País vasco ¿Qué hay detrás de la ilegalización de Batasuna?

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El eterno conflicto vasco ha sufrido un nuevo acelerón con la
adopción de la Ley de Partidos Políticos y la ilegalización
de Batasuna. Como hemos venido haciendo ante cada hecho significativo
en este brutal contencioso que ha costado cerca de 1000 vidas, queremos
tomar posición sobre los nuevos acontecimientos defendiendo a
través de un análisis meditado lo esencial: el conflicto
no tiene solución bajo el capitalismo y su dinámica es
agravarse cada vez más; sólo el proletariado, destruyendo
el capitalismo en todos los países, puede crear las condiciones
generales para una auténtica unificación de la humanidad
que supere las heridas ancestrales ligadas a odios nacionales, diferencias
culturales, contenciosos políticos, enfrentamientos militares
etc.
 

 

No pretenden acabar con el terrorismo sino meter en cintura al PNV
 

El Frente Nacional Español que forman con disciplina de hierro
el PP y el PSOE presentan la nueva Ley de Partidos Políticos
y la subsiguiente ilegalización de Batasuna como un medio para
"acabar con la lacra del terrorismo". Sin embargo, como ha
sucedido en otras muchas ocasiones con la política de la burguesía,
existe un abismo entre el objetivo que se proclama cara a la galería
y lo que verdaderamente se persigue.

En Acción Proletaria nº 156 dijimos que "el verdadero
conflicto en el País Vasco es la pugna, durante muchos años
soterrada y bajo mano, entre el PNV y el poder central español"
.
En ese mismo artículo señalamos que "ETA-HB representan
una fracción minoritaria dentro del conjunto de la burguesía.
No gozan de los medios que tienen sus rivales más poderosos ya
cómodamente instalados. Por ello, su estrategia de atentados
y de terrorismo callejero está indefectible condenada a ser manipulada
e instrumentalizada por padrinos de mayor rango"
. ETA-HB están
cada vez más debilitadas por diferentes razones: los golpes policiales;
la actitud francesa cada vez menos permisiva; la ofensiva del PNV-EA
para arrancarle crecientes porciones de su clientela tradicional ...
Por ello no tienen capacidad para actuar con una política propia
y los distintos bandos en liza (españolistas, PNV, imperialismos
extranjeros) se disputan el control de lo único que saber: la
presión gangsteril a través de atentados y gamberrismo
callejero. Completamente acorralados y en el marco de una situación
general del capitalismo que hemos caracterizado por la tendencia a la
descomposición que impulsa fracciones minoritarias de la burguesía
a adoptar actitudes cada vez más irresponsables y suicidas, hoy
ETA-HB dirigen el grueso de sus golpes contra sus aliados naturales
del PNV. ETA rompió la tregua como presión al PNV, el
zarpazo que éste le dio con las elecciones del 2001 quitándole
la mitad del electorado, enconó todavía más su
ofensiva. En los últimos días, los parlamentarios de HB
en la cámara vasca frustraron la tentativa de PNV-EA-IU de presentar
un recurso contra la Ley de Partidos y, por otra parte, mientras HB
no opuso ninguna resistencia al cierre de sus sedes en Navarra a manos
de la Guardia Civil, armó las mayores trifulcas posibles contra
los cierres en el País Vasco que corrían a cargo de la
Ertzaina, la policía que el PNV considera "su propiedad
privada".

PP-PSOE dan una prueba más de la hipocresía que caracteriza
a todas las fracciones burguesas, al presentar como "lucha contra
el terrorismo" lo que es en realidad un nuevo ataque en toda la
regla contra el PNV. Es puro cinismo utilizar el sentimiento de repudio
y rabia que suscita la barbarie terrorista para emplear esos réditos
político-ideológicos en una empresa que pretende en realidad
responder al gol que se apuntó el PNV con su resistencia victoriosa
en los comicios del 2001 contra la tentativa del Frente Españolista
PP-PSOE por echarle del poder. Porque lo que hemos asistido desde hace
5 años es a un toma y daca continuo, a una espiral cada vez más
violenta e irracional de golpes y contragolpes de unos y de otros. En
1997, PP-PSOE utilizaron las manifestaciones por el asesinato de Miguel
Ángel Blanco para meter en cintura al PNV. Este respondió
un año después con el Pacto de Lizarra y su famosa tregua.
El bando españolista no paró hasta conseguir echarlo por
tierra moviendo todos los resortes para que ETA matara y rompiera la
tregua. El PNV respondió radicalizándose en su deriva
"soberanista" a lo que el poder central español respondió
con el famoso Pacto anti-terrorista con el objetivo declarado de desalojar
al PNV del gobierno vasco en las elecciones del 2001. El éxito
del PNV en estas le envalentonó en sus continuos desafíos
al poder central. Este finalmente ha dado un nuevo puñetazo sobre
la mesa con las dos medidas encadenadas de la Ley de Partidos y la ilegalización
de Batasuna realizada desde todos los frentes: el político y
el judicial con la presencia del inevitable Garzón que se apunta
a todo lo que le pueda colocar en primera fila.

El encargado de hacer cumplir las medidas de ilegalización (cierre
de sedes, represión de manifestaciones abertzales etc.) es precisamente
el gobierno vasco pues ¡para eso se le han dado generosas transferencias
en cuanto a orden público y policía!. De esta manera se
le mete en una ratonera de difícil salida: si cumplen las obligaciones
legales tienen que enfrentarse violentamente con los sectores abertzales
que aspira, siguiendo la estrategia de las elecciones del 2001, a llevárselos
a su redil. Si, por el contrario, quieren evitar el choque con sus aliados
naturales (lo que Ibarreche llama eufemísticamente "evitar
que los vascos se partan la cara entre ellos") tienen que lanzar
un desafío frontal al Estado español, que es precisamente
lo que éste espera para tomar las medidas más severas
contra ellos.

Para salir del paso intentan un equilibrio en la cuerda floja. Sabotean
todo lo posible el cumplimiento del aluvión de providencias del
juez Garzón, hacen como que reprimen y pactan al final con los
manifestantes batasunos, tras unos cuantos cierres de sedes dejan poco
a poco las cosas como estaban, defienden indirectamente a los cargos
electos batasunos ...

Pero con esta política de medias tintas lo único que hacen
es echarse encima a tirios y troyanos. Por un lado, el PP -y con más
"moderación" el PSOE- no se cansa de denunciarlos como
"cómplices de los violentos" o, como vocifera Iturgaiz,
"abogados de ETA". Pero, desde la trinchera opuesta, las hordas
batasunas están cada vez más polarizadas contra el PNV
y, en éste mismo, surgen voces discrepantes como la muy peligrosa
del sindicato ELA-STV que ha lanzado una violenta requisitoria contra
el gobierno Ibarretche por haber reprimido la manifestación abertzale
de Bilbao.

 

El contragolpe del PNV no se hará esperar

Lo que se perfila no es una aminoración progresiva de las tensiones
sino justo lo contrario: una nueva agravación que hará
que el interminable contencioso alcance un nuevo nivel de enfrentamiento
mucho más peligroso. Si hemos visto que la situación desde
hace más de 5 años se ha caracterizado por una espiral
creciente de golpes y contragolpes, si a una andanada del bando españolista
ha sucedido un cañonazo de sus rivales, todas las condiciones
están dadas para que el PNV lance su contraofensiva.

Ninguno de los dos contendientes puede retroceder. Cualquier retroceso
sería fatal para sus intereses pues no haría sino enardecer
al contrario. No pueden retroceder en primer lugar por el contexto de
aceleración de la crisis económica que hace que haya cada
vez menos pastel que repartir y los rivales traten de agrandar su parte
a costa de los otros. En segundo lugar, porque la descomposición
que preside hoy la evolución imperialista, política e
ideológica del capitalismo, hace que fracciones como el PNV se
lancen a un juego cada vez más peligroso.

El PNV, al hundir sus raíces en arcaísmos forales de signo
feudal, ha tenido siempre una política esquizofrénica
de "doble personalidad" jugando simultáneamente la
carta "autonomista" de "convivencia en el marco del Estado
español" y la carta "soberanista" de "romper
la baraja e ir hacia la independencia". Esta esquizofrenia no puede
sino agravarse catapultándole a un juego tan irracional como
peligroso de constantes amagos de "soberanismo", "superar
el Estatuto", "convocar un referéndum" etc. Y
justamente las tarascadas que le lanzan sus rivales españolistas-
combinadas con la presión desde el otro lado de HB y ETA- le
obligan a no quedarse en sus habituales amenazas e intentar hacerlas
realidad lo que no puede sino tensar más y más la cuerda
hasta acabar rompiéndola. A esa deriva de un enfrentamiento fuera
de control contribuyen -y no poco- los imperialismos alemán y
americano que de forma unas veces descarada y otras más discreta
no han ocultado jamás su apoyo al PNV. Para ellos es muy importante
utilizar los peligrosos malabarismos del PNV como un instrumento de
presión sobre el capital español.

Evidentemente, éste último no puede ceder lo más
mínimo y tiene que intentar todas las maniobras para acabar con
el absceso vasco. En un mundo donde se agudizan tanto la concurrencia
económica como las rivalidades y tensiones imperialistas, cualquier
signo de debilidad puede ser fatal para los intereses de un capital
nacional. El capital español no goza precisamente de una posición
particularmente aventajada y últimamente hemos podido ver como
se multiplican las provocaciones de sus rivales. Así vemos el
frente abierto con Marruecos -descaradamente alentado por el Gran Padrino
americano- que dio lugar a la grotesca exhibición de la isla
del Perejil. Estados Unidos, Alemania, Francia, son cada vez más
exigentes y hasta el vecino portugués ha tenido el atrevimiento
de criticar la "invasión económica del capital español".
Al mismo tiempo, en el frente interior, pese a no tener las mismas aspiraciones
que sus colegas vascos, los hombres de Pujol siempre andan con su escopeta
cargada. El margen de maniobra es cada vez más estrecho y por
ello solo hay una respuesta posible que es la mano de hierro contra
el PNV.

 

El proletariado debe rechazar tanto la lucha contra el "fascismo
español" como la "defensa de la España de las
autonomías"

De todas las clases e instituciones de la presente sociedad únicamente
el proletariado tiene la capacidad histórica de resolver la situación
destruyendo el capitalismo e instaurando una sociedad, donde al abolir
Estados y las clases, se cree progresivamente la humanidad unificada,
una comunidad de hombres libres e iguales.

Si es evidente que esa perspectiva es hoy todavía lejana también
es cierto que hemos de dar todos los pasos que la vayan acercando rechazando
aquellos que la alejan o que pueden acabar destruyéndola definitivamente.
La autonomía política del proletariado negándose
a escoger plato en este menú envenenado es la orientación
que permite a éste avanzar en su propia perspectiva histórica.
Concretamente hay que rechazar con toda firmeza el nacionalismo gran
español encabezado por el dúo PP-PSOE, el nacionalismo
vasco del PNV y el vasco-radicalismo de ETA y sus cachorros. Todos son
peor, todos son enemigos del proletariado y de toda la humanidad.

Actualmente, el gobierno PP y todo el capital español han dado
un paso que puede tener importantes consecuencias con la Ley de Partidos
y la ilegalización de Batasuna. Las puertas están abiertas
para lanzar la represión contra grupos que "justifiquen
la violencia" incluyendo ahí rivales considerados peligrosos
y, a término, a los propios grupos revolucionarios. Por ello,
en el País Vasco pero también en el resto de España,
se han levantado voces que piden una movilización contra el "fascismo
español" supuestamente encarnado en el PP a través
de sus medidas contra Batasuna o, las más recientes contra los
emigrantes o los pequeños delincuentes.

Hay que dejar claro que calificar como "fascismo" esas medidas
supone ocultar que son el producto del conjunto del capitalismo. Es
este sistema social y, en primer lugar, su representante -el Estado
llamado "democrático"- el responsable de la represión
y la xenofobia. Atribuir el problema al "fascismo" supone
lavarle la cara al capitalismo y al Estado "democrático",
supone crear un espantapájaros para desviar sobre él las
iras y las preocupaciones del proletariado y de la gran mayoría
de la población.

En primer lugar conviene recordar que la tendencia a un aumento de la
represión y de la brutalidad contra los emigrantes, las minorías
raciales etc., se ha acelerado a partir del Estado oficialmente considerado
como "el más democrático del mundo", Estados
Unidos con su "guerra contra el terrorismo" . En segundo lugar,
tanto la Ley de Partidos Políticos como las medidas contra la
"inseguridad ciudadana" han sido decididamente impulsados
por el PSOE que ha sido el primero en plantear estas acciones, superando
incluso las reticencias y vacilaciones del PP. No podía ser de
otra manera pues el PSOE, como partido de izquierda capitalista que
es, tiene una visión más global de lo que necesita el
Capital Español en cada momento y es menos propenso que la derecha
a dejarse llevar por intereses particulares centrífugos.

En realidad no solo hay una perfecta concordancia entre la Derechona
con "proclividad fascista" de Aznar y la "Izquierda"
de las "buenas maneras" del supuestamente melifluo Zapatero,
sino que más bien éste último lleva una política
de "lanzar la piedra y esconder la mano". En un primer momento,
empuja todo lo posible al PP a adoptar las medidas más duras
para después, una vez llevadas a cabo por éste, "lamentarse"
y "echarse las manos a la cabeza" por los aspectos demasiado
exagerados o poco presentables de su aplicación.

La más clara conciencia tiene que desarrollarse en las filas
proletarias sobre la realidad de que no se puede elegir entre los dos
indigestos platos ideológicos que le sirven para desviarlo del
camino de la lucha de clases: de un lado, abertzales, izquierdistas
y de forma más "moderada" PNV e IU agitan el fantasma
del "fascismo español". Desde la otra acera, PP, PSOE,
apoyados por intelectuales orgánicos como el nefasto Savater,
presentan la defensa de la "democracia" que sería "inexistente"
en Euskadi y del Estado de las autonomías como el objetivo frente
al cual hay que renunciar a "intereses egoístas".

 

Smolni
17-09-2002

Situación nacional: