A propósito de los libros “¡Indignaos!” y “¡Comprometeos!”, de Stéphane Hessel
En lo fundamental, Hessel nos pone en el menú la vieja
sopa reformista con algunos ingredientes bien elegidos (la implicación
ciudadana de la población, el voto inteligente...): la idea de que el capitalismo podría dejar de ser lo que es, un
sistema de explotación y podría llegar a ser más humano, más social.