¡El proletariado debe rechazar cualquier sacrificio en favor del militarismo!

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«Tenemos todo el conocimiento, toda la fuerza económica y demográfica para disuadir al régimen de Moscú. […] Lo que nos falta […] es la fortaleza de ánimo para aceptar sufrir a fin de proteger lo que somos. Si nuestro país se derrumba porque no está dispuesto a aceptar perder a sus hijos, a sufrir económicamente porque las prioridades se centrarán en la producción de defensa, entonces estaremos en peligro». El jefe del Estado Mayor del Ejército francés no se anduvo con rodeos, y el mundo político no le desautorizó: ¡el futuro que nos promete la burguesía de todo el mundo es la guerra de todos contra todos! Y para librarla, la clase dominante necesita combatientes dispuestos a morir por la nación y también aquéllos dispuestos a hacer sacrificios draconianos para producir armas. La supuesta necesidad de la «defensa nacional» contra los «malvados» extranjeros que amenazan al país que, por supuesto no desea librar una guerra, pero se siente «obligado» (sic) a desarrollar su arsenal militar para «preservar la paz», es una hipocresía que ha sido desmentida repetidamente por la historia.

En esta cuestión, el movimiento obrero ha desenmascarado desde hace tiempo la mentira de la burguesía. Rosa Luxemburgo, en su folleto Junius, ya denunció tonterías similares sobre la Primera Guerra Mundial:

«Digamos de paso que el hacer la guerra lisa y llanamente para la protección de la patria no fue invento de Bismarck. El sólo aplicó, con su inescrupulosidad característica, una vieja y probada receta internacional de los estadistas capitalistas. ¿Cuándo y dónde ha habido una guerra, desde que la llamada opinión pública ha tenido cabida en los cálculos del gobierno, en que todos y cada uno de los bandos beligerantes no haya sacado con profundo pesar el sable de la vaina, con el único propósito de defender a su patria y a su santa causa contra los vergonzosos ataques del enemigo? Esta leyenda es tan parte del juego de la guerra como la pólvora y el plomo»[1]. La Izquierda Comunista de Francia, en un informe con fecha en Julio de 1945, resalta otro aspecto igualmente importante del capitalismo decadente: «la guerra, tomando un carácter permanente, se ha convertido en la forma de vida del capitalismo decadente»[2].Los comunistas hemos sido advertidos desde hace mucho tiempo: ¡el capitalismo significa guerra! Y debido a la exacerbación de la crisis histórica de este sistema y al agravamiento de las tensiones imperialistas, cada burguesía se está preparando activamente para la guerra. Pero para ello necesita un proletariado dócil que acepte todo lo que la guerra conlleva: ¡sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor! De ahí, por supuesto, que para parecer menos belicosos que «el enemigo», se haga un llamamiento a «proteger lo que somos».

Este drástico desarrollo del militarismo en Europa, impuesto por la desaparición del paraguas estadounidense, no es un fenómeno temporal, sino más bien una tendencia general en todos los continentes. La reintroducción del servicio militar, que aún no es obligatorio en Francia, Gran Bretaña, Alemania, Bélgica y los Países Bajos, demuestra que la clase dominante ha comprendido que necesita cultivar una ideología más abiertamente militarista entre los jóvenes. Rusia lo ha comprendido desde hace varios años, al introducir al ejército y su propaganda directamente en las escuelas. La perspectiva es el desarrollo de una ideología militarista más explícita y brutal, y esto no es solo obra de gobiernos de extrema derecha abiertamente belicistas. Por el contrario, toda la burguesía, desde la extrema derecha hasta los partidos de izquierda, es unánime en esta cuestión.

En Francia, el regreso de una forma de servicio militar obligatorio es bien recibido por todos los partidos, desde RN hasta La France Insoumise, y los partidos de izquierda se muestran tan belicosos como los demás: Mélenchon, el candidato de La France Insoumise (LFI), defiende el servicio militar obligatorio desde 2020, y su colega Panot aboga hipócritamente por «el servicio militar obligatorio [para] hacer frente a los grandes retos de nuestro siglo». Para el Partido Socialista, «es un elemento importante en un momento en el que sabemos que hay que restablecer la disuasión para evitar futuros enfrentamientos»; los ecologistas se comprometen a «reforzar la reserva operativa para ser resilientes ante los ataques, pero también ante los riesgos climáticos y sanitarios». En resumen, todas las facciones políticas burguesas de Francia están de acuerdo: para salvar a la nación, necesitamos soldados dispuestos a morir, ¡necesitamos carne de cañón! En el Reino Unido y Alemania, la burguesía también ha intensificado sus campañas para reclutar jóvenes en el ejército. Como dijo el ministro de Defensa británico, John Healey: «Esta es una nueva era para la defensa, lo que significa nuevas oportunidades para que los jóvenes descubran y aprendan de nuestras fuerzas armadas»[3] (sic).

Así, el grupo Klasse gegen Klasse (KgK), un grupo trotskista de Alemania, «se opone a la guerra, la represión y los recortes presupuestarios» y proclama: «¡Ni un solo hombre, ni un solo centavo para la máquina de guerra!», pero no duda en apoyar a un bando imperialista contra otro en numerosos conflictos, como Palestina contra Israel o Venezuela contra Estados Unidos. La Internationale Sozialistische Organisation, otro grupo trotskista en Alemania, aprueba a su vez el servicio militar obligatorio con el objetivo de «crear un país que no pueda ser conquistado porque su pueblo está armado»[4]. Lo que esto significa lo demuestra el apoyo de esta organización al «pueblo armado» de Ucrania, que ha provocado una masacre que está diezmando a toda una generación de trabajadores en ese país. En Francia, el NPA, como de costumbre, pone en la agenda la división del proletariado: «El servicio nacional universal y el Día de la Defensa y la Ciudadanía son instrumentos al servicio del imperialismo y el capital. Reproducen lógicas opresivas y conservadoras que afectan especialmente a los jóvenes de color y a los que se encuentran en situaciones precarias»[5]. ¡Su retórica busca aislar a los jóvenes de origen inmigrante de otros sectores de la clase trabajadora!

Estos argumentos repugnantes, que en última instancia tienen como objetivo promover los intereses del capital nacional, no son más que una continuación de toda la propaganda belicista difundida por todas las facciones burguesas. Todas las naciones son imperialistas porque deben defender sus intereses frente a sus competidores internacionales, y todas las burguesías, sean cuales sean sus diferencias, son nacionalistas porque esa es la base de su existencia. Esta es su característica central: desde la defensa de la «Palestina libre» hasta el «America First», pasando por la «defensa de la democracia» o la de los «regímenes socialistas», la defensa de la nación es el signo inequívoco de pertenencia a la clase dominante. El nacionalismo es la bandera bajo la que se reúnen todas las facciones burguesas, desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda. El llamamiento a «defender la patria» no es más que una forma de decir que debemos defender los intereses nacionales de la clase que nos explota, para movilizarnos para la guerra con todas las miserias que conlleva.

La reacción fue inmediata en Alemania, un país donde el militarismo de la clase dominante probablemente haya dejado los peores recuerdos: se produjeron manifestaciones de estudiantes de secundaria y universitarios a pesar de las amenazas de las autoridades, que reunieron a 35 000 participantes en toda Alemania, con consignas muy claras: «Ni un hombre, ni un céntimo para ejército», «Demasiado jóvenes para votar, pero lo suficientemente mayores para la guerra».

La explosión del cada uno por su cuenta está multiplicando las tensiones y los conflictos en todas direcciones, acentuando la desestabilización económica y aumentando el peligro de enfrentamientos militares entre Estados. El único futuro que nos ofrece el capitalismo es la guerra de todos contra todos y la miseria generalizada. Pero los sacrificios que se exigen a la clase obrera en términos de condiciones de vida para el esfuerzo militar solo pueden chocar con el actual surgimiento de la combatividad obrera: solo el proletariado ofrece una alternativa real al monstruoso futuro que el capitalismo nos depara y tiene la llave para escapar de él.

HG, 10 de febrero de 2026

 

[1] Rosa Luxemburg, La crisis de la socialdemocracia (1915), también conocido como el folleto de Junius

[2] “Informe de la situación internacional, julio de 1945” Conferencia de la Izquierda Comunista de Francia, citado en El curso histórico, adoptado en el Tercer Congreso Internacional de la CCI, Revista Internacional n°18 (1979)

[3]Fuerzas Armadas lanzan programa 'Año Sabático' para jóvenes con el fin de reforzar habilidades y liderazgo”, comunicado de prensa del ministerio de defensa del Reino Unido, 27 de diciembre de 2025."

[4] Volk in Waffen, Gegen den Militarismus (Pueblo en armas contra el militarismo), sitio web de la ISO, 23 de septiembre de 2025.

[5] Ver el vídeo «Contra el capitalismo guerrero» (en francés)

Cuestiones teóricas: 

Rubric: 

Explosión del gasto militar y campañas patrióticas en Europa