Nacida del reagrupamiento de varios partidos socialistas tal y cómo resurgieron tras el periodo contra-revolucionario que siguió a la Comuna de París. La Segunda Internacional estuvo formada esencialmente por corrientes marxistas, y en su seno se produjo una amarga lucha, en los años que condujeron a la Iª Guerra mundial, entre su ala izquierda y los oportunistas. La victoria del oportunismo llevó a la traición definitiva en 1914.