¿Qué hay detrás de la campaña contra los "violentos" en torno a los incidentes de Barcelona?

Versión para impresiónSend by email

El movimiento 15M tiende a refluir, en parte
por el cansancio de muchos días de movilización, también por la labor de
sabotaje realizada desde dentro por DRY[1]
y "desde fuera" por la acción de los medios de comunicación y la intervención
de políticos, gobierno y gobiernos regionales.

En este contexto se producen los incidentes
de Barcelona donde una minoría insulta y humilla a algunos parlamentarios, lo
que ha dado pie a una enorme y machacona campaña "contra la violencia", "en
defensa de las instituciones democráticas" etc. Se "distingue" entre una
mayoría pacífica y una minoría radical anti-sistema que estaría "estropeando"
el movimiento, se insta a los "líderes" de éste a combatir y apartar a los
"violentos"[2]. En el
delirio se habla de kale borroka...

Se hace necesario poner los puntos sobre las
íes: ¿Qué es la violencia? ¿Cuáles son sus causas? ¿Son iguales todos los tipos
de violencia? ¿Quién ha originado los incidentes de Barcelona? ¿Contra quién se
dirige la actual campaña "anti-violencia"? ¿Qué perspectivas se plantean?

¿Qué es la
violencia?

Cuando enfermos se mueren a causa de los
crecientes recortes en la sanidad. Cuando ancianos ven amargada su vejez por las
pensiones de miseria. Cuando trabajadores mueren en accidentes de trabajo, Cuando
años de trabajo dejan su huella bajo la forma de enfermedades psíquicas o
físicas. Cuando millones sufren la desesperación del paro. Cuando emigrantes
son encerrados en los CIES sin ningún cargo. Cuando tu vida pende cada día del
hilo de la renovación de un contrato basura. Cuando te echan de casa por
desahucio. Cuando te cortan la luz etc. ¿qué es eso sino violencia?

En esta sociedad basada en la explotación y
en la competencia a muerte, reina la violencia, una violencia organizada,
institucionalizada, considerada "normal", presentada como "la vida misma", legitimada por las leyes y avalada por un
aparato represivo de policías, tribunales y cárceles.

¿Qué podemos ante ella? ¿Callarnos?
¿Aceptarla con resignación? ¡No! Tenemos que seguir la estela del 15M, y lo
que antes hicieron en Francia contra las
pensiones, o en Egipto, en Grecia, o los estudiantes en Gran Bretaña: unirnos,
auto-organizarnos en asambleas, desarrollar manifestaciones, concentraciones,
huelgas.

Esa acción colectiva significa romper con la
normalidad cotidiana de esta sociedad, basada en una carrera por la
supervivencia donde muy pocos ganan y muchos pierden, donde el prójimo no es el
compañero con el que hay que cooperar sino el rival que hay que utilizar y
apartar sin escrúpulos en la "lucha por la vida". Romper con esa situación de
violencia e imponer nuestra acción colectiva contra los responsables y
beneficiarios de ella- el Capital y su Estado- tiene un nombre: violencia. Evitar
la palabra y llamarlo "desobediencia civil", "no violencia", "pacifismo" y
demás eufemismos con los que DRY pretende camuflar y oscurecer las cuestiones
es un engaño y una manera de alejarnos de esos medios colectivos de combate para
encerrarnos en los "medios democráticos" -las múltiples modalidades de voto,
las recogidas de firmas, la confianza ciega en líderes carismáticos que
compiten entre si para conquistar nuestro voto etc. Medios que nos reproducen
como individuos atomizados, encerrados cada cual en lo suyo, pasivos y
competitivos, es decir, atacan la raíz de nuestra fuerza colectiva: la
solidaridad, la unidad, el debate, la acción común.

La sociedad capitalista genera violencia por
todos sus poros, se mantiene por la violencia, provoca violencia entre las
clases y entre los individuos mismos. Sin embargo, la violencia en general no
existe, existen diferentes tipos de violencia. No es lo mismo el tipo de
violencia de la burguesía que el que practica el proletariado. La violencia de
éste tiene características propias y
específicas que la distinguen radicalmente de la que ejerce cotidianamente el
sistema capitalista y su Estado. Esa es a nuestro juicio la cuestión esencial:
comprender en qué consiste y qué medios tiene la violencia del proletariado.

No podemos desarrollar en detalle esta
cuestión[3]
pero de forma muy sintética podemos decir que la violencia del proletariado se
basa, no solamente en la rebelión contra la violencia sistemática del orden
establecido, sino en la perspectiva histórica de construcción de una nueva
sociedad sin clases, sin estados, sin fronteras, una comunidad humana mundial
que viva y actúe por si misma y para si misma. Los medios de violencia del
proletariado tienen que ser coherentes con ese fin, no pueden regirse por la
máxima jesuítica de "el fin justifica los medios", el proletariado tiene una
ética[4].

Si perseguimos la liberación de la humanidad,
la violencia proletaria no puede ser irracional, sádica, ciega; si aspiramos a
una sociedad donde la solidaridad sea el principio mismo de la existencia, debemos
rechazar el insulto, la calumnia, la denigración, la violencia entre los
propios obreros, la búsqueda de chivos expiatorios sobre los cuales desfogarse,
la venganza y la revancha. La violencia proletaria rechaza la tortura, la
humillación y el sadismo; la guerra imperialista y el terrorismo. Se basa en la
acción directa de masas: asambleas, manifestaciones, huelgas, concentraciones,
la cultura del debate...

Aunque los hechos de Barcelona parecen originarse
en una provocación policial, están enlazados con una orientación que en las
últimas semanas se le ha dado al movimiento 15M consistente en organizar
concentraciones ante parlamentos autonómicos y ayuntamientos y desde ellas
increpar a los políticos, llamarles chorizos, abuchearlos, descargar sobre
ellos iras y frustraciones acumuladas.

Ese tipo de actuaciones son incompatibles con
la ética y los medios de violencia del proletariado y lo que hacen en realidad
es reforzar los mecanismos democráticos de dominación capitalista.

La focalización sobre tal o cual político
corrupto significa ir a los efectos esquivando las causas, descargar las
tensiones sobre un fulano librado a la ira pública cual chivo expiatorio,
personalizar los asuntos, inscribirse en definitiva dentro de las relaciones
generadoras de violencia de esta sociedad. Pero al mismo tiempo y en contra del
escándalo que han montado medios de comunicación y políticos, este tipo de
acciones no va contra la democracia sino más bien tiende a reforzarla. Cuando
se está increpando a tal o cual político se está cayendo en la ilusión de que
con otro "más honrado" o "más representativo" las cosas irían mejor. La
institución democrática no sería el problema sino la solución. El problema
quedaría reducido a los "corruptos", a los "chorizos", a los que "no escuchan
al pueblo" y cambiándolos por gente honrada, representativa, las cosas podrían
arreglarse.

Los incidentes de
Barcelona: una más que posible provocación policial

Circulan por Internet textos y vídeos que
demuestran con pruebas convincentes que los incidentes ante el Parlamento
fueron en gran medida provocados por infiltrados policiales[5].
Además, la zona donde se produjeron tenía muy pocos policías cubriéndola,
cuestión que ha dado lugar a un cruce de reproches entre el presidente de la
Generalitat y su consejero de Interior.

Esta política de provocar unos incidentes
"impopulares" para a continuación justificar la represión contra una clase
social, un partido o un sector de un movimiento, es muy vieja. A fines del
siglo XIX el gobierno español montó una banda que realizaba atentados para avalar
una terrible represión sobre el movimiento obrero y los anarquistas. En 1978,
en Barcelona unos actos violentos perpetrados por provocadores policiales en el
teatro l'Escala fueron utilizados por la naciente democracia para justificar
redadas masivas de elementos obreros radicales. A nivel nacional e
internacional se podrían narrar cientos de casos. Estamos ante una clase
dominante -la burguesía- que es particularmente cínica y retorcida, uno de
cuyos primeros ideólogos -Maquiavelo- dio pie a una práctica-el maquiavelismo-
consistente en poner en marcha las más turbias acciones para justificar las
políticas más brutales.

Vociferando al unísono, los políticos de todos
los espectros y los medios de comunicación de todas las ideologías, han
desencadenado una furiosa campaña contra "los violentos anti-sistema". Se ha
exhortado a los líderes del 15M a apartar de su seno esa "escoria", se ha hecho
una sucia asociación que verbalizaba un comentarista en El País reputado como
"progresista": «el movimiento debe
profundizar su alma reformista y pacífica apartando su alma revolucionaria y
agresiva»
. Revolucionario sería sinónimo de agresividad, violencia,
salvajismo, mientras que reformismo sería equivalente a paz, armonía, respeto...

¿Cuáles son los objetivos de esta campaña que
nada tiene de pacífica por la violencia de los propósitos y amenazadas lanzadas
por políticos y editoriales de prensa etc.?

El primer objetivo es hacer creer que la
línea divisoria del movimiento estaría entre violencia y no violencia, entre
radicalismo "revolucionario" y pacifismo democrático. La auténtica frontera no
está ahí sino entre "reforma de la democracia"[6]
y lucha de clases contra los recortes sociales y contra el capitalismo.

Pero hay un segundo objetivo ligado al
anterior. En el artículo De la Plaza
Tahrir a la Puerta del Sol
[7]
decíamos que «en las Asambleas conviven
dos "almas": el alma democrática que constituye un freno conservador
y el alma proletaria que busca definirse en un planteamiento de clase».
Las
fuerzas del régimen democrático, buscan por todos los medios acallar el "alma
proletaria" encarnada por una amplia minoría de compañeros, colectivos etc.,
que se definen por la defensa de las Asambleas -hay un sector que defiende
"Todo el poder para las Asambleas"-, por una lucha masiva de la clase obrera
contra los recortes sociales y por una orientación internacionalista de
destrucción del capitalismo. Este sector representa la plataforma que se da la
clase para avanzar en su conciencia, auto-organización y fuerza colectiva, para
dar nuevos pasos que recojan lo mejor del 15M y al mismo tiempo superen sus
debilidades y limitaciones. A ella se la quiere estigmatizar asociándola con la
violencia irracional, ella quiere ser marginada por DRY- recurriendo a métodos
violentos- para imponer su mensaje democrático y ciudadano.

Esta minoría -como el conjunto de los
trabajadores- tiene que comprender que es imposible que la clase dominante abandone
voluntariamente sus privilegios y el poder que ejerce sobre la sociedad. La
historia nos demuestra que recurre a los peores crímenes para conservarlos.
Hace 140 años, un gobierno republicano, apoyado por un parlamento elegido por
sufragio universal, asesinó en una semana 30000 obreros que habían osado
desafiar a la burguesía con el gran movimiento de la Comuna de Paris[8].
Desde entonces las cosas no han cambiado en absoluto: las masacres orquestadas
por los gobiernos más "democráticos" en Irak y otros lugares, no están
reservadas únicamente para poblaciones lejanas sometidas a situaciones de
guerra. ¡Con la misma crueldad y el mismo cinismo estos gobiernos masacrarán a
sus explotados si se sienten amenazados! Contra la violencia organizada y
sistemática de la clase dominante, la clase obrera tendrá que tomar las armas
para derrocarla. Pero, como hemos mostrado antes y como la experiencia de la
Comuna de París en 1871, de la Revolución Rusa de 1917 o de Alemania en
1918-19, así lo prueban, los medios con los cuales pone en acción esta
violencia son radicalmente diferentes de los de la burguesía.

Esta minoría que expresa y da cauce al alma
proletaria del movimiento[9]
debe impulsar el más amplio debate para que se vaya abriendo la claridad sobre
la cuestión de la violencia y sobre otras muchas cuestiones que se han empezado
a plantear al calor del 15M (¿reforma o revolución? ¿Democracia o asambleas? ¿Reivindicaciones
democráticas o reivindicaciones sociales? ¿Movimiento ciudadano o movimiento de
clase?). Debe animar los esfuerzos de auto-organización en los centros de
trabajo, entre los parados y los precarios, en los centros de estudio, en los
barrios, con objeto de que se desarrolle una nueva fase de movilización en cuyo
centro esté la clase obrera

Todo esto debemos hacerlo sabiendo que
formamos parte de un amplio movimiento histórico e internacional en el cual el
inmediatismo, la prisa desesperada por obtener resultados rápidos constituye una
trampa. A este respecto quisiéramos cerrar este artículo citando un texto de
unos compañeros de Madrid[10]
que es muy claro:

«Los políticos,
los sindicatos y los medios de comunicación nos presionan para que concretemos
cuanto antes el movimiento, para que dejemos ya claro qué es lo que queremos.
De hecho desde hace días en todas las asambleas se trata de consolidar una
tabla de reivindicaciones
(...) se está hablando de la
reforma electoral, de la democracia participativa, de la intolerancia a la
corrupción, también se está hablando de cooperativas, de nacionalizar la banca

(...) Estamos convencidos de que no será a
la carrera, como interesadamente quieren que hagamos los políticos y todos
aquellos que quieren que nada cambie, o mejor dicho los que quieren cambiar
pequeños detalles para que todo siga igual
(...) como conseguiremos sintetizar lo que queremos todos los que luchamos
(...)la mejor manera de ir dando forma a
estas protestas es concretando no lo que queremos, sino lo que no queremos.

(...) No queremos ser mercancías, ni
malvivir en un mundo que convierte todas las relaciones humanas en relaciones
mercantiles. No queremos seguir sometidos a la tiranía de la economía que
destruye nuestras vidas y todo el planeta. No queremos una sociedad dividida en
clases donde la gran mayoría de la humanidad vive en una esclavitud encubierta
para que unos pocos vivan como reyes. Pensamos firmemente que son ejes sobre
los que podemos articular y extender las protestas. Que son ejes sobre los que
podemos desarrollarnos e ir vislumbrando más adelante, paso a paso, sin prisa,
lo que queremos»
.

CCI 19-6-11

 


[1] Ver http://es.internationalism.org/ccionline/2010s/2011_dry

[2] Estos "líderes" han pedido
que los manifestantes fotografíen con sus cámaras a los que provoquen
incidentes para proceder contra ellos.

[3] Remitimos a dos documentos que hemos
publicado en nuestra Revista Internacional:
http://es.internationalism.org/rint/1978/14_violencia
y http://es.internationalism.org/node/2134

[4] Ver en Revista Internacional 127 y 128, Texto
de orientación sobre marxismo y ética, http://es.internationalism.org/revista127-etica

[5] Ver http://es.noticias.yahoo.com/blogs/hablemos-de-pol%C3%ADtica/pillados-lo...
. En Youtube apareció un vídeo identificando a extraños manifestantes con
pinganillo y bastante fornidos que luego se mezclaron entre los concentrados.
Tras unas horas, el acceso al vídeo se encontraba bloqueado.

[6] Una democracia en cuyo
nombre se justifican y mantienen duras leyes represivas, se participa en
guerras como las de Libia o Afganistán o se mantiene encerrados a miles de
emigrantes, todo lo cual nada tiene de pacífico.

[7] Ver http://es.internationalism.org/node/3106

[8] Se puede leer la toma de
posición de la Primera Internacional sobre la Comuna de París, redactada por
Marx, en http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/71gcf/index.htm

[9] En la sección que hemos abierto Debate sobre el 15M hemos recogido
textos de grupos, colectivos y compañeros, con los cuales no estamos
necesariamente de acuerdo en todo, que expresan la riqueza y el esfuerzo
político de esa minoría proletaria. Ver http://es.internationalism.org/ccionline/2011_15M

[10] Carta abierta a las Asambleas, http://es.internationalism.org/ccionline/2010s/2011/debate15M_cartabierta

Situación nacional: