmediatamente una nube de declaraciones provenientes de todo el aparato de la burguesía. Sindicatos, partidos políticos y empresarios, todos al unísono reclaman por la magnitud de la "injusticia", cada parte asumiendo su tarea de división desde su trinchera... ¡Hipócritas! Todos ellos aprobaron la reforma del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a mediados de los 90 y también la del Instituto de Seguridad Social al Servicio de Trabajadores del Estado (ISSSTE) que desde la segunda mitad de la década de 2000 rebajó las pensiones del sector educación a 10 salarios mínimos como tope.
Por ejemplo, la CTM declaró pomposamente: "el sector obrero organizado de México "no puede quedar impávido ante semejante ultraje a la clase trabajadora pues de ninguna manera podría avalar esta medida por más cuentas alegres que le presenten" (El Universal, 27-07-10), esta "radicalidad" es precedida por una distinción entre los no afectados (jubilados actuales y los que están bajo el régimen de 1973 y 1997) y los afectados...¡toda la nueva generación de obreros que empezaron a cotizar desde 1998! Los sindicatos son especialistas en mostrar un rostro radical para mejor dividir a los trabajadores. Nos quieren aislar bajo la consigna suicida de "eso a mi no me afecta".
Por otro lado, las organizaciones empresariales, es decir, los representantes directos de la burguesía empresarial, también contribuyen a la confusión a través de declaraciones del presidente de la Concamín donde afirman que "los integrantes del Consejo Técnico estaremos ahí para defender los derechos de los trabajadores. Espero que no se dé el caso. No vemos que en el futuro esto se vaya a presentar, esperemos que no, mientras trataremos de trabajar para resolver el tema, pero cuando menos hoy quedó arreglado". ¡Obreros, no hay de que preocuparse, la burguesía nos salvará! El cinismo no tiene límites, sabemos que esas afirmaciones consoladoras sólo buscan paralizar nuestra indignación para que nos postremos pasivamente aceptando un deterioro criminal de nuestras condiciones de vida. El Instituto Mexicano de Ejecutivos en Finanzas (IMEF) es más claro: "...los más afectados son dos segmentos: las personas mayores a 60 años que están próximas a jubilarse y los mexicanos que más ganan en el país. "La jubilación máxima con el tope de 25 salarios mínimos es de 40 mil pesos, normalmente no accedes a 100% de la jubilación, accedes a 80%, la expectativa de la gente que se va a jubilar es de 36 mil pesos al mes, con esto lo que podría alcanzar son 13 mil pesos, hay una merma de 23 mil pesos mensuales", (...) Agregó que todos aquellos trabajadores con hasta 10 salarios mínimos no se ven afectados. Dijo que en el caso de los trabajadores próximos a jubilarse, los afectados son 360 mil 214 personas mayores de 60 años". Una buena parte del proletariado, un sector de obreros calificados será atacado sin misericordia, los de 10 salarios mínimos, otro enorme sector y mucho más grande, estará en la lista después de esta andanada. Sería una actitud poco solidaria e ingenua pensar que eso "no nos atañe". Aceptar los ataques hoy es abrir la puerta a peores ataques de mañana.
Hasta el PRI promete "promover reformas para proteger el patrimonio de los trabajadores" (Beltrones), todos los partidos se desgañitan tratando de aparecer como los "defiende obreros", sin embargo son meras poses donde tratan de recolectar clientela electoral y, en coherencia con su función, impedir toda reflexión que cuestione la democracia y la dictadura del capital. Este rancio discurso de las instituciones como "protectoras" de los desposeídos... ¡es falso! Los partidos no representan a la sociedad sino que ¡son el Estado en la sociedad! Se trata de un reparto de las tareas donde cada parte del Estado (sindicatos, partidos y empresarios) asume su función para confundir al proletariado e impedirle una reacción inmediata.
Los sindicatos y los partidos ya están trabajando en la división (los "afectados y no afectados"), otros más hablan de que el sector que se jubila con 25 salarios (40 mil pesos mensuales) son unos "privilegiados" y merecen esa reducción. La mayor parte de jubilados obtienen pensiones de hambre, pero no podemos aceptar que nos dividan entre partes "privilegiadas" y "míseras"; siempre los sindicatos, partidos e izquierdistas usan ese terreno para hacernos aceptar ataques (recuérdese como se satanizó a los electricistas del SME como "holgazanes que ganan mucho").
Para continuar con la campaña, la Confederación de jubilados, pensionados y adultos mayores de la República Mexicana ha llamado a movilizaciones (la primera para el 11 de agosto) bajo perspectivas que son auténticos callejones sin salida:
-"nacionalizar las afores". Con el pretexto de que los fondos para las pensiones están bajo la "voracidad de la banca privada", sindicatos e izquierdistas llaman a que sea el Estado mexicano el que administre las Afores (Fondos para el retiro). Este veneno nacionalista ata a los trabajadores a los designios del Estado, se oculta que es éste y sus cómplices (empresarios, partidos y sindicatos) los causantes de los ataques a nuestras condiciones de vida. Presentar al Estado como el "administrador honesto e ideal" es conducirnos al matadero, es ocultarnos que el Estado es el "capitalista ideal" (Engels), es impedir que comprendamos que la salida a la situación está ligada a la destrucción de ese mismo Estado junto con la explotación que éste mismo encubre y disfraza.
-"pensión digna y recuperar el nivel de vida". Luchando aislados y pidiendo la nacionalización de las Afores es imposible defender nuestras condiciones de vida. Detrás de los sindicatos iremos sólo a la derrota, nos van a aislar de otros sectores de la clase obrera y nos van a imponer consignas que no cuestionan la explotación asalariada y su estado democrático (¡como las nacionalizaciones!). Luchar, resistir al deterioro de nuestras condiciones de existencia, es un combate que no pasa por los sindicatos y sus huelgas de hambre, sus "amparos ante la ley" y sus "imploraciones de piedad" ante la SCJN o cualquier otra dependencia estatal.
Una verdadera movilización para enfrentar los ataques a las pensiones (que ya son una realidad por lo menos desde hace 15 años en México, los ataques que se avecinan con la "reforma laboral" y los que se acumulen), es la movilización de todos los trabajadores, la discusión colectiva en asambleas generales, sin esperar las consignas sindicales y organizando por nosotros mismos las huelgas. Confiar en los sindicatos, los partidos políticos y los izquierdistas nos conducirá a amargas derrotas.
Luchar detrás de los sindicatos es una derrota segura, así pasó en todo los intentos de luchas anteriores contra las reformas a las pensiones donde la consigna sindical más radical consistió en "ampararse ante la nueva ley", resultado... ¡nos metieron un ataque brutal! Recientemente los 44 mil despedidos del SME han dejado sus destinos en manos del sindicato "independiente", resultado, despidos consumados, humillantes y desmoralizantes huelgas de hambre y una casta sindical que busca sacar los mayores dividendos como pago por su función que consistió en agotar a los electricistas más combativos hasta quedar reducidos a una minoría impotente. Debemos desarrollar una reflexión de fondo donde nos planteemos cómo luchar contra y fuera de los sindicatos si queremos realmente defendernos eficazmente contra los ataques terribles que están en marcha y los que vienen.
Marsán. 10-08-10
El crecimiento y extensión del poder económico y político de las mafias de la droga en México, ha conducido a que la burguesía de los EUA se sienta preocupada por la posibilidad del "contagio" y por eso ha venido presionado al gobierno mexicano. En ese nivel se encuentra la declaración realizada por el general de la marina norteamericana, James Mattis, (febrero-2009), afirmando que en México existe un "Estado fallido". Según ese militar hay un parecido de México con Pakistán, en tanto que en ambos hay una pérdida de control de la vida política y económica por parte del Estado, en México por culpa del narco, y en Pakistán por el desgaste que sufre por los enfrentamientos continuos con la India y los atentados por los islamistas.
Este argumento pone al descubierto que hay un involucramiento mayor de la mafia en la vida de la burguesía, pero al denunciar el fenómeno mistifica la realidad, en tanto impide ver que el Estado es un instrumento de la clase dominante, que sintetiza los intereses de todos los sectores de la burguesía, y entre esos intereses también están los de la mafia, que no pertenece a otra clase, por eso sus intereses y prácticas se ha vuelto tan común en todos los grupos que forma esta clase, mezclando y confundiendo sus actividades "legales" con las relativas al narcotráfico. Pero al mismo tiempo, la gansterización de la clase dominante, anima y acrecienta las pugnas, que son llevadas al interno del propio Estado, lo cual sin duda dificulta que la burguesía pueda controlar todos los hilos de su vida política, pero en ningún momento eso implica que el Estado pierda fuerza para mantener el dominio.
Se afirma por editorialistas, que las acciones militares, financieras y el estado de corrupción al que someten al aparato judicial los cárteles de la droga, muestra que la mafia se mueve como un "poder fáctico" que impide la acción del Estado, en tanto estos grupos mafiosos actúan como un "Estado paralelo". Esta idea toma coherencia sólo si nos quedamos con la definición burguesa del Estado moderno, que lo concibe como la institución que asegura el cumplimiento del "contrato social", organizando a la nación, creando así una unidad indivisible con los ciudadanos. El Estado, si se sigue esa perspectiva, es una entidad neutral que -como teorizara Weber- ejerce el monopolio de la fuerza, pero procurando de forma "racional-legal" legitimar su poder mediante la representación de la población. De forma que si la mafia practica el terror, no sólo a través de sus aparatos paramilitares sino incluso usando a los cuerpos represivos del Estado, se da la imagen que la estructura de poder se ve debilitada, por lo que podría considerársele como "Estado fallido".
Pero ese discurso no tiene asidero si vamos al corazón del problema. Y lo primero es explicar lo que significa el Estado moderno bajo una concepción materialista. Para ello recuperemos lo que Lenin expone en su libro "El Estado y la revolución", presentando de forma sintética la postura marxista: "El Estado es una máquina para que una clase reprima a otra, una máquina para el sometimiento a una clase...". No es pues, el Estado, una estructura neutral que tiene como función primordial la protección de los "ciudadanos", su función primordial es asegurar el dominio del capital, y aún cuando la disputa interna de la burguesía expande el terror hacia el conjunto de la población, el Estado no deja de cumplir sus funciones, asegurando el control y sometimiento de los explotados. Por el contrario, las acciones de la mafia han sido muy bien aprovechadas (por el Estado) para atemorizar y evitar respuestas de descontento de los trabajadores. En regiones como Sinaloa, Michoacán o Guerrero, donde los proletarios cuentan con cierta tradición de combatividad, el accionar de la mafia ha logrado (para el agrado del conjunto de la burguesía) atemorizar e inhibir movilizaciones de descontento.
De manera que no se trata de poner en duda que la presencia de la mafia domina en todas las actividades de la vida de la burguesía, exponiéndose mediante feroces combates, que desgarran lo mismo a los partidos, las relaciones empresariales, que a las estructuras de gobierno... pero la pregunta es: ¿dónde, esta pugna interna de la clase dominante, ha creado una imposibilidad de la actuación del Estado? Hasta ahora, vemos actuar al Estado con toda impunidad en contra de la clase obrera, incluso, como se dice arriba, al hacer el traslado de los efectos de esa pugna hacia los trabajadores ha llevado mejor su labor. Suponer lo contrario nos llevaría a olvidar que las mafias de la droga no se encuentran fuera de la esfera del Estado, sino al ser parte de la clase dominante, se colocan dentro de éste.
La mafia y la droga desde hace décadas toman un lugar importante en la vida de la burguesía. En los últimos tiempos se ha vuelto escandaloso en tanto el capitalismo sufre un proceso de descomposición, marcado por una dificultad de la burguesía a establecer relaciones duraderas, lo cual hace que viva en una disputa interna de "todos contra todos". Es esta fractura la que le impide contener los ímpetus de las pandillas. Esta ruptura del tejido de la burguesía, la lleva a definir su comportamiento al estilo gánster, asesinando con las balas de la mafia y del ejército no sólo a los sicarios (que son carne de cañón) y a la población civil que se cruza en su camino (a la que el gobierno clasifica como "daños colaterales"), sino incluso a personeros de la burguesía, involucrados en la política, pero eso, por muy grave que parezca, no muestra la debilidad del Estado para cumplir su papel de control, tan sólo habla de la dificultad de la burguesía para poner orden en sus filas.
Esto que se vive en México muestra en carne viva lo que representa la descomposición, tal como se señalan nuestras Tesis sobre la descomposición (publicada en Revista Internacional # 62): "resulta cada día más difícil distinguir al aparato de gobierno y al hampa gansteril".
Para la burguesía, la operación con la droga es un negocio como cualquier otro, y como en toda rama de la producción, se vive una feroz competencia (también acelerada por la agudización de la crisis), sólo que la protección o afectación de un oponente requiere de operaciones sangrientas. La presencia de las prácticas mafiosas de la burguesía está presente en Estados como Rusia y aunque no es una actuación nueva de la clase en el poder, guarda como peculiaridad de este tiempo el que se dificulta disciplinar sus fuerzas.
En los años 60 y 70 el "combate" a la siembra de la droga en los estados de Guerrero y Oaxaca se mezcló con la persecución a la guerrilla, de manera que el negocio de la droga era usado como una especie de pago extra o compensación a los militares que cumplían en primera fila la represión. En ese marco es que sin dificultad los grupos de la droga se colocaban bajo las órdenes de gobernadores, como Raúl Caballero Aburto, Rubén Figueroa (ambos gobernadores de Guerrero entre 1957-61 y 1975-81 respectivamente), o de militares como Acosta Chaparro. La relación de las mafias con Figueroa era incluso presumida por este, y en el caso de Acosta, aunque es destituido y encarcelado durante 5 años por su colaboración con grupos del narcotráfico (y por la muerte de 22 personas durante la "guerra sucia"), en 2007 sale libre, exonerado de toda culpa, recuperando su grado, e incluso en 2008 le otorgan una nueva condecoración por 45 años de servicio con "patriotismo, lealtad, abnegación, dedicación y espíritu de servicio a México y sus instituciones".
En la "operación cóndor" (1977-87), llevada a cabo en el "triangulo dorado" (formado por las zonas de encuentro de Durango, Sinaloa y Chihuahua), la operación militar contra la droga esconde también la persecución de la guerrilla, no es casual que en estas tareas se designe al general Hernández Toledo (militar que dirigiera las tropas en la masacre de Tlatelolco en 1968). Con esta operación el gobierno permite se puedan ordenar los intereses que se crean alrededor de la droga, otorgando privilegios a los gobernadores y mandos militares. Un hecho a destacar es que durante los 10 años que duraron esas operaciones, no se detuvo a ningún dirigente de la mafia, por el contrario, se le da poder para extender su dominio hacia Jalisco.
En décadas anteriores cuando se presentaban pugnas al interior de la burguesía, aglutinada en ese entonces como una "familia revolucionaria" (y representada en su mayoría en el PRI), la burguesía tenía la capacidad de imponer una disciplina. Por ejemplo, en 1947, cuando grupos del cardenismo acusaron públicamente al general Pablo Macías, no son posibles en la actualidad, y no solamente porque el partido en el poder es ahora el PAN, la pugna se presenta de igual forma en los estados donde gobierna el PRI, incluso podemos arriesgarnos asegurar que aún regresando este partido al gobierno federal, la fractura del tejido seguirá ahondándose, después de todo, como ya la CCI lo ha planteado: "Entre las características más importantes de la descomposición de la sociedad capitalista, hay que subrayar la creciente dificultad de la burguesía para controlar la evolución de la situación en el plano político." (Tesis 9).
En suma, es posible ver que cada grupo del poder está unido a un grupo mafioso, hay entre ellos una colaboración, si no es que una fusión, eso permite que trabajen con gran impunidad. Pero los personajes y los grupos burgueses saben a qué pandilla mafiosa es a la que está unida su vecino o a su opositor y pueden convivir hasta cierto punto, el límite es el cruce de intereses, por eso la dificultad del Estado está en poder controlar la actividad de todos ellos y evitar la explosión de los conflictos, en este sentido la colocación de los militares en la primera fila del conflicto es un acto con el que el grupo en el poder pretende mostrar una posición de fuerza, pero el mismo ejército está fracturado, ni aún la protección y la carta blanca recibida para actuar con impunidad logra la disciplina. La burguesía tiene problemas para asegurar su unidad, pero aún puede trasladar los efectos nocivos de su descomposición hacia los trabajadores.
Tatlin / agosto - 2010
A través de su prensa, la clase dominante ha filtrado ya nombres de los aspirantes. Por el PAN, se anotan: German Martínez, Josefina Vázquez, Santiago Creel y hay quien hablaba de lanzar otra vez (antes de que fuera secuestrado) a Diego Fernández de Ceballos y Manuel Espino a pesar de estar amenazado de ser expulsado del PAN ya se adelantó a anunciar su candidatura. Por el PRD, la lista es mucho más larga: Cárdenas Batel, Jesús Ortega, Ricardo Monreal, Marcelo Ebrard y López Obrador. Y en el PRI, hasta ahora son pocos los que sacan sus deseos: Enrique Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones. La lista ahora ya es larga y más larga será la campaña con la que la burguesía busque dar nuevo brillo a su campaña sobre la democracia.
Las elecciones que acaban de pasar hace unos meses se convirtieron, en cierta forma, en preparativas de las que tendrán lugar en 2012; en ellas los diversos partidos han intentado movilizar sus fuerzas para quedar lo mejor colocados en el uso del presupuesto y de sus alianzas internas. Lo que quedó claro es que aún cuando el PRI se presenta como el partido con mayor capacidad para controlar, la burguesía no puede definir una homogeneidad en su vida política, lo cual hace que en cada elección se ensanchen sus diferencias, pero eso no forzosamente significa la creación de un escenario favorable para la clase obrera, en tanto que esa división, la burguesía sabe manejarla adecuadamente para ampliar sus ataques ideológicos. Ejemplo de ello son las alianzas PAN-PRD realizadas en las elecciones para gobernador en Estados como Oaxaca, Hidalgo, Puebla, Durango y Chiapas. En estas unidades electorales a pesar de ampliar las fracturas marcadas ya en los partidos y gobiernos (llegando incluso, primero a la salida del PAN de Gómez Mont y luego a su renuncia de la Secretaría de Gobernación), la burguesía, en su conjunto logra hacer atractiva las elecciones al inyectar la idea de que mediante estas ha sido posible castigar a los partidos y "malos gobernantes"... y para ello ponen de muestra la "derrota" infringida al cacique oaxaqueño Ulises Ruiz, o al "gober precioso" en Puebla...
La misma instancia de control electoral, es decir el IFE, logra credibilidad, los mismos partidos se encargaron de promoverlo, ya que mientras se cuestiona la actuación de los institutos electorales estatales, se imploraba la actuación del IFE como única fuerza capaz de evitar el accionar caciquil de gobernadores de filiación priísta. Y más, el perfil de seriedad y neutralidad lo asegura cuando expone el fallo en contra de la presidencia por haber hecho un mensaje del 15 de junio en cadena nacional sobre seguridad pública, el cual fue, aseguran los promotores de la denuncia (PRI), un acto de abierta propaganda a favor de su partido... De manera que la burguesía prepara el arsenal para desatar su campaña promotora de la democracia y las elecciones, sabe que esta rutina que se repite cada determinado tiempo le abre la posibilidad de hacer creer a los explotados y oprimidos que este sistema ofrece caminos de expresión y cambio, pero se requiere reflexionar a profundidad sobre el hecho de que en las elecciones que se avecinan, como en todas las organizadas por el capital, hay un solo ganador: la burguesía.
Lo que desde ahora se vislumbra, es la creación del ambiente que permita desviar a todos los descontentos sociales hacia las elecciones, por ello, peculiar importancia tiene la reflexión de lo que representan los partidos que se definen de izquierda y por ello como "representantes de los intereses de los explotados".
El "destape" de López Obrador mediante una masiva concentración se vuelve un acto importante para la reflexión de los explotados, porque existe la intención de presentarlo como una "alternativa" y como candidato de ellos. En la justificación de su adelantado destape López Obrador, advertía que había nerviosismo en sus adversarios, en tanto que: "... pensaban que se iban a ir solos y que iban a volver a engañar con la simulación de que la contienda en 2012 sería entre el PRI y el PAN, porque ellos no quieren una opción distinta ni un cambio verdadero..." Este discurso tiene algo más que las palabras de un ególatra (como lo describen algunos periodistas), lo que define es la geometría política que requiere la burguesía para darle mayor fuerza a su campaña democrática. Los procesos electorales y la trampa de la democracia requieren para ganar atracción y fuerza de control, involucrar a partidos que se presenten como opositores y críticos. Que en el discurso se presenten como radicales, pero que en la realidad no hagan otra cosa sino completar el escenario de control, capturando a aquellos desencantados por la democracia y los cansados por las campañas de los partidos de derecha. De manera que la burguesía requiere de crear su propia izquierda, es decir una izquierda del capital que se engrane en la estructura del Estado, "ganando" diputaciones e incluso lugares en el ejecutivo, y que tales hechos sean presentados como actos alternativos, progresistas o como triunfos, de manera que esos triunfos permitan que el capitalismo se maquille, buscando ampliar el engaño de que no hay más camino que el que ofrece el capitalismo y forjar las cadenas que oprimen a los asalariados y demás oprimidos. Esa es la razón por la cual la burguesía se preocupó por crear al PRD y se preocupa por mantener activos a personajes con discursos "radicales" como López Obrador.
Es evidente que candidatos como Enrique Peña Nieto de la mano de Televisa y con la complacencia de sectores del mismo PAN, se ha venido practicando, desde 2005, una campaña abierta, que prepara la aceptación del retorno del PRI al gobierno, pero esperar que tal escenario se combate con un "candidato alternativo", es suponer que el terreno cuidadosamente creado por la misma burguesía (como lo es el proceso electoral) es utilizable por los explotados. Difundir tal suposición es más que un error, un desliz o una ingenuidad, es un ataque abierto en contra de los trabajadores, es una colaboración clara con el capital y por tanto un proyecto burgués de frente al cual los trabajadores no tienen más opción que combatirlo.
El peso de la crisis y los ataques del capital hacen más necesario para la burguesía fortalecer su juego electoral; requieren de una clase trabajadora sometida a la esperanza de individuos de la burguesía, que encapuchados con sus discursos radicaloides desarmen su coraje y combatividad. Ante la amenaza de esta campaña ideológica de la clase dominante, que ya está echada a andar, los trabajadores deben de discutir y reflexionar sobre sus condiciones de vida, haciendo claridad de que su verdadera fuerza no se encuentra en un voto, sino en el desarrollo de su conciencia, en el reconocimiento de que sus penurias solo pueden eliminarse si se destruye el sistema capitalista, y para lograrlo se hace imprescindible la unidad de sus fuerzas. Todos los partidos y todos los gobiernos buscan perpetuar el sistema capitalista, por eso todos son enemigos de los trabajadores. Los explotados sólo cuentan con su conciencia y la fuerza de organización.
Rojo / agosto-2010
El 23 de julio el gobierno y el SME informaban el fin de la huelga de hambre iniciada desde abril, debido a la apertura de nuevas pláticas; el SME además se congratulaba porque M. Esparza recibiría la "toma de nota" [1], lo que le adjudicaría legitimidad para administrar los millonarios recursos del SME. Recordemos mientras tanto que muchos trabajadores tuvieron que ser hospitalizados, ante lo cual SME y gobierno se acusaban mutuamente como responsables de los trastornos que sufrieran estos trabajadores.
El resultado de las "pláticas" es negativo para los electricistas, pues la medida legal propuesta por el SME pidiendo la figura del "patrón sustituto" que asumiría la CFE ha sido rechazada, reiterando con ello la vigencia de liquidación de LyF, de esta manera, una tras otra las medidas legales promovidas por el SME han sido rechazadas y ¡aún sigue empeñado en estas pretendidas formas de lucha!, mostrando que además de sabotear la lucha de los trabajadores el SME está más preocupado por la famosa "toma de nota" y por seguir presentándose como la víctima.
En este contexto de victimización del SME, pocas voces han podido moverse a contra corriente del apoyo que todas las fuerzas izquierdistas[2] le han proporcionado, una de ellas es Alerta proletarios[3] que muestra muchos posicionamientos que convergen con la Izquierda comunista[4]. Con el fin de la huelga de hambre esta voz proletaria ofrece un pronunciamiento sobre los electricistas y el papel del SME, balance que compartimos plenamente y que animamos discutir.
Para comprender nuestro apoyo recordaremos que desde inicio del conflicto afirmábamos[5], que si los electricistas marchaban tras las consigas y ritmo que el SME imponía serian derrotados. Lamentablemente los electricistas fuertemente corporativizados por el SME no pudieron siquiera poner en duda sus directrices, así la realización de las eufóricas asambleas para organizar unos supuestos paros nacionales y otras medidas, así como la promoción de medidas legales, finalmente impusieron un ritmo de espera que desarticulaba y aislaba a los electricistas tras un lenguaje seudo radical.
Hoy comulgamos con Alerta proletarios en que el gobierno y sindicatos buscan dar la puntilla al proletariado de esta región, intentando remachar esta derrota, y extenderla aún más al resto de la clase obrera, para dar lugar a más golpes a las condiciones de vida y trabajo de los asalariados. Uno de estos nuevos golpes sería la reforma laboral, haciéndose necesario discutirla y promover una real respuesta obrera.
RM-ago-2010.
1- Luego de la derrota que significó el despido de 44 mil trabajadores, derrota para la cual gobierno y sindicato estuvieron preparando el terreno por años, ambos han continuado su labor antiobrera tratando de hundir lo más posible en la miseria, la confusión ideológica y la impotencia a este sector de nuestra clase, pretendiendo con ello infringir un golpe al conjunto del proletariado en México.
2.- Sabiendo que no sería fácil hacer caer permanentemente a todos sus agremiados en la ilusión de la "lucha jurídica", el SME ha recurrido también desde el principio a la artimaña de la "resistencia civil", Incontables marchas, mítines y plantones desgastantes, que han servido solamente para desmovilizar la protesta, para apaciguar el descontento y canalizar la combatividad real hacia un callejón sin salida. Claro ejemplo de ello fueron los llamados a la Huelga Nacional o Huelga General que no quedaron sino en la mera pantomima.
3.-Bajo la supuesta unidad y apoyo que ha convocado la "lucha" del SME, se esconde la otra cara de la moneda: los electricistas han sido en todo momento aislados del conjunto de la clase. Toda la supuesta solidaridad ha sido administrada y mediada por el sindicato y sus representantes, sean de alto o de mediano rango. Todo el aparato sindical (independiente, democrático, charro o neo charro) ha cumplido cabalmente el papel de separar a los electricistas de sus hermanos obreros. Los han convocado más a ejercer la pasividad, la caridad y la indiferencia que la verdadera unión. Unión que sólo se logra enlazando la acción efectiva, llevando a cabo la discusión conjunta de nuestros problemas como clase para hacer organización común, independientemente del sector, rama o centro de trabajo en que cada cual se desenvuelva.
4.- El recurso más reciente de los sindicaleros ha sido convocar a la lástima de la opinión pública y apelar a la misericordia de los capitalistas: eso fue el montaje de la huelga de hambre. No una forma de lucha y resistencia. No un ejemplo de heroísmo. Sí una trampa más para desgastar e inmunizar lo que queda de combatividad en las filas electricistas, combatividad que se ha transformado en rabia e impotencia gracias a la labor del sindicato.
5.- Ahora que gobierno y sindicato se ponen nuevamente de acuerdo (¡una vez más!) ha quedado a la vista cuál es el precio que el SME pone a la vida de los trabajadores: la toma de nota, es decir, la conservación de sus mezquinos privilegios, entre ellos la administración de un patrimonio millonario. En pocas palabras: el dinero. Eso y no otra cosa es lo que finalmente le interesa a toda la camarilla sindical: Esparza, Amezcua y su "enemigo" Muñoz, todos son unos buitres dispuestos a saciar su hambre comiendo de la carroña de aquellos a quienes dicen representar.
6.-No será de asombrar que pretendan disfrazar su negociación como un triunfo. No en vano la misma izquierda que gobierna en el Distrito Federal se ha congratulado de la "sensibilidad y disposición" de las partes. No sería raro además que ahora también la "lucha" del SME fuera usada como una ficha más en el juego de las pugnas interburguesas hacia el 2012. Para más antecedentes recuérdese el caso del desvío de la protesta magisterial en Oaxaca y la derrota infringida a ellos por, y desde el sindicato y la APPO: otra "resistencia ejemplar" donde los únicos que cayeron finalmente fueron los inocentes mártires de ese pleito, donde los buitres de izquierda y derecha hoy se reparten el botín que les garantiza una democracia que permanece intacta.
7.- No será con huelgas de hambre que el proletariado avance realmente en su lucha contra el capitalismo. No es con la acción heroica (e inútil) de ningún individuo o minoría desesperada que los obreros de todo el mundo pueden luchar contra este sistema decadente de explotación y miseria. Sólo con la acción masiva y consciente. Sólo con la organización política autónoma. Sólo reconociéndonos como una sola clase mundial y asestando un mismo golpe: hacia la derrota de la burguesía y todos sus sindicatos y Estados.
¡Alerta trabajadores de México!
Por la construcción del partido revolucionario del proletariado.
Julio de 2010
[1] La "toma de nota" es la aceptación gubernamental de la validez de la representatividad sindical después de unas elecciones internas en un sindicato.
[2] Llamamos izquierdistas a todas la fuerzas que generalmente con un discurso radical (pretendidamente marxistas) en realidad terminan como furgón de cola de la izquierda del capital, con lo cual se pasan al campo de la burguesía, hablamos de corrientes trotskistas, maoístas, estalinistas, y tal vez de muchos autonomistas de difícil filiación.
[3] Pagina Web que apareciera hace algunos meses y que ha estado promoviendo un serio debate, criticando las ilusiones que reinan en muchos proletarios que honestamente quieren luchar, pero que están desafortunadamente entrampados en las posiciones clásicas del zapatismo, o sindicalistas.
[4] Izquierda comunista, es la corriente política que se reivindica de las aportaciones de las fracciones de izquierda que criticaron la degeneración de la III internacional, pero que consideran que la revolución rusa de octubre del 1917 fue de carácter proletario, denunciando al estalinismo nada tiene que ver con el trotskismo.
[5] Véase nuestro volante difundido en la marcha del 15 de octubre, firmado también por el Grupo Libertario Socialista y el Proyecto Anarquista Metropolitano, que otros compañeros también se solidarizaron ayudándonos a repartirlo, también consúltese las sucesivas ediciones de este periódico.
Los antirreeleccionistas convocaron al "pueblo" a luchar contra el "dictador" Díaz y su camarilla, teniendo claro que la situación insoportable de los trabajadores de las ciudades y del campo estaba a punto de la explosión y que había que darle salida, al mismo tiempo que ajustaba cuentas, por medio de un movimiento social democrático. Se inclinaron a establecer alianzas con el campesinado por ser más fácil la manipulación de sus aspiraciones y en menor medida con la clase obrera (el Plan de San Luis no contenía ninguna referencia al sector obrero) a la cual consideraba, con justa razón, un factor peligroso que podría salírsele del control como lo había ya aprendido en la década pasada no sólo en México sino por las referencias que tenía del movimiento obrero en el plano internacional. A pesar de ello, y con gran cautela, supo comprometer a un gran número de grupos obreros armados que tuvieron el mérito de sostener el mayor esfuerzo de la ofensiva contra Díaz hasta su caída, pactada en ciudad Juárez en mayo de 1911, al interior de la burguesía y al margen completamente de las masas movilizadas para tal efecto.
Los sucesivos enfrentamientos de las diferentes fracciones de la burguesía nacional por el control del poder estatal en una serie de cuartelazos y asesinatos parecían interminables y hundían al país en el caos, hasta que la denominada fracción constitucionalista logró imponer un fuerte poder central el que también fue resultado de varios ajustes de cuentas en su interior. En todo este proceso, hay que tomar en cuenta también la injerencia de las potencias capitalistas (EUA y Alemania, principalmente) que operaban muy de cerca para intentar conducir los acontecimientos a favor de sus intereses, antes y durante la primera guerra mundial (1914-1918) [1]. En particular, EU siempre estuvo muy cerca de la "Revolución mexicana" concentrando sus tropas a lo largo de la frontera norte y llegando incluso a ocupar los puertos principales del Golfo de México en previsión de que la situación se saliera de control.
Esta disputa armada entre fracciones de la burguesía mexicana que dirimían sus propios intereses de facciones y donde se cuidaron muy bien de someter al proletariado impidiéndole desplegar su propia lucha de clases no tuvo nada que ver con una revolución democrático burguesa, antifeudal, pues el Porfiriato, al cual combatían, representó en realidad un régimen político que favoreció de manera espectacular el desarrollo de las fuerzas productivas capitalistas y de un Estado burgués centralizado (ver RM 116). No tuvo ninguna similitud, por ejemplo, con las revoluciones burguesas inglesa (siglo XVII), ni con la americana o la francesa (siglo XVIII). En México y, en general, en la región, las relaciones capitalistas de producción imponiendo su dinámica dominante al conjunto de la sociedad y el Estado burgués tenían ya una larga historia desde los movimientos independentistas de principios del siglo XIX que significaron para la burguesía del continente su verdadera revolución burguesa, con la particularidad de que en México ese proceso fue rematado en la llamada Guerra de Reforma de mediados de ese siglo (ver RM 114 y 115).
Tampoco fue una revolución proletaria pues sus características son muy diferentes, las cuales pueden resumirse, muy apretadamente, en la capacidad del proletariado, que es la clase revolucionaria de la sociedad capitalista, para pasar de un dominio ideológico de los valores burgueses a una posición de lucha masiva, de toma de confianza en sí mismo, desarrollo de la solidaridad, descubrimiento de su fuerza histórica, hasta la creación de los órganos de lucha y de poder que le permiten apropiarse de su porvenir de manera consciente como el protagonista fundamental del conjunto de la dinámica revolucionaria donde la huelga de masas es el método de acción dominante en la sociedad y la que lleva directamente a la creación de los órganos de poder: los consejos obreros. En medio de este proceso, el Partido proletario actúa aportando la dirección revolucionaria, luchando en su seno para evitar las trampas que pone la burguesía y pugnando por llevar las luchas obreras hasta sus últimas consecuencias.
En la llamada Revolución mexicana el proletariado no participa como clase en el conjunto de los acontecimientos. La clase obrera había experimentado una serie de huelgas masivas importantes en la última década del Porfiriato (de 1906 a 1908) sobre todo en los sectores punta del desarrollo capitalista: textiles, mineros, ferrocarrileros y del tabaco, que habían sido ferozmente reprimidas poco antes del inicio de los conflictos guerreros en 1910. Esta dinámica de huelgas que sostuvo con coraje de clase el proletariado en México no pudo mantener una continuidad ascendente aún si en los años siguientes se producirán nuevas huelgas pero que no lograrán estructurar una ofensiva insurreccional contra la burguesía, dado que la estructura sindical empieza a tomar una presencia importante en el control de las respuestas obreras. Así, con la caída de Díaz en mayo de 1911, las demandas antes reprimidas de manera bestial se plantearon con urgencia dada la situación de miseria insoportable de los trabajadores de la ciudad y del campo, se crearon nuevos sindicatos y centrales obreras, aunque este esfuerzo se da justo en el cambio de periodo histórico que convertía en obsoletas a la lucha sindical y parlamentaria, lo cual distaba mucho de esclarecerse no sólo en México sino en el mundo entero. El descontento obrero intentaba presentarse mediante huelgas, pero el control burgués se impone. Esta dinámica se prolongó todavía hasta los años de 1915-16 en gran parte del país implicando a sectores como maestros, tranviarios, electricistas, mineros. Ante esto, el gobierno de Venustiano Carranza desempolvó un viejo decreto de Juárez (1862) para reprimir el bandolerismo y a los "trastornadores del orden", para utilizarlo en contra de los movimientos huelguistas.
Todas estas expresiones de la clase obrera no pudieron eslabonar un movimiento creciente de la aún frágil clase obrera, que le permitiera jugar un papel independiente, con la capacidad para atraer a su política a los campesinos del centro y el norte del país para disputarle el poder político a la burguesía. Ni mucho menos guió sus luchas con un programa político claro como clase pues en esos años el único programa político obrero existente era el del PLM magonista de corte anarquista [2], el cual aunque defendía los intereses de la clase obrera y tuvo una destacada participación en las principales huelgas de finales del Porfiriato y en todo el periodo de los enfrentamientos interburgueses (denunció a Madero como representante de una fracción burguesa), tenía muchas confusiones (p.ej. sobre la lucha económica y la lucha política).
Evidentemente el protagonismo fue de las fracciones burguesas que se disputaban el control del Estado como los maderistas, el grupo de Huerta o la fracción de los carrancistas y los obregonistas, pero también hay que señalar otros sectores que tuvieron amplia participación y que también fueron utilizados de manera masiva en los diferentes ejércitos campesinos. Tenemos, por ejemplo, a los zapatistas: un movimiento que estaba formado en su mayoría por campesinos depauperados y por peones de hacienda del estado de Morelos que era su base regional y los límites de su influencia territorial con ínfima influencia a los estados vecinos entre 1913 y 1915, pero también los límites de sus estrechos intereses, exclusivamente agrarios, que resalta la mentalidad campesina sin interés en lo que sucediera fuera de su propio terreno, por lo que a pesar de su discurso emancipador, no puede escapar de sus deseos por recuperar la propiedad de la tierra y sus pretensiones de volver al pasado. Una característica que incapacita a los campesinos para desempeñar un papel revolucionario de manera independiente por lo que su destino histórico está ligado a la actividad revolucionaria del proletariado.
Pero también destacaron los villistas: Su líder, Pancho Villa, había sido durante años un bandolero al igual que Tomás Urbina, uno de sus correligionarios. En sus inicios, el ejército de Villa se formó para apoyar la campaña maderista, derivando después en una serie cambios y recambios de acuerdo a los giros de las pugnas interburguesas. Por su parte las masas que formaban el ejército, era una masa amorfa, en la que se integraban de manera individual campesinos jornaleros, e incluso mineros, pero su origen social no definía su práctica, en tanto que asumen una actitud muy cercana a la de mercenarios, no sólo por el hecho de existir en la forma de un ejército regular que recibe una paga, y para asegurar la paga y su capacidad bélica, se pliegan a las ordenes de los "jefes constitucionalistas" o incluso de las compañías petroleras extranjeras y hacendados, y no son pocas las ocasiones en que este grupo para asegurar su poderío militar se dedica al contrabando de algodón o ganado robado en los EUA, lo cual, por cierto, era permitido por el gobierno norteamericano.
Al final se impusieron los constitucionalistas con el grupo de Carranza a la cabeza, secundado por el grupo de Sonora, que eran, de hecho prolongaciones directas de las entrañas del Porfirismo; esta fracción de la burguesía logra estabilizar un poco la situación y además ser reconocida como gobierno de facto por los EUA a finales de 1915, objetivo que todos los grupos en pugna habían perseguido por años. De hecho, el abigarrado grupo "constitucionalista" ya había exigido anteriormente este estatus intentando probar su capacidad para la toma del poder civil y militar como la fracción más apta de todas las que se habían enfrentado. Había demostrado, por ejemplo, con creces el sometimiento de la clase obrera y la campesina para empezar a estructurar un Estado capitalista viable para continuar con los negocios capitalistas. En particular, logró atraer a su influencia, corromper y utilizar (por medio del siniestro Dr Atl), a la principal organización obrera que existía desde 1912, la Casa del Obrero Mundial (COM) [3], orillándola a firmar un pacto de colaboración que llevó a la utilización de grandes contingentes obreros armados, formando con ello a los batallones rojos, para combatir a los ejércitos campesinos de Zapata y Villa, con lo que se verificó su muerte como organización de la clase obrera.
Habiendo concluido prácticamente la sucesión de revueltas en 1917, el Congreso constituyente fundamentalmente fue el acto mediante el cual la burguesía se previene en contra del proletariado y las masas campesinas. La burguesía ya contaba con estatutos jurídicos constitucionales que cimentaban su dominación como clase sobre todo con la constitución liberal de 1857, que establece las condiciones legales para el reinado de la burguesía y la explotación del proletariado y las masas campesinas despojadas. La Constitución burguesa de 1917 viene a confirmar los postulados anteriores, pero además integra artículos que establecen medidas en contra del enemigo histórico de la burguesía: el proletariado, considerando que el conflicto entre el trabajo y el capital era inevitable. Adoptó el modelo corporativo prevaleciente en las legislaciones de los principales países de Europa y en Estados Unidos, favoreciendo una mayor participación de los trabajadores en el funcionamiento de la democracia burguesa, mediante el sufragio universal o el derecho de organización sindical, estableciendo contratos colectivos, Juntas de conciliación estatales, etc.; así, se dio especial cuidado a la redacción de los artículos sobre el derecho laboral. Además, consideró también varias demandas de los trabajadores como la jornada de 8 horas, el día de descanso, el salario mínimo, pero no por razones de justicia social sino por consideraciones pragmáticas, para evitar el agotamiento físico y mental de los trabajadores tan necesarios para incrementar diariamente las ganancias capitalistas.
Lo mismo pasa con el marco jurídico destinado a controlar las exigencias de los campesinos. El artículo 27, se cuida muy bien de no provocar en el futuro acciones contrarias a los intereses de los capitalistas tanto en la ciudad como en el campo. De hecho, a pesar de lo que se dice, este apartado se formula también de manera muy conveniente a la burguesía estadounidense que defendía sus intereses relacionados con la propiedad de la tierra. La famosa Reforma agraria que se establece tiene el objetivo manifiesto, como en el caso de los obreros, de inculcar esperanzas a un sector de las masas explotadas y oprimidas en el sentido de que serán atendidos sus reclamos ancestrales pero en el marco de la ley burguesa. Lo mismo vale para el resto de artículos pretendidamente "sociales" o progresistas como el 3º referente a la educación laica, gratuita y obligatoria que aparte de aparecer como "concesiones" dadas a los trabajadores, son medidas esenciales para el funcionamiento del Estado capitalista. En fin, el conjunto de las formulaciones políticas de la Constitución de 1917 tienen el sello de una preocupación burguesa por poner un límite a las potencialidades de la clase obrera que había demostrado ya, y no sólo en México, que estaba dispuesta a enarbolar sus propios intereses de clase, aún si en los años pasados recientes no había logrado posicionarse como una clase independiente durante los enfrentamientos armados interburgueses.
La burguesía fue el artífice y dirigente de la llamada Revolución mexicana y utilizó para sus fines como carne de cañón a las masas obreras y campesinas, éstas no tienen nada que reivindicar de ese movimiento interburgués.
RR/agosto del 2010
[1] Esta injerencia es un hecho histórico innegable. Sin embargo, hay que tener cuidado en sobreestimar la influencia real de las potencias europeas o de Japón en la época, dada la supremacía alcanzada por la burguesía americana en los asuntos mexicanos (ver RM 117). Por otra parte, es cierto que esos liderazgos buscaban a toda costa provocar las mayores dificultades a sus rivales aliados y, en primer lugar, a los EU, pero estos intentos no iban en el sentido de desplazar a los EU de su traspatio natural sino en el de restarles fuerza en el plano imperialista.
[2] El Partido Liberal Mexicano, proclamó su programa el 1º de julio de 1906.
[3] La COM tenía un programa radical y sindicalista y se orientaba por la lucha de clases, aunque era "apolítica" y proponía la acción directa, el sabotaje y el boicot anarquista
El proletariado chino está mostrando signos de militancia y combatividad en su propio terreno de clase contra el Partido Comunista Chino y los sindicatos estatales. Por desgracia, los sindicalistas occidentales y activistas izquierdistas se están dando cuenta. Igual que en las luchas de los trabajadores polacos de 1980-1981, los trabajadores chinos dieron lugar a huelgas autoorganizadas y protestas contra la empresa, fuera y contra la oficial Federación de Sindicatos de China (All-China Federation of Trade Unions, ACFTU). A partir de mayo de 2010, los trabajadores en las plantas de partes para Honda estallaron una huelga de 2 semanas en la provincia de Guangdong. Los trabajadores eligieron a sus propios representantes entre ellos mismos en asambleas generales (una de sus demandas era que todos los trabajadores debían tener tiempo libre para asistir a estas asambleas durante cada turno).
Notas de trabajo, la revista central de los sindicalistas, las bases sindicales y sus aliados activistas izquierdistas, escribió un artículo de portada relativa a los trabajadores de Honda. El título del artículo, "¿La extensión de las huelgas auto organizadas significan una esperanza para el movimiento obrero en China?" muestra la emoción ante la perspectiva de extensión de un sindicalismo ‘independiente'. Desde el principio, el artículo hace una sorprendente confesión: ".. .la ACFTU en la práctica ha trabajado en consonancia con el Gobierno y los empleadores para imponer la disciplina laboral y mediar en conflictos de gestión de la mano de obra para mantener funcionando sin problemas de producción." Sin embargo, si creemos en los seguidores de Notas de trabajo, esta caracterización sólo se aplica a los sindicatos de empresa en el oeste y sindicatos de Estado en los llamados países ‘socialistas' y otros regímenes autoritarios, pero no a los sindicatos de base, ‘independientes'. Notas de trabajo continúa diciendo, "la resolución pacífica de las huelgas de Honda podrá invitar a la oportunidad de establecer un sistema de real de negociación colectiva en China." Para los reformadores sindicales y sindicalistas ‘independientes', el objetivo de la militancia de la clase trabajadora y órganos autogestionados (asambleas generales, trabajador-delegados, comités de huelga) es el establecimiento de un sistema sindical ‘independiente' para representarlos, el propósito de la lucha de clases es obtener mejores condiciones económicas dentro del sistema sindical ‘independiente'.
La última frase del artículo habla de las esperanzas futuras de los sindicalistas de base: "los aliados de la clase obrera internacional deberían alegrarse." El recuerdo del proletariado polaco es de nostalgia para todo tipo de sindicatos izquierdistas, anarco-sindicalistas y sindicalistas revolucionarios. Para la clase obrera está llena de lecciones. El sindicato polaco Solidaridad fue fundado después de que los trabajadores establecieron órganos de clase: comités de huelga, asambleas generales, delegados de trabajadores. El entorno de los sindicatos estatizados condujo a los trabajadores a rechazar los sindicatos oficiales, pero la mistificación de sindicatos «independientes» y «libres» fue muy fuerte, lo que conduce a la fundación de «Solidaridad». Con el ascenso de «solidaridad», sindicato "independiente" y "libre", la militancia de los trabajadores fue desviada hacia la lucha sindical. La influencia de los órganos de la clase decayó. Dada la similitud de los sindicatos estatizados que existen en China como en Polonia, no es difícil imaginar que la presión de sindicalistas occidentales, activistas izquierdistas y defensores de la democratización de China podrían fortalecer la mistificación sindical independiente y libre entre el proletariado chino. A pesar de esto, la autoorganización y la lucha en su propio terreno de clase por los trabajadores chinos deben reconocerse como una evolución muy positiva.
Hough, 17/7/10.
Enlaces
[1] https://es.internationalism.org/files/es/RM-118.pdf
[2] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/mexico
[3] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/lucha-de-clases
[4] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/conflictos-interburgueses
[5] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/elecciones
[6] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/correspondencia-con-otros-grupos
[7] https://es.internationalism.org/tag/acontecimientos-historicos/revolucion-mexicana
[8] https://es.internationalism.org/tag/noticias-y-actualidad/china