Démosle a nuestras luchas el camino a un Nuevo comienzo

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Publicamos a continuación un texto de una compañera de Perú sobre el significado de las luchas actuales en diferentes países. El texto expresa la pasión revolucionaria de una nueva generación que se incorpora a la lucha y que hace gala de una energía y una combatividad desbordantes.

Eso no le impide, sin embargo, llevar a cabo una reflexión madura sobre las lecciones y el significado de estas luchas, lo que es en realidad el objeto central del texto. Y desde luego, en lo esencial, la compañera aporta una observación con la que coincidimos plenamente: que en estas luchas empieza a discutirse que para plantear una perspectiva de un mundo capaz de satisfacer nuestras necesidades, hay que destruir el capitalismo; que lo de la reforma democrática es una farsa, puesto que la "democracia real" que quieren vendernos, es la que nos explota y reprime cada día.

Pero  ¿Estamos realmente ante una oleada internacional de luchas masivas, como da a entender el texto? ¿Podemos meter todos los estallidos sociales en el mismo saco? ¿Significan lo mismo las luchas en Túnez o Egipto que en Grecia y España? ¿Qué representan estas luchas en la perspectiva revolucionaria que hoy apuntan minorías crecientes y de las que forma parte esta misma compañera? ¿Hasta qué punto esa aún tímida toma de conciencia está extendida entre los participantes en las luchas? ¿Quien puede ser el sujeto revolucionario que se ponga a la cabeza de esa perspectiva? ¿Cómo puede llevarse a cabo?

Analizar y evaluar las luchas concretas para intervenir en ellas ha sido siempre un problema de las minorías revolucionarias. Discernir hasta qué punto confirman los análisis sobre la gravedad de la crisis y la correlación de fuerzas entre las clases (¿Las luchas de los años 1930s significaban la continuación de la oleada revolucionaria como pretendía Trotsky, o expresaban el peso de su derrota, como decía la Izquierda Comunista?), discutir qué aportan de nuevo a la perspectiva revolucionaria (necesidad de destruir el Estado burgués en la Comuna de París, Consejos obreros en 1905); ver cómo influyen las condiciones particulares y las generales. En una palabra, valorar cómo las luchas concretas se inscriben en la perspectiva revolucionaria que hoy plantean las minorías.

De esos problemas no se han librado ni los revolucionarios más destacados. A pesar del brillante análisis de las luchas de 1848 en La lucha de clases en Francia, donde se puede seguir paso a paso la preocupación concreta por evaluar las luchas, Marx y Engels sobreestimaron notablemente las posibilidades revolucionarias inmediatas planteando la inminencia de una revolución comunista al menos en los principales países europeos.

En realidad esas luchas significaban, como después lo vio la Liga de los comunistas, en la  que militaban Marx y Engels, la aparición por primera vez del proletariado como sujeto social independiente, luchando por sus propios intereses, y no alineado tras la burguesía contra la reacción feudal. Y para los comunistas, entonces como ahora, el sujeto revolucionario es el proletariado. Tuvieron que pasar aún algunos años antes de que, el proletariado de París, terriblemente aislado, se lanzara en 1871 al "asalto del cielo" en la Comuna de París y algunos años más antes de que en 1917-26 se desencadenara, tras la revolución rusa, una verdadera oleada revolucionaria internacional.

Los estallidos sociales actuales, aunque indudablemente contienen elementos comunes y se interpelan mutuamente para aportar respuestas puntuales a problemas suscitados en uno u otro lugar, no pueden considerarse parte de un movimiento homogéneo de luchas; menos aún de luchas obreras.

La discusión sobre la evaluación de las revueltas en el Norte de África, en GB, en Grecia, España..., está lejos de estar cerrada; al contrario, apenas comienza a abrirse en las minorías revolucionarias. En ese sentido apuntamos aquí algunos elementos.

El telón de fondo común de todos los movimientos es la agravación terrible de la crisis y el impacto sobre las clases no explotadoras, la falta de perspectiva que el capitalismo ofrece hoy a la humanidad. Y la incorporación a la lucha de una generación condenada a la precariedad y el desempleo de por vida. Sobre esa base, los movimientos, a pesar del peso del engaño del "apoliticismo" en algunas partes, o del "democratismo" en otras, han conectado los problemas económicos y políticos.

Dicho esto, se trata de movimientos interclasistas en todas partes; aunque los trabajadores y las clases no explotadoras hayan tenido una presencia numérica destacada. El proletariado como clase ha estado ausente en estos movimientos sociales (excepto por la presencia de huelgas simultáneas en Egipto y más puntualmente en Túnez o en Grecia y España) y por tanto está fuera de lugar la cuestión de si ha podido dirigir la lucha en tal o cual lugar.

En el Magreb, la posibilidad de que se plantease cualquier perspectiva revolucionaria, se ha visto ampliamente eclipsada por el engaño democrático. De hecho las promesas en ese sentido, y el reemplazamiento de regímenes de dictadura brutal por otros similares, pero con una fachada más democrática, ha contribuido decisivamente a acabar con las revueltas.

En Grecia y en España, países con una democracia consolidada, como el propio Sarkozy se encargó de señalar en el segundo caso, tampoco el planteamiento de una perspectiva revolucionaria ha estado presente más que de forma general, como una primera aproximación abstracta. Aunque es cierto que la palabra "revolución" ha dejado de dar miedo e incluso se ha pronunciado abiertamente en las asambleas masivas, el contenido que cada uno le pone oscila desde una reforma democrática más o menos radical, a una verdadera perspectiva de destrucción del capitalismo y construcción de una alternativa revolucionaria.

Cierto que en estos movimientos, la necesidad de una perspectiva revolucionaria ha ganado una creciente minoría que no se limita únicamente a los elementos previamente politizados, sino que incluye compañeros desengañados del Estado democrático y críticos con las organizaciones de la izquierda del capital, abiertos al debate y en búsqueda de una clarificación justamente sobre esa perspectiva. Pero ni se trata por el momento de la mayoría de los movimientos de luchas, ni tampoco es su cabeza dirigente. Por otro lado, la cuestión de quien puede dirigir un proceso revolucionario, de cómo tiene que desarrollarse y de donde conduce, ha estado completamente ausente de las luchas.

Pero todo esto no quita un ápice a las potencialidades de estos movimientos, al bautismo de fuego de una generación condenada a la precariedad y el desempleo y que no se resigna a perder su futuro, a la vitalidad y la emoción de las asambleas abiertas donde la palabra "se ha liberado" , al reagrupamiento de las minorías para discutir y preparar las próximas luchas; ni a las contribuciones como la que publicamos, que forma parte de todo eso que es una promesa de futuro de un "nuevo comienzo" revolucionario.

CCI

 

TEXTO DE LA COMPAÑERA:

Escuchen los lloriqueos de los burgueses, tienen miedo, sus alianzas y
fuerzas de acero se derriten ante sus propias narices.

Y ahora están mas desesperados que nunca, lo que menos querían que suceda se
esta llevando a cabo otra vez...

¡SOMOS NOSOTROS en todo el mundo, derribando sus barreras de miedo
subyugador! Ya no hay esquina en el mundo que no alumbre nuestro camino
hacia la transformación social. ¡Nuestras luchas se han encendido en llamas,
explosionando resplandecientemente! Recorriendo el mundo desde Perú, China,
Chile, España, Bielorrusia, Francia, México, EEUU, India, Inglaterra,
Portugal, Irlanda, Grecia y otras regiones, nos levantamos de un largo
sueño, manifestando nuestra rabia por ser botados de nuestros trabajos
mientras que, absurdamente, nos piden sobrevivir,  bloqueando carreteras
centrales en respuesta a la construcción de hidroeléctricas donde una vez
teníamos un lugar donde dormir, abandonando los salones, en huelga, al
enterarnos de que ya no es posible pagar todo lo que nos piden por una
"educación", corriendo por las calles, lanzando las bombas Molotov,
dejándolas volar alto por el cielo con la cólera debida al no tener la
posibilidad de comprar ni un pedazo de pan.

Todas estas personas en varias regiones del mundo están saliendo a las
calles y protestando no solo por los gobiernos, por un "mal presidente" o
primer ministro, por una mala movida del gabinete, no porque quizá estén en
un país de "tercer mundo", por un "nuevo plan", por medidas de austeridad,
no por la crisis, no por la alianza FMI/BCE/UE, y también no solo por el
sistema bancario, individualmente. No, todos estos problemas no están tan
desconectados de ellos mismos como lo podríamos pensar.  No solo ocurren en
un país ni aun en un solo continente. Todos estos problemas que nos empujan
a responder tienen una raíz en común; estos problemas son consecuencias, son
características del sistema económico-social en el cual vivimos. La raíz es
este sistema, éste es nuestro verdadero problema.

Los acuerdos que puedan salir del FMI/BCE/UE no son las únicas formas que
los de arriba, los ricos, la burguesía tiene para imponer sus intereses
sobre las nuestras. Tienen diversas leyes y formas que ejecutan, para que a
través de ellas, consigan establecer las condiciones en la cuales tenemos
que vivir atormentados, con las cuales determinan que la malnutrición, los
pueblos jóvenes, el desempleo, el no tener donde dormir, el ser comprados y
vendidos (por definición el ser otra mercancía) son todas legales. Estas
solo son las formas en las cuales el capitalismo manifiesta su asquerosidad.
Entonces, toda nuestra lucha no debería apuntar a salirnos de la crisis y
de tratar de obtener la estabilidad económica (eso es imposible en este
sistema), tenemos que dirigirla a terminar con esta enfermedad, a terminar
con este sistema canceroso.

Podemos desperdiciar nuestra fuerza y continuar arriesgándonos, confrontando
a los perros guardianes de los ricos para quedar solo esperando a que se
solucione nuestra miseria  dentro del parlamento, esperando que el Estado
pueda "verdaderamente representarnos", cuando en realidad la función del
Estado es de representar a los dominantes, a la clase dominante. Su función
es de actuar como la fuerza represiva de los "dueños del mundo" contra
nuestro levantamiento. ¡A nosotros nadie nos representa! Con eso, la idea de
"ciudadanía activa" se reduce a nada, lo mismo con la "democracia real".

¿Entonces por qué nos reclamamos de ser ciudadanos? No somos ciudadanos,
hemos sido enjaulados por fronteras, y esos quita-vidas las usan a su
ventaja para promover su "unidad nacional" para que no podamos darnos cuenta
que hay otros en diversas partes del mundo, como nosotros, respirando y
viviendo las mismas condiciones contra las cuales luchamos. No es nuestra
responsabilidad cuidar de ellos, servirlos, cargarlos sobre nuestros
hombros, rompiéndonos la espalda, dejando caer nuestro sudor, dejando caer
nuestras lágrimas.

En cuanto a democracia, la democracia existe cuando en una sociedad
"conviven" clases en constante pugna, enemigas, donde una de ellas decide
todo lo que se hace con la sociedad a través del Estado, y esta clase no es
la explotada, es la explotadora. ¿Entonces para que querer una democracia
real? No dejemos que nuestra lucha se hunda en lo absurdo, en morir por algo
que ya existe, por una democracia "real", por una explotación "real". ¿Por
que luchar por una explotación más legal de la que ya es?

Ellos piensan ofrecernos alternativas. ¿Qué alternativas? ¿Alternativas al
hecho de que su sistema degenerado ya no puede aguantar más? Ni si quiera
pueden vivir sin nuestra existencia; necesitan sacar mas y mas de nosotros.
Es una mentira pensar que podríamos estar mejor con una de sus alternativas.
Estos gatos gordos solo dicen que la incomparecencia es lo único que queda y
que debería ser nuestro temor más grande. ¿Pero, compañeros, que nos queda
por perder, más que este tipo de "vida"? No tenemos tierras, no tenemos
fabricas o compañías, no tenemos empresas, ni si quiera el lugar donde
dormimos en nuestro; solo nos tenemos a nosotros, a nuestra capacidad de
trabajar.
¿Por que deberíamos ayudar a esos burgueses a recuperar sus fuerzas para
continuar con su sistema putrefacto y tenernos atados, para traernos abajo
con ellos? ¿Por qué deberíamos reducir lo poco que usamos para vivir a costa
de su sistema? ¡Ellos ni si quiera producen una milésima de todo lo que
nosotros hacemos!

Ya no hay más que esperar de este sistema. No nos puede brindar salud, no
nos puede proveer comida, no nos puede ofrecer tranquilidad, no nos puede
asegurar una vista al amanecer del mañana, no nos puede prometer la vida.
Nos tienen condenados a la condición de tener que vendernos a cambio de
inhumanidad (de un salario), de encontrarnos tirados en las calles ansiosos
por querer estar bajo el látigo del burgués, ya que de otra manera
perderíamos nuestro derecho a tener muerte lenta y solo moriríamos
inmediatamente.
Si no entraríamos a las fabricas, si dejaríamos de construir sus edificios,
si dejaríamos de limpiar sus calles, si pararíamos de enseñar a sus futuros
esclavos, si dejaríamos de arreglar a los "malogrados", si dejaríamos de
entrar a sus centros de educación, todo el mundo se detendría; pero si
ellos, si su clase, dejaría de existir, el mundo seguiría girando en su eje,
su existencia no es necesaria, sin ellos ya no habrían parásitos a quienes
alimentar!
Entonces, después de haber reconocido y evidenciado la característica
humillante, destructora, e inhumana de este sistema, de cualquier manera que
lo queramos ver, al confrontar directamente a la bestia, que tenemos que
decir? ¿Que podemos arreglarlo? ¿Que podemos ponerle un listón dorado y
decir: "Este es el monto de basura que queremos?" ¿O ya ha sido demasiado el
desangrado? ¿O ya hemos tenido demasiados pueblos jóvenes, demasiadas
muertes por hambre y demasiadas enfermedades? ¿Nos detendremos en solo
evitar que pasen una ley? ¿Dejaremos que nos intimiden? ¿Estamos apunto de
conformarnos y recibir con los brazos abiertos a nuestras viejas "vidas"? O
ya ha sido demasiado para finalmente decir: "Sí, no hay salidas fáciles, no
tenemos mas opción que arrasar con este sistema donde los medios de
producción están en las manos de un pequeño grupo de personas, en manos de
la burguesía".

¡Rompamos las cadenas, tirémoslas al piso, pisémoslas para así recoger las
herramientas que usaremos para construir la nueva sociedad, donde los medios
de producción estén en las manos de la humanidad, el comunismo!

Sabemos cual es el problema, quien es nuestro enemigo, contra que luchamos y
sabemos cual es nuestro potencial; sabemos que somos nosotros los que
hacemos mover al mundo y que junto con nuestro hartazgo de ser explotados,
tenemos la capacidad de obtener una vida sin explotación, sin represión, sin
clases. Esto no es un "bello" ideal. Es lo que se viene y es inevitable.
Pero para que se de esa transformación completa es importante reconocer
nuestra solidaridad, reconocer que somos parte de generaciones y
generaciones de lucha, que somos la clase proletaria; la clave es nuestra
unión de clase internacional!

En estos días de protestas y huelgas intensas, donde manifestamos nuestro
odio de clase, al ir frente a frente con los perros guardianes del
capitalismo hacemos que las bases de este sistema podrido retumban. Dando el
golpe y gritando nuestro rechazo, deliberadamente abierta, contra el sistema
capitalista, nosotros, proletarios del mundo, unimos nuestras luchas por
todo el mundo, declarándole la guerra a esta sociedad decrepita.

¡Es tiempo ya, compañeros y compañeras! ¡Las circunstancias lo piden,
nuestra clase lo pide: es tiempo de fortalecer nuestra unión de clase, de
establecer nuestras formas de organización y de extender nuestras luchas a
cada esquina del mundo!

*¡Sigamos adelante! ¡No dejemos que detengan nuestra lucha porque tenemos
toda una nueva vida que ganar!*

*Maribel*
*16-06-11*
*[email protected]*