Impuestos e inflación: La burguesía descarga sobre la espalda de los trabajadores el peso de la crisis

Versión para impresiónEnviar por emailLa burguesía siempre ha acompañado los ataques a las condiciones de vida de los trabajadores con los más bellos discursos sobre las bondades de sus medidas, la fuerza de la economía nacional o la pretendida eliminación de la crisis económica. Pero después de 40 años de crisis permanente del capitalismo, la clase obrera sabe que estos discursos sólo auguran más miseria y más explotación. Detrás de estas promesas sobre la "salida del túnel", se han extendido los ataques a las condiciones de vida de los trabajadores... en las dos últimas décadas los ataques han llevado a los trabajadores a sufrir altos niveles de explotación y miseria, ejemplo de ello es la desaparición del sistema de pensiones y jubilaciones en el sector privado y público; pero también con el incremento de las usurpaciones del capital a sus salarios reales y directos con la imposición de nuevos gravámenes y la subida de los precios de los productos más necesarios para la subsistencia. Una situación que, como nunca antes, está volviendo insoportable la existencia de las familias obreras.

 

Incremento de impuestos, política de apoyo al capital

Como un mecanismo para cooptar una masa superior de la plusvalía social por el Estado y distribuirla para poder realizar una protección de la ganancia capitalista, el gobierno ha establecido una "reforma fiscal" agresiva, no obstante el discurso oficial alega que es para lograr un crecimiento y un beneficio de los que "menos tienen". El mecanismo que en esta "reforma" utilizaron fue el establecimiento de impuestos mayores al consumo y al impuesto sobre la renta (ISR), aunque se proyecta a largo plazo el aumento del IVA a los alimentos y medicinas. El gobierno, no se cansa en decir que esta "reforma" es una clara exposición "de los mecanismos de la democracia", y que es un mal, pero es necesario para mejorar el futuro del país y alcanzar, ahora si, la modernización... Por eso los anuncios por radio y TV, no cesan en llamar al sacrificio de los trabajadores y en la "necesidad" de "dar algo más" por la patria.

El sistema impositivo que se ha establecido, tiene la característica de ofrecer facilidades a los capitales mayores para reducir la masa de impuestos. Al establecer el Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU), el Estado vigila la ganancia, dando trato especial a los capitales mayores, buscando impulsar un proceso de concentración de capital que favorezca el proceso de acumulación. De la misma forma, este proceso ayuda a limitar los costos de las empresas, en tanto que su aparato de "contabilidad creativa" (es decir el sistema encargado de trampear la reglamentación fiscal) se limita, dado que en los hechos les reduce los impuestos. Este mecanismo sin duda afectará a algunos capitales individuales, sin embargo el Estado tiene como prioridad la defensa del sistema, y su objetivo central es buscar los paliativos que permitan al capital enfrentar la crisis.

 

Aumento de precios

Apenas hace unos diez meses denunciábamos en estas páginas (RM N° 97, Mar-Abr 2007) el aumento generalizado de los precios que devastaba los salarios de la clase trabajadora a niveles nunca vistos y establecíamos que "Cuando la crisis económica del sistema se agudiza la burguesía también ve afectada su ganancia, no obstante esta busca recuperarla aplastando los salarios, incrementando los ritmos de explotación y al mismo tiempo aumenta los precios, por eso la elevación generalizada de precios es un golpe contra todos los trabajadores." Es decir, la inflación es también un mecanismo que utiliza el Estado de la clase dominante para echar sobre las espaldas de los trabajadores el peso de la crisis, por eso pronosticábamos que ante la agravación de la crisis, las condiciones de vida de los trabajadores serían afectadas aún más, lo cual se ha verificado de una manera alarmante. Este tipo de ataques contra los trabajadores son inexorables dentro del capitalismo pues son una característica que acompaña a la crisis que es inherente al mismo. Por eso, en el futuro sin inevitables los llamados mecanismos de ajuste que, como los actuales, degradarán cada vez más las condiciones de vida de la clase obrera.

Este regreso de la inflación confirma aquí también, como en el resto del mundo y principalmente en los países centrales del capitalismo la tendencia del aumento de los precios de las materias primas y de los alimentos lo que provocará inmediatamente una restricción mayor del consumo de los obreros.

En México los mayores incrementos de precios se registran en las mercancías y servicios de consumo básico y masivo tan sólo en el mes de septiembre: el pan se incrementó en 3.42% (anualizado, 10.73%); la leche evaporada y condensada en 2.68% (anualizado, 7.73%); quesos varios, 2.5% (anualizado, 13.17%). Algunos datos disponibles sólo refieren los aumentos en el mes de septiembre, tales como el jitomate, o tomate en algunas regiones, 38.51%; chile poblano, 24.74%; papaya, 24.58%; melón, 23.68%; tomate verde, 17.78%; plátano, 14.74%; chile serrano, 13.61%; huevo, 3.62%; pescado, arriba del 1%; y un largo etcétera que incluye a la educación, el impuesto predial, las cuotas de autopista y por lo tanto el transporte, los derechos de suministro de agua potable, línea telefónica, combustibles y otros tantos servicios...

 

La agudización de la crisis se acompaña de una estrangulación mayor de los trabajadores

Todos los signos de la economía mundial apuntan a la recesión generalizada y será inevitablemente la clase trabajadora quien pague las consecuencias no sólo con este tipo de ataques sino conjugados con más desempleo y miseria. Como ya lo hemos evidenciado en otras ocasiones, tanto los aumentos de las imposiciones fiscales como el aumento de los precios son mecanismos de recuperación de ganancias que utiliza la burguesía en su conjunto ante las dificultades presentes para la acumulación por la profundización y la extensión de la crisis económica.

Ante esto, se oyen voces lamentándose del "gobierno de derecha" el cual sería el responsable de estos ataques y vociferando que si el gobierno fuera de izquierda otra cosa sería. Sin embargo, son cortinas de humo que esconden que el verdadero responsable es el capitalismo; que la experiencia mundial en todos los continentes demuestra que en estas cuatro décadas de crisis permanente todos los gobiernos, de derecha, centro o izquierda, han aplicado siempre las mismas medidas de choque ante la crisis como corresponde a un Estado que es el órgano de dominación de la burguesía contra el proletariado y demás capas explotadas; no se trata de elegir mejores colores o ideologías pues todas son parte del abanico del capital ni tampoco de errores o incapacidad de tal o cual político.

 

Ante la afectación de las condiciones de vida no hay más camino que la lucha

Los ataques feroces que se dirigieron en contra de los trabajadores del Estado, mediante la llamada "ley del ISSSTE", logró pasar, pese al coraje y combatividad que durante el mes de abril y parte de mayo expresaron, por la actuación de la estructura sindical que en todo momento somete o desvía cualquier intento de organización y movilización real, esa misma actitud lleva para hacer que los trabajadores se traguen los incrementos de impuestos y precios; se hace indispensable por ello para los trabajadores reflexionar sobre el futuro que ofrece el capitalismo, y al mismo tiempo poder ubicar el papel que los sindicatos juegan, y lograr poner en claro que estos son un engrane más de la clase dominante...

Es evidente que no hay otro camino que retomar la dinámica de lucha para resistir la escalada de ataques y también la reflexión que conduzca a la clarificación de lo que el capitalismo ofrece y de cómo utiliza la burguesía a sus partidos (de derecha e izquierda) y a su aparato sindical para evitar que de manera efectiva se pueda poner un alto a los agresivos "programas económicos".

El descontento creciente entre las filas obreras por la miseria profundizada a la que se le somete, debe de transformarse en coraje combativo y sobre todo conciencia para enfrentar al capital; esta resistencia significa de inmediato una crítica política a las leyes ciegas del capitalismo y lleva en su seno la comprensión, a plazo, de la imposibilidad de mejorar el sistema o de encontrar alguna fórmula política que les traiga algún bienestar.

O /octubre-2007.