Introducción de la CCI
Muy recientemente hemos publicado un debate del Grupo de Esclarecimiento Comunista (GEC, grupo surgido en Perú) con el grupo anarquista Humanidad (también de Perú)[1]. Los compañeros del GEC nos remiten un nuevo texto de debate, esta vez con los del grupo Comunistas Integrales (de Ecuador), a propósito de la interesante toma de posición que éste publicó cuando la revuelta policial contra Correa el pasado 30 de septiembre[2]
En la introducción al texto de polémica con el grupo Humanidad saludamos el espíritu de debate de los compañeros del GEC, su contribución activa a la delimitación de las posiciones comunistas, su apertura muy estimulante a la clarificación. La Respuesta a los Comunistas Integrales sigue en la misma tónica y defiende con nitidez posiciones de clase más allá de que sea necesaria alguna puntualización de matiz. Sin embargo, hay un pasaje en el texto que nos ha llamado la atención y que contrasta con otros del mismo texto.
Los compañeros dicen respecto al posicionamiento de Comunistas Integrales: «Estamos de acuerdo en que vivimos en tiempos de contrarrevolución, luego del fracaso de la oleada revolucionaria de principios del siglo pasado». Pero más adelante hacen una afirmación que parece desmentir esta primera conclusión: «Debemos también aclara que si en Ecuador suceden estos hechos en los cuales el proletariado no se reconoce como sujeto revolucionario, y que tampoco tiene presencia consciente, no significa que la clase está aletargada, inactiva. Si queremos hablar del proletariado debemos, es cierto, ver las particularidades (Ecuador, Perú, Chile, etc.), pero ver principalmente el cuadro completo, ver a la clase en su existencia internacional, ver las huelgas inmensas que se desarrollan en Europa y Asia, y en menor grado en América, debemos ver a la clase que se reencuentra con ella misma a nivel mundial».
Pensamos que una de las claves para comprender -y superar- esta contradicción, la dan los propios compañeros cuando insisten muy justamente en la necesidad de ver principalmente el cuadro completo, ver a la clase en su existencia internacional.
Efectivamente, la lucha de clases del proletariado no puede analizarse como una suma de acontecimientos, como una sucesión de episodios cada uno visto en su inmediatez empírica. Necesita verse en su globalidad comprendiendo la conexión íntima que va uniendo cada uno. Se trata pues de ver los múltiples y contradictorios episodios por los que pasa la lucha de clases, sus diferentes etapas, desde el prisma global, mundial e histórico propio del marxismo.
Desde ese punto de vista, la contribución de nuestra Corriente, siguiendo aportes realizados por nuestros antepasados -como BILAN, expresión de la Izquierda Comunista de Italia-, es el análisis del curso histórico de nuestra época.
En los años 30, BILAN fue capaz de ver que la relación de fuerzas entre las clases, las condiciones impuestas por la derrota de la oleada revolucionaria de 1917-23 y el triunfo de la contra-revolución, se orientaba hacia la guerra imperialista generalizada, como acabó confirmándose en 1939-45. El paso de los partidos comunistas, siguiendo las huellas de los partidos socialistas, al campo capitalista, el impacto de las ideologías reaccionarias de la "defensa de la Patria Socialista" y el dilema tramposo fascismo-antifascismo, encadenaron nuestra clase a una sucesión trágica de derrota que la convirtieron en carne de cañón de la guerra imperialista. Esta línea fue capaz de discernirla BILAN más allá de los momentos en los que aparentemente parecía ser desmentida por acontecimientos como las huelgas en Francia en el verano de 1936 o igualmente el combativo sobresalto del proletariado español en julio del mismo año. En cambio, Trotski, incapaz de tener una visión global, iba a remolque de los acontecimientos y tan pronto reaccionaba a la desesperada -triunfo de Hitler en 1933- como hablaba de "comienzo de la revolución" ante las luchas en Francia y España en 1936.
Nuestra época ha tenido múltiples zigzags, se ha visto sacudida por convulsiones que aparentaban ir en todas las direcciones: sucesivos episodios de hundimiento en la crisis, guerras localizadas, hundimiento en 1989 del bloque imperialista ruso, momentos de lucha obrera intensa como Mayo 68 o el verano polaco de 1980 a los que han sucedido largas etapas de pasividad... ¿Cómo caracterizar la situación, cómo determinar la dirección general de los acontecimientos?
De manera muy esquemática[3] podemos decir que por el impulso de toma de conciencia que manifiestan y tienden a desarrollar, las luchas obreras que estallan a partir de 1968 con el Mayo Francés, el Otoño Caliente Italiano[4] y el Cordobazo argentino en 1969, la insurrección báltica en Polonia 1970 etc., suponen el fin del periodo de contra-revolución y la apertura de un periodo histórico cuya desembocadura última son los enfrentamientos de clase generalizados.
Es evidente que 40 años después "la historia ha dado muchas vueltas" pero creemos que no se ha desmentido esa perspectiva y entendemos que solamente alrededor de ella pueden ser comprendidos los hechos.
CCI 16-12-10
Respuesta de los compañeros del GEC a Comunistas Integrales de Ecuador
Miércoles, 17 de noviembre de 2010
Estimados compañeros:
Nos alegra en sobremanera saber que a nivel internacional aparecen minorías jóvenes y revolucionarias, que demuestran no sólo la existencia de nuestra clase y sus vanguardias, sino también su lucha vigente y concreta. Nosotros como minorías a nivel mundial nos encontramos nuevamente con nuestro programa histórico, programa emanado de la lucha de clases, que no pertenece a una organización en particular sino a la clase y sus minorías en general. Pero no sólo nos quedamos con nuestra existencia, sino que nuestra existencia es práctica, participando activamente en el proceso lucha que ahora se ve más clara con los últimos acontecimientos de Grecia, Francia, España, Turquía, China, Bangladesh e Inglaterra.
El pronunciamiento que elaboraron, sobre los sucesos del 30 de septiembre en Ecuador, es muestra del despertar de la clase, de cómo luchamos por recobrar nuestros principios que parecían perdidos entre los engaños de la burguesía y de la contrarrevolución.
Por tanto creemos conveniente mostrar los puntos en los cuales estamos de acuerdo con sus posiciones, y claro está, haremos también las críticas sobre los aspectos en los cuales no estamos de acuerdo o sobre los puntos ambiguos que se muestra en dicho pronunciamiento.
- Con respecto a las famosas "Izquierdas", estamos en concordancia en que ellas son parte de la burguesía, parte del capital, debemos hacer un deslinde claro entre "izquierdas" y nosotros los revolucionarios comunistas.
La "izquierda" no es más que uno de los brazos del sistema capitalista, un brazo muy peligroso, pues se viste de rojo y más fácil engaña, confunde y trafica con los intereses de la clase proletaria. La "izquierda" también defiende al capital, también avala la explotación del hombre por el hombre, defiende la propiedad privada; la trampa es su propuesta de hacer el sistema más humano, menos desigual, quiere hacer un capitalismo menos salvaje y más vivible.
Ya la historia ha demostrado a quienes defienden las izquierdas; defienden a sectores progresistas de la burguesía, pero burguesía al fin y al cabo. Ni la izquierda ni la derecha, ninguna de las dos puede ni podrá representar los intereses de la clase, pues los intereses de la clase son defendidos por la clase misma y sus organizaciones autónomas, soviets, consejos, minorías comunistas, etc.
- Con respecto al estado, debemos decir que éste, es el aparato, el instrumento utilizado a través de la historia por una clase para someter y oprimir a otra u otras. El estado no es esa entidad neutral que nos quieren hacen creer, ese aparato que regula y es intermediario entre las clases, que supuestamente representa a todos, al "pueblo" en su conjunto. El estado actual es burgués y defiende por tanto los intereses de la clase dominante, la clase burguesa, todo aquel que atente contra dichos interés debe ser castigado y eliminado.
Debemos agregar que los proletarios no luchamos por conseguir el poder del estado burgués este debate teórico quedó zanjado luego del proceso revolucionario 1917-1923. Los proletarios luchamos para generar nuestro poder dentro, todavía, de la sociedad burguesa, generamos nuestros propios órganos políticos de lucha. El doble poder generado dentro de la sociedad capitalista, en una etapa altamente revolucionaria, nos conduce al inevitable desequilibrio de este choque de poderes, en el cual o el decadente estado burgués retoma posiciones o el naciente poder proletario vence y ejerce su dictadura, convirtiéndose así en un semi-estado, teniendo como base a los consejos obreros, comités de fábricas, etc.
- Con respecto a la policía y militares estamos de acuerdo en que estos cumplen el papel represivo y violento, que por sí sola la clase burguesa no puede cumplir, es otro brazo del capitalismo, es un brazo pero con garrote, si el brazo ideológico no funciona, se llama al del garrote. Policía y militares en su gran mayoría provienen del proletariado, pero se ponen contra él, no de manera consciente. Por ello no compartimos la idea que se presenta en el pronunciamiento de que los policías no deberían convertirse en traidores, en teoría lo son, de manera inconsciente, pero nadie se hace policía o militar sabiendo que es un traidor y que atacará a su clase. No pidamos madurez en la conciencia de un día para otro a conciencias repletas de ideología burguesa, y más aún a policías y militares, en esta etapa, en la cual la clase empieza a recobrar su papel.
- Estamos de acuerdo en que vivimos en tiempos de contrarrevolución, luego del fracaso de la oleada revolucionaria de principios del siglo pasado, la burguesía (y dentro de ella su izquierda y su derecha) cumplió un papel altamente reaccionario, engañando, mintiendo, ocultando la historia y a las organizaciones proletarias, aquí la degeneración de la URSS y el Estalinismo jugó un papel importantísimo dentro de la contrarrevolución. Es decir la contra no sólo vino de la burguesía, sino también desde dentro del movimiento proletario. Es de aquí que beben también las izquierdas del capital, beben de las desviaciones que nacieron dentro de la propia lucha proletaria.
- Con respecto a los gobiernos de Correa, Chávez, Evo, etc. Debemos decir que son parte del capital, que utilizan el descontento social, y en particular importancia, el descontento proletario para canalizarlo hacia las supuestas "revoluciones" ("bolivarianas", "ciudadanas") para no atacar al capitalismo mismo sino a su "cara mala", a su "rostro inhumano", no se ataca al meollo del asunto, la propiedad privada y el trabajo asalariado no está en discusión en estas "revoluciones".
- Debemos también aclara que si en Ecuador suceden estos hechos en los cuales el proletariado no se reconoce como sujeto revolucionario, y que tampoco tiene presencia consciente, no significa que la clase está aletargada, inactiva. Si queremos hablar del proletariado debemos, es cierto, ver las particularidades (Ecuador, Perú, Chile, etc.), pero ver principalmente el cuadro completo, ver a la clase en su existencia internacional, ver las huelgas inmensas que se desarrollan en Europa y Asia, y en menor grado en América, debemos ver a la clase que se reencuentra con ella misma a nivel mundial. Debemos tomar estos movimientos con cautela, pero también con alegría, ver que luchamos y que las minorías estrechan lazos cada vez más fuertes, correspondiendo al proceso actual de la clase, no se puede pedir frutos a un árbol que aún es semilla... Por eso compartimos la aclaración que nos hicieron llegar, gracias a ella comprendimos con mayor precisión el análisis que realizan sobre el movimiento proletario y el trabajo de las minorías como parte de la clase.
- Compartimos las críticas a los sindicatos, éstos perdieron hace mucho sus principios clasistas, no existen ya sindicatos revolucionarios, eso es una mera ilusión, quizá una pequeña reminiscencia de lo que fue alguna vez. El sindicato negocia la explotación, el sindicato adormece las fuerzas proletarias, el sindicato se ha convertido en un brazo más del sistema, con su legalidad y sus jefes sindicales. El sindicato no es más que otro aparato del capital, un aparato des-movilizador y apaga incendios, cada intento de la clase por luchar autónomamente es acaparado por el sindicato y conducido a su derrota, el entreguismo y la legalidad son características ya inherentes de los sindicatos.
- La democracia como dicen ustedes compañeros no es otra cosa que dictadura de la burguesía contra los productores de la riqueza social, el proletariado. No existe buena y mala democracia, nos debemos conducir hacia la dictadura del proletariado. La violencia organizada de los desposeídos contra la burguesía.
- La clase está luchando mientras escribimos esta carta, la clase lucha, nosotros somos ejemplo de eso, pero también son ejemplo los miles que salen en Francia, en Inglaterra, en Asia. Claro que existimos y solo existimos luchando y ahora más que en años anteriores. La clase sale de su repliegue y lo demuestra en los paros, huelgas y muy especialmente en sus minorías, no estamos tranquilos, la clase se mueve en lucha contra sus condiciones paupérrimas de vida, aun no reconoce en general su verdadero camino histórico, pero si en particulares, en las minorías revolucionarias. Con respecto al mismo punto se menciona que: "no existe un proletariado visiblemente en lucha contra el capital" pues debemos decir que si existe, consciente e inconscientemente, el proletariado lucha primero por sus reivindicaciones económicas contra el capital (los ejemplos están mencionados más arriba), y va consiguiendo su conciencia en la lucha, pero no solo allí, sino también las minorías cumplen su papel de lucha, difusión y esclarecimiento dentro de la clase, siendo un punto de apoyo en, la toma de conciencia del resto de la clase.
- Con respecto a lo que ustedes consideran el programa histórico de la clase nos mostramos de acuerdo con que a través de la historia de nuestra clase se ha formado con lucha, sangre y muertes, los puntos fundamentales que ya desde la Liga de los Comunistas comenzaba a tomar una forma clara, como son: Abolición de la propiedad privada, el trabajo asalariado, el capital, las patrias, etc. Mediante la lucha autónoma, instauración de la dictadura de los productores y la revolución mundial. Con respecto a la abolición del estado y de la democracia que mencionan en este punto, creemos conveniente un debate mayor, para expresar lo que pensamos con respecto a estos dos puntos.
- Sobre el debate y la crítica revolucionaria, consideramos que son pilares fundamentales en la toma de consciencia de la clase, ésta no es impuesta, ni administrada desde afuera, sino con un esfuerzo conjunto de la clase por su clarificación. El debate es el arma histórica en el cual los proletarios y muy especialmente sus minorías logran afianzar sus postulados, encontrarse con sus principios básicos y plantean su accionar práctico para la destrucción del sistema capitalista.
- En el texto se repite la siguiente frase "Tarde o temprano nuestra clase se dará cuenta", pero si bien la clase toma consciencia por qué se ve empujada por sus propias condiciones de existencia, no debemos dejar pasar la ligazón dialéctica que existe entre la clase y su vanguardia, siendo una, y no dos distintas y separadas partes, que luego se unirán, sino que van de la mano, a la par, el desarrollo de la clase es el desarrollo de sus vanguardias y el desarrollo de sus vanguardias es el desarrollo de la clase, ambas se desarrollan como parte de una unidad dialéctica. Los comunistas (como vanguardia) se distinguen del resto de la clase porque tienen las cosas más claras y reconocen el destino histórico de la clase en su conjunto, liberar a la humanidad entera del flagelo de la sociedad dividida en clases por la explotación. Por tanto las minorías cumplen un papel fundamental en la toma de consciencia de la clase porque son en si la toma de consciencia de la clase en estos momentos más avanzada, y difunden a través de los debates, conversatorios, círculos de estudio, pronunciamientos y prensa las ideas y propuestas conscientes del proletariado.
- Con respecto al partido consideráramos que si bien los partidos son herramientas del capital, reconocemos que nosotros necesitamos el partido comunista, partido internacional, pieza fundamental para la revolución, sin el partido la clase no podrá llevar a cabo su revolución, así como sin soviets no podrá llevar a cabo la revolución. En este punto necesitaríamos un debate mayor para precisar mejor las ideas sobre el partido y que ustedes también aporten sus ideas en un esclarecimiento mutuo y fraterno de minorías revolucionarias.
Compañeros consideramos que en esta etapa de lucha proletaria, que a nivel mundial demuestra la actividad de la clase, las minorías debemos cada vez más estrechar los lazos, avanzando acorde con el avance de la clase, debemos esclarecernos, planificar acciones conjuntas, y ser muestra de la toma de consciencia de la clase.
Sin más un fuerte abrazo de camaradería.
José
Grupo de Esclarecimiento Comunista. - G.E.C.
[1] Ver https://es.internationalism.org/node/3010 [1]
[2] Ver /content/2996/desde-ecuador-toma-de-posicion-de-comunistas-integrales-sobre-el-30-de-septiembre [2]
[3] Para no extendernos se puede consultar una detallada exposición de este análisis en Ven (en impresión papel), la Revista Internacional nº 15 y 18 sobre "el curso histórico". Más reciente mente puede consultarse en la web /revista-internacional/200510/183/resolucion-sobre-giro-en-la-lucha-de-clases [3]
[4] Ver en /revista-internacional/201002/2773/el-otono-caliente-italiano-de-1969-i-un-momento-de-la-recuperacion [4] el primero de una serie de artículos sobre este acontecimiento.
La respuesta contiene análisis y posiciones con los que nos identificamos plenamente. Vemos con satisfacción cómo los compañeros del GEC han llegado con su esfuerzo de reflexión y su compromiso firme con la lucha proletaria internacional a posiciones que convergen con las nuestras: sobre la crisis capitalista, sobre el papel de los revolucionarios, sobre el desarrollo actual de la lucha de clases internacional del proletariado tanto a nivel de luchas abiertas como de aparición, coordinación y debate crecientes de minorías internacionalistas
Los compañeros hablan de « nuestra clase no hace esperar su respuesta» y « Se está volviendo a tomar el rumbo revolucionario que se perdió luego de la máxima experiencia de lucha y toma de consciencia de nuestra clase, como lo fue la oleada revolucionaria que surgió entre 1917 y 1921». Habría un debate a desarrollar que presenta el mayor interés: ¿Cuál es la relación de fuerzas entre las dos clases fundamentales de la sociedad mundial, el proletariado y la burguesía?. De manera más concreta: ¿las respuestas obreras que hasta ahora se han dado están realmente a la altura de los graves ataques que están sufriendo? ¿Estamos realmente en un rumbo revolucionario aunque sea todavía en sus inicios?, sobre el papel vital de los Consejos Obreros como órganos de poder del proletariado, sobre la cuestión crucial de la necesidad de destruir el Estado burgués etc.
Pero lo que nos ha parecido especialmente significativo en la respuesta de los compañeros es su apuesta clara y decidida por el debate abierto y hasta el fondo en las filas revolucionarias y proletarias. Suscribimos con entusiasmo esta declaración que los compañeros no solamente proclaman sino que aplican concretamente en la práctica: «Nosotros estamos dispuesto a debatir con minorías revolucionarias que tengan una visión internacionalista, que rechacen a la izquierda y sus frentes, que sean intransigentes a la hora de poner claras las posiciones revolucionarias de nuestra clase».
Hay sin embargo un pasaje en el excelente documento de los compañeros sobre el cual quisiéramos plantear un debate. Los compañeros afirman «a medida que el proletariado ha ido desarrollando su consciencia de clase, a medida que el proletariado ha ido dejando atrás los intereses socialdemócratas y reformistas (por los que luchó cuando estaba recién en formación) y ha ido asumiendo la lucha comunista, el marxismo se ha desarrollado». Es posible que los compañeros den un alcance a este pasaje que no sea el mismo que nosotros hemos podido interpretar pues sucede a menudo que a unos mismos términos unos le dan un sentido y otros le dan otro completamente diferente. En todo caso, este debate será fructífero aunque solamente sea para aclarar los términos.
Entendemos que en la época histórica de ascendencia y apogeo del capitalismo (desde finales del siglo XVIII hasta principios del siglo XX) el proletariado podía desarrollar una lucha sistemática por reformas y mejoras de su condición y podía utilizar el parlamento y la tribuna electoral como medios transitorios en el desarrollo de su lucha y el acercamiento de la etapa donde únicamente la lucha revolucionaria por la destrucción del capitalismo estuviera a la orden del día. En esa etapa los partidos socialdemócratas jugaron un papel necesario y positivo. Marx y Engels contribuyeron activamente a su formación. Por ejemplo, el Partido Socialdemócrata Alemán (1869) o el Partido Obrero Francés, entre otros.
Es cierto que, a menudo, les dirigieron críticas muy sistemáticas, entre las que cabe destacar la Crítica al Programa de Ghota (1875), escrita por Marx ante las confusiones que en él se contenían en particular sobre la cuestión del Estado. Pero esto forma parte de la actitud que tradicionalmente ha reinado dentro del movimiento proletario: la crítica firme en vistas al desarrollo del debate, dentro de un apoyo, una solidaridad y una convergencia plenos.
De forma más general, creemos que es necesario distinguir entre lo que es la lucha por reformas y lo que es el reformismo. Mientras la primera supone una etapa necesaria de la lucha del proletariado en el contexto de la época ascendente del capitalismo, el reformismo constituye una desviación oportunista que hace de la lucha por reformas la vía utópica para una conquista pacífica de una mayoría parlamentaria que permita construir el socialismo desde las propias estructuras del mundo burgués. El reformismo fue una ilusión reaccionaria, un producto de la penetración de la ideología dominante en las filas obreras, que transformaba la necesaria lucha por reformas en un gradual encadenamiento del proletariado a los pilares del Estado burgués. Mientras Rosa Luxemburgo, Lenin etc., hacían de la lucha por reformas un momento en el desarrollo de la conciencia y el reagrupamiento de fuerzas proletarias en la perspectiva de la revolución mundial, los sectores reformistas dentro de los partidos socialdemócratas convertían la lucha por reformas en la excusa para plegarse al capitalismo, a su Estado, a su parlamento, a su pretensión de ser un sistema social "abierto a todos los ciudadanos". La traición vergonzosa de los partidos socialdemócratas en 1914 en el momento de la guerra mundial fue preparada por ese virus reformista que acabó devorando su sustancia revolucionaria.
CCI 10-12-10
Correspondencia de los compañeros del GEC
Lima, 30 de noviembre de 2010
Señores del periódico libertario "Humanidad":
Hemos podido recibir el último número de su prensa (N° 16/noviembre 2010), en el cual está publicado un artículo titulado "¿Todo el poder a los soviets?" redactado por Anselmo Pérez. En dicho artículo se describen y critican las posiciones planteadas por nuestra organización, en un conversatorio sobre la Revolución Rusa convocado el pasado octubre por la organización G.A.E.S.
El conversatorio tuvo como título "¡Todo el poder a los soviets! - por un análisis crítico de la Revolución Rusa.", convocado para el día 15 de octubre en la facultad de Ciencias Sociales de la UNMSM. Debido a que asumimos como erróneas y superficiales las descripciones que hacen sobre nuestras posiciones teórico-políticas, tenemos la necesidad de aclarar algunos puntos que creemos necesarios. En esta tarea dejamos atrás ambiciones individuales o personales; por el contrario, con esta breve respuesta queremos contribuir al debate y reflexión dentro de nuestra clase.
En la coyuntura actual se vive una aceleración y agravamiento de la crisis capitalista. Prácticamente en todos los países del mundo, el capital, ha declarado una guerra directa a las condiciones de vida de los trabajadores. La realidad es que se está incrementando y ampliando hasta el extremo el desempleo, la miseria, las enfermedades, los sufrimientos físicos y síquicos. Pero en reacción a esto, nuestra clase no hace esperar su respuesta. Como es sabido por todos, se están produciendo protestas, huelgas masivas, paros radicales, enfrentamientos directos en diversas latitudes del globo. El desarrollo de luchas en Bangladesh, Grecia, España, China, Francia, Inglaterra, etc. son la prueba fehaciente de ello. El proletariado internacional está comenzando a despertar como clase. Se está dejando de creer en la diversa fauna izquierdista (tanto legal o radical), que por muchos años se ha presentado como la defensora de los trabajadores. Se está volviendo a tomar el rumbo revolucionario que se perdió luego de la máxima experiencia de lucha y toma de consciencia de nuestra clase, como lo fue la oleada revolucionaria que surgió entre 1917 y 1921 en gran parte del mundo, principalmente Europeo. En esta etapa de despertar de nuestra clase, de retorno a las luchas masivas fuera de las barreras sindicales, donde comienzan a reaparecer las asambleas abiertas y discusiones de base, es nuestro deber como organización comunista proletaria, propiciar el debate, la discusión y la reflexión para el esclarecimiento del proletariado en su conjunto. Este es nuestro único interés al contestar sus planteamientos. Dejando claro esto, pasamos a dejar sentada nuestras posiciones sobre los siguientes puntos:
Sobre nuestra condición de clase.
En el artículo nos dan el siguiente calificativo "jóvenes estudiantes del Grupo de Esclarecimiento Comunista (G.E.C.)". Aunque este punto no sea en gran medida trascendental para comprender los principios revolucionarios de nuestra clase, es necesario dejar en claro que: los que militamos en el G.E.C. partimos, para definirnos, de nuestra condición y función social que ocupamos en el modo de producción burgués. Esto quiere decir que nos comprendemos como proletarios, no contamos con medios de producción, sólo tenemos nuestra fuerza de trabajo para vender, somos explotados y/u oprimidos por el capital y su Estado. No somos un grupo universitario o estudiantil, sino un grupo de jóvenes proletarios con consciencia de clase, que trabajamos políticamente para la abolición de las relaciones burguesas de producción, como para la destrucción de su forma política el Estado, y para la instauración consciente de la Sociedad Comunista. Obviamente el trabajo que desarrollamos no está afuera o encima de la clase, sino dentro de ella. Tenemos una visión de clase internacionalista y revolucionaria, por eso tratamos de comprender y entender consecuentemente las etapas del proceso de la lucha de clases que estamos viviendo. No nos asumimos como una vanguardia iluminada que tiene que llevar el conocimiento a los ignorantes obreros, por el contrario, nosotros somos parte de la clase, somos parte de esa mal llamada "masa", con la única diferencia que, como muchas otras minorías revolucionarias comprendemos nuestro papel histórico, ya que tenemos la perspectiva internacionalista y la teoría marxista. La clase en su lucha nos alimenta de experiencia, nos llena de conocimientos revolucionarios, nosotros los asimilamos los comprendemos, los estudiamos, los debatimos y los teorizamos, para actuar en base a la dinámica de nuestra clase en su conjunto e intervenimos planteando nuestras posiciones, que como les repetimos no son sacadas de libros o de teóricos sino de las mismas experiencias del proletariado. Con esto esperamos haber aclarado nuestra condición proletaria y no estudiantil.
Sobre el marxismo
En el artículo se menciona, sobre nuestras posiciones políticas, que "no se definen en ninguna de las clásicas tendencias marxistas (leninistas, stalinistas, maoístas, trotskystas, consejistas) sino que, al parecer, busca un camino diferente siquiera para no incurrir en los mismos errores de sus predecesores.". Aclarar este punto es vital para que se comprenda el trabajo que realizamos como minoría revolucionaria, dentro de la lucha histórica de nuestra clase. La teoría en la que nos basamos para comprender el modo de producción en el cual nos encontramos, para tener una visión profunda e histórica de la base del capitalismo, para entender la lucha de clases que produce la contradicción capital - trabajo, y tener claro la perspectiva revolucionaria del proletariado, es el marxismo. Esta teoría revolucionaria, llamada marxismo, no la asumimos como invención de Marx o de Engels, sino como la sistematización científica y viva de la lucha real del proletariado, elaborada por las minorías revolucionarias en el fragor de la lucha por la abolición de las cadenas de la esclavitud asalariada. El marxismo es una teoría viva que recoge dialécticamente el pasado y el presente de la lucha de clases, y los une en función al objetivo revolucionario y futuro del proletariado. Si afirmamos que el marxismo es una teoría revolucionaria, surgida en el calor de la lucha de clases, es porque la comprendemos como teoría para la abolición del capitalismo y la construcción del comunismo.
Para profundizar en este punto, tenemos que tener en cuenta que: a medida que el proletariado ha ido desarrollando su consciencia de clase, a medida que el proletariado ha ido dejando atrás los intereses socialdemócratas y reformistas (por los que luchó cuando estaba recién en formación) y ha ido asumiendo la lucha comunista, el marxismo se ha desarrollado. El mismo proletariado ha necesitado tener una comprensión real de su existencia, el mismo proletariado en lucha, ha necesitado romper con las ideologías idealistas y desarrollar una visión científica, materialista y dialéctica, de su existir como clase. Este empuje teórico que ha dado la clase en su lucha fue sistematizado, teorizado, conceptualizado por las minorías revolucionarias que surgen dentro de esta dinámica de lucha. Obviamente uno de los individuos que, dentro de la lucha proletaria internacional, contribuyó de manera notable en la sistematización y teorización de las lecciones dejadas por la clase fue Carlos Marx. Pero de ningún modo las posiciones que defendió salieron del aire o de su "gran inteligencia", fueron parte activa y viva de la lucha proletaria revolucionaria de la época. El punto de por qué lleva su nombre, es que justamente en los momentos en donde el proletariado rompió con el reformismo y utopía socialdemócrata, Marx contribuyo grandiosamente, a cambiar de página y mostrar el fin comunista con una base científica, explicando las relaciones capitalistas, la naturaleza del Estado y la presencia en la historia de la clase proletaria. El pasar del socialismo utópico (donde no se comprendía el modo de producción burgués, donde no se conocía al sujeto histórico revolucionario, etc.) al socialismo científico se lo debemos en general a la misma clase proletaria en lucha, pero si queremos ser exigentes y concretos, dentro del desarrollo de la lucha proletaria la figura de Marx fue de una importancia realmente significativa. El que pudo sistematizar y teorizar admirablemente las lecciones históricas que la lucha de clase iba dejando, fuera de toda mística o creencia subjetiva, fue el compañero Carlos Marx. Por eso no dudamos en dejar clara nuestra posición sobre el marxismo. No es una teoría de un hombre, sino de la clase misma, por eso se desarrolla y se nutre de la lucha proletaria.
Ahora bien, nosotros nos reivindicamos del aporte de la lucha proletaria en general, y en particular el aporte que nos ha dejado las organizaciones internacionales del proletariado: la Liga de los Comunistas donde participaron Marx y Engels (1847-52), las tres Internacionales (la Asociación internacional de los trabajadores, 1864-72, la Internacional socialista, 1884-1914, la Internacional comunista, 1919-28 - hasta su Tercer Congreso), y de algunas de las posiciones defendidas por Fracciones Comunistas que se fueron separando en los años 1920-30 de la Tercera internacional (la Internacional comunista) en su proceso de degeneración por parte de la contrarrevolución estalinista. Rechazamos por tal motivo las desviaciones leninistas, trotskistas, estalinistas, maoístas, etc. Ya que las consideramos como parte de las distorsiones que se han producido debido a la contrarrevolución surgida luego del aislamiento que sufrió la Revolución Rusa, y la derrota de la oleada revolucionaria, en 1917 al 1921 aproximadamente.
Por lo explicado líneas arriba, podemos decir que no buscamos un camino diferente al desarrollado por nuestra clase en sus luchas contra el capital. Todo lo contrario, nosotros tenemos una historia, nos respaldamos en ella para avanzar en la actualidad. El marxismo es la teoría revolucionaria, que para nosotros, sistematiza científicamente las lecciones de la lucha de clases, la dinámica del capital y las acciones actuales de la clase para llegar al comunismo.
Sobre la contrarrevolución estalinista.
En el artículo se menciona que nuestro delegado en la ponencia, el c. José Rojas, "nos hizo ver lo novedoso de su posición marxista". Pues bien señores de Humanidad, sería redundante aclarar este punto, debido al desarrollado en los párrafos precedentes, en todo caso agregaremos que el marxismo no es una teoría salida de algún grupo autoproclamado marxista. El marxismo se alimenta y crece con la comprensión de la clase de su papel histórico en la sociedad, se alimenta y crece con los aportes teóricos que se puedan hacer al sistematizar las lecciones de la lucha, etc. No creemos reinventar el marxismo, sencillamente porque el marxismo se basa en la experiencia histórica de nuestra clase.
Queremos aprovechar este punto para mencionar que, luego de la degeneración de la Revolución Rusa, de la pérdida del poder de los soviets y la monopolización del poder por parte del Partido Comunista Ruso (en el Estado), se destruyeron y degeneraron las posiciones verdaderamente marxistas. El defender el capitalismo de Estado que hubo en la U.R.S.S., plantear que el social-imperialismo ruso era el socialismo, no es parte de los intereses del proletariado, por lo tanto no tienen ninguna relación con el marxismo. El mariateguismo, por ejemplo defendió las posiciones enviadas desde Rusia por el régimen estalinista. Estas posiciones no tienen que ver nada con los planteamientos revolucionarios de la clase, por más que los defensores de Mariátegui, como este mismo sujeto, se hagan llamar las vanguardias iluminadas del comunismo.
Y es que luego de que el estalinismo, que no es sólo Stalin, sino todo un régimen social capitalista, se hizo con el poder en Rusia, destruyendo la revolución proletaria, sus posiciones fueron enviadas a todos los rincones del mundo como la consagración y desarrollo del marxismo. La II Guerra Mundial contribuyó a que la U.R.S.S. se dispare como potencia mundial junto a U.S.A., dejando el camino libre para que imparta sus manuales a diestra y siniestra dentro de nuestra clase. Este imperialismo, sólo financió guerrillas, defendió al capitalismo de Estado, explotó y asesinó en la miseria a millones de proletarios so pretexto de que el socialismo era duro, pero era el camino al Comunismo. Trotsky, hasta el día de su muerte, defendía a la U.R.S.S. y el único problema que veía en este régimen de capitalismo de Estado era al padrecito Stalin, a pesar de que los trotskistas reniegan a rabiar de Stalin, no son sino parte de la misma espada con que se mató la Revolución proletaria en Rusia. Esto no es defender nada nuevo, no es inventar una posición nueva, esto es aclarar las posiciones que el marxismo siempre ha defendido. Desde la primera organización comunista, La Liga de los Comunistas - 1847, se plantea que la organización comunista "...persigue el derrocamiento de la burguesía y el dominio del proletariado, la supresión de la vieja sociedad burguesa, basada en el antagonismo de las clases, y la instauración de una nueva sociedad sin clases ni propiedad privada".
Con esto podemos entender porque nuestra clase, ha ido a la deriva, sin recobrar su memoria histórica. El estalinismo (y demás izquierdismo) sepultó las lecciones proletarias, vistió de rojo países y obligó a los jóvenes proletarios a que defiendan posiciones que nada tenían (ni tienen) que ver con sus intereses históricos como clase. Nosotros estamos plenamente convencidos que "la emancipación de la clase obrera debe ser obra de la propia clase obrera" y no de vanguardias profesionales por más marxista y comunistas que estas se llamen.
Sobre el papel del Estado o Semi-Estado
El siguiente punto que tocaremos es un tema polémico y discutido históricamente en el seno mismo de la clase, concretamente en el movimiento de avanzada y revolucionario del proletariado, "el papel del Estado". En su artículo ustedes mencionan que "el llamado por ellos (G.E.C) "Estado proletario", no es sino un "semi-Estado", o sea un estado en extinción. Claro que Lenin también sostiene lo mismo en su obra "El Estado y la Revolución", es decir que se trataría de una recuperación de una idea olvidada por los autoritarios que han dominado hasta hoy el mundillo político "comunista"." Pues bien señores de Humanidad y lectores en general, desde la perspectiva marxista nosotros nos tenemos que basar en la experiencia histórica de nuestra clase, en su lucha, para sustentar nuestras posiciones respecto al Estado. Las relaciones capitalistas de producción, que se basan en mantener a una minoría privilegiada con el poder económico, la burguesía, que vive de la extracción de la plusvalía y de asalariar a la gran masa desposeída de la sociedad, el proletariado, privada de medios de producción y creadora de la riqueza social, son defendidas y legalizadas por el Estado burgués. Este Estado no es otra cosa que el aparato político, ideológico y militar utilizado por la clase burguesa para perpetuar su sistema de explotación y esclavitud asalariada. Ahora bien, el Estado existe dentro de las sociedad humanas cuando aparecen las diferencias de clase. Históricamente el Estado ha sido (y actualmente es) el aparato de las clase dominante para oprimir y explotar a las clase explotada (valga la redundancia). Debido a la comprensión materialista de la sociedad, podemos decir que el Estado surge con la división de la sociedad en clases; y surge como instrumento de las clases dominantes para perpetuar su explotación. Rechazamos por tal motivo, la posición reaccionaria y burguesa, de entender al Estado como un ente neutro, imparcial, etc. Los izquierdistas comprenden al Estado como un aparato neutro, que depende del partido que lo maneje y dirija. Los marxistas siempre hemos luchado, no por un querer idealista, sino por una necesidad histórica, por la abolición y destrucción del Estado de la burguesía, de su aparato de dominación económico, político e ideológico.
Por otro lado, nuestra clase en la actualidad no tiene el poder para decidir ni cambiar nada en su existencia; no tiene el poder para decidir por sí misma, depende del sistema mercantil capitalista. El proletariado solamente ha podido conseguir algún cambio social en su favor luchando como clase contra el capital y su representante político el Estado. La única forma que ha tenido y tiene el proletariado para cambiar su situación miserable en la sociedad es teniendo el poder para hacerlo, y esto sólo se puede lograr luchando contra el poder del Estado e imponiendo el poder proletario. Claro que esto es obvio, nadie en su sano juicio lo podría negar. Pero cambiar ciertas políticas capitalistas, lograr algunas reivindicaciones, etc. está muy lejos de ser una revolución social. Para que esto ocurra el proletariado tiene que tener el poder total de la sociedad, esto no quiere decir, quitarle el poder a la burguesía, sino imponer un poder revolucionario proletario para llegar al Comunismo. Esta situación se ha podido y puede concretar, sólo cuando se ha llegado a un alto nivel de conciencia de clase, cuando el proletariado se ha organizado autónomamente, cuando se ha podido comprender el papel histórico y confiar en el proyecto comunista. En estas circunstancias la clase proletaria ha ejercido y podrá ejercer por la violencia un poder autónomo, un poder para abolir su forma explotada de existencia. Los consejos obreros, los comités de fábrica, las organizaciones proletarias barriales, han desplegado en momentos álgidos de lucha un poder alternativo al del Estado burgués, un poder que ha surgido de las entrañas de la clase para luchar contra las cadenas de la explotación. Este poder proletario es completamente diferente al poder opresor y explotador de la burguesía. Por eso dejamos claro que si bien asumimos la formación de un Partido Comunista Mundial, negamos tajantemente que sea este el que ejerza su poder, por el contrario es el proletariado mismo que con un alto nivel de conciencia de clase se organiza e impone sus necesidades revolucionarias y colectivas contra las formas mercantiles de producción del capitalismo. Esto fue lo que surgió en la Revolución Rusa, el poder de los soviets. Lo que tenemos que tener claro, y es donde probablemente deslindemos con el anarquismo en general, es que este poder tiene que estar organizado y coordinado por un aparato que facilite la ejecución y administración de los intereses de los soviets, consejos obreros, comités de fábrica, etc. Este aparato se encargará de cumplir intransigentemente los fines que necesite el proletariado como clase para abolir la explotación por completo. A este proceso nosotros le llamamos dictadura del proletariado, o periodo de transición del capitalismo al comunismo; y al aparato que se encargará de llevar a cabo la imposición de los intereses del proletariado sobre los intereses del capital le decimos Semi-Estado. Por qué Semi-Estado, porque los Estados cumplen el papel de oprimir y explotador, el Semi-Estado no explotará a ninguna clase, por el contrario, será el instrumento de la clase proletaria y sólo servirá a sus fines revolucionarios. El Semi-Estado no será del Partido Comunista, sino será un órgano de la dictadura de los consejos obreros, una dictadura contra el rebrote capitalista, contra la reacción que quiera destruir la revolución proletaria, contra la ideología burguesa todavía imperante, como contra el capitalismo que siga existiendo en el mundo. Y es que el comunismo es mundial o no puede existir, por lo tanto la lucha ejercida por nuestra clase debe estar coordinada y centralizada, para poder combatir al capitalismo como un solo puño.
Luego de aclarar este punto, es conveniente mencionar que no tenemos, a profundidad una postura clara sobre el papel del Partido Comunista dentro del Semi-Estado. Y en general, hay muchos puntos por debatir, muchos puntos por estudiar, y diversos problemas que solucionar, esto sólo podrá resolverse con el debate, la discusión, el esclarecimiento, el conocimiento de la teoría marxista, y con el trabajo político-práctico de la lucha proletaria. De todas maneras les damos nuestras apreciaciones hasta donde las podemos defender y fundamentar, teniendo como base el desarrollo histórico de la dinámica de la lucha de nuestra clase.
Sobre el debate como arma del proletariado y el despertar de la clase.
Para finalizar, y en relación a un punto que tocan en su artículo sobre nuestra disposición a "celebrar reuniones o acciones conjuntas con los anarquistas", les mencionamos a los lectores en general que el proletariado necesita debatir, necesita repropiarse de su historia como clase. Necesita tener confianza en su revolución, necesita luchar autónomamente contra el capital, fuera de las garras de la izquierda, de los partidos oficial que se hacen llamar Comunistas o Socialistas. Nuestra clase no tiene nada que perder, excepto sus cadenas. Por eso es menester de las minorías revolucionarias, de los sectores de avanzada de la clase, que comprendemos la dinámica de la lucha, que comprendemos las relaciones sociales de existencia del capitalismo establecer lazos de debate y discusión. Nosotros estamos dispuesto a debatir con minorías revolucionarias que tengan una visión internacionalista, que rechacen a la izquierda y sus frentes, que sean intransigentes a la hora de poner claras las posiciones revolucionarias de nuestra clase. Asegurando que la lucha del proletariado es contra las relaciones capitalistas de explotación, y no contra algún país o alguna multinacional o empresa capitalista. Vemos con entusiasmo que la actual lucha de nuestra clase nos revela una etapa combativa y revolucionaria. La perspectiva comunista crece a cada instante, con cada huelga masiva, con cada rechazo a seguir los parámetros de los sindicatos serviles al capital, las minorías revolucionarias comienzan a salir, a criticar todo el pasado vergonzante a la que arrastro el estalinismo. Lo mejor que podemos sacar del pasado son las lecciones, aprender de ellas y avanzar por el camino revolucionario, hacia la emancipación del trabajo del yugo del capital, hacia el Comunismo.
Estamos seguros que hay muchísimos otros puntos que no hemos podido profundizar con estas breves líneas. Es un hecho que han quedado muchos cabos sueltos en las posiciones que hemos vertidos en el recorrido del texto. Pero es así la teoría proletaria, no está resumida en un manual o en un escrito, sino que está viva y se desarrolla junto a la lucha del proletariado, a su lucha de clase, que no sólo se manifiesta en las acciones directas o prácticas sino también en la lucha teórica por comprender las lecciones dejadas en combate. Resumimos esto con una cita de Carlos Marx, sacada de su libro "El 18 Brumario de Luis Bonaparte", Cap. I: "...las revoluciones proletarias, ...se critican constantemente a sí mismas, se interrumpen continuamente en su propia marcha, vuelven sobre lo que parecía terminado, para comenzarlo de nuevo, se burlan concienzuda y cruelmente de las indecisiones, de los lados flojos y de la mezquindad de sus primeros intentos, parece que sólo derriban a su adversario para que éste saque de la tierra nuevas fuerzas y vuelva a levantarse más gigantesco frente a ellas, retroceden constantemente aterradas ante la ilimitada inmensidad de sus propios fines, hasta que se crea una situación que no permite volverse atrás y las circunstancias mismas gritan: demuestra lo que eres capaz de hacer."
Esperamos recibir las críticas, alcances y preguntas correspondientes. El debate está abierto.
Grupo de Esclarecimiento Comunista - G.E.C.
Esta valiente participación ha sido tomada por un periódico burgués de gran circulación -el Daily Mail- para publicar un artículo donde acusa a nuestra sección de manipular a jóvenes inexpertos y de ser una "organización francesa" que se dedicaría a sembrar el virus de la revuelta entre los jóvenes.
Como dicen nuestros camaradas, mueve a la carcajada tan fantasiosa acusación. Somos una exigua minoría y nuestra influencia es ínfima, carecemos de los "poderes sobrenaturales" que nos se nos atribuyen, pero, sobre todo, ese no es nuestro método. No nos consideramos los inductores de los movimientos de nuestra de clase, no pretendemos crear sus respuestas. Nuestra función -conforme a la que ha sido siempre en el movimiento comunista- es contribuir activamente al desarrollo de la conciencia, la solidaridad y, por tanto, de la fuerza de la clase obrera.
Tenemos claro sin embargo cual es el móvil de semejante tipo de campañas. Crear un ambiente que justifique y propicie la represión. De ahí que sea importante la solidaridad con nuestra sección y con el compañero que es denunciado nominalmente en la infame gacetilla del periódico. Defendiéndolos, defendemos la capacidad de todos los revolucionarios internacionalistas, defendemos la lucha de la clase obrera.
El 22 de noviembre, el diario Daily Mail publica en su página Web un artículo "analizando" la resistencia de los estudiantes de secundaria y de los universitarios ante al aumento de las tasas escolares. Este diario "acusa" nominalmente a nuestra Organización de ser uno de los protagonistas principales de los bloqueos y ocupaciones del último periodo en ese país. Nuestros camaradas que viven en Inglaterra han respondido de inmediato, evidentemente.
Publicamos aquí la traducción del artículo del Daily Mail y la respuesta de World Revolution, órgano de prensa de la CCI en Gran Bretaña1.
El artículo del Daily Mail:
Estudiantes combativos han bloqueado las puertas de los Institutos como reacción al aumento de las tasas escolares
"Estudiantes combativos unen sus fuerzas a los comunistas franceses para bloquear, con piquetes, las entradas de los centros ingleses de secundaria, exhortando a los alumnos, que apenas llegan a los quince años, a ponerse en huelga en contra de las tasas escolares.
Los partidarios del "uso legítimo de la fuerza" se han unido a los miembros de la Corriente Comunista Internacional (CCI) para movilizar a niños que están aun en edad escolar, en un intento de detener la subida de las tasas.
Los activistas quieren difundir octavillas en los centros escolares de todo el país durante la jornada de lucha prevista para el miércoles.
Más de veinte mil jóvenes se han inscrito para participar en una "huelga nacional" el miércoles; la mayoría son escolares de enseñanza secundaria y estudiantes de formación profesional.
La apoya el grupo Education Activist Network (EAN) el cual ha convocado una reunión, el sábado en el Birkbeck College de Londres, para planificar la protesta.
En esa reunión participó por lo menos un miembro de la CCI.
La CCI tiene una larga tradición de acción directa que se inició en las protestas estudiantiles que paralizaron Francia, en 1968.
El cabecilla del EAN es Marc Bergfeld, de 23 años, quien ha potenciado la utilización de la "fuerza legítima" para derribar el Gobierno y llamado a "levantar barricadas en las escuelas".
M. Bergfeld, que frecuenta la Universidad de Essex, declaraba en la reunión del sábado: "Lo que podéis hacer, entre hoy y el día 24, es repartir octavillas fuera de las escuelas para que [otros] sepan qué es lo que estamos haciendo. De esta manera podrán unirse a vosotros ese día".
También asistieron empleados del Ayuntamiento y de la Sanidad, maestros y profesores de la Universidad".
Nuestra respuesta:
Nuestra primera reacción a este artículo en el Daily Mail fue de hilaridad general, después pensamos: "No hay publicidad mala" y acabamos preguntándonos ¿Qué hay detrás de todo esto?
La teoría del complot, del periodismo burgués, que no puede de ninguna manera considerar como posible un verdadero movimiento de rebelión que venga de la base y que necesita siempre un Moriarty2 diabólicamente astuto tejiendo su tela de araña en la sombra, tiene una larga historia; se remonta seguramente a la época de Marx y de la Primera Internacional. Por entonces, la prensa capitalista fustigaba habitualmente a la Asociación Internacional de Trabajadores, acusándola de azuzar cualquier acto de resistencia contra el orden burgués; lo mismo le daba la huelga local más pequeña que la poderosa Comuna de París de 1871.
Es bien cierto que la Internacional tenía bastante influencia en esta época pero no era nada comparada con la versión exagerada que transmitían los servidores de la clase dirigente.
La CCI somos un grupo minúsculo. Participamos en la lucha de clases de la mejor manera que nos lo permiten nuestras fuerzas y, ¡sí!, hemos participado activamente en bastantes de las discusiones, reuniones y, manifestaciones que forman parte del actual movimiento de los estudiantes contra las tasas escolares y la abolición del pago del EMA3. Efectivamente, estuvimos presentes en la reunión de EAN, citada. Estamos orgullosos de pertenecer a una organización internacional (lo que, evidentemente, es algo distinto de ser sólo francesa) y se puede decir, con certeza, que nuestros orígenes se remontan a la enorme oleada de huelgas que sacudió Francia en mayo de 1968.
No pretendemos ser los organizadores del movimiento actual -pensamos que este no es nuestro papel. Por otra parte no hay muchos motivos para polemizar con el Daily Mail pues le tiene sin cuidado saber si es verdad o no si sus redactores creen que han descubierto verdaderamente la fuerza secreta que está detrás de la rebelión actual de la juventud obrera en el Reino Unido.
La verdadera razón de ese artículo y otros similares es otra: Han aparecido recientemente cierto número de artículos del mismo género refiriéndose a grupos anarquistas como Solidarity Federation y Anarchist Federation a quienes señalan como los organizadores de la ocupación y asedio del Partido Conservador, en noviembre de 2010. Han llegado incluso, transcurridos ya estos hechos, a publicar en el Daily Telegraph un artículo particularmente pernicioso en el que se pone en evidencia a una persona que interviene en el foro internet Libcom -e incluso a su padre- insinuando, sin prueba alguna, que eran responsables directos de los desmanes causados en el barrio Millbank .
"Explicaciones" de esta índole buscan desacreditar a los revolucionarios y las organizaciones revolucionarias, mostrándolas como algo siniestro, intentando destrozar cualquier atractivo que pudieran tener y creando, en fin, una atmosfera desde donde puedan ser atacadas directamente por las fuerzas del orden. En fin, que, por ejemplo, nosotros estaríamos propugnando la "fuerza legítima" y estaríamos dispuestos a utilizar a inocentes escolares en nuestros proyectos diabólicos. Y por supuesto cabría preguntar ¿Por qué, si somos extranjeros, se nos debe tolerar aquí?
El "kettling" (acorralamiento, ndt) de la manifestación de los estudiantes del 24 de noviembre en Londres ha sido una escandalosa demostración de fuerza destinada a intimidar un movimiento que la burguesía no está convencida si podrá contener -concretamente, porque no sigue las reglas habituales de compromiso e implicación que los sindicatos y la izquierda deben, normalmente, imponer.
Las insinuaciones contra los anarquistas y los comunistas son expresión del carácter reaccionario de la clase dirigente y corresponden a la necesidad que tiene de bloquear un proceso emergente de politización en los jóvenes; una politización que amenaza con ir más allá de la falsa de oposición que les ofrece, en bandeja de plata, la izquierda del capital.
Tras todo esto no hay necesariamente una conspiración, un complot: esta forma de reacción es, para la clase dirigente, casi tan "espontánea" como una manifestación organizada en Facebook. Pero lo que ocurre es que de este proceso la burguesía también tiene su conciencia y es un hecho que nuestros dirigentes aprenden de lo que ha pasado antes y de lo que les pasa a otros. Por ejemplo: tienen delante las imágenes de Grecia y de Francia donde, en los reciente movimientos contra la austeridad, todos hemos visto a pequeñas pero bien visibles minorías proponer cuestiones de importante calado político: la autoorganización y la extensión de las luchas, el futuro que la sociedad capitalista nos reserva,... En Gran Bretaña, los estudiantes están planteando, igualmente, la cuestión del futuro y, como es natural, la clase dirigente prefiere evitar que se esfuercen por sentirse parte de un movimiento que marcha en la dirección de la revolución.
World Revolution (27 de noviembre 2010)
1 https://en.internationalism.org/ [8]
2 Moriarty, enemigo jurado de Sherlock Holmes, gran criminal dispuesto siempre a cualquier complot o juego sucio
3 EMA, sistema de ayudas (becas, préstamos,...) a la enseñanza en Gran Bretaña
Una oleada de luchas ha recorrido el país de arriba abajo: huelgas en las universidades y en la formación continuada; también entre los estudiantes de las escuelas universitarias y los liceos, ocupaciones de una larga lista de universidades, así como multitud de reuniones para discutir como proseguir la lucha,... La revuelta de los universitarios y otros estudiantes contra el alza de las tarifas escolares y las tasas EMA continúa. Los estudiantes y todos los que les secundan acuden a las manifestaciones con entusiasmo fabricándose ellos mismos sus pancartas e ideando sus propios eslóganes. Para muchos de ellos es la primera vez que participan en un acto de protesta. Muchos son también los que se implican en encontrar formas nuevas de organizar las manifestaciones. Estas huelgas, manifestaciones, y ocupaciones han sido todo menos los manidos actos que acostumbran a montar los sindicatos y las organizaciones de la izquierda "oficial". Por el contrario hemos asistido a un despliegue de iniciativas y de imaginación como las concentraciones espontáneas, la invasión de la sede del partido conservador en Millbank, los desafíos al cerco policial de las manifestaciones, así como la ocupación de ayuntamientos y otros centros públicos,... y otras tantas expresiones de esta actitud abiertamente rebelde. Hasta el extremo de que la condena por parte de Porter Aaron - presidente del Sindicato Nacional de Estudiantes (NUS) - de las manifestaciones de Millbank, le valió tal cantidad de críticas que se vio obligado a disculparse inmediatamente.
Este clima de resistencia, a duras penas controlado, inquieta a quienes nos gobiernan. Prueba de ello es el nivel de la represión policial que se ha empleado contra las manifestaciones. El 24 de Noviembre, en Londres, miles de manifestantes fueron sitiados por la policía apenas minutos después de partir de Trafalgar Square. Y, a pesar de algunas tentativas exitosas de romper ese cerco, consiguieron tener bloqueados a miles de manifestantes durante horas y padeciendo un intenso frío. En un momento dado la policía a caballo se lanzó a atravesar la multitud concentrada. En Manchester, en Lewisham Town Hall y en otros sitios, ha habido testimonios muy similares en cuanto a la brutalidad de las fuerzas policiales. Después de los sucesos de Millbank, los periódicos se han dedicado a su habitual papel, publicando las fotos de los supuestos "vándalos" y elucubrando historias terroríficas sobre grupos revolucionarios que se aprovecharían de los jóvenes británicos mediante su maléfica propaganda. ¡Esa es la verdadera naturaleza de la democracia baja la que vivimos!
La revuelta estudiantil en Reino Unido es la mejor respuesta que puede darse a quienes dicen que la clase obrera de este país sigue estando pasiva ante el torrente de ataques que le lanza este gobierno - en continuidad con los que lanzó el anterior -, y que atañen a todos los aspectos de la vida de los trabajadores: los despidos, los salarios, la sanidad, el desempleo, las prestaciones de invalidez, y también la educación. Es una advertencia a los dirigentes que hay una clase explotada que no acepta su lógica de sacrificios y de austeridad. A este respecto los estudiantes británicos se hacen eco de las luchas masivas que han sacudido Grecia, Francia e Italia, que amenazan con estallar en Irlanda, Portugal, y tantos otros países.
Pero ante la peor crisis de su historia, la clase capitalista no puede hacer otra cosa que hacer oídos sordos a nuestras exigencias. Si nos atacan a muerte no es por razones ideológicas, sino obedeciendo la lógica material misma de su moribundo sistema. Por ello, para arrancarles la más mínima concesión, incluso aunque sea momentánea, hemos de levantar nuestra mayor fuerza, lo que nuestros explotadores más se temen: una clase obrera organizada, unida y consciente de por lo que lucha.
Esto no es una utopía, sino algo que se está desarrollando ante nuestros ojos. La capacidad de autorganización se pone de manifiesto en la multitud de iniciativas que se están tomando en la calle, o en la fuerte insistencia que hay en las ocupaciones, y en general en todas las reuniones, para que las decisiones se tomen colectivamente, rechazando las manipulaciones que pretenden los aspirantes a burócratas aunque estos digan pertenecer a la "izquierda". Igualmente la tendencia a la unificación de la clase obrera se percibe en la participación en las asambleas que tienen lugar en los centros universitarios que se han ocupado, de profesores, padres de alumnos, jubilados, trabajadores de otros sectores y parados; y en que estos también se suman a las manifestaciones de estudiantes, de igual modo que estos se suman a los piquetes de la huelga del metro. Y otro tanto podemos decir respecto a la conciencia de cuáles son los objetivos del movimiento que se manifiesta tanto en la formulación de exigencias claras para el presente, y también de una creciente conciencia de que esta sociedad capitalista ya no puede ofrecer un porvenir a la humanidad.
Pero hemos de seguir discutiendo de cómo hemos de continuar estos esfuerzos que apenas están en sus inicios. Desde nuestro punto de vista basado, pensamos, en las experiencias pasadas y presentes de la clase obrera, hay toda una serie de medidas que deben ponerse en marcha desde ahora misma, aunque la forma en que se haga pueda variar de un lugar a otro. Y son:
Para que sigamos controlando de verdad la lucha, y para hacer eficaces las decisiones que se toman colectivamente y no impuestas desde arriba, tenemos que organizar reuniones masivas en los distintos centros de enseñanza, y que éstas estén abiertas a la participación de los estudiantes y de los empleados. Todos los comités o las coordinadoras que hablen en nombre de estas reuniones deben ser elegidos y revocables.
Hemos de establecer vínculos directos entre los distintos centros. No dejar esta coordinación en manos de los aparatos sindicales o de líderes autoproclamados.
Para extender el movimiento más allá del sector de la educación, los estudiantes necesitan ir en busca de trabajadores asalariados de las fábricas, de las oficinas y de los hospitales más próximos, y pedirles que vengan a las reuniones, que se unan a las ocupaciones y a las manifestaciones, que marchemos juntos incorporando sus reivindicaciones a una lucha común contra la austeridad y la represión.
David Cameron (el primer ministro británico) no para de repetirnos que todos vamos en un mismo barco. Él, desde luego, va en el mismo barco que su clase social, su Estado y sus partidos, incluido el partido laborista, tanto liberal-demócratas como conservadores. Todos ellos sí van en ese mismo barco de salvar el sistema capitalista a nuestra costa. Nosotros, en cambio, estamos unidos a todos los explotados y los oprimidos por este sistema en todos los países del mundo. Hoy estamos unidos para defendernos contra una más bestial explotación. Mañana nos uniremos para acabar con la explotación.
2/Diciembre/2010
En lo que parecía ser un plácido puente de vacaciones únicamente alterado por el mal tiempo, hemos asistido al dramático espectáculo del "caos aeroportuario", y en consecuencia, la proclamación, por primera vez desde la muerte de Franco, del Estado de alarma y la militarización de los controladores. Estos, acobardados, vuelven al trabajo teniendo que soportar la vigilancia de la Guardia Civil.
Tres años después de su inicio, seguimos bajo lo que se reconoce como la peor crisis de la historia del capitalismo. La guerra de las monedas y, especialmente, la crisis de la deuda soberana que afecta a España de lleno, constituyen los nuevos jalones de esta degradación nunca vista.
La única medicina que tiene el Capitalismo es atacar las condiciones de vida de todos los trabajadores, declararles una guerra sin cuartel a todos y a todo. Símbolo de esa cruda realidad es que cada vez que los "famosos mercados" piden sangre, el Gobierno complaciente adopta nuevas medidas contra los trabajadores. Irlanda, Portugal, Gran Bretaña, son, entre otros muchos países, el teatro de tremendos planes de austeridad que, como dice el premier británico, Cameron- tan admirado por el impasible Rajoy- acarrean para la mayoría SANGRE, SUDOR Y LAGRIMAS.
Aquí en España, las medidas de febrero 2010 dieron paso al recorte del sueldo a los funcionarios en junio, el cual a su vez abrió la puerta a la Reforma Laboral, impuesta en septiembre. ¡Pero no hay tregua! El 1 de diciembre, Zapatero anunciaba nuevas andanadas: la eliminación del subsidio-limosna de 426 € a los parados y la privatización parcial de AENA que pone en cuestión 12 mil puestos de trabajo. La Reforma de las Pensiones era anticipada al próximo enero...
Esta es pues la cruda realidad: la guerra de una minoría de privilegiados y del Gobierno a su servicio contra la gran mayoría de la población. Pero durante unos días, por obra y gracia de una astuta provocación gubernamental y de una feroz campaña mediática, la realidad ha sido puesta patas arriba: era un colectivo, los controladores, quienes partían en guerra contra los ciudadanos tomándolos como rehenes en su pulso con el "Gobierno de la nación". Nuestros cerebros se han visto ocupados por ese único monotema y todo lo demás quedaba sepultado en el olvido, incluso un hecho tan preocupante como que el Banco de España reconociera el pasado lunes que el 40% de los parados viven en hogares donde ninguno de los miembros trabaja.
Uno de los principios de la estrategia militar consiste en dividir y desmoralizar al adversario antes de la batalla. El Gobierno sabe muy bien que los continuos palos que propina a los trabajadores van a acabar provocando respuestas, por ello necesitaba previamente tomar a alguien como cabeza de turco para sembrar la división y someterlo a un escarmiento ejemplar que intimidara y erradicara toda tentativa de protesta en el resto.
Los controladores son para ello el colectivo ideal. Los Gobiernos de González y sobre todo el de Aznar, con el convenio de 1999, les habían puesto una jaula de oro corporativa, no tanto por generosidad sino, por el papel estratégico e imprescindible que desempeñan en el tráfico aéreo y, sobre todo, para devaluar el papel de los pilotos y del personal del vuelo que hoy han visto sensiblemente rebajados sus sueldos, traspasando a los controladores el seguimiento de vuelos, la separación de aviones, la guía de aterrizaje o despegue, que antes se hacían desde los propios aviones. El convenio de 1999 otorgaba al sindicato de controladores, el USCA, atribuciones muy amplias en la contratación y la organización del trabajo, reforzando de esta manera la mentalidad de privilegio y de poder corporativo.
A cambio de estos mimos los trabajadores realizan un trabajo súper especializado en el más total aislamiento, soportando una elevada presión que incluye entre otras la exigencia de responsabilidades penales, obligados a realizar continuas horas extra para cubrir los picos de vuelos y a frecuentes traslados de un aeropuerto a otro, todo lo cual ha hecho que ostenten el triste récord de ser la primera profesión en enfermedades mentales, depresión, ansiedad, estrés...
En el fragor de la batalla mediática, prensa, radio y TV, han ocultado cuidadosamente estos hechos para poner todo el énfasis en los sueldos multimillonarios, la jubilación a los 52 años etc. Pero sobre todo HAN SILENCIADO LO MAS IMPORTANTE: desde febrero 2010, este colectivo está siendo sometido a medidas brutales que sirven de banco de pruebas para luego aplicarlas a los demás trabajadores. En esa fecha se les aumentaba la jornada laboral en un 33% y los sueldos eran recortados en un 30%.
El 3 de diciembre, UN DIA ANTES DEL PUENTE, el Gobierno con un repentino decreto ley encendía la mecha: las bajas laborales y los días de permiso tenían que ser recuperadas con horas de trabajo adicionales a añadir a las 1670 pactadas. Era una trampa que colocaba a los trabajadores en el disparadero: o callarse o protestar en un momento especialmente sensible para el público.
En realidad, no han sido los controladores quienes han echado un pulso al gobierno sino que ha sido éste quien les ha sometido a una maniobra cuidadosamente orquestada y preparada. No han sido los controladores quienes han protagonizado conscientemente una "huelga salvaje" como han exagerado los media, sino que se han visto impelidos a una huelga pasiva de brazos caídos completamente individualizada. Aunque las cosas han sido presentadas como un enfrentamiento de los controladores con los numerosos viajeros atrapados en los aeropuertos, ambos han sido víctimas de una maniobra de gran calado dirigida contra el conjunto de la clase obrera.
Tanto el Ministro Blanco el viernes, como el Vicepresidente Rubalcaba el Sábado han declarado que «sabían lo que se estaba preparando»; es más, el primero ha dicho que «el PP estaba informado». El vicepresidente dio la callada por respuesta cuando los periodistas le preguntaron en la rueda de prensa del sábado ¿por qué el decreto ley que empujaba a los controladores a la protesta se hizo precisamente el día antes del puente? .
Tras el decreto, las medidas se han sucedido con una precisión de reloj suizo. A las 20,30 h del mismo viernes, El Sr. Blanco anuncia que "utilizarán toda la fuerza de la ley para acabar con esta situación". Una hora después, el rey firma en la cumbre iberoamericana un nuevo decreto de control militar del tráfico aéreo. Y todavía una hora más tarde, el Presidente del gobierno, Sr. Zapatero, que, inexplicablemente para todos los medios, no había asistido a esa cumbre, firma un nuevo decreto de militarización de los controladores. Para las 9h de la mañana siguiente, se convoca un consejo de ministros que declara el estado de alarma. ¡Tres decretos ley y una declaración de estado de alarma en menos de 24h! ¡Cuesta creer que todo ello ha sido una reacción en caliente al pulso de los controladores!
Los resultados están a la vista: la militarización de un colectivo de trabajadores y la declaración del Estado de Alarma. Una medida a la que era muy aficionado el dictador Franco ha sido retomada no por la derechona de Aznar sino por el "socialista" Zapatero.
EL PRECEDENTE YA HA SIDO ESTABLECIDO. A partir de ahora, luchas obreras significativas serán chantajeadas con la amenaza de militarización y de declaración del Estado de Alarma. Con el mayor descaro, el Señor Rubalcaba, ha declarado que es perfectamente constitucional trabajar con el aliento de un guardia civil en el cogote o bajo la vigilancia del ejército.
La maniobra orquestada a cuenta de los controladores no supone solo un ataque político y económico, encierra igualmente un golpe moral de profundas consecuencias.
Con total unanimidad, desde la extrema derecha neoliberal de Inter Economía hasta la "izquierda moderada" de El País, emisoras de radio, cadenas de TV y periódicos, partidos y grandes sindicatos, han rivalizado en la escalada de insultos y medias verdades arrojados a unos controladores puestos en la picota. Han espoleado la mentalidad de caza de brujas en los ciudadanos y un tertuliano ha llegado a decir: «sí usted tiene un vecino controlador llame a su puerta para afearle su indigna conducta».
Durante la edad media, los señores feudales organizaban ceremonias terribles donde individuos o grupos sociales eran sometidos al escarnio público. Era un escarmiento ejemplar utilizado con carácter disuasorio y, al mismo tiempo, esos infelices servían como chivo expiatorio para que el pueblo, convertido en populacho, descargara sobre ellos su frustración y sufrimientos.
Estas bárbaras prácticas volvieron con la primera guerra mundial y sobre todo ante las tentativas de revolución proletaria internacional. Los bolcheviques fueron sometidos a salvajes campañas de persecución y linchamiento público antes de la revolución de octubre 1917 acusados falsamente de "espías alemanes". En 1919 la socialdemocracia alemana, para detener la revolución, asesinó a Rosa Luxemburgo sometida previamente a una increíble campaña de calumnias. Los nazis hicieron de los judíos y de los obreros combativos, los chivos expiatorios modernos. Lo mismo hizo Stalin con la vieja guardia bolchevique y especialmente con Trotski.
Sería un error subestimar y banalizar la campaña contra los controladores. El daño moral causado, la humillación propinada, provocan sufrimientos incluso mayores que una paliza o una tortura. ¿Con qué cara van a acudir los controladores a la tienda de la esquina o van a compartir ascensor con el vecino del inmueble? ¿Qué despropósitos van a escuchar sus hijos de sus compañeros de colegio?
¿Podemos pensar que todo va a limitarse a los controladores?
¡Rotundamente no! Recordemos como en febrero fueron utilizados como conejillos de Indias para imponer los recortes salariales y que esto preparó el terreno a la rebaja salarial en junio de los funcionarios. La recuperación de las bajas laborales que hoy se impone a los controladores dará paso, más pronto que tarde, a la aplicación de esa medida a otros colectivos como por ejemplo en la Sanidad donde se viven situaciones igualmente límite.
¿Podemos crear que otros colectivos de trabajadores están al abrigo de nuevas campañas de difamación?
De nuevo y con la misma rotundidad pensamos que no. Las leyendas urbanas que circulan sobre los parados (que "son unos vagos que no quieren trabajar", que "son unos pillos que cobran subsidio y trabajan en negro") ¿podemos descartar que no aporten la munición para someterlos a una campaña mediática? Los tópicos sobre los funcionarios (tendrían el puesto de trabajo asegurado de por vida, se escaquean yéndose a comprar al Corte Inglés...) ¿no constituirán en el momento adecuado las flechas con los que asaetarlos? ¿Podemos echar en saco roto la violenta campaña que, la Señora Aguirre y el Señor Rubalcaba, tan distantes aparentemente, lanzaron contra los trabajadores en huelga del Metro de Madrid?
Divide y vencerás decían los romanos. Hoy han ido a por los controladores, mañana irán a por los parados, a por los funcionarios, a por los jubilados. EN REALIDAD ESTAN YENDO A POR TODOS LOS TRABAJADORES. ¿Qué son si no la Reforma Laboral, la Reforma de las Pensiones, la eliminación de los 426 €, la productividad a los funcionarios y el larguísimo etcétera de "reformas" que tienen en la recámara?
Nuestra única fuerza posible es la SOLIDARIDAD. Abandonar a los controladores es abandonarnos nosotros mismos, es dejar que nos aplasten y humillen paquete por paquete.
Los controladores han sido víctimas de un espejismo que ha facilitado las cosas al Gobierno. Parecería que su capacidad para paralizar todo el tráfico aéreo, les permitiría con una simple huelga de brazos caídos poner aquel de rodillas. Pero ha sido justamente lo contrario: han sido los controladores quienes han sido puestos de rodillas. ¿Por qué?
En primer lugar porque los trabajadores tenían el enemigo en casa. Se trata de "su" sindicato, el USCA, que los encadenaba a un insensato y suicida corporativismo a la vez que negociaba bajo mano con el gobierno. La fotografía de sus directivos tomando tranquilamente unas cervezas en lo más acerbo del conflicto muestra mejor que mil explicaciones cual es el campo que defienden.
En segundo lugar, porque la mera presión sobre los transportes o la producción apenas hace daño a los capitalistas y al Gobierno. La crisis y la descomposición social reinantes, hacen que la propia economía y sociedad capitalistas funcionen de manera cada vez más caótica y desordenada. En muchas ocasiones quedarse en la mera paralización del trabajo ofrece a los empresarios una oportunidad de oro para reducir los enormes stocks acumulados. Un acto de presión de un grupo aislado de trabajadores no solo es ineficaz porque añade más leña al fuego de desorden "normal" sino porque permite a Gobiernos, medios de comunicación y capitalistas, hacerlos aparecer como los culpables del desorden existente.
Una lucha eficaz no puede discurrir por esos cauces. Como mínimo y como punto de partida, la lucha necesita dos condiciones. La primera es que sea organizada, controlada, seguida y llevada, por los trabajadores mismos, a través de Asambleas Generales Abiertas a los demás trabajadores. Sin la participación, la iniciativa, el criterio propio, el compromiso y el entusiasmo de los trabajadores, la lucha está condenada al fracaso. Una lucha que es confiada a las "manos expertas" del sindicalismo es un combate perdido.
La segunda es ganar la solidaridad, el apoyo, la participación activa, de los demás trabajadores. Lo que de verdad pone de rodillas al poder establecido es una lucha que se extiende, que suscita la simpatía de la mayoría. Cuando los trabajadores se unen, comparten los debates, los anhelos, las voluntades comunes, cuando las barreras del sector, la empresa, la corporación, son derribadas y aparece una clase obrera unida, embrión a su vez de la unión general de toda la humanidad, entonces la relación de fuerzas frente al Capital y su Estado cambia radicalmente y estos se muestran como lo que son en realidad: una minoría de privilegiados que viven a nuestra costa. En cambio, cuando un grupo de trabajadores aislados pretende arrinconar al gobierno con la mera presión económica, el Estado y los media a su servicio pueden fácilmente arrinconarlos y derrotarlos al presentarlos como una minoría que intenta secuestrar a la mayoría. Es el propio Estado quién se fortalece apareciendo como el garante de los "derechos de todos".
CCI 5-12-10
Somos un grupo de asalariados de diferentes sectores (ferroviarios, enseñantes, informáticos...), de parados y de precarios. Durante las recientes huelgas en Francia, nos hemos reunido en una Asamblea General Interprofesional -al principio en los andenes de una estación de tren (Gare de l'Est, en París), y después en el local de una Oficina de empleo. Queríamos reagrupar lo más ampliamente posible a los trabajadores de otras localidades de la región parisina. Puesto que ya estábamos hartos del colaboracionismo de los sindicatos, que nos llevaba una vez más a la derrota, hemos querido organizarnos por nosotros mismos, para tratar de unificar los sectores en huelga, extender la lucha, y que sean los propios huelguistas los que controlen su lucha
A la guerra social de los capitalistas, los trabajadores tienen que oponer una lucha de clases
En Gran Bretaña, en Irlanda, en Portugal, en España, en Francia... en todos los países nos atacan duramente. Nuestras condiciones de vida se degradan.
En GB, el gobierno Cameron ha anunciado la supresión de 500.000 empleos en la función pública, recortes de 7000 millones £ en los presupuestos sociales, el aumento al triple de las matrículas universitarias, etc....
En Irlanda, el gobierno Cowen acaba de reducir el salario mínimo a la hora más de un euro y las jubilaciones el 9%.
En Portugal, los trabajadores se confrontan a una tasa de desempleo récord. En España, el "muy socialista" Zapatero, no para de recortar sustancialmente los subsidios de desempleo y las ayudas sociales y sanitarias...
En Francia, el gobierno continúa la caza a nuestras condiciones de vida. Tras las jubilaciones, es el turno de la sanidad. El acceso a los servicios sanitarios se hace cada vez más difícil para los trabajadores: cada vez hay que pagar más por los medicamentos, aumenta el costo de los seguros privados, se suprimen puestos de trabajo en los hospitales públicos. Como todos los servicios públicos (Correos, gas, telecomunicaciones), los hospitales se desmantelan y se privatizan. Resultado: millones de familias obreras ya no pueden tratar sus problemas de salud.
Esta política es vital para los capitalistas. Frente al desarrollo de la crisis y el hundimiento de sectores enteros de la economía capitalista, aquellos encuentran cada vez menos mercados que sean la fuente de beneficios para sus capitales. Y también por eso se ven presionados a privatizar los servicios públicos.
Sin embargo, la capacidad de los nuevos mercados en términos de salidas productivas, es más limitada de lo que exigen los pilares de la economía mundial como la construcción, el automóvil, el petróleo... Y no permitirán, aún en el mejor de los escenarios, un nuevo desarrollo económico salvador.
En ese contexto de hundimiento, la lucha por los mercados será más y más encarnizada entre los grandes trust internacionales. Dicho de otra manera, será una cuestión de vida o muerte para los inversores de capitales. En esa lucha, cada capitalista se refugiará detrás de su Estado para defenderse. En nombre de la defensa de la economía nacional, los capitalistas tratarán de encadenarnos a su guerra económica.
En esa guerra, las víctimas son los trabajadores. Puesto que tras la defensa de la economía nacional, cada burguesía nacional, cada Estado, cada empresario, trata de reducir sus "costes" para mantener su "competitividad". Concretamente no cesarán de intensificar los ataques contra nuestras condiciones de vida y de trabajo. Si les dejamos hacer, si aceptamos apretarnos más el cinturón, esos sacrificios no acabarán nunca y llegarán hasta poner en cuestión nuestras condiciones de existencia.
¡Trabajadores!, neguémonos a dejarnos dividir por empresa, sector o nacionalidad. Rechacemos participar en esa guerra económica de una y otra parte de las fronteras. Luchemos juntos y unámonos en la lucha. La consigna que lanzó Marx está plenamente de actualidad: "Proletarios de todos los países, ¡Uníos!".
Los trabajadores hemos de tomar la lucha a cargo
Hoy los trabajadores de Grecia, de España, los estudiantes de Inglaterra, están en lucha y están en el punto de mira de los gobiernos, de derecha e izquierda, que están al servicio de las clases dirigentes. Y como nosotros en Francia, os tenéis que enfrentar con gobiernos que reprimen violentamente a los trabajadores, a los desempleados, a los estudiantes.
En Francia este otoño hemos querido defendernos. Éramos millones en la calle para rechazar pura y simplemente este nuevo ataque. Nos hemos batido contra esa nueva ley de pensiones y contra todas las medidas de austeridad que nos afectan de lleno. Hemos dicho ¡No! Al aumento de la precariedad y la pobreza.
Pero lo sindicatos nos han conducido a la derrota, impidiendo activamente la extensión del movimiento huelguista:
La Intersindical no ha rechazado nunca la ley sobre las jubilaciones, al contrario, incluso ha repetido que era "necesaria" e "inevitable". Según ella habríamos debido contentarnos con pedir a su lado "más negociaciones gobierno-patronal-sindicatos", "más ajustes de la ley para una reforma más justa y equitativa"...
Para luchar contra todos estos ataques, solo podemos contar con nosotros mismos. Por lo que nos concierne, hemos defendido en este movimiento la necesidad de que los trabajadores se organicen en sus lugares de trabajo en asambleas generales soberanas y se coordinen a escala nacional, para dirigir el movimiento huelguista eligiendo delegados revocables en todo momento. Sólo una lucha animada, organizada y controlada por el conjunto de trabajadores, tanto respecto a los medios como a los objetivos, puede crear las condiciones necesarias para la victoria.
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Sabemos que esto no se ha acabado; los ataques van a continuar; las condiciones de vida van a ser más y más difíciles y las consecuencias de la crisis del capitalismo van a empeorar. Por todo el mundo se plantea la necesidad de luchar. Para eso hemos de tomar confianza en nuestras propias fuerzas:
Somos capaces de tomar las luchas a cargo y de organizarnos colectivamente
Somos capaces de debatir abiertamente y fraternalmente, liberando "la toma de palabra".
Somos capaces de controlar verdaderamente el desarrollo de nuestros debates y la toma de decisiones.
Las asambleas generales no deben estar dirigidas por los sindicatos, sino por los mismos trabajadores.
Vamos a tener que batirnos para defender nuestras vidas y el futuro de nuestros hijos.
Los explotados del mundo entero son hermanos y hermanas de una sola y única clase.
Solo nuestra unión por encima de las fronteras pondrá las condiciones para destruir este sistema de explotación.
Los participantes de la Asamblea General interpro "Gare de l'Estt et Île de France"
Para contactarnos: [email protected] [13]
Publicamos a continuación un texto de los compañeros del Grupo de Lucha Proletaria - Organización AnarcoPunk (Perú) que se hacen eco y apoyan calurosamente el Llamamiento a los asalariados, desempleados, estudiantes y precarios de Europa1.
Saludamos la iniciativa de los compañeros que forma parte de una dinámica de debate internacionalista que contribuye a que dentro de la clase obrera se vaya forjando una conciencia de que su combate es internacional, que sus experiencias de lucha en cualquier sector o país pertenecen al proletariado mundial en su conjunto y las lecciones de las mismas lo refuerzan en todos los países.
Compartimos las posiciones y análisis de los compañeros. Un lugar importante de su reflexión lo constituye la cuestión sindical sobre la cual sus comentarios son muy acertados. En particular señalan algo importante: «los sindicatos son el Estado dentro de la clase obrera».
Al principio de su texto, los compañeros afirman «los trabajadores tienen que ser capaces de tomar el control en sus propias luchas y dejar de lado la colaboración de los sindicatos (excluirlos de las luchas)». Es posible que el sentido que dan los compañeros a la formulación "excluir los sindicatos de las luchas" sea el de llevar un combate tenaz por arrebatarles el control y la dirección de las luchas, el deshacer una tras otra sus maniobras y trampas, el protegerse contra la represión que sin duda desencadenarán cuando las luchas escapen a sus garras, la defensa de compañeros más combativos frente a las campañas de calumnias que sin duda lanzarán.
Si ese es el sentido, estamos plenamente de acuerdo, aunque si se le da una interpretación literal es evidente que se trata de un objetivo imposible de alcanzar hasta la revolución proletaria, porque los sindicatos son el baluarte último del Estado burgués y su destrucción y exclusión de la lucha obrera acompañará a la destrucción revolucionaria de aquel.
CCI 31-12-10
1 Ver https://es.internationalism.org/node/3016 [15]
¡ANTE LOS ATAQUES DEL CAPITAL RESPONDAMOS CON UNIDAD Y LUCHA!
Saludamos los esfuerzos realizados por los compañeros de la asamblea general Interprofesional que luchan en Francia, y demás compañeros que luchan en Europa y el resto del mundo. Las luchas de los trabajadores en este periodo se vienen dando cada vez más y aunque entendemos que nuestras respuestas aun no están al nivel de la magnitud de los ataques del capitalismo, los trabajadores intentan poner en práctica su solidaridad, su unidad en las luchas que enfrentan día a día en plena crisis mortal del capitalismo. Debemos seguir sacando las lecciones de las luchas, compañeros. Y en ese sentido estamos de acuerdo con ustedes, cuando dicen:
De que los trabajadores tienen que ser capaces de tomar el control en sus propias luchas y dejar de lado la colaboración de los sindicatos (excluirlos de las luchas).
La discusión abierta es de vital importancia en todas las asambleas generales que se organicen. Nos parece un ejemplo vivo y dinámico de organización que la clase necesita en todos los momentos de su lucha, es un aspecto inherente a él, ya que es allí donde se desenvuelve y conduce la dirección de sus luchas y sus objetivos.
Hemos observado en informes y luchas del proletariado por todo el mundo, como por ejemplo en los debates de las asambleas generales en Francia, como lo exponen muy bien en su informe compañeros: donde todos muestran su descontento y donde la palabra es tomada por todos los trabajadores, discuten las preocupaciones del momento y rompen con esas mal llamadas "asambleas populares" convocadas por los sindicatos, en donde solo la palabra lo tiene la dirigencia, para negociar después a espaldas de la clase. Por consiguiente afirmamos que los sindicatos son armas de la burguesía y son el estado dentro de la clase obrera; ya que su único papel es separar a los proletarios de sus perspectivas y objetivos; porque saben que el proletariado es la única clase capaz de hacer frente a los ataques de la Burguesía.
Por eso compartimos su informe cuando expresan que las asambleas generales no deben estar dirigidas por sindicatos, si no por los mismos trabajadores, porque seguir al arma de la burguesía como son los sindicatos, significa siempre dirigirnos a la derrota, a la división, al fracaso de nuestras luchas .Ante las circunstancias de la lucha de clases en el periodo actual: los obreros deben de tomar a cargo sus combates, organizando por si mismo las asambleas generales y decidiendo colectivamente las consignas y las reivindicaciones, eligiendo delegados revocables en todo momento y enviando delegaciones masivas a discutir con los trabajadores de los centros más próximos, las fabricas, las universidades, los centros administrativos, los hospitales......para animarlos a sumarse al movimiento masivo....
La crisis del sistema capitalista se ha agudizado mas y en este sentido coincidimos con los que expresan "que esto no se ha acabado aun" ,"los ataques van a continuar", "las condiciones de vida de los trabajadores van a ser mas y mas difíciles" y "las consecuencias de la crisis del capitalismo van a empeorar por todo el mundo" ....porque el capitalismo es el primer y único sistema mundial donde ha unificado la producción y el mercado mundial; por lo tanto donde todas las medidas que hagan las burguesías en un país u otro, repercutirán en el conjunto de la economía mundial a la larga o la corta, llevando a la clase obrera a una situación insostenible de precariedad y miseria.
El capitalismo es un sistema moribundo, hemos vivido muchas crisis y cada vez más nos empujan a peores condiciones de vida. La clase obrera siempre paga los platos rotos con más desempleo, precariedad a todo nivel, reducción y congelación de salarios, planes de austeridad, recortes y un largo etc. Por esto ¡este maldito sistema no nos garantiza nada... nada bueno!
Recuperar la confianza en sí mismos, es recuperar la confianza en nuestra luchas, en la medida que lo hagamos le haremos frente al enemigo contundentemente y nos pondremos cada vez más al nivel de sus ataques, con mayor respuesta de nuestra parte contra ellos.
Por otro lado también se hace necesario ...la herramienta teórica de la clase obrera que a través de su experiencia y en la perspectiva de su objetivo histórico, avanza progresivamente ,con altibajos ,hacia una toma de conciencia que es la condición indispensable para su emancipación ,como toda reflexión humana la que preside el desarrollo de la conciencia proletaria no es un proceso lineal y mecánico ,sino contradictorio y crítico, que plantea necesariamente la discusión y la confrontación de argumentos para su posterior unidad......
Suele ser aun muy difícil tomar el control de las luchas por los trabajadores mismos, eso es uno de las trabas que frenan el camino, pero la clase obrera está desarrollando a escala lenta y modesta su combate, porque está comenzando a recuperar su confianza en sí misma, y aunque aun no es suficiente en el periodo actual, va demostrando capacidad y potencialidad como clase revolucionaria, por que el porvenir pertenece a la lucha de clases.
Abrazos fraternos
¡Proletarios de todo los países del mundo uníos!
Enlaces
[1] https://es.internationalism.org/cci-online/201012/3010/debates-internacionalistas-en-peru
[2] https://es.internationalism.org/content/2996/desde-ecuador-toma-de-posicion-de-comunistas-integrales-sobre-el-30-de-septiembre
[3] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200510/183/resolucion-sobre-giro-en-la-lucha-de-clases
[4] https://es.internationalism.org/revista-internacional/201002/2773/el-otono-caliente-italiano-de-1969-i-un-momento-de-la-recuperacion
[5] https://es.internationalism.org/tag/geografia/america-central-y-sudamerica
[6] https://es.internationalism.org/tag/corrientes-politicas-y-referencias/area-de-influencia-de-la-izquierda-comunista
[7] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/correspondencia-con-otros-grupos
[8] https://en.internationalism.org/
[9] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/intervenciones
[10] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/espana
[11] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/lucha-de-clases-0
[12] https://es.internationalism.org/tag/noticias-y-actualidad/estado-de-alarma-en-espana
[13] mailto:[email protected]
[14] https://es.internationalism.org/tag/2/29/la-lucha-del-proletariado
[15] https://es.internationalism.org/cci-online/201012/3016/llamamiento-a-los-asalariados-desempleados-estudiantes-y-precarios-de-europa