Skip to header Skip to main navigation Pasar al contenido principal Skip to footer
englishfrançaisdeutschitalianosvenskaespañoltürkçenederlandsportuguêsΕλληνικά
русскийहिन्दीفارسی한국어日本語filipino中文বাংলাmagyarsuomi
Inicio
Corriente Comunista Internacional
¡Proletarios del mundo uníos!

Navegación principal

      • Ecuador
      • España
      • Estados Unidos
      • Mexico
      • Peru
      • Venezuela
      • Otros païses
    • Direcciones (opens in new tab)
    • Posiciones básicas
    • Plataforma
    • Manifiesto de 1975
    • Manifiesto de 1991
    • Manifiesto sobre la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia
      • Los 20 años de la CCI
      • Los 30 años de la CCI
      • Acción Proletaria - 2000s
      • Acción Proletaria - 2010s
      • Acción Proletaria - 2020s
      • CCI 'Online' - 2000s
      • CCI 'Online' - 2010s
      • CCI 'Online' - 2020s
      • Revista Internacional - 1970s
      • Revista Internacional - 1980s
      • Revista Internacional - 1990s
      • Revista Internacional - 2000s
      • Revista Internacional - 2010s
      • Revista Internacional - 2020s
      • Revolución Mundial - 2000s
      • Revolución Mundial - 2010s
      • Revolución Mundial - 2020s
      • Internacionalismo - 2000s
      • Internacionalismo - 2010s

Ola de calor en Europa: ¡El capitalismo es responsable de la catástrofe ecológica!

Ruta de navegación

  • Inicio
  • CCI Online - 2020s
  • CCI Online 2026
  • Julio 2026

El verano de 2026 comenzó con tres terribles olas de calor: la primera fue la más temprana de la que se tiene constancia y la segunda, la más intensa jamás registrada. Doble récord, en un verano que apenas ha comenzado. Y un nuevo episodio comienza en el momento en que publicamos estas líneas.

Las consecuencias son extremadamente serias: las temperaturas se disparan en viviendas y lugares de trabajo, los incendios se multiplican y las infraestructuras están bajo tensión, los hospitales están saturados, los muertos se acumulan y los primeros balances hablan de varios miles de víctimas. Los muertos seguramente se contarán por decenas de miles, del orden de la ola de calor de 2003, o incluso más.

La burguesía es incapaz de hacer frente a la situación

Se constata una vez más una negligencia total de los gobiernos para gestionar la crisis. Mientras que las olas de calor no harán sino intensificarse, la burguesía se ha mostrado incapaz de hacer frente a la situación: el número de muertes en domicilios aumentó un 40% durante los primeros episodios de la ola de calor, pero no se había previsto nada, no se tomaron las medidas necesarias; las medidas preventivas han sido soslayadas en todas partes. Incluso los ingresados en el hospital tuvieron que soportar calores espantosos debido a edificios no renovados, verdaderos coladores térmicos, a menudo con viejos e inadecuados sistemas de aire acondicionado...

El Estado se ve reducido a improvisar y a recomendar a la población evitar salir en las horas más calurosas, mientras, en medio del caos, se impone un cambio en los horarios de trabajo en los sectores de mayor riesgo, algunos trabajadores se ven obligados a laborar de noche para asegurar la continuidad de la producción. Cada día, la población se ve apiñada como ganado en transportes públicos, donde reinan temperaturas insoportables.

Ante la falta de viviendas adecuadas, se pide refugiarse en «zonas frescas» como cines, bibliotecas, etc. No solo eso hace recaer la responsabilidad sobre cada individuo que, solo, no puede hacer nada frente a la ola de calor, sino que, además, con una situación climática que empeora, estas «medidas» ni siquiera serán adecuados ni suficientes dentro de unos años. Sin una solución de largo plazo ante esta situación, el hecho de tener que valerse por uno mismo, obliga a cada uno a encontrar sus propias soluciones para hacer frente al calor: instalar aire acondicionado en casa, renovar la vivienda... y, para quienes no tienen medios: ¡beber agua!

Esto contrasta radicalmente con las promesas vacías de los gobiernos, que nos aseguran que «todo está listo para hacer frente a las altas temperaturas». En realidad, las «lecciones» de 2003 nunca se han tenido realmente en cuenta por falta de medios. Veinte años después, más del 75% de las viviendas europeas siguen siendo inadecuadas para los episodios de ola de calor, pudiendo incluso algunas viviendas provocar sobrecalentamientos. Los presupuestos para la renovación de edificios se han reducido drásticamente. En Francia, por ejemplo, el Fondo Verde, destinado a «acelerar la transición ecológica», se ha dividido entre 4, los escasos equipos se compraron de urgencia, a cuentagotas, cuando la ola de calor ya se había instalado.

Todo esto confirma la incapacidad crónica de la burguesía no solo para responder a las necesidades sociales y de salud, sino, peor aún, su incapacidad para prepararse ante ello, ¡incluso cuando los desafíos se conocen desde hace varias décadas... y están archivados burocráticamente! La burguesía es totalmente impotente para hacer frente a los efectos cada vez más incontrolables del cambio climático.

Sin embargo, solo estamos al comienzo de los graves problemas que nos amenazan. Por lo tanto, solo cabe esperar, en los próximos años, catástrofes cada vez más insoportables.

Frente a la crisis medioambiental, el capitalismo está en un callejón sin salida

Ante su propia incapacidad, la burguesía ni siquiera pretende intentar encontrar soluciones o frenar el calentamiento climático. Ahora habla de simplemente «adaptarse» a unos desajustes «inevitables».

Pero las «soluciones» preconizadas por la burguesía conllevan también su propio cúmulo de absurdos. Estados Unidos es un ejemplo perfecto de las consecuencias desastrosas de la flagrante inadaptación de lo que se presenta como soluciones: en el sur, los edificios están diseñados no para adaptarse al entorno muy cálido, sino climatizándolos masivamente. Ahora bien, de esto se derivan toda una serie de problemas. En primer lugar, el consumo energético a esta escala es tal que, en períodos de fuertes calores, los cortes de electricidad son generalizados debido al titánico consumo eléctrico de los aires acondicionados. Los edificios, al no estar diseñados para soportar el calor, se sobrecalientan muy rápidamente. E incluso si la red eléctrica pudiera soportarlo, los hidrofluorocarbonos en forma de gas emitidos por el aire acondicionado producen un efecto invernadero cientos de veces más potente que el CO2, participando activamente en el cambio climático. Y si esto no fuera suficiente, el aire acondicionado no hace sino desplazar el aire caliente hacia el exterior. En los centros urbanos puede provocar un aumento de la temperatura de 1 a 2° C en las zonas cubiertas de concreto, acumulando y provocando una intensa radiación de calor. Y todo esto, porque el sector de la construcción debe estandarizar sus materiales para aumentar sus márgenes de ganancia, construyendo los mismos edificios en todas partes, independientemente del clima de la región.

El sistema capitalista, en su lógica de la ganancia a toda costa, genera y agrava exponencialmente los problemas medioambientales. Con la aceleración de la crisis económica, la expansión del militarismo y el despilfarro que supone la producción de armamento, con las guerras comerciales cada vez más brutales y el creciente caos en el planeta, las preocupaciones ecológicas de la burguesía, ya de por sí insuficientes, han sido relegadas a un segundo plano. Las supuestas normas medioambientales se están desmoronando una tras otra. La producción se optimiza a costa del clima, y la sobreproducción hace que la mayor parte de esta producción sea fruto de un saqueo de recursos sin tener otro fin que el de alimentar aún más la crisis.1

Las consecuencias directas de las guerras que se extienden también se silencian en gran medida, a pesar de que tienen un enorme impacto en el medio ambiente y el clima: destrucción a muy gran escala, desaparición de ecosistemas, liberación de gases, producción y destrucción masiva de armas avanzadas muy contaminantes (drones, misiles y otros) y de vehículos militares, de transporte y de logística de gran envergadura.

Hundimiento en la crisis económica, clima, guerra y devastaciones, inmersión en la pobreza, condiciones de vida degradadas... Todo esto está intrínsecamente ligado, y el capitalismo en descomposición no hace sino amplificar e intensificar todos estos fenómenos que no cesan de interactuar entre sí, en una especie de torbellino infernal e incontrolable.

No es, pues, pidiendo a la burguesía que asuma las consecuencias ineluctables de su propio sistema como podremos poner fin a estos desastres ecológicos, sino luchando por defender nuestras condiciones de trabajo y de existencia, enfrentándonos así directamente a la explotación capitalista, único terreno sobre el que podrá desarrollarse la perspectiva del derrocamiento de este sistema podrido hasta los huesos. Mientras exista el capitalismo, solo podemos esperar catástrofes cada vez más frecuentes y violentas, con consecuencias cada vez más desastrosas y mortíferas.

Julie, 3-julio-2026

1 Leer nuestro Manifiesto sobre la crisis ecológica.

Ola de calor en Europa

Enlaces transversales de Book para Ola de calor en Europa: ¡El capitalismo es responsable de la catástrofe ecológica!

  • ‹ Julio 2026
  • Arriba
Inicio
Corriente Comunista Internacional
¡Proletarios del mundo uníos!

Menú del pie

  • Posiciones básicas
  • Contacto