El Nucleo Comunista Internacional, una expresión del esfuerzo de toma de conciencia del proletariado

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Como

ya lo hemos puesto de relieve en varias ocasiones en nuestra

prensa (1),

el periodo actual está caracterizado por un viraje en la

relación de fuerzas entre las clases favorable al

proletariado después de todo un periodo de retroceso en la

combatividad y en la conciencia de este último resultante

de las inmensas campañas ideológicas que habían

acompañado el hundimiento de los regímenes llamados

“socialistas” a finales de los años 80. Una de

las manifestaciones de este viraje es “el proceso

existente en la clase, de reflexión profunda, aunque hoy

todavía subterránea, lo cual se plasma, entre otras

cosas, en algo que se confirma más y más: la

aparición de toda una serie de elementos y grupos, jóvenes

muchas veces, que se acercan a posiciones de la Izquierda

comunista” (2).

Esta aparición de elementos que se orientan hacia la

Izquierda comunista es, evidentemente, un fenómeno de una

importancia capital puesto que es una de las condiciones de la

constitución del futuro partido revolucionario mundial.

Incumbe, por consiguiente, a las organizaciones de la Izquierda

comunista aportar la máxima atención al surgimiento

de estas nuevas fuerzas con objeto de fecundarlas y permitirles

beneficiarse de su experiencia e integrarlas en una actividad

revolucionaria organizada. Se trata de una tarea especialmente

difícil y delicada y que ha sido objeto de numerosas

reflexiones y discusiones en el movimiento obrero. Marx y Engels

fueron los primeros en dedicar a esta cuestión numerosos

esfuerzos, especialmente dentro de la primera organización

internacional de la que se dotó la clase obrera, la

Asociación internacional de los trabajadores (AIT o Primera

internacional). Más próximo a nosotros, uno de los

méritos de Lenin y los bolcheviques, a partir del congreso

de 1903 del POSDR (3),

es haber abordado a fondo esa cuestión aportándole

respuestas, lo que permitió a los bolcheviques estar a la

altura de sus responsabilidades en la Revolución de Octubre

1917. Se trata de una tarea que la CCI se ha tomado siempre muy en

serio, particularmente inspirándose en estos grandes

nombres del movimiento obrero y en las organizaciones en las que

militaron. Es una de las razones por las que, frente al

surgimiento de nuevas fuerzas revolucionarias, volvemos sobre este

tema dedicándole una serie de artículos en nuestra

Revista internacional. De forma más precisa,

pensamos que es necesario ilustrar, una vez más, la

diferencia que existe entre “la visión marxista y la

visión oportunista del Partido” (según el

título de un artículo que publicamos en la Revista

internacional 103 y 105). Por ello dedicamos el primer

artículo de esta serie a la más reciente de estas

experiencias, el surgimiento en Argentina de un pequeño

grupo de revolucionarios, el Núcleo comunista internacional

(NCI) donde justamente esas dos visiones se han confrontado una

vez más.

El

NCI (4) ha sido uno de los blancos de la furiosa

ofensiva desatada por la “Triple Alianza” formada por

el oportunismo (el BIPR), los parásitos (FICCI) y un

extraño aventurero megalómano, fundador, máximo

dirigente y único miembro de un “Círculo de

ComunistaS InternacionalistaS

de Argentina que cual vulgar impostor se ha arrogado la

“continuidad” del NCI, pretendiendo haberlo destruido

para siempre.

En

este artículo vamos a analizar cómo surgió el

NCI, cómo tomó contacto con la CCI, cuál fue

la evolución de sus relaciones con nuestra organización,

qué lecciones ha aportado esta experiencia y qué

perspectivas de trabajo se plantean tras haber conseguido

desenmascarar al ridículo impostor, que ha logrado ser

respaldado por el oportunismo del BIPR que pretendía

aprovechar sus maniobras para atacar a la CCI sin importarles de

paso destruir el NCI (5).

Este

análisis persigue dos objetivos: en primer lugar,

reivindicar el combate de unos militantes que expresan una

contribución del proletariado en Argentina a la lucha

general del proletariado mundial. En segundo lugar, sacar

lecciones del proceso de búsqueda de una coherencia

comunista internacionalista viendo los obstáculos y

dificultades que se alzan en el camino pero también los

elementos de fuerza con que contamos.

Surgimiento y toma

de contacto con la CCI

En

una carta en la que se explicaba la trayectoria política

del grupo y de sus miembros (12-11-03), el NCI se presenta como:

un pequeño grupo de camaradas que

provenimos de diversas experiencias políticas, de distintas

actuaciones en el movimiento de masas, y de distintas

responsabilidades políticas. Pero todos nosotros tenemos un

tronco común que fue el Partido comunista de Argentina (…)

Luego algunos de nosotros por los años 90, se

incorporaron al Partido obrero, al partido Trabajadores por el

socialismo, y otros se refugiaron en el sindicalismo. Pero el

primer núcleo surge de nuestro rompimiento junto con una

pequeña fracción del PTS, llamada LOI, el cual luego

de algunas ­discusiones entre los años 2000 y

principios del 2001 (enero/febrero), decidimos no fusionarnos con

dicha corriente trotskista, por existir diferencias de

principios”.

A partir

de ahí se desarrolló un arduo proceso que llevó

a estos compañeros a encaminarse

a partir de poseer Internet, a conocer

vuestras posiciones y de las otras corrientes del denominado arco

de la izquierda comunista, y a pasarnos materiales y a leer cada

uno de ellos, fundamentalmente el IBRP y la CCI, esto durante

finales del 2002”.

El

estudio de las posiciones de las corrientes de la Izquierda

comunista llevó a los compañeros a decantarse en el

curso de 2003 por las posiciones de la CCI:

lo que más nos acercó a la

CCI no fueron solamente vuestras pautas programáticas, sino

también documentos que leímos y que se hallan

publicados en la página Web, como el debate con los

camaradas rusos, el curso histórico, la teoría de la

decadencia del capitalismo, las posiciones acerca del partido, y

su vinculo con las masas, la corrección en la situación

Argentina, el debate con el BIRP acerca del partido, entre las más

destacadas”.

Esta

asimilación llevó al grupo a adoptar unas posiciones

programáticas muy próximas a la Plataforma de la

CCI, a crear una publicación (Revolución

comunista, de la cual aparecieron cuatro números entre

octubre 2003 y marzo 2004) y establecer un contacto con la CCI que

comenzó en octubre 2003.

El Llamamiento al

medio político proletario

Un

doble proceso se abrió a partir de entonces: por una parte,

discusiones más o menos sistemáticas de las

posiciones de la CCI, de otro lado, intervención ante el

proletariado en Argentina centrándose en las cuestiones más

candentes: ¿lo que pasó en diciembre 2001 en

Argentina fue un avance de la lucha proletaria o fue una revuelta

sin perspectivas? En un artículo aparecido en Revolución

comunista número 2, escrito con motivo del segun­do

aniversario de aquellos sucesos, se da un claro pronunciamiento:

esta nota tiene por objetivo fundamental

desvelar las equivocaciones que las distintas corrientes vertieron

en las distintas páginas de sus publicaciones, panfletos,

volantes etc., caracterizando los sucesos ocurridos en la

Argentina hace dos años atrás como algo que en

realidad no lo fue: una lucha proletaria”.

Llevamos,

vía Internet, un debate sobre la cuestión sindical

que sirvió para clarificar y superar residuos (6)

de la concepción izquierdista de “trabajar en los

sindicatos para oponer a la base contra la dirección”

que pervivían en el Núcleo. Se trató de una

discusión sincera y fraternal en la cual en ningún

momento las críticas que planteamos fueron percibidas como

una “persecución” o un “anatema”

En

diciembre 2003, el NCI lanzó un “Llamamiento al medio

político proletario” planteando la realización

de Conferencias internacionales

con el objetivo preciso de que la misma

constituya un polo de enlace y de información donde las

diversas organizaciones debatan programáticamente sus

diferencias políticas y en donde puedan emerger acciones

unificadas frente a los enemigos de la clase obrera: la burguesía,

ya sea confeccionando documentos públicos en común,

organizando reuniones publicas de cara a lo más avanzado

del proletariado dando cuenta que nos une y que nos divide, como

asimismo cualquier otra iniciativa que pudiera emerger”.

Para

la CCI es evidente que este Llamamiento chocaba contra el

sectarismo y la irresponsabilidad reinantes en la mayoría

de grupos de la Izquierda comunista. Pero, por nuestra parte,

apoyamos la iniciativa pues partía de una apertura a la

discusión y la confrontación de posiciones, así

como una voluntad de llevar acciones comunes contra el enemigo

capitalista:

Saludamos vuestra propuesta de celebrar una

nueva conferencia de grupos de la Izquierda comunista (un “nuevo

Zimmerwald” para utilizar vuestros ­términos).

Por su parte, la CCI ha defendido siempre esta perspectiva y

participó con entusiasmo en las 3 conferencias que se

celebraron a finales de los años 70 y comienzos de los 80.

Desgraciadamente, como muy probablemente sabréis, los otros

grupos de la Izquierda comunista estiman que tales conferencias no

están a la orden del día dada la naturaleza y la

importancia de las divergencias existentes entre los diferentes

grupos de la Izquierda comunista. Esa no es nuestra opinión,

pero como dice el proverbio: “Para

divorciarse basta con que uno sólo lo quiera, pero para

casarse tienen que estar de acuerdo los dos”.

Evidentemente, en el periodo actual, no se plantea la cuestión

del “matrimonio” (es decir, el agrupamiento en el seno

de una misma organización) entre las diferentes corrientes

de la Izquierda comunista”.

En

este marco general, pusimos de manifiesto una orientación

que debe guiar el trabajo de los pequeños grupos que surgen

en los distintos países sobre la base de las posiciones de

clase o en proceso de acercamiento a ellas:

Esto no significa que no sean posibles

“matrimonios” en el periodo actual. En realidad, si

existe un acuerdo programático profundo entre dos

organizaciones alrededor de una misma plataforma, no solo es

posible sino necesario que se agrupen: el sectarismo que afecta a

muchos grupos de la Izquierda comunista (y que conduce, por

ejemplo, a la dispersión de la corriente “bordiguista”

en una multitud de pequeñas capillas en las que es difícil

comprender los desacuerdos programáticos) constituye uno de

los tributos que sigue pagando la Izquierda comunista a la

terrible contrarrevolución que se abatió sobre la

clase obrera en los años 20” (Carta del 25-11-03).

Encuentro con la

CCI

Aparte

de la CCI, únicamente el Partido comunista internacional

(Il Partito, llamado “de Florencia”) y el BIPR

respondieron al llamamiento (7). Ambas respuestas

fueron claramente negativas.

En

su respuesta, el BIPR afirma de forma perentoria:

Ante todo, estamos sorprendidos porque, 23

años después del fin del ciclo de Conferencias

internacionales de la Izquierda comunista (convocadas

originariamente por el PC internacionalista de Italia) que

demostró lo que desarrollaremos más adelante,

semejante proposición se presenta ingenuamente idéntica

en una situación completamente diferente”.

¿Cómo

se les ocurre a esos “intrusos” plantear algo que

“hace 23 años” ya “resolvió”

(8) el BIPR? El desdén “trascendental”

(la misma actitud que Marx ve en Proudhon (9)) que el

BIPR manifiesta ante los primeros esfuerzos de elementos de la

clase es profundamente desalentador (10). ¡Y este

es el “único polo válido de reagrupamiento”

como proclaman a todas horas sus interesados aduladores de la

FICCI!

El

PCI pone por delante –¡ante un grupo recién

nacido!– todos los desacuerdos posibles, empezando por la

cuestión del partido, donde la argumentación que da

es tan endeble que raya en el ridículo:

Quizá la que primero salta a la

vista es la concepción de partido, nosotros, nuestro

partido, nos consideramos los continuadores del partido histórico

que iniciaron Marx y Engels, y que nunca ha dejado de existir

desde entonces, pues a pesar de las épocas difíciles

por las que ha podido pasar, la antorcha de la doctrina marxista

se ha mantenido siempre encendida gracias a organizaciones como la

Izquierda comunista de Italia o el Partido bolchevique ruso”.

Mantener

encendida la antorcha de la doctrina marxista es la base misma de

la CCI y es de lo que intenta explícitamente reclamarse el

propio NCI. ¡Cualquier excusa es válida para evitar

la confrontación política!

Como

puede verse por ambas respuestas, la perspectiva para los grupos

nuevos que actualmente está segregando el proletariado

sería muy sombría si sólo existieran en el

campo de la Izquierda comunista las organizaciones que han escrito

esas respuestas. Ambas organizaciones los miran desde lo alto de

sus baluartes sectarios dándoles como única

posibilidad aceptar a pies juntillas el “agrupamiento

internacional” del BIPR o integrarse “persona a

persona” en el PCI. ¡Estas posturas están a

años luz de las que adoptaron Marx, Engels, Lenin, la IIIª

Internacional o la Fracción italiana de la Izquierda

comunista! (11)

Por

eso no es nada extraño que, ante el fracaso del

Llamamiento, los compañeros decidieran acercarse a la CCI

lo que cristalizó en el envío de una delegación

a Buenos Aires en abril 2004 que llevó a cabo numerosas

discusiones con los componentes del NCI abordándose

cuestiones como los sindicatos, la decadencia del capitalismo, el

funcionamiento de las organizaciones revolucionarias, el papel de

los Estatutos, la unidad de los tres componentes del programa del

proletariado: posiciones políticas, funcionamiento y

comportamiento. Propusimos una reunión general que acordó

el establecimiento de discusiones regulares sobre la

descomposición del capitalismo, la decadencia de este

sistema, los Estatutos, textos sobre la organización y el

funcionamiento de los revolucionarios etc., todo ello en la

perspectiva de integrarse en la CCI:

Con relación a la visita

internacionalista de la CCI, los miembros del núcleo han

considerado en forma unánime que la misma ha superado

enormemente las expectativas que habíamos depositado en

dicha visita, no solo por los acuerdos logrados, sino también

por el gran avance que dicha visita significó para nosotros

(...) Asimismo, si

bien nuestro objetivo significaba integración con la CCI,

esta visita permitió no solo conocer por dentro a dicha

corriente internacional y su programa, sino también su

conducta revolucionaria e internacionalista” (Resolución

del NCI, 23 de febrero del 2004).

El peligro de los

gurús

Tras

la visita de nuestra delegación, el grupo acordó

colaborar con artículos sobre la situación en

Argentina en la prensa de la CCI. Estas contribuciones fueron muy

positivas destacando en particular un artículo denunciando

el engaño del “movimiento piquetero” que ha

sido muy útil para desenmascarar mitos de

“revolucionarismo” que propagan frente al proletariado

de los países centrales, izquierdistas y grupos

“anti-globalización” (12).

Entre

las discusiones que abordó el NCI destacó el

problema de los comportamientos que deben darse dentro de una

organización proletaria y que afectan a la naturaleza de la

futura sociedad por la que se lucha: ¿El fin justifica los

medios? ¿Se puede implantar el comunismo, una sociedad de

liberación y comunidad de todos los seres humanos,

entregándose a prácticas de calumnia, delación,

manipulación, robo etc., que destruyen en la raíz la

más básica sociabilidad? ¿El militante

comunista debe aportar de forma desprendida lo mejor de sí

mismo a la causa de la emancipación de la humanidad o, por

el contrario, se puede servir a esa causa persiguiendo fines de

protagonismo personal, de caudillaje, de utilización de

otros como peones para fines particulares?

Estas

discusiones llevaron a los miembros del NCI a una discusión

a fondo sobre los comportamientos de la llamada FICCI que condujo

a la elaboración de un documento realizado el 22-5-04 en el

que se condena a dicha banda con “conocimiento a través

de la lectura de las publicaciones, tanto de la CCI, como de la

Fracción interna de la CCI”, considerando que

tenía una conducta “ajena a la clase obrera y a la

Izquierda comunista” (13).

Pese

a esos progresos, un problema empezaba a manifestarse. En una

carta de balance del viaje habíamos señalado que:

«... sin funcionamiento colectivo y unitario

no puede existir una organización comunista. Las reuniones

regulares, llevadas a cabo con rigor y con modestia, sin objetivos

desmedidos pero con tenacidad y espíritu riguroso, son la

base de esa vida colectiva, unitaria y solidaria. Evidentemente,

lo colectivo no se opone al desarrollo de la iniciativa y la

contribución individual. La visión burguesa de lo

“colectivo” es la de una suma de clones donde todo

espíritu de iniciativa y contribución individual es

sistemáticamente aplastado. Esta falsa visión ha

sido simétrica y complementariamente desarrollada tanto por

los ideólogos liberales y libertarios como por sus

supuestos antagonistas estalinistas. Frente a ello, la visión

que desarrolla el marxismo, es la de un marco colectivo que

fomenta y desarrolla la iniciativa, la responsabilidad y la

contribución individual. Se trata de que cada cual aporte

lo mejor de sí mismo en concordancia con lo que decía

Marx en la Crítica del

Programa de Gotha: “De cada cual según su

capacidad”».

Uno

de los integrantes del núcleo, B., llevaba una práctica

en oposición radical a esta orientación. En primer

lugar, monopolizaba de forma exclusiva los medios informáticos

de Internet, la correspondencia y contactos con el exterior, la

redacción de textos, aprovechando para ello la confianza

que los demás compañeros le dispensaban. En segundo

lugar, en contra de la orientación acordada en el viaje de

abril, desarrollaba una práctica organizativa consistente

en evitar todo lo posible las reuniones generales del grupo en las

cuales todos podían expresarse, decidir sobre las

orientaciones y controlar de manera colectiva sus actividades. En

su lugar, se reunía por separado con uno o a lo sumo dos

camaradas, lo cual le otorgaba el control de todos los asuntos. Se

trata de una práctica típica de los grupos burgueses

donde el “responsable” o “comisario político”

se reúne con los distintos miembros tomados separadamente

para mantenerlos divididos y a la vez ignorantes de todas las

cuestiones. Esto llevó a que, como nos han testimoniado

posteriormente los compañeros del NCI, ellos mismos no

sabían realmente quién era miembro del NCI y qué

tareas eran encomendadas por el señor B a gente que ellos

ni conocían (14).

Otro elemento de su política era evitar

cualquier discusión seria en las escasas reuniones más

o menos generales. Los compañeros han manifestado su

malestar ante el hecho de que el ciudadano B. interrumpía

cualquier discusión arguyendo que se debía pasar

rápidamente a “otro asunto”. Para vaciar de

contenido las escasas reuniones plenarias, B ­propiciaba la

máxima informalidad: reducir la reunión a una cena

donde ­participaba gente, familiares u otros, que no formaban

parte de la organización.

Esta práctica organizativa es radicalmente

ajena al proletariado y es propia de los grupos burgueses,

particularmente de la izquierda y extrema izquierda. Su objetivo

es doble: en primer lugar, mantener a la mayoría de

compañeros en el subdesarrollo político,

desposeyéndoles sistemáticamente de los medios para

tener un criterio propio; en segundo lugar, y en concomitancia con

lo anterior, transformarlos en masa de maniobra de la política

del “gran líder”. El ciudadano B pretendía

utilizar a sus “compañeros” (15)

como trampolín para convertirse en una “personalidad”

dentro del medio político proletario.

Combate por la

defensa de la organización

Los

planes del ciudadano B se vieron obstaculizados por dos factores

con los que su arrogancia y presunción no contaba: de un

lado, la firmeza y la coherencia organizativa de la CCI; de otro

lado, el que los compañeros, pese a tener medios limitados

y a la sorda obstrucción del señor B., estaban

desarrollando un esfuerzo de reflexión que les conducía

a la independencia política.

A

fines de julio, el ciudadano B. realizó una maniobra audaz:

pedir la integración inmediata en la CCI. Esta medida la

impuso pese a la resistencia de los demás compañeros

que, aún dándose firmemente como meta la integración

en la CCI, veían necesario realizar todo un trabajo previo

de clarificación y asimilación. Comprendían

que la militancia comunista debe asentarse sobre sólidos

cimientos.

Todo

esto colocaba al ciudadano B. en una posición muy incómoda:

sus “compañeros” podían transformarse en

elementos conscientes de la clase dejando de ser meros comparsas

de su ambicioso juego de “caudillo internacional”.

Ante la delegación de la CCI que visitó Argentina a

finales de agosto, el ciudadano B. insistió en que se

hiciera una declaración inmediata de integración en

la CCI del NCI. La CCI no aceptó tales pretensiones.

Nosotros rechazamos firmemente integraciones precipitadas e

inmaduras que entrañan el riesgo de destrucción de

militantes. En la carta de balance de este viaje señalamos

que

Antes del viaje nos planteasteis la

integración en la organización. Esto lo acogimos con

el entusiasmo natural que experimentan los combatientes

proletarios cuando otros compañeros quieren sumarse a la

batalla (...) Sin

embargo, es preciso dejar claro que nosotros no planteamos la

integración de nuevos elementos o la formación de

nuevas secciones al estilo de una empresa comercial que quiere

implantarse a toda costa en un nuevo mercado o de un grupo

izquierdista que trata de reclutar nuevos adeptos para el proyecto

político que representa dentro del capitalismo de Estado

[sino como] un

problema general del proletariado internacional que debe abordarse

desde criterios históricos y globales. (...)

La orientación central que dimos a la delegación fue

la de discutir en profundidad todo lo que implica la militancia

comunista y todo lo que significa la construcción de una

organización internacional unitaria y centralizada. [Esto]

no es algo simple o técnico, sino que requiere un esfuerzo

colectivo tenaz y perseverante. Por tanto, jamás puede

fructificar si se apoya en impulsos momentáneos (...)

nosotros queremos formar militantes con criterio propio,

capaces de asumir, cualquiera que sean sus dotes intelectuales o

personales, la tarea de participar colectivamente en la

construcción y defensa de la organización

internacional”.

Este

planteamiento no encajaba en los planes del ciudadano B. Por ello,

“es muy probable que ya estuviera en contacto con la

FICCI al mismo tiempo que nos engañaba con su juego de

querer precipitar la integración del NCI en la CCI”

(Presentación de la Declaración del NCI). Este

individuo cambió de chaqueta de la noche a la mañana

sin tener la honradez de plantear su “desacuerdo”. La

razón es muy simple, él no buscaba la claridad sino

simplemente su medro personal como “caudillo internacional”,

visto que en la CCI no iba a encontrar la satisfacción a

sus pretensiones prefirió buscar mejores compañías.

Recurrió

a la intriga y el doblez para fabricar su pequeño “efecto

sensacionalista”. Así, de la noche a la mañana

alumbró un espectral “Círculo de Comunistas

Internacionalistas” compuesto por él mismo pero que

tenía la desfachatez de “incorporar” no sólo

a los miembros del NCI – ¡sin que estos supieran

nada!- sino a “muy estrechos contactos”. Este

“Círculo” se propuso hacer desaparecer de la

circulación el NCI empleando el método, patentado

por Stalin, de presentarse como su verdadero y único

continuador (16).

Estas

maniobras, alentadas como decíamos al principio por la

alianza de pícaros constituida por el oportunismo del BIPR

y los parásitos de la FICCI (17), han sido

desenmascaradas y anuladas por nuestro combate al que se ha sumado

el NCI.

Los

compañeros del NCI habían quedado aislados por las

maniobras del ciudadano B, pero nosotros conseguimos ponernos en

contacto con ellos pese a la precariedad de los medios para

hacerlo.

Mediante nuestras llamadas telefónicas

(que según los términos empleados por el Sr. B

demostrarían la ‘nauseabunda metodología de la

CCI’) hemos sabido que los demás camaradas del NCI

nada sabían de la existencia de ese ‘Círculo’

que ¡decía representarlos! Desconocían la

existencia de esas ‘Declaraciones’ nauseabundas contra

la CCI que, según se afirma en ellas hasta la saciedad, se

habrían adoptado... “Colectiva y unánimemente’

tras ‘consultar’ ¡a todos los miembros del NCI!

Todo ello era pura mentira” (Presentación de la

Declaración del NCI).

Una

vez restablecido el contacto, organizamos un viaje urgente para

discutir con ellos y establecer perspectivas de trabajo. La

acogida fue calurosa y fraterna. Durante nuestra estancia, los

camaradas del NCI tomaron la decisión de enviar por correo

postal su Declaración del 27 de octubre a todas las

secciones del BIPR y a otros grupos de la Izquierda comunista con

el fin de restablecer la verdad: contrariamente a las falsas

informaciones propagadas por el BIPR (particularmente en su prensa

en italiano), el NCI no ha roto con la CCI.

Los

miembros del NCI pidieron varias veces por teléfono al

individuo B. que viniera a explicarse ante el NCI y la delegación

de la CCI. El Señor B. se negó a cualquier

encuentro. Este comportamiento revela la cobardía de este

individuo: descubierto con las manos en la masa prefiere

esconderse bajo tierra como un conejo en su madriguera.

Pese

al choque que han recibido al descubrir las mentiras y maniobras

realizadas en su nombre y a sus espaldas por ese siniestro

personaje, los camaradas del NCI han expresado su voluntad de

proseguir una actividad política a la medida de sus fuerzas

limitadas. Gracias a su acogida fraterna y a su implicación

política, la CCI ha podido celebrar una segunda reunión

pública en Buenos Aires el 5 de noviembre sobre un tema

elegido por los camaradas del NCI (18).

Pese

a las terribles dificultades materiales que encuentran

cotidianamente, estos compañeros han insistido ante nuestra

delegación que quieren implicarse en una actividad

militante y particularmente proseguir la discusión con la

CCI. Los que están desempleados quieren encontrar a toda

costa un trabajo no solo para poder sobrevivir y alimentar a sus

hijos sino también para salir del subdesarrollo político

en el que el Señor B les mantenía (particularmente

han expresado la voluntad de contribuir en la compra de un

ordenador). Al romper con el ciudadano B y sus métodos

burgueses, los camaradas del NCI se han comportado como verdaderos

militantes de la clase obrera.

Perspectivas

La

experiencia del NCI es rica en lecciones. En primer lugar, al

adoptar posiciones programáticas muy próximas a las

de la CCI ha demostrado la unidad del proletariado mundial y

de su vanguardia. El proletariado tiene las mismas

posiciones en todos los países cualquiera que sea su nivel

económico, su posición imperialista, su régimen

político. En ese marco unitario internacional los

compañeros han podido hacer aportaciones de interés

general para todo el proletariado (naturaleza del movimiento

piquetero, el carácter de las revueltas sociales en

Argentina o Bolivia…), así como sumar­se al

combate internacional por los principios del proletariado:

denuncia clara de la banda de hampones que se hace llamar FICCI,

Declaración en defensa del NCI y los principios proletarios

de comportamiento…

En

segundo lugar, ha evidenciado el peligro de los gurús

como un obstáculo en la evolución de los grupos y

compañeros en búsqueda de las posiciones de clase.

Este fenómeno no es algo propio de Argentina (19),

ni mucho menos. Se trata de un fenómeno internacional que

hemos constatado repetidas veces: la existencia de elementos, a

menudo brillantes, que consideran a los grupos como su “propiedad

privada”, que por desconfianza hacia las capacidades reales

existentes en la clase o por pura sed de valorización

personal tratan de someter a los demás compañeros a

su control personal que conduce al bloqueo de su evolución

y provoca su subdesarrollo político. En un primer momento,

tales elementos pueden jugar un papel de impulso en una dinámica

de aproximación a las posiciones revolucionarias, porque

suelen ponerse a la cabeza de una actitud y una reflexión

que están llevando a cabo otros compañeros. Pero, en

general, tales elementos (a no ser que cuestionen de forma radical

su actitud pasada) no suelen llegar al término de una

evolución que implicaría la pérdida de su

estatuto de gurú. Otra consecuencia de este fenómeno

es que los grupos sufren, más o menos rápidamente,

una hemorragia de elementos que ante el clima de subjetivismo

permanente y de sometimiento a los dictados personalistas del

gurú, rompen, desmoralizados, con toda actividad política,

al comprobar con amargura que las posiciones políticas

pueden ser más o menos interesantes pero la práctica

organizativa, las relaciones humanas, las conductas, no rompen

para nada con el universo opresor que reina en los grupos de

“izquierda” o “extrema izquierda”.

En

tercer lugar, ha demostrado no solo el peligro de los gurús,

sino algo mucho más importante: que se puede luchar

contra ese peligro, que se puede superar. Hoy, los

compañeros, no sin dificultades, emprenden un proceso de

clarificación, de adquirir confianza en sí mismos,

de desarrollo colectivo de sus capacidades con vistas a una futura

integración en la CCI. Independientemente de cuáles

sean los resultados finales de este combate lo que se ha

demostrado es que compañeros que contaban con muy escasos

medios y a los que el gurú reducía prácticamente

a cero, pueden organizarse y luchar de forma consecuente por la

causa del proletariado.

En

fin, y no menos importante, con la participación activa de

los compañeros, un medio de debate proletario,

alrededor de las Reuniones Públicas de la CCI, se va

desarrollando en Argentina. Este medio será muy

útil para la clarificación y determinación

militante de elementos proletarios que surgen en ese país y

en otros de la zona.

C.Mir

3-12-04

1)

Revista internacional nº 119, “Resolución

sobre la evolución de la lucha de clases”.2)

Ídem.3) Ver nuestra serie de artículos

“1903-1904: el nacimiento del bolchevismo” en los nos

116 a 118 de la Revista internacional.POSDR = Partido

obrero socialdemócrata ruso.4)

Núcleo comunista internacional, grupo formado por unos

cuantos militantes en Argentina. Para más información,

léase “El NCI existe y no ha roto con la CCI”

(en nuestro sitio Internet, en español y en francés),

“Presentación de una declaración del NCI”

(en francés y español en Internet y en la prensa

escrita).5) Ver, entre otros, “¿El Círculo

de comunistas internacionalistas,

impostura o realidad?” en nuestro sitio Internet.6)

Por ejemplo: el uso de la expresión “burocracia

sindical” que tiende a ocultar que es todo el sindicato,

como organización, de la base a la cúspide, que es

un fiel servidor del capital y un enemigo de los trabajadores. Lo

mismo ocurre con el concepto de los sindicatos como “mediación”

entre capital y trabajo, que permitiría considerarlos como

órganos neutrales entre las dos clases fundamentales, la

burguesía y el proletariado.7) El NCI nos

comunicó copia de esas respuestas.8) La manera

de “resolver” la dinámica de las conferencias

internacionales fue romperla mediante maniobras sectarias (ver

Revista internacional nº 22).9) Leer su célebre

polémica Miseria de la filosofía.10)

Imaginemos por un momento que Marx y Engels hubieran contestado a

los obreros franceses e ingleses que habían convocado el

mitin que haría nacer la Primera internacional en 1864, que

ellos ya habían resuelto el asunto en 1848… 11)

En una carta enviada a los camaradas haciendo el balance del

Llamamiento, explicamos detalladamente los métodos de

agrupamiento y de debate que utilizaron los revolucionarios a lo

largo de la historia del movimiento obrero, mostrando cómo

se forjaron las diferentes organizaciones internacionales del

proletariado.12) Ver el artículo cobre el movimiento

piquetero en nuestra prensa territorial y en la Revista

internacional 119.13) Esa condena se publicó en la

Revista internacional nº 350 y en Acción

proletaria nº 179.14) Esto explica algo aparentemente

contradictorio sobre los orígenes del NCI. Para los

camaradas actuales del NCI, éste se constituyó

realmente el 23 de abril de 2004, es decir después de la

toma de contacto con la CCI. El modo de funcionamiento que hasta

entonces había logrado imponer el señor B y la

dispersión y el desconocimiento mutuos entre sus diferentes

miembros eran más que nada, en la primera etapa de

formación del NCI, algo típico de un círculo

informal de discusión. Fue tras nuestra primera visita,

durante la cual nosotros insistimos y logramos convencer de la

necesidad de hacer reuniones regulares, cuando el NCI empezó

a ser algo consciente para cada uno de sus miembros.15) B

expresaba hacia ellos un notorio y repelente desprecio: “El

señor B despreciaba profundamente a los demás

miembros del NCI. Estos son obreros que viven en la indigencia,

mientras que él ejerce una profesión liberal y se

jactaba de que era el único miembro del NCI que ‘podría

pagarse un viaje a Europa’” (ver “El NCI no

ha roto con la CCI”, en nuestra prensa en francés y

español).16) Todos las andanzas de ese “Círculo”

cuya ridículo eco internacional solo se ha debido a sus

protectores, la FICCI y el BIPR, han sido sacadas a la luz en tres

documentos disponibles en nuestro sitio Web en castellano y en

francés: “El Círculo de comunistas

internacionalistas: una nueva extraña aparición”

y “El Círculo de comunistas internacionalistas:

¿impostura o realidad?”17) Nuestro sitio Web ha

publicado toda una serie de documentos, varias cartas al BIPR en

especial, que ponen de relieve la lamentable deriva de esta

organización. En efecto, en cuanto el señor B formó

su “Círculo”, a espaldas de los demás

miembros del NCI, el BIPR se apresuró a ofrecerle

audiencia, publicando, primero, una traducción en italiano

de un documento del “Círculo” sobre la

represión de una lucha obrera en Patagonia (y eso que el

BIPR no se había dignado publicar el menor documento del

NCI), publicando luego en español, francés e inglés

(pero no en italiano) una declaración (del 12 de octubre)

del “Círculo” (“Contra la metodología

nauseabunda de la CCI”), que es una sarta de mentiras

groseras y de calumnias contra nuestra organización.

Después de tres semanas y tres cartas de la CCI pidiendo al

BIPR que pusiera en su sitio Web un corto comunicado de la CCI

desmintiendo las acusaciones del “Círculo”, el

BIPR así lo hizo al fin. Desde entonces ha quedado patente

el carácter mentiroso y calumniador de las aserciones del

señor B., al igual que la impostura que su “Círculo”

es. Sin embargo, hasta hoy el BIPR no ha hecho la menor

declaración para restablecer la verdad, aunque, eso sí…

ha retirado de su sitio Internet sin más explicaciones, las

obras de ese individuo. Vale la pena subrayar lo siguiente: fue

cuando comprendió que con la CCI no iba a poder seguir con

sus maniobras de aventurero de salón, cuando, de repente,

lo arrebató una pasión por la FICCI y el BIPR, así

como también por las posiciones de éste. Semejante

conversión, más repentina que de san Pablo en el

camino de Damasco, por lo visto no levantó la menor

desconfianza en el BIPR que se puso a inmediata disposición

para servir de altavoz a ese señor. Un día deberá

el BIPR preguntarse por qué, en varias ocasiones, elementos

que han dado la prueba de su incapacidad para integrarse en la

Izquierda comunista, se han girado hacia el BIPR tras el fracaso

de su “acercamiento” a la CCI. Hemos de volver sobre

este tema en un próximo artículo de nuestra

Revista.18) Ver nuestro artículo en sitio Web en

español y francés y nuestra prensa territorial.19)

En el caso del señor B., hay que decir que el grado de

retorcimiento y mala fe por él alcanzado podría

rozar lo patológico.

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