La bancarrota del capitalismo agrava los desastres naturales

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Durante los últimos años asistimos a multitud de "catástrofes naturales", que aparentemente son debidas a la imparable fuerza de la naturaleza: Huracán Catrina en Nueva Orleáns (2004), el sunami que asoló Indonesia a finales de 2006, el terremoto de China en 2008; los terremotos de L'Aquila (Italia), Haití (2010), Japón y un largo etcétera. La ciudad murciana de Lorca se vio sacudida por dos terremotos el pasado 11 de mayo por la tarde. Su intensidad fue de 4,5 en la escala de Ritcher el primero y de 5,3 el segundo con un intervalo de unas dos horas. Las graves secuelas son de todos conocidas: 9 personas muertas, cerca de 200 heridos y varios miles que se han quedado sin casa.
Durante los últimos años asistimos a multitud de "catástrofes naturales", que aparentemente son debidas a la imparable fuerza de la naturaleza: Huracán Catrina en Nueva Orleáns (2004), el sunami que asoló Indonesia a finales de 2006, el terremoto de China en 2008; los terremotos de L'Aquila (Italia), Haití (2010), Japón y un largo etcétera.
Todas estas tragedias (como la epidemia alimentaria desatada en Alemania, que lleva ya 14 muertos y miles de enfermos) pueden ser atenuadas o eliminadas, pues por primera vez la humanidad ha conseguido un desarrollo científico y técnico que lo hace factible. Se ha demostrado que en las zonas afectadas por temblores de tierra en las cuales se aplican las medidas antisísmicas en la construcción, se pueden mitigar los efectos destructivos y mortíferos de los terremotos. En Japón que ha padecido uno de los terremotos más destructivos de su historia (pasando de los 9 grados de intensidad) los 30.000 muertos no han sido por caídas de edificios, sino por el sunami, fallando la alerta y la evacuación, y provocando la catástrofe nuclear por la imprevisión de localizar las centrales nucleares cerca de la costa y por mantener su vida útil más de 40 años fuera de todo lo que es racional.
Cada vez es más sangrante la contradicción entre las posibilidades de dominio de las fuerzas de la naturaleza y un capitalismo en bancarrota, enfangado en sus miserias materiales y morales. Una sociedad capaz de producir todos los bienes y servicios para satisfacer todas las necesidades humanas, pero que la clase dominante con su apropiación de todas las riquezas hace inviable. Los planes de austeridad que la burguesía está ejecutando en los cinco continentes hunden cada vez más a la humanidad en la barbarie y agravan la crisis de sobreproducción y la bancarrota del capitalismo.
Debemos recordar que la región de Murcia, sobre todo la zona de Lorca, está constantemente expuesta a este tipo de movimientos sísmicos. Pero más que nada han fallado las construcciones recientes que en su mayoría no han aplicado la normativa antisísmica, ya que en la orgía de la burbuja inmobiliaria se han cometido desmanes urbanísticos de toda clase (la burguesía en una huida suicida en la especulación y en el endeudamiento ha llevado a la quiebra al sistema financiero y al propio estado, y ahora pretende hacerlo pagar a la clase trabajadora y a todas las masas laboriosas...).
Las viviendas se han construido mal pero se han vendido a precio de oro a las familias obreras. Muchos se han quedado en paro y no pueden hacer frente a las hipotecas, les ejecutan el embargo y como el valor real de los inmuebles no cubre el crédito hipotecario, la inhumana ley del estado "democrático" no se conforma con el desahucio sino que persigue de por vida a los afectados para exigirles el pago que cubra toda la hipoteca.
Sólo en 2010 han habido en España más de 300.000 desahucios. Pero esto no es debido a las fuerzas indómitas de la naturaleza, sino a la brutalidad de una sociedad que se basa en la explotación del hombre por el hombre, que únicamente persigue obtener el beneficio caiga quien caiga.
Los trabajadores sin trabajo no pueden pagar sus hipotecas y la burguesía los desahucia de forma inmisericorde. Eso no es debido a las fuerzas irracionales de la naturaleza, sino de un sistema social y de una clase explotadora en bancarrota y condenada por la historia.
El terremoto de Lorca nos muestra como el hundimiento en la crisis económica y los diversos planes de austeridad han fragilizado de forma extraordinaria a una mayoría de la población laboriosa, que ante cualquier contratiempo o desgracia pueden quedar hundidos en la más negra de las miserias.
Los medios de desinformación de la burguesía que en un primer momento cubren estas tragedias, luego las ningunean, y bajo la máscara de una falsa solidaridad no se toman verdaderas medidas para solucionarlas:

  • En Haití, un año y medio después del terremoto, cientos de miles de personas siguen viviendo en campamentos insalubres.
  • La burguesía mundial ya no informa del desastre nuclear de Japón, tan grave como el de Chernobil, como si ya estuviese solucionado.
  • En España hay más de 1,5 millones de familias con todos sus miembros en paro y el "estado democrático" lo oculta para intentar transformarlo en tragedias y problemas individuales (cínicamente trata de que cada trabajador en paro asuma su desgracia individualmente y en el aislamiento).

Todas estas contradicciones con las que el capitalismo y la burguesía en bancarrota llevan a la humanidad a la barbarie están a su vez desarrollando una toma de conciencia, que aún con muchas dificultades, ha estallado en las movilizaciones masivas de la población en España durante este mes de mayo, teniendo una continuidad internacional con las luchas contra el Contrato de Primer Empleo en Francia 2006, las movilizaciones en Grecia 2008, las luchas contra el ataque a las jubilaciones en Francia 2010, los estudiantes de Inglaterra 2010, las movilizaciones en el Norte de África...
La clase trabajadora y la mayoría de la población laboriosa no quieren un mundo hundido en la miseria y las guerras, y sus luchas nos muestran el único porvenir para la humanidad, la única manera de romper el nudo gordiano que la atenaza y que la pueden liberar de la explotación del hombre por el hombre y llevarla a una verdadera comunidad humana mundial.  ν