"Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cada año en el mundo más de 270 millones de trabajadores sufren accidentes laborales, mientras que aproximadamente 160 millones contraen enfermedades profesionales. De ellos, más de 2 millones pierden su vida, de manera tal que el trabajo asalariado mata a casi 5.500 personas por día. Y, agrega el informe, los datos son parciales y están por debajo de la realidad, ya que no hay estadísticas de los siniestros ocurridos entre los trabajadores del sector informal de la economía.
Para tener una idea de la magnitud de esta verdadera masacre que sufren los trabajadores, hay que tener en cuenta que las muertes causadas por el trabajo dependiente superan holgadamente las originadas en accidentes de tránsito (1.000.000), guerras (500.000), hechos de violencia (563.000) y sida (312.000). Otro dato alarmante es que del total de trabajadores muertos anualmente en siniestros laborales, 12.000 son niños que trabajan en condiciones peligrosas. Este canon que pagan los trabajadores para poder obtener los medios económicos para su subsistencia y la de sus familias, es un auténtico "impuesto de sangre" que desnuda las lacras y miserias del sistema social y económico en el que viven.
Si proyectamos estos números a todos los años de vigencia del sistema capitalista, podremos afirmar que estamos en presencia de un verdadero genocidio de la clase trabajadora".
Hasta los organismos de la burguesía (ONU, OIT, OMS, etc) tienen que dar cuenta de las condiciones deplorables de vida y de trabajo que sufre el conjunto de la clase obrera mundial. Todo ello no es una "mala voluntad" o un "azar del destino". Los compañeros del CACI dicen y lo compartimos plenamente, se debe a "un sistema que se apoya en valores perversos, que privilegia la defensa del lucro y la tasa de ganancia".
El CACI denuncia justamente que después de la caída del Muro de Berlín el "pacto social" entre la burguesía y los sindicatos se puso al desnudo mostrando que "la internacionalización de la economía se transforma en globalización, que en el mundo laboral se traduce en desregulación, flexibilización, precarización, competitividad, polivalencia funcional, y demás palabras paridas por la matriz ideológica del neoliberalismo, que los trabajadores conocen más por sus consecuencias que por su significado literal". En efecto, el hundimiento de toda esta parte del mundo que mentirosamente se llamó socialista, no significó otra cosa que una paso más del capitalismo en el abismo de su quiebra, en el empeoramiento de la vida de los trabajadores y en la reducción de toda posibilidad por alcanzar una "vida digna" bajo este modo de producción.
Otro aspecto que el CACI denuncia correctamente es la forma que toma la explotación bajo el aguijón de la crisis: empresas menos ligadas al estado (para evitar que los obreros identifique al Estado-Patrón), subcontratación en todas las ramas industriales (ello obstaculiza inmediatamente la unidad y la solidaridad de una huelga: el patrón no es el mismo y una empresa puede decirle a los obreros que el otro patrón es el "malo"...¡la división pura y simple!). Así lo dicen los compañeros: "El progreso tecnológico de la humanidad no se refleja en una disminución de los siniestros laborales. Por el contrario, hay un sostenido incremento al compás de las nuevas reglas de juego del capitalismo. Se impone un nuevo concepto de empresa, supuestamente más apta para adaptarse a las fluctuaciones del mercado. Sólo conserva un núcleo de trabajadores permanentes y externaliza muchas funciones y tareas. En la periferia de ese núcleo aparecen empresas contratistas y subcontratistas que hacen el "trabajo sucio" de la flexibilización laboral y el abaratamiento de la mano de obra, generalmente mediante procedimientos reñidos con la legalidad. Los trabajadores entran y salen gracias a las empresas o agencias de servicios eventuales y a los contratos temporales, siguiendo el flujo y reflujo de la demanda de los bienes o servicios que produce la empresa principal. Entre los trabajadores que tienen una inserción precaria en la empresa la siniestralidad es elevadísima. Su capacitación implica un costo que los empleadores no están dispuestos a asumir". Recordemos de paso que el capitalismo no le interesa la suerte de los explotados, lo único que lo mueve es la ganancia. No se trata de la voluntad de los capitalistas tomados individualmente, tampoco de sus deseos o intenciones, como diría Marx, "el capitalismo es una fuerza social", y como los comunistas sabemos, el capitalismo no existe para satisfacer necesidades humanas, vive para la reproducción del capital.
Fenómenos como el crecimiento de China o la India tienen una explicación no local sino mundial: "Los capitales se trasladan con asombrosa facilidad a aquellos países con menor costo laboral, fomentando entre los gobiernos una competencia para ver quien es más eficaz en abatir los niveles de protección que los trabajadores de ese país pudieron conseguir. Se busca desarticular toda la estructura que tutela sus derechos, para mejorar la competitividad empresaria. Es así que se exportan los riesgos a poblaciones más vulnerables, de países en los que no hay mayores exigencias en materia ambiental y laboral, y de gestión de la seguridad y la higiene en el trabajo en particular". Todos esos ejemplos de "progreso capitalista" están en realidad edificados sobre una casi esclavización de millones de trabajadores...lo demás son cuentos!
Un punto sobre el cual podemos y debemos reflexionar es sobre si los Estados, los patrones y sus leyes pueden "cambiar" su actitud (siempre a favor de los explotadores) a partir de una presión de los obreros. Lo que estamos viendo por todo el mundo es una eliminación brutal de los gastos sociales de los estados (ataque a las pensiones, congelamientos salariales, retiros miserables, más años para la jubilación, más impuestos, etc.), pensamos que ello expresa que, ante la agudización de una crisis brutal e inédita del capitalismo como la actual que lleva más de 40 años profundizándose, el capital no tiene opción, debe atacar a las condiciones de los trabajadores si quiere sobrevivir en el mercado mundial. Es justamente en ese terreno donde la lucha de los trabajadores debe reflexionar sobre el fondo del problema, no se trata ya de "un salario justo por una jornada justa" (Marx), sino de la lucha por la abolición del trabajo asalariado. Es por ello que justamente los camaradas del CACI perciben así el fondo de la cuestión: "La legislación interna de los países que firmen la Carta Sociolaboral Latinoamericana debería también incriminar penalmente los actos de los empleadores que supongan un atentado contra la vida o la salud de los trabajadores. Ya hemos dicho que la inmensa mayoría de los siniestros laborales son evitables. Por lo tanto llamarlos "accidentes" constituye una inaceptable concesión del lenguaje. Siempre serán, en el mejor de los casos, lesiones u homicidios culposos".
Más la crisis golpea y se extiende, más los capitalistas "ahorran" en lo menos necesario, más "abaratan costos de producción" (pomposa manera como el capital llama a reducir costos de mantenimiento), con ellos los riesgos de accidentes y muerte se disparan (aumentaron los accidentes aéreos y de trenes los cuales son disfrazados por el capital como "accidentes humanos"). Ya que, como acertadamente lo dicen los compañeros del CACI: "El fin de lucro es absolutamente incompatible con la gestión de los subsistemas de la Seguridad Social en general, y con el de riesgos del trabajo en particular. El operador privado tiene un interés contradictorio con el de la víctima de un siniestro laboral. Con el agravante de que el natural conflicto que se plantea entre ambos, se resuelve en el marco de una abismal diferencia en la correlación de fuerzas".
Finalmente, no podemos sino apoyar en todas sus letras y en todo su contenido la única perspectiva que se puede proponer, a nivel histórico, a esta situación: "Los obreros de todo el mundo deben luchar no por una seguridad social dentro del capitalismo, sino por destruir este maldito sistema y sus instituciones sindicales y reformista, hoy más que nunca, ¡proletarios de todos los países Uníos contra el impuesto de sangre!".
En efecto, no se trata de reformar un sistema moribundo, se trata de derribarlo desde su raíz para empezar una verdadera historia de la humanidad. En ese esfuerzo estamos con el CACI.
CCI. 15 de marzo de 2010.
Con la mayor tristeza tenemos que informar a nuestros lectores de la muerte del compañero Jerry Grevin (quien también firmaba con las iniciales JG) en Estados Unidos. Sufrió un repentino ataque al corazón en la tarde del jueves 11 de febrero y murió inmediatamente. Para todos los camaradas, esto es un terrible golpe y especialmente para nuestros camaradas estadounidenses quienes trabajaron con él cotidianamente.
Muchos compañeros conocían al camarada Jerry más de 30 años y apreciaban su profundo compromiso y dedicación a la causa del comunismo que comenzó en su juventud a través de su activa participación en el movimiento anti- guerra de Vietnam, antes de que se uniera a la CCI en la década de 1970. En la CCI, el camarada ha estado en el corazón de la vida de la sección americana, incluso durante el difícil período que la CCI atravesó durante la década de los 90, y ha sido una fuerza motriz y entusiasta en el reciente desarrollo de nuestros contactos en Estados Unidos. Todos los camaradas que conocieron a Jerry también recuerdan su entusiasmo por la vida y su sentido del humor frente a todas las dificultades que la vida trae inevitablemente. La pérdida del camarada Jerry no es sólo una pérdida para la sección americana, es una pérdida terrible para toda la CCI y para nuestra clase.
Publicaremos un tributo más completo al camarada en nuestra prensa en breve. Mientras tanto queremos comunicar nuestra solidaridad a todos los camaradas de Jerry, familiares y amigos y nuestra determinación de continuar con el trabajo revolucionario en el que él creía tan apasionadamente.
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Como denunciábamos "Para llevar a cabo este ataque sin la menor traba, todas las fuerzas de la clase dominante se dividieron la faena: unos creando una división entre los electricistas en una estéril lucha interna entre facciones sindicales mediante elecciones. Unos más pintaron los ataques a las condiciones de vida como "ataques al sindicato y a las libertades democráticas"... y otros por su parte crearon un ambiente de linchamiento presentándolos como los "privilegiados". Ese panorama facilitó la estrategia para arrastrar a muchos obreros a una lucha visceral por la "defensa del sindicato", o bien, en la "defensa de la empresa y de la economía nacional", consignas que son una estrategia óptima para lograr que cualquier sector del proletariado olvide sus reivindicaciones como clase explotada." (Hoja volante publicada conjuntamente en octubre 2009 por: GSL, PAM y CCI). Este análisis se ha probado con creces en los meses recientes.
Ha sido el sindicato el encargado de dirigir el libreto de la trampa desde el principio, así lo demuestra su accionar cuando después de la manifestación del 15 de octubre del 2009 que mostró la existencia de una gran preocupación social y un sentimiento de solidaridad extendido entre los trabajadores, el SME maniobró para abortar esa dinámica promoviendo la controversia constitucional y los amparos contra los actos del gobierno, presentándolos como una continuidad de la lucha; pero en realidad, con ello se aseguraba de evitar cualquier respuesta genuina de los obreros encerrándolos en la fatua esperanza de que es posible utilizar las instituciones burguesas para defender los intereses proletarios.
En casi seis meses, el SME con la ayuda de sus congéneres se ha encargado de aislar, desmoralizar y desgastar a los trabajadores llamando a su "responsabilidad" y promoviendo la lucha legaloide para atarlos a la esperanza de la justicia burguesa y también para mantenerlos pasivos en "guardias" montadas en las puertas de las plantas cerradas o en las huelgas de hambre tan estériles como impotentes y desmoralizantes, desarrollando también una campaña pretendidamente combativa que promueve los amparos y pide la ayuda de diputados y "personajes notables". Un intenso trabajo para promover la esperanza en los personajes e instituciones burgueses y evitar que aparezca cualquier atisbo de lucha proletaria real basada en la confianza en sus propios medios y fuerza como clase. También, en los meses recientes ha estado promoviendo la consigna de "no pagar la luz" e interponer una "queja" ante la Profeco, pretendiendo con esto presionar al Estado y dándole el valor de una muestra de solidaridad de parte del resto de los trabajadores. No hace falta argumentar mucho sobre el hecho de que esta pretendida medida radical no daña en absoluto al Estado capitalista quien puede enfrentar en inmejorables condiciones a cada usuario aislado, como "ciudadano inconforme" cobrándole hasta la risa por esta "osadía".
De este tipo son las radicales formas de lucha de los sindicatos y en particular del sindicalismo independiente. Por ejemplo, en las semanas recientes ha arreciado la campaña sindical que llama a ocupar los centros de trabajo de la empresa para demostrar la fuerza de los trabajadores y presionar de manera "contundente" al Estado. Otro engaño más: en realidad el sindicato se asegura que los trabajadores se engañen con el cuento de recuperar sus espacios cuando en realidad lo que significa es que se asegura una total impotencia al quedarse aislados y pasivos en su rincón. Cuando el coraje y la combatividad era el sentimiento dominante, los piquetes de huelga, masivos y activos hacia otras fábricas no estuvieron presentes para ampliar, extender la lucha y generalizar así la resistencia obrera. Pero para que este accionar pueda presentarse se requiere como primera condición, que los trabajadores se libren de la tutela del sindicato.
La huelga nacional, una estrategia contra los trabajadores
El paro o la huelga nacional que promueven los sindicatos y que los medios burgueses presentan como una medida aparatosa, en realidad es una estrategia promovida desde las entrañas del Estado con varios objetivos en la coyuntura actual, entre los más importantes:
- retomar los propósitos antiobreros no sólo contra los electricistas sino hacia el conjunto de la clase obrera a la cual se busca dar el mensaje de que la lucha propia no tiene sentido y que lo único que puede hacerse es este tipo de procesiones sindicalistas que gritan muy fuerte toda suerte de peroratas radicaloides mientras las masas proletarias esperan pasivas los mandatos de los líderes sindicales;
- revitalizar al aparato sindical de manera que en su faceta de mártir recupere credibilidad, reforzando la idea entre los explotados de que estos órganos son los únicos con los que pueden contar para defender sus condiciones de trabajo y de vida en general y este tipo de acciones las únicas posibles que puede desplegar contra el capital.
- como remate, monta una "lucha sindical" que en realidad se trata de una acción preventiva que busca desfogar el descontento presente entre los trabajadores por los ataques recibidos a sus condiciones de trabajo y de vida, intentando evitar que, a plazo, los asalariados encuentren las formas de organización y de lucha propios que realmente puedan oponerse a las usurpaciones crecientes del capital e ir más allá, a plantearse la superación revolucionaria del capitalismo.
Las demandas que a esta convocatoria al paro les han sido impuestas por el sindicato, resumen bien la trampa montada: defensa de la economía "popular", respeto a la autonomía sindical, respeto pleno a la Ley Federal del Trabajo y la Constitución, por los derechos sociales: incremento del presupuesto para la educación, la ciencia y la cultura, no a la privatización del petróleo, el agua, los minerales y la electricidad, por la soberanía alimentaria, respeto a la autonomía y los derechos de los pueblos indígenas, contra la impunidad y la militarización, juicio político a Calderón, castigo a los violadores de los derechos humanos, por el regreso de los militares a sus cuarteles, etc., etc., todo un collage de exigencias que diluyen completamente las demandas genuinas de los trabajadores.
La única alternativa, luchar fuera de los sindicatos.
Los ejemplos de sabotaje antiobrero de los sindicatos son interminables. Los trabajadores para poder avanzar en sus luchas de resistencia y en su perspectiva revolucionaria, deben oponerse desde el principio a los sindicatos afirmando de manera decidida sus propios medios de lucha: la movilización masiva fuera de los cauces sindicales en los que la burguesía quiere conducir la lucha, y para hacerlo deben impulsar las Asambleas Generales, las huelgas masivas, los espacios de discusión y encuentro que den vida al calor de la unión y la solidaridad.
Que esto es posible lo demuestran los variados ejemplos de nuestros hermanos de clase que han sabido alimentar esta dinámica proletaria en varias regiones del mundo. Últimamente, los trabajadores de la empresa pública Tekel que monopoliza el alcohol y el tabaco de Turquía han dado otro ejemplo de que es posible desplegar la lucha obrera en contra de la explotación despiadada del capitalismo y que al hacerlo de manera genuina inevitablemente los trabajadores se enfrentan directamente con los sindicatos y, por lo tanto, contra el Estado de la burguesía. Resumidamente, la lucha de estos trabajadores ha demostrado una vez más, entre muchas otras cuestiones, que:
- los sindicatos están al servicio del Estado y de la Patronal,
- se puede recuperar la autorganización de los obreros frente a los sindicatos, los partidos políticos y el Estado,
- la lucha obrera puede anteponer el internacionalismo proletario frente al nacionalismo y la defensa de la empresa,
- es posible recuperar por el proletariado la confianza en sí mismo, en su fuerza y su capacidad de desarrollar sus luchas mas allá de las fronteras,
- es posible desarrollar sus luchas ampliándolas y extendiéndolas a otros sectores de trabajadores,
- es posible que los trabajadores, como los de Tekel, logren una toma de conciencia basada en el aprendizaje de las lecciones de sus hermanos de clase como parece ser el caso al encontrar muchos elementos que se han repetido en las luchas pasadas en Egipto, España, Grecia, China...
Los sindicatos, partidos políticos e intelectuales propulsores de la concordia nacional, insisten en que la "realidad mexicana" obliga a encontrar soluciones "propias"; con eso quieren imponer a la clase trabajadora una unidad con sus explotadores para la defensa de la nación, alejándolos así alejarnos de toda posibilidad de avanzar en un combate que ponga fin a este sistema. Por ello, hoy como en el pasado, debemos levantar vigorosamente la consigna internacionalista: ¡proletarios del mundo, uníos!
14-marzo-2010
Revolución Mundial
Sección en México de la
Corriente Comunista Internacional
El debate se plantea sobre 3 cuestiones en las cuales compartimos globalmente la posición desarrollada por el compañero JV.
1ª Cuestión: ESPAREVOL no es un grupo político
2ª Cuestión: Las generaciones proletarias de hoy necesitan la experiencia de la lucha histórica del proletariado
3ª Cuestión: El partido mundial arma indispensable de la revolución proletaria
ESPAREVOL no es un grupo político con unas posiciones definidas. Es algo diferente pero también muy necesario: un lugar de encuentro y debate donde compañeros de distintas posiciones (o que están en búsqueda de ellas), puedan intercambiar ideas y experiencias, puedan colaborar en todo lo que les sea posible, puedan romper las cadenas del aislamiento y la atomización que nos impone esta sociedad.
Se trata de un espacio absolutamente imprescindible en la situación actual que sirve tanto para combatir el aislamiento y la atomización que nos impone la podredumbre del capitalismo como para ir buscando entre todos mediante el debate y la colaboración fraterna respuestas a todo lo que nos plantea en la situación actual la lucha por una alternativa revolucionaria mundial.
Por tanto, en ESPAREVOL cabe totalmente el compañero Roi Ferreiro y sus intervenciones serán bien recibidas. El -como otros- puede exponer sin ninguna limitación sus posturas.
El proletariado es una clase histórica que tiene un pasado, un presente y, sobre todo, es portador de un porvenir revolucionario.
No es una clase que siempre empieza desde cero. No es como Penélope
Penélope: personaje de la leyenda griega que tejía por el día y destejía por la noche, empezando siempre de cero. que se pasa la vida tejiendo y destejiendo el vestido.
Lo que quisiera la burguesía es que el proletariado permaneciera eternamente atado a un presente enajenante y alienador. Que las generaciones actuales no comprendan que cuentan con la fuerza teórica y emocional que les da la experiencia de las generaciones que le precedieron. Que la generaciones actuales no logren recuperar su identidad de clase y por tanto que su combatividad y su inquietud ante la cruel situación presente, no logren insertarlas en la continuidad histórica del proletariado, una continuidad que une en un hilo firme el combate de las generaciones presentes con las generaciones pasadas y las generaciones futuras.
En particular, hay una experiencia fundamental para el proletariado que proporciona un material inagotable de lecciones: la Revolución de Octubre de 1917 y la oleada revolucionaria internacional de 1917-23.
Ese hito de la lucha histórica del proletariado, la burguesía pretende borrarlo cubriendo de oprobio a los bolcheviques, a los Soviets, estableciendo una continuidad entre la revolución y la contra-revolución estalinista que la aplastó desde dentro.
Al reclamar el estudio y el análisis crítico de Octubre 1917 y la oleada revolucionaria de 1917-23, no pedimos que se tomen como una receta infalible ni como una Biblia. ¡Todo lo contrario! Se trata de verlas como un jalón imprescindible para armarnos para la lucha actual.
Se trata de ver tanto sus puntos fuertes (la lucha internacionalista contra la guerra, la constitución de la Internacional Comunista, la formación de los Consejos Obreros etc.) y simultáneamente los puntos débiles que favorecieron la derrota (el aislamiento internacional en que quedó ahogada la revolución en Rusia y que llevó a la barbarie de la restauración capitalista perpetrada por el estalinismo; algunos errores que cometieron los bolcheviques y que llevaron a su degeneración oportunista la cual a su vez contaminó y acabó hundiendo a la Internacional Comunista etc.)
Tanto unos como otros nos proporcionan material para orientar el combate actual por la Revolución Proletaria Mundial. En ese combate es preciso utilizar la luz de esas lecciones para comprender los elementos históricos de nuestra época que se presentan de forma más extrema o distinta (o que resultan inéditos) para saber darles respuesta.
Si queremos tener futuro no podemos olvidar nuestro pasado como clase. El compañero Roi Ferreiro quizá tenga enfoques o aportes sobre el pasado del proletariado. Nos gustaría conocerlos. Sin duda, incluso aunque no estuviéramos de acuerdo, nos ayudaría a todos a comprender mejor.
La burguesía pudo hacer su revolución utilizando a las masas populares como ariete para derribar el poder feudal, mientras ella vivía cómodamente en sus palacios, sus fincas y sus gabinetes. La burguesía cuenta con el poder económico más absoluto, lo que le permite delegar tranquilamente la gestión de sus asuntos en una capa de políticos especializados que forman sus partidos políticos.
LA POSICION Y LA LUCHA DEL PROLETARIADO NO ES LA MISMA. El proletariado es una clase explotada y revolucionaria. Aspira a abolir toda explotación y por tanto a eliminar todo poder económico exclusivo. Por ello el Manifiesto Comunista pudo escribir que «el movimiento del proletariado es por primera vez en la historia el movimiento independiente de la inmensa mayoría en beneficio de la inmensa mayoría» y la Primera Internacional afirmó que «la emancipación de los trabajadores será obra de los propios trabajadores».
La clase obrera no puede delegar en ninguna minoría de especialistas la gestión de su lucha. No puede delegar en ningún partido el ejercicio de su poder revolucionario. Desde 1905 la clase obrera ha generado la herramienta para ejercitar colectivamente el poder: LOS CONSEJOS OBREROS (soviets en ruso).
Ahora bien, es un error deducir de ello que la clase obrera no necesita un partido político de clase. Este es imprescindible. El proletariado necesita las dos armas: el Partido y los Consejos. Son dos armas que no se pueden oponer o excluir la una de la otra. Se refuerza mutuamente.
¿Para qué necesita la clase obrera un Partido de Clase?
La clase obrera es una clase explotada y revolucionaria a la vez. Vive bajo la presión permanente de la ideología burguesa. No puede tomar conciencia de golpe y porrazo. Su toma de conciencia no es el producto mecánico de la crisis del capitalismo. El proletariado no es como el perro de Pavlov que reacciona ante el aguijón de la crisis. Esa visión lo reduce a una masa informe y desarticulada. Es una ofensa a la dignidad y al criterio propio de los obreros.
Por otra parte, las luchas inmediatas proporcionan experiencias para la toma de conciencia obrera. Pero no son el único lugar de dicha toma de conciencia y tampoco son necesariamente el mejor.
La conciencia de la clase es un producto histórico y mundial. Surge de su lucha de clase histórica y mundial que dura más de 2 siglos.
Esa lucha de clase no se limita al combate económico. Tiene 3 dimensiones:
- La lucha económica contra la explotación
- La lucha política por abolir la explotación
- La lucha ideológica para darse un pensamiento, una visión del mundo, un proyecto histórico como clase.
Esa conciencia no reside en todos y cada uno de los individuos obreros sino que es el producto de un combate político cuya expresión de vanguardia son los comunistas internacionalistas, las minorías revolucionarias segregadas históricamente por el proletariado. Es decir, las fuerzas que constituyen o pueden acabar constituyendo el Partido Mundial de Clase.
Estas minorías deben mediante el debate, la clarificación y la participación activa en las luchas de la clase, agruparse, unificarse, desarrollar el arma de la teoría revolucionaria. Sin teoría revolucionaria no puede haber vanguardia revolucionaria ni lucha revolucionaria.
Hay compañeros que rechazan el partido porque asocian partido a los partidos de la burguesía. Efectivamente, hay que rechazar la práctica, la ideología, el funcionamiento, el tipo de relaciones, de los partidos burgueses, sea cual sea su coloración ideológica: fascista, derecho liberal, centro, "socialista", estalinista etc. Todos esos partidos están cortados por el mismo patrón en cuanto a objetivos, medios, modelo organizativo, funcionamiento, comportamiento etc.
Ahora bien, no podemos tirar el niño con el agua sucia. Las aguas pestilentes en las que se refocilan los partidos burgueses no pueden justificar el rechazo del partido proletario.
El Partido del proletariado no tiene la misma función que los partidos de la burguesía. Los partidos de la burguesía son aparatos burocráticos porque su fundamento es la delegación del poder y tienen como finalidad el control político, ideológico y físico de los proletarios y de otras capas sociales oprimidas.
En cambio, el partido del proletariado no parte del principio de la delegación del poder porque no tiene como fin conquistar el poder en nombre de la clase ni auto-proclamarse su representante. Su función es contribuir en primera línea al desarrollo de la lucha, la unidad, la conciencia, del proletariado. Participa en la generalización en el conjunto de la clase de la conciencia, los fines y los medios de su combate.
Como su función es completamente diferente y diametralmente opuesta a la de los partidos burgueses, la estructura, el funcionamiento, los fines y los medios, los relaciones con la clase, del partido mundial del proletariado, no se parecen en nada y son totalmente opuestos y diferentes a los partidos de la burguesía.
De todo eso deberíamos discutir porque hay una cosa que está clara: el compañero Roi Ferreiro aporta a la clase obrera unas posiciones y se da una forma de organización. ¡Esa es una labor de partido aunque no lo quiera llamar así! Habría pues que discutir cual es la función de los revolucionarios, cómo deben funcionar, cual ha sido la experiencia de partidos que se ha dado a lo largo de la historia, el proletariado.
Todo ello nos llevará a una clarificación.
Esperamos que se anime un debate.
Saludos comunistas
CCI 22-3-10
Saludos,
Hasta ahora me habéis estado enviando mensajes del "Espacio Revolucionario" a una dirección
Quiero deciros dos cosas y envio también este mensaje a la lista de destinatarios sólo con objeto de comunicarles la misma aclaración:
1) Esta dirección de e-mail hace tiempo que está abandonada, la única vigente actualmente es otra.
2) Reconozco la buena intención en hacerme llegar los mensajes del "esparevol", pero dada la que parece ser vuestra orientación política e ideológica general, no entiendo por qué me seguís enviando vuestra correspondencia.
Cuando desde el Círculo Internacional de Comunistas Antibolcheviques, Ricardo Fuego y yo mantuvimos discusiones con la gente de Democracia Comunista y en el Foro Luxemburguista, ya quedaron claras nuestras diferencias profundas en todo tipo de materias -además de una falta de capacidad de debate por vuestra parte.
Es obvio que, desde el momento en que nuestras posiciones se identifican con las del comunismo de consejos, nada tenemos que ver con ningún género de neoleninistas como vosotr@s, salvo quizá para intercambiar información sobre luchas o acontecimientos.
Además, leyendo vuestros textos y valorando tanto su forma como su contenido, dudo que podáis contribuir al desarrollo de un nuevo movimiento proletario. No se puede escribir como hace 40 o 80 años, hablando del Partido y la Clase además, y creerse que hay quienes -siendo sensatos- os tomarán en serio.
De modo que, todo lo que veo, confirma lo que pude apreciar en nuestros primeros contactos. Para construir un nuevo movimiento revolucionario es necesario el pensamiento creativo, la renovación teórica, la capacidad programática, estratégica y táctica, y francamente, de todo eso veo muy poco. Seguís creyendo en la "Dirección", solo que en el altar habéis puesto a Luxemburg en lugar de a Lenin, o sea, tenéis una versión más "mariana" del mito bolchevique.
Y acabo. Esto es lo mínimo que debo deciros, y no pretendo ser insultante. Si reaccionáis y agudizáis la mirada sobre vosotr@s mism@s, intuitivamente todo esto es de lo más evidente y por este camino tendréis la oportunidad de liberaros de tanto peso muerto y de aportar algo para construir el movimiento del futuro. Si no, seréis otra secta de ultraizquierda más, que no hará otra cosa que reeditar lo que ya está muerto hace décadas. Buscar la inspiración en el pasado, en lugar de hacerlo en la vivencia del presente y la apertura al futuro, es algo propio de quienes se engañan a sí mismos y acuden a las teorías radicales caducadas buscando una sensación de seguridad y sentido que acalme su ansiedad, su desesperación, y al mismo tiempo les confirme en ella. La justeza de la lucha no dice nada sobre la justeza del camino escogido.
Un abrazo.
Roi Ferreiro
Roi Ferreiro:
Tu mail, por muy respetuoso que sea en la forma, rebosa de prejuicios y errores que me obligan a responderte.
En primer lugar te equivocas cuando hablas de la orientación política e ideológica general, ya que en Esparevol ni siquiera se ha llegado aún a eso (en parte de esto se pretende debatir en abril). Todo lo que hay son contribuciones de distintos compañeros (entre los que me incluyo) que de ningún modo son producto de todo el grupo. Que yo sepa, de momento Esparevol no ha asumido como colectiva la autoría de algunos textos a título particular.
Dices que "no se puede escribir como hace 40 u 80 años", que buscamos "la inspiración en el pasado" o que acudimos a "teorías radicales caducadas". ¿Por qué escribimos como hace 40 u 80 años? ¿Porque hablamos de clase y partido? ¿Por qué nuestras "teorías radicales" están caducadas? ¿No te das cuenta de que transmites exactamente la misma visión que difunde la burguesía sobre "lo pasado de moda" que está el comunismo?
De todas formas no me sorprende tu reacción, formando parte de un Círculo Internacional de Comunistas Antibolcheviques cuyo nombre, aparte de chirriar, es una contradicción en sí mismo. Ya no se trata de superar o criticar de forma constructiva el legado de los revolucionarios del Imperio ruso que consiguieron elevar al proletariado en clase dirigente. No, ahora la moda es ser "antibolchevique" (con un contenido rabiosamente anticomunista). No tendría nada de extraño si no fuera porque "antibolchevique" va precedida de "comunista". Me deja pasmado semejante nivel de oportunismo y confusión. ¿Qué será mañana? ¿Comunistas antiproletarios? ¿Cómo se puede renegar, desde un supuesto comunismo, de uno de los mayores y mejores legados del Movimiento Comunista Internacional?
Los proletarios no podemos construir el comunismo si antes no hemos aprendido las lecciones del pasado. Igual que desde pequeñitos nos enseñan eso de que sin conocer la historia no se puede construir el futuro en mejores condiciones, el proletariado no puede derribar el capitalismo si no conoce sus experiencias de lucha e intentos de construcción de un orden social radicalmente nuevo. Pero tú reniegas de la historia, no entiendes que nuestra clase es una clase histórica, que no puede tirar a la basura -como haces tú- dos siglos de luchas, experiencias y teoría (de las que, paradójicamente, los consejistas escribieron estimulantes páginas de nuestra historia).
No ponemos en el altar a nadie, ni a Lenin ni a Rosa Luxemburg ni a Chiquito de la Calzada. Lo que hacemos los que hemos escrito contribuciones en este sentido es rescatar lo mejor del pensamiento y la acción de los grandes revolucionarios, al igual que de las grandes experiencias del movimiento obrero y comunista.
El capitalismo no va a ser destruido por la explosión de "consejos obreros espontáneos", sino por la construcción de un potente movimiento POLÍTICO que se base en la unión de la lucha de clases y los elementos más avanzados de esta. Si quieres seguir con el mito anarco-consejista de que queremos "dirigir" a los obreros para oprimirlos de otra manera (nada más y nada menos que "neoleninistas" nos llamas, no entiendo tanta obsesión patológica por Lenin), allá tú, pero desde luego LA HISTORIA demuestra que, sin una organización conectada con la clase preparada para llevar al proletariado al poder, la burguesía seguirá frotándose las manos.
Termino. Yo tampoco entiendo cómo se te siguen mandando mails. Desde luego has sido honesto y has pedido lo mínimo que podías pedir. Espero que se tomen medidas y no se te sigan enviando más mails. Nada más.
Por el triunfo de la clase obrera, por el comunismo.
J. de Sevilla
El día 14 de marzo ha tenido lugar una Reunión Pública de la CCI en la ciudad de Monterrey, en México; en ella ha asistido el Grupo Socialista Libertario y algunos camaradas que aunque forman aún un número pequeño, abarcan las diversas generaciones que forman hoy a nuestra clase. El tema sobre el que se convocó fue: "Avance de la crisis económica y las movilizaciones obreras en Grecia y España". La presentación y la discusión al profundizar bajo estos aspectos, reconoce la similitud en los ataques y las trampas que enfrenta el proletariado en México, por lo que la discusión se orientó hacia el análisis de los ataques y trampas que vienen sufriendo los trabajadores de la electricidad. En ese sentido la Reunión decide pronunciarse ante estos problemas, con la intención de que el conjunto de la clase trabajadora incorpore en su reflexión las ideas que otros proletarios realizan, lo cual puede permitir tener un mejor balance de las experiencias y destacar las lecciones.
1. La crisis que azota al capitalismo lleva a que la clase dominante ponga en práctica medidas que golpean de forma profunda las condiciones de vida de los asalariados; esta situación no es propia de México, por todo el mundo se vienen practicando programas que elevan los niveles de explotación, intentando con ello recuperar y proteger la ganancia capitalista. En ese plano se encuentran las políticas que se anuncian en España y se aplican en Grecia, pero también los ataques en México, elevando precios e impuestos y despidiendo masivamente a trabajadores, como se ha hecho con los electricistas y mineros.
2. Los gobiernos de derecha e izquierda son enemigos de los trabajadores. En México ha sido un gobierno de derecha quien ha aplicado medidas violentas en contra de los asalariados, pero en España y Grecia, que están gobernados por partidos de izquierda, se aplican programas semejantes. Derecha e izquierda orquestan ataques que sólo buscan acrecentar la explotación y degradar la vida obrera. A los gobiernos de derecha o de izquierda sólo les preocupa saciar las ansias de ganancia. Es por eso que los trabajadores no pueden tener esperanza en que sus problemas se resuelvan con un simple cambio de gobierno.
3. El despertar de la combatividad proletaria de frente a los ataques de la burguesía, lleva a que se busquen construir trampas que nulifiquen el descontento y la fuerza de las movilizaciones de trabajadores. Un caso ejemplar es estas prácticas está presente en los sucesos de la Compañía de LyFC, donde el sindicato secunda los ataques del gobierno mediante mañas y trampas. Fue notorio el esfuerzo del sindicato por aislar a los electricistas del conjunto de la clase, imponiéndole consignas ajenas a sus intereses, como es la "defensa de la empresa estatal", "la economía nacional" o "el sindicato", pero también desmovilizando con el encadenamiento en la esperanza en que las leyes o amparos pudieran ayudar y dar solución.
4. La defensa de las condiciones de vida por parte de los trabajadores es ya, en sí, una critica al sistema que está basado en la separación entre propietarios de medios de producción y asalariados, pero además para que estas expresiones muestren la fuerza real de los proletarios, requieren estar bajo el control de los mismos trabajadores, sin dejarles el control a los sindicatos de todo pelaje y sin permitir que estas se desvíen hacia caminos cerrados como el de las urnas.
5. El llamado que hizo el SME para usar los amparos como mecanismo de solución, las movilizaciones que encabezó y encabeza, acarreando a los trabajadores sin permitirles tener un real acercamiento, los esfuerzos por someter el descontento y plegarlo frente a algún partido, diputado o personaje, son muestra de que el SME -como todos los sindicatos, sin excepción- no es una estructura proletaria pues su labor ha sido la de evitar la solidaridad, hacer pasar los despidos y expandir la desmoralización. Por eso la insistencia del SME en llamar a defender al capital estatal y querer usar a los trabajadores como carne de cañón, "recuperando instalaciones" y empujando hacia enfrentamientos con la policía, aunque parece una práctica radical, no es sino una provocación que profundiza la trampa en la que ha envuelto a los trabajadores.
6. Ante los ataques directos de los gobiernos y las trampas tejidas por la estructura sindical, los trabajadores deben de reflexionar sobre su condición de explotados y de las capacidades que tienen como clase cuando se unen y organizan. Las experiencias de las huelgas de Turquía (de diciembre-enero) son una muestra de cómo el proletariado puede luchar por encima de la estructura sindical, exponiendo así su verdadera fuerza.
14-marzo-2010
El viernes 5 de febrero tuvo lugar la segunda Reunión Pública que la CCI ha celebrado en la ciudad de Quito. Fue sobre el tema "¿Qué es el marxismo?". Para los compañeros que tratan de reflexionar sobre la perspectiva que puede ofrecernos el capitalismo y la alternativa revolucionaria, éste es un tema que les preocupa: ¿la teoría marxista permite una crítica y una reflexión para plantear una perspectiva revolucionaria? ¿Es un arma de combate? ¿Los principios que defiende el marxismo, sobre la naturaleza revolucionaria de la clase obrera, sobre la perspectiva del comunismo, sobre el internacionalismo, etc., son las bases para desarrollar un proceso revolucionario e intervenir en él?
La burguesía es consciente de que el marxismo suscita el interés de estas minorías que son expresión del esfuerzo de la clase obrera para comprender la situación y organizar su lucha, y por eso hace todo lo posible para presentar a Marx y sus trabajos como algo desligado de la lucha de la clase obrera, como la obra de un "economista" en el mejor de los casos, o de un visionario doctrinario en el peor.
La concurrencia a la reunión fue testimonio del interés que suscitaba. Acudieron compañeros que conocen bien nuestras posiciones y otros que era la primera vez que las escuchaban. Vinieron simpatizantes del medio anarquista y también activistas de las reivindicaciones indígenas en Ecuador. Por invitación expresa nuestra, acudió una representación del Núcleo Proletario en el Perú (NPP); y también llegaron algunos miembros del grupo que envío a la sección de comentarios en nuestra Web el texto "La Reforma no es revolución", los Comunistas Integrales.
El debate fue muy animado y fraternal. Prácticamente todos los asistentes intervinieron para presentar sus posiciones y apoyar o rebatir lo que decían otras intervenciones. Las reuniones de debate en el seno de nuestra clase, no pueden ser como los actos universitarios o los pretendidos "coloquios" a los que estamos acostumbrados, donde un conferenciante no deja de hacer un monólogo durante toda la reunión, para en los últimos minutos, permitir que se le hagan algunas preguntas que sirvan de excusa para seguir con el monólogo. Ahí no hay debate que valga, sino repetición ad nausean de las posiciones de un intelectual o de un partido político. Para que pueda haber una verdadera discusión tiene que haber confrontación de posiciones, argumentación, reflexión, con la participación activa de los asistentes.
Los comunistas integrales, traían al principio de la reunión, ciertos prejuicios sobre el supuesto "dogmatismo" y estrechez de miras de muchos grupos que se reivindican del "marxismo"[1]; sin embargo la reunión acabó ganándolos para el debate y los compañeros escucharon y argumentaron y después de la reunión continuaron la discusión en el ambiente distendido y fraternal de una comida con muchos de los asistentes.
La delegación del NPP tuvo tanto impacto en la reunión como ellos mismos reconocieron haber sido impactados por ella. La presencia de compañeros de otro país, que vinieron expresamente a debatir con las minorías que surgen en Ecuador, su voluntad de argumentar y transmitir su experiencia, mostraban en la práctica qué significa el debate internacional, el reagrupamiento de las minorías que segrega la clase.
La discusión planteó diferentes sujetos de discusión.
Los compañeros que habían estado vinculados a la intervención en la temática indígena, plantearon inicialmente que, según ellos, se deberían abordar las cuestiones partiendo de la situación en Ecuador, que habría que ser más concretos: «Venimos buscando perspectivas, es real, pero hay cosas sueltas. Es mejor ver las cosas desde Ecuador para así hablar del marxismo, ¿qué luchas hay y ha habido en Ecuador?»
Este planteamiento desencadenó un verdadero aluvión de intervenciones en defensa del internacionalismo como un principio básico del proletariado. No se negaba la necesidad de ser concretos y analizar la lucha de clases en Ecuador, pero se insistía en la necesidad de abordarlo desde un análisis internacional de la relación de fuerzas entre las clases.
Se dijo que uno de los grandes errores de los años anteriores había sido considerar la situación en los países latinoamericanos desde el prisma regional, lo que había conducido al "antiimperialismo" y la guerrilla, etc.; mientras que las minorías que surgen actualmente como expresión de la clase obrera se asientan en una visión internacionalista.
Los mismos compañeros negaron la defensa del nacionalismo, aunque insistieron en sus preocupaciones sobre qué hacer en lo inmediato, mostrando así que buscaban realmente posicionarse en un terreno proletario, defendiendo el internacionalismo, sin renunciar a debatir sus convicciones: «No defiendo el nacionalismo, todos sufrimos es verdad. Queremos que se vean las cosas desde nosotros, no desde la huevada crítica sino desde la práctica concreta».
Se hizo una crítica del inmediatismo, que bajo la apariencia de "ser prácticos y efectivos", conduce en realidad a las opciones políticas de la burguesía, porque lo práctico y lo concreto en el totalitarismo estatal es la ocupación de todo el terreno por las fuerzas de la burguesía. Una reflexión e intervención internacionalista no excluye la práctica concreta de participación en las luchas y denuncia de las maniobras de la burguesía, pero parte de un análisis de la relación de fuerzas entre las clases y de la perspectiva.
Las conclusiones señalaron igualmente la defensa del internacionalismo: «Se ha defendido el carácter internacional y revolucionario del proletariado, sujeto de la lucha revolucionaria y portador de la consciencia de clase necesaria a esa revolución». Los compañeros que habían planteado la cuestión "nacional" nunca habían oído hablar del marxismo y del internacionalismo sino por voces de sus mayores enemigos, estalinistas, maoístas e izquierdistas de todo pelo. Así, al final ellos y todos los participantes, manifestaron su entusiasmo por conocer mejor las posiciones y el método de la izquierda comunista.
Diferentes intervenciones, desde diferentes puntos de vista, plantearon la cuestión de qué posición tomar ante la lucha de los indígenas, o también de las mujeres, puesto que algunas de las asistentes habían participado antes en movimientos feministas; por otro lado, las intervenciones de los Comunistas Integrales tendían a considerar proletario a cualquier capa o sector social, e incluso individuos aislados, que se opusieran al capitalismo.
Pero como planteó el Manifiesto Comunista y como muchas participaciones expresaron, de todas las clases y capas que se oponen al capitalismo, solo el proletariado es revolucionario, y esto no por capricho de alguien ni por ningún tipo de carácter mesiánico de nuestra clase sino por su concreto papel dentro del proceso de producción; se dijo que otros sectores como los pequeños propietarios pueden estar oprimidos por los grandes capitales, pero que su lucha contra ellos no es más que expresión de la competencia capitalista; o los campesinos, que se resisten a convertirse en proletarios, o los indígenas que viven en comunidades marginadas..., sus luchas no plantean una confrontación y superación del capitalismo, sino una tentativa de aislarse de él o incluso, integrarse.
Durante la reunión varios elementos defendieron la posición de que sólo el proletariado, que es una clase producto del desarrollo histórico -una clase expresión del trabajo asociado y de la naturaleza social de la humanidad, cuya explotación es la negación de toda humanidad, que convierte a los seres humanos en mercancías-, al reivindicar sus necesidades humanas, plantea la negación de la relación mercantil, y por tanto de la apropiación del trabajo ajeno y de la propiedad privada de los medios de producción, para dar paso a su apropiación colectiva social. Sólo la lucha del proletariado contiene una alternativa al modo de producción capitalista.
Por las mismas razones, se argumentó que la lucha obrera contiene igualmente la lucha contra toda forma de opresión y alienación. En este sentido, la lucha parcial contra la opresión de la mujer, o la enajenación religiosa, no cuestiona la causa material, real, de esas alienaciones; es una lucha ideológica, en el terreno de la conciencia personal; mientras que la lucha revolucionaria del proletariado confronta la causa en la práctica de esas opresiones.
«La propiedad privada material, inmediatamente sensible, es la expresión material y sensible de la vida humana enajenada. Su movimiento -la producción y el consumo- es la manifestación sensible del movimiento de toda la producción pasada, es decir, de la realización o realidad del hombre. Religión, familia, Estado, derecho, moral, ciencia, arte, etc., no son más que formas especiales de la producción y caen bajo su ley general. La superación positiva de la propiedad privada como apropiación de la vida humana es por ello la superación positiva de toda enajenación, esto es, la vuelta del hombre desde la Religión, la familia, el Estado, etc., a su existencia humana, es decir, social. La enajenación religiosa, como tal, transcurre sólo en el dominio de la conciencia, del fuero interno del hombre, pero la enajenación económica pertenece a la vida real; su superación abarca por ello ambos aspectos.»
«... y esto es así porque toda la servidumbre humana está encerrada en la relación del trabajador con la producción, y todas las relaciones serviles son sólo modificaciones y consecuencias de esta relación». (K. Marx, Manuscritos de Economía y Filosofía, 1844)
Muchos compañeros mostraron de forma sencilla y clara, que comprendían bien estas cuestiones aparentemente tan complicadas. De hecho se podría decir que este fue uno de los puntos fuertes de la reunión, puesto que mayoritariamente los participantes expresaron una confianza en el proletariado y su naturaleza revolucionaria.
No podemos dejar de citar algunas intervenciones[2], como esta, que planteó «Me he llegado a identificar con el proletariado y los de mi familia que estudian son asalariados también, yo sólo tengo mano de obra para ganarme la vida. El marxismo no excluye, es la totalidad de la transformación, los hijos de los indios vienen a ser asalariados cuando llegan a la ciudad, en el campo mismo hay asalariados del campo. Proletarios hay en todo el mundo, salen de su comunidad y se proletarizan no tienen nada más. Estoy aquí por lo total, por la transformación de todo, no por reivindicaciones parciales sino por cambiar todo el mundo, por eso estoy aquí».
Y también otras que insistían en estas cuestiones:
«Es a partir de que nos reconocemos como explotados que podemos luchar. Este debate y el sufrimiento que vivimos es lo que nos lleva a reconocernos y luchar conscientes. Defiendo el marxismo porque es crítica de la experiencia.»;
«Las etnias son estrategias para negarnos, son falsas identidades».
El NPP contribuyó aportando su propia experiencia: «No hemos podido defender nuestras posiciones, pedimos más tiempo para exponer. Somos una misma clase que lucha, hemos sido engañados con el Maoísmo, con Mariátegui. Hay trabas como la raza, el indio, la mujer. Queremos hacer un trabajo que cambie el sistema y para eso debemos ver la realidad. Hay que romper con todos los grupos traidores.»
También las conclusiones apuntaron en esta dirección:
«La discusión ha concluido que es necesario mirar desde un punto de vista propio de la clase obrera, que recoja la experiencia de su trayectoria histórica de luchas, que analice la realidad para lograr el cambio que queremos. Nosotros y algunos otros compañeros llamamos a ese punto de vista Marxismo, otros prefieren llamarlo teoría revolucionaria»[3].
Las prevenciones de los Comunistas Integrales frente a los fantasmas del dogmatismo en la reunión (y en general en las posiciones de la CCI) provocaron que ésta se iniciara con una primera intervención suya en la que leyeron un artículo del número 2 de la publicación "Cuadernos de la negación"[4] (editada en Argentina): ¿Comunismo? ¿Anarquía?
Los aspectos de la cita que se retomaron luego en la discusión fueron la crítica de los diferentes "ismos" que hacen del marxismo una ideología "de izquierdas" del capital, en lugar de un arma de la lucha revolucionaria, y la cuestión del comunismo "integral".
Lo cierto es que esta intervención provocó un poco de perplejidad en la sala, porque mientras que formalmente se presentaba como una crítica radical, una especie de declaración que habría de servir para separar claramente el terreno de la reunión del terreno en que se situaban los Comunistas Integrales, en realidad se apuntaba y disparaba contra posiciones que, no sólo no eran ni son las de la CCI y que por ello nunca se habrían planteado en la presentación, sino que ésta había combatido expresamente: «El marxismo no es un mero análisis económico, que es a lo que el "marxismo universitario" y la mayoría de autores burgueses tratan de reducirlo... El marxismo tampoco es una doctrina que tiene respuestas para todo. No pretende reglamentar y pontificar sobre todo lo divino y lo humano. Así lo suelen vender los regímenes estalinistas de los Stalin, Mao, Castro, etc., que presentan un "marxismo" en cuyo nombre nos dictan todo lo que tenemos que hacer, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, para mejor sujetarnos con mano de hierro a su régimen de explotación... El marxismo nada tiene que ver con las ideologías de capitalismo de Estado, nacionalismo, control y manipulación de las masas que profesan organizaciones de izquierda y extrema izquierda que exhiben hasta la nausea su etiqueta "marxista" sin haber leído probablemente una línea de Marx».[5]
No era pues a la CCI, ni a la reunión, a quien había que disparar y herir de muerte. Así que no nos queda más que decir que... "los muertos que vos matáis, gozan de buena salud".[6]
Otra cuestión que se planteó fue la referencia al comunismo como un combate permanente en la práctica, como "un movimiento real", que además significa un combate "integral", contra todos los aspectos de la explotación.
Ante esto la discusión expresó que el comunismo como combate permanente en la práctica se ve, en algunas tendencias del medio anarquista en particular, como una actitud personal que parte de la vida de cada uno, y que se plantea la búsqueda de una vida cotidiana liberada, que incluiría desde el rechazo a la explotación (y por tanto, al trabajo asalariado), hasta la "liberación" de la alienación en las relaciones sociales, pasando por una lucha cotidiana de sabotajes a entidades bancarias o firmas comerciales, etc.
Muchas intervenciones argumentaron que el marxismo también plantea el comunismo como un movimiento real y permanente, pero en un sentido distinto. Desde que Marx y Engels se adhirieron al combate del proletariado habían planteado claramente esta cuestión. Incluso algunas participaciones expusieron que, de hecho su evolución desde la democracia radical hacia la lucha de la clase obrera, hacia el comunismo, no fue un gesto romántico ni idealista, sino profundamente materialista, resultado de comprender que sólo la lucha de la clase obrera podía plantear una perspectiva comunista.
«Para nosotros, el comunismo no es un estado que debe implantarse, un ideal al que haya de sujetarse la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera al estado de cosas actual. Las condiciones de este movimiento se desprenden de la premisa actualmente existente. Por lo demás, la masa de los simples obreros -de la fuerza de trabajo excluida en masa del capital o de cualquier satisfacción, por limitada que ella sea- y, por tanto, la pérdida no puramente temporal de este mismo trabajo como fuente segura de vida, presupone, a través de la competencia, el mercado mundial. Por tanto, el proletariado solo puede existir en un plano histórico-mundial, lo mismo que el comunismo, su acción, solo puede llegar a cobrar realidad como existencia histórico-universal.»[7] (Subrayados nuestros)
Los compañeros señalaron que entendían y compartían la naturaleza histórica y mundial de la lucha revolucionaria. Es cierto que esa lucha tiene que concretarse en combates políticos, huelgas, manifestaciones, discusiones y reflexión..., pero si se pierde de vista esa unidad entre lucha inmediata e histórica, ambas acaban oponiéndose, como en el reformismo, donde "el movimiento lo es todo y el fin no es nada", o en el utopismo, donde el comunismo sólo es una quimera.
La otra cuestión que se desprende de lo anterior y que también fue discutida en la reunión, es que la lucha revolucionaria es colectiva, de clase y que si bien es cierto que en el proletariado se cumple que su lucha por las necesidades más inmediatas plantea en germen potencialmente una perspectiva revolucionaria, esa lucha es asociada, colectiva y solidaria. Sin embargo, si se extrapola esa cuestión a cada uno de los proletarios tomado individualmente, en el terreno en que cada cual es una víctima de la presión de la ideología burguesa, en el terreno de la competencia, entonces su lucha por las necesidades inmediatas, por "buscarse la vida", no conduce a una lucha revolucionaria, sino a menudo a "buscarse un huequito" en el capitalismo. Así, a lo largo del debate se planteó que la entrega a la lucha por el comunismo no es un sacrificio, al contrario, permite llevar una vida lo más humana posible, combatiendo contra la alienación; pero que eso no significa necesariamente que te vaya bien en la vida dentro del capitalismo y el mejor ejemplo es el propio Marx[8].
Por otra parte, respecto al comunismo "integral", el marxismo nunca se ha vuelto de espaldas ante ningún problema humano. Como se planteó en la presentación: «Ciertamente el marxismo no se limita, ni a la política, ni a la economía. Marx hizo suya la divisa del esclavo romano Terencio que dijo que "nada humano me es ajeno". Pero no lo hace para establecer leyes, doctrinas y reglamentos que encadenen a los explotados, sino para animar su reflexión, su búsqueda, su criterio colectivo e individual».[9]
Pero el marxismo, como diversas intervenciones desarrollaron, no parte de las necesidades, o los problemas concretos tal y como se plantean en la vida alienada en el capitalismo, porque en esas circunstancias éstos están completamente desfigurados, sino que parte de la crítica radical al capitalismo, de la lucha revolucionaria, para comprender en ese marco las necesidades humanas.
Otra cuestión que se planteó por la intervención de los Comunistas Integrales y la presencia de elementos anarquistas fue el tema marxismo-anarquismo. En la reunión se abordó ampliamente el tema para plantear que el proletariado no es obligatoriamente marxista por naturaleza y que en la historia del Movimiento Obrero el anarquismo ha expresado en diferentes ocasiones, la opción política de sectores de la clase obrera.
Preferentemente, se comentó el caso de la Iª Internacional, donde la corriente proudhoniana representaba una tradición histórica en el movimiento obrero, ligada a sus orígenes. También se dijo que frente a la Primera Guerra mundial, a pesar de que minorías como Kropotkin y los firmantes del Manifiesto de los 16 apoyaron la guerra, igual que algunas corrientes anarcosindicalistas como la CGT (que se sumaban así a la ignominia de la traición de la socialdemocracia), una mayoría de grupos anarquistas denunciaron su naturaleza imperialista y se implicaron en la lucha revolucionaria, como la CNT española o la FORA argentina, etc.
De hecho, tanto en Alemania como en Rusia y Hungría, fracciones anarquistas se sumaron a la formación del partido revolucionario, y la misma CNT participó en la IIIª Internacional.
Se concluyó así, que la diferencia esencial entre el anarquismo internacionalista[10] y el marxismo no está pues en su naturaleza de clase, sino en el método para analizar e intervenir en la realidad. Sobre estas diferencias de método, los defensores del marxismo argumentamos que para nosotros, mientras que el marxismo se basa en un análisis materialista histórico, dialéctico, que considera las condiciones de la revolución según la evolución de las contradicciones objetivas del capitalismo y las condiciones subjetivas de la toma de conciencia en la clase obrera, el anarquismo considera que la revolución es posible siempre en cualquier circunstancia y que basta con la voluntad de acción[11].
Muy valiosa fue también en este punto, la contribución del NPP: «Todos luchamos por el comunismo pero sí importa el programa, que es histórico. El capitalismo es en esencia el mismo desde que surge pero hay etapas y se requiere la condición de decadencia para abolirlo. Les invito al estudio y a entender y ver el programa. Nosotros en Perú ponemos todo en duda y desconfiamos de todo, estudiamos a partir de la historia. Hay que debatir, luchar como clase por el comunismo».
Si hay que destacar algo de esta reunión rica en debates, es precisamente eso, la voluntad de discutir, de participar. Hubo, como dijo alguien, «un verdadero huracán de participaciones y reflexiones entusiasmantes y profundas». Nadie quería separarse ni dejar de discutir. Se invitó a los asistentes a una jornada de discusión para el día siguiente, y la mayor parte de los asistentes fuimos a comer juntos continuando el ambiente fraternal y de compartir y debatir. Algunos compañeros que no pudieron quedarse expresaron que se habían encontrado a gusto en la discusión, que volverían. Nadie tenía apuro de plantear sus preocupaciones como le salían y así, de la manera más sencilla muchas veces, se trataron problemas profundos. Esa humildad, llena al mismo tiempo de coraje y de voluntad de ir al centro de las cuestiones, propia del proletariado, creó un ambiente de entusiasmo y de vida colectiva. Como lo planteó el NPP «Estamos muy emocionados y llevaremos este debate a nuestros compañeros. Hay que fortalecer los lazos de las minorías para la revolución. Nosotros venimos de Perú como proletarios.»
Todo ese ambiente trató de reflejarse en unas conclusiones de la reunión, que son apenas un esbozo de lo que hubo realmente, pero que sirven al menos para que todos los participantes se vean reflejados en ellas:
- «Se destaca la capacidad del debate como instrumento del proletariado en su camino hacia la clarificación, el desarrollo y fortalecimiento de su consciencia de clase necesaria para el asalto revolucionario y el triunfo de la perspectiva comunista»,
- «Se destaca que la reunión de hoy estuvo fuertemente marcada por un interés genuinamente proletario por reflexionar la realidad con miras a su transformación que para todos los presentes se muestra como una necesidad evidente e imperiosa»,
- «Afirmamos que tenemos la necesidad, como proletarios, del debate, de la clarificación y la profundización que sólo pueden ser los resultados del ejercicio colectivo, del desarrollo de un medio de discusión realmente colectivo, fraterno, honesto y comprometido con la transformación de la sociedad, es decir, nuestra reflexión parte de una convicción militante de lucha».
Sin duda la reunión respondió a todas esas expectativas.
CCI, 8 de Marzo 2010
[1] Lo cual es comprensible si se tiene en cuenta que los grupos estalinistas y trotskistas y sus satélites izquierdistas se complacen en llamarse "marxistas", cuando en realidad defienden, con un tono de "oposición radical" las alternativas del Estado burgués, y por tanto representan todo aquello contra lo que Marx y las corrientes que se han mantenido fieles a sus aportaciones, siempre han luchado.
[2] A partir de notas y que por tanto pueden contener imprecisiones.
[3] Esta aclaración final corresponde a los acuerdos a los que nos llevó el desarrollo del debate marxismo-anarquismo que más adelante referiremos.
[4] Se puede encontrar en la Web, https://negacion.entodaspartes.net/ [9]
[5] Se trata de una cita del esquema de la presentación. Algunos compañeros nos han pedido que la publiquemos como un artículo; pero para que pueda ser comprensible habría que adaptarla; así que ¡valgan por el momento estos extractos!
[6] Aunque la frase se atribuye al Tenorio de Zorrilla, no se encuentra como tal en el texto original, por lo que ha generado una polémica sobre si se trata de una "interpretación" de la obra, o es la cita de otro clásico.
[7] La Ideología Alemana, escrita en 1845-46.
[8] Marx padeció durante toda su vida una situación de precariedad económica, de destierro y puntualmente, de auténtica miseria.
[9] Ver nota 2.
[10] Empleamos genéricamente este término para referirnos a las corrientes y grupos anarquistas que se han mantenido fieles al proletariado; también existen y han existido grupos anarquistas que nunca han sido una expresión obrera.
[11] A lo largo de esta discusión, los Comunistas Integrales señalaron que para ellos una divergencia importante era la cuestión del Periodo de Transición del capitalismo al comunismo. Para ellos, el desarrollo de las fuerzas productivas al que ha llegado el capitalismo permitiría inmediatamente tras la revolución una sociedad de abundancia sin necesidad de una transición. No se entró en la reunión a discutir estas cuestiones, ni podemos entrar aquí tampoco. Para conocer nuestra posición sobre el Periodo de Transición, ver la Revista Internacional nº 11.
Hemos recibido el 3 de Marzo un comentario sobre la situación de los habitantes de los barrios obreros y populares de la aglomeración de Concepción tras el terremoto de finales de Febrero y sus consecuencias. Contrariamente a la propaganda de los medios de comunicación en todo el mundo, que han denigrado el comportamiento de la población local atribuyéndole la autoría de "saqueos escandalosos", este texto reestablece la realidad de los hechos, poniendo por delante el espíritu auténticamente proletario de solidaridad y ayuda mutua que anima a los obreros en la distribución de los productos de primera necesidad, oponiéndolo a la acción de bandas armadas contra las que la población obrera ha tratado de defenderse.
Por un camarada anónimo
Sería muy bueno que, teniendo usted este medio de difusión, pudiese dar cuenta de lo que está pasando en Concepción y sus alrededores, así como en otras zonas afectadas por el terremoto. Ya se sabe que desde el primer momento mucha gente aplicó el mayor sentido común y acudió a los centros donde se almacenan las provisiones, apropiándose sin más de lo que necesitaban. Aquello es lógico, racional, necesario e inevitable, tanto que hasta parece algo absurdo ponerlo siquiera en discusión. No sólo hubo una organización espontánea (especialmente en Concepción) de la gente, que repartió leche, pañales y agua de acuerdo a las necesidades de cada cual, atendiendo al número de hijos de cada familia especialmente. La necesidad de tomar los productos disponibles era tan obvia, tan poderosa la determinación del pueblo a ejercer su derecho a sobrevivir, que hasta los policías terminaron ayudando a la gente a sacar los víveres del supermercado Líder de Concepción, por ejemplo. Y cuando se intentó impedir que la gente hiciera lo único que podía hacer, las instalaciones en cuestión simplemente fueron incendiadas, pues es igualmente lógico que si toneladas de alimentos han de pudrirse en lugar de ser debidamente consumidos, es mejor que esos alimentos se quemen, evitando así peligrosos focos de infección. Estos "saqueos" le han permitido a miles de personas subsistir durante algunas horas, a oscuras, sin agua potable y sin la más mínima esperanza de que alguien más venga en su ayuda. Ahora bien, en el transcurso de unas horas la situación ha cambiado drásticamente. Por toda la conurbación penquista han empezado a actuar bandas bien armadas y movilizadas en buenos vehículos, que se dedican a saquear no sólo pequeños establecimientos, sino viviendas particulares y grupos de casas. Su objetivo es acaparar los escasos bienes que la gente hubiera podido recuperar de los supermercados, así como sus enseres domésticos, dinero o lo que haya. En algunas áreas de Concepción estas bandas han saqueado las casas, luego las han incendiado y han huído. Los vecinos, que al principio se encuentran en la más completa indefensión, han empezado a organizarse para la auto-defensa, haciendo rondas de vigilancia, levantando barricadas para proteger sus pasajes, y en algunos barrios colectivizando los víveres para asegurar la alimentación de todos los vecinos.
Con este breve recuento de los hechos ocurridos en horas recientes no pretendo "completar" el cuadro informativo proporcionado por otros medios. Quiero llamar la atención sobre el contenido que encierra esta crítica situación, y el sentido que tiene desde un punto de vista anticapitalista. El impulso espontáneo de la gente a apropiarse de lo necesario para su subsistencia, su tendencia a dialogar, compartir, ponerse de acuerdo y actuar juntos, ha estado presente desde el primer momento de esta catástrofe. Todos hemos visto esta natural tendencia comunitaria actuando de una forma o de otra en nuestro entorno. En medio del horror experimentado por millones de trabajadores y sus familias, este impulso a vivir en comunidad ha emergido como una luz en medio de las tinieblas, recordándonos que nunca es tarde para recomenzar, para volver a nosotros mismos.
Frente a esta tendencia orgánica, natural, comunista, que ha animado al pueblo durante estas horas de espanto, el Estado ha palidecido revelándose como lo que es: un monstruo frío e impotente. Asimismo, la brusca interrupción del demencial ciclo de producción y consumo, dejó al empresariado a merced de los acontecimientos, obligado a esperar agazapado el restablecimiento del orden. En definitiva, una verdadera brecha abierta en la sociedad, por la que podían emerger los destellos del mundo nuevo que habita en los corazones de la gente común. Era necesario entonces, urgente, restablecer a toda costa el viejo orden de la rapiña, del abuso y el acaparamiento. Pero no desde las más altas esferas, sino desde el mismo suelo de la sociedad de clases: los encargados de volver las cosas a su sitio, es decir, de imponer por la fuerza las relaciones de terror que permiten la apropiación privada capitalista, han sido las mafias del narcotráfico enquistadas en las poblaciones, los más arribistas de entre los arribistas, hijos de la clase trabajadora aliados con elementos burgueses para ascender a costa del envenamiento de sus hermanos, del comercio sexual de sus hermanas, de la avidez consumista de sus propios hijos. Mafiosos: es decir, capitalistas en estado puro, depredadores de su pueblo apoltronados en camionetas 4x4 y armados de pistolas automáticas, dispuestos a intimidar y despojar a sus propios vecinos o a los habitantes de otros barrios, a fin de monopolizar el mercado negro y hacer dinero fácil, es decir, poder. Que estos elementos mafiosos son aliados naturales del Estado y de la clase empresarial, lo demuestra el hecho de que sus indignas fechorías están siendo usadas por los mass-media para hacer entrar en pánico a la ya desmoralizada población, justificando así la militarización del país. ¿Qué otro escenario podía ser más propicio para nuestros amos políticos y empresariales, que ven en esta crisis catastrófica nada más que otra buena oportunidad para hacer buenos negocios estrujando con ganancias redobladas a una fuerza de trabajo doblegada por el miedo y la desesperación?
Por parte de los adversarios de este orden social, no tiene ningún sentido cantar loas al saqueo sin precisar el contenido social de tales acciones. No es lo mismo una masa de gente más o menos organizada, o al menos con un propósito común, tomando y repartiéndose los productos que requieren para subsistir... que unas bandas armadas saqueando a la población con tal de lucrar en beneficio propio. Lo cierto es que el terremoto del sábado 27 no sólo ha golpeado terriblemente a la clase trabajadora y destruido las infraestructuras existentes. También ha trastornado seriamente las relaciones sociales en este país. En cuestión de horas, la lucha de clases ha emergido en toda su crudeza ante nuestros ojos, quizás demasiado acostumbrados a las imágenes televisadas para poder captar la esencia de los hechos en curso. La lucha de clases está aquí, en los barrios reducidos a escombros y penumbras, chisporroteando y crujiendo en el suelo mismo de la sociedad, enfrentando en un choque mortal a dos clases de seres humanos que al fin se encuentran cara a cara: por un lado los hombres y mujeres sociales que se buscan entre sí para ayudarse y compartir; y por otro los antisociales que les saquean y les disparan para iniciar su propia acumulación primitiva de capital. Acá estamos nosotros, los seres opacos y anónimos de siempre atrapados en nuestras grises vidas de explotados, de vecinos y parientes, pero dispuestos a estrechar lazos con quienes compartimos la misma desposesión. Allá están ellos, pocos pero dispuestos a despojarnos por la fuerza de lo poco y nada que podemos compartir. De un lado el proletariado, del otro el capital. Así de simple. En muchos barrios de esta tierra devastada, a estas horas de la madrugada la gente empieza a organizar su auto-defensa frente a las bandas armadas. A esta hora empieza a tomar una forma material la conciencia de clase de quienes se han visto obligados, brutalmente y en un abrir y cerrar de ojos, a comprender que sus vidas les pertenecen ellos mismos, y que nadie vendrá en su ayuda.
Enlaces
[1] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/correspondencia-con-otros-grupos
[2] https://es.internationalism.org/tag/personalidades/jerry-grevin
[3] https://es.internationalism.org/tag/desarrollo-de-la-conciencia-y-la-organizacion-proletaria/corriente-comunista-internacional
[4] https://es.internationalism.org/files/es/El%20paro%20nacional%20del%2016_revMA%5B1%5D.pdf
[5] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/mexico
[6] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/lucha-de-clases
[7] https://es.internationalism.org/tag/2/39/la-organizacion-revolucionaria
[8] https://es.internationalism.org/tag/3/51/partido-y-fraccion
[9] https://negacion.entodaspartes.net/
[10] https://es.internationalism.org/tag/geografia/america-central-y-sudamerica
[11] https://es.internationalism.org/tag/geografia/ecuador
[12] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/reuniones-publicas
[13] https://es.internationalism.org/tag/4/403/chile
[14] https://es.internationalism.org/tag/noticias-y-actualidad/terremoto