El comunismo no es un bello ideal, sino que está al orden del día de la historia

El comunismo está a la orden del día de la historia: Los años 1950-60, Damen, Bordiga y la pasión del comunismo

Antes de habernos adentrado en lo que fueron los intentos del anarquismo español para establecer el "comunismo libertario" durante la guerra civil española de 1936 a 1939, habíamos publicado la contribución de la Izquierda Comunista de Francia (Gauche Communiste de France, GCF) sobre "el Estado en el período transición"[1], un texto basado en los logros de las fracciones de izquierda italiana y belga durante la década de 1930, y que ya entonces fue, en muchos aspectos, un avance respecto a sus propias concepciones. La GCF fue la ex

Castoriadis, Munis y el problema de la ruptura con el trotskismo (I)

En septiembre de 1945, Marc Chirik escribió una carta desde París al escritor Jean Malaquais y su esposa Gally. Malaquais había trabajado con Marc en la Fracción francesa de la Izquierda comunista en Marsella durante la guerra, un período que inspiró su gran novela, Planète sans visa (título de la edición española: Sin visado), en la que uno de sus principales protagonistas es un revolucionario comunista, un internacionalista que se opone a la guerra “antifascista”, y cuyo nombre es "Marc Laverne".

XII - “La cultura proletaria"

En los artículos anteriores de  esta serie, hemos examinado  cómo, durante los años 20, 30 y 40, los más sombríos de la contrarrevolución, el movimiento comunista se esforzó por comprender qué había ocurrido con la primera dictadura del proletariado establecida a escala de un país entero, o sea, el poder de los soviets en Rusia. En artículos venideros trataremos sobre las lecciones que los revolucionarios sacaron de la desaparición de esa dictadura, lecciones que deberán aplicarse a todo futuro régimen proletario.

XI - 1933-1946: 1933-1946 : el enigma ruso y la Izquierda Comunista Italiana

La Izquierda comunista es en  gran  medida el producto de las  fracciones del proletariado que representaron la mayor amenaza para el capitalismo durante la oleada revolucionaria internacional que siguió a la guerra de 1914-1918, o sea, del proletariado de Rusia, Alemania e Italia. Estas secciones “nacionales” hicieron la contribución más significativa para el enriquecimiento del marxismo en el contexto del nuevo periodo histórico de decadencia capitalista inaugurado por la guerra. Pero los que tan alto se alzaron fueron también quienes más bajo cayeron.

X - Desenmarañando el enigma ruso: 1926-36

En el último artículo de esta serie (“1924-28: el Termidor del capitalismo de Estado estalinista”, en la Revista Internacional nº 102), vimos los intentos de las diferentes corrientes de izquierda del partido bolchevique para comprender y combatir la degeneración y muerte de la revolución de Octubre. A medida que estos grupos sucumbían al terror sin piedad de la contrarrevolución estalinista, el foco de esta lucha política y teórica se desplazó al ruedo internacional, particularmente a Europa occidental.

IX - 1924-28: el Thermidor del capitalismo de Estado estalinista

El verano de 1927, en respuesta a una serie de artículos en Pravda que negaban la posibilidad de una “degeneración thermidoriana” de la URSS, Trotski defendió la validez de esta analogía con la revolución francesa, en la que, una parte del propio partido Jacobino se convirtió en vehículo de la contrarrevolución.

VIII - La comprensión de la derrota de la Revolución Rusa (2) - 1921: el proletariado y el Estado de transición

En el artículo anterior de esta serie examinamos los más importantes debates que tuvieron lugar en el Partido Comunista de Rusia acerca de la dirección que debía tomar el nuevo poder proletario —notablemente, las advertencias que se hicieron sobre el desarrollo del capitalismo de Estado y el peligro de degeneración burocrática—. Estos debates alcanzaron su momento cumbre a principio de 1918. Sin embargo, en los dos siguientes años la Rusia soviética se vio envuelta en una lucha a vida o muerte contra la intervención imperialista y la contrarrevolución interna.

VIII - La comprensión de la derrota de la Revolución Rusa (1) - 1918: la Revolución critica sus errores

La clase obrera vive aún bajo el peso de las consecuencias de la derrota de la revolución rusa. Primeramente porque tal derrota fue en realidad una derrota de la revolución mundial, de la primera tentativa de destrucción del capitalismo por parte del proletariado internacional, cuyo fracaso significó que la humanidad haya vivido el siglo más trágico de toda su historia. Pero también por la forma en que se produjo esa derrota, ya que la contrarrevolución que la sepultó se arropó con las vestiduras de Lenin y del bolchevismo.

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