Los “ninis” también reflejan la quiebra del sis-tema capitalista

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Los "ninis" también reflejan la quiebra del sistema capitalista

Hace pocos años se empezó a usar el calificativo nini para describir a los jóvenes que "ni estudian ni trabajan". La palabra se utilizaba de manera despectiva para dar la idea de jóvenes flojos, apáticos o cínicos, que se dedicaban sólo a buscar la forma de cómo pasar el tiempo al no tener nada que hacer. Bajo un análisis superficial se consideraba a los ninis como "ovejas descarriadas" que evitaban hacer algo bueno con sus vidas por pura flojera, inmadurez o ignorancia. Cuando se evitaba culpar directamente a los jóvenes se les consideraban víctimas de la falta de atención o de la mala educación por parte de sus padres. El número de jóvenes con estas características obligó a un análisis un poco más profundo que reveló que la mayoría de ellos "ni estudian ni trabajan", no porque evitan hacerlo, sino porque no tienen ninguna oportunidad en ninguna de las dos opciones: ni hay oportunidades de trabajo ni hay opciones para estudiar. Así la palabra pasó de ser un insulto a indicar un problema grave que está enfrentando la sociedad.

"Los Ninis viven en condiciones sociales de verdadera discriminación y exclusión social; son chicos que están obligados a mantener una situación forzada de ocio frustrante, incómodo, improductivo y, por supuesto, angustiante y doloroso. Son jóvenes desocupados que buscan acomodo, que tratan de encontrar un lugar en la sociedad, que luchan para conseguirlo pero, sencillamente, no lo logran. Asimismo, están en busca de trabajos y universidades, hacen filas, llenan formularios, acuden a entrevistas y exámenes, pero sólo reciben negativas"  ([1]).

Los estudios estadísticos, revelaron entre otros datos que: 42.9  % de los jóvenes mexicanos vive en condiciones de pobreza y otro 32.2  % vive con carencias sociales  ([2]). 7.5 millones (más del 20 %) de jóvenes de entre 12 y 29 años no estudiaban ni trabajaban en 2005  ([3]). Se calcula que para este año la cantidad sobrepasa ya los 10 millones. En Jalisco, por ejemplo, los cerca de 273 mil jóvenes que están en edad de estudiar la educación media superior o superior y que por una u otra razón no lo hacen, representan casi el 60  % de los alumnos de bachillerato y licenciatura que atiende la Secretaría de Educación de Jalisco  ([4]). Un ejemplo más son las cifras arrojadas durante el proceso de selección de ingreso a las licenciaturas de la UNAM, la universidad pública más grande del país, pues de las casi 115 mil solicitudes recibidas, deja fuera a más de 105 mil estudiantes. Algo similar sucede con el Instituto Politécnico Nacional (IPN), ya que la demanda es de aproximadamente 110 mil jóvenes, pero rechaza a 88 mil 500 aspirantes  ([5]). En los estados de la República hay otros 100 mil rechazados  ([6]).

El fenómeno de los ninis, "generación marcada por el desaliento y la desolación" es un producto directo del capitalismo: un sistema educativo que alienta la deserción, problemas familiares que obligan a los jóvenes a dejar la escuela, el desánimo ante la inseguridad de ser contratados al terminar los estudios, empleos precarios (bajos salarios, jornadas extenuantes, contratos temporales y ninguna prestación, etc.), stress, depresión, falta de lugares en el sistema educativo y sobre todo, imposibilidad de encontrar trabajo. "Aunque las autoridades saben que deben crearse un millón de empleos al año para satisfacer la demanda, datos del Instituto Mexicano del Seguro Social indican que durante 2009 se originaron poco menos de 110 mil"  ([7]).

Para los analistas que ven sólo lo superficial, el remedio puede encontrarse atacando alguno o varios de esos problemas. Por ejemplo para el Rector de la UNAM, la solución está en duplicar el presupuesto para la educación, para algunos académicos y para funcionarios de gobiernos de todos los partidos: crear más empleos, usar mejor el dinero público, construir más y mejores escuelas para el nivel medio y superior, aumentar el número y monto de las becas, subsidios familiares, etc. También están las explicaciones utilizadas por diferentes fracciones de la burguesía en sus pugnas para desviar la atención de las verdaderas causas del problema. Según los partidos de oposición, los ninis en México serían resultado de la mala administración postmodernista, neoliberal o calderonista, por lo que el problema se puede remediar con el cambio de partido en el poder. ¡Nada más falso!

El capitalismo es el que destruye a la juventud en el mundo entero

El fenómeno de los ninis no es causa ni de malos gobiernos, ni de malas políticas sociales o de "ausencia del Estado" por lo que no se pueden resolver con el cambio de partido o de funcionarios en el poder. Este fenómeno traspasa el nivel regional, estatal o nacional y se instala, en diferentes escalas, a nivel mundial porque tiene su origen en la exacerbación de la crisis mundial del sistema capitalista. Otros países de América Latina como Argentina, Brasil, El Caribe, Paraguay, Uruguay, etc., reportan porcentajes similares (20  %). España hasta 34  % y África alcanza el 40  % y los porcentajes seguirán aumentando en todo el planeta  ([8]).

El sistema capitalista no tiene como objetivo el bienestar de la clase trabajadora, a la clase gobernante no le interesa si los jóvenes proletarios tienen una buena educación y si logran tener un trabajo que satisfaga las necesidades de sus familias. A la clase capitalista le interesa solamente la ganancia y no le importa si en esta vía se pierde toda una generación de jóvenes. La burguesía invierte en educación en la medida en que se califique a los trabajadores con las cualidades que necesitan para poderlos explotar al máximo.

Por otra parte, en estos momentos la burguesía está a años luz de poder cumplir los sueños quiméricos de una mejor educación y más fuentes de trabajo para los jóvenes. El sistema capitalista está agonizando y pasa por la crisis económica más profunda de su historia. Las empresas quiebran y dejan a miles de trabajadores en la calle. La preocupación actual de la burguesía, para mantenerse como tal, es atacar aún más a los trabajadores imponiendo medidas de austeridad tremendas, reduciendo día con día todas las prestaciones sociales: servicio médico, pensiones, educación, etc. y entre ellas está el abandono a las necesidades de los jóvenes mientras no les puedan exprimir su fuerza de trabajo. En resumen, el capitalismo no puede ofrecer ningún futuro a los jóvenes. Ni siquiera un trabajo para sobrevivir. No puede ofrecer nada a la humanidad entera.

Pero la problemática no para aquí. La falta de oportunidades de estudio y trabajo se conjuga con otras calamidades que llenan el ambiente social y que tienen su origen en la descomposición del sistema capitalista: desarrollo acelerado de la violencia y la criminalidad a todos los niveles (guerra, narcotráfico, asesinatos, secuestros, etc.), catástrofes "naturales" que afectan a las poblaciones y al medio ambiente, miseria, enfermedad, hambre, etc. Los jóvenes pueden reaccionar ante esto de diferentes maneras. Unos perciben también a través de esto la falta de cualquier futuro para ellos y sus familias y la desesperanza o desesperación los invade. Según el diario La Jornada, en el 2008 al menos 349 mil 987 ninis mexicanos, de entre 12 y 29 años, intentaron quitarse la vida  ([9]).

Otros jóvenes, carcomidos por la ideología burguesa y sin tener frente a ellos otra alternativa, caen víctimas del crimen organizado que los ve sólo como artículos desechables utilizables para saciar su sed de dinero como distribuidores, informantes o asesinos. En los últimos años miles de jóvenes han muerto en enfrentamientos suscitados entre los diversos grupos de narcotraficantes que existen en México y se han hecho célebres niños de 14 años que tienen muchos asesinatos en su cuenta. La utilización asesina de niños y jóvenes para realizar actividades relacionadas con el narcotráfico, en ajustes de cuentas mortales y otros tipos de crímenes, da la medida de la aberración a donde lleva el capitalismo a todo el planeta en su siniestra agonía.

La burguesía, además de carnicera, hace gala de un cinismo monumental. El gobernador de Chihuahua y otros de sus compinches han propuesto, para solucionar el problema de los ninis ¡alistarlos de manera obligatoria en el ejército! Una solución aberrante pero muy conveniente para la burguesía ahora que hay tantas bajas mortales en los cuerpos armados por la llamada "guerra contra los narcotraficantes" y ahora que aumentan las deserciones en los cuerpos represivos por el mismo motivo.

El desempleo o jornadas extenuantes de los padres, problemas familiares de todo tipo, mala educación, el desarrollo del narcotráfico y de todo tipo de crimen organizado, la falta de perspectivas en el futuro, la desesperanza, etc., todos son problemas que están afectando las decisiones de los jóvenes y todos tienen el mismo origen: el sistema capitalista en agonía. La burguesía les ofrece la huida ciega hacia su propio lodazal de descomposición en forma de su propia lumpenización: alcoholismo, drogadicción, prostitución, y opciones suicidas o/y criminales como el vandalismo y el enrolamiento en las bandas criminales o el enrolamiento casi obligatorio (como leva) en las fuerzas represivas del Estado. Sin embargo, el capitalismo putrefacto no es la única opción. Existe la perspectiva revolucionaria de la clase trabajadora que es la única que ofrece a la humanidad la salida de esta vorágine de destrucción y muerte pues propone cortar de raíz la causa de las calamidades que hoy azotan a todo el planeta.

¡Sí hay futuro que ofrecer a las nuevas generaciones!

Si la burguesía está preocupada por en aumento de jóvenes sin escuela y sin trabajo es porque pueden transformarse en un foco de protestas y de luchas, como lo han advertido el Rector de la UNAM y el director del IPN. Jóvenes trabajadores, y futuros proletarios que se encuentran estudiando han estado luchado en el terreno de la clase proletaria en Francia (2006), Grecia (2009), Estados Unidos, África del Norte (2011) y otros países defendiendo sus condiciones futuras de vida y trabajo y sus condiciones actuales como estudiantes atrayendo la solidaridad de las otras generaciones de trabajadores. Esos jóvenes muestran su potencial para rebelarse contra este sistema de destrucción y para avanzar hacia la construcción de un mundo mejor para todos.

En el capitalismo no hay futuro para nuestros jóvenes, sólo desesperanza y destrucción que los está afectando de manera directa e inmediata. ¡No permitamos que este sistema continúe extendiendo su espiral de destrucción y muerte! Hay que desarrollar nuestras luchas donde todos los trabajadores quepan, tanto los que están en activo como los desempleados y, por supuesto, los jóvenes ninis que al capital ni le importan ni hará nada nunca por ellos. Las jóvenes generaciones ya han dado ejemplos espectaculares en los últimos años de que no están dispuestos a ser tratados con tanto desprecio y están en camino de mostrar que ¡sí hay futuro para ellos y para la humanidad entera!

Héctor /abril de 2011


[1]) Sabino Bastidas Colinas http://abcuniversidades.com/Articulos/263/Ninis__generacion_sin_esperanza_.html

[2]) http://www.vanguardia.com.mx/universitariosninisbajolalupa-544136.html#

[3]) Encuesta Nacional de la Juventud de 2005.

[4]) http://www.informador.com.mx/jalisco/2010/224117/6/los-problemas-de-la-generacion-ninis.htm

[5]) http://abcuniversidades.com/Articulos/263/Ninis__generacion_sin_esperanza_.html

[6]) http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/76179

[7]) http://abcuniversidades.com/Articulos/263/Ninis__generacion_sin_esperanza_.html

[8]) Ídem.

[9]) http://tvconsentido.com/archives/1377