¿Cómo se organiza y lucha la clase obrera? - Los “cordones industriales” en Chile

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¿Cómo se organiza y lucha la clase obrera?

Los "cordones industriales" en Chile

Un gran problema que los obreros y demás grupos sociales explotados enfrentan, se haya sin duda en los cotidianos y sistemáticos ataques del capital, como lo es el desempleo, el congelamiento de los salarios, las restricciones a la jubilación, los aumentos de precios, etcétera; pero hay otra gran dificultad que agranda aún más los ataques señalados, nos referimos a los grandes esfuerzos que implican la creación de estructuras organizativas que le permitan conducir sus combates. Es cierto que los trabajadores hacen intentos por responder ante las agresiones del sistema agrupándose y construyendo órganos de unidad, empero esos esfuerzos se pierden porque no cualquier órgano que aglutine, por más que integre a amplias masas obreras, es útil para el combate. La razón de este problema se encuentra en la esterilización de que de este esfuerzo hace la burguesía a través de la estructura sindical o su aparato de izquierda, desviando el descontento hacia consignas que en vez de enfrentar los ataques, desunen y dispersan, pero sobre todo al impedir la discusión abierta, la toma de decisiones colectiva y la movilización masiva.

Las Asambleas Generales que en Francia impulsaron los estudiantes en 2006 para enfrentar la ley del primer empleo, y las Asambleas "interprofesionales" (es decir que agrupa a cualquier trabajador de cualquier sector) de las movilizaciones en 2010 para enfrentar los ataques a las pensiones, recogen muy bien las experiencias que los obreros polacos durante las movilizaciones de los años 80 destacaban, es decir aglutinar a grandes masas sin importar el oficio que desempeñan, la empresa en la que laboran o si son desempleados; pero ante todo se caracterizan por:
-  permitir e impulsar la discusión abierta, lo cual impide la imposición de maniobras para desviar el descontento,
-  tomar las decisiones de forma colectiva y con responsabilidad de frente a la Asamblea,
-  elección libre de responsables de tareas y representantes con revocabilidad inmediata de no cumplir los mandatos definidos por la masa organizada, y
-  buscar la extensión de la movilización, impidiendo el aislamiento y concretando de manera viva la solidad proletaria.

Esta expresión de reflexión y acción colectiva del proletariado, contrasta con la dinámica presente en las Asambleas sindicales. Los trabajadores conocen bien ese ambiente; por ejemplo los obreros despedidos de la Compañía de Luz en el centro de México saben que es imposible hacer una toma de palabra en las asambleas sindicales y discutir libremente, menos aún poder marcar tareas y mandatos. En esas asambleas los únicos que hablan son los "líderes" sindicales pero además son los que imponen y reprimen cualquier expresión que salga de su control. Pero esto que de forma brutal y exagerada se vive en la dinámica del SME se repite en todos los sindicatos.

Hay algunas estructuras que al inicio surgen con verdaderos ánimos de aglutinar y organizar la lucha, no obstante, si no logran hacer valer su fuerza y extender su combate, suelen convertirse en estructuras que repiten la dinámica sindical, sobre todo si el aparato de izquierda del capital, alienta y profundiza el aislamiento, creando en su interior un centro de disputa en el que cada grupo no hace otra cosa sino buscar con cada acción reventar cualquier intento por establecer la unidad y la solidaridad, de manera que con propuestas maquilladas de radicalidad van desgastando el coraje y la combatividad presentes al inicio. Un ejemplo claro de este proceso quedó expuesto en lo que fue el "Consejo General de Huelga" (CGH) que surgió con la huelga estudiantil de la UNAM de fines del siglo XX.

Como puede verse, la construcción de organismos unitarios para el combate de los proletarios y demás explotados es una tarea muy complicada y este tema resurge continuamente justamente en discusiones con camaradas trabajadores, llevando a hacer el esfuerzo para ubicar las estructuras que han surgido en las luchas, de manera que se pueda rescatar la experiencia de la historia y sacar lecciones. Una de las estructuras que suelen mencionarse son los llamados "Cordones industriales", que fueron creados durante el gobierno de Salvador Allende en Chile. Con el fin de ampliar la reflexión sobre la forma en que la clase trabajadora puede y debe organizarse, presentamos algunos elementos para el análisis de estos organismos.

¿Fueron los cordones industriales órganos proletarios?

El ambiente que se vive en Chile durante el gobierno de Allende es de una gran confusión para la clase obrera, en tanto que todo el aparato de la izquierda del capital (lo mismo los grupos más "quemados" como el PS o el PC, o los que se presentan como un ala radical, como el MIR) se dedica a crear mitos en torno al momento que se está viviendo, unos hablando de un proceso hacia el socialismo, los otros, completan el esquema al criticar a Allende por la suavidad de sus medidas, pero alentando propuestas como la estatización de la economía, como un pretendido "empuje radical" y "desde abajo" al gobierno de Allende.

En este marco de coraje mezclado con confusión, en 1972 surgen huelgas importantes en defensa de sus condiciones de vida, que en un intento de unificarse crean en Cerrillos-Maipú un comité, al que denominan cordón. Este proyecto de organización al verse copado por las diversas fuerzas del aparato de izquierda del capital (MIR, MAPU, Bandera Roja...) y grupos "radicales" del sindicalismo, imponen un programa que impide la expresión autónoma de la clase obrera. Aunque refieren en su plataforma el aumento salarial y el cierre del parlamento, todo eso queda escondido con la declaración del apoyo al gobierno de la UP. Y aunque había en sectores importantes del proletariado el deseo de construir una organización de combate, los grupos trotskistas, estalinistas y nacionalistas que se disputan el control lo impiden, al grado que logra imponerse a Carlos Altamirano como representante de dicho organismo, siendo este miembro del Partido Socialista (PS), el cual encabeza el gobierno de la UP, por lo que se entiende que sea un abierto promotor de la "alianza de clases".

Desde ese momento, puede notarse que el cordón industrial, aún cuando se forma en un intento por unificar, se mantiene como una suma de sindicatos, y por más que se use la forma de la asamblea, al imponerle orientaciones falsas hacen que se pierda toda esa combatividad, de manera que el descontento real por la degradación existente en sus salarios, queda escondido en discusiones de cómo asegurar la defensa del "gobierno popular", o cómo empujar para que la economía sea estatizada. Incluso se llega al grado de poner como barrera para el desarrollo de la combatividad el llamado a establecer "el control obrero" de las fábricas, que es una gran farsa, en tanto que estas tomas llevadas a cabo por el sindicato en colaboración con el gobierno, aunque logran enfadar a algún capitalista individual que se ve afectado, en realidad les permite afianzar el control de los trabajadores, al imponerle como visión la defensa de la economía nacional y de la fábrica, logrando la aceptación de ritmos de explotación mayor. Por ejemplo, fabricas de lana que fueron tomadas incrementaron su producción de mercancías en 120  %.

Cómo se nota, los cordones no permiten el desarrollo autónomo de la lucha obrera, por el contrario la somete. Pero si logra extender su presencia y hacer crecer su prestigio, es por la polarización que genera el "paro patronal", y en tanto que esta acción es un golpe de mano de un sector de la burguesía (empresarios) al otro sector de la burguesía que se encuentra en el poder (es decir el gobierno de la UP), el contragolpe de este último, es a través del impulso de los cordones (justo en octubre del año 1972 los cordones se expanden hacia Vicuña, Mackeana, O'Higgins...), Y si en el origen de estos cordones había un intento de crear organismos de lucha autónomos, está expansión confirma la imposibilidad de que cumpla esa tarea, en tanto que su motivo de creación se limita ahora a tener un rechazo al paro patronal, pero abrazan como única salida la estatización de los capitales, es decir desarman el descontento y lo enrolan en la defensa de la economía nacional y la defensa del gobierno de Allende.

Cómo puede luchar la clase obrera

Cuando se reflexiona sobre la historia y la experiencia presente en la vida de la clase obrera, se realiza con el fin de sacar lecciones para los futuros combates, poder reconocer los errores, las dificultades que se han enfrentado y combatir las ilusiones, reconociendo el papel de aquellos que se presentaron como "amigos" y que apoyados en el discurso (y no en los hechos reales) siguen presentándose como héroes y referencias para la lucha. Cuando analizamos la historia de los cordones industriales en Chile, nos vemos obligados a preguntar cuál ha sido el papel de los partidos estalinistas y trotskistas que sometieron la combatividad obrera y además, qué posibilidad real existe de crear una instancia de unidad para el combate de los trabajadores en base a la estructura sindical, que aún cuando no lo invoque, responde a esa misma separación gremialista.

Sustentados en ese análisis, la clase trabajadora en este momento requiere recuperar las lecciones que han dejado estos combates, en primer término, resalta el hecho de que las ansias nacionalistas que empuja la burguesía, nada tiene que ver con las necesidades reales de los explotados pues no pueden los trabajadores tener como objetivo la defensa de la economía nacional. Si la burguesía se empeña en que esto sea así, es porque sabe bien que con esta consigna ata a los trabajadores a la defensa de las necesidades del capital.

Una lección vital que se requiere destacar, es que una organización para el combate obrero debe basarse en la discusión abierta y en el combate a las imposiciones mediante la elección libre de los representantes con revocabilidad inmediata, obligando así a que cada acción que se realiza sea una acción reflexiva, consciente y masiva.

Por esa razón, en este momento, en donde hay un escala aguda de ataques en contra de los trabajadores y en general hacia el conjunto de explotados, se requiere reflexionar que la única respuesta que se puede dar es la lucha, pero para que esta sea efectiva requiere ser controlada de forma directa por los trabajadores, no solamente debe de colocar sus necesidades como centro de la movilización (rechazando todas aquellas consignas que buscan diluirlas como la defensa de la democracia, libertad sindical, cambio del "modelo" económico, defensa de la economía nacional...), sino además las decisiones y las acciones deben ser expresión de la fuerza colectiva. La fuerza de las Asambleas Generales puede expresarse cuando se pueden evitar la manipulación de la estructura sindical y de los partidos de la burguesía. La reflexión colectiva y la extensión en busca de la consolidación de lazos solidarios en la clase, es el único camino que los trabajadores tienen para mostrar su fuerza capaz de parar los ataques bestiales de la clase dominante y, más allá, avanzar en su objetivo final.

Tatlin/abril-2011