La crisis económica: El capitalismo de Estado está sin margen de maniobra

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Hoy no se puede ocultar. De acuerdo al anuncio en diciembre de la oficina nacional de investigaciones económicas- la agencia responsable de fechar el inicio de una recesión en EE.UU. - la economía americana ha estado en recesión desde diciembre del 2007. Es decir, la mayor parte del año pasado ¡los señores Bernanke, Paulson, la Casa Blanca y el Congreso estuvieron ocupados en negar la existencia e intentando evitar una recesión que ya había comenzado!

Pero ahora nos están diciendo que todo ha pasado ¿Quién se preocupa por la falta de sentido de la realidad de la administración Bush? Es 2009 y con el año nuevo viene un presidente nuevo que predice que la economía empeorará en lugar de mejorar, un nuevo congreso listo para actuar donde el último fracasó, y un gran nuevo equipo económico educado en las instituciones americanas más prestigiosas, con ideas frescas para salvar al capitalismo de la catástrofe.

Como si no hubiese continuidad con los funcionarios económicos salientes que representaron un capital nacional que, en general, ocultaron la gravedad de la situación económica y llegaron a decir que había una luz al final del túnel; la administración entrante parece apegarse más a la realidad, reconociendo abiertamente que la economía está pasando por la peor recesión desde la gran depresión, y que no habrá una fácil recuperación en los siguientes dos años. ¿A qué se debe este cambio de lenguaje en la clase dominante al cual pertenece tanto el equipo político saliente como entrante? ¿Es posible que dados los hechos obstinados de una catástrofe económica que se desarrolla, para los teóricos económicos de la burguesía es más difícil alcanzar el autoengaño? Es más probable que este lenguaje más veraz sea sobretodo, un trabajo político para dar a la nueva administración una mejor ocasión para maniobrar en su búsqueda para revertir el desastre económico actual. Particularmente esta política está calculada para reforzar las ilusiones sobre la posibilidad de un futuro mejor extendidas por la retórica de la campaña presidencial de Obama acerca del "cambio."

Aún con el hecho de que la burguesía no ha podido hasta ahora contener la crisis, las probabilidades de éxito para Obama no son definitivamente buenas. Hasta hoy, nada de la caja de herramientas usada por los doctores del capitalismo moribundo ha funcionado. Después de los incontables trucos monetarios y fiscales - la tasa de interés de la FED está a punto de ser negativo, trillones de dólares se han inyectado al sistema financiero, el déficit presupuestal federal ha alcanzado el trillón de dólares - la economía sólo empeora. El sistema financiero todavía está en la confusión, mientras la llamada economía real empeora cada día. La venta de mercancías y materias primas cae rápidamente; trayendo consigo una onda de compañías en quiebra y el despido masivo de trabajadores en todos los sectores de la economía. Aunque todavía no hay cifras comprensibles sobre la actividad económica durante la última temporada vacacional, todas las estimaciones predicen ventas bajas históricas, mientras las últimas cifras oficiales de desempleo ofrecían una tasa del 7.2%, el más alto de los últimos 16 años. Si se incluyera a los trabajadores que se han dado por vencidos y ya no buscan empleos que no existen y a los trabajadores subempleados que desean un trabajo de tiempo completo pero son obligados por la situación económica a aceptar trabajos por horas, el índice de desempleo y subempleo, según algunas estimaciones alcanzaría el 13%.

Y aunque la economía de EEUU está en el ojo del huracán, este no es un acontecimiento americano, sino se trata de una crisis económica mundial. Todo el mundo se hunde en la recesión. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (la OCDE) ha pronosticado que Estados Unidos, la economía más grande del mundo, sufrirían una contracción del 2.8% en el cuarto trimestre de 2008. Alemania, la economía europea más grande y el número tres del mundo, cayó oficialmente en la recesión el pasado mes de noviembre. Francia, con un crecimiento insignificante de 0.1 por ciento en el tercer cuatrimestre apenas logró evitar una recesión técnica. Italia está oficialmente en recesión y el banco de Inglaterra ha dicho que la economía británica probablemente también ya está allí. Fuera de la zona del euro, la economía japonesa, la segunda del mundo, predijo su entrada en recesión a finales de 2008 y continúa contrayéndose en 2009. Según una declaración reciente de la OCDE, "la OCDE en su totalidad está actualmente en recesión y permanecerá probablemente allí por cierto tiempo".

Además, incluso los llamados  "mercados emergentes" representados por Rusia, China, la India, Indonesia y Brasil, que hasta hace poco tiempo se pensaban aislados de alguna manera del actual tsunami financiero, ahora también les está llegando el agua, abandonando su clasificación de próximas superestrellas del capitalismo mundial.

Las masivas convulsiones que han golpeado al capitalismo mundial los dos últimos años han revivido el fantasma de la gran depresión de los años 30. Los mismos especialistas de la burguesía están hablando de las semejanzas y muchos sostienen la necesidad de las mismas políticas intervencionistas del Estado con las cuales la burguesía respondió a la peor -hasta ese tiempo- abierta crisis económica de su sistema. Incluso se puede leer en las descripciones burguesas de la prensa acerca de la vuelta del "capitalismo de Estado" refiriéndose a las políticas económicas que todos los estados nacionales están decretando en sus intentos por contener la actual crisis.

 

Hacia un reforzamiento del capitalismo de Estado

Ante el actual terremoto que sacude al capitalismo en todo el mundo, todos los gobiernos están respondiendo con una andanada de programas "urgentes", nacionalizaciones y paquetes de "estímulo económico". Estas políticas, que están en contradicción abierta con la gustada ideología del "mercado libre", según la cual el capitalismo puede, a través "de la mano invisible" del mercado, resolver sus propias contradicciones, son lo que algunos comentaristas económicos refieren como vuelta al capitalismo de Estado.

La realidad es que el capitalismo de Estado "no está volviendo," básicamente porque nunca se fue. Pero lo que los revolucionarios consideran capitalismo de Estado y lo qué este concepto significa para los especialistas de la burguesía obviamente no es la misma cosa. Así, es necesario hacer algunas observaciones generales sobre lo que queremos decir con capitalismo de Estado. Para nosotros:

  • el capitalismo de Estado no es una política económica que los gobiernos pueden adoptar o abandonar a voluntad, sino una nueva forma histórica de capitalismo en sí que todos los países han adoptado en la fase decadente de este sistema económico. Desde 1914 en un mundo dividido por rivalidades económicas, confrontación imperialista encarnizada y el espectro de la revolución, la clase dominante se ha reunido detrás del Estado nacional como el último garante contra las tendencias a la desintegración de la crisis económica y el defensor principal del imperialismo nacional interés en la arena mundial.
  • la principal característica del capitalismo de Estado es la tendencia del Estado a concentrar toda la vida de la sociedad. Económicamente se manifiesta por la tendencia del Estado a tomar el control directo de la producción y distribución de mercancías, políticamente por la concentración del poder político en manos de una omnipotente burocracia permanente que preside todos los aspectos de la vida de la sociedad. Se suprime la disensión política, particularmente de la clase obrera -sus anteriores organizaciones permanentes, los partidos y sindicatos se han integrado en el Estado- pero también a la misma clase dominante.
  • el capitalismo de Estado puede tomar varias formas dependiendo de las especificidades históricas del país o circunstancias coyunturales. Apareció por primera vez durante la I Guerra Mundial donde cada gobierno de los adversarios en lucha toman el control del aparato productivo y enfocan toda la energía de la sociedad hacia el esfuerzo de la guerra. Sin embargo, el capitalismo de Estado no se limita a los períodos de guerra abierta o crisis económica abierta como el "New Deal" de Franklin D. Roosevelt, etc, etc. Los regímenes "socialistas" de la hoy extinta Rusia y Europa del Este, así como de la actual China y Cuba "comunistas", no representan más que un tipo particular de capitalismo de Estado. Lo mismo vale para los regímenes nazis y fascistas que las abiertas dictaduras militares que han aparecido y desaparecido en muchos países del Tercer Mundo. Y esto también es válido para las llamadas democracias occidentales de hoy, a pesar de su lealtad ideológica a la "economía de libre mercado" y "libertad política".
  • El capitalismo de Estado ni es progresista, ni una solución a la crisis del sistema. El capitalismo de Estado al contrario es en sí una expresión de la crisis del sistema, una manifestación de que las relaciones de producción capitalistas han llegado a ser demasiado estrecha para las capacidades productivas existentes en la sociedad. Las políticas económicas del Estado, cuando no son simples herramientas para la movilización de todos los recursos de la sociedad para la guerra imperialista, tiene como meta mantener el capitalismo a flote por el engaño de las leyes económicas de este sistema. Ésta es la explicación detrás de la política al parecer absurda del gobierno de salvar  a cualquier precio a empresas "demasiado grandes para quebrar" olvidando que el capitalismo posee el principio económico de la "supervivencia del más apto."

 

El "New Deal" de Obama

Con la actual semejanza de la crisis económica a la gran depresión en primer plano, la administración entrante de Obama se está comparando a menudo con la llegada al poder de Franklin D. Roosevelt en 1933. El estímulo "económico" prometido de Obama con una mezcla de reducciones de impuestos y de programas financiados por el gobierno a la infraestructura, se está presentando como una especie de "New Deal" que se supone hará "hacer arrancar la economía" y salvar al capitalismo americano.

Sin embargo, en nuestra opinión, cualquiera que sean las semejanzas de la situación actual a la gran depresión, la situación del capitalismo mundial hoy es mucho peor que en los años 30. Por supuesto, en un sentido formalista, el derrumbamiento del sistema financiero, el hundimiento de la producción, y el índice de desempleo, por mencionar algunos indicadores económicos, fueron afectados mucho más dramáticamente en la gran depresión de lo que hemos visto hasta hoy. Para 1933, el desempleo en EEUU había alcanzado el 25 % de la fuerza de trabajo, la producción nacional había caído más de 30 %, la bolsa había caído cerca de 90 %, y más de una tercera parte de la banca nacional había quebrado. En comparación, el actual índice de 7.2 por ciento de desempleo y el todavía positivo PIB parecen insignificantes.

Pero ésta no es la historia completa. Primero, lo que los especialistas "olvidan" es que la actual crisis no comenzó en 2007. Como hemos precisado en otras ocasiones, la actual depresión económica es apenas un momento en la crisis abierta del capitalismo que empezó a finales de los años 60, y que solamente ha empeorado desde entonces, a pesar de las "recuperaciones" que siguieron a las "recesiones cada vez peores" durante las cuatro décadas pasadas. A través de estos años -hasta hoy- las políticas de capitalismo de Estado han podido evitar un derrumbe dramático similar al de la gran depresión, pero solamente al precio de la agravación de la crisis crónica del capitalismo a largo plazo. Así, la recesión en curso -en EEUU y a través del mundo- con su dramática sacudida en el sistema financiero y su aparentemente irresponsable manipulación económica del gobierno, expresa el ajuste de cuentas con la realidad de un sistema en crisis mantenido artificialmente vivo por políticas de capitalismo de Estado.

Seamos claros, las políticas preparadas por los brillantes muchachos de Obama no son nuevas, son variantes de las mismas políticas del capitalismo puestas en marcha por el Estado en un momento u otro durante las cuatro décadas pasadas y fueron ampliamente utilizadas durante la era de la depresión por Franklin D. Roosevelt. Sin embargo, el fracaso del capitalismo de Estado como instrumento mágico para mantener vivo este sistema moribundo es lo que da a la actual depresión económica mundial  su verdadero significado histórico. Y esto no presagia nada bueno para la administración de Obama. En otras palabras, el margen de maniobra que el Estado tiene hoy para manipular la economía es mucho menor que el que tenía la burguesía en los años 30. En cualquier caso, es un mito que el New Deal constituyera una "solución" a la crisis económica en los años 30. Después de lograr contener el devastador descenso en espiral iniciado en 1929 el New Deal funcionó como válvula de escape. Hubo otro descenso económico en 1937 y la economía solamente recuperó el nivel de la era de la pre-depresión en el contexto de la economía de la guerra durante la matanza de la segunda guerra mundial. Incluso la prosperidad en el período de reconstrucción de posguerra no fue solo resultado de las políticas del capitalismo de Estado, sino producto de un conjunto de circunstancias históricas que no pueden ser explicadas aquí -ver la serie de artículos sobre las razones de la prosperidad de posguerra en los últimos números de la Revista Internacional.

Como hemos repetido anteriormente, la realidad es que la burguesía no tiene ninguna solución a la crisis de su sistema y ningún futuro que ofrecer a la sociedad a excepción de una crisis cada vez más devastadora y guerras imperialistas más mortales. Las políticas de capitalismo de Estado nunca han podido superar la crisis, lo más que pueden hacer es proporcionar en todo caso un último recurso para el moribundo sistema capitalista.

La solución a la crisis descansa en la superación histórica del capitalismo y con ella la división de la sociedad en clases y la explotación. Es responsabilidad histórica de la clase obrera dar una alternativa verdadera a la sociedad. El actual resurgir de la lucha de clases a través del mundo es un paso necesario para la solución de la clase obrera a la crisis mundial: el derrocamiento del capitalismo y la construcción de una verdadera comunidad humana.

Eduardo Smith febrero del 2009