Desembarco en Normandía 1944: matanzas y manipulaciones capitalistas
La clase dominante no repara en gastos cuando se trata de organizar espectáculos que hagan aceptar su suerte a los explotados y oprimidos. Ya en la Roma antigua, los emperadores sabían que a la plebe había que proporcionarle pan y circo (“panem et circenses”) para que aceptara su sino. Y cuando escaseaba el pan, se añadía más circo. En el mundo cristiano, los oropeles de la misa tenían básicamente el mismo objetivo. Pero también entonces, como con los juegos circenses, no se trataba únicamente de proporcionar a los oprimidos una pequeña dosis de diversión para que se olvidaran de su triste situación. También se trataba de cantar alabanzas de la omnipotencia y gran bondad de las autoridades del momento.