Reunión Pública en República Dominicana: al encuentro de las posiciones de la Izquierda Comunista

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Como resultado del surgimiento, a nivel internacional, de minorías de la clase trabajadora que se dan a la tarea de buscar y discutir las posiciones revolucionarias para reapropiarse de las armas teóricas necesarias y así contribuir, de manera práctica, al avance del movimiento proletario, se ha formado un núcleo de discusión en la República Dominicana que entre sus actividades ha organizado una reunión pública a la que ha invitado a la CCI a presentar la historia de su surgimiento y las posiciones que defiende así como su análisis sobre el significado de la actual crisis del capitalismo.

La reunión se caracterizó por una confrontación de ideas en un ambiente de confianza, respeto, atención a todos los que se expresaban y particularmente en un marco solidario en el que se notaba el esfuerzo por avanzar en la comprensión de los argumentos de todos los participantes. También tuvo la característica que han adquirido las reuniones públicas desde hace algún tiempo, de agrupar a compañeros de las diferentes generaciones discutiendo bajo los mismos intereses de clase.

Las participaciones se dirigieron sobre todo, a conocer las posiciones de la CCI y a dar puntos de vista sobre estas - a favor y en contra- debido posiblemente a que las posiciones de la Izquierda Comunista son poco conocidas en esta región, como sucede actualmente en otras partes del mundo, y a que suscitaban el interés de una reunión en la que se expresaban intereses genuinamente proletarios.

El "Socialismo del Siglo XXI" y los viejos países supuestamente socialistas

Uno de los puntos que estuvo planteado por varios participantes fue en relación con el gobierno de Chávez. Se preguntó cómo caracterizaba la CCI el "proceso revolucionario en América del Sur", particularmente en Venezuela considerado por algunos como "La punta de la revolución en América Latina y de la revolución mundial" y hacia dónde desembocaba ese proceso. Antes de la respuesta de la CCI, un asistente afirmó que ese gobierno no era ni marxista, ni socialista, ni revolucionario porque seguía explotando a los trabajadores y era un gobierno que no provenía de una revolución sino de la contienda electoral burguesa.

Se dijo que efectivamente, el gobierno de Chávez, junto con todos los acompañantes del supuesto "Socialismo del siglo XXI" como el de Evo Morales, Correa, etc., representaba los intereses de una fracción de la burguesía y que se hacía llamar socialista para mantener atados a los trabajadores defendiendo los intereses de esa fracción de la clase explotadora. Que incluso en la propia Venezuela, los trabajadores empezaban a darse cuenta que ese régimen estaba en contra del proletariado puesto que ha reprimido huelgas y no ha cumplido las promesas de mejorar su situación; de allí la baja de popularidad de Chávez en los comicios.

Además se dijo que las expropiaciones no eran un indicador de socialismo, en contra de lo que afirmó un asistente, sino que éstas se dan según las necesidades de la burguesía para aumentar o tratar de mantener sus ganancias (como la expropiación petrolera que se dio en México para beneficiar a los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial).

La defensa del régimen Chavista también se expresó bajo la base de que "es un ejemplo de lucha porque se ha opuesto al imperialismo yanki y es parte del proceso bolivariano". Se recordó que desde principios de siglo Rosa Luxemburgo ya había proclamado la entrada de la era de las guerras y revoluciones y con ello, desde entonces todos los países por pequeños o débiles que fueran eran imperialistas. El combate a Bush es sólo la expresión de pugnas inter-imperialistas en las que cada burguesía defiende sus intereses regionales o nacionales. De esta forma, las alianzas momentáneas entre los gobiernos imperialistas de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Cuba, etc. son formas de defensa de intereses capitalistas y de ninguna manera benefician a los explotados, sino que al contrario los enrolan en la defensa de los intereses de sus propios explotadores.

Otro compañero insistió que en Venezuela no se daba un periodo de transición al comunismo, como una intervención apuntó, sino que era un régimen totalmente capitalista que se cubría de fraseología radical y proletaria para atraer a los trabajadores porque la clase trabajadora reconoce el socialismo como suyo y está en la búsqueda de una real perspectiva proletaria.

La discusión de lo que sucede en Venezuela se ligó a la caracterización de Cuba, China y la Unión Soviética cuando uno de los asistentes intervino reafirmando la posición de la CCI sobre los llamados países socialistas, frente a la defensa de la Unión Soviética, Cuba y sus ‘conquistas sociales' que expresaron otros participantes. La defensa de estos países como socialistas se basó en el argumento de que en Cuba el socialismo no se podía desarrollar por la presión que ejerce sobre ella Los Estados Unidos y que el carácter revolucionario de la Unión Soviética se mostraba en que en la Segunda Guerra Mundial estuvo contra el fascismo.

El compañero que respondió señaló que conforme al marxismo no es posible el socialismo en un solo país, ni en unos cuantos países, sino que para que triunfe la revolución ésta tiene que ser mundial. Por ello, tras la derrota de la oleada revolucionaria de 1917-23, en la Unión Soviética o en China no ha habido socialismo sino capitalismo de Estado y en Cuba nunca hubo revolución proletaria sino cambio de fracción burguesa en el poder. Que en todos esos países no se ha abolido la ley del valor, el capital, ni el trabajo asalariado, por lo tanto no se ha abolido la explotación. Un joven participante había dado cifras que dejaban claro el tremendo grado de explotación a que se encuentran sometidos los trabajadores en China poniendo nuevamente en cuestión el supuesto carácter socialista de ese país. Por otra parte, la participación de la URSS en la Guerra mostraba no su carácter socialista, sino imperialista, pues la defensa de la ‘patria socialista' o la democracia eran falsas alternativas en contra del fascismo que ataban al proletariado a los intereses de sus burguesías en la carnicería imperialista. Otro compañero recordó cómo fueron masacrados miles de trabajadores de los dos bandos, incluso alemanes, mostrando cómo en las guerras imperialistas se llama a masacrarse a los trabajadores entre sí para defender intereses que no son los suyos.

Las formas de lucha del proletariado

Sobre este tema también hubo mucha inquietud. Aunque para algunos estaba claro que la participación parlamentaria ya no era una forma de lucha de la clase trabajadora, otros plantearon dudas sobre este punto, argumentando que Lenin en sus obras llamaba a participar en el parlamento. Un asistente respondió que si bien en la ascendencia del capitalismo se podía utilizar esa tribuna para luchar por reformas, la entrada en la decadencia del capitalismo volvía imposible las mejoras duraderas y por ello tanto el parlamento como los sindicatos perdían su función y se convertían en apéndices del propio capital como lo mostró, por ejemplo, el que los sindicatos estuvieran a la cola del movimiento revolucionario desde 1917 y que poco después fueran los sindicatos los encargados de enrolar a los trabajadores en la preparación de la guerra imperialista.

Hubo varios compañeros que expresaron su interés en conocer: cómo lograr la unidad de la clase trabajadora, "cómo organizarla", cómo hacer para que los trabajadores identifiquen a los sindicatos como sus enemigos, "¿en dónde ha estado la falla para lograr avanzar hacia una nueva sociedad? Se recordaba como dificultades la ausencia de luchas en esa región y el temor a ser despedidos. Hubo participaciones que hablaron del carácter consciente de la revolución, que no se trataba de organizar a los trabajadores sino de contribuir a extender la conciencia del objetivo del proletariado y de los medios para lograrlo; que el desarrollo de la unidad y de la conciencia era un proceso difícil, de enfrentamiento con las fuerzas y la ideología de la burguesía que se daba inicialmente a través de luchas por aumento salarial, contra los despidos, etc. en donde los revolucionarios tenían un papel importante que jugar sacando las lecciones tanto de las victorias como de las derrotas para avanzar al logro cada vez de mayor unidad y conciencia hasta el asalto revolucionario.

De allí se desprendió el punto sobre el partido, un asistente preguntó "¿Por qué formar otro partido si ya hay muchos partidos comunistas?". Se aclaró que no hay que confundir a los partidos del ala izquierda de la burguesía que se autonombran socialistas y comunistas con el verdadero partido del proletariado que se deberá formar en el futuro cuando las luchas de los trabajadores estén en pleno auge y hayan llegado a un cierto grado de desarrollo.

Un asistente expresó su satisfacción de oír hablar de la toma del poder por el proletariado, de la dictadura del proletariado, de la revolución comunista, de socialismo y comunismo con una connotación realmente marxista, diferente a la que disemina la burguesía y que pretende borrar el verdadero significado de estos conceptos y se pronunció por reconstruir la Internacional Comunista.

La cuestión de la Guerra imperialista Israel-Palestina

El carácter proletario de la reunión se ratificó cuando un joven propuso firmar un comunicado denunciando la guerra Israel-Palestina que en esos momentos ya hacía estragos en la franja de Gaza. Es una propuesta que hay que saludar fuertemente pues se trata de un acontecimiento actual sobre el cual los presentes estaban interesados en tomar posición.

Esta propuesta abrió una ronda de participaciones en la que se recordó la posición proletaria de frente a las guerras imperialistas. No se podía denunciar la guerra condenando sólo a un bando, en este caso al imperialismo Israelí, en contra del ‘Pueblo de Palestina', por estar aliado al imperialismo de los Estados Unidos, sino que se debía condenar la guerra como guerra imperialista, en donde la burguesía palestina también tenía la responsabilidad de la masacre de cientos de personas de las capas explotadas. Se dijo que sólo la lucha del proletariado podría acabar con la barbarie guerrera como había quedado demostrado cuando la oleada revolucionaria puso fin a la Primera Guerra Mundial.

Aunque la lucha del proletariado es por un mundo sin guerras, la lucha del proletariado no es pacifista en el sentido de que no es una lucha que busca la paz en el capitalismo, lo que es imposible, pues en la fase de decadencia la guerra es la forma de vida del capitalismo, sino que la paz se concibe sólo tras la destrucción del capitalismo.

La falta de tiempo no permitió abordar con toda su amplitud este punto, por lo que se invitó a los participantes a seguir discutiendo sobre este y otros temas.

Varios de los asistentes se expresaron sobre la importancia que tuvo para ellos la asistencia a esta reunión pública y la necesidad de seguir contando con estos espacios de reflexión en los que se puede discutir solidariamente los temas que interesan a la clase trabajadora y que permiten la clarificación de aspectos que pueden contribuir con el avance de la lucha proletaria. Por ello, propusieron seguir con este tipo de discusiones y recibir las invitaciones cuando se fijen fechas para las siguientes reuniones públicas.

De la misma manera, nosotros saludamos el esfuerzo de los compañeros que han organizado este evento, pero sobre todo el ánimo militante que los ha movido brindando las condiciones para la realización de una reunión que ha sido ejemplo vivo de una de las armas que tiene la clase trabajadora para desarrollar su conciencia, su unidad y su lucha: debates lo más amplios posible en donde se manifiesta la cultura del debate, de características a todas luces proletarias como la sinceridad, el espíritu reflexivo, la confianza, el respeto y la solidaridad.

Repetimos a los compañeros de República Dominicana lo que se ha dicho a los camaradas de Perú: Los compañeros que han emprendido esta gran iniciativa NO ESTÁN SOLOS. En otros países se desarrollan iniciativas similares. Progresivamente se esta fraguando un MEDIO INTERNACIONALISTA que se orienta hacia una discusión y una colaboración internacional que contribuya a la mejor arma que tiene el proletariado: SU UNIDAD Y SU CONCIENCIA A ESCALA MUNDIAL[1].

Desde aquí también damos nuestro apoyo entusiasta a los compañeros. ¡Adelante!

CCI/ enero de 2009


[1] Ver Reunión Pública en Perú de la CCI: un debate proletario apasionado y apasionante, http://es.internationalism.org/node/2385