Enviado por Accion Proletaria el
Nuestra reunión pública de diciembre de 2025 tenía como objetivo presentar el Manifiesto publicado por la CCI con motivo del 50º aniversario de su fundación[1]. Este se centra principalmente en el análisis global de los últimos cincuenta años de convulsiones capitalistas y lucha de clases.
Dado que el Manifiesto y la introducción a la reunión subrayaban las profundas responsabilidades de la minoría revolucionaria en la situación mundial actual y futura[2], un primer punto de discusión se centró en evaluar el análisis de la CCI sobre los principales acontecimientos de la situación mundial en las últimas cinco décadas:
- El resurgimiento de la lucha proletaria tras las huelgas masivas de Mayo de 1968 en Francia, y luego a través de una oleada de luchas que afectó a la mayoría de las regiones del mundo y que fue liderada por una nueva generación de trabajadores que no había sido aplastada por la profunda contrarrevolución que se abatió sobre la clase tras la derrota de la oleada revolucionaria de 1917-1923.
- Este movimiento vio numerosos avances en la conciencia (que tomaron una forma muy concreta con el «renacimiento» de la Izquierda Comunista Internacional y la formación de la propia CCI), en la extensión y la autoorganización de las luchas, cuyo punto culminante se alcanzó durante la huelga masiva en Polonia en 1980.
- Estas luchas constituyeron un obstáculo para la «solución» de la burguesía para salir de la crisis económica mundial que se agravaba, es decir, la movilización de la sociedad para una nueva guerra mundial, pero no alcanzaron el nivel de politización necesario para que se concretara la alternativa de la revolución proletaria. A finales de la década de 1980, llegamos a una especie de impasse social que abrió el camino a una nueva fase, terminal, del declive del sistema capitalista: la fase de descomposición.
- Aunque esta nueva fase puso fin a la antigua división del mundo en bloques militares, lo que constituyó un obstáculo adicional para el estallido de una tercera guerra mundial, la descomposición en sí misma conlleva la perspectiva de la destrucción de la humanidad a través de la combinación de guerras regionales, catástrofes ecológicas, pandemias y toda una serie de otros flagelos.
- Los años 2020 están siendo testigos de una aceleración de la desintegración de la sociedad capitalista y de la combinación de sus diferentes crisis en una especie de torbellino que hace que la perspectiva de la barbarie sea más tangible que nunca. Sin embargo, si bien este es el polo más visible de la situación mundial, existe otro que le es antagónico, constituido por la existencia de un proletariado mundial, particularmente sus batallones más concentrados en Europa occidental y América del Norte, que no ha sufrido una derrota física e ideológica como en los años veinte y treinta. Es más, a partir de 2022 se ha abierto una nueva fase en la lucha de clases que supone una ruptura tras varias décadas de retroceso en la combatividad y la conciencia de la clase obrera tras la caída del bloque «soviético» y la campaña sobre la victoria definitiva del capitalismo.
La gravedad de la situación mundial pone de relieve la gran importancia de las tareas que esperan a quienes defienden la revolución comunista, así como su responsabilidad de impulsar el desarrollo de la politización del movimiento de clase y de construir un puente hacia el futuro Partido Comunista Internacional, sin el cual cualquier impulso revolucionario estará condenado al fracaso.
Lo que llamó la atención en la primera serie de intervenciones en la reunión, fue hasta qué punto los camaradas comprendieron que la alternativa entre el socialismo y la barbarie se manifestaba de manera muy concreta por la proliferación de las guerras y la gravísima crisis ecológica que amenaza al planeta. Como nos escribió un simpatizante después de la reunión, hay una «creciente conciencia dentro de la clase de que nos enfrentamos a una crisis existencial de la civilización y del orden mundial actual. Esta toma de conciencia se formula de manera difusa dentro de la clase, pero claramente está cobrando importancia y se está volviendo cada vez más evidente para muchos, aunque sea de manera semiconsciente».
Una nueva fase de la lucha de clases
Las preguntas y los desacuerdos que suscitaron más debate se referían a la cuestión de la «ruptura» en la dinámica de la lucha de clases. MH, miembro del colectivo Old Moles, expresó su desacuerdo en este punto. Está de acuerdo con la CCI en la importancia de lo que ocurrió en Mayo del 68 y después, pero sostuvo que la CCI no ha tenido en cuenta las advertencias de su propio 21º Congreso Internacional[3] contra la sobreestimación de la lucha de clases, que va acompañada de una subestimación de la capacidad de la burguesía para hacerle frente. Según MH, la lucha de clases de los años 1970 y principios de los 1980 fue derrotada por una contraofensiva de la burguesía que también le permitió a ésta «introducir cambios económicos» que dieron un respiro al sistema. Reconoce una «recuperación limitada» de la lucha de clases después de 2022, pero, en su opinión, con su concepto de «ruptura», la CCI subestima el impacto duradero de la derrota de los años 1980 y comete el mismo error de sobreestimar la lucha de clases que había dado lugar a su análisis de un «punto de inflexión» en la lucha en 2003.
De hecho, la CCI no subestima en absoluto la profundidad del retroceso de la lucha de clases en las últimas tres décadas. Este retroceso fue provocado por una serie de derrotas importantes, como la de los mineros en Gran Bretaña en 1984, y por campañas ideológicas masivas, como la organización de manifestaciones multitudinarias contra el despliegue de misiles nucleares en Europa occidental. La «globalización», en gran parte resultado del colapso del antiguo sistema de bloques y del consiguiente ascenso de China como «locomotora» de la economía mundial, también ha dado un respiro al capitalismo.
Sin embargo, la caída del bloque soviético y la posterior implosión de la URSS, que permitió a la burguesía lanzar una ofensiva ideológica masiva sobre la «muerte del comunismo» y la victoria del capitalismo y la democracia burguesa, ha sido el factor central de desorientación de la clase obrera desde principios de la década de 1990. Esto no puede disociarse del proceso de descomposición capitalista, marcado por la creciente atomización de las relaciones sociales y el auge de todo tipo de ideologías irracionales, que ha reducido aún más el nivel de conciencia de la clase, la pérdida de confianza del proletariado en sus propias fuerzas y su capacidad para considerarse una clase social distinta.
La recuperación progresiva de la identidad de clase (sin la cual no puede haber perspectiva de politización proletaria de la lucha) está ligada al agravamiento de la crisis económica, que no puede sino provocar ataques directos y masivos contra los explotados y obligarlos a reaccionar en su propio terreno de clase, a diferencia de los fenómenos específicos de la descomposición, como la crisis ecológica, que, a falta de una politización suficiente, tienden a dar lugar a reacciones parcelarias, fragmentadas, en un terreno burgués, en particular, el de las supuestas «reformas» democráticas.
Junto a este peligro, el interclasismo, que mezcla las reivindicaciones obreras con las de los pequeños empresarios u otras capas sociales intermedias, como fue el caso de los Chalecos Amarillos en Francia, presenta el peligro de diluir a un proletariado aún frágil en otras capas de la sociedad, cuando aún se encuentra en los inicios del proceso que le llevará a reconquistar su propia identidad de clase. Aunque está plagada de obstáculos, esta lucha ya ha comenzado. Según nuestros análisis, esto es precisamente lo que está ocurriendo desde 2022: en numerosos países, los trabajadores se han declarado en huelga y han salido a la calle para resistir los ataques (a los salarios, las pensiones, etc.) que se han acumulado durante un largo período, paralelamente con un sentimiento creciente en la clase de que «basta ya» y de que las promesas de un futuro mejor tras años de austeridad nunca se han materializado. Estas luchas de clase son también el producto de un largo período de maduración subterránea que les confiere una profundidad mucho mayor que el «giro» de principios de siglo al que se refiere MH. Como ya hemos señalado, este proceso subterráneo ya está dando lugar a los primeros, aunque embrionarios, desarrollos de la conciencia en la clase en diferentes niveles: en una minoría muy pequeña que busca la claridad marxista y contempla una implicación organizativa; en una minoría ligeramente más amplia que busca una respuesta internacionalista a las guerras capitalistas; y en las manifestaciones más abiertas y masivas de la lucha, por ejemplo en Francia, donde los jóvenes manifestantes reivindican su continuidad con Mayo del 68 o establecen un vínculo claro entre el desarrollo de la economía de guerra y la disminución de su nivel de vida.
Construir el puente hacia el futuro partido
La conclusión de la reunión nos permitió subrayar las responsabilidades que incumben a los revolucionarios en la situación mundial actual. Como no vivimos un período contrarrevolucionario con un proletariado derrotado, el camino hacia la formación del futuro partido sigue abierto, aunque se trate de un camino muy largo, sembrado de numerosos obstáculos que superar. Hoy en día, no se trata para la CCI de proclamar la creación del partido mundial, al estilo de los diferentes micro partidos bordiguistas, sino de construir un puente que conduzca a la constitución del futuro partido, una organización capaz de tener un impacto real en el curso de la lucha de clases. Esta labor, similar a la de una fracción, exige una organización política dotada de un programa claro, centralizada a escala internacional y capaz de transmitir una rica experiencia a nivel organizativo y político. Hoy en día, la CCI es la única organización capaz de desempeñar este papel, sobre todo debido al oportunismo y al sectarismo que prevalecen en el resto del campo político proletario existente. Por lo tanto, es crucial que la «generación de 1968» que fundó la CCI pueda transmitir las lecciones de sus 50 años de existencia a las nuevas generaciones de camaradas que se unen a sus filas.
En la tradición bolchevique sobre la cuestión de la adhesión a la organización revolucionaria, que es también nuestra tradición, la organización debe basarse en el profundo compromiso militante de todos sus miembros. Pero si la organización debe asumir el papel de vanguardia en el desarrollo del movimiento revolucionario, una de sus tareas es también estimular el desarrollo de una red de simpatizantes y compañeros de ruta dispuestos a apoyarla. Se han mencionado dos ejemplos concretos sobre la forma en que estos compañeros pueden ayudar a la CCI a corto plazo: ayudarnos a difundir el Manifiesto (y nuestra prensa en general) lo más ampliamente posible, y enviarnos sus apreciaciones sobre las reuniones públicas para continuar la reflexión.
Amos, diciembre de 2025
[1] Manifiesto de los 50 años de la Corriente Comunista Internacional: El capitalismo amenaza a la humanidad: La revolución mundial es la única solución realista (2025)
[2] Las reuniones en línea tienen dos objetivos principales: presentar nuestras posiciones y análisis a un público lo más amplio posible y, al mismo tiempo, crear un espacio de intercambio público entre la CCI y otros grupos políticos proletarios y, más ampliamente, con todos aquellos que, en todo el mundo, buscan una vía para oponerse a la sociedad capitalista en descomposición. Es cierto que el desarrollo de un espacio de debate de este tipo se enfrenta a diversos obstáculos, en particular, como hemos señalado en nuestra introducción a la reunión, el hecho de que el actual medio político proletario «está dividido por el sectarismo, la negativa a participar en la polémica y el debate, las prácticas oportunistas de “reclutamiento” y las profundas concesiones a la ideología burguesa en cuestiones cruciales como la respuesta internacionalista a la guerra capitalista o el papel de los sindicatos». Sin embargo, aunque muy pocos de estos grupos respondieron positivamente a nuestras invitaciones para participar, numerosos camaradas, simpatizantes de larga data de la CCI, pero también contactos más recientes en busca de posiciones revolucionarias, participaron en estas reuniones y contribuyeron a la reflexión sobre los temas del orden del día.
[3] «Resolución sobre la relación de fuerzas entre las clases (2019)», Revista Internacional n.º 164 y «Las raíces históricas de la “ruptura” en la dinámica de la lucha de clases desde 2022 (Parte II)», Revista Internacional n.º 173.






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