1. Los problemas económicos que enfrenta el capitalismo han tomado un proceso de aceleración en los dos últimos años, sin embargo eso no significa que la actual crisis inició en el 2007; la actual recesión económica no es sino parte del proceso de agudización de la crisis capitalista que se abrió desde fines de la década de los sesenta, y que se revela como una crisis crónica, propia de un sistema en su fase decadente. La expresión de las secuelas más llamativas de este proceso han tenido lugar en el aparato financiero, sin embargo eso no significa que se trate simplemente de una «crisis financiera», por el contrario la realidad muestra que es la profundización de la crisis general del capitalismo, en la que todas las áreas del sistema son afectadas. La clase dominante construye justificantes de la crisis que embonen con su pretensión de que el capitalismo es un sistema perfecto y eterno, de tal manera que el argumento explicativo del actual proceso es que se trata de un problema de «liquidez y pérdida de credibilidad temporal», provocado por una «mala administración». En una continuación de este argumento, aunque intentando darle un toque «crítico», la misma burguesía a través de sus diversos intérpretes y voceros, afirma que se trata de una crisis del «neoliberalismo», lo cual abre la posibilidad de encontrar «políticas alternativas» sustentadas en una participación mayor del Estado, alentando así a los trabajadores a tener esperanzas en la democracia y los gobiernos -como el de Barack Obama en los EUA, o los de izquierda en AL- que se preocupan por construir los instrumentos e instituciones que controlen al «mercado especulativo».
2. La aceleración de la crisis económica marcada por las quiebras de instituciones hipotecarias y bancarias, la caída profunda de las bolsas de valores del todo el mundo, pretende encontrar una solución mediante la intervención de los Estados «rescatando» a estas estructuras. De la misma forma los planes de despidos y los urgentes créditos que los bancos centrales conducen para el apuntalamiento de la industria, hacen ver la preocupación que la burguesía tiene para que la crisis no tome tintes «dramáticos» como en 1929, sin embargo, el hecho de que la expresión de las secuelas sean administradas no evita que la crisis que vive hoy el capitalismo tome dimensiones cualitativamente más graves. Los acontecimientos recientes, aún cuando exponen la gravedad de la crisis, hacen notar que la burguesía en todas las regiones toma las enseñanzas que le dejó 1929 para administrar las secuelas y evitar un colapso general.
3. La intensa actividad del Estado para enfrentar los efectos de la crisis en el período actual no es un aspecto opuesto radicalmente a las medidas liberales y privatizadoras, liberalismo y proteccionismo son políticas complementarias que forman parte de las medidas que corresponden al capitalismo de Estado, que es la forma que la burguesía ha utilizado para organizar al sistema en su fase de decadencia (abierta en 1914). Esta forma de organización no ha dejado de estar presente aún cuando los discursos liberales de la clase dominante hacen creer que el Estado había dejado de tener el papel principal en la conducción y ordenamiento de la explotación.
4. A diferencia de procesos recesivos que tuvieron lugar en años anteriores, lo más fuerte de los disturbios económicos está tomando lugar en los países industrializados (EUA, Inglaterra, Alemania...) eso no significa que sea un fenómeno local. El sistema capitalista es el primer modo de producción que engendra sus crisis no por escasez, sino por exceso de capital y mercancías, pero además al haber expandido su dominio por todo el planeta, hace que la crisis se manifieste no como un fenómeno regional, sino de dimensión internacional, extendiendo todas sus secuelas sin dejar ninguna región a salvo. No obstante, hay que considerar que si bien la crisis en su avance va quebrando bancos y paralizando fábricas, ante todo extiende y profundiza la degradación de las condiciones de vida del proletariado y de las capas de oprimidos.
5. El peso de la inflación (que amenaza con desatarse), los despidos, la afectación a salarios y pensiones, así como el incremento de los ritmos de trabajo, son aspectos que por todas partes del planeta se presentan, degradando aún más las condiciones de vida de los explotados, pero este golpeo también abre la posibilidad de respuestas obreras.
La crisis al exponer las contradicciones del sistema, desnuda en toda su dimensión el hecho de que el capitalismo es un sistema que se basa en la explotación, y sustenta la riqueza de la burguesía en la miseria de los trabajadores. Por eso la respuesta que los Estados organizan para limitar los efectos que la crisis tiene sobre la ganancia, no son sólo medidas de «rescate» a través del accionar del crédito de los bancos centrales y el uso del gasto de gobierno, sino fundamentalmente son aumentos de cargas contra los asalariados y capas oprimidas que los sume en una mayor miseria, pero también anima la reflexión y ahonda el coraje que conduce a la toma de conciencia y a la movilización.
6. Las secuelas recesivas que abaten al sistema se repiten en cada región. En América Latina la agudización de la crisis hace que los problemas se presentan con mayor dureza dada la fragilidad que tienen estas economías, por más que todos los gobiernos declaren haberlas «blindado». Por ello las respuestas contra los trabajadores suelen ser más brutales, repitiéndose los mecanismos de golpeo por gobiernos de derecha e izquierda (presentes en Cuba, Bolivia, Brasil, Venezuela...), poniendo de manifiesto que las políticas de todos gobiernos responden a la misma necesidad: salvaguardar al sistema capitalista. No resulta extraño que las medidas que afectan drásticamente a las jubilaciones de los trabajadores se apliquen en forma casi idéntica en Chile, Brasil, México, Bolivia y Cuba. Por eso los planteamientos de los gobiernos reunidos en el G20, lo mismo que las «soluciones alternativas» (sustentadas en proyectos como el ALBA), son construcciones de los Estados nacionales para poder administrar la crisis, pero son incapaces de solucionarla, menos aún, tienen en su preocupación hacer menos grave la carga de los explotados, por el contrario, esas supuestas medidas «anti recesión» buscarán cargar sobre las espaldas de la clase obrera el peso de la crisis y en estos ataques, derecha e izquierda se verán unidas en el actuar, coincidirán en sus medidas como nunca antes en la historia.
7. La agudización de la crisis en México resalta de manera inmediata las dificultades y quiebras de empresas comerciales e industriales, obligando al Estado, como en el resto del mundo, a definir políticas de apoyo para éstas, en las que se repite el desgastado instrumento del crédito, pero además y fundamentalmente arrecian los ataques en contra de los trabajadores. Si de manera constante el desempleo y los empleos precarios son una carga que afecta la vida de los trabajadores, ahora, con la profundización de la crisis este problema se acrecienta, en tanto que el grueso de capitalistas, sin importar si están dedicados a las finanzas, al mercadeo o a la producción, preparan despidos, afectaciones directas al salario mediante su congelamiento, la retención de éstos e incluso al aplicar los «paros técnicos» contraen directamente en importante proporción los montos salariales.
8. La agudización de la crisis económica hace que los ataques a las condiciones de vida de los trabajadores sean mayores, haciendo con ello crecer el descontento, lo cual anima (aunque no de forma mecánica) su combatividad y conciencia. Desde 2003, con las movilizaciones en Francia y Austria, percibíamos que la lucha de clases presentaba un giro que expresaba una ruptura en el reflujo y que se confirmaba en:
- El desarrollo de minorías al interno de la clase obrera en búsqueda de perspectivas revolucionarias. Nuestra Resolución sobre el giro de la lucha de clases (junio 2004) resaltaba que: «...se va confirmando, en el seno de la clase, un proceso de reflexión profunda, aunque hoy todavía subterráneo, lo cual se plasma, entre otras cosas, en algo que se confirma más y más: la aparición de toda una serie de elementos y grupos, jóvenes muchas veces, que se acercan a posiciones de la Izquierda comunista.»
- La conducción de movilizaciones importantes en las que la fuerza solidaria de los trabajadores ha quedado expuesta, bien podemos referir las movilizaciones de estudiantes en Francia durante el 2006 (contra la ley del primer empleo), destacando su importancia por definir sus reivindicaciones con un carácter de clase e impulsar la solidaridad intergeneracional. Esta misma tendencia ha sido confirmada por las huelgas obreras salvajes de Dubai (Emiratos Árabes) en 2006-2007, y las diversas expresiones de trabajadores en EUA, Alemania, España y las mismas revueltas del hambre que han tenido lugar en países de la periferia como Haití.
9. La gravedad de la crisis hace que la burguesía en todos los países tienda a atacar a los trabajadores bajo similares estrategias, lo cual marca la tendencia a que se presente una simultaneidad en la manifestación de la combatividad (lo mismo en los de mayor industrialización como en los de menor), abriendo las condiciones materiales para la huelga de masas. Esta manifestación de descontento evidente no sigue un avance sin interrupciones, la burguesía se mantiene vigilante para desviar el descontento utilizando para ello su aparato de izquierda y la estructura sindical.
10. En México las trampas que la burguesía prepara o fortalece para adelantarse a posibles descontentos sociales se concentran en la continuación de la campaña chauvinista impulsada a través de López Obrador, y que en un principio se centró en la defensa de PEMEX y que ahora se extiende hacia la defensa de la economía nacional. Por otra parte la estructura sindical ha procurado que las expresiones de descontento se pierdan en el impulso de luchas por la democracia sindical, logrando con ello que las reivindicaciones por la defensa de las condiciones de vida de los trabajadores queden sometidas a una falsa idea de que esa estructura, que la clase dominante ha convertido en un engrane más de su maquina de opresión, puede cambiar su esencia con el sólo hecho de cambiar a los individuos que forman la dirigencia.
11. Algunos hechos relevantes de los cuales los trabajadores deben de sacar las lecciones para incorporarlas en sus futuros combates, son las trampas que la estructura sindical ha llevado a cabo. Por un lado se encuentra la trampa a la que se ha tendido al magisterio en el estado de Morelos. Ante la imposibilidad de detener el descontento que ha generado el proyecto gubernamental que incrementa las cargas de trabajo de los profesores de nivel básico, llamado «Alianza por la Calidad Educativa» (ACE), el sindicato, desde su variante «de base», empuja hacia la huelga procurando que se presentara en condiciones de aislamiento. Aunque en un inicio logra despertar la solidaridad entre la población trabajadora, el mismo encerramiento en que el sindicato mantiene a la huelga, hace que se esa solidaridad se esfume. El centro de la trampa es impulsar la formación de un sindicato de base para limpiar la desprestigiada imagen de la estructura sindical oficial. Usando un lenguaje «radical» y de «crítica» este sindicato de base logra bloquear la combatividad conduciéndola hacia acciones aisladas y provocadoras, impidiendo que los trabajadores tomaran la lucha en sus manos y la extendieran hacia otros sectores, ahogando así a las movilizaciones y favoreciendo la represión.
Otro aspecto que debe ser tomado para la reflexión de los trabajadores es la trampa montada para impedir que continuaran y maduraran las manifestaciones masivas de repudio a la «ley del ISSSTE» (que afecta de forma aguda las condiciones de pensión y jubilación de las generaciones en activo y las futuras). El mecanismo usado en esta ocasión fue el impulso de «amparos jurídicos», con la idea de transformar el problema general de los trabajadores en un problema individual, en el que la fuerza de la unidad y la solidaridad de los trabajadores es combatida directamente por el sindicato, extendiendo la idea de que la esperanza de los asalariados se encuentra en la pericia del abogado contratado y la buena voluntada del aparato jurídico.
12. La gravedad de la crisis y el aumento de los de ataques contra los trabajadores, combinados con las trampas de la izquierda del capital y el aparato sindical, exige la presencia de la minoría revolucionaria, llevando argumentos claros para reflexionar que el sistema capitalista no tiene solución a sus penurias, y también precisa que con paciencia y claridad se denuncien las trampas que la burguesía lleva a cabo para impedir que el coraje, la combatividad y la conciencia de los trabajadores se concrete en movilizaciones.
13. El proceso de descomposición, que se ve alimentado por el desarrollo cada vez más agudo de la crisis, hace que las dificultades de la burguesía por alcanzar una cohesión se acrecienten. Sin duda la pugna enfrascada alrededor de la droga sigue siendo el problema que más divide a la clase en el poder, dado que las bandas mafiosas hacen cada vez más evidente su relación con grupos específicos del Estado. Si bien no es fácil conocer todas las conexiones ocasionales o continuas existentes entre los grupos de la mafia y el resto de las fracciones burguesas, hay los suficientes argumentos y elementos de juicio para entender que el narcotráfico se encuentra enraizado en las estructuras del Estado, y representa una actividad burguesa más, en la que se expresan las diversas diferencias de esta clase como en cualquier otro escenario que pisa (político o económico), sólo que en este se exponen (por la misma condición de la mercancía con la que trafican) de manera salvaje.
14. El atentado del 15 de septiembre, en el que se lanzan granadas de fragmentación en contra de una masa inerme, que mata y hiere a decenas de personas sin ningún motivo aparente, abre un proceso de avance cualitativo de la descomposición en la región, no sólo por la actuación descarada y criminal de la burguesía, sino fundamentalmente por la muestra de una pérdida importante de autoridad del gobierno para imponer un control, ya que no logra cohesionar y ordenar el accionar de los diferentes grupos, pero además abre la práctica de utilizar como rehén a la población civil para presionar a su oponente. No se puede saber de forma exacta los motivos que llevaron a cometer este atentado, bien pudo ser un ataque fallido hacia un personaje del gobierno de Michoacán, un acto de advertencia mostrando su capacidad de fuerza, o bien un atentado preparado, de provocación, para presionar por una mayor autonomía a las fuerzas militares, no obstante, lo que es cierto es que el Estado ha utilizado bien este acontecimiento, no sólo como medio de propaganda para llamar a la unidad nacional (es decir la unidad de los trabajadores con sus explotadores), sino para extender un ambiente de miedo y pretextar una extensión de la militarización. A partir de esto, incrementa las dosis de gasto hacia el ejército y amplía los operativos militares, los cuales habían ya extendido el terror violando a mujeres, asesinando a cualquier civil que no acatara sus órdenes, invadiendo casas con el pretexto de búsqueda de droga o mafiosos: Ahora se expande su responsabilidad interviniendo directamente en la represión de manifestaciones sociales (como lo hizo contra los profesores de Morelos).
15. Otro de los frentes en los que es notorio el avance de la descomposición y por tanto la agravación para alcanzar una cohesión de la clase dominante, es en la ruptura existente en el interior de sus partidos.
Es de destacar el resquebrajamiento del PRD, ya que éste fue un verdadero esfuerzo de la burguesía por integrar en el engranaje estatal a su fuerza de izquierda, no obstante las dificultades de la misma clase dominante ha llevado a que el PRD se divida, haciendo que una tendencia (conocida como «los Chuchos») se acerque a fuerzas del gobierno, lo que hace que su careta de fuerza crítica se deslave, obligando a sectores de la burguesía a plantearse la necesidad de reconstruir a su grupo de izquierda, para ello toman como base a López Obrador, que ya se encamina a integrar ese partido, que pueda ponerse «más a la izquierda» y que cumpla el papel de contenedor del descontento de los trabajadores, ya que estando el PRD en manos de «los Chuchos» es difícil que cumpla esa tarea dado su desprestigio. Es posible que el PRD se mantenga unido hasta el proceso electoral del 2009, en tanto que cada grupo busca acomodarse mejor, pero es evidente que la ruptura tendrá que definirse en camino hacia las votaciones del 2012. Esta ruptura puede ser una debilidad para la burguesía en tanto pierde un engrane importante de su mecanismo de control político y es cierto que puede encontrarse mal colocada en un momento en que se agudiza la crisis y requiere de una izquierda que logre contener el descontento, por ello, ante el surgimiento de respuestas obreras, se puede precipitar la ruptura para la reconstitución de la izquierda del capital.
Noviembre 2008
El sistema capitalista está sustentado sobre la explotación del trabajo asalariado, la burguesía no podría contar con la producción ni podría tener ganancias sin la explotación de la fuerza de trabajado de los millones de proletarios del mundo. Nunca antes la humanidad había conocido un sistema capaz de desarrollar tal cantidad de riqueza, pero esta riqueza producida no sólo tiene la característica de ser totalmente ajena a su productor verdadero: el trabajador, sino además sucede que cuanto más crece la economía más se precipita a la crisis capitalista. Mientras en las sociedades del pasado la crisis provenía de la escasez, en el capitalismo ésta proviene del exceso, es decir de la sobreproducción. Pero si en el siglo XIX, durante su fase de ascenso, el sistema al crecer podía ofrecer mejoras duraderas a la clase obrera, a partir de la entrada a su fase de decadencia (1914) el capitalismo, al revelar de forma más aguda sus propias contradicciones, no puede ofrecer sino mayor explotación y miseria. Así, la clase obrera en la actualidad se enfrenta a un sistema que lleva cuatro décadas en crisis y no ve la menor posibilidad para que ésta termine. Durante los últimos cuarenta años hemos escuchado discursos que afirman haber encontrado la solución a la crisis: en los «mercados emergentes» (llamadas así a las regiones de menor industrialización), en la apertura comercial (creando zonas comerciales o monetarias especiales), en la liberalización económica (privatizando y creando «nuevos instrumentos» de especulación), y todo estos sueños han tenido el común denominador de estar sostenidos e impulsados por el CRÉDITO, que si bien puede esconder momentáneamente algunos efectos, pronto se convierte en un problema mayor al expandirse la insolvencia.
La crisis iniciada a fines de los sesenta, en vez de encontrar una salida, cada día toma mayor profundidad, por eso la burguesía en sus ansias por salvar sus ganancias agudiza sus ataques en contra de los trabajadores, de manera que en cada proceso de agudización de la crisis se ve avanzar la degradación de vida de los asalariados. Los trabajadores ya lo viven de forma directa al ser víctima (o estar en amenaza constante) del desempleo, así mismo lo sufre con el congelamiento de los salarios, con el incremento de los precios, con la afectación de las jubilaciones y con las intensidad del trabajo que se impone lo mismo en fábricas y minas, que en hospitales, escuelas y oficinas.
Hay una serie de secuelas que ponen en evidencia la gravedad de la crisis. Los capitalistas de todos los sectores de la economía amenazan con recortar personal para los próximos años, aunque en la construcción, la industria textil, automotriz y manufacturera ha iniciado ya con los despidos, de la misma manera el salario que se anuncia para 2009 demuestra que se busca congelarlo bajo el estúpido pretexto de que su crecimiento generaría inflación. Este mismo argumento es el que por años han utilizado para no incrementar salarios, y en cambio la inflación para 2008, que el banco central esperaba cerrar en 3%, termina en 6.23% (que además es una cifra maquillada y muy lejos de la realidad), y dada la afectación de la ganancia capitalista, se entiende que se incrementará el próximo año, en tanto que la congelación de salarios (como se ve con el ridículo aumento del salario mínimo en 4.6%, es decir 1.66 puntos porcentuales por debajo de la inflación) y el aumento de precios se vuelve una medida muy utilizada por la burguesía para apropiarse de una masa mayor de la plusvalía que los trabajadores han generado.
Aún cuando las secuelas recesivas se aceleran, la secretaría de Hacienda en México tiene el descaro de negar el avance de la crisis, mientras el mismo gobierno de los EUA reconoce que la recesión empezó desde diciembre de 2007, el gobierno mexicano rechaza que tal situación este presente en México e incluso niega que exista en EUA. Pero si esto lo hace en el discurso, en los hechos, como el conjunto de Estados, se prepara a defender la ganancia de los capitalistas cargando los efectos de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores.
La clase dominante siempre negará que su sistema está marcado por la crisis y para ello no sólo utiliza el discurso simplón de fingir que no pasa nada, los efectos mismos que la clase obrera resiente y las quiebras de empresas de todo tipo terminan por mostrar su falsedad, por ello para retinar el engaño utilizan los llamados a la unidad nacional, a ser más productivos, a ser egoístas y a estar dispuestos a aplastar al colega para sobrevivir, un ejemplo claro de este discurso lo encontramos en el llamado de López Obrador cuando en sus «Carta a la opinión pública» (La jornada, 9-09-08) además de convocar a salvar a la economía nacional, dice a los trabajadores con una fingida preocupación: «Esmérate en tu trabajo, porque habrá más competencia y despidos»...
Pero además la burguesía desarrolla ideas falsas para entrampar la reflexión de los trabajadores e impedir que tomen claridad del significado del capitalismo. Así, una de la polémica tramposa que utiliza para encubrir la esencia del capital, es oponer los tipos de política llevados a cabo por el Estado, suponiendo que algunas prácticas son perversas, mientras que otras tienen efectos virtuosos para el colectivo social: de manera que presentan un esquema donde las políticas neoliberales serían la expresión de un «mal gobierno» y por tanto causantes de la crisis, mientras que otras, como las intervencionistas, supondrían que llevan una preocupación por el beneficio colectivo. Pero ese discurso aún cuando puede estar expresando las diferencias entre las fracciones de la clase dominante, tiene como fin el hacer que los trabajadores tomen partido por un tipo de política y olviden así que tanto intervencionistas como liberales son medidas que, dependiendo el momento, ayudan a proteger la ganancia capitalista y a fortalecer las cadenas de dominio del capital sobre la clase trabajadora.
Es falso que exista una diferencia sustantiva entre el intervencionismo y el liberalismo, en ambos tipos de política el Estado se encuentra ordenando y dirigiendo la explotación y opresión, en ambas formas es el Estado el que comanda la actividad económica; un simple ejercicio puede ayudamos, por ejemplo, preguntémonos: ¿Quién dirigió y definió la forma de las privatizaciones? ¿Quién define y lleva a cabo las políticas durante el neoliberalismo? ¿Quién controla y regula el comportamiento de los países a través de los tratados comerciales regionales (como lo es el TLC)? La respuesta es el Estado. Y si se piensa que hay otra razón de actuación durante la aplicación del intervencionismo, preguntémonos nuevamente: ¿Quién se benefició de las nacionalizaciones y estatizaciones? ¿Dejó de existir la explotación con estas políticas?... Es fácil percibir que el Estado aplicando cualquiera de sus políticas tiene como centro de atención salvar la ganancia capitalista y asegurar el sometimiento de los explotados. Por eso el capitalismo de Estado se vuelve la forma que toma el sistema a partir de principios del siglo XX, para buscar su perpetuación.
De manera que si la crisis es expresión del mismo capitalismo, los trabajadores para enfrentarla NO pueden ni deben unirse con la burguesía, ni ser más productivos, sumisos y competir con sus hermanos de clase, la única salida que tienen es la lucha, en la que unifiquen sus fuerzas con todos los trabajadores en activo y en desempleo que sufren los ataques y degradan sus condiciones de vida. Pero para que esta pueda expresar todo su poder deberá de pasar por encima y en contra de los sindicatos y los partidos de la burguesía, de todos los colores y caretas, que buscan encasillar el descontento en la imploración de «mejores» gobernantes o «mejores» políticas. La crisis pone al desnudo que el capitalismo no puede ofrecer sino mayor explotación y miseria, pero también revela de forma más clara que la única salida se encuentra en su destrucción, y el proletariado es la única clase que capaz de hacerlo y sobre sus ruinas construir una verdadera comunidad humana.
Tatlin/Diciembre-2008
La "crisis financiera" es el pan de cada día de los medios burgueses de comunicación. Todo el tiempo se encargan de opacar el movimiento internacional de la clase obrera, la única clase que tiene una solución a la crisis.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha dicho que los salarios en los países industrializados bajará 0.5% durante 2009. Una investigación del Informe Global de salarios del 2008/9 muestra que por cada caída del 1% en el Producto Interno Bruto (PIB), los salarios en promedio caen un 1.55%. La recesión golpea más fuerte a los trabajadores. El director general de la OIT admitió que "Para 1.5 billones de asalariados, los tiempos difíciles están por delante". En detalle "El desarrollo económico lento o negativo, combinado con costos altamente volátiles de alimentos y energía, erosionarán los salarios reales de muchos trabajadores, particularmente los de salarios más bajos." Además la OIT predice que la crisis financiera global dejará, por lo menos, 20 millones más de desempleados. Ya en noviembre la economía de Estados Unidos eliminó 533.000 trabajos, la pérdida mensual más grande de trabajo desde 1974; y a la hora de escribir esto, las "tres" compañías automotrices más grandes en los EU (Ford, GM y Chrysler), al borde de la quiebra, han acudido con la gorra en la mano a Washington, para pedir el auxilio del gobierno. Para noviembre, en Gran Bretaña, las cifras del desempleo son las peores que ha habido en 11 años. Y es la misma historia para el resto del mundo.
Para la clase obrera la crisis llegó desde mucho antes de que los bancos comenzaran a colapsarse y los mercados entraran en pánico. Los trabajadores han estado luchando ya contra el impacto de la crisis económica durante los cinco años anteriores. Estas luchas no son todavía masivas, pero ya son significativas al enfrentarse a las maniobras de los sindicatos y la represión del Estado.
En Italia, el plan del gobierno para cortar más de 130.000 trabajos en el sector de la educación (dos tercios de las actuales plazas de profesores) ha generado una oleada de protestas de varias semanas entre octubre y noviembre. Había cientos de ocupaciones de escuelas y universidades, cientos de manifestaciones, todo tipo de reuniones, y alumnos que tomaban sus lecciones en lugares públicos y abiertos a todos. A pesar de las acusaciones del gobierno que de que éste era un complot de la izquierda, las protestas no fueron dirigidas por los tradicionales partidos de oposición. Las ocupaciones implicaron tanto a profesores como alumnos. Las manifestaciones atrajeron a padres, profesores, estudiantes y a otros trabajadores. A fines de octubre hubo una manifestación masiva en Roma. Incluso teniendo en cuenta las exageraciones de los organizadores de la manifestación (que hablaban de más de un millón en la calle) éstas atrajeron a cientos de miles de personas de muchísimos sectores.
Junto a las protestas ha habido huelgas en otros sectores, privados y públicos. Particularmente, a principios de noviembre, una huelga nacional del transporte de un día que se extendió a trenes, autobuses y el metro. También ha habido huelgas no oficiales del personal de Alitalia. Como decía un artículo en el International Herald Tribune (11/11/8), sobre la agitación en la línea aérea en quiebra: "Los sindicatos mismos se han deslindado de la huelga." Un analista académico de la aerolínea ha opinado: "Mi sensación es que estas huelgas salvajes son semi-espontáneas y producto de una pequeña minoría, lo que parece indicar que los diversos sindicatos cada vez tienen menos control sobre sus miembros." Aquí hay un reconocimiento franco de que 1. la función de los sindicatos es controlar a los trabajadores y no luchar para ellos, y 2. que cada vez es más difícil para ellos ejercer ese control. Esto describe una situación que no es única a Italia y que tiene relevancia mundial.
600.000 trabajadores han participado en una serie de huelgas, manifestaciones y reuniones de balance en Alemania a principios de noviembre. Las acciones no conjuntas, en lugares dispersos, separados por empresas y en diferentes días, ha dividido las energías de los trabajadores obstaculizando la posibilidad de una lucha unida. Esta forma de dividir se debe al sindicato de IGMetall, en su estrategia de negociar antes con los patrones, lo que podría afectar a 3.6 millones de trabajadores. IGMetall amenazó con una huelga total con una demanda de aumento de 8 por ciento, pero en un plazo repartido en 18 meses que da 2.1% de aumento a partir de febrero siguiendo otro 2.1% a partir de mayo. Una vez limitado el potencial de las luchas de los trabajadores, "Berthold Huber, secretario general de IGMetall, dijo que el resultado era «justo» dada «la situación históricamente difícil»" (Financial Times 12/11/8). Pero la recurrente súplica de la burguesía para que los trabajadores se sacrifiquen por la "difícil" situación del capitalismo seguramente va a desgastarse pronto.
Haciendo eco de las protestas en Italia, a mediados de noviembre 100,000 estudiantes salieron de clases y se unieron a manifestaciones de protesta en 40 ciudades alemanas. La cólera por las condiciones en las cuales trabajan (clases con salones atestados, insuficientes profesores, la presión intensa de los exámenes, etc.) demuestran que el sistema educativo no ha tenido éxito para prepararlos a aceptar pasivamente sus futuras condiciones cuando trabajen por un salario.
Durante octubre hubo una oleada de huelgas en Grecia. Culminó con una huelga de un día a nivel nacional que incluyó al sector público, el transporte, etc., así como cientos de miles de trabajadores del sector privado. Todavía dominadas por los sindicatos, las demandas van desde las que afectan directamente a los trabajadores (pagos, pensiones), hasta aquellas cuestiones alrededor de las cuales la clase dominante construye campañas, como las privatizaciones y el rescate de los principales bancos. Es significativo que había también una huelga general de los trabajadores de las tiendas de autoservicios al día siguiente. Aunque una vez más los sindicatos todavía dividen y dominan.
Hubo también una oleada de ocupaciones de escuelas, aproximadamente 300, a través de Grecia durante octubre. El gobierno disputó la legalidad de las ocupaciones y arrestó a estudiantes implicados en las manifestaciones. Protestas similares han estado apareciendo desde que la nueva legislación fue introducida en 2005.
En Francia durante noviembre hubo una huelga de 4 días en Air France, y una huelga nacional de trenes de 36 horas.
Durante octubre hubo una huelga a nivel nacional en Bélgica que afectó a varios sectores que protestaban por el alza de precios.
Alguna vez hubo la absurda especulación de que la economía china podría rescatar al resto del capitalismo mundial, o por lo menos soportar la crisis que se profundizaba. En realidad, una economía tan exportadora estaba destinada a sufrir cuando sus clientes comenzaran a dejar de comprar. Lejos de permanecer a distancia de la crisis financiera, a mediados de noviembre "China reveló un paquete fiscal de estímulos enorme diseñado para prevenir un sobresalto de su economía el año próximo." (Financial Times 10/11/8). Esto consiste en un paquete masivo de proyectos dirigidos a aumentar la demanda interna ante el declive de las exportaciones. Se trata de medidas muy semejantes a las introducidas por los estados en Europa y EU y que tienen un valor cercano a un quinto del PIB chino
En octubre el Financial Times (29/10/8) reportaba que "los signos de que la economía China podría enfriarse más aprisa de lo esperado aumentan, con una cadena de grandes compañías industriales que anuncian el recorte de la producción esta semana." Esto, a su vez, se debe poner en el contexto de la estadística oficial para la primera mitad del año que admitió por lo menos 67.000 cierres de fábrica. Esto podía fácilmente llegar a seis cifras antes de fin de año. Sin importar que el Ministro chino de Recursos Humanos y Seguridad Social haya declarado que la situación del empleo en China es "severo", existen millones que abandonan el campo para emigrar a las ciudades.
Éste es el verdadero estado de la economía y ya ha habido respuestas extensas.
"China ha llamado a la policía para asegurar la estabilidad en medio de la crisis financiera global después de que miles de personas atacaran a la policía y las oficinas gubernamentales en una ciudad del noroeste ante el malestar ocasionado por un plan para reubicar a los residentes. Después de décadas de desarrollo económico sólido, China está batallando mucho mientras la demanda para sus productos desciende y ocasiona cierres de fábricas, estallan las protestas y crece el temor del malestar popular." Ya ha habido "protestas de trabajo en las principales regiones de exportación del país, donde miles de fábricas han cerrado estos últimos meses, y temen que la crisis financiera global podría provocar un malestar popular más amplio (Reuters 19/11/8).»
Hoy en China hay protestas en contra el alza de precios y del desempleo. Con las futuras pérdidas de empleo que se pronostican ya en millones, es fácil ver porqué el Estado chino se preocupa por las perspectivas de la estabilidad social. El hecho de que la policía es su única opción muestra que el capitalismo chino no espera una respuesta económica a los efectos de la crisis global, y tendrá que recurrir, como de costumbre, a la represión contra las luchas de los trabajadores. Eso no impide que la clase dominante permita el desarrollo de sindicatos "independientes", ya que estos serían más eficaces que los sindicatos oficiales para controlar el descontento social.
La crisis del capitalismo es mundial. Pero también la respuesta de la clase obrera. Lo que es sumamente necesario es que los trabajadores tomen conciencia de la dimensión y el significado verdadero de sus luchas, pues ellas contienen las semillas de una alternativa mundial a este orden social que se tambalea.
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La burguesía presenta la Revolución de febrero en Rusia como una auténtica «fiesta democrática» violentado por el golpe bolchevique de octubre visto este como un golpe de Estado «contra la voluntad popular». Y esto es así porque en febrero la clase obrera conquistando el poder político lo entregó a los partidos más vacilantes del movimiento obrero y campesino que ya estaban en franco salto al campo de la burguesía, y con ello lo entregaron a fuerzas plenamente burguesas; mientras que en octubre sucedió lo contrario, fueron los trabajadores y impulsados por su partido bolchevique pero a través de los Soviets quienes organizaron política y militarmente la toma del poder destruyendo el gobierno e instituciones del poder burgués.
Por tanto es de vital importancia entender el peligro democrático para el movimiento revolucionario representado en los eventos de febrero de 1917.
A principios de 1917 continuaban en Rusia las manifestaciones de trabajadores contra la carestía de la vida provocada por la guerra y que se desarrollaron también en otros países generando una oleada revolucionaria internacional que llego a tocar África y América.
Todos los grupos y partidos políticos pero fundamentalmente bolcheviques desarrollaban una intensa campaña de agitación, formando círculos de discusión y comités de lucha que tomaron un papel importante en los meses siguientes.
En enero se conmemoró la revolución de 1905[1], más tarde ante el anuncio de nuevos racionamientos, frente a los negocios de comestibles se concentró una gran muchedumbre, pidiendo pan a gritos. El 20 de febrero (5 de marzo[2]) fueron saqueadas las panaderías en distintos puntos de la ciudad.
En este ambiente de agitación, el 23 de febrero (8 de marzo) hubo manifestaciones conmemorando el Día de la mujer obrera pero fueron rebasadas por las propias mujeres trabajadoras de Petrogrado quienes estallaron una huelga que a lo largo de 3 días se convirtió en una gigantesca huelga de masas, donde las manifestaciones callejeras, intensificaron el contacto con las tropas, y resistieron los primeros intentos de represión, que dejaron varias decenas de muertos.
El 27 de febrero (12 de marzo) los obreros se mezclan con los soldados que se habían amotinado la noche anterior tomando prisioneros a los oficiales, y crean el soviet de Petrogrado, mientras tanto la Duma[3] junto con algunos generales del ejército, para salvar al país de la revolución, obligó a abdicar al Zar Nicolas II.
La creación del soviet fue un paso importante, sin embargo, bajo la férula de los partidos menchevique y socialrevolucionario[4], el soviet negoció con la Duma y permitió el 2(15) de marzo) la formación un Gobierno provisional de carácter burgués liderado por los personajes de siempre: Lvov[5], Miliukov[6], Rodzianov[7] y Kerenski[8].
A continuación para que la burguesía pudiera mantener sus negocios y continuar la guerra, su primer acto a través de este gobierno fue convencer a los obreros de que la revolución había triunfado que la democracia estaba en marcha y que debían volver a la normalidad. Así la burguesía apoyada por mencheviques y social-revolucionarios logró desviar el objetivo de profundizar la caída del zarismo transformándola en una verdadera revolución socialista.
El 18 de abril (1 de mayo), Miliukov, publicó una nota comprometiendo a Rusia con los aliados en la continuación de la guerra, a pesar de las confusiones entre los trabajadores, su respuesta fue inmediata y contagian a los regimientos, surgen así manifestaciones y asambleas espontáneas, contra el gobierno provisional, el 20 de abril (2 de mayo) fuerzan la dimisión de Miliukov, y con ello la caída del gobierno provisional.
El 5-18 de mayo se forma un Gobierno de coalición con una mayor participación de partidos de izquierda, ingresan al gobierno 6 representantes del soviet de Petrogrado, dos mencheviques, dos eseristas y dos independientes, pero aún seguían bajo el control de Lvov y Kerenski, demostrándose que las masas proletarias aún eran presa de ilusiones democráticas aceptando en los hechos la unidad de todos los partidos que solo beneficiaba a la burguesía, un falsa unidad porque en esta dinámica el proletariado era atomizado y perdía su autonomía política poniendo en juego el curso de la revolución.
Mayo registró un importante trabajo de extensión los soviets a toda Rusia, creando alrededor de estos una multitud de órganos de masa: Comités de fábrica, Comités campesinos, Soviets de barrio, Comités de soldados. Por otro lado la contrarrevolución a través de Kerenski, marchó al "frente" para elevar la moral de los soldados llegando a decirles en el colmo del cinismo que «vosotros llevareis la paz en la punta de vuestras bayonetas». Mientras tanto se trata de reestablecer la brutal disciplina militar y la pena de muerte, al tiempo que llaman a los Comités de soldados para que «no se metan con los oficiales».
El gobierno y partidos que lo apoyan peroraban sin descanso sobre la «solución del problema agrario» pero dejaban intacto el poder de los terratenientes y aplastaron a sangre y fuego las rebeliones campesinas, intentando restaurar la pena de azotes en las aldeas. Igualmente en respuesta huelgas del movimiento obrero el nuevo gobierno envía a soldados leales para reprimirlas y aplastar su organización. Así mientras por una lado la burguesía ilusiona a las masas con palabras vacías sobre la «democracia revolucionaria», por otro, las reprime y sabotea los soviets por todos los medios, por ejemplo promovían una representación más privilegiada a los regimientos que a las fábricas, y protegían a los establecimientos pequeños y dispersos contra las empresas gigantescas intentando ganarse el apoyo la pequeña burguesía.
Los bolcheviques tomaron parte activa en la organización de las manifestaciones, sin embargo, también estaban atravesados por las inquietudes y preocupaciones de la clase y con ello estaba expuesto a la influencia de la ideología burguesa, de tal suerte que un importante sector planteó que había que unirse a los mencheviques y social revolucionarios, aceptando una falsa unidad, pues se preguntaban: ¿En vez de andar cada uno por su lado por qué no unirnos todos los socialistas?, ¿Por qué confundir a los obreros con 2 partidos distintos reclamándose del proletariado y el socialismo?.
Así las cosas golpeado por el ambiente democrático, el comité central bolchevique en Rusia llegó a plantear la necesidad de elegir representantes que participaran en el gobierno provisional, esta tendencia no cambio cuando Kamenev y Stalin, asumieron la dirección del partido, antes de que Lenin regresara del extranjero, y plantearon una especie complementariedad de los soviets con el gobierno provisional, pero además promovieron una posición defensista en torno a la guerra, es decir ¡continuar la guerra!
Esto fue una grave amenaza para la revolución, el partido que desde 1902 había luchado contra el oportunismo y el reformismo y había sido el más consecuente y decidido en oponer la revolución internacional contra la Guerra mundial, ahora desde febrero corría peligro de diluirse en las aguas turbias de los partidos «socialtraidores».
A su regreso a Rusia el 3 (16) de abril de 1917, y donde fue recibido por los representantes del Soviet de Petrogrado, Lenin y una parte de la base del Partido sobre todo del distrito de Viborg luchó contra esa falsa unidad que en realidad significaba unirse tras la burguesía. Planteó desde el principio no depositar ninguna confianza en el Gobierno Provisional ni en el de Coalición, por el contrario pugnó por el fortalecimiento de los soviets lanzando la consiga "Todo el poder a los soviets" y "Pan paz y tierra", esta última consigna de ninguna manera fue democrático burguesa, pues lo que la circunscribía era un ambiente guerrerista de todas las burguesías involucradas, de tal suerte que la consigna por la Paz les era totalmente ajena y solo un partido auténticamente proletario que había denunciado el carácter imperialista de la guerra era capaz de plantearla y de llevarla buen termino.
Para llegar a la revolución de octubre el movimiento obrero ruso tuvo que enfrentar serios peligros, el más grave sin duda fue la ilusión democrática de la llamada "revolución de febrero". En esta revolución los trabajadores no diferenciaba entre las diferentes organizaciones políticas, bolcheviques, mencheviques y Social Revolucionarios organizaciones que excepto los bolcheviques empezaron a abandonar su carácter socialista, y teniendo más recursos a su disposición, más agitadores, más propagandistas, más vínculos con la intelligentsia, y pudieron usar estos puntos de apoyo para influenciar y confundir a las masas trabajadoras, haciendo peligrar la revolución.
La lección más importante de este periodo[9], es la necesaria lucha contra el sabotaje desde dentro del movimiento obrero que las fuerzas de la burguesía promueven en aras de una pretendida unidad de todos los partidos que supuestamente luchan por la revolución, pues mientras ellos proclamaron la victoria de la revolución con solo unas conquistas democráticas, los revolucionarios llamaron a no detener la lucha y a fortalecer los órganos de la clase obrera que le permitan establecer su verdadera dictadura política, los consejos o soviets, bajo una autentica independencia y autonomía de clase.
El papel que lograron los bolcheviques después de todo un debate interno durante el mes de abril por comprender esta situación de peligro representada por la "revolución de febrero", fue de vital importancia para el subsecuente desarrollo del proceso revolucionario y la toma del poder en octubre de 1917 y es una lección central que el proletariado debe asimilar para sus combates del futuro.
Vania, 15/12/2008.
[1] En 1905 después de la represión a una manifestación pacifica el 9 (22) de enero, se desató un huelga de masas en Rusia que culmino en la insurrección de Moscú en diciembre de ese año. Esta revolución dejo una gran lección, la creación de los soviets obreros.
[2] El calendario ruso de entonces estaba retrazado por trece días respecto al calendario occidental
[3] Parlamento ruso en la que no participaban los bolcheviques, pero si los mencheviques y socialrevolucionarios
[4] Partidos que en la practica se estaban pasando al campo burgués por su participación en la guerra, y por considerar que una revolución proletaria era imposible y se debía dejar a la burguesía gobernar, los mencheviques Tcheidze y Skobelev son elegidos presidente y vicepresidente respectivamente, el social-revolucionario Kerenski también es nombrado vicepresidente
[5] Príncipe y gran terrateniente, adherido a los KDTs, fue el presidente del gobierno provisional, y aún del gobierno de coalición fue sustituido por Kerenski en julio de 1917.
[6] Ministro de negocios extranjeros en el gobierno provisional, líder del partido demócrata constitucionalista (KDT), principal partido de la burguesía liberal
[7] Líder del los "octubristas" partido monárquico de los grandes capitalistas, su nombre se debe al apoyo al manifiesto de octubre de 1905 donde el Zar prometía algunas libertades.
[8] Social revolucionario promotor de la guerra "defensiva" ministro de justicia en el gobierno provisional, y ministro de guerra en el gobierno de coalición.
[9] La experiencia de la revolución en Alemania un año más tarde, donde la táctica saboteadora del SPD proclamando la victoria de la revolución y la necesidad de una unidad de todas las fuerzas pretendidamente socialistas, tuvo más éxito ahogando la revolución en la sangre de sus mejores hombres confirma en negativo el peligro de las ilusiones democráticas y de falsa unidad (véanse la serie al respecto de la Revista Internacional 81 a 99 y en la serie que esta en curso a partir de la 132.
En muchos aspectos Darwin fue típico de su tiempo, interesado en la observación de la naturaleza y de llevar a cabo experimentos sobre la vida animal y vegetal. Lo que distinguía a Darwin era su capacidad para teorizar y buscar procesos históricos cuando otros se contentaron sólo con clasificar los fenómenos o aceptar las explicaciones existentes. Un ejemplo de esto fue explicar la existencia de fósiles marinos en los Andes sin recurrir al gran diluvio bíblico. "Soy un firme creyente, de que sin la especulación no hay una buena y original observación"(Carta a AR Wallace, 22/12/1857). Tampoco dudó en tomar las observaciones de un campo y utilizarlas en otros ámbitos. Aunque Marx tomó la mayoría de los escritos de Thomas Malthus con desprecio, Darwin fue capaz de utilizar las ideas de éste sobre el crecimiento de la población humana desarrollando su teoría de la evolución. Ya en 1838, Darwin estaba desarrollando una explicación de cómo evolucionaron las especies.
Tres semanas después de la publicación de el origen de las especies, Engels escribió a Marx "Darwin, a quien acabo de leer, es magnífico. La Teleología no había sido demolida en ningún sentido, pero con esto ya se ha hecho. Por otra parte, nunca ha habido hasta ahora un intento de demostrar la evolución histórica en la naturaleza de manera tan espléndida, al menos con tanto éxito". La ‘demolición de la teleología' se refiere al golpe que El Origen dio a todas las explicaciones religiosas, idealistas o metafísicas que "explican" los fenómenos por sus efectos y no por su causa. Esto es fundamental para un punto de vista materialista del mundo. Como Engels escribió en el Anti Dürhing (cap. 1), Darwin "dio a la concepción metafísica de la naturaleza el mayor golpe, probando que todos los seres orgánicos... son el producto de un proceso de evolución que pasa a través de millones de años".
En el proyecto de materiales para la Dialéctica de la Naturaleza Engels precisó la importancia de El origen de las especies. "Darwin, en la época de su trabajo, estableció la más amplia base de selección. Precisamente las infinitas y accidentales diferencias entre individuos de una sola especie, las diferencias que se acentuaron hasta dar lugar al carácter de la especie, ... le obligó a cuestionar la anterior base de toda la regularidad en la biología, es decir, al concepto de especie en su anterior rigidez metafísica e invariable ".
Marx leyó el Origen un año después de haber sido publicado, y en seguida escribió a Engels (19/12/1860) "este es el libro que contiene la base de nuestras ideas en la historia natural". Más tarde escribió que el libro sirvió "como una base científica natural para la lucha de clases en la historia (Carta a Lasalle, 16/01/1862).
A pesar de su entusiasmo por Darwin, Marx y Engels no dejaron de hacerle críticas. Eran muy conscientes de la influencia de Malthus, y también que las ideas de Darwin habían sido utilizadas en "el darwinismo social" para justificar el statu quo de la sociedad victoriana con gran riqueza para algunos y de prisiones, enfermedad, hambre o emigración para los pobres. En su introducción a la Dialéctica de la Naturaleza Engels señala algunas de las consecuencias. "Darwin no sabía que había escrito una amarga sátira sobre la humanidad,... cuando él mostró que la libre competencia de la lucha por la existencia, la cual los economistas celebran como la máxima conquista histórica, es el estado normal del reino animal.". Y es sólo la "organización consciente de la producción social" lo que puede llevar a la humanidad de la lucha por la supervivencia a la expansión de los medios de producción como la base de la vida, al disfrute y el desarrollo; y que la "organización consciente" exige una revolución llevada a cabo por los productores, la clase obrera.
Engels vio también que las luchas de la humanidad va más allá del marco de Darwin "La concepción de la historia como una serie de luchas de clase ya es mucho más rica en contenido y más profunda que simplemente reducirla a débiles fases delimitadas de lucha por la existencia" (Dialéctica de la Naturaleza, " Notas y fragmentos "). Sin embargo, dichas críticas no van en detrimento de Darwin en la historia del pensamiento científico. En un discurso en la tumba de Marx, Engels hizo hincapié en que "Así como Darwin descubrió la ley de desarrollo o de naturaleza orgánica, así Marx descubrió la ley de desarrollo de la historia de la humanidad"
Si bien Darwin ha estado en y fuera de moda en el pensamiento burgués, el ala marxista del movimiento obrero nunca lo ha abandonado. Plejanov, en El desarrollo de la visión monista de la historia (cap. 5) describe la relación entre el pensamiento de Darwin y Marx: "Darwin logró resolver el problema de cómo se originan las especies vegetales y animales en la lucha por la existencia. Marx logró resolver el problema de cómo surgen los diferentes tipos de organización social en la lucha de los hombres por su existencia. Lógicamente, la investigación de Marx, inicia precisamente cuando la investigación de Darwin termina [...] El espíritu de su investigación es absolutamente la misma en ambos pensadores. Por eso se puede decir que el marxismo es darwinismo aplicado a la ciencia social".
Un ejemplo de la interrelación entre el marxismo y las contribuciones de Darwin viene de la Ética y la concepción materialista de la Historia de Kautsky. Aunque Kautsky exagera la importancia de Darwin, se basa en El Descenso del hombre al tratar de subrayar la importancia de los sentimientos altruistas, de los instintos sociales en el desarrollo de la moralidad. En el capítulo 5 del Descenso, Darwin describe como el "hombre primitivo" llegó a ser social y cómo "ellos habrían advertido los unos a los otros de los peligros, y se habrían proporcionado ayuda mutua ante los ataques. Todo esto implica un cierto grado de simpatía, la fidelidad, y valor". Describe Hay que tener en cuenta qué importancia tuvo la fidelidad y valentía en las incesantes guerras salvajes. La ventaja que tienen los soldados más disciplinados sobre las indisciplinadas hordas es principalmente la confianza que cada hombre siente en sus compañeros. ...La gente egoísta y contenciosa no es cohesiva, y sin unidad nada se puede llevar a cabo". Darwin exagera el grado en que las sociedades primitivas se dedicaban a guerras entre sí, pero la necesidad de la cooperación como base para la supervivencia no es menos importante en actividades como la caza y en la distribución del producto social. Esta es la otra cara de la ‘lucha por la existencia', donde vemos el triunfo de la solidaridad mutua y la confianza sobre la desunión y el egoísmo.
Anton Pannekoek no sólo fue un gran marxista, sino también un astrónomo distinguido (un cráter en la luna y un asteroide recibieron su nombre). Ningún debate de "Marxismo y darwinismo" sería completo sin alguna referencia a su texto de 1909 así nombrado. Para empezar, Pannekoek refina nuestra comprensión de la relación entre el marxismo y el darwinismo.
La "lucha por la existencia, formulada por Darwin y enfatizada por Spencer, tiene un efecto diferente en los hombres que en los animales. El principio de que la lucha lleva a la perfección de las armas utilizadas en el conflicto, lleva a resultados diferentes entre el hombre y los animales. En el animal, conduce a un continuo desarrollo de los órganos, que es... la esencia del darwinismo. En los hombres, conduce a un continuo desarrollo de instrumentos, de los medios de producción. Esto... es la base del marxismo. Aquí vemos que el marxismo y el darwinismo no son dos teorías independientes, cada una aplicada a su dominio especial, sin tener nada en común con la otra. En realidad, el mismo principio subyace en ambas teorías. Constituyen una unidad... para manifestarse de forma diferente en los dos ámbitos; en el mundo animal para desarrollarse de acuerdo a principios darwinianos, mientras que entre los hombres se aplica el principio marxista."
Pannekoek también se explayó sobre la idea de los instintos sociales sobre la base de contribuciones de Darwin y Kautsky. "Ese grupo en el que el instinto social es más desarrollado, será capaz de mantener su terreno, mientras que el grupo en el que el instinto social es bajo o bien cae presa fácil de sus enemigos o no está en una posición favorable para encontrar lugares de alimentación. Estos instintos sociales, por lo tanto, se convierten en los factores más importantes y decisivos que determinan quién sobrevive en la lucha por la existencia. Es por ello que los instintos sociales se han elevado a la posición de factores predominantes.
"Los animales sociables están en condiciones de vencer a los que luchan individualmente".
La distinción entre los animales sociables y el homo sapiens radica, entre otras cosas, en la conciencia.
"Todo lo que se aplica a los animales sociales se aplica también al hombre. Nuestros antepasados semi- monos y el hombre primitivo que se desarrolla de ellos todos eran débiles animales indefensos que, casi como todos los monos, vivían en tribus. Aquí los mismos motivos sociales y los instintos tenían que surgir para luego convertirse en sentimientos morales. Que nuestras costumbres y la moral no son otra cosa que sentimientos sociales, sentimientos que encontramos entre los animales, es conocido por todos; incluso Darwin habló de ‘los hábitos de los animales que podrían ser llamados moral entre los hombres'. La diferencia está sólo en la medida de la conciencia, tan pronto como estos sentimientos sociales quedan claros a los hombres, ellos asumen el carácter de los sentimientos morales".
El "Darwinismo social" también está bajo el ataque de Pannekoek:"Bajo el capitalismo, el mundo humano se asemeja grandemente al mundo de los animales rapaces, y es por esta razón que los Darwinistas burgueses buscan al prototipo del hombre entre los animales que viven aislados. Para ello, fueron conducidos por su propia experiencia. Su error, sin embargo, estuvo en considerar las condiciones capitalistas como eternas. La relación entre nuestro sistema capitalista competitivo y los animales que viven aislados, fue expresada por Engels en su libro, Anti-Duhring como sigue:
‘Finalmente, la industria moderna y la apertura del mercado mundial hizo la lucha universal y al mismo tiempo le dio una virulencia inaudita. Ventajas naturales o artificiales en las condiciones de producción deciden ahora la existencia o no de cada uno de los capitalistas, así como del conjunto de industrias y países. El que cae es despiadadamente dejado de lado. Es la darwiniana lucha del individuo por la existencia transferida desde la naturaleza a la sociedad con violencia intensificada. Las condiciones naturales de existencia de los animales aparecen como la parte final del desarrollo humano."
Pero las condiciones capitalistas no son eternas y la clase obrera tiene la capacidad para derrocarlas.
"Con la abolición de las clases todo el mundo civilizado se convertirá en una gran comunidad productiva. Dentro de esta comunidad la lucha mutua entre sus miembros cesará y será arrojada fuera del mundo. Ya no será una lucha contra nuestra propia especie... debido al desarrollo de la técnica y la ciencia, esto difícilmente se podrá llamar una lucha. La naturaleza es sujeto para el hombre y con muy poco esfuerzo de su lado le suministra abundancia. Aquí se abre una nueva carrera para el hombre: el surgimiento del hombre desde el mundo animal luchando por su existencia mediante el uso de herramientas, cesa, y un nuevo capítulo de la historia humana comienza".
Car/ 28 de enero de 2009
Desde la firma del acuerdo de paz entre el FMLN[1] y el gobierno del Salvador en enero de 1992 que sancionó la conversión del otrora famoso FMLN a partido político legal de oposición, con una participación amplia y central en la policía nacional civil, esta fracción burguesa se ha empleado a fondo en la construcción de la democracia pluripartidista tan necesaria para el control de la clase trabajadora y que no existía antes en el país (a semejanza del conjunto de América Latina). Ahora, los exguerrilleros con su candidato Mauricio Funes[2] se presentan a sí mismos como la mejor alternativa electoral para ser votada en las próximas elecciones presidenciales del 15 de marzo del 2009 frente al candidato Rodrigo Ávila del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA). Marketing de colorido, discursos de esperanza, actos masivos de proselitismo, para lo cual se erogan miles de millones, sirve de marco para que esta izquierda electoral logre arrastrar al mayor número de trabajadores a las urnas con la ilusión de que "su voto" logre el milagro de mejorar sus condiciones de trabajo y de vida. El contexto económico y social en el país (con una población de poco más de 7 millones) es similar al que se vive en el resto de esta región del mundo; la degradación de las condiciones de vida de los trabajadores es también insoportable no sólo por la miseria material que soportan dada la reducción alarmante de sus ingresos y también a consecuencia del crecimiento espeluznante del desempleo, sino también por la descomposición social que afecta a todos los ámbitos de la sociedad: incremento de la delincuencia y la violencia entre pandillas, la proliferación de asaltos y secuestros, los abusos de la policía y el ejército, etc. Frente a este panorama, la burguesía está ofreciendo que mediante el voto todos los sectores del país hagan el compromiso nacional de trabajar codo con codo para salir de esta situación.
Es decir, después de haberse ocupado en las labores de pacificación y reorganización de la economía, la política, el aparato represivo, ahora los exguerrilleros andan en pos de la silla presidencial para refrendar su compromiso, como lo establecieron hace diecisiete años en el Castillo de Chapultepec de la Ciudad de México; según las palabras de Chafik Handal, el papel del FMLN era: "...modernizar el Estado y la economía, a conformar un país pluralista... que permita a los salvadoreños emplear a fondo su proverbial laboriosidad y creatividad para hacer despegar el desarrollo..." (16-01-1992), es decir, fortalecer la economía burguesa mediante la explotación despiadada de la clase obrera y a fungir como el principal guardián del sistema de explotación capitalista.
El FMLN no "traicionó sus orígenes y sus objetivos revolucionarios", su accionar actual tiene continuidad con su origen, su ideología y su práctica guerrillera de cerca de doce años. Su origen y su ideología son las de las llamadas Fuerzas Populares de Liberación Nacional, y otros organismos que junto al Partido Comunista Salvadoreño de corte estalinista formaron un coktel de organizaciones campesinas y urbanas con una gran influencia e inspiración en la mal llamada "revolución cubana"; sus banderas eran las de la recuperación de la tierra o la democratización del gobierno contra el fraude electoral o la dictadura militar, y al radicalizarse desilusionados de la legalidad y de la represión estatal, deciden asumir una lucha guerrillera. Se trata del accionar de la pequeña burguesía que en América Latina ha pretendido "rescatar un proyecto de desarrollo nacional en contra de las fracciones nacionales apátridas y del imperialismo norteamericano"; su nacimiento está completamente fuera del terreno del movimiento obrero, como lo atestigua su plataforma programática que pugna por "el derrocamiento de la dictadura neofascista" y el establecimiento de un "gobierno de corte socialista-revolucionario", que traducido a la realidad no era sino la repetición del escenario pintado por el sandinismo nicaragüense, y que representaba la defensa pura y llana del régimen de la burguesía y su economía nacional.[3]
Su práctica política también es completamente burguesa pues como guerrilla, el FMLN expresaba una actuación propia de las capas y clases desesperadas y sin porvenir, que con acciones armadas de minorías pretenden (producto de la desesperanza, cuando no auspiciadas por alguna fuerza imperialista para debilitar a la fracción dominante en la región) sustituir la practica masiva y conciente de los trabajadores. La derivación actual del FMLN, como partido de izquierda colocado como parte importante del engranaje estatal, es entonces completamente coherente con su pasado. No hay nada de "traición" ni "extravío" de "su esencia"; sólo se adapta a los nuevos tiempos para continuar sirviendo al capital.
La orfandad que produjo en una multitud de movimientos guerrilleros en América Latina (como también en otras latitudes y además en países enteros como Cuba en esta región o de otras naciones en África o Asia) la caída del bloque imperialista de la URSS es el marco que explica las negociaciones de paz entre el FMLN y el gobierno del Salvador mediante la intermediación comedida de países como México y otros que pugnan también por una posición protagonista en medio de los nuevos reacomodos imperialistas, sobre todo en el patio trasero del Tío Sam.[4] Disminuido el patrocinio económico, militar e ideológico del bloque ruso los farabundos deciden negociar y así asegurar su pervivencia en la búsqueda de la toma del poder, aunque ahora desde el esquema de la participación política democrática en el juego parlamentario y electoral. Lo mismo pasó con los sandinistas en Nicaragua quienes habiendo establecido mediante un golpe militar (1979) un gobierno de izquierda, deciden entenderse con sus rivales mediante una negociación encubierta por un proceso electoral, después de una década de "guerra de baja intensidad" (1980-1990) y pasar a la oposición.[5]
La aureola romántica de las guerrillas en América Latina (y en el resto del mundo) surgidas en particular durante el periodo de la guerra fría después de la segunda guerra mundial, no resiste la evidencia histórica de que fueron simples peones interpuestos patrocinados por los estalinistas de la ex URSS cuya cabeza de bloque, Rusia, siempre pretendió asentar algunas puntas de lanza en el traspatio norteamericano que reforzara a Cuba que jugaba ese papel de manera abierta, con el cálculo manifiesto de que si bien no era posible disputar de manera considerable el liderazgo de la potencia americana sí que era posible provocar alguna desestabilización en su coto de caza con el fin de hacerlo distraer recursos, esfuerzos, etc., de algunas zonas estratégicas del mundo donde realmente se jugaban los intereses geopolíticos de las cabezas de bloque. La política exterior de los EU en ese periodo logró un saldo favorable al hacer fracasar esos intentos y reducir el foco de riesgo sólo a la isla mítica del Castro.
Para los trabajadores ese enfrentamiento siempre significó los peores sacrificios al quedar atrapados entre los dos bandos de la burguesía quienes los utilizaron sistemáticamente como carne de cañón y defendiendo siempre los intereses de sus propios explotadores. Y cuando algunas de esas fuerzas de liberación nacional lograron acceder al poder estatal, la experiencia fue igualmente trágica pues esos campeones del nacionalismo organizan las instituciones del Estado con una máscara socialista y populista para convencer a los obreros de aceptar aún más sacrificios en aras de la economía nacional burguesa y cuando esos trabajadores se lanzan a la lucha contra esas condiciones de sobrexplotación insoportables, esos regímenes se encargan de impedirla y romperla a sangre y fuego.
El largo historial de este tipo de organismos pretendidamente "amigos" de los trabajadores es una enésima demostración del carácter burgués no sólo de su ideología, de su programa y su práctica "guerrillera" que por años esterilizó las energías obreras y a tantos jóvenes campesinos y proletarios que se enrolaron en sus filas, en un terreno completamente podrido para la lucha de clases sino también de su accionar actual como promotores de la democracia electoral burguesa que han venido a dar un nuevo brillo al "voto" haciendo gala de su "pasado glorioso" como herederos de la antigua "vía armada", frente al agotamiento acelerado de los viejos partidos tradicionales de derecha e incluso de izquierda a los que se les dificulta cada vez más lograr arrastrar a las urnas a los trabajadores.
Estos elementos de reflexión deben estar presentes entre los proletarios de todo el planeta. Grandes masas de explotados centroamericanos quedaron cercados durante los ochenta en el ataque económico, militar e ideológico del gobierno democristiano y la guerrilla, por eso las generaciones que sufrieron ese accionar contrarrevolucionario, lo mismo que los obreros de las generaciones más jóvenes, debe sacar las lecciones de ese pasado, reconociendo el carácter burgués (pese a su disfraz y discurso radical) que antes representó el FMLN y que hoy reafirma como partido opositor o, en su caso, como gobierno.
RR/febrero 2009
[1] Se fundó a finales de 1980 y tomó su nombre de Agustín Farabundo Martí, uno de los organizadores del levantamiento campesino e indígena de 1932 (cuyo análisis no corresponde a este artículo) donde también participó el estalinizado Partido Comunista del Salvador.
[2] Un personaje carismático y popular aunque no ha militado en el Frente. Una práctica muy socorrida por todos los partidos de derecha, centro o izquierda, que catapultan por igual a cómicos, a vedetes, a respetables líderes de opinión, etc., para tratar de convencer a los trabajadores de sus buenos oficios.
[3] Ver RM núm 19 mar-abr 1994, "Guerrillas en América Latina. Un instrumento de la burguesía, no del proletariado".
[4] Recuérdese al famoso grupo "Contadora" surgido en 1983, dentro del cual no sólo había la influencia de las potencias sino también contaban los intereses imperialistas de los pequeños tiburones del área como México, Colombia, Venezuela y hasta Panamá que participaban en este esquema.
[5] A la vuelta del siglo XX estos mismos sandinistas han vuelto al gobierno mediante las elecciones. .Ver RM núm 96 ene-feb 2007. "Nicaragua: regresan los sandinistas al gobierno para dar continuidad a la explotación y opresión.
Hoy no se puede ocultar. De acuerdo al anuncio en diciembre de la oficina nacional de investigaciones económicas- la agencia responsable de fechar el inicio de una recesión en EE.UU. - la economía americana ha estado en recesión desde diciembre del 2007. Es decir, la mayor parte del año pasado ¡los señores Bernanke, Paulson, la Casa Blanca y el Congreso estuvieron ocupados en negar la existencia e intentando evitar una recesión que ya había comenzado!
Pero ahora nos están diciendo que todo ha pasado ¿Quién se preocupa por la falta de sentido de la realidad de la administración Bush? Es 2009 y con el año nuevo viene un presidente nuevo que predice que la economía empeorará en lugar de mejorar, un nuevo congreso listo para actuar donde el último fracasó, y un gran nuevo equipo económico educado en las instituciones americanas más prestigiosas, con ideas frescas para salvar al capitalismo de la catástrofe.
Como si no hubiese continuidad con los funcionarios económicos salientes que representaron un capital nacional que, en general, ocultaron la gravedad de la situación económica y llegaron a decir que había una luz al final del túnel; la administración entrante parece apegarse más a la realidad, reconociendo abiertamente que la economía está pasando por la peor recesión desde la gran depresión, y que no habrá una fácil recuperación en los siguientes dos años. ¿A qué se debe este cambio de lenguaje en la clase dominante al cual pertenece tanto el equipo político saliente como entrante? ¿Es posible que dados los hechos obstinados de una catástrofe económica que se desarrolla, para los teóricos económicos de la burguesía es más difícil alcanzar el autoengaño? Es más probable que este lenguaje más veraz sea sobretodo, un trabajo político para dar a la nueva administración una mejor ocasión para maniobrar en su búsqueda para revertir el desastre económico actual. Particularmente esta política está calculada para reforzar las ilusiones sobre la posibilidad de un futuro mejor extendidas por la retórica de la campaña presidencial de Obama acerca del "cambio."
Aún con el hecho de que la burguesía no ha podido hasta ahora contener la crisis, las probabilidades de éxito para Obama no son definitivamente buenas. Hasta hoy, nada de la caja de herramientas usada por los doctores del capitalismo moribundo ha funcionado. Después de los incontables trucos monetarios y fiscales - la tasa de interés de la FED está a punto de ser negativo, trillones de dólares se han inyectado al sistema financiero, el déficit presupuestal federal ha alcanzado el trillón de dólares - la economía sólo empeora. El sistema financiero todavía está en la confusión, mientras la llamada economía real empeora cada día. La venta de mercancías y materias primas cae rápidamente; trayendo consigo una onda de compañías en quiebra y el despido masivo de trabajadores en todos los sectores de la economía. Aunque todavía no hay cifras comprensibles sobre la actividad económica durante la última temporada vacacional, todas las estimaciones predicen ventas bajas históricas, mientras las últimas cifras oficiales de desempleo ofrecían una tasa del 7.2%, el más alto de los últimos 16 años. Si se incluyera a los trabajadores que se han dado por vencidos y ya no buscan empleos que no existen y a los trabajadores subempleados que desean un trabajo de tiempo completo pero son obligados por la situación económica a aceptar trabajos por horas, el índice de desempleo y subempleo, según algunas estimaciones alcanzaría el 13%.
Y aunque la economía de EEUU está en el ojo del huracán, este no es un acontecimiento americano, sino se trata de una crisis económica mundial. Todo el mundo se hunde en la recesión. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (la OCDE) ha pronosticado que Estados Unidos, la economía más grande del mundo, sufrirían una contracción del 2.8% en el cuarto trimestre de 2008. Alemania, la economía europea más grande y el número tres del mundo, cayó oficialmente en la recesión el pasado mes de noviembre. Francia, con un crecimiento insignificante de 0.1 por ciento en el tercer cuatrimestre apenas logró evitar una recesión técnica. Italia está oficialmente en recesión y el banco de Inglaterra ha dicho que la economía británica probablemente también ya está allí. Fuera de la zona del euro, la economía japonesa, la segunda del mundo, predijo su entrada en recesión a finales de 2008 y continúa contrayéndose en 2009. Según una declaración reciente de la OCDE, "la OCDE en su totalidad está actualmente en recesión y permanecerá probablemente allí por cierto tiempo".
Además, incluso los llamados "mercados emergentes" representados por Rusia, China, la India, Indonesia y Brasil, que hasta hace poco tiempo se pensaban aislados de alguna manera del actual tsunami financiero, ahora también les está llegando el agua, abandonando su clasificación de próximas superestrellas del capitalismo mundial.
Las masivas convulsiones que han golpeado al capitalismo mundial los dos últimos años han revivido el fantasma de la gran depresión de los años 30. Los mismos especialistas de la burguesía están hablando de las semejanzas y muchos sostienen la necesidad de las mismas políticas intervencionistas del Estado con las cuales la burguesía respondió a la peor -hasta ese tiempo- abierta crisis económica de su sistema. Incluso se puede leer en las descripciones burguesas de la prensa acerca de la vuelta del "capitalismo de Estado" refiriéndose a las políticas económicas que todos los estados nacionales están decretando en sus intentos por contener la actual crisis.
Ante el actual terremoto que sacude al capitalismo en todo el mundo, todos los gobiernos están respondiendo con una andanada de programas "urgentes", nacionalizaciones y paquetes de "estímulo económico". Estas políticas, que están en contradicción abierta con la gustada ideología del "mercado libre", según la cual el capitalismo puede, a través "de la mano invisible" del mercado, resolver sus propias contradicciones, son lo que algunos comentaristas económicos refieren como vuelta al capitalismo de Estado.
La realidad es que el capitalismo de Estado "no está volviendo," básicamente porque nunca se fue. Pero lo que los revolucionarios consideran capitalismo de Estado y lo qué este concepto significa para los especialistas de la burguesía obviamente no es la misma cosa. Así, es necesario hacer algunas observaciones generales sobre lo que queremos decir con capitalismo de Estado. Para nosotros:
Con la actual semejanza de la crisis económica a la gran depresión en primer plano, la administración entrante de Obama se está comparando a menudo con la llegada al poder de Franklin D. Roosevelt en 1933. El estímulo "económico" prometido de Obama con una mezcla de reducciones de impuestos y de programas financiados por el gobierno a la infraestructura, se está presentando como una especie de "New Deal" que se supone hará "hacer arrancar la economía" y salvar al capitalismo americano.
Sin embargo, en nuestra opinión, cualquiera que sean las semejanzas de la situación actual a la gran depresión, la situación del capitalismo mundial hoy es mucho peor que en los años 30. Por supuesto, en un sentido formalista, el derrumbamiento del sistema financiero, el hundimiento de la producción, y el índice de desempleo, por mencionar algunos indicadores económicos, fueron afectados mucho más dramáticamente en la gran depresión de lo que hemos visto hasta hoy. Para 1933, el desempleo en EEUU había alcanzado el 25 % de la fuerza de trabajo, la producción nacional había caído más de 30 %, la bolsa había caído cerca de 90 %, y más de una tercera parte de la banca nacional había quebrado. En comparación, el actual índice de 7.2 por ciento de desempleo y el todavía positivo PIB parecen insignificantes.
Pero ésta no es la historia completa. Primero, lo que los especialistas "olvidan" es que la actual crisis no comenzó en 2007. Como hemos precisado en otras ocasiones, la actual depresión económica es apenas un momento en la crisis abierta del capitalismo que empezó a finales de los años 60, y que solamente ha empeorado desde entonces, a pesar de las "recuperaciones" que siguieron a las "recesiones cada vez peores" durante las cuatro décadas pasadas. A través de estos años -hasta hoy- las políticas de capitalismo de Estado han podido evitar un derrumbe dramático similar al de la gran depresión, pero solamente al precio de la agravación de la crisis crónica del capitalismo a largo plazo. Así, la recesión en curso -en EEUU y a través del mundo- con su dramática sacudida en el sistema financiero y su aparentemente irresponsable manipulación económica del gobierno, expresa el ajuste de cuentas con la realidad de un sistema en crisis mantenido artificialmente vivo por políticas de capitalismo de Estado.
Seamos claros, las políticas preparadas por los brillantes muchachos de Obama no son nuevas, son variantes de las mismas políticas del capitalismo puestas en marcha por el Estado en un momento u otro durante las cuatro décadas pasadas y fueron ampliamente utilizadas durante la era de la depresión por Franklin D. Roosevelt. Sin embargo, el fracaso del capitalismo de Estado como instrumento mágico para mantener vivo este sistema moribundo es lo que da a la actual depresión económica mundial su verdadero significado histórico. Y esto no presagia nada bueno para la administración de Obama. En otras palabras, el margen de maniobra que el Estado tiene hoy para manipular la economía es mucho menor que el que tenía la burguesía en los años 30. En cualquier caso, es un mito que el New Deal constituyera una "solución" a la crisis económica en los años 30. Después de lograr contener el devastador descenso en espiral iniciado en 1929 el New Deal funcionó como válvula de escape. Hubo otro descenso económico en 1937 y la economía solamente recuperó el nivel de la era de la pre-depresión en el contexto de la economía de la guerra durante la matanza de la segunda guerra mundial. Incluso la prosperidad en el período de reconstrucción de posguerra no fue solo resultado de las políticas del capitalismo de Estado, sino producto de un conjunto de circunstancias históricas que no pueden ser explicadas aquí -ver la serie de artículos sobre las razones de la prosperidad de posguerra en los últimos números de la Revista Internacional.
Como hemos repetido anteriormente, la realidad es que la burguesía no tiene ninguna solución a la crisis de su sistema y ningún futuro que ofrecer a la sociedad a excepción de una crisis cada vez más devastadora y guerras imperialistas más mortales. Las políticas de capitalismo de Estado nunca han podido superar la crisis, lo más que pueden hacer es proporcionar en todo caso un último recurso para el moribundo sistema capitalista.
La solución a la crisis descansa en la superación histórica del capitalismo y con ella la división de la sociedad en clases y la explotación. Es responsabilidad histórica de la clase obrera dar una alternativa verdadera a la sociedad. El actual resurgir de la lucha de clases a través del mundo es un paso necesario para la solución de la clase obrera a la crisis mundial: el derrocamiento del capitalismo y la construcción de una verdadera comunidad humana.
Eduardo Smith febrero del 2009
En nuestro periódico anterior explicábamos que para la clase obrera la crisis había llegado desde mucho antes del colapso de los bancos y del pánico en los mercados. Igualmente decíamos que ante la avalancha de ataques -desempleo, paros técnicos, recortes en servicios, represión policial-, veíamos ya el comienzo de una muy amplia respuesta de los trabajadores durante los cinco años anteriores, significativa no por su masividad sino por el enfrentamiento a las maniobras de los sindicatos y contra la represión del Estado.
En Italia, contra la planeación de suprimir 130 mil trabajos en el sector de la educación se desarrolló una oleada de protestas de varias semanas entre octubre y noviembre, las huelgas tocaron también sectores, privados y públicos. A principios de noviembre, una huelga nacional del transporte de un día que se extendió a trenes, autobuses y el metro. También hubo huelgas no oficiales del personal de Alitalia. En Alemania aunque los sindicatos han logrado dividirlos, 600 mil trabajadores han participado en una serie de huelgas, manifestaciones a principios de noviembre. Haciendo eco de las protestas en Italia, a mediados de noviembre 100 mil estudiantes salieron de clases y se unieron a manifestaciones de protesta en 40 ciudades alemanas. En Francia durante noviembre hubo una huelga de 4 días en Air France, y una huelga nacional de trenes de 36 horas. Durante octubre hubo una huelga a nivel nacional en Bélgica que afectó a varios sectores que protestaban por el alza de precios. En China miles de personas atacaron a la policía y las oficinas gubernamentales en una ciudad del noroeste ante el malestar ocasionado por un plan para reubicar a los residentes. También ha habido "protestas de trabajo" en las principales regiones de exportación del país, donde miles de fábricas han cerrado estos últimos meses. Hay protestas contra el alza de precios y del desempleo.
El estallido de diciembre de la rebelión de estudiantes, trabajadores y desempleados en Grecia fue la expresión más espectacular de la respuesta proletaria contra la crisis capitalista, pero como hemos visto estuvo precedida o acompañada de otras revueltas de jóvenes en Italia, Francia, Alemania, Lituania. En la propia Grecia previamente durante octubre hubo una oleada de huelgas que culminó con una huelga de un día a nivel nacional que incluyó al sector público, el transporte, etc., así como cientos de miles de trabajadores del sector privado, y también una huelga general de los trabajadores de autoservicios al día siguiente. Aunque una vez más los sindicatos todavía la dividen y dominan. Hubo también una oleada de ocupaciones de escuelas, aproximadamente 300, a través de Grecia durante octubre.
En este contexto, la rebelión de diciembre en respuesta al asesinato de un joven proletario a manos de la policía, es un movimiento de la clase trabajadora y no una serie de disturbios sin dirección, en ella se ha resaltado más que el enfrentamiento contra a la policía, la tendencia a la auto-organización. Así cuando la Confederación General de Trabajadores de Grecia(GSEE), abiertamente se declaró contra los manifestantes, los trabajadores ocuparon su sede sindical en Atenas y la convirtieron en un centro de reunión para celebrar asambleas generales abiertas a todos los estudiantes, trabajadores, y desempleado, en un comunicado explicaban el fin de la ocupación:
-Para desmentir esas patrañas... sobre la ausencia de obreros en los choques, sobre la cólera de estos últimos días que sólo se debería a unos 500 "encapuchados", "hooligans", y demás historias ridículas...
-Para arrancarle la careta a la burocracia sindical en su vergonzosa labor de zapa contra la insurrección, y, en general, por su función, pues la...(GSEE), y todo la maquinaria sindical..., socava las luchas, negocia nuestra fuerza de trabajo por migajas, perpetúa el sistema de explotación y de esclavitud asalariada...
-Para abrir este espacio por primera vez, como continuidad de la apertura social creada por la insurrección misma.... Durante años hemos puesto nuestro destino en manos de salvadores de todo tipo y hemos acabado perdiendo nuestra dignidad. Como trabajadores, debemos comenzar a asumir nuestras responsabilidades y no dejar nuestras esperanzas en manos de líderes "prudentes" o representantes "competentes". Debemos empezar a hablar con nuestras propias voces, encontrarnos, discutir, decidir y actuar por nosotros mismos contra los ataques que nos asedian por todas partes. La creación de colectivos de resistencia "de base" es la única solución.
-Para proteger la idea de auto organización y de solidaridad en los lugares de trabajo, proteger el método de los comités de lucha y de los colectivos de base, abolir las burocracias sindicales.
También este ejemplo se repitió cuando tras ataque con ácido a una trabajadora de limpieza, empleados del metro de Atenas, tomaron las oficinas del metro y el local sindical de Salónica y las utilizaron para celebrar asambleas generales.
Una asamblea celebrada en el local del sindicato de la construcción se declaró en apoyo de la trabajadora agredida y por proseguir las movilizaciones en contra del asesinato y del terror estatal y agregó:
Hacemos un llamado a todos los trabajadores a unirse a esta lucha común ... la asamblea, abierta a todas las oficinas que ocupa el sindicato, las personas procedentes de diferentes entornos políticos, sindicalistas, estudiantes, inmigrantes y camaradas del extranjero ha adoptado esta decisión de unirse;
Esta asamblea denunció a los sindicatos oficiales:
"En ningún lugar de la plataforma [de los sindicatos], se mencionan las causas de la desigualdad, de la miseria, de las estructuras jerárquicas en esta sociedad... son intrínsecamente partícipes del régimen en el poder; sus miembros de base y los obreros en general deben darles la espalda, y (...) optar por la creación de un polo autónomo de lucha dirigido por y para ellos (...) Si los trabajadores toman en manos sus luchas y rompen la lógica de su representación por los cómplices de la patronal, volverán a confiar en sí mismos y miles de ellos llenarán las calles en las próximas huelgas. El Estado y sus sicarios asesinan a la gente. ¡Auto organización! ¡Luchas de autodefensa social! ¡Solidaridad con los trabajadores inmigrados y Konstantina Kuneva!"
En la Universidad Politécnica de Atenas, centro simbólico de batallas campales contra la policía del estado de los Coroneles en 1973, fue utilizado de la misma manera: la ocupación y la celebración de asambleas, que insistió en que las decisiones sobre la conducta de la lucha (incluso cuando hay que hacer una retiro táctico de cara a la abrumadora fuerza del Estado) estaría en sus manos:
"... La decisión de la ocupación de la Asamblea se decide políticamente aquí. El momento de abandonar el edificio lo deciden las personas que lo ocupan y no la policía.".
En otra parte expusieron:
"Al término de la ocupación de la Escuela Politécnica después de 18 días, mandamos nuestra solidaridad más calurosa a todas las personas que han participado en esta revuelta de diferentes maneras, no sólo en Grecia sino también en muchos países de Europa, de las Américas, en Asia y Oceanía. Por todos aquellos con los que nos hemos encontrado y con quienes seguiremos combatiendo por la liberación de los presos por esta revuelta y también para que se prolongue hasta la liberación social mundial."
Las últimas palabras también muestran el espíritu internacionalista de este movimiento, que vio a los inmigrantes, trabajadores, estudiantes y desempleados luchar uno al lado del otro, y que se vio a sí misma como parte de una más amplia respuesta internacional a la crisis abierta de la sociedad capitalista mundial.
La idea de crear una alternativa a la mano muerta de los sindicatos también apareció en una escala más pequeña en una reciente lucha de los trabajadores de salud mental en Alicante en España[1]. Esta movilización ha sido provocada por la falta de pago de los salarios por las autoridades públicas locales. Los trabajadores involucrados se reunieron con los pacientes y sus familias, y organizados en asambleas generales que no se limitaba a los más directamente involucrados, sino están abiertos a todos los trabajadores. Esto fue una consecuencia directa de los trabajadores de rechazo de cualquier actitud, estrecha y sectorial. En uno de sus panfletos leemos: "No creemos que esta lucha sea sólo nuestra. Nuestra situación es el producto de una situación de crisis general y quiebra en el ámbito internacional, así como de la mala gestión de la administración pública en particular. Todo esto es parte del ataque general contra las condiciones de vida de los trabajadores y la población en general ": además, tras explicar la necesidad de luchar contra los ataques de la burguesía continúan diciendo:
"... Creemos que la única solución radica es la unidad y la extensión de nuestras luchas para que se conviertan en un combate. Esta es la razón por la que estamos convocando una asamblea general de los trabajadores.(subrayado nuestro)
Tras proponer un orden del día agregaron un objetivo más
-" Permanencia de la asamblea como un espacio para que los trabajadores se reúnan; (...) Esta reunión es abierta, te invitamos a que extenderla a todos los trabajadores y compañeros"
En otro folleto distribuido por los trabajadores expresan que la atención material a los usuarios es pésima. Y que los trabajadores que prestan el servicio cobran tarde y muy mal, pero ahora ese retardo se ha exagerado trayendo como serias consecuencias la sobrevivencia de todos los empleados.
"Por lo tanto, hemos decidido movilizarnos(..) Por esta razón, creemos que nuestra lucha es la lucha de todos:
- Debido al peligro de la desaparición de los servicios sociales y de salud que necesita la población;
- Debido a los repetidos ataques a las condiciones de vida de los trabajadores."
Conclusión: Después de la caída del Bloque del Este las luchas de los trabajadores sufrió reflujo y las que se dieron fueron en lo general de carácter muy aislado, los acontecimientos señalados hoy nos muestran que si bien las expresiones de lucha no son aún oleadas internacionales, si muestran que hay un giro en la relación de fuerzas entra la burguesía y los trabajadores y que hay una proximidad real en tiempo y espacio de las luchas. Pero sobre todo, los trabajadores están comprendiendo que ningún sacrificio garantiza el trabajo, ni mejores condiciones de vida por lo tanto la única salida es luchar, y dentro de esta dinámica están comprendiendo que la solidaridad y la auto organización fuera y contra los sindicatos es la consigna a desarrollar:
Adaptado de World Revolution 7/feb/2009
[1] Desde el decenio de 1970 ha habido numerosos ejemplos de los trabajadores españoles en la organización de asambleas generales. En 1976 los trabajadores de Vittoria, durante una huelga general, no sólo formaron asambleas en los distintos lugares de trabajo, pero también eligió a un delegado conjunto que más o menos se hizo cargo de la gestión de la ciudad. En Alicante en 1977, un gran movimiento de los trabajadores en la industria del calzado también adoptó esta forma de organización, en abierta oposición a los sindicatos: véase https://libcom.org/history/reflections-shoe-industry-strike-assembly-movement-alicante-1977 [11], y en Vigo en 2006 los trabajadores del acero celebraron reuniones públicas masivas para reunir a los trabajadores de una serie de pequeñas fábricas de acero y para abrir su lucha a otros sectores de la clase obrera: véase https://en.internationalism.org/wr/295_vigo [12]
"El conjunto de la clase obrera, en todos los países, todos los sectores, todas las empresas, viven hoy con esta inquietud obsesiva: ¿Cómo escapar a la amenaza del desempleo? ¿Qué futuro reserva la sociedad actual a nuestros hijos? ¿Qué se puede hacer para salir de esta situación?" Tales eran las preguntas introductorias en 2004 a nuestro manifiesto "El capitalismo no tiene solución al desempleo". En la actualidad, mientras la crisis del capitalismo conoce una agravación sin precedentes desde los años 30 del siglo pasado, un desempleo de una inédita masividad desde entonces comienza a propagarse en el seno del proletariado mundial como una oscura pandemia. Un vistazo de los lugares permite hacerse una idea de la amplitud del fenómeno[1].
¿Por qué tal aumento del desempleo? Como lo destacaba nuestro Manifiesto, "Ante la guerra comercial a la cual se lanzan todos los tiburones capitalistas que se disputan las partes cada vez más limitadas del mercado mundial, todas las burguesías nacionales se ven obligadas "a racionalizar" su producción. Para eso, deben cerrar fábricas, aumentar la productividad laboral, disminuir el personal, acelerar los ritmos, bajar los salarios. [...] la crisis mundial y el desempleo masivo que genera no son ni cíclicos, ni coyunturales, como pretenden los economistas burgueses. Son la manifestación más evidente del callejón sin salida, de la quiebra histórica del método de producción capitalista."
¡El capitalismo no tiene solución al desempleo!
La única salida es: ¡La lucha unida de todos los obreros!
DM
[1] Excepto mención contraria, todas las cifras presentadas son las cifras oficiales (en gran medida subestimadas, sobre todo en lo que se refiere al aumento del desempleo que vendrá en 2009 y 2010) y extraídos del Diario económico Les Echos.
Después del frágil cese al fuego decretado
el 18 de enero, el balance, que no deja de sobrecargarse, de tres semanas de
combates entre el ejército israelí y Hamas[1] de bombardeos e incursiones aéreas es
terrible. Alrededor de 1300 Palestinos murieron, de los cuales dos tercios son
civiles, y cerca de 4400 heridos están incapacitados de por vida. Las mujeres y
los niños forman el 43 % de las víctimas. La infraestructura,
tierras cultivadas, casas y los edificios colectivos se destruyeron completamente,
dejando a la población sobreviviente en un estado de indigencia aún peor de la
situación ya catastrófica que existía antes de este nuevo episodio sangriento
del conflicto palestino-israelí. Para dar una idea del diluvio de hierro y
fuego que se abatió, más de un millón de toneladas de bombas y explosivos se
han[2]
vertido sobre los 360 km² de la Franja de Gaza, lo que
representa alrededor de 5kg de bombas por m².
En esta operación "Plomo endurecido" contra Hamas, 2400 viviendas fueron
arrasadas y, en su rabia destructiva, las Fuerzas de ocupación israelíes
atacaron casi sistemáticamente las ambulancias y vehículos de los servicios de auxilio.
Se destruyeron cientos de talleres y de comercios, así como dos edificios que albergaban
los miserables servicios médicos a los cuales pueden tener acceso los
habitantes de Gaza.
Por supuesto, todas las grandes potencias que apoyan a Israel de manera incondicional como Estados Unidos, o le adulan como Francia, no dejan de "esperar" una salida "pacífica" al conflicto y realizan llamados "para ayudar" a la población. George Mitchell, "Mr. Medio Oriente" designado por Obama afirmaba en Jerusalén, después de haberse reunido en Cisjordania, al Presidente palestino Mahmoud Abbas, el compromiso de la nueva administración americana "para buscar activamente y con determinación una paz duradera entre Israel y Palestina así como entre Israel y sus otros vecinos árabes". Y, para mostrar su buena voluntad, Washington liberó 20 millones de dólares para financiar la ayuda humanitaria urgente en la Franja de Gaza, mientras Obama expresaba recientemente "su profunda preocupación sobre las recientes pérdidas de vidas humanas y sufrimientos sustanciales en Gaza". Bonita hipocresía por parte del nuevo Presidente que, a pesar de sus múltiples críticas y contrapropuestas sobre la política económica y belicosa de Bush en Irak, había guardado hasta ese momento una neutralidad benévola frente al apoyo americano al ataque israelí, cuando sólo faltaba por "casualidad" pronunciarse sobre este asunto a un Presidente.
Por su parte, la ONU, que se encontró en una impotencia siempre envuelta en su "dignidad diplomática", "hizo un llamado" el 29 de enero para recolectar 613 millones de dólares para ayudar a los habitantes de Gaza "a recuperarse" de tres semanas de bombardeos israelíes.
En cuanto a la Unión Europea, que había suspendido su ayuda luego de la elección de Hamas en 2007 pero después se encontró más dividida que nunca sobre las cuestiones palestina y de Hamas, se limitó a pedir a Israel facilitar el acceso de los convoyes humanitarios hacia la Franja de Gaza y pedir que se reduzca el plazo de acceso al territorio para los trabajadores humanitarios de 5 a 2 días.
Cruce entre Oriente y Occidente, Oriente Medio desde hace siglos no ha dejado de estar en juego para las grandes potencias. No es en el marco de un artículo que podríamos resumir la historia de una región desgarrada en todos los sentidos por los apetitos de unos y de otros. Sin embargo, es con el hundimiento del Imperio otomano durante y a raíz de la Primera Guerra Mundial que esta región se convierte en el teatro de confrontaciones cada vez más violentas, cada vez más fatales. Y todo "el honor" vuelve de nuevo a las grandes potencias victoriosas de este primer holocausto y en particular a Gran Bretaña que, con la declaración del Ministro Balfour de 1916, declaraba abierta la posibilidad de crear un Estado judío en Palestina, para garantizarse el apoyo de los Judíos de EEUU que debía entrar en guerra, apoyando a su vez por debajo de la mesa a los agitadores y nacionalistas palestinos de todo tipo. La política hipócrita de Gran Bretaña tuvo numerosos seguidores. Después, entre las dos guerras y más aún desde el final de la Segunda Guerra Mundial con la aparición de los bloques del Este y el Oeste, todas las grandes potencias se sirvieron de las distintas fracciones judías, árabes o palestinas para intentar colocar sus propios peones en la región.
La situación de horror permanente que conocen los habitantes de Gaza, tomados entre los fuegos de los clanes de Hamas o el Fatah, como también los de Cisjordania, aunque por el momento en una menor medida, es resultado de esta política de las grandes potencias. Estas, tomando como rehenes de sus disensiones permanentes y crecientes a las poblaciones palestinas e israelíes, no han dejado de servirse de ellas como una masa con la cual maniobran con el peor cinismo, extendiendo cuidadosamente el odio entre "el enemigo" judío o árabe, exacerbando el fanatismo como solamente los medios de comunicación burgueses saben hacerlo ya sea pro palestino o también el nacionalismo judío, y hacer de estos "locos de Dios" por una u otra parte robots utilizados para matar.
Los últimos acontecimientos son una monstruosa reedición de la guerra que se libra hace más de cincuenta años entre israelíes y palestinos, pero también y sobre todo de la guerra sin fin que llevan las burguesías más potentes del mundo por el control de la región, con Estados Unidos a la cabeza contra sus numerosos rivales, ya que lo que está en juego sobrepasa incluso a Gaza y Cisjordania. Washington apoyó sin reserva el ataque israelí, en primer lugar porque Tel-Aviv es su principal aliado en la región, y tiene necesidad de este. Pero también porque los últimos acontecimientos le permitieron regresar con fuerza como mediador principal del problema palestino- israelí. Se trata también de eliminar de la región a las potencias europeas que intentan implicarse, en particular Francia.
Pero no son solamente las zalamerías de Sarkozy, listo para inclinarse por la "buena causa" ante el gran personaje americano, colocado como gran pacificador para Egipto, que ha sido ridiculizado por la política americana, sino también el conjunto de los países europeos y árabes. Egipto mismo, de manera general interlocutor privilegiado de las relaciones palestino-israelíes, fue dejado completamente de lado y fue entre Tsipi Livni y Obama que se realizó el acuerdo de alto al fuego, con el compromiso de Estados Unidos de asegurar la frontera entre Israel y la Franja de Gaza y del control de la frontera entre el sur de la provincia y Egipto.
Fuera la Unión Europea, fuera la ONU, fuera el famoso y débil "cuarteto" que pretende regular e intervenir en la crisis palestina-israelí, ya que hará regresar a la OTAN, y en consecuencia a EU, que llegará en tanto que jefe de orquesta de la partitura mortal que se desarrolla en los territorios palestinos.
Con este alto el fuego, los Estados Unidos de Obama no tienen de ninguna manera intenciones pacifistas y menos aún cualquier interés por la población palestina; pretenden simplemente preservar un mínimo de calma en la región en la perspectiva de la retirada parcial del ejército americano en Irak. No hay ninguna duda de que Obama no tendrá ningún problema para celebrar acuerdos con Netanyahou, el "extremista" racista, para hacer valer los intereses americanos cuando sea necesario.
Cualquiera que sea su color, los dirigentes capitalistas sólo trabajan para los intereses de su clase, la burguesía. Tras las hipócritas palabras de paz y prosperidad futura, la crueldad guerrera imperialista y la explotación del proletariado son su único método de existencia.
Mulan (30 de enero de 2009)
[1] Hamas es para Israel el Bin Laden de Estados Unidos; ya que a pesar de la oposición radical al reconocimiento del Estado de Israel por Hamas, se sabe que este último fue financiado por el Mossad en los años setenta y 1980 con el fin de debilitar a el Fatah de Yasser Arafat, cuando el movimiento se llamaba "los Hermanos musulmanes", y que en el momento de su radicalización anti-israelí al final de los años ochenta y sobre todo a partir de 1993, servía a los intereses del clan Netanyahou opuesta a los acuerdos de Oslo y al Fatah así como a la constitución de un Estado palestino.
[2] Se sabe por el testimonio de médicos noruegos que los bombardeos fueron aprovechados para probar armas químicas de fósforo, con secuelas irreversibles, en particular, sobre los niños.
Sería ocioso demostrar que ahora mismo vivimos una situación difícil. Los salarios han perdido su poder adquisitivo en más de un 30% en unos meses, los despidos se multiplican por todo el mundo, los precios suben, la miseria de extiende como mancha voraz. El famoso "no future" que ofrece el capitalismo ha cobrado una realidad dramática, una percepción de angustia invade los hogares de los trabajadores, un profundo descontento empieza a generarse y abrirse paso desde las profundidades de esta sociedad de explotación. Sin embargo, por todo el mundo, los sindicatos han salido a la defensa del capitalismo. No podía ser de otro modo, los sindicatos, de cualquier sabor y pelaje, pertenecen completamente al arsenal que usa el capitalismo para mantener su dominación sobre los asalariados (ver nuestro folleto "Los sindicatos contra la clase obrera"). Podría sorprender tanta "combatividad" e "indignación" de los sindicatos que de pronto se han dado cuenta que la situación anda mal. Esta postura es parte de su trabajo y en realidad están tratando de ocupar el terreno del descontento para organizar mejor su aplastamiento.
"En representación de la UNT, Agustín Rodríguez dio a conocer el plan de acción que acordaron los líderes de esta central y que consiste en tres puntos básicos: promover el diálogo con los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial; demandar al gobierno federal el establecimiento de "pasos concretos" para llegar a acuerdos, y de no haberlos realizarán "obras de presión, tomas de carreteras, oficinas, puertos y aeropuertos, e incluso llegar a la huelga nacional durante el primer semestre de este año"..." (La Jornada, 31 de enero de 2009. Subrayados nuestros). Este "plan de acción" revela en toda su crudeza la naturaleza y el cinismo de los sindicatos. En primer lugar, "dialogar con los poderes de La Unión" es mantener a los trabajadores atados a la democracia, al Estado. Es el terreno de la impotencia, ¡es pedir a los defensores del capital que tomen partido por los asalariados!, no podemos olvidar que el Estado no es neutral, que pese a lo que afirmen sus partidos y sindicatos, el Estado capitalista y su democracia no es sino la fortaleza que protege la explotación del trabajo a salariado. En segundo lugar, pedir "pasos concretos" al gobierno es demagogia pura, los sindicatos no se atreven a denunciar que los únicos "pasos concretos" han sido medidas brutales de ese Estado contra los trabajadores: aumento al salario mínimo de 2 pesos diarios cuando cientos de productos han subido y siguen aumentando de manera desbocada!, despidos, paros técnicos, pérdida de fondos de pensiones, más trabajo y menos dinero, he ahí las "medidas concretas" que los sindicatos callan en complicidad conciente. Finalmente, las amenazas o chantajes de una "huelga nacional" se deben tomar con pinzas. Los sindicatos pueden hacerla, pero ello significará que el descontento empezará a obligarlos a acciones cada vez más radicales y amplias. Una "huelga nacional" no es una novedad, en los años 80 proliferaron los famosos "paros cívicos nacionales" y las "huelgas de 24 horas" se han vuelto comunes en Europa; lo que los sindicatos y partidos de izquierda intentan es controlar las protestas encajonándolas en la defensa de la nación a través de una especie de "frente popular" donde la clase obrera pierde su autonomía y su independencia política. Las "huelgas nacionales" van dirigidas a controlar, ahogar y neutralizar a la única clase de la sociedad capaz de platear una alternativa a la situación de quiebra del capitalismo: el proletariado.
Los sindicatos también se suman a la defensa de este sistema moribundo mediante sus "explicaciones" de la crisis actual. Todos, sin excepción, tratan de esconder las reales causas de la crisis actual y con ello contribuyen a nublar la conciencia proletaria, a impedir que los trabajadores tomen conciencia de que vivimos la quiebra de un sistema de explotación y, por consecuencia, les impiden reflexionar sobre la posibilidad de cambiar y subvertir el orden social existente
_"Las organizaciones hicieron patente que los trabajadores no están dispuestos a que una vez más se les cargue el peso de la crisis sobre sus hombros y alzaron la voz para pedir "¡que sean los banqueros, los empresarios y los gobiernos que la generaron, los que la paguen!" (La Jornada, 31 de enero de 2009, a propósito de la marcha del viernes 30 de enero). Es simplemente una fanfarronada, gobierno y empresarios están siempre unidos en contra de los trabajadores. Además, toda crisis significa menos salarios, despidos, miseria y "apretones de cinturón" para los trabajadores...siempre es la clase obrera la que paga la crisis!
-"La Alianza Clasista, conformada por organizaciones sindicales, sociales y campesinas, exige "un cambio en el rumbo económico del país", afirmó Cruz López". (ANSA, 26 de enero de 2009). ¿Cambio de rumbo? ¿Reformas?... ¡todo menos plantear la "peligrosa" idea de una revolución que cambie de raíz esta insoportable situación!
-"Luego expuso que las crisis económicas no las provocan los trabajadores, sino las ambiciones de los empresarios y la corrupción de los gobiernos". (Dirigente sindical integrante del Comité Nacional de Estudios de la Energía, durante marcha en Tabasco del 30 de enero)...En esta tónica los trabajadores tendrían que luchar para que se limitara la ambición y tendríamos que exigir un "capitalismo honesto". Reflexionar en ese terreno conduce a los trabajadores a pensar que el problema no es la quiebra de esta sociedad basada en la explotación del trabajo asalariado sino... ¡unos cuantos tipos malos!
- "Por su parte, el dirigente del Sindicato Mexicano de Electricistas, Martín Esparza, subrayó que no son los obreros ni campesinos los responsables de la actual crisis económica, sino los banqueros y los dueños del dinero que, según él, actúan en contubernio con el Gobierno". (Organización Editorial Mexicana, 31 de enero de 2009). Para nadie es un secreto ese "contubernio", pero en el "radical" sindicato de electricistas también se pudre el terreno de reflexión. La lucha contra el capitalismo y por la instauración de una comunidad humana mundial no es un combate contra "individuos ambiciosos", es contra una relación social de explotación que mantiene en la miseria y al filo de hambre a millones de seres humanos.
Desde los años 70 la izquierda del capital alzó la consigna de "democracia sindical", un enorme descontento social quedó encerrado en esa trampa (en VW de Puebla los "independientes" "protegen" hoy la fuente de empleo -léase empresa- aceptando despidos de eventuales y paros técnicos...). Muchos obreros pensaron que la lucha por democratizar los sindicatos era una lucha proletaria, sin embargo, haciendo balance de más de 30 años de experiencias hay que decir que es un callejón sin salida, que los sindicatos, democráticos u oficiales, todos sin excepción, van contra el proletariado. Lo paradójico de la situación es que esa consigna que parecía exclusiva de la izquierda es ahora bandera del PAN y de algunas fracciones en el gobierno.
"La vida sindical tiene un pendiente muy importante de democratización que implica, entre otras cosas, la transparencia plena de la vida interna de los gremios, de sus finanzas (...) así como la forma en que son electos los secretarios generales (...) si se quiere realmente democratizar el país, tenemos que empezar por democratizar los sindicatos" (Santiago Creel, senador del PAN, Milenio, 9 de febrero de 2009). Las consignas de la izquierda son ahora retomadas por la derecha, no es nada extraño, al contrario, es una confirmación que tanto unos como otros están contra el proletariado. La burguesía en sus pugnas necesita derribar los cacicazgos sindicales, democratizar y "reformar el Estado", sobre todo a nivel laboral, lo cual implicará emprenderla contra sus mismos congéneres como "la maestra Gordillo" (dirigente vitalicia del SNTE), Napito (dirigente minero por "derecho sanguíneo"), o el líder petrolero Romero De Champs.
Si la situación social empieza a volverse explosiva la burguesía no vacilará en desviar el descontento en contra de esos caciques sindicales como Gordillo, Hernández Juárez Napito, De Champs....Sin dificultad alguna la burguesía los pintaría como los malos de la película y los convertiría en chivos expiatorios de la situación y conseguiría, momentáneamente, desviar el descontento social hacia la democratización de los sindicatos, todo el descontento por la quiebra del capitalismo se iría hacia la coladera del cambio de "líderes corruptos" por líderes honestos. Eso sería una tragedia, ya que en vez de abandonar los sindicatos los obreros reforzarían sus ilusiones en estos órganos que hace mucho dejaron de ser sus instrumentos de combate.
Las luchas de los trabajadores que se avecinan en el horizonte deben asumir que sólo cuentan con ellos mismos, que su fuerza estará en saber unirse a otros sectores, en combatir por buscar la solidaridad del resto de la clase... ¡nos atacan a todos, luchemos juntos!
Marsan /10.02.09
Con gran dolor la burguesía del mundo ha tenido que aceptar que su sistema vive un proceso de agudización de la crisis, aunque para endulzar el suceso afirman que se trata de una "convulsión económica pasajera" que apareció por la práctica inadecuada de los encargados de hacer la política económica, mezclado con el "accionar irresponsable" de "algunos" grupos de especuladores. Estos argumentos que parecen una burla a la razón, son en realidad pretendidas explicaciones teóricas presentes de manera pomposa y refinada en los manuales de economía, por eso con arrogancia los voceros del capital se aventuran a repetirla una y otra vez, como si con la simple repetición de estos discursos pudieran hacer realidad la mentira de que el capitalismo es un sistema que aún cuando pueda presentar "distorsiones" en el corto plazo, a la larga tiende a equilibrarse y mostrar su "perfección". El ex-presidente de los EUA, George Bush, resumía bien este postulado cuando en la reunión del G-20 afirmaba: "... la actual crisis no es un fracaso del sistema de libre mercado" por ello es que afirmaba "la respuesta no es tratar de reinventar el sistema, sino solucionar los ‘errores'". En tanto que, continúa diciendo: "el capitalismo no es perfecto, pero es por lejos la manera más eficiente y justa de estructurar la economía..." (14-11-08) Este mismo argumento teñido de pretendida radicalidad se presenta en los discursos del actual presidente norteamericano Barack Obama. En septiembre del 2008, cuando se desplegaba por la burguesía toda la parafernalia de la publicidad electorera para capturar la esperanza de los trabajadores (no sólo de los EUA sino del mundo), se resaltaba la "explicación" que Obama hacia sobre la crisis: "La irresponsabilidad de Wall Street nos ha llevado a esto".
De esta manera la burguesía no sólo pretende cargar los efectos materiales de la agudización de la crisis sobre la espalda de los trabajadores, sino además, con su tramposa campaña ideológica busca presentarse como una víctima, en donde cada sector (o cada país) responsabiliza a los otros de la crisis, resultando que lo más conveniente para enfrentarla sería la unión de los explotados y sus explotadores.
El análisis teórico marxista ha logrado demostrar que el sistema capitalista crea con sus propias contradicciones la crisis, es decir, esta no proviene de un accionar extraño a su naturaleza, por ello no es producto de una "mala" conducción política, no es por el "agotamiento del neoliberalismo", no es por falta de regulación del mercado (como aseguran Soros, Stlitz y Krugman), ni por el accionar perverso de algunos. Esta condición recesiva que presenta el sistema no es en sí mismo la razón que muestra que el capitalismo es un enemigo de la humanidad. Si bien la crisis acelera la dinámica destructiva y profundiza la degradación de la vida obrera es necesario insistir que el verdadero problema no es la crisis, sino la existencia misma de un sistema que se basa en la explotación del trabajo asalariado, y que sustenta la creación de riqueza en el despojo y la miseria de las masas oprimidas. La crisis apenas es el momento en que las contradicciones internas del capital explotan y revela su esencia en la forma más cruda, acrecentando la explotación y expandiendo la miseria. En ese sentido es que Marx afirmaba que: "La razón última de todas las crisis reales es siempre la pobreza y la limitación del consumo de las masas frente a la tendencia de la producción capitalista a desarrollar las fuerzas productivas como si no tuviesen más límite que la capacidad absoluta de consumo de la sociedad".
Por ello la crisis al venir acompañada de un golpeo mayor a la clase trabajadora, abre la reflexión sobre la naturaleza opresiva del capitalismo y la POSIBILIDAD y NECESIDAD de acabar con este sistema. Por esto es que la burguesía al construir sus "medicinas anti-recesión", no sólo busca imponerlas, cargando el peso de la crisis en la espalda de los asalariados, sino además pretende que estas sean vistas como "males irremediables y necesarios" que exigen un sacrificio que es por el "bien de la nación". De esta manera la clase dominante por todo el planeta prepara a sus teóricos, su aparato sindical y a sus partidos (lo mismo los de izquierda como los derecha) para justificar las medidas y construir un escenario adecuado para impedir que la respuesta de los asalariados se concrete.
Como decíamos, la crisis es un problema que la burguesía no puede evitar por más deseos y buena voluntad que tenga, tan es así que el sistema en su conjunto está envuelto en ésta desde fines de los años 60 (lo que significa que se ha extendido por cerca de 4 décadas) y aunque ha puesto en marcha estrategias diversas, lo más que ha podido es esconder de manera temporal los efectos más agudos de algunas secuelas, de tal forma que cuando apenas logra apaciguar algunos fenómenos, enseguida surgen otros que hacen que aquellos problemas que pretendía haber eliminado vuelvan a retornar con más fuerza. Baste ver que asuntos como el estancamiento y la inflación que aseguraba haber lanzado al olvido mediante las políticas de liberalización comercial, retornan de manera continua y con más fuerza. Desde los años setenta del siglo pasado se han visto desfilar propuestas diversas y todas ellas presumían haber encontrado por fin la solución, pero una a una ha mostrado que son medicinas inservibles.
En esta búsqueda de "nuevas" medicinas, el Estado mexicano a través del senado ha convocado a un foro denominado "México ante la crisis. ¿Qué hacer para crecer?", del que han surgido argumentos que revelan la dificultad de la burguesía para enfrentar la magnitud de la crisis, en tanto que se dedican a la apología más simplona. Es de destacar el discurso de la profesora y conocida analista, Denise Dresser, el cual ha sido presentado como la "voz valiente y radical" (aplaudida tanto por la derecha como por la izquierda), y que resume que el problema para México es que no vive un "... capitalismo exitoso, dinámico, democrático, donde el Estado no protege privilegios, no defiende cotos, no elige ganadores, no permite la perpetuación de un pequeño grupo de oligarcas con el poder de vetar las reformas que los perjudican." En suma la solución está en el establecimiento de un "capitalismo bueno"...
Pero si la desesperación que la burguesía mexicana se demuestra de forma viva en estos discursos, a nivel planetario las cosas no cambian mucho. En las reuniones internacionales los funcionarios de Estado se hacen promesas de fidelidad para combatir unidos la recesión y juran no retornar a las medidas proteccionistas, pero apenas dan la vuelta y la burguesía de cada Estado-nación procura cerrar lo más posible sus fronteras y cargar los efectos a los demás, o bien lleva a cabo medidas que ni aún siquiera guardan lógica con su propio discurso explicativo: si deducen que el problema fue debido a un crecimiento desmedido, se empeñan en encontrar la solución en una contracción de la tasa de interés que incremente el crédito y así se reactive la economía... Ya ni el sueño de la economía China como "nueva locomotora" y panacea para impulsar la economía mundial les es muy convincente, menos aún cuando tan sólo en la provincia de Cantón, durante 2008, quebraron 56 mil fábricas (según datos de Daily Economics News).
Pero si la burguesía se desespera en buscar "soluciones" a la crisis, los trabajadores no tienen en cambio ningún interés en tomar partido por una propuesta u otra, todas las medidas que lleve a cabo la burguesía están sustentadas en el acrecentamiento de la explotación y la búsqueda de la perpetuación del capitalismo. El verdadero terreno de los trabajadores está en la reflexión de los sucesos presentes y en el impulso de la lucha, pero para que esta sea efectiva deberá de integrar a todos los trabajadores, sin importar al sector que pertenezca o si se trata de un desempleado, y ante todo deberá de colocar por delante la defensa de las condiciones de vida de los asalariados... Ante la aceleración de los ataques el único camino es el de la lucha unida de todos los trabajadores.
Tatlin/febrero-2009
Hay un aniversario en este 2009 que los historiadores y comunicadores silencian, o cuando lo mencionad -muy rápidamente- distorsionan conscientemente su significado. En marzo de 1919, fue fundada la Internacional Comunista (IC).
El aniversario de la creación de la IC nos recuerda hoy día la realidad y la pertinencia de la lucha de clases contra el capitalismo en crisis y el anuncio de su propio fin, así como la existencia del proletariado como una clase de explotada y revolucionaria.
La fundación de la IC recuerda para el conjunto de la clase capitalista y sus servidores, la angustia que sintió a salir de la primera guerra mundial, ante la creciente oleada revolucionaria que parecía inevitable, 1917: la revolución proletaria victoriosa en Rusia en octubre, motines en las trincheras; 1918: abdicación de Guillermo II y apresurada firma del armisticio ante la sublevación y la rebelión de las masas de trabajadoras en Alemania; los movimientos obreros a partir de 1919: insurrección obrera en Alemania, instauración de las repúblicas de Consejos de los obreros en Baviera y en Hungría bajo el modelo de de la revolución rusa, inicio de las huelgas de masas obreras en Italia y Gran Bretaña; motines en la flota y las tropas francesas, británicas, así como unidades militares, rechazando a intervenir contra la Rusia soviética.
Es Lloyd George, Primer Ministro del gobierno británico de aquella época quien mejor expresa el temor de la burguesía internacional ante el poder de los soviets obreros en Rusia, cuando dijo en enero 1919 que, al tratar de enviar un millar de soldados para la ocupación británica a Rusia, las tropas se amotinaron y que "si se llevaba a cabo una operación militar contra los bolcheviques, Gran Bretaña se convertiría bolchevique y que crearía una soviet en Londres .(...) El conjunto de Europa ha sido ganada por el espíritu revolucionario. Hay trabajadores no sólo con un profundo sentimiento de descontento, sino de la ira y la revuelta contra las condiciones de ante-guerra. El orden en sus aspectos políticos, sociales, económicos, es cuestionado por las masas de la población de un extremo a otro en Europa. (Citado por E. H. Carr, La Revolution bolchevique Editorial Alianza)
El nacimiento de la IC marcó el punto culminante de la oleada revolucionaria de 1917 a 1923 que atravesando Europa de un extremo a otro, llego alcanzar China, Canadá (Winnipeg) y EUA (Seattle) y hasta América Latina. Esta oleada revolucionaria fue la respuesta del proletariado internacional a cuatro años de guerra imperialista de 1914 y 1918 entre los Estados capitalistas por repartirse el mundo, y llego a su cenit con la fundación de la IC.
"La IIIª Internacional Comunista se formó al final de la carnicería imperialista de 1914-1918, durante la cual la burguesía de diversos países ha causado la muerte de 20 millones de vidas.
¡Recordad la guerra imperialista! Estas son las primeras palabras que la Internacional Comunista dirige a cada trabajador, independientemente de su origen e idioma. ¡Recordad que debido a la existencia del sistema capitalista, un puñado de imperialistas tuvo más de cuatro años, la posibilidad de obligar a los trabajadores de todo el mundo a matarse el uno al otro! ¡Recordad que la guerra ha sumido a la burguesía de Europa y el mundo en el hambre y la pobreza! Recordad que sin el derrocamiento del capitalismo, la repetición de tales crímenes de guerra no sólo es posible, sino inevitable"(Estatutos de la Internacional Comunista, 2º Congreso, julio de 1920.)
En el Manifiesto Comunista (1848), K. Marx establece uno de los principios fundamentales de la lucha proletaria contra el capitalismo: "Los trabajadores no tienen patria". Esto no significa que los trabajadores deberían ser indiferentes a la cuestión nacional, sino que deben definir su posición y actitud sobre esta cuestión y de las guerras, con el desarrollo de su propia lucha histórica. La cuestión de la guerra y la actitud del proletariado, siempre ha sido central para los debates de la Internacional (1864-1873) como de la IIª Internacional (1889-1914). En la mayor parte del siglo XIX, el proletariado no podía permanecer indiferente a las guerras de emancipación nacional contra la reacción feudal y monárquica, en especial contra del zarismo.
Es en la IIª internacional, donde los marxistas especialmente detrás de Rosa Luxemburgo y Lenin, reconocieron el cambio de período en el capitalismo en los albores del siglo XX, el capitalismo llegaba a su apogeo y reinaba en todo el planeta, en su período del "imperialismo, etapa suprema del capitalismo", como dijo Lenin. En este período, la guerra sería una guerra imperialista mundial entre las naciones capitalistas por el reparto de las colonias y del mundo. Este reconocimiento por la izquierda de la IIª Internacional, condujo el combate para armar la Internacional y al proletariado, en esta nueva situación, contra el ala oportunista que abandonaba poco a poco los principios de la lucha proletaria. Así fue en el Congreso Internacional en Stuttgart en 1907, cuando Rosa Luxemburgo, extrajo las lecciones de la experiencia de la huelga de masas en Rusia de 1905, y vinculó la cuestión de la guerra imperialista a la cuestión de huelga de masas y la revolución proletaria planteó allí que la revolución rusa no sólo ha surgido como consecuencia de la guerra, ella también ha servido para poner fin a la guerra. Sin ella, zarismo seguramente habría seguido la guerra..." (Citado por BD Wolfe, Lenin, Trotsky, Stalin, Calmann-Lévy, 1951.) Y junto con Lenin hace adoptar una enmienda de máxima importancia en la resolución sobre la guerra en este congreso. En el sentido de que si estallaba la guerra esta debía ser transformada por la clase obrera en una revolución que terminara con la dominación capitalista.
En 1912, la Conferencia de Basilea de la IIª Internacional reitera esta posición frente a las amenazas cada vez más fuertes de guerra imperialista en Europa recordando que la burguesía no olvida que la guerra franco-prusiana dio a luz a la insurrección la Comuna de París y que, la ruso-japonesa dio lugar a la revolución rusa de 1905. A los ojos del proletariado, es criminal matarse los unos a otros en beneficio de la ganancia capitalista, de las rivalidades dinásticas.
Cuando se desencadeno la guerra mundial en 1914, gangrenada por el oportunismo y el chauvinismmo guerrero, la IIª Internacional estalló y murió en la vergüenza, cuando en especial los Partidos Socialdemócratas alemán, inglés y francés en manos de las direcciones oportunistas, votaron los créditos guerra, llamando a la "defensa de la patria" y a la "unión sagrada" con sus burguesías en contra de "extranjeros", y fueron recompensados en Francia por ejemplo, con puestos de Ministro por renunciar a la lucha clase. Recibiendo además el apoyo "teórico" del "centro" cuando Kautsky, el llamado " Papa del marxismo", separaba la guerra y la lucha de clases, declarando que esta última sólo era posible en " tiempos de paz" e imposible en "tiempos de guerra".
Sólo resistieron a la tormenta, principalmente los partidos italiano, serbio, búlgaro y ruso y en otros lugares, militantes aislados, de la izquierda, como Rosa Luxemburgo y la izquierda alemana, los "Tribunistas " holandeses alrededor de Pannekoek y Gorter, manteniéndose fiel a internacionalismo proletario y la lucha de clases, y trataron de reagruparse.
La muerte de la IIª Internacional significó una gran derrota para el proletariado, que pagó con su sangre en las trincheras... Para los "socialdemócratas revolucionarios " fue la muerte de su organización internacional, que tiene que ser reconstruida:
"la IIª Internacional murió vencida por el oportunismo. ¡Abajo con oportunismo, y viva la IIIª Internacional, libre no sólo desertores (...) sino también del oportunismo!" (Lenin, "Situación y tareas de la Internacional Socialista", el 1 de octubre de 1914)
En septiembre de 1915 se celebró "la conferencia Socialista internacional de Zimmerwald, que fue seguida de una segunda en abril de 1916 en Kienthal, ambas en Suiza. A pesar de las condiciones de la guerra y la represión, asistieron delegados de 11 países entre ellos, Alemania, Italia, Rusia, Francia, etc.
El Manifiesto de Zimmerwald reconoció la guerra como una guerra imperialista, sin embargo la mayoría de participantes se negó a condenar a la derecha oportunista de los partidos socialdemócratas pasados al campo de la "unión sagrada" y a considerar la separación de ellos. Esta mayoría fue pacifista centrista, y defendió el lema de la "paz".
Tras los representantes de los bolchevique, (Lenin y Zinoviev), la "izquierda de Zimmerwald" defendió la necesidad de la ruptura y la construcción de la IIIª Internacional y contra el pacifismo, afirmó que "la lucha por la paz sin la acción revolucionaria es palabras huecas y mentirosa" (Lenin) y opuso al centrismo la consigna "transformar la guerra imperialista en guerra civil", justo como lo planteaban las resoluciones de Stuttgart y Basilea. Si bien esta izquierda se reforzó con estas conferencias, no llegó a convencer a los delegados y siguió siendo una minoría. Sin embargo, ella extrajo balance positivo:
"La segunda conferencia de Zimmerwald (Kienthal) es, sin duda, un paso adelante. (...) ¿Qué hacer mañana? Mañana seguiremos luchando por nuestra solución, para la socialdemocracia revolucionaria, ¡por la IIIª Internacional! Zimmerwald y Kienthal han demostrado que nuestro camino es el correcto." (Zinoviev, 10 de junio de 1916,)
La revolución en Rusia en 1917, abrió un período revolucionario en Europa. La amenaza proletaria obligó a la burguesía internacional poner fin a la carnicería imperialista. La consigna de Lenin se llevaba a cabo en Rusia y después en otros países se transformó la guerra imperialista en guerra civil. El proletariado rindió así honor a la izquierda de la IIª Internacional mediante la aplicación práctica de la famosa resolución de Stuttgart.
La guerra lanzó definitivamente la derecha oportunista de los partidos socialdemócratas al campo de la burguesía y la oleada revolucionaria puso contra la pared los pacifistas del centro, y conducirá a su vez a una gran parte de ellos-especialmente a los dirigentes, como Kautsky - a unirse al enemigo de clase. La IIª International había muerto. Los nuevos partidos que rompieron con la socialdemocracia están empezando a adoptar el nombre de "Partido Comunista" precisamente en el momento en que la ola revolucionaria requería y alentaba la fundación de un Partido mundial del proletariado, la IIIª Internacional.
La IIIª Internacional, sobre la base de una ruptura orgánica con los partidos de la difunta IIª Internacional, sin embargo, no rechazó los principios y los aportes de ella:
"rechazo de todas las medidas a medias, las mentiras y la pereza de los anticuados partidos socialistas oficiales, nosotros nos consideramos comunistas reunidos en la IIIª Internacional, como la continuación directa de los esfuerzos heroicos... de una larga serie de generaciones revolucionarias desde Babeuf a Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo..., aunque la IIª ha reunido y organizado a millones de proletarios, la IIIª Internacional, es la Internacional de la acción abierta, de la realización revolucionaria, la Internacional de Acción". (Manifiesto de la IC)
Las corrientes, fracciones, las tradiciones y las posiciones que defendieron la izquierda, van a ser la base de la IC, surgen y se desarrollan en la IIª Internacional:
"La experiencia para nosotros ha demostrado que sólo un grupo selecto en el medio histórico donde el proletariado se ha desarrollado antes de la guerra: la IIª Internacional, que la lucha proletaria contra la guerra imperialista se ha llevado hasta sus últimas consecuencias, porque es la única que podría tener un programa avanzado de la revolución proletaria y, por tanto, el único que podría sentar las bases para el nuevo movimiento proletario". ("Bilan", n º 34, Boletín teórico de la Izquierda Comunista Italiana, de agosto de 1936.)
Más allá de Lenin, Luxemburgo, Pannekoek, incluso más allá de los grupos y fracciones de los partidos socialdemócratas, como los bolcheviques, la izquierda alemán, holandesa, italiana, etc. Hay una continuidad política y orgánica entre la izquierda en la IIª Internacional, la izquierda de Zimmerwald y la IIIª Internacional. Es por iniciativa del Partido Comunista (bolchevique) de Rusia ex-Partido Obrero Socialdemócrata (bolchevique) de Rusia adherente a la IIª Internacional y el Partido Comunista de Alemania-como el ex-Liga Espartaco que se convocó al primer congreso de la nueva Internacional. Se constaba así, un verdadero vínculo orgánico y político entre la IIª y la IIIª Internacional, con ello la "fracción de izquierda de la IIª, extrajo este balance de su pasado y combate e indicó la necesidad de la hora y se constituyó finalmente en la IIIª Internacional.
La IC por lo tanto no surgió de la nada al nivel orgánico y lo mismo ocurre con su programa y sus principios políticos. No reconocer el hilo histórico que la conecta con la IIª es caer en la anarquía incapaz de comprender el desarrollo de la historia, o rendirse al espontaneismo más mecánico que ve la IC como único producto del movimiento revolucionario de las masas trabajadoras.
Sin reconocer esta continuidad, es imposible entender cómo la IC rompe con la IIª Internacional. Porque, si hay continuidad de principio, que se expresaba entre otras por la resolución de Stuttgart, también hay una ruptura materializada en el programa político de la IC en sus posiciones políticas y en su práctica organizacional y militante. Ruptura a través de los propios hechos, en el uso de las armas y la sangrienta represión por parte del gobierno de Kerensky, en el que participaron los Mencheviques y socialistas-revolucionarios, miembros de la IIª Internacional, contra el proletariado y los bolcheviques en Rusia, por el gobierno socialdemócrata Scheidemann-Noske contra el proletariado y el KPD en Alemania.
Sin reconocer esta "ruptura de la continuidad", también es imposible comprender la degeneración de la IC en los años 20 y el combate que se dirigido en su seno, y luego en los años30 en fuera de ella, porque excluye a las fracciones de la Izquierda Comunista "italiana", "Alemana" y "holandesa", por nombrar sólo las más importantes. Es a partir de esas partes de la izquierda, en su defensa de los principios comunistas y el trabajo de evaluación crítica de la IC y la oleada revolucionaria de 1917-23, que da lugar a los grupos comunistas de hoy y las posiciones que ellos defienden.
Sin reconocer el legado de la IIª, el legado político del proletariado, se cae en la incapacidad para comprender tanto las posiciones básicas de la IC, como la validez de algunos de ellas entre los más importantes, ni las contribuciones de las fracciones 30 años. Es decir, se es incapaz de hacer un planteamiento coherente, seguro y determinado de las posiciones revolucionarias de hoy.
(Continuará).
RL.
La burguesía desde principios de la década de los 90 del siglo pasado muestra grandes dificultades para lograr cohesionarse, y esto se expresa en los combates que presenta en todas la áreas, por ejemplo todos sus partidos (PRI, PAN, PRD...) se encuentran fracturados, y al interno del mismo gobierno se dejan ver de manera continua diferencias severas, pero sin duda las dificultades más graves las encuentra en la dispersión de fuerzas que le imposibilita disciplinar estructuras como la policía y el ejército. Desde la formación de la "familia revolucionaria" compactada mediante los acuerdos que llevan a establecer los gobiernos constitucionales (a partir de la segunda década del siglo XX), no se notaba la presencia directa de las fuerzas armadas en la vida política de la burguesía. Era común verla cumplir servilmente su papel represor, sin asumir un rol notorio, sin hablar nunca en contra de los "civiles", a cambio recibía impunidad y el camino libre para sacar provecho en su alianza con las mafias del narcotráfico. No obstante la dispersión de fuerzas que se presentan también entre las mafias, por la disputa de las rutas, el mercado y la complacencia y los favores de los gobiernos de todos los niveles, hace que los militares vean afectados sus intereses más aún cuando son involucrados a tomar parte del conflicto de manera forzada. Estas circunstancias hacen que se vuelvan aún más complicadas las relaciones de la clase dominante. Tan grave es la división y dispersión, que basta ver un diario para notar como se desarrollan por todos lados del país los enfrentamientos y asesinatos sangrientos, lo cual ha conducido a que el propio gobierno de los EUA intervenga, con el fin de evitar que el peso de la descomposición pueda llevar al gobierno de México a sufrir un debilitamiento tal que alargue la espiral de dificultades que afectaría al conjunto de la región, incluyendo por supuesto a los EUA. Es bajo el contexto de la descomposición general que sufre el capital, que Washington interviene, presionando al gobierno mexicano, primero con la declaración de que en México hay un "Estado fallido". A través del procurador Erick Holder y del jefe de la DEA, Michele Leonhart, el gobierno de Obama ha establecido que el gobierno de México es incapaz de imponer control en el territorio dado el poder de los cárteles de la droga. Luego para hacer notar ese descontrol, la revista Forbes presenta en su lista de los hombres más ricos del mundo, al conocido narcotraficante "Chapo Guzmán", lo cual es significativo en tanto este capo en el gobierno de Vicente Fox, escapó de una "cárcel de máxima seguridad" bajo circunstancias sospechosas y según lo informan mediante comunicados los grupos competidores, el "Chapo" y su cártel está protegida por el gobierno federal. En esa medida es notoria la preocupación de la burguesía norteamericana, la cual en algunos estados, como el de Texas, ha incorporado a mil elementos más de las tropas federales para reforzar la vigilancia, dado que se trata de un estado que hace frontera con México.
Trazado un escenario de este tipo, la visita de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, se aprovecha para acordar el reforzamiento y ampliación del "plan México", al cual presentan como el establecimiento de una "cooperación y corresponsabilidad".
Pero si estos enfrentamientos exponen las dificultades que enfrenta la burguesía, al mismo tiempo busca trasladar esos efectos hacia la clase trabajadora.
Aún cuando la burguesía presenta fracturas importantes, no significa que ha perdido todo el control, tiene la fuerza para imponer mediante el Estado una unidad forzosa para enfrentar a la crisis, y sobre todo para poder contener a la clase trabajadora. Es por ello que tratan de utilizar estas dificultades para reforzar el control de los explotados. El mismo acuerdo EUA-México es asumido con disgusto por sectores de la burguesía que sienten afectados sus intereses económicos y políticos, pero eso no evita para que se utilice como argumento (por toda la burguesía en su conjunto) para intentar atrapar la conciencia de los asalariados en las consignas nacionalistas. Por una parte el gobierno resalta en su argumento que México ha dejado de ser tratado por los EUA como un subordinado, ya que ahora se ha de respetar su soberanía al incluirlo como un "igual", mediante la creación de la oficina de cooperación bilateral en el combate de los cárteles de la droga; pero por otro lado, los sectores que se oponen a esta "cooperación" (entre ellos grupos de militares que se niegan a subordinarse al comando norte) aducen que se trata de la pérdida de una soberanía nacional en tanto se permite la intromisión de los EUA en los asuntos internos. Ambos argumentos aunque están opuestos en los intereses que defienden, tienen como común denominador el tratar de ganar el respaldo los trabajadores por medio del engañoso llamado a la defensa a la patria y el rescate de la soberanía nacional, por ello ambos discursos forman parte de un ataque ideológico en contra de los trabajadores, los cuales no tienen ningún interés común con alguna de las fracciones de la burguesía, y menos aún con la defensa de la nación y la patria.
El crecimiento de las pugnas de las mafias ha alcanzado niveles tan graves que se manifiestan en hechos como el atentado del 15 de septiembre de 2007, en el que se lanzan granadas de fragmentación en contra de una masa inerme, matando e hiriendo a decenas de personas sin ningún motivo aparente. Esta situación abrió la peligrosa práctica de utilizar como rehén a la población civil para presionar. Hay evidentemente un traslado de la pudrición burguesa hacia las masas de explotadas, lo que revela sin duda un avance de la barbarie capitalista, no obstante eso no significa que la clase trabajadora para combatir y evitar estos efectos deba aliarse con alguno de los sectores de la burguesía; ni la política estatal que pide ayuda a los EUA, ni los sectores que se oponen a esta colaboración pueden dar una solución. La guerra de mafias es un producto del sistema capitalista, por lo que mientras este sistema de explotación se mantenga en pie el peligro de la violencia ciega y sanguinaria que trae esta guerra (y cualquier otra) amenazará la vida de los trabajadores. La población civil se ha vuelto víctima, lo mismo de las pandillas del narcotráfico que de las hordas militares que actúan con la misma ferocidad que los mafiosos... No tiene aliado en ninguna de las fracciones en pugna, y la colaboración de las fuerzas norteamericanas en el combate a la mafia en nada cambia el asunto, por eso ante las campañas que prometen orden y paz y las que invocan a la defensa de la soberanía, los trabajadores no tienen más camino que recordar que todo gobierno y toda fracción burguesa tienen como único interés la perpetuación del actual sistema de explotación y para ello no escatiman en verborrea y falsas promesas.
Tatlin/abril-2009
A mediados de abril de 2009 en la ciudad de México, la CCI convocó a un Encuentro de discusión, al que asistieron, de varias ciudades del país, algunos elementos de forma individual, pero también círculos y grupos obreros: Fénix, Línea Roja, Política Obrera, todos ellos pertenecientes al medio proletario. El objetivo que tenía planteado, como el resto de los encuentros que se han celebrado en otros continentes desde hace meses (ver https://es.internationalism.org/node/2495 [17]), era el de empezar a desplegar esfuerzos conjuntos para superar el aislamiento y la dispersión de las fuerzas proletarias que buscan contribuir a la lucha histórica por el comunismo, sabiendo que no podemos afrontar los enormes problemas puestos por la situación actual del capitalismo y de la lucha de clases de manera aislada pues en esa situación son en verdad angustiantes y paralizantes, y que el marco colectivo de la discusión y de la acción es el motor más potente para superar la atomización y para la unificación de las fuerzas revolucionarias de la clase obrera.
De principio a fin la asamblea se desarrolló en un ambiente fraterno y solidario haciendo valer en todo momento una verdadera cultura del debate proletariado donde todas las intervenciones fueron escuchadas y respetadas por igual, poniendo siempre por delante la búsqueda de la mayor clarificación de las cuestiones en debate, partiendo de la idea desde el inicio de que tales encuentros no son "propiedad" de ningún grupo, de que no se trataba de una competencia entre "especialistas", de que los participantes eran una parte de la clase trabajadora buscando contribuir a su combate. En ese sentido, la agenda abordada se desarrolló sabiendo reconocer tanto los acuerdos como los puntos de divergencia destacados, en el marco de un espíritu de crítica y autocrítica, de reflexión, donde se escucha, se argumenta, se retroalimenta de los demás y continúa construyendo una claridad política, propio de la discusión proletaria y bajo la convicción internacionalista de hacer avanzar el proyecto comunista. En los próximos días publicaremos un pronunciamiento conjunto que recoge los acuerdos, las divergencias, la voluntad de un trabajo conjunto, la perspectiva de este esfuerzo; aquí sólo evocamos muy brevemente apenas la agenda de la discusión:
- la crisis del capitalismo, y como reflexión más global el concepto de decadencia del capitalismo,
- la situación actual de la lucha de clases,
- mecanismos de organización y lucha de la clase obrera.
Hubo un acuerdo en general sobre la realidad de la crisis histórica del capitalismo que está afectando a todos los países del mundo y en particular a las potencias centrales. Es falso que se trate de una crisis del "neo-liberalismo" y la intervención del Estado no resolverá los problemas sino que los agravará como ya lo ha hecho en las últimas décadas; su actuación, por lo demás no es de ninguna manera neutral sino que está al servicio de los intereses del capitalismo en su conjunto.
Esta crisis está hundiendo a los trabajadores como nunca antes en la más espantosa miseria: desempleo masivo, pérdidas de viviendas, merma en los fondos del sistema de pensiones, recortes salariales, hambrunas, etc. Esta situación está llamando al proletariado a luchar. Sin embargo, esta respuesta no es mecánica ya que es necesario también un proceso de reflexión que ayude a clarificar los propios métodos de lucha, recuperando su experiencia, para poder ser capaz de enfrentar las múltiples trampas que le tienden los órganos de encuadramiento social del Estado capitalista.
Las luchas que se han estado desarrollando en los últimos cinco años no sólo están respondiendo a la degradación de sus condiciones de vida y de trabajo sino que expresan un inicio de cuestionamiento a las campañas ideológicas de finales de los 80 que intentaron convencer a los trabajadores de que su proyecto como clase había fracasado, que había que luchar sí pero para reformar al capitalismo y hacerlo "menos malo", etc. Actualmente, la burguesía en todos los países trata de hacer aceptar de nuevo redoblados sacrificios en beneficio de la economía nacional burguesa con la promesa de que mañana todo irá mejor.
El proceso de luchas que el proletariado ha protagonizado en todos los continentes, aunque con muchas dificultades todavía puesto que la burguesía también hace su trabajo para entorpecerlas a cada paso, han expresado varias potencialidades políticas como la búsqueda de la solidaridad, intentos incipientes por extender las huelgas, ensayos aún embrionarios también de tomar la lucha en sus manos mediante asambleas generales y formación de comités de huelga; una situación que se está viendo favorecida por la simultaneidad de las luchas que se está presentando por todo el globo producto en buena medida de los ataques masivos que el capital está asestando a los asalariados.
En la medida en que las luchas se hagan cada vez más masivas, se presentará la oportunidad para que la clase obrera recobre poco a poco la confianza en sí misma, que redescubra que efectivamente representa una fuerza social, económica y sobre todo política cuando basa su accionar en su unidad y su conciencia, en suma, que recobre su identidad como clase. A esto le teme la burguesía, es por eso que se está empleando a fondo para evitar a toda costa que este proceso tenga frutos en el futuro, a través de todo su arsenal ideológico y político vía los sindicatos, los partidos políticos, las organizaciones sociales, etc., que están integradas al aparato estatal con la función de contener al proletariado.
La reunión supo también identificar las divergencias surgidas de algunos camaradas y que se relacionan sobre todo a:
- El concepto de la decadencia defendido por la CCI para explicar tanto el desarrollo histórico del capitalismo como las condiciones de la lucha proletaria, desde la primera guerra mundial de 1914. Sobre esto, el acuerdo fue retomar la discusión en el periodo que viene para profundizar aún más en el análisis. Sin embargo, la discusión jamás se apartó de una idea central que todas las intervenciones compartieron: las condiciones objetivas están maduras actualmente para la revolución proletaria en todo el mundo y, más aún, mientras más se tarde el capitalismo en ser derribado más se multiplica la degradación y el caos comprometiendo seriamente el futuro de la construcción comunista.
- La cuestión sindical. Mientras que todas las participaciones jamás dudaron en denunciar en general la labor antiobrera de los sindicatos como el principal factor de dominación de los trabajadores por el Estado aportando ejemplos de la historia del país y del mundo que ilustran esa función burguesa de estos órganos que antaño fueron organizaciones de la clase obrera, los desacuerdos se centraron fundamentalmente al ubicar a los sindicatos "de base" como instrumentos diferentes de los sindicatos oficiales.
- En menor medida, fue motivo de una interesante polémica el significado de las luchas políticas y económicas en la actual fase del capitalismo...
Los trabajos terminaron con un reforzado ánimo militante. Las conclusiones del encuentro supieron recoger de manera magistral las preocupaciones centrales de los intensos debates para poner por delante la necesidad de comprometerse a darle continuidad a este esfuerzo. Aparte del pronunciamiento conjunto, todas las intervenciones finales defendieron la idea de enfatizar primero los puntos que nos acercan, de proyectar en el periodo que viene también un trabajo común de intervención en la clase, de comprometernos a celebrar en breve otra reunión para retomar los puntos divergentes y dar continuidad al debate y extenderlo mediante la presentación de un "blog" en Internet.
En una sintonía admirable todas las participaciones demandaron contrarrestar las tendencias sociales del "cada quien por su lado", desde ahora, con un accionar solidario ante los embates de la burguesía. Los capitalistas se reúnen sin cesar por todo el mundo tratando de coordinarse para atacar a la clase obrera, ésta debe responder no sólo para defenderse sino para pasar a la ofensiva oponiendo las únicas armas con las que cuenta como clase explotada y a la vez revolucionaria: su unidad y su conciencia.
En suma, el remate de las conclusiones subrayaron un llamado al conjunto del proletariado para que emule este tipo de esfuerzos que van indudablemente en la dirección de la clarificación política tan necesaria para la lucha de nuestra clase y particularmente en la perspectiva de la búsqueda de los medios para la formación del partido político revolucionario del proletariado, una visión compartida por todos los asistentes que han tomado conciencia de que estos son pasos importantes en esa dirección retomados de la experiencia de nuestra propia clase, recordemos que los acontecimientos revolucionarios de 1905, 1917, 1968, 1980... fueron precedidos por un proceso de maduración subterránea de la conciencia y del surgimiento de minorías que prepararon los grandes combates.
RR/abril-2009
La oleada de huelgas salvajes 1 iniciada por la lucha de los trabajadores de la construcción y el mantenimiento de la refinería de Lindsdey constituye una de las luchas más importantes que ha habido en Gran Bretaña en los últimos 20 años.
Miles de trabajadores de la construcción en otras refinerías y centrales eléctricas han parado en solidaridad. Se han celebrado reuniones masivas cotidianas. Trabajadores desempleados de la construcción, el metal, los puertos y otros sectores, se han unido a los piquetes y a las manifestaciones organizadas por los trabajadores de las refinerías. Los trabajadores no se han sentido intimidados por el carácter ilegal de sus acciones porque para ellos era más importante expresar la solidaridad con los compañeros amenazados de despido, lanzar a los cuatro vientos su rabia ante la escalada del desempleo y la inacción completa del gobierno. Cuando 200 trabajadores polacos se han unido expresamente a la lucha, ésta ha alcanzado su momento más alto pues ello ha significado un desafío al nacionalismo que al principio ha envuelto el movimiento.
El despido de 300 trabajadores de las subcontrataciones de la refinería petrolera de Lindsdey, la propuesta de reemplazarlos por otra subcontrata que alquilaría a 300 compañeros italianos y portugueses (pero con condiciones laborales inferiores y salarios más bajos) así como el anuncio expreso de que no se contratarían trabajadores ingleses encendieron la pólvora del descontento entre los trabajadores de la construcción. En los últimos años era habitual traer contratas de trabajadores extranjeros con condiciones inferiores lo que daba como resultado una carrera a la baja en las condiciones de todos los trabajadores, ingleses o extranjeros. Esto, unido a la oleada de despidos tanto en la construcción como en los demás sectores, estimuló la combatividad obrera que se ha expresado en estas luchas.
Desde el principio, el movimiento tuvo que abordar una cuestión fundamental que afecta no solamente a los huelguistas actuales sino a toda la clase obrera en el futuro: ¿es posible luchar contra el desempleo y otros ataques identificándose como "trabajadores británicos" y volviéndose contra los "trabajadores extranjeros"? O, por el contrario, ¿tenemos que vernos como trabajadores con los mismos intereses sin importar de donde vengamos? Tal es la profunda cuestión política que el movimiento ha tenido que encarar.
En los comienzos, la lucha parecía dominada por el nacionalismo. La fotografía que ha dado la vuelta al mundo ha sido la de los trabajadores que exhibían carteles hechos a mano que proclamaban «Empleos británicos para los trabajadores británicos» y las federaciones sindicales llevaban sus pancartas más profesionalmente hechas con la misma consigna. Los dirigentes sindicales la defendían de manera más o menos explícita y los medios de comunicación hablaban profusamente de una lucha contra los trabajadores extranjeros y se esforzaban por encontrar trabajadores que expresaran esa opinión. El movimiento de huelga salvaje podía potencialmente ser fagocitado por el nacionalismo y evolucionar hacia una derrota, con trabajadores atacando a otros trabajadores, con los trabajadores gritando masivamente consignas nacionalistas y llamando a que los empleos fueran concedidos a los "británicos" y reclamando que italianos o portugueses perdieran sus empleos. Con ello la capacidad general de la clase obrera para luchar se hubiera visto seriamente dañada y la clase dominante habría reforzado su capacidad de ataque gracias a la creciente división de los obreros.
La cobertura de los media (y lo que algunos trabajadores decían) hacía fácil pensar que las demandas de los trabajadores de Lindsey se reducían a "empleos británicos para trabajadores británicos". Pero las cosas no eran tan simples. Lo que se discutió y se votó en las asambleas no tenían nada que ver con esa consigna y no se vio en ellas hostilidad alguna hacia los trabajadores extranjeros. Es cierto que se expresaron ilusiones sobre la habilidad de los sindicatos para atar los pies a los empresarios haciendo gestiones para que no contrataran a los trabajadores extranjeros, pero en ningún momento hubo un nacionalismo patente. Pese a ello, los carteles y las opiniones de algunos trabajadores y las declaraciones sindicales permitieron a los media dar la impresión de que los huelguistas se dirigían contra los trabajadores extranjeros.
El nacionalismo forma parte integral de la ideología capitalista. Cada burguesía nacional solamente puede sobrevivir compitiendo con sus rivales a nivel económico y militar. Su cultura, sus medios de comunicación, su educación, sus actividades de ocio y deportivas, propagan el veneno nacionalista a todas horas para atar los pies y manos de la clase obrera a la nación. La clase obrera no puede evitar el verse afectada por esa ideología. Pero lo que resulta crucial en el movimiento que estamos hablando es que el peso del nacionalismo, tras una desorientación inicial, ha empezado a ser desafiado por los trabajadores que han abordado la cuestión en el curso de la lucha misma.
La consigna nacionalista "empleos británicos para trabajadores británicos", tomado por Gordon Brown del BNP, generó mucho desasosiego entre los trabajadores tanto huelguistas como la clase en general. Muchos huelguistas dejaron bien claro que ellos no eran racistas y que no apoyaban al BNP. Además, los intentos de éste de intervenir en la lucha fueron ampliamente rechazados por los trabajadores.
Es cierto que a pesar del rechazo del BNP muchos trabajadores entrevistados en la TV expresaban una reflexión no exenta de confusiones. Dejaban claro que no estaban contra los trabajadores extranjeros, precisaban que ellos mismos no eran de origen británico o aún siéndolo habían trabajado en el extranjero, pero al mismo tiempo decían que estaban desempleados y que querían que sus hijos tuvieran un empleo y que deberían tener preferencia respecto a los de fuera, que "el trabajo debía ser primero para los británicos". Semejantes puntos de vista partían de una visión que dividía a los trabajadores entre británicos y "el resto", que llevaba a creer que no tenían los mismos intereses y, por tanto, a caer en la trampa nacionalista.
Sin embargo, el proceso de reflexión se desarrollaba. Otros trabajadores subrayaban que los intereses eran comunes entre todos los trabajadores y que querían que todos tuvieran la oportunidad de encontrar un trabajo. «Fui despedido como estibador hace dos semanas. He trabajado en Cardiff y en Barry Docks durante 11 años y vengo aquí para ver como podemos sacudir el gobierno. Creo que todo el país se debería poner en huelga porque estamos perdiendo toda la industria británica. Pero no tenemos absolutamente nada contra los trabajadores extranjeros. No podemos culparles de ir a buscar el trabajo allí donde puede encontrarse» (Guardian On Line 20-1-2009). Hubo también trabajadores que argumentaron que el nacionalismo era un gran peligro. Un trabajador que había trabajado en el extranjero advirtió en un foro de trabajadores de la construcción de lo que suponía la utilización por los empresarios de las divisiones nacionales entre trabajadores: «Los medios corporativos han agitado a los elementos nacionalistas presentando a los manifestantes con la peor imagen posible. Lo último que quieren los empresarios y el gobierno es que los trabajadores británicos se unan con los del otro lado del Atlántico. Creen que nos pueden enfrentar a unos contra otros por los empleos. Un escalofrío les recorre el cuerpo cuando ven que nosotros no actuamos así». Otra intervención en el mismo foro señalaba que la lucha se relacionaba con las que había habido recientemente en Grecia y Francia y subrayaba la necesidad de lazos internacionales: «Las protestas masivas en Francia y en Grecia son el anuncio de lo que va a venir. Creo que construir contactos con esos trabajadores para impulsar amplias protestas en Europa es mejor que los partidos culpables que tenemos, los empresarios, los líderes sindicales vendidos y el Nuevo Laborismo que continúan aprovechándose de la clase trabajadora» (Thebearfacts.org). Trabajadores de otros sectores intervinieron igualmente para oponerse a los eslóganes nacionalistas.
Estas discusiones sobre el nacionalismo, tanto entre los huelguistas como entre trabajadores en general, alcanzaron una nueva fase cuando 200 trabajadores polacos se unieron a 400 trabajadores británicos, lanzándose todos a una huelga salvaje en solidaridad con los compañeros de Lindsey, en las obras de construcción de la central eléctrica de Langage en Plymouth. Los media hicieron todo lo posible para ocultar este acto de solidaridad internacional: la emisora local de la BBC no dijo nada y apenas se pudo ver alguna pequeña nota en algún periódico a nivel nacional.
La solidaridad de estos compañeros polacos era muy importante porque el año anterior se habían involucrado en una lucha similar. 18 trabajadores habían sido despedidos y los demás trabajadores se lanzaron a la huelga incluidos los de origen polaco. Los sindicatos intentaron transformar la lucha en una protesta contra la presencia de trabajadores extranjeros, sin embargo, la participación activa de los obreros polacos hizo fracasar la maniobra.
Los trabajadores de Langage tenían conciencia de que en Lindsey los sindicatos habían impuesto sus consignas nacionalistas. Por eso al día siguiente de su huelga de solidaridad, durante una asamblea de Lindsey aparecía una pancarta hecha a mano que decía «Central Eléctrica de Langage - Los trabajadores polacos se unen a la huelga: ¡Solidaridad!». Esto quería decir una de estas dos cosas: o bien, trabajadores de Langage habían hecho las 7 horas de viaje para estar presentes en la asamblea de Lindsey, o bien que algún trabajador del propio Lindsey quería subrayar su acción.
Al mismo tiempo, en el piquete de Lindsey apareció una pancarta que llamaba a los trabajadores italianos a unirse a la lucha. La pancarta estaba escrita en inglés y en italiano. También en el Guardian del 5-2-09 se informa que aparecieron algunos carteles que decían «¡Trabajadores del mundo uníos!». Vemos pues que se expresan los primeros pasos de un esfuerzo consciente de algunos trabajadores para poner por delante un genuino internacionalismo proletario, un paso que solamente puede llevar a más reflexión y discusión dentro de la clase.
Todo esto planteaba la necesidad de que la lucha avanzara hacia un nivel superior tratando de desafiar directamente el veneno nacionalista. El ejemplo de la solidaridad de los obreros polacos planteaba la perspectiva de que miles de trabajadores de los grandes centros de construcción de Gran Bretaña y en particular de las Olimpiadas en East London, pudieran unirse a la lucha. Se corría el peligro de que los medios de comunicación se vieran expuestos y no pudieran ocultar un aumento de las consignas internacionalistas. Como las barreras nacionalistas habían empezado a ser atacadas no fue una sorpresa que de repente a la burguesía le entrara una gran prisa para resolver la disputa. En 24 horas, sindicatos, empresarios y gobierno prometieron 102 empleos extra para trabajadores británicos, además de los 300 para italianos y portugueses. Muchos huelguistas se mostraron contentos porque no se habían perdido los 300 empleos de italianos y portugueses. De todas formas un huelguista se preguntaba ¿cómo es que tenemos que hacer una huelga para simplemente conseguir trabajo?
En el curso de una semana hemos visto la extensión de huelgas salvajes más grande en décadas con asambleas masivas y acciones ilegales de solidaridad. Una lucha que había empezado emponzoñada por el nacionalismo ha acabado poniéndolo en cuestión. Eso no significa que esté superado pues el nacionalismo es un peligro permanente, pero este movimiento proporciona a futuras luchas lecciones importantes. Desde luego, la aparición de un cartel diciendo "Trabajadores del mundo uníos" en un piquete que se suponía ser la vanguardia del "nacionalismo xenófobo" no dejará de preocupar a la clase dominante sobre lo que está por venir.
Phil 7-2-09
1 El término "huelga salvaje" viene de la época de 1968 y designa huelgas hechas por los trabajadores fuera de la convocatoria sindical.
La avalancha de desempleo a través del mundo no tiene precedentes desde la depresión de los años 1930. En los EU, el desempleo ha crecido oficialmente a 8.1%, el nivel más alto desde 1983. En Gran Bretaña ha subido a 6.3%. En Francia y España recientemente ha habido uno de los incrementos mensuales más altos desde que los records empezaron: España ahora tiene el índice de desempleo más alto en la Unión Europea- 13.9% o 3.2 millones. En las potencias económicas el cuadro no es diferente. En Alemania el nivel de desempleo es de 7.8%; en Japón (que ha estado ya en la recesión por algunos años) el índice de desempleo saltó a 4.4% el pasado mes de noviembre, el aumento más grande por casi 42 años. En la renombrada China, la tarifa oficial es muy similar, 4.2%.
Estos datos suaves no nos dicen mucho en sí mismos:
- en términos del número verdadero de parados. En Gran Bretaña, el número oficial de parados es alrededor de 1.9 millones, pero es bien sabido que éstas son cifras "maquilladas" que deliberadamente nos mienten sobre todos los trabajadores que han simplemente dejado de buscar trabajo; de los que están tomando beneficios de enfermedad más bien que de paro; los que son forzados a tomar trabajos precarios y bajos salarios, algunas veces más de uno a la vez...
- o en términos de sufrimientos verdaderos, cotidianos de los parados y de sus familias, y aumentos brutales en la explotación que todo esto implica para aquellos "privilegiados" que tienen que mantener sus trabajos.
Estamos frente a un desempleo global pandémico, y el pronóstico, como lo admiten cada vez más los expertos económicos de la burguesía, no es más de un "descenso corto" seguido por un mercado de trabajo creciente, sino de una larga, dolorosa caída en una depresión económica comparable en escala a la de los años 30.
¿Es inútil la resistencia?
Frente a la fábrica, la tienda o la oficina que cierra simplemente sus puertas, luchando detrás parece, a primera vista, ser algo desesperado. Y cuando uno es lanzado al paro, puede uno ser desmoralizado por un sentido de aislamiento y la preocupación diaria de encontrar lo suficiente para continuar viviendo.
¿Hay una solución, o estamos enfrentando la perspectiva de ser una masa desesperada como el "proletariado antiguo" de Roma, que fue mantenida viva por las reservas de pan y se le mantuvo ocupado por los circos patrocinados por el Estado?
Algunos arguyen que sea insustancial esperar una reacción de una clase obrera que está perdiendo de todos modos su sentido de la identidad y sus tradiciones de la lucha. Dicen que lo mejor que podemos esperar es una política más eficaz de la clase dominante: un "New Deal" keynesiano basado en la intervención estatal, o, si se escucha a los grupos de extrema izquierda como los trotskistas, un programa más radical de nacionalizaciones condimentado con un mayor control "obrero".
Pero la crisis y la oleada del desempleo no sólo trae la desesperación y la desesperanza. También traen claridad: minan la propaganda de de la burguesía sobre el buen funcionamiento del capitalismo y cómo, si trabajamos duro y bastante o ahorramos cuidadosamente, podemos tener todo lo que nosotros necesitemos. Nosotros hemos trabajado, hemos ahorrado, hemos hecho sacrificios, algunas veces hasta aceptamos cortes de salario para sostener a la empresa. Con todo, las plantas cierran, y las compañías van a la quiebra.
La crisis también hace una mofa de todas las declaraciones que dicen que este o aquel país está haciendo bien su trabajo e incluso ofrece una salida de la crisis. Por años nos han dicho que la economía del país está más fuerte que nunca, y ahora resulta que las economías de los países del mundo son muy vulnerables frente a las tormentas financieras actuales. También nos dijeron que las economías chinas e indias, con sus índices feroces de la explotación, podrían funcionar como las locomotoras que sacarían a la economía mundial adelante. Y ahora comprendemos que también ellas se están hundiendo, y que difícilmente sorprende el que sus economías están sostenidas a las exportaciones baratas al oeste, el cual es el epicentro de la recesión mundial.
Y sobre todo, la crisis demuestra que el sistema capitalista, el cual ha clamado de manera arrogante por tanto tiempo ser el único que podría funcionar, no funciona más, que produce para el mercado lo que conlleva la saturación del mercado, que el producir para el beneficio trae aparejado la caída en el índice del beneficio, que su anarquía no puede servir más a las necesidades de la humanidad. Porque no hay razón para que la gente sea lanzada a la calle, paraqué las fábricas cierren, para que los servicios de salud sean cortados, salvo que estas medidas son dictadas por la producción para el beneficio más que la producción para las necesidades. La crisis por lo tanto puede proporcionar la evidencia más potente de que una nueva sociedad es posible y vitalmente necesaria si los seres humanos deben alimentarse, vestirse y procurarse una vivienda y vivir una vida realmente humana.
Pero esta nueva sociedad no caerá simplemente de las nubes. No estamos hablando sobre una nueva religión del cambio desde arriba, más si ese cambio viene de Dios o de Barack Obama. Estamos hablando de un cambio para el cual es necesario luchar, estar organizado, un cambio que requiere un desafío abierto al actual sistema mundial -y a los que lo dirigen- en fin, una revolución social.
Una revolución social se puede hacer solamente por los de "abajo"; aquéllos que tienen menos que ganar de la preservación del orden existente. Pero esos de abajo nunca avanzarán hacia la realización de una revolución a menos que se forjen en una fuerza que sea capaz de defenderse hoy, de luchar contra cada usurpación hecha por el sistema capitalista -cada cierre de fábrica, cada corte de beneficios, cada reducción de salario, cada tentativa de los jefes y el Estado de reprimir esta resistencia y de victimizar a los que participen en ella.
Solamente a partir del principio proletario fundamental de que un ataque contra uno es un ataque contra todos. Para luchar contra todos estos ataques, es necesario construir una relación de fuerzas en nuestro favor; y esto solamente puede ser hecho si intentamos extender nuestras luchas tan extensamente como sea posible. Si un lugar de trabajo se cierra, o despiden a los centenares de trabajadores de trabajo, aquéllos que se enfrentan a la pérdida de sus empleos necesitan apelar a los que todavía tienen un trabajo o trabajando adentro o cerca a los lugares de trabajo y llamarlos a la lucha, arguyendo que "si nos toca a nosotros hoy, a ustedes les tocará mañana". Si los trabajadores siguen aislados fuera de las puertas del lugar de trabajo, o aún si lo ocupan y se quedan en eso solamente, su aislamiento los llevará eventualmente a la derrota. Pero si extendieron la respuesta a otros trabajadores, si ellos organizan reuniones y manifestaciones masivas, pueden forzar a los patrones y al Estado a tomar nota, y en alguna medida a dejar de lado sus planes o moderar sus ataques. Un claro ejemplo de la capacidad de la clase obrera de hacer esto se dio en las huelgas recientes de la refinería de petróleo en Gran Bretaña. Ignorando los mandatos del sindicato/del libro de la regla legal, centenares de trabajadores caminaron hacia fuera en solidaridad con otros huelguistas, sostuvieron piquetes masivos y discutieron en asambleas generales donde las decisiones sobre las medidas de las huelgas fueron tomadas.
No están los parados condenados a permanecer encerrados en su casa. En los años 30 y de nuevo en los años 80, los trabajadores parados formaron sus propios comités para oponer su resistencia, para exigir beneficios crecientes, y para unirse con las luchas de los trabajadores empleados todavía. En las huelgas de la refinería de petróleo, muchos trabajadores parados de la construcción se unieron a los piquetes y las reuniones masivas. En Grecia a finales del año pasado los trabajadores empleados y parados lucharon codo con codo en las manifestaciones de la calle, y ocuparon los edificios públicos (incluyendo las jefaturas de la federación sindical oficial) para llamar a las Asambleas Generales abiertas a todos los proletarios.
Por supuesto no hay garantía de que tales luchas triunfarán en sus demandas; y en todo caso, tarde o temprano la presión de la crisis forzará a la clase dominante a renovar y aumentar sus ataques. Pero es a través de tales luchas que la clase obrera puede reafirmar su dignidad, redescubrir su identidad, llegar a ser cada vez más consciente de su poder - un poder que pueda paralizar la maquinaria del capitalismo y crear los fundamentos para una nueva sociedad donde cada quien pueda trabajar para la satisfacción de las necesidades de la humanidad.
WR /Marzo del 2009
La burguesía se ve obligada cada vez más a ejercer la represión directa, con macanas, chorros de agua a presión, gases lacrimógenos, balas de goma y de hierro, en contra de las protestas de los trabajadores que tienden a multiplicarse por todas partes del mundo bajo el peso de una crisis económica que ya no se puede esconder y que se agravará aún más. Sin embargo, el método más usado por la burguesía para combatir al proletariado y a todas las capas explotadas de la sociedad sigue siendo el ataque ideológico; es decir, esparcir todas las mistificaciones que tienen por objetivo mantener a la mayor parte de la sociedad con la vista y la conciencia nublada para hacerla aceptar un sistema moribundo y putrefacto que ya no tiene nada que ofrecer, sino miseria y destrucción.
El arsenal ideológico de la burguesía cubre todos los aspectos de la sociedad: desde las recientes falsificaciones sobre los orígenes y el final de la crisis -la cual achacan a malas políticas económicas implementadas por malos empresarios y de la cual mienten anunciando su final próximo- hasta el mito supremo y añejo sobre la posibilidad de construir el capitalismo como un mundo armónico y eterno. Junto a esas grandes mentiras se encuentra una lista de otros venenos entre los que están el nacionalismo[1], el racismo, el altermundismo, y desde luego, el parlamentarismo.
El parlamentarismo, o lo que es lo mismo, los procesos electorales se han convertido, desde que el capitalismo entró en la decadencia a principios del siglo XX, en la forma más conveniente para la burguesía de validar periódicamente su sistema de explotación y muerte ante el conjunto de la sociedad. A partir de entonces, las elecciones perdieron su función original y la contienda entre las diferentes fracciones de la burguesía se desplazó a los espacios ocultos donde las decisiones se dirimen entre los altos representantes del capitalismo de estado y donde, desde luego, los verdaderos partidos obreros no ya no tienen nada qué hacer al ser imposible arrancar reformas.
Pero las elecciones públicas quedaron como un mito muy útil a la burguesía; como una forma de hacer creer a los explotados que pueden participar en la elección de ‘sus representantes', para hacerles creer que los contendientes defenderán sus intereses y para hacerles creer que con su voto podría mejorar la situación. Así, desde el momento en que el capitalismo decadente ya no permite el desarrollo de la sociedad y agoniza arrastrando con él al mundo entero hacia una espiral de destrucción que se acelera, le es imprescindible a la burguesía validar su existencia ocultando su quiebra histórica y esparciendo, al mismo tiempo, ilusiones sobre un mejor porvenir en el capitalismo para evitar que el proletariado desarrolle sus verdaderas armas y luche por un mundo mejor.
Por ello, periódicamente, en todos los países la burguesía desarrolla campañas espectaculares para atraer a la población a las votaciones y mantenerla sumergida en el engaño democrático; para atomizarla y mantenerla impotente, atada a este sistema moribundo. Y esta campaña cobra más importancia puesto que se alimenta de las dificultades acrecentadas que impone la agudización de la crisis económica. Ante la desesperación por la terrible situación que viven todos los explotados entre el desempleo, los bajos salarios y los aumentos de los precios de los productos de primera necesidad, el mito democrático es levantado como una oportunidad brindada por el Estado para mejorar el panorama. La mentira de las elecciones presenta cínicamente esperanzas vanas de salir de este atolladero ocultando la única verdadera salida a esta crisis y todas sus terribles consecuencias: la lucha revolucionaria de la clase trabajadora.
Es así como en México la borrachera democrática de elecciones de todo tipo de funcionarios se mantiene casi permanentemente y cobra cada vez más la forma de bombardeo ideológico incesante a través de todos los medios de información masiva. Millones de minutos de tiempo en la radio y en la televisión; millones de metros cuadrados de papel, plástico y espacio virtual en internet para hacernos absorber por todos nuestros sentidos esa droga alucinante y paralizante. Millones de pesos (más de 468 millones de pesos gastados sólo por el PRD en el 2008[2]) para asegurar que la población entre el la trampa de las urnas atraída por la carnada de las quimeras y se mantenga manipulada, aceptando la explotación, el desempleo, la miseria, la enfermedad, la violencia y en suma, la destrucción de la sociedad.
La descomposición que toca a los sistemas legislativo, ejecutivo y judicial y que se pone al descubierto con los escándalos de corrupción en los que los funcionarios del IFE[3] y de los partidos políticos han estado implicados no evitan el buen funcionamiento de la campaña, sino que son utilizados por la burguesía para darle un aire de veracidad a la ‘dura contienda democrática' que esconde los puntapiés bajo la mesa, la realidad de una rebatinga por las curules propia de verdaderos buitres alrededor de la carroña, y cobras de cuenta por la vía de las armas: sueldos o sobornos exorbitantes a los funcionarios del IFE; desvío de fondos, hasta 6 millones de pesos, de la Lotería Nacional (‘para la asistencia publica') para apoyar la campaña de Mario Ávila Lizárraga del PAN por la gubernatura en Campeche; el presidente de la república implicado en las campañas electorales de su partido; acusaciones del Partido verde de que algunos consejeros del IFE actúan con imparcialidad favoreciendo al PAN al sancionar las violaciones a las reglas de las campañas por varios partidos; denuncias del PAN por fraude en las elecciones de diputados en Chihuahua; cambios de partido según el billete; asesinato de una representante del PRD en un municipio de Oaxaca, etc., etc.., etc.
Tenemos que tener claro que todos los partidos, de cualquier color y con cualquier tipo de lenguaje, son fieles representantes y defensores del régimen capitalista y que si pelean encarnizadamente entre ellos -pública u ocultamente- es sólo para decidir qué fracción se verá más favorecida con la explotación de los trabajadores. Tenemos que tener claro que la democracia y las elecciones son mistificaciones que se oponen totalmente a la toma de conciencia del estado real de la sociedad y de los medios para cambiarla. La participación en las elecciones significa no sólo hacernos cómplices de la corrupción y suciedad que existe en la clase dirigente sino que significa hacernos cómplices de esta barbarie que se desarrolla y se agiganta por todo el planeta.
La clase trabajadora tiene la misión histórica de abrir a la sociedad la posibilidad de seguirse desarrollando, de evitar la destrucción de este planeta, al crear un sistema en el que pueda darse rienda suelta al desarrollo de las fuerzas productivas sin la atadura de la propiedad privada y por tanto establecer un mundo en donde reine la abundancia y las necesidades de todos sean satisfechas, permitiendo la paz y el desarrollo de las potencialidades humanas en todos los campos de la ciencia, la tecnología y las artes.
Sí es posible un mundo diferente, pero la vía no son las elecciones; definitivamente la vía no es la que nos propone nuestro enemigo. Rechacemos esa trampa oponiendo los métodos y los objetivos de la clase revolucionaria. Sigamos el ejemplo de los trabajadores que en diferentes partes del mundo empiezan a luchar en su terreno de clase en contra de los despidos y de los recortes salariales. Desarrollemos nuestra unidad y nuestra conciencia, verdaderas armas transformadoras, y empecemos a crear las condiciones para llevar a cabo la revolución comunista mundial.
Héctor/ abril de 2009.
[1] Ver artículo sobre este tema en éste número.
[2] Excélsior on line, 8 de abril de 2009.
[3] Instituto Federal Electoral.
Al-Jazeera [televisora de esa región] ha proclamado en voz alta que las protestas en Irán son "las más grandes desde los disturbios de la revolución de 1979". Las protestas en Teherán [la capital de Irán] comenzaron el sábado 13, y en tanto los resultados de las elecciones comenzaron a conocerse, las protestas empezaron a su vez, cada vez más a volverse violentas. Así manifestaciones en tres universidades de Teherán se tornaron muy violentas y los manifestantes se enfrentaron a la policía y las guardias "revolucionarias" del gobierno. La policía ha cerrado importantes sitios y, a su vez, los manifestantes han atacado comercios, oficinas gubernamentales, estaciones y vehículos de la policía, gasolineras y bancos. Los rumores que salen de Teherán indican que cuatro o más personas ya han muerto en las protestas. El Estado también ha reaccionado con la detención de destacadas figuras "anti gubernamentales ", y lo que es más importante ha saboteado la Internet, que los manifestantes habían utilizado a través de mensajes SMS y páginas web para organizar las protestas. Periodistas occidentales han dicho que "Teherán casi parece ya una zona de guerra".
Que la población y la clase trabajadora está insatisfecha con lo que la sociedad les ofrece, y que hay una creciente voluntad de lucha es muy claro, no sólo por estos eventos, sino también por las recientes luchas en Grecia, así como los últimos años por las luchas en lugares como Egipto y Francia. Solo basta hojear los periódicos para confirmar que la clase obrera está recuperando su voluntad de lucha, a pesar de los temores causados por el retorno de la crisis abierta.
Sin embargo, para los comunistas no basta con vitorear y ver la lucha desde lejos. Es necesario analizar y explicar y presentar una perspectiva. Por el momento, este movimiento en Irán es de un carácter muy diferente al de 1979. En las luchas que condujeron a la "revolución islámica", la clase obrera jugó un papel muy importante. Por los dichos de las personas en las calles que derrocaron el régimen, lo que quedó claro en 1979 fue que las huelgas de los trabajadores iraníes fueron el principal, elemento político que llevó al derrocamiento del régimen del Sha. A pesar de las movilizaciones en masa, cuando el movimiento "popular" - reagrupamiento casi todos los estratos de los oprimidos en Irán - comenzó a disminuir, la entrada en la lucha del proletariado iraní a principios de octubre de 1978, sobre todo en el sector del petróleo, no sólo reanimó la agitación, sino planteó prácticamente un problema irresoluble para el capital nacional, el de la ausencia de un equipo que sustituyera al antiguo equipo gubernamental. La represión fue suficiente para provocar la retirada de los pequeños comerciantes, los estudiantes y los sin trabajo, pero resultó un arma impotente de la burguesía frente a la parálisis económica provocada por las huelgas de los trabajadores.
Esto no quiere decir que el actual movimiento no pueda desarrollarse y no pueda mostrar a la clase obrera como clase en lucha. La lucha de la clase trabajadora en Irán ha sido especialmente militante en los últimos años, especialmente con los 100 mil maestros no oficiales en una fuerte huelga que tuvo lugar en marzo de 2007, donde miles de obreros se sumaron en solidaridad. Mil de ellos fueron arrestados durante esta huelga. Esta fue la mayor huelga de trabajadores en Irán desde 1979. La huelga fue seguida en los siguientes meses por las luchas de miles de trabajadores de la caña de azúcar, de la industria llantera, automotriz y textil. En cuanto a lo que respecta por ahora, es claro que los trabajadores en las calles, aunque por el momento están en la lucha, participan como individuos y no como una fuerza colectiva, es decir no como clase. Es importante destacar, sin embargo, que el movimiento no puede avanzar sin esta fuerza colectiva de la clase obrera. Un día de paro nacional ha sido convocado para el martes de sus desarrollo se podrá tener una indicación del nivel de apoyo dentro de la clase obrera.
Recientemente, los medios de comunicación burgueses ha estado hablando de diversas pretendidas revoluciones llamándolas por colores plantas. La revolución 'naranja', la revolucione' rosa, la revolución de los 'tulipanes' y la revolución de los "cedros", pero todos los medios de comunicación al mismo tiempo han berreado como ovejas sobre la "lucha" por la democracia.
Este movimiento comenzó como una protesta contra las trampas y fraudes en el reciente proceso electoral y los manifestantes originalmente se movilizaron en apoyo de Mousavi. Sin embargo, las consignas rápidamente se radicalizaron. Hay una enorme diferencia entre las débiles protestas de Mousavi líder supremo de la "injusticia" de estas elecciones, y la multitud de cantos invocando "la muerte del dictador y el régimen". Por supuesto, la camarilla Mousavi atemorizada, ahora ha cancelado una serie de demostración para el lunes. Si las masas respetan esta decisión aún está por verse. Por otra parte, ante estos llamados de Mousavi que conminan a la calma, hasta el momento también se han encontrado consignas en contra él mismo.
En contraste con este tipo "revoluciones coloreadas", el comunismo plantea la posibilidad de un tipo completamente diferente de revolución, y un tipo completamente diferente de sistema. Lo que defendemos no es simplemente un cambio de gestión de la sociedad con nuevos jefes "democráticos" realizando exactamente la misma función que los anterior jefes 'dictatoriales', sino una sociedad de productores libres e iguales creada por la propia clase obrera y sobre la base de las necesidades de la humanidad y no en las necesidades de lucro, una nueva sociedad donde las clases, la explotación y la opresión política sean suprimida.
Sabri 15/6/9
Conforme se acercan las elecciones federales intermedias del 5 de julio donde serán elegidos algunos gobernadores, alcaldes, diputados, senadores, y con ellas la renovación del mito electoral como el único medio para que los trabajadores accedan a mejores condiciones de vida y de trabajo, las campañas se intensifican cada vez más con todo tipo de ilusiones que esconden la causa real de la miseria cotidiana de los trabajadores: el capitalismo.
Se nos dice que la población en general está harta de los políticos y los partidos corruptos e ineficientes, que como ciudadanos debemos dar un escarmiento a toda la llamada "clase política" para que aprendan a respetarnos y a cumplir lo que prometen. Nos proponen abstenernos o anular el voto como una muestra de repudio contra ellos, de expresión de la necesidad de que el sistema político debe cambiar, depurarse y hasta moralizarse. También se exige reformar la ley para que se pueda votar por candidatos "independientes" no impuestos por los partidos políticos. Como telón de fondo, están los interminables escándalos políticos que utilizan todas las fracciones de la burguesía para ajustarse cuentas y para desprestigiarse mutuamente en pos siempre de las preferencias electorales. La contraparte de esta postura llama a "ejercer nuestro derecho al voto" y dar un "voto de castigo" contra aquellos partidos políticos que "lo han hecho mal" y elegir a otros que sí funcionen. La burguesía impone los términos de la reflexión "política" que debe hacerse: el problema es el funcionamiento del sistema político, son los partidos y son los políticos, por lo tanto, debemos perfeccionar la democracia y sanear el sistema político.
Algunos grupos de la burguesía están de este modo presionando a algunos sectores políticos que no han operado de manera adecuada a sus intereses como, por ejemplo, las principales televisoras afectadas con la última reforma a la ley electoral que les ha disminuido sus ganancias en cuanto al contrato de spots; también es claro que existe un malestar extendido en la burguesía en su conjunto, por la situación de su aparato político con sus interminables enfrentamientos gansteriles, su ineficiencia para gestionar con un buen nivel no sólo el poder político que les ha conferido de manera alternativa sino también el gran circo electoral que es el principal medio de mistificación (aparte del aparato sindical) con el que cuenta la burguesía. Sin embargo, aún si esto es cierto, la burguesía sabe desviar sus dificultades para golpear a los trabajadores: en efecto está en el interés general del capital como un todo buscar desviar el descontento que se está extendiendo entre los trabajadores por la degradación de sus condiciones de vida y las de sus familias ante los ataques inmisericordes que le asesta la burguesía para descargar el peso de las medidas anticrisis sobre sus espaldas. Este es el verdadero descontento que existe entre la clase obrera y la burguesía quiere desviarlo hacia el "castigo a los políticos". Una verdadera trampa que los trabajadores deben rechazar y también reflexionar que el llamado "derecho al voto", sólo significa una ilusión, pero lo mismo pasa con la anulación del voto, ya que esa pretendida actuación "ciudadana activa" de rechazo y de "protesta", es en realidad una trampa. Todas las opciones que se mueven alrededor del proceso electoral son complementarias en tanto mantienen el objetivo de darle funcionalidad al sistema electoral, manteniendo la ilusión de que sólo por este medio de participación se puede transformar el funcionamiento del modo de producción capitalista y hacerlo más justo y humano.
Para la burguesía su sistema democrático es perfecto y la prueba de que su reinado sobre la sociedad es eterno. Para el proletariado la democracia es el mejor instrumento político con el que cuenta la burguesía para sostener su sistema de explotación porque mediante el derecho de voto aparenta la disolución de las clases sociales al "igualar juridicamente" a burgueses y trabajadores haciendo creer a estos últimos que el voto pasivo e individual que se ejerce en la más completa soledad e impotencia tiene el poder de elección del gobierno y de hacer a todos los "ciudadanos" copartícipes de las decisiones. Las elecciones en este sentido hoy por hoy se mantienen como una mascarada hipócrita vital para el sostenimiento de la dictadura que el capital ejerce sobre la mayoría de la población y en particular contra la clase obrera como clase explotada y revolucionaria llamada a derrocar al capitalismo e instaurar la comunidad humana mundial. Cuando la burguesía se llena la boca vanagloriándose con las virtudes de la alternancia política evita decir que precisamente es esta alternancia la que da brillo a su juego democrático pues los cambios de partidos en el gobierno dan la ilusión de que verdaderamente los electores deciden; evita decir que esta alternancia no afecta en nada a su dominación como clase y que al contrario le reditúa enormemente para renovar sus mecanismos de gobierno pues los partidos políticos tanto de derecha, de centro o de izquierda (PRI, PAN, PRD y el resto de los partidos chicos) son la expresión orgánica del control estatal de los capitalistas y que si se presentan con ropajes y lenguajes diferentes se debe al reparto de tareas que deben hacer para encuadrar a los trabajadores.
Los proletarios requieren más que nunca reflexionar sobre el futuro que les depara el capitalismo en su caída sin freno en el abismo de la crisis y de la miseria material más atroz y oponerse a los ataques de la burguesía que detendrá sus planes económicos sinónimo siempre de sacrificios sin fin para los trabajadores, es decir retomar sus luchas y plantearse desde el principio no sólo la necesidad de enfrentar esos ataques económicos y hacerlos retroceder. Solamente en ese proceso de lucha es cómo el proletariado puede y debe liberarse de este tipo de mistificaciones y de trampas. Este es el único futuro positivo para las masas proletarias que actualmente, en todo el mundo se enfrentan a los mismos problemas y requieren recuperar la confianza en sus propias fuerzas y en sus propios medios de lucha.
RR/junio del 2009
Además del bombardeo mediático que nos receta en dosis masivas la campaña electoral, viene el refuerzo de esos ataques ideológicos de la burguesía que intenta inocularnos más ponzoña a través de noticias acerca de pleitos y ajustes de cuentas entre sus diversas fracciones. Sus especialistas en ventas y en manipulación de masas tienen doble trabajo: por una parte potenciar el periódico lavado de cerebro en las aguas negras de la democracia; y, por otra, cubrir con una cortina de humo intoxicante las expresiones de la putrefacción de la clase dirigente.
La fragmentación de la burguesía sigue su curso y se acelera con la profundización de la crisis. Lo que denunciábamos desde 1989, como resultado de la entrada del capitalismo en un periodo diferente, puede vislumbrarse de forma cada vez más clara a pesar de los esfuerzos por ocultarlo: "La ausencia total de perspectivas de la sociedad actual se expresa con todavía mayor evidencia en lo político e ideológico. Por ejemplo: la increíble corrupción que está aumentando, prosperando en los aparatos políticos, la oleada de escándalos en la mayoría de los países, como en Japón, donde resulta cada día más difícil distinguir aparato de gobierno y hampa gangsteril,... en Bélgica, en Italia y en Francia, en donde los diputados han decidido amnistiarse a sí mismos de sus mangoneos y bajezas".[1]
Desde entonces, la descomposición capitalista se ha extendido y aumentado en todo el planeta mostrando la bancarrota de este sistema. "Entre las características más importantes de la descomposición de la sociedad capitalista, hay que subrayar la creciente dificultad de la burguesía para controlar la evolución de la situación en el plano político. La base de este fenómeno es... que la clase dominante cada día controla menos su aparato económico... El atolladero histórico en el que está metido el modo de producción capitalista, los fracasos sucesivos de las diferentes políticas instauradas por la burguesía, la huída ciega permanente en el endeudamiento... todo repercute obligatoriamente en el aparato político..."[2]. En México, lo que la burguesía auguraba serían las elecciones mejor preparadas[3], ha resultado ser la ventana por donde se descubre la rebatinga cada vez más caótica y sucia por los puestos dirigentes que todavía dan buenos premios a los funcionarios por mantener los mercados lícitos e ilícitos y, desde luego, por facilitar el aumento de la explotación.
La descomposición de la burguesía -el resquebrajamiento del aparato político, su participación en la gestión criminal, la lucha de ‘todos contra todos'- se muestra con acusaciones e insultos, con el uso de la ‘ley' para eliminar adversarios y con los ya cotidianos secuestros, torturas y asesinatos entre miembros y agentes de diferentes fracciones burguesas que no son más que advertencias y muestras de fuerza para que unos y otros abran espacios de influencia política y económica. Para muestra: "Las baterías hoy aparecen enfocadas hacia José Reyes Baeza, a quien legisladores federales del PAN... acusaron abiertamente de proteger al crimen organizado y narcotraficantes ... y donde se secuestra a los adversarios políticos... Humbeto Moreira arremetió contra los panistas y los acusó de que ...'están hasta las chanclas en el narcotráfico'...los calificó de ‘rateros, canguros, corrientes y pandilleros'...acusó a Fox de haberlo presionado para encarcelar a ‘gente inocente' con el fin de ‘encubrir' al entonces titular del Trabajo, Francisco Javier Salazar Sáenz, por el accidente en Pasta de Conchos en donde murieron 65 trabajadores..."[4]. "Otras nueve personas fueron asesinadas durante las últimas horas en Ciudad Juárez, Chihuahua... suman ya 103 las ejecuciones en lo que va de este mes...".[5] "Fue turnada a la PGR la investigación por el asesinato del alcalde panista de Ocampo, Luis Carlos Ramírez López..."[6], etc., etc., etc.
Algunos burgueses tratan de deslindarse de esta escalada de golpes bajos ideológicos y legaloides y los ajustes de cuenta hasta la muerte entre sus filas y también defendiendo sus intereses mezquinos sacan todo su cinismo a relucir. Así por ejemplo, Luis Manuel Pérez de Acha[7] al explicar su impulso al Voto en Blanco dice: "Porque estoy hasta su madre, ya, estoy hasta el gorro de la clase política insensible, corrupta, cerrada, monolítica, ventajista, gandalla, tanto del PRI, del PAN, del PT"[8].
La burguesía ha utilizado toda esta suciedad maquillándola hipócritamente de ‘lucha por el respeto a la ley y defensa de la democracia" tratando de enrolar a toda la población y, en especial al proletariado, en la defensa de uno u otro bando o partido. Intenta evitar que éste reflexione sobre el verdadero origen de la crisis, el desempleo, la miseria, la inseguridad y de todos los males que plagan el capitalismo: el capitalismo mismo.
La perspectiva que ofrece la burguesía es sólo destrucción. Y en el plano político - si no hay respuesta de la clase trabajadora- nos dirigimos a situaciones de ingobernabilidad como las que existen en ciertas regiones de Nicaragua donde toda la sociedad se mueve bajo las amenazas de cientos de ‘maras', bandas de narcotraficantes y asesinos que se disputan las zonas de influencia pagados por cientos de restos de fracciones burguesas. Ese es uno de los ramales en el camino hacia la destrucción que implica la descomposición capitalista.
El cambio no está en las elecciones, ni en la democracia, ni en ninguna institución o proceso que ofrezca mentirosamente ‘mejorar' el capitalismo; no está en manos de la burguesía, ni en los partidos que la representan; no está en esa clase ya caduca históricamente, decadente y enfangada en el lodazal de las luchas intestinas del ‘sálvese quien pueda' y buscando evitar la bancarrota a costa de más explotación de la clase trabajadora y de otras capas.
La única verdadera perspectiva de cambio en contra del futuro de disgregación social, de violencia y de irracionalidad que ofrece la burguesía, es la solidaridad de la clase trabajadora, la unidad y conciencia que se va forjando a través de sus luchas en contra de los despidos y las reducciones de salario. Sigamos el ejemplo de nuestros hermanos de clase de diversos rincones del planeta que con sus luchas se oponen a todas las calamidades del capitalismo decadente.
Héctor/ 8 de junio de 2009.
[1] "La descomposición, fase última de la decadencia del capitalismo". Revista Internacional núm. 62, 3er trimestre de 1990.
[2] Idem.
[3] Ver artículo en este mismo número de RM.
[4] 5 de junio, Por Esto! On line.
[5] 1o de junio. El siglo de Torreón on line.
[6] 2 de junio de 2009. Noticieros Televisa on line.
[7]5 de junio de 2009. Pérez de Acha informa que es amigo del Presidente Calderón, de dos secretarios de estado y de la familia Clouthier; que trabajó en la campaña de Andrés Manuel López Obrador en el 2006, que es concuño de Alfonso Durazo Montaño, y que fue Secretario Particular de Luis Donaldo Colosio y del Presidente Vicente Fox. El Universal on line.
[8] Idem.
Es la misma clase trabajadora la que se da las armas de la crítica, de la reflexión colectiva y de la clarificación de los objetivos, el desarrollo y los medios de su lucha en el marco de un claro avance de los enfrentamientos de clase ya que estos esfuerzos no pertenecen a ninguna organización en especial, sino al proletariado visto como un todo y expresan el tránsito del arduo camino que la clase debe recorrer por su unidad y su conciencia, su organización y su lucha, si quiere desarrollar y ver realizado el papel revolucionario que le ha tocado en la historia.
Asistimos al surgimiento de minorías en búsqueda de una verdadera perspectiva revolucionaria, al resurgir de combates encaminados a polarizar las luchas que en el mundo se desatan y si bien no hay determinismo, fatalidad ni mecanicismo en el proceso, éste se acelera debido al peso de la crisis capitalista y a la respuesta mundial que la clase comienza a dar. Los distintos encuentros convocados por la CCI pero en los que han participado muchas otras organizaciones e individuos del medio internacionalista[1], son una prueba fehaciente de este desarrollo de la lucha de la clase y del fortalecimiento de su medio político y éstos mismos en sus propios pronunciamientos así se lo plantean; en éstos quedaron plasmadas, mediante las discusiones y tomas de posición, las fronteras de clase que separan la lucha revolucionaria de los esfuerzos del capital por recomponerse, maquillándose la podredumbre y decadencia propias[2].
También se discutió respecto al desarrollo actual de la lucha de clases internacional, de la crisis y decadencia del capitalismo y de las formas de lucha y organización obreras; todo dentro del marco de la cultura proletaria del debate y la crítica respetuosa, resaltando los acuerdos y perfilando futuras discusiones sobre los desacuerdos con miras a su profundización y clarificación; manifestando así la voluntad y el esfuerzo de la clase por romper el aislamiento en el que la lógica capitalista inevitablemente la encierra, por reconocerse en su experiencia histórica y constituir un polo internacional de referencia que ayude a orientar la búsqueda futura de nuevos compañeros y su lucha, por la defensa intransigente del internacionalismo y solidaridad proletarias y de la lucha por la revolución mundial y la perspectiva comunista mediante el reconocimiento de la necesidad de una organización proletaria mundial.
Los pronunciamientos avalaron la voluntad y el compromiso de los participantes por dar continuidad a la discusión y coordinación de fuerzas mediante la construcción de espacios de debate por el momento virtuales[3] y posibles intervenciones y reuniones colectivas en las que los afanes por comprender desde una perspectiva histórica y teóricamente sólida, fructifiquen.
El pronunciamiento del encuentro de América Latina plantea:
- el reconocimiento del carácter proletario de la Revolución de Octubre de 1917,
- el rechazo absoluto de cualquier forma de capitalismo de Estado,
- la denuncia de todo tipo de izquierdismo,
- el rechazo categórico del parlamentarismo y democracia burgueses,
- la defensa de la necesidad del Partido Obrero Mundial y,
- la defensa del papel crucial de los Consejos Obreros y de la Autonomía Proletaria.
El Pronunciamiento del Encuentro en México a su vez propone:
- la necesidad de la cultura del debate y del fortalecimiento del medio político proletario,
- la necesidad y posibilidad de la revolución mundial y el rechazo a todo izquierdismo,
- la imposibilidad de la recuperación de los sindicatos, otrora instrumentos de la clase obrera y desde hace ya casi cien años, órganos del capital,
- la agudización de la crisis capitalista y la perspectiva de mayor barbarie del capitalismo,
- el curso histórico hacia enfrentamientos de clase y la aún débil pero patente respuesta de la clase,
- dar continuidad al espíritu del encuentro mediante un blog y,
- la confirmación del carácter internacional y revolucionario de la clase obrera.
¿Recorre el mundo un fantasma? Ante la sabionda pedantería de la burguesía y sus voceros, decimos al mundo que el Comunismo sólo es un fantasma para el inhumano orden burgués pues para el proletariado no hay fantasmagorías ni espectros; el Comunismo no es una ilusión sino el camino necesario y posible que la clase trabajadora esta reaprendiendo recorrer y que tras años de estar aparente vacío, comienza a ser transitado por muchos y cada vez más elementos que consientes de su papel crucial en el desarrollo revolucionario buscan contribuir al avance del proletariado por esta vía difícil pero esperanzadora y cuyo final no es más que el comienzo, el inicio de la verdadera historia de la humanidad.
Medea/Junio-2009
Notas
[1] Particularmente nos referimos a los recientes Encuentros del Medio Internacionalista en América Latina y en México donde participaron además de la CCI, varias organizaciones internacionalistas y diversos compañeros a título individual
[2] Son tajantes las denuncias hechas a las trampas izquierdistas como el "socialismo del siglo XXI" y cualquier tipo de nacionalismo y capitalismo de Estado, que sólo obnubilan, mistifican y entorpecen el desarrollo de la conciencia revolucionaria.
[3] Próximamente, daremos a conocer los nombres y direcciones de los foros que se han creado.
En los últimos seis años hemos visto una reanudación internacional de la lucha proletaria con un carácter que apunta a la simultaneidad y rechazo a los sindicatos. Este viraje, con respecto al retroceso de la combatividad y de la conciencia provocado por la campaña de la "muerte del comunismo" tras la caída del bloque imperialista de la ex URSSS, lo inició la "primavera francesa" del 2003[1] cuando varios millones de trabajadores del sector público de Francia, se manifestaron contra el plan de reforma al sistema de pensiones, Austria le siguió a Francia, en la misma dinámica. En menor grado mayo 2003 en Perú una huelga de casi 300 mil maestros del nivel elemental duró más de 4 semanas a la que se sumaron otros sectores, obligando al gobierno a establecer el estado de emergencia en el país[2]. En septiembre en Gran Bretaña, 2 mil trabajadores en los talleres navales de Humberside, se movilizaron en apoyo al personal interino (eventuales) de la empresa. A estas luchas siguieron a las huelgas ilegales en las oficinas de correos en noviembre y diciembre.
En 2004 a la Huelga salvaje en la British Airways a finales de enero, se sumó la huelga de 100 mil empleados del servicio público la cual fue su primera huelga nacional después de 17 años, y una huelga de 8 000 trabajadores de Land Rover[3], en Solihull, la primera después de 16 años. Esta fue precedida por un piquete de más de 900 trabajadores la semana anterior e implicó a obreros de tres sindicatos. También los trabajadores de Mercedes-Daimler tomaron las calles en Stuttgart y en Bremen, en contra de los recortes de salarios y de subsidios, declararon que no luchaban sólo por ellos, sino por todos los trabajadores, esta planta es la más grande de Alemania.
En el verano de 2005 los trabajadores del aeropuerto londinense de Heatrow estallaron huelgas salvajes. Luego en Suecia a finales de año, 70 mil trabajadores del sector salud han desarrollado diferentes acciones y huelgas en demanda de aumento salarial, en el mismo periodo los trabajadores de la refinería Pret en Lysekil han desencadenado una huelga salvaje, luego los trabajadores del transporte han paralizado la ciudad de Estocolmo por varios días. Igualmente los tres días antes de navidad el metro de NY en EUA estuvo paralizado por la huelga que realizaron los 33 mil trabajadores[4].
En México trabajadores de VW, Sicarsa, y especialmente miles del IMSS se lanzaron a las calles para mostrar su descontento con la política patronal y gubernamental e inicialmente contra el sindicato.
En argentina en este año se desarrollaron importantes oleadas de lucha proletarias, en hospitales supermercados, y el metro, y trabajadores municipales de varias ciudades, maestros de 5 provincias y de las universidades de Córdoba y Buenos aires[5]. Posteriormente en Egipto, Dubai, Bangla Desh hemos visto los gérmenes de futuras huelgas de masas.
En Europa reaparecieron en 2006, con las protestas de los estudiantes en Francia contra el contrato del primer empleo[6]. En Inglaterra más de un millón de trabajadores se manifestaron contra los recortes en las pensiones, siendo significativo que trabajadores católicos y protestantes se manifestaran untos en Belfast. Igualmente miles de trabajadores inmigrantes se han manifestado en EUA contra su estatus de ilegales, y luego nuevamente una gran movilización de los trabajadores del transporte en Nueva York. En Alemania hubo huelgas de doctores e ingenieros[7].
En España la huelga masiva de los metalúrgicos en Vigo donde las asambleas generales con más de 10 mil participantes que se reunían diariamente decidían que hacer, para llamar a sus hermanos de clase (Citroën), mientras que los trabajadores del metal contra su sindicato este mismo día se movilizaron para liberar a sus compañeros detenidos días a antes por la policía, logrando su liberación.
En Bangladesh, ante la represión que sufrieron los trabajadores de la fábrica FS Sweater en Sripu, del 20 al 24 de mayo, casi 2 millones de trabajadores sobre todo de la industria del vestido paralizaron las ciudades con huelgas salvajes (es decir, sin autorización sindical), las secuelas de esta rebelión de los obrera llegó hasta el 7 de junio[8]
En septiembre de 2007 estalló la huelga de 73 mil trabajadores de las 82 plantas de General Motor en EUA, que fue la primera huelga a escala nacional desde 1970[9].
El 2008 empezó con la compañía de ferrocarriles Deutsche Bahn (DB) obligada a conceder el 11% de aumento salarial. El anunció del cierre Nokia en Alemania había desmoralizado a los trabajadores, no obstante la masiva intervención de los obreros de Opel, llamando a los de Nokia a luchar y prometiendo unirse a cualquier eventual huelga, hizo posible la movilización que tuvo lugar en el área del Ruhr contra el cierre en Nokia, en particular, los obreros de la fábrica de automóviles Opel en Bochum se pusieron en huelga durante esta jornada, ¡en solidaridad con los trabajadores de Nokia!
El sector metalúrgico también se había movilizado con huelgas y paros de decenas de miles de obreros del sector público en todo el país.
La huelga indefinida de 10 mil trabajadores del transporte en Berlín la última semana de marzo, por aumento salarial -la más importante y más larga de su categoría desde la posguerra, abrió la perspectiva de que la totalidad de los trabajadores del sector estatal, se pusieran en huelga, ¡no sólo en Berlín, sino en todo el país![10], después 600 mil trabajadores han participado en una serie de huelgas, manifestaciones a principios de noviembre.
En Italia, contra la planeación de suprimir 130 mil trabajos el sector de la educación desarrolló protestas de varias semanas entre octubre y noviembre, las huelgas incluyeron sectores, privados y públicos. A principios de noviembre, una huelga nacional del transporte de un día que se extendió a trenes, autobuses y el metro. También hubo huelgas en Alitalia. En Francia en noviembre hubo una huelga de 4 días en Air France, y una huelga nacional de trenes por 36 horas. En octubre hubo una huelga a nivel nacional en Bélgica contra el alza de precios afectó a varios sectores. En China miles de personas atacaron a la policía y las oficinas gubernamentales en una ciudad del noroeste contra reubicación de los residentes. También ha habido "protestas de trabajo" en las principales regiones de exportación del país, donde miles de fábricas han cerrado estos últimos meses. Hay protestas contra el alza de precios y del desempleo.
En Grecia en octubre hubo una oleada de huelgas que culminó con una huelga de un día a nivel nacional que incluyó al sector público, así como cientos de miles de trabajadores del sector privado, y también una huelga general de los trabajadores de autoservicios al día siguiente. Hubo también una oleada de ocupaciones de escuelas, aproximadamente 300 a través de Grecia durante octubre, y luego vendría la revuelta de finales de diciembre.[11]
Este 2009 en Gran Bretaña, por ejemplo, estuvieron las huelgas salvajes en las refinerías de petróleo a finales de enero. A pesar de todos los esfuerzos de la burguesía por crear división entre los trabajadores "Británicos" y los trabajadores "extranjeros", en la huelga se levantaron banderas internacionalistas en oposición a las nacionalistas que habían predominado al principio).[12]
En las Antillas, por 44 días en Guadalupe y 38 días en Martinica, movilizaciones masivas, paralizaron toda la economía: empresas, puertos, tiendas[13]. Esta lucha fue larga e intensa en tanto que, no es sólo porque fue conducida por la enorme cólera contra la pauperización creciente, sino también por un sentimiento profundo de solidaridad. La primera manifestación en Guadalupe, el 20 de enero, unió a 15 mil personas. ¡Tres semanas más adelante, había cerca de 100 mil manifestantes - casi la cuarta parte de la población! Los huelguistas hicieron todo por ampliar la lucha lo más rápido posible, calle por calle, negocio por negocio, para llamar a más trabajadores y a la población a unirse al movimiento. Esta lucha obtuvo importantes logros para la clase obrera[14].
Recientemente en España se han empezado a realizar reuniones de desempleados que discuten cómo luchar contra el desempleo rescatando la necesidad de luchas autónomas, fuera del control sindical organizadas a través de asambleas generales.
Aquí en México tenemos noticia de que los trabajadores de la armadora automotriz de Silao Gto. han empezado a movilizarse.
La CCI concibe esta situación como un punto bisagra, como un giro en la lucha de clase, donde se desarrollan las condiciones que van a permitir al proletariado recuperar y reforzar su identidad de clase, sentirse parte de una clase con intereses comunes que defender. Esta es la base para cualquier solidaridad de clase, pero también será la base para luchar en el futuro a un nivel superior, para extender y unificar sus luchas. Esta identidad de clase necesita ser desarrollada contra las campañas ideológicas sobre el fin de la lucha de clase, de un ‘mundo alternativo' en el capitalismo y también contra los esfuerzos de la burguesía, particularmente los sindicatos que son los especialistas en dividir a los obreros, los cuales han logrado aun en estas luchas sabotear la unidad y la combatividad obrera en grados diversos.
En estas circunstancias, no esperamos por ahora luchas que de repente rompan con los sindicatos; no esperamos que en lo inmediato sean capaces de evitar caer en las trampas tendidas por la clase dominante. Sin embargo es importante destacar que a pesar de todas las trampas, provocación y tácticas divisionistas del gobierno, patrones y sindicatos, no han podido evitar el incremento en la combatividad y el rechazo a las estructuras sindicales que se está desarrollando ahora. Este lento desarrollo de las luchas tiene el potencial para desarrollar el sentido de identidad de clase y tras ello está la capacidad de la clase obrera de retomar y desarrollar las lecciones de toda la experiencia de los combates en el período de 1968 a 1989.
Cristhian, 15 de junio de 2009
[1] Véase RM nº 75 jul-ago 2003
[2] Ídem
[3] Véase RM 80 may-jun 2004
[4] Véase RM 91-mar-abr 2006.
[5] Véase RM 89 nov-dic 2005.
[6] Véase RM 92, mayo- junio 2006
[7] Ídem
[8] Véase RM nº 93-jul-ago 2006
[9] RM nº 101 nov-dic 2007.
[10] Véase RM 104, mayo-junio 2008.
[11] Véase RM 109
[12] Véase RM 110-may-jun 2009
[13] Véase ‘La lucha masiva nos muestra el camino: solidaridad con los trabajadores de las Antillas [22]', y
https://en.internationalism.org/icconline/2009/02/strikes-antilles [22]
[14] Véase nuestro artículo Guadalupe, Martinica, La Reunión: ¿Por qué la burguesía cedió? En nuestro sitio web
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En la actualidad, ante la agudización de la crisis, un gran número de economistas e intelectuales suspiran por el keynesianismo, y su añoranza se debe a que suponen representó un "orden" benigno acompañado de un proceso de industrialización. Efectivamente al keynesianismo le correspondió acompañar a la industrialización de la región, empero, se olvidan decir que ese proceso se levantó sobre una intensa explotación de los trabajadores y una feroz represión. En este contexto tienen lugar respuestas importantes de trabajadores de la educación, médicos y por supuesto los ferrocarrileros. Estos últimos llevaron a cabo durante 1958-59 una importante movilización que hay que recobrar en la memoria, pero no como un mero recreo de anécdotas o juicios a individuos, sino recuperando las experiencias y analizar el trabajo destructivo que tanto la estructura sindical como los grupos estalinistas (Partido Comunista Mexicano, PCM, Obrero Campesino Mexicano, PCOM y Popular socialista, PPS) jugaron en la derrota de esas movilizaciones.
El proceso de industrialización en México a fines del siglo XIX, encontró un fuerte apoyo en la construcción del ferrocarril, y en la expansión industrial en México durante el período 30-60 vuelve a ser un importante bastión, lo que explica su crecimiento, y con ello el incremento de la masa de asalariados, alcanzando para ese entonces una plantilla de más de 100 mil trabajadores. La importancia de este sector llevó al gobierno de Cárdenas en 1937 a ponerlo bajo el control del Estado; y para poder llevar a cabo este proyecto utiliza al sindicato, en tanto logra que, a través de este, los trabajadores abandonen sus intereses y se plieguen a los de la burguesía nacional. Un claro ejemplo de este trabajo antiobrero de la estructura sindical y del PCM (que en ese entonces compartía la conducción de la Confederación de Trabajadores de México, CTM) se presenta en la huelga ferrocarrilera rota en 1936. Cuando Cárdenas rompe la huelga, aduciendo que requería movilidad para trabajar en la proceso de nacionalización ([1]), el sindicato se encarga de hacer pasar ese golpe (y luego la nacionalización) como triunfos.
No obstante el dominio sindical, los trabajadores resienten el hecho de que la industrialización se acompañara de un crecimiento de los niveles de explotación. El gráfico nos permite ver el ritmo en que la productividad del trabajo se incrementa (y con ello la explotación), mientras los salarios se mantienen comprimidos; tan sólo los niveles presentes en 1940 son recuperados hasta fines de los años 50.
Por ello reconocemos en las movilizaciones de trabajadores durante este período como genuinas respuestas en defensa de sus condiciones de vida. En particular los trabajadores de los ferrocarriles demostraban una combatividad creciente que molestaba al sistema, por lo cual de manera sistemática se impulsaban maniobras sindicales para su contención.
Ya para la década de los 40 la CTM iba perdiendo credibilidad entre los trabajadores por el excesivo corporativismo y su actuar mafioso, que se nota en las pugnas entre las diferentes facciones, por ello el Estado busca ampliar el espectro sindical con "nuevas" estructuras, como lo fue la Central Única de Trabajadores (CUT), formada en 1947, a iniciativa (entre otros) del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana (STFRM). De esta manera reforzaba el control obrero y la burguesía aprovechaba muy bien sus servicios para sembrar la confusión entre los trabajadores. Por ejemplo la CUT juega un papel importante en la difusión de la ideología nacionalista, empujando a los trabajadores a unificarse en torno al Estado en el momento en que éste negocia el Plan Clayton (1947), con el cual los EUA pretendían la eliminación de barreras arancelarias, amenazando así con la ruina de sectores de la burguesía en México. Luciano Cedillo ([2]), quien fuera representante del STFRM en Monterrey en ese período, de una forma un tanto ingenua, reconoce ese papel anti-obrero del sindicato cuando refiere que para enfrentar tal Plan "... nos aliamos (...) con la Cámara de la Industria de la Transformación, es decir nos aliamos con los patrones..." (Los ferrocarrileros hablan. p138).
Y aún cuando el sindicato de los ferrocarriles nacionales sirvió bien a la burguesía alejado de la CTM y apuntalando a la CUT, al reproducir el mismo esquema de corrupción y pugnas presente en la CTM, hace que su utilidad decaiga, más aún cuando requería hacer pasar un fuerte golpe en contra del salario.
En 1948 la presión inflacionaria golpeaba seriamente las condiciones de vida de los asalariados. El índice de precios de los alimentos se aceleraba de forma notoria: en 1940 este índice tenía un valor del 3.3 y para 1948 alcanzaba el nivel de 10.8, lo que significa que en 8 años este índice de precios se incrementó en 16% ([3]). Ante un panorama así la Confederación Patronal de la Republica Mexicana se adelantaba a advertir que: "Sería catastrófico en estos momentos un aumento general de los salarios..." añadiendo que la única forma de enfrentar las secuelas inflacionarias era mediante "un incremento real y efectivo de la producción..." ([4]). Esa misma posición era la del gobierno de Miguel Alemán. De manera inmediata el aparato sindical, CTM y CUT, se apresuran a ofrecer el apoyo al gobierno. Sin embargo, la CUT presentaba una debilidad para ser usado por la burguesía, por un lado, como lo recuerda Luciano Cedillo: "... en el seno del aparato sindical había inmoralidad..." (De Juan soldado a Juan rielero. Publicaciones Mexicanas, 1963. p40), es decir había un desprestigio que limitaba su poder de dominio de los trabajadores, por otro lado, al interno de la empresa se da una disputa de poder entre el sindicato y la administración. De manera que aunque la CUT y con ella el STFRM se comprometían a contener el descontento de los ferrocarrileros e impedir el estallamiento de la huelga, no aseguraban poder mantener control, sobre todo por el propósito de destituir a la administración. Bajo esos motivos el Estado mediante un golpe de mano, desconoce a los representantes sindicales e impone (el 28-09-1948) como secretario del STFRM a Jesús Díaz de León alias el "charro" (a partir de entonces suele denominarse como "charro" al sindicalismo oficial).
El "charrazo" va acompañado de una toma de instalaciones por parte de la policía y el ejército, la aprensión de sindicalistas como Valentín Campa (de filiación estalinista) y el despido de una gran cantidad de trabajadores. Este suceso sin duda muestra la brutalidad del capital para imponer sus programas de austeridad, y aunque da la apariencia de que es al sindicato a quien se le golpea, son los trabajadores los que en realidad son afectados. No dudamos que el legendario Valentín Campa pudiera estar actuando honestamente, pero el problema no son los personajes, es el papel que la estructura sindical juega en la fase decadente del capitalismo, la colocación de una dirección oficialista para ese momento convenía más para su proyecto de austeridad y de represión, pero a fin de cuentas el trabajo que el sindicato ferrocarrilero venía realizando hasta antes del "charrazo" era también de control de la combatividad. Tanto el sindicalismo charro como el independiente cumplen el mismo papel: la contención de la combatividad obrera, es imposible e ingenuo pretender "rescatar" al sindicato encumbrando personajes honestos en las carteras pues es una estructura del Estado metido en la trinchera obrera.
Aunque la burguesía logró someter el descontento de los trabajadores, no había podido eliminar la inflación que seguía golpeando al conjunto de la clase obrera (el índice de precios de los alimentos para 1957 era de 20.9, disparándose en 1958 hasta 23.4), por ello desde 1957 vuelven las manifestaciones callejeras por aumento salarial. El descontento y la amenaza de expresiones masivas de trabajadores, eran tan reales que el presidente Ruiz Cortines, convocó a la formación de un frente sindical único, y así poder contener mejor el descontento. Aún con mucha dificultad las manifestaciones de los trabajadores lograban ponerse por encima del aparato sindical. Los telegrafistas por ejemplo, logran inicialmente oponerse al sindicato oficial y estallan la huelga, pero la falta de experiencia los lleva a suponer que requerían de un aparato sindical paralelo "no oficialista", con lo cual el capital recupera el control y se asegura de mantenerlos aislados (incluso rechaza abiertamente el apoyo de maestros y trabajadores del correo), asimilando así rápidamente el descontento.
En ese mismo tenor el descontento y confusión se presenta entre los ferrocarrileros cuando en los primeros meses de 1958 exigen aumento salarial. Una experiencia importante es la formación de una "Gran Comisión pro aumento salarial" (mayo de 1958) para dotarse de una organización sostenido con delegados elegidos libremente y con revocabilidad, no obstante la falta de experiencia los lleva a encerrarse en la empresa y no incorporan a esta organización a trabajadores de otras empresas, lo cual hubiera posibilitado una discusión colectiva y una extensión de la lucha. Es entendible que el control que tenía el aparato de izquierda (muchos de los sindicalistas "democráticos" reciben las instrucciones del PCM y el PCOM) impedía esto.
En un inicio esta Gran Comisión (GC) rebasa a la estructura del sindicato, logrando una fuerza que hace que el gobierno cumpla sus demandas. Empero la GC se somete a la estructura sindical, al suponer que el paso siguiente sería ganar las carteras sindicales y entonces democratizarlo. De esa forma la gran fuerza que representó la GC es utilizada para convocar la VI Convención sindical, sembrando con ello la derrota. Así los continuos paros impulsados por la estructura sindical "renovada" en diversas regiones, van generando un aislamiento y un desgaste de las fuerzas proletarias. La demanda salarial que podía aglutinar a otros destacamentos proletarios, es llevada al olvido, colocando al centro la consigna de la democracia sindical, haciendo con ello que cualquier intento de solidaridad quedara esterilizado.
Es evidente que los ferrocarrileros aún cuando mostraban una gran combatividad no contaban con experiencia para orientar su lucha, de la misma forma, la presencia y dominio que ejercían los estalinistas del PCM y el PCOM, lanzaron a los trabajadores a una sumisión hacia el sindicato, e incluso procuraban someter el descontento involucrando a los trabajadores en la protección de la empresa. Por ejemplo, en diciembre del 58, ya establecida la "dirección democrática" con Vallejo a la cabeza, proponen un plan para "elevar el nivel de operación de la empresa", lo que implicaba involucrarse en la definición de precios y aranceles, con lo cual llevan el mensaje de que los trabajadores deben comprometerse en el mejoramiento de la empresa y de la economía nacional.
De manera que en 1959 cuando los trabajadores vuelven a solicitar aumento salarial, el Estado puede explotar adecuadamente esa confusión. Cuando en febrero de 1959 los ferrocarrileros exigen un nuevo aumento salarial, sindicalistas "charros y democráticos" conjugan sus fuerzas para asegurar la derrota. Los democráticos se encargan de someter a los trabajadores a la estructura de izquierda del capital, al proponer que PCM y PCOM (y al inicio el PPS) se conviertan en consejeros, y buscan la fecha menos indicada para el estallamiento de la huelga. Los charros se encargan de abrir paso a la represión
y cerrar con broche de oro el golpe a la combatividad obrera.
De forma que cuando se solicita el aumento salarial, y se tiene una respuesta negativa por parte del gobierno, se les empuja a estallar la huelga justamente en la apertura del período vacacional (25-marzo), aislando así a las movilizaciones. Apenas pasaron tres días cuando la escalada represiva se desata. Policías y soldados son lanzados por todo el país a tomar instalaciones, golpear, apresar y asesinar trabajadores. De manera desesperada los ferrocarrileros resistían, llevando la huelga hasta el 3 de abril, pero ya todo era inútil, el aislamiento en que se encontraban permitió se inflingiera una importante derrota contra el proletariado. Durante esos días fueron detenidos 3,039 trabajadores (imponiendo sentencias por el delito de disolución social a 68 de ellos), se despidió a 9 mil y algunos son asesinados.
Los trabajadores de los ferrocarriles llevaron a cabo un combate importante, del que el proletariado actual y futuro tiene mucho que aprender. Y lo que estas jornadas de lucha nos permiten vislumbrar, es que:
- El sindicato no es ya un instrumento de la clase, por lo cual pretender democratizarlo es una tarea estéril, que además la burguesía sabe utilizar adecuadamente para desviar la atención y esterilizar la combatividad.
- La fuerza de los trabajadores se encuentra en su organización y expresión masiva, por eso el proletariado debe recoger la preocupación que estuvo presente en la formación de la Gran Comisión, en el sentido de tomar en manos su lucha mediante la creación de organismos formados por delegados revocables en todo momento y con la obligación de devolver el mandato a la Asamblea General que lo nombró.
- Las luchas gremialistas o de empresa por más combatividad que puedan expresar están condenados a la derrota, en tanto quedan aisladas, por ello la solidaridad y la unidad de las luchas son vitales. Cuando la separación que impone la producción capitalista y que fomenta el sindicato (por oficio, por empresa, por generación, activos o desempleados...) queda rebasada y se unen, expresan una gran fuerza que son capaces incluso de impedir que la burguesía ponga en acción sus fuerzas represivas.
El esfuerzo y la experiencia de los ferrocarrileros deben ser recuperados por el proletariado para preparar los próximos combates.
Tatlin/junio-2009
[1] Es significativo lo que Mario Pavón (quien fuera asesor del Sindicato Mexicano de Electricistas) dice sobre la disolución: "La huelga de los ferrocarriles Nacionales <de 1936> presentó el brillante ejemplo de una honrosa retirada...". Citada por Miguel Ángel Velasco, dirigente en ese entonces del PCM. (Cuadernos del CIHMO. Los ferrocarrileros hablan. UAP, 1983. p123).
[2] Al referir la actuación de este sindicalista, no juzgamos la honestidad con la que actuó, porque el problema del sindicato no se encuentra en los individuos, sino en la estructura que se engrana en el aparato de Estado.
[3] Datos tomados de Estadísticas Históricas de México. INEGI
[4] Citado por Antonio Alonso. El movimiento ferrocarrilero en México, 1958-1959. Ed. ERA, p75
¿Qué lecciones y qué perspectivas pueden destacarse a 20 años de nuestra constitución?
Para que una minoría de bienintencionados militantes lograra abrazar la causa del internacionalismo proletario hubo que romper con la ideología nacionalista que destilaba el izquierdismo de la región: desde el rancio nacionalismo del PCM (Partido Comunista Mexicano) hasta el radicaloide discurso del guerrillerismo cuyos rescoldos ideológicos aún estaban candentes. Los primeros textos públicos del GPI, embrión de la futura sección de la CCI, tuvieron que asumir una posición de ruptura con el nacionalismo guerrillerista así como con su método de violencia minoritaria. Esas expresiones del izquierdismo basaban su accionar no en un esfuerzo para desarrollar la conciencia de las masas obreras sino en una absoluta desconfianza hacia ellas, lo que a su vez se traducía en la exaltación de la preparación militar de una minoría; su visión de la revolución no era la de un movimiento de masas capaces de organizarse sino que no rebasaba la visión golpista o foquista (guevarismo), incluso cubierta bajo el ropaje de la "liberación nacional". El apoyo que abierta o veladamente estos movimientos brindaban a Cuba, China, Vietnam, El Salvador, Nicaragua o la URSS, no era, por supuesto, una manifestación de su internacionalismo proletario como les gustaba adornarse sino una reafirmación, independientemente de la voluntad y sinceridad de muchos de sus integrantes, de su naturaleza burguesa que los arrojaba en los brazos del "imperialismo rojo".
El combate más importante a este nivel consistió en lograr el reconocimiento de la existencia mundial del proletariado y de sus minorías organizadas y, por tanto, la existencia también de una dimensión internacional de su combate. Con el aporte de la izquierda comunista se logró la comprensión de que el proletariado en México era un batallón de ese ejército mundial y que la militancia revolucionaria no estaba basada en una supuesta defensa de alguna "identidad mexicana" sino justamente en su superación. Esto que se dice fácil tuvo un significado histórico muy importante pues desde entonces, también el proletariado de esta región se beneficia de un proceso de revaloración de toda la experiencia de la clase a la luz del marco marxista: analizar con una visión proletaria la supuesta "Revolución mexicana", reivindicar los aportes del Grupo de Trabajadores Marxistas (GTM)[1] que criticó la nacionalización del petróleo y se opuso a la borrachera nacionalista en vísperas de la II Guerra Mundial; hemos tratado de reconstruir la historia de los sindicatos en México, la presencia del anarquismo en la región, la historia contemporánea la hemos analizado bajo el ángulo marxista (Tratado de Libre Comercio, surgimiento del EZLN, la APO, la reforma del Estado, etc.).
Desde el principio se rechazó la visión mítica del asentamiento en "la montaña", de una presencia "nacional", se trataba ahora de ir a las grandes ciudades con sus grandes centros industriales donde el proletariado respiraba y transpiraba. Igualmente la visión de la clase obrera en Estados Unidos la subvertimos, nuestra visión no era ya la de poner al mismo nivel a la burguesía americana ("yankee") y al proletariado de ese país, hemos desarrollado una visión de una clase norteamericana que sufre y que es explotada como en cualquier otra parte del mundo y, por ende, aspira también a transformar esta sociedad de explotación. Esta voz proletaria ha luchado por combatir la nauseabunda fraseología de estar "contra el imperialismo yankee" (estar contra el imperialismo yankee puede implicar estar a favor de sus rivales imperialistas) y tratar de construir un combate de una clase unida, separada actualmente por las fronteras nacionales impuestas por el desarrollo del capitalismo, fronteras que un día tendrán que ser derribadas por la revolución comunista. Toda política que lleva al proletariado a atarlo a la defensa de la nación significa una traba para el avance de la conciencia de la necesidad de la revolución mundial.
La historia de las organizaciones de la clase obrera a nivel internacional muestra claramente que el proletariado no secreta "individuos revolucionarios" sino organizaciones revolucionarias. Para que los esfuerzos y la voluntad de un individuo se conviertan en una promesa para la lucha obrera deberán potenciarse a través de la actividad organizada, es decir, en el marco de una organización política del proletariado. Sin embargo, no todo los que se dice "proletario y revolucionario" es tal, algunos criterios para distinguir la naturaleza de clase de una organización son:
-De qué historia se reclama;
-Cuál es su programa político (su Plataforma);
-Cuál es su intervención.
Los lectores pueden leer en el reverso de nuestras publicaciones una explicación sintetizada de los criterios que acabamos de mencionar.
Para contribuir a la construcción de una organización revolucionaria este pequeño grupo de militantes de la clase obrera adoptó la visión de un trabajo paciente a largo plazo de la CCI, no más a través de las miras cortas, de la existencia individual, sino como sucesión de generaciones que van legando lecciones a los más jóvenes. Como individuos los militantes de la clase obrera no tienen una "misión especial" frente a su clase, combatimos la idea de los "dirigentes", los "jefes geniales" y toda esa superchería elitista típica de la burguesía.
Estas dos décadas de construcción de una referencia política y organizada del proletariado, es la historia de los esfuerzos de la clase obrera mundial y en particular de la CCI que desde 1975 ha ido construyendo una organización centralizada a escala mundial (con secciones y núcleos en 16 países y que publica en 19 lenguas en su sitio web). Muestra el potencial revolucionario de la clase obrera que se encamina hacia la creación de su partido político indispensable para llevar a cabo la revolución internacional comunista. Este partido deberá constituirse antes de los enfrentamientos decisivos entre la burguesía y la clase obrera. La CCI no se arroga el título de "partido" ni se siente la "única" depositaria del "hilo rojo", pero trabaja con ahínco para contribuir en ese sentido.
Marsan. 11-06-09
[1] Grupo de la Izquierda Comunista que publicó en México a finales de los años 30 su revista "Comunismo"
Trotsky a finales de enero de 1919 en la Carta de invitación al Congreso de constitución de la IC, determinó los principios políticos de la nueva organización. La "Plataforma de la Internacional Comunista" y ofrece un buen resumen basándose en los programas de los dos principales partidos comunistas:
"El reconocimiento de los principios siguientes establecidos en la forma de programa y elaborados a partir de los programas de la Liga Espartaco en Alemania y el Partido Comunista (bolchevique) de Rusia, debe, en nuestra opinión, servir de base de la nueva Internacional." (Carta de invitación a la 1er Congreso,)
La Liga Espartaco que se constituyó en Partido Comunista Alemán (KPD), el 29 de diciembre de 1918, perdió a sus principales dirigentes, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, asesinados por los socialdemócratas durante el aplastamiento del proletariado insurrecto de Berlín en enero de 1919. Así, al constituirse la IC se sabe de esta primera derrota del proletariado internacional, donde perdió dos de sus dirigentes de más prestigio, (con la fuerza y la capacidad teóricas y políticas comparables a los de Lenin y Trotsky).
Para Rosa Luxemburgo, con la guerra de 1914 había comenzado el período de decadencia del capitalismo. En su discurso sobre el programa en el congreso de fundación del KPD dijo: "Históricamente, el dilema que se plantea hoy la humanidad es como sigue: caer en la barbarie, o la salvación por el socialismo". Esta posición se reafirmó en el primer párrafo de la Carta de invitación para el 1er congreso de la IC:
"1° El período actual es la descomposición y el colapso de todo el sistema capitalista mundial, y será el hundimiento de la civilización europea en general, si el capitalismo, con sus contradicciones insuperables, no es abatido." Y "Una nueva era ha nacido: la época de la desintegración del capitalismo, su derrumbe interior. La era de la revolución comunista del proletariado". ("Plataforma de la Internacional Comunista")
Para todos los revolucionarios de la IC, el declive del capitalismo tiene un impacto sobre la vida y lucha del proletariado, contrariamente a la posición del centro pacifista, por ejemplo la de Kautsky, el final de la guerra no significaba el retorno al programa de anteguerra. Se trata de uno de los puntos de ruptura entre la IIª Internacional ya muerta y la IC
"Una cosa es cierta, la guerra mundial representa un punto de inflexión para el mundo. (...)" La Guerra Mundial modificó las condiciones de nuestra lucha y nos ha cambiado a nosotros mismos radicalmente." (La crisis social la democracia -Folleto de Junius-, R. Luxemburgo, 1915, Ed. Roca, México)
La apertura del período de decadencia del capitalismo, marcada por la guerra imperialista, significó nuevas condiciones de vida y lucha para el proletariado internacional. La huelga de masas en Rusia en 1905, la aparición por primera vez de una nueva forma de organización unitaria de masas de trabajadores, los soviets, la formación de consejos obreros, lo habían anunciado. R. Luxemburgo (Huelga de Masas, Partido y Sindicatos, 1906) y Trotsky (1905) extrajeron las lecciones esenciales de estos movimientos de masas. Con Luxemburgo, el conjunto de la izquierda llevó el debate sobre la huelga de masas y la batalla política en el seno de la IIª Internacional contra el oportunismo de los dirigentes sindicales y de los partidos socialdemócratas, atacando su visión de una evolución pacífica y gradual hacia el socialismo. "El método fundamental de lucha es la acción de la masa del proletariado, que comprende la lucha a mano armada contra el poder Estatal del capital". ("Carta de invitación al Congreso").
La acción de masas del proletariado llevó a la confrontación con el Estado burgués, y ésta es la contribución más valiosa de la IC, que rompe con el reformismo de la socialdemocracia, basada en el método marxista y las experiencias históricas de la Comuna de París, la revolución rusa de 1905 y, especialmente, el octubre ruso de 1917 que destruyó el Estado capitalista y erigió el poder de consejos de obreros, con ello, la IC se pronunció claramente por la destrucción del Estado burgués y por la dictadura del proletariado, la dictadura de las masas organizadas en los consejos obreros.
En la Carta de invitación, leemos:
"2° La tarea del proletariado consiste en apoderarse del poder estatal. La toma del poder mediante la destrucción del aparato estatal de la burguesía y la organización de un nuevo poder proletario.
"3 ° El nuevo aparato de poder debe ser la dictadura de la clase obrera, y, en algunos lugares, el de los pequeños agricultores y trabajadores agrícolas (...). El poder de los consejos obreros y las organizaciones obreras es su forma concreta.
"4 ° La dictadura del proletariado debe ser la palanca para la inmediata expropiación del capital, la abolición de la propiedad privada de los medios de producción y su transformación en propiedad social".
Esta cuestión fue un punto esencial del congreso expresada con la aprobación de la "Tesis sobre la democracia burguesa y la dictadura del proletariado" presentadas por Lenin.
Las "Tesis" se inician por denunciar la falsa oposición entre la democracia y la dictadura "porque en ningún país capitalista civilizado, existe la democracia en general, sino sólo una democracia burguesa" agregaba que La Comuna de París puso de manifiesto el carácter dictatorial de la democracia burguesa. La defensa de la democracia "pura" en el capitalismo, es en realidad la defensa de la democracia burguesa, la forma por excelencia de la dictadura del capital. ¿Qué libertad de reunión para los trabajadores? ¿Qué libertad de prensa? Lenin contestó:
"La ' libertad de prensa' es también uno de los principales lemas de la "democracia pura". Sin embargo, los trabajadores saben (...) que esta libertad es una ilusión, mientas las imprentas y mayores existencias de papel están monopolizadas por los capitalistas, y mientras exista el poder del capital sobre la prensa, este poder se expresa en el mundo entero aún más clara y cínicamente cuando la democracia y el régimen republicano están más desarrollados, como en los Estados Unidos. Para conquistar una verdadera igualdad y una verdadera democracia para los trabajadores y campesinos, debemos quitar a los capitalistas la posibilidad de contratar escritores y comprar a las casas editoras, y corromper a la prensa. Para ello es necesario sacudirnos del yugo del capital, derrocar a los explotadores y de romper su resistencia." ("Tesis sobre la democracia y la dictadura del proletariado")
Reivindicar y defender la democracia pura, como los kautskystas, es un crimen contra el proletariado después de la experiencia de la guerra y la revolución, agregan las Tesis. Fue en el interés de los diferentes imperialismos, de una minoría de capitalistas, que millones de hombres fueron masacrados en las trincheras y que en todos los países, democráticos o no, se haya edificado la "dictadura militar de la burguesía". Es la democracia burguesa quien asesinó a K. Liebknecht y R. Luxemburgo cuando fueron detenidos y encarcelados por un gobierno socialdemócrata.
"En tal situación, la dictadura del proletariado no sólo es legítima como medio de derrocar a los explotadores y de romper su resistencia, sino también... necesaria para la masa de los trabajadores como la única forma de defensa contra la dictadura de la burguesía, que condujo a la guerra y prepara nuevas guerras .(...)" La diferencia fundamental entre la dictadura del proletariado y la dictadura de otras clases es que (...) la dictadura del proletariado es la represión por la violencia de la resistencia de los explotadores, es decir, de la pequeña minoría de la población de los grandes terratenientes y capitalistas. (...)"
La forma de la dictadura del proletariado ya se ha desarrollado, es decir, el poder de los soviets en Rusia, el sistema de consejos obreros en Alemania, los delegado obreros de los Shop-stewards Committees y otras instituciones soviéticas de otros países, realizadas precisamente por las clases trabajadoras, es decir, por la gran mayoría de la población, y significan una efectiva posibilidad de gozar de los derechos y libertades democráticos, como jamás ha existido, ni siquiera aproximadamente, en la mejor de las repúblicas de la democracia burguesa."(Ibíd.)
Sólo la dictadura del proletariado en el mundo puede destruir el capitalismo, abolir las clases y asegurar la transición al comunismo.
"La abolición del poder del Estado es el objetivo que se asignan a todos los socialistas... Hasta que este objetivo no se logre, la verdadera democracia, es decir, la igualdad y la libertad, será inalcanzable. Sólo la democracia soviética o proletaria conducirá a este resultado, ya que empieza a preparar la desaparición completa de cualquier Estado, con la participación de las organizaciones de las masas trabajadoras en la gestión del Estado." (Ibíd.)
La cuestión del Estado fue crucial en el momento que la oleada revolucionaria barrió Europa y en el que la burguesía de todos los países dirigía la guerra civil contra el proletariado en Rusia. En esta época concretamente expuso la necesidad de defender la dictadura del proletariado en Rusia y la extensión internacional de la revolución del poder soviético a Europa.
El cambio de período histórico revelado por la guerra de 1914-1918 determinó la división entre las posiciones políticas de la IIª y IIIª Internacional. Como lo fue sobre la cuestión del Estado. La decadencia del capitalismo y su impacto en las condiciones de vida y lucha del proletariado, plantearon una serie de nuevos problemas: ¿Debemos siempre participar en las elecciones y utilizar el parlamentarismo? ¿Frente a los consejos obreros, los sindicatos participaron en la "unión sagrada", son todavía organizaciones obreras? ¿Qué actitud adoptar con respecto a las luchas de liberación nacional en la era de las guerras imperialistas?
La IC no pudo contestar a estas preguntas. Es más un año después de octubre de 1917 en Rusia, dos meses después de la primera derrota del proletariado en Berlín, y sobre todo los años siguientes se caracterizaron por la derrota y el retroceso de la oleada revolucionaria y, en consecuencia, por el creciente aislamiento del proletariado en Rusia. Este aislamiento fue la causa de la degeneración del Estado de la dictadura del proletariado. Estos acontecimientos harán que la IC no pueda resistir el desarrollo de oportunismo. A su vez, ella morirá.
Para hacer un balance de la IC, es necesario reconocerla como lo que fue, el Partido Comunista internacional. Para aquellos que no pueden verla más que como una organización burguesa debido a su degeneración ulterior, es imposible hacer un balance de sus lecciones. El trotskismo reivindica acríticamente sus "Cuatro primeros congresos". Nunca había visto que, el primero rompe con la IIª Internacional, y que los siguientes marcan un reflujo en oposición a la división realizada con los socialdemócratas por el primero, así el 3º ofrece a esto últimos la alianza en un "Frente único". Después de haber reconocido su paso al campo de la burguesía, se rehabilita a los socialdemócratas en este congreso. Esta política de alianza con los socialdemócratas llevaría al trotskismo al "entrismo", es decir, entrar en estos partidos en los años 30 en contra de los principios del 1er Congreso. Esta política de alianza, de capitulación, -hubiera dicho Lenin-, habría de precipitar aún más a la corriente trotskista en la contrarrevolución burguesa con el apoyo al gobierno republicano en la Guerra Civil española y luego de la IIª guerra mundial imperialista, y por lo tanto, traicionar a Zimmerwald y la Internacional.
Fue en la IC que, desde los primeros 20 años, se creó una nueva izquierda para tratar de luchar contra la degeneración, en particular la izquierda italiana, alemana y holandesa. Estas fracciones de izquierda, que fueron excluidas a lo largo de los años 1920, continuó su lucha política para garantizar la continuidad entre la IC que murió y el "partido del futuro" extrayendo un balance de la oleada revolucionaria y la IC. "Bilan" [Balance] fue el nombre de la revista de la Fracción italiana de la Izquierda comunista en la década de 1930.
En continuidad con los principios de la IIIª Internacional, estos grupos criticaron las deficiencias de su ruptura con la IIª Internacional. Su trabajo en la oscuras profundidades de la contrarrevolución, su defensa de los principios comunistas en los años 30 y durante la IIª guerra imperialista mundial, permitieron dar lugar a la aparición y existencia de los grupos comunistas de hoy, y que, a falta de una continuidad orgánica, aseguraron una continuidad política. Las posiciones promovidas y desarrolladas por estos grupos responden a las cuestiones planteadas en la IC para el nuevo período de decadencia capitalista.
Por lo tanto, es sobre la base de la evaluación crítica realizada por las fracciones de la Izquierda Comunista que la IC vive en la actualidad y vivirá en el Partido Comunista mundial del futuro.
Hoy en día, frente a la explotación y la pobreza creciente, el proletariado debe tener la misma posición que la izquierda de Zimmerwald:
¡No a la unión sagrada con la burguesía en la guerra económica!
¡No al sacrificio para salvar a la economía!
¡Viva la lucha de clases!
¡Transformación de la guerra económica en la guerra civil!
Ante la catástrofe económica, frente a la descomposición de la sociedad, frente a la perspectiva guerrera y de caos creciente a la que nos conduce el capitalismo, la alternativa histórica es la misma que en 1919: la destrucción del capitalismo y el establecimiento de la dictadura del proletariado a nivel mundial, ¡socialismo o barbarie!
El futuro pertenece al comunismo.
R.L.
Como si en la magnitud de su entusiasmo encontrara fuerzas reanimadoras, la burguesía anuncia con alegría que países como Francia y Alemania han salido de la recesión porque su economía ha repuntado ¡0.3 puntos porcentuales!... el gobierno mexicano, de forma similar aunque todavía más ofuscado por la torpeza se adelantaba para anunciar que se había llegado al fondo de la crisis y en adelante todo sería "cuesta arriba". Pero por más difusión que le den a informaciones de este tipo, la clase en el poder no puede esconder la magnitud de las secuelas explosivas que vive la economía y que afectan de manera directa a los trabajadores y que se muestra de manera viva en las draconianas medidas que se aplican y que van desde el incremento de precios e impuestos, la eliminación de gastos sociales que forman parte del salario de forma indirecta, hasta el despido masivo de trabajadores. Justamente en la medida en que el gobierno mexicano prevé la agudización de esas medidas, es que lanza al olvido sus fanfarronadas sobre la fortaleza económica y reconoce la quiebra fiscal, de esa manera encuentra justificante para sus llamados al sacrificio.
Son más de 40 años de crisis y sacrificios extremos de los trabajadores
A fines de los años 60 y durante los años 70, cuando la crisis tomaba dimensiones superiores, un reconocido teórico de la burguesía como Paul Samuelson afirmaba: "La del capitalismo es una historia de auges y depresiones. La diferencia es que esta recesión <la de los 70> ha sido deliberadamente fabricada por los gobiernos." (La economía mundial a finales del siglo. Comercio Exterior, nº 8, 1980). De esa manera la burguesía al culpar al gobierno de la crisis, pretendía esconder el hecho de que son las propias contradicciones del capitalismo las que engendran la crisis. Basados en esa lógica podían justificar sus políticas basadas en "poco Estado", reduciendo aquellos gastos, como los dedicados a los servicios sociales, y como hoy, pedir serenidad y sacrificio. Actualmente su explicación de la crisis es similar, nos hablan que ésta provino de la aplicación de una política perversa que se basaba en la eliminación de la regulación del aparato financiero, y que creó malas actuaciones de "algunos especuladores". Por eso si antes hablaron de la quiebra del keynesianismo intervencionista para no hablar de la crisis del capitalismo, ahora se hace lo mismo cuando refieren la crisis del neoliberalismo, y de esa manera pueden argumentar que se trata de un problema ajeno al sistema al que hay que enfrentar con la unidad de patrones y trabajadores, lo que implica la aceptación pasiva de mayores sacrificios.
Pero los sacrificios son una constante que el capitalismo impone a los trabajadores, la explotación y miseria son sacrificios que tienen que asumir de manera cotidiana lo mismo con políticas de intensa intervención estatal que con las liberales, pero sin duda esas penurias de los asalariados se ven incrementarse con el ensanchamiento de la crisis capitalista. Por cualquier lado que se vea, la vida de los trabajadores es destruida por el capital, los propios informes oficiales muestran que desde 1973 ha habido un crecimiento de los accidentes laborales, llegando a presentarse en 2008 un saldo de 2 millones 160 mil trabajadores muertos por accidentes en el planeta, los cuales son originados por la intensidad de los ritmos laborales, de la misma forma la afectación a los servicios que forman parte del salario, como los de atención médica y las guarderías, ha llevado a que importantes números de trabajadores se encuentren desprotegidos ante enfermedades crónicas, infecciosas o epidémicas... y el caso de la muerte de casi media centena de niños y decenas más de heridos y mutilados en el incendio de una guardería en Sonora no es sino una muestra desgarradora de lo que significan las medidas de austeridad que el capital impone, condenando así a los trabajadores y a sus familias a una degradación acelerada de sus condiciones de vida, mostrando que aún cuando la miseria es expresión común y cotidiana a la que somete el capital a los trabajadores, hay una evidente aceleración de esta tendencia con la crisis, haciendo que ver con mayor claridad la necesidad de terminar con este sistema.
Por eso, ante el temor de que la clase obrera tome conciencia de su situación, la burguesía, a través de su aparato de izquierda, no deja de insistir que basta con cambiar la estrategia económica para alcanzar nuevos y mejores resultados, con ese discurso lo que se busca es que la clase trabajadora tenga la esperanza de que el capitalismo puede mejorar su vida y someta su reflexión en la búsqueda de una "política económica alternativa".
En México como en el mundo nos piden sacrificios para rescatar al capital
Como vemos la aceleración de la explotación es el instrumento principal que la burguesía viene utilizando para poner en marcha sus planes anticrisis, aunado a esto hay dos medidas que el capital utiliza sistemáticamente para completar su estrategia, a saber, el desempleo y el crédito.
Hace apenas unos días Calderón ha anunciado despidos en el sector gubernamental, lo cual afectará aún más las difíciles condiciones que viven millones de proletarios que han sido lanzados al desempleo, y que como decíamos completa el golpe, en tanto que aquellos asalariados que no fueron despedidos son agobiados con jornadas de trabajo más intensivas.
Procurando dar una aproximación a la dimensión de desempleo que se vive en el país, es pertinente tener en cuenta que si el gobierno declaraba que del 1 de enero y hasta el 15 de junio en la economía mexicana se habían creado 17,000 nuevos empleos, y los datos indican que a lo largo del 2009 se están despidiendo diariamente 2,240 trabajadores, eso implica que en aproximadamente 7 días se elimina el "logro" de las nuevas plazas creadas. Atendiendo esa información tendremos que, al finalizar el año habrán 817,600 nuevos desempleados, a los que hay que sumar la población juvenil que alcanza la edad para laboral, lo cual significa que a los despedidos se les agregará una magnitud de 1.5 millones de proletarios que no ven la menor oportunidad para poder asegurar la venta de su fuerza de trabajo (salvo las precarias labores que se realizan en el llamado "mercado informal"), y la oportunidad de que, estos jóvenes, se incorporen a estudios superiores se vuelve más restringida, tan sólo en este año el número de rechazados en la UNAM fue de 110 mil y en el IPN de 120 mil.
Con relación al crédito que desde hace 40 años ha sido una medicina muy recurrida, ocurre que cuando los niveles de crecimiento económico se desploman, a grados tan importantes como en México, donde el PIB ha caído en el segundo trimestre en 10.3%, este instrumento vuelve a considerarse como la tabla de salvación, baste ver que en el inicio del siglo la deuda externa representaba 6.4% del PIB, y la interna 13.3%, a fines del primer trimestre de este año ha alcanzando la proporción en 10.7 y 21.7% respectivamente, lo cual muestra la asfixia en la que se encuentra la economía y la desesperación para mantenerla a flote.
Es evidente que las dosis de crédito que se aplican de frente a la crisis son mayores y el efecto es cada vez menor, lo que es posible que la misma burguesía (a pesar de su visión mistificada de la realidad) se de cuenta, no obstante si insiste en esta medida es porque no cuenta con otro camino, y confía en que por lo menos el crédito le permita limitar la pendiente de esa caída al retrazar en el tiempo la aparición de algunas secuelas recesivas, que reaparecerán a final de cuentas después con mayor ímpetu. En ese sentido se encuentran orientadas las intuiciones que analistas burgueses realizan, por ejemplo Manpower (en su informe de marzo-2009) considera que la economía podrá reactivarse y hacer crecer el PIB, no obstante, afirma, el desempleo seguirá profundizándose.
El único camino es la unidad y extensión de las luchas obreras
La agravación de las condiciones de vida de los trabajadores es similar por todo el planeta, esa es la razón por la que en diversas regiones los obreros han vuelto a tomar las calles para manifestarse. Durante 2006 a 2008, la clase obrera desarrolló importantes movilizaciones que mostraban de forma evidente la respuesta de la clase ante la agudización de la crisis. En 2009 hemos visto que esta dinámica ha tomado una lentitud mayor, pero no han dejado de mostrarse, por ejemplo hace unos meses se han vuelto a ver nuevamente manifestaciones en Grecia, expresando la solidaridad con los trabajadores emigrantes, lo mismo que en Gran Bretaña y Alemania, e incluso en China, a pesar de las dificultades que expresan para mantenerse en el terreno de la lucha proletaria, se han expresado importantes movilizaciones como la presente a fines de julio, en la que 30 mil trabajadores del Grupo Siderúrgico de Tonghua, se manifestaron ante la amenaza de un despido masivo. De manera que el descontento que la crisis y las medidas que la burguesía impone es un detonante importante para la reflexión y la movilización. No obstante, hay que ser claros al reconocer la dificultad que la clase trabajadora debe enfrentar.
En plano nacional hay que tener cuidado con las trampas que la burguesía ha de poner para crear un ambiente de temor, falta de confianza y confusión en general. En México el Estado, junto a su convocatoria de sacrificio, ha desarrollado una serie de trampas que han dificultado la reflexión: por una parte ha infundido temor aprovechando la militarización de ciudades, por otra ha logrado extender la confusión mediante los recientes procesos electorales, pero sobre todo ha sabido utilizar el chantaje del desempleo para crear una impotencia entre los trabajadores y se resigne a aceptar los ataques sin responder.
El ambiente de descontento en México como en el conjunto del planeta está presente, los ataques a sus condiciones de vida son un detonante importante del coraje y de la reflexión, pero el camino no es lineal, el capital no ha de dejar avanzar la conciencia de forma "tranquila". Por eso ante los ataques económicos e ideológicos de la burguesía, la clase trabajadora debe impulsar la reflexión colectiva que pueda llevar todo ese coraje a una movilización masiva en la que la defensa de las condiciones de vida sea la premisa que posibilite la unidad. Es el único camino para hacer retroceder los ataques de la burguesía.
Tatlin/agosto-09
Han cesado los cantos de sirena de las campañas electorales, de todos los partidos políticos -derecha, centro, izquierda, etc.- que de nuevo han prometido una vida mejor en el contexto de una profundización inédita de la crisis económica capitalista, de los ataques inmisericordes del capital contra la clase obrera; se han vuelto a hacer ofertas a los trabajadores que sólo serían realizables a condición de tener fe en... ¡el voto! Y de nuevo, se reeditan los llamados al sacrificio (la demagogia burguesa ahora promete reducir los ingresos de los gobernantes), por la patria, que por enésima ocasión son exigidos a los explotados con la promesa, otra vez, de un futuro mejor. El cuento eterno y asqueroso de siempre.
Para la clase obrera como siempre, no importa qué partido o candidato ganó las elecciones, su situación es la misma y será aún peor:
La "admirable actuación ciudadana" como califican los ideólogos de la clase dominante al acto más impotente, individualista y estéril como lo es el voto (activo, blanco, de impugnación, de anulación...) o el abstencionismo que tanto promueven algunos grupos izquierdistas y que es la otra cara de esa impotencia, beneficia completamente a la clase dominante, a la burguesía. El mito de las elecciones y del sistema representativo es imprescindible para, junto con los sindicatos de todos los colores, seguir manteniendo la esperanza del proletariado de que por esos medios es posible, en el futuro, acceder a una mejoría en sus condiciones de vida. Hay que tener especialmente cuidado con la llamada "alternancia democrática" pues los cambios de partidos en el gobierno dan la ilusión de que verdaderamente los electores deciden y, este recambio, renueva sus mecanismos de gobierno pues los partidos políticos tanto de derecha, de centro o de izquierda (PRI, PAN, PRD y el resto de los partidos chicos) son la expresión orgánica del control estatal de los capitalistas; sus diferentes ropajes lenguajes se deben al reparto de tareas que deben cumplir para ofrecer "variadas alternativas" políticas a los trabajadores.
Si bien el Estado, como el representante colectivo del conjunto de la clase capitalista, está obligado a mantener siempre esa estrategia para dar continuidad a su sistema de explotación, y en ese interés común coinciden todas las fracciones burguesas existentes, dentro de las filas de la burguesía se producen de manera frecuente enfrentamientos encarnizados producto de la competencia sangrienta por los mayores beneficios que reporta el control del poder político central del Estado; esto ha sido más que evidente en los últimos años en México. Estos conflictos expresan efectivamente la tendencia a la arrebatinga, al agandalle, que caracteriza a la moral burguesa, pero sobre todo, la dinámica de la descomposición generalizada de la sociedad capitalista que se expresa en el "cada quien por su lado", en el "sálvese quien pueda", en el contexto de una crisis económica que restringe como nunca las "áreas de oportunidad" de las facciones en pugna. Así se ve muy claramente, por ejemplo en el PAN donde el grupo dominante de Calderón enfrenta serias impugnaciones de aquellas fracciones que reclaman "injusticias" en cuanto al reparto del pastel; en el PRI, donde se vive una calma aparente por el momento pero donde se avizoran inevitables conflictos entre los principales grupos visibles (Peña Nieto, Beltrones...) que necesariamente van a entrar en puja por los privilegios económicos y políticos que brinda el hueso mayor; en el PRD, donde la división es más que evidente sobre todo entre los principales grupos políticos nucleados alrededor de Izquierda Unida (López Obrador...) y Nueva Izquierda (Los Chuchos...). Además de este terreno, estas pugnas tienen como escenario a todas las estructuras de poder: aparte de los partidos, el ejército, las cámaras empresariales, el clero, el narcotráfico... una situación que apunta a su agudización, como lo muestran los recientes ajustes de cuentas de personajes importantes del gobierno capitalista en sus diversos niveles territoriales y más aún si tenemos en cuenta la carrera presidencial rumbo al 2012.
Este análisis de las pugnas interburguesas trata de clarificar las condiciones en que desarrollará su lucha dependiendo de las fuerzas políticas que asuman el gobierno y aquéllas que tomen la función contestataria en la oposición. En buena medida, esto es posible por las tendencias de las relaciones políticas de los diversos grupos de la clase dominante, en los reacomodos y alianzas que las fracciones establecen. Después de las pasadas elecciones el PRI se alzó con una cosecha abrumadora sobre el PAN y el PRD recobrando varias posiciones: cinco gubernaturas, una gran cantidad de ayuntamientos, diputaciones, senadurías, etc. En esta ocasión vimos cómo las preferencias electorales fueron machaconamente inducidas por una parte importante de los medios de comunicación (y también, claro, a través del pago del voto por parte de los promotores electorales del partido) hasta el hartazgo a favor de una alternativa que ofrece orden, seguridad, certidumbre, a favor del... PRI. Una buena parte de la burguesía descontenta con el equipo de gobierno federal del PAN a quien consideran irresponsable e ineficiente por su gestión en varios rubros: el económico, el político, el del descontrol del narcotráfico y en general de la llamada delincuencia organizada (desde el Estado), ha operado a favor de un "voto de castigo" en beneficio del tricolor añorando los viejos tiempos en que el partido de Estado le garantizaba estabilidad y relativamente buenos resultados al conjunto de la clase patronal. El PRI, se auto promociona como el partido experimentado y del orden, el que sí puede retomar la disciplina de la delincuencia organizada y para ello trabajan afanosamente en el establecimiento de alianzas entre los diversos grupos de la burguesía que incluyen a varios partidos políticos para que apoyen su retorno triunfante después de 12 años de oxigenación y lavado de rostro en la oposición.
En adelante, habrá que ver cómo el Estado, considerando sus diversas instituciones que velan por el cuidado de la careta democrática ante las clases explotadas, gestiona estas tendencias en su interior y qué capacidad de maniobra conserva para intentar retomar los acuerdos de unidad mínima entre los tiburones capitalistas para que acepten caminar en el sentido que más le conviene al conjunto de su clase. Sabido es que siempre hay fracciones un tanto irresponsables que buscan salirse con la suya, y más ahora cuando las tendencias centrífugas de la descomposición social generalizada, convierten a esos casos en la tendencia dominante. En los últimos años se ha procurado manipular las campañas presidenciales por los medios de comunicación para colocar equipos políticos capaces de gestionar la economía, cuidar el aspecto social y de promover la credibilidad en el circo electoral; intentando también que, bajo la disciplina política, los principales partidos y sus candidatos acepten la división del trabajo político instalando a determinado partido en el gobierno y a otros en la oposición, el juego también de partido de derecha-partido de izquierda, un esquema mínimo determinado por las fracciones dominantes. Sin embargo esta capacidad para controlar los resultados de las elecciones y mantener la disciplina dentro de sus propias filas siempre ha sido un lujo de sus compinches que gobiernan los países desarrollados y que en los últimos años tienen cada vez más problemas producto de la tendencia a la pérdida del control que trae aparejada la descomposición capitalista. Para la burguesía mexicana, este manejo ha sido más que difícil y, al contrario, lo que ha resultado de las pasadas elecciones, sobre todo las presidenciales, es una fractura mayor entre los grupos capitalistas que hasta ahora siguen enfrentados a muerte.
En suma, habrá que estar atentos en los próximos años al accionar del Estado pues necesariamente tiene que tomar en cuenta el proyecto político que arrancó fundamentalmente desde principios de los ochenta y que consistía esencialmente en un democratización de las instituciones del Estado y principalmente de sus procesos electorales y parlamentarios, y dentro de este proceso, el PRI estaba destinado a ser desplazado de los planos dominantes, al menos del gobierno federal. En fin, habrá que ver cómo se operan los reacomodos políticos dentro de la burguesía y, sobre todo, en la izquierda capitalista y en su polo principal, el PRD, pues es un instrumento indispensable para mantener la ilusión de los explotados en un cambio a través de los procesos electorales.
Después de décadas de experiencia en casi todos los países del mundo, la clase obrera puede afirmar muy fuerte, a través de sus organizaciones políticas genuinas, que cualquier partido que llegue al poder en tal o cual nación capitalista implementará indefectiblemente las medidas económicas, políticas y sociales acordes con los intereses de la clase dominante que las requiere para sostener y aumentar sus niveles de ganancia tanto en el país concernido como frente a sus competidores internacionales y también para garantizar la subsistencia de su sistema de explotación contra la clase obrera.
RR/agosto del 2009
Debido a que México exporta cerca de un 70% de su producción automotriz a Estados Unidos, y este es el principal país que ha estado en el centro del huracán de la crisis en los últimos años, las ventas del sector automotriz han caído un 30.7%, la producción se ha reducido 42.96% y las exportaciones se contrajeron 42.1%. Dada esta situación tanto General Motors (rescatada por el gobierno norteamericano) como Ford, Chrysler y Volkswagen, han cerrado plantas, realizado paros técnicos y despedido a trabajadores. En particular VW ha sumado 16 días de paro, imponiendo una disminución de salarios, mientras que por dichos "paros técnicos", la VW, recibirá 40 millones 359 mil pesos, autorizados en junio pasado por parte del gobierno federal a través del programa "Preservación del empleo", un eufemismo para disfrazar el apuntalamiento a las empresas capitalistas sin importar la suerte de los trabajadores.
Mientras que, en lo que respecta al reparto de utilidades de 2008 que la empresa pagó en mayo pasado a los trabajadores, fue entre un 16 y un 20 % menos (dependiendo de la categoría del empleo) de lo que obtuvieron un año antes, esto a pesar de que, el año pasado las ventas de VW fueron superiores a las de 2007 en un 15%, lo que en ganancias significó 6 mil millones de dólares.
La VW pretextando la agravación de la crisis del sector automotriz, emitió un comunicado donde informó que no otorgaría el raquítico aumento salarial que año con año se presenta, con ocasión de la revisión de su contrato colectivo de trabajo, como un gran logro del sindicato; ante este anuncio el sindicato "exigió" el 8.5% de aumento (la petición más baja en 9 años). Así, después del tradicional y legaloide emplazamiento a huelga, toda vez que VW ofreció solamente el 1% y un bono de 5 mil 500 pesos a partir de febrero de 2010; el 18 de agosto las banderas rojinegras fueron colocadas en la planta de VW, en el Estado de Puebla. Para el día 21 las negociaciones parecían empantanadas, VW había aumentado su oferta a 1.5%, y el sindicato estaba dispuesto a aceptar sólo el 3%, y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social llamaba a ajustar los "acuerdos" en "el marco de un contexto económico recesivo y, particularmente, de gran dificultad para la industria automotriz". Es decir, en tiempos de crisis los trabajadores no deben pedir aumentos de sueldos y mucho menos poner en peligro su fuente de trabajo con huelgas u otros mecanismos de presión hacia las empresas.
Finalmente el 22 el sindicato aceptó un 2% retroactivo al 18 de agosto más un 1% a partir de diciembre y un bono de ¡sólo 2 mil pesos!, lo cual no significa en realidad un verdadero aumento salarial. El sindicato dijo que este acuerdo fue sumamente difícil, dando a entender que habían hecho todo por defender los intereses de los trabajadores, ¡vaya descaro! Con la huelga se dejaron de producir aproximadamente 6 mil unidades, eso en realidad sólo aligeró los stocks de la VW, pues era la lógica de la empresa expresada por su vicepresidente de Relaciones Corporativas y Estrategia Thomas Karig, quien en junio había dicho "Tenemos que reaccionar ante las bajas ventas que se han visto en los mercados internacionales, sobre todo en Estados Unidos, y también en México (...) Tenemos que ajustar la producción tratando de cuidar que no crezcan demasiado los inventarios", también anunció que 3 mil trabajadores dejarían de trabajar 14 días durante junio y julio de forma escalonada. Por otra parte el sindicato informó que los empleados afectados recibirian cuatro días de salario al 100% y 10 al 50% (poco más de 60% global, ¡una reducción del salario!). Ya VW en enero había realizado un paro total de actividades durante tres días, cuando también anunció que no renovaría el contrato de 800 trabajadores temporales. El sindicato aceptó el chantaje a los obreros de mayor tiempo para aceptar los despidos, ¡el sindicato aceptó este recorte de personal, otro más!
El SITIAVW (Sindicato Independiente de la Volkswagen) para cumplir con su labor antiobrera se ha presentado siempre con una careta y una verborrea radical acordes con su etiqueta "independiente", autocalificándose como uno de los sindicatos que más beneficios logra para sus agremiados. Sin embargo, los múltiples intentos de lucha de los trabajadores de esa industria por décadas han sufrido su sabotaje, pues los ha maniatado cuando la empresa ha requerido mantener el orden para disminuir los salarios, aumentar las cargas y los ritmos de trabajo y, claro está, echar a la calle a los trabajadores.
Sólo algunos ejemplos, en 1992 cuando el sindicato declaró la huelga ésta fue declarada ilegal con la pasividad del sindicato, el contrato de trabajo fue rescindido y se contrató nuevamente a los trabajadores en peores condiciones laborales.
En 2001 VW pretendía despedir a 920 trabajadores de base y un gran número de eventuales, el sindicato chantajeó a los trabajadores para aceptar el despido de sólo 350 de planta "salvando" 570 empleos de base ¡a cambio de despedir a 1000 trabajadores eventuales! La huelga después de 18 días se levantó, pero ya no hizo nada contra el despedido de 1350 trabajadores. Una derrota brutal.
En 2002 la empresa anticipó la revisión salarial para el mes de febrero y propuso el cambio de jornada laboral de 6 días de trabajo por uno de descanso incluyendo el pago del séptimo día por el de 5 días por dos de descanso sin pago del séptimo día, que representó un 28.6% de "baja de salario", a cambio de no "correr" a 1350 trabajadores.
En 2003 en revisión salarial, el sindicato aceptó una reducción de la jornada laboral y salario, cuatro días de trabajo por tres de descanso, chantajeando a los trabajadores para evitar el despido de 2 mil obreros. Otra derrota más.
Para la huelga de 2004 ya sólo laboraban 9 mil trabajadores, el sindicato había aceptado los diferentes recortes de personal.
En 2005 durante la revisión del contrato colectivo el sindicato "amenazó" sindical con la huelga, pero ésta se conjuró justo antes del emplazamiento. Se obtuvo un 4.2% de aumento salarial y un 0.7 a prestaciones, para el sindicato fue una "victoria", promovió no ir a huelga para salvar la fuente de empleos y que la empresa no se fuera a otro país, el sindicato se presentó como el "defensor del empleo" (el mismo sindicato que tres años votó por correr a los eventuales). Las pocas voces a favor de la huelga fueron acusadas de "irresponsables".
Como lección debe quedar claro que la única manera real para luchar por demandas salariales y contra los despidos es a través de acciones tales como la discusión en asambleas buscando la manera de enfrentar los ataques de la empresa, y al acordar y estallar la huelga, inmediatamente debe plantearse la búsqueda del apoyo de otros obreros de las fábricas o centros de trabajo vecinos, enviando delegaciones masivas que deben buscar la extensión territorial de la lucha. También se debe asegurar el control de esos esfuerzos a través de la continuación de asambleas, monitoreando permanentemente los pasos dados y las acciones siguientes y de dónde el movimiento elija a sus propios representantes (comité de huelga) que serán revocables en cualquier momento si faltasen a los mandatos recibidos antes y durante la negociación con la empresa.
Igual debe quedar claro, que esto sólo es posible si desde el principio se lucha fuera y contra las directrices sindicales y en particular de aquellos sindicatos que, adornándose como "independientes" o "de base", son los más dañinos dado su discurso "combativo" y "radical". Si desde el principio no se logra arrebatar el control de la huelga al sindicato, la extensión de la lucha a otros sectores, será indudablemente ¡la extensión de la derrota!
Por la fuerza de la inercia parece casi imposible luchar fuera del sindicato pues este cuenta con todo el apoyo de la empresa y del Estado y de la infraestructura producto de nuestras cuotas sindicales. Sin embargo, el proletariado cuando lucha en su terreno de clase con sus propios medios y se plantea un combate extensivo involucrando a cada vez más trabajadores, puede movilizar fuerzas enormes ante las cuales el poder de los sindicatos llega a ser insignificante. Para ejemplo veamos las huelgas británicas reseñadas en este mismo número. La potencia del proletariado está en su unidad y su conciencia.
Vania/agosto del 2009
Hace apenas unas semanas los discursos de la burguesía eran "cuentas alegres", se nos machacaba sobre el hecho de que la "crisis había tocado fondo", que los "peor había pasado"; en fin, toda la clase capitalista desearía que esos discursos insulsos fueran ciertos pero la realidad es terca y contundente. El gobierno federal acaba de anunciar el "adelgazamiento" de su burocracia lo cual significa que miles de trabajadores serán lanzados a la calle, los demás son llamados a "apretarse el cinturón", los salarios van en picada, la seguridad social está siendo desmantelada por todos lados, los hijos de la clase obrera son arrojados por el capital a la vil indigencia y a la miseria atroz, los despidos se suceden a mansalva y en México la caída del Producto Interno Bruto (PIB) superó en julio las expectativas de los burgueses más pesimistas (- 10.36%). Este panorama anuncia una dramática situación para la clase trabajadora, ello planteará la necesidad de protestar contra todos estos ataques que no harán sino incrementarse. Sin embargo, la burguesía está lista, ocupa desde ya el terreno social y se prepara para enfrentar una lucha de clases cuyo espectro vuelve a "recorrer el mundo".
Las recientes elecciones en el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) movilizaron a los trabajadores para ir a las urnas sindicales a "expresar su voluntad" y elegir a sus "dirigencia". Para nadie es un secreto que estos "especialistas de la lucha obrera" se han enriquecido y sus condiciones de vida nada tienen que ver con las de sus agremiados. Además, existe la tendencia a "eternizarse" en el poder (Fidel Velásquez era una caricatura de esta tendencia, pero hoy lo podemos ver en Hernández Juárez, la maestra Gordillo y el mismo Martín Esparza del SME), esa "eternización" no es producto, evidentemente, de una supuesta "vocación de luchadores sociales... ¡hipócritas! Los sindicatos están burocratizados porque en ellos no hay vida proletaria y sus cúpulas sindicales son la expresión de la estructura del Estado. Lo mismo que los partidos políticos, sean de izquierda o de derecha, los sindicatos son defensores del capital, sean independientes u oficiales, son todos estructuras para someter a los obreros.
Las elecciones en el SME han provocado impotencia y resentimiento al interior del sindicato, la camarilla de Esparza vuelve a ganar por una "mayoría del 80%". Esto viene a demostrar, por si hacía falta, que esas "dirigencias" sólo buscan su beneficio personal y asegurarse un nivel de vida opulento, su función es la de aplastar y contener el descontento de los trabajadores que dicen defender. No es un acto de "traición", esto ha pasado con todos los sindicatos a nivel mundial desde principios del siglo pasado. La decadencia del capitalismo abrió un periodo donde el Estado absorbió a su engranaje a organizaciones que antes pertenecieron a las tradiciones de lucha de los obreros.
Tampoco se trata de la verificación del viejo adagio de que "el poder corrompe", desde esta lógica del sentido común no permite entender el verdadero fondo de la cuestión. Pues, sitúa el problema en el individuo y no en la estructura, el problema sería una supuesta "crisis del la dirigencia" como gusta decir el trotskismo, para otros una "debilidad humana" incapaz de oponerse a las "mieles del poder", que nunca se plantea la necesidad de abolir el poder de una minoría sobre la inmensa mayoría de la población. En la naturaleza humana no hay una pretendida "ansia por el poder", esa afirmación es producto de la ideología burguesa, los seres humanos son sociales por naturaleza y ayudar al otro es una parte esencial de su ser que ha sido aplastada por la competencia capitalista y por la deshumanización típica de la decadencia social de este sistema basado en la explotación del hombre. El problema central es la destrucción de las estructuras de poder que mantienen, defienden y prolongan la explotación capitalista.
Los "dirigentes sindicales" se nos presentan como "especialistas oficiales de la lucha", como "profesionales de la huelga" (como Martín Esparza del SME). Sin embargo, esta idea de "los dirigentes" se opone completamente a la forma en que se desarrolla la lucha proletaria, la cual es y será masiva y conciente. Serán las asambleas generales controladas por los trabajadores mismos las que tendrán que decidir sobre el destino de sus combates, a pesar y en contra de los sindicatos y sus "dirigencias". Es la ideología burguesa la que nos hace creer que los obreros "necesitamos héroes", "dirigentes", "profesionales de la política", etc. La próxima revolución comunista mundial tendrá que hacer añicos estas supuestas "verdades eternas".
El descontento en el sector eléctrico esta vez ha sido desviado a las urnas, a las trifulcas entre camarillas para ver quién se beneficiará de las prebendas sindicales. Recientemente en Volkswagen de Puebla estalló una huelga controlada por el sindicato (véase el artículo correspondiente en este número), todo terminó en un 2% al salario y un 1% en prestaciones, el sindicato acordó recuperar los 4 días de huelga con tiempos extras...¡qué logros!:la empresa ha pedido incrementar la competitividad lo cual significa que los ritmos de explotación se van a incrementar y el aumento salarial es en realidad una baja ya que no recupera los niveles de inflación...pero el chantaje del sindicato y la empresa es: "al menos tenemos trabajo". Los sindicatos terminan dando "gracias por mantener la explotación!".
Tanto en el SME como en VW hay un claro mensaje para todos los trabajadores de la región. Este mensaje tiene que ver con la inyección de impotencia, la burguesía está machacando la idea de que los trabajadores "no son nada sin los sindicatos", que a pesar de que paralicen una enormes fábricas como VW en puebla (con más de10 mil trabajadores) no "rebasarán un miserable aumento del 3%". Esta impotencia va acompañada por un temor paralizante que tiene que ver con una situación de desempleo que amenaza a todos y donde los obreros se sienten amenazados por una crisis cuya salida no está a la vista. Esta espada de Damocles inhibe fuertemente la combatividad obrera, es por ello que los sindicatos están haciendo su agosto, están maniobrando a sus anchas y los trabajadores aunque molestos y descontentos, tienen miedo a quedarse en la calle y, por consecuencia, sin medios materiales para mantener a su familia. Esa situación cambiará, los obreros se darán cuenta que aceptar esos "aumentos", los despidos y todo tipo de humillaciones no evitará, a final de cuentas, que el capital continúe atacando y degradando nuestras condiciones de vida y de trabajo y que más adelante ellos mismo sean despedidos.
Los acontecimientos actuales y la historia nos indican que lo que tenemos que hacer para llevar una lucha lo más lejos posible es luchar juntos pero sin los sindicatos. "Llevar lejos una lucha" significa la posibilidad para el conjunto de la clase de sacar el máximo de lecciones políticas que le permitan desarrollar la conciencia de la necesidad de una lucha unida y mundial que ponga en cuestión este sistema de explotación decadente.
Por ahora la situación nos plantea dos cuestiones:
-La necesidad de luchar por realizar asambleas generales donde sean los mismos obreros los que decidan y organicen su lucha. Ello va a implicar el tener que enfrentar a los sindicatos y sus "dirigencias" ya que serán los primeros en oponerse a las "asambleas sin ellos", su función es controlar y maniatar a los obreros para impedir que tomen la lucha en sus manos;
-Sólo cuando las asambleas toman el control de sus luchas se está en condiciones de plantearse la necesidad de extender la huelga a otros sectores, sobre todo a las fábricas y centros de trabajo más cercanos, pero también a los hermanos de clase de otros países. Ello implica el llamar a otros trabajadores a luchar juntos puesto que todos son atacados, todos tienen que responder. Además, la unidad de la clase en su lucha es el arma más potente contra los capitalistas ya que la solidaridad proletaria se expresa directamente en el combate común contra la explotación.
Marsan 22/08/09
El empresario y miembro de la clase dominante hondureña Manuel Zelaya, inició su mandato a comienzos de 2006 como abanderado del Partido Liberal de Honduras. Desde agosto del 2008 fue acercándose a la "franquicia" chavista del "Socialismo del Siglo XXI" cuando logró que el Congreso aprobara la incorporación de Honduras al ALBA (Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe), mecanismo creado por el gobierno de Chávez para contrarrestar la influencia del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) promovido por EU. Esta membresía permitiría a Honduras un crédito de $400 millones de dólares para comprar hidrocarburos a Venezuela a ser pagado en condiciones ventajosas. Este ingreso condicionaba una serie de medidas populistas de corte izquierdista: el control abierto del Ejecutivo de las instituciones del Estado, así como el ataque frontal a las viejas "oligarquías" nacionales. Por este motivo Zelaya da una súbita voltereta política de 180º, de liberal de derecha a un izquierdista "defensor de los pobres" e impulsor del "socialismo". Su último intento de modificar la Constitución para posibilitar su reelección, detona el golpe de Estado del 28 de junio pasado con el que el Congreso encumbró a Roberto Micheletti a la presidencia del país, con el apoyo del Ejército y la Corte Suprema.
Las intenciones geopolíticas imperialistas de la burguesía venezolana de convertirse en una potencia regional se evidencian en el proyecto del "Socialismo del Siglo XXI", sustentado socialmente en las capas más depauperadas y que utiliza el petróleo y los ingresos petroleros como arma de convencimiento y coerción. El crecimiento de la pauperización, la descomposición de las viejas clases dirigentes y el debilitamiento geopolítico de USA en el mundo, le han permitido a la burguesía venezolana avanzar paulatinamente en este sentido en la región: Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Honduras y algunos países del Caribe. Por sus características populistas y su antiamericanismo "radical", el proyecto chavista requiere del control totalitario de las instituciones del Estado y el montaje de una polarización política entre "ricos contra pobres", "oligarcas contra el pueblo", etc., lo que lo coloca en una fuente permanente de ingobernabilidad para el propio capital nacional.
Honduras es un preciado objetivo geoestratégico del chavismo: le permitiría
tener una cabeza de playa en el Atlántico centroamericano a través del puerto
Cortés, que también sirve al comercio exterior de el Salvador y Nicaragua; de
esta manera Venezuela dispondría de un "canal" terrestre que uniría
al Atlántico con el Pacífico, a través de Nicaragua. Al tener bajo su control a
Nicaragua y Honduras, le facilitaría su control sobre el Salvador; situación
que dificultaría el desarrollo del Plan Puebla Panamá propuesto por México y
EEUU. Por otra parte, Honduras cuenta con las condiciones "naturales"
para el esquema populista izquierdista de Chávez, pues es el tercer país más
pobre de América después de Haití y Bolivia y cuenta con una gran masa
depauperada que es el principal consumidor de las ofertas burguesas del tipo del
"Socialismo del Siglo XXI", que opera una permanente movilización vía
los sindicatos, partidos de izquierda e izquierdistas, organizaciones sociales,
campesinas, indigenistas, etc.
En particular, los sindicatos, arma por excelencia de la burguesía para el encuadramiento y control de los trabajadores, han revelado por enésima ocasión su naturaleza antiobrera en ese país pues han estado en el centro del enrolamiento de los trabajadores en la masa interclasista que ha sido llevada a enfrentarse con las fuerzas represivas del Estado, ahora en manos de la pandilla de Micheletti, para exigir la restitución de Zelaya y la preservación de la democracia burguesa. Es decir, aparte de someter cotidianamente a la clase obrera para garantizar la explotación capitalista, en tiempos de enfrentamientos interburgueses también actúan como los más fieros y fieles escuderos de tal o cual fracción burguesa echando por delante a las masas como carne de cañón.
Poco antes del golpe de Estado ya Chávez había puesto en funcionamiento su maquinaria geopolítica, alertando a los presidentes "amigos", denunciando a los militares "gorilas", etc. Consumado el golpe, convocó a una reunión de emergencia en Nicaragua de los países pertenecientes al ALBA donde anunció la suspensión de envío de petróleo a Honduras y amenazó con enviar tropas en caso de ser atacada la sede de la embajada venezolana en Honduras. Asímismo pone a disposición de Zelaya los recursos del Estado venezolano y hace insistentes llamados a los "pueblos de América" a defender la democracia amenazada por los "gorilas militares golpistas"; se olvidó de mencionar que él mismo encabezó un golpe de Estado en Venezuela contra el presidente socialdemócrata Carlos Andrés Pérez en 1992. Son precisamente esos "gorilas militares", la policía del Estado chavista y sus bandas de choque quienes reprimen, no sólo a las manifestaciones de los opositores al régimen, sino a las propias luchas de los trabajadores en Venezuela. (Ver: El Estado "socialista" de Chávez nuevamente reprime y asesina proletarios, en www.internationalism.org [28]). Pero el derroche de hipocresía abarca a toda la "comunidad internacional". La OEA, la ONU, la Unión Europea y muchos otros países, entre ellos los EU, han condenado el golpe y pedido la restitución de Zelaya; algunos han retirado a sus embajadores en Honduras. Pero estos no son más que formalismos y consumo mediático para la galería de la maltrecha democracia burguesa.
La izquierda de la burguesía y sus apéndices radicales izquierdistas han sido sorprendidos pues también EU ha condenado el golpe y ha pedido la restitución de Zelaya. De hecho, la embajada de EU en Honduras y Tom Shannon, subsecretario de Estado para el hemisferio occidental, tuvieron una participación activa en los meses previos al golpe, según ellos para evitar que estallara la crisis. ¿Será que ha quedado tan débil la diplomacia norteamericana en la región después del gobierno Bush? No hay que descartar la posibilidad de que en efecto los EU no hayan podido controlar a las facciones de la burguesía hondureña en pugna, lo que sería expresión del grado de descomposición en las filas de la burguesía y de las debilidades geopolíticas de EU en su propio "patio trasero". Sin embargo, en este caso, al condenar el golpe, EU utiliza la crisis hondureña para "limpiar su cara" en la región, que dejó bastante sucia la administración Bush. De haber actuado Obama como Bush, cuando por ejemplo éste apoyó el golpe de Estado contra Chávez en abril de 2002, hubiera dado argumentos para encender el antiamericanismo de algunas burguesías de la región y debilitar la estrategia de apertura diplomática de la nueva administración. Al parecer EU dejó que la crisis hondureña "siguiera su curso" para debilitar al chavismo en la región al forzar a Chávez a tener que dar la cara para defender a su "pupilo" Zelaya y mostrar su inocultable papel de pirómano en la crisis hondureña. Por otro lado, impulsa a la OEA y a otros dirigentes de la región a solucionar esta crisis para que sea la "comunidad americana" la responsable del desenlace de la crisis (la mediación del presidente Oscar Arias de Costa Rica revela el papel central que juega EU en esta crisis dados los buenos oficios que este personaje ha prestado desde siempre al imperialismo americano en la región), mientras poco a poco van surgiendo las evidencias que comprometan a Chávez y Zelaya como responsables de la crisis.
La crisis en
Honduras es de mayor envergadura que la reciente crisis entre Colombia, Ecuador
y Venezuela por el asunto de la FARC, en la cual también tuvo una participación
de primer plano el gobierno de Chávez. Nicaragua, aliada de Chávez, tiene en la
agenda un conflicto con Colombia por el archipiélago de San Andrés en el
Caribe. Asímismo, la influencia de Chávez y sus seguidores está presente en las
últimas crisis y confrontaciones en Bolivia, en el fraude electoral que la
oposición denuncia en las pasadas elecciones municipales en Nicaragua, o en Perú
donde el gobierno denuncia la intromisión de Bolivia y Venezuela en las
confrontaciones en Bagua. La burguesía chavista, producto y factor de la
descomposición, no tiene otro camino que proseguir su huída hacia adelante; se
ha asociado con Estados y organizaciones que practican el antiamericanismo de
manera radical: Irán, Corea del Norte, Hamas, etc.
EU tiene dificultades para poner orden en su patio trasero. Burguesías
regionales como México, que podrían contrarrestar la acción del chavismo y las
crisis políticas en su área de influencia natural, como lo es el Istmo
centroamericano, están sumidas en sus pugnas internas y debilitadas para esa
función; Colombia, bastión de EU en la región, ha estado limitado para contrarrestar
la ofensiva de Chávez. Brasil, que tiene intereses económicos e imperialistas
como potencia regional en Centroamérica
no tiene mayor interés en solventar una crisis promovida por Chávez, su
competidor en la región y prefiere que "se cueza en su propia salsa". Las
perspectivas para la región son hacia una mayor conflictividad y polarización
política, lo que indudablemente va a requerir fuertes campañas para enrolar al
proletariado.
Vuelva o no Zelaya, la polarización política ya está instalada en Honduras y se va a fortalecer. En este sentido es una fuente de división y confrontación en el seno de la propia clase, tal como lo vemos en Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador. Por otra parte, la burguesía va a utilizar la situación en Honduras para fortalecer a nivel regional la mistificación democrática al plantearse el saneamiento de las instituciones del Estado principalmente mediante la mistificación electoral. El proletariado tanto de honduras, de América Latina y del mundo entero, así como el medio internacionalista, debe rechazar de manera clara cualquier apoyo a las fuerzas burguesas nacionales o regionales en pugna; debe evitar la trampa de la polarización política que ya ha cobrado en el pasado muchas vidas de trabajadores en la región (en los 80, las conflictos interburgueses en Guatemala, el Salvador y Nicaragua, provocaron casi medio millón de muertos y millones de desplazados). Sólo la lucha del proletariado en su terreno de clases tanto en Honduras como en la región, y más allá, en el mundo entero, podrá dar al traste con toda esta barbarie.
CCI/12-07-09
Los hechos y causas que permitieron a la raza humana llegar a la civilización constituyen uno de los temas que más preocuparon a los filósofos y pensadores a través de los siglos. Se trata nada menos que descubrir el motor de la historia. En 1848, la publicación del Manifiesto Comunista ofrece una visión revolucionaria de la cuestión, que coloca al hombre y su actividad a nivel social en el centro del progreso histórico. Esta visión no puede obviamente satisfacer a la nueva clase dominante, la burguesía, que vive con entusiasmo el pleno ascenso del sistema capitalista. Por una parte, este ascenso se basa en una ideología especialmente orientada hacia el individualismo, y por otra parte, es demasiado pronto para la burguesía concebir, incluso a nivel estrictamente intelectual, la posibilidad de una superación del capitalismo.
Cuando once años más tarde, Charles Darwin publicó el resultado de sus trabajos sobre la evolución de los organismos como resultado de la selección natural, es tentador para la burguesía encontrar una pista de exploración del desarrollo de las sociedades humanas que se basaría precisamente en mecanismos de selección de los individuos más adaptados. Esta tendencia, que se agrupa bajo el término "darwinismo social" es aún activa hoy aunque sus hipótesis quedan aún por demostrar y su postulado inicial, la lucha competitiva por la existencia, fuese descartada rápidamente por el mismo Darwin en lo que se refiere a la evolución del hombre.1
"El darwinismo social es una especie de sociología cuyos postulados son:
a) que, el hombre formando parte de la naturaleza, las leyes de las sociedades humanas son, directa o casi directamente, las leyes de la naturaleza;
b) que las leyes de la naturaleza son la supervivencia del más apto, la lucha por la vida y las leyes de la herencia;
c) que es necesario que el bienestar de la humanidad vele por el buen funcionamiento de estas leyes en la sociedad.
Así, el darwinismo social puede definirse históricamente como la rama del evolucionismo que postula una divergencia mínima, o ninguna, entre leyes de la naturaleza y leyes sociales, ambas sujetas a la supervivencia del más apto, y considera que estas leyes de la naturaleza proporcionan directamente una moral y una política.
Se distinguirán dos formas diferentes de darwinismo social. Una de inspiración individualista, considera que el organismo social básico es el individuo y que, sobre el modelo de una lucha entre individuos de una misma especie, las leyes fundamentales de la sociedad son la lucha entre individuos de un mismo grupo, cuya lucha entre grupos étnicos (o razas) no es más que la extensión. Otro, al contrario, de inspiración holista, considera que el organismo social básico es la sociedad, que el motor de la historia es la lucha entre razas, y que la lucha entre individuos de un mismo grupo es una ley secundaria, o incluso un hecho perjudicial a la supervivencia de la raza. (...)
El darwinismo social individualista se desarrolla a partir de los años 1850 (antes de la misma publicación de El origen de las especies) y constituye una ideología importante hasta los años 1880 (...) la mayor parte está vinculado al liberalismo económico, predica la no intervención del Estado (...) El darwinismo social holista es a menudo abiertamente racista, se desarrolla sobre todo después de 1880. Predica la mayor parte del tiempo una intervención del Estado en la sociedad y una práctica proteccionista (protección económica, y también protección de la raza (...) La pureza de la raza está en peligro)"2
El representante más conocido de esta ideología es un contemporáneo inglés de Darwin, Herbert Spencer. Ingeniero, filósofo y sociólogo Spencer ve en El origen de las especies la clave que permitiría comprender el desarrollo de la civilización, partiendo del postulado según el cual la sociedad humana evolucionaría según el mismo principio que los organismos vivos. A partir de esto, el mecanismo de la selección natural descrito por Darwin sería completamente aplicable al cuerpo social. Spencer es un ideólogo burgués bien afianzado en su tiempo. Fuertemente marcado por el individualismo y el optimismo propio a la clase dominante en la época en que el capitalismo está en plena extensión, se dejará influenciar en gran parte por las teorías "a la moda", como el utilitarismo de Bentham. Plejánov dirá de él que es " anarquista conservador, un filósofo burgués.»3 Para Spencer, la sociedad produce y forma elementos brillantes que serán seleccionados para permitir a esta sociedad seguir progresando. A partir de la teoría de Darwin, el concepto de Spencer se vuelve, aplicado a la sociedad, la "selección del más apto".
El darwinismo social, como se le llamará después de su exposición por Spencer, coloca en principio la superioridad de la herencia sobre la educación, es decir, la preponderancia de los caracteres innatos sobre los caracteres adquiridos. Si los principios de la selección natural efectivamente funcionan en la sociedad, conviene simplemente no obstaculizarlos para garantizar el progreso social y la desaparición a largo plazo de las "anomalías" como la pobreza o las distintas incapacidades.
En sus evoluciones futuras, el darwinismo social se retomará como fundamento de muchas posiciones y justificaciones políticas dictadas por las necesidades del desarrollo capitalista.
Hoy aún, la teoría de Herbert Spencer sigue sirviendo de pseudo garantía científica a la ideología reaccionaria del ganador y de la ley del más fuerte.
Desde el estricto punto de vista científico, los trabajos de Spencer inspirarán estudios más o menos variados, como la craneología (el estudio de la forma y el tamaño del cráneo, cuyos resultados resultarán finalmente arreglados), los intentos de medir la inteligencia o aún la antropología criminal con la teoría del "criminal nato" de Lambroso, cuyos ecos aún se hacen oír hoy en las esferas políticas burguesas cuando se trata de detectar cuanto antes al futuro criminal.
La preponderancia de lo innato conduce también Spencer a delinear los contornos de una política educativa cuyas repercusiones aún son visibles en el sistema escolar primario británico, que pretende proporcionar al niño un medio ambiente propio a su desarrollo personal, sus propias búsquedas y descubrimientos, más que proporcionar una enseñanza magistral susceptible a desarrollar nuevas aptitudes. También es el fundamento teórico en que se basa el concepto de "igualdad de oportunidades".
Pero la descendencia más conocida del darwinismo social reside sobre todo en el eugenismo. Es Francis Galton, primo de Charles Darwin, quien coloca los primeros conceptos del eugenismo siguiendo la intuición subyacente de Spencer según la cual si la selección natural debe conducir de manera mecánica al progreso social, todo lo que lo obstaculizó no puede sino retrasar el acceso de la humanidad a la felicidad. Galton simplemente teme que las medidas de carácter social que la burguesía tiene que adoptar la mayor parte del tiempo bajo la presión de la lucha de clases, inducen a largo plazo a un decaimiento global de la civilización.
Mientras Spencer era más bien adepto del "liberalismo", de la no intervención del Estado (uno de sus obras, aparecida en 1850, lleva el título El derecho a ignorar el Estado) Galton va a preconizar medidas activas para facilitar la marcha de la selección natural. Inspirará así durante mucho tiempo y más o menos directamente en las políticas de esterilización de los enfermos mentales, la práctica de la pena de muerte para los criminales, etc. El eugenismo también se considera como respaldo científico central a las ideologías fascistas y nazis, aunque ya en Spencer se encuentran los elementos para elaborar visiones racistas que conducen a la jerarquización de las razas. A partir del siglo XIX, los trabajos de Spencer se utilizaron para demostrar los fundamentos biológicos del retraso tecnológico y cultural de poblaciones llamadas "salvajes", justificando científicamente las políticas coloniales dándoles una característica moral de civilización, al mismo tiempo que se vuelven básicamente necesarias por la contracción de los mercados locales.
Sin embargo, el eugenismo permite dar un paso complementario previendo la supresión de masas de individuos considerados incapaces y en consecuencia potencialmente propensos a retrasar el progreso de la sociedad. Alexis Carrel, en 1935, llegará incluso a preconizar, y describir incluso con lujo de detalles, la creación de establecimientos donde se practicaría la eutanasia generalizada.
Sin embargo, no sería necesario ver el darwinismo social bajo el ángulo teórico y científico. Este pensamiento se inscribe en primer lugar en un contexto histórico que conviene apreciar y que intenta acompañar y justificar. La influencia del período es fundamental para incluir cómo esta corriente se ha desarrollado, así como es importante retener que si las respuestas que hay son globalmente falsas, las cuestiones que plantea constituyen siempre el centro de la comprensión que el hombre debe tener de su propio desarrollo social.
Cuando Darwin publica El origen de las especies, Inglaterra está en pleno período victoriano, y la burguesía europea se instala en el poder, lista para conquistar el mundo. La sociedad pulula de ejemplos de "hombres exitosos", de hombres salidos de la nada y que, llevados por el desarrollo industrial capitalista, se encontraron a la cabeza de empresas prósperas. En esta época, la clase dominante siempre se ve atravesada por corrientes radicales que ponen en entredicho los privilegios hereditarios, que constituyen frenos a las nuevas formas de desarrollo ofrecidas por el capitalismo. Spencer frecuenta este medio de "disidentes", muy afianzado en el antisocialismo.4 Sólo ve en la extrema pobreza de la clase obrera inglesa los estigmas provisionales de una sociedad en adaptación y que, bajo el efecto de la explosión demográfica, terminará por reorganizarse, constituyendo así un factor de progreso. Para él, el progreso es inevitable puesto que los hombres se adaptarán a la evolución de la sociedad, en tanto se los deje libres.
Esta euforia es compartida por el conjunto de la burguesía. Se añade un fuerte sentimiento de pertenencia a la nación que acaba de formarse y que puede ser reforzada por los acontecimientos belicosos como en Francia a raíz de la derrota contra Prusia. El desarrollo de la lucha de clases, que acompaña al desarrollo del capitalismo impulsa a la burguesía a desarrollar otra concepción de la solidaridad social, fundada sobre bases que espera innegables.
Todo esto constituye el fondo de una teorización de la ascendencia capitalista y sus efectos inmediatos: la proletarización en el sudor, la colonización en la sangre, la competencia en el lodo.
De esto trata el carácter fundamental del darwinismo social ya que desde el punto de vista científico, no establece ninguna respuesta correcta a las cuestiones fundamentales que trata.
La ciencia nunca, incluso a veces con la mejor de las voluntades, ha llegado a demostrar las hipótesis básicas del "darwinismo social".
Ya el nombre de esta corriente de pensamiento es incorrecto: Darwin no es el padre del eugenismo, ni del liberalismo económico, ni de la extensión colonial, ni del racismo científico. Darwin tampoco es malthusiano. Más aún, es él mismo quien, entre los primeros, aporta la contradicción más desarrollada a las teorías de Spencer y Galton.
Después de haber expuesto su visión del desarrollo y la evolución de los organismos en El origen de las especies, Darwin examina, doce años más tarde, los mecanismos que obran en su propia especie, al hombre. Al publicar La filiación del hombre en 1871, va a contradecir todo lo que al mismo tiempo, el darwinismo social está construyendo. Para Darwin, el hombre es también producto de la evolución y se coloca por tanto en el proceso de selección natural. Pero en el hombre, el proceso de lucha para la supervivencia no va a pasar por la eliminación de los más débiles: «Nosotros hombres civilizados, al contrario, hacemos lo posible para poner un freno al proceso de eliminación; construimos asilos para los idiotas, los lisiados y los enfermos; instituimos leyes sobre los pobres; y nuestros médicos despliegan toda su habilidad para conservar la vida de cada uno hasta el último momento. Vale decir que la vacunación preservó a miles de individuos que, a causa de una escasa constitución, antes habrían sucumbido a la viruela. Así pues, los miembros débiles de las sociedades civilizadas propagan su naturaleza."5
Así, por el principio de la evolución, el hombre se excluye del mecanismo de la selección natural colocando sobre la lucha competitiva por la existencia, a favorecer todo lo que contribuye el proceso de civilización, a saber las cualidades morales, la educación, la cultura, la religión... lo que Darwin llama los "instintos sociales". De esta forma pone en entredicho la visión de Spencer de la preponderancia de lo innato sobre el acervo, de la naturaleza sobre la cultura. Debido a la civilización, por lo tanto a nivel social, la selección natural no actúa ya como en los organismos. Se conduce al contrario a seleccionar comportamientos sociales que se oponen a las leyes de la selección natural. Esto es claramente lo que pone en evidencia Patrick Tort en su teoría sobre "el efecto reversivo de la evolución "[i].
Mientras que el "darwinismo social" sólo ve en la evolución sociedades humanas como resultado de una selección de los individuos más aptos, Darwin al contrario ve la reproducción creciente de los instintos sociales como el altruismo, la solidaridad, la simpatía, etc. La primera concepción coloca el capitalismo como el marco más conveniente al "progreso social" mientras que el segundo demuestra con fuerza que las leyes económicas del capitalismo, basadas en la competencia, no permiten a la raza humana desarrollar plenamente sus instintos sociales. Es eliminando este último obstáculo histórico, suprimiendo el capitalismo, que la humanidad podrá construir una sociedad donde estos instintos sociales tomarán su total medida y conducirán a su vez a la realización de la civilización humana.
GD julio-2009
1 Este artículo toma prestadas citas de varios artículos y textos que sería aburrido hacer referencia sistemáticamente. He aquí algunos en desorden:
▪ Wikipedia (en particular los artículos consagrados al darwinismo social, a Herbert Spencer y a Francis Galton)
▪ Diccionario de sociología. Le Robert/Seuil, 1999 (artículo "darwinismo social").
▪ Brian Holmes, Herbert Spencer, "perspectivas" vol XXIV, n° ¾, 1994.
▪ Patrick Tort, Darwin y el darwinismo ¿Qué se yo?, PUF.
▪ Pierre Henry Gouyon, JacquesArnould, Jean Pierre Henry, los avatares del gen, la teoría neodarwiniana de la evolución, Berlin, 1997.
▪
2 Diccionario de darwinismo y la evolución, PUF, páginas 1008-1009.
3 En "Anarquismo y socialismo"
4 "Tan fuerte como odio la guerra, odio también el socialismo, de todo tipo" citado por Duncan. "Vida y cartas de Herbert Spencer". 1908.
5 Charles Darwin, La filiación del hombre, 1871.
6 Leer nuestro artículo sobre el último libro de Patrick Tort; El efecto Darwin:https://fr.internationalism.org/icconline/2009/a_propos_du_livre_de_patr... [30]
Un grupo de trabajadores de Guadalajara, interesados en impulsar la discusión y clarificación al interno de la clase han creado una revista de formato virtual, con el nombre de Aurora, y que tiene como objetivo ser un foro de discusión abierta[1].
En el número uno de este proyecto los compañeros exponen sus preocupaciones así: "El Consejo Editorial de Aurora considera indispensable que la discusión tiene que ser parte fundamental del quehacer de todo revolucionario, sea de matiz reformista o radical, por ello crea este Foro donde se intenta abordar temáticas que tengan que ver con la construcción de la teoría que nos de luz sobre la lucha por la liberación de la clase trabajadora en el mundo."
Este trabajo es sin duda un esfuerzo importante que saludamos, al tiempo que agradecemos la invitación que nos han hecho para participar en los debates. El primer número ha sido editado en el primer trimestre de este año, llevando como tema de discusión: "México siglo XXI: la revolución necesaria"; y el segundo ha salido a la mitad del año, teniendo como tema: ¿Las elecciones emanciparan al pueblo?
En ambos números se expresan argumentos muy diversos e importantes para la reflexión, hay sin embargo necesidad de mostrar el avance del proceso de clarificación que hay en algunos de los participantes y la confusión que hay en otros. Al tomar posición y hacer la crítica no pretendemos descalificar, por el contrario nuestra intención es contribuir a la clarificación e impulsar la reflexión colectiva.
Un primer aspecto que deseamos exponer es que hay un cierto tono de localismo en el planteamiento de los asuntos, por ejemplo, en el número 1 llama a discutir sobre la revolución en México, pero si la revolución no se plantea en su marco internacional se cae en discusiones de gran pobreza teórica y práctica como la colaboración que presenta el comité ejecutivo del SNTE (Hacia un programa nacional alternativo de educación y cultura...), que no hace sino dar un listado de buenos deseos para mejorar el rostro del capitalismo.
Por ser ese un tono dominante en los argumentos presentados, es preciso resaltar las posturas proletarias. En el número 2, al analizar las elecciones, dos artículos son los que definen el terreno proletario. Por un lado el camarada JBM (¿Sirven de algo las elecciones?) define el marco para entender las tareas y el objetivo que el proletariado enfrenta en el presente, y lo que significan los discursos gradualistas tan divulgados por el aparato de izquierda del capital: "Pareciera necedad, pero lo que se requiere transformar no es un sindicato en particular o un municipio determinado, o el congreso de tal o cual estado o las instituciones educativas o culturales, la procuración de justicia o el cuidado de nuestro hábitat, es el modo de producción, ni más ni menos."
En una continuación de ese esfuerzo el compañero GPL (La fiesta democrática), dibuja el escenario en el que a los trabajadores de la región se les envuelve con las campañas electorales: "... la diversificación de los partidos, la exhibición de una supuesta baraja de posibilidades distintas (uno que aboga por la moralidad, otro que representa la regularidad postrevolucionaria de 1910, otro el rescatador del nacionalismo revolucionario olvidado por el segundo, uno más aspirante a fundar el socialismo burgués, otro que intenta reconvertir la ética de la burguesía, los seguidores patrimoniales de un ecologismo sentimental, uno más que eleva a rango supraconstitucional los derechos de los excluidos, y un puñado más que aspiran a ser parte de...), no es sino la consumación del gran festín que ofrece la clase capitalista para seguir ensombreciendo la conciencia de sus contrarios irreconciliables: los proletarios..."
Y como si se adelantara a los argumentos que otros colaboradores presentan en ese mismo número, desarrolla claramente los argumentos de lo falso que significa presentar a los procesos electorales con una visión aparentemente crítica, pero aceptándola bajo el engañoso argumento de ser un paso táctico: "En todo momento, aún cuando se pudiera concluir que tácticamente conviene a las organizaciones revolucionarias y por tanto, a la clase trabajadora, participar en la lucha por espacios en las cámaras y gobiernos, se tiene que tener presente que en esencia, por lo que se tiene que pugnar es por ir construyendo los instrumentos que efectivamente vayan en un camino de construir los cimientos de una nueva sociedad [...] Sumarse a los procesos electorales suele ser un paso fácil para los activistas progresistas de todo tipo, paso en falso que contrariamente a contribuir en la organización de obreros y campesinos, le crea un manto de engaño que le hace un menudo favor a la clase gobernante."
Estos argumentos que están firmemente colocados en el terreno proletario contrastan con aquellos que aún cuando intentan adornarlo con un lenguaje marxista terminan expresando la defensa de la democracia, de la nación o de pretendidos proyectos alternativos (como los que encabezan López Obrador o Chávez) y que no tienen más fin sino limpiar el sucio rostro del capitalismo... aún cuando las ideas estén cargadas de buenas intenciones (y en ningún momento dudamos que así sea), no hacen sino ayudar al capital a la mistificación de la democracia y las elecciones.
Hay una serie de argumentos confusos, sobre los que se hace necesario criticar, convocando a la reflexión de los autores y de los lectores en general. Esta confusión está expresada en diversos artículos. Iniciemos con lo planteado por JLG, en México: proceso electoral 2009... el cual presenta el escenario que la burguesía ha construido desde su izquierda para confundir a los trabajadores: "... En esta coyuntura, las posturas de la autonombrada "izquierda" se divide en tres opciones: a) Abstenerse de votar, b) Anular el voto y c) apoyar a un candidato confiable y conocido por su vocación de luchador social, con posibilidades reales de alcanzar una curul...", pero aunque describe los hechos, los supone como una realidad a la que los trabajadores tienen que remitirse pasivamente sin suponer que existe un método y un terreno diferente sobre el que se puede reflexionar.
Tan confusos son los demás textos. El presentado por CGS y OVS, (Democracia como plataforma...) parten de la interpretación de las elecciones y las instituciones que utiliza el capital como "logros" significativos, así define que: "... Debe quedar claro que la celebración de elecciones no ha sido una dádiva de los poderosos, sino el resultado de luchas populares para ampliar las libertades políticas..." Así, conectado con los argumentos que la burguesía desarrolla, puede afirmar que, "... El voto es una herramienta que puede ser útil a los intereses del pueblo..." Pero como la realidad se vuelve tan pesada para ser soportada por tan endebles argumentos busca otros asideros que le permitan justificar a la democracia como un objetivo y a las elecciones como un medio de lucha: "Para que las elecciones puedan ser una vía para el poder popular, serán necesarias alianzas amplias entre sectores diversos de la sociedad, grupos ecologistas, de derechos humanos, sindicatos democráticos, organizaciones civiles de un amplio perfil, que coincidan en su aspiración a una democracia real, en la que el pueblo pueda ejercer al fin su soberanía." De forma que termina reconociendo que las elecciones no sirven sino para apuntalar a la democracia, que, aún teniendo el calificativo de real, es la forma de dominio por excelencia del capital, por eso tiene razón cuando supone que esa consigna deberá ser recuperada por estructuras como los sindicatos o las ONG, que justamente están engranadas en el aparato de poder burgués.
Idéntico argumento es el que expone la Organización Político Social Independiente (Elecciones y lucha popular), que inicia con un aplauso a la reforma electoral de 1976, impulsada por Luis Echeverría justamente para usarla como arma de control del proceso de descontento generalizado durante esa década. Así se refieren a esta: "... la apertura democrática y las reformas políticas, <son> frutos del esfuerzo, la lucha y organización popular..." Más adelante tomando un pretendido tono crítico, afirma que el efecto positivo que tuvieron durante el gobierno de Echeverría y Portillo, se ha acabado por lo que ya no hay posibilidad de que "... las organizaciones políticas o sociales independientes de los partidos y el gobierno, como la nuestra -dice la OPSI-, que buscamos cambiar estas condiciones, nos aliemos durante el proceso electoral actual con alguno de los partidos políticos, con alguna de sus corrientes internas o alguno de sus candidatos, <dado que eso> nos convertiría en cómplices de lo que pretendemos cambiar..." No obstante, y pese a mostrar que el terreno electoral es un terreno en el que los trabajadores ni por casualidad encuentran un "aliado" en los partidos, terminan llamando a "votar contra la ultraderecha" y a "sacar al panismo del gobierno..." Lo cual no es sino una forma escondida de validar a las elecciones, de sugerir implícitamente ¿el apoyo a los partidos de "izquierda" o a los de "centro"? y de llamar al sometimiento de los trabajadores a la dinámica y los lineamientos que dicta el capital.
Esa idea es la misma que Semilla presenta en su artículo ¡Todos a votar por la defensa de la democracia! Luego de explicar la dificultad económica que vive el capitalismo, supone que pude haber una salida siguiendo a Obrador. De manera que dando como un hecho que la democracia y las elecciones son los únicos caminos que tiene la clase trabajadora, convoca a "... crear un gran Frente Popular Nacional que tenga la capacidad de evitar que en las elecciones del 2012 lleguen al poder los grupos más conservadores y retrógrados que termine con los escasos logros democráticos y libertades que los mexicanos hemos logrado conquistar desde la revolución de 1910, tarea en la cual tal vez el movimiento social que encabeza López Obrador sea el que más aporte en ese sentido, tanto en la presente elección como en los próximos años."
Como se ha visto en estos argumentos no hay ni la menor idea de que la clase trabajadora pueda organizarse fuera de las esferas y el control del capital, de manera que en la lógica formal sobre la que mueven sus argumentos, la autonomía de la clase obrera, que es la forma en que puede asegurar su organización real y la expresión de su fuerza, no está considerada. Así quedan borradas las experiencias históricas que muestran esa capacidad, no sólo borran la experiencia de la oleada revolucionaria mundial de 1917-23, sino las movilizaciones importantes como las de los trabajadores polacos e ingleses durante los 80, o las que recientemente acaban de llevar a cabo los trabajadores de Egipto y Grecia...
Una vez más saludamos la aparición del debate convocado por la revista Aurora y llamamos a continuarlo, escuchando los diferentes argumentos, alimentando la reflexión que conduzca a la profundidad y ampliación de las verdaderas armas con que cuentan los trabajadores: su organización y conciencia.
RM/agosto-2009
[1] Para todo contacto con los compañeros de la Revista Aurora escribir a: [email protected] [32]
Entre los medios de difusión se ha comentado que la saña con que se ataca a los trabajadores del centro se debe a la maniobra de la burguesía para realizar un gran negocio con la venta de la fibra óptica. En el intento de renovar la imagen del sindicato, afirman que ese negocio no podría ser realizado mientras existiera el sindicato de trabajadores electricistas (SME). No se duda ni por un momento que tales negociaciones están previstas por el Estado, y en su intento de relanzar el proceso de acumulación buscarán otorgar al capital privado su operación, favoreciendo a una fracción de la burguesía o incluso a un capitalista individual, pero si se remarca tanto sobre esto es justamente para cubrir que los verdaderos golpeados en esta acción son los trabajadores que han sido despedidos. En su intento por impedir la reflexión y la solidaridad real con los trabajadores de la electricidad, la burguesía anima, sobre todo a través de su aparato de izquierda, la defensa del sindicato, de la empresa, de los recursos económicos y de la nación, es decir por la defensa de intereses ajenos a todos los trabajadores.
El golpe dado a los trabajadores de la luz, fue preparado cuidadosamente por la burguesía porque no quería golpear solamente a 44 mil trabajadores, sino que este golpe tuviera un efecto global en los asalariados. Nadie puede creer que como lo afirman los voceros del gobierno, la decisión fue tomada el 28 de septiembre. La burguesía midió los tiempos y preparó las condiciones: alentando primero un conflicto sindical y así al dar el golpe, hace aparecer que el objetivo era el SME y poder encausar el descontento a la defensa del sindicato, y los añadidos que vienen con este, es decir la defensa de la patria... Unido a esto, se lanza una campaña de desprestigio, acusando a los trabajadores de la electricidad de "privilegiados". Estas acusaciones son una estratagema muy usada por la burguesía para crear un clima de linchamiento. Eso se hizo para justificar la "ley del ISSSTE" y golpear las pensiones y jubilaciones, pero también lo ha hecho en Venezuela el gobernante Hugo Chávez, promotor del "socialismo del siglo XXI". En el mismo tono usado por Calderón, Chávez ha acusado de "privilegiados" a aquellos sectores a los que se prepara a golpear, así lo hizo con los trabajadores del petróleo, que exigían incremento salarial, el mismo adjetivo usó contra los trabajadores de la televisora estatal y contra los obreros de la empresa estatal SIDOR, a los que terminó reprimiendo con la misma saña con que actúan los gobiernos de derecha.
De manera que con el golpe a LyF el gobierno busca dar una "lección" al conjunto de los trabajadores: hacer ver que ante los mandatos de la burguesía nada se puede hacer, buscando así extender la desmoralización. En ese sentido es que gobierno y sindicato combinan sus fuerzas: uno golpea directamente, el otro contiene y desvía el descontento.
Así pues, el objetivo de la clase dominante es paralizar al conjunto de explotados mediante el temor y la impotencia. Pero sabe también que estos ataques generan coraje y son motivo y detonante hacia una unificación de los trabajadores, por eso empantana el camino con consignas que anulan cualquier posibilidad de animar la solidaridad y de romper con las cadenas del sindicato. Es por ello que la estrategia que está llevando el SME busca el aislamiento de los trabajadores de Luz y Fuerza, impidiendo que el movimiento salga de su control y se extienda, pero además se encarga de desviar el coraje real presente entre una creciente masa de trabajadores (como se mostró en la marcha del 15 de octubre).
Una vieja práctica del sindicato para aislar, desmoralizar y desgastar a los trabajadores, es sumirlos en manifestaciones controladas, en las que no hay posibilidad de que ese descontento se transforme en una solidaridad real, y que la toma de las calles se torne en un encuentro de trabajadores extendiendo la reflexión colectiva. Sin duda la masividad que pueden alcanzar expresan el coraje existente, pero el sindicato esteriliza estos actos convirtiéndolos en procesiones pasivas, que pueden ganarse las fotos de primera plana de la prensa burguesa, pero no logran concretar la unificación real de las fuerzas solidarias del proletariado.
Los sindicatos son, sin duda, maestros en el control y la maniobra y conocen de memoria sus viejas trampas de contención. Una muy recurrente en su práctica, es atar el coraje y la indignación de los trabajadores a la esperanza en la justicia que se imparten por los tribunales de la burguesía. Como siguiendo un guión ya conocido para llevar a la derrota, el SME se ha encargado de promover los recursos legaloides de los amparos y la controversia constitucional. Nada importa que esos caminos hayan mostrado que llevan a derrotas como lo saben muy bien los trabajadores que abandonaron la movilización en contra de la "ley del ISSSTE", esperanzados en la justicia. Esos procedimientos sólo son patrañas para desgastar y desmovilizar.
Pero, hay otra arista que la burguesía contempla en su estrategia: el uso de la provocación para llevar a los trabajadores a acciones desesperadas, que evite que el proceso de reflexión colectiva y la posibilidad de expresar la verdadera fuerza de la clase trabajadora, que es a través de su acción masiva y conciente... La burguesía prepara su ataque por todos los flancos, con su inactivismo legaloide o su radicalidad desesperada e inconsciente, al final, intentarán hacernos tragar la idea de que la lucha no sirve.
Para impedir que en esta experiencia los trabajadores reconozcan a sus enemigos y desarrollen de forma autónoma sus fuerzas, encaminando su coraje en contra del sistema de explotación, la burguesía tiende una campaña que apuntala muy bien con su aparato de izquierda (lo mismo el PRD y el PT, como aquellos grupos estalinistas y trotskistas que van a la cola de esta izquierda oficial), pues como una sola voz repiten que luchar contra el despido de los electricistas, es sinónimo de defensa de la empresa, de los recursos nacionales y del SME. Esta lógica tramposa pretende hacer creer que los trabajadores y el Estado tienen coincidencias de intereses que confluirían en la defensa de la economía nacional.
Cuando en la década de los sesenta del siglo pasado las empresas dedicadas al suministro eléctrico fueron compradas por el Estado a los empresarios extranjeros, el objetivo era facilitar el proceso de industrialización mediante un apuntalamiento del capital nacional y por tanto impulsar la dinámica de acumulación capitalista, y en este proceso las necesidades de los trabajadores se encuentran sometidas a las necesidades de acumulación del capital, de tal manera que su condición de explotados perdura. Ninguna diferencia esencial existe cuando los trabajadores tienen un patrón de la iniciativa privada (nacional o extranjero) o cuando el Estado asume su papel de propietario del capital, en ambos casos son explotados, sólo que la burguesía en su proceso de refinamiento de los controles ideológicos de dominio, se ha dado la tarea de repetir continuamente que la empresa estatal representa un logro de los trabajadores y la actuación siempre puntual del sindicato (como en el caso concreto del SME) remarcando esto ha permitido crear esa confusión. El aparato de izquierda del capital con el propósito de impedir que los trabajadores se reconozcan como una clase explotada que nada gana con los logros económicos que obtiene el Estado-nación, se empeña en afirmar que los trabajadores tienen una patria que defender, que es la misma de los explotadores, de manera que si desean ser patriotas tienen el deber de defender los intereses de la burguesía nacional.
Aprovechando el peso de esa campaña de confusión, la burguesía intenta evitar que la solidaridad de los explotados se exprese hacia los obreros de la electricidad que han sido despedidos, y dirigirla hacia la defensa de la industria nacional y de la empresa. Pero la defensa de las condiciones de vida de los trabajadores y la lucha contra el despido masivo de los electricistas no significa defender los intereses de la nación o el rescate de la empresa.
Cuando el aparato de izquierda del capital plantea que la defensa de los trabajadores implica la defensa del sindicato, está llevando la idea de que el sindicato no es una estructura que está engranada al aparato estatal y por ello es la única forma que tiene para luchar. Esta misma idea, aunque presente de forma más burda, es la que se expresa cuando se plantea que ante las agresiones que los trabajadores reciben tienen en el voto electoral el único camino para mostrar su descontento. Las diversas experiencias de la clase obrera muestran que cuando su descontento es sometido por los instrumentos del Estado su final predecible es la derrota. En cambio la fuerza combativa expuesta de forma autónoma, rompiendo las ataduras del sindicato y partidos burgueses, orientan y fortalecen las fuerzas proletarias. La expresión de estas fuerzas mediante Asambleas Generales abiertas a todos los explotados, sin importar la empresa a la que pertenezcan, si se trata de un jubilado o desempleado, y controladas por los trabajadores, son medios que los explotados han diseñado para imponer sus orientaciones al combate y enfrentar al sabotaje.
Un ejemplo importante para entender de la naturaleza anti obrera del sindicato y la posibilidad de organizarse y luchar fuera de esta estructura, lo encontramos en las huelgas en Polonia llevadas a cabo en los años 80 del siglo pasado. Los obreros polacos de forma espontánea y autónoma instauraban asambleas, elegían delegados y organizaban comités inter-empresas (denominados MKS) para coordinar y hacer más eficaces sus acciones, logrando imponer sus reivindicaciones. Y solamente el Estado polaco pudo detener esta fuerza transformando los MKS en estructuras sindicales (MKZ) que después darían forma a Solidarnosc, con Walesa a la cabeza.
Experiencias como la de los obreros polacos, nos muestran que no solamente es necesario luchar fuera del dominio sindical, sino que además es posible. Por eso el coraje presente por el golpe a los trabajadores de Luz y Fuerza, para transformarse en una lucha real, tendrá que rebasar la estructura sindical y desechar la basura patriotera para imponer en primer plano la defensa de los trabajadores y sus condiciones de vida.
RM. 30/Octubre/2009
Publicamos el volante producido por tres agrupaciones proletarias de México, el Grupo Socialista libertario, la Corriente Comunista Internacional, y el Proyecto Anarquista Metropolitano, ante el golpe dado por el capital a cerca de 44 mil trabajadores de Luz y Fuerza y sus familias en varios estados del centro de México a quienes han echado a la calle calumniándolos, como siempre, por los medios de difusión burgueses, como "privilegiados" y responsables de la quiebra de la empresa.
A menos de cinco días estos grupos de la clase obrera fueron capaces de discutir y elaborar una hoja para denunciar el accionar del Estado capitalista: los sindicatos en primera fila asegurándose de maniatar a los trabajadores para impedirles dar una verdadera respuesta de clase, los partidos políticos dividiéndose el trabajo, unos "condenando" el hecho y otros hablando de la "necesidad" de la medida, los medios de difusión orquestando toda una campaña de desprestigio contra los trabajadores a quienes han igualado siempre con la estructura burocrática sindical.
Este acontecimiento, donde varios grupos políticos del proletariado son capaces de unirse para ayudar a su clase a denunciar las trampas de la burguesía y manifiestan muy fuerte cuál es el verdadero terreno de lucha y la perspectiva final de su combate como clase explotada y revolucionaria, es de una enorme importancia histórica para el porvenir de su lucha. En la práctica, estos organismos, a pesar de algunas diferencias políticas demuestran que las necesidades de la lucha de su clase les demanda un trabajo en común basado en principios fundamentales como el internacionalismo proletario que todos comparten y son una primera piedra para continuar por este camino tan promisorio para el futuro. De hecho, algunos otros grupos y elementos de la clase produjeron también algunas hojas con posiciones políticas muy semejantes al volante conjunto aunque ya no fue posible sumarlos a esta intervención, pero permanecen dispuestos a sumar también sus esfuerzos en aras de la claridad y la unidad de la clase obrera.
Pero esta capacidad de los trabajadores expresada por medio de sus minorías revolucionarias que luchan por hacer vivir la unidad de la clase no es un hecho aislado ni mucho menos nacional, sino que se está manifestando de manera cada vez más frecuente con una dimensión mundial; así como ejemplo claro de la solidaridad proletaria internacional se acaban de publicar dos volantes (que adjuntamos) firmados por el Núcleo Proletario en Perú y el Grupo de Lucha Proletaria sumándose a la condena del artero ataque del capital contra una parte de la clase obrera, brindando su apoyo completo a los obreros despedidos de Luz y Fuerza y recordando que sólo la lucha obrera, dirigida por ella misma, fuera de los sindicatos, puede revertir ese ataque y que el internacionalismo proletario es, al final de cuentas, el único faro que tiene la clase obrera para guiarse en este periodo histórico donde por momentos pareciera como que no hay nada que hacer. A continuación la hoja volante.
Liquidación de Luz y Fuerza del Centro:
Despidos, y más ataques a nuestras condiciones de vida...
¡Hay que luchar, pero no detrás de los sindicatos ni por la defensa de la empresa!
La noche del sábado 10 de octubre la Policía Federal ocupó todas las estaciones y centros de LyFC, cuya acción fue a la par del decreto emitido por la presidencia anunciando el fin de esa empresa y el despido de cerca de 44 mil trabajadores, a los que, dice el gobierno, liquidará "por encima de lo establecido por la ley". Esto ha hecho correr el desconcierto dando lugar a un estado de shock, rabia e impotencia... constituyendo así un golpe más a la clase proletaria por parte del Estado. Toda esta situación conlleva necesariamente a plantear métodos y respuestas que partan de nuestra unidad como clase.
La crisis generalizada que golpea al mundo capitalista, obliga a que la burguesía de cada país lleve a cabo medidas cada vez más brutales, descargando los peores efectos de esa crisis sobre el proletariado. De este modo, con políticas de ajustes, se agravan más las condiciones de vida de todos los trabajadores, lo mismo en pensiones, salarios, prestaciones, etc. Por ser esta la manera que tienen los capitalistas para mantenerse con la nariz fuera del agua, todos los países están embarcados en "arreglar las pensiones" (¡a la baja!), en alargar los años para jubilarse; por todos lados los salarios se pulverizan, las jornadas de explotación son cada vez más insoportables y el desempleo es, al final, el remate de una vida de miseria cotidiana.
Lo que vemos en México no es pues algo "folklórico o un resbalón" en el capitalismo. El Estado, siendo representante de la clase dominante -la burguesía-, tiene la tarea de abogar siempre por sus intereses (lo mismo es con gobiernos de derecha o de izquierda). Liquidar a LyFC era ya un viejo proyecto de la burguesía, y si la había retardado era por el uso que hacían de la estructura sindical (recuérdese el apoyo que el SME dio al entonces candidato Carlos Salinas y que éste luego premió con la reconstitución de la empresa).
Pero ha sido la crisis la que ha puesto a la burguesía ante una situación sin retorno, donde no puede ocultar la evidente realidad catastrófica que propicio. A ello se suma la necesidad del capital de reformar sus sindicatos, no de destruirlos como mentirosamente clama el aparato de izquierda del capital. En carne viva los trabajadores conocen el chantaje y el yugo del sindicato para controlar el descontento y sabotear la movilización que los lleve a la realización de sus verdaderas aspiraciones. Pese a todos los bellos discursos, en los hechos los sindicatos son enemigos del proletariado, puesto que la burguesía requiere de ellos para someter mejor y sutilmente a los explotados.
Haciendo un recuento, la enorme campaña de desprestigio que se había desatado meses atrás contra este sector de la clase proletaria -los electricistas-, les fue mostrando ante la "opinión pública" como "privilegiados", "ineficientes" etc. a tal punto que hoy muchos trabajadores tienen dificultades para ver el ataque a los electricistas como un ataque contra el cual hay que oponerse (¡hoy son ellos, mañana seguirán otros!).
Los trabajadores no podemos avalar las mentiras de la burguesía y sus acólitos, el cierre de LyFC no es un "beneficio para el pueblo mexicano", es un ataque frontal contra el proletariado en su conjunto. Las nuevas contrataciones (¿de cuántos de esos 44 mil trabajadores?) serán, no hay duda, en condiciones laborales peores, mientras muchos de éstos serán condenados al desempleo puro y simple.
La burguesía y todo su aparato político están machacando y haciéndonos aceptar el siguiente mensaje: puesto que los electricistas no pudieron hacer nada a pesar de contar con una "sindicato poderoso", por tanto, todos los trabajadores tendríamos que agacharnos ante los designios del capital y su Estado y resignarnos a ver nuevamente reducidas nuestras condiciones de vida... ¡No, el proletariado no puede abandonar su lucha contra el capitalismo! Los ataques de hoy son sólo el anuncio de lo que nos espera si no nos oponemos como clase. Por eso, frente a la serie de ataques que se han venido reproduciendo en los últimos años junto con el alza de precios y represión intensificada (con el reforzamiento del aparato policiaco-militar); se torna imprescindible que todos los sectores del proletariado -empleados y desempleados, trabajadores formales e informales- reconozcan y realicen su unidad, y para lograrlo es indispensable identificar a nuestros enemigos.
Para llevar a cabo este ataque sin la menor traba, todas las fuerzas de la clase dominante se dividieron la faena: unos creando una división entre los electricistas en una estéril lucha interna entre facciones sindicales mediante elecciones. Unos más pintaron los ataques a las condiciones de vida como "ataques al sindicato y a las libertades democráticas"... y otros por su parte crearon un ambiente de linchamiento presentándolos como los "privilegiados". Ese panorama facilitó la estrategia para arrastrar a muchos obreros a una lucha visceral por la "defensa del sindicato", o bien, en la "defensa de la empresa y de la economía nacional", consignas que son una estrategia óptima para lograr que cualquier sector del proletariado olvide sus reivindicaciones como clase explotada.
Tras el golpe, esa campaña la arrecian y aprovechan la sorpresa momentánea para extender la derrota y la desmoralización. En este golpeteo intenso, el sindicato ha jugado un papel reaccionario muy importante. Por eso, intentar luchar tras el sindicato es dirigirse hacia la derrota... puesto que fue el sindicato en unión de las demás fuerzas del Estado quienes metieron en este atolladero a los trabajadores, no serán ellos los que les empujen al combate, muy al contrario. Ejemplo de ello es que ahora el SME levanta la idea de que esto puede resolverse librando una batalla "legal, en los tribunales", llevando nuevamente a los obreros por los impotentes caminos de los amparos burocráticos y las defensas jurídicas, ¡recordemos cómo la estructura sindical ante la modificación de la ley del ISSSTE generó la dispersión, desvió el descontento y terminó con la movilización, con el uso de los amparos jurídicos! El terreno jurídico y legalista al que el sindicato busca llevar el descontento es un terreno de desgaste estéril, pues en éste, el proletariado no actúa como clase sino como ciudadanos que respetan y defienden "el sistema de leyes", sistema legal que es a su vez el que legitima su condición de precariedad y ruina.
Es claro que el papel de los sindicatos no es el de conducir a la unidad e impulsar la expresión de una real solidaridad, sino el de dividirnos; el hecho de que el gobierno pueda hoy asestar tal golpe a los electricistas no es un rayo en cielo sereno, esto ha sido posible gracias al trabajo de división realizado durante años por todos los sindicatos.
La estrategia de la burguesía para hacer pasar definitivamente su golpe es desviar el descontento real existente entre los obreros de la electricidad e impedir que la solidaridad de sus hermanos de clase se exprese, para ello seguirá usando todas sus fuerzas y tratarán de llevar esas respuestas al terreno de la defensa de la nación y de los sindicatos, es decir, nos encajonarán en un combate que no intente cuestionar al sistema de explotación capitalista y, finalmente, dirán que podremos expresar nuestro descontento con el voto en el próximo circo electoral...
La solidaridad no es una pantomima sindical donde un cacique le declara su apoyo a otro, tampoco es el ficticio "apoyo moral". La verdadera solidaridad se da en, y por la lucha. Hoy, como en todo momento y situación similar, el sector de electricistas está siendo atacado y el resto del proletariado debe expresar la verdadera solidaridad, que no es otra que el impulso al combate donde no haya distinción entre desempleados y activos, entre sectores, ni entre regiones. Para que la verdadera solidaridad se exprese los trabajadores deben impulsar asambleas abiertas a todos los proletarios (activos y desempleados y de otros sectores) donde se discuta ampliamente la situación que enfrentamos todos y el descontento se transforme en movilizaciones controladas por los propios trabajadores y no por la estructura sindical.
El sindicato para completar el golpe buscará aislar a los electricistas de sus hermanos de clase y enrolarlos en movilizaciones que como la que promueve López Obrador sólo buscan encuadrar y maniatar a los trabajadores para evitar que busquen sus propios medios de lucha, entrampándolos en la falsa discusión empresa estatal-empresa privada; por eso ante los ataques que vienen por todos los flancos, los trabajadores deben reflexionar conjuntamente, al margen y en contra de los sindicatos, para organizar una respuesta de lucha e intentar detener los ataques. Si dejamos esto en manos de los sindicatos y los partidos políticos, estamos una y otra vez condenados a la derrota. Un grito de guerra del proletariado recorre de nuevo el mundo "La emancipación de la clase proletaria será obra de ella misma" y hay que recordar que los explotados ¡no tenemos nada que perder, sólo nuestras cadenas!
Octubre del 2009
Grupo Socialista libertario
https://webgsl.wordpress.com/ [33]
Revolución Mundial
Sección en México de la Corriente Comunista Internacional
[email protected] [34]
Proyecto Anarquista Metropolitano
proyectoanarquistametropolitano.blogspot.com.
En el contexto de la crisis económica mundial, los discursos del presidente de México tratan de convencer de la necesidad imperiosa de aprobar las reformas: en telecomunicaciones, energética, hacendaria, laboral, etc., "para permitir incrementar la competitividad, acelerar el crecimiento y alcanzas mayores niveles de desarrollo" puesto que "la recuperación del ritmo de actividad no será suficiente para alcanzar las metas propuestas de crecimiento y desarrollo humano". Si bien la oposición de algunos partidos o de sus fracciones y de empresarios a la agenda de reformas muestra las divisiones que existen en el seno de la burguesía y cómo defiende cada fracción, como buitres tras la carroña, sus intereses particulares, esta oposición es, principalmente, parte del circo que monta la burguesía para esconder sus intereses comunes de clase explotadora y su objetivo de hacer caer sobre las espaldas de los trabajadores el peso de la crisis. Por ejemplo, las declaraciones de los representantes del PRI, sobre que "No vamos con una reforma en que se cancelen los derechos laborales, sino cambios de fondo que permitan una justicia laboral más expedita, ligar los salarios a la productividad, que mejoren el nivel de vida de los trabajadores..."[1] son mentiras cínicas que sólo pretenden atraer votos jugando el papel de partido opositor y populista aprovechando la situación para llevar agua a su molino y así favorecer a sus grupos de poder dentro del Estado.
Lejos de las mentiras que nos quieren hacer tragar, sobre que "ya tocamos fundo y que estamos saliendo de la crisis", la crisis seguirá profundizándose y la burguesía buscará los medios de que los trabajadores paguen las consecuencias de este sistema moribundo. Junto con el aumento de impuestos y de precios a la canasta básica, la reforma laboral es otra de las medidas con las que la burguesía intenta exprimir más a los trabajadores para reducir las pérdidas en sus cuantiosas fortunas. Esta reforma laboral[2], como es el objetivo de todas las de su tipo, viene a facilitar aún más la explotación capitalista legalizando, por ejemplo, el trabajo "por temporada" que exime a los patrones de hacer pagos por antigüedad, prestaciones como seguro social o vacaciones, indemnización, etc. aunque los trabajadores sean recontratados hasta completar muchos años. La reforma legaliza también la contratación ‘outsourcing', que se está extendiendo en el mundo, la cual es realmente una subcontratación mediante empresas intermediarias que tienen más posibilidad de evadir el pago de salarios y prestaciones, siendo estas últimas en realidad parte del salario y de ninguna manera regalos de privilegio como les gusta decir a los corifeos del capital. Con lo que se genera así una doble explotación al trabajador, pues un patrón roba directamente la plusvalía y otro lo despoja de parte de su salario.
La reforma legaliza también el llamado trabajo de "capacitación inicial" o "periodo a prueba", que permite al patrón explotar a los jóvenes y nuevos trabajadores por un periodo hasta de 6 meses, también sin ninguna prestación y compromiso por parte del patrón, con el pretexto de "verificar que el trabajador cumple con los requisitos y conocimientos necesarios para desarrollar el trabajo que se solicita", causando mayores niveles de explotación a los jóvenes trabajadores los cuales, al final, son despedidos con aún menos posibilidades de encontrar trabajo por haber sido marcados como no aptos para el trabajo. Este tipo de reformas se asemejan mucho a las que fueron promulgados en Francia en el 2006 bajo el nombre de Contrato de Primer Empleo (CPE) que permitía a las empresas hacer trabajar a recién egresados de las universidades sin ningún pago para verificar su competencia en el trabajo, lo que significaría, para muchos de los nuevos trabajadores ser "calificados" por la empresa como "despedido".
No nos hagamos ilusiones. Ni el presidente, ni la cámara de diputados y senadores, ni ningún partido, sindicato u organización gubernamental o no gubernamental hará algo para mejorar nuestra situación en ningún sentido, ni lo hará aún menos con los millones de pobres que no tienen siquiera qué comer y que aumentan cada día. Ellos sólo defienden los intereses de la clase en el poder. Por ello, los trabajadores tenemos que defender nuestros intereses como clase, con la fuerza de nuestra unidad, desarrollando nuestra lucha autónoma, fuera y en contra de los sindicatos, que son la principal arma del Estado capitalista contra el proletariado.
Con ocasión, del CPE, los jóvenes futuros trabajadores desarrollaron una movilización para oponerse a esa reforma que afectaría negativamente su futuro y el de sus hijos y lograron evitar su puesta en marcha. Sin embargo, el cerrarle las puertas a la entrada de condiciones de trabajo aún más despiadadas, no fue la mayor victoria de esos futuros proletarios. La mayor victoria consistió en dejar lecciones para el conjunto de la clase obrera y que junto con la experiencia acumulada de otras luchas pasadas y recientes en diversas partes del mundo indican el camino que han de seguir las luchas que tenemos que desarrollar para evitar los despidos y más golpes a nuestras condiciones de vida y de trabajo.
La única forma de oponernos a la cargas mayores de explotación por parte de la clase dominante es desarrollar la lucha en nuestro propio terreno como clase trabajadora: desarrollando la más amplia solidaridad con otros trabajadores y generaciones, como lo hicieron los jóvenes en Francia al invitar a trabajadores de cualquier empresa, jubilados y desempleados a sus asambleas masivas y abiertas en donde se discutía y se decidían los pasos a seguir en la lucha. Oponernos a la división y al encierro en la fábrica, sector o zona y otras formas de sabotaje que promueven los sindicatos y organizarnos de manera autónoma fuera de ellos. De esta manera, se irá construyendo paso a paso la unidad y la conciencia que logre plantear la necesidad y posibilidad de destruir este sistema y construir una comunidad humana mundial que tenga como objetivo el desarrollo pleno de todos los hombres y no la acumulación de ganancia en unas pocas manos a costa de guerra, miseria, muerte y destrucción generalizada.
Con todo el cinismo del mundo la burguesía llama a los trabajadores a apretarse aún más el cinturón para ¡ayudarles a mejorar la terrible situación que ya de por sí están soportando desde hace ya varios años! En realidad, bajo este discurso lo que realmente busca es mantener su riqueza, lujos y privilegios a costa de más sacrificios de todos los explotados (ver artículo sobre la crisis en México en esta misma edición). Ya no podemos creer en las mentiras de la burguesía y no podemos caer en sus chantajes. Los trabajadores no podemos seguir pagando el costo de mantener vivo un sistema que se pudre desde sus raíces y está llevando al planeta y a sus habitantes a la destrucción. ¡No permitamos más ataques a nuestras condiciones de vida y de trabajo! ¡Retomemos las experiencias de las luchas de nuestros hermanos de clase por todo el mundo y luchemos unidos para evitar más despidos y reducciones a nuestros salarios! ¡Hagamos nuestra la consigna que nos identifica como trabajadores! ¡Proletarios de todos los países uníos!
Héctor / octubre de 2009.
[1] Declaración del presidente de la Comisión de Trabajo y Previsión Social de la Cámara de Diputados, Tereso Medina Ramírez.
www.diario.com.mx/nota.php?notaid=061ffcc98063d0b079275c8e45f46164 [35].
[2] "Hacia una Reforma Laboral Para la productividad y la Previsión Social" resultado del Foro "México Ante la crisis: ¿Qué hacer para crecer?", 2 de febrero de 2009.
En los últimos meses se han presentado en el DF y en Guadalajara algunas explosiones en contra de bancos, torres telefónicas y comercios, y todas estas acciones han sido reivindicadas, aparentemente, por grupos anarquistas. No podemos saber si tales atentados y los posteriores comunicados son verdaderamente realizados por esos grupos, o son construcciones de la misma burguesía, pero cualquiera que sea la situación, es preciso señalar que expresan formas de lucha totalmente ajenos a la tradición del accionar revolucionario de la clase obrera, pues -como lo publicamos cotidianamente en nuestras posiciones de base que aparece en el dorso de todas nuestras publicaciones- el accionar terrorista: "Es una expresión de capas sociales sin porvenir histórico y de la descomposición de la pequeña burguesía y cuando no son emanación directa de la pugna que mantienen permanentemente los Estados entre sí; por ello ha sido siempre un terreno privilegiado para las manipulaciones de la burguesía. El terrorismo predica la acción directa de pequeñas minorías y por ello se sitúa en el extremo opuesto a la violencia de clase, la cual surge como acción de masas consciente y organizada del proletariado"
Estas acciones presentadas por la prensa burguesa, toman un nuevo matiz al darse la detención de un joven al que acusaron de ser el responsable, fundados en el argumento de su parecido con la foto de uno de los presuntos actores de los atentados. Este argumento hubiera sido desechado en dos minutos por cualquier perito de mediana capacidad; al fin de cuentas se liberó al arrestado aunque luego de 20 horas. Pero la situación en realidad va más allá de las incapacidades y la prepotencia de la policía en contra de un individuo. La detención de este joven ha sido utilizada por la burguesía para crear un ambiente de persecución, que parece combinarse muy adecuadamente con la militarización presente en muchas ciudades y zonas rurales (con el pretexto de la "guerra contra el narcotráfico") y el golpeo que semanas después se expone en contra de los trabajadores de la electricidad. En ese marco es necesario profundizar sobre el significado del terrorismo y la diferencia que hay con la violencia que la clase obrera habrá de ejercer.
Alrededor de actos terroristas como los que han tenido lugar suelen exponerse los juicios que reprueban el uso de caminos ajenos a la legalidad, y otros más los que dirán que cualquier forma de combate es adecuada, ambas visiones, tan recurrentes, no permiten entender la esencia del problema. Supongamos que estos atentados no son una construcción premeditada de la burguesía, sino que son en realidad practicados por grupos anarquistas; aún bajo esa condición no se puede esperar que quebrando algunos vidrios y haciendo escándalo mediático, el capital se va a tambalear. Podemos suponer incluso que en los individuos que forman esos grupos se tiene un verdadero espíritu de rebeldía y un coraje en contra del capitalismo, y piensan que esas explosiones ayudarán a despertar la conciencia y a mostrar que el sistema es vulnerable, pero toda esa potencialidad y fuerza se nulifica porque quedan envueltos en el accionar individualista que anima a las clases sin porvenir como la pequeñaburguesía, por lo que en vez de animar a la toma de conciencia de la clase trabajadora, no hace sino exhibir la desesperación y la impotencia esos actores, dando además oportunidad a que el Estado aproveche ese ambiente para imponer controles policiacos y militares aún más brutales que resultan, paradogicamente, en perjuicio de la clase explotada. El terrorismo, en cualquier nivel que se presente, es en si una negación del accionar de la clase obrera, en tanto intenta sustituir con acciones individualistas la expresión masiva y conciente de su lucha. La solidaridad que expresa esa integración y cohesión de las fuerzas proletarias en sus combates, no encuentra terreno cuando se imponen acciones individualistas ajenas a la reflexión y organización de esa masa.
En la Resolución sobre el terror, el terrorismo y la violencia de clase, publicada por la CCI en octubre de 1978 (https://es.internationalism.org/node/2134 [36]), reflexionamos en mayor extensión sobre aspectos de este tipo, por lo que consideramos importante reproducir algunos extractos:
"... esa práctica que se presume "heroica y ejemplar" no <es> más que una acción suicida, que no aporta alternativa alguna, y cuyo único efecto es abastecer de víctimas al terror del Estado. No tiene por tanto ningún efecto positivo sobre la lucha de clase del proletariado, y sí sirve, en cambio, para entorpecer la lucha pues siembra entre los trabajadores la ilusión de que existiría una vía diferente a la lucha de clases. Esto explica que el terrorismo, práctica de la pequeña burguesía, pueda ser y sea de hecho pertinentemente explotado por el Estado como medio para desviar a los obreros del terreno de la lucha de clases, e, igualmente, como pretexto para reforzar el Terror.
Lo que caracteriza el terrorismo, práctica insistimos de la pequeña burguesía, es que se trata siempre de acciones de pequeñas minorías o de individuos aislados, sin alcanzar jamás la altura de una acción de masas. Como también el modo conspirativo de actuación que ofrece un terreno muy favorable a las artimañas de los agentes policiales y del Estado, y en general a toda clase de manipulaciones e intrigas de lo más rocambolescas."
Al reconocer que las acciones terroristas son expresiones ajenas del proletariado, no hace que mostremos la menor simpatía de la represión que el Estado pueda ejercer sobre esos grupos o individuos; como lo expresamos ante los sabotajes al ferrocarril a fines del 2008 en Francia, y la posterior detención de los anarquistas-autonomistas por esos hechos[1], se precisa denunciar la represión, pero al mismo tiempo rechazar esos actos de sabotaje como medio de combate y hacer notar la manipulación que la burguesía hace de estos acontecimientos para arreciar la represión contra los trabajadores.
Sin duda la lucha proletaria esta marcada por la violencia, pero la violencia que ejerce, a diferencia de las otras clases, es diferente por su esencia y su forma, por el proyecto que sigue y las metas. Toda la actuación del proletariado, incluida la violencia, tiene características que la hacen diferente de la práctica de otras clases:
- es masiva y no individualista o minoritaria;
- es liberadora, en tanto no busca perpetuarse como clase, sino desaparecer a todas las clases.
Son esas bases lo que lleva a comprender que para el proletariado la violencia sólo es la "partera de la historia"... por esa razón su fuerza no se basa en su poderío físico o militar, o en una actuación vengativa y represiva... su fuerza real esta en su movilización masiva, en la magnitud de su conciencia y en su capacidad para unificarse y organizarse de forma autónoma.
Es esta misma fuerza de los explotados la que puede impedir que la burguesía, a través de sus gobiernos locales o federales (lo mismo de izquierda que de derecha) aproveche las prácticas individualistas para expandir un ambiente de mayor persecución.
Romeo/octubre de 2009
[1] Ver toma de posición en: https://es.internationalism.org/ccionline/2008_trenes [37]
Con jactancia Ben Bernanke, presidente de la FED estadounidense ha "pronosticado" que a fines de este año terminará la recesión, en el mismo tono el secretario de Hacienda de México, desde inicios de septiembre declaró que la crisis en México "ha tocado fondo" y ya se espera un retorno gradual "a su fase de crecimiento"... y eso a pesar de que apenas una semana antes el INEGI había contabilizado una caída de la actividad económica en el segundo trimestre de este año en 10.3%.
Para completar ese optimismo la burguesía anuncia la aplicación de programas económicos sustentados en un pretendido combate a la pobreza. Por ejemplo el gobierno español amenaza con subir los impuestos para así poder "ayudar" a los desempleados, y como si se tratara de un concurso para ver quién presenta los discursos más consoladores y demagógicos, Felipe Calderón, repite la amenaza de Zapatero sobre el incremento de impuestos, pero le suma una explicación de cómo hará para que esas nuevas cargas impositivas mejoren la condición de los sectores depauperados: "Si nosotros logramos que las familias más pobres consuman menos agua, sin sacrificar sus satisfactores, y consuman menos electricidad, [como resultado del incremento de su precio por efecto del impuesto extra] vamos a hacerle ahorrar a esas familias dinero contante y sonante sobre su ingreso disponible, pero también vamos a ahorrar nosotros, porque cada kilovatio-hora que deje de consumirse es un subsidio que dejamos también de pagar." (La Jornada, 11-09-2009). La ONU, siguiendo el mismo cinismo, apoya las propuestas de elevación de impuestos en tanto puede hacer el milagro de que "con una mano se pide, pero con dos se les devuelve a los más necesitados".
Esta misma campaña esta sustentada sobre el hecho de que ha llegado el momento de crear las condiciones para prepararse para el crecimiento económico, dado que la economía ha salido de la crisis. Lo que significa que para la burguesía la recesión ha terminado, y por ello se congratula porque sus "recetas" anti-crisis, sustentadas en el incremento de la explotación y los despidos le dieron "resultados", pero esos datos y proyecciones no se ajustan a la realidad que vive la gran masa de asalariados, por eso ese decreto de fin de la crisis podrá ser una invención propagandística o el resultado de una explicación técnica que de suyo expresa la visión mistificada que tiene del mundo... podrá ser cualquiera de esos aspectos, pero el hecho es que los ataques en contra de las condiciones de vida de los trabajadores no menguan, sino por el contrario tienden a acelerarse, y justamente para hacer pasar esas nuevas medidas, con demagógicos discursos, hacen una transformación de esos golpes en "necesarios sacrificios" para el "rescate" de los sectores depauperados que se han visto afectados por la crisis, por lo que estas nuevas agresiones a las condiciones de vida de los trabajadores los hacen aparecer como actos sustentados en la "solidaridad". Pretenden así que los trabajadores se coloquen sumisamente a los designios de la burguesía, y asuman como un deber los sacrificios y el combate hacia los proletarios "privilegiados".
Con discursos de este estilo, la clase dominante busca no sólo hacer pasar un golpe más a las condiciones de vida de la clase obrera, sino además golpear su conciencia al hacerles tragar tales argumentos y alejarlos de la comprensión del significado de la crisis y del mismo capitalismo, avanzando así el reforzamiento de su sometimiento como clase.
Los llamados a la solidaridad, de apoyo a la pobreza y al combate a los "privilegios", que hacen lo mismo los voceros de la ONU que los diversos gobiernos, no son sino mecanismos para convencer que los explotados comparten intereses con sus explotadores, y que se expresa en la defensa de la economía nacional, impidiendo así la reflexión y la toma de conciencia de su situación real como trabajadores.
Levantando ese tipo de argumentos, el gobierno en México lleva a cabo una feroz campaña para hacer pasar nuevos impuestos y justificar los despidos, así lo hemos visto en su ataque en contra de los trabajadores de la electricidad, a los que ha llamado "privilegiados" e "ineficientes", pero no son los únicos, en general la burguesía desea que los explotados se traguen la idea de que la crisis es un problema "que vino de afuera", y por tanto se requiere, para enfrentarla, de la "solidaridad" y la "unidad nacional", de manera que los intereses de los explotados y explotadores se igualan, requiriendo de una "solidaridad" especial donde ante los designios gubernamentales los trabajadores deben de agachar la cabeza, apretarse el cinturón y combatir en contra de sus hermanos de clase a los que el gobierno marque como "privilegiados".
En una demostración de esa pretendida actuación solidaria, Felipe Calderón ha anunciado que su gobierno recortará sus "gastos improductivos" y eliminará "privilegios"... pero detrás de los discursos aparece la realidad: en primer lugar, el cierre de tres secretarías, que significó el despido de 10 mil asalariados, y luego con el golpe a los trabajadores de la electricidad se crean 44 mil desempleados más... Por eso, miseria y desempleo es lo que se encuentra detrás de la palabra solidaridad cuando sale de boca de los explotadores.
Cuando la burguesía anuncia el fin de la crisis, habría que entender que se refiere a la culminación de un momento agudo de la economía y que se define por la falta de crecimiento en sus variables económicas durante un período, justamente a eso que define como recesión. Si se refieren a que esa dinámica se ha venido modificando, en tanto que en algunas regiones el PIB ya se incrementa en pocos centésimos porcentuales (que no llega ni aún al 1%), entonces se podría decir que de acuerdo a esa medida limitada para entender la realidad, la recesión decrece, pero no así la crisis que vive el capitalismo desde fines de los años sesenta, es decir, de esta crisis que lleva cerca de cuatro décadas. Aún cuando el proceso que se abrió en diciembre de 2007 puede cambiar ahora en alguna dimensión y afectar menos a algunas variables, eso no significa que la crisis haya terminado, aún más, la afectación de los niveles de vida que ha de sufrir la clase trabajadora en esta pretendida fase de recuperación no amainarán, por el contrario, el ansia de la burguesía por darle movimiento al proceso de acumulación tendrá que agudizar los ataques. Esto no es una visión perversa que tan sólo busca escandalizar. Veamos: mientras los voceros del gobierno mexicano presumen que hay signos muy claros de recuperación de la economía nacional, en tanto "de junio a agosto pasado se crearon 65 mil nuevos empleos..." la realidad hace ver otra cosa, sin hacer un severo rastreo, se tiene que entre septiembre y la mitad de octubre se despidieron a 54 mil trabajadores, y eso es sólo contabilizando los despidos que el gobierno ha hecho.
Y si la cesantía es uno de los más severos golpes que se asesta en contra de los trabajadores durante los procesos de aceleración de la crisis, las otras secuelas no dejan de ser menos graves, en ese sentido los nuevos y severos impuestos, tendrán un efecto tanto en los salarios, que al ver incrementadas las tasas impositivas los disminuyen, como sobre los precios, en los que al aplicarse nuevos y mayores impuestos los eleva, reduciendo al fin de cuentas las capacidades de compra de la clase trabajadora, lo que implica un incremento de la explotación.
En ese mismo sentido está la reforma del trabajo (ver artículo en esta edición) que también se anuncia tendrá que aplicarse para asegurar, dice el gobierno, que la economía pueda crecer. Esta reforma contempla la imposición de severos controles de la productividad, que implica la imposición de ritmos acelerados de trabajo, y al mismo tiempo la eliminación de prestaciones como seguridad social, derechos de antigüedad... lo cual significa que busca aplastar o eliminar una parte del salario (en su forma de salario indirecto pagado por medio de servicios). Y el argumento para imponer estas medidas están sustentadas en una absurda realidad, existente sólo en la cabeza de los tinterillos y comentaristas a sueldo, que afirman que los salarios indirectos (expuestos tradicionalmente como prestaciones) son "privilegios", lo que significa que los trabajadores al recibirlos obtienen más del valor de su fuerza de trabajo, generando altos costos a los empresarios, inhibiendo el crecimiento del empleo, afectando así a los propios trabajadores, y si seguimos esa lógica torcida se llega al grado de suponer que la burguesía es explotada por esos "trabajadores privilegiados"... todo lo cual nos hace ver que los discursos alegres de la burguesía sobre el fin de la crisis, no tienen otro fin que el justificar sus ataques, haciéndolos pasar como tragos amargos pero necesarios.
La aceleración de la crisis ha traído una acentuación de los ataques contra las condiciones de vida de los trabajadores, y aún cuando la recesión limite su efecto, la miseria y la explotación no decrecerán. Tomando los datos del informe del Banco Mundial (agosto 2009), que aunque presenta categorías inconsistentes (como a lo que llama pobre) y medidas que exponen su visión de la realidad, nos da una apreciación general de los niveles de pauperización que ha venido sufriendo la clase obrera en la región, de manera que en México, entre 2006 y 2008 se registraron 50.6 millones de pobres, pero a últimas fechas este proceso de pauperización ha llevado a la existencia de 54.8 millones, lo que nos dice que si la población total es de 107.4 millones, entonces el 51.02% de la población del país vive en graves condiciones de miseria. Y esta aceleración de la pauperización, sólo es preocupante para la burguesía, en tanto que puede ser detonante de la reflexión y de explosión del descontento, por eso es que los discursos y los programas asistencialistas del gobierno no buscan limitar esa miseria sino tan solo dar una apariencia de preocupación que confunda y gane la simpatía de algunos sectores de explotados, usando así su miseria y confusión para apuntalar al sistema.
Los trabajadores no pueden confiar que estos programas y ataques brutales que impulsa el gobierno para asegurar el incremento de la explotación y del control, puedan tener un contrapeso en las discusiones y medidas llevadas a cabo por los diversos partidos en las cámaras de diputados y senadores o en los tribunales de justicia. Esas instancias, lo mismo que los procesos electorales, son instrumentos del capital para hacer efectiva su dictadura... por eso ante los discursos huecos de la burguesía y el reforzamiento de sus ataques en contra de los trabajadores, no hay más salida: la movilización masiva y conciente.
Tatlin /octubre de 2009
Hemos seguido, desde el principio (ver RM anterior y www.internationalism.org [38]), las pugnas burguesas e imperialistas con ocasión del golpe de Estado del 28 de junio del 2009[1] perpetrado por una parte importante de la clase capitalista hondureña con Roberto Micheletti a la cabeza que ha derrocado a la fracción de Manuel Zelaya alineada en los últimos años a las pretensiones imperialistas de la burguesía chavista en la región; una situación que ha revelado el intento de los EU para retomar su iniciativa en un contexto de debilitamiento de su liderazgo a nivel mundial y en particular en la región de América Latina y sobre todo en Centroamérica frente al avance del Estado venezolano con su "franquicia" del "Socialismo del Siglo XXI". A escasos cuatro meses se ha cumplido la previsión de la CCI en el sentido de que conforme ha avanzado el tiempo ha aparecido inevitablemente la "mano que mece la cuna", tanto del lado de los golpistas donde EU muy democráticamente se ha ido descubriendo detrás de los "gorilas", tanto del lado de los zelayistas donde, por su parte, la burguesía chavista asume de manera cada vez más evidente la defensa y la promoción de Zelaya. En varias oportunidades hemos analizado la cuestión de la estratégica geopolítica de las acciones llevadas a cabo por los Estados nacionales de la región y, sobre todo, por los EU que intentan retomar el control que han visto relajarse por el protagonismo imperialista no sólo de Caracas sino también de otros polos capitalistas importantes en el área como Brasil que, a pesar de considerarse muy cercano a la burguesía norteamericana, también hace valer sus propias veleidades imperialistas. Todo esto confirmado últimamente con los acontecimientos recientes. Las relaciones imperialistas constituyen hoy una maraña de desestabilización, caos y guerras que cubre absolutamente todo el mundo. Ningún país, por grande o pequeño que sea, escapa al siniestro juego de las pugnas imperialistas.
En esta ocasión, deseamos poner de relieve dos peligros mortales contra la clase obrera derivados de este tipo de enfrentamientos burgueses: la democracia y el nacionalismo. En efecto, soportando una miseria material inaudita desde hace ya varias décadas y sufriendo últimamente los golpes económicos más brutales por parte de la burguesía para echar sobre sus espaldas el costo de las medidas anticrisis, la clase obrera de la región al igual que sus hermanos de clase en todo el mundo tiene por delante la tarea de reflexionar sobre el futuro que le depara el capitalismo y en particular de intentar buscar cómo enfrentar a la burguesía. En particular, se trata de encontrar su identidad de clase perdida que le ha llevado en varias ocasiones y en varios países a participar como una capa social descontenta en medio de movimientos o revueltas interclasistas olvidando la defensa de sus propios intereses de clase.
La democracia. Cuando Zelaya fue derrocado, de inmediato la fracción burguesa que lo apoya convocó al "pueblo" a movilizarse para defender "la democracia mancillada" por los golpistas y en particular arengó a las masas de trabajadores que fueron movilizadas por los partidos de izquierda e izquierdistas, organizaciones sociales, campesinas, indigenistas y, claro está, los sindicatos, los cuales, aparte de encuadrar y controlar a la clase obrera, en tiempos de enfrentamientos interburgueses también actúan para enrolarla como carne de cañón tras tal o cual fracción burguesa. Para los trabajadores, "defender la democracia y el régimen constitucional de Honduras" es un terreno completamente minado pues se está comprometiendo en la salvaguarda de los valores de la burguesía. Si la democracia significa el método de dictadura más eficaz del capital contra las masas explotadas, la puesta en cuestión de las instituciones democráticas por una parte de la misma burguesía se debe a pugnas internas dentro del Estado capitalista que se disputan los beneficios que reporta el control del poder central del país. Es decir, se trata pura y llanamente de un pleito interburgués donde las distintas fracciones buscan siempre cómo enrolar al "pueblo" (término interclasista que esconde la realidad de la lucha de clases) en sus enfrentamientos sangrientos y particularmente al proletariado al que en todo momento intentan alejar de sus propios intereses para canalizar y esterilizar su descontento y sus esperanzas como clase.
El nacionalismo. Junto a la democracia es uno de los mejores engaños de la burguesía para conseguir que la clase obrera identifique sus intereses con la defensa de los "verdaderos intereses nacionales"; en este conflicto interburgués en Honduras la trampa consiste en que cada facción apela al "pueblo" como el disfraz del interés nacional donde cabrían la gran mayoría de capitalistas "demócratas", la pequeña burguesía, los trabajadores, en fin, toda la nación, excepto los "vendepatrias" según las consideraciones de cada bando. Se trata de enmascarar el verdadero conflicto entre tiburones capitalistas e imperialistas defensores de sus propios intereses de fracción para que el proletariado no descubra las verdaderas razones de la disputa, lo cual podría posibilitar que los trabajadores identificaran claramente el verdadero interés imperialista y democrático en juego, favoreciendo la toma de conciencia comunista no sólo de los obreros del país sino de la región continental y del globo entero poniendo en perspectiva lo que verdaderamente está en juego para el proletariado y para la humanidad en este periodo histórico. Es decir, las pugnas nacionales e imperialistas de la burguesía siempre se camuflarán con motivos nobles y progresistas pues temen que el proletariado tome conciencia de sus verdaderas razones y se posibilite su alejamiento de las trampas nacionalistas y democráticas y la búsqueda de sus propios intereses y métodos de lucha. En esta región precisamente hay una afectación particular hacia los trabajadores quienes por generaciones fueron sometidos a la influencia de la propaganda nacionalista con motivo de las "luchas de liberación nacional" del periodo de la Guerra Fría (después de la II Guerra Mundial hasta 1989) promovidas por los dos bloques imperialistas existentes en la época y que enrolaron tras esa ideología a miles de proletarios que se perdieron para la causa proletaria en aras de los intereses del capital.
La Nación es un pilar básico del capitalismo desde el que la burguesía defiende la plusvalía y la posición que tiene en el mercado mundial frente a la competencia de las otras naciones, para lo cual intensifica sin cesar la explotación y los sacrificios de los trabajadores y sus familias. Por consiguiente el interés nacional y el interés de los trabajadores son radicalmente incompatibles y antagónicos. Las ideas en disputa en este conflicto insisten según sus intereses en que existiría un interés nacional "favorable a los trabajadores". Los zelayistas arguyen en el sentido de que "defendiendo a la democracia y sus libertades" con... Zelaya, el "pueblo", o sea los trabajadores, lograrán mejoras a sus condiciones de vida y de trabajo. Los golpistas tratan, por su lado, de convencer que con ellos, defendiendo la verdadera democracia y no la de los chavistas, los trabajadores conseguirán lo que nunca soñaron en esos mismos rubros. ¿A quién creerle? ¡A NINGÚN BANDO BURGUÉS! La historia del siglo XX y la primera década del XXI nos demuestra que con el señuelo de un "interés nacional al servicio de la mayoría" la burguesía ha conseguido descarrilar al proletariado de su terreno de clase y desviarlo hacia el abismo de su destrucción física y de su conciencia.
En los conflictos interburgueses dentro de un país o en el terreno imperialista, la burguesía gana y los perdedores son el proletariado y las otras capas explotadas que son arrastradas detrás de los dos bandos beligerantes, poniendo el sufrimiento, el hambre y los muertos. Tampoco hay que caer en la trampa que tienden los izquierdistas para enrolar a elementos que no apoyan a ningún bando, en la formación de todo tipo de agrupaciones políticas, con la pretensión de apoyar la "resistencia popular" para lograr un cambio importante en la región al nivel de la democracia o por el bien de patria; esta "resistencia popular" al fin y al cabo reivindica la categoría de "pueblo" que, como ya lo dijimos, oculta la lucha de clases, y en la dinámica actual busca aprovechar la buena voluntad de elementos en búsqueda de una real alternativa proletaria para enredarlos en esta "resistencia" haciendo finalmente el caldo gordo a una u otra facción burguesa.
Para evitar la trampa democrática y nacionalista "La autonomía del proletariado frente a las demás clases de la sociedad es la condición esencial del desarrollo de su lucha hacia el objetivo revolucionario. Todas las alianzas, y particularmente con las fracciones de la burguesía, no pueden más que conducir a su desarme ante su enemigo haciéndole abandonar el único terreno en donde puede templar sus fuerzas: su terreno de clase" (punto IX de la Plataforma de la CCI que puede consultarse en www.internationalism.org [28]).
RR / octubre del 2009
[1] Un hecho que revela hasta qué punto se ha profundizado el desarrollo de la descomposición capitalista y ha dado al traste con la pretensión arrogante de la burguesía en el sentido de haber logrado erradicar este tipo de anacronismo político desde hace ya dos décadas con su sacrosanta marea democrática en la región.
Hace 20 años cayó el bloque del Este, la burguesía no dejó pasar la oportunidad para gritar al mundo que el comunismo había muerto y que teníamos que conformarnos con su rapaz e hipócrita sistema de producción, nos vendió el fin de la historia, la era de la globalización, nos prometió un orden nuevo, que muy pronto nos mostró su verdadera cara: la 1ª guerra en Irak, la guerra de los Balcanes que terminó con la desmembración de Yugoslavia, y la limpieza étnica como telón de fondo, la segunda guerra contra Irak, la guerra en Georgia y Chechenia, la guerra, libanesa-Israel, palestino-israelí. Y un mundo convulsionado por crisis cada vez más brutales que arroja su cuota de hambre miseria y desempleo para las masas ya empobrecidas de todos los países.
La burguesía y sus corifeos basaron su campaña de la muerte del comunismo en la mentira más grande del siglo, la cual fue y sigue siendo hacernos creer que la otrora URSS fue comunista, asimilando comunismo con estalinismo que es la antítesis del proyecto de cambio social por la que han luchado los verdaderos comunistas. En realidad lo que existió en la URSS fue todo menos comunismo, lo que cayó en el Este no fue el comunismo sino una forma caricatural de Capitalismo de Estado, y decimos una forma caricatural, porque Capitalismo de Estado no es idéntico a la estatización completa de los medios de producción, como en los regímenes estalinistas.
El Capitalismo de Estado no es idéntico a estatización de los medio de producción o lo que se llegó a llamar Capitalismo Monopólico de Estado, donde el Estado se convierte en un agente directo poseedor de los monopolios productivos, en esferas estratégicas, es decir, Capitalismo de Estado no es idéntico a nacionalización de la industrias. Lo fundamental en el Capitalismo de Estado es el control, cada vez más monstruoso, que el Estado ejerce sobre todos los resortes de la sociedad, no solamente sobre la economía, sino también sobre la política, la ideología y todo el resto de la superestructura social, sin que necesariamente el Estado tenga que nacionalizar las industrias. Este control sobre la sociedad es, más sutil, poderoso y efectivo en los países más desarrollados, donde los grandes consorcios -manteniendo formalmente su carácter privado- se han fusionado con su Estado mediante miles de hilos indestructibles, e invisibles que dan la apariencia que el Estado no participa en al dirección de la economía y que deja a agentes privados este papel. Los intentos de "modernización" mediante las "privatizaciones" que vemos actualmente en muchos países no contradicen la existencia del Capitalismo de Estado, sino que, por el contrario, son intentos de reforzar este mismo, pues con todo y esta privatización es el Estado quien rige las principales políticas económicas a seguir; hoy, por ejemplo, es el Estado el principal salvador de las corporaciones bancarias.
La izquierda del capital, especialmente trotskistas y sus hermanos estalinistas (supuestos enemigos mortales, que sin embargo, siempre unen sus fuerzas para defender teórica y a su decir, aún militarmente, a la URSS) han argumentado aspectos que en realidad son una mistificación. Tales argumentos principalmente son los siguientes.
1) La URSS fue el producto de una revolución obrera (lo cual es verdad) cuyo Estado degeneró, fue separándose de la clase obrera. Pero socializó los medios de producción, y eliminó a la burguesía, por lo que -nos dicen- no existía explotación asalariada.
2) La URSS fue una economía socialista porque estaba regida por una planificación centralizada por el Estado "obrero" y las inversiones no estaban influenciadas por el imperativo de la ganancia, sino por las ¡necesidades de la clase trabajadora!
3) En la URSS se había abolido la propiedad privada, y el régimen salarial era sólo una reminiscencia del régimen de producción capitalista, y el salario no estaba determinado por el mercado de trabajo, sino por el plan definido en forma centralizada, además de que no existía el desempleo, ni crisis de sobreproducción.
4) Algunos llegaron a plantear que en todo caso de que existiera explotación en la URSS, esta no sería de carácter capitalista, e inventaron conceptos como colectivismo burocrático
En otro momento abundaremos sobre la cuestión del Estado de transición al comunismo, y si este Estado puede tener un carácter obrero, y si como Estado (o semi-Estado según Engels) tiene un carácter revolucionario o reaccionario o al menos conservador de cierto status. Y si es posible que Estados que no fueron creados por un movimiento obrero como China o Cuba por ejemplo, puedan ser Estados obreros.
Por lo pronto para analizar el carácter de clase de la URSS debemos preguntarnos, qué es concretamente lo específico del capitalismo, qué lo diferencia de otros modos de producción y responder si la antigua URSS escapa a nuestras conclusiones.
La extracción del plustrabajo por parte de quien detenta el dominio real de los medios de producción es común a todas las formaciones sociales divididas en clases sociales donde una minoría es la explotadora y una gran mayoría es explotada. En la Edad Media en Europa, la explotación estaba basada sobre la propiedad privada de la tierra (medios de producción) por el señor feudal, mientras que en el Oriente, la explotación se fincaba sonde la propiedad colectiva de la tierra por el Estado. Esto quiere decir que la propiedad privada de los medios de producción no es suficiente para definir un modo de producción explotador.
En el capitalismo, la propiedad privada (individual) es un mecanismo heredado del pasado, del que se vale el capitalista en cierto momento histórico para auto valorar su capital explotando el trabajo asalariado, pero en tanto que en este sistema sobre todo, es el producto del hombre quien lo domina todo, el capital en un periodo dado de su historia puede prescindir del capitalista individual y seguir manifestándose como relación social, así, es totalmente irrelevante si el agente que extrae plusvalía de los trabajadores, que realiza ese valor en el mercado para aumentar el beneficio y ampliar su capital, es un individuo burgués, una corporación, o un Estado nacional
.
Marx y Engels nos prevenían de la posibilidad de que el Estado, como "capitalista colectivo ideal", al poseer medios de producción no superaba la relación capitalista, sino más bien la exacerbaba.
«Ni la transformación en sociedades anónimas ni la transformación en propiedad del Estado suprimen la propiedad del capital sobre las fuerzas productivas. En el caso de las sociedades anónimas, la cosa es obvia. Y el Estado moderno, por su parte, no es más que la organización que se da la sociedad burguesa para sostener las condiciones generales externas del modo de producción capitalista contra ataques de los trabajadores o de los capitalistas individuales. El Estado moderno, cualquiera que sea su forma, es una máquina esencialmente capitalista, un Estado de los capitalistas: el capitalista total ideal. Cuantas más fuerzas productivas asume en propio, tanto más se hace capitalista total, y tantos más ciudadanos explota. Los obreros siguen siendo asalariados, proletarios. No se supera la relación capitalista, sino que más bien, se exacerba. (Engels, Anti-Dühring, [3ª parte, cap. II esbozo teórico], ed. Grijalbo, 1977, p. 289-90).
Aprovechando la reflexión de Trotsky en un artículo de finales de los 30, «Todavía y una vez más sobre la naturaleza de la URSS» donde expresa la posibilidad de una sociedad de explotación, «no obrera y no burguesa», que surgiera en la URSS, después de la II guerra mundial, los apologistas más sofisticados del estalinismo, han argumentado que, si en todo caso la ex URSS y los regímenes similares no serían socialistas, tampoco serían capitalistas, porque cuando hay una nacionalización total de la economía, la producción y la fuerza de trabajo pierden su carácter de mercancía. Marx, al contrario, fue capaz de prever teóricamente la posibilidad de un país en el que todo el capital social estuviera en manos de un sólo agente, sin que ese país dejara de ser capitalista: « Si el capital puede crecer aquí hasta convertirse en una masa imponente controlada por una sola mano, es porque a muchas manos se las despoja de su capital. En un ramo dado de los negocios la centralización alcanzaría su límite extremo cuando todos los capitales invertidos en aquel se confundieran en un capital singular. En una sociedad dada, ese límite sólo se alcanzaría en el momento en que el capital social global se unificara en las manos, ya sea de un capitalista singular, ya sea de una sociedad capitalista única.» (El Capital, libro primero, vol. 3, cap. XXIII, pag 779-80, nota b, ed. s. XXI, Madrid 1975)
En 1939 en su artículo La URSS en la guerra, aunque se negó a admitir que la burocracia estalinista fuera ya una clase y siguió sosteniendo que el Estado en la URSS era un "Estado obrero degenerado", al cual había que defender porque la estatalización de los medios de producción era una medida progresista, en el parágrafo La guerra actual y el destino de la sociedad moderna llegó a reflexionar en el siguiente sentido:
«Si se admite, sin embargo, que la guerra actual no provocará la revolución, sino la decadencia del proletariado, entonces queda aún otra alternativa: un nuevo ocaso del capitalismo monopolista, su fusión más íntima con el Estado y la sustitución de la democracia, allí donde siga existiendo, por un régimen totalitario. La incapacidad del proletariado para tomar en sus manos la dirección de la sociedad podría conducir, efectivamente, en estas condiciones, al crecimiento de una nueva clase explotadora a partir de la burocracia bonapartista fascista [el subrayado es nuestro]. Esto sería, según todos los indicios, un régimen de decadencia que indicaría el ocaso de la civilización.» En el mismo artículo escribió
«La alternativa histórica llevada hasta el final, es la siguiente: el régimen de Stalin es un retroceso aberrante en el proceso de transformación de la sociedad socialista, o es, por el contrario, la primera etapa de una nueva sociedad explotadora. Si el segundo pronóstico resulta correcto, es claro que la burocracia se convertirá en una nueva clase explotadora. ».
Con esto no queremos decir que Trotsky hubiera evolucionado a reconocer ya en la URRS un régimen capitalista, sino solamente que, abrió la puerta a una nueva reflexión reconsiderando el carácter de la URSS, es posible que él diera marcha atrás en esta reflexión, pues recordemos que aunque en La revolución traicionada reconocía que «el paso de las empresas a manos del Estado no ha cambiado otra cosa sino la situación jurídica del obrero; de hecho vive en la necesidad trabajando cierto número de horas por un sueldo determinado (...) Los obreros han perdido la menor influencia en cuanto a la dirección de las empresas. Trabajando a destajo, viviendo en condiciones malísimas, sin libertad de desplazarse sufriendo hasta en el taller el más terrible régimen policiaco, difícilmente el trabajador puede sentirse un "trabador libre" el funcionario es para él un jefe, el Estado es su amo». Luego dice: «La propiedad estatal de los medios de producción no transforma en oro el estiércol y no le da una aureola de santidad al ‘sweating system,' el sistema del sudor», aunque siempre siguió defendiendo el muy discutible concepto Estado obrero y llamó a la defensa de la URSS, consigna que sus pretendidos seguidores los trotskistas la concretaron al defender a la URSS en la guerra imperialista, y mucho después, consigna contra la cual no estuvo de acuerdo la viuda de de Trotsky, negando que los países que formarían el Bloque del Este fueran comunistas o como ella dice verdaderos "Estados obreros", por lo cual no se le podía seguir apoyando en la guerra de Corea o, diríamos nosotros ahora tampoco en la guerra de Afganistán.
Ante la deriva del trotskismo y su abandono del terreno proletario la viuda de Trotsky rompe con la dirigencia de la IV internacional:
«Obsesionados por viejas y superadas fórmulas continuáis considerando al Estado estalinista como un Estado obrero. No puedo ni quiero seguiros en este punto. Desde el inicio de la lucha contra la burocracia usurpadora L. D. Trotsky repetía prácticamente cada año que el régimen se desplazaba hacia la derecha, en las condiciones de retraso de la revolución mundial y de posesión de todas las posiciones políticas por la burocracia en Rusia
En diversas ocasiones subrayó que la consolidación del estalinismo en Rusia llevaba a un deterioro de las posiciones económicas, políticas y sociales de la clase obrera- y al triunfó de una aristocracia tiránica y privilegiada. Si esta tendencia continúa, dijo, la revolución se agotará y el capitalismo será restaurado. Desgraciadamente esto es lo que se ha producido, aunque bajo formas nuevas e inesperadas.
No hay ningún país del mundo en el que las ideas de los auténticos defensores del socialismo sean perseguidas de forma tan bárbara como en Rusia. Debería estar claro para todos que la revolución ha sido completamente destruida por el estalinismo. Sin embargo, vosotros seguís diciendo que bajo este régimen inaudito Rusia es aún un Estado obrero. Considero esto como un ataque al socialismo. El estalinismo y el Estado estalinista no tienen absolutamente nada de común con un Estado obrero y con el socialismo. Son los más peligrosos enemigos del socialismo y de la clase obrera.
Ahora consideráis que los Estados de Europa oriental en los que el estalinismo ha establecido su dominio durante y después de la guerra son igualmente Estados obreros. Esto equivale a decir que el estalinismo ha desempeñado un papel socialista revolucionario. No quiero ni puedo seguiros en este punto. Tras la guerra e incluso antes de que acabara, existió un movimiento revolucionario de masas en esos países.
Pero no fueron esas masas quienes tomaron el poder y no fueron Estados obreros [énfasis nuestro] los que se establecieron con sus luchas. Es la contrarrevolución estalinista quien tomó el poder, reduciendo estos países a la condición de esclavos del Kremlin, estrangulando a las masas trabajadoras, sus luchas revolucionarias y sus aspiraciones revolucionarias. Al considerar que la burocracia ha establecido Estados obreros en esos países, le asignáis a esa burocracia un papel progresivo e incluso revolucionario.
Al propagar esta monstruosa mentira, denegáis a la IV internacional toda razón fundamental de existencia como partido mundial de la revolución socialista. En el pasado siempre hemos considerado al estalinismo como una fuerza contrarrevolucionaria con todas las connotaciones del término. Vosotros ya no lo hacéis, pero yo sigo haciéndolo»
En esta carta de 1951 enviada a la dirección de la "IV Internacional", la compañera de Trotsky aunque seguía defendiendo el concepto "Estado obrero" rechazaba la defensa de la URSS y de los países del bloque negándoles un carácter progresista, argumentación que en su generalidad compartimos.
Vania / octubre 2009
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[15] https://es.internationalism.org/tag/desarrollo-de-la-conciencia-y-la-organizacion-proletaria/tercera-internacional
[16] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/posicion-imperialista
[17] https://es.internationalism.org/node/2495
[18] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/correspondencia-con-otros-grupos
[19] https://es.internationalism.org/tag/geografia/gran-bretana
[20] https://es.internationalism.org/tag/geografia/iran
[21] https://es.internationalism.org/tag/3/45/descomposicion
[22] https://en.internationalism.org/icconline/2009/02/strikes-antilles
[23] https://es.internationalism.org/tag/2/29/la-lucha-del-proletariado
[24] https://es.internationalism.org/files/es/H-RM111Ferrocas1958---14788%5B1%5D.doc
[25] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/situacion-economica
[26] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200907/2622/lindsey-los-trabajadores-muestran-el-poder-de-la-solidaridad
[27] https://es.internationalism.org/tag/noticias-y-actualidad/luchas-en-las-refineriias-en-gran-bretana
[28] https://world.internationalism.org
[29] https://es.internationalism.org/tag/noticias-y-actualidad/honduras
[30] https://fr.internationalism.org/icconline/2009/a_propos_du_livre_de_patrick_tort_l_effet_darwin_une_conception_materialiste_des_origines_de_la_morale.html
[31] https://es.internationalism.org/tag/noticias-y-actualidad/darwinismo-social
[32] mailto:[email protected]
[33] https://webgsl.wordpress.com/
[34] mailto:[email protected]
[35] http://www.diario.com.mx/nota.php?notaid=061ffcc98063d0b079275c8e45f46164
[36] https://es.internationalism.org/node/2134
[37] https://es.internationalism.org/ccionline/2008_trenes
[38] http://www.internationalism.org
[39] https://es.internationalism.org/tag/2/28/el-estalinismo-el-bloque-del-este
[40] https://es.internationalism.org/tag/acontecimientos-historicos/hundimiento-del-bloque-del-este