Piqueteros; contra las mentiras del GCI (II)

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El
GCI miente sobre la naturaleza del movimiento piquetero para
estafar al proletariado, identificando a los desocupados con
el lumpen

Los
análisis que deben realizarse y debatirse sobre la lucha de
clases que eventualmente pudo haber existido en un momento
determinado y que el proletariado desarrolló, deben
efectuarse basados pura y exclusivamente en los hechos concretos,
a los efectos de que la clase obrera mundial pueda extraer de los
mismos las lecciones y las enseñanzas para los futuros
combates. La posición contraria, las inexactitudes, las
medias verdades y las mistificaciones no ayudan al proletariado
mundial, todo lo contrario, profundizan más los errores y
las limitaciones de las nuevas luchas por venir.

La
actitud mencionada en el párrafo precedente es la observada
en el GCI, y en los artículos que escribieron en su revista
-Comunismo- nº 49,50 y 51, ya que comienzan a explayarse
diciendo que: «es la primera vez en la historia de
Argentina en que la violencia revolucionaria del proletariado
logra derribar el gobierno..»
1,
y continúa relatando: «reparto de mercancías
expropiadas entre los proletarios y comidas ‘populares’
surtidas con el producto de las recuperaciones (...)
Enfrentamientos con la policía y con otros cuerpos de
choque del estado, como las patotas mercenarias peronistas,
especialmente el día de la asunción de la
presidencia del gobierno de Duhalde»
.2
El comienzo del artículo de Comunismo es incorrecto
confundiendo a la clase obrera mundial e impidiéndole
extraer las necesarias lecciones de los sucesos en Argentina del
año 2001. En primer lugar no fue una “violencia
revolucionaria” lo que derribó al gobierno de De La
Rúa, todo lo contrario, este gobierno burgués cayó
como producto de los conflictos y de las luchas interburguesas.
Asimismo tampoco se trató de una violencia revolucionaria,
ni hubo reparto de las “mercaderías expropiadas”,
ya que durante el saqueo, cada una de las personas que iban a
saquear los supermercados tenía la actitud de “cada
uno para sí”, y por ende no hubo reparto.

Los
saqueos no fueron tal como pretende el GCI “un ataque
generalizado de la propiedad privada y el estado”, más
bien se trató de personas desesperadas, hambrientas, y
jamás se pusieron a pensar ni tan siquiera tangencialmente
en atacar a la propiedad privada, sino calmar el hambre por un par
de días. Asimismo las falsificaciones de los hechos
continúan cuando comentan los acontecimientos que
sucedieron el día de la proclamación de Duhalde,
como una lucha entre el “movimiento” del proletariado
contra las patotas peronistas. Es mentira, los enfrentamientos que
tuvieron lugar ese día opusieron a aparatos del estado
burgués: por un lado el peronismo, y por el otro el
izquierdismo del MST, PCA, y otros grupos menores trotskistas y
guevaristas, pero la clase obrera estuvo ausente ese día.

Pero
por un momento se puede pensar en que tal vez dichos errores se
deban a un exceso de entusiasmo revolucionario, a la buena fe,
pero al continuar con la lectura de dicha revista, se ve que se
miente a la clase obrera mundial, alimentando la mistificación
piquetera cuando se dice que: «La afirmación
proletaria en Argentina no hubiese sido posible sin el desarrollo
del movimiento piquetero, puntal del asociacionismo proletario
durante el último lustro»
3,
y que «En Argentina, el desarrollo de esta fuerza de
clase se muestra, en unos meses, tan potente que los proletarios
que todavía tienen un trabajo se asocian a la misma (...)
Durante los últimos años toda gran lucha se coordina
y articula en torno a los piquetes, a las asambleas y estructuras
de coordinación de los piqueteros»
4
Estas afirmaciones son de nuevo una enorme mentira.

El
movimiento piquetero, ya se dijo más arriba5,
con las excepciones de la Patagonia y del norte de Salta, en la
provincia de Buenos Aires, sigue el esquema y es el heredero de
las famosas manzaneras de Chiche Duhalde. El supuesto
asociacionismo que generarían los piquetes, no es más
que la obligación que posee cada uno de los beneficiarios
del “plan trabajar”, o de cualquiera de los subsidios
para no perder dichas migajas que el estado burgués le
otorga. No existe solidaridad entre sí; sino el todos
contra todos: buscar y obtener un beneficio en perjuicio y a costa
del hambre del otro, sin mencionar que cada uno de los
participantes del piquete en el barrio debe aceptar la posición
oficial del grupo, sea apéndice de un partido,
“autónomo” o “independiente”.

Es
por ello, que no puede livianamente calificarse como el hecho más
significativo de la clase obrera al piquete, ni mucho menos, no se
puede mentir descaradamente acerca de la “coordinación”
de los obreros ocupados con los piquetes.

Pero
el GCI considera falsamente que «el asociacionismo
generalizado del proletariado en Argentina es sin dudas una
afirmación incipiente de esa autonomización del
proletariado.(...) La acción directa, la organización
en fuerza contra la legalidad burguesa, la acción sin
mediaciones e intermediarios (...)el ataque a la propiedad privada
(...) son extraordinarias afirmaciones de esa tendencia del
proletariado a constituirse en fuerza destructora de todo el orden
establecido»
6

Estas
afirmaciones son sin lugar a dudas un intento abierto de estafa a
la clase obrera mundial. Es en definitiva un gran servicio que el
GCI presta a la burguesía. No puede estafarse a la clase
obrera intentado dibujar y cambiar el sentido de los hechos, de
las acciones y de las consignas. El “que se vayan todos…”
no es una afirmación revolucionaria, sino más bien,
es la búsqueda de un “gobierno burgués
honesto”.

Cabe
preguntarse a que se refiere el GCI con proletario. La respuesta a
este interrogante viene dada porque para este grupo los
proletarios no se definen según el papel que juegan en la
producción capitalista, es decir si son los dueños
de los medios de producción o si venden su fuerza de
trabajo. No, para el GCI, proletario es una categoría que
alcanza a los desocupados -son parte de la clase obrera en
realidad-, los lúmpenes, y demás capas o estratos
sociales no explotadores. Ello se puede encontrar en su
publicación Comunismo nº 50.

Antes
de desarrollar su posicionamiento, el GCI realiza un artero ataque
a la CCI, con relación a la posición que le cupo a
dicha corriente comunista con relación a los
acontecimientos del 2001, acusándola de «una clara
manipulación ideológica burguesa»
7
. Consideramos firmemente que la posición que adoptó
la CCI en los sucesos de Argentina fue la única que extrajo
correctamente las enseñanzas y las lecciones de dicha
revuelta popular, mientras que la GCI, adoptó una posición
de carácter pequeño burguesa, no proletaria y de
neto tinte anarquista.

Ello
así, ya que el GCI para fundar su posición sobre las
dos clases antagónicas, rechaza en primer lugar el rol que
juega cada uno en la producción,... más bien acepta
que toda revolución tiene ideologías burguesas, y
por último crítica la supuesta idealización
de la clase obrera que realiza la CCI, sin lúmpenes, sin
obreros de países periféricos, sin saqueadores8.

La
posición del GCI considerando al lumpen dentro de la
categoría proletario, no es ni más ni menos que un
intento de plantear en forma encubierta que se ha constituido un
nuevo sujeto social revolucionario, ello es así ya que en
todo el artículo de Comunismo nº 50 se plantean las
críticas a la clase obrera ocupada, como asimismo los
intentos de separar a los desocupados de su pertenencia a la clase
obrera.

Es
así que por más que lo nieguen o renieguen el GCI
tiene en muchos aspectos posiciones similares a las adoptadas por
el izquierdismo argentino, como es el caso del Partido Obrero,
cuando crea por el “accionar iluminado” de su líder
máximo, una sub- categoría, de obreros, los “obreros
piqueteros”, análogamente el GCI, aunque utilizando
un lenguaje lleno de términos revolucionarios habla de un
sujeto proletario, que en sí mismo abarcaría no sólo
a capas sociales no explotadoras, sino también a pequeños
burgueses y burgueses arruinados.

Asimismo,
y como prueba de su posicionamiento semi- anarquista y pro
guerrillerista, comienza a andar una senda en la que intenta
explicar en cierta medida su visión sobre ese sujeto
proletario particular de la GCI, que nada tiene que ver con el
Marxismo. Y, en tal sentido comienza a justificar sus posiciones
con relaciones a los lúmpenes, y dice que acerca de ellos
que son «los elementos más decididos a
contraponerse a la propiedad privada»
9,
y ello así por ser los elementos más desesperados,
según lo expresa la misma nota.

Que
despropósito es asimilar a la rebelión interclasista
argentina y las capas que intervinieron en ella con la revolución
rusa de 1917, ¿qué tiene de común denominador
las expresiones de Kerensky con los análisis acerca del
levantamiento del 2001?. La respuesta es NADA.

Pero
ello, no se debe a errores o análisis apresurados o a
visiones idealistas, todo lo contrario, ello es producto pura y
simplemente de su opción ideológica que se aleja de
la dialéctica materialista y del materialismo histórico,
y abrazan posiciones anarquistas, en una mezcla difícil de
digerir, o sea utilizando términos llanos adoptan la
ideología pequeña burguesa de las capas medias
desesperadas y sin futuro.

Pero
la pregunta a formularse es la siguiente ¿el lumpen
proletariado es una capa social distinta al proletariado? Para el
GCI no lo es, más bien es el sector más golpeado del
proletariado. Aquí evidentemente el GCI asimila desocupados
con lúmpenes, y ello no es así, y como se verá
en el siguiente punto los desocupados forman parte de la clase
obrera, y ello fue expresamente manifestado en la Revista
Internacional Nº 14 por la CCI, la cual adoptamos tal postura
y la abrazamos como propia.

Ello
no implica en lo absoluto que la burguesía con la
desocupación procura que dichos destacamentos obreros sin
trabajo se desmoralicen producto de su aislamiento y que procuren
asimismo lumpenizarlos, para que pierdan su conciencia de clase.
Pero de ello a la posición sustentada por el GCI hay una
gran diferencia, ya que pensar tan siquiera tangencialmente que el
lumpen es el sector más desesperado del proletariado, y que
dicha desesperación conlleva a “no respetar la
propiedad privada”, es falso. Los lumpenes son alguien
plenamente integrado a la actual sociedad capitalista, del sálvese
quien pueda, cada uno por sí mismo, y de la no unidad de la
clase obrera, y también su “no respeto a la propiedad
privada” es la desesperación de esta capa social por
no hallarse plenamente integrados a la sociedad burguesa y de no
poder extraer plusvalía al proletariado.

Más
arriba se hablo de la visión proguerillerista o
terrorista de este grupo, y ello se da de la mano con su defensa
de la pequeña burguesía, tan querido por los
anarquistas que niegan la sociedad dividida en clases antagónicas,
es así que dicen: «se le atribuyó a los
movimientos guerrilleros el ser un producto de la pequeña
burguesía, cuando en muchas ocasiones fueron intentos
proletarios de lucha....Más todavía , la mayoría
de los partidos “comunistas”...teorizaron que .. el
terrorismo contra los propietarios privados es un producto de la
impaciencia de la pequeña burguesía»
10

La
posición favorable de la guerrilla o del terrorismo, no es
una afirmación revolucionaria como mal pretende el GCI,
sino más bien una deformación de la lucha de clases.
Quede claro que no rechazamos la violencia terrorista por
cuestiones morales. El planteo a favor del terrorismo que efectúa
la GCI es un absurdo, ya que proviene de la capas pequeñas
burguesas radicalizadas que pretenden sacar del adormecimiento a
la clase obrera a través del terror. La clase obrera debe
rechazar el terrorismo, ya que éste está en el campo
de la burguesía11.

Cabe
destacar que no somos pacifistas, lucha de clases significa
violencia, pero ésta y la necesidad de la violencia el
proletariado las saca de sus propias experiencias , de sus luchas
, de sus enfrentamientos con la clase dominante. Esta es la
violencia de la clase, que por contenido, naturaleza y forma se
distingue del terrorismo pequeño burgués que
propugna el GCI.

Cabe
afirmar que es el propio GCI que proclama en forma solapada el fin
del proletariado haciéndose eco de las ideologías y
teorías propagandizadas por la burguesía en la
década del 90, al proclamar que dichas capas sociales sin
futuro son parte del proletariado, y al negar a la clase obrera su
carácter de la única clase social revolucionaria en
nuestra época y la única clase que tiene una
perspectiva comunista y de destrucción del sistema de
explotación que impone el capitalismo.

Por
ello consideramos falso y absurdo el carácter proletario y
revolucionario de la revuelta del 2001, consideramos falso que el
proletariado haya desafiado a la propiedad privada, consideramos
falso las estructuras asociativas de la clase asumiendo problemas
generales, los que conciernen a toda la comunidad, al decir del
GCI, ya que ello no sucedió, estas estructuras son parte
integrantes del aparato estatal, para dividir , y desunir a la
clase obrera, ya que los grupos piqueteros cualquiera que fuera su
estructura jamás pensó ni se planteó en
destruir la propiedad privada ni propuso una perspectiva
comunista.

Las
posiciones de la FICCI

Capitulo
aparte merece debatir las posiciones de la FICCI, este grupo a
pesar de sus expresiones de ser la “ verdadera CCI”,
de ser la “única continuadora del programa
revolucionaria de la CCI”, demuestra cabalmente su carácter
de seguidista al BIPR, y sus análisis equivocados con
respecto a la Argentina, lamentablemente no poseemos en español
las posiciones de la FICCI con respecto de la Argentina, pero es
indudable que de la lectura de la respuesta que dicho grupo
realizó a un nota efectuada en Revolución Comunista,
respecto de Bolivia, da una cabal idea de las posiciones de dicha
grupo..

«Plantemos
la cuestión, porque es con este “análisis”
que la CCI actual, contrariamente al resto de todas las fuerzas
comunistas, ha rechazado la realidad de las luchas obreras en
Argentina. Precisemos enseguida: no se trata para nosotros de
hacer una “polémica de detalles” con la nueva
CCI, sino de plantear los puntos de desacuerdo políticos lo
más claramente
posible para superarlos. Según
el análisis que se haga sobre la “naturaleza”
de clase de estos movimientos, la intervención de los
revolucionarios difiere. A este nivel y con la poca información
de que disponemos, no pensamos que las dos situaciones presentaran
la misma dinámica ni las mismas potencialidades, desde el
punto de vista de la clase obrera. Pensamos que los movimientos en
Argentina fueron un movimiento de lucha obrera…»

«Limitando
esta carta a la situación del proletariado, una visión
esquemática puede comprender que el proletariado de los
países de la periferia no tengan otra cosa que hacer más
que esperar a que el proletariado de los países centrales
abra la perspectiva de la revolución. Evidentemente, tal
visión tiene implicaciones, consecuencias, en las
orientaciones e incluso en la actitud militante hacia las lucha Ya
en los años 70 en la CCI, esta incomprensión
incorrecta y vulgar, mecánica, había tendido a
expresarse incluso en la prensa. Hoy, pensamos que esta visión
vuelve con fuerza en las posiciones de la CCI actual bajo
una
visión absoluta, y por tanto idealista, de la
descomposición, lo que ha conducido a que “nuestra”
organización adoptara una posición indiferentista,
derrotista, e incluso de denuncia, de las luchas obreras
argentinas (ver su prensa de ese tiempo) en 2001-2002»
12.

Estas
dos largas citas de la publicación de la FICCI, demuestra
cabalmente los mismos errores cometidos por el BIPR, al cual
aquella le hace seguidismo en forma no principista, y del GCI, los
puntos de contacto es en considerar en forma absurda que la
revuelta popular en la Argentina se trató de una lucha
obrera, nada más falso.

Es
cierto que la posición de la CCI , y de este pequeño
grupo difieren con relación a l resto de las corriente
comunistas, especialmente el BIPR, y la misma no se refiere como
mal pretenden la FICCI de una posición derrotista, todo lo
contrario, no nos cansamos en reiterar hasta el hartazgo que es
necesario extraer de las luchas todas las lecciones y experiencias
a fin de cometer errores o caer en impresionismo, como parece que
estas fuerzas han sufrido con la experiencia piquetero. No implica
decir que en Argentina 2001, 19 de diciembre no hubo lucha obrera
,ser un desertor de la lucha de clases como expresa la FICCI, esta
posición es típica de pequeños burgueses
desesperados en busca de ver luchas obreras cuando en realidad no
las hay.

Las
naciones más industrializadas se hallan en condiciones más
favorables para las luchas obreras revolucionarias, ya sea por su
número, concentración en comparación con las
naciones periféricas. Pero las condiciones para una
revolución proletaria , entendida como una ruptura con la
clase dominante, serán más favorables en aquellos
países donde la burguesía es más fuerte y las
fuerzas productivas han alcanzado un alto grado de desarrollo, por
ende la clase obrera en dichos países se halla en
condiciones inmejorables para llevar a cabo la revolución
proletaria.

La
FICCI, solamente ha llevado a cabo un política de calumnias
e injurias contra la CCI, al igual que el GCI, y dicho accionar
los ha llevado a negar lo innegable a aceptar lo inaceptable, en
primer lugar que la lucha en Argentina en el 2001 fue obrera, y a
mistificar como órganos de la clase a los movimientos de
desocupados, piquetes etc., cuando la practica concreta de la
lucha de clases ha demostrado lo contrario.

Por una
perspectiva revolucionaria

Previo
a todo, y tal como lo expresa la CCI: «la situación
de desempleo es un aspecto necesario de la condición de la
clase trabajadora. Esta es una clase de trabajadores “libres”
, libres de toda atadura a los medios de producción , de
los cuales están separados y con los cuales, en tanto que
capital los trabajadores se enfrentan»
13
Continúa manifestando la nota en cuestión que el
desempleo es un aspecto de la condición de la clase obrera,
LOS DESOCUPADOS FORMAN PARTE DE LA CLASE OBRERA.

Así
también, la clase obrera forma un todo, no hay distinciones
entre los trabajadores de diferentes naciones ni entre proletarios
de países avanzados o periféricos, todos ellos
constituyen una sola clase, con los mismos intereses, y con los
mismos enemigos: la burguesía. Es así que es
deplorable las posiciones , sean de camaradas del medio político
proletario como el BIPR, que establecen distinciones artificiales
entre los trabajadores, otorgándole “mayor capacidad
revolucionaria” a los trabajadores de la naciones
subdesarrolladas, o como el Partido Obrero, y el conjunto de las
fuerzas izquierdistas , sea que conformen o no el Bloque
piquetero, que otorgan o conceden un rol de vanguardia a los
desocupados en detrimento de los ocupados, o que crean divisiones
tales como “obreros piqueteros”, “Desocupados
piqueteros”, etc., frente al conjunto de la clase obrera.

El
desocupado no es un sector social de la clase obrera, ya que la
distinción , la única que existe, es la división
de clases, conforme el rol que ocupa cada clase social en la
producción.

La
desocupación, juega un papel fundamental de
desmoralización, de pérdida de conciencia de clase
debido al aislamiento que sufre el trabajador que ha perdido su
empleo, y es por ello que la burguesía utiliza dicha factor
para obtener objetivos contrarrevolucionarios, y ello lo puede
realizar por múltiples medios, uno de ellos es utilizar el
sistema paternalista y clientelista de las diversas organizaciones
piqueteras, por más que ellas utilicen un lenguaje
“revolucionario”, su objetivo al igual que le objetivo
de la burguesía, es dividir, dispersar la unidad de la
clase obrera, creando divisiones artificiales, fomentando la
lumpenización, etc..

Pero
si bien es imprescindible la incorporación de los
desocupados en la lucha de clases, es importante evitar fenómenos
de división que pudieran existir entre los trabajadores,
,sean que estén dentro o fuera de la producción. Es
así, que como lo expresa la nota antes citada que: «el
capital ,con todos sus partidos y órganos sindicales,
hábilmente asistidos por los izquierdistas , busca medios
para encuadrarlos creando instituciones especiales que los
encierren en una clase particular de desclasados». En
Argentina la burguesía asistida por los partidos del
capital, trotskistas, estalinistas, guevaristas, maoistas, etc.,
han creado aparatos en donde encuadrar a los trabajadores
desocupados, mediante una disciplina militar, y extorsionados por
$150 y 5kg de mercaderías, o pasar hambre y frío, es
así, que la burguesía logra su objetivo de crear una
casta de parias y evitar la necesaria unidad de la clase obrera.

Las
corrientes piqueteras que en su conjunto manejan alrededor de
200.000 trabajadores desempleados, si bien no son sindicatos en el
término exacto de la palabra, tiene aspectos de sindicatos
-pago cuota, adhesión ciega a la corriente que gestionó
el plan, o le hace entrega de la bolsa de mercaderías etc.,
y fundamentalmente su carácter permanente. No importa que
sean manejados por partidos izquierdistas o por la CTA en el caso
del FTV, es así que de las primitivas luchas de los
desocupados allá por 1996 1997 en la Patagonia en donde los
desocupados se organizaron a través de comités ,
asambleas, etc., los partidos izquierdistas han logrado
infiltrarse, como órganos del capital y han esterilizado la
lucha de los trabajadores ocupados y desocupados.

Pero
algún censor puede decir: ¿ no pueden estas
corrientes por acción de las bases regenerarse?,¿
deben los desocupados abandonar la lucha? La respuesta a estas
preguntas es simplemente NO.

Las
organizaciones piqueteras, sean apéndices de un partido de
izquierda, “independientes” , o brazo de una central
obrera, como es el caso de la CTA con el FTV que lidera el
oficialista D´Elia, son irrecuperables, son aparatos de la
burguesía, con el objetivo de dividir y dispersar las
luchas, y esterilizarlas hasta transformar a los desocupados como
parte integrante del paisaje urbano, sin perspectiva
revolucionaria, y aislados de su clase.

Asimismo,
no se plantea que los trabajadores desocupados deban abandonar la
lucha, todo lo contrario deben redoblarla, pero es necesario dejar
constancia que los trabajadores desempleados deben luchar codo a
codo con los ocupados contra este sistema, pero para ello es
necesario romper con el aislamiento, no solo con respecto a los
ocupados sino entre los desocupados entre sí, que
hábilmente la burguesía a través de los
partidos izquierdistas y corrientes piqueteras han establecido
entre las mismas agrupaciones o con agrupaciones distintas, ya que
han introducido la división entre los desempleados
generando el pensamiento que el vecino o el compañero de
barrio desocupado es un potencial adversario y enemigo que puede
quitarle el subsidio y los alimentos.

Es
necesario que los desocupados rompan el aislamiento que el capital
le ha impuesto, cohesionándose con el conjunto de la clase,
la cual ellos son parte, pero es necesario producir una gran
transformación en la manera de organizarse, no a través
de órganos permanentes, sino siguiendo los ejemplos de los
trabajadores de la Patagonia en 1997, o del norte de Salta, en
donde se dio la unidad entre la clase y los organismos de lucha
fueron los comités , las asambleas generales con mandato
revocable, pero estas luchas lamentablemente se dio lo que se dijo
más arriba, fueron encuadrados por los partidos
izquierdistas.

Pero
igualmente, estas experiencias de lucha son válidas, ya que
el desocupado debe luchar contra los subsidios miserables que les
dan, contra el aumento de la tarifas públicas ,etc., que es
en cierta manera la misma lucha que lleva a cabo los ocupados por
el salario, deben participar como apoyo en las luchas de clases y
transformar su luchas como parte integrante de un lucha general
contra el capital.

Si
bien, la desocupación , les quita un arma que es la huelga,
eso no implica que o pueda desarrollar otros medios de lucha, tal
vez el censor nos plantee, si es cierto, pero esos medios de
lucha, como ocupación de edificios públicos, marchas
etc. se desarrollan y llevan a cabo a través de las
organizaciones piqueteras. La respuesta es si eso ocurre, pero
estas demostraciones, marchas tiene por objetivo agotar las
energías de los trabajadores, con luchas de carácter
testimonial para “sensibilizar” a la burguesía,
o para ofrecerles mano de obra barata y casi esclava a los
capitalistas.

Las
luchas o planes de luchas que llevan a cabo las organizaciones
piqueteras se limitan solamente a cronogramas preestablecidos
decididos en las oficinas de las más diversas fracciones de
la burguesía, y fuera del terreno propio de la clase
obrera.

Los
trabajadores para luchar se agrupan, los desocupados tienen un
arma importante para ello, y es el tiempo, esta ventaja debe ser
aprovechada al máximo, sea para politizarse, sea para
discutir , debiendo constituir núcleos, comités o el
nombre que se le otorgue que no tendrá carácter
permanente como un sindicato, y su forma obedece a las asambleas
generales de los trabajadores ocupados, pero evidentemente ello
estará bajo la amenaza sindical o de los izquierdistas.

Es
así que las corrientes piqueteras han creado el término
piquetero para establecer no solo una diferenciación con
los ocupados, sino también con los desocupados que no se
hallan encuadrados en sus organizaciones. Las corrientes de
desempleados a establecer categorías sociales o nuevos
sujetos sociales como obrero piquetero desocupado piquetero,
intenta dividir y excluir a millones de trabajadores ocupados y
desocupados, siendo esta situación beneficiosa a la clase
dominante.

El
agrupamiento de los trabajadores desocupados en comités en
sus barrios, zonas de vivienda, etc., utilizando la metodología
de las asambleas generales de fabricas y las constitución
de comités o consejos centralizados, no existen hoy. Pero
ello no impide a los revolucionarios estar atentos a que cuando
los mismos surjan se integren en la lucha de clases, rompiendo las
trampas que a cada paso impone el capital.

Los
piqueteros , al igual que en un momento dado los zapatistas fueron
y son herramientas al servicio del capital, la “moda”
de los pasamontañas, los neumáticos ardiendo en el
medio de una autopista, es solamente un “marketing”
del capitalismo, para decir a la clase en su conjunto dos cosas,
que existe millones de desocupados prestos a ocupar por menores
salarios el puesto de trabajo del obrero ocupado, y así
paralizar el desarrollo de la lucha de clases.

Es
así la necesidad de los trabajadores desocupados de romper
la trampa de la burguesía, y ello se lograra rompiendo las
organizaciones piqueteras abandonándolas, ya que estas al
igual que los sindicatos y los partidos de izquierda son parte
integrante del capital.

Los
trabajadores ocupados y desocupados en su conjunto deben tender a
la unida de la clase, ya que ambos sectores pertenecen a la misma
clase social: OBRERA, y que ninguna solución provendrá
en este sistema, ya que el mismo se halla en bancarrota, que
solamente la revolución proletaria que destruya este
sistema podrá acabar con la miseria, el hambre, la
marginación. Esta es la tarea.

Buenos
Aires junio 16 de 2004.-

1
Comunismo Nº 49, pág. 6

2
ídem anterior

3
Comunismo Nº 49 , pág12

4
ídem anterior

5
se refiere a la parte del trabajo que publicamos en nuestro número
anterior de Acción Proletaria

6
Comunismo Nº 49, pág.18

7
Comunismo Nº 50, pag.2. La posición de la CCI sobre
los acontecimientos de Argentina se puede ver en la Revista
Internacional nº 109

8
Comunismo 50 , pag.3

9
Comunismo Nº 50, pág 9

10
Comunismo Nº 50, pág 12

11
[Nota de la CCI]: Aconsejamos la lectura de los artículos
sobre el terror, el terrorismo y la violencia de clase de la
REVISTA INTERNACIONAL 14 y
15 que muestran cómo el primero pertenece sin paliativos a
la burguesía, el segundo es compartido por esta clase con
la pequeña burguesía, mientras que la tercera se
opone frontalmente tanto al terror como al terrorismo

12
Boletín Comunista Nº 22, FICCI

13
Revista Internacional Nº 14.Desempleo y Lucha de clases

Situación nacional: 

Corrientes políticas y referencias: