Los mineros chilenos estafados por el Capital

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Todo esto es escandaloso y varios comentarios en nuestra Web así lo han denunciado. Es escandaloso porque con campañas como esta, el Capital quiere hacernos creer que no existen clases sino "ciudadanos del país que van en el mismo barco y han de remar en la misma dirección". Es escandaloso porque nos quieren ocultar un hecho tremendo: como consecuencia de la crisis mundial los minerales como el cobre, el oro, el litio, se están cotizando a precios cada vez más altos, en parte espoleados por la especulación que busca beneficios fáciles en "nuevos terrenos" dado el colapso financiero e inmobiliario. Esta "fiebre de materias primas" ha llevado a gobiernos y capitalistas a abrir nuevas explotaciones mineras en condiciones muy precarias o a reabrir viejas minas ya cerradas que son explotadas en condiciones muy peligrosas para quienes trabajan en ellas. Con ello se han disparados las enfermedades profesionales y los accidentes laborales. Por ejemplo, en Perú han muerto en lo que va de año 69 mineros en la explotación de yacimiento auríferos.

En la CCI queríamos denunciar sobre la mascarada organizada en Chile y hay compañeros de América del Sur que nos han anunciado que van a redactar un documento. Entretanto, hemos leído con interés la toma de posición del CREE (Colectivo Revolucionario Espartaquista Estudiantil), colectivo con quien compartimos el combate internacionalista y con el que hemos colaborado recientemente en la realización de una denuncia de otra mascarada, la montada esta vez por los sindicatos el 29-S[1]

CCI 21-10-10

LOS MINEROS CHILENOS ESTAFADOS POR EL CAPITAL

A las doce de la noche (cuatro de la mañana, hora peninsular) comenzaban las labores de rescate de los 33 mineros atrapados en la mina San José de Chile. En el momento en el que se escribe este artículo, ya hay cinco que han salido, a intervalos regulares de un minero cada cincuenta minutos. Por fin el calvario de 69 días ha concluido para nuestros hermanos obreros, que han recorrido el mundo gracias a los medios de comunicación que narraban su terrible historia y de la que toda la comunidad internacional se ha compadecido.

¿Hipocresía? Desde el primer día, valga la rima lisonjera. Un poco de inteligencia y conciencia de clase es más que suficiente para entender que la burguesía se ha coronado esta vez. Se mire por donde se mire, la burguesía no ha dudado un segundo en salir al paso para "ayudar" a estos trabajadores, arrastrando tras de sí un discurso de lo más interesado en el que víctimas y verdugos quedaban unificadas en palabra y hecho. Pensemos en que, por ejemplo, el propietario de la mina fue el primero en "ofrecer su servicio" al rescate de estos trabajadores. ¡Reconciliación de clases! ¡Viva la hermandad de la humanidad! Si algo movía a este señor a participar y espolear las labores de rescate era: 1- No dejaba de ser su mina, por lo tanto, él era responsable de los trabajadores atrapados. El desarrollo técnico actual hace muy difícil que se dan casos como éste, a no ser que se hayan primado el beneficio y los bajos costes en detrimento de la seguridad de los trabajadores. No es nada descabellado pensar en estos términos. 2- Como no deja de ser su mina, cada día que pasa es un día que no se trabaja en el yacimiento; por lo que, cada día que los mineros están allí abajo, él pierde dinero. Tan sencillo como esto. Y como estas consideraciones no son ajenas a los medios de comunicación, no han dudado en obviarlas y disfrazar el rescate como un heroico gesto en el que el empresario y el Estado han sido dos elementos fundamentales.

Si se tiene necesidad de recurrir a tales ardides es para poder ganarse a los trabajadores a la "causa común" y no permitir que la crítica al empresario y a las condiciones laborales que estos proletarios sufrieron y sufrirán tome la primera página en la agenda social. Se trata de no levantar al proletariado y subyugarlo física, mental e ideológicamente. Para ello se valen de todo: en España, de huelgas. En Grecia, de más huelgas sin sentido, como en Francia; en Turquía, de la represión y los sindicatos. En Bolivia, de Evo Morales y en Venezuela, de Chávez.

Otro elemento indispensable es el recurso a la "nación" para comprender los acontecimientos. Abajo, en el subsuelo, los trabajadores colocaron en la pared de la mina una bandera de Chile. En la cápsula Phoenix, que los está rescatando, de nuevo el nombre del país. ¿Quién espera a la salida? El presidente de Chile, Sebastián Piñera. ¿Qué se juega Sebastián Piñera en San José? Que el proletariado chileno no se le eche al cuello por permitir condiciones de vida pésimas en las minas en las que hermanos proletarios trabajan. Para evitar una escalada del conflicto social, bien vale hacerse eco del más aceitoso discurso patrio para sumar efectivos a una causa que vuelve a poner sobre la mesa el antagonismo irreconciliable entre capital y trabajo. La respuesta de "toda la ciudadanía chilena", de la que tanto hablan los medios, es más etiqueta que realidad; y no deja de encubrir que a la burguesía chilena le importa una verdadera mierda que los trabajadores hayan quedado atrapados, aunque necesita a toda costa que la clase trabajadora no gire su mirada incriminatoria hacia ellos mismos.

Desde el Colectivo Revolucionario Espartaquista Estudiantil enviamos todos nuestros apoyos a los mineros chilenos que, poco a poco, van saliendo; y les conminamos a valerse de esta experiencia para denunciar sin contemplación ni condescendencia sus miserables condiciones de trabajo y las de toda la clase trabajadora minera.

¡Solidaridad internacional con nuestros compañeros mineros de Chile!

¡Vivan los mineros! ¡Viva la clase trabajadora!


[1] Ver http://es.internationalism.org/node/2960