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DescomposiciónRevueltas en la periferia de ciudades francesas: ante la desesperación, sólo la lucha de clases puede ofrecer un porvenirSubmitted by ccionline on Noviembre 12, 2005 - 9:39am.
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Si los jóvenes de los cinturones urbanos de las ciudades francesas desencadenan hoy estas revueltas, es porque están sumidos en una profunda desesperación. En 1981, los jóvenes de Brixton, barrio desheredado de Londres, con mucha población emigrante, protagonizaron revueltas parecidas;dejaron escrito en las paredes: «no future». Esta «falta de futuro» es lo que sienten los jóvenes de Francia, y los de otras ciudades en cualquier país. Una falta de futuro que se concreta en el desempleo, en la discriminación y el desprecio que afecta a los jóvenes de las «bandas» de los barrios populares. Pero desde luego no son en absoluto los únicos afectados por la falta de perspectiva.
Bajo el capitalismo no hay futuro para la juventudSubmitted by RevolucionMundial on Mayo 20, 2008 - 8:20am.
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La tormenta del Este y la respuesta de los revolucionariosSubmitted by RevistaInternacional on Diciembre 21, 2007 - 7:58am.
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El hundimiento del bloque imperialista ruso es un acontecimiento de dimensión histórica que pone fin al orden mundial que establecieron las grandes potencias después de 1945. Obviamente un acontecimiento de esa envergadura es un verdadero test para las organizaciones políticas de la clase obrera, una especie de prueba de fuego que demostrará si poseen o no las armas teóricas y organizativas que la situación reclama. La descomposición: fase última de la decadencia del capitalismoSubmitted by RevistaInternacional on Diciembre 21, 2007 - 7:52am.
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El hundimiento del bloque imperialista del Este ha venido a confirmar la entrada del capitalismo en una nueva fase de su período de decadencia: la de la descomposición general de la sociedad. Antes incluso de que se produjera lo del Este, la CCI ya había puesto de relieve ese fenómeno histórico (ver en especial la Revista Internacional nº 57). Esos acontecimientos, la entrada del mundo en un período de inestabilidad nunca antes vista, obliga a los revolucionarios a analizar con mayor atención dicho fenómeno, para ver lo que en la nueva La barbarie nacionalistaSubmitted by RevistaInternacional on Diciembre 10, 2007 - 4:23pm.
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Estamos asistiendo en toda Europa Oriental y en la URSS a una violenta explosión nacionalista. TRAS EL HUNDIMIENTO DEL BLOQUE DEL ESTE, INESTABILIDAD Y CAOSSubmitted by RevistaInternacional on Diciembre 10, 2007 - 9:30am.
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El hundimiento del bloque del Este que acabamos de presenciar, es, junto con la reanudación histórica del proletariado a finales de los años 60, el hecho más importante desde la segunda guerra mundial. En efecto, lo ocurrido en la segunda mitad del año 1989 ha significado el final de la configuración del mundo tal como había sido durante décadas. Las Tesis sobre la crisis económica y política en URSS y en los países del Este (véase Revista Internacional nº 60), redactadas en septiembre del 89, proporcionan el marco para comprender lo que Caos imperialista, desastre ecológico - El capitalismo a la derivaSubmitted by RevistaInternacional on Mayo 20, 2007 - 8:04pm.
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Caos imperialista, desastre ecológico El capitalismo a la derivaHace más de un siglo, Friedrich Engels predijo que, dejada a su aire, la sociedad capitalista arrastraría a la humanidad a la barbarie. Y así es: durante los últimos cien años, la guerra imperialista no ha cesado de aportar su serie de hechos cada vez más graves y abominables, desgraciada ilustración de aquella previsión. Hoy, el mundo capitalista ha abierto una nueva vía al desastre que se avecina, por así decirlo, a rematar la ya bestial de la guerra imperialista: la de una catástrofe ecológica “man-made” – o sea “fabricada por el hombre” – que en el espacio de unas cuantas generaciones, podría transformar la Tierra en un planeta tan inhóspito para la vida humana como Marte. Por muy conscientes que sean los defensores del orden capitalista de semejante perspectiva, nada en absoluto podrán contra ella, por la sencilla razón de que es la propia perpetuación contra natura de su modo de producción agonizante lo que provoca tanto la guerra imperialista como la catástrofe ecológica. Editorial - Guerra y mentiras de la « democracia »Submitted by RevistaInternacional on Abril 1, 2007 - 10:58am.
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Editorial Guerra y mentiras de la « democracia »En este año en que la burguesía va a celebrar con gran alharaca propagandística el cincuentenario del final de la IIa Guerra mundial, las guerras se desencadenan por el mundo entero hasta las puertas de la Europa más desarrollada con el conflicto abierto ya desde hace casi cuatro años en la antigua Yugoslavia. La «paz» no ha venido a la cita tras la desaparición del bloque del Este y de la URSS como tampoco vino después de la derrota de Alemania y Japón frente a los Aliados. La «nueva era de paz» prometida hace cinco años por los vencedores de la «guerra fría» es tan poco real como la que prometieron los vencedores de la IIa Guerra mundial. Ha sido peor todavía, pues la existencia de dos bloques imperialistas logró, en cierto modo, mantener una «disciplina» en la situación internacional después de la IIa Guerra mundial y durante los años de «reconstrucción», lo que predomina hoy en las relaciones internacionales es el caos general. El capitalismo hace la vida cotidiana cada vez más opresivaSubmitted by ccionline on Mayo 29, 2006 - 6:05am.
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Hemos recibido una carta de un compañero donde expone a propósito de las últimas medidas tomadas por el Ayuntamiento de Barcelona una sincera denuncia de su carácter cada vez más inhumano y represor. La publicamos íntegramente seguida de nuestra respuesta. Última hora: la “revolución serbia” - Una victoria de la burguesía, no de la clase obreraSubmitted by AccionProletaria on Febrero 18, 2006 - 7:48pm.
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Cuando íbamos a cerrar este número, la situación ha conocido una nueva conmoción en Yugoslavia. Queremos aquí expresar inmediatamente nuestra postura. Lo exige nuestra responsabilidad como organización revolucionaria del proletariado que somos, por muy breve que haya de ser nuestra toma de posición. Seguros podrán estar nuestros lectores de que muy rápidamente hemos de exponer nuestros análisis y nuestra intervención en general sobre esta cuestión, en particular en nuestras publicaciones territoriales. Reflexión sobre las revueltas en FranciaSubmitted by ccionline on Diciembre 27, 2005 - 6:12pm.
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Publicamos dos artículos de intervención de Révolution Internationale, nuestra sección en Francia, sobre las revueltas de los suburbios de las ciudades francesas. Como primera intervención , Révolution Internationale publicó Revueltas en la periferia de ciudades francesas: ante la desesperación, sólo la lucha de clases puede ofrecer un porvenir que se puede encontrar en nuestra Web y también en nuestro periódico Acción Proletaria nº 185. La discusión que este acontecimiento suscitó en el Foro Internacionalista motivó una contribución nuestra titulada Debate sobre las revueltas en Francia que también puede encontrarse en nuestra Web. En respuesta a este documento recibimos 3 contribuciones diferentes de nuestros lectores y simpatizantes. Una de ellas, por los temas que plantea, requiere una respuesta más detallada que vamos a efectuar, mientras que las preocupaciones que expresan las dos primeras pueden ser respondidas por los documentos de nuestra sección en Francia que publicamos a continuación.
Un texto muy interesante sobre los problemas actuales de la clase obreraSubmitted by ccionline on Diciembre 26, 2005 - 5:20pm.
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Presentamos a continuación un texto remitido por un joven compañero adonde reflexiona sobre algunos problemas, esencialmente de tipo subjetivo, que sufren muchos trabajadores. Esos problemas son, como dice el compañero, despreciados y relegados como secundarios. Nosotros compartimos con él la importancia que tienen y que nuestra clase debe abordarlos para poder desarrollar su conciencia, su unidad y su lucha contra el capitalismo. En contra de lo que predican los seudo-marxistas, el marxismo jamás ha reducido la lucha proletaria a un mero determinismo economicista. Al contrario, siempre ha tenido muy en cuenta los factores subjetivos: la confianza, la solidaridad, la fraternidad, la integridad moral, el compañerismo, el combate contra la alienación y la atomización. Siguiendo esa tradición nosotros hemos contribuido con un Texto sobre la solidaridad y la confianza, publicado en REVISTA INTERNACIONAL números 111 y 112. Atentados de julio en los transportes londinenses, Huelga espontánea el 11 de agosto de los obreros del aeropuerto de LondresSubmitted by RevistaInternacional on Diciembre 24, 2005 - 4:43pm.
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¿Qué futuro para la humanidad? ¿Guerra imperialista o solidaridad de clase?
En 1867, en el prefacio de la primera edición de su famosa obra, El Capital, Carlos Marx observaba que las condiciones económicas de Inglaterra, primer país industrializado, eran un modelo para el desarrollo del capitalismo en los demás países. Fue así Gran Bretaña el “país referencia” de las relaciones de producción capitalistas. A partir de entonces, el sistema capitalista ascendente iba a dominar el mundo. Cien años más tarde, en 1967, la situación en Gran Bretaña volvía a ser simbólicamente significativa y profética con la devaluación de la libra esterlina: esta vez, lo que simbolizaba era el declive del mundo capitalista y su creciente quiebra. Los acontecimientos del verano de 2005 en Londres han mostrado una vez más que Gran Bretaña ha vuelto a ser una especie de jalón indicador para el capitalismo mundial. El verano londinense ha sido precursor en dos planos: el de las tensiones imperialistas, o sea el conflicto mortífero entre los Estados nacionales en el ruedo mundial y el de la lucha de clases internacional, o sea el conflicto entre las dos clases principales de la sociedad: la burguesía y el proletariado.
Huracán Katrina : El capitalismo es el responsable de la catástrofe socialSubmitted by RevistaInternacional on Diciembre 24, 2005 - 4:40pm.
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La catástrofe que ha golpeado el sur de Estados Unidos y sobre todo la ciudad de Nueva Orleáns no ha sido, contrariamente a lo machacan los medios de la burguesía, consecuencia de la irresponsabilidad del presidente Bush y de su administración. Esta propaganda antiamericana, tan difundida en esta ocasión por los medios europeos para desprestigiar la potencia estadounidense oculta, en realidad, a la vista de los proletarios, al verdadero responsable de las consecuencias dramáticas del huracán Katrina a su paso por esa región del mundo. Los trastornos climáticos, provocados en parte por el efecto invernadero, son la consecuencia de una economía capitalista cuya única razón de ser es la ganancia. Esos desajustes hacen que las “catástrofes naturales” sean más numerosas y mucho más devastadoras que en el pasado. Y además, la ausencia de auxilios, de equipos especiales y médicos, son también la expresión inmediata de la quiebra del capitalismo. 15 años después del hundimiento del bloque del Este: una era de guerra y caosSubmitted by Internacionalismo on Noviembre 27, 2005 - 12:16pm.
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El año 1.989 conoció el hundimiento del bloque soviético. Este hecho, fruto en primer lugar de la crisis económica mundial del capital, tuvo inmediatamente repercusiones muy importantes sobre la vida y el desarrollo del capitalismo. La clase obrera debe recordar que en ese momento todos los líderes de la burguesía mundial nos prometieron una nueva época, “una era de paz y de estabilidad”. El hundimiento del estalinismo debía significar, supuestamente, el fin de la barbarie. La evolución sangrienta de la realidad demostró muy rápidamente lo contrario. Desde comienzo de los años 1990 la barbarie se instaló como realidad permanente en la vida de la sociedad, generalizándose al conjunto del planeta, golpeando de manera cada vez más ciega y extendiéndose progresivamente a las grandes metrópolis capitalistas. Esta realidad nos situó en la entrada del capitalismo en la fase última de su decadencia: la de su descomposición acelerada. En lugar de un enfrentamiento imperialista encerrado en el corsé de hierro de los bloques imperialistas soviético y americano, se comenzó a instalar una lógica guerrera radicalmente diferente, una lógica donde cada país capitalista defendía sus propios intereses al margen de cualquier alianza estable con un Estado imperialista dominante. Caos, pérdida de control, anarquía en aumento y aceleración de la descomposición son su dramática concretización. Debate sobre las revueltas en FranciaSubmitted by ccionline on Noviembre 21, 2005 - 2:15am.
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En El Foro Internacionalista –para acceder y darse de alta pulsar en http://espanol.groups.yahoo.com/group/Izquierdacomunista/- se ha producido un debate muy interesante sobre la naturaleza de las recientes revueltas en Francia. A partir de que un miembro del Foro ha colgado un texto del grupo trotskista CRCI, otros compañeros han respondido. El presente texto es una intervención de la CCI sobre el debate (se pueden consultar los diferentes textos).
Alza de la extrema derecha en Europa : ¿Existe hoy un peligro fascista?Submitted by RevistaInternacional on Octubre 26, 2005 - 11:33pm.
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LOS HECHOS recientes han venido a ilustrar el auge de
los partidos de extrema derecha (los llamados "populistas")
en Europa:
- la inesperada presencia de Le Pen en la segunda vuelta de las elecciones
presidenciales francesas con 17 % de votos en la primera;
- el ascenso fulgurante y espectacular de la "lista Pim Fortuyn"
en Holanda (Fortuyn fue asesinado unos días antes de las elecciones;
tuvo grandiosos funerales de máxima difusión que nutrieron
El resurgir del Islamismo : síntoma de la descomposición de las relaciones sociales capitalistasSubmitted by RevistaInternacional on Octubre 26, 2005 - 5:53pm.
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NO ES la primera vez que el capitalismo justifica su marcha a la guerra mediante la noción de "choque de civilizaciones". En 1914, se mandó a los obreros al frente en nombre de la defensa de la "civilización" moderna contra la barbarie del knut ruso o del káiser germánico; en 1939 fue para defender la democracia contra las tinieblas del nazismo, entre 1945 y 1989 fue por la democracia contra el comunismo o, en los países "socialistas", contra el imperialismo. Hoy se nos sirve la cantinela de la defensa del "modo de vida occidental" contra el "fanatismo islámico" o, a la inversa, del "Islam contra los cruzados o los judíos". Todos esas consignas no son más que vociferaciones de rebato para la guerra imperialista; en otras palabras, son llamamientos para la lucha bélica entre fracciones rivales de la burguesía en plena época de descomposición del capitalismo decadente. El artículo siguiente es una contribución para combatir esa idea de que el islamismo militante estaría fuera de la civilización burguesa e incluso que estaría contra ella. Intentaremos demostrar que es todo lo contrario: ese fenómeno no puede comprenderse sino como producto, expresión concentrada, del declive histórico de la civilización capitalista. Un segundo artículo estudiará el enfoque marxista del combate contra la ideología religiosa en el proletariado. La descomposición, fase última de la decadencia del capitalismoSubmitted by RevistaInternacional on Octubre 25, 2005 - 7:37pm.
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LOS ATENTADOS terroristas que han provocado más
de 6000 muertos en Estados Unidos el 11 de septiembre, igual modo que
la nueva guerra que se está preparando tras ellos, son una nueva
ilustración trágica de la barbarie en la que se está
hundiendo hoy la sociedad capitalista. Como lo decíamos en el artículo
"En Nueva York como por todas partes, el capitalismo siembra la muerte",
en esta misma Revista internacional dedicada a este acontecimiento, esta
barbarie es expresión de que el capitalismo, que desde la Primera
Guerra mundial entró en su período de decadencia, conoce
desde hace más de una década una nueva agravación
de dicha decadencia cuya característica más importante es
la descomposición de la sociedad, su verdadera putrefacción
de raíz. Nuestra organización señaló esta
nueva fase de la decadencia capitalista, la fase de descomposición,
desde finales de los años 80 (ver nuestro primer artículo
sobre esta cuestión: "La descomposición del capitalismo"
en la Revista internacional nº 57, 1989), sistematizando su análisis
en 1990 en un documento publicado en la Revista internacional nº
62, justo después del desmoronamiento de los regímenes estalinistas
y del bloque del Este. Es este documento el que aquí publicamos,
pues nos parece que sigue, cada vez más, de plena actualidad. Es
el marco que permite comprender el porqué del empleo creciente
del terrorismo en los conflictos entre Estados así como el incremento
de la desesperanza, del nihilismo, del oscurantismo religioso, de todo
lo cual los atentados de Nueva York son hoy por hoy las expresiones más
patentes. También se aborda en este texto por qué las diferentes
manifestaciones de la descomposición son hoy un obstáculo
importante para la toma de conciencia de la clase obrera. Eso es precisamente
lo que hoy podemos comprobar, al ser aprovechados por la burguesía
la emoción y el miedo provocados por los atentados de Nueva York,
especialmente en Estados Unidos, para amordazar a la clase obrera en nombre
de la "unión nacional".
La descomposición, fase última
de la decadencia del capitalismo
EL HUNDIMIENTO del bloque imperialista del Este ha venido a confirmar
la entrada del capitalismo en una nueva fase de su período de decadencia
: la de la descomposición general de la sociedad. Antes incluso
de que se produjera lo del Este, la CCI ya había puesto de relieve
ese fenómeno histórico (ver en especial la Revista internacional
n° 57). Esos acontecimientos, la entrada del mundo en un período
de inestabilidad nunca antes vista, obligan a los revolucionarios a analizar
con la mayor atención dicho fenómeno, sus causas y sus consecuencias,
para poner de relieve lo que en la nueva situación histórica
se está jugando.
1. Todos los modos de producción del
pasado conocieron un período de ascendencia y un período
de decadencia. Para el marxismo, aquel período corresponde a una
plena adecuación de las relaciones de producción dominantes
con el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad,
y el segundo período es expresión de que las rela ciones
de producción se han vuelto demasiado estrechas para contener ese
desarrollo. Contrariamente a las aberraciones defendidas por los bordiguistas,
el capitalismo también está sometido a esas leyes. Desde
principios de siglo, y en especial desde la primera guerra mundial, los
revolucionarios han puesto de relieve que, a su vez, ese modo de producción
había entrado en su período de decadencia. Sin embargo,
sería falso contentarse con afirmar que el capitalismo seguiría
el mismo camino que los modos de producción que lo precedieron.
También hay que subrayar las diferencias fundamentales entre la
decadencia del capitalismo y las de las sociedades pasadas. En realidad,
la decadencia del capitalismo, tal como la conocemos desde principios
del siglo XX, aparece como el período de decadencia por excelencia,
valga la expresión. Comparada con la decadencia de otras sociedades
anteriores (la esclavista y la feudal), la decadencia del capitalismo
se sitúa a un nivel muy diferente. Y esto es así, porque
:
- el capitalismo es la primera sociedad de la historia que se ha extendido
a escala mundial, que ha sometido a sus leyes a todo el planeta ; por
eso mismo, su decadencia marca a toda la sociedad humana ;
- mientras que en las sociedades pasadas, las nuevas relaciones de producción
que iban a suceder a las relaciones de producción ya caducas, podían
desarrollarse junto a éstas, dentro de la misma sociedad - lo cual
podía en cierto modo limitar los efectos y la amplitud de la decadencia
- la sociedad comunista, única capaz de suceder al capitalismo,
no podrá en absoluto desarrollarse en su seno ; no existe pues
la más mínima posibilidad de no se sabe qué regeneración
de la sociedad sin derrocamiento violento del poder de la clase burguesa
y la destrucción de las relaciones de producción capitalistas
;
- el fenómeno de hipertrofia del Estado, típico de los períodos
de decadencia, ha encontrado en la decadencia del capitalismo, con la
tendencia histórica al capitalismo de Estado, su forma más
rematada y extrema, la de la absorción prácticamente total
de la sociedad civil por el monstruo estatal ;
- aunque los períodos de decadencia del pasado también estuvieron
marcados por conflictos guerreros, no tenían éstos ni punto
de comparación con las guerras mundiales que, por dos veces ya,
han asolado la sociedad capitalista.
En fin de cuentas, la diferencia entre la amplitud y la profundidad de
la decadencia capitalista y las decadencias del pasado no pueden quedar
resumidas a un problema de simple cantidad. Lo cuantitativo mismo da una
"calidad" diferente y nueva. La decadencia del capitalismo es,
en efecto :
- la de la última sociedad de clases, la última sociedad
basada en la explotación del hombre por el hombre, sometida a la
penuria y a las exigencias de la economía ;
- es la primera en poner en peligro la supervivencia misma de la humanidad,
la primera que puede acabar destruyendo la especie humana.
2. Todas las sociedades en decadencia contenían
aspectos de descomposición ; dislocación del cuerpo social,
putrefacción de sus estructuras económicas, políticas
e ideológicas, etc. Lo mismo ha ocurrido en el capitalismo desde
que se inició su decadencia. Sin embargo, del mismo modo que hay
que distinguir claramente esa decadencia de las del pasado, también
es indispensable poner de relieve las diferencias fundamentales entre
el principio de este siglo y la descomposición generalizada en
la que hoy se está hundiendo el sistema y que no cesará
de agravarse. Y en eso, más allá de lo puramente cuantitativo,
el fenómeno de descomposición social está hoy alcanzando
tal profundidad y tal extensión que está cobrando una calidad
nueva, una cualidad singular, expresión de la entrada del capitalismo
decadente en una fase específica - y última - de su historia,
aquélla en la que la descomposición social se convierte
en un factor, incluso en el factor, decisivo de la evolución de
la sociedad.
Por ello, sería falso identificar decadencia y descomposición
social. No puede concebirse que exista una fase de descomposición
fuera de un período de decadencia ; pero sí puede concebirse
la existencia de una decadencia sin que ésta se plasme en descomposición
social.
3. De hecho, del mismo modo que el capitalismo
conoce diferentes períodos en su recorrido histórico - nacimiento,
ascendencia, decadencia -, cada uno de esos períodos contiene también
sus distintas fases. Por ejemplo, el período de ascendencia tuvo
las fases sucesivas del libre mercado, de la sociedad por acciones, del
monopolio, del capital financiero, de las conquistas coloniales, del establecimiento
del mercado mundial. Del mismo modo, el período de decadencia ha
tenido también su historia : imperialismo, guerras mundiales, capitalismo
de Estado, crisis permanente y, hoy, descomposición. Se trata de
diferentes expresiones sucesivas de la vida del capitalismo ; esas expresiones
quizás ya existían en la fase anterior, quizás se
mantenían en la siguiente, pero son, sin embargo, lo característico
de una fase determinada de la vida del capitalismo. Por ejemplo, en un
plano más general, si bien el salariado existía ya en la
sociedad esclavista o feudal (al igual que el esclavismo o la servidumbre
se mantuvieron en el capitalismo), sólo en el capitalismo esa relación
de explotación llegó a ser dominante en la sociedad. El
imperialismo existió durante la fase ascendente del capitalismo.
Sin embargo, no adquiere el lugar preponderante en la sociedad, en la
política de los Estados y en las relaciones internacionales más
que con la entrada del capitalismo en su período de decadencia
imprimiendo con su marca la primera fase de esa decadencia lo que hizo
que los revolucionarios de entonces lo identificaran con la decadencia
misma.
Así, la fase de descomposición de la sociedad capitalista
no aparece únicamente como la continuación cronológica
de las caracterizadas por el capitalismo de Estado y la crisis permanente.
En realidad, las contradicciones y expresiones de la decadencia del capitalismo
que la han ido marcado sucesivamente en sus distintas fases se mantienen
e incluso se han profundizado, de tal modo que la fase de descomposición
es la resultante de la acumulación de todas esas características
de un sistema moribundo, la fase que remata tres cuartos de siglo de agonía
de un modo de producción condenado por la historia. O sea que no
sólo el carácter imperialista de todos los Estados, la amenaza
de guerra mundial, la absorción de la sociedad civil por el monstruo
estatal, la crisis permanente de la economía capitalista, se mantienen
en la fase de descomposición, sino que además, ésta
aparece como la consecuencia última, como síntesis acabada
de todos esos elementos. Es el resultado :
- de la prolongación (siete décadas, o sea más que
la duración de la "revolución industrial") de
la decadencia de un sistema que ha tenido como característica entre
las principales, la extraordinaria rapidez de las transformaciones que
ha hecho vivir a la sociedad (en eso, 10 años de la vida del capitalismo
valen tanto como un siglo de sociedad esclavista) ;
- de la acumulación de las contradicciones que esa decadencia ha
desencadenado.
Es la última y definitiva etapa hacia la que tienden las espeluznantes
convulsiones que, desde principios de siglo, a través de una espiral
infernal de crisis-guerra-reconstrucción-nueva crisis, han zarandeado
a la sociedad y a sus diferentes clases :
- dos espantosas carnicerías imperialistas que dejaron exangües
a la mayoría de los principales países y que tuvieron repercusiones
sin precedentes en toda la humanidad ;
- una oleada revolucionaria que hizo temblar a la burguesía mundial
entera, y que desembocó en una contrarrevolución con formas
de lo más bestial como las del fascismo y el estalinismo o de lo
más cínico como la de la "democracia" y el antifascismo
;
- el retorno sistemático de la pobreza absoluta, de una miseria
en las masas obreras que parecían fenómenos del pasado,
caducos ;
- el desarrollo de las hambres más considerables y asesinas de
la historia humana ;
- el hundimiento durante dos décadas de la economía capitalista
en una nueva crisis abierta, sin que la burguesía, por su incapacidad
para alistar tras sus banderas a la clase obrera, pueda dar su propia
respuesta a esa crisis : la guerra mundial, respuesta que evidentemente
no es ninguna "solución".
4. Ese último punto es precisamente
lo nuevo, lo específico, lo inédito que, en última
instancia, ha sido la causa de la entrada del capitalismo decadente en
una nueva fase de su historia, la de la descomposición. La crisis
abierta que se inicia a finales de los años 60, consecuencia del
agotamiento de la reconstrucción de la posguerra, abre de nuevo
la vía a la alternativa histórica de guerra mundial o enfrentamientos
de clase generalizados hacia la revolución proletaria. Pero, contrariamente
a la crisis abierta de los años 30, la crisis actual se ha desarrollado
en un momento en el que la clase obrera no estaba sometida a la contrarrevolución.
Por eso, con su resurgir histórico a partir del año 1968,
dio la prueba de que la burguesía no tenía las manos libres
para desencadenar una tercera guerra mundial. Al mismo tiempo, aunque
el proletariado ha encontrado las fuerzas para impedir esa "solución",
en cambio no ha encontrado todavía las fuerzas necesarias para
echar abajo al capitalismo. Veamos por qué :
- a causa del ritmo de la crisis mucho más lento que en el pasado
;
- a causa del retraso histórico en el desarrollo de su conciencia
y de sus organizaciones políticas, debido a la trágica ruptura
orgánica en la continuidad de esas organizaciones, ruptura causada
por la profundidad y la duración de la contrarrevolución.
En una situación así, en la que las dos clases fundamentales
- y antagónicas - de la sociedad se enfrentan sin lograr imponer
su propia respuesta decisiva, la historia sigue, sin embargo, su curso.
En el capitalismo, todavía menos que en los demás modos
de producción que lo precedieron, la vida social no puede "estancarse"
ni quedar "congelada". Mientras las contradicciones del capitalismo
en crisis no cesan de agravarse, la incapacidad de la burguesía
para ofrecer a la sociedad entera la menor perspectiva y la incapacidad
de proletariado para afirmar, en lo inmediato y abiertamente, la suya
propia, todo ello no puede sino desembocar en un fenómeno de descomposición
generalizada, de putrefacción de la sociedad desde sus raíces.
5. En efecto, ningún modo de producción
puede seguir viviendo, desarrollarse, afianzarse en bases firmes, mantener
la cohesión social, si no es capaz de dar una perspectiva al conjunto
de la sociedad en la que impera. Y esto es tanto más cierto para
el capitalismo, al haber sido el modo de producción más
dinámico de la historia. Cuando las relaciones de producción
capitalistas eran el marco apropiado para el desarrollo de las fuerzas
productivas, esta perspectiva se confundía con el progreso histórico,
no sólo de la sociedad capitalista, sino de la humanidad entera.
En estas circunstancias, a pesar de los antagonismos de clase o de rivalidades
entre sectores, en especial nacionales, de la clase dominante, el conjunto
de la vida social podía irse desarrollando sin mayores convulsiones.
Cuando esas relaciones de producción se convirtieron en trabas
para el crecimiento de las fuerzas productivas y, por lo tanto, en trabas
para el desarrollo social, marcando así la entrada en un período
de decadencia, surgieron las convulsiones que hemos conocido desde hace
tres cuartos de siglo. En un marco así, la perspectiva que el capitalismo
podía ofrecer a la sociedad no podía sino depender de los
límites que su decadencia permite :
- la "unión sagrada" o movilización de todas las
fuerzas económicas, polí ticas y militares en torno al Estado
nacional, para la "defensa de la patria", de la "civilización"
y demás...;
- la "unión de todos los demócratas", de todos
los "defensores de la civilización" contra la "hidra
y la barbarie bolcheviques" ;
- la movilización económica por la reconstrucción
después de la ruinas de la guerra ;
- la movilización ideológica, política, económica
y militar por la "conquista del espacio vital" o contra el "peligro
fascista".
Ninguna de esas perspectivas significaba, claro está, la más
mínima "solución" para las contradicciones del
capitalismo. Todas ellas tenían sin embargo, la ventaja de aparecer
como objetivos "realistas" : ya fuera preservar la supervivencia
de su sistema contra la amenaza de su enemigo de clase, el proletariado,
ya fuera organizar la preparación de la guerra mundial o su desencadenamiento,
ya fuera llevar a cabo un relanzamiento de la economía tras dicha
guerra.
La situación actual se define, en cambio, en que la clase obrera
no es todavía capaz de entablar ya el combate por su propia perspectiva,
la única verdaderamente realista, la de la revolución comunista,
pero también en que la burguesía es incapaz de proponer
la menor perspectiva, ni siquiera a corto plazo, pues la capacidad que
ésta demostró en el pasado, incluso en el período
de decadencia, para limitar y controlar el fenómeno de descomposición
va a desaparecer ante los golpes de ariete de la crisis. Por eso es por
lo que la situación actual de crisis abierta aparece como totalmente
diferente a los de la anterior crisis del mismo tipo, la de los años
30. Si esta última no dio lugar a un fenómeno de descomposición,
ello no se debe a que sólo duró diez años, mientras
que la actual ya dura desde hace dos décadas. Si no se desarrolló
la descomposición de la sociedad en los años 30, ello se
debió, sobre todo, a que la burguesía, frente a la crisis,
tenía las manos libres para dar rienda suelta a su "solución".
Una solución de una crueldad indecible, una respuesta a la crisis
de carácter suicida que produjo la mayor catástrofe de la
historia humana, una respuesta que la burguesía no había
escogido deliberadamente puesto que le venía impuesta por la agravación
de la crisis ; pero también una solución en torno a la cual,
ella pudo, al no haber una resistencia significativa del proletariado,
organizar el aparato productivo, político e ideológico de
la sociedad. Hoy en cambio, por el hecho mismo que desde hace dos décadas
el proletariado ha sabido impedir que pueda llevarse a cabo semejante
solución, la burguesía ha sido incapaz de organizar lo mínimo
para movilizar a los diferentes componentes de la sociedad, incluso entre
la clase dominante, en torno a un objetivo común, si no es el de
aguantar paso a paso y sin esperanzas de lograrlo, ante los avances de
la crisis.
6. Es así como, incluso si la fase
de descomposición aparece como remate, como síntesis de
todas las contradicciones y manifestaciones sucesivas de la decadencia
capitalista :
- se integra plenamente en el ciclo crisis-guerra-reconstrucción-retorno
de la crisis ;
- se enfanga en la orgía guerrera y militarista típica de
todos los períodos de decadencia y que ha sido desde hace dos décadas
factor de primer orden de la agravación de la crisis abierta ;
- es resultado de la capacidad de la burguesía (adquirida tras
la crisis de los años 30) para frenar, mediante el capitalismo
de Estado a escala de bloque imperialista, el ritmo de hundimiento en
la crisis ;
- es también resultado de la experiencia de esa clase (adquirida
durante las dos guerras mundiales) que le evita lanzarse, sin la suficiente
adhesión política por parte del proletariado, en la aventura
del enfrentamiento imperialista generalizado ;
- es resultado de la capacidad de la clase obrera de hoy para desmontar
las trampas del período de contrarrevolución, pero también
de la situación de inmadurez política herencia de esa misma
contrarrevolución.
Esta fase de descomposición está determinada esencialmente
por condiciones históricas nuevas, inéditas e inesperadas
: la situación de bloqueo momentáneo de la sociedad, a causa
de la "neutralización" mutua de sus dos clases fundamentales,
lo que impide que cada una de ellas aporte su respuesta decisiva a la
crisis abierta de la economía capitalista. Las manifestaciones
de la descomposición, las condiciones de su evolución sólo
pueden examinarse poniendo en primer plano ese aspecto.
7. Si pasamos revista a las características
esenciales de la descomposición tal como hoy están apareciendo,
podemos comprobar que tienen como denominador común la mencionada
falta de perspectivas. Por ejemplo :
- la multiplicación de hambrunas en los países del llamado
Tercer mundo, a la vez que se destruyen reservas de mercancías
agrícolas, o que se decide dejar baldías cantidad de tierras
cultivables ;
- la transformación de ese Tercer mundo en inmensas villas miseria,
en donde miles de millones de personas procuran sobrevivir como ratas
en alcantarillas ;
- el desarrollo de ese mismo fenómeno en el corazón mismo
de las ciudades de los países "adelantados", en donde
la cantidad de gente sin techo, sin recursos, no hace sino aumentar, hasta
el punto que la esperanza de vida en algunos barrios ya es menor que la
de los países atrasados ;
- las catástrofes "accidentales" que se han ido multiplicando
en los últimos tiempos (aviones que se aplastan, trenes y metros
que se transforman en ataúdes, no sólo en los países
atrasados como India o la URSS, sino también en el centro de ciudades
occidentales como París o Londres) ;
- los efectos cada día más devastadores, en lo humano, social
y económico, de las catástrofes "naturales" (inundaciones,
sequía, terremotos, ciclones), ante los cuales los hombres parecen
estar cada día más desarmados, a la vez que la tecnología
no para de progresar y que ya existen todos los medios para protegerse
de aquéllas (diques, sistemas de irrigación, viviendas antisísmicas,
antitempestades), a la vez que se cierran empresas que fabrican esos medios
y que se despide a los obreros ;
- la degradación del medio ambiente que está alcanzando
cotas impresionantes (agua corriente asquerosa, ríos muertos, océanos
basura, aire irrespirable de las ciudades, decenas de kilómetros
cuadrados contaminadas por la radioactividad en Ucrania y Bielorusia),
que está amenazando el equilibrio del planeta entero con la desaparición
de las selvas ecuatoriales, como la amazónica, los "pulmones
de la Tierra", con el llamado efecto invernadero, con la destrucción
de la capa de ozono.
Todas esas calamidades económicas y sociales, aunque se deben en
general a la decadencia misma del sistema, dan cuenta, por su acumulación
y amplitud, del callejón sin salida en que se ha metido un sistema
que no tiene el más mínimo porvenir que proponer a la inmensa
mayoría de la población mundial, si no es el de una barbarie
en aumento e inimaginable. Un sistema cuyas políticas económicas,
cuya investigación e inversiones se hacen sistemáticamente
en detrimento del futuro de la humanidad y, por lo tanto, en detrimento
del sistema mismo.
8. La ausencia total de perspectivas de la
sociedad actual se expresa con todavía mayor evidencia en lo político
e ideológico. Por ejemplo :
- la increíble corrupción que está aumentando, prosperando
en los aparatos políticos, la oleada de escándalos en la
mayoría de los países, como en Japón, donde resulta
cada día más difícil distinguir aparato de gobierno
y hampa gangsteril, o en España, en donde está en entredicho
el mismísimo brazo derecho del jefe de gobierno socialista, en
Bélgica, en Italia y en Francia, en donde los diputados han decidido
amnistiarse a sí mismos de sus mangoneos y bajezas ;
- el aumento del terrorismo, de las capturas de rehenes como medio de
guerra entre Estados, en detrimento de las "leyes" que el capitalismo
se había dado en el pasado para "reglamentar" los conflictos
entre fracciones de la clase dirigente ;
- el aumento constante de la criminalidad, de la inseguridad, de la violencia
urbana, en la que se han ido metiendo cada día más y más
niños, los cuales acaban también siendo víctimas
de la prostitución ;
- el aumento del nihilismo, del suicidio de los jóvenes, de la
desesperanza, como así lo expresaba el "no future" de
las revueltas urbanas en Gran Bretaña, del odio y de la xenofobia
que animan a "skinheads" y "hooligans", para quienes
los encuentros deportivos son una ocasión de desahogarse y sembrar
el terror ;
- la imparable marea de la drogadicción, fenómeno hoy de
masas, poderosa causa de la corrupción de los Estados y de los
organismos financieros, que afecta a todas las partes del mundo y, en
especial, a la juventud, un fenómeno que expresa cada vez menos
la huida hacia mundos quiméricos, que se parece cada día
más a la locura y al suicidio ;
- la profusión de sectas, el resurgir del espíritu religioso,
incluidos algunos países avanzados, el rechazo hacia un pensamiento
racional, coherente, construido, incluso en algunos ámbitos "científicos",
y que ocupa en los media un lugar preponderante gracias a la embrutecedora
publicidad y a sus emisiones estúpidas ;
- la invasión en esos mismos media del espectáculo de la
violencia, del horror, de la sangre y de las matanzas, incluso en programas
para niños ;
- la nulidad y la venalidad de la mayoría de las producciones "artísticas",
literarias, musicales, de pintura y arquitectura, que no saben sino expresar
la angustia, la desesperación, el estallido del pensamiento, la
nada ;
- el "cada cual a lo suyo", la marginalización, la atomización
de los individuos, la destrucción de las relaciones familiares,
la exclusión de los ancianos, la aniquilación de lo afectivo
y su sustitución por la pornografía, el deporte comercializado
y mediatizado, las concentraciones de masas de jóvenes en plena
histeria colectiva a modo de canción y baile, sustituto siniestro
de una solidaridad y de unos lazos sociales totalmente ausentes.
Todas esas manifestaciones de la putrefacción social que, hoy,
a una escala desconocida en la historia, invaden por todos sus poros a
la sociedad humana, expresan no sólo la dislocación de la
sociedad burguesa, sino y sobre todo la destrucción de todo principio
de vida colectiva en el seno de una sociedad sin el menor proyecto, la
menor perspectiva, incluso a corto plazo, incluso la más ilusoria.
9. Entre las características más
importantes de la descomposición de la sociedad capitalista, hay
que subrayar la creciente dificultad de la burguesía para controlar
la evolución de la situación en el plano político.
La base de este fenómeno es, claro está, que la clase dominante
cada día controla menos su aparato económico, infraestructura
de la sociedad. El atolladero histórico en que está metido
el modo de producción capitalista, los fracasos sucesivos de las
diferentes políticas instauradas por la burguesía, la huida
ciega permanente en el endeudamiento con el cual va sobreviviendo la economía
mundial, todos esos factores repercuten obligatoriamente en un aparato
político incapaz, por su parte, de imponer a la sociedad, y en
especial a la clase obrera, la "disciplina" y la adhesión
que se requieren para movilizar todas las fuerzas y todos las energía
para la guerra mundial, única "respuesta" histórica
que la burguesía sea capaz de "ofrecer". La falta de
la menor perspectiva (si no es la de ir parcheando la economía)
hacia la cual pueda movilizarse como clase, y cuando el proletariado no
es todavía una amenaza de su supervivencia, lleva a la clase dominante,
y en especial a su aparato político, a una tendencia a una indisciplina
cada vez mayor y al sálvese quien pueda. Es un fenómeno
que nos permite explicar el hundimiento del estalinismo y del bloque imperialista
del Este. Ese derrumbe es globalmente consecuencia de la crisis económica
mundial del capitalismo ; pero tampoco puede analizarse sin tener en cuenta
lo que las circunstancias históricas de su aparición han
hecho de específico en los regímenes estalinistas (véase
al respecto las "Tesis sobre la crisis económica y política
en la URSS y en los países del Este", Revista internacional
n° 60). Sin embargo, no puede comprenderse plenamente ese hecho histórico
tan importante e inédito (el hundimiento desde dentro de todo un
bloque imperialista sin que se deba a una revolución o a una guerra)
si no se tiene en cuenta en el análisis a ese otro factor inédito
que es la entrada de la sociedad en una fase de descomposición
tal como hoy puede verificarse. La centralización extrema y la
total estatalización de la economía, la confusión
entre aparato económico y político, la tramposería
constante y a gran escala con la ley del valor, la movilización
de todos los recursos económicos para lo militar, todas esas características
propias de los regímenes estalinistas estaban perfectamente adaptadas
a un contexto de guerra imperialista (ese tipo de régimen atravesó
victoriosamente la Segunda Guerra mundial, reforzándose incluso
gracias a ella), pero se toparon brutal y radicalmente con sus límites
en cuanto la burguesía tuvo que afrontar durante años la
agravación de la crisis económica sin que esta situación
pudiera desembocar en tal guerra imperialista. El desinterés general
que en esos países reina, al no existir la sanción del mercado
(y que precisamente el restablecimiento del mercado pretende eliminar)
es inconcebible en tiempos de guerra cuando la ón" primera
de los obreros, y de los responsables de la economía, era el fusil
que tenían detrás. La desbandada general dentro mismo del
aparato estatal, la pérdida de control de su propia estrategia
política, ese espectáculo que hoy nos están ofreciendo
la URSS y sus satélites, son, en realidad la caricatura (caricatura
debida a lo específico de esos regímenes) de un fenómeno
mucho más general que afecta al conjunto de la burguesía
mundial, un fenómeno que es propio de la fase de descomposición.
10. Esa tendencia general a que la burguesía
pierda el control de su política, si ya es uno de los primeros
factores en el hundimiento del bloque del Este, se va a agudizar todavía
más precisamente por ese hundimiento, a causa de :
- la agravación de la crisis económica resultante ;
- la desmembramiento del bloque occidental que la desaparición
de su rival supone ;
- la agudización de las rivalidades particulares que el alejamiento
momentáneo de la perspectiva de guerra mundial va a provocar entre
sectores de la burguesía, tanto entre las diferentes fracciones
nacionales como entre camarillas de un mismo Estado.
Esa desestabilización política de la clase burguesa, bien
ilustrada por la inquietud que aparece entre sus sectores más sólidos
respecto a la posible contaminación del caos que se está
desplegando en los países del ex bloque del Este, podría
acabar desembocando incluso en la incapacidad para volver a formar un
nuevo orden mundial en dos bloques imperialistas. La agravación
de la crisis mundial conduce obligatoriamente a la agudización
de las rivalidades imperialistas entre Estados. Por eso, el aumento y
la agravación de los enfrentamientos militares entre ellos están
ya a la orden del día de la actualidad. En cambio, la reconstitución
de una estructura económica, política y militar que agrupe
a esos diferentes Estados supone que exista entre ellos una disciplina
que la descomposición hará cada día más problemática.
Por ello, este fenómeno, que ya es responsable en parte de la desaparición
del sistema de bloques heredado de la Segunda Guerra mundial, puede, al
impedir que vuelva a formarse un nuevo sistema de bloques, no sólo
alejar, como ya está ocurriendo ahora, sino incluso a que desaparezca
definitivamente la perspectiva de guerra mundial.
11. La posibilidad de semejante cambio de
perspectiva general del capitalismo, resultado de las importantísimas
transformaciones que la descomposición está haciendo en
la vida de la sociedad, no pone, ni mucho menos, en entredicho el resultado
final que este sistema reserva para la humanidad en caso de que el proletariado
resultara incapaz de derrocarlo. En efecto, si bien la perspectiva histórica
de la sociedad ya se planteó en términos generales por Marx
y Engels con la forma de "socialismo o barbarie", el desarrollo
mismo de la vida del capitalismo (y en especial en su decadencia) ha permitido
precisar, e incluso agravar, ese juicio con la forma de :
- "guerra o revolución", fórmula adoptada por
los revolucionarios desde antes de la Primera Guerra mundial y que fue
uno de los principios fundadores de la Internacional comunista ;
- "revolución comunista o destrucción de la humanidad",
que se impone tras la Segunda Guerra mundial con la aparición de
las armas atómicas.
Hoy, tras la desaparición del bloque del Este, esa espeluznante
perspectiva sigue siendo totalmente válida. Pero cabe precisar
que la destrucción de la humanidad puede venir tanto de la guerra
imperialista generalizada como de la descomposición de la sociedad.
En efecto, no debe considerarse la descomposición como regresión
de la sociedad. Aunque es cierto que la descomposición hace que
vuelvan a surgir algunas características típicas del pasado
del capitalismo, y en particular del período ascendente de ese
modo de producción, como, por ejemplo :
- la ausencia actual de división del mundo en dos bloques imperialistas
;
- y, por consiguiente, las luchas entre naciones (cuyo recrudecimiento
ac tual, sobre todo en el ex bloque del Este es una buena expresión
de la descomposición) no deben considerarse como momentos de un
enfrentamiento entre dos bloques.
La descomposición no retrotrae a ningún tipo de sociedad
anterior, a ninguna fase precedente de la vida del capitalismo. Ocurre
con la sociedad capitalista como con un anciano de quien se dice que "ha
vuelto a la infancia". Quizás haya podido perder éste
ciertas facultades y comportamientos adquiridos en la madurez y recobrar
algunos de la infancia (fragilidad, dependencia, debilidad de raciocinio),
no por eso va a recobrar la vitalidad propia de la tierna edad. Hoy, la
civilización humana está perdiendo cierta cantidad de lo
adquirido (el dominio de la naturaleza, por ejemplo) ; pero no por eso
va a volver a recuperar la capacidad de progreso y de conquista, características,
en especial, del capitalismo ascendente. El discurrir de la historia es
irreversible : la descomposición lleva, como su nombre tan bien
lo indica, al desmembramiento y a la putrefacción de la sociedad,
a la nada. Abandonada a su propia lógica, a sus consecuencias últimas,
arrastraría a la humanidad a los mismos resultados que la guerra
mundial. Ser aniquilado bestialmente por un chaparrón de bombas
termonucleares en una guerra generalizada o serlo por la contaminación,
la radioactividad de las centrales nucleares, las hambres, las epidemias
y las matanzas en conflictos guerreros, en los que, además, se
utilizarían las armas atómicas, todo ello es, en fin de
cuentas, lo mismo. La única diferencia entre ambas formas de destrucción
es que aquélla es más rápida mientras que ésta
va más lenta y, por ende, con muchos más sufrimientos si
cabe.
12. Es de la mayor importancia que el proletariado,
y en su seno los revolucionarios, sean capaces de captar la amenaza mortal
que la descomposición es para la sociedad entera. En un momento
en el que las ilusiones pacifistas pueden desarrollarse a causa del alejamiento
de una posible guerra generalizada, hay que combatir con el mayor ahínco
toda tendencia en la clase obrera a buscar consuelos, a ocultarse la extrema
gravedad de la situación mundial. Y muy especialmente, sería
tan falso como peligroso el considerar que la descomposición, porque
es una realidad, sería, por ello, una necesidad para avanzar hacia
la revolución.
Hay que poner sumo cuidado en no confundir necesidad y realidad. Ya Engels
criticaba duramente la fórmula de Hegel : "Todo lo que es
racional es real y todo lo que es real es racional", rechazando la
segunda parte de esta fórmula y dando el ejemplo de la persistencia
de la monarquía en Alemania, que era muy real pero en absoluto
racional (y este razonamiento de Engels podría aplicarse hoy todavía
y desde hace mucho tiempo a las monarquías de muchos paises). La
descomposición, si bien es un hecho real hoy, no por eso es una
prueba de que sea necesaria para la revolución proletaria.Con un
enfoque así, se podrían en entredicho la Revolución
de Octubre de 1917 y toda la oleada revolucionaria de la primera posguerra
que surgieron sin que hubiera fase de descomposición del capitalismo.
De hecho, el distinguir claramente la decadencia del capitalismo y esa
fase específica, fase postrera de la decadencia que es la descomposición,
tiene una de sus aplicaciones en la cuestión de la realidad y de
la necesidad : la decadencia del capitalismo era necesaria para que el
proletariado fuera capaz de echar abajo el sistema ; en cambio, la aparición
del fenómeno histórico de la descomposición, resultado
de la prolongación de la decadencia al no haber revolución
proletaria, no es en absoluto una etapa necesaria en el camino de su emancipación.
Con esta fase de la descomposición ocurre como con lo de la guerra
imperialista.La guerra de 1914 fue un hecho fundamental que la clase obrera
y los revolucionarios debían tener evidentemente en cuenta (¡
y de qué modo !), pero eso no implica ni mucho menos que fuera
una condición necesaria a la revolución.Sólos los
bordiguistas lo creen y lo afirman. La CCI ya tuvo ocasión de demostrar
que la guerra no es ni mucho menos una condición especialmente
favorable para el triunfo de la revolución internacional.Y si se
considera la perspectiva de una tercera guerra mundial, el problema queda
inmediatamente "resuelto".
13. En realidad, hay que ser de lo más
clarividente sobre el peligro que significa la descomposición en
la capacidad del proletariado para ponerse a la altura de su tarea histórica.
Del mismo modo que el estallido de la guerra imperialista en el corazón
del mundo "civilizado" fue una "sangría que podía
acabar por agotar mortalmente al movimiento obrero europeo", que
"amenazaba con enterrar las perspectivas del socialismo bajo las
ruinas amontonadas por la barbarie imperialista", "segando en
los campos de batalla (...) a las mejores fuerzas (...) del socialismo
internacional, las tropas de vanguardia del proletariado mundial entero"
(Rosa Luxemburg, La Crisis de la socialdemocracia), la descomposición
de la sociedad, que no hará sino agravarse, puede también
segar, en los años venideros, las mejores fuerzas del proletariado,
comprometiendo definitivamente la perspectiva del comunismo. Y ello es
así porque el envenenamiento de la sociedad que acarrea la putrefacción
del capitalismo no deja libre a ninguno de sus componentes, a ninguna
de sus clases, ni siquiera al proletariado. Y aunque el debilitamiento
del imperio de la ideología burguesa debido a la entrada del capitalismo
en su fase de decadencia era una de las condiciones de la revolución,
el fenómeno de descomposición de esa misma ideología,
tal como hoy se está desarrollando, aparece esencialmente como
un obstáculo a la toma de conciencia del proletariado.
La descomposición ideológica afecta, evidentemente, en primer
lugar a la clase capitalista misma y de rebote, a las capas pequeñoburguesas,
que carecen de la menor autonomía. Puede incluso decirse que estas
capas se identifican muy bien con la descomposición, pues al dejarlas
su propia situación sin la menor posibilidad de porvenir, se amoldan
a la causa principal de la descomposición ideológica : la
ausencia de toda perspectiva inmediata para el conjunto de la sociedad.
Unicamente el proletariado lleva en sí una perspectiva para la
humanidad, y por eso es en sus filas en donde existen las mejores capacidades
de resistencia a la descomposición. Pero también le afecta
ésta, sobre todo porque la pequeña burguesía, con
la que convive, es uno de sus principales vehículos. Los diferentes
factores que son la fuerza del proletariado chocan directamente con las
diferentes facetas de la descomposición ideológica :
- la acción colectiva, la solidaridad, encuentran frente a ellas
la atomización, el "sálvese quién pueda",
el "arreglárselas por su cuenta" ;
- la necesidad de organización choca contra la descomposición
social, la dislocación de las relaciones en que se basa cualquier
vida en sociedad ;
- la confianza en el porvenir y en sus propias fuerzas se ve minada constantemente
por la desesperanza general que invade la sociedad, el nihilismo, el "no
future" ;
- la conciencia, la clarividencia, la coherencia y unidad de pensamiento,
el gusto por la teoría, deben abrirse un difícil camino
en medio de la huida hacia quimeras, drogas, sectas, misticismos, rechazo
de la reflexión y destrucción del pensamiento que están
definiendo a nuestra época.
14. Uno de los factores que está agravando
esa situación es evidentemente, que una gran proporción
de jóvenes generaciones obreras está recibiendo en pleno
rostro el latigazo del desempleo, incluso antes de que muchos hayan podido
tener ocasión, en los lugares de producción, junto con los
compañeros de trabajo y lucha, de hacer la experiencia de una vida
colectiva de clase. De hecho, el desempleo, resultado directo de la crisis
económica, aunque en sí no es una expresión de la
descomposición, acaba teniendo, en esta fase particular de la decadencia,
consecuencias que lo transforman es aspecto singular de la descomposición.
Aunque en general sirve para poner al desnudo la incapacidad del capitalismo
para asegurar un futuro a los proletarios, también es, hoy, un
poderoso factor de "lumpenización" de ciertos sectores
de la clase obrera, sobre todo entre los más jóvenes, lo
que debilita de otro tanto las capacidades políticas actuales y
futuras de ella, lo cual ha implicado, a lo largo de los años 80,
que han conocido un aumento considerable del desempleo, una ausencia de
movimientos significativos o de intentos reales de organización
por parte de obreros sin empleo. El que en pleno período de contrarrevolución,
cuando la crisis de los años 30, el proletariado, en especial en
Estados Unidos, hubiera sido capaz de darse formas de lucha da una idea,
por contraste, del peso de las dificultades que hoy acarrea el desempleo
en la toma de conciencia del proletariado, a causa de la descomposición.
15. De hecho, no sólo es en la cuestión
del desempleo en donde se han visto en los últimos años
el peso de la descomposición como factor de las dificultades en
la toma de conciencia del proletariado. Incluso dejando de lado el hundimiento
del bloque del Este y la agonía del estalinismo (que son una expresión
de la fase de descomposición y que han provocado un retroceso evidente
en la conciencia de clase, véase al respecto la Revista internacional
nos 60 y 61), debemos considerar que las dificultades de la clase obrera
para hacer avanzar la perspectiva de unificación de las luchas,
aún cuando esto ya estaba contenido en la dinámica misma
de su lucha contra los ataques cada día más frontales del
capitalismo, se deben en gran parte a la presión que está
ejerciendo la descomposición. Las vacilaciones del proletariado,
ante la necesidad de alzarse a un nivel superior de su lucha, aunque es
una característica general del movimiento obrero analizada ya por
Marx en El 18 de Brumario, se ha acentuado con la falta de confianza en
sí mismo y en el porvenir que la descomposición inocula
en la clase. E igualmente, la ideología del "cada uno a lo
suyo", que marca especialemente el período actual, ha favorecido
las trampas del corporativismo que la burguesía ha puesto delante
de las luchas obreras en los últimos años.
Es así como a lo largo de los años 80, la descomposición
de la sociedad capitalista ha desempeñado un papel de freno de
la toma de conciencia de la clase obrera. Junto a otros factores, identificados
ya en el pasado, que también han contribuido a frenar ese proceso,
como :
1)el ritmo lento de la crisis misma ;
2)la debilidad de las organizaciones políticas de la clase debida
a la ruptura orgánica entre las formaciones del pasado y las que
han surgido con la reanudación histórica de finales de los
años 60, es importante añadir la presión de la descomposición.
Estos factores no actúan, sin embargo, de la misma manera.Mientras
que el tiempo que pasa es un factor que contribuye a restar importancia
a aquéllos, no hace sino aumentar la importancia de éste.
Es, pues, fundamental, comprender que cuanto más tarde el proletariado
en derrocar al capitalismo, tanto más importantes serán
los peligros y los efectos nocivos de la descomposición.
16. Es conveniente poner en evidencia que
hoy, contrariamente a la situación de los años 70, el tiempo
ya no juega en favor de la clase obrera. Mientras la amenaza de destrucción
de la sociedad estaba representada por la guerra imperialista "únicamente",
al ser capaces de mantenerse como obstáculo decisivo ante semejante
conclusión, las luchas obreras cerraban el camino a la destrucción.
En cambio, contrariamente a la guerra imperialista, la cual, para poder
estallar, requiere la adhesión del proletariado a los ideales de
la burguesía, la descomposición no necesita ningún
alistamiento de la clase obrera para destruir a la humanidad. Del mismo
modo que no pueden oponerse al hundimiento económico, las luchas
proletarias en este sistema tampoco serán capaces de llegar a ser
un freno a la descomposición.En estas condiciones, aunque la amenaza
que representa la descomposición para la vida social aparece como
algo a más largo plazo que la que vendría de una guerra
mundial (si las condiciones para ésta estuvieran reunidas, lo que
no es el caso hoy), es, en cambio, mucho más insidiosa.Para acabar
con la amenaza que es la descomposición, las luchas obreras de
resistencia a los efectos de la crisis no son suficientes: únicamente
la revolución comunista podrá destruir esa amenaza. Del
mismo modo, en todo el período venidero, el proletariado no podrá
utilizar en beneficio propio el debilitamiento que la descomposición
está provocando en el seno de la burguesía misma. En este
período, su objetivo será resistir ante los efectos nocivos
de la descomposición en su propio seno, no contando más
que con sus propias fuerzas, con su capacidad para luchar colectiva y
solidariamente, en defensa de sus intereses como clase explotada, aunque,
eso sí, la propaganda de los revolucionarios deberá insistir
constantemente en los peligros de la descomposición. Sólo
será en el período revolucionario, cuando el proletariado
esté a la ofensiva, cuando entable directa y abiertamente el combate
por su propia perspectiva histórica, cuando entonces podrá
utilizar ciertos efectos de la descomposición de la ideología
burguesa y de las fuerzas del poder capitalista, como punto de apoyo para
volverlas contra el capital.
17. La evidencia de los peligros considerables
que a la clase obrera y a la humanidad entera hace correr el fenómeno
histórico de la descomposición no debe llevar a la clase
y especialmente a sus minorías revolucionarias a adoptar frente
a ella una actitud fatalista.La perspectiva histórica sigue abierta.
A pesar del golpe en su toma de conciencia dado por el hundimiento del
bloque del Este, el proletariado no ha sufrido derrotas importantes en
el terreno de sus luchas. Su combatividad sigue intacta. Pero, además,
y es éste un factor que determina en última instancia la
evolución de la descomposición, o sea, la agravación
inexorable de la crisis del capitalismo, es un estimulo esencial de la
lucha y de la toma de conciencia de la clase, condición misma en
su capacidad para resistir al veneno ideológico de la putrefacción
de la sociedad. En efecto, si bien las luchas parciales contra los efectos
de la descomposición no pueden ser un terreno de unificación
de clase, en cambio la lucha contra los efectos de la crisis misma es
la base para que se desarrolle su fuerza y su unidad de clase. Y esto
es así porque :
- si bien los efectos de la descomposición (la contaminación,
la droga, la inseguridad...) afectan de modo relativamente indiferenciado
a todas las capas de la sociedad y son un terreno idóneo para las
campañas y trampas aclasistas (ecología, colectivos y movimientos
antinucleares, movilizaciones antiracistas...), en cambio, los ataques
económicos (baja del salario real, despidos, aumentos de cadencias...)
resultados directos de la crisis, afectan de modo específico al
proletariado, o sea, a la clase que produce la plusvalía y que
enfrenta al capital en ese terreno ;
- la crisis económica, al contrario de la descomposición
social, la cual concierne esencialmente las superestructuras, es un fenómeno
que afecta directamente la infraestructura de la sociedad en la que se
basan aquéllas ; por eso, la crisis pone al desnudo las causas
primeras de toda la barbarie que se cierne sobre la sociedad, permitiendo
así al proletariado tomar conciencia de la necesidad de cambiar
radicalmente de sistema y no ya de pretender mejorar algunos aspectos
de él.
Sin embargo, la conciencia de la crisis por sí sola no puede resolver
los problemas y las dificultades ante los que se enfrenta y deberá
enfrentarse cada día más el proletariado.Unicamente :
- la conciencia de la importancia de lo que se está jugando en
la situación histórica de hoy y, en especial, de los peligros
mortales que la des composición entraña para la humanidad;
- su determinación en proseguir, desarrollar y unificar su combate
de clase ;
- su capacidad para desactivar la cantidad de trampas que la burguesía,
incluso afectada por su propia descomposición, no dejará
de tenderle en su camino ;
permitirá a la clase obrera responder golpe a golpe a los ataques
de todo tipo desencadenados por el capitalismo para finalmente pasar a
la ofensiva y acabar de una vez con este sistema cruel y despiadado.
La responsabilidad de los revolucionarios es participar activamente en
el desarrollo de ese combate del proletariado.
FM, Mayo del 90 Crisis de la emigración en la frontera hispano-marroquí: La hipocresía de la burguesía democráticaSubmitted by ccionline on Octubre 11, 2005 - 4:24pm.
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En las últimas dos semanas hemos asistido a una sucesión de escenas sobrecogedoras en la frontera Sur de la Unión Europea. Primero fueron los asaltos masivos a las alambradas puestas por el gobierno español en las que miles de emigrantes lograron cruzar no sin dejarse en el camino jirones de ropa y sangre. Después vinieron las ráfagas de balas que segaron la vida de 5 emigrantes disparadas con toda la probabilidad, pese a las maniobras de tergiversación informativa, por las fuerzas del “muy democrático” y “muy pacifista” gobierno del Señor Zapatero que gusta presentarse con la imagen de un Bambi, un inofensivo cervatillo. A continuación llegó el despliegue masivo de tropas de la Legión y la Guardia Civil con la consigna de repeler “de forma humana” (sic) a los emigrantes. El 6 de octubre, tras oscuras negociaciones entre los gobiernos español y marroquí, los acontecimientos dan un giro: 6 emigrantes mueren ametrallados en territorio marroquí. Estas muertes constituyen el desencadenante de una serie de actos a cual más brutal: emigrantes abandonados en el desierto al Sur de Uxda el 7 de octubre, redadas masivas en las ciudades marroquíes donde se concentran los emigrantes; vuelos de repatriación hacia Mali y Senegal con los hombres y mujeres amontonados y esposados y la noticia de un nuevo abandono masivo de emigrantes, en autobuses de la muerte, en el desierto del Sahara. Elecciones USA-Ucrania: el capitalismo mundial, un callejón con cada vez menor salidaSubmitted by RevistaInternacional on Octubre 11, 2005 - 2:08pm.
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Elecciones en Estados Unidos y en Ucrania Capitalismo mundial:un callejón con cada vez menor salida con trasfondo de matanzas de los diferentes conflictos del planeta, en primer término el de Irak, ha habido dos elecciones mediatizadas mundialmente, las de Estados Unidos y Ucrania. Han estado en primera plana de la actualidad durante muchas semanas. Una y otra, como cualquier otra elección, en nada podrán servir para solucionar la miseria y la barbarie creciente en la que el capitalismo en crisis está hundiendo a proletarios y a masas explotadas. Pero una y otra son también, cada una a su manera, ilustraciones del atolladero en que está metido el capitalismo mundial. En efecto, la reelección de Bush no viene a coronar la buena salud de la primera potencia mundial, victoriosa de la guerra fría, sino, al contrario, ha puesto de relieve cómo se plasman, en el interior, las dificultades del imperialismo americano. Masacre en Beslán, continuación del caos en Irak... Un paso más en la descomposición del capitalismoSubmitted by RevistaInternacional on Octubre 9, 2005 - 1:11am.
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La reciente evolución del capitalismo está hundiendo al mundo en un “espanto sin límites”, en una sucesión desquiciada de atentados, rehenes, matanzas. Eso está alcanzando en Irak unas cotas difícilmente imaginables hace algunos años. Pero el resto del mundo tampoco está libre de todo eso. La matanza bestial de Beslan en Osetia del Norte (Federación Rusa), ha sido un espantoso testimonio de ello. La gravedad de la situación es tal, que hablar hoy de caos ya no es algo propio de unos cuantos “catastrofistas”, sino que es un tema cada día más presente en los medios de comunicación y políticos. Manifiesto del IXº Congreso de la CCISubmitted by RevistaInternacional on Octubre 3, 2005 - 11:13am.
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Manifiesto del IX Congreso de la Corriente Comunista
Internacional
Revolución comunista ó destrucción de la humanidad Lo que hoy está en juego nunca antes, en la historia de la humanidad, había sido tan dramático. Nunca jamás una clase social había tenido que encarar una responsabilidad como la que hoy le incumbe al proletariado. “¡El comunismo ha muerto!”. “¡Obreros, es inútil albergar la esperanza de acabar con el capitalismo, pues este sistema ha destruido definitivamente a su enemigo mortal!” Esto es lo que lleva repitiendo la burguesía, en todos los tonos, desde que se hundió el Bloque del Este. Y así es cómo la mayor mentira de la historia, o sea, la identificación del comunismo con el estalinismo, una de las formas más brutales de la explotación capitalista, nos la vuelven a servir de nuevo en un momento en que ese estalinismo se desintegra en medio del fango y del caos. Para las clases dominantes de todos los países se trata de convencer a todos los explotados de que la lucha por cambiar el mundo es vana. “Hay que contentarse con lo que se tiene, no existe otra cosa. Además, si se hundiera el capitalismo la sociedad que le sucedería sería todavía peor”. La capitulación sin gloria del estalinismo a partir de 1989 y el ignominioso hundimiento del bloque dominado por ese sistema, nos han sido presentados como la “magnífica victoria de la Democracia y de la Paz”, que iba a iniciar un “nuevo orden mundial”, pacífico y próspero, en el que los “derechos humanos” iban a ser por fin respetados. Huracán Katrina: El capitalismo conduce la humanidad al desastreSubmitted by ccionline on Septiembre 8, 2005 - 7:31pm.
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Como ya sucediera en el terremoto de Bam que
ocasionó la muerte de decenas de miles de personas en Irán
hace un par de años; como en el Tsunami que el pasado
Diciembre segó la vida de cientos de miles de seres humanos
en la región del Océano Indico; hoy de nuevo, en
Nueva Orleans, en Mississippi y en Alabama, el sistema capitalista
ha hecho de un desastre natural un verdadero desastre social.
Crisis de la Unión Europea: una manifestación de la descomposición del capitalismoSubmitted by AccionProletaria on Julio 14, 2005 - 2:08am.
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Con la campaña sobre el referéndum, la burguesía francesa a través de sus sectores más de izquierdas (el ala izquierda del PS y la extrema izquierda) ha conseguido movilizar a una gran parte de la clase obrera al terreno electoral y democrático. La burguesía no puede dejar de sentirse satisfecha de esta victoria momentánea sobre el proletariado. Y sin embargo tanto la burguesía francesa como la los principales países europeos habían puesto todo su empeño en que se aceptase la Constitución, ya que era muy importante sobre todo para las burguesías de Francia y Alemania. "Dirigentes mundiales", "terroristas internacionales": ¡Todos ellos son responsables de la masacre de los trabajadores!Submitted by ccionline on Julio 8, 2005 - 6:17pm.
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¿Quiénes han sido las primeras víctimas de los atentados en el centro de Londres el 7 de Julio de 2005? Al igual que sucediera en Nueva York en 2001 o en Madrid en 2004, las bombas se han dirigido intencionadamente contra obreros que se apretujan en el metro o en autobuses para ir al trabajo. Al Queda al reivindicar la autoría de esta matanza en masa dice que ha querido vengar “las masacres que el ejército británico ha perpetrado en Irak”. Pero la clase obrera de Gran Bretaña no tiene ninguna culpa de la inmensa carnicería que está sufriendo la población de Irak. Los responsables son en realidad las clases dominantes de Gran Bretaña y EEUU, sin olvidarnos de los terroristas de la llamada “Resistencia” que prodigan igualmente los asesinatos de trabajadores y de civiles indefensos en Bagdad y otras ciudades. Y mientras, los arquitectos de la guerra de Irak, los Bush y Blair, siguen estando sanos y salvos. Peor aún, ya que las atrocidades cometidas por los terroristas les ponen en bandeja la excusa para lanzarse a nuevas aventuras belicistas, como demostraron en Afganistán e Irak aprovechando los atentados del 11 de Septiembre.
Mayor explotación, desempleo y miseria, lo único que ofrece el capitalismoSubmitted by RevolucionMundial on Junio 23, 2005 - 11:03pm.
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Cuando
terminaba el pasado año la burguesía no dejaba de
señalar que el 2004 había sido un buen año, dado
que las economías de diferentes regiones habían
obtenidos «logros», sin embargo, desde el mes de febrero
de este año, los «especialistas» exponen su sus
preocupaciones porque la realidad dice lo contrario, sacando a la luz
las dificultades en las principales economías: EUA, Alemania y
Japón.
Las condiciones de la clase trabajadora: Inglaterra 1844, China 2005Submitted by RevolucionMundial on Junio 23, 2005 - 10:46pm.
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