México: Denuncia de empresas mineras y sindicato por el grupo “Política Obrera”

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Situación nacional

Denuncia de empresas mineras y sindicato por el grupo "Política Obrera"

Recibimos un artículo del camarada JDA, que pertenece al grupo "Política Obrera", en el cual denuncia el accionar de la empresa minera en contra de los trabajadores pero, sobre todo, enfatiza el papel antiobrero declarado del Sindicato nacional de trabajadores mineros, metalúrgicos y similares de la República Mexicana (SNTMMSRM) que ha mantenido por años una supuesta "huelga" de los trabajadores y que en realidad se ha traducido en golpes permanentes a estos últimos. Además, expresa una posición muy clara en cuanto a la ideología sindical misma que domina todavía a muchos trabajadores y que los mantiene atados a ese instrumento de control estatal que es el sindicato. Por otro lado, hay algunas expresiones en el texto referidas a la "lucha reformista", o a la necesidad de llevar las "luchas a una forma superior", que se refieren directamente con el carácter que tienen las luchas de resistencia de los trabajadores y de la relación entre lucha económica y política, ese argumento, nos parece no son muy claras para explicar la dinámica que sigue la lucha proletaria, pero sólo lo señalamos sin desarrollar, en tanto merecen un tratamiento aparte y que en este espacio no es posible asumir, en cambio nos importa saludar el esfuerzo para reflexionar y tomar una postura ante los problemas que enfrenta la clase obrera.

En fin, los compañeros son muy claros en que su motivación "es lograr la unidad del movimiento obrero; su autonomía política, ideológica y organizativa" de la clase obrera; un afán que compartimos completamente con Política Obrera por lo que saludamos su trabajo reflexivo y su disposición abierta a la discusión.

RM

Acerca del conflicto minero

El conflicto entre los obreros mineros y los capitalistas de esa industria, particularmente con los de Industrial Minera México, Grupo México o Southern Cooper Co., como ahora se llama,  es relativamente viejo. Es decir, se inició cuando el sindicato minero-metalúrgico primero le pidió, después le exigió y finalmente le arrebató (a través de una huelga en todas sus minas y plantas metalúrgicas) a la empresa Grupo México 55 millones de dólares, que ésta le debía al sindicato de cuando la compra por parte de Industrial Minera México (antes ASARCO) de la mina de Cananea al gobierno mexicano.

En esa ocasión, la relativamente nueva Industrial Minera México, que se había formado en 1978, a raíz de la compra de un grupo de capitalistas mexicanos encabezados por el Sr. Germán Larrea, de los bienes en México, de la empresa norteamericana ASARCO (American Smelting and Refining Company), concursó en 1990 por la compra  de la mina de Cananea, pero como el dinero no le alcanzaba, le pidió dinero prestado al sindicato, en esa época encabezado por el ilustre rufián sindical Napoleón Gómez Sada, quien ni tardo ni perezoso, como siempre que se trataba de complacer a los capitalistas, tomó dinero de los fondos sindicales para apoyar a los empresarios mexicanos. Un préstamo sin fecha de pago y lo más seguro a fondo perdido.

Como haya sido, el asunto es que, el reclamo de ese dinero creó un distanciamiento irreconciliable entre la empresa Grupo México, el Gobierno de México y el comité ejecutivo del sindicato minero, encabezado ya en esos momentos por Napoleón Gómez Urrutia, heredero de su padre Napoleón Gómez Sada. Después de esos acontecimientos, vino la tragedia en la mina Pasta de Conchos dónde murieron 65 mineros debido a las condiciones de inseguridad con las que se trabajaba en dicha mina propiedad del Grupo México. A raíz de esa situación, el sindicato de mineros demandó mejores condiciones de trabajo, demanda que concluyó con el estallamiento de una huelga bastante generalizada en diversas empresas minero metalúrgicas del país en el 2007. Varias de esas huelgas se levantaron de diversas maneras, la mayoría con saldo negativo para los obreros y al final sólo quedaron 3 empresas del Grupo México en huelga: la mina de Cananea, la mina de Taxco y la de Sombrerete. Huelgas que han durado hasta la fecha.

La lucha de estos últimos años de los obreros mineros metalúrgicos, particularmente la de los 3 centros de trabajo que todavía continúan en huelga, nos permite ver la difícil situación por la que pasa el movimiento obrero en México. Los obreros, atrapados en la lucha sindical, están a merced de los dirigentes sindicales que voluntariamente (la mayoría) o involuntariamente sirven a los intereses de los capitalistas. No se necesita ser muy perspicaz para darse cuenta de que la huelga de los mineros de Cananea, Sombrerete y Taxco, a quién finalmente benefició es a los capitalistas del Grupo México. Una huelga no debería durar tanto tiempo, desde el punto de vista de los trabajadores. Sobretodo sabiendo cómo se las gastan los capitalistas y su Estado. Sabiendo que recurren a mil y una jugarretas legales. Sabiendo que tienen la ventaja en todos los sentidos, pues tienen el poder del Estado en sus manos. Sabiendo que por lo tanto, tienen en sus manos el arma del despido masivo. Arma a la que recurren de manera constante (Compañía de Luz, Goodyear Oxo, etc.) y la cual ya aplicaron por enésima vez a los mineros, en particular a los de Cananea y Nacozari, que en 25 años han vivido esa experiencia por lo menos 3 veces. Además, hay que comentar que la huelga estalló en el momento en que la crisis económica se agudizó, todo 2007, 2008 y 2009, cuando los precios de los metales en general bajaron. Ahora que otra vez el precio se ha recuperado con creces, quieren reabrir las minas. Lo hacen bajo el expediente del despido masivo. El tinglado está muy bien montado y Gómez Urrutía muy bien cobijado. Tan es así que sale en la tele y los periódicos firmando contratos colectivos con empresas muy importantes.

Pero el problema de los obreros mineros; de todos los obreros del país y su movimiento no sólo son los dirigentes sindicales, que a fin de cuentas van a apoyar a los capitalistas que más les convenga. El problema es la lucha sindical en sí misma, la cual por su propia naturaleza los lleva a no poder avanzar en su emancipación y por el contario los somete cada vez más al yugo capitalista. La lucha sindical mantiene a los obreros sometidos a la legalidad capitalista, a la ideología, la política y la organización política burguesas. Los mantiene sin entender que todos y cada uno de los patrones de México y el mundo forman una misma y única clase social, la clase de los capitalistas que los oprime y los explota. Los mantiene sin comprender que el Estado y el gobierno son un instrumento de los capitalistas para mantener su dominio político y económico.

Los obreros mexicanos en general no han entendido que todos los obreros de cualquier raza, nacionalidad o especialidad, forman una misma y única clase, que tienen los mismos intereses y enfrentan a los mismos enemigos. Que por tanto deben desligarse del sindicalismo y la lucha reformista, llevando sus luchas a una forma superior, a la forma de lucha comunista, que dejando atrás los límites de la legalidad y formas capitalistas, consiste en combinar las diferentes formas de lucha (no siempre la huelga es la forma más conveniente), en pasar con habilidad de una a otra, en elevar constantemente la conciencia de los obreros, en lograr su autonomía y ampliar el área de sus acciones colectivas. Implicando en cada lucha a obreros de distintas fábricas y sectores. Eliminando la división gremial o sindical. Hay acciones ofensivas y defensivas. Tenemos que saber cuándo y como enfrentar cada situación y saber que determinada forma de lucha aplicar en ese determinado momento.

Lo importante es lograr la unidad del movimiento obrero; su autonomía política, ideológica y organizativa. Las huelgas de los mineros en general y las de Taxco, Sombrerete y Cananea han logrado todo lo contrario: la desmovilización y la desorganización de los obreros.

JDA / 13 de septiembre de 2010