De la plaza Tahrir a la Puerta del Sol

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Los acontecimientos que se
están produciendo en España, cualquiera que sea su desenlace final y sean
cuales sean las confusiones o ilusiones de sus protagonistas, están haciendo
historia, marcan un hito en la evolución de la lucha de clases.

Un eslabón en la
cadena internacional de luchas de clase

Los acontecimientos se están
explicando a partir de factores supuestamente nacionales lo que se resumiría en
la famosa "Spanish Revolution".

¡Nada más falso y engañoso!
El desencanto con la llamada "clase política" es un fenómeno mundial, es muy
difícil encontrar un país donde sus habitantes confíen en sus "representantes",
sean estos ratificados en el circo electoral o dictatorialmente impuestos. La
corrupción que se ha aducido como otra posible explicación es igualmente un
fenómeno mundial del cual no hay país que escape[1].
Ciertamente, tanto en la "calidad" de los políticos como en la corrupción, hay distintos
grados según los países, pero esas diferencias son los árboles que nos impiden
ver el fenómeno histórico y mundial de la degeneración y el pudrimiento del
capitalismo.

Otros razonamientos puestos
sobre el tapete son el desempleo masivo, especialmente entre los jóvenes. Se ha
hablado igualmente de la precariedad, de los recortes sociales generalizados
que se han perpetrado y se preparan para después de las elecciones. Todo esto
no tiene nada de español. Lo vemos no solo en Grecia, Irlanda o Portugal, sino
igualmente en Estados Unidos y Gran Bretaña. Si bien es verdad que esos ataques
a la clase trabajadora y a la gran mayoría de la población varían en grados
según los países -el capitalismo es una fuente permanente de desigualdades y
agravios comparativos- es un error fijarse en que X es menos pobre que Y
¡cuando todos tendemos a ser más y más pobres!

El rostro amargo del
desempleo lo vemos tanto en Madrid como en El Cairo, tanto en Londres como en
París, tanto en Atenas como en Buenos Aires. Resulta absurdo y estéril buscar
denodadamente todo lo que distingue y diferencia cuando lo que debemos ver es
todo lo que une y generaliza. En la situación actual se ve cada vez de forma
más patente que lo que prima es la degradación general de las condiciones de
vida de los explotados del mundo. Todos nos vemos unificados en una misma caída
hacia el abismo, que no sólo se manifiesta en el desempleo, la inflación, la
precariedad, la eliminación de prestaciones sociales, sino igualmente en la
multiplicación de desastres nucleares, de guerras y en una poderosa dislocación
de las relaciones sociales acompañada de una creciente barbarie moral.

Es evidente que la presión
de la ideología dominante, estrechamente nacionalista, intenta encerrar el movimiento que estamos
viviendo en las cuatro paredes de la "Spanish Revolution". Es cierto que las
dificultades de la toma de conciencia hacen que muchos de los protagonistas lo
vean según ese prisma deformador, así, en las Asambleas es muy escasa la
reflexión sobre la situación mundial, o sobre la propia situación de la inmensa
mayoría de los trabajadores[2]....

Pero ¿cómo es posible que
hablemos de un eslabón en el movimiento internacional de la clase obrera cuando
la gran mayoría de los asistentes aunque sean obreros (parados, jóvenes
trabajadores precarios, funcionarios, jubilados, estudiantes, emigrantes...), no
se reconocen como pertenecientes a la clase obrera y dicho término apenas es
pronunciado en las asambleas?[3]

Diferentes factores explican
esta dificultad: la clase obrera padece un fuerte problema de identidad y de
confianza en si misma. Por otro lado, el descontento generalizado no afecta
únicamente a la clase obrera sino a amplias capas de la población oprimida y no
explotadora, lo que se nota en una proletarización de estratos sociales pequeño
burgueses o de profesiones liberales[4].
Todo eso hace que el movimiento puede parecer, según una mirada superficial,
como interclasista, caóticamente desviado hacia una multitud de preocupaciones,
muy sensible a los planteamientos democráticos... sin embargo, si lo miramos más
profundamente, el movimiento pertenece por entero al combate internacional de
la clase obrera. Estamos inmersos en un proceso hacia luchas masivas, las
cuales servirán para que el proletariado comience a tomar confianza en sus
propias fuerzas y empiece a verse como una clase social autónoma capaz de
plantear una alternativa a esta sociedad abocada a la ruina. La falla tectónica
que corre de Francia 2006[5]
a Grecia 2008[6] para
volver de nuevo a Francia 2010[7],
seguir con GB 2010 y continuarse con Egipto-Túnez 2011[8],
se manifiesta en el enorme seísmo español. Se están preparando las bases para
grandes terremotos sociales que acabarán abriendo la vía dolorosa hacia la
emancipación de la humanidad.

Los detonantes inmediatos
del movimiento

Un análisis internacional e
histórico, es más claro sí logra integrar los factores particulares, nacionales
o coyunturales. En cambio, jamás se pueden comprender los hechos sí se parte de
esos factores específicos. El movimiento que estamos viviendo partió de una
protesta "contra los políticos" organizada por el Democracia Real Ya. Las
manifestaciones del 15 de mayo fueron un éxito espectacular: el descontento
generalizado, el malestar ante la falta de futuro, encontraron en ellas un
cauce inesperado.

Aparentemente todo terminaba
ahí, pero en Madrid y en Granada, al final de la manifestación, hubo violentas
cargas de la policía con más de 20 detenidos que fueron duramente tratados en
las comisarías. Los detenidos se agruparon en una Asamblea que adoptó un
comunicado[9],
cuya difusión produjo una fuerte impresión y una fulminante reacción de
indignación y solidaridad. Un grupo de jóvenes decidió establecer una acampada
en la Puerta del Sol de Madrid -plaza central de la ciudad-. El mismo lunes, el
ejemplo se extiende a Barcelona, Granada y Valencia. Un nuevo acto de represión
enardece aún más los ánimos y desde entonces las concentraciones han acabado
generalizándose a más de 70 ciudades y la afluencia a las mismas ha ido
creciendo vertiginosamente.

El martes por la tarde constituye
un momento decisivo. Los organizadores habían programado actos silenciosos de
protesta o inútiles escenificaciones lúdicas (las llamadas "performances"),
pero la asistencia crecía por momentos y pedía a gritos la celebración de
Asambleas. El martes a las 20 horas tienen lugar asambleas en Madrid, Barcelona,
Valencia y otras ciudades, pero a partir del miércoles la avalancha es
formidable, las concentraciones se transforman en Asambleas Abiertas.

Aunque para darse un símbolo,
el movimiento se llama del 15D, esta convocatoria no lo ha creado sino que
simplemente le ha prestado una primera envoltura. Y esa envoltura es en
realidad una coraza que lo aprisiona pues le da como objetivo algo tan utópico
como mistificador: la "regeneración democrática" del Estado español[10].
El enorme descontento social se intenta canalizar hacia lo que se conoce como
"Segunda Transición". Tras 34 años de democracia, la gran mayoría de la población
está muy decepcionada, pero esto se "explica" porque "estaríamos padeciendo una
democracia imperfecta y limitada" por culpa del pacto que hubo que hacer con
los "sectores inteligentes" del franquismo, se necesitaría pues una "segunda
transición" que nos llevara a una "democracia plena".

El proletariado en España es
vulnerable a esta mistificación dado que la Derecha española es fuertemente
autoritaria, arrogante e irresponsable, haciendo de esta forma poco creíble la
"democracia realmente existente". Pero al impulsar al "pueblo" a "rebelarse
contra los políticos" y a exigir una "Democracia Real Ya", la burguesía trata
de ocultar que esa es la única democracia posible y no hay otra.

El gobierno Zapatero no ha
andado muy fino frente a una situación explosiva con más del 40% de jóvenes en
paro. Zapatero llamó "bellacos" a los que se atrevieran a dudar de las
¡"grandes conquistas sociales"! de su gobierno lo que ha enardecido los ánimos
de muchos jóvenes. Pero hay algo más profundo: el juego democrático proponía
como alternativa al PSOE, un PP a quien todo el mundo teme porque conoce de
sobras su arrogancia, brutalidad y reflejos autoritarios. España no es Gran
Bretaña donde Cameron -avalado por los "modernos" liberales- gozaba previamente
de una mejor imagen, aquí -aunque en la práctica siempre es el PSOE el que
acomete los peores ataques- la Derecha tiene una merecida fama de enemiga de
las clases trabajadoras amén de representar una caterva de personajes cerriles
y corruptos[11].

Una gran mayoría de la
población contempla asustada el panorama de pasar de la bestialidad de los
"amigos" socialistas a más bestialidad si cabe, a manos de los enemigos
declarados del PP. ¡Es como para confiar en el juego democrático y sus
resultados electorales! Frente a una situación insoportable y un porvenir de lo
más aterrador, la gente se ha echado a la calle. Sus propias confusiones e
ilusiones, así como la propaganda democrática, han hecho que tenga una fuerte
audiencia en las asambleas la propuesta de terminar con el bipartidismo. Pero
se trata de algo irrealista y puramente mistificador, el mapa político español
es rígidamente bipartidista -siguiendo la estela de la larga época bipartidista
de los tiempos de Cánovas[12]-
y, como han mostrado los resultados de las municipales y autonómicas, tiende a
reforzarse[13].

Las Asambleas, un arma
cargada de futuro

Sin embargo, frente a esa
democracia que reduce la "participación" a elegir cada 4 años el político de
turno que nunca cumplirá las promesas y siempre ejecutará el "programa oculto"
del que jamás había hablado, el movimiento en España ha encontrado un arma
gigantesca donde de verdad la gran mayoría puede unirse, pensar y decidir: las
Asambleas multitudinarias de ciudad.

En la democracia burguesa el
poder de decisión es entregado a un cuerpo burocrático de políticos
profesionales que a su vez obedecen sin rechistar las órdenes del Partido, el
cual no es sino un defensor e intérprete del interés del Capital.

En cambio, en las Asambleas
el poder de decisión es ejercido directamente por los participantes que
piensan, discuten y deciden juntos y son ellos mismos los que se organizan para
poner en práctica las decisiones.

En la democracia burguesa se
consagra y refuerza la atomización individual, la competencia y encierro cada
cual "en lo suyo", que caracteriza a esta sociedad. En cambio, en las Asambleas
se desarrolla un pensamiento colectivo, todos pueden aportar lo mejor de si
mismos, todos pueden sentir la fuerza y la solidaridad común, se crea un
espacio donde crear el antídoto contra la división y el desgarro de la sociedad
capitalista y forjar los fundamentos de una nueva sociedad basada en la
abolición de la explotación y de las clases, en la formación de una comunidad
humana mundial.

Sí es cierto que la
democracia burguesa representó un indiscutible progreso frente al poder
absoluto de los monarcas, la evolución del Estado desde principios del siglo XX
ha consagrado el poder omnímodo de una combinación entre lo que se llama la
clase política y los grandes poderes económicos y financieros, es decir, el
Capital en su conjunto. Por muchas listas abiertas que se le eche, por mucha
cortapisa que se ponga al bipartidismo, el poder descansa en esa minoría
privilegiada y resulta aún más absoluto y dictatorial que el más absolutista de
los monarcas feudales. Pero a diferencia de ellos, esa dictadura del capital se
legitima periódicamente con la farsa electoral.

Las Asambleas entroncan con
la tradición proletaria de los Consejos Obreros de 1905 y 1917[14]
que se extendieron a Alemania y otros países durante la oleada revolucionaria
mundial de 1917-23. Con posterioridad han reaparecido en 1956 en Hungría o en
1980 en Polonia.

¡Qué penoso es el ambiente
de una mesa electoral donde los "ciudadanos" acuden silenciosos, como
cumpliendo una obligación de cuya utilidad dudan y sienten una fuerte
culpabilidad por el voto emitido que siempre resulta "equivocado"!

¡En cambio qué emocionante
es el ambiente que estamos viendo estos días en las Asambleas! Se percibe un gran entusiasmo y unas ganas enormes
de participar. Numerosos oradores hacen uso de la palabra planteando toda clase
de cuestiones. Acabada la asamblea general se celebran reuniones de comisión
que se prolongan las 24 horas del día. Se toma contacto, se conoce gente, se
reflexiona en voz alta, se repasa de arriba abajo todos los aspectos de la vida
política, social, cultural, económica... Se descubre que se puede hablar, que se
pueden tratar colectivamente todos los asuntos... Se montan en las plazas
ocupadas bibliotecas, se organiza un "banco de tiempo" para dar clases de todos
los temas tanto científicos como culturales, artísticos, políticos o
económicos. Se expresan sentimientos de solidaridad, se escucha atentamente sin
que nadie diga ni imponga nada, un cauce se abre hacia la empatía general. De
manera aún tímida se está creando una cultura del debate masiva[15],
reflexiones múltiples, propuestas a menudo interesantes, ideas variadas,
parecería que los asistentes quieren hacer públicos sus pensamientos, sus
sentimientos, largo tiempo rumiados en la soledad de la atomización. Las plazas
se ven inundadas por una gigantesca y colectiva tormenta de ideas, la masa
logra expresar lo mejor y más profundo de si misma. Esa masa anónima de gentes
que supuestamente son los perdedores de la vida, encierra capacidades
intelectuales, sentimientos activos, emociones sociales, insospechadas,
inmensas, profundas.

La gente se siente liberada
y goza apasionadamente del placer inmenso de poder discutir colectivamente. En
apariencia, el torrente de pensamientos no acaba en nada. No hay propuestas
concretas. Pero esto no es necesariamente una debilidad, tras largos años de
opresiva normalidad capitalista donde la inmensa mayoría sufre la dictadura del
desprecio, las rutinas más alienantes, los sentimientos negativos de
culpabilidad, de frustración, de atomización, se hace inevitable una primera
etapa de explosión desordenada. No existe otra manera, no hay planes pedantes
para que el pensamiento de la inmensa mayoría pueda expresarse. Tiene que
recorrer ese camino -que en apariencia no va a ninguna parte- para
transformarse a sí misma y transformar de arriba abajo el panorama social.

Es cierto que los organizadores
presentan una y otra vez manifiestos democráticos y nacionalistas. En parte
están reflejando las ilusiones y confusiones que padece la mayoría, pero al
mismo tiempo, el curso que está siguiendo el pensamiento de muchos
participantes va por otras direcciones que pugnan por salir a la superficie.
Así, por ejemplo, en Madrid una consigna que se ha ido haciendo popular sin que
haya sido recogida por los portavoces es "Todo
el poder para las Asambleas"
, también "sin
trabajo, sin casa, sin miedo"
, "el problema
no es la democracia, el problema es el capitalismo"
, "Obreros ¡despertad!". En Valencia unas mujeres decían "Engañaron a los abuelos, engañaron a los
hijos, ¡que los nietos no se dejen engañar!
o "600 euros al mes ¡eso si que es violencia!".

Las Asambleas han sido
testigo de un debate que ha aparecido como una tensión entre diferentes
insistencias polarizadas en 3 ejes:

1º¿Hay que limitarse a la
regeneración democrática[16],
O bien ¿los problemas tienen su origen en el capitalismo que no se puede reformar
y hay que destruirlo de arriba abajo?

2º ¿Debe darse por terminado
el movimiento el 22, día de las elecciones, o, por el contrario, hay que
proseguirlo para luchar masivamente contra los recortes sociales, el desempleo,
la precariedad, los desahucios?

3º ¿No habría que extender
las asambleas a los centros de trabajo, a los barrios, a las oficinas de paro,
a institutos y universidades para que el movimiento tomara raíces en los los
trabajadores, los únicos que tienen la
fuerza y las bases para desarrollar una lucha generalizada?

En las Asambleas conviven
dos "almas": el alma democrática que constituye un freno conservador y el alma
proletaria que busca definirse en un planteamiento de clase.

Mirando serenamente el
porvenir

Las asambleas celebradas el
domingo 22 resuelven el segundo punto de debate continuando el movimiento,
muchas intervenciones dicen: "no estamos aquí por las elecciones aunque ello
haya sido el detonante". Respecto al tercer punto, se multiplican las
intervenciones de "ir a la clase obrera" proponiendo adoptar reivindicaciones
contra el paro, la precariedad, los recortes sociales. Del mismo modo, se ha
decidido extender las Asambleas a los barrios y empiezan a surgir voces
pidiendo su extensión a centros de trabajo, universidades, oficinas de paro... En
Málaga, Barcelona y Valencia se ha planteado la celebración de una
manifestación contra los recortes sociales pidiendo una nueva huelga general
que "sea de verdad", como reclamó uno de los oradores.

La fase inicial de ágora,
constituye por si misma una gran conquista del movimiento. Debería continuar
pues significa que masas importantes de explotados empiezan a resistirse a
"vivir como hasta ahora", la indignación lleva a la necesidad de una
regeneración moral, de un cambio cultural, las propuestas que se hacen -incluso
aunque parezcan ingenuas o peregrinas- manifiestan un ansía, aún tímida y
confusa, de "querer vivir de otra manera".

Pero, al mismo tiempo,
¿puede quedarse el movimiento en ese nivel sin formular unos objetivos
concretos?

Es difícil responder: hay
dos respuestas que pugnan sordamente, expresión de las dos "almas" que decíamos
antes, la democrática y la proletaria. La democrática hinca sus raíces en la
falta de confianza de la clase en sus propias fuerzas, el peso de capas sociales
no proletarias pero no explotadoras, el impacto de la descomposición social[17]
que hace agarrarse al clavo ardiendo de un Estado "justiciero" y "equitativo".

La otra vía, la de extender las
asambleas a centros de trabajo, centros de estudio, oficinas de paro, barrios,
polarizándose en la lucha contra los efectos del paro y la precariedad, en
respuesta a las innumerables ataques que hemos sufrido y están por venir, se
encarna en un sector muy combativo. En Barcelona, trabajadores de Telefónica, trabajadores
de hospitales, bomberos, estudiantes de universidad, movilizados contra los
recortes sociales, se han unido a las asambleas y empiezan a darle una
tonalidad diferente, la Asamblea central de Barcelona parece la más distanciada
de los planteamientos de regeneración democrática. La Asamblea central de
Madrid ha convocado asambleas en barrios y distritos. En Valencia ha habido
conjunción con una protesta de trabajadores de autobuses y también con una
manifestación de vecinos contra los recortes en la enseñanza. En Zaragoza, los
trabajadores de autobús se han unido a los congregados con gran entusiasmo.

Esa segunda vía presenta una
dificultad añadida. Está claro que existe el peligro real de que la "extensión"
del movimiento acabe llevándole a su dispersión y encierro en planteamientos
sectoriales y corporativos. Se trata de una contradicción real. Por un lado, el
movimiento solamente puede seguir si logra recoger o al menos comenzar a
despertar, la participación de la clase obrera como tal. Sin embargo, tal extensión
puede dar pie a los sindicatos para pillar el automóvil en marcha y encerrar en
planteamientos sectoriales, en los barrios a consumirse en reivindicaciones
localistas etc. Sin negar este peligro, cabe preguntarse: ¿El hecho mismo de
intentar incluso aunque fracase no proporciona las premisas de una lucha
colectiva que puede tener gran fuerza en el futuro?

Cualquiera que sea el rumbo
que tome el movimiento su aportación a la lucha internacional de la clase
obrera resulta indiscutible:

  • es un movimiento masivo y general, con la
    implicación de todos los sectores sociales.
  • la referencia no es un ataque concreto como en
    Francia o Inglaterra, sino la indignación con la situación que estamos viviendo.
    Esto le dificulta centrarse en reivindicaciones concretas, lo que le hace más
    difícil manifestar su carácter proletario[18]
    Pero al mismo tiempo, expresa un claro despertar de masas importantes ante los
    problemas de la sociedad y abre la vía a su politización
  • ha tenido como corazón las Asambleas.

La comprensión de lo que
está ocurriendo debe empujarnos a abandonar viejos esquemas. La Revolución Rusa
de 1905 mostró claramente una nueva manera de acción de las masas. Esto sumió
en la perplejidad y posteriormente en el rechazo para acabar en la traición, a
muchos dirigentes sindicales y socialdemócratas, a teóricos importantes como
Kautski y Plejanov, que se agarraban desesperadamente a los viejos esquemas de
la "acumulación metódica de fuerzas" mediante un gradual trabajo sindical y parlamentario[19].

Hoy hemos de evitar una
trampa similar. Los hechos no suceden tal y como cabría esperar según un
esquema atado a las luchas de los años 70 y 80. Es cierto que un proletariado
con dificultades de identidad y de confianza en si mismo, no se muestra a "voz
en grito"; es cierto, igualmente, que junto a él se movilizan las capas
sociales no explotadoras. El movimiento de avance hacia luchas masivas, hacia
un combate revolucionario, no discurre por raíles bien definidos y delimitados que
dejen claro e inequívoco su terreno de clase. Esto presenta riesgos -un
proletariado aún débil puede sentirse desorientado y confuso en medio de un
vasto movimiento social, podría incluso parecer que está completamente perdido
como sucedió en Argentina 2001-.

Lo anterior no le quita un
ápice de potencialidad a lo que está sucediendo:

  • Hoy las grandes concentraciones industriales tienen
    menor peso y aparecen difuminadas en una inmensa red nacional e internacional,
    lo que hace que sea difícil la lucha tradicional a partir de grandes fábricas.
    Para superar esa dificultad el proletariado encuentra la vía de tomar
    masivamente la calle acompañado por otras capas sociales. Todo eso hace que
    el carácter de clase no aparezca tan fácil y directamente como en el pasado,
    pero su pista puede seguirse a través de un esfuerzo mayor de conciencia y
    clarificación.
  • Frente a la
    descomposición social reinante que destruye los lazos sociales y agudiza la
    barbarie moral, la orientación de las Asambleas hacia un ágora donde toda la
    vida humana es reflexionada a conciencia aunque confusamente, apunta hacia una
    respuesta donde se puedan tejer lazos sociales, afirmar la moral proletaria, la
    solidaridad, la alternativa frente a una sociedad de competencia mortal.
  • Es verdad que cómo expresión de una situación
    desesperada y que se pudre por largo tiempo, el proletariado está lanzándose a
    un combate masivo acompañado por capas sociales no explotadoras que no
    comparten necesariamente sus mismos objetivos revolucionarios y tienden a
    diluirlo en una masa confusa. Esto encierra serios peligros pero al mismo
    tiempo proporciona la ventaja de ir creando una convivencia en la lucha, de
    poder abordar metódicamente los problemas, de una mayor comprensión mutua, todo
    lo cual será vital cara a futuros enfrentamientos revolucionarios con el Estado
    burgués.

CCI 25-5-11


[1] La corrupción está en el genoma mismo del
capitalismo puesto que su "moral" consiste en que "todo vale" con tal conseguir
la máxima ganancia. Con esa premisa congénita y en el marco de la agudización
de la crisis que propaga la máxima irresponsabilidad tanto en la clase
empresarial como política, la corrupción se hace inevitable en todo Estado
cualquiera que sean sus leyes.

[2] Sin embargo, en las asambleas empiezan a aparecer
planteamientos internacionalistas. Un orador en Valencia el domingo se proclamó
"ciudadano del mundo" y dijo que no podíamos limitarnos a cambiar España. Se
está haciendo un esfuerzo de traducción de los comunicados de las Asambleas a
todos los idiomas "extranjeros" posibles lo que contrasta con el planteamiento
inicial "hispano-español". Si es verdad que las movilizaciones fuera de España
en numerosos países se planteaban como "asunto de españoles en el mundo" parece
que algunas concentraciones empiezan a tomar otro signo.

[3] Aunque empieza a repetirse a partir de las asambleas
del domingo 22.

[4] No solamente en los países del "Tercer Mundo" (¡qué
terminología tan anacrónica!) sino igualmente en los países centrales.
Informáticos altamente capacitados, abogados, periodistas etc., se ven
relegados a la condición de precarios o freelance en situación muy inestables.
Pequeños empresarios se transforman en auto-patronos que trabajan más horas que
un reloj ...

[5] Ver Tesis sobre el movimiento de estudiantes contra
el Contrato de Primer Empleo http://es.internationalism.org/rint/2006/125_tesis

[6] Ver Las Revueltas de la juventud en Grecia confirman
el desarrollo de la lucha de clases, http://es.internationalism.org/ri/136_grecia

[7] Ver Francia, GB, Túnez, el porvenir es que la clase
obrera desarrolle internacionalmente sus luchas y sea dueña de ellas http://es.internationalism.org/Rint144-edito+lucha

[8] Ver ¿Qué está pasando en el Magreb y Oriente Medio? http://es.internationalism.org/rint145-magreb

[9] Ver en http://madrid.indymedia.org/node/17370
el comunicado de los detenidos que refleja elocuentemente el trato recibido

[10] El Estado es el órgano de la clase dominante. Aunque se presente bajo la
forma democrática su estructura misma se fundamenta en la delegación del poder,
lo que no presenta ningún problema para la minoría explotadora que al poseer
los medios de producción tiene "la sartén por el mango" y puede someter a los
políticos profesionales a sus intereses. Sin embargo, es muy diferente para la
clase obrera y la inmensa mayoría: su "participación" se reduce a otorgar un
cheque en blanco a esos señores que -aunque actúen con la mayor honradez y
renuncien a todo interés personal- se ven totalmente entrampados en la telaraña
burocrática del Estado. Por otro lado, de manera más específica, las reformas
propuestas, caso de ser tomadas realmente en serio, llevarían un largo tiempo
de trámites parlamentarios -donde pueden ser fácilmente desnaturalizadas- y su
aplicación resultaría más que incierta

[11] Es significativo que la estrategia adoptada por el
candidato del PP, Rajoy, consista en no decir absolutamente nada manteniendo un
discurso vacío plagado de los más patéticos lugares comunes, guardando un
silencio ensordecedor es la única forma que tiene de impedir que los votantes
de izquierda se movilicen en su contra.

[12] Tras la revolución de 1868 -llamada La Gloriosa- y los
convulsos años que le siguieron, en 1876 se instauró un turno entre el partido
conservador de Cánovas y el liberal de Sagasta, que perduró hasta 1900

[13] Los pequeños partidos en los que muchas intervenciones
en las asambleas ponen tantas esperanzas, aparte de tener un programa de
defensa del capitalismo tan contundente como el de los grandes y de darse una
estructura interna tan burocrática y dictatorial como aquellos, no poseen
ningún papel propio, son como una especie de bolsa que se hincha
coyunturalmente cuando alguno de los grandes baja y se deshincha cuando los dos
grandes necesitan ocupar todo el espacio en el Gobierno y en la Oposición.

[14] Ver la Serie ¿Qué son los Consejos Obreros? http://es.internationalism.org/rint145-consejos

[15] Ver La Cultura del Debate, un arma de la lucha de
clases, http://es.internationalism.org/La+cultura+del+debate%3A+un+arma+de+la+lucha+de+la+clase

[16] Expresado en el Decálogo democrático aprobado por la
Asamblea de Madrid: listas abiertas, reforma electoral...

[17] Ver La Descomposición fase última de la decadencia
capitalista, http://es.internationalism.org/node/2123

[18] A diferencia de lo sucedido en Francia y GB donde las
movilizaciones tenían como eje visible la respuesta a ataques muy duros de los
gobiernos.

[19] Frente a ellos Rosa Luxemburgo con Huelga de masas,
partido y sindicatos, o Trotski con Balance y Perspectivas supieron captar las
características y la dinámica de la nueva época de la lucha de clases

Herencia de la Izquierda Comunista: